CELEX: 31995D0466
Language: es
Date: 1995-07-26 00:00:00
Title: 95/466/CE: Decisión de la Comisión, de 26 de julio de 1995, relativa a la ayuda concedida por la región de Flandes a la empresa belga Vlaamse Luchttransportmaatschappij NV (Los textos en lengua francesa y neerlandesa son los únicos auténticos) (Texto pertinente a los fines del EEE)

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31995D0466

95/466/CE: Decisión de la Comisión, de 26 de julio de 1995, relativa a la ayuda concedida por la región de Flandes a la empresa belga Vlaamse Luchttransportmaatschappij NV (Los textos en lengua francesa y neerlandesa son los únicos auténticos) (Texto pertinente a los fines del EEE)  

Diario Oficial n° L 267 de 09/11/1995 p. 0049 - 0054

DECISIÓN DE LA COMISIÓN de 26 de julio de 1995 relativa a la ayuda concedida por la  región de Flandes a la empresa belga Vlaamse Luchttransportmaatschappij NV (Los textos en lengua  francesa y neerlandesa son los únicos auténticos) (Texto pertinente a los fines del EEE)  (95/466/CE)LA COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS, Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y, en particular, el párrafo primero del  apartado 2 de su artículo 93, Visto el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo y, en particular, la letra a) del apartado 1 de  su artículo 62, Después de haber emplazado a las partes interesadas, con arreglo a lo dispuesto en los artículos  mencionados, para que presenten sus observaciones, y teniendo en cuenta dichas observaciones, Considerando lo que sigue: HECHOS I Por carta de 25 de marzo de 1994, la empresa Cityflyer Express Limited presentó una  denuncia ante la Comisión en relación con una ayuda en forma de préstamo sin intereses por valor de  20 millones de francos belgas que supuestamente la región de Flandes había concedido o tenía  previsto conceder a la compañía aérea Vlaamse Luchttransportmaatschappij NV, (en lo sucesivo, «   VLM  »). Tras la recepción de dicha denuncia, por carta de 25 de mayo de 1994, la Comisión puso en  conocimiento de las autoridades belgas dicha información, solicitando que respondieran a las  cuestiones que se indican a continuación, para poder analizar la operación a la luz de lo dispuesto  en los artículos 92 y 93 del Tratado en materia de ayudas de Estado. -  ¿Cuál es el contenido de los estatutos de la compañía Vlaamse Luchttransportmaatschappij NV?  ¿Quiénes son los titulares del capital de esta compañía aérea? -  Condiciones de concesión del préstamo de la región de Flandes a la Compañía VLM (importe, tipo  de interés, duración, etc.) En caso de que la operación ya se haya llevado a cabo, presentar una  copia del contrato de préstamo y, en su caso, todos los documentos anejos a dicho contrato  (condiciones adicionales, decisiones de la región de Flandes, etc.). Al no haberse obtenido respuesta en el plazo de un mes, el 14 de julio de 1994 se envió una nueva  carta de recordatorio a las autoridades belgas. El 3 de agosto de 1994, el Gobierno belga remitió una carta a la Comisión en la que se respondía a  las preguntas planteadas en relación con los estatutos de VLM y las condiciones de concesión del  préstamo. Con respecto a la primera cuestión, se adjuntaba una copia de los estatutos de la  empresa, que definen la compañía VLM como una sociedad anónima de Derecho belga con domicilio  social en B-2610 Wommelgen, Van Tichenlenlei, 49. La compañía se constituyó el 21 de febrero de  1992 por un período indefinido y con un capital inicial de 10 millones de francos belgas.  