CELEX: 62011TJ0086
Language: es
Date: 2011-06-08 00:00:00
Title: Sentencia del Tribunal General (Sala Quinta ampliada) de 8 de junio de 2011.#Nadiany Bamba contra Consejo de la Unión Europea.#Política exterior y de seguridad común - Medidas restrictivas adoptadas habida cuenta de la situación en Costa de Marfil - Congelación de fondos - Obligación de motivación.#Asunto T-86/11.

Asunto T‑86/11
      Nadiany Bamba
      contra
      Consejo de la Unión Europea
      «Política exterior y de seguridad común — Medidas restrictivas adoptadas habida cuenta de la situación en Costa de Marfil — Congelación de fondos — Obligación de motivación»
      Sumario de la sentencia
      1.      Actos de las instituciones — Motivación — Obligación — Alcance
      [Art. 296 TFUE; Reglamento (CE) nº 560/2005 del Consejo, en su versión modificada por el Reglamento (UE) nº 25/2011, anexo I A;
            Decisión 2010/656/PESC del Consejo, en su versión modificada por la Decisión 2011/18/PESC, anexo II]
      2.      Derechos fundamentales — Derecho de defensa — Derecho a tutela judicial efectiva — Alcance
      [Reglamento (CE) nº 560/2005 del Consejo, en su versión modificada por el Reglamento (UE) nº 25/2011, anexo I A; Decisión
            2010/656/PESC del Consejo, en su versión modificada por la Decisión 2011/18/PESC, anexo II]
      3.      Recurso de anulación — Sentencia anulatoria — Efectos
      [Arts. 264 TFUE, párr. 2, y 280 TFUE; Estatuto del Tribunal de Justicia, arts. 56, párr. 1, y 60, párr. 2; Reglamento (CE)
            nº 560/2005 del Consejo, en su versión modificada por el Reglamento (UE) nº 25/2011; Decisión 2010/656/PESC del Consejo, en
            su versión modificada por la Decisión 2011/18/PESC]
      1.      La obligación de motivación constituye el corolario del principio del respeto del derecho de defensa. Así, la obligación de
         motivar un acto lesivo tiene la finalidad, por una parte, de proporcionar al interesado una indicación suficiente sobre si
         el acto está bien fundado o si eventualmente adolece de algún vicio que permita impugnar su validez ante el juez de la Unión
         y, por otra parte, de permitir a éste el ejercicio de su control sobre la legalidad de éste.
      
      La eficacia del control jurisdiccional, que debe poder referirse a la legalidad de los motivos en los que se basa la inclusión
         del nombre de una persona, de una entidad o de un organismo en la lista del anexo II de la Decisión 2010/656, por la que se
         renuevan las medidas restrictivas contra Costa de Marfil, y en el anexo I A del Reglamento nº 560/2005, por el que se imponen
         algunas medidas restrictivas específicas dirigidas contra determinadas personas y entidades habida cuenta de la situación
         en Costa de Marfil, y la consecuente imposición de un conjunto de medidas restrictivas a dichos destinatarios, exige que la
         autoridad de la Unión de que se trate esté obligada a comunicar dichos motivos a la persona o entidad afectada, con el máximo
         detalle posible, ya sea al decidirse la inclusión en la lista o, al menos, con la máxima brevedad posible una vez adoptada
         dicha decisión, a fin de permitir que estos destinatarios ejerciten dentro de plazo su derecho de recurso. Cuando el interesado
         no goza de un derecho de audiencia previo a la adopción de una medida inicial que imponga tales medidas, el respeto de la
         obligación de motivación es tanto más importante cuanto que constituye la única garantía que permite al interesado utilizar
         oportunamente las vías de recurso a su alcance para impugnar la validez de dicha decisión, al menos después de la adopción
         de la misma.
      
      La Decisión 2010/656 y el Reglamento nº 560/2005 prevén que se debe comunicar a las personas, entidades y organismos sujetos
         a medidas restrictivas los motivos que justifican su inclusión en las listas que figuran en el anexo II de la citada Decisión
         y en el anexo I A del referido Reglamento.
      
      En principio, la motivación de un acto del Consejo que impone tales medidas, no sólo debe referirse a los requisitos legales
         de aplicación de dicho acto, sino también a las razones específicas y concretas por las que el Consejo considera, en el ejercicio
         de su facultad discrecional de apreciación, que el interesado tiene que ser objeto de dichas medidas. Dado que el Consejo
         dispone de una amplia facultad de apreciación en cuanto a los datos que debe tomar en consideración para adoptar o mantener
         una medida de congelación de fondos, no puede exigirse al Consejo que indique de forma más específica de qué modo la congelación
         de fondos de una persona contribuye, en concreto, a luchar contra la obstrucción a los procesos de paz y de reconciliación
         nacional o que aporte pruebas que demuestren que la interesada podría utilizar sus fondos para proceder a tal obstrucción
         en el futuro.
      
      No obstante, consideraciones vagas y generales, como la indicación de que la persona afectada es directora del grupo Cyclone,
         que edita el periódico «Le temps», no pueden motivar de manera suficiente y concreta los actos adoptados por lo que se refiere
         a su persona. En efecto, esta indicación no permite comprender de qué modo la persona en cuestión ha obstruido los procesos
         de paz y de reconciliación por la incitación pública al odio y a la violencia y por la participación en campañas de desinformación
         en relación con las elección presidencial de 2010.
      
      (véanse los apartados 38 a 40, 42, 47, 48, 51, y 52)
      2.      Medidas restrictivas adoptadas contra una persona derivadas de su inclusión en la lista que figura en el anexo II de la Decisión
         2010/656, por la que se renuevan las medidas restrictivas contra Costa de Marfil, y en el anexo I A del Reglamento nº 560/2005,
         por el que se imponen algunas medidas restrictivas específicas dirigidas contra determinadas personas y entidades habida cuenta
         de la situación en Costa de Marfil, no constituyen una sanción penal y, por otra parte, no implican ninguna acusación de esa
         naturaleza.
      
