CELEX: 62009CJ0434
Language: es
Date: 2011-05-05
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Tercera) de 5 de mayo de 2011.#Shirley McCarthy contra Secretary of State for the Home Department.#Petición de decisión prejudicial planteada por null.#Libre circulación de personas – Artículo 21 TFUE – Directiva 2004/38/CE – Concepto de “beneficiario”– Artículo 3, apartado 1 – Nacional que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación y siempre ha residido en el Estado miembro de su nacionalidad – Incidencia de la posesión de la nacionalidad de otro Estado miembro – Situación puramente interna.#Asunto C-434/09.

Asunto C‑434/09
      Shirley McCarthy
      contra
      Secretary of State for the Home Department
      (Petición de decisión prejudicial planteada por la Supreme Court of the United Kingdom, anteriormente House of Lords)
      «Libre circulación de personas — Artículo 21 TFUE — Directiva 2004/38/CE — Concepto de “beneficiario” — Artículo 3, apartado 1 — Nacional que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación y siempre ha residido en el Estado miembro de su nacionalidad
         — Incidencia de la posesión de la nacionalidad de otro Estado miembro — Situación puramente interna»
      
      Sumario de la sentencia
      1.        Ciudadanía de la Unión Europea — Derecho de libre circulación y de libre residencia en el territorio de los Estados miembros
            — Directiva 2004/38/CE — Beneficiario — Concepto
      (Directiva 2004/38/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, art. 3, ap. 1)
      2.        Ciudadanía de la Unión Europea — Disposiciones del Tratado — Inaplicabilidad en una situación puramente interna de un Estado
            miembro — Ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación, siempre ha residido en el Estado
            miembro de su nacionalidad y tiene la nacionalidad de otro Estado miembro
      (Art. 21 TFUE)
      1.        El artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38, relativa al derecho de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de
         sus familias a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros, debe interpretarse en el sentido de
         que esa Directiva no es aplicable a un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación, que
         siempre ha residido en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro.
      
      En efecto, en primer lugar, según esa disposición de la Directiva 2004/38, es beneficiario de ésta cualquier ciudadano de
         la Unión que se «traslade» a, o resida en, un Estado miembro «distinto» del Estado del que tenga la nacionalidad. En segundo
         lugar, como quiera que la residencia de una persona que se encuentra en el Estado miembro de su nacionalidad no puede someterse
         a condiciones, la Directiva 2004/38, relativa a las condiciones de ejercicio del derecho a circular y residir libremente en
         el territorio de los Estados miembros, no puede estar destinada a aplicarse a un ciudadano de la Unión que disfruta de un
         derecho de residencia incondicionado por el hecho de que se encuentra en el Estado miembro de su nacionalidad. En tercer lugar,
         del conjunto de esa Directiva se deduce que la residencia a la que se refiere está ligada al ejercicio de la libertad de circulación
         de las personas.
      
      En consecuencia, un ciudadano en la situación antes descrita no está incluido en el concepto de «beneficiario» en el sentido
         del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38, por lo que ésta no le es aplicable. No puede influir en esa apreciación
         el hecho de que ese ciudadano también tenga la nacionalidad de un Estado miembro distinto del Estado en el que reside. En
         efecto, la posesión por un ciudadano de la Unión de la nacionalidad de más de un Estado miembro no significa sin embargo que
         haya hecho uso de su derecho de libre circulación.
      
      (véanse los apartados 32, 34, 35, 39 a 41 y 57 y el punto 1 del fallo)
      2.        El artículo 21 TFUE no es aplicable a un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación,
         que siempre ha residido en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro,
         siempre y cuando la situación de ese ciudadano no implique la aplicación de medidas de un Estado miembro que tengan como efecto
         privarle del disfrute efectivo de la esencia de los derechos conferidos por el estatuto de ciudadano de la Unión u obstaculizar
         el ejercicio de su derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros.
      
      La situación de un ciudadano de la Unión que no ha ejercitado su derecho a la libre circulación no puede equipararse, sólo
         por esta razón, a una situación puramente interna. En su calidad de nacional de, al menos, un Estado miembro, una persona
         goza del estatuto de ciudadano de la Unión en virtud del artículo 20 TFUE, apartado 1, y, por lo tanto, puede invocar, también
         frente a su Estado miembro de origen, los derechos correspondientes a tal estatuto, en particular el derecho a circular y
         residir libremente en el territorio de los Estados miembros conferido por el artículo 21 TFUE.
      
      No obstante, la falta de consideración, por las autoridades del Estado miembro de nacionalidad y de residencia de un ciudadano,
         de la nacionalidad de otro Estado miembro que también tiene ese ciudadano, al decidir sobre una solicitud de derecho de residencia
         en virtud del Derecho de la Unión presentada por ése, no implica la aplicación de medidas que tengan como efecto privar al
         interesado del disfrute efectivo de la esencia de los derechos conferidos por el estatuto de ciudadano de la Unión u obstaculizar
         el ejercicio de su derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros. Por tanto, en ese contexto
         la circunstancia de que un nacional posea, además de la nacionalidad del Estado miembro en el que reside, la nacionalidad
         de otro Estado miembro no puede bastar por sí sola para considerar que la situación de la persona interesada está regida por
         el artículo 21 TFUE, ya que esa situación no presenta ningún punto de conexión con alguna de las situaciones contempladas
         por el Derecho de la Unión y todos los aspectos pertinentes de esa situación se localizan en el interior de un solo Estado
         miembro.
      
      (véanse los apartados 46, 48, 49, 54, 55 y 57 y el punto 2 del fallo)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Tercera)
      de 5 de mayo de 2011 (*)
      
      «Libre circulación de personas – Artículo 21 TFUE – Directiva 2004/38/CE – Concepto de “beneficiario”– Artículo 3, apartado 1 – Nacional que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación y siempre ha residido en el Estado miembro de su nacionalidad
         – Incidencia de la posesión de la nacionalidad de otro Estado miembro – Situación puramente interna»
      
      En el asunto C‑434/09,
      que tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada, con arreglo al artículo 234 CE, por la Supreme Court
         of the United Kingdom, anteriormente House of Lords (Reino Unido), mediante resolución de 5 de mayo de 2009, recibida en el
         Tribunal de Justicia el 5 de noviembre de 2009, en el procedimiento entre
      
      Shirley McCarthy
      y
      Secretary of State for the Home Department,
      EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Tercera),
      integrado por el Sr. K. Lenaerts, Presidente de Sala, y el Sr. D. Šváby, la Sra. R. Silva de Lapuerta (Ponente) y los Sres. E. Juhász
         y J. Malenovský, Jueces;
      
      Abogado General: Sra. J. Kokott;
      Secretaria: Sra. L. Hewlett, administradora principal;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 28 de octubre de 2010;
      consideradas las observaciones presentadas:
      –        en nombre de la Sra. McCarthy, por el Sr. S. Cox, Barrister, y la Sra. K. Lewis, Solicitor;
      –        en nombre del Gobierno del Reino Unido, por el Sr. S. Ossowski, en calidad de agente, asistido por el Sr. T. Ward, Barrister;
      –        en nombre del Gobierno danés, por el Sr. C. Vang, en calidad de agente;
      –        en nombre del Gobierno estonio, por la Sra. M. Linntam, en calidad de agente;
      –        en nombre de Irlanda, por los Sres. D. O’Hagan y D. Conlan Smyth, en calidad de agentes, asistidos por el Sr. B. Lennon, Barrister;
      –        en nombre del Gobierno neerlandés, por las Sras. C. Wissels y M. de Ree, en calidad de agentes;
      –        en nombre de la Comisión Europea, por la Sra. D. Maidani y el Sr. M. Wilderspin, en calidad de agentes;
      oídas las conclusiones de la Abogado General, presentadas en audiencia pública el 25 de noviembre de 2010;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      1        La petición de decisión prejudicial tiene por objeto la interpretación de los artículos 3, apartado 1, y 16 de la Directiva
         2004/38/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativa al derecho de los ciudadanos de la Unión
         y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros, por la que se
         modifica el Reglamento (CEE) nº 1612/68 y se derogan las Directivas 64/221/CEE, 68/360/CEE, 72/194/CEE, 73/148/CEE, 75/34/CEE,
         75/35/CEE, 90/364/CEE, 90/365/CEE y 93/96/CEE (DO L 158, p. 77; corrección de errores en DO 2004, L 229, p. 35, y en DO 2007,
         L 204, p. 28).
      
      2        Esa petición se ha presentado en el marco de un litigio entre la Sra. McCarthy y el Secretary of State for the Home Department
         (Ministro del Interior; en lo sucesivo, «Secretary of State») acerca de una solicitud de autorización de residencia presentada
         por la citada señora.
      
       Marco jurídico
       El Derecho de la Unión
      3        A tenor de los considerandos primero a tercero de la Directiva 2004/38:
      
      «(1)      La ciudadanía de la Unión confiere a todo ciudadano de la Unión un derecho primario e individual a circular y residir libremente
         en el territorio de los Estados miembros, con sujeción a las limitaciones y condiciones previstas en el Tratado y en las disposiciones
         adoptadas para su aplicación.
      
      (2)      La libre circulación de personas constituye una de las libertades fundamentales del mercado interior, que implica un espacio
         sin fronteras interiores en el que esta libertad estará garantizada con arreglo a las disposiciones del Tratado.
      
      (3)      La ciudadanía de la Unión debe ser la condición fundamental de los nacionales de los Estados miembros que ejercen su derecho
         de libre circulación y residencia. Por ello es necesario codificar y revisar los instrumentos comunitarios existentes tratando
         separadamente a los asalariados, los trabajadores por cuenta propia, así como los estudiantes y las otras personas inactivas,
         de manera que se simplifique y refuerce el derecho de libre circulación y residencia de todos los ciudadanos de la Unión.»
      
      4        El capítulo I de la Directiva 2004/38, titulado «Disposiciones generales», comprende los artículos 1 a 3.
      
      5        El referido artículo 1, titulado «Objeto», expone:
      
      «La presente Directiva establece:
      a)      las condiciones de ejercicio del derecho de libre circulación y residencia en el territorio de los Estados miembros de los
         ciudadanos de la Unión y los miembros de su familia;
      
      b)      el derecho de residencia permanente en el territorio de los Estados miembros de los ciudadanos de la Unión y los miembros
         de su familia;
      
      c)      las limitaciones a los derechos establecidos en las letras a) y b) por razones de orden público, seguridad pública o salud
         pública.»
      
      6        El artículo 2 de la Directiva 2004/38, titulado «Definiciones», establece:
      
      «A efectos de la presente Directiva, se entenderá por:
      1)      “Ciudadano de la Unión”: toda persona que tenga la nacionalidad de un Estado miembro;
      2)      “Miembro de la familia”:
      a)      el cónyuge;
      b)      la pareja con la que el ciudadano de la Unión ha celebrado una unión registrada, con arreglo a la legislación de un Estado
         miembro, si la legislación del Estado miembro de acogida otorga a las uniones registradas un trato equivalente a los matrimonios
         y de conformidad con las condiciones establecidas en la legislación aplicable del Estado miembro de acogida;
      
      c)      los descendientes directos menores de 21 años o a cargo y los del cónyuge o de la pareja definida en la letra b);
      d)      los ascendientes directos a cargo y los del cónyuge o de la pareja definida en la letra b);
      3)      “Estado miembro de acogida”: el Estado miembro al que se traslada el ciudadano de la Unión para ejercer su derecho de libre
         circulación y residencia.»
      
      7        El artículo 3 de la Directiva 2004/38, titulado «Beneficiarios», dispone en su apartado 1:
      
      «La presente Directiva se aplicará a cualquier ciudadano de la Unión que se traslade a, o resida en, un Estado miembro distinto
         del Estado del que tenga la nacionalidad, así como a los miembros de su familia, tal como se definen en el punto 2 del artículo
         2, que le acompañen o se reúnan con él.»
      
      8        El capítulo III de esa Directiva, titulado «Derecho de residencia», comprende los artículos 6 a 15.
      
      9        El citado artículo 6 dispone:
      
      «1.       Los ciudadanos de la Unión tendrán derecho de residencia en el territorio de otro Estado miembro por un período de hasta tres
         meses sin estar sometidos a otra condición o formalidad que la de estar en posesión de un documento de identidad o pasaporte
         válidos.
      
      2.       Las disposiciones del apartado 1 se aplicarán asimismo a los miembros de la familia en posesión de un pasaporte válido que
         no sean nacionales de un Estado miembro y acompañen al ciudadano de la Unión, o se reúnan con él.»
      
      10      El artículo 7 de la Directiva 2004/38 establece:
      
      «1.       Todo ciudadano de la Unión tiene derecho de residencia en el territorio de otro Estado miembro por un período superior a tres
         meses si:
      
      a)      es un trabajador por cuenta ajena o por cuenta propia en el Estado miembro de acogida, o
      b)      dispone, para sí y los miembros de su familia, de recursos suficientes para no convertirse en una carga para la asistencia
         social del Estado miembro de acogida durante su período de residencia, así como de un seguro de enfermedad que cubra todos
         los riesgos en el Estado miembro de acogida, o,
      
      c)      –        está matriculado en un centro público o privado, reconocido o financiado por el Estado miembro de acogida con arreglo a su
         legislación o a su práctica administrativa, con la finalidad principal de cursar estudios, inclusive de formación profesional; y
      
      –        cuenta con un seguro de enfermedad que cubre todos los riesgos en el Estado miembro de acogida y garantiza a la autoridad
         nacional competente, mediante una declaración o por cualquier otro medio equivalente de su elección, que posee recursos suficientes
         para sí y los miembros de su familia para no convertirse en una carga para la asistencia social del Estado miembro de acogida
         durante su período de residencia, o
      
      d)      es un miembro de la familia que acompaña a un ciudadano de la Unión, o va a reunirse con él, y que cumple las condiciones
         contempladas en las letras a), b) o c).
      
      2.      El derecho de residencia establecido en el apartado 1 se ampliará a los miembros de la familia que no sean nacionales de un
         Estado miembro cuando acompañen al ciudadano de la Unión o se reúnan con él en el Estado miembro de acogida, siempre que dicho
         ciudadano cumpla las condiciones contempladas en las letras a), b) o c) del apartado 1.
      
      3.      A los efectos de la letra a) del apartado 1, el ciudadano de la Unión que ya no ejerza ninguna actividad por cuenta ajena
         o por cuenta propia mantendrá la condición de trabajador por cuenta ajena o por cuenta propia en los siguientes casos:
      
      […]
      4.      No obstante lo dispuesto en la letra d) del apartado 1 y en el apartado 2, únicamente el cónyuge, la pareja registrada a que
         se refiere la letra b) del punto 2 del artículo 2 y los hijos a cargo tendrán el derecho de residencia como miembros de la
         familia de un ciudadano de la Unión que cumple los requisitos de la letra c) del apartado 1 anterior. El apartado 2 del artículo
         3 se aplicará a sus ascendientes directos a cargo y a los de su cónyuge o pareja de hecho registrada.»
      
      11      En el capítulo IV de la Directiva 2004/38, titulado «Derecho de residencia permanente», el artículo 16, titulado a su vez
         «Norma general para los ciudadanos de la Unión y los miembros de su familia», dispone:
      
      «1.      Los ciudadanos de la Unión que hayan residido legalmente durante un período continuado de cinco años en el Estado miembro
         de acogida tendrán un derecho de residencia permanente en éste. Dicho derecho no estará sujeto a las condiciones previstas
         en el Capítulo III.
      
      2.      El apartado 1 será asimismo aplicable a los miembros de la familia que no tengan la nacionalidad de un Estado miembro y que
         hayan residido legalmente durante un período continuado de cinco años consecutivos con el ciudadano de la Unión en el Estado
         miembro de acogida.
      
      […]
      4.      Una vez adquirido, el derecho de residencia permanente sólo se perderá por ausencia del Estado miembro de acogida durante
         más de dos años consecutivos.»
      
      12      El capítulo V de la misma Directiva, titulado «Disposiciones comunes al derecho de residencia y al derecho de residencia permanente»,
         contiene el artículo 22, que con el título «Ámbito territorial» dispone,
      
      «El derecho de residencia y el derecho de residencia permanente se extenderán a todo el territorio del Estado miembro de acogida.
         Los Estados miembros sólo podrán establecer limitaciones territoriales al derecho de residencia o al derecho de residencia
         permanente cuando éstas estén previstas también para sus propios nacionales.»
      
       Derecho nacional
      13      Conforme a la normativa sobre inmigración del Reino Unido, los nacionales de los Estados terceros que no tienen autorización
         de residencia en el territorio del Reino Unido en virtud de dicha normativa tampoco reúnen los requisitos para disfrutar de
         una autorización de residencia en virtud de esas disposiciones en calidad de cónyuge de una persona establecida en el Reino
         Unido. 
      
       El litigio principal y las cuestiones prejudiciales
      14      La Sra. McCarthy, nacional del Reino Unido, tiene también la nacionalidad irlandesa. Nació y ha vivido siempre en el Reino
         Unido, sin que nunca haya manifestado ser trabajadora por cuenta ajena o por cuenta propia, ni tampoco ser persona que subviene
         a sus necesidades. Es beneficiaria de prestaciones sociales.
      
      15      El 15 de noviembre de 2002 la Sra. McCarthy contrajo matrimonio con un nacional jamaicano que no es titular de una autorización
         de residencia en el Reino Unido en virtud de la normativa sobre inmigración de ese Estado miembro.
      
      16      Tras su matrimonio la Sra. McCarthy solicitó por primera vez y obtuvo un pasaporte irlandés.
      
      17      El 23 de julio de 2004 la Sra. McCarthy y su esposo solicitaron al Secretary of State una autorización de residencia y una
         tarjeta de residencia de conformidad con el Derecho de la Unión, en calidad respectivamente de ciudadana de la Unión y de
         cónyuge de una ciudadana de la Unión. El Secretary of State denegó sus solicitudes debido a que la Sra. McCarthy no es una
         «persona legitimada» (en sustancia, una trabajadora por cuenta ajena o por cuenta propia, o una persona que subviene a sus
         necesidades), y por consiguiente el Sr. McCarthy no es el cónyuge de una «persona legitimada».
      
      18      La Sra. McCarthy interpuso un recurso contra la resolución del Secretary of State que la afectaba ante el Asylum and Immigration
         Tribunal (en lo sucesivo, «Tribunal»), que éste desestimó el 17 de octubre de 2006. Tras haber ordenado la High Court of Justice
         (England & Wales) que se examinara de nuevo dicho recurso, el Tribunal confirmó su resolución el 16 de agosto de 2007.
      
      19      El recurso interpuesto por la Sra. McCarthy contra la resolución del Tribunal fue desestimado por la Court of Appeal (England
         & Wales) (Civil Division). La Sra. McCarthy recurrió contra la resolución de la Court of Appeal ante el tribunal remitente.
      
      20      Por su parte, el Sr. McCarthy no recurrió contra la resolución del Secretary of State que le afectaba, pero presentó no obstante
         una nueva solicitud que también fue denegada. El Sr. McCarthy interpuso seguidamente recurso contra esa segunda resolución
         ante el Tribunal, que suspendió el procedimiento en espera de una resolución definitiva sobre el recurso de la Sra. McCarthy.
      
      21      En ese contexto la Supreme Court of the United Kingdom decidió suspender el procedimiento y plantear al Tribunal de Justicia
         las siguientes cuestiones prejudiciales:
      
      «1)      Una persona que tenga a la vez la nacionalidad irlandesa y la del Reino Unido y haya residido en el Reino Unido toda su vida,
         ¿está comprendida en el concepto de “beneficiario” en el sentido del artículo 3 de la Directiva 2004/38 […]?
      
      2)      ¿Ha “residido legalmente” dicha persona en el Estado miembro de acogida, a efectos del artículo 16 de [esa] Directiva, en
         circunstancias en las que no podía cumplir los requisitos establecidos por el artículo 7 de [dicha] Directiva […]?»
      
       Sobre las cuestiones prejudiciales
      22      Como resulta de los apartados 14 a 19 de la presente sentencia, el litigio principal se refiere a una solicitud de derecho
         de residencia en virtud del Derecho de la Unión, presentada por la Sra. McCarthy, ciudadana de la Unión, en el Estado miembro
         cuya nacionalidad posee y en el que siempre ha residido.
      
      23      Esa solicitud pretende en realidad conferir al Sr. McCarthy, nacional de un Estado tercero, un derecho de residencia en virtud
         de la Directiva 2004/38, en calidad de miembro de la familia de la Sra. McCarthy, dado que un derecho de residencia análogo
         no nace de la aplicación de la normativa de inmigración del Reino Unido.
      
       Sobre la primera cuestión
      24      Con carácter previo, es preciso señalar que, aunque, en el plano formal, el órgano jurisdiccional remitente ha limitado sus
         cuestiones a la interpretación de los artículos 3, apartado 1, y 16 de la Directiva 2004/38, tal circunstancia no impide que
         el Tribunal de Justicia le facilite todos los elementos de interpretación del Derecho de la Unión que puedan serle útiles
         para enjuiciar el asunto de que conoce con independencia de que ese órgano jurisdiccional haya hecho o no referencia a ellos
         en el enunciado de dichas cuestiones (véase la sentencia de 8 de noviembre de 2007, ING. AUER, C‑251/06, Rec. p. I‑9689, apartado
         38 y la jurisprudencia citada).
      
      25      Es preciso observar al respecto que no se deduce de la resolución de remisión, de los autos ni de las observaciones presentadas
         al Tribunal de Justicia que la Sra. McCarthy haya hecho uso en alguna ocasión de su derecho de libre circulación en el territorio
         de los Estados miembros, ya fuera a título individual o bien en calidad de miembro de la familia de un ciudadano de la Unión
         que hubiera ejercido ese derecho. Hay que constatar también que la Sra. McCarthy solicita un derecho de residencia en virtud
         del Derecho de la Unión, aun cuando no alega ser trabajadora por cuenta ajena o por cuenta propia ni persona que subviene
         a sus propias necesidades.
      
      26      Por consiguiente, la primera cuestión del tribunal remitente debe entenderse en el sentido de que trata de saber en sustancia
         si el artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38 o el artículo 21 TFUE son aplicables a la situación de un ciudadano
         de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación, que siempre ha residido en un Estado miembro cuya nacionalidad
         posee y que además tiene la nacionalidad de otro Estado miembro.
      
       Observaciones preliminares
      27      Con carácter previo, es preciso señalar que la ciudadanía de la Unión confiere a todo ciudadano de la Unión un derecho fundamental
         e individual a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros, con sujeción a las limitaciones y condiciones
         previstas en los Tratados y en las disposiciones adoptadas para su aplicación, y que la libre circulación de las personas
         constituye, por otra parte, una de las libertades fundamentales del mercado interior, que además ha sido reafirmada en el
         artículo 45 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (sentencia de 7 de octubre de 2010, Lassal, C‑162/09,
         Rec. p. I‑0000, apartado 29).
      
      28      Por lo que se refiere a la Directiva 2004/38, el Tribunal de Justicia ya ha tenido ocasión de afirmar que esta Directiva pretende
         facilitar el ejercicio del derecho fundamental e individual de circular y residir libremente en el territorio de los Estados
         miembros, que el Tratado confiere directamente a los ciudadanos de la Unión, y que tiene por objeto, en particular, reforzar
         ese derecho (véanse las sentencias de 25 de julio de 2008, Metock y otros, C‑127/08, Rec. p. I‑6241, apartados 82 y 59, y
         Lassal, antes citada, apartado 30).
      
      29      El Tribunal de Justicia también ha declarado que un principio de Derecho internacional, reafirmado en el artículo 3 del Protocolo
         nº 4 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, firmado en Roma el
         4 de noviembre de 1950, y respecto al cual no cabe suponer que el Derecho de la Unión no lo haya tenido en cuenta en las relaciones
         entre los Estados miembros, se opone a que un Estado miembro niegue a sus propios nacionales el derecho a entrar en su territorio
         y a residir en él, cualquiera que sea el fundamento invocado (véanse las sentencias de 4 de diciembre de 1974, Van Duyn, 41/74,
         Rec. p. 1337, apartado 22, y de 27 de septiembre de 2001, Barkoci y Malik, C‑257/99, Rec. p. I‑6557, apartado 81), y se opone
         también a que ese Estado miembro expulse de su territorio a sus nacionales, o bien les deniegue, o someta a condición, su
         derecho a residir en ese territorio (véanse en ese sentido las sentencias de 7 de julio de 1992, Singh, C‑370/90, Rec. p. I‑4265,
         apartado 22, y de 11 de diciembre de 2007, Eind, C‑291/05, Rec. p. I‑10719, apartado 31).
      
       Sobre la aplicabilidad de la Directiva 2004/38
      30      La primera parte de la presente cuestión, según la ha reformulado el Tribunal de Justicia, trata de determinar si el artículo
         3, apartado 1, de la Directiva 2004/38 debe interpretarse en el sentido de que esa Directiva se aplica a un ciudadano en una
         situación como la de la Sra. McCarthy, que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación, que siempre ha residido
         en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro.
      
      31      Una interpretación literal, teleológica y sistemática de esa disposición lleva a responder negativamente a esa cuestión.
      
      32      En efecto, en primer lugar, según el artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38, es beneficiario de ésta cualquier ciudadano
         de la Unión que se «traslade» a, o resida en, un Estado miembro «distinto» del Estado del que tenga la nacionalidad.
      
      33      En segundo lugar, si bien es cierto que, como se ha recordado en el apartado 28 de la presente sentencia, la Directiva 2004/38
         pretende facilitar y reforzar el ejercicio del derecho fundamental e individual de circular y residir libremente en el territorio
         de los Estados miembros, conferido directamente a cada ciudadano de la Unión, no deja de ser cierto también que su objeto
         se refiere a las condiciones de ejercicio de ese derecho, como resulta de su artículo 1, letra a).
      
      34      Como quiera que, según se ha señalado en el apartado 29 de la presente sentencia, la residencia de una persona que se encuentra
         en el Estado miembro de su nacionalidad no puede someterse a condiciones, la Directiva 2004/38, relativa a las condiciones
         de ejercicio del derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros, no puede estar destinada
         a aplicarse a un ciudadano de la Unión que disfruta de un derecho de residencia incondicionado por el hecho de que se encuentra
         en el Estado miembro de su nacionalidad.
      
      35      En tercer lugar, del conjunto de la Directiva 2004/38 se deduce que la residencia a la que ésta se refiere está ligada al
         ejercicio de la libertad de circulación de las personas. 
      
      36      De esa forma, ante todo, el artículo 1, letra a), de esa Directiva define su objeto mediante referencia al ejercicio «del»
         derecho «de libre circulación y residencia» de los ciudadanos de la Unión en el territorio de los Estados miembros. Esa relación
         entre residencia y libre circulación se deduce también tanto del título de dicha Directiva como de la mayor parte de sus considerandos,
         el segundo de los cuales se refiere exclusivamente a la libre circulación de las personas, por otra parte. 
      
      37      En segundo término, los derechos de residencia previstos por la Directiva 2004/38, a saber, tanto el derecho de residencia
         previsto en sus artículos 6 y 7 como el derecho de residencia permanente previsto en su artículo 16, guardan relación con
         la residencia de un ciudadano de la Unión, ya sea en «otro Estado miembro», o bien en «el Estado miembro de acogida», y regulan
         así pues la situación jurídica de un ciudadano de la Unión en un Estado miembro cuya nacionalidad no posee.
      
      38      Por último, si bien, como se ha recordado en el apartado 32 de la presente sentencia, el artículo 3, apartado 1, de la Directiva
         2004/38 designa como «beneficiario» de ésta a todo ciudadano de la Unión que se traslade a, «o» resida en, un Estado miembro,
         de su artículo 22 resulta a su vez que el ámbito de aplicación territorial del derecho de residencia y del derecho de residencia
         permanente previstos por esa Directiva se extiende a todo el territorio del «Estado miembro de acogida», definido este último
         por el artículo 2, punto 3, como el Estado miembro al que se «traslada» un ciudadano de la Unión para ejercer «su» derecho
         de libre circulación y residencia en el territorio de los Estados miembros.
      
      39      En consecuencia, en un contexto como el del litigio principal, habida cuenta de que el ciudadano de la Unión interesado nunca
         ha hecho uso de su derecho de libre circulación y siempre ha residido en un Estado miembro cuya nacionalidad posee, ese ciudadano
         no está incluido en el concepto de «beneficiario» en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38, por lo
         que ésta no le es aplicable.
      
      40      No puede influir en esa apreciación el hecho de que ese ciudadano también tenga la nacionalidad de un Estado miembro distinto
         del Estado en el que reside.
      
      41      En efecto, la posesión por un ciudadano de la Unión de la nacionalidad de más de un Estado miembro no significa sin embargo
         que haya hecho uso de su derecho de libre circulación.
      
      42      Finalmente, también se ha de observar que, dado que un ciudadano de la Unión como la Sra. McCarthy no está incluido en el
         concepto de «beneficiario» en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38, su cónyuge tampoco está incluido
         en ese concepto, puesto que los derechos conferidos por esa Directiva a los miembros de la familia de un beneficiario de ésta
         no son derechos propios de esos miembros sino derechos derivados, adquiridos en su condición de miembros de la familia del
         beneficiario (véanse, en relación con instrumentos del Derecho de la Unión anteriores a la Directiva 2004/38, las sentencias
         de 8 julio de 1992, Taghavi, C‑243/91, Rec. p. I‑4401, apartado 7, y Eind, antes citada, apartado 23).
      
      43      De ello se deduce que el artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38 debe interpretarse en el sentido de que esa Directiva
         no es aplicable a un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación, que siempre ha residido
         en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro.
      
       Sobre la aplicabilidad del artículo 21 TFUE
      44      La segunda parte de la presente cuestión, según la ha reformulado el Tribunal de Justicia, trata de determinar si el artículo
         21 TFUE es aplicable a un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación, que siempre ha
         residido en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro.
      
      45      A este respecto, se ha de recordar que, según jurisprudencia reiterada, las normas del Tratado en materia de libre circulación
         de personas y los actos adoptados para la ejecución de éstas no pueden aplicarse a situaciones que no presenten ningún punto
         de conexión con alguna de las situaciones contempladas por el Derecho de la Unión y cuyos elementos pertinentes estén todos
         situados en el interior de un solo Estado miembro (véanse en ese sentido las sentencias de 1 de abril de 2008, Gouvernement
         de la Communauté française y Gouvernement wallon, C‑212/06, Rec. p. I‑1683, apartado 33, y Metock y otros, antes citada, apartado 77).
         
      
      46      Acerca de ello, hay que señalar no obstante que la situación de un ciudadano de la Unión que, como la Sra. McCarthy, no ha
         ejercitado su derecho a la libre circulación no puede equipararse, sólo por esta razón, a una situación puramente interna
         (véase la sentencia de 12 de julio de 2005, Schempp, C‑403/03, Rec. p. I‑6421, apartado 22).
      
      47      En efecto, el Tribunal de Justicia ha señalado en diversas ocasiones que la vocación del estatuto de ciudadano de la Unión
         es convertirse en el estatuto fundamental de los nacionales de los Estados miembros (véase la sentencia de 8 de marzo de 2011,
         Ruiz Zambrano, C‑34/09, Rec. p. I‑0000, apartado 41 y la jurisprudencia citada). Por otra parte, el Tribunal de Justicia ha
         afirmado que el artículo 20 TFUE se opone a medidas nacionales que tengan por efecto privar a los ciudadanos de la Unión del
         disfrute efectivo de la esencia de los derechos conferidos por ese estatuto (sentencia Ruiz Zambrano, antes citada, apartado 42).
      
      48      En su calidad de nacional de, al menos, un Estado miembro, una persona como la Sra. McCarthy goza del estatuto de ciudadano
         de la Unión en virtud del artículo 20 TFUE, apartado 1, y, por lo tanto, puede invocar, también frente a su Estado miembro
         de origen, los derechos correspondientes a tal estatuto, en particular el derecho a circular y residir libremente en el territorio
         de los Estados miembros conferido por el artículo 21 TFUE (véase la sentencia de 10 de julio de 2008, Jipa, C‑33/07, Rec.
         p. I‑5157, apartado 17 y la jurisprudencia citada).
      
      49      No obstante, ningún aspecto de la situación de la Sra. McCarthy, según la describe el tribunal remitente, pone de manifiesto
         que la medida nacional objeto del litigio principal tenga como efecto privarla del disfrute efectivo de la esencia de los
         derechos inherentes a su estatuto de ciudadana de la Unión u obstaculizar el ejercicio de su derecho a circular y residir
         libremente en el territorio de los Estados miembros, conforme al artículo 21 TFUE. En efecto, la falta de consideración de
         la nacionalidad irlandesa de la Sra. McCarthy por las autoridades del Reino Unido a efectos de reconocerle un derecho de residencia
         en el Reino Unido no afecta en modo alguno al derecho de dicha señora a circular y residir libremente en el territorio de
         los Estados miembros, ni tampoco a ningún otro derecho que le confiera su estatuto de ciudadana de la Unión. 
      
      50      Debe señalarse al respecto que, a diferencia de lo que caracterizaba al asunto que dio lugar a la sentencia Ruiz Zambrano,
         antes citada, la medida nacional de que se trata en el presente asunto principal no tiene como efecto que la Sra. McCarthy
         se verá obligada a salir del territorio de la Unión. En efecto, como resulta del apartado 29 de la presente sentencia, la
         citada señora disfruta, en virtud de un principio de Derecho internacional, de un derecho de residencia incondicionado en
         el Reino Unido, ya que posee la nacionalidad del Reino Unido.
      
      51      El presente asunto principal también difiere del que dio lugar a la sentencia de 2 de octubre de 2003, García Avello (C‑148/02,
         Rec. p. I‑11613). En efecto, en esa sentencia el Tribunal de Justicia estimó que la aplicación de la normativa de un Estado
         miembro a nacionales de dicho Estado miembro que también tenían la nacionalidad de otro Estado miembro tenía como efecto que
         esos ciudadanos de la Unión llevaban apellidos distintos por lo que respecta a los dos sistemas jurídicos afectados, y que
         esa situación podía causarles graves inconvenientes tanto de orden profesional como privado, derivados, en particular, de
         las dificultades para disfrutar en un Estado miembro cuya nacionalidad poseían de los efectos jurídicos de actos o documentos
         expedidos con un apellido reconocido en el otro Estado miembro cuya nacionalidad también poseían. 
      
      52      Como el Tribunal de Justicia manifestó en su sentencia de 14 de octubre de 2008, Grunkin y Paul (C‑353/06, Rec. p. I‑7639),
         en un contexto como el examinado en la sentencia García Avello, antes citada, lo que importaba no era tanto que la diversidad
         de los apellidos fuera consecuencia de la doble nacionalidad de los interesados, sino antes bien el hecho de que esa diversidad
         podía generar para los ciudadanos de la Unión afectados graves inconvenientes que constituían un obstáculo a la libre circulación,
         que sólo podría justificarse si se basara en consideraciones objetivas y fuera proporcionado al objetivo legítimamente perseguido
         (véase en ese sentido la sentencia Grunkin y Paul, antes citada, apartados 23, 24 y 29).
      
      53      Así pues, en los asuntos que dieron lugar a las sentencias Ruiz Zambrano y García Avello, antes citadas, la medida nacional
         en cuestión tenía como efecto privar a ciudadanos de la Unión del disfrute efectivo de la esencia de los derechos conferidos
         por ese estatuto u obstaculizar el ejercicio de su derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados
         miembros.
      
      54      Ahora bien, como se ha recordado en el apartado 49 de la presente sentencia, en el contexto del presente asunto principal,
         la circunstancia de que la Sra. McCarthy posea, además de la nacionalidad del Reino Unido, la nacionalidad irlandesa no implica
         la aplicación de medidas de un Estado miembro que tengan como efecto privarla del disfrute efectivo de la esencia de los derechos
         conferidos por el estatuto de ciudadano de la Unión u obstaculizar el ejercicio de su derecho a circular y residir libremente
         en el territorio de los Estados miembros. Por tanto, en ese contexto, dicha circunstancia por sí sola no puede bastar para
         considerar que la situación de la persona interesada está regida por el artículo 21 TFUE.
      
      55      Siendo así, debe constatarse que la situación de una persona como la Sra. McCarthy no presenta ningún punto de conexión con
         alguna de las situaciones contempladas por el Derecho de la Unión y que todos los aspectos pertinentes de esa situación se
         localizan en el interior de un solo Estado miembro. 
      
      56      De ello se deduce que el artículo 21 TFUE no es aplicable a un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho
         de libre circulación, que siempre ha residido en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad
         de otro Estado miembro, siempre y cuando la situación de ese ciudadano no implique la aplicación de medidas de un Estado miembro
         que tengan como efecto privarle del disfrute efectivo de la esencia de los derechos conferidos por el estatuto de ciudadano
         de la Unión u obstaculizar el ejercicio de su derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros.
      
      57      Por lo antes expuesto, procede responder como sigue a la primera cuestión planteada:
      
      –        el artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38 debe interpretarse en el sentido de que esa Directiva no es aplicable a
         un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación, que siempre ha residido en un Estado miembro
         cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro;
      
      –        el artículo 21 TFUE no es aplicable a un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación,
         que siempre ha residido en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro,
         siempre y cuando la situación de ese ciudadano no implique la aplicación de medidas de un Estado miembro que tengan como efecto
         privarle del disfrute efectivo de la esencia de los derechos conferidos por el estatuto de ciudadano de la Unión u obstaculizar
         el ejercicio de su derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros.
      
       Sobre la segunda cuestión
      58      Habida cuenta de la respuesta dada a la primera cuestión planteada por el tribunal remitente, no procede responder a la segunda
         cuestión.
      
       Costas
      59      Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de un incidente promovido ante el órgano
         jurisdiccional nacional, corresponde a éste resolver sobre las costas. Los gastos efectuados por quienes, no siendo partes
         del litigio principal, han presentado observaciones ante el Tribunal de Justicia no pueden ser objeto de reembolso.
      
      En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Tercera) declara:
      1)      El artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2004/38/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativa
            al derecho de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en el territorio
            de los Estados miembros, por la que se modifica el Reglamento (CEE) nº 1612/68 y se derogan las Directivas 64/221/CEE, 68/360/CEE,
            72/194/CEE, 73/148/CEE, 75/34/CEE, 75/35/CEE, 90/364/CEE, 90/365/CEE y 93/96/CEE, debe interpretarse en el sentido de que
            esa Directiva no es aplicable a un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación, que siempre
            ha residido en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro.
      2)      El artículo 21 TFUE no es aplicable a un ciudadano de la Unión que nunca ha hecho uso de su derecho de libre circulación,
            que siempre ha residido en un Estado miembro cuya nacionalidad posee y que tiene además la nacionalidad de otro Estado miembro,
            siempre y cuando la situación de ese ciudadano no implique la aplicación de medidas de un Estado miembro que tengan como efecto
            privarle del disfrute efectivo de la esencia de los derechos conferidos por el estatuto de ciudadano de la Unión u obstaculizar
            el ejercicio de su derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: inglés.