CELEX: 62008TJ0068
Language: es
Date: 2011-02-17
Title: Sentencia del Tribunal General (Sala Séptima) de 17 de febrero de 2011. # Fédération internationale de football association (FIFA) contra Comisión Europea. # Radiodifusión televisiva - Artículo 3 bis de la Directiva 89/552/CEE - Medidas adoptadas por el Reino Unido en relación con acontecimientos de gran importancia para la sociedad de ese Estado miembro - Copa del Mundo de fútbol - Decisión por la que se declara la compatibilidad de las medidas con el Derecho comunitario - Motivación - Artículos 43 CE, 49 CE y 86 CE - Derecho de propiedad. # Asunto T-68/08.

Asunto T‑68/08
      Fédération internationale de football association (FIFA)
      contra
      Comisión Europea
      «Radiodifusión televisiva — Artículo 3 bis de la Directiva 89/552/CEE — Medidas adoptadas por el Reino Unido en relación con acontecimientos de gran importancia para la sociedad de ese Estado miembro
         — Copa del Mundo de fútbol — Decisión por la que se declaran las medidas compatibles con el Derecho comunitario — Motivación — Artículos 43 CE, 49 CE y 86 CE — Derecho de propiedad»
      
      Sumario de la sentencia
      1.      Recurso de anulación — Personas físicas o jurídicas — Actos que les afectan directa e individualmente — Actos que les afectan
            directamente — Decisión de la Comisión por la que se declaran compatibles con el Derecho comunitario las medidas nacionales
            adoptadas con arreglo al artículo 3 bis de la Directiva 89/552/CEE — Inexistencia de margen de apreciación de los Estados miembros — Recurso del titular originario
            de los derechos de retransmisión de un acontecimiento contemplados en la Decisión — Afectación directa
      (Art. 263 TFUE, párr. 4; Directiva 89/552/CEE del Consejo, art. 3 bis; Decisión 2007/730/CE de la Comisión)
      2.      Recurso de anulación — Personas físicas o jurídicas — Actos que les afectan directa e individualmente — Posibilidad de resultar
            individualmente afectado por una decisión de carácter general — Requisitos — Decisión de la Comisión por la que se declaran
            compatibles con el Derecho comunitario las medidas nacionales adoptadas con arreglo al artículo 3 bis de la Directiva 89/552/CEE — Recurso del titular originario de los derechos de retransmisión de un acontecimiento contemplados
            en la Decisión — Demandante identificable en el momento en que se adoptó la Decisión — Demandante individualmente afectado
      (Art. 263 TFUE, párr. 4; Directiva 89/552/CEE del Consejo, art. 3 bis; Decisión 2007/730/CE de la Comisión)
      3.      Libre prestación de servicios — Actividades de radiodifusión televisiva — Directiva 89/552/CEE — Facultad de los Estados miembros
            para imponer restricciones al ejercicio de las libertades fundamentales establecidas por el Derecho de la Unión — Justificación
            — Garantía del derecho a la información
      (Directiva 97/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, considerandos decimoctavo y vigésimo primero; Directiva 89/552/CEE
            del Consejo, art. 3 bis, ap. 1)
      4.      Libre prestación de servicios — Actividades de radiodifusión televisiva — Directiva 89/552/CEE — Acontecimientos de gran importancia
      (Directiva 97/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, decimoctavo considerando; Directiva 89/552/CEE del Consejo, art. 3 bis)
      5.      Libre prestación de servicios — Actividades de radiodifusión televisiva — Directiva 89/552/CEE — Procedimientos nacionales
            de determinación de los acontecimientos de gran importancia para la sociedad
      (Directiva 89/552/CEE del Consejo, art. 3 bis, ap. 1)
      6.      Libre prestación de servicios — Libertad de establecimiento — Restricciones — Justificación por razones imperiosas de interés
            general — Apreciación a la luz de los principios generales del Derecho — Improcedencia de las medidas que no respetan los
            derechos fundamentales
      (Arts. 46 CE y 55 CE)
      7.      Libre prestación de servicios — Actividades de radiodifusión televisiva — Directiva 89/552/CEE — Restricciones impuestas por
            un Estado miembro justificadas por razones imperiosas de interés general y ajustadas al principio de proporcionalidad — Efectos
            indirectos en la competencia
      (Directiva 89/552/CEE del Consejo)
      1.      El mecanismo de reconocimiento mutuo contemplado por el artículo 3 bis, apartado 3, de la Directiva 89/552, sobre la coordinación de determinadas disposiciones legales, reglamentarias y administrativas
         de los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva, activado por una decisión de la
         Comisión por la que se declara la compatibilidad con el Derecho comunitario de las medidas adoptadas por un Estado miembro
         con arreglo a dicho artículo 3 bis, apartado 1, genera para los Estados miembros la obligación de salvaguardar las consecuencias jurídicas que se derivan de
         tales medidas. En particular, los Estados miembros deben asegurarse de que los organismos de radiodifusión televisiva comprendidos
         en el ámbito de su competencia respetan las condiciones de retransmisión televisiva en el Estado miembro en cuestión de los
         acontecimientos de gran importancia para la sociedad incluidos en la lista de ese Estado miembro, tal como éste las ha definido
         en sus medidas aprobadas y publicadas en el Diario Oficial de la Unión Europea. Pues bien, la obligación de alcanzar dicho resultado lesiona directamente la situación jurídica de los organismos de radiodifusión
         televisiva comprendidos en el ámbito de la competencia de los Estados miembros distintos del Estado miembro autor de esas
         medidas y que deseen comprar los derechos de retransmisión en dicho Estado miembro que pertenecen inicialmente al organizador
         de un acontecimiento. Así pues, tal decisión produce directamente efectos en la situación jurídica de los organizadores de
         esos acontecimientos por lo que se refiere a los derechos de los que inicialmente son titulares y no deja ninguna facultad
         de apreciación a los Estados miembros en cuanto al resultado perseguido, impuesto de forma automática y derivado únicamente
         de la normativa comunitaria, con independencia del contenido de los mecanismos específicos que las autoridades nacionales
         establezcan para lograr ese resultado. Por tanto, tal decisión afecta directamente a esos organizadores.
      
       (véanse los apartados 35 a 38)
      2.      Los sujetos distintos de los destinatarios de una decisión sólo pueden alegar que se ven afectados individualmente si ésta
         les atañe en razón de determinadas cualidades que les son propias o de una situación de hecho que los caracteriza frente a
         cualquier otra persona y, por ello, los individualiza de manera análoga a la del destinatario de una decisión.
      
      Pues bien, con independencia de la naturaleza jurídica y del origen de los derechos de retransmisión de la fase final de la
         Copa del Mundo, ésta constituye un acontecimiento en el sentido del vigésimo primer considerando de la Directiva 97/36, por
         la que se modifica la Directiva 89/552, sobre la coordinación de determinadas disposiciones legales, reglamentarias y administrativas
         de los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva, ya que la organiza por adelantado
         un organizador legalmente facultado para vender tales derechos, y esta situación era también la existente al tiempo de adoptarse
         la Decisión 2007/730 de la Comisión, relativa a la compatibilidad con el Derecho comunitario de las medidas adoptadas por
         el Reino Unido con arreglo al artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552. Dicho organizador era plenamente identificable en el momento en que se adoptó tal Decisión
         la cual, por otra parte, menciona su nombre y, en consecuencia, esa Decisión le afecta individualmente.
      
      (véanse los apartados 39 a 42)
      3.      El artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552, sobre la coordinación de determinadas disposiciones legales, reglamentarias y administrativas
         de los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva, plasma la posibilidad de que los
         Estados miembros, por razones imperiosas de interés general, limiten en el ámbito audiovisual el ejercicio de las libertades
         fundamentales reconocidas por el Derecho comunitario primario.
      
      La libertad de expresión, protegida por el artículo 10 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de
         las Libertades Fundamentales, figura entre los derechos fundamentales garantizados por el ordenamiento jurídico comunitario
         y constituye una razón imperiosa de interés general que puede justificar tales restricciones. Según el apartado 1 de ese artículo,
         la libertad de expresión comprende, igualmente, la libertad de recibir información.
      
      Pues bien, tal como se desprende del decimoctavo considerando de la Directiva 97/36, por la que se modifica la Directiva 89/552,
         las medidas previstas por el artículo 3 bis de esta última tienen por objeto proteger el derecho a la información y garantizar un amplio acceso del público a la cobertura
         televisiva de acontecimientos nacionales o no nacionales de gran importancia para la sociedad. Según el vigésimo primer considerando
         de la Directiva 97/36, un acontecimiento es de gran importancia cuando se trate de un acontecimiento destacado, presente interés
         para el público en general en la Unión Europea o en un determinado Estado miembro o en una parte importante de un determinado
         Estado miembro y esté organizado por adelantado por un organizador de acontecimientos que esté facultado para vender los derechos
         correspondientes al mismo.
      
      Por consiguiente, siempre que se refieran a acontecimientos de gran importancia para la sociedad, las medidas previstas por
         el artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552 están justificadas por razones imperiosas de interés general. Tales medidas deben además
         ser adecuadas para garantizar la realización del objetivo que persiguen y no ir más allá de lo necesario para alcanzarlo.
      
      (véanse los apartados 48, y 51 a 54)
      4.      El artículo 3 bis de la Directiva 89/552, sobre la coordinación de determinadas disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de
         los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva, al que se refiere el decimoctavo considerando
         de la Directiva 97/36, por la que se modifica la Directiva 89/552, no contiene una relación uniforme de acontecimientos concretos
         que puedan ser considerados por los Estados miembros como de gran importancia para la sociedad. De lo anterior se desprende
         que no cabe interpretar el decimoctavo considerando de la Directiva 97/36 en el sentido de que implique que la inclusión de
         la Copa del Mundo en una lista nacional de acontecimientos de gran importancia para la sociedad sea automáticamente compatible
         con el Derecho comunitario. Con mayor motivo, no es posible interpretar que este considerando afirme que la Copa del Mundo
         puede, en cualquier caso, quedar válidamente incluida, en su totalidad, en tal lista con independencia del interés que susciten
         los partidos de esta competición en el Estado miembro de que se trate.
      
      A pesar de que no se establezca una relación uniforme de los acontecimientos concretos que pueden ser considerados por un
         Estado miembro como de gran importancia para su sociedad, la mención de la Copa del Mundo en el decimoctavo considerando de
         la Directiva 97/36 implica que la Comisión no puede considerar que la inclusión de partidos de esta competición en una lista
         de acontecimientos es contraria al Derecho comunitario por la razón de que el Estado miembro de que se trate no le ha comunicado
         los motivos concretos que justifican su condición de acontecimiento de gran importancia para la sociedad. No obstante, la
         eventual conclusión de la Comisión en el sentido de que la inclusión de la Copa del Mundo en su totalidad en una lista de
         acontecimientos de gran importancia para la sociedad de un Estado miembro es compatible con el Derecho comunitario, por entender
         que debe considerarse que esta competición es, debido a sus características, un acontecimiento único, puede ser cuestionada
         sobre la base de elementos concretos que demuestren que los partidos «no prime» no tienen tal importancia para la sociedad
         de este Estado miembro.
      
      (véanse los apartados 55, 56 y 113)
      5.      Los procedimientos establecidos por los Estados miembros con arreglo al artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552, sobre la coordinación de determinadas disposiciones legales, reglamentarias y administrativas
         de los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva, para elaborar la lista de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad tienen que ser claros y transparentes, en el sentido de que deben basarse en criterios
         objetivos conocidos de antemano por los interesados, de forma que se evite que se ejerza de forma arbitraria la facultad de
         apreciación de que disponen los Estados miembros para decidir qué acontecimientos concretos deben figurar en sus listas. En
         efecto, si bien es cierto que la inclusión de un acontecimiento en la lista exige, según dicho artículo 3 bis, que éste revista gran importancia para la sociedad, no lo es menos que el establecimiento a priori de los criterios específicos con arreglo a los cuales se aprecie esta importancia constituye un elemento esencial para que
         las decisiones nacionales se adopten de modo transparente y dentro del margen de apreciación del que disponen las autoridades
         nacionales a este respecto. La exigencia de claridad y transparencia del procedimiento también implica que las disposiciones
         pertinentes indiquen la autoridad competente para elaborar la lista de acontecimientos y las condiciones en las que los interesados
         pueden presentar sus observaciones.
      
      (véanse los apartados 87 y 88)
      6.      Cuando un Estado miembro invoca disposiciones como las contenidas en los artículos 46 CE y 55 CE para justificar una normativa
         que puede obstaculizar el ejercicio de la libre prestación de servicios o de la libertad de establecimiento, esta justificación,
         prevista por el Derecho comunitario, debe interpretarse a la luz de los principios generales del Derecho y especialmente de
         los derechos fundamentales. De este modo, la normativa nacional de que se trata sólo podrá acogerse a las excepciones establecidas
         por estas disposiciones cuando sea conforme con los derechos fundamentales cuya observancia garantizan los órganos jurisdiccionales
         comunitarios. De forma similar, no cabe admitir que una medida nacional que no sea conforme con los derechos fundamentales,
         como el derecho de propiedad, pueda acogerse a las excepciones establecidas en atención a que responde a razones imperiosas
         de interés general, como puede ser el acceso por parte del público en general a la retransmisión televisiva de los acontecimientos
         que revisten gran importancia para la sociedad.
      
      (véase el apartado 142)
      7.      Las consecuencias derivadas del hecho de que, habida cuenta de la importancia que tiene el carácter exclusivo de la retransmisión
         televisiva de los partidos de la Copa del Mundo para los organismos de radiodifusión pertenecientes a la segunda categoría
         establecida por la normativa de un Estado miembro, éstos no se interesan por la compra de los derechos de retransmisión no
         exclusivos que se desprenden indirectamente de las restricciones de la libre prestación de servicios que originan las medidas
         del Estado miembro en cuestión. Pues bien la Comisión no incurre en error al apreciar que las restricciones a la libre prestación
         de servicios resultantes de la inclusión de la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo en la lista de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad de dicho Estado miembro se justifican por razones imperiosas de interés general y no
         son inapropiadas ni desproporcionadas. Los efectos en el número de competidores potenciales, que son una consecuencia inevitable
         de esos obstáculos a la libre prestación de servicios, no pueden considerarse, por tanto, contrarios a los artículos del Tratado
         relativos a la competencia. Siendo así, la Comisión no está obligada a realizar un análisis más profundo acerca de esas consecuencias.
      
      (véanse los apartados 172 y 173)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Séptima)
      de 17 de febrero de 2011 (*)
      
      «Radiodifusión televisiva – Artículo 3 bis de la Directiva 89/552/CEE – Medidas adoptadas por el Reino Unido en relación con acontecimientos de gran importancia para la sociedad de ese Estado miembro
         – Copa del Mundo de fútbol – Decisión por la que se declaran las medidas compatibles con el Derecho comunitario – Motivación – Artículos 43 CE, 49 CE y 86 CE – Derecho de propiedad»
      
      En el asunto T‑68/08,
      Fédération internationale de football association (FIFA), con sede en Zúrich (Suiza), representada inicialmente por el Sr. E. Batchelor y la Sra. F. Young, Solicitors, los Sres. A. Barav
         y D. Reymond, abogados, y la Sra. F. Carlin, Barrister, y posteriormente por los Sres. Batchelor, Barav y Reymond y la Sra. Carlin,
      
      parte demandante,
      y
      Comisión Europea, representada inicialmente por el Sr. F. Benyon y las Sras. E. Montaguti y N. Yerrell, y posteriormente por el Sr. Benyon
         y la Sra. Montaguti, en calidad de agentes, asistidos por el Sr. J. Flynn, QC, y la Sra. M. Lester, Barrister,
      
      parte demandada,
      apoyada por
      Reino de Bélgica, representado por la Sra. C. Pochet, en calidad de agente, asistida por los Sres. J. Stuyck y A. Joachimowicz, abogados,
      
      y por
      Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, representado inicialmente por las Sras. S. Behzadi-Spencer y V. Jackson, y posteriormente por la Sra. Behzadi-Spencer y el
         Sr. L. Seeboruth, en calidad de agentes, asistidos inicialmente por el Sr. T. de la Mare, y posteriormente por el Sr. B. Kennelly,
         Barristers,
      
      partes coadyuvantes,
      que tiene por objeto una demanda de anulación parcial de la Decisión 2007/730/CE de la Comisión, de 16 de octubre de 2007,
         relativa a la compatibilidad con el Derecho comunitario de las medidas adoptadas por el Reino Unido con arreglo al artículo
         3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552/CEE del Consejo sobre la coordinación de determinadas disposiciones legales, reglamentarias
         y administrativas de los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva (DO L 295, p. 12),
      
      EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Séptima),
      integrado por el Sr. N.J. Forwood (Ponente), Presidente, y los Sres. L. Truchot y J. Schwarcz, Jueces;
      Secretaria: Sra. K. Pocheć, administradora;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 24 de febrero de 2010;
      dicta la siguiente
      Sentencia
       Marco jurídico
      1        El artículo 43 CE es del siguiente tenor:
      
      «En el marco de las disposiciones siguientes, quedarán prohibidas las restricciones a la libertad de establecimiento de los
         nacionales de un Estado miembro en el territorio de otro Estado miembro. Dicha prohibición se extenderá igualmente a las restricciones
         relativas a la apertura de agencias, sucursales o filiales por los nacionales de un Estado miembro establecidos en el territorio
         de otro Estado miembro.
      
      La libertad de establecimiento comprenderá el acceso a las actividades no asalariadas y su ejercicio, así como la constitución
         y gestión de empresas y, especialmente, de sociedades, tal como se definen en el párrafo segundo del artículo 48 [CE], en
         las condiciones fijadas por la legislación del país de establecimiento para sus propios nacionales, sin perjuicio de las disposiciones
         del capítulo relativo a los capitales.»
      
