CELEX: 62016TJ0120
Language: es
Date: 2017-12-06 00:00:00
Title: Sentencia del Tribunal General (Sala Tercera) de 6 de diciembre de 2017.#Tulliallan Burlington Ltd contra Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea.#Marca de la Unión Europea — Procedimiento de oposición — Registro internacional que designa a la Unión Europea — Marca figurativa Burlington — Marcas nacionales denominativas anteriores BURLINGTON y BURLINGTON ARCADE — Marcas figurativas de la Unión y nacional anteriores BURLINGTON ARCADE — Motivo de denegación relativo — Riesgo de confusión — Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) n.º 207/2009 [actualmente artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (UE) 2017/1001] — Utilización en el comercio de un signo cuyo alcance no es meramente local — Artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 8, apartado 4, del Reglamento 2017/1001) — Beneficio obtenido indebidamente del carácter distintivo o del renombre de las marcas anteriores — Artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 8, apartado 5, del Reglamento 2017/1001).#Asunto T-120/16.

SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Tercera)
      de 6 de diciembre de 2017 (
            *1
         )
      «Marca de la Unión Europea — Procedimiento de oposición — Registro internacional que designa a la Unión Europea — Marca figurativa Burlington — Marcas nacionales denominativas anteriores BURLINGTON y BURLINGTON ARCADE — Marcas figurativas de la Unión y nacional anteriores BURLINGTON ARCADE — Motivo de denegación relativo — Riesgo de confusión — Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) n.o 207/2009 [actualmente artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (UE) 2017/1001] — Utilización en el comercio de un signo cuyo alcance no es meramente local — Artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.o 207/2009 (actualmente artículo 8, apartado 4, del Reglamento 2017/1001) — Beneficio obtenido indebidamente del carácter distintivo o del renombre de las marcas anteriores — Artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009 (actualmente artículo 8, apartado 5, del Reglamento 2017/1001)»
      En el asunto T‑120/16,
      
         Tulliallan Burlington Ltd, con domicilio social en Saint Helier (Jersey), representada por el Sr. A. Norris, Barrister,
      parte demandante,
      contra
      
         Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), representada por el Sr. M. Fischer, en calidad de agente,
      parte demandada,
      y en el que la otra parte en el procedimiento ante la Sala de Recurso de la EUIPO, que actúa como parte coadyuvante ante el Tribunal General, es:
      
         Burlington Fashion GmbH, con domicilio social en Schmallenberg (Alemania), representada por la Sra. A. Parr, abogada,
      que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Cuarta Sala de Recurso de la EUIPO de 11 de enero de 2016 (asunto R 94/2014‑4), relativa a un procedimiento de oposición entre Tulliallan Burlington y Burlington Fashion,
      EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Tercera),
      integrado por el Sr. S. Frimodt Nielsen, Presidente, y los Sres. I.S. Forrester y E. Perillo (Ponente), Jueces;
      Secretario: Sr. I. Dragan, administrador;
      habiendo considerado el escrito de demanda presentado en la Secretaría del Tribunal General el 22 de marzo de 2016;
      habiendo considerado el escrito de contestación de la EUIPO presentado en la Secretaría del Tribunal General el 10 de junio de 2016;
      habiendo considerado el escrito de contestación de la coadyuvante presentado en la Secretaría del Tribunal General el 13 de junio de 2016;
      celebrada la vista el 28 de abril de 2017;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      Antecedentes del litigio
      
               1
            
            
               El 12 de noviembre de 2009, la coadyuvante, Burlington Fashion GmbH, presentó ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) una solicitud de protección en la Unión Europea del registro internacional n.o 1017273 en virtud del Reglamento (CE) n.o 207/2009 del Consejo, de 26 de febrero de 2009, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2009, L 78, p. 1), en su versión modificada [sustituido por el Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2017, L 154, p. 1)]. El registro para el que se pide la protección es la marca figurativa representada a continuación:
               
         
               2
            
            
               Los productos para los que se solicitó la protección están comprendidos en las clases 3, 14, 18 y 25 en el sentido del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión revisada y modificada, y corresponden, para cada una de esas clases, a la descripción siguiente:
               
                        –
                     
                     
                        Clase 3: «Jabones para uso cosmético, jabones para textiles, productos de perfumería, aceites etéreos, productos de limpieza, productos para el cuidado y la belleza de la piel, el cuero cabelludo y el cabello; artículos de tocador comprendidos en esta clase, desodorantes para uso personal, productos para antes y después del afeitado».
                     
                  
                        –
                     
                     
                        Clase 14: «Artículos de joyería, bisutería, relojes».
                     
                  
                        –
                     
                     
                        Clase 18: «Cuero y cuero de imitación, a saber, maletas, bolsas (comprendidos en esta clase); artículos de cuero pequeños comprendidos en esta clase, en particular monederos, billeteras, estuches para llaves; paraguas y sombrillas».
                     
                  
                        –
                     
                     
                        Clase 25: «Calzado, prendas de vestir, artículos de sombrerería, cinturones (prendas de vestir)».
                     
                  
         
               3
            
            
               El 16 de agosto de 2010, la demandante, Tulliallan Burlington Ltd, formuló oposición, con arreglo al artículo 41 del Reglamento n.o 207/2009 (actualmente artículo 46 del Reglamento 2017/1001), al registro de la marca solicitada para los productos comprendidos en las clases 3, 14 y 18. Es propietaria, en el centro de Londres (Reino Unido), de la galería comercial «Burlington Arcade».
            
