CELEX: 62006CJ0239
Language: es
Date: 2009-12-15
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Gran Sala) de 15 de diciembre de 2009.#Comisión Europea contra República Italiana.#Incumplimiento de Estado - Importación de material militar con franquicia aduanera.#Asunto C-239/06.

Asunto C‑239/06
      Comisión Europea
      contra
      República Italiana
      «Incumplimiento de Estado — Importación con franquicia aduanera de equipos militares»
      Sumario de la sentencia
      1.        Derecho comunitario — Ámbito de aplicación — Inexistencia de una reserva general que excluya las medidas adoptadas por motivos
            de seguridad pública 
      (Arts. 30 CE, 39 CE, 46 CE, 58 CE, 64 CE, 296 CE y 297 CE)
      2.        Recursos propios de las Comunidades Europeas — Constatación y puesta a disposición por los Estados miembros — Importación
            con franquicia aduanera, por un Estado miembro, de equipos militares
      [Reglamentos del Consejo (CEE, Euratom) nº 1552/89, en su versión modificada por el Reglamento (Euratom, CE) nº 1355/96, arts. 2
            y 9 a 11, y (CE, Euratom) nº 1150/2000, arts. 2 y 9 a 11]
      1.        Si bien corresponde a los Estados miembros establecer las medidas adecuadas para garantizar su seguridad interior y exterior,
         no por ello cabe deducir que tales medidas se sustraen totalmente a la aplicación del Derecho comunitario. El Tratado sólo
         establece excepciones expresas aplicables en caso de situaciones que pueden poner en peligro la seguridad pública en sus artículos
         30 CE, 39 CE, 46 CE, 58 CE, 64 CE, 296 CE y 297 CE, que se refieren a unos supuestos excepcionales claramente delimitados.
         No puede deducirse de ello que exista una reserva general, inherente al Tratado, que excluya del ámbito de aplicación del
         Derecho comunitario cualquier medida adoptada por motivos de seguridad pública. Reconocer la existencia de tal reserva, al
         margen de las condiciones específicas previstas en las disposiciones del Tratado, podría contravenir el carácter imperativo
         y la aplicación uniforme del Derecho comunitario. 
      
      Además, como en el caso de las excepciones a las libertades fundamentales, las excepciones previstas en los artículos 296 CE
         y 297 CE deben ser objeto de interpretación estricta. Por cuanto se refiere, más concretamente, al artículo 296 CE, procede
         señalar que, aunque dicho artículo haga referencia a las medidas que un Estado miembro puede estimar necesarias para la protección
         de los intereses esenciales de su seguridad o de los datos cuya divulgación considere contraria a dichos intereses, no cabe
         interpretarlo, no obstante, como si atribuyera a los Estados miembros la facultad de establecer excepciones a las disposiciones
         del Tratado mediante la mera invocación de dichos intereses. Por consiguiente, corresponde al Estado miembro que pretende
         acogerse a lo dispuesto en el artículo 296 CE demostrar la necesidad de recurrir a la excepción contemplada en dicho artículo
         con objeto de proteger los intereses esenciales de su seguridad.
      
      (véanse los apartados 46 a 48 y 50)
      2.        Incumple las obligaciones que le incumben en virtud de los artículos 2 y 9 a 11 del Reglamento nº 1552/89, por el que se aplica
         la Decisión 88/376, relativa al sistema de recursos propios de las Comunidades, en su versión modificada por el Reglamento
         nº 1355/96, y de los mismos artículos del Reglamento nº 1150/2000, por el que se aplica la Decisión 94/728, relativa al sistema
         de recursos propios de las Comunidades, un Estado miembro que eximió de derechos de aduana la importación de material militar
         durante el período comprendido entre el 1 de enero de 1998 y el 31 de diciembre de 2002, y que se negó a calcular, constatar
         y poner a disposición de la Comisión de las Comunidades Europeas los recursos propios no recaudados debido a esta exención,
         así como los intereses de demora devengados por la falta de puesta a disposición de la Comisión de dichos recursos propios
         en los plazos señalados.
      
      En efecto, no cabe admitir que un Estado miembro invoque el encarecimiento del material militar causado por la aplicación
         de los derechos de aduana a las importaciones de dicho material procedente de Estados terceros con objeto de intentar sustraerse
         a las obligaciones que le impone la solidaridad financiera con respecto al presupuesto comunitario, en perjuicio de los demás
         Estados miembros que, por su parte, recaudan y abonan derechos de aduana sobre tales importaciones.
      
