CELEX: 62005TJ0163
Language: es
Date: 2010-03-03 00:00:00
Title: Sentencia del Tribunal General (Sala Cuarta) de 3 de marzo de 2010. # Bundesverband deutscher Banken eV contra Comisión Europea. # Ayudas de Estado - Transferencia de activos públicos a Landesbank Hessen-Thüringen Girozentrale - Decisión que declara la ayuda parcialmente incompatible con el mercado común y ordena su recuperación - Criterio del inversor privado - Obligación de motivación. # Asunto T-163/05.

Asunto T‑163/05
      Bundesverband deutscher Banken eV
      contra
      Comisión Europea
      «Ayudas de Estado — Transferencia de activos públicos a Landesbank Hessen-Thüringen Girozentrale — Decisión por la que se declara la ayuda parcialmente incompatible con el mercado común y ordena su recuperación — Criterio del inversor privado — Obligación de motivación»
      Sumario de la sentencia
      1.      Ayudas otorgadas por los Estados — Concepto — Criterio del inversor privado
      (Art. 87 CE, ap. 1)
      2.      Ayudas otorgadas por los Estados — Concepto — Apreciación según el criterio del inversor privado
      (Art. 87 CE, ap. 1)
      3.      Ayudas otorgadas por los Estados — Concepto — Aplicación del criterio del inversor privado — Facultad de apreciación de la
            Comisión
      (Art. 87 CE, ap. 1)
      4.      Ayudas otorgadas por los Estados — Concepto — Apreciación según el criterio del inversor privado
      (Art. 87 CE, ap. 1)
      5.      Ayudas otorgadas por los Estados — Concepto — Apreciación según el criterio del inversor privado
      (Art. 87 CE, ap. 1)
      1.      Para apreciar si una medida estatal constituye una ayuda, debe determinarse si la empresa beneficiaria recibe una ventaja
         económica que no hubiera obtenido en condiciones normales de mercado. A este respecto, no puede considerarse que la operación
         intelectual consistente en comprobar si una transacción se desarrolla en las condiciones normales de la economía de mercado
         deba hacerse exclusivamente desde el punto de vista del inversor, o exclusivamente desde el punto de vista de la empresa beneficiaria
         de la inversión, cuando es la interacción entre los distintos agentes económicos lo que caracteriza precisamente a la economía
         de mercado. Por otra parte, esta operación tampoco exige hacer completa abstracción de las limitaciones derivadas de la naturaleza
         del patrimonio transferido, puesto que ha de tenerse en cuenta como referencia el comportamiento de un inversor privado que
         se encuentre, en la medida de lo posible, en la situación del inversor público.
      
      En estas circunstancias, la Comisión está obligada a hacer un análisis completo de todos los elementos pertinentes de la transacción
         controvertida y de su contexto, incluida la situación de la empresa beneficiaria y del mercado de que se trate, para comprobar
         si la empresa beneficiaria percibe una ventaja económica que no habría obtenido en condiciones normales de mercado. A este
         respecto, la Comisión puede, en particular, examinar si, en un caso como el de autos, la empresa habría podido procurarse
         de otros inversores fondos que le proporcionaran las mismas ventajas y, de ser así, en qué condiciones, puesto que una medida
         no puede constituir una ayuda de Estado si no coloca a la empresa en una situación más ventajosa que aquella en que estaría
         sin la intervención de la autoridad pública.
      
      (véanse los apartados 35 a 37 y 175)
      2.      Una autoridad pública que concede a un banco una aportación de capital que prevé una remuneración basada en un modelo escalonado,
         conforme al cual durante lo primeros años siguientes al momento en que se hizo efectiva la aportación controvertida, la remuneración
         acordada para la función de expansión de las actividades comerciales no se abona sobre la totalidad de la aportación, sino
         sobre los tramos convenidos previamente, no supone necesariamente la concesión al banco de una ventaja que no habría podido
         obtener de otro modo.
      
      A falta de argumentos que permitan demostrar que la Comisión incurrió en un error manifiesto de apreciación, ésta puede considerar
         que, en una situación caracterízada, por una parte, por el hecho de que una autoridad pública quería invertir un patrimonio
         líquido que no deseaba dividir y, por otra parte, por el hecho de que dicho banco no necesitaba a corto ni a medio plazo,
         un capital de la magnitud del patrimonio especial, un inversor privado no habría conseguido obtener del banco la remuneración
         inmediata de la totalidad de la aportación controvertida por el tipo aplicado a la remuneración de la función de expansión
         de las actividades comerciales del banco. En cualquier caso, no resulta manifiestamente erróneo considerar que un banco no
         aceptaría pagar el tipo correspondiente a la remuneración de la función de expansión de sus actividades comerciales en el
         caso de capitales de los que sabe de antemano que no podrá utilizarlos a tal fin. En efecto, aunque estos fondos pueden permitirle
         reforzar su solvencia o evitar un empeoramiento de la calificación y, por consiguiente, reducir o mantener sus gastos de financiación,
         no le permiten obtener ingresos adicionales a través de otras operaciones.
      
      Consiguientemente, un inversor privado en la situación del tal autoridad pública debería haber tenido en cuenta que, debido
         a la imposibilidad del banco de utilizar de manera inmediata la totalidad de la aportación disponible, atendiendo a criterios
         de prudencia, para expandir sus actividades comerciales, para él la parte del capital que no podía utilizar no cumplía la
         misma función económica que la parte que podía utilizar.
      
      (véanse los apartados 51, 58, 66, 67 y 68)
      3.      La apreciación por la Comisión de la cuestión de si una inversión procura una ventaja que la empresa no habría podido obtener
         en el mercado requiere una valoración económica compleja. Pues bien, la Comisión, cuando adopta un acto que requiere una apreciación
         económica tan compleja, goza de un amplio poder de apreciación y el control jurisdiccional de dicho acto, aunque en principio
         es completo por lo que respecta a la cuestión de si una medida está comprendida dentro del ámbito de aplicación del artículo
         87 CE, apartado 1, se limita a comprobar el respeto de las normas de procedimiento y de motivación, la exactitud material
         de los hechos tenidos en cuenta para efectuar la elección impugnada, la falta de error manifiesto en la apreciación de dichos
         hechos o la inexistencia de desviación de poder. En particular, no corresponde al Tribunal sustituir por su apreciación económica
         la del autor de la decisión.
      
      Así, la comparación de la aportación controvertida con otros instrumentos híbridos constituye una cuestión de indudable complejidad
         económica, respecto al cual la Comisión goza de una amplia facultad de apreciación. Además, la calificación de la aportación
         controvertida de participación sin voto con fecha de vencimiento o de inversión en capital social constituye únicamente un
         instrumento analítico utilizado por la Comisión en el marco de la aplicación del artículo 87 CE, apartado 1.
      
      Por tanto, la apreciación de la Comisión a este respecto no permite determinar de manera automática la existencia y la dimensión
         de una ayuda estatal, y únicamente le permite disponer, para su apreciación, de un punto de partida que tenga en cuenta las
         condiciones en las que los inversores privados han realizado las operaciones más similares posibles. Por consiguiente, la
         conclusión de la Comisión a este respecto no la exime de su obligación de hacer un análisis completo de todos los elementos
         pertinentes de la transacción controvertida y de su contexto, incluida la situación de la empresa beneficiaria y del mercado
         de que se trate, para comprobar si la empresa beneficiaria percibe una ventaja económica que no habría obtenido en condiciones
         normales de mercado.
      
      (véanse los apartados 38, 96, 97 y 98)
      4.      Aunque la suscripción de la totalidad de la aportación que representa el 40 % del capital propio del banco emisor implique
         un riesgo mayor para el inversor, un incremento de la remuneración sólo estaría justificado si esta circunstancia proporciona
         una ventaja para el banco emisor que éste esté dispuesto a pagar, o si este banco necesita el capital ofrecido por el inversor
         y no puede obtenerlo de otras personas. En cambio, si el aumento del riesgo del inversor se debe a una decisión que ha adoptado
         en interés propio, sin estar influido por los deseos o las necesidades del banco, éste se negará a pagar un incremento de
         la remuneración y recurrirá a otros inversores para conseguir el capital.
      
      (véanse los apartados 229 y 234)
      5.      Respecto a la calificación de ayuda de Estado de una inversión en una empresa, lo determinante es la existencia de una ventaja
         para la empresa. De ello se desprende que, en un asunto en el que la autoridad pública desea invertir un activo de naturaleza
         particular, no puede considerarse que una transacción constituya una ayuda de Estado cuando, a raíz de las negociaciones entre
         la autoridad pública que desee invertir y la empresa, las condiciones que ésta está dispuesta a aceptar debido a las desventajas
         que le supone la naturaleza del capital transferido impliquen una remuneración menor que la acordada en el mercado para inversiones
         en efectivo. En efecto, siempre que estas condiciones no sean más ventajosas para la empresa que las que habría podido obtener
         si la transacción fuera, como sucede normalmente, de capital en efectivo, no obtiene una ventaja que no habría podido obtener
         en el mercado. En cambio, no es posible afirmar que, para que una transacción de este tipo no sea considerada ayuda de Estado,
         la autoridad pública debe obtener siempre por su inversión la misma remuneración que un inversor dispuesto a transferir capital
         en efectivo.
      
      (véase el apartado 277)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Cuarta)
      de 3 de marzo de 2010 (*)
      
      «Ayudas de Estado – Transferencia de activos públicos a Landesbank Hessen-Thüringen Girozentrale – Decisión por la que se declara la ayuda parcialmente incompatible con el mercado común y ordena su recuperación – Criterio del inversor privado – Obligación de motivación»
      En el asunto T‑163/05,
      Bundesverband deutscher Banken eV, con domicilio social en Berlín, representado por los Sres. H.-J. Niemeyer, K.-S. Scholz y J.-O. Lenschow, abogados,
      
      parte demandante,
      contra 
      Comisión Europea, representada por los Sres. N. Khan y T. Scharf, en calidad de agentes,
      
      parte demandada,
      apoyada por
      República Federal de Alemania, representada por el Sr. M. Lumma y la Sra. C. Schulze-Bahr, en calidad de agentes, asistidos por el Sr. J. Witting, abogado,
      
      por
      Land Hessen (Alemania), representado inicialmente por los Sres. H.-J. Freund y M. Holzhäuser, posteriormente por los Sres. Freund y S.
         Lehr, abogados,
      
      y por
      Landesbank Hessen-Thüringen Girozentrale, con domicilio social en Fráncfort del Meno (Alemania), representado por el Sr. H.-J. Freund, abogado,
      
      partes coadyuvantes,
      que tiene por objeto la anulación de la Decisión 2006/742/CE de la Comisión, de 20 de octubre de 2004, relativa a la ayuda
         estatal concedida por Alemania a Landesbank Hessen-Thüringen – Girozentrale (DO 2006, L 307, p. 159),
      
      EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Cuarta),
      integrado por el Sr. O. Czúcz (Ponente), Presidente, y el Sr. V. Vadapalas y la Sra. I. Labucka, Jueces;
      Secretaria: Sra. C. Kristensen, administradora;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 9 de septiembre de 2008;
      dicta la siguiente
      Sentencia
       Antecedentes del litigio
      A.      Aportación controvertida
      1        El Landesbank Hessen-Thüringen Girozentrale (en lo sucesivo, «Helaba») es uno de los mayores bancos alemanes. Tiene estatuto
         jurídico de organismo de Derecho público. Desde el 1 de enero de 2001 los propietarios de Helaba son Sparkassen- und Giroverband
         Hessen-Thüringen, con una participación del 85 %, el Land Hessen (en lo sucesivo, «Land»), con una participación del 10 %,
         y el Land de Turingia, con una participación del 5 %. Helaba actúa como banco doméstico de los Estados federados de Hesse
         y Turingia e instituto central de las cajas de ahorros de estos dos Estados federados. Además, actúa como banco comercial,
         tanto en el mercado nacional como en los mercados internacionales.
      
      2        Mediante Ley de 17 de diciembre de 1998, el Land constituyó un patrimonio especial con el nombre de Wohnungswesen und Zukunftsinvestition
         (Vivienda e inversiones de futuro, en lo sucesivo, «patrimonio especial»). Este patrimonio especial comprende los derechos
         del Land derivados de los préstamos a bajo interés concedidos entre 1948 y 1998 para el fomento de viviendas sociales. A 31
         de diciembre de 1998, el saldo vivo de los préstamos ascendía a 7.829 millones de marcos alemanes (DEM) (aproximadamente 4.000 millones
         de euros). Su valor actualizado fue tasado por dos peritos independientes en 2.473 millones de DEM (1.264 millones de euros).
      
      3        Este patrimonio especial se aportó al capital de Helaba, en virtud de un contrato (en lo sucesivo, «contrato») celebrado entre
         éste y el Land, en tanto que «participación sin voto», con efectos a 31 de diciembre de 1998 (en lo sucesivo, «aportación
         controvertida»). A tenor del artículo 1, apartado 2, del contrato, el objetivo de la aportación era que permaneciera en el
         banco con carácter perpetuo como capital propio de garantía para Helaba, concretamente como capital básico. El Bundesaufsichtsamt
         für das Kreditwesen (Oficina Federal de Supervisión Bancaria; en lo sucesivo, «BAKred») reconoció efectivamente la integridad
         de la aportación como capital básico. Así se consideró, en particular, que la aportación era conforme con la Declaración de
         Sydney, dado que un comunicado de prensa del Comité de Basilea de Supervisión Bancaria, de 27 de octubre de 1998, indicaba
         que la parte de los instrumentos de capitales propios híbridos (instrumentos que presentan características tanto de los títulos
         de participación como de los títulos de crédito) en el capital básico de los establecimientos de crédito no pueden superar
         el 15 %, salvo en el caso de los instrumentos para los que, en el contrato que los regula, se prevea que el capital se concede
         de manera permanente y no presenta ninguna característica expresa, aparte de una mera opción de reembolso anticipado del emisor,
         que pueda conducir a un reembolso del instrumento.
      
      4        Las partes del contrato acordaron que Helaba abonara al Land en contrapartida de esta participación sin voto una remuneración
         del 1,4 % anual de la participación, una vez deducida la parte necesaria para garantizar las actividades de fomento de la
         construcción de viviendas sociales. Esta remuneración se compone de una remuneración de la función de garantía del 1,2 % anual,
         más un incremento del 0,2 % por la perpetuidad de la participación y el derecho unilateral de rescate a favor de Helaba. A
         este respecto se preveía, conforme a un sistema escalonado, que la remuneración no se aplicaría en los primeros cuatro años
         (1998 a 2002) al valor total de los activos transferidos, sino a tramos anuales de importe creciente (en lo sucesivo, «modelo
         escalonado»). Los tramos se fijaron en 700 millones, 1.200 millones, 1.600 millones y 2.000 millones de DEM (esto es, respectivamente,
         alrededor de 380 millones, 610 millones, 820 millones y 1.020 millones de euros).
      
      B.      Asuntos relativos a los Landesbanken alemanes
      5        Mediante cartas de 31 de mayo y de 21 de diciembre de 1994, el demandante, el Bundesverband deutscher Banken eV (Federación
         de Bancos Alemanes), comunicó a la Comisión de las Comunidades Europeas que algunos Länder, entre ellos Renania del Norte-Westfalia,
         habían transferido préstamos para la construcción de viviendas al capital propio de garantía de algunos Landesbanken (bancos
         regionales) como el Westdeutsche Landesbank Girozentrale (en lo sucesivo, «WestLB») o, que tenían intención de hacerlo. Según
         el demandante, en contrapartida de estas aportaciones no se había establecido una remuneración acorde con el principio del
         inversor que actúa en una economía de mercado (en lo sucesivo, «criterio del inversor privado»), por lo que la ampliación
         de los fondos propios de los Landesbanken afectados que resultaba de estas operaciones falseaba la competencia en beneficio
         de dichos bancos.
      
      6        Mediante sendas cartas de 6 de agosto de 1997 y de 30 de julio de 1998, el demandante informó a la Comisión de otras dos transferencias
         de activos, entre ellas la aportación controvertida.
      
      7        La Comisión comenzó por examinar la transferencia de activos a WestLB (en lo sucesivo, «asunto WestLB»), aunque declaró que
         examinaría las operaciones de los demás bancos en función de los resultados en este asunto. El 8 de julio de 1999, la Comisión
         adoptó la Decisión 2000/392/CE, relativa a una medida ejecutada por la República Federal de Alemania a favor de WestLB (DO
         2000, L 150, p. 1; en lo sucesivo, «Decisión WestLB de 1999»), mediante la que declaró que la operación de que se trataba
         constituía una ayuda de Estado incompatible con el Mercado común y ordenó la recuperación de dicha ayuda. Esta Decisión fue
         anulada mediante sentencia del Tribunal de 6 de marzo de 2003, Westdeutsche Landesbank Girozentrale y Land Nordrhein-Westfalen/Comisión
         (T‑228/99 y T‑233/99, Rec. p. II‑435; en lo sucesivo, «sentencia WestLB») por motivación insuficiente.
      
      8        Mediante carta de 13 de noviembre de 2002, la Comisión informó a la República Federal de Alemania de su decisión de incoar
         el procedimiento de investigación formal con respecto, entre otros, a la transferencia controvertida. La decisión de incoación
         del procedimiento relativa a la transferencia controvertida se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea (DO 2003, C 72, p. 3).
      
      C.      Decisión impugnada
      9        El 20 de octubre de 2004 la Comisión adoptó la Decisión 2006/742/CE, relativa a la ayuda estatal concedida por Alemania a
         Landesbank Hessen-Thüringen Girozentrale (DO 2006, L 307, p. 159; en lo sucesivo, «Decisión impugnada»).
      
      10      En la Decisión impugnada, la Comisión consideró que, puesto que el patrimonio especial ha sido reconocido por la BAKred como
         capital básico de Helaba, para examinar si el comportamiento del Land era el de un inversor privado, procedía comparar la
         aportación controvertida con los instrumentos de capital propio que estuvieran reconocidos en Alemania como capital básico
         en el año de la aportación y que estuvieran a disposición de Helaba en la fecha de la aportación para una inversión concreta
         de este volumen, que representaba mucho más del 15 % del capital básico de Helaba. En este punto, la Comisión rechazó el argumento
         del demandante de que las características de la aportación controvertida como resultan del contrato celebrado entre el Land
         y Helaba la hacían más comparable con el capital social que con una participación sin voto «normal», es decir, con fecha de
         vencimiento (considerandos 128 a 139 de la Decisión impugnada).
      
      11      Respecto al cálculo de la remuneración que habría exigido razonablemente un inversor privado para una aportación como la controvertida,
         la Comisión distinguió entre el importe que estaba a disposición de Helaba para respaldar sus actividades comerciales y el
         que, por diversas razones, Helaba no podía utilizar, según ella, a tal fin (considerandos 141 y 142 de la Decisión impugnada).
      
      12      Respecto al capital que estaba a disposición de Helaba para respaldar sus actividades comerciales, la Comisión consideró,
         en primer lugar, que había que tener en cuenta que Helaba estaba obligada a pagar el impuesto sobre actividades económicas
         (en lo sucesivo, «impuesto comercial»), que adeudan los inversores industriales y comerciales que desempeñan sus actividades
         en Alemania pero que, en este asunto, debía ser abonada por Helaba porque el Land está exento (considerandos 157 a 159 de
         la Decisión impugnada).
      
      13      En segundo lugar, la Comisión explica que, en el mercado, el tipo de interés utilizado para calcular la remuneración es fijo
         y se corresponde, por lo general, con la rentabilidad de los empréstitos públicos con vencimiento a diez años, o variable,
         basado en el tipo de interés del mercado monetario en el mercado interbancario, como los tipos Libor o Euribor. Indica que,
         independientemente de la clase de tipo de referencia utilizado, se añade un incremento de remuneración, cuya composición varía
         según que la remuneración sea fija o variable. Explica que si la remuneración es variable, el incremento de la remuneración
         se corresponde con la remuneración de la función de garantía que cumple la participación sin voto de que se trata (en lo sucesivo,
         «remuneración de la comisión de aval»). Si, por el contrario, la remuneración es fija, el incremento de remuneración se compone
         de dos elementos: la tasa de refinanciación, es decir, el incremento sobre el rendimiento de los préstamos del Estado que
         el banco debe pagar en el mercado para adquirir liquidez y la remuneración de la comisión de aval correspondiente al perfil
         de riesgo de la participación sin voto de que se trate (considerando 162 de la Decisión impugnada).
      
      14      Puesto que la aportación controvertida no implica una transferencia de liquidez e implica gastos de refinanciación adicionales
         para Helaba, la Comisión considera que ésta sólo debe abonar al Land una remuneración de la comisión de aval (considerandos
         162 y 184 a 187 de la Decisión impugnada).
      
      15      Por tanto, en lo referente a la conformidad con el mercado de la remuneración acordada, incrementada a consecuencia del impuesto
         comercial, la Comisión consideró que, puesto que dicha remuneración se sitúa en la parte superior de la banda de fluctuación
         del mercado para la remuneración de la comisión de aval, nada permitía llegar a la conclusión de que Helaba fue favorecido
         y que obtuvo una ayuda de Estado (considerandos 172 y 183 de la Decisión impugnada).
      
      16      Respecto al importe que, en su opinión, no estaba a disposición de Helaba para garantizar sus actividades comerciales, porque
         debía servir para respaldar las actividades de la ayuda del patrimonio especial para el fomento de la construcción de viviendas
         sociales o debido al modelo escalonado, la Comisión consideró que su consignación en el balance de Helaba desde el momento
         de la aportación supuso una ventaja para éste puesto que funcionaba como un aval, que debía ser remunerado, contrariamente
         a lo que habían acordado las partes, y ello a un tipo básico del 0,3 % anual antes de impuestos. Así, consideró que Helaba
         había obtenido una ayuda de Estado por un importe de 6,09 millones de euros (considerandos 155 y 190 de la Decisión impugnada).
      
       Procedimiento y pretensiones de las partes
      17      Mediante escrito presentado en la Secretaría del Tribunal el 18 de abril de 2005, el demandante interpuso el presente recurso.
      
      18      Mediante escritos presentados en la Secretaría del Tribunal respectivamente los días 29 de julio y 4 y 8 de agosto de 2005,
         Helaba, la República Federal de Alemania y el Land solicitaron intervenir en el presente procedimiento en apoyo de las pretensiones
         de la Comisión. Mediante auto del Presidente de la Sala Tercera del Tribunal, de 30 de septiembre de 2005, se estimaron estas
         demandas de intervención.
      
      19      Mediante escritos de 9 y 23 de agosto y de 15 de diciembre de 2005 el demandante solicitó que determinados elementos confidenciales
         contenidos en la demanda y en la réplica se eliminaran en los documentos trasladados a las coadyuvantes. Aportó una versión
         no confidencial de dichos escritos. El traslado de dichos escritos a las coadyuvantes se limitó a las versiones no confidenciales.
         Las coadyuvantes no formularon objeciones a este respecto.
      
      20      Mediante escrito de 20 de diciembre de 2005, el demandante indicó al Tribunal que no había nombrado a los bancos que le habían
         proporcionado algunas informaciones que figuran en la réplica debido a que dichos bancos temían graves perjuicios a sus relaciones
         comerciales con Helaba si éste se enteraba de sus nombres. Explicó que únicamente proporcionaría esta información al Tribunal
         a petición de éste.
      
      21      Las partes coadyuvantes presentaron sus escritos en los plazos señalados a tal fin. El demandante presentó sus observaciones
         sobre los escritos de intervención en los plazos señalados. La Comisión renunció a presentar observaciones sobre dichos escritos.
      
      22      Mediante escrito de 28 de marzo de 2006, la Comisión solicitó al Tribunal que retirara de los autos determinados anexos al
         escrito de réplica. Dado que el demandante no se opuso a esta solicitud respecto al anexo C.3 del escrito de réplica, éste
         fue retirado de los autos mediante decisión del Presidente de la Sala Tercera de 28 de junio de 2006. Se reservó la decisión
         relativa a los demás anexos cuya retirada había sido solicitada por la Comisión.
      
      23      Dado que la composición de las Salas del Tribunal fue modificada, el juez ponente fue destinado a la Sala Cuarta, a la que,
         por consiguiente, se ha atribuido el presente asunto.
      
      24      Habida cuenta de la conclusión del mandato de uno de los miembros de la Sala, el Presidente del Tribunal designó otro juez
         para completarla, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 32, apartado 3, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal.
      
      25      Visto el informe del Juez Ponente, el Tribunal (Sala Cuarta) decidió iniciar la fase oral y, en el marco de las medidas de
         ordenación del procedimiento previstas en el artículo 64 del Reglamento de Procedimiento del Tribunal, instó a la Comisión
         a aportar determinados documentos y formuló por escrito preguntas a las partes, a las que éstas respondieron dentro del plazo
         señalado.
      
