CELEX: 62006CJ0234
Language: es
Date: 2007-09-13
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Cuarta) de 13 de septiembre de 2007. # Il Ponte Finanziaria SpA contra Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI). # Recurso de casación - Marca comunitaria - Registro de la marca BAINBRIDGE - Oposición del titular de marcas nacionales anteriores que tienen en común el elemento "Bridge" - Desestimación de la oposición - Familia de marcas - Prueba del uso - Concepto de "marcas defensivas". # Asunto C-234/06 P.

Asunto C‑234/06 P
      Il Ponte Finanziaria SpA
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI)
      «Recurso de casación — Marca comunitaria — Registro de la marca BAINBRIDGE — Oposición del titular de marcas nacionales anteriores que tienen en común el elemento “Bridge” — Desestimación de la oposición — Familia de marcas — Prueba del uso — Concepto de “marcas defensivas”»
      Conclusiones de la Abogado General Sra. E. Sharpston, presentadas el 29 de marzo de 2007 
      Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Cuarta) de 13 de septiembre de 2007 
      Sumario de la sentencia
      1.     Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación relativos — Oposición por parte
            del titular de marcas anteriores idénticas o similares registradas para productos o servicios idénticos o similares
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 8, ap. 1, letra b)]
      2.     Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación relativos — Oposición por parte
            del titular de marcas anteriores idénticas o similares registradas para productos o servicios idénticos o similares
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 8, ap. 1, letra b)]
      3.     Marca comunitaria — Observaciones de terceros y oposición — Examen de la oposición — Prueba del uso de la marca anterior
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 15, ap. 2, letra a)]
      4.     Marca comunitaria — Observaciones de terceros y oposición — Examen de la oposición — Prueba del uso de la marca anterior
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, arts. 43, aps. 2 y 3, y 56, ap. 2]
      1.     En la apreciación global del riesgo de confusión, en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94,
         sobre la marca comunitaria, la apreciación de una posible similitud fonética no es más que uno de los factores pertinentes
         en el marco de la apreciación global. Por lo tanto, no cabe deducir que exista necesariamente un riesgo de confusión cuando
         sólo se demuestra una similitud fonética entre dos signos.
      
      (véanse los apartados 35 a 37)
      2.     Si bien es cierto que, en el caso de oposición a una solicitud de registro de una marca comunitaria basada en la existencia
         de una única marca anterior todavía no sujeta a la obligación de uso, la apreciación del riesgo de confusión se efectúa sobre
         la base de una comparación entre las dos marcas tal como fueron registradas, por el contrario no sucede lo mismo en el caso
         en que la oposición se base en la existencia de varias marcas que presentan características comunes que permiten que se las
         considere parte de una misma «familia» o «serie» de marcas.
      
      En efecto, en presencia de una «familia» o «serie» de marcas, el riesgo de confusión resulta de la posibilidad de que el consumidor
         pueda equivocarse respecto de la procedencia o el origen de los productos o servicios designados por la marca cuyo registro
         se solicita y estime, por error, que ésta forma parte de esa familia o serie de marcas.
      
      A falta de uso de un número suficiente de marcas que pueda constituir una familia o una serie, no puede esperarse que un consumidor
         detecte un elemento común en dicha familia o serie de marcas y asocie con esta familia o serie otra marca que contenga el
         mismo elemento común. Por consiguiente, para que exista el riesgo de que el público se equivoque respecto de la pertenencia
         a una «familia» o «serie» de la marca cuyo registro se solicita, las marcas anteriores que forman parte de esta «familia»
         o «serie» deben estar presentes en el mercado.
      
      (véanse los apartados 62 a 64)
      3.     Si bien las disposiciones del artículo 15, apartados 1 y 2, letra a), del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria,
         permiten que se considere que una marca registrada se utiliza cuando se aporta la prueba del uso de esta marca bajo una forma
         ligeramente diferente de aquella en la que ha sido registrada, no permiten ampliar, mediante la prueba de su uso, la protección
         que recibe una marca registrada a otra marca registrada, cuyo uso no se ha demostrado, por la razón de que ésta no es más
         que una ligera variante de la primera.
      
      (véase el apartado 86)
      4.     A este respecto, el titular de un registro nacional que se opone a una solicitud de registro de marca comunitaria no puede,
         para eludir la carga de la prueba de un uso efectivo de su marca anterior o de la existencia de causas justificativas para
         la falta de uso que recae sobre él en virtud del artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria,
         invocar una disposición nacional que permite que se solicite el registro como marca de signos que no van a ser utilizados
         en el comercio por su función puramente defensiva de otro signo que es objeto de explotación comercial. En efecto, el concepto
         de «causas justificativas» citado en el artículo 43 del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria, se refiere, en esencia,
         a circunstancias externas al titular de la marca que se oponen al uso de ésta, y no a una legislación nacional que admite
         una excepción a la regla de la caducidad de la marca por falta de uso en cinco años, cuando dicha falta de uso procede de
         la voluntad del titular de dicha marca. En consecuencia, no es compatible con el artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento
         nº 40/94 la tesis según la cual el titular de un registro nacional que se opone a una solicitud de registro de marca comunitaria
         puede invocar una marca anterior cuyo uso no se ha demostrado porque, en virtud de una legislación nacional, constituye una
         marca defensiva.
      
      (véanse los apartados 100 a 103)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Cuarta)
      de 13 de septiembre de 2007 (*)
      
      «Recurso de casación – Marca comunitaria – Registro de la marca BAINBRIDGE – Oposición del titular de marcas nacionales anteriores que tienen en común el elemento “Bridge” – Desestimación de la oposición – Familia de marcas – Prueba del uso – Concepto de “marcas defensivas”»
      En el asunto C‑234/06 P,
      que tiene por objeto un recurso de casación interpuesto, con arreglo al artículo 56 del Estatuto del Tribunal de Justicia,
         el 23 de mayo de 2006,
      
      Il Ponte Finanziaria SpA, con domicilio social en Scandicci (Italia), representada por los Sres. P.L. Roncaglia, A. Torrigiani Malaspina y M. Boletto,
         avvocati,
      
      parte recurrente,
      y en el que las otras partes en el procedimiento son:
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI), representada por los Sres. O. Montalto y M. Buffolo, en calidad de agentes,
      
      parte demandada en primera instancia,
      F.M.G. Textiles Srl, anteriormente Marine Enterprise Projects – Società Unipersonale di Alberto Fiorenzi Srl, con domicilio social en Numana (Italia),
         representada por el Sr. D. Marchi, avvocato,
      
      parte coadyuvante en primera instancia,
      EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Cuarta),
      integrado por el Sr. K. Lenaerts (Ponente), Presidente de Sala, y el Sr. E. Juhász, la Sra. R. Silva de Lapuerta y los Sres.
         G. Arestis y J. Malenovský, Jueces;
      
      Abogado General: Sra. E. Sharpston;
      Secretario: Sr. R. Grass;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos;
      oídas las conclusiones de la Abogado General, presentadas en audiencia pública el 29 de marzo de 2007;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      1       Mediante su recurso de casación, Il Ponte Finanziaria SpA (en lo sucesivo, «recurrente») solicita la anulación de la sentencia
         del Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas de 23 de febrero de 2006, Il Ponte Finanziaria/OAMI – Marine
         Enterprise Projects (BAINBRIDGE) (T‑194/03, Rec. p. II‑445; en lo sucesivo, «sentencia recurrida»), por la que éste desestimó
         su recurso dirigido a obtener la anulación de la resolución de la Cuarta Sala de Recurso de la Oficina de Armonización del
         Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI) de 17 de marzo de 2003, relativa a un procedimiento de oposición entre
         la recurrente y Marine Enterprise Projects – Società Unipersonale di Alberto Fiorenzi Srl (en lo sucesivo, «resolución impugnada»).
      
       Marco jurídico
      2       El artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre de 1993, sobre la marca
         comunitaria (DO 1994, L 11, p. 1), dispone que, mediando oposición del titular de una marca anterior, se denegará el registro
         de la marca «cuando, por ser idéntica o similar a la marca anterior y por ser idénticos o similares los productos o servicios
         que ambas marcas designan, exista riesgo de confusión por parte del público en el territorio en que esté protegida la marca
         anterior». Conforme al artículo 8, apartado 2, letra a), inciso ii), del mismo Reglamento, se entienden, en particular, por
         marcas anteriores las marcas registradas en un Estado miembro cuya fecha de presentación de la solicitud sea anterior a la
         de la solicitud de registro de la marca comunitaria.
      
