Court Opinion

ID: 9952323
Source: CourtListenerOpinion
Date Created: 2024-03-19 19:41:06.16307+00
Date Added: 2024-06-11T14:38:45.427843
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Estado Libre Asociado de Puerto Rico
                       TRIBUNAL DE APELACIONES
                             PANEL ESPECIAL

ISRAEL O. CRESPO ORTIZ                                CERTIORARI
                                                      Procedente de la
          Recurrente                                  Junta de Libertad
                                                      Bajo Palabra
               v.                  KLRA202300602
                                                      Caso Núm.:
   JUNTA DE LIBERTAD                                  145718
     BAJO PALABRA

          Recurrida

Panel integrado por su presidenta, la Jueza Santiago Calderón, la
Jueza Álvarez Esnard y la Jueza Aldebol Mora1

Álvarez Esnard, jueza ponente

                               SENTENCIA

       En San Juan, Puerto Rico, a 20 de febrero de 2024.

       Comparece ante nos el señor Israel O. Crespo Ortiz (“Sr.

Crespo Ortiz” o “Recurrente”), por derecho propio e in forma

pauperis, mediante escrito intitulado Moción solicitando auto de

mandamus presentado el 21 de noviembre de 2023. El Sr. Crespo

Ortiz insta el presente recurso con el propósito de que la Junta de

Libertad bajo Palabra (“la Junta”) cumpla con su deber ministerial

de atender la solicitud de reconsideración instada por este desde el

25 de abril de 2022, según fue ordenado por este Tribunal de

Apelaciones mediante Sentencia emitida el 12 de agosto de 2022,

notificada el 15 del mismo mes y año, en el caso KLRA202200315.

En vista de dicha petición, acogemos el presente recurso como uno

de mandamus, sin alterar su designación alfanumérica.

       Por     los     fundamentos        expuestos     a    continuación,

desestimamos el auto de mandamus.

1 Mediante Orden Administrativa OATA-2023-208 se designa a la Hon. Waleska I.

Aldebol Mora para entender y votar en el recurso.

Número Identificador

SEN(RES)2024____________
KLRA202300602                                                          2
                                   I.

       Con el fin de lograr una mejor comprensión al recurso de

autos, procedemos a exponer un resumen de las incidencias

procesales más importantes. Veamos.

       Según surge del expediente, el 14 de marzo de 2022, se

celebró una vista ante la Junta, a los fines de evaluar y considerar

al Recurrente para la concesión del privilegio de la libertad bajo

palabra. Luego de evaluada la prueba ante sí, el 25 de marzo de

2022, la Junta emitió Resolución2 en la que determinó no concederle

el privilegio de la libertad bajo palabra al Recurrente. No obstante,

informó al Recurrente que el caso volvería a ser revaluado en el mes

de marzo de 2023, fecha en la que el Departamento de Corrección y

Rehabilitación (“Departamento de Corrección”), debía someter un

Informe de ajuste y progreso, con el plan de salida debidamente

corroborado, así como una evaluación psicológica actualizada.

       En desacuerdo con tal determinación, el Recurrente presentó

una solicitud de reconsideración. Mediante Resolución3 emitida el

23 de mayo de 2022, la Junta se declaró sin jurisdicción para

atender la solicitud de reconsideración, puesto que entendió había

sido presenta fuera del término establecido en el Artículo XV,

Sección 15.1 del Reglamento de la Junta de Libertad Bajo Palabra,

Reglamento Núm. 9232 de 18 de noviembre de 2020.

       Inconforme aún, el Recurrente acudió ante esta Curia

mediante recurso de revisión judicial (KLRA202200315).4 El 12 de

agosto de 2022, notificada el 15 del mismo mes y año, este Tribunal

de Apelaciones dictó Sentencia, en la que desestimó el recurso, por

ser uno prematuro. Estimó que la solicitud de reconsideración había

sido    presentada     dentro    del    término     de    consideración

2  Apéndice de la Moción en Cumplimiento de Orden presentada por la parte
Recurrida, págs. 156-159.
3 Íd, págs. 150-151.
4 Véase KLRA202200315.
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correspondiente a la Junta, por lo que, devolvió el caso ante la

agencia para atender los méritos de la solicitud.