      Por ello, debe desestimarse la alegación de que tal Decisión y tal Reglamento no preveían la comunicación, de manera precisa
         y detallada, de las causas de la acusación y de su naturaleza, puesto que se basa en la premisa de que las medidas restrictivas
         en cuestión en ese caso son de naturaleza penal y en que es aplicable el artículo 6, apartado 3, letra a), del Convenio Europeo
         de Derechos Humanos. Dicha disposición —a cuyo tenor todo acusado tiene, como mínimo, derecho a ser informado, en el más breve
         plazo, en una lengua que comprenda y detalladamente, de la naturaleza y de la causa de la acusación formulada contra él— únicamente
         es aplicable en materia penal.
      
      (véase el apartado 43)
      3.      Con arreglo al artículo 60, párrafo segundo, del Estatuto del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, no obstante lo dispuesto
         en el artículo 280 TFUE, las resoluciones del Tribunal que anulan un reglamento sólo producen efecto a partir de la expiración
         del plazo del recurso de casación previsto en el artículo 56, párrafo primero, de dicho Estatuto o, si se interpusiera un
         recurso de casación dentro de dicho plazo, a partir de la desestimación de éste. Por lo tanto, el Consejo dispone de un plazo
         de dos meses, ampliado, por razón de la distancia, en un plazo de diez días, a partir de la notificación de una sentencia
         del Tribunal General que anula, en la mediad en que afecta a un demandante un Reglamento por el que se imponen algunas medidas
         restrictivas específicas dirigidas contra determinadas personas y entidades habida cuenta de la situación en Costa de Marfil
         para paliar la violación declarada adoptando, en su caso, una nueva medida restrictiva con respecto al citado demandante.
      
      Por otra parte, el artículo 264 TFUE, párrafo segundo, en virtud del cual el Tribunal indicará, si lo estima necesario, aquellos
         efectos de un reglamento declarado nulo que deban ser considerados como definitivos, puede aplicarse, por analogía, también
         a una decisión cuando existan importantes razones de seguridad jurídica, comparables a las que concurren en los casos de anulación
         de determinados reglamentos, que justifiquen que el juez de la Unión ejerza la facultad que le confiere, en este contexto,
         el artículo 264 TFUE, párrafo segundo.
      
      Ahora bien, la existencia de una diferencia entre la fecha de efecto de la anulación del Reglamento nº 25/2011, por el que
         se modifica el Reglamento nº 560/2005, por el que se imponen algunas medidas restrictivas específicas dirigidas contra determinadas
         personas y entidades habida cuenta de la situación en Costa de Marfil, y la de la Decisión 2011/18, que modifica la Decisión
         2010/656, por la que se renuevan las medidas restrictivas contra Costa de Marfil, anulada, en la medida en que afecta al mismo
         demandante, por la misma sentencia del Tribunal General, podría provocar un grave perjuicio a la seguridad jurídica, ya que
         estos dos actos imponen al citado demandante medidas idénticas. Por tanto, deben mantenerse los efectos de la Decisión 2011/18
         por lo que respecta al citado demandante hasta que surta efecto la anulación del Reglamento nº 25/2011.
      
      (véanse los apartados 58 y 59)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Quinta ampliada)
      de 8 de junio de 2011 (*)
      
      «Política exterior y de seguridad común – Medidas restrictivas adoptadas habida cuenta de la situación en Costa de Marfil – Congelación de fondos – Obligación de motivación»
      En el asunto T‑86/11,
      Nadiany Bamba, con domicilio en Abiyán (Costa de Marfil), representada por el Sr. P. Haïk y la Sra. J. Laffont, abogados,
      
      parte demandante,
      contra
      Consejo de la Unión Europea, representado por los Sres. B. Driessen y A. Vitro, en calidad de agentes,
      
      parte demandada,
      apoyado por
      Comisión Europea, representada por la Sra. E. Cujo y el Sr. M. Konstantinidis, en calidad de agentes,
      
      parte coadyuvante,
      que tiene por objeto un recurso de anulación, por una parte, de la Decisión 2011/18/PESC del Consejo, de 14 de enero de 2011,
         que modifica la Decisión 2010/656/PESC del Consejo por la que se renuevan las medidas restrictivas contra Costa de Marfil
         (DO L 11, p. 36), y, por otra parte, del Reglamento (UE) nº 25/2011 del Consejo, de 14 de enero de 2011, por el que se modifica
         el Reglamento (CE) nº 560/2005, por el que se imponen algunas medidas restrictivas específicas dirigidas contra determinadas
         personas y entidades habida cuenta de la situación en Costa de Marfil (DO L 11, p. 1), en la medida en que afectan a la demandante,
      
      EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Quinta ampliada),
      integrado por el Sr. S. Papasavvas (Ponente), Presidente, y el Sr. V. Vadapalas, la Sra. K. Jürimäe y los Sres. K. O’Higgins
         y M. van der Woude, Jueces;
      
      Secretaria: Sra. T. Weiler, administradora;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 24 de mayo de 2011;
      dicta la siguiente
      Sentencia
       Antecedentes del litigio
      1        La demandante, Sra. Nadiany Bamba, es nacional de la República de Costa de Marfil.
      
      2        El 15 de noviembre de 2004, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 1572 (2004) en la que afirmó,
         en particular, que la situación en Costa de Marfil seguía constituyendo una amenaza para la paz y la seguridad internacionales
         en la región y decidió imponer ciertas medidas restrictivas contra este país.
      
