CELEX: 62005CJ0167
Language: es
Date: 2008-04-08 00:00:00
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Gran Sala) de 8 de abril de 2008. # Comisión de las Comunidades Europeas contra Reino de Suecia. # Incumplimiento de Estado - Artículo 90 CE, párrafo segundo - Tributos internos que gravan productos de otros Estados miembros - Tributos que pueden proteger indirectamente otras producciones - Prohibición de discriminación entre productos importados y productos nacionales que compiten con ellos - Impuestos especiales - Tributación diferenciada de la cerveza y del vino - Carga de la prueba. # Asunto C-167/05.

Asunto C‑167/05
      Comisión de las Comunidades Europeas
      contra
      Reino de Suecia
      «Incumplimiento de Estado — Artículo 90 CE, párrafo segundo — Tributos internos que gravan productos de otros Estados miembros — Tributos que pueden proteger indirectamente otros productos — Prohibición de discriminación entre productos importados y productos nacionales que compiten con ellos — Impuestos especiales — Tributación diferenciada de la cerveza y del vino — Carga de la prueba»
      Sumario de la sentencia
      Disposiciones fiscales — Tributos internos — Tributos que pueden proteger indirectamente otros productos
      [Tratado CE, art. 95, párr. 2 (actualmente art. 90 CE, párr. 2, tras su modificación)]
      Un sistema nacional que grava el vino, esencialmente importado de otros Estados miembros, con impuestos especiales más elevados
         que los que gravan la cerveza, producto esencialmente nacional, y que se basa en la tributación sobre el porcentaje de volumen
         de alcohol del vino y de la cerveza, no parece que produzca el efecto de proteger indirectamente la cerveza nacional y, por
         tanto, no es incompatible con el artículo 95, párrafo segundo, del Tratado CE (actualmente artículo 90 CE, párrafo segundo,
         tras su modificación), en la medida en que, por una parte, es tal la diferencia de precios de venta entre la cerveza fuerte
         y el vino de categoría intermedia que compite con ella que la diferencia de tributación entre estos dos productos no puede
         influir en el comportamiento del consumidor en el sector considerado, y, por otra parte, porque de los datos estadísticos
         relativos a la venta de los productos de que se trata tampoco se desprende un efecto protector.
      
      (véanse los apartados 57 a 60)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Gran Sala)
      de 8 de abril de 2008 (*)
      
      «Incumplimiento de Estado – Artículo 90 CE, párrafo segundo – Tributos internos que gravan productos de otros Estados miembros – Tributos que pueden proteger indirectamente otros productos – Prohibición de discriminación entre productos importados y productos nacionales que compiten con ellos – Impuestos especiales – Tributación diferenciada de la cerveza y del vino – Carga de la prueba»
      En el asunto C‑167/05,
      que tiene por objeto un recurso por incumplimiento interpuesto, con arreglo al artículo 226 CE, el 14 de abril de 2005,
      Comisión de las Comunidades Europeas, representada por la Sra. L. Ström van Lier y los Sres. K. Gross, K. Simonsson y R. Lyal, en calidad de agentes, que designa
         domicilio en Luxemburgo,
      
      parte demandante,
      contra
      Reino de Suecia, representado por la Sra. K. Wistrand, en calidad de agente,
      
      parte demandada,
      apoyado por:
      República de Letonia, representada por la Sra. E. Balode-Buraka y el Sr. E. Broks, en calidad de agentes,
      
      parte coadyuvante,
      EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Gran Sala),
      integrado por el Sr. V. Skouris, Presidente, los Sres. P. Jann, A. Rosas, K. Lenaerts y L. Bay Larsen, Presidentes de Sala,
         y la Sra. R. Silva de Lapuerta y los Sres. K. Schiemann, P. Kūris (Ponente) y A. Ó Caoimh, Jueces;
      
      Abogado General: Sr. P. Mengozzi;
      Secretaria: Sra. C. Strömholm, administradora;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 8 de mayo de 2007;
      oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 18 de julio de 2007;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      1        Mediante su recurso, la Comisión de las Comunidades Europeas solicita al Tribunal de Justicia que declare que el Reino de
         Suecia ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud del artículo 90 CE, párrafo segundo, al haber aplicado tributos
         internos que pueden proteger indirectamente la cerveza, esencialmente producida en Suecia, en relación con el vino, esencialmente
         importado de otros Estados miembros.
      
       Marco jurídico
       Ley 1994:1564 relativa a los impuestos especiales sobre el alcohol
      2        La normativa sueca en materia de impuestos especiales sobre las bebidas alcohólicas, a la que se refiere el presente recurso,
         está contenida en la lagen (1994:1564) om alkoholskatt (Ley 1994:1564 de impuestos especiales sobre las bebidas alcohólicas),
         de 15 de diciembre de 1994 (SFS 1994, nº 1564), en su versión modificada por la Ley 2001:822 (en lo sucesivo, «Ley de impuestos
         especiales sobre el alcohol»).
      
