Court Opinion

ID: 9964094
Source: CourtListenerOpinion
Date Created: 2024-04-26 20:18:42.298173+00
Date Added: 2024-06-11T08:25:09.921681
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EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO

     Rolando Barreto Nieves y otros

                 Recurridos
                                                 Certiorari
                     v.
                                                2024 TSPR 40
    East Coast Water Sports, LLC y su
   aseguradora Universal Insurance Co.          213 DPR ___

                Peticionarios

Número del Caso:   CC-2023-0128

Fecha:   22 de abril de 2024

Tribunal de Apelaciones:

     Panel VI

Abogada de la parte peticionaria:

     Lcda. Gleniz Torres Martínez

Abogado de la parte recurrida:

     Lcdo. Jorge M. Izquierdo San Miguel

Materia: Derecho de Seguros – Interpretación de los términos
“accompanied by” y “parent or guardian” en el contexto de una
cláusula de exclusión de una póliza de seguros expedida a favor de
una compañía dedicada a recorridos guiados de motoras acuáticas.

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                       EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO

Rolando    Barreto      Nieves     y
otros

          Recurridos
                                           CC-2023-0128
              v.

East Coast Water Sports, LLC
y su aseguradora Universal
Insurance Co.

      Peticionarios

La Jueza Presidenta Oronoz Rodríguez emitió la Opinión del Tribunal

                     En San Juan, Puerto Rico, a 22 de abril de 2024.

                          Hoy    nos   corresponde     interpretar    los    términos

                     “accompanied by” y “parent or guardian” en el contexto

                     de una póliza de seguros expedida a favor de una

                     compañía dedicada a recorridos           guiados de motoras

                     acuáticas (jet ski guided tours). Esto, a los fines de

                     determinar si, ante los hechos acontecidos, procede

                     aplicar     una   cláusula   de   exclusión     que    impediría

                     proveer la cobertura pactada.

                          Luego de un estudio concienzudo y particularizado

                     del expediente, así como del derecho, las normas de

                     hermenéutica       aplicables      y     su     jurisprudencia

                     interpretativa,     resolvemos     que   procede      aplicar   la

                     cláusula de exclusión contenida en la póliza.
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      A continuación, reseñamos la situación fáctica que dio

paso al presente recurso.

                                   I

      El 16 de junio de 2018 la menor M.B.Z., de doce años de

edad, se encontraba en un cumpleaños en el Balneario La

Monserrate en Luquillo, Puerto Rico. La menor M.B.Z. estaba

acompañada de su hermana E.B.Z., de entonces dieciséis años

de edad, y de varios compañeros y varias compañeras de su

grupo escolar. Las menores no estaban acompañadas de alguno

de sus padres, parientes, tutor o tutora, o persona adulta

encargada.

      En la celebración del cumpleaños, un grupo de menores de

entre catorce y diecisiete años de edad alquilaron varias

motoras acuáticas (jet skis) a East Coast Watersports, LLC

(en adelante, “East Coast”). En una de estas motoras acuáticas

iba la menor M.B.Z. como pasajera, mientras que otro menor de

edad la conducía. En el viaje, la menor M.B.Z. cayó al agua

y fue impactada en el acto por otro jet ski que iba siguiendo

a aquel en donde ella iba montada. A raíz de este suceso, la

menor M.B.Z. perdió la vida.

      Por estos hechos, el 5 de septiembre de 2018, los padres

de la menor M.B.Z., el Sr. Rolando Barreto Nieves y la Sra.

Yanisse Zayas Gómez, y su hermana, E.B.Z. (en conjunto,

“demandantes”), presentaron una Demanda de daños y perjuicios

en   contra   de   East   Coast.   Alegaron   que   esta   última   fue

negligente al no instruir adecuadamente a los arrendatarios

de los jet skis. El 11 de octubre de 2018 enmendaron la
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demanda para incluir a Universal Insurance Co. (en adelante,

“Universal”) como parte demandada. Sostuvieron que Universal

había expedido una póliza de seguros a favor de East Coast,

la cual estaba vigente al momento de los hechos y cubría los

daños reclamados.

        El 16 de noviembre de 2018 Universal compareció por

primera      vez   y    presentó    una   moción      de   sentencia   sumaria

parcial. En primer lugar, aceptó que el 12 de marzo de 2018

se suscribió una Póliza de Responsabilidad Pública Comercial

Número 545-000568235 (Póliza) con vigencia de un año. Expuso

que la Póliza se limitaba a recorridos guiados en motoras

acuáticas (jet ski guided tours). En segundo lugar, expresó

que     la   Póliza      contenía    varios    endosos      con   condiciones

restrictivas           que   limitaban    la    cubierta       ofrecida.       En

particular, citó el Endoso E:

                       THIS ENDORSEMENT CHANGES THE POLICY.
                             PLEASE READ IT CAREFULLY

                               CONDITION FOR MINORS

        IT IS HEREBY UNDERSTOOD AND AGREED THAT CHILDREN BETWEEN THE
        AGES OF 6 AND 18 YEARS OF AGE MUST BE ACCOMPANIED BY A PARENT
        OR GUARDIAN, IN ORDER TO COMPLY WITH THE POLICY.1

        En virtud de esta cláusula, Universal concluyó que la

Póliza otorgada a East Coast estaba condicionada a que la

participación de cualquier persona menor de edad (entre seis

a dieciocho años), fuese con la compañía de su padre, su

madre, su tutor o tutora, o persona encargada. Dicho de otra

forma, Universal sostuvo que una persona menor de edad no

podía estar sola en la motora acuática. Añadió que esta

1   Apéndice del certiorari, pág. 190.
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condición fue notificada a East Coast por su productor de

seguros, el Sr. Jorge Bermúdez, en el proceso de cotización

y negociación de la Póliza. Así, indicó que tal condición no

generó   controversia,   ni   se   solicitó   su   eliminación    o

modificación.

     En vista de lo argumentado, afirmó que, al no haber

controversia de que la menor M.B.Z figuraba entre las edades

antes descritas y estaba acompañada por otro menor de edad

⎯no por su padre, su madre, su tutor o tutora o persona

adulta encargada⎯ procedía que se dictase sentencia sumaria

parcial a su favor. Esto, pues no existía cubierta ante los

hechos alegados en la Demanda bajo la Póliza expedida a favor

de East Coast.

     En respuesta, el 7 de diciembre de 2018, los demandantes

enmendaron su demanda por segunda ocasión. Alegaron, por

primera vez, que los menores iban acompañados y estaban bajo

la supervisión de dos empleados guía de East Coast.

     Asimismo, los demandantes presentaron su oposición a la

solicitud   de   sentencia    sumaria   parcial    de   Universal.

Arguyeron que no se cumplía con la exclusión contenida en el

Endoso E, puesto que la menor estaba acompañada por dos

empleados guía al momento del accidente. Intimaron que el

lenguaje de la póliza no requería específicamente que la

persona encargada estuviese montada con el menor en la misma

motora acuática. Insistieron en que, para darle a la palabra

“accompanied”    el significado    que planteó Universal, esta

última debió haberla definido en la Póliza. De otra parte,
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sostuvieron       que    las   personas       encargadas     eran   los       dos

empleados guía que acompañaban a los menores en el recorrido.

Por todo lo anterior, solicitaron que se declarara no ha lugar

la     moción    de     sentencia    sumaria       parcial    que   presentó

Universal.

        Universal replicó y, en síntesis, manifestó que, de

sostenerse la definición que proveyeron los demandantes,

resultaría inverosímil y contrario al sentido común de la

palabra “accompanied” en el contexto de los hechos. Es decir,

el uso de un medio de transporte como lo es una motora

acuática.       Aseveró,   además,      que   no   procedía    ampliar     los

términos “parent or guardian” para que incluyeran a los

empleados del asegurado.

        Tras anotársele la rebeldía a East Coast, el 27 de junio

de 2019 se celebró una Vista Argumentativa para considerar la

moción de sentencia sumaria que presentó Universal. El 20 de

marzo de 2020 el Tribunal de Primera Instancia dictó una

Sentencia Parcial y esbozó trece determinaciones de hechos

que encontró incontrovertidos. El foro primario concluyó que

los términos del Endoso E eran claros y específicos en cuanto

a la conducta no cubierta. En particular, expresó que:

              Este tribunal no está convencido y no puede avalar la
        contención de la parte demandante y su interpretación en torno
        a las palabras “accompanied” y, mucho menos, al de “parent or
        guardian”. Hacerlo lleva ―inevitablemente― a resultados
        ilógicos y absurdos. Es deber de este tribunal contextualizar
        estos términos con el propósito de la póliza y la
        interpretación de la cláusula restrictiva en controversia. De
        igual forma, es deber [del tribunal] buscar el sentido y [el]
        significado a las cláusulas en controversia que le[s] daría
        una persona de normal inteligencia que fuese a comprar la
        póliza aquí en controversia. (Citas omitidas).2

2   Apéndice del certiorari, pág. 47.
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        Al contextualizar la controversia a los hechos aquí

acontecidos, el Tribunal de Primera Instancia sostuvo que:

        Es incorrecto concluir ―de manera automática― que la cláusula
        de exclusión en controversia es una obscura o ambigua debido
        a que no define expresamente la acción de acompañar a un o
        una menor entre las edades 6 a 18 años. Al interpretar la
        cláusula restrictiva E-01-10 y en específico la palabra
        “accompanied” […] en su corriente y usual significado como
        una persona de normal inteligencia el tribunal no puede obviar
        que existe un rango de edades en ella contenida. Esto unido
        al tipo de actividad o servicio que ofrece el asegurado y el
        riesgo que supone [esta] nos impide aceptar que hay que
        interpretar que un menor de seis (6) años puede montarse y
        conducir una motora acuática solo sin estar acompañado de sus
        padres o guardi[á]n [“parents or guardian”] y vigilado por un
        empleado de la compañía que alquila el equipo. Esta
        interpretación resulta ser absurda, físicamente imposible […]
        y que va en contra de nuestro ordenamiento jurídico en materia
        de leyes de navegación.3

        De   otro   lado,   al    examinar   los   términos    “parent       or

guardian”, el Tribunal de Primera Instancia destacó que el

propósito      de   la   Póliza     era   proteger   una    actividad        en

específico: recorridos guiados en motoras acuáticas (jet ski

guided tours). En otras palabras, ineludiblemente, East Coast

estaba llamado a proveer un empleado guía que asistiera a las

personas      arrendatarias       del     equipo   acuático.     La      sala

sentenciadora expresó:

              Es precisamente, dentro de la delimitación de la
        actividad protegida, que debe quedar establecido: (1) que un
        “tour guide” es un empleado de la compañía; (2) que está
        presente para guiarlos durante su recorrido en la motora
        acuática; (3) que vigila de manera general la seguridad de
        los participantes; y (4) que ―indiscutiblemente― le responde
        a su patrono como empleado.4

        Ante el análisis esbozado y el derecho aplicado, el foro

primario declaró con lugar la moción de sentencia sumaria

parcial y desestimó la causa de acción en contra de Universal.

3   Íd.
4   Íd., pág. 49.
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Los demandantes solicitaron la reconsideración del referido

dictamen, pero esta fue denegada.

     Inconformes, los demandantes presentaron una Apelación

ante el Tribunal de Apelaciones. Como único error, señalaron

que el foro primario erró al concluir que la póliza no cubría

los hechos alegados en la demanda, pues la interpretación que

propusieron de la cláusula de exclusión sí era plausible y no

absurda.

