CELEX: 31994D1073
Language: es
Date: 1994-10-12 00:00:00
Title: 94/1073/CE: Decisión de la Comisión, de 12 de octubre de 1994, relativa a una ayuda de Estado de Francia al grupo Bull en forma de una ampliación de capital no notificada (Texto pertinente a los efectos del EEE)

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31994D1073

94/1073/CE: Decisión de la Comisión, de 12 de octubre de 1994, relativa a una ayuda de Estado de Francia al grupo Bull en forma de una ampliación de capital no notificada (Texto pertinente a los efectos del EEE)  

Diario Oficial n° L 386 de 31/12/1994 p. 0001 - 0012

DECISIÓN DE LA COMISIÓN de 12 de octubre de 1994 relativa a una ayuda de Estado de  Francia al grupo Bull en forma de una ampliación de capital no notificada (C 33/93 (ex NN 32/93)  (El texto en lengua francesa es el único auténtico) (Texto pertinente a los efectos del EEE)  (94/1073/CE)LA COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS, Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y, en particular, el párrafo primero del  apartado 2 de su artículo 93, Visto el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo y, en particular, la letra a) del apartado 1 de  su artículo 62, y su Protocolo 27, Después de haber emplazado a los interesados, de conformidad con el artículo 93 del Tratado, para  que le presentaran sus observaciones y teniendo en cuenta dichas observaciones, Considerando lo que sigue: I El grupo Bull («Bull») es un fabricante de productos informáticos diversificados, cuya sede social  está ubicada en Francia. Además de sus actividades de producción, Bull suministra soportes lógicos  y presta servicios de mantenimiento a sus clientes. En la actualidad, la mayoría del capital en acciones de Bull pertenece, directa o indirectamente,  al Estado francés, por medio de France télécom. El sector privado, representado por NEC e IBM,  tiene una participación minoritaria. La Comisión ha adoptado en fechas recientes varias Decisiones sobre Bull: la primera, en 1992, fue  una Decisión final (1) adoptada en virtud del apartado 2 del artículo 93 del Tratado, en la que se  declaraba que las aportaciones de capital por un importe de 4 000 millones de francos franceses  contenían elementos de ayuda, si bien se consideraba compatible con el mercado común. En dicha  Decisión, la Comisión también examinó una ayuda de 2 680 millones de francos franceses para  investigación y desarrollo, que también declaró compatible con el mercado común. Cabe señalar que  la mencionada Decisión está siendo objeto de un recurso ante el Tribunal de Justicia de las  Comunidades Europeas (2) por lo que se refiere a las aportaciones de capital. Se han adoptado  asimismo otras Decisiones sobre el programa actual de recapitalización: en 1993, la Comisión  decidió incoar el procedimiento previsto en el apartado 2 del artículo 93 respecto de un anticipo  de 2 500 millones de francos franceses sobre una aportación futura de capital (3). Se amplió el  procedimiento en enero de 1994 (4) para incluir una nueva ampliación de capital, por un importe de  8 600 millones de francos franceses, de los que se abonaron 5 500 millones de francos franceses en  diciembre de 1993. II Bull sigue siendo una de las mayores empresas informáticas tradicionales. Produce una amplia gama  de ordenadores, fabrica sistemas exclusivos, ejerce asimismo actividades en el sector de los  sistemas abiertos y distribuye microordenadores; según el «Datamation 100 Survey», publicado en  junio de 1993, se sitúa en el decimotercer puesto mundial. No obstante, ha registrado una  disminución de su volumen de negocios y malos resultados, al igual que otros grandes productores  tradicionales del sector que también ofrecen una amplia gama de productos. La difícil situación de estas empresas a nivel financiero y comercial se debe a que el sector de la  informática atraviesa una fase de desarrollo técnico y comercial acelerado que requiere su  reestructuración. Los precios han caído en picado, se registra una reducción del consumo y de la  producción y se está fragmentando el mercado. La disminución del tamaño y la normalización de los  productos han reforzado la competencia y reducido los márgenes de beneficios. Muchos grandes  productores tradicionales han registrado pérdidas en 1992 y procuran ampliar sus actividades a los  soportes lógicos y a los servicios, sectores en los que los índices de crecimiento siguen siendo  elevados. No obstante, cabe observar que la tecnología de la información ha experimentado modificaciones  importantes en los últimos años. Las empresas han invertido importes considerables en la concepción  de productos que, en su momento, afectarán a muchos sectores. Esta tendencia se explica en parte  por los avances tecnológicos pero también por la desaparición de las antiguas fronteras entre las  telecomunicaciones y la informática. Nuevas aplicaciones, como los juegos de vídeo interactivos y  la televenta, simbolizan la aparición de un mundo multimedia, basado en una amplia gama de  tecnologías diversas, y en el que los ordenadores se venden como bienes de consumo. Productos a los  que antaño sólo podían acceder las grandes empresas son ahora accesibles para las más pequeñas.  Otro cambio fundamental es el desarrollo de un gran mercado de consumidores privados. Se observa una convergencia de las distintas tecnologías de la información y una orientación de la  informática hacia la fabricación en serie de productos y sistemas normalizados. Sin embargo, el  valor añadido por los productores de equipos físicos disminuye habida cuenta de la fuerte presión  de los suministradores de componentes, por lo que el valor añadido se sitúa cada vez más en los  soportes lógicos y los servicios. Para luchar contra la erosión de sus actividades principales, los  productores han intentado reducir sus costes y diversificarse y sólo ahora empiezan a manifestarse  en algunas empresas los efectos positivos de esta estrategia. III A raíz de varias informaciones aparecidas en la prensa, la Comisión envió en febrero de 1993 una  solicitud de información a Francia respecto de un anticipo de 2 500 millones de francos franceses  sobre una aportación futura de capital en favor de Bull. La correspondencia posterior entre las  autoridades francesas y la Comisión permitió a esta última comprobar que los accionistas  mayoritarios de Bull no adoptaron el plan de reestructuración en el que debía basarse su inversión,  en forma de anticipo sobre una aportación futura de capital. La Comisión consideró que existía un elemento de ayuda ilegal en la operación y que no había  razones que justificaran su compatibilidad con el Tratado a falta de un plan de reestructuración  definitivo aprobado, por lo que, el 6 de octubre de 1993, decidió incoar el procedimiento del  apartado 2 del artículo 93. Esta decisión fue comunicada a Francia mediante carta de 16 de  noviembre, publicada en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas (1). A continuación, mediante  carta de 6 de diciembre, las autoridades francesas comunicaron a la Comisión que el Estado francés,  previo acuerdo con France télécom, había decidido invertir en Bull, además del anticipo de 2 500  millones de francos franceses, 8 600 millones de francos franceses adicionales. Se precisaba,  asimismo, que parte de este importe se abonaría a Bull de inmediato, lo que constituía una  infracción de lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 93 del Tratado, por lo que esta medida  debía considerarse ilegal. El 26 de enero de 1994, la Comisión adoptó dos nuevas Decisiones relativas a Bull. El objeto