CELEX: 62007TJ0023
Language: es
Date: 2009-04-29
Title: Sentencia del Tribunal General (Sala Sexta) de 29 de abril de 2009.#BORCO-Marken-Import Matthiesen GmbH & Co. KG contra Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea.#Asunto T-23/07.

Asunto T‑23/07
      BORCO-Marken-Import Matthiesen GmbH & Co. KG
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI)
      «Marca comunitaria — Solicitud de marca comunitaria figurativa α — Motivo de denegación absoluto — Carácter distintivo — Artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94»
      Sumario de la sentencia
      1.      Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación absolutos — Marcas carentes de
            carácter distintivo
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 7, ap. 1, letra b)]
      2.      Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Signos que pueden constituir una marca
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, arts. 4 y 7, ap. 1, letra b)]
      1.      El artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria, a tenor del cual se denegará el
         registro de «las marcas que carezcan de carácter distintivo», impone a la Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas,
         Dibujos y Modelos) la obligación de averiguar, a través de un examen concreto de las capacidades potenciales del signo propuesto
         para el registro, si debía excluirse que el signo en cuestión fuera idóneo para que el público pertinente pudiera distinguir
         los productos del solicitante de los de otra procedencia habida cuenta de que un carácter distintivo mínimo es suficiente
         para que no se aplique el motivo de denegación absoluto previsto en el artículo 7, apartado 1, letra b), del citado Reglamento.
         Para realizar dicha apreciación, la Oficina, bajo el control del Tribunal de Primera Instancia, debe tomar en consideración
         todas las circunstancias y todos los hechos pertinentes.
      
      (véanse los apartados 39 y 40)
      2.      La negativa a reconocer a las letras únicas, por principio, todo carácter distintivo, con arreglo al artículo 7, apartado
         1, letra b), del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria, es contraria al propio tenor del artículo 4, de dicho Reglamento,
         que sitúa a las letras entre los signos susceptibles de ser representados gráficamente que pueden constituir marcas, en la
         medida en que sean aptos para distinguir los productos y los servicios de una empresa de los ofrecidos por otras empresas.
      
      Además, de la jurisprudencia resulta que el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 no distingue entre los
         signos de naturaleza diferente y que los criterios de apreciación del carácter distintivo de marcas constituidas por una letra
         única son idénticos a los aplicables a los demás tipos de marcas.
      
      Para presentar el carácter distintivo mínimo exigido por esta disposición, el signo solicitado sólo debe parecer a priori apto para que el público pertinente pueda identificar el origen de los productos o servicios designados en la solicitud de
         marca comunitaria y distinguirlos, sin confusión posible, de los que tienen otra procedencia.
      
      (véanse los apartados 45 a 47)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Sexta)
      de 29 de abril de 2009 (*)
      
      «Marca comunitaria – Solicitud de marca comunitaria figurativa α – Motivo de denegación absoluto – Carácter distintivo – Artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94»
      En el asunto T‑23/07,
      Borco-Marken-Import Matthiesen GmbH & Co. KG, con domicilio social en Hamburgo (Alemania), representada por Sr. M. Wolter, abogado,
      
      parte demandante,
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI), representada por el Sr. M. Kicia, en calidad de agente,
      
      parte demandada,
      que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Cuarta Sala de Recurso de la OAMI de 30 de noviembre
         de 2006 (asunto R 808/2006-4), en relación con el registro del signo figurativo α como marca comunitaria, 
      
      EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS (Sala Sexta),
      integrado por el Sr. A.W.H. Meij, Presidente, y los Sres. V. Vadapalas y L. Truchot (Ponente), Jueces;
      Secretaria: Sra. T. Weiler, administradora;
      habiendo considerado el escrito de demanda presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 5 de febrero de 2007;
      habiendo considerado el escrito de contestación presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 26 de abril
         de 2007;
      
