CELEX: 62017CC0705
Language: es
Date: 2019-03-06 00:00:00
Title: Conclusiones del Abogado General Sr. G. Pitruzzella, presentadas el 6 de marzo de 2019.#Patent-och registreringsverket contra Mats Hansson.#Petición de decisión prejudicial planteada por el Svea hovrätt, Patent- och marknadsöverdomstolen.#Procedimiento prejudicial — Marcas — Directiva 2008/95/CE — Artículo 4, apartado 1, letra b) — Riesgo de confusión — Impresión de conjunto — Marca anterior registrada con una declaración de renuncia — Efectos de tal renuncia sobre el alcance de la protección de la marca anterior.#Asunto C-705/17.

CONCLUSIONES DEL ABOGADO GENERAL
      SR. GIOVANNI PITRUZZELLA
      presentadas el 6 de marzo de 2019 (
            1
         )
      
         Asunto C‑705/17
      
      Patent-och registreringsverket
      contra
      Mats Hansson
      
         [Petición de decisión prejudicial planteada por el Svea hovrätt (Tribunal de Apelación con sede en Estocolmo, Suecia)]
      
      «Procedimiento prejudicial — Marcas — Directiva 2008/95/CE — Causas de denegación o de nulidad relativas a conflictos con derechos anteriores — Marca anterior que incluye una denominación geográfica cubierta por una declaración de renuncia a reivindicar derechos exclusivos (disclaimer) — Incidencia de tal declaración en la apreciación del riesgo de confusión»
      
               1. 
            
            
               En los ordenamientos que así lo prevén, el registro de una marca puede ir acompañado de una declaración de renuncia, el llamado «disclaimer», cuando la solicitud tiene por objeto un signo compuesto o complejo formado por uno o varios términos descriptivos o genéricos para uno o varios productos o servicios cubiertos por la solicitud. El disclaimer, que, en función de la normativa aplicable, puede incluirse a instancias del solicitante o venir impuesto por la oficina competente como condición para el registro, tiene por objeto aclarar que el o los elementos descriptivos y no distintivos del signo cuyo registro se solicita no serán objeto de un derecho exclusivo y siguen estando disponibles. (
                     2
                  ) El titular de la marca no tendrá, pues, derecho a impedir su utilización por parte de otras empresas.
            
         
               2. 
            
            
               En Derecho sueco se admite el uso antes descrito de los disclaimer. Mediante la presente petición de decisión prejudicial, el Svea hovrätt Patent- och marknadsöverdomstolen (Tribunal de Apelación con sede en Estocolmo, actuando como Tribunal de Apelación en materia de marcas, Suecia) solicita al Tribunal de Justicia que determine si, en caso de conflicto entre un signo cuyo registro como marca se solicita y una marca anterior, la circunstancia de que uno de sus elementos haya sido objeto de un disclaimer incide en la apreciación del riesgo de confusión a que se refiere el artículo 4, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95 (
                     3
                  ) y, en su caso, en qué medida.
            
         
               3. 
            
            
               Esta cuestión se ha suscitado en el marco de un procedimiento que tiene por objeto la denegación por parte de la Patent-och rigisteringsverket (Oficina sueca de Propiedad Intelectual; en lo sucesivo, «PRV») de una solicitud de registro de una marca denominativa nacional presentada por el Sr. Mats Hansson.
            
         
         Marco jurídico
      
      
         
            Derecho de la Unión
         
      
      
               4.
            
            
               A tenor del artículo 4, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95:
               «El registro de una marca será denegado o, si está registrada, podrá declararse su nulidad:
               […]
               
                        b)
                     
                     
                        cuando, por ser idéntica o similar a la marca anterior y por ser idénticos o similares los productos o servicios designados por ambas marcas, exista un riesgo de confusión por parte del público; riesgo de confusión que comprende el riesgo de asociación con la marca anterior.» (
                              4
                           )
                     
                  
         
               5.
            
            
               De conformidad con el artículo 5, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95:
               «La marca registrada confiere a su titular un derecho exclusivo. El titular estará facultado para prohibir a cualquier tercero el uso, sin su consentimiento, en el tráfico económico:
               […]
               
                        b)
                     
                     
                        de cualquier signo que, por ser idéntico o similar a la marca y por ser idénticos o similares los productos o servicios designados por la marca y el signo, implique un riesgo de confusión por parte del público; el riesgo de confusión comprende el riesgo de asociación entre el signo y la marca.» (
                              5
                           )
                     
                  
         
         
            Derecho nacional
         
      
      
               6.
            
            
               El artículo 10, párrafo primero, punto 2, del primer capítulo de la varumärkslagen (2010:1877) (Ley n.o 1877 de 2010 en materia de Marcas; en lo sucesivo, «Ley de 2010»), (
                     6
                  ) que transpone en el Derecho sueco el artículo 5, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95, define el contenido del derecho exclusivo que se confiere al titular de una marca registrada para oponerse al uso por terceros no autorizados de signos que puedan generar riesgo de confusión o de asociación con su marca.
            
         
               7.
            
            
               Según el artículo 5 del capítulo 2 de la Ley de 2010, que transpone en el Derecho sueco el artículo 3, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95, para poder registrarse la marca debe tener carácter distintivo para los productos o los servicios para los que se solicita el registro.
            
         
               8.
            
            
               De conformidad con el artículo 12, párrafo primero, del capítulo 2 de la Ley de 2010, cuando una marca contenga un elemento que no puede registrarse como tal y exista un riesgo manifiesto de que el registro de la marca pueda generar incertidumbre sobre el alcance del derecho exclusivo conferido al titular, dicho elemento podrá excluirse explícitamente de la protección en el momento del registro. El párrafo segundo de dicho artículo dispone que, en caso de que en un momento posterior, ese elemento cumpla los requisitos exigidos para su registro, dicho elemento o la marca en su conjunto, podrán registrarse sin la exclusión prevista en el párrafo primero, presentando una nueva solicitud a tal efecto.
            
         
         Litigio principal y cuestiones prejudiciales
      
      
               9.
            
            
               El 16 de diciembre de 2015, el Sr. Mats Hansson, parte demandada en el procedimiento principal, presentó ante la PRV, demandante en el litigio principal, una solicitud de registro de la palabra ROSLAGSÖL como marca denominativa nacional para productos de la clase 32 del Arreglo de Niza, de 15 de junio de 1957, relativo a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas, en su versión revisada y modificada (en lo sucesivo, «Arreglo de Niza»), y, en particular, para bebidas no alcohólicas y cerveza (en lo sucesivo, «marca solicitada»).
            
         
               10.
            
            
               Mediante resolución de 14 de julio de 2016, la PRV denegó la solicitud de registro debido a la existencia de riesgo de confusión de la marca solicitada con la marca figurativa anterior ROSLAGS PUNSCH (en lo sucesivo, «marca anterior»), representada a continuación:
               
                  
               registrada para bebidas alcohólicas comprendidas en la clase 33 del Arreglo de Niza y titularidad de Norrtelje Brenneri Aktiebolag desde 2007. (
                     7
                  ) El registro de dicha marca iba acompañado de la indicación siguiente: «Mediante este registro no se obtiene un derecho exclusivo sobre la palabra “Roslagspunsch”».
            