      3        El artículo 14 de la Resolución 1572 (2004) establece un Comité (en lo sucesivo, «Comité de Sanciones») encargado de designar
         a las personas y entidades sujetas a las medidas restrictivas en materia de desplazamientos y de congelación de fondos, de
         activos financieros y de recursos económicos que impone la citada Resolución en sus números 9 y 11 y de mantener la lista
         actualizada. El Comité de Sanciones no indicó en ningún momento que la demandante debía ser objeto de tales medidas.
      
      4        El 13 de diciembre de 2004, considerando que era necesaria una acción de la Comunidad Europea para aplicar la Resolución 1572 (2004),
         el Consejo de la Unión Europea adoptó la Posición Común 2004/852/PESC, relativa a la adopción de medidas restrictivas contra
         Costa de Marfil (DO L 368, p. 50).
      
      5        El 12 de abril de 2005, al considerar que era necesario un Reglamento para aplicar, a nivel comunitario, las medidas contempladas
         en la Posición Común 2004/852, el Consejo adoptó el Reglamento (CE) nº 560/2005, por el que se imponen algunas medidas restrictivas
         específicas dirigidas contra determinadas personas y entidades habida cuenta de la situación en Costa de Marfil (DO L 95,
         p. 1).
      
      6        La Posición Común 2004/852 fue prorrogada y modificada, en último lugar, por la Posición Común 2008/873/PESC del Consejo,
         de 18 de noviembre de 2008, por la que se renuevan las medidas restrictivas contra Costa de Marfil (DO L 308, p. 52), antes
         de ser derogada y sustituida por la Decisión 2010/656/PESC del Consejo, de 29 de octubre de 2010, por la que se renuevan las
         medidas restrictivas contra Costa de Marfil (DO L 285, p. 28). 
      
      7        Las elecciones para la designación del Presidente de la República de Costa de Marfil se celebraron los días 31 de octubre
         y 28 de noviembre de 2010.
      
      8        El 3 de diciembre de 2010, el Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Costa de Marfil certificó
         el resultado definitivo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales proclamado por el Presidente de la Comisión
         Electoral Independiente el 2 de diciembre de 2010, confirmando al Sr. Alassane Ouattara como vencedor de las elecciones presidenciales.
      
      9        El 13 de diciembre de 2010, el Consejo resaltó la importancia que las elecciones presidenciales, celebradas el 31 de octubre
         y el 28 de noviembre, tenían para que la paz y la estabilidad volvieran a reinar en Costa de Marfil y afirmó que la voluntad
         manifestada soberanamente por el pueblo de Costa de Marfil debía ser respetada de manera imperativa. Asimismo, tomó nota de
         las conclusiones del Secretario General de las Naciones Unidas respecto a Costa de Marfil en el marco de su mandato de certificación
         y felicitó al Sr. Ouattara por su elección como Presidente de la República de Costa de Marfil.
      
      10      El 17 de diciembre de 2010, el Consejo Europeo instó a todos los dirigentes de Costa de Marfil, tanto civiles como militares,
         que aún no lo hubieran hecho a que se pusieran bajo la autoridad del Presidente elegido democráticamente, Sr. Outtara. Confirmó
         la determinación de la Unión Europea de adoptar sanciones selectivas contra aquellos que siguiesen obstaculizando el respeto
         de la voluntad manifestada soberanamente por el pueblo de Costa de Marfil.
      
      11      A fin de imponer medidas restrictivas, en materia de desplazamientos, contra determinadas personas que, aunque no hayan sido
         designadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ni el Comité de Sanciones, estén obstaculizando el proceso de
         paz y reconciliación nacional en Costa de Marfil y, en particular, estén amenazando el adecuado desenlace del proceso electoral,
         el Consejo adoptó la Decisión 2010/801/PESC, de 22 de diciembre de 2010, que modifica la Decisión 2010/656 (DO L 341, p. 45).
         La lista de dichas personas figura en el anexo II de la Decisión 2010/656.
      
      12      El artículo 4, apartado 1, de la Decisión 2010/656, modificada por la Decisión 2010/801, tiene el siguiente tenor:
      
      «1.      Los Estados miembros tomarán las medidas necesarias para impedir la entrada en sus territorios o el tránsito por ellos:
      a)      de las personas a las que se refiere el anexo I, designadas por el Comité de Sanciones […];
      b)      de las personas a las que se refiere el anexo II, que no están incluidas en la lista que figura en el anexo I, que obstruyan
         el proceso de paz y reconciliación nacional y que, en particular, amenacen el buen término del proceso electoral.»
      
      13      El 11 de enero de 2011, el Consejo adoptó la Decisión 2011/17/PESC, que modifica la Decisión 2010/656 (DO L 11, p. 31), con
         objeto de incluir, habida cuenta de la gravedad de la situación en Costa de Marfil, a otras personas en la lista que figura
         en el anexo II de la Decisión 2010/656.
      
      14      El 14 de enero de 2011, habida cuenta de la gravedad de la situación en Costa de Marfil, el Consejo adoptó la Decisión 2011/18/PESC,
         que modifica la Decisión 2010/656 (DO L 11, p. 36; en lo sucesivo, «Decisión impugnada»), a fin de imponer medidas restrictivas
         adicionales, en particular de congelación de fondos, a las personas mencionadas en el anexo II de la Decisión 2010/656 y modificar
         dicha lista.
      