      (véanse los apartados 51 y 61 y el fallo)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Gran Sala)
      de 15 de diciembre de 2009 (*)
      
      «Incumplimiento de Estado – Importación con franquicia aduanera de equipos militares»
      En el asunto C‑239/06,
      que tiene por objeto un recurso por incumplimiento interpuesto, con arreglo al artículo 226 CE, el 23 de mayo de 2006,
      Comisión Europea, representada por el Sr. G. Wilms, la Sra. C. Cattabriga y el Sr. L. Visaggio, en calidad de agentes, que designa domicilio
         en Luxemburgo,
      
      parte demandante,
      contra
      República Italiana, representada por el Sr. I.M. Braguglia, en calidad de agente, asistido por el Sr. G. De Bellis, avvocato dello Stato, que
         designa domicilio en Luxemburgo,
      
      parte demandada,
      apoyada por:
      República Helénica, representada por las Sras. E.-M. Mamouna y A. Samoni-Rantou y por el Sr. K. Boskovits, en calidad de agentes, que designa
         domicilio en Luxemburgo,
      
      República de Finlandia, representada por la Sra. A. Guimaraes-Purokoski, en calidad de agente,
      
      partes coadyuvantes,
      EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Gran Sala),
      integrado por el Sr. V. Skouris, Presidente, los Sres. A. Tizzano, J.N. Cunha Rodrigues, K. Lenaerts y E. Levits y la Sra.
         C. Toader, Presidentes de Sala, y los Sres. C.W.A. Timmermans, A. Borg Barthet (Ponente), M. Ilešič, J. Malenovský y U. Lõhmus,
         Jueces;
      
      Abogado General: Sr. D. Ruiz-Jarabo Colomer;
      Secretaria: Sra. M. Ferreira, administradora principal;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 25 de noviembre de 2008;
      oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 10 de febrero de 2009;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      1        Mediante su recurso, la Comisión Europea solicita al Tribunal de Justicia que declare que la República Italiana ha incumplido
         las obligaciones que le incumben en virtud de los artículos 2 y 9 a 11 del Reglamento (CEE; Euratom) nº 1552/89 del Consejo,
         de 29 de mayo de 1989, por el que se aplica la Decisión 88/376/CEE, Euratom, relativa al sistema de recursos propios de las
         Comunidades (DO L 155, p. 1), en su versión modificada por el Reglamento (Euratom, CE) nº 1355/96 del Consejo, de 8 de julio
         de 1996 (DO L 175, p. 3) (en lo sucesivo, «Reglamento nº 1552/89»), y de los mismos artículos del Reglamento (CE, Euratom)
         nº 1150/2000 del Consejo, de 22 de mayo de 2000, por el que se aplica la Decisión 94/728/CE, Euratom, relativa al sistema
         de recursos propios de las Comunidades (DO L 130, p. 1), al haber eximido unilateralmente de derechos de aduana la importación
         de material militar y al haberse negado a calcular y abonar los recursos propios no recaudados a raíz de esta exención, así
         como los intereses de demora devengados por la falta de puesta a disposición de la Comisión de estos recursos propios en los
         plazos establecidos. 
      
       Marco jurídico
       Normativa comunitaria 
      2        El artículo 2, apartado 1, de la Decisión 88/376/CEE, Euratom del Consejo, de 24 de junio de 1988, relativa al sistema de
         recursos propios de la Comunidad (DO L 185, p. 24), de contenido prácticamente idéntico al del artículo 2, apartado 1, de
         la Decisión 94/728/CE, Euratom del Consejo, de 31 de octubre de 1994, relativa al sistema de recursos propios de las Comunidades
         Europeas (DO L 293, p. 9), establece: 
      
      «Se considerarán recursos propios consignados en el presupuesto de las Comunidades Europeas, los ingresos procedentes de:
      […]
      a)      los derechos del arancel aduanero común y de los otros derechos que hayan fijado o que vayan a fijar las Instituciones de
         las Comunidades Europeas respecto de los intercambios con los países no miembros y de los derechos de aduana sobre los productos
         regulados por el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero;
      
      […]»
      3        El artículo 20 del Reglamento (CEE) nº 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero
         comunitario (DO L 302, p. 1; en lo sucesivo, «Código aduanero comunitario»), dispone: 
      
      «1.      Los derechos legalmente devengados en caso de que se origine una deuda aduanera se basarán en el arancel aduanero de las Comunidades
         Europeas.
      
      […]
      3.      El arancel aduanero de las Comunidades Europeas comprenderá:
      a)      la nomenclatura combinada de las mercancías;
      […]
      c)      los tipos y demás elementos de percepción normalmente aplicables a las mercancías contempladas por la nomenclatura combinada
         en lo referente a:
      
      –        los derechos de aduana y
      […]
      d)      las medidas arancelarias preferenciales contenidas en acuerdos que la Comunidad haya celebrado con determinados países o grupos
         de países y que prevean la concesión de un tratamiento arancelario preferencial; 
      
      e)      las medidas arancelarias preferenciales adoptadas unilateralmente por la Comunidad en favor de determinados países, grupos
         de países o territorios;
      
      f)      las medidas autónomas de suspensión que prevean la reducción o exención de los derechos de importación aplicables a determinadas
         mercancías;
      
      g)      las demás medidas arancelarias previstas por otras normativas comunitarias. 
      […]»
      4        El artículo 217, apartado 1, del Código aduanero comunitario señala:
      
      «Todo importe de derechos de importación o de derechos de exportación resultante de una deuda aduanera, en lo sucesivo denominado
         “importe de derechos”, deberá ser calculado por las autoridades aduaneras desde el momento en que dispongan de los elementos
         necesarios y ser objeto de una anotación por parte de dichas autoridades en los registros contables o en cualquier otro soporte
         que haga las veces de aquéllos (contracción).
      