      3        El artículo 2 de la Ley de impuestos especiales sobre el alcohol es del siguiente tenor literal:
      
      «Se devengarán los impuestos especiales sobre la cerveza perteneciente a la categoría 2203 en el caso de que su grado alcohólico
         supere el 0,5 % de volumen de alcohol.
      
      Igualmente deberán abonarse los impuestos especiales sobre los productos que contengan una mezcla de cerveza y de bebidas
         no alcohólicas pertenecientes a la categoría 2206 en el caso de que el grado alcohólico de la mezcla supere el 0,5 % de volumen
         de alcohol.
      
      Se aplicarán los impuestos especiales por litro a razón de 1,47 [SEK] por unidad de porcentaje de volumen de alcohol.
      Estarán exentas las cervezas cuyo grado alcohólico sea como máximo del 2,8 % de volumen de alcohol.»
      4        El artículo 3 de esta misma Ley establece lo siguiente:
      
      «Se devengarán los impuestos especiales sobre el vino perteneciente a las categorías 2204 y 2205 si el grado alcohólico resulta
         exclusivamente de una fermentación, y
      
      1.      si el grado alcohólico supera el 1,2 % de volumen de alcohol, pero es inferior o igual al 15 %, o
      2.      si el grado alcohólico supera el 15 % de volumen de alcohol, pero es inferior o igual al 18 %, y si el vino no contiene ningún
         aditivo.
      
      Los impuestos especiales se aplicarán por litro:
      a las bebidas cuyo grado alcohólico sea superior al 2,25 % de volumen de alcohol, pero inferior o igual al 4,5 % de volumen
         de alcohol, a razón de 7,58 [SEK];
      
      a las bebidas cuyo grado alcohólico sea superior al 4,5 % de volumen de alcohol, pero inferior o igual al 7 % de volumen de
         alcohol, a razón de 11,20 [SEK];
      
      a las bebidas cuyo grado alcohólico sea superior al 7 % de volumen de alcohol, pero inferior o igual al 8,5 % de volumen de
         alcohol, a razón de 15,41 [SEK];
      
      a las bebidas cuyo grado alcohólico sea superior al 8,5 % de volumen de alcohol, pero inferior o igual al 15 % de volumen
         de alcohol, a razón de 22,08 [SEK], y
      
      a las bebidas cuyo grado alcohólico sea superior al 15 % de volumen de alcohol, pero inferior o igual al 18 % de volumen de
         alcohol, a razón de 45,17 [SEK].
      
      Están exentos del impuesto los vinos cuyo grado alcohólico sea como máximo del 2,25 % de volumen de alcohol.»
       Procedimiento administrativo previo
      5        A raíz de algunas denuncias recibidas en relación con el régimen sueco en lo que atañe a los impuestos especiales sobre el
         vino, supuestamente discriminatorios en relación con los aplicables a la cerveza, la Comisión examinó la normativa en cuestión
         y llegó a la conclusión de que el Reino de Suecia aplicaba tributos internos que podían proteger indirectamente la cerveza,
         esencialmente producida en Suecia, en detrimento del vino, esencialmente importado de otros Estados miembros, con infracción
         del artículo 90 CE, párrafo segundo.
      
      6        Tras requerir a dicho Estado miembro para que presentara sus observaciones mediante escritos notificados los días 28 de febrero
         de 2000 y 1 de julio de 2002, a raíz de tales notificaciones, la Comisión emitió un dictamen motivado y un dictamen motivado
         complementario los días 19 de junio de 2001 y 7 de julio de 2004, respectivamente.
      
      7        Dado que la Comisión no consideró satisfactorias las modificaciones legales establecidas con posterioridad al 19 de junio
         de 2001 mediante las Leyes 2001:517 y 2001:822, y el Reino de Suecia estimó que no debía aceptar la tesis sostenida por aquélla
         en el dictamen motivado complementario, la Comisión decidió interponer el presente recurso.
      
      8        Mediante auto del Presidente del Tribunal de Justicia de 16 de septiembre de 2005, se admitió la intervención de la República
         de Letonia en apoyo de las pretensiones del Reino de Suecia.
      
       Sobre el recurso
       Observaciones preliminares
      9        La Comisión y el Reino de Suecia están de acuerdo en que, en Suecia:
      
      –        la cerveza es esencialmente un producto nacional y el vino es esencialmente un producto de importación;
      –        los vinos más consumidos, que son generalmente los más baratos, tienen suficientes características en común con la cerveza
         para constituir, respecto al consumidor, un producto de sustitución de ésta, por lo que puede considerarse que compiten con
         la cerveza a los efectos del artículo 90 CE, párrafo segundo;
      
      –        la tributación de la cerveza y del vino se halla tradicionalmente vinculada al contenido de alcohol de estas bebidas, es decir,
         es proporcional a su grado alcohólico volumétrico;
      
      –        existe una diferencia en la tributación volumétrica de la cerveza y del vino, y
      –        el trato fiscal puede influir en el comportamiento del consumidor.
      10      No obstante, en lo tocante a las afirmaciones que figuran en los guiones segundo y quinto anteriores, el Reino de Suecia formula
         ciertas matizaciones. Este Estado miembro considera que la cerveza y el vino sólo compiten entre sí en parte y que el trato
         fiscal es tan sólo uno de los factores que pueden influir en el comportamiento del consumidor.
      
