CELEX: 62002TJ0115
Language: es
Date: 2004-07-13
Title: Sentencia del Tribunal de Primera Instancia (Sala Segunda) de 13 de julio de 2004. # AVEX Inc. contra Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI). # Marca comunitaria - Procedimiento de oposición - Solicitud de marca comunitaria gráfica que contiene la letra "a" - Marca comunitaria gráfica anterior que contiene la letra "a" - Riesgo de confusión. # Asunto T-115/02.

Asunto T‑115/02
      AVEX Inc.
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI)
      «Marca comunitaria – Procedimiento de oposición – Solicitud de marca comunitaria figurativa que contiene la letra “a” – Marca comunitaria figurativa anterior que contiene la letra “a” – Riesgo de confusión»
      Sentencia del Tribunal de Primera Instancia (Sala Segunda) de 13 de julio de 2004  
      Sumario de la sentencia
      1.     Marca comunitaria – Procedimiento de recurso – Recurso ante el juez comunitario – Escrito de interposición del recurso – Escrito
            de contestación de la parte interviniente – Requisitos de forma – Exposición sumaria de los motivos invocados – Motivos no
            expuestos en la demanda ni en la contestación – Remisión global a otros escritos – Inadmisibilidad 
      (Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Primera Instancia, arts. 44, ap. 1, 46, 130, ap. 1, 132, ap. 1, y 135, ap. 1,
            párr. 2)
      2.     Marca comunitaria – Definición y adquisición de la marca comunitaria – Motivos de denegación relativos – Oposición del titular
            de una marca anterior idéntica o similar registrada para productos o servicios idénticos o similares – Riesgo de confusión
            con la marca anterior – Marcas figurativas que contienen la letra «a»
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 8, ap. 1, letra b)]
      1.     En virtud del artículo 44, apartado 1, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Primera Instancia, aplicable en materia
         de propiedad intelectual, de conformidad con el artículo 130, apartado 1, y el artículo 132, apartado 1, de dicho Reglamento,
         la demanda presentada en un recurso contra la Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) debe
         indicar el objeto del litigio y contener una exposición sumaria de los motivos invocados. Si bien, al respecto, el texto de
         la demanda puede apoyarse y completarse en aspectos específicos, mediante remisiones a pasajes de documentos que lleva acompañados,
         una remisión global a otros escritos no puede paliar la falta de elementos esenciales de la argumentación jurídica que, en
         virtud de las disposiciones citadas anteriormente, deben figurar en la propia demanda.
      
      Por cuanto, con arreglo al artículo 46 del Reglamento de Procedimiento, aplicable en materia de propiedad intelectual, de
         conformidad con el artículo 135, apartado 1, párrafo segundo, de este Reglamento, puede aplicarse esta interpretación por
         analogía al escrito de contestación de la otra parte de un procedimiento de oposición ante la Sala de Recurso de la Oficina,
         interviniente ante el Tribunal de Primera Instancia, no procede admitir la contestación ni la demanda, en el caso de que efectúen
         una remisión a los escritos presentados ante la Oficina por la parte demandante y la parte interviniente, respectivamente,
         siempre que no sea posible vincular la remisión global que contienen con los motivos invocados y las alegaciones formuladas
         en la contestación y en la demanda, respectivamente.
      
      (véase el apartado 11)
      2.     Existe para los consumidores finales en la Comunidad Europea un riesgo de confusión entre el signo gráfico que contiene como
         elemento dominante la letra «a» minúscula, de color blanco que sobresale sobre un fondo negro, escrita en un tipo simple,
         cuyo registro como marca comunitaria se solicita para vestidos, calzado y sombrerería, comprendidos en la clase 25, según
         lo previsto en el Arreglo de Niza, y la marca que contiene la letra «a» con las mismas características dominantes, registrada
         anteriormente como marca comunitaria para designar vestidos correspondientes a la misma clase, en la medida en que las impresiones
         de conjunto producidas por cada uno de los signos en pugna son muy similares, y que los productos de que se trata deben considerarse
         similares en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, aunque lo sean escasamente cuando se
         trata del calzado en relación con los vestidos. A este respecto el público pertinente puede pensar, en particular, que el
         calzado diferenciado con la marca solicitada tiene el mismo origen comercial que los vestidos diferenciados con la marca anterior.
         