de la  primera Decisión era extender el procedimiento del apartado 2 del artículo 93 a la ampliación de  capital de 8 600 millones de francos franceses: esta Decisión fue comunicada a Francia mediante  carta de 8 de febrero, publicada en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas (2). La segunda Decisión o sea, la Decisión 94/220/CEE (3), ordenaba a Francia que suspendiera  inmediatamente el pago de cualquier nueva ayuda a Bull y, en particular, los 2 500 millones de  francos franceses que supuestamente debían anticiparse sobre el importe de 8 600 millones de  francos franceses. Esta Decisión fue comunicada a las autoridades francesa mediante carta de 8 de  febrero de 1994, publicada en el Diario Oficial. Las autoridades francesas respondieron a esta segunda Decisión mediante carta de 25 de febrero, en  la que confirmaban que no realizarían ningún pago adicional hasta que la Comisión no adoptara una  decisión al respecto. Mediante carta de 8 de marzo, las autoridades francesas respondieron a las preguntas que formuló la  Comisión en la apertura y en la ampliación del procedimiento del apartado 2 del artículo 93 y  presentaron un plan de reestructuración definitivo. En mayo de 1994, la Comisión planteó una serie  de preguntas sobre estos documentos, a las que las autoridades francesas respondieron en junio de  1994. En julio, se celebró una reunión entre la Comisión, las autoridades francesas y Bull, en la  que se plantearon muchas más cuestiones. La Comisión recibió en agosto las respuestas  correspondientes. En julio de 1994, la Comisión nombró a un experto independiente encargado de examinar el plan de  reestructuración de Bull: esta labor fue realizada en los meses de agosto y septiembre y, a  mediados de septiembre, se elaboró un informe final. Dicho informe fue comunicado a Francia  mediante carta de 20 de septiembre y ésta confirmó el 21 de septiembre que no formulaba observación  alguna al respecto. IV El Reino Unido formuló observaciones tanto en la apertura como en la ampliación del procedimiento  previsto en el apartado 2 del artículo 93. Estas observaciones fueron comunicadas a Francia  mediante cartas de 14 de marzo y 26 de mayo de 1994. Se respondió a la carta de 14 de marzo  mediante carta 28 de marzo; no se recibió contestación alguna a la segunda carta. En principio, el Reino Unido apoyaba la posición de la Comisión y consideraba que la ayuda no  debería utilizarse para financiar adquisiciones, ni concederse a una empresa que ejerce sus  actividades en un mercado que registra un exceso de capacidad. Las autoridades francesas  respondieron que no compartían el análisis sobre la aportación de capital ni sobre el mercado y  señalaron concretamente que la adquisición por Bull de Packard Bell formaba parte de una estrategia  destinada a mejorar sus actividades en el sector de los microordenadores. V El apartado 1 del artículo 92 del Tratado y el apartado 1 del artículo 61 del Acuerdo EEE (en  adelante, «el Acuerdo») establecen que serán incompatibles con el mercado común, en la medida en  que afecten a los intercambios comerciales entre Estados miembros o entre las partes contratantes,  las ayudas otorgadas por los Estados o mediante fondos estatales, bajo cualquier forma, que falseen  o amenacen falsear la competencia, favoreciendo a determinadas empresas o producciones. Además,  cuando se examina si una aportación de capital constituye ayuda, es necesario determinar si la  acción del Estado es o no conforme a la de un inversor privado que opere en las condiciones  normales de una economía de mercado. Para mejorar la transparencia y ayudar a determinar si el comportamiento del Estado es conforme a  este principio [criterio que el Tribunal de Justicia ha aplicado en varias ocasiones (1)], la  Comisión aprobó dos comunicaciones: una el 17 de septiembre de 1984 relativa a la participación de  las autoridades públicas en el capital de las empresas (2) y otra en 1993 sobre las empresas  públicas en el sector de fabricación (3). Estas orientaciones exigen que, para determinar si existe  un elemento de ayuda en una aportación de capital, debe examinarse en general: - si la situación financiera de la empresa es sana, - si la participación de un accionista privado guarda proporción con su cuota de capital suscrito y  si ésta es significativa en términos económicos, - si la estructura y el volumen del endeudamiento de la empresa permiten prever un rendimiento  normal de los capitales invertidos (en dividendos o plusvalías) en un plazo razonable, - si la empresa puede obtener recursos equivalentes en el mercado de capitales habida cuenta de su  margen bruto de autofinanciación, - si el valor actual del margen bruto de autofinanciación que se espera obtener del proyecto es  superior a la nueva aportación de capital. No obstante, antes de hacer este análisis, es preciso determinar la fecha en que se decidió  realizar la inversión. El anticipo de 2 500 millones de francos franceses sobre una aportación  futura de capital fue abonado a Bull en febrero de 1993 y la decisión de realizar una inversión  adicional de 8 600 millones de francos franceses fue adoptada por Francia en diciembre de 1993. Por  consiguiente, conviene examinar la situación financiera de Bull en ambas fechas para determinar si  un inversor privado que opere en las condiciones normales de una economía de mercado habría tomado  la misma Decisión que el Estado francés. A finales de 1992, fecha límite en la que podía obtenerse una información financiera antes de que  se decidiera la inversión, Bull había registrado durante tres años una caída de sus ventas y de su  volumen de negocios consolidado, que pasó de 35 000 millones de francos franceses en 1990 a 30 000  millones en 1992, lo que representa una disminución de un 14 % aproximadamente. Además, registró  pérdidas de explotación (es decir, los ingresos menos la totalidad de los gastos, con excepción de  las cargas financieras netas) durante los años 1990, 1991 y 1992 y su resultado neto (tanto antes  como después de la reestructuración) fue negativo durante ese período; los últimos beneficios netos  se registraron en 1988. Cabe asimismo observar que Bull no pagó dividendos desde su compra por el  Estado y, habida cuenta del nivel de sus pérdidas, no se puede considerar que haya aumentado el  valor de las acciones de la empresa. El margen bruto de autofinanciación establecido por Bull fue insuficiente para permitirle hacer  frente a sus necesidades de inversión durante el período de 1990 a 1992; por consiguiente, durante  este período, Bull tuvo que recurrir a aportaciones de capital para hacer frente a sus necesidades  de financiación y reducir el elevado nivel de endeudamiento registrado en 1990. Aunque la Comisión  no haya examinado la aportación de capital en favor de Bull de 1990, cabe recordar que la mayoría  de los capitales invertidos en 1991 y 1992 procedían del Estado y fueron considerados ayudas  estatales. En comparación, IBM, que realizó beneficios en 1990, registró pérdidas netas en 1991 y 1992. No  obstante, IBM obtuvo de sus actividades flujos de tesorería suficientes para cubrir sus necesidades  de inversión en 1990 y 1992 y sólo tuvo que recurrir a préstamos en 1991. Asimismo, DEC, cuyo  balance fue positivo en 1990 pero que registró pérdidas en 1991 y 1992, obtuvo en 1990 y en 1991 un  excedente de tesorería suficiente para cubrir sus necesidades de inversión, si bien tuvo que  recurrir a otras fuentes de financiación en 1992. A finales de 1992, después de que se realizaran las aportaciones de capital mencionadas, las deudas  de Bull, pese