         
               11.
            
            
               El término «Roslagen» designa una región situada en la costa oriental de Suecia.
            
         
               12.
            
            
               Al concluir que existía riesgo de confusión, la PRV tuvo en cuenta, por un lado, que las marcas en conflicto comenzaban con el término descriptivo «Roslags», que tiene carácter dominante en ambos signos, y, por otro, que dichas marcas estaban destinadas a ser utilizadas para productos idénticos o similares, que pueden ser distribuidos a través de los mismos canales de ventas y dirigirse a los mismos clientes.
            
         
               13.
            
            
               El Sr. Hansson interpuso un recurso contra la resolución de la PRV de 14 de julio de 2016 ante el Patent-och marknadsdomstolen (Tribunal de Propiedad Intelectual y de Asuntos Económicos, Suecia) en el que alegó, por un lado, la falta de similitud entre la marca denominativa solicitada, y la marca figurativa anterior, y, por otro, el hecho de que el término «Roslagen» se utiliza habitualmente en signos distintivos de empresas establecidas en la región a la que dicho término hace referencia. Durante el procedimiento ante el Patent-och marknadsdomstolen (Tribunal de Propiedad Intelectual y de Asuntos Económicos), las partes manifestaron su postura sobre los efectos del disclaimer que acompaña al registro de la marca anterior. La PRV sostuvo que, por regla general, se considera que los elementos excluidos de la protección de una marca en virtud de un disclaimer carecen de carácter distintivo y, por tanto, no deben ser tomados en consideración a efectos de apreciar el riesgo de confusión. Sin embargo, la PRV señaló que su planteamiento en relación con el registro de nombres geográficos ha variado con el tiempo y que, conforme a los principios que aplica actualmente, la palabra «Roslags», incluida en la marca anterior, debe ser tenida en consideración a efectos de apreciar el riesgo de confusión con una marca anterior a pesar de la existencia del disclaimer. (
                     8
                  )
            
         
               14.
            
            
               El Patent-och marknadsdomstolen (Tribunal de Propiedad Intelectual y de Asuntos Económicos) estimó el recurso del Sr. Hansson. Consideró en esencia que, pese al disclaimer, los términos «Roslags» y «Punsch» debían tenerse en cuenta a la hora de apreciar el riesgo de confusión entre las marcas en conflicto, habida cuenta de su incidencia en la impresión de conjunto que produce la marca anterior. Sin embargo, dicho tribunal estimó, en primer lugar, que los elementos figurativos de la marca anterior y el hecho de que su parte denominativa estuviera compuesta por dos palabras separadas permitían diferenciar visualmente ambas marcas y, en segundo lugar, que la diferencia entre el elemento denominativo «Punsch» en la marca anterior y las letras que forman la palabra «Öl» al final de la palabra en que consiste la marca solicitada tenían como consecuencia que la similitud entre las dos marcas desde el punto de vista fonético fuera escasa. Basándose, asimismo, en la escasa similitud entre los productos de que se trata, el Patent-och marknadsdomstolen (Tribunal de Propiedad Intelectual y de Asuntos Económicos) llegó a la conclusión de que no existía riesgo de confusión.
            
         
               15.
            
            
               La PRV interpuso recurso de apelación contra la sentencia dictada en primera instancia ante el órgano jurisdiccional remitente.
            
         
               16.
            
            
               Dicho órgano señala que, mientras que las disposiciones de Derecho material relativas a la protección de las marcas han sido objeto de armonización plena en virtud de la Directiva 2008/95, las normas de procedimiento son, en principio, competencia de los Estados miembros. El citado órgano jurisdiccional se pregunta si una disposición nacional que permite introducir un disclaimer en el momento del registro de una marca puede considerarse una norma de procedimiento cuando tiene por efecto modificar los criterios sobre la base de los cuales ha de efectuarse la apreciación de la impresión de conjunto que produce la marca con el fin de examinar si existe riesgo de confusión, en aplicación del artículo 4, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95.
            
         
               17.
            
            
               El órgano jurisdiccional remitente se pregunta además si esa disposición se opone a que los elementos de una marca objeto de un disclaimer queden excluidos del examen de la existencia de riesgo de confusión o a que, en el marco del mencionado examen, se les atribuya una importancia menor a la que se les habría reconocido de no existir el disclaimer.
            
         
               18.
            
            
               En ese contexto, el órgano jurisdiccional remitente observa que, en una sentencia de 1991, (
                     9
                  ) el Högsta förvaltningsrätten (Tribunal Supremo de lo Contencioso-Administrativo, Suecia), entonces competente en última instancia para conocer de los litigios en materia de marcas, consideró que los elementos de una marca registrada objeto de un disclaimer debían ser tenidos en cuenta para determinar la impresión de conjunto que producía esa marca a efectos de apreciar la existencia de riesgo de confusión con un signo posterior. Sin embargo, en sentencias más recientes, dictadas por órganos jurisdiccionales inferiores, se ha considerado que los elementos cubiertos por un disclaimer carecen de carácter distintivo por lo que, en consecuencia, se les ha atribuido un papel secundario a la hora de determinar la impresión de conjunto que produce la marca. (
                     10
                  )
            
         
               19.
            
            
               En esas circunstancias, mediante resolución de 20 de noviembre de 2017, el Svea hovrätt (Tribunal de Apelación con sede en Estocolmo) suspendió el procedimiento y planteó las siguientes cuestiones prejudiciales:
               
                        «1)
                     
                     
                        ¿Debe interpretarse el artículo 4, apartado 1, letra b), de la Directiva [2008/95] en el sentido de que, en la apreciación global de todos los factores relevantes que debe llevarse a cabo para apreciar el riesgo de confusión, puede influir el hecho de que, al registrarse, se haya excluido expresamente de la protección un elemento constitutivo de la marca, es decir, que, al registrarse, se haya formulado un denominado disclaimer (renuncia a reivindicar derechos exclusivos)?
                     
                  
                        2)
                     
                     
                        En caso de respuesta afirmativa a la primera cuestión: ¿Puede influir la renuncia, en ese caso, en la apreciación global de modo que la autoridad competente tome en consideración el elemento constitutivo de que se trate dándole una importancia más limitada, de forma que no se considere que tiene carácter distintivo, aunque dicho elemento constitutivo, de hecho, sea distintivo y dominante en la marca anterior?
                     
                  
                        3)
                     
                     
                        En caso de respuesta afirmativa a la primera cuestión y de respuesta negativa a la segunda cuestión, ¿puede influir la renuncia, en todo caso, de algún otro modo, en la apreciación global?»
                     
                  
         
         Procedimiento ante el Tribunal de Justicia
      
      
               20.
            
