CELEX: 62010CJ0474
Language: es
Date: 2011-10-20
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Cuarta) de 20 de octubre de 2011. # Department of the Environment for Northern Ireland contra Seaport (NI) Ltd y otros. # Petición de decisión prejudicial: Court of Appeal in Northern Ireland - Reino Unido. # Petición de decisión prejudicial - Directiva 2001/42/CE - Artículo 6 - Designación, a efectos de consulta, de una autoridad que pueda verse afectada por las repercusiones medioambientales de la ejecución de planes y programas - Posibilidad de que una autoridad de consulta elabore planes o programas - Obligación de designación de una autoridad diferente - Modalidades relativas a la información y consulta de las autoridades y del público. # Asunto C-474/10.

Asunto C‑474/10
      Department of the Environment for Northern Ireland
      contra
      Seaport (NI) Ltd y otros
      (Petición de decisión prejudicial planteada por la Court of Appeal in Northern Ireland)
      «Petición de decisión prejudicial — Directiva 2001/42/CE — Artículo 6 — Designación, a efectos de consulta, de una autoridad que pueda verse afectada por las repercusiones medioambientales de la
         ejecución de determinados planes y programas — Posibilidad de que una autoridad de consulta elabore planes o programas — Obligación de designación de una autoridad diferente — Modalidades relativas a la información y consulta de las autoridades y del público»
      
      Sumario de la sentencia
      1.        Medio ambiente — Evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente — Directiva 2001/42/CE
            — Consultas — Autoridad de consulta
      (Directiva 2001/42/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, art. 6, ap. 3)
      2.        Medio ambiente — Evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente — Directiva 2001/42/CE
            — Consultas — Obligación del Estado miembro de dar a las autoridades y al público afectado un plazo suficiente para expresar
            su opinión — Alcance
      (Directiva 2001/42/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, art. 6, aps. 2, 3 y 4)
      1.        En circunstancias en las que, para una parte del territorio de un Estado miembro que dispone de competencias descentralizadas,
         sólo se ha designado una autoridad a efectos del artículo 6, apartado 3, de la Directiva 2001/42, relativa a la evaluación
         de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente, esa disposición no exige que se cree o designe otra
         autoridad de consulta en el sentido de dicha disposición, en la medida en que, dentro de la autoridad normalmente encargada
         de llevar a cabo la consulta en materia medioambiental y designada como tal, se organice una separación funcional de modo
         que una entidad administrativa integrada en ella tenga una autonomía real, lo que entraña, en particular, que sea dotada de
         sus propios medios administrativos y humanos, y pueda así cumplir las misiones encomendadas a las autoridades de consulta
         en el sentido del artículo 6, apartado 3, de dicha Directiva y, en particular, expresar de manera objetiva su opinión sobre
         el plan o programa previsto por la autoridad de la que depende.
      
      (véanse los apartados 41 y 43 y el punto 1 del fallo)
      2.        El artículo 6, apartado 2, de la Directiva 2001/42, relativa a la evaluación de los efectos de determinados planes y programas
         en el medio ambiente, debe interpretarse en el sentido de que no exige que los plazos en los que las autoridades designadas
         y el público afectado o susceptible de ser afectado con arreglo a los apartados 3 y 4 de dicho artículo deben poder expresar
         su opinión sobre un proyecto de plan o programa determinado y sobre el informe medioambiental se fijen de manera precisa en
         la normativa nacional de transposición de dicha Directiva, y, en consecuencia, dicha disposición no se opone a que tales plazos
         sean fijados en cada caso por la autoridad que elabore el plan o programa. Sin embargo, en este último supuesto, dicho apartado
         2 exige que, a efectos de la consulta de dichas autoridades y de dicho público sobre un proyecto de plan o programa determinado,
         el plazo efectivamente fijado sea adecuado y permita así dar a éstos la posibilidad real de expresar con tiempo suficiente
         su opinión sobre dicho proyecto de plan o programa y sobre su informe medioambiental.
      
      (véanse el apartado 50 y el punto 2 del fallo)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Cuarta)
      de 20 de octubre de 2011 (*)
      
      «Petición de decisión prejudicial – Directiva 2001/42/CE – Artículo 6 – Designación, a efectos de consulta, de una autoridad que pueda verse afectada por las repercusiones medioambientales de la
         ejecución de determinados planes y programas – Posibilidad de que una autoridad de consulta elabore planes o programas – Obligación de designación de una autoridad diferente – Modalidades relativas a la información y consulta de las autoridades y del público»
      
      En el asunto C‑474/10,
      que tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada, con arreglo al artículo 267 TFUE, por la Court of Appeal
         in Northern Ireland (Reino Unido), mediante resolución de 27 de septiembre de 2010, recibida en el Tribunal de Justicia el
         29 de septiembre de 2010, en el procedimiento entre
      
      Department of the Environment for Northern Ireland
      y
      Seaport (NI) Ltd,
      Magherafelt District Council,
      F P McCann (Developments) Ltd,
      Younger Homes Ltd,
      Heron Brothers Ltd,
      G Small Contracts,
      Creagh Concrete Products Ltd,
      EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Cuarta),
      integrado por el Sr. J.-C. Bonichot, Presidente de Sala, y los Sres. K. Schiemann y L. Bay Larsen, la Sra. C. Toader (Ponente)
         y el Sr. E. Jarašiūnas, Jueces;
      