     Al contar con la comparecencia de ambas partes, el foro

apelativo     intermedio   revocó   el   dictamen       apelado.    En    su

análisis, encontró que los demandantes demostraron que los

términos del Endoso E no eran claros, pues estaban sujetos a

varias     interpretaciones   según      quien    los    examinaba.       El

Tribunal de Apelaciones tomó en consideración que la Póliza

era un contrato de adhesión y no proveía las definiciones de

los términos “accompanied” y “guardian”. En ese sentido,

esbozó que la cláusula restrictiva no especificaba si debía

haber un adulto o un guardián en la misma motora acuática que

el   menor.    Asimismo,    mencionó     que     tampoco    se     excluyó

expresamente la situación que ocurrió en este caso en la cual

los guías acompañaron a los menores durante el recorrido.

     En vista de lo anterior, el foro apelativo intermedio

sostuvo que existía una controversia de hechos sobre el

significado del Endoso E que debía dirimirse en un juicio en

sus méritos, para atender e interpretar la intención de

Universal al momento de pactar la Póliza. Lo anterior, no sin

antes advertir que la Declaración Jurada emitida por el
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Sr.   Christian Camejo García (en adelante, “señor Camejo

García”) ―Director de Banca y Reaseguro de Universal― “no

subsana la ambigüedad de la cláusula, toda vez que la opinión

o creencia de este funcionario no puede tener el efecto de

enmendar un contrato de adhesión como el que nos ocupa, menos

aun cuando se trata de un asunto sujeto a interpretaciones

diversas”.5

      Luego del mandato correspondiente,6 el 18 de junio de

2021 Universal presentó su Contestación a segunda demanda

enmendada. En síntesis, sostuvo que los daños reclamados de

las   alegaciones    presentadas    no   estaban      cubiertos    por   la

Póliza expedida a favor de East Coast.

      Así las cosas, y después de varios trámites procesales,

se celebró el juicio en su fondo el 29 de julio de 2022.

Universal desfiló como prueba lo siguiente: (1) la Póliza;

(2) una Declaración Jurada del señor Camejo García; (3) una

cadena de correos electrónicos entre el señor Camejo García

y el señor Bermúdez; (4) el testimonio en corte del señor

Camejo García, y (5) el testimonio en corte del Sr. José Ortiz

Rodríguez, Vicepresidente de Reclamaciones de Universal.

      Finalmente, el 27 de septiembre de 2022, el Tribunal de

Primera Instancia emitió una Resolución en la que resolvió

que   la   Póliza   era   ambigua   y,   por   esta    razón,     procedía

interpretarse a favor de la cubierta de los daños reclamados.

5 Íd., pág. 71.
6 Inconforme con el dictamen del foro apelativo intermedio, el 23 de
febrero de 2021, Universal presentó un recurso de Certiorari ante esta
Curia. Sin embargo, este fue denegado por incumplir con el Reglamento de
este Tribunal.
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Tras reconocer que el mandato del Tribunal de Apelaciones se

dirigió a dilucidar la intención de Universal al momento de

pactar la Póliza, el foro primario sostuvo que la aseguradora

no   presentó      evidencia     que    permitiera         conciliar       las

discrepancias entre el testimonio del señor Camejo García y

el lenguaje de la Póliza. En ese particular, mencionó que,

por una parte, el          señor Camejo García           testificó que la

intención al pactar la Póliza era que los grupos debían ser

guiados por dos personas. Sin embargo, el foro de instancia

detalló que de la Póliza no surgía el requisito de pluralidad.

     De    otra   parte,    destacó    que   el    señor       Camejo   García

testificó que la intención iba dirigida a que                       el grupo

protegido en el Endoso E fuese de menores entre cinco y

veintiún años de edad, mientras que la Póliza condicionaba la

participación a menores entre seis y dieciocho años. En virtud

de lo anterior, concluyó que “[e]videntemente, ocurrió algo

entre la participación de Camejo y el perfeccionamiento del

contrato sobre lo cual no se ofreció evidencia”.7

     En desacuerdo, el 27 de octubre de 2022, Universal

presentó    un    recurso   de   Certiorari       ante    el    Tribunal      de

Apelaciones.8 En esencia, reclamó que la Póliza a favor de

East Coast no cubría los hechos alegados en la demanda. Los

demandantes se opusieron oportunamente. Con el beneficio de

7 Íd., pág. 237.
8  En esa misma fecha, Universal presentó una Moción en auxilio de
jurisdicción solicitando orden de paralización ante el foro apelativo
intermedio. Esta solicitud fue denegada mediante una Resolución emitida
el 17 de noviembre de 2022.
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la comparecencia de las partes, el foro a quo procedió a

expedir el recurso y confirmar la Resolución recurrida.

        El foro apelativo intermedio, mediante una Sentencia

notificada el 19 de enero de 2023, sostuvo las determinaciones

de hecho y de derecho realizadas por el foro primario. Tras

evaluar la prueba desfilada en el juicio, concluyó que la

intención que le quería conferir Universal a la cláusula

restrictiva no surgía del texto de la Póliza. “Dicho de otro

modo, la [P]óliza no exige ni especifica quién debe acompañar

al menor y de qué manera, por lo que no es un asunto que pueda

meramente interpretarse de forma acomodaticia”.9 Por tanto,

al igual que el foro primario, el Tribunal de Apelaciones

determinó que la Póliza cubría los daños alegados por los

demandantes.

        Insatisfecho aún, el 21 de febrero de 2023, Universal

compareció ante esta Curia mediante el recurso de Certiorari

que nos ocupa y señaló los errores siguientes:

        PRIMER ERROR: Erró el Tribunal de Apelaciones al confirmar
        [la] cubierta para un accidente en “Jet Ski”, ocupado por dos
        menores, a la luz de una cláusula restrictiva, luego de
        establecerse que la intención de la aseguradora al momento de
        pactar la póliza e incluir la restricción, era que los menores
        estuvieran “acompañados” por su “padre o tutor”, lo que no
        sucedió en este caso.

        SEGUNDO ERROR: Erró el Tribunal de Apelaciones al negarse a
        analizar el testimonio de Christian Camejo, el cual fue
        rechazado por el TPI, bajo el fundamento equivocado de que el
        foro apelativo había rechazado previamente su testimonio,
        cuando dicho foro lo que hizo fue una determinación de
        suficiencia de la prueba a la luz de una declaración jurada
        sometida con una solicitud de sentencia sumaria.

        Tras    expedir    el    recurso     y   al    contar    con     las

comparecencias de las partes, resolvemos.

9   Íd., pág. 434.
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                                  II

     A. El contrato de seguro

        Hemos reconocido en reiteradas ocasiones el alto interés

público que permea a los contratos de seguros en nuestra

jurisdicción. Con. Tit. Acquamarina et al. v. Triple-S, 210

DPR 344, 355 (2022); Consejo de Titulares v. MAPFRE, 208 DPR

761, 773 (2022); Maderas Tratadas v. Sun Alliance et al., 185

DPR 880, 896 (2012). Este tipo de contrato puede definirse

como un acuerdo entre una parte denominada asegurador y otra

parte llamada asegurado en donde el primero, a cambio de una

contraprestación, se obliga a indemnizar al segundo o a

proveerle un beneficio específico o determinable en caso de

producirse un hecho incierto, pero previsto en el acuerdo.

San Luis Center Apts et al. v. Triple-S, 208 DPR 824, 830-

832 (2022).10

        i.   Interpretación de los contratos de seguros

        El Código de Seguros de Puerto Rico, Ley Núm. 77 de 19

de junio de 1957, 26 LPRA sec. 101 et seq. (en adelante,

“Código de Seguros”), es la legislación especial que rige la

industria de seguros. Entre otras cosas, pauta la manera en

la que habremos de interpretar las pólizas de seguros. Al

regir     nuestro   ejercicio   hermenéutico,    “dispone    que   los

contratos de seguro se interpretan globalmente, a base del

conjunto total de sus términos y condiciones, según expuestos

en la póliza y según se hayan ampliado, extendido o modificado

10Véase, además, Código de Seguros de Puerto Rico, Ley Núm. 77 de 19 de
junio de 1957, 26 LPRA sec.102.
CC-2023-0128                                                        12

por aditamento, endoso o solicitud adherida a la póliza y que

forme parte de esta”. R.J. Reynolds v. Vega Otero, 197 DPR

699, 707-708 (2017). Véanse, también, San Luis Center Apts v.

Triple-S, supra, pág. 832; Echandi Otero v. Stewart Title,

174 DPR 355, 369 (2008); Código de Seguros, 26 LPRA sec. 1125.

Por lo tanto, las normas de interpretación general de los

contratos   recogidas    en   el   Código   Civil   de   Puerto     Rico

aplicarán únicamente de forma supletoria. Maderas Tratadas v.

Sun Alliance et al., supra, pág. 898; Echandi Otero v. Stewart

Title, supra, pág. 369.

     Asimismo, hemos pronunciado que el contrato de seguros

es un contrato de adhesión. Íd., págs. 369-370. De este modo,

sus disposiciones deben interpretarse liberalmente a favor de

la parte asegurada. Maderas Tratadas v. Sun Alliance et al.,

supra, págs. 898-899; Jiménez López et al. v. SIMED, 180 DPR

1, 10-11 (2010); S.L.G. Francis-Acevedo v. SIMED, 176 DPR

372, 386 (2009); Echandi Otero v. Stewart Title, supra, págs.

369-370.

           Esto obedece a que[,] como los términos de las pólizas
     de seguro no son el producto de la negociación entre las
     partes, sino que son prefijados por el asegurador sin que el
     asegurado tenga la facultad de variarlos, el asegurador
     “tiene la obligación de hacer clara su intención; en otras
     palabras[,] viene obligado a establecer en la póliza, de
     manera diáfana, los riesgos por los que viene obligado a
     responder”. S.L.G. Francis-Acevedo v. SIMED, supra, pág. 386
     (citando a Meléndez Piñero v. Levitt & Sons of P.R., 129 DPR
     521, 547 (1991)).

     Por otra parte, si los términos de la póliza son claros,

específicos y ausentes de ambigüedad, su cumplimiento será

obligatorio pues el contenido del contrato constituye la ley

entre las partes. San Luis Center Apts v. Triple-S, supra,
CC-2023-0128                                                               13

pág. 832; Echandi Otero v. Stewart Title, supra, págs. 369-

370. Los términos de una póliza se reputarán claros cuando

su lenguaje sea específico, cuando no dé lugar a dudas o

cuando no sea susceptible a distintas interpretaciones. San

Luis Center Apts v. Triple-S, supra, pág. 833. A su vez, “los

términos de las pólizas de seguro deben ser generalmente

entendidos en su más corriente y usual significado, sin

atender demasiado al rigor gramatical, sino al uso general y

popular de las voces”. Echandi Otero v. Stewart Title, supra,

pág. 370 (citas omitidas).

    ii.    Cláusulas de exclusión

    Las    cláusulas     de    exclusión      tienen     el       propósito   de

limitar   la   cubierta       de   una     póliza   al   disponer       que   el

asegurador no responderá por ciertos eventos, riesgos o

peligros allí contenidos. Maderas Tratadas v. Sun Alliance

et al., supra, pág. 889; Echandi Otero v. Stewart Title,

supra, pág. 370. “Por dicha razón, hemos resuelto que las

exclusiones se han de interpretar restrictivamente a favor

del asegurado, para así cumplir con el propósito de todo

seguro    de   ofrecer    la       mayor    protección        a    la   persona

asegurada”. Echandi Otero v. Stewart Title, supra, págs. 370-

371. Véase, también, Molina v. Plaza Acuática, 166 DPR 260,

267 (2005); Marín v. Int'l Ins. Co. of P.R., 137 DPR 356,

362 (1994); Rivera Robles v. Ins. Co. of Puerto Rico, 103

DPR 91, 93 (1974); R. Cruz, Derecho de Seguros, San Juan,

Pubs. JTS, 1999, pág. 167.
CC-2023-0128                                                   14

      Se desfavorece el uso de estas cláusulas, puesto que el

fundamento principal de un seguro es proveer protección al

asegurado. Maderas Tratadas v. Sun Alliance et al., supra,

pág. 899; S.L.G. Francis-Acevedo v. SIMED, supra, pág. 389.