      vista la decisión de 5 de junio de 2007, por la que se deniega la autorización para presentar un escrito de réplica;
      vista la modificación de la composición de las Salas del Tribunal de Primera Instancia;
      vistas las preguntas formuladas por escrito a las partes por el Tribunal de Primera Instancia;
      celebrada la vista el 19 de noviembre de 2008, durante la cual la demandante presentó documentos;
      dicta la siguiente 
      Sentencia
       Antecedentes del litigio
      1        La demandante, Borco-Marken-Import Matthiesen GmbH & Co. KG presentó, el 14 de septiembre de 2005, una solicitud de registro
         de marca comunitaria ante la Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI), en virtud del
         Reglamento (CE) nº 40/94, del Consejo, de 20 de diciembre de 1993, sobre la marca comunitaria (DO 1994, L 11, p. 1), en su
         versión modificada. 
      
      2        La marca cuyo registro, como marca figurativa, se solicitó es el signo: 
      
      
      3        Los productos para los que se solicitó el registro pertenecen a la clase 33 del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación
         Internacional de Productos y Servicios para el Registro de Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión revisada y modificada,
         y corresponden a la descripción siguiente: «Bebidas alcohólicas, con excepción de cervezas, vinos, vinos espumosos y bebidas
         que contienen vino». 
      
      4        Mediante resolución de 31 de mayo de 2006, el examinador desestimó la solicitud de registro por falta de carácter distintivo
         del signo, sobre la base del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94. El examinador consideró que la marca
         solicitada constituía la reproducción fiel de la letra griega minúscula «α», sin alteración gráfica, y que los compradores
         de lengua griega no reconocen en ese signo la indicación del origen comercial de los productos designados en la solicitud
         de marca. 
      
      5        El 15 de junio de 2006, la demandante interpuso un recurso ante la OAMI contra dicha resolución.
      
      6        Este recurso se desestimó mediante resolución de 30 de noviembre de 2006 (en lo sucesivo, «resolución impugnada») de la Cuarta
         Sala de Recurso de la OAMI, por considerar la Sala que el signo solicitado carecía del carácter distintivo exigido por el
         artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94. 
      
       Pretensiones de las partes
      7        La demandante solicita al Tribunal de Primera Instancia que:
      
      –        Anule la resolución impugnada. 
      –        Declare que el artículo 7, apartado 1, letras b) y c) y apartado 2, del Reglamento nº 40/94 no se opone a la publicación de
         la marca solicitada para los productos de la clase 33 designados en la solicitud de registro. 
      
      –        Condene en costas a la OAMI. 
      8        La OAMI solicita al Tribunal de Primera Instancia que:
      
      –        Declare la inadmisibilidad del segundo motivo de las pretensiones de la demandante. 
      –        Desestime el recurso por infundado en todo lo demás. 
      –        Condene en costas a la parte demandante. 
       Fundamentos de Derecho
       Sobre la admisibilidad de las pruebas presentadas por primera vez por la demandante ante el Tribunal de Primera Instancia
      9        El objeto del recurso promovido ante el Tribunal de Primera Instancia consiste en el control de la legalidad de las resoluciones
         de las Salas de Recurso de la OAMI, con arreglo al artículo 63 del Reglamento nº 40/94. Por lo tanto, la función del Tribunal
         de Primera Instancia no es examinar nuevamente las circunstancias de hecho a la luz de las pruebas presentadas por primera
         vez ante él. En efecto, la admisión de dichas pruebas infringe el artículo 135, apartado 4, del Reglamento de Procedimiento
         del Tribunal de Primera Instancia, según el cual las memorias de las partes no pueden modificar el objeto del litigio planteado
         ante la Sala de Recurso. De ello resulta que los documentos presentados por primera vez por la demandante durante la vista
         son inadmisibles [véase, en este sentido, la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 6 de marzo de 2003, DaimlerChrysler/OAMI
         (Calandra), T‑128/01, Rec. p. II‑701, apartado 18]. 
      
       Sobre el fondo
       Alegaciones de las partes
      10      En apoyo de su recurso, la demandante invoca tres motivos, basados en la infracción del artículo 7, apartado 1, letra b),
         del artículo 7, apartado 1, letra c), y del artículo 12 del Reglamento nº 40/94. 
      