         
               4
            
            
               La oposición se basaba en particular en las marcas y los derechos anteriores siguientes:
               
                        –
                     
                     
                        La marca denominativa BURLINGTON, registrada en el Reino Unido con el número 2314342 el 5 de diciembre de 2003 y debidamente renovada el 29 de octubre de 2012, que designa servicios comprendidos en las clases 35 y 36 y que corresponde, para cada una de esas clases, a la descripción siguiente:
                        
                                 –
                              
                              
                                 Clase 35: «Alquiler y arrendamiento financiero de espacios publicitarios; organización de exposiciones para fines comerciales o publicitarios; organización de ferias para fines comerciales; servicios de publicidad y de promoción y servicios de información correspondientes; reagrupamiento, por cuenta de terceros, de productos diversos, permitiendo a los consumidores examinar y comprar estos productos con comodidad en una gama de tiendas de venta al por menor de comercio no especializado».
                              
                           
                                 –
                              
                              
                                 Clase 36: «Alquiler de tiendas y de oficinas; arrendamiento financiero o gestión de bienes inmuebles; arrendamiento financiero de edificios o espacios en los edificios; gestión de bienes inmuebles; servicios de información relativa al alquiler de tiendas y oficinas; servicios de bienes inmuebles; inversión de fondos, constitución de fondos».
                              
                           
                  
                        –
                     
                     
                        La marca denominativa BURLINGTON ARCADE, registrada en el Reino Unido con el número 2314343 el 7 de noviembre de 2003 y debidamente renovada el 29 de octubre de 2012, que designa servicios comprendidos en las clases 35, 36 y 41 y que corresponde, para esta última clase, a la descripción siguiente: «Servicios de entretenimiento; organización de competiciones; organización de exposiciones; prestación de información en materia de recreo; representación de espectáculos; puesta a disposición de instalaciones deportivas; puesta a disposición de música en directo y de entretenimiento en directo; puesta a disposición de equipos y de instalaciones para representaciones de grupos de música en directo; prestación de entretenimiento en directo; servicios de música en directo; servicios de representaciones musicales en directo; organización de espectáculos en directo».
                     
                  
                        –
                     
                     
                        La marca figurativa registrada en el Reino Unido con el número 2330341 el 7 de noviembre de 2003 y debidamente renovada el 25 de abril de 2013, que designa los servicios comprendidos en las clases 35, 36 y 41, tal como se reproduce a continuación:
                        
                           
                     
                  
                        –
                     
                     
                        La marca figurativa de la Unión Europea registrada con el número 3618857 el 16 de octubre de 2006 y limitada, a raíz del procedimiento de anulación n.o 8715 C, a los servicios comprendidos en las clases 35, 36 y 41 y que corresponde, para cada una de esas clases, a la descripción siguiente: «Servicios de publicidad y promoción; recopilación, en beneficio de terceros, de diversos productos, para que los consumidores puedan verlos y adquirirlos cómodamente desde una gama de comercios minoristas de productos genéricos.» (clase 35); «Alquiler de tiendas; arrendamiento financiero o gestión de bienes inmuebles; arrendamiento financiero de edificios, o de espacio entre o en el interior de, edificios; administración de propiedades inmobiliarias; servicios de información relativa al alquiler de tiendas» (clase 36); «prestación de servicios de entretenimiento; entretenimiento en directo» (clase 41), tal como se reproduce a continuación:
                        
                           
                     
                  
         
               5
            
            
               Los motivos invocados en apoyo de la oposición eran los contemplados en el artículo 8, apartado 1, letra b), y apartados 4 y 5, del Reglamento n.o 207/2009 [actualmente artículo 8, apartado 1, letra b), y apartados 4 y 5, del Reglamento 2017/1001].
            
         
               6
            
            
               El 22 de noviembre de 2013, la División de Oposición, tras examinar la oposición de la demandante sobre la base de la marca figurativa de la Unión Europea registrada con el número 3618857, estimó la citada oposición para los productos comprendidos en las clases 3, 14 y 18, condenando en consecuencia a la coadyuvante al pago de las costas.
            
         
               7
            
            
               El 2 de enero de 2014, la coadyuvante interpuso recurso ante la EUIPO, con arreglo a los artículos 58 a 64 del Reglamento n.o 207/2009 (actualmente artículos 66 a 71 del Reglamento 2017/1001), contra la resolución de la División de Oposición.
            
         
               8
            
            
               Mediante resolución de 11 de enero de 2016 (en lo sucesivo, «resolución impugnada»), la Cuarta Sala de Recurso de la EUIPO anuló la resolución de la División de Oposición y condenó a la demandante a cargar con los gastos en que había incurrido en los procedimientos de oposición y de recurso.
            
         
               9
            
            
               En la resolución impugnada, la Sala de Recurso consideró, en primer lugar, que, por lo que respecta a la aplicación del artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009, el renombre de las marcas anteriores estaba probado en el territorio pertinente para los servicios comprendidos en las clases 35 y 36, a excepción, no obstante, del servicio «reagrupamiento, por cuenta de terceros, de productos diversos, que permita a los clientes […] adquirirlos cómodamente en una gama de tiendas de venta al por menor de comercio no especializado», incluido en la clase 35. En segundo lugar, por lo que atañe al motivo contemplado en el artículo 8, apartado 4, del citado Reglamento, consideró, en esencia, que la demandante no había demostrado que en el presente caso se cumplieran los requisitos necesarios para acreditar la presentación engañosa y el perjuicio respecto del público al que se dirigía. En tercer lugar, en lo que concierne al artículo 8, apartado 1, letra b), del citado Reglamento, consideró, en esencia, que los productos y los servicios de que se trata eran diferentes y que se excluía cualquier riesgo de exclusión, con independencia, por otro lado, de la similitud de las marcas en cuestión.
            
         Pretensiones de las partes
      
               10
            
            
               La demandante solicita al Tribunal que:
               
                        –
                     
                     
                        Anule la Decisión impugnada.
                     
                  
                        –
                     
                     
                        Condene en costas a la EUIPO.
                     
                  
         
               11
            
            
               La EUIPO y la coadyuvante solicitan al Tribunal que:
               
                        –
                     
                     
                        Desestime el recurso.
                     
                  
                        –
                     
                     
                        Condene en costas a la demandante.
                     
