CELEX: 62007CC0317
Language: es
Date: 2008-09-11
Title: Conclusiones del Abogado General Kokott presentadas el 11 de septiembre de 2008. # Lahti Energia Oy. # Petición de decisión prejudicial: Korkein hallinto-oikeus - Finlandia. # Directiva 2000/76/CE - Incineración de residuos - Purificación y combustión - Gas natural obtenido a partir de residuos - Concepto de residuos - Instalación de incineración - Instalación de coincineración. # Asunto C-317/07.

CONCLUSIONES DE LA ABOGADO GENERAL
      SRA. JULIANE KOKOTT
      presentadas el 11 de septiembre de 2008 1(1)
      
      Asunto C‑317/07
      Lahti Energia Oy
      [Petición de decisión prejudicial planteada por el Korkein hallinto-oikeus (Finlandia)]
      «Directiva 2000/76/CE – Incineración de residuos – Concepto de residuo – Conceptos de instalación de incineración e instalación de coincineración – Gasificación – Incineración de gas de gasógeno»I.      Introducción
      1.        El presente asunto versa sobre la interpretación de la Directiva 2000/76/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de
         diciembre de 2000, relativa a la incineración de residuos (2) (en lo sucesivo, «Directiva sobre incineración de residuos»). Se trata de una instalación en la que los residuos se transforman
         en un gas inflamable que, tras ser depurado, se coincinera posteriormente se depura en una central de hulla. Debe dilucidarse
         en qué medida resulta aplicable la Directiva sobre incineración de residuos a este proceso.
      
      II.    Marco jurídico
      A.      Directiva sobre incineración de residuos 
      2.        El artículo 1 de la Directiva sobre incineración de residuos fija sus objetivos:
      
      «El objetivo de la presente Directiva es impedir o, cuando ello no sea viable, limitar en la medida de lo posible los efectos
         negativos sobre el medio ambiente, especialmente la contaminación causada por las emisiones en la atmósfera, el suelo y las
         aguas superficiales y subterráneas, así como los riesgos para la salud humana derivados de la incineración y coincineración
         de residuos.
      
      Este objetivo deberá alcanzarse mediante condiciones operativas y requisitos técnicos rigurosos, estableciendo valores límite
         de emisión para las instalaciones de incineración y coincineración de residuos en la Comunidad y también a través de la observancia
         de las disposiciones de la Directiva 75/442/CEE.» (3)
      
      3.        Según el artículo 2, apartado 1, de la Directiva, ésta se aplica a las instalaciones de incineración y coincineración.
      
      4.        Los conceptos de residuo, instalación de incineración e instalación de coincineración se definen en el artículo 3, números
         1, 4 y 5 de la Directiva: 
      
      «A efectos de la presente Directiva se entenderá por:
      1)      “residuo”, cualquier residuo sólido o líquido definido en la letra a) del artículo 1 de la Directiva 75/442/CEE;
               […]
      4)      “instalación de incineración”, cualquier unidad técnica o equipo, fijo o móvil, dedicado al tratamiento térmico de residuos
         con o sin recuperación del calor producido por la combustión, incluida la incineración por oxidación de residuos, así como
         la pirólisis, la gasificación u otros procesos de tratamiento térmico, por ejemplo el proceso de plasma, en la medida en que
         las sustancias resultantes del tratamiento se incineren a continuación.
      
      Esta definición comprende el emplazamiento y la instalación completa, incluidas todas las líneas de incineración y las instalaciones
         de recepción, almacenamiento y pretratamiento in situ de los residuos; los sistemas de alimentación de residuos, combustible y aire; la caldera; las instalaciones de tratamiento
         de los gases de combustión; las instalaciones de tratamiento o almacenamiento in situ de los residuos de la incineración y de las aguas residuales; la chimenea; así como los dispositivos y sistemas de control
         de las operaciones de incineración, de registro y de seguimiento de las condiciones de incineración;
      
      5)      “instalación de coincineración” toda instalación fija o móvil cuya finalidad principal sea la generación de energía o la fabricación
         de productos materiales y: 
      
      –      que utilice residuos como combustible habitual o complementario, o
      –      en la que los residuos reciban tratamiento térmico para su eliminación.
      Si la coincineración tiene lugar de tal manera que el principal propósito de la instalación no sea la generación de energía
         o producción de productos materiales sino más bien el tratamiento térmico de residuos, la instalación se considerará como
         instalación de incineración en el sentido del punto 4.
      
      Esta definición comprende el emplazamiento y la instalación completa, incluidas todas las líneas de coincineración y las instalaciones
         de recepción, almacenamiento y pretratamiento in situ de los residuos; los sistemas de alimentación de residuos, combustible y aire; la caldera; las instalaciones de tratamiento
         de los gases de combustión; las instalaciones de tratamiento o almacenamiento in situ de los residuos de la incineración y de las aguas residuales; la chimenea; así como los dispositivos y sistemas de control
         de las operaciones de incineración, de registro y de seguimiento de las condiciones de incineración».
      
      5.        El artículo 7, apartados 1 y 2, párrafo primero, regula los valores límite de emisión a la atmósfera:
      
      «1.      Las instalaciones de incineración se diseñarán, equiparán, construirán y explotarán de modo que, en los gases de escape, no
         se superen los valores límite de emisión establecidos en el anexo V.
      
      2.      Las instalaciones de coincineración se diseñarán, equiparán, construirán y explotarán de modo que, en los gases de escape,
         no se superen los valores límite de emisión establecidos en el anexo II o que se determinen con arreglo a dicho anexo.
      
      […]»
      6.        En el caso de coincineración, la Directiva sobre incineración de residuos prevé dos tipos de valores límite. Uno de los valores
         límite se refiere a la parte de residuos que se incinera, el otro a la parte de combustibles convencionales. Ambos valores
         límite se combinan aplicando una regla de mezcla, fijándose así un único valor límite para la respectiva sustancia contaminante.
      
      B.      Comparación de los requisitos exigidos a las instalaciones de coincineración y a las grandes instalaciones de combustión
      7.        La emisión de determinadas sustancias contaminantes causadas por las centrales de hulla está regulada en la Directiva 2001/80/CE
         del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2001, sobre limitación de emisiones a la atmósfera de determinados
         agentes contaminantes procedentes de grandes instalaciones de combustión. (4)
      
      8.        Comparando los valores límite resultantes de la regla de mezcla para los combustibles sólidos convencionales, utilizados conjuntamente
         con residuos en instalaciones de coincineración, con las exigencias impuestas a las grandes instalaciones de combustión por
         el artículo 4 de la Directiva 2001/80, en relación con los anexos III, VI y VII, se obtienen las diferencias que se exponen
         a continuación.
      
      9.        Respecto al SO2, a las grandes instalaciones de combustión existentes les está permitido, según su tamaño, emitir entre 2000 mg SO2/Nm3 y 400 mg SO2/Nm3, mientras que, para las instalaciones de coincineración, se prevé un valor límite de entre 850 mg SO2/Nm3 y 200 mg SO2/Nm3, es decir, de entre un 42,5  % y un 50  % del valor límite aplicable a las grandes instalaciones de combustión. Por su parte,
         las grandes instalaciones de combustión de nueva creación quedan sometidas a los mismos valores o incluso a valores más estrictos,
         al igual que las instalaciones de coincineración, a saber 200 mg SO2/Nm3.
      
      10.      Hasta el año 2016, las grandes instalaciones de combustión existentes pueden emitir, dependiendo de su tamaño, 600 mg/Nm3 o 500 mg/Nm3 de NOx, mientras que, para las instalaciones de coincineración, los valores no pueden superar, según su tamaño, 400 mg/Nm3, 300 mg/Nm3 o 200 mg/Nm3. A partir de 2016, las mayores de estas grandes instalaciones de combustión deben respetar el mismo valor que las instalaciones
         de coincineración semejantes, mientras que las instalaciones más pequeñas quedarán sometidas a exigencias más estrictas. Las
         nuevas instalaciones, por el contrario, quedan sometidas a las mismas exigencias que las instalaciones de coincineración y
         entre 100 y 300 MWth rige incluso el valor límite más riguroso previsto para las grandes instalaciones.
      