      26      Los informes orales de las partes, así como sus respuestas a las preguntas orales formuladas por el Tribunal, fueron oídos
         en la vista celebrada el 9 de septiembre de 2008. Al finalizar la vista se autorizó a la Comisión a responder por escrito
         a una de las preguntas formuladas por el Tribunal. La Comisión respondió mediante escrito de 19 de septiembre de 2008 y, el
         2 de octubre de 2008, el demandante presentó las observaciones sobre esta respuesta. La fase oral concluyó el 8 de octubre
         de 2008.
      
      27      El demandante solicita al Tribunal que:
      
      –      Anule la Decisión impugnada. 
      –      Condene en costas a la Comisión.
      28      La Comisión, apoyada por las coadyuvantes, solicita al Tribunal que:
      
      –      Declare la inadmisibilidad del recurso y, subsidiariamente, lo desestime por infundado.
      –      Condene en costas al demandante.
       Fundamentos de Derecho
      A.      Sobre la admisibilidad
      29      La Comisión alega que el recurso es probablemente inadmisible puesto que el demandante no está individualmente afectado por
         la Decisión impugnada.
      
      30      Procede recordar que incumbe al juez apreciar si, en las circunstancias del caso de autos, una buena administración de la
         justicia puede justificar que se desestime el recurso en cuanto al fondo sin pronunciarse sobre la excepción de inadmisibilidad
         propuesta por la parte demandada (sentencia del Tribunal de Justicia de 26 de febrero de 2002, Consejo/Boehringer, C‑23/00 P,
         Rec. p. I‑1873, apartados 51 y 52, y sentencia del Tribunal General de 13 de septiembre de 2006, Sinaga/Comisión, T‑217/99,
         T‑321/00 y T‑222/01, no publicada en la Recopilación, apartado 68).
      
      31      En el caso de autos, procede señalar que, mientras que el presente asunto y el asunto que dio lugar a la sentencia del Tribunal
         de fecha de hoy, Bundesverband deutscher Banken/Comisión (T‑36/06, Rec. p. II‑0000), se suscitan cuestiones de admisibilidad
         parcialmente diferentes debido al fundamento jurídico de cada una de las Decisiones impugnadas, ambos plantean cuestiones
         de fondo esencialmente similares, puesto que las partes repiten en el asunto que dio lugar a éste asunto, gran número de alegaciones
         formuladas en el marco del presente procedimiento Por consiguiente, el Tribunal General considera que procede pronunciarse
         en primer lugar sobre los motivos invocados por el demandante, sin dilucidar previamente la excepción de inadmisibilidad propuesta
         por la Comisión ya que el recurso de anulación es, en cualquier caso y por los motivos que se exponen a continuación, infundado.
      
      B.      Sobre el fondo
      32      El demandante alega que la Decisión impugnada es contraria al artículo 87 CE, apartado 1, en la medida en que la remuneración
         convenida entre el Land y Helaba para la parte de la aportación que podía utilizar para respaldar sus actividades comerciales
         no es conforme a la que habría exigido un inversor privado en la fecha en que se produjo la transacción y que la renuncia
         del Land a una remuneración apropiada constituye una ayuda de Estado. Afirma, además, que algunas de las apreciaciones contenidas
         en la Decisión impugnada no están suficientemente motivadas.
      
      33      Más concretamente, el demandante alega, en primer lugar que la Comisión no se basó en la situación del mercado en el momento
         en que se produjo la aportación controvertida. A continuación, critica las apreciaciones de la Comisión relativas a cada una
         de las etapas que siguió para llegar a la conclusión de que la remuneración convenida por la cantidad de la aportación controvertida
         que Helaba podía utilizar para respaldar sus actividades comerciales no constituye una ayuda de Estado. En primer lugar, critica
         que la Comisión considerara que, para comparar la remuneración convenida por la aportación controvertida con la remuneración
         de otras transacciones realizadas en el mercado, dicha aportación se asemeja más a una participación sin voto con fecha de
         vencimiento que a una inversión en capital social. En segundo lugar, critica que la Comisión haya aceptado la solución que
         preveía una remuneración escalonada de la parte de la aportación controvertida que Helaba podía utilizar para respaldar sus
         actividades comerciales, conforme al modelo escalonado. En tercer lugar, critica la apreciación de la Comisión respecto a
         los eventuales incrementos y deducciones que podían aplicarse a la banda de fluctuación de la remuneración de la comisión
         de aval aplicada en el mercado para tener en cuenta el carácter específico de la aportación controvertida. En cuarto lugar,
         critica que la Comisión haya deducido de la remuneración que se practica en el mercado los gastos de refinanciación que implica
         para Helaba la supuesta falta de liquidez de la aportación.
      
      34      Con carácter preliminar procede recordar que el artículo 87 CE, apartado 1, tiene por objeto evitar que los intercambios entre
         Estados miembros resulten afectados por ventajas concedidas por las autoridades públicas que, bajo formas diversas, falseen
         o amenacen con falsear la competencia, favoreciendo a determinadas empresas o producciones.
      
      35      Por lo tanto, para apreciar si una medida estatal constituye una ayuda, debe determinarse si la empresa beneficiaria recibe
         una ventaja económica que no hubiera obtenido en condiciones normales de mercado (sentencia del Tribunal de Justicia de 11
         de julio de 1996, SFEI y otros, C‑39/94, Rec. p. I‑3547, apartado 60, y la sentencia WestLB, citada en el apartado 7, apartados
         207 y 243).
      
      36      A este respecto, no puede considerarse que la operación intelectual consistente en comprobar si una transacción se desarrolla
         en las condiciones normales de la economía de mercado deba hacerse exclusivamente desde el punto de vista del inversor, o
         exclusivamente desde el punto de vista de la empresa beneficiaria de la inversión, cuando es la interacción entre los distintos
         agentes económicos lo que caracteriza precisamente a la economía de mercado (sentencia WestLB, citada en el apartado 7, apartado
         327). Por otra parte, esta operación tampoco exige hacer completa abstracción de las limitaciones derivadas de la naturaleza
         del patrimonio transferido, puesto que ha de tenerse en cuenta como referencia el comportamiento de un inversor privado que
         se encuentre, en la medida de lo posible, en la situación del inversor público (en este sentido, véanse las sentencias del
         Tribunal de Justicia de 16 de mayo de 2002, Francia/Comisión, C‑482/99, Rec. p. I‑4397, apartado 70, y de 28 de enero de 2003,
         Alemania/Comisión, C‑334/99, Rec. p. I‑1139, apartado 133, y la sentencia WestLB, citada en el apartado 7, apartado 270).
      
      37      En estas circunstancias, la Comisión está obligada a hacer un análisis completo de todos los elementos pertinentes de la transacción
         controvertida y de su contexto, incluida la situación de la empresa beneficiaria y del mercado de que se trate, para comprobar
         si la empresa beneficiaria percibe una ventaja económica que no habría obtenido en condiciones normales de mercado (sentencia
         WestLB, citada en el apartado 7, apartado 251). A este respecto, la Comisión puede, en particular, examinar si, en un caso
         como el de autos, la empresa habría podido procurarse de otros inversores fondos que le proporcionaran las mismas ventajas
         y, de ser así, en qué condiciones, puesto que una medida no puede constituir una ayuda de Estado si no coloca a la empresa
         en una situación más ventajosa que aquella en que estaría sin la intervención de la autoridad pública. 
      
      38      Por último, procede recordar que la apreciación por la Comisión de la cuestión de si una inversión procura una ventaja que
         la empresa no habría podido obtener en el mercado requiere una valoración económica compleja. Pues bien, la Comisión, cuando
         adopta un acto que requiere una apreciación económica tan compleja, goza de un amplio poder de apreciación y el control jurisdiccional
         de dicho acto, aunque en principio es completo por lo que respecta a la cuestión de si una medida está comprendida dentro
         del ámbito de aplicación del artículo 87 CE, apartado 1, se limita a comprobar el respeto de las normas de procedimiento y
         de motivación, la exactitud material de los hechos tenidos en cuenta para efectuar la elección impugnada, la falta de error
         manifiesto en la apreciación de dichos hechos o la inexistencia de desviación de poder. En particular, no corresponde al Tribunal
         sustituir por su apreciación económica la del autor de la decisión (sentencias del Tribunal de 15 de septiembre de 1998, BFM
         y EFIM/Comisión, T‑126/96 y T‑127/96, Rec. p. II‑3437, apartado 81; Alitalia/Comisión, T‑296/97, Rec. p. II‑3871, apartado
         105, y la sentencia WestLB, citada en el apartado 7, apartado 282).
      
      39      Antes de examinar los diferentes motivos formulados por el demandante contra la Decisión impugnada, procede analizar las alegaciones
         de las partes relativas al contexto en el que se negoció la aportación controvertida.
      
      1.      Contexto en el que se negoció la aportación controvertida
      40      El demandante alega que es incorrecto considerar que Helaba no tenía necesidad de un aporte de capital propio básico y que
         la aportación se hizo esencialmente en interés de la República Federal de Alemania, en particular del Land.
      
      41      La Comisión, apoyada por el Land y Helaba, se opone a esta presentación del contexto del asunto.
      
      42      Respecto a la situación de Helaba, procede señalar que, antes de la integración de la aportación controvertida, tenía una
         ratio de capital básico del 5,4 % y una ratio de fondos propios del 9,6 %, ambos superiores a las ratios mínimas fijadas por
         la ley, es decir, el 4 % y el 8 % respectivamente (considerandos 28 y 32 de la Decisión impugnada). A diferencia del asunto
         WestLB, invocado en varias ocasiones por el demandante, ninguna modificación de la normativa aplicable hacía en 1998 indispensable
         aumentar las ratios de fondos propios de los bancos europeos. El hecho de que las ratios de Helaba fueran menos favorables
         que las de los grandes bancos privados alemanes no implica que la aportación controvertida fuera necesaria para su supervivencia
         o el mantenimiento de su volumen de actividad, puesto que no cabe considerar que todos los bancos alemanes que no tienen las
         ratios de los grandes bancos privados necesitan una inyección de capital. En cualquier caso, el demandante no hizo referencia
         a las ratios de los grandes bancos privados para 1998, sino sólo para el período comprendido entre 1984 y 1994.
      
      43      En estas circunstancias, procede constatar que Helaba sólo necesitaba nuevos fondos en la medida necesaria para alcanzar los
         objetivos de crecimiento fijados en su plan de actividad. Aparte de que la eventual no obtención de los fondos necesarios
         para ello sólo habría tenido como consecuencia impedir su crecimiento y no habría comprometido su supervivencia ni el volumen
         de su actividad en esas fechas, los objetivos de crecimiento fijados por el plan de actividad de Helaba sólo exigían, conforme
         a las observaciones de la República Federal de Alemania expuestas en el considerando 54 de la Decisión impugnada, un aumento
         del capital básico por un importe considerablemente menor que el de la aportación controvertida, o de los tramos previstos
         por el modelo escalonado. 
      
      44      Las declaraciones del presidente del consejo de administración de Helaba publicadas en la prensa alemana en 1998 y que invoca
         el demandante no ponen en entredicho esta afirmación, puesto que la dependencia de Helaba de la aportación controvertida no
         puede deducirse en manera alguna de la afirmación de dicho presidente de que «si la evolución a nivel internacional lo permite,
         [Helaba] desearía obtener [el patrimonio especial] como capital propio en contrapartida de una remuneración con arreglo al
         mercado». Asimismo, una necesidad urgente de fondos propios no puede deducirse de su afirmación de que «al menos a largo plazo,
         ha de plantearse la cuestión de la dotación de fondos propios de Helaba».
      
      45      Hay que reconocer que de estas afirmaciones se desprende que Helaba estaba interesado en la aportación controvertida y que
         ésta debía permitirle satisfacer sus necesidades de capital propio durante varios años y aumentar sus actividades de riesgo.
         En efecto, el único motivo de que Helaba propusiera retomar el patrimonio especial en forma de participación sin voto era
         que esperaba obtener beneficios. Sin embargo, esto no implica que dependiera de la aportación controvertida o que no hubiera
         podido aumentar su capital propio de base recurriendo a inversores privados.
      
      46      Por lo que se refiere a la situación del Land, de la Decisión impugnada y de los autos se desprende que deseaba gestionar
         los ingresos accesorios utilizando el saldo vivo de las ayudas a la construcción de viviendas sociales con otros fines, que,
         sin embargo, no deseaba venderlo para poder mantener su afectación a actividades de fomento, que no deseaba dividirlo entre
         varias entidades, debido, por una parte, a que, como fondo rotativo, se refinanciaba con los reembolsos de los préstamos concedidos
         y, por otra parte, a los costes y la pérdida de flexibilidad en la gestión del fondo de la forma más eficaz y más rentable
         posible (considerando 20 de la Decisión impugnada). 
      
      47      Helaba se declaró dispuesto a incorporar y administrar la totalidad del saldo vivo de los préstamos del patrimonio especial.
         El hecho de que Helaba ya administrara el patrimonio y los programas de ayuda y que, por tratarse de una entidad crediticia
         de Derecho público, estaba sometido a la vigilancia del Land, el cual poseía los mejores instrumentos para controlar su solvencia
         y su desarrollo, convencieron a éste, en particular, de que Helaba era el socio adecuado. Aunque las cooperativas de crédito
         habían mostrado espontáneamente su interés en el patrimonio especial, deseaban que el Land lo vendiera. Además, a pesar de
         la supuestamente escasa magnitud de la remuneración convenida por la aportación controvertida y de que la intención del Land
         de ceder el patrimonio era pública, extremo del que el demandante tuvo conocimiento como muy tarde en verano de 1998, los
         grandes bancos privados no presentaron ofertas competitivas, a diferencia de las cooperativas de crédito.
      
      48      Por tanto, éste es el contexto en que debe llevarse a cabo el examen de las alegaciones de las partes y la determinación de
         si la Comisión ha incurrido en un error manifiesto de apreciación al considerar, esencialmente, que la carga financiera que
         suponía para Helaba la parte del patrimonio especial que podía utilizar para respaldar sus actividades comerciales no era
         inferior a la que habría soportado en condiciones normales de mercado para obtener las mismas ventajas y que, por consiguiente,
         la aportación controvertida no constituía una ayuda de Estado. 
      
      49      Puesto que una de las alegaciones del demandante relativas al carácter supuestamente erróneo de la calificación de la aportación
         controvertida como participación sin voto y al nivel supuestamente bajo de la remuneración se basa en el gran volumen de la
         aportación y dado que la Comisión se ha opuesto a esta alegación tomando como base el modelo escalonado, procede examinar
         esta cuestión en primer lugar.
      
      2.      Sobre la consideración del modelo escalonado
      a)      Decisión impugnada
      50      Como se ha indicado en el apartado 11, la Comisión consideró que procedía distinguir entre la remuneración del importe que
         estaba a disposición de Helaba para respaldar sus actividades comerciales y la del importe que, por diversas razones, Helaba
         no podía utilizar a tal fin.
      
      51      Respecto a la determinación de la parte de la aportación controvertida de que disponía Helaba para respaldar sus actividades
         comerciales, la Comisión aceptó tener en cuenta el modelo escalonado convenido entre las partes, según el cual, durante los
         cuatro primeros años siguientes al momento en que se hizo efectiva la aportación controvertida, la remuneración del 1,4 %
         acordada en el contrato no se abonaba sobre la totalidad de la aportación, excepto la parte necesaria para garantizar las
         actividades de ayuda a la construcción de viviendas sociales, sino sobre los tramos convenidos previamente. La Comisión fundamentó
         la aceptación del modelo escalonado indicando, por una parte, que, aunque Helaba podía utilizar de facto el patrimonio desde
         un primer momento, había indicado que necesitaría los activos para garantizar sus actividades comerciales sólo de manera progresiva
         y, por otra parte, que en los tramos convenidos, sólo se tendría en cuenta la posibilidad de utilización, y no la utilización
         efectiva. La Comisión consideró que un inversor privado en la situación del Land, que no deseaba dividir el patrimonio especial,
         no habría podido imponer un aumento más rápido de la base de capital que debía ser remunerada al tipo convenido del 1,4 %
         (considerandos 143 a 146 de la Decisión impugnada). No obstante, consideró que la parte de la aportación controvertida que
         superara los tramos convenidos debía ser remunerada a un tipo del 0,3 % (considerandos 142, 191 y 192 de la Decisión impugnada).
      
      b)      Alegaciones de las partes
      52      El demandante alega que la Comisión ha incurrido en un error manifiesto de apreciación al considerar que el modelo escalonado
         responde al criterio del inversor privado. Afirma que, como reconoce la propia Comisión, la cuestión de si el emisor utiliza
         efectivamente la totalidad del importe para respaldar sus actividades comerciales es indiferente para el inversor, ya que,
         para éste, lo importante es que ha puesto a disposición del banco su patrimonio, renunciando de esta forma a emplearlo él
         mismo y arriesgándose a perderlo.
      
      53      El demandante considera erróneos los motivos alegados por la Comisión para aceptar, pese a todo, el modelo escalonado.
      
      54      Respecto al hecho de que Helaba hubiera informado al Land de que no utilizaría desde un primer momento la totalidad de la
         aportación controvertida, el demandante alega que, aunque Helaba se haya comportado posiblemente de manera razonable desde
         el punto de vista económico exigiendo el modelo escalonado, no obró así el Land, puesto que, en las mismas circunstancias,
         un inversor privado no habría renunciado a una parte de su remuneración y habría buscado otras oportunidades de inversión
         que le hubieran permitido maximizar sus beneficios o, al menos, habría transferido el patrimonio especial de manera progresiva,
         a medida que Helaba lo fuera necesitando. Sin embargo, en la vista, en respuesta a una pregunta formulada por el Tribunal,
         el demandante afirmó que, en el caso de autos, no se trataba de averiguar si el Land debía transferir progresivamente su patrimonio
         especial o intentar invertirlo en otra parte, sino de si habría podido exigir la remuneración de la totalidad del patrimonio
         transferido.
      
      55      El demandante afirma que, contrariamente a lo que asegura la Comisión, ésta se apartó de la práctica que había seguido en
         los asuntos relativos a otros Landesbanken. Así, alegó que la Comisión había afirmado, en su escrito de contestación, que
         había presentado en el procedimiento que dio lugar a la sentencia WestLB, citada en el apartado 7, que ningún inversor privado
         pondría capital a disposición de una empresa aceptando recibir únicamente una remuneración parcial porque su importe fuera,
         de hecho, superior a las necesidades reales de la empresa.
      
      56      Respecto al hecho de que la remuneración debía abonarse en función de los tramos convenidos entre las partes con independencia
         de que Helaba hubiera utilizado la totalidad de estas cantidades o no, alega que el contrato no contenía ninguna cláusula
         que prohibiera a Helaba utilizar la aportación controvertida para expandir sus actividades más allá de las cantidades de referencia.
         Considera, por consiguiente, que la fijación de dichas cantidades de referencia no proporcionaba ninguna ventaja al Land,
         puesto que podía preverse que Helaba utilizaría una cantidad mayor a efectos de garantía. Por otra parte, el demandante considera
         que un inversor privado habría exigido una remuneración por la ventaja que suponía para Helaba la mejora de su calificación
         debida al aumento de su capital propio de base.
      
      57      La Comisión, apoyada por el Land y por Helaba, se opone a estas alegaciones.
      
      c)      Apreciación del Tribunal
      58      En primer lugar procede constatar que, como ha admitido el propio demandante en la vista, la cuestión de qué oportunidades
         alternativas de inversión habrían podido ser interesantes para el Land carece de pertinencia en el presente asunto. En efecto,
         no se trata de determinar si el Land habría podido obtener un rendimiento mayor de su patrimonio especial invirtiéndolo de
         otra forma o en otra empresa, sino de saber si, invirtiendo dicho patrimonio especial en Helaba en las condiciones convenidas,
         el Land proporcionó a Helaba una ventaja que éste no habría obtenido de otro modo.
      
      59      A continuación, procede señalar que las partes están de acuerdo en que un inversor privado que pone su capital a disposición
         de un banco en tanto que fondos propios de base de éste y, por ello, renuncia a utilizarlo él mismo y se expone al riesgo
         de perderlo exige una remuneración por el importe total del capital transferido. Por consiguiente la Comisión consideró, en
         la Decisión impugnada, que la totalidad de la aportación controvertida debía ser remunerada, y ello desde el momento de hacerse
         efectiva en el patrimonio de Helaba, puesto que es a partir de ese momento cuando el Land se arriesgaba a perderla y Helaba
         pudo obtener beneficios (considerandos 142, 155, 191 y 192 de la Decisión impugnada).
      
      60      Sin embargo, la Comisión consideró que un inversor privado habría aceptado una remuneración con dos tipos diferentes, según
         la función cumplida por cada una de las partes de la aportación controvertida (considerandos 142, 143 y 191 a 193 de la Decisión
         impugnada). Así, consideró que, por una parte, un inversor privado habría aceptado la renumeración convenida por el Land y
         Helaba para la parte de la aportación controvertida que podía utilizar éste para expandir sus actividades comerciales y, por
         otra parte, habría exigido una remuneración del 0,3 % para el resto de la aportación controvertida, debido, en particular,
         a la ventaja en términos de calificación que suponía para Helaba su consignación en el balance, desde el primer día, como
         fondos propios de base. Puesto que el Land no exigió remuneración alguna por la parte de la aportación controvertida que Helaba
         no podía utilizar para expandir sus actividades comerciales, la Comisión llegó a la conclusión, respecto al período comprendido
         entre el 31 de diciembre de 1998 y el 31 de diciembre de 2003, de que existía una ayuda de Estado por valor de 6,09 millones
         de euros y ordenó a la República Federal de Alemania su recuperación.
      
      61      El demandante critica la apreciación de la Comisión de que, en las circunstancias de autos, un inversor privado habría aceptado
         el modelo escalonado y, por consiguiente, dado que durante los primeros años podía prudentemente emplearse una parte de los
         fondos para garantizar las actividades comerciales de Helaba, en concreto, la parte de la aportación controvertida que superara
         los tramos del modelo escalonado y no fuera necesaria para garantizar las actividades de fomento a la construcción del patrimonio
         especial, no se remunerara al mismo tipo que el resto de dicho patrimonio.
      
      62      En primer lugar alega que, como la propia Comisión admite en la Decisión impugnada y afirmó en el marco del asunto WestLB,
         un inversor privado no aceptaría que su rendimiento dependiera del importe del capital propio efectivamente utilizado.
      
      63      A este respecto procede señalar que la base para la remuneración convenida entre las partes no dependía, ni siquiera durante
         los primeros años siguientes a la aportación controvertida, del importe de dicha aportación efectivamente utilizado. En efecto,
         de la Decisión impugnada se desprende que Helaba debía remunerar al Land por el conjunto de los tramos convenidos, independientemente
         de su empleo efectivo para la expansión de sus actividades comerciales. Al final del período de aplicación del modelo escalonado,
         es decir, a partir de 2003, la remuneración convenida entre las partes debía pagarse sobre la totalidad de la aportación controvertida,
         a excepción de la parte destinada a garantizar las actividades de fomento a la construcción de viviendas sociales, independientemente
         del importe efectivamente utilizado por Helaba para respaldar sus actividades comerciales. Por consiguiente, la Decisión impugnada
         es conforme con el principio que invoca el demandante de que un inversor privado no aceptaría que su rendimiento dependiera
         del importe de los fondos propios efectivamente utilizados.
      
      64      En segundo lugar, el demandante afirma que la diferenciación a que procedió la Comisión, dependiendo de que, como sucede en
         el presente asunto, el capital no se destinara para expandir las actividades porque el banco había anunciado previamente que
         no lo necesitaba y que no lo utilizaría, o que pueda utilizarse libremente, carece de pertinencia para el inversor puesto
         que, en ambos casos no deja de disponer del capital. Afirma que, en cualquier caso, el acuerdo celebrado entre el Land y Helaba
         no protege al Land, puesto que no obliga a Helaba a utilizar los fondos transferidos sólo hasta la cuantía de los tramos convenidos.
      
      65      Respecto a la afirmación del demandante de que, para el inversor, carece de relevancia que Helaba hubiera anunciado que no
         tenía necesidad inmediata de la totalidad de los fondos, procede recordar que, conforme a la jurisprudencia (véase el apartado
         36 de esta sentencia), la conformidad de una operación con el mercado no puede analizarse exclusivamente desde el punto de
         vista del inversor y ha de apreciarse teniendo en cuenta la interacción entre los distintos agentes económicos y el contexto
         en el que se realiza la operación.
      
      66      Pues bien, el demandante no formula alegaciones que permitan afirmar que la Comisión ha incurrido en un error manifiesto de
         apreciación al considerar que, en una situación como la de autos, caracterizada, por una parte, por el hecho de que Helaba
         no necesitaba a corto ni a medio plazo, un capital de la magnitud del patrimonio especial, un inversor privado no habría conseguido
         obtener del banco la remuneración inmediata de la totalidad de la aportación controvertida por el tipo aplicado a la remuneración
         de la función de expansión de las actividades comerciales del banco. Al contrario, el propio demandante afirma que Helaba
         se comportó probablemente de manera razonable al exigir el modelo escalonado.
      