Posteriormente, se fueron efectuando varias ampliaciones de capital y a finales de 1993 éste  ascendía a 75 millones de francos belgas. La empresa cuenta con nueve accionistas: cinco empresas  privadas y cuatro personas físicas y, por lo tanto, se trata de una compañía totalmente privada. Su  objetivo consiste en «  la adquisición, venta, intercambio, leasing, explotación, reparación y  mantenimiento de aeronaves, por cuenta propia cuenta o de terceros, en Bélgica y en el extranjero,  así como la explotación de aeronaves para el transporte regular y no regular  ». Por lo que respecta a las condiciones de concesión del préstamo, el Gobierno belga facilitó la  siguiente información: «  Importe: 20 millones de francos belgas, tipo de interés: 0  %, calendario de reembolso: cuatro  millones, respectivamente 2, 3, 4 y 6 años después de su concesión  ». Las autoridades belgas no han facilitado a la Comisión ningún otro documento, ni siquiera la copia  del contrato de préstamo solicitada. Conviene señalar asimismo que la operación no fue notificada  previamente a la Comisión con arreglo a lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 93 del Tratado. Habida cuenta de todo lo anterior, el 16 de noviembre de 1994 la Comisión decidió incoar en  relación con la operación mencionada el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 93 del  Tratado. Han sido fundamentalmente dos los factores que han llevado a la Comisión a tomar esta  decisión: en primer lugar el hecho de que la concesión de un préstamo sin intereses constituye muy  probablemente una ayuda de estado a efectos de lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 92 del  Tratado y en el apartado 1 del artículo 61 del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo y, en  segundo lugar, la imposibilidad de aplicar las excepciones previstas en los apartados 2 y 3, de  esos mismos artículos. Por carta de 6 de diciembre de 1994, la Comisión comunicó al Gobierno belga su decisión de incoar  el procedimiento y le emplazó para presentar sus observaciones. La carta, que fue publicada en el  Diario Oficial de las Comunidades Europeas (1) instaba asimismo a los demás Estados miembros y  terceros interesados a presentar sus observaciones con arreglo a lo dispuesto en el apartado 2 del  artículo 93 del Tatado. II A raíz de la publicación de la carta en el Diario Oficial, las compañías aéreas British  Airways y Cityflyer Express presentaron sus observaciones en calidad de terceros interesados. Ambas compañías alegan que la operación de préstamo en cuestión constituye una ayuda a efectos del  apartado 1 del artículo 92 del Tratado. Cityflyer Express Limited, que ha adjuntado a sus  observaciones copia de los balances y las cuentas de resultados de VLM para los años 1992 y 1993,  precisa al respecto que ningún inversor privado que actuara racionalmente habría autorizado un  préstamo de estas características a VLM, dadas las pérdidas registradas por la compañía en 1993.  Según las dos compañías, la ayuda falsea la competencia en las líneas explotadas por VLM, en  particular, en la línea Amberes-Londres en la que VLM compite con Cityflyer Express Limited.  Además, en la medida en que el préstamo no parece respaldado por ninguna garantía particular  (garantías pignoraticias o hipoteca), las dos compañías opinan que el importe de la ayuda no es  equivalente a la suma de los intereses que VLM habría debido pagar si el préstamo le hubiera sido  concedido por un inversor que operara en condiciones de mercado normales, sino al principal del  propio préstamo. Por consiguiente, ambas solicitan a la Comisión que declare la ayuda incompatible con el mercado  común. British Airways considera que la ayuda no puede acogerse a ninguna de las excepciones  previstas en los apartados 2 y 3 del artículo 92 del Tratado. Cityflyer Express Limited pide,  además, que la Comisión ordene el reembolso de la ayuda. Por cartas de 1 y 10 de febrero de 1995 (en francés y neerlandés, respectivamente) la Comisión  remitió a las autoridades belgas la totalidad de las observaciones presentadas por British Airways  y Cityflyer Express Limited, instándoles a presentar sus propios comentarios al respecto. III Por carta de 23 de febrero de 1995 Bélgica presentó sus observaciones a la decisión de  incoación del procedimiento y en respuesta a la carta de la Comisión de 6 de diciembre de 1994. En primer lugar, Bélgica alega que el préstamo en cuestión no constituye