Document ID: 32000D0513

Decisión de la Comisión
de 8 de septiembre de 1999
relativa a las ayudas concedidas por Francia a la empresa Stardust Marine
[notificada con el número C(1999) 3148]
(El texto en lengua francesa es el único auténtico)
(Texto pertinente a efectos del EEE)
(2000/513/CE)
LA COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS,
Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y, en particular, el primer párrafo del apartado 2 de su artículo 88,
Visto el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, y, en particular, la letra a) del apartado 1 de su artículo 62,
Después de haber emplazado a los interesados para que presentaran sus observaciones, de conformidad con los citados artículos,
Considerando lo siguiente:
I
PROCEDIMIENTO PREVISTO EN EL APARTADO 2 DEL ARTÍCULO 88 DEL TRATADO
(1) La empresa de alquiler y explotación de embarcaciones de recreo Stardust Marine (en lo sucesivo, "Stardust") es una antigua filial de Crédit Lyonnais transferida en 1995 al Consorcio de Realizaciones (CDR), estructura de disociación de los activos improductivos de Crédit Lyonnais. La Comisión supo en junio de 1997, a raíz de una denuncia de un competidor, que la empresa había sido recapitalizada por el CDR y posteriormente vendida a la sociedad FG Marine en condiciones de procedimiento cuestionadas por el denunciante que, además, había presentado una oferta de compra por un precio mejor. Tras el intercambio de cartas con las autoridades y de una reunión entre servicios de la Comisión y del Tesoro el 10 de octubre de 1997, la Comisión informó a las autoridades, por carta de 8 de diciembre de 1997, de la apertura del procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 88 del Tratado. El 9 de febrero de 1998, las autoridades enviaron su respuesta y un expediente con los documentos solicitados por la Comisión en su carta de apertura del procedimiento. Tras la publicación de la Comunicación de la Comisión en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas(1), ésta recibió una carta de 7 de mayo de 1998 de J.M.T. y asociados, sociedad del antiguo gestor de la sociedad Stardust. El 8 de diciembre de 1998, el denunciante presentó a la Comisión un expediente complementario. La Comisión transmitió esta información a las autoridades, que le remitieron sus observaciones mediante cartas de 14 de octubre de 1998 y de 17 de febrero de 1999. Tras dos reuniones entre los servicios de la Comisión, el Tesoro y el CDR los días 5 y 28 de mayo de 1999, las autoridades francesas enviaron a la Comisión otras dos cartas complementarias con fecha de 1 y 8 de junio de 1999.
(2) En la carta de apertura del presente procedimiento, la Comisión consideró que las operaciones siguientes podían incluir elementos de ayudas:
- dos inyecciones de capital en Stardust por parte de la sociedad holding de Crédit Lyonnais propietaria de Stardust, Altus Finance, realizadas en 1994 y 1995, por un porte total de 153,6 millones de francos franceses,
- dos inyecciones de capital en favor del mismo beneficiario por parte del CDR, por un importe total de 348,5 millones de francos, en 1996 y 1997,
- las condiciones de privatización de la empresa, que pueden haber supuesto una ayuda al comprador FG Marine.
(3) Además, en la incoación del presente procedimiento la Comisión señaló que otras operaciones, como la concesión de préstamos o de anticipos en cuenta corriente concedidos a la empresa por Crédit Lyonnais hasta 1995, también podían contener elementos de ayuda, en cuyo caso, se examinarían en el presente procedimiento.
II
MEDIDAS DE APOYO A STARDUST Y PRIVATIZACIÓN DE LA EMPRESA
(4) La sociedad Stardust está especializada en la explotación de embarcaciones, en particular de recreo, de estaciones náuticas, así como en actividades de corretaje y de compraventa de veleros nuevos o de ocasión. La actividad principal de Stardust es la venta de cruceros en embarcaciones sin tripulación que gestiona esta sociedad, propiedad de copropietarios navales, detentores de participaciones en un condominio de buques. Creada en 1989 para la explotación y gestión de yates de crucero, la empresa se ha beneficiado de las posibilidades abiertas por la ley "Pons" de 1986 que autoriza incentivos fiscales para las inversiones efectuadas en los territorios y departamentos de ultramar franceses en los que está domiciliada gran parte de su flota.
(5) El compromiso de Crédit Lyonnais consistió inicialmente en préstamos y fianzas concedidos por el banco SBT- Batif (filial de Crédit Lyonnais). Controlada desde 1994 por Crédit Lyonnais por medio de su filial Altus Finance, Stardust forma parte de los activos de Crédit Lyonnais transferidos al CDR dentro del plan de disociación de 1995, debido a su baja calidad y a las pérdidas previsibles que podían acarrear. Hay que señalar que, como filial del CDR, Stardust seguía formando parte del grupo Crédit Lyonnais después de 1995 y hasta su privatización, ya que hasta finales de 1998 el CDR siguió siendo filial propiedad al 100 % de Crédit Lyonnais, no consolidada porque se liberó al banco de sus pérdidas, que fueron asumidas por el Estado. La dirección de Crédit Lyonnais, no obstante, dejo de influir en la gestión de Stardust después de su transferencia al CDR, debido a la deliberada separación total de gestión entre el CDR y Crédit Lyonnais, de acuerdo con la Decisión 95/547/CE de la Comisión, de 26 de julio de 1995, por la que se aprueba condicionalmente la ayuda concedida por Francia a Crédit Lyonnais(2).
(6) Stardust empleaba en 1996 a unas 160 personas y disponía de unos activos netos totales inscritos en el balance del orden de 360 millones de francos franceses(3). Su volumen de negocios era de 178 millones de francos en 1995-1996 (ejercicio 1995-1996 cerrado a 30 de junio de 1996), con unas considerables pérdidas de 147 millones de francos, de los que 72 millones se debían a elementos excepcionales. Estas pérdidas, superiores al volumen de negocios, tras otras muy importantes registradas en el ejercicio anterior (362 millones de francos), provocaron una situación crítica, hasta el punto de que los fondos propios de la sociedad eran negativos (a saber, - 350 millones de francos a 30 de junio de 1996) al igual que el activo neto, del que aún había que deducir gravosos compromisos fuera de balance para con los propietarios de los barcos gestionados. Una empresa privada en esa situación hubiera debido ser liquidada o, si en esos momentos existían perspectivas verosímiles de que recuperara su viabilidad, ser recapitalizada si efectivamente esta operación podía procurar una remuneración suficiente a sus accionistas.
(7) Según las informaciones presentadas por las autoridades antes de la apertura del presente procedimiento, desde la aprobación por la Comisión del plan de ayudas a Crédit Lyonnais mediante la Decisión 95/547/CE, el CDR procedió a ampliar el capital de Stardust en dos etapas. La primera operación se realizó después de una asamblea general extraordinaria celebrada el 26 de junio de 1996. Se decidió entonces una primera ampliación de capital de 259,5 millones de francos, que se efectuó en dos pagos, en junio de 1996 (dos tercios) y en marzo de 1997 (el tercio restante), respectivamente. Después de otra asamblea general extraordinaria, el 5 de junio de 1997 se realizó una segunda ampliación de capital, por un importe de 89 millones de francos. El CDR fue el único suscriptor de estas dos ampliaciones de capital, por un importe que asciende así a un total de 348,5 millones de francos. Hay que señalar que ninguna de estas dos operaciones se notificó a la Comisión, a la que tampoco se informó entonces de la celebración y resultados de estas dos asambleas generales extraordinarias.
(8) Estas dos operaciones, según las autoridades, se añadían a dos ampliaciones de capital en octubre de 1994 y abril de 1995 respectivamente, suscritas por Altus Finance, mediante compensación de créditos, por un importe total de 156,3 millones de francos, con anterioridad a la incorporación de Stardust Marine en el CDR y antes de la Decisión 95/547/CE. Estas dos operaciones tampoco fueron notificadas a la Comisión en su momento. Por otra parte, de las informaciones presentadas a la Comisión por las autoridades se desprende que otras medidas de apoyo financiero a Stardust, como préstamos de las sociedades del grupo Crédit Lyonnais y un anticipo sin interés en cuenta corriente de accionistas en junio de 1995, pudieran constituir ayudas.
(9) A raíz de la última operación de recapitalización en junio de 1997, el CDR vendió su participación en la sociedad Stardust, es decir, el 99,99 % del capital, a la empresa F.G. Marine por un importe de 2 millones de francos. Esta venta se efectuó sin recurrir a una licitación abierta. Según las autoridades, el procedimiento seguido consistió en establecer contactos con una veintena de compradores potenciales. De ellos, siete consideraron necesario acceder al expediente. Tres de ellos manifestaron la intención de comprar activos aislados. Otras tres sociedades presentaron una oferta real y documentada de adquisición del capital de la sociedad Stardust. La venta, según las autoridades, se adjudicó al mejor postor, F.G. Marine, cuya oferta superaba en unos 40 millones de francos a la siguiente mejor oferta solicitada por el banco asesor.
(10) La Comisión consideró en la apertura del presente procedimiento que la venta de Stardust no había seguido los principios que garantizan que el procedimiento sea abierto, transparente y no discriminatorio, definidos por la Comisión en su XXIII Informe sobre la política de competencia(4), y que permiten descartar toda sospecha de ayudas. Había, además, que examinar por qué razones las autoridades habían rechazado la oferta espontánea de compra de 15 millones de francos presentada por el denunciante, a pesar de ser mucho más elevada que la oferta de FG Marine elegida. Por esta razón, la Comisión ha incluido el examen de las condiciones de privatización de Stardust en el ámbito del presente procedimiento.
III
RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES
(11) En su carta de respuesta de 8 de febrero de 1999, las autoridades consideraron que las operaciones de Stardust por Altus Finance, antes de la cesión de la participación a CDR, se habían realizado en condiciones normales de inversor y que no constituían ayudas al estar cubiertas por la Decisión 95/547/CE relativa a Crédit Lyonnais. Las autoridades consideraron que las operaciones de recapitalización llevadas a cabo por el CDR después de la disociación de Stardust eran conformes a la Decisión 95/547/CE.
(12) Además, destacaron que las recapitalizaciones de Stardust realizadas por el CDR, consistentes en conversiones de crédito en capital, no habían supuesto aportes de fondos suplementarios y que el CDR había realizado esta operación siguiendo una lógica idéntica a la de un inversor privado. Según las autoridades, el CDR había intentado minimizar el coste de este expediente para la hacienda pública.
(13) Tal como habían considerado ya antes de la apertura del presente procedimiento, las autoridades justificaron las recapitalizaciones realizadas por el CDR destacando que los costes de liquidación de Stardust hubieran sido muy superiores. En apoyo de este argumento, presentaron el siguiente cálculo de los costes de liquidación a cargo del CDR:
- pérdidas de créditos por importe de 228 millones de francos concedidos por el CDR a la empresa,
- pérdidas de créditos por importe de 180 millones de francos concedidos por el CDR a los inversores en condominio naval y de créditos por importe de 60 millones de francos a la copropiedad de los buques gestionados por Stardust,
- pérdidas de fianzas de 172,2 millones de francos resultantes de los contratos con los copropietarios navales cuyas obligaciones se transfirieron al CDR.
(14) Además, las autoridades consideraron que, de hecho si no en derecho, la liquidación habría privado prácticamente al CDR de sus perspectivas de cobro en una quincena de procedimientos judiciales en curso, directa o indirectamente, contra el Sr. Tissier, antiguo responsable y coaccionista de Stardust. En apoyo de esta consideración, destacaron que era necesario preservar la memoria de la empresa para proseguir favorablemente sus litigios judiciales en curso.
(15) Las autoridades consideraron que las recapitalizaciones de Stardust estaban justificadas económicamente porque la empresa empezaba a sanearse. Con carácter subsidiario, aunque la Comisión considerara que estas inyecciones de capital son ayudas, indicaron que cumplían las condiciones de compatibilidad con el mercado común previstas por las Directrices comunitarias sobre las ayudas estatales de salvamento y reestructuración de las empresas en crisis(5). Consideraron, en concreto, que las medidas adoptadas formaban parte de un plan de reestructuración de la empresa para establecer su viabilidad a largo plazo, que la operación no había implicado distorsiones de la competencia contrarias al interés común y que, de existir la ayuda, había sido proporcionada a los costes y ventajas de la reestructuración.