Por ello, se deben interpretar restrictivamente contra el

asegurador. “No obstante, si las cláusulas de exclusión son

claras y aplican a determinada situación, la aseguradora no

será responsabilizada      por   aquellos   riesgos   expresamente

excluidos”. Maderas Tratadas v. Sun Alliance et al., supra,

págs. 899-900; Jiménez López et al. v. SIMED, supra, pág.

11; Echandi Otero v. Stewart Title, supra, pág. 371. Véase,

además, Molina v. Plaza Acuática, supra, pág. 261.

      Esbozado el derecho aplicable, procedemos a resolver la

controversia ante nos.

                                 III

      Universal sostuvo que era un sinsentido que el Tribunal

de Apelaciones,     en su primera      intervención en el caso,

devolviese el pleito al foro de instancia para celebrar una

vista evidenciaria a los fines de determinar la intención de

la aseguradora al incluir la cláusula de exclusión en la

Póliza porque los términos no estaban definidos, mientras

que, en su segunda intervención, rechazó la prueba presentada

para sostener tal intención, bajo el mismo argumento de que

los términos no estaban definidos. Asimismo, Universal expuso

que   fue   la   única   parte   que   presentó   prueba   sobre    el

significado de la cláusula restrictiva y su intención al

momento de otorgar la Póliza. También indicó que la prueba
CC-2023-0128                                                                   15

 presentada       no    fue    controvertida       o     impugnada       por     los

 demandantes.

        Por otro lado, arguyó que, a raíz de la presentación de

 prueba en el foro de instancia, se establecieron varios

 asuntos, entre ellos, que: (1) las condiciones y los términos

 de la Póliza se incluyeron no solamente para limitar el

 riesgo a ser asegurado en cuanto a los menores entre las

 edades     de   seis    y    dieciocho    años,       sino    que    también    se

 especificó la actividad asegurada; (2) originalmente, la

 actividad asegurada era la renta de motoras acuáticas y,

 posteriormente, se enmendó para cubrir únicamente jet ski

 guided tours; (3) los guías estaban llamados a dirigir a los

 grupos, mantenerlos en línea y dentro de la ruta protegida

 en la Póliza; (4) el predio o límite protegido por donde

 debían transcurrir los recorridos estaba establecido, y (5)

 todos los participantes debían utilizar casco y salvavidas.11

 Lo anterior, al amparo de un mismo propósito: “limitar el

 riesgo de manera que fuera adecuado a los parámetros de

 suscripción de la compañía de seguros y poder asegurarlo”.12

         Por otra parte, alegó que la interpretación propuesta

 para      analizar     los     términos    “parent           or     guardian”      y

 “accompanied” no se daban en el vacío, sino bajo el marco

 fáctico del tipo de negocio que pretendía asegurarse. Por

 ello, arguyó que su contención se daba en “el uso ordinario

 de [e]stas palabras, a la luz de la intención en el momento

11   Véase Certiorari, pág. 15.
12   Íd.
CC-2023-0128                                                          16

de pactar la cubierta, [que] no es ajeno a su significado

común y usual […]”.13

     Los   demandantes,    sin     embargo,   se    opusieron    a    estos

planteamientos. Arguyeron que, del mismo testimonio del señor

Camejo García, así como de su declaración jurada, surgía que

este había utilizado la palabra “encargado” como un sinónimo

de la palabra “guardián”. En ese sentido, era claro que los

empleados guía “estaban encargados de los menores mientras

duraba el recorrido, por lo que debe cubrir la póliza”.14

     También plantearon que de este mismo testimonio surgía

que, pese a la importancia que se le imprimía al hecho de

que el padre o la madre, guardián o persona encargada debía

estar en la motora acuática con el menor, esto no resultaba

expresamente en el texto de la Póliza. Por el contrario,

plantearon que el término “accompanied” se prestaba a tres

interpretaciones razonables, a saber:

     (i) el encargado que está acompañando al menor está montado
     en la misma motora acuática donde va el menor y también está
     conduciendo la motora; (ii) el encargado que está acompañando
     al menor está montado en la misma motora acuática donde va el
     menor[,] pero el menor va conduciendo la motora; (iii) el
     encargado que está acompañando al menor lo está haciendo desde
     una motora acuática distinta. (Negrillas suplidas).15

     Por tanto, los demandantes argumentaron que, ante la

presunta     ambigüedad      que      surge    de      las      distintas

interpretaciones que se le pueden dar a la frase “acompañado

por”, y ante el estándar de los contratos de adhesión,

procedía que se interpretara a su favor y se proveyera

13 Íd., pág. 18.
14 Oposición al certiorari, pág. 2.
15 Íd., pág. 8.
CC-2023-0128                                                      17

cubierta a los hechos reclamados en la demanda. No les asiste

la razón.

     En primera instancia, resulta meritorio aclarar que el

hecho de que los términos en controversia no estén definidos

en la póliza de seguros no se traduce a que estos sean

irremediablemente ambiguos. Según el ordenamiento vigente, y

al tomar en cuenta la norma de hermenéutica que impone el

Artículo 11.250 del Código de Seguros de Puerto Rico, supra,

la interpretación de este tipo de contrato se debe realizar

globalmente, a base del conjunto total de sus términos y

condiciones. En ese sentido, los tribunales estamos llamados

a hacer ese análisis integral de los términos y condiciones

de las pólizas de seguros de forma tal que podamos adjudicar

la claridad o ambigüedad de estos, y así determinar si

procede o no la cubierta ofrecida.

     Atendido este planteamiento,         resaltamos que la Real

Academia Española define el verbo “acompañar” como “estar o

ir en compañía de otra u otras personas”.16 Ahora bien, como

esta definición no dispone de la controversia que nos ocupa,

es   menester   tomar   en   cuenta   otras   consideraciones     para

determinar si, en efecto, la expresión “estar acompañado por”

(“accompanied by”) es ambigua en el contexto de la Póliza

específicamente aquí expedida para el negocio de recorridos

guiados de motoras acuáticas (jet ski guided tours).

16     Diccionario      de      la      Lengua     Española,      2023,
https://dle.rae.es/acompa%C3%B1ar, (última visita, 22 de abril de 2024)
CC-2023-0128                                                            18

    En un ejercicio de hermenéutica, nos parece persuasivo

examinar varias legislaciones estatales que regulan ciertas

actividades y disponen de algunas exclusiones cuando ocurre

una situación determinada; específicamente cuando participa

una persona menor de edad.        La Ley de Navegación y Seguridad

Acuática de Puerto Rico, Ley Núm. 430-2000, 12 LPRA sec. 1401

et seq. (Ley Núm. 430-2000), provee ciertas limitaciones al

ejercicio de algunas actividades marítimas. En particular,

dispone lo siguiente:

    Ninguna persona menor de doce (12) años de edad operará una
    embarcación de motor de más de diez (10) caballos de fuerza
    sin estar acompañada de un adulto; [d]isponiéndose, que de
    tratarse de una persona menor de diez (10) años de edad el
    caballaje del motor no excederá de diez (10) caballos de
    fuerza y ninguna persona menor de catorce (14) años de edad
    operará una motora acuática sin estar acompañado de un adulto.
    (Negrillas suplidas). 12 LPRA sec. 1404(9)(b).

    La referida legislación no ofrece una definición para la

acción de “estar acompañado”. Tampoco indica si la acción de

acompañar ocurre en la misma embarcación o en una distinta.

Sin embargo, como parte de sus propósitos se encuentran la

prevención     de   accidentes   y   la   protección    de    las   y   los

ciudadanos     como   de   los   recursos   naturales    de    la   Isla.

Exposición de Motivos de la Ley Núm. 22-2000 (2000 [Parte

III] Leyes de Puerto Rico págs. 2958-2960). Por tanto, la

única inferencia razonable y lógica es que la ley lo que

busca es un control supletorio o supervisión directa de la

persona adulta para auxiliar al menor en el manejo de una

embarcación de motor.

    Por otro lado, la Ley de Vehículos y Tránsito de Puerto

Rico, Ley Núm. 22-2000, 9 LPRA sec. 5001 et seq. (Ley Núm.
CC-2023-0128                                                            19

22-2000), permite que toda persona mayor de dieciséis años,

pero menor de dieciocho años,           adquiera una licencia de

aprendizaje para conducir un vehículo de motor mientras

obtiene la capacitación mínima requerida para obtener la

licencia    de   conducir   correspondiente.       9    LPRA     sec.   5001

(51)(a). “Esta licencia [de aprendizaje] estará condicionada

a que el manejo del vehículo se efectúe en compañía de un

conductor autorizado a manejar tal tipo de vehículo, excepto

en   el   caso   de   las   motocicletas,    que       no   se   requerirá

acompañante […]”. (Negrillas y énfasis suplido). 9 LPRA sec.

5001 (51)(a). Más adelante, la Ley Núm. 22-2000 especifica

que la persona menor, dentro de las edades delimitadas,

podría conducir “siempre que vaya acompañado por un conductor

con un certificado de licencia de conducir que tenga veintiún

(21) años o más y vaya al lado del aspirante en el asiento

delantero del pasajero”. (Negrillas suplidas). 9 LPRA sec.

5001 (51)(a).

     Asimismo, con respecto a los requisitos para obtener un

endoso    para   conducir   motocicletas,     la   Ley      Núm.   22-2000

establece los siguientes:

           Toda persona que se autorice a conducir una motocicleta
     en Puerto Rico deberá cumplir con los siguientes requisitos:

     (a) Estar capacitado mental y físicamente para ello.
     (b) Haber cumplido los dieciocho (18) años de edad.
     (c) Ser conductor autorizado de vehículos de motor.
     (d) Haber tomado un adiestramiento para conducir motocicletas
     y sobre las disposiciones de la “Ley de Tránsito de Puerto
     Rico” en lugares designados y autorizados por el Secretario
     y que los mismos sean ofrecidos por instructores debidamente
     certificados por el Secretario o su representante autorizado.
     Este adiestramiento será requisito únicamente si la persona
     no obtiene la puntuación mínima necesaria para aprobar el
     examen teórico o práctico la primera vez que tome [estos].
     (e) Haber aprobado un examen teórico y práctico ofrecido por
     instructores debidamente certificados por el Secretario en un
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      área designada y autorizada por [este] y obtener en su
      consecuencia una certificación de aprobación de parte del
      instructor.
            .     .     .     .    .    .     .     . (Negrillas
      suplidas). 9 LPRA sec. 5057.

