Document ID: 31988D0454

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DECISIÓN DE LA COMISIÓN
de 29 de marzo de 1988
relativa a las ayudas concedidas por el Gobierno francés al grupo Renault, empresa fundamentalmente productora de vehículos automóviles
(El texto en lengua francesa es el único auténtico)
(88/454/CEE)
LA COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS,
Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea, y, en particular, el primer párrafo del apartado 2 de su artículo 93,
Después de haber emplazado a los interesados, de conformidad con lo dispuesto en el mencionado artículo, para que presentaran sus observaciones y una vez vistas dichas observaciones,
Considerando lo siguiente:
I
El Gobierno francés, a petición de la Comisión, informó a ésta, mediante carta de 2 de mayo de 1985, acerca de su intención de conceder en 1985 a Renault una dotación de capital de 3 000 millones de francos franceses. El Gobierno francés consideró la transmisión de dicha información no como una notificación, sino como una información suministrada con arreglo a lo dispuesto en la Directiva 80/723/CEE de la Comisión, de 25 de junio de 1980, relativa a la transparencia de las relaciones financieras entre los Estados miembros y las empresas públicas (1).
En toda la correspondencia sobre las dotaciones de capital, el Gobierno francés ha negado la necesidad de notificar dicha ayuda con arreglo a lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 93 del Tratado CEE.
Además, mediante carta de 30 de abril de 1985, el Gobierno francés comunicó a la Comisión determinada información sobre un préstamo del Fondo Industrial de Modernización (Fonds Industriel de Modernisation), en lo sucesivo FIM, de 750 millones de francos franceses, concedido a la Regie Nationale des Usines Renault, en lo sucesivo denominada RNUR. Mediante otra carta de 6 de agosto de 1985, el Gobierno francés comunicó a la Comisión que había concedido un segundo préstamo del FIM de 500 millones de francos franceses a Renault Véhicules Industriels, en lo sucesivo denominado RVI.
La Comisión decidió, el 18 de diciembre de 1985, incoar el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 93 del Tratado CEE, con respecto a la dotación de capital de 3 000 millones de francos franceses concedida a la RNUR para 1985, al préstamo del FIM de 750 millones de francos franceses otorgado a la RNUR en 1984 y al préstamo del FIM de 500 millones de francos franceses concedido a RVI en 1985. Habida cuenta de las graves dificultades financieras de Renault que se acentuaron en 1984 y 1985, la Comisión consideró que, de acuerdo con su postura expresada en septiembre de 1984 en el tema de la participación de las autoridades públicas en los capitales de las empresas, las aportaciones de capital contenían elementos de ayuda que se encuentran dentro del ámbito de aplicación de las disposiciones del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE. Por lo demás, con arreglo a la Decisión 85/378/CEE, de la Comisión (2), todos lo préstamos del FIM constituyen ayudas en el sentido del mencionado artículo.
Las principales razones para la apertura del procedimiento eran la probalidad de una distorsión de la competencia, habida cuenta de la situación actual del sector del automóvil, la ausencia de información sobre la concreta utili
zación que se va a hacer de la dotación de capital y la medida en que los préstamos del FIM contribuyen al desarrollo de productos realmente innovadores.
La Comisión emplazó al Gobierno francés para que presentara sus observaciones, mediante carta de 29 de enero de 1986. De conformidad con lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 93 del Tratado CEE, se emplazó igualmente a los restantes Estados miembros y a los terceros interesados para que presentaran sus observaciones.
Previa petición de la Comisión, el Gobierno francés comunicó a ésta, mediante carta de 8 de julio de 1986, que se iba a otorgar en 1986 a Renault una nueva dotación de capital de 3 000 millones de francos franceses. En este caso, el Gobierno francés informaba igualmente a la Comisión, con arreglo a lo dispuesto en la Directiva sobre transparencia, que la nueva dotación no constituía una ayuda y no se asignaba a operaciones particulares, sino que se utilizaría para mejorar de manera general la situación financiera del grupo lo más brevemente posible.
La Comisión decidió, el 29 de julio de 1986, incoar el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 93, con respecto de la dotación de capital no notificada de 3 000 millones de francos franceses a la RNUR, que el Gobierno francés había decidido conceder dentro del marco de la Ley de presupuestos de 1986. La Comisión consideró que, habida cuenta de la persistencia de las dificultades financieras del Grupo Renault en 1986, dicha dotación de capital contenía elementos de ayuda que se encontraban dentro del campo de aplicación de las disposiciones del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE.
Las principales razones que llevaron a la Comisión a la apertura del procedimiento fueron la probabilidad de una distorsión de la competencia, habida cuenta de la situación actual del sector del automóvil, la falta de información detallada sobre el esfuerzo de reestructuración llevado a cabo por el grupo Renault y sobre la concreta utilización prevista de la dotación de capital.
La Comisión emplazó al Gobierno francés para que presentara sus observaciones, mediante carta de 5 de agosto de 1986. De acuerdo con lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 93 del Tratado CEE, se emplazó igualmente a los restantes Estados miembros y a los terceros interesados para que presentaran sus observaciones.
Previa petición de la Comisión, el Gobierno francés comunicó a ésta, mediante cartas de 23 de febrero y 18 de mayo de 1987, que se había concedido a Renault una dotación de capital complementaria de 2 000 millones de francos franceses con cargo al presupuesto de 1986 y que en el presupuesto de 1987 estaba prevista una nueva dotación de una cuantía sin determinar, destinándose las nuevas ayudas igualmente a mejorar la situación financiera de la empresa, financiar su programa de inversiones y permitir la continuación del esfuerzo de reestructuración emprendido.
La Comisión decidió el 1 de julio de 1987 incoar el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 93, con respecto a la dotación de capital de 2 000 millones de francos franceses concedida por el Gobierno francés en 1986 y a la dotación de capital de 2 000 millones de francos franceses que el Gobierno francés tenía intención de conceder a Renault en 1987. La Comisión consideró que, debido a la continuación de las dificultades financieras del grupo Renault, las aportaciones de capital contenían elementos de ayuda que se encuentran dentro del ámbito de aplicación de las disposiciones del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE.
Las principales razones de la apertura del procedimiento eran la probabilidad de una distorsión de la competencia, habida cuenta de la situación actual del sector del automóvil y la falta de información sobre un plan de reestructuración con determinación de sus grandes líneas.
La Comisión emplazó al Gobierno francés para que presentara sus observaciones mediante carta de 22 de julio de 1987. Con arreglo a lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 93 del Tratado CEE, se emplazó igualmente a los restantes Estados miembros y a los terceros interesados para que presentaran sus observaciones.