      11      En su primer motivo, la demandante sostiene que el signo solicitado presenta el carácter distintivo exigido por el artículo
         7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, en la medida en que permite identificar los productos de que se trata de
         la clase 33 como procedentes de su empresa y, por lo tanto, distinguirlos de los productos de otras empresas. 
      
      12      Habida cuenta de que, en virtud del artículo 4 del Reglamento nº 40/94, las letras pueden constituir una marca, no se les
         puede negar de antemano carácter distintivo, en el sentido del artículo 7, apartado 1, letra b), porque de lo contrario se
         privaría de su esencia al artículo 4.
      
      13      El argumento de la Sala de Recurso según el cual las letras deben permanecer disponibles es inoperante. Por una parte, incluso
         un color puede tener carácter distintivo y puede, por lo tanto, ser registrado. Por otra parte, la preocupación por evitar
         que determinadas letras sean objeto de un monopolio no guarda relación con la cuestión de su carácter distintivo. Por lo demás,
         la utilización de un signo con una finalidad exclusivamente descriptiva está expresamente reservada por el artículo 12 del
         Reglamento nº 40/94. 
      
      14      La demandante alega que un mínimo de carácter distintivo basta para conferir protección a las marcas, con independencia de
         la categoría de signos, en el sentido del artículo 4 del Reglamento nº 40/94, a la que pertenezcan. Por consiguiente, no puede
         negarse, de antemano y sin examinar siquiera los productos de que se trata, carácter distintivo a las letras por el mero hecho
         de que no impliquen ninguna adición original o que las individualice.
      
      15      Para negar carácter distintivo a marcas figurativas o denominativas con forma de letras sobre la base del artículo 7, apartado
         1, letra b), del Reglamento nº 40/94, debe procederse a comprobaciones concretas que permitan concluir que el público interesado
         no percibe la letra en cuestión como una indicación del origen de los productos designados. Según la demandante, de la resolución
         impugnada no resulta que la Sala de Recurso haya comprobado concretamente que el signo solicitado carecía de carácter distintivo
         por presentar para el público interesado carácter descriptivo en relación con los productos de que se trata. 
      
      16      Según la demandante, la resolución impugnada no demuestra que los consumidores interesados de lengua griega utilicen o comprendan
         la letra minúscula «α» como un orden de magnitud, una indicación de categoría o una denominación genérica con respecto a las
         bebidas alcohólicas. 
      
      17      La OAMI sostiene que la segunda pretensión del recurso es inadmisible, puesto que no corresponde al Tribunal de Primera Instancia,
         sino únicamente a la OAMI, extraer las consecuencias derivadas de una eventual sentencia de anulación, conforme al artículo
         63, apartado 6, del Reglamento nº 40/94. 
      
      18      En cuanto al fondo, la OAMI considera, por lo que se refiere al primer motivo, que la Sala de Recurso no ignoró que los criterios
         de apreciación del carácter distintivo son los mismos para todas las categorías de marcas, aunque pueda resultar más difícil
         comprobar el carácter distintivo de algunas de ellas. Si bien las marcas denominativas, figurativas o tridimensionales clásicas
         pueden ser directamente percibidas como indicación del origen comercial de los productos designados, no sucede así necesariamente
         con los signos compuestos por una letra única. Éstos pueden considerarse la designación de un orden de magnitud, de un tipo
         de productos o una denominación geográfica y se utilizan también a tal efecto.
      
      19      La posición de la Sala de Recurso según la cual letras únicas no pueden ser percibidas como una indicación del origen comercial
         de los productos designados no implica que sea imposible registrar marcas constituidas por letras únicas. La Sala de Recurso
         expuso claramente que, aunque una letra única tenga una aptitud abstracta para constituir una marca en el sentido del artículo
         4 del Reglamento nº 40/94, no es posible extraer de ella conclusiones en cuanto a su carácter distintivo concreto. 
      
      20      Por consiguiente, según la OAMI, la Sala de Recurso no excluyó totalmente el carácter distintivo de una letra única, exigido
         por el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, como lo demuestra el examen que realizó del carácter distintivo
         concreto del signo de que se trata. 
      
