Court Opinion

ID: 9381044
Source: CourtListenerOpinion
Date Created: 2023-03-21 19:11:37.54044+00
Date Added: 2024-06-11T17:17:29.438225
License: Public Domain

Estado Libre Asociado de Puerto Rico
                     TRIBUNAL DE APELACIONES
                                PANEL I

                                                   Apelación procedente
      SAZÓN JG LLC                                 del Tribunal de
                                                   Primera Instancia,
  Demandante - Apelante                            Sala de San Juan

             v.                                Civil núm.:
                                 KLAN202200884 SJ2022CV04751
   IHP PUERTO RICAN                            (904)
  OWNER, LLC; PG-IHP,
  LLC; COMPAÑÍAS DE                                Sobre:
    SEGURO A, B, C; Y                              Violación de
       PERSONAS                                    Derechos Marcarios;
 DESCONOCIDAS X, Y, Z                              Interdicto Preliminar;
                                                   Interdicto
 Demandados - Apelados                             Permanente; Daños
                                                   y Perjuicios

Panel integrado por su presidente, el Juez Sánchez Ramos, el Juez
Rivera Torres y el Juez Salgado Schwarz.

Sánchez Ramos, Jueza Ponente

                                 SENTENCIA

      En San Juan, Puerto Rico, a 28 de febrero de 2023.

      El Tribunal de Primera Instancia (el TPI), luego de un juicio,

desestimó una acción relacionada con el uso de la palabra “sazón”

por varios restaurantes en Puerto Rico. Según se explica en detalle

a continuación, concluimos que procede confirmar la sentencia

apelada, pues no se demostró que exista la probabilidad de

confusión que afectaría el uso de la marca por la parte demandante.

                                     I.

      En junio de 2022, Sazón JG, LLC (el “Negocio de Ponce”)

presentó la acción de referencia, sobre infracción de derechos

marcarios, interdicto preliminar y permanente, y daños (la

“Demanda”), en contra de IHP Puerto Rican Owner, LLC y PG-IHP,

LLC (las “Corporaciones de San Juan”). El Negocio de Ponce alegó

que era dueño de la marca “sazón” y que, desde el 2013,

comercializó, publicitó y promovió dicha marca en conexión con los

servicios de sus restaurantes.        Afirmó que, por su esfuerzo, la

referida   marca    distintiva    adquirió   un   valor   considerable   y

Número Identificador
SEN2023________________
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reconocimiento entre el público consumidor, quien la identifica con

la fuente de sus servicios.          Además, señaló que la marca fue

registrada en el Registro de Marcas y Nombres Comerciales de

Puerto Rico (el “Registro de Marcas”) y tiene el número de registro

226304.

         Se alegó que las Corporaciones de San Juan recientemente

habían establecido y operaban un restaurante promocionado con

una designación “confusamente similar” a su marca “sazón” (el

“Negocio de San Juan”).1           El Negocio de Ponce planteó que esto

provocó confusión en el público consumidor. Sostuvo que las

acciones de las Corporaciones de San Juan, quienes conocían la

existencia de su marca, le ocasionaron una alta probabilidad de

pérdida del control sobre esta y de su reputación, lo cual se catalogó

como un daño irreparable.

         El Negocio de Ponce solicitó que el TPI acogiera la Demanda y

emitiera un interdicto (injunction) provisional y permanente para

evitar los daños irreparables ocasionados por la confusión creada

por el uso de una marca similar por las Corporaciones de San Juan.

El Negocio de Ponce acompañó la Demanda con una Solicitud de

Orden Provisional Ex Parte, con el fin de que se ordenase a las

Corporaciones de San Juan cesar y desistir del uso de la marca

“Sazón” u otra “confusamente similar”.

         El 10 de junio, el TPI denegó la solicitud de orden provisional;

razonó      que    no   procedía    el    remedio   solicitado   porque   las

Corporaciones de San Juan tenían un certificado de registro de

marca que se presumía valido, mientras no fuera cancelado.

         El 27 de junio, las Corporaciones de San Juan presentaron

un escrito en oposición a que se emitiera un interdicto preliminar.

De entrada, señalaron que el Negocio de Ponce había registrado la

1   Véase, Demanda, Apéndice 1, pág. 1.
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marca “sazón” luego de la fecha en que las Corporaciones de San

Juan registraron la marca a su favor.        No cuestionaron que el

Negocio de Ponce en efecto utilizaba la palabra “sazón”, combinada

con otras palabras o frases, como nombre de sus restaurantes

ubicados en Ponce, ello desde antes de que el Negocio de San Juan

abriera.

      No obstante, las Corporaciones de San Juan afirmaron que,

en el mercado de Puerto Rico, las marcas pueden coexistir siempre

que no exista probabilidad de confusión.      Adujeron que, en este

caso, no había probabilidad de confusión debido a que las marcas

se utilizan significativamente de modo diferente y a que la palabra

“sazón” se usa ampliamente en la industria de restaurantes, lo cual

implica que es una marca débil. Expusieron que el uso proliferado

de una marca reduce marcadamente las probabilidades de que un

consumidor la asocie con una sola fuente. Posadas de Puerto Rico

Associates Inc. v. Sands Hotel & Casino, Inc., 131 DPR 21, 42 (1992).

      Arguyeron que, como la palabra “sazón” era una marca débil

en este contexto, esta era incapaz de apuntar a un origen, fuente o

dueño particular en la mente de un consumidor prudente y

razonable. Ante la ausencia de probabilidad de confusión entre las

marcas de las partes, afirmaron que el Negocio de Ponce no había

sufrido daños y, por ende, no había demostrado una probabilidad

de prevalecer en los méritos, por lo cual procedía denegar la solicitud

de injunction.

      Las Corporaciones de San Juan también aseveraron que,

cuando realizaron una investigación en el Registro de Marcas, la

marca “SAZÓN” estaba disponible en el renglón de Clase

Internacional 43, para servicios de restaurante y barra. Asimismo,

afirmaron desconocer la existencia del Negocio de Ponce hasta que

recibieron una carta de cese y desista cursada por este. Por lo cual,

sostuvieron que obraron de buena fe al inscribir su marca.
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Añadieron que su intención no era monopolizar el mercado, ni

perjudicar el Negocio de Ponce, sino coexistir.