      Examinadas las disposiciones anteriores y, bajo el marco

interpretativo de los contratos de seguros y sus cláusulas

de exclusión, es forzoso concluir que el término “accompanied

by”   se   refiere   a   la   supervisión    directa     de   “parent   or

guardian” en el jet ski con el menor. Ante la actividad

sujeta a protección que limita la cobertura de la Póliza y,

ante las interpretaciones posibles, coherentes y razonables

que se le pueden dar al verbo en cuestión, no podemos

refrendar que la locución es ambigua sobre aquella actividad

que   intenta   excluir.      La    aseguradora    buscaba    limitar   su

exposición ante circunstancias de riesgos mayores, como sería

que una persona menor de edad esté en uso de una motora

acuática sin la asistencia y supervisión de sus padres,

parientes    adultos     o    sus    tutores.     Otra   interpretación,

incluso, obligaría a Universal a asegurar una actividad

tajantemente ilegal según lo expone la Ley Núm. 430-2000,

supra.

      Concluir lo contrario abonaría, además, a la contención

de que una persona menor de edad de hasta un mínimo de seis

años podría manejar una motora acuática completamente sola.

Nuestro     estado       de    derecho      no     permite     semejante

interpretación. Recordemos que nuestra labor consiste en

buscar el sentido y el significado que le daría una persona

de inteligencia normal que fuese a comprar la póliza, a las
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cláusulas en esta contenidas. Coop. Ahorro y Cred. Oriental

v. S.L.G., 158 DPR 714, 723 (2003). Las legislaciones sobre

uso   y   manejo   de   vehículos   de   motor    antes   citadas    han

calificado el requisito de “acompañar” como el acto de estar

en el mismo vehículo con el menor como un elemento de

seguridad. Del mismo modo, una póliza de seguro buscaría

limitar su riesgo excluyendo una actividad donde un menor

haga uso de un vehículo con motor sin que un adulto le

acompañe en este para asistirle.17

      El hecho de que el término “accompanied” no esté definido

expresamente en la Póliza no debe conducir a que se le dé un

significado contrario al uso general y común de la expresión.

Tampoco debemos avalar una interpretación que conlleve a

resultados absurdos que no pueden sostenerse.

      Cónsono con el análisis aquí enmarcado, cabe destacar el

dictamen que emitió la Corte de Apelaciones del estado de

Wisconsin en Mueller v. McMillan Warner Ins. Co., 287 Wis.

2d 154 (2005).18 Allí se interpretó el término “accompanying”

para propósitos de un estatuto que prohíbe que cualquier

17  En cuanto a las conclusiones especulativas y los intentos de
comparación que se mencionan en la Opinión Disidente, basta con mencionar
que ninguna de estas (correr bicicletas, montar caballos, etc.) cuenta
con una ley especial que las regule; especialmente cuando en ellas está
envuelta una persona menor de edad. Como bien exponen los compañeros en
su disenso, “esas actividades no están conceptualizadas para que los
acompañe un adulto”, y no forman parte del análisis que estamos
realizando en ese caso. La interpretación a la que arribamos está ceñida
al contrato ante nos, enmarcado dentro de la actividad que se procuró
proteger; es decir, los recorridos guiados en motoras acuáticas.
18 Hemos reconocido en varias ocasiones el carácter persuasivo que tiene

la jurisprudencia estatal y federal de Estados Unidos para auxiliarnos
en nuestra labor adjudicativa en el área del Derecho de Seguros. Véanse:
Maderas Tratadas v. Sun Alliance et al., supra, pág. 904; Molina v. Plaza
Acuática, supra, pág. 266; Meléndez Piñero v. Levitt & Sons of P.R.,
supra, pág. 535.
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persona adquiera bebidas alcohólicas para menores de edad

que no estén acompañados de un “parent, guardian, or spouse”

que haya alcanzado la edad legal para beber.19

     En tal caso, los padres de un menor de edad argumentaron

que, para propósitos del estatuto, no importaba si ellos

estaban en el mismo cuarto con su hijo mientras consumía

bebidas   alcohólicas.     Íd.,    pág.   163.   Por   el   contrario,

“bastaba con que bebiera ‘en su proximidad’ y en las mismas

instalaciones, con su conocimiento”. (“It was enough that he

drank ‘in their proximity’ and on the same premises, with

their knowledge”). (Traducción suplida). Íd., págs. 163-164.

Sin embargo, al interpretar el significado de la palabra

“accompanied”, la Corte de Apelaciones de Wisconsin analizó

varios estatutos que permitían a menores de edad participar

en actividades si estaban acompañados por adultos, las cuales

de otra forma estarían prohibidas. Por mencionar algunas, la

Corte de Apelaciones expresó:

           Children   under   twelve   are   allowed   to   operate
     snowmobiles, for example, if they are accompanied by an adult;
     in that statute, accompanied is defined as being on the same
     snowmobile. WIS.   STAT. §    350.05(1) and (4).    Similarly,
     children under twelve may operate ATVs if they are
     accompanied—defined   as   “subject   to   continuous   verbal
     direction    and   control”—by    an    adult. WIS.    STAT. §
     23.33(1)(a) and (5)(a). Finally, children between twelve and
     fourteen years old are not allowed to hunt unless they are
     accompanied by an adult. WIS. STAT. § 29.304(2)(a). Mueller
     v. McMillan Warner Ins. Co., supra, pág. 164.

     De   un   estudio     de     estas   legislaciones      se   puede

interpretar que sirven propósitos similares: la supervisión

19Es menester resaltar que, si bien en este caso estamos interpretando
un contrato de seguros, a diferencia de un estatuto, entendemos que el
lenguaje y el espíritu de ambos son similares. En ese sentido, ambos
establecen actividades que son cubiertas por cuerpos normativos y
disponen ciertas exclusiones cuando ocurre una situación determinada.
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del menor de edad a quien se le permite participar de

actividades que generalmente no podrían realizar por su

cuenta. Luego de evaluar lenguajes similares, la Corte de

Apelaciones determinó en aquel caso que el menor de edad no

fue “acompañado” por sus padres por el simple hecho de haber

bebido en las mismas instalaciones en donde los últimos se

encontraban.       Es   decir,    era    necesario    cierto    grado    de

supervisión, cercanía o de control sobre el menor que, bajo

la situación fáctica del caso, no se dio. Coincidimos con

este análisis.

        En la alternativa, y aun si consideráramos que el término

“accompanied by” según se utiliza en la Póliza tiene el

significado que los demandantes pretenden adscribirle, es

decir, que ese acompañamiento puede darse a distancia, ─con

lo cual,       reiteramos, no coincidimos─,          lo cierto es que

tampoco se cumplió con el otro elemento de la cláusula sobre

quién debía acompañar al menor; a saber, el “parent or

guardian”.

        La palabra “guardian” puede definirse como “alguien o

algo que guarda o custodia”, así como “alguien que mantiene

el cuidado de una persona o propiedad de otra”.20 A su vez,

20   (Traducción    suplida).    Merriam-Webster   Dictionary,   2024,
https://www.merriam-webster.com/dictionary/guardian (última visita, 22
de abril de 2024).

        Por su parte, el Black’s Law Dictionary define el término “guardian”
como:
        “A person lawfully invested with the power, and charged with
        the duty, of taking care of the person and managing the
        property and rights of another person, who, for defect of
        age, understanding, or self-control, is considered incapable
        of administering his own affairs. One who legally has the
        care and management of the person, or the estate, or both, of
CC-2023-0128                                                                    24

la Real Academia Española define los términos “guardián” como

“persona que guarda algo y cuida de ello”, mientras que

“tutor” se define como “persona que ejerce la tutela”.21 Más

específicamente,          “tutela”    significa      aquella     “[a]utoridad

que, en defecto de la paterna o materna, se confiere para

cuidar de la persona y los bienes de aquel que, por minoría

de   edad   o   por      otra    causa,    no    tiene   completa    capacidad

civil”.22

     A    partir    de     las   definiciones       esbozadas,      es    forzoso

colegir que la menor M.B.Z. no estaba acompañada por alguno

de sus padres o su tutor o tutora al momento de los hechos.

La acepción de los términos guardián o tutor, aun en sus usos

más comunes y corrientes, no avala la inclusión de cualquier

persona     mayor     de    edad     que    no    tenga    ningún        tipo    de

responsabilidad particularizada sobre aquella persona que

está llamada a custodiar o tutelar.

     a child during its minority.” Henry Campbell Black y otros
     [et al.], Black’s Law Dictionary, 5ta ed., Minnesota, Ed.
     West Publishing Co., 1979, pág. 635.

      Asimismo, la palabra en cuestión puede traducirse como: guardián,
tutor    o   custodio.  Reverso,    2024,    https://www.reverso.net/text-
translation#sl=eng&tl=spa&text=guardian (última visita, 22 de abril de
2024).
21      Diccionario      de      la       Lengua      Española,      2023,
https://dle.rae.es/guardi%C3%A1n?m=form&m=form&wq=guardi%C3%A1n (última
visita, 22 de abril de 2024); Diccionario de la Lengua Española, 2023,
https://dle.rae.es/tutor?m=form (última visita, 22 de abril de 2024).
22      Diccionario      de      la       Lengua      Española,      2023,
https://dle.rae.es/tutela?m=form (última visita, 22 de abril de 2024).
      Además, a modo ilustrativo, tanto el derogado Código Civil de 1930
como el vigente Código Civil de 2020 disponen que la tutela tiene por
objeto la guarda y la representación de la persona incapaz y la
administración de sus bienes, o solamente de los bienes, de los que no
se encuentran bajo la patria potestad, que son incapaces de gobernarse
por sí mismos. Véanse: 31 LPRA sec. 5661; (31 LPRA sec. 661) (derogado).
En ese sentido, se entiende como una de las causas de incapacitación
parcial cuando la persona es menor de edad, no emancipada. 31 LPRA secs.
5614, 5662; (31 LPRA sec. 662) (derogado).
CC-2023-0128                                                           25

       Dicho de otro modo, esos conceptos no pueden incluir a

una persona empleada que, por virtud de la póliza de seguros

expedida a favor de su patrono –única y exclusivamente para

los recorridos guiados en motoras acuáticas–, esté llamada a

participar      de   la   actividad,      independientemente      de        la

intervención de una persona menor de edad.23 En consecuencia,

los empleados guías de East Coast no pueden catalogarse como

tutores,     guardianes    o   personas    encargadas    del   grupo    de

menores de edad que alquilaron sus servicios, entre ellos,

la menor M.B.Z. De llegarse a otro resultado, sostendríamos

una interpretación completamente absurda.