      […]»
      5        En el ámbito de la puesta a disposición de la Comisión de los recursos propios de las Comunidades, el Consejo de la Unión
         Europea adoptó el Reglamento nº 1552/89, aplicable durante el período litigioso del presente asunto hasta el 30 de mayo de
         2000. Este Reglamento fue sustituido desde el 31 de mayo de 2000 por el Reglamento nº 1150/2000, que codifica el Reglamento
         nº 152/89 sin modificar su contenido. 
      
      6        El artículo 2 del Reglamento nº 1552/89 establece: 
      
      «1.      A efectos de la aplicación del presente Reglamento, un derecho de las Comunidades sobre los recursos propios contemplados
         en las letras a) y b) del apartado 1 del artículo 2 de la Decisión 88/376/CE, Euratom se constatará cuando se cumplan las
         condiciones previstas por la Reglamentación aduanera en lo relativo a la consideración [léase: “contracción”] del importe
         del derecho y su notificación al deudor. 
      
      1 bis. La fecha que deberá utilizarse para la constatación a que se refiere el apartado 1 es la fecha de la contracción prevista
         en la reglamentación aduanera. 
      
      […]»
      7        El artículo 9, apartado 1, de este Reglamento establece: 
      
      «Con arreglo a las modalidades que se definen en el artículo 10, cada Estado miembro consignará los recursos propios en el
         haber de la cuenta abierta a dicho efecto a nombre de la Comisión en su Tesoro Público o en el organismo que haya designado.
         
      
      Dicha cuenta no generará gastos.»
      8        Con arreglo al artículo 10, apartado 1, de dicho Reglamento:
      
      «Previa deducción del 10 % en concepto de gastos de recaudación, en aplicación del apartado 3 del artículo 2 de la Decisión
         88/376/CEE, Euratom, la consignación de los recursos propios contemplados en las letras a) y b) del apartado 1 del artículo
         2 de la citada Decisión se producirá a más tardar el primer día laborable después del día 19 del segundo mes que siga al mes
         en cuyo transcurso se hubiere constatado el derecho con arreglo al artículo 2.
      
      […]»
      9        El artículo 11 del Reglamento nº 1552/89 dispone: 
      
      «Todo retraso en las consignaciones en la cuenta mencionada en el apartado 1 del artículo 9 dará lugar al pago de intereses
         por el Estado miembro correspondiente, al tipo aplicado el día del vencimiento en el mercado monetario de dicho Estado miembro
         para las financiaciones a corto plazo, incrementado en 2 puntos. Esta tipo se aumentará 0,25 puntos por cada mes de retraso.
         El tipo así incrementado se aplicará a todo el período de retraso.»
      
      10      Con arreglo al artículo 22 del Reglamento nº 1150/2000: 
      
      «Queda derogado el Reglamento (CEE, Euratom) nº 1552/89.
      Las referencias a dicho Reglamento se entenderán hechas al presente Reglamento y deberán leerse según el cuadro de correspondencia
         que figura en la parte A del anexo.»
      
      11      De este modo, al margen de que los Reglamentos nos 1552/89 y 1150/2000 remitan, en particular, en el primer caso, a la Decisión 88/376 y, en el segundo, a la Decisión 94/728,
         los artículos 2 y 9 a 11 de ambos Reglamentos son, en esencia, idénticos. 
      
      12      El porcentaje del 10 % contemplado en el artículo 10, apartado 1, del Reglamento nº 1150/2000 se elevó al 25 % mediante la
         Decisión 2000/597/CE, Euratom del Consejo, de 29 de septiembre de 2000, sobre el sistema de recursos propios de las Comunidades
         Europeas (DO L 253, p. 42). 
      
      13      El punto 1 de la exposición de motivos de dicha Decisión declara: 
      
      «El Consejo Europeo de Berlín de 24 y 25 de marzo de 1999 concluyó, entre otras cosas, que el sistema de recursos propios
         de las Comunidades debe ser equitativo, transparente, rentable, simple y estar basado en los criterios que mejor reflejen
         la capacidad contributiva de cada Estado miembro.»
      