Todas las ayudas anteriormente mencionadas entraron en vigor antes de la autorización previa de la Comisión, prevista en el apartado 3 del artículo 93 del Tratado, por lo que constituyen ayudas ilegales desde su concesión, desde el punto de vista del Derecho comunitario.
El Gobierno francés comunicó a la Comisión, mediante carta de 20 de octubre de 1987, del Ministro de Industria, su intención de redimir 12 000 millones de francos franceses de créditos a Renault a largo plazo, de los que era titular el Credit National, con la finalidad de facilitar el paso de Renault del estatuto particular de Régie a un régimen jurídico de Derecho común.
La Comisión decidió, el 4 de noviembre de 1987, iniciar el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 93 con respecto al proyecto de ayuda notificado por el Gobierno francés consistente en la redención de créditos a Renault por un importe de 12 000 millones de francos franceses. Dado que la finalidad de dicha redención es liberar el grupo, fuertemente endeudado, de una parte de sus gastos financieros y de sus deudas, la Comisión consideró que confería a Renault una ventaja competitiva en relación con los restantes constructores europeos. En consecuencia, la medida prevista contiene elementos de ayuda que se encuentran dentro del ámbito de aplicación de lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE, lo que, por otro lado, el Gobierno francés no ha negado.
Las principales razones que explican la apertura del procedimiento eran el riesgo de una importante distorsión de la competencia, como consecuencia de la fragilidad del sector del automóvil, y la falta de información sobre el plan de reestructuración futura, sobre las modalidades de concesión de los 12 000 millones de francos franceses destinados a la redención de los créditos así como el nivel particularmente elevado de la ayuda. La Comisión emplazó al Gobierno francés para que presentara sus observaciones, mediante carta de 13 de noviembre de 1987. Con arreglo a lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 93 del Tratado CEE, se emplazó igualmente a los restantes Estados miembros y a los terceros interesados para que presentaran sus observaciones.
II
Por lo que respecta al procedimiento iniciado el 18 de diciembre de 1985, las autoridades francesas presentaron sus observaciones mediante carta de 8 de julio de 1986, en la que afirmaban que la dotación no debía considerarse incluida en el ámbito de aplicación del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE sino consecuencia de las obligaciones normales del Estado como accionista. Los préstamos FIM, que habían contribuido solamente en un 15 % a la financiación de las inversiones realizadas en 1984-1985, habrían servido para la puesta a punto de nuevas tecnologías e innovaciones, por lo que no eran incompatibles con el mercado común.
Por lo que respecta al procedimiento iniciado el 29 de julio de 1986, las autoridades francesas presentaron sus observaciones mediante carta de 15 de octubre de 1986, a la que acompañaban un informe en el que se presentaban las grandes líneas del plan de reestructuración adoptado por la RNUR a partir de 1985. En cuanto a la apreciación del elemento de ayuda contenido en las dotaciones de capital, hay que acudir a la carta de 8 de julio de 1986.
Después de haberlo así solicitado la Comisión, se completó la información relativa al esfuerzo de reestructuración de Renault y a los préstamos de FIM, con un memorándum enviado por las autoridades francesas mediante carta de 19 de junio de 1987. En opinión del Gobierno francés, las dotaciones de capital se ajustaban al comportamiento normal de un inversor privado y no tenían que provocar distorsiones de la competencia entre Estados miembros. Se aportaron precisiones complementarias sobre los aspectos técnicos del esfuerzo de reestructuración realizado entre 1983 y 1986. Por lo que respecta a los préstamos del FIM de 750 millones de francos franceses a la RNUR y de 500 millones de francos franceses a RVI, se aportaron descripciones técnicas de los dos programas de inversión objeto de ayuda, para probar que los préstamos sólo contribuían a financiar inversiones que suponían un adelanto tecnológico o contenían elementos innovadores importantes.
Por lo que respecta al procedimiento iniciado el 1 de julio de 1987, el Gobierno francés no ha presentado ninguna observación ni ha respondido a una serie de preguntas, fundamentalmente referidas a inversiones financiadas en parte mediante préstamos del FIM, que le había formulado la Comisión mediante carta de 18 de agosto de 1987.
Por lo que se refiere al procedimiento incoado el 4 de noviembre de 1987, las autoridades francesas presentaron sus observaciones mediante cartas de 10 de diciembre de 1987, 21 de enero, 4 de febrero, 23 de febrero y 29 de febrero de 1988, en las que proporcionaron una información muy detallada sobre la reestructuración financiera y técnica del grupo Renault, sobre la proyectada redención de los créditos, sobre el cambio de estatuto jurídico de la Régie y sobre la repercusión de dicho cambio en el futuro régimen fiscal de la empresa.
Los argumentos evocados por el Gobierno francés para la autorización de las diferentes ayudas a Renault pueden resumirse de la siguiente manera:
- El estatuto particular de la Régie no se traduce en la aplicación de un régimen preferencial por parte de su accionista, puesto que sobre ella siempre ha pesado la obligación de obtener beneficios y de garantizar la remuneración de los capitales invertidos. Por lo demás, no se ha beneficiado de ningún régimen fiscal particular en materia de imposición o de provisiones para amortizaciones.
- Las dificultades del mercado del automóvil desde 1982 provocaron un aumento de las pérdidas del grupo Renault, lo que deterioró gravemente su situación financiera. Ello obligó a los poderes públicos, a partir de 1985, a implantar mecanismos de financiación complementarios para restablecer su situación financiera, apoyar su esfuerzo de reestructuración y mejorar su competitividad.
- Las dotaciones de capital de 8 000 millones de francos franceses concedidas en 1985 y 1986 no fueron sino la consecuencia de las relaciones normales existentes entre un accionista privado y su empresa y se explican por la preocupación légitima de todo accionista por conservar su patrimonio. De este modo, el Estado actuó, en relación con Renault, de forma perfectamente acorde con el comportamiento de cualquier inversor privado. Las dotaciones de capital no se asignaron a operaciones particulares. Por las razones mencionadas anteriormente, dichas dotaciones no constituyen, en opinión del Gobierno francés, ayudas en el sentido del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE y la información suministrada a este respecto se transmitió a la Comisión únicamente en aplicación de la directiva sobre la transparencia.
- El Gobierno francés, como accionista, espera que Renault sea de nuevo rentable a partir de 1987, como consecuencia de las medidas adoptadas.
- La política seguida en lo referente a la reducción de capacidad no ha falseado la competencia en el sentido del artículo 92 del Tratado CEE.
- Los préstamos del FIM se concedieron únicamente para operaciones que suponían un progreso tecnológico o innovaciones significativas.