       En conclusión, la cláusula que debemos analizar dispone

así:

                      THIS ENDORSEMENT CHANGES THE POLICY.
                         PLEASE READ IT CAREFULLY
                           CONDITION FOR MINORS

       IT IS HEREBY UNDERSTOOD AND AGREED THAT CHILDREN BETWEEN THE
       AGES OF 6 AND 18 YEARS OF AGE MUST BE ACCOMPANIED BY A PARENT
       OR GUARDIAN, IN ORDER TO COMPLY WITH THE POLICY.24

23 Nótese que la cláusula en cuestión dispone específicamente que ese
menor tiene que estar acompañado de “a parent or guardian”, no menciona
que el menor puede estar acompañado de cualquier adulto. Si esa hubiese
sido la intención de las partes la cláusula, hubiese incluido otros
términos. Esto, de por sí, torna inmeritorio el argumento de los
demandantes de que los guías de East Coast podían fungir como los tutores
o encargados de todos esos menores. De hecho, esa contención haría
totalmente superflua la cláusula de exclusión, pues la póliza cubre
únicamente recorridos guiados. Es decir, todos los recorridos tienen que
incluir necesariamente algún guía. Bajo el análisis de los demandantes,
en todos los recorridos los guías fungen como padres, tutores y
guardianes de los menores. ¿Qué actividad limita entonces la cláusula de
exclusión? Con ese análisis se llegaría al absurdo de argumentar que un
grupo de menores de edad, todos de 6 años, pueden salir a un recorrido
con un guía y la póliza tendría que cubrir en la eventualidad de un
accidente.
      Por último, este Tribunal no está equiparando la figura del tutor
o guardián, según se utiliza en la póliza que aquí se discute, con la
designación de un tutor legal. Pudiera darse el caso que un abuelo o una
abuela, un tío o una tía, o un familiar cercano sea considerado como un
guardián, tutor o persona encargada. Sin embargo, no hay necesidad de
hacer ese análisis hoy pues ninguna de estas figuras estaba presente
cuando la menor M.B.Z. perdió la vida.
24 Apéndice del certiorari, pág. 190.
CC-2023-0128                                                     26

      En este accidente trágico y lamentable, la menor M.B.Z.

iba en una motora acuática operada por otra persona menor de

edad, sin que estuvieran acompañadas de sus padres o de sus

tutores. Tras evaluar la cláusula de exclusión junto con las

demás cláusulas de Póliza, a la luz de la totalidad de las

circunstancias de este caso, no podemos avalar la postura de

los   demandantes.   Ello,    pues   aún   la   interpretación     más

favorable de los términos de la póliza no provee para que la

aseguradora responda por la conducta que estaba descubierta

de protección, según surge claramente de la Póliza.

                                IV

      Por los fundamentos expuestos, se revoca la Sentencia

que emitió el Tribunal de Apelaciones. En consecuencia, se

desestima   la   causa   de   acción   presentada    en   contra   de

Universal y se devuelve el caso al Tribunal de Primera

Instancia para que continúen los procedimientos.

      Se dictará Sentencia de conformidad.

                                       Maite D. Oronoz Rodríguez
                                           Jueza Presidenta
                      EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO

Rolando     Barreto    Nieves   y
otros

          Recurridos

              v.                     CC-2023-0128

East Coast Water Sports, LLC
y su aseguradora Universal
Insurance Co.

      Peticionarios

                                       SENTENCIA

              En San Juan, Puerto Rico, a 22 de abril de 2024.

                  Por los fundamentos expuestos en la Opinión que
              antecede, la cual se hace formar parte de la presente
              Sentencia, se revoca la Sentencia del Tribunal de
              Apelaciones. En consecuencia, se desestima la causa de
              acción presentada en contra de Universal y se devuelve
              el caso al Tribunal de Primera Instancia para que
              continúen los procedimientos.

                  Así lo pronunció, manda el Tribunal y certifica el
              Secretario del Tribunal Supremo. El Juez Asociado señor
              Colón Pérez emite una Opinión Disidente a la que se unen
              el Juez Asociado señor Rivera García y el Juez Asociado
              señor Estrella Martínez.

                                 Javier O. Sepúlveda Rodríguez
                                Secretario del Tribunal Suprem
                 EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO

 Rolando Barreto Nieves y otros

     Recurridos

            v.
                                        CC-2023-0128
 East Coast Water Sports, LLC y
 su aseguradora Universal
 Insurance Co.

     Peticionarios

Opinión Disidente emitida por el Juez Asociado señor COLÓN PÉREZ, a la
que se unen los Jueces Asociados señores RIVERA GARCÍA y ESTRELLA
MARTÍNEZ.

                  En San Juan, Puerto Rico, a 22 de abril de 2024.

                         Por considerar que en lo relacionado al contrato

                  de seguro objeto del presente litigio, -- similar a

                  como   lo   sentenciaron   el   foro   primario   y   el   foro

                  apelativo intermedio --, existe cierta ambigüedad en

                  cuanto al significado de los términos “accompanied by”

                  y   “parent   or   guardian”    contenidos   en   determinada

                  cláusula de exclusión que forma parte del mismo, lo

                  que, -- contrario al curso de acción que hoy se sigue

                  --, históricamente hubiese movido a los miembros de

                  este Tribunal a interpretarlo de la forma más favorable

                  al asegurado, disentimos. Veamos.

                                                    I.

                      Los hechos que dan margen al presente litigo no están

                  en controversia. Allá para el 16 de junio de 2018, la
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menor M.B.Z. se encontraba celebrando un cumpleaños junto a

varios compañeros de escuela, todos menores de edad, en el

Balneario   La   Monserrate,    que   ubica   en   el   municipio   de

Luquillo, Puerto Rico. Como parte de la celebración, los

menores   allí   congregados    decidieron    alquilar    una    motora

acuática (“jet ski”) a la compañía aquí demandada, East Coast

Watersports, LLC (en adelante, “East Coast”). Ello, con el

propósito de realizar un recorrido guiado (“guided tour”)

por el referido balneario luquillense.

     Así las cosas, durante el mencionado recorrido guiado,

dos empleados de East Coast acompañaron al grupo de menores

de edad que había alquilado las motoras acuáticas. Éstos iban

en una motora acuática separada, escoltando y guiando al

grupo.

    Lamentablemente, y mientras se realizaba el recorrido

guiado en cuestión, la menor M.B.Z., quien iba como pasajera

en una de las motoras acuáticas conducida por un compañero

suyo, cayó de la misma y fue impactada por otra motora

acuática que era conducida por otra persona. A raíz de este

trágico incidente, la menor M.B.Z. perdió la vida.

     Como consecuencia de lo anterior, el 5 de septiembre de

2018 los señores Rolando Barreto Nieves y Yanisse Zayas

Gómez, padres la menor finada, la Sociedad Legal de Bienes

Gananciales compuesta por ambos, y la menor E.B.Z. (hermana

de M.B.Z., y representada en el pleito por sus padres) (en

adelante, y en conjunto, “familia Barreto Zayas” o “los

demandantes”),    presentaron    ante   el    Tribunal   de     Primera
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Instancia una demanda en daños y perjuicios en contra de East

Coast.    En    ésta,    alegaron    que   la   referida   empresa     fue

negligente al no instruir debidamente a los arrendatarios de

las motoras acuáticas sobre el uso que debían hacer de las

mismas. Específicamente, adujeron que el personal de East

Coast no instruyó a los usuarios de las motoras acuáticas

sobre la distancia que debían mantener entre una y otra

embarcación.

        Aproximadamente un mes más tarde, entiéndase el 11 de

octubre de 2018, la familia Barreto Zayas enmendó su demanda

para incluir como parte demandada a la compañía de seguros

Universal Insurance Co. (en adelante, “Universal”). Respecto

a esta última, alegaron que la misma había expedido una

póliza de seguro a favor de East Coast, la cual respondía

por los daños alegados en su demanda.

    Enterado de ello, el 16 de noviembre de 2019 Universal

compareció      ante    el   foro    primario   mediante    una   Moción

solicitando se dicte sentencia sumaria parcial. En dicho

escrito, la mencionada aseguradora planteó que, si bien era

cierto que había expedido una póliza de seguro a favor de

East Coast con vigencia del 12 de marzo de 2018 al 12 de

marzo    de    2019,    la   misma   contenía   ciertas    cláusulas    de

exclusión que limitaban la cubierta ofrecida por ésta en

situaciones como la de autos.

        En particular, Universal manifestó que la póliza objeto

del presente litigio solo cubría “recorridos guiados” en

motoras acuáticas y que, en cuanto a la participación de
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menores     de   edad,   existía    una     condición     restrictiva   que

requería que los menores de entre las edades de 6 a 18 años

que usaran una motora acuática, estuvieran acompañados por

(“accompanied by”) uno de sus padres o un guardián (“parent

or guardian”).1 En ese sentido, Universal arguyó que los

hechos que ocasionaron la muerte de la menor M.B.Z., y que

dieron lugar al caso de marras, no estaban cubiertos por la

póliza expedida a favor de East Coast, debido a que la motora

acuática en la que iba la menor M.B.Z. como pasajera estaba

siendo     conducida     por   un   menor    de   edad,    sin   el   debido

acompañamiento.

        Evaluado el referido escrito, el 28 de diciembre de 2018

los aquí demandantes presentaron ante el Tribunal de Primera

Instancia una Moción en oposición a moción solicitando que

se dicte sentencia sumaria parcial. Ello, no sin antes haber

enmendado su demanda el 8 de diciembre del mismo año, a los

fines de alegar que durante el recorrido guiado que proveyó

East Coast a la menor M.B.Z., ésta y sus demás compañeros,

“estaban bajo la supervisión y acompañados por dos empleados

de la compañía que les servían de guía”.2

      Así pues, en su Moción en oposición a moción solicitando

que se dicte sentencia sumaria parcial, la familia Barreto

Zayas arguyó que era improcedente la solicitud de sentencia

1 El texto de la referida condición restrictiva es el siguiente: “THIS
ENDORSEMENT CHANGES THE POLICY. PLEASE READ IT CAREFULLY. CONDITION FOR
MINORS: IT IS HEREBY UNDERSTOOD AND AGREED THAT CHILDREN BETWEEN THE AGES
OF 6 AND 18 YEARS OF AGE MUST BE ACCOMPANIED BY A PARENT OR GUARDIAN, IN
ORDER TO COMPLY WITH THE POLICY”. Apéndice del Certiorari, Pág. 190.

2   Apéndice del Certiorari, pág. 34.
CC-2023-0128                                                                5

sumaria presentada por Universal debido a que los términos

de la póliza aquí bajo estudio no eran claros respecto a los

significados de “accompanied by” y “parent or guardian”. En

consecuencia, y dada la ambigüedad sugerida, los demandantes

alegaron que las referidas palabras debían interpretarse de

la forma más favorable a los asegurados y que, por tanto,

debía entenderse que por estar acompañados por dos empleados

de East Coast (personas mayores de edad) que ofrecían el

recorrido guiado y que fungían como encargados del grupo, no

era de aplicación la cláusula de exclusión antes señalada.

Por tanto, razonaron que los daños reclamados en su demanda

sí    estaban     cubiertos    por    la    póliza    que     la    referida

aseguradora expidió a favor de East Coast.

       En   respuesta   al    escrito      presentado   por    la    familia

Barreto Zayas, el 1 de febrero de 2019 Universal compareció

nuevamente ante el foro primario mediante una Réplica a

oposición a sentencia sumaria parcial. En síntesis, sostuvo

que    el   planteamiento     de     la   familia    Barreto       Zayas   era

insostenible, puesto que el lenguaje de la póliza objeto del

presente litigio resultaba claro para una persona razonable.

      A juicio de la mencionada aseguradora, y contrario a lo

señalado por los demandantes, al considerar la actividad

acuática     en   cuestión    el   término    “accompanied         by”   debía

referirse, únicamente, a acompañar a los menores de edad en

la misma motora acuática (“jet ski”). De igual forma, y en

cuanto a los vocablos “parent or guardian”, Universal sostuvo

que éstos no podían referirse a cualquier persona, y mucho
CC-2023-0128                                                                6

menos   a   los     empleados   de   East    Coast       que   dirigieron   el

recorrido guiado, sino más bien a un padre, tutor o encargado

legal de los menores en cuestión.

      Establecido      lo   anterior,   y    habiéndosele         anotado   la

rebeldía a East Coast por su incomparecencia al pleito, el

27 de junio de 2019 el Tribunal de Primera Instancia celebró

una   Vista    Argumentativa     relacionada         a    la   solicitud    de

sentencia sumaria parcial presentada por Universal. En dicha

vista, se discutió todo lo relativo al alcance de la póliza

expedida      por   Universal    a   favor    de     East      Coast   y,   en

particular, a los significados de los términos “accompanied

by” y “parent or guardian” contenidos en la cláusula de

exclusión a la que hemos hecho referencia.