      Abogado General: Sr. Y. Bot;
      Secretario: Sr. A. Calot Escobar;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos;
      consideradas las observaciones presentadas:
      –        en nombre del Gobierno del Reino Unido, por el Sr. S. Ossowski, en calidad de agente, asistido por el Sr. J. Maurici, Barrister;
      –        en nombre del Gobierno danés, por el Sr. S. Juul Jørgensen, en calidad de agente;
      –        en nombre de la Comisión Europea, por los Sres. P. Oliver y A. Marghelis, en calidad de agentes;
      oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 14 de julio de 2011;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      1        La petición de decisión prejudicial tiene por objeto la interpretación del artículo 6 de la Directiva 2001/42/CE del Parlamento
         Europeo y del Consejo, de 27 de junio de 2001, relativa a la evaluación de los efectos de determinados planes y programas
         en el medio ambiente (DO L 197, p. 30).
      
      2        Dicha petición se presentó en el marco de litigios entre el Department of the Environment for Northern Ireland (Ministerio
         de Medio Ambiente de Irlanda del Norte; en lo sucesivo, «Department of the Environment») y, por una parte, Seaport (NI) Ltd
         (en lo sucesivo, «Seaport») y, por otra, Magherafelt District Council, F P McCann (Developments) Ltd, Younger Homes Ltd, Heron
         Brothers Ltd, G Small Contracts y Creagh Concrete Products Ltd, en relación con la validez de los proyectos de planes para
         el territorio de Irlanda del Norte denominados «Draft Northern Area Plan 2016» y «Draft Magherafelt Area Plan 2015».
      
       Marco jurídico
       Directiva 2001/42
      3        Los considerandos decimocuarto, decimoquinto, decimoséptimo y decimoctavo de la Directiva 2001/42 tienen el siguiente tenor:
         
      
      «(14) Cuando se requiera una evaluación con arreglo a la presente Directiva, debe prepararse un informe medioambiental que contenga
         información pertinente según se establece en la misma, determinando, describiendo y evaluando las posibles repercusiones medioambientales
         significativas de la ejecución del plan o programa y sus alternativas razonables teniendo en cuenta los objetivos y el ámbito
         geográfico del plan o programa. […]
      
      (15)      A fin de contribuir a dotar de mayor transparencia el proceso decisorio y a fin de garantizar que la información presentada
         para la evaluación sea exhaustiva y fidedigna, es necesario establecer que las autoridades competentes en la cuestión medioambiental
         de que se trate y el público sean consultados durante la evaluación de los planes y programas y, además, deben fijarse unos
         plazos adecuados con tiempo suficiente para las consultas, incluida la expresión de opiniones.
      
      […]
      (17)      El informe medioambiental y las opiniones manifestadas por las autoridades competentes y el público, así como los resultados
         de toda consulta transfronteriza, deben tenerse en cuenta durante la preparación y antes de la adopción o de la presentación
         al procedimiento legislativo del plan o programa.
      
      (18)      Los Estados miembros garantizarán que, cuando se adopte un plan o programa, las autoridades competentes y el público estén
         informados y tengan acceso a la información pertinente.»
      
      4        Uno de los objetivos principales de dicha Directiva, como se desprende de su artículo 1, consiste en someter a evaluación
         medioambiental los planes y programas que puedan tener efectos significativos en el medio ambiente, durante su preparación
         y antes de su adopción.
      
      5        El artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/42 establece:
      
      «A efectos de la presente Directiva se entenderá por:
      a)      planes y programas: los planes y programas, incluidos los cofinanciados por la Comunidad Europea, así como cualquier modificación
         de los mismos:
      
      –        cuya elaboración o adopción, o ambas, incumban a una autoridad nacional, regional o local, o que estén siendo elaborados por
         una autoridad para su adopción, mediante un procedimiento legislativo, por parte de un Parlamento o Gobierno, y 
      
      –        que sean exigidos por disposiciones legales, reglamentarias o administrativas».
      6        El artículo 5 de dicha Directiva, titulado «Informe medioambiental», dispone:
      
      «1.      Cuando se requiera una evaluación medioambiental de conformidad con el apartado 1 del artículo 3, se elaborará un informe
         medioambiental en el que se identificarán, describirán y evaluarán los probables efectos significativos en el medio ambiente
         de la aplicación del plan o programa, así como unas alternativas razonables que tengan en cuenta los objetivos y el ámbito
         de aplicación geográfico del plan o programa. La información que se habrá de facilitar al respecto se menciona en el anexo I.
      
      2.      En el informe medioambiental elaborado conforme al apartado 1 se hará constar la información que se considere razonablemente
         necesaria, teniendo en cuenta los conocimientos y métodos de evaluación existentes, el contenido y grado de especificación
         del plan o programa, la fase del proceso de decisión en que se encuentra y la medida en que la evaluación de determinados
         aspectos es más adecuada en fases distintas de dicho proceso, con objeto de evitar su repetición.
      
      3.      Para proporcionar la información indicada en el anexo I, podrá utilizarse la información pertinente disponible sobre los efectos
         medioambientales de los planes y programas que se haya obtenido en otras fases del proceso de decisión o por vía de otro acto
         legislativo comunitario.
      
