CELEX: 62003CC0398
Language: es
Date: 2004-09-23
Title: Conclusiones del Abogado General Kokott presentadas el 23 de septiembre de 2004. # E. Gavrielides Oy. # Petición de decisión prejudicial: Helsingin hallinto-oikeus - Finlandia. # Directiva 90/642/CEE - Contenidos máximos de residuos de plaguicidas - Hojas de vid. # Asunto C-398/03.

CONCLUSIONES DE LA ABOGADO GENERALSRA. JULIANE KOKOTTpresentadas el 23 de septiembre de 2004(1)
         Asunto C-398/03E. Gavrielides Oy(Petición de decisión prejudicial planteada por el Helsingin Hallinto‑oikeus)
            «Directiva 90/642/CEE  –  Fijación de los contenidos máximos de residuos de plaguicidas  –  Hojas de vid»
            
      
         
      
            I.
            Introducción 1.        La presente petición de decisión prejudicial trata de la interpretación de la Directiva 90/642/CEE, relativa a la fijación
      de los contenidos máximos de residuos de plaguicidas en productos vegetales 
         			(2)
         		 (en lo sucesivo, «Directiva 90/642»). El litigio principal seguido ante el Helsingin hallinto-oikeus (Tribunal de lo contencioso-administrativo
      de Helsinki) tiene por objeto un recurso presentado por un importador de hojas de vid contra dos resoluciones de la administración
      de aduanas finlandesa. Mediante dichas resoluciones se le prohibió la importación de hojas de vid, por el motivo de que éstas
      tenían un contenido de residuos de plaguicidas superior al máximo permitido. El Tribunal remitente se interesa por la aplicabilidad
      de la Directiva 90/642 a las hojas de vid.
      
      
      
            II.
             Marco legalA.
            Derecho comunitario 2.        El artículo 1, apartado 1, de la Directiva 90/642, en la versión dada por la Directiva 97/41/CE 
         			(3)
         		 (en lo sucesivo, «Directiva 97/41»), tiene el siguiente tenor:
      «La presente Directiva se aplicará a los productos que figuren en los grupos enumerados en la primera columna del Anexo I,
      de los que aparecen ejemplos en la segunda columna, en la medida en que los productos comprendidos en esos grupos o las partes
      de productos mencionadas en la tercera columna puedan contener determinados residuos de plaguicidas.
       La Directiva también se aplicará a esos mismos productos cuando hayan sido sometidos a procesos de desecación o transformación
      o cuando hayan sido incorporados en alimentos compuestos, en la medida en que puedan contener determinados residuos de plaguicidas.»
      
      
       3.        El artículo 3, apartado 1, de la Directiva, en la versión dada por la Directiva 97/41, tiene el siguiente tenor:
      «Los productos de los grupos, o, en su caso, las partes de productos, mencionados en el artículo 1 no podrán contener, a partir
      del momento en que sean puestos en circulación, contenidos de residuos de plaguicidas superiores a los establecidos en la
      lista del Anexo II. [...]»
      
      
       4.        El artículo 5 de la Directiva establece lo siguiente:
      «Los Estados miembros no podrán prohibir ni impedir la puesta en circulación en sus territorios de los productos contemplados
      en el artículo 1 por el hecho de que contengan residuos de plaguicidas, si la cantidad de estos residuos en los productos
      o en sus partes no sobrepase los contenidos máximos indicados en la lista mencionada en el artículo 1.»
      
      
       5.        El anexo I de la Directiva establece un listado de los grupos de productos y productos a los que resultan aplicables los contenidos
      máximos de plaguicidas. Dicho listado está estructurado en tres columnas. La primera columna lleva por título «Designación
      de los grupos»; la segunda columna, «Que incluyen los productos siguientes»; y la tercera columna, «Partes de los productos
      a las que se aplican los contenidos máximos de residuos».
      
      
       6.        En el anexo II de la Directiva se fijan, para los productos recogidos en el anexo I, los contenidos máximos de diversos plaguicidas
      en mg/kg.
      
      
       7.        Ni en el anexo I ni en el anexo II se mencionan expresamente las hojas de vid.
      
      
       8.        El anexo I de la Directiva incluye en la primera columna, entre otros, el grupo de productos «Bayas y frutas pequeñas». Para
      dicho grupo, la segunda columna cita, entre otros, «Uvas de mesa y de vinificación». En la primera columna del anexo I también
      figura como grupo de productos «Hojas y tallos tiernos», para el que la segunda columna cita como productos, entre otros,
      lechugas y similares, espinacas y tallos.
      
