Document ID: 31988D0283

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DECISIÓN DE LA COMISIÓN
de 3 de febrero de 1988
relativa a la ayuda del Gobierno francés a la Sociedad Pechiney que produce principalmente aluminio
(El texto en lengua francesa es el único auténtico)
(88/283/CEE)
LA COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS,
Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea y, en particular, el párrafo primero del apartado 2 de su artículo 93,
Habiendo emplazado a los interesados, conforme a las disposiciones de dicho artículo, para que presenten sus observaciones, y vistas estas observaciones,
Considerando lo que sigue:
I
Por carta de 24 de octubre de 1983 dirigida a la Representación Permanente de Francia, la Comisión informó al Gobierno francés que, según las informaciones de que disponía, la Sociedad Pechiney, que produce principalmente aluminio, había emprendido una amplia acción de reestructuración y racionalización de sus actividades.
Dado que la empresa fue nacionalizada en 1982 y que durante los años anteriores fue deficitaria, la Comisión consideró que Pechiney no podía llevar a cabo su plan de reestructuración sin intervención del Estado, lo cual constituiría, por lo tanto, una ayuda en el sentido del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE.
En consecuencia, se invitó al Gobierno francés a notificar, con arreglo a las disposiciones del apartado 3 del artículo 93 del Tratado CEE, cualquier intervención en favor de Pechiney en un plazo de quince días hábiles a partir de la fecha de dicha carta.
Al no recibir respuesta a su carta de 24 de octubre de 1983, el 25 de noviembre de 1983 la Comisión envió un télex al Gobierno francés en el que comunicaba a las autoridades francesas que si no recibía respuesta antes del 15 de diciembre de 1983, se vería obligada a iniciar el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 93 del Tratado CEE respecto de las ayudas relacionadas con las medidas de reestructuración de Pechiney.
Dado que no recibió respuesta por parte del Gobierno francés, el 17 de abril de 1984, la Comisión decidió iniciar el procedimiento del apartado 2 del artículo 93 del Tratado CEE respecto de las ayudas de 4 800 millones de FF otorgados a Pechiney en forma de aportación de capital y de préstamos participativos.
La Comisión consideró que era sumamente difícil que la empresa obtuviera los 16 mil millones de FF necesarios para realizar un programa de inversiones, ya fuera mediante recursos propios o mediante préstamos. Por lo tanto, la concesión por parte del Estado de una suma de 4 800 millones de FF en forma de aportación de capital y de préstamos participativos parecía contener elementos de ayuda, contemplados en el apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE, que podían falsear la competencia. Por carta de 3 de mayo de 1984, la Comisión emplazó al Gobierno francés para que presentase sus observaciones.
El 30 de abril de 1985, el Gobierno francés informó a la Comisión sobre una ayuda concedida en 1984 a la empresa Cegedur, productora de productos de aluminio. Resultó que Cegedur formaba parte del grupo Pechiney, siendo responsable de todas las actividades de transformación del aluminio del grupo, salvo las de embalaje. Esta ayuda se concedió en forma de préstamo del Fonds Industriel de Modernisation (FIM), por un importe de 80 millones de FF con destino a una inversión de 143,1 millones de FF realizada por la empresa en 1984-1985 con objeto de introducir nuevas tecnologías de transformación del aluminio.
Por la Decisión 85/378/CEE (1), la Comisión precisó a las autoridades francesas que la concesión de préstamos del FIM constituía una ayuda en el sentido del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CEE, condicionando la concesión de estos préstamos a la obligación de comunicar a la Comisión, en la fase de proyecto, todos los casos significativos anteriores a dicha Decisión de la Comisión. Además, la Comisión precisó que estos últimos casos de concesión constituían ayudas ilegales, que podían ser objeto de petición de reembolso.
Estos préstamos se concedían con un interés del 9,25 % durante un plazo máximo de diez años y llevaban aparejado un plazo de carencia que podía llegar a dos años. Están dirigidos a apoyar las inversiones de carácter innovador y, en particular, aquellas que implican la instalación de máquinas y equipos de alta tecnología, así como el desarrollo de la burótica y la biotecnología.
Tras estudiar esta ayuda sobre la base del análisis de mercado de los productos considerados, y teniendo en cuenta las informaciones suministradas por las autoridades francesas, el 18 de diciembre de 1985, la Comisión decidió iniciar el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 93 del Tratado CEE contra la ayuda constituida por el préstamo de 80 millones de FF concedido por el FIM a Cegedur. Habida cuenta de los excedentes existentes en el sector de los semiproductos de aluminio a escala comunitaria, del hecho de que la empresa exporta fuera de Francia cerca de la mitad de su volumen de negocio y de que, según las informaciones existentes, la inversión beneficiaria implica una modernización de los medios de producción, la Comisión estimó que la ayuda era incompatible con el mercado común y no podría beneficiarse de las excepciones previstas en los apartados 2 y 3 del artículo 92 del Tratado CEE. Por carta de 29 de enero de 1986, la Comisión emplazó al Gobierno francés para que le presentase sus observaciones.