una ayuda a efectos del  apartado 1 del artículo 92 del Tratado, puesto que no afecta a los intercambios de forma contraria  al interés común ni falsea la competencia entre compañías aéreas comunitarias. Si bien es cierto  que el préstamo ha contribuido a la creación por parte de VLM de una línea Amberes-Londres (London  City Airport), esta última constituye un mercado diferente del de las líneas Amberes-Londres  (Heathrow) y Amberes-Londres (Gatwick) explotadas respectivamente por las compañías Sabena y  Cityflyer Express. Bélgica afirma asimismo que no se trata de una ayuda a la reestructuración  destinada a la cobertura de pérdidas de explotación sino una ayuda indirecta a la inversión durante  la fase inicial de inversión de una nueva compañía aérea regional. Según Bélgica, la medida en  cuestión viene a ser una inyección de capital que se atiene al principio de inversor racional en  condiciones de mercado normales. Aunque la ayuda no se reembolse en forma de intereses o de  dividendos, procura a la región de Flandes ventajas indirectas en términos de empleo y mejora del  entorno empresarial gracias a la creación de una línea directa entre Amberes y el aeropuerto de la  City. Dichas ventajas superan los beneficios que un inversor privado podría esperar de una  aportación de capital, así como los beneficios que se habrían obtenido del pago de los intereses  por parte de VLM. En segundo lugar, Bélgica sostiene que en caso de que el préstamo concedido a VLM incluyera  elementos de ayuda, éstos podrían acogerse a una excepción por dos razones: por un lado, la medida  debería considerarse compatible con el mercado común en virtud de lo dispuesto en la letra c) del  apartado 3 del artículo 92 del Tratado en calidad de ayuda destinada a facilitar el desarrollo de  determinadas actividades económicas, en la medida en que pueden acogerse a dicha excepción las  inversiones en compañías aéreas de nueva creación en un sector competitivo con una fuerte  intensidad de capital. Por otro lado, se trataría de una medida de ayuda limitada cuyo importe es  inferior al límite máximo fijado por la Comisión en materia de ayudas a las pequeñas y medianas  empresas. IV Por carta de 2 de mayo de 1995 dirigida a las autoridades belgas, la Comisión volvió a  solicitar una copia del contrato de préstamo así como información precisa sobre si el prestamista  (la región de Flandes) había exigido al prestatario (la compañía VLM) garantías con motivo de la  operación de préstamo en cuestión. Asimismo, pidió información a las autoridades belgas sobre el  volumen de negocios de VLM durante los años 1992, 1993 y 1994 y solicitó una copia de los balances  y cuentas de resultados de la empresa para esos mismos años. Al no haber recibido respuesta en el  plazo fijado, el 13 de junio de 1995 se envió a las autoridades belgas otra carta de recordatorio. Por carta de 16 de junio de 1995, el Gobierno belga respondió a la solicitud de información de la  Comisión. Por lo que respecta a la existencia de garantías, indicó que: «  Durante el período de duración del contrato, se exige una autorización previa de la Región de  Flandes para la cesión o hipoteca de bienes muebles e inmuebles y del fondo de comercio de la  sociedad, así como para la cesión de determinados activos de la Vlaamse Luchttransportmaatschappij  NV. Asimismo se exige una autorización para la modificación de la estructura del accionariado o la  reducción del capital social. Si no se respetan estas condiciones, el contrato puede rescindirse de forma inmediata exigiendo el  reembolso del anticipo.  ». Mediante la misma carta se presentaba a la Comisión un proyecto de memoria cuyos argumentos  fundamentales eran los siguientes: -  la operación no constituye una ayuda porque se ajusta al principio de inversor racional en una  economía de mercado debido a la pequeña envergadura de VLM, a la poca intensidad de la inversión y,  por lo tanto, del riesgo, y a las perspectivas favorables de rentabilidad de la compañía; -  aunque se trate de una ayuda será compatible con el mercado común puesto que permitirá a la  nueva empresa competir con las grandes compañías ya establecidas en un mercado muy competitivo, que  dada su pequeña magnitud no afectará a los intercambios comunitarios de forma contraria al interés  común y que será beneficiosa para los consumidores y la región. Por último, deberá poder acogerse a  la regla de minimis. Por otro lado, las autoridades belgas, por carta de 14 de julio de 1995, remitieron a la Comisión  copia de los balances y cuentas de resultados solicitados. Igualmente, y por carta de 24 de julio  de 1995, facilitaron una copia del contrato de préstamo. Se deduce de la misma que es de fecha 17  de diciembre de 1993 y que el dinero debía ser puesto a disposición del beneficiario en un plazo de  sesenta días a partir de dicha fecha. FUNDAMENTOS DE DERECHO V En virtud de lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 92 del Tratado  y del apartado 1 del artículo 61 del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo (en lo sucesivo, «   el Acuerdo  »), son incompatibles con el mercado común, en la medida en que afectan a los  intercambios entre Estados miembros y entre partes contratantes, las ayudas concedidas por los  Estados o mediante fondos estatales, bajo cualquier forma, que falseen o amenacen con falsear la  competencia favoreciendo a determinadas empresas o producciones. El préstamo sin intereses de 20 millones de francos belgas concedido por la Región de Flandes a la  compañía VLM constituye una ayuda en virtud de dichas disposiciones. En primer lugar, el carácter público de la operación viene determinado por el hecho de que el  préstamo lo concede una autoridad regional, en este caso la Región de Flandes. Según la  jurisprudencia del Tribunal de Justicia, se entenderá por ayudas de Estado las ayudas concedidas  por las autoridades centrales, regionales o locales de un Estado miembro «  o por organismos  públicos o privados por él instituidos o designados con objeto de gestionar la ayuda  » (sentencia  de 22 de marzo de 1977 en el asunto 78-76, Steinike y Weinlig)  (1). En segundo lugar, la operación de préstamo falsea la competencia y afecta a los intercambios entre  Estados miembros, puesto que beneficia a una sola compañía cuya actividad de transporte aéreo, que  por su carácter afecta directamente a los intercambios, se extiende a varios Estados miembros y  puede cubrir el EEE en su conjunto. Esto es particularmente cierto desde la entrada en vigor del  tercer paquete aéreo de 1 de enero de 1993, que completa el proceso de liberalización e incrementa  de forma considerable las posibilidades de competencia. En efecto, VLM es una compañía de  transporte aéreo comunitaria que posee una licencia de explotación concedida con arreglo a las  disposiciones del Reglamento (CEE) n° 2407/92 del Consejo  (2). Ahora bien, en aplicación del  artículo 3 del Reglamento (CEE) n° 2408/92 del Consejo  (3) y del artículo 5 del Reglamento (CEE)  n° 2409/92 del Consejo  (4) VLM deberá ser autorizada por el Estado o Estados miembros en cuestión,  salvo excepciones debidamente previstas por los propios Reglamentos, a ejercer derechos de tráfico  sobre los enlaces comunitarios fijando libremente sus tarifas. Por otro lado, en su sentencia de 21 de marzo de 1991 en el asunto 303/88, República Italiana  contra Comisión  (1), el Tribunal dictaminó que «  una ayuda puede afectar a los intercambios entre  los Estados miembros y falsear la competencia, incluso cuando la empresa beneficiaria no participa  ella misma en las exportaciones, dado que se encuentra en una situación de competencia con  productos procedentes de otros Estados miembros; en efecto, cuando um Estado miembro concede una  ayuda a una empresa, la produccion interior puiede mantenerse o aumentar, con la consecuencia de  que con ello disminuyen sensiblemente las posibilidades de las empresas establecidas en otros  Estados miembros de exportar sus productos hacia el mercado de