      11      La Comisión y el Reino de Suecia están igualmente de acuerdo en considerar que, cuando dicho Estado miembro se adhirió a la
         Unión Europea el 1 de enero de 1995, la tributación del porcentaje de alcohol en volumen de la cerveza fuerte, definida en
         la alkohollagen (1994:1738) (Ley 1994:1738 relativa a las bebidas alcohólicas), de 16 de diciembre de 1994 (SFS 1994, nº 1738),
         como la cerveza cuyo grado alcohólico es superior al 3,5 % de volumen de alcohol, y la tributación del porcentaje de alcohol
         en volumen del vino con una gradación del 11 % de volumen de alcohol eran casi idénticas.
      
      12      A partir del 1 de enero de 1997, los impuestos especiales sobre la cerveza fueron reducidos en alrededor de un 40 %.
      
      13      A este respecto, el Reino de Suecia precisa que, en 1996, su Gobierno comprobó que el comercio fronterizo de la cerveza con
         Dinamarca, atendida la diferencia de tributación de dicho producto en los dos Estados miembros interesados, había adquirido
         tales proporciones que era necesaria una disminución de la tributación de la cerveza.
      
      14      El Reino de Suecia puntualiza asimismo que no se ha desarrollado un comercio fronterizo del vino equivalente al constatado
         en relación con la cerveza, a pesar de que la presión fiscal en Suecia, también respecto a este último producto, es considerablemente
         más elevada que la presión fiscal en Dinamarca. Por lo tanto, según dicho Estado miembro, no existe necesidad alguna de ajustar
         los impuestos especiales sobre el vino ni existía motivo alguno para revisar la tributación aplicable a dicho producto de
         manera paralela a la disminución de los impuestos especiales sobre la cerveza cuando ésta fue decidida. Dicho Estado miembro
         añade, no obstante, que, a raíz de las presiones ejercidas por la Comisión, se redujeron los impuestos especiales sobre el
         vino en un 18,8 % a partir del 1 de diciembre de 2001, con arreglo a la Ley 2001:822, y que, debido a dicha reducción, se
         restableció la relación que se daba anteriormente entre la tributación de la cerveza fuerte y la del vino. Por lo tanto, desde
         entonces, estas dos tributaciones son equivalentes.
      
      15      En Suecia, la venta al por menor del vino, de la cerveza fuerte y de las bebidas espirituosas es objeto de un monopolio, confiado
         a una sociedad anónima cuyas acciones son en su totalidad propiedad del Estado sueco, Systembolaget AB (en lo sucesivo, «Systembolaget»).
         De las explicaciones dadas por el Reino de Suecia y no contradichas por la Comisión resulta que dicho sistema constituye el
         instrumento más importante de la política de dicho Estado miembro en materia de lucha contra el alcoholismo, que tiene por
         objeto canalizar la venta al por menor de bebidas alcohólicas con el fin de garantizar el control de la edad de los consumidores
         y el cumplimiento de las prohibiciones de venta vigentes, si bien garantizando la posibilidad de acceder a los productos de
         que se trata.
      
       Alegaciones de las partes
      16      La Comisión alega que la cerveza sueca, producto dominante en las ventas de alcohol en el mercado sueco, soporta un menor
         gravamen, en lo que respecta a los impuestos especiales, que el vino de la clase que compite con aquélla. A su juicio, la
         diferencia de tributación influye en la elección del consumidor, en la medida en que la estructura y las características del
         régimen fiscal de que se trata refuerzan la preferencia, considerada histórica, del consumidor sueco por la cerveza. Afirma
         que tal situación es desfavorable para el vino, esencialmente importado de otros Estados miembros, y, por consiguiente, produce
         a favor de la cerveza, esencialmente fabricada en Suecia, un efecto protector prohibido por el artículo 90 CE, párrafo segundo.
      
      17      Tras examinar la configuración de las disposiciones fiscales suecas de que se trata, la Comisión alega que, a pesar de haberse
         reducido los impuestos especiales sobre el vino a partir del 1 de diciembre de 2001 en virtud de la Ley 2001:822, dicho producto
         no sólo sigue estando sujeto a impuestos especiales más elevados que la cerveza, sino que además se halla gravado de manera
         progresiva en función de su grado alcohólico, de conformidad con la escala de impuestos especiales establecida en el artículo
         3, párrafo segundo, de la Ley de impuestos especiales sobre el alcohol. Por lo tanto, sobre un vino con un grado alcohólico
         del 12,5 % de volumen de alcohol, que la Comisión presenta como normal, ésta señala que los impuestos especiales correspondientes
         ascienden a 1,77 SEK por porcentaje de volumen de alcohol, es decir, una diferencia de alrededor del 20 % en relación con
         los impuestos especiales sobre la cerveza (1,47 SEK por porcentaje de volumen de alcohol).
      
