CELEX: 62005CC0301
Language: es
Date: 2007-06-07
Title: Conclusiones del Abogado General Sharpston presentadas el 7 de junio de 2007. # Hans-Peter Wilfer contra Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI). # Recurso de casación - Marca comunitaria - Signo denominativo "ROCKBASS" - Denegación de registro - Sobreseimiento. # Asunto C-301/05 P.

CONCLUSIONES DE LA ABOGADO GENERAL
      SRA. ELEANOR SHARPSTON
      presentadas el 7 de junio de 2007 (1)
      
      Asunto C‑301/05 P
      Hans-Peter Wilfer
      «Recurso de casación – Marca comunitaria – Marca denominativa ROCKBASS – Denegación de registro – Admisión de pruebas por el Tribunal de Primera Instancia – Carácter descriptivo de la marca»1.     El presente recurso de casación contra la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 8 de junio de 2005, Wilfer/OAMI (T‑315/03) (2) plantea una serie de cuestiones, incluida la relativa a la correcta interpretación y aplicación del concepto de carácter
         descriptivo a efectos del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre de
         1993, sobre la marca comunitaria (en lo sucesivo, «Reglamento»). (3)
      
       El Reglamento
      2.     En el artículo 7, apartado 1, del Reglamento se enuncia lo que se conoce como motivos de denegación «absolutos» para el registro
         de una marca. Contrariamente a los motivos «relativos» (como la similitud entre la marca solicitada y una marca existente),
         que pueden o no oponerse al registro dependiendo de las circunstancias, los motivos absolutos se oponen automáticamente al
         registro.
      
      3.     El artículo 7, apartado 1, en la medida en que es relevante en el presente asunto, establece lo siguiente:
      «Se denegará el registro de:
      […]
      b)      las marcas que carezcan de carácter distintivo; 
      c)      las marcas que estén compuestas exclusivamente por signos o por indicaciones que puedan servir, en el comercio, para designar
         la especie, la calidad, la cantidad, el destino, el valor, la procedencia geográfica o la época de producción del producto
         o de la prestación del servicio, u otras características del producto o del servicio.»
      
      4.     Me referiré a los signos o indicaciones comprendidos en el artículo 7, apartado 1, letra c), como «descriptivos». 
      5.     Al interpretar el artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento, debe tenerse en cuenta también la jurisprudencia
         del Tribunal de Justicia relativa a la interpretación del artículo 3, apartado 1, letras b) y c), de la Directiva sobre marcas, (4) de tenor esencialmente idéntico.
      
      6.     El artículo 59 del Reglamento establece:
      «El recurso deberá interponerse por escrito ante la Oficina en un plazo de dos meses a partir del día de la notificación de
         la resolución. […] Deberá presentarse un escrito en el que se expongan los motivos del recurso en un plazo de cuatro meses
         a partir de la fecha de la notificación de la resolución.»
      
      7.     El artículo 63, apartados 1 a 3, del Reglamento dispone:
      «1.   Contra las resoluciones de las salas de recurso que recaigan en asuntos recurridos cabrá recurso ante el Tribunal de Justicia.
      2.     El recurso se fundará en incompetencia, en quebrantamiento sustancial de forma, en violación de Tratado, del presente Reglamento
         o de cualquier norma jurídica relativa a su aplicación, o en desviación de poder.
      
      3.     El Tribunal de Justicia será competente tanto para anular como para modificar la resolución impugnada.» (5)
      
      8.     El artículo 74 del Reglamento establece: 
      «1.   En el curso del procedimiento, la Oficina procederá al examen de oficio de los hechos; sin embargo, en un procedimiento sobre
         motivos de denegación relativos de registro, el examen se limitará a los medios alegados y a las solicitudes presentadas por
         las partes.» 
      
      2.     La Oficina podrá no tener en cuenta los hechos que las partes no hubieren alegado o las pruebas que no hubieren presentado
         dentro de plazo.»
      
       Antecedentes del recurso de casación
      9.     En octubre de 2001, el Sr. Wilfer solicitó el registro de la marca denominativa ROCKBASS como marca comunitaria en relación
         con «Equipos técnicos de sonido, mesas de sonido (mezcladoras), aparatos para la producción de efectos de sonido, amplificadores,
         altavoces, altavoces activos (combos); soportes, cajas y bolsas, adaptados a los aparatos mencionados»; «Instrumentos musicales,
         en particular, guitarras, guitarras eléctricas, guitarras bajas, guitarras acústicas, accesorios para guitarras, en concreto,
         cuerdas, clavijas y correas; soportes, cajas y fundas adaptados a los artículos anteriores»; y «Soportes, cajas y fundas». (6) El 11 de marzo de 2002, el examinador denegó la solicitud sobre la base del artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento.
         El 25 de marzo de 2002, el Sr. Wilfer recurrió ante la Primera Sala de Recurso de la OAMI (en lo sucesivo, «Sala de Recurso»).
         El 3 de julio de 2002, presentó un escrito en el que exponía los motivos de dicho recurso y el 2 de julio de 2003 presentó
         un escrito de ampliación que incluía una declaración del Sr. Roesberg, editor de una revista musical, así como información
         relativa a la marca ROCKBASS en Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
      
      10.   Mediante resolución de 11 de julio de 2003 (en lo sucesivo, «resolución impugnada»), la Sala Primera de Recurso de la OAMI
         desestimó el recurso en virtud del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento nº 40/94. En síntesis, la Sala de Recurso
         consideró que entre el público interesado, formado por especialistas musicales, la palabra «rockbass» hacía alusión a la guitarra
         baja que sirve especialmente para interpretar música rock y se refería igualmente a una técnica de guitarra baja, el «rock
         bass». En consecuencia, consideró que el signo denominativo ROCKBASS era directamente descriptivo de los instrumentos musicales
         y de sus accesorios, así como de otros productos especificados en la solicitud, en la medida en que sus descripciones incluyen
         productos utilizados en relación con las guitarras bajas.
      