II
Haciendo abstracción de la nota informativa, enviada por las autoridades francesas el 19 de abril de 1984, en la que se hacía referencia exclusivamente a la Directiva 80/723/CEE de la Comisión, y recibida inmediatamente después del inicio del procedimiento, el Gobierno francés respondió por primera vez a la carta de la Comisión de 3 de mayo de 1984 relativa al primer procedimiento, mediante carta de su Representación Permanente de 15 de octubre de 1984. El Gobierno francés subrayó que las aportaciones de fondos propios (3 350 millones de FF entre 1982 y 1984) del Estado accionista a Pechiney constituyen una ayuda normal del accionista en el contexto de crisis del mercado del aluminio y del esfuerzo de racionalización emprendido por Pechiney.
En efecto, el grupo inició un importante programa de reestructuración de sus actividades tradicionales, desarrollando su acción en terrenos de alto nivel tecnológico. Sus acciones de adaptación a la evolución del mercado son comparadas a las realizadas por las demás empresas del sector y, por lo tanto, no pueden distorsionar las reglas normales de la competencia. Estas breves observaciones se complementan con distintas notas enviadas mediante cartas de la Representación Permanente de Francia, fechadas el 18 de abril de 1985, 14 de abril de 1986, 18 de mayo de 1987 y 16 de julio de 1987, en respuesta a las peticiones de la Comisión para obtener todos los detalles del plan de reestructuración. Sólo a partir de sus últimas notas extensas pudo la Comisión valorar todas las intervenciones del Estado, así como las consecuencias sectoriales del plan de reestructuración y de sus inversiones.
En su carta de 18 de mayo de 1987, el Gobierno francés resumía su opinión sobre las intervenciones públicas a favor de la Sociedad Pechiney:
- En 1982, el grupo Pechiney se encontraba debilitado debido a las profundas dificultades que afrontaban sus actividades en los sectores llamados de base (siderurgia, química, metalurgia de la fase anterior del proceso productivo de metales no ferrosos). Entonces emprendió un programa caracterizado por la salida de las actividades del sector acero y química, por una racionalización y reestructuración parcial de sus tradicionales actividades de la fase anterior del proceso productivo, y por una reorientación hacia los mercados de los semiproductos o de « especialidades ». Este programa se apoyaba en un esfuerzo de inversión en Francia dirigido a la remodelación de sus instalaciones de producción, y en el extranjero, y principalmente fuera de Europa, para garantizar su abastecimiento a largo plazo en productos básicos. Estas medidas dieron sus frutos ya que Pechiney, después de las fuertes pérdidas de 1981 y 1982, volvió a tener beneficios desde 1984.
- Hay que destacar particularmente la intensidad de las medidas de reestructuración adoptadas por Pechiney: esta reestructuración se tradujo en numerosos cierres de fábricas y reducciones de la producción, numerosas supresiones de puestos de trabajo y un importante impacto económico en varias regiones francesas que ya estaban en dificultades o desfavorecidas. Una parte considerable de los recursos del grupo se dedicó a financiar estas reestructuraciones.
- El grupo recurrió en forma equilibrada a los medios de autofinanciación del grupo, a sus accionistas y a su capacidad de endeudamiento. De esta manera volvió a una situación de equilibrio, por encima de los inevitables ciclos coyunturales que caracterizan el mercado de metales no ferrosos. Esta recuperación se intensifica debido al éxito de la introducción del grupo en Bolsa, mediante la emisión de certificados de inversión.
- La financiación del grupo se realizó con arreglo a la lógica de mercado. El volumen de los nuevos préstamos otorgados a Pechiney por la Comunidad financiera internacional es buena prueba de ello: la firma del grupo siempre ha gozado de la confianza de los bancos franceses y extranjeros, a pesar de sus dificultades pasajeras y de la importancia de sus inversiones.
Por su parte, el Estado francés ha obrado respecto a Pechiney conforme a la lógica de un accionista clásico: apoyó a la empresa en una fase de dificultades económicas, esperando el pago de dividendos a partir de 1985 y con ocasión de la apertura del capital de Pechiney al público en 1985 y 1986. Hay que destacar que las inyecciones de capital a Pechiney por el Estado no estaban asignadas a fines específicos sino que cubrían todos los objetivos del plan.