      14      El Reglamento (CE) nº 150/2003 del Consejo, de 21 de enero de 2003, por el que se suspenden los derechos de importación sobre
         determinadas armas y equipos militares (DO L 25, p. 1), adoptado sobre la base del artículo 26 CE, expone en su considerando
         quinto: 
      
      «Con el fin de tener en cuenta la protección de la confidencialidad en materia militar de los Estados miembros, es necesario
         establecer procedimientos administrativos específicos para la concesión del beneficio de la suspensión de derechos. Una declaración
         de las autoridades competentes de los Estados miembros a cuyas fuerzas están destinados las armas y equipos militares, que
         podría utilizarse también como la declaración de aduanas que requiere el Código Aduanero, constituiría la garantía adecuada
         de que se cumplen dichas condiciones. La declaración deberá adoptar la forma de un certificado. Conviene especificar la forma
         que deben revestir dichos certificados y permitir el uso de técnicas de tratamiento de datos para la declaración.»
      
      15      El artículo 1 de este Reglamento establece: 
      
      «El presente Reglamento establece las condiciones para la suspensión de los derechos de importación de determinadas armas
         y equipos militares importados de terceros países por las autoridades responsables de la defensa militar de los Estados miembros,
         o en nombre de dichas autoridades.»
      
      16      El artículo 3, apartado 2, de dicho Reglamento señala:
      
      «Sin perjuicio de lo dispuesto en el apartado 1, por motivos de confidencialidad militar, el certificado y las mercancías
         importadas podrán presentarse a otras autoridades designadas al efecto por el Estado miembro de importación. En estos casos,
         la autoridad competente que expide el certificado remitirá a las autoridades aduaneras de su Estado miembro, antes del 31
         de enero y del 31 de julio de cada año, un informe resumido sobre dichas importaciones. El informe abarcará el semestre inmediatamente
         anterior al mes de su presentación. En él se indicarán el número y la fecha de expedición de los certificados, la fecha de
         la importación y el valor total, junto con el peso bruto de los productos importados.»
      
      17      De conformidad con su artículo 8, el Reglamento nº 150/2003 es aplicable a partir del 1 de enero de 2003. 
      
       Procedimiento administrativo previo
      18      La Comisión había incoado un procedimiento contra la República Italiana, en particular, mediante la emisión de un dictamen
         motivado con fecha de 25 de julio de 1985, en el que invocaba una vulneración del artículo 28 del Tratado CE (posteriormente
         artículo 26 CE, tras su modificación) y de la normativa aduanera comunitaria pues, a su juicio, dicho Estado miembro había
         adoptado la decisión unilateral de eximir de derechos de aduana el material específicamente militar importado a su territorio.
         Posteriormente, dicho procedimiento quedó suspendido. 
      
      19      A falta de acuerdo sobre la propuesta de Reglamento (CEE) del Consejo, por el que se suspenden temporalmente los derechos
         de importación sobre determinadas armas y equipos militares (DO 1988, C 265, p. 9), la Comisión resolvió a continuación reanudar
         el procedimiento. La Comisión remitió a la República Italiana un escrito de requerimiento, de fecha 21 de diciembre de 2001,
         mediante el que reiteraba sus imputaciones respecto a la vulneración del artículo 26 CE y de la normativa aduanera comunitaria,
         a la vez que instaba a dicho Estado miembro a presentar sus observaciones sobre el fondo en un plazo de dos meses. 
      
      20      En paralelo, la Comisión también remitió a la República Italiana un escrito de requerimiento, de fecha 20 de diciembre de
         2001, en el que la instaba a calcular el importe de los recursos propios no abonados a la Comunidad en los ejercicios presupuestarios
         a partir de 1998, a poner estos recursos a su disposición y a pagar los intereses de demora devengados de conformidad con
         el artículo 11 del Reglamento nº 1150/2000. 
      
      21      La República Italiana, sin embargo, no dio respuesta alguna a estos dos escritos. 
      
      22      El Reglamento nº 150/2003 entró en vigor con efectos a partir del 1 de enero de 2003. 
      
      23      Mediante escrito de 24 de marzo de 2003, la Comisión reiteró su petición inicial referente a las importaciones anteriores
         al 1 de enero de 2003, concretamente respecto al período comprendido entre el 1 de enero de 1998 y el 31 de diciembre de 2002,
         pues en el período posterior a esta fecha resultaba aplicable el Reglamento nº 150/2003. La República Italiana también dejó
         este escrito sin respuesta. 
      
      24      En estas circunstancias, la Comisión dirigió a la República Italiana un escrito de requerimiento, de fecha 17 de octubre de
         2003, referente en especial a las consecuencias financieras de la infracción en cuestión. En dicho escrito, la Comisión reiteró
         su petición inicial sobre el cálculo y el abono de los recursos propios, y sobre el pago de intereses de demora en los términos
         establecidos por la normativa comunitaria. 
      
      25      La República Italiana respondió mediante escrito de fecha 17 de febrero de 2004, en el que invocaba el artículo 296 CE, apartado
         1, letra b), para justificar la exención de derechos de aduana aplicada hasta el 31 de diciembre de 2002. A estos efectos,
         ponía de relieve que el Reglamento nº 150/2003 había reconocido la pertinencia de las importaciones de material militar en
         interés de la seguridad de los Estados miembros al autorizar la suspensión de derechos de importación para este tipo de material
         en su artículo 2, apartado 2. 
      