      21      Según la Sala de Recurso, el control de la conservación de la disponibilidad de un signo debe efectuarse únicamente en el
         marco de la evaluación de su carácter descriptivo en el sentido del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento nº 40/94.
         No obstante, como la Sala de Recurso ha destacado, es preciso remitirse a la sentencia del Tribunal de Justicia de 6 de mayo
         de 2003, Libertel (C‑104/01, Rec. p. I‑3793), que se pronunció sobre el carácter distintivo de un signo. En esa sentencia,
         el Tribunal de Justicia declaró en efecto que la disponibilidad de los colores no debe restringirse indebidamente, dado que
         el número de éstos es limitado. Así sucede también en el caso de las letras únicas, de manera que el presente asunto es a
         todos los efectos comparable.
      
      22      En el caso de autos, es necesario averiguar, a través de un examen a priori y al margen de toda apreciación del uso efectivo del signo en el sentido del artículo 7, apartado 3, del Reglamento nº 40/94,
         si debe excluirse que el signo en cuestión sea idóneo para que el público al que va destinado pueda distinguir los productos
         que designa de los de otra procedencia, cuando ese público efectúe sus elecciones comerciales. 
      
      23      Según la OAMI, el signo solicitado está constituido por una letra reproducida con forma de signo figurativo, pero con un grado
         de alteración tan sutil que será percibido como una simple letra. Por lo tanto, se trata de saber si el público pertinente,
         al ver ese signo que figura con un tipo de letra habitual en los productos de  que se trata o en una parte cualquiera de su envase habitual, supondrá que tales productos proceden de una determinada empresa,
         a saber, de la misma empresa. 
      
      24      Contrariamente a lo que sostiene la demandante, la OAMI afirma que existen diferentes cifras, letras y combinaciones similares
         que se utilizan en los envases de los productos de que se trata, asociadas a letras del alfabeto griego, para describir sus
         propiedades específicas. 
      
      25      El público pertinente percibe el signo solicitado como una simple letra que sólo se distingue de las otras letras del alfabeto
         por un detalle secundario, a saber, que se trata simplemente de otra letra del alfabeto. Por lo tanto, ese signo no contiene
         ningún elemento distintivo o que pueda ser considerado una indicación del origen comercial de los productos de que se trata
         por el consumidor medio de bebidas alcohólicas razonablemente atento e informado.
      
      26      Resulta difícil concebir que el público de referencia no considere que una letra única «α» designa un tipo o una gama de productos,
         sobre todo cuando no figura en el producto de una forma que llame especialmente la atención. Concretamente, la primera letra
         del alfabeto se utiliza a menudo como una indicación promocional de la superioridad de un producto, en particular en términos
         de calidad. Como mínimo, la letra en cuestión se presta a una utilización como la descrita, ya que el consumidor por regla
         general es capaz de atribuir dicho significado tanto a una mayúscula como a una minúscula. 
      
      27      Además, según la OAMI, el signo controvertido es utilizado generalmente por el consumidor de lengua griega como una indicación
         de calidad, como lo confirma la consulta del diccionario inglés-griego. La letra «α» aparece reproducida en él como el símbolo
         de los números uno y mil. Esta acepción del signo solicitado hace que sea poco verosímil su percepción por el público pertinente
         como una indicación del origen comercial de los productos que designa.
      
      28      Tras haber comprobado la aptitud del signo «α» para designar una categoría general o un género, y para constituir un número
         de código o la referencia a un tamaño particular, la Sala de Recurso consideró acertadamente que el público no percibirá en
         ese signo la indicación del origen comercial de los productos designados, sin descartar de antemano, no obstante, el carácter
         distintivo del signo controvertido. La eventual ausencia de otras apreciaciones fácticas no puede poner en tela de juicio
         la fundamentación de la resolución impugnada. 
      
