CELEX: 62007TJ0212
Language: es
Date: 2008-12-02
Title: Sentencia del Tribunal de Primera Instancia (Sala Primera) de 2 de diciembre de 2008. # Harman International Industries, Inc. contra Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI). # Marca comunitaria - Procedimiento de oposición - Solicitud de marca comunitaria denominativa Barbara Becker - Marca comunitaria denominativa anterior BECKER - Motivo relativo de denegación - Riesgo de confusión - Similitud de los signos - Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94. # Asunto T-212/07.

Asunto T‑212/07
      Harman International Industries, Inc.,
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI)
      «Marca comunitaria — Procedimiento de oposición — Solicitud de marca comunitaria denominativa Barbara Becker — Marca comunitaria denominativa anterior BECKER — Motivo de denegación relativo — Riesgo de confusión — Similitud de los signos — Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94»
      Sumario de la sentencia
      1.      Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación relativos — Oposición del titular
            de una marca anterior idéntica o similar registrada para productos o servicios idénticos o similares — Riesgo de confusión
            con la marca anterior
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 8, ap. 1, letra b)]
      2.      Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación relativos — Oposición del titular
            de una marca anterior idéntica o similar registrada para productos o servicios idénticos o similares — Similitud entre las
            marcas de que se trata
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 8, ap. 1, letra b)]
      3.      Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación relativos — Oposición del titular
            de una marca anterior idéntica o similar registrada para productos o servicios idénticos o similares — Similitud entre las
            marcas de que se trata — Criterios de apreciación
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 8, ap. 1, letra b)]
      4.      Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación relativos — Oposición del titular
            de una marca anterior idéntica o similar registrada para productos o servicios idénticos o similares — Riesgo de confusión
            con la marca anterior
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 8, ap. 1, letra b)]
      1.      En el Conjunto del territorio de la Comunidad, para un público que presta un grado de atención relativamente elevado, existe
         un riesgo de confusión en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria,
         entre el signo denominativo Barbara Becker, cuyo registro como marca comunitaria se solicitó para productos comprendidos en
         la clase 9 del Arreglo de Niza, y la marca comunitaria denominativa BECKER, registrada anteriormente para productos comprendidos
         en la misma clase. En efecto, no se cuestionan ni la identidad ni la similitud de los productos a que se refieren las marcas
         controvertidas, y la marca solicitada Barbara Becker presenta similitudes visuales, fonéticas y conceptuales con la marca
         BECKER. Aun cuando los citados productos se destinen a un público que tiene un nivel de atención bastante elevado, dicho público
         puede creer que los productos proceden de la misma empresa o de empresas relacionadas económicamente entre sí.
      
      (véanse los apartados 25, 26, 31 y 40)
      2.      Dos marcas son similares cuando, desde el punto de vista del público destinatario, existe entre ellas una igualdad al menos
         parcial por lo que respecta a uno o varios aspectos pertinentes.
      
      La apreciación global del riesgo de confusión debe basarse, respecto a la similitud visual, fonética o conceptual de las marcas
         objeto de litigio, en la impresión de conjunto producida por éstas, teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos
         y dominantes.
      
      Cuando uno de los dos únicos términos que forman una marca denominativa es idéntico, en sus aspectos gráfico y fonético, al
         único término de una marca denominativa anterior y cuando dichos términos, considerados globalmente o aislados, no poseen,
         a nivel conceptual, ningún significado para el público considerado, las marcas controvertidas, consideradas cada una globalmente,
         deben considerarse similares.
      
      (véanse los apartados 28 a 30)
      3.      Cuando una marca compuesta esté formada mediante la yuxtaposición de un elemento y de otra marca, esta última marca puede
         ocupar una posición distintiva y autónoma en la marca compuesta, aun cuando no sea el elemento dominante en la marca compuesta.
         En tal caso, la marca compuesta y esta otra marca pueden considerarse similares.
      
      (véase el apartado 37)
      4.      Cuando una marca denominativa está integrada por dos elementos, uno de los cuales es común al único elemento que constituye
         otra marca denominativa, no se exige, para afirmar la existencia de un riesgo de confusión, que el elemento común a las marcas
         controvertidas constituya el elemento decisivo en la impresión de conjunto producida por la marca compuesta. Si se exigiese
         un requisito semejante, pese a que el elemento común tiene una posición distintiva autónoma en la marca compuesta, el titular
         de la marca anterior se vería privado del derecho exclusivo conferido por la citada marca.
      
      (véase el apartado 41)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Primera)
      de 2 de diciembre de 2008 (*)
      
      «Marca comunitaria – Procedimiento de oposición – Solicitud de marca comunitaria denominativa Barbara Becker – Marca comunitaria denominativa anterior BECKER – Motivo de denegación relativo – Riesgo de confusión – Similitud de los signos – Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94»
      En el asunto T‑212/07,
      Harman International Industries, Inc., con domicilio en Northridge, California (Estados Unidos), representada por el Sr. M. Vanhegan, Barrister,
      
      parte demandante,
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI), representada por el Sr. G. Schneider, en calidad de agente,
      
      parte demandada,
      y en el que la otra parte en el procedimiento ante la Sala de Recurso de la OAMI, que actúa como parte interviniente ante
         el Tribunal de Primera Instancia, es:
      
      Barbara Becker, con domicilio en Miami, Florida (Estados Unidos), representada por el Sr. P. Baronikians, abogado,
      
      que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Primera Sala de Recurso de la OAMI de 7 de marzo de
         2007 (asunto R 502/2006-1), relativa a un procedimiento de oposición entre Harman International Industries, Inc., y la Sra.
         Barbara Becker,
      
      EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS (Sala Primera),
      integrado por la Sra. V. Tiili, Presidente, y el Sr. F. Dehousse y la Sra. I. Wiszniewska-Białecka (Ponente), Jueces;
      Secretario: Sr. N. Rosner, administrador;
      habiendo considerado el escrito de demanda presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 15 de junio de 2007;
      visto el escrito de contestación de la OAMI, presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 1 de octubre
         de 2007;
      
      visto el escrito de contestación de la parte interviniente, presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia
         el 14 de septiembre de 2007;
      
      celebrada la vista el 24 de junio de 2008;
      dicta la siguiente
      Sentencia
       Antecedentes del litigio
      1        El 19 de noviembre de 2002, la parte interviniente, Sra. Barbara Becker, formuló a la Oficina de Armonización del Mercado
         Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI) una solicitud de registro de la marca comunitaria denominativa Barbara Becker
         con arreglo al Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre de 1993, sobre la marca comunitaria (DO 1994, L 11,
         p. 1), en su versión modificada.
      
      2        Los productos para los que se solicitó el registro de la marca están comprendidos en la clase 9 del Arreglo de Niza, relativo
         a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión
         revisada y modificada y corresponden a la descripción siguiente: «Aparatos e instrumentos científicos, náuticos, geodésicos,
         eléctricos, fotográficos, cinematográficos, ópticos, de pesar, de medida, de señalización, de control (inspección), de socorro
         (salvamento) y de enseñanza; aparatos para el registro, transmisión, reproducción de sonido o imágenes; soportes de registro
         magnéticos, discos acústicos; distribuidores automáticos y mecanismos para aparatos de previo pago; cajas registradoras, máquinas
         calculadoras, equipos para el tratamiento de la información y ordenadores».
      
      3        La solicitud de marca se publicó en el Boletín de Marcas Comunitarias nº 13/2004, de 29 de marzo de 2004.
      
      4        El 24 de junio de 2004, la demandante, Harman International Industries, Inc., formuló oposición contra el registro de la marca
         solicitada para todos los productos contemplados por ésta, en virtud del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento
         nº 40/94 y del artículo 8, apartado 5, del propio Reglamento. La oposición se fundamentaba en la marca comunitaria denominativa
         BECKER ONLINE PRO nº 1.823.228, registrada el 1 de julio de 2002, y en la solicitud de marca comunitaria denominativa BECKER
         nº 1.944.578, de 2 de noviembre de 2000, registrada el 17 de septiembre de 2004.
      
      5        Los productos cubiertos por las marcas anteriores están comprendidos en la clase 9 del Arreglo de Niza y corresponden a las
         descripciones siguientes: «Aparatos e instrumentos eléctricos y electrónicos; aparatos para el registro, transmisión y reproducción
         de sonido e imágenes; soportes de datos magnéticos; discos registradores; equipo para el tratamiento de la información; equipos
         de instrucción y de enseñanza; ordenadores; software informático; hardware informático; dispositivos periféricos de ordenador;
         aparatos e instrumentos, todos para registrar, producir, transmitir, editar o procesar señales de audio y/o vídeo; aparatos
         de procesamiento de audio; equipos de sonido y vídeo de alta fidelidad; altavoces, transductores, radios, sistemas de navegación
         y telemática; aparatos e instrumentos de audio para interiores de vehículos; radios de coche provistas de teléfono, sistemas
         de navegación, telemática (enlace electrónico entre el vehículo a motor y satélite), reproductores de CD, reproductores de
         MP3 y/o acceso a Internet; equipos de procesamiento de señales; equipos para el procesamiento de señales digitales; procesadores
         de señales de voz digitales; procesadores de sonido, amplificadores, preamplificadores, posamplificadores, receptores, receptores
         audiovisuales; sintonizadores, procesadores de cine domésticos, reproductores de DVD, reproductores de discos compactos, transportes
         de discos compactos y DVD, reproductores y transportes de discos ópticos; reproductores MP3; controles remotos, altavoces
         para sonidos subgraves, micrófonos, auriculares, sistemas de sonidos integrados, televisiones, monitores de vídeo, sistemas
         de teatro domésticos; consolas de mezcla de audio; compresores y procesadores de audio; ecualizadores; teléfonos; partes y
         piezas para todos los productos mencionados; ninguno de los productos mencionados son cables o partes y piezas de cables».
      
      6        Mediante resolución de 15 de febrero de 2005, la División de Oposición acogió la oposición por cuanto existía un riesgo de
         confusión entre las marcas en conflicto. Dicha División entendió que los productos designados por las citadas marcas eran
         idénticos y que las marcas resultaban globalmente similares, dado que presentaban, por un lado, un nivel medio de similitudes
         visual y fonética y, por otro, una identidad desde el punto de vista conceptual, ya que se referían al mismo apellido.
      
      7        El 11 de abril de 2006, la parte interviniente interpuso un recurso ante la OAMI contra la resolución de la División de Oposición.
      
      8        Mediante otra resolución de 7 de marzo de 2007 (en lo sucesivo, «resolución impugnada») la Primera Sala de Recurso de la OAMI
         estimó el recurso y anuló la resolución de la División de Oposición. La Sala de Recurso consideraba que los productos designados
         por las marcas en conflicto eran en parte idénticos y en parte similares. Dicha Sala llevó a cabo una diferenciación del público
         interesado en función de los productos de que se trata, a saber los destinados al gran público, los destinados a los profesionales
         y los de categoría intermedia de productos que podían estar destinados o no al gran público y a los profesionales en función
         de su naturaleza y de su objeto.
      
      9        Por lo que atañe a los signos controvertidos, la Sala de Recurso tuvo en cuenta, de un lado, por razones de economía procesal,
         la marca denominativa anterior BECKER y, por otro, la marca denominativa cuyo registro se había solicitado, Barbara Becker.
         La Sala de Recurso observó que existía tan sólo un cierto grado de similitud visual y fonética entre los signos en conflicto,
         habida cuenta de que se había colocado otro elemento, el nombre propio Barbara, al comienzo de la marca cuyo registro se solicitaba.
         Desde el punto de vista conceptual, la Sala de Recurso consideró que los signos conflictivos eran claramente distintos en
         Alemania y en los demás países de la Unión Europea. La Sala de Recurso consideró que el apellido Becker no era el elemento
         distintivo y predominante de la marca cuyo registro se había solicitado, debido a que el público interesado percibía dicha
         marca más bien en su totalidad, a saber Barbara Becker y no como una combinación de «Barbara» y de «Becker». La Sala señaló
         también que la Sra. Barbara Becker era muy famosa en Alemania, mientras que el apellido Becker era generalmente reconocido
         como un apellido frecuente y común. Por lo tanto, la Sala de Recurso afirmó que las diferencias entre los referidos signos
         eran suficientemente importantes para excluir el riesgo de confusión.
      
      10      Por otra parte, la Sala de Recurso admitió que, en el presente caso, no se cumplía el requisito exigido por la jurisprudencia
         para la aplicación del artículo 8, apartado 5, del Reglamento nº 40/94, según el cual debe existir entre las marcas controvertidas
         un grado de similitud tal que el público afectado pueda establecer una relación entre ellas.
      
       Pretensiones de las partes
      11      La parte demandante solicita al Tribunal de Primera Instancia que:
      
      –      Anule la resolución impugnada.
      –      Resuelva denegar la solicitud de la marca comunitaria Barbara Becker.
      –      Condene en costas a la OAMI.
      12      La OAMI y la parte interviniente solicitan al Tribunal de Primera Instancia que:
      
      –      Desestime el recurso.
      –      Condene en costas a la parte demandante.
       Fundamentos de Derecho
      13      Con carácter preliminar, debe destacarse que, en su segunda pretensión, la parte demandante solicita al Tribunal de Primera
         Instancia que resuelva denegar la solicitud de registro de la marca comunitaria Barbara Becker. Pues bien, con arreglo al
         artículo 63, apartado 6, del Reglamento nº 40/94, la OAMI está obligada a adoptar las medidas para dar cumplimiento a la sentencia
         del Tribunal de Justicia. Según reiterada jurisprudencia, no corresponde al Tribunal de Primera Instancia dirigir órdenes
         conminatorias a la OAMI [sentencias del Tribunal de Primera Instancia de 31 de enero de 2001, Mitsubishi HiTec Paper Bielefeld/OAMI
         (Giroform), T‑331/99, Rec. p. II‑433, apartado 33; de 12 de julio de 2006, Vitakraft-Werke Wührmann/OAMI – Johnson’s Veterinary
         Products (VITACOAT), T‑277/04, Rec. p. II‑2211, apartado 74, y de 17 de junio de 2008, El Corte Inglés/OAMI – Abril Sánchez
         y Ricote Saugar (Boomerang TV), T‑420/03, Rec. p. II‑0000, apartado 31]. Por lo tanto, debe declararse la inadmisibilidad del segundo motivo de las pretensiones
         de la demandante.
      
      14      En apoyo de su recurso, la parte demandante invoca dos motivos, basados en la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b),
         del Reglamento nº 40/94 y en la infracción del artículo 8, apartado 5, del mismo Reglamento.
      
       Sobre el primer motivo, basado en la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94
       Alegaciones de las partes
      15      La parte demandante alega que el nombre Becker es el elemento clave y distintivo de la marca Barbara Becker o que, en cualquier
         caso, desempeña un papel autónomo en ésta y que se da una similitud entre las marcas controvertidas desde el punto de vista
         conceptual, ya que se basan en el apellido Becker sin que exista una relación aparente entre dicho nombre y los productos
         designados. La demandante señala que, conforme a la jurisprudencia, debe concluirse que en el caso de autos se da un riesgo
         de confusión puesto que, habida cuenta de la identidad de los productos que designan las marcas en conflicto, las diferencia
         entre las citadas marcas no son suficientes para neutralizar el riesgo de confusión. Se hace creer al consumidor medio que
         los productos designados por la marca cuyo registro se solicita proceden de una entidad relacionada económicamente con aquella
         de la que proceden los productos designados por la marca anterior.
      
      16      La OAMI alega que, según la jurisprudencia, sólo puede considerarse que una marca compleja, uno de cuyos componentes es idéntico
         o similar al de otra marca, y esta otra marca son similares si ese componente es el elemento determinante de la impresión
         de conjunto producida por la marca compleja.
      
      17      No existe ninguna regla general según la cual, cuando una marca cuyo registro se solicita esté integrada por dos elementos,
         uno de los cuales sea idéntico a una marca anterior constituida por un único elemento, deba considerarse normalmente que tales
         marcas son similares. Para determinar la existencia de un riesgo de confusión, es preciso que dicho elemento ocupe, como mínimo,
         una posición distintiva autónoma en la marca formada por dos elementos. Según la OAMI, en el presente caso el público interesado
         no descompone la marca cuyo registro se solicita, sino que la percibe en su totalidad como el nombre de una señora, Barbara
         Becker, y ninguno de sus elementos ocupa una posición distintiva autónoma ni constituye el elemento dominante de la marca.
      
      18      Por otra parte, en opinión de la OAMI, los consumidores conceden por lo general una mayor importancia a la parte inicial de
         la marca. El nombre propio Barbara contiene vocales sonoras y abiertas, que constituyen una combinación especial, comparadas
         con las vocales breves del apellido Becker.
      
      19      Por tanto, según la OAMI, la Sala de Recurso consideró debidamente que en el presente caso no existía riesgo de confusión.
      
      20      La parte interviniente alega que existe una diferencia conceptual entre los signos en cuestión. Por esta razón, la parte demandante
         no puede invocar el principio según el cual dos marcas son similares cuando tienen un elemento idéntico. Dicho principio sólo
         ha de aplicarse en el supuesto de que los elementos idénticos carezcan de toda significación conceptual para el público interesado.
      
      21      La parte demandante tampoco puede, a juicio de la interviniente, invocar la jurisprudencia según la cual puede presumirse
         que una marca es una variación de otra anterior cuando está compuesta por la marca anterior asociada a un nuevo elemento,
         dado que, en el presente caso, a diferencia de las circunstancias que dieron lugar a dicha jurisprudencia, la marca cuyo registro
         se había solicitado no estaba integrada por una asociación entre el nombre de una sociedad y un segundo elemento, sino que
         es un apellido. El público interesado percibe las marcas controvertidas como dos marcas distintas sin relación entre sí.
      
       Apreciación del Tribunal de Primera Instancia
      22      A tenor del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, mediando oposición del titular de una marca anterior,
         se denegará el registro de la marca cuando sea idéntica o similar a la marca anterior y, por ser idénticos o similares los
         productos o servicios que ambas marcas designan, exista un riesgo de confusión por parte del público en el territorio en que
         esté protegida la marca anterior. Por otra parte, en virtud del artículo 8, apartado 2, letra i), se entenderá por «marcas
         anteriores» las marcas comunitarias cuya fecha de presentación de la solicitud sea anterior a la de la solicitud de registro
         de la marca comunitaria.
      
      23      Conforme a una reiterada jurisprudencia, constituye un riesgo de confusión el riesgo de que el público pueda creer que los
         correspondientes productos o servicios proceden de la misma empresa o, en su caso, de empresas vinculadas económicamente.
         El riesgo de confusión en el público debe apreciarse globalmente, teniendo en cuenta todos los factores del caso concreto
         que sean pertinentes [sentencias del Tribunal de Primera Instancia de 9 de julio de 2003, Laboratorios RTB/OAMI – Giorgio
         Beverly Hills (GIORGIO BEVERLY HILLS), T‑162/01, Rec. p. II‑2821, apartados 30 y 31, y de 16 de enero de 2008, Inter-Ikea/OAMI
         – Waibel (idea), T‑112/06, no publicada en la Recopilación, apartado 32].
      
      24      A los efectos de esta apreciación global, la percepción que tiene el consumidor medio de los productos o servicios de que
         se trate tiene una importancia determinante. Debe tenerse en cuenta la circunstancia de que el consumidor medio rara vez tiene
         la posibilidad de comparar directamente diferentes marcas, sino que debe confiar en la imagen imperfecta de éstas que conserva
         en la memoria [sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 3 de marzo de 2004, Mülhens/OAMI – Zirh International (ZIRH),
         T‑355/02, Rec. p. II‑791, apartado 41]. Por otra parte, el nivel de atención del consumidor medio puede variar en función
         de la categoría de los productos o servicios contemplada [sentencia del Tribunal de Justicia de 22 de junio de 1999, Lloyd
         Schuhfabrik Meyer, C‑342/97, Rec. p. I‑3819, apartado 26, y sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 13 de junio de
         2006, Inex/OAMI – Wiseman (Representación de una piel de vaca) T‑153/03, Rec. p. II‑1677, apartado 24]. Cuando el consumidor
         medio de los productos correspondientes esté especializado, puede poner una atención superior a la media al elegir los productos
         de que se trate [véase, en este sentido, la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 20 de abril de 2005, Faber Chimica/OAMI
         – Industrias Químicas Naber (Faber), T‑211/03, Rec. p. II‑1297, apartado 24].
      
      25      En el presente caso, la marca anterior está protegida en toda la Comunidad. Por lo tanto, lo que debe considerarse es la percepción
         de las marcas controvertidas por el consumidor de los productos de que se trata en el citado territorio. Sin embargo, debe
         recordarse que, para denegar el registro de una marca comunitaria, basta con que exista un motivo de denegación relativo,
         en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 en sólo una parte de la Comunidad (sentencia ZIRH,
         apartado 24 supra, apartado 36).
      
      26      Por otra parte, está acreditado que los referidos productos, destinados en parte al gran público, en parte a los profesionales
         y en parte tanto al gran público como a los profesionales, son productos de carácter técnico. En consecuencia, se trata de
         un público que presta un grado de atención relativamente elevado.
      
      27      Al no haberse cuestionado ni la identidad ni la similitud de los citados productos, debe efectuarse tan sólo la comparación
         de las marcas controvertidas.
      
      28      Según la jurisprudencia, dos marcas son similares cuando, desde el punto de vista del público destinatario, existe entre ellas
         una igualdad al menos parcial por lo que respecta a uno o varios aspectos pertinentes [sentencias del Tribunal de Primera
         Instancia de 23 de octubre de 2002, Matratzen Concord/OAMI – Hukla Germany (MATRATZEN), T‑6/01, Rec. p. II‑4335, apartado
         30, y de 26 de enero de 2006, Volkswagen/OAMI – Nacional Motor (Variant), T‑317/03, no publicada en la Recopilación, apartado 46].
      
      29      La apreciación global del riesgo de confusión debe basarse, respecto a la similitud visual, fonética o conceptual de las marcas
         objeto de litigio, en la impresión de conjunto producida por éstas, teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos
         y dominantes [sentencias del Tribunal de Primera Instancia de 14 de octubre de 2003, Phillips-Van Heusen/OAMI – Pash Textilvertrieb
         und Einzelhandel (BASS), T‑292/01, Rec. p. II‑4335, apartado 47, y Representación de una piel de vaca, apartado 24 supra, apartado 26].
      
      30      Cuando uno de los dos únicos términos que forman una marca denominativa es idéntico, en sus aspectos gráfico y fonético, al
         único término de una marca denominativa anterior y cuando dichos términos, considerados globalmente o aislados, no poseen,
         a nivel conceptual, ningún significado para el público considerado, las marcas controvertidas, consideradas cada una globalmente,
         deben considerarse similares [sentencias del Tribunal de Primera Instancia de 25 de noviembre de 2003, Oriental Kitchen/OAMI
         – Mou Dybfrost (KIAP MOU), T‑286/02, Rec. p. II‑4953, apartado 39, y de 4 de mayo de 2005, Reemark/OAMI – Bluenet (Westlife),
         T‑22/04, Rec. p. II‑1559, apartado 37].
      
      31      En el presente caso, han de compararse la marca denominativa anterior BECKER y la marca denominativa Barbara Becker, cuyo
         registro se solicita.
      
      32      El elemento «becker» es a un tiempo el único elemento que constituye la marca BECKER y el segundo de los dos elementos que
         constituyen la marca Barbara Becker. Por lo tanto, el elemento «becker» es común a ambas marcas.
      
      33      Tanto en el plano visual como en el fonético, las marcas controvertidas tienen una longitud diferente y están formadas por
         un número distinto de palabras. Sin embargo, la impresión de conjunto producida por dichas marcas lleva a afirmar que presentan
         una cierta similitud en los planos visual y fonético debido a su elemento común, como señaló con razón la Sala de Recurso.
      
      34      En el plano conceptual, la Sala de Recurso señaló asimismo acertadamente que el público interesado no percibirá la marca anterior
         BECKER como el apellido, sino que dicho público percibirá la marca Barbara Becker como el nombre de una persona integrado
         por un nombre y un apellido, por ser este último idéntico al apellido que constituye la marca anterior. Sin embargo, no puede
         compartirse la apreciación de la Sala de Recurso acerca de la importancia relativa del elemento «becker» con relación al elemento
         «barbara» en la marca Barbara Becker.
      
      35      Aun cuando la percepción de las marcas constituidas por nombres de personas puede variar en los distintos países de la Comunidad,
         la jurisprudencia reconoce que, por lo menos en Italia, los consumidores atribuyen, por lo general, un mayor carácter distintivo
         al apellido que al nombre presente en las marcas [véase, en este sentido, la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de
         1 de marzo de 2005, Fusco/OAMI – Fusco International (ENZO FUSCO), T‑185/03, Rec. p. II‑715, apartado 54]. De ello se desprende
         que se puede atribuir al apellido Becker un carácter distintivo más acusado que al nombre Barbara en la marca Barbara Becker.
      
      36      Además, el hecho de que la Sra. Barbara Becker disfrute de una gran popularidad en Alemania como antigua esposa del Sr. Boris
         Becker no significa que, a nivel conceptual, las marcas controvertidas no sean similares. Efectivamente, la marca anterior
         BECKER y la marca Barbara Becker se remiten al mismo apellido Becker. Por consiguiente, presentan una similitud, tanto más
         cuanto que en una parte de la Comunidad se puede atribuir al elemento «becker» de la marca cuyo registro se haya solicitado
         un carácter distintivo más acusado que al elemento «barbara», que es un simple nombre propio. En este sentido, debe recordarse
         que el público interesado guarda en su memoria una imagen imperfecta de las marcas en conflicto.
      
      37      Por otra parte, según la jurisprudencia, cuando una marca compuesta esté formada mediante la yuxtaposición de un elemento
         y de otra marca, esta última marca puede ocupar una posición distintiva y autónoma en la marca compuesta, aun cuando no sea
         el elemento dominante en la marca compuesta. En tal caso, la marca compuesta y esta otra marca pueden considerarse similares
         (véase, en este sentido, la sentencia del Tribunal de Justicia de 6 de octubre de 2005, Medion, C‑120/04, Rec. p. I‑8551,
         apartados 30 y 37). En el presente caso, es forzoso reconocer que se considerará el elemento «becker» como un apellido, que
         se utiliza habitualmente para designar a una persona. Debe considerarse que el citado elemento conserva una posición distintiva
         autónoma en la marca Barbara Becker.
      
      38      De ello se desprende que, al apreciar en su conjunto las marcas en conflicto y al haber efectuado su comparación en los planos
         visual, fonético y conceptual, las marcas en conflicto deben considerarse similares.
      
      39      Por lo tanto, la Sala de Recurso afirmó indebidamente que las marcas controvertidas eran claramente distintas.
      
      40      En cuanto al riesgo de confusión, debe recordarse que no se cuestionan ni la identidad ni la similitud de los productos a
         que se refieren las marcas controvertidas, y que la marca Barbara Becker y la marca BECKER presentan similitudes visuales,
         fonéticas y conceptuales. Aun cuando los citados productos se destinen a un público que tiene un nivel de atención bastante
         elevado, dicho público puede creer que los productos proceden de la misma empresa o de empresas relacionadas económicamente
         entre sí. Por lo tanto, debe afirmarse que existe riesgo de confusión entre las marcas en conflicto.
      
      41      Esta afirmación no se ve desmentida por la alegación de la OAMI según la cual sólo puede considerarse que una marca compleja
         y otra marca sólo pueden considerarse similares si su componente común constituye el elemento dominante en la impresión de
         conjunto producida por la marca compleja. Efectivamente, cuando una marca denominativa está integrada por dos elementos, uno
         de los cuales es común al único elemento que constituye otra marca denominativa, no se exige, para afirmar la existencia de
         un riesgo de confusión, que el elemento común a las marcas controvertidas constituya el elemento decisivo en la impresión
         de conjunto producida por la marca compuesta. Si se exigiese un requisito semejante, pese a que el elemento común tiene una
         posición distintiva autónoma en la marca compuesta, el titular de la marca anterior se vería privado del derecho exclusivo
         conferido por la citada marca (véase en este sentido la sentencia Medion, apartado 37 supra, apartados 32 y 33). Puesto que el elemento «becker» conserva una posición distintiva autónoma en la marca Barbara Becker,
         no cabe exigir, para que exista un riesgo de confusión, que dicho elemento constituya el elemento determinante en la impresión
         de conjunto producida por la citada marca.
      
      42      Tampoco puede acogerse la alegación de la interviniente según la cual no es aplicable, en el presente caso, la jurisprudencia
         en materia de marcas compuestas por cuanto la marca cuyo registro se ha solicitado está constituida por un nombre propio y
         un apellido. En efecto, los criterios de apreciación de la existencia de un riesgo de confusión en el sentido del artículo
         8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 cuando se trata de marcas constituidas por el nombre de una persona, son,
         a falta de una disposición en contrario del citado Reglamento, los mismos que se aplican a las demás categorías de marcas.
         Por tanto, un signo que contiene el nombre y apellidos de una persona física no puede registrarse como marca comunitaria cuando
         se enfrente a un motivo de denegación del registro relativo a raíz de la oposición del titular de una marca anterior [sentencia
         del Tribunal de Primera Instancia de 13 de julio de 2005, Murúa Entrena/OAMI – Bodegas Murúa (Julián Murúa Entrena), T‑40/03,
         Rec. p. II‑2831, apartados 49 y 50].
      
      43      A la vista de todo lo anterior, procede señalar que la Sala de Recurso incurrió en error de Derecho al afirmar que no existía
         riesgo de confusión en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94. Por consiguiente, procede
         estimar el primer motivo invocado por la demandante, basado en la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento
         nº 40/94.
      
      44      Habida cuenta de que existe, en el presente caso, un riesgo de confusión en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b),
         del Reglamento nº 40/94 y de que, para denegar el registro de una marca, es suficiente que exista un motivo relativo de denegación
         en el sentido del artículo 8 del Reglamento nº 40/94, procede anular la resolución impugnada sin que sea necesario examinar
         si existe otro motivo relativo de denegación y, por lo tanto, sin que el Tribunal de Primera Instancia tenga que examinar
         el segundo motivo invocado por la parte demandante.
      
       Costas
      45      A tenor del artículo 87, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Primera Instancia, la parte que pierda
         el proceso será condenada en costas, si así lo hubiera solicitado la otra parte. Al haber sido desestimados los motivos formulados
         por la OAMI, procede condenarla al pago de las costas de la parte demandante, de conformidad con las pretensiones formuladas
         por ésta. Puesto que han sido desestimadas las pretensiones deducidas por la parte interviniente, ésta deberá cargar con sus
         propias costas, de conformidad con el artículo 87, apartado 4, párrafo tercero del citado Reglamento de Procedimiento.
      
      En virtud de todo lo expuesto,
      EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Primera)
      decide:
      1)      Anular la resolución de la Primera Sala de Recurso de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos)
            (OAMI) de 7 de marzo de 2007 (asunto R 502/2006-1).
      2)      Declarar la inadmisibilidad de la pretensión formulada por Harman International Industries, Inc., que tenía por objeto que
            se denegara la solicitud de registro de la marca comunitaria Barbara Becker.
      3)      La OAMI cargará, además de con sus propias costas, con las causadas por Harman International Industries.
      4)      La Sra. Barbara Becker cargará con sus propias costas.
      
               Tiili 
            
            
                Dehousse 
            
            
                Wiszniewska-Białecka
            
         Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 2 de diciembre de 2008.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: inglés.