      18      La Comisión observa que el precio final comprende asimismo el impuesto sobre el valor añadido (en lo sucesivo, «IVA») del
         25 %, calculado sobre el precio con el impuesto especial incluido, con la consecuencia de que, dado que el vino resulta gravado
         con impuestos especiales más elevados que la cerveza, el IVA multiplica la diferencia, lo cual refuerza el efecto protector
         del régimen fiscal controvertido.
      
      19      La Comisión alega que de ello se desprende que el vino se halla gravado en mayor medida que la cerveza y que el componente
         fiscal es más elevado en el precio de los vinos más vendidos (con un grado alcohólico del 8,5 al 15 % de volumen de alcohol,
         pertenecientes a una gama de precios de venta final de 49 a 70 SEK; en lo sucesivo, «categoría intermedia») que en el precio
         de la cerveza.
      
      20      Por lo que respecta a la relación de competencia entre la cerveza y el vino, la Comisión sostiene que en Suecia existe una
         relación de competencia entre la cerveza fuerte, producto dominante en las ventas en el mercado sueco, y los vinos de la categoría
         intermedia. Observa, en efecto, que el vino debe comprarse en los puntos de venta de Systembolaget, al igual que la cerveza
         fuerte, mientras que la cerveza cuyo grado alcohólico es inferior al 3,5 % puede conseguirse en las tiendas de alimentación.
         Puntualiza que, por lo tanto, la cerveza fuerte y el vino compiten en los mismos puntos de venta. Según la Comisión, el hecho
         de que el consumidor se vea obligado a dirigirse a Systembolaget para comprar cerveza fuerte y vino es un elemento que puede
         reforzar la sustituibilidad y, por lo tanto, la relación de competencia entre estos dos productos. Precisa, por lo demás,
         que el vino y la cerveza sólo se hallan a disposición del público en los restaurantes y los establecimientos de restauración
         que cuentan con una licencia especial, donde, por lo tanto, ambas bebidas pueden igualmente competir entre sí.
      
      21      La Comisión compara la repercusión del régimen fiscal controvertido teniendo en cuenta el precio, el grado alcohólico y el
         volumen respectivos de la cerveza y del vino, para sostener que, cualquiera que sea el método de comparación aplicado, la
         carga fiscal que pesa sobre el vino es claramente superior a la que se refiere a la cerveza. En este contexto, observa que
         la repercusión del trato fiscal es más elevada en lo que atañe a los vinos cuyo precio final varía entre 41 y 70 SEK, que
         constituyen la gran mayoría de las ventas al por menor de dicho producto (78,7 % en 2003).
      
      22      Al apreciar, a la luz del artículo 90 CE, párrafo segundo, el carácter protector del régimen fiscal controvertido, la Comisión
         considera determinante no sólo demostrar el carácter protector de dicho régimen, sino también el efecto de dicho carácter
         en el consumidor, al cual puede inducirse directa o indirectamente, real o potencialmente, a elegir un producto nacional que,
         a falta de dicho elemento, sería equivalente a un producto importado y que, por lo tanto, competiría con éste.
      
      23      La Comisión estima que el régimen fiscal controvertido en el presente recurso tiene el mismo objeto que aquel al que se refiere
         el apartado 27 de la sentencia de 12 de julio de 1983, Comisión/Reino Unido (170/78, Rec. p. 2265), con respecto al cual el
         Tribunal de Justicia declaró que tenía por efecto someter el vino procedente de los demás Estados miembros a una mayor presión
         fiscal que podía garantizar una protección de la producción nacional de la cerveza, en cuanto que ésta constituye el criterio
         de referencia más próximo desde el punto de vista de la competencia. Remitiéndose a la sentencia de 27 de febrero de 1980,
         Comisión/Reino Unido (170/78, Rec. p. 417, apartado 14), la Comisión considera que dicho régimen cristaliza los hábitos de
         consumo reforzando la ventaja de la cerveza, el producto nacional, y estableciendo una discriminación con respecto al potencial
         comercial del vino, el producto procedente de otros Estados miembros.
      