       Apreciación del Tribunal de Primera Instancia
      29      El Reglamento nº 40/94 dispone en su artículo 4, titulado «Signos que pueden constituir una marca comunitaria»:
      
      «Podrán constituir marcas comunitarias todos los signos que puedan ser objeto de una representación gráfica, en particular
         las palabras, incluidos los nombres de personas, los dibujos, las letras, las cifras, la forma del producto o de su presentación,
         con la condición de que tales signos sean apropiados para distinguir los productos o los servicios de una empresa de los de
         otras empresas.» 
      
      30      Esta disposición contiene una lista de ejemplos de signos que pueden ser objeto de representación gráfica y aptos para constituir
         una marca, en la medida en que sean adecuados para distinguir los productos de una empresa de los de otras empresas, es decir,
         para cumplir la función de identificación del origen de esos productos que se atribuye a la marca [véase, en relación con
         el artículo 2 de la Directiva 89/104/CEE, de 21 de diciembre de 1988, Primera Directiva relativa a la aproximación de las
         legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (DO 1989, L 40, p. 1), cuyo contenido normativo es, en esencia,
         idéntico al del artículo 4 del Reglamento nº 40/94, la sentencia del Tribunal de Justicia de 16 de septiembre de 2004, Nichols
         (C‑404/02, Rec. p. Rec. p. I‑8499), apartado 22].
      
      31      Si bien el artículo 4 del Reglamento nº 40/94 se refiere expresamente a las letras y a las cifras, la aptitud general de una
         categoría de signos para constituir una marca en el sentido de esta disposición no implica que esos signos tengan necesariamente
         carácter distintivo con arreglo al artículo 7, apartado 1, letra b), en relación con un producto o un servicio determinado
         [sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 9 de octubre de 2002, KWS Saat/OAMI (Tono naranja), T‑173/00, Rec. p. II‑3843,
         apartado 26].
      
      32      A este respecto, el artículo 7 del Reglamento nº 40/94, que enumera los motivos de denegación absolutos que se pueden oponer
         al registro de signos como marca comunitaria, precisa en su apartado 1:
      
      «1. Se denegará el registro de:
      […]
      b)      las marcas que carezcan de carácter distintivo;
      […]»
      33      Carecen de tal carácter distintivo los signos que no son aptos para identificar concretamente el origen de los productos designados
         ni para que el consumidor que adquiere estos productos pueda repetir su elección si la experiencia resulta positiva, o modificarla,
         en caso de que no sea así, al realizar una adquisición posterior [sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 9 de julio
         de 2008, Hartmann/OAMI (E), T‑302/06, no publicada en la Recopilación, apartado 31; sentencia Tono naranja, antes citada,
         apartado 27). 
      
      34      Por otra parte, la mayor dificultad que puede darse al apreciar concretamente el carácter distintivo de determinadas marcas
         no puede justificar la presunción de que, a priori, tales marcas carecen de carácter distintivo o de que sólo pueden adquirirlo como consecuencia del uso, con arreglo al artículo
         7, apartado 3, del Reglamento nº 40/94 (véase, por analogía, la sentencia Nichols, antes citada, apartado 29).
      
      35      Según jurisprudencia reiterada, el carácter distintivo de una marca exigido por el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento
         nº 40/94 debe apreciarse en relación, por un lado, con los productos o servicios para los que se haya solicitado su registro
         y, por otro, con la percepción de los interesados, que son los consumidores de estos [véase, a propósito del artículo 3, apartado
         1, letra b), de la Directiva 89/104, cuyo contenido normativo es, en esencia, idéntico al del artículo 7, apartado 1, letra b),
         del Reglamento nº 40/94, la sentencia del Tribunal de Justicia de 12 de febrero de 2004, Henkel (C‑218/01, Rec. p. I‑1725),
         apartado 50]. 
      
      36      Además, del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 en relación con el apartado 2 de ese mismo artículo
         resulta que debe denegarse el registro de una marca si carece de carácter distintivo en solamente una parte de la Comunidad
         (sentencia del Tribunal de Justicia, de 22 de junio de 2006, Storck/OAMI, C‑25/05 P, Rec. p. I‑5719, apartado 81). 
      