      2        El artículo 49 CE, párrafo primero, dispone:
      
      «En el marco de las disposiciones siguientes, quedarán prohibidas las restricciones a la libre prestación de servicios dentro
         de la Comunidad para los nacionales de los Estados miembros establecidos en un país de la Comunidad que no sea el del destinatario
         de la prestación.»
      
      3        Según el artículo 86 CE, apartado 1, «los Estados miembros no adoptarán ni mantendrán, respecto de las empresas públicas y
         aquellas empresas a las que concedan derechos especiales o exclusivos, ninguna medida contraria a las normas del presente
         Tratado, especialmente las previstas en los artículos 12 [CE] y 81 [CE] a 89 [CE], ambos inclusive».
      
      4        El artículo 3 bis de la Directiva 89/552/CEE del Consejo, de 3 de octubre 1989, sobre la coordinación de determinadas disposiciones legales,
         reglamentarias y administrativas de los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva
         (DO L 298, p. 23), añadido por la Directiva 97/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de junio de 1997, por la
         que se modifica la Directiva [89/552] (DO L 202, p. 60), establece lo siguiente:
      
      «1.      Cada Estado miembro podrá adoptar medidas, de conformidad con el Derecho comunitario, para asegurar que los organismos de
         radiodifusión televisiva sometidos a su jurisdicción no retransmitan de manera exclusiva acontecimientos que dicho Estado
         miembro considere de gran importancia para la sociedad de manera que se prive a una parte importante de público de dicho Estado
         miembro de la posibilidad de seguir dichos acontecimientos, en directo o en diferido, en la televisión de libre acceso. Si
         adopta dichas medidas, el Estado miembro de que se trate establecerá una lista de acontecimientos, nacionales o no nacionales,
         que considere de gran importancia para la sociedad, lo que hará de manera clara y transparente, a su debido tiempo y oportunamente.
         Al hacerlo, el Estado miembro determinará también si los acontecimientos deben ser transmitidos total o parcialmente en directo
         o, en caso necesario y apropiado, por razones objetivas de interés público, total o parcialmente en diferido.
      
      2.      Los Estados miembros notificarán inmediatamente a la Comisión cualesquiera medidas que tomen o vayan a tomar en virtud del
         apartado 1. En un plazo de tres meses a partir del momento en que se efectúe la notificación, la Comisión verificará si dichas
         medidas se ajustan al Derecho Comunitario y las comunicará a los demás Estados miembros. Recabará el dictamen del Comité que
         se establezca en virtud del artículo 23 bis. Publicará inmediatamente en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas las medidas adoptadas y, como mínimo una vez al año, la lista consolidada de las medidas tomadas por los Estados miembros.
      
      3.      Los Estados miembros garantizarán, por el medio que proceda y en el marco de sus respectivas disposiciones legales, que los
         organismos de radiodifusión televisiva sometidos a su jurisdicción no ejercerán los derechos exclusivos que hayan comprado
         después de la fecha de publicación de la presente Directiva de tal forma que se prive a una parte sustancial del público de
         otro Estado miembro de la posibilidad de seguir acontecimientos designados por ese otro Estado miembro con arreglo a los apartados
         anteriores, en emisión total o parcialmente en directo o, cuando sea necesario o apropiado por razones objetivas de interés
         público, total o parcialmente en diferido, en televisión de libre acceso, tal como determine ese otro Estado miembro con arreglo
         al apartado 1.»
      
      5        Los considerandos decimoctavo a vigésimo segundo de la Directiva 97/36 son del siguiente tenor:
      
      «(18) Considerando que es fundamental que los Estados miembros tengan capacidad para adoptar medidas encaminadas a proteger el derecho
         a la información y a garantizar un amplio acceso del público a la cobertura televisiva de acontecimientos nacionales o no
         nacionales de gran importancia para la sociedad, tales como los Juegos Olímpicos, el Campeonato del Mundo de fútbol y el Campeonato
         Europeo de fútbol; que, a tal fin, los Estados miembros mantienen el derecho de adoptar medidas compatibles con el Derecho
         comunitario encaminadas a regular el ejercicio, por parte de los organismos de radiodifusión televisiva sometidos a su jurisdicción,
         de derechos exclusivos de emisión de tales acontecimientos;
      
      (19)      Considerando que es necesario tomar las medidas oportunas en un marco comunitario con objeto de evitar posibles situaciones
         de inseguridad jurídica y distorsiones del mercado, así como conciliar la libre circulación de servicios televisivos con la
         necesidad de evitar la posibilidad de que se eludan las medidas nacionales que protejan un legítimo interés general;
      
      (20)      Considerando, en particular, que es conveniente establecer en la presente Directiva disposiciones relativas al ejercicio,
         por organismos de radiodifusión televisiva, de derechos exclusivos de radiodifusión que puedan haber comprado con respecto
         a acontecimientos considerados de gran importancia para la sociedad en un Estado miembro distinto del que tenga jurisdicción
         sobre dichos organismos de radiodifusión televisiva […]
      
      (21)      Considerando que los acontecimientos de gran importancia para la sociedad deberían, a los efectos de la presente Directiva,
         cumplir determinados criterios, es decir, ser acontecimientos destacados que sean de interés para el público en general en
         la Unión Europea o en un determinado Estado miembro o en una parte importante de un determinado Estado miembro y que los organice
         por adelantado un organizador que tenga legalmente derecho a vender los derechos correspondientes a dichos acontecimientos;
      
      (22)      Considerando que, a los efectos de la presente Directiva, por “televisión de libre acceso” se entiende la radiodifusión televisiva
         por un canal, ya sea público o comercial, de programas que sean accesibles al público sin pago adicional alguno respecto de
         las modalidades de financiación de la radiodifusión televisiva generalmente imperantes en cada Estado miembro (como puede
         ser el canon y/o la cuota básica de conexión a una red de difusión por cable)».
      
       Antecedentes del litigio y Decisión impugnada
      6        La demandante, la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), es una asociación integrada por 208 federaciones
         nacionales de fútbol y es el organismo dirigente mundial del fútbol. Sus objetivos consisten, en particular, en promover globalmente
         el fútbol y organizar competiciones internacionales. La venta de sus derechos de retransmisión televisiva de la fase final
         de la Copa del Mundo de fútbol (en lo sucesivo, «Copa del Mundo»), de cuya organización se encarga, representa su principal
         fuente de ingresos.
      
      7        Mediante decisión de 25 de junio de 1998, el Ministro de cultura, de medios de comunicación y de deportes del Reino Unido
         de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (en lo sucesivo, «Ministro») estableció, en virtud de la parte IV de la Broadcasting Act
         1996 (Ley de radiodifusión de 1996), una lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad de este Estado miembro,
         la cual incluía la Copa del Mundo.
      
      8        La aprobación de esa lista estuvo precedida por una consulta de 42 órganos diferentes iniciada en julio de 1997 por el Ministro
         acerca de los criterios conforme a los que debía apreciarse la importancia de diversos acontecimientos para la sociedad del
         Reino Unido. Ese procedimiento condujo a la redacción de una lista de criterios que figuraban en un documento del Ministerio
         de cultura, de medios de comunicación y de deportes con fecha de noviembre de 1997, que el Ministro aplicaría para establecer
         la lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad del Reino Unido. Según ese documento, un acontecimiento puede
         incluirse en la lista, en especial, cuando tiene una resonancia singular a nivel nacional y no sólo entre quienes habitualmente
         siguen el deporte del que se trate. Según el mismo documento, puede calificarse así un acontecimiento deportivo nacional o
         internacional sobresaliente o en el que participe el equipo nacional o atletas del Reino Unido. Entre los acontecimientos
         que cumplen esos criterios, tienen más posibilidades de quedar incluidos en esa lista los que atraen a numerosos telespectadores
         o los que se retransmiten tradicionalmente en directo por canales de televisión gratuitos. Además, el Ministro también tiene
         en cuenta para su apreciación otros factores relacionados con las consecuencias para el deporte del que se trate, como la
         oportunidad de ofrecer íntegramente una retransmisión en directo de un acontecimiento, la repercusión sobre los ingresos en
         el ámbito deportivo en cuestión, las consecuencias para el mercado de la radiodifusión y la existencia de circunstancias que
         garanticen el acceso al acontecimiento a través de una retransmisión televisiva o radiofónica en diferido.
      
      9        Posteriormente, conforme al artículo 97 de la Broadcasting Act 1996 el Ministro inició un procedimiento de consulta acerca
         de los acontecimientos concretos que debían incluirse en la lista. En el contexto de esa consulta el Ministro solicitó la
         opinión de varios órganos y operadores interesados y de los titulares de los derechos de retransmisión televisiva, como la
         FIFA. Además, un comité consultivo designado por el Ministro y denominado «Advisory Group on listed events» (grupo consultivo
         sobre los acontecimientos incluidos en la lista) emitió su dictamen sobre los acontecimientos que debían incluirse, proponiendo
         en el caso de la Copa del Mundo la inclusión de la final, de las semifinales y de los partidos en los que jugaran los equipos
         nacionales del Reino Unido.
      
      10      En virtud del artículo 98 de la Broadcasting Act 1996, según su modificación por el Television Broadcasting Regulations 2000
         (Reglamento sobre la radiodifusión televisiva de 2000), los organismos de radiodifusión televisiva se dividen en dos categorías.
         La primera incluye a los organismos que prestan un servicio gratuito que, además, pueda ser captado al menos por el 95 % de
         la población del Reino Unido. La segunda incluye a los organismos que no reúnan esas condiciones.
      
      11      Además, en virtud del artículo 101 de la Broadcasting Act 1996, según su modificación por el Television Broadcasting Regulations 2000,
         un proveedor de programas televisivos que pertenezca a una de estas categorías sólo puede transmitir en directo la totalidad
         o una parte de un acontecimiento incluido en la lista si un proveedor incluido en la otra categoría ha adquirido el derecho
         a transmitir en directo la totalidad o esa parte del acontecimiento en esa misma región o sustancialmente en la misma región.
         Si no se cumple esta condición, el organismo que proyecte transmitir en directo la totalidad o una parte del acontecimiento
         en cuestión debe obtener la autorización previa de la Office of Communications (Oficina de comunicaciones).
      
      12      Según el artículo 3 del Code on sports and other listed and designated events (Código de los acontecimientos deportivos y
         de otros incluidos en la lista), en su redacción vigente en 2000, los acontecimientos incluidos en la lista de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad se dividen en dos grupos. El «grupo A» comprende los acontecimientos que no pueden cubrirse
         en directo en régimen de exclusiva si no se cumplen ciertos criterios. El «grupo B» comprende los acontecimientos que sólo
         pueden transmitirse en directo en régimen de exclusiva si se han adoptado disposiciones para garantizar la retransmisión en
         diferido.
      
      13      Según el artículo 13 del Code on sports and other listed and designated events, puede concederse una autorización de la Office
         of Communications para los acontecimientos incluidos en el «grupo A» de la lista, al que pertenece la Copa del Mundo, cuando
         los correspondientes derechos de retransmisión han sido ofrecidos públicamente en condiciones equitativas y razonables a todos
         los organismos de radiodifusión televisiva, sin que un organismo de la otra categoría haya manifestado interés en comprarlos.
      
      14      Mediante escrito de 25 de septiembre de 1998, el Reino Unido envió a la Comisión de las Comunidades Europeas, conforme al
         artículo 3 bis, apartado 2, de la Directiva 89/552, la lista de acontecimientos establecida por el Ministro junto con información relativa
         a la normativa de este Estado miembro aprobada con arreglo al artículo 3 bis, apartado 1, de la misma Directiva. A raíz de un intercambio de correspondencia entre el Reino Unido y la Comisión y de una
         nueva notificación de las medidas, que tuvo lugar el 5 de mayo de 2000, el Director General de la Dirección General (DG) «Educación
         y Cultura» de la Comisión informó al Reino Unido, por escrito de 28 de julio de 2000, de que la Comisión no oponía objeciones
         a las medidas de ese Estado miembro que, por tanto, se publicarían en breve en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas.
      15      Mediante la sentencia de 15 de diciembre de 2005, Infront WM/Comisión (T‑33/01, Rec. p. II‑5897), el Tribunal anuló la decisión
         contenida en el escrito de 28 de julio de 2000, debido a que constituía una decisión en el sentido del artículo 249 CE que
         debía haber adoptado el propio colegio de los miembros de la Comisión (sentencia Infront WM/Comisión, antes citada, apartado 178).
      
      16      A raíz de la sentencia Infront WM/Comisión, citada en el anterior apartado 15, la Comisión adoptó la Decisión 2007/730/CE,
         de 16 de octubre de 2007, relativa a la compatibilidad con el Derecho comunitario de las medidas adoptadas por el Reino Unido
         en virtud del artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva [89/552] (DO L 295, p. 12; en lo sucesivo, «Decisión impugnada»).
      
      17      La parte dispositiva de la Decisión impugnada está así redactada:
      
      «Artículo primero
      Son compatibles con el Derecho comunitario las medidas adoptadas en virtud del artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva [89/552] que fueron notificadas por el Reino Unido a la Comisión el 5 de mayo de 2000 y que se
         publicaron en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas C 328 de 18 de noviembre de 2000.
      
      Artículo 2
      De conformidad con el artículo 3 bis, apartado 2, de la Directiva [89/552], dichas medidas se publicarán, como figuran en el anexo de la presente Decisión, en
         el Diario Oficial de la Unión Europea.»
      
      18      La motivación de la Decisión impugnada se contiene en especial en los siguientes considerandos:
      
      «(4)      La Comisión comprobó que la lista de los “acontecimientos de gran importancia para la sociedad” recogidos en las medidas notificadas
         por el [Reino Unido] se había elaborado de forma clara y transparente y que se había organizado [en ese Estado miembro] un
         proceso de consultas de amplio alcance.
      
      (5)      La Comisión verificó que los acontecimientos previstos en las medidas del [Reino Unido] cumplían, por lo menos, dos de los
         criterios que se consideran indicadores fiables de la importancia de un acontecimiento para la sociedad. Tales criterios son:
         i) una resonancia general especial en el Estado miembro, y no un simple interés para quienes sigan habitualmente el deporte
         o la actividad de que se trate; ii) un peso cultural claro y generalmente reconocido en la población del Estado miembro, especialmente
         como catalizador de su identidad cultural; iii) la participación del equipo nacional en una competición o torneo de importancia
         internacional, y iv) el hecho de que el acontecimiento se haya transmitido tradicionalmente en televisión de libre acceso
         y haya logrado altos índices de audiencia.
      
      (6)      De los acontecimientos previstos en las medidas del [Reino Unido], hay un número considerable que responde al tipo de acontecimientos
         que vienen considerándose tradicionalmente de gran importancia para la sociedad, como los Juegos Olímpicos de verano y de
         invierno o, en el caso del fútbol, [las fases finales de la Copa del Mundo y del Campeonato de Europa], que se mencionan expresamente
         en el considerando 18 de la Directiva [97/36]. Esos acontecimientos tienen una resonancia general especial en el [Reino Unido],
         pues atraen la atención no sólo de quienes siguen normalmente los acontecimientos deportivos, sino también del público en
         general (independientemente de la nacionalidad de los participantes).
      
      […]
      (18)      Los acontecimientos inscritos en la lista del [Reino Unido], incluidos los que deben considerarse como un conjunto y no como
         una sucesión de eventos individuales, se han transmitido tradicionalmente en televisión de libre acceso y han atraído altos
         índices de audiencia […]
      
      (19)      Las medidas notificadas por el [Reino Unido] parecen proporcionadas y justifican que se adopte una excepción al principio
         fundamental de libre prestación de servicios, contenido en el Tratado CE, como respuesta a la imperiosa necesidad de interés
         público [de garantizar un amplio acceso a la transmisión televisiva de los acontecimientos de gran importancia para la sociedad].
      
      (20)      Las medidas del [Reino Unido] son compatibles con las normas de competencia [del Tratado CE], dado que la definición de los
         organismos de radiodifusión [que cumplen los requisitos] para la transmisión de los acontecimientos inscritos en la lista
         se basa en criterios objetivos que hacen posible una competencia real y potencial en la adquisición de los derechos de transmisión
         de esos acontecimientos. Además, el número de acontecimientos inscritos no alcanza proporciones que puedan falsear la competencia
         en los mercados de la televisión de acceso libre y de la televisión de pago.
      
      (21)      La proporcionalidad de las medidas del [Reino Unido] queda, asimismo, reforzada por el hecho de que algunos de los acontecimientos
         inscritos requieran sólo una adecuada cobertura secundaria.
      
      […]
      (24)      De la sentencia del Tribunal de Primera Instancia en el asunto T‑33/01, [Infront WM/Comisión], se desprende que la declaración
         de que una medida enmarcada en el artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva [89/552] es compatible con el Derecho comunitario constituye una decisión que debe ser adoptada
         por la Comisión. En consecuencia, es necesario declarar por la presente Decisión que las medidas notificadas por el [Reino
         Unido] son compatibles con el Derecho comunitario. Por disposición del artículo 3 bis, apartado 2, de la Directiva [89/552], dichas medidas deben publicarse, como figuran en el anexo de esta Decisión, en el Diario Oficial de la Unión Europea.»
       Procedimiento y pretensiones de las partes
      19      Mediante escrito presentado en la Secretaría del Tribunal el 6 de febrero de 2008 la FIFA interpuso el presente recurso.
      
      20      Mediante escrito separado presentado en la Secretaría del Tribunal el 28 de febrero de 2008, la FIFA solicitó al Tribunal
         que instase a la Comisión, en el marco de las diligencias de ordenación del procedimiento, a presentar ciertos documentos
         que la FIFA juzgaba esenciales para el ejercicio de sus derechos y a efectos del control judicial que debía realizar el Tribunal.
      