      
       9.        Con arreglo al anexo II de la Directiva, en la versión dada por las Directivas 98/82/CE 
         			(4)
         		 y 2000/42/CE 
         			(5)
         		, al grupo de productos «Hojas y tallos tiernos» se le asigna un contenido máximo de 0,05 mg/kg de clorpirifos y de 0,02 mg/kg
      de fenarimol. En relación con las uvas de mesa y de vinificación, el contenido máximo de clorpirifos asciende a 0,5 mg/kg,
      y el de fenarimol a 0,3 mg/kg.
      
      
      B.
            Derecho nacional 10.      La Decisión 896/99 del Ministerio de Comercio e Industria finlandés adaptó el Derecho interno a las disposiciones de la Directiva.
      Dicha Decisión tampoco contiene una regulación expresa para las hojas de vid. Por lo demás, transcribe las disposiciones de
      la Directiva relativas a los grupos de productos y los contenidos máximos correspondientes.
      
      
      
            III.
            Hechos y cuestiones prejudiciales 11.      La sociedad E. Gavrielides Oy (en lo sucesivo, «Gavrielides») quiso importar en Finlandia, en marzo de 2002, una partida de
      hojas de vid rellenas, y en julio de 2002, una partida de hojas de vid conservadas en salmuera.
      
      
       12.      El laboratorio de la administración de aduanas finlandesa llevó a cabo un análisis de los residuos de plaguicidas contenidos
      en dichos productos. El análisis arrojó un resultado de 0,28 mg/kg de clorpirifos en las hojas de vid rellenas, y de 0,11 mg/kg
      de clorpirifos y 0,14 mg/kg de fenarimol en las hojas de vid conservadas en salmuera.
      
      
       13.      Como consecuencia de dichos resultados, la administración de aduanas prohibió la importación, comercialización, oferta u otra
      enajenación de dichos productos mediante sendas resoluciones de 29 de julio de 2002 y de 12 de agosto de 2002 (en lo sucesivo,
      «resoluciones impugnadas»). Señaló que, para las hojas de vid, el nivel máximo permitido de clorpirifos es de 0,05 mg/kg,
      y el de fenarimol 0,02 mg/kg. Se remitió a los niveles máximos de plaguicidas regulados en la Decisión 896/99 del Ministerio
      de Comercio e Industria finlandés, que adapta el Derecho interno a la Directiva 90/642. Indicó que los niveles máximos señalados
      obedecen a la clasificación de las hojas de vid en el grupo de productos «Hojas y tallos tiernos». Afirmó que a las hojas
      de vid les resulta de aplicación el nivel máximo fijado para los tallos, que asciende a 0,05 mg/kg de clorpirifos y a 0,02 mg/kg
      de fenarimol.
      
      
       14.      Gavrielides solicitó ante el Tribunal remitente la anulación de las resoluciones impugnadas.
      
      
       15.      Mediante resolución de 22 de septiembre de 2003, el Tribunal remitente planteó al Tribunal de Justicia, con arreglo al artículo
      234 CE, las cuestiones prejudiciales siguientes:
      
      «1)
         ¿Debe interpretarse el artículo 1, apartado 1, de la Directiva 90/642/CEE del Consejo, de 27 de noviembre de 1990, relativa
            a la fijación de los contenidos máximos de residuos de plaguicidas en determinados productos de origen vegetal, incluidas
            las frutas y hortalizas, en su versión posteriormente modificada, en el sentido de que la Directiva se aplica a las hojas
            de la vid?
         
      
      
      2)
         ¿Debe interpretarse el anexo I de la Directiva en el sentido de que las hojas de la vid se clasifican en el grupo de productos
            “Hojas y tallos tiernos”y el anexo II en el sentido de que las hojas de la vid se clasifican en el epígrafe “Tallos ‑ Otros”?
         
      
      
      3)
         ¿En qué grupo de producto y en qué epígrafe deben clasificarse las hojas de la vid si no deben clasificarse en el apartado
            “Tallos ‑ Otros”?»
         
      
      
      
      
            IV.
             Valoración jurídicaA.
            Alegaciones de las partes 16.      El Gobierno finlandés afirma que la enumeración de productos recogida en los anexos de la Directiva 90/642 no es exhaustiva.
      En su opinión, las hojas de vid deben clasificarse en el grupo de productos «Hojas y tallos tiernos», y lo justifica remitiéndose
      a la propuesta de la Comisión titulada «Classification of (minor) crops not listed in the appendix of Council Directive 90/642/EEC», 
         			(6)
         		 en cuya página 107 se clasifican las hojas de vid como tallos.
      
