Court Opinion

ID: 8562051
Source: CourtListenerOpinion
Date Created: 2022-11-23 13:02:13.369896+00
Date Added: 2024-06-11T16:53:15.080371
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Opinión disidente emitida por el
Juez Asociado Señor Dávila
a la cual se une el Juez Asociado Señor Irizarry Yunqué.
Disiento. Al enfrentarnos a casos como el que ahora con-sideramos debemos tener presente lo expresado en Pueblo v. Gómez Incera, 97 D.P.R. 249, 252-254 (1969), al efecto de que:
No puede haber un juicio justo e imparcial si no se garan-tiza debidamente la forma de identificar a la persona que se acusa de la comisión de un crimen. Los mayores extravíos en la administración de la justicia lo ocasionan los errores en la identificación de los acusados. Se apunta que en un estudio de sesenta y seis casos resueltos, en veintinueve de ellos se iden-tificó erróneamente al acusado. Ver Borchard, Convicting the Innocent (Garden City, 1932); Williams & Hammelmann, Identification Parades-I, 1963, Crim. L. Rev. 479.
En el último artículo citado se expresa:
“Las razones del peligro de esta clase de evidencia no son difíciles de descubrir. Evidencia de identificación es la evidencia de opinión por excelencia, es la clase de prue-ba de la cual el derecho inglés, siempre se ha protegido con singular cuidado. Como los Jueces Evatt y MacTier-nan comentaron en el caso australiano de Craig, ‘Un tes-tigo honesto que dice ‘El acusado es el hombre que guiaba el carro,’ lo que aparenta ser una simple, clara e impresio-nante aseveración, realmente está asegurando: (1) que él observó al conductor, (2) que lo que observó, quedó gra-bado en su mente, (3) que él todavía retiene esta impresión original, (4) que tal impresión no ha sido afectada, altera-da o reemplazada, por las fotografías publicadas del acu-sado y (5) que el parecido entre la impresión original y el acusado es suficiente para concluir que no es un parecido sino una identificación.’ La complejidad de esta controver-sia se confunde cuando al testigo se le pregunta, como comúnmente se hace, ya sea por el fiscal, o por el juez: ‘¿Ve usted hoy en corte el hombre de quien usted habla?’ La contestación a esta pregunta, con un gesto en direc-ción al banquillo de los acusados es una conclusión espe-rada: resulta poco plausible e impresiona al jurado, y sin *252embargo la cuestión de si el testigo reconoce ahora al acu-sado como el criminal es de tan poca fuerza probatoria que sería mejor que no se le preguntara, excepto en el contexto de otras tres preguntas: ¿cuándo y en qué circunstancias reconoció el testigo por primera vez al acusado como el hombre?; ¿si tuvo alguna dificultad en reconocerlo?; ¿y por qué rasgos lo identificó? Aún estas preguntas adicionales puede que no salven esta clase de evidencia del peligro de confundir a los jurados, pero al menos brindarán alguna oportunidad de revelar faltas en la identificación.”
Ver además Gorphe, “Showing Prisoners to Witnesses for Identification”, 1 American Journal of Police Science, 79 (1930); United States v. Wade, supra, a la pág. 228
Conociendo los errores que se pueden cometer en la identifi-cación de una persona que sólo ha sido observada por tiempo limitado, en circunstancias de tensión y nerviosismo que nece-sariamente afectan el sentido de percepción, esta fase del proceso investigativo debe rodearse con las salvaguardas nece-sarias que eviten que se malogre la justicia. No se debe depender de la identificación que pueda hacer en corte el día del juicio. La identificación en el juicio estaría maculada por los vicios de que adoleció la llevada a cabo en la etapa investi-gativa. Ver People v. Caruso, supra; IV Wigmore, On Evidence, Sec. 1130 (ed. 1940). Los testigos ya habían determi-nado que el acusado era el responsable. La identificación durante el juicio resulta una mera formalidad. Como se expresó en el artículo escrito por Williams and Hammelmann, supra, y que se cita en Wade a la pág. 229: “La experiencia ha demostrado que una vez un testigo señala al acusado en la con-frontación, no es de esperarse que se retracte más tarde, de tal manera que en la práctica la controversia de la identificación puede (en la ausencia de otra evidencia relevante) para todos los propósitos prácticos ser determinada en ese momento, antes del juicio ....”