      24      La Comisión sostiene que, por lo tanto, el Reino de Suecia utiliza la fiscalidad para influir en el comportamiento del consumidor
         en lo que atañe no sólo a la elección de los productos, sino también a la elección entre productos competidores. A su juicio,
         de las estadísticas publicadas por Systembolaget se desprende que, antes de la reducción del 40 % de los impuestos especiales
         sobre la cerveza y del ligero aumento concomitante del impuesto sobre el vino el 1 de enero de 1997, los volúmenes de venta
         de la cerveza y del vino eran relativamente parecidos y que, como consecuencia de dichas modificaciones, las ventas de vino
         descendieron en un 3,7 %, mientras que las ventas de cerveza aumentaron en un 8,9 %. Señala que tras la rebaja, calificada
         de moderada, de los impuestos especiales sobre el vino a la que se procedió a partir del 1 de diciembre de 2001, aumentaron
         las ventas de vino en un 11 %, es decir, la progresión más pronunciada comprobada durante el período comprendido entre 1995
         y 2004. Matiza que, no obstante, las mismas estadísticas indican igualmente que, de manera paralela a dicha progresión de
         las ventas de vino, las ventas de cerveza registraron un aumento netamente más pronunciado en términos de porcentaje. La Comisión
         añade que dichos datos deben examinarse teniendo presente que el Reino de Suecia utiliza la fiscalidad como instrumento para
         reforzar una orientación del consumo de los productos de que se trata.
      
      25      En este contexto, la Comisión considera que el origen y la explicación de la modificación de los volúmenes de venta de estas
         dos bebidas es la diferencia de trato fiscal establecida entre ellas en 1997, cuya finalidad consistía claramente en la protección
         de la producción nacional de cerveza. Según la Comisión, se sigue persiguiendo este efecto de protección. La Comisión señala
         que, aunque se hayan reducido igualmente los impuestos especiales aplicados al vino, su rebaja no fue de la misma magnitud
         que la de los impuestos especiales sobre la cerveza y los primeros siguen siendo, a pesar de todo, claramente más elevados
         que los segundos, por lo que el efecto del régimen fiscal controvertido sigue siendo fomentar la cerveza en relación con el vino.
      
      26      Por último, la Comisión considera que, sin que el Reino de Suecia deba gravar la cerveza y el vino a un tipo determinado,
         debe establecer los impuestos especiales sobre dichos productos que compiten entre sí de tal modo que no se favorezca de ninguna
         forma a los productos nacionales. Precisó, a este respecto, que, desde su punto de vista, debería producirse una nueva disminución
         de la tributación del vino de la misma magnitud que la realizada a partir del 1 de diciembre de 2001.
      
      27      El Reino de Suecia niega haber incumplido las obligaciones que le incumben en virtud del artículo 90 CE, párrafo segundo.
         Alega que las normas fiscales controvertidas, que en sí mismas no son idénticas, no tienen por objeto ni por efecto proteger
         indirectamente el comercio de la cerveza de la competencia del vino.
      
      28      El Reino de Suecia considera que la apreciación del régimen fiscal controvertido con arreglo al artículo 90 CE, párrafo segundo,
         debe basarse en una comparación, por una parte, entre las cervezas fuertes más vendidas y, por otra, entre los vinos más vendidos
         y los menos caros con un grado alcohólico de alrededor del 11 % de volumen de alcohol.
      
      29      Según dicho Estado miembro, la cuestión determinante es si la carga fiscal que grava dichos productos que compiten entre sí
         es tal que puede influir en el mercado pertinente disminuyendo el consumo potencial de los productos importados en favor de
         los productos nacionales.
      
      30      El Reino de Suecia considera que los efectos de las normas fiscales nacionales deben apreciarse en dos etapas. En primer lugar,
         se deben comparar los precios a la luz de la influencia que ejercen sobre la elección del consumidor entre la cerveza y el
         vino y, en segundo lugar, deben estudiarse las estadísticas sobre la configuración de ventas en cuanto a la elección entre
         dichos productos.
      
      31      En relación con la comparación de los precios de venta de la cerveza y del vino que compiten entre sí, el Reino de Suecia
         considera que no resulta evidente la elección de la base de cálculo que debe utilizarse para realizar dicha comparación y
         que no es fácil saber qué comparación de precios da la imagen más fiel de la relación de competencia.
      
      32      Toda vez que, en un procedimiento de recurso por incumplimiento, incumbe a la Comisión demostrar que existe el incumplimiento
         alegado, dicho Estado miembro no considera necesario indicar todas las comparaciones posibles del precio de venta final de
         los productos de que se trata. Estima suficiente atenerse en el caso de autos, como en el asunto que dio lugar a la sentencia
         de 9 de julio de 1987, Comisión/Bélgica (356/85, Rec. p. 3299), a los resultados de la comparación del precio de venta de
         un litro de cerveza y de un litro de vino. El Reino de Suecia señala que, en ese asunto, tal comparación muestra igualmente
         que no es posible prescindir de la diferencia esencial de precio entre la cerveza y el vino, independientemente de la diferencia
         de carga fiscal aplicada a dichos productos.
      
      33      El Reino de Suecia considera que una comparación del precio de venta de un litro de la cerveza fuerte más vendida y de un
         litro del vino más vendido y menos caro con un grado alcohólico de alrededor del 11 % de volumen de alcohol muestra que la
         diferencia de carga fiscal entre dichos productos no es tal que pueda considerarse que influye en el comportamiento del consumidor.
         Sostiene que dicho vino, aunque esté gravado de manera idéntica a la cerveza fuerte con la que se compara, es el doble de
         caro que ésta. Por lo tanto, la comparación pertinente de los precios no puede fundamentar la conclusión de que las normas
         fiscales suecas controvertidas pueden afectar a las preferencias del consumidor favoreciendo el comercio de la cerveza, producto
         nacional, en detrimento del relativo al vino, producto de importación.
      
