Document ID: 32005D0313

DECISIÓN DE LA COMISIÓN
de 16 de marzo de 2004
relativa a la ayuda que Italia tiene previsto aplicar contra la crisis del cultivo del melocotón en el Piamonte
[notificada con el número C(2004) 473]
(El texto en lengua italiana es el único auténtico)
(2005/313/CE)
LA COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS,
Visto el Tratado constitutivo de las Comunidades Europeas y, en particular, su artículo 88, apartado 2, primer párrafo,
Previa invitación a los interesados a presentar observaciones de conformidad con lo dispuesto en el citado artículo,
Considerando lo siguiente:
I. PROCEDIMIENTO
(1)
Por carta de 20 de septiembre de 2002, registrada el 25 de septiembre de 2002, la Representación permanente de Italia ante la Unión Europea notificó a la Comisión una ayuda destinada a remediar la crisis del cultivo del melocotón en el Piamonte.
(2)
Por cartas de 10 de abril de 2003, registrada el 15 de abril de 2003, y de 7 de agosto de 2003, registrada el 8 de agosto de 2003, la Representación permanente de Italia ante la Unión Europea transmitió a la Comisión las informaciones complementarias por ella solicitadas a las autoridades italianas mediante cartas de 13 de noviembre de 2002 y 5 de junio de 2003.
(3)
Por carta de 2 de octubre de 2003 la Comisión comunicó a Italia su decisión de incoar el procedimiento previsto en el artículo 88, apartado 2, del Tratado respecto de tales ayudas.
(4)
La decisión de la Comisión de incoar el procedimiento fue publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea (1). La Comisión invitó a los interesados a presentar observaciones sobre dicha ayuda.
(5)
La Comisión no ha recibido de los interesados observaciones al respecto.
II. DESCRIPCIÓN
(6)
La medida en cuestión se presentó tras las inclemencias climáticas, y en particular las granizadas, que se registraron en el Piamonte en 2002 y que produjeron daños en las cosechas de melocotones y nectarinas. En principio se destinaba a financiar la retirada del mercado de 6 000 t de fruta (melocotones y nectarinas) para la elaboración de compost. A juicio de las autoridades italianas, la medida podría haberse acogido a la excepción prevista en el artículo 87, apartado 2, letra b), del Tratado.
(7)
Las operaciones de retirada se efectuaron los días 25, 26, 27 y 30 de septiembre de 2002 por un total de 204,16 t de melocotones (valor: 18 782 EUR) y 977,94 t de nectarinas (valor: 89 970,48 EUR). En total, pues, se retiraron 1 182,10 t de fruta. Con una aportación de 0,092 EUR por kg retirado, la dotación de la medida ascendía a 108 752 EUR.
(8)
Conforme a la notificación, los productores interesados en la medida, pertenecientes a la asociación Asprofrut (2), habían registrado, a causa de las inclemencias arriba señaladas, pérdidas superiores al 30 % de la producción media histórica.
(9)
La producción media regional del último trienio había ascendido globalmente a 144 692 t (86 059 t de melocotones y 58 633 t de nectarinas).
(10)
De las informaciones enviadas en la notificación se desprende que el recurso a la ayuda estatal estaría motivado por los siguientes factores:
-
el Reglamento (CE) no 2200/96 del Consejo, de 28 de octubre de 1996, por el que se establece la organización común de mercados en el sector de las frutas y hortalizas (3), dispone, para cada campaña, un porcentaje máximo de retirada del 10 % de los productos comercializados por las diferentes organizaciones de productores, con un margen de rebasamiento del 3 % a condición de que se respete la media del 10 % para un período de tres años,
-
las organizaciones de productores ya habían recurrido al margen de rebasamiento de tres puntos dentro de los límites autorizados.
III. INCOACIÓN DEL PROCEDIMIENTO PREVISTO EN EL ARTÍCULO 88, APARTADO 2, DEL TRATADO
(11)
La Comisión incoó el procedimiento del artículo 88, apartado 2, del Tratado ya que alimentaba dudas sobre la compatibilidad del régimen con el mercado común.