      3       El artículo 15, apartado 1, del Reglamento nº 40/94 dispone que, si en un plazo de cinco años a partir del registro, la marca
         comunitaria no hubiera sido objeto de un uso efectivo en la Comunidad Europea por el titular para los productos o los servicios
         para los cuales esté registrada, o si tal uso hubiera sido suspendido durante un plazo ininterrumpido de cinco años, la marca
         comunitaria quedará sometida a las sanciones previstas en dicho Reglamento, salvo que existan causas justificativas para su
         falta de uso. En virtud del apartado 2, letra a), del mismo artículo, el empleo de la marca comunitaria en una forma que difiera
         en elementos que no alteren el carácter distintivo de la marca en la forma bajo la cual ésta se halle registrada tendrá la
         consideración de uso en el sentido del apartado 1 de dicho artículo.
      
      4       El artículo 43, apartado 2, del Reglamento nº 40/94 se refiere a la oposición a una solicitud de registro de una marca comunitaria
         y establece que, so pena de que su oposición sea desestimada, el titular de una marca comunitaria anterior debe presentar
         la prueba de que, en el curso de los cinco años anteriores a la publicación de la solicitud de registro de la marca comunitaria,
         la marca comunitaria anterior ha sido objeto de un uso efectivo en la Comunidad para los productos o los servicios para los
         cuales esté registrada y en los que se base la oposición, o de que existan causas justificativas para la falta de uso, con
         tal de que en esa fecha la marca anterior esté registrada desde hace al menos cinco años. Conforme al apartado 3, del mismo
         artículo, el apartado 2 de éste se aplica también a las marcas nacionales anteriores, entendiéndose que el uso en la Comunidad
         queda sustituido por el uso en el Estado miembro en el que esté protegida la marca nacional anterior.
      
       Antecedentes del litigio
      5       El 24 de septiembre de 1998, Marine Enterprise Projects – Società Unipersonale di Alberto Fiorenzi Srl, posteriormente F.M.G.
         Textiles Srl (en lo sucesivo, «interviniente»), solicitó a la OAMI el registro como marca comunitaria de la marca figurativa
         BAINBRIDGE (nº 940007). Los productos para los que se solicitó el registro pertenecen a la clase 18 y corresponden a la descripción
         «cuero e imitaciones de cuero, productos de estas materias no comprendidos en otras clases; pieles de animales; baúles y maletas;
         paraguas, sombrillas y bastones; fustas y guarnicionería», y a la clase 25, con la descripción «vestidos, calzados, sombrerería»,
         en el sentido del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las
         Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión revisada y modificada.
      
      6       El 7 de septiembre de 1999, la recurrente formuló oposición contra dicho registro sobre la base del artículo 8, apartado 1,
         letra b), del Reglamento nº 40/94. Esta oposición se basaba en la existencia de once marcas anteriores, registradas en Italia
         para las clases 18 y 25 y que tenían todas ellas en común el elemento denominativo «bridge». Se trata de los signos figurativos
         «Bridge» (nº 370836), «Bridge» (nº 704338), «Old Bridge» (nº 606709), «The Bridge Basket» (nº 593651); del signo denominativo
         «THE BRIDGE» (nº 642952); de los signos tridimensionales «The Bridge» (nº 704372) y «The Bridge» (nº 633349); del signo denominativo
         «FOOTBRIDGE» (nº 710102); del signo figurativo «The Bridge Wayfarer» (nº 721569) y, por último, de los signos denominativos
         «OVER THE BRIDGE» (nº 630763) y «THE BRIDGE» (nº 642953).
      
      7       Mediante resolución de 15 de noviembre de 2001, la División de Oposición de la OAMI desestimó dicha oposición al considerar
         que, a pesar de la interdependencia entre el grado de similitud de los productos de que se trata y el grado de similitud de
         los signos en conflicto, podía excluirse razonablemente todo riesgo de confusión, en el sentido del Reglamento nº 40/94, a
         la vista de las diferencias entre las marcas en cuestión en los aspectos fonético y gráfico. La recurrente interpuso entonces
         un recurso contra esta resolución.
      
      8       Mediante la resolución impugnada, la Cuarta Sala de Recurso de la OAMI desestimó este recurso. En primer lugar, excluyó de
         su apreciación cinco de los once registros de marcas anteriores (nos 370836, 704338, 606709, 593651 y 642952), debido a que no se había acreditado el uso de las correspondientes marcas. En cuanto
         a las otras seis marcas anteriores (nos 704372, 633349, 710102, 721569, 630763 y 642953), se negó a calificarlas de marcas de «serie», por no existir pruebas del
         uso de un número suficiente de ellas. A continuación, concluyó que no existía riesgo de confusión entre estas seis marcas
         y la marca comunitaria cuyo registro se solicita, en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94,
         habida cuenta de que entre las marcas en conflicto no existía el grado de similitud mínimo requerido para justificar la aplicación
         del principio de interdependencia, en virtud del cual un débil grado de similitud entre las marcas puede compensarse con un
         elevado grado de similitud entre los productos designados y a la inversa.
      
       El procedimiento ante el Tribunal de Primera Instancia y la sentencia recurrida
      9       Mediante escrito presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 30 de mayo de 2003, la recurrente interpuso
         un recurso con objeto de que se anulara la resolución impugnada.
      
      10     La OAMI y la interviniente solicitaron que se desestimara este recurso.
      11     Mediante su primer motivo, basado en la infracción de los artículos 15, apartado 2, letra a), y 43, apartados 2 y 3, del Reglamento
         nº 40/94 y en la infracción de la regla 22 del Reglamento (CE) nº 2868/95 de la Comisión, de 13 de diciembre de 1995, por
         el que se establecen normas de ejecución del Reglamento nº 40/94 (DO L 303, p. 1), la recurrente alegó que la Sala de Recurso
         había cometido un error al excluir de su apreciación varias de sus marcas anteriores por la razón de que no se había acreditado
         su uso.
      
      12     En primer lugar, en los apartados 27 y 28 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia declaró que, en cuanto
         a las seis marcas anteriores (nos 704372, 633349, 710102, 721569, 630763 y 642953) en las que la Sala de Recurso basó su apreciación del riesgo de confusión
         con la marca cuyo registro se solicitaba, sólo cuando examinó la alegación según la cual existía una «familia de marcas»,
         la Sala de Recurso constató que únicamente dos de estas marcas habían sido objeto de uso y, en consecuencia, podían tenerse
         en cuenta en esta apreciación.
      
      13     En efecto, la Sala de Recurso afirmó expresamente, a este respecto, que dichas marcas anteriores no estaban sujetas a la prueba
         del uso en el sentido del artículo 43 del Reglamento nº 40/94, ya que todavía no había expirado el plazo de cinco años a contar
         desde su registro, previsto por esta disposición. En consecuencia, concluyó que estas seis marcas anteriores debían tomarse
         en consideración para apreciar la existencia de un riesgo de confusión con la marca cuyo registro se solicita. Pues bien,
         el consumidor italiano sólo se encontraba realmente en el mercado con dos de estas marcas anteriores, de forma que la protección
         ampliada invocada por la recurrente, ligada a la existencia de una supuesta «familia de marcas», no estaba justificada en
         el caso de autos. El Tribunal de Primera Instancia concluyó de ello que el motivo que la recurrente invocaba ante él, en relación
         con el tratamiento dado por la Sala de Recurso a las seis marcas anteriores en cuestión, pretendía en realidad poner en tela
         de juicio las apreciaciones efectuadas por ésta en el marco del análisis sustantivo de la existencia de un riesgo de confusión
         entre los signos en conflicto, cuestión que debía examinarse en el marco del segundo motivo, basado en la infracción del artículo
         8, apartado 1, letra b), de dicho Reglamento.
      