      34      El Reino de Suecia, apoyado por la República de Letonia, considera, por lo tanto, que, mediante las comparaciones de precios
         que realiza, la Comisión no demuestra que la diferencia de precios entre las cervezas y los vinos de calidades comparables
         sea tan escasa que la diferencia de la carga fiscal entre estos dos productos pueda influir en el comportamiento del consumidor.
      
      35      El Reino de Suecia sostiene, además, que las estadísticas relativas a las tendencias del consumo de cerveza y de vino, alegadas
         por la Comisión, nada indican en cuanto al efecto protector que las normas fiscales suecas puedan tener sobre el comercio
         de la cerveza. A este respecto, el Reino de Suecia alega que un examen de todas las estadísticas de Systembolaget, del Skatteverket
         (administración sueca de los impuestos directos e indirectos) y de la Svenska Bryggareföreningen (federación sueca de cerveceros)
         da la imagen más fiel de la situación. Precisa que, desde 1996, el volumen de ventas de cerveza fuerte ha superado de manera
         relativamente constante el volumen de las ventas de vino en cerca de 100.000.000 de litros por año.
      
      36      Dicho Estado miembro comparte el criterio de la Comisión según el cual las estadísticas de las ventas muestran que, en términos
         absolutos, el consumidor es sensible a la tributación, ya que ésta influye en el precio del producto al que se aplica, pero
         considera que el instrumento de los precios es importante para alcanzar los objetivos de su política de lucha contra el alcoholismo.
         No obstante, el hecho de que el consumidor reaccione ante una rebaja de los precios con un mayor consumo no demuestra, a su
         juicio, que por ello modifique su comportamiento al elegir entre las diferentes clases de bebidas alcohólicas. Por el contrario,
         la sensibilidad a los precios se opone a que un ajuste del precio del vino a la baja, que resultase de una tributación completamente
         similar del vino y de la cerveza fuerte, pueda implicar un aumento del consumo de vino en detrimento del consumo de cerveza,
         ya que, si el vino cuesta el doble que la cerveza fuerte, a pesar de una disminución de la tributación que lo grava, el consumidor,
         que es sensible al precio, no se orientará hacia el vino.
      
      37      Por su parte, la República de Letonia considera que es esencial examinar la cuestión de la elasticidad cruzada de la demanda
         de vino y de la de cerveza. Pues bien, a su juicio, la demanda de dichos productos es relativamente inelástica, dado que la
         demanda no es sensible a la evolución de los precios. De ello infiere que el precio de la cerveza y el precio del vino no
         son un factor determinante de las preferencias del consumidor.
      
      38      Además, el Reino de Suecia considera que el punto de vista de la Comisión sobre el modo en que los impuestos especiales influyen
         en la elección del consumidor entre la cerveza y el vino es demasiado simplista. Alega que, toda vez que tales productos no
         son totalmente intercambiables, pueden influir en la elección del consumidor factores diferentes de la tributación.
      
      39      El Reino de Suecia, apoyado por la República de Letonia, estima además que las consideraciones formuladas por la Comisión
         en lo tocante a la evolución de los hábitos de consumo de vino y de cerveza no bastan para demostrar con certeza la existencia
         de una relación entre las modificaciones del consumo y el hecho de que la tributación del vino es marginalmente mayor que
         la de la cerveza. Sostiene que, por lo tanto, la Comisión no ha demostrado que, en realidad, el sistema fiscal sueco tenga
         un efecto protector para el comercio de la cerveza.
      
       Apreciación del Tribunal de Justicia
      40      Con carácter preliminar, debe recordarse que, de acuerdo con reiterada jurisprudencia, el artículo 95 del Tratado CE (actualmente
         artículo 90 CE, tras su modificación), en su conjunto, tiene por objeto permitir la libre circulación de mercancías entre
         los Estados miembros en condiciones normales de competencia, mediante la eliminación de cualquier forma de protección que
         pueda resultar de la aplicación de tributos internos discriminatorios a los productos de los demás Estados miembros, y de
         garantizar la perfecta neutralidad de los tributos internos frente a la competencia entre productos nacionales e importados
         (sentencia Comisión/Bélgica, antes citada, apartado 6).
      
      41      Desde esta perspectiva, el artículo 90 CE, párrafo segundo, tiene la función de evitar toda forma de proteccionismo fiscal
         indirecto en el caso de productos importados que, sin ser similares a los productos nacionales, en el sentido del párrafo
         primero, se encuentran, sin embargo, en una relación de competencia, aunque sea parcial, indirecta o potencial, con algunos
         de ellos (sentencias Comisión/Bélgica, antes citada, apartado 7, así como de 11 de agosto de 1995, Roders y otros, C‑367/93
         a C‑377/93, Rec. p. I‑2229, apartado 38).
      