(1) DO no L 195 de 29. 7. 1980, p. 35.
(2) DO no L 216 de 13. 8. 1985, p. 12.
- Por lo que respecta a la redención de los créditos de 12 000 millones de francos franceses, el objetivo del Gobierno francés es colocar a Renault en una situación comparable a la de sus principales competidores europeos, poniendo fin a los vínculos privilegiados que mantenía con el Estado. Ello supone la transformación del estatuto de la Régie en un régimen jurídico de Derecho común.
- Para llevar a cabo dicha transformación, resulta indispensable dejar la situación neta de RNUR, al menos, igual a cero, es decir, compensar, como mínimo, la situación neta negativa de 16 400 millones de francos franceses a finales de 1986. Habida cuenta del previsible beneficio de 3 000 millones de francos franceses en 1987 y de una prolongación del período de amortización residual, que producirá 1 400 millones de francos franceses en 1987, la cantidad mínima necesaria para alcanzar una situación neta igual a cero es de 12 000 millones de francos franceses. Dicha cantidad no se ha de conceder en forma de dotación de capital sino mediante la redención de créditos. La redención de créditos se refiere básicamente a deudas con tipos de interés preferencial y presenta la ventaja de reducir el saldo fiscal constituido por las deudas acumuladas de Renault.
En el marco de los procedimientos anteriormente mencionados presentaron observaciones otros cuatro Estados miembros y dos terceros interesados.
III
La información suministrada por el Gobierno francés en el curso de los diferentes procedimientos, así como a lo largo de diversas reuniones bilaterales, ha permitido formarse una idea muy precisa de las modalidades y condiciones de las ayudas concedidas por los poderes públicos, de su incidencia en los intercambios intracomunitarios de los referidos productos y del plan de reestructuración del grupo Renault.
Las continuas pérdidas registradas desde 1981 y, en concreto, las pérdidas récord de 1984 llevaron al Gobierno francés a solicitar a Renault en enero de 1985 la puesta en marcha de un plan de reestructuración, al que habría de contribuir mediante aportaciones de capital y préstamos del FIM.
En esa fecha, Renault se encontraba en una situación desastrosa: eran conocidas las pérdidas enormes de 1984 y los fondos propios se habían vuelto negativos. La rápida decadencia estaba originada por el mantenimiento de un exceso de efectivos notable, el nivel de productividad, más bajo de todos los constructores europeos, una gama de modelos demasiado anticuados, un retraso importante en la introducción de nuevas tecnologías y el fracaso de su estrategia de implantación en los Estados Unidos.
Sie bien en 1984 se presentaron determinados elementos del plan de reestructuración, lo esencial de las medidas de reestucturación se adoptó en 1985. El plan de reestructuración técnica, que llega hasta 1990, contiene los siguientes elementos importantes:
- fuerte reducción del volumen de puestos de trabajo: entre finales de 1984 y finales de 1987 los efectivos del grupo se redujeron en 38 311 unidades, es decir el 18 % de los efectivos de 1984. Una nueva reducción de importancia se prevé de ahora a finales del plan de reestructuración,
- cierre de plantas y reducción de capacidad: además del cierre de cinco pequeñas filiales no vinculadas al sector del automóvil, Renault ha previsto el cierre, a lo largo del plan de reestructuración, de varias cadenas de montaje en las divisiones de automóviles particulares, camiones y piezas,
- nueva orientación de las inversiones: entre 1983 y 1985 se han realizado importantes esfuerzos para aumentar todo lo posible las inversiones necesarias para la modernización y para la introducción de nuevas tecnologías lo mas rápidamente posible,
- cesión de activos: el grupo Renault ha cedido desde 1985 una gran cantidad de sociedades y de participaciones que o no estaban vinculadas en la producción de automóviles o no eran esenciales para dichas actividades. Además, se han llevado a cabo cesiones de activos inmobiliarios. Renault está negociando en la actualidad la cesión de otros activos. Dichas cesiones le han proporcionado ya más de 2 000 millones de francos franceses,
- reorganización de la red comercial: desde 1984 se ha reducido constantemente el número de concesionarios y de agentes de la marca (en un 20 % aproximadamente),
- reducción de los costes de compra: una fuerte reducción del número de proveedores (20 % en dos años), a la vez que se recurre más frecuentemente a proveedores exteriores, lo que ha permitido un mejor control y una reducción relativa de los costes de compra,
- disminución de las existencias: una gestión más rigurosa de las existencias se implantó en 1985, lo que ha permitido reducir en un 26 % en dos años las existencias de vehículos montados,
- definición de una nueva política de calidad: desde 1985, Renault ha adoptado una serie de medidas internas dirigidas a mejorar la calidad de sus productos y sus servicios,
- renovación de la gama: a finales de 1986, la edad media de la gama Renault era de 2,8 años, frente a 7 años en 1983,
- formación del personal: de manera paralela a la introducción de nuevas tecnologías, Renault llevó a cabo en 1985 un plan especial de formación cuyo objetivo era no solamente la mejora de la calidad de la producción sino igualmente el incremento de la movilidad, la flexibilidad y la productividad del personal. El aumento en un 63 % del número de horas dedicadas a la formación entre 1983 y 1987 es ilustrativo de dichos esfuerzos,
- redefinición de la política salarial: desde 1985, los salarios han aumentado de manera mucho menos rápida que el índice de inflación en Francia, lo que ha aligerado los costes de mano de obra.
Además de la reestructuración técnica del grupo, el Gobierno francés debía igualmente apoyar el saneamiento financiero de dos sociedades clave del grupo: RNUR y RVI. Por lo que respecta al saneamiento financiero de RVI, la sociedad anónima RVI tenía, para evitar el depósito de su balance, la obligación legal de restablecer una situación neta positiva al menos equivalente al 50 % del capital social antes del 30 de junio de 1987. La necesaria recapitalización de RVI se llevó a cabo en el plazo indicado, mediante la adopción de las siguientes medidas: una reevaluación de los activos hasta una cantidad de 1 800 millones de francos franceses, una aportación de capital de 2 000 millones de francos franceses por parte de RNUR a RVI (ello se llevó a cabo utilizando la última dotación de capital del Estado a RNUR en 1986, incluida en el tercer procedimiento), la aportación por parte de RNUR de los títulos de Mack Trucks (USA), de un valor de 2 000 millones de francos franceses y 1 200 millones de francos en virtud de obligaciones en forma de bonos de suscripción de acciones (OBSA), aportados por tres bancos acreedores de RVI. Después de la inclusión de Mack Trucks USA en el grupo RVI, éste se ha convertido en el segundo productor mundial de camiones de más de 15 toneladas.
