CELEX: 62005CJ0345
Language: es
Date: 2006-10-26
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Segunda) de 26 de octubre de 2006. # Comisión de las Comunidades Europeas contra República Portuguesa. # Incumplimiento de Estado - Legislación tributaria - Requisitos de exención de las plusvalías resultantes de la cesión a título oneroso de inmuebles - Artículos 18 CE, 39 CE y 43 CE - Artículos 28 y 31 del Acuerdo constitutivo del Espacio Económico Europeo - Coherencia del sistema fiscal - Política de vivienda. # Asunto C-345/05.

Asunto C‑345/05
      Comisión de las Comunidades Europeas
      contra
      República Portuguesa
      «Incumplimiento de Estado — Legislación tributaria — Requisitos de exención de las plusvalías resultantes de la cesión a título oneroso de inmuebles — Artículos 18 CE, 39 CE y 43 CE — Artículos 28 y 31 del Acuerdo constitutivo del Espacio Económico Europeo — Coherencia del sistema fiscal — Política de vivienda»
      Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Segunda) de 26 de octubre de 2006 
      Sumario de la sentencia
      Libre circulación de personas — Trabajadores — Libertad de establecimiento — Ciudadanía de la Unión Europea — Legislación
            tributaria 
      (Arts. 18 CE, 39 CE y 43 CE; Acuerdo EEE, arts. 28 y 31)
      Incumple las obligaciones que le incumben en virtud de los artículos 18 CE, 39 CE y 43 CE, así como de los artículos 28 y
         31 del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo (EEE) el Estado miembro que mantiene en vigor disposiciones fiscales que
         supeditan el disfrute de la exención del impuesto sobre las plusvalías resultantes de la cesión a título oneroso de bienes
         inmuebles destinados a vivienda propia y permanente del sujeto pasivo o de los miembros de su unidad familiar a la condición
         de que los ingresos obtenidos se reinviertan en la adquisición de bienes inmuebles situados en territorio nacional.
      
      En efecto, el contribuyente que decide proceder a la venta del inmueble utilizado como vivienda que posee en dicho Estado
         miembro a fin de trasladar su domicilio al territorio de otro Estado miembro y adquirir allí un nuevo inmueble destinado a
         vivienda, en el marco del ejercicio del derecho de todo ciudadano de la Unión a circular y residir libremente en el territorio
         de los Estados miembros, que tiene una expresión específica en los artículos 43 CE, por lo que respecta a la libertad de establecimiento,
         y 39 CE, por lo que respecta a la libre circulación de los trabajadores, incluso de los derechos conferidos por los artículos
         28, relativo a la libre circulación de los trabajadores, y 31, relativo a la libertad de establecimiento, del Acuerdo EEE,
         está sometido a un tratamiento fiscal desfavorable en comparación con el que disfruta una persona que mantiene su residencia
         en el Estado miembro de que se trata.
      
      La necesidad de mantener la coherencia del sistema tributario no puede justificar dicha diferencia de trato en la medida en
         que, para que una alegación basada en dicha justificación pueda prosperar, es preciso que se demuestre la existencia de una
         relación directa entre la ventaja fiscal de que se trate y la compensación de dicha ventaja mediante un gravamen fiscal determinado,
         lo que no ocurre en el presente caso.
      
      Toda vez que las disposiciones del Tratado y del Acuerdo EEE relativas a la libre circulación de personas se oponen a tal
         normativa, no es necesario examinar separadamente dicha normativa a la luz de los artículos 56 CE, apartado 1, y 40 del Acuerdo
         EEE referentes a la libre circulación de capitales.
      
      (véanse los apartados 13, 21, 43 y 45 y el punto 1 del fallo)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Segunda)
      de 26 de octubre de 2006 (*)
      
      «Incumplimiento de Estado – Legislación tributaria – Requisitos de exención de las plusvalías resultantes de la cesión a título oneroso de inmuebles – Artículos 18 CE, 39 CE y 43 CE – Artículos 28 y 31 del Acuerdo constitutivo del Espacio Económico Europeo – Coherencia del sistema fiscal – Política de vivienda»
      En el asunto C‑345/05,
      que tiene por objeto un recurso por incumplimiento interpuesto, con arreglo al artículo 226 CE, el 21 de septiembre de 2005,
      Comisión de las Comunidades Europeas, representada por el Sr. R. Lyal y la Sra. M. Afonso, en calidad de agentes, que designa domicilio en Luxemburgo,
      
      parte demandante,
      contra
      República Portuguesa, representada por los Sres. L. Fernandes y J. Menezes Leitão, en calidad de agentes,
      
      parte demandada,
      EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Segunda),
      integrado por el Sr. C.W.A. Timmermans, Presidente de Sala, y los Sres. R. Schintgen, P. Kūris, G. Arestis (Ponente) y L.
         Bay Larsen, Jueces;
      