En relación con el procedimiento iniciado respecto al préstamo del FIM a Cegedur, el Gobierno francés respondió mediante carta de 22 de mayo de 1986, completada con una nota sobre la reestructuración de la empresa y su relación con el programa de reestructuración de Pechiney. Esta nota se envió por carta de 19 de diciembre de 1986.
Las autoridades francesas comunicaron a la Comisión que, según ésta, la concesión de este préstamo a Cegedur parece totalmente compatible con el mercado común, ya que ha contribuido al desarrollo de las tecnologías innovadoras en medida justificada por el interés europeo. La introducción de las innovaciones utilizadas para la adecuación de los procesos de fabricación no ha supuesto un aumento global de la capacidad productiva de la empresa.
Las inversiones con carácter innovador, que son el único objeto del FIM, van acompañadas de un amplio programa de reestructuración, que se traduce en progresivos cierres de instalaciones y una reducción de personal. Se registra una estabilidad global de la capacidad productiva de la empresa durante el período en que se realizaron las inversiones, a cuya financiación contribuyó el FIM.
Respecto a las partes del mercado correspondientes a los distintos productos en cuestión que la empresa ocupa en países comunitarios, se puede señalar que el mercado es estable y que las partes de los mercados pertenecientes a Cegedur experimentan una ligera disminución.
Como resultado de la consulta a los terceros interesados en relación con los procedimientos en cuestión, los Gobiernos de tres Estados miembros, así como una federación industrial y una empresa competidora, presentaron sus observaciones.
III
Las informaciones obtenidas a través de los informes anuales del grupo y de notas procedentes del Gobierno francés en el marco de ambos procedimientos y de las reuniones bilaterales celebradas a este respecto proporcionaron una imagen global y completa de la reestructuración del grupo Pechiney y de las repercusiones sobre el comercio intracomunitario de los productos considerados.
El grupo, que estaba nacionalizado en febrero de 1982, momento en el que atravesaba por dificultades de carácter coyuntural y estructural, emprendió de hecho, a partir de ese año, una importante acción de reestructuración y racionalización. En el primer trimestre de 1982, las actividades siderúrgicas deficitarias (Ugine Aciers) pasaron a ser controladas por Sacilor. Como consecuencia de los acuerdos con Sacilor se produjeron pérdidas por un valor aproximado de 800 millones de FF. Las actividades siderúrgicas suponían un 6 % del volumen de negocio consolidado en 1981.
En mayo de 1983, Pechiney se separó de su división química. Las actividades deficitarias de PCUK se repartieron entre Elf-Aquitaine, Rhône-Poulenc, DCF-Chimie y Entreprise Minière et Chimique. Pareció indispensable, desde el punto de vista jurídico y económico, mejorar previamente el patrimonio neto de la sociedad PCUK. Por lo tanto, se benefició de una ampliación de capital por parte del Estado de 2 830 millones de FF, de los cuales 748 millones de FF pasaron a través de Pechiney. En consecuencia, esta cesión no supuso a Pechiney ningún gasto de tesorería. Las actividades químicas representaban el 22 % del volumen de negocio consolidado del grupo en 1982.
En julio de 1983, Pechiney elaboró junto con los poderes públicos un plan de saneamiento que comprendía las siguientes orientaciones estratégicas:
- Tras el cese de las actividades siderúrgicas y químicas, Pechiney debía concentrar sus esfuerzos en la producción de metales, materiales y bienes intermedios.
- Su objetivo era consolidar sus « puntos fuertes », es decir, los terrenos en los que cuenta con posiciones mundiales, tecnológicas y comerciales. Se haría un esfuerzo particular en el sector del aluminio, que suponía cerca del 60 % del volumen total de negocio, principalmente con objeto de recuperar la competitividad de la electrólisis francesa, implantarse en países en los que el grupo puede disponer a largo plazo de energía muy competitiva (proyecto Quebec), y realizar una política activa de investigación y desarrollo.
- Se sanearían las actividades en peligro mediante un importante esfuerzo inversor.
- Por otra parte, se insistiría en el desarrollo de los sectores basados en las tecnologías del futuro en los que Pechiney tenía más posibilidades de éxito: esta política permitiría completar y renovar la gama de productos del grupo.
- Finalmente, era importante que Pechiney continuara su política de expansión industrial y comercial en el extranjero, teniendo en cuenta el carácter internacional de la mayoría de sus mercados.
(1) DO no L 216 de 13. 8. 1985, p. 12.