      67      En cualquier caso, no resulta manifiestamente erróneo considerar que un banco no aceptaría pagar el tipo correspondiente a
         la remuneración de la función de expansión de sus actividades comerciales en el caso de capitales de los que sabe de antemano
         que no podrá utilizarlos a tal fin. En efecto, aunque, como indica la Comisión, estos fondos pueden permitirle reforzar su
         solvencia o evitar un empeoramiento de la calificación y, por consiguiente, reducir o mantener sus gastos de financiación,
         no le permiten obtener ingresos adicionales a través de otras operaciones. 
      
      68      Consiguientemente, en las circunstancias del presente asunto, un inversor privado en la situación del Land debería haber tenido
         en cuenta que, debido a la imposibilidad de Helaba de utilizar de manera inmediata la totalidad de la aportación disponible,
         atendiendo a criterios de prudencia, para expandir sus actividades comerciales, para él la parte del capital que no podía
         utilizar no cumplía la misma función económica que la parte que podía utilizar.
      
      69      Hay que reconocer que esta circunstancia no justificaba que el Land renunciara a percibir alguna remuneración por las cantidades
         que Helaba no podía utilizar y que, no obstante, le habían sido transferidas para evitar dividir el patrimonio especial. Puesto
         que dichas cantidades servían para garantizar las deudas de Helaba desde el primer día, estaban sometidas desde ese momento
         a cierto riesgo de pérdida y proporcionaban a Helaba una ventaja en términos de calificación y de reputación. La Comisión
         obligó al pago de una remuneración del 0,3 % para esta parte de la aportación controvertida precisamente para garantizar una
         remuneración del riesgo que asumía el Land y de la ventaja que había obtenido Helaba.
      
      70      Respecto al hecho de que el contrato no establece ninguna cláusula que obligue a Helaba a no utilizar, para la expansión de
         sus actividades comerciales, cantidades que superen los tramos convenidos, procede constatar que esta circunstancia no hace
         manifiestamente errónea la apreciación de la Comisión de que la parte de la aportación controvertida que superara los tramos
         no cumplía una función de expansión de las actividades comerciales. En efecto, debe señalarse que el Land consiguió que los
         tramos se fijaran en un nivel muy superior a lo necesario habida cuanta de las necesidades de capital de Helaba resultantes
         de su plan de actividad y, de esa forma, se aseguró de que no se superarían los tramos. De las observaciones de la República
         Federal de Alemania, expuestas en el considerando 54 de la Decisión impugnada y confirmadas por el demandante y Helaba en
         sus escritos, se desprende que los tramos se fijaron en aproximadamente 384 millones (1999), 614 millones (2000), 818 millones
         (2001) y 1,02 miles de millones (2002) de euros, mientras que, sobre la base del crecimiento anual programado, el banco necesitaba
         aproximadamente 150 millones de euros anuales. 
      
      71      Por último, procede observar que el demandante, que se concentra en la situación del Land como inversor, no explica en qué
         medida la solución adoptada por la Comisión, consistente en aceptar el modelo escalonado y en imponer una remuneración del
         0,3 % para la parte de la aportación que supere los tramos convenidos, constituye una ventaja competitiva para Helaba que
         éste no habría podido obtener en condiciones de mercado.
      
      72      Por tanto, la Comisión no ha incurrido en un error manifiesto de apreciación al considerar que, en las circunstancias del
         presente asunto, el hecho de que, entre 1999 y 2002, Helaba no abonara una remuneración de un nivel adecuado a la función
         de expansión de las actividades comerciales por la parte del capital que, a pesar de poderse utilizar prudentemente para garantizar
         sus actividades comerciales, no se empleó a tal fin, no le proporcionó una ventaja que no habría podido obtener en condiciones
         de mercado.
      
      73      Esta conclusión no queda menoscabada por la alegación del demandante de que la aceptación por la Comisión del modelo escalonado
         en el presente asunto se aparta de su práctica anterior, en concreto, de la postura que defendió en el marco del procedimiento
         judicial relativo a la Decisión WestLB de 1999. A este respecto, procede constatar que esta Decisión fue anulada por el Tribunal
         en su sentencia WestLB, citada en el apartado 7, y que la Decisión adoptada por la Comisión a raíz de esta anulación, en concreto,
         la Decisión 2006/737/CE, de 20 de octubre de 2004, relativa a la ayuda estatal concedida por Alemania a Westdeutsche Landesbank
         – Girozentrale (WestLB), ahora WestLB AG (DO 2006, L 307, p. 22; en lo sucesivo, «Decisión WestLB de 2004»), ya no impone
         el incremento del tipo de remuneración que la Comisión había justificado por los motivos invocados por el demandante. En cualquier
         caso, no puede afirmarse que la Comisión aceptó que el Land sólo percibiera una remuneración parcial de la parte de la aportación
         controvertida que, atendiendo a criterios de prudencia, podía utilizarse para expandir las actividades comerciales de Helaba.
         En efecto, consideró esencialmente que, a consecuencia del compromiso que dio lugar al modelo escalonado, el Land no había
         dejado a la apreciación comercial de Helaba el uso del capital transferido y que, al imponer una remuneración del 0,3 % para
         la parte de la aportación controvertida que superara los tramos previstos, no obtenía una remuneración parcial, sino una remuneración
         apropiada de cada parte de la aportación según la función que desempeñara para Helaba.
      
      74      De las consideraciones precedentes se desprende que procede desestimar este motivo.
      
      3.      Sobre el motivo conforme al cual la Comisión calificó erróneamente la aportación controvertida de participación sin voto «normal»
            y no de inversión en capital social
      a)      Decisión impugnada
      75      La Comisión resume las alegaciones formuladas ante ella indicando que, según el demandante, «el único instrumento a disposición
         de Helaba era la figura jurídica del capital suscrito o capital social» y que, por consiguiente, la aportación controvertida
         constituía «un abuso formal de una participación sin voto “normal”». Añade que, según el demandante, desde el punto de vista
         económico, la participación sin voto presenta tantas similitudes con el capital social que un inversor habría insistido en
         obtener un rendimiento equivalente al que ofrece éste. No obstante, según la República Federal de Alemania, «existía la alternativa
         de optar por una participación sin voto perpetua» (en lo sucesivo, «perpetual») (considerandos 127 y 128 de la Decisión impugnada).
      
      76      En primer lugar, la Comisión observa que la participación sin voto fue expresamente acordada como tal entre el Land y Helaba
         y que también fue reconocida como tal por las autoridades alemanas competentes (considerando 129 de la Decisión impugnada).
      
      77      En segundo lugar, la Comisión afirma que, por lo que se refiere al análisis de riesgo, la aportación controvertida está más
         próxima a una participación sin voto «normal», es decir, con fecha de vencimiento, que a una inversión en capital social.
         Considera esencial a tal fin que, como explicó la República Federal de Alemania basándose en un informe pericial, en caso
         de insolvencia o liquidación, la aportación controvertida debía satisfacerse, como las demás participaciones sin voto «normales»,
         antes que el capital social. Añade que, mientras la empresa no registre pérdidas, tanto el Land como el inversor en una participación
         sin voto con fecha de vencimiento obtienen la totalidad de la remuneración acordada, mientras que el inversor en capital social
         sólo tiene derecho a cobrar dividendos en proporción a los beneficios (considerandos 130 a 132 de la Decisión impugnada).
      
      78      En tercer lugar, la Comisión explica por qué considera que las alegaciones formuladas por el demandante en el procedimiento
         administrativo no bastan para desvirtuar esta conclusión.
      
      79      Así, la Comisión comienza por descartar la alegación del demandante de que la aportación controvertida debe compararse, al
         igual que se hizo en el asunto WestLB, a una inversión en capital social debido a lo elevado de su importe, que, a largo plazo,
         supuso un aumento del capital básico de Helaba de casi el 50 %. A este respecto indica que Helaba habría podido cubrir sin
         problemas en el mercado las necesidades de capital estimadas para el período comprendido entre 1998 y 2002 adquiriendo progresivamente
         diversas participaciones sin voto de menor volumen y a diversos inversores institucionales (considerando 133 de la Decisión
         impugnada).
      
      80      En segundo lugar, la Comisión descarta la alegación del demandante de que, debido a la aportación controvertida, la parte
         del capital social en el total de los fondos propios (en lo sucesivo, «paraguas de capital social») de Helaba no representaba
         más del 50 %, mientras que en las entidades de crédito privadas representa más del 80 %. La Comisión entendió que esta circunstancia
         no obligaba a considerar que un inversor privado no habría llevado a cabo la aportación controvertida, puesto que la República
         Federal de Alemania había demostrado que los bancos regionales recurren en mayor medida a las participaciones sin voto fuera
         del límite del 15 %, en su mayor parte recurriendo a inversores privados (considerando 134 de la Decisión impugnada).
      
      81      En tercer lugar, respecto a las consecuencias sobre el nivel del riesgo de perpetuidad de la aportación controvertida, la
         Comisión rechaza las alegaciones del demandante de que los inversores institucionales sólo están dispuestos a adquirir instrumentos
         de capital híbridos con fecha de vencimiento o aquellos que garantizan el reembolso, porque el tipo de distribución aumenta
         progresivamente. Entiende que la perpetuidad de la aportación implica principalmente un riesgo para el inversor de no poder
         aprovecharse de subidas de los tipos de interés en el mercado, pero no afecta al riesgo de pérdida. De ello deduce que la
         perpetuidad de la participación tampoco justifica, en el presente asunto que, el producto de referencia pase de ser una participación
         sin voto a convertirse en capital social (considerandos 136 y 138 de la Decisión impugnada).
      
      82      Como resultado de este análisis la Comisión señala que la aportación del patrimonio especial del Land «se materializó en la
         forma jurídica de una participación sin voto, instrumento que presenta muchas más similitudes con otras participaciones sin
         voto que con las inversiones en capital social». A este respecto afirma que «no hay elementos suficientes que permitan concluir
         que hubo uso fraudulento de la figura jurídica de una participación sin voto con el fin de aportar capital que en realidad,
         desde el punto de vista económico, constituía capital social». Considera que «el punto de partida para la remuneración del
         instrumento de capital en cuestión son las participaciones sin voto ‘normales’, es decir, con fecha de vencimiento, y de volumen
         similar al habitual en el mercado, a cuya remuneración de base se aplicará en su caso un incremento» (considerando 139 de
         la Decisión impugnada).
      
      b)      Alegaciones de las partes
      83      El demandante alega que la aportación controvertida no debería haberse calificado de participación sin voto «normal» y, por
         consiguiente, que su remuneración no debería haberse comparado a la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento
         emitidas en el mercado.
      
      84      Afirma que la Comisión examinó si las partes habían calificado abusivamente la aportación controvertida de participación sin
         voto y no de inversión en capital social y examinó sólo de manera subsidiaria las características económicas de la aportación
         controvertida. Indica que este razonamiento es erróneo en la medida en que, en el presente asunto, no se trata de saber si
         hubo abuso, sino de examinar si, desde el punto de vista económico, la aportación controvertida se asemejaba más a otras participaciones
         sin voto existentes en el mercado o a inversiones en capital social.
      
      85      El demandante considera que, en contra de la conclusión a la que llegó la Comisión, la aportación controvertida presenta diferencias
         jurídicas y económicas respecto al modelo de participación sin voto del Derecho de sociedades, o respecto a las participaciones
         sin voto con fecha de vencimiento emitidas en el mercado y reconocidas en tanto que capital propio básico, y presenta una
         estructura particular que impide compararlas con las participación sin voto que eligió la Comisión a tal fin. Considera, además,
         que, al efectuar su apreciación, la Comisión no se situó en el momento en que se llevó a cabo la aportación controvertida
         y que, por otra parte, apreció erróneamente la situación en el mercado en ese momento.
      
      86      Por lo que se refiere, en primer lugar, a las particularidades jurídicas de la aportación controvertida, el demandante alega
         que, desde el punto de vista formal, dicha aportación no constituye una participación sin voto «normal», en el sentido del
         Derecho societario alemán, especialmente porque se concibió para responder a los requisitos impuestos por la ley y por la
         Declaración de Sydney para que pudiera considerarse que formaba parte del capital básico de Helaba, y ello superando el límite
         del 15 %. 
      
      87      En segundo lugar, por lo que se refiere a las particularidades económicas de la aportación controvertida, el demandante menciona
         cinco elementos que hacen que las características del riesgo de la aportación controvertida sean más próximas a las de inversión
         en capital social que a las de participaciones sin voto con fecha de vencimiento: su volumen, su calidad de garantía, su perfil
         de rentabilidad, la protección del capital invertido y su duración, y la imposibilidad de cesión. 
      
      88      En tercer lugar, por lo que se refiere a la situación del mercado en el momento en que se llevó a cabo la aportación, el demandante
         alega que la Comisión violó el criterio del inversor privado al elegir un período de referencia erróneo. Afirma que la Comisión
         basó su conclusión de que la aportación controvertida debía compararse a las participaciones sin voto con vencimiento en información
         sobre la práctica de los bancos privados durante el período posterior a la fecha de la aportación controvertida. 
      
      89      El demandante niega, además, las afirmaciones de la Comisión de que, por una parte, en la fecha de la aportación controvertida,
         existía en Alemania un mercado de instrumentos de capital propio híbridos desarrollado y, por otra parte, Helaba también habría
         podido cubrir sus necesidades de capital emitiendo la participación sin voto en varios tramos de menor cuantía. Alega, en
         particular, que no se trata de averiguar lo que habría podido hacer Helaba para procurarse capital, sino si un inversor privado
         le habría concedido una aportación de la misma naturaleza y en las mismas condiciones que la aportación controvertida. 
      
      90      La Comisión y las partes coadyuvantes se oponen a estas alegaciones.
      
      c)      Apreciación del Tribunal
      91      Con carácter preliminar procede aclarar la postura de las partes respecto a la importancia que, para dirimir el presente asunto,
         tiene la forma jurídica elegida por Helaba y el Land para la aportación controvertida.
      
      92      De la Decisión impugnada, especialmente de sus considerandos 127, 128 y 139 (véanse los apartados 75 y 82 de la presente sentencia),
         se desprende que la Comisión interpretó las alegaciones formuladas por el demandante en el procedimiento administrativo en
         el sentido de que, mediante ellas pretendía que se declarara abusiva la utilización de la forma jurídica de participación
         sin voto.
      
      93      En su recurso, el demandante critica esta interpretación y alega no haber afirmado jamás que la aportación controvertida fuera,
         desde el punto de vista jurídico, capital social. Señala que, en el procedimiento administrativo, afirmó que, por su organización
         concreta, la aportación controvertida se diferencia considerablemente, desde el punto de vista económico, de una participación
         sin voto y se asemeja bastante al capital social, por lo que un inversor privado habría exigido por dicha aportación una remuneración
         correspondiente al perfil de riesgo del capital social. Por otra parte, examina las características jurídicas de la aportación
         controvertida y alega que la afirmación de la Comisión de que la aportación controvertida es comparable a las participaciones
         sin voto «normales» no resiste un análisis profundo de la estructura jurídica de dicha aportación y presenta particularidades
         importantes en relación con una participación sin voto «normal» que se atiene al modelo resultante del Derecho societario.
      
      94      No obstante, del conjunto de los escritos de las partes se desprende que el extremo de si la Comisión interpretó correctamente
         o no las alegaciones formuladas por el demandante en el procedimiento administrativo no constituye el auténtico objeto del
         presente litigio. En efecto, de las alegaciones de las partes se deduce que están de acuerdo en que la aportación controvertida
         fue calificada debidamente por el Land y por Helaba de participación sin voto y reconocida como tal por las autoridades alemanas.
         También están de acuerdo en que las particularidades de la aportación controvertida no impedían al Land y a Helaba recurrir
         al instrumento jurídico de la participación sin voto.
      
      95      Así, las partes concentran sus alegaciones respecto a la calificación de la aportación controvertida, para determinar las
         operaciones de referencia, en la cuestión de si ésta presenta tales similitudes con el capital social, respecto al perfil
         de riesgo, que un inversor privado habría exigido una remuneración correspondiente a la del capital social o si se asemeja
         más a las participaciones sin voto con fecha de vencimiento y reconocidas como capital propio básico, de manera que su remuneración
         pueda compararse con la de dichas participaciones sin voto. 
      
      96      A este respecto procede señalar que la comparación de la aportación controvertida con otros instrumentos híbridos constituye
         una cuestión de indudable complejidad económica, respecto al cual la Comisión goza de una amplia facultad de apreciación (sentencia
         WestLB, citada en el apartado 7, apartado 351).
      
      97      Además, la calificación de la aportación controvertida de participación sin voto con fecha de vencimiento o de inversión en
         capital social constituye únicamente un instrumento analítico utilizado por la Comisión en el marco de la aplicación del artículo
         87 CE, apartado 1 (en este sentido, véase la sentencia WestLB, citada en la nota 7, apartado 250).
      
      98      Por tanto, la apreciación de la Comisión a este respecto no permite determinar de manera automática la existencia y la dimensión
         de una ayuda estatal, y únicamente le permite disponer, para su apreciación, de un punto de partida que tenga en cuenta las
         condiciones en las que los inversores privados han realizado las operaciones más similares posibles. Por consiguiente, la
         conclusión de la Comisión a este respecto no la exime de su obligación de hacer un análisis completo de todos los elementos
         pertinentes de la transacción controvertida y de su contexto, incluida la situación de la empresa beneficiaria y del mercado
         de que se trate, para comprobar si la empresa beneficiaria percibe una ventaja económica que no habría obtenido en condiciones
         normales de mercado (en este sentido, véase la sentencia WestLB, citada en el apartado 7, apartados 251 y 257).
      
      99      Procede examinar las alegaciones de las partes respecto a las diferentes características de la aportación controvertida estudiando,
         en primer lugar, las que se refieren a las características en las que se basó principalmente la Comisión para afirmar que
         la remuneración de la aportación controvertida debía compararse a la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento,
         a continuación, las que se refieren a las características de la aportación controvertida que la Comisión consideró que no
         impedían dicha comparación y, por último, las que se refieren a las características de la aportación controvertida que no
         han sido invocadas en el procedimiento administrativo ni examinadas en la Decisión impugnada. Habrá asimismo que examinar
         las críticas del demandante respecto al período de referencia que tuvo en cuenta la Comisión para aplicar el criterio del
         inversor privado. 
      
       Sobre las características en las que se basó la Comisión para considerar que la remuneración de la aportación controvertida
         debía compararse a la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento
      
      –       Riesgo de pérdida en caso de insolvencia o de liquidación
      100    La Comisión consideró que la aportación controvertida presentaba el mismo riesgo en caso de insolvencia o de liquidación que
         las participaciones sin voto con fecha de vencimiento existentes en el mercado porque, en tal caso, ha de reembolsarse antes
         que el capital social. A este respecto se basó en las cláusulas contractuales y en un informe pericial aportado por la República
         Federal de Alemania (considerando 131 de la Decisión impugnada). 
      
      101    Las disposiciones pertinentes del contrato son las cláusulas 3 y 9. La cláusula 3, relativa a la «Participación en las pérdidas»,
         establece, en su apartado 2:
      
      «Las relaciones entre los créditos de quien realiza la aportación y los de los demás inversores en capital en el sentido del
         artículo 10 de la [Kreditwesengesetz] se regulan en función del orden cronológico de aportación de capital al banco, de manera
         que son prioritarios los créditos resultantes de fondos propios aportados anteriormente. En caso de aportaciones simultáneas
         de capitales, los créditos se satisfacen según la parte alícuota de fondos propios de garantía que representen en el sentido
         del artículo 10, apartados 4 y 5 de la [Kreditwesengesetz]. Respecto a las aportaciones con arreglo al artículo 10, apartado
         4, de la [Kreditwesengesetz], la fecha pertinente es la de realización de la aportación, mientras que, en materia de derechos
         de disfrute, la fecha pertinente es la que marca el comienzo de su vigencia.»
      
      102    La cláusula 9, relativa a la «inferioridad de rango», dispone: 
      
      «En caso de insolvencia o de liquidación del banco, el pago del crédito de restitución sólo se realizará, sin perjuicio de
         lo establecido en la cláusula 3, apartado 2 […], después de haber satisfecho a todos los acreedores del banco, a excepción
         de los inversores privados de rango inferior, conforme al artículo 10 de la [Kreditwesengesetz].»
      
      103    El informe pericial presentado por la República Federal de Alemania indica:
      
      «La cláusula 3, apartado 2, del contrato no afecta a la prioridad, prevista por la ley, de la devolución de las participaciones
         sin voto sobre los activos restantes en caso de insolvencia o de liquidación del banco. Así resulta, en primer lugar, de la
         sistemática de la disposición, que, en su segunda frase, sólo menciona el capital propio en el sentido el artículo 10, apartados
         4 y 5, de la [Kreditwesengesetz] y que, en su tercera frase, sólo define la fecha que determina el orden cronológico a efectos
         de esta disposición respecto a la participación sin voto y los derechos de disfrute.»
      
      104    El demandante alga, en primer lugar, que, aunque las participaciones sin voto deban ser reembolsadas antes que el capital
         social, la cuestión de si cabe decir lo mismo respecto a la aportación controvertida sigue abierta habida cuenta del tenor
         del contrato. Afirma, además, no saber en qué elementos del contrato se basa el autor del informe pericial citado por la Comisión
         para llegar a la conclusión, contraria al tenor del contrato, de que la aportación controvertida debe reembolsarse antes que
         el capital social. En su escrito de réplica afirma que, puesto que los acreedores que aportaron capital propio básico ven
         satisfechos sus créditos, con arreglo a las cláusulas 3, apartado 2, y 9 del contrato, según el orden cronológico de sus aportaciones,
         el Land debía partir del principio de que sería el último en cobrar su crédito en caso de insolvencia o de liquidación de
         Helaba, no sólo después de todos los acreedores «normales», sino también después de todos los inversores en fondos propios
         básicos y, por tanto, también después de los inversores en el capital social.
      
      105    A este respecto, procede constatar, por una parte, que el contrato no establece expresamente que la aportación controvertida
         deba ser reembolsada después que el capital social y, por otra parte, que la referencia a «otros inversores en capital propio
         en el sentido del artículo 10 de la [Kreditwesengesetz]», que figura en la primera frase de la cláusula 3, apartado 2, del
         contrato, crea una dificultad de interpretación respecto a si la prioridad de los créditos relativos a los capitales que hayan
         sido aportados con anterioridad también se refiere a las aportaciones de capital social.
      
      106    Pues bien, por una parte, debe señalarse que, aunque el demandante afirme en algunos pasajes de sus escritos que el contrato
         establece que la aportación controvertida debe reembolsarse después del capital social, también afirma, en su demanda, que
         la cuestión de si la norma del Derecho supletorio conforme a la cual las participaciones sin voto deben reembolsarse antes
         que el capital social es aplicable a la aportación controvertida queda abierta. Por otra parte, a pesar de que el informe
         pericial mencionado por la Comisión le fue comunicado a instancias de este Tribunal, el demandante no ha formulado ninguna
         alegación en contra de la interpretación del autor del informe pericial de que la referencia a «otros inversores de capital
         propio en el sentido del artículo 10 de la [Kreditwesengesetz]», que figura en la primera frase de la cláusula 3, apartado
         2, del contrato debía interpretarse a la luz de las frases segunda y tercera de esta disposición, que se refieren a las participaciones
         sin voto y a los derechos de participación, y no al capital social.
      
      107    En estas circunstancias, es preciso constatar que las alegaciones del demandante no permiten afirmar que la Comisión incurrió
         en un error manifiesto de apreciación al considerar, habida cuenta del informe pericial presentado por la República Federal
         de Alemania, que, en caso de insolvencia o de liquidación, la aportación controvertida debía reembolsarse antes que el capital
         social. El mero hecho de que el demandante interprete el contrato de manera diferente que el informe pericial, la Comisión
         y las partes de la aportación controvertida no basta para acreditar la existencia de un error manifiesto de apreciación. 
      
      108    El demandante alega, en segundo lugar, que, aunque hubiera que rembolsar la aportación controvertida antes que el capital
         social, el riesgo de pérdida sería similar al del capital social puesto que, de hecho, en caso de insolvencia, los acreedores
         de rango inferior y los inversores en el capital social no obtienen nada.
      
      109    A este respecto basta constatar que, aun suponiendo que todos los casos de insolvencia en el sector bancario impliquen tanto
         para los propietarios como para los acreedores de rango inferior la pérdida total de su capital, extremo éste que niegan la
         Comisión y las partes coadyuvantes, esta característica es común a todas las participaciones sin voto reconocidas en tanto
         que capital propio de base, puesto que todas ellas son necesariamente créditos de rango inferior. Por consiguiente, esta característica
         de la aportación controvertida, aunque sea común con el capital social, no la distingue de las participaciones sin voto reconocidas
         como capital propio de base.
      
      110    En estas circunstancias procede considerar que las alegaciones del demandante no permiten afirmar que la Comisión incurrió
         en un error manifiesto de apreciación al considerar que la aportación controvertida presentaba, en caso de insolvencia o de
         liquidación, el mismo riesgo que las participaciones sin voto.
      