(12)
El primer motivo de duda por parte de la Comisión respecto a la compatibilidad de la ayuda con el mercado común se basa en el hecho de que, conforme a las informaciones transmitidas por las autoridades italianas a lo largo del intercambio de correspondencia con la Comisión, se desprendía con mayor claridad que el factor generador de la situación de crisis había dejado de ser un fenómeno meteorológico y, por el contrario, dependía de la evolución desfavorable del comercio, o dicho de otro modo, se trataba de un parámetro que se inscribe en los riesgos comunes relacionados con el ejercicio de las actividades agrícolas (sirva de ejemplo que, en su carta de 7 de agosto de 2003, las autoridades italianas declaraban que la situación de crisis se debía más a los mercados que a una disminución de la producción; por otra parte, la pérdida se había calculado en cuanto a facturación y no a producción; véase el considerando 13).
(13)
El segundo motivo de duda por parte de la Comisión respecto a la compatibilidad de la ayuda con el mercado común se basa en el hecho de que las autoridades italianas, tras señalar una pérdida en relación con una producción media histórica, reconocían que las pérdidas se habían calculado de acuerdo con la facturación de las empresas, mientras que el punto 11.3 de las Directrices comunitarias sobre ayudas estatales al sector agrario (en lo sucesivo, «las Directrices») (4), en el que se basa la evaluación de las ayudas destinadas a indemnizar a los agricultores por pérdidas causadas por condiciones atmosféricas adversas, describe un método de cálculo de las pérdidas que se refiere a las pérdidas de producción (el factor «precio» se toma únicamente en consideración una vez determinada la pérdida en relación con la producción).
(14)
El tercer motivo de duda por parte de la Comisión respecto a la compatibilidad de la ayuda con el mercado común se basa en el hecho de que, conforme a las estimaciones ofrecidas por las autoridades italianas, la producción media de melocotones y nectarinas se preveía en 2002 superior a la de los tres años anteriores, mientras que con arreglo al punto 11.3.1 de las Directrices, la ayuda se autoriza sólo si el daño alcanza el 20 % de la producción normal en las zonas desfavorecidas y el 30 % en las zonas restantes (como se señala en el considerando 9, la producción media regional de los tres años anteriores a los sucesos indicados había ascendido a 144 692 t en total: 86 059 t de melocotones y 58 633 t de nectarinas; para el año 2002 se estimaba en 147 300 t: 86 300 t de melocotones y 61 000 t de nectarinas).
(15)
El cuarto motivo de duda por parte de la Comisión respecto a la compatibilidad de la ayuda con el mercado común se basa en la elección de los años que sirvieron para determinar la producción normal de un año a efectos del cálculo de la pérdida sufrida. Con arreglo al punto 11.3.2 de las Directrices, la producción bruta de un año normal debe calcularse haciendo un promedio de la producción bruta de los tres años anteriores, excluyéndose los años en los que se hubieran pagado compensaciones como consecuencia de otras condiciones climáticas adversas. Ahora bien, las autoridades italianas calcularon la pérdida sufrida en relación con los tres años anteriores al de los fenómenos atmosféricos arriba mencionados, mientras que, como admitían ellas mismas, aunque es cierto que no se había concedido ninguna indemnización concreta a los sectores del melocotón y la nectarina, las explotaciones productoras de estos dos tipos de fruta habían obtenido de todos modos, a lo largo de los tres años en cuestión, bonificaciones de intereses sobre empréstitos concedidos para la indemnización de los daños sufridos por dichos fenómenos que representaban al menos el 35 % de la producción bruta comercializable. Ante estas informaciones resultaba difícil imaginar que los cultivos de melocotones y nectarinas hubieran escapado a condiciones climáticas que habían afectado al conjunto de la explotación y, como corolario, que un agricultor cuya explotación se había visto afectada en su totalidad, hubiera podido beneficiarse de una ayuda para todos sus cultivos excepto para los de melocotón y nectarina.