      21      Mediante providencia de 26 de mayo de 2008, la Sala Séptima del Tribunal decidió no dar curso, en ese momento, a la solicitud
         de adopción de diligencias de ordenación del procedimiento presentada por la FIFA.
      
      22      Mediante escritos presentados en la Secretaría del Tribunal los días 11 y 16 de junio de 2008, respectivamente, el Reino Unido
         y el Reino de Bélgica solicitaron intervenir en el presente procedimiento en apoyo de las pretensiones de la Comisión.
      
      23      Mediante auto de 14 de agosto de 2008, el Presidente de la Sala Séptima del Tribunal admitió esas intervenciones. Las partes
         coadyuvantes presentaron sus escritos y la FIFA sus observaciones sobre los mismos en los plazos fijados.
      
      24      Mediante auto de 15 de diciembre de 2009, el presente asunto fue acumulado al asunto T‑385/07, FIFA/Comisión, a efectos de
         la fase oral.
      
      25      Previo informe del Juez Ponente, el Tribunal decidió abrir la fase oral y, en el marco de las diligencias de ordenación del
         procedimiento, formuló por escrito una pregunta a la FIFA y dos a la Comisión. Éstas fueron respondidas en los plazos fijados.
      
      26      La FIFA solicita al Tribunal que:
      
      –        Anule total o parcialmente la Decisión impugnada en cuanto afecta a la Copa del Mundo.
      –        Condene en costas a la Comisión, al Reino de Bélgica y al Reino Unido.
      27      La Comisión solicita al Tribunal que:
      
      –        Desestime el recurso.
      –        Condene en costas a la FIFA.
      28      El Reino de Bélgica y el Reino Unido solicitan al Tribunal que desestime el recurso.
      
       Fundamentos de Derecho
      1.      Sobre la admisibilidad
       Alegaciones de las partes
      29      El Reino de Bélgica sostiene que el recurso es inadmisible ya que la Decisión impugnada no afecta individual ni directamente
         a la FIFA y el Tribunal no es competente para apreciar la legalidad de medidas nacionales. Además, la FIFA no recurrió ante
         los tribunales nacionales contra las medidas adoptadas por el Reino Unido, de modo que el recurso ante el Tribunal se interpuso
         fuera de plazo, dado que la eventual anulación de la Decisión impugnada no afectaría a la validez de la normativa nacional
         de la que se trata.
      
      30      La FIFA considera que la Decisión impugnada es un acto recurrible y que, además, la afecta directa e individualmente.
      
       Apreciación del Tribunal
      31      Las causas de inadmisibilidad alegadas por el Reino de Bélgica son de orden público, ya que mediante las mismas se niega la
         legitimación de la FIFA, la observancia del plazo de recurso y la competencia del Tribunal. Procede, por tanto, que el Tribunal
         examine de oficio esas excepciones de inadmisibilidad, a pesar de que el Reino de Bélgica, como coadyuvante, carece de legitimación
         para invocarlas, conforme al artículo 40, párrafo cuarto, del Estatuto del Tribunal de Justicia y al artículo 116, apartado
         3, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, toda vez que la Comisión no ha impugnado la admisibilidad del recurso
         (véase, en ese sentido y por analogía, la sentencia del Tribunal de Justicia de 24 de marzo de 1993, CIRFS y otros/Comisión,
         C‑313/90, Rec. p. I‑1125, apartados 21 a 23).
      
      32      Por lo que se refiere a la afectación directa de la FIFA debe recordarse que, según reiterada jurisprudencia, el requisito
         de que la decisión afecte directamente a una persona física o jurídica, tal como dispone el artículo 230 CE, párrafo cuarto,
         implica que la medida comunitaria impugnada debe producir directamente efectos en la situación jurídica del particular y no
         dejar ninguna facultad de apreciación a los destinatarios encargados de su aplicación, por tener ésta carácter meramente automático
         y derivarse únicamente de la normativa comunitaria, sin intervención de otras normas intermedias (véase la sentencia del Tribunal
         de Justicia de 13 de marzo de 2008, Comisión/Infront WM, C‑125/06 P, Rec. p. I‑1451, apartado 47 y jurisprudencia citada).
      
      33      A ese respecto, según el artículo 101 de la Broadcasting Act 1996 (véase el apartado 11 supra), ningún organismo de radiodifusión televisiva incluido en alguna de las dos categorías descritas en el apartado 10 supra puede retransmitir en directo y en exclusiva un acontecimiento incluido en la lista del Reino Unido. Sólo si ningún organismo
         incluido en la otra categoría ha manifestado interés en adquirir los derechos de retransmisión de ese acontecimiento y si
         concurren las demás condiciones mencionadas en el apartado 13 supra, la Office of Communications puede autorizar que el organismo que haya obtenido los derechos retransmita en directo y en exclusiva
         el acontecimiento de que se trate.
      
      34      De esta normativa resulta que la cesión de los derechos de retransmisión de la Copa del Mundo, cuya organizadora es la FIFA
         en el sentido del vigésimo primer considerando de la Directiva 97/36, a organismos de radiodifusión televisiva comprendidos
         en el ámbito de la competencia del Reino Unido, de tal forma que prive a otros organismos, también comprendidos en el ámbito
         de la competencia del mismo Estado miembro y que hayan manifestado interés en su adquisición, de la posibilidad de retransmitir
         la totalidad o una parte de dicho acontecimiento en ese país, no produce los efectos jurídicos que normalmente se derivan
         de una cláusula de exclusividad.
      
      35      Si bien es cierto que estas consecuencias jurídicas se derivan de la normativa del Reino Unido y no de la Decisión impugnada,
         no lo es menos que el mecanismo de reconocimiento mutuo que ésta pone en funcionamiento, conforme al artículo 3 bis, apartado 3, de la Directiva 89/552, crea la obligación a cargo de los Estados miembros de salvaguardar esas consecuencias.
         En particular, los Estados miembros deben asegurarse de que los organismos de radiodifusión televisiva comprendidos en el
         ámbito de su competencia respetan las condiciones de retransmisión televisiva en el Reino Unido de los acontecimientos incluidos
         en la lista de ese Estado miembro, según los ha definido el Reino Unido en sus medidas aprobadas y publicadas en el Diario Oficial de la Unión Europea. Pues bien, la obligación de alcanzar dicho resultado lesiona directamente la situación jurídica de los organismos de radiodifusión
         televisiva comprendidos en el ámbito de la competencia de los Estados miembros distintos del Reino Unido y que deseen comprar
         los derechos de retransmisión en el Reino Unido que pertenecen inicialmente a la FIFA (véase, en este sentido, la sentencia
         Comisión/Infront WM, citada en el apartado 32 supra, apartados 62 y 63).
      
      36      Por consiguiente, el mecanismo de reconocimiento mutuo que la Decisión impugnada pone en funcionamiento obliga a los Estados
         miembros a excluir el ejercicio de derechos como los descritos en el apartado 34 supra por los organismos de radiodifusión televisiva comprendidos en el ámbito de su competencia, de modo que los derechos pertenecientes
         inicialmente a la FIFA también resultan afectados cuando se ofrecen públicamente a organismos no comprendidos en el ámbito
         de la competencia del Reino Unido, sino en el de otro Estado miembro.
      
      37      De ello resulta que la Decisión impugnada produce directamente efectos en la situación jurídica de la FIFA por lo que se refiere
         a los derechos de los que inicialmente es titular y no deja ninguna facultad de apreciación a los Estados miembros en cuanto
         al resultado perseguido, impuesto de forma automática y derivado únicamente de la normativa comunitaria, con independencia
         del contenido de los mecanismos específicos que las autoridades nacionales establezcan para lograr ese resultado (véase, en
         este sentido, la sentencia Comisión/Infront WM, citada en el apartado 32 supra, apartados 60 y 61).
      
      38      Por tanto, la Decisión impugnada afecta directamente a la FIFA.
      
      39      Por lo que se refiere a la cuestión de si la Decisión impugnada afecta individualmente a la FIFA, es necesario recordar que
         los sujetos distintos de los destinatarios de una decisión sólo pueden alegar que se ven afectados individualmente si ésta
         les atañe en razón de determinadas cualidades que les son propias o de una situación de hecho que los caracteriza frente a
         cualquier otra persona y, por ello, los individualiza de manera análoga a la del destinatario de una decisión (véase la sentencia
         Comisión/Infront WM, citada en el apartado 32 supra, apartado 70 y jurisprudencia citada).
      
      40      En el presente asunto no resulta controvertido ni el hecho de que, con independencia de la naturaleza jurídica y del origen
         de los derechos de retransmisión de la Copa del Mundo, ésta constituye un acontecimiento en el sentido del vigésimo primer
         considerando de la Directiva 97/36, ya que la organiza por adelantado un organizador legalmente facultado para vender tales
         derechos, ni el hecho de que la FIFA sea el organizador en cuestión. Esta situación era también la existente al tiempo de
         adoptarse la Decisión impugnada, ya que la FIFA era plenamente identificable en ese momento.
      
      41      Por otra parte, la Decisión impugnada menciona expresamente a la FIFA, cuando en su anexo se refiere a la «fase final de la
         Copa del Mundo de la FIFA».
      
      42      Por lo tanto, la Decisión impugnada afecta individualmente a la FIFA.
      
      43      En cuanto a las alegaciones del Reino de Bélgica basadas en que el Tribunal no es competente para apreciar la legalidad de
         medidas nacionales en virtud del artículo 230 CE, y en que la FIFA no ha impugnado las medidas del Reino Unido ante los tribunales
         nacionales, basta indicar que, mediante su recurso, la FIFA impugna en particular la legalidad del artículo 1 de la Decisión
         impugnada, que declaró compatibles con el Derecho comunitario las medidas en cuestión.
      
      44      Se desprende de lo anterior que el control al que se ha solicitado que proceda el Tribunal en el presente caso se refiere
         a la legalidad de esa declaración, sin que la falta de impugnación de las medidas del Reino Unido ante los tribunales nacionales
         afecte en forma alguna a la admisibilidad del recurso, interpuesto por lo demás dentro del plazo prescrito por el artículo
         230 CE (véase, en este sentido, la sentencia Infront WM/Comisión, citada en el apartado 15 supra, apartado 109).
      
      45      En consecuencia, deben desestimarse las alegaciones sobre la inadmisibilidad del recurso formuladas por el Reino de Bélgica.
      
      2.      Sobre el fondo
      46      La FIFA plantea, fundamentalmente, seis motivos basados, en primer lugar, en una falta de motivación; en segundo lugar, en
         la infracción del artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552; en tercer lugar, en la vulneración de su derecho de propiedad; en cuarto lugar, en la
         infracción de las disposiciones del Tratado relativas a la libre prestación de servicios; en quinto lugar, en la infracción
         de las disposiciones del Tratado en materia de competencia, y, en sexto lugar, en la infracción de las disposiciones del Tratado
         relativas a la libertad de establecimiento.
      
      47       Antes de iniciar el análisis de los motivos formulados por la FIFA, es necesario exponer algunas consideraciones de carácter
         general que deben tomarse en consideración para apreciar si son fundados.
      
      48      En primer lugar, es necesario señalar que el artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552 plasma la posibilidad de que los Estados miembros, por razones imperiosas de interés general,
         limiten en el ámbito audiovisual el ejercicio de las libertades fundamentales reconocidas por el Derecho comunitario primario.
      
      49      En efecto, aunque las medidas adoptadas por los Estados miembros con arreglo al artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552 se apliquen de forma no discriminatoria tanto a las empresas establecidas en el territorio
         nacional como a las empresas establecidas en otros Estados miembros, basta con que estas medidas beneficien a ciertas empresas
         establecidas en el territorio nacional para que se considere que constituyen una restricción a la libre prestación de servicios
         en el sentido del artículo 49 CE (véanse, en este sentido, las sentencias del Tribunal de Justicia de 5 de junio de 1997,
         SETTG, C‑398/95, Rec. p. I‑3091, apartado 16, y de 13 de diciembre de 2007, United Pan-Europe Communications Belgium y otros,
         C‑250/06, Rec. p. I‑11135, apartados 37 y 38). De forma similar, estas medidas pueden suponer un obstáculo a la libertad de
         establecimiento en caso de que puedan poner a las sociedades de otros Estados miembros en una situación de hecho o de Derecho
         desventajosa en comparación con la de las sociedades del Estado miembro que las ha adoptado (véase, en este sentido, la sentencia
         del Tribunal de Justicia de 11 de mayo de 1999, Pfeiffer, C‑255/97, Rec. p. I‑2835, apartado 19).
      
      50      Ahora bien, tales restricciones de las libertades fundamentales garantizadas por el Tratado pueden estar justificadas cuando
         respondan a razones imperiosas de interés general, siempre que sean adecuadas para garantizar la consecución del objetivo
         que persiguen y no vayan más allá de lo que sea necesario para alcanzarlo (véanse, en este sentido, las sentencias Pfeiffer,
         citada en el apartado 49 supra, apartado 19, y United Pan-Europe Communications Belgium y otros, citada en el apartado 49 supra, apartado 39 y jurisprudencia citada).
      
      51      A este respecto, debe recordarse que la libertad de expresión, protegida por el artículo 10 del Convenio Europeo para la Protección
         de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, firmado en Roma el 4 de noviembre de 1950, figura entre los derechos
         fundamentales garantizados por el ordenamiento jurídico comunitario y constituye una razón imperiosa de interés general que
         puede justificar tales restricciones (véase, en este sentido, la sentencia United Pan-Europe Communications Belgium y otros,
         citada en el apartado 49 supra, apartado 41 y jurisprudencia citada). Por otra parte, según el artículo 10, apartado 1, del Convenio para la Protección de
         los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, la libertad de expresión comprende, igualmente, la libertad de recibir
         información.
      
      52      En el presente caso, tal como se indica en el decimonoveno considerando de la Decisión impugnada, las medidas adoptadas por
         el Reino Unido suponen un obstáculo a la libre prestación de servicios. No obstante, tal como se desprende del decimoctavo
         considerando de la Directiva 97/36, las medidas previstas por el artículo 3 bis de la Directiva 89/552 tienen por objeto proteger el derecho a la información y garantizar un amplio acceso del público a
         la cobertura televisiva de acontecimientos nacionales o no nacionales de gran importancia para la sociedad. Según el vigésimo
         primer considerando de la Directiva 97/36, un acontecimiento es de gran importancia cuando se trate de un acontecimiento destacado,
         presente interés para el público en general en la Unión Europea o en un determinado Estado miembro o en una parte importante
         de un determinado Estado miembro y esté organizado por adelantado por un organizador que esté facultado para vender los derechos
         correspondientes a dicho acontecimiento.
      
      53      De las anteriores consideraciones se desprende que, siempre que se refieran a acontecimientos de gran importancia para la
         sociedad, las medidas previstas por el artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552 están justificadas por razones imperiosas de interés general, extremo éste que, por otra
         parte, la FIFA no discute.
      
      54      Asimismo, tal como se señaló en el apartado 50 supra, las medidas en cuestión también deben ser adecuadas para garantizar la realización del objetivo que persiguen y no ir más
         allá de lo necesario para alcanzarlo.
      
      55      Por último y en relación con el alcance del decimoctavo considerando de la Directiva 97/36, procede señalar, en primer lugar,
         que el artículo 3 bis de la Directiva 89/552, al que se refiere dicho considerando, no contiene una relación uniforme de acontecimientos concretos
         que puedan ser considerados por los Estados miembros como de gran importancia para la sociedad. En efecto, a diferencia de
         la versión de este artículo que figuraba en la Decisión del Parlamento Europeo relativa a la posición común aprobada por el
         Consejo con vistas a la adopción de la Directiva 97/36 (DO 1996 C 362, p. 56) y en la que se mencionaban expresamente los
         Juegos Olímpicos de verano y de invierno y los Campeonatos del Mundo y de Europa de fútbol, esta disposición no hace referencia
         a acontecimientos concretos que puedan figurar en las listas nacionales.
      
      56      De lo anterior se desprende que, tal como, por otra parte, señaló la Comisión, no cabe interpretar el decimoctavo considerando
         de la Directiva 97/36 en el sentido de que implique que la inclusión de la Copa del Mundo en una lista nacional de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad sea automáticamente compatible con el Derecho comunitario. Con mayor motivo, no es posible
         interpretar que este considerando afirme que la Copa del Mundo puede, en cualquier caso, quedar válidamente incluida, en su
         totalidad, en tal lista con independencia del interés que susciten los partidos de esta competición en el Estado miembro de
         que se trate.
      
      57      Por el contrario, habida cuenta de las observaciones que figuran en los apartados 48 a 53 de la presente sentencia, este considerando
         implica que un Estado miembro, cuando incluye partidos de la Copa del Mundo en la lista que ha decidido elaborar, no está
         obligado a exponer en su notificación a la Comisión una motivación especial acerca de su condición de acontecimiento de gran
         importancia para la sociedad.
      