      –       Perfil de rentabilidad
      111    La Comisión consideró que la aportación controvertida constituía una aportación sin voto normal en la medida en que, mientras
         la empresa no registre pérdidas, tanto el Land como el inversor en una participación sin voto con fecha de vencimiento obtienen
         la totalidad de la remuneración acordada, mientras que el inversor en capital social sólo tiene derecho a cobrar dividendos
         en proporción a los beneficios (considerando 132 de la Decisión impugnada).
      
      112    El demandante critica esta apreciación y alega que tanto la remuneración fija como la variable pueden utilizarse para el capital
         social y para las participaciones sin voto, puesto que una y otra pueden ser más ventajosas dependiendo de los resultados
         del banco. A este respecto señala que, en el asunto WestLB, la Comisión comparó la transacción de que se trataba con una inversión
         en capital social, a pesar de que la remuneración en aquel asunto era fija. Añade que, en cualquier caso, desde el punto de
         vista del inversor la cuestión principal es la de si el pago de la remuneración depende de la obtención de beneficios. Considera
         que así sucede en el caso de autos, dado que el Land sólo percibe la totalidad de su remuneración si el beneficio de Helaba
         es, al menos, igual a la remuneración y que no es necesario a efectos de liberación del capital propio.
      
      113    En primer lugar, por lo que se refiere al carácter fijo o variable de la remuneración, procede señalar de antemano que, en
         el presente asunto, no se trata de averiguar cuál es más ventajoso en una situación precisa, sino de determinar si la Comisión
         incurrió en un error manifiesto de apreciación al considerar que el hecho de que la remuneración convenida entre las partes
         sea una remuneración fija, que debe abonarse, en principio, si Helaba no sufre pérdidas, hace más próxima la aportación controvertida
         a las participaciones sin voto con fecha de vencimiento que al capital social porque este modo de remuneración es propio de
         las participaciones sin voto.
      
      114    A este respecto, Helaba alega de manera pertinente que, aun en los supuestos en que se acuerda una remuneración fija para
         el capital social, los beneficios reales que los propietarios del banco obtienen de su inversión siempre son variables. En
         efecto, puesto que el beneficio que supera la remuneración fija abonada aumenta las provisiones del banco, que deben ser distribuidas
         en caso de liquidación o tienen una influencia positiva en el valor de las acciones, los beneficios del inversor en capital
         social superarán la remuneración que ha obtenido. En estas circunstancias, el importe final no puede preverse de antemano,
         por lo que la remuneración final de la inversión será variable.
      
      115    Helaba señala asimismo, sin que el demandante la contradiga a este respecto, que, en el estudio relativo al capital propio
         de base híbrido que ha presentado el propio demandante, se indica que el mejor capital propio de base es el que presenta la
         forma de capital social, puesto que es el único que no da lugar, en particular, a obligaciones de pagos fijos.
      
      116    De ello se deduce que, aunque no suceda siempre así, es habitual que las participaciones sin voto se remuneren de manera fija
         y el capital mediante dividendos variables. En cualquier caso, mientras que la remuneración de las participaciones sin voto
         debe abonarse obligatoriamente cuando se cumplen los requisitos previstos por el contrato, la utilización de los beneficios
         por parte de los propietarios puede adoptar formas distintas, como inclusión en las reservas o distribución de beneficios,
         y depende, en principio, de su voluntad mayoritaria.
      
      117    Esta conclusión no se ve menoscabada por la alegación que el demandante basa en la Decisión WestLB de 1999. Por una parte,
         procede recordar que esta Decisión fue anulada por el Tribunal en su sentencia WestLB, citada en el apartado 7. Por otra parte,
         en la medida en que la alegación del demandante podría entenderse en el sentido de que se refiere a la Decisión WestLB de
         2004, debe señalarse que el hecho de que la Comisión considerara que la remuneración del capital transferido en la transacción
         de que se trata debía compararse a la remuneración del capital social no implica que el perfil de rentabilidad de dicha transacción
         sea propio del capital social, sino únicamente que, en el marco del examen en conjunto de la transacción, existen otros elementos
         a favor de esta asimilación. A este respecto, la Comisión mencionó, en particular, que el capital transferido había sido considerado
         capital propio de base, mientras que los instrumentos propuestos por la República Federal de Alemania como elemento de comparación
         sólo podían utilizarse en Alemania como capital propio complementario.
      
      118    En segundo lugar, por lo que se refiere a la alegación del demandante de que, tanto en el caso de la aportación controvertida
         como en el del capital social, la remuneración depende de la existencia de beneficios, procede señalar que el hecho de que
         el pago de la remuneración dependa, aunque sea fija, de que el banco no registre un déficit anual y de que dicho pago no dé
         lugar a tal déficit es común a todas las participaciones sin voto reconocidas en tanto que capital propio de base, puesto
         que el artículo 10, apartado 4, de la Kreditwesengesetz (Ley alemana de establecimientos de crédito) lo exige. Por consiguiente,
         este hecho no demuestra que la Comisión haya incurrido en un error manifiesto de apreciación al considerar que la aportación
         controvertida presentaba semejanzas con las participaciones sin voto reconocidas en tanto que capital propio de base existentes
         en el mercado. 
      
      119    Por otra parte, es preciso constatar que el importe de los beneficios necesarios para que la remuneración de la aportación
         controvertida o de otras participaciones sin voto pueda pagarse es menor que el que debe alcanzarse para que los propietarios
         del banco perciban un dividendo. En efecto, conforme a la normativa alemana, la remuneración de las participaciones sin voto
         constituye un gasto de explotación, que, por tanto, se paga antes de impuestos y antes de distribuir beneficios. De ello se
         desprende que basta que el banco obtenga un excedente anual antes de abonar impuestos equivalentes a la remuneración de las
         aportaciones para que el inversor perciba la totalidad de su remuneración. En cambio, para que los propietarios perciban la
         misma cantidad en forma de dividendos, haría falta, en principio, que el banco obtuviera un excedente anual antes de impuestos
         igual a la suma de la remuneración de las participaciones sin voto, del importe del impuesto y del importe de dicho dividendo.
      
      120    La alegación del demandante, formulada en respuesta a una pregunta hecha por este Tribunal en la vista, de que esta característica
         no distingue realmente la aportación controvertida y las participaciones sin voto negociadas en el mercado en relación con
         el capital social puesto que los propietarios pueden hacer aparecer beneficios distribuibles incluso en caso de pérdidas anuales,
         especialmente reduciendo las reservas, contradice su alegación de que las condiciones de pago de la remuneración de la aportación
         controvertida la asemejan más a las inversiones en capital social que a las participaciones sin voto emitidas en el mercado.
         En efecto, mientras que el pago de la remuneración de las participaciones sin voto exige la existencia de un excedente anual,
         el pago de dividendos puede hacerse incluso en caso de pérdidas anuales haciendo aparecer un beneficio distribuible.
      
      121    Además, mientras que el pago de la remuneración de las participaciones sin voto es obligatorio cuando se cumplen los requisitos
         previstos por el contrato, el pago de los dividendos tras un ejercicio que haya producido pérdidas anuales no es automático
         y requiere la aprobación por la mayoría de los accionistas. A ello hay que añadir, como ha reconocido el demandante en la
         vista en respuesta a una pregunta de este Tribunal, que el hecho de que un banco que haya sufrido pérdidas anuales y no haya
         pagado la remuneración de las participaciones sin voto distribuya dividendos dañaría su reputación y menoscabaría las posibilidades
         de éxito de sus futuras emisiones. 
      
      122    En estas circunstancias, procede afirmar que el demandante no ha demostrado que la Comisión incurrió en un error manifiesto
         de apreciación al considerar que el perfil de rentabilidad de la aportación controvertida era característico de las participaciones
         sin voto.
      
       Sobre las características de la aportación controvertida que la Comisión consideró que no impedían comparar la remuneración
         de la aportación controvertida con la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento
      
      123    La Comisión ha rechazado las alegaciones del demandante basadas en el volumen de la aportación controvertida, de la parte
         que representa en el capital propio de base de Helaba y en su perpetuidad.
      
      –       Volumen
      124    La Comisión consideró que la magnitud del volumen absoluto de la aportación controvertida no obligaba necesariamente a calificarla
         de capital social. A este respecto invocó el hecho de que, a consecuencia del modelo escalonado, entre 1999 y 2002, para respaldar
         sus actividades comerciales, Helaba sólo podía utilizar una parte del capital transferido. Además, rechazó la comparación
         con el asunto WestLB debido a que, en este asunto, el volumen del capital inyectado sólo fue un índice entre varios para poder
         asimilarlo al capital social. A este respecto afirma que también tuvo en cuenta, en particular, el hecho de que el capital
         estaba plenamente expuesto al riesgo de pérdida en caso de insolvencia o liquidación y que el mercado de los instrumentos
         de capital híbridos aún no se había desarrollado en Alemania (considerando 133 de la Decisión impugnada).
      
      125    El demandante alga que, desde el punto de vista del inversor, deben distinguirse dos aspectos, en concreto, el importe total
         de la emisión y la magnitud de la parte de la emisión imputable a cada inversor. Critica que la Comisión no llevara a cabo
         esta distinción. 
      
      126    En primer lugar, por lo que se refiere al importe total de la emisión, el demandante comienza por oponerse a las razones formuladas
         por la Comisión para considerar que, aunque el volumen de la emisión se tuviera en cuenta en el asunto WestLB como indicio
         de la similitud con el capital social, el volumen de la aportación controvertida no implicaría en el presente asunto tal calificación.
         Así, recuerda que, en su opinión, la aportación controvertida participa completamente, hablando desde el punto de vista económico,
         en el riesgo de pérdida en caso de insolvencia o liquidación y alega que un mercado de capitales en el que un inversor privado
         hubiera hecho en Helaba una inversión como la aportación controvertida no existía ni en 1998 ni posteriormente. Aduce que
         tanto la Comisión, en la Decisión WestLB de 1999, como el Tribunal, en su sentencia WestLB, citada en el apartado 7, atribuyeron
         gran importancia al elevado volumen de la aportación de capital a la hora de calificar la transacción. Entiende que el hecho
         de que el volumen de la aportación controvertida sea particularmente elevado y, por tanto, tenga considerable importancia
         en el presente asunto viene confirmado por la comparación con las transacciones mencionadas por la Comisión en el considerando
         164 de la Decisión impugnada así como por el hecho de que la aportación controvertida represente el 25 % del volumen total
         europeo de los instrumentos de capital propio de base híbridos en 1998.
      
      127    A continuación, el demandante afirma que no puede aceptarse la justificación de la Comisión basada en el modelo escalonado,
         dado que un inversor privado no lo habría aceptado y no es posible considerar que este sistema equivalía a cinco aportaciones
         de menor cantidad puesto que, por una parte, la totalidad de la aportación controvertida fue inmediatamente reconocida como
         capital propio de base de Helaba y, por otra parte, en el caso de aportaciones abonadas en distintos momentos, las condiciones
         de cada aportación son distintas, mientras que, en el presente asunto, toda la aportación está sometida a condiciones uniformes.
      
      128    Por lo que se refiere, en primer lugar, a la comparación con el asunto WestLB, procede recordar que la Decisión WestLB de
         1999, en la que se basa el demandante, fue anulada por este Tribunal. Además, aunque es cierto que, en su Decisión WestLB
         de 2004, adoptada a raíz de esta anulación y mencionada en el considerando 133 de la Decisión impugnada, la Comisión tuvo
         en cuenta la importancia del volumen del capital transferido para asimilar la transferencia de que se trata en este asunto
         al capital social, no se basó en el volumen absoluto de la transacción, sino en la parte de capital propio de base de WestLB
         que representaba el capital social de que se trataba y, de manera decisiva, en el hecho de que, en la fecha en que se realizó
         dicha transacción, los instrumentos de capital híbridos no suponían más del 20 % del capital propio, no eran considerados
         en Alemania como capital propio de base y no se emitían todos sin limitación de tiempo (considerados 204, 206, 208 y 209 de
         la Decisión WestLB de 2004).
      
      129    En cambio, en el caso de la aportación controvertida, su importe (1.264 millones de euros), aunque sea superior al de las
         transacciones utilizadas por la Comisión a efectos de comparación, sigue estando muy lejos de la magnitud de la transacción
         controvertida en el asunto WestLB (3.020 millones de euros consignados en el balance, 2.050 millones de los cuales fueron
         reconocidos como capital propio de base) (considerandos 54 y 71 de la Decisión WestLB de 2004). Por otra parte, como señala
         la Comisión, la aportación controvertida se concedió a finales de 1998, mientras que la controvertida en el asunto WestLB
         databa de 1991. Pues bien, nadie niega que, conforme a la normativa alemana, a finales de 1998 los instrumentos de capital
         propio híbridos ya podían ser considerados capital propio de base y no sólo capital propio complementario, ser emitidos sin
         fecha de vencimiento y, al cumplir los requisitos de la Declaración de Sydney, representar una parte importante del capital
         propio de base de un banco.
      
      130    Procede asimismo rechazar la alegación del demandante de que el Tribunal, en su sentencia WestLB, citada en el apartado 7,
         atribuyó una importancia considerable al criterio del volumen de la inversión. En efecto, en dicha sentencia, este Tribunal
         constató que la Comisión había explicado los motivos por los que había considerado que las diferencias entre los instrumentos
         híbridos y la transacción controvertida eran tales que la comparación entre esta última y aquellos instrumentos sólo tenía
         un valor limitado y afirmó que, en particular, la Comisión había destacado el hecho de que los instrumentos híbridos invocados
         por los demandantes en ese asunto sólo constituían generalmente una pequeña parte de los fondos propios de un banco, frente
         a los activos del WestLB. De esta forma, el Tribunal se limitó a comprobar que el razonamiento de la Comisión en dicho asunto
         no adolecía de ningún error manifiesto de apreciación, sin afirmar que el criterio del volumen de los fondos transferidos
         seguía siendo determinante. Recordó, además, que la Comisión disponía de una amplia facultad de apreciación al determinar
         este extremo (sentencia WestLB, citada en el apartado 7, apartados 350 y 351).
      
      131    A continuación, por lo que se refiere a la justificación alegada por la Comisión conforme a la cual, a consecuencia del modelo
         escalonado, entre 1999 y 2002 Helaba sólo podía disponer, para garantizar sus actividades comerciales, de una parte de los
         fondos transferidos, procede recordar que, en los apartados 58 a 73 de esta sentencia se ha declarado que la Comisión no incurrió
         en error manifiesto de apreciación al aceptar dicho modelo escalonado. Por otra parte, aunque, como señala el demandante,
         sea cierto que la totalidad de la aportación fue consignada en el balance de Helaba desde el día en que se hizo efectiva,
         no es menos cierto que la Comisión consideró que la parte que superaba los tramos anuales previstos en el modelo progresivo
         y la parte que debía servir para respaldar las actividades de la ayuda del patrimonio especial de fomento de la construcción
         únicamente cumplían una función de aval y no servían para ampliar las actividades comerciales y, por consiguiente, su remuneración
         se fijó en función de la remuneración que un inversor privado exigiría por una participación sin voto destinada a permitir
         al banco ampliar sus actividades comerciales. Puesto que las participaciones sin voto permiten ampliar inmediatamente las
         actividades comerciales, la Comisión podía considerar, sin incurrir en un error manifiesto de apreciación, que, habida cuenta
         del modelo escalonado, la aportación controvertida no equivalía a una participación sin voto de 1.200 millones de euros que
         permitiera a Helaba una ampliación inmediata de sus actividades, sino a una serie de cinco participaciones sin voto por un
         volumen de entre 180 y 380 millones de euros.
      
      132    La alegación del demandante conforme a la cual, en el caso de aportaciones abonadas en distintos momentos, las condiciones
         de cada aportación son diferentes, mientras que la aportación controvertida está sometida a condiciones uniformes no puede
         enervar esta conclusión. En efecto, es preciso constatar que el demandante no explica por qué las condiciones aplicables a
         cinco aportaciones abonadas de manera sucesiva son necesariamente distintas.
      
      133    En segundo lugar, por lo que se refiere a la parte de la emisión imputable a cada inversor, el demandante afirma que el hecho
         de que la emisión no se reparta entre varios inversores y sea suscrita por un único inversor también es inusual. A este respecto
         afirma que el riesgo en que incurre un inversor aumenta progresivamente con la magnitud del capital aportado tanto en términos
         absolutos como en comparación con el riesgo en que incurren otros operadores que realicen inversiones menos importantes. El
         demandante considera que, en estas circunstancias, la aportación controvertida realizada por un único inversor se asemeja
         a una inversión en capital social. 
      
      134    A este respecto, basta constatar que el demandante no ha alegado el menor elemento que permita afirmar que lo habitual es
         que la remuneración de un inversor que suscribe una parte de una participación sin voto varíe según la importancia de esta
         parte en el conjunto de la emisión, de manera que los inversores que hayan suscrito mayores cantidades perciben una remuneración
         mayor que los otros. Además, en las transacciones utilizadas por la Comisión en la Decisión impugnada a efectos de comparación,
         únicamente se menciona un único tipo de remuneración y nada permite suponer que los inversores que hayan invertido más hayan
         percibido una remuneración mayor. Por otra parte, el demandante no explica en qué medida el aumento del riesgo asumido por
         el Land debido a su deseo de no dividir el patrimonio especial asemeja su inversión a una inversión en capital social de un
         banco, puesto que esta inversión no se caracteriza necesariamente por su magnitud y el poseedor de capital social puede suscribir
         un volumen reducido tanto en términos absolutos como en relación con la totalidad del capital.
      
      135    En estas circunstancias procede considerar que las alegaciones del demandante no permiten afirmar que la Comisión incurriera
         en un error manifiesto de apreciación al entender que el volumen de la aportación controvertida no impedía considerarla más
         próxima a las participaciones sin voto emitidas en el mercado que al capital social.
      
      –       El paraguas de capital social
      136    La Comisión consideró que el reducido tamaño del paraguas de capital social no le permitía descartar que un inversor privado
         hubiera realizado una inversión comparable a la aportación controvertida en forma de participación sin voto. A este respecto
         se basó en el hecho de que, puesto que los Landesbanken, por su estructura de organismos públicos, tienen vedada la adquisición
         de capital en los mercados financieros, recurren a las participaciones sin voto en mayor medida que los bancos privados. Indicó
         que los inversores, entre ellos algunos privados, están más dispuestos a aceptar un paraguas de capital social inferior en
         el caso de los Landesbanken porque su estructura de riesgo es menor (considerando 134 de la Decisión impugnada). 
      
      137    El demandante alega que, aunque la Comisión mencione que el paraguas de capital social es menor en el presente asunto que
         en caso de bancos privados, olvida que la aportación controvertida presenta cuatro características que le confieren una calidad
         de garantía particular y que la muestran como un medio, próximo al capital social, de garantizar permanentemente la base de
         capital de Helaba. Critica, además, la apreciación de la Comisión de que la escasa entidad del paraguas de capital social
         no permite excluir que un inversor privado hubiera llevado a cabo una inversión comparable en forma de participación sin voto.
      
      138    Por una parte, respecto a las cuatro características de la aportación controvertida que, en opinión del demandante, le confieren
         la naturaleza de garantía particular, en primer lugar, el demandante menciona el hecho de que represente una parte anormalmente
         elevada del capital propio de Helaba, en concreto, el 40 %. En segundo lugar, señala que esta parte elevada del capital propio
         de Helaba fue suscrita por un único inversor, mientras que, en las participaciones sin voto utilizadas por la Comisión a efectos
         de comparación, ningún inversor individual poseía una parte superior al 1 %. De esta forma, el paraguas de capital social
         del inversor es del 99 % en las participaciones sin voto utilizadas a efectos de comparación y del 60 % en el caso de la aportación
         controvertida. En tercer lugar destaca que se consideró que la totalidad de esta aportación constituía capital propio de base,
         y no sólo capital propio. En cuarto lugar, señala que se consideró que la totalidad de la aportación era capital propio de
         base de Helaba, y no sólo capital propio de base del grupo al que éste pertenecía, dando de esta forma mayor flexibilidad
         de Helaba para su utilización, de forma que un inversor privado habría exigido un incremento de su remuneración.
      
      139    A este respecto es preciso constatar, en primer lugar, que la aportación controvertida constituye efectivamente por sí sola
         una parte muy importante del capital propio de Helaba, mientras que, conforme a la Declaración de Sydney, las participaciones
         sin voto con fecha de vencimiento no pueden superar el 15 % del capital propio de base. Se trata, indiscutiblemente, de una
         diferencia entre la aportación controvertida y las participaciones sin voto con fecha de vencimiento.
      
      140    A continuación, respecto al hecho de que la aportación controvertida fuera suscrita por un único inversor, que, por ese motivo,
         dispone del 40 % del capital propio de Helaba, esta circunstancia no transforma, desde un punto de vista económico, una participación
         sin voto en capital social, de la misma forma que el hecho de que un inversor posea una parte ínfima del capital social no
         priva a su inversión de su naturaleza de inversión en capital social.
      
      141    Ciertamente la parte de capital propio que posea el inversor condiciona su exposición al riesgo, pero no afecta a la naturaleza
         de este riesgo ni a la calificación económica de las inversiones realizadas. Así, las características esenciales que distinguen
         las participaciones sin voto del capital social, esto es, el rango en caso de insolvencia o de liquidación, las condiciones
         de pago de una remuneración y las ventajas o inconvenientes que se desprenden para el banco del uso de uno u otro de estos
         instrumentos, siguen siendo los mismos, independientemente de la magnitud de la inversión individual. 
      
      142    En relación con el hecho de que se considerara que la aportación controvertida constituía capital propio de base de Helaba
         y no de su grupo, procede constatar que ni la Comisión ni las partes coadyuvantes han negado que se trata, efectivamente,
         de una particularidad de la aportación controvertida. No obstante, la circunstancia, invocada por el demandante, de que esta
         calificación proporciona a Helaba mayor flexibilidad en la utilización de su capital no permite identificar un elemento que
         incremente el perfil de riesgo de la aportación controvertida en comparación con las participaciones sin voto y la hagan más
         próxima al capital social.
      
      143    Por último, respecto al hecho de que la aportación controvertida fuera considerada, en su totalidad, capital propio de base,
         procede señalar que el demandante se limita a mencionar esta característica, sin profundizar en su alegación. Puesto que dicha
         característica es la consecuencia de que la aportación controvertida fuera concebida como una «perpetual» sin cláusula de
         incremento de intereses (en lo sucesivo, «cláusula de step-up»), procede remitirse a la apreciación de este Tribunal respecto
         a la perpetuidad de la aportación controvertida (véanse los apartados 150 a 154 de la presente sentencia).
      
      144    Por otra parte, respecto a la apreciación de la Comisión de que la escasa magnitud del paraguas de capital social no le permitía
         excluir que un inversor institucional privado hubiera realizado una inversión comparable a la aportación controvertida en
         forma de participación sin voto, el demandante afirma que el hecho de que los Landesbanken recurran más a menudo a participaciones
         sin voto no implica que los inversores renuncien a una remuneración adecuada. Añade que, en cualquier caso, dichas participaciones
         sin voto fueron suscritas por sus propietarios, inversores públicos, y no por inversores privados, por lo que la Comisión
         no podía referirse a ellos a efectos de comparación. Respecto a la afirmación de la Comisión de que los inversores están más
         dispuestos a aceptar un paraguas de capital social menor en el caso de los Landesbanken porque su estructura de riesgo es
         menor, el demandante alega que la comparación entre la calificación de los Landesbanken y la de los bancos privados demuestra
         que la estructura de riesgo de los primeros no es menor. 
      
      145    Procede señalar que, como indica el demandante, la cuestión no reside en averiguar si la aportación controvertida podía emitirse
         en el mercado a pesar de la existencia de un paraguas de capital social de, únicamente, el 60 %, sino si esta circunstancia
         asemeja la aportación controvertida, respecto a su perfil de riesgo, más a las participaciones sin voto con fecha de vencimiento
         o al capital social y exige una remuneración mayor.
      
      146    A este respecto, procede señalar que de los autos se desprende que, antes de la Declaración de Sydney, las participaciones
         sin voto sólo representaban una pequeña parte del capital propio de base de los bancos. Hasta esta Declaración, en octubre
         de 1998, no quedó claro que los instrumentos de capital propio híbridos podían considerarse capital propio de base por encima
         del límite del 15 % ni se precisaron los requisitos de este reconocimiento. Por tanto cabe suponer que, cuando finalmente
         las partes se pusieron de acuerdo sobre la aportación controvertida, en diciembre de 1998, las consecuencias de la Declaración
         de Sydney sobre la proporción de capital propio de base obtenido a través de instrumentos de capital propio híbridos y, por
         tanto, sobre el paraguas de capital social, aún no se habían hecho notar en el mercado. 
      
