CELEX: 62008CJ0227
Language: es
Date: 2009-12-17
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Primera) de 17 de diciembre de 2009.#Eva Martín Martín contra EDP Editores SL.#Petición de decisión prejudicial: Audiencia Provincial de Salamanca - España.#Directiva 85/577/CEE - Artículo 4 - Protección de los consumidores - Contratos negociados fuera de los establecimientos comerciales - Derecho de rescisión - Obligación de información por el comerciante - Nulidad del contrato - Medidas adecuadas.#Asunto C-227/08.

Asunto C‑227/08
      Eva Martín Martín
      contra
      EDP Editores, S.L.
      (Petición de decisión prejudicial planteada por la Audiencia Provincial de Salamanca)
      «Directiva 85/577/CEE — Artículo 4 — Protección de los consumidores — Contratos negociados fuera de los establecimientos comerciales — Derecho de rescisión — Obligación de información por el comerciante — Nulidad del contrato — Medidas adecuadas»
      Sumario de la sentencia
      Aproximación de las legislaciones — Protección de los consumidores en el caso de contratos negociados fuera de los establecimientos
            comerciales — Directiva 85/577/CEE — Derecho de renuncia del consumidor
      (Directiva 85/577/CEE del Consejo, arts. 4 y 5, ap. 1)
      El artículo 4 de la Directiva 85/577, referente a la protección de los consumidores en el caso de contratos negociados fuera
         de los establecimientos comerciales, no se opone a que un órgano jurisdiccional nacional declare de oficio la nulidad de un
         contrato comprendido en el ámbito de aplicación de dicha Directiva por no haberse informado al consumidor de su derecho de
         rescisión, aun cuando éste no haya invocado en ningún momento esa nulidad ante los órganos jurisdiccionales nacionales competentes.
      
      En efecto, por una parte, dicha disposición encierra un interés público que puede justificar una intervención positiva del
         juez nacional con el fin de subsanar el desequilibrio existente entre el consumidor y el comerciante en el marco de los contratos
         celebrados fuera de los establecimientos comerciales.
      
      Por otra parte, una medida consistente en declarar la nulidad del contrato litigioso, puede calificarse de «adecuada» en el
         sentido del mencionado artículo 4, párrafo tercero, de la Directiva 85/577, puesto que sanciona el incumplimiento de una obligación
         cuyo respeto es esencial a efectos de la formación de la voluntad del consumidor y de la obtención del nivel de protección
         al que aspira el legislador comunitario.
      
      Sin embargo, esta conclusión no excluye que otras medidas también puedan garantizar dicho nivel de protección, como, por ejemplo,
         la reapertura de los plazos aplicables en materia de revocación del contrato que permitan al consumidor ejercer el derecho
         que le confiere el artículo 5, apartado 1, de la Directiva. Por otra parte, el órgano jurisdiccional nacional que conoce del
         asunto también debería tener en cuenta, en determinadas circunstancias, la voluntad del consumidor de que no se anule el contrato
         controvertido.
      
      (véanse los apartados 28 y 34 a 36 y el fallo)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Primera)
      de 17 de diciembre de 2009 (*)
      
      «Directiva 85/577/CEE – Artículo 4 – Protección de los consumidores – Contratos negociados fuera de los establecimientos comerciales – Derecho de rescisión – Obligación de información por el comerciante – Nulidad del contrato – Medidas adecuadas»
      En el asunto C‑227/08,
      que tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada, con arreglo al artículo 234 CE, por la Audiencia Provincial
         de Salamanca, mediante auto de 20 de mayo de 2008, recibida en el Tribunal de Justicia el 26 de mayo de 2008, en el procedimiento
         entre
      
      Eva Martín Martín
      y
      EDP Editores, S.L.,
      EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Primera),
      integrado por el Sr. A. Tizzano (Ponente), Presidente de Sala, en funciones de Presidente de la Sala Primera, y los Sres.
         A. Borg Barthet y M. Ilešič, Jueces;
      