      
       17.      Gavrielides y el Gobierno griego consideran que la enumeración de productos de la Directiva 90/642 tiene carácter exhaustivo.
      Afirman que las hojas de vid no se mencionan expresamente y que, por tanto, la Directiva no resulta aplicable a las mismas.
      En opinión del Gobierno griego, de la exposición de motivos de la Directiva ya se deduce que la enumeración de productos no
      tiene mero carácter ilustrativo, puesto que el vigésimo considerando prevé la modificación de la lista de productos. Según
      el Gobierno griego, de ello se deduce que la enumeración tiene carácter exhaustivo. Gavrielides alega que a las hojas de vid
      sólo les resulta aplicable el artículo 14 del Reglamento (CE) nº 178/2002, de 28 de enero de 2002, 
         			(7)
         		 que prohíbe la comercialización de productos nocivos para la salud. Afirma que de los productos objeto de controversia sólo
      puede derivarse un riesgo para la salud en caso de consumo diario de varios kilogramos de producto. En caso de confirmarse
      la aplicación de la Directiva 90/642, Gavrielides y el Gobierno griego defienden que no cabe clasificar las hojas de vid en
      el grupo de productos «Hojas y tallos tiernos». Afirman que debe aplicarse el mismo contenido máximo de plaguicidas a todas
      las partes de un vegetal, de manera que, en el presente caso, el contenido máximo para las hojas de vid deberá ser el mismo
      que para las uvas.
      
      
       18.      Según la Comisión, la Directiva no impone normas vinculantes para las hojas de vid. Dicha institución reconoce que no existen
      aún análisis científicos que justifiquen la incorporación de las hojas de vid a la Directiva, sin embargo sostiene que la
      Directiva no se opone a que los Estados miembros clasifiquen las hojas de vid como otros tallos, con arreglo a los artículos
      28 CE y 30 CE. La propuesta de la Comisión del año 1999 titulada «Classification of (minor) crops not listed in the appendix
      of Council Directive 90/642/EEC» 
         			(8)
         		 constituye una mera opinión expresada por los funcionarios de la Comisión. El documento no ha sido sometido a votación de
      la Comisión y, por tanto, carece de carácter vinculante. Pero la Comisión también se opone a la clasificación de las hojas
      de vid en el producto «Uvas de mesa y de vinificación», puesto que existen demasiadas diferencias entre las uvas y las hojas
      de una vid. Por lo demás, la Comisión afirma que el anexo I de la Directiva no pretende una armonización completa.
      
      
      B.
            Definición de postura 19.      Mediante las cuestiones planteadas, el Tribunal remitente pregunta si la Directiva 90/642 resulta aplicable a las hojas de
      vid, no mencionadas expresamente en la Directiva, y, en caso afirmativo, en qué grupo de productos o en qué producto deben
      clasificarse las hojas de vid.
      
      
       20.      Para responder a las cuestiones prejudiciales, debe analizarse, en primer lugar, si la segunda columna del anexo I de la Directiva
      90/642, en la que se enumeran los productos a los que se refiere la Directiva, tiene carácter exhaustivo o ilustrativo.
      
      
       21.      Si la enumeración de productos de la segunda columna tiene carácter exhaustivo, como alegan Gavrielides y el Gobierno griego,
      no cabrá aplicar la Directiva 90/642 a las hojas de vid, puesto que éstas no se mencionan expresamente en la Directiva. Si
      la enumeración de productos tiene carácter ilustrativo, habrá que analizar a continuación si las hojas de vid se pueden clasificar
      en un grupo de productos o en un producto del anexo I.
      
      
       22.      El tenor de la Directiva aboga en contra de que la enumeración de productos de la segunda columna tenga carácter exhaustivo.
      El artículo 1, apartado 1, de la Directiva dice expresamente que ésta se aplicará a los productos que figuren en los grupos
      enumerados en la primera columna del anexo I, de los que aparecen ejemplos 
         			(9)
         		 en la segunda columna. Por tanto, según el tenor de la Directiva, la enumeración de productos de la segunda columna es sólo
      ilustrativa y no exhaustiva.
      