(16)
El quinto motivo de duda por parte de la Comisión respecto a la compatibilidad de la ayuda con el mercado común se refiere a la idoneidad del método de cálculo de las ayudas. Para calcular la cuantía de la ayuda que había de hacerse efectiva (0,092 EUR por kg), las autoridades italianas únicamente habían utilizado de hecho el promedio de los precios del mercado de septiembre de 2002 para los productos frescos acondicionados (0,5 EUR por kg de nectarinas y 0,45 EUR por kg de melocotones) y no el promedio de los precios de los tres años anteriores a los sucesos, con exclusión de todos los años en que se había pagado una compensación a raíz de fenómenos atmosféricos adversos, como exige el punto 11.3.2 de las Directrices. De acuerdo con las mismas autoridades, este método había de permitir evitar una compensación excesiva de las pérdidas padecidas por los agricultores, ya que el perjuicio se debía a la falta de ventas de los productos y que el precio de coste de un kg de producto podía estimarse en alrededor del 50 % del precio de mercado. En vista de estas informaciones, la Comisión no ha podido por menos de constatar que no se respetaba lo dispuesto en el punto 11.3.2 de las Directrices y concluir que la ayuda parecía encaminada a compensar no ya una pérdida de la producción sino una evolución desfavorable del mercado.
(17)
En este mismo sentido, la Comisión ha expresado reparos a la pertinencia de la base de cálculo de las ayudas dado que las autoridades italianas no habían aportado precisión alguna ni sobre la deducción de los gastos en que no había incurrido el agricultor a causa de las malas condiciones meteorológicas, ni sobre la de las cantidades eventualmente percibidas en concepto de pólizas de seguros y de las ayudas directas eventualmente percibidas, cuando tales deducciones están previstas en los puntos 11.3.2 y 11.3.6 de las Directrices.
(18)
El sexto motivo de duda por parte de la Comisión respecto a la compatibilidad de la ayuda con el mercado común se refiere a la observancia de lo dispuesto en el punto 11.3.8 de las Directrices, con arreglo al cual, cuando la ayuda está destinada a una organización de productores, su cuantía no debe superar la pérdida efectiva sufrida por el agricultor. La noción de pérdida real se ha puesto en tela de juicio habida cuenta de las dudas anteriormente expresadas (pérdida de facturación y no de producción, método de cálculo de las pérdidas no del todo fiable). Por otra parte, puesto que las autoridades italianas han señalado que la organización de productores habría pagado la ayuda íntegramente a los agricultores, tras deducir el importe de los costes en que ésta había incurrido, la Comisión, a falta de mayores precisiones, no ha podido determinar si los gastos en cuestión, cuya naturaleza no se había especificado, eran excesivos y si la ayuda pagada a la organización de productores interesada habría sido transferida a estos últimos proporcionalmente a las pérdidas por ellos sufridas.
(19)
El séptimo motivo de duda por parte de la Comisión respecto a la compatibilidad de la ayuda con el mercado común lo constituye la existencia de una presunta infracción de las normas que rigen la organización común de los mercados del sector de las frutas y hortalizas, instituidas por el Reglamento (CE) no 2200/96. Dado que de hecho las organizaciones de productores del Piamonte ya habían agotado las posibilidades de retirada previstas en dicho Reglamento (véase el considerando 10), la concesión de una ayuda estatal para retiradas que suponían un rebasamiento de las posibilidades establecidas habría sido contraria a las normas que rigen la organización común de mercados en el sector de las frutas y hortalizas y el correcto funcionamiento del mercado común se habría visto perturbado. Con arreglo al punto 3.2 de las Directrices, la Comisión no puede aprobar en ningún caso ayudas incompatibles con las normas que regulan una organización común de mercado, ni ayudas que entorpezcan el correcto funcionamiento de la misma.
(20)
Por último, a falta de información suficiente, la Comisión, no ha podido comprobar si la ayuda ya se había hecho efectiva o si era o no acumulable con otras ayudas que perseguían los mismos objetivos.
IV. OBSERVACIONES DE ITALIA
(21)
Por carta de 16 de enero de 2004, registrada el 19 de enero de 2004, la Representación Permanente de Italia ante la Unión Europea transmitió a la Comisión un escrito de las autoridades italianas en el que éstas comunicaban sus observaciones tras haberse incoado el procedimiento previsto en el artículo 88, apartado 2, del Tratado respecto a la ayuda en cuestión.
(22)
En lo tocante a la deducción de gastos en que no había incurrido el agricultor (véase el considerando 17), las autoridades italianas subrayaron que, por no tratarse de un problema de falta de producción, se habían llevado a cabo todas las fases de la cosecha y se había corrido con los costes correspondientes.