dicho Estado miembro. Además, una  ayuda de importancia relativamente escasa puede, no obstante, afectar a los intercambios entre  Estados miembros cuando el sector en el que actúa la empresa beneficiaria se caracteriza por una  fuerte competencia (sentencia de 11 de noviembre de 1987 en el asunto 259/85, Francia contra  Comisión, Rec. p. 4393, apartado 24)  ». En el presente caso, habida cuenta de la intensidad de la  competencia en el sector del transporte aéreo comunitario, ya liberalizado, la Comisión considera  irrelevante para su evalución el argumento de que VLM es la única compañia que explota la línea  Amberes-Londres teniendo como procedencia o destino el London City Airport, puesto que, de todas  formas, la ayuda recibida restringe las oportunidades de los competidores reales o potenciales de  penetrar en el mercado de la línea en cuestión, falseando por lo tanto la competencia. Por otro  lado, nada impide que VLM utilice la ayuda para introducirse en otros mercados. En cuanto al  argumento aducido por las autoridades belgas según el cual la operación no es contraria al interés  común, parece totalmente inaplicable en esta fase, puesto que de momento se esta procediendo a un  análisis con arreglo al apartado 1 del artículo 92 del Tratado y del artículo 61 del Acuerdo EEE. En tercer lugar, es indudable que la operación constituye una ayuda puesto que en condiciones  normales ningún inversor o banco privado concedería un préstamo sin intereses a una empresa en la  que no se posee participación alguna y que ya registra problemas financieros tan sólo dos años  después de su creación. Efectivamente, los balances y cuentas de resultados de VLM muestran que la  compañia registró pérdidas de explotación por valor de 13 millones de francos belgas en 1993, su  primer año de explotación real. A su vez las pérdidas netas ascendieron a 11,52 millones de francos  belgas durante el mismo período, lo representa un 15  % del capital social. Por otro lado, no puede  aceptarse el argumento de las autoridades belgas según el cual, en este caso concreto, se cumple el  principio de inversor racional en una economía de mercado debido a las ventajas que procura a la  economía de Flandes. Al evaluar las ventajas que pueden derivarse para la economía de esta región  de la existencia de una línea directa entre Amberes y el London City Airport, las autoridades están  actuando en calidad de poder público y no como un inversor racional en una economía de mercado. Por lo que respecta al importe de la ayuda, la Comisión en su comunicación sobre la aplicación de  los artículos 92 y 93 del Tratado CE y del artículo 61 del Acuerdo EEE a las ayudas de Estado en el  sector de la aviación  (2) considera que «  el elemento de ayuda asciende a la diferencia entre el  tipo que debería aplicarse a la empresa en condiciones normales de mercado y el efectivamente  aplicado. En el caso extremo, esto es, si se concede un préstamo sin garantía a una empresa que, en  condiciones normales de mercado, no podría obtener financiación alguna, este préstamo equivale en  efecto a una subvención, y la Comisión lo considerará como tal  ». En el presente caso, el hecho de  que VLM haya registrado pérdidas en 1993, su primer año de explotación, pérdidas que, después de  todo, han sido moderadas, es una circunstancia habitual en el sector del transporte aéreo, debido a  sus particulares características. Así pues, a principios de 1994, esas pérdidas no constituían una  barrera para el acceso a los mercados financieros tantos más cuanto que 1993 fue un año  particularmente difícil para el sector de la aviación civil y que en 1994 cabía esperar una mejora  general de la coyuntura. De hecho, en 1994 las pérdidas de VLM disminuyeron hasta situarse en 8,6  millones de francos belgas mientras que su actividad siguió desarrollándose. El prestamista tiene  ciertas garantías de recuperar el crédito ya que, como contrapartida a su concesión, la Región de  Flandes puede intervenir en la gestión de la