      147    Pues bien, de la Decisión impugnada (considerandos 129 y 134) se deduce que, a continuación, tanto los bancos privados como
         los Landesbanken aumentaron la parte de los instrumentos de capital propio híbridos en su capital propio de base y que este
         aumento fue particularmente considerable en el caso de los Landesbanken. De la Decisión impugnada (considerandos 179 y 180)
         también se deduce que los instrumentos de capital propio híbridos que fueron emitidos por los bancos con posterioridad a la
         Declaración de Sydney y que cumplían los requisitos de ésta para ser reconocidos como capital propio de base por encima del
         límite del 15 % no fueron remunerados a un tipo mucho mayor que las participaciones sin voto emitidas anteriormente. Por último,
         de la Decisión impugnada (considerando 134) y de la respuesta de la Comisión a una pregunta formulada por escrito por este
         Tribunal se deduce que, entre los inversores que suscribieron participaciones sin voto emitidas por los Landesbanken, había
         inversores privados que no exigieron una remuneración mayor de las aportaciones para tener en cuenta el escaso alcance del
         paraguas de capital social de dichos bancos.
      
      148    En estas circunstancias, la alegación del demandante no permite considerar que, habida cuenta del escaso alcance del paraguas
         de capital social, el perfil de riesgo de la aportación controvertida es, desde el punto de vista económico, semejante al
         capital social. 
      
      149    Habida cuenta de las consideraciones precedentes, no procede examinar las criticas que hace el demandante de la afirmación
         de la Comisión de que los inversores están más dispuestos a aceptar un paraguas de capital social menor en el caso de los
         Landesbanken porque su estructura de riesgo es menor. En efecto, las razones por las que los inversores están supuestamente
         más dispuestos a aceptar un paraguas de capital social menor en el caso de los Landesbanken carecen de relevancia en el presente
         asunto puesto que ha quedado demostrado que la existencia de un paraguas de capital social reducido no impide a los inversores
         privados suscribir participaciones sin voto de los Landesbanken ni les induce a exigir una remuneración superior a la de las
         participaciones sin voto emitidas por bancos con un paraguas de capital social mayor.
      
      –       Perpetuidad de la aportación e inexistencia de la posibilidad de cesión
      150    En la Decisión impugnada, la Comisión consideró, esencialmente, que la perpetuidad de la participación y la falta de posibilidad
         de cesión no justificaban que la remuneración de la aportación controvertida se comparara a la remuneración del capital social
         y no a la de las participaciones sin voto con plazo de vencimiento y que la incidencia de esta característica debía examinarse
         en el marco del cálculo de la remuneración adecuada. Motivó esta apreciación indicando que la perpetuidad de la aportación
         controvertida implicaba principalmente el riesgo del inversor de no poder «aprovecharse» de subidas de los tipos de interés
         en el mercado, pero no afectaba al riesgo de pérdida en caso de insolvencia o liquidación (considerando 138 de la Decisión
         impugnada).
      
      151    El demandante alega que el factor que aumenta el perfil de riesgo de la aportación controvertida en relación con las participaciones
         sin voto emitidas en el mercado no es su perpetuidad, sino el hecho de que el Land no pueda retirar su inversión porque dicha
         aportación no es fungible y no puede transferir sus derechos a un tercero sin el acuerdo de Helaba. En cambio, las «perpetuals»
         emitidas en el mercado se cotizan en bolsa, por lo que el inversor puede retirar su inversión en cualquier momento y no esta
         vinculado al banco indefinidamente. En su escrito de réplica, critica que la Comisión trate la perpetuidad y el carácter fungible
         como si estos dos aspectos no tuvieran ninguna relación entre sí, mientras que el perfil de riesgo de la aportación controvertida
         se debe a la interacción entre las dos características, lo que tiene por consecuencia impedir al Land retirar su inversión.
         Además, se opone a las alegaciones de la Comisión de que la fungibilidad no queda excluida, sino sólo limitada. 
      
      152    Procede constatar que las partes han confirmado en la vista, en respuesta a una pregunta de este Tribunal, que existen participaciones
         sin voto acordadas individualmente entre el banco emisor y los inversores, como en el presente asunto, que no cotizan en bolsa.
         De ello se desprende que el carácter fungible que se deriva de la cotización en bolsa de una aportación no es una característica
         de todas las participaciones sin voto suscritas por inversores privados. No obstante, de los autos no se desprende que las
         aportaciones negociadas individualmente obtengan una remuneración mayor que las cotizadas en bolsa.
      
      153    En cualquier caso, procede señalar que, a este respecto, la aportación controvertida también se distingue de las inversiones
         en capital social en la medida en que, como ha alegado el demandante en el procedimiento administrativo previo a la adopción
         de la Decisión impugnada (considerando 68 de la Decisión impugnada), el accionista, al menos en las sociedades anónimas como
         los bancos alemanes que emitieron las aportaciones utilizadas por la Comisión como referencia, puede vender libremente su
         inversión en cualquier momento.
      
      154    De ello se deduce que, aun suponiendo que la inversión del Land no sea fungible y que esto aumente el riesgo de pérdida en
         caso de insolvencia o de liquidación en comparación con las participaciones sin voto, esta circunstancia también distingue
         la aportación controvertida de una inversión en capital social en los bancos que emitieron las aportaciones utilizadas por
         la Comisión como referencia y no implica que la Comisión haya incurrido en un error manifiesto de apreciación al considerar
         que la aportación controvertida debía compararse con otras participaciones sin voto emitidas en el mercado y no con el capital
         social, aun teniendo en cuenta sus peculiaridades, a través de los incrementos necesarios, entre ellos los debidos a la perpetuidad.
      
       Características de la aportación controvertida no invocadas en el procedimiento administrativo y no examinadas en la Decisión
         impugnada 
      
      155    El demandante afirma que la aportación controvertida implica un riesgo de pérdida tanto de la remuneración como del capital
         aportado incluso al margen del supuesto de liquidación o insolvencia examinado anteriormente. A este respecto menciona que
         la aportación controvertida participa en las pérdidas anuales de Helaba y en los riesgos que corre el Land de no percibir
         la remuneración en caso de pérdidas anuales de Helaba y de no poder recuperar el capital aportado mediante restitución.
      
      156    Por lo que se refiere a la participación en las pérdidas anuales de Helaba, el demandante afirma que, desde el punto de vista
         económico, la aportación controvertida participa en dichas pérdidas de la misma manera que el capital social puesto que, en
         virtud de las cláusulas 3, apartado 1, y 8, apartado 1, del contrato, la aportación participa íntegramente en las eventuales
         pérdidas anuales de Helaba y que las pérdidas eventuales limitan el derecho al reembolso del Land en caso de rescate. Añade
         que el hecho de que la participación en las pérdidas sea típica de todas las participaciones sin voto carece de pertinencia,
         dado que es conveniente apreciar esta circunstancia en el marco del conjunto de las características económicas de la aportación
         controvertida. Considera, además, que el hecho de que, en virtud de la cláusula 4 del contrato (cláusula de prosperidad),
         en caso de pérdidas, los eventuales beneficios futuros deben consagrarse a reflotar la aportación no sitúa al Land en una
         posición más ventajosa que la de un accionista, porque, a diferencia de éste, no se beneficia del aumento del valor de la
         empresa.
      
      157    A este respecto, procede constatar que, aunque la participación en las pérdidas asemeje la aportación controvertida al capital
         social, razón por la cual fue reconocido por la BAKred como capital propio de base de Helaba, no es menos cierto que no la
         distingue de otras participaciones sin voto también reconocidas como capital propio de base.
      
      158    Es cierto que, en el presente asunto, la medida en que el valor de la aportación disminuya debido a las pérdidas de Helaba
         será mayor que respecto a las aportaciones utilizadas por la Comisión como referencia. Pero, puesto que esta circunstancia
         se debe a que la aportación controvertida representa una proporción mayor del capital propio de base de Helaba que otras aportaciones
         en el capital propio de los bancos emisores, no constituye una característica de la aportación controvertida distinta de la
         de su volumen en relación con el capital propio de base total de Helaba (véanse los apartados 136 a 149 de esta sentencia).
      
      159    Respecto a la cláusula de prosperidad prevista en la cláusula 4 del contrato (véase el apartado 156 de esta sentencia), basta
         constatar que, aunque es posible, como afirma el demandante, que no proporcione necesariamente al Land una ventaja en comparación
         con un inversor en el capital social, dado que la cuestión de qué inversión es más ventajosa depende de las circunstancias
         de cada ejercicio anual, es preciso constatar, en cualquier caso, que dicha cláusula los distingue y, por tanto, hace la aportación
         controvertida más similar a las participaciones sin voto, que pueden establecer tal cláusula, que al capital social.
      
      160    En estas circunstancias, la participación en las pérdidas de la aportación controvertida no permite acreditar que la Comisión
         incurrió en un error manifiesto de apreciación al comparar la remuneración de la aportación controvertida con la de las participaciones
         sin voto con fecha de vencimiento.
      
      161    Respecto al riesgo que corre el Land de no obtener la remuneración en caso de que Helaba sufra pérdidas anuales, el demandante
         alega que la remuneración que debe pagarse al Land constituye una parte considerable de los beneficios de Helaba y, por consiguiente,
         existe un riesgo importante de que el Land no la perciba. A este respecto afirma que la remuneración que hubiera de pagarse
         al Land constituía una parte de los beneficios de Helaba en el año de la aportación controvertida mucho mayor que la que representaba
         la remuneración de las aportaciones emitidas por los bancos privados que se utilizaron como referencia en la Decisión impugnada
         en los respectivos beneficios de dichos bancos. 
      
      162    Respecto al riesgo que corre el Land de no poder recuperar el capital aportado mediante restitución, el demandante alega que,
         habida cuenta de la importancia cuantitativa de la aportación controvertida en el capital propio de base de Helaba, éste no
         puede devolver la aportación al Land porque sus beneficios no le permitirían sustituir el capital propio de base que perdería
         de esa forma. 
      
      163    Procede señalar que estas dos características de la aportación controvertida se deben, esencialmente, al hecho de que dicha
         aportación representa una parte del capital propio de base de Helaba mayor que la que representaban las transacciones de referencia
         en el capital propio de base de los bancos. Por consiguiente, al igual que se declaró respecto a la participación en las pérdidas
         (véanse el apartado 158 de esta sentencia), no procede examinar estas dos características por separado. Además, respecto a
         la parte de los beneficios de Helaba en 1998 que representaba la remuneración del Land, es preciso constatar, por una parte,
         que el demandante no tiene en cuenta que, conforme al modelo escalonado, Helaba sólo debía remunerar la totalidad de la aportación
         controvertida, a excepción de la parte necesaria para respaldar las actividades de fomento a la construcción de viviendas,
         al tipo de 1,4 % a partir de 2003 y, por otra parte, que utiliza para su comparación el beneficio después de impuestos de
         Helaba en 1998, y no su excedente anual antes de impuestos, mientras que nadie niega que, puesto que la aportación controvertida
         es una participación sin voto, su remuneración constituye, conforme a la normativa alemana, un gasto de explotación, que debe
         pagarse antes de impuestos.
      
      164    De ello se deduce que las alegaciones del demandante relativas a los riesgos que corre el Land de no percibir la remuneración
         en caso de pérdidas anuales de Helaba y de no poder recuperar el capital aportado mediante restitución no permiten afirmar
         que la Comisión incurrió en un error manifiesto de apreciación al comparar la remuneración de la aportación controvertida
         con la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento.
      
       Sobre la situación del mercado en el momento en que se llevó a cabo la aportación controvertida
      165    Por una parte, el demandante alega que la Comisión aplicó erróneamente el criterio del inversor privado al no situarse, para
         calificar económicamente la aportación controvertida, en la fecha en que se hizo efectiva, a saber, el 31 de diciembre de 1998.
      
      166    A este respecto señala que, en el considerando 129 de la Decisión impugnada, la Comisión menciona la práctica de los bancos
         privados descrita por la República Federal de Alemania, que se resume en los considerandos 96 y 99 de dicha Decisión. Afirma
         que, en estos considerandos, la Comisión indicó que la República Federal de Alemania había explicado, en primer lugar, que
         Deutsche Bank obtuvo una «perpetual» en el mercado de capitales, apenas unos meses después que Helaba; en segundo lugar, que
         desde 1999 el mercado ya no otorgaba una importancia decisiva a la diferencia entre los instrumentos de capital con vencimiento
         y sin él, y, en tercer lugar, que la afirmación del demandante de que, para grandes volúmenes, sólo es posible recurrir al
         capital social quedaba contradicha por la magnitud de las participaciones sin voto que habían obtenido en el mercado de capitales
         entidades de crédito privadas tanto en 1998 y 1999 como posteriormente. Indica, además, que el cuadro que figura en el considerando
         101 de la Decisión impugnada describe la evolución de la parte de capital propio de base de tres bancos privados constituida
         por capital propio híbrido entre 1998 y 2003. Afirma que, al mencionar la práctica de los bancos alemanes presentada por la
         República Federal de Alemania, la Comisión se basa en información de la que sólo podía disponer en los años que siguieron
         a la aportación controvertida. 
      
      167    El demandante añade que, a fines de 1998, el Land no podía prever la evolución posterior del mercado de capitales respecto
         a las participaciones sin voto y a las «perpetuals». Alega que, por consiguiente, para calificar económicamente la aportación
         controvertida, la Comisión sólo debería haber tenido en cuenta la situación del mercado tal como se presentaba en 1998, y
         no la evolución futura del mercado de capitales, desconocida en el momento en que se hizo efectiva la aportación controvertida.
         
      
      168    Procede recordar que, según la jurisprudencia, la comparación entre el comportamiento de los inversores públicos y el de los
         inversores privados debe llevarse a cabo teniendo en cuenta la actitud que hubiera adoptado, en el momento de la transacción
         de que se trata, un inversor privado, habida cuenta de las informaciones disponibles y de la evolución previsible en aquel
         momento (sentencias del Tribunal de 30 de abril de 1998, Cityflyer Express/Comisión, T‑16/96, Rec. p. II‑757, apartado 76,
         y la sentencia WestLB, citada en el apartado 7, apartado 246).
      
      169    No obstante, en el presente asunto ha de constatarse previamente que la referencia que hace la Comisión, en el considerando
         129 de la Decisión impugnada, a la práctica de los bancos alemanes sólo tiene por objeto reforzar su interpretación de la
         Declaración de Sydney en el sentido de que ésta sólo permite llegar a la conclusión de que los instrumentos financieros innovadores
         permanentes nunca pueden ser reconocidos como capital propio de base o que están también sometidos al límite del 15 % del
         capital propio de base. Así, la Comisión menciona esta práctica indicando que aboga a favor de la posibilidad de utilizar
         como capital de base instrumentos financieros innovadores permanentes que superen el límite del 15 %. Por consiguiente, la
         Comisión no basa su apreciación en las transacciones posteriores a la aportación controvertida, sino que las utiliza únicamente
         en apoyo de su propia interpretación de la Declaración de Sydney.
      
      170    En cualquier caso, es preciso constatar que el demandante no explica por qué el Land y Helaba no podían prever la evolución
         del mercado posterior a la Declaración de Sydney cuando acordaron la aportación controvertida. Esta explicación es tanto más
         necesaria cuanto que de la Decisión impugnada se desprende que dicha evolución del mercado confirmó la apreciación de las
         partes de la aportación controvertida, de que, por una parte, las «perpetuals» no debían remunerarse tomando como referencia
         al capital social y, por otra parte, la magnitud del paraguas de capital social no afecta al nivel de remuneración. 
      
      171    Por otra parte, el demandante niega que, en el momento de la aportación controvertida, existiera en Alemania un mercado desarrollado
         de instrumentos de capital propio híbridos en el que Helaba hubiera podido emitir una aportación como la controvertida. Así,
         afirma que en 1998 no podría haberse emitido una «perpetual» sin cláusula de step-up como la aportación controvertida destinada
         a inversores institucionales como el Land. Afirma que hasta 2004 los inversores privados no aceptaban suscribir tales «perpetuals».
         Además, estas «perpetuals» tenían un volumen menor y cotizaban en bolsa. Por otra parte, la aportación controvertida ni siquiera
         podría haber sido emitida a continuación debido a su volumen, dado que fue suscrita por un único inversor, y reconocida en
         tanto que capital propio de base por la totalidad de su importe, y ello al nivel de Helaba y no del grupo al que éste pertenece.
      
      172    El demandante sostiene que la Comisión oculta este hecho cuando afirma que Helaba habría podido obtener capital emitiendo
         varios tramos de menor importe. A este respecto, alega, en particular, que esta afirmación hace caso omiso del criterio del
         inversor privado puesto que implica tener en cuenta el comportamiento de un inversor en una situación distinta de la del Land
         y una inversión de las prioridades en el sentido de que se basa en las alternativas que Helaba habría tenido en el futuro,
         y no en la circunstancia de si un inversor privado habría concedido a Helaba una aportación de la misma naturaleza y en las
         mismas condiciones. Por consiguiente, considera que la falta de desarrollo del mercado de instrumentos de capital propio de
         base híbridos en Alemania debería haber inducido a la Comisión a considerar que Helaba sólo habría podido procurarse un volumen
         comparable de capital propio de base en el mercado en forma de capital social. 
      
      173    Procede constatar que el demandante no niega directamente la referencia hecha por la Comisión, en el considerando 137 de la
         Decisión impugnada, a la existencia de una «perpetual» sin cláusula de step-up emitida en 1987 y suscrita por inversores institucionales
         y no formula alegaciones destinadas a demostrar que la Comisión no podía basar su apreciación en este elemento. Así, aunque
         afirma que la primera emisión de una «perpetual» sin cláusula de step-up suscrita por inversores institucionales alemanes
         data de 2004 y la primera emisión de este tipo realizada por un banco alemán, de 2005, estas afirmaciones no demuestran por
         sí solas que la Comisión incurriera en un error manifiesto de apreciación al basarse en la transacción mencionada en el considerando
         137 de la Decisión impugnada para rechazar la alegación de que los inversores institucionales no estaban dispuestos a suscribir
         «perpetuals» sin cláusula de step-up, por lo que la aportación controvertida, al no tener fecha de vencimiento, sólo podía
         compararse al capital social. 
      
      174    Respecto a las diferencias, invocadas por el demandante, entre la aportación controvertida y las participaciones sin voto
         emitidas en el mercado, procede constatar que corresponden a alegaciones ya examinadas y desestimadas.
      
      175    Por lo que se refiere a la alegación del demandante de que la Comisión ha hecho caso omiso del criterio del inversor privado
         al afirmar que Helaba habría podido obtener el capital emitiendo varios tramos de un volumen menor, procede recordar que,
         aunque ciertamente el criterio del inversor privado exija apreciar si tal inversor habría realizado la transacción de que
         se trate en las mismas condiciones, no es menos cierto que, conforme a la jurisprudencia citada en los apartados 35 y 36 de
         esta sentencia, el objetivo del control comunitario de las ayudas de Estado es determinar si la empresa beneficiaria obtiene
         una ventaja económica que no habría obtenido en condiciones normales de mercado y que, para ello no es posible afirmar que
         únicamente debe tenerse en cuenta el punto de vista del inversor. Por consiguiente, el demandante no puede sostener que la
         cuestión de si Helaba habría podido obtener en el mercado las mismas ventajas al mismo precio carece de pertinencia, mientas
         que esta cuestión es esencial a la hora de determinar cuál habría sido el resultado de una negociación entre Helaba y el hipotético
         inversor privado que se encontrara en la situación del Land.
      
      176    En estas circunstancias, procede desestimar los motivos del demandante basados en la aplicación de un período de referencia
         erróneo y en una apreciación errónea de la situación del mercado en el momento en que se realizó la aportación controvertida.
      
       Conclusión sobre la calificación de la aportación controvertida de participación sin voto
      177    Nadie discute que la aportación controvertida constituye un instrumento particular que no se corresponde exactamente ni con
         las participaciones sin voto emitidas en el mercado, con o sin vencimiento, ni con el capital social.
      
      178    No obstante, del examen precedente se desprende que la aportación controvertida se asemeja a las participaciones sin voto
         con fecha de vencimiento reconocidas en tanto que capital propio de base debido a las características siguientes: su rango
         en caso de liquidación o de insolvencia, en relación tanto con los acreedores del banco como de sus propietarios; el hecho
         de que existe una obligación de remuneración anual cuyo importe se fija en el contrato; el hecho de que la remuneración se
         suspende en caso de pérdidas anuales, que constituye el único beneficio que el inversor obtiene de su aportación, a falta
         de participación en el aumento de valor de la empresa, y que Helaba tiene la obligación de pagar las remuneraciones no abonadas
         en el año siguiente al año o a los años durante los cuales no se pagó la remuneración; el hecho de que participa en las pérdidas
         anuales del banco y el hecho de que existe una cláusula de prosperidad para el supuesto de que el valor de la aportación disminuya
         a consecuencia de las pérdidas.
      
      179    En cambio, se distingue de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento y reconocidas en tanto que capital propio
         de base y se asemeja al capital social en que no tiene fecha de vencimiento y, por ello, ha podido ser reconocida en tanto
         que capital propio de base por encima del límite del 15 % y en que representa una parte muy importante del capital propio
         de base y ha sido reconocida como capital propio de base a nivel de Helaba y no del grupo al que éste pertenece. 
      
      180    Por último, se distingue tanto de la mayor parte de participaciones sin voto con fecha de vencimiento y reconocidas en tanto
         que capital propio de base como del capital social de los bancos privados que emitieron las aportaciones utilizadas por la
         Comisión a efectos de comparación en que la inversión del Land no es fungible o sólo lo es de manera muy limitada. Por otra
         parte, se distingue de las participaciones sin voto utilizadas por la Comisión como referencia y de gran número de inversiones
         en capital social en que el Land dispone de una parte muy importante del capital propio del banco.
      
      181    De ello se deduce que las únicas características de la aportación controvertida que tanto la distinguen de las participaciones
         sin voto con fecha de vencimiento como la asemejan al capital social son, por una parte, que no tiene fecha de vencimiento
         y, por otra parte, que representa más del 15 % del capital propio de base de Helaba. Pues bien, del examen precedente se desprende,
         por una parte, que el demandante no ha demostrado que estas características, propias de las «perpetuals», den lugar en el
         mercado a una remuneración más parecida a la del capital social que a la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento
         y, por otra parte, que no hay motivo para pensar que el Land y Helaba no podían prever esta evolución. 
      
      182    Habida cuenta de las consideraciones precedentes, las alegaciones del demandante no permiten afirmar que la Comisión incurrió
         en un error manifiesto de apreciación al considerar, tras un examen conjunto de las características de la aportación controvertida,
         que ésta presentaba más similitudes con las aportaciones sin voto que con el capital social y, por consiguiente, su remuneración
         debía ser comparada a la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento de un volumen habitual en el mercado, incrementando,
         en su caso, la remuneración.
      
      4.      Sobre la comparación de la remuneración de la aportación controvertida con la remuneración de la comisión de aval practicada
            en el mercado
      183    Por lo que atañe a la comparación de la remuneración de la aportación controvertida con la remuneración de la comisión de
         aval que se practica en el mercado, el demandante se opone a las apreciaciones de la Comisión relativas a la consideración
         de la carga suplementaria que se deriva del impuesto comercial que Helaba adeuda por razón de la aportación controvertida,
         a la comparación de la remuneración de base acordada entre el Land y Helaba con la remuneración de la comisión de aval practicada
         en el mercado y a la comparación del incremento por perpetuidad acordada en el caso de autos con el incremento por perpetuidad
         practicado en el mercado.
      
      a)      Cómputo del impuesto comercial
       Decisión impugnada
      184    La Comisión consideró que, para comparar la remuneración acordada por la aportación controvertida y la remuneración acorde
         con el mercado, debía tenerse en cuenta el efecto del impuesto comercial que grava la aportación controvertida, que, en el
         caso de autos, era del 0,26 % anual. A este respecto indicó que, mientras que, en Alemania, dicho impuesto lo pagan los inversores
         comerciales, que exigen por ello una remuneración mayor, en el caso de autos era Helaba quien debía abonarlo porque el Land
         está exento. Por ello la Comisión consideró que la carga total de Helaba que debía compararse a los márgenes de remuneración
         acordes con el mercado no era la remuneración del 1,4 % acordada entre las partes, sino el 1,66 % (considerandos 156 a 159
         de la Decisión impugnada).
      
       Alegaciones de las partes
      185    El demandante critica esta apreciación y alega que los inversores, en sus expectativas de rendimiento, no tienen en cuenta
         el estatuto tributario del beneficiario de la inversión y la Comisión no ha demostrado que, en el mercado, el inversor no
         pueda repercutir la totalidad de su carga fiscal sobre el inversor. Afirma que no existe ninguna diferencia entre el importe
         de la remuneración pagada a los distintos inversores por la misma aportación, incluso cuando los inversores nacionales que
         no ejerzan ninguna actividad industrial y comercial y los inversores extranjeros no están sometidos al impuesto comercial
         cuando tienen participaciones sin voto y, consiguientemente, se encuentran en la misma situación que el Land.
      