      14     En segundo lugar, en cuanto a la exclusión de la marca anterior THE BRIDGE (nº 642952), el Tribunal de Primera Instancia declaró,
         en los apartados 31 a 37 de la sentencia recurrida, que el carácter efectivo del uso de una marca requiere que ésta esté objetivamente
         presente en el mercado de un modo efectivo, constante en el tiempo y estable en la configuración del signo. La Sala de Recurso
         estimó, con razón, que no se había demostrado el uso efectivo de la marca en cuestión. En este contexto, el Tribunal de Primera
         Instancia declaró inadmisibles los documentos presentados por primera vez ante él por la recurrente.
      
      15     En tercer lugar, en cuanto a las otras cuatro marcas anteriores (nos 370836, 704338, 606709 y 593651), que no se tuvieron en cuenta para valorar el riesgo de confusión con la marca cuyo registro
         se solicitaba, el Tribunal de Primera Instancia declaró, por una parte, en los apartados 42 a 45 de la sentencia recurrida,
         que la Sala de Recurso actuó legítimamente al rechazar sus registros, denominados «defensivos». En efecto, según el Tribunal
         de Primera Instancia, la consideración de tales registros no es compatible con el régimen de protección de la marca comunitaria
         concebido por el Reglamento nº 40/94, que exige la prueba del uso de la marca como requisito esencial para el reconocimiento
         de derechos exclusivos en favor de su titular. Por otra parte, en los apartados 50 y 51 de la sentencia recurrida, el Tribunal
         de Primera Instancia consideró que, en lo que se refiere a si la marca Bridge (nº 370836) podía ser considerada globalmente
         equivalente a la marca THE BRIDGE (nº 642952) en el sentido del artículo 15, apartado 2, letra a), del mismo Reglamento, no
         se cumplían los requisitos para la aplicación de esta disposición en el caso de autos. En efecto, en su opinión, dicha disposición
         no permite al titular de una marca registrada demostrar la utilización de ésta invocando el uso de una marca similar que es
         objeto de un registro distinto.
      
      16     Por lo que respecta al segundo motivo, basado en la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94,
         el Tribunal de Primera Instancia declaró, en primer lugar, en los apartados 75 a 117 de la sentencia recurrida, que los productos
         designados por la solicitud de marca comunitaria y los productos amparados por las seis marcas nacionales anteriores que la
         Sala de Recurso tuvo en cuenta para apreciar la existencia de un riesgo de confusión eran idénticos, pero los signos en conflicto
         únicamente presentaban similitudes desde el punto de vista fonético y no en los planos gráfico y conceptual. En consecuencia,
         consideró que la Sala de Recurso no incurrió en un error de apreciación al concluir que no existía riesgo de confusión por
         parte del consumidor entre la marca cuyo registro se solicitaba y las seis marcas anteriores, aisladamente consideradas. En
         segundo lugar, en cuanto a la alegación según la cual las marcas anteriores constituyen una «familia de marcas» o «marcas
         de serie», el Tribunal de Primera Instancia declaró, en el apartado 128 de la sentencia recurrida, que, a falta de prueba
         del uso de todas las marcas pertenecientes a la «serie» o, al menos, de un número de marcas que pudiera constituir una «familia»,
         la Sala de Recurso desestimó acertadamente los argumentos por los que la recurrente pretendía beneficiarse de la protección
         que pudiera corresponder a las «marcas de serie».
      
      17     En consecuencia, el Tribunal de Primera Instancia desestimó el recurso de anulación interpuesto por la recurrente.
       Pretensiones de las partes
      18     La recurrente solicita al Tribunal de Justicia que:
      –       Anule la sentencia recurrida.
      –       Anule la resolución impugnada.
      –       Condene a la OAMI y a la interviniente al pago de las costas causadas tanto ante el Tribunal de Primera Instancia como ante
         el Tribunal de Justicia.
      
      19     La OAMI solicita al Tribunal de Justicia que:
      –       Desestime el recurso de casación.
      –       Condene en costas a la recurrente.
      20     La interviniente solicita al Tribunal de Justicia que:
      –       Declare la inadmisibilidad del recurso de casación, conforme al artículo 119 del Reglamento de Procedimiento.
      –       Con carácter principal, desestime el recurso de casación y confirme la sentencia recurrida.
      –       En todo caso, condene a la recurrente a rembolsar a la interviniente las costas en que ha incurrido en el marco del procedimiento
         ante el Tribunal de Primera Instancia y las causadas ante el Tribunal de Justicia.
      
       Sobre el recurso de casación
      21     Con carácter preliminar, la interviniente señala que, en la parte introductoria del recurso de casación, los abogados de la
         recurrente afirman actuar en virtud de un poder especial auténtico «adjunto como documento administrativo a la demanda presentada
         ante el Tribunal de Primera Instancia». Pues bien, en la medida en que este documento no figura en el expediente, el recurso
         de casación debería ser declarado inadmisible.
      
      22     A este respecto, basta señalar que el documento en cuestión sí figura en los autos, tal y como éstos se han constituido ante
         el Tribunal de Primera Instancia. En consecuencia el recurso de casación no es en absoluto inadmisible.
      
      23     Mediante sus motivos primero y quinto, que procede tratar en primer lugar, la recurrente afirma que el Tribunal de Primera
         Instancia infringió el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 en su apreciación del riesgo de confusión
         entre la marca cuyo registro se solicita y las seis marcas anteriores de la recurrente consideradas a este efecto (nos 704372, 633349, 710102, 721569, 630763 y 642953). El segundo motivo se basa en una aplicación errónea del artículo 43, apartados
         2 y 3, de dicho Reglamento, que resultó en la exclusión de la marca anterior THE BRIDGE (nº 642952). El tercer motivo se basa
         en una infracción del artículo 15, apartado 2, letra a), de dicho Reglamento, que resultó en la exclusión de la marca anterior
         Bridge (nº 370836). En cuanto al cuarto motivo, se basa en una aplicación errónea del artículo 43, apartados 2 y 3, de dicho
         Reglamento, que resultó en la exclusión de la marca anterior Bridge (nº 370836) y de las marcas anteriores nos 704338, 606709 y 593651 como marcas defensivas.
      
       Sobre el primer motivo, basado en una infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 en la apreciación
            del riesgo de confusión con las marcas anteriores consideradas aisladamente
       Alegaciones de las partes
      24     Mediante su primer motivo, que se divide en tres partes, la recurrente alega que el Tribunal de Primera Instancia realizó
         una interpretación errónea del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, ya que las marcas en conflicto presentan
         el grado de similitud mínimo requerido para demostrar la existencia de un riesgo de confusión.
      
      25     En primer lugar, en el apartado 105 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia admitió la existencia de similitudes
         fonéticas entre todas las marcas en conflicto y la existencia de una similitud fonética «significativa» entre la marca cuyo
         registro se solicita y las marcas denominativas THE BRIDGE (nº 642953) y FOOTBRIDGE (nº 710102) y las marcas tridimensionales
         anteriores que contienen el elemento denominativo «the bridge» (nos 704372 y 633349). Pues bien, según la recurrente, es jurisprudencia reiterada que la similitud fonética prevalece sobre una
         eventual falta de similitud visual en el plano gráfico.
      
      26     En segundo lugar, la recurrente considera que el Tribunal de Primera Instancia cometió un error al constatar la inexistencia
         de un riesgo de confusión, habida cuenta de las diferencias entre la marca cuyo registro se solicita y las marcas en cuestión
         en los planos gráfico y conceptual. La recurrente alega que la apreciación realizada por el Tribunal de Primera Instancia
         en los apartados 107 a 113 de la sentencia recurrida, que le llevó a concluir que no existía una similitud conceptual, se
         basa en una estimación del nivel de conocimiento de la lengua inglesa por un consumidor italiano medio de referencia, cuando
         ella considera, basándose en la última encuesta del Eurobarómetro (el organismo de la Comisión de las Comunidades Europeas
         encargado del sector «Análisis de la opinión pública»), que únicamente entre el 15 y el 20 % del público italiano conoce el
         significado del término inglés «bridge». Afirma que, en la medida en que el elemento «bridge» es común a todas sus marcas,
         existe también una cierta similitud visual entre ellas.
      