      11.      Finalmente, a las instalaciones de coincineración –como a las grandes instalaciones de combustión de nueva creación– les está
         permitido, dependiendo de su tamaño, emitir entre 50 mg/Nm3 y 30 mg/Nm3 de polvo. Por su parte, las grandes instalaciones de combustión existentes pueden emitir un porcentaje claramente superior
         de polvo, situado entre un 50 mg/Nm3 y 100 mg/Nm3. Por lo tanto, dependiendo del tamaño, los valores límite aplicables a las instalaciones de coincineración alcanzan un 30 %
         y un 50 % de los valores previstos para las grandes instalaciones de combustión.
      
      12.      Los valores límite de la Directiva 2001/80 para instalaciones ya existentes pueden incluso ser más tolerantes, cuando la instalación
         queda comprendida en el ámbito de aplicación del plan de reducción de emisiones al que se refiere el artículo 4, apartado
         6, de esta Directiva.
      
      C.      Regulación de la Directiva 96/61/CE del Consejo, de 24 de septiembre de 1996, relativa a la prevención y al control integrados
            de la contaminación (5)
      
      13.      Relevantes son también algunas regulaciones previstas en la Directiva 96/61. El artículo 2, número 3, de la misma define el
         concepto de instalación:
      
      «A efectos de la presente Directiva, se entenderá por:
      [...] 
      3)      “instalación”: una unidad técnica fija en la que se lleven a cabo una o más de las actividades enumeradas en el anexo I, así
         como cualesquiera otras actividades directamente relacionadas con aquellas que guarden una relación de índole técnica con
         las actividades llevadas a cabo en dicho lugar y puedan tener repercusiones sobre las emisiones y la contaminación».
      
      14.      El artículo 3 de la Directiva 96/61 determina los principios básicos de las obligaciones fundamentales del titular de las
         instalaciones. En el presente asunto, procede hacer especial hincapié en la aplicación de las mejores técnicas disponibles:
      
      «Los Estados miembros tomarán las medidas necesarias para que las autoridades competentes se cercioren de que la explotación
         de las instalaciones se efectuará de forma que:
      
      a)      se tomen todas las medidas adecuadas de prevención de la contaminación, en particular mediante la aplicación de las mejores
         técnicas disponibles».
      
      15.      Según el artículo 5, apartado 1, de la Directiva 96/61 estas exigencias son aplicables a las instalaciones existentes desde
         el 30 de octubre de 2007. (6)
      
      III. Hechos y cuestiones prejudiciales
      16.      El objeto del litigio es una autorización de modificación de una instalación, con la que se pretende ampliar una planta de
         gasificación existente mediante una depuradora del gas producido. La solicitante es la empresa Lahti Energia Oy (en lo sucesivo,
         «Lahti Energia»). Esta empresa suministradora de energía es propiedad del municipio de Lahti. La actividad empresarial de
         Lahti Energia abarca, entre otras, la distribución de electricidad, calefacción y gas natural, así como otras formas de suministro
         de energía y la fabricación y venta de productos relacionados con estos suministros.
      
      17.      Lahti Energia explota la central eléctrica de Kymijärvi y la planta de gasificación ubicada en el mismo lugar. La central
         eléctrica genera calefacción y electricidad con una eficiencia superior al 70 %, empleando como combustible principal la hulla,
         además de un 5 % de gas natural y un 15 % del gas de gasógeno de la planta de gasificación.
      
      18.      La planta de gasificación produce el gas a través de un procedimiento de «gasificación en lecho fluidizado en circulación».
         Este procedimiento consiste en la obtención de gas inflamable a partir de la oxidación de residuos sólidos a una temperatura
         aproximada de entre 850 y 900 grados centígrados. Se emplean un 30 % de residuos de madera procedente de la industria maderera,
         un 10 % de madera procedente de la construcción, un 30 % de combustibles recuperados procedentes de desechos urbanos clasificados
         y un 30 % de neumáticos usados y residuos plásticos.
      
      19.      El gas de gasógeno está contaminado sobre todo con partículas, metales pesados y cloro. Por este motivo, Lahti Energia pretende
         ampliar la planta de gasificación existente instalando una depuradora de gas. Con este objetivo, se enfría el gas de gasógeno
         hasta los 350 grados y se filtra. De esta forma se extrae del gas el 99,9 % de las partículas, es decir, entre un 96 % y un
         99 % de los metales pesados y un 95 % del cloro, de manera que contiene menos contaminantes que la hulla empleada para la
         combustión.
      
      20.      El gas de gasógeno depurado se compone, en esencia, de hidrógeno, monóxido de carbono y metano, como fracciones inflamables,
         así como de las fracciones agua, dióxido de carbono y nitrógeno, que no son inflamables.
      
      21.      Tras la depuración, el gas de gasógeno es transportado para incinerarlo junto con la hulla en la caldera principal de la central
         eléctrica. Comparado con la incineración del gas no filtrado, e incluso con la de la mayoría de los combustibles convencionales,
         se vierten menos cloro, metales pesados, dioxinas y furanos.
      
      22.      El 4 de diciembre de 2002 Lahti Energia solicitó la concesión de la autorización para llevar a cabo la pretendida modificación
         de la instalación de gasificación. Mediante su autorización de 19 de marzo de 2004, la Ympäristölupavirasto, Oficina competente para la concesión de permisos medioambientales, declaró que la planta de gasificación para combustibles
         elaborados y la central eléctrica para la incineración del gas constituyen conjuntamente una instalación de coincineración
         en el sentido de la Directiva sobre incineración de residuos. En consecuencia, fijó en su decisión de autorización los valores
         límite previstos en esta Directiva y en la normativa finlandesa de adaptación al Derecho comunitario.
      
      23.      Lahti Energia interpuso un recurso contra esta decisión. El 11 de junio de 2006, el órgano jurisdiccional de primera instancia
         desestimó el recurso. Actualmente, esta pendiente el recurso de casación ante el Korkein hallinto-oikeus. Este órgano jurisdiccional
         planteó al Tribunal de Justicia las cuestiones prejudiciales siguientes:
      
      «1)      ¿Debe interpretarse el artículo 3, punto 1, de la Directiva 2000/76/CE en el sentido de que esta Directiva no es aplicable
         a la incineración de residuos gaseosos?
      
      2)      ¿Una planta de gasificación en la que se genera gas a partir de residuos mediante pirólisis, ¿es una instalación de incineración,
         en el sentido del artículo 3, punto 4, de la Directiva 2000/76/CE, aunque en la planta no exista ninguna línea de incineración?
      
      3)      ¿Debe considerarse que la combustión, en la caldera de una central eléctrica, de gas de gasógeno obtenido en una planta de
         gasificación y depurado tras el proceso de gasificación, es un procedimiento comprendido en el artículo 3 de la Directiva
         2000/76/CE? En este contexto, ¿es relevante que el gas de gasógeno depurado sustituya el uso de combustibles fósiles y que
         se produzcan menos emisiones de la central eléctrica, por unidad de energía generada, al utilizar el gas de gasógeno procedente
         de residuos y depurado que al utilizar otros combustibles? A la hora de interpretar el alcance de la Directiva 2000/76/CE,
         ¿es relevante que la planta de gasificación y la central eléctrica constituyan, desde un punto de vista técnico-funcional
         y teniendo en cuenta la distancia existente entre ellas, una única instalación, o que el gas de gasógeno generado y depurado
         en la planta de gasificación pueda ser transportado y utilizado en otro lugar, por ejemplo, para la producción de energía,
         como combustible o con otra finalidad?
      
      4)      ¿En qué circunstancias puede considerarse que el gas de gasógeno generado y depurado en una planta de gasificación constituye
         un producto, de modo que no le sean aplicables las normas sobre residuos?»
      