      Examinados los planteamientos de ambas partes, el 20 de

marzo de 2020 el foro primario dictó Sentencia parcial. Al

así hacerlo, el Tribunal de Primera Instancia concluyó que,

de conformidad con lo dispuesto en la póliza de seguro bajo

estudio, los menores que hacían uso de las motoras acuáticas

arrendadas por East Coast, debían estar acompañados por uno

de sus padres, tutor o encargado.               En consecuencia, y no

empece a que el foro primario determinó que “al momento del

accidente, los menores estaban acompañados de dos (2) “tour

guides” quienes supervisaban, acompañaban y dirigían a la

menor y al resto de los participantes del tour guiado”, dicho
CC-2023-0128                                                                 7

foro     emitió    una    sentencia         sumaria   parcial   a    favor   de

Universal, y en contra de los aquí demandantes.3

        Insatisfecha      con     la    determinación     del   Tribunal     de

Primera Instancia, la familia Barreto Zayas instó ante el

Tribunal      de   Apelaciones         un   primer    recurso   de   Apelación

relacionado con la causa de epígrafe, caso KLAN202000368. En

el mismo, y a grandes rasgos, plantearon que el foro primario

había errado al concluir que la póliza objeto del presente

litigio no cubría los daños reclamados en su demanda.

        Evaluados los alegatos de las partes, el 21 de octubre

de 2020 el foro apelativo intermedio emitió una Sentencia

mediante la cual revocó la Sentencia parcial apelada.4 En

síntesis, el Tribunal de Apelaciones razonó que, siendo el

contrato de seguros uno de adhesión, y habiendo controversia

sobre el significado de las palabras “accompanied by” y

“guardian”,-- e interpretando la situación de la manera más

favorable al asegurado como históricamente lo ha realizado

este Tribunal --, no procedía dictar sentencia sumaria en el

caso de autos.

      En consecuencia, el foro apelativo intermedio devolvió

el caso al foro primario para que, a través de una vista

evidenciaria, se dilucidara la intención de Universal al

momento de pactar la póliza de seguro objeto del presente

litigio.      Solo   de    esta    forma,      entendió    el   Tribunal     de

3   Apéndice del Certiorari, pág. 41

4 Dicha sentencia fue emitida por un panel compuesto por los jueces,
honorables, Birriel Cardona (jueza ponente), Bonilla Ortiz y Cortés
González.
CC-2023-0128                                                               8

Apelaciones, podía resolverse la controversia habida en torno

a la ambigüedad en el significado de las palabras empleadas

en la cláusula de exclusión de la póliza aquí bajo estudio.

      Resuelto lo anterior, y cumpliendo con lo ordenado por

el foro apelativo intermedio, el 29 de julio de 2022 el

Tribunal de Primera Instancia celebró la referida vista

evidenciaria. Allí, Universal presentó como evidencia la

póliza de seguro objeto del presente litigio, ciertos correos

electrónicos entre el Sr. Christian Camejo García, Director

de Banca y Reseguro de Universal (en adelante, “señor Camejo

García”), y el Sr. Jorge Bermúdez, productor de seguros de

East Coast, así como los testimonios del señor Camejo García

(junto a una declaración jurada suya) y del Sr. José Ortiz

Rodríguez (vicepresidente de reclamaciones de Universal).

Por su parte, la familia Barreto Zayas, no presentó prueba

testifical. Ésta se limitó a presentar evidencia documental

sobre las distintas acepciones de la palabra “guardian”, así

como una copia de la póliza objeto del presente litigio.

      Evaluada    la   prueba    presentada       ante   sí,   el    27   de

septiembre de 2022 el Tribunal de Primera Instancia emitió

una Resolución mediante la cual razonó que la póliza de

seguro bajo estudio no era clara en lo que respecta al uso

de   los   vocablos    “accompanied     by”   y    “guardian”       y,    por

consiguiente, era de aquellas que en nuestro ordenamiento

jurídico   se    clasifican     como   ambiguas.     Ante   esa     patente

ambigüedad, y en beneficio del asegurado, sostuvo que los

daños reclamados en el presente            litigio       por la     familia
CC-2023-0128                                                                9

Barreto Zayas estaban cubiertos por la póliza de seguro

expedida por Universal a favor de East Coast.5

       Inconforme         con   la   determinación   del    foro    primario,

Universal presentó ante el Tribunal de Apelaciones un segundo

recurso de certiorari relacionado con la causa de epígrafe,

caso KLCE202201185. En éste, alegó que el Tribunal de Primera

Instancia había errado al determinar que los daños reclamados

por los demandantes en su demanda estaban cubiertos por la

póliza expedida por ésta a favor de East Coast.

      Evaluados los alegatos de ambas partes, el foro apelativo

intermedio dictó Sentencia confirmando el dictamen emitido

por    el    Tribunal      de   Primera   Instancia.    En   palabras      del

Tribunal de Apelaciones, y en lo relacionado al presente

caso,       la   prueba    presentada     por   Universal    ante    el   foro

primario, y aquilatada por éste,                 -- a   cuya apreciación

venimos llamados a otorgar la consabida deferencia --, no

logró subsanar la ambigüedad de la que adolecía la cláusula

5
 En particular el Tribunal de Primera Instancia determinó que el
testimonio del señor Camejo García, presentado por Universal, no aclaró
el alcance del término “accompanied by” según lo alegado por éstos. Ello
debido a que, según surge de la transcripción de la vista y de la propia
Resolución del foro primario (véase, Apéndice del Certiorari, págs. 236-
237 y págs. 311 y 323), el señor Camejo García se limitó a declarar sobre
lo que éste entendía era la intención de las partes al pactar la póliza
de seguro en cuestión lo cual resultó ser incongruente con lo que se
había plasmado en el contrato, el cual, además, no contenía ningún tipo
de definición sobre los vocablos aquí en controversia.

      De igual forma, y en cuanto al significado de los términos “parent
or guardian”, el testimonio del señor Camejo García tampoco logró
demostrar que éste tenía el alcance alegado por Universal. De hecho, el
referido testimonio estableció que el acompañamiento debido no se
limitaba a la presencia de un padre o tutor legal como hoy resuelve esta
Curia, sino que también podía incluir la figura de un “encargado”,
término que tampoco estaba definido en el contrato bajo estudio. Apéndice
del Certiorari, pág. 317. En consecuencia, el foro primario resolvió que
la ambigüedad no había sido derrotada, por lo que interpretó la cláusula
de exclusión aquí bajo estudio de la forma más favorable al asegurado.
CC-2023-0128                                                                10

de exclusión contenida en la póliza de seguro bajo estudio.6

Por consiguiente, y siendo el contrato de seguros uno de

adhesión, había que interpretar la referida cláusula de la

forma más favorable al asegurado.

      Aún insatisfecho con el resultado obtenido, el 21 de

febrero de 2023 Universal compareció ante este Tribunal

mediante un recurso de Certiorari. En el mismo, a grandes

rasgos,   señala    que    el       Tribunal   de     Apelaciones    erró   al

determinar que      la póliza de          seguro objeto del          presente

litigio cubría los daños reclamados en la demanda presentada

por la familia Barreto Zayas.

      Expedido el recurso y presentados los alegatos de las

partes, una mayoría de este Tribunal, en un lamentable y

triste desenlace, emite una Opinión mediante la cual revoca

la Sentencia recurrida. Al así proceder, desestima la causa

de   acción    en   daños       y    perjuicios       presentada    por     los

demandantes en contra de Universal. Lo anterior, al concluir

que, de un análisis de las palabras “accompanied by” y

“parent or guardian” contenidas en la cláusula de exclusión

de   la   póliza    de    seguro       aquí    bajo    estudio,     la    única

interpretación “posible y razonable” a la que se podía llegar

era que, para fines de este caso, un guardián (“guardian”)

solo podía significar un padre, un pariente adulto o un tutor

6 En ese sentido, el foro apelativo intermedio razonó que, contrario a
lo alegado por Universal, la cláusula de exclusión aquí en controversia
no era clara en cuanto a que era necesario que los menores que arrendaban
motoras acuáticas (“jet ski”) estuvieran acompañados, en la misma motora
acuática, por un adulto. Igualmente, el Tribunal de Apelaciones sostuvo
que la referida póliza no exigía ni especificaba quién debía acompañar
a los menores durante el recorrido ni de qué manera.
CC-2023-0128                                                  11

de los menores y que, “el estar acompañado” (“accompanied

by”), igualmente, solo podía significar que el guardián

estuviese junto a los menores en la misma motora acuática.

     Con el acercamiento que una mayoría de mis compañeros y

compañeras de estrado le hace a la póliza de seguro objeto

de estudio en el presente caso, así como a las cláusulas de

exclusión que se incluyeron en la misma, no podemos estar de

acuerdo. Por ello, disentimos. Explicamos por qué.

                           II.

                            A.

     Como es sabido, debido a su vital importancia en nuestro

ordenamiento   socioeconómico,   así   como   a   su   particular

complejidad, el contrato de seguros ha sido catalogado por

esta Curia como uno revestido del más alto interés público.

Birriel Colón v. Econo y otros, 213 DPR ___, 2023 TSPR 120;

San Luis Center Apts et al. v. Triple-S, 208 DPR 824, 831

(2022); Maderas Tratadas v. Sun. Alliance, 185 DPR 880, 896

(2012). Ante esta realidad, la industria de seguros está

extensamente reglamentada mediante la Ley Núm. 77 del 19 de

junio de 1957, según enmendada, conocida como el Código de

Seguros de Puerto Rico (en adelante, “Código de Seguros”) 26

LPRA sec. 101 et seq., y está sujeta, de manera supletoria,

a las disposiciones del Código Civil de Puerto Rico, infra.

     El Código de Seguros define el contrato de seguros como

aquel “mediante el cual una persona [(asegurador)] se obliga

a indemnizar a otra [(asegurado)] o a pagarle o a proveerle

un beneficio específico o determinable al producirse un
CC-2023-0128                                                          12

suceso incierto previsto en el mismo”. 26 LPRA sec. 102. Por

otro lado, y en lo pertinente a la controversia ante nuestra

consideración, el contrato de seguro también puede disponer,

de así pactarlo las partes, que el asegurador responderá “a

terceros por aquella obligación económica que el asegurado

venga     legalmente   obligado    a   pagar     por   razón    de     su

responsabilidad     legal   por   lesiones   a   personas   […]      como

resultado de un acto u omisión culposo o negligente”. R.

Cruz, Derecho de seguros, San Juan, Publicaciones JTS, pág.

3.

        Dicho ello, conviene mencionar aquí que, en aquellos

escenarios en que tengamos que interpretar el alcance de un

contrato     de   seguro,   es    nuestro    deber     acudir   a     las

disposiciones hermenéuticas que contempla el propio Código

de Seguros. Ello así, puesto que es en el referido estatuto

donde se encuentra “la norma que ha de regir en el descargo

de nuestra función interpretativa de las cláusulas contenidas

en una póliza de seguro”. Maderas Tratadas v. Sun Alliance,

supra, pág. 897.