(16) Por otra parte, volvieron a precisar las condiciones en las que se vendió Stardust a la empresa FG Marine y concluyeron que dicha venta había permitido una competencia normal, en la que podía participar cualquier operador importante del sector. Recordaron las prácticas de captación de candidatos potenciales por parte del CDR citadas anteriormente y que presentó la Comisión en la comunicación de apertura del presente procedimiento, que dieron lugar a la veintena de contactos establecidos por el banco asesor del CDR (una decena con empresas extranjeras o filiales francesas de grupos de capitales extranjeros). Las autoridades mantuvieron que los criterios de venta se ajustaban a una práctica normal de mercado y que el precio de cesión no es el único criterio cuando concurren elementos fuera de balance como fianzas o riesgos judiciales. Las autoridades consideraron que existía una relación que constituía, si no connivencia, sí al menos una alianza objetiva de intereses entre el competidor de Stardust que presentó la denuncia a la Comisión y el antiguo responsable de la empresa, Sr. Tissier. Las autoridades consideraron que estos intereses no eran los de Stardust sino que, por el contrario, pretendían eliminarla del mercado.
(17) Las autoridades aportaron precisiones sobre el calendario de venta de la empresa. La fecha límite para presentar ofertas comunicada por el banco asesor del CDR se fijó en el 19 de febrero de 1997, el 6 de marzo de 1997 se firmó un protocolo de cesión (bajo condición suspensiva de autorización ministerial) con el comprador y el 12 de marzo el CDR envió una petición de autorización al Ministerio de Economía y Hacienda. El denunciante no envió una carta para entablar contacto con el fin de presentar una oferta hasta el 2 de abril. El 4 de abril, el banco asesor del denunciante envió al Ministerio de Economía y Hacienda una carta en la que informaba de que había sido mandatario para examinar las medidas que debían tomarse ante las prácticas comerciales de Stardust, prueba, según las autoridades, de la hostilidad de los objetivos del denunciante. El Ministerio de Economía y Hacienda había dado su autorización el 14 de abril y la oferta concreta del denunciante no se envió al CDR hasta el 16 de abril de 1997, vinculada a las condiciones que ahora impugna (recapitalizaciones de la empresa).
(18) Por otra parte, las autoridades negaron que los términos de una carta de 14 de julio de 1993 del Director General de Competencia de la Comisión puedan constituir nuevas obligaciones y por lo tanto consideraron que la referencia a esta carta en la comunicación de apertura del presente procedimiento(6) no era pertinente para examinar las operaciones de privatización. Consideraron contraria al artículo 295 del Tratado la presunción de ilegalidad de la Comisión respecto de operaciones conformes, por lo demás, a la práctica empresarial habitual.
(19) Las autoridades concluyeron que las diversas operaciones contempladas por el presente procedimiento no constituían ayudas estatales y que, por esta razón, contrariamente a lo que había concluido la Comisión en su comunicación de apertura del presente procedimiento, no estaban sujetas a la obligación de notificación prevista en el apartado 3 del artículo 88 del Tratado.
IV
OBSERVACIONES DE LAS PARTES INTERESADAS
(20) La Comisión recibió en el marco del presente procedimiento las observaciones de la sociedad J.M.T. y asociados, constituida por el antiguo gestor de la empresa, el Sr. Tissier, apartado de la dirección de Stardust por el CDR en 1995 y parte en varios contenciosos judiciales con el CDR y con Stardust. El Sr. Tissier se opuso a las condiciones del procedimiento de privatización de Stardust que consideraba discriminatorias y envió a la Comisión varios documentos respaldando tal afirmación [véase el epígrafe iii) de la sección V].
(21) El 8 de diciembre de 1998, la Comisión recibió también las observaciones complementarias del denunciante, que transmitió a las autoridades francesas, a las que éstas respondieron por carta de febrero de 1999. Estas observaciones aportan indicaciones complementarias sobre las condiciones de privatización de la empresa, recogidas a continuación.
V
EVALUACIÓN DEL CARÁCTER DE AYUDA DE LAS MEDIDAS CONTEMPLADAS
i) Financiación de la empresa por el grupo Crédit Lyonnais antes de su disociación en el CDR.
(22) En primer lugar, hay que tener en cuenta que, si las hubiera, las ayudas incluidas en las financiaciones concedidas anteriormente a 1995 a Stardust por el grupo Crédit Lyonnais, a través de su holding de participaciones Altus, no están autorizadas por las Decisiones de la Comision 95/547/CE, de 26 de julio de 1995, y 98/490/CE, de 20 de mayo de 1998, relativas a las ayudas concedidas por Francia al grupo Crédit Lyonnais: el beneficiario es Stardust y no el banco. El hecho de que, de existir, tales ayudas hayan generado más tarde pérdidas para Crédit Lyonnais, que fueron cubiertas por el Estado en el plan de salvamento y reestructuración del banco, no anula su carácter de ayudas a la empresa Stardust, ya que Crédit Lyonnais no era la entidad que se benefició de la ayuda a Stardust, sino la entidad por medio de la cual se concedió dicha ayuda(7). No puede imputarse a la Comisión haber aprobado una ayuda de la que no tenía conocimiento: los procedimientos relativos a Crédit Lyonnais que llevaron a las decisiones de julio de 1995 y de mayo de 1998 se referían a las ayudas al banco y las distorsiones a la competencia subsiguientes constatadas en el sector bancario. Por otra parte, las medidas en cuestión se analizan en el contexto en que se concedieron, y no a posteriori: aunque Crédit Lyonnais no hubiera atravesado las dificultades que motivaron dos decisiones de la Comisión, no por ello perderían su carácter de ayudas las medidas de apoyo que anteriormente había concedido a empresas como Stardust.
(23) Si las hubiera, las distorsiones causadas por tales ayudas, que deben examinarse en consecuencia, son distorsiones en Stardust, y afectan al sector de la náutica recreativa. Hay, pues, que distinguir las ayudas a Stardust anteriores a 1995 de las aprobadas en favor de Crédit Lyonnais. Por estas razones, la Comisión incluyó en la apertura del presente procedimiento el examen de las recapitalizaciones anteriores a 1995 por Altus Finance (el holding de participaciones de Crédit Lyonnais), recordando que, de conformidad con la jurisprudencia reiterada del Tribunal, las ayudas deben examinarse en función de sus efectos.
(24) La Comisión no puede, pues, aceptar el argumento de las autoridades según el cual las medidas en cuestión anteriores a 1995 estaban cubiertas por la Decisión 95/547/CE relativa a Crédit Lyonnais.
(25) Para determinar si las medidas de financiación de que se benefició Stardust constituyen ayudas, la Comisión no se coloca en la situación actual, en la que se conoce el resultado -muy negativo- de estas financiaciones sino en el contexto en el que Crédit Lyonnais las concedió, antes de 1995. Desde el comienzo de la asociación entre la filial de Crédit Lyonnais, SBT (convertida en CDR-créditos después de su transferencia a la estructura de disociación), y Stardust, el banco fue el banquero exclusivo de la empresa. Esta asociación tomó diversas formas: préstamos directos e indirectos, especialmente financiaciones concedidas por SBT a inversores deseosos de adquirir la copropiedad de barcos gestionados por Altus, o garantías de financiación de estas inversiones. Esta actuación tuvo un carácter muy arriesgado, descargando sobre SBT todos los riesgos bancarios y gran parte de los riesgos fuera de balance de la empresa. Expuso a SBT no solamente respecto de Stardust, sino también de los copropietarios de los barcos gestionados. Asumir estos riesgos planteaba un conflicto de intereses en el supuesto de una ruptura de los contratos de gestión en una situación de liquidación: en caso de litigio entre accionistas, acreedores y copropietarios navales, SBT, acreedor de la empresa y garante de los copropietarios, hubiera salido perdiendo por partida doble. Esta situación le condujo a una política de huida hacia adelante y de apoyo permanente para evitar una situación de este tipo en el supuesto de una quiebra de la empresa. Así lo confirma el hecho de que, según las propias autoridades francesas, esa posición de financiero exclusivo, que se encontró en herencia el CDR, implicaba según la ley francesa la obligación de asumir el pasivo de Crédit Lyonnais y de su sucesor el CDR en caso de liquidación de la empresa.
(26) Esta actuación no es una práctica cautelar normal por parte de un banquero y habría debido llevar a Crédit Lyonnais a limitar su riesgo relativo a la empresa y, en cuanto aparecieron las primeras señales de alarma, constituir provisiones para los riesgos e intentar reducir, o incluso clausurar, su posición. El análisis de su comportamiento pone de manifiesto que se produjo lo contrario y que las dificultades de Stardust condujeron a Crédit Lyonnais a aumentar su riesgo en relación con la empresa, debido, en especial, a la situación de conflicto de intereses en la que se había colocado. La constancia y el carácter permanente de esta ayuda permiten concluir que no se trata de un error aislado de gestión del banco sino de una práctica continua y deliberada de acompañamiento del crecimiento de la empresa, que favoreció a Stardust en cuanto a las condiciones de financiación que hubiera encontrado en los bancos privados en el mercado. Hasta finales de 1994, este apoyo constante se manifestó en la confianza del banco a la empresa y a su dirección.
(27) Hay que concluir que las medidas permanentes de apoyo a la empresa por parte del grupo Crédit Lyonnais, antes incluso de la recapitalización de 1994, no eran las ayudas financieras que hubiera concedido un banco privado en economía de mercado. La Comisión, para determinar el carácter de ayuda de una operación de financiación con cargo a fondos públicos como ésta, aplica el principio del inversor privado en economía de mercados(8) y concluye que se trata de una ayuda estatal si no se respeta este principio, es decir, si un inversor privado, en condiciones idénticas, no hubiera concedido la financiación a la empresa. Estas medidas de apoyo, que exceden de la cautela normal que se exige a un banquero, eran constitutivas de ayuda, puesto que los recursos públicos movilizados a través de Crédit Lyonnais eran recursos estatales con arreglo al artículo 87 del Tratado.
(28)
CUADRO 1
EVOLUCIÓN DE LOS COMPROMISOS DEL GRUPO CRÉDIT LYONNAIS [INCLUIDOS LOS DEL CDR DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN DE LA EMPRESA EN LA DISOCIACIÓN DE 1995]
SITIO PARA UN CUADRO
(29) Por otra parte, las autoridades francesas transmitieron a la Comisión un extracto del registro de "grandes riesgos" del grupo Altus Finance correspondiente al caso Stardust. Según dicho extracto, el riesgo de Altus Finance relativo a la empresa era incluso superior al importe indicado en el cuadro 1, puesto que ascendía a 775 millones de francos a 31 de diciembre de 1994, debido, además de a los créditos y compromisos del cuadro 1, a los importantes riesgos fuera de balance de este cliente. No se conoce el total del balance a 31 de diciembre de 1994, dado que se cerró el ejercicio a 30 de junio de 1995. En dicha fecha, el total del balance era de 359 millones de francos, frente a 334 millones a 31 de diciembre de 1993. En cualquier caso, el nivel de riesgos asumido por Crédit Lyonnais relativo a esta empresa era al menos el doble del total de su balance.
(30) Según los datos presentados por las autoridades francesas, la totalidad de los créditos del CDR constatados a 30 de junio de 1995, por un importe de 348 millones de francos (o sea, casi la cifra de 352 millones de francos a 31 de diciembre de 1995, véase el cuadro 1), era anterior a la transferencia de Stardust a la estructura de disociación. La primera operación de inyección de capital por parte de Crédit Lyonnais a través del holding Altus se realizó en el mes de octubre de 1994 y consistió en incorporar al capital de la empresa 37 millones de francos de créditos que Crédit Lyonnais tenía sobre ella por mediación de SBT. Este aumento de capital se producía después de un ejercicio deficitario en 1993. Debido a la gravedad de la situación, las cuentas no se cerraron a 31 de diciembre de 1994 y se prolongó el ejercicio seis meses hasta que se constató una pérdida de más de 300 millones de francos (200 millones de resultado excepcional).