La propuesta de redención de los créditos de 12 000 millones de francos franceses está vinculada a la reforma del estatuto de la RNUR en sociedad anónima. Habida cuenta de la obligación legal de reconstituir en un plazo de dos años, a partir de la modificación del estatuto, la situación neta hasta la mitad del capital social, la reforma del estatuto debe necesariamente ir acompañada de una recapitalización de la sociedad. La cuentía de la redención propuesta está calculada a partir de la hipótesis de llegar a una situación neta equivalente a cero después de la modificación de su estatuto.
Se ha calculado en 83 400 millones de francos franceses entre 1984 y 1990 el total de gastos necesarios para alcanzar los objetivos mencionados anteriormente. En este total, las inversiones no financieras representan 53 100 millones de francos franceses, las inversiones financieras 3 700 millones de francos franceses y los costes extraordinarios de reestructuración 20 000 millones de francos franceses. Estos últimos costes corresponden a las cargas vinculadas a los cierres de plantas y a los despidos del personal.
Por lo que respecta a las inversiones productivas, se prevén 43 500 millones de francos franceses para la rama de automóviles y 7 200 millones de francos para la rama de camiones y autobuses.
Con la finalidad de racionalizar y reducir sus actividades, Renault ha tenido que cerrar varias unidades de producción y reducir los efectivos empleados en las restantes unidades. Dicha reducción de efectivos se ha obtenido, en parte, gracias al pase a la jubilación anticipada (contratos del Fonds National de l'Emploi y, en parte, gracias al regreso de los trabajadores de origen extranjero a sus respectivos países. Los costes extraordinarios de reestructuración sufridos hasta la fecha por la RNUR alcanzan los 13 600 millones de francos franceses. RVI ha gastado 1 200 millones de francos en despidos y transferencias de producción y cerca de 300 millones de francos franceses en medidas de reconversión y cierres.
Los costes de reestructuración para el período 1984 a 1990 se financian de la siguiente manera:
- margen bruto de autofinanciación con anterioridad a los costes extraordinarios:
50 500 millones de francos,
- cesión de activos:
10 700 millones de francos franceses,
- variación del endeudamiento:
6 400 millones de francos franceses,
- disminución del fondo de rotación:
16 900 millones de francos franceses,
- aportaciones de capitales públicos:
10 600 millones de francos franceses,
- aportaciones de capitales privados:
1 100 millones de francos franceses.
El plan de reestructuración repercute muy considerablemente en la capacidad de producción, de manera que, globalmente, la capacidad de montaje se reducirá, al menos, en un 25 % desde la fecha hasta el final del plan de reestructuración. Habida cuenta de que el índice de utilización de las capacidades de producción de los órganos (principalmente motores y transmisiones) era menos elevado, la reducción de sus capacidades es más intensa.
IV
Al examinar la compatibilidad con el mercado común de las diferentes intervenciones públicas, que han contribuido a la financiación del plan de reestructuración de Renault, la Comisión estableció en qué medida dichas intervenciones contenían elementos de ayuda que se encontraban en el ámbito de aplicación de las disposiciones de los artículos 92 y 94 del Tratado CEE.
Los procedimientos más arriba mencionados, incoados por la Comisión, se refieren a un total de 10 000 millones de francos franceses de dotaciones de capital y a 1 250 millones de francos franceses de préstamos FIM. En el curso del último procedimiento, el Gobierno francés comunicó a la Comisión que no se había concedido a Renault la dotación de capital de 2 000 millones de francos franceses prevista en el presupuesto de 1987, que la Comisión había incluido en sus procedimientos y que se había decidido no concederla en el futuro. Por lo tanto, la Comisión debe pronunciarse acerca de una cantidad de 8 000 millones de francos franceses de dotación de capital. Además de dichas dotaciones, en 1984, se llevó a cabo un aumento de capital de 1 900 millones de francos franceses en virtud de las sumas asignadas en el presupuesto del Estado en 1983 y 1984. La Comisión, hasta el momento, no ha iniciado el procedimiento respecto a dichas dotaciones, considerando que las pérdidas de Renault en aquella época eran un problema coyuntural pasajero, común al sector del automóvil.
La situación era, no obstante, diferente por lo que respecta a las dotaciones de capital efectuadas en 1985 y 1986, de un importe de 3 000 millones de francos franceses y 5 000 millones de francos franceses respectivamente. Se trataba de dotaciones de capital aportadas por el Gobierno francés con arreglo a los presupuestos de 1985 y 1986. Desde la primavera de 1985, época en que se hicieron públicos los malos resultados de 1984, la situación financiera de Renault es muy precaria. Las cuentas de 1984 y 1985, los años más difíciles para el grupo Renault, traslucen pérdidas récord que alcanzan los 23 500 millones de francos franceses y una capacidad de autofinanciación negativa de 14 200 millones de francos franceses. A finales de 1985, el endeudamiento financiero bruto alcanzaba los 76 500 millones de francos franceses, es decir, el 63 % del volumen de negocios de 1985.
Esta situación corresponde exactamente a la postura adoptada por la Comisión sobre las adquisiciones de participación de las autoridades públicas en los capitales de las empresas (septiembre de 1984), de acuerdo con la cual se trata de ayudas de Estado cuando hay aportación de capital nuevo a las empresas, si dicha aportación se lleva a cabo en circunstancias que no serían aceptables para una inversión privada, que operara en las condiciones normales de una economía de mercado. Así ocurre cuando la situación financiera de la empresa y, en concreto, la estructura y el volumen del endeudamiento son tales, que no parece justificado contar con un rendimiento normal (en dividendos o en valor) de los capitales invertidos en un plazo razonable, o cuando la empresa, por el mero hecho de la insuficiencia de su margen bruto de autofinanciación, no se encuentre en condiciones de obtener en el mercado de capitales los medios financieros necesarios para llevar a cabo un programa de inversiones.
Se puede, por lo tanto, excluir que un inversor privado en dichas circunstancias suministrará en dos años 8 000 millones de francos franceses en forma de dotaciones de capital.
En consecuencia, las dotaciones de capital de 8 000 millones de francos franceses que han mantenido a Renault artificialmente en actividad, constituyen ayudas que se encuentran en el ámbito de aplicación en lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE.