      37      En el caso de autos, la demandante solicitó el registro como marca comunitaria de un signo presentado como figurativo pero
         en relación con el cual las partes no discuten, como señaló la Sala de Recurso, que reproduce la letra del alfabeto griego
         alfa («α») con una forma cercana a la que presenta la misma letra escrita con el tipo de letra estándar Times New Roman, sin
         ninguna alteración gráfica ni la adición de un elemento gráfico. 
      
      38      Habida cuenta de que la marca solicitada se refiere, como las partes confirmaron durante el proceso, a las bebidas alcohólicas
         distintas de las cervezas, los vinos, los vinos espumosos y las bebidas que contienen vino, es decir, bienes de consumo corriente,
         y que está constituida por la letra griega minúscula «α», la apreciación del carácter distintivo de esa marca debe efectuarse
         en relación con la percepción del signo por los consumidores de lengua griega normalmente informados y razonablemente atentos
         y perspicaces. 
      
      39      Por ello, en el presente caso correspondía a la Sala de Recurso averiguar, a través de un examen concreto de las capacidades
         potenciales del signo propuesto para el registro, si debía excluirse que el signo en cuestión fuera idóneo para que los consumidores
         medios de lengua griega pudieran distinguir los productos de la demandante de los de otra procedencia [véase, en este sentido,
         la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 5 de abril de 2001, Bank für Arbeit und Wirtschaft/OAMI (EASYBANK), T‑87/00,
         Rec. p. II‑1259, apartado 40, y sentencia E, antes citada, apartado 35], habida cuenta de que un carácter distintivo mínimo
         es suficiente para que no se aplique el motivo de denegación absoluto previsto en el artículo 7, apartado 1, letra b), del
         Reglamento nº 40/94 [sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 7 de febrero de 2002, Mag Instrument/OAMI (Forma de las
         linternas), T‑88/00, Rec. p. II‑467, apartado 34]. 
      
      40      Para realizar dicha apreciación, la OAMI, bajo el control del Tribunal de Primera Instancia, debe tomar en consideración todas
         las circunstancias y todos los hechos pertinentes. 
      
      41      En primer lugar, la Sala de Recurso consideró, en los apartados 17 y 20 de la resolución impugnada, que letras únicas, y,
         por consiguiente, la letra minúscula controvertida «α», en la medida en que no se añaden elementos gráficos o que produzcan
         un efecto gráfico de conjunto, carecen de carácter distintivo, dado que un signo es «algo perceptible, que se presta a ser
         grabado en la memoria y a ser reconocido». 
      
      42      Al deducir de este modo a priori la falta de carácter distintivo del signo solicitado de la inexistencia de alteraciones o de ornamentaciones gráficas, la
         Sala de Recurso consideró implícita pero necesariamente, en contra de lo dispuesto en el artículo 4 del Reglamento nº 40/94,
         que la letra controvertida no presentaba, por sí misma, el carácter distintivo mínimo exigido por el artículo 7, apartado
         1, letra b), para poder ser registrada como marca comunitaria.
      
      43      Al margen de que con arreglo al artículo 4 del Reglamento nº 40/94 las letras pueden constituir marcas comunitarias, siempre
         que tales signos sean aptos para distinguir los productos o los servicios de una empresa de los de otras empresas [sentencia
         E, antes citada, apartado 38; véase asimismo, en este sentido, la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 13 de junio
         de 2007, IVG Immobilien/OAMI (I), T‑441/05, Rec. p. II‑1937, apartado 47], el registro de un signo como marca no se supedita
         a la constatación de un cierto grado de creatividad o de imaginación artística por parte del solicitante (sentencia del Tribunal
         de Justicia de 16 de septiembre de 2004, SAT.1/OAMI, C‑329/02 P, Rec. p. I‑8317, apartado 41), sino simplemente a la aptitud
         del signo para individualizar el origen de los productos del solicitante de la marca respecto de los ofrecidos por sus competidores
         [sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 27 de febrero de 2002, Rewe-Zentral/OAMI (LITE), T‑79/00, Rec. p. II‑705,
         apartado 30]. Pues bien, la Sala de Recurso no procedió al examen concreto del signo controvertido sobre ese punto.
      