         Devuelto el caso ante la agencia, el 24 de abril de 2023, la

Junta emitió Resolución Interlocutoria.5 Mediante esta, señaló que el

Recurrente no había podido ser evaluado para la concesión del

privilegio, toda vez que el Departamento de Corrección no había

remitido la información solicitada. Por tanto, concedió un término

de noventa (90) días al Departamento de Corrección para que

remitiera los documentos requeridos, a los fines de poner en

posición a la Junta de evaluar la solicitud del Sr. Crespo Ortiz. A su

vez, señaló que el caso volvería a ser evaluado al recibo de la

información solicitada o en el mes de agosto 2023, lo que ocurra

primero.

         Posteriormente, el 3 de julio de 2023, el Recurrente presentó

ante este Tribunal de Apelaciones un escrito intitulado Moción

solicitando auto de mandamus, en el que peticionó que se ordenara

a la Junta a cumplir con la Sentencia dictada por este Tribunal de

Apelaciones el 12 de agosto de 2022 y atendiera los méritos de la

solicitud de reconsideración presentada desde abril del mismo año.

Cabe destacar que este documento fue recibido por esta Curia

el 21 de noviembre de 2023.

         En el ínterin del trámite administrativo y luego de presentado

el recurso que hoy nos concierne, el 9 de agosto de 2023, notificada

el 7 de septiembre del mismo año, la Junta emitió Resolución.6 Por

virtud de esta, informó que aún el Departamento de Corrección no

había suministrado la información requerida. Así, ordenó suspender

la determinación emitida en el caso por un término de sesenta (60)

días, con el propósito de contar con la información completa para

evaluar el caso del Recurrente.

5
    Apéndice de la Moción en Cumplimiento de Orden, págs.119-120.
6 Íd, págs. 104-105.
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       Según surge del expediente, con fecha de 29 de noviembre

de 2023, se realizó una evaluación psicológica (“Phychological

Evaluation”) del Recurrente.7 Así las cosas, el 12 de diciembre de

2023, la agencia recurrida emitió Resolución en la que suspendió la

determinación del presente caso por un término de treinta (30) días.

Además, notificó que volvería a considerar el caso al recibo de la

información o en enero 2024, lo que ocurra primero.

       Transcurridos varios trámites procesales ante esta Curia por

la presentación del recurso de epígrafe, el 22 de enero de 2024, la

Junta, por conducto de la Oficina del Procurador General de Puerto

Rico presentó Escrito en cumplimiento de orden y solicitud de

desestimación. Posteriormente, el 12 de febrero de 2024, el

Recurrente presentó un escrito intitulado Réplica “Escrito en

cumplimiento de orden y solicitud de desestimación”.

       Contando con el beneficio de la comparecencia de las partes,

procedemos a exponer la normativa jurídica aplicable al caso ante

nuestra consideración.

                                II.
                     A. El auto de mandamus

       El auto de mandamus, es un recurso altamente privilegiado y

discrecional que se expide para ordenar a cualquier persona

natural, corporación o a un tribunal de inferior jerarquía que

cumpla o ejecute un acto que forma parte de sus deberes y

atribuciones. Art. 649 del Código de Enjuiciamiento Civil, 32 LPRA,

sec. 3421. “[A]unque es un remedio en ley, participa de la índole de

los de equidad”. Rodríguez v. Corte, 53 DPR 575, 577 (1938). Véanse,

además, Maldonado v. Programa Emergencia de Guerra, 68 DPR 976

(1948); D. Rivé Rivera, Recursos Extraordinarios, 2da ed., San Juan,

Programa de Educación Legal Continuada de la Universidad

Interamericana de Puerto Rico, Facultad de Derecho, 1996, pág.

7 Íd, págs. 81-86.
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111. Por consiguiente, algunos principios rectores de los recursos

de equidad, como los que gobiernan el injunction, son aplicables al

auto de mandamus. D. Rivé Rivera, op. cit., pág. 111.

      Este recurso sólo procede para exigir el cumplimiento de un

deber impuesto por la ley, es decir de un deber calificado de

“ministerial” y que, como tal, no admite discreción en su ejercicio,

sino que es mandatorio e imperativo. Álvarez de Choudens v.

Tribunal Superior, 103 DPR 235, 242 (1974). Véase, además, D. Rivé

Rivera, op. cit., pág. 107. El requisito fundamental para expedir el

recurso de mandamus reside, pues, en la constancia de un deber

claramente definido que debe ser ejecutado. Partido Popular v. Junta

de Elecciones, 62 DPR 745, 749 (1944). Es decir, “la ley no sólo debe

autorizar, sino exigir la acción requerida”.     R. Hernández Colón,

Derecho Procesal Civil, 6ta ed., San Juan, Ed. LexisNexis de Puerto

Rico, 2017, sec. 5803, pág. 605.