(31) Las autoridades indicaron que esta ampliación de capital se había concedido a Stardust dentro de unos planes de la antigua dirección de la empresa con la sociedad Swedish American Lines (SAL): según los planes de empresa preparados por una asesoría, ASA, en la compra de JET Sea y de ATM, (plan que se comunicó a la Comisión), las perspectivas de rentabilidad de la empresa eran buenas. No obstante, según las autoridades francesas, la situación de la empresa "empeoró en 1994, año en el que el Sr. Tissier llevó a cabo operaciones de diversificación arriesgadas". Además, como indican las autoridades francesas, "la antigua dirección (es decir, antes de que el CDR nombrara una nueva dirección en 1995) no había elaborado una estrategia comercial y una racionalización de las estructuras que garantizaran la rentabilidad de la explotación de las embarcaciones". Por otra parte, las autoridades señalaron que, cuando Altus tomó las riendas de la empresa a finales de 1994, una auditoría en curso ya mostraba la necesidad de constituir provisiones de casi 203 millones de francos, que posteriormente se imputaron a las cuentas del ejercicio cerrado a 30 de junio de 1995 y que agravó las pérdidas de la empresa. En su carta dirigida a la Comisión el 17 de febrero de 1999, las autoridades concluyeron que la anterior gestión de Stardust era la que había causado las pérdidas de la empresa y había hecho necesarias las recapitalizaciones.
(32) Al parecer, en opinión de las autoridades, la sociedad estaba mal administrada antes de 1995, a pesar del carácter optimista de las previsiones hechas en aquel momento. La Comisión apunta, además, que en 1994 la sociedad Stardust ya estaba en estado crítico (véase el cuadro 2), como ya mostró la auditoría realizada a finales de 1994, que estas operaciones de ayudas bancarias suplementarias y de inyecciones de capital, dada la situación crítica de la empresa, no tenían ninguna perspectiva de remuneración. que pudiera contentar a un inversor privado y que es muy probable que, en gran parte, incluso se hicieran a fondo perdido. Por lo tanto, sobre esta base no hay razones para considerar que los riesgos suplementarios relativos a la empresa, el aumento de los préstamos (de más de 100 millones de francos, véase el cuadro 1) y una inyección de capital en 1994 correspondieran al comportamiento normal propio de un inversor privado.
(33) En reuniones celebradas en Bruselas los días 5 y 28 de mayo de 1999, y por carta de 1 de junio de 1999, las autoridades francesas volvieron a cuestionar cualquier calificación de ayuda para esta operación que, según ellas, era perfectamente justificable, en el contexto del momento en que se produjo, con arreglo al criterio de un inversor privado en economía de mercado, basándose en el ambicioso plan de empresa de Stardust y las buenas perspectivas del mercado de la náutica recreativa. Sin embargo, la Comisión no puede aceptar este argumento: en las citadas reuniones subrayó que, en su opinión, ningún banquero privado ni ninguna sociedad de capital que se precie habrían corrido riesgos en una misma empresa superiores al doble de su balance total, ni aún en el caso de una empresa rentable y bien administrada. Las autoridades francesas no pudieron poner ningún ej emplo que respaldara su argumento, tal como solicitó la Comisión, en el que un inversor experimentado hubiera asumido riesgos comparables.
(34) En su carta de 1 de junio de 1999, las autoridades subrayaron que el desastroso final a nivel financiero de los compromisos financieros contraídos por el grupo Crédit Lyonnais se debía a engaños:
- en la compra de la sociedad Jet Sea en 1993, cuyo número de embarcaciones resultó ser de 30 y no de 170, lo que motivó una acción ante el Tribunal de apelación de Florida,
- en un acuerdo con la sociedad américosueca SAL, que resultó que ya no era filial de la sociedad de hoteles Carlson Radison como se estipulaba en el acuerdo de asociación con Stardust, por lo que este acuerdo nunca pudo ejecutarse,
- [...](9).
Sobre esta base, las autoridades concluyen que el banco fue seriamente engañado, incluso mediante balances falsos, y que Stardust no fue el beneficiario real de las ayudas concedidas.
(35) Sin negar la posibilidad de tales fraudes, la Comisión no está en condiciones de pronunciarse sobre la materialidad de los perjuicios ocasionados a Stardust, responsabilidad que corresponde, llegado el caso, a los tribunales nacionales. En tal supuesto, no obstante, dichos fraudes no modifican la opinión de la Comisión en cuanto al carácter de ayudas de las operaciones en cuestión: aunque estos fraudes hayan podido aumentar las pérdidas de Crédit Lyonnais y, por consiguiente, las del CDR relativas a Stardust, no cuestionan que la financiación concedida por Crédit Lyonnais a la empresa no fue acertada: desde el momento en que Crédit Lyonnais, mediante préstamos y garantías, asumía riesgos superiores al doble del balance de Stardust, se exponía, en efecto, no sólo en caso de dificultades económicas normales de la empresa, debidas por ejemplo a un revés del mercado, sino también en caso de acontecimientos excepcionales, como este tipo de fraudes.
(36) El hecho de que la intervención del Estado, si es que la hubo, haya permitido cubrir las pérdidas ocasionadas por dichos fraudes tampoco mengua en nada el carácter de ayudas de estas intervenciones: en la vida empresarial normal, las empresas deben hacer frente por sí solas a las consecuencias financieras de tales acontecimientos con sus fondos propios y su único recurso para ser resarcidas de las consecuencias de tales fraudes es la Justicia. Toda intervención pública no restituible que permita librarse de tales consecuencias es una medida de ayuda que reduce las cargas, aunque sean excepcionales por las razones mencionadas, que pesan normalmente sobre los resultados de una empresa.
(37) Los recursos de Crédit Lyonnais, empresa pública, movilizados para esta operación a través de sus filiales SBT y Altus son recursos estatales con arreglo a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 87 del Tratado. La Comisión no tiene, por lo general, razones para considerar que toda financiación concedida por Crédit Lyonnais es constitutiva de ayuda. La mayoría de las intervenciones del banco, antes y después de 1995, y a pesar de las graves dificultades por las que atravesaba, no se consideran ayudas y responden en principio a una lógica comercial de mercado, destinadas a lograr un margen que contribuya al resultado del banco, aunque posteriormente estas inversiones generaran pérdidas. Sólo cuando puede demostrarse, como en este caso, basándose en hechos precisos, que su intervención, situada en su contexto, no respondió a los criterios de un inversor privado en economía de mercado, la Comisión califica de ayudas estatales estas intervenciones.
(38) En el caso que nos ocupa, además de las ayudas concedidas en forma de una conversión de créditos en capital y habida cuenta de los elementos anteriores, hay que considerar como medidas constitutivas de ayudas las financiaciones en forma de garantías (de la empresa y de sus clientes) y préstamos que llevaron a Crédit Lyonnais a un riesgo financiero con relación a Stardust muy superior a la totalidad de su balance. La inyección de capital de octubre de 1994, por un importe de 44,3 millones de francos, no representa más que una parte mínima de las ayudas incluidas en las financiaciones de Crédit Lyonnais a la empresa, cuyo saldo diferido se transfirió a CDR (es decir, al Estado, puesto que las pérdidas del CDR se imputan al Estado por el mecanismo del préstamo subordinado del EPFR (Établissement Public de Financement et de Réalisation) después de la separación de Stardust en el CDR en 1995. Visto el estado financiero de la empresa a finales de 1994, los riesgos financieros asumidos por el Grupo Crédit Lyonnais y las pérdidas previsibles que puso de manifiesto la auditoría de finales de 1994, que justificaban más de 200 millones de francos de nuevas provisiones, desde finales de 1994 era previsible que la carga diferida de estas ayudas ascendiera a cientos de millones de francos.
ii) Ayudas a Stardust concedidas por Crédit Lyonnais pero diferidas con cargo al CDR, constatadas durante la separación de Stardust de 1995 a 1997
(39) Como subrayaba la Comisión en su Decisión 98/490/CE relativa a las ayudas concedidas a Crédit Lyonnais, "los recursos de CDR son de naturaleza pública, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 92 del Tratado(10), no sólo porque esta entidad es filial al 100 % de una empresa pública, sino también porque se financia mediante un préstamo subordinado garantizado por el Estado y porque es éste quien se hace cargo de sus pérdidas. La Comisión observa que estas operaciones no se acogen a excepción alguna que les exima del cumplimiento de las obligaciones emanadas de los artículos 92 y 93 del Tratado y que, entre otras cosas, las autoridades francesas y CDR no podrían estar eximidas de estas obligaciones en virtud de la Decisión 95/547/CE ni de la presente Decisión. Entre otras cosas, conviene señalar que sólo se considerará que las operaciones de CDR con sus filiales no incluyen ningún elemento de ayuda si se conforman al principio denominado de 'inversor privado en economía de mercado' y en caso de que toda inyección de fondos (o condonación de deudas) se ajuste a este principio. En su Comunicación a los Estados miembros(11) relativa a los principios que se han de aplicar para determinar si una intervención pública se ha de considerar ayuda, la Comisión considera que las inyecciones de capital a las empresas públicas contienen elementos de ayudas estatales si, en circunstancias análogas, un inversor privado no habría procedido a la inyección de capital en cuestión, habida cuenta de la remuneración esperada de la aportación de fondos. Mediante carta de 16 de octubre de 1997 remitida al Ministerio de Economía, Hacienda e Industria, el comisario Karel Van Miert recordó que las operaciones de CDR que impliquen una recapitalización de sus activos, una venta a precio negativo o una anulación de deudas podrían ser constitutivas de ayudas y deberían ser notificadas a la Comisión. De modo similar, también han de notificarse a la Comisión las cesiones de los activos de CDR que no cumplan unos procedimientos abiertos y transparentes de licitación. Sólo quedan exentas de esta obligación las operaciones que se sitúen indiscutiblemente por debajo del umbral de minimis de ayuda de 100000 ecus(12)".
(40) Por las razones anteriormente mencionadas, las medidas de recapitalización decididas por el CDR en favor de Stardust deben examinarse como tales y no pueden considerarse aprobadas en el marco del plan de salvamento y reestructuración del banco, cuyo único objeto son las ayudas concedidas a Crédit Lyonnais como tal.
(41) En la comunicación relativa a la apertura del presente procedimiento y basándose en la información de que disponía, la Comisión señaló que la inyección de capital de 112 millones de francos de principios de 1995 había sido suscrita por el holding Altus. Sin embargo, en la respuesta enviada a la Comisión el 8 de abril de 1998 en el marco del procedimiento, las autoridades indican que no es Altus, sino el CDR, quien suscribió esta segunda ampliación de capital. Esta segunda recapitalización se produjo en abril de 1995, tras la transferencia de la empresa al CDR y la revocación por el consejo de administración del antiguo responsable de la empresa. El CDR suscribió la recapitalización de 112 millones de francos íntegramente y los fondos se destinaron enteramente a reembolsar el saldo vivo de los créditos bancarios del SBT Batif (grupo Crédit Lyonnais) relativos a Stardust. Según las autoridades, esta segunda recapitalización se efectuó dentro de un plan de reducción de los gastos generales y de reorientación de la empresa hacia sus fines de base, la comercialización y la gestión de embarcaciones, acompañada de la instauración de instrumentos de gestión eficaces. Este plan preveía, según las autoridades, volver a una explotación con beneficios en el plazo de dos años. No obstante, sólo presentaron a la Comisión un plan posterior, de febrero de 1996, o sea casi un año después de esta recapitalización.
(42) Además, en julio de 1995 el CDR bloqueó en cuenta corriente sin interés las deudas de la empresa frente al CDR por valor de 127,5 millones de francos. Esta transformación de un crédito en cuenta corriente, que permite una reducción de las cargas financieras de explotación de la empresa, aliviada así de los gastos financieros correspondientes al mismo, en el contexto en el que se concedió, y vista la crítica situación financiera de la empresa, era una medida con nuevos elementos de ayuda equivalentes a los productos financieros a los que, de este modo, renunciaba el CDR. Esta medida, sin un plan de reestructuración, presenta todas las características de una ayuda de funcionamiento. Habida cuenta de su conversión en capital al año siguiente (véase más adelante), el elemento de ayuda detectado por la Comisión relativo a este anticipo temporal se refiere a la reducción de cargas financieras correspondientes a dicho anticipo durante su duración.
(43) La tercera recapitalización de la empresa se concedió tras la asamblea general de 25 de junio de 1996 para el cierre del ejercicio que acababa el 30 de junio de 1996. Este cierre de las cuentas del ejercicio 1995-1996 constató pérdidas considerables de aproximadamente 147 millones de francos (después de unas pérdidas en 1994-1995 que alcanzaron un nivel récord de 360 millones), es decir, más del 75 % del volumen de negocios de casi 178 millones de francos del ejercicio 1995-1996 (véase el cuadro 2). El CDR suscribió 250,5 millones de francos, dos tercios de los cuales, o sea 167,8 millones liberados inmediatamente, mediante incorporación de la línea en cuenta corriente de 127,5 millones creada en julio de 1995 y 40,3 millones mediante conversión de la deuda bancaria de la empresa con SBT Batif, transferida también al CDR en la separación de Stardust. Según las autoridades, esta tercera recapitalización se basa en un nuevo plan de empresa, elaborado por la dirección de la misma en febrero de 1996, que presentaron a la Comisión [véase el epigrafe ii) de la sección VII].