      Las Corporaciones de San Juan resaltaron que, en el mercado

de Puerto Rico, la palabra “sazón” también es utilizada por

numerosos restaurantes, cafeterías, fondas y restaurantes de

comida rápida para identificar los productos y servicios que ofrecen.

      Luego de varios trámites procesales, el TPI celebró la vista

sobre injunction provisional los días 29 y 30 de junio y 1 de julio.

Luego, las partes presentaron memorandos.

      El 27 de septiembre, el TPI emitió una Sentencia mediante la

cual desestimó la Demanda tras concluir que no existía probabilidad

de confusión.   El TPI formuló las siguientes determinaciones de

hechos:

       1. La demandante, Sazón JG, LLC, es una corporación
      debidamente inscrita y organizada conforme a las leyes
      del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, con número
      de registro 413680 y ubicada en la Urb. Bosque Señorial
      en Ponce, Puerto Rico.

       2. Es la propietaria de tres (3) establecimientos
      comerciales tipo restaurante, que se dedican a la venta
      de comida y bebidas. Uno de los negocios con área de
      comedor al aire libre. Todos ubicados en Ponce, Puerto
      Rico. Estos se identifican con los nombres “Sazón”,
      “Sazón Criollo Taquería” y “La Fonda del Sazón”.

       3. El primer restaurante abrió en el año 2013, y desde
      entonces ha utilizado la palabra Sazón como marca
      para su identificación en el mercado. La marca “Sazón”
      se ha comercializado, publicitado y promovido de
      manera continua, activa y consistente desde el año
      2013 en conexión con servicios de restaurante.

       4. Los codemandados, IHP Puerto Rico Owners, LLC y
      PHP-IHP, LLC, son compañías con fines de lucro
      debidamente organizadas conforme a las leyes del
      Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

       5. Estos son los dueños del restaurante Sazón Cocina
      Criolla, el cual se encuentra ubicado en el Distrito T-
      Mobile en San Juan.

       6. Durante el año 2019, los Demandados iniciaron
      gestiones investigativas para utilizar la marca de
      “Sazón”. Llevaron a cabo una búsqueda ante el Registro
      de Marcas del Departamento de Estado encontrando
      (sic) que no aparecía registrada la marca.
      Adicionalmente, al hacer una búsqueda a través de la
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    aplicación Google Maps se percataron de que existen
    alrededor de 19 restaurantes utilizando en su nombre
    la palabra Sazón.

     7. En Puerto Rico existen al menos 19 restaurantes los
    cuales se identifican con el nombre “Sazón”. Entre
    estos se encuentran, El Sazón de Sylvia, El Sazón de
    Beny, Sabor y Sazón, Viandas con Sazón, Sazón
    D´Madre, Sazón Mío, Sazón de Tío, El Sazón de Tita, La
    Sazón de Abuela, Pal-Sazón, Sazón Boricua, Sazón
    Alvarado, Sazón Criollo, Sazón Isleño, entre otros.

     8. El 17 de diciembre de 2019, IHP solicitó y obtuvo el
    registro de la marca de palabra SAZÓN en la Clase
    Internacional 43, para servicios de restaurante y barra,
    ante el MPR, Núm. de registro 22575.

     9. El 11 de marzo de 2021, la Demandante solicitó y,
    eventualmente, obtuvo el registro de la marca de
    palabra “SAZÓN” en la clase 43 para servicios de
    restaurante y barra ante el Registro de Marcas, Núm.
    de Registro 226304.

     10. El 19 de abril de 2021, IHP comenzó a utilizar la
    marca en el comercio al abrir su restaurante Sazón
    Cocina Criolla en el Distrito T-Mobile para actividades
    de “soft opening” y “friends and family” en preparación
    para su inauguración en mayo de 2021.

     12. En preparación para la inauguración del
    restaurante, IHP emitió comunicados de prensa y
    publicó artículos en medios de prensa tanto impresos
    como digitales.

     13. En mayo de 2021, los Demandados recibieron una
    carta de cese y desista por el uso del nombre o la
    palabra “Sazón” por parte de los demandantes. Es en
    este momento en el cual los Demandados se enteraron
    de que la Demandante tenía algún derecho sobre la
    marca “Sazón”.

     14. Sazón Cocina Criolla empezó a operar el 21 de abril
    de 2021, abriendo formalmente en mayo del mismo año.
    La marca la promueven como Sazón Cocina Criolla.

     15. La oferta culinaria que ofrece los restaurantes
    Sazón de la parte demandante no es idéntica o similar
    entre sí. El menú varía de acuerdo con el concepto de
    cada restaurante.

     16. La Fonda by Sazón ofrece un menú diario y a la
    carta. Es uno económico ($8.00 el plato), el cual incluye
    solo 4 opciones en las proteínas e incluye dos
    acompañantes entre siete alternativas.

     17. Sazón ofrece un extenso menú el cual incluye 19
    aperitivos, amplia selección de hamburguesas de pollo,
    mofongos rellenos de 8 alternativas distintas, además
    de otros platos como, pechuga a la plancha, pastas y
    ensaladas. Los precios fluctúan entre 11 a 20 dólares.
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     18. Sazón Criollo Taquería mantiene un menú de 15
    opciones todas relacionadas a la cocina estilo Tex-Mex
    con diversos estilos de tacos de carne, pollo, pescado y
    camarones y ensalada. Los precios fluctúan entre 9 a
    12 dólares.

     19. La decoración de los restaurantes Sazón de la parte
    demandante mantiene una similitud de sencillez, con
    mesas descubiertas y sillas multicolores de plástico.
    Sin embargo, al igual que el menú, la decoración no es
    similar entre sí. Los elementos decorativos van acorde
    al tema u objetivo principal del establecimiento. En la
    Fonda by Sazón el techo es plano, empañetado de color
    blanco con lámparas colgantes multicolor. Otro tiene el
    techo cubierto con plafón acústico, con las paredes
    decoradas de un collage de lo que aparenta ser páginas
    de revistas. La loza del suelo no mantiene similitud
    pues se trata de dos estilos y tamaños unidos por un
    elemento de metal que abre hacia otro salón decorado
    de manera distinta. En cambio, la decoración que
    exhibe Sazón Criollo Taquería es un estilo industrial
    con lo que aparenta ser los conductos de aire
    acondicionado expuestos. El techo es alto pintado de
    color negro del cual cuelgan con cadenas unos cuadros
    de madera para sujetas pequeñas lámparas o bombillas
    y alguna vegetación artificial. Las sillas son de plástico
    color amarillo y rosado sobre un piso en cemento pulido
    y brillado.     Exhibe varios elementos decorativos
    mejicanos. Sobre el dintel de la puerta de la entrada
    principal al local se anuncian las palabras
    CRIOLLO/TAQUERÍA/BAR. De igual manera, en los
    cristales de la fachada frontal, aparecen las mismas
    palabras al lado el símbolo del pimiento morrón en las
    puertas de entrada.