      15      El artículo 5, apartados 1 y 2, de la Decisión 2010/656, modificada por la Decisión impugnada, tiene la siguiente redacción:
      
      «1.      Se inmovilizarán todos los fondos y demás recursos económicos que sean de propiedad o estén bajo el control directo o indirecto de:
      a)      las personas mencionadas en el anexo I designadas por el Comité de Sanciones […], o que obren en poder de entidades que sean
         de propiedad o estén bajo el control directo o indirecto de cualquier persona que actúe en nombre de aquellas o siguiendo
         sus instrucciones, según determine el Comité de Sanciones;
      
      b)      las personas o entidades mencionadas en el anexo II no incluidas en la lista que figura en el anexo I, que obstruyan el proceso
         de paz y reconciliación nacional y que, en particular, amenacen el buen término del proceso electoral o que obren en poder
         de entidades que sean de propiedad o estén bajo el control directo o indirecto de cualquier persona que actúe en nombre de
         aquellas o siguiendo sus instrucciones.
      
      2.      No podrán ponerse fondos, ni otros activos financieros o recursos económicos, directa o indirectamente, a disposición de las
         personas o entidades a que se refiere el apartado 1, ni utilizarse en beneficio de las mismas.»
      
      16      Ante la amenaza específica a la paz y seguridad internacionales planteada por la situación en Costa de Marfil y para garantizar
         la coherencia con el proceso de modificación y revisión de los anexos I y II de la Decisión 2010/656, el Consejo adoptó, el
         14 de enero de 2011, el Reglamento (UE) nº 25/2011, por el que se modifica el Reglamento nº 560/2005 (DO L 11, p. 1; en lo
         sucesivo, «Reglamento impugnado»).
      
      17      El artículo 2 del Reglamento nº 560/2005, modificado por el Reglamento impugnado, tiene la siguiente redacción:
      
      «1.      Se inmovilizarán todos los capitales y recursos económicos cuya propiedad, control o tenencia corresponda a las personas físicas
         o jurídicas, entidades y organismos enumerados en el anexo I o en el anexo I A.
      
      2.      No se pondrá a disposición directa ni indirecta de las personas físicas o jurídicas, entidades u organismos enumerados en
         el anexo I o en el anexo I A ni se utilizará en su beneficio ningún tipo de capitales o recursos económicos.
      
      3.      Queda prohibida la participación voluntaria y deliberada en actividades cuyo objeto o efecto directo o indirecto sea la elusión
         directa o indirecta de las medidas mencionadas en los apartados 1 y 2.
      
      4.      En el anexo I se citará a las personas físicas o jurídicas, las entidades y los organismos mencionados en el artículo 5, [apartado]
         1, [letra] a) de la Decisión [2010/656] modificada.
      
      5.      En el anexo I A se citará a las personas físicas o jurídicas, las entidades y los organismos mencionados en [el artículo 5,
         apartado 1, letra b), de] la Decisión [2010/656] modificada.»
      
      18      Mediante la Decisión impugnada y el Reglamento impugnado (en lo sucesivo, en conjunto, «actos impugnados»), el Consejo modificó
         la lista de personas sujetas a medidas restrictivas que figuran en el anexo II de la Decisión 2010/656 y en el anexo I A del
         Reglamento nº 560/2005. En ese momento, el nombre de la demandante fue incluido, por primera vez, en el número 6 del cuadro A
         (Personas) de cada uno de los citados anexos, con la mención de los motivos siguientes: «Directora del grupo Cyclone que edita
         el periódico Le temps: obstrucción de los procesos de paz y de reconciliación por incitación pública al odio y la violencia
         y por su participación en campañas de desinformación en relación con la elección presidencial de 2010».
      
      19      El 18 de enero de 2011, el Consejo publicó el anuncio dirigido a las personas y entidades a las que se aplican las medidas
         restrictivas previstas en la Decisión 2010/656 y en el Reglamento nº 560/2005 (DO C 14, p. 8). En dicho anuncio, el Consejo
         recuerda que ha determinado que las personas y entidades que figuran en el anexo II de la Decisión 2010/656, modificado por
         la Decisión impugnada, y en el anexo I A del Reglamento nº 560/2005, modificado por el Reglamento impugnado, deben incluirse
         en las listas de personas y entidades objeto de las medidas restrictivas establecidas por dichos actos. Asimismo, pone en
         conocimiento de dichas personas y entidades que tienen la posibilidad de cursar una solicitud a las autoridades competentes
         del Estado miembro correspondiente para obtener autorización para utilizar fondos inmovilizados por motivos de necesidades
         básicas o pagos concretos. Por otro lado, precisa que dichas personas y entidades pueden presentarle una solicitud para que
         reconsidere la decisión de incluirlas en la citada lista. El Consejo recuerda, por último, que pueden recurrir su Decisión
         ante el Tribunal General.
      
      20      El 31 de enero de 2011, el Consejo adoptó la Decisión 2011/71/PESC, que modifica la Decisión 2010/656 (DO L 28, p. 60), y
         el Reglamento de Ejecución (UE) nº 85/2011, por el que se aplica el Reglamento nº 560/2005 (DO L 28, p. 32), por los que procedió
         a la inclusión de nuevas personas y entidades en la lista de personas y entidades que figura en el anexo II de la Decisión
         2010/656 y en el anexo I A del Reglamento nº 560/2005.
      
      21      El 2 de febrero de 2011, el Consejo publicó un nuevo anuncio dirigido a las personas y entidades a las que se aplican las
         medidas restrictivas previstas en la Decisión 2010/656 y en el Reglamento nº 560/2005 (DO C 33, p. 16) proporcionando a las
         personas afectadas la misma información que aparecía en el anuncio de 18 de enero de 2011.
      
      22      El 6 de abril de 2011, el Consejo adoptó la Decisión 2011/221/PESC, que modifica la Decisión 2010/656 (DO L 93, p. 20), y
         el Reglamento (UE) nº 330/2011, que modifica el Reglamento nº 560/2005 (DO L 93, p. 10), en los que impuso medidas restrictivas
         adicionales y modificó las listas de personas y entidades que figuran en los anexos I y II de la Decisión 2010/656 y en los
         anexos I y I A del Reglamento nº 560/2005.
      