      58      Procede analizar a la luz de estas consideraciones el fundamento de los motivos alegados por la FIFA.
      
       Sobre el primer motivo, basado en una falta de motivación
       Alegaciones de las partes
      59      Según la FIFA, la Comisión no expone en la Decisión impugnada ningún motivo que justifique la inclusión en la lista del Reino
         Unido del conjunto de los 64 partidos de la Copa del Mundo. Ciertamente, en el decimoctavo considerando de la Directiva 97/36
         se cita la Copa del Mundo como ejemplo de acontecimiento de gran importancia para la sociedad, pero ello no significa que
         todos los partidos de la Copa del Mundo puedan considerarse automáticamente como acontecimientos que revisten tal importancia
         o que deban ponerse sin ningún límite a la disposición del público. Por otra parte, ningún elemento sustenta la conclusión
         de que este considerando se refiere a la Copa del Mundo en su integridad. A este respecto, la FIFA destaca que una distinción
         de los partidos de dicha competición entre partidos de especial interés o «prime» –semifinales, final y partidos disputados
         por la selección nacional correspondiente, en este caso, una de las selecciones del Reino Unido, los cuales pueden calificarse
         de acontecimientos de gran importancia para la sociedad de este Estado miembro–, y partidos que no presentan ese especial
         interés o «no prime», –el resto de partidos, los cuales no tienen por qué encajar necesariamente en esta calificación–, es
         irreprochable y se ajusta al método aplicado por los demás Estados miembros que notificaron sus medidas con arreglo al artículo
         3 bis, apartado 2, de la Directiva 89/552. Según la FIFA, la propia Comisión ha aceptado esta catalogación de los partidos en su
         documento de trabajo CCTVSF (97) relativo a la aplicación del artículo 3 bis de la Directiva 89/552.
      
      60      Al estimar que su control sobre la elección de acontecimientos nacionales de gran importancia es meramente marginal y prácticamente
         redundante, la Comisión, a juicio de la FIFA, incumplió su deber de comprobar en detalle si las medidas del Reino Unido eran
         compatibles con el Derecho comunitario, hecho que explica, según la FIFA, que esta institución no motivara adecuadamente la
         Decisión impugnada por lo que se refiere a la calificación de la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo como acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad de este Estado miembro.
      
      61      La FIFA sostiene, asimismo, que las autoridades del Reino Unido no tuvieron en cuenta los índices de audiencia de la Copa
         del Mundo de 1998 a efectos de la adopción de su decisión de 25 de junio de 1998 (véase el apartado 7 supra), ya que esta competición finalizó el 12 de julio de 1998, mientras que la Comisión se basó en estos datos para adoptar la
         Decisión de 28 de julio de 2000. Asimismo, estas autoridades, siempre según la FIFA, tampoco tuvieron en cuenta estos índices
         de audiencia antes de notificar su lista nuevamente a la Comisión el 5 de mayo de 2000 (véase el apartado 14 supra).
      
      62      Puesto que se incluyó en la lista de la decisión de 25 de junio de 1998 (véase el apartado 7 supra) la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo a pesar de las propuestas del Advisory Group on listed events (véase el
         apartado 9 supra), de los funcionarios competentes del Ministerio de cultura, de medios de comunicación y de deportes, y del director general
         de la Office of Fair Trading (OFT, autoridad de la competencia del Reino Unido) y a pesar de la postura inicial del Ministerio,
         que recomendaba que únicamente se incluyeran en esta lista los partidos «prime», a juicio de la FIFA la Comisión debería haber
         motivado su decisión de aceptar la inclusión de todos los partidos en la lista del Reino Unido. La FIFA considera, igualmente,
         que la Comisión tendría que haberse informado de los índices de audiencia registrados por las Copas del Mundo de 1998, 2002
         y 2006 en lugar de reproducir sin modificaciones la decisión adoptada siete años antes, en julio de 2000. A este respecto,
         la FIFA señala que la propia Comisión sostuvo haber tomado en consideración los índices de audiencia de la edición de 1998
         de la Copa del Mundo al adoptar su decisión de 28 de julio de 2000, aunque estos índices no se conocían en el momento en que
         el Reino Unido aprobó su lista el 25 de junio de 1998, lo cual confirma, según sostiene la FIFA, que de cara a la adopción
         de la Decisión impugnada procedía tener en cuenta los datos más recientes. Por otra parte, la FIFA destaca que en su sentencia
         Infront WM/Comisión, citada en el apartado 15 supra, el Tribunal no se pronunció sobre ningún motivo de anulación diferente del motivo que se fundaba en un defecto de forma y
         sobre la base del cual anuló la Decisión de 28 de julio de 2000.
      
      63      La FIFA alega que hubo un intercambio de correspondencia entre la Comisión y las autoridades del Reino Unido entre agosto
         de 2006 y febrero de 2007. La FIFA destaca, asimismo, que se iniciaron procedimientos administrativos de acceso a documentos
         tanto en el ámbito comunitario como nacional sin que obtuviera el resultado pretendido. Considera, asimismo, que la Comisión
         tenía que haber expuesto en la Decisión impugnada todas las circunstancias relacionadas con su apreciación acerca de la compatibilidad
         con el Derecho comunitario de las medidas del Reino Unido, en particular, los índices de audiencia de las Copas del Mundo
         de 1998, de 2002 y de 2006 y el contenido de esta correspondencia, ya que la Comisión tuvo en cuenta la información contenida
         en la misma para aprobar la Decisión impugnada.
      
      64      Por último, la FIFA sostiene que la motivación de la Decisión impugnada no puede completarse durante el procedimiento, de
         forma que ningún motivo que se invoque por primera vez ante el Tribunal, como sucede con los motivos formulados por la Comisión
         en su defensa, podrá ser tomado en cuenta a tal efecto, con independencia de su valor probatorio en relación con el fondo
         del asunto.
      
      65      De las anteriores consideraciones la FIFA extrae la conclusión de que la Comisión incumplió el deber de motivación impuesto
         por el artículo 253 CE en relación con la apreciación de que la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo, y no únicamente
         los partidos «prime», son acontecimientos de gran importancia para la sociedad del Reino Unido.
      
      66      La Comisión, apoyada por las partes coadyuvantes, niega que este motivo esté fundado.
      
       Apreciación del Tribunal
      67      Según reiterada jurisprudencia, la motivación exigida por el artículo 253 CE debe adaptarse a la naturaleza del acto de que
         se trate y debe mostrar de manera clara e inequívoca el razonamiento de la Institución de la que emane el acto, de manera
         que los interesados puedan conocer las razones de la medida adoptada y el órgano jurisdiccional competente pueda ejercer su
         control. La exigencia de motivación debe apreciarse en función de las circunstancias de cada caso, en particular del contenido
         del acto, la naturaleza de los motivos invocados y el interés que los destinatarios u otras personas afectadas directa e individualmente
         por dicho acto puedan tener en recibir explicaciones. No se exige que la motivación especifique todos los elementos de hecho
         y de Derecho pertinentes, en la medida en que la cuestión de si la motivación de un acto cumple las exigencias del artículo
         253 CE debe apreciarse en relación no sólo con su tenor literal, sino también con su contexto, así como con el conjunto de
         normas jurídicas que regulan la materia de que se trate (sentencia del Tribunal de Justicia de 30 de marzo de 2000, VBA/Florimex
         y otros, C‑265/97 P, Rec. p. I‑2061, apartado 93).
      
      68      La FIFA imputa a la Comisión no haber especialmente motivado su conclusión de que la totalidad de los partidos de la Copa
         del Mundo, y no sólo los partidos «prime», deben considerarse como de gran importancia para la sociedad del Reino Unido. Es
         oportuno, por otra parte, señalar que, en su respuesta escrita a la pregunta formulada por el Tribunal General en el marco
         de las diligencias de ordenación del procedimiento (véase el apartado 25 supra), la FIFA confirmó expresamente lo que se deducía indirectamente de diferentes apartados de los escritos presentados por ella,
         esto es, que consideraba la inclusión de los partidos «prime» de la Copa del Mundo, en una lista nacional, compatible con
         el Derecho comunitario, siempre que también se cumplan las exigencias de un procedimiento claro y transparente.
      
      69      Ahora bien, si bien es cierto que el decimoctavo considerando de la Directiva 97/36 no toma partido respecto de la cuestión
         crucial de la inclusión de todos o de una parte de los encuentros de la Copa del Mundo en una lista nacional de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad, no es menos cierto que ninguna consideración válida permite concluir que, en principio,
         sólo los partidos «prime» puedan recibir tal calificación y, en consecuencia, figurar en esta lista.
      
      70      En efecto, la Copa del Mundo es una competición que razonablemente puede ser considerada como un acontecimiento único, más
         que como una agrupación de acontecimientos individuales divididos en partidos «prime» y «no prime». A este respecto, es bien
         sabido que, en la Copa del Mundo, los resultados de los partidos «no prime» determinan el destino de las selecciones, de forma
         que su participación en partidos «prime», como los que disputa la correspondiente selección nacional, puede depender de los
         partidos «no prime». De este modo, los partidos «no prime» determinan los rivales de la correspondiente selección nacional
         en las siguientes fases de la competición. Por otra parte, los resultados de los partidos «no prime» pueden incluso determinar
         que esta selección nacional pase o no a la fase siguiente de la competición.
      
      71      Habida cuenta de estas circunstancias específicas que permiten considerar a la Copa del Mundo como un acontecimiento único,
         tal como se destaca en el decimoctavo considerando de la Decisión impugnada, la Comisión no estaba obligada a motivar de forma
         más detallada su apreciación acerca de los partidos «no prime», en particular cuando los datos estadísticos pertinentes no
         revelan que estos partidos atraen sistemáticamente la atención de un número muy reducido de telespectadores (véanse los apartados
         122 a 129 de la presente sentencia). Estas circunstancias han permitido a la Comisión motivar también su Decisión en atención
         a la resonancia especial que tiene en el Reino Unido la Copa del Mundo, en el sentido de que se trata de un acontecimiento
         especialmente popular entre el público en general, y no sólo entre los aficionados al fútbol, tal como se afirma en el sexto
         considerando de la Decisión impugnada.
      
      72      De lo anterior se desprende que la motivación contenida en los considerandos sexto y decimoctavo de la Decisión impugnada
         (véase el apartado 18 supra), permite que la FIFA identifique las razones por las que la Comisión estimó que el conjunto de los partidos de la Copa del
         Mundo podía incluirse válidamente en la lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad del Reino Unido y que
         el Tribunal General ejerza su control sobre la fundamentación de esta apreciación, de forma que la Decisión impugnada cumple
         los requisitos del artículo 253 CE a este respecto.
      
      73      No queda desvirtuada esta conclusión por el hecho de que, en el marco del procedimiento de adopción de la lista de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad del Reino Unido, determinados órganos propusieran que sólo quedaran incluidos en esta
         lista los partidos «prime». En efecto, habida cuenta de que la importancia de los partidos «no prime» justifica la calificación
         de la Copa del Mundo en su conjunto como un acontecimiento de gran importancia para la sociedad, la circunstancia de que algunos
         funcionarios y algunos órganos consultivos hubieran sugerido, en ejercicio de sus competencias, al Ministro que sólo se incluyeran
         en la lista los partidos «prime» no implica que la Comisión esté obligada a explicar las razones por las cuales el Ministro
         no incurrió en error al adoptar una postura diferente, pero igualmente válida.
      
      74      Lo mismo cabe afirmar de las alegaciones relativas a la existencia de la correspondencia mantenida entre la Comisión y las
         autoridades del Reino Unido, a la cual la Decisión impugnada no hace referencia. En efecto, puesto que la motivación de la
         Decisión impugnada es suficiente, no cabe criticar a la Comisión por no haber sustentado esta motivación en más elementos.
         Por otra parte, la cuestión de si es posible extraer de otras circunstancias la conclusión de que los partidos «no prime»
         no revisten, efectivamente, una gran importancia para la sociedad del Reino Unido guarda relación con la legalidad en cuanto
         al fondo de la Decisión impugnada y se analizará en el marco del segundo motivo (véanse los apartados 118 a 129 de esta sentencia).
      
      75      Por lo que se refiere a la alegación basada en la circunstancia de que los índices de audiencia de la Copa del Mundo de 1998
         no estaban disponibles el 25 de junio de 1998, fecha en que quedó establecida la lista británica (véase el apartado 7 supra), y de que la Comisión se habría basado en estos índices, es necesario señalar que nada impide a un Estado miembro remitir a
         la Comisión información relativa a un período posterior a la fecha en que se estableció la lista de acontecimientos de gran
         importancia para su sociedad y a la Comisión tenerla en cuenta. Por otra parte, esta información puede hacer que la Comisión
         inste al Estado miembro en cuestión a que modifique sus medidas para hacerlas compatibles con el Derecho comunitario, tomando
         en consideración los datos más actualizados. Confirma esta interpretación el hecho de que el artículo 3 bis, apartado 2, de la Directiva 89/552 invita a los Estados miembros a comunicar a la Comisión sus medidas, incluso antes de
         su adopción.
      
      76      Por lo tanto, la Comisión no estaba obligada a exponer especialmente en la Decisión impugnada la razón que motivó su decisión
         de tener en cuenta elementos que no estaban disponibles en el momento en que se estableció la lista de acontecimientos de
         gran importancia para la sociedad.
      
      77      En consecuencia, debe desestimarse el primer motivo.
      
       Sobre el segundo motivo, basado en la infracción del artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552
      78      Este motivo se divide en dos partes, basadas, la primera, en la alegación de que las medidas del Reino Unido no fueron adoptadas
         con arreglo a un procedimiento claro y transparente y, la segunda, en la alegación de que los partidos «no prime» no revisten
         una gran importancia para la sociedad de este Estado miembro.
      
       Sobre el procedimiento seguido por las autoridades del Reino Unido
      –       Alegaciones de las partes
      79      La FIFA alega que la inclusión de la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo en la lista de acontecimientos de gran
         importancia para la sociedad del Reino Unido estuvo rodeada de una innegable opacidad y es en sí misma incomprensible. A este
         respecto, la FIFA señala que el Ministro no siguió ni el punto de vista unánime expresado por los funcionarios competentes
         del Ministerio, el Advisory Group on listed events y el director general de la OFT, ni la postura adoptada inicialmente por
         el Ministerio, sin que se hayan dado nunca a conocer los motivos de esta decisión. Pues bien, el hecho de que no se hayan
         expuesto los motivos que llevaron al Ministro a no seguir estas recomendaciones independientes es incompatible con las exigencias
         de claridad y transparencia propias del procedimiento en cuestión. Por otra parte, la FIFA estima que las autoridades del
         Reino Unido afirmaron falsamente, en un documento fechado el 23 de septiembre de 1999, que de cara a la adopción de la Decisión
         de 25 de junio de 1998 (véase el apartado 61 supra), se habían tomado en consideración los índices de audiencia de la Copa del Mundo de 1998, cosa que habría podido detectar
         la Comisión fácilmente.
      
      80      Por otra parte, los índices de audiencia relativos a la Copa del Mundo de 1994 también adolecen, según la FIFA de un error
         matemático importante. En cualquier caso, ni los índices de la Copa del Mundo de 1998 ni los de la Copa del Mundo de 1994
         justifican, a juicio de la FIFA, la inclusión en la lista de todos los partidos de esta competición. Siempre según la FIFA,
         la segunda notificación de la lista, que tuvo lugar el 5 de mayo de 2000 (véase el apartado 14 supra), no incide de ningún modo en la situación antes descrita, ya que los índices de 1998 no fueron efectivamente analizados de
         nuevo antes de esta nueva notificación.
      
      81      La FIFA sostiene que, dado que, en primer lugar, los motivos que justificaban la inclusión de la totalidad de los partidos
         en la lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad del Reino Unido diferían manifiestamente de las razones
         comunicadas a la Comisión por las autoridades de este Estado miembro y que, en segundo lugar, tales motivos no se han dado
         a conocer, la Comisión debió necesariamente apreciar que el procedimiento nacional no respondía a las exigencias de claridad
         y transparencia enunciadas en el artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552. En estas circunstancias, según la FIFA, la Comisión incurrió en un error al concluir
         que dicho procedimiento era claro y transparente. Esta imputación no cuestiona la validez del procedimiento nacional en sí
         mismo, sino la conformidad a Derecho de la apreciación de la Comisión a este respecto.
      
      82      Por último, la FIFA destaca que la apertura, por parte del Ministro, de una fase de consulta en relación con los criterios
         de selección de los acontecimientos de gran importancia para la sociedad no desvirtúa sus apreciaciones, ya que la FIFA no
         pone en tela de juicio la pertinencia de estos criterios.
      
      83      La Comisión, apoyada por las partes coadyuvantes, rebate el fundamento de las alegaciones de la FIFA.
      
      –       Apreciación del Tribunal
      84      Es necesario recordar en primer lugar que el artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552 no precisa los rasgos concretos que deben caracterizar a los procedimientos establecidos
         a nivel nacional con el fin de elaborar la lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad. Esta disposición
         deja a los Estados miembros un margen de apreciación para regular tales procedimientos en lo que se refiere a sus fases, la
         posible consulta de las personas implicadas y la atribución de competencias administrativas, si bien precisa que deben prevalecer
         en su conjunto la claridad y la transparencia.
      
      85      En efecto, las restricciones establecidas a través de medidas nacionales justificadas por razones imperiosas de interés general
         al ejercicio de las libertades fundamentales garantizadas por el Tratado deben, además, ser adecuadas para garantizar la realización
         del objetivo que persiguen y no ir más allá de lo necesario para alcanzarlo (véase el apartado 50 supra).
      86      Así pues, incluso cuando las normativas nacionales, como las previstas por el artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552, tienen como objeto la salvaguardia del derecho a la libertad de expresión (véanse los
         apartados 51 a 53 supra), las exigencias derivadas de las medidas de ejecución de una política de este tipo deben ser proporcionadas, en todo caso,
         en relación con ese objetivo y sus modalidades de aplicación no deben suponer discriminación alguna en detrimento de nacionales
         de otros Estados miembros (véanse, en este sentido, las sentencias del Tribunal de Justicia de 28 de noviembre de 1989, Groener,
         C‑379/87, Rec. p. 3967, apartado 19, y de 12 de junio de 2003, Schmidberger, C‑112/00, Rec. p. I‑5659, apartado 82).
      