      42      En consecuencia, para examinar la compatibilidad del régimen fiscal criticado por la Comisión con el artículo 90 CE, párrafo
         segundo, debe precisarse, en primer lugar, en qué medida la cerveza y el vino pueden considerarse productos competidores a
         la luz de dicha disposición.
      
      43      De la jurisprudencia se desprende que, en cierta medida, el vino y la cerveza pueden satisfacer necesidades idénticas, de
         manera que debe admitirse que existe un cierto grado de sustitución entre ellos. No obstante, el Tribunal de Justicia ha precisado
         que, habida cuenta de las grandes diferencias de calidad y, por lo tanto, de precio que existen entre los vinos, la relación
         de competencia determinante entre la cerveza, bebida popular de gran consumo, y el vino debe establecerse con los vinos más
         asequibles al gran público que, en general, son los más ligeros y los más baratos, y que, por lo tanto, sobre esta base procede
         efectuar las comparaciones fiscales (véase la sentencia Comisión/Bélgica, antes citada, apartado 10 y la jurisprudencia allí
         citada).
      
      44      Estas consideraciones son igualmente pertinentes en relación con el presente asunto, ya que los elementos presentados al Tribunal
         de Justicia no revelan ninguna particularidad del mercado sueco que pueda justificar una apreciación distinta. Por consiguiente,
         procede considerar que, en el caso de autos, únicamente los vinos de la categoría intermedia, que sólo Systembolaget puede
         vender al por menor, tienen suficientes propiedades en común con la cerveza fuerte, con un grado alcohólico igual o superior
         al 3,5 % de volumen de alcohol, también vendida únicamente al por menor por Systembolaget, para constituir una alternativa
         de elección para el consumidor y, por lo tanto, puede considerarse que se hallan en una relación de competencia con la cerveza
         fuerte a la luz del artículo 90 CE, párrafo segundo.
      
      45      En segundo lugar, deben compararse los regímenes fiscales a los que están sujetos dichos productos, a fin de determinar, en
         su caso, la diferencia de tributación de que son objeto, así como la magnitud de tal diferencia.
      
      46      La Comisión y el Reino de Suecia no están de acuerdo en lo que atañe a la pertinencia de la aplicación, en el caso de autos,
         de los métodos de comparación empleados en las sentencias antes citadas Comisión/Reino Unido y Comisión/Bélgica para apreciar
         la relación de tributación entre la cerveza y el vino.
      
      47      El Tribunal de Justicia considera que la comparación más pertinente, en el presente asunto, es la relativa a los impuestos
         especiales establecidos en función del grado alcohólico volumétrico de estas dos bebidas.
      
      48      En efecto, procede señalar, al igual que el Abogado General en el punto 54 de sus conclusiones, que el contenido de alcohol
         es el criterio de valoración más relevante en el caso de autos, ya que es el que aplica Suecia como base para la determinación
         de los impuestos especiales. Se trata, además, de un criterio objetivo que refleja las características de los productos de
         que se trata.
      
      49      En virtud del artículo 2 de la Ley relativa a los impuestos especiales sobre el alcohol, los impuestos especiales sobre la
         cerveza son fijos, mientras que, de conformidad con el artículo 3 de dicha Ley, los aplicados al vino son progresivos, y varían
         en función de las clases previstas en esta última disposición. Por lo demás, ha quedado acreditado que el tipo del IVA es
         el 25 % del precio de venta, impuesto especial incluido, para ambos productos.
      
      50      Por lo tanto, de la comparación de las cargas fiscales en relación con el grado alcohólico se deriva que un vino que compite
         con la cerveza fuerte, con un grado alcohólico del 12,5 % de volumen de alcohol, resulta gravado por unidad de porcentaje
         de volumen de alcohol por litro alrededor de un 20 % más que la cerveza fuerte (1,77 SEK frente a 1,47 SEK), diferencia que
         aumenta al 36 % respecto a un vino con un grado alcohólico del 11 % de volumen de alcohol (2 SEK frente a 1,47 SEK) y al 50 %
         respecto a un vino con un grado alcohólico del 10 % de volumen de alcohol (2,208 SEK frente a 1,47 SEK).
      
      51      Por consiguiente, el vino que compite con la cerveza fuerte está sujeto a una tributación más elevada que ésta.
      
      52      En tercer lugar, debe comprobarse si este gravamen más elevado del vino en relación con la cerveza fuerte puede influir en
         el mercado de referencia, disminuyendo el consumo potencial de los productos importados en favor de los productos nacionales
         que compiten con aquéllos (véanse las sentencias antes citadas Comisión/Bélgica, apartado 15, así como Roders y otros, apartado 39).
      
      53      A este respecto, debe tenerse en cuenta la diferencia que existe entre el precio de venta de los productos de que se trata
         y la influencia de esta diferencia en la elección del consumidor, así como la evolución del consumo de estos productos (sentencia
         Roders y otros, antes citada, apartado 39).
      