                  
         Fundamentos de Derecho
      
               12
            
            
               En apoyo de su recurso, la demandante alega tres motivos basados, en esencia, el primero, en una infracción del artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009, en un vicio de procedimiento y en la infracción de las normas de procedimiento, el segundo, en el incumplimiento de la obligación de motivación, en la vulneración del derecho a ser oído y en una infracción del artículo 8, apartado 4, del citado Reglamento y, el tercero, en una infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), de ese Reglamento.
            
         
         Sobre el primer motivo
      
      
               13
            
            
               En primer lugar, la demandante reprocha, en esencia, a la Sala de Recurso haber cometido un error de interpretación relativo a una parte de los servicios comprendidos en la clase 35 y respecto de los cuales no se había demostrado el renombre de las marcas anteriores. En segundo lugar, sostiene que la Sala de Recurso cometió un error en la definición de los servicios comprendidos en las clases 35 y 36. En tercer lugar, alega que la Sala infringió normas de procedimiento.
            
         
               14
            
            
               En apoyo de la primera imputación, la demandante sostiene que el servicio «reagrupamiento, por cuenta de terceros, de productos diversos, que permita a los clientes percibirlos y adquirirlos cómodamente en una gama de tiendas de venta al por menor de comercio no especializado», comprendido en la clase 35, designa también los servicios prestados por «galerías comerciales», y no sólo el servicio de «venta al por menor», efectuados en tiendas individuales. En su opinión, esa interpretación se ve confirmada por el empleo, en la descripción de la citada clase, de la expresión «en una gama de tiendas de venta al por menor», lo que demuestra que, a diferencia de lo que sostuvo la Sala de Recurso, los servicios de una galería comercial corresponden al reagrupamiento de productos diversos en una «gama de tiendas» más que exclusivamente en tiendas individuales de venta al por menor.
            
         
               15
            
            
               A este respecto, considera, por otro lado, que la Sala de Recurso no interpretó correctamente la sentencia de 7 de julio de 2005, Praktiker Bau- und Heimwerkermärkte (C‑418/02, en lo sucesivo, «sentencia Praktiker, EU:C:2005:425). En efecto, según la demandante, el Tribunal de Justicia adoptó en esa sentencia una interpretación amplia del concepto de venta al por menor, que incluía los servicios de una galería comercial.
            
         
               16
            
            
               Por último, la demandante alega que la resolución impugnada contiene también un vicio de procedimiento ya que la Sala de Recurso constató que sólo la coadyuvante había presentado observaciones, pese a que ella también había presentado observaciones el 12 de noviembre de 2015.
            
         
               17
            
            
               En apoyo de la segunda imputación, la demandante sostiene, en esencia, que la Sala de Recurso interpretó el concepto de servicios comprendidos en las clases 35 y 36 de modo estricto considerando que, para el público, no existía vínculo alguno entre los servicios y los productos de que se trata, ya que, entre los consumidores de los productos y de los servicios de las clases 35 y 36, figuran también los consumidores finales de los productos vendidos en las tiendas.
            
         
               18
            
            
               Por último, en apoyo de la tercera imputación, la demandante alega que la Sala de Recurso infringió las normas de procedimiento al considerar que no había presentado alegación alguna que demostrara que el uso de la marca solicitada se beneficiaba indebidamente de la marca anterior o la perjudicaba.
            
         
               19
            
            
               La EUIPO y la coadyuvante solicitan que se desestime el presente motivo.
            
         
               20
            
            
               Por lo que respecta a las dos primeras imputaciones formuladas por la demandante, procede recordar que, con arreglo al artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009, se denegará el registro de una marca si es idéntica o similar a una marca anterior y si está destinada a registrarse para productos o servicios que no tienen similitudes con aquellos para los que se registró la marca anterior, cuando esa marca anterior es una marca de la Unión Europea que goza de renombre en la Unión Europea y el uso sin justa causa de la marca solicitada se aprovecha indebidamente del carácter distintivo o del renombre de la marca anterior o fuere perjudicial para los mismos. Estos requisitos son acumulativos y la falta de uno de ellos basta para que dicha disposición no resulte aplicable [sentencia de 22 de marzo de 2007, Sigla/OAMI — Elleni Holding (VIPS), T‑215/03, EU:T:2007:93, apartado 34].
            
         
               21
            
            
               Por lo que respecta, en particular, al requisito relacionado con la identidad o la similitud con una marca anterior, relativo a la similitud de los signos en conflicto, procede recordar que, según la jurisprudencia, la apreciación de la similitud gráfica, fonética o conceptual de los signos en conflicto debe basarse en la impresión de conjunto producida por éstos, teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos y dominantes [véase la sentencia de 9 de marzo de 2012, Ella Valley Vineyards/OAMI — HFP (ELLA VALLEY VINEYARDS), T‑32/10, EU:T:2012:118, apartado 38 y jurisprudencia citada].
            
         
               22
            
            
               Además, dos marcas son semejantes cuando, desde el punto de vista del público pertinente, se da entre ellas una igualdad al menos parcial en lo tocante a uno o varios aspectos pertinentes [véase la sentencia de 14 de abril de 2011, Lancôme/OAMI — Focus Magazin Verlag (ACNO FOCUS), T‑466/08, EU:T:2011:182, apartado 52 y jurisprudencia citada]. Desde el punto de vista conceptual, por ejemplo, dos signos están bastante próximos si evocan, en particular, la misma idea comercial [véase, en ese sentido, la sentencia de 27 de octubre de 2016, Spa Monopole/EUIPO — YTL Hotels & Properties (SPA VILLAGE), T‑625/15, no publicada, EU:T:2016:631, apartado 35].
            
         
               23
            
            
               Por último, dado que el artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009 no exige que la similitud existente pueda llevar al público interesado a confundir los signos en conflicto, sino que se limita a exigir que el público pueda asociarlos entre sí, es decir, establecer un vínculo entre ellos, debe concluirse que la protección que esa disposición prevé en favor de las marcas renombradas puede aplicarse aunque los signos en conflicto presenten un menor grado de similitud (sentencia de 10 de diciembre de 2015, El Corte Inglés/OAMI, C‑603/14 P, EU:C:2015:807, apartado 42).
            