      27     En tercer lugar, la recurrente alega que, habida cuenta de la identidad absoluta de los productos designados por las marcas
         en conflicto y del elevado carácter distintivo de las marcas anteriores, el Tribunal de Primera Instancia debería haber comparado
         las marcas en conflicto sobre la base de una apreciación global inspirada en el principio de interdependencia de los factores,
         en cuyo marco la significativa similitud fonética y las similitudes conceptual y visual de las marcas en conflicto no habrían
         podido conducir, sin incurrir en error de Derecho, a descartar un riesgo de confusión.
      
      28     Según la OAMI, puede no tenerse en cuenta la existencia de una cierta similitud únicamente en el plano fonético si carece
         de influencia sobre el consumidor y no es más que uno de los elementos de su apreciación global. 
      
      29     La interviniente alega que, en lo que se refiere al aspecto fonético, la recurrente realiza una nueva interpretación arbitraria
         de la sentencia recurrida. En cuanto al aspecto conceptual, la interviniente afirma que no puede deducirse de la encuesta
         mencionada por la recurrente que el consumidor medio italiano no conozca el sentido de la palabra inglesa «bridge» en su lengua
         y que, al elegir la marca THE BRIDGE, cuyo significado corresponde a la parte distintiva de su nombre, «Il Ponte», la propia
         recurrente quiso establecer una relación entre este nombre y los productos comercializados, considerando que el consumidor
         italiano puede percibir esta relación. En lo que se refiere al principio de interdependencia de los factores, al igual que
         la OAMI la interviniente alega que, puesto que el Tribunal de Primera Instancia llegó a la conclusión de que la marca cuyo
         registro se solicita y las marcas de la recurrente son diferentes, no procede, en consecuencia, aplicar este principio.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      –       Sobre la primera parte del primer motivo
      30     Es necesario señalar que, en los apartados 102 a 106 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia constató
         que las similitudes fonéticas eran bastante pequeñas si se comparaba la marca cuyo registro de solicita con la marca anterior
         que contiene el elemento denominativo «The Bridge Wayfarer» (nº 721569) y la marca denominativa anterior OVER THE BRIDGE (nº 630763).
         A continuación, consideró que las similitudes fonéticas eran más marcadas entre las marcas denominativas anteriores THE BRIDGE
         y FOOTBRIDGE (nos 642953 y 710102) y las marcas tridimensionales anteriores que contienen el elemento denominativo «the bridge» (nos 704372 y 633349). Sin embargo, el Tribunal de Primera Instancia estimó inmediatamente que esta similitud se veía reducida
         por la presencia tanto del artículo «the» y del prefijo «foot» en las marcas anteriores como por la del prefijo «bain» en
         la marca cuyo registro se solicita. En consecuencia, sólo reconoció la existencia de cierta similitud fonética entre la marca
         cuyo registro se solicita y estas cuatro marcas anteriores.
      
      31     Así, al contrario de lo que afirma la recurrente, el Tribunal de Primera Instancia no consideró que existieran similitudes
         fonéticas entre todas las marcas en conflicto. En cuanto a la similitud fonética entre la marca cuyo registro se solicita
         y las cuatro marcas anteriores que se han mencionado más arriba, si bien el Tribunal de Primera Instancia la calificó de «significativa»
         en el apartado 115 de la sentencia recurrida, esta calificación no condujo a ningún error de Derecho.
      
      32     En efecto, aunque no cabe excluir que la mera similitud fonética pueda crear un riesgo de confusión, es necesario recordar
         que la existencia de tal riesgo debe comprobarse en el marco de una apreciación global en lo que atañe a las similitudes conceptual,
         visual y fonética de los signos de que se trata (véase la sentencia de 23 de marzo de 2006, Mülhens/OAMI, C‑206/04 P, Rec.
         p. I‑2717, apartado 21; véase también, en este sentido, la sentencia de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker, C‑334/05 P, Rec.
         p. I‑0000, apartados 34 y 35).
      
      33     Tal apreciación global del riesgo de confusión debe fundarse en la impresión de conjunto producida por tales marcas, teniendo
         en cuenta, en particular, los elementos distintivos y dominantes de éstas [véase la sentencia Mülhens/OAMI, antes citada,
         apartado 19, y, en particular, en relación con la Directiva 89/104/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, Primera Directiva
         relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (DO 1989, L 40, p. 1), las sentencias
         de 11 de noviembre de 1997, SABEL, C‑251/95, Rec. p. I‑6191, apartado 23, y de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer,
         C‑342/97, Rec. p. I‑3819, apartado 25].
      
      34     Esta apreciación global implica que las diferencias conceptuales y visuales entre ambos signos pueden neutralizar las similitudes
         fonéticas entre ellos, siempre que al menos uno de tales signos tenga, desde la perspectiva del público pertinente, un significado
         claro y determinado, de forma que dicho público pueda captarlo inmediatamente (véanse las sentencias de 12 de enero de 2006,
         Ruiz‑Picasso y otros/OAMI, C‑361/04 P, Rec. p. I‑643, apartado 20; Mülhens/OAMI, antes citada, apartado 35, y de 15 de marzo
         de 2007, T.I.M.E. ART/OAMI, C‑171/06 P, Rec. p. I‑0000, apartado 49).
      
      35     A este respecto, tal como destacó la Abogado General en el punto 56 de sus conclusiones, la apreciación de una posible similitud
         fonética no es más que uno de los factores pertinentes en el marco de la apreciación global. Por lo tanto, no cabe deducir
         que exista necesariamente un riesgo de confusión cuando sólo se demuestra una similitud fonética entre dos signos (sentencia
         Mülhens/OAMI, antes citada, apartados 21 y 22).
      
      36     En el caso de autos, el Tribunal de Primera Instancia consideró, en los apartados 116 y 117 de la sentencia recurrida, que
         las meras similitudes fonéticas no permitían, por sí solas, concluir la existencia de un riesgo de confusión, ya que el grado
         de similitud fonética entre dos marcas tiene una importancia reducida debido a la forma de comercialización de los productos
         de que se trata, que implica que, habitualmente, al efectuar la compra, el público pertinente percibe la marca que los designa
         de forma visual.
      
      37     Así, el Tribunal de Primera Instancia examinó la impresión de conjunto producida por los signos en cuestión en lo que se refiere
         a sus posibles similitudes conceptual, visual y fonética, en el marco de una apreciación global del riesgo de confusión. Es
         en este marco cuando pudo, sin incurrir en un error de Derecho, llegar a la conclusión de la inexistencia de tal riesgo a
         falta de similitud conceptual y visual.
      
      38     Además, la recurrente no puede pretender que el Tribunal de Justicia sustituya la apreciación del Tribunal de Primera Instancia
         por la suya propia. Según reiterada jurisprudencia, de los artículos 225 CE, y 58, párrafo primero, del Estatuto del Tribunal
         de Justicia se desprende que el recurso de casación está limitado a las cuestiones de Derecho. Por lo tanto, el Tribunal de
         Primera Instancia es el único competente para comprobar y apreciar los hechos pertinentes y para apreciar los medios de prueba.
         En consecuencia, la apreciación de tales hechos y medios de prueba, salvo en el supuesto de desnaturalización de éstos, que
         no ha sido alegada en el caso de autos, no constituye una cuestión de Derecho sujeta, como tal, al control del Tribunal de
         Justicia, en el marco de un recurso de casación (véanse, en particular, las sentencias de 18 de julio de 2006, Rossi/OAMI,
         C‑214/05 P, Rec. p. I‑7057, apartado 26, y de 26 de abril de 2007, Alcon/OAMI, C‑412/05 P, Rec. p. I‑0000, apartado 71).
      
      39     Las constataciones efectuadas por el Tribunal de Primera Instancia en los apartados 115 a 117 de la sentencia recurrida constituyen
         apreciaciones de naturaleza fáctica. El Tribunal de Primera Instancia realizó una apreciación global del riesgo de confusión,
         basada en la impresión de conjunto producida por las marcas en conflicto, teniendo en cuenta, en particular, los elementos
         distintivos y dominantes de las mismas.
      
      40     Por lo tanto, debe considerarse inadmisible la alegación formulada por la recurrente, en la medida en que pretende que el
         Tribunal de Justicia sustituya la apreciación de los hechos del Tribunal de Primera Instancia por la suya propia.
      