      Abogado General: Sra. V. Trstenjak;
      Secretaria: Sra. M. Ferreira, administradora principal;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 12 de marzo de 2009;
      consideradas las observaciones presentadas:
      –        en nombre de EDP Editores, S.L., por el Sr. J.M. Sánchez García, abogado;
      –        en nombre del Gobierno checo, por el Sr. M. Smolek, en calidad de agente;
      –        en nombre del Gobierno español, por la Sra. B. Plaza Cruz y el Sr. J. López-Medel Bascones, en calidad de agentes;
      –        en nombre del Gobierno austriaco, por la Sra. C. Pesendorfer, en calidad de agente;
      –        en nombre de la Comisión Europea, por los Sres. R. Vidal Puig y W. Wils, en calidad de agentes;
      oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 7 de mayo de 2009;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      1        La petición de decisión prejudicial versa sobre la interpretación del artículo 4 de la Directiva 85/577/CEE del Consejo, de
         20 de diciembre de 1985, referente a la protección de los consumidores en el caso de contratos negociados fuera de los establecimientos
         comerciales (DO L 372, p. 31; EE 15/06, p. 131; en lo sucesivo, «Directiva»).
      
      2        Dicha demanda se presentó en el marco de un litigio surgido entre EDP Editores, S.L. (en lo sucesivo, «EDP»), y la Sra. Martín
         Martín como consecuencia de la negativa de ésta a respetar los compromisos asumidos a través de la firma de un contrato celebrado
         en su domicilio con un representante de EDP.
      
       Marco jurídico
       Normativa comunitaria
      3        Los considerandos cuarto a sexto de la Directiva son del tenor siguiente:
      
      «[...] los contratos celebrados fuera de los establecimientos comerciales del comerciante se caracterizan por el hecho de
         que la iniciativa de las negociaciones procede, normalmente, del comerciante y que el consumidor no está, de ningún modo,
         preparado para dichas negociaciones y se encuentra desprevenido; [...] frecuentemente, no está en condiciones de comparar
         la calidad y el precio de la oferta con otras ofertas; […]
      
      [...] conviene conceder al consumidor un derecho de rescisión durante un período de siete días, como mínimo, con el fin de
         ofrecerle la posibilidad de considerar las obligaciones que resultan del contrato;
      
      [...] es preciso adoptar las medidas adecuadas con el fin de que el consumidor esté informado por escrito de dicho plazo de
         reflexión».
      
      4        El artículo 1, apartado 1, de la Directiva dispone:
      
      «La presente Directiva se aplicará a los contratos celebrados entre un comerciante que suministre bienes o servicios y un
         consumidor:
      
      […]
      –      durante una visita del comerciante:
      i)      al domicilio del consumidor o de otro consumidor;
      […]
      cuando la visita no se haya llevado a cabo a instancia expresa del consumidor.»
      5        Según el artículo 4 de la Directiva:
      
      «El comerciante estará obligado a informar por escrito al consumidor, en el caso de transacciones contempladas en el artículo
         1, sobre su derecho a rescindir el contrato durante los plazos definidos en el artículo 5, así como sobre el nombre y dirección
         de una persona con respecto a la cual pueda ejercer dicho derecho.
      
      Dicha información estará fechada y mencionará los elementos que permitan identificar el contrato y se dará al consumidor:
      a)      en el caso del apartado 1 del artículo 1, en el momento de la celebración del contrato;
      […]
      Los Estados miembros procurarán que la legislación nacional prevea medidas adecuadas que tiendan a proteger al consumidor
         en caso de que no se haya proporcionado la información contemplada en el presente artículo.»
      