(23)
En relación con la necesidad de evitar una compensación excesiva de la pérdida sufrida (véanse los considerandos 15 y 16), las autoridades italianas han declarado que, al margen de lo inadecuado del método de cálculo utilizado, consideraban haber señalado mediante cifras que era sumamente improbable cualquier forma de compensación en exceso, haciendo hincapié además en que, ante la desproporción existente entre la cuantía de la ayuda y el precio de mercado utilizado y, puesto que el precio de coste corresponde a la mitad aproximadamente de dicho precio de mercado, era difícil pensar que las pérdidas del sector hubieran sido demasiado modestas como para conceder la ayuda.
(24)
Por lo que se refiere, por último, a la observancia de lo dispuesto en el punto 11.3.8 de las Directrices (véase el considerando 18), las autoridades italianas han declarado que la ayuda se habría distribuido en función del daño sufrido (determinado conforme a la cantidad entregada) por los miembros de la organización de productores y que velarían por que la parte de la ayuda retenida por la organización de productores se destinara a cubrir los costes reales en que ésta hubiera incurrido.
(25)
La carta enviada el 16 de enero de 2004 por la Representación Permanente de Italia ante la Unión Europea contiene asimismo una declaración de la organización de productores a la que iría destinada la ayuda (Asprofrut). En ella ésta afirma que la campaña de 2002 se vio ante especiales dificultades debido, en particular, a la evolución climática del mes de agosto en la región y a las inclemencias climáticas que se abatieron en el mismo período sobre los países de Europa central, donde se encuentran habitualmente sus clientes. Subraya igualmente haber solicitado a la Región, y haber obtenido de ella, la retirada del mercado de un producto no afectado por el granizo y conforme con las normas de comercialización comunitarias, pero cuya categoría se había reducido a la de producto industrial por el deterioro sufrido entre la fecha de presentación de la solicitud de retirada y el inicio de las operaciones de retirada propiamente dichas.
V. EVALUACIÓN DE LA AYUDA
(26)
De conformidad con el artículo 87, apartado 1, del Tratado, son incompatibles con el mercado común, en la medida en que afecten a los intercambios comerciales entre Estados miembros, las ayudas otorgadas por los Estados o mediante fondos estatales, bajo cualquier forma, que falseen o amenacen falsear la competencia, favoreciendo a determinadas empresas o producciones. La medida que nos ocupa corresponde a esta definición en tanto en que se refiere a determinadas producciones y puede incidir en los intercambios debido al puesto que Italia ocupa en estas producciones (en 2001 Italia fue el segundo productor de melocotones y el primero de nectarinas de la Unión).
(27)
Sin embargo, en los casos previstos en el artículo 87, apartados 2 y 3, del del Tratado, ciertas medidas pueden acogerse a excepciones y, por tanto, considerarse compatibles con el mercado común.
(28)
Sobre este caso concreto, las autoridades italianas habían señalado que los daños se debían a condiciones climáticas adversas.
(29)
Como ya se apunta en el considerando 12, el intercambio de correspondencia con las autoridades italianas había inducido a la Comisión a considerar que la situación de crisis no obedecía a condiciones climáticas sino a la evolución desfavorable del mercado, es decir, a un parámetro comprendido entre los riesgos normales del ejercicio de las actividades agrícolas.
(30)
Las observaciones enviadas por las autoridades italianas tras iniciarse el procedimiento previsto en el artículo 88, apartado 2, del Tratado no aportaban ningún elemento que permitiera considerar esta idea menos justificada. Al contrario, conforme a las observaciones de las autoridades italianas según las cuales, puesto que la crisis no se debía a un problema de falta de producción, todas las etapas de la recolección se habían llevado a acabo y, sobre todo, conforme a las explicaciones de la organización Asprofrut, que afirma haber solicitado a la Región, y obtenido de ella, la retirada del mercado de un producto no afectado por el granizo y conforme con las normas de comercialización comunitarias, pero de categoría reducida a la de producto industrial por el deterioro sufrido entre la fecha de presentación de la solicitud de retirada y el inicio de las operaciones de retirada propiamente dichas (véanse los considerandos 22 y 25), la Comisión no puede dejar de poner en duda la relación existente entre la operación de retirada en la que se afianza la ayuda y una pérdida de producción debida a inclemencias climáticas. La medida parece más bien vinculada a una evolución desfavorable del mercado, hecho éste que se inscribe en los riesgos normales del ejercicio de las actividades agrícolas.
