CELEX: 62009CJ0071
Language: es
Date: 2011-06-09 00:00:00
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Tercera) de 9 de junio de 2011. # Comitato «Venezia vuole vivere» (C-71/09 P), Hotel Cipriani Srl (C-73/09 P) y Società Italiana per il gas SpA (Italgas) (C-76/09 P) contra Comisión Europea. # Recurso de casación - Recurso de anulación - Admisibilidad - Legitimación - Interés en ejercitar la acción - Excepción de litispendencia - Ayudas de Estado - Régimen de ayudas multisectorial - Reducciones de cargas sociales - Decisión 2000/394/CE - Carácter compensatorio - Perjuicio del comercio intracomunitario - Repercusión en la competencia - Alcance del control - Carga de la prueba - Obligación de motivación - Artículo 87 CE, apartado 2, letra b), y apartado 3, letras a) a d) - Reglamento (CE) nº 659/1999 - Artículos 14 y 15. # Asuntos acumulados C-71/09 P, C-73/09 P y C-76/09 P.

Asuntos acumulados C‑71/09 P, C‑73/09 P y C‑76/09 P
      Comitato «Venezia vuole vivere» y otros
      contra
      Comisión Europea
      «Recurso de casación — Recurso de anulación — Admisibilidad — Legitimación — Interés en ejercitar la acción — Excepción de litispendencia — Ayudas de Estado — Régimen de ayudas multisectorial — Reducciones de cargas sociales — Decisión 2000/394/CE — Carácter compensatorio — Perjuicio del comercio intracomunitario — Repercusión en la competencia — Alcance del control — Carga de la prueba — Obligación de motivación — Artículo 87 CE, apartado 2, letra b), y apartado 3, letras b) a d) — Reglamento (CE) nº 659/1999 — Artículos 14 y 15»
      Sumario de la sentencia
      1.        Procedimiento — Excepción de litispendencia — Identidad de partes, objeto y motivos de dos recursos — Desistimiento del demandante
            en uno de los recursos — Desaparición de la litispendencia
      2.        Recurso de anulación — Personas físicas o jurídicas — Actos que les afectan directa e individualmente — Decisión de la Comisión
            por la que se prohíbe un régimen de ayudas sectorial
      (Art. 230 CE, párr. 4)
      3.        Ayudas otorgadas por los Estados — Examen por la Comisión — Examen global de un régimen de ayudas — Procedencia
      (Arts. 87 CE y 88 CE)
      4.        Ayudas otorgadas por los Estados — Concepto — Concesión de una ventaja a los beneficiarios
      (Art. 87 CE, aps. 1 y 3)
      5.        Recurso de casación — Motivos — Fundamentos de una sentencia viciados por una infracción del Derecho de la Unión — Fallo justificado
            en virtud de otros fundamentos de Derecho — Desestimación
      6.        Ayudas otorgadas por los Estados — Decisión de la Comisión por la que se declara la incompatibilidad de un régimen de ayudas
            con el mercado común — Obligación de motivación
      (Art. 88 CE, ap. 2)
      7.        Ayudas otorgadas por los Estados — Perjuicio para la competencia — Perjuicio para los intercambios entre Estados miembros
            — Alcance de la carga de la prueba que incumbe a la Comisión
      (Art. 88 CE)
      8.        Recurso de casación — Motivos — Apreciación errónea de los hechos — Inadmisibilidad — Control por el Tribunal de Justicia
            de la apreciación de las pruebas — Exclusión salvo en caso de desnaturalización
      [Art. 225 CE; Estatuto del Tribunal de Justicia, art. 51, párr. 1; Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia, art. 112,
            ap. 1, párr. 1, letra c)]
      9.        Ayudas otorgadas por los Estados — Prohibición — Excepciones — Ayudas que pueden considerarse compatibles con el mercado común
            — Ayudas destinadas a favorecer el desarrollo de regiones determinadas
      [Art. 87 CE, ap. 3, letra c)]
      1.        Cuando se declara la inadmisibilidad de un recurso, el litigio resultante de éste, que estaba pendiente, deja de existir,
         de modo que la situación de litispendencia desaparece. Lo mismo ocurre cuando el litigio pendiente desaparece debido a que
         el demandante desiste de su recurso. El interés en evitar que los justiciables hagan uso de esta posibilidad de una manera
         contraria al principio de economía procesal no requiere que una situación de litispendencia persista incluso en relación con
         un recurso del que el demandante haya desistido. En efecto, dicho interés queda suficientemente protegido mediante la condena
         en costas del demandante, conforme al artículo 69, apartado 5, párrafo primero, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal
         de Justicia o el artículo 87, apartado 5, párrafo primero, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General.
      
      (véanse los apartados 31 y 32)
      2.        En el marco de un recurso de anulación, los beneficiarios efectivos de ayudas individuales concedidas en virtud de un régimen
         de ayudas cuya recuperación ha ordenado la Comisión resultan afectados individualmente en el sentido del artículo 230 CE,
         párrafo cuarto.
      
      En efecto, la orden de recuperación afecta ya individualmente a todos los beneficiarios del régimen de que se trata en la
         medida en que, desde el momento de la adopción de la Decisión controvertida, se hallan expuestos al riesgo de que las ventajas
         que han percibido sean recuperadas, lo cual afecta a su situación jurídica. Por tanto, estos beneficiarios forman parte de
         un círculo cerrado, sin que sea necesario examinar requisitos adicionales, relativos a situaciones en las que la Decisión
         de la Comisión no viene acompañada de una orden de recuperación. Además, la posibilidad de que, posteriormente, las ventajas
         declaradas ilegales no sean recuperadas de sus beneficiarios no excluye que a éstos se les pueda considerar individualmente
         afectados.
      
      (véanse los apartados 53 y 56)
      3.        En el caso de un programa de ayudas, la Comisión puede limitarse a estudiar las características del programa controvertido
         para apreciar, en la motivación de la decisión, si, en razón de las reglas fijadas en dicho programa, éste garantiza a sus
         beneficiarios una ventaja significativa frente a sus competidores y puede beneficiar esencialmente a las empresas que participen
         en los intercambios comerciales entre los Estados miembros. Así, en una decisión relativa a un programa de esa índole, la
         Comisión no está obligada a efectuar un análisis de la ayuda concedida en cada caso individual sobre la base de este régimen.
         La situación individual de cada empresa afectada sólo debe comprobarse al proceder a la recuperación de las ayudas.
      
      En efecto, cuando la Comisión se pronuncia de manera general y en abstracto sobre un régimen de ayudas de Estado que declara
         incompatible con el mercado común y ordena la recuperación de los importes percibidos en virtud de dicho régimen, corresponde
         al Estado miembro comprobar la situación individual de cada empresa afectada por la operación de recuperación.
      
      (véanse los apartados 63, 64 y 130)
      4.        Los motivos que subyacen a una medida de ayuda no bastan para excluir automáticamente que tal medida pueda recibir la calificación
         de «ayuda» en el sentido del artículo 87 CE. En efecto, el apartado 1 de dicha disposición no establece una distinción según
         las causas o los objetivos de las intervenciones estatales, sino que las define en función de sus efectos.
      
      El hecho de que un Estado miembro se proponga aproximar, mediante medidas unilaterales, las condiciones de competencia en
         un determinado sector económico a las existentes en otros Estados miembros no desvirtúa el carácter de ayudas de estas medidas.
         Esto es igualmente aplicable a las medidas destinadas a compensar las posibles desventajas a las que están expuestas las empresas
         instaladas en una determinada región de un Estado miembro. En efecto, el propio texto del Tratado CE, que en su artículo 87,
         apartado 3, letras a) y c), clasifica como ayudas estatales susceptibles de ser declaradas compatibles con el mercado común
         «las medidas destinadas a favorecer el desarrollo económico de regiones», así como «las ayudas destinadas a facilitar el desarrollo
         de determinadas […] regiones», indica que los beneficios cuyo alcance se limita a una parte del territorio del Estado miembro
         sometido a la disciplina de las ayudas pueden constituir beneficios selectivos.
      
      De ello se sigue que el objetivo de compensación de las desventajas competitivas de las empresas establecidas en un determinado
         Estado miembro que persiguen las reducciones de las cargas sociales no priva a dichas ventajas de su carácter de ayuda en
         el sentido del artículo 87 CE, apartado 1.
      
      (véanse los apartados 94 a 96 y 100)
      5.        Aunque los fundamentos de Derecho de una sentencia del Tribunal de Primera Instancia revelen una infracción del Derecho de
         la Unión, si su fallo resulta justificado con arreglo a otros fundamentos de Derecho, procede desestimar el recurso de casación.
      
      (véase el apartado 118)
      6.        Una decisión de la Comisión relativa a un régimen de ayudas que viene acompañada de una orden de recuperación debe permitir
         identificar claramente su alcance. Tal decisión debe contener en sí misma todos los elementos esenciales para su aplicación
         por parte de las autoridades nacionales, lo que excluye que el contenido real de la decisión se establezca posteriormente,
         mediante un intercambio de correspondencia entre la Comisión y las autoridades nacionales. En efecto, la comprobación que
         han de efectuar las autoridades nacionales respecto de la situación individual de cada beneficiario afectado debe estar lo
         suficientemente delimitada por la decisión de la Comisión por la que se declara la incompatibilidad de un régimen de ayudas
         con el mercado común.
      
      (véase el apartado 120)
      7.        La Comisión no está obligada a acreditar la incidencia real de las ayudas sobre los intercambios comerciales entre los Estados
         miembros y la distorsión efectiva de la competencia, sino únicamente a examinar si tales ayudas pueden afectar a dichos intercambios
         y falsear la competencia.
      
      A este respecto, el escaso importe de la ayuda o el hecho de que la mayoría de las empresas beneficiarias desarrollen sus
         actividades a un nivel exclusivamente local no puede tener la consecuencia de que las ayudas concedidas en virtud de dicho
         régimen no puedan afectar a los intercambios entre Estados miembros ni implicar una distorsión de la competencia.
      
      (véanse los apartados 134 y 135)
      8.        Con arreglo a los artículos 225 CE, 51, párrafo primero, del Estatuto del Tribunal de Justicia y 112, apartado 1, párrafo
         primero, letra c), del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia, cuando un recurrente alega la desnaturalización
         de elementos de prueba por parte del Tribunal General, debe indicar de manera precisa los elementos que en su opinión han
         sido desnaturalizados y demostrar los errores de análisis que, en su apreciación, han llevado al Tribunal General a dicha
         desnaturalización. Tal desnaturalización existe cuando, sin la práctica de nuevas pruebas, la apreciación de los elementos
         de prueba que constan en autos es manifiestamente errónea.
      
      (véanse los apartados 152 y 153)
      9.        La Comisión, para motivar la negativa a aplicar la excepción prevista en el artículo 87 CE, apartado 3, letra c), puede basarse
         legítimamente en la circunstancia de que se trata de ayudas de funcionamiento para las empresas. En efecto, tales ayudas,
         que en principio falsean las condiciones de competencia, sólo pueden autorizarse excepcionalmente, de conformidad con la Comunicación
         de la Comisión sobre el método de aplicación de las letras a) y c) del apartado 3 del artículo [87 CE] a las ayudas regionales,
         y con las Directrices sobre las ayudas de estado de finalidad regional.
      
      (véase el apartado 168)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Tercera)
      de 9 de junio de 2011 (*)
      
      
      Índice
      
      Marco jurídico
      Antecedentes del litigio
      Decisión controvertida
      Procedimiento ante el Tribunal de Primera Instancia y sentencia recurrida
      Pretensiones de las partes en el recurso de casación y procedimiento ante el Tribunal de Justicia
      Sobre la adhesión a la casación de la Comisión
      Sobre la excepción de litispendencia propuesta en el asunto T‑277/00
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      Sobre la legitimación de las empresas de que se trata para recurrir ante el Tribunal de Primera Instancia
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      Sobre la legitimidad activa del Comitato
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      Sobre el interés de los ahora recurrentes en ejercitar la acción ante el Tribunal de Primera Instancia
      Sobre los recursos de casación principales
      Sobre el artículo 15 del Reglamento nº 659/1999 – calificación de «nueva ayuda»
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      Sobre el carácter compensatorio
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      Sobre los criterios relativos al perjuicio para los intercambios intracomunitarios y a la distorsión de la competencia, las
         obligaciones procedimentales de la Comisión en el marco del examen de las ayudas controvertidas, el principio de no discriminación
         y el artículo 86 CE, apartado 2
      
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      – Alcance y motivación de la Decisión controvertida
      – Obligaciones procedimentales de la Comisión
      Sobre el artículo 87 CE, apartado 3, letras c) y d), así como sobre la obligación de motivación
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      Sobre el artículo 87 CE, apartados 2, letra b), y 3, letra b)
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      Sobre el artículo 114 del Reglamento nº 659/1999
      Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal de Justicia
      Costas
      «Recurso de casación – Recurso de anulación – Admisibilidad – Legitimación – Interés en ejercitar la acción – Excepción de litispendencia – Ayudas de Estado – Régimen de ayudas multisectorial – Reducciones de cargas sociales – Decisión 2000/394/CE – Carácter compensatorio – Perjuicio del comercio intracomunitario – Repercusión en la competencia – Alcance del control – Carga de la prueba – Obligación de motivación – Artículo 87 CE, apartado 2, letra b), y apartado 3, letras b) a d) – Reglamento (CE) nº 659/1999 – Artículos 14 y 15»
      En los asuntos acumulados C‑71/09 P, C‑73/09 P y C‑76/09 P,
      que tienen por objeto tres recursos de casación interpuestos, con arreglo al artículo 56 del Estatuto del Tribunal de Justicia,
         los días 11 (C‑71/09 P) y 16 de febrero de 2009 (C‑73/09 P y C‑76/09 P), respectivamente,
      
      Comitato «Venezia vuole vivere», con domicilio social en Venecia (Italia), representado por el Sr. A. Vianello, avvocato, que designa domicilio en Luxemburgo
         (C‑71/09 P),
      
      Hotel Cipriani Srl, con domicilio social en Venecia (Italia), representado por el Sr. A. Bianchini y la Sra. F. Busetto, avvocati (C‑73/09 P),
      
      Società Italiana per il gas SpA (Italgas), con domicilio social en Turín (Italia), representada por los Sres. M. Merola y M. Pappalardo y la Sra. T. Ubaldi, avvocati
         (C‑76/09 P),
      
      partes recurrentes,
      y en el que las otras partes en el procedimiento son:
      Coopservice – Servizi di fiducia Soc. coop. rl, con domicilio social en Cavriago (Italia), representado por el Sr. A. Bianchini, avvocato,
      
      parte demandante en primera instancia,
      Comisión Europea, representada por el Sr. V. Di Bucci y la Sra. E. Righini, en calidad de agentes, asistidos por el Sr. A. Dal Ferro, avvocato,
         que designa domicilio en Luxemburgo,
      
      parte demandada en primera instancia,
      República Italiana, representada por la Sra. I. Bruni, posteriormente por la Sra. G. Palmieri, en calidad de agentes, asistidas por el Sr. P. Gentili,
         avvocato dello Stato, que designa domicilio en Luxemburgo,
      
      parte coadyuvante en primera instancia,
      EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Tercera),
      integrado por el Sr. K. Lenaerts, Presidente de Sala, y la Sra. R. Silva de Lapuerta y los Sres. G. Arestis, J. Malenovský
         y T. von Danwitz (Ponente), Jueces;
      
      Abogado General: Sra. V. Trstenjak;
      Secretaria: Sra. M. Ferreira, administradora principal;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 16 de septiembre de 2010;
      oídas las conclusiones de la Abogado General, presentadas en audiencia pública el 16 de diciembre de 2010;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      1        Mediante sus recursos de casación, el Comitato «Venezia vuole vivere» (en lo sucesivo, «Comitato»), Hotel Cipriani Srl (en
         lo sucesivo, «Hotel Cipriani») y Società italiana per il gas SpA (en lo sucesivo, «Italgas») solicitan al Tribunal de Justicia
         que anule la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas de 28 de noviembre de 2008, Hotel Cipriani
         y otros/Comisión (T‑254/00, T‑270/00 y T‑277/00, Rec. p. II‑3269; en lo sucesivo, «sentencia recurrida»), mediante la cual
         éste desestimó sus recursos de anulación contra la Decisión 2000/394/CE de la Comisión, de 25 de noviembre de 1999, relativa
         a las medidas de ayuda a favor de las empresas de los territorios de Venecia y Chioggia contempladas en las Leyes nº 30/1997
         y nº 206/1995 relativas a desgravaciones de las cargas sociales (DO 2000, L 150, p. 50) (en lo sucesivo, «Decisión controvertida»).
      