      24.      En el procedimiento escrito intervinieron Lahti Energia Oy, el Centro de medio Ambiente de la Región de Häme (Hämeen ympäristökeskus), la Asociación de Amigos de la Naturaleza Salpausselkä (Salpausselän luonnonystävät ry), la República de Italia, el Reino de los Países Bajos, la República de Austria, la República de Finlandia y la Comisión de
         las Comunidades Europeas. Lahti Energia, la Asociación de Amigos de la Naturaleza, Finlandia y la Comisión intervinieron además
         en la vista celebrada el 10 de julio de 2008.
      
      IV.    Apreciación jurídica
      25.      El Korkein hallinto-oikeus debe decidir si a la central de hulla de Kymijärvi le resultan aplicables los valores límite previstos en la Directiva sobre
         incineración de residuos para las instalaciones de coincineración o los valores más tolerantes impuestos a las instalaciones
         ya existentes por la Directiva 2001/80 sobre grandes instalaciones de combustión.
      
      A.      Observación preliminar
      26.      Esta discrepancia en los valores límite resulta de las respectivas normativas de transición de la Directiva sobre incineración
         de residuos y de la Directiva 2001/80 sobre grandes instalaciones de combustión.
      
      27.      La Directiva sobre incineración de residuos prevé para las instalaciones de coincineración dos tipos de valores límite. Uno
         de los valores límite se refiere a la parte de residuos que se incinera y el otro, a la parte de combustibles convencionales.
         Ambos valores límite se combinan aplicando una regla de mezcla, fijándose así un único valor límite para la respectiva sustancia
         contaminante.
      
      28.      El gas depurado generado a partir de los residuos apenas tiene relevancia en lo que a emisiones contaminantes se refiere.
         Por consiguiente, en el presente asunto sólo se atenderá a los valores límite para la incineración de combustibles convencionales.
         Ambas Directivas fijan para las nuevas instalaciones básicamente los mismos valores límite para las emisiones. Esto se pone
         especialmente de manifiesto en el anexo II, apartado II. 2.1, de la Directiva sobre incineración de residuos, según la cual,
         se prevé la adaptación de sus valores a los valores más estrictos establecidos por la Directiva sobre grandes instalaciones
         de combustión.
      
      29.      Según el artículo 20, apartado 1, de la Directiva sobre incineración de residuos, las exigencias para las nuevas instalaciones
         se aplicarán a partir del 28 de diciembre de 2005 a todas las instalaciones de incineración y de coincineración, es decir, también a las instalaciones ya existentes. Por consiguiente,
         las condiciones de explotación de tales instalaciones debían adaptarse antes de esa fecha.
      
      30.      En cambio, la Directiva sobre grandes instalaciones de combustión fija valores límite diferentes según se trate de instalaciones
         nuevas o de instalaciones ya existentes. Los valores límite para las grandes instalaciones de combustión ya existentes son menos estrictos que los valores límite impuestos por la Directiva sobre incineración de residuos. (7)
      
      31.      Si la central eléctrica se considerase una gran instalación de combustión existente, la misma observaría, según la información
         obrante, los valores límite. Sin embargo, tendría dificultades para respetar los valores límite de una instalación de coincineración.
         Ello no se debería tanto a la parte de gas de gasógeno empleada en la incineración, cuanto a la parte de hulla. La coincineración
         del gas reduce fundamentalmente las emisiones contaminantes, dado que contiene relativamente pocas impurezas causantes de las emisiones de
         sustancias contaminantes. Por el contrario, la utilización de hulla incrementa de tal modo las emisiones contaminantes que
         ya no resulta posible garantizar la observancia de los valores límite para una instalación de coincineración.
      
      32.      El órgano jurisdiccional remitente resalta que la aplicación de los valores límite más estrictos implicaría que el uso de
         gas de gasógeno ya no resultaría atractivo, aunque con el mismo se redujesen las emisiones y se reemplazaran otros combustibles.
         Por consiguiente, se plantea, en esencia, el interrogante, de si la central eléctrica y la planta de gasificación deben considerarse
         conjuntamente una instalación de coincineración según la Directiva sobre incineración de residuos, o si ambas instalaciones
         deben considerarse aisladamente como instalaciones independientes, de manera que, como mínimo, la central eléctrica ya no
         quedaría comprendida dentro del ámbito de aplicación de esta Directiva. Mediante las cuestiones prejudiciales planteadas,
         el órgano jurisdiccional remitente pretende recabar criterios objetivos a fin de poder despejar este interrogante.
      
      33.      A continuación, se analizarán en primer lugar las cuestiones primera y cuarta, referidas al gas de gasógeno obtenido con la
         gasificación, para pasar a analizar después las cuestiones segunda y tercera, referidas a ambos tipos de instalaciones.
      
      B.      Sobre la primera cuestión prejudicial – Incineración de residuos gaseosos
      34.      Mediante la primera cuestión prejudicial, el órgano jurisdiccional remitente pregunta si la incineración de residuos gaseosos
         queda fuera del ámbito de aplicación de la Directiva sobre incineración de residuos. El órgano jurisdiccional parece dar a
         entender que la combustión en la central eléctrica del gas generado en la planta de gasificación no es una incineración de
         residuos en el sentido de la Directiva.
      
      35.      Si bien el órgano jurisdiccional remitente invoca en esta cuestión prejudicial el artículo 3, número 1, de la Directiva sobre
         incineración de residuos, donde se define el concepto de «residuo», esta definición sólo es indirectamente relevante en cuanto
         al ámbito de aplicación de la Directiva. Tal y como resalta la Asociación de Amigos de la Naturaleza, esta Directiva no resulta
         aplicable a ciertos residuos, sino, según su artículo 2, apartado 1, a las instalaciones de incineración y de coincineración.
      
      36.      Ambos tipos de instalaciones están definidos en el artículo 3, números 4 y 5, de la Directiva sobre incineración de residuos
         y están caracterizados por el tratamiento de residuos, a saber, su tratamiento térmico o su utilización como combustible.
         En este sentido, resulta relevante la definición de residuo contenida en el artículo 3, número 1, de la Directiva. Sólo el
         tratamiento de residuos en el sentido de esta definición implica la existencia de una instalación en los términos de dicha
         Directiva.
      
      37.      El artículo 3, número 1, de la Directiva sobre incineración de residuos define como residuo todos los residuos sólidos o líquidos
         según la definición contenida en el artículo 1, letra a), de la Directiva marco sobre residuos. (8) Como alegan sobre todo Austria y la Comisión, la Directiva no abarca ninguna instalación que no incinere o trate térmicamente
         residuos sólidos o gaseosos, sino únicamente residuos gaseosos.
      
      38.      No obstante, en contra de la opinión sostenida por Lahti Energia, Italia y Finlandia, de ello no se infiere que la Directiva
         sobre la incineración de residuos no resulte de ningún modo aplicable a la incineración de sustancias gaseosas. Tal y como
         alegan el Centro de Medio Ambiente, la Asociación de Amigos de la Naturaleza, los Países Bajos, Austria y la Comisión, la
         Directiva también incluye la incineración de sustancias gaseosas generadas a partir de residuos.
      
      39.      Esto se desprende especialmente del hecho de que el artículo 4, número 3, de la Directiva sobre incineración de residuos mencione
         la pirólisis y la gasificación como ejemplos de procesos de tratamiento térmico, en la medida en que las sustancias resultantes
         del tratamiento se incineren a continuación. Si los productos derivados del tratamiento térmico no cayesen dentro del ámbito
         de aplicación de la Directiva sobre incineración de residuos, la incineración propiamente dicha de estas sustancias ya no
         quedaría comprendida en el mismo. Ello implicaría que la mayor parte de la Directiva, a saber, las disposiciones sobre la
         incineración, (9) carecerían de objeto en caso de gasificación y posterior incineración.
      