Este plan estratégico exigió un esfuerzo extraordinario en materia de inversiones. En efecto, la proporción de las inversiones en el volumen de negocio aumentó del 6 % en los años 1980 y 1981 a una media del 13 % durante el período 1982 a 1986. Entre 1982 y 1986 se invirtieron más de 21 mil millones de FF, de los cuales 14 mil millones de FF se destinaron directamente a cubrir los objetivos del plan. Las demás inversiones se destinaron a inversiones financieras, adquisición de los derechos de utilización de electricidad nuclear a EDF, inversiones realizadas por las sociedades segregadas del grupo antes de 1985 y gastos iniciales surgidos con ocasión de la financiación de las inversiones en las fábricas de electrólisis de aluminio de Tomago (Australia) y Bécancour (Canadá). Las inversiones materiales de 14 mil millones de FF se repartieron de la siguiente manera: fase anterior del aluminio, 52 %; primera transformación del aluminio, 15 %; segunda transformación del aluminio, 5 %; electrotermia nuclear, 12 %; metalurgia fina y nuevos materiales, 4 %; elementos turbomotores, 7 %. Casi la mitad de estas inversiones se ha realizado fuera de Francia.
Sin dejar de reconocer que se debe valorar con prudencia la capacidad productiva, los datos suministrados por las autoridades francesas permiten, sin embargo, seguir con detalle los importantes movimientos que se produjeron en el período 1982 a 1986: Pechiney redujo la capacidad consolidada de producción de alúmina en la Comunidad en 300 000 toneladas (- 14 %); la de aluminio bruto en 150 000 toneladas (- 18 %); la de primera transformación de aluminio en 55 000 toneladas (- 8 %, por lo tanto, - 3 % por lo que respecta a los laminados templados y - 29 % por lo que respecta a los hilados templados); la de segunda transformación de aluminio aumentó ligeramente durante dicho período; la capacidad de transformación de cobre disminuyó cerca del 15 %; la de las aleaciones de hierro se mantuvo en general; el incremento de capacidad productiva en el terreno de la metalurgia fina afectó al sector nuclear y en el terreno de los nuevos materiales se debió sobre todo al crecimiento externo. Según el Gobierno francés, los únicos incrementos de capacidad productiva se han producido en sectores en los que el mercado se desarrolla con regularidad. Además, las informaciones recibidas incluyen también precisiones sobre los futuros cierres de instalaciones productivas en los sectores de aluminio bruto y de aleaciones de hierro.
Las reducciones de la capacidad productiva que ya se han realizado han supuesto el cierre de varios establecimientos, en total diez hasta finales de 1986. La mayor parte de estos establecimientos estaban situados en zonas desfavorecidas. Las supresiones de puestos de trabajo realizadas en Francia por Pechiney entre 1982 y 1986 suponen un total de 9 900 puestos de trabajo. Ciertas importantes dificultades sociales y regionales hicieron que los planes de reclasificación del personal (jubilaciones anticipadas, traslados dentro del grupo, formación, etc.) y la reconversión de los grupos de puestos de trabajo desfavorecidos fueran indispensables. Estos programas de reconversión fueron realizados por una filial creada a estos efectos, de la Sofipe, para implantar nuevas actividades mediante la creación de pequeñas y medianas industrias prestando su asesoramiento, así como ayudas de tipo financiero. Durante el período 1983 a 1986, la Sofite prestó 93,7 millones de FF a 74 proyectos de inversión que supusieron la creación de 1 719 puestos de trabajo en los grupos de empleo desfavorecidos. En conjunto, los costes de reestructuración soportados por Pechiney durante este período ascienden a 2 400 millones de FF.
El conjunto de las necesidades económicas del grupo, que durante los años 1983 a 1986 ascendía a 27 000 millones de FF, incluía, además de las inversiones de 21 000 millones de FF y los costes de reestructuración de 2 400 millones de FF, el incremento del fondo de operaciones en 2 700 millones de FF y los dividendos de los accionistas en 650 millones de FF. Estos recursos se obtuvieron de la siguiente manera: un margen bruto de autofinanciación de 8 300 millones de FF; cesiones de activos por un importe de 6 500 millones de FF; ampliaciones de capital público por un importe de 5 600 millones de FF; capital privado por un importe de 1,700 millones de FF; aportaciones de préstamos participativos, 1,700 millones de FF; un crecimiento de los préstamos concedidos a largo plazo por importe de 3 400 millones de FF.
Las aportaciones del sector público se especifican de manera más detallada. El Estado aportó directamente a Pechiney para la reestructuración de su sociedad dotaciones de capital por importe de 500 millones de FF en 1972, 700 millones de FF en 1983 y 2 150 millones de FF en 1984. En 1982, la Société française de participations industrielles (SFPI), creada tras la nacionalización de cinco grupos industriales, participó en el capital suscribiendo 1 500 millones de FF. La constitución de la SFPI se realizó mediante una aportación conjunta de 3 000 millones de FF por parte del Estado, en forma de títulos de las sociedades nacionalizadas y por parte de un conjunto de bancos públicos, en metálico. El Estado tenía el 50,1 % de las acciones de la SFPI y los bancos el 49,9 %. Por lo tanto, la SFPI constituía una sociedad bajo control directo del Estado. En 1986, en el marco de la política de privatización, se consideró oportuno proceder a la disolución de la SFPI, devolviendo a cada socio la parte de los títulos correspondientes a su participación de capital. De esta forma los bancos, algunos de los cuales acaban de ser privatizados, ostentan hoy el 7,3 % del capital social de Pechiney.