     20. Los comensales que visitan consuetudinariamente
    estos restaurantes son personas que residen en los
    alrededores y pueblos limítrofes de los restaurantes.

     21. La distancia entre los restaurantes de la parte
    demandante y el restaurante Sazón Cocina Criolla, de
    la demandada, es de 68.7 millas, la que confirme a la
    aplicación Google Maps se recorre en 1 hora 24
    minutos.

     22. El concepto del restaurante Sazón Cocina Criolla,
    de los Demandados, es uno de comida criolla con
    énfasis en mariscos. Con excepción de las carnes que
    ofrece el menú, el resto de los platos están combinados
    con algún marisco. Los precios fluctúan entre $15.91 a
    $32.95. El salón tiene un techo alto con tubería y
    conductos de aire acondicionado expuesto, todo
    cubierto de una pintura gris. Las mesas y sillas guardan
    uniformidad. Son en madera con el color natural marón
    y cojín verde. Las paredes están revestidas de color
    crema y algunas áreas con lozas rectangulares, estilo
    ladrillo color azul combinando con otras áreas
    similares.   Predominan los colores crema, azul y
    anaranjado en un pequeño espacio de fondo. Los
    clientes que auspician el lugar mayormente son
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         turistas, huéspedes de los hoteles circundantes y
         locales que visitan el Distrito T-Mobile.

          23. En el caso de Sazón Cocina Criolla, en el logo se
         utilizan 5 colores distintos para cada letra SAZÓN. La
         letra “O” es un sartén con el mango hacia arriba para
         formar el acento de la palabra. Dentro del sartén se
         encuentra la silueta de un pescado, haciendo alusión al
         énfasis en mariscos en la oferta gastronómica.

          24. El logo tipo de la marca Sazón que utiliza la
         Demandante son varios estilos. En uno de ellos se
         observa la palabra “Sazón” en color negro, encima de un
         pimiento morrón grande de color verde. Otro de los
         logotipos utiliza la palabra Sazón en color blanco en sus
         letras, a excepción de la letra “ó” que está formada por
         un pimiento morrón de color verde cuyo tallo funge
         como acento.

          25. El Sr. Carlos Miranda Bach es agente de seguros
         que reside en Ponce. Conoce a la Demandante desde
         hace 4 o 5 años. Acude con frecuencia al restaurante
         Sazón de la carretera #14 en Ponce. En diciembre de
         2021, visitó el restaurante de Sazón Cocina Criolla de
         los Demandados mientras se hospedada en el Hotel
         Aloft, en el Boulevard Centro de Convenciones, al lado
         del Distrito T-Mobile.       Expresó que entró al
         establecimiento porque lo relacionó con el restaurante
         de Ponce. No conoce de ninguna otra persona que por
         confusión haya entrado a dicho establecimiento.
         Desconoce sobre la existencia de los restaurantes Sazón
         Monte Plaza, Sazón Taquería ni La Fonda by Sazón.

          26. Los esfuerzos de expansión geográfica de la
         Demandante, mediante la apertura de restaurantes
         fuera del Municipio de Ponce, ocurrieron después de la
         presentación de la solicitud de registro por parte de los
         Demandantes y de que ésta comenzara a usar la marca
         “Sazón” en el comercio.2

         De conformidad con las anteriores determinaciones de

hechos, y en lo pertinente, el TPI concluyó en la Sentencia que:

         En primer lugar, nos parece importante establecer que
         la marca que reclaman los Demandantes, la palabra
         “sazón” es una marca muy débil en nuestro mercado.
         Además de entender que estamos ante una marca
         meramente descriptiva, estamos ante una palabra que
         en español puertorriqueño es extremadamente común.
         La palabra “sazón” se utiliza por miles de personas en
         el día a día. Dentro del mercado de los alimentos, la
         palabra sazón es aún más conocida y utilizada. Esto se
         demuestra por el hecho establecido por la prueba de
         que, de una búsqueda somera que llevaron a cabo los
         Demandados en la plataforma Google Maps surgieron
         19 restaurantes que utilizan el término “sazón” en sus
         nombres. A esto se le añade que la parte Demandante
         promociona sus negocios con la palabra “sazón” y otras

2   Véase, Sentencia, Apéndice 19, págs. 271-274.
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    palabras adicionales para diferencias entre los
    diferentes negocios y sus estilos.            Aunque la
    Demandante alegó que solo utiliza estos nombres en
    términos de mercadear los restaurantes en las redes
    sociales, la realidad es que los restaurantes son
    diferentes en cuanto a su ofrecimiento, por lo que si una
    persona entra al restaurante “Sazón” y lo que encuentra
    es comida mexicana, les causaría confusión pues no
    podrían diferenciarlo del otro restaurante de comida
    criolla. Por lo tanto, las palabras adicionales que utiliza
    la Demandante en sus restaurantes son esenciales para
    poder correr sus negocios. Por su parte, desde que se
    registró el término en el Registro de Marcas, los
    Demandados han utilizado las palabras “Cocina Criolla”
    en conjunto con la palabra “Sazón”. Esto disminuye las
    probabilidades de que se cree confusión en el mercado.
    […]

    En cuanto a las similitudes en cuanto a la marca, se ha
    demostrado que ambas partes usan la palabra “sazón”
    para sus restaurantes. En cuanto a la Demandante,
    ésta la utiliza para sus distintos restaurantes y en
    distintas maneras. Al analizar las similitudes en cuanto
    a los ofrecimientos, debemos concluir que, aunque
    ambos son similares en cuanto a que se dedican al
    servicio de comida criolla y tienen platos que son
    comunes en los restaurantes de comida criolla, ahí se
    detienen las similitudes.      El restaurante de los
    Demandados está diseñado con un énfasis hacia los
    mariscos y los precios entre ambos son distintos.