      44      En segundo lugar, la Sala de Recurso consideró, en el apartado 22 de la resolución impugnada, que la interpretación del artículo
         7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 según la cual una letra única presenta carácter distintivo tendría por consecuencia
         la exclusión de todos los supuestos de falta de carácter distintivo de un signo en el ámbito de las letras, lo que privaría
         a ese texto de todo objeto.
      
      45      La negativa a reconocer a las letras únicas, por principio, todo carácter distintivo, así enunciada sin reserva y sin recurrir
         al examen concreto recordado en el apartado 39 supra, es contraria al propio tenor del artículo 4, del Reglamento nº 40/94, que sitúa a las letras entre los signos susceptibles
         de ser representados gráficamente que pueden constituir marcas, en la medida en que sean aptos para distinguir los productos
         y los servicios de una empresa de los ofrecidos por otras empresas. 
      
      46      Además, de la jurisprudencia resulta que el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 no distingue entre los
         signos de naturaleza diferente y que los criterios de apreciación del carácter distintivo de marcas constituidas por una letra
         única son idénticos a los aplicables a los demás tipos de marcas (sentencia E, antes citada, apartado 34).
      
      47      Para presentar el carácter distintivo mínimo exigido por esta disposición, el signo solicitado sólo debe parecer a priori apto para que el público pertinente pueda identificar el origen de los productos o servicios designados en la solicitud de
         marca comunitaria y distinguirlos, sin confusión posible, de los que tienen otra procedencia (sentencia I, antes citada, apartado 55).
         
      
      48      En tercer lugar, la Sala de Recurso, remitiéndose a la sentencia Libertel, antes citada, consideró, en el apartado 23 de la
         resolución impugnada, que, al igual que los colores y las cifras únicas, las letras únicas, como elementos fundamentales,
         deben quedar a disposición de todos como «reserva de base» a efectos de identificación, de descripción o para otras utilizaciones.
         
      
      49      Como se ha recordado anteriormente, tal motivo, que enuncia, por principio, la imposibilidad de registrar una letra única
         como marca, sin proceder al examen concreto de la aptitud del signo controvertido para distinguir los productos de que se
         trata de los de otras empresas es contrario al artículo 4 del Reglamento nº 40/94. 
      
      50      Además, por lo que se refiere a la sentencia Libertel, antes citada, mencionada en la resolución impugnada e invocada por
         la OAMI, es cierto que el Tribunal de Justicia declaró que es preciso reconocer, en el ámbito del Derecho comunitario de marcas,
         un interés general en que no se restrinja indebidamente la disponibilidad de los colores para los demás operadores que ofrecen
         productos o servicios del mismo tipo que aquellos para los que se solicita el registro (sentencia Libertel, antes citada,
         apartado 60).
      
      51      Asimismo, el Tribunal de Justicia consideró que puede reconocerse carácter distintivo a un color, siempre que, en relación
         con la percepción del público pertinente, sea apropiado para identificar los productos o los servicios designados en la solicitud
         de marca y para distinguirlos de los de otras empresas (sentencia Libertel, antes citada, apartado 69). No obsta a la pertinencia
         de esta apreciación, en el presente litigio, la regla que figura en la misma sentencia según la cual la existencia de un carácter
         distintivo previo al uso sólo puede concebirse en circunstancias excepcionales (sentencia Libertel, antes citada, apartado
         66), ya que dicha reserva se ha mencionado teniendo en cuenta del hecho, previamente señalado por el Tribunal de Justicia,
         de que la percepción del público destinatario no es necesariamente la misma en el caso de un signo constituido por un color
         en sí mismo que en el caso de una marca denominativa o figurativa consistente, como en el caso de autos, en un signo independiente
         del aspecto de los productos que designa (sentencia Libertel, antes citada, apartado 65). 
      