compañia exigiendo que se solicite su autorización  previa antes de proceder a la venta o hipoteca de determinados bienes, o antes de reducir el  capital social o modificar la estructura del accionariado. Cabe señalar que a finales de 1993, VLM  disponía de un inmovilizado material de 7,3 millones de francos belgas y poseía asimismo activos  financieros por valor de 16 millones de francos belgas. Además, en 1994 se procedió a un nuevo  aumento del capital social de la empresa de 25 millones de francos belgas, por lo que este asciende  en la actualidad a 100 millones de francos belgas. De los artículos 6 y 7 del contrato de préstamo  se deduce además, por un lado, que la operación puede anularse inmediatamente en caso de que VLM no  cumpla las condiciones y modalidades convenidas en el mismo y, por otro, que VLM está sujeta,  durante el período contractual, al control de los servicios de la Inspección del Ministerio de  Asuntos Económicos de la Región de Flandes, así como al control de la Comisión flamenca encargada  de la supervisión de la gestión de las empresas. En estas condiciones, la Comisión opina que el  importe de la ayuda es equivalente al tipo de interés que debería aplicar a la empresa en  condiciones de mercado normales. El tipo de interés de base en Bélgica (fondos estatales belgas sin riesgo) para un préstamo por  seis años ascendía a principios de 1994 al 7,3  %. A ese tipo de base hay que sumarle normalmente  la prima de riesgo asociada a una empresa y un sector de actividad de tales características, así  como a la solidez de la garantía aceptada como contrapartida al préstamo. En opinión de los medios  bancarios consultados, esta prima de riesgo podría estimarse en 100 centésimas de puntos  porcentuales, es decidir, el 1  %, si la garantía aceptada por la Región de Flandes ofreciera a  esta última plena seguridad de recuperar se crédito. Sin embargo, éste no es el caso, ya que la  garantía no se obtiene directamente sobre los bienes muebles o inmuebles como, por ejemplo, en una  hipoteca. Así que, en este caso, habrá que estimar la prima de riesgo en 200 centésimas de puntos  porcentuales, es decir, em 2  %. En definitiva, el tipo de interés correspondiente a las  condiciones normales de mercado se fija en un 9,3  %. El importe de la ayuda asciende por lo tanto  a la suma de los intereses derivados de la aplicación de este tipo al capital obtenido en  préstamo. VI La ayuda, que no entra en el ámbito de aplicación de los regímenes de ayuda aprobados, habriá  debido notificarse a la Comisión con arreglo al apartado 3 del artículo 93 del Tratado. Al no  notificar previamente la ayuda, es decidir, antes de proceder a su concesión, el Gobierno belga ha  incumplido las obligaciones que le incumben en virtud de lo dispuesto en el apartado 3 del artículo  93. Así pues, la ayuda ha sido concedida de forma ilegal y es ilícita. VII Conviene asimismo examinar la compatibilidad de la ayuda en cuestión a la luz de lo dispuesto  en los apartados 2 y 3 del artículo 92 del Tratado y del artículo 61 del Acuerdo EEE. Las disposiciones de las letras a), b) y c) del apartado 2 del artículo 92 del Tratado y del  artículo 61 del Acuerdo EEE no se aplican a esta ayuda puesto que no se trata de una ayuda de  carácter social concedida a los consumidores individuales nide una ayuda destinada a paliar los  daños causados por desastres naturales u otros acontecimientos de carácter excepcional, ni tampoco  de una ayuda para favorecer la economía de determinadas regiones alemanas. El apartado 3 del artículo 92 del Tratado y el apartado 3 del artículo 61 del Acuerdo EEE cita  ayudas que pueden considerarse compatibles con el mercado común. Dicha compatibilidad debe  evaluarse en relación con la Comunidad en su conjunto y no con un sólo Estado miembro. Las  excepciones previstas en el apartado 3 del artículo 92 del Tratado y en el apartado 3 del artículo  61 del Acuerdo EEE se aplicarán únicamente en los casos en que la Comisión pueda determinar con  seguridad que de no existir la ayuda en cuestión, las fuerzas del mercado no hubieran bastado para  persuadir al futuro beneficiario de que contribuya al logro de alguno de los objetivos de las  excepciones. A fin de salvaguardar el buen funcionamiento del mercado común y habida cuenta de los principios de  la letra g) del artículo 3 del Tratado, las excepciones a las disposiciones del apartado 1 del  artículo 92, tal como quedan definidas en el apartado 3 del artículo 92 deben interpretarse  estrictamente a la hora de examinar un régimen de ayuda a cualquier medida de carácter individual.  