      40.      En el presente asunto, esto implica que la central eléctrica, por sí misma, no puede ser una instalación en el sentido de
         la Directiva sobre incineración de residuos, ya que en la central eléctrica no se incineran ni se tratan térmicamente residuos
         en el sentido de esta Directiva. No obstante, no se puede descartar la posibilidad de que la incineración de gas de gasógeno
         obligue a considerar la central eléctrica conjuntamente con la planta de gasificación como una instalación de coincineración
         en el sentido de la Directiva. Este extremo será analizado en el marco de la tercera cuestión.
      
      41.      Así pues, procede responder a la primera cuestión prejudicial que la Directiva sobre incineración de residuos no rige para
         instalaciones que sólo incineran o tratan térmicamente residuos gaseosos.
      
      C.      Sobre la cuarta cuestión prejudicial – Fin de la calidad de residuo
      42.      Mediante la cuarta cuestión, que deberá analizarse antes de las cuestiones segunda y tercera, el órgano jurisdiccional remitente
         desea saber en qué circunstancias un gas generado y depurado en una planta de gasificación puede ser considerado un producto,
         de manera que ya no le resulten aplicables los preceptos sobre residuos.
      
      43.      El órgano jurisdiccional remitente menciona como ejemplo un carburante obtenido a partir de residuos biológicos. De considerar
         esta sustancia un residuo, los vehículos que lo usan deberían ser tratados como instalaciones de coincineración en el sentido
         de la Directiva sobre incineración de residuos. 
      
      44.      En el presente asunto, el gas de gasógeno se genera a partir de residuos. La calidad de residuo no se pierde necesariamente
         con la transformación en gas. También sustancias gaseosas pueden ser residuos en el sentido de la Directiva marco sobre residuos.
         El artículo 2, apartado 1, letra a), de esta Directiva sólo excluye los efluentes gaseosos emitidos en la atmósfera. Por consiguiente,
         cuando las sustancias gaseosas –como aquí– no efluyen en la atmósfera pueden ser, en principio, calificadas como residuo.
      
      45.      No obstante, las sustancias gaseosas no pueden ser residuos en el sentido de la Directiva sobre incineración de residuos. (10) De ello podría inducirse que dentro del ámbito de aplicación de esta Directiva las sustancias gaseosas no se consideran en
         principio residuos.
      
      46.      La Directiva marco sobre residuos está, en principio, abierta a esta limitación, dado que su artículo 2, apartado 2, permite
         la adopción de normativas especiales o complementarias en el marco de directivas específicas sobre la regulación de la explotación
         de determinados grupos de residuos. Una directiva específica de esta índole puede ser considerada lex specialis en relación con la Directiva sobre incineración de los residuos, de manera que sus disposiciones prevalecerán sobre las de
         esta última Directiva en las situaciones específicamente reguladas por aquélla. (11)
      
      47.      Sin embargo, la definición de residuo de la Directiva sobre incineración de residuos no pretende fijar una excepción al concepto
         general de residuo. Sólo determina los residuos cuya incineración o tratamiento término caracterizan las instalaciones de
         incineración y las instalaciones de coincineración. Por lo demás, la Directiva sobre incineración de residuos sigue siendo
         básicamente aplicable cuando los residuos pasan a estado gaseoso tras su tratamiento térmico. (12) Por consiguiente, la Directiva sobre incineración de residuos no excluye que en dichas instalaciones se generen residuos
         gaseosos en el sentido de la Directiva marco sobre residuos.
      
      48.      No obstante, el tratamiento térmico unido a la subsiguiente depuración podría transformar el gas de gasógeno en una sustancia
         que ya no tiene la calidad de residuo.
      
      49.      Aunque ni la Directiva sobre incineración de residuos ni la Directiva marco sobre residuos contienen una regulación expresa
         ni –como resaltan la Asociación de Amigos de la Naturaleza y el Centro de Medio Ambiente– criterios para determinar la pérdida
         de la calidad de residuo, el Tribunal de Justicia ya reconoció que un residuo, una vez concluido el proceso de reciclado en
         el sentido de la Directiva 94/62/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 1994, relativa a los envases
         y residuos de envases, (13) ya no debe clasificarse como residuo, sino como producto. (14)
      
      50.      Con la sentencia Niselli, el Tribunal de Justicia generalizó las declaraciones relativas a la Directiva 94/62 sobre envases.
         Los desperdicios ferrosos pierden la calidad de residuo cuando se reciclan a través de un proceso de transformación en productos
         siderúrgicos. Estos productos deben ser tan similares a otros productos siderúrgicos obtenidos a partir de materias primas,
         que apenas se les pueda distinguir. (15)
      
      51.      Esta idea no se limita a los desperdicios ferrosos sino que puede extrapolarse a otros residuos. Con todo, en el asunto de
         autos, la pérdida de la calidad de residuo quedaría excluida si fuese necesario reciclar los residuos hasta transformarlos
         en aquellas sustancias de las que fueron originariamente creados. No cabe suponer que los residuos transformados en el presente
         asunto hayan sido fabricados a partir de una sustancia similar al gas de gasógeno.
      
      52.      Un reciclado de esta naturaleza fue exigido por el Tribunal de Justicia en al asunto Mayer Parry Recycling. El reciclaje de
         sustancias analizado en dicho asunto según la Directiva 94/62 relativa a los envases y residuos de envases exige que un residuo
         sea repuesto a su estado originario y presente características comparables a las del material original. (16)
      
      53.      Determinante para la pérdida de la calidad de residuo no es, sin embargo, que los residuos sean reciclados. El reciclaje es
         sólo una forma posible de valorización de residuos. Depende más bien de que los residuos sean elaborados de tal manera en
         un proceso de transformación que apenas puedan distinguirse de las materias primas o de otros productos.
      
      54.      Esto se corresponde con la jurisprudencia sobre la delimitación entre subproductos y residuos de producción. En sus sentencias,
         el Tribunal de Justicia resalta que no hay nada que justifique la aplicación de la normativa en materia de residuos a bienes,
         materiales o materias primas que tienen económicamente el valor de productos, independientemente de cualquier transformación
         y que, como tales, están sometidos a legislación aplicable a tales productos. (17)
      
      55.      De todo ello se desprende lo siguiente para el presente asunto: el gas de gasógeno depurado es el resultado del proceso de
         transformación previsto. Por lo tanto, procede examinar si presenta un nivel de semejanza suficiente con las materias primas
         u otros productos como para dejar de considerarlo un residuo.
      
      56.      Del mismo modo que para comprobar si una sustancia es un residuo, la pérdida de la calidad de residuo requiere examinar la
         totalidad de las circunstancias. (18) Relevante es, por ejemplo, si existe un mercado para el producto elaborado o si la central eléctrica puede adquirir en el
         mercado un combustible de características similares que no es considerado un residuo. No obstante, el carácter comerciable
         del producto del que se trata no es suficiente por sí solo, dado que también sustancias y objetos con un valor comercial pueden
         ser residuos. (19) Depende más bien de si el residuo transformado tiene unas características semejantes a las de la materia prima o del producto
         correspondientes, fundamentalmente de cara a los riesgos medioambientales.
      
      57.      Existen motivos para suponer que, debido a las impurezas, antes del filtrado, el gas de gasógeno no presenta un nivel de semejanza
         suficiente respecto a otros productos o materias primas, mientras que, probablemente, el gas de gasógeno depurado resulta
         equiparable al gas natural y a otros combustibles gaseosos. Este examen compete en definitiva al órgano jurisdiccional remitente.
      
      58.      Así pues, procede responder a la cuarta cuestión prejudicial que el gas de gasógeno generado en una planta de gasificación,
         una vez depurado, debe considerarse un producto, de manera que ya no le son aplicables los preceptos sobre residuos, siempre
         que se asemeje suficientemente a materias primas o a otros productos.
      