Los dos préstamos del FIM contienen igualmente elementos de ayuda que se encuentran dentro del ámbito de aplicación del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE. Según los términos de la Decisión 85/378/CEE, todos los préstamos FIM constituyen ayudas en el sentido del mencionado artículo. De acuerdo con la información más reciente proporcionada por las autoridades francesas, el primer préstamo de 750 millones de francos franceses se concedió a la RNUR en junio de 1984, al tipo del 8,4 %. El segundo préstamo de 500 millones de francos franceses se concedió a RVI en septiembre de 1985 al tipo del 8,75 %. La duración de los dos préstamos estaba fijada en 10 años, con una carencia en la amortización de dos años. El tipo de interés de referencia en Francia, que corresponde al tipo aplicado por el Crédit National en las inversiones industriales, era del 14,75 % en junio de 1984 y del 13 % en septiembre de 1985, es decir, en las fechas de concesión de los préstamos. Ambos préstamos se concedieron, por lo tanto, con unos tipos de interés claramente inferiores a los tipos normales del mercado francés. Conviene señalar que, en su carta de 8 de julio de 1986, el Gobierno francés había comunicado que a ambos préstamos les correspondía un tipo de interés del 9,25 %, lo que no era, pues, exacto, ya que los préstamos se habían en realidad concedido a tipos de interés del 8,4 % y 8,75 %. La Comisión lamenta que el Gobierno francés haya comunicado una información inexacta en su carta de 8 de julio de 1986.
Como ya se había expuesto más arriba, las ayudas, en forma de dotación de capital, de 8 000 millones de francos franceses y de préstamos del FIM de 1 250 millones de francos franceses constituyen ayudas ilegales para el Derecho comunitario. En este sentido conviene recordar que, habida cuenta del carácter imperativo y de orden público de las normas de procedimiento fijadas por el apartado 3 del artículo 93, cuyo efecto directo reconoció el Tribunal de Justicia en su sentencia de 19 de junio de 1973 (asunto 72/72) (1), la ilegalidad de las referidas ayudas no puede regularizarse a posteriori.
Por otro lado, en los casos de incompatibilidad de las ayudas con el mercado común, la Comisión puede hacer uso de una posibilidad que le ofrece una sentencia del Tribunal de Justicia de fecha 12 de julio de 1973 en el asunto 70/72 (2), confirmada por la sentencia de 24 de febrero de 1987 en el asunto 310/85 (3), y obligar a los Estados miembros a recuperar la cuantía de toda ayuda cuya concesión sea ilegal, cobrándosela a los beneficiarios.
La programada redención de créditos de 12 000 millones de francos franceses, de la que se beneficiará Renault después del cambio de su estatuto, librará al grupo, fuertemente endeudado, de una parte de sus gastos financieros y de las deudas que normalmente debería devolver a lo largo de los próximos años. Proporcionará, pues, a Renault una ventaja competitiva con respecto a los restantes constructores europeos. Se puede concluir que la cuantía de la redención de los créditos constituye una ayuda que se encuentra dentro del ámbito de aplicación de lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE. Conviene señalar que, en las comunicaciones efectuadas en el curso del procedimiento más reciente, el Gobierno francés no ha negado el elemento de ayuda de dicha asunción de la deuda.
En conclusión, la Comisión considera que las dotaciones de capital de 8 000 millones de francos franceses y los dos prestamos del FIM de una cuantía total de 1 250 millones de francos franceses, concedidos a Renault, así como la programada redención de 12 000 millones de créditos, constituyen ayudas que se encuentran en el ámbito de aplicación de lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE. Dichas ayudas afectan a los intercambios entre los Estados miembros, puesto que existe un importante comercio intracomunitario de los productos fabricados por el grupo Renault. De hecho, por lo que se refiere a los automóviles particulares en 1986, los intercambios entre Estados miembros han afectado a 5 030 402 vehículos, de los cuales el 17,4 % (878 927 unidades) corresponden a las exportaciones de Francia hacia los restantes Estados miembros. Por lo que respecta a los vehículos utilitarios para el mismo año, los intercambios comunitarios totalizaron 424 154 unidades, correspondiendo a Francia un 16,4 % de las exportaciones a otros Estados miembros.
En 1986, Renault exportó a los otros países de la Comunidad 494 866 vehículos, es decir, el 54 % de su producción total de vehículos particulares en Francia. En cuanto al mercado de vehículos utilitarios en igual año, Renault exportó a los países de Europa occidental 4 564 camiones, es decir, el 13 % de su producción total en Francia.
(1) Repertorio 1973, p. 611.
(2) Repertorio 1973, p. 813.
(3) DO no C 77 de 24. 3. 1987, p. 3.
No resulta posible calcular con precisión la intensidad de la ayuda de las diferentes medidas en términos de las inversiones realizadas entre 1984 y 1990, porque las ayudas no se dirigen únicamente a la reestructuración técnica del grupo, sino igualmente al saneamiento financiero de RNUR y RVI. En cualquier caso, si las dotaciones de capital se consideran equivalentes a una subvención, como se indica en el capítulo III, la intensidad bruta de la ayuda se establece en el 23 %. Dicho porcentaje corresponde igualmente al cálculo de la intensidad neta, dado que la empresa no se encontraba sometida a imposición durante los años de concesión de las ayudas. Dicha cifra debe considerarse un límite máximo porque, aun cuando el capital social poseído por los poderes públicos no cambie después de la reestructuración de la empresa, el valor intrínseco de las acciones aumentará con toda probabilidad.
V
El apartado 3 del artículo 92 del Tratado enumera las ayudas que pueden ser compatibles con el mercado común. La compatibilidad con el Tratado debe darse en el contexto comunitario y no en el de un único Estado miembro. Para garantizar el buen funcionamiento del mercado común, y habida cuenta de los principios de la letra f) del artículo 3 del Tratado, al examinar un régimen de ayudas o un caso concreto de aplicación, deben interpretarse de manera estricta las excepciones al principio definido en el apartado 1 del artículo 92, que aparecen enumeradas en el apartado 3 del artículo 92.
Sólo son aplicables, en concreto, en el caso de que la Comisión sea capaz de establecer que, sin la ayuda, el juego de las fuerzas del mercado no sería por sí sólo suficiente para que el beneficiario adopte un comportamiento que contribuya a alcanzar uno de los objetivos previstos por dichas excepciones.
Por lo que respecta a las excepciones previstas en las letras a) y c) del apartado 3 del artículo 92, relativas a las ayudas dirigidas a favorecer o a facilitar el desarrollo de determinadas regiones, las aplicaciones del régimen de ayudas no pueden beneficiarse de la excepción prevista en la letra a) del apartado 3 del artículo 92, porque el nivel de vida no es anormalmente bajo y no hay grave situación de subempleo en Francia. El régimen no presenta tampoco las características de las ayudas dirigidas a facilitar el desarrollo de determinadas regiones económicas en el sentido de la letra c) del apartado 3 del artículo 92, porque no está subordinado a una inversión inicial o a la creación de puestos de trabajo, como se estipula en la comunicación de la Comisión de 1979 sobre los principios de coordinación de los regímenes de ayuda con finalidad regional (1). Además, la mayoría de los establecimientos Renault están situados fuera de las zonas de ayuda y las ayudas concedidas no son ayudas derivadas del régimen de ayuda regional francés (PAT). El Gobierno francés, por otro lado, no ha invocado en este caso razones de índole regional para justificar las referidas ayudas.