(31)
Por lo que respecta a los reparos expresados en los considerandos 13, 14 y 15, todos ellos relativos a la falta de idoneidad del método de cálculo de las pérdidas, aunque la Comisión siguiera el planteamiento de las autoridades italianas en cuanto a indemnización por pérdidas provocadas por catástrofes naturales sin tener en cuenta las consideraciones desarrolladas en el considerando 30, no podría encontrar en las observaciones de dichas autoridades ninguna información que permitiera vislumbrar una justificación ni al empleo de un método de cálculo de las pérdidas basado en la facturación y no en la producción, ni a la elección de los años de referencia.
(32)
En lo relativo a la elección del método de cálculo, es preciso resaltar que, si bien el punto 11.3.2 de las Directrices prevé la posibilidad de adoptar un método diferente de cálculo de las pérdidas, tal método habrá de permitir determinar una pérdida de producción [véase el principio (5) según el cual «la Comisión puede aceptar otros métodos diferentes de cálculo de la producción normal, por ejemplo índices regionales de referencia, siempre que sean representativos y no se basen en rendimientos anormalmente altos»]. La referencia a la facturación no está, por tanto, justificada a la luz de lo dispuesto en el punto 11.3.2 de las Directrices.
(33)
La Comisión hace constar, por otra parte, que en su carta de 16 de enero de 2004, las autoridades italianas no aportan justificación alguna sobre la elección de los años de referencia utilizados para el cálculo de la pérdida sufrida, de igual modo que no aclaran cómo podía darse una pérdida de producción del 20 % y el 30 % si las estimaciones de la región apuntaban para el año 2002 a una producción superior a la de los tres años de referencia para el cálculo de las pérdidas.
(34)
A falta de esos extremos, la Comisión desconoce aún por qué las autoridades italianas han utilizado como punto de referencia años durante los cuales, como ellas mismas reconocen ciertas explotaciones de melocotones y nectarinas habían obtenido bonificaciones de intereses sobre empréstitos concedidos para la indemnización de daños debidos a inclemencias climáticas y que representaban por lo menos el 35 % de la producción bruta comercializable (como se observa en el considerando 15, es difícil imaginar que los cultivos de melocotones y nectarinas escaparan a condiciones climáticas que habían afectado al conjunto de la explotación y, como corolario, que un agricultor cuya explotación se había visto afectada en su totalidad, hubiera podido beneficiarse de una ayuda para todos sus cultivos excepto los de melocotón y nectarina). La Comisión desconoce, igualmente, cómo las autoridades italianas hayan podido justificar una pérdida del 20 % o el 30 % por razones meteorológicas cuando, además de que las estimaciones de producción para el año 2002 resultaban más favorable que las cifras relativas a los tres años utilizados como referencia, de las observaciones de la organización Asprofrut se desprende que los productos retirados no se habían visto afectados por el granizo, sino que su categoría había sido reducida a la de productos industriales por el deterioro sufrido entre la fecha de presentación de la solicitud de retirada y el inicio de las operaciones de retirada propiamente dichas (véase el considerando 31).
(35)
En estas circunstancias, aunque hubiese podido considerar válido el planteamiento seguido por las autoridades italianas en cuanto a indemnizaciones por pérdidas debidas a catástrofes naturales, la Comisión habría seguido albergando dudas de la pertinencia de las modalidades de cálculo del umbral de pérdida que da inicio al derecho de ayuda, del rebasamiento de dicho umbral y de la posibilidad de los productores de melocotones y nectarinas de acogerse a una ayuda con arreglo al punto 11.3 de las Directrices. De hecho, el recurso a la facturación (o dicho de otro modo, de un parámetro que se utiliza claramente con carácter secundario en los fenómenos meteorológicos) no hace sino confirmar lo constatado en el considerando 30, es decir, que la medida de retirada en que se sustenta la ayuda parece más bien relacionada con una evolución desfavorable del mercado la cual no es sino una situación normal de riesgo dentro de las actividades agrícolas.