      87      En ese contexto, los procedimientos establecidos por los Estados miembros para elaborar la lista de acontecimientos de gran
         importancia para la sociedad tienen que ser claros y transparentes, en el sentido de que deben basarse en criterios objetivos
         conocidos de antemano por los interesados, de forma que se evite que se ejerza de forma arbitraria la facultad de apreciación
         de que disponen los Estados miembros para decidir qué acontecimientos concretos deben figurar en sus listas (véase, en este
         sentido, la sentencia United Pan-Europe Communications Belgium y otros, citada en el apartado 49 supra, apartado 46). En efecto, si bien es cierto que la inclusión de un acontecimiento en la lista exige, según el artículo 3 bis de la Directiva 89/552, que éste revista gran importancia para la sociedad, no lo es menos que el establecimiento a priori de los criterios específicos con arreglo a los cuales se aprecie esta importancia constituye un elemento esencial para que
         las decisiones nacionales se adopten de modo transparente y dentro del margen de apreciación del que disponen las autoridades
         nacionales a este respecto (véase el apartado 112 de la presente sentencia).
      
      88      La exigencia de claridad y transparencia del procedimiento también implica que las disposiciones pertinentes indiquen la autoridad
         competente para elaborar la lista de acontecimientos y las condiciones en las que los interesados pueden presentar sus observaciones.
      
      89      En cambio, la mera existencia de factores que puedan enervar la validez de la apreciación de una autoridad nacional sobre
         la importancia de un acontecimiento concreto para la sociedad no afecta ni a la claridad ni a la transparencia del procedimiento
         seguido, sino al fundamento de esa apreciación. Así sucede también cuando esos factores consisten en dictámenes emitidos por
         órganos consultivos o por servicios dependientes de la autoridad competente.
      
      90      En el presente caso, es preciso tener en cuenta, en primer lugar, que la FIFA pone en tela de juicio la claridad y transparencia
         del procedimiento establecido por el Reino Unido en la medida en que dio lugar a la inclusión en la lista de la totalidad
         de los partidos de la Copa del Mundo y no solamente de los partidos «prime».
      
      91      Es necesario señalar, asimismo, que las imputaciones formuladas por la FIFA no permiten desvirtuar la apreciación de la Comisión
         sobre la claridad o la transparencia del procedimiento seguido por el Ministro para elaborar la lista de acontecimientos de
         gran importancia para la sociedad del Reino Unido (véanse los apartados 7 a 9 supra). En efecto, en contra de lo que la FIFA sostiene, la exigencia de claridad y transparencia establecida por el artículo 3 bis de la Directiva 89/552 no tiene por objeto ni como efecto obligar a la autoridad nacional competente a exponer las razones
         por las que no siguió dictámenes u observaciones que se le habían presentado durante el procedimiento de consulta.
      
      92      Esta apreciación se impone con mayor motivo en relación con la Copa del Mundo, que se menciona expresamente en el decimoctavo
         considerando de la Directiva 97/36 y que puede considerarse razonablemente un acontecimiento único, en lugar de una serie
         de acontecimientos singulares divididos en partidos «prime» y en partidos «no prime» (véase el apartado 70 supra).
      
      93      En estas circunstancias, si un interesado estima que los dictámenes presentados durante el procedimiento de consulta o incluso
         que una postura manifestada por los servicios dependientes de la autoridad competente contienen elementos que privan de validez
         a la apreciación final de esta autoridad sobre la importancia que para la sociedad tiene el acontecimiento de que se trate,
         tiene, en primer lugar, la posibilidad de rebatir esa apreciación ante los tribunales nacionales, y en segundo lugar, la de
         impugnar ante el Tribunal el fundamento de la eventual decisión de la Comisión que hubiera aprobado esa apreciación, como
         por otra parte ha hecho la FIFA mediante la segunda parte del presente motivo.
      
      94      Por lo que se refiere a las alegaciones relativas a los índices de audiencia tomados en consideración por las autoridades
         del Reino Unido, procede señalar que también éstas cuestionan el fondo de la apreciación de la Comisión acerca del fundamento
         de la postura del Ministro en relación con la importancia que revisten los partidos «no prime» para la sociedad de este Estado
         miembro. Así pues, tampoco guardan relación con la cuestión de si el procedimiento establecido por las autoridades del Reino
         Unido era claro y transparente.
      
      95      Por su parte, debe rechazarse por los motivos expuestos en el apartado 75 supra la alegación basada en la circunstancia de que los índices de audiencia de la Copa del Mundo de 1998 no estaban disponibles
         el 25 de junio de 1998, fecha en que quedó establecida la lista británica (véase el apartado 7 supra), y de que la Comisión se habría basado en los mismos.
      
      96      Las alegaciones de la FIFA no demuestran, por tanto, que la Comisión cometió un error al considerar que el procedimiento aplicado
         por el Reino Unido en relación con la inclusión de la Copa del Mundo en la lista de acontecimientos de gran importancia para
         la sociedad de este Estado miembro fue claro y transparente.
      
      97      En consecuencia, debe desestimarse la primera parte del segundo motivo.
      
       Sobre la importancia de los partidos «no prime» para la sociedad del Reino Unido
      –       Alegaciones de las partes
      98      Para fundamentar esta parte del presente motivo, la FIFA alega, en primer lugar, que los partidos «no prime» carecen de una
         especial resonancia fuera del círculo de los aficionados al fútbol y, en segundo lugar, que estos partidos ni han sido transmitidos
         tradicionalmente por la televisión de acceso libre ni han atraído a numerosos espectadores. De ello se desprende, a juicio
         de la FIFA, que los partidos «no prime» no cumplen los dos requisitos tomados en consideración por la Comisión en los considerandos
         sexto y decimoctavo de la Decisión impugnada, de forma que esta institución ha incurrido en un error a este respecto.
      
      99       Según la FIFA, no cabe sostener que todos los partidos de la Copa del Mundo constituyen acontecimientos de gran importancia
         para la sociedad del Reino Unido, es decir, acontecimientos destacados que sean de interés para el público en general, tal
         como se expresa en el vigésimo primer considerando de la Directiva 97/36.
      
      100    A este respecto, la FIFA alega que, sin dejar de reconocer a los Estados miembros la posibilidad de decidir libremente los
         acontecimientos que consideran de gran importancia para la sociedad, la Comisión está obligada a controlar exhaustivamente
         la legalidad de esta decisión desde el punto de vista del Derecho comunitario. De este modo, la facultad de apreciación de
         que disponen los Estados miembros en este ámbito ni les autoriza a adoptar posturas arbitrarias ni es ilimitada, y el criterio
         de éstos no es ni prioritario, ni preponderante ni, con mayor motivo, irrefutable.
      
      101    En el presente caso, los estudios realizados confirman, a juicio de la FIFA, que las personas que no se interesan por el fútbol
         de modo habitual sólo muestran un interés limitado por los partidos «no prime». La FIFA destaca, asimismo, que lo que cuestiona
         no es la decisión del legislador de fijar reglas como las contenidas en el artículo 3 bis de la Directiva 89/552 en relación con los acontecimientos de gran interés para la sociedad, sino el alcance que la Comisión
         atribuye a este concepto en la Decisión impugnada. A este respecto, la FIFA reitera que puede considerarse legítimamente –en
         línea con los postulados de su propia política– que los partidos «prime» son de gran importancia para la sociedad en el sentido
         de esta disposición. Según esta política, las semifinales, la final, los partidos de la correspondiente selección y el partido
         inaugural de la Copa del Mundo, es decir, no menos de 22 partidos en total, deben retransmitirse en directo y en abierto.
      
      102    La FIFA señala que los resultados de un estudio realizado a partir de la información contenida en una base de datos del Broadcast
         Audience Research Board ponen de manifiesto que el número medio de personas no aficionadas al fútbol que vieron al menos 30 minutos
         consecutivos de todos los partidos «no prime» de la Copa del Mundo de 2006 alcanzó únicamente el 2,8 % del total de la audiencia
         frente al 14,7 % registrado por los no aficionados a este deporte que vieron al menos 30 minutos consecutivos de todos los
         partidos «prime», al 18,5 % correspondiente a quienes vieron al menos 30 minutos consecutivos de la final, al 7,1 % por lo
         que se refiere a las semifinales y al 17 % para los partidos de la selección inglesa.
      
      103    Por lo que se refiere a los datos facilitados por el Reino Unido a la Comisión, la FIFA reitera que los correspondientes a
         la Copa del Mundo de 1998 no estaban disponibles el 25 de junio de 1998, fecha en que quedó establecida la lista de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad de este Estado miembro (véase el apartado 7 supra), aunque en el documento fechado el 23 de septiembre de 1999 (véase el apartado 79 supra) se indicaba que una media de 8.590.000 espectadores habían visto los partidos de esta competición. Dejando aparte la circunstancia
         de que este número es superior al realmente registrado (6.518.000 telespectadores), la FIFA sostiene que, en cualquier caso,
         dicha cifra no proporciona ninguna indicación de la importancia que los partidos «no prime» revisten para el público en general
         en el Reino Unido ya que, por una parte, ésta también refleja la audiencia de los partidos «prime» y, por otra parte, no distingue
         entre aficionados al fútbol y no aficionados a este deporte que, en cualquier, caso, deciden ver un partido de la Copa del
         Mundo porque lo perciben como un acontecimiento de gran importancia para la sociedad. Pues bien, según la FIFA, los resultados
         del estudio mencionado en el apartado 102 supra revelan que, fuera del círculo de los aficionados al fútbol, el público en general no está particularmente interesado en los
         partidos «no prime», de forma que estos partidos no tienen resonancia entre este público. La FIFA considera que estas conclusiones
         se ajustan a la práctica seguida por la Comisión en sus decisiones. Así pues, la FIFA estima que esta institución incurrió
         en un error al considerar que los partidos «no prime» revisten importancia para quienes no son aficionados al fútbol.
      
      104    La FIFA también imputa a la Comisión haber incurrido en un error al considerar que el conjunto de los partidos de la Copa
         del Mundo se retransmitía tradicionalmente en directo a través de una televisión de acceso libre, ya que no fue éste el caso
         de 16, 8 y 8 partidos de las ediciones de la Copa del Mundo de 1994, 1998 y 2002, respectivamente, aun cuando, en algunos
         casos, no se disputara al mismo tiempo ningún otro partido. Por otra parte, 8 partidos «no prime» de la Copa del Mundo de
         2006 fueron retransmitidos por organismos de radiodifusión de la segunda categoría del artículo 98 de la Broadcasting Act
         1996 (véase el apartado 10 supra). El criterio seguido en las Copas del Mundo de 1994, 1998 y 2002 consistió, por otra parte y siempre según la FIFA, en que
         no se retransmitiera un partido que se disputaba al mismo tiempo que otro.
      
      105    La FIFA sostiene, igualmente, que de los datos relativos a los índices de audiencia de las Copas del Mundo de 1994, 1998,
         2002 y 2006, disponibles en el momento en que se adoptó la Decisión impugnada, se desprende que los partidos «no prime» sólo
         suscitan el interés de una fracción del número de telespectadores que ven los partidos «prime». Por otra parte y en contra
         de lo alegado por la Comisión, a juicio de la FIFA, los índices de audiencia de los partidos «no prime» de las ediciones de
         1994 y 1998 de la Copa del Mundo no pueden calificarse en ningún caso de excepcionalmente elevados, habida cuenta de la población
         del Reino Unido y de los índices de audiencia registrados por los partidos «prime».
      
      106    En efecto, según afirmaciones de la FIFA, 9 partidos de la Copa del Mundo de 1994 y 23 partidos de la Copa del Mundo de 2002
         que se retransmitieron en directo fueron vistos por menos de 3 millones de telespectadores; 12 partidos de la Copa del Mundo
         de 1998 retransmitidos en directo fueron vistos por menos de 5 millones de telespectadores, y 5 partidos «no prime» de la
         Copa del Mundo de 2006 fueron vistos por entre 65.000 y 96.000 telespectadores.
      
      107    Por lo tanto, según la FIFA, en realidad no se cumplen en el presente caso los dos criterios en los que se basó la Comisión
         para concluir que los partidos «no prime» de la Copa del Mundo revisten gran importancia para la sociedad del Reino Unido;
         concretamente su resonancia especial en este Estado miembro y la circunstancia de que siempre se hayan retransmitido por cadenas
         de televisión gratuitas y hayan sido vistos por un elevado número de telespectadores.
      
      108    A mayor abundamiento, la FIFA estima que no cabe sostener que los partidos «no prime» son de gran importancia para la sociedad
         del Reino Unido cuando la normativa de este Estado miembro no obliga a los organismos de radiodifusión televisiva a retransmitirlos,
         mientras que otros acontecimientos sí están sujetos a esta obligación. En respuesta a la alegación de la Comisión de que es
         imposible emitir por la misma cadena dos partidos de la Copa del Mundo que se disputan simultáneamente, la FIFA señala que,
         si los partidos en cuestión revistieran realmente una gran importancia para la sociedad, un organismo de radiodifusión podría
         retransmitirlos al mismo tiempo por dos cadenas diferentes que le pertenecieran (como la BBC 1 y la BBC 2) o conceder una
         sublicencia a otro organismo de radiodifusión. Por lo que se refiere a la alegación de la Comisión de que las cifras esgrimidas
         por la FIFA no tienen en cuenta ni el día ni la hora de difusión de un partido, la FIFA sostiene que estos factores no tienen
         una incidencia significativa en los índices de audiencia y cita en apoyo de su tesis múltiples ejemplos de partidos de la
         Copa del Mundo disputados entre 1994 y 2006.
      
      109    La FIFA señala, asimismo que, dado que un acontecimiento considerado de gran importancia para una sociedad no tiene por qué
         serlo necesariamente para otra, carece de fundamento la afirmación de la Comisión de que la mención de la Copa del Mundo en
         el decimoctavo considerando de la Directiva 97/36 se refiere a todos los partidos de la misma. La FIFA estima que sería ilógico,
         por otra parte, considerar la Copa del Mundo como un acontecimiento indivisible, ya que consta de diferentes fases y la lista
         del Reino Unido contempla como divisibles otros acontecimientos en los que se disputan diferentes partidos, en particular
         la Copa del Mundo de cricket. Por otra parte, salvo el Reino Unido y el Reino de Bélgica, todos los demás Estados miembros
         han elaborado listas de acontecimientos, que la Comisión ha aprobado, en las que sólo figuran determinados partidos «prime»
         de la Copa del Mundo. A juicio de la FIFA, esta circunstancia demuestra que la Copa del Mundo no tiene por qué ser considerada
         necesariamente como un acontecimiento indivisible.
      
      110    La FIFA sostiene que si, en contra de sus alegaciones, el artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva debiera interpretarse en el sentido de que la Copa del Mundo en su conjunto ha de ser considerada
         un acontecimiento de gran importancia para la sociedad en atención a lo manifestado en el decimoctavo considerando de la Directiva
         97/36, procede entender que en el recurso, y, en cualquier caso, en la réplica, propuso implícitamente una excepción con arreglo
         al artículo 241 CE contra esta disposición. En relación con esta excepción, la FIFA invoca todas las alegaciones que, a su
         juicio, demuestran que no hay razones para considerar que la Copa del Mundo constituye, en su conjunto, un acontecimiento
         único de gran importancia para la sociedad.
      
      111    La Comisión, apoyada por las partes coadyuvantes, rebate el fundamento de esta parte del segundo motivo y pone de relieve
         que la FIFA no puede proponer válidamente, al amparo del artículo 241 CE, una excepción contra la Directiva 97/36.
      
      –       Apreciación del Tribunal
      112    Es necesario recordar, en primer lugar, que al disponer que corresponde a los Estados miembros establecer cuáles son los acontecimientos
         de gran importancia para su sociedad en el sentido definido por el vigésimo primer considerando de la Directiva 97/36, el
         artículo 3 bis de la Directiva 89/552 concede a los Estados miembros un amplio margen de apreciación a este respecto.
      
      113    En segundo lugar, a pesar de que el artículo 3 bis de la Directiva 89/552 no contiene una relación uniforme de los acontecimientos concretos que pueden ser considerados por
         un Estado miembro como de gran importancia para su sociedad (véanse los apartados 55 y 56 supra), la mención de la Copa del Mundo en el decimoctavo considerando de la Directiva 97/36 implica que la Comisión no puede considerar
         que la inclusión de partidos de esta competición en una lista de acontecimientos es contraria al Derecho comunitario por la
         razón de que el Estado miembro de que se trate no le ha comunicado los motivos concretos que justifican su gran importancia
         para la sociedad (véase el apartado 57 supra). No obstante, la eventual conclusión de la Comisión en el sentido de que la inclusión de la Copa del Mundo en su totalidad
         en una lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad de un Estado miembro es compatible con el Derecho comunitario,
         por entender que debe considerarse que esta competición es, debido a sus características, un acontecimiento único, puede ser
         cuestionada sobre la base de elementos concretos que demuestren que los partidos «no prime» no tienen tal importancia para
         la sociedad de este Estado.
      
      114    En efecto, tal como ha quedado expuesto en los apartados 55 y 56 supra, ni el decimoctavo considerando de la Directiva 97/36, ni el artículo 3 bis de la Directiva 89/552 abordan la cuestión de si la Copa del Mundo puede quedar válidamente incluida, en su totalidad, en
         una lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad, con independencia del interés que susciten los partidos
         de esta competición, y en particular los partidos «no prime», en el Estado miembro de que se trate.
      