Por lo que se refiere a las excepciones previstas en la letra b) del apartado 3 del artículo 92, cabe considerar que la mencionada ayuda no se proponía promover la realización de un proyecto importante de interés europeo común o poner remedio a una grave perturbación de la economía francesa. El Gobierno francés, por otra parte, no ha invocado dicha excepción.
En cuanto a la excepción prevista en la letra c) del apartado 3 del artículo 92 para las « ayudas destinadas a facilitar el desarrollo de determinadas actividades económicas », la Comisión puede considerar determinadas ayudas a la reestructuración como compatibles con el mercado común si se cumplen un determinado número de criterios (2).
Los criterios deben contemplarse en el contexto de los dos principios contenidos en la letra c) del apartado 3 del artículo 92, es decir, la necesidad de la referida ayuda para el desarrollo del sector desde el punto de vista comunitario y la certeza de que las ayudas no pueden alterar las condiciones de intercambio de manera contraria al interés común (3).
Se examinaron sistemáticamente dichos criterios para valorar la compatibilidad de las ayudas para la reestructuración de Renault, es decir, las dotaciones de capital de 8 000 millones de francos franceses y el proyecto de remisión de créditos de 12 000 millones de francos franceses (4).
1. Las ayudas sectoriales deben limitarse a los casos en que vengan exigidas por la situación de la respectiva industria. Las ayudas deben permitir el restablecimiento de la viabilidad a largo plazo, al resolver los problemas, y no deben tender a conservar el statu quo ni a aplazar las decisiones y las modificaciones inevitables.
En 1983/84, el sector europeo del automóvil estuvo confrontado a dificultades originadas por una baja coyuntural y al mismo tiempo por una crisis estructural en lo que respecta al sector de los camiones. Dichas dificultades afectaron sobre todo a la industria francesa, debido a la debilidad de la demanda y a la diferencia de productividad considerable entre dicho sector y sus competidores. Dicha situación se aplica en concreto al grupo Renault. A partir de ese momento, Renault pone en marcha un plan de reestructuración para restaurar su viabilidad de manera duradera, concentrando los esfuerzos en la reducción de la capacidad para automóviles, los vehículos utilitarios y sus piezas. Dicho plan ya ha surtido efecto, puesto que la RNUR y RVI obtuvieron beneficios en 1987.
El plazo de siete años en el que se lleva a cabo el plan de reestructuración es absolutamente normal, habida cuenta del hecho de que el grupo Renault constituye un conglomerado que abarcaba 269 entidades el 31 de diciembre de 1986, y empleaba 182 448 personas, con una gama de actividades muy diversificada. Además, la reestructuración, que comprende múltiples actuaciones en las distintas actividades, requiere plazos de aplicación prolongados, comparables a los esfuerzos ya realizados por otros grupos del sector.
2. No obstante, habida cuenta que hace falta tiempo para llevar a cabo los ajustes, es normal aceptar que se utilicen recursos para aligerar los costes sociales y económicos del cambio, en determinadas circunstancias y bajo condiciones estrictas.
Las autoridades francesas indicaron que una parte considerable de la intervención pública se concedió con el propósito de ayudar a hacer frente a los elevados costes sociales vinculados a las 38 311 supresiones de empleo que tuvieron lugar entre 1984 y 1987, así como a las nuevas reducciones de efectivos previstas hasta la finalización del plan.
3. Excepto si se conceden por períodos relativamente cortos, las ayudas deben ser regresivas y estar vinculadas directamente a la reestructuración del referido sector.
La última cantidad prevista de 12 000 millones de francos franceses está exclusivamente destinada a redención de créditos, no puede servir de dotación de capital, lo que permitiría financiar nuevas inversiones, y se refiere, en lo esencial, a la devolución de préstamos concedidos con tipos de interés preferenciales. El Gobierno francés se ha comprometido a no conceder ninguna ayuda complementaria a Renault en el futuro. A partir de 1987, las medidas de reestructuración residuales se han venido financiando en su totalidad y continuarán siéndolo, por medio del margen bruto de autofinanciación de la empresa, que desde 1986 es positivo. Por lo tanto, una vez modificado su estatuto, el grupo Renault estará, desde el punto de vista jurídico, en pie de igualdad con sus competidores.
Por otro lado, gracias a la redención de créditos y a las medidas acordadas por Renault respecto del régimen impositivo, será posible reducir el saldo fiscal deficitario, que alcanzaba la cifra de 38 000 millones de francos franceses a finales de 1986, a sólo 65 000 millones de francos franceses a finales de 1988. La diferencia será absorbida con creces en 1989. De esta manera, a partir de 1990, Renault comenzará a pagar el impuesto sobre sus beneficios.
4. La cuantía de las ayudas debe ser proporcional a los problemas que trata de resolver, para poder reducir al mínimo las distorsiones que provoca en el juego de la competencia.
Las ayudas, que representan aproximadamente el 24 % del coste total del plan de reestructuración que debe llevarse a cabo entre 1984 y 1990, contribuyen a la financiación no solamente de las inversiones, sino también de los costes de racionalización y reorganización financiera, es decir, a la reducción del endeudamiento por medio de la redención de créditos por valor de 12 000 millones de francos franceses. La Comisión puede considerar que las ayudas en forma de aportación de capital eran necesarias para hacer posible la reestructuración técnica de la empresa y restablecer su viabilidad a largo plazo por lo que a los aspectos técnicos se refiere. Por lo demás, habida cuenta del fuerte endeudamiento de Renault y del proyecto de modificación del estatuto de la Régie en un régimen jurídico de Derecho común, resulta indispensable reducir el enorme endeudamiento neto de la empresa (55 000 millones de francos franceses a finales de 1986), para garantizar su viabilidad financiera a largo plazo. De hecho, con arreglo al Derecho mercantil francés, toda empresa debe tener una situación neta equivalente a la mitad del capital social. En este sentido, la Comisión considera que la redención de créditos prevista de 12 000 millones de francos franceses representa un importe necesario y suficiente para colocar a la empresa en una situación neta igual a cero, después de la modificación de su estatuto, como primer paso para reconstruir en un plazo de dos años su situación neta conforme a la obligación legal. A finales de 1986, la RNUR tenía una situación neta negativa de 16 400 millones de francos franceses. Las últimas estimaciones de la situación neta de RNUR a finales del ejercicio 1987 muestran un importe negativo de 11 800 millones de francos franceses. El saldo se compensará por la redención de créditos de 12 000 millones de francos franceses. La Comisión se ha asegurado de que los restantes medios de financiación o los medios de financiación complemetarios para mejorar la situación neta de la empresa, tales como la revaluación de los restantes activos industriales y financieros, o las cesiones de activos que no sean los previstos en el plan de reestructuración, no puedan contribuir a una reducción de los 12 000 millones de francos franceses sin comprometer la situación financiera de la empresa y su credibilidad en los mercados de capitales, de los que será tributaria en el futuro. Conviene señalar que, aún después de haberse beneficiado de la ayuda, el grupo Renault será, con mucho, el constructor de automóviles más fuertemente endeudado de la Comunidad (el endeudamiento financiero neto después de la redención de créditos de 12 000 millones de francos frances, representará un 25 % del volumen de negocios en 1988).