            
               Han presentado observaciones escritas ante el Tribunal de Justicia de conformidad con el artículo 23 del Estatuto, la PRV, el Sr. Hansson y la Comisión. Dichas partes formularon alegaciones orales en la vista celebrada el 13 de diciembre de 2018.
            
         
         Análisis
      
      
               21.
            
            
               Mediante las tres cuestiones prejudiciales planteadas en la petición de decisión prejudicial, que procede analizar conjuntamente, el Svea hovrätt (Tribunal de Apelación con sede en Estocolmo) solicita que se determine, en esencia, si el hecho de que una marca anterior haya sido objeto de un disclaimer incide en el examen del riesgo de confusión, en el sentido del artículo 4, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95 y, en caso afirmativo, en qué medida.
            
         
               22.
            
            
               Pese a no estar expresamente contemplada en ella, la figura del disclaimer, previsto en un escaso número de Estados miembros, (
                     11
                  ) no puede considerarse en sí incompatible con la Directiva 2008/95. (
                     12
                  ) Tal como enuncia su considerando 4, esa Directiva no persigue, en efecto, el objetivo de aproximación total de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas, sino que pretende aproximar las disposiciones nacionales que tengan mayor incidencia directa sobre el funcionamiento del mercado interior, (
                     13
                  ) como las relativas a las condiciones de adquisición y conservación de un derecho sobre la marca registrada, (
                     14
                  ) dejando a los Estados miembros, entre otras cosas, «total libertad» para establecer las disposiciones de procedimiento, (
                     15
                  ) incluidas las relativas al registro de las marcas. (
                     16
                  )
            
         
               23.
            
            
               La misma normativa sobre marcas de la Unión, paralela a la prevista por los sistemas nacionales armonizados, (
                     17
                  ) ha permitido, durante más de veinte años, el registro de signos que contenían elementos carentes de carácter distintivo siempre que el solicitante presentase, a solicitud de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI), inicialmente, y de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), después, una declaración en el sentido de que se comprometía a no invocar ningún derecho exclusivo sobre esos elementos. (
                     18
                  )
            
         
               24.
            
            
               No obstante, la compatibilidad del uso de disclaimer con la Directiva 2008/95 está supeditada a que se cumplan las disposiciones de esa norma.
            
         
               25.
            
            
               Por ejemplo, no podría admitirse un uso de disclaimer que permitiera registrar marcas exclusivamente compuestas por elementos descriptivos o carentes de carácter distintivo, (
                     19
                  ) en la medida en que ello sería contrario al artículo 3, apartado 1, letras c) y b), de la Directiva 2008/95. Con carácter más general, dado que la función del disclaimer es permitir el registro de una marca que, en su conjunto, es susceptible de ser registrada, pero que contiene elementos que, tomados de forma individual, no pueden registrarse, resultaría contrario tanto a esa función como a las disposiciones de la Directiva 2008/95 permitir que el disclaimer se utilizase para soslayar causas de denegación absolutas del registro de la marca. De igual modo, tampoco podría admitirse un disclaimer que tuviera por objeto elementos distintivos de la marca solicitada. Un disclaimer de ese tipo, además de infringir las normas de la Directiva 2008/95 que establecen los requisitos para la adquisición de la marca, limitaría indebidamente el alcance de la protección que confiere la marca, a la que la citada Directiva ha pretendido otorgar carácter unitario. (
                     20
                  )
            
         
               26.
            
            
               En definitiva, la figura del disclaimer no es incompatible, en sí, con la Directiva 2008/95, siempre que se limite a explicitar, en aras de una mayor transparencia y seguridad jurídica, los límites de la protección que confiere la marca registrada (en relación con algunos de los elementos que contiene), los cuales ya se desprenden de la aplicación de las disposiciones relativas a las causas de denegación absolutas del registro previstos en la Directiva 2008/95. A este respecto, procede señalar que el artículo 6, apartado 1, letra b), de la mencionada Directiva, titulado «Limitación de los efectos de la marca», dispone que el derecho conferido por la marca no permite a su titular prohibir a los terceros el uso, en el tráfico económico «de indicaciones (
                     21
                  ) relativas a la especie, a la calidad, a la cantidad, al destino, al valor, al origen geográfico, a la época de la obtención del producto o de la prestación del servicio o a otras características de estos», (
                     22
                  ) confirmando, en términos generales, la disponibilidad de esas indicaciones —que, en sí, no pueden registrarse como marcas— (
                     23
                  ) cuando constituyan elementos de signos compuestos o complejos que hayan sido registrados. (
                     24
                  )
            
         
               27.
            
            
               Si, con sujeción a los límites expuestos anteriormente, cabe considerar que el registro de una marca acompañado de un disclaimer se ajusta a la Directiva 2008/95 y, actualmente a la Directiva 2015/2436, procederá examinar, tal y como solicita el órgano jurisdiccional remitente al Tribunal de Justicia, las consecuencias que esa renuncia puede tener en caso de conflicto de la marca con un signo posterior.
            
         
               28.
            
            
               De conformidad con el artículo 5, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95, la protección que confiere la marca implica que su titular está facultado para prohibir a cualquier tercero el uso, sin su consentimiento, en el tráfico económico «de cualquier signo que, por ser idéntico o similar a la marca y por ser idénticos o similares los productos o servicios designados por la marca y el signo, implique un riesgo de confusión por parte del público; el riesgo de confusión comprende el riesgo de asociación entre el signo y la marca». Por su parte, el artículo 4, apartado 1, letra b), de esa misma Directiva establece que el registro de una marca será denegado o, si está registrada, podrá declararse su nulidad, cuando exista un riesgo de confusión con una marca anterior.
            
         
               29.
            
            
               Por tanto, el riesgo de confusión constituye la «condición específica de la protección» que la Directiva 2008/95 confiere a la marca registrada, en particular contra el uso por terceros de signos no idénticos. (
                     25
                  ) El Tribunal de Justicia ha definido esa condición como el riesgo de que el público pueda creer que los correspondientes productos o servicios proceden de la misma empresa o, en su caso, de empresas vinculadas económicamente. (
                     26
                  )
            
         
               30.
            
            
               Según se establece en el considerando 11 de la Directiva 2008/95, (
                     27
                  ) a la hora de apreciar la existencia de riesgo de confusión, entran en juego numerosos factores y, en particular, el conocimiento de la marca en el mercado, la asociación que puede hacerse de ella con el signo utilizado o solicitado y el grado de similitud entre la marca y los signos en conflicto y entre los productos o servicios designados. El riesgo de confusión debe pues apreciarse globalmente, teniendo en cuenta todos los factores pertinentes del caso concreto. (
                     28
                  )
            
         
               31.
            