(44) La cuarta operación de recapitalización de la empresa tuvo lugar previamente a su cesión y fue aprobada el 5 de junio de 1997, fecha en la que la asamblea general extraordinaria de accionistas aprobó también la venta de la empresa a FG Marine. Esta recapitalización, por un importe de 89,5 millones de francos, se hizo también mediante una compensación de los créditos adeudados al CDR y tampoco requirió nuevas inversiones por parte de éste. Como ya señalaron las autoridades francesas a la Comisión, el importe de esta inyección de capital estaba justificado por el valor negativo de la empresa, confirmado por el precio de venta negativo propuesto por el comprador, antes de la recapitalización.
(45) En el presente caso, es difícil evaluar la racionalidad económica del comportamiento del CDR, de acuerdo con el principio del inversor privado que aplica la Comisión en las operaciones de inyecciones de capital a empresas públicas. Como señala el informe del experto independiente en la privatización de la empresa, "dado que la actividad de la empresa ha sido deficitaria en los tres últimos ejercicios, en el caso que nos ocupa no puede aplicarse ninguno de los métodos en los que se cuente con una rentabilidad futura en relación a un capital invertido". El experto informa de que "dado que los capitales que hay que invertir no permitirán lograr un equilibrio de explotación antes de dos ejercicios en el mejor de los casos, hay que incluir el lucro cesante en la evaluación para dos años de pérdidas teóricas, es decir 40 millones de francos". El experto, que presentó su informe el 11 de marzo de 1997, o sea, tres meses antes de la última recapitalización, concluyó que la situación neta negativa de la empresa hacía necesaria una recapitalización de la misma. Asimismo, concluyó que la empresa tenía un valor negativo de 182 millones de francos a 31 de diciembre de 1996.
(46) La Comisión toma nota de los argumentos presentados por las autoridades francesas en el presente procedimiento, según los cuales el riesgo del CDR en esta operación superaba considerablemente su riesgo de accionista, e incluía también a 31 de diciembre de 1996:
- un riesgo como banquero de Stardust, relativo a créditos por importe de 228 millones de francos transferidos por Crédit Lyonnais al CDR al mismo tiempo que el accionariado en Stardust,
- un riesgo relativo a créditos a los inversores en copropiedad naval, por un importe de 180 millones de francos y préstamos por importe de 60 millones de francos relativos a los condominios de buques gestionados por Stardust,
- un riesgo relativo a las garantías suscritas en relación con contratos de la empresa con los copropietarios navales por un importe de 172,2 millones de francos.
(47) Si se suma el conjunto de los compromisos directos e indirectos del CDR relativos a Stardust presentados por las autoridades francesas, se llega al más que considerable importe de 1048 millones de francos a 31 de diciembre de 1996, de ellos 816 millones de compromisos directos (entre otros, 552 millones de títulos y préstamos y 181 millones de fianzas) y 232 millones de francos de compromisos indirectos relativos a relaciones comerciales de la empresa. Este riesgo excesivo, si se compara con un balance a 30 de junio de 1996 de solamente 273 millones de francos, da una idea del riesgo asumido por Crédit Lyonnais en esta empresa antes de su transferencia al CDR, dejando al margen cualquier consideración cautelar de limitación de riesgo que normalmente mueve a un banquero.
(48) Las autoridades francesas justificaron el mantenimiento de la explotación de la empresa, a pesar de sus pérdidas, y adujeron que se prefirió esto a una solución de liquidación debido a la especial situación que hacía del CDR a la vez accionista (al 99,9 %), único banquero y garante de buen fin de las contragarantías dadas a los copropietarios navales. En caso de liquidación, el CDR no solamente hubiera tenido que asumir el pasivo sino que hubiera tenido que respetar todas las garantías dadas por el banco a los copropietarios. Las autoridades señalaron que los compromisos directos e indirectos, causa de las pérdidas sufridas por el CDR en este caso, ya existían en el momento de la separación de la empresa en la estructura de disociación de Crédit Lyonnais e insistieron en el hecho de que las recapitalizaciones de Stardust no habían supuesto aportar más dinero. Concluyeron que la gestión de este caso por parte del CDR permitió limitar las pérdidas, si se compara con el coste total de liquidación, estimado por el experto designado en la privatización de Stardust en 915 millones de francos, sin contar los gastos por despidos.
(49) La Comisión admite el fundamento del argumento de tener en cuenta los riesgos bancarios y fuera de balance en el cálculo de la racionalidad económica de la elección del accionista CDR. Señala también que el experto asignado en la privatización de la empresa destacó "que la alternativa de una declaración de quiebra parece difícilmente concebible, habida cuenta de las obligaciones de buen fin derivadas de los contratos con los copropietarios navales", más de un millar, respecto de los cuales el CDR garantiza los compromisos asumidos por Stardust. Además, el CDR tenía créditos directos con los copropietarios navales, contratados por el grupo Crédit Lyonnais pero gestionados por Stardust, estimados en 180 millones de francos en el informe del experto.
(50) La Comisión reconoce que, considerada fuera de su contexto, la actuación del Estado por mediación del CDR, a partir del momento en que se disoció la empresa en 1995, pudo responder, en parte, a objetivos de gestión saneada, de minimización de las pérdidas y de conservación de los intereses patrimoniales del Estado. Para que la demostración que han querido hacer el CDR y las autoridades francesas fuera concluyente, habría habido que probar que el Estado intentó maximizar el producto de la venta de la empresa y que el procedimiento de venta fue abierto, transparente y no discriminatorio [véase el epígrafe iii) de la sección V], de manera que el importe de la última recapitalización, vinculado al precio de venta, habida cuenta del valor negativo de la empresa antes de la recapitalización que resultaba de las ofertas de compra, estuviera plenamente justificado y no existiera duda alguna de que no constituía una ayuda al comprador de la empresa en crisis. No obstante, incluso en este supuesto no comprobado, una buena gestión del expediente por parte del CDR, como inversor experimentado, no quitaría a las medidas en cuestión el carácter de ayudas a Stardust.
(51) En efecto, para apreciar esta operación, la Comisión considera la continuidad de la actuación del Estado para con Stardust (los cinco últimos años están resumidos en el cuadro 1), que el acto de disociación de la empresa dentro del CDR no puede borrar como si nada hubiera pasado antes de 1995. Si para que se considere que una operación no contiene elementos de ayuda bastara con que el Estado concediera (en el caso que nos ocupa, por medio de Crédit Lyonnais antes de 1995) una ayuda -no notificada e ilegal- en préstamos o garantías diversas de alto riesgo, incluso respecto de terceros (los copropietarios navales e inversores), a una empresa no rentable, para que luego, tras la transferencia de la propiedad de esta empresa a una estructura de disociación como el CDR o a cualquier otra estructura, el Estado permita a la empresa renunciar a los créditos mediante una conversión en capital, cuando se demuestre que dicha conversión en capital se hace a fondo perdido y sin intereses ya que debe salvar una situación neta negativa, en ese caso los Estados miembros podrían conceder ayudas con total seguridad y sustraerse de las consecuencias del artículo 87 del Tratado y del control de la Comisión previsto por el Tratado.
(52) En este caso concreto, sin el apoyo permanente de Crédit Lyonnais y luego del CDR -no hay que olvidar, después de todo, que hasta finales de 1998 el CDR siguió siendo una filial al 100 %, no consolidada, de Crédit Lyonnais- la empresa habría quebrado, habría desaparecido del mercado y sus activos y participaciones de mercado hubieran pasado a sus competidores. El informe del experto asignado en la privatización de la empresa, presentado por las autoridades a la Comisión, señala al respecto que "el apoyo de su accionista principal permitió que se mantuviera la sociedad a pesar de una situación financiera difícil". Este apoyo fue total y permañente, antes y durante la disociación de la empresa en el CDR.
(53) La conversión en capital de créditos del CDR relativos a Stardust, aunque se justificara plenamente en el momento en que se produjo la operación, es, en realidad, la materialización final de una ayuda concedida al término de un largo proceso de apoyo a la empresa iniciado con anterioridad y mucho antes de su disociación en el CDR. A este respecto, hay que recordar que, en la apertura del presente procedimiento, la Comisión señaló que "se desprende de las informaciones presentadas a la Comisión por las autoridades, que otras medidas de apoyo financiero a Stardust pudieron constituir ayudas, como préstamos de las sociedades del grupo Crédit Lyonnais" y, con ello, las había incluido en el campo cubierto por el presente procedimiento.
(54) Ahora bien, como acaba de demostrarse [epígrafe i) de la sección V], las ayudas financieras concedidas por el grupo Crédit Lyonnais a Stardust antes de su disociación en el CDR en 1995 no respondían a los criterios que habría aplicado un inversor privado en economía de mercado y constituyen ayudas. Estas ayudas de Crédit Lyonnais forman parte de las numerosas operaciones de alto riesgo que produjeron la gravísima crisis que llevó al Estado a organizar la operación de salvamento y reestructuración de Crédit Lyonnais, aprobada por la Comisión en sus Decisiones 95/547/CE, de 26 de julio de 1995, de 25 de septiembre de 1996 y 98/490/CE, de 20 de mayo de 1998. Como señaló la Comisión en su Decisión 98/490/CE, "hay motivos para creer que si Crédit Lyonnais no hubiera contado permanentemente con el apoyo total implícito o explícito del Estado no se habría lanzado a la política azarosa que condujo". El hecho de que un banco como Crédit Lyonnais, mediante sus filiales SBT Batif y Altus, haya concedido tales ayudas financieras a Stardust no significa, por tanto, que estas ayudas en forma de préstamos y garantías diversas correspondieran a un comportamiento bancario normal en economía de mercado. Antes bien, basándose en todo lo anterior, la Comisión tiene buenas razones para considerar que estas ayudas mediante préstamos y garantías no eran sensatas, razón por la cual el grupo Crédit Lyonnais resultó ser el único banco presente en una empresa mal administrada y que implicaba tales riesgos, cuando los bancos privados se habían mantenido al margen en este asunto.
(55) Hay, pues, que concluir que las conversiones de créditos en capital permitidas por el CDR a Stardust constituyen ayudas, aunque, como han señalado las autoridades, no han supuesto ni nuevos desembolsos de fondos ni un aumento de la exposición nominal del CDR relativa a la empresa en términos de activos. Representan, en realidad, pagos diferidos de elementos de ayuda incluidos en el apoyo previo de Crédit Lyonnais a la expansión de la empresa.
(56) Además, según las autoridades, el CDR se hizo cargo de los elementos "aberrantes" de la explotación de Stardust, resultantes de las diversificaciones del pasado, operación que aligeró a Stardust, antes de su privatización, de sus activos menos rentables y más arriesgados. Se trata, en concreto, de las dos embarcaciones Class America y de la embarcación Friday STAR, de los litigios procedentes del pasado con los antiguos propietarios de la empresa Jet Sea y del litigio contra el antiguo Presidente y las sociedades con las que estaba relacionado. [...].
(57) Habida cuenta de todos estos elementos, las autoridades calculan el coste global de gestión del expediente en 557,9 millones de francos, a los que no hay que restar más que 2 millones percibidos en concepto de privatización de la empresa. Este coste presentado por las autoridades incluye las minusvalías realizadas sobre títulos y las inyecciones de capital, así como los riesgos inherentes a los activos comprados por el CDR a Stardust, estimados en 61,1 millones de francos.
(58) La Comisión concluye que las inyecciones de capital a fondo perdido por parte del CDR, posteriores a la disociación, son el coste diferido de las ayudas concedidas a la empresa por el Estado durante años, en forma de apoyo de Crédit Lyonnais.
iii) Posibles ayudas durante el procedimiento de privatización de la empresa
(59) Las autoridades destacaron el carácter suficiente de las garantías aportadas a la Comisión gracias a la existencia de un control de las operaciones en cuestión por la Comisión de privatización, el Tesoro y el Comité consultivo de control del CDR. Evidentemente, no es ésta la conclusión que se sacaría a la vista del dictamen de la Inspección de Hacienda en un informe citado en un artículo de Le Monde de noviembre de 1997, que las autoridades se negaron a comunicar a la Comisión. Este informe concluye, según los extractos citados por el diario Le Monde, que no han sido desmentidos por las autoridades, que "el examen de los procedimientos de cesión pone de manifiesto varias anomalías que hubieran debido ser evitadas por el CDR y que siembran la duda en cuanto a la igualdad de trato de los competidores".