a ser inferiores a las de los dos años anteriores, ascendieron aún a más de 10 000  millones de francos franceses, lo que representaba 27 veces sus fondos propios (es decir, el  capital en acciones y los beneficios no distribuidos). Asimismo, en 1992, las cargas financieras de  Bull, que representaban un 5 % aproximadamente de su volumen de negocios, no quedaron compensadas  con los beneficios de explotación, lo que demuestra que el grupo no consiguió obtener beneficios  suficientes para cubrir el coste de los intereses de los préstamos. La misma situación se produjo  en 1991 y 1990. Por lo que se refiere a la Decisión posterior de invertir 8 600 millones de francos franceses,  Francia debía disponer de los resultados de Bull relativos al semestre que finalizó el 30 de junio  de 1993 y tener indicaciones fiables sobre los resultados del ejercicio hasta el 31 de diciembre de  1993. De los resultados del primer semestre de 1993 se deduce una disminución de las ventas (con respecto  al primer semestre de los dos años anteriores); el grupo registró una pérdida de explotación  superior en un 50 % a la del primer semestre de 1992 y una pérdida neta superior a la del período  correspondiente anterior. Además, los resultados de explotación no permitían cubrir el coste de los  intereses, habida cuenta de las pérdidas sufridas y, pese al anticipo sobre una aportación futura  de capital, la reducción de las deudas no fue significativa, dado el nivel persistente de  pérdidas. Asimismo, si se examinan las cuentas de Bull para el ejercicio que finalizó el 31 de diciembre de  1993, es obvio que las ventas siguieron disminuyendo con respecto al nivel de 1992 y que la pérdida  de explotación sufrida fue superior a la de 1991 y 1992. Una vez más, las cargas financieras no  quedaron compensadas con los beneficios de explotación (habida cuenta de las pérdidas), aunque el  endeudamiento se redujo a 4 500 millones de francos franceses aproximadamente, mejora que se  explica por las aportaciones de capital efectuadas durante el año 1993, por un importe de 6 100  millones de francos franceses. Habida cuenta de los resultados financieros recientes de Bull, de la disminución de sus ventas, de  sus pérdidas de explotación y de su alto nivel de endeudamiento, no puede considerarse que su  situación financiera fuera sana en el momento en que se adoptaron las decisiones de inversión.  Además, si se considera la estructura y el volumen de las deudas de Bull, en relación con sus  resultados pasados y con las previsiones, no parece que en la fecha de la inversión pudiera  esperarse en un plazo razonable un rendimiento adecuado de los capitales invertidos. Por último,  habida cuenta de su margen bruto de autofinanciación, no parece que Bull pudiera conseguir fondos  por un importe equivalente en el mercado de capitales. La comunicación de 17 de septiembre de 1984 antes mencionada, indica que una aportación de capital  no se considerará ayuda estatal si los accionistas públicos y privados contribuyen a dicha  aportación en proporción a su participación; ahora bien, la participación del inversor privado debe  tener una relevancia económica real. Antes del pago del anticipo de 2 500 millones de francos franceses, las participaciones de NEC e  IBM en Bull representaban un total del 10,1 % del capital en acciones. El Gobierno francés no  invitó a ninguna de estas dos empresas a participar en el pago del anticipo a Bull, pero ambas  fueron informadas de que podrían participar en una ampliación de capital posterior. Por lo que se refiere a la ampliación de capital de diciembre de 1993, cabe observar que IBM no  participó en la misma, con lo que su participación en Bull pasó del 5,68 % al 2,1 %, lo que  representa una reducción del 63 %. Por su parte, NEC mantuvo su participación del 4,4 %, con una  inversión de 379 millones de francos franceses. Por consiguiente, es necesario examinar si esta  participación tiene «relevancia económica real» y determinar el valor monetario de dicha  participación, tanto desde el punto de vista de NEC como de Bull. En la actualidad, la aportación de capital realizada por NEC representa un 3 % aproximadamente de  la aportación total de capital. La inversión total de NEC en Bull, desde que pasó a ser accionista,  representa aproximadamente un 4 % de la totalidad de las aportaciones de capital al grupo. Aunque  los importes invertidos son en sí mismos considerables, no lo son en comparación con las sumas  totales. Estas cantidades tampoco son relevantes para NEC: a finales del ejercicio de 1992, las  inversiones de NEC en activos financieros ascendían a 14 000 millones de francos franceses y,  durante el ejercicio financiero de 1992, NEC invirtió 12 000 millones de francos franceses en  activos financieros y en capital fijo. Por consiguiente, una inversión de 379 millones de francos  franceses no es relevante para NEC. Además, no debe olvidarse que es más interesante para NEC que para otros inversores en una economía  de mercado seguir invirtiendo en Bull, dado que le permite acceder a los mercados franceses y  europeos y, especialmente, al mercado de la contratación pública. Por consiguiente, no se considera que tenga una relevancia económica real la inversión de NEC en  Bull, por lo que no se elimina la naturaleza de ayuda de las aportaciones de capital procedentes  del Estado. Por último, es preciso tener en cuenta un análisis del valor actual neto de las aportaciones de  capital. Este análisis se basa en las previsiones financieras de Bull facilitadas por Francia para  los años 1994 y 1995, período que el Estado francés considera suficiente para apreciar la  rentabilidad de Bull. Antes de proceder a un análisis basado en el valor o en el valor actualizado de la empresa, cabe  observar que el 31 de diciembre de 1992, el total de los fondos propios de Bull (incluido el  anticipo de 2 500 millones de francos franceses) ascendía a 375 millones de francos franceses. Al  finalizar el proceso de reestructuración y tras las nuevas aportaciones del Estado de 8 600  millones de francos franceses, las previsiones de Bull establecían [. . .] (*) millones de francos  franceses de fondos propios, es decir, una erosión de aproximadamente [. . .] (*) millones de  francos franceses, lo que corresponde a la mayor parte de la segunda aportación de capital. Si se tiene en cuenta el valor de Bull a 31 de diciembre de 1992, sus flujos netos de tesorería en  1993, 1994 y 1995, las aportaciones de capital efectuadas durante este período y el valor de Bull a  31 de diciembre de 1995, se observa que la tasa de rendimiento interno generada por estos flujos  financieros es insuficiente para convencer a un inversor privado que opere en las condiciones  normales de una economía de mercado a realizar una operación de esta índole. Por consiguiente, se deduce de estos análisis que el anticipo y la aportación de capital realizados  o que piensa realizar el Estado francés y France télécom en favor de Bull contienen un elemento de  ayuda a efectos del apartado 1 del artículo 92 del Tratado y del apartado 1 del artículo 61 del  Acuerdo. Francia sostiene que las aportaciones de capital no contienen un elemento de ayuda por los  siguientes motivos: - de las tres opciones que puede contemplar el Estado accionista, es decir, la liquidación, la  venta o el saneamiento, esta última opción es probablemente la que mejor protegería el valor de la  inversión del Estado, - las medidas adoptadas por los accionistas minoritarios respaldan la Decisión del Estado, y - la actuación del Estado es comparable a la de accionistas de otros grandes