            
               A fin de apreciar, en particular, el grado de similitud que existe entre las marcas en conflicto, procede determinar su grado de similitud gráfica, fonética y conceptual y, en su caso, evaluar la importancia que debe atribuirse a estos diferentes elementos, teniendo en cuenta la categoría de productos o de servicios contemplada y las condiciones en las que estos se comercializan. (
                     29
                  ) La similitud gráfica, fonética o conceptual de las marcas en conflicto debe ser objeto de una apreciación global, en el marco de la cual la percepción de las marcas que tiene el consumidor medio del tipo de producto o servicio de que se trate tiene una importancia determinante. (
                     30
                  ) A este respecto, la jurisprudencia ha precisado que el consumidor medio normalmente percibe una marca como un todo, cuyos diferentes detalles no se detiene a examinar. (
                     31
                  ) La apreciación global de la similitud gráfica, fonética o conceptual de las marcas en conflicto debe basarse, por tanto, en la impresión de conjunto producida por las marcas, teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos y dominantes. (
                     32
                  ) El Tribunal de Justicia ha precisado asimismo que la apreciación de la similitud entre dos marcas no puede limitarse a tomar en consideración únicamente un componente de una marca compuesta y compararlo con otra marca, sino que tal comparación debe llevarse a cabo examinando las marcas en cuestión, consideradas cada una en su conjunto. (
                     33
                  ) En ese contexto, el Tribunal de Justicia ha aclarado que, en principio, incluso un elemento que tiene un ligero carácter distintivo puede dominar la impresión de conjunto de una marca compuesta cuando, precisamente por su posición en ella o por sus dimensiones, «pueda imponerse en la percepción del consumidor y permanecer en la memoria de este». (
                     34
                  ) Por último, el Tribunal de Justicia ha señalado que esta apreciación de la similitud entre marcas no se efectúa de forma abstracta sino concreta, teniendo en cuenta la forma en la que el consumidor entra en contacto con la marca y, en particular, que «el consumidor medio rara vez tiene la posibilidad de comparar directamente las marcas, sino que debe confiar en la imagen imperfecta que conserva en la memoria». (
                     35
                  )
            
         
               32.
            
            
               De los principios expuestos pueden extraerse dos indicaciones fundamentales para responder a las cuestiones que se plantean en el presente procedimiento prejudicial.
            
         
               33.
            
            
               En primer lugar, como ya se ha destacado, la similitud entre las marcas en conflicto debe apreciarse partiendo de la percepción del público. Ese principio, cuyos criterios de aplicación ha ido precisando la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, tiene su origen en la función que el Derecho de la Unión reconoce a las marcas. En la Directiva 2008/95 (y actualmente en la Directiva 2015/2436), así como en el Reglamento sobre la marca de la Unión, (
                     36
                  ) se protege a las marcas principalmente por su función distintiva, (
                     37
                  ) es decir, como signo que permite identificar la procedencia empresarial de los productos o servicios que designa. El riesgo de confusión, como condición de la protección que se confiere a la marca, tiene por objetivo que esa función pueda desarrollarse sin interferencias frente a las personas a las que está dirigida la marca, es decir, los consumidores de los productos o servicios que designa.
            
         
               34.
            
            
               Si la apreciación de la similitud entre las marcas en conflicto en el marco del examen de la existencia de riesgo de confusión se llevase a cabo excluyendo a priori uno de los elementos de la marca anterior, la imagen de la marca con la que el público ha entrado en contacto quedaría alterada, lo cual dificultaría que pudiera efectuarse una valoración estrictamente basada en la percepción del consumidor pertinente en el caso concreto, conforme exige, por el contrario, la jurisprudencia antes citada. (
                     38
                  )
            
         
               35.
            
            
               En segundo lugar, de conformidad con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia y del Tribunal General, la regla de percepción que tiene valor preeminente es aquella con arreglo a la cual la marca se percibe como un todo. Es cierto que sus distintos componentes deben analizarse de forma independiente con el fin de determinar su peso relativo en la marca y su interacción recíproca, pero el objetivo de ese análisis es establecer, de forma sintética, la impresión global que la marca produce en su conjunto y que el público pertinente puede conservar en su memoria. Ello lleva aparejadas dos consecuencias.
            
         
               36.
            
            
               Por un lado, si la similitud de las marcas en conflicto, de la que depende la existencia de riesgo de confusión, (
                     39
                  ) se analiza sobre la base de la impresión de conjunto que esas marcas producen en el consumidor medio de los productos y servicios de que se trata, el titular de una marca compleja no puede reivindicar en ningún caso un derecho exclusivo únicamente sobre una parte de la marca, al margen de que se haya introducido un disclaimer. La protección prevista en el artículo 5, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95 se confiere, en efecto, contra el uso de signos que pueden confundirse con la marca considerada en su conjunto, y no sobre los elementos que la componen. Esto relega aún más la función del disclaimer a mero instrumento de aclaración de los límites de la protección de la que disfruta la marca.
            
         
               37.
            
            
               Por otra parte, la necesidad de reconstruir la impresión de conjunto producida por la marca milita en el sentido de que la existencia de un disclaimer no incide en el modo en el que debe efectuarse la comparación entre las marcas en conflicto. En efecto, no tener en cuenta el elemento cubierto por el disclaimer en primer lugar influiría en la determinación de esa impresión de conjunto, de forma concreta y conforme a la percepción del público y, en segundo lugar, obligaría a «seccionar» los distintos elementos de la marca lo cual, además de ser artificial, puede ser difícil en la práctica. (
                     40
                  )
            
         
               38.
            
            
               En conclusión, habida cuenta, en particular, de que la apreciación de la similitud de dos marcas en conflicto debe efectuarse respetando las reglas de percepción y del hecho de que esa apreciación debe llevarse a cabo estrictamente caso por caso, considero que la existencia de un disclaimer respecto de uno de los elementos de la marca para la que se solicita protección no debe interferir en esa apreciación ni determinando la exclusión de ese elemento del análisis que deba realizarse ni reconociéndole un valor dentro de la marca o una capacidad distintiva distinta de la que realmente posee. En resumen, la determinación de la impresión de conjunto producida por la marca debe efectuarse, también en este caso, exclusivamente en función de la percepción del público de referencia.
            
         
               39.
            
            
               Como ya se ha señalado anteriormente, la similitud entre las marcas en conflicto no es más que uno de los factores de los que depende la posibilidad de confusión.
            
         
               40.
            
            
               La existencia de un riesgo de confusión sobre el origen debe apreciarse en el marco de una valoración global, teniendo en cuenta todos los factores del supuesto concreto que sean pertinentes y ponderándolos. (
                     41
                  )
            
         
               41.
            
            
               También en el ámbito de esa apreciación la percepción del público desempeña un papel crucial. (
                     42
                  ) Como ya ha declarado en reiteradas ocasiones el Tribunal de Justicia, «la apreciación global del riesgo de confusión implica una cierta interdependencia entre los factores tomados en consideración». (
                     43
                  ) La puesta en relación y la ponderación de esos distintos factores, en particular, la similitud de las marcas y la de los productos o servicios designados, debe realizarse desde la perspectiva del público de referencia. El hecho de que el propio Tribunal de Justicia haya reconocido que los distintos factores en juego interactúan entre sí presupone que toda apreciación del riesgo de confusión debe efectuarse, en la máxima medida posible, partiendo de la efectiva percepción de ese público.
            