      
       23.      La Comisión se remite, en relación con la calificación de la enumeración de productos como exhaustiva o ilustrativa, a la
      sentencia del Tribunal de Justicia en el asunto Cacchiarelli y Stanghellini. En esta resolución, el Tribunal de Justicia dictaminó
      que la Directiva 76/895/CEE, del Consejo, de 23 de noviembre de 1976, relativa a la fijación de los contenidos máximos de
      residuos de plaguicidas en las frutas y hortalizas, 
         			(10)
         		 no se aplica a las patatas, dado que éstas no figuran en su anexo I. 
         			(11)
         		 Sin embargo, dicha argumentación no resulta aplicable al caso de autos, puesto que ambas Directivas difieren en su respectiva
      redacción. Según el artículo 1 de la Directiva 76/895, ésta se «refiere a los productos destinados a la alimentación humana
      [...] incluidos en las partidas del arancel aduanero común reproducidas en el Anexo I [...]». A su vez, el anexo de dicha
      Directiva sólo enumera productos, y no grupos de productos. Por tanto, el anexo de la Directiva 76/895 tiene por su propia
      redacción un carácter exhaustivo.
      
      
       24.      En el asunto Cacchiarelli y Stanghellini, la Directiva 90/642 sólo tuvo relevancia en cuanto a su aplicabilidad a determinados
      plaguicidas. La sentencia no se pronunció acerca del carácter de la enumeración de los productos afectados por dicha Directiva.
      
      
       25.      Una interpretación sistemática también apoya el carácter ilustrativo de la enumeración de productos contenida en la segunda
      columna del anexo I de la Directiva 90/642. Si la enumeración de productos de la segunda columna fuese exhaustiva, habría
      sido innecesaria la estructuración en dos columnas que diferencian entre «Designación de los grupos» (primera columna) y «Que
      incluyen los productos siguientes» (segunda columna). Hubiese bastado con enumerar los diferentes productos, tal y como ocurrió
      en la Directiva 76/895. 
         			(12)
         		
      
       26.      Además, el anexo II de la Directiva 90/642 establece, en relación con varios grupos de productos, un nivel máximo residual
      para otros productos incluidos en el grupo. Por ejemplo, en el grupo de productos «Bayas y frutas pequeñas», se establece
      un nivel máximo para «Otras» (bayas). Esto también confirma el carácter ilustrativo de la enumeración de productos de la segunda
      columna del anexo I, ya que si fuera exhaustivo no hubiese requerido un nivel máximo residual para otros productos incluidos
      en el grupo.
      
      
       27.      En el caso del grupo de productos «Hojas y tallos tiernos», el propio tenor de la segunda columna aboga, asimismo, en favor
      del carácter ilustrativo de los productos enumerados, puesto que la Directiva incluye en dicha columna las «Lechugas y similares»,
      y en el anexo II figuran «Tallos - Otros».
      
      
       28.      Por lo tanto, la enumeración de productos contenida en la segunda columna del anexo I de la Directiva 90/642 no tiene carácter
      exhaustivo, sino ilustrativo.
      
      
       29.      A la vista de lo anterior, la Directiva podrá resultar aplicable a las hojas de vid, a pesar de que las mismas no se mencionan
      en la segunda columna, en el caso de que sea posible clasificarlas en uno de los grupos de productos o en uno de los productos.
      Esta cuestión será examinada a continuación.
      
      
       30.      Debe contemplarse prima facie la posible clasificación en el grupo de productos «Hojas y tallos tiernos», puesto que las hojas de vid son hojas aptas para
      el consumo, al igual que las lechugas, las espinacas y los tallos, que se citan como ejemplos de dicho grupo de productos.
      
      
       31.      También desde el punto de vista de la forma y cantidad previsible de consumo, las hojas de vid resultan absolutamente comparables
      con las lechugas o los tallos.
      
      
       32.      Sin embargo, para evaluar la posible clasificación de un producto en uno de los grupos de productos, deben tenerse también
      en consideración, a efectos de una interpretación teleológica, los fines perseguidos por la Directiva. El objetivo de la Directiva
      consiste, por un lado, en proteger al ser humano y el medio ambiente. 
         			(13)
         		 Pero, por otro lado, la Directiva parte de la base de que la protección de los vegetales contra organismos nocivos mediante
      el uso de plaguicidas químicos es indispensable para mejorar la productividad agrícola. 
         			(14)
         		