      11.   El Sr. Wilfer solicitó al Tribunal de Primera Instancia la anulación de la resolución impugnada sobre la base de los cuatro
         motivos siguientes: el hecho de que la Oficina no procediera al examen de oficio de los hechos, infringiendo lo dispuesto
         en la primera frase del artículo 74, apartado 1, del Reglamento; la no consideración de las pruebas aportadas por el Sr. Wilfer,
         y la infracción del artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento.
      
      12.   El Tribunal de Primera Instancia desestimó el recurso en su totalidad. En la medida en que resulte relevante a efectos del
         recurso de casación, resumiré la sentencia del Tribunal de Primera Instancia al exponer los motivos de casación.
      
       El recurso de casación
      13.   El Sr. Wilfer invoca siete motivos de casación.
       Primer motivo de casación
      14.   En la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia denegó la petición formulada por el Sr. Wilfer en la vista de
         que se dejara constancia de que estaba representado conjuntamente por un abogado y por un Patentanwalt o, con carácter subsidiario,
         que estaba representado por un abogado, asistido por un Patentanwalt. En virtud del artículo 19 del Estatuto del Tribunal
         de Justicia, únicamente un abogado autorizado para ejercer ante un órgano jurisdiccional de un Estado miembro o de otro Estado
         parte del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo puede representar o asistir a las partes que no sean los Estados y las
         instituciones a que se refieren los párrafos primero y segundo del mismo artículo. (7)
      
      15.   El primer motivo de casación invocado por el Sr. Wilfer consiste en que el Tribunal de Primera Instancia interpretó erróneamente
         el artículo 19 del Estatuto del Estatuto del Tribunal de Justicia al denegar su petición de que se admitiera su representación
         conjunta por su abogado y su agente de patentes.
      
      16.   No obstante, dado que el Sr. Wilfer desistió de su primer motivo de casación en la vista, propongo que ya no se examine la
         cuestión.
      
       Segundo motivo de casación
      17.   En la sentencia objeto del recurso de casación, el Tribunal de Primera Instancia se refería a una certificación relativa al
         procedimiento de registro de la marca ROCKBASS en los Estados Unidos, presentada por el Sr. Wilfer en la vista. El Tribunal
         de Primera Instancia declaró que de los apartados 2 y 3 del artículo 63 del Reglamento se desprende claramente que tanto la
         anulación como la modificación de una resolución de las Salas de Recurso sólo son posibles si la resolución adolece de ilegalidad
         de fondo o de forma y que, conforme a reiterada jurisprudencia, la legalidad de un acto comunitario debe apreciarse en función
         de los elementos de hecho y de Derecho existentes en la fecha en que el acto fue adoptado. Por consiguiente, la legalidad
         de una resolución de la Sala de Recurso sólo puede cuestionarse invocando nuevos hechos ante el Tribunal de Primera Instancia
         si se demuestra que la Sala de Recurso debía, de oficio, haber tenido en cuenta esos hechos en el procedimiento administrativo
         antes de adoptar cualquier resolución sobre el asunto. El Tribunal de Primera Instancia consideró que dado que la certificación
         presentada por el Sr. Wilfer era posterior a la adopción de la resolución impugnada y de que los elementos relativos al procedimiento
         de registro de la marca ROCKBASS en los Estados Unidos no constituían hechos que la Sala de Recurso debía haber tenido en
         cuenta, de oficio, antes de adoptar la resolución impugnada, la certificación de que se trataba no podía cuestionar la legalidad
         de dicha resolución y, por ende, debía excluirse del debate. (8)
      
      18.   El segundo motivo de casación alegado por el Sr. Wilfer se basa en que, al negarse a tomar en consideración la certificación,
         el Tribunal de Primera Instancia aplicó erróneamente la primera frase del artículo 74, apartado 1, y el artículo 7, apartado
         1, letras b) y c), del Reglamento. El carácter registrable de una marca es relevante tanto en el momento en que se solicita
         el registro como cuando se concede éste.
      
      19.   En la vista, el abogado del Sr. Wilfer explicó que mediante el segundo motivo de casación su cliente no estaba sugiriendo
         que el propio Tribunal de Primera Instancia debería haber aplicado el artículo 74, apartado 1, del Reglamento. Al contrario,
         su alegación se basaba en que el Tribunal de Primera Instancia no había interpretado correctamente el artículo 74, apartado
         1, en la medida en que declaró que la Sala de Recurso no estaba obligada a examinar de oficio el hecho de que existieran registros
         paralelos en otras jurisdicciones. Este hecho se puso en conocimiento de la Sala de Recurso en el escrito presentado por el
         Sr. Wilfer el 2 de julio de 2003. (9)
      
      20.   La pertinencia de dicho escrito constituye la esencia del tercer motivo de casación, que se examina a continuación. Por lo
         que respecta al segundo motivo de casación, que se refiere específicamente al apartado 14 de la sentencia del Tribunal de
         Primera Instancia, no veo la relevancia de dicho escrito. En ese apartado, el Tribunal de Primera Instancia se pronunciaba
         sobre la admisibilidad de la certificación presentada por el Sr. Wilfer en la vista. 
      