Además, habida cuenta del incremento de la competencia como consecuencia de la liberalización  progresiva del transporte aéreo en el marco del tercer paquete de medidas, la Comisión debe  atenerse a una rigurosa política de control de las ayudas, a fin de evitar que éstas produzcan  efectos contrarios al interés común. Las letras a) y c) del apartado 3 del artículo 92 del Tratado y las letras a) y c) del apartado 3  del artículo 61 del acuerdo EEE prevén excepciones en favor de las ayudas destinadas a favorecer o  facilitar el desarrollo de determinadas regiones. El préstamo concedido a VLM por la Región de  Flandes no puede acogerse a dichas excepciones puesto que, por un lado, el distrito de Amberes no  reúne los criterios necesarios para poder acceder a las ayudas regionales y, por otro, se trata de  una medida específica destinada a una sola empresa y que no se enmarca en un régimen general del  que puedan beneficiarse todas las compañias de Flandes. Además, las autoridades belgas no han  invocado dichas disposiciones. Tampoco son de aplicación en este caso las disposiciones de la letra b) del apartado 3 de los  artículos 92 del Tratado y 61 del Acuerdo puesto que la ayuda en cuestión no está destinada a  fomentar la realización de un proyecto de interés europeo o a poner remedio a una grave  perturbación en la economía de un Estado miembro. Sin embargo, las autoridades belgas sí que han invocado la excepción prevista en la letra c) del  apartado 3 del artículo 92 del Tratado y en la letra c) del apartado 3 del artículo 61 del Acuerdo  para las ayudas destinadas a facilitar el desarrollo de determinadas actividades económicas. En su  opinión, el préstamo debe considerarse que facilita el desarrollo de actividades económicas puesto  que beneficia a una nueva compañia aérea que opera en un sector muy competitivo y con fuerte  intensidad de capital. No obstante, la Comisión no está de acuerdo con esta argumentación. De  hecho, sólo está dispuesta a autorizar que se acojan a la excepción prevista en las mencionadas  disposiciones las ayudas a las empresas en reestructuracion  (1). De todas formas, para poder  acogerse a dicha excepción aún habrá que cumplir determinadas condiciones, entre las que figura  principalmente la existencia de un programa aprobado por la Comisión. En el presente caso son las  propias autoridades belgas quienes han indicado que el préstamo no constituye una ayuda a la  reestructuración y no han hecho alusión a ningún programa de recuperación de la compañia VLM. Por  lo tanto, la excepción prevista en la letra c) del apartado 3 de los artículos 92 del Tratado y 61  del Acuerdo no puede aplicarse en ningún caso. Las autoridades belgas han alegado asimismo que el importe de la ayuda es inferior al límite máximo  fijado por la Comisión em materia de ayudas a las pequeñas y medianas empresas. Indudablemente las  autoridades belgas se refieren a las directrices comunitarias para las ayudas estatales al  salvamento y a la reestructuración de las empresas en crisis que fijan un importe de minimis de 50   000 ecus  (1). Sin embargo, el mismo documento precisa que la norma de minimis no es aplicable en  los sectores sujetos a normas comunitarias especiales en materia de ayudas estatales. El sector del  transporte aéreo constituye precisamente uno de ellos. Las normas especiales a las que está sujeto  prevén un importe de minimis únicamente para