grupos informáticos en  crisis. Francia aduce que el coste de la liquidación o el coste neto que ello representaría para el Estado,  tras la cesión de los segmentos de actividad rentables de Bull, sería superior al importe de la  aportación de capital. Por consiguiente, dado que dicho importe es inferior a los dos importes  anteriores, la Decisión de aportar capital para permitir la reestructuración es una decisión  económica acertada. En una sociedad de responsabilidad limitada, el accionista es responsable, normalmente en derecho  pero siempre a nivel económico, por su cuota de capital suscrito. Por consiguiente, en una  liquidación, el riesgo del accionista queda limitado a dicho importe. Para calcular el valor de  liquidación de Bull (Francia) partieron del supuesto de que el Estado francés, en su calidad de  accionista, sería responsable por la totalidad de las deudas de Bull que figuran en el balance y en  las cuentas de orden. Esta solución mezcla las funciones del Estado como propietario/accionista y  organismo responsable de la política social. Desde el punto de vista económico, tal como subrayó el Tribunal de Justicia en su sentencia de 14  de septiembre de 1994 (1), es obvio que la responsabilidad del Estado quede limitada a su parte de  capital y, de acuerdo con las afirmaciones del abogado general, si las deudas de la empresa  hubiesen sido superiores a sus activos, los acreedores no habrían podido recurrir al patrimonio del  Estado (al Estado) para compensar la diferencia. Dado que las autoridades francesas calcularon que el producto de la cesión de las partes rentables  de Bull superaría el coste legal del despido y los costes inmediatos de liquidación del grupo, se  considera erróneo incluir la totalidad de las demás deudas de Bull (sobre todo teniendo en cuenta  que ninguna de ellas está cubierta por la garantía del Estado) en el cálculo del coste de  liquidación y compararlo con el coste de una reestructuración realizada por medio de una aportación  de capital. Un inversor privado que opere en las condiciones normales de una economía de mercado no  seguiría este análisis, sino que se limitaría a comparar la disminución del valor resultante de la  péridida de capital en acciones en caso de liquidación con el coste de la reestructuración. Por  consiguiente, no se puede tener en cuenta este tipo de análisis. Además, aunque los tribunales nacionales impongan una responsabilidad que exceda de la  responsabilidad nominal del accionista, tal como aducen las autoridades francesas en el presente  asunto, el hecho de que Bull no se haya reestructurado ni liquidado en una fecha anterior es  contrario al comportamiento de un inversor privado que opere en las condiciones de una economía de  mercado. En efecto, este inversor habría adoptado las medidas adecuadas en cuanto hubiese  comprobado que las deudas de la empresa podrían poner en peligro su responsabilidad limitada. Por  consiguiente, si una legislación nacional establece una garantía sin límite, los Gobiernos deben  tenerlo en cuenta y actuar como inversores privados que operen en condiciones normales de una  economía de mercado al adoptar sus decisiones de inversión. La posición de la Comisión en estos  asuntos quedó claramente expuesta en las Decisiones 92/329/CEE (1) y 94/259/CECA (2) y en su  comunicación en el asunto EFIM (3). Ya se han examinado anteriormente las medidas adoptadas por los accionistas minoritarios de Bull,  no obstante, cabe reiterar que la Comisión no considera que la participación de NEC tenga una  relevancia económica real y entiende que siguió invirtiendo por razones de acceso al mercado; cabe  asimismo recordar que IBM no participó en esta operación. El hecho de que Bull obtuviese capitales para financiar sus deudas en 1992 y 1993 no modifica este  análisis. Dado que no se facilitó ningún detalle sobre el prestamista, la duración de los préstamos  o el interés aplicable, no es posible deducir de estas operaciones que Bull no se acogiera a  ninguna ayuda. Considerando la actuación de los accionistas de empresas en una situación similar a la de Bull, las  autoridades francesas se refieren al caso de Siemens («SNI»), de Olivetti y de AT & T y demuestran  que, en el caso de SNI, la empresa matriz brindó su apoyo financiero pese a que registró pérdidas  importantes durante varios años. Ademaás, en el caso de Olivetti, se obtuvieron fondos en el  mercado bursátil y DEC participó en esta amplicación de capital. Por último, en lo que se refiere a  AT & T, se observa que esta empresa siguió apoyando sus actividades en el sector de la informática,  adquiriendo incluso la empresa NCR que registraba pérdidas. Otros puntos merecen ser examinados. Por lo que se refiere a SNI, el capital aportado por Siemens  en 1990 asciende, con el tipo de cambio en vigor, a [. . .] millones de francos franceses; Bull  recibió más de 15 000 millones de francos franceses para su reestructuración desde 1991. Si bien es  cierto que Siemens prestó un importe adicional de [. . .] millones de francos franceses a SNI para  su reestructuración, este dinero, que constituye un préstamo, puede ser recuperado. Además, cabe  recordar que SNI es una empresa más importante que Bull en volumen de negocios y que el coste de su  reestructuración puede por tanto ser proporcionalmente superior. Por otra parte, SNI no publica  todos sus resultados financieros, por lo que no puede saberse a ciencia cierta si las pérdidas de  esta empresa se deben al coste de la reestructuración. Además, la actuación de Siemens con respecto  a SNI se basa en razones industriales, ya que SNI es parte de un conglomerado mayor que ejerce sus  actividades en el sector de los productos eléctricos, electrónicos y bienes de consumo. En 1991, SNI sólo representaba un 16 % aproximadamente del volumen de negocios de Siemens y la  mayor parte de sus ventas (el 33 %) se destinaba a la industria y a los sectores de la  automatización y de los transportes. Con la diversificación de las actividades del grupo, que  incluye asimismo el sector de los componentes eléctricos y las divisiones energéticas y médicas, la  presencia de una empresa informática en el grupo responde a un imperativo económico. El hecho de  que SNI pueda abastecerse en la división de componentes de Siemens y vender a continuación  productos a las divisiones cautivas de automatización y componentes refuerza el argumento de que el  grupo mantiene a SNI por motivos estratégicos. Asimismo, Olivetti obtuvo aproximadamente 1 000 millones de francos franceses mediante la emisión  de derechos de suscripción, lo que constituye una vez más un importe muy inferior al obtenido por  Bull. Además, Olivetti obtuvo este importe basándose en resultados comerciales mejores que los de  Bull. Por otra parte, pese a la participación de DEC en esta operación inicial, cabe observar que  esta empresa está a punto de retirarse de Olivetti. Por último, en el caso de AT & T, aunque esta empresa haya apoyado sus propias actividades  informáticas y las de NCR, no parece haber recurrido a sus accionistas para hallar los medios de  financiación, sino que, por el contrario, ha recurrido a capitales internos del grupo para llevar a  cabo su reestructuración. Por consiguiente, las medidas adoptadas por Francia en favor de Bull se distinguen de los demás  casos en tres puntos: en primer lugar, la magnitud de las aportaciones externas de capital (si es  que las hubo) no tiene comparación con la situación de Bull. En segundo lugar, al menos en los  casos de SNI y de AT & T, no puede omitirse el efecto de la sinergia industrial, elemento  inexistente en el caso de Bull. En tercer lugar, AT & T y Olivetti consiguieron en los últimos años  beneficios de explotación para financiar sus propias reestructuraciones, ejemplo que Bull no pudo  seguir. Además, no debe olvidarse que varias empresas informáticas, competidoras de Bull, por ejemplo IBM,  han llevado a cabo su reestructuración sin la ayuda de sus accionistas, pese a registrar pérdidas.  