      21.   En lo que atañe a esta cuestión, ni en la jurisprudencia mencionada en el apartado 13 de la sentencia del Tribunal de Primera
         Instancia ni en la aplicación de dicha jurisprudencia que se realiza en el apartado 14 al caso de autos hay ningún indicio
         de que el Tribunal de Primera Instancia interpretara o aplicara incorrectamente la norma. (10) Por consiguiente, considero que no puede acogerse el segundo motivo de casación por ser infundado.
      
       Tercer motivo de casación 
      22.   Ante el Tribunal de Primera Instancia el Sr. Wilfer alegó que la Sala de Recurso no tomó en consideración su escrito de ampliación
         de 2 de julio de 2003 y sus anexos, al que se adjuntaba una certificación del Sr. Roesberg, editor de una revista musical,
         y en el que se hacían constar algunas indicaciones sobre los registros anteriores de la marca ROCKBASS. 
      
      23.   En la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia declaró que el artículo 59 del Reglamento no podía interpretarse
         en el sentido de que se opone a que se tomen en consideración nuevos elementos de hecho alegados o nuevas pruebas aportadas
         durante el examen realizado en la vista de un recurso relativo a un motivo de denegación absoluto tras la expiración del plazo
         de presentación de los motivos del recurso. El artículo 74, apartado 2, del Reglamento otorga a la Sala de Recurso una facultad
         discrecional en cuanto a la consideración de elementos adicionales aportados tras la expiración de dicho plazo. De las consideraciones
         precedentes, el Tribunal de Primera Instancia dedujo que la Sala de Recurso debería haber examinado el citado escrito de ampliación
         a fin de asegurarse, cuando menos, de que no contenía nuevos elementos de hecho ni aportaba nuevos elementos probatorios que
         debieran ser examinados. Por consiguiente, al no examinar dicho escrito, la Sala de Recurso había incurrido en un vicio de
         procedimiento. No obstante, una irregularidad de procedimiento sólo supone la anulación en su totalidad o en parte de una
         decisión si se prueba que sin esa irregularidad la decisión impugnada habría podido tener un contenido diverso. (11) El escrito de ampliación no contenía alegaciones nuevas ni aportaba nuevas pruebas que pudieran influir en la esencia de
         la resolución impugnada. La certificación se había presentado únicamente en apoyo de dos alegaciones que el Sr. Wilfer ya
         había formulado ante el examinador y ante la Sala de Recurso, y, por consiguiente, no pudo afectar a la esencia de la resolución
         impugnada. Por lo que se refiere a la información relativa a los registros de la marca ROCKBASS en Canadá, Australia y Nueva
         Zelanda, habida cuenta de que los registros ya efectuados en los Estados miembros no son elementos decisivos, (12) el Tribunal de Primera Instancia dedujo, afortiori, que los registros efectuados en países terceros, cuya legislación no está sujeta a la armonización comunitaria, en modo
         alguno podían servir para probar que se había considerado que se cumplían unos requisitos idénticos a los del artículo 7,
         apartado 1, letra c), del Reglamento. El Tribunal de Primera Instancia concluyó que, dado que el escrito de ampliación no
         contenía elementos nuevos que pudieran afectar a la esencia de la resolución impugnada, el hecho de que la Sala de Recurso
         no examinara dicho escrito no podía implicar la anulación de la referida resolución. (13)
      
      24.   Con su tercer motivo de casación, el Sr. Wilfer alega que el Tribunal de Primera Instancia aplicó incorrectamente el artículo
         74 del Reglamento y la jurisprudencia comunitaria relativa a los vicios de procedimiento. El escrito de ampliación de 2 de
         julio de 2003 contenía nuevas alegaciones y pruebas que podían haber afectado a la esencia de la resolución de la Sala de
         Recurso. Si la Sala de Recurso hubiera tenido en cuenta dichas pruebas, no habría podido mantener su tesis de que la palabra
         «rockbass» hacía referencia a una guitarra baja especialmente indicada para tocar música rock. Por lo tanto, el Sr. Wilfer
         considera que la consideración del escrito de ampliación podría haber afectado, sin duda, a la esencia de la resolución impugnada.
         Lo mismo cabe decir, a su juicio, en relación con la información sobre los registros de ROCKBASS en Canadá, Australia, Nueva
         Zelanda y Estados Unidos [sic], puesto que en la resolución impugnada la Sala de Recurso se refería a los usos y a las normas léxicas ingleses. Si la Sala
         de Recurso hubiera tenido en cuenta la apreciación realizada por los órganos jurisdiccionales de los países anglosajones de
         que ROCKBASS era un término de fantasía y, por lo tanto, suficientemente distintivo y no meramente descriptivo, la esencia
         de la resolución impugnada podría haber sido diferente.
      
      25.   En mi opinión, el tercer motivo de casación también es infundado. El Tribunal de Primea Instancia interpretó correctamente
         el artículo 74, apartado 2, del Reglamento y resumió los efectos de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia en el apartado
         33 de su sentencia. Este punto de vista viene además corroborado por la reciente resolución del Tribunal de Justicia en el
         asunto Kaul. (14)
      
       Motivos de casación cuarto, quinto y séptimo
      26.   Los motivos de casación cuarto, quinto y séptimo hacen referencia a la parte de la sentencia del Tribunal de Primea Instancia
         relativa a la alegación del Sr. Wilfer de que la Sala de Recurso había infringido el artículo 71, apartado 1, letra c), del
         Reglamento en dos aspectos. 
      