      26      La Comisión decidió emitir un dictamen motivado mediante escrito de fecha 9 de julio de 2004, en el que instaba a la República
         Italiana a adoptar las medidas necesarias para atenerse al mismo, en un plazo de dos meses contados a partir de su recepción.
      
      27      Puesto que dicho dictamen motivado quedó sin respuesta, la Comisión interpuso el presente recurso. 
      
      28      Mediante auto de 20 de noviembre de 2006, el Presidente del Tribunal de Justicia admitió la intervención en el procedimiento
         de la República Helénica y de la República de Finlandia, en apoyo de las pretensiones de la República Italiana. 
      
       Sobre el recurso
       Alegaciones de las partes
      29      La Comisión alega que la República Italiana invoca indebidamente el artículo 296 CE para rehusar el pago de los derechos de
         aduana correspondientes a las importaciones en cuestión, ya que la percepción de tales derechos no amenaza los intereses esenciales
         de la seguridad de dicho Estado miembro. 
      
      30      La Comisión considera que las medidas por las que se establecen dispensas o excepciones, como en particular el artículo 296 CE,
         deben interpretarse estrictamente. De este modo, el Estado miembro en cuestión, que reivindica la aplicación de este artículo,
         debería demostrar que reúne todos los requisitos previstos en dicho precepto cuando pretende establecer una excepción al artículo
         20 del Código aduanero comunitario, que recoge el principio general de percepción de los derechos de aduana, en consonancia
         con lo dispuesto en el artículo 26 CE. 
      
      31      La Comisión sostiene, por consiguiente, que corresponde a la República Italiana aportar la prueba concreta y detallada de
         que la percepción de los derechos de aduana aplicables a la importación controvertidos en el presente asunto amenaza los intereses
         esenciales de la seguridad de dicho Estado miembro. 
      
      32      En efecto, las medidas consistentes en privar a la Comunidad de los fondos que se le deberían haber abonado en concepto de
         recursos propios, para consagrarlos a la financiación general del gasto militar, no pueden reputarse necesarias para la protección
         de los intereses esenciales de la seguridad de los Estados miembros, salvo que exista una justificación complementaria. 
      
      33      La Comisión considera que el Reglamento nº 150/2003 se aplica a partir del 1 de enero de 2003 y que en modo alguno se le atribuyeron
         efectos retroactivos. Por otra parte, el fundamento jurídico de este Reglamento se encuentra en el artículo 26 CE, relativo
         al establecimiento de los derechos de aduana, y no en el artículo 296 CE, el cual, incluso en el ámbito de la nueva normativa,
         no puede servir de base para la suspensión de derechos de aduana que dicho Reglamento establece. 
      
      34      La Comisión señala, a este respecto, que la falta de recaudación de los derechos de aduana en cuestión por la República Italiana
         constituye una desigualdad entre los Estados miembros desde el punto de vista de sus respectivas contribuciones al presupuesto
         comunitario. En efecto, a su juicio, de ello se deriva una disminución de los recursos propios comunitarios tradicionales,
         que sólo puede compensarse aumentando el recurso denominado «PNB» (producto nacional bruto), que se reparte entre todos los
         Estados miembros. 
      
      35      La República Italiana estima que, en virtud del artículo 296 CE, apartado 1, letra b), los Estados miembros disponen de una
         amplia facultad de apreciación respecto a las medidas que adopten para proteger los intereses esenciales de su seguridad,
         y que se refieran a los productos a los que se aplican las disposiciones del citado apartado 1, letra b). Así pues, según
         la parte demandada, este precepto le otorga la posibilidad de no aplicar el artículo 26 CE ni el Código aduanero comunitario
         en caso de importaciones de equipos destinados a fines militares, con el fin de proteger los intereses esenciales de su seguridad,
         y habida cuenta de las circunstancias específicas del Estado miembro interesado. 
      
      36      La República Italiana considera que el artículo 296 CE tiene un ámbito de aplicación general y que no se limita a determinadas
         disposiciones del Tratado. Por esta razón, permite establecer una excepción a la aplicación del artículo 26 CE, que es un
         precepto destinado a servir de base jurídica al legislador comunitario para adoptar la legislación aduanera. 
      
      37      La República Italiana estima que procede, en primer lugar, decidir la cuestión de si la exención de los derechos de aduana
         aplicables a la importación de material militar puede basarse en el artículo 296 CE y, en caso afirmativo, en segundo lugar,
         preguntarse si en el caso de autos se han cumplido correctamente los requisitos establecidos en dicho artículo. 
      
      38      Respecto a la prueba de que la exención de los derechos de aduana en cuestión es necesaria para la protección de los intereses
         esenciales de la seguridad del Estado miembro interesado, la República Italiana considera que no tiene obligación de aportarla,
         debido a que el propio legislador comunitario proporcionó dicha prueba al adoptar el Reglamento nº 150/2003. 
      