    Por todo lo anterior, debemos concluir que no existe una
    probabilidad de confusión entre las dos marcas.
    Debemos enfatizar que la marca que reclama la
    Demandante es extremadamente débil, por lo que
    entendemos que los cambios a los nombres de los
    restaurantes que han hecho la Demandante y los
    Demandados son suficientes para distinguir ambas. En
    adición a esto, entendemos que ambos pueden coexistir
    en Puerto Rico, al igual que los demás 16 restaurantes
    que incluyen la palabra “sazón” en sus nombres.

    Ahora bien, aun si entendiéramos que existe la
    probabilidad de confusión, la Demandante en este caso
    no cumple con el último requisito que ha establecido la
    jurisprudencia para estos casos: que dicha probabilidad
    de confusión le causa un daño irreparable para el cual
    no posee otro remedio adecuado en ley. Al analizar las
    alegaciones de la demanda, se puede observar que esta
    no contiene hechos específicos sobre los daños que ha
    sufrido la Demandante. Adicionalmente, durante el
    desfile de prueba, solo se estableció que la Demandante
    tenía miedo de perder el control sobre su marca y su
    reputación. A pesar de esto, no estableció hechos
    específicos en los cuales la actuación de los
    Demandados ha causado daños a su reputación o a su
    marca. Los que estableció el testimonio de la Sra. Gina
    del Prado es meramente especulativo y carece de hechos
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       concretos que establezcan el daño irreparable que se
       reclama.3

       Inconforme con el resultado, el 10 de octubre, el Negocio de

Ponce instó una Solicitud de Reconsideración.                Mediante una

Resolución notificada el 11 de octubre, el TPI denegó la misma.

       El 9 de noviembre, el Negocio de Ponce presentó el recurso

que nos ocupa, junto a una transcripción de las vistas evidenciarias;

formula los siguientes señalamientos de error:

       A. Erró el TPI en su análisis sobre lo que constituye un
       daño irreparable en el contexto de derecho marcario.

       B. Erró el TPI en su análisis sobre el alcance de una
       marca para servicios de restaurante.

       C. Erró el TPI al hacer un análisis de distintividad de
       una marca registrada y determinar que es descriptiva.

       D. Erró el TPI en su análisis de probabilidad de
       confusión e ignorar el testimonio de confusión real y las
       admisiones explícitas de las apeladas.

El 9 de diciembre, las Corporaciones de San Juan presentaron un

alegato en oposición al recurso. Resolvemos.

                                      II.

       La Ley 169-2009, conocida como Ley de Marcas del Gobierno

de Puerto Rico, 10 LPRA sec. 223 et seq. (la “Ley 169”), es la

legislación rectora del derecho marcario en nuestra jurisdicción.4

Primordialmente, el derecho marcario pretende “evitar la confusión

entre el público consumidor sobre el origen del producto o servicio

que la marca identifica al promulgar la correcta identificación de la

fuente de éstos”. Bedrosian Heres v. Nestlé Purina Petcare, 205 DPR

1117, 1130 (2020).           Por otro lado, procura “resguardar la

reputación, plusvalía, así como la calidad que la marca haya

desarrollado”. Íd (citando Arribas v. American Home, 165 DPR 598,

3 Íd., a las págs. 285-287.
4 La legislación y jurisprudencia federal sobre marcas es en extremo persuasiva
para la resolución de controversias de esta naturaleza. Federation des Ind. v.
Ebel, 172 DPR 615, 626 (2007); Posadas de P.R. v. Sands Hotel, 131 DPR 21, 35
(1992). A su vez, la Exposición de Motivos de la Ley 169 consigna que la misma
integra elementos de diversas leyes federales sobre ese tema. Véase Exposición
de Motivos de la Ley 169-2009 (2009 LPR 1447) (Parte 2).
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605 (2005); Park ‘N Fly, Inc. v. Dollar Park and Fly, Inc., 469 US 189,

198 (1985)).

      El Artículo 2 de la Ley 169, 10 LPRA sec. 223(f), define una

marca como “[t]odo signo o medio que sirva para distinguir en el

mercado productos o servicios de una persona, al igual que de

productos o servicios de otra persona. El término incluye cualquier

marca de fábrica, marca de servicio, marca de certificación y marca

colectiva”. Así pues, una marca “constituye todo elemento distintivo

que permita diferenciar un producto o servicios de otras en el

mercado”. Bedrosian Heres, 205 DPR a la pág. 1130.

      En lo atinente al caso de autos, el Artículo 2 de la Ley 169, 10

LPRA sec. 223(h), define una marca de servicio como sigue:

      Cualquier palabra, nombre, símbolo, imagen o estilo
      comercial (trade dress), medio, logo, diseño, color,
      sonido, olor, forma, objeto o una combinación de éstos
      que:
      (1) Es utilizada por una persona en el comercio o
      (2) una persona tiene la intención bona fide de utilizar
      en el comercio y solicita registro para la misma; y que
      sirva para identificar y distinguir los servicios de una
      persona de los servicios de otra y para indicar la fuente
      de los servicios, aunque no sea conocida.

      La marca de servicio caracteriza y distingue los servicios que

ofrece una persona de los servicios que ofrece otra.        Bedrosian

Heres, 205 DPR a la pág. 1131.         “Esta categoría de marca no

identifica objetos tangibles, sino una acción o un producto

inmaterial que realiza el proveedor para satisfacer una demanda”.

Íd. (citando a Posadas de P.R. v. Sands Hotel, 131 DPR a la pág. 33).

Al igual que las otras clases de marcas, mediante la marca de

servicio se orienta al consumidor sobre el origen de éste, aunque no

sea de renombre. Íd. (citando el Art. 2(h) de la Ley 169, 10 LPRA sec.

223(h)). “La distinción entre estas marcas estriba entonces en el

tipo de actividad que pretenden distinguir”. Íd.
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                                  III.

      De acuerdo con el Artículo 3 de la Ley 169, 10 LPRA sec. 223a,

el derecho sobre determinada marca se adquiere mediante su uso

en el comercio o por medio de su inscripción en el Registro de

Marcas del Departamento de Estado fundamentado en la intención

“bona fide de utilizar la marca en el comercio”. Con relación a un

servicio, se considera que una marca en el comercio de Puerto Rico

está en uso legal de buena fe “cuando la marca es usada o

desplegada en la venta o promoción de los servicios; y los servicios

se llevan a cabo en Puerto Rico”. Art. 1(s)(2) de la Ley 169, 10 LPRA

sec. 223(s)(2).