        En esa dirección, la mencionada disposición legal, en

su artículo 11.250, infra, dispone la forma en la que habrá

de realizarse la correspondiente interpretación, en caso de

ello ser necesario. En específico, el precitado articulado

establece que:

        Todo contrato de seguro deberá interpretarse
        globalmente, a base del conjunto total de sus
        términos y condiciones, según se expresen en la
        póliza y según se hayan ampliado, extendido, o
        modificado por aditamento, endoso o solicitud
CC-2023-0128                                                           13

      adherido a la póliza y que forme parte de ésta.
      Código de Seguros, Art. 11.250. 26 LPRA sec. 1125.

                               B.

      Ahora bien, al realizar la interpretación en cuestión,

debemos recordar también que este Tribunal ha reconocido que

los contratos de seguro son contratos de adhesión. Con. Tit.

Acquamarina et al. v. Triple-S, 210 DPR 344, 358 (2022); San

Luis Center Apts. et al. v. Triple-S, supra, pág. 833;

Maderas Tratadas v. Sun Alliance, supra, págs. 898-899. En

este tipo de contrato la redacción del mismo recae casi

exclusivamente    en   el   asegurador,   y     la    intervención     del

asegurado “se circunscribe a un simple acto de aceptación”.

R. Cruz, op. cit., pág. 33.

      En consecuencia, al ser el contrato de seguro uno de

adhesión, en reiteradas ocasiones esta Curia ha sentenciado

que, al acercarnos al mismo, venimos llamados a interpretar

sus   cláusulas    libremente       a   favor        del   asegurado    y

restrictivamente en contra del asegurador. Véase Con. Tit.

Acquamarina et al. v. Triple-S, supra, pág. 358; Maderas

Tratadas v. Sun Alliance, supra, págs. 898-899; R. Cruz, op.

cit., pág. Pág. 34. Máxime, si, como sucede en el caso de

autos, se tratase de cláusulas dudosas o ambiguas. W.M.M.,

P.F.M. et al. v. Colegio et al., 211 DPR 871, 886 (2023);

San Luis Center Apts. et al. v. Triple-S, supra, pág. 833;

Rivera Matos et al. v. Triple-S et al., 204 DPR 1010, 1021

(2020).
CC-2023-0128                                                         14

      Sobre el particular, es menester señalar que “cuando

las disposiciones de la póliza, según prescritas en los

artículo[s] 11.140 y 11.150 del             Código de Seguro, sean

susceptibles de diferentes interpretaciones se entenderán

éstas como ambiguas”. R. Cruz, op. cit., pág. 34.7 En esos

casos, y ante la ausencia de una regla específica en el

Código de Seguros para interpretar las cláusulas ambiguas,

como ya mencionamos, serán aplicables, de forma supletoria,

las normas de interpretación de los contratos contenidas en

el   Código    Civil   de    Puerto   Rico    y   su    jurisprudencia

interpretativa. Con. Tit. Acquamarina et al. v. Triple-S,

supra, pág. 356; Consejo de Titulares v. MAPFRE, 208 DPR 761,

773 (2022); San Luis Center Apts. et al. v. Triple-S, supra,

pág. 832.

      A esos efectos,       el Artículo 1238 del Código            Civil

establece     que   “las   palabras   que   puedan     tener   distintas

acepciones serán entendidas en aquella que sea más conforme

a la naturaleza y objeto del contrato”. 31 LPRA ant. sec.

3476.8 De otra parte, el Artículo 1233 del Código Civil,

supra, dispone que “si las palabras parecieren contrarias a

la intención evidente de los contratantes, prevalecerá ésta

sobre aquellas”. De igual manera, el Artículo 1234 del Código

7 Por otro lado, en el pasado hemos establecido que los términos de un
contrato de seguro “se consideran claros cuando su lenguaje es
específico, sin que dé lugar a dudas o ambigüedades, o sin que sea
susceptible a diferentes interpretaciones”. San Luis Center Apts. et
al. v. Triple-S, 208 DPR 824, 833 (2022).

8 Hacemos uso del Código Civil de Puerto Rico de 1930 (derogado) por ser
éste el vigente al momento de suscribirse el contrato que hoy nos ocupa.
Véase, Art. 1812 del Código Civil de Puerto Rico de 2020, 31 LPRA sec.
11717.
CC-2023-0128                                                        15

Civil añade que, al momento de auscultar la intención de las

partes contratantes, se deberá atender, principalmente, a

los actos de éstos, tanto los coetáneos a la contratación

como a los posteriores. Véase, Art. 1234. Código Civil, 31

LPRA ant. sec. 3472. Por último, el Artículo 1236 del Código

Civil, y su jurisprudencia interpretativa, sostienen que,

cuando no es posible determinar la voluntad de las partes

mediante una lectura literal de las cláusulas contractuales,

“si     alguna   cláusula    admite    diversos    sentidos,   deberá

entenderse en el más adecuado para que produzca efecto”.

Guadalupe Solís v. González Durieux, 172 DPR 676, 684 (2007).

Véase, además, Art. 1236 del Código Civil, 31 LPRA ant. sec.

3474.

      Expuesto el marco jurídico que antecede y dado que el

caso ante nuestra consideración aborda, particularmente, lo

relativo a las cláusulas de exclusión en los contratos de

seguro, pasamos pues, a reseñar el derecho aplicable a ello.

                                  C.

      Sabido     es   que   las   cláusulas   de   exclusión   en   los

contratos de seguros son aquellas “que operan para limitar

la cubierta provista por la aseguradora y, de este modo, no

responder por determinados eventos, riesgos o peligros”.

Maderas Tratadas v. Sun Alliance, supra, pág. 899. Cónsono

con lo anterior, suele decirse que el propósito de este tipo

de cláusula es aminorar la responsabilidad del asegurador.

R. Cruz, op. cit., pág. 168. Así pues, y dada la naturaleza

del contrato de seguro como uno de adhesión, este tipo de
CC-2023-0128                                                          16

cláusulas [entiéndase, las de exclusión] son generalmente

desfavorecidas y      deben interpretarse       restrictivamente en

contra del asegurador. Maderas Tratadas v. Sun Alliance,

supra, pág. 899; S.L.G. Francis-Acevedo v. SIMED, 176 DPR

372, 388 (2009). Véase, R. Cruz, op. cit., pág. 168.

      En ese sentido, cuando nos encontramos en el proceso de

interpretar una cláusula de exclusión de responsabilidad y

surjan dudas sobre la misma, éstas deberán resolverse de modo

tal que se cumpla con el propósito principal de la póliza de

seguro, el cual viene siendo dar cubierta al asegurado.

Véase, Molina v. Plaza Acuática, 166 DPR 260, 267 (2005).

Véase, además, R. Cruz, op. cit., pág. 168. Por tanto,

    de haber duda en cuanto a si está incluido o excluido
    el riesgo sobre el cual gira una controversia, o en
    caso de duda o ambigüedad en torno a una disposición
    de la reclamación, la única y lógica interpretación,
    es que no se excluyan los derechos de reclamación
    que tiene el asegurado de los efectos de dicha
    cláusula de exclusión. (Énfasis nuestro). R. Cruz,
    op. cit., pág. 178.9

    Es decir, según se desprende de previas expresiones de

este Tribunal, al momento de interpretar los contratos de

seguro con cláusulas de exclusión, la juzgadora o juzgador

debe ser cuidadoso y, según ya mencionamos, tal y como

9 En otras palabras, y tal como se desprende de lo sentenciado por este
Tribunal en Quiñones López v. Manzano Posas, 141 DPR 139, 154-155 (1996),
en casos como estos no debemos perder de vista el hecho de que,

    “en caso de dudas en la interpretación de una póliza, ésta debe
    resolverse de modo que se realice el propósito de la misma:
    proveer protección al asegurado. Es por eso que no se
    favorecerán las interpretaciones sutiles que le permitan a las
    compañías aseguradoras evadir su responsabilidad. Corresponde
    a los tribunales buscar el sentido y significado que a las
    palabras de la póliza en controversia le daría una persona
    normal de inteligencia promedio que fuese a comprar la misma”.
    (Énfasis nuestro).
CC-2023-0128                                                            17

mandata el Artículo 1238 del Código Civil, supra, debe tomar

en consideración las acepciones de las palabras que sean más

conformes a la naturaleza y objeto del contrato. Ello, pues,

las interpretaciones literales del texto contractual también

nos pueden llevar a resultados absurdos, incorrectos y a

cometer injusticias. Véase, Quiñones López v. Manzano Posas,

141 DPR 139, 156-157 (1996).

                                    III.

  De otra parte, y para finalizar, en nuestro ordenamiento

jurídico     “es    principio       reiterado   que     los    tribunales

apelativos otorgarán gran deferencia a las determinaciones

de hecho, la apreciación de la prueba testifical y las

adjudicaciones de credibilidad que hacen los tribunales de

primera instancia”. S.L.G. Rivera-Pérez v. S.L.G. Díaz-Doe

et al., 207 DPR 636, 657 (2021). Véase, además, Pueblo v.

Arlequín Vélez, 204 DPR 117, 146-147 (2020); Laboy Roque v.

Pérez y otros, 181 DPR 718, 744 (2011). Como consecuencia de

ello,   en   el    pasado   hemos    manifestado      que,    un   tribunal

apelativo solo intervendrá con la determinación de hechos de

un tribunal de instancia si “en la actuación del juzgador de

hechos medió pasión, prejuicio o parcialidad” o si éste

hubiese incurrido en un error manifiesto. Dávila Nieves v.

Meléndez Marín, 187 DPR 750, 771 (2013). Véase, además,

S.L.G. Rivera-Pérez v. S.L.G. Díaz-Doe et al., supra, pág.

658; Trinidad v. Chade, 153 DPR 280, 291 (2001).

  La razón detrás de toda esta norma de deferencia radica

en el reconocimiento de que, de ordinario, los juzgadores de
CC-2023-0128                                                               18

hechos se encuentran en una mejor posición para evaluar,

aquilatar y adjudicar la prueba testifical presentada ante

sí. Pueblo v. Martínez Toro, 200 DPR 834, 857-858 (2018);

Pueblo v. García Colón I, 182 DPR 129, 165 (2011); Pueblo v.

Bonilla Romero, 120 DPR 92, 111 (1987). Después de todo son

éstos,      quienes   pueden   apreciar       mejor    la    forma   en   que

testifican los testigos, sus comportamientos, y la totalidad

de    las    circunstancias    que     acompañan      a     la   declaración

testifical y que “se pierden en la letra muda de las actas”.

Ortiz v. Cruz Pabón, 103 DPR 939, 947 (1975). Véase, además,

Rivera-Pérez v. S.L.G. Díaz-Doe et al., supra, pág. 658;

S.L.G. Rivera Carrasquillo v. AAA, 177 DPR 345, 356 (2009).

     Es, pues, a la luz de la normativa antes expuesta que

procedemos, -- desde la disidencia --, a disponer de la causa

de epígrafe.

                                     IV.

     Como mencionamos anteriormente, en el presente caso, la

controversia     que   pende   ante        nuestra    consideración       está

limitada a resolver si la póliza de seguro expedida por

Universal a favor de East Coast cubre los daños que reclama

la familia Barreto Zayas por la muerte de su hija durante su

participación en un recorrido guiado en motora acuática (“jet

ski”) ofrecido por la referida empresa aquí demandada. En

específico, la controversia se ha centrado en determinar si,

a la luz del texto de la referida póliza, los términos

“accompanied by” y “parent or guardian” requerían que, para

poder brindar la cubierta en cuestión, los menores de edad
CC-2023-0128                                                          19

que participaran en el mencionado recorrido guiado estuvieran

acompañados en una misma motora acuática (“jet ski”) por sus

padres, parientes adultos o tutores. Esto, a pesar de que en

ninguna parte de la póliza aquí en controversia se definían

los ya mencionados términos y a pesar de que el Tribunal de

Primera Instancia, -- así como el Tribunal de Apelaciones al

confirmar   la   Resolución   emitida     por    éste   --,   luego   de

celebrar la correspondiente vista evidenciaria, concluyera

que no había sido la intención de Universal el otorgarle ese

significado a las palabras aludidas al momento de pactarse

el contrato.