       Sentencia del Tribunal de Primera Instancia
      27.   En primer lugar, el Sr. Wilfer citó distintos significados de los componentes del signo ROCKBASS. Alegó asimismo que, en inglés,
         la locución «rockbass» posee una acepción precisa, a saber, un pez llamado «rock bass» (perca de roca), que es extremadamente
         inhabitual en relación con los productos reivindicados. Por lo tanto, el público pertinente percibió el signo de que se trata
         como un término de fantasía, caracterizado por una estructura gramatical inusual y por un significado ambiguo. (15) 
      
      28.   El Tribunal de Primera Instancia declaró que el carácter descriptivo de un signo ha de apreciarse en relación con los productos
         o los servicios para los que se haya solicitado el registro. (16) La Sala de Recurso había tenido en cuenta acertadamente los significados relacionados concretamente con los productos de
         que se trata. De ello dedujo el Tribunal de Primera Instancia que la palabra «rockbass» indica, como señalaba la Sala de Recurso,
         una guitarra baja que sirve para ejecutar música rock o, inversamente, un estilo de música ejecutado con una guitarra baja.
         En opinión de dicho Tribunal, no podía cuestionarse esta apreciación por el hecho de que la palabra de que se trata no figurase
         como tal en los diccionarios. Es descriptiva una marca constituida por un neologismo compuesto por elementos individualmente
         descriptivos de las características de los productos o servicios para los cuales se solicita el registro, salvo si existe
         una diferencia perceptible entre el neologismo y la mera suma de los elementos que lo forman. Ello implica que, debido al
         carácter inusual de la combinación en relación con esos productos o servicios, el neologismo cree una impresión suficientemente
         alejada de la producida por la mera unión de las indicaciones suministradas por los elementos que lo forman. (17) El Tribunal de Primera Instancia no detectó ninguna diferencia del signo ROCKBASS en relación con las reglas léxicas de la
         lengua inglesa, ya que corresponde a la yuxtaposición sintácticamente correcta de las dos palabras que lo forman. Por lo tanto,
         consideró que el signo no era inhabitual en su estructura, (18) sin que, por ende, creara una impresión alejada de la producida por la mera unión de las indicaciones que resultan de sus
         componentes. (19)
      
      29.   En segundo lugar, el Sr. Wilfer sostuvo que, a pesar de sus posibles connotaciones descriptivas, en relación con los productos
         de que se trata, el signo ROCKBASS no podía constituir una indicación clara, bien definida e inequívoca. Alegó que, en particular,
         habida cuenta de que la guitarra baja no reviste especiales características para la música rock, no parecía natural entender
         el término «rockbass» como la indicación de un tipo concreto de guitarras bajas o como la denominación de una función de esta
         guitarra. Señaló que, aun suponiendo que el término «rockbass» indicase una técnica para tocar una guitarra baja, este significado
         no era descriptivo del uso de los productos, por cuanto se puede interpretar prácticamente todo estilo musical con cada instrumento.
         Consideraba que, en consecuencia, la relación entre el signo y las guitarras bajas no era directo, en particular, porque no
         se refería a sus características esenciales. (20)
      
      30.   El Tribunal de Primera Instancia declaró que, para la aplicación del artículo 7, apartado 1, letra c), de Reglamento nº 40/94,
         basta que el signo sea descriptivo de uno de los posibles destinos de los productos de que se trate que el público pertinente
         puede tener en cuenta en la decisión que tome y que, por lo tanto, constituye una característica esencial de tales productos. (21) Consideró acreditado que interpretar música rock constituye uno de los posibles destinos de los productos de que se trata.
         El rock es un estilo moderno muy conocido que va asociado a la guitarra eléctrica. Por lo tanto, la referencia a este estilo,
         seguida por la referencia a la guitarra baja eléctrica, podía tenerse en cuenta al elegir la guitarra, en particular, si el
         consumidor tiene intención de tocar rock. El Tribunal de Primera Instancia añadió que, como había demostrado la Sala de Recurso
         refiriéndose a varios sitios de Internet, el signo formado por las palabras «rock» y «bass» puede utilizarse corrientemente,
         en el comercio, para referirse a la guitarra baja eléctrica destinada a ejecutar música rock. A juicio de dicho Tribunal,
         la cuestión de la exactitud técnica de tal denominación no era pertinente desde el punto de vista del consumidor interesado,
         el cual no posee conocimientos técnicos especiales. El Tribunal de Primera Instancia concluyó que, por consiguiente, en relación
         con las guitarras bajas, la Sala de Recurso había considerado acertadamente que el signo ROCKBASS se refería de manera directa
         a dichos productos, así como a uno de sus destinos, que el público pertinente puede tener en cuenta cuando adopta una decisión
         y, por lo tanto, que era descriptivo. (22)
      