      
       33.      Cuando se establecieron los contenidos máximos de residuos de plaguicidas se buscó un equilibrio entre ambas finalidades contrapuestas
      de la Directiva, que consistió en fijar los contenidos máximos obligatorios al nivel más bajo compatible con las prácticas
      agrícolas correctas. 
         			(15)
         		 Dichos contenidos máximos «presuponen el empleo de cantidades mínimas de plaguicidas, de tal modo que la cantidad de residuos
      sea la menor posible y resulte aceptable su toxicidad». 
         			(16)
         		
      
       34.      Por lo tanto, cuando se establecieron los contenidos máximos se tuvo en cuenta la cantidad mínima de plaguicidas que requiere
      cada grupo de productos o cada producto para un buen rendimiento. La cantidad mínima requerida para un tratamiento antiparasitario
      eficaz difiere según la especie vegetal. Esto permite explicar el motivo por el cual vegetales parecidos, como por ejemplo,
      las grosellas y las moras, cuya forma y cantidad previsible de consumo (y, por tanto, ingesta de productos nocivos) son muy
      parecidas, tienen atribuidos contenidos máximos diferentes.
      
      
       35.      En consecuencia, al proceder a la clasificación de un vegetal en un grupo de productos, debe tenerse también en cuenta la
      particular necesidad de plaguicidas del vegetal. Sólo será posible clasificarlo en un grupo de productos si existe tal parecido
      entre los vegetales, que cabe presumir que están expuestos de forma similar a organismos nocivos y malas hierbas y que, por
      tanto, requieren un nivel similar de plaguicidas para un rendimiento óptimo. Por el contrario, el que dos productos se parezcan
      meramente por la forma y cantidad de consumo, como las hojas de vid y las lechugas o los tallos, no es suficiente para su
      clasificación conjunta en un grupo de productos.
      
      
       36.      Estos razonamientos abogan en contra de la clasificación de las hojas de vid en el grupo de productos «Hojas y tallos tiernos«».
      Existen demasiadas diferencias entre las vides y las lechugas o los tallos, tanto en lo referente a su especie vegetal como
      a su cultivo, como para aplicar a las vides, sin fundamento científico, los contenidos máximos fijados específicamente para
      las lechugas y los tallos en función de su necesidad de plaguicidas. La exposición de motivos de la Directiva 90/642 advierte,
      asimismo, que la fijación de contenidos máximos obligatorios exige un largo estudio técnico. 
         			(17)
         		
      
       37.      Tampoco se deduce otra cosa de la propuesta de la Comisión «Classification of (minor) crops», 
         			(18)
         		 a la que remite el Gobierno finlandés. En dicho documento se plantean propuestas para la clasificación de productos no mencionados
      expresamente en el anexo I de la Directiva 90/642. En relación con las hojas de vid, en la página 107 se propone su clasificación
      como tallos, dentro del grupo de productos «Hojas y tallos tiernos». Dicha propuesta de la Comisión forma parte del documento
      titulado «Guidelines for the generation of data concerning residues as provided in Annex II part A, section 6 and Annex II,
      part A, section 8 of Directive 91/414/EEC concerning the placing of plant protection products on the market». 
         			(19)
         		 Sin embargo, el preámbulo de dicho documento señala que se trata de una mera opinión expresada por los servicios de la Comisión,
      y que no pretende desplegar efectos jurídicos vinculantes. En sus observaciones escritas al presente procedimiento, la Comisión
      también ha hecho referencia a este aspecto. Por tanto, la referida propuesta de la Comisión podría entenderse a lo sumo como
      una opinión emitida por un experto en relación con la cuestionada equiparación de tallos y hojas de vid. No cabe atribuir
      al documento la categoría de informe pericial, puesto que de él no se desprende ni cómo llega la Comisión a la clasificación
      propuesta ni, en su caso, sobre qué análisis se basa su decisión.
      
      
       38.      Por lo tanto, no cabe clasificar las hojas de vid en el grupo de productos «Hojas y tallos tiernos».
      
      
       39.      Debe considerarse, asimismo, la posible clasificación de las hojas de vid en el grupo de productos «Bayas y frutas pequeñas»,
      en concreto en el producto «Uvas de mesa y de vinificación», tal y como proponen Gavrielides y el Gobierno griego para el
      caso de resultar de aplicación la Directiva.
      
      
       40.      A favor de dicha clasificación aboga el hecho de que las hojas de vid y las uvas forman parte del mismo vegetal. La cantidad
      de plaguicidas necesaria para un cultivo productivo podría ser idéntica en ambos casos.
      
      
       41.      Pero, por de pronto, el tenor de la norma se opone a dicha clasificación, puesto que las hojas no son ni bayas ni uvas.
      