      
      (véanse los apartados 18, 23, 26 y 27)

      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
            
            SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Segunda)de 13 de julio de 2004(1)
         
         
               «Marca comunitaria  –  Procedimiento de oposición  –  Solicitud de marca comunitaria gráfica que contiene la letra “a”  –  Marca comunitaria gráfica anterior que contiene la letra “a”  –  Riesgo de confusión»
               
             En el asunto T-115/02,
            
            
            AVEX Inc., con domicilio social en Tokyo (Japón), representada por el Sr. J. Hofmann, abogado,
            
            
            parte demandante,
            
            contra
            Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI), representada por los Sres. D. Schennen y G. Schneider, en calidad de agentes,
            
            parte demandada, en el que la otra parte en el procedimiento ante la Sala de Recurso de la OAMI, parte interviniente ante el Tribunal de Primera
            Instancia, esAhlers Ag,  anteriormente denominada Adolf Ahlers AG, con domicilio social en Herford (Alemania), representada por el Sr. E.P. Krings,
            abogado,
            
             que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Sala Primera de Recurso de la OAMI de 11 de febrero
            de 2002 (asunto R 634/2001-1), relativa a la oposición formulada por el titular de la marca comunitaria gráfica que contiene
            la letra «a» contra el registro de una marca comunitaria gráfica que contiene la letra «a»,
            
            
            EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIADE LAS COMUNIDADES EUROPEAS (Sala Segunda),
            
            
             integrado por los Sres. J. Pirrung, Presidente, A.W.H. Meij y N.J. Forwood, Jueces; 
            
             Secretario: Sr. I. Natsinas, administrador;
             habiendo considerado la demanda presentada en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 12 de abril de 2002;habiendo considerado el escrito de contestación de la OAMI presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el
            17 de septiembre de 2002;habiendo considerado el escrito de contestación de la parte interviniente presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera
            Instancia el 29 de agosto de 2002;celebrada la vista el 10 de marzo de 2004;
            
            
         dicta la siguiente
         
         
         Sentencia
            
               Antecedentes del litigio
            
         
         1
            
          El 5 de junio de 1998, la demandante presentó una solicitud de marca comunitaria ante la Oficina de Armonización del Mercado
         Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI), en virtud del Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre de 1993,
         sobre la marca comunitaria (DO 1994, L 11, p. 1), en su versión modificada.
         
         
         
         2
            
          La marca cuyo registro se solicitó es el signo figurativo que se reproduce a continuación:
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         YII=
         
         
         
         3
            
          Los productos y los servicios para los que se solicitó el registro están comprendidos en las clases 9, 16, 25, 35 y 41 a efectos
         del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de Marcas, de 15 de
         junio de 1957, en su versión revisada y modificada, y corresponden, respecto a la clase 25, a la descripción siguiente: «vestidos,
         calzado (“footwear”), sombrerería; ropa exterior de estilo no japonés, abrigos, sudaderas y similares, ropa de noche, ropa
         interior, trajes de baño, camisas y similares, calcetines y medias, guantes, corbatas, bandanas, manguitos, sombreros y gorras,
         zapatos (“shoes”) y botas, cinturones, chaquetas, camisetas tipo Truman».
         
         
         
         4
            
          El 4 de octubre de 1999 se publicó esta solicitud en el Boletín de Marcas Comunitarias nº 78/1999.
         
         
         
         5
            
          El 22 de diciembre de 1999, la parte interviniente formuló oposición, con arreglo al artículo 42 del Reglamento nº 40/94,
         contra la marca solicitada, basándose, en particular, en la marca comunitaria gráfica nº 270264, solicitada el 1 de abril
         de 1996 y registrada el 28 de febrero de 2000, relativa, en particular, a «trajes, chalecos, americanas, anoraks, pantalones,
         abrigos, vaqueros, ropa tejana, camisas, sudaderas, camisetas tipo Truman, ropa deportiva, gorras, ropa de trabajo, ropa informal»,
         correspondientes a la clase 25, que se reproduce a continuación:
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         6
            
          Mediante resolución de 2 de mayo de 2001, la División de Oposición de la OAMI consideró que los signos en conflicto eran similares
         y que los productos de que se trata eran idénticos o similares. Por consiguiente, dicha División denegó la solicitud de registro
         de la marca solicitada.
         