      6        En virtud del artículo 5 de la Directiva:
      
      «1.      El consumidor tendrá el derecho de renunciar a los efectos de su compromiso mediante el envío de una notificación en un plazo
         mínimo de siete días, a partir del momento en que el consumidor haya recibido la información contemplada en el artículo 4
         y de acuerdo con las modalidades y condiciones establecidas en la legislación nacional. […]
      
      2.      La notificación realizada tendrá por efecto liberar al consumidor de toda obligación que resulte del contrato rescindido.»
      7        El artículo 8 de la Directiva dispone:
      
      «La presente Directiva no será obstáculo para que los Estados miembros adopten o mantengan disposiciones aún más favorables
         en materia de protección a los consumidores en el ámbito amparado por ella.»
      
       Normativa nacional
      8        La Ley 26/1991, de 21 de noviembre de 1991, sobre contratos celebrados fuera de los establecimientos mercantiles (BOE nº 283,
         de 26 de noviembre de 1991), adapta el Derecho español a la Directiva.
      
      9        El artículo 3 de dicha Ley establece:
      
      «1.      El contrato o la oferta contractual, contemplados en el artículo primero, deberán formalizarse por escrito en doble ejemplar,
         acompañarse de un documento de revocación, e ir fechados y firmados de puño y letra por el consumidor.
      
      2.      El documento contractual deberá contener, en caracteres destacados e inmediatamente encima del lugar reservado para la firma
         del consumidor, una referencia clara y precisa al derecho de éste a revocar el consentimiento otorgado y a los requisitos
         y consecuencias de su ejercicio.
      
      3.      El documento de revocación deberá contener, en forma claramente destacada, la mención “documento de revocación”, y expresar
         el nombre y dirección de la persona a que ha de enviarse y los datos de identificación del contrato y de los contratantes
         a que se refiere.
      
      4.      Una vez suscrito el contrato, el empresario o la persona que actúe por cuenta suya, entregará al consumidor uno de los ejemplares
         y el documento de revocación.
      
      5.      Corresponde al empresario probar el cumplimiento de las obligaciones a que este artículo se refiere.»
      10      El artículo 4 de la Ley 26/1991 determina las consecuencias derivadas del incumplimiento de los requisitos establecidos en
         su artículo 3 y dispone:
      
      «El contrato celebrado o la oferta realizada con infracción de los requisitos establecidos por el artículo anterior podrá
         ser anulado a instancia del consumidor.
      
      En ningún caso podrá ser revocada la causa de nulidad por el empresario, salvo que el incumplimiento sea exclusivo del consumidor.»
      11      Con arreglo al artículo 9 de la citada Ley:
      
      «Los derechos conferidos al consumidor por la presente Ley son irrenunciables. No obstante, se entenderán válidas las cláusulas
         contractuales que sean más beneficiosas para el consumidor.»
      
       Litigio principal y cuestión prejudicial
      12      El 20 de mayo del 2003, la Sra. Martín Martín firmó en su domicilio un contrato con un representante de EDP que tenía por
         objeto la compra de quince libros, cinco DVD y un reproductor DVD. Estos productos le fueron entregados el 2 de junio de 2003.
      
      13      Al no cobrar la mercancía, EDP presentó solicitud de procedimiento monitorio contra la Sra. Martín Martín en el Juzgado de
         Primera Instancia nº 1 de Salamanca en reclamación de la cantidad de 1.861,52 euros incrementada con los intereses legales
         y las costas.
      
      14      Mediante sentencia de 14 de junio de 2007, la demandada fue condenada al pago de la suma reclamada, por lo que interpuso recurso
         de apelación ante la Audiencia Provincial de Salamanca.
      
      15      En su auto de remisión, la Audiencia Provincial de Salamanca estima, en primer lugar, que el contrato controvertido podría
         ser declarado nulo, ya que no se informó a la demandada de su derecho de revocación en el plazo de siete días contados a partir
         de la recepción de la mercancía, ni tampoco de los requisitos y consecuencias del ejercicio de ese derecho. Sin embargo, dicho
         órgano jurisdiccional subraya que la Sra. Martín Martín no invocó ningún motivo de nulidad ante el juez de primera instancia
         ni en el recurso de apelación.
      