      4.      En el momento de decidir la amplitud y el grado de especificación de la información que ha de constar en el informe medioambiental
         se consultará a las autoridades contempladas en el apartado 3 del artículo 6.»
      
      7        El artículo 6 de la Directiva 2001/42, titulado «Consultas», establece: 
      
      «1.      El proyecto de plan o programa y el informe medioambiental elaborado de conformidad con el artículo 5 se pondrán a disposición
         de las autoridades contempladas en el apartado 3 y del público.
      
      2.      A las autoridades contempladas en el apartado 3 y al público mencionado en el apartado 4 se les dará, con la debida antelación,
         la posibilidad real de expresar, en plazos adecuados, su opinión sobre el proyecto de plan o programa y sobre el informe medioambiental,
         antes de la adopción o tramitación por el procedimiento legislativo del plan o programa.
      
      3.      Los Estados miembros designarán a las autoridades que deban ser consultadas y que, debido a sus responsabilidades especiales
         en materia de medio ambiente, tengan probabilidades de verse afectadas por las repercusiones medioambientales de la ejecución
         de los planes y programas.
      
      4.      Los Estados miembros determinarán de qué público se trata a efectos del apartado 2, incluyéndose al público afectado o susceptible
         de ser afectado por el proceso de toma de decisiones derivado de la presente Directiva o que tenga un interés en dicho proceso,
         incluidas las correspondientes organizaciones no gubernamentales, como las que promueven la protección del medio ambiente
         y otras organizaciones interesadas.
      
      5.      Los Estados miembros establecerán las modalidades de información y consulta a las autoridades y al público.»
      8        El artículo 8 de dicha Directiva, titulado «Proceso de toma de decisiones», dispone:
      
      «Durante la elaboración y antes de la adopción o tramitación por el procedimiento legislativo del plan o programa se tendrán
         en cuenta el informe medioambiental elaborado conforme al artículo 5, las opiniones expresadas conforme al artículo 6 y los
         resultados de cualquier consulta transfronteriza celebrada conforme al artículo 7.»
      
      9        En virtud del artículo 9, apartado 1, de dicha Directiva, cuando se apruebe un plan o programa, se informará al respecto a
         las autoridades mencionadas en el apartado 3 del artículo 6 de esa Directiva y, en particular, al público, y se pondrán a
         su disposición, entre otras cosas, el plan o programa aprobado y una declaración que resuma de qué manera se han integrado
         en éste los aspectos medioambientales. Con arreglo al artículo 10, apartado 1, de la Directiva, los Estados miembros deberán
         supervisar los efectos de la aplicación del plan o programa importantes para el medio ambiente para, entre otras cosas, identificar
         con prontitud los efectos adversos no previstos y permitirles llevar a cabo las medidas de reparación adecuadas. 
      
      10      A tenor del artículo 13, apartado 1, de la Directiva 2001/42, los Estados miembros pondrán en vigor las disposiciones legales,
         reglamentarias y administrativas necesarias para dar cumplimiento a lo establecido en esa Directiva antes del 21 de julio
         de 2004.
      
       Derecho nacional
      11      La normativa nacional de Irlanda del Norte fue adaptada a la Directiva mediante el Environmental Assessment of Plans and Programmes
         (Northern Ireland) Regulations 2004 (Reglamento sobre la evaluación medioambiental de planes y programas para Irlanda del
         Norte de 2004; en lo sucesivo, «Reglamento de 2004»).
      
      12      El artículo 6, apartado 3, de la Directiva 2001/42 fue transpuesto por el artículo 4 del Reglamento de 2004. Este artículo
         dispone en la parte pertinente para el litigio principal:
      
      «Autoridad de consulta
      1)      A efectos del presente Reglamento y sin perjuicio de lo dispuesto en el apartado 2, el Department of the Environment será
         la autoridad de consulta.
      
      2)      Cuando el Department of the Environment sea en algún momento la autoridad responsable de un plan o programa, no podrá ejercer
         en ese caso, con respecto al mismo, las funciones de autoridad de consulta previstas en [el Reglamento de 2004], y las referencias
         a la autoridad de consulta que figuran en las disposiciones siguientes del presente Reglamento deberán interpretarse en consecuencia.»
      
      13      El artículo 11, apartados 1 y 5, del Reglamento de 2004 establece, por una parte, que, cuando sea preciso realizar una evaluación
         medioambiental, la «autoridad responsable» elaborará o garantizará que se elabore un informe medioambiental y, por otra parte,
         que «en el momento de decidir la amplitud y el grado de precisión de la información que ha de constar en el informe, la autoridad
         responsable consultará a la autoridad de consulta».
      
      14      El artículo 6, apartado 2, de la Directiva 2001/42 fue transpuesto por el artículo 12 del Reglamento de 2004. Este último
         artículo dispone:
      
      «1)      Todo proyecto de plan o programa para el que se haya elaborado un informe medioambiental de conformidad con el artículo 11
         y el informe medioambiental anexo (en lo sucesivo, “documentos pertinentes”) deberán ser puestos a disposición de la autoridad
         de consulta y del público con arreglo a las siguientes disposiciones de este artículo.
      
      2)      Tan pronto como sea razonablemente posible después de su elaboración, la autoridad responsable deberá enviar copia de los
         documentos pertinentes a la autoridad de consulta e instarla a expresar su opinión con respecto a dichos documentos en un
         plazo determinado.
      