         
               24
            
            
               En el presente asunto, procede corroborar, en primer lugar, las apreciaciones de la Sala de Recurso que figuran en los puntos 21 a 24 de la resolución impugnada, que por otro lado no han sido impugnadas por la demandante, y según las cuales los signos en conflicto son medianamente similares debido a su elemento denominativo común, a saber, el término «burlington».
            
         
               25
            
            
               A continuación, entre los demás requisitos de protección establecidos por el artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009, en los que la demandante basa su primer motivo, debe tomarse también en consideración el relativo al renombre de las marcas y de los derechos anteriores y a su eventual protección.
            
         
               26
            
            
               A este respecto, procede señalar que, a falta de una definición legal del concepto de renombre adoptada por el legislador europeo, el juez de la Unión considera que, para cumplir ese requisito, una marca nacional anterior debe ser conocida por una parte significativa del público interesado por los productos o servicios amparados por ella [véanse, en ese sentido, las sentencias de 6 de febrero de 2007, Aktieselskabet af 21. november 2001/OAMI — TDK Kabushiki Kaisha (TDK), T‑477/04, EU:T:2007:35, apartado 48, y de 2 de octubre de 2015, The Tea Board/OAMI — Delta Lingerie (Darjeeling), T‑627/13, no publicada, EU:T:2015:740, apartado 74].
            
         
               27
            
            
               Además, de la documentación de los autos se desprende que las marcas anteriores de la demandante, que designan servicios de las clases 35 y 36, son conocidas por una parte considerable del público del mercado pertinente como el nombre de una galería comercial muy conocida en el Reino Unido, situada en el centro de Londres y que reúne en su interior tiendas de lujo. Como las partes no niegan ese renombre de las marcas anteriores de la demandante, la cuestión que se plantea en el presente asunto es, en definitiva, si el renombre corresponde efectivamente a los servicios de la clase 35 para los cuales se han registrado las marcas anteriores, de modo que la demandante pueda beneficiarse legítimamente de la protección del renombre en cuestión.
            
         
               28
            
            
               Según la Sala de Recurso, por lo que respecta al servicio de venta al por menor comprendido en la clase 35, no se ha probado el renombre de las marcas anteriores de la demandante.
            
         
               29
            
            
               No obstante, no cabe compartir esa conclusión de la Sala de Recurso.
            
         
               30
            
            
               Procede empezar señalando que, en la sentencia de 7 de julio de 2005, Praktiker (C‑418/02, EU:C:2005:425), el Tribunal de Justicia determinó, en el apartado 34, que «el objetivo del comercio al por menor es la venta de productos a los consumidores», que «este tipo de comercio comprende toda la actividad desarrollada por el operador para incitar a la conclusión de dicho negocio» y que «esta actividad consiste, en particular, en la selección de un surtido de productos que se ponen a la venta y en la prestación de diversos servicios con los que se pretende convencer al consumidor para que concluya la venta con el comerciante de que se trate y no con un competidor».
            
         
               31
            
            
               Además, el Tribunal General también precisó que la interpretación efectuada por el Tribunal de Justicia de la cuestión de si el comercio al por menor de mercancías constituía un servicio en el sentido del artículo 2 de la Directiva 89/104/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, Primera Directiva relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (DO 1989, L 40, p. 1), recordada en el apartado 30 anterior, «no es una definición exhaustiva y de alcance general del concepto de servicio de venta al por menor» [sentencia de 26 de junio de 2014, Basic/OAMI — Repsol YPF (basic), T‑372/11, EU:T:2014:585, apartado 55].
            
         
               32
            
            
               De ese modo, en contra de lo que sostiene la EUIPO en el presente asunto, la interpretación efectuada por el Tribunal de Justicia en el apartado 34 de la sentencia de 7 de julio de 2005, Praktiker (C‑418/02, EU:C:2005:425), no permite afirmar que las galerías comerciales o los centros comerciales estén, por definición, excluidos del ámbito de aplicación del concepto de servicio de venta al por menor definido en la clase 35.
            
         
               33
            
            
               La interpretación efectuada por el Tribunal de Justicia en el apartado 34 de la sentencia de 7 de julio de 2005, Praktiker (C‑418/02, EU:C:2005:425), se opone, por otra parte, también a la tesis sostenida por la EUIPO según la cual los servicios de una galería comercial se limitan esencialmente a servicios de alquiler o de gestión inmobiliaria y que, en consecuencia, los clientes a los que se dirigen esos servicios son principalmente las personas interesadas en tomar en arriendo las tiendas o las oficinas que se encuentran en dicha galería. En efecto, el concepto de «diversos servicios», como se menciona en ese apartado, incluye forzosamente los servicios organizados por una galería comercial con el fin de mantener todo su atractivo y las ventajas prácticas de dicho local comercial, según por otra parte los propios términos utilizados en el tenor de la clase 35, ya que su objetivo es permitir a los clientes interesados por productos diversos «examinar y comprar estos productos con comodidad en una gama de tiendas» y de ese modo incrementar la afluencia de clientes interesados en la compra de los citados productos, y no, como señaló el Tribunal de Justicia en la citada sentencia, que compren esos productos en el local de «un competidor» que no tiene su tienda en la galería comercial de que se trata.
            
         
               34
            
            
               Por tanto, procede determinar que, habida cuenta del tenor de la clase 35, el concepto de servicio de venta al por menor, como lo interpretó el Tribunal de Justicia en el apartado 34 de la sentencia de 7 de julio de 2005, Praktiker (C‑418/02, EU:C:2005:425), comprende también los servicios de venta prestados por una galería comercial.
            