      41     En consecuencia, debe desestimarse la primera parte del motivo por parcialmente infundada y parcialmente inadmisible.
      –       Sobre la segunda parte del primer motivo
      42     De entrada, debe declararse la inadmisibilidad de la alegación de la recurrente con la que, refiriéndose a una encuesta reciente,
         en realidad pretende cuestionar las apreciaciones puramente fácticas realizadas por el Tribunal de Primera Instancia en los
         apartados 107 a 114 de la sentencia recurrida respecto de las similitudes conceptuales entre los signos en conflicto.
      
      43     En efecto, tal como se ha recordado en el apartado 38 de la presente sentencia, no corresponde al Tribunal de Justicia, en
         el marco de un recurso de casación, poner en tela de juicio tales apreciaciones, salvo en los casos en que éstas procedan
         de una desnaturalización de los documentos que obran en autos, que no ha sido alegada en el presente asunto.
      
      44     A continuación, en cuanto a la crítica dirigida por la recurrente al Tribunal de Primera Instancia sobre su apreciación de
         la similitud visual, tal como la realizó en los apartados 92 a 101 de la sentencia recurrida, es necesario recordar que, según
         jurisprudencia reiterada, de los artículos 225 CE, 58, párrafo primero, del Estatuto del Tribunal de Justicia y 112, apartado
         1, párrafo primero, letra c), del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia se desprende que un recurso de casación
         debe indicar de manera precisa los elementos impugnados de la sentencia cuya anulación se solicita, así como los fundamentos
         jurídicos que apoyen de manera específica esta pretensión (sentencias de 4 de julio de 2000, Bergaderm y Goupil/Comisión,
         C‑352/98 P, Rec. p. I‑5291, apartado 34, y de 30 de junio de 2005, Eurocermex/OAMI, C‑286/04 P, Rec. p. I‑5797, apartado 42).
      
      45     Pues bien, la alegación formulada por la recurrente no cumple estos requisitos. En efecto, no contiene ninguna argumentación
         jurídica destinada a demostrar que el Tribunal de Primera Instancia cometió un error de Derecho. La recurrente se limita a
         reproducir el motivo formulado ante el Tribunal de Primera Instancia sin dar más explicaciones y sin señalar los elementos
         de la sentencia que pretende criticar.
      
      46     Así, esta alegación constituye una mera solicitud de reexamen de la demanda interpuesta en primera instancia, contraviniendo
         los requisitos impuestos tanto por el Estatuto del Tribunal de Justicia como por el Reglamento de Procedimiento de éste.
      
      47     En consecuencia, procede desestimar la segunda parte del primer motivo por inadmisible.
      –       Sobre la tercera parte del primer motivo
      48     Si bien es cierto que, en virtud del principio de interdependencia entre los factores tomados en consideración y, en particular,
         la similitud entre las marcas y entre los productos o servicios designados, un bajo grado de similitud entre los productos
         o servicios designados puede ser compensado con un elevado grado de similitud entre las marcas y a la inversa (véanse, en
         particular, las sentencias del Tribunal de Justicia de 29 de septiembre de 1998, Canon, C‑39/97, Rec. p. I‑5507, apartado
         17; Lloyd Schuhfabrik Meyer, antes citada, apartado 19, y T.I.M.E. ART/OAMI, antes citada, apartado 35), el Tribunal de Justicia
         ha declarado que, para la aplicación del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, el riesgo de confusión
         presupone a la vez una identidad o una similitud entre la marca solicitada y la marca anterior y una identidad o una similitud
         entre los productos o servicios designados en la solicitud de registro y aquellos para los que se ha registrado la marca anterior.
         Se trata de requisitos acumulativos (véase la sentencia de 12 de octubre de 2004, Vedial/OAMI, C‑106/03 P, Rec. p. I‑9573,
         apartado 51).
      
      49     A este respecto, en el apartado 116 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia declaró que, a pesar de que
         los signos en conflicto presentaban similitudes en el plano fonético, este factor tenía una importancia reducida, ya que,
         habitualmente, el público pertinente percibe la marca que designa los productos de forma visual. Además, mediante una apreciación
         que, por las razones expuestas en la segunda parte del presente motivo, no puede ponerse en duda, el Tribunal de Primera Instancia
         también llegó a la conclusión de la inexistencia de similitudes conceptual y visual.
      
      50     En consecuencia, en su apreciación del riesgo de confusión, el Tribunal de Primera Instancia pudo concluir, sin incurrir en
         un error de Derecho, que las marcas en conflicto, aisladamente consideradas, no presentaban el grado de similitud mínimo requerido
         para demostrar la existencia de un riesgo de confusión basándose exclusivamente en el elevado carácter distintivo de las marcas
         anteriores o incluso en la identidad de los productos designados por éstas y los designados por la marca cuyo registro se
         solicita.
      
      51     A falta de dicho grado de similitud mínimo, no puede reprocharse al Tribunal de Primera Instancia no haber aplicado el principio
         de interdependencia en el marco de su apreciación global del riesgo de confusión.
      
      52     En estas circunstancias, procede desestimar la tercera parte del primer motivo por infundada.
      53     En consecuencia, debe desestimarse el primer motivo en su totalidad.
       Sobre el quinto motivo, basado en una infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 en la apreciación
            del riesgo de confusión respecto de las marcas anteriores como marcas pertenecientes a una «familia» o «serie» de marcas
       Alegaciones de las partes
      54     La recurrente afirma que el Tribunal de Primera Instancia realizó una aplicación errónea del artículo 8, apartado 1, letra b),
         del Reglamento nº 40/94 cuando apreció el riesgo de confusión respecto de la «familia» o «serie» de marcas constituida por
         sus marcas anteriores. En su opinión, durante los cinco años que preceden a la solicitud de marca comunitaria, el riesgo de
         confusión debería apreciarse comparando las marcas tal como fueron registradas, sin exigir el cumplimiento de un requisito
         como el uso efectivo. La recurrente señala, por una parte, que ése es el caso cuando una oposición formulada por el titular
         de una marca anterior se basa únicamente en la existencia de esta marca anterior no sometida a la obligación de uso. Por otra
         parte, exigir el uso de las marcas anteriores equivaldría a privar del beneficio de la protección que corresponde a las «marcas
         de serie» al titular que está a punto de comercializar los productos designados por sus «marcas de serie» registradas pero
         todavía no utilizadas, si un tercero que hubiera solicitado legalmente el registro de una marca similar decidiera iniciar
         su uso efectivo en el mismo momento.
      
      55     La OAMI alega, en primer lugar, que el concepto de «marcas de serie» no se está considerado en el Reglamento nº 40/94 y que
         se trata de una mera construcción jurisprudencial del Derecho de marcas italiano, que reconoce un valor jurídico a una situación
         de hecho caracterizada por la posibilidad de una asociación entre las marcas de la serie y la marca cuyo registro se solicita.
         Esta asociación puede generar una confusión en el público interesado, derivada de la presencia concomitante en el mercado
         de varias marcas que tienen en común un elemento distintivo y que designan productos idénticos o similares. En consecuencia,
         se exige la presencia de dichas marcas en el mercado.
      
      56     En segundo lugar, según la OAMI, la consideración de la naturaleza serial de las marcas anteriores implica una ampliación
         del ámbito de protección de dichas marcas consideradas aisladamente. Por lo tanto, a falta de un uso efectivo de estas marcas,
         debe excluirse toda apreciación abstracta del riesgo de confusión, basada únicamente en la existencia de varios registros
         que tienen por objeto marcas que reproducen el mismo elemento distintivo.
      
      57     En tercer lugar, la OAMI alega que la materia de las «marcas de serie» corresponde a una apreciación de hecho ligada a la
         percepción de los signos en conflicto que tienen los consumidores. Pues bien, la OAMI señala que las supuestas «marcas de
         serie» no han sido utilizadas y no presentan, entre ellas, las características que pueden hacer que se las considere como
         una familia.
      