      186    El demandante añade que, en cualquier caso, la carga suplementaria que debe soportar Helaba no equivale al tipo del impuesto
         comercial sino que es menor, puesto que dicho impuesto constituye un gasto de explotación para Helaba y disminuye, por consiguiente,
         su renta imponible. Así, después de pagar el impuesto sobre sociedades (40 % a la sazón en Alemania) y el impuesto de solidaridad
         (5,5 %), la carga suplementaria es sólo del 0,15 %.
      
      187    La Comisión y las partes coadyuvantes se oponen a estas alegaciones.
      
       Apreciación del Tribunal
      188    Por lo que se refiere, en primer lugar, a la necesidad de tener en cuenta el efecto del impuesto comercial en la carga soportada
         por Helaba por razón de la aportación controvertida, procede constatar que el demandante no niega que Helaba esté obligado
         a pagar este impuesto debido a que el Land está exento. Aunque alegue que otros inversores tampoco estén sometidos a este
         impuesto y ello no modifica el importe de la remuneración abonada, debe señalarse que la República Federal de Alemania y Helaba
         afirmaron en la vista que, si bien los bancos debían, en principio, abonar el impuesto comercial sobre las remuneraciones
         que se pagan a los inversores no establecidos en Alemania o que no ejerzan ninguna actividad industrial o comercial, ni los
         bancos ni las autoridades alemanas conocen la identidad de los inversores que poseen los títulos que incorporan las participaciones
         sin voto y que, por consiguiente, los bancos no abonan el impuesto comercial por las remuneraciones abonadas, aunque una parte
         de ellas se pague a inversores exentos. 
      
      189    Debe señalarse que, puesto que el razonamiento de la Comisión no se basa en que el Land no deba abonar el impuesto, sino en
         que Helaba debe hacerlo, soportando de esta forma una carga que no debería soportar si la aportación hubiera sido realizada
         por un inversor privado en el mercado, el hecho de que, en la práctica, los bancos no abonen el impuesto comercial correspondiente
         a las remuneraciones abonadas a inversores no establecidos en Alemania o que no ejerzan ninguna actividad industrial o comercial
         priva de pertinencia a la alegación del demandante. En efecto, en el presente asunto, a diferencia de lo que sucede con otras
         participaciones sin voto en el mercado, Helaba debe soportar una carga suplementaria a consecuencia del pago del impuesto
         comercial. Aunque esta carga no implique una remuneración superior al Land, debe ser tenida en cuenta para examinar si Helaba
         soporta, por razón de la aportación controvertida, una carga al menos equivalente a la soportada por los bancos que hayan
         emitido participaciones sin voto en el mercado y, por consiguiente, si Helaba ha obtenido una ventaja. 
      
      190    En estas circunstancias procede considerar que el demandante no ha demostrado que la Comisión incurriera en un error manifiesto
         de apreciación al tener en cuenta el efecto del impuesto comercial sobre la carga total soportada por Helaba en razón de la
         aportación controvertida.
      
      191    A continuación, por lo que se refiere al cálculo de la carga efectiva soportada por Helaba, procede señalar que, en el caso
         de autos, no se trata de averiguar cuál es la carga final, después de impuestos, que resulta para Helaba de la aportación
         controvertida, sino de comparar esta carga con la que se desprendería de una aportación con vencimiento suscrita por un inversor
         privado. Para ello, la comparación de las cargas que se derivan de una u otra aportación puede realizarse antes o después
         de impuestos, siempre y cuando dichas cargas sean evaluadas en el mismo momento. Pues bien, dado que, en la Decisión impugnada,
         la Comisión toma como referencia la carga antes de impuestos que representan las participaciones sin voto que utiliza a efectos
         de comparación, procede tener en cuenta asimismo la carga antes de impuestos que se deriva del impuesto comercial (en este
         sentido, véase la sentencia WestLB, citada en la nota 7, apartado 384).
      
      192    De ello se desprende que el demandante tampoco ha demostrado que la Comisión incurriera en un error manifiesto de apreciación
         al considerar que la carga que se deriva del pago del impuesto comercial, que debe tenerse en cuenta para comparar la remuneración
         de la aportación controvertida con la de las aportaciones realizadas en condiciones de mercado es la carga antes de impuestos.
      
      b)      Sobre la comparación de la remuneración de base con la remuneración de la comisión de aval practicada en el mercado
       Decisión impugnada
      193    La Comisión indica que el examen de las diez transacciones invocadas por la República Federal de Alemania, que figuran en
         el considerando 164 de la Decisión impugnada, muestra una banda de remuneración de la comisión de aval que va del 0,75 al
         1,6 % anual (considerandos 162, 163, y 165 a 167 de la Decisión impugnada).
      
      194    A continuación, la Comisión examina las distintas particularidades de la aportación controvertida que pueden influir en el
         importe de la remuneración. A este respecto considera que no procede aplicar ni un incremento por razón del volumen de la
         operación, ni una disminución a consecuencia de la calificación de Helaba. Considera, no obstante, que, debido a lo reducido
         del paraguas de capital social, hay que considerar que un inversor privado no habría aceptado una remuneración de la comisión
         de aval que se encontrara en la zona baja de la banda de fluctuación (considerandos 168, 169, 171 y 172 de la Decisión impugnada).
      
      195    La Comisión deduce de todo ello que, puesto que la carga soportada por Helaba a consecuencia de la aportación controvertida
         se situaba en la parte media o incluso superior de la banda de fluctuación del mercado, no cabía afirmar la existencia de
         una ventaja para Helaba ni, consiguientemente, una ayuda de Estado (considerando 172 de la Decisión impugnada).
      
       Alegaciones de las partes
      196    En primer lugar, el demandante recuerda que, debido a su perfil de riesgo, la aportación controvertida se asemeja a una inversión
         en capital social y no a una participación sin voto con plazo de vencimiento y alega que, por consiguiente, el cálculo realizado
         por la Comisión, que se basa en una banda de fluctuación del mercado determinada a partir de las remuneraciones de la comisión
         de aval fijadas para las participaciones sin voto con plazo de vencimiento, es erróneo. Añade que la Comisión, al asimilar
         erróneamente la aportación controvertida a las participaciones sin voto, no tuvo en cuenta que, además del incremento que
         debía aplicarse para tener en cuenta el carácter perpetuo de la aportación controvertida, era necesario aplicar otros incrementos
         para tener en cuenta la situación financiera de Helaba, la inexistencia de publicidad y menores gastos de transacción.
      
      197    En segundo lugar, el demandante critica la forma en que la Comisión calculó la remuneración de la comisión de aval de base.
      
      198    Alega, por una parte, que la Comisión no apreció el importe de la remuneración de la comisión de aval de base teniendo en
         cuenta la situación y las circunstancias del mercado que existían a finales de 1998, sino tomando en consideración transacciones
         posteriores. 
      
      199    Por otra parte aduce que, debido a las diferencias entre la aportación controvertida y las transacciones de referencia, la
         remuneración de la aportación controvertida debía situarse por encima de la banda de fluctuación de mercado para la remuneración
         de la comisión de aval de base calculada a partir de las transacciones de referencia. Considera que la Comisión no sólo no
         apreció correctamente las diferencias entre la aportación controvertida y las transacciones de referencia examinadas sino
         que, además, no analizó otras diferencias importantes. 
      
      200    Por lo que se refiere a las diferencias que examinó la Comisión, a saber, el volumen de la aportación controvertida, la magnitud
         del paraguas de capital social y la calificación de Helaba, el demandante alega que todos estos elementos deberían haber implicado
         un incremento de la remuneración de la comisión de aval de base en comparación con las transacciones de referencia. Respecto
         a las diferencias entre la aportación controvertida y las transacciones de referencia que la Comisión no examinó y que deberían
         haber implicado un aumento de la remuneración de la comisión de garantía de base, el demandante menciona, por una parte, el
         hecho de que la totalidad de la aportación controvertida fuera suscrita por un único inversor y, por otra parte, el hecho
         de que la aportación controvertida no es fungible, por lo que el Land no puede retirar sus inversiones en Helaba.
      
      201    Por último, el demandante alega que la aportación de Dresdner Bank de mil millones de USD, mencionada en la Decisión impugnada
         entre las transacciones de referencia, prueba que la remuneración de la aportación controvertida debería haberse situado por
         encima de la banda de fluctuación de referencia, puesto que esta aportación, a pesar de un perfil de riesgo que, en su opinión,
         era menor, fue remunerada a un tipo superior al de la aportación controvertida.
      
      202    La Comisión y las partes coadyuvantes se oponen a estas alegaciones.
      
       Apreciación del Tribunal
      203    En primer lugar, por lo que se refiere a la alegación del demandante de que la banda de fluctuación utilizada por la Comisión
         es errónea porque se basa en transacciones no comparables con la aportación controvertida, basta constatar que del examen
         de la cuestión relativa a la calificación de la aportación controvertida se desprende que la Comisión no incurrió en ningún
         error manifiesto de apreciación al considerar que dicha aportación presentaba más semejanzas con las participaciones sin voto
         que con el capital social (véase el apartado 181 de esta sentencia).
      
      204    En segundo lugar, por lo que se refiere al examen de la conformidad con el mercado de la remuneración de base de la aportación
         controvertida que llevó a cabo la Comisión, procede rechazar de plano la alegación del demandante de que la Comisión no se
         basó en las circunstancias del mercado en la fecha de la aportación controvertida. En efecto, es preciso constatar que, incluso
         sin tener en cuenta las cinco transacciones de 1999 a las que se refirió la Comisión, del examen de las demás transacciones
         se desprende que la banda de fluctuación del mercado definida por la Comisión, que va de 75 a 160 puntos de base, no se modificó,
         puesto que las transacciones que marcan los límites máximos (aportación de Bayerische Hypo- und Vereinsbank de 1.200 millones
         de DEM) y mínimos (segundo tramo de 700 millones de USD emitido por Deutsche Bank) de dicha banda son transacciones de 1998.
         Respecto a la alegación del demandante de que estas aportaciones no son comparables a la aportación controvertida porque tenían
         plazo de vencimiento, procede recordar que esta característica no impide la comparación.
      
      205    A continuación, procede examinar cada uno de los ocho elementos que, según el demandante, implican un incremento de la banda
         de fluctuación del mercado para la remuneración de la comisión de aval que la Comisión apreció de manera errónea o ni siquiera
         examinó.
      
      206    En primer lugar, por lo que atañe a la situación financiera de Helaba, el demandante alega que los beneficios de Helaba en
         1998 eran relativamente escasos habida cuenta del importe de la remuneración que debía abonar al Land, de forma que existía
         el peligro de que los beneficios no bastaran para pagar la remuneración acordada. Añade que otros parámetros financieros de
         Helaba (rendimiento sobre capital propio, distribución de beneficios, ratio de capital propio de base) habían sido claramente
         inferiores a los de los bancos privados de manera constante entre 1984 y 1994.
      
      207    A este respecto, procede afirmar que, mediante su alegación basada en el carácter supuestamente reducido de los beneficios
         de Helaba en relación con el importe de la remuneración, el demandante reitera la alegación relativa al riesgo de pérdida
         de la remuneración expuesta en el apartado 161. Pues bien, como se ha señalado en el apartado 163, la comparación que hace
         el demandante entre la remuneración que debía abonar Helaba a partir de 2003 y sus beneficios en 1998 no permite demostrar
         que exista un riesgo particular de pérdida de la remuneración. Respecto a la alegación de que los demás resultados de Helaba
         eran inferiores a los de los grandes bancos privados, basta señalar que, mientras que la aportación controvertida fue negociada
         y hecha efectiva a favor de Helaba a finales de 1998, el demandante alude a datos relativos al período comprendido entre 1984
         y 1994. En estas circunstancias, procede constatar que las alegaciones del demandante no permiten afirmar que la Comisión
         incurriera en un error manifiesto de apreciación al no considerar que la remuneración debería haber sido superior a la acordada
         debido a la situación financiera de Helaba. 
      
      208    En segundo lugar, por lo que se refiere a la considerable falta de publicidad debida a que Helaba obtuvo la aportación controvertida
         de un único inversor, el demandante alega que, en el caso de autos, los efectos perjudiciales que entraña la publicidad en
         caso de dificultades o de modificaciones de la aportación pueden evitarse o, al menos, controlarse. Afirma que un inversor
         privado habría exigido un incremento de la remuneración de la comisión de aval para compensar esta ventaja. 
      
      209    Es preciso constatar que esa afirmación sumaria del demandante no basta para demostrar que, en el mercado, la circunstancia
         alegada implica efectivamente un incremento de la remuneración de la comisión de aval de base y que, por consiguiente, la
         Comisión incurrió en un error manifiesto de apreciación al no tener en cuenta tal incremento en el caso de autos. Por otra
         parte, aunque de las referencias que hacen las partes a una participación sin voto suscrita por una compañía de seguros se
         desprende que los inversores privados también pueden suscribir la totalidad de una participación sin voto, el demandante no
         alega elementos que permitan afirmar que, en el mercado, se practica efectivamente tal incremento. 
      
      210    Además, como reconoce el propio demandante, el hecho de que la aportación controvertida provenga de un único inversor no permite
         a Helaba eludir absolutamente la publicidad. En efecto, Helaba no puede impedir al Land que mencione las eventuales dificultades
         o modificaciones de la aportación, máxime cuando tales cuestiones pueden discutirse públicamente en el Hessischer Landtag
         (Parlamento del Land) de la misma forma que se discutió la suscripción inicial de la aportación controvertida.
      
      211    En tercer lugar, por lo que se refiere al carácter supuestamente reducido de los gastos de transacción que soportaba Helaba,
         el demandante alega que, puesto que Helaba obtuvo la aportación de un único inversor, ahorra considerables gastos relacionados
         con el lanzamiento de la emisión, gestión y aplicación. Afirma que un inversor privado también habría exigido un incremento
         de la remuneración de la comisión de aval de base para compensar esta ventaja. 
      
      212    Es preciso constatar que esta afirmación, no acreditada, del demandante no demuestra que, en el mercado, la circunstancia
         alegada habría implicado un incremento de la remuneración de la comisión de aval de base. Además, el Land señala que también
         ahorró considerables gastos al aportar la totalidad del patrimonio especial a Helaba en lugar de dividir la aportación controvertida
         entre distintos bancos y que, por consiguiente, no estaba justificado un incremento. En estas circunstancias, esa alegación
         tampoco permite afirmar que la Comisión incurriera en un error manifiesto de apreciación al no aplicar un incremento de la
         remuneración por ese motivo.
      
      213    En cuarto lugar, en lo que concierne al volumen de la operación, el demandante critica la apreciación de la Comisión de que
         el hecho de que el volumen de la aportación controvertida sea considerablemente superior a los de las aportaciones utilizadas
         a efectos de comparación no debe dar lugar a un incremento, puesto que la aportación controvertida equivale, a consecuencia
         del modelo escalonado, a cinco aportaciones sucesivas de menor entidad. Añade que la Comisión contradice la alegación que
         desarrolló en el procedimiento que dio lugar a la sentencia WestLB, citada en el apartado 7 de esta sentencia, en la que afirmaba
         que un inversor que operara en una economía de mercado «ante cantidades inusualmente elevadas de hecho, [habría] exigido un
         aumento [del] rendimiento».
      
      214    A este respecto, el demandante repite las alegaciones que formuló en contra de la aceptación del modelo escalonado. Pues bien,
         del apartado 131 de la presente sentencia se desprende que la Comisión no incurrió en ningún error manifiesto de apreciación
         al considerar que, para calcular la remuneración adecuada de la función de expansión de las actividades comerciales, la aportación
         controvertida podía compararse a una serie de cinco participaciones sin voto de menor entidad. 
      
      215    En cualquier caso, procede constatar que, incluso sin tener en cuenta el modelo escalonado, del examen de las transacciones
         que tuvo en cuenta la Comisión en el considerando 164 de la Decisión impugnada no se deduce que la importancia del volumen
         implique necesariamente un incremento de la remuneración de la comisión de aval. Así, para la aportación de SGZ-Bank (octubre
         de 1998), de únicamente 50 millones de DEM (alrededor de 25 millones de euros), se fijó una remuneración de la comisión de
         aval del 1,20 %, mientras que Deutsche Bank sólo pagó por los tramos de su aportación de 700 millones de USD (enero de 1998)
         una remuneración de la comisión de aval del 0,75 % y del 0,8 %.
      
      216    Respecto a la alegación formulada por la Comisión en el procedimiento que dio lugar a la sentencia WestLB, citada en el apartado
         7 de esta sentencia, baste recordar que la Decisión controvertida en dicho asunto fue anulada por el Tribunal y que, en la
         Decisión WestLB de 2004, la Comisión ya no impuso ningún incremento por razón del elevado volumen de la transacción cuya fundamentación
         había intentado demostrar.
      
      217    En estas circunstancias, procede considerar que el demandante no ha acreditado que la Comisión haya incurrido en un error
         manifiesto de apreciación al no considerar que la remuneración debería haber sido superior a la acordada en razón del volumen
         absoluto de la aportación controvertida. 
      
      218    En quinto lugar, por lo que se refiere al paraguas de capital social, el demandante opina que, aunque la Comisión haya entendido,
         en el considerando 169 de la Decisión impugnada, que la proporción de la aportación controvertida en el capital social exigía
         que la remuneración de dicha aportación se situara en la parte superior de la banda de fluctuación del mercado para la remuneración
         de la comisión de aval de base, también debería haber tenido en cuenta que se consideró que la totalidad de la aportación
         era capital propio de base, por encima del límite del 15 % de instrumentos de capital propio híbridos previsto por la Declaración
         de Sydney, y ello a nivel de Helaba y no del grupo al que éste pertenece. 
      
      219    Procede constatar que, en la medida en que la perpetuidad de la aportación permita calificarla de capital propio de base de
         Helaba, no hay motivo para considerar que el hecho alegado por el demandante implique un incremento distinto del que se desprende
         del hecho de que carece de fecha de vencimiento. Respecto al hecho de que la aportación controvertida sea reconocida como
         capital propio de base a nivel de Helaba, y no del grupo al que pertenece, debe recordarse que el demandante se limita a afirmar
         que este reconocimiento proporciona mayor flexibilidad a Helaba en la utilización del capital. Habida cuenta de la amplia
         facultad discrecional de que dispone la Comisión a la hora de determinar cuál es la remuneración adecuada al mercado, es preciso
         constatar que esta alegación no permite demostrar la existencia de un error manifiesto de apreciación por parte de la Comisión.
         
      
      220    Por consiguiente, procede considerar que las alegaciones del demandante no permiten afirmar que la Comisión incurrió en un
         error manifiesto de apreciación al no considerar que la remuneración debería haber sido superior a la acordada debido a lo
         reducido del paraguas de capital social.
      
      221    En sexto lugar, por lo que se refiere a la calificación a largo plazo de Helaba, el demandante critica la apreciación de la
         Comisión que figura en el considerando 171 de la Decisión impugnada, según la cual un inversor privado habría partido en Helaba
         de un riesgo de pérdida similar al de una inversión en uno en los grandes bancos privados citados en dicha Decisión. A este
         respecto afirma que es inconcebible que, haciendo abstracción de las garantías del Estado, dicha calificación y la de los
         grandes bancos privados citados en la Decisión impugnada sean comparables y, por consiguiente, que las transacciones de referencia
         puedan utilizarse a efectos de comparación sin ninguna adaptación. Afirma, además, que la Comisión no motivó su apreciación
         al respecto. 
      
      222    Procede señalar que, en apoyo de su afirmación de que es inconcebible que, sin las garantías del Estado, la calificación a
         largo plazo de Helaba y la de los grandes bancos privados citados en la Decisión impugnada sean comparables, el demandante
         se limita a indicar que, si las ratios de Helaba se hubieran comparado a las de los grandes bancos privados, aquél habría
         obtenido «probablemente» una calificación menos favorable.
      
      223    Por otra parte, el demandante no pone en duda la afirmación de la República Federal de Alemania a la que se refiere la Comisión
         en la Decisión impugnada (considerando 171) de que antes de, como mucho, 2001, no existía ningún método de cálculo de la calificación
         a largo plazo de los bancos regionales, haciendo abstracción de la obligación de mantener la actividad y de garantía, que
         incumbía a los poderes públicos. Es cierto que, en su réplica, el demandante alega que, si no se tiene en cuenta dichas garantías
         del Estado, la calificación de Helaba en 1998 y 1999 era inferior a la de los grandes bancos privados y, a este respecto,
         invoca las calificaciones intrínsecas y de solidez financiera de Helaba, comparándolas con las calificaciones de dichos bancos
         privados en los citados años. Ahora bien, puesto que del documento aportado en apoyo de dicha afirmación se desprende que
         las calificaciones intrínsecas y de solidez financiera son calificaciones distintas de la calificación a largo plazo, la mera
         referencia a estas calificaciones inferiores de Helaba no basta para demostrar, a falta de otras precisiones, que su calificación
         a largo plazo también debería haber sido necesariamente inferior a la de los grandes bancos privados si se hubiera determinado
         haciendo abstracción de las garantías del Estado, ni que, a finales de 1998, existiera una manera de determinar tal calificación
         respecto a Helaba.
      
      224    En estas circunstancias, procede considerar que el demandante no ha demostrado que la Comisión incurrió en un error manifiesto
         de apreciación al suponer que, a falta, a finales de 1998, de un método propio para calcular la calificación a largo plazo
         de los bancos regionales, haciendo abstracción de las garantías del Estado, un inversor privado habría considerado que el
         riesgo de pérdidas que corría con Helaba era comparable al de un inversor en uno de los grandes bancos privados citados en
         dicha Decisión.
      
      225    Además, la Decisión impugnada está suficientemente motivada a este respecto. En efecto, procede recordar que la apreciación
         de la Comisión criticada por el demandante no tenía por objeto negar la pertinencia de un eventual incremento de la remuneración,
         y se refería, por el contrario, a la disminución solicitada por la República Federal de Alemania debido al carácter supuestamente
         menor del riesgo de una inversión en Helaba debido a las garantías del Estado. Esta circunstancia explica que la Comisión
         se limite a indicar las razones por las que el cálculo de la remuneración no debía basarse en la calificación a largo plazo
         que tenía Helaba a finales de 1998 y no se concentra en la calificación exacta que habría tenido a falta de garantías del
         Estado. 
      
      226    En séptimo lugar, por lo que se refiere al hecho de que la totalidad de la aportación la suscribiera un único inversor, el
         demandante alega que, en las transacciones de referencia, las participaciones sin voto fueron suscritas por numerosos inversores,
         cada uno de los cuales invirtió, en general, entre 5 y 10 millones de euros, o, aunque sólo de manera excepcional, hasta 100 millones
         de euros. Afirma que, mientras que el Land adquirió el 40 % del capital propio de Helaba, la proporción de los inversores
         individuales en el capital propio de los bancos de que se trata en las transacciones de referencia representaba menos del 1 %.
         
      
      227    El demandante niega la afirmación de la Comisión que figura en el escrito de contestación, de que distinguir según la proporción
         en la emisión de cada inversor carece de fundamento en relación con las prácticas del mercado a finales de 1998. A este respecto
         alega que dicha afirmación contradice la jurisprudencia del Tribunal, que, en su sentencia WestLB, citada en el apartado 7
         (apartado 255), consideró que un inversor privado «desea maximizar sus beneficios sin correr demasiados riesgos en relación
         con los demás participantes del mercado». Afirma que, en comparación con otros operadores en el mercado, un inversor corre
         riesgos mucho mayores cuando invierte como inversor único en una emisión, en particular cuando el volumen total de ésta es
         considerable, que suscribiendo junto con otros operadores en el mercado un tramo mucho menor de una inversión cuyo volumen
         es, además, inferior, como en el caso de las transacciones de los bancos privados alemanes citados por la Comisión a efectos
         de comparación.
      
      228    Añade que la aportación controvertida aumenta considerablemente el perfil de riesgo del saldo vivo del Land debido a la concentración
         de sus riesgos en un único deudor. A este respecto señala que la diversificación del riesgo tiene valor de principio general
         en la gestión del riesgo por parte de la empresa y que las normas de prudencia relativas a los «grandes riesgos» parten del
         principio de que la concentración de riesgos en un único deudor es particularmente peligrosa. 
      
      229    A este respecto procede señalar que, aunque la suscripción de la totalidad de la aportación que representa el 40 % del capital
         propio del banco emisor implique un riesgo mayor para el inversor que la suscripción de una parte que equivalga a menos del
         1 % de dicho capital, un incremento de la remuneración sólo estaría justificado si esta circunstancia proporciona una ventaja
         para el banco emisor que éste esté dispuesto a pagar, o si este banco necesita el capital ofrecido por el inversor y no puede
         obtenerlo de otras personas. En cambio, si el aumento del riesgo del inversor se debe a una decisión que ha adoptado en interés
         propio, sin estar influido por los deseos o las necesidades del banco, éste se negará a pagar un incremento de la remuneración
         y recurrirá a otros inversores para conseguir el capital (en este sentido, véase la sentencia WestLB, citada en el apartado
         7, apartado 320).
      