El análisis de las estadísticas relativas a los intercambios intracomunitarios de los mencionados productos, la reducción de la cuota de mercado de Renault en la Comunidad, (en 1982 RNUR alcanzó el 15,7 % del mercado de automóviles mientras que en 1987 sólo llegó al 12 % aproximadamente; la cuota del mercado CEE de camiones de RVI descendió del 14,3 % en 1982 a cerca del 12 % en 1987) y el hecho de que la progresión de los precios de venta de sus vehículos haya sido superior a los tipos anuales de inflación en Francia y no inferior a la de los precios de los competidores muestra que las ayudas, por lo tanto, no se han utilizado para implantar una política de precios poco elevados dirigidos a mantener o reforzar la posición de Renault en el mercado.
5. Los problemas industriales y el desempleo no deben transferirse de un Estado miembro a otro. La reestructuración de Renault ha llevado a una reducción de su cota de mercado y no ha impedido la plena utilización de la capacidad de los restantes constructores europeos de automóviles desde 1985. Idéntica observación es válida también para los camiones en la medida en que la reestructuración de RVI no ha impedido un aumento considerable en la tasa de utilización de la capacidad de los demás constructores europeos de camiones. Las ayudas a Renault no han provocado la supresión de puestos de trabajo en los restantes Estados miembos.
En conclusión, las ayudas a la reestructuración concedidas a Renault permiten la restauración de la viabilidad de la empresa, contribuyendo, al mismo tiempo mediante los elementos de la reestructuración, a la mejora de los problemas estructurales que el sector del automóvil conocía en 1983/1984 a nivel comunitario. Por esta razón, la Comisión considera que las referidas ayudas han facilitado el desarrollo de dicho sector a nivel comunitario, sin alterar las condiciones de los intercambios de manera contraria al interés común.
El plan de reestructuración de Renault no estará concluido antes de 1990 y depende de la adopción de medidas de reestructuración futuras, tales como las reducciones de capacidad y las cesiones futuras de activos. Al mismo tiempo, la Comisión procedió a la evaluación del expediente a partir de los compromisos importantes asumidos por las autoridades francesas en el tema de las relaciones futuras entre Renault y los poderes públicos. El Gobierno francés se comprometió, en su carta de 23 de febrero de 1988, a no proceder a la redención de créditos de 12 000 millones de francos franceses hasta la modificación del estatuto de la RNUR por vía legislativa y a no conceder a Renault en el futuro ninguna ayuda en forma de dotación de capital.
Para el cálculo del importe de la redención de los créditos no se tomaron en consideración los eventuales ingresos procedentes de la cesión de American Motors Corporation (AMC), que se producirán a finales del año 1992. Ello se debe a que dichos ingresos futuros, que podrían evaluarse en 2 400 millones de francos franceses, en forma de cánones o de pagos condicionales, estarán sometidos a las incertidumbres del mercado. Por el contrario, la influencia de la cesión de AMC en la situación neta era negativa en una suma de 1 200 millones de francos franceses en 1986, lo que aumentó artificialmente la recapitalización requerida.
No se puede, pues, excluir que Renault pueda falsear la competencia en uno o varios mercados en los que la empresa está presente, alterando de este modo las condiciones de los intercambios en la Comunidad de manera contraria al interés común. En consecuencia, si bien la Comisión considera la excepción prevista en la letra c) del apartado 3 del artículo 92, aplicable a las ayudas a la reestructuración (en forma de dotaciones de capital de 8 000 millones de francos franceses y de redención de créditos de 12 000 millones de francos franceses) concedidas a Renault, deberá, como mínimo, imponer algunas condiciones especiales para disuadir a Renault de falsear eventualmente la competencia.
VI
Se procedió al examen de la compatibilidad de los préstamos del FIM, que no son ayudas a la reestructuración, sino que constituyen casos de aplicación de un régimen de ayudas específico, para analizar si eran o no conformes con el principal objetivo del régimen, es decir, la introducción de productos o de procedimientos nuevos.
El Gobierno francés adjuntó a su carta de 25 de junio de 1987 un documento en el que se describían las inversiones a cuya financiación contribuyen los préstamos del FIM a la RNUR y RVI.
La Comisión sometió dichas informaciones a un profundo examen de carácter técnico para establecer en qué medida las inversiones que se benefician de una ayuda constituyen verdaderas innovaciones a nivel comunitario en el momento de su realización. Como consecuencia de distintas contradicciones observadas en el documento y de los vínculos existentes entre las inversiones y los programas de investigación y desarrollo puestos en práctica por Renault, que se benefician de una ayuda de Estado, la Comisión invitó al Gobierno francés, mediante carta de 17 de agosto de 1987, para que proporcionara en este sentido algunas explicaciones complementarias.
Con ocasión de diversas reuniones bilaterales, el Gobierno francés declaró que no comunicaría ninguna información ni justificación complementaria.
Del examen técnico de la Comisión se deduce que, por lo que respecta al préstamo del FIM de 750 millones de francos franceses, concedido a la RNUR para inversiones de 1 226 millones de francos franceses destinadas a la producción de un vehículo que consume muy poco carburante, solamente el 7 % de las inversiones podían considerarse innovadoras a nivel comunitario en el momento de su realización. Por lo que respecta al préstamo del FIM de 500 millones de francos franceses, atribuido a RVI para inversiones de 1 180 millones de francos franceses, cerca de un tercio solamente contenía elementos realmente innovadores en el sentido mencionado anteriormente.