      16      Habida cuenta de que el artículo 4 de la Ley 26/1991 exige que sea el consumidor quien solicite la declaración de nulidad
         del contrato celebrado en infracción de los requisitos establecidos en el artículo 3 de dicha Ley y que, en Derecho español,
         los procedimientos civiles se rigen por el principio de justicia rogada (principio de rogación), en virtud del cual el juez
         no puede apreciar de oficio los hechos, las pruebas y las pretensiones que las partes no hayan planteado, la Audiencia Provincial
         de Salamanca se pregunta si, para pronunciarse sobre el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia dictada en primera
         instancia, únicamente debe tomar en consideración los motivos invocados en el marco del trámite de oposición y en el procedimiento
         de apelación o si, por el contrario, las disposiciones de la Directiva le permiten declarar de oficio la nulidad del contrato.
      
      17      En estas circunstancias, la Audiencia Provincial de Salamanca decidió suspender el procedimiento y plantear al Tribunal de
         Justicia la siguiente cuestión prejudicial:
      
      «¿El art. 153 del Tratado Constitutivo de las Comunidades Europeas, en relación con los arts. 3 y 95 del mismo, así como con
         el art. 38 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea [proclamada en Niza el 7 de diciembre de 2000 (DO C 364,
         p. 1)], y la [Directiva], y en concreto su art. 4, debe interpretarse en el sentido de permitir al Tribunal que conoce del
         recurso de apelación contra la sentencia dictada en la primera instancia declarar de oficio la nulidad de un contrato incluido
         en el ámbito de la citada Directiva, cuando dicha nulidad no fue alegada en ningún momento en trámite de oposición al procedimiento
         monitorio, en el juicio verbal, ni en el recurso de apelación, por el consumidor demandado?»
      
       Sobre la cuestión prejudicial
      18      Mediante su cuestión, la Audiencia Provincial de Salamanca pregunta, esencialmente, si el artículo 4 de la Directiva debe
         interpretarse en el sentido de que permite que un órgano jurisdiccional nacional declare de oficio la infracción de esa disposición
         y determine la nulidad de un contrato comprendido en el ámbito de aplicación de la citada Directiva por no haberse informado
         al consumidor de su derecho de revocación, aun cuando éste no haya invocado en ningún momento esa nulidad ante los órganos
         jurisdiccionales nacionales competentes.
      
      19      Para responder a esta cuestión procede recordar ante todo que, en principio, el Derecho comunitario no impone a los órganos
         jurisdiccionales nacionales aducir de oficio un motivo basado en la infracción de disposiciones comunitarias, cuando el examen
         de este motivo les obligaría a salirse de los límites del litigio tal como ha sido circunscrito por las partes, basándose
         en hechos y circunstancias distintos de aquellos en los que fundó su demanda la parte interesada en la aplicación de dichas
         disposiciones (véanse, en este sentido, en particular, las sentencias de 14 de diciembre de 1995, Van Schijndel y Van Veen,
         C‑430/93, Rec. p. I‑4705, apartado 22, y de 7 de junio de 2007, van der Weerd y otros, C‑222/05 a C‑225/05, Rec. p. I‑4233,
         apartado 36).
      
      20      Esta limitación del poder del juez nacional está justificada por el principio según el cual la iniciativa en un proceso corresponde
         a las partes y, por consiguiente, el juez sólo puede actuar de oficio en casos excepcionales, en los que el interés público
         exige su intervención (véanse las sentencias antes citadas Van Schijndel y van Veen, apartado 21, y van der Weerd y otros,
         apartado 35).
      
      21      Por lo tanto, en primer lugar procede determinar si puede considerarse que la disposición comunitaria examinada en el litigio
         principal, es decir, el artículo 4 de la Directiva, reposa sobre dicho interés público.
      