      230    En el presente asunto, el aumento del riesgo que implica para el Land el hecho de poseer una parte importante del capital
         de Helaba es el resultado de su decisión de no dividir el patrimonio especial debido a los inconvenientes que ello supondría,
         y no del interés de Helaba, que, como ha quedado demostrado (véanse los apartados 39 a 42), no tenía una necesidad urgente
         de aumentar considerablemente su capital que le pudiera inducir a aceptar un incremento de la remuneración. 
      
      231    Por otra parte, no hay motivo para pensar que Helaba no habría podido obtener en el mercado, en su caso de varios inversores,
         capital de la magnitud de la aportación controvertida, habida cuenta del modelo escalonado, en condiciones que también le
         permitieran reconocerlo como capital propio de base y por una remuneración de la comisión de aval equivalente al tipo acordado
         entre el Land y Helaba. 
      
      232    Por consiguiente, aunque la magnitud de la parte del Land en el capital propio de base de Helaba implique un aumento del riesgo
         que corre, no es evidente que esto constituyera una ventaja por la que Helaba debería haber pagado un incremento. En estas
         circunstancias, procede afirmar que la Comisión no incurrió en un error manifiesto de apreciación al no considerar que la
         remuneración debería haber sido superior a la acordada porque la aportación controvertida había sido suscrita por un único
         inversor. 
      
      233    En octavo lugar, por lo que se refiere al carácter no fungible o limitadamente fungible de la aportación controvertida, el
         demandante alega que esta circunstancia distingue la aportación controvertida de las transacciones utilizadas por la Comisión
         a efectos de comparación y que impide al Land retirar su inversión. 
      
      234    A este respecto, procede señalar, como se ha hecho en el apartado 229, que la circunstancia de que uno de los aspectos de
         la transacción implique un aumento del riesgo que corre el inversor sólo justifica un aumento de la remuneración si dicho
         aspecto conlleva una ventaja para el banco y si éste no puede rechazar el capital ofrecido. 
      
      235    Pues bien, en el presente asunto, el carácter no fungible o limitadamente fungible de la aportación controvertida no constituye
         ninguna ventaja para Helaba. 
      
      236    En efecto, de los autos se desprende que las participaciones sin voto se emiten en el mercado a través de una sociedad que
         suscribe la aportación como socio sin voto y consigue el capital necesario en el mercado. Por tanto, los inversores no suscriben
         la participación sin voto directamente con el banco emisor, sino con la sociedad intermediaria. Ésta, por su parte, en tanto
         que partícipe sin voto, sólo puede ceder sus derechos en la participación sin voto con el consentimiento del banco emisor.
      
      237    En el presente asunto, el Land, que ya tenía capital para invertir, participa en la operación como partícipe sin voto en lugar
         de la sociedad intermediaria. De ello se deduce que, para Helaba, la operación se desarrolla como en los casos de aportaciones
         emitidas en el mercado y no obtiene ninguna ventaja adicional del hecho de que la aportación controvertida no cotice en bolsa,
         puesto que las únicas características pertinentes para ella son las que permiten considerar que la aportación es capital propio
         de base por encima del límite del 15 % de dicho capital establecido por la Declaración de Sydney para los instrumentos de
         capital propio híbridos, a saber, la perpetuidad, la inexistencia del partícipe sin voto para rescatar la inversión y la cláusula
         de step-up. A este respecto, procede señalar que, a preguntas del Tribunal en la vista a propósito de las ventajas que se
         derivaban para Helaba del hecho de que la aportación controvertida no cotice en bolsa, el demandante afirmó no saber si esta
         circunstancia suponía efectivamente una ventaja para Helaba.
      
       Conclusión sobre la comparación de la remuneración de base con la remuneración de la comisión de aval practicada en el mercado
      238    De las consideraciones precedentes se deduce que, en las circunstancias del caso de autos, la Comisión podía considerar, sin
         incurrir en un error manifiesto de apreciación, que un inversor privado en una situación comparable a la del Land no habría
         conseguido obtener de Helaba una remuneración de base mayor que la acordada entre las partes, puesto que los elementos que
         implican un aumento del riesgo del Land se deben a la naturaleza de su patrimonio especial y a su elección y, para Helaba,
         no suponen una ventaja en relación con lo que habría obtenido en el mercado. En estas circunstancias, la Comisión no incurrió
         en un error manifiesto de apreciación al considerar que la carga total del 1,43 % que suponía para Helaba la remuneración
         de base de la aportación controvertida, teniendo en cuenta el efecto del impuesto comercial, no confería una ventaja a Helaba
         que éste no habría podido obtener en condiciones de mercado.
      
      c)      Sobre la comparación del incremento por perpetuidad con el incremento de la remuneración de la comisión de aval practicada
         en el mercado
      
       Decisión impugnada
      239    En la Decisión impugnada, la Comisión declaró que la aportación controvertida se distingue de la mayor parte de las transacciones
         citadas por la República Federal de Alemania en que constituye una «perpetual» y consideró que esta circunstancia exige un
         incremento de la remuneración puesto que entraña, para el Land, un mayor riesgo de no poder seguir las oscilaciones del tipo
         de interés y, para Helaba, un valor económico mayor porque permite superar el límite del 15 % fijado por la Declaración de
         Sydney (considerandos 173 y 174 de la Decisión impugnada).
      
      240    La Comisión indica que, para determinar si el tipo del 0,23 %, correspondiente al incremento por perpetuidad acordado por
         las partes al que se le añade la parte correspondiente al impuesto comercial, es conforme con el mercado, no puede basarse,
         o sólo de forma muy limitada, en datos del mercado del momento de la transacción, puesto que las partes actuaban, hasta cierto
         punto, como pioneros del mercado. Afirma, no obstante, que no se puede prohibir a un inversor público o a un banco público
         actuar como pioneros del mercado y, por consiguiente, debe examinarse únicamente si la determinación del incremento por perpetuidad
         no es claramente errónea desde el punto de vista económico, por basarse en consideraciones erróneas (considerandos 176 y 177
         de la Decisión impugnada).
      
      241    A este respecto afirma que, teniendo en cuenta los datos disponibles relativos al año de la aportación controvertida y al
         inmediatamente posterior, el cálculo propuesto por la República Federal de Alemania, resultante de comparar la remuneración
         de una «perpetual» de Deutsche Bank y la de una participación sin voto de Dresdner Bank, que da lugar a un incremento de alrededor
         del 0,29 % era verosímil. Por estas razones, llega a la conclusión de que no hay indicios de que la tasa comparativa pertinente
         del 0,23 % anual para el incremento por perpetuidad esté por debajo de la banda de fluctuación del mercado y, por tanto, de
         que existiera una ventaja para Helaba, es decir, una ayuda estatal (considerandos 182 y 183 de la Decisión impugnada).
      
       Alegaciones de las partes
      242    El demandante aduce que la Comisión incurrió en un error manifiesto de apreciación al considerar que no era necesario modificar
         la banda de fluctuación de referencia calculada sobre la base de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento para
         tener en cuenta la perpetuidad de la aportación controvertida. 
      
      243    En primer lugar, el demandante alega que la Comisión incurrió en un error al considerar que el Land y Helaba actuaron como
         pioneros y que, por consiguiente, debían concedérseles un margen de apreciación mayor. A este respecto afirma que Helaba y
         el Land no actuaron como pioneros puesto que posteriormente no se realizó ninguna otra transacción de las características
         de la aportación controvertida y, sobre todo, dado que, de los debates celebrados en el Hessischer Landtag previos a la aportación
         controvertida, se deduce que las partes intentaron copiar fielmente las transacciones realizadas entre otros Länder y otros
         Landesbanken, cuya remuneración presentaba, a juicio de la Comisión, elementos de ayuda de Estado. 
      
      244    En segundo lugar, el demandante alega que, al efectuar su examen, la Comisión no podía tener en cuenta «perpetuals» que databan
         de mayo de 1999 a diciembre de 2003. A este respecto afirma que, cuando no se dispone de datos del mercado, la Comisión no
         puede suponer que las circunstancias que habría tenido en cuenta un inversor privado en el período comprendido entre mayo
         y julio de 1999, o en diciembre de 2003, ya existían, tal cual, a finales de 1998, puesto que la evolución real del mercado
         europeo de capitales prueba lo contrario. Opina que, por consiguiente, el hecho de trasladar, sin ninguna motivación, la situación
         de la competencia en 1999 a 1998 constituye un error flagrante. 
      
      245    En tercer lugar, afirma que, en cualquier caso, las cuatro transacciones –tres realizadas por Deutsche Bank y una por Dresdner
         Bank– utilizadas como referencia por la Comisión para calcular el incremento por perpetuidad no son comparables a la aportación
         controvertida en lo que respecta al volumen total y al volumen invertido por inversor, a la proporción de capital propio de
         base de los bancos emisores que representan las distintas aportaciones, a su reconocimiento como capital propio de base del
         banco o del grupo y a la posibilidad de retirar la inversión. 
      
      246    En cuarto lugar, alega que, en contra de lo que opina la Comisión, el mayor incremento aplicado a la remuneración de la «perpetual»
         de Deutsche Bank en comparación con la participación sin voto de Dresdner Bank no puede estar justificada por la calificación
         más favorable de la «perpetual». En respuesta a una cuestión planteada por este Tribunal en la vista, el demandante explicó
         que, con este argumento quería aducir que la peor calificación de la «perpetual» de Deutsche Bank en comparación con la de
         la participación sin voto con fecha de vencimiento de Dresdner Bank no permitía afirmar que el incremento por perpetuidad
         en el mercado era inferior a la tasa del 0,29 % calculada comparando estas tres transacciones, puesto que la calificación
         obedece a un gran número de factores.
      
      247    La Comisión y las partes coadyuvantes se oponen a estas alegaciones.
      
       Apreciación del Tribunal 
      248    Por lo que se refiere, en primer lugar, a la alegación del demandante de que el Land y Helaba no actuaron como pioneros puesto
         que sólo intentaban imitar las transacciones anteriores de otros Landesbanken, procede señalar, en primer lugar, que, como
         afirma Helaba, dicha alegación no encuentra base en la trascripción de la sesión de la comisión de economía del Hessischer
         Landtag de 2 de diciembre de 1998, en la que se basa el demandante. Es cierto que, de dicho documento se desprende que se
         tuvieron en cuenta las citadas transacciones, pero de él también se desprende que el Land y Helaba tuvieron asimismo en cuenta
         que la Comisión había incoado procedimientos relativos a dicha transacciones y que se había discutido para ponerse de acuerdo
         en las condiciones de la aportación controvertida. En segundo lugar, respecto a la alegación de que posteriormente no se realizó
         ninguna transacción comparable a la aportación controvertida, basta remitirse al análisis precedente relativo a la calificación
         de la aportación controvertida y a la necesidad de tener en cuenta sus diferencias a la hora de determinar la remuneración
         acorde con el mercado.
      
      249    En segundo lugar, respecto a la alegación del demandante de que la Comisión no podía tener en cuenta «perpetuals» que databan
         de mayo de 1999 a diciembre de 2003, procede observar que la Comisión no podía oponerse al incremento por perpetuidad acordado
         entre el Land y Helaba sin disponer de un mínimo de elementos en los que basarse para considerar que este incremento era inferior
         al que habría fijado el mercado. La Comisión examinó la evolución posterior del mercado para encontrar estos elementos y limitar,
         de esta forma, el margen de maniobra de las partes de la aportación controvertida. En estas circunstancias, la crítica del
         demandante, destinada a impedir que la Comisión utilice datos relativos al período posterior a la aportación controvertida,
         no demuestra que la Comisión incurriera en un error manifiesto de apreciación al considerar que no había razón para afirmar
         que el incremento por perpetuidad acordado entre el Land y Helaba no era acorde con el mercado.
      
      250    En cualquier caso, es preciso constatar que la alegación del demandante de que el volumen de mercado de los instrumentos de
         capital propio híbridos había aumentado de manera muy significativa en 1999 no basta por sí sola para demostrar que la Comisión
         incurrió en un error manifiesto de apreciación al considerar que podía basarse en operaciones posteriores a la aportación
         controvertida, porque no había motivo para suponer que un incremento de la remuneración por la perpetuidad de una participación
         sin voto estaba sometido a grandes oscilaciones a lo largo del tiempo (considerandos 177 y 178 de la Decisión impugnada).
         En efecto, el mero hecho de que el volumen de mercado de los instrumentos de capital propio híbridos hubiera aumentado considerablemente
         en 1999 no implica que, en contra de lo afirmado por la Comisión en la Decisión impugnada, el incremento por perpetuidad fuera
         menor ese año, de forma que el uso por la Comisión de datos relativos a este período pueda falsear su conclusión. A ello hay
         que añadir que el demandante no explica cómo influye el aumento del volumen de mercado en la tasa del incremento por perpetuidad.
         Por otra parte, el demandante no formula alegaciones que permitan considerar que el Land y Helaba no podían realmente calcular
         en diciembre de 1998 el importe del incremento que iban a fijar los bancos a continuación.
      
      251    En tercer lugar, por lo que se refiere al motivo de que la aportación controvertida no es comparable a las cuatro aportaciones
         citadas por la Comisión, el demandante formula alegaciones, ya aducidas múltiples veces en apoyo de su afirmación de que la
         aportación controvertida tiene un perfil de riesgo que impide compararla con otras participaciones sin voto, que han sido
         desestimadas por este Tribunal.
      
      252    El demandante afirma asimismo que el hecho de que las aportaciones utilizadas por la Comisión a efectos de comparación coticen
         en bolsa implica que tienen fecha de vencimiento, desde el punto de vista del inversor, y que, por consiguiente, aunque aumente
         el riesgo de desaparición del capital en comparación con un instrumento financiero con plazo de vencimiento, dicho aumento
         es mínimo. En cambio, en el caso de la aportación controvertida, el Land no puede retirar su inversión y, por consiguiente,
         el incremento por perpetuidad debería ser mayor que en el caso de las participaciones sin voto cotizadas en bolsa.
      
      253    Sin embargo, a este respecto procede señalar que la diferencia en el grado de fungibilidad entre las aportaciones utilizadas
         por la Comisión a efectos de comparación y la aportación controvertida y, consiguientemente, en la posibilidad de retirar
         la inversión sólo es consecuencia de que el Land, a diferencia de los inversores en participaciones sin voto cotizadas en
         bolsa, no ha invertido un patrimonio líquido y, por tanto, fungible, sino en un patrimonio especial que no desea vender y
         que sólo quiere que se lo retribuyan en especie. Por otra parte, la imposibilidad o la posibilidad limitada del Land de retirar
         su inversión no proporciona una ventaja adicional a Helaba, que, por consiguiente, ésta deba retribuir.
      
      254    Por consiguiente, es preciso constatar que, en el presente asunto, en el marco de las negociaciones en condiciones normales
         de mercado un inversor privado que se encontrara en la misma situación del Land no habría podido hacer abstracción del hecho
         de que la imposibilidad o la posibilidad limitada de retirar su inversión era la consecuencia de su elección respecto a la
         gestión del patrimonio especial y no de las necesidades de Helaba. Así, tal inversor debería haber tenido en cuenta el punto
         de vista de Helaba y el hecho de que éste no estaba dispuesto a abonar una remuneración mayor por la desventaja que implicaba
         para el Land su propia elección y que no se correspondía con una ventaja adicional para ella.
      
      255    En cuarto lugar, por lo que se refiere a la alegación del demandante de que la peor calificación de la «perpetual» de Deustche
         Bank en comparación con la de la participación sin voto con fecha de vencimiento de Dresdner Bank no permite reducir el incremento
         por perpetuidad calculado comparando estas operaciones, procede constatar que la Comisión no consideró exacto el cálculo propuesto
         por la República Federal de Alemania a este respecto y se limitó a afirmar que era verosímil. Por otra parte, la alegación
         del demandante equivale a impedir a la Comisión llevar a cabo, en el presente asunto, una comparación con el mercado, puesto
         que, como admitió en la vista, la remuneración de cualquier transacción realizada en el mercado depende de una multitud de
         factores cuya influencia en la remuneración final es difícil cifrar con precisión.
      
      256    En cualquier caso, procede señalar que, puesto que la conclusión de la Comisión respecto al incremento por perpetuidad acordada
         en el presente asunto no se basó únicamente en dicho cálculo, esta alegación, aunque estuviera fundada, no demostraría que
         dicha conclusión adolece de un error manifiesto. En efecto, como se ha indicado en los apartados 240 y 241 de esta sentencia,
         la Comisión tuvo en cuenta, en particular, que el Land y Helaba actuaban como pioneros en el mercado y, subsidiariamente,
         que la comparación de la remuneración de las «perpetuals» citadas por la República Federal de Alemania no permitía afirmar
         que la banda de fluctuación de la remuneración de las «perpetuals» era superior a la de las participaciones sin voto con fecha
         de vencimiento.
      
      257    Habida cuenta de todo lo anterior, procede considerar que el demandante no ha acreditado que la Comisión incurrió en un error
         manifiesto de apreciación al afirmar que no había indicios de que la tasa comparable pertinente del 0,23 % anual del incremento
         por perpetuidad estaba por encima de la banda de fluctuación del mercado y, por consiguiente, Helaba había resultado favorecida
         y había obtenido una ayuda de Estado.
      
       Conclusión sobre el examen de la conformidad con el mercado de la remuneración de la comisión de aval
      258    De todo lo anterior se desprende que la Comisión no incurrió en un error manifiesto de apreciación al considerar que la carga
         soportada por Helaba a consecuencia de la aportación controvertida era conforme con la remuneración de la comisión de aval
         practicada en el mercado para transacciones comparables y, por consiguiente, no confería una ventaja a Helaba que éste no
         hubiera podido procurarse en condiciones de mercado.
      
      5.      Sobre el hecho de que la Comisión dedujera de la remuneración los gastos de refinanciación que suponían para Helaba la falta
            de liquidez de la aportación
      a)      Decisión impugnada
      259    La Comisión indica que, puesto que la aportación controvertida no procuró liquidez a Helaba, ésta soportaba gastos de refinanciación
         adicionales en comparación con los que habría soportado un banco que hubiera obtenido una aportación líquida, puesto que debía
         obtener, además, en el mercado dicha liquidez para poder ampliar sus actividades de la misma manera (considerando 184 de la
         Decisión impugnada). Opina, por consiguiente, que Helaba sólo tenía que remunerar el riesgo al que el Land exponía su capital,
         es decir, sólo tenía que abonar al Land la remuneración de la comisión de aval que superara la tasa de refinanciación aplicable
         en el mercado interbancario (considerandos 162 y 187 de la Decisión impugnada).
      
      260    A este respecto la Comisión rechaza la alegación del demandante de que los gastos de refinanciación después de impuestos son
         los únicos que deben deducirse de la remuneración, e indica que, a diferencia de lo que sucedía en el asunto WestLB invocado
         por éste, la aportación controvertida no proporciona a Helaba una reducción del impuesto adicional, en comparación a la que
         proporciona una aportación de capital en efectivo, que justificaría una reducción de la minoración (considerandos 185 y 186
         de la Decisión impugnada).
      
      b)      Alegaciones de las partes
      261    El demandante alega, por una parte, que la Decisión impugnada adolece de motivación insuficiente y, por otra parte, que es
         contraria al criterio del inversor privado.
      
      262    En lo que atañe a la motivación insuficiente, afirma que la deducción total de la tasa de refinanciación es completamente
         contraria a la posición adoptada por la Comisión en la decisión de incoación del procedimiento formal de examen y a la jurisprudencia
         de este Tribunal y añade que, en estas circunstancias, la Comisión debería haber motivado su decisión con particular esmero.
         Alega que la Decisión impugnada no permite comprender cuáles son los criterios en los que se basó la Comisión para afirmar
         que Helaba soportaba efectivamente gastos de refinanciación adicionales por el importe correspondiente a la tasa de refinanciación
         bruta, por qué Helaba sólo debe pagar la remuneración de la comisión de aval que supere el tipo de interés de referencia,
         si la remuneración de la comisión de aval debe basarse en la tasa de refinanciación bruta o en las tasas Libor o Euribor,
         o si la tasa de referencia y la tasa Libor son la misma.
      
      263    Respecto a la aplicación del criterio del inversor privado, el demandante alega que, al considerar que Helaba sólo debe abonar
         el riesgo al que el Land expone su patrimonio especial dándole la forma de participación sin voto, la Comisión aplicó erróneamente
         este criterio porque, en primer lugar, la falta de liquidez ya estaba compensada con el valor de integración reducido del
         patrimonio especial, en segundo lugar, un inversor privado no aceptaría que su remuneración fuera menor debido a la falta
         de liquidez de su inversión y, en tercer lugar, en cualquier caso el Tribunal ya ha tenido ocasión de declarar que un inversor
         privado aceptaría únicamente una reducción por el importe de los gastos reales soportados por el banco a consecuencia de la
         falta de liquidez. 
      
      264    La Comisión y las partes coadyuvantes se oponen a estas alegaciones.
      
      c)      Apreciación del Tribunal
      265    En lo que atañe a la supuesta motivación insuficiente, procede constatar que, de los considerandos 184 a 187 de la Decisión
         impugnada se desprende que la Comisión entendió que el hecho de que una inversión en capital propio de base no sea líquida
         implica gastos superiores para el banco en comparación con los gastos que implica una inversión líquida, puesto que el banco
         debe procurarse en el mercado un capital en efectivo que equivalga al valor de la inversión. Por tanto, el banco sólo aceptaría
         esta inversión si la remuneración acordada tiene en cuenta los gastos suplementarios que conlleva la falta de liquidez de
         la inversión y permite, por consiguiente, equiparar los costes de tal inversión a los de una inversión que suponga transferencia
         de capital en efectivo. 
      
      266    Cuando, al igual que sucede en el caso de participaciones sin voto como la aportación controvertida, tanto la remuneración
         de la aportación como los gastos suplementarios se pagan antes de impuestos, la Comisión considera que los gastos de una aportación
         en efectivo y de una aportación que no lo sea sólo pueden ser idénticos si la remuneración de la aportación se calcula no
         teniendo en cuenta el tipo de interés que, en el caso de las participaciones sin voto en efectivo tiene por objeto remunerar
         la puesta a disposición de capital en efectivo. Sin embargo, cuando, al igual que sucedía en el asunto WestLB, la remuneración
         de la inversión se paga después de impuestos porque la inversión no reviste la forma de una participación sin voto, mientras
         que los gastos de refinanciación se siguen considerando gastos de explotación y se pagan antes de impuestos, los gastos de
         refinanciación netos son los únicos que pueden tenerse en cuenta puesto que, de no ser así, la inversión de capital que no
         sea en efectivo sería menos onerosa para el banco que una inversión en efectivo. En este caso, la Comisión considera que un
         inversor exigiría que su remuneración fuera mayor, para compensar esta ventaja del banco.
      
      267    Es preciso constatar que la Comisión ha explicado suficientemente, en particular teniendo en cuenta el asunto WestLB, la razón
         por la que considera que, en el presente asunto, Helaba soporta efectivamente gastos de refinanciación adicionales por el
         importe de la tasa de refinanciación bruta en comparación con una participación sin voto en efectivo y, por consiguiente,
         la razón por la que Helaba sólo debe pagar la remuneración de la comisión de aval que exceda el tipo de interés de referencia.
         Por otra parte, habida cuenta de esta motivación, la Comisión no estaba obligada a indicar si la remuneración de la comisión
         de aval debería haberse basado en la tasa de refinanciación bruta o en las tasas Libor o Euribor, ni cuál debería haber sido
         el tipo de referencia.
      
      268    Respecto a las alegaciones del demandante relativas a la fundamentación de la deducción de los gastos de financiación, procede
         examinarlas por separado.
      
       Sobre la alegación de que la falta de liquidez ya se ha tenido en cuenta al reducir el valor de la aportación
      269    A este respecto, el demandante alega que, mientras que el 31 de diciembre de 1998 el saldo vivo del patrimonio especial ascendía
         a aproximadamente 4.000 millones de euros, la participación sin voto consignada en el balance de Helaba únicamente era de
         1.264 millones de euros. Aduce que la determinación del valor actualizado equiparó la aportación controvertida a los demás
         elementos del activo, comprendidos el capital en efectivo del mismo importe, en particular en la medida en que se supone que
         debe producir intereses al tipo normal del mercado. De ello deduce que un inversor privado tendría en cuenta los ingresos
         que Helaba obtiene del aumento del valor del patrimonio especial y los pondría en paralelo con los eventuales gastos de refinanciación
         que soporte el banco.
      