       Motivos de casación cuarto y quinto 
      31.   El Sr. Wilfer alega como cuarto motivo de casación que el Tribunal de Primea Instancia no tuvo en cuenta otros posibles significados
         de la palabra «rockbass». En alemán, la palabra inglesa «rock» tiene más de 25 significados diferentes y la palabra «bass»
         al menos seis, de los cuales el musical presenta muchos matices. Además, la palabra alemana «Rock» tiene al menos cinco significado
         diferentes y la palabra «Bass» al menos cuatro. El Sr. Wilfer sostuvo ante el Tribunal de Primera Instancia que, por lo tanto,
         el término «rockbass» podía tener varios significados. El citado Tribunal, sin aportar motivación alguna, no tuvo en cuenta
         estas consideraciones, desnaturalizando o falseando de este modo la explicación del Sr. Wilfer e incumpliendo la obligación
         de motivación. Además, ni la resolución impugnada ni los sitios de Internet a los que la Sala de Recurso se refiere en ella
         indican que el término «rockbass» se use en el comercio habitualmente para designar una guitarra eléctrica baja utilizada
         para tocar música rock. Por consiguiente, el Tribunal de Primera Instancia desnaturalizó los hechos en los que se fundamenta
         su sentencia e incumplió la obligación de motivación.
      
      32.   El Sr. Wilfer alega como quinto motivo de casación que, al sostener que la marca ROCKBASS no era inusual en su estructura,
         el Tribunal de Primera Instancia no tuvo en cuenta no sólo que el término podía tener muchos significados diferentes sino
         también que podía representar un gran número de combinaciones gramaticales (por ejemplo, sustantivo/sustantivo, verbo/adjetivo,
         etc.) Al pasar por alto esta explicación, el Tribunal de Primera Instancia desnaturalizó los hechos en los que se basaba su
         sentencia e incumplió la obligación de motivación.
      
      33.   En cuanto al cuarto motivo de casación, basta con señalar que el Tribunal de Justicia ha declarado que debe denegarse el registro
         de un término si, en al menos uno de sus significados potenciales, designa una característica de los productos o servicios
         de que se trate. (23) 
      
      34.   En mi opinión, en el contexto de los motives de casación cuarto y quinto debe aplicarse por analogía el mismo enfoque.
      35.   Por consiguiente, considero que los motives de casación cuarto y quinto son infundados.
       Séptimo motivo de casación
      36.   El Sr. Wilfer alega como séptimo motivo de casación que el Tribunal de Primera Instancia infringió el artículo 7, apartado
         1, letra c), del Reglamento de varios modos.
      
      37.   En primer lugar, las etapas de su análisis no se desarrollaron en el orden correcto. En un primer momento, el Tribunal de
         Primera Instancia tuvo en cuenta únicamente los posibles significados que de algún modo pueden designar las características
         de los productos reivindicados. Se producía, por lo tanto, un círculo vicioso. Según el Sr. Wilfer, en la primera etapa del
         análisis deben tomarse en consideración los posibles significados desde el punto de vista de un observador medio imparcial.
         Sólo en una segunda etapa deben ponerse en relación tales significados con los productos reivindicados. En su opinión, si
         el Tribunal de Primera Instancia hubiera seguido este enfoque, debería haber tenido en cuenta todos los significados del término
         «rockbass» que resultan obvios para el músico profesional o aficionado medio imparcial. Entre aquellos significados obvios
         se encuentra el relativo al tipo de pez denominado «rock bass» (perca de roca). 
      
      38.   No comparto esta afirmación. Me parece evidente que el enfoque del Tribunal de Primera Instancia al considerar únicamente
         los posibles significados que pueden de algún modo designar las características de los productos reivindicados no perpetúa
         un círculo vicioso. Es consecuencia del principio de que debe denegarse el registro de un término si, en al menos uno de sus
         significados potenciales, designa una característica de los productos o servicios de que se trate. Por consiguiente, aunque
         el Sr. Wilfer afirme con razón que entre los significados de «rock bass» que resultan obvios para los músicos profesionales
         o aficionados (muchos de los cuales no son de lengua maternal inglesa) se encuentra el tipo de pez de agua dulce denominado
         «rock bass» (perca de roca), (24) ello no desvirtúa el enfoque adoptado por el Tribunal de Primera Instancia.
      
      39.   En segundo lugar, el Sr. Wilfer alega que el Tribunal de Primera Instancia no se basó en la impresión global de la marca sino
         que analizó sus componentes. Pasó por alto los significados de fantasía y alusivos evidentes de ROCKBASS y en su lugar hizo
         referencia a significados que en su opinión eran descriptivos. No tuvo en cuenta el significado «estilo de música ejecutado
         con una guitarra baja» y otorgó al término el significado exclusivo «guitarra baja que sirve para ejecutar música rock». El
         Tribunal de Primera Instancia se refirió solo a los posibles significados que resultan de la división del término en dos términos
         separados: por una parte, «rock» en el sentido de música rock y, por otra, «bass» en el sentido de guitarra baja. Por lo tanto,
         ignoró por completo la impresión general creada por ROCKBASS.
      