         
         
         7
            
          El 2 de julio de 2001, la demandante interpuso un recurso ante la OAMI contra la resolución de la División de Oposición, con
         arreglo al artículo 59 del Reglamento nº 40/94.
         
         
         
         8
            
          Mediante resolución de 11 de febrero de 2002 (asunto R 634/2001‑1; en lo sucesivo, «resolución impugnada»), la Sala Primera
         de Recurso de la OAMI anuló parcialmente la resolución de la División de Oposición en la medida en que denegaba la solicitud
         de marca en lo tocante a los productos y servicios incluidos en las clases 9, 16, 35 y 41. En cambio, desestimó el recurso
         en lo que respecta a los productos incluidos en la clase 25, al considerar que los signos en conflicto eran similares y que
         los productos de que se trata eran idénticos o similares, incluso en lo que atañe a los «zapatos y botas» consignados en la
         solicitud de marca y los «vestidos» designados por la marca anterior.
         
         Pretensiones de las partes
         
         9
            
          En la vista, la demandante concretó sus pretensiones y solicitó al Tribunal de Primera Instancia que:
         
         
         
          
         –
            Anulara la resolución impugnada en la parte en que desestima su recurso en lo tocante a los productos comprendidos en la clase 25.
         
         
         
         
          
         –
            Anulara la resolución impugnada en la medida en que le impone las costas causadas por la parte interviniente en los procedimientos
               de oposición y de recurso.
            
         
         
         
         
          
         –
            Condene en costas a la OAMI.
         
         
         
         
         
         10
            
          La OAMI y la parte interviniente solicitan al Tribunal de Primera Instancia que:
         
         
         
          
         –
            Desestime el recurso por infundado.
         
         
         
         
          
         –
            Condene en costas a la demandante.
         
         
         
         Fundamentos de Derecho
         
         11
            
          Con carácter preliminar debe recordarse que, según reiterada jurisprudencia, en virtud del artículo 44, apartado 1, del Reglamento
         de Procedimiento del Tribunal de Primera Instancia, aplicable en materia de propiedad intelectual, de conformidad con el artículo
         130, apartado 1, y el artículo 132, apartado 1, de dicho Reglamento, si bien el texto de la demanda puede apoyarse y completarse
         en aspectos específicos, mediante remisiones a pasajes de documentos que lleva acompañados, una remisión global a otros escritos
         no puede paliar la falta de elementos esenciales de la argumentación jurídica que, en virtud de las disposiciones citadas
         anteriormente, deben figurar en la propia demanda (sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 20 de abril de 1999, Limburgse
         Vinyl Maatschappij y otros/Comisión, asuntos acumulados T‑305/94 a T‑307/94, T‑313/94 a T‑316/94, T‑318/94, T‑325/94, T‑328/94,
         T‑329/94 y T‑335/94, Rec. p. II‑931, apartado 39). Con arreglo al artículo 46 del Reglamento de Procedimiento, aplicable en
         materia de propiedad intelectual, de conformidad con el artículo 135, apartado 1, párrafo segundo, de este Reglamento, dicha
         jurisprudencia puede aplicarse por analogía al escrito de contestación de la otra parte de un procedimiento de oposición ante
         la Sala de Recurso, interviniente ante el Tribunal de Primera Instancia. En consecuencia, por lo que respecta a la remisión
         que efectúan a los escritos presentados ante la OAMI por la parte demandante y la parte interviniente, respectivamente, no
         procede admitir la demanda ni la contestación, en la medida en que no es posible vincular la remisión global que contienen,
         con los motivos invocados y las alegaciones formuladas en la demanda y en la contestación, respectivamente.
         
         Sobre el motivo relativo a la inexistencia de riesgo de confusión Alegaciones de las partes
         
         
         12
            
          Según la demandante, la Sala de Recurso llegó erróneamente a la conclusión de que, a pesar de las diferencias que existen
         entre los productos de que se trata y entre los signos en conflicto existía un riesgo de confusión entre la marca anterior
         y la marca solicitada.
         