      23      El 7 de abril de 2011, el Consejo publicó dos anuncios dirigidos a las personas a las que se aplican las medidas restrictivas
         previstas en la Decisión 2010/656 del Consejo, modificada por la Decisión 2011/221, y en el Reglamento nº 560/2005, modificado
         por el Reglamento nº 330/2011 (DO C 108, pp. 2 y 4).
      
      24      El 8 de abril de 2011, el Consejo adoptó la Decisión de Ejecución 2011/230/PESC, por la que se aplica la Decisión 2010/656
         (DO L 97, p. 46), y el Reglamento de Ejecución (UE) nº 348/2011, por el que se aplica el Reglamento nº 560/2005 (DO L 97,
         p. 1), mediante los que se suprimieron cuatro entidades de la lista que figura en el anexo II de la Decisión 2010/656 y en
         el anexo I A del Reglamento nº 560/2005.
      
      25      El 29 de abril de 2011, el Consejo adoptó la Decisión de Ejecución 2011/261/PESC, por la que se aplica la Decisión 2010/656
         (DO L 111, p. 17), y el Reglamento de Ejecución (UE) nº 419/2011, por el que se aplica el Reglamento nº 560/2005 (DO L 111,
         p. 1), mediante los que suprimió a seis entidades de la lista que figura en el anexo II de la Decisión 2010/656 y en el anexo I A
         del Reglamento nº 560/2005.
      
       Procedimiento y pretensiones de las partes
      26      La demandante interpuso el presente recurso mediante demanda presentada en la Secretaría del Tribunal el 14 de febrero de 2011.
      
      27      Mediante escrito separado, presentado ese mismo día en la Secretaría del Tribunal, la demandante formuló una solicitud de
         sustanciación del asunto por el procedimiento acelerado en virtud del artículo 76 bis del Reglamento de Procedimiento del Tribunal.
      
      28      Mediante decisión de 3 de marzo de 2011, el Tribunal (Sala Quinta) acogió la solicitud de sustanciación del asunto por el
         procedimiento acelerado en virtud del artículo 76 bis del Reglamento de Procedimiento.
      
      29      El 13 de abril de 2011, en aplicación del artículo 14 del Reglamento de Procedimiento del Tribunal y a propuesta de la Sala
         Quinta, el Tribunal decidió atribuir el asunto a una Sala ampliada.
      
      30      Visto el informe del Juez Ponente, el Tribunal (Sala Quinta ampliada) decidió iniciar la fase oral.
      
      31      Mediante escrito presentado en la Secretaría del Tribunal el 11 de mayo de 2011, la Comisión Europea solicitó intervenir en
         el presente caso en apoyo de las pretensiones del Consejo. Mediante auto de 20 de mayo de 2011, el Presidente de la Sala Quinta
         ampliada del Tribunal, oídas las partes, admitió esta intervención.
      
      32      En la vista de 24 de mayo de 2011 se oyeron los informes orales de las partes y sus respuestas a las preguntas formuladas
         por el Tribunal.
      
      33      La demandante solicita al Tribunal que:
      
      –        Anule los actos impugnados, en la medida en que la afectan.
      –        Condene en costas al Consejo.
      34      El Consejo, apoyado por la Comisión, solicita al Tribunal que:
      
      –        Desestime el recurso.
      –        Condene en costas a la demandante.
       Fundamentos de Derecho
      35      En apoyo del recurso, la demandante invoca dos motivos, basados, el primero, en la violación del derecho de defensa y del
         derecho a la tutela judicial efectiva y, el segundo, en la violación del derecho de propiedad.
      
      36      Mediante el primer motivo, la demandante alega que los actos impugnados violan el derecho de defensa y el derecho a un recurso
         ante un tribunal independiente e imparcial, garantizados por el artículo 47 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la
         Unión Europea (DO 2007, C 303, p. 1), y por los artículos 6 y 13 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos
         y de las Libertades Fundamentales, firmado en Roma el 4 de noviembre de 1950 (en lo sucesivo, «CEDH»). Según ella, los actos
         impugnados no prevén ningún procedimiento que permita garantizar un ejercicio efectivo de su derecho de defensa, no prevén
         la comunicación de una motivación detallada de la inclusión en la lista de personas sujetas a medidas restrictivas y no prevén
         la notificación de las vías y los plazos de recurso contra la decisión de inclusión en la citada lista, ni contiene información
         al respecto.
      
      37      Procede examinar de entrada la alegación de que los actos impugnados no prevén la comunicación de una motivación detallada
         de la inclusión en la lista de personas sujetas a medidas restrictivas.
      
      38      A este respecto es preciso recordar que la obligación de motivación constituye el corolario del principio del respeto del
         derecho de defensa. Así, la obligación de motivar un acto lesivo tiene la finalidad, por una parte, de proporcionar al interesado
         una indicación suficiente sobre si el acto está bien fundado o si eventualmente adolece de algún vicio que permita impugnar
         su validez ante el juez de la Unión y, por otra parte, de permitir a éste el ejercicio de su control sobre la legalidad de
         éste (sentencias del Tribunal de 12 de diciembre de 2006, Organisation des Modjahedines du peuple d’Iran/Consejo, T‑228/02,
         Rec. p. II‑4665; en lo sucesivo, «sentencia OMPI», apartado 138, y de 7 de diciembre de 2010, Fahas/Consejo, T‑49/07, Rec.
         p. II‑0000, apartado 51).
      