         
               42.
            
            
               Entre los factores que es preciso tener en cuenta al apreciar el riesgo de confusión, el Tribunal de Justicia ha incluido también el grado de carácter distintivo, intrínseco o adquirido, de la marca para la que se solicita protección. (
                     44
                  )
            
         
               43.
            
            
               Así, la mayor o menor fuerza distintiva de la marca debe apreciarse ateniéndose a la percepción del público pertinente y a la luz de todas las circunstancias del caso. (
                     45
                  ) Además, ha de determinarse teniendo en cuenta todos los elementos de la marca. Excluir de esa apreciación uno de los elementos de una marca compleja, u otorgarle un peso distinto del que tiene en realidad, puede afectar al análisis de conjunto de la fuerza distintiva de la marca. Esa fuerza distintiva depende de lo adecuada que sea la marca para transmitir un mensaje que el público sea capaz de relacionar con los productos o servicios que designa. Como ese mensaje se transmite principalmente a través de los elementos distintivos y dominantes de la marca, la capacidad de esta para identificar el origen de los productos o servicios debe apreciarse partiendo de la marca en su conjunto y, por consiguiente, de todos sus componentes.
            
         
               44.
            
            
               Conviene asimismo señalar que, al examinar el riesgo de confusión, la fuerza distintiva de la marca para la que se solicita protección debe apreciarse en una fecha pertinente posterior a la de la solicitud de registro. (
                     46
                  )
            
         
               45.
            
            
               Ahora bien, no se excluye que el elemento de una marca compleja que, en el momento del registro, carecía de carácter distintivo por ser descriptivo, lo haya adquirido con el tiempo, por ejemplo, por el uso que se ha hecho de tal marca, en particular, cuando se trate de un elemento que reviste cierta importancia en la marca o que domine la impresión de conjunto producida por la marca en el público pertinente.
            
         
               46.
            
            
               Las circunstancias del procedimiento principal ilustran claramente lo expuesto. De lo manifestado en la vista (
                     47
                  ) se desprende que, entre el registro de la marca anterior y la apreciación del riesgo de confusión de esa marca con la marca solicitada, la PRV modificó su postura acerca del registro de indicaciones de procedencia geográfica, adaptándola a los criterios —más conformes con las reglas de percepción (
                     48
                  )— establecidos por el Tribunal de Justicia en la sentencia de 4 de mayo de 1999, Windsurfing Chiemsee (C‑108/97 y C‑109/97, EU:C:1999:230), de forma que el elemento de la marca anterior que estaba cubierto por un disclaimer ya no podía considerarse carente de carácter distintivo conforme a esta nueva orientación.
            
         
               47.
            
            
               Excluir de la apreciación del grado de carácter distintivo de la marca que ha de realizarse a la hora de examinar el riesgo de confusión uno de sus elementos por el mero hecho de que, sobre la base del análisis que se realiza en el momento del registro, se consideró que ese elemento carecía de carácter distintivo hasta tal punto que se exigió que se otorgara un disclaimer, no permitiría tener en cuenta la eventual evolución de la percepción de la marca que puede haberse producido entre el momento del registro y el momento pertinente a efectos de apreciar el riesgo de confusión ni ningún otro factor posterior al registro que pueda influir en esa apreciación.
            
         
               48.
            
            
               Con ello no solo no se podría determinar la fuerza distintiva de la marca en los términos de actualidad, efectividad y concreción que deben regir el examen del riesgo de confusión, sino que además, dada la interdependencia de los distintos factores a tener en cuenta, (
                     49
                  ) podría llevar a una apreciación incorrecta de ese riesgo.
            
         
               49.
            
            
               Considero, por lo tanto, en línea con las conclusiones que he alcanzado en relación con la apreciación de la similitud de las marcas en conflicto, que la existencia de un disclaimer referido a uno de los elementos de la marca para la que se solicita protección no debe influir ni en la determinación del grado de capacidad distintiva de esa marca ni en la ponderación y valoración de la interdependencia de los distintos factores que entran en juego en la consideración final de la existencia de riesgo de confusión.
            
         
               50.
            
            
               Con carácter más general, la existencia de un disclaimer, como el controvertido en el litigio principal, no debería dar lugar, en mi opinión, a que se modifiquen las reglas de apreciación del riesgo de confusión, armonizadas en el ámbito de la Unión. En particular, el mero hecho de que un elemento de una marca compleja para la que se solicita protección esté cubierto por un disclaimer no justifica que ese deba excluirse automáticamente cuando se realice esa apreciación o que el papel que ese elemento tenga en la determinación de la impresión de conjunto producida por la marca o su carácter distintivo deban apreciarse de un modo que no sea conforme con la percepción del público. Ninguna exigencia de disponibilidad justifica, desde mi punto de vista, que se alteren esas reglas, pues ello podría dar lugar a que se admitiera el registro de signos que pueden generar riesgo de confusión. El interés de los operadores económicos en utilizar libremente indicaciones o signos descriptivos de los productos o servicios que comercializan queda suficientemente protegido, en primer lugar, por las disposiciones de la Directiva 2008/95 relativas a las causas absolutas de denegación del registro y de las que limitan los efectos de la marca, anteriormente citadas; (
                     50
                  ) en segundo lugar, por el hecho de que los derechos que confiere el artículo 5, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95 no permiten al titular de una marca compleja solicitar protección solo para uno de los elementos de la marca y, en tercer y último lugar, por las propias normas que rigen la apreciación del riesgo de confusión según las cuales este debe determinarse teniendo en cuenta, en particular, los elementos distintivos y dominantes de los signos en conflicto y el carácter distintivo de la marca para la que se solicita protección.
            
         
         Conclusión
      
      
               51.
            
            
               Habida cuenta de las consideraciones anteriores, propongo al Tribunal de Justicia que responda del siguiente modo a las cuestiones prejudiciales planteadas por el Svea hovrätt (Tribunal de Apelación con sede en Estocolmo, Suecia):
               «El artículo 4, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2008, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas, debe interpretarse en el sentido de que la existencia de una declaración de renuncia (disclaimer), como la controvertida en el litigio principal, que tiene por objeto uno de los elementos que componen la marca anterior, no influye en la apreciación del riesgo de confusión entre esa marca y un signo posterior cuyo registro como marca se solicita.»
            