     Al acercarse a la mencionada controversia, una mayoría

de este Tribunal, en un lamentable proceder, resuelve que

los daños que la familia Barreto Zayas reclama en su demanda

no están cubiertos por la póliza de seguro expedida por

Universal a favor de East Coast. Ello, por entender que los

términos “accompanied by” y “parent or guardian” utilizados

en la póliza     objeto del presente litigio requieren, --

distinto a lo ocurrido en la causa de epígrafe --, que un

padre, pariente adulto o lo que aparenta ser un tutor legal

de los menores en cuestión se encuentre en la misma motora

acuática    (“jet   ski”)     utilizada    por     éstos.     Como    ya

mencionamos, con el acercamiento que una mayoría de mis

compañeros y compañeras de estrado le hace a la póliza de

seguro bajo estudio, y a las cláusulas de exclusión que se
CC-2023-0128                                                            20

incluyeron en la misma, no estamos de acuerdo. Por ello,

disentimos.10 Nos explicamos.

      Y es que, en el presente pleito, trabada la controversia

en torno al significado de las palabras ya aludidas, el

Tribunal    de   Apelaciones,       en    el   primero     de   los   casos

relacionados a la causa de epígrafe que se llevó ante su

consideración, entiéndase el caso KLAN202000368, le ordenó

al Tribunal de Primera Instancia la celebración de una vista

evidenciaria     para    que   se        dilucidara   la    intención    y

significado que las partes quisieron darle a los términos

“accompanied by” y “parent or guardian” al momento de pactar

la póliza.11 Cumpliendo con lo ordenado, el foro primario

celebró la vista de rigor, y luego de apreciar y aquilatar

la prueba presentada ante sí, resolvió que la ambigüedad de

los   términos    en    cuestión    no     había   sido    derrotada    por

Universal y, en consecuencia, -- valiéndose de precedentes

de este Tribunal -- interpretó la póliza de la forma más

favorable al asegurado, dando así por cubiertos los daños

reclamados por la familia Barreto Zayas en su demanda.12

10Hacemos constar nuestra preocupación ante el lastimoso proceder que
hoy emprende una mayoría de este Tribunal. Ello, porque nos inquieta que,
con la Opinión que hoy se emite, así como con la recientemente emitida
en el caso Serrano Picón v. Multinational Life Ins., 212 DPR ___ (2023);
2023 TSPR 118 (véanse, expresiones disidentes del Juez Asociado señor
Rivera García; y opiniones disidentes de los Jueces Asociados señores
Estrella Martínez y Colón Pérez); se esté instaurando en nuestro
ordenamiento jurídico una nueva norma hermenéutica a la hora de
interpretar cláusulas de exclusión en contratos de seguros que,
reiteradamente, perjudica a las personas aseguradas en vez de
favorecerlos como era habitual en nuestro ejercicio interpretativo.

11 Cabe señalar que dicha decisión fue recurrida ante nuestra
consideración, caso CC-2021-0118, mas el recurso no fue expedido.
12A saber, y como ya hemos mencionado en el escolio 5 de este escrito,
el foro primario determinó que el testimonio del señor Camejo García,
CC-2023-0128                                                           21

     A pesar del correcto proceder del foro primario, el cual

fue confirmado por el foro apelativo intermedio en un segundo

recurso llevado ante su consideración, caso KLAN202201185,

una mayoría de este Tribunal, sin que mediara justificación

que      ameritara      nuestra   intervención        con   la   referida

determinación, revocó la Resolución y Sentencia recurridas.

A esos efectos, y empleando un análisis a nuestro juicio en

extremo injusto, concluyó que la palabra “accompanied by”,

necesariamente tenía que significar “acompañar en la misma

motora acuática”; y que el término “parent or guardian”

significaba       que   era   necesario   que   los    menores   de   edad

estuvieran “acompañados por” un progenitor de éstos, un

pariente adulto o, en la alternativa, por lo que a todas

luces     se asemeja a un tutor legal según lo describe nuestro

ordenamiento civil. 13 Fallan, malamente, mis compañeros y

presentado por Universal, no aclaró el alcance del término “accompanied
by” según lo alegado por éstos. Ello debido a que, según surge de la
transcripción de la vista y de la propia Resolución del foro primario
(véase, Apéndice del Certiorari, págs. 236-237 y págs. 311 y 323), el
señor Camejo García se limitó a declarar sobre lo que éste entendía era
intención de las partes al pactar la póliza de seguro en cuestión lo
cual resultó ser incongruente con lo que se había plasmado en el contrato,
el cual no contenía ningún tipo de definición al respecto.

       De igual forma, y en cuanto al significado de los términos “parent
 or guardian”, el testimonio del señor Camejo García tampoco logró
 demostrar que éste tenía el alcance alegado por Universal. De hecho, el
 referido testimonio estableció que el acompañamiento debido no se
 limitaba a la presencia de un padre o tutor legal como hoy resuelve esta
 Curia, sino que también podía incluir la figura de un “encargado”,
 término que tampoco estaba definido en el contrato bajo estudio.
 Apéndice del Certiorari, pág. 317.

       En consecuencia, el foro primario resolvió que la ambigüedad en
 los términos aquí en controversia no había sido derrotada, por lo que
 interpretó la cláusula de exclusión aquí bajo estudio de la forma más
 favorable al asegurado.

13   Véase, escolio 23 de la Opinión.
CC-2023-0128                                                                    22

compañeras de estrado con su proceder. Dos son las razones

que nos mueven a arribar a dicha conclusión.

     En primer lugar, según la Real Academia de la Lengua

Española, la palabra “acompañar” tiene el significado de

“estar     o     ir    en   compañía    de      otra   u    otras    personas”. 14

Igualmente,           son   sinónimos      de     “acompañar”       las   palabras

“escoltar” y “convoyar”, entre otros. Íd. Tal definición,

contrario al resultado al que se llega en la Opinión que hoy

emite      una    mayoría      de   este        Tribunal,    coincide     con   el

acercamiento que le hicieran los foros a quo al término bajo

análisis, por lo que la presencia de empleados de East Coast

como guías, escoltas o acompañantes del grupo que realizaba

el recorrido, era suficiente para brindar el acompañamiento

requerido por la póliza de seguro expedida por Universal a

favor de East Coast.15 Con dicha apreciación, coincidimos.16

14     Diccionario      de      la      Lengua      Española,      2023,
https://dle.rae.es/acompa%C3%B1ar, (última visita, 14 de marzo de 2024).

15 Sobreel significado que debe tener el vocablo “accompanied by”, una
mayoría de este Tribunal aduce que ésta tenía que significar estar juntos
en la misma embarcación, debido a que la intención de Universal -- que,
dicho sea de paso, repetimos, el Tribunal de Primera Instancia no
encontró probada -- era ofrecer la mayor seguridad a los pasajeros de la
embarcación y limitar su exposición ante circunstancias de riesgos
mayores, lo que no podía lograrse de ninguna otra manera.

      Entendemos, en cambio, que el requerimiento de que el arrendamiento
de motoras acuáticas (“jet ski”) se limitara a recorridos guiados por
empleados de East Coast, satisfacía la preocupación e intención que la
Opinión mayoritaria entiende tuvo Universal al momento de pactar la
póliza objeto del presente litigio.

16Y es que, somos del criterio que refrendar la interpretación que hoy
hace una mayoría de mis compañeros y compañeras de estrado del término
“accompanied by” nos llevaría a un absurdo semántico que trastocaría
innecesaria y sustancialmente la industria de seguros en Puerto Rico y,
particularmente, los comercios que se dediquen a la prestación de
servicios en actividades de recreo y turísticas que impliquen recorridos
guiados. Ello, dado que la interpretación pautada del referido concepto
trastocará e imposibilitará el ofrecimiento de múltiples servicios, como
lo sería -- a modo de ejemplo -- recorridos en bicicletas, caballos o
machinas de entretenimiento para infantes, las cuales no están
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     En segundo lugar, y en lo relacionado al análisis del

significado de los vocablos “parent or guardian”, si algo

surge de la prueba documental que obra en autos es que el

alcance de dichas palabras no tenía la pretensión de llegar

tan     lejos,      como   ha   hecho   la   mayoría    mis    compañeros    y

compañeras de estrado, de intentar equipararlo con la figura

del tutor legal. Y es que, según se desprende de un correo

electrónico que el señor Camejo García enviara al Sr. Jorge

Bermúdez, productor de seguros de East Coast, el 2 de marzo

de 2018, el acompañamiento aludido se cumplía si el menor o

la menor de edad estaba acompañado “por un padre, pariente o

guardián”.17 Es decir, aun utilizando el lenguaje castellano

en     la    comunicación       electrónica    a   la   que    hemos     hecho

referencia, y contrario a lo que se resuelve en el día de

hoy, el representante de Universal no hizo referencia a la

palabra “tutor legal” en ninguna parte de su mensaje.

       Sobre este extremo, somos del parecer de que equiparar

la palabra “guardián” a lo que aparenta ser un tutor legal,

-- según lo contempla nuestro ordenamiento civil18 --, para

casos como el de autos, constituye un peligroso precedente

que pudiera trastocar las interrelaciones habituales que se

dan     en    las    familias     puertorriqueñas.      Así,    en     eventos

conceptualizadas para que los acompañe un adulto, entre multiplicidad de
eventos recreativos. Como bien se reconoce en la Opinión que hoy emite
este Tribunal, este asunto no es atendido en el caso de marras. Véase,
escolio 24 de la Opinión.

17   Apéndice del Certiorari, pág. 199.

18   Véase, escolio 23 de la Opinión.
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lamentables como el aquí sucedido, nos corremos el riesgo de

que, por estar los menores afectados bajo la supervisión de

un     abuelo,     tío,    o   familiar      cercano,    --    y   no   de    sus

progenitores con patria potestad, ni de un tutor legal según

definido      en   el     Código   Civil     --,   éstos      queden    sin    la

posibilidad        de   ser    indemnizados     ante     la   aplicación      de

cláusulas como la del caso que nos ocupa. Lo anterior no fue

atendido con claridad en el presente caso, como bien lo

reconoce en su Opinión una mayoría de este Tribunal.19

       En fin, no albergamos duda alguna de que los dos empleados

mayores de edad de East Coast que acompañaban y escoltaban a

los menores que hacían uso de las motoras acuáticas (“jet

ski”), que la referida empresa les arrendó, fungían como

guardianes de éstos, ello según requerido por la póliza de

seguro expedida por Universal a favor de East Coast. Por

consiguiente, los daños reclamados por la familia Barreto

Zayas, como consecuencia de la pérdida de su hija menor de

edad mientras ésta participaba de un recorrido guiado en

motora acuática (“jet ski”) ofrecido por East Coast, estaban

cubiertos por la póliza de seguro que a su favor expidió

Universal.

                                        V.

     No se cometieron, pues, los errores señalados. Por ello,

disentimos.

                                                        Ángel Colón Pérez
                                                         Juez Asociado

19   Véase, escolio 24 de la Opinión.