      39      La eficacia del control jurisdiccional, como debe poder referirse a la legalidad de los motivos en los que se basa, en cada
         caso concreto, la inclusión del nombre de una persona, de una entidad o de un organismo en la lista del anexo II de la Decisión
         2010/656 y en el anexo I A del Reglamento nº 560/2005, y la consecuente imposición de un conjunto de medidas restrictivas
         a dichos destinatarios, exige que la autoridad de la Unión de que se trate esté obligada a comunicar dichos motivos a la persona
         o entidad afectada, con el máximo detalle posible, ya sea al decidirse la inclusión en la lista o, al menos, con la máxima
         brevedad posible una vez adoptada dicha decisión, a fin de permitir que estos destinatarios ejerciten dentro de plazo su derecho
         de recurso (véase, en este sentido y por analogía, la sentencia del Tribunal de Justicia de 3 de septiembre 2008, Kadi y Al
         Barakaat International Foundation/Consejo y Comisión, C‑402/05 P y C‑415/05 P, Rec. p. I‑6351, apartado 336, y la sentencia
         Fahas/Consejo, antes citada, apartado 60).
      
      40      Habida cuenta de que el interesado no goza de un derecho de audiencia previo a la adopción de una medida inicial que imponga
         tales medidas, el respeto de la obligación de motivación es tanto más importante cuanto que constituye la única garantía que
         permite al interesado utilizar oportunamente las vías de recurso a su alcance para impugnar la validez de dicha decisión,
         al menos después de la adopción de la misma (véase la sentencia OMPI, apartado 140, y la jurisprudencia citada).
      
      41      En el caso de autos, es necesario indicar, en primer lugar, que, cuando el Consejo decida imponer a una persona o a una entidad
         las medidas mencionadas en el artículo 4, apartado 1, letra b), de la Decisión 2010/656, el artículo 7, apartado 3, de ésta,
         modificado por la Decisión 2010/801, prevé que aquél comunicará su decisión y su motivación a la persona o entidad afectada,
         ya sea directamente, si se conoce su domicilio, o mediante la publicación de un anuncio, para que la persona o entidad tenga
         la oportunidad de presentar sus alegaciones al respecto. A continuación, el artículo 8, apartado 1, de la Decisión 2010/656,
         modificado por la Decisión 2010/801, establece que el anexo II expondrá los motivos de la inclusión en la lista de las personas
         y entidades. Por último, el artículo 2 bis, apartado 1, y el artículo 11 bis, apartado 3, del Reglamento nº 560/2005, incluidos en éste por el Reglamento impugnado, prevén disposiciones similares a
         las que figuran en el artículo 7, apartado 3, y en el artículo 8, apartado 1, de la Decisión 2010/656, respecto a la inclusión
         en la lista de las personas, entidades y organismos sujetos a medidas restrictivas con arreglo al citado Reglamento y a la
         inclusión en su anexo I A.
      
      42      De lo anterior se desprende que la Decisión 2010/656 y el Reglamento nº 560/2005 prevén que se debe comunicar a las personas,
         entidades y organismos sujetos a medidas restrictivas los motivos que justifican su inclusión en las listas que figuran en
         el anexo II de la citada Decisión y en el anexo I A del referido Reglamento.
      
      43      A este respecto, debe desestimarse la alegación de que los actos impugnados no preveían la comunicación, de manera precisa
         y detallada, de las causas de la acusación y de su naturaleza, puesto que se basa, a la luz de la jurisprudencia citada por
         la demandante, en la premisa de que las medidas restrictivas en cuestión en el caso de autos son de naturaleza penal y en
         que es aplicable el artículo 6, apartado 3, letra a), del CEDH. Pues bien, dichas medidas restrictivas no constituyen una
         sanción penal y, por otra parte, no implican ninguna acusación de esa naturaleza (véanse, en este sentido, las sentencias
         del Tribunal de 11 de julio de 2007, Sison/Consejo, T‑47/03, no publicada en la Recopilación, apartado 101, y Fahas/Consejo,
         antes citada, apartado 67). Por otro lado, el artículo 6, apartado 3, letra a), del CEDH –a cuyo tenor todo acusado tiene,
         como mínimo, derecho a ser informado, en el más breve plazo, en una lengua que comprenda y detalladamente, de la naturaleza
         y de la causa de la acusación formulada contra él– únicamente es aplicable en materia penal (sentencia del Tribunal de Justicia
         de 8 de mayo de 2008, Weiss und Partner, C‑14/07, Rec. p. I‑3367, apartado 57).
      
      44      Aún debe comprobarse si, en el presente caso, los motivos que justifican la inclusión de la demandante en la lista de personas
         que figuran en el anexo II de la Decisión 2010/656 y en el anexo I A del Reglamento nº 560/2005 le fueron comunicados de manera
         que pudiese ejercer su derecho de defensa y su derecho a un recurso judicial efectivo.
      
      45      Según la demandante, los motivos que figuran en los anexos de los actos impugnados (véase el apartado 18 anterior) no constituyen
         una motivación en el sentido del artículo 6 del CEDH y, sin que se presenten hechos concretos que le sean imputables, no puede
         conocer, de manera detallada, la naturaleza y la causa de la acusación dirigida contra ella. En este contexto, subraya que
         niega haber obstruido los procesos de paz y de reconciliación, incitado al odio y la violencia y participado en campañas de
         desinformación, pero observa que no se le permite invocarlo. Por consiguiente, le resulta imposible impugnar, ante el juez
         de la Unión, la procedencia de las acusaciones dirigidas contra ella.
      
      46      El Consejo replica que los actos impugnados cumplen la obligación de motivación establecida por el artículo 296 TFUE y precisada
         por la jurisprudencia. Los motivos que figuran en los actos impugnados son suficientes para que la demandante pueda conocer
         las razones por las que se la ha mencionado y tenga la posibilidad de impugnar los citados motivos.
      