(60) Sea cual sea la calidad del marco reglamentario de control de estas operaciones de privatización en Francia y del marco de control propio del CDR, sobre los que la Comisión no emite un juicio de conjunto en la presente decisión, esta operación, como cualquier otra, debe ser examinada como tal y juzgada a partir de documentos con el fin de comprobar si el procedimiento de privatización fue abierto, transparente, y no discriminatorio y no dio lugar a ninguna ayuda suplementaria en favor de la empresa o de su comprador. Por ello, para examinar las condiciones en las que se privatizó Stardust, la Comisión ha seguido un enfoque basado en los hechos, estrictamente limitado a este caso en concreto.
(61) Como se recordaba en la comunicación de apertura del presente procedimiento, con el fin de determinar si una operación de privatización puede constituir una ayuda, la Comisión aplica criterios generales que se han ido definiendo a lo largo de los años a partir de casos concretos, ratificados en su XXIII Informe sobre la política de competencia de 1993(13). También recordaba expresamente a las autoridades francesas estos criterios en la citada carta del Director General de Competencia de 14 de julio de 1993. En ella se decía que la venta de algunas empresas públicas puede constituir una ayuda de Estado, y debe ser notificada previamente, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 88 del Tratado.
(62) Los criterios expuestos en dicha carta son los siguientes:
a) No existe ayuda y, por lo tanto, no debe procederse a la notificación cuando se cumplan las siguientes condiciones:
- la venta se realiza mediante licitación pública, con arreglo a modalidades y condiciones transparentes y no discriminatorias,
- la empresa se cede al mejor postor, y
- los interesados reciben toda la información necesaria para poder efectuar una devaluación concreta y disponen de tiempo suficiente para preparar su oferta.
b) En cambio, las siguientes cesiones deben notificarse previamente con arreglo al apartado 3 del artículo 88 del Tratado CE, al poder contener elementos de ayuda estatal:
- toda cesión efectuada mediante procedimiento de licitación restringida o adjudicación directa,
- toda cesión en la que previamente haya existido una cancelación de deudas por parte del Estado, las empresas públicas o cualquier otro organismo público,
- toda cesión en la que previamente haya existido una conversión de la deuda en capital o un incremento de capital, y
- toda cesión efectuada en condiciones que no serían aceptables en una operación realizada entre inversores en una economía de mercado.
(63) En el caso que nos ocupa, la Comisión señala que en la presente operación de cesión:
- no ha habido un procedimiento abierto, transparente e incondicional de licitación y de examen de las candidaturas, lo que, entre otras cosas, presupondría la publicación de un anuncio de venta de la empresa con un calendario idéntico para todas las partes interesadas,
- no se cedió la empresa al mejor postor, ya que el denunciante presentó una oferta de precio de 15 millones de francos, es decir 13 millones superior a la de FG Marine, que resultó elegida,
- el CDR siguió un método en el que su banco asesor contactó directamente a posibles compradores, sin licitación pública,
- la cesión estuvo precedida de una operación de conversión de deuda en capital.
(64) Estos elementos no son de por sí constitutivos de prueba sino de presunción de ayudas, razón por la que era necesaria una notificación, tal como se indica en la citada carta. Los términos de la carta del Director General de Competencia, de 14 de julio de 1993, puestos en tela de juicio por las autoridades francesas no crean nuevas obligaciones a las autoridades sino que simplemente exigen, tal como disponen las normas generales en materia de ayudas estatales y siempre que se alberguen dudas sobre el carácter de ayuda de una operación, que ésta debe notificarse a la Comisión. Las autoridades, que conocían la posición de la Comisión desde esta carta del Director General de la Competencia, no podían ignorar que existían dudas sobre la existencia de ayudas en esta operación y, por lo tanto, debían notificarla a la Comisión. No fue así en esta operación de privatización a pesar de todas estas dudas. La Comisión señala que los criterios mencionados que aplica no constituyen una discriminación en detrimento de las empresas públicas contraria al artículo 295 del Tratado, como consideran las autoridades francesas, sino que, por el contrario, intentan evitar una discriminación a favor de las empresas públicas vendidas o de los compradores de las mismas que, cuando se privatizan, pasan a ser empresas privadas.
(65) Con el fin de determinar si los hechos confirman la presunción de ayudas en favor del comprador de la empresa, manifestada en la comunicación de apertura del presente procedimiento, la Comisión señala lo siguiente:
(66) En primer lugar, no puede aceptarse el motivo del CDR para negarse a examinar la oferta del denunciante, su presentación fuera de plazo: el plazo del 19 de febrero, comunicado por el banco asesor del CDR a los candidatos a los que contactó, a lo sumo sólo podía obligar a éstos. Desde el momento. en que se manifestó al menos otro candidato además de estos, parece demostrado que el procedimiento de adjudicación directa seguido, restringido y no público, evidentemente no era adecuado, que la preselección de los candidatos contactados no abarcaba todos los candidatos potenciales a dicha compra y que la oferta habría debido ampliarse y darle información pública, precisando los plazos de cierre de la licitación, para que todos los interesados, contactados o no, dispusieran de idénticas posibilidades de información y condiciones en cuanto a los plazos. Por otra parte, hay que tener en cuenta que si, como han considerado las autoridades, la notoriedad de esta cesión podía ser real en el círculo de la náutica recreativa en Francia, en cambio existen dudas sobre la realidad de esta notoriedad en los demás países de la Comunidad, así como fuera de dicho círculo.
(67) Como señaló la Comisión en la comunicación de apertura del presente procedimiento, en tales operaciones de privatización no corresponde al vendedor público ni a sus representantes establecer a priori la magnitud del mercado de los compradóres potenciales y delimitarlo, eliminando de este modo a algunos posibles candidatos. En el caso que nos ocupa, el hecho de que la oferta seleccionada por el CDR proceda realmente de un grupo financiero que ha constituido una sociedad ad hoc, FG Marine, para hacerse cargo de Stardust, demuestra que la prospección del mercado de compradores potenciales debía ampliarse mucho más allá del sector náutico de recreo y que, al circunscribir a siete inversores financieros la prospección fuera de dicho sector, el CDR y su banco asesor eliminaron de entrada a otros candidatos potenciales.
(68) En segundo lugar, algunos de los accionistas del comprador formaban parte de la dirección de Stardust, en concreto el antiguo responsable del expediente Stardust en la sociedad holding Altus, que en 1995 se convirtió en presidente de la empresa bajo la tutela de su nuevo accionista, el CDR. Manifiestamente, la dirección de la empresa llegó a un acuerdo con un inversor (el grupo "Christian Paillot") para comprar Stardust. A tal efecto, se constituyó una nueva empresa ad hoc, FG Marine, que asociaba a accionistas mayoritarios del grupo Christian Paillot con intereses minoritarios, como los de la dirección de Stardust. Por consiguiente, la empresa fue adquirida por una oferta presentada a la vez por el grupo financiero mayoritario en la empresa compradora y la dirección de Stardust como accionista minoritario de la nueva sociedad FG Marine.
(69) La Comisión señala que el CDR no consideró que esta situación constituía un conflicto de intereses que alteraba la independencia de la elección del comprador. Al contrario, en una nota interna de 14 de mayo de 1997 comunicada a la Comisión por el antiguo responsable de la empresa dentro del presente procedimiento, el CDR no solamente decía que la participación prevista de la dirección de la empresa compradora se conocía desde diciembre de 1996 sino incluso que lo había considerado perfectamente normal. No obstante, hay que preguntarse sobre las posibilidades que ha podido tener el comprador de beneficiarse por conocer con precisión la empresa que tenía la gestión de Stardust, con la cual se había asociado, para presentar una oferta de precio, de modo que se puede presumir que no se le trató objetivamente en igualdad de condiciones que a los demás candidatos.
(70) En una reunión celebrada con las autoridades francesas y el CDR, éste consideró que la participación de la dirección de la empresa vendida en la empresa compradora era una práctica habitual en tales situaciones. En apoyo de esta afirmación, las autoridades transmitieron a la Comisión el 1 de junio de 1999 cartas de compradores potenciales que presentaban ofertas de compra y que indicaban su intención de que la dirección de la empresa entrase en el capital de la nueva sociedad. La Comisión señala, no obstante, que, según la información presentada por las autoridades, FG Marine era el único candidato a la compra de Stardust, de la que ya formaba parte la dirección de la empresa en el momento de presentar las ofertas. Sobre este punto, las demás ofertas sólo tenían en esta fase carácter de proyecto de entrada de la dirección en el capital de la empresa compradora.
(71) Todo indica que esta situación de conflicto de intereses habría debido ser evitada por el CDR. En operaciones de este tipo, la participación de la dirección en el capital de la empresa vendida es posible e incluso normal, puesto que se trata de una manera eficaz de mantener la presencia, la motivación y la cohesión del equipo directivo, cuya marcha podría representar un elemento importante de pérdida de valor, especialmente en el caso de una empresa pequeña o mediana. Sin embargo, toda participación de la dirección en el capital de la empresa compradora en el período anterior a la privatización debería normalmente evitarse por las desigualdades que puede introducir entre los candidatos (lo que no excluye, más adelante, tal participación). Algunas empresas, aunque no han presentado una reclamación en este asunto, han manifestado, sin embargo, su irritación contra el CDR, especialmente por las condiciones precipitadas del procedimiento y por el carácter parcial de las informaciones de las que han tenido conocimiento habida cuenta de estas condicioñes cuestionables.
(72) En tercer lugar, el experto independiente designado en la privatización sólo se pronunció sobre la propuesta de FG Marine. Indica "no hemos analizado ninguna de las otras propuestas". Así pues, no examinó los otros elementos de las demás propuestas, determinantes desde el punto de vista incluso del CDR y las autoridades, como los riesgos fuera de balance y las garantías vinculadas a la transacción. Si, como sostienen las autoridades, son esenciales otros elementos distintos del precio para examinar una transacción y elegir comprador, argumento que presentaron a la Comisión para justificar el rechazo de la oferta más ventajosa en cuanto al precio presentada por el denunciante al CDR, entonces la Comisión no entiende por qué el examen del experto independiente en esta operación se limitó únicamente a la oferta del comprador. La Comisión señala que el estudio se concluyó el 11 de marzo, antes de que el denunciante presentara su oferta al CDR, si bien esto no justifica que las tres ofertas restantes recibidas por el CDR antes del estudio no hayan sido examinadas por el experto.
(73) En cuarto lugar, según una nota interna del CDR con fecha de 24 de abril de 1997, presentada por el denunciante a la Comisión y transmitida a las autoridades, el hecho de que la sociedad Stardust haya apoyado su desarrollo en las disposiciones de incentivos fiscales de la ley Pons justifica un procedimiento que favorece a los competidores franceses. Esta nota concluye al respecto "en estas condiciones, parece preferible una solución francesa a una solución extranjera". Esta es una de las razones que alega el CDR en esta nota para considerar que fue deliberada la decisión de no contactar a las dos sociedades competidoras Moorings y Sunsail. La nota establece así claramente que en esta operación se infringieron algunas de las disposiciones fundamentales del Tratado. Las autoridades francesas, por carta de 1 de junio de 1999, negaron que se hubiera excluido a la sociedad Moorings de la licitación y presentaron a la Comisión una carta de 8 de diciembre de 1997 de un responsable de Moorings en la que se decía claramente que Moorings había estudiado, y luego descartado, la compra de Stardust por carecer de interés para la sociedad. La Comisión toma nota de esta carta pero subraya que las autoridades no han impugnado la autenticidad de la nota del CDR.
(74) Habida cuenta de las presunciones de ayuda previamente señaladas y de estos datos, la Comisión concluye que el procedimiento seguido no respetó la apertura, la transparencia y el carácter no discriminatorio requerido. Basándose en todo lo anterior, la oferta de FG Marine se benefició de condiciones discriminatorias.