      115    Por consiguiente, cualquier discusión acerca de la legalidad de la Directiva 97/36 en lo que se refiere a la calificación
         de la Copa del Mundo en su totalidad, y no limitada exclusivamente a sus partidos «prime» (véase el apartado 110 supra), como acontecimiento de gran importancia para la sociedad, carece de objeto, ya que su decimoctavo considerando no aborda
         esta cuestión. Así pues, no procede pronunciarse sobre la cuestión de si la FIFA pudo proponer válidamente una excepción con
         arreglo al artículo 241 CE en este sentido en su réplica o si debe entenderse que esta excepción fue propuesta implícitamente
         en su recurso.
      
      116    En tercer lugar, tal como se expuso en los apartados 69 y 70 supra, la Copa del Mundo puede ser considerada razonablemente como un acontecimiento único y no como una agrupación de acontecimientos
         individuales divididos entre partidos «prime» y «no prime», de forma que el enfoque seguido por el Ministro no es arbitrario,
         sino que queda dentro de los límites de su margen de apreciación.
      
      117    La importancia de los partidos «no prime» se deriva, asimismo, del mero hecho de que forman parte de esta competición, al
         igual que ocurre con otros deportes que, por lo general, suscitan un interés limitado que, sin embargo, aumenta cuando se
         practican en el marco de los Juegos Olímpicos.
      
      118    De las anteriores consideraciones se desprende que la Comisión no ha incurrido en ningún error al no cuestionar la idea de
         que, a efectos de la apreciación de la importancia que para la sociedad del Reino Unido tiene la Copa del Mundo, no procede
         distinguir entre partidos «prime» y «no prime», debiendo ser considerada, por el contrario, esta competición como un todo
         y no como una serie de acontecimientos individuales (considerandos sexto y decimoctavo de la Decisión impugnada reproducidos
         en el apartado 18 supra).
      
      119    Las alegaciones formuladas por la FIFA a este respecto en relación con el presente motivo no sirven para rebatir las apreciaciones
         de los considerandos sexto y decimoctavo de la Decisión impugnada.
      
      120    En efecto, la circunstancia de que sólo el 2,8 % de las personas no aficionadas al fútbol viera, al menos, 30 minutos consecutivos
         de todos los partidos «no prime» de la Copa del Mundo de 2006 (véase el apartado 102 supra) no es concluyente, ya que no es necesario que todos los partidos «no prime» sean de gran importancia para la sociedad del
         Reino Unido para que la Copa del Mundo pueda válidamente quedar incluida, en su totalidad, en la lista de tales acontecimientos
         de este Estado miembro. Por el contrario, basta con que la característica definida en el apartado 70 supra concurra en algunos de los partidos «no prime», cuyo número y participantes no pueden determinarse en el momento en que se
         elabora la lista o se adquieren derechos de retransmisión, para justificar que no proceda distinguir entre partidos «prime»
         y «no prime» a efectos de reconocer su importancia para la sociedad. De lo anterior se desprende que el criterio empleado
         para realizar los sondeos en el marco de esta encuesta ha sido excesivamente restrictivo y, en consecuencia, no se ajusta
         ni a la estructura de la Copa del Mundo ni a las características que debe reunir esta competición para poder ser calificada
         en su conjunto de acontecimiento de gran importancia para la sociedad.
      
      121    Esta apreciación también permite rebatir la alegación de la FIFA basada en el hecho de que determinados partidos «no prime»
         de la Copa del Mundo de 1994, de 1998, y de 2002 no fueran retransmitidos en directo o fueran retransmitidos por organismos
         de radiodifusión de la segunda categoría del artículo 98 de la Broadcasting Act 1996 (véase el apartado 10 supra). Por otra parte, contrariamente a lo sostenido por a FIFA, el decimoctavo considerando de la Decisión impugnada (véase el apartado
         18 supra) no se refiere a partidos que se han retransmitido tradicionalmente en directo, sino a partidos que han sido transmitidos
         tradicionalmente por la televisión de acceso libre, elemento que corresponde al cuarto criterio mencionado en el quinto considerando
         de la misma Decisión.
      
      122    Tampoco pueden prosperar las alegaciones basadas en los índices de audiencia de los partidos «no prime» de las Copas del Mundo
         de 1994, de 1998, de 2002 y de 2006 (véase el apartado 105 supra).
      
      123    Es necesario precisar a este respecto que, contrariamente a lo sostenido por la FIFA, la diferencia entre los índices de audiencia
         de los partidos «no prime» y de los partidos «prime» no demuestra que los primeros no han sido vistos por numerosos telespectadores.
         En efecto, las estadísticas facilitadas por la FIFA revelan que los partidos «no prime» fueron vistos, por término medio,
         por el 60 % de los telespectadores que vieron los partidos «prime» correspondientes a la Copa del Mundo de 1994, siendo este
         porcentaje del 43 %, del 30 % y del 33 %, respectivamente, por lo que se refiere a las Copas del Mundo de 1998, de 2002 y
         de 2006. Si bien es cierto que estas cifras no son tan elevadas como las de los partidos «prime», no lo es menos que la inclusión
         de los partidos «no prime» en la lista nacional de acontecimientos de gran importancia para la sociedad no requiere que éstos
         registren la audiencia propia de los partidos «prime». En el presente asunto, no cabe interpretar que estas cifras se corresponden
         con el número de telespectadores que normalmente hubieran visto, en el Reino Unido, partidos que no se disputan en el marco
         de una de las principales competiciones internacionales de selecciones nacionales de fútbol y en los que, a mayor abundamiento,
         no juega alguna de las selecciones de este Estado miembro.
      
      124    Las anteriores apreciaciones quedan confirmadas por diferentes elementos de una comunicación del Reino Unido a la Comisión
         de fecha 24 de marzo de 1999 cuyo contenido figura en un documento titulado «Proyecto de respuesta al escrito de la Comisión
         de 23 de diciembre de 1998» que se incorporó como anexo al escrito de interposición del recurso. Así, el anexo E de este documento
         contiene un análisis de los índices de audiencia de la Copa del Mundo de 1998 del cual se desprende que el partido «no prime»
         disputado entre Holanda y Yugoslavia, de cuyo resultado dependía la identidad del adversario que habría de enfrentarse al
         equipo de Inglaterra en caso de que éste ganara a Argentina, fue visto por cerca de 10.550.000 telespectadores –10.605.000 telespectadores
         según otro documento titulado «Datos de audiencia en directo en el Reino Unido» que figura como anexo a la demanda (en lo
         sucesivo, «datos de audiencia analíticos»)–. Igualmente, partidos «no prime» entre Brasil y Chile, por una parte, y Nigeria
         y Dinamarca, por otra parte, fueron vistos, respectivamente, por 10.630.000 y 10.320.000 telespectadores, cifras acordes con
         los datos de audiencia analíticos, a pesar de que ninguno de estos partidos tuviera incidencia en la progresión en la competición
         de alguna de las selecciones del Reino Unido. Por otra parte, la selección de Camerún suscitó el interés, según estos dos
         documentos, de cerca de 9.180.000 telespectadores de media en los dos partidos que se retransmitieron en directo en la edición
         de 1998 de la Copa del Mundo y en los que esta selección se enfrentó a Austria e Italia, mientras que los partidos disputados
         entre, por una parte, los Estados Unidos de América e Irán y, por otra parte, España y Bulgaria, fueron vistos por 7.940.000
         y 7.910.000 telespectadores, respectivamente. Por último, según estos dos documentos, la selección de Jamaica atrajo el interés
         de 7.890.000 telespectadores de media en los dos partidos que disputó contra Croacia y Argentina, el primero de los cuales
         fue visto por 10.234.000 telespectadores.
      
      125    Hay que añadir que, según la misma comunicación de las autoridades del Reino Unido, la final de la Football Association Cup
         de 1998 (la competición nacional de copa de fútbol) había atraído 7.810.000 telespectadores, lo cual pone de manifiesto la
         importancia que adquieren los partidos «no prime» en el contexto de la Copa del Mundo, habida cuenta de los índices de audiencia
         reflejados en el anterior apartado.
      
      126    Es necesario señalar, a este respecto, que, según los datos de audiencia analíticos, de los partidos «no prime» de la Copa
         del Mundo de 1994, 16 fueron vistos por entre 7.196.000 y 11.625.000 telespectadores, y 8 fueron vistos por entre 5.669.000
         y 6.926.000 telespectadores. Por lo que se refiere a Copa del Mundo de 1998, de este mismo documento se desprende que, de
         los partidos «no prime», 21 fueron vistos por entre 7.161.000 y 10.632.000 telespectadores, y 13 por entre 5.254.000 y 6.761.000 telespectadores.
         En relación con la Copa del Mundo de 2002, los datos de audiencia analíticos indican que 24 partidos «no prime» fueron vistos
         por entre 3.073.000 y 5.317.000 telespectadores. Los datos de audiencia analíticos de la Copa del Mundo de 2006 indican, por
         su parte, que 11 partidos «no prime» fueron vistos por entre 7.058.000 y 9.645.000 telespectadores, mientras que 15 partidos
         de la misma categoría fueron vistos por entre 5.000.000 y 6.692.000 telespectadores.
      
      127    Vistas tanto en términos absolutos como en relación con los índices de audiencia de la final de la Football Association Cup
         de 1998, estas cifras ponen de manifiesto que los partidos «no prime» registran en el Reino Unido audiencias excepcionalmente
         elevadas, que no se explican sino a causa de la inclusión de estos partidos en el calendario de la Copa del Mundo. Estos índices
         de audiencia confirman, por tanto, las apreciaciones expuestas en los anteriores apartados 69, 70 y 117 y corroboran la afirmación
         contenida en el decimoctavo considerando de la Decisión impugnada, según la cual los partidos de la Copa del Mundo, incluidos
         los partidos «no prime», han atraído tradicionalmente altos índices de audiencia.
      
      128     No contradicen este análisis los índices de audiencia supuestamente muy bajos invocados por la FIFA en relación con determinados
         partidos «no prime» (véase el apartado 106 supra). Es necesario señalar a este respecto que los nueve partidos de la Copa del Mundo de 1994 que se retransmitieron en directo
         y fueron vistos por menos de 3.000.000 de telespectadores comenzaron a las 0.30 horas GMT debido a que la competición se celebraba
         en los Estados Unidos. La diferencia horaria también explica los índices de audiencia registrados por determinados partidos
         de la Copa del Mundo de 2002, disputada en Corea del Sur y Japón. De este modo, de los 23 partidos «no prime» mencionados
         por la FIFA y que fueron vistos por menos de 3.000.000 de telespectadores, 14 comenzaron entre las 6.15 y las 7.15 horas GMT
         y 9 entre las 8.25 y las 12.15 horas. Los índices de audiencia ampliamente superiores de los partidos «no prime» retransmitidos
         ni demasiado pronto por la mañana ni durante el horario de trabajo, como los reflejados en el anterior apartado 126, ponen
         de manifiesto que este fenómeno, registrado en las ediciones de 1994 y 2002, obedece a la diferencia horaria y a la hora en
         que se disputaron los partidos en cuestión. Además, según un comunicado de prensa que figura como anexo del escrito de dúplica
         del asunto T‑385/07, al cual fue acumulado el presente asunto a efectos de la fase oral (véase el apartado 24 supra), la propia FIFA destaca la importancia de la diferencia horaria que determina en cada país la hora local a la que se disputa
         un partido, ya que esta circunstancia se identifica como un factor que incidió en los índices de audiencia en Asia y en Europa
         durante las Copas del Mundo de 2002 y de 2006.
      
      129    Por lo que se refiere a la Copa del Mundo de 2002, los 12 partidos «no prime» mencionados por la FIFA fueron retransmitidos
         entre las 13.30 y las 16.30 horas GMT, es decir, durante las horas de trabajo. Respecto de los 5 partidos «no prime» de la
         Copa del Mundo de 2006 que tuvieron efectivamente índices de audiencia muy bajos, es preciso tener en cuenta que el partido
         entre Paraguay y Trinidad y Tobago se disputó al mismo tiempo que el encuentro entre Inglaterra y Suecia que fue visto por
         18.464.000 espectadores. El partido entre Costa Rica y Polonia comenzó a las 14.28 horas y se jugó al mismo tiempo que el
         partido entre Ecuador y Alemania que fue visto por 2.725.000 telespectadores. El partido que enfrentó a Irán y Angola comenzó
         a las 14.30 horas y se disputó al mismo tiempo que el partido entre Portugal y Méjico, seguido por 2.301.000 telespectadores.
         El partido entre Costa de Marfil y Serbia-Montenegro se disputó al mismo tiempo que el encuentro entre Holanda y Argentina
         que fue visto por 8.740.000 telespectadores, mientras que el partido Ucrania-Túnez comenzó a las 15.00 horas y se disputó
         al mismo tiempo que el que enfrentó a Arabia Saudita y España y que fue seguido por 1.872.000 telespectadores. Estas circunstancias
         constituyen razones objetivas que explican la razón de que los índices de audiencia de estos partidos «no prime» no sean acordes
         con los índices registrados habitualmente (véase el apartado 126 supra).
      
      130    Por lo tanto, los índices de audiencia relativos a los partidos «no prime» confirman, en vez de desvirtuar, la apreciación
         expresada en el apartado 118 supra.
      
      131    Por otra parte, la conclusión que figura en el apartado 127 supra no contradice la mencionada en el cuadragésimo considerando de la Decisión 2000/400/CE de la Comisión, de 10 de mayo de 2000,
         relativa a un procedimiento con arreglo al artículo 81 [CE] (asunto nº IV/32.150 – Eurovisión, DO L 151, p. 18), a la que
         se refiere la FIFA (véase el apartado 103 supra). Según este considerando, los acontecimientos internacionales en los que participa la selección nacional o un campeón nacional
         presentan, por lo general, para el público de un país determinado un interés mayor que el que despiertan los acontecimientos
         nacionales, mientras que los acontecimientos internacionales en los que no participa ningún equipo ni ningún campeón nacional
         suelen suscitar escaso interés. Ahora bien, en la gran mayoría de los casos, participa en la Copa del Mundo alguna de las
         selecciones del Reino Unido. Además, aunque excepcionalmente no sea éste el caso, el hecho de que ninguna selección del Reino
         Unido se clasifique para disputar la Copa del Mundo se conoce, por lo general, una vez elaborada la lista de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad de este Estado miembro y una vez cedidos los derechos de retransmisión televisiva para
         el año de que se trate.
      
      132    Por lo que se refiere a la alegación basada en el hecho de que no existe la obligación de retransmitir los partidos «no prime»
         (véase el apartado 108 supra), basta señalar que la decisión de no imponer a un organismo de radiodifusión televisiva la retransmisión de un acontecimiento
         no implica en absoluto que este acontecimiento no revista una gran importancia para la sociedad en el sentido del artículo
         3 bis de la Directiva 89/552, aunque el hecho de imponer tales obligaciones forme parte de las prácticas que por lo general adoptan
         los legisladores nacionales. En efecto, dentro del respeto del principio de proporcionalidad, dicho artículo pretende impedir
         que las retransmisiones en régimen de exclusiva priven al público en general de un Estado miembro de la posibilidad de seguir
         determinados acontecimientos a través de una televisión de libre acceso. Así pues, este artículo no tiene por objeto obligar
         de forma indirecta a los Estados que deseen conceder tal protección a imponer a un servicio de televisión de libre acceso
         la retransmisión de estos acontecimientos. Pues bien, si para poder incluir válidamente un acontecimiento en una lista de
         acontecimientos de gran importancia para la sociedad fuera necesario que los Estados miembros obligaran a que se retransmitiera
         por un servicio de televisión de libre acceso, la disposición en cuestión produciría efectos que van más allá del objetivo
         perseguido por el artículo 3 bis de la Directiva 89/552.
      
      133    El hecho de que el Reino Unido haya seguido un criterio diferente en relación con otros acontecimientos, como la Copa del
         Mundo de cricket o la circunstancia de que otros Estados miembros hayan incluido en sus listas principalmente partidos «prime»
         de la Copa del Mundo, no afecta a las apreciaciones anteriores, que han permitido considerar válidamente a la Copa del Mundo
         en su totalidad como un acontecimiento de gran importancia para la sociedad de este Estado miembro. En efecto, dado que el
         artículo 3 bis de la Directiva 89/552 no lleva a cabo una armonización de los acontecimientos específicos que los Estados miembros pueden
         considerar de gran importancia para la sociedad (véase el apartado 55 supra), también pueden ser compatibles con la citada disposición diversos criterios sobre la inclusión de los partidos de la Copa
         del Mundo en una lista nacional.
      
      134    Así pues, dado que procede rechazar las alegaciones de la FIFA basadas en la tesis de que la Comisión incurrió en errores
         al confirmar la apreciación del Ministro en el sentido de que la Copa del Mundo constituye, en su totalidad, un acontecimiento
         de gran importancia para la sociedad del Reino Unido, procede igualmente desestimar la segunda parte del presente motivo y
         este motivo en su totalidad.
      
       Sobre el tercer motivo, basado en la vulneración del derecho de propiedad de la FIFA
       Alegaciones de las partes
      135    La FIFA señala que el derecho de propiedad está garantizado por el ordenamiento jurídico comunitario como uno de sus principios
         generales. La FIFA sostiene que pueden imponerse restricciones al ejercicio de este derecho para responder a objetivos de
         interés general siempre que no sean desmesuradas ni menoscaben el contenido esencial de este derecho. A juicio de la FIFA,
         la explotación exclusiva de los derechos de propiedad intelectual mediante el uso o la concesión de licencias constituye la
         esencia de estos derechos.
      
      136    Pues bien, la FIFA considera que, al aprobar la inclusión de los partidos «no prime» de la Copa del Mundo en la lista de acontecimientos
         de gran importancia para la sociedad del Reino Unido sin merecer tales partidos esta calificación, la Decisión impugnada no
         sólo aprueba la restricción del derecho de la FIFA a explotar su propiedad, sino también la privación total de su contenido
         esencial con independencia de sus efectos en relación con los organismos de radiodifusión. En efecto, a juicio de la FIFA,
         la prohibición de conceder una licencia exclusiva para la retransmisión en directo en el Reino Unido de cualquiera de los
         partidos de la Copa del Mundo la priva arbitrariamente del contenido esencial de su derecho de propiedad.
      