      3)      La autoridad responsable deberá asimismo:
      a)      en un plazo de 14 días desde la elaboración de los documentos pertinentes, publicar o garantizar la publicación de un anuncio
         con arreglo al apartado 5, que especifique lo siguiente:
      
      i)      el título del plan, programa o modificación;
      ii)      la dirección (que podrá incluir también un sitio Internet) donde pueda consultarse u obtenerse una copia de los documentos
         pertinentes;
      
      iii)      la posibilidad de expresar opiniones con respecto a los documentos pertinentes;
      iv)      la dirección a la que deberán remitirse las opiniones y el plazo para hacerlo; 
      b)      guardar una copia de los documentos pertinentes en sus oficinas principales para su consulta por el público dentro de un horario
         razonable y sin cargo alguno, y
      
      c)      publicar una copia de los documentos pertinentes en el sitio Internet de la autoridad.
      4)      Los plazos mencionados en los apartados 2 y 3, letra a), inciso iv), deberán ser de una duración que permita a los destinatarios
         del anuncio la posibilidad real de expresar su opinión, con la debida antelación, sobre los documentos pertinentes.
      
      5)      La publicación de un anuncio con arreglo al apartado 3, letra a), deberá hacerse utilizando medios que permitan garantizar
         que su contenido llegue a la atención del público afectado por el proyecto de plan o programa, con probabilidades de ser afectado
         por el mismo o que pueda tener un interés en él.
      
      […]»
       Litigio principal y cuestiones prejudiciales
      15      En el momento en que ocurrieron los hechos del litigio principal, el Department of the Environment estaba compuesto por cuatro
         agencias ejecutivas, que formaban parte del mismo y estaban sujetas a su control, encargadas de ejercer algunas de las facultades
         reglamentarias y competencias atribuidas a dicho Departamento. Las cuatro agencias carecían de personalidad jurídica propia,
         pero disponían, en cambio, de su propio personal, de recursos administrativos y de oficinas propias. Estas cuatro agencias
         eran el Planning Service (servicio de planificación), el Environment and Heritage Service [servicio del medio ambiente y del
         patrimonio; en lo sucesivo, «EHS», actualmente denominado Northern Ireland Environment Agency (NIEA)], la Driver and Vehicle
         Testing Agency (agencia para la inspección de conductores y vehículos) y el Driver and Vehicle Licensing Northern Ireland
         (servicio de los permisos de conducción y autorizaciones de circulación de los vehículos de Irlanda del Norte).
      
      16      El servicio de planificación ejercía las competencias reglamentarias del Department of the Environment relativas a la elaboración
         de los planes de desarrollo regional y de examen de las solicitudes individuales de autorización en materia de planificación.
         Por su parte, el EHS era la agencia encargada de ejercer la mayoría de las competencias de dicho Department en materia de
         regulación medioambiental, con excepción de la planificación, y su personal poseía los mayores conocimientos y experiencia
         en cuestiones medioambientales.
      
      17      El servicio de planificación inició el procedimiento de elaboración de los proyectos denominados «Northern Area Plan 2016»
         y «Magherafelt Area Plan 2015» con arreglo a los trámites nacionales vigentes en ese momento, procedimiento que concluyó antes
         de la fecha en que los Estados miembros estaban obligados a transponer la Directiva 2001/42. Sin embargo, los dos proyectos
         de planes se publicaron finalmente después de dicha fecha.
      
      18      Durante la elaboración de los dos proyectos de planes regionales, dicho servicio del Department of the Environment colaboró
         estrechamente con el EHS para recabar información medioambiental pertinente y obtener asesoramiento sobre el contenido de
         los planes propuestos.
      
      19      El 11 de mayo de 2005, el proyecto del Northern Area Plan 2016 fue publicado por el servicio de planificación del Department
         of Environment, junto con el informe medioambiental. En la fecha de publicación, dicho Department ofreció al público la posibilidad
         de presentar alegaciones y sugerencias. También envió el proyecto de plan y el informe medioambiental al EHS y a otras autoridades
         públicas para su consulta, ofreciéndoles la posibilidad de presentar alegaciones y sugerencias. Se fijó un plazo de ocho semanas
         para la recepción de todas las respuestas. Dicho Department recibió del público un total de 5.250 alegaciones relativas al
         proyecto de plan y cuatro relativas al informe medioambiental. Seaport es autora de 49 de dichas alegaciones, una de las cuales
         se refiere al contenido del informe medioambiental y a la realización de la evaluación medioambiental.
      
      20      El 24 de abril de 2004, el Department of the Environment publicó el proyecto relativo al Magherafelt Area Plan 2015, acompañado
         de una evaluación medioambiental que había sido elaborada con arreglo a las disposiciones de la normativa nacional vigentes
         en ese momento. A continuación, dicho Department llevó a cabo una evaluación medioambiental del proyecto de plan regional
         y publicó, el 24 de mayo de 2005, un informe medioambiental que en aquel momento consideró conforme a los requisitos de la
         Directiva 2001/42. Se envió copia del informe medioambiental al EHS y a otros organismos interesados. Dicho Department instó
         a todos esos organismos a expresar sus opiniones sobre el informe en un plazo de seis semanas. Recibió aproximadamente 5.300 alegaciones
         del público relativas al proyecto de plan y cinco referentes al nuevo informe medioambiental.
      