(75) La Comisión, por otra parte, toma nota del argumento del denunciante según el cual la venta se declara nula. Efectivamente, la empresa FG Marine, constituida para la compra de Stardust, se hallaba aún en la fase de constitución en el momento de la celebración del protocolo de venta el 6 de marzo de 1997 y en el momento del acuerdo del Ministerio de Hacienda el 14 de abril, y hubo que esperar a que estuviera legalmente inscrita en el registro de comercio y sociedades -lo que no se hizo hasta el 26 de mayo de 1997- para celebrar en junio de 1997 la asamblea general extraordinaria de Stardust que ratificó la venta a FG Marine y la recapitalización de 89 millones de francos que la precedió. El extracto de la inscripción de la sociedad en el registro de comercio y sociedades menciona, además, que la explotación de FG Marine comenzó el 15 de abril de 1997. Por todo ello, ahora el denunciante impugna la validez jurídica del protocolo de venta celebrado el 6 de marzo con una empresa en fase de creación que todavía no estaba legalmente registrada.
(76) Las autoridades francesas destacaron en su carta de 1 de junio de 1999 que en el Derecho francés una sociedad en fase de formación puede actuar válidamente desde el momento en que los fondos que representan el capital inicial han sido depositados en un banco con un proyecto de estatutos, como así era el caso en la fecha de firma del protocolo de venta, el 6 de marzo de 1997. Además, enviaron a la Comisión un documento respaldando esta aseveración. La Comisión no puede, en estos momentos, sacar conclusiones basándose en este argumento del denunciante: en cuanto al control de las ayudas, tal como prevé el Tratado, no le corresponde pronunciarse sobre la regularidad de la venta, que. compete a los tribunales franceses.
(77) La Comisión, no obstante, no está en condiciones de confirmar si este procedimiento, a pesar de su carácter discriminatorio y poco transparente, se ha traducido, en último término, en ayudas. El hecho de que el denunciante hiciera una oferta de 15 millones de francos, es decir, 13 millones más que el comprador, no es motivo suficiente para demostrar, sin sombra de duda, la existencia de una ayuda igual a la diferencia de precio entre estas dos ofertas.
(78) La Comisión no niega que, como señalan las autoridades, los accionistas privados en una operación de venta de una empresa puedan tener en cuenta otros datos además del precio, como garantías o riesgos fuera de balance, por lo que el hecho de que la oferta elegida no haya sido la de mejor precio nominal propuesto no es en sí una prueba irrefutable de ayuda, dado que el concepto de mejor postor puede interpretarse de manera más amplia, habida cuenta de las diferencias de riesgos fuera de balance entre las ofertas. Además, señala que el informe del experto independiente en el marco de la privatización de la empresa concluyó que su valor después de una ampliación de capital de 90 millones de francos seguiría siendo negativo en - 29 millones, mientras que, al final, el precio de venta fue positivo en 2 millones. Por último, habida cuenta de los datos presentados por las autoridades francesas, el efecto de esta venta sobre los riesgos fuera de balance a cargo del vendedor, aunque difícilmente calculable, era sin embargo potencialmente muy superior a la diferencia de 13 millones de francos entre las dos ofertas, en concreto porque el CDR sigue siendo después de la venta fiador de los copropietarios navales.
(79) Según las autoridades, si hubiera realizado la compra el denunciante, se hubieran producido riesgos jurídicos diferentes, relacionados con los numerosos procedimientos jurídicos entre el CDR y Stardust contra el antiguo responsable de la empresa, el Sr. Tissier, y algunos datos hacían pensar al CDR que la compra de Stardust por el denunciante implicaba una evaluación de estos riesgos jurídicos y sus consecuencias financieras para el vendedor, el CDR, después de la venta. La Comisión señala que en el artículo 5.3 del protocolo de venta celebrado el 6 de marzo de 1997 se estipula que los beneficios del conjunto de los procedimientos entre la sociedad y su antiguo responsable (y las personas físicas y sociedades extraterritoriales con las que esté relacionado) pertenecerán al vendedor (el CDR), de manera que este último tenía razones para considerar los elementos fuera de balance vinculados a estos riesgos y los beneficios correspondientes a los litigios judiciales para elegir la oferta globalmente más ventajosa.
(80) La Comisión examinó las otras garantías concedidas por el vendedor al comprador en el marco de la operación de venta, en concreto las garantías sobre las cuentas de la empresa, y considera que éstas no son una excepción a las condiciones normales de venta de una empresa por un operador privado, destinadas a limitar las incertidumbres del comprador.
(81) La Comisión no se pronuncia sobre la pertinencia como tal de que el CDR rechazara la oferta de compra de Stardust presentada por el denunciante. Sin embargo, no son estos motivos relacionados con los riesgos, que pueden estar fundados, los que ha esgrimido el CDR contra el denunciante para rechazar su oferta, sino el argumento de que había expirado el plazo, que carece de fundamento, ya que éste no se había anunciado previamente de manera pública. La Comisión tampoco puede admitir el argumento de las autoridades, según el cual el denunciante tenía intenciones de hacer desaparecer Stardust: el hecho de que un comprador se haga cargo de una empresa y sus activos no prejuzga las formas jurídicas futuras según las cuales se explotarán o venderán esos activos, por lo que la exigencia de mantener la explotación de la empresa en su forma actual introduce una condicionalidad que puede resultar discriminatoria.
(82) El carácter discriminatorio de este procedimiento de privatización demuestra que el Estado no pretendió obtener el mejor precio de venta de la empresa. Dados los vicios de procedimiento observados, la Comisión no puede concluir que el precio de venta de Stardust sea un precio de mercado que permita la mejor valorización de la empresa y que, sin lugar a dudas, no constituya una ayuda al comprador. La Comisión señala, no obstante, que a veces los propios candidatos a la compra de una empresa valorizan los elementos sujetos a gran incertidumbre, como los riesgos fuera de balance o el valor de elementos inmateriales como el fondo de comercio, y que incluyen elementos de valorización que les son propios, por ejemplo las sinergias comerciales con sus propias actividades, que un cálculo a priori no puede tener en cuenta. Vista la incertidumbre sobre el nivel del precio de mercado que hubiera causado un procedimiento abierto, transparente y no discriminatorio, y al no haber dicho procedimiento, el único que podría demostrarlo, la Comisión no puede concluir, a pesar de los vicios de procedimiento observados, que el comprador se beneficiara de una ayuda en el precio de venta.
iv) Conclusión sobre el carácter y el importe de ayudas de las medidas a examen
(83) El apoyo constante del Estado a Stardust, por medio del grupo Crédit Lyonnais y luego del CDR, comprende ayudas relacionadas con las condiciones financieras no conformes con el comportamiento normal de un inversor privado en economía de mercado, que fueron concedidas por Crédit Lyonnais y el CDR a la empresa a lo largo de su desarrollo y luego durante la gravísima crisis que atravesó de 1993 a 1996. La no conformidad con un comportamiento normal de inversor en economía de mercado de estas medidas de apoyo financiero antes de la disociación se manifiesta en el nivel extraordinariamente elevado que alcanzó el riesgo, heredado por el CDR, que Crédit Lyonnais asumió en relación con la empresa, en forma de créditos y elementos fuera de balance, que superaba los mil millones de francos, habida cuenta de los fondos concedidos a los clientes de Stardust, lo que representa alrededor de tres veces el importe de los activos de la empresa a finales de 1996. Las ayudas concedidas a Stardust tuvieron su última expresión en las operaciones de recapitalización realizadas por Crédit Lyonnais y el CDR. Estas ayudas ascienden, en valor no actualizado en la fecha de pago, a:
- 44,3 millones de francos en la primera recapitalización de Stardust por Altus Finance en octubre de 1994,
- una reducción de cargas financieras de julio de 1995 a junio de 1996, correspondiente al anticipo en cuenta corriente de 127,5 millones concedida por el CDR a Stardust. Dado que este anticipo en cuenta corriente se convirtió más tarde en capital, hay que considerar que la fecha de concesión de la correspondiente recapitalización es la del anticipo en cuenta corriente ya que, vista la situación de la empresa, en julio de 1995 ya era evidente que el CDR no podría recuperar este anticipo,
- 51,8 millones(14) correspondientes a las tres recapitalizaciones de la empresa de 1995 a 1997 por el CDR desde su separación en la estructura de disociación hasta su privatización.
(84) El conjunto de estas ayudas se evalúa así en un importe total de 496,3 millones de francos en valor no actualizado (en las fechas de pago). En valor actualizado de octubre de 1994, fecha en la que se produjo la primera recapitalización examinada en el marco de la presente Decisión, y resultante de las ayudas concedidas previamente(15) por el grupo Crédit Lyonnais, su valor es de 450,4 millones de francos. Estas transacciones permitieron saldar, a fondo perdido, puesto que comparativamente la privatización de Stardust sólo reportó dos millones de francos, el coste para el Estado de este apoyo recurrente a la empresa, por lo que representan el contenido en ayudas de las operaciones financieras de apoyo a Stardust.
VI
DISTORSIÓN DE LOS INTERCAMBIOS ENTRE LOS ESTADOS MIEMBROS
(85) Como señaló la Comisión en la comunicación de apertura del presente procedimiento, el mercado de alquiler de embarcaciones de recreo, principal actividad de Stardust, es un mercado donde compiten empresas de toda la Comunidad Europea y que se ha internacionalizado por el desarrollo de los flujos turísticos internacionales. Determinadas empresas están presentes en numerosas regiones de la Comunidad, principalmente en el Mediterráneo y en las Antillas francesas. Los arrendatarios de embarcaciones son una clientela de origen geográfico variado. Según la carta de las autoridades francesas de 8 de junio de 1999, al parecer sólo un 14 % de la clientela de Stardust procede de Francia y el 44 % procede del resto de Europa (el resto, o sea, el 41 %, procede del resto del mundo), lo que demuestra la magnitud del comercio comunitario dentro del volumen de negocios de la empresa. Además, hay que tener en cuenta que, sin las operaciones de ayudas de Crédit Lyonnais y del CDR, la sociedad hubiera debido liquidarse y que una serie de competidores comunitarios de Stardust hubieran podido beneficiarse de las cuotas de mercado liberadas y presentarse como candidatos para hacerse con sus activos, reforzando así su implantación en el mercado francés de alquiler de embarcaciones de recreo.
(86) De los elementos precedentes se desprende que las medidas en cuestión han obstaculizado o han podido obstaculizar los intercambios en la Comunidad. Habida cuenta de los elementos de ayuda que pueden existir en estas medidas, hay que considerar consiguientemente que las intervenciones de que se trata se encuadran en el ámbito del apartado 1 del artículo 87 del Tratado CE, ya que pueden constituir ayudas estatales que falseen la competencia de modo que los intercambios intracomunitarios se vean afectados. Todas estas medidas hubieran debido notificarse a la Comisión de conformidad con lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 88 del Tratado y, por consiguiente, al no haber notificación, son ilegales.
VII
EXAMEN DE LA COMPATIBILIDAD DE LAS AYUDAS CON EL TRATADO
(87) Como indicó la Comisión en la comunicación sobre la apertura del presente procedimiento, las medidas en cuestión no constituyen una ayuda de carácter social concedida a consumidores individuales, ni una ayuda destinada a fomentar la realización de un proyecto importante de interés común europeo; tampoco se trata de una ayuda destinada a poner remedio a una grave perturbación económica.
(88) Como tampoco se trata de una ayuda concedida para facilitar el desarrollo de determinadas regiones francesas, ni de una ayuda destinada a favorecer el desarrollo económico de regiones en las que el nivel de vida sea anormalmente bajo, o en las que exista una grave situación de subempleo, las excepciones previstas en la letra a) y en la segunda parte de la primera frase de la letra c) del apartado 3 del artículo 87, no podrán tomarse en consideración.