      47      A este respecto, hay que recordar que, en principio, la motivación de un acto del Consejo que impone medidas restrictivas,
         como las controvertidas en el caso de autos, no sólo debe referirse a los requisitos legales de aplicación de dicho acto,
         sino también a las razones específicas y concretas por las que el Consejo considera, en el ejercicio de su facultad discrecional
         de apreciación, que el interesado tiene que ser objeto de tales medidas (véanse, en este sentido y por analogía, las sentencias
         OMPI, apartado 146, y Fahas/Consejo, antes citada, apartado 53).
      
      48      Dado que el Consejo dispone de una amplia facultad de apreciación en cuanto a los datos que debe tomar en consideración para
         adoptar o mantener una medida de congelación de fondos, no puede exigirse al Consejo que indique de forma más específica de
         qué modo la congelación de fondos de la demandante contribuye, en concreto, a luchar contra la obstrucción a los procesos
         de paz y de reconciliación nacional o que aporte pruebas que demuestren que la interesada podría utilizar sus fondos para
         proceder a tal obstrucción en el futuro (véase, en este sentido y por analogía, la sentencia Fahas/Consejo, antes citada,
         apartado 57, y la jurisprudencia citada).
      
      49      En el presente caso, de los considerandos 6 y 7 de la Decisión impugnada resulta, en esencia, que, habida cuenta de la gravedad
         de la situación en Costa de Marfil, el Consejo decidió modificar la lista de personas sujetas a medidas restrictivas que figura
         en el anexo II de la Decisión 2010/656. De igual modo, según el cuarto considerando del Reglamento impugnado, el Consejo modificó
         las listas que figuran en los anexos I y I A del Reglamento nº 560/2005 ante la amenaza específica a la paz y seguridad internacionales
         planteada por la situación en Costa de Marfil y para garantizar la coherencia con el proceso de modificación y revisión de
         los anexos I y II de la Decisión 2010/656.
      
      50      Por otro lado, del número 6 del cuadro A del anexo II de la Decisión 2010/656 y del cuadro A del anexo I A del Reglamento
         nº 560/2005 resulta que la demandante fue incluida en las listas que figuran en los citados anexos debido a que era directora
         del grupo Cyclone, que edita el periódico «Le temps», y a que obstruyó los procesos de paz y reconciliación por incitación
         pública al odio y la violencia y por la participación en campañas de desinformación en relación con la elección presidencial
         de 2010.
      
      51      Es preciso señalar que, mediante esta motivación, el Consejo se limita a exponer consideraciones vagas y generales. En efecto,
         no indica las razones específicas y concretas por las que considera, en el ejercicio de su facultad discrecional de apreciación,
         que la demandante debe ser objeto de las medidas restrictivas en cuestión.
      
      52      En particular, la indicación de que la demandante es directora del grupo Cyclone, que edita el periódico «Le temps», no es
         una circunstancia que pueda motivar de manera suficiente y concreta los actos impugnados por lo que se refiere a su persona.
         En efecto, esta indicación no permite comprender de qué modo la demandante ha obstruido los procesos de paz y de reconciliación
         por la incitación pública al odio y a la violencia y por la participación en campañas de desinformación en relación con las
         elección presidencial de 2010. Por tanto, no se invoca ningún hecho concreto que se reproche a la demandante y que pueda justificar
         las medidas controvertidas.
      
      53      Es cierto que, según la jurisprudencia, la publicación detallada de las imputaciones formuladas contra los interesados no
         solamente podría entrar en conflicto con consideraciones imperiosas de interés general relacionadas con la seguridad de la
         Unión y de sus Estados miembros, o con el mantenimiento de sus relaciones internacionales, sino también perjudicar los intereses
         legítimos de las personas y entidades en cuestión, en la medida en que puede dañar gravemente su reputación, de modo que hay
         que admitir excepcionalmente que sólo deban figurar en la versión de la decisión de congelación de fondos que se publica en
         el Diario Oficial la parte dispositiva y una motivación general, si bien la motivación específica y concreta de esta decisión
         debe formalizarse y notificarse a los interesados por cualquier otro medio adecuado (véase, en este sentido y por analogía,
         la sentencia OMPI, apartado 147). No obstante, ningún elemento permite considerar que, en las circunstancias del caso de autos,
         la publicación detallada de las imputaciones que se hacen a la demandante fuera contraria a tales razones imperiosas de interés
         general o hubiera podido perjudicar a tales intereses legítimos. Por lo demás, el Consejo no invocó ninguna razón.
      
      54      Por último, aun cuando, en caso, no de inexistencia, sino, como en el presente asunto, de motivación insuficiente, las explicaciones
         proporcionadas durante el procedimiento pueden, en casos excepcionales, dejar sin objeto un motivo basado en la vulneración
         de la obligación de motivación (sentencia del Tribunal de Justicia de 28 de febrero de 2008, Neirinck/Comisión, C‑17/07 P,
         no publicada en la Recopilación, apartado 51), debe señalarse, sin que sea necesario pronunciarse sobre el carácter excepcional
         del caso de autos, que, en cualquier caso, no se ha comunicado a la demandante ninguna motivación adicional a raíz de la adopción
         de los actos impugnados o incluso durante el procedimiento ante el Tribunal. En efecto, el Consejo se limitó, durante la fase
         escrita, a recordar que se incluyó a la demandante en la lista de personas sujetas a medidas restrictivas debido a «su responsabilidad
         en la campaña de desinformación y de incitación al odio y a la violencia intracomunitaria en Costa de Marfil», añadiendo que
         era «uno de los colaboradores más importantes» del Sr. Laurent Gbagbo y que se trataba de su «segunda esposa». No obstante,
         en la vista, indicó al Tribunal que no era esta última condición la que había justificado la inclusión de la demandante en
         la citada lista.
      