En general, estas empresas sólo han registrado pérdidas netas en relación con las medidas de  reestructuración, ya que su resultado de explotación era positivo. Por último, cabe observar que las autoridades francesas han presentado un análisis del valor actual  neto que indica que se obtiene una tasa interna de rendimiento de un 66 % aproximadamente con las  aportaciones de capital. Este cálculo es erróneo por las siguientes razones: - el cálculo omite la recapitalización efectuada por France télécom. La aportación de capital de  esta empresa pública debería tenerse en cuenta; - para determinar el margen bruto de autofinanciación, el análisis parte del supuesto de que el  Estado es responsable de la totalidad de las deudas de Bull en caso de liquidación. Hemos  demostrado anteriormente que este supuesto es erróneo por motivos económicos. Por consiguiente, puede hacerse caso omiso de este cálculo. En resumen, los argumentos aducidos por Francia no permiten concluir que el Estado francés y France  télécom hayan actuado como inversores privados en una economía de mercado en la recapitalización de  Bull. Por consiguiente, como hemos indicado anteriormente, se considera que las aportaciones de  capital del Estado francés y de France télécom, por un importe total de 11 100 millones de francos  franceses, contienen un elemento de ayuda a efectos del apartado 1 del artículo 92 del Tratado CE y  del apartado 1 del artículo 61 del Acuerdo. No obstante, se deduce del análisis anterior que el  pago del anticipo sobre una aportación futura de capital representaba, para Francia, una ayuda de  salvamento, mientras que la aportación de capital era una ayuda en la reestructuración. VI Bull ejerce su actividad en varios sectores: grandes ordenadores bajo patente (GCOS 7 y GCOS 8),  sistemas abiertos, soportes lógicos (Unix), ordenadores personales (ZDS), redes y servicios. En 1993 y 1992, las ventas de equipo de Bull ascendieron a 15 000 millones y 16 000 millones de  francos franceses, respectivamente, y los ingresos por sus actividades de arrendamiento y servicios  a 13 000 y 14 000 millones de francos franceses, respectivamente. El producto de estas ventas puede  desglosarse del siguiente modo:  >SITIO PARA UN CUADRO>Cabe observar que un 50 % aproximadamente de las ventas de Bull en Europa  occidental se realizan en Francia. Los datos sobre la dimensión del mercado europeo en 1992 (que figuran en el Panorama de la  Industria Comunitaria de 1994) indican que el mercado total representa aproximadamente 260 000  millones de francos franceses. Por lo que se refiere al conjunto del EEE (en 1993), de acuerdo con  el Yearbook of World Electronics Data, el mercado de equipos electrónicos de proceso de datos  representaba aproximadamente 375 000 millones de francos franceses; por último, el IDC Worldwide  Black Book de 1993 establece el volumen del mercado de Europa occidental en 660 000 millones de  francos franceses en 1992 y 718 000 millones de francos franceses en 1993. Por consiguiente, Bull, cuyas ventas representan en Europa occidental unos 20 000 millones de  francos franceses, de los que la mitad corresponden a las exportaciones a Francia, participa en el  comercio entre los Estados miembros y las partes contratantes. Así pues, cualquier ayuda a Bull  podría falsear los intercambios a efectos del apartado 1 del artículo 92 del Tratado y del apartado  1 del artículo 61 del Acuerdo. VII Si el apartado 1 del artículo 92 del Tratado y el apartado 1 del artículo 61 del Acuerdo establecen  la incompatibilidad general de las ayudas de Estado, los apartados 2 y 3 del artículo 92 del  Tratado y los apartados 2 y 3 del artículo 61 del Acuerdo establecen excepciones a este principio.  En el presente caso, la ayuda no presenta una dimensión regional, dado que ninguna zona de Francia  metropolitana puede acogerse a la excepción de la letra a) del apartado 1 del artículo 92 del  Tratado ni de la letra a) del apartado 3 del artículo 61 del Acuerdo. Asimismo, la ayuda no  presenta un carácter específico regional y, dado que ninguna de las grandes fábricas en actividad  de Bull está situada en una de las regiones que contempla la letra c) del apartado 3 del artículo  92 del Tratado o la letra c) del apartado 3 del artículo 61 del Acuerdo, la ayuda no puede acogerse  a la excepción prevista en estas disposiciones. Por consiguiente, la Comisión considera que la ayuda sólo puede acogerse a la excepción prevista en  la letra c) del apartado 3 del artículo 92 del Tratado o en la letra c) del apartado 3 del artículo  61 del Acuerdo en favor de ayudas destinadas a favorecer el desarrollo de determinadas actividades  económicas, siempre que no altere las condiciones de los intercambios en una medida contraria al  interés común. La Comisión ha aprobado en fechas recientes una versión revisada de las directrices comunitarias  sobre ayudas estatales de salvamento y de reestructuración de empresas en crisis, en las que  especifica las circunstancias en las que estaría dispuesta a autorizar ayudas estatales para  permitir a las empresas su reestructuración fisica y financiera. La reestructuración suele incluir una o varias de las siguientes medidas: reorganización y  racionalización de las actividades de la empresa para que sea más eficaz, lo que supone el abandono  de las actividades que ya no son rentables o que registran pérdidas; reestructuración de aquellas  actividades que puedan volver a ser competitivas; y, en su caso, desarrollo o diversificación de  las nuevas actividades rentables. La reestructuración financiera debe acompañar por lo general a la  reestructuración física. Los planes de reestructuración deben tener en cuenta las circunstancias  que dieron lugar a las dificultades de la empresa, la oferta y la demanda en el mercado de  productos de referencia y las previsiones de desarrollo, así como los puntos fuertes y débiles de  la empresa. Estos planes permiten realizar, en buenas condiciones, una transición de la empresa  hacia una nueva estructura que le ofrezca perspectivas de rentabilidad a largo plazo, le garantice  un rendimiento adecuado de las aportaciones de capital y le permita financiar por sí misma sus  actividades, sin necesidad de recurrir a la ayuda del Estado. La Comisión considera que la ayuda a la reestructuración puede facilitar el desarrollo de  actividades económicas sin falsear los intercambios en una medida contraria al interés comunitario,  siempre que se cumplan ciertas condiciones. A este respecto, cabe recordar que la Comisión reconoció en el Libro blanco Crecimiento,  competitividad, empleo que ese interés de la Comunidad y del EEE, debe responder a los retos que  presentan la creación inminente de la sociedad de la información y de las autopistas de la  información. En efecto, las primeras economías que consigan este cambio obtendrán ventajas  competitivas sustanciales. Por consiguiente, aunque Bull no ejerce sus actividades específicamente  en el sector de las telecomunicaciones, puede considerarse que una ayuda para establecer una  industria informática rentable y competitiva, siempre que no afecte indebidamente a los  competidores del EEE, puede considerarse que facilita el desarrollo económico