      52      Por lo tanto, la Sala de Recurso no podía oponer al registro de la letra «α» la alegación basada en la disponibilidad de los
         signos, habida cuenta de que esta consideración no es en absoluto exclusiva de un examen concreto de la aptitud de la marca
         solicitada para identificar el producto o el servicio para el que se solicita el registro atribuyéndole una procedencia empresarial
         determinada y para distinguir este producto o este servicio de los de otras empresas. 
      
      53      En cuarto lugar, la Sala de Recurso consideró, en el apartado 25 de la resolución impugnada, que el público de referencia
         percibirá «quizás» la letra «α» como una referencia a la calidad (calidad «A»), una indicación de tamaño o la designación
         de un tipo o de una especie de bebidas alcohólicas como las designadas en la solicitud de marca. 
      
      54      La OAMI no puede afirmar que al pronunciarse en este sentido, la Sala de Recurso efectuó un examen concreto del carácter distintivo
         del signo de que se trata. En efecto, además de presentar un carácter dudoso que le priva de todo valor, ese motivo no se
         refiere a ningún hecho concreto que pueda justificar la conclusión de que la marca solicitada será percibida por el público
         pertinente como una referencia a la calidad, una indicación de tamaño o una designación de tipo o de especie para los productos
         a los que se refiere la solicitud de marca (véase, en este sentido, la sentencia E, antes citada, apartado 44). De ello resulta
         que la Sala de Recurso no ha demostrado la falta de carácter distintivo de la marca solicitada. 
      
      55      Aun suponiendo que sean admisibles, los nuevos documentos presentados por la OAMI como anexos B1 y B2 de su escrito de contestación,
         a efectos de demostrar que el público pertinente percibirá la letra alfa mayúscula «Α» como una indicación de la calidad de
         los vinos, carecen de fuerza probatoria en el presente asunto, ya que están compuestos por elementos que guardan relación
         exclusivamente con los vinos y no con las bebidas alcohólicas de que se trata, como reconoció la OAMI en la vista, y las letras
         que aparecen en las reproducciones de botellas de vino que figuran en anexo no son las mismas que la letra «α», se asocian
         con otra letra o constituyen uno de los componentes de la razón social de un comerciante de vinos. 
      
      56      Del conjunto de las consideraciones anteriores resulta que, al deducir la falta de carácter distintivo del signo presentado
         de la mera inexistencia de alteraciones o de ornamentaciones gráficas respecto al tipo de letra Times New Roman, sin proceder
         a un examen concreto de su aptitud para distinguir, en la percepción del público de referencia, los productos de que se trata
         de los que proceden de los competidores de la demandante, la Sala de Recurso efectuó una aplicación errónea del artículo 7,
         apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94. 
      
      57      Por consiguiente, procede estimar el primer motivo y anular la resolución impugnada, sin que sea necesario examinar los otros
         dos motivos invocados por la demandante.
      
      58      Con arreglo al artículo 63, apartado 6, del Reglamento nº 40/94, la OAMI está obligada a examinar nuevamente la solicitud
         de registro comunitario de la demandante a la luz de los motivos de la presente sentencia. 
      
      59      Por consiguiente, no procede pronunciarse sobre la segunda pretensión de la demandante ni, por lo tanto, sobre la excepción
         de inadmisibilidad propuesta por la OAMI contra dicha pretensión.
      
       Costas
      60      A tenor del artículo 87, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. 
      
      61      Por haber sido desestimados los motivos formulados por la OAMI, procede condenarla a cargar con sus propias costas y con las
         de la demandante, conforme a lo solicitado por ésta.
      
      En virtud de todo lo expuesto, 
      EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Sexta)
      decide:
      1)      Anular la resolución de la Cuarta Sala de Recurso de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos)
            (OAMI) de 30 de noviembre de 2006 (asunto R 808/2006-4).
      2)      No procede pronunciarse sobre la segunda pretensión de Borco-Marken-Import Matthiesen GmbH & Co. KG.
      3)      Condenar en costas a la OAMI.
      
               Meij
            
            
               Vadapalas
            
            
               Truchot
            
         Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 29 de abril de 2009.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: alemán.