      40.   No puedo aceptar esta tesis. Es cierto que el Tribunal de Primera Instancia analizó en primer lugar los componentes de la
         marca. Sin embargo, ello es perfectamente coherente con la jurisprudencia reiterada del Tribunal de Justicia en materia de
         marcas consistentes en un neologismo formado por elementos que, cada uno de ellos por separado, son descriptivos de las características
         de los productos o servicios para los cuales se solicita el registro: como regla general, dichas marcas son en sí mismas descriptivas. (25) El Tribunal de Primera Instancia se refirió seguidamente a la restricción de dicha norma general en el sentido de que no
         es aplicable cuando existe una diferencia perceptible entre el neologismo y la mera suma de los elementos que lo forman, declarando
         acertadamente que ello implica que, debido al carácter inusual de la combinación en relación con esos productos o servicios,
         el neologismo cree una impresión suficientemente alejada de la producida por la mera unión de las indicaciones suministradas
         por los elementos que lo forman. El Tribunal de Primera Instancia consideró asimismo que no se detecta ninguna diferencia
         del signo ROCKBASS en relación con las reglas léxicas de la lengua inglesa, ya que corresponde a la yuxtaposición sintácticamente
         correcta de las dos palabras que lo forman. El Tribunal de Primera Instancia concluyó que, por lo tanto, el signo no era inhabitual
         en su estructura, sin que, por ende, creara una impresión alejada de la producida por la mera unión de las indicaciones que
         resultan de sus componentes.
      
      41.   En mi opinión, en esa parte de su sentencia el Tribunal de Primera Instancia combinó un análisis impecable de la jurisprudencia
         del Tribunal de Justicia con una apreciación de los hechos que no pueden ser reexaminada en casación.
      
      42.   En tercer lugar, el Sr. Wilfer alega que el Tribunal de Primera Instancia no tuvo en cuenta el hecho de que el destino del producto no es suficiente para estimar que una marca es directamente descriptiva. Del apartado 62 de su sentencia se
         desprende que el Tribunal de Primera Instancia consideró que interpretar música rock constituye uno de los posibles destinos
         de los productos. Concluyó que, por lo tanto, dicha indicación puede resultar esencial para quien adquiera una guitarra baja
         con la intención de tocar música rock. No obstante, entendió que la cuestión de la exactitud técnica de dicha denominación
         no era pertinente. Por consiguiente, el Tribunal de Primera Instancia se equivocó al no tener en cuenta que para que una circunstancia
         sea considerada esencial por el público interesado, es necesario que dicho público sea al menos consciente de su existencia.
         En el presente asunto, no hay ningún indicio que sugiera que los productos reivindicados, es decir, «instrumentos musicales»
         o «guitarras bajas eléctricas» sean particularmente indicados para tocar un determinado estilo musical. Por lo tanto, el hecho
         de que sea posible tocar un determinado estilo musical, como el rockbass, en algunos de los productos reivindicados, por ejemplo
         la guitarra baja eléctrica, no puede constituir una característica esencial de tales productos, y aún menos de otros instrumentos
         musicales reivindicados o de accesorios. Como el propio Tribunal de Primera Instancia señaló en el apartado 66, el carácter
         descriptivo de un signo ha de apreciarse individualmente en relación con cada una de las categorías de productos reivindicados.
      
      43.   De este modo el Sr. Wilfer parece afirmar que el mero hecho de que un término describa el destino de los productos o servicios
         cubiertos por la marca denominativa solicitada no basta para excluir el registro de la citada marca por considerar que es
         descriptiva. Reconozco que me cuesta entender cómo esta alegación puede resistir un examen somero de la redacción del artículo
         7, apartado 1, letra c), del Reglamento. Esta disposición establece de forma inequívoca que «se denegará el registro de […]
         las marcas que estén compuestas exclusivamente por signos o por indicaciones que puedan servir, en el comercio, para designar
         [...] el destino […] del producto o del servicio».
      
      44.   En la vista, el abogado del Sr. Wilfer subrayó que el estilo musical «rock bass» no es una característica distintiva de productos
         o de instrumentos musicales. Sin embargo, tampoco en este caso entiendo de qué modo esta alegación puede apoyar las tesis
         del Sr. Wilfer. Es evidente, no cabe duda, que uno de los destinos de una guitarra baja es tocar música rock. Esta afirmación
         no será menos cierta porque alguien compre una guitarra baja con la idea (probablemente equivocada) de tocar música clásica
         con ella. Aún menos la deja en entredicho el ejemplo aportado por el abogado del Sr. Wilfer, que sostuvo que su conclusión
         lógica es que la marca Honda Jazz no es registrable porque es posible hacer sonar música jazz en un automóvil.
      
      45.   Por consiguiente, considero que el séptimo motivo de casación es infundado.
       Sexto motivo de casación
      46.   El Sr. Wilfer alegó ante el Tribunal de Primera Instancia que, en cuanto a los accesorios para guitarras, la jurisprudencia (26) exige el examen independiente de cada clase de productos o servicios reivindicados. En el caso de autos, la palabra «rockbass»
         no tiene ninguna relación evidente ni con las características esenciales de los accesorios para guitarras comprendidos en
         la clase 15 ni con los productos a que se refieren las clases 9 y 18. (27)
      