      55      En este contexto, procede indicar además que el hecho de que la demandante, a raíz de la publicación de los actos impugnados
         o del anuncio de 18 de enero de 2011, no haya solicitado al Consejo que le comunique los motivos específicos y concretos de
         su inclusión en la lista de que se trata carece de pertinencia en el caso de autos, dado que la obligación de motivación incumbe
         al Consejo y éste debe cumplirla ya sea al decidirse la inclusión o, al menos, con la máxima brevedad posible una vez adoptada
         dicha decisión, según la jurisprudencia mencionada en el apartado 39 supra.
      56      De lo anterior resulta que la motivación de los actos impugnados no ha permitido a la demandante impugnar la validez de éstos
         ante el Tribunal y a éste proceder al control de su legalidad.
      
      57      De ello se deduce que deben anularse los actos impugnados, en la medida en que afectan a la demandante, sin que sea necesario
         examinar las demás alegaciones del presente motivo y el segundo motivo.
      
      58      Por lo que respecta a los efectos en el tiempo de la anulación del Reglamento impugnado, debe recordarse que, con arreglo
         al artículo 60, párrafo segundo, del Estatuto del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, no obstante lo dispuesto en el
         artículo 280 TFUE, las resoluciones del Tribunal que anulan un reglamento sólo producen efecto a partir de la expiración del
         plazo del recurso de casación previsto en el artículo 56, párrafo primero, de dicho Estatuto o, si se interpusiera un recurso
         de casación dentro de dicho plazo, a partir de la desestimación de éste. Por lo tanto, el Consejo dispone de un plazo de dos
         meses, ampliado, por razón de la distancia, en un plazo de diez días, a partir de la notificación de la presente sentencia,
         para paliar la violación declarada adoptando, en su caso, una nueva medida restrictiva con respecto a la demandante. En el
         presente caso, el riesgo de daños graves e irreversibles a la eficacia de las medidas restrictivas establecidas en el Reglamento
         impugnado no es suficientemente elevado, habida cuenta de la considerable repercusión de dichas medidas en los derechos y
         las libertades de la demandante, para justificar el mantenimiento de los efectos de dicho Reglamento respecto a ésta durante
         un período que supere el establecido en el artículo 60, párrafo segundo, del Estatuto del Tribunal de Justicia.
      
      59      Por lo que respecta a los efectos en el tiempo de la anulación de la Decisión impugnada, procede recordar que el artículo
         264 TFUE, párrafo segundo, en virtud del cual el Tribunal indicará, si lo estima necesario, aquellos efectos de un reglamento
         declarado nulo que deban ser considerados como definitivos, puede aplicarse, por analogía, también a una decisión cuando existan
         importantes razones de seguridad jurídica, comparables a las que concurren en los casos de anulación de determinados reglamentos,
         que justifiquen que el juez de la Unión ejerza la facultad que le confiere, en este contexto, el artículo 264 TFUE, párrafo
         segundo (véanse, en este sentido, las sentencias del Tribunal de Justicia de 26 de marzo de 1996, Parlamento/Consejo, C‑271/94,
         Rec. p. I‑1689, apartado 40; de 12 de mayo de 1998, Reino Unido/Comisión, C‑106/96, Rec. p. I‑2729, apartado 41, y de 28 de
         mayo de 1998, Parlamento/Consejo, C‑22/96, Rec. p. I‑3231, apartados 41 y 42). En el presente caso, la existencia de una diferencia
         entre la fecha de efecto de la anulación del Reglamento impugnado y la de la Decisión impugnada podría provocar un grave perjuicio
         a la seguridad jurídica, ya que estos dos actos imponen a la demandante medidas idénticas. Por tanto, deben mantenerse los
         efectos de la Decisión impugnada por lo que respecta a la demandante hasta que surta efecto la anulación del Reglamento impugnado.
      
       Costas
      60      A tenor del artículo 87, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Por haber sido desestimadas las pretensiones del Consejo, procede condenarlo en
         costas conforme a las pretensiones de la demandante.
      
      61       En virtud del artículo 87, apartado 4, párrafo primero, del mismo Reglamento, las instituciones que intervengan como coadyuvantes
         en el litigio soportarán sus propias costas. Por tanto, procede ordenar que la Comisión cargue con sus propias costas.
      
      En virtud de todo lo expuesto,
      EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Quinta ampliada)
      decide:
      1)      Anular la Decisión 2011/18/PESC del Consejo, de 14 de enero de 2011, que modifica la Decisión 2010/656/PESC del Consejo por
            la que se renuevan las medidas restrictivas contra Costa de Marfil, y el Reglamento (UE) nº 25/2011 del Consejo, de 14 de
            enero de 2011, por el que se modifica el Reglamento (CE) nº 560/2005, por el que se imponen algunas medidas restrictivas específicas
            dirigidas contra determinadas personas y entidades habida cuenta de la situación en Costa de Marfil, en la medida en que afectan
            a la Sra. Nadiany Bamba.
      2)      Mantener los efectos de la Decisión 2011/18 por lo que respecta a la Sra. Bamba hasta que surta efecto la anulación del Reglamento
            nº 25/2011.
      3)      Condenar al Consejo de la Unión Europea a cargar con sus propias costas y, además, con las costas en que haya incurrido la
            Sra. Bamba.
      4)      La Comisión Europea cargará con sus propias costas.
      
               Papasavvas
            
            
               Vadapalas
            
            
               Jürimäe
            
         
               O’Higgins
            
             
            
                     Van der Woude
            
         Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 8 de junio de 2011.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: francés.