desde el punto de  vista de la Comunidad. No debe olvidarse que el anticipo y la aportación de capital están relacionados con un plan de  reestructuración aprobado por la mayoría de los accionistas de Bull y presentado a la Comisión en  marzo de 1994. Francia destaca que el objetivo de este plan es la recuperación financiera de Bull  en un plazo de dos años y que la recuperación de la rentabilidad debe permitir la privatización del  grupo lo antes posible. a) Recuperar la rentabilidad El objetivo de cualquir plan de reestructuración es sanear la empresa y restablecer su rentabilidad  dentro de unos plazos razonables, pero debe procurarse que la ayuda abonada guarde proporción con  los costes y las ventajas de la reestructuración y que se apliquen todos los elementos contenidos  en el plan de reestructuración propuesto. El plan de reestructuración de Bull establece la reorganización del grupo en siete divisiones  operativas en función del tipo de actividad; la recuperación y la reestructuración de dichas  actividades y, especialmente, de las relacionadas con los microordenadores, los sistemas abiertos y  los soportes lógicos; la reducción de plantilla; el cierre de fábricas y la venta de determinadas  actividades. El objetivo principal del plan es reducir la estructura de los costes de Bull mediante  una reducción de plantilla, la racionalización de las fábricas y de su capacidad y la venta de las  operaciones marginales. El coste de estas acciones se evalúa en [. . .] millones de francos franceses, de los que [. . .]  millones quedarán cubiertos por la recapitalización actual, dado que el resto ya se obtuvo a raíz  de la reestructuración de 1992 («plan de mutation»). El resto de la recapitalización se destinará a  reducir el endeudamiento de Bull con respecto a terceros. Se considera que estas medidas mejorarán  el margen de operaciones de Bull en [. . .] millones de francos franceses en 1995. Si estas medidas de reestructuración permiten de por sí reducciones de coste acumulativas de [. .  .] millones de francos franceses durante el período 1992-1995, de los que [. . .] millones de  francos franceses se refieren a los costes de distribución y administración, [. . .] millones de  francos franceses a los gastos de investigación y desarrollo y [. . .] millones de francos  franceses a mejoras del margen bruto, pero también deben añadirse las mejoras en curso a resultas  del plan de conversión de 1992. Este plan permitió un ahorro adicional de [. . .] millones de  francos franceses, como consecuencia de la reducción de plantilla, a las que cabe añadir otras  reducciones de costes variables, que representan un ahorro complementario de [. . .] millones de  francos franceses. Por consiguiente, la reducción total de costes prevista en 1995 con respecto a 1992, asciende a [.  . .] millones de francos franceses. De hecho, el ahorro es inferior, habida cuenta de los efectos  de inflación, de la disminución de la financiación externa de los programas de investigación y  desarrollo y de la menor capitalización de los gastos de desarrollo de soportes lógicos. Por  consiguiente, el ahorro neto debería ascender a [. . .] millones de francos franceses, mejora  atenuada dado que el valor de las ventas debería disminuir según las previsiones, así como, en  consecuencia, el margen bruto. De acuerdo con las previsiones, las ventas totales de Bull deberían pasar de 30 000 millones de  francos franceses en 1992 a [. . .] millones de francos franceses en 1995, lo que representa una  reducción del [. . .] %. No obstante, en este total, las ventas de material disminuirán en un [. .  .] % durante el período mientras que los ingresos en materia de soportes lógicos, mantenimiento y  otros servicios aumentarán en un [. . .] %. Por lo que se refiere al margen bruto, se prevé una  disminución global del [. . .] %, que conviene repartir entre los equipos físicos, que registró una  disminución global del [. . .] %, y los soportes lógicos, el mantenimiento y los servicios,  sectores en los que se prevé una reducción del [. . .] %. Como consecuencia de la mejora prevista  de la competitividad del mercado, el margen bruto de Bull debería ser del [. . .] % en 1994 y 1995,  mientras que en 1992 el margen realizado fue del 37 %. El efecto negativo de la reducción del  volumen de negocios y del margen bruto representa [. . .] millones de francos franceses, lo que  reduce el efecto en la cuenta de pérdidas y ganancias, en cuanto al margen de explotación, a [. .  .] millones de francos franceses. Estas medidas deberían restablecer la rentabilidad de todas las divisiones operativas, salvo en el  caso de la división [. . .], para la que se prevén otras medidas y que alcanzará sin embargo el  equilibrio financiero a finales de 1995. Es resultado neto mejorará por la reducción del  endeudamiento, lo que disminuirá las cargas financieras en [. . .] millones de francos franceses, y  por el hecho de que Bull no deberá adoptar nuevas medidas de reestructuración. Además, la Comisión examinó el coeficiente de endeudamiento de Bull durante el período de  reestructuración. Este coeficiente que era del 27 a finales de 1992 pasó a un 4 a finales de 1993  (tras las aportaciones de capital que han sido consideradas más arriba como ayudas) y debería  alcanzar un [. . .] a finales de 1995. Por consiguiente, al final de la reestructuración, Bull debería ser rentable tanto en lo que se  refiere al margen de explotación como a los resultados netos, si bien con una capacidad de  producción reducida. Estas previsiones sin embargo, no permiten más que un pequeño margen de  maniobra para hacer frente a los imprevistos. La racionalización de las fábricas de Bull ha supuesto el cierre de las instalaciones de Villeneuve  d'Ascq, en Francia, y de [. . .], en Estados Unidos; estas medidas supondrán una pérdida de [. . .]  empleos aproximadamente, la mitad de ellos en Francia. En total, Bull prevé aproximadamente [. . .]  despidos durante el período 1993-1995, es decir, un [. . .] % aproximadamente de la mano de obra a  31 de diciembre de 1992. Además, se perderán otros [. . .] empleos en las empresas asociadas a Bull  y por salidas naturales del mercado laboral. El 40 % aproximadamente de esta reducción de plantilla  afectará a las funciones administrativas y el resto se repartirá por igual entre investigación y  desarrollo, producción y servicios. El plan de reestructuración se refiere específicamente a la principal división no rentable de Bull,  ZDS, que ha obligado a Bull a poner fin al montaje final de los microordenadores y ha dado lugar a  la celebración de un acuerdo de asociación con Packard Bell. De conformidad con dicho acuerdo,  Packard Bell completará el montaje final de los ordenadores de oficina y todos los ordenadores  portátiles procederán de suministradores asiáticos. Esta asociación presenta ventajas de dos tipos.  En primer lugar, gracias a la red de distribución de Packard Bell, ZDS y Packard Bell tienen más  posibilidades de alcanzar la masa crítica que les permita competir en un mercado en el que un  elevado volumen de ventas contituye en factor primordial de éxito, aunque no han alcanzado aún el  desarrollo suficiente para conseguirlo. En segundo lugar, sólo un volumen de ventas importante  permite obtener los beneficios brutos necesarios (dado que los márgenes brutos son poco elevados y  comprimidos debido a la competencia) para financiar las actividades de investigación y desarrollo  imprescindibles para seguir innovando. Se observa que, gracias a estas medidas, ZDS ha reducido sus pérdidas de forma considerable, si  bien no ha alcanzado aún la masa crítica necesaria para poder competir a largo plazo con sus  principales competidores. Por consiguiente, si se mantiene ZDS, es preciso que la próxima  privatización de Bull permita crear las sinergia adecuadas entre el adquirente y ZDS. Por otra parte, bull ha experimentado graves problemas en las actividades de la división [. . .].  