(89) Sobre la base de la información presentada por las autoridades francesas, sólo la excepción prevista en la primera parte de la primera frase de la letra c) del apartado 3 del artículo 87 podría tenerse en cuenta en relación con las medidas de ayuda concedidas antes de 1995 por Crédit Lyonnais y desde la disociación de la empresa hasta su privatización por el CDR.
i) Compatibilidad de las ayudas concedidas en el marco de las recapitalizaciones de la empresa antes de su separación en el CDR
(90) Las operaciones de ayudas concedidas por Crédit Lyonnais a la empresa hasta 1995 deben examinarse en el contexto de la rápida expansión de la misma a principios de los años noventa. Gracias al apoyo de Crédit Lyonnais, el volumen de negocios de la empresa se duplicó de 1992 a 1993, luego volvió a casi duplicarse de 1993 a 1994 (en 1994 era de casi 190 millones de francos pero el ejercicio contable de 18 meses alcanza una cifra de 292 millones hasta junio de 1995). Esta cuadruplicación en dos años no fue posible mediante autofinanciación, habida cuenta de los escasos resultados de 1992 y de los resultados negativos de 1993 y 1994, sino solamente gracias a las ayudas del único financiero del grupo, Crédit Lyonnais, cada vez más comprometido y más expuesto. Las condiciones extraordinariamente favorables de las financiaciones de Crédit Lyonnais, que llegó hasta conceder fianzas y créditos a los clientes de Stardust, cuya gestión estaba confiada a la empresa, aceleraron esta tendencia. La aportación financiera de Crédit Lyonnais permitió a la empresa comprar empresas competidoras y aumentar sus cuotas de mercado. De esta manera, la empresa, que a principios de los años 90 todavía era una pequeña PYME con un papel marginal -su creación se remonta a 1989- pudo convertirse, a pesar de sus malos resultados, en uno de los líderes del sector, no sólo a nivel europeo sino a escala mundial.
(91) Esta expansión fue acompañada de operaciones de crecimiento externo. En 1992, Stardust se hizo cargo de la gerencia del fondo de comercio de la sociedad ATM, que gestionaba y vendía una flota de 150 embarcaciones sin tripulación. En 1993, se compró ATM en quiebra y la sociedad Jet Sea, también en quiebra. Con estas dos operaciones, Stardust se encontró convertido en gestor de 180 embarcaciones y de 7 estaciones náuticas. Esta expansión ha ido acompañada de una política de prestigio que introdujo a la empresa en la comercialización de los dos barcos franceses para la Copa América de 1994. Stardust se comprometió a comprar estos dos barcos al término de cinco años al 40 % de su valor, es decir, 32 millones de francos.
(92) La sociedad fue incapaz de controlar esta expansión acelerada y esta política de prestigio. Sus pérdidas, según las autoridades francesas, se deben principalmente a:
- pérdidas causadas por la actividad inicial de Stardust de venta y de gestión de embarcaciones de tipo "Scorpio", en parte ocasionadas por correr excesivos riesgos [...],
- mala estrategia comercial y gestión inadecuada,
- acontecimientos excepcionales no recurrentes como las pérdidas causadas por la Copa América, estimadas por las autoridades francesas en 45 millones de francos.
(93)
CUADRO 2
EVOLUCIÓN DE LA ACTIVIDAD Y DE LOS RESULTADOS DE LA EMPRESA
SITIO PARA UN CUADRO
(94) La gravísima situación generada por estas pérdidas no sólo absorbió completamente los fondos propios de la empresa, sino que, en el estado de quiebra virtual en que se encontraba, la convirtió en insolvente frente a su único banquero, Crédit Lyonnais. En lugar de actuar en consecuencia y clausurar con pérdidas sus posiciones en Stardust, Crédit Lyonnais se comprometió aún más, concediéndole nuevos créditos en 1994 y convirtiendo durante el ejercicio de 18 meses de 1994 y del primer semestre de 1995 los créditos que tenía la filial de Crédit Lyonnais, SBT Batif, en participaciones de la sociedad holding de Crédit Lyonnais, Altus Finance. Esta operación permitió a la empresa evitar la quiebra pero no consiguió más que arrastrar aún más a Crédit Lyonnais y, al no haber un plan de reestructuración, realmente no hizo más que prorrogar los vencimientos, dada la magnitud de las pérdidas generadas por la mala gestión de la empresa y su carácter poco rentable. De este modo, las ayudas contenidas en las medidas de apoyo concedidas por Crédit Lyonnais para acompañar el crecimiento del banco superaron con mucho esta recapitalización de finales de 1994 y el peso de la liquidación de las pérdidas causadas por las ayudas a Stardust en realidad se aplazó y se transfirió al Estado en la estructura de disociación, habida cuenta de la separación de Stardust dentro del CDR a principios de 1995.
(95) Para apreciar la compatibilidad de estas medidas con el Tratado, hay que señalar que las medidas de ayuda en cuestión en realidad precedieron a las recapitalizaciones de la empresa de 1994 a 1997 -que no representan más que el pago diferido de la ayuda que contenían- y que corresponden principalmente a la financiación desmesurada de la empresa por Crédit Lyonnais durante su período de crecimiento acelerado, 1992-1994. Ahora bien, como ya se ha mencionado, la única base de excepción posible para las medidas de ayuda examinadas es la excepción prevista en la letra c) del apartado 3 del artículo 87 del Tratado, es decir, que las ayudas en cuestión sean ayudas de salvamento y reestructuración.
(96) En el caso que nos ocupa, las ayudas a Stardust, lejos de utilizarse para reestructurar la empresa, tuvieron como efecto principal acelerar su crecimiento y aumentar su control de cuotas de mercado. Según el plan de empresa elaborado por el asesor ACA en octubre de 1993 y presentado por las autoridades a la Comisión en el presente procedimiento, el objetivo consistía en hacer de Stardust el líder del mercado europeo del pequeño crucero. Este plan consideraba el crecimiento de 1993-1994 como el período de "despegue" de la empresa, al que seguiría un período sostenido de crecimiento a partir de 1995. Esto suponía que la flota pasara de 218 barcos en 1993 a 355 en 1996, junto con un aumento de su valor y su capacidad unitaria, la distribución de cientos de embarcaciones en estaciones situadas en las grandes zonas turísticas mundiales -las Antillas, Polinesia, el Mediterráneo y el Océano Índico- para una clientela principalmente europea y americana y cuyo objetivo era conseguir un volumen de negocios de más de 300 millones de francos en 1996, frente a los aproximadamente 50 millones en 1992. El plan de octubre de 1993 no tiene, por tanto, las características de un plan de reestructuración, que implica un período de austeridad con el fin de permitir el saneamiento interno de la empresa y de atenuar las distorsiones de la competencia causadas por las ayudas. Por el contrario, se trata de un ambicioso plan de crecimiento para hacer de esta PYME uno de los líderes mundiales del sector de la náutica de recreo.
(97) De los elementos precedentes se desprende que las ayudas concedidas por Crédit Lyonnais durante este período de crecimiento mediante financiaciones de alto riesgo que se materializaron posteriormente a partir de finales de 1994 por Crédit Lyonnais y el CDR mediante recapitalizaciones por las razones expuestas, no pueden considerarse como ayudas a la reestructuración o de salvamento de Stardust. Por el contrario, estas ayudas tuvieron un efecto distorsionador máximo puesto que contemplaban el crecimiento acelerado de la empresa mediante la compra de sus competidores y el aumento de sus cuotas de mercado, lo que le permitió cuadruplicar su volumen de negocios de 1992 a 1994.
(98) De ello se desprende que las ayudas en cuestión, ilegales por no haber sido notificadas, tampoco pueden considerarse compatibles con el mercado común.
ii) Compatibilidad de las ayudas adoptadas en el marco de las medidas de recapitalización de la empresa y financiación de activos por el CDR después de la separación de Stardust en la estructura de disociación
(99) Las autoridades señalaron a la Comisión el inicio del proceso de vuelta a la rentabilidad de la empresa y al equilibrio de la explotación previsto para el ejercicio 1997-1998. Destacaron que las operaciones de reestructuración iniciadas por la nueva dirección de la empresa creada por el CDR en 1995 comenzaban a surtir efecto. Presentaron a la Comisión las medidas de reestructuración aplicadas por la dirección para que la empresa recuperara la rentabilidad a partir de 1997-1998 y en las que se habían basado para elegir el comprador.
(100) Los argumentos de las autoridades suscitan los siguientes comentarios de la Comisión. Antes que nada, hay que tener en cuenta que, aparte de las dudas que pesan sobre las condiciones que rodean la última recapitalización, indisociable del nivel de la oferta de precio hecha por el comprador, en las condiciones de procedimiento ya señaladas, la Comisión reconoce que la gestión de este expediente por parte del CDR parece haber respondido a criterios de gestión para tratar las consecuencias de los compromisos poco acertados asumidos por Crédit Lyonnais y limitar las pérdidas a cargo del Estado. El coste considerable de esta operación para el Estado parece ser imputable esencialmente a la gestión poco acertada de este expediente por parte de Crédit Lyonnais durante los años anteriores a la separación de la empresa en la estructura de disociación.
(101) Como ya indicó anteriormente en la evaluación del carácter de ayudas de las medidas en cuestión, la Comisión considera, en efecto, que el hecho generador de las ayudas a examen no es tanto la acción del CDR como tal como el apoyo poco acertado prestado por Crédit Lyonnais a la empresa antes de su separación en la estructura de disociación: efectivamente, las ayudas se comprometieron mucho antes de que el Estado tuviera que saldar sus pérdidas en la operación por medio del CDR. Al igual que en el caso de una medida de ayudas en forma de una garantía, el hecho generador de la medida de ayuda no es el acto de pago por el Estado -en el caso de una garantía, el ejercicio de ésta - sino el acto mismo que lo origina- en el caso de la garantía, su concesión. El hecho de que la Comisión evaluara las ayudas in fine concedidas a Stardust por los costes de recapitalización y la operación de compra de activos, principalmente vencidos al CDR, no puede, pues, suprimir el carácter de ayudas de las ayudas financieras anteriormente concedidas a Stardust por Crédit Lyonnais. Como acaba de señalarse, esta ayuda concedida por el grupo Crédit Lyonnais había alcanzado un nivel poco razonable, que superaba considerablemente la totalidad del balance de la empresa, antes incluso de la transferencia de Stardust al CDR.
(102) El CDR se encontró así una situación tan comprometida que el saldo financiero de la separación de Stardust en la estructura de disociación, según todos los indicios, sólo podía ser muy negativo, aunque el procedimiento de privatización fuera abierto, transparente y no discriminatorio. Las ayudas incluidas en esta contribución desmedida sólo se han saldado muy parcialmente por Crédit Lyonnais, en la recapitalización de 1994 -44,3 millones de francos, lo que representa menos del 10 % del total de las ayudas- dado que se retrasó la liquidación financiera de esta operación y se imputó directamente a cargo del Estado, en el marco del mecanismo de disociación transfiriendo al CDR los activos no productivos del banco. Hay, pues, que constatar un desfase importante en el tiempo entre el período en que comenzaron a concederse las ayudas, antes de 1995, y la comprobación final en 1997 de las pérdidas que permitían saldar la operación y determinar el importe exacto de ayudas contenido en las medidas llevadas a cabo por Crédit Lyonnais.
(103) Por lo tanto, las medidas de recapitalización y compra de activos de riesgo llevadas a cabo por el CDR en favor de la empresa no deberían evaluarse, en el caso que nos ocupa, según el plan de reestructuración establecido por la nueva dirección de la empresa en febrero de 1996 sino, al igual que la recapitalización de 1994, en el contexto en el que, en realidad, se concedieron las ayudas inicialmente a Stardust, especialmente durante los años 1992, 1993 y 1994. Ahora bien, así como acabamos de demostrar, esta primera recapitalización de 1994 no reúne las condiciones para que sea considerada compatible con el interés común. Y por consiguiente, tampoco las ayudas diferidas a cargo del CDR.
(104) Además, también hay que tener en cuenta que las autoridades no presentaron a la Comisión ningún plan de reestructuración elaborado a principios de 1995 que permitiera examinar la compatibilidad con el Tratado de la recapitalización de abril de 1995, por un importe de 112 millones de francos. En su respuesta de 9 de febrero de 1998, se limitaron a presentar una justificación a posteriori de las medidas adoptadas en su momento por la nueva dirección de la empresa. El plan de reestructuración que presentaron en su carta a la Comisión én el marco del presente procedimiento es posterior y data de febrero de 1996. De estos elementos se desprende que las medidas de reestructuración se adoptaron tarde, en un contexto muy diferente, en este caso concreto, de la concesión de las ayudas desde comienzos de los años noventa, por Crédit Lyonnais, que permitieron hacer de esta pequeña empresa uno de los líderes del sector de la náutica recreativa, como sigue siendo, incluso después de las medidas de reestructuración en cuestión.
(105) Como complemento, las autoridades enviaron a la Comisión en su carta de 2 de junio de 1999 un documento sin fecha, presentado como plan de reestructuración aplicado a partir del verano de 1995. No obstante, resulta evidente, habida cuenta de los datos presentados, que se trata de un documento posterior a 1995. Este plan destaca las medidas adoptadas para restablecer la viabilidad de la empresa. Sin embargo, tampoco permite afirmar que las ayudas concedidas a la empresa sean compatibles con el Tratado, ya que la estrategia presentada prevé mayor presencia en Europa y un fuerte crecimiento de la empresa y no prevé ninguna medida para reducir el carácter distorsionador de las ayudas a la empresa.