      2        Mediante su adhesión a la casación, Coopservice – Servizi di fiducia Soc. coop. rl (en lo sucesivo, «Coopservice») solicita
         al Tribunal de Justicia que anule la sentencia recurrida.
      
      3        Mediante su adhesión a la casación, la Comisión de las Comunidades Europeas solicita al Tribunal de Justicia que anule la
         sentencia recurrida en la medida en que declara la admisibilidad de dichos recursos.
      
       Marco jurídico
      4        Los artículos 1, letra b), inciso iv), y 13 a 15 del Reglamento (CE) nº 659/1999 del Consejo, de 22 de marzo de 1999, por
         el que se establecen disposiciones de aplicación del artículo [88] del Tratado CE (DO L 83, p. 1), disponen:
      
      «Artículo 1
      Definiciones
      A efectos del presente Reglamento, se entenderá por:
      […]
      b)      “ayuda existente”:
      […]
      iv)      la ayuda considerada como ayuda existente con arreglo al artículo 15;
      […]
      Artículo 13
      Decisiones de la Comisión
      1.      El examen de la presunta ayuda ilegal deberá terminar con una decisión de conformidad con los apartados 2, 3 o 4 del artículo
         4. En el caso de las decisiones de iniciar el procedimiento de investigación formal, el procedimiento se terminará mediante
         una decisión en virtud del artículo 7. Si un Estado miembro incumple un requerimiento de información, esta decisión se adoptará
         basándose en la información disponible.
      
      […]
      Artículo 14
      Recuperación de la ayuda
      1.      Cuando se adopten decisiones negativas en casos de ayuda ilegal, la Comisión decidirá que el Estado miembro interesado tome
         todas las medidas necesarias para obtener del beneficiario la recuperación de la ayuda (denominada en lo sucesivo “decisión
         de recuperación”). La Comisión no exigirá la recuperación de la ayuda si ello fuera contrario a un principio general del Derecho
         comunitario.
      
      2.      La ayuda recuperable con arreglo a la decisión de recuperación devengará intereses calculados a un tipo adecuado que fije
         la Comisión. Los intereses se devengarán desde la fecha en que la ayuda ilegal estuvo a disposición del beneficiario hasta
         la fecha de su recuperación.
      
      3.      Sin perjuicio de lo que el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas pueda disponer, de conformidad con el artículo
         [242] del Tratado, la recuperación se efectuará sin dilación y con arreglo a los procedimientos del Derecho nacional del Estado
         miembro interesado, siempre que permitan la ejecución inmediata y efectiva de la decisión de la Comisión. Para ello y en caso
         de procedimiento ante los órganos jurisdiccionales nacionales, los Estados miembros de que se trate tomarán todas las medidas
         necesarias previstas en sus ordenamientos jurídicos nacionales, incluidas las medidas provisionales, sin perjuicio del Derecho
         comunitario.
      
      Artículo 15
      Plazo de prescripción
      1.      Las competencias de la Comisión en lo relativo a la recuperación de ayudas estarán sujetas a un plazo de prescripción de diez años.
      2.      El plazo de prescripción se contará a partir de la fecha en que se haya concedido la ayuda ilegal al beneficiario, bien como
         ayuda individual, bien en virtud de un régimen de ayudas. Cualquier acción emprendida por la Comisión o por un Estado miembro
         a petición de la Comisión y que esté relacionada con la ayuda ilegal interrumpirá el plazo de prescripción. Tras cada interrupción,
         el plazo comenzará a contarse desde el principio. El plazo de prescripción deberá suspenderse durante el tiempo en que la
         decisión de la Comisión sea objeto de un procedimiento pendiente ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
      
      3.      Cualquier ayuda para la que haya expirado el plazo de prescripción se considerará como ayuda existente.»
       Antecedentes del litigio
      5        Los hechos que originaron el litigio se exponen en los apartados 1 a 11 de la sentencia recurrida en los siguientes términos:
      
      «A.      El régimen de reducción de las cargas sociales examinado
      1      El decreto ministeriale (Orden Ministerial) italiano de 5 de agosto de 1994, notificado a la Comisión, determina los criterios para la atribución
         de las reducciones de cargas sociales establecidas en las disposiciones contempladas en el artículo 59 del decreto del Presidente della Repubblica de 6 de marzo de 1978, por el que se establece un régimen especial de reducción de las cargas sociales que deben abonar los
         empresarios al Istituto Nazionale de la Previdenza Sociale (INPS, Instituto Nacional de Previsión Social) en el Mezzogiorno, para el período comprendido entre 1994 y 1996.
      
      2      Mediante la Decisión 95/455/CE de la Comisión, de 1 de marzo de 1995, relativa a las disposiciones en materia de reducciones,
         en el Mezzogiorno, de las cargas sociales que pesan sobre las empresas y de la asunción por el presupuesto del Estado de algunas de dichas cargas
         (DO L 265, p. 23), la Comisión declaró compatible con el mercado común el régimen de reducción de las cargas sociales mencionado
         en el apartado anterior, a condición de que se cumplieran un cierto número de requisitos. La Decisión obligaba a las autoridades
         italianas a comunicar a la Comisión las disposiciones que adoptasen para aplicar el plan de supresión progresiva de dicho
         régimen de ayudas, exigido por esta misma Decisión.
      
      3      El régimen de reducción de cargas sociales controvertido en el presente asunto fue establecido por la Ley italiana nº 206/1995,
         por la que se extendía, para los años 1995 y 1996, a las empresas situadas en el territorio insular de Venecia y de Chioggia
         el régimen de ayudas regulado por el decreto ministeriale de 5 de agosto de 1994, antes citado. La Ley italiana nº 30/1997 prorrogó dicho régimen para 1997, en beneficio de las empresas
         establecidas tanto en las regiones del Mezzogiorno como en el territorio insular de Venecia y de Chioggia.
      
      4      El artículo 1 del decreto ministeriale de 5 de agosto de 1994 establece una reducción general de las cargas sociales que deben abonar los empresarios. Por su parte,
         el artículo 2 del mismo decreto declara exentos de cargas sociales durante un año los nuevos puestos de trabajo creados por las empresas, a partir de la
         fecha de contratación de un trabajador desempleado.
      
      5      La Decisión [controvertida] […] indica que, según los datos suministrados por el INPS sobre el período considerado, comprendido
         entre 1995 y 1997, las reducciones de cargas sociales concedidas a empresas situadas en el territorio de Venecia y de Chioggia,
         con arreglo al artículo 1 del decreto ministeriale de 5 de agosto de 1994, ascendieron a 73.000 millones de liras italianas (ITL) (37,7 millones de euros) de media anual, repartidos
         entre 1.645 empresas. Las exenciones concedidas a las empresas situadas en el territorio insular de Venecia o de Chioggia
         con arreglo al artículo 2 de dicho decreto ascendieron a 567 millones de [liras italianas] (292.831 euros) por año, repartidos entre 165 empresas.
      
      B.      Procedimiento administrativo
      6      Mediante escrito de 10 de junio de 1997, las autoridades italianas notificaron a la Comisión la Ley nº 30/1997, antes mencionada,
         conforme a lo dispuesto en la Decisión 95/455 (véase el apartado 2 supra). Mediante escrito de 1 de julio de 1997, seguido de un recordatorio de fecha 28 agosto de 1997, la Comisión solicitó información
         complementaria sobre la ampliación a las empresas situadas en Venecia y en Chioggia del ámbito de aplicación del régimen de
         reducción de cargas sociales antes mencionado.
      
      7      Ante la falta de respuesta, la Comisión notificó a la República Italiana, mediante escrito de 7 de diciembre de 1997, su decisión
         de incoar el procedimiento previsto en el artículo 88 CE, apartado 2, en relación con las ayudas creadas por las disposiciones
         de las Leyes nº 206/1995 y nº 30/1997, por las que se extendía al territorio insular de Venecia y de Chioggia el ámbito de
         aplicación de las reducciones de cargas sociales establecidas para el Mezzogiorno.
      8      El 1 de diciembre de 1997, las autoridades italianas suspendieron la aplicación del régimen de reducción de cargas sociales
         de que se trata.
      
      9      La decisión de incoar el procedimiento fue publicada en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas de 18 de febrero de 1998. El […] Comitato […], asociación que agrupa a las principales organizaciones de empresas industriales
         y comerciales venecianas, creada tras la apertura de este procedimiento de investigación formal con objeto de coordinar las
         acciones destinadas a remediar la desventajosa situación de las empresas situadas en Venecia, presentó sus observaciones mediante
         un escrito de 17 de marzo de 1998, acompañado de un estudio efectuado por el Consorzio per la ricerca e la formazione (COSES
         – Consorcio para la investigación y la formación), fechado en marzo de 1998, sobre las dificultades a que se enfrentan las
         empresas que operan en el territorio de la laguna, comparadas con las situadas en tierra firme. El 18 de mayo de 1998, el
         Ayuntamiento de Venecia presentó también sus observaciones, acompañadas de un primer estudio efectuado por el COSES sobre
         el mismo tema, fechado en febrero de 1998. En sus observaciones, el Ayuntamiento puso de de relieve que entre los beneficiarios
         figuraban empresas municipales encargadas de la gestión de un servicio de interés económico general y solicitó que se les
         aplicase el artículo 86 CE, apartado 2. La Comisión remitió a la República Italiana todas estas observaciones.
      
      10      Las autoridades italianas presentaron sus observaciones mediante escrito de 23 de enero de 1999. Mediante escrito de 10 de
         junio de 1999, indicaron a la Comisión que se adherían a las observaciones presentadas por el Ayuntamiento de Venecia.
      
      11      Mediante decisión de 23 de junio de 1999, la Comisión requirió a la República Italiana para que le presentara todos los documentos
         e informaciones necesarios para precisar el papel de las empresas municipales y apreciar la compatibilidad con el mercado
         común de las medidas de reducción de cargas sociales de que se trataba. Las autoridades italianas respondieron mediante escrito
         de 27 de julio de 1999. El 12 de octubre de 1999 se celebró una reunión en Bruselas entre dichas autoridades y los representantes
         de la Comisión.»
      
       Decisión controvertida
      6        La parte dispositiva de la Decisión controvertida es del siguiente tenor:
      
      «Artículo 1
      A reserva de lo dispuesto en los artículos 3 y 4 de la presente Decisión, las ayudas ejecutadas por Italia en favor de las
         empresas de los territorios de Venecia y Chioggia, en forma de desgravaciones de las cargas sociales a que se [refieren] las
         Leyes nº 30/1997 y nº 206/1995, que remiten al artículo 2 del Decreto Ministerial de 5 de agosto de 1994, son compatibles
         con el mercado común cuando se conceden a las empresas siguientes:
      
      a)      [pequeñas y medianas empresas] en el sentido definido en la normativa comunitaria sobre ayudas estatales a las pequeñas y
         medianas empresas;
      
      b)      empresas que no se atienen a dicha definición y que están localizadas en una zona con derecho a acogerse a la excepción contemplada
         en la letra c) del apartado 3 del artículo 87 del Tratado;
      
      c)      cualquier otra empresa que emplee categorías de trabajadores con especiales dificultades de inserción o reinserción en el
         mercado laboral con arreglo a las Orientaciones comunitarias en materia de empleo.
      
      Dichas ayudas constituyen ayudas incompatibles con el mercado común en la medida en que se concedan a empresas que no sean
         [pequeñas y medianas empresas] y estén localizadas fuera de las zonas con derecho a acogerse a la excepción contemplada en
         la letra c) del apartado 3 del artículo 87 del Tratado.
      
      Artículo 2
      A reserva de lo dispuesto en los artículos 3 y 4 de la presente Decisión, las ayudas ejecutadas por Italia en favor de las
         empresas de los territorios de Venecia y Chioggia, en forma de desgravaciones de las cargas sociales, a que se refiere el
         artículo 1 del Decreto ministerial de 5 de agosto de 1994, son incompatibles con el mercado común.
      
      Artículo 3
      Las ayudas ejecutadas por Italia en favor de las empresas ASPIV y Consorcio Venecia Nuova son compatibles con el mercado común
         en virtud de las excepciones a que se refieren, respectivamente, el apartado 2 del artículo 86 y la letra d) del apartado
         3 del artículo 87 del Tratado.
      
      Artículo 4
      Las medidas ejecutadas por Italia en favor de las empresas ACTV, Panfido SpA y AMAV no constituyen ayudas en el sentido definido
         en el artículo 87 del Tratado.
      
      Artículo 5
      Italia adoptará todas las medidas necesarias para recuperar de los beneficiarios las ayudas incompatibles con el mercado común
         a que se refieren el segundo párrafo del artículo 1 y el artículo 2, y ya ilegalmente puestas a su disposición.
      
      La recuperación se efectuará con arreglo a los procedimientos del Derecho nacional. Las sumas que deban recuperarse devengarán
         intereses a partir de la fecha en que hayan sido puestas a disposición de los beneficiarios y hasta el momento de su efectiva
         recuperación. Los intereses se calcularán sobre la base del tipo de referencia utilizado para el cálculo del equivalente de
         la subvención en el marco de las ayudas de finalidad regional.
      
      […]»
       Procedimiento ante el Tribunal de Primera Instancia y sentencia recurrida
      7        Se interpusieron cincuenta y nueve recursos contra la Decisión controvertida ante el Tribunal de Primera Instancia.
      
      8        Dicho Tribunal instó a la República Italiana a especificar, para cada uno de los demandantes en esos asuntos, si ella se consideraba
         obligada a recuperar, en virtud del artículo 5 de la Decisión controvertida, las ayudas abonadas objeto de discusión.
      
      9        Habida cuenta de las respuestas de la República Italiana, el Tribunal de Primera Instancia declaró la inadmisibilidad total
         de veintidós recursos y la inadmisibilidad parcial de seis recursos, en relación con las empresas demandantes que no habían
         justificado un interés en el ejercicio de la acción, dado que las autoridades nacionales competentes habían estimado, al ejecutar
         la Decisión controvertida, que dichas empresas no habían recibido ayudas incompatibles con el mercado común cuya recuperación
         fuera obligatoria en virtud de dicha Decisión (autos del Tribunal de Primera Instancia de 10 de marzo de 2005, Gruppo ormeggiatori
         del porto di Venezia y otros/Comisión, T‑228/00, T‑229/00, T‑242/00, T‑243/00, T‑245/00 a T‑248/00, T‑250/00, T‑252/00, T‑256/00
         a T‑259/00, T‑265/00, T‑267/00, T‑268/00, T‑271/00, T‑274/00 a T‑276/00, T‑281/00, T‑287/00 y T‑296/00, Rec. p. II‑787; Confartigianato
         Venezia y otros/Comisión, T‑266/00; Baglioni Hotels y Sagar/Comisión, T‑269/00; Unindustria y otros/Comisión, T‑273/00, y
         Principessa/Comisión, T‑288/00).
      