las cuestiones de procedimiento (existencia de un  procedimiento acelerado de autorización), excluida cualquier implicación sobre la propia  calificación de la ayuda o sobre las posibles excepciones. Por lo tanto, las autoridades belgas no  tienen razón al intentar hacer valer esta norma de minimis. De todo lo considerado anteriormente se desprende que la medida de ayuda en cuestión no se inscribe  en ninguno de los casos previstos en los apartados 2 y 3 de los artículos 92 del Tratado y 61 del  Acuerdo. Por lo tanto, procede ordenar a Bélgica que deje sin efecto esta medida. VIII Cuando la ayuda es incompatible con el mercado común, la Comisión cuenta con atribuciones,  en virtud de lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 93 del Tratado y tal como lo ha confirmado  el Tribunal de Justicia en sus sentencias de 12 de julio de 1973 en el asunto 70/72, Comisión  contra Alemania  (2) y de 24 de febrero de 1987 en el asunto 310/85, Deufil contra Comisión  (3),  para exigir a los Estados miembros que ordenen su reembolso. Así pues, en el plazo de dos meses,  las autoridades belgas deberán recuperar la ayuda concedida ilegalmente a la compañia VLM, es  decir, los intereses correspondientes a un tipo del 9,3  % aplicado al principal del préstamo en  cuestión. El reembolso de la ayuda deberá realizarse con arreglo a las disposiciones del Derecho  nacional, en particular, las que regulan el pago de los intereses de demora de las deudas con el  Estado, empezando a devengarse los intereses a partir de la fecha de concesión de la ayuda. Esta medida es necesaria para restablecer la situación anterior a la concesión de la ayuda,  suprimiendo todas las ventajas financieras de las que se haya beneficiado indebidamente el  destinatario de la ayuda ilegal desde la fecha en la que la ayuda le ha sido concedida, HA ADOPTADO LA PRESENTE DECISIÓN: Artículo 1 El préstamo sin intereses por valor de 20 millones de francos belgas  concedido en 1994 por la Región de Flandes a la compañia aérea Vlaamse Luchttransportmaatschappij  NV (VLM), contiene elementos de ayuda de Estado ilegales puesto que ha sido otorgado a la empresa  en infracción de lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 93 del Tratado CE. Estos elementos de  ayuda son incompatibles con el mercado común a efectos del artículo 92 del Tratado CE y del  artículo 61 del Acuerdo EEE. Artículo 2 Bélgica dispondrá que, a partir de ahora, se aplique al préstamo de 20 millones de  francos belgas concedido por la Región de Flandes a la compañia aérea VLM un tipo de interés del  9,3  %. Artículo 3 En el plazo de dos meses a partir de la notificación de la presente Decisión, Bélgica  ordenará el reembolso de la ayuda, cuyo importe será equivalente a la cantidad resultante de  aplicar un tipo de interés del 9,3  % al préstamo de 20 millones de francos belgas concedido por la  Región de Flandes a la compañia VLM a partir de la fecha de concesión del préstamo. El reembolso  deberá efectuarse de acuerdo con la disposiciones del Derecho belga en la materia, en particular,  las que aplican al pago de los intereses de demora en los créditos concedidos por el Estado o los  organismos públicos. El tipo aplicable a dichos intereses es el tipo utilizado como referencia en  la evaluación de los regímenes de ayuda regionales, que empezará a devengarse a partir de la fecha  en que la ayuda incompatible haya sido concedida. Artículo 4 Bélgica informará a la Comisión, en el plazo de dos meses a partir de la notificación  de la presente Decisión, de las medidas adoptadas en cumplimiento de la misma. Artículo 5 El destinatario de la presente Decisión será el Reino de Bélgica. Hecho en Bruselas, el 26 de julio de 1995. Por la Comisión Neil KINNOCK Miembro de la Comisión (1)  Rec. 1991, p. I-1433, apartado 27.  (2)  DO n° C 350 de 10. 12. 1994, p. 5.  (1)  Documento citado en la nota a pie de página.  (1)  DO n° C 368 de 23. 12. 1994, p. 12, puntos 2. 3 y 4. 1.  (2)  Rec. 1973, p. 813.  (3)  Rec. 1987, p. 901.