      D.      Sobre la segunda cuestión prejudicial – Ausencia de una línea de incineración
      59.      Mediante la segunda cuestión prejudicial, el órgano jurisdiccional remitente desea averiguar si una planta de gasificación
         en la que se genera gas por pirólisis a partir de residuos debe considerarse una instalación de incineración en el sentido
         del artículo 3, número 4, de la Directiva sobre incineración de residuos, incluso cuando esa instalación carece de una línea
         de incineración. En opinión del órgano jurisdiccional remitente, en el presente asunto todo parece indicar a primera vista
         que se trata de una instalación de coincineración con una central eléctrica como línea de incineración. Sin embargo, dado
         que la determinación de los hechos incumbe al órgano jurisdiccional nacional, el Tribunal de Justicia no debería poner en
         duda la pertinencia de la cuestión prejudicial debido a esta apariencia.
      
      60.      Según el artículo 3, número 4, de la Directiva sobre incineración de residuos, en las instalaciones de incineración se tratan
         los residuos térmicamente. El concepto de tratamiento térmico incluye expresamente procedimientos como la pirólisis, la gasificación
         y el proceso de plasma, en la medida en que las sustancias resultantes del tratamiento se incineren a continuación.
      
      61.      A primera vista, estas exigencias se cumplen en el litigio principal. Tal y como destaca el Gobierno austriaco, la planta
         de gasificación genera a partir de residuos sólidos un gas inflamable que se incinera posteriormente en la central eléctrica.
         El Gobierno neerlandés adopta una postura similar y alega que una instalación de incineración no debe presentar necesariamente
         todos los elementos mencionados en el artículo 3, número 4, párrafo segundo, de la Directiva relativa a los residuos. En su
         opinión, no es necesario que disponga de una línea de incineración.
      
      62.      Las demás partes del proceso sostienen que una instalación de incineración presupone la existencia de una línea de incineración.
         Especialmente la Comisión hace hincapié en que la incineración es un requisito imprescindible para la aplicación de la Directiva
         sobre incineración de residuos y que, por eso, dicha incineración debe tener lugar en la instalación.
      
      63.      El órgano jurisdiccional remitente, el Centro de Medio Ambiente y el Gobierno finlandés señalan acertadamente que muchas disposiciones
         de la Directiva sobre incineración de residuos sólo pueden aplicarse a un proceso de incineración. Esto rige especialmente
         respecto al artículo 6, regulador de las condiciones de explotación de la instalación, al artículo 11, sobre los requisitos
         de medición, así como al artículo 4, apartado 2, letra b) y al artículo 6, apartado 6, de la Directiva, en los que se regula
         la utilización de la calefacción.
      
      64.      Por consiguiente, las calderas de incineración son, en principio, la característica fundamental de una instalación de incineración
         o de una instalación de coincineración, en virtud de las cuales pueden delimitarse las instalaciones entre sí. (20)
      
      65.      No obstante, la necesidad de una incineración no obliga a que la misma tenga que producirse dentro de la instalación. El presente
         asunto pone de manifiesto que el tratamiento térmico de residuos también es posible por incineración sin una línea de incineración
         propia.
      
      66.      Además, conforme al artículo 1 de la Directiva sobre incineración de residuos, ésta no sólo tiende a impedir y limitar la
         contaminación causada por las emisiones en la atmósfera, sino que se aplica asimismo a otros efectos negativos sobre el medio
         ambiente, como la contaminación del suelo y de las aguas.
      
      67.      Son estos otros objetivos los que persiguen algunas disposiciones de la Directiva sobre incineración de residuos, que son
         aplicables con independencia de una línea de incineración. Dichas disposiciones son, especialmente, las normas sobre los residuos
         utilizados, el artículo 4, apartados 2, letra a), 4, letra a), y 5, así como el artículo 5, la normativa sobre minimización
         y eliminación de residuos, el artículo 4, apartado 2, letras c) y d), así como el artículo 9, y posiblemente también la normativa
         sobre el vertido de aguas según el artículo 8, en caso de que el mismo tenga lugar.
      
      68.      Por lo demás, el artículo 6, apartado 4, de la Directiva sobre incineración de residuos pone de manifiesto que el legislador
         comunitario también incluyó instalaciones atípicas. Así, también es posible fijar condiciones de explotación distintas, siempre
         que sigan respetándose las exigencias de la Directiva. Esta regulación permite afrontar los riesgos medioambientales específicos
         de instalaciones sin una línea de incineración propia.
      
      69.      Si bien no puede descartarse que la normativa general sobre residuos conduzca a resultados semejantes, la normativa especial
         de la Directiva sobre incineración de residuos tiene precisamente como finalidad, según su artículo 1, segunda frase, concretar
         las exigencias generales de la Directiva marco sobre residuos en relación con la situación de una de las instalaciones contempladas.
         Este objetivo puede alcanzarse incluso cuando las instalaciones carezcan de línea de incineración.
      
      70.      Dado que, dentro de unos límites, es posible y conveniente aplicar la Directiva sobre incineración de residuos a instalaciones
         sin línea de incineración propia, no resulta adecuado excluir estas instalaciones del ámbito de aplicación, en contra del
         tenor literal de la definición de instalación de incineración contenida en el artículo 3, apartado 4, de esta Directiva.
      
      71.      En aras de la exhaustividad es preciso señalar que una instalación destinada al tratamiento térmico de residuos también puede
         ser una instalación de coincineración en el sentido del artículo 3, número 5, de la Directiva sobre incineración de residuos.
         Requisito para ello es que su finalidad principal sea la generación de energía o la fabricación de productos materiales. (21) A diferencia de la definición de instalación de incineración del artículo 3, número 4, en el artículo 3, número 5, el tratamiento
         térmico no va unido expresamente a la exigencia de que las sustancias originadas con el tratamiento sean posteriormente incineradas.
      
      72.      Lahti Energia alega que el procedimiento de la planta de gasificación, la pirólisis, no figura expresamente en el artículo
         3, número 5, de la Directiva sobre incineración de residuos como procedimiento de una instalación de coincineración. No obstante,
         junto a la incineración se menciona el tratamiento térmico, (22) ejemplificado entre otros con la pirólisis en la definición de instalación de incineración contenida en el artículo 3, número
         4, de esta Directiva. Por lo tanto, no hay motivo para entender el concepto de tratamiento térmico de forma distinta, según
         se trate de una instalación de coincineración o de una instalación de incineración. En consecuencia, una instalación en la
         que se tratan residuos térmicamente por pirólisis puede ser una instalación de coincineración.
      
      73.      En el marco de la tercera cuestión prejudicial deberá determinarse cuál de ambas instalaciones resulta pertinente es el presente
         asunto y si es posible una consideración conjunta de ambas partes de la empresa.
      
      74.      Por consiguiente, procede responder a la segunda cuestión prejudicial que una planta de gasificación en la que a partir de
         residuos se genera gas por pirólisis puede ser considerada una instalación de incineración en el sentido del artículo 3, número
         4, de la Directiva sobre incineración de residuos, aunque en dicha planta no exista ninguna línea de incineración.
      
      E.      Sobre la tercera cuestión prejudicial – ¿Consideración conjunta de central eléctrica y planta de gasificación?
      75.      La tercera cuestión aborda el núcleo del presente asunto. Procede determinar si la incineración en la caldera de una central
         eléctrica del gas de gasógeno generado en una planta de gasificación y posteriormente depurado puede considerarse un proceso
         comprendido en el ámbito de aplicación del artículo 3 de la Directiva sobre incineración de residuos y, de ser así, en qué
         condiciones.
      
      76.      Dado que la finalidad principal de la incineración del gas de gasógeno depurado es generar energía, es posible clasificar
         la central eléctrica como instalación de coincineración según el artículo 3, número 5, de la Directiva sobre incineración
         de residuos. Una instalación de coincineración es una instalación cuya finalidad principal es generar energía o fabricar productos
         materiales y que utiliza residuos como combustible habitual o complementario, o en la que los residuos reciben tratamiento
         térmico para su eliminación.
      