      De lo anterior se desprende el criterio rector en nuestra

jurisdicción para que una marca adquiera protección jurídica: su

uso en determinado mercado en conexión con el producto o servicio.

Bedrosian Heres, 205 DPR a la pág. 1131 (citando a Colgate-

Palmolive v. Mistolín, 117 DPR 313, 325 (1986)).          La “falta de

inscripción de una marca no es óbice para que se le reconozcan

derechos propietarios a la persona natural o jurídica que la haya

impulsado”. Bedrosian Heres, 205 DPR a las págs. 1131-1132. Así

pues, “la mera inscripción de la marca podría ceder ante el reclamo

de un usuario que demuestre que la empleó con anterioridad, pues

éste tiene mejor derecho sobre ella”. Íd., a la pág. 1132 (citando

Arribas, 165 DPR a la pág. 605).         Claro está, “el Certificado de

Registro expedido por el Secretario de Estado será “evidencia prima

facie de la validez de la marca”. Íd. (citando el Art. 12 de la Ley 169-

2009, 10 LPRA sec. 223j).      Asimismo, el primer usuario de una

marca no puede excluir el uso posterior de dicha marca por parte de

otros usuarios en áreas en donde actualmente no hace negocios o

donde no es probable que lo realice en un futuro. Posadas de P.R.,

131 DPR a la pág. 36. Tampoco se puede reclamar este derecho si
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ha dejado de utilizar, o ha abandonado, la marca o si esta última

no crea una probabilidad de confusión al consumidor. Íd.

      Por otro lado, se han reconocido cuatro (4) tipos de marcas, a

saber:   genéricas,    descriptivas,   sugestivas   y    arbitrarias    o

imaginables. Bedrosian Heres, supra; Federation des Ind. v. Ebel,

172 DPR 615, 624 (2007); Posadas de P.R., 131 DPR a la pág. 37.

Las primeras dos categorías, genéricas y descriptivas, no son

registrables. Íd; véase, además, Artículo 5 de la Ley 169, sec. 223c.

Una marca se denomina como genérica cuando “se reconoce como

el nombre común de una clase, de un género, y no de un producto

o servicio proveniente de una fuente determinada”.            Bedrosian

Heres, 205 DPR a la pág. 1134 (citando Colón v. Carlos Martínez,

Inc., 112 DPR 846, 850 (1982)); véase, además, United States Patent

and Trademark Office v. Booking.com B.V., 591 US ____ (2020), 140

S. Ct. 2298, 2304-2309 (2020).

      Por su parte, una marca es descriptiva “cuando meramente

imparte información al público consumidor sobre algún ingrediente

o característica del artículo o servicio, tales como el color, olor,

función, dimensiones y la calidad de éste. Bedrosian Heres, 205

DPR a la pág. 1133 (citando Colgate-Palmolive, 117 DPR a la pág.

326 y 87 C.J.S. Trademarks, Trade Names, and Unfair Competition

Sec. 52 (2020)).      Sin embargo, las marcas descriptivas pueden

registrarse y lograr protección jurídica, siempre que adquieran

significación secundaria.    Íd., a la pág. 1132.       La significación

secundaria se logra cuando el reconocimiento de parte del

consumidor es tal que este “asocia la marca directamente con el

productor u origen del producto o servicio como fuente única de

este”. Íd. (citando Cooperativa Cafeteros v. Colón Colón, 91 DPR 372,

386–387 (1964); Kellogg Co. v. Nat. Biscuit Co., 305 US 111, 118

(1938); 2 McCarthy on Trademarks and Unfair Competition 5th Sec.

15:5 (2020); Park ‘N Fly, Inc., 469 US a la pág. 194).
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       Por   otro   lado,   “las   marcas   sugestivas,   arbitrarias   o

imaginables tienden a identificar fácilmente la procedencia del

producto o servicio por lo que gozan de ser inherentemente

distintivas y, por ende, acreedoras de protección según el derecho

marcario”.    Bedrosian Heres, 205 DPR a las págs. 1132-1133

(citando Posadas de P.R., 131 DPR a las págs. 37–39); véase,

además, Two Pesos, Inc. v. Taco Cabana, Inc., 505 US 763 (1992).

Una marca arbitraria o imaginable no está relacionada con las

cualidades del producto o el servicio que identifica. Íd., a la pág.

1133. Se refiere a las marcas que “surgen de palabras inventadas

por los comerciantes, precisamente con el propósito de lograr

distintividad, o aquellas que consisten en palabras ordinarias que

no están vinculadas con el producto o servicio”. Bedrosian Heres,

205 DPR a la pág. 1133 (citando a Colgate-Palmolive, 117 DPR a la

pág. 326); véase, además, Federation des Indes, 172 DPR a la pág.

625.

       El titular registral o dueño de una marca tiene varios

mecanismos para protegerla. El Artículo 26 de la Ley 169, 10 LPRA

sec. 223w, establece los remedios disponibles por violaciones al

derecho marcario:

       Cualquier persona que, sin el consentimiento del titular
       registral o del dueño de una marca, reproduzca,
       falsifique, copie, imite, use o intente usar una marca
       igual o similar a una marca registrada bajo este
       capítulo, o que se usa en el comercio de Puerto Rico con
       anterioridad al uso por parte de tal persona, que pueda
       causar probabilidad de confusión o engaño en cuanto
       al origen de los bienes o servicios o en cuanto a endoso
       o asociación, será responsable en una acción civil al
       titular registral, o al dueño, y/o a la persona con
       autorización por escrito de parte del dueño de la marca,
       y cualquiera de los cuales podrá presentar una
       demanda contra tal persona y solicitar un interdicto,
       orden de incautación, daños y/o cualquier otro remedio
       que en derecho proceda.

       El titular registral puede obtener órdenes provisionales ex

parte que decreten el cese del uso de una marca hasta que se ventile

el caso y órdenes ex parte, sin previo pago de fianza, para el embargo
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preventivo e incautación de los artículos a los que el infractor

hubiese adherido la marca.        10 LPRA sec. 224. Debido a su

naturaleza, el injunction estatutario requiere un tratamiento

especial, enmarcado dentro de un examen o escrutinio judicial

menos riguroso que el injunction tradicional. Next Step Medical v.

