CELEX: 51994PC0521
Language: es
Date: 1994-12-07
Title: Propuesta de DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO relativa a los requisitos de rendimiento energético de los frigoríficos, congeladores y aparatos conbinados eléctricos de uso doméstico

COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS
                                                        COM(94) 521 final
                                                        Bruselas, 07.12.1994
                                                        94/0272 (COD)
                                       Propuesta de
        DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO
 relativa a los requisitos de rendimiento energético de los frigoríficos, congeladores y
                     aparatos conbinados eléctricos de uso doméstico
                               (presentada por la Comisión)
 ---pagebreak---  ---pagebreak--- INDICE
                                                            Página
Exposición de motivos                                       3
I.    Antecedentes                                          3
II.   Iniciativas sobre equipos y aparatos frigoríficos
      de uso doméstico                                      5
III.  Establecimiento de normas de rendimiento              8
IV.   Repercusiones para la industria                       10
V.    Medidas administrativas propuestas                    11
VI.   Necesidad de legislación comunitaria y consultas
      con las partes interesadas                            12
VII. Alcance de la propuesta de Directiva                   17
VIII. Resultados previstos de la propuesta de Directiva
      y de las medidas de acompañamiento                    18
IX.   Repercusiones sobre la sociedad en general            19
Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo 21
 ---pagebreak---                                        Exposición de motivos
I.    Antecedentes
La mejora del rendimiento en el consumo de energía ha sido desde hace tiempo una cuestión
fundamental de la política energética de la Comunidad Europea. La mejora del rendimiento
energético disminuye el consumo de energía, reduciendo por tanto la utilización de recursos
energéticos no renovables, así como la dependencia respecto a las importaciones de recursos
energéticos procedentes de fuera de la Comunidad. Además, se da también, en la medida
correspondiente, una disminución de la producción de contaminantes, fenómeno que va siempre
unido a la producción y utilización de energía, como, por ejemplo, las emisiones a la atmósfera
de dióxido de carbono (C02, la causa principal del efecto invernadero. Como se describe más
adelante, los Estados miembros acordaron, en octubre de 1990, estabilizar las emisiones de
dióxido de carbono en la Comunidad para finales de siglo y, para que este objetivo pueda
alcanzarse, es crucial la mejora del rendimiento energético. Por otra parte, existe un margen
muy considerable para mejorar el rendimiento de forma económica, es decir, el valor de la
energía ahorrada amortiza el coste que implica la mejora del rendimiento, en el plazo de unos
años o, incluso, en menos tiempo. Por lo tanto, este tipo de medidas puede mejorar la
competí ti vi dad de la industria y el comercio comunitario, al emplearse menos energía para la
obtención de una producción determinada y, por razones parecidas, puede mejorar también el
bienestar económico de los usuarios domésticos de energía. Por ello, se ha acordado, a nivel
comunitario, poner en marcha una serie de iniciativas para aumentar el rendimiento energético.
Algunas de estas iniciativas sobre mejora del rendimiento energético tienen también un
componente relacionado con el mercado interior, ya que imponen requisitos para los aparatos
que se comercializan en la Comunidad, por ejemplo, para los electrodomésticos. Para no crear
obstáculos al comercio, estos requisitos tienen que armonizarse a nivel comunitario. El buen
funcionamiento del mercado interior exige también que la industria y el comercio trabajen, en
la medida de lo posible, en condiciones similares en toda la Comunidad; por ello, resulta
necesario que los Estados miembros realicen esfuerzos comparables en cuanto a las iniciativas
sobre energía y medio ambiente. Sin embargo, la concreción de las medidas destinadas a
mejorar el rendimiento, a menudo, debe tener en cuenta las diferentes circunstancias y
posibilidades nacionales y, cuando no exista una necesidad imperiosa de actuar a nivel
comunitario, puede dejarse en manos de los Estados, de acuerdo con el principio de
subsidiariedad. Todos estos principios, la fijación de objetivos comunes sobre energía y medio
ambiente, la necesidad de un buen funcionamiento del mercado interior y el principio de
subsidiariedad, crean el marco en el que se han inscrito las iniciativas sobre mejora del
rendimiento energético detalladas a continuación.
 ---pagebreak--- El 15 de enero de 1985(1), el Consejo adoptó una Resolución en la que invitaba a los Estados
miembros a continuar y redoblar sus esfuerzos para fomentar la utilización racional de la
energía. Una vez más, en la Resolución del Consejo de 16 de septiembre de 1986í2) sobre los
objetivos de política energética para 1995, se exhortaba a realizar un esfuerzo vigoroso para
ahorrar energía, entre los objetivos que se fijaban estaba la mejora del rendimiento energético
en, como mínimo, un 20% para finales de 1995. Sin embargo, al abrirse a continuación una
fase caracterizada por los bajos precios de la energía, resultó evidente que, en general, había
disminuido la intensidad del esfuerzo y que no se alcanzaría el objetivo de rendimiento
energético establecido para 1995, a pesar de que continuaba habiendo razones de peso para
mejorar el rendimiento, en especial, la creciente preocupación respecto al efecto invernadero.
El Acta Única Europea, que entró en vigor en 1987, abordaba estos problemas. En ella se
añadía al Tratado un artículo(3) en el que se establecía que la actuación comunitaria en relación
con el medio ambiente debía tener entre sus objetivos la utilización prudente y racional de los
recursos naturales y la protección del medio ambiente.
Dada la especial importancia de la electricidad en el sector de la energía, ya que la generación
de electricidad representa el 35% del uso total de energía primaria y cerca del 30% de las
emisiones del C0 2 de origen humano, el 5 de junio de 1989, el Consejo adoptó una Decisión
por la que se adoptaba un programa comunitario de actuación para mejorar la eficacia del uso
de la electricidad, (PACE)(4). En esta Decisión se afirmaba que debían ser los Estados
miembros los que gestionasen sus actuaciones, mientras que correspondía a la Comisión
desempeñar una función de coordinación y, en caso necesario, llevar a cabo sus propias
actuaciones.
El 29 de octubre de 1990, el Consejo combinado de Energía y Medio Ambiente acordó
establecer como objetivo para el año 2000 la estabilización de las emisiones de C0 2 en la
Comunidad en los niveles de 1990. Posteriormente se preparó y presentó al Consejo una
comunicación de la Comisión al Consejo(5) en la que se estableció la estrategia para ayudar
alcanzar este objetivo.
(i)   DO n°C 20, de 22.1.1985, p. 1.
(2)
      DOn°C241 de 25.9.1986, p. 1.
(3)
      Articulo 130R del Acta Única Europea, 1987.
(4)
      DO n° L 157 de 9.6.1989, p. 32. La sigla corresponde al nombre del programa en
      francés: "Programme d'action communautaire visant à améliorer l'efficacité de l'utilisation
      de l'électricité".
(5)
      SEC(91) 1744 de 14.10.1991.
 ---pagebreak--- En particular, se considera fundamental la mejora del rendimiento energético para conseguir
la disminución de las emisiones de C0 2 ; por ello, el 29 de octubre de 1991, el Consejo adoptó
la Decisión por la que crea el Programa SAVE(6) destinado a dar un nuevo impulso al fomento
de la eficiencia energética en la Comunidad. En ésta se detallan las diferentes actuaciones que
deben emprenderse dentro del programa, entre ellas se incluyen iniciativas en todos los sectores
en los que se consume energía (los hogares, los edificios, el sector del transporte, la industria,
etc.) y los métodos que deben aplicarse para alcanzar los objetivos previstos (información,
acuerdos voluntarios, legislación sobre normas, formación, campañas de promoción, etc.). En
este contexto, la Comisión presentó posteriormente una propuesta específica de directiva del
Consejo en la que, de acuerdo con el principio de subsidiariedad, se pedía a los Estados
miembros que llevasen a cabo actuaciones para mejorar el rendimiento energético en una serie
de campos, entre ellos, la certificación energética de edificios, la facturación del uso real de
la energía de los edificios con diferentes ocupantes, la inspección periódica de calderas y el
fomento de las auditorías energéticas en las empresas. La directiva(7) fue aprobada el 13 de
septiembre de 1993.
II.    Iniciativas sobre equipos y aparatos frigoríficos domésticos
Sin embargo, como se indicaba anteriormente, algunas medidas sobre rendimiento energético,
en especial las que se aplican a los productos comerciales, deben implantarse a escala
comunitaria, para evitar posibles obstáculos al comercio. En este sentido, tanto los Programas
PACE como SAVE prevén iniciativas para mejorar la eficiencia energética del equipo
doméstico que consume energía. El 21 de mayo de 1992(8), el Consejo adoptaba una Directiva
en la que se establecían normas de rendimiento energético para calderas domésticas, siendo
ésta la primera directiva de este tipo, y, el 22 de septiembre de 1992(9), adoptaba una Directiva
Marco relativa a la indicación del consumo de energía de los aparatos domésticos por medio
del etiquetado y de una información uniforme. El 21 de enero de 1994(10), la Comisión adoptó
la Directiva de aplicación sobre el etiquetado de los aparatos frigoríficos domésticos.
Los electrodomésticos consumen dos tercios de toda la electricidad utilizada en el sector
doméstico y ofrecen posibilidades importantes de mejora del rendimiento energético. Por ello,
en noviembre de 1990 la Comisión organizó un seminario para estudiar de qué manera pueden
conseguirse mejoras en el rendimiento de los electrodomésticos. Fueron invitados todos los
principales interesados del sector, entre ellos, los representantes de los fabricantes de
 electrodomésticos, las administraciones nacionales, los comerciantes al por menor, las empresas
 de abastecimiento de electricidad, los consumidores, los organismos de normalización, los
 investigadores y otros expertos, con un total de 120 participantes. Teniendo en cuenta los
 debates celebrados a lo largo de este seminario, la Comisión ha aplicado una estrategia doble,
 consistente en fomentar, primero, una mayor sensibilización de los consumidores respecto a
(6)
       DO n° L 307 de 8.11.1991, p. 34 - Specific Actions for Vi gourous Energy Efficiency,
       Decisión del Consejo de 29.10.1991 (91/565/CEE).
(7)
       DO n° L 237 de 22.9.93, p. 28.
(8)
       DO n° L 167 de 22.6.1992, p. 17.
(9)
       D O n ° L 2 9 7 d e 13.10.92, p. 16.
(10)
       D O n ° L 4 5 de 17.2.1994, p. 1.
 ---pagebreak--- la existencia de modelos de electrodomésticos de mayor rendimiento energético y, en segundo
lugar, promover directamente la producción por los fabricantes de aparatos más eficientes. La
Directiva Marco relativa al etiquetado y a la información uniforme sobre productos,
mencionada anteriormente, junto con las directivas de aplicación para los diferentes aparatos
que seguirán, corresponden a la primera parte de esta estrategia. En cuanto al segundo aspecto,
es decir, el fomento directo de mejoras en el rendimiento energético en la fase de producción,
se siguen dos direcciones. En primer lugar, se trabaja en el establecimiento de normas
obligatorias de rendimiento mínimos para electrodomésticos, que los fabricantes tienen que
cumplir, pudiendo mejorarlas en cualquier caso, y en segundo lugar, se trata de explorar las
posibilidades de que los fabricantes lleguen acuerdos para mejorar el rendimiento de sus
aparatos de forma voluntaria. También es posible que pueda avanzarse en ambas direcciones
a la vez: establecer un requisito obligatorio para conseguir un nivel mínimo de rendimiento y
llegar a un acuerdo voluntario para una mejora ulterior de este nivel mínimo.
Hasta la fecha, el trabajo de la Comisión en este campo se ha centrado en los aparatos
frigoríficos domésticos(11) porque son los electrodomésticos que más energía consumen y, a la
vez, los que tienen un mayor potencial de ahorro energético; además, hay que tener en cuenta
que se ha llegado a acuerdos sobre procedimientos para la medición del consumo de energía
de estos aparatos(12). Por otra parte, en enero de 1992, la Comisión recibió una notificación del
Gobierno de los Países Bajos en la que éste manifestaba su intención de implantar normas de
rendimiento obligatorias para los aparatos frigoríficos domésticos que se vendiesen en su
territorio. Dado que ello podría suponer un posible obstáculo al libre comercio dentro de la
Comunidad, la Comisión suspendió esta iniciativa, con la intención de elaborar una propuesta
comunitaria sobre las normas aplicables a estos aparatos, con arreglo a lo dispuesto en la
Directiva 83/189/CEE(13). La iniciativa de los Países Bajos también permite que la propuesta
se base en el articulo 100A del Tratado tal como se explica más detalladamente en el apartado
V.
Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, la Comisión organizó un segundo seminario en
abril de 1992 a fin de discutir la metodología que debe aplicarse para establecer normas de
rendimiento energético, en especial, para aparatos frigoríficos, al cual se invitó a todas las
partes interesadas. En el seminario, algunos representantes del sector de los electrodomésticos
y algunos Estados miembros subrayaron la necesidad de continuar explorando a fondo las
posibilidades de que la industria llegase a acuerdos voluntarios para mejorar el rendimiento
energético. En consecuencia, se celebraron conversaciones exploratorias sobre este asunto entre
representantes de la industria, en particular del CECED, la asociación europea de fabricantes
de aparatos, y funcionarios de la Comisión, asistidos por varios expertos.
De mayo a octubre de 1992, tuvieron lugar una serie de reuniones y se intercambiaron cartas
sobre este tema, en todo momento se mantuvo informadas a las administraciones de los
Estados miembros. A lo largo de las discusiones, la Comisión mantuvo que todo acuerdo
voluntario tendría que incluir los tres puntos siguientes: a) los fabricantes que se comprometan
deben representar la mayor parte de los aparatos que se venden en el mercado comunitario
(11)
       Frigoríficos, congeladores y las combinaciones de ambos.
(12)
       Comité Europeo de Normalización, normas EN 153, de mayo de 1990.
(13)
       DO n° L 109 de 26.4.1993, p. 8 y DO n° L 81 de 26.3.1988, p. 75.
 ---pagebreak--- (como mínimo entre un 80 y un 90%); b) debe haber compromisos cuantificados de mejoras
significativas en el rendimiento energético de los aparatos durante un período de tiempo
razonable, y c) debe haber un plan de control eficaz, con un cierto grado de independencia,
para hacer un seguimiento de las mejoras obtenidas en el rendimiento energético.
El rendimiento energético de los aparatos frigoríficos actualmente disponibles en el mercado
varía considerablemente para el mismo tipo y el mismo volumen de aparato, algunos modelos
llegan a utilizar la mitad o menos de electricidad que otros. Tampoco los aparatos más
eficientes son necesariamente más caros, lo cual pone de manifiesto que la mejora del
rendimiento puede conseguirse a un coste relativamente bajo. Por otra parte, la mejora del
rendimiento energético de los frigoríficos es interesante desde el punto de vista económico,
puesto que el valor de la electricidad ahorrada es muy superior al pequeño coste adicional que
supone para el consumidor. El plazo de amortización de esta mejora es del orden de uno a dos
años y por tanto, dada la vida útil media de un frigorífico (12 años), el consumidor obtiene un
beneficio económico neto.
El hecho de que los aparatos frigoríficos indiquen el consumo de energía, tal como exigen las
directivas mencionadas anteriormente, hará que los consumidores sean más conscientes de este
aspecto en el momento de comprar, pero el consiguiente aumento de ventas de aparatos de
mayor rendimiento energético será probablemente bastante limitado, porque a la hora de
decidirse a hacer una compra hay otros factores que pesan más en el ánimo del consumidor,
como el tamaño, la apariencia, y las posibilidades que ofrece. Por lo tanto, es necesario un
requisito obligatorio que imponga un rendimiento mínimo, a fin de evitar que se continúen
vendiendo aparatos de bajo rendimiento energético. No obstante, se requiere un plan de
información sobre el producto y el etiquetado para mejorar la competencia y aumentar la
sensibilización, de manera de que se llegue a una eficiencia energética por encima de ese nivel
mínimo; por ello, las dos medidas son complementarias y esenciales. El presente proyecto de
Directiva se ha redactado de tal manera que sea compatible con la propuesta de Directiva de
aplicación sobre el etiquetado energético y la información de los aparatos frigoríficos
domésticos.
La industria de equipo de refrigeración tiene que hacer frente también a las exigencias de la
 protección ambiental, en concreto a ía eliminación progresiva de los clorofluorocarbonos, que
 destruyen la capa de ozono de la atmósfera. Tanto para la aislamiento como para el fluido del
 circuito de refrigeración de los aparatos, se han descubierto nuevos materiales de sustitución
 que no reducen en absoluto el rendimiento general de los aparatos o sólo lo hacen en pequeña
 medida. Se han hecho algunos comentarios en el sentido de que la eliminación de los
 clorofluorocarbonos suponía una complicación a la hora de cumplir las normas de eficiencia
 energética, pero, dado que las normas de rendimiento propuestas para los aparatos frigoríficos
 pueden alcanzarse con relativa facilidad con la tecnología actual, la eliminación paulatina de
 los CFC no representa, en sí misma, un problema importante en este sentido. Sin embargo,
 quizás es cierto que el personal que se dedica en la industria al desarrollo de productos y al
 diseño está actualmente ocupado con el problema de la sustitución de los CFC, dedicando
 menos tiempo a otras necesidades, aunque también es cierto que a menudo tendrían que poder
 trabajar al mismo tiempo en desarrollar modelos con mayor rendimiento energético.
 ---pagebreak--- HI.    Establecimiento de normas de rendimiento
Dado que el consumo de electricidad de los aparatos frigoríficos está en función de su volumen
y de sus características de rendimiento (por ejemplo, capacidad de refrigeración o clasificación
por número de estrellas, desescarche automático, etc.), las normas de rendimiento de la
Directiva propuesta se establecen en función del volumen, con una ecuación diferente para
cada categoría de aparato definida. De hecho, se utiliza como principal variable independiente
"el volumen ajustado", que es una suma de los volúmenes de los diferentes compartimentos
de temperatura en un aparato dado. Las diferentes categorías corresponden a los principales
tipos de aparato y se basan en sus características de rendimiento. Por ejemplo, se hace una
distinción entre un frigorífico con un compartimento para congelación de alimentos de una
estrella y uno con un compartimento de tres estrellas. El primer tipo de compartimento está
pensado para mantener los alimentos a -6 grados centígrados o incluso por debajo, mientras
que el segundo tiene un límite superior de temperatura de -18 grados centígrados. Por tanto,
los aparatos tienen diferentes especificaciones de funcionamiento y, lógicamente, diferentes
consumos de energía. Sin embargo, los aparatos dentro de una misma categoría pueden
compararse entre sí y de ello resultan diferencias entre sus consumos de electricidad, derivadas
principalmente de sus diferentes rendimientos energéticos, en función, por ejemplo, de las
diferencias en el grosor del aislamiento de las paredes. Se acordó definir ocho categorías de
aparatos (teniendo en cuenta mediante un factor especial la posibilidad de desescarche), según
se explica en el Anexo I de la Directiva propuesta. Se han hecho comentarios en el sentido de
que convendría subdividir las categorías definidas de forma que se tengan en cuenta otras
funciones que inciden en el consumo de energía. Sin embargo, la Comisión no considera
apropiado establecer otras subdivisiones, puesto que las combinaciones de posibles
características y, por tanto, el número de categorías aumentaría considerablemente y haría
inviable el plan. Además, si es necesario, los fabricantes pueden tomar medidas, con relativa
facilidad para mejorar todavía más el rendimiento dentro de una determinada categoría, con
el fin de compensar cualquier otra característica de menor importancia que implique un
consumo de energía.
Para dar tiempo a que la industria se adapte y asegurar, al mismo tiempo, que se avance hacia
un nivel de rendimiento económico y alcanzable, están previstos dos niveles para las normas
de rendimiento mínimo; el primero entraría en vigor a los tres años de la aprobación de la
Directiva y el segundo unos cuatro años después del primero. El primer nivel de normas de
rendimiento, definido para cada categoría de aparatos, se basa en el llamado "enfoque
estadístico". En este caso, se establecen normas que eliminan los aparatos de menor
rendimiento energético, comprendida una parte determinada de todos los aparatos disponibles
en el mercado. Como se ha explicado, la eficiencia de muchos de estos aparatos pueden
mejorarse con relativa facilidad y a un coste adicional bastante pequeño. Esto pone de
manifiesto la escasa atención que actualmente se presta al rendimiento energético en una parte
importante de los aparatos que se fabrican. Por tanto, las primeras normas se han establecido
de manera que se consiga una mejora media en el rendimiento de un 10% aproximadamente.
Esa mejora, relativamente modesta, afectaría por término medio a la mitad de los modelos en
venta en 1992. El incremento medio en el precio de venta que se deriva de la introducción del
primer nivel de normas de rendimiento energético será algo superior al 1%. El precio real de
compra y el precio de la electricidad son los valores que determinan el coste de ciclo de vida
desde la perspectiva del consumidor. Los análisis de sensibilidad realizados en relación con
                                                8
 ---pagebreak--- los precios de la electricidad y otros costes (cambios en el coste de la mano de obra, las
materias primas y otros costes de producción) ponen de manifiesto que no se producen
cambios significativos y que las conclusiones globales son muy sólidas. Si bien es
técnicamente factible diseñar y fabricar frigoríficos y congeladores que consuman cantidades
significativamente inferiores de energía que los modelos actuales, el primer nivel de normas
de rendimiento energético está muy alejado del coste mínimo de ciclo de vida y tiene un plazo
de amortización muy corto de poco más de un año.
Está previsto definir el segundo nivel de normas utilizando un enfoque técnico/económico. De
acuerdo con este método, los requisitos de rendimiento para cada categoría se basaría en el
rendimiento de un aparato hipotético de la categoría correspondiente que incorpore todas las
mejoras en el rendimiento energético que para entonces sean económicas y técnicamente
viables, el criterio económico en que se basa este planteamiento es que el coste de las medidas
que se apliquen se amortiza en un período de 3 años o menos, gracias a la electricidad
ahorrada. En las actuales circunstancias, los niveles de rendimiento definidos mediante este
enfoque superan por término medio en un 30% a los niveles definidos mediante el enfoque
estadístico, lo cual indica que el primer nivel de normas está todavía lejos de la eficiencia
económica óptima definida mediante el enfoque técnico/económico. Por otra parte, aunque el
rendimiento económico óptimo es, efectivamente óptimo para el consumidor, sería todavía más
estricto si se tuviesen en cuenta los costes externos de la electricidad ahorrada (por ejemplo,
la disminución de las emisiones de C02), o si los precios de la electricidad aumentasen
relativamente. De hecho, está previsto que este segundo nivel de normas, y la fecha para su
entrada en vigor, se establezcan de forma definitiva, basándose en un nuevo estudio y en
consultas con las partes interesadas aproximadamente un año después de que entre en vigor
el primer nivel de normas. De esta manera, se podrán tener en cuenta en ese momento los
datos más recientes, como el coste y la viabilidad de las diferentes opciones técnicas, así como
la experiencia de la aplicación del primer nivel de normas.
El primer nivel de normas propuesto en esta Directiva se basa en los resultados de un amplio
estudio realizado para la Comisión por un grupo de organismos independientes nacionales
relacionados con la energía y el medio ambiente(14), sobre el cual se consultó, en todo
momento, a los fabricantes de equipo, a las administraciones de los Estados miembros y otras
partes interesadas. Dentro de este estudio, se valoró la repercusión de las normas propuestas
en los modelos que producen actualmente los diferentes fabricantes.
(14)
       Estudio para la Comisión de las Comunidades Europeas sobre normas de rendimiento
       energético para aparatos eléctricos domésticos de refrigeración, realizada conjuntamente
       por los tres organismos nacionales que se ocupan de cuestiones energéticas y
       ambientales: NOVEN (NL), ADEME (FR) y DEA (DK). (Informe provisional de julio
       de 1992, Informe Final (marzo de 1993).
 ---pagebreak---  IV. Repercusiones para la industria
Las repercusiones que tendrá para la industria manufacturera europea la introducción del
primer nivel de normas mínimas de rendimiento energético dependen de muchos factores: la
proporción de modelos de la gama de cada fabricante que ya supera el nivel mínimo de normas
de rendimiento; el ciclo normal de renovación de los modelos y el número de modelos que se
hubieran lanzado o modernizado sin cumplir las normas mínimas de rendimiento; las opciones
disponibles para introducir modificaciones en el diseño que permitan cumplir las normas
mínimas de rendimiento energético; la medida en que pueda repercutirse al comprador el
sobrecoste que pudiera implicar el cumplimiento de las normas mínimas de rendimiento, si lo
hubiere.
Alrededor del 50% de la gama de modelos de 1992 se eliminaría si se introdujese de la noche
a la mañana el primer nivel de normas mínimas de rendimiento. Esa sería la peor de las
situaciones hipotéticas posibles basadas en el supuesto improbable de que los proveedores no
pudiesen introducir nuevos modelos o modificar los existentes para cumplir los requisitos
mínimos de rendimiento energético y que la gama de modelos consistiese únicamente en
modelos de 1992 o en modelos nuevos con el mismo rendimiento energético. No obstante, es
muy probable que se introduzcan nuevos modelos por las siguientes razones: está previsto
anunciar con tres años de antelación la aplicación obligatoria de normas de rendimiento
energético y en un período de tres años la mayoría de los fabricantes normalmente renueva un
tercio de su gama de modelos y, por consiguiente, resultaría bastante fácil introducir las
normas mínimas obligatorias de rendimiento energético como criterios de diseño de los nuevos
modelos; la mayoría de los modelos de frigorífico y congelador que no cumplen las normas
mínimas de rendimiento energético no alcanzan el nivel requerido por relativamente poco y
bastarían pequeñas modificaciones en el diseño para solucionar el problema, y los materiales
y componentes necesarios no están sujetos a derechos de propiedad intelectual y se pueden
obtener fácilmente de numerosos fabricantes.
Muchos de los modelos que se eliminarán son las variantes menos eficientes de modelos
conformes. En tales casos, los fabricantes interesados ya disponen de un modelo que se ajusta
al nivel mínimo de rendimiento energético. El único coste al que tendrán que hacer frente para
cumplir las normas mínimas de rendimiento energético será el derivado del cambio necesario
en sus prácticas de adquisición de componentes para asegurar el constante cumplimiento de
las normas mínimas de rendimiento energético.
Habida cuenta de las mejoras graduales en cuanto al rendimiento energético que cabría esperar
en condiciones normales (en los últimos veinte años los fabricantes han mejorado la eficacia
de sus productos en un porcentaje anual del 2%), la proporción de modelos de
electrodomésticos que no alcanzan el primer nivel de normas mínimas de rendimiento
energético sería significativamente inferior en 1998 que en 1992 aun cuando no se hiciera
ningún esfuerzo especial para ello. Debido a que el mercado comunitario está muy saturado,
las ventas son para sustituir aparatos averiados o van a nuevos hogares; por consiguiente, las
ventas no se ven demasiado afectadas por las fluctuaciones de los precios y los pequeños
incrementos de los mismos no repercutirán en un volumen menor de ventas ni distorsionarán
el mercado. Los fabricantes podrán repercutir el incremento del coste de producción a los
consumidores y la introducción de una norma mínima de rendimiento energético aumentará la
facturación de los fabricantes. Al mismo tiempo, aumentará la competitividad de la industria
                                               10
 ---pagebreak--- manufacturera comunitaria en prácticamente todas las clases de frigorífico. Puesto que los
modelos menos eficientes se importan de países con una infraestructura de producción menos
avanzada, como pueden ser los países de Europa oriental, descenderá la importación de
frigoríficos ineficientes al tiempo que aumentará la exportación hacia otros países que ya han
adoptado dichas normas mínimas de rendimiento, o que están a punto de hacerlo. Por tanto,
podemos concluir que el nivel mínimo de rendimiento energético y el plazo para su
introducción no suponen en principio obstáculos importantes para los fabricantes europeos de
firgoríficos y congeladores y, en cambio, aumentan su competitividad en la escena mundial.
V.     Medidas administrativas propuestas
En cuanto a las medidas administrativas propuestas, hay que tener en cuenta que existen ya
a nivel comunitario sistemas bien definidos de armonización técnica y normalización, dado que
es éste un aspecto fundamental de la creación del mercado interior. La presente propuesta se
basa en las llamadas normas armonizadas europeas (mientras que la alternativa anterior
consistía en el reconocimiento mutuo de normas nacionales cuando existían) y por tanto se
ajusta al "nuevo enfoque" de la normalizadón(15). De conformidad con el "nuevo enfoque", los
requisitos esenciales de las normas legislativas armonizadas se definen mediante una Directiva
basada en el artículo 100 del Tratado. También están en vigor a nivel comunitario, métodos
de evaluación de la conformidad de los productos con dichas normas(16), basados en el llamado
"planteamiento global", (17)métodos que se han incorporado a la presente propuesta. Este
planteamiento permite el empleo de uno o más de un conjunto de "módulos", que consisten
en diferentes procedimientos para la evaluación de la conformidad de un producto con las
normas impuestas. Los diferentes módulos están pensados teniendo en cuenta diferentes
circunstancias posibles y puede recurrirse a unos o a otros según corresponda, en función de
los requisitos que establezca la Directiva correspondiente.
La industria europea de fabricación de aparatos frigoríficos domésticos es muy competitiva y
comprende una media docena de empresas de gran tamaño, otra docena aproximadamente de
empresas de tamaño mediano a grande y quizás unas veinte empresas más de menor tamaño.
La mayor parte de los abastecedores de esta industria se encuentran en la Comunidad misma,
aunque una parte considerable de la producción se realiza también en algunos países de la
AELC, y una cantidad significativa de importaciones procede de los países de Europa Central
y Oriental. La gama de modelos es amplísima, con diferentes funciones, características y
dimensiones. Se calcula que están a la venta actualmente unos 4000 modelos de aparatos
frigoríficos en el mercado comunitario, y, además, los fabricantes continuamente desarrollan
e introducen otros nuevos en respuesta a las necesidades del mercado.
(15)
       Resolución del Consejo sobre el nuevo enfoque de la armonización y la normalización
       técnica, DO n° C 136 de 4.6.85. p. 1.
(16)
       Resolución del Consejo sobre un enfoque global de la evaluación de la conformidad.
       DOn°C 10 de 16.1.90, p. 1.
(17)
       Decisión del Consejo 90/683/EEC relativa a los módulos de las diferentes fases de los
       procedimientos de la evaluación de la conformidad que deben utilizarse en las directivas
       de armonización técnica, DO n° L 380 de 31.12.1990, p. 13.
                                                11
 ---pagebreak--- Así pues, resulta evidente que un procedimiento obligatorio de ensayo para evaluar la
"conformidad con el tipo", a cargo de organismos designados por los Estados miembros
(denominados "organismos notificados"), sería muy oneroso, y obligaría a gastos muy
considerables y a pérdidas de tiempo tanto por parte de los fabricantes como de los mismos
organismos notificados. Por ello, se propone un procedimiento de evaluación de la conformidad
basado en la autoevaluación. Este procedimiento es también el que se exige para la evaluación
de la conformidad en el caso de otras Directivas aplicables a los aparatos frigoríficos, a saber:
la "Directiva de baja tensión"(18) y la "Directiva sobre compatibilidad electromagnética"093.
Con arreglo al módulo de autoevaluación, los fabricantes tienen que presentar una declaración
de conformidad basada en la documentación técnica necesaria, acompañada de los informes
de los ensayos realizados. Todos estos documentos deben estar a disposición de las autoridades
en cualquier momento, para que éstas puedan hacer una inspección, en especial, si surgen
dudas respecto a la conformidad de un determinado modelo de aparato. Estos son los
procedimientos oficiales que deben seguirse antes de que el fabricante pueda colocar el
marcado CE, que permite la puesta en el mercado comunitario y la libre circulación dentro de
éste. En algunos casos se han expresado dudas respecto a la eficacia del procedimiento de
autoevaluación, pero, dadas las circunstancias descritas anteriormente, se considera que es
suficiente, sobre todo, si tenemos en cuenta que los infractores pueden ser procesados con
arreglo a la legislación nacional correspondiente, y que cualquier declaración falsa sobre el
rendimiento energético podría dar lugar a una publicidad muy negativa. En cualquier caso, se
propone que en el informe que debe redactarse sobre la aplicación de la Directiva, de acuerdo
con las orientaciones sobre procedimientos comunitarios de evaluación de la conformidad, se
preste especial atención a la efectividad y la eficacia de los procedimientos de conformidad.
VI.    Necesidad de legislación comunitaria y consultas con las partes interesadas
a)     ¿Cuáles son los objetivos de la medida propuesta en relación con las obligaciones
       de la Comunidad?
La presente propuesta es totalmente coherente con la política comunitaria de armonización de
normas y se basa en el artículo 100A del Tratado, que trata en concreto de la adopción de
 medidas comunitarias para armonizar la reglamentación en la Comunidad a fin de asegurar el
 funcionamiento del mercado interior y evitar obstáculos al comercio. Si no se establecen
 normas comunitarias, algunos Estados miembros adoptarán sus propias normas mínimas de
 rendimiento energético que representarán obstáculos al comercio inaceptables. Es
 responsabilidad de la Comunidad adoptar iniciativas que eviten dichos obstáculos.
(18)
       DO n° L 77 de 26.03.1993, p. 29.
(19)
       DO n° L 139 de 23.05.1989, p. 19, modificada por el DO n° L 126 de 12.05.1992, p. 11.
                                                 12
 ---pagebreak---   El mercado interior requiere que la industria y el comercio operen en condiciones similares
en toda la Comunidad en la medida de lo posible. Ello hace más urgente la necesidad de
armonizar la actuación en los ámbitos de la protección ambiental y la eficacia energética,
incluidas las normas mínimas de rendimiento energético. Hasta el momento ningún Estado
miembros ha introducido legislación sobre normas mínimas de rendimiento energético para los
frigoríficos porque la Comisión ha anunciado la introducción de una reglamentación
comunitaria.
Sin embargo, hay que señalar que la Directiva propuesta no sólo pretende armonizar las
normas aplicables a los productos que se comercialicen, sino también contribuir a alcanzar
otros objetivos comunitarios. En particular, el establecimiento de normas de rendimiento
energético para aparatos frigoríficos reducirá el consumo de energía y, entre otras cosas,
contribuirá a la disminución de las emisiones de C0 2 a la atmósfera. Como se ha explicado
anteriormente, la Comunidad se ha marcado como objetivo la estabilización de estas emisiones
para finales de siglo, objetivo que, dadas las actuales tendencias, sólo será alcanzable si tiene
lugar una mejora considerable de la eficiencia energética. El artículo 130R del Tratado hace
referencia al tipo de actuaciones comunitarias sobre medio ambiente, en él se fijan como
objetivos: la utilización prudente y racional de los recursos naturales, la evaluación de las
ventajas y desventajas de las actuaciones que se emprendan, y la actuación a nivel comunitario
sólo en la medida en que sea más eficaz actuar a este nivel que al de los Estados miembros.
Además, el artículo 100A establece que las propuestas en materia de medio ambiente se
basarán en un "nivel de protección elevado". La Directiva propuesta cumple todas estas
condiciones.
La adopción de normas mínimas de rendimiento energético para los frigoríficos domésticos
está mencionada específicamente en el Programa SAVE de la Comisión(20) como un sector
prioritario para lograr ahorrar energía.
b)     ¿La medida prevista es competencia exclusiva de la Comunidad o bien la comparte
       ésta con los Estados miembros?
La Resolución del Consejo que define el "nuevo enfoque" exige que los requisitos esenciales
 de dicha armonización de la legislación se establezcan mediante una directiva comunitaria. Así
 pues, la legislación comunitaria que impone las normas armonizadas es claramente un ámbito
 de competencia exclusiva de la Comunidad. Por lo que respecta a la eficacia energética (y las
 reducciones de las emisiones de C0 2 asociadas), la competencia está compartida con los
 Estados miembros. Todos los Estados miembros tienen que contribuir a alcanzar el objetivo
 de emisiones de C0 2 fijado para el año 2000. No obstante, las actuaciones en materia
 medioambiental tienen que coordinarse y armonizarse al nivel comunitario cuando están
 relacionadas con bienes comercializables.
 (20)  DOn°C23      de 31.1.92, p. 8.
                                                13
 ---pagebreak--- c)     ¿Cuál es la dimensión comunitaria del problema?
Además de la dimensión relativa al mercado interior ya descrita en los puntos a) y b), la
propuesta tiene asimismo una dimensión ambiental muy importante. El efecto de invernadero
es un problema mundial y las actuaciones para reducir las emisiones de C0 2 deben tomarse
como mínimo al nivel comunitario para que tengan un efecto real en el medio ambiente. La
introducción de normas mínimas de rendimiento para los electrodomésticos de refrigeración
por parte de algunos Estados miembros tendría un efecto limitado y no contribuiría
sustancialmente a la reducción de las emisiones de C0 2 . Las normas mínimas de rendimiento
energético deben afectar al mayor número posible de electrodomésticos para que la
contribución sea significativa y, por tanto, deben adoptarse como mínimo al nivel comunitario.
La adopción de normas mínimas de rendimiento también tendrá repercusiones amplias fuera
de la Comunidad. En prácticamente todas las clases de electrodomésticos, los modelos de
menor rendimiento energético se importan a la Comunidad desde países con una infraestructura
manufacturera menos avanzada; muchos de estos países adoptarán normas similares para evitar
que sus mercados queden inundados de frigoríficos de bajo rendimiento prohibidos en los
mercados comunitarios, y también para forzar a su industria a fabricar aparatos más eficientes
para competir con la Comunidad. Algunos países no comunitarios ya han solicitado
información sobre las normas propuestas por la Comunidad con la intención de adoptarlas. Las
normas comunitarias de rendimiento energético mínimo fomentarán la difusión de tecnologías
más eficientes y de normas mínimas de rendimiento en numerosos países no comunitarios
contribuyendo así de manera significativa a la reducción de las emisiones de C0 2 .
d)     ¿Cuál es la solución más efectiva teniendo en cuenta los medios de que disponen la
       Comunidad y los Estados miembros?
Si bien la adopción de aparatos frigoríficos más eficientes redundará en un ahorro neto para
el consumidor y para la sociedad en general, las fuerzas del mercado no han conseguido
incorporar este ahorro potencial a los modelos existentes y, por tanto, se han propuesto dos
iniciativas complementarias y esenciales al nivel comunitario: la Directiva sobre el etiquetado
ecológico, ya aprobada, y la presente propuesta sobre normas de rendimiento energético.
En un mercado perfecto, una información adecuada al consumidor sobre el ahorro que
representan unos aparatos electrodomésticos más eficientes debería bastar para obtener la
mejora el rendimiento energético deseada, al estimular la demanda de aparatos más eficientes,
automáticamente mejoraría continuamente la calidad de los productos en el mercado, lo cual
obviaría la necesidad de adoptar normas mínimas de rendimiento energético. Pero el efecto de
la información al consumidor y el etiquetado ecológico es de alguna manera limitado y su
eficacia depende de muchos factores, incluidos el grado de promoción y publicidad que recibe
el programa de información. Esto es así porque no todos los consumidores se fijan en el
etiquetado o se dejan influenciar por éste a la hora de decidir una compra. A pesar de los
numerosos esfuerzos por llevar a cabo campañas de información sobre el consumo de energía
de los aparatos electrodomésticos, a los niveles estatal y comunitario, encuestas recientes
indican que el rendimiento energético no figura entre los cinco primeros criterios de
adquisición; otros factores como el tamaño, el aspecto, el funcionamiento y el precio de
compra son por lo general más importantes cuando se trata de decidir, con frecuencia en un
plazo muy breve y sin mucha información, la sustitución de un aparato averiado.
                                                14
 ---pagebreak--- Los consumidores pueden comparar fácilmente los precios de compra y las características
visibles, pero la información sobre el consumo de energía es mucho más difícil de entender.
Los consumidores dependen de la información (no siempre desinteresada) que reciben de los
vendedores o de la publicidad, de sus conocimientos (el cálculo del consumo de energía es
complicado y por tanto queda fuera del alcance de muchas personas), la fidelidad a una marca
(un criterio poco válido para evaluar el rendimiento energético), o los ensayos de las
asociaciones de consumidores (normalmente accesibles a un número limitado de personas).
Además, hay mercados como el inmobiliario en los que el factor más importante es el precio
de venta porque el comprador no pagará la factura eléctrica.
La directiva sobre el etiquetado contribuirá a facilitar la información del consumidor y a
estimular la demanda de aparatos más eficientes pero, dadas las razones citadas, no cabe
esperar que su efecto global en la eficacia energética sea más que limitado. Varios Estados
miembros han introducido tipos diferentes de etiquetado, pero los resultados han sido escasos
en términos de una mejora global del rendimiento energético.
Queda así corroborado que la información al consumidor por sí sola no basta para alcanzar los
objetivos de mejora del rendimiento energético y que, por el contrario, normas mínimas de
rendimiento o un acuerdo voluntario equivalente con los fabricantes son medidas básicas y
complementarias para lograr el objetivo.
Los acuerdos voluntarios pueden parecer, por muchas razones, preferibles a una normas
mínimas obligatorias de rendimiento energético puesto que dan margen para una mayor
flexibilidad y se pueden aplicar más rápidamente, pero serían del todo indeseables desde el
punto de vista de la competencia.
Por consiguiente, habiendo fracasado la opción del acuerdo voluntario (una última oferta de
acuerdo voluntario se presentó al CECED en noviembre de 1993), la única opción abierta a
la Comunidad para alcanzar el objetivo fijado en relación con el aumento de la eficacia
energética es adoptar normas mínimas de rendimiento energético de ámbito comunitario.
e)     ¿Cuál será el valor añadido real que aportará la medida propuesta por la
       Comunidad y cuál sería el coste de la no intervención?
Para obtener un efecto significativo en la reducción del C0 2 es necesaria la introducción de
normas mínimas de rendimiento energético en varios Estados miembros, pero si los requisitos
difieren de un país a otro pueden surgir obstáculos al comercio. El valor añadido que
representa la introducción de normas mínimas de rendimiento energético al nivel comunitario
consiste en que afecta a la mayoría de los frigoríficos y congeladores (todos los aparatos
nuevos vendidos en la Comunidad) y, al mismo tiempo, garantiza la realización del mercado
interior. La experiencia de los Estados Unidos muestra las mismas características, la adopción
de normas por los estados creó obstáculos indeseables al comercio interestatal y obligó a la
industria a hacer frente a los altos costes administrativos derivados de la necesidad de ajustarse
a las diferentes reglamentaciones; por tanto, los fabricantes solicitaron de la administración
federal la introducción de normas federales.
                                                15
 ---pagebreak--- Las consecuencias de la no adopción de normas mínimas de rendimiento energético al nivel
comunitario serrn muy onerosas: la Comisión perderá la oportunidad de cumplir sus
compromisos de reducción de las emisiones de C0 2 y de ahorrar alrededor de dos mil millones
de ECU. La adopción de normas mínimas de rendimiento energético también reducirá al
mínimo el coste de las mejoras en eficacia energética de los fabricantes, porque los mismos
modelos se venderán en todo el mercado comunitario y no tendrán que diseñar para cada
modelo versiones distintas conformes a la normativa de cada Estado miembro.
f)     ¿De qué manera puede actuar la Comunidad (recomendación, ayuda económica,
       reglamentación, reconocimiento mutuo)?
Los principales tipos de actuación recomendados por numerosos expertos por ser los más
eficientes para aumentar el rendimiento energético de los aparatos electrodomésticos de
refrigeración son la información al consumidor, las normas para los productos y los incentivos.
       - La información al consumidor sirve para que éste tenga en cuenta el coste de
          funcionamiento y adopte una decisión racional desde el punto de vista económico.
       - Las normas para los productos eliminarán del mercado los aparatos de rendimiento
          energético deficiente.
       - Los incentivos, tanto para el consumidor (incentivos para la compra de aparatos de
          mayor rendimiento energético), como para el fabricante (subvenciones para diseñar,
          producir y comercializar aparatos de mayor rendimiento energético) aceleran la
          introducción en el mercado de aparatos electrodomésticos más eficientes.
Las iniciativas llevadas a cabo en los Estados miembros (principalmente campañas de
información al consumidor) y en otros países como los Estados Unidos y Canadá (normas de
productos, etiquetado e incentivos) muestran que únicamente con una combinación de estas
medidas puede conseguirse algo en relación con el ahorro potencial de energía. Además,
iniciativas tales como el plan de etiquetado y las normas mínimas de rendimiento energético
son más apropiadas y consiguen mejores resultados si se adoptan al nivel comunitario, como
ya se ha puesto de manifiesto en las páginas anteriores, mientras que las actuaciones
relacionadas con la concesión de incentivos quizás obtienen resultados idénticos si se llevan
a cabo al nivel estatal o incluso local.
Así pues, está plenamente justificada la elaboración de un plan de etiquetado y la adopción de
las normas mínimas de rendimiento energético propuestas. Para fomentar las medidas de
incentivación, la Comisión está estudiando la necesidad de elaborar una propuesta en relación
con una promoción más sistemática de la gestión de la demanda en la Comunidad.
                                               16
 ---pagebreak--- g)     ¿Es necesario disponer de una directiva que establezca normas detalladas o bien
       sería suficiente una directiva que estableciese los objetivos generales y dejase su
       aplicación y desarrollo a los Estados miembros?
Dadas las diferencias en el rendimento energético medio de los electrodomésticos de
refrigeración entre los Estados miembros, el establecimiento de objetivos generales para
aumentar el rendimiento, como por ejemplo el incremento medio de rendimiento energético
que debe alcanzar cada Estado miembro, impondría obligaciones distintas a cada Estado (por
ejemplo, en Alemania, donde ya se han logrado buenos resultados, incrementar en un 10% el
rendimiento energético sería más caro que en otros Estados miembros). Además, si se deja a
la discreción de los Estados miembros el establecimiento y la aplicación de la medida,
proliferarán reglamentaciones y normas diferentes que tendrán como consecuencia los
inconvenientes descritos anteriormente.
Al mismo tiempo que se proponen normas de rendimiento que, con el tiempo, darán lugar a
mejoras importantes en la eficiencia energética, se da suficiente tiempo a los fabricantes para
que se adapten a las normas exigidas, especialmente, mediante una estrategia en dos fases. Los
procedimientos de evaluación de la conformidad propuestos están pensados también de manera
que impongan a la industria unos condicionamientos mínimos compatibles con la consecución
de los objetivos de la Directiva. De este modo se cumple lo exigido por el artículo 3B del
Tratado, en el que se establece que la legislación comunitaria no debe ser excesivamente
onerosa o excesiva.
En lo que se refiere a consultas, la Comisión ha organizado, como se ha indicado
anteriormente, dos seminarios, a los que se ha invitado a todas las partes interesadas, y en los
que se han discutido las normas de rendimiento energético. Asimismo, se envió a todas las
partes interesadas, incluidos todos los fabricantes de aparatos frigoríficos conocidos, copias de
un estudio inicial preparado por la Comisión sobre este tema y copias del informe provisional
y definitivo de un estudio semejante pero más amplio, en todos los casos se invitaba a los
interesados a presentar sus observaciones. También se celebraron discusiones con
representantes de la industria de fabricación de equipo de refrigeración y, en particular, con
los de la federación europea (CECED), que agrupa a la gran mayoría de fabricantes de la
Comunidad y de países europeos no comunitarios. Además, participaron estrechamente en el
proceso de consultas representantes de las administraciones de los Estados miembros, que
también participaron, de forma más restringida, en las reuniones correspondientes de los
 comités consultivos con la Comisión (en aplicación de los programas SAVE y PACE). Por
 consiguiente, podemos concluir que en los dos últimos años se ha consultado a fondo a todas
 las partes interesadas.
 VII. Alcance de la propuesta de Directiva
 La propuesta de Directiva se aplica a los aparatos domésticos de refrigeración conectados a la
 red eléctrica y de producción reciente, lo cual incluye a la gran mayoría de los que se venden
 para uso doméstico excepto los aparatos refrigerados por absorción. El equipo de refrigeración
 comercial es mucho más variado y no correspondería a las categorías de aparatos que se han
 definido. En cualquier caso, es previsible que cuando un consumidor tome la decisión de
 comprar equipo para uso comercial preste mucha más atención al rendimiento energético.
                                                 17
 ---pagebreak---  VIII.     Resultados previstos de la propuesta de Directiva y de las medidas de
           acompañamiento
La presente propuesta sólo afecta a los aparatos frigoríficos nuevos que se vendan en el
mercado comunitario, estableciéndose dos niveles de normas, de exigencia creciente. Dado que,
por término medio, sólo se sustituye cada año entre un 8 y 10% de los aparatos frigoríficos
domésticos, la incidencia de estas normas en el consumo de electricidad será relativamente
lenta, aunque irá aumentando continuamente con el tiempo. Se ha calculado que las normas
establecidas en la Directiva darían lugar a las reducciones en el consumo de electricidad y, en
consecuencia, en la emisión de C02(21), que se indican a continuación:
                       Reducciones previstas en el consumo de electricidad
                         y en la emisión de CQ2 derivadas de las normas
                                     sobre aparatos frigoríficos
                             en vigor a partir del 1 de enero de 2000
                                                1995       2002      2010       2020
  Consumo de electricidad de
  toda la refrigeración doméstica
  comunitaria (TWh/año)
     sin normas                                  108         107      104        100
  - con normas                                   108         93       73         60
  Ahorro derivado de las normas                               14      31         40
  Emisiones de CQ2 que se evitan                                       14         17
  mediante la aplicación de las
  normas (lO6 toneladas/año)
Si bien, en porcentaje, el ahorro de electricidad es relativamente pequeño, porque las mejoras
del rendimiento evaluadas por término medio en un 10 y un 30%, sucesivamente se aplican
sólo a los aparatos nuevos, con el tiempo el ahorro en cifras absolutas será muy considerable,
equivaliendo al consumo total de electricidad de Portugal e Irlanda conjuntamente para el año
2020. Además, la evolución natural de las medidas de mejora del rendimiento lleva ampliar
su aplicación a los muchos y diversos usos de la energía en nuestras economías modernas. Los
aparatos frigoríficos domésticos representan el sector más importante en el que se pueden
conseguir un ahorro de electricidad y el más adecuado para empezar, pero estas medidas tienen
que complementarse con iniciativas semejantes en otros campos.
(21)
        Este cálculo se basa en la combinación de diferentes formas de generación de
        electricidad prevista por la Comunidad para el período en cuestión.
                                                  18
 ---pagebreak---  Algunas de las observaciones presentadas, teniendo en cuenta la incidencia relativamente lenta
aunque continua de las normas en las existencias totales de aparatos frigoríficos, han insistido
en la necesidad de que se tomen medidas para mejorar y acelerar el proceso de renovación de
electrodomésticos. La intención de la Comisión es contribuir a fomentar una mayor
sensibilización con respecto al rendimiento energético de los aparatos frigoríficos mediante la
imposición del etiquetado energético y, por ejemplo, recurriendo a las diversas asociaciones
europeas de consumidores para que en sus publicaciones de publicidad a las actividades sobre
etiquetado y normas. Los organismos asesores en el campo de la energía y, en algunos casos,
las empresas de abastecimiento de electricidad de los Estados miembros también trabajan para
conseguir una mayor sensibilización sobre esta cuestión utilizando diferentes publicaciones,
como, por ejemplo, listas que dan las cifras del consumo de energía de los aparatos frigoríficos
en venta. Más recientemente, dos compañías eléctricas comunitarias han empezado a conceder
subvenciones para la adquisición de aparatos de alto rendimiento. Este tipo de medidas es una
alternativa parcial al aumento de la capacidad de generación mediante la construcción de
nuevas instalaciones. Dado el margen muy considerable que existe para la mejora del
rendimiento, alternativa no contaminante y, a menudo, muy económica que complementa otras
opciones que inciden sobre la oferta, hay que aplaudir y alentar medidas de este tipo.
Precisamente, la Comisión está revisando actualmente la necesidad de presentar propuestas para
una promoción más sistemática de la gestión de la demanda en la Comunidad.
IX.   Repercusiones sobre la sociedad en general
Se prevé que la aplicación de los primeros niveles de normas mínimas de rendimiento
recomendados para los frigoríficos y los congeladores tendría las siguientes repercusiones sobre
la economía comunitaria, suponiendo unas ventas totales de 14 millones de frigoríficos y
congeladores al año:
      El consumo anual de electricidad de los aparatos de refrigeración sería inferior en 14
      TWh/año (un 13%) en el año 2002 al consumo calculado en el caso de que no se
      introdujesen las normas mínimas de rendimiento energético.
      La emisión anual de dióxido de carbono asociada sería inferior en 6 millones de
      toneladas (un 10%) en el año 2002 a la prevista sin las normas mínimas de rendimiento
      energético.
      La introducción del primer nivel de normas mínimas de rendimiento tendría como
      consecuencia un incremento medio en el precio medio de compra de poco más del 1%,
      una reducción del 10% en el coste de la electricidad consumida durante la vida útil del
      aparato y un descenso de un 5,5% en el coste global del ciclo de vida para los
      consumidores.
                                                19
 ---pagebreak---       El incremento total del coste de compra una vez introducido el primer nivel de normas
      será de cerca de 140 MECU al año. Este coste será ampliamente superado por un ahorro
      energético de 1.400 MECU al año debido al mayor rendimiento de los nuevos
      frigoríficos y congeladores.
La repercusión global puede pues considerarse positiva en términos de coste/beneficio. Es
decir, la reducción del consumo de energía y la emisión de C0 2 y el ahorro económico
previstos satisfacen los criterios necesarios para pensar que la aplicación de estas normas no
será causa de arrepentimiento.
                                                20
 ---pagebreak---                                          Propuesta de
             DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO
    relativo a los requisitos de rendimiento energético de los frigoríficos, congeladores y
                       aparatos combinados eléctricos de uso doméstico
EL PARLAMENTO EUROPEO Y EL CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA,
Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y, en particular, su artículo 100A,
Vista la propuesta de la Comisión(1),
Visto el dictamen del Comité Económico y Social(2),
Considerando que conviene promover las medidas destinadas a establecer progresivamente el
mercado interior; que el mercado interior implica un espacio sin fronteras interiores en el que
está garantizada la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales;
Considerando que, en su Resolución de 15 de enero de 1985, sobre la mejora de los programas
de ahorro de energía de los Estados miembros(3) el Consejo invitaba a los Estados miembros
a continuar y, cuando fuese necesario, redoblar sus esfuerzos para fomentar un uso más
racional de la energía mediante una mayor intensificación de las políticas integradas de ahorro
de energía;
Considerando que en su Resolución de 16 de septiembre de 1986(4), el Consejo propugnaba
nuevos objetivos de política energética comunitaria para 1995 y la convergencia de las políticas
de los Estados miembros y, en particular, el objetivo de aumentar el rendimiento de la
demanda final de energía (relación entre la demanda final de energía y el Producto Nacional
Bruto (PNB)), como mínimo, en un 20% para 1995;
Considerando que el consumo de electicidad de los aparatos frigoríficos domésticos representa
una parte importante del consumo de la electricidad doméstica de la Comunidad y, por tanto,
del consumo total de electricidad; que el consumo de electricidad de los diferentes modelos
de aparatos frigoríficos en venta en la Comunidad del mismo volumen y características, es
decir, su rendimiento energético, varía muy considerablemente;
(i)    DOn°C
(2)
       DOn°C
(3)
       DO n°C 20 de 22.1.1985, p. 1.
(4)
       DO n° C 241 de 25.9.1986, p. 1.
                                               21
 ---pagebreak--- Considerando que algunos Estados miera' os están a punto de adoptar disposiciones con
respecto a las prestaciones de los frigoríi JS o congeladores domésticos con n 'ras a crear
obstáculos a los intercambios de estos pro, ¿ctos dentro de la Conu:¡iid«-i;
Considerando que conviene que las medie         eferentes a la aproximación do las disposiciones
legales, reglamentarias y administrativas z ios Estados miembí s en Liateria de salud,
 seguridad, protección del medio ambiente protección de los consumidores se basen en un
nivel de protección elevado, que la presenta Directiva garantiza un elevado nivel da protección
del medio ambiente y de los consumidores, al perseguir una mejora sensible del rendimiento
energético de estos aparatos;
Considerando que la adopción de estas medidas es de ce. .petencia comunitaria y que los
requisitos que establece la presente Directiva no exceden úe lo necesario para alcanzar sus
objetivos, de conformidad con lo dispuesto en el anient " 3 de! Tratado,
Considerando que el artículo 130R del Tratado prepug* li pjQtec, 'ón y la mejora del medio
 ?mhiente y la utilización prudente y racional de los v ... ses naturaks; que la producción y el
 consumo de electricidad representan, aproximadas ;e. te, el 30% de ias emisiones de dióxido
 ce carbono (C0 2 ) relacionadas con ía actividad huiñana y el 35% aproximadamente del
 consumo de energía primaria en la Comunidad, y que estos porcentajes tienden aumentar;
 Considerando además que la Decisión 89/364/CEE(5), por la que se adopta un programa
 comunitario de acción para mejorar la eficacia del uso de la electricidad, tiene e! doble objetivo
 de alentar a los consumidores a que prefieran los aparatos y equipos de alto rendimiento
 eléctrico y de mejorar el rendimiento de dichos aparatos y equipos,
Considerando que, el 29 de octubre de 1990, el Consejo estableció como objetivo la
estabilización de las emisiones de dióxido de carbono (C0 2 ) en ía Comunidad en los niveles
de 1990 para el año 2000;
Considerando que la Decisión 91/565/CEE(6) del Consejo, establece un programa (el Programa
 SAVE) destinado a apoyar y a fomentar la eficacia energética en la Comunidad;
Considerando que las medidas sobre el rendimiento energético incorporadas a los modelos más
eficientes de aparatos frigoríficos en venta no aumentan excesivamente su coste de producción
y que tales medidas pueden amortizarse con el ahorro de electricidad en pocos años como
máximo; que este cálculo no tiene en cuenta otro aspecto beneficioso adicional, que es la
supresión de los costes externos de la producción de electricidad, como los derivados de la
emisión de dióxido de carbono (C0 2 ) y otros contaminantes;
(5)
       DO n° L 157 de 9.6.1989, p. 32.
(6)
       DO n° L 307 de 8.11.1991, p. 34.
                                                22
 ---pagebreak--- Considerando que la Directiva 92/75/CEE(7) y la Directiva 94/2/CE de la Comisión(8) (Directiva
de aplicación), que esteblecen el etiquetado obligatorio de los aparatos y prevén la indicación
del consumo de energía de otro modo, sensibilizarán más a los consumidores con respecto al
rendimiento energético de los aparatos domésticos de refrigeración; que, por consiguiente, esta
medida también incrementará la competencia en cuanto al rendimiento energético de los
aparatos por encima de los niveles establecidos en la presente Directiva; que, sin embargo, la
información a los consumidores sin establecimiento de normas sólo tendría un efecto parcial
en cuanto a la mejora del rendimiento medio total de los aparatos en venta;
Considerando que la presente Directiva, que está destinada a suprimir obstáculos técnicos en
lo que se refiere al rendimiento energético de los aparatos domésticos de refrigeración, debe
ajustarse al "nuevo enfoque" establecido por la Resolución del Consejo de 7 de
mayo de 1985(9), en la que se establece concretamente que la armonización legislativa debe
limitarse a la adopción, mediante directivas, de los requisitos esenciales que deben cumplir los
productos que se comercialicen;
Considerando que debe tenerse en cuenta la Decisión 93/465/CEE del Consejo de 22 de
julio de 1993(10) relativa a los procedimientos de evaluación de la conformidad que deben
utilizarse en las directivas de armonización técnica;
Considerando que, en interés del comercio internacional, deben utilizarse, cuando proceda,
normas internacionales; que el consumo de electricidad de los aparatos frigoríficos está
 definido en la Norma EN 153 del Comité Europeo de Normalización, de mayo de 1990, basada
en una norma internacional;
 Considerando que los aparatos domésticos de refrigeración que cumplan los requisitos de
rendimiento energético de la presente Directiva deben llevar el marcado CE y la información
 correspondiente, de forma que puedan circular libremente y ponerse en servicio dentro de la
 Comunidad con arreglo a los fines previstos;
 Considerando que la presente Directiva se refiere únicamente a los aparatos domésticos de
 refrigeración para alimentos, excluidos aquellos cuyo consumo de energía total es
 insignificante, es decir, a los aparatos frigoríficos de uso doméstico conectados a la red
 eléctrica; que los equipos de refrigeración que se utilizan con fines comerciales son mucho más
 variados y no conviene que se incluyan en la presente Directiva,
 HA ADOPTADO LA PRESENTE DIRECTIVA:
 (7)
        DO n° L 297 de 13.10.1992, p. 16.
 (8)
        D O n ° L 4 5 de 17.2.94, p. 1.
 (9)
        DOn°C 136 de 4.6.1985, p. 1.
 (10)
        DO n° L 220 de 30.8.1993, p. 23.
                                                 23
 ---pagebreak---                                               Artículo 1
La presente Directiva se aplica a los frigoríficos, muebles para el almacenamiento de alimentos
congelados, congeladores de alimentos y aparatos combinados, conectados a la red eléctrica
y de uso doméstico, tal como se definen er 1 Anexo I, denominado ; en lo sucesivo "aparatos
frigoríficos". No obstante, quedan excluidos los aparatos frigoríceos que funcionan por
absorción.
                                             Artículo 2
  -OS ^C-Íp-P.c^fi niiiipi',i?
                                                 :.cas aci
                                               .rucos
                                                                               '•^{jtí'j' i-ja'ti Litty ci.:
       asegurando su conformidad.
                                              Artículo 4
En el Anexo II se describen los procedimientos de evaluación de la conformidad que deben
aplicarse a los distintos tipos de aparatos frigoríficos, para que puedan ostentar el marcado CE.
                                             Artículo 5
El marcado CE consistirá en la sigla "CE". El Anexo III contiene el modelo que habrá de
utilizarse. El marcado CE deberá ponerse en el aparato frigorífico de manera clara y visible.
                                                    24
 ---pagebreak---                                            Artículo 6
1.    Cuando un Estado miembro compruebe que el marcado CE ha sido colocado
      indebidamente, el fabricante o su representante autorizado establecido en la Comunidad
      estarán obligados a asegurar la conformidad del producto y a poner fin a la infracción
      en las condiciones que imponga el Estado miembro.
2.    Cuando el producto siga sin ser conforme, el Estado miembro deberá tomar las medidas
      adecuadas para restringir o prohibir la comercialización de dicho producto o para
      garantizar su retirada del mercado.
                                           Artículo 7
Cualquier decisión tomada en aplicación de la presente Directiva que restrinja la
comercialización y/o la puesta en servicio de un aparato frigorífico deberá indicar con precisión
los motivos en que se basa. Tal decisión será notificada sin demora a la parte interesada, que
será al mismo tiempo informada de los recursos existentes con arreglo a la legislación vigente
en el Estado miembro de que se trate y de los plazos de interposición de los mismos.
                                            Artículo 8
Antes de la expiración de un plazo de cuatro años a partir de la adopción de la presente
Directiva, la Comisión llevará a cabo una evaluación de los resultados obtenidos en relación
con los previstos, consultando para ello a las partes interesadas. Tras esta evaluación, la
Comisión estudiará la necesidad de una nueva propuesta de normativa comunitaria destinada
a establecer una segunda serie de normas sobre rendimiento energético para aparatos
frigoríficos de uso doméstico. Si se realiza dicha propuesta, las normas sobre el rendimiento
energético y el calendario para su entrada en vigor se basarán en niveles de rendimiento
energético justificables desde el punto de vista técnico y económico, teniendo en cuenta las
circunstancias en el momento en que se haga la propuesta. Dicha propuesta podrá incluir
también cualesquiera otras disposiciones que se consideren necesarias para aumentar la eficacia
de la presente Directiva.
                                            Artículo 9
 [En la hipótesis de adopción definitiva por el Parlamento Europeo y el Consejo a principios
 de 1995]
 1.    Los Estados miembros adoptarán y publicarán, antes del 1 de enero de 1996, las
       disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para cumplir la presente
       Directiva. Informarán inmediatamente de ello a la Comisión.
       Los Estados miembros aplicarán dichas disposiciones a partir del 1 de enero de 2000.
       Cuando los Estados miembros adopten dichas disposiciones, éstas harán referencia a la
       presente Directiva o irán acompañadas de dicha referencia en.su publicación oficial. Los
       Estados miembros establecerán las modalidades de la mencionada referencia.
                                                25
 ---pagebreak--- 2.    Los Estados miembros comunicarán a la Comisión el texto de las disposiciones de
      Derecho interno que adopten en el ámbito regulado por la presente Directiva.
3.    Durante el período que termina el 1 de enero de 2000, los Estados miembros permitirán
      la comercialización y/o la puesta en servicio de los aparatos frigoríficos que sean
      conformes a las disposiciones en vigor en su territorio en la fecha de adopción de la
      presente Directiva.
                                          Artículo 10
La presente Directiva entrará en vigor el vigésimo día siguiente al de su publicación en el
Diario Oficial de las Comunidades Europeas.
                                         Artículo 11
Los destinatarios de la presente Directiva serán los Estados miembros.
Hecho en Bruselas, el
Por el Parlamento Europeo                                       Por el Consejo
El Presidente                                                   El Presidente
                                              26
 ---pagebreak---                                               Anexo I
                Procedimientos de cálculo del consumo de electricidad máximo
                               autorizado para cada tipo de aparato
                frigorífico y procedimientos de verificación de la conformidad
                                    con este consumo máximo
El consumo de electricidad de un aparato frigorífico (que puede expresarse en kWh por 24
horas) está en función del tipo de aparato (por ejemplo, frigorífico de una estrella, congelador
de tipo arcón, etc.), su volumen, y el rendimiento energético del modelo (por ejemplo, grosor
del aislante, eficiencia del compresor, etc.). Por lo tanto, al establecer normas de rendimiento
energético, deben tenerse en cuenta los principales factores exógenos que influyen en el
consumo de energía (por ejemplo, el tipo de aparato y su volumen). Por ello, los consumos
máximos de electricidad autorizados para un determinado tipo de aparato frigorífico(1) se
definen mediante una ecuación lineal que es función del volumen del aparato, habiendo
diferentes ecuaciones para cada categoría de aparato.
Por lo tanto, para calcular el consumo máximo de electricidad auatorizado de un determinado
tipo de aparato, habrá que situarlo en la categoría adecuada dentro de la lista siguiente:
Categoría       Descripción
       1        Frigorífico sin compartimento para alimentos congelados(2)
      2         Frigorífico con un compartimento para alimentos congelados de 1 estrella
      3         Frigorífico con compartimento para alimentos congelados de 2 estrellas
      4         Frigorífico con compartimento para alimentos congelados de 3 estrellas
       5        Frigorífico con congelador de 4 estrellas
       6         Frigorífico-conservador
       7        Congelador tipo arcón
       8         Congelador vertical
Dado que los aparatos frigoríficos constan de diferentes compartimentos que se mantienen a
temperaturas distintas (lo cual influye evidentemente en su consumo de electricidad), el
consumo máximo de electricidad autorizado se define, de hecho, en función del volumen
ajustado (Vadj), que es una suma de los volúmenes de los diferentes compartimentos.
(i)
       En el artículo 2 se define qué se entiende por aparatos de refrigeración pertenecientes a
      un mismo tipo.
(2)
       Cualquier compartimento con una temperatura inferior a -6°C.
                                                27
 ---pagebreak--- Así pues, a los efectos de la presente Directiva, el volumen ajustado (Vadj) de un aparato
frigorífico se define como
             Vadj=£VcxWcxFc
Donde Vc es el volumen neto de un determinado tipo de compartimento del aparato, Wc es el
coeficiente de ponderación de ese tipo de compartimento y Fc es un factor igual a 1,2 para los
compartimentos sin escarcha y a 1 para los demás compartimentos. Tanto el volumen ajustado
como el volumen neto se expresa en litros. Los coeficientes de ponderación de los diferentes
tipos de compartimentos son:
                                 Wc (coeficientes de ponderación)
Compartimento     conservador                                               0,75
Compartimento     para alimentos frescos          1,00
Compartimento     0°C                                                       1,25
Compartimento     sin estrellas                                             1,25
Compartimento     de 1 estrella                                             1,55
Compartimento     de 2 estrellas                                            1,85
Compartimento     de 3 y 4 estrellas                              2,15
El consumo máximo de electricidad permisible E,^ (en kilowatios por 24 horas aproximado
a dos decimales), para un tipo de aparato con un volumen ajustado V^j, para cada categoría
de aparato se define mediante las siguientes ecuaciones:
Categoría Descripción                                             E ^ (kWh/24 horas)
       1     Frigorífico sin compartimento(3)
             para alimentos congelados                            (0,225 x Vadj + 237) / 365
       2     Frigorífico con compartimento
             para alimentos congelados de una
             estrella                                             (0,599 x Vadj + 178) / 365
       3     Frigorífico con compartimento
             para alimentos congelados de dos
             estrellas                                            (0,437 x Vadj + 238) / 365
       4     Frigorífico con compartimento
             para alimentos congelados de tres
             estrellas                                            (0,616 x Vadj + 221) / 365
       5     Frigorífico con congelador
             de 4 estrellas                                       (0,778 x Vadj  + 303) / 365
       6     Frigorífico-conservador                              (0,225 x Vadj  + 237) / 365
       7     Congelador de arcon                                  (0,480 x Vadj  + 195) / 365
       8     Congelador vertical                                  (0,478 x Vadj  + 289) / 365
(3>
       Compartimento para alimentos congelados.
                                                28
 ---pagebreak--- Procedimientos de ensayo para comprobar si un tipo determinado de aparato se ajusta a los
requisitos sobre consumo de electricidad que establece la presente Directiva
Cuando el consumo de electricidad de un aparato frigorífico representativo de la producción
del tipo de aparato sujeto a verificación sea menor o igual que el consumo máximo autorizado
de electricidad (E,^), tal como se define anteriormente, más un 15%, quedará confirmado que
el tipo de aparato al que pertenece se ajusta a los requisitos sobre consumo de electricidad que
establece la presente Directiva. Si el consumo de electricidad del aparato es superior al
consumo máximo autorizado de electricidad más un 15%, se medirá el consumo de electricidad
de otros tres aparatos del mismo tipo. Si la media aritmética del consumo de electricidad de
los aparatos es menor o igual que el consumo máximo autorizado de electricidad más el 10%,
se confirmará que el tipo de aparato al que pertenecen se ajusta a los requisitos sobre consumo
de electricidad que establece la presente Directiva. Si la media aritmética supera el consumo
máximo autorizado de electricidad más un 10%, se juzgará que el tipo de aparato al que
pertenecen no se ajusta a los requisitos sobre consumo de electricidad que establece la presente
Directiva.
Definiciones
Los términos que aparecen en el presente Anexo están definidos con arreglo a la Norma
Europea del Comité Europeo de Normalización EN 153, de mayo de 1990.
                                                29
 ---pagebreak---                                            Anexo II
            Procedimientos para la evaluación de la conformidad (Módulo A)
    Este módulo describe el procedimiento por el cual el fabricante, o su mandatario
    establecido en la Comunidad, habiendo cumplido las obligaciones fijadas en el apartado
    2, garantiza y declara que el tipo de aparato frigorífíco(1) cumple los requisitos de la
    Directiva que le son aplicables. El fabricante o su mandatario establecido en la
    Comunidad, estampará el marcado "CE" en todos los apaatos de refrigeración de este
    tipo que fabrique y extenderá una declaración escrita de conformidad.
    El fabricante elaborará la documentación técnica que se describe en el apartado 3. El
    fabricante, o su mandatario establecido en la Comunidad, deberá conservarla a
    disposición de las autoridades nacionales, con fines de inspección, durante un plazo
    mínimo de 3 años a partir de la fecha de fabricación del último aparato del tipo.
    Cuando ni el fabricante ni su mandatario estén establecidos en la Comunidad, la
    obligación de conservar disponible la documentación técnica corresponderá a la persona
    responsable de la puesta en el mercado comunitario del tipo de aparato frigorífico.
    La documentación técnica deberá permitir la evaluación de la conformidad del tipo de
    aparato frigorífico con las exigencias de la Directiva. Además, deberá cubrir el diseño,
    la fabricación y el funcionamiento del tipo de aparato frigorífico, y, en la medida
    necesaria para la evaluación, deberá incluir:
    a) nombre y dirección del fabricante
    b) descripción general del modelo suficiente para que pueda ser identificado
    c) información, incluidos, cuando sea necesario, planos de las principales características
       del modelo y, en particular, de los aspectos que afectan apreciablemente al consumo
       de electricidad, como las dimensiones, el volumen, las características del compresor,
       otras características especiales, etc.
    d) las instrucciones de uso, si procede
    e) informes de los ensayos para la medición del consumo de electricidad, con arreglo al
       apartado 5
    f) información sobre la conformidad de estos ensayos de medición con los requisitos de
       consumo de energía indicados en el Anexo I.
(1)
    En el artículo 2 se especifica qué se entiende por tipo de aparato de refrigeración.
                                              30
 ---pagebreak---  4. Cuando las diferencias entre modelos sean tales que no tengan un efecto significativo
    sobre el consumo de energía, es decir, cuando pertenezcan al mismo tipo de aparato, tal
    como se define en el artículo 2, los fabricantes podrán utilizar los datos de un "modelo
    de base". En este caso, la documentación técnica incluirá la información mencionada
    anteriormente para el "modelo de base", acompañada, para cada modelo producido por
    el fabricante, por una descripción de las diferencias entre éste y el "modelo de base".
    Podrá realizarse la documentación técmca prescrita por otras normas comunitarias en la
    medida en que se ajuste a lo dispuesto en el presente apartado.
5.  Los fabricantes de aparatos frigoríficos tendrán a su cargo la determinación del consumo
    de electricidad de todos los tipos de aparato frigorífico a los que se aplica la presente
    Directiva, de acuerdo con los procedimientos especificados en la Norma Europea EN
    153; asimismo, serán responsables de la conformidad del tipo de aparato con lo dispuesto
    en el artículo 2.
    El fabricante o su mandatario conservarán, junto con la documentación técnica, una copia
    de declaración de conformidad.
7.  El fabricante adoptará todas las medidas necesarias para que el proceso de fabricación
    garantice la conformidad de los aparatos frigoríficos fabricados con la documentación
    técnica mencionada en el aparatado 2, y con las exigencias de la Directiva que les sean
    aplicables.
                                              31
 ---pagebreak---                                    Anexo III
Marcado "CE" de conformidad
El marcado "CE" de conformidad estará compuesto de las iniciales "CE" diseñadas de
la siguiente manera:
En caso de reducirse o aumentarse el tamaño del marcado "CE", deberán conservarse las
proporciones de este logotipo.
Los diferentes elementos del marcado "CE" deberán tener una dimensión vertical
apreciablemente igual, que no será inferior a 5 mm.
                                      32
 ---pagebreak---                         FICHA DE EVALUACIÓN DE LOS EFECTOS
                        SOBRE LA COMPETITIVIDAD Y EL EMPLEO
                            Efectos de la propuesta sobre las empresas,
                 especialmente sobre las pequeñas y medianas empresas (PYME)
Título de la propuesta: Directiva sobre normas de rendimiento energético para aparatos
frigoríficos domésticos.
Número de referencia del documento
La propuesta
1.      Teniendo en cuenta el principio de subsidiariedad, ¿por qué se requiere legislación
        comunitaria en este campo y cuáles son los principales objetivos de ésta?
           La presente propuesta se basa en el artículo 100 A del Tratado, que trata
           específicamente de la imposición de medidas comunitarias para armonizar la
           legislación en toda la Comunidad con el fin de crear el mercado interior y eliminar
           obstáculos a la libre circulación, entre otras cosas, de mercancías. La propuesta del
           Gobierno de los Países Bajos sobre normas de rendimiento energético para aparatos
           frigoríficos, suspendida por la Comisión, proporciona la base para esta armonización.
           Por otra parte, la Resolución del Consejo en la que se define el "nuevo enfoque"
           señala que los "requisitos esenciales" de la armonización legislativa deber ser
           establecidos mediante una Directiva comunitaria. Por consiguiente, la legislación
           comunitaria por la que se imponen normas armonizadas es claramente un campo de
           competencia comunitaria exclusiva.
Efectos sobre las empresas
2.      ¿A quién afectará la propuesta?
        - Sectores afectados
        i) Los fabricantes de electrodomésticos, especialmente los de frigoríficos, congeladores
           y aparatos combinados, así como los fabricantes de compresores, que a menudo se
           fabrican aparte.
        - ¿Qué tamaño tienen las empresas afectadas? (¿Cuál es la concentración de PYMES?)
                                                 33
 ---pagebreak--- ii)  El mercado europeo de aparatos frigoríficos domésticos es muy competitivo. Esta
     competencia intensa ha tenido como consecuencia una reorganización significativa de las
     principales empresas y ha influido en la innovación de productos y en la sensibilidad de
     los fabricantes a las preferencias de los consumidores. El mercado europeo de aparatos
     frigoríficos está relativamente fragmentado con más de cien marcas y alrededor de 40
     fabricantes independientes. El sector comprende una media docena de empresas muy
     grandes, que, mediante una serie de fusiones y concentraciones con vistas al mercado
     único, han llegado a dominar el mercado. Las tres principales empresas del sector se
     reparten casi el 40% del mercado de los aparatos frigoríficos. Este proceso de
     concentración ha creado un panorama muy complicado, ya que muchos de los grupos de
     empresas fabrican sus productos en países diferentes y los venden en toda la Comunidad
     bajo varias marcas diferentes. Además, hay otra docena o más de empresas medianas
     a grandes y, quizás, unas veinte empresas más pequeñas. La mayor parte de los
     productos que se consumen en la Comunidad se fabrican en ésta, aunque hay una parte
     sustancial que procede de los países de la AELC y una cantidad significativa de
     importaciones de Europa Central y Oriental. Otro aspecto que complica el panorama es
     la existencia de grandes cadenas de venta al por menor, que no producen aparatos pero
     venden con su propia marca los que producen otros, una parte importante de estos
     aparatos provienen actualmente de Europa Oriental.
     - ¿Existe alguna zona determinada de la Comunidad en la que haya una concentración
         de estas empresas?
iii) Las empresas grandes se sitúan en Alemania, Italia, Francia y España. Las medianas y
     pequeñas, en Alemania, España, Portugal, Italia, Francia, Dinamarca, el Reino Unido y
     los Países Bajos.
3.   Obligaciones que se imponen a las empresas.
        Para dar cumplimiento a la propuestas, los fabricantes tienen que mejorar el
         rendimiento energético de los modelos menos eficientes actualmente en venta. Para
         dar a la industria manufacturera de electrodomésticos tiempo para adaptarse a la par
         que se avanza en la consecución de un nivel de eficacia posible y rentable, se han
         previsto dos niveles de normas mínimas de rendimiento energético: el primero deberá
         entrar en vigor a los tres años de la aprobación de la directiva y, posteriormente, una
         vez efectuado un nuevo estudio y consultadas las partes interesadas, podría proponerse
         un segundo nivel más estricto. Por tanto, el primer nivel establecido está pensado
         para conseguir una mejora de, aproximadamente, el 10% en el rendimiento. Esta
         relativamente modesta mejora afectará por término medio a la mitad de los modelos
         de las existencias actuales. (Esta cifra corresponde a una hipotética peor situación
         posible que descansa en el improbable supuesto de que los fabricantes no puedan o
         no quieran introducir nuevos modelos o modificar los aparatos existentes para mejorar
         el rendimiento energético y de que en la fecha de entrada en vigor de la norma la
         gama de modelos sea igual a la existente en 1992, o que el rendimiento de los nuevos
         no se haya mejorado). No obstante, se considera muy probable que se introduzcan
         nuevos modelos porque en el período entre 1992 y 1998 (fecha prevista de entrada
         en vigor de la norma), la mayoría de los fabricantes habrán renovado su gama de
         modelos en cualquier caso, y la mejora del rendimiento energético puede ser uno de
                                                34
 ---pagebreak---        los criterios de diseño de los nuevos modelos. La mayoría de los frigoríficos que no
       cumplen las normas están muy cerca del nivel requerido y unas pocas modificaciones
      bastarían para adecuarlos. La eficacia de muchos de estos modelos se puede aumentar
       con relativa facilidad y con sólo un pequeño incremento en el coste. Los estudios
       realizados por la Comisión Europea(1) indican que no hay una correlación directa entre
       el rendimiento y el precio; con frecuencia frigoríficos más eficientes son más baratos
      y dentro de una gama de aparatos de igual precio y tamaño el rendimiento energético
       puede variar hasta un 50%.
      Las opciones técnicas con los plazos de amortización más cortos son las siguientes:
       Sustitución de los compresores normales por otros más eficientes, lo que hará
       disminuir el consumo de electricidad en un 12% con un coste medio para el fabricante
      de 6 ecus y un plazo de amortización simple de 1,5 años.
       Aumentar el aislamiento de los compartimentos, con un coste de 12 ecus, un
      incremento de la eficacia energética del 12% y un plazo de amortización simple de
       2,5 años.
       Aumentar el aislamiento de las puertas con un coste medio de 6 ecus, un incremento
       de la eficacia energética del 8% y un plazo de amortización simple de 1,5 años.
       Combinando las tres opciones se consigue un ahorro considerable de energía. Los
       niveles de consumo energético alcanzados al mínimo coste de ciclo de vida ponen de
       manifiesto que es posible ahorrar una cantidad significativa aplicando soluciones
       técnicas factibles para la fabricación en masa hoy en día. Ello no representa de
       ninguna manera un límite máximo para el rendimiento energético de los frigoríficos
       y congeladores futuros. Actualmente se están desarrollando paneles de vacío para la
       fabricación en masa y compresores aún más eficientes. Es probable que dentro de diez
       años existan soluciones técnicas que permitan reducir en casi dos tercios el consumo
       energético de los frigoríficos del modelo de base. Si bien es técnicamente posible
       diseñar y fabricar frigoríficos y congeladores que consuman una cantidad de energía
       significativamente inferior a la que consumen los modelos actuales, el primer nivel
       de normas de rendimiento energético está muy lejos del coste mínimo de ciclo de vida
       del análisis técnico y tiene un plazo de amortización muy corto de poco más de un
       año.
4.  Efectos económicos probables de la propuesta.
                 Efectos sobre el empleo
(i)
    Estudio para la Comisión de las Comunidades Europeas sobre normas de rendimiento
    energético para aparatos eléctricos domésticos de refrigeración, realizada conjuntamente
    por los tres organismos nacionales que se ocupan de cuestiones energéticas y
    ambientales: NOVEN (NL), ADEME (FR) y DEA (DK). (Informe provisional de julio
    de 1992, Informe Final (marzo de 1993).
                                             35
 ---pagebreak---     a) Dado que el aumento de coste de los aparatos frigoríficos nuevos en la
        primera fase es relativamente pequeño (entre un 1% y un 2%) -de hecho, en
        muchos casos, algunos frigoríficos más eficientes en venta actualmente no
        son más caros que otros menos eficientes de tamaño equivalente- el efecto
        sobre las ventas será pequeño o nulo.
        Efectos sobre la inversión y la creación de empresas
   b) La presente propuesta y otras iniciativas comunitarias y de los Estados
        miembros para fomentar una mayor sensibilización del consumidor sobre el
        ahorro de energía en el uso de electrodomésticos pueden estimular la
        demanda de frigoríficos de mayor rendimiento, fomentando así las ventas.
        En cualquier caso, los fabricantes de compresores se verán afectados por un
        aumento de la demanda de compresores más eficientes. Además, una parte
        importante de los frigoríficos de bajo rendimiento son de importación,
        especialmente de Europa central y oriental. La directiva evitaría la
        importación de aparatos baratos y de bajo rendimiento, fomentando, al mismo
        tiempo, la exportación de frigoríficos comunitarios a otros países. Por lo
        tanto, no es probable que la propuesta afecte al empleo.
        Efectos sobre la competitividad de las empresas
    c) Los aumentos de rendimiento medios son relativamente modestos y fáciles
        de conseguir, y, además, se da un período de adaptación de 3 años, a fin de
        que ningún fabricante resulte indebidamente perjudicado por las normas
        propuestas.
Medidas particulares en relación con las PYME
    El período de adaptación de 3 años está previsto especialmente para las PYME,
    que, de no hacerse así, podrían resultar perjudicadas por la introducción de
    normas, dadas las inversiones necesarias para introducir cambios o modificaciones
    en los modelos de refrigerador.
                                     36
 ---pagebreak---  Consultas
Organizaciones consultadas acerca de la propuesta y opiniones manifestadas
Durante varios años la Comisión ha trabajado en la mejora del rendimiento energético de los
electrodomésticos, manteniendo en todo momento consultas al respecto con las organizaciones
del sector. En 1990, la Comisión organizó un seminario sobre el tema, al que fueron invitados
todos los principales interesados. Asistieron al seminario unos 120 participantes en
representación de los fabricantes, las administraciones nacionales, los distribuidores, las
empresas eléctricas, los consumidores, los organismos de normalización, y los investigadores
y otros expertos. La mayoría de los representantes expresaró su satifacción con los resultados
obtenidos. En abril de 1992, la Comisión organizó otro seminario para discutir la metodología
que debía seguirse a fin de establecer normas de rendimiento energético para los frigoríficos
domésticos, al que fueron invitados de nuevo todos los interesados. En este seminario, algunos
representantes de los fabricantes destacaron la necesidad de explorar a fondo las posibilidades
de que la industria llegase a acuerdos voluntarios para mejorar el rendimiento. Sobre esta
cuestión tuvieron lugar varas discusiones entre los representantes del sector, en particular del
CECED, la Asociación Europea de Fabricantes de Aparatos Eléctricos, y los funcionarios
responsables de la Comisión, asistidos por varios expertos. En una serie de reuniones con las
administraciones de los Estados miembros se expuso también la situación en relación con este
asunto. Debido a que la estructura del sector hace que se dé una fuerte competencia, era muy
difícil llegar a acuerdos voluntarios y, finalmente, los fabricantes descartaron la idea de llegar
a un acuerdo de este tipo. Recientemente, en noviembre de 1993, se hizo una última oferta de
acuerdo voluntario al CECED, que la rechazó definitivamente. Tras varias reuniones entre los
funcionarios de la Comisión y los fabricantes, el Secretario General del CECED, Sr. Collins,
en su carta de 7 de mayo de 1993 a la DG XVII, aceptó implícitamente la legislación prevista.
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 ---pagebreak---  ---pagebreak---                                                                      ISSN 0257-9545
                                                               COM(94) 521 final
                                                  DOCUMENTOS
ES                                                                         06 08
                                      N° de catálogo : CB-CO-94-558-ES-C
                                                             ISBN 92-77-82741-6
Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas
1^2985 Luxemburgo
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