      58     La interviniente observa que, aunque la recurrente no estaba obligada a probar el uso de las marcas anteriores que tienen
         en común el elemento denominativo «bridge» para evitar la caducidad de los registros respectivos, sin embargo debería haberlo
         hecho para corroborar su tesis de que existe una supuesta «familia» de marcas que contienen este elemento denominativo.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      59     Según el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, la existencia de un riesgo de confusión resultante de
         la similitud, por una parte, entre la marca cuyo registro se solicita y una marca anterior y, por otra parte, entre los productos
         o los servicios que dichas marcas designan debe apreciarse en relación con el público del territorio en que esté protegida
         la marca anterior.
      
      60     En el caso de autos, el Tribunal de Primera Instancia constató, en el apartado 78 de la sentencia recurrida, que, dada la
         naturaleza de los productos de que se trata, cuya descripción se reproduce en el apartado 5 de la presente sentencia, el público
         destinatario en relación con el que debe realizarse el análisis del riesgo de confusión está compuesto, para todos los productos
         en cuestión, por los consumidores medios del Estado miembro en el que están protegidas las marcas anteriores, a saber, Italia.
      
      61     En primer lugar, procede señalar que, conforme a los artículos 4 a 6 del Reglamento nº 40/94, una marca sólo puede registrarse
         de forma individual y la protección, como mínimo quinquenal, que se deriva de este registro sólo se le concede a título individual,
         incluso en el supuesto de un registro simultáneo de varias marcas que presentan uno o varios elementos comunes y distintivos.
      
      62     Si bien es cierto que en el caso de oposición a una solicitud de registro de una marca comunitaria, basada en la existencia
         de una única marca anterior todavía no sujeta a la obligación de uso, la apreciación del riesgo de confusión se efectúa sobre
         la base de una comparación entre las dos marcas tal como fueron registradas, por el contrario no sucede lo mismo en el caso
         en que la oposición se basa en la existencia de varias marcas que presentan características comunes que permiten que se las
         considere parte de una misma «familia» o «serie» de marcas.
      
      63     En efecto, constituye un riesgo de confusión, en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94,
         el riesgo de que el público crea que los productos o servicios de que se trate proceden de la misma empresa o, en su caso,
         de empresas vinculadas económicamente (véase, la sentencia Alcon/OAMI, antes citada, apartado 55; véase igualmente, en este
         sentido, la sentencia Canon, antes citada, apartado 29). En presencia de una «familia» o «serie» de marcas, el riesgo de confusión
         resulta más precisamente del hecho de que el consumidor pueda equivocarse respecto de la procedencia o el origen de los productos
         o servicios designados por la marca cuyo registro se solicita y estime, por error, que ésta forma parte de esa familia o serie
         de marcas.
      
      64     Tal como señaló la Abogado General en el punto 101 de sus conclusiones, a falta de uso de un número suficiente de marcas que
         pueda constituir una familia o una serie, no puede esperarse que un consumidor detecte un elemento común en dicha familia
         o serie de marcas y asocie con esta familia o serie otra marca que contenga el mismo elemento común. Por consiguiente, para
         que exista el riesgo de que el público se equivoque respecto de la pertenencia a una «familia» o «serie» de la marca cuyo
         registro se solicita, las marcas anteriores que forman parte de esta «familia» o «serie» deben estar presentes en el mercado.
      
      65     Así, al contrario de lo que alega la recurrente, el Tribunal de Primera Instancia no exigió la prueba del uso como tal de
         las marcas anteriores, sino sólo el uso de un número suficiente de ellas que pueda constituir una serie de marcas y, por lo
         tanto, demostrar la existencia de ésta a efectos de la apreciación del riesgo de confusión.
      
      66     Resulta de lo anterior que, al constatar que faltaba tal uso, el Tribunal de Primera Instancia pudo concluir, de forma ajustada
         en Derecho, que la Sala de Recurso tenía razón cuando desestimó las alegaciones por las que la recurrente invocaba el beneficio
         de la protección que podía corresponder a las «marcas de serie».
      
      67     En consecuencia, debe desestimarse el quinto motivo por infundado.
       Sobre el segundo motivo, basado en una infracción del artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94, en la medida
            en que el Tribunal de Primera Instancia excluyó de su apreciación la marca anterior THE BRIDGE (nº 642952)
       Alegaciones de las partes
      68     Según la recurrente, el Tribunal de Primera Instancia realizó una aplicación errónea del artículo 43, apartados 2 y 3, del
         Reglamento nº 40/94. En efecto, omitió evaluar la pertinencia de los documentos presentados por ella y relativos al uso, durante
         el año 1995, de los productos de la clase 25 de la marca THE BRIDGE (nº 642952) para determinar el carácter efectivo de este
         uso en el período de cinco años anterior a la fecha de publicación de la solicitud de registro de la marca comunitaria.
      
      69     La recurrente afirma que, al exigir un uso continuado de la marca THE BRIDGE (nº 642952) durante el período en cuestión, el
         Tribunal de Primera Instancia añadió un requisito no previsto en el artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94.
      
      70     La OAMI alega, por una parte, que el examen de las pruebas presentadas por la recurrente entra en el ámbito de la apreciación
         fáctica efectuada por el Tribunal de Primera Instancia. Por otra parte, el Tribunal de Primera Instancia no impuso ningún
         requisito no previsto por dicha disposición cuando exigió un uso continuado de la marca en el período de cinco años en cuestión.
         Sólo exigió, conforme a este artículo, un uso constante. Por lo tanto, este motivo debería considerarse inadmisible e infundado.
      
      71     La interviniente, por su parte, alega que presentar únicamente el catálogo 1994/1995 y el reducido número de anuncios publicitarios
         para el año 1995 no basta para demostrar la importancia cuantitativa del uso de la marca. En consecuencia, considera que sólo
         puede tratarse de un «uso simbólico» de ésta, que pretendía sustraerla a todo riesgo de caducidad.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      72     En primer lugar, en lo que se refiere al motivo según el cual el Tribunal de Primera Instancia exigió un uso continuado de
         la marca THE BRIDGE (nº 642952) durante todo el período de referencia, procede señalar que, tal como se desprende de la jurisprudencia
         del Tribunal de Justicia, una marca es objeto de un uso efectivo cuando, en consonancia con su función esencial, que es garantizar
         la identidad del origen de los productos o servicios para los que haya sido registrada, se utiliza con el fin de crear o conservar
         un mercado para tales productos y servicios, excluyéndose los usos de carácter simbólico cuyo único objeto sea el mantenimiento
         de los derechos conferidos por esa marca. La apreciación del carácter efectivo del uso de la marca debe basarse en la totalidad
         de los hechos y circunstancias apropiados para determinar la realidad de la explotación comercial de ésta en el tráfico económico,
         en particular, la magnitud y la frecuencia del uso de dicha marca (véase la sentencia del Tribunal de Justicia de 11 de mayo
         de 2006, Sunrider/OAMI, C‑416/04 P, Rec. p. I‑4237, apartado 70; véanse también, en relación con el artículo 10, apartado
         1, de la Directiva 89/104, disposición que es idéntica al artículo 15, apartado 1, del Reglamento nº 40/94, la sentencia de
         11 de marzo de 2003, Ansul, C‑40/01, Rec. p. I‑2439, apartado 43, y el auto de 27 de enero de 2004, La Mer Technology, C‑259/02,
         Rec. p. I‑1159, apartado 27).
      
      73     La cuestión de si un uso es o no suficiente desde el punto de vista cuantitativo para mantener o crear cuotas de mercado para
         los productos o los servicios protegidos por la marca depende de diversos factores y de una apreciación que debe realizarse
         caso por caso. La frecuencia o regularidad del uso de la marca es uno de los factores que cabe tomar en consideración (sentencia
         Sunrider/OAMI, antes citada, apartado 71; véase también, en este sentido, el auto La Mer Technology, antes citado, apartado 22).
      
      74     Al afirmar, en el apartado 35 de la sentencia recurrida, que las pruebas eran muy limitadas por lo que se refiere al año 1994
         e inexistentes para los años 1996 a 1999, el Tribunal de Primera Instancia no exigió en absoluto a la recurrente que demostrase
         un uso continuado de la marca THE BRIDGE (nº 642952) durante todo el período en cuestión. Conforme a la jurisprudencia del
         Tribunal de Justicia citada en los apartados 72 y 73 de la presente sentencia, examinó si esta marca había sido objeto de
         un uso efectivo durante dicho período. A estos efectos, el Tribunal de Primera Instancia apreció, en los apartados 32 a 36
         de la sentencia recurrida, si la magnitud y la frecuencia del uso de dicha marca podían demostrar su presencia en el mercado
         de forma efectiva, constante en el tiempo y estable en la configuración del signo.
      