      21      En noviembre de 2005, Seaport inició un procedimiento ante la High Court of Justice in Northern Ireland, Queen’s Bench Division
         (Reino Unido), para impugnar la validez de la actuación del Department of the Environment con respecto a la publicación del
         proyecto del Northern Area Plan 2016. En esencia, alegó que la normativa nacional no había sido adaptada correctamente a la
         Directiva 2001/42 y que la evaluación y el informe medioambientales realizados por el Department of Environment no cumplían
         los requisitos de la Directiva. 
      
      22      El 13 de diciembre de 2005, Magherafelt District Council, F P McCann (Developments) Ltd, Younger Homes Ltd, Heron Brothers
         Ltd, G Small Contracts y Creagh Concrete Products Ltd iniciaron ante el mismo órgano jurisdiccional un procedimiento por el
         que se impugnaba la publicación del proyecto del Magherafelt Area Plan 2015, la forma de llevar a cabo la evaluación medioambiental
         y el contenido del informe medioambiental. Los motivos invocados en apoyo de dicho recurso eran análogos a los formulados
         por Seaport para sustentar el suyo. 
      
      23      Procede señalar que, posteriormente, Seaport inició otro procedimiento dirigido a impugnar la declaración de inviabilidad
         del proyecto relativo al Northern Area Plan 2016. Sin embargo, Seaport desistió de dicho procedimiento y la petición de decisión
         prejudicial que había sido planteada por la High Court of Justice in Northern Ireland, Queen’s Bench Division, fue anulada
         mediante auto de ese órgano jurisdiccional de 23 abril de 2010, por lo que, mediante auto del Presidente de la Sala Primera
         del Tribunal de Justicia de 3 de junio de 2010, Seaport/Department of the Environment for Northern Ireland, el asunto C‑182/09
         fue archivado, haciéndose constar así en el Registro del Tribunal de Justicia.
      
      24      En su sentencia de 7 de septiembre de 2007, la High Court of Justice in Northern Ireland declaró que los requisitos del artículo
         6, apartados 2 y 3, de la Directiva 2001/42 no habían sido debidamente transpuestos por los artículos 4 y 12 del Reglamento
         de 2004. Consideró que dicho artículo 4 no había transpuesto de manera adecuada el requisito previsto en el artículo 6, apartado
         3, de dicha Directiva, en virtud del cual los Estados miembros están obligados a designar a otra autoridad de consulta cuando
         el Department of the Environment sea la autoridad responsable a efectos de la elaboración del proyecto de plan. Asimismo,
         señaló que el artículo 12 tampoco había transpuesto correctamente lo dispuesto en el artículo 6, apartado 2, de esa Directiva,
         ya que el artículo 12 no establecía un plazo concreto para la celebración de la consulta.
      
      25      El 6 de noviembre de 2007, el Department of the Environment adoptó una resolución, cuyo tenor es el siguiente:
      
      «El Department of the Environment ha reconsiderado su decisión de llevar a cabo una evaluación medioambiental del proyecto
         de plan con arreglo a los requisitos previstos por la Directiva [2001/42] y por [el Reglamento de 2004] a la luz de la reciente
         sentencia de la High Court. Como consecuencia de dicha reconsideración, el Department of the Environment ha decidido que no
         era posible realizar una evaluación medioambiental del proyecto de plan para la región Nord 2016 que sea conforme a la Directiva
         [2001/42] y al [Reglamento de 2004], y por la presente informa al público de su decisión a este respecto, con arreglo al artículo
         6, apartado 2, [del Reglamento de 2004]».
      
      26      En una sentencia de 13 de noviembre de 2007, la High Court of Justice in Northern Ireland se pronunció sobre las medidas que
         deben adoptarse para subsanar las deficiencias comprobadas en su sentencia de 7 de septiembre de 2007. Estimó que no procedía
         anular el proyecto de plan, dejando abierta la posibilidad de volver a examinar la cuestión una vez que se haya pronunciado
         sobre la validez de dicha resolución de 6 de noviembre de 2007.
      
      27      Ante el órgano jurisdiccional remitente, el Department of the Environment interpuso recurso de apelación contra las conclusiones
         de la High Court of Justice in Northern Ireland con arreglo a las cuales el Reglamento de 2004 no había transpuesto correctamente
         los requisitos del artículo 6, apartados 2 y 3, de la Directiva 2001/42.
      
      28      A este respecto, el Department of the Environment alega, en particular, que, por una parte, cuando actúa en calidad de autoridad
         responsable con respecto al plan o programa, no existe ninguna obligación de consulta en virtud de la Directiva 2001/42, dado
         que posee todos los conocimientos y responsabilidades pertinentes, que ningún otro órgano medioambiental especializado ejerce
         tales responsabilidades ni ha sido designado como tal para Irlanda del Norte y que dicha Directiva no establece la obligación
         de crear ni de designar un nuevo organismo que deba ser consultado por el Department.
      
      29      Por otra parte, sostiene que, «a diferencia de lo que se afirma en la sentencia de la High Court, el [Department of the Environment]
         no declaró que la Directiva obliga a recurrir a una separación interna de las atribuciones entre el servicio de planificación
         y el [EHS] cuando el Department es la autoridad responsable de un plan o programa. El Department indicó, sin embargo, la manera
         en que el servicio de planificación y el [EHS] interactuaron de hecho con respecto a los proyectos de planes controvertidos».
      