         
         
         13
            
          En relación con los productos de que se trata, la demandante indica que los vestidos y el calzado o las botas no son productos
         similares. En efecto, estos productos no se fabrican en las mismas fábricas, no se destinan al mismo uso, y la moda demuestra
         que su finalidad no consiste únicamente en protegerse contra los elementos naturales, no se fabrican con la misma materia
         prima ni se venden en los mismo lugares, salvo en cantidades poco significativas en las grandes superficies comerciales.
         
         
         
         14
            
          En relación con los signos en conflicto, la demandante señala que, en principio, las letras del alfabeto carecen de carácter
         distintivo propio a falta de un elemento gráfico adicional [resolución de la Sala Segunda de Recurso de 28 de mayo de 1999
         (asunto R 91/1998‑2)]. Por lo tanto, su representación gráfica les otorga su carácter distintivo. Dado que las marcas débilmente
         distintivas gozan de una protección reducida, las diferencias entre los signos que las integran adquieren una importancia
         mayor. A este respecto, la demandante esgrime las diferencias claras y sustanciales entre los signos en conflicto en relación
         con la forma del fondo negro, la situación de la letra sobre dicho fondo, la oposición entre los caracteres en negrita y los
         caracteres normales de la letra, según las marcas, y la caligrafía de dicha letra. En relación con las marcas gráficas formadas
         por una letra, sólo cuenta la comparación gráfica de los signos, ya que la comparación fonética no resulta pertinente.
         
         
         
         15
            
          La OAMI y la parte interviniente se oponen a la totalidad de las alegaciones de la parte demandante. La OAMI, considera, además,
         que, dado que la demandante ha limitado su desacuerdo acerca de la similitud de los productos únicamente a la comparación
         de los «vestidos» y de los «calzado y botas», el riesgo de confusión entre los signos en conflicto sólo debe examinarse en
         esta medida.
         
          Apreciación del Tribunal de Primera Instancia
         
         
         16
            
          A tenor del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, mediando oposición del titular de una marca anterior,
         debe denegarse el registro de la marca cuando, por ser idéntica o similar a la marca anterior y ser idénticos o similares
         los productos o servicios que ambas marcas designan, exista riesgo de confusión por parte del público en el territorio en
         que está protegida la marca anterior.
         
         
         
         17
            
          Según reiterada jurisprudencia, el riesgo de confusión en cuanto al origen comercial de los productos o de los servicios debe
         apreciarse globalmente, según la percepción que el público pertinente tenga de los signos y de los productos o servicios de
         que se trate, y teniendo en cuenta todos los factores que caracterizan el supuesto concreto, en particular, la interdependencia
         entre la similitud de los signos y la de los productos o servicios designados [véase la sentencia del tribunal de Primera
         Instancia de 9 de julio de 2003, Laboratorios RTB/OAMI – Giorgio Beverly Hills (GIORGIO BEVERLY HILLS), T‑162/01, Rec. p. II‑0000,
         apartados 29 a 33, y la jurisprudencia citada]. 
         
         
         
         18
            
          En el caso de autos, la marca anterior es una marca comunitaria. Por lo demás, los productos de que se trata son productos
         de consumo corriente. Por lo tanto, para la apreciación del riesgo de confusión, el público pertinente está formado por los
         consumidores finales en la Comunidad Europea.
         
         
         
         19
            
          En relación, en primer lugar, con la comparación de los signos en conflicto, en lo que atañe a su similitud gráfica, fonética
         o conceptual, la apreciación global del riesgo de confusión debe basarse en la impresión de conjunto producida por éstos,
         teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos y dominantes [véase la sentencia del Tribunal de Primera Instancia
         de 14 de octubre de 2003, Phillips‑Van Heusen/OAMI – Pash Textilvertrieb und Einzelhandel (BASS), T‑292/01, Rec. p. II‑0000,
         apartado 47, y la jurisprudencia citada].
         