      75     En segundo lugar, en la medida en que la recurrente reprocha al Tribunal de Primera Instancia no haber evaluado correctamente
         las pruebas aportadas, basta constatar que éste realizó una apreciación de los elementos de prueba para determinar si, conforme
         al artículo 43, apartado 2, del Reglamento nº 40/94, en relación con el apartado 3 del mismo artículo, se había demostrado
         el uso de la marca THE BRIDGE (nº 642952) en el período de los cinco años anteriores a la publicación de la solicitud de registro
         de la marca comunitaria. En los apartados 33 a 36 de la sentencia recurrida, verificó si había existido un uso efectivo de
         la marca THE BRIDGE (nº 642952) entre el 14 de junio de 1994 y el 14 de junio de 1999, fecha de dicha publicación, sobre la
         base únicamente de las pruebas presentadas por la recurrente respecto del uso de dicha marca (un catálogo otoño‑invierno 1994/1995
         e inserciones publicitarias realizadas en 1995) y llegó a la conclusión de que ése no era el caso. En efecto, habida cuenta
         de que el Tribunal de Primera Instancia constató que los demás catálogos presentados no estaban fechados, no se le puede reprochar
         no haberlos tenido en cuenta en el marco de su apreciación. Además, es necesario señalar que la conclusión a la que llegó
         el Tribunal de Primera Instancia, a la vista de las pruebas de que disponía, entra plenamente en el ámbito de la apreciación
         fáctica.
      
      76     Mediante sus alegaciones, la recurrente pretende poner en entredicho esta apreciación puramente fáctica. Pues bien, tal como
         se ha recordado en el apartado 38 de la presente sentencia, esta cuestión queda fuera del control ejercido por el Tribunal
         de Justicia en el marco de un recurso de casación, salvo en el supuesto de desnaturalización de los hechos del asunto, que
         no ha sido alegada en el presente asunto.
      
      77     De todo lo anterior resulta que procede desestimar el segundo motivo por ser parcialmente inadmisible y parcialmente infundado.
       Sobre el tercer motivo, basado en una infracción del artículo 15, apartado 2, letra a), del Reglamento nº 40/94, en la medida
            en que el Tribunal de Primera Instancia excluyó de su apreciación la marca anterior Bridge (nº 370836)
       Alegaciones de las partes
      78     La recurrente alega que el Tribunal de Primera instancia realizó una aplicación errónea del artículo 15, apartado 2, letra a),
         del Reglamento nº 40/94 en la medida en que excluyó de su apreciación del riesgo de confusión la marca Bridge (nº 370836),
         sin verificar si podía ser considerada como una versión ligeramente modificada de la marca THE BRIDGE (nº 642952), con independencia
         de que ésta ya estuviera registrada. En efecto, si bien la recurrente reconoce que no presentó las pruebas de uso requeridas
         en relación con la marca Bridge (nº 370836), considera que estaba dispensada de ello a la vista de las pruebas de uso presentadas
         para la marca THE BRIDGE (nº 642952), a causa de la total identidad de los productos designados por estas dos marcas. La única
         diferencia entre ellas resulta de la presencia del artículo «the». A este respecto, la recurrente considera que el añadido
         de este artículo «the» no altera el carácter distintivo de la marca «Bridge» (nº 370836). Además, la interpretación que realizó
         el Tribunal de Primera Instancia del artículo 15, apartado 2, letra a), del Reglamento nº 40/94 podría dar lugar a una discriminación
         entre el titular de una marca que sólo la registra en su versión «básica», a la vez que hace uso de una variedad de versiones,
         y el titular de una marca que decide registrar todas las versiones de su marca.
      
      79     Según la OAMI, este motivo debe ser desestimado porque es inadmisible e infundado. En primer lugar, falta el requisito previo
         del uso efectivo de la marca THE BRIDGE (nº 642952), que no es más que una versión ligeramente modificada de la marca Bridge
         (nº 370836). En segundo lugar, el añadido del artículo «the» constituye una alteración sustancial que modifica el carácter
         distintivo de la marca registrada. En tercer lugar, la apreciación del requisito de la «diferencia mínima» entre el signo
         registrado y el efectivamente utilizado es una cuestión de hecho.
      
      80     Por su parte, la interviniente alega que en el caso de autos, no procede aplicar el artículo 15, apartado 2, letra a), del
         Reglamento nº 40/94, ya que presupone la existencia de una marca registrada bajo una determinada forma y utilizada bajo una
         forma ligeramente diferente, lo que no ocurre en el presente asunto. Además, la existencia de dos registros distintos de la
         recurrente constituye en sí una prueba de que ella misma estimó que estas marcas eran suficientemente diferentes la una de
         la otra.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      81     En virtud del artículo 15, apartado 1, del Reglamento nº 40/94, una marca que no ha sido objeto de un uso efectivo durante
         el plazo pertinente queda sometida a las sanciones previstas en dicho Reglamento, salvo que existan causas justificativas
         para su falta de uso.
      
      82     Conforme al apartado 2, letra a), del mismo artículo, el empleo de la marca comunitaria en una forma que difiera en elementos
         que no alteren el carácter distintivo de la marca en la forma bajo la cual ésta se halla registrada también tiene la consideración
         de uso en el sentido del apartado 1 de dicho artículo 15.
      
      83     En esencia, estas disposiciones son idénticas a las del artículo 10, apartados 1 y 2, letra a), de la Directiva 89/104 que
         aproxima las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas.
      
      84     A este respecto, es necesario señalar que el Tribunal de Primera Instancia no cometió ningún error de Derecho al desestimar
         la alegación de la recurrente según la cual el uso de la marca Bridge (nº 370836) durante el período de referencia estaba
         acreditado por pruebas aportadas para demostrar el uso de la marca THE BRIDGE (nº 642952).
      
      85     En efecto, y sin que sea necesario examinar si puede considerarse que la marca THE BRIDGE (nº 642952) sólo difiere por elementos
         que no alteran el carácter distintivo de la marca Bridge (nº 370836), es necesario constatar que no se ha demostrado el uso
         de la primera de estas marcas y, por lo tanto, no puede en absoluto servir de prueba del uso de la segunda.
      
      86     En todo caso, si bien las disposiciones mencionadas en los apartados 81 y 82 de la presente sentencia permiten que se considere
         que una marca registrada se utiliza cuando se aporta la prueba del uso de esta marca bajo una forma ligeramente diferente
         de aquella en la que ha sido registrada, no permiten ampliar, mediante la prueba de su uso, la protección que recibe una marca
         registrada a otra marca registrada, cuyo uso no se ha demostrado, por la razón de que ésta no es más que una ligera variante
         de la primera.
      
      87     En consecuencia, debe desestimarse el tercer motivo por infundado.
       Sobre el cuarto motivo, basado en la infracción del artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94, en la medida en
            que el Tribunal de Primera Instancia excluyó de su apreciación las marcas anteriores llamadas «defensivas»
       Alegaciones de las partes
      88     Según la recurrente, el Tribunal de Primera Instancia realizó una aplicación errónea del artículo 43, apartados 2 y 3, del
         Reglamento nº 40/94, al considerar que el concepto de marcas defensivas es incompatible con el régimen de protección de la
         marca comunitaria.
      
      89     En primer lugar, el Tribunal de Primera Instancia debería haber considerado inadmisible esta alegación formulada, por primera
         vez, ante él por la OAMI.
      
      90     En efecto, afirma la recurrente, la Sala de Recurso concluyó que las marcas anteriores nos 370836, 704338, 606709 y 593651 debían excluirse de la apreciación del riesgo de confusión únicamente porque eran anteriores
         a la marca principal, y no porque el concepto de marcas defensivas fuera, como tal, incompatible con la normativa comunitaria.
         El Tribunal de Primera Instancia debería haberse limitado a apreciar si estas marcas cumplían los requisitos establecidos
         por el nuevo Código italiano de la propiedad industrial para ser consideradas defensivas, tal como hizo la Sala de Recurso.
      