      77.      En la central eléctrica, considerándola de forma aislada, no se utilizan residuos como combustible ni se tratan los mismos
         térmicamente. El gas de gasógeno, como sustancia gaseosa, no es un residuo en el sentido de la Directiva sobre incineración
         de residuos.
      
      78.      En la planta de gasificación, por el contrario, se tratan estos residuos. Por lo tanto, la incineración del gas de gasógeno
         sólo tendrá lugar en una instalación de coincineración si la central eléctrica y la planta de gasificación constituyen una
         única instalación para la coincineración de residuos.
      
      79.      Como explica el órgano jurisdiccional remitente, la Directiva sobre incineración de residuos no define con carácter general
         el concepto de instalación, pero esta definición se encuentra en el artículo 2, número 3, de la Directiva 96/61. Según esta
         disposición, se entenderá por instalación una unidad técnica fija en la que se lleven a cabo una o más de las actividades
         enumeradas en el anexo I de la Directiva 96/61, así como cualesquiera otras actividades directamente relacionadas con aquellas
         que guarden una relación de índole técnica con las actividades llevadas a cabo en dicho lugar y puedan tener repercusiones
         sobre las emisiones y la contaminación.
      
      80.      Si bien esta definición no rige expresamente para la Directiva sobre incineración de residuos, resulta conveniente atenerse
         a la misma a fin de garantizar la coherencia de la normativa reguladora de las autorizaciones para las instalaciones. La Directiva
         sobre incineración de residuos no ofrece a día de hoy ningún motivo para entender que su concepto de instalación es diferente
         al de la Directiva 96/61. Al contrario, ambas Directivas forman parte de un conjunto normativo coherente. En particular, los
         considerandos duodécimo, decimotercero y vigésimo sexto, así como el artículo 4, apartados 2, 4, 7 y 8, el artículo 12, apartados
         1 y 2, el artículo 14 y el artículo 15 de la Directiva sobre incineración de residuos se remiten a la Directiva 96/61. Es
         de suponer que, básicamente, ambas Directivas parten de un concepto unitario de instalación.
      
      81.      Además, la Comisión ha propuesto unificar en el futuro la Directiva 96/61 y ambas Directivas sobre incineración de residuos
         y sobre grandes instalaciones de combustión, así como otras directivas. (23) Si el legislador comunitario secunda esta propuesta, indudablemente el concepto unitario de instalación de la Directiva 96/61
         podría aplicarse en el futuro también a las instalaciones de coincineración.
      
      82.      Sin embargo, la utilización de este concepto en el marco de la Directiva sobre incineración de residuos no puede depender
         de que se lleven a cabo las actividades enumeradas en el anexo I de la Directiva 96/61, sino que debe tratarse de las actividades
         recogidas por la misma Directiva sobre la incineración de residuos.
      
      83.      Por ello debe analizarse si la central eléctrica y la planta de gasificación constituyen una unidad técnica fija, en la que
         los residuos se incineran o son tratados térmicamente y se llevan a cabo cualesquiera otras actividades directamente relacionadas
         con aquellas que guarden una relación de índole técnica con las actividades llevadas a cabo en dicho lugar y puedan tener
         repercusiones sobre las emisiones y la contaminación.
      
      84.      El núcleo de la instalación es, por lo tanto, la planta de gasificación en la que los residuos se tratan térmicamente, mientras
         que la incineración del gas de gasógeno en la central eléctrica puede ser una actividad directamente vinculada, que guarda
         una relación de índole técnica con la gasificación y que puede tener repercusiones sobre las emisiones y la contaminación.
      
      85.      Para interpretar los elementos de vinculación directa y de relación de índole técnica, debe tenerse en cuenta que la aplicación
         de las exigencias de protección del medio ambiente no puede eludirse separando procedimientos vinculados en procedimientos
         independientes y considerando cada uno de ellos de manera aislada. (24) Así lo indican, en particular, el Centro de Medio Ambiente, la Asociación de Amigos de la Naturaleza, el Gobierno austriaco
         y la Comisión.
      
      86.      Un indicio de vinculación directa y de relación de índole técnica es, en el presente asunto, que la planta de gasificación
         fue construida con la finalidad de utilizar el gas de gasógeno en la central eléctrica y que se prevé que siga siendo explotada
         en este sentido. Así lo corrobora el esquema de ambas partes de la empresa presentado por Lahti Energia. No existe ningún
         punto de apoyo para afirmar que se le vaya a dar al gas de gasógeno un uso diferente.
      
      87.      Además, la Directiva sobre incineración de residuos establece una vinculación entre el tratamiento térmico de residuos y la
         incineración del gas de gasógeno. Aunque la definición de tratamiento térmico en una instalación de incineración es la única
         que exige una incineración posterior del producto, de la Directiva se infiere que las instalaciones descritas incluyen un
         proceso de incineración. Así lo ponen de manifiesto especialmente los valores límite para emisiones de sustancias contaminantes
         a la atmósfera.
      
      88.      Por lo tanto, los aspectos resaltados por el órgano jurisdiccional remitente relativos a la sustitución de combustibles fósiles
         y a la reducción de las emisiones sólo tienen una relevancia indirecta para la aplicación de la Directiva sobre incineración
         de residuos. Si bien estos efectos son positivos, precisamente la sustitución de combustibles sólidos es –tal y como indica
         Austria– un elemento definidor de una instalación de coincineración. (25)
      
      89.      Tampoco la escasa cantidad de gas de gasógeno en el combustible usado en la central eléctrica se opone a la existencia de
         una vinculación directa y de una relación de índole técnica. La Directiva sobre incineración de residuos rige con independencia
         del porcentaje de residuos en la coincineración. La práctica administrativa parece incluso entender que los residuos sólo
         constituyen, por lo general, una parte escasa de los combustibles empleados. (26)
      
      90.      En contra de una vinculación directa entre ambas partes de la empresa, el Gobierno italiano sostiene que esta vinculación
         no responde a una necesidad técnica, sino únicamente al deseo de combinar ambas instalaciones.
      
      91.      La vinculación de ambas partes de la empresa es especialmente superflua desde el punto de vista técnico si el gas de gasógeno
         depurado ya no tiene la consideración de residuo, sino la de producto. En este caso, el gas de gasógeno podría ser sustituido
         sin más por otro producto semejante, como, por ejemplo, gas natural. Al mismo tiempo, el gas de gasógeno podría tener un destino
         diferente y, por ejemplo, ser utilizado durante los períodos de bajo consumo energético en la central eléctrica.
      
      92.      Si el gas de gasógeno no es un residuo, sería incompatible con el principio de igualdad de trato o de no discriminación someter
         la central eléctrica a las exigencias aplicables a una instalación de coincineración Este principio exige que no se traten
         de manera diferente situaciones que son comparables y que situaciones diferentes no sean tratadas de manera idéntica, salvo
         que este trato esté justificado objetivamente. (27)
      
      93.      Habida cuenta de que una disposición del Derecho comunitario derivado debe ser interpretada, siempre que sea posible, de manera
         que sea compatible con los principios del Derecho comunitario, (28) debería rechazarse una vinculación directa y una relación de índole técnica en el sentido de la definición de instalación
         en el caso de incineración de gas de gasógeno, si este ya no tiene la calidad de residuo. A esta misma conclusión llegan los
         Gobiernos finlandés, italiano y neerlandés.
      
      94.      Si, por el contrario, el gas de gasógeno tiene la calidad de residuo, su coincineración se distingue lo suficientemente de
         la incineración de combustibles convencionales como para justificar la aplicación de la Directiva sobre incineración de residuos.
      
      95.      A primera vista, el legislador comunitario parece haber incurrido en una contradicción valorativa al exigir para las instalaciones
         de generación de energía ya existentes valores límites diferentes, según se utilicen en ellas (también) residuos o no. Para
         la degradación medioambiental es irrelevante que las emisiones de sustancias contaminantes provengan de residuos o de combustibles
         convencionales. Esta contradicción podría obstaculizar la, en principio, deseable sustitución de materias primas por residuos
         y –en el presente asunto– conducir a un incremento de las emisiones contaminantes.
      