      Si la ley prescribe y define el deber, será cumplido con tal

precisión y certeza que nada deja al ejercicio de la discreción o juicio,

el acto es uno ministerial. Álvarez de Choudens v. Tribunal Superior,

supra, pág. 242; Rodríguez Carlo v. García Ramírez, 35 DPR 381,

384 (1926); Pagán v. Towner, 35 DPR 1 (1926). Debe tratarse de un

mandato específico que la parte demandada tiene que cumplir y que

no le permite decidir si cumple o no el acto solicitado. A contrario

sensu, cuando la ejecución del acto o la acción que se describe

depende de la discreción o juicio del funcionario, tal deber es

considerado como no ministerial. Íd. Por consiguiente, los deberes

discrecionales quedan fuera del ámbito del recurso de mandamus.

Partido Popular v. Junta de Elecciones, supra. En aquellos casos en

los que el deber no surja expresamente de la ley, los tribunales

tendrán la función de interpretar el estatuto y emitir su

determinación final, conforme a los principios de hermenéutica
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legal. Hernández Agosto v. Romero Barceló, 112 DPR 407, 418

(1982); Banco de Ponce v. Srio. Hacienda, 81 DPR 442, 450 (1959).

      El auto de mandamus, como lo expresa la ley, es uno

“altamente privilegiado”. Esto significa que su expedición no se

invoca como cuestión de derecho, sino que descansa en la sana

discreción del foro judicial. Ortiz v. Muñoz, Alcalde de Guayama, 19

DPR 850 (1913). Dicha expedición no procederá “en los casos en

que se encuentre un recurso adecuado y eficaz en el curso

ordinario de la ley. […]”. Art. 651 del Código de Enjuiciamiento

Civil, 32 LPRA sec. 3423. Ello es así, “porque el objeto del auto no

es reemplazar remedios legales sino suplir la falta de ellos”. R.

Hernández Colón, op. cit., sec. 5802, pág. 605.

      Como parte de los requisitos procesales indefectibles para

presentar un recurso de mandamus, se ha reconocido que debe

existir un requerimiento previo por parte del peticionario hacia

el demandado para que éste cumpla con el deber exigido, salvo

algunas excepciones. Véase, Noriega v. Hernández Colón, supra,

págs. 448-449; Dávila v. Superintendente de Elecciones, 82 DPR 264

(1961). Algunas de estas excepciones son:

             1) cuando aparece que el requerimiento hubiese
      sido inútil e infructuoso, pues hubiese sido denegado si
      se hubiera hecho; o 2) cuando el deber que se pretende
      exigir es uno de carácter público, a diferencia de uno de
      naturaleza particular, que afecta solamente el derecho
      del peticionario. (Escolios omitidos). D. Rivé Rivera, op.
      cit., pág. 125. Véase, entre otros, Noriega v. Hernández
      Colón, supra, págs. 448-449.

      El Tribunal de Apelaciones podrá conocer en primera

instancia una petición de mandamus. Art. 4.006 (d) de la Ley Núm.

201-2003, conocida como la Ley de la Judicatura del Estado Libre

Asociado de Puerto Rico de 2003, 4 LPRA sec. 24y; Regla 55 del

Reglamento del Tribunal de Apelaciones, 4 LPRA Ap. XXII-B, R. 55.

Dicha petición se regirá por la reglamentación procesal civil, por las

leyes especiales pertinentes y por las reglas aplicables del
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Reglamento del Tribunal de Apelaciones. Regla 54 del Reglamento

del Tribunal de Apelaciones, supra, R. 54. Como parte de los

requisitos, la Regla 54 de Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap. V R. 54,

exige que la petición de mandamus sea jurada. En específico, la

citada regla dispone que: “[e]l auto de mandamus, tanto perentorio

como alternativo, podrá obtenerse presentando una solicitud jurada

al efecto. […]”. Además, nuestro ordenamiento requiere que la parte

demandada sea emplazada, a tenor con las disposiciones de las

Reglas de Procedimiento Civil y de las leyes pertinentes. Véase la

Regla 55 (J) del Reglamento del Tribunal de Apelaciones, supra, R.