      137    La FIFA estima que ningún objetivo de interés general justifica una restricción tan drástica y desproporcionada de este derecho
         de propiedad, ya que la inclusión únicamente de los partidos «prime» en la lista de acontecimientos de gran importancia para
         la sociedad sería adecuada y bastaría ampliamente para garantizar el acceso del público en general a los acontecimientos en
         cuestión. A este respecto, la FIFA añade que la concesión y la adquisición de derechos exclusivos para la difusión de acontecimientos
         deportivos revisten una importancia crucial y constituyen una práctica comercial ampliamente consolidada y aceptada como tal
         por la propia Comisión. En efecto, a juicio de la FIFA, la exclusividad incrementa notablemente el valor de los derechos permitiéndole,
         de este modo, alcanzar sus objetivos estatutarios, de modo que la prohibición de concederlos en exclusiva afecta a su propia
         esencia.
      
      138    De este modo, y siempre según la FIFA, la Comisión incurrió en un error manifiesto de apreciación al considerar, en la Decisión
         impugnada, que las medidas del Reino Unido parecían proporcionadas en relación con el objetivo de garantizar un amplio acceso
         a la cobertura televisiva de acontecimientos de gran importancia para la sociedad.
      
      139    La Comisión, apoyada por las partes coadyuvantes, niega que este motivo esté fundado.
      
       Apreciación del Tribunal
      140    Es preciso observar que, tal como admiten las partes, la FIFA es la organizadora de la Copa del Mundo en el sentido del vigésimo
         primer considerando de la Directiva 97/36, de forma que cualquier persona que desee explotar los derechos de retransmisión
         televisiva de este acontecimiento debe adquirirlos de la FIFA o de la persona que los haya adquirido de ésta.
      
      141    Así pues, los efectos jurídicos derivados de la Decisión impugnada (véanse los apartados 33 a 37 supra), en la medida en que pueden tener incidencia en el valor de estos derechos, también inciden en el derecho de propiedad de
         la FIFA.
      
      142    Por otra parte, según la jurisprudencia, cuando un Estado miembro invoca disposiciones como las contenidas en los artículos
         46 CE y 55 CE para justificar una normativa que puede obstaculizar el ejercicio de la libre prestación de servicios o de la
         libertad de establecimiento, esta justificación, prevista por el Derecho comunitario, debe interpretarse a la luz de los principios
         generales del Derecho y especialmente de los derechos fundamentales. De este modo, la normativa nacional de que se trata sólo
         podrá acogerse a las excepciones establecidas por estas disposiciones cuando sea conforme con los derechos fundamentales cuya
         observancia garantizan los órganos jurisdiccionales comunitarios (véase, en este sentido, la sentencia del Tribunal de Justicia
         de 18 de junio de 1991, ERT, C‑260/89, Rec. p. I‑2925, apartado 43). De forma similar, no cabe admitir que una medida nacional
         que no sea conforme con los derechos fundamentales, como el derecho de propiedad (véase, en este sentido, la sentencia del
         Tribunal de Justicia de 10 de julio de 2003, Booker Aquaculture e Hydro Seafood, C‑20/00 y C‑64/00, Rec. p. I‑7411, apartado
         67), pueda acogerse a las excepciones establecidas en atención a que responde a razones imperiosas de interés general, como
         puede ser el acceso por parte del público en general a la retransmisión televisiva de los acontecimientos que revisten gran
         importancia para la sociedad.
      
      143    No obstante, el principio de protección del derecho fundamental de propiedad en el marco del Derecho comunitario no constituye
         una prerrogativa absoluta, sino que debe considerarse en relación con su función en la sociedad. Por consiguiente, pueden
         imponerse restricciones al ejercicio del derecho de propiedad, siempre y cuando estas restricciones respondan efectivamente
         a objetivos de interés general y no constituyan, habida cuenta del objetivo perseguido, una intervención desmesurada e intolerable
         que afecte a la propia esencia del derecho así garantizado (véanse, en este sentido, las sentencias del Tribunal de Justicia
         de 12 de mayo de 2005, Regione autonoma Friuli-Venezia Giulia y ERSA, C‑347/03, Rec. p. I‑3785, apartado 119, y de 12 de julio
         de 2005, Alliance for Natural Health y otros, C‑154/04 y C‑155/04, Rec. p. I‑6451, apartado 68).
      
      144    A este respecto, debe recordarse que, por los motivos expuestos en los apartados 116 a 134 supra y en contra de lo sostenido por la FIFA, la Copa del Mundo puede válidamente ser considerada, en su conjunto, un acontecimiento
         único de gran importancia para la sociedad del Reino Unido, ya que los índices de audiencia de los partidos «no prime» confirman,
         en lugar de rebatir, la apreciación contenida en los considerandos sexto y decimoctavo de la Decisión impugnada. En este contexto,
         el carácter unitario de la Copa del Mundo como acontecimiento ha de llevar a la conclusión de que la Comisión no incurrió
         en error al considerar que la inclusión de la totalidad de sus partidos en la lista del Reino Unido es una medida proporcionada.
      
      145    Así pues, debe declararse que se basa en una premisa equivocada la alegación de que la inclusión de los partidos «no prime»
         en la lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad del Reino Unido constituye una intervención desmesurada
         e intolerable contraria al derecho de propiedad de la FIFA ya que estos partidos no forman parte de tales acontecimientos.
      
      146    Además, si bien es cierto que la normativa en cuestión puede incidir en el precio que la FIFA reciba como contrapartida por
         la concesión de los derechos de retransmisión de la Copa del Mundo en el Reino Unido, no lo es menos que dicha normativa no
         priva por completo de valor comercial a estos derechos ya que, en primer lugar, no obliga a la FIFA a cederlos en cualesquiera
         condiciones y, en segundo lugar, la FIFA se encuentra protegida frente a las eventuales prácticas colusorias o abusivas de
         los adquirentes potenciales de esos derechos tanto por el Derecho comunitario como por el Derecho nacional en materia de competencia.
         De lo anterior se desprende que la Comisión no incurrió en error al considerar proporcionadas las medidas del Reino Unido.
      
      147    Por consiguiente, procede desestimar el tercer motivo.
      
       Sobre los motivos cuarto y sexto, basados en la infracción de las disposiciones del Tratado relativas a la libre prestación
            de servicios y al derecho de establecimiento
       Alegaciones de las partes
      148    En relación con el primero de estos dos motivos, que procede analizar conjuntamente, la FIFA destaca que la Decisión impugnada
         restringe la libre prestación de servicios porque, en primer lugar, tiene por efecto impedir la venta de los derechos de retransmisión
         exclusiva de cualquier partido de la Copa del Mundo a organismos de radiodifusión pertenecientes a la segunda de las categorías
         definidas por la normativa del Reino Unido (véase el apartado 10 supra) y, en segundo lugar, impide a los organismos de radiodifusión de esta categoría establecidos en otros Estados miembros retransmitir
         en exclusiva partidos de la Copa del Mundo en este Estado miembro. Según la FIFA, el hecho de que se excluya la posibilidad
         de adquirir en exclusiva este tipo de derechos de retransmisión en el Reino Unido quita a los organismos de radiodifusión
         comprendidos en el ámbito de la competencia de otros Estados miembros todo interés en hacerse con ellos, impidiéndoles, de
         este modo, retransmitir cualquier partido de la Copa del Mundo en este Estado miembro. La FIFA considera, a este respecto,
         que la exclusividad constituye un factor esencial para los organismos de radiodifusión que desean innovar o desarrollar sus
         servicios, sobre todo en Estados miembros diferentes del Estado miembro en el que están establecidos.
      
      149    En este sentido, aun cuando las restricciones a la libre prestación de servicios puedan estar justificadas por razones imperiosas
         de interés general, las medidas nacionales que se adopten a tal efecto deben ser, a juicio de la FIFA, necesarias, adecuadas
         y proporcionadas. La Comisión, sobre la que recae en el presente caso la carga de probar que se cumplen estos requisitos,
         debe, siempre según la FIFA, realizar un análisis exhaustivo y demostrar que se le han aportado elementos que justifiquen
         esta apreciación.
      
      150    Ahora bien, según la FIFA, estas restricciones –que, por otra parte, reconoce el decimonoveno considerando de la Decisión
         impugnada– distan mucho de ser proporcionadas y adecuadas y habrían podido ser eliminadas o atenuadas incluyendo en la lista
         de acontecimientos de gran importancia para la sociedad del Reino Unido únicamente los partidos de la Copa del Mundo que revisten
         tal importancia, esto es, los partidos «prime». La FIFA considera que esta hipótesis es acorde con su propia política, que
         impone la retransmisión por cadenas gratuitas del partido inaugural, de las semifinales, de la final y de los partidos de
         la correspondiente selección, pudiéndose retransmitir los demás partidos por cadenas de pago. La FIFA sostiene igualmente
         que el carácter proporcionado o desproporcionado de la inclusión de cada acontecimiento en la lista del Reino Unido debe apreciarse
         de forma diferente, ya que ésta constituye en realidad una serie de decisiones referentes, cada una de ellas, a un acontecimiento
         particular.
      
      151    En respuesta a las alegaciones del Reino Unido basadas en la facultad de la Office of Communications de autorizar una retransmisión
         en directo y en exclusiva, la FIFA destaca que los organismos de radiodifusión que no reúnan las condiciones no tendrán ningún
         interés en adquirir derechos de retransmisión si no se garantiza la exclusividad.
      
      152    En el marco del motivo basado en una vulneración del derecho de establecimiento, la FIFA señala que, dado que el artículo
         66 CE forma parte del fundamento jurídico de la Directiva 97/36 y las medidas estatales adoptadas con arreglo al artículo
         3 bis de la Directiva 89/552 deben ser conformes con todas las disposiciones del Derecho comunitario, las medidas nacionales deben,
         en particular, ser compatibles con los artículos del Tratado CE relativos al derecho de establecimiento. Según la FIFA, la
         lista del Reino Unido, aprobada por la Decisión impugnada, impide obtener derechos exclusivos para la retransmisión de los
         partidos de la Copa del Mundo a los organismos de radiodifusión que deseen establecerse en este Estado miembro y para ello
         tengan la intención de ofrecer servicios de televisión de pago.
      
      153    Pues bien, sin dejar de reconocer que las medidas nacionales que restringen la libertad de establecimiento, cuando se aplican
         a cualquier persona o empresa que ejerza una actividad en el territorio del Estado miembro de acogida, pueden estar justificadas
         siempre que respondan a razones imperiosas de interés general, no es menos cierto, a juicio de la FIFA, que es necesario que
         sean adecuadas para garantizar la realización del objetivo que persiguen y no vayan más allá de lo necesario para alcanzarlo.
      
      154    Puesto que los derechos de retransmisión exclusiva de acontecimientos deportivos constituyen un medio importante para que
         las empresas que entran en el mercado del Reino Unido ejerciten el derecho de establecimiento, el hecho de que un potencial
         nuevo organismo de radiodifusión vea cerrada la posibilidad de retransmitir en exclusiva un partido de la Copa del Mundo constituye,
         a juicio de la FIFA, una restricción del derecho de establecimiento. En consecuencia, y siempre según la FIFA, la Comisión
         incurrió en un error al no reconocer en la Decisión impugnada que se producía esta circunstancia.
      
      155    La Comisión, apoyada por las partes coadyuvantes, niega que estén fundadas las alegaciones formuladas por la FIFA en relación
         con los presentes motivos.
      
       Apreciación del Tribunal
      156    No resulta controvertido el hecho de que, como por otra parte se admite en el decimonoveno considerando de la Decisión impugnada,
         el mecanismo de reconocimiento mutuo activado por la Decisión impugnada en virtud del artículo 3 bis de la Directiva 89/552 produce el efecto de restituir la libre prestación de servicios dentro del mercado común, establecida
         en el artículo 49 CE.
      
      157    Por otra parte, como alega la FIFA, las medidas del Reino Unido pueden colocar a los organismos de radiodifusión establecidos
         en otros Estados miembros en una situación de hecho o de Derecho desventajosa en comparación con la de los organismos de radiodifusión
         establecidos en este Estado miembro. Cabe señalar a este respecto que, a pesar de que la normativa descrita en los apartados
         10 a 13 supra se aplique indistintamente a los organismos de radiodifusión pertenecientes a las dos categorías establecidas por la normativa
         del Reino Unido, en la práctica es mucho menos probable que ninguno de los organismos de radiodifusión de la primera categoría,
         establecido casi con total seguridad en este Estado miembro, esté interesado en retransmitir la Copa del Mundo –dando, de
         este modo, a un competidor que desee establecerse en este país la posibilidad de obtener de la Office of Communications la
         autorización para retransmitir dicho acontecimiento prácticamente en exclusiva (véase el apartado 13 supra)–, que se dé el supuesto inverso. De lo anterior se desprende que las medidas del Reino Unido constituyen efectivamente un obstáculo
         a la libertad de establecimiento establecida en el artículo 43 CE.
      
      158    No obstante, estas restricciones de la libre prestación de servicios y de la libertad de establecimiento pueden quedar justificadas
         cuando tengan por objeto proteger el derecho a la información y garantizar un amplio acceso del público a la cobertura televisiva
         de acontecimientos nacionales o no nacionales de gran importancia para la sociedad siempre que, además, sean adecuadas para
         garantizar la consecución del objetivo que persiguen y no vayan más allá de lo que sea necesario para alcanzarlo (véanse los
         apartados 48 a 54 supra).
      
      159    A este respecto, es preciso recordar que la FIFA impugna la legalidad de la Decisión impugnada por no respetar las disposiciones
         del Tratado relativas a la libre prestación de servicios en la medida en que la Comisión aprobó la inclusión de los partidos
         «no prime» en la lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad del Reino Unido. Según la FIFA, estos partidos
         no encajan en dicha calificación, de modo que la restricción de la libre prestación de servicios es desproporcionada.
      
      160    Es necesario señalar que esta alegación de la FIFA incurre en una confusión entre, por una parte, la gran importancia que
         reviste un acontecimiento para la sociedad –primer requisito que se debe cumplir y que constituye la razón imperiosa de interés
         general que justifica la restricción de una libertad fundamental garantizada por el Tratado (véanse los apartados 48 a 53
         supra)– y, por otra parte, la proporcionalidad de la restricción en cuestión –la cual constituye un segundo requisito que, para
         ser compatible con el Derecho comunitario, debe cumplir la normativa nacional que restrinja tal libertad (véase el apartado 54
         supra)–.
      
      161    En ese contexto se debe destacar que, según resulta de los apartados 116 a 134 supra, y en contra de lo sostenido por la FIFA en el marco de su cuarto motivo, la Copa del Mundo puede considerarse válidamente
         como un acontecimiento único de gran importancia para la sociedad del Reino Unido, ya que las cifras de audiencia de los partidos
         «no prime» confirman, en lugar de desvirtuar, la apreciación expuesta en los considerandos sexto y decimoctavo de la Decisión
         impugnada. Por tanto, es preciso constatar que la imputación basada en que los partidos en cuestión no son de gran importancia
         para la sociedad, de modo que las medidas del Reino Unido son desproporcionadas, parte, en cualquier caso, de una premisa
         errónea. En consecuencia, esta imputación no invalida la conclusión de la Comisión sobre el carácter adecuado y proporcionado
         de la inclusión de la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo en la lista de acontecimientos de gran importancia para
         la sociedad del Reino Unido, dado el carácter unitario de esa competición.
      
      162    Cabe aplicar las mismas consideraciones en relación con la libertad de establecimiento. En efecto, aunque en sus alegaciones
         relativas al sexto motivo la FIFA no precisó concretamente si cuestionaba la validez del criterio seguido por la Comisión
         en la Decisión impugnada en relación con la compatibilidad de la lista del Reino Unido con el Derecho comunitario, únicamente
         en la medida en que la Comisión respaldó la inclusión en la misma de los partidos «no prime», del conjunto de su recurso y
         de su respuesta a la pregunta escrita formulada por el Tribunal (véase el apartado 68 supra) se desprende que tal es efectivamente el caso.
      
      163    Pues bien, habida cuenta de las consideraciones contenidas en el apartado 161 supra, procede desestimar las alegaciones basadas en la infracción de las disposiciones del Tratado relativas a la libertad de establecimiento.
      
      164    En consecuencia, los motivos cuarto y sexto deben ser desestimados.
      
       Sobre el quinto motivo, basado en una infracción de las disposiciones del Tratado en materia de competencia
       Alegaciones de las partes
      165    La FIFA sostiene que la Decisión impugnada no contiene ningún análisis relativo a la distorsión de la competencia que se deriva
         de la inclusión de la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo en la lista de acontecimientos de gran importancia para
         la sociedad del Reino Unido. Pues bien, según la FIFA, esta distorsión es consecuencia de la reducción del número de organismos
         de radiodifusión que puedan competir entre sí para obtener derechos de retransmisión televisiva de la Copa del Mundo en el
         Reino Unido, lo cual repercutirá en los ingresos de la FIFA como organizador de este acontecimiento. Además, y siempre según
         la FIFA, la Decisión impugnada no identifica ni los productos ni los mercados objeto de su análisis en el cual se fundamentan
         los considerandos vigésimo y vigésimo primero de esta Decisión (véase el apartado 18 supra). La FIFA estima, sin embargo, que la identificación de los mercados pertinentes es indispensable a la hora de analizar la
         situación competitiva, máxime cuando la lista del Reino Unido se refiere a cuatro competiciones de fútbol diferentes.
      