(36)
En lo relativo a las dudas expresadas en el considerando 16 sobre la adecuación del método de cálculo de las ayudas, en su carta de 16 de enero de 2004, las autoridades italianas reconocían lo inadecuado del método mismo antes de resaltar que las cifras aportadas debían permitir a la Comisión comprobar que no podía producirse compensación excesiva de la pérdida sufrida. También en este caso, aunque la Comisión hubiese considerado válido el planteamiento de las autoridades italianas en cuanto a indemnización por pérdidas debidas a catástrofes naturales, ante la reconocida inadecuación del método de cálculo, no habría podido por menos de poner en duda la compatibilidad de la ayuda prevista con el mercado común.
(37)
El problema fundamental reside de nuevo, en realidad, en el hecho, declarado por las autoridades italianas, de que los perjuicios sufridos por las explotaciones afectadas es imputable a la falta de venta del producto (véase el considerando 16) y no la falta de producción del mismo (véase el considerando 30). Por consiguiente, la Comisión no puede sino albergar dudas, una vez más, de que la ayuda prevista sirva a fines que no son el de indemnizar la falta de ingresos debida a la evolución desfavorable del mercado, que se inscribe en los riesgos normales de las actividades agrícolas.
(38)
En cuanto a los reparos descritos en los considerandos 17 y 18 (adecuación de la base de cálculo de las ayudas una vez que las autoridades italianas no habían aportado precisión alguna sobre la deducción de gastos de los que no se había hecho cargo el agricultor por motivos climatológicos ni sobre la de las cantidades eventualmente percibidas en concepto de pólizas de seguros y de ayudas), la Comisión toma nota de que, en su carta de 16 de enero de 2004, las autoridades italianas se limitaron a precisar que de la ayuda que tienen previsto aplicar no deberían deducirse los costes de los que no se había cargo el agricultor ya que, por no tratarse de un problema de falta de producción, todas las fases del cultivo se habían llevado a cabo y se había corrido con todos los costes correspondientes.
(39)
Ante esta respuesta, la Comisión hace constar que, si bien se ha abordado la cuestión de la eventual deducción de gastos de los que no se habían hecho cargo los agricultores, no se ha explicado, por el contrario, la deducción de las ayudas directas o de cualquier otra cantidad en concepto de pólizas de seguros eventualmente recibidas. Aunque la Comisión hubiera podido considerar válido el planteamiento de las autoridades italianas ya señalado en varias ocasiones, esta falta de explicaciones en sí habría bastado para mantener las dudas que ya albergaba acerca de la incompatibilidad de la ayuda con el mercado común, porque no habría podido tener certeza del cumplimiento de todas las condiciones del punto 11.3 de las Directrices.
(40)
Por lo que se refiere las dudas evocadas en el considerando 18 anterior, relativas al cumplimiento del punto 11.3.8 de las Directrices, la Comisión toma nota de las puntualizaciones hechas por las autoridades italianas según las cuales la ayuda se habría distribuido con arreglo a los perjuicios sufridos (determinados en función de las cantidades entregadas) por los miembros de la organización de productores, y esas mismas autoridades habrían velado por que la parte de la ayuda retenida por la organización de productores se destinara a cubrir exclusivamente los costes reales en que había incurrido la misma. En vista de esta situación, aunque hubiera justificado el planteamiento seguido por las autoridades italianas arriba mencionado, la Comisión no habría podido por menos de recelar del cumplimiento de las disposiciones contenidas en el punto 11.3.8 de las Directrices, ya que las cantidades entregadas no habrían sido un factor objetivo de determinación de la pérdida sufrida porque las operaciones de retirada se referían a fruta no afectada por el granizo, sino de categoría reducida a la de producto industrial por el deterioro sufrido entre la fecha de presentación de la solicitud de retirada (véase el considerando 30) y el inicio de las operaciones de retirada propiamente dichas y porque, a falta de la información que se había solicitado, sobre la naturaleza de los gastos en que había incurrido la organización de productores Asprofrut, no se habría podido dar por cierto que esos costes no se hubieran valorado en exceso, lo que habría supuesto una ayuda al funcionamiento a favor de dicha organización.