         (
            1
         )	Lengua original: italiano.
      (
            2
         )	Véanse, en ese sentido, las sentencias de 7 de septiembre de 2016, Beiersdorf/EUIPO (Q10) (T‑4/15, no publicada, EU:T:2016:447), apartado 18, y de 19 de noviembre de 2009, Agencja Wydawnicza Technopol/OAMI (T‑425/07 y T‑426/07, EU:T:2009:454), apartado 19.
      (
            3
         )	Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2008, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (versión codificada) (DO 2008, L 299, p. 25). A partir del 15 de enero de 2019, la Directiva 2008/95 ha sido derogada y sustituida por la Directiva (UE) 2015/2436 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2015, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (versión refundida) (DO 2015, L 336, p. 1), que entró en vigor después de producirse los hechos objeto del litigio principal.
      (
            4
         )	El artículo 5, apartado 1, letra b), de la Directiva 2015/2436 está redactado en términos prácticamente idénticos.
      (
            5
         )	Véase el artículo 10, apartado 2, letra b).
      (
            6
         )	Puede consultarse una traducción (no oficial) al inglés del texto de la Ley de 2010 en el sitio de Internet de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual https://wipolex.wipo.int/en/text/290530.
      (
            7
         )	De la resolución de remisión se desprende que, en el Derecho sueco, la apreciación del riesgo de confusión con marcas anteriores se efectúa de oficio en el momento en el que se examina la solicitud de registro.
      (
            8
         )	Durante la vista, en respuesta a una pregunta del Tribunal de Justicia, la PRV aclaró, en relación con el cambio de orientación a que se hace referencia en la resolución de remisión, que, mientras que en el pasado se exigía sistemáticamente un disclaimer como condición para el registro de signos que incluían un elemento vinculado a una denominación geográfica, a partir de 2012, en aplicación del principio enunciado en el apartado 31 de la sentencia de 4 de mayo de 1999, Windsurfing Chiemsee (C‑108/97 y C‑109/97, EU:C:1999:230), la PRV comenzó a distinguir los casos en los que la denominación geográfica presentaba un vínculo con la categoría de productos de que se trataba de aquellos en los que no cabía apreciar ese vínculo. Actualmente, el registro se deniega en los casos comprendidos en la primera categoría mientras que se autoriza en los segundos sin necesidad de otorgar un disclaimer.
      (
            9
         )	RÅ 1991, ref. 10, MTV Music Television.
      (
            10
         )	A título de ejemplo, el órgano jurisdiccional remitente cita la sentencia del Patentbesvësrätten (Tribunal de Propiedad Industrial, Suecia) de 3 de octubre de 2011, en el asunto10-136, BIOGEN.
      (
            11
         )	Además de Suecia, Irlanda y Letonia. En el Reino Unido, los disclaimer impuestos por la oficina de registro de marcas han sido derogados. Véase «Max Planck Institute for Intellectual Property and Competition Law», Study on the overall functioning of the European Trade Mark System, 2013, disponible en Internet en https://publications.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/5f878564-9b8d-4624-ba68-72531215967e, p. 74, apartado 2.40.
      (
            12
         )	Véanse, en ese sentido, las conclusiones del Abogado General Ruiz-Jarabo Colomer presentadas en el asunto Koninklijke KPN Nederland (C‑363/99, EU:C:2002:65), punto 45. En la sentencia dictada en dicho asunto, el Tribunal de Justicia excluyó que pudieran limitarse los efectos del registro pero no adoptó, no obstante, postura alguna sobre la admisibilidad de las declaraciones de renuncia. (Véase la sentencia de 12 de febrero de 2004, Koninklijke KPN Nederland, C‑363/99, EU:C:2004:86, apartados 114 y 115).
      (
            13
         )	La Directiva 2015/2436 va más allá de la aproximación limitada llevada a cabo por la Directiva 2008/95 y la extiende a otros aspectos tanto de Derecho material como procesal (véanse, en particular, sus considerandos 8 y 9).
      (
            14
         )	Véase el considerando 8 de la Directiva 2008/95. Véase, en el mismo sentido, el considerando 12 de la Directiva 2015/2436.
      (
            15
         )	Como ya se ha señalado, la Directiva 2015/2436 lleva a cabo una armonización más profunda, aproximando, según se indica en su considerando 9, «las principales normas procedimentales en el ámbito del registro de las marcas», si bien limitándose a establecer principios generales y dejando a los Estados miembros libertad para establecer normas más específicas.
      (
            16
         )	De conformidad con el considerando 6 de la Directiva 2008/95, «[…] compete [a los Estados miembros], por ejemplo, determinar la forma de los procedimientos de registro y de nulidad, decidir si los derechos anteriores deben invocarse en el procedimiento de registro o en el procedimiento de nulidad o en ambos, o bien, en el caso en el que se puedan invocar derechos anteriores en el procedimiento de registro, prever un procedimiento de oposición o un procedimiento de examen de oficio o ambos» así como determinar los efectos de la caducidad o de la nulidad de las marcas.
      (
            17
         )	Véase el considerando 2 del Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2017, L 154, p. 1), y el considerando 3 de la Directiva 2015/2436, según el cual «la coexistencia y el equilibrio de los sistemas de marcas nacionales con el sistema establecido a escala de la Unión constituyen la piedra angular del enfoque que la Unión da a la protección de la propiedad intelectual».
      (
            18
         )	Véase el artículo 38, apartado 2, del Reglamento (CE) n.o 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre de 1993, sobre la marca comunitaria (DO 1994, L 11, p. 1), y el artículo 37, apartado 2, del Reglamento (CE) n.o 207/2009 del Consejo, de 26 de febrero de 2009, sobre la marca comunitaria (DO 2009, L 78, p. 1). Esta última disposición permaneció en vigor hasta su derogación, con efectos a partir del 23 de marzo de 2016, por el Reglamento (UE) 2015/2424 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2015, por el que se modifican el Reglamento (CE) n.o 207/2009 del Consejo sobre la marca comunitaria, y el Reglamento (CE) n.o 2868/95 de la Comisión, por el que se establecen normas de ejecución del Reglamento (CE) n.o 40/94 del Consejo sobre la marca comunitaria, y se deroga el Reglamento (CE) n.o 2869/95 de la Comisión, relativo a las tasas que se han de abonar a la Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, diseños y modelos) (DO 2015, L 341, p. 21). Véanse el artículo 1, punto 35, letra b), y, en lo que respecta a su fecha de aplicación, el artículo 4, párrafos primero y segundo.
      (
            19