      54      Para llegar a esta apreciación, procede aplicar un método comparativo finalmente admitido por ambas partes, referido a un
         litro de cerveza y un litro de vino, ya que la Comisión no ha probado que, respecto al presente asunto, ningún otro método
         sea pertinente.
      
      55      A este respecto, debe señalarse que, teniendo en cuenta los datos facilitados por la Comisión y el Reino de Suecia, la relación
         entre el precio de venta final, incluidos todos los impuestos, de un litro de cerveza fuerte y el de un litro de vino que
         compite con aquélla es del orden de 1 a 2.
      
      56      Como se desprende de los datos facilitados al Tribunal de Justicia, suponiendo que se aplicaran al vino que compite con la
         cerveza fuerte, como un vino con un 12,5 % de volumen de alcohol, los impuestos especiales previstos para dicho tipo de cerveza,
         a saber, 1,47 SEK por unidad de porcentaje de volumen de alcohol por litro, la disminución del precio de venta final, todos
         los impuestos incluidos, de un litro del vino referido sería de 4,63 SEK (0,5 euros) o de 6,65 %. A pesar de dicha disminución,
         la relación entre el precio de venta final, todos los impuestos incluidos, de la cerveza fuerte y del vino que compite con
         ella seguiría siendo del orden de 1 a 2. Más concretamente, dicha relación de precios de venta final se establecería de 1
         a 2,1, frente a 1 a 2,3.
      
      57      Por consiguiente, la comparación de la relación entre los precios de venta de un litro de cerveza fuerte y de un litro de
         vino que compite con ésta pone de relieve que la diferencia de precios entre estos dos productos es casi idéntica antes y
         después de impuestos. En estas circunstancias, aunque la diferencia existente entre los precios de venta respectivos de la
         cerveza y del vino que compiten entre sí sea menor que la que señaló el Tribunal de Justicia en la sentencia Comisión/Bélgica,
         antes citada, debe señalarse que es tal la diferencia de precios de venta puesta de relieve en el presente asunto que la diferencia
         de tributación entre estos dos productos no puede influir en el comportamiento del consumidor en el sector considerado.
      
      58      De todo lo que precede se desprende que la Comisión no ha demostrado que, en el caso de autos, la diferencia entre los precios
         respectivos de la cerveza fuerte, con un grado alcohólico igual o superior al 3,5 % de volumen de alcohol, y del vino de la
         categoría intermedia, que compite con aquélla, sea tan reducida que la diferencia entre los impuestos especiales aplicables
         a dichos productos en Suecia pueda influir en el comportamiento del consumidor. Habida cuenta de la apreciación relativa a
         la relación del precio de venta final efectuada en el apartado 56 de la presente sentencia, no parece que la aplicación del
         régimen de tributación controvertido produzca el efecto de proteger indirectamente la cerveza sueca, en el sentido del artículo
         90 CE, párrafo segundo, por el mero hecho de que implique que el vino, esencialmente importado de otros Estados miembros,
         resulta gravado en mayor medida que la cerveza, producto esencialmente nacional.
      
      59      En todo caso, procede señalar que los datos estadísticos relativos a la venta de los productos de que se trata presentados
         por la Comisión permiten a lo sumo poner de manifiesto una cierta sensibilidad del consumidor a las variaciones de los precios
         de dichos productos únicamente por un breve período, con exclusión de modificaciones duraderas de los hábitos de consumo a
         favor de la cerveza y en detrimento del vino.
      
      60      Es cierto que el Tribunal de Justicia recordó en el apartado 10 de la sentencia de 27 de febrero de 1980, Comisión/Reino Unido,
         antes citada, que, para la aplicación del artículo 90 CE, párrafo segundo, no puede exigirse que se aporte en cada caso la
         prueba estadística del efecto protector de un régimen de tributos internos, sino que basta con demostrar que un mecanismo
         fiscal determinado, habida cuenta de sus características propias, puede provocar tal efecto.
      
      61      No obstante, en el presente asunto, teniendo en cuenta lo que antecede, procede considerar que la Comisión no ha demostrado
         de manera suficiente en Derecho que la normativa controvertida pueda producir tal efecto protector.
      
      62      De ello se deduce que debe desestimarse el presente recurso por infundado.
      
       Costas
      63      En virtud del artículo 69, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Al haber solicitado el Reino de Suecia que se condene en costas a la Comisión
         y haber sido desestimados los motivos invocados por ésta, procede condenarla en costas.
      
      64      A tenor del artículo 69, apartado 4, párrafo primero, de dicho Reglamento, los Estados miembros que hayan intervenido en el
         litigio soportarán sus propias costas. Por lo tanto, procede acordar que la República de Letonia cargue con sus propias costas.
      
      En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Gran Sala) decide:
      1)      Desestimar el recurso.
      2)      Condenar en costas a la Comisión de las Comunidades Europeas.
      3)      La República de Letonia cargará con sus propias costas.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: sueco.