      30      Mediante resolución de 8 de septiembre de 2008, recibida en el Tribunal de Justicia el 16 de octubre de 2008, el órgano jurisdiccional
         remitente planteó al Tribunal de Justicia cuestiones prejudiciales idénticas a las del presente asunto. Mediante auto de 20
         de mayo de 2009, Seaport Investments (C‑454/08), esa petición se declaró manifiestamente inadmisible, debido, en particular,
         a que la resolución de remisión no contenía ninguna explicación sobre el marco reglamentario y fáctico del litigio principal
         y no exponía de forma suficientemente clara y precisa las razones que habían llevado a ese órgano jurisdiccional a preguntar
         al Tribunal de Justicia sobre la interpretación de los artículos 3, 5 y 6 de la Directiva 2001/42.
      
      31      En estas circunstancias, la Court of Appeal in Northern Ireland volvió a suspender el procedimiento y planteó al Tribunal
         de Justicia las siguientes cuestiones prejudiciales:
      
      «1)      ¿Debe interpretarse la Directiva 2001/42/CE en el sentido de que, cuando la autoridad nacional que elabora un plan comprendido
         en el artículo 3 [de dicha Directiva] sea a la vez la autoridad con competencia general en materia medioambiental en ese Estado
         miembro, éste puede negarse a designar, en virtud del artículo 6, apartado 3, [de dicha Directiva], una autoridad que deba
         consultarse a efectos de sus artículos 5 y 6?
      
      2)      ¿Debe interpretarse esa Directiva en el sentido de que, cuando la autoridad que elabora un plan comprendido en el artículo
         3 sea a la vez la autoridad con competencia general en materia medioambiental en el Estado miembro, dicho Estado está obligado
         a velar por que se designe una autoridad de consulta distinta de esa autoridad?
      
      3)      ¿Debe interpretarse la Directiva [2001/42] en el sentido de que el requisito establecido en el artículo 6, apartado 2, [de
         dicha Directiva] de que se dé, con la debida antelación, a las autoridades contempladas en el artículo 6, apartado 3, y al
         público mencionado en el artículo 6, apartado 4, la posibilidad real de expresar su opinión en “plazos adecuados”, puede ser
         transpuesto por normas que prevén que la autoridad responsable de elaborar el plan fijará el plazo para la expresión de opiniones
         en cada caso, o deben las propias normas de transposición de la Directiva fijar un plazo, o diferentes plazos según las circunstancias,
         para la expresión de dichas opiniones?»
      
       Sobre las cuestiones prejudiciales
       Cuestiones primera y segunda
      32      Mediante sus dos primeras cuestiones, que procede examinar conjuntamente, el órgano jurisdiccional remitente pregunta, en
         esencia, si, en circunstancias como las del litigio principal, en que la propia autoridad que ha sido designada como la que
         debe ser consultada con arreglo al artículo 6, apartado 3, de la Directiva 2001/42 es responsable de la elaboración de un
         plan a efectos de ésta, esa disposición debe interpretarse en el sentido de que exige que se designe otra autoridad que, en
         particular, deberá ser consultada en el marco de la elaboración del informe medioambiental y de la adopción de dicho plan.
      
      33      A este respecto, los Gobiernos del Reino Unido y danés y la Comisión Europea sostienen que, en tales circunstancias, el artículo
         6, apartado 3, de la Directiva 2001/42 no obliga a los Estados miembros a designar ni a crear a tal efecto otra autoridad
         que deba asumir las responsabilidades y disponer de las prerrogativas normalmente atribuidas a la autoridad que ha sido designada
         como la que debe ser normalmente consultada. En particular, alegan que la designación o la creación de dicha otra autoridad
         es superflua en la medida en que, por definición, las autoridades que tienen responsabilidades en materia medioambiental y,
         en consecuencia, los conocimientos técnicos y especializados en la materia, son precisamente las que deben ser y, en consecuencia,
         son designadas por los Estados miembros como autoridades de consulta en el sentido de dicha Directiva. 
      
      34      Con carácter preliminar, procede recordar que, con arreglo al artículo 6, apartado 3, de dicha Directiva, los Estados miembros
         designarán a las autoridades que deban ser consultadas, en particular, con respecto a la elaboración del informe medioambiental
         y a la adopción de un plan o programa con arreglo a esa Directiva. Tal elección deberá recaer sobre organismos que asuman
         responsabilidades específicas en materia de medio ambiente y que dispongan a tal efecto de competencias acreditadas.
      
      35      Como se desprende del decimoquinto considerando de la Directiva 2001/42, la obligación, prevista en el artículo 6, apartado
         3, de esa Directiva, de designar tales autoridades para su consulta en el marco de la adopción de un plan o programa que pueda
         tener repercusiones medioambientales en el sentido de dicha Directiva pretende contribuir a dotar de mayor transparencia el
         proceso decisorio y, en particular, tiene por objeto garantizar que, cuando una autoridad que no tenga necesariamente competencias
         o responsabilidades en materia medioambiental se proponga adoptar dicho plan o programa, el informe medioambiental que debe
         adjuntarse al mismo, así como dicho plan o programa, tengan debidamente en cuenta tales repercusiones y que se estudien de
         manera objetiva soluciones alternativas razonables a dicho plan o programa.
      