         )	Véase, en ese sentido, en relación con el artículo 37, apartado 2, del Reglamento n.o 207/2009, la sentencia de 7 de septiembre de 2016, Beiersdorf/EUIPO (Q10) (T‑4/15, no publicada, EU:T:2016:447), apartado 18, en la que el Tribunal General negó la admisibilidad del disclaimer propuesto por el solicitante, que tenía por objeto el elemento verbal de una marca compuesta en la que los elementos figurativos estaban constituidos por el color amarillo y la forma estilizada del elemento verbal «Q10». Al considerar que el elemento verbal objeto del disclaimer era dominante y los elementos figurativos meramente ornamentales, el Tribunal General estimó que, de admitirse el disclaimer propuesto, no quedaría en el signo solicitado ningún elemento distintivo que pudiera beneficiarse del derecho exclusivo previsto en el artículo 9 del Reglamento n.o 207/2009.
      (
            20
         )	Véase el considerando 10 de la Directiva 2008/95, que precisa que «para facilitar la libre circulación de productos y la libre prestación de servicios» es fundamental «garantizar que las marcas registradas gocen de la misma protección en los ordenamientos jurídicos de todos los Estados miembros». Véase, en el mismo sentido, el considerando 10 de la Directiva 2015/2436, a tenor del cual «es fundamental garantizar que las marcas registradas gocen de la misma protección en los ordenamientos jurídicos de todos los Estados miembros».
      (
            21
         )	El artículo 14, apartado 1, letra b), de la Directiva 2015/2436 ha añadido a las «indicaciones» descriptivas ya mencionadas en el artículo 6, apartado 1, letra b), de la Directiva 2008/95, los «signos» descriptivos.
      (
            22
         )	De conformidad con el artículo 6, apartado 1, párrafo segundo, de la Directiva 2008/95, ese uso debe ser conforme «a las prácticas leales en materia industrial o comercial». En relación con la interpretación de ese requisito, véase la sentencia de 7 de enero de 2004, Gerolsteiner Brunnen (C‑100/02, EU:C:2004:11), apartado 25, referente a la interpretación de una disposición idéntica contenida en la Directiva 89/104/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, Primera Directiva relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (DO 1989, L 40, p. 1), que precedió a la Directiva 2008/95 y según la cual el mero hecho de que exista un riesgo de «confusión fonética» entre la indicación de origen geográfico de que se trata, incluso cuando se utilice con funciones de marca, y una marca denominativa anterior no basta para afirmar que el uso de tal indicación no se realice conforme a las prácticas leales.
      (
            23
         )	Véase la analogía entre este texto y el artículo 3, apartado 1, letra c), de la Directiva 2008/95 [y, actualmente, con el artículo 4, apartado 1, letra c), de la Directiva 2015/2436], a pesar de que ambas disposiciones son autónomas, tal y como ha destacado el Tribunal de Justicia en sus sentencias de 4 de mayo de 1999, Windsurfing Chiemsee (C‑108/97 y C‑109/97, EU:C:1999:230), apartado 28, y de 10 de marzo de 2011, Agencja Wydawnicza Technopol/OAMI (C‑51/10 P, EU:C:2011:139), apartados 59 a 62.
      (
            24
         )	Véase, en lo que respecta al artículo 6, apartado 1, letra b), de la Directiva 89/104, la sentencia de 4 de mayo de 1999, Windsurfing Chiemsee (C‑108/97 y C‑109/97, EU:C:1999:230), apartado 28. El Tribunal de Justicia declaró que «mediante una limitación de los efectos de los derechos que el artículo 5 de la Directiva 89/104 confiere al titular de una marca, el artículo 6 de esta Directiva tiene por objeto conciliar los intereses fundamentales de la protección de los derechos de marca y los de la libre circulación de mercancías y libre prestación de servicios en el mercado común, y ello de forma que el derecho de marca pueda cumplir su cometido de elemento esencial del sistema de competencia no falseado que el Tratado pretende establecer y mantener». Véanse las sentencias de 23 de febrero de 1999, BMW (C‑63/97, EU:C:1999:82), apartado 62, y de 7 de enero de 2004, Gerolsteiner Brunnen, (C‑100/02, EU:C:2004:11), apartado 16.
      (
            25
         )	Véase el considerando 11 de la Directiva 2008/95 y el considerando 16 de la Directiva 2015/2436.
      (
            26
         )	Véanse, en particular, las sentencias de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer (C‑342/97, EU:C:1999:323), apartado 17; de 6 de octubre de 2005, Medion (C‑120/04, EU:C:2005:594), apartados 24 y 26, y de 10 de abril de 2008, adidas y adidas Benelux (C‑102/07, EU:C:2008:217), apartado 28.
      (
            27
         )	Véase, en el mismo sentido, el considerando 16 de la Directiva 2015/2436.
      (
            28
         )	Véanse las sentencias de 11 de noviembre de 1997, SABEL (C‑251/95, EU:C:1997:528), apartado 22; de 22 de junio de 2000, Marca Mode (C‑425/98, EU:C:2000:339), apartado 40; de 6 de octubre de 2005, Medion (C‑120/04, EU:C:2005:594), apartado 27; de 10 de abril de 2008, adidas y adidas Benelux (C‑102/07, EU:C:2008:217), apartado 29, y de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker (C‑334/05 P, EU:C:2007:333), apartado 33.
      (
            29
         )	Véanse las sentencias de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker (C‑334/05 P, EU:C:2007:333), apartado 36, y de 24 de marzo de 2011, Ferrero/OAMI (C‑552/09 P, EU:C:2011:177), apartado 85.
      (
            30
         )	Véase la sentencia de 11 de noviembre de 1997, SABEL (C‑251/95, EU:C:1997:528), apartado 23.
      (
            31
         )	Véanse, en particular, las sentencias de 11 de noviembre de 1997, SABEL (C‑251/95, EU:C:1997:528), apartado 23; de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker (C‑334/05 P, EU:C:2007:333), apartado 35, y de 20 de septiembre de 2007, Nestlé/OAMI (C‑193/06 P, no publicada, EU:C:2007:539), apartado 34.
      (
            32
         )	Véanse, en particular, las sentencias de 11 de noviembre de 1997, SABEL (C‑251/95, EU:C:1997:528), apartado 23; de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer (C‑342/97, EU:C:1999:323), apartado 25; de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker (C‑334/05 P, EU:C:2007:333), apartado 35, y de 3 de septiembre de 2009, Aceites del Sur‑Coosur/Koipe y OAMI (C‑498/07 P, EU:C:2009:503), apartado 60.
      (
            33
         )	Véanse, en particular, las sentencias de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker (C‑334/05 P, EU:C:2007:333), apartado 41, y de 3 de septiembre de 2009, Aceites del Sur‑Coosur/Koipe y OAMI (C‑498/07 P, EU:C:2009:503), apartado 61. A este respecto, el Tribunal de Justicia ha observado que, aunque es cierto que la impresión de conjunto producida en la memoria del público pertinente por una marca compuesta puede, en determinadas circunstancias, estar dominada por uno o varios de sus componentes, solo en el caso de que todos los restantes componentes de la marca resulten insignificantes podrá la apreciación de la similitud basarse exclusivamente en el componente dominante. Véase la sentencia de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker (C‑334/05 P, EU:C:2007:333), apartados 41 y 42, y de 20 de septiembre de 2007, Nestlé/OAMI (C‑193/06 P, no publicada, EU:C:2007:539), apartados 42 y 43 y jurisprudencia citada.
      (
            34