         
         
         20
            
          En lo que atañe a la similitud gráfica de los signos en conflicto, la Sala de Recurso consideró acertadamente que, aunque
         una letra aislada carece potencialmente de carácter distintivo, las marcas controvertidas tienen ambas como elemento dominante
         la letra «a» minúscula, de color blanco que sobresale sobre un fondo negro, escrita en un tipo simple (apartado 38 de la resolución
         impugnada). En efecto, este elemento dominante se impone inmediatamente en la mente y se mantiene en la memoria. Por el contrario,
         las diferencias gráficas entre las marcas controvertidas –a saber, la forma del fondo (ovalado para la marca solicitada y
         cuadrado para la marca anterior), la situación de la letra sobre este fondo (en el centro de éste para la marca solicitada
         y el ángulo inferior derecho para la marca anterior), el grosor del trazo utilizado para representar dicha letra (la marca
         solicitada presenta un trazo ligeramente más ancho que el de la marca anterior) y los detalles caligráficos de cada una de
         las letras, según las marcas– son de escasa entidad y no constituyen elementos que permanezcan en la memoria del público pertinente
         como factores diferenciadores efectivos. En consecuencia, los signos en conflicto son muy similares desde el punto de vista
         gráfico.
         
         
         
         21
            
          No puede desvirtuar esta conclusión la alegación deducida de la posible diferencia entre la resolución recurrida y la resolución
         de la Sala Segunda de Recurso de 28 de marzo de 1999 (asunto R 91/1998‑2), relativa al registro de la marca anterior. Si bien
         dicha Sala afirmó efectivamente en dicha resolución que la representación gráfica de la letra «a» tenía una importancia especial
         en el análisis del carácter distintivo de esa marca, baste señalar que, en el caso de autos, la representación gráfica de
         la marca solicitada es muy similar a la adoptada por la marca anterior.
         
         
         
         22
            
          En relación con la comparación fonética y conceptual de los signos en conflicto, las partes están de acuerdo en considerar
         que es poco pertinente en el presente asunto. En cualquier caso, resulta patente que, desde estos puntos de vista, dichos
         signos son idénticos.
         
         
         
         23
            
          En consecuencia, son muy similares las impresiones de conjunto producidas por cada uno de los signos en conflicto.
         
         
         
         24
            
          Por lo que respecta, a la comparación de los productos, procede recordar que, según reiterada jurisprudencia, para apreciar
         la similitud de los productos de que se trata, deben tenerse en cuenta todos los factores pertinentes que caracterizan la
         relación entre tales productos, factores que comprenden, en particular, su naturaleza, su destino, su utilización, así como
         su carácter competidor o complementario [véase la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 4 de noviembre de 2003, Pedro
         Díaz/OAMI – Granjas Castelló (CASTILLO), T‑85/02, Rec. p. II‑0000, apartado 32 y la jurisprudencia citada].
         
         
         
         25
            
          Debe señalarse ante todo que la demandante no ha negado seriamente en la vista que los diferentes tipos de ropa designados
         por cada una de las marcas controvertidas son, al menos, similares. En todo caso, tal afirmación es correcta.
         
         
         
         26
            
          En lo tocante, más concretamente, a la relación que existe entre los «vestidos» designados por la marca anterior y los «calzado
         y botas» designados por la marca solicitada, la Sala de Recurso estimó que tales productos eran similares ya que tienen la
         misma finalidad, a menudo se venden en los mismos lugares y varios fabricantes o diseñadores se dedican a estos dos tipos
         de productos (apartado 32 de la resolución impugnada). El carácter general de esta apreciación puede ponerse en duda si se
         tiene en cuenta la falta de carácter sustituible de dichos productos y la inexistencia de prueba en apoyo de esta apreciación.
         No obstante, los vínculos suficientemente estrechos que presentan y las finalidades respectivas de dichos productos, que pueden
         advertirse, en particular, en el hecho de que pertenezcan a una misma clase, y la eventualidad concreta de que puedan producirlos
         los mismos operadores o ser vendidos conjuntamente permiten inferir que puede establecerse una asociación entre estos productos
         en la mente del público pertinente. A este respecto, las diferentes resoluciones comunitarias y nacionales relativas a las
         marcas que invoca la parte demandante no van en detrimento de esta conclusión, en la medida en que los antecedentes fácticos
         de tales resoluciones, en lo que atañe a los signos controvertidos o a los productos de que se trata, revisten diferencias
         notables con el caso de autos. Por lo tanto, los productos de que se trata deben considerarse similares en el sentido del
         artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, aunque lo sean escasamente.
         