      270    A este respecto procede señalar que, como afirma la Comisión, la evaluación del valor del patrimonio especial el día en que
         se transfirió a Helaba no tiene ninguna relación con los gastos adicionales que la aportación controvertida representa para
         Helaba en comparación con una participación sin voto de capital en efectivo. En efecto, no tener en cuenta, al evaluar el
         valor del patrimonio especial, las desventajas que supone para Helaba la falta de liquidez y los gastos de refinanciación
         a los que debe hacer frente para ampliar sus actividades al máximo se desprende claramente del hecho de que las partes de
         la aportación controvertida no fueron las únicas en realizar tal evaluación, sino también BAKred, con objeto de determinar
         el valor que podía consignarse en el balance de Helaba como capital propio de base. Este valor, calculado para proteger a
         los acreedores terceros, es, por tanto, el mismo, con independencia de que Helaba decidiera efectivamente ampliar sus actividades
         al máximo o no. Por tanto, es un valor objetivo, que no depende de la utilización del patrimonio especial. Dicho valor sería
         el mismo si el patrimonio hubiera sido vendido a una empresa privada o a una autoridad pública que deseara simplemente continuar
         la actividad del patrimonio especial y que, por ese motivo, no tuviera necesidad de obtener liquidez por un importe equivalente
         al valor del patrimonio especial.
      
      271    Por otra parte, el informe pericial solicitado por la Comisión en la fase administrativa en el asunto WestLB confirma esta
         conclusión. En efecto, el ejemplo proporcionado por este informe, basado en una venta, llevada a cabo por las autoridades
         del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, de casas arrendadas a militares por alquileres inferiores a los del mercado,
         por la que el precio pagado por el comprador equivalía al valor actualizado, confirma que dicho valor coincide con el precio
         objetivo de venta, independientemente del uso que el comprador desee dar al patrimonio transferido. 
      
      272    El hecho, indicado en este dictamen e invocado por el demandante en el presente asunto para oponerse a la deducción de los
         gastos de refinanciación, de que se espere que el patrimonio transferido, tras calcular el valor actualizado, produzca intereses
         al tipo de mercado, aunque sea exacto, no impide dicha deducción. En efecto, por una parte, de la expresión «se espera» que
         figura en dicho dictamen se deduce que se trata de una estimación, y no de un hecho cierto que pueda tenerse en cuenta para
         compensar los gastos de refinanciación. Así, no puede descartarse que el valor actualizado del patrimonio varios años después
         de su primera evaluación no sea igual a este primer valor incrementado con los intereses devengados sino inferior, debido
         por ejemplo a la falta de reembolso de una parte de los préstamos concedidos. Por otra parte, procede constatar que, de la
         Decisión impugnada, en especial de los considerandos 18 y 30, se desprende que el valor del patrimonio consignado en el balance
         se mantuvo estable entre 1999 y 2003 y que la aportación del patrimonio especial en Helaba no implica afluencia de liquidez
         o de ingresos al banco, puesto que los pagos relativos a los préstamos a la construcción de viviendas sociales están afectados
         al patrimonio especial y deben utilizarse para fomentarlas. De ello se desprende que el hecho de que el valor actualizado
         del patrimonio especial sea inferior a su valor nominal no supone, para Helaba, una ganancia anual.
      
      273    Por consiguiente, procede considerar, como hacen la Comisión y las partes coadyuvantes, que el hecho de que el valor actualizado
         del patrimonio especial, el día de su aportación, tal como lo reconocen las partes y BAKred, sea inferior a su valor nominal
         no compensa ni está destinado a compensar los gastos de financiación que soporta Helaba por procurarse en el mercado capital
         en efectivo por el importe de la aportación controvertida. Por consiguiente, procede desestimar esta alegación, sin que sea
         necesario recabar a la Comisión, como propone el demandante, los dos informes periciales que determinan el valor actual de
         la aportación controvertida que se mencionan en el considerando 16 de la Decisión impugnada.
      
       Sobre la alegación basada en el hecho de que un inversor privado no habría aceptado una deducción de los gastos de refinanciación
      274    El demandante alega que, al considerar que un inversor privado aceptaría que su remuneración se viera reducida por no haber
         realizado su aportación en efectivo, la Comisión incurrió en dos errores, uno de naturaleza contable y otro de naturaleza
         macroeconómica.
      
      275    En su opinión, el error contable consiste en establecer un vínculo entre la decisión del Land de aportar su patrimonio especial
         y la decisión de Helaba de aceptarlo. El demandante afirma que cada una de estas decisiones viene determinada por parámetros
         –perspectivas de rentabilidad, riesgo, gastos de refinanciación– que no fijan las partes, sino el mercado de capitales y que
         un inversor no realizaría su aportación si no espera obtener un rendimiento correlativo al riesgo que asume. En lo que atañe
         a las críticas de la Comisión, de que el demandante basa su razonamiento en un «teorema de la separación», que, además de
         no ser el único formulado, es contrario al criterio del inversor privado, alega que sólo existe un «teorema de la separación»
         y que el criterio del inversor privado no sólo no es contrario a dicho teorema, sino que se basa en él. 
      
      276    Según el demandante, el error macroeconómico en que incurrió la Comisión consiste en pensar que un inversor privado habría
         puesto una parte de su patrimonio a disposición de los acreedores de Helaba sin plazo de vencimiento a un tipo del 1,4 %,
         que no sólo es muy inferior a los tipos de los préstamos sin riesgo de esa época –a saber, del 4 %–, sino que, además, ni
         siquiera alcanza la tasa de inflación a largo plazo. El demandante se opone, además, a la afirmación de la Comisión de que
         la tasa de remuneración es inferior a la de una aportación en efectivo porque no se trata de una aportación habitual. A este
         respecto alega que la aportación controvertida no es inusual, puesto que a menudo se llevan a cabo aportaciones en especie,
         como edificios, terrenos o centros de producción. 
      
      277    A este respecto procede recordar que, de la sentencia WestLB, citada en el apartado 7, se desprende que, respecto a la calificación
         de ayuda de Estado de una inversión en una empresa, no puede aducirse que, para calcular la remuneración adecuada, el único
         punto de vista pertinente sea el del inversor. Así, este Tribunal ha considerado que, en el marco de las negociaciones en
         las condiciones normales de la economía de mercado, a un inversor privado que se hallase en la misma situación que el Land
         de Renania del Norte-Westfalia le habría resultado imposible hacer abstracción de la falta de liquidez del capital aportado
         y de que, para WestLB, dicho capital tenía una utilidad limitada. Por tanto, consideró que el Land de Renania del Norte-Westfalia
         no hubiese podido exigir por dicho capital una remuneración comparable a la de un capital líquido (sentencia WestLB, citada
         en el apartado 7, apartados 326 y 328). Debe recordarse, asimismo, que, en el marco de la aplicación de la normativa sobre
         ayudas estatales, lo determinante es la existencia de una ventaja para la empresa. De ello se desprende que, en un asunto
         como el de autos, en el que el Land desea invertir un activo de naturaleza particular, no puede considerarse que una transacción
         constituya una ayuda de Estado cuando, a raíz de las negociaciones entre la autoridad pública que desee invertir y la empresa,
         las condiciones que ésta está dispuesta a aceptar debido a las desventajas que le supone la naturaleza del capital transferido
         impliquen una remuneración menor que la acordada en el mercado para inversiones en efectivo. En efecto, siempre que estas
         condiciones no sean más ventajosas para la empresa que las que habría podido obtener si la transacción fuera, como sucede
         normalmente, de capital en efectivo, no obtiene una ventaja que no habría podido obtener en el mercado. En cambio, no es posible
         afirmar que, para que una transacción de este tipo no sea considerada ayuda de Estado, la autoridad pública debe obtener siempre
         por su inversión la misma remuneración que un inversor dispuesto a transferir capital en efectivo. 
      
      278    En estas circunstancias, procede desestimar las alegaciones del demandante relativas a la inflación y a los tipos de los préstamos
         sin riesgo, dado que responden a la premisa de que lo determinante no es el punto de vista del inversor y que lo único pertinente
         es comparar entre la remuneración percibida por el Land y la que habría exigido un inversor que asumiera los mismos riesgos,
         independientemente de las ventajas y desventajas que suponga para Helaba la aportación controvertida en comparación con las
         transacciones de referencia.
      
      279    Esta conclusión no queda enervada por la alegación del demandante de que la aportación controvertida no es inusual, puesto
         que son frecuentes las aportaciones en especie como edificios, terrenos o centros de producción. A este respecto, procede,
         por una parte, constatar que el demandante no afirma que los instrumentos de capital propio híbridos como la aportación controvertida
         se suscriban en el mercado en contrapartida de bienes como edificios o terrenos. Por otra parte, esta comparación hace abstracción
         del hecho de que la aportación controvertida presenta una naturaleza particular, incluso en relación a tales bienes. En efecto,
         no sólo la aportación controvertida no es líquida, sino que, además, Helaba tampoco puede obtener liquidez vendiéndola ni
         explotarla para obtener rendimientos.
      
      280    En estas circunstancias, procede afirmar que la alegación del demandante basada en que la tasa acordada entre las partes de
         la aportación controvertida es inferior a las tasas de los préstamos sin riesgo y a la inflación no permite considerar que
         la Comisión incurrió en un error manifiesto de apreciación al entender que, puesto que la aportación controvertida no aporta
         liquidez a Helaba y éste debe procurársela en el mercado, sólo debía remunerar al Land por el riesgo al que éste ha expuesto
         su patrimonio (incremento de garantía).
      
       Sobre el hecho de que un inversor sólo habría aceptado, como mucho, una deducción de los gastos de refinanciación equivalentes
         a los gastos reales soportados por Helaba
      
      281    El demandante recuerda que, gracias a la aportación controvertida, Helaba puede ampliar sus actividades de manera considerable
         y alega que, por consiguiente, los gastos de refinanciación no deberían imputarse a una «unidad de actividad» sino al conjunto
         de la actividad generada por la aportación. Afirma que la Comisión debería haber comparado las ventajas y los inconvenientes
         económicos de una aportación en efectivo, por una parte, y de la aportación controvertida, por otra parte, y considera que
         la falta de liquidez de la aportación controvertida podría justificar, como mucho, una disminución del rendimiento, pero no
         una deducción a tanto alzado de los gastos de refinanciación. Entiende, además, que la Comisión no ha tenido en cuenta que
         determinadas transacciones no necesitan liquidez sino que generan ingresos a favor del banco.
      
      282    Por otra parte, el demandante considera que, aunque hubiera que tener en cuenta la totalidad de la tasa de refinanciación,
         los gastos de refinanciación constituyen un gasto de explotación que reduce la base imponible de Helaba, por lo que la carga
         real de ésta después de impuestos es inferior a la tasa de refinanciación. 
      
      283    Respecto a la alegación del demandante de que la Comisión debería haber comparado las ventajas y las desventajas económicas
         de la aportación dependiendo de que se haga o no se haga efectiva en metálico, procede constatar que una aportación no líquida
         no implica ventajas adicionales para un banco en comparación con una aportación en efectivo. Así, la posibilidad de ampliación
         de las actividades que genera el aumento del capital propio, tanto para las que necesitan liquidez como para las que requieren
         únicamente capital propio de garantía, es idéntica con independencia de la naturaleza del patrimonio aportado al banco. En
         cambio, una aportación no líquida implica gastos adicionales para el banco, a menos que éste sólo realice operaciones que
         no exijan liquidez. Pues bien, el demandante no afirma que esto es lo que sucedió en el caso de Helaba o de los bancos que
         emitieron participaciones sin voto en el mercado. Además, en los cálculos que presenta en sus escritos para demostrar que
         el lucro cesante de Helaba es claramente inferior al importe absoluto de sus gastos, el demandante también parte del principio
         de que el banco intentará obtener liquidez por un importe equivalente al capital transferido. 
      
      284    Por otra parte, respecto a los cálculos del demandante, procede señalar que los realiza a partir de un ejemplo basado en una
         aportación de 100 euros, un factor de ampliación de actividades del 12,5, una tasa de refinanciación del 4 % y un tipo de
         préstamo a los clientes de Helaba del 6,6 %. El demandante explica que, en estas circunstancias, Helaba obtendría beneficios,
         antes del pago de la remuneración, de 36,50 euros en el caso de una aportación en efectivo y de 32,50 euros en el caso de
         una aportación que no fuera en efectivo y que, por consiguiente, su lucro cesante cuando recibe una aportación no líquida
         es de 4 euros, es decir, del 10,96 %. Propone, por consiguiente, reducir en 10,96 % la remuneración que se pagaría por la
         aportación en efectivo, es decir el 5,4 %, correspondiente al tipo de los préstamos sin riesgo del 4 % al que se añade el
         incremento de garantía acordado entre el Land y Helaba, del 1,4 %. Así, considera que la remuneración que debía abonarse al
         Land es del 4,81 %.
      
      285    A este respecto procede constatar, de entrada, que los cálculos son, en gran medida, especulativos. Aunque la tasa de refinanciación
         de los préstamos sin riesgo que el demandante utiliza es la aplicable a los bonos del Estado a diez años en Alemania en las
         fechas de la aportación controvertida, para refinanciarse en el mercado, Helaba deberá pagar una tasa superior al de los bonos
         del Estado (véase el apartado 13 de esta sentencia). En cuanto al tipo del 6,6 %, aparte de que el demandante no explica en
         sus escritos en qué se basa, parece evidente que un banco no aplica un tipo único a todas sus operaciones, en cualquier momento
         y a todos sus clientes. 
      
      286    En cualquier caso, procede constatar que la deducción parcial de los gastos de refinanciación propuesta por el demandante
         sólo permite compensar parcialmente los mayores gastos que implica para Helaba la aportación controvertida en comparación
         con una aportación en efectivo. En efecto, mientras que del cálculo propuesto por el demandante se desprende que los gastos
         de refinanciación soportados por Helaba para obtener liquidez en el mercado ascenderían a 4 euros por un préstamo de 100 euros,
         la reducción de la remuneración que pagaría al Land sólo sería de 0,59 euros. Por consiguiente, utilizando el método propuesto
         por el demandante, la carga que debería soportar Helaba por la aportación controvertida sería mayor que la que le supondría
         una aportación de capital en efectivo.
      
      287    En estas circunstancias, la alegación del demandante no demuestra que la Comisión incurrió en un error manifiesto de apreciación
         al considerar que los gastos brutos de refinanciación eran deducibles en el presente asunto para no hacer la aportación controvertida
         más costosa para Helaba que una aportación en efectivo, lo que un inversor privado no habría conseguido imponer en las circunstancias
         de autos.
      
      288    Respecto a la alegación del demandante de que la desventaja que suponen para Helaba los gastos de refinanciación se compensa
         con la ventaja que obtiene del hecho de que dichos gastos reducen la base del impuesto y, por tanto, su importe, baste constatar
         que, aunque sea así, los beneficios obtenidos después de impuestos por Helaba son también inferiores a los que habría obtenido
         si la aportación hubiera sido en efectivo. En estas circunstancias, el hecho de que la aportación controvertida no se realizara
         en efectivo no representa para Helaba ninguna ventaja.
      
      289    El presente asunto también debe distinguirse del asunto WestLB, en el que la Comisión sólo aceptó, sin que este Tribunal lo
         censurara, la deducción de la tasa de refinanciación neta, y no bruta, como solicitaba la República Federal de Alemania y
         las partes de la transacción, debido a que obtuvo un rendimiento superior con la transferencia de un patrimonio no líquido
         que el que habría obtenido transfiriendo capital en efectivo, dado que WestLB –a diferencia de Helaba– debía remunerar al
         inversor después de impuestos. 
      
      290    En efecto, puesto que el impacto de los gastos de refinanciación en los beneficios del banco era menor debido a que, al disminuir
         la base impositiva, conllevaban una disminución del impuesto adeudado, el impacto de dichos gastos en la remuneración también
         debía reducirse, de forma que el banco no resultara beneficiado tanto por la reducción del impuesto como por una reducción
         excesiva de la remuneración. Así, al deducir de la remuneración los gastos de refinanciación netos, la Comisión compensó el
         aumento de los gastos de WestLB que se debían a dichos costes y su reducción a consecuencia de la disminución de la remuneración
         adeudada, haciendo la transacción comparable a una transacción con transferencia de capitales en efectivo.
      
      291    Habida cuenta de las consideraciones precedentes procede afirmar que el demandante no ha acreditado que la Comisión incurrió
         en un error manifiesto de apreciación al tener en cuenta los gastos de refinanciación soportados por Helaba debido a que el
         patrimonio especial no se transfirió en efectivo.
      
      292    En estas circunstancias, procede considerar que el demandante no ha acreditado que la Comisión incurrió en un error manifiesto
         de apreciación al entender, esencialmente, que la carga soportada por Helaba por la parte de la aportación que podía utilizar
         para respaldar sus actividades comerciales, debida a la remuneración acordada, al impuesto comercial y a los gastos de financiación,
         así como a la carga del 0,3 % por el resto de la aportación controvertida correspondía a la carga que Helaba debería haber
         soportado si hubiera obtenido en el mercado fondos con las mismas ventajas. En particular, la Comisión no incurrió en un error
         manifiesto de apreciación al considerar, habida cuenta del contexto en el que se desarrolló la transacción, que el hecho de
         que el Land aportara una parte importante del capital propio de base de Helaba y no pudiera retirarlo libremente, incluso
         aunque aumentara ciertamente el riesgo asumido por el Land, no proporciona una ventaja adicional a Helaba y no habría permitido
         a un inversor privado obtener un incremento de la remuneración.
      
      293    Por consiguiente, procede desestimar los motivos del demandante basados en la infracción, por parte de la Comisión, del artículo
         87 CE y en la insuficiencia de motivación de la Decisión impugnada. 
      
      294    Por lo tanto, se desestima el recurso.
      
       Sobre las demás pretensiones de las partes
      295    El demandante solicita al Tribunal que ordene a la Comisión, conforme al artículo 64, apartado 3, del Reglamento de Procedimiento,
         que presente, en primer lugar, el informe pericial aportado por la República Federal de Alemania en la fase administrativa
         y relativo al rango de la aportación controvertida en caso de insolvencia de Helaba, que se menciona en el considerando 131
         de la Decisión impugnada; en segundo lugar, los dos informes periciales que determinan el valor actualizado de la aportación
         controvertida mencionados en el considerando 16 de la Decisión impugnada y, en tercer lugar, el acuerdo o los acuerdos celebrados
         entre los titulares de las participaciones de Helaba de los que se desprende la «influencia de control» de que dispone el
         Land, a la que se refiere la Comisión en su Decisión C(2005) 3232 final, de 6 de septiembre de 2005, relativa a la transferencia
         del Hessischer Investitionsfonds a Landesbank Hessen-Thüringen Girozentrale en tanto que participación sin voto, impugnada
         en el asunto que ha dado lugar a la sentencia de fecha de hoy, Bundesverband deutscher Banken/Comisión (T‑36/06), citada en
         el apartado 31 de la presente sentencia. 
      
      296    También solicita al Tribunal que, en el marco de la fase oral, se examine a los peritos Sres. H. y F como testigos. 
      
      297    El demandante solicita, además, al Tribunal que ordene a Helaba que cifre sus cuotas de mercado en Hesse, Turingia y en Alemania
         en los años 1998 a 2004. 
      
      298    Por último, propone que se examinen varios testigos en el caso de que la Comisión negara alguna de sus afirmaciones relativas
         a la admisibilidad del recurso. 
      
      299    A raíz de la petición del Tribunal (véase el apartado 25 de esa sentencia), la Comisión aportó el informe pericial presentado
         en la fase administrativa por la República Federal de Alemania, relativo al rango de la aportación controvertida en caso de
         insolvencia de Helaba. Sin embargo, este Tribunal considera que, habida cuenta de las explicaciones proporcionadas por las
         partes en el procedimiento, no es necesario ordenar la presentación de los dos informes periciales que determinan el valor
         actualizado de la aportación controvertida. En lo que atañe al acuerdo o a los acuerdos celebrados entre los titulares de
         las participaciones de Helaba a los que la Comisión se refiere en la Decisión C(2005) 3232 final, procede señalar que, puesto
         que ninguna apreciación de la Comisión en la Decisión impugnada se basa en la influencia del Land en Helaba, no resulta necesario
         aportar dicho documento.
      
      300    Este Tribunal considera asimismo que no procede examinar como testigos a los peritos Sres. H. y F., puesto que sus informes
         ya se han unido a los autos.
      
      301    Además, habida cuenta de que no se ha resuelto sobre la admisibilidad del presente recurso, no es necesario estimar la pretensión
         del demandante de que se ordene a Helaba cifrar sus cuotas de mercado en Hesse, Turingia y Alemania de 1998 a 2004, ni citar,
         en calidad de testigos, a personas cuyo examen se solicitaba para el supuesto de que la Comisión negara ciertas afirmaciones
         del demandante relativas a la admisibilidad del recurso.
      
      302    En lo que atañe a la solicitud de trato confidencial formulada por el demandante respecto al escrito de réplica (véase el
         apartado 20 de esta sentencia), basta señalar que, puesto que los datos que el demandante considera confidenciales no figuran
         en la versión del escrito de réplica presentada, esta pretensión carece de objeto.
      
      303    Por último, procede estimar la pretensión de que se retiren de los autos determinados documentos anexos al escrito de réplica
         (véase el apartado 22 de esta sentencia), puesto que se trata de documentos internos de la Comisión.
      
       Costas
      304    A tenor del artículo 87, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Por haber sido desestimadas las pretensiones del demandante, procede condenarle
         en costas, conforme a lo solicitado por la  Comisión, el Land y Helaba.
      
      305    Conforme al artículo 87, apartado 4, párrafo primero, del Reglamento de Procedimiento, la República Federal de Alemania cargará
         con sus propias costas.
      
      En virtud de todo lo expuesto,
      EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Cuarta)
      decide:
      1)      Retirar de los autos los documentos presentados por el Bundesverband deutscher Banken eV en los anexos 9 y 10 del escrito
            de réplica.
      2)      Desestimar el recurso.
      3)      El Bundesverband deutscher Banken cargará con sus propias costas y con las causadas por la Comisión Europea, el Land Hessen
            y Landesbank Hessen-Thüringen Girozentrale. 
      4)      La República Federal de Alemania cargará con sus propias costas.
      
               Czúcz 
            
            
                Vadapalas 
            
            
                Labucka
            
         Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 3 de marzo de 2010.
      Firmas
      Índice
      
      Antecedentes del litigio
      A.     Aportación controvertida
      B.     Asuntos relativos a los Landesbanken alemanes
      C.     Decisión impugnada
      Procedimiento y pretensiones de las partes
      Fundamentos de Derecho
      A.     Sobre la admisibilidad
      B.     Sobre el fondo
      1.     Contexto en el que se negoció la aportación controvertida
      2.     Sobre la consideración del modelo escalonado
      a)     Decisión impugnada
      b)     Alegaciones de las partes
      c)     Apreciación del Tribunal
      3.     Sobre el motivo conforme al cual la Comisión calificó erróneamente la aportación controvertida de participación sin voto «normal»
         y no de inversión en capital social
      
      a)     Decisión impugnada
      b)     Alegaciones de las partes
      c)     Apreciación del Tribunal
      Sobre las características en las que se basó la Comisión para considerar que la remuneración de la aportación controvertida
         debía compararse a la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento
      
      –  Riesgo de pérdida en caso de insolvencia o de liquidación
      –  Perfil de rentabilidad
      Sobre las características de la aportación controvertida que la Comisión consideró que no impedían comparar la remuneración
         de la aportación controvertida con la de las participaciones sin voto con fecha de vencimiento
      
      –  Volumen
      –  El paraguas de capital social
      –  Perpetuidad de la aportación e inexistencia de la posibilidad de cesión
      Características de la aportación controvertida no invocadas en el procedimiento administrativo y no examinadas en la Decisión
         impugnada
      
      Sobre la situación del mercado en el momento en que se llevó a cabo la aportación controvertida
      Conclusión sobre la calificación de la aportación controvertida de participación sin voto
      4.     Sobre la comparación de la remuneración de la aportación controvertida con la remuneración de la comisión de aval practicada
         en el mercado
      
      a)     Cómputo del impuesto comercial
      Decisión impugnada
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal
      b)     Sobre la comparación de la remuneración de base con la remuneración de la comisión de aval practicada en el mercado
      Decisión impugnada
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal
      Conclusión sobre la comparación de la remuneración de base con la remuneración de la comisión de aval practicada en el mercado
      c)     Sobre la comparación del incremento por perpetuidad con el incremento de la remuneración de la comisión de aval practicada
         en el mercado
      
      Decisión impugnada
      Alegaciones de las partes
      Apreciación del Tribunal
      Conclusión sobre el examen de la conformidad con el mercado de la remuneración de la comisión de aval
      5.     Sobre el hecho de que la Comisión dedujera de la remuneración los gastos de refinanciación que suponían para Helaba la falta
         de liquidez de la aportación
      
      a)     Decisión impugnada
      b)     Alegaciones de las partes
      c)     Apreciación del Tribunal
      Sobre la alegación de que la falta de liquidez ya se ha tenido en cuenta al reducir el valor de la aportación
      Sobre la alegación basada en el hecho de que un inversor privado no habría aceptado una deducción de los gastos de refinanciación
      Sobre el hecho de que un inversor sólo habría aceptado, como mucho, una deducción de los gastos de refinanciación equivalentes
         a los gastos reales soportados por Helaba
      
      Sobre las demás pretensiones de las partes
      Costas
      
      * Lengua de procedimiento: alemán.