      10      El 12 de mayo de 2005, se celebró ante el Juez Ponente del Tribunal de Primera Instancia una reunión informal, con participación
         de los representantes de las partes, sobre los treinta y siete asuntos en los que no se había declarado la inadmisibilidad
         total del recurso. Las partes representadas expusieron sus observaciones y acordaron elegir cuatro asuntos piloto. Tras dicha
         reunión informal se designaron asuntos piloto los asuntos T‑254/00, T‑270/00 y T‑277/00, que dieron lugar a la sentencia recurrida,
         y el asunto T‑221/00, que fue, no obstante, archivado a causa del desistimiento de la parte demandante.
      
      11      Los referidos asuntos fueron acumulados y se decidió que el examen de las excepciones de inadmisibilidad propuestas por la
         Comisión se unieran al fondo.
      
      12      Mediante la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia declaró la admisibilidad de los recursos, por las razones
         que figuran en los apartados 41 a 115 de esa sentencia. No obstante, tales recursos fueron desestimados, a la luz de las consideraciones
         que figuran en los apartados 117 a 398 de dicha sentencia.
      
       Pretensiones de las partes en el recurso de casación y procedimiento ante el Tribunal de Justicia
      13      El Comitato solicita al Tribunal de Justicia que:
      
      –        Estime su recurso de casación y, por tanto, anule la sentencia recurrida.
      –        Desestime la adhesión a la casación formulada por la Comisión.
      –        Anule la Decisión controvertida.
      –        Con carácter subsidiario, anule el artículo 5 de esta Decisión en la medida en que impone la obligación de recuperar el importe
         de las reducciones de cargas sociales de que se trata y dispone que las sumas en cuestión devengarán intereses a partir de
         la fecha en que fueron puestas a disposición de los beneficiarios y hasta el momento de su efectiva recuperación.
      
      –        Condene a la Comisión a cargar con las costas causadas en ambas instancias.
      14      Hotel Cipriani solicita al Tribunal de Justicia que:
      
      –        Anule la sentencia recurrida.
      –        Estime sus pretensiones formuladas en primera instancia y, por consiguiente:
      –        Con carácter principal, anule la Decisión controvertida.
      –        Con carácter subsidiario, anule el artículo 5 de esta Decisión en la medida en que la restitución que impone esta disposición
         comprende las ayudas concedidas sobre la base del principio de minimis y/o en la medida en que exige el pago de intereses calculados a un tipo superior al tipo efectivamente soportado por la empresa
         para su propio endeudamiento.
      
      –        Condene a la Comisión a cargar con las costas causadas en ambas instancias.
      15      Italgas solicita al Tribunal de Justicia que:
      
      –        Estime su recurso de casación y, por tanto, anule la sentencia recurrida.
      –        Desestime la adhesión a la casación formulada por la Comisión por manifiestamente infundada o, con carácter subsidiario, por
         inoperante en algunos de sus motivos e infundada en los demás, o por infundada en su totalidad.
      
      –        Anule los artículos 1 y 2 de la Decisión controvertida en la medida en que declaran incompatibles con el mercado común las
         reducciones de cargas sociales de que se trata, así como el artículo 5 de dicha decisión.
      
      –        Con carácter subsidiario, devuelva el asunto al Tribunal General con arreglo al artículo 61 del Estatuto del Tribunal de Justicia.
      –        Condene a la Comisión a cargar con las costas causadas en ambas instancias o, en cualquier caso, a las costas adicionales
         causadas por la adhesión a la casación.
      
      16      Coopservice solicita al Tribunal de Justicia que:
      
      –        Anule la sentencia recurrida.
      –        Estime sus pretensiones formuladas en primera instancia y, por consiguiente:
      –        Con carácter principal, anule la Decisión controvertida, en la medida en que proceda y limitándose a cuanto interesa a los
         recurrentes.
      
      –        Con carácter subsidiario, anule la Decisión controvertida en la medida en que impone la obligación de recuperar las reducciones
         de cargas sociales concedidas, así como de incrementar el importe de esas reducciones mediante la adición de intereses correspondientes
         a los períodos considerados por dicha Decisión.
      
      –        Condene a la Comisión a cargar con las costas causadas en ambas instancias.
      17      La República Italiana solicita al Tribunal de Justicia que:
      
      –        Anule la sentencia recurrida.
      –        Anule la Decisión controvertida.
      18      La Comisión solicita al Tribunal de Justicia que:
      
      –        Con carácter principal, estime su adhesión a la casación y, en consecuencia, anule la sentencia recurrida en cuanto declara
         la admisibilidad de los recursos.
      
      –        Con carácter subsidiario, desestime los recursos de casación principales y modifique, en la medida de lo necesario, la motivación
         de la sentencia recurrida.
      
      –        Condene en cualquier caso a los recurrentes a cargar con las costas de ambas instancias.
      19      Mediante auto del Presidente del Tribunal de Justicia de 8 de abril de 2009, se acumularon los asuntos C‑71/09 P, C‑73/09 P
         y C‑76/09 P a efectos de las fases escrita y oral del procedimiento, así como de la sentencia.
      
       Sobre la adhesión a la casación de la Comisión
      20      Puesto que la adhesión a la casación formulada por la Comisión se refiere a la admisibilidad de los recursos interpuestos
         ante el Tribunal de Primera Instancia, que es una cuestión previa a las relativas al fondo suscitadas por los recursos de
         casación principales y por la adhesión a la casación de Coopservice, procede examinarla en primer lugar.
      
      21      En apoyo de su adhesión a la casación, la Comisión invoca cuatro motivos.
      
       Sobre la excepción de litispendencia propuesta en el asunto T‑277/00
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      22      Respecto a la excepción de litispendencia dirigida contra el recurso interpuesto en el asunto T‑277/00, el Tribunal de Primera
         Instancia estimó, por un lado, que dicha excepción no podía suscitarse válidamente en relación con el asunto T‑274/00, dado
         que el Comitato desistió de su recurso en este último asunto (apartado 43 de la sentencia recurrida).
      
      23      Por otro lado, en cuanto a la litispendencia relativa al asunto T‑231/00, el Tribunal de Primera Instancia consideró que no
         estaba obligado a examinar la admisibilidad del recurso interpuesto por el Comitato en el asunto T‑277/00 debido a que éste
         había interpuesto este recurso conjuntamente con Coopservice (apartado 43 de la sentencia recurrida). Además, señaló que únicamente
         cabe denegar la admisibilidad de un recurso por causa de litispendencia cuando en dicho recurso se enfrenten las mismas partes
         que en un recurso pendiente, se solicite la anulación de la misma decisión y se invoquen los mismos motivos. Sin embargo,
         en el caso examinado, el Tribunal de Primera Instancia estimó que los recursos en los asuntos T‑277/00 y T‑231/00 se basaban
         en parte en motivos diferentes (apartados 44 y 45 de la sentencia recurrida). Por otra parte, señaló que la disposición del
         artículo 48, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, que, en principio, impide invocar motivos nuevos
         en el curso del proceso, no es en absoluto pertinente para apreciar la admisibilidad de un recurso con el mismo objeto y entre
         las mismas partes que un recurso anterior, pero basado en motivos distintos de los que allí se invocaron (apartado 46 de la
         sentencia recurrida).
      
       Alegaciones de las partes
      24      Mediante la primera parte de este motivo, que se divide en tres, la Comisión alega que el Tribunal de Primera Instancia erró
         al desestimar la excepción de inadmisibilidad por litispendencia en cuanto al recurso en el asunto T‑277/00 respecto del recurso
         en el asunto T‑274/00. A su juicio, la admisibilidad de un recurso debe apreciarse en función de la situación en el momento
         en que se presenta el escrito de interposición del recurso, de manera que el hecho de que el Comitato desistiera entretanto
         de su recurso en el asunto T‑274/00 no puede tener como consecuencia que su recurso en el asunto T‑277/00 pase a ser admisible.
         De otro modo, un demandante podría interponer varios recursos y elegir posteriormente, según le convenga, el que desea proseguir,
         lo cual es contrario al principio de economía procesal.
      
      25      Mediante la segunda parte de este motivo, la Comisión reprocha al Tribunal de Primera Instancia haber considerado, en lo que
         atañe a la litispendencia en relación con el asunto T‑231/00, que la identidad de motivos entre los recursos anterior y posterior
         constituye un requisito necesario de la litispendencia. Sin embargo, en su opinión, tanto de las normas procesales de los
         Estados miembros como del artículo 27 del Reglamento (CE) nº 44/2001 del Consejo, de 22 de diciembre de 2000, relativo a la
         competencia judicial, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil (DO 2001, L 12,
         p. 1), se desprende que la litispendencia no presupone tal requisito. Mediante la tercera parte de este motivo, la Comisión
         aduce que el Tribunal de Primera Instancia debería al menos haber desestimado el recurso en el asunto T‑277/00 por causa de
         litispendencia en la medida en que coincidía con el recurso en el asunto T‑231/00.
      
      26      El Comitato alega que la propia Comisión, en sus observaciones ante el Tribunal de Primera Instancia, consideró que esta excepción
         de inadmisibilidad requería que en un recurso interpuesto con posterioridad a otro recurso se enfrentaran las mismas partes,
         con el mismo objeto y sobre la base de los mismos motivos. En su opinión, por tanto, la Comisión no puede después, en casación,
         invocar motivos totalmente nuevos. Además, puesto que la Comisión no interpuso un recurso de casación contra el auto del Tribunal
         de Primera Instancia Gruppo ormeggiatori del porto di Venezia y otros/Comisión, antes citado, no puede invocar tal motivo
         en el marco de un recurso de casación relativo a la sentencia del Tribunal de Primera Instancia en el asunto T‑277/00.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      27      Contrariamente a lo que sostiene el Comitato, debe declararse la admisibilidad del presente motivo. En efecto, la circunstancia
         de que la Comisión sostuviera ante el Tribunal de Primera Instancia, en apoyo de su excepción de inadmisibilidad, un punto
         de vista jurídico diferente del presentado en su recurso de casación es irrelevante, en la medida en que este motivo se basa,
         al igual que las alegaciones formuladas por la Comisión en primera instancia en el marco de esta excepción, en una supuesta
         litispendencia en lo que atañe al asunto T‑277/00 respecto del asunto T‑274/00.
      
      28      En efecto, aunque la Comisión sostenga ante el Tribunal de Justicia que no es necesario que los motivos de anulación formulados
         por una parte demandante sean los mismos para apreciar un caso de litispendencia, mientras que ante el Tribunal de Primera
         Instancia admitía la necesidad de dicha identidad de motivos, su tesis en cuanto a la litispendencia es, en esencia, la misma
         que la formulada ante el Tribunal de Primera Instancia y, por tanto, no se trata de un motivo nuevo.
      
      29      El auto del Tribunal de Primera Instancia Grupppo ormeggiatori del porto di Venezia y otros/Comisión, antes citado, tampoco
         se opone a que el Tribunal de Justicia examine el motivo presentado por la Comisión en cuanto a la decisión del Tribunal de
         Primera Instancia relativa a la excepción de litispendencia propuesta por esta institución en el asunto T‑277/00, dado que
         dicho auto no contiene una apreciación sobre la admisibilidad del recurso en este último asunto.
      
      30      En cuanto al fondo, en lo que atañe a la primera parte del motivo, relativa a la litispendencia respecto del asunto T‑274/00,
         el Tribunal de Primera Instancia estimó correctamente que, debido al desistimiento del Comitato de su recurso en este asunto,
         su recurso en el asunto T‑277/00 ya no se enfrentaba a una litispendencia respecto del asunto T‑274/00.
      
      31      Es cierto que, como sostiene la Comisión, la admisibilidad de un recurso debe apreciarse, por norma general, en relación con
         la situación existente en el momento en que éste se interpuso (véase, en este sentido, la sentencia de 18 de abril de 2002,
         España/Consejo, C‑61/96, C‑132/97, C‑45/98, C‑27/99, C‑81/00 y C‑22/01, Rec. p. I‑3439, apartado 23). No obstante, conforme
         a la jurisprudencia, cuando se declara la inadmisibilidad de un recurso, el litigio resultante de éste, que estaba pendiente,
         deja de existir, de modo que la situación de litispendencia desaparece (véase, en este sentido, la sentencia de 27 de octubre
         de 1987, Diezler y otros/CES, 146/85 y 431/85, Rec. p. 4283, apartado 12).
      
      32      Lo mismo ocurre, como señaló la Abogado General en el punto 50 de sus conclusiones, cuando, como es el caso, el litigio pendiente
         desaparece debido a que el demandante desiste de su recurso. Contrariamente a lo que sostiene la Comisión, el interés en evitar
         que los justiciables hagan uso de esta posibilidad de una manera contraria al principio de economía procesal no requiere que
         una situación de litispendencia persista incluso en relación con un recurso del que el demandante haya desistido. En efecto,
         dicho interés queda suficientemente protegido mediante la condena en costas del demandante, conforme al artículo 69, apartado
         5, párrafo primero, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia o el artículo 87, apartado 5, párrafo primero,
         del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General.
      
      33      Por consiguiente, debe desestimarse la primera parte del presente motivo.
      
      34      En lo que atañe a las partes segunda y tercera de este motivo, relativas a la litispendencia respecto del asunto T‑231/00,
         es preciso recordar que, según reiterada jurisprudencia, las alegaciones dirigidas contra los fundamentos jurídicos innecesarios
         de una resolución del Tribunal General no pueden dar lugar a la anulación de dicha resolución y son, por tanto, inoperantes
         (sentencia de 2 de septiembre de 2010, Comisión/Deutsche Post, C‑399/08 P, Rec. p. I‑0000, apartado 75 y la jurisprudencia
         citada).
      
      35      A este respecto, del apartado 43 de la sentencia recurrida se desprende que el Tribunal de Primera Instancia estimó que no
         estaba obligado a examinar la admisibilidad del recurso interpuesto por el Comitato debido a que éste interpuso el recurso
         en el asunto T‑277/00 conjuntamente con Coopservice, de modo que, aunque la litispendencia alegada quedase acreditada, no
         afectaría en absoluto a la admisibilidad de dicho recurso en la medida en que fue interpuesto por Coopservice, ni en particular
         a los motivos de fondo examinados por el Tribunal de Primera Instancia en el caso en cuestión, puesto que éstos habían sido
         invocados conjuntamente por ambos demandantes.
      
      36       Estas consideraciones, que, además, no han sido rebatidas por la Comisión, son acordes con la jurisprudencia emanada de la
         sentencia de 24 de marzo de 1993, CIRFS y otros/Comisión (C‑313/90, Rec. p. I‑1125).
      
      37      En efecto, según esta jurisprudencia, que se basa en razones de economía procesal [auto del Presidente del Tribunal de Justicia
         de 24 de marzo de 2009, Cheminova y otros/Comisión, C‑60/08 P(R), apartado 34], si una misma decisión es impugnada por varios
         demandantes y queda acreditado que uno de ellos está legitimado para ejercitar la acción, no procede examinar la legitimación
         de los demás demandantes.
      
      38      Esta jurisprudencia se basa en la consideración de que, en tal situación, resulta en cualquier caso necesario examinar el
         fundamento del recurso, de modo que la cuestión de si todos los demandantes están efectivamente legitimados para el ejercicio
         de la acción es irrelevante.
      
      39      Pues bien, la misma lógica es aplicable al presente caso.
      
      40      A este respecto, debe subrayarse que una desestimación del recurso del Comitato, conforme a lo pretendido por la Comisión
         en el marco de los presentes submotivos, no habría tenido ninguna incidencia sobre la necesidad de que el Tribunal de Primera
         Instancia examinara los motivos invocados en apoyo del recurso en el asunto T‑277/00. En efecto, dicho recurso fue interpuesto
         conjuntamente por el Comitato y Coopservice. Ahora bien, en el caso de este último no existía una situación de litispendencia,
         de modo que el Tribunal de Primera Instancia habría debido examinar en cualquier caso la totalidad de dichos motivos, lo que
         hacía irrelevante una eventual desestimación del recurso del Comitato.
      