         
               35
            
            
               A la luz de las consideraciones anteriores, procede señalar que la interpretación estricta del concepto de venta al por menor utilizado en el presente asunto por la Sala de Recurso es errónea y que la demandante puede, en consecuencia, alegar la protección del renombre de las marcas anteriores para los servicios de la clase 35.
            
         
               36
            
            
               Por otro lado, la Sala de Recurso consideró en la resolución impugnada que no existía relación entre las marcas en conflicto y que la demandante no había demostrado que el uso de la marca solicitada se hubiera aprovechado sin justa causa del carácter distintivo o del renombre de las marcas anteriores o que le fuera perjudicial.
            
         
               37
            
            
               A este respecto, procede recordar que, para acogerse a la protección prevista por el artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009, el titular de la marca anterior debe cumplir los requisitos mencionados en el apartado 20 anterior, entre los que figura aportar la prueba, de conformidad con el tenor de ese artículo, de que el uso sin justa causa de la marca solicitada se aprovecha indebidamente del carácter distintivo o del renombre de la marca anterior o es perjudicial para los mismos (véase, en ese sentido, la sentencia de 22 de marzo de 2007, VIPS, T‑215/03, EU:T:2007:93, apartado 34).
            
         
               38
            
            
               Además, procede recordar que la existencia de un provecho indebidamente obtenido del carácter distintivo o del renombre de la marca anterior debe apreciarse respecto del consumidor medio de los productos o de los servicios a los que se refiere la marca, como consumidor normalmente informado y razonablemente perspicaz (véase, en ese sentido, la sentencia de 12 de marzo de 2009, Antartica/OAMI, C‑320/07 P, no publicada, EU:C:2009:146, apartados 46 a 48). Pues bien, por lo que respecta a los bienes de gran consumo, como los jabones, los productos de baño, los artículos de piel y otros artículos similares, el público pertinente es, en el presente asunto, el público en general, compuesto precisamente por consumidores medios.
            
         
               39
            
            
               Procede también recordar que, para poderse acoger a la protección establecida en el artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009, el titular de la marca anterior no está obligado a demostrar la existencia de una infracción efectiva y actual contra su marca en el sentido de dicho artículo 8, apartado 5. En efecto, cuando sea previsible que el uso que el titular de la marca posterior pueda llegar a hacer de su marca vaya a dar lugar a tal menoscabo, el titular de la marca anterior no está obligado a esperar que éste se produzca efectivamente para poder exigir la prohibición de ese uso. Ahora bien, el titular de la marca anterior deberá probar que existen elementos que permiten apreciar un serio riesgo de que tal infracción se cometa en el futuro (sentencia de 10 de mayo de 2012, Rubinstein y L’Oréal/OAMI, C‑100/11 P, EU:C:2012:285, apartado 93).
            
         
               40
            
            
               Por tanto, para determinar si el uso del signo impugnado se aprovecha indebidamente del carácter distintivo o del renombre de la marca anterior, se ha de realizar una apreciación global que tenga en cuenta todos los factores pertinentes del caso específico, entre los cuales figuran, en particular, la intensidad del renombre y la fuerza del carácter distintivo de la marca anterior, el grado de similitud entre las marcas en conflicto, así como la naturaleza y el grado de proximidad de los productos o servicios considerados (véase, en ese sentido y por analogía, la sentencia de 27 de noviembre de 2008, Intel Corporation, C‑252/07, EU:C:2008:655, apartado 42).
            
         
               41
            
            
               Por lo que atañe, en particular, a la intensidad del renombre y al grado de carácter distintivo de la marca anterior, el Tribunal de Justicia determinó que, cuanto mayores sean el carácter distintivo y el renombre de dicha marca, más fácilmente podrá admitirse la existencia de una infracción. También, cuanto más inmediata y fuerte sea la evocación de la marca anterior por la marca posterior, mayor será el riesgo de que con el uso actual o futuro de la marca posterior se obtenga una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca anterior o bien se cause perjuicio a los mismos (véase, en ese sentido, la sentencia de 27 de noviembre de 2008, Intel Corporation, C‑252/07, EU:C:2008:655, apartados 67 a 69).
            
         
               42
            
            
               En ese contexto, también se ha declarado que corresponde al titular de la marca anterior demostrar, en su caso, si, como consecuencia del uso de la marca posterior, se ha producido una modificación del comportamiento económico del consumidor medio de los productos o servicios para los que se registró la marca anterior o existe un serio riesgo de que tal modificación se produzca en el futuro (sentencia de 27 de noviembre de 2008, Intel Corporation, C‑252/07, EU:C:2008:655, apartados 77 y 81 y el punto 6 del fallo).
            
         
               43
            
            
               A la luz de las consideraciones anteriores, procede por tanto señalar que, en el presente asunto, la demandante no ha presentado ante la Sala de Recurso ni ante el Tribunal datos coherentes que permitan llegar a la conclusión de que el uso de la marca solicitada se aproveche sin justa causa del carácter distintivo o del renombre de las marcas anteriores.
            
         
               44
            
            
               En efecto, aunque la demandante destaca el carácter «casi único» de sus marcas anteriores y de su renombre «importante y exclusivo», procede señalar que no ha facilitado datos específicos que puedan corroborar el hecho de que el uso de la marca solicitada disminuiría el atractivo de sus marcas anteriores, en particular a la luz de los criterios establecidos por la sentencia de 14 de noviembre de 2013, Environmental Manufacturing/OAMI (C‑383/12 P, EU:C:2013:741), apartado 43, según los cuales esas deducciones deben basarse «en un análisis de probabilidades y teniendo en cuenta las prácticas habituales en el sector comercial pertinente y cualquier otra circunstancia del caso concreto».
            