Procede analizar la prueba. Un marino de apellido Jones, al ser expulsado por una persona del club nocturno La Riviera, luego de un día de fiesta, recibe un golpe en la qui-jada, rodando escaleras abajo. Los golpes sufridos al caer le ocasionaron la muerte. A Jones le acompañaban varios *253marinos. Sólo uno de ellos “identifica” al apelante. Su ape-llido es Roa. Declaró “que abandonó el barco alrededor de las dos de la tarde y se fue por la ciudad de San Juan vi-sitando varios bares, que estuvo de bar en bar y a eso de las siete a ocho de la noche se fue con unos amigos para la ‘Riviera Night Club’, que se sentó en el ‘counter’ de una de las barras de la Riviera donde consumieron bebidas alcohó-licas; había mujeres ‘a go-go’ bailando, y entre ocho y nueve de la noche vio a su amigo Tibby Jones [la víctima] a quien conocía desde agosto de 1981; describe a Jones como un joven delgado de más o menos de cinco pies y seis pulgadas de alto y ciento treinta y cinco de peso; que vio a Jones cuando caminaba por detrás del ‘counter’; que lo vio cuando él (el testigo) por curiosidad miró hacia atrás, pues él tiene el hábito de mirar para todos los lados; que luego vio al acu-sado (al cual identificó en corte abierta), dirigirse a donde estaba Jones y lo agarró por los brazos y le dijo que se saliera del bar; que Jones rechazó al acusado y trató de deshacerse de él, pero como era más chiquito no podía sol-tarse; Jones no quería irse del bar; el acusado lo empujó hacia la salida caminando una distancia de quince a veinte pies; mientras tanto él seguía bebiéndose una cerveza y no vio lo que sucedía cuando se acercaron a la puerta de salida; luego oyó unos gritos y vio alguna gente que se mov[ía] hacia la puerta; entonces él también se dirigió hacia la puerta de salida y vio otra persona bloqueando la salida; esa persona no está en la sala; pudo apreciar que la puerta es de cristal y cuando se acercó a la misma vio al acusado y a Jones argu-mentando mientras el acusado aguantaba a Jones por el brazo; Jones estaba de frente; allá también estaba el marino McNight a la parte izquierda de donde estaban Jones y el acusado; que Jones trataba de zafarse; entonces el acusado empujó a McNight y le dio a Jones un puño en la cara; Jones estaba cerca del escalón superior de la escalera; el golpe que recibió Jones fue fuerte y brincó cuatro o cinco escalones hasta caer; el golpe fue en la quijada izquierda; cuando *254Jones cayó, el testigo le dijo a la persona que lo bloqueaba que lo dejara pasar; la persona que estaba en la puerta lo dejó pasar y Jones estaba en el fondo de la escalera, respi-rando fuerte; Jones no podía hablar; tenía los ojos abiertos y botaba sangre por la cabeza; McNight estaba allá y ayudó a Jones a trasladarlo al barco; él regresó a la barra y no sabe lo que pasó después”. E.N.P. enmendada, págs. 1-2.
En cuanto a cómo se llevó a efecto la identificación del apelante el testigo Roa manifiesta “que compareció el día 9 de agosto de 1982, al Cuartel de la Policía para rueda de detención de sospechosos. Dice que él fue el primero en par-ticipar; se le mostraron los retratos tomados durante el proceso del ‘line up’. Dice que fue el primero en participar en dicho ‘line up’, en el cual hab[ía] otras personas. Explica el proceso anterior al ‘line up’, declarando que el oficial que dirigía el ‘line up’, le hizo advertencias bien claras en cuanto a la seguridad de la identificación; mientras estaba obser-vando la rueda de detención, al lado de él estaba el Coman-dante Teare, además del Fiscal Vázquez, el oficial que diri-gía el ‘line up’ y el abogado del acusado; declara que estaba bien consciente de lo que hacía y que estuvo el tiempo sufi-ciente para estar seguro de la identificación; pues tenía claro en la mente todas las instrucciones que al respecto le había hecho el oficial que dirigía el proceso del ‘line up’; que los sospechosos, a indicaciones de él, adoptaban distintas posi-ciones: de frente, de perfil, y de espaldas, y luego extendían los brazos hacia el frente a indicaciones del testigo durante algún tiempo moviendo los brazos en distintas posiciones para asegurar la identificación; que en el ‘line up’ donde estaba el acusado hab[ía] cuatro a cinco personas más; que él estuvo observando detenidamente a todas ellas incluyendo al acusado, no identificando al acusado como la persona que intervino en el incidente con su amigo Jones[;] que al salir del cuarto de identificación, le comentó al Comandante Teare, que el que le había dado el puño a Jones estaba en ese grupo, pero que dijo que no lo había visto, porque quería estar posi-*255tivo y que estaba nervioso. Que le explicó eso al Comandante Teare. Que luego que se terminaron los ‘line ups’, que fueron [de] cuatro a cinco en total y en los cuales sus compañeros McNight, Mulligan, Shibes y Godsey no pudieron tampoco identificar al acusado, a él y a McNight lo[s] sometieron en horas de la tarde a una serie de ‘line ups’, entre los cuales identificó al acusado. Que se enteró que McNight, también fue sometido a ‘line up’, pero no pudo identificar al acusado. También declaró que él había tomado tres cervezas en la tarde y había comido en la noche del 14 de mayo de 1982; por lo que pudo apreciar bien lo que aconteció en La Riviera y en la escalera del negocio. Que aunque beba el sentido de percepción y de observación no se le afecta. Declaró además que había tomado antes de llegar a La Riviera y que había comido; declaró que McNight estuvo más de cerca al acu-sado que él durante el incidente del golpe”. E.N.P. enmen-dada, págs. 4-6.