      91     En segundo lugar, continúa la recurrente, es incorrecto afirmar, como hizo el Tribunal de Primera Instancia, que el Código
         italiano de la propiedad intelectual proteja marcas no utilizadas. En efecto, en virtud de dicho Código, no se produce la
         caducidad por falta de uso cuando el titular de la marca defensiva no utilizada es titular, al mismo tiempo, de una o varias
         marcas similares todavía en vigor, una de las cuales, al menos, ha sido objeto de un uso efectivo para designar los mismos
         productos o servicios protegidos por esta marca defensiva. Por último, la recurrente añade que el reconocimiento a nivel nacional
         de las marcas defensivas puede constituir una «causa justificativa» de su falta de uso, en el sentido del artículo 43, apartado
         2, del Reglamento nº 40/94.
      
      92     Según la OAMI, este motivo debe considerarse inadmisible en la medida en que el reconocimiento de las marcas defensivas depende
         del uso efectivo de la marca principal THE BRIDGE (nº 642952). Pues bien, se trata de una cuestión de hecho ya resuelta de
         forma negativa por el Tribunal de Primera Instancia. Además, la alegación formulada ante el Tribunal de Primera Instancia,
         relativa a la incompatibilidad de la Ley italiana que reconoce el concepto de marcas defensivas con el sistema de protección
         de la marca comunitaria, no es inadmisible por falta de debate contradictorio, ya que, según la OAMI, constituye una mera
         ampliación de la alegación, ya formulada durante el procedimiento ante la Sala de Recurso, según la cual existe una obligación
         de uso de las marcas defensivas.
      
      93     En cuanto al fondo, la OAMI recuerda, por una parte, que el uso efectivo de una marca es un requisito esencial para que se
         reconozcan al titular de una marca los derechos de propiedad exclusivos. Por otra parte, la OAMI considera que la recurrente
         equipara la protección vinculada al concepto de «marcas defensivas» a la concedida en el marco del artículo 15, apartado 2,
         letra a), del Reglamento nº 40/94. Pues bien, las diferencias entre las marcas llamadas defensivas y la marca principal THE
         BRIDGE (nº 642952) no utilizada son suficientemente importantes para alterar el carácter distintivo de ésta.
      
      94     La interviniente alega, en primer lugar, que la Ley italiana de marcas exige que la fecha de presentación en el registro de
         las marcas defensivas sea concomitante o posterior a la de la marca principal; en segundo lugar, que debe solicitarse el registro
         de una marca defensiva para las mismas clases de productos que la marca principal, mientras que la recurrente considera también
         defensivas marcas que corresponden a una clase diferente de la de su marca principal, y, en tercer lugar, que las marcas defensivas
         sólo deben presentar una ligera variación respecto de la marca principal. En el caso de autos no se cumple ninguno de estos
         requisitos. En todo caso, la consideración de registros defensivos es incompatible con el régimen comunitario de protección
         de las marcas.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      95     En primer lugar, procede considerar que el Tribunal de Primera Instancia no incurrió en ningún error de Derecho al pronunciarse
         sobre la alegación formulada por la OAMI según la cual el concepto de marcas defensivas es incompatible con el Reglamento
         nº 40/94.
      
      96     Es cierto que, en un procedimiento relativo a un recurso contra una resolución de una Sala de Recurso de la OAMI que haya
         resuelto una oposición al registro de una marca por el riesgo de confusión con una marca anterior, la OAMI no tiene facultad
         para modificar ante el Tribunal de Primera Instancia los términos del litigio, tal como resultan de las pretensiones y alegaciones
         respectivas del solicitante del registro y de quien formula oposición (véanse, en este sentido, la sentencia Vedial/OAMI,
         antes citada, apartado 26, y, por analogía, la de 21 de octubre de 2004, KWS Saat/OAMI, C‑447/02 P, Rec. p. I‑10107, apartado 58).
      
      97     Sin embargo, puede señalarse que una de las alegaciones formuladas por la recurrente ante la Sala de Recurso, respecto de
         la apreciación del riesgo de confusión, era que, sobre la base del uso de la marca THE BRIDGE (nº 642952), otras marcas determinadas
         debían tenerse en cuenta como marcas defensivas. Pues bien, en la medida en que esta alegación planteaba la cuestión de si,
         en virtud del Derecho italiano, unas marcas cuyo uso no se había demostrado podían, sin embargo, considerarse marcas defensivas,
         la alegación de la OAMI, formulada ante el Tribunal de Primera Instancia, según la cual tal posibilidad no estaba permitida
         por el Derecho comunitario, no se apartaba del marco del litigio del que conocía la Sala de Recurso.
      
      98     Además, tal como señaló la Abogado General en el punto 87 de sus conclusiones, en la medida en que la Sala de Recurso basó
         su resolución, aunque sólo sea de manera implícita, en una interpretación errónea del Derecho comunitario, no se puede reprochar
         al Tribunal de Primera Instancia que sustituya por una interpretación correcta de dicho Derecho la realizada por la Sala de
         Recurso.
      
      99     En segundo lugar, debe apreciarse la conclusión a la que llegó el Tribunal de Primera Instancia, en el apartado 47 de la sentencia
         recurrida, según la cual la recurrente no podía basarse en la naturaleza supuestamente defensiva, conforme a la Ley italiana
         de marcas, de algunas marcas anteriores que la Sala de Recurso no tuvo en cuenta.
      
      100   A este respecto, es necesario recordar que, en virtud del artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94, la oposición
         al registro de una marca comunitaria formulada por el titular de una marca comunitaria o nacional anterior debe desestimarse
         si éste, a instancia del solicitante, no aporta la prueba de que, en el curso de los cinco años anteriores a la publicación
         de la solicitud de registro de marca comunitaria, su marca anterior ha sido objeto de un uso efectivo, en la Comunidad o en
         el Estado miembro en el que está protegida, para los productos o los servicios para los cuales esté registrada y en los que
         se base la oposición, o de que existan causas justificativas para la falta de uso. Por otra parte, el artículo 56, apartado
         2, del Reglamento nº 40/94 contiene una regla idéntica para los casos de una solicitud de declaración de caducidad o de nulidad
         de las marcas comunitarias.
      
      101   Pues bien, el Tribunal de Primera Instancia no incurrió en un error de Derecho al afirmar, en el apartado 46 de la sentencia
         recurrida, que el titular de un registro nacional que se opone a una solicitud de registro de marca comunitaria, para eludir
         la carga de la prueba que recae sobre él en virtud del artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94, no puede invocar
         una disposición nacional que permite que se solicite el registro como marca de signos que no van a ser utilizados en el comercio
         por su función puramente defensiva de otro signo que es objeto de explotación comercial.
      
      102   En efecto, el concepto de «causas justificativas» citado en este artículo se refiere, en esencia, a circunstancias externas
         al titular de la marca que se oponen al uso de ésta, y no a una legislación nacional que admite una excepción a la regla de
         la caducidad de la marca por falta de uso en cinco años, cuando dicha falta de uso procede de la voluntad del titular de dicha
         marca.
      
      103   En consecuencia, no es compatible con el artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94 la tesis según la cual el titular
         de un registro nacional que se opone a una solicitud de registro de marca comunitaria puede invocar una marca anterior cuyo
         uso no se ha demostrado porque, en virtud de una legislación nacional, constituye una marca defensiva.
      
      104   Resulta de lo anterior que procede desestimar el cuarto motivo por infundado.
      105   De las consideraciones precedentes se deriva que el recurso de casación debe desestimarse en su totalidad.
       Costas
      106   A tenor del artículo 69, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, aplicable al procedimiento de recurso de casación en
         virtud del artículo 118 del mismo Reglamento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas, si así lo hubiera solicitado
         la otra parte. Dado que la OAMI y la interviniente han solicitado la condena en costas de la recurrente, y que han sido desestimados
         los motivos invocados por ésta, procede condenarla en costas.
      
      En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Cuarta) decide:
      1)      Desestimar el recurso de casación.
      2)      Condenar en costas a Il Ponte Finanziaria SpA.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: italiano.