         
               45
            
            
               Pues bien, el hecho de que otro sujeto económico pueda estar autorizado a utilizar una marca que incluye el término «burlington», para productos similares a los que están en venta en la galería londinense de la demandante, no afecta en sí mismo, a ojos del consumidor medio, al atractivo comercial de ese lugar. En efecto, como señaló el Tribunal de Justicia en la sentencia de 7 de julio de 2005, Praktiker (C‑418/02, EU:C:2005:425) (véase el apartado 30 anterior), esa característica está estrechamente relacionada con los «diversos servicios» comerciales prestados por los arrendatarios de las tiendas que se encuentran en esa galería y no exclusivamente en nombre de ésta, que, por añadidura, corresponde, como señaló acertadamente la Sala de Recurso en la resolución impugnada, a los nombres de otros lugares también muy conocidos que se encuentran en las cercanías de la citada galería, como Burlington Gardens o Burlington House.
            
         
               46
            
            
               Por último, por lo que respecta al vicio de procedimiento de que adolece la resolución impugnada por el hecho de que la Sala de Recurso consideró que únicamente la coadyuvante había formulado observaciones, pese a que también la demandante había formulado sus observaciones el 12 de noviembre de 2015, procede señalar, por un lado, que esas últimas observaciones obran en el expediente del asunto y, por otro lado, que la EUIPO confirmó en la vista que las citadas observaciones, que figuran también en el expediente que obra en poder de las instancias correspondientes de la EUIPO, fueron debidamente tomadas en consideración por éstas. Por tanto, procede desestimar esa alegación por infundada.
            
         
               47
            
            
               Por lo que respecta a la tercera imputación formulada por la demandante, basta señalar que del tenor de los puntos 33 y 34 de la resolución impugnada se desprende que la Sala de Recurso hizo constar formalmente que la demandante sí había formulado observaciones, pero que no demostraban que, en el presente asunto, concurrieran los requisitos para la aplicación del artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.o 207/2009, y en particular no probaban que el uso de la marca pudiese aprovecharse sin justa causa del carácter distintivo o de la notoriedad de las marcas anteriores de la demandante. Por tanto, no puede acogerse la imputación basada en la infracción de las normas de procedimiento.
            
         
               48
            
            
               Habida cuenta de las consideraciones anteriores, procede desestimar el primer motivo.
            
         
         Sobre el segundo motivo
      
      
               49
            
            
               La demandante alega de entrada que, en la resolución impugnada, la Sala de Recurso no motiva en modo alguno la desestimación de su alegación relativa a la infracción, en el presente caso, del artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.o 207/2009. Además, dicha resolución contiene un error de Derecho ya que, debido a la falta de renombre en el sentido del artículo 8, apartado 5, del citado Reglamento, debe desestimarse la oposición con arreglo al artículo 8, apartado 4, de ese Reglamento. La demandante considera, por último, que cuando se invoca la apreciación del fondo de comercio, es decir, la fuerza de atracción de la clientela, en el plano nacional, en el marco de una acción por usurpación, la apreciación no puede limitarse únicamente a los servicios para los que se registraron las marcas anteriores, como sucede, por el contrario, cuando se aprecia el renombre en el sentido del artículo 8, apartado 5, del mismo Reglamento. Sostiene que en cualquier caso ha demostrado ampliamente ante la Sala de Recurso su renombre (a saber, su fondo de comercio) como galería comercial de alta gama. En último lugar, afirma que la Sala cometió un error de procedimiento al no dar a las partes, durante el procedimiento ante aquélla, una nueva ocasión para presentar sus alegaciones acerca de la infracción del artículo 8, apartado 4, del Reglamento en cuestión.
            
         
               50
            
            
               La EUIPO solicita que se desestime el presente motivo.
            
         
               51
            
            
               La coadyuvante considera, por su parte, que algunas de las alegaciones relativas a la aplicación correcta del artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.o 207/2009 no han sido invocadas por la demandante hasta la fase del procedimiento ante el Tribunal, por lo que éste no puede tomarlas en consideración.
            
         
               52
            
            
               Procede desestimar de entrada la alegación de la demandante basada en un incumplimiento de la obligación de motivación y la basada en el menoscabo al derecho a ser oído. En efecto, esas alegaciones son infundadas.
            
         
               53
            
            
               Así pues, de los puntos 36 y siguientes de la resolución impugnada se desprende que la Sala de Recurso analizó los distintos requisitos establecidos por el artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.o 207/2009 y, en el presente asunto, también los requisitos relativos a la acción por usurpación. Además, por lo que respecta a la circunstancia de que las partes no pudieran presentar sus observaciones acerca de dichos requisitos, del expediente se desprende que, durante el procedimiento ante las instancias de la EUIPO, la demandante sí estuvo en condiciones de formular sus observaciones.
            
         
               54
            
            
               A este respecto, aunque ante la Sala de Recurso la demandante no desarrolló la imputación que ella misma había invocado en el procedimiento de oposición, a saber, la infracción del artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.o 207/2009, no puede reprocharse a la Sala de Recurso que no instara a las partes a presentar observaciones adicionales al respecto. Por añadidura, según la jurisprudencia pertinente, el derecho a ser oído no se aplica a la posición final antes de que la adopte la Sala de Recurso competente. En efecto, ésta no está obligada a informar a las partes acerca de sus conclusiones jurídicas antes de adoptar su resolución final ni a darles la posibilidad de formular sus observaciones acerca de esas conclusiones o de presentar pruebas adicionales [véase la sentencia de 14 de junio de 2012, Seven Towns/OAMI (Representación de siete cuadrados de distintos colores), T‑293/10, no publicada, EU:T:2012:302, apartado 46 y jurisprudencia citada].
            
         
               55
            
            
               Por último, procede recordar que la apreciación de los hechos corresponde al autor de la resolución. Pues bien, el derecho a ser oído se extiende a todos los elementos de hecho y de Derecho que constituyen el fundamento de la resolución, pero no a la posición final que la administración decide adoptar [véase la sentencia de 7 de junio de 2005, Lidl Stiftung/OAMI — REWE-Zentral (Salvita), T‑303/03, EU:T:2005:200, apartado 62 y jurisprudencia citada].
            