Además del plan de reestructuración inicial, en agosto de 1994 empezó a aplicarse una segunda ola  de reestructuración (que se describe en el informe mencionado del experto independiente) y es  importante llevar adelante este proceso de forma acelerada, si quiere sanearse la situación  financiera de esta división. Los efectos del plan de reestructuración hasta la fecha pueden comprobarse examinando los  resultados financieros de Bull en el semestre que finaliza el 30 de junio de 1994: por ejemplo, los  costes salariales en el primer semestre de 1994 registraron una disminución de 259 millones de  francos franceses con respecto a los del año anterior y los costes variables no salariales se  redujeron en 623 millones de francos franceses. Los resultados del primer semestre que finaliza el 17 de junio de 1994 figuran en el cuadro que se  presenta a continuación: se trata de los resultados anteriores a las nuevas reservas de  reestructuración de 1994 (por un importe de 700 millones de francos franceses). En el primer  semestre de 1993 no se constituyó ninguna reserva de este tipo.  >SITIO PARA UN CUADRO>Se observa que, pese a un incremento de las ventas que, de repetirse en el  segundo semestre, permitiría a Bull rebasar las previsiones de 1994, el margen bruto se ha  deteriorado, tal como estaba previsto. No obstante, una reducción de los costes administrativos ha  permitido mejorar el margen de explotación. Se considera que estas cifras son indicativas del éxito  de la reestructuración de Bull. El informe del experto independiente llegó asimismo a la conclusión de que el plan de  reestructuración de Bull permitiría a este grupo recuperar la rentabilidad en su forma  diversificada actual. No obstante, se deduce del informe que para alcanzar la dimensión necesaria  para recuperar una rentabilidad duradera a largo plazo, debe privatizarse el grupo Bull para que,  mediante una asociación industrial, pueda realizar el aumento de escala imprescindible, reorientar  su estrategia y recuperar la confianza en el futuro de sus clientes y de su personal. En realidad, el experto llegó a la conclusión de que la privatización a muy corto plazo es la clave  de la recuperación de Bull, ya que esta operación: - constituiría una señal clara para el personal, los clientes y los socios de Bull de que esta  empresa desea sobrevivir, - pondría fin a las incertidumbres estratégicas, - reforzaría determinadas actividades, - permitiría llevar adelante la recuperación y la reducción de costes. El experto concluye que si Bull desea seguir siendo un gran grupo informático, tanto en su  vertiente de productor de bienes como de prestador de servicios, la privatización es necesaria y  debe realizarse antes del 31 de diciembre de 1995. Se trata de un requisito indispensable para que  Bull, con este nuevo formato, recupere la rentabilidad a largo plazo. La Comisión comparte el dictamen del experto: Bull necesita un socio industrial fuerte para  mantener sus divisiones [. . .] y [. . .] y seguir siendo un gran grupo informático. No obstante,  la Comisión reconoce que, en virtud del artículo 222 del Tratado y del artículo 125 del Acuerdo,  tanto el Tratado como el Acuerdo no prejuzgan en modo alguno el régimen de la propiedad, por lo que  admite que no puede exigir ni imponer la privatización de Bull. Con todo, parece obvio que el  propio Gobierno francés desea privatizar el grupo y así lo ha comunicado a la Comisión. Cabe observar al respecto que el Gobierno francés ya ha incluido a Bull entre los candidatos a la  privatización en la Ley n° 93-923 sobre privatización; además, puede observarse que la  reestructuración actual se basa en la privatización del grupo y que ya se han realizado los  trámites jurídicos y de procedimiento con vistas a dicha privatización. Las autoridades francesas confirmaron, mediante carta de 6 de octubre de 1994, que esta  privatización, que reducirá la participación directa o indirecta del Estado (incluidos los derechos  de voto) a menos del 50 % del capital de Bull, es un objetivo prioritario y se realizará con la  mayor brevedad. Ademas, indicaron en el plan de reestructuración y en una reunión celebrada el 26  de septiembre, que se trataba del último importe abonado a Bull. La Comisión coincide con el informe del experto y considera que, para garantizar la rentabilidad de  Bull en su forma actual, debe hallarse un socio industrial importante antes del 31 de diciembre de  1995. No obstante, cabe señalar que si Bull no se mantuviera en su forma actual o si no se  encontrara un socio industrial importante para esa fecha, el experto independiente ha indicado que  puede contemplarse otra hipótesis. De acuerdo con este segundo supuesto, Bull pasaría a ser un operador en la fase final del mercado,  es decir, que se centraría en los servicios próximos al consumidor. En este caso, se procedería a  la venta de las divisiones [. . .] y [. . .], así como de las producciones marginales, pero esta  opción supondría también una reducción drástica de los gastos generales. En este caso, si Bull  pasara a ser una sociedad de servicios, no se consideraría primordial la asociación con un grupo  privado para la rentabilidad a largo plazo. Ahora bien, este proceso afectaría a la posición que  adopte la Comisión en este asunto. Por consiguiente, partiendo del supuesto de que Bull siga siendo productor de una amplia gama de  ordenadores y de que encuentre rápidamente un socio industrial, la Comisión considera que esta  empresa recuperará una rentabilidad financiera duradera sobre la base de su plan de  reestructuración de 1993 y de las medidas complementarias aplicadas en agosto de 1994. b) Interés común Otro de los requisitos que deben reunir las ayudas a la reestructuración es que deben adoptarse  medidas para compensar, en la medida de lo posible, los efectos perjudiciales para las  competidores. La Comisión ha llegado a la conclusión de que, si la mayor parte de las grandes empresas  informáticas que ejercen su actividad en el EEE tropiezan con dificultades financieras, sus  problemas son la consecuencia de cambios rápidos en el sector y no de un exceso de capacidad de  producción. No obstante, cabe señalar que una parte importante de los ingresos de Bull proceden de  los servicios, que constituyen un mercado en expansión y que toda ayuda puede afectar a los  proveedores de servicios similares competidores. Incluso si no existe un exceso de capacidad de producción estructural, la Comisión debe cerciorarse  de que la ayuda no permitirá al beneficiario incrementar su capacidad de producción más de lo  necesario para restablecer su rentabilidad sin falsear la competencia indebidamente. Por  consiguiente, la Comisión puede imponter todas las obligaciones o condiciones que considere  oportunas al beneficiario. Como consecuencia de los cierres de fábricas y de las reducciones de plantilla, la capacidad  industrial (en horas) de Bull pasará de [. . .] millones de francos franceses en 1992 a [. . .]  millones de francos franceses en 1995: el índice de utilización en el mismo período pasará del [. .  .] % al [. . .] %. Durante este período, Bull prevé una reducción en el valor de las ventas totales de equipos  físicos, pese al aumento de ventas en sistemas Unix y microordenadores. Además, en valor, las  ventas de soportes lógicos y de mantenimiento se reducirán durante ese período, mientras que los  servicios aumentarán en un 14 %. No obstante, la reducción que afectará a los soportes lógicos y al  mantenimiento será superior al aumento en servicios, lo que supondrá una disminución global en  valor de las ventas de servicios en general. Francia ha facilitado estimaciones de mercado procedentes del IDC Worldwide Black Book para 1993.  Estos datos demuestran que el mercado mundial, en valor, aumentará en 1994 y 1995 y que en el mismo  período, la cuota del mercado mundial de Bull disminuirá. Asimismo, en el mercado de Europa  occidental, la cuota de Bull debería reducirse, pasando del 3,9 % en 1993 al [. . .] % en 1995, con  un crecimiento del mercado del 5 % anual. Cabe observar además que Bull está procediendo a la venta de varias actividades periféricas a saber  [. . .]. La cesión de estas actividades contribuirá asimismo a limitar el efecto de las  distorsiones que se derivan de la ayuda concedida a Bull. Por último, la Comisión ha examinado si la ayuda guardaba proporción con los costes y las ventajas  de la reestructuración. Como se indicó anteriormente, la ayuda está destinada a financiar la  reestructuración de Bull y a reembolsar sus deudas. Por lo que se refiere a la financiación de la reestructuración, el período de amortización que  permite la mejora de los resultados de Bull es satisfactorio. Dicho de otro modo, el coste de las  medidas de racionalización queda cubierto con el consiguiente ahorro de costes en unos plazos  relativamente cortos, lo cual no significa que la recapitalización deje de constituir una ayuda en  términos generales. En cuanto a la liquidación de las deudas, el nivel del endeudamiento de Bull al  final de su reestructuración parece ser comparable al de sus principales competidores. Sin embargo,  el nivel de sus cargas financieras mantendrá al grupo en una situación delicada. Por consiguiente,  no se considera que el importe de la ayuda rebase lo estrictamente necesario. El 19 de septiembre de 1994, Bull anunció que cedería algunas de sus instalaciones de Norteamérica  a Wang por un importe de 135 millones de dólares estadounidenses en efectivo y en obligaciones y de  25 millones de dólares estadounidenses en acciones de Wang. Bull utilizará dichos fondos para  liquidar sus obligaciones en concepto de fondos de pensión y de rentas de arrendamientos de  inmuebles en Estados Unidos, por lo que puede decirse que Bull habrá utilizado sus recursos  propios, aunque sea de forma limitada, para financiar su reestructuración. No obstante, también parece deducirse que la ayuda contenida en el anticipo y en la ampliación de  capital abonados a Bull en 1993 (8 600 millones de francos franceses) se utilizó principalmente (7  000 millones de francos franceses aproximadamente) para amortizar las pérdidas acumuladas del  grupo. Tal como establecen las Directrices sobre ayudas de reestructuración, si la ayuda se utiliza  para amortizar una deuda derivada de pérdidas acumuladas, las bonificaciones fiscales  correspondientes deben ser anuladas y no pueden conservarse para deducirse de beneficios futuros,  ni venderse o transferirse a terceros. Por consiguiente, dichas bonificaciones fiscales deben ser  anuladas para evitar que el grupo reciba la ayuda dos veces. A la luz de las consideraciones anteriores, la Comisión entiende que la ayuda contenida en el  anticipo sobre la aportación de capital y en la aportación propia facilita el desarrollo económico  de la industria informática en la Comunidad y en el EEE. Dicha ayuda no falsea las condiciones de  los intercambios en una medida contraria al interés común. VIII A la luz de lo expuesto anteriormente, la ayuda contenida en el anticipo de 2 500 millones de  francos franceses y en la aportación de capital de 5 500 millones de francos franceses abonados en  febrero y diciembre de 1993, respectivamente, así como la ayuda pendiente de 3 100 millones de  francos franceses, pueden acogerse a la exención prevista en el letra c) del apartado 3 del  artículo 92 del Tratado y en la letra c) del apartado 3 del artículo 61 del Acuerdo, siempre que se  cumplan determinados compromisos, HA ADOPTADO LA PRESENTE DECISIÓN: Artículo 1 La ayuda contenida en el anticipo concedido a Bull en febrero de  1993, por un importe de 2 500 millones de francos franceses, en la aportación de capital de 5 500  millones de francos franceses, abonada en diciembre de 1993, y en la aportación de capital de 3 100  millones de francos franceses, que debe concederse a Bull en 1994, es compatible con el mercado  común y con el Acuerdo EEE, de conformidad con la letra c) del apartado 3 del artículo 92 del  Tratado CE y de la letra c) del apartado 3 del artículo 61 del Acuerdo EEE, siempre que Francia  cumpla los siguientes compromisos que: a) lleve a buen término las distintas medidas, incluida la venta de [. . .], prevista en el plan de  reestructuración, de conformidad con el calendario que en él se establece; b) lleve a cabo la reestructuración de la división [. . .], de conformidad con la propuesta  presentada en 1994 y de acuerdo con los datos que figuran en [. . .]; c) utilice la ayuda exclusivamente para los fines definidos en dicho plan; d) informe a la Comisión de los progresos realizados según ambos planes de reestructuración,  mediante informes que describan la situación de la reestructuración y la utilización de la ayuda a  31 de diciembre de 1994 y a 30 de junio y 31 de diciembre de 1995. Estos informes deberán  presentarse a finales del mes siguiente a estas fechas; e) no abone otras ayudas al grupo Bull, a menos que sean conformes al Derecho comunitario; f) en el marco de la privatización prevista, un socio industrial adquiera un número significativo  de acciones del grupo Bull o, de no conseguirse esta asociación, que el grupo ceda todas sus  actividades de [. . .] en un plazo que garantice la recuperación de la rentabilidad a largo plazo  del grupo; g) informe a la Comisión de los pormenores del proceso de privatización previsto en la letra f)  antes de su aplicación. Artículo 2 El aplazamiento a un ejercicio posterior a los déficits deberá efectuarse de  conformidad con lo previsto en el inciso iii) del punto 3.2.2 de las directrices comunitarias sobre  ayudas de Estado para el salvamento y la reestructuración de empresas en crisis.  Artículo 3 Francia informará a la Comisión, dentro de los dos meses siguientes a la notificación  de la presente Decisión, acerca de las medidas que hubiese adoptado en cumplimiento de la misma. Artículo 4 El destinatario de la presente Decisión será la República Francesa. Hecho en Bruselas, el 12 de octubre de 1994. Por la Comisión Karel Van Miert Miembro de la Comisión (1) DO n° C 244 de 23. 9. 1992, p. 2. (2) Asunto C-367/92. (3) DO n° C 346 de 24. 12. 1993, p. 4. (4) DO n° C 80 de 17. 3. 1994, p. 4. (1) Véase la nota a pie de página 3, p. 1. (2) Véase la nota a pie de página 4, p. 1. (3) DO n° L 107 de 28. 4. 1994, p. 61.(1) Por ejemplo, en los asuntos acumulados 296 y 318/82, Leeuwarder Papierwarenfabriek BV/Comisión,  Rec. 1985, p. 809; asunto 323/82 Intermills, Rec. 1984, p. 3809 y asunto 234/84 Meura, Rec. 1986,  p. 2263. (2) Bol. CE 9-1984. (3) DO n° C 307 de 13. 11. 1993, p. 3. (*) El asterisco indica que las cifras se han omitido por motivo de confidencialidad. (1) Asuntos acumulados C-278/92 y C-280/92, Imepiel e Intelhorce, punto 22, todavía no publicados. (1) DO n° L 183 de 3. 7. 1992, p. 30. (2) DO n° L 112 de 3. 5. 1994, p. 64. (3) DO n° C 75 de 17. 3. 1993, p. 2.