         )	Véanse, en ese sentido, las sentencias de 13 de julio de 2004, AVEX/OAMI — Ahlers (a) (T‑115/02, EU:T:2004:234), apartado 20, y de 13 de junio de 2006, Inex/OAMI–Wiseman (Representación de una piel de vaca) (T‑153/03, EU:T:2006:157), apartado 32.
      (
            35
         )	Véase, entre otras, la sentencia de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer (C‑342/97, EU:C:1999:323), apartado 26.
      (
            36
         )	Reglamento n.o 2017/1001.
      (
            37
         )	Véase, entre otras, la sentencia de 29 de septiembre de 1998, Canon (C‑39/97, EU:C:1998:442), apartado 28.
      (
            38
         )	Es cierto que esa valoración debe basarse efectivamente en los elementos distintivos y dominantes de las marcas en conflicto y no en aquellos que resultan descriptivos y no distintivos, pero no hay que olvidar que la impresión de conjunto que la marca produce en el público también se reconstruye teniendo en cuenta la relación que existe entre los distintos elementos que componen la citada marca.
      (
            39
         )	Procede recordar que, de conformidad con la jurisprudencia, cuando no existe similitud entre las marcas en conflicto, el riesgo de confusión queda automáticamente excluido, sin que sea preciso analizar los demás elementos de los que depende la apreciación de su existencia. Véase, entre otras, la sentencia de 24 de marzo de 2011, Ferrero/OAMI (C‑552/09 P, EU:C:2011:177), apartado 65.
      (
            40
         )	Piénsese en las circunstancias del procedimiento principal, en el que únicamente el elemento denominativo está cubierto por el disclaimer pero no su forma estilizada particular.
      (
            41
         )	Véase, entre otras, la sentencia del 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer (C‑342/97, EU:C:1999:323), apartado 18.
      (
            42
         )	Véase, entre otras, la sentencia de 11 de noviembre de 1997, SABEL (C‑251/95, EU:C:1997:528), apartado 23.
      (
            43
         )	Véanse las sentencias de 29 de septiembre de 1998, Canon (C‑39/97, EU:C:1998:442), apartado 17, y de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer (C‑342/97, EU:C:1999:323), apartado 19.
      (
            44
         )	Véanse, entre otras, las sentencias de 11 de noviembre de 1997, SABEL (C‑251/95, EU:C:1997:528), apartados 22 y 24, y de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer (C‑342/97, EU:C:1999:323), apartados 20 y ss.
      (
            45
         )	En la sentencia de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer (C‑342/97, EU:C:1999:323), apartado 23, el Tribunal de Justicia precisó que al determinar el carácter distintivo de una marca «procede tomar en consideración, en particular, [sus] cualidades intrínsecas […], incluido el hecho de que esta carezca, o no, de cualquier elemento descriptivo de los productos o servicios para los que ha sido registrada, la cuota de mercado poseída por la marca, la intensidad, la extensión geográfica y la duración del uso de esta marca, la importancia de las inversiones hechas por la empresa para promocionarla, la proporción de los sectores interesados que identifica los productos o servicios atribuyéndoles una procedencia empresarial determinada gracias a la marca, así como las declaraciones de Cámaras de Comercio e Industria o de otras asociaciones profesionales». Esos mismos criterios figuran enumerados en la sentencia de 4 de mayo de 1999, Windsurfing Chiemsee (C‑108/97 y C‑109/97, EU:C:1999:230), apartado 51, en relación con la adquisición de carácter distintivo de un nombre geográfico por el uso que se ha hecho de él, de conformidad con el artículo 3, apartado 3, de la Directiva 89/104 (sobre la necesidad de que la apreciación sobre el carácter distintivo se efectúe en el caso concreto, véase asimismo el apartado 52 de dicha sentencia).
      (
            46
         )	En la sentencia de 27 de abril de 2006, Levi Strauss (C‑145/05, EU:C:2006:264), apartado 20, en relación con el artículo 5, apartado 1, de la Directiva 89/104, el Tribunal de Justicia precisó que «para determinar el alcance de la protección de una marca válidamente adquirida en función de su carácter distintivo, el juez debe tener en cuenta la percepción del público interesado en el momento en que comenzó a usarse el signo contrario a dicha marca». Cuando ese examen se efectúe, como sucede en el procedimiento principal, a efectos del registro de una marca posterior, es preciso tomar como referencia la fecha de presentación de la solicitud de registro de esa marca.
      (
            47
         )	Véase la nota 8.
      (
            48
         )	Sobre la base de los principios establecidos por el Tribunal de Justicia en esa sentencia, la mayor o menor capacidad distintiva de las marcas que contienen indicaciones de origen geográfico depende del vínculo que se crea en la mente del público entre la reputación o las características de los productos o servicios identificados por la marca y el territorio que designa, de modo que debe pues apreciarse refiriéndose exclusivamente a la percepción que tiene el consumidor de esos productos o servicios.
      (
            49
         )	En cuanto criterio a tener en cuenta a la hora de apreciar la posibilidad de confusión, el carácter distintivo de la marca debe ponerse en relación con todos los demás factores pertinentes, con el fin de otorgar mayor grado de concreción a esa apreciación. En este sentido, el Tribunal de Justicia ha declarado en varias ocasiones que el carácter distintivo de la marca para la que se solicita protección constituye uno de los distintos criterios entre otros que intervienen en la apreciación de la existencia de riesgo de confusión (véanse, en particular, los autos de 29 de noviembre de 2012, Hrbek/OAMI, C‑42/12 P, no publicado, EU:C:2012:765, apartado 61, y de 2 de octubre de 2014, Przedsiębiorstwo Handlowe Medox Lepiarz/OAMI, C‑91/14 P, no publicado, EU:C:2014:2261, apartado 22, y la sentencia de 8 de noviembre de 2016, Bosch und Siemens Hausgeräte, C‑43/15 P, EU:C:2016:837, apartado 61) y que, si bien es cierto que el riesgo de confusión es tanto mayor cuanto mayor sea el carácter distintivo de la marca anterior, no cabe sin embargo excluir tal riesgo cuando el carácter distintivo de la marca anterior sea escaso (véanse, en particular, el auto de 19 de noviembre de 2015, Fetim/OAMI, C‑190/15 P, no publicado, EU:C:2015:778, apartado 40 y jurisprudencia citada, y la sentencia de 8 de noviembre de 2016, Bosch und Siemens Hausgeräte, C‑43/15 P, EU:C:2016:837, apartado 62), en particular debido a la similitud de los signos y de los productos o servicios designados (véanse, en este sentido, los autos de 2 de octubre de 2014, Przedsiębiorstwo Handlowe Medox Lepiarz/OAMI, C‑91/14 P, no publicado, EU:C:2014:2261, apartado 24 y jurisprudencia citada, y de 7 de mayo de 2015, Adler Modemärkte/OAMI, C‑343/14 P, no publicado, EU:C:2015:310, apartado 59, y la sentencia de 8 de noviembre de 2016, Bosch und Siemens Hausgeräte, C‑43/15 P, EU:C:2016:837, apartado 63).
      (
            50
         )	Véase el punto 26 de las presentes conclusiones.