         
               56
            
            
               Por lo que respecta a continuación a la alegación de la demandante basada en una infracción del artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.o 207/2009, procede recordar que, con arreglo a esa disposición, el titular de un signo distinto de una marca puede oponerse al registro de una marca de la Unión Europea si dicho signo cumple acumulativamente los cuatro requisitos siguientes: el signo debe ser utilizado en el tráfico económico; debe tener un alcance que no sea meramente local; el derecho al signo debe haberse adquirido conforme al Derecho del Estado miembro en el que se utilizaba con anterioridad a la fecha de presentación de la solicitud de marca de la Unión Europea; por último, en virtud de ese signo, su titular debe tener el derecho a prohibir la utilización de una marca más reciente. Estos requisitos tienen carácter acumulativo, de modo que, cuando un signo no cumple uno de estos requisitos, la oposición no puede prosperar [sentencia de 30 de junio de 2009, Danjaq/OAMI — Mission Productions (Dr. No), T‑435/05, EU:T:2009:226, apartado 35].
            
         
               57
            
            
               En el presente asunto, la Sala de Recurso señaló que una acción por usurpación de denominación ejercitada en relación con una marca no registrada utilizada en el tráfico comercial en el Reino Unido sí puede constituir un derecho anterior en el sentido del artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.o 207/2009 (véanse en particular los puntos 38 y 39 de la resolución impugnada).
            
         
               58
            
            
               A este respecto, la jurisprudencia ha declarado que el oponente interesado debe demostrar, de conformidad con el régimen jurídico de la acción por usurpación de denominación prevista por el Derecho del Reino Unido, que se cumplen los tres requisitos siguientes: en primer lugar, que la marca no registrada o el signo de que se trata ha adquirido el fondo de comercio, en segundo lugar, que la presentación por parte del titular de la marca más reciente es engañosa y, en tercer lugar, que se ha causado perjuicio al fondo de comercio de que se trata [véase, en ese sentido, la sentencia de 18 de enero de 2012, Tilda Riceland Private/OAMI — Siam Grains (BASmALI), T‑304/09, EU:T:2012:13, apartado 19].
            
         
               59
            
            
               Procede señalar también que, en el punto 38 de la resolución impugnada, la Sala de Recurso hace referencia precisamente a estos tres requisitos y que la demandante reconoce, por otra parte, que dicha Sala identificó correctamente el marco jurídico relativo a las acciones por usurpación de denominación.
            
         
               60
            
            
               Además, procede recordar que, con arreglo al artículo 76, apartado 1, del Reglamento n.o 207/2009 (actualmente artículo 95, apartado 1, del Reglamento 2017/1001), la carga de la prueba ante la EUIPO pesa sobre el oponente interesado (véase, en ese sentido, la sentencia de 29 de marzo de 2011, Anheuser-Busch/Budějovický Budvar, C‑96/09 P, EU:C:2011:189, apartado 189).
            
         
               61
            
            
               De ese modo, de los autos se desprende que, durante el procedimiento ante la División de Oposición, la demandante, en condición de oponente, al alegar la infracción del artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.o 207/2009 no facilitó los elementos de hecho o de Derecho necesarios para probar que se cumplían debidamente los requisitos relativos a la aplicación de esa disposición. A continuación, ante la Sala de Recurso, se limitó a afirmar que «mantenía las alegaciones formuladas ante la División de Oposición», mientras que ha quedado acreditado que ante la Sala tampoco fundamentó sus alegaciones, ni de hecho ni de Derecho.
            
         
               62
            
            
               Por tanto, la Sala de Recurso consideró acertadamente, en el punto 39 de la resolución impugnada, que la demandante no había probado que se hubieran cumplido debidamente los requisitos para fundamentar la acción por usurpación de denominación. Como la Sala de Recurso no incurrió en error de Derecho o de procedimiento, procede desestimar el segundo motivo.
            
         
         Sobre el tercer motivo
      
      
               63
            
            
               La demandante alega una infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.o 207/2009. Considera, en esencia, que existe, en primer lugar, una similitud evidente entre los servicios de su galería comercial y los productos a los que se refiere la marca solicitada, ya que, en el presente caso, los consumidores finales son los mismos. A este respecto, subraya que el término «burlington» tiene un carácter meramente distintivo. En segundo lugar, a diferencia de lo que determinó la Sala de Recurso en el punto 45 de la resolución impugnada, considera que, aunque la clase 35 se refiere también a la actividad de una galería comercial, la indicación «reagrupamiento» que figura en el tenor de esa clase cubre los servicios de galerías y no los servicios de venta al por menor en general y que, en consecuencia, no está obligada a precisar los productos de que se trata. En tercer lugar, alega, en esencia, que, según el manual de marcas de la Intellectual Property Office (Oficina de Propiedad Intelectual, Reino Unido) y según la jurisprudencia de la High Court of Justice (England & Wales), Chancery Division [Tribunal Superior de Justicia (Inglaterra y País de Gales), Sala de lo Mercantil, Reino Unido], no tenía la obligación de precisar dichos productos.
            
         
               64
            
            
               La EUIPO y la coadyuvante solicitan que se desestime el presente motivo.
            
         
               65
            
            
               Con arreglo al artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.o 207/2009, se denegará el registro de la marca cuando, por ser idéntica o similar a la marca anterior y por ser idénticos o similares los productos o servicios que ambas marcas designan, exista riesgo de confusión por parte del público en el territorio en que esté protegida la marca anterior.
            
         
               66
            
            
               Según reiterada jurisprudencia, constituye un riesgo de confusión que el público pueda creer que los correspondientes productos o servicios proceden de la misma empresa o, en su caso, de empresas vinculadas económicamente. Según esa misma jurisprudencia, el riesgo de confusión en el público debe apreciarse globalmente teniendo en cuenta todos los factores pertinentes del caso concreto, en particular la interdependencia entre los factores considerados y, en particular, la similitud entre las marcas y entre los productos o los servicios designados [véase la sentencia de 9 de julio de 2003, Laboratorios RTB/OAMI — Giorgio Beverly Hills (GIORGIO BEVERLY HILLS), T‑162/01, EU:T:2003:199, apartados 30 a 33 y jurisprudencia citada].
            