      96.      Ahora bien, a la hora de adoptar normas diferenciadoras, el legislador puede disponer de un margen de apreciación y de configuración
         (discrecionalidad). (29) Este margen depende especialmente del objetivo perseguido con la diferenciación. Por regla general, este margen de maniobra
         es amplio cuando se trata de decisiones políticas complejas. (30)
      
      97.      En el presente asunto, se trata de una regulación compleja en materia de medio ambiente. Por lo tanto, el control judicial
         debe limitarse necesariamente al extremo de si, al perseguir estos objetivos, el legislador incurrió en un error manifiesto
         de apreciación. (31)
      
      98.      A este respecto, la Comisión indicó en la vista que los valores límite de la Directiva sobre grandes instalaciones de combustión
         y de la Directiva sobre incineración de residuos son sólo condiciones mínimas. Como ponen de manifiesto el considerando décimo
         tercero de la Directiva sobre incineración de residuos y el considerando octavo de la Directiva sobre grandes instalaciones
         de combustión, la Directiva 96/61, en particular, puede establecer criterios más rigurosos.
      
      99.      El artículo 3, letra a), de la Directiva 96/61 exige que en las instalaciones objeto de regulación se apliquen las mejores
         técnicas disponibles y se respeten los valores límites pertinentes. Según expone la Comisión, los valores límite aplicables
         conforme a dicha norma a la instalación del presente asunto serían más rigurosos que los resultantes de la Directiva sobre
         incineración de residuos. De este modo, se aprecia que el legislador, al establecer valores límites diferentes para las antiguas
         instalaciones en las Directivas sobre incineración de residuos y sobre grandes instalaciones de combustión no hubo de establecer
         ya en ese momento con carácter taxativo las exigencias para las respectivas instalaciones.
      
      100. La Comisión explicó en la vista, en respuesta a una pregunta formulada, que los valores límite más estrictos previstos para
         instalaciones más antiguas en la Directiva sobre incineración de residuos tienen como finalidad garantizar que los residuos
         sólo sean valorizados en instalaciones en las que se empleen las mejores técnicas disponibles según la Directiva 96/61.
      
      101. En especial la Asociación de Amigos de la Naturaleza pone de manifiesto con sus alegaciones que la utilización de residuos
         como combustible no siempre es positiva. Cuanto menores sean las exigencias para la incineración y la coincineración de residuos,
         menos atractivas serán las alternativas. Todo ello va en detrimento sobre todo de la prevención de residuos y de la reutilización
         de los mismos. Estas alternativas pueden ser más beneficiosas para el medio ambiente. Por ello, según el artículo 3 de la
         Directiva marco sobre residuos y el octavo considerando de la Directiva sobre incineración de residuos, al menos la prevención
         de residuos prevalece sobre su valorización mediante combustión. (32)
      
      102. Finalmente, la Directiva 1999/31/CE del Consejo, de 26 de abril de 1999, relativa al vertido de residuos, (33) exige que los residuos sean tratados antes de su depósito. (34) La incineración de residuos es uno de los métodos de tratamiento más difundidos. (35) En caso de que, como consecuencia de la aplicación de valores límite más rigurosos, la incineración resultase menos atractiva
         para la entidad explotadora de la instalación, los costes adicionales correspondientes se repercutirían al final sobre los
         productores de residuos, de acuerdo con el principio «quien contamina paga». (36)
      
      103. Por consiguiente, cuando la Directiva sobre incineración de residuos estableció los valores límite relativos a instalaciones
         ya existentes, hubo que tener en cuenta y ponderar diferentes aspectos. A la luz de estas consideraciones, el trato desigual
         de las instalaciones de incineración y las grandes instalaciones de combustión, instalaciones en ambos casos ya existentes,
         no es claramente injustificable.
      
      104. En consecuencia, procede responder a la tercera cuestión que la incineración del gas de gasógeno generado en una planta de
         gasificación y posteriormente depurado, llevada a cabo en la caldera de una central eléctrica unida a la planta de gasificación,
         debe considerarse comprendida en el ámbito de aplicación del artículo 3 de la Directiva sobre incineración de residuos, siempre
         que el gas de gasógeno tenga la calidad de residuo en el momento de la incineración.
      
      F.      Recapitulación
      105. La respuesta a las diferentes cuestiones pone de manifiesto que la Directiva sobre incineración de residuos debe aplicarse,
         en principio, cuando a partir de la gasificación de residuos se obtiene un gas inflamable, destinado a la combustión. La Directiva
         se aplica, como mínimo, a la planta de gasificación. La incineración del gas también queda comprendida, si la instalación
         correspondiente está directamente vinculada a la planta de gasificación o guarda con ella una relación de índole técnica.
         En caso de vinculación entre las instalaciones, esta relación directa se supone, al menos, cuando el gas, en el momento de
         la incineración, tiene la consideración de residuo. Sin embargo, esto resulta dudoso si el gas, una vez depurado, tiene un
         nivel de semejanza suficiente con otras materias primas u otros productos.
      
      106. Es posible que se planteen en el futuro más cuestiones en este sentido. Cabe pensar en una incineración de gas de gasógeno
         considerado residuo en instalaciones no unidas a una planta de gasificación, hasta las que el gas es, por ejemplo, transportado
         en cisternas. Cuestionable resulta también cómo debe tratarse una gasificación cuando el gas no está destinado a la incineración,
         sino a la fabricación de otros productos, como, por ejemplo, plástico. No obstante, en el presente asunto, no es preciso resolver
         estas cuestiones.
      
      V.      Conclusión
      107. En consecuencia, propongo al Tribunal de Justicia que resuelva la petición de decisión prejudicial de la siguiente manera:
      
      «1)      La Directiva 2000/76/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de diciembre de 2000, relativa a la incineración de residuos,
         no es aplicable a instalaciones que sólo incineran o tratan térmicamente residuos gaseosos.
      
      2)      Una planta de gasificación en la que se genera gas a través de pirólisis puede considerarse una instalación de incineración
         en el sentido del artículo 3, número 4, de la Directiva 2000/76/CE, aunque en dicha planta no exista ninguna línea de incineración.
      
      3)      La incineración en la caldera de una central eléctrica de un gas de gasógeno generado en una planta de gasificación unida
         a la central eléctrica y depurado tras el proceso de gasificación se considerará un procedimiento incluido en el ámbito de
         aplicación del artículo 3 de la Directiva 2000/76/CE, siempre que el gas de gasógeno sea un residuo en el momento de la incineración.
      
      4)      El gas de gasógeno generado en una planta de gasificación y posteriormente depurado se considerará un producto, quedando por
         consiguiente fuera del ámbito de aplicación de la normativa en materia de residuos, cuando se asemeja suficientemente a las
         materias primas o a otros productos.»
      
      1 –	Lengua original: alemán.
      
      2 –	DO L 332, p. 91.
      
      3 –      La Directiva 75/442 (en lo sucesivo, «Directiva marco sobre residuos») fue consolidada y reemplazada por la Directiva 2006/12/CE
         del Parlamento Europeo y del Consejo, de 5 de abril de 2006, sobre residuos (DO L 114, p. 9).
      
      4 –	DO L 309, p. 1.
      
      5 –	DO L 257, p. 26, en la versión codificada de la Directiva 2008/1/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de enero
         de 2008, relativa a la prevención y al control integrados de la contaminación, DO L 24, p. 8.
      
      6 –	Véase el Informe de la Comisión sobre la aplicación de la Directiva 96/61/CE, relativa a la prevención y al control integrados
         de la contaminación, de 3 de noviembre de 2005, COM(2005) 540 final, p. 4.
      
      7 –	Véanse al respecto, más en detalle, los puntos 8 y ss. de las presentes conclusiones.
      