Bromedicon et al., 190 DPR 474, 497 (2014); véase, además, CBS

Outdoor v. Billboard One, Inc., 179 DPR 391, 409 (2010).

                                  IV.

      Para prevalecer en una solicitud de injunction por infracción

de marca de fábrica o servicio, la parte reclamante debe demostrar

que: 1) el nombre de determinado producto o servicio sobre el cual

desea la exclusividad es protegible o está sujeto a ser apropiado; 2)

fue quien primero lo utilizó en conexión con su producto o servicio

en Puerto Rico; 3) existe una probabilidad de confusión al

consumidor entre su marca y la del demandado; y 4) que dicha

probabilidad de confusión le causa un daño irreparable para el cual

no posee otro remedio adecuado en ley. Bedrosian Heres, 205 DPR

a la pág. 1137 (citando a Posadas de P.R., 131 DPR a la pág. 37).

      La determinación en torno a la existencia de una probabilidad

de confusión entre marcas depende de una evaluación de las

circunstancias de cada caso. Íd. Algunos elementos que el tribunal

debe considerar son: (1) la similitud entre las marcas; (2) la similitud

entre los productos o servicios; (3) la fuerza de la marca o su

distintivo; (4) la intención del segundo usuario al adoptar la marca,

y (5) la evidencia de confusión actual o real. Íd. (citando Posadas de

P.R., 131 DPR a la pág. 45).       La probabilidad de confusión se

considera en atención al criterio de un “comprador prudente y

razonable” que adquiere un bien o servicio determinado bajo la

creencia de que está comprando otro. Véase, Bedrosian Heres, 205

DPR a la pág. 1135.
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      La “fuerza” de una marca depende de su distintivo o de su

tendencia de identificar los productos o servicios ofrecidos como

pertenecientes a, o provenientes de, una fuente en particular. Por

consiguiente, la evidencia de que la marca es extensamente utilizada

por terceros en la misma industria es altamente relevante para

demostrar la “debilidad” de una marca o su falta de distintivo.

Mientras más “débil” sea la marca, menos probable es la confusión.

Posadas de P.R., 131 DPR a las págs. 45-46 (citando Sun Banks of

Fla. v. Sun Fed. Sav. & Loan, 651 F.2d 311, 315 (5to Cir. 1981)). La

marca “fuerte” tiene un mayor alcance de protección, mientras que

la protección de una marca “débil” se limita a evitar que productos

o servicios estrechamente relacionados utilicen marcas similares.

Íd., a la pág. 46.

      Por otro lado, para que se demuestre que existe una

probabilidad de confusión, es necesario que exista una similitud de

las marcas. No obstante, este factor, por sí solo, no ocasiona la

confusión.   El grado de similitud entre las marcas se determina

comparando la totalidad de ambas marcas. Posadas de P.R., 131

DPR a la pág. 47; Cooperativa Cafeteros, 91 DPR a la pág. 395.

Estas no tienen que ser idénticas para que se configure una

infracción de marca; basta que la parte sustancial o dominante de

la marca sea imitada o copiada. Íd. (citando Jordan K. Rand, Ltd. v.

Lazoff Bros. Inc., 537 F. Supp. 587, 595 (1982); Gilbert/Robinson v.

Carrie Beverage-Missouri, 758 F.Supp. 512, 523 (E.D. Mo. 1991)).

      Asimismo, resulta necesario considerar la proximidad del

mercado y territorio a los que van dirigidos los dos productos o

servicios. Los productos o servicios, así como sus mercados, no

tienen que ser idénticos, pero sí lo suficientemente similares como

para hacer creer al público que ambos tienen un origen o afiliación

común. Posadas de P.R., 131 DPR a la pág. 48.
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       Otro elemento pertinente en este análisis es la intención de

un segundo usuario en adoptar una marca; es decir, si hubo el

propósito de engañar al público para obtener beneficio de la

reputación de su competidor.             No obstante, este factor pierde

importancia si otros hechos demuestran que no hay tal confusión.

Íd., a la pág. 49.     Además, la evidencia de confusión real no es

necesaria para demostrar imitación de marcas, aunque constituiría

la mejor evidencia para demostrar la existencia de probabilidad de

confusión. Íd. (citando American Intern. Group v. American Intern.

Bank, 926 F.2d 829, 832 (9no Cir. 1991); Sun-Fun Products v.

Suntan Research & Development, 656 F.2d 186, 191 (5to Cir. 1981)).

                                       V.

       Concluimos que procede la confirmación de la Sentencia, pues

la prueba no demostró probabilidad de confusión en cuanto al

origen de los servicios ofrecidos por cada una de las partes, ello a la

luz de los factores pertinentes, arriba señalados.

       Primero, en cuanto a la similitud entre las marcas, es

innegable que ambas partes usan, y registraron, la palabra “sazón”.

Ahora bien, los diseños de los logotipos que utilizan las partes son

marcadamente distintos. Más importante aún, el Negocio de Ponce

utiliza la palabra sazón de forma sustancialmente distinta en cada

uno de sus restaurantes, en términos del logotipo, lo cual le resta

distintividad.5 Por su parte, las Corporaciones de San Juan utilizan

siempre un mismo logotipo, el cual, a su vez, es fácilmente

distinguible de los logotipos utilizados por el Negocio de Ponce.6 La

inconsistencia del Negocio de Ponce en la forma de utilizar la palabra

sazón, junto a la forma distinta en que el Negocio de San Juan lo

5 Véase, fotos del logo utilizado por la corporación de Ponce, Prueba admitida en
evidencia apelante, Apéndice 22, págs. 310, 317-320, 326, 349-360, 363, 383-
386.
6 Véase, logo del restaurante de San Juan, Prueba admitida en evidencia apelante,

Apéndice 22, pág. 311.
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utiliza, reduce la probabilidad de confusión en un comprador

prudente y razonable.

       Además, el hecho de que ambas partes añaden palabras al

nombre de sus restaurantes reduce la probabilidad de confusión.