      41      En consecuencia, aun suponiendo que la motivación, expuesta a mayor abundamiento en los apartados 44 a 46 de la sentencia
         recurrida, fuera jurídicamente errónea, dicha apreciación carecería de incidencia sobre el fundamento de la desestimación
         de las alegaciones relativas a la excepción de litispendencia respecto del asunto T‑231/00.
      
      42      En estas circunstancias, procede estimar que las partes segunda y tercera del presente motivo son inoperantes.
      
      43      Habida cuenta de lo anterior, debe desestimarse el primer motivo de la adhesión a la casación de la Comisión.
      
       Sobre la legitimación de las empresas de que se trata para recurrir ante el Tribunal de Primera Instancia
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      44      El Tribunal de Primera Instancia declaró que los demandantes en los asuntos T‑254/00, T‑270/00 y T‑277/00 estaban legitimados
         para recurrir y estimó, en particular, que la Decisión controvertida les afectaba individualmente, en el sentido del artículo
         230 CE, párrafo cuarto.
      
      45      A este respecto, el Tribunal de Primera Instancia estimó que estaban suficientemente individualizados debido al especial perjuicio
         que la orden de recuperación impuesta por esta Decisión entrañaba para sus intereses como miembros perfectamente identificables
         de un círculo cerrado (apartados 76 a 92 de la sentencia recurrida). Seguidamente, mediante el examen del sistema de control
         de las ayudas de Estado (apartados 94 a 99 de la referida sentencia) y de la competencia de las autoridades nacionales para
         la ejecución de dicha Decisión (apartados 100 a 111 de la mencionada sentencia), el Tribunal de Primera Instancia confirmó
         la apreciación contenida en el apartado 92 de la misma sentencia, según la cual los demandantes resultaban individualmente
         afectados (apartado 93 de ésta).
      
       Alegaciones de las partes
      46      La Comisión sostiene que, cuando una Decisión declara ilegal e incompatible con el mercado común un régimen de ayudas de Estado,
         la circunstancia de que dicha Decisión ordene la recuperación de las ayudas concedidas con arreglo a dicho régimen no implica
         que los beneficiarios de las ayudas resulten individualmente afectados. A su entender, en efecto, el Tribunal de Primera Instancia
         confundió el concepto de beneficiario del régimen de ayudas con el de beneficiario de las ventajas previstas por la normativa
         nacional. Sin embargo, en el momento de la adopción de la Decisión controvertida, los beneficiarios obligados a restituir
         las ayudas en virtud de ésta no eran identificables. A tal fin, era necesario determinar si las ventajas que percibieron constituían
         efectivamente ayudas de Estado en el sentido del artículo 87 CE y si estaban efectivamente obligados, conforme a dicha Decisión,
         a reembolsar las ayudas percibidas.
      
      47      Además, alega que la pertenencia a un círculo de beneficiarios identificables en el momento de la adopción de la Decisión
         controvertida no es suficiente para servir de fundamento de un interés individual, pues este último presupone que los beneficiarios
         se encuentra en una situación particular que la Comisión ha de tener en cuenta, lo cual no ocurre en el caso de autos.
      
      48      A continuación, aduce que la postura del Tribunal de Primera Instancia tiene como consecuencia obligar a los beneficiarios
         de un régimen de ayudas, en virtud de la jurisprudencia emanada de la sentencia de 9 de marzo de 1994, TWD Textilwerke Deggendorf
         (C‑188/92, Rec. p. I‑833, apartados 24 a 26), a impugnar ante dicho Tribunal la Decisión de la Comisión, aunque no tengan
         la certeza de estar obligados a reembolsar las ventajas percibidas.
      
      49      En cuanto al razonamiento expuesto en los apartados 94 y siguientes de la sentencia recurrida, la Comisión sostiene que el
         Tribunal de Primera Instancia se equivocó al rechazar el criterio expuesto por ella según el cual los beneficiarios de una
         ayuda sólo están individualmente afectados si la ayuda se concede de manera automática en virtud de un régimen general. Por
         último, en cuanto a los fundamentos jurídicos expuestos en los apartados 100 y siguientes de dicha sentencia, la Comisión
         considera que el Tribunal de Primera Instancia no se atuvo a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia. A su entender, en
         efecto, cuando la Comisión se pronuncia con carácter general y abstracto sobre un régimen de ayudas que declara incompatible
         con el mercado común y ordena la recuperación de las ayudas percibidas en virtud de tal régimen, corresponde seguidamente
         al Estado miembro comprobar la situación individual de cada empresa afectada para proceder a la recuperación de las ayudas
         ilegales.
      
      50      Según el Comitato e Italgas, el Tribunal de Primera Instancia obró correctamente al reconocer la legitimación de las empresas
         demandantes.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      51      El Tribunal de Primera Instancia actuó correctamente al considerar que las empresas demandantes estaban legitimadas para ejercer
         la acción, por cuanto la Decisión controvertida les afectaba individualmente debido al especial perjuicio que la orden de
         recuperación de las ayudas en cuestión entrañaba para su situación jurídica.
      
      52      En efecto, por un lado, y conforme a reiterada jurisprudencia, los sujetos distintos de los destinatarios de una decisión
         sólo pueden alegar que se ven afectados individualmente si ésta les atañe en razón de determinadas cualidades que les son
         propias o de una situación de hecho que los caracteriza frente a cualquier otra persona y por ello los individualiza de manera
         análoga a la del destinatario (véanse las sentencias de 15 de julio de 1963, Plaumann/Comisión, 25/62, Rec. pp. 197 y ss.,
         especialmente p. 223, y de 29 de abril de 2004, Italia/Comisión, C‑298/00 P, Rec. p. I‑4087, apartado 36 y la jurisprudencia
         citada).
      
      53      Por otra parte, los beneficiarios efectivos de ayudas individuales concedidas en virtud de un régimen de ayudas cuya recuperación
         ha ordenado la Comisión resultan por ello afectados individualmente en el sentido del artículo 230 CE, párrafo cuarto (véanse,
         en este sentido, las sentencias de 19 de octubre de 2000, Italia y Sardegna Lines/Comisión, C‑15/98 y C‑105/99, Rec. p. I‑8855,
         apartado 34, e Italia/Comisión, antes citada, apartados 38 y 39).
      
      54      Las alegaciones formuladas por la Comisión no pueden desvirtuar esta conclusión.
      
      55      Es preciso rechazar inmediatamente la tesis según la cual la obligación de recuperación impuesta por la Decisión controvertida
         no individualizaba suficientemente a los recurrentes en el momento de la adopción de esta Decisión. Dicha tesis se basa, por
         una parte, en el postulado de que la recuperación efectiva se llevará a cabo en una fase ulterior en la que habrá de comprobarse
         si las ventajas recibidas constituyen efectivamente ayudas de Estado que hayan de devolverse y, por otra parte, en el hecho
         de que no se cumplen los requisitos que permiten considerar que los beneficiarios forman parte de un círculo cerrado.
      
      56      Ahora bien, tal como señaló la Abogado General en los puntos 71 a 82 de sus conclusiones, la orden de recuperación afecta
         ya individualmente a todos los beneficiarios del régimen de que se trata en la medida en que, desde el momento de la adopción
         de la Decisión controvertida, se hallan expuestos al riesgo de que las ventajas que han percibido sean recuperadas, lo cual
         afecta a su situación jurídica. Por tanto, estos beneficiarios forman parte de un círculo cerrado (véase, en este sentido,
         la sentencia de 17 de septiembre de 2009, Comisión/Koninklijke FrieslandCampina, C‑519/07 P, Rec. p. I‑8495, apartado 54),
         sin que sea necesario examinar requisitos adicionales, relativos a situaciones en las que la Decisión de la Comisión no viene
         acompañada de una orden de recuperación. Además, la posibilidad de que, posteriormente, las ventajas declaradas ilegales no
         sean recuperadas de sus beneficiarios no excluye que a ésos se les pueda considerar individualmente afectados.
      
      57      Procede igualmente rechazar la alegación de la Comisión según la cual declarar la admisibilidad de recursos interpuestos contra
         una decisión de ésta que ordena la recuperación de las ayudas de Estado tendría el «efecto paradójico y perverso» de obligar
         a los beneficiarios de las ayudas de Estado a impugnar inmediatamente dicha decisión antes incluso de saber si desembocará
         en una orden de recuperación que les afecte. Dicha alegación ya fue formulada en términos casi idénticos por la Comisión en
         el asunto que dio lugar a la sentencia Italia/Comisión, antes citada (apartado 31), sin que fuera acogida.
      
      58      En efecto, la posibilidad de que un justiciable alegue en el marco de un procedimiento nacional la invalidez de disposiciones
         contenidas en actos de la Unión presupone, ciertamente, que no dispusiese del derecho a interponer, con arreglo al artículo
         230 CE, un recurso directo contra esas disposiciones cuyas consecuencias ha de soportar sin haber podido solicitar su anulación
         (véanse, en este sentido, las sentencias TWD Textilwerke Deggendorf, antes citada, apartado 23, y de 29 de junio 2010, E y
         F, C‑550/09, Rec. p. I‑0000, apartados 45 y 46). No obstante, de esa misma jurisprudencia se desprende que tal recurso directo
         debe, sin lugar a dudas, ser admisible (véanse las sentencias E y F, antes citada, apartado 48, y de 17 de febrero de 2011,
         Bolton Alimentari, C‑494/09, Rec. p. I‑0000, apartado 23).
      
      59      Por tanto, unos justiciables que se encuentren en la situación de los recurrentes sólo están obligados a impugnar una decisión
         ante el Tribunal General para proteger sus intereses si procede considerar que tal recurso es sin lugar a dudas admisible.
         En efecto, en la medida en que la admisibilidad del recurso directo de uno de estos justiciables no suscite ninguna duda,
         es razonable esperar de él que lo interponga en el plazo de dos meses fijado a tal fin por el artículo 230 CE.
      
      60      Además, es preciso señalar que los razonamientos expuestos en los apartados 76 a 92 de la sentencia recurrida permiten por
         sí solos justificar de manera suficiente con arreglo a Derecho la conclusión del Tribunal de Primera Instancia recogida en
         el apartado 92 de dicha sentencia, según la cual la Decisión controvertida afecta individualmente a los ahora recurrentes.
      
      61      No obstante, en la medida en que la sentencia recurrida se remite, en su apartado 251, al razonamiento desarrollado en los
         apartados 100 a 111 de ésta y que la Comisión impugna dicho razonamiento en el marco del presente motivo, procede señalar
         desde este momento que tal razonamiento adolece de un error de Derecho.
      
      62      En efecto, el Tribunal de Primera Instancia consideró, en el apartado 106 de la sentencia recurrida, que no cabe admitir que,
         al ejecutar la decisión de la Comisión relativa a un régimen de ayudas ilegal, el Estado miembro afectado pueda verificar
         si concurren en cada caso individual los requisitos de aplicación del artículo 87 CE, apartado 1.
      
      63      Pues bien, procede recordar que, en el caso de un programa de ayudas, la Comisión puede limitarse a estudiar las características
         del programa controvertido para apreciar, en la motivación de la decisión, si, en razón de las reglas fijadas en dicho programa,
         éste garantiza a sus beneficiarios una ventaja significativa frente a sus competidores y puede beneficiar esencialmente a
         las empresas que participen en los intercambios comerciales entre los Estados miembros. Así, en una decisión relativa a un
         programa de esa índole, la Comisión no está obligada a efectuar un análisis de la ayuda concedida en cada caso individual
         sobre la base de este régimen. La situación individual de cada empresa afectada sólo debe comprobarse al proceder a la recuperación
         de las ayudas (véase la sentencia de 7 de marzo de 2002, Italia/Comisión, C‑310/99, Rec. p. I‑2289, apartados 89 y 91).
      
      64      Por tanto, las apreciaciones del Tribunal de Primera Instancia que figuran en los apartados 104 a 106 de la sentencia recurrida
         no se atienen a la jurisprudencia según la cual, cuando la Comisión se pronuncia de manera general y en abstracto sobre un
         régimen de ayudas de Estado que declara incompatible con el mercado común y ordena la recuperación de los importes percibidos
         en virtud de dicho régimen, corresponde al Estado miembro comprobar la situación individual de cada empresa afectada por la
         operación de recuperación.
      
      65      No obstante, las alegaciones de la Comisión relativas al razonamiento del Tribunal de Primera Instancia expuesto en los apartados
         100 a 111 de la referida sentencia carecen, en cualquier caso, de incidencia sobre el fallo de dicha sentencia y, por consiguiente,
         deben considerarse inoperantes (véase, en este sentido, en particular, la sentencia de 12 de julio de 2001, Comisión y Francia/TF1,
         C‑302/99 P y C‑308/99 P, Rec. p. I‑5603, apartados 27 a 29).
      
      66      Por tanto, no cabe estimar el segundo motivo de la Comisión.
      
       Sobre la legitimidad activa del Comitato
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      67      El Tribunal de Primera Instancia consideró, en el apartado 114 de la sentencia recurrida, que, a la luz de la jurisprudencia
         emanada de la sentencia CIRFS y otros/Comisión, antes citada, no estaba obligado a examinar la legitimación para recurrir
         del Comitato. Además, estimó, en el apartado 115 de la sentencia recurrida, que el Comitato estaba en cualquier caso legitimado,
         en la medida en que actúa en sustitución de sus miembros, cuyos recursos habrían debido declararse admisibles.
      
       Alegaciones de las partes
      68      Mediante su tercer motivo, la Comisión reprocha al Tribunal de Primera Instancia haber trasladado erróneamente la jurisprudencia
         relativa a las asociaciones de empresas a una asociación de asociaciones como el Comitato. Además, asegura que nada permite
         suponer que las asociaciones de que se trata hayan encargado efectivamente a éste la defensa de sus intereses.
      
      69      Según el Comitato, el Tribunal de Primera Instancia obró correctamente al reconocer su legitimación activa.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      70      Es preciso señalar, en primer lugar, que, tal como se ha recordado en el apartado 34 de la presente sentencia, las alegaciones
         dirigidas contra los fundamentos jurídicos innecesarios de una resolución del Tribunal General no pueden dar lugar a la anulación
         de dicha resolución y, por tanto, deben considerarse inoperantes.
      
      71      A este respecto, del apartado 114 de la sentencia recurrida se desprende que el Tribunal de Primera Instancia consideró que
         no estaba obligado a examinar la legitimación del Comitato debido a que la empresa demandante Coopservice estaba legitimada
         para recurrir.
      
      72      Esta consideración, basada en la legitimación de Coopservice, que la Comisión no cuestiona ante el Tribunal de Justicia, es
         conforme con la jurisprudencia emanada de la sentencia CIRFS y otros/Comisión, antes citada, según resulta de los apartados
         37 a 40 de la presente sentencia.
      
      73      En consecuencia, aun suponiendo que la motivación contenida en el apartado 115 de la sentencia recurrida fuera jurídicamente
         errónea, es preciso subrayar que tal constatación no tendría ninguna incidencia sobre el fundamento de la apreciación de la
         alegación relativa a la legitimación del Comitato.
      
      74      En estas circunstancias, procede considerar inoperante el tercer motivo.
      
      75      Por tanto, debe desestimarse el tercer motivo de la Comisión.
      
       Sobre el interés de los ahora recurrentes en ejercitar la acción ante el Tribunal de Primera Instancia
      76      Mediante su cuarto motivo, la Comisión reprocha al Tribunal de Primera Instancia no haber examinado el interés de los ahora
         recurrentes en ejercitar la acción ante dicho Tribunal y no haber declarado inadmisibles sus recursos debido a la inexistencia
         de tal interés.
      