55 (J). Sin embargo, cuando se trate de una petición de mandamus

dirigida a un juez o jueza bastará con que el peticionario le notifique

con copia del escrito de mandamus en conformidad a lo dispuesto

en la Regla 13 (B) de nuestro Reglamento, supra, R. 13 (B). Íd. A su

vez, deberá notificarles a las demás partes del pleito que originó la

petición de mandamus y al tribunal en el que se encuentre

pendiente. Íd.

                                 III.

      En la petición ante nos, el Sr. Crespo Ortiz nos solicita que

expidamos el recurso de mandamus, a los fines de ordenarle a la

Junta de Libertad Bajo Palabra que atienda la solicitud de

reconsideración que instó desde abril de 2022, según fue ordenado

por esta Curia mediante Sentencia emitida el 12 de agosto de 2022,

notificada el 15 del mismo mes y año, en el caso KLRA202200315.

Sin embargo, al examinar el recurso, notamos que la petición de

mandamus no puede ser concedida y procede su desestimación.

      Según hemos pormenorizado, el auto de mandamus es un

recurso altamente privilegiado y discrecional. Nuestro ordenamiento

jurídico exige que la parte promovente cumpla con ciertos requisitos

procesales indefectibles para que el tribunal pueda considerarlo.
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Conforme a estos requisitos, la petición de mandamus tiene que ser

jurada, lo cual no ocurrió en este caso.

      A su vez, como parte de los requisitos procesales indefectibles

para presentar un recurso de mandamus, se ha reconocido que debe

existir un requerimiento previo por parte del peticionario para

que se cumpla con el deber exigido. Noriega v. Hernández Colón,

supra. En este caso, el Recurrente fue evaluado para la concesión

del privilegio de la libertad bajo palabra el 14 de marzo de 2022, en

la que denegaron los beneficios solicitados. Luego de varias

incidencias procesales, el 12 de agosto de 2022, este foro intermedio

dictó Sentencia en la que se declaró sin jurisdicción sobre el asunto

ante sí y devolvió el caso a la Junta para que atendiera los méritos

de la solicitud de reconsideración instada por la parte Recurrente.

Es meritorio señalar, que la Junta ha emitido diversos dictámenes

en el que ha notificado que el caso del Recurrente esta en proceso

de evaluación y no se ha podido adjudicar por la dilación del

Departamento de Corrección en remitir la información solicitada a

esos fines. Sin embargo, no surge del expediente que el Recurrente

haya presentado algún requerimiento o alguna solicitud ante la

Junta a los fines de cumplir con los requisitos ineludibles de la

presentación del auto de mandamus. Somos del criterio que esto

responde a que la agencia recurrida ha mantenido informado al

recurrente del proceso de la evaluación de su petición de disfrutar

del privilegio de la libertad bajo palabra.

      Finalmente, debemos establecer que el aquí Recurrente se

encuentra impedido de solicitar el auto de mandamus en este caso,

puesto que tiene un remedio disponible en Ley para que se atienda

su solicitud. La expedición del mandamus no procederá “en los

casos en que se encuentre un recurso adecuado y eficaz en el curso

ordinario de la ley. […]”. 32 LPRA sec. 3423. Como mencionamos,

la solicitud del Recurrente esta siendo objeto de evaluación por la
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agencia recurrida. En su Resolución emitida el 12 de diciembre de

2023, la agencia notificó que su caso sería revaluado en enero de

2024. En el caso de no haberse emitido dicha evaluación

conforme a la Resolución del 12 de diciembre de 2023, el

Recurrente deberá hacer un requerimiento ante la Junta para

exigir el cumplimiento de su deber de evaluar de manera

definitiva su solicitud, antes de presentar ante este Tribunal un

recurso de mandamus.

      Expuesto lo anterior, concluimos que el incumplimiento del

Recurrente con los requisitos constitutivos del recurso discrecional

y privilegiado del mandamus nos impide atender la presente

petición. Por consiguiente, procede su desestimación. Esto es así,

pues la falta de cumplimiento con los requisitos procesales para

presentar la petición nos priva de jurisdicción para evaluar su

solicitud.

                                IV.

      Por los fundamentos antes expuestos, desestimamos la

petición de mandamus, por falta de jurisdicción.

      Lo acordó y manda el Tribunal, y lo certifica la Secretaria del

Tribunal de Apelaciones.

                LCDA. LILIA M. OQUENDO SOLÍS
              Secretaria del Tribunal de Apelaciones