         
               67
            
            
               En efecto, el riesgo de confusión presupone a la vez la identidad o similitud entre las marcas en conflicto y la identidad o similitud entre los productos o servicios que designan. Se trata de requisitos acumulativos [véase la sentencia de 22 de enero de 2009, Commercy/OAMI — easyGroup IP Licensing (easyHotel), T‑316/07, EU:T:2009:14, apartado 42 y jurisprudencia citada].
            
         
               68
            
            
               Pues bien, para apreciar la similitud entre los productos, procede tener en cuenta todos los factores pertinentes que caracterizan la relación entre éstos, factores que incluyen, en particular, su naturaleza, su destino, su utilización, así como su carácter competidor o complementario. También pueden tenerse en cuenta otros factores, como, por ejemplo, los canales de distribución de los productos de que se trate [véase la sentencia de 11 de julio de 2007, El Corte Inglés/OAMI — Bolaños Sabri (PiraÑAM diseño original Juan Bolaños), T‑443/05, EU:T:2007:219, apartado 37 y jurisprudencia citada].
            
         
               69
            
            
               En el presente asunto, la Sala de Recurso consideró, en el punto 44 de la resolución impugnada, que los servicios de la demandante y los productos cubiertos por la marca solicitada no eran similares.
            
         
               70
            
            
               Por un lado, por lo que respecta a los servicios de la clase 36, es pacífico que, por ejemplo, entre los servicios de alquiler de tiendas y de oficinas o de gestión de bienes inmuebles y los productos como jabones, artículos de joyería o artículos de piel, no existe similitud alguna. Por otro lado, por lo que concierne a los servicios de la clase 35, el juez de la Unión señaló claramente que, en el caso del servicio de venta al por menor, era necesario precisar concretamente los productos ofrecidos a la venta [véase, en ese sentido, la sentencia de 24 de septiembre de 2008, Oakley/OAMI — Venticinque (O STORE), T‑116/06, EU:T:2008:399, apartado 44; véase también, en ese sentido y por analogía, la sentencia de 7 de julio de 2005, Praktiker, C‑418/02, EU:C:2005:425, apartado 50].
            
         
               71
            
            
               Pues bien, la falta de toda indicación concreta de los productos que pueden venderse en las distintas tiendas que componen una galería comercial como Burlington Arcade impide cualquier asociación entre éstas y los productos de la marca solicitada, ya que la definición de los «productos de lujo» dada por la demandante en el presente asunto no es suficiente para precisar de qué productos se trata. Por consiguiente, a falta de una precisión de ese tipo, no resulta posible establecer una similitud o una complementariedad entre los servicios a los que se refieren las marcas anteriores y los productos a los que se refiere la marca solicitada.
            
         
               72
            
            
               En consecuencia, también debe desestimarse la alegación de la demandante según la cual, en lo que respecta a los servicios de las galerías comerciales, no es necesario precisar los productos de que se trata, habida cuenta de que, en el apartado 34 de la presente sentencia, el Tribunal ha estimado que, teniendo en cuenta el tenor de la clase 35, el concepto de servicio de venta al por menor, tal como lo interpretó el Tribunal de Justicia en el apartado 34 de la sentencia de 7 de julio de 2005, Praktiker (C‑418/02, EU:C:2005:425), comprende también los servicios de venta prestados por una galería comercial. Además, procede señalar que el solapamiento entre los grupos de consumidores finales no basta para probar un riesgo de confusión a falta de cualquier precisión sobre los productos que pueden venderse en los espacios de la galería.
            
         
               73
            
            
               Por último, por lo que respecta a la alegación relativa a la aplicabilidad del manual de marcas de la Oficina de Propiedad Intelectual y de la jurisprudencia de la High Court of Justice (England & Wales), Chancery Division [Tribunal Superior de Justicia (Inglaterra y País de Gales), Sala de lo Mercantil], esa alegación es inoperante, ya que el marco jurídico de referencia es, en el presente asunto, el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.o 207/2009 y, según reiterada jurisprudencia, el régimen de las marcas de la Unión Europea es un sistema autónomo, constituido por un conjunto normas y dotado de objetivos que le son específicos, de modo que su aplicación es independiente de todo sistema nacional [véase la sentencia de 16 de enero de 2014, Message Management/OAMI — Absacker (ABSACKER of Germany), T‑304/12, no publicada, EU:T:2014:5, apartado 58 y jurisprudencia citada].
            
         
               74
            
            
               Habida cuenta de las consideraciones anteriores, dado que no se cumple uno de los requisitos mencionados en el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.o 207/2009, procede desestimar el presente motivo y el recurso en su totalidad.
            
         Costas
      
               75
            
            
               A tenor del artículo 134, apartado 1, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, la parte que vea desestimadas sus pretensiones será condenada en costas, si así lo hubiera solicitado la otra parte.
            
         
               76
            
            
               Por haber sido desestimadas las pretensiones de la recurrente, procede condenarla en costas, de acuerdo con lo solicitado por la EUIPO y la coadyuvante.
            
          
            
               En virtud de todo lo expuesto,
               EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Tercera)
               decide:
            
          
            
               
                        
                           1)
                        
                     
                     
                        
                           Desestimar el recurso.
                        
                     
                  
          
            
               
                        
                           2)
                        
                     
                     
                        
                           Condenar en costas a Tulliallan Burlington Ltd.
                        
                     
                  
          
               
                  
                     
                        
                           Frimodt Nielsen
                        
                        
                           Forrester
                        
                        
                           Perillo
                        
                     
                     Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 6 de diciembre de 2017.
                     Firmas
                  
               
            (
            *1
         )	Lengua de procedimiento: inglés.