En conclusión, la mayor parte de las inversiones parcialmente financiadas por los dos préstamos del FIM han contribuido a la modernización y al rejuvenecimiento de los productos de la RNUR y RVI, pero no han perseguido la puesta a punto de productos o procedimientos innovadores. En su Decisión 85/378/CEE, por la que se autoriza el régimen de ayudas FIM, la Comisión ha afirmado que ni el interés industrial prioritario francés ni la modernización de empresas industriales como tales podrán considerarse una contrapartida comunitaria que justifique la admisión de una de las excepciones del apartado 3 del artículo 92, y que por el contrario, dichas ayudas corren el riesgo de alterar los intercambios intracomunitarios en detrimento del interés común, cuando se conceden en casos concretos significativos, dado que refuerzan, en particular, la posición de las empresas beneficiarias en relación con las restantes empresas competidoras en los intercambios intracomunitarios. Dicha consideración constituyó la principal razón para la adopción de la Decisión negativa (87/194/CEE de la Comisión) (1) sobre el proyectado préstamo FIM en el sector de las aguas minerales y el vidrio de embalaje, así como de otra Decisión (87/303/CEE) de la Comisión (2) en relación con el préstamo otorgado en el sector de la fabricación de cerveza. Los dos préstamos del FIM concedidos a Renault no reúnen, pues, una de las condiciones esenciales establecidas por el régimen de ayudas del FIM, como se comunicó a la Comisión por las autoridades francesas cuando notificaron el referido régimen, condición en la que la Comisión fundó su Decisión de 19 de diciembre de 1984 por la que autorizaba dicho régimen. Por consiguiente, las ayudas otorgadas a Renault en forma de préstamos del FIM no pueden beneficiarse de la excepción prevista en la letra c) del apartado 3 del artículo 92 del Tratado CEE.
En semejantes casos (como se ha indicado en la parte IV), la Comisión puede pedir a los Estados miembros que procedan a recuperar de los beneficiarios las ayudas concedidas ilegalmente.
Conviene, por lo tanto, suprimir el elemento de ayuda que contienen los préstamos FIM ya sea pidiendo su devolución o adaptándolos a las condiciones normales del mercado y, en cualquier caso, exigiendo la restitución de las bonificaciones de interés de las que Renault se ha beneficiado indebidamente hasta la modificación de las condiciones de dichos préstamos, antes mencionada. Al evaluar el elemento de ayuda, la Comisión ha calculado en primer lugar la diferencia entre el tipo de interés del mercado de referencia en el momento de la concesión de los préstamos (14,75 % en junio de 1984 y 13 % en septiembre de 1985) y el tipo de interés de los préstamos concedidos (8,4 % y 8,75 %); la bonificación de interés asciende, de este modo, al 6,35 % por lo que respecta al préstamo concedido a RNUR y al 4,25 % por lo que se refiere al préstamo concedido a RVI. Dicha bonificación se ha calculado para el período transcurrido entre la concesión de los préstamos y la fecha de la presente Decisión, es decir finales de marzo de 1988. Dicha bonificación se traduce en una ventaja de 174,13 millones de francos franceses en el préstamo de 750 millones de francos franceses y de 53,12 millones de francos franceses en el préstamo de 500 millones de francos franceses, ascendiendo el total, por lo tanto, a 227,25 millones de francos. La cuantía de la ayuda que es preciso devolver ha de aumentarse en 5,25 millones de francos franceses, por mes transcurrido entre la fecha de la presente Decisión y la devolución o la adaptación de las condiciones de los referidos préstamos.
HA ADOPTADO EL PRESENTE REGLAMENTO:
Artículo 1
Las ayudas concedidas a Renault en 1985 y 1986 en forma de dotaciones de capital de 8 000 millones de francos franceses y el proyecto encaminado a redimir créditos por valor de 12 000 millones de francos franceses en 1988, después del cambio de estatuto de la RNUR, se consideran compatibles con el mercado común, con arreglo a lo dispuesto en la letra c) del apartado 3 del artículo 92, bajo la condición de que el Gobierno francés:
1. respete el compromiso que ha contraído de no proceder a la entrega de una parte o de la totalidad de los 12 000 millones de francos franceses previstos para la redención de los créditos, antes de modificar, de acuerdo con su notificación de 20 de octubre de 1987, el estatuto de la RNUR en un régimen de Derecho común, y ello sin perjuicio de la propiedad del capital de la empresa; el Gobierno francés estará obligado a utilizar la suma de 12 000 millones de francos franceses exclusivamente para el reembolso de las deudas y, con carácter prioritario, para el reembolso de las deudas con tipos de interés preferenciales. En el caso de que no se produzca el cambio de estatuto antes del 31 de diciembre de 1988, caducará la presente autorización;
2. respete el compromiso adquirido de abstenerse de conceder ninguna ayuda complementaria al grupo Renault en forma de dotaciones de capital y se abstenga de conceder cualquier otro tipo de ayuda con arreglo a su poder discrecional;
3. respete el compromiso adquirido sobre la realización del plan de reestructuración de Renault desde la fecha hasta finales de 1990, según las modalidades comunicadas a la Comisión;
4. haga lo necesario para que se devuelvan al Estado los futuros ingresos netos procedentes de los diferentes contratos relativos a la cesión de American Motors Corporation (AMC).
El Gobierno francés comunicará a la Comisión, a lo largo del segundo trimestre de 1989, 1990 y 1991, un informe anual sobre el estado de las cuentas del grupo Renault, su capacidad, su producción, su política de precios y sus exportaciones intracomunitarias producto por producto, así como los inventarios detallados de las medidas de reestructuración, de la redención de créditos y de las cesiones de activos llevadas a cabo a lo largo del año natural transcurrido.
Artículo 2
Las ayudas concedidas en forma de préstamos del FIM, de 750 millones de francos franceses a la RNUR en 1984 y de 500 millones de francos franceses a RVI en 1985, son incompatibles con el mercado común, con arreglo al artículo 92 del Tratado. El Gobierno francés queda obligado a suprimir el elemento de ayuda contenido en dichos préstamos del FIM, por lo que deberá solicitar el reembolso de los mismos o la adaptación de su tipo de interés
al tipo de interés del mercado y deberá exigir la devolución de la bonificación de intereses, que alcanza los 227 250 000 de francos franceses, de la que Renault se ha beneficiado hasta la fecha de adopción de la presente Decisión.
Artículo 3
El Gobierno francés informará a la Comisión, en un plazo de dos meses a contar desde la notificación de la presente Decisión, de las medidas adoptadas para ajustarse a la misma.
Artículo 4
La destinataria de la presente Decisión es la República Francesa.
Hecho en Bruselas, el 29 de marzo de 1988.

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