En 1983, el Estado aportó también 748 millones de FF procedentes de sus fondos propios a Pechiney, que suscribió una cantidad igual del capital de PCUK. Esta transacción era indispensable para no complicar jurídicamente la operación del reparto de activos de PCUK.
En consecuencia, el total de las aportaciones públicas en el capital social de la Sociedad Pechiney entre 1982 y 1984 ascendía a 5 598 millones de FF. El 27 de julio de 1982 ciertos bancos nacionales públicos aportaron un préstamo participativo de 400 millones de FF, con un tipo de interés medio del 9,5 % durante 15 años y con un interés variable complementario calculado en función de los resultados consolidados del grupo. El tipo de interés efectivo soportado por Pechiney fue del 13,5 % en 1985 y del 9,65 % en 1986.
El 14 de julio de 1983, el Crédit National concedió un préstamo participativo de 1 070 millones de FF con un interés medio fijo de 7,5 % durante 15 años y un interés variable complementario calculado en función de los resultados consolidados del grupo a partir de 1987. El tipo de interés efectivo soportado por Pechiney entre 1984 y 1986 fue del 6 %.
El 22 de diciembre de 1983 la Caisse de Dépôts et Consignations concedió un préstamo participativo de 200 millones de FF con un tipo de interés fijo del 0,1 % y un interés variable complementario calculado en función de los dividendos distribuidos por Pechiney. El tipo de interés efectivo soportado por Pechiney en 1986 fue de 5,4 %.
El préstamo FIM concedido en 1984 a Cegedur tenía una duración de diez años, un plazo de carencia de dos años y un tipo de interés del 9,25 %.
El grupo Pechiney gozó también de ayudas de Estado con carácter regional por un importe de 15,6 millones de FF durante el período de 1982 a 1986 para sus inversiones en Dives (Calvados), Voreppe (Isère) y Vaudières (Meurthe et Moselle) y, por otra parte, contó igualmente con distintos apoyos y participaciones del Estado en el marco de sus programas de investigación y desarrollo. La media anual para el período 1982 a 1986, expresada en francos constantes 1986, de estos apoyos se establece en 14 millones de FF.
Por último, hay que destacar que el grupo, desde el segundo semestre de 1983, volvió a una situación de superávit que mejoraba casi permanentemente y que permitió el pago de dividendos a partir del ejercicio 1984.
IV
Todas las intervenciones del sector público en forma de adquisiciones de participación, préstamos participativos y préstamos FIM realizadas entre 1982 y 1984 como apoyo al plan de saneamiento pueden contener elementos de ayudas de Estado en el sentido del apartado 1 del artículo 92 del Tratado.
En su posición adoptada en septiembre de 1984 en relación con la aplicación de los artículos 92 y 93 a las adquisiciones públicas de participaciones, la Comisión estableció que hay ayudas de Estado cuando se produce una aportación de capital nuevo en circunstancias que no serían aceptables para un inversor privado que operase en las condiciones normales de una economía de mercado. Más concretamente, cuando la situación económica de la empresa y, en particular, la estructura y el volumen de endeudamiento no permiten de forma justificada esperar un rendimiento normal de los capitales invertidos en un plazo razonable, y cuando la empresa, por el mero hecho de su margen de autofinanciación, no está en condiciones de obtener en el mercado de capitales los medios económicos necesarios para efectuar un programa de inversión.
En 1982, la situación económica del grupo era muy precaria: las pérdidas, el endeudamiento y el margen bruto de autofinanciación negativo eran, respectivamente del 16 %, 53 % y 4 % del volumen de negocio. En ese momento, era muy dudoso que un inversor privado estuviese dispuesto a aportar 7 000 millones de FF para sanear dicha empresa.
Tampoco cabe suponer que una empresa privada hubiera podido vender una rama tan deficitaria y endeudada como PCUK (en 1982 PCUK tenía deudas por importe de 4 000 millones de FF y sus pérdidas totalizaban 1 500 millones de FF), sin que esto supusiera ningún gasto de tesorería. Hay que recordar que esta separación de la filial química costó 2 830 millones de FF al Estado francés.