      39      La República Italiana contradice la tesis de la Comisión de que, en virtud del artículo 26 CE, sólo el Consejo es competente
         para decidir sobre la posible exención o suspensión de los derechos de aduana que gravan una mercancía determinada, razón
         por la cual una exención de ámbito nacional constituye una excepción ilegal a esta disposición. 
      
      40      La República Italiana afirma que, al aprobar el Reglamento nº 150/2003, el propio legislador comunitario consideró que la
         exención de los derechos de aduana permitía proteger mejor los intereses esenciales de la seguridad de los Estados miembros.
         Según la República Italiana, esto prueba que los requisitos impuestos por el artículo 296 CE, apartado 1, letra b), se cumplían
         en lo que respecta a la exención aplicada unilateralmente por dicho Estado miembro hasta el 31 de diciembre de 2002. 
      
      41      Puesto que el Reglamento nº 150/2003 ha admitido la relación entre la falta de recaudación de los derechos de aduana y la
         protección de los intereses esenciales de la seguridad de los Estados miembros, la República italiana no ve motivos para aportar
         otras pruebas que demuestren la amenaza que para los intereses esenciales de su seguridad constituye la recaudación de esos
         derechos. 
      
      42      Por último, la República Italiana afirma, con carácter subsidiario, que la petición de la Comisión relativa al abono de los
         recursos propios no recaudados a raíz de la exención de los derechos de aduana controvertidos en el presente asunto debería
         desestimarse al menos en lo que respecta al período anterior a la recepción del escrito de requerimiento complementario de
         20 de diciembre de 2001. Alega al respecto que, teniendo en cuenta la inactividad de la Comisión durante el prolongado período
         transcurrido entre la notificación del dictamen motivado de 25 de julio de 1985 y la remisión del escrito de requerimiento
         complementario de 20 de diciembre de 2001, pudo suponer que dicha institución había aceptado tácitamente la exención. Procede,
         por lo tanto, en su opinión, a la luz de los principios de protección de la confianza legítima y seguridad jurídica, limitar
         la obligación de reintegro de los recursos propios de que se trata. 
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      43      El Código aduanero comunitario obliga a aplicar derechos de aduana a la importación de bienes para uso militar, como los que
         se contemplan en este asunto, procedentes de Estados terceros. En la época de las importaciones controvertidas, es decir,
         entre el 1 de enero de 1998 y el 31 de diciembre de 2002, ninguna disposición de la normativa aduanera comunitaria establecía
         una exención específica de derechos de aduana para la importación de este tipo de bienes. Por consiguiente, tampoco existía
         en dicho período una exención expresa de la obligación de abonar a las autoridades competentes los derechos devengados, incrementados,
         en su caso, con intereses de demora. 
      
      44      Por otra parte, el Reglamento nº 150/2003 ha establecido una suspensión de los derechos de aduana sobre determinadas armas
         y equipos militares a partir del 1 de enero de 2003, por lo que cabe deducir de la aprobación de este Reglamento que el legislador
         comunitario partió de la premisa de que, antes de esta fecha, existía la obligación de abonar tales derechos de aduana. 
      
      45      La República Italiana no ha negado en ningún momento la existencia de las importaciones controvertidas durante el período
         considerado. Se ha limitado a cuestionar los derechos de la Comunidad sobre los recursos propios en cuestión, al tiempo que
         alegaba que, en virtud del artículo 296 CE, la obligación de pagar derechos de aduana sobre el armamento importado de Estados
         terceros perjudicaría gravemente a los intereses esenciales de su seguridad. 
      
      46      Según reiterada jurisprudencia del Tribunal de Justicia, si bien corresponde a los Estados miembros establecer las medidas
         adecuadas para garantizar su seguridad interior y exterior, no por ello cabe deducir que tales medidas se sustraen totalmente
         a la aplicación del Derecho comunitario (véanse las sentencias de 26 de octubre de 1999, Sirdar, C‑273/97, Rec. p. I‑7403,
         apartado 15, y de 11 de enero de 2000, Kreil, C‑285/98, Rec. p. I‑69, apartado 15). Efectivamente, según ha señalado ya el
         Tribunal de Justicia, el Tratado sólo establece excepciones expresas aplicables en caso de situaciones que pueden poner en
         peligro la seguridad pública en sus artículos 30 CE, 39 CE, 46 CE, 58 CE, 64 CE, 296 CE y 297 CE, que se refieren a unos supuestos
         excepcionales claramente delimitados. No puede deducirse de ello que exista una reserva general, inherente al Tratado, que
         excluya del ámbito de aplicación del Derecho comunitario cualquier medida adoptada por motivos de seguridad pública. Reconocer
         la existencia de tal reserva, al margen de las condiciones específicas previstas en las disposiciones del Tratado, podría
         contravenir el carácter imperativo y la aplicación uniforme del Derecho comunitario (véase la sentencia de 11 de marzo de
         2003, Dory, C‑186/01, Rec. p. I‑2479, apartado 31 y jurisprudencia que se cita). 
      