En efecto, tanto el Negocio de Ponce como las Corporaciones de San

Juan operan sus establecimientos comerciales con palabras

adicionales    a   la   palabra     “sazón”    para    identificarlos.      Las

Corporaciones de San Juan operan un restaurante denominado

“Sazón Cocina Criolla”. Por su parte, el Negocio de Ponce opera tres

(3) restaurantes con designaciones distintas. A pesar de que la Sa.

Gina Del Prado, codueña y vicepresidenta del Negocio de Ponce (la

“Oficial de Ponce”), insistió en que todos sus restaurantes tienen

únicamente por nombre “Sazón”, del récord se desprenden las

siguientes frases para identificar los restaurantes: “Sazón Monte

Plaza”, “Sazón Criollo Taquería Bar” y “La Fonda Sazón”.7

       Segundo, en cuanto a la semejanza de servicios, en este caso

no estamos ante un factor que abone fuertemente en una u otra

dirección.    Por un lado, ambas partes operan restaurantes de

comida criolla puertorriqueña, por lo que hay cierta similitud en su

oferta gastronómica.       No obstante, por otro lado, al examinar el

asunto con mayor detalle, se constató que hay marcadas y

sustanciales diferencias en el estilo, ambientación y tipo de oferta

de cada parte. Veamos.

       Por ejemplo, el menú del Negocio de San Juan tiene énfasis

en pescados y mariscos; no así los que opera el Negocio de Ponce.8

El restaurante “Sazón Monte Plaza”, además de comida criolla,

ofrece “brunch”, hamburguesas, “sliders”, pasta carbonara con

7 Transcripción de la prueba (TPO), pág. 698, líneas 1-5. A pesar de que negó que
sus restaurantes tengan otro nombre que no sea “Sazón”, TPO, págs. 833-836, lo
cierto es que, como veremos en detalle más adelante, surge lo contrario de las
fotos de los restaurantes, las páginas en las redes sociales y el menú de los
restaurantes.
8 Véase, Menú de Sazón Cocina Criolla, Prueba admitida en evidencia apelante,

Apéndice 22, pág. 387.
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diferentes acompañantes y quesadillas.9                Por su parte, “Sazón

Criollo Taquería Bar” incluye, además de comida criolla, platos

mexicanos.10       “La Fonda Sazón” tiene un menú regular diario a

escoger una de cuatro (4) proteínas con dos (2) acompañantes, de

una oferta de siete (7), más un especial del día.11

       Los restaurantes de las partes también tienen diferencias

sustanciales en cuanto a precio y ambientación. Los restaurantes

que opera el Negocio de Ponce tienen una decoración sencilla12,

mientras que el Negocio de San Juan tiene una fachada y decoración

más elaborada, la cual es fácilmente distinguible de la utilizada por

los restaurantes operados por el Negocio de Ponce.13 Asimismo, los

precios del Negocio de San Juan son sustancialmente más altos que

los de los restaurantes operados por el Negocio de Ponce.14

       Tercero, en cuanto a la fuerza de la marca, este importante

factor inclina sustancialmente la balanza hacia la inexistencia de

alguna probabilidad de confusión. Recordemos que, mientras más

extenso el uso de una marca por terceros, más débil es la misma y,

mientras mayor la fuerza de una marca, mayor será el grado de

protección a ofrecerse a la marca sobre otras.

       La prueba en este caso demostró que “sazón” es una marca

sumamente débil. Se presentó prueba sobre el uso común de la

palabra “sazón” en la industria de la venta de alimentos dentro y

fuera de Puerto Rico.            Además de presentarse evidencia de

9 Véase, Menú de Sazón Monte Plaza, Prueba admitida en evidencia apelante,
Apéndice 22, págs. 384-385.
10 Véase, Menú de Sazón Criollo Taquería Bar, Prueba admitida en evidencia

apelante, Apéndice 22, pág. 383.
11 Véase, Menú de La Fonda, Prueba admitida en evidencia apelante, Apéndice 22,

pág. 386.
12 Véanse, fotos de los restaurantes de la corporación de Ponce, Prueba admitida

en evidencia apelante, Apéndice 22, págs. 317-321, 335, 366-370, 371.
13 Véanse, Abre hoy Sazón Cocina Criolla, tercer restaurant en el Distrito T-Mobile;

y fotos del restaurante de la corporación de San Juan Prueba admitida en
evidencia apelante, Apéndice 22, págs. 394 y 492-494 respectivamente;
Deslumbra el Sazón Criollo y el Arte Local en Distrito T-Mobile, Amarie Magazine y
Deslumbra el Sazón Criollo en el Distrito T-Mobile, Sabrosía, Prueba admitida en
evidencia apeladas, Apéndice 23, págs. 508-515 y 545-547.
14 Véase, Menú de Sazón Cocina Criolla, Prueba admitida en evidencia apelante,

Apéndice 22, pág. 387.
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restaurantes en ciudades prominentes de otros países, se demostró

que, de una búsqueda en internet, surgen casi veinte (20)

restaurantes, fondas, cafeterías, lechonera y hasta un camión de

comida (food truck) que utilizan la palabra “sazón” en sus nombres,

en Puerto Rico, para la venta de alimentos.15 Precisamente por su

debilidad para distinguir el origen particular de un servicio es que

dichos negocios se ven obligados a añadir palabras o frases a la

palabra “sazón” para describir e intentar distinguir adecuadamente

el servicio ofrecido. En el caso del Negocio de Ponce, se usan las

palabras “Fonda”, “Criollo Taquería Bar” y “Monte Plaza” para

identificar cada uno de sus restaurantes. Las Corporaciones de San

Juan utilizan “Cocina Criolla”, y la ubicación de su restaurante en

el Distrito T-Mobile, para distinguir su restaurante.

      Cuarto, en cuanto a la intención del segundo usuario de la

marca, este factor también favorece a las Corporaciones de San

Juan, pues se probó, de forma incontrovertida, que no hubo la

intención de engañar al público u obtener algún beneficio de la

reputación de los restaurantes operados por el Negocio de Ponce.