La existencia de un elemento de ayuda en las adquisiciones públicas de participaciones puede verse reforzada por el hecho de que, el 21 de mayo de 1985, con motivo de la asamblea general extraordinaria, los accionistas de la Sociedad Pechiney (en ese momento pública al 100 %) aprobaron una reducción del capital social por un importe de 4 739 millones de FF, reduciendo de forma equivalente el número de acciones. Por otra parte, al valorar la extensión del elemento de ayuda en estas aportaciones de capital, hay que tener en cuenta que la empresa pudo volver a tener superávit rápidamente.
Después de las inyecciones de capital por importe de 5 598 millones de FF entre 1982 y 1984, el capital social sólo aumentó en 943 millones de FF, respecto a los cuales sólo se podía esperar una retribución normal una vez que el plan de saneamiento se hubiese realizado por completo. Por otra parte, los demás aumentos del capital social (5 598 millones de FF menos 943 millones) contribuyeron a compensar las pérdidas acumuladas sin producir remuneración. Como mucho, esta parte mayoritaria de las aportaciones de capital puede ser considerada como una subvención.
El hecho de que los bancos públicos, a través de la SFPI, hayan aportado parte de las dotaciones de capital no modifica la conclusión de que todas las adquisiciones públicas de participaciones contienen elementos de ayuda en el sentido del apartado 1 del artículo 92.
Los préstamos participativos y el préstamo del FIM contienen también elementos de ayuda en el sentido del apartado 1 del artículo 92, ya que los tipos efectivos soportados por Pechiney durante los años 1983 a 1986 eran inferiores a los tipos del mercado en Francia. En efecto, el tipo de referencia en Francia que corresponde al tipo aplicado por el Crédit National a los préstamos industriales evolucionó entre el principio de 1983 y finales de 1986 desde el 16,25 % al 9,25 %. Igualmente, las medidas regionales y las medidas de investigación y desarrollo constituían ayudas, ya que constituyen casos concretos de aplicación de los regímenes de ayuda aprobados o notificados a la Comisión.
Considerando que la compensación de las pérdidas acumuladas mediante la reducción del número de acciones corresponde a una subvención, la intensidad de las ayudas medida en equivalente neto de subvención puede ser estimada en un 16 % (14,6 % de capital, 1,4 % de préstamos bonificados y 0,03 % de primas regionales) que debe ser considerado como un máximo ya que, gracias al éxito de la reestructuración, el valor de las acciones públicas aumentó considerablemente por encima del valor nominal de 100 FF por acción.
En consecuencia, todas las intervenciones públicas contienen elementos de ayuda en el sentido del apartado 1 del artículo 92 del Tratado. En efecto, estas ayudas concedidas a la Sociedad Pechiney permiten a la empresa beneficiaria descargarse de una parte considerable del coste de las inversiones que normalmente tendría que soportar.
Los productos del sector de metales no ferrosos, que son los principales productos considerados, son objeto de una corriente de intercambios entre los Estados miembros. En 1986, el comercio intracomunitario representó 860 080 toneladas de productos semiacabados de aluminio y 711 051 toneladas de productos semiacabados de cobre de los cuales, respectivamente, el 19 % y el 25 % representaban exportaciones francesas a otros Estados miembros. El grupo Pechiney, que es uno de los principales productores de productos de metales no ferrosos en Europa (por ejemplo, en 1985 el 32 % de la producción comunitaria de alumino bruto, el 21 % de aluminio laminado y el 11 % de alumino de extrusión), vende más del 50 % de su producción fuera de Francia, teniendo sus principales mercados en la Comunidad. También hay que recordar que a partir del año 1981, la industria mundial y comunitaria de metales no ferrosos entró en una crisis profunda y estructural que se caracterizaba por una débil demanda, precios bajos e importantes excedentes. En consecuencia, los intercambios entre Estados miembros pueden, por su propia naturaleza, verse afectados por las medidas consideradas en el sentido del apartado 1 del artículo 92.
El apartado 3 del artículo 92 enumera las ayudas que pueden ser compatibles con el mercado común. La compatibilidad con el Tratado debe ser determinada en el ámbito de la Comunidad y no exclusivamente en el de un Estado miembro. Con objeto de garantizar el buen funcionamiento del mercado común, y teniendo en cuenta los principios de la letra f) del artículo 3 del Tratado, las excepciones recogidas en el apartado 3 del artículo 92 se deben interpretar restrictivamente cuando se examina un régimen de ayudas o un caso individual de aplicación.
En particular, sólo serán aplicables cuando la Comisión esté en condiciones de establecer que, sin dicha ayuda, el juego de fuerzas del mercado no le permitiría obtener por sí mismo que el futuro beneficiario de la ayuda adoptase una actitud que pudiera contribuir a la consecución de uno de los objetivos comprendidos en estas excepciones.