      47      Además, como señala una reiterada jurisprudencia sobre las excepciones a las libertades fundamentales, las excepciones previstas
         en los artículos 296 CE y 297 CE deben ser objeto de interpretación estricta (véanse, en particular, las sentencias de 31
         de enero de 2006, Comisión/España, C‑503/03, Rec. p. I‑1097, apartado 45, de 18 de julio de 2007, Comisión/Alemania, C‑490/04,
         Rec. p. I‑6095, apartado 86, y de 11 de septiembre de 2008, Comisión/Alemania, C‑141/07, Rec. p. I‑6935, apartado 50). 
      
      48      Por cuanto se refiere, más concretamente, al artículo 296 CE, procede señalar que, aunque dicho artículo haga referencia a
         las medidas que un Estado miembro puede estimar necesarias para la protección de los intereses esenciales de su seguridad
         o de los datos cuya divulgación considere contraria a dichos intereses, no cabe interpretarlo, no obstante, como si atribuyera
         a los Estados miembros la facultad de establecer excepciones a las disposiciones del Tratado mediante la mera invocación de
         dichos intereses. 
      
      49      Por otra parte, en el ámbito del impuesto sobre el valor añadido, el Tribunal de Justicia, en su sentencia de 16 de septiembre
         de 1999, Comisión/España (C‑414/97, Rec. p. I‑5585), declaró que existía incumplimiento porque el Reino de España no había
         demostrado que la exención de dicho impuesto aplicable a las importaciones y adquisiciones de armamento, munición y material
         de uso exclusivamente militar, establecida por la ley española, estuviera justificada por la necesidad de proteger los intereses
         esenciales de la seguridad de dicho Estado miembro, con arreglo al artículo 296 CE, apartado 1, letra b). 
      
      50      Por consiguiente, corresponde al Estado miembro que pretende acogerse a lo dispuesto en el artículo 296 CE demostrar la necesidad
         de recurrir a la excepción contemplada en dicho artículo con objeto de proteger los intereses esenciales de su seguridad.
         
      
      51      A la luz de estas consideraciones, no cabe admitir que un Estado miembro invoque el encarecimiento del material militar causado
         por la aplicación de los derechos de aduana a las importaciones de dicho material procedente de Estados terceros con objeto
         de intentar sustraerse a las obligaciones que le impone la solidaridad financiera con respecto al presupuesto comunitario,
         en perjuicio de los demás Estados miembros que, por su parte, recaudan y abonan derechos de aduana sobre tales importaciones.
         
      
      52      Respecto a la alegación de que los procedimientos aduaneros comunitarios no pueden garantizar la seguridad de la República
         Italiana, habida cuenta de las exigencias de confidencialidad contenidas en los acuerdos suscritos con los Estados exportadores,
         procede señalar que, como observa acertadamente la Comisión, la aplicación del régimen aduanero comunitario requiere la intervención
         de funcionarios, comunitarios y nacionales, eventualmente sometidos a un deber de confidencialidad, en caso de tratamiento
         de datos delicados, que permite proteger los intereses esenciales de la seguridad de los Estados miembros. 
      
      53      Por otra parte, las declaraciones que los Estados miembros deben completar y remitir periódicamente a la Comisión carecen
         de una precisión tal que pueda resultar perjudicial para los intereses de dichos Estados en materia de seguridad y confidencialidad.
         
      
      54      En estas circunstancias, y de conformidad con el artículo 10 CE, relativo a la obligación de los Estados miembros de facilitar
         a la Comisión el cumplimiento de su misión de velar por la observancia del Tratado, dichos Estados deben poner a disposición
         de esta institución los documentos necesarios para comprobar la regularidad de la transferencia de los recursos propios de
         la Comunidad. No obstante, como ha observado el Abogado General en el punto 168 de sus conclusiones, tal obligación no obsta
         para que los Estados miembros puedan, casuística y excepcionalmente, transmitir una información limitada a ciertas partes
         de un documento o denegarla en su totalidad al amparo del artículo 296 CE. 
      
      55      Habida cuenta de las anteriores consideraciones, la República Italiana no ha demostrado que concurran los requisitos necesarios
         para la aplicación del artículo 296 CE. 
      
      56      En cuanto a la solicitud de la República Italiana de que se limiten los efectos de la presente sentencia, concretada en pedir
         que, en cuanto a la obligación de abonar los recursos propios no declarados debido a la exención de los derechos de aduana
         controvertida en el presente asunto no se compute el período anterior a la recepción del escrito de requerimiento complementario
         de 20 de diciembre de 2001, procede señalar que esta solicitud viene motivada por la supuesta confianza legítima producida,
         en dicho Estado miembro, por la prolongada inactividad de la Comisión y por la aprobación del Reglamento nº 150/2003. 
      