      22      A este respecto hay que destacar que, como se desprende, en particular, de sus considerandos cuarto y quinto, el objetivo
         de la Directiva es la protección del consumidor contra el riesgo que se deriva de las circunstancias que rodean la celebración
         de contratos fuera de los establecimientos comerciales (sentencia de 10 de abril de 2008, Hamilton, C‑412/06, Rec. p. I‑2383,
         apartado 32), ya que estos contratos se caracterizan por el hecho de que la iniciativa de las negociaciones procede, normalmente,
         del comerciante y que el consumidor no está, de ningún modo, preparado para dichas negociaciones, concretamente para comparar
         la calidad y el precio de las diferentes ofertas disponibles.
      
      23      La Directiva garantiza la protección del consumidor teniendo en cuenta precisamente este desequilibrio, estableciendo en su
         favor, en primer lugar, un derecho de revocación. En efecto, el objetivo de este derecho es precisamente compensar la desventaja
         que deriva para el consumidor de la negociación fuera de los establecimientos comerciales dándole la posibilidad de considerar
         las obligaciones que resultan del contrato durante un período de al menos siete días (véase, en este sentido, la sentencia
         Hamilton, antes citada, apartado 33).
      
      24      Con el fin de reforzar la protección del consumidor en una situación en la que se encuentra desprevenido, la Directiva exige
         asimismo, en su artículo 4, que el comerciante informe al consumidor por escrito de su derecho a rescindir el contrato, y
         de los requisitos y modalidades de ejercicio a los que está sometido tal derecho.
      
      25      Por último, del artículo 5, apartado 1, de la Directiva se desprende que el mencionado plazo mínimo de siete días debe calcularse
         a partir del momento en que el consumidor haya recibido del comerciante dicha información. Como el Tribunal de Justicia ha
         tenido ocasión de precisar, esta disposición responde a la consideración de que el consumidor no puede ejercer un derecho
         de revocación si desconoce su existencia (sentencia de 13 de diciembre de 2001, Heininger, C‑481/99, Rec. p. I‑9945, apartado 45).
      
      26      En otras palabras, el régimen de protección introducido por la Directiva no sólo implica que el consumidor, como parte débil,
         disponga de un derecho a rescindir el contrato, sino también que tenga pleno conocimiento de sus derechos, siendo informado
         de ellos expresamente por escrito.
      
      27      En consecuencia, procede señalar que la obligación de información establecida en el artículo 4 de la Directiva ocupa un lugar
         central en la estructura general de ésta, como garantía esencial –según indicó la Abogado General en los puntos 55 y 56 de
         sus conclusiones– de un ejercicio efectivo del derecho de revocación y, por tanto, del efecto útil de la protección de los
         consumidores a la que aspira el legislador comunitario.
      
      28      Por consiguiente, esta disposición encierra un interés público que, en el sentido de la jurisprudencia citada en el apartado
         20 de la presente sentencia, puede justificar una intervención positiva del juez nacional con el fin de subsanar el desequilibrio
         existente entre el consumidor y el comerciante en el marco de los contratos celebrados fuera de los establecimientos comerciales.
      
      29      En estas circunstancias, procede considerar que, si no se informó debidamente al consumidor de su derecho de revocación, el
         órgano jurisdiccional nacional que conoce del asunto puede declarar de oficio el incumplimiento de las prescripciones establecidas
         en el artículo 4 de la Directiva.
      
      30      Aclarado este extremo, para responder a la cuestión planteada por la Audiencia Provincial de Salamanca procede, en segundo
         lugar, precisar las consecuencias que pueden derivarse de dicho incumplimiento y, más concretamente, la posibilidad de que
         el órgano jurisdiccional nacional ante el que pende el asunto declare nulo el contrato que se celebró con infracción de la
         citada obligación de información.
      