      
       42.      Por el contrario, el argumento esgrimido por la Comisión según el cual las hojas de las vides no deben tratarse como uvas
      de mesa y de vinificación, puesto que la tercera columna del anexo I de la Directiva 90/642, en la que se determinan las partes
      del producto a las que se aplican los contenidos máximos de residuos, excluye los pedúnculos de las uvas, por lo que deben
      excluirse también las hojas, no resulta convincente. En la tercera columna se excluyen las partes del producto cuyo consumo
      no es previsible, como es el caso de los pedúnculos, puesto que el contenido de sustancias nocivas en dichas partes no implica
      efectos nocivos para el organismo humano y, por tanto, no hace falta tenerlas en cuenta al efectuar la medición.
      
      
       43.      Para evaluar si las hojas de las vides deben estar sometidas al mismo contenido máximo de plaguicidas que las uvas de mesa
      y de vinificación, debe tenerse en cuenta, ante todo, que la Directiva 90/642 también aspira a una protección lo más completa
      posible del hombre y del medio ambiente. 
         			(20)
         		 Sin un análisis científico, no cabe determinar si la clasificación de las hojas de vid como uvas de mesa y de vinificación,
      que implica admitir un contenido de residuos de sustancias nocivas relativamente elevado, resulta compatible con dicha intención.
      El momento de la cosecha de las hojas y de las uvas podría ser diferente; el cultivo de vides destinadas a la cosecha de hojas
      podría requerir una cantidad de plaguicidas inferior al cultivo destinado a la cosecha de uvas. Sería necesario esclarecer
      estas incertidumbres mediante un análisis científico realizado a nivel comunitario, e incorporar las hojas de vid al anexo
      mediante una modificación de la Directiva. No es posible efectuar una clasificación basada exclusivamente en la interpretación,
      sin un fundamento facilitado por las ciencias naturales. Por lo tanto, las hojas de vid tampoco pueden ser clasificadas en
      el grupo de productos «Uvas de mesa y de vinificación».
      
      
       44.      En definitiva, procede concluir que la enumeración de productos del anexo I de la Directiva 90/642 no tiene carácter exhaustivo,
      pero que, con arreglo a las consideraciones precedentes, no cabe clasificar las hojas de vid ni en el grupo de productos «Hojas
      y tallos tiernos» ni en el grupo de productos «Bayas y frutas pequeñas – Uvas de mesa y de vinificación». No hay otro grupo
      de productos que pueda tomarse en consideración. Por tanto, las hojas de vid no están comprendidas en el ámbito de aplicación
      de la Directiva.
      
      
       45.      Como consecuencia de la interpretación de la Directiva 90/642 que aquí defiendo, en el ámbito regulado por la Directiva no
      existe una armonización completa respecto de todos los productos vegetales. Podría argumentarse en contra de dicha interpretación
      que vulnera otro de los objetivos de la Directiva, en concreto el de garantizar la libre circulación de mercancías dentro
      de la Comunidad. 
         			(21)
         		 Sin embargo, las consideraciones precedentes han mostrado que dicha interpretación es la que también tiene en cuenta los
      demás fines que persigue la Directiva y, por tanto, establece un equilibrio entre todos los objetivos de la Directiva.
      
      
       46.      Asimismo, procede observar que la inaplicación de la Directiva no implica la pertinencia de cualquier normativa nacional,
      sino sólo de aquéllas que se ajusten al Derecho comunitario, en particular a los artículos 28 CE y 30 CE. Sin embargo, no
      cabe aplicar al caso de autos las disposiciones eventualmente pertinentes del Reglamento nº 178/2002, 
         			(22)
         		 especialmente su artículo 14, puesto que, con arreglo al artículo 65 del Reglamento, no entran en vigor hasta el 1 de enero
      de 2005.
      
      
       47.      Según el artículo 28 CE, en el comercio entre los Estados miembros quedarán prohibidas las restricciones cuantitativas a la
      importación, así como todas las medidas de efecto equivalente. Es jurisprudencia reiterada del Tribunal de Justicia que toda
      normativa comercial de los Estados miembros que pueda obstaculizar directa o indirectamente, real o potencialmente, el comercio
      intracomunitario debe considerarse como una medida de efecto equivalente a las restricciones cuantitativas. 
         			(23)
         		 Una normativa comercial también puede consistir en una práctica administrativa. 
         			(24)
         		 De la resolución de remisión no cabe deducir si en Finlandia existe una práctica administrativa general en relación con los
      requisitos para la autorización de la importación de hojas de vid. Pero los actos administrativos individuales tampoco pueden
      infringir el artículo 28 CE, dado que éste consagra derechos individuales cuyo ejercicio no puede coartarse mediante un acto
      administrativo individual o una práctica administrativa. 
         			(25)
         		 Las resoluciones administrativas impugnadas, que condicionan la importación de hojas de vid en función de un determinado
      contenido máximo de residuos, obstaculizan el comercio intracomunitario y constituyen, por tanto, una medida de efecto equivalente.
      