      57      A este respecto, procede recordar que sólo con carácter excepcional puede el Tribunal de Justicia, aplicando el principio
         general de seguridad jurídica inherente al ordenamiento jurídico comunitario, verse inducido a limitar la posibilidad de que
         los interesados invoquen una disposición por él interpretada con el fin de cuestionar relaciones jurídicas establecidas de
         buena fe (véase, en particular, la sentencia de 23 de mayo de 2000, Buchner y otros, C‑104/98, Rec. p. I‑3625, apartado 39).
         
      
      58      En efecto, el Tribunal de Justicia sólo ha recurrido a esta solución en circunstancias muy concretas, cuando existía un riesgo
         de repercusiones económicas graves debidas en particular al elevado número de relaciones jurídicas constituidas de buena fe
         sobre la base de una normativa considerada válidamente en vigor y era patente que los particulares y las autoridades nacionales
         habían sido incitados a observar una conducta contraria a la normativa comunitaria en razón de una incertidumbre objetiva
         e importante en cuanto al alcance de las disposiciones comunitarias, incertidumbre a la que habían contribuido eventualmente
         los mismos comportamientos observados por otros Estados miembros o por la Comisión (sentencia de 12 de septiembre de 2000,
         Comisión/Reino Unido, C‑359/97, Rec. p. I‑6355, apartado 91). 
      
      59      Aun suponiendo que las sentencias dictadas con arreglo al artículo 226 CE tengan los mismos efectos que las dictadas con arreglo
         al artículo 234 CE y que, por lo tanto, puedan existir consideraciones de seguridad jurídica que hagan necesaria, con carácter
         excepcional, la limitación de sus efectos en el tiempo (véanse las sentencias de 7 de junio de 2007, Comisión/Grecia, C‑178/05,
         Rec. p. I‑4185, apartado 67; de 12 de febrero de 2009, Comisión/Polonia, C‑475/07, apartado 61, y de 26 de marzo de 2009,
         Comisión/Grecia, C‑559/07, apartado 78), procede señalar que, en el presente asunto, la Comisión no abandonó su posición de
         principio en ninguna fase del procedimiento. En efecto, en la declaración emitida durante las negociaciones del Reglamento
         nº 150/2003, la Comisión expresó su firme voluntad de no renunciar a exigir el pago de los derechos aduaneros que deberían
         haberse abonado por los períodos anteriores a la entrada en vigor de dicho Reglamento y se reservó el derecho de adoptar las
         iniciativas procedentes al respecto. 
      
      60      Por consiguiente, procede desestimar la solicitud de la República Italiana relativa a la limitación de los efectos en el tiempo
         de la presente sentencia. 
      
      61      Se desprende de lo que antecede que la República Italiana ha incumplido las obligaciones que le incumbían en virtud de los
         artículos 2 y 9 a 11 del Reglamento nº 1552/89, y de los mismos artículos del Reglamento nº 1150/2000, al haber eximido de
         derechos de aduana la importación de material militar durante el período comprendido entre el 1 de enero de 1998 y el 31 de
         diciembre de 2002, y al haberse negado a calcular, constatar y poner a disposición de la Comisión los recursos propios no
         recaudados debido a esta exención, así como los intereses de demora devengados por la falta de puesta a disposición de la
         Comisión de dichos recursos propios en los plazos señalados. 
      
       Costas
      62      En virtud del artículo 69, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Al haber solicitado la Comisión que se condene en costas a la República Italiana
         y al haber sido desestimados los motivos formulados por ésta, procede condenarla en costas. 
      
      63      De conformidad con el apartado 4, párrafo primero, del mismo artículo, la República Helénica y la República de Finlandia,
         que han intervenido como coadyuvantes en el litigio, soportarán sus propias costas. 
      
      En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Gran Sala) decide:
      1)      Declarar que la República Italiana ha incumplido las obligaciones que le incumbían en virtud de los artículos 2 y 9 a 11 del
            Reglamento (CEE, Euratom) nº 1552/89 del Consejo, de 29 de mayo de 1989, por el que se aplica la Decisión 88/376/CEE, Euratom,
            relativa al sistema de recursos propios de las Comunidades, en su versión modificada por el Reglamento (Euratom, CE) nº 1355/96
            del Consejo, de 8 de julio de 1996, y de los mismos artículos del Reglamento (CE, Euratom) nº 1150/2000 del Consejo, de 22
            de mayo de 2000, por el que se aplica la Decisión 94/728/CE, Euratom, relativa al sistema de recursos propios de las Comunidades,
            al haber eximido de derechos de aduana la importación de material militar durante el período comprendido entre el 1 de enero
            de 1998 y el 31 de diciembre de 2002 y al haberse negado a calcular, constatar y poner a disposición de la Comisión de las
            Comunidades Europeas los recursos propios no recaudados debido a esta exención, así como los intereses de demora devengados
            por la falta de puesta a disposición de la Comisión de las Comunidades Europeas de dichos recursos propios en los plazos señalados.
            
      2)      Condenar en costas a la República Italiana.
      3)      La República Helénica y la República de Finlandia cargarán con sus propias costas. 
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: italiano.