      31      A este respecto, el Tribunal de Justicia ha tenido ocasión de precisar que, si bien el artículo 4, párrafo tercero, de la
         Directiva confiere a los Estados miembros la responsabilidad de regular los efectos jurídicos del incumplimiento de la obligación
         de información, por su parte, los órganos jurisdiccionales nacionales que conozcan de un litigio entre particulares deben
         interpretar en la medida de lo posible el conjunto de las normas del Derecho interno a la luz de la letra y de la finalidad
         de la Directiva para llegar a una solución conforme con el objetivo perseguido por ésta (véase, en particular, en este sentido,
         la sentencia de 25 de octubre de 2005, Schulte, C‑350/03, Rec. p. I‑9215, apartados 69, 71 y 102).
      
      32      En este contexto, debe destacarse, por una parte, que el concepto de «medidas adecuadas que tiendan a proteger al consumidor»
         al que se refiere el artículo 4, párrafo tercero, de la Directiva reconoce a las autoridades nacionales un margen de apreciación
         a la hora de determinar las consecuencias derivadas de la falta de información, siempre que se ejerza de conformidad con el
         objetivo de la Directiva con el fin de garantizar la protección reconocida a los consumidores en condiciones adecuadas atendiendo
         a las circunstancias propias del caso concreto.
      
      33      Por otra parte, recuérdese también que la Directiva lleva a cabo una armonización mínima, en la medida en que, según su artículo
         8, ésta no es obstáculo para que los Estados miembros adopten o mantengan disposiciones aún más favorables en materia de protección
         a los consumidores en el ámbito regulado por ella (véase, en este sentido, la sentencia Hamilton, antes citada, apartado 48).
      
      34      En estas circunstancias, una medida como la que tiene intención de adoptar el órgano jurisdiccional remitente, consistente
         en declarar la nulidad del contrato litigioso, puede calificarse de «adecuada» en el sentido del mencionado artículo 4, párrafo
         tercero, puesto que sanciona el incumplimiento de una obligación cuyo respeto, como se ha señalado en los apartados 26 y 27
         de la presente sentencia, es esencial a efectos de la formación de la voluntad del consumidor y de la obtención del nivel
         de protección al que aspira el legislador comunitario.
      
      35      Por último, ha de precisarse que, por una parte, esta conclusión no excluye que otras medidas también puedan garantizar dicho
         nivel de protección, como, por ejemplo, la reapertura de los plazos aplicables en materia de revocación del contrato que permitan
         al consumidor ejercer el derecho que le confiere el artículo 5, apartado 1, de la Directiva. Por otra parte, el órgano jurisdiccional
         nacional que conoce del asunto también debería tener en cuenta, en determinadas circunstancias, la voluntad del consumidor
         de que no se anule el contrato controvertido (véase, por analogía, la sentencia de 4 de junio de 2009, Pannon GSM, C‑243/08,
         Rec. p. I‑0000, apartado 33).
      
      36      Habida cuenta del conjunto de las consideraciones anteriores, procede responder a la cuestión planteada que el artículo 4
         de la Directiva no se opone a que un órgano jurisdiccional nacional declare de oficio la nulidad de un contrato comprendido
         en el ámbito de aplicación de dicha Directiva por no haberse informado al consumidor de su derecho de rescisión, aun cuando
         éste no haya invocado en ningún momento esa nulidad ante los órganos jurisdiccionales competentes.
      
       Costas
      37      Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de un incidente promovido ante el órgano
         jurisdiccional nacional, corresponde a éste resolver sobre las costas. Los gastos efectuados por quienes, no siendo partes
         del litigio principal, han presentado observaciones ante el Tribunal de Justicia no pueden ser objeto de reembolso.
      
      En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Primera) declara:
      El artículo 4 de la Directiva 85/577/CEE del Consejo, de 20 de diciembre de 1985, referente a la protección de los consumidores
            en el caso de contratos negociados fuera de los establecimientos comerciales, no se opone a que un órgano jurisdiccional nacional
            declare de oficio la nulidad de un contrato comprendido en el ámbito de aplicación de dicha Directiva por no haberse informado
            al consumidor de su derecho de rescisión, aun cuando éste no haya invocado en ningún momento esa nulidad ante los órganos
            jurisdiccionales nacionales competentes.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: español.