      36      De este modo, la autoridad designada en virtud del artículo 6, apartado 3, de dicha Directiva contribuye, cada vez que deba
         ser consultada o informada en las distintas etapas del proceso de elaboración, adopción y ejecución del plan o programa, a
         que la autoridad que lo elabore aprecie correctamente las repercusiones medioambientales del mismo sobre la base de información
         fidedigna y exhaustiva.
      
      37      Consta que una autoridad pública como, en el litigio principal, un ministerio responsable del medio ambiente en una parte
         del territorio de un Estado miembro asume responsabilidades específicas en materia de medio ambiente, por lo que puede resultar
         «afectada» por las repercusiones medioambientales de la ejecución de planes o programas en el sentido de la Directiva 2001/42,
         puesto que dispone de conocimientos en materia medioambiental en esa parte del Estado miembro.
      
      38      Por consiguiente, en circunstancias como las del litigio principal, en que una autoridad pública de ámbito ministerial es
         responsable de cuestiones relacionadas con el medio ambiente, procede señalar que, si dicha autoridad, debido a las responsabilidades
         específicas en materia medioambiental que tiene atribuidas y a los conocimientos de que dispone en la materia, ha sido designada
         con arreglo al artículo 6, apartado 3, de dicha Directiva, está en principio afectada y puede apreciar las incidencias medioambientales
         de un plan o programa.
      
      39      Sin embargo, se privaría de efecto útil a las disposiciones de la Directiva 2001/42 si, en el supuesto de que la autoridad
         designada con arreglo al artículo 6, apartado 3, de esa Directiva también tuviera que elaborar o aprobar ella misma un plan
         o programa, no existiera en la estructura administrativa de ese Estado miembro ningún otro órgano facultado para ejercer esa
         función de consulta.
      
      40      A este respecto, de la información facilitada en sus observaciones escritas por el Gobierno del Reino Unido se desprende que,
         a diferencia de las situaciones existentes en Inglaterra, Escocia y País de Gales, donde, en el marco de las normativas de
         transposición de la Directiva 2001/42, varias autoridades han sido designadas como autoridades de consulta en el sentido del
         artículo 6, apartado 3, de dicha Directiva, la situación en Irlanda del Norte se caracteriza por el hecho de que sólo se designó
         una autoridad, a saber, el Department of the Environment, y de que esa autoridad comprendía cuatro agencias ejecutivas. Además,
         de dicha información resulta que ese Department dispone de una competencia territorial propia, que corresponde a la atribución
         de las competencias en materia de medio ambiente prevista en la organización política del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda
         del Norte, y que, en el marco de dicha organización, no se prevé que una autoridad designada en otra parte de dicho Estado
         miembro pueda ser consultada sobre planes o programas relativos a Irlanda del Norte.
      
      41      En tales circunstancias, en las que, para una parte del territorio de un Estado miembro que dispone de competencias descentralizadas,
         sólo se ha designado una autoridad a efectos del artículo 6, apartado 3, de la Directiva 2001/42 y dicha autoridad es, en
         un supuesto determinado, responsable de la elaboración de un plan o programa, esa disposición no exige que se cree o designe
         otra autoridad situada en dicho Estado miembro o en esa parte del mismo para poder llevar a cabo las consultas previstas en
         dicha disposición.
      
      42      Sin embargo, en tal situación, dicho artículo 6 exige que, dentro de la autoridad normalmente encargada de la consulta en
         materia medioambiental, se organice una separación funcional de modo que una entidad administrativa integrada en ella tenga
         una autonomía real, lo que entraña, en particular, que sea dotada de sus propios medios administrativos y humanos, y que pueda
         así cumplir las misiones encomendadas a las autoridades de consulta en el sentido de dicha Directiva y, en particular, expresar
         de manera objetiva su opinión sobre el plan o programa previsto por la autoridad de la que depende, cuestión que debe comprobar
         el órgano jurisdiccional remitente.
      
      43      Habida cuenta de lo anterior, ha de responderse a las dos primeras cuestiones que, en circunstancias como las del litigio
         principal, el artículo 6, apartado 3, de la Directiva 2001/42 no exige que se cree o designe otra autoridad de consulta en
         el sentido de dicha disposición, en la medida en que, dentro de la autoridad normalmente encargada de llevar a cabo la consulta
         en materia medioambiental y designada como tal, se organice una separación funcional de modo que una entidad administrativa
         integrada en ella tenga una autonomía real, lo que entraña, en particular, que sea dotada de sus propios medios administrativos
         y humanos, y pueda así cumplir las misiones encomendadas a las autoridades de consulta en el sentido de dicho artículo 6,
         apartado 3, y, en particular, expresar de manera objetiva su opinión sobre el plan o programa previsto por la autoridad de
         la que depende.
      
       Tercera cuestión
      44      Mediante su tercera cuestión, el órgano jurisdiccional remitente pregunta si el artículo 6, apartado 2, de la Directiva 2001/42
         debe interpretarse en el sentido de que exige que deberán fijarse de manera precisa en la normativa nacional de transposición
         de dicha Directiva los «plazos adecuados» en los que las autoridades designadas y el público afectado o susceptible de ser
         afectado con arreglo a los apartados 3 y 4 de dicho artículo deben poder expresar su opinión sobre un proyecto de plan o programa
         y sobre el informe medioambiental de dicho plan o programa.
      
      45      A este respecto, ha de señalarse que el artículo 6, apartado 2, de esa Directiva exige que se dé «la posibilidad real», «con
         la debida antelación», a esas autoridades y al público afectado o susceptible de ser afectado de expresar su opinión sobre
         el proyecto de plan o programa de que se trate y sobre el informe medioambiental.
      
      46      Para que esa opinión pueda ser debidamente tenida en cuenta por la autoridad que pretende adoptar ese plan o programa, dicho
         apartado 2 señala, por una parte, que tal opinión debe ser recabada antes de la adopción del plan o programa y, por otra,
         que las autoridades de consulta y el público afectado o susceptible de ser afectado deben disponer de plazos adecuados para
         evaluar el plan o programa previsto y el informe medioambiental relativo a dicho plan o programa, y para poder expresar su
         opinión al respecto.
      
      47      Además, es preciso recordar que el artículo 6, apartado 5, de la Directiva 2001/42 dispone que los Estados miembros establecerán
         las modalidades de información y consulta a las autoridades y al público.
      
      48      Por lo tanto, el artículo 6, apartado 2, de dicha Directiva no se opone a que una normativa nacional que transpone esa disposición
         disponga que incumbe a la autoridad que pretende adoptar un plan o programa que puede tener efectos significativos en el medio
         ambiente establecer ella misma el plazo fijado a la autoridad de consulta y al público pertinente para expresar su opinión
         sobre los documentos pertinentes, siempre que el plazo efectivamente previsto para cada consulta organizada les permita la
         posibilidad real de expresar, con la debida antelación, dicha opinión, como parece ser el caso en el litigio principal.
      
      49      Por lo demás, la fijación en cada caso del plazo en el que pueden manifestarse dichas opiniones puede, en algunos supuestos,
         permitir una mayor consideración de la complejidad de un plan o programa previsto y traducirse, en su caso, en la concesión
         de plazos más largos que los que podrían fijarse por vía legislativa o reglamentaria.
      
      50      Habida cuenta de cuanto antecede, procede responder a la tercera cuestión que el artículo 6, apartado 2, de la Directiva 2001/42
         debe interpretarse en el sentido de que no exige que los plazos en los que las autoridades designadas y el público afectado
         o susceptible de ser afectado con arreglo a los apartados 3 y 4 de dicho artículo deben poder expresar su opinión sobre un
         proyecto de plan o programa determinado y sobre el informe medioambiental se fijen de manera precisa en la normativa nacional
         de transposición de dicha Directiva, y, en consecuencia, dicha disposición no se opone a que tales plazos sean fijados en
         cada caso por la autoridad que elabore el plan o programa. Sin embargo, en este último supuesto, dicho apartado 2 exige que,
         a efectos de la consulta de dichas autoridades y de dicho público sobre un proyecto de plan o programa determinado, el plazo
         efectivamente fijado sea adecuado y permita así dar a éstos la posibilidad real de expresar con tiempo suficiente su opinión
         sobre dicho proyecto de plan o programa y sobre su informe medioambiental. 
      
       Costas
      51      Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de un incidente promovido ante el órgano
         jurisdiccional nacional, corresponde a éste resolver sobre las costas. Los gastos efectuados por quienes, no siendo partes
         del litigio principal, han presentado observaciones ante el Tribunal de Justicia no pueden ser objeto de reembolso.
      
      En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Cuarta) declara:
      1)      En circunstancias como las del litigio principal, el artículo 6, apartado 3, de la Directiva 2001/42/CE del Parlamento Europeo
            y del Consejo, de 27 de junio de 2001, relativa a la evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio
            ambiente, no exige que se cree o designe otra autoridad de consulta en el sentido de dicha disposición, en la medida en que,
            dentro de la autoridad normalmente encargada de llevar a cabo la consulta en materia medioambiental y designada como tal,
            se organice una separación funcional de modo que una entidad administrativa integrada en ella tenga una autonomía real, lo
            que entraña, en particular, que sea dotada de sus propios medios administrativos y humanos, y pueda así cumplir las misiones
            encomendadas a las autoridades de consulta en el sentido de dicho artículo 6, apartado 3, y, en particular, expresar de manera
            objetiva su opinión sobre el plan o programa previsto por la autoridad de la que depende.
      2)      El artículo 6, apartado 2, de la Directiva 2001/42 debe interpretarse en el sentido de que no exige que los plazos en los
            que las autoridades designadas y el público afectado o susceptible de ser afectado con arreglo a los apartados 3 y 4 de dicho
            artículo deben poder expresar su opinión sobre un proyecto de plan o programa determinado y sobre el informe medioambiental
            se fijen de manera precisa en la normativa nacional de transposición de dicha Directiva, y, en consecuencia, dicha disposición
            no se opone a que tales plazos sean fijados en cada caso por la autoridad que elabore el plan o programa. Sin embargo, en
            este último supuesto, dicho apartado 2 exige que, a efectos de la consulta de dichas autoridades y de dicho público sobre
            un proyecto de plan o programa determinado, el plazo efectivamente fijado sea adecuado y permita así dar a éstos la posibilidad
            real de expresar con tiempo suficiente su opinión sobre dicho proyecto de plan o programa y sobre su informe medioambiental.
      Firmas
      * –	Lengua de procedimiento: inglés