      166    La FIFA sostiene que la definición de los organismos de radiodifusión incluidos en la primera categoría establecida por la
         normativa del Reino Unido se hizo con la deliberada intención de que sólo los organismos de radiodifusión históricos de este
         Estado miembro pudieran cumplir los requisitos exigidos y, de este modo, adquirir los derechos exclusivos de retransmisión
         en directo de los partidos de la Copa del Mundo. En la práctica, estos derechos siempre fueron adquiridos conjuntamente, desde
         1966, por dos organismos de radiodifusión, la BBC e ITV, de forma que, en primer lugar, no existe competencia para adquirir
         los derechos de retransmisión de los partidos de la Copa del Mundo en el Reino Unido y, en segundo lugar, la BBC e ITV ostentan
         una posición dominante colectiva. Así pues, la FIFA considera que la Comisión incurrió en un error al afirmar, en el vigésimo
         considerando de la Decisión impugnada, que las medidas del Reino Unido permitían la existencia de una competencia real o potencial
         en este ámbito. La FIFA estima que, asimismo, estas medidas producen distorsiones en el mercado de la publicidad y en el de
         las retransmisiones de acontecimientos deportivos a través de cadenas de pago.
      
      167    De este modo, siempre según la FIFA, la normativa del Reino Unido concede derechos especiales a la BBC y a ITV, sin que el
         carácter objetivo de los criterios de concesión de estos derechos permita refutar esta apreciación. Al haber adquirido siempre
         conjuntamente los derechos relativos a la Copa del Mundo, estos organismos de radiodifusión se comportan, según la FIFA, como
         una entidad colectiva, de forma que ostentan una posición dominante colectiva de la que pueden hacer un uso abusivo gracias
         a la concesión de los derechos en cuestión. La FIFA señala, a este respecto, que no es necesario demostrar que, efectivamente,
         se ha producido este abuso de posición dominante para apreciar que un Estado miembro infringe lo dispuesto en el artículo
         86 CE, apartado 1, en relación con el artículo 82 CE, ya que basta para ello la mera posibilidad de que se produzca tal abuso.
         Pues bien, según la FIFA, las medidas del Reino Unido han creado una estructura de mercado que permite y fomenta un comportamiento
         abusivo.
      
      168    La FIFA estima, asimismo, que la BBC e ITV no han explotado plenamente los derechos que adquirieron, ya que no retransmitieron
         en directo 40 de los 244 partidos de las cuatro últimas ediciones de la Copa del Mundo limitando, de este modo, la producción
         e infringiendo así lo dispuesto en el artículo 82 CE. La adquisición de los derechos en cuestión por estos dos organismos
         de radiodifusión limita igualmente, en opinión de la FIFA, el desarrollo de mercados como el de las cadenas de pago dedicadas
         al deporte y el de la publicidad televisada en relación con la Copa del Mundo, ya que existen obstáculos importantes a la
         adquisición de los derechos de retransmisión de acontecimientos deportivos de similar importancia, los cuales han estado en
         manos de cadenas de pago durante largos períodos de tiempo.
      
      169    La FIFA alega, igualmente, que la concesión de los derechos especiales en cuestión a la BBC y a ITV, unida al acuerdo de adquisición
         conjunta de los derechos de retransmisión de la Copa del Mundo suscrito por estos dos operadores, constituye una medida contraria
         al artículo 81 CE, apartado 1, y al artículo 86 CE, apartado 1.
      
      170    La Comisión, apoyada por las partes coadyuvantes, niega que estén fundadas las alegaciones formuladas por la FIFA.
      
       Apreciación del Tribunal
      171    La argumentación de la FIFA en el presente motivo se compone de dos alegaciones.
      
      172    La primera se refiere a las consecuencias derivadas del hecho de que, habida cuenta de la importancia que tiene el carácter
         exclusivo de la retransmisión televisiva de los partidos de la Copa del Mundo para los organismos de radiodifusión pertenecientes
         a la segunda categoría establecida por la normativa del Reino Unido, éstos no se interesan por la compra de los derechos de
         retransmisión no exclusivos. Esa circunstancia da lugar, según la FIFA, a restricciones de la competencia en varios mercados,
         como el de la compra de esos derechos, el mercado de la publicidad y el mercado de la retransmisión de los acontecimientos
         deportivos por canales de pago, a causa de la disminución de los organismos de radiodifusión que operan en estos mercados.
         En el mismo contexto, la FIFA reprocha también a la Comisión no haber definido esos mercados ni haber expuesto su apreciación
         acerca de esas restricciones.
      
      173    Hay que observar al respecto que las referidas consecuencias derivan indirectamente de las restricciones de la libre prestación
         de servicios que originan las medidas del Reino Unido. Pues bien, como se ha estimado al examinar los motivos segundo y cuarto,
         la Comisión no incurrió en error al apreciar que las restricciones de la libre prestación de servicios resultantes de la inclusión
         de la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo en la lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad del
         Reino Unido se justifican por razones imperiosas de interés general y no son inapropiadas ni desproporcionadas. Los efectos
         en el número de competidores potenciales, que son una consecuencia inevitable de esos obstáculos a la libre prestación de
         servicios, no pueden considerarse, por tanto, contrarios a los artículos del Tratado relativos a la competencia. Siendo así,
         la Comisión no estaba obligada a realizar un análisis más profundo que el que efectuó acerca de esas consecuencias.
      
      174    La segunda alegación atañe a los derechos especiales supuestamente concedidos a la BBC y a ITV y que producen el efecto de
         autorizar o hacer posible el abuso de la posición dominante que esos radiodifusores ostentan en el mercado pertinente, es
         decir, según la FIFA, el mercado de los derechos de retransmisión de los partidos de la Copa del Mundo.
      
      175    En efecto, según el artículo 86 CE, apartado 1, regla sobre la competencia aplicable en materia de ayudas estatales (sentencia
         del Tribunal de Justicia de 16 de septiembre de 1999, Becu y otros, C‑22/98, Rec. p. I‑5665, apartado 31), se prohíbe a los
         Estados miembros que coloquen a las empresas públicas y a aquellas empresas a las que concedan derechos especiales o exclusivos,
         mediante la adopción de medidas legales, reglamentarias o administrativas, en una situación en la que no podrían colocarse
         ellas mismas a través de comportamientos autónomos sin infringir lo dispuesto en los artículos 12 CE y 81 CE a 89 CE (véase,
         en ese sentido, la sentencia del Tribunal de Justicia de 13 de diciembre de 1991, GB-Inno-BM, C‑18/88, Rec. p. I‑5941, apartado 20).
      
      176    A este respecto, si bien es cierto que se conceden derechos exclusivos o especiales en el sentido de dicha disposición cuando
         el Estado confiere una protección a un número limitado de empresas y tal medida puede afectar sustancialmente a la capacidad
         de las demás empresas para realizar la actividad económica de que se trata en el mismo territorio en condiciones esencialmente
         equivalentes (sentencia del Tribunal de Justicia de 25 de octubre de 2001, Ambulanz Glöckner, C‑475/99, Rec. p. I‑8089, apartado
         24), no lo es menos que la normativa del Reino Unido no concede una protección de esa clase a los organismos de radiodifusión
         en cuestión.
      
      177    De esta forma, existen tales derechos cuando los poderes públicos otorgan un monopolio (sentencia del Tribunal de Justicia
         de 12 de febrero de 1998, Raso y otros, C‑163/96, Rec. p. I‑533, apartado 23), cuando pueden bloquear la entrada de un competidor
         en el mercado en el que opera el titular de tales derechos o en un mercado próximo por razones referidas a los efectos negativos
         que tendría dicha entrada sobre el funcionamiento y la rentabilidad de la actividad de dicho titular (sentencia Ambulanz Glöckner,
         citada en el apartado 176 supra, apartados 7, 23 y 25) o a las necesidades de mano de obra (sentencia Becu y otros, citada en el apartado 175 supra, apartado 23), o cuando el titular está facultado por la legislación correspondiente para influir en las condiciones de ejercicio
         de la actividad en cuestión, por parte de sus competidores, en función de sus intereses o de las consecuencias que tendría
         la actividad de éstos en dicho mercado o en un mercado próximo (véanse, en este sentido, las sentencias del Tribunal de Justicia
         de 19 de marzo de 1991, Francia/Comisión, C‑202/88, Rec. p. I‑1223, apartado 51; ERT, citada en el apartado 142 supra, apartado 37, GB-Inno-BM, citada en el apartado 175 supra, apartado 25, y de 1 de julio de 2008, MOTOE, C‑49/07, Rec. p. I‑4863, apartado 43).
      
      178    Sin embargo, la normativa del Reino Unido, lejos de prohibir o de habilitar a la BBC o a ITV para prohibir a cualquier organismo
         de radiodifusión la adquisición de los derechos de retransmisión de los partidos de la Copa del Mundo, o para influir en las
         condiciones de retransmisión de éstos, se limita a excluir la posibilidad de su retransmisión con carácter exclusivo en el
         territorio de ese Estado miembro, sin distinguir al respecto entre las dos categorías de radiodifusores (véanse los apartados
         10 y 11 supra). Es importante puntualizar en este aspecto que la FIFA afirma erróneamente que la BBC e ITV son los únicos organismos de
         radiodifusión a los que se ha permitido adquirir derechos exclusivos de retransmisión de la Copa del Mundo en el Reino Unido.
         Muy al contrario, tal como se ha señalado anteriormente, la prohibición de retransmisión exclusiva impuesta por el artículo
         101 de la Broadcasting Act 1996 afecta por igual a los organismos de radiodifusión de las dos categorías establecidas por
         la normativa del Reino Unido. Por otra parte, esta prohibición se completa con el artículo 99 de la Broadcasting Act 1996,
         que declara inválido todo contrato de retransmisión de un acontecimiento incluido en la lista si tiene por objeto conferir
         un derecho exclusivo, con independencia de cuál sea la identidad del organismo de radiodifusión.
      
      179    De ello resulta que la normativa del Reino Unido prohíbe la exclusividad por parte de cualquier organismo de radiodifusión
         no sólo en la fase de la retransmisión, sino también en la de celebración de los contratos de radiodifusión, de modo que ningún
         organismo de radiodifusión comprendido en el ámbito de la competencia del Reino Unido puede celebrar válidamente un contrato
         para la retransmisión exclusiva de un acontecimiento incluido en la lista de este Estado miembro. En cambio, esta normativa
         permite por igual a los organismos de radiodifusión de las dos categorías, que ha establecido, presentar ofertas para la adquisición
         de los derechos de retransmisión televisiva no exclusiva de los partidos de la Copa del Mundo.
      
      180    En estas circunstancias, el hecho de que únicamente algunos radiodifusores de la primera categoría, como la BBC e ITV, retransmitan
         en definitiva la Copa del Mundo en el Reino Unido, a raíz de la autorización de la Office of Communications, ya que sus competidores
         sólo se interesan por una retransmisión exclusiva, y por ello no presenten una oferta para adquirir los derechos necesarios
         (véase el apartado 13 supra), no equivale a una concesión de derechos especiales o exclusivos a favor de aquéllos, en el sentido del artículo 86 CE, apartado
         1. En efecto, esta circunstancia, suponiendo que se demuestre, es consecuencia de la importancia atribuida a la exclusividad
         según el modelo de empresa que siguen los organismos de radiodifusión que explotan canales de pago, y no de ninguna prohibición
         impuesta por la normativa del Reino Unido, ya que sus disposiciones se aplican indistintamente a los organismos de radiodifusión
         de ambas categorías. De ello resulta que las medidas del Reino Unido en cuanto tales no afectan a la capacidad de quienes
         explotan los canales de pago para ejercer su actividad en condiciones sustancialmente equivalentes a las de la BBC e ITV en
         relación con la adquisición de derechos de retransmisión televisiva de la Copa del Mundo.
      
      181    Por tanto, debe desestimarse el quinto motivo.
      
       Sobre la solicitud de diligencias de ordenación del procedimiento formulada por la FIFA
      182    Habida cuenta de las apreciaciones expuestas en relación con los motivos formulados por la FIFA, no resulta necesario dictar
         las diligencias de ordenación del procedimiento solicitadas por ésta (véanse los apartados 20 y 21 supra).
      
      183    A este respecto, es necesario señalar que, según la FIFA, su solicitud tiene por objeto permitir que tanto la propia FIFA
         como el Tribunal analicen, en primer lugar, los elementos disponibles que permitieron a la Comisión concluir válidamente que
         la totalidad de los partidos de la Copa del Mundo han sido tradicionalmente considerados como de gran importancia para sociedad
         del Reino Unido y tienen especial resonancia entre el público en general; en segundo lugar, si estaba justificado que la Comisión
         aprobara la inclusión de la totalidad de estos partidos en la lista del Reino Unido, y, en tercer lugar, si la Comisión ha
         demostrado suficientemente que las restricciones de las libertades fundamentales, del derecho de propiedad y de la competencia
         se encuentran justificadas. La FIFA sostiene, igualmente, que estos elementos le permitirían probar que la Comisión no ha
         motivado suficientemente la Decisión impugnada al no exponer las razones por las que no tomó en consideración la información
         remitida por las autoridades del Reino Unido con posterioridad al 28 de julio de 2000. Los elementos en cuestión también son
         pertinentes, según la FIFA, para apreciar si el procedimiento establecido por las autoridades del Reino Unido era claro y
         transparente, en particular a la luz de determinados elementos remitidos a la Comisión y que no existían en el momento en
         que se elaboró la lista del Reino Unido y de los dictámenes contrarios emitidos por los servicios nacionales competentes.
      
      184    En estas circunstancias, la FIFA solicitó al Tribunal que instara a la Comisión para que aportara toda la correspondencia
         mantenida entre ella y las autoridades del Reino Unido acerca de la lista de acontecimientos de gran importancia para la sociedad
         del Reino Unido, incluyendo el intercambio de cartas posterior al 15 de diciembre de 2005, fecha en que se dictó la sentencia
         Infront WM/Comisión, citada en el apartado 15 supra.
      
      185    Al respecto, hay que observar que, como se ha estimado al examinar los motivos formulados por la FIFA, las alegaciones en
         apoyo de las cuales esta parte pretende invocar elementos que pueden figurar en los documentos cuya presentación solicita
         no pueden influir en la legalidad de la Decisión impugnada.
      
      186    En particular y por lo que se refiere a la importancia que revisten los partidos «no prime» para la sociedad del Reino Unido
         y, en consecuencia, a la calificación de la Copa del Mundo en su conjunto como acontecimiento de gran importancia para la
         sociedad de este Estado miembro, la FIFA ha aportado una extensa serie de datos estadísticos, de gran pertinencia por su naturaleza,
         que demostraban, a su juicio, que sus alegaciones a este respecto estaban fundadas, si bien este Tribunal consideró que éstas
         no rebatían las conclusiones a las que llegó la Comisión. Lo mismo sucede con las alegaciones mediante las que se denuncia
         que, supuestamente, no se tomaron en consideración elementos posteriores al año 2000, ya que la FIFA aportó efectivamente
         datos estadísticos relativos a esta cuestión que este Tribunal calificó como insuficientes para refutar el fundamento de las
         conclusiones de la Comisión. Por lo que se refiere a la toma en consideración por la Comisión de elementos que no estaban
         disponibles en el momento en que las autoridades del Reino Unido establecieron la lista de acontecimientos de gran importancia
         para la sociedad de este Estado miembro, baste recordar que esta toma en consideración no supone ninguna irregularidad procesal
         o material (véanse los apartados 75, 76 y 95 supra), de forma que no procede dictar diligencias de ordenación del procedimiento a este respecto.
      
      187    En consecuencia, procede denegar la solicitud de diligencias de ordenación del procedimiento y desestimar el recurso en su
         totalidad.
      
       Costas
      188    A tenor del artículo 87, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Por haber sido desestimadas las pretensiones de la FIFA, procede condenarla en
         costas, conforme a lo solicitado por la Comisión.
      
      189    Con arreglo al artículo 87, apartado 4, del Reglamento de Procedimiento, el Reino de Bélgica y el Reino Unido cargarán con
         sus propias costas.
      
      En virtud de todo lo expuesto,
      EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Séptima)
      decide:
      1)      Desestimar el recurso.
      2)      La Fédération internationale de football association (FIFA) cargará con sus propias costas y con las de la Comisión Europea.
      3)      El Reino de Bélgica y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte cargarán con sus propias costas.
      
               Forwood
            
            
               Truchot
            
            
               Schwarcz
            
         Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 17 de febrero de 2011.
      Firmas
      Índice
      
      Marco jurídico
      Antecedentes del litigio y Decisión impugnada
      Procedimiento y pretensiones de las partes
      Fundamentos de Derecho
      1.     Sobre la admisibilidad
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal
      2.     Sobre el fondo
      Sobre el primer motivo, basado en una falta de motivación
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal
      Sobre el segundo motivo, basado en la infracción del artículo 3 bis, apartado 1, de la Directiva 89/552
      Sobre el procedimiento seguido por las autoridades del Reino Unido
      –  Alegaciones de las partes
      –  Apreciación del Tribunal
      Sobre la importancia de los partidos «no prime» para la sociedad del Reino Unido
      –  Alegaciones de las partes
      –  Apreciación del Tribunal
      Sobre el tercer motivo, basado en la vulneración del derecho de propiedad de la FIFA
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal
      Sobre los motivos cuarto y sexto, basados en la infracción de las disposiciones del Tratado relativas a la libre prestación
         de servicios y al derecho de establecimiento
      
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal
      Sobre el quinto motivo, basado en una infracción de las disposiciones del Tratado en materia de competencia
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal
      Sobre la solicitud de diligencias de ordenación del procedimiento formulada por la FIFA
      Costas
      * Lengua de procedimiento: inglés.