En efecto, se demostró que las Corporaciones de San Juan

verificaron en el Registro de Marcas si la marca “sazón” estaba

registrada y, al hacerlo el 17 de diciembre de 2019, la marca no

estaba registrada.16 A su vez, no advinieron en conocimiento de la

existencia de la marca del Negocio de Ponce hasta que este le cursó

la carta de cese y desista en mayo de 2021.17 Por su parte, el Negocio

de Ponce no registró la palabra “sazón” sino hasta marzo de 2021,

luego de conocer que era inminente que las Corporaciones de San

Juan abrieran un restaurante de nombre “Sazón Cocina Criolla” en

el Distrito T-Mobile. En fin, del récord no surge prueba alguna que

15 Véase, copias de capturas de pantalla de Google Maps, Prueba admitida en
evidencia apeladas, Apéndice 23, págs. 460-474.
16 TPO, pág. 983, líneas 2-11- pág. 985, líneas 7-15.
17 TPO, pág. 908, líneas 3-11.
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sustente que las Corporaciones de San Juan hubiesen tenido el

propósito de engañar a los consumidores y gozar del beneficio de la

reputación del Negocio de Ponce.

         Finalmente, en cuanto a confusión real, un examen de la

prueba al respecto revela un puñado de incidentes específicos, junto

a aseveraciones genéricas que fallan en demostrar que exista una

verdadera probabilidad de confusión en Puerto Rico en cuanto al

origen del servicio ofrecido por los restaurantes de las partes.

Veamos.

         El Negocio de Ponce presentó el testimonio del Sr. Carlos

Miranda Basch (el “Vecino de Ponce”), agente de seguros y residente

en Ponce. Relató que, el 17 de diciembre de 2021, cenó en el Negocio

de San Juan, mientras se hospedaba en un hotel de San Juan,

porque reconoció el nombre “Sazón” debido a que en Ponce hay un

negocio así y quiso patrocinarlo.18

         Por su parte, la Oficial de Ponce declaró que recibía muchas

llamadas, que han aumentado en frecuencia, de clientes que

quieren hacer reservaciones, pero para el restaurante del Distrito T-

Mobile.19 Además, afirmó que un comensal del Negocio de San Juan

hizo un “check in” en la página de Instagram de uno de sus

restaurantes.20 Es decir, a pesar de que la foto fue tomada en el

Negocio de San Juan, la foto se subió a la página de Instagram de

uno de los restaurantes de Ponce.                También expresó que una

persona tomó una foto de uno de sus platos y la “subió” a Instagram

con la etiqueta del Negocio de San Juan.21 También, una foto de

uno de los restaurantes operados por el Negocio de Ponce aparece

bajo la etiqueta del Negocio de San Juan.22 El Negocio de Ponce

también presentó evidencia escrita de una persona quien, en

18   TPO, pág. 943, líneas 8-10.
19   TPO, pág. 830, líneas 1-21.
20   TPO, pág. 823, líneas 3-9.
21   TPO pág. 824, líneas 23-25 y pág. 825, líneas 1-14.
22   TPO pág. 826, líneas 15-24.
KLAN202200884                                                                     21

conexión con una noticia sobre la apertura del Negocio de San Juan,

preguntó si eran los mismos de Ponce y una aseveración en cuanto

a que estos eran una “porquería”.23

       Como puede apreciarse, el número de incidentes de verdadera

confusión es escaso, y el testimonio en cuanto a un supuesto

“aumento” en la confusión en las fotos de Instagram y en las

llamadas      recibidas     por   el   Negocio      de   Ponce,     para     hacer

reservaciones en el Negocio de San Juan, resulta muy genérico y

carece de suficientes detalles que nos permitan concluir que es real

y sustancial la probabilidad de confusión.

       En fin, analizados en conjunto los anteriores factores, bajo el

crisol de un comprador prudente y razonable, concluimos, al igual

que lo hizo el TPI, que Negocio de Ponce no logró demostrar la

existencia de una probabilidad de confusión, a diferencia de una

mera posibilidad. A la luz de la debilidad de la marca, la distancia

entre los restaurantes, y las diferencias entre sus ofrecimientos y

ambientación, no podemos concluir que exista probabilidad de

confusión, ello a pesar de los incidentes de confusión real sobre los

que se pasó prueba. Puesto de otro modo, examinadas las marcas

en su totalidad, la variación que las partes le confieren a sus

restaurantes es suficiente como para permitir que los consumidores

distingan los servicios que ofrece cada una. Adviértase, además que

la utilización de una marca “débil” admite cierto grado de confusión,

por lo cual la parte que decide utilizar una marca débil asume el

riesgo de que ocurra alguna confusión.24

23 Véase, Distrito T-Mobile integra nuevo restaurante de comida criolla al complejo
de entretenimiento, Prueba admitida en evidencia apelante, Apéndice 22, pág. 426.
24 A modo persuasivo, al comentar sobre el uso justo (fair use) de una marca, así

se expresó la Corte Suprema federal en KP Permanent Make-Up, Inc. v. Lasting
Impression I, Inc., 543 US 111, (2004):
        The common law’s tolerance of a certain degree of confusion on the
        part of consumers followed from the very fact that in cases like this one an
        originally descriptive term was selected to be used as a mark, not to
        mention the undesirability of allowing anyone to obtain a complete
        monopoly on use of a descriptive term simply by grabbing it first.
        Canal Co. v. Clark, 13 Wall., at 323–324, 327. The Lanham Act adopts a
        similar leniency, there being no indication that the statute was meant to
KLAN202200884                                                                22

                                     VI.

     Por los fundamentos antes expuestos, se confirma la

sentencia apelada.

     Lo acuerda y manda el Tribunal, y lo certifica la Secretaria del

Tribunal de Apelaciones.

                               Lcda. Lilia M. Oquendo Solís
                           Secretaria del Tribunal de Apelaciones

     deprive commercial speakers of the ordinary utility of descriptive words.
     “If any confusion results, that is a risk the plaintiff accepted when it
     decided to identify its product with a mark that uses a well-known
     descriptive phrase.” Cosmetically Sealed Industries, Inc. v. Chesebrough–
     Pond’s USA Co., 125 F.3d, at 30. See also Park ‘N Fly, Inc. v. Dollar Park
     and Fly, Inc., 469 U.S. 189, 201, 105 S. Ct. 658, 83 L.Ed.2d 582 (1985)
     (noting safeguards in Lanham Act to prevent commercial monopolization
     of language); Car–Freshner Corp. v. S.C. Johnson & Son, Inc., 70 F.3d 267,
     269 (C.A.2 1995) (noting importance of “protect[ing] the right of society at
     large to use words or images in their primary descriptive sense”). (Notas
     al calce en el original suprimidas). (Énfasis nuestro).