         
         
         27
            
          En consecuencia, teniendo en cuenta, por una parte, la acusada similitud entre los signos en conflicto y, por otra, la semejanza
         entre los productos de que se trata, aunque apenas exista cuando se trata del calzado en relación con los vestidos, la Sala
         de Recurso pudo decidir, acertadamente, que existía un riesgo de confusión por parte del público pertinente. En efecto, este
         público puede pensar, en particular, que el calzado diferenciado con la marca solicitada tiene el mismo origen comercial que
         los vestidos diferenciados con la marca anterior. Por lo tanto, debe desestimarse el presente motivo.
         
         Sobre el motivo relativo a la necesidad de evacuar el trámite de audiencia ante la Sala de Recurso
         
         28
            
          La demandante alega que pidió expresamente que se evacuara el trámite de audiencia ante la Sala de Recurso, en virtud del
         artículo 75, apartado 1, del Reglamento nº 40/94. Afirma que tal comparecencia habría podido contribuir a la adopción de una
         resolución jurídicamente correcta, ya que la demandante habría podido facilitar información sobre la jurisprudencia alemana
         que versa sobre la cuestión de la similitud de los productos de que se trata. Según la demandante, al denegar la evacuación
         de este trámite, la Sala de Recurso traspasó los límites de su facultad discrecional.
         
         
         
         29
            
          El Tribunal de Primera Instancia recuerda que, a tenor del artículo 75, apartado 1, del Reglamento nº 40/94, «[la OAMI] utilizará
         el procedimiento oral, bien de oficio, bien a instancia de alguna de las partes en el procedimiento, a condición de que lo
         juzgue útil». 
         
         
         
         30
            
          El Tribunal de Primera Instancia señala que la Sala de Recurso ostenta una facultad discrecional en cuanto a la cuestión de
         si, cuando lo solicita una parte, es realmente necesario celebrar una audiencia ante él. En el caso de autos, de la resolución
         impugnada se desprende que la Sala de Recurso disponía de todos los elementos necesarios para fundamentar la parte dispositiva
         de la resolución impugnada. A este respecto, la demandante no ha demostrado en qué las precisiones orales sobre la jurisprudencia
         alemana, además de las expuestas en su escrito presentado ante la Sala de Recurso, habrían impedido que se adoptara tal parte
         dispositiva. En todo caso, según reiterada jurisprudencia, la legalidad de las resoluciones de las Salas de Recursos debe
         apreciarse únicamente a la luz del Reglamento nº 40/94, tal y como ha sido interpretado por el juez comunitario, y no sobre
         la base de la jurisprudencia nacional, aunque esté fundada en disposiciones análogas a las del Reglamento (sentencias GIORGIO
         BEVERLY HILLS, antes citada, apartado 53, y CASTILLO, antes citada, apartado 37). Por lo tanto, al no acoger la petición de
         la demandante de que se evacuara el trámite de audiencia la Sala de Recurso no transgredió los límites de su facultad de apreciación.
         
         Sobre la segunda pretensión 
         
         31
            
          Dado que la parte demandante no ha invocado ningún motivo específico en apoyo de su solicitud de anulación del apartado 2
         de la parte dispositiva de la resolución impugnada, relativo a los gastos efectuados ante la OAMI, las consideraciones que
         preceden bastan para desestimar esta pretensión.
         
         
         
         32
            
          Teniendo en cuenta cuanto antecede, se desestima el recurso.
         
         
         Costas
         33
            
          A tenor del artículo 87, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Por haber sido desestimadas las pretensiones de la demandante, procede, conforme
         a lo solicitado por la OAMI y la parte interviniente, condenarla en costas.
         
         
         En virtud de todo lo expuesto,
         
         
         
            
            EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Segunda)
         
         
          decide:
         
            
            
            
               1)
                  Desestimar el recurso.
               
            
            
            
            
               2)
                  Condenar en costas a la demandante.
               
            
            
                  Pirrung
               
               
                  Meij
               
               
                  Forwood
               
            
                  
               
               
                  
               
               
                  
               
            
                  
               
               
                  
               
               
                  
               
            
                  
               
               
                  
               
               
                  
               
            
                  
               
               
                  
               
               
                  
               
            
            
            
            
            
            
            
            
         
         
          Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 13 de julio de 2004.
         
         
         
         
                  El Secretario
               
               
                  El Presidente
               
            
         
         
         
                  H. Jung
               
               
                  J. Pirrung
               
            
      
      
          1 –
            
            Lengua de procedimiento: alemán.