      77      Este motivo es infundado. Contrariamente a lo que sostiene la Comisión, el interés de los recurrentes en ejercitar la acción
         no se basa en la mera posibilidad de que las autoridades nacionales pudieran dirigirles una orden de recuperación. En efecto,
         la adopción de la Decisión controvertida modificó la situación jurídica de cada uno de ellos en la medida en que declaró incompatible
         con el mercado común ayudas, concedidas en virtud del régimen de ayudas de que se trata, que ya habían percibido y ordenó
         la recuperación de éstas. Así, desde la adopción de la Decisión controvertida, las empresas recurrentes debían en principio
         esperar que se las obligara a restituir las ayudas ya percibidas, lo que justificaba el interés de cada una de ellas en ejercitar
         la acción. Pues bien, la Comisión no ha aducido ningún elemento que permita considerar que no cabía la posibilidad de que
         se les dirigiera una orden de reembolso.
      
      78      Habida cuenta del conjunto de las consideraciones anteriores, procede desestimar en su totalidad la adhesión a la casación
         de la Comisión.
      
       Sobre los recursos de casación principales
      79      En apoyo de los recursos de los recurrentes, así como en el marco de la adhesión a la casación de Coopservice, éstos invocan
         motivos que pueden distribuirse, básicamente, en seis grupos, relativos, en primer lugar, a la naturaleza compensatoria de
         las ventajas de que se trata; en segundo lugar, a los criterios relativos al perjuicio de los intercambios y la distorsión
         de la competencia, al artículo 86 CE, apartado 2, así como al principio de no discriminación; en tercer lugar, al artículo
         87 CE, apartado 3, letras c) y d); en cuarto lugar, al artículo 87 CE, apartados 2, letra b), y 3, letra b); en quinto lugar,
         al artículo 14 del Reglamento nº 659/1999, y, en sexto y último lugar, al artículo 15 del mismo Reglamento.
      
       Sobre el artículo 15 del Reglamento nº 659/1999 – calificación de «nueva ayuda»
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      80      En los apartados 357 a 367 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia desestimó los motivos dirigidos contra
         la Decisión controvertida basados en la vulneración del artículo 15 del Reglamento nº 659/1999, según los cuales las ventajas
         controvertidas, otorgadas en virtud de las Leyes nº 206/1995 y nº 30/1997, debían calificarse de «ayudas existentes», de modo
         que ya se había agotado el plazo de prescripción. A este respecto, el Tribunal de Primera Instancia se basó en particular
         en la circunstancia de que las ventajas previstas por la Ley nº 590/1971, prorrogada por la Ley nº 463/1972, no se concedían
         desde el 1 de julio de 1973 y que las previstas por las Leyes nº 502/1978, nº 102/1977 y nº 573/1977 habían sido concedidas
         hasta el 31 de diciembre de 1981. De este modo, las ventajas que eran objeto de la Decisión controvertida no habían tenido
         ninguna relación con las ventajas otorgadas anteriormente en virtud de dichas leyes, lo cual impedía que las primeras se calificaran
         de «ayudas existentes».
      
       Alegaciones de las partes
      81      El Comitato y Hotel Cipriani, mediante su quinto motivo, así como Coopservice, mediante su séptimo motivo, alegan que el Tribunal
         de Primera Instancia no trató de manera suficiente la cuestión de cuándo se había establecido el régimen de reducción de cargas
         sociales y no tuvo en cuenta la continuidad de dicho régimen, existente desde hacía décadas. A su juicio, en efecto, el régimen
         se estableció con la Ley nº 463/1972. Seguidamente, en Venecia resultaba aplicable la Ley especial nº 171/1973, que establecía
         la decisión de principio de reducir las cargas sociales. El alcance concreto de dicha reducción se determinaba teniendo en
         cuenta las normas aplicables al Mezzogiorno. Sin embargo, nunca se suprimió la decisión de principio establecida en la Ley
         especial nº 171/1973.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      82      Dichos motivos, que procede examinar en primer lugar, deben desestimarse. Es preciso señalar, en efecto, que ninguno de los
         recurrentes critica la constatación efectuada por el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 360 de la sentencia recurrida,
         según la cual las ventajas previstas por las Leyes nº 590/1971, nº 463/1972, nº 102/1977, nº 573/1977 y nº 502/1978, dejaron
         de concederse, respectivamente, después del 1 de julio de 1973 o del 1 de enero de 1982. Por tanto, debe considerarse que
         tales ventajas y las concedidas en virtud de las Leyes nº 30/1997 y nº 206/1995 no presentaban ninguna relación de continuidad,
         de modo que no cabe calificar estas últimas de ayudas existentes, pues constituyen en realidad nuevas ayudas.
      
       Sobre el carácter compensatorio
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      83      En los apartados 179 a 198 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia desestimó los motivos según los cuales
         la Decisión controvertida se equivocó al calificar de «ayudas» las reducciones de cargas sociales de que se trata, al no tener
         en cuenta su carácter compensatorio. En particular, estimó, refiriéndose a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, que
         el hecho de que un Estado miembro se proponga aproximar, mediante medidas unilaterales, las condiciones de competencia existentes
         en un determinado sector económico a las que predominan en otros Estados miembros no desvirtúa el carácter de ayudas de estas
         medidas (apartados 181 a 184 de dicha sentencia).
      
       Alegaciones de las partes
      84      La primera parte del primer motivo del Comitato, de Hotel Cipriani y de Coopservice, así como el primer motivo de Italgas,
         se dirigen contra los fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida relativos a la inexistencia de un carácter compensatorio
         de las ayudas concedidas, que figuran en los apartados 179 a 198 de dicha sentencia.
      
      85      A este respecto, los recurrentes reprochan al Tribunal de Primera Instancia no haber tenido en cuenta la naturaleza compensatoria
         de las medidas controvertidas. A su entender, existe un vínculo estrecho entre el objetivo de promoción del empleo, por un
         lado, y las desventajas y costes adicionales que soportan los operadores afectados por dichas medidas, por otro. Aducen que
         las desventajas a las que se enfrentan los beneficiarios de las reducciones de cargas sociales de que se trata deben evaluarse
         en relación con los costes que las empresas interesadas soportarían si operasen en tierra firme y no en relación con los costes
         medios soportados por las empresas comunitarias.
      
      86      Además, en su opinión, el Tribunal de Primera Instancia cometió un error de Derecho al no señalar la contradicción en la que
         incurre la motivación de la Decisión controvertida, que, en su considerando 92, admite que las medidas de reducción de las
         cargas sociales estaban destinadas a compensar, en lo que atañe a la empresa ASPIV, los costes adicionales soportados por
         ésta. A su juicio, igualmente, la sentencia recurrida adolece de un error de motivación en la medida en que el Tribunal de
         Primera Instancia admitió que existían situaciones específicas en las que la compensación de una desventaja harían que una
         medida perdiera su carácter de ventaja, sin explicar suficientemente, no obstante, las razones por las que ello no ocurría
         en el caso de autos.
      
      87      Hotel Cipriani añade que el Tribunal de Primera Instancia habría debido tener en cuenta el hecho de que la reducción de cargas
         sociales se encuadra en el contexto de una política de protección del centro de Venecia que no se presta a un cálculo exacto
         de las ventajas y desventajas resultantes de las limitaciones ligadas a la situación especial de esta ciudad. Aduce que, el
         Tribunal de Primera Instancia, en vez de tomar debidamente en consideración dos estudios, uno de los cuales concernía en particular
         a las cargas que pesan sobre el sector hotelero, reprochó a Hotel Cipriani no haber acreditado la importancia de los costes
         adicionales que debía soportar frente a otros hoteles situados en Italia o en el extranjero, que habían de ser compensados
         mediante las ventajas concedidas.
      
      88      La República Italiana estima asimismo que el Tribunal de Primera Instancia no tuvo en cuenta el carácter compensatorio de
         las ventajas otorgadas. En efecto, comparando las autoridades italianas con una empresa privada y las cotizaciones a la seguridad
         social con primas de seguro, dicho Estado miembro alega que, en un caso como el de autos, una empresa privada habría reducido
         las primas de seguro. A su juicio, además, existe una relación directa entre dichas ventajas y la situación a la que se enfrentan
         las empresas afectadas, caracterizada por un coste particularmente elevado de la mano de obra.
      
      89      La Comisión insta al Tribunal de Justicia a desestimar los presentes motivos por infundados y, al mismo tiempo, a sustituir
         los fundamentos jurídicos en lo que atañe a la parte del razonamiento del Tribunal de Primera Instancia en la que éste expone
         que, en situaciones particulares, la naturaleza compensatoria de las ventajas podría eliminar el carácter de ayuda en el sentido
         del artículo 87 CE.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      90      El Tribunal de Primera Instancia obró correctamente al considerar, en los apartados 181 a 184 de la sentencia recurrida, que
         el supuesto carácter compensatorio de las ventajas concedidas en virtud del régimen examinado no permitía excluir su calificación
         de «ayudas» en el sentido del artículo 87 CE.
      
      91      A este respecto, procede señalar que, según reiterada jurisprudencia, se consideran ayudas de Estado las intervenciones que,
         bajo cualquier forma, puedan favorecer directa o indirectamente a las empresas o que pueden considerarse una ventaja económica
         que la empresa beneficiaria no hubiera obtenido en condiciones normales de mercado (sentencia Comisión/Deutsche Post, antes
         citada, apartado 40 y la jurisprudencia citada).
      
      92      Es cierto que el Tribunal de Justicia ha precisado que, cuando una intervención estatal deba considerarse una compensación
         que constituye la contrapartida de las prestaciones realizadas por las empresas encargadas de un servicio de interés económico
         general para el cumplimiento de obligaciones de servicio público, de forma que estas empresas no gozan, en realidad, de una
         ventaja financiera y que, por tanto, dicha intervención no tiene por efecto situar a estas empresas en una posición competitiva
         más favorable respecto a las empresas competidoras, tal intervención no está sujeta al artículo 87 CE, apartado 1 (véase,
         en este sentido, la sentencia Comisión/Deutsche Post, antes citada, apartado 41 y la jurisprudencia citada).
      
      93      Sin embargo, ni Hotel Cipriani ni Italgas sostienen, en el marco de su primer motivo, que ellas reúnan tales requisitos. Sostienen,
         en cambio, que la circunstancia de que las ventajas controvertidas estén destinadas a compensar los costes adicionales ligados
         a las condiciones especiales a las que están sometidos los operadores establecidos en Venecia hace que estas ventajas pierdan
         el carácter de ayuda.
      
      94      A este respecto, es preciso recordar en primer lugar que los motivos que subyacen a una medida de ayuda no bastan para excluir
         automáticamente que tal medida pueda recibir la calificación de «ayuda» en el sentido del artículo 87 CE. En efecto, el apartado
         1 de dicha disposición no establece una distinción según las causas o los objetivos de las intervenciones estatales, sino
         que las define en función de sus efectos (véase, en este sentido, la sentencia de 3 de marzo de 2005, Heiser, C‑172/03, Rec.
         p. I‑1627, apartado 46 y la jurisprudencia citada).
      
      95      Cabe añadir que, según reiterada jurisprudencia, el hecho de que un Estado miembro se proponga aproximar, mediante medidas
         unilaterales, las condiciones de competencia en un determinado sector económico a las existentes en otros Estados miembros
         no desvirtúa el carácter de ayudas de estas medidas (sentencias, antes citadas, Italia/Comisión, apartado 61 y la jurisprudencia
         citada, así como Heiser, apartado 54).
      
      96      Como acertadamente señaló el Tribunal de Primera Instancia en los apartados 183 y 184 de la sentencia recurrida, esta jurisprudencia
         es igualmente aplicable a las medidas destinadas a compensar las posibles desventajas a las que están expuestas las empresas
         instaladas en una determinada región de un Estado miembro. En efecto, el propio texto del Tratado CE, que en su artículo 87,
         apartado 3, letras a) y c), clasifica como ayudas estatales susceptibles de ser declaradas compatibles con el mercado común
         «las medidas destinadas a favorecer el desarrollo económico de regiones», así como «las ayudas destinadas a facilitar el desarrollo
         de determinadas […] regiones», indica que los beneficios cuyo alcance se limita a una parte del territorio del Estado miembro
         sometido a la disciplina de las ayudas pueden constituir beneficios selectivos (véase la sentencia de 6 de septiembre de 2006,
         Portugal/Comisión, C‑88/03, Rec. p. I‑7115, apartado 60).
      
      97      Habida cuenta de estas consideraciones, el Tribunal de Primera Instancia podía legítimamente desestimar los motivos en apoyo
         de los recursos de anulación basados en la supuesta naturaleza compensatoria de las ventajas en cuestión sin estar obligado
         a examinar situaciones hipotéticas, distintas de las que se daban en el caso de autos, en las que la naturaleza compensatoria
         de determinadas ayudas pudiera eventualmente hacerles perder su carácter de ayuda.
      
      98      Por lo demás, el Tribunal de Primera Instancia no cometió un error de Derecho al no señalar una contradicción en la motivación
         de la Decisión controvertida, que admite en su considerando 92, relativo a la empresa ASPIV, que las reducciones de las cargas
         sociales están destinadas a compensar los costes adicionales.
      
      99      Procede indicar que, en dicho considerando 92, la Comisión no decidió que la naturaleza compensatoria de las reducciones de
         las cargas sociales privaba a éstas de su carácter de ayuda. Por el contrario, resolvió que era aplicable la excepción prevista
         en el artículo 86 CE, apartado 2. En consecuencia, del considerando 92 de la Decisión controvertida no se desprende que la
         supuesta naturaleza compensatoria de las ventajas concedidas les hiciera perder, en lo que atañe a ASPIV, el carácter de ayuda.
         Por tanto, la Decisión de la Comisión no adolece de una contradicción en su motivación que el Tribunal de Primera Instancia
         hubiera debido apreciar.
      
      100    Habida cuenta de lo anterior, la constatación del Tribunal de Primera Instancia según la cual las reducciones de las cargas
         sociales de que se trata constituyen ayudas en el sentido del artículo 87 CE, apartado 1, queda ya justificada por el razonamiento,
         expuesto en los apartados 181 a 184 de la sentencia recurrida, según el cual el objetivo de compensación de las desventajas
         competitivas de las empresas establecidas en Venecia y Chioggia que persiguen las reducciones de las cargas sociales no priva
         a dichas ventajas de su carácter de ayuda en el sentido del artículo 87 CE, apartado 1. Por tanto, las alegaciones formuladas
         en relación con los apartados 185 a 195 de dicha sentencia se dirigen contra fundamentos jurídicos innecesarios y, en consecuencia,
         son inoperantes, conforme a la jurisprudencia referida en el apartado 65 de la presente sentencia. Por la misa razón, no procede
         examinar la necesidad de proceder a una sustitución de los fundamentos jurídicos en lo que atañe a la motivación expuesta
         en los apartados 185 a 187 de dicha sentencia, como pide la Comisión al Tribunal de Justicia.
      
      101    Por último, en cuanto a la observación de la República Italiana según la cual el Tribunal de Primera Instancia debería haber
         aplicado el criterio del operador privado, basta señalar que la comparación con tal operador es improcedente debido a que
         éste no perseguiría objetivos como los que son objeto de las reducciones de las cargas sociales en cuestión, como indicó la
         Abogado General en el punto 121 de sus conclusiones.
      
      102    Habida cuenta de las anteriores consideraciones, procede desestimar la primera parte del primer motivo del Comitato, de Hotel
         Cipriani y de Coopservice, así como el primer motivo de Italgas.
      