(41)
Por lo que respecta a las dudas expresadas en el considerando 19, debidas a la existencia de una presunción de infracción de las normas que rigen la organización común de mercados en el sector de las frutas y hortalizas, establecidas en el Reglamento (CE) no 2200/96, la Comisión ha de subrayar que las autoridades italianas no han presentado argumento alguno que desmienta tal presunción. Vistas las circunstancias en que se efectuó la retirada, es decir, un momento en el cual las organizaciones de productores del Piamonte ya habían agotado las posibilidades de retirada previstas en el Reglamento arriba citado (véase el considerando 10), la Comisión ha de concluir que la concesión de una ayuda estatal para retiradas que supongan el rebasamiento de las posibilidades fijadas sería contrario a las normas que rigen la organización común de mercados en el sector de las frutas y hortalizas y que ello perturbaría el correcto funcionamiento del mercado común.
(42)
Por último, en lo relativo a la cuestión del pago de la ayuda y su eventual acumulación, la Comisión observa que en su carta de 16 de enero de 2004, las autoridades italianas explicaban que la ayuda no se había hecho efectiva y la organización de productores Asprofrut ha confirmado no haber recibido cantidad alguna. No se ha dado, sin embargo, respuesta sobre la posibilidad de acumular la ayuda a otras que persiguen los mismos fines. Ahora bien, una eventual acumulación podría llevar consigo una compensación excesiva de la pérdida y contravenir lo dispuesto en el punto 11.3 de las Directrices.
VI. CONCLUSIONES
(43)
Las anteriores consideraciones demuestran que la ayuda prevista a favor de la organización de productores Asprofrut para la operación de retirada de melocotones y nectarinas no puede entenderse destinada a compensar pérdidas debidas a fenómenos atmosféricos: por el contrario, ésta constituye un medio de indemnizar a ciertos productores por la falta de ingresos debida a una evolución desfavorable del mercado, la cual forma parte de los riesgos normales de las actividades agrícolas. Otorgar una ayuda a un riesgo normal de las actividades agrícolas equivale a conceder al beneficiario o beneficiarios una ayuda de funcionamiento incompatible con el mercado común.
(44)
Aunque hubiera sido posible considerar válido el planteamiento de las autoridades italianas en materia de indemnizaciones por pérdidas debidas a fenómenos climáticos, en las explicaciones dadas por esas autoridades sigue habiendo demasiadas ambigüedades como para que la Comisión se incline a pensar que la ayuda se concedería dentro del respeto de lo dispuesto en el punto 11.3 de las Directrices. Desde esta óptica la ayuda no habría podido acogerse ni a la excepción recogida en el artículo 87, apartado 2, letra b), del Tratado invocada por las autoridades italianas, ni a la excepción prevista en el artículo 87, apartado 3, letra c), ya que no habría contribuido a agilizar el desarrollo del sector. La ayuda, pues, habría sido incompatible con el mercado común.
(45)
Se mantiene, por último, la presunción de infracción de lo dispuesto en el Reglamento (CE) no 2200/96. Dado que la retirada se efectuó en un momento en el que se habían agotado las posibilidades de retirada para las organizaciones de productores en Piamonte, la concesión de una ayuda de financiación a una operación que trasciende los límites establecidos por un reglamento encaminado a regular los mercados de frutas y hortalizas a nivel europeo podría perturbar el correcto funcionamiento de estos últimos. Con arreglo al punto 3.2 de las Directrices, la Comisión no puede en ningún caso aprobar una ayuda incompatible con las normas que regulan una organización común de mercado o que podría interferir en el correcto funcionamiento de esta última. La ayuda ha de considerarse, pues, incompatible con el mercado común.
(46)
Puesto que la ayuda no se ha hecho efectiva, no será preciso que la Comisión imponga su recuperación.
HA ADOPTADO LA PRESENTE DECISIÓN:
Artículo 1
La ayuda estatal por importe de 108 752 EUR que Italia tiene previsto aplicar contra la crisis del cultivo del melocotón en la región del Piamonte es incompatible con el mercado común.
Por consiguiente, no podrá procederse a la aplicación de dicha ayuda.
Artículo 2
En el plazo de dos meses desde la notificación de la presente decisión, Italia comunicará a la Comisión las disposiciones adoptadas para su cumplimiento.
Artículo 3
El destinatario de la presente Decisión será la República Italiana.
Hecho en Bruselas, el 16 de marzo de 2004.

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