      
       48.      Sin embargo, las restricciones prohibidas con arreglo al artículo 28 CE pueden estar justificadas conforme al artículo 30 CE,
      en particular por razón de la protección de la salud de las personas. Según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, los
      Estados miembros tienen la facultad de decidir el nivel de protección de la salud y de la vida de las personas que pretenden
      garantizar. Para ello, gozan de un amplio margen de apreciación, pero deben tener en consideración las exigencias de la libre
      circulación de mercancías. 
         			(26)
         		 En la sentencia Heijn, que también tuvo por objeto una normativa nacional relativa a residuos de plaguicidas en productos
      alimenticios, el Tribunal de Justicia reconoció asimismo una amplia facultad de apreciación y resolvió que la normativa nacional
      puede tener también en cuenta las condiciones climáticas, así como los hábitos alimentarios y el estado de salud de la población. 
         			(27)
         		
      
       49.      No obstante, es jurisprudencia reiterada del Tribunal de Justicia que los Estados miembros han de respetar, en el ejercicio
      de su facultad de apreciación en relación con la protección de la salud, el principio de proporcionalidad recogido en el artículo
      30 CE, segunda frase. Según este principio, las medidas nacionales han de limitarse a lo que sea efectivamente necesario para
      garantizar la salvaguardia de la salud pública; han de ser proporcionadas al objetivo así perseguido, el cual no se habría
      podido alcanzar con medidas menos restrictivas de los intercambios intracomunitarios. 
         			(28)
         		
      
       50.      Por consiguiente, el Tribunal remitente deberá comprobar cuál es el contenido máximo de residuos de plaguicidas, en relación
      con las hojas de vid, que requiere la protección de la salud. Deberá tener también en cuenta si, y en su caso, en qué medida
      es necesaria la utilización de plaguicidas en el cultivo de hojas de vid. 
         			(29)
         		
      
      
            V.
            Conclusión 51.      En virtud de las consideraciones anteriores, propongo al Tribunal de Justicia que responda del siguiente modo a las cuestiones
      prejudiciales planteadas por el Helsingin hallinto-oikeus:
       La Directiva 90/642/CEE del Consejo, de 27 de noviembre de 1990, relativa a la fijación de los contenidos máximos de residuos
      de plaguicidas en determinados productos de origen vegetal, incluidas las frutas y hortalizas, en su versión posteriormente
      modificada, no es aplicable a las hojas de la vid.
      
      
       1 –
         
         Lengua original: alemán.
      
      2 –
         
         Directiva 90/642/CEE del Consejo, de 27 de noviembre de 1990, relativa a la fijación de los contenidos máximos de residuos
            de plaguicidas en determinados productos de origen vegetal, incluidas las frutas y hortalizas (DO L 350, p. 71), modificada
            en varias ocasiones, por última vez mediante la Directiva 2004/61/CE de la Comisión, de 26 de abril de 2004 (DO L 127, p. 81).
            
         
      
      3 –
         
         Directiva 97/41/CE del Consejo, de 25 de junio de 1997, por la que se modifican las Directivas 76/895/CEE, 86/362/CEE, 86/363/CEE
            y 90/642/CEE relativas a la fijación de los contenidos máximos de residuos de plaguicidas en las frutas y hortalizas, sobre
            y en los cereales, sobre y en los productos alimenticios de origen animal, y en determinados productos de origen vegetal,
            incluidas las frutas y hortalizas, respectivamente (DO L 184, p. 33).
            
         
      
      4 –
         
         Directiva 98/82/CE de la Comisión, de 27 de octubre de 1998, por la que se modifican los anexos de las Directivas 86/362/CEE,
            86/363/CEE y 90/642/CEE del Consejo, relativas a la fijación de los contenidos máximos de residuos de plaguicidas sobre y
            en los cereales, sobre y en los productos alimenticios de origen animal y en determinados productos de origen vegetal, incluidas
            las frutas y hortalizas, respectivamente (DO L 290, p. 25).
            