       Sobre los criterios relativos al perjuicio para los intercambios intracomunitarios y a la distorsión de la competencia, las
            obligaciones procedimentales de la Comisión en el marco del examen de las ayudas controvertidas, el principio de no discriminación
            y el artículo 86 CE, apartado 2
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      103    En los apartados 199 a 253 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia desestimó los motivos invocados en
         apoyo de los recursos de anulación basados en la vulneración del artículo 87 CE, apartado 1, del principio de no discriminación
         y de la obligación de motivación. A este respecto, el Tribunal de Primera Instancia se basó especialmente en las particularidades
         características del examen de un régimen de ayudas multisectorial y en la falta de datos específicos en relación con los ahora
         recurrentes.
      
       Alegaciones de las partes
      104    La segunda parte del primer motivo así como el segundo motivo del Comitato, la segunda parte del primer motivo de Hotel Cipriani,
         los motivos segundo, tercero y cuarto de Italgas y la segunda parte del primer motivo así como el segundo motivo de Coopservice
         se dirigen contra los fundamentos jurídicos expuestos en los apartados 199 a 253 de la sentencia recurrida.
      
      105    Los recurrentes, así como Coopservice y la República Italiana, reprochan al Tribunal de Primera Instancia haber vulnerado
         el principio de no discriminación y desatendido las obligaciones procedimentales que incumben a la Comisión al examinar el
         régimen de ayudas de que se trata. En efecto, aducen que el Tribunal de Primera Instancia admitió que la Comisión podía efectuar,
         en relación con determinadas empresas municipales, un análisis individual del perjuicio para los intercambios intracomunitarios
         y de la distorsión de la competencia sin estar obligada a actuar de la misma manera respecto a otras empresas y sectores.
         En su opinión, no obstante, esas otras empresas y sectores se encontraban en situaciones idénticas, como se desprendía de
         la información transmitida durante la fase de examen, información que el Tribunal de Primera Instancia desnaturalizó. Además,
         sostienen que dicho Tribunal incumplió la obligación de motivación y las normas que rigen la carga de la prueba. Por último,
         a su entender, el Tribunal de Primera Instancia interpretó de manera errónea la Decisión controvertida y omitió apreciar que
         ésta no estaba suficientemente motivada como para permitir su ejecución por parte de las autoridades nacionales. Mediante
         su segundo motivo, Coopservice sostiene que la sentencia recurrida supone una infracción del artículo 86 CE, apartado 2, en
         la medida en que dicha disposición no le fue aplicada.
      
      106    Según la Comisión, procede desestimar estos motivos. No obstante, en lo que atañe a la errónea apreciación de la carga de
         la prueba, admite que la jurisprudencia a la que se hace referencia en los apartados 208 y 233 de la sentencia recurrida no
         es pertinente y, por tanto, no puede servir para motivar el razonamiento expuesto. Por consiguiente, insta al Tribunal de
         Justicia a sustituir los fundamentos jurídicos, adoptando un razonamiento basado en las particularidades que caracterizan
         al examen de un régimen de ayudas multisectorial.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia 
      107    Con objeto de evaluar los motivos invocados contra la fundamentación jurídica de la sentencia recurrida expuesta en los apartados
         199 a 253 de ésta, es preciso examinar en primer lugar las consideraciones efectuadas por el Tribunal de Primera Instancia
         en cuanto al alcance de la Decisión controvertida y, a continuación, las relativas a las obligaciones procedimentales que
         la Comisión ha de respetar al examinar un régimen de ayudas multisectorial.
      
      –       Alcance y motivación de la Decisión controvertida
      108    Los recurrentes reprochan al Tribunal de Primera Instancia, en esencia, haber efectuado una errónea interpretación de la Decisión
         controvertida y haber considerado, erróneamente, que ésta era suficientemente precisa para permitir su ejecución por parte
         de las autoridades nacionales.
      
      109    En lo que atañe a este último punto, sostienen que la Decisión controvertida no indica los criterios según los cuales las
         autoridades nacionales pueden determinar si una reducción de las cargas sociales constituye efectivamente, para su beneficiario,
         una ayuda incompatible con el mercado común. En efecto, aducen que los escritos de la Comisión de agosto y octubre de 2001,
         dirigidos a las autoridades italianas en el marco de la aplicación de la Decisión controvertida, fueron necesarios para proporcionar
         los criterios requeridos para proceder a la ejecución de dicha Decisión en relación con las empresas beneficiarias del régimen
         de ayudas de que se trata. A su entender, el Tribunal de Primera Instancia, al estimar que esos escritos se inscribían únicamente
         en el marco de la cooperación leal entre dicha institución y las autoridades nacionales, admitió erróneamente que la Comisión
         podía, en vez de indicar en su propia Decisión todos los elementos necesarios para la aplicación de ésta, recurrir para ello
         a simples escritos.
      
      110    Aducen, además, que la Comisión no puede adoptar una decisión que se limita, en general, a una interpretación muy abstracta,
         pero que, en determinados casos, procede a analizar supuestos individuales, sin acompañar a dicha decisión de las precisiones
         necesarias relativas a su alcance que permitan su ejecución por parte de las autoridades nacionales.
      
      111    En vista de estas imputaciones, debe recordarse que el Tribunal de Primera Instancia consideró, en el apartado 251 de la sentencia
         recurrida, que no incumbía a las autoridades nacionales, al ejecutar la Decisión controvertida, verificar si concurrían en
         cada caso individual los requisitos de aplicación del artículo 87 CE, apartado 1. Además, de los apartados 100 a 111 de dicha
         sentencia, a los que hace referencia su apartado 251, se desprende que el Tribunal de Primera Instancia interpretó que la
         Decisión controvertida excluía la calificación de ayuda, y por tanto la recuperación, únicamente en el caso de las reducciones
         de cargas sociales que respetaban la regla de minimis. Habida cuenta de estas consideraciones, el Tribunal de Primera Instancia estimó, tal como resulta claramente de los apartados
         251 y 252 de la referida sentencia, que la Decisión controvertida era suficientemente precisa y estaba suficientemente motivada
         para permitir su aplicación por parte de las autoridades nacionales.
      
      112    Sin embargo, este análisis del alcance de la Decisión controvertida adolece de un error de Derecho.
      
      113    En efecto, a tenor del artículo 5 de la Decisión controvertida, la República Italiana ha de adoptar todas las medidas necesarias
         para recuperar de los beneficiarios las «ayudas incompatibles con el mercado común». La ejecución de esta obligación presupone,
         por tanto, que se determine previamente que las ventajas concedidas pueden ser calificadas de ayudas de Estado. Los artículos
         1 a 3 de esta Decisión designan las ayudas compatibles con el mercado común y las que son incompatibles con éste, y el artículo
         4 de dicha Decisión señala que, para las sociedades que en él se mencionan, las ventajas concedidas no constituyen ayudas.
         Además, como indicó acertadamente el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 103 de la sentencia recurrida, las ventajas
         que respetaban la regla de minimis estaban excluidas de la calificación de ayudas de Estado.
      
      114    De la lectura de sus considerandos 49 y 50 se desprende que la Decisión controvertida se ciñó, por lo que respecta a los criterios
         relativos al perjuicio para los intercambios intracomunitarios y a la distorsión de la competencia, a un análisis de las características
         del régimen de ayudas de que se trata. En efecto, la Comisión se limitó a comprobar si determinadas empresas beneficiarias
         de las reducciones de las cargas sociales con arreglo a este régimen ejercían actividades económicas que pudieran afectar
         a los intercambios entre Estados miembros y falsear la competencia, dado que tal comprobación bastaba para acreditar su competencia
         a efectos de proceder a un análisis de la compatibilidad de dicho régimen con el mercado común.
      
      115    Por consiguiente, antes de efectuar la recuperación de una ventaja, las autoridades nacionales estaban necesariamente obligadas
         a comprobar, en cada caso individual, si la ventaja concedida podía, respecto de su beneficiario, falsear la competencia y
         afectar a los intercambios intracomunitarios, puesto que, de otro modo, esa comprobación adicional, esencial para la calificación
         de ayudas de Estado de las ventajas individuales percibidas, no podría llevarse a cabo.
      
      116    Asimismo, la conclusión del Tribunal de Primera Instancia según la cual la Decisión controvertida estaba suficientemente motivada
         para permitir su aplicación por parte de las autoridades nacionales adolece de un error de Derecho. En efecto, de los apartados
         251 y 252 de la sentencia recurrida resulta que, para llegar a esta conclusión, el Tribunal de Primera Instancia se basó precisamente
         en su interpretación errónea del alcance de esta Decisión según la cual las autoridades nacionales no están obligadas a comprobar
         en cada caso individual si la ventaja concedida podía, respecto de su beneficiario, falsear la competencia y afectar a los
         intercambios intracomunitarios.
      
      117    Pues bien, según se desprende de los apartados 61 a 64 de la presente sentencia, esta interpretación del Tribunal de Primera
         Instancia no se atiene a la jurisprudencia relativa a las obligaciones de las autoridades nacionales al ejecutar una decisión
         de la Comisión.
      
      118    No obstante, procede recordar que, aunque los fundamentos de Derecho de una sentencia del Tribunal de Primera Instancia revelen
         una infracción del Derecho de la Unión, si su fallo resulta justificado con arreglo a otros fundamentos de Derecho, tal infracción
         no puede dar lugar a la anulación de dicha sentencia y procede efectuar una sustitución de los fundamentos de Derecho (véase,
         en este sentido, la sentencia de 9 de septiembre de 2008, FIAMM y otros/Consejo y Comisión, C‑120/06 P y C‑121/06 P, Rec.
         p. I‑6513, apartado 187 y la jurisprudencia citada).
      
      119    Así, procede examinar, habida cuenta del contenido y el alcance de la Decisión controvertida y tomando en consideración los
         apartados 61 a 64 y 113 a 117 de la presente sentencia, si dicha Decisión está suficientemente motivada para permitir su aplicación
         por parte de las autoridades nacionales.
      
      120    A este respecto, es preciso señalar que la comprobación que han de efectuar las autoridades nacionales respecto de la situación
         individual de cada beneficiario afectado debe estar lo suficientemente delimitada por la Decisión de la Comisión relativa
         a un régimen de ayudas que viene acompañada de una orden de recuperación. Por un lado, como resulta del punto 196 de las conclusiones
         de la Abogado General, tal Decisión debe permitir identificar claramente su alcance. Por otro lado, como sostienen los recurrentes,
         tal Decisión debe contener en sí misma todos los elementos esenciales para su aplicación por parte de las autoridades nacionales,
         lo que excluye que el contenido real de la Decisión se establezca posteriormente, mediante un intercambio de correspondencia
         entre la Comisión y las autoridades nacionales.
      
      121    A la luz de estos principios, la Decisión controvertida resulta suficientemente motivada. En efecto, como señaló la Abogado
         General en los puntos 197 y 198 de sus conclusiones, de los fundamentos de Derecho de esta Decisión se desprende de manera
         suficientemente clara que, en lo que atañe a la cuestión de si las reducciones de cargas sociales podían falsear la competencia
         y afectar a los intercambios intracomunitarios, la Comisión se limitó manifiestamente a una apreciación del régimen de ayudas
         de que se trata en sí mismo. Así, las autoridades nacionales estaban obligadas a examinar en cada caso individual si las ventajas
         concedidas podían falsear la competencia y afectar a los intercambios intracomunitarios. En cambio, en lo que atañe a la eventual
         naturaleza compensatoria de las ventajas concedidas, la constatación efectuada en la Decisión controvertida según la cual
         esa posibilidad no supondría un cuestionamiento de la calificación como ayudas de esas ventajas es válida con carácter general,
         de modo que vincula a las autoridades nacionales.
      
      122    Por consiguiente, no puede considerarse que los escritos de la Comisión de agosto y octubre de 2001 demuestren una motivación
         insuficiente de la Decisión controvertida.
      
      123    Esos escritos tampoco determinaron posteriormente el contenido real de la Decisión controvertida.
      
      124    Es cierto que, como alega Italgas, la Comisión indicó en dichos escritos que las ventajas concedidas no constituían, para
         determinados operadores en determinados sectores, ayudas de Estado debido a que no afectaban a los intercambios entre Estados
         miembros. No obstante, tales explicaciones, que tenían por objeto aclarar la aplicación de los requisitos relativos al concepto
         de ayuda de Estado a casos individuales, se inscriben en el marco establecido por la Decisión controvertida.
      
      125    En cambio, si se exigiera que la decisión que ordena la recuperación de ayudas ilegales contenga necesariamente tales especificaciones,
         la facultad reconocida a la Comisión por la jurisprudencia referida en el apartado 63 de la presente sentencia para evaluar
         un régimen de ayudas conforme a sus características generales quedaría en cuestión. Por lo demás, el principio de cooperación
         leal entre la Comisión y los Estados miembros estaría en peligro si la Comisión se viera privada de la posibilidad de ofrecer
         información con objeto de facilitar la ejecución correcta de tal decisión por parte del Estado miembro interesado. Los escritos
         dirigidos en el presente caso por la Comisión a las autoridades nacionales se inscriben, pues, como acertadamente reconoció
         el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 252 de la sentencia recurrida, en el marco de la cooperación leal entre la
         Comisión y las autoridades nacionales.
      
      126    Habida cuenta de las anteriores consideraciones, procede estimar que el Tribunal de Primera Instancia interpretó de manera
         errónea el alcance de la Decisión controvertida, pero que tal error no puede entrañar la anulación de la sentencia recurrida,
         dado que dicha Decisión resulta suficientemente motivada para permitir su ejecución por parte de las autoridades nacionales.
      
      127    Por tanto, las alegaciones dirigidas contra esta parte de la sentencia recurrida deben ser desestimadas.
      
      –       Obligaciones procedimentales de la Comisión
      128    Los recurrentes reprochan al Tribunal de Primera Instancia haber considerado erróneamente que la Comisión había respetado
         las obligaciones procedimentales que le incumbían en el examen del régimen de ayudas de que se trata. Aducen en particular
         que la Comisión no tuvo en cuenta el carácter local de las prestaciones y que vulneró el artículo 86 CE, apartado 2, así como
         el principio de no discriminación al examinar la situación individual de las empresas municipales sin proceder de la misma
         manera respecto a las empresas privadas en situaciones análogas. Además, imputan al Tribunal de Primera Instancia una desnaturalización
         de las pruebas.
      
      129    Con el fin de analizar estas alegaciones, es preciso señalar, con carácter preliminar, que el Tribunal de Primera Instancia,
         en los apartados 209 y 228 a 231 de la sentencia recurrida, se basó en la jurisprudencia relativa al examen de los regímenes
         de ayudas, para concluir que la Comisión no estaba obligada, en principio, a realizar un examen de los diferentes sectores
         que se beneficiaban del régimen en cuestión.
      
      130    Esas consideraciones son acordes con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, según la cual, ante un régimen de ayudas,
         la Comisión puede limitarse a estudiar las características generales del régimen de que se trate, sin encontrarse obligada
         a examinar cada caso concreto en que se aplique (véanse, en particular, las sentencias Italia y Sardegna Lines/Comisión, antes
         citada, apartado 51; de 29 de abril de 2004, Grecia/Comisión, C‑278/00, Rec. p. I‑3997, apartado 24, y de 15 de diciembre
         de 2005, Unicredito Italiano, C‑148/04, Rec. p. I‑11137, apartado 67), para comprobar si dicho régimen contiene elementos
         de ayuda.
      
      131    En primer lugar, los recurrentes reprochan al Tribunal de Primera Instancia haber considerado erróneamente, según se desprende
         de los apartados 224, 235 y 249 de la sentencia recurrida, que la Comisión puede valerse, en el marco del examen de un régimen
         de ayudas, de una presunción relativa a la existencia de los requisitos de aplicación del concepto de ayuda de Estado, es
         decir, en el presente caso, el perjuicio para los intercambios entre Estados miembros y la distorsión de la competencia.
      
      132    Es cierto que el concepto de ayuda de Estado tiene carácter jurídico y debe interpretarse sobre la base de elementos objetivos
         y que la Comisión no ostenta una facultad de apreciación con respecto a la calificación de una medida como «ayuda de Estado»
         a efectos del artículo 87 CE, apartado 1, sino que está sometida a un control judicial en principio exhaustivo (véase, en
         este sentido, la sentencia de 22 de diciembre de 2008, British Aggregates/Comisión, C‑487/06 P, Rec. p. I‑10515, apartados
         111 y 112.
      
      133    Sin embargo, las consideraciones efectuadas por el Tribunal de Primera Instancia en cuanto a las particularidades del examen
         de un régimen de ayudas, así como en relación con la naturaleza de las ventajas concedidas como ayudas de funcionamiento,
         permiten por sí solas justificar de manera suficiente con arreglo a Derecho las conclusiones que figuran en los apartados
         249 y 250 de la sentencia recurrida, de modo que la presente alegación es, en cualquier caso, inoperante.
      
      134    En efecto, por un lado, conforme a la jurisprudencia, la Comisión no está obligada a acreditar la incidencia real de las ayudas
         sobre los intercambios comerciales entre los Estados miembros y la distorsión efectiva de la competencia, sino únicamente
         a examinar si tales ayudas pueden afectar a dichos intercambios y falsear la competencia (sentencia de 15 de diciembre de
         2005, Italia/Comisión, C‑66/02, Rec. p. I‑10901, apartado 111).
      
      135    Por otro lado, el Tribunal de Primera Instancia se basó tanto en las particularidades del examen de un régimen de ayudas como
         en la naturaleza de las ventajas concedidas como ayudas de funcionamiento. Sobre el primer punto, dicho Tribunal, al evaluar
         el régimen controvertido en relación con sus características generales, constató en los apartados 246 a 250 de la sentencia
         recurrida, de conformidad con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia allí citada, que el escaso importe de la ayuda o
         el hecho de que la mayoría de las empresas beneficiarias desarrollaran sus actividades a un nivel exclusivamente local no
         podía tener la consecuencia de que las ayudas concedidas en virtud de dicho régimen no pudieran afectar a los intercambios
         entre Estados miembros ni implicar una distorsión de la competencia.
      
      136    En cuanto al segundo punto, procede recordar que las ayudas de funcionamiento, es decir, aquellas que, como las examinadas
         en el presente caso, tienen por objetivo liberar a una empresa de costes que normalmente debería haber soportado en su gestión
         corriente o en sus actividades normales, falsean en principio las condiciones de competencia (véase la sentencia de 19 de
         septiembre 2000, Alemania/Comisión, C‑156/98, Rec. p. I‑6857, apartado 30).
      
      137    Por tanto, la imputación según la cual el Tribunal de Primera Instancia se equivocó al reconocer a la Comisión la posibilidad
         de recurrir a una presunción en cuanto al perjuicio para los intercambios entre Estados miembros y a la distorsión de la competencia
         carece, en cualquier caso, de relevancia para el fallo de la sentencia recurrida y, por consiguiente, de considerarse inoperante,
         conforme a la jurisprudencia referida en el apartado 65 de la presente sentencia.
      
      138    En segundo lugar, los recurrentes reprochan al Tribunal de Primera Instancia haber considerado erróneamente que la carga de
         la prueba de que las ventajas controvertidas no constituían ayudas en el sentido del artículo 87 CE, apartado 1, recaía sobre
         las autoridades italianas.
      
      139    Sin embargo, del análisis expuesto en los apartados 209 a 211 de la sentencia recurrida y del examen consecutivo resulta que,
         para llegar a las conclusiones contenidas en los apartados 249 a 251 de esa sentencia, el Tribunal de Primera Instancia no
         se basó en el hecho de que la carga de la prueba recayera sobre la República Italiana, sino en las particularidades del examen
         de un régimen de ayudas de Estado y en la relevancia de la información recibida con vistas a ese examen. Por tanto, la simple
         mención en el apartado 232 de dicha sentencia de que el reparto de la carga de la prueba está supeditado al cumplimiento de
         las obligaciones procedimentales respectivas que recaen sobre la Comisión y sobre el Estado miembro de que se trate carece
         de repercusión sobre el examen efectuado por el Tribunal de Primera Instancia y, en consecuencia, no permite interpretar la
         sentencia recurrida en el sentido de que ésta atribuye a los Estados miembros la carga de la prueba de que no se cumplen los
         requisitos que caracterizan al concepto de ayuda de Estado.
      
      140    Por consiguiente, la alegación relativa a la aplicación incorrecta de la carga de la prueba se basa en una interpretación
         errónea de la sentencia recurrida y debe desestimarse por infundada.
      
      141    En tercer lugar, los recurrentes sostienen que la sentencia del Tribunal de Primera Instancia, así como la Decisión controvertida,
         adolecen de un error de motivación y de una vulneración del principio de no discriminación. A su entender, se trata de manera
         discriminatoria a las empresas municipales, por un lado, y, por otro, a las empresas privadas que se encuentran en situaciones
         comparables. Al igual que las empresas municipales, Italgas y Hotel Cipriani ejercen actividades estrictamente locales, lo
         que a su juicio excluye que las ventajas de las que se benefician puedan entrañar un perjuicio para los intercambios intracomunitarios.
      
      142    Alegan que, habida cuenta de la información comunicada a la Comisión, ésta estaba obligada a examinar individualmente, en
         relación con determinados sectores o determinadas empresas, si las ventajas en cuestión podían afectar a los intercambios
         intracomunitarios y falsear la competencia o si era aplicable la excepción prevista en el artículo 86 CE, apartado 2. Como
         mínimo, la Comisión debería haber solicitado información complementaria a las autoridades nacionales, como había hecho en
         relación con las empresas municipales.
      
      143    A este respecto, los recurrentes se remiten en particular a los estudios efectuados por el COSES en 1998, mencionados en el
         apartado 9 de la sentencia recurrida, así como a los escritos de la ciudad de Venecia de 18 de mayo de 1998 y del Gobierno
         italiano de 23 de enero y 10 de junio de 1999, transmitidos a la Comisión con ocasión del examen del régimen de ayudas de
         que se trata. En su opinión, éstos contienen indicaciones claras según las cuales el riesgo de que los intercambios intracomunitarios
         resultaran afectados o la competencia falseada era inexistente para determinados sectores y empresas, habida cuenta del carácter
         local de sus actividades. En particular, por lo que respecta a la hostelería, procedía delimitar localmente los mercados,
         puesto que los turistas eligen primeramente el destino y después el hotel o el restaurante. Dado que no existe una relación
         de competencia entre los hoteles de Venecia y los de otras ciudades, las reducciones de cargas sociales controvertidas no
         podían haber afectado a los intercambios intracomunitarios. Coopservice afirma además haberse hecho cargo de un servicio de
         interés económico general y, mediante su segundo motivo, sostiene que la sentencia recurrida adolece de una infracción del
         artículo 86 CE, apartado 2.
      
      144    En relación con estas alegaciones, debe señalarse que, en el presente caso, no se trata de determinar si las ventajas concedidas
         a las empresas recurrentes supusieron efectivamente una distorsión de la competencia y afectaron a los intercambios intracomunitarios.
         Únicamente debe examinarse si la Comisión, al haber efectuado un análisis de la situación individual de las empresas municipales,
         estaba obligada, en virtud del principio de no discriminación, a establecer una excepción a su enfoque basado en un examen
         del régimen en cuestión según sus características generales también en lo que atañe a las empresas recurrentes y a los sectores
         en los que éstas operan, habida cuenta de la información al respecto recibida por ella.
      
      145    En relación con ello, de la sentencia recurrida se desprende que, en lo que atañe, por un lado, a la situación de Hotel Cipriani,
         de Italgas y de Coopservice, el Tribunal de Primera Instancia examinó los estudios del COSES y los escritos antes mencionados,
         y estimó, en los apartados 214 a 216 y 241 de dicha sentencia, que, durante el procedimiento de examen, la Comisión no había
         recibido ninguna información específica respecto a estas empresas que hubiera podido dar lugar a la obligación procedimental
         de tomar en consideración su situación individual.
      
      146    Por otro lado, en lo que atañe a la situación de los sectores de la construcción, el comercio, la hostelería y los servicios
         de interés económico general, debe señalarse que el Tribunal de Primera Instancia, habiendo examinado la información suministrada
         por esos estudios y esos escritos, consideró, en el apartado 240 de la sentencia recurrida, que tampoco para esos sectores
         existían datos específicos que pudieran acarrear la obligación procedimental de la Comisión de recabar información de las
         autoridades italianas respecto a esos sectores.
      
      147    En cambio, como señaló el Tribunal de Primera Instancia en los apartados 244 y 245 de la sentencia recurrida, en lo que atañe
         a las empresas municipales existían datos ciertamente incompletos, pero específicos, que obligaban a la Comisión a recabar
         de dichas autoridades información sobre ellas.
      
      148    Por consiguiente, el Tribunal de Primera Instancia estimó, en los apartados 242 a 245, así como 249 y 250 de dicha sentencia,
         que la Comisión no estaba obligada a establecer una excepción a su enfoque consistente en examinar las características generales
         del régimen en cuestión y, además, que la Decisión controvertida estaba suficientemente motivada a este respecto y no infringía
         el principio de no discriminación.
      
      149    En la medida en que los recurrentes impugnan estas apreciaciones del Tribunal de Primera Instancia, procede recordar que,
         según reiterada jurisprudencia, de los artículos 225 CE y 58, párrafo primero, del Estatuto del Tribunal de Justicia se deriva
         que el Tribunal de Primera Instancia, por una parte, es el único competente para determinar los hechos, salvo en los casos
         en que la inexactitud material de sus comprobaciones se desprenda de los documentos que obran en autos, y, por otra parte,
         es el único competente para apreciar estos hechos. Cuando el Tribunal de Primera Instancia ha comprobado o apreciado los hechos,
         el Tribunal de Justicia es competente para ejercer, con arreglo al artículo 225 CE, un control sobre la calificación jurídica
         de éstos y las consecuencias de Derecho que de ellos haya deducido el Tribunal de Primera Instancia (sentencia British Aggregates/Comisión,
         antes citada, apartado 96 y la jurisprudencia citada).
      
      150    En cambio, el Tribunal de Justicia no es competente para comprobar los hechos ni, en principio, para examinar las pruebas
         que el Tribunal de Primera Instancia haya tomado como referencia en apoyo de tales hechos (véase, en este sentido, la sentencia
         British Aggregates/Comisión, antes citada, apartado 97 y la jurisprudencia citada).
      
      151    Así, las alegaciones según las cuales el Tribunal de Primera Instancia, habida cuenta de la información específica recibida
         por la Comisión durante el procedimiento de examen, habría debido estimar que la Comisión estaba obligada a proceder, respecto
         a determinados sectores o empresas, a un examen de casos individuales o a dirigirse a las autoridades italianas para recabar
         información adicional deben rechazarse por inadmisibles en la medida en que se dirigen contra apreciaciones de hecho efectuadas
         por el Tribunal de Primera Instancia.
      
      152    En la medida en que Italgas reprocha al Tribunal de Primera Instancia haber desnaturalizado pruebas, es preciso recordar que,
         con arreglo a los artículos 225 CE, 51, párrafo primero, del Estatuto del Tribunal de Justicia y 112, apartado 1, párrafo
         primero, letra c), del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia, cuando un recurrente alega la desnaturalización
         de elementos de prueba por parte del Tribunal General, debe indicar de manera precisa los elementos que en su opinión han
         sido desnaturalizados y demostrar los errores de análisis que, en su apreciación, han llevado al Tribunal General a dicha
         desnaturalización (sentencia de 17 de junio de 2010, Lafarge/Comisión, C‑413/08 P, Rec. p. I‑0000, apartado 16 y la jurisprudencia
         citada).
      
      153    Además, tal desnaturalización existe cuando, sin la práctica de nuevas pruebas, la apreciación de los elementos de prueba
         que constan en autos es manifiestamente errónea (sentencia Lafarge/Comisión, antes citada, apartado 17).
      
      154    Italgas se refiere a este respecto a los escritos de 23 de enero y 10 de junio de 1999 de las autoridades italianas y de 18
         de mayo de 1998 de la ciudad de Venecia.
      
      155    Por lo que respecta, en primer lugar, a los escritos de 23 de enero de 1999 de las autoridades italianas y de 18 de mayo de
         la ciudad de Venecia, debe señalarse que Italgas no sostiene de manera suficientemente detallada que la interpretación de
         esos escritos llevada a cabo por el Tribunal de Primera Instancia esté en contradicción con el tenor de tales documentos,
         de forma que el Tribunal de Justicia pueda comprobar si la apreciación de esos escritos resulta manifiestamente errónea (véase,
         por analogía, la sentencia de 10 de febrero de 2011, Activision Blizzard Germany/Comisión, C‑260/09 P, Rec, p. I‑0000, apartado 52).
      
      156    En efecto, por un lado, Italgas se limita a indicar, sin ninguna referencia específica al texto de esos escritos, que de ellos
         se desprende que sus autores habían evocado, «siquiera en términos generales», el carácter local de determinados sectores,
         excluyendo que las ventajas sociales concedidas a tales sectores pudieran tener repercusión sobre los intercambios intracomunitarios.
         Por otro lado, procede recordar que el Tribunal de Primera Instancia se pronunció precisamente sobre esos documentos en los
         apartados 214 a 216, así como 240 y 241 de la sentencia recurrida sin que las afirmaciones de carácter general de Italgas
         permitan acreditar que dicha apreciación resulta manifiestamente errónea.
      
      157    En segundo lugar, en lo que atañe al escrito de 10 de junio de 1999 de las autoridades italianas, al que Italgas se refiere
         con mayor precisión, reproduciendo textualmente la parte de dicho escrito que, según afirma, fue objeto de desnaturalización
         por parte del Tribunal de Primera Instancia, debe señalarse que dicho Tribunal estimó, en relación con el mencionado escrito,
         en el apartado 214 de la sentencia recurrida, que el «Gobierno italiano […] se adhirió a la solicitud de que se aplicase a
         las empresas municipales la excepción contemplada en el artículo 86 CE, apartado 2».
      
      158    Pues bien, Italgas no cuestiona esta apreciación efectuada por el Tribunal de Primera Instancia, sino que impugna la conclusión
         expuesta en los apartados 243 y 244 de la sentencia recurrida, basada en el conjunto de observaciones y documentos comunicados
         a la Comisión durante el procedimiento administrativo, según la cual la Comisión no estaba obligada a obtener información
         adicional de las autoridades nacionales para verificar si en los diversos sectores de actividad de que se trataba, en los
         que operan las empresas entonces demandantes, concurrían los requisitos de aplicación del artículo 87 CE, apartado 1, relativos
         al perjuicio para los intercambios comerciales intracomunitarios y a la repercusión en la competencia, a falta de información
         precisa respecto a ellas.
      
      159    En estas circunstancias, queda de manifiesto que el Tribunal de Primera Instancia no desnaturalizó las pruebas, sino que,
         como señaló la Abogado General en el punto 174 de sus conclusiones, Italgas pretende en realidad obtener una nueva valoración
         de éstas, lo cual escapa a las competencias del Tribunal de Justicia.
      
      160    Por tanto, procede declarar que el Tribunal de Primera Instancia no cometió un error de Derecho al estimar que la Comisión,
         a falta de información específica respecto a las empresas recurrentes y a los sectores en los que operaban, no estaba obligada,
         en virtud del principio de no discriminación, a establecer una excepción a su enfoque basado en un examen del régimen de ayudas
         controvertido según sus características generales y a efectuar un análisis de su situación individual. A falta de tal información
         específica, tampoco procede examinar si la Comisión tenía que establecer una excepción a este enfoque en virtud de su obligación
         de efectuar un examen diligente e imparcial.
      
      161    Habida cuenta de lo anterior, procede desestimar la segunda parte del primer motivo y el segundo motivo del Comitato, la segunda
         parte del primer motivo de Hotel Cipriani, los motivos segundo, tercero y cuarto de Italgas, así como la segunda parte del
         primer motivo y el segundo motivo de Coopservice.
      
       Sobre el artículo 87 CE, apartado 3, letras c) y d), así como sobre la obligación de motivación
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      162    El Tribunal de Primera Instancia desestimó, en los apartados 280 a 314 de la sentencia recurrida, los motivos invocados en
         apoyo de los recursos de anulación basados en una aplicación errónea del artículo 87 CE, apartado 3, letra c), y en una falta
         de motivación. Aun admitiendo que la Comisión puede, en casos particulares, apartarse de sus comunicaciones y directrices,
         señaló que, en el caso de autos, no estaba obligada a actuar así. A su juicio, la Decisión controvertida estaba suficientemente
         motivada. En cualquier caso, la naturaleza de las reducciones de cargas sociales, es decir, su naturaleza de ayudas de funcionamiento,
         impedía que pudieran ser objeto de tal excepción.
      
      163    En los apartados 322 a 329 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia desestimó los motivos según los cuales
         la Comisión erró al no aplicar la excepción relativa a la política cultural prevista en el artículo 87 CE, apartado 3, letra d).
         A este respecto, se basó en particular en el hecho de que las modalidades de aplicación de la cargas sociales controvertidas
         no garantizaban la consecución de objetivos de política cultural y consideró además que la Comisión no había vulnerado el
         principio de no discriminación al aplicar dicha excepción a Consorzio Venezia Nuova y no a los recurrentes.
      
       Alegaciones de las partes
      164    En primer lugar, el Comitato y Hotel Cipriani, mediante sus motivos tercero y segundo, respectivamente, así como Coopservice,
         mediante su motivo tercero, sostienen que el Tribunal de Primera Instancia interpretó erróneamente el artículo 87 CE, apartado
         3, letra c). A su entender, el Tribunal de Primera Instancia no examinó efectivamente el ejercicio del margen de apreciación
         del que dispone la Comisión. Se limitó a analizar la eventual existencia de motivos «específicos» o «nuevos» que pudieran
         justificar la concesión de las ayudas controvertidas, sin examinar efectivamente si la Comisión estaba obligada a efectuar
         una aplicación ad hoc de dicha disposición. Ahora bien, sostienen que el objetivo de la concesión de esas ventajas coincidía plenamente con los
         objetivos del régimen comunitario de las ayudas regionales. Según la República Italiana, el Tribunal de Primera Instancia
         habría debido anular la Decisión controvertida debido a una infracción del artículo 253 CE. En su opinión, era posible aplicar
         la excepción prevista en el artículo 87 CE, apartado 3, letra c), sin necesidad de una modificación de las directrices formuladas
         a este respecto por la Comisión.
      
      165    En segundo lugar, el Comitato y Hotel Cipriani, mediante sus motivos cuarto y tercero, respectivamente, así como Coopservice,
         mediante su cuarto motivo, sostienen que el Tribunal de Primera Instancia infringió el artículo 87 CE, apartado 3, letra d).
         Aducen que todos los operadores económicos en el centro histórico de Venecia están expuestos a cargas adicionales impuestas
         a causa del objetivo de protección del patrimonio de la ciudad. La reducción de las cargas sociales de que se trata reduce
         el coste de la mano de obra, lo que facilita las obras necesarias para proteger ese patrimonio. Además, alegan que la motivación
         de la sentencia recurrida es contradictoria, puesto que el Tribunal de Primera Instancia admitió la aplicación de esta disposición
         respecto a Consorzio Venezia Nuova, a la que erróneamente consideró empresa municipal.
      
      166    Según la Comisión, procede desestimar estos motivos.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      167    Procede desestimar los motivos relativos a la errónea interpretación por parte del Tribunal de Primera Instancia del artículo
         87 CE, apartado 3, letras c) y d), expuesta en los apartados 280 a 314 y 322 a 329 de la sentencia recurrida.
      
      168    Por lo que se refiere, en primer lugar, a la interpretación del artículo 87 CE, apartado 3, letra c), es preciso señalar que,
         contrariamente a lo que sostienen los recurrentes, el Tribunal de Primera Instancia examinó de manera fundamentada, en los
         apartados 307 a 309 de la sentencia recurrida, el ejercicio del margen de apreciación de que dispone la Comisión en el marco
         de una aplicación ad hoc de esta disposición. A este respecto, el Tribunal de Primera Instancia examinó la existencia de eventuales errores de apreciación
         y estimó correctamente que la Comisión, para motivar la negativa a aplicar la excepción prevista en dicha disposición, podía
         basarse legítimamente en la circunstancia de que en el caso de autos se trataba de ayudas de funcionamiento para las empresas.
         En efecto, como oportunamente señaló el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 286 de la referida sentencia, tales ayudas,
         que en principio falsean las condiciones de competencia, sólo pueden autorizarse excepcionalmente, de conformidad con la Comunicación
         de la Comisión, de 12 de agosto de 1988, sobre el método de aplicación de las letras a) y c) del apartado 3 del artículo [87 CE]
         a las ayudas regionales (DO C 212, p. 2), y con las Directrices sobre las ayudas de estado de finalidad regional, publicadas
         en 1998 (DO C 74, p. 9). Ahora bien, como indicó el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 309 de dicha sentencia, los
         recurrentes no han demostrado la existencia de circunstancias particulares que permitan estimar que, a pesar de que las ayudas
         controvertidas tienen la naturaleza de ayudas de funcionamiento, su concesión debería haberse aceptado en virtud de dicha
         excepción.
      
      169    Además, el Tribunal de Primera Instancia consideró acertadamente, en los apartados 310 y 311 de la sentencia recurrida, que
         la Decisión controvertida estaba suficientemente motivada. En efecto, tal como señaló, cuando, en los considerandos 73 y 74
         de esta Decisión, la Comisión indicó las razones que se oponían a una modificación de las Comunicaciones y de las Directrices
         existentes, se apoyó en las razones por las que, en el caso de autos, no habría estado justificada una aplicación del artículo
         87 CE, apartado 3, letra c).
      
      170    Por lo que respecta, en segundo lugar, a la aplicación del artículo 87 CE, apartado 3, letra d), el Tribunal de Primera Instancia
         desestimó correctamente las alegaciones formuladas contra la Decisión controvertida. En efecto, por un lado, la apreciación
         del Tribunal de Primera Instancia según la cual la Comisión podía excluir la aplicación de dicha disposición debido a la inexistencia
         de un vínculo suficientemente estrecho entre las reducciones de cargas sociales y la protección del patrimonio cultural no
         adolece de un error de Derecho.
      
      171    Por otro lado, los fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida no son contradictorios. En efecto, como acertadamente señaló
         el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 327 de dicha sentencia, la situación de Consorzio Venezia Nuova no era comparable
         a la de los recurrentes, dado que la referida entidad tenía precisamente como objeto social la ejecución de intervenciones
         decididas por el Estado a fin de garantizar la defensa del patrimonio histórico, artístico y arquitectónico de Venecia. Por
         tanto, la cuestión de si el Tribunal de Primera Instancia calificó o no correctamente a Consorzio Venezia Nuova como empresa
         municipal es irrelevante.
      
       Sobre el artículo 87 CE, apartados 2, letra b), y 3, letra b)
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      172    En los apartados 337 a 342 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia desestimó los motivos dirigidos contra
         la Decisión controvertida relativos a la infracción del artículo 87 CE, apartados 2, letra b), y 3, letra b), y del artículo
         253 CE. A este respecto, el Tribunal de Primera Instancia estimó que la Comisión no había rebasado los límites de su facultad
         de apreciación y que la Decisión controvertida estaba suficientemente motivada.
      
       Alegaciones de las partes
      173    Coopservice sostiene, mediante su quinto motivo, que el Tribunal de Primera Instancia infringió dichas disposiciones. En efecto,
         alega que las ventajas concedidas forman parte de un conjunto de medidas destinadas a proteger Venecia, proyecto importante
         de interés europeo. Además, aduce que el Tribunal de Primera Instancia no tuvo en cuenta el fenómeno del «acqua alta», que
         debía considerarse un desastre natural o un acontecimiento de carácter excepcional en el sentido del artículo 87 CE, apartado
         2, letra b).
      
      174    La Comisión no se ha pronunciado a este respecto.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      175    Procede desestimar las alegaciones formuladas por Coopservice en el marco de este motivo. En lo que atañe al artículo 87 CE,
         apartado 2, letra b), el Tribunal de Primera Instancia estimó correctamente que la excepción prevista en esta disposición
         no se aplicaba al caso de autos dado que las reducciones de cargas sociales examinadas eran proporcionales a la masa salarial
         y no pretendían reparar los perjuicios causados por desastres naturales o por otros acontecimientos de carácter excepcional,
         como exige dicha disposición. En efecto, conforme a la jurisprudencia, únicamente pueden compensarse, en virtud de esta excepción,
         las desventajas causadas directamente por desastres naturales o por otros acontecimientos de carácter excepcional (sentencias
         de 11 de noviembre de 2004, España/Comisión, C‑73/03, apartado 37, y de 23 de febrero de 2006, Atzeni y otros, C‑346/03 y
         C‑529/03, Rec. p. I‑1875, apartado 79).
      
      176    En lo que atañe al artículo 87 CE, apartado 3, letra b), el Tribunal de Primera Instancia examinó el ejercicio del margen
         de apreciación de que dispone la Comisión y estimó correctamente que ésta no había sobrepasado los límites de su facultad
         de apreciación al estimar que la excepción destinada a fomentar la realización de un proyecto importante de interés común
         europeo no debía aplicarse al caso examinado, debido a que sólo los operadores establecidos en Venecia se beneficiaban del
         régimen de ayudas de que se trata.
      
      177    Por último, contrariamente a lo que sostiene Coopservice, el Tribunal de Primera Instancia examinó debidamente la alegación
         basada en la situación particular de Venecia, de modo que la sentencia recurrida no adolece de un error de motivación a este
         respecto.
      
       Sobre el artículo 114 del Reglamento nº 659/1999
       Fundamentos jurídicos de la sentencia recurrida
      178    En los apartados 385 a 399 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia consideró que la Decisión controvertida
         no vulneraba el artículo 14 del Reglamento nº 659/1999 al disponer, en su artículo 5, la recuperación de las ayudas declaradas
         ilegales. El Tribunal de Primera Instancia señala en particular que, en virtud del artículo 14 del Reglamento nº 659/1999
         y de la jurisprudencia reiterada al respecto, cuando la Comisión comprueba que una ayuda es incompatible con el mercado común,
         está obligada a ordenar su recuperación. A su entender, en el caso de autos, ningún principio general del Derecho comunitario
         se oponía a la orden de recuperación.
      
       Alegaciones de las partes
      179    El Comitato y Hotel Cipriani, mediante sus motivos sexto y cuarto, respectivamente, así como Coopservice, mediante su sexto
         motivo, reprochan al Tribunal de Primera Instancia no haber tenido en cuenta que la declaración por parte de la Comisión de
         que una ayuda es incompatible con el mercado común no supone automáticamente la recuperación de ésta. A su juicio, la Comisión
         dispone en efecto de un margen de apreciación conforme al cual debe evaluar, yendo más allá de las consideraciones jurídicas,
         todo un conjunto de elementos como la confianza en la legalidad de las ayudas, la naturaleza de las ayudas, la particularidad
         de los lugares, la situación específica de los beneficiarios y la repercusión financiera.
      
      180    La Comisión señala que el Tribunal de Primera Instancia reconoció correctamente que la recuperación de la ayuda declarada
         incompatible con el mercado común era la consecuencia lógica de la constatación de su ilegalidad y que, en el caso de autos,
         ningún principio general se oponía a una orden de recuperación.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      181    Procede desestimar por infundados los presentes motivos. En efecto, el Tribunal de Primera Instancia reconoció, de plena conformidad
         con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, reproducida en el apartado 387 de la sentencia recurrida, que la orden de
         recuperación de una ayuda ilegal es la consecuencia lógica de la constatación de su ilegalidad.
      
      182    Además, examinando las razones aducidas por los recurrentes, el Tribunal de Primera Instancia consideró acertadamente que,
         en el caso de autos, no procedía que la Comisión renunciara a la recuperación de las ayudas declaradas ilegales. En efecto,
         en los apartados 391 a 394 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia señaló que los recurrentes no habían
         demostrado la existencia de circunstancias particulares que permitiesen considerar que, a pesar de que las ayudas controvertidas
         tenían la naturaleza de ayudas de funcionamiento, la Comisión habría debido abstenerse de ordenar su recuperación.
      
      183    Por último debe recordarse igualmente que la orden de recuperación que figura en la parte dispositiva de la Decisión controvertida
         se refiere a las ayudas declaradas incompatibles con el mercado común por esta Decisión, lo que implica que previamente las
         autoridades nacionales deben determinar, en función de las consideraciones expuestas en los apartados 113 a 121 de la presente
         sentencia, que las ventajas concedidas constituyen, respecto a los beneficiarios, ayudas de Estado.
      
      184    A la luz de cuanto antecede, procede desestimar los recursos de casación principales, así como la adhesión a la casación de
         Coopservice.
      
       Costas
      185    A tenor del artículo 122, párrafo primero, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia, cuando el recurso de
         casación sea infundado, el Tribunal de Justicia decidirá sobre las costas. Conforme al artículo 69, apartado 2, del referido
         Reglamento, aplicable al procedimiento del recurso de casación en virtud del artículo 118 de dicho Reglamento, la parte que
         pierda el proceso será condenada en costas, si así lo hubiera solicitado la otra parte. Con arreglo al párrafo segundo de
         dicho artículo 69, apartado 2, si son varias las partes que pierden el proceso, el Tribunal de Justicia decidirá sobre el
         reparto de las costas. El apartado 3, párrafo primero, del mismo artículo 69 establece no obstante que, cuando se estimen
         parcialmente las pretensiones de una y otra parte, el Tribunal de Justicia podrá repartir las costas o decidir que cada parte
         abone sus propias costas.
      
      186    En el presente caso, puesto que se han desestimado los motivos del Comitato, Hotel Cipriani, Italgas y Coopservice, en cuanto
         atañe a cada uno de ellos, procede condenarlos a soportar a partes iguales las costas relativas a los recursos de casación
         principales y a la adhesión a la casación de Coopservice.
      
      187    Al Haberse desestimado los motivos invocados por la Comisión en cuanto a su adhesión a la casación, procede condenarla a cargar
         con las costas correspondientes a ésta.
      
      188    Por último, de conformidad con el artículo 69, apartado 4, párrafo primero, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de
         Justicia, la Comisión soportará sus propias costas.
      
      En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Tercera) decide:
      1)      Desestimar los recursos de casación del Comitato «Venezia vuole vivere», de Hotel Cipriani Srl y de Società Italiana per il
            gas SpA (Italgas), así como la adhesión a la casación de Coopservice – Servizi di fiducia Soc. coop. rl.
      2)      Desestimar la adhesión a la casación de la Comisión.
      3)      El Comitato «Venezia vuole vivere», Hotel Cipriani Srl, Società Italiana per il gas SpA (Italgas) y Coopservice – Servizi
            di fiducia Soc. coop. rl soportarán a partes iguales las costas relativas a los recursos de casación principales y a la adhesión
            a la casación de esta última.
      4)      La Comisión Europea cargará con las costas correspondientes a su adhesión a la casación.
      5)      La República Italiana cargará con sus propias costas.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: italiano.