Por lo que respecta a las excepciones previstas en la letra a) del apartado 3 del artículo 92, relativas a las ayudas destinadas a favorecer el desarrollo de determinadas regiones, cabe considerar que las regiones desfavorecidas en Francia no tienen un nivel de vida anormalmente bajo ni existe una grave situación de desempleo conforme a lo establecido en la letra a).
Por lo que respecta a las excepciones de la letra b) del apartado 3 del artículo 92, es evidente que la ayuda no se destina a promover la realización de un proyecto importante de interés europeo común o a poner remedio a una grave perturbación en la economía francesa.
Por lo que respecta a las excepciones previstas en la letra c) del apartado 3 del artículo 92 para las ayudas destinadas a facilitar el desarrollo de determinadas actividades o de determinadas regiones económicas, siempre que no alteren las condiciones de los intercambios en forma contraria al interés común, cabe distinguir entre las implicaciones sectoriales y regionales de dichas ayudas.
Desde el punto de vista sectorial, la Comisión puede considerar compatibles con el mercado común las ayudas a la reestructuración o conversión conforme a los siguientes criterios (1):
a) Las ayudas sectoriales se deben limitar a aquellos casos en los que la situación de la industria afectada lo exija con objeto de superar una crisis estructural o coyuntural; al restaurar la viabilidad de las empresas, las ayudas no deben tender a preservar la situación existente o a aplazar las decisiones y modificaciones irreversibles.
Pechiney representa por sí misma toda la industria del alumino bruto en Francia y la mayor parte del alumino transformado. Asimismo, en muchas de sus restantes actividades, Pechiney es el principal productor francés. La mayor parte de estas actividades se vieron afectadas por una crisis estructural y coyuntural en 1982. En esta época, Pechiney emprendió un amplio esfuerzo de reestructuración y racionalización que reinstauró de forma rápida la viabilidad. Los resultados del grupo Pechiney confirman esta conclusión.
b) Sin embargo, dado que los ajustes requieren cierto tiempo, es normal aceptar que los recursos se utilicen para aliviar los costes sociales y económicos de la modificación en ciertas circunstancias y bajo estrictas condiciones.
Las autoridades francesas indicaron que una parte sustancial de la intervención pública se concedió con intención de contribuir a cubrir los costes relacionados con las supresiones de puestos de trabajo.
(1) Véase el octavo informe sobre la política de competencia, punto 176.
c) Las ayudas deben ser regresivas y estar claramente relacionadas con la reestructuración del sector en cuestión, a menos que se concedan para períodos relativamente cortos.
Las ayudas relacionadas con el plan de reestructuración y saneamiento sólo se recibieron durante los tres primeros años. A partir de 1985, Pechiney recurrió a su margen de autofinanciación y a fuentes externas.
d) La intensidad de las ayudas debe estar en proporción con la de los problemas que se pretende resolver, de forma que se reduzcan al mínimo las distorsiones provocadas por las ayudas en el juego de la competencia.
Sobre la base del programa de inversiones y de los costes de racionalización relacionados con el plan de saneamiento, la Comisión pudo comprobar que las ayudas eran necesarias para permitir la reestructuración técnica considerada válida y que, además, la reestructuración financiera era condición previa para dicha reestructuración técnica y que también se limitaba a las implicaciones económicas de dicha reestructuración técnica. Por lo tanto, la Comisión pudo comprobar que la intensidad de las ayudas (máximo del 16 %) estaba en proporción con la amplitud de los problemas que se pretendía resolver y que dichas ayudas, por su forma e intensidad, no podían producir distorsiones inaceptables.
Sobre la base de la evolución de los intercambios intracomunitarios de los productos en cuestión, y en particular de la parte de Pechiney en estos intercambios, la Comisión pudo comprobar que las ayudas no produjeron un incremento de la parte de la empresa respecto a los semiproductos de aluminio y, en particular, a los productos de laminado templado sobre los que versaban casi todas las observaciones de los terceros interesados.
e) No se deben transferir de un Estado miembro a otro los problemas industriales y el desempleo.
Mediante el cierre de varios establecimientos y las distintas concentraciones y reducciones de producción en los sectores en los que existían problemas de excedentes a nivel comunitario (cobre, primera transformación de aluminio, aleaciones de hierro), Pechiney contribuyó a solucionar los problemas sectoriales en la industria de los metales no ferrosos de la Comunidad.
En conclusión, las ayudas a la reestructuración concedidas a la sociedad Pechiney supusieron el saneamiento definitivo de la empresa y, mediante los elementos de dicha reestructuración, contribuyeron a sanear los problemas estructurales en el sector de los metales no ferrosos a nivel comunitario. Por estos motivos, y teniendo en cuenta la intensidad y la forma de las ayudas, la Comisión comprobó que las ayudas a la reestructuración facilitaban el desarrollo del sector a nivel comunitario, sin alterar por ello las condiciones de los intercambios en medida contraria al interés común.