      8 –	Según esta disposición, el concepto de residuo comprende cualquier sustancia u objeto del cual su poseedor se desprenda
         o del que tenga la intención o la obligación de desprenderse; véase al respecto la sentencia de 24 de junio de 2008, Commune
         de Mesquer (C‑188/07, Rec. p. I‑0000), apartados 37 y ss. La codificación en la Directiva 2006/12 no supuso ninguna modificación.
      
      9 –	Véase el punto 63 de las presentes conclusiones.
      
      10 –	Véase el punto 37 de las presentes conclusiones.
      
      11 –	Sentencia de 10 de mayo de 2007, Thames Water Utilities (C‑252/05, Rec. p. I‑3883), apartado 39.
      
      12 –	Véase el punto 38 de las presentes conclusiones.
      
      13 –	DO L 365, p. 10.
      
      14 –	Sentencia de 19 de junio de 2003, Mayer Parry Recycling (C‑444/00, Rec. p. I‑6163), apartados 61 y ss.
      
      15 –	Sentencia de 11 de noviembre de 2004, Niselli (C‑457/02, Rec. I‑10853), apartado 52.
      
      16 –	Citada en la nota 14 supra, apartados 67 y 68.
      
      17 –	Véanse las sentencias de 18 de abril de 2002, Palin Granit y Vehmassalon Kansanterveystyön Kuntayhtymän hallitus (C‑9/00,
         Rec. p. I‑3533), apartado 35, y Commune de Mesquer (citada en la nota 8 supra), apartado 43, así como el auto de 15 de enero de 2004, Saetti y Frediani (C‑235/02, Rec. p. I‑1005), apartado 35.
      
      18 –	Sobre la delimitación entre subproducto y residuo de producción, véanse las sentencias de 15 de junio de 2000, ARCO Chemie
         Nederland y otros (C‑418/97 y C‑419/97, Rec. p. I‑4475), apartados 73 y 88; de 1 de marzo de 2007, KVZ retec (C‑176/05, Rec.
         p. I‑1721), apartado 63, y de 18 de diciembre de 2007, Comisión/Italia (C‑194/05, Rec. p. I‑11661), apartado 41, (C‑195/05,
         Rec. p. I‑11699), apartado 42 y (C‑263/05, Rec. p I‑11745), apartado 40.
      
      19 –	Sentencias Palin Granit y Vehmassalon Kansanterveystyön Kuntayhtymän hallitus, citada en la nota 17 supra, apartado 29, y KVZ, citada en la nota 18 supra, apartado 61.
      
      20 –	Véanse mis conclusiones presentadas el 22 de mayo de 2008 en el asunto Gävle Kraftvärme (C‑251/07, Rec. p. I‑0000), puntos
         19 y ss.
      
      21 –	Véanse mis conclusiones presentadas en el asunto Gävle Kraftwärme, citadas en la nota 20 supra, punto 34.
      
      22 –	En la propuesta inicial de la Comisión, COM(1998) 558, DO C 372, p. 11, el tratamiento térmico aun no era parte de la definición
         de instalación de coincineración, pero se amplió en el proceso legislativo; véase la décima propuesta de modificación de la
         primera lectura del Parlamento, DO 1999, C 219, p. 249, y la Posición Común (CE) nº 7/2000 del Consejo, de 25 de noviembre
         de 1999, DO C 25, p. 17.
      
      23 –	Véase el artículo 2, número 3, de la Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre las emisiones industriales (prevención y control integrados
            de la contaminación),COM(2007) 844 final.
      
      24 –	Véanse las sentencias de 21 de septiembre de 1999, Comisión/Irlanda (C‑392/96, Rec. p. I‑5901), apartado 76, y de 16 de
         septiembre de 2004, Comisión/España (C‑227/01, Rec. p. I‑8253), apartado 53, sobre la Directiva 85/337/CEE del Consejo, de
         27 de junio de 1985, relativa a la evaluación de las repercusiones de determinados proyectos públicos y privados sobre el
         medio ambiente (DO L 175, p. 40; EE 15/06, p. 9).
      
      25 –	Véanse mis conclusiones presentadas en el asunto Gävle Kraftwärme, citadas en la nota 20 supra, punto 38.
      
      26 –	Véase el Reference Document on Best Available Technique for Large Combustion Plants, julio 2006, pp. 489 y ss. (http://ec.ceuropa.eu/comm/environment/ippc/brefs/lcp_bref_0706.pdf). La Comisión elaboró este documento
         junto con expertos de los Estados miembros basándose en la Directiva 96/61.
      
      27 –	Sentencias de 10 de enero de 2006, IATA y ELFAA (C‑344/04, Rec. p. I‑403), apartado 95; de 12 de septiembre de 2006, Eman
         y Sevinger (C‑300/04, Rec. p. I‑8055), apartado 57, y de 11 de septiembre de 2007, Lindorfer/Consejo (C‑227/04 P, Rec. p. I‑6767),
         apartado 63.
      
      28 –	Sentencias de 6 de noviembre de 2003, Lindqvist (C‑101/01, Rec. p. I‑12971), apartado 87; de 27 de junio de 2006, Parlamento/Consejo
         (C‑540/03, Rec. p. I‑5769), apartado 105; de 4 de octubre de 2007, Schutzverband der Spirituosen-Industrie (C‑457/05, Rec.
         p. I‑8075), apartado 22; de 29 de enero de 2008, Promusicae (C‑275/06, Rec. p. I‑0000), apartado 68, y de 10 de julio de 2008,
         Bertelsmann y Sony Corporation of America/Impala (C‑413/06 P, Rec. p. I‑0000), apartado 174.
      
      29 –	Véanse las sentencias de 13 de abril de 2000, Karlsson y otros (C‑292/97, Rec. p. I‑2737), apartados 35 y 49, y Lindorfer,
         citada en la nota 27 supra, apartado 78. Véanse asimismo las conclusiones del Abogado General Poiares Maduro presentadas el 3 de abril de 2008 en el
         asunto Huber (C‑524/06, Rec. p. I-0000), punto 29, y el 21 de mayo de 2008 en el asunto Arcelor (C‑127/07, Rec. p. I-0000),
         puntos 30 y ss.
      
      30 –	Así, por ejemplo, las sentencias de 11 de septiembre de 2003, Steinicke (C‑77/02, Rec. p. I‑9027), apartado 61, y de 22
         de noviembre de 2005, Mangold (C‑144/04, Rec. p. I‑9981), apartado 63, sobre objetivos de política de empleo.
      
      31 –	Respecto a los requisitos de aplicación del artículo 174 CE, véanse las sentencias de 14 de julio de 1998, Hi-Tech (C‑284/95,
         Rec. p. I‑4301), apartado 37, y de 15 de diciembre de 2005, Grecia/Comisión (C‑86/03, Rec. p. I‑10979), apartado 88, ambas
         referidas al legislador comunitario.
      
      32 –	El Parlamento propone incluir una jerarquía entre los residuos en la nueva redacción de la Directiva marco sobre residuos
         que se encuentra actualmente en fase de deliberación, según la cual la prevención de residuos, la reutilización de los mismos
         y su reciclaje son preferibles a la utilización de los residuos con fines energéticos (artículo 4 del proyecto consolidado
         en el anexo del dictamen de 17 de junio de 2008, TA/2008/282).
      
      33 –	DO L 182, p. 1.
      
      34 –	Véase la sentencia de 14 de abril de 2005, Deponiezweckverband Eiterköpfe (C‑6/03, Rec. p. I‑2753).
      
      35 –	Véase el Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre las estrategias nacionales para reducir los residuos
         biodegradables destinados a vertederos de conformidad con el artículo 5, apartado 1, de la Directiva 1999/31/CE, relativa
         al vertido de residuos, COM(2005) 105 final.
      
      36 –	Véanse al respecto mis conclusiones presentadas el 13 de marzo de 2008 en el asunto Commune de Mesquer (C‑188/07, Rec.
         p. I‑0000), puntos 120 y 121.