      Abogado General: Sr. P. Léger;
      Secretaria: Sra. M. Ferreira, administradora principal;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 30 de marzo de 2006;
      vista la decisión adoptada por el Tribunal de Justicia, oído el Abogado General, de que el asunto sea juzgado sin conclusiones;
      dicta la siguiente
      Sentencia
      1       Mediante su recurso, la Comisión de las Comunidades Europeas solicita al Tribunal de Justicia que declare que la República
         Portuguesa ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud de los artículos 18 CE, 39 CE, 43 CE y 56 CE, apartado
         1, así como de los artículos 28, 31 y 40 del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, de 2 de mayo de 1992 (DO 1994, L
         1, p. 3; en lo sucesivo, «Acuerdo EEE»), al mantener en vigor disposiciones fiscales que supeditan el disfrute de la exención
         del impuesto sobre las plusvalías resultantes de la cesión a título oneroso de bienes inmuebles destinados a vivienda propia
         y permanente del sujeto pasivo o de los miembros de su unidad familiar a la condición de que los ingresos obtenidos se reinviertan
         en la adquisición de bienes inmuebles situados en territorio portugués.
      
       Marco jurídico
       Acuerdo EEE
      2       El artículo 6 del Acuerdo EEE establece:
      «Sin perjuicio de la evolución futura de la jurisprudencia, las disposiciones del presente Acuerdo, en la medida en que sean
         idénticas en sustancia a las normas correspondientes del Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea y del Tratado
         constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero y de los actos adoptados en aplicación de estos dos Tratados,
         se interpretarán, en su ejecución y aplicación, de conformidad con las resoluciones pertinentes del Tribunal de Justicia de
         las Comunidades Europeas dictadas con anterioridad a la fecha de la firma del presente Acuerdo.»
      
      3       El artículo 28 del acuerdo EEE dispone:
      «1.      Quedará asegurada la libre circulación de los trabajadores entre los Estados miembros de las CE [Comunidades Europeas] y los
         Estados de la AELC [Asociación Europea de Libre Comercio].
      
      2.      La libre circulación supondrá la abolición de toda discriminación por razón de nacionalidad entre los trabajadores de los
         Estados miembros de las CE y de los Estados de la AELC con respecto al empleo, la retribución y las demás condiciones de trabajo.
      
      3.      Sin perjuicio de las limitaciones justificadas por razones de orden público, seguridad y salud públicas, la libre circulación
         de los trabajadores implicará el derecho:
      
      a)      de responder a ofertas efectivas de trabajo;
      b)      de desplazarse libremente con este fin en el territorio de los Estados miembros de las CE y de los Estados de la AELC;
      c)      de residir en uno de los Estados miembros de las CE o en un Estado de la AELC con objeto de ejercer en él un empleo, de conformidad
         con las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas aplicables al empleo de los trabajadores nacionales;
      
      d)      de permanecer en el territorio de un Estado miembro de las CE o de un Estado de la AELC después de haber ejercido en él un
         empleo.
      
      […]»
      4       El artículo 31, apartado 1, del Acuerdo EEE está redactado como sigue:
      «En el marco de las disposiciones del presente Acuerdo quedarán prohibidas las restricciones de la libertad de establecimiento
         de los nacionales de un Estado miembro de las CE o de un Estado de la AELC en el territorio de otro de esos Estados. Esta
         disposición se extenderá igualmente a la apertura de agencias, sucursales o filiales por los nacionales de un Estado miembro
         de las CE o de un Estado de la AELC establecidos en el territorio de cualquiera de estos Estados.
      
      La libertad de establecimiento comprenderá el acceso a las actividades por cuenta propia y su ejercicio, así como la constitución
         y gestión de empresas, y especialmente de sociedades tal como se definen en el párrafo segundo del artículo 34, en las condiciones
         fijadas por la legislación del país de establecimiento para sus propios nacionales […]»
      
       Normativa nacional
      5       El artículo 10 del Código del impuesto sobre la renta de las personas físicas (Código do Imposto sobre o Rendimento das Pessoas
         Singulares), aprobado mediante el Decreto-Ley nº 442/88, de 30 de noviembre de 1988, en su versión resultante del Decreto-Ley
         nº 198/2001, de 3 de julio de 2001 (Diário da República  I, série A, nº 152, de 3 de julio de 2001; en lo sucesivo, «CIRS»), establece:
      
      «1.      Constituirán plusvalías los ingresos obtenidos que, sin ser considerados rendimientos empresariales o profesionales, de capitales
         o inmobiliarios, resulten de:
      
      a)      la cesión a título oneroso de derechos reales sobre bienes inmuebles y la afectación de cualesquiera bienes del patrimonio
         privado a la actividad empresarial y profesional ejercida a título individual por su propietario;
      
      […]
      3.      Los ingresos se considerarán obtenidos en el momento de la realización de los actos previstos en el apartado 1, sin perjuicio
         de lo dispuesto en los párrafos siguientes:
      
      a)      En el supuesto de promesa de compra y de venta o intercambio, el ingreso se considerará obtenido desde la realización de la
         transmisión o de la toma de posesión de los bienes que son objeto del contