CELEX: 52006PC0518
Language: es
Date: 2006-09-21
Title: Propuesta de decisión del Consejo por la que se aprueba la adhesión de la Comunidad Europea de la Energía Atómica a la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares y las instalaciones nucleares

Aviso jurídico importante

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52006PC0518

Propuesta de Decisión del Consejo por la que se aprueba la adhesión de la Comunidad Europea de la Energía Atómica a la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares y las instalaciones nucleares  /* COM/2006/0518 final */  

	[pic] | COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS |Bruselas, 21.9.2006COM(2006) 518 finalPropuesta deDECISIÓN DEL CONSEJOpor la que se aprueba la adhesión de la Comunidad Europea de la Energía Atómica a la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares y las instalaciones nucleares(presentada por la Comisión)EXPOSICIÓN DE MOTIVOS1. INTRODUCCIÓNLa Convención sobre la protección física de los materiales nucleares (en lo sucesivo denominada «la CPFMN») fue firmada en 1980 bajo los auspicios del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y entró en vigor en 1987. Son partes en dicha Convención[1] 118 Estados y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (en lo sucesivo denominada «Euratom»). Todos los Estados miembros de la Unión Europea son partes en la CPFMN.De conformidad con el artículo 18.4a), de la CPFMN, Euratom firmó la CPFMN el 13 de junio de 1980 y se adhirió a ella el 6 de octubre de 1991[2].El objetivo principal de la CPFMN es la aplicación de las medidas de protección física durante el transporte internacional de materiales nucleares.En 1999 varios países señalaron que la CPFMN no era suficientemente amplia y precisaba de una revisión, principalmente porque no incluía algunos aspectos fundamentales de la protección física. Se señalaron algunas deficiencias en lo concerniente a la protección de los materiales destinados a utilización, almacenamiento y transporte en el territorio nacional. Además, se consideraba que la Convención no abordaba adecuadamente la protección de las instalaciones nucleares contra actos de sabotaje. En respuesta a las inquietudes expuestas, el Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) estableció en junio de 2001 un «Grupo de expertos jurídicos y técnicos de composición abierta encargado de elaborar un proyecto de enmienda a la CPFMN», cuya misión era debatir la necesidad de revisar dicha Convención.Del 4 al 8 de julio de 2005 se celebró en Viena una Conferencia para examinar las propuestas de enmienda, en la sede del OIEA. La Conferencia adoptó la enmienda a la CPFMN el 8 de julio.El Consejo, mediante su Decisión de 28 de junio de 2005[3], había autorizado a la Comisión a negociar las enmiendas a la CPFMN en lo relativo a los asuntos del ámbito de competencia de la Comunidad. En consecuencia, la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) participó plenamente en la Conferencia de Enmienda. El Acta Final de la Conferencia de Enmienda fue firmada por el representante de la Comisión en nombre de Euratom el 8 de julio de 2005.2. PROPUESTAS DE ENMIENDA A LA CPFMNLas enmiendas a la CPFNM están concebidas para reforzar de forma significativa su eficacia.Este hecho queda ya patente en la descripción de los objetivos del nuevo artículo 1 A de la Convención: «Los objetivos de la presente Convención consisten en lograr y mantener en todo el mundo una protección física eficaz de los materiales nucleares y las instalaciones nucleares utilizados con fines pacíficos; prevenir y combatir en todo el mundo los delitos relacionados con tales materiales e instalaciones; y facilitar la cooperación entre los Estados Parte a esos efectos».Por consiguiente, las enmiendas amplían el ámbito de aplicación de la Convención más allá de los materiales nucleares durante el transporte internacional para incluir los materiales nucleares dentro de las fronteras de los países, cuando sean objeto de uso, transporte o almacenamiento.Además, para lograr una protección física más amplia de los materiales nucleares, la CPFMN modificada no sólo incluye a los materiales en sí, sino también a las correspondientes instalaciones nucleares. En consecuencia, la CPFMN ha pasado a denominarse Convención sobre la protección física de los materiales nucleares y de las instalaciones nucleares .La CPFMN modificada describe pormenorizadamente lo que se entiende por «instalación nuclear»: una instalación en la que se producen, procesan, utilizan, manipulan o almacenan materiales nucleares o en la que se realiza su disposición final, si los daños o interferencias causados a esa instalación pudieran provocar la emisión de cantidades importantes de radiación o materiales radiactivos (artículo 1, letra d)).El nuevo texto también exige el establecimiento de un régimen apropiado de protección física (artículo 2 A, apartado 1), marcos legislativos y reglamentarios (artículo 2 A, apartado 2, letra a)) y autoridades competentes encargadas de su aplicación (artículo 2 A, apartado 2, letra b)).Además, se dictan doce «Principios Fundamentales de protección física de los materiales nucleares e instalaciones nucleares» que deberán aplicar los Estados Parte en la nueva Convención (artículo 2 A, apartado 3).La Convención modificada tiene implicaciones directas en cuanto al régimen del control de seguridad, según la definición del Capítulo 7 del Tratado Euratom[4]. En particular, es preciso subrayar la declaración de responsabilidad para el establecimiento, aplicación y mantenimiento de un régimen de protección física (Principio A); la responsabilidad de un Estado de asegurar que los materiales nucleares estén adecuadamente protegidos abarca el transporte internacional de los mismos, hasta que esa responsabilidad sea transferida adecuadamente a otro Estado, según corresponda (Principio B); el Estado tiene la responsabilidad de establecer y mantener un marco legislativo y reglamentario que regule la protección física (Principio C); el Estado debe establecer o designar una autoridad competente encargada de la aplicación del marco legislativo y reglamentario (Principio D); deben determinarse claramente las responsabilidades por la aplicación de los distintos elementos de protección física en un Estado (Principio E) y deben establecerse planes de contingencia (emergencia) para responder a la retirada no autorizada de materiales nucleares o al sabotaje de instalaciones nucleares o materiales nucleares, o a intentos de estos actos, que deberán ser convenientemente elaborados y aplicados por todos los titulares de licencias y autoridades interesadas (Principio K).La CPFMN modificada también exige específicamente a los Estados Parte protección contra el robo, el contrabando y el sabotaje (artículo 2 A, apartado 1).Así mismo, prevé una cooperación reforzada entre Estados y una cooperación internacional relativa a medidas rápidas para localizar y recuperar los materiales nucleares objeto de robo, hurto o apropiación ilícita, paliar cualquier consecuencia radiológica del sabotaje, y prevenir y combatir los delitos relacionados (artículo 5).Otra modificación muy importante es la nueva exigencia estipulada en la Convención de que la ejecución intencional de diferentes actos, amenazas y tentativas «será considerada como delito punible por cada Estado Parte en virtud de su legislación nacional» (artículo 7, apartado 1).3. FUNCIÓN Y COMPETENCIAS DE EURATOM JUNTO A LOS ESTADOS MIEMBROS EN LA CONVENCIÓNEl artículo 101, apartado 1, del Tratado Euratom, establece que «en el ámbito de su competencia, la Comunidad podrá obligarse, mediante la celebración de acuerdos o convenios con… una organización internacional…».La función y competencias de Euratom en el marco de la CPFMN fueron claramente definidas en 1978 por el Tribunal de Justicia[5]:«… la letra e) del artículo 2 del Tratado (Euratom) encomienda a la Comunidad la misión de garantizar, mediante controles adecuados, que los materiales nucleares «no serán utilizados para fines distintos de aquellos a que estén destinados», sin hacer ninguna distinción respecto a la naturaleza de tales usos anómalos y a las condiciones en las que se podrían producir; que, por último, la misma expresión «control de seguridad», que el Tratado utiliza para designar las disposiciones del Capítulo VII, tiene un alcance más amplio que la simple sustitución del destino declarado por el usuario de los materiales nucleares por otro destino distinto. Lo que el Tratado contempla aquí es todo uso indebido de materiales nucleares que implique un riesgo de «seguridad», es decir, el riesgo de un perjuicio para los intereses vitales de las poblaciones y de los Estados, por tanto, no cabe duda de que el concepto de «control de seguridad», de acuerdo con el Tratado, es suficientemente amplio para incluir en él también las medidas de protección física.»El Tribunal concluyó que «la participación de los Estados miembros en... el Convenio …. sólo es compatible con las disposiciones del Tratado CEEA si, en los ámbitos de sus competencias propias, la Comunidad, como tal, es parte en el Convenio en pie de igualdad con los Estados» y que «el Convenio … sólo puede [aplicarse], por lo que respecta a la Comunidad, mediante una estrecha asociación, en el proceso de negociación y celebración, así como en la ejecución de las obligaciones asumidas, entre las Instituciones de la Comunidad y los Estados miembros.»Teniendo presente el enfoque modernizador como el objetivo global de la enmienda a la CPFMN para responder mejor a nuevas amenazas y lograr una mayor protección nuclear mediante la lucha, la prevención y en último término la punición de quienes tomen parte en robos, sabotaje o incluso terrorismo con materiales nucleares, las conclusiones del Tribunal han de verse bajo un nuevo prisma, lo que implica que también el ámbito de aplicación de la Convención para Euratom habrá de ser adaptado en consonancia. Por analogía a la reciente sentencia del Tribunal[6] relativa a la protección del medio ambiente, la exigencia de imponer sanciones por parte de los Estados miembros no puede por sí misma quedar excluida de la competencia de Euratom. En dicha sentencia, el Tribunal confirmó que la Comunidad tiene competencia, en principio, para obligar a los Estados miembros a imponer sanciones penales para la protección de objetivos esenciales de la Comunidad.Es indiscutible que la protección física de los materiales nucleares constituye uno de los objetivos fundamentales de la Comunidad, como queda patente por el amplio sistema de controles de seguridad de Euratom, jurídicamente vinculante y aplicable.En ese sentido, el artículo 2, letra e), del Tratado Euratom afirma que el cometido de la Comunidad es «garantizar … que los materiales nucleares no serán utilizados para fines distintos de aquellos a que estén destinados».Por consiguiente, para garantizar un nivel elevado en los controles de seguridad, Euratom podría precisar de adoptar medidas que se refieran al Derecho penal de los Estados miembros.Por lo tanto, las importantes enmiendas introducidas en el artículo 7, apartado 1, de la Convención, en el sentido de que la comisión intencionada de diversos actos, amenazas y tentativas «será considerada como delito punible por cada Estado Parte en virtud de su legislación nacional», no quedarán excluidas por sí mismas de ser aplicables también a Euratom.En el momento de su adhesión a la CPFMN, la Comisión tendrá que declarar, en nombre de la Comunidad, al depositario, tal como exige el artículo 18.4.c) a toda organización regional con fines de integración o de otra naturaleza que acceda a dicho Convenio, los artículos que no le son aplicables.Teniendo en cuenta las directrices anteriores del Tribunal de Justicia, la Declaración deberá manifestar que los artículos 8 a 13[7] no son aplicables a la Comunidad, al contrario que a los Estados miembros por separado.4. CONCLUSIONESA la vista de las enmiendas propuestas de la CPFMN arriba descritas y la citada resolución del Tribunal de Justicia, es necesario que la Comunidad continúe participando plenamente en la Convención, especialmente con miras a garantizar la compatibilidad de la aplicación de la Convención con el Tratado Euratom y su derecho derivado.Por consiguiente, la Comisión propone al Consejo que adopte, de conformidad con el artículo 101, apartado 2, del Tratado Euratom, la Decisión adjunta por la que se aprueba la celebración de la Convención por la Comisión.Propuesta deDECISIÓN DEL CONSEJOpor la que se aprueba la adhesión de la Comunidad Europea de la Energía Atómica a la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares y las instalaciones nuclearesEL CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA,Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, y, en particular, su artículo 101, apartado 2,Vista la propuesta de la Comisión[8],Considerando lo siguiente:(1) El artículo 2, letra e), del Tratado Euratom establece que la Comunidad debe garantizar, mediante controles adecuados, que los materiales nucleares no sean utilizados para fines distintos de aquellos a que estén destinados.(2) La Convención sobre la protección física de los materiales nucleares (en lo sucesivo denominada «la CPFMN») fue adoptada en 1979 y entró en vigor en 1987. Son partes en dicha Convención[9] 118 Estados y la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Todos los Estados miembros son Partes en la Convención.(3) El 4 de julio de 2005 se celebró, bajo los auspicios del OIEA, una Conferencia de examen de las enmiendas de conformidad con el artículo 20 de la CPFMN. El acta final relativa a las enmiendas a la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares fue firmada por la Comisión Europea en nombre de la Comunidad Europea de la Energía Atómica el 8 de julio de 2005.(4) Cuando «una organización regional con fines de integración o de otra naturaleza» se convierte en Parte en la Convención, tiene que comunicar al depositario una declaración en la que se indique cuáles son sus Estados miembros y qué artículos de la citada Convención no son aplicables a la misma, de conformidad con el artículo 18 de dicha Convención.(5) El Tribunal de Justicia[10] concluyó que la participación de los Estados miembros en el Convenio sólo es compatible con las disposiciones del Tratado Euratom si, en los ámbitos de sus competencias propias, la Comunidad, como tal, es parte en el Convenio en pie de igualdad con los Estados miembros y que el Convenio sólo puede aplicarse, por lo que respecta a la Comunidad, mediante una estrecha asociación, en el proceso de negociación y celebración, así como en la ejecución de las obligaciones asumidas, entre las Instituciones de la Comunidad y los Estados miembros.(6) El Tribunal de Justicia[11] confirmó además que la letra e) del artículo 2 del Tratado encomienda a la Comunidad la misión de garantizar, mediante controles adecuados, que los materiales nucleares «no serán utilizados para fines distintos de aquellos a que estén destinados», sin hacer ninguna distinción respecto a la naturaleza de tales usos anómalos y a las condiciones en las que se podrían producir; que, por último, la misma expresión «control de seguridad», que el Tratado utiliza para designar las disposiciones del capítulo 7, tiene un alcance más amplio que la simple sustitución del destino declarado por el usuario de los materiales nucleares por otro destino distinto.(7) En consecuencia, debe aprobarse la adhesión de la Comunidad Europea de la Energía Atómica a la Convención modificada sobre la protección física de los materiales nucleares y las instalaciones nucleares.DECIDE:Artículo únicoQueda aprobada la adhesión de la Comunidad Europea de la Energía Atómica a la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares y las instalaciones nucleares, tal como ha sido modificada por el Acta Final firmada el 8 de julio de 2005.Se adjunta a la presente Decisión el texto de la Convención modificada y de la declaración de Euratom de conformidad con lo dispuesto en el artículo 18, apartado 4, de la Convención.Hecho en Bruselas, elPor el ConsejoEl PresidenteANEXODeclaración de la Comunidad Europea de la Energía Atómica con arreglo a lo dispuesto en el artículo 18, apartado 4, de la Convención.En la actualidad son miembros de la Comunidad Europea de la Energía Atómica los siguientes Estados: el Reino de Bélgica, la República Checa, el Reino de Dinamarca, la República Federal de Alemania, la República de Estonia, la República Helénica, el Reino de España, la República Francesa, Irlanda, la República Italiana, la República de Chipre, la República de Letonia, la República de Lituania, el Gran Ducado de Luxemburgo, la República de Hungría, la República de Malta, el Reino de los Países Bajos, la República de Austria, la República de Polonia, la República Portuguesa, la República de Eslovenia, la República Eslovaca, la República de Finlandia, el Reino de Suecia y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.La Comunidad declara que los artículos 8 a 13 de la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares y las instalaciones nucleares no le son aplicables.[1] Situación a 27 de junio de 2006.[2] Decisión del Consejo, de 9 de junio de 1980, por la que se aprueba la celebración por la Comisión del Convenio internacional sobre la protección física de los materiales nucleares, Diario Oficial L 149 de 17.6.1980, p. 41.[3] doc. 1024/05 ATO 62 CONOP 33 =C 438.[4] Artículos 77 a 85 del Tratado Euratom.[5] Resolución del Tribunal de Justicia de 14 de noviembre de 1978, Resolución 1/78, Resolución dictada con arreglo al párrafo tercero del artículo 103 del Tratado CEEA, Recopilación 1978, p. 2151, en particular apartados 21, 34 y primera parte de la parte dispositiva de la resolución.[6] Sentencia del Tribunal de Justicia en el asunto C-176/03, de 13 de septiembre de 2005, Comisión de la Comunidades Europeas contra Consejo de la Unión Europea, en particular sus apartados 47 y 48.[7] Los artículos 8-13 de la CPFMN tratan de la definición de los regímenes jurídicos para los delitos, la persecución y la extradición de delincuentes y cuestiones afines.[8] DO C […], […], p. […].[9] Situación a 27 de junio de 2006.[10] Resolución del Tribunal de Justicia de 14 de noviembre de 1978, Resolución 1/78, Resolución dictada con arreglo al párrafo tercero del artículo 103 del Tratado CEEA, Recopilación 1978, p. 2151, en particular primera parte de la parte dispositiva de la sentencia y apartado 34.[11] ídem, apartado 21.