(106) Con carácter subsidiario, aunque la evaluación de la compatibilidad de las ayudas concedidas por el CDR se hiciera independientemente del contexto previo a 1995 en el que se concedieron en realidad, en el que normalmente deberían evaluarse las ayudas [aunque el pago se haya efectuado en varios tramos(16)], la Comisión examinó, sin embargo, si éstas no podrían considerarse compatibles con el mercado común.
(107) Hay que señalar que, según el plan de empresa de febrero de 1996 presentado por las autoridades a la Comisión que, según ellas, sirvió de base a las recapitalizaciones subsiguientes, la empresa debía reposicionarse en su actividad básica, es decir, las prestaciones de alquileres de crucero en embarcaciones sin tripulación: estaba previsto un fuerte crecimiento de esta última actividad, como parte de una estrategia denominada de salida "hacia arriba", en la que la flota de embarcaciones sin tripulación debía pasar de 189 unidades a finales de 1994 a 264 a finales de 1996. Como contrapartida, las otras actividades de la empresa debían reducirse. Este plan preveía una reducción sensible de las inmovilizaciones de la empresa y de su volumen de negocios, que, de 1995 a 1997, debía pasar de 208 a 162 millones, es decir una reducción de casi un 22 %. La actividad más afectada era la venta de barcos, que se reducía de 175 a 63 millones de francos. Por el contrario, la actividad más rentable, el alquiler de embarcaciones sin tripulación, debía aumentar muy sensiblemente, de 44 a 99 millones de francos. De modo que el volumen de negocios de la empresa en 1997, después de esta reducción de la actividad, ha seguido siendo alrededor de 2,5 veces superior a su nivel de 1992, mientras que las ayudas de Crédit Lyonnais a Stardust se concedieron en realidad desde comienzos del período (véase la sección V).
(108) Durante todo el período en el que se concedieron las ayudas, a pesar de las medidas tardías de reestructuración y reducción de actividad que se adoptaron, éstas permitieron un enorme crecimiento de la actividad de Stardust. Crecimiento que, como muestra una nota de las autoridades francesas de 8 de junio de 1999, le permitió un desarrollo de su volumen de negocios mucho más rápido que el de sus dos principales competidores: Moorings, que se mantuvo estable durante el período y Sunsail, que duplicó su volumen de negocios durante el período, o sea un aumento sensiblemente inferior al de Stardust. Este resultado de Stardust en ese período, habida cuenta de que se trataba de una sociedad poco rentable y mal administrada, se explica principalmente por el importe excepcionalmente elevado de ayudas que recibió. Sin estas ayudas, la empresa habría sido liquidada después de actualizar su situación real mediante la auditoría de finales de 1994 y habría desaparecido del mercado.
(109) Este plan, incluso suponiendo que permita restaurar la viabilidad de la empresa y limitar las ayudas al mínimo estricto, vistos los importes considerables de ayuda en cuestión, que alcanzaron casi el triple del volumen de negocios anual de la empresa de 1995-1996, no podía, pues, ser compatible con las normas existentes en materia de ayudas de reestructuración, que prevén contrapartidas que atenúen para los competidores las distorsiones de competencia causadas por las ayudas. Todo indica que las medidas de reestructuración adoptadas tardíamente han sido estrictamente necesarias para restaurar la viabilidad de la empresa, especialmente limitando las inmovilizaciones y los riesgos en la actividad de venta de embarcaciones. En modo alguno parece que hayan ido más allá de lo estrictamente necesario ni que contuvieran elementos destinados a constituir una medida de compensación de los competidores por las distorsiones causadas por las ayudas en el corazón estratégico de la actividad de la empresa, el alquiler de embarcaciones sin tripulación.
(110) Este plan ambicioso para volver a centrarse en la actividad de alquiler de embarcaciones sin tripulación se ejecutó con bastante fidelidad. Según los últimos datos comunicados por las autoridades francesas, el número de semanas anuales de alquiler facturadas por la empresa para las embarcaciones sin tripulación pasó de 1890 en el ejercicio 1993 a 2794 en el ejercicio 1995-1996 y 3971 en el ejercicio 1997-1998, y el objetivo fijado para 1999 es de 4800 semanas, es decir una actividad en volumen en este segmento multiplicada por 2,5 con relación a 1993. En todo el período a examen (1992-1997), durante el cual Crédit Lyonnais comenzó a conceder ayudas a la empresa para acelerar su desarrollo, el volumen de negocios de Stardust pasó de 53 millones de francos a aproximadamente 135 millones.
(111) En el caso que nos ocupa, los competidores franceses y europeos de Stardust, especialmente los que cuentan con mucha presencia en la misma actividad de alquiler de cruceros en embarcaciones sin tripulación, no podían realmente encontrar ninguna compensación significativa en este plan sino que, por el contrario, sufrieron un perjuicio a causa de las ayudas concedidas a la empresa para volver a concentrarse en esta actividad principal, en la que experimenta un crecimiento muy rápido. Como, por otra parte se ha señalado, la clientela de Stardust tiene un origen geográfico diversificado puesto que un 44 % de la misma es europea (excluyendo a Francia), un 14 % francesa y el resto procede del resto del mundo, principalmente los Estados Unidos. Estos datos confirman la sensibilidad de las medidas adoptadas en favor de Stardust y su efecto potencial sobre la competencia, no sólo en Francia sino también en el resto de la Comunidad. Así pues, en lugar de presentar contrapartidas que redujeran las distorsiones causadas por las ayudas, las medidas de reestructuración adoptadas por la nueva dirección de la empresa con el apoyo de sus accionistas produjeron en realidad, gracias a las ayudas concedidas, un crecimiento muy fuerte de la actividad de Stardust en la actividad estratégica en la que había vuelto a centrarse.
(112) Como consecuencia, hay que concluir de este examen subsidiario que las medidas de ayuda concedidas por el CDR a Stardust en 1995-1997, aunque podrían examinarse a posteriori sobre la base del plan de febrero de 1996, no cumplen los criterios previstos por las Directrices sobre ayudas de reestructuración de las empresas en crisis.
(113) Por consiguiente, las ayudas a la empresa no pueden ser declaradas compatibles con el interés común.
VIII
CONCLUSIONES
(114) Las medidas de apoyo en forma de financiaciones y garantías bancarias concedidas por el Estado a la empresa Stardust por medio del grupo Crédit Lyonnais y luego del CDR contienen elementos de ayuda y son ilegales, al no haber sido notificadas. Estos elementos de ayudas se tradujeron en financiaciones a fondo perdido en forma de una recapitalización por Crédit Lyonnais y luego mediante un anticipo en cuenta corriente, y de recapitalizaciones por renuncia de créditos del accionista que le sucedió, el CDR, después de la separación de Stardust en la estructura de disociación en 1995. Las ayudas en cuestión ascienden, en valor no actualizado, a un importe total nominal de 496,2 millones de francos. Su valor actualizado a 31 de octubre de 1994 es de 450,4 millones.
(115) La única excepción posible para tales ayudas, prevista en la letra c) del apartado 3 del artículo 87, no puede aplicarse ya que no se trata de ayudas de reestructuración sino de ayudas que, en el contexto en el que se concedieron, tienen por objeto acompañar y permitir el crecimiento rápido de una empresa, por añadidura, no rentable, de manera que han tenido un efecto distorsionador incompatible con el interés común.
(116) Además, Stardust se privatizó en condiciones de procedimiento que no tenían el carácter abierto, transparente y no discriminatorio requerido, que permitiesen eliminar toda presunción de ayuda y determinar un precio de mercado. La Comisión señala que la determinación de dicho precio puede incluir elementos de riesgo fuera de balance, por lo que la denuncia presentada por un competidor que ofreció al CDR un precio de un valor nominal superior al de la oferta del comprador de Stardust no constituye, en sí, prueba suficiente para concluir la existencia de una ayuda al comprador en esta transacción. Habida cuenta de estos elementos fuera de balance y de las incertidumbres correspondientes al valor de mercado real de la empresa que habría podido ponerse de manifiesto tras un procedimiento abierto, transparente y no discriminatorio, la Comisión no encuentra, en definitiva, elementos de ayuda suplementaria a la empresa o a su comprador en esta transacción de privatización.
(117) Visto el carácter incompatible de las ayudas en cuestión, deberán ser recuperadas por el Estado, ya sea directamente o a través del CDR, de cuyas pérdidas se hace cargo el Estado, por el mecanismo de garantía del préstamo subordinado del Établissement Public de Financement et de Restructuration (EPFR). Estas modalidades de recuperación se aplican también a los 44,3 millones de francos de ayudas inyectadas en Stardust por Crédit Lyonnais en octubre de 1994. Crédit Lyonnais ya fue indemnizado en el momento de la transferencia de Stardust a la estructura de disociación por las pérdidas generadas por esta operación y corresponde, pues, al Estado, que asume la carga final, recuperar las ayudas concedidas a Stardust. Cualquier recuperación de este importe de 44,3 millones de francos por Crédit Lyonnais sería contraria a la obligación de limitar a lo estrictamente necesario las ayudas al banco, dentro de su plan de reestructuración. Dado que el plan aprobado por la Comisión en mayo de 1998 no prevé tales recursos suplementarios procedentes de empresas como Stardust, a las que el banco, en su caso, hubiera concedido ayudas, Crédit Lyonnais no podría beneficiarse de esta recuperación.
(118) El cálculo y la recuperación de las ayudas a Stardust no afectan al importe de las ayudas a Crédit Lyonnais autorizadas por las Decisiones de la Comisión 95/547/CE, de 25 de septiembre de 1996, y 98/490/CE: el importe de ayudas autorizado no sufre ningún cambio. Cualquier posible aumento o disminución de las ayudas efectivas a Crédit Lyonnais debido a las ayudas deducidas a Stardust y su recuperación por el CDR carece de validez sobre el importe autorizado por la Comisión en su Decisión 98/490/CE relativa a las ayudas concedidas por Francia a Crédit Lyonnais, que tiene en cuenta, como se explica en dicha Decisión(17), la incertidumbre sobre el importe de las ayudas a Crédit Lyonnais: en efecto, las ayudas en cuestión concedidas a Stardust, inferiores a 500 millones de francos en importe no actualizado, no cuestionan el margen de incertidumbre y de cautela de 45000 millones de francos franceses considerado por la Comisión en su Decisión 98/490/CE. Del mismo modo, en la lógica de la Decisión 98/490/CE, que también tiene en cuenta la obligación de viabilidad del banco y la limitación de las ayudas a lo estrictamente necesario, no se modifican las obligaciones del Estado miembro relativas a las contrapartidas exigidas de venta de activos y cierre de actividades del banco.
HA ADOPTADO LA PRESENTE DECISIÓN:
Artículo 1
Las ampliaciones de capital de Stardust Marine de 44,3 millones de francos franceses efectuadas por Altus Finance en octubre de 1994, de 112 millones por el CDR en abril de 1995, el anticipo en cuenta corriente del CDR de 127,5 millones de francos franceses de julio de 1995 a junio de 1996, las recapitalizaciones de 250,5 millones de francos en junio de 1996 y de 89 millones en junio de 1997 por el CDR constituyen ayudas estatales según lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 87 del Tratado. Estas medidas, por un valor total actualizado a 31 de octubre de 1994 de 450,4 millones de francos franceses, no pueden declararse compatibles con el mercado común según lo dispuesto en los apartados 2 y 3 del artículo 87 del Tratado ni con los apartados 2 y 3 del artículo 61 del Acuerdo sobre el EEE.
Artículo 2
Francia exigirá a Stardust la restitución al Estado o al CDR de los 450,4 millones de francos franceses correspondiente a las ayudas contenidas en las medidas en cuestión, en valor actualizado a 31 de octubre de 1994. Se añadirán los intereses calculados sobre este importe, a partir de esta fecha, al tipo de interés de referencia establecido por la Comisión para el cálculo del equivalente neto de subvención de las ayudas en Francia.
Artículo 3
Francia informará a la Comisión en un plazo de dos meses a partir de la notificación de la presente Decisión de las medidas adoptadas para darle cumplimiento.
Artículo 4,
El destinatario de la presente Decisión será la República Francesa.
Hecho en Bruselas, el 8 de septiembre de 1999.

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