A nivel regional, una parte de las ayudas se destinó a los esfuerzos de conversión de las zonas de empleo desfavorecidas afectadas por las operaciones de reestructuración realizadas por el grupo. Casi todas estas zonas figuran en la lista de zonas admisibles al régimen de ayudas francesas con carácter regional. Los casos, poco numerosos, de las ayudas regionales a la inversión concedidas a favor del grupo están incluidos en el régimen de ayuda aprobado por Francia.
En vista de todo lo anterior, cabe considerar que las ayudas a la reestructuración, concedidas a la sociedad Pechiney en forma de adquisiciones de participaciones o de préstamos participativos, pueden beneficiarse de las excepciones previstas en la letra c) del apartado 3 del artículo 92 del Tratado.
El préstamo FIM de 80 millones de FF concedido a la filial Cegedur puede también gozar de esta misma excepción, ya que el FIM sólo retuvo, sobre un total de 645 millones de FF, los 143 millones de FF correspondientes a inversiones realmente innovadoras. En efecto, era la primera vez que se utilizaba en todo el mundo el horno de fusión, implantado en 1985 en el sector de los laminados templados en Neuf-Brisach, por lo que respecta a la automatización y a la pérdida de energía calorífica. También en este sector, desde 1985, entró en servicio un cilindro laminador fino capaz de alcanzar una velocidad excepcional y con tolerancias de espesor de algunas micras.
Sin embargo, según la Comisión, la cuantía y la intensidad de las ayudas, aunque estén en proporción con la amplitud de los problemas que se pretende resolver, alcanzan un nivel importante y deben ser suficientes para garantizar al grupo una autonomía financiera total en un futuro próximo. El carácter cíclico de los mercados puede, sin embargo, modificar la situación actual y nada permite excluir que en el futuro otras ayudas puedan alterar las condiciones de los intercambios en medida contraria al interés común. Por lo tanto, es necesario asegurarse de que, al menos durante un período de tres años, los poderes públicos no concederán al grupo Pechiney ninguna ayuda, y en particular ninguna ayuda destinada a financiar inversiones que puedan aumentar la producción de la empresa en el sector de los metales no ferrosos.
Con objeto de que la Comisión pueda velar por el buen funcionamiento del mercado común, parece necesaria la elaboración de un informe anual durante este período, referido a la actividad industrial y comercial de Pechiney.
Para alcanzar los objetivos de la presente Decisión, además habrá que informar a la Comisión de los proyectos de ayudas distintas de las anteriormente mencionadas, que puedan constituir casos concretos de aplicación de los regímenes de ayudas generales y regionales aprobados por la Comisión, HA ADOPTADO LA PRESENTE DECISIÓN:
Artículo 1
La Comisión no plantea objeciones con respecto a las ayudas concedidas al grupo Pechiney en forma de dotaciones de capital (5 598 millones de FF), de préstamos participativos (1 670 millones de FF) y de préstamo del FIM (80 millones de FF) concedidos a éste entre 1982 y 1984 en el marco de su recuperación, siempre que:
1. El Gobierno francés se abstenga, hasta el 31 de diciembre de 1990, de conceder cualquier ayuda, incluidas las aplicaciones individuales de los regímenes de ayuda ya aprobados por la Comisión, que pueda contribuir a un aumento de la capacidad de producción de Pechiney en todas las ramas de los metales no ferrosos.
2. El Gobierno francés notifique a la Comisión hasta el 31 de diciembre de 1990, en aplicación del apartado 3 del artículo 93 del Tratado, todo proyecto de ayuda al grupo Pechiney distinto de los referidos anteriormente y bajo cualquier tipo de forma, incluidas las aplicaciones individuales de los regímenes de ayuda ya aprobados por la Comisión y las adquisiciones públicas de participaciones.
3. El Gobierno francés comunique a la Comisión, para cada uno de los años 1987, 1988, 1989 y 1990 un informe anual que contenga las cifras anuales en volumen de las capacidades instaladas, de las producciones y de las exportaciones intracomunitarias por producto, realizadas por el grupo tanto a nivel francés como comunitario. Estas informaciones se comunicarán a la Comisión durante el primer trimestre del año siguiente al año de referencia.
Artículo 2
El Gobierno francés informará a la Comisión, dentro de los dos meses siguientes a la notificación de la presente Decisión, acerca de las medidas que adopte en cumplimiento de la misma.
Artículo 3
La destinataria de la presente Decisión será la República Francesa.
Hecha en Bruselas, el 3 de febrero de 1988.

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