         
      
      5 –
         
         Directiva 2000/42/CE de la Comisión, de 22 de junio de 2000, por la que se modifican los anexos de las Directivas 86/362/CEE,
            86/363/CEE y 90/642/CEE del Consejo relativas a la fijación de los contenidos máximos de residuos de plaguicidas en los cereales,
            en los productos alimenticios de origen animal y en determinados productos de origen vegetal, incluidas las frutas y hortalizas,
            respectivamente (DO L 158, p. 51).
            
         
      
      6 –
         
         Comisión, Dirección General de Agricultura VI B II-1, apéndice B, 7029/VI/95 rev. 5, 22/7/97 (http://europa.eu.int/comm/food/resources/publications_en.htm).
            
         
      
      7 –
         
         Reglamento (CE) nº 178/2002 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 28 de enero de 2002, por el que se establecen los principios
            y los requisitos generales de la legislación alimentaria, se crea la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y se fijan
            procedimientos relativos a la seguridad alimentaria (DO L 31, p. 1).
            
         
      
      8 –
         
         Véase la nota 6.
            
         
      
      9 –
         
         La cursiva es mía.
            
         
      
      10 –
         
         DO L 340, p. 26; EE 03/11, p. 84.
            
         
      
      11 –
         
         Sentencia de 23 de febrero de 1995, Cacchiarelli y Stanghellini (asuntos acumulados C-54/94 y C-74/94, Rec. p. I-391), apartado 11.
            
         
      
      12 –
         
         Véase la nota 10.
            
         
      
      13 –
         
         Véase el sexto considerando de la Directiva 90/642.
            
         
      
      14 –
         
         Véanse los considerandos tercero y cuarto de la Directiva 90/642.
            
         
      
      15 –
         
         Véase el cuarto considerando de la Directiva 90/642.
            
         
      
      16 –
         
         Tercer considerando de la Directiva 94/30/CE del Consejo, de 23 de junio de 1994, por la que se modifica el Anexo II de la
            Directiva 90/642/CEE (DO L 189, p. 70).
            
         
      
      17 –
         
         Véase el decimotercer considerando de la Directiva 90/642.
            
         
      
      18 –
         
         Véase la nota 6.
            
         
      
      19 –
         
         Comisión, Dirección General de Agricultura VI B II-1, 1607/VI/97 rev. 2, 10/6/1999 (http://europa.eu.int/comm/food/resources/publications_en.htm).
            
         
      
      20 –
         
         Véase el sexto considerando de la Directiva 90/642.
            
         
      
      21 –
         
         Véase el undécimo considerando de la Directiva 90/642.
            
         
      
      22 –
         
         . 	Citado en la nota 7.
            
         
      
      23 –
         
         Véase, en particular, la sentencia de 11 de julio 1974, Dassonville (8/74, Rec. p. 837), apartado 5.
            
         
      
      24 –
         
         Véase la sentencia de 9 de mayo de 1985, Comisión/Francia (21/84, Rec. p. 1355), apartado 13.
            
         
      
      25 –
         
         Véase, en relación con la libre prestación de servicios, la sentencia de 29 de abril de 1999, Ciola (C-224/97, Rec. p. I-2517),
            apartado 32.
            
         
      
      26 –
         
         Véanse las sentencias de 27 de junio de 1996, Brandsma (C-293/94, Rec. p. I‑3159), apartado 11, y de 17 de septiembre de 1998,
            Harpegnies (C-400/96, Rec. p. I-5121), apartado 33.
            
         
      
      27 –
         
         Sentencia de 19 de septiembre de 1984, Heijn (94/83, Rec. p. 3263), apartado 16.
            
         
      
      28 –
         
         Véase la sentencia de 14 de julio de 1983, Sandoz (174/82, Rec. p. 2445), apartado 18; véanse, además, las sentencias de 23
            de septiembre de 2003, Comisión/Dinamarca (C-192/01, Rec. p. I‑9693), apartado 45, de 29 de abril de 2004, Comisión/Alemania
            (C‑387/99, Rec. p. I‑0000), apartado 71, y de 29 de abril de 2004, Comisión/Austria (C-150/00, Rec. p. I‑0000), apartado 88.
            
         
      
      29 –
         
         Véase la sentencia Heijn (citada en la nota 27), apartado 15, y la sentencia de 13 de marzo de 1986, Mirepoix (54/85, Rec.
            p. 1067), apartado 14.