En Pueblo v. Peterson Pietersz, 107 D.P.R. 172 (1978), expresamos que al calibrar la confiabilidad de una identifi-cación debíamos tomar en consideración ciertos indicadores de suficiencia y confiabilidad a que hizo referencia el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en Neil v. Biggers, 409 U.S. 188, 199 (1972) y Manson v. Brathwaite, 432 U.S. 98 (1977). Estos indicadores son: (1) oportunidad de observar; (2) grado de atención; (3) fidelidad de la descripción; (4) nivel de certeza y (5) tiempo entre el crimen y la confron-tación.
Antes de considerar la prueba a la luz de estos indica-dores, procede consignar que en todo el proceso de identifi-cación estuvo junto a los cinco marinos su oficial comandante y que éstos sentían la obligación de explicarle que tenían dificultad en identificar al causante del daño.
Veamos cuál es la situación con el marino Roa, quien identificó al apelante. Admite que estuvo bebiendo toda la tarde, que al llegar a La Riviera continuó bebiendo y que al comenzar el incidente que terminó en tragedia estaba de *256espaldas, pero miró hacia atrás y continuó bebiendo y no es hasta que surge el incidente final en la escalera que se levanta y a través de un cristal, en ambiente de obscuridad, que puede apreciar entre un grupo de personas, quién propinó el golpe que hizo rodar a Jones escaleras abajo. Sin embargo, declaró que el marino McNight estaba más, cerca y junto a Jones en la escalera, pero éste no pudo identificar al apelante en dos ruedas de detenidos. Esto a pesar de haberle indicado al comandante en la primera ocasión que no había podido identificar al autor del delito, pero que sabía que estaba en la rueda. En la segunda oportunidad tampoco pudo identificar al apelante. Luego de ocurrida la desgracia, la víctima fue llevada al barco y Roa regresó a la barra.
Es evidente que este testigo que se pasó bebiendo toda la tarde y que continuó ingiriendo bebidas alcohólicas en La Riviera, no podía estar en condiciones de percibir y grabar en su mente la fisonomía de la persona que agredió a Jones y especialmente cuando los hechos ocurrieron en horas de la noche, en un establecimiento mal alumbrado con poca visibi-lidad. Cuando se inició el incidente dentro del negocio en el que Jones era llevado por un brazo, según Roa, miró hacia atrás, pero siguió bebiendo y no fue sino hasta que oyó un alboroto en la escalera que se levantó y a través del cristal de la puerta observó lo que ocurría en la escalera. Arroja sospe-chas la inmutabilidad de Roa al seguir bebiendo a pesar de que su amigo tenía problemas. Esta conducta confirma su estado de ebriedad.
Es razonable concluir que dado el estado de ebriedad en que estaba, su colocación y la obscuridad del lugar, Roa no tuvo la oportunidad de observar adecuadamente y que no prestó un grado de atención suficiente. Lo demuestra el hecho de que al comenzar el incidente continuó bebiendo, y que luego del incidente final regresa a la barra. El hecho de que tardara tanto en identificar al apelante y que en todo momento del proceso de identificación estuviera bajo la *257supervisión de su comandante, indican ciertamente que el nivel de certeza era de dudosa confiabilidad. Y si a esto añadimos que los otros marinos que estaban junto a Jones, especialmente McNight, no pudieron identificar al acusado en la rueda de detenidos, se demuestra con claridad la falta de confiabilidad de la identificación hecha por Roa. Revo-caría.