      47.   El Tribunal de Primera Instancia declaró que, por lo que respecta asimismo a los soportes, cajas y fundas comprendidos en
         la clase 18, dado que el demandante no había señalado ninguna diferencia en relación con esta categoría genérica, procedía
         confirmar la apreciación de la Sala de Recurso en la medida en que se refería a esta categoría en su conjunto. En cuanto a
         los aparatos comprendidos en la clase 9, dicho Tribunal dedujo de las alegaciones de las partes que los mismos aparatos pueden
         utilizarse para distintos instrumentos. Por lo tanto, su utilización en relación con la guitarra baja constituye tan sólo
         una de sus utilizaciones posibles. El Tribunal de Primera Instancia consideró que existe una relación suficientemente directa
         y concreta entre el signo y los productos de que se trate cuando la técnica evocada por el signo implique o bien exija la
         utilización de tales productos. Así, dicha técnica no constituye solamente en este caso una aplicación de los referidos productos
         o servicios, sino una de sus funcionalidades propias. (28) Según el Tribunal de Primera Instancia, en estas circunstancias, el hecho de que los productos controvertidos puedan utilizarse
         asimismo en otro contexto, que no evoca el signo controvertido, no puede desvirtuar esta apreciación. (29) Estimó que en el presente supuesto, aunque el destino de los aparatos de que se trata no se halle exclusivamente relacionado
         con las guitarras bajas, tales aparatos no son, sin embargo, de uso autónomo en relación con el manejo de los instrumentos
         eléctricos. Además, la utilización de dichos aparatos es necesaria para tocar la guitarra eléctrica, la cual no puede, por
         sí misma, producir sonidos musicales. El Tribunal de Primera Instancia llegó a la conclusión de que la posibilidad de tocar
         una guitarra baja eléctrica es una funcionalidad de los aparatos a que se refiere la solicitud, y no únicamente una de sus
         múltiples aplicaciones. En particular, las cualidades intrínsecas de estas dos categorías de productos exigen o, al menos,
         implican su utilización conjunta. (30)
      
      48.   En relación con el sexto motivo de casación, el Sr. Wilfer alega que el Tribunal de Primera Instancia no tuvo en cuenta el
         hecho de que los soportes, cajas y fundas para transportar instrumentos musicales y sus accesorios se hallan comprendidos
         en la clase 15. A este respecto, la lista de productos de la clase 15 del Sr. Wilfer incluía «soportes, cajas y fundas adaptados
         a los productos mencionados». Por consiguiente, los «soportes, cajas y fundas» comprendidos en la clase 18 sirven para cualquier
         uso, salvo el transporte de «instrumentos musicales y sus accesorios». El Tribunal de Primera Instancia desnaturalizó los hechos sin
         aportar motivación alguna.
      
      49.   En segundo lugar, el Sr. Wilfer alega que al declarar que los productos de la clase 9 por él reivindicados no son «de uso
         autónomo en relación con el manejo de los instrumentos eléctricos», (31) el Tribunal de Primera Instancia desnaturalizó los hechos sin aportar motivación alguna. El Sr. Wilfer había explicado que
         ninguno de los productos mencionados en la clase 9 presuponía el uso de un «instrumento musical» o de una «guitarra eléctrica».
         En cambio, los «equipos técnicos de sonido, mesas de sonido (mezcladoras), aparatos para la producción de efectos de sonido,
         amplificadores, altavoces, altavoces activos (combos)» pueden ser utilizados también para transmitir otras muchas señales
         sonoras, como por ejemplo gritos de animales, o señales de vídeo, televisión o radio. Por lo tanto, resulta poco realista
         y arbitrario suponer que la principal función de dicho equipo es su uso común con una guitarra eléctrica baja. Así sucede,
         a fortiori, en relación con «los soportes, cajas y fundas de los [equipos técnicos de sonido, mesas de sonido (mezcladoras), aparatos
         para la producción de efectos de sonido, amplificadores, altavoces, altavoces activos (combos)]», habida cuenta de que no
         se ofrecen conjuntamente con los instrumentos musicales o las guitarras bajas eléctricas sino sólo con los productos mencionados
         en la clase 9. 
      
      50.   Comparto la opinión de la OAMI de que la primera parte del sexto motivo de casación, a pesar de que por su tenor parece alegar
         una desnaturalización de los hechos, se dirige en realidad a que sean apreciados de nuevo los hechos tomados en consideración
         por el Tribunal de Primera Instancia, y con anterioridad, por la Sala de Recurso. De la resolución impugnada se desprende
         que el Sr. Wilfer no había excluido la posibilidad de que los soportes, cajas y fundas incluidos en la clase 18 se usaran
         junto a las guitarras. Sobre la base de esta premisa, la Sala de Recurso declaró que el destino de tales productos era descrito
         por la marca solicitada. La confirmación de esta conclusión por parte del Tribunal de Primera Instancia no puede ser revisada
         en casación.
      
      51.   Por lo que se refiere al segundo punto, el Sr. Wilfer no parece cuestionar la apreciación del Tribunal de Primera Instancia
         de que uno de los posibles usos de los aparatos a los que se refiere la clase 9 está relacionado con la guitarra baja. El
         hecho de que los aparatos puedan usarse de modo diverso, al que el signo de que se trata no hace referencia, no significa
         que el signo carezca de carácter descriptivo. (32) Por lo tanto, el Tribunal de Primera Instancia declaró acertadamente que el signo no podía registrarse para los aparatos
         de la clase 9.
      
      52.   Por consiguiente, en mi opinión, el sexto motivo de casación es, por una parte, inadmisible y, por otra, infundado. 
       Conclusión
      53.   A la vista de las consideraciones precedentes, considero que el Tribunal de Justicia debe:
      –       Desestimar el recurso de casación.
      –       Condenar al Sr. Wilfer a soportar las costas del recurso de casación.
      1 –	Lengua original: inglés.
      
      2 –	Rec. p. II‑1981.
      
      3 –	DO 1994 L 11, p. 1.
      
      4 –	Directiva 89/104/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, Primera Directiva relativa a la aproximación de las legislaciones
         de los Estados Miembros en materia de marcas (DO L 40, p. 1). En el contexto de otras disposiciones prácticamente idénticas
         de la Directiva 89/104/CEE y del Reglamento, el Tribunal de Justicia ha dejado claro que su interpretación de una disposición
         de una de estas normas debe aplicarse también a las disposiciones de la otra: sentencia de 22 de junio de 2000, Marca Mode
         (C‑425/98, Rec. p. I‑4861), apartados 26 a 28.
      
      5 –	El decimotercer considerando del Reglamento establece que las competencias atribuidas por este Reglamento al Tribunal de
         Justicia para anular y reformar las resoluciones de las salas de recurso se ejercerán en primera instancia por el Tribunal
         de Primera Instancia de conformidad con la Decisión 88/591/CECA, CEE, Euratom del Consejo, de 24 de octubre de 1988, por la
         que se crea un Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas (DO L 319, p. 1), en su versión modificada por la
         Decisión 93/350/Euratom, CECA, CEE, de 8 de junio de 1993 (DO L 144, p. 21).
      
      6 –	En las clases 9, 15 y 18, respectivamente, del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación Internacional de Productos y
         Servicios para el Registro de las Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión revisada y modificada.
      
      7 –	Apartados 10 y 11 de la sentencia recurrida, donde se cita el auto del Tribunal de Primera Instancia de 9 de septiembre
         de 2004, Alto de Casablanca/OAMI - Bodegas Chivite (VERAMONTE) (T‑14/04, Rec. p. II‑3077), apartado 9, y la jurisprudencia
         citada.
      
      8 –	Apartados 12 a 14 de la sentencia recurrida, en la que se cita la sentencia de 26 de noviembre de 2003, HERON Robotunits/OAMI
         (ROBOTUNITS) (T‑222/02, Rec. p. II‑4995), apartados 50 y 51, y la jurisprudencia citada. 
      
      9 –	Véase el punto 9
         								supra.
      
      10 –	Véase también el apartado 54 de la sentencia del Tribunal de Justicia de 13 de marzo de 2007, OAMI/Kaul
         								(C‑29/05 P, aún no publicada en la Recopilación), que confirma el análisis del Tribunal de Primera Instancia en el
         presente asunto.
      
      11 –	Sentencias de 29 de octubre de 1980, Van Landewyck y otros./Comisión (209/78 a 215/78, Rec. p. 3125), apartado 47; de 21
         de marzo de 1990, Bélgica/Comisión (C‑142/87 Rec. p. I‑959), apartado 48, y de 21 de octubre de 2004, KWS Saat/OAMI (C‑447/02
         P, Rec. p. I‑10107), apartados 47 a 50.
      
      12 –	Sentencia de 24 de noviembre de 2004, Henkel/OAMI (T‑393/02, Rec. p. II‑4115), apartado 46 y la jurisprudencia citada.
      
      13 –
         								Apartados 28 a 36 de la sentencia recurrida.
      
      14 –	Citada en la nota 10. Véanse, en particular, los apartados 42, 43 y 63.
      
      15 –	Véase el apartado 39 de la sentencia recurrida.
      
      16 –	Sentencia ROBOTUNITS, citada en la nota 8, apartado 41.
      
      17 –	Véanse, en relación con la Directiva 89/104/CEE, las sentencias de 12 de febrero de 2004, Koninklijke KPN Nederland (C‑363/99,
         Rec. p. I‑1619), apartado 100, y Campina Melkunie (C‑265/00, Rec. p. I‑1699), apartado 43.
      
      18 –	 Sentencia de 20 de marzo de 2002, DaimlerChrysler/OAMI (T‑356/00, Rec. p. II‑1963), apartado 29, y ROBOTUNITS, citada
         en la nota 8, apartado 39.
      
      19 –	Apartados 56 a 60 de la sentencia recurrida.
      
      20 –	Véanse los apartados 40 y 41 de la sentencia recurrida.
      
      21 –	Sentencias ROBOTUNITS, citada en la nota 8, apartado 44, y de 20 de julio de 2004, Lissotschenko y Hentze/OAMI (LIMO) (T‑311/02,
         Rec. p. II‑2957), apartado 41.
      
      22 –	Apartados 61 a 63 de la sentencia recurrida.
      
      23 –	Sentencia de 23 de octubre de 2003, OAMI/ Wrigley (C‑191/01, Rec. p. I‑12447), apartado 32; véase también, en relación
         con la Directiva sobre la marca comunitaria, la sentencia Campina Melkunie, citada en la nota 17, apartado 38.
      
      24 –
         									Ambloplites rupestris; en francés, perche des roches, crapet de roche o rouget de roche; en alemán, gemeiner Felsenbarsch
         o gemeiner Sonnenbarsch.
      
      25 –	Véanse las sentencias a las que se refiere el Tribunal de Primera Instancia y citadas en la nota 17. Véase también, en
         relación con el Reglamento, la sentencia de 19 de abril de 2007, Celltech (C‑273/05 P), apartado 77.
      
      26 –	Sentencia de 27 de febrero de 2000, Ellos/OAMI (ELLOS) (T‑219/00, Rec. p. II‑753), apartado 41. 
      
      27 –	Véase el apartado 42 de la sentencia recurrida.
      
      28 –	Sentencia de 27 de febrero de 2002, Streamserve/OAMI (STREAMSERVE) (T‑106/00, Rec. p. II‑723), apartado 44.
      
      29 –	ROBOTUNITS, citada en la nota 8, apartado 47.
      
      30 –	Apartados 70 a 73 de la sentencia recurrida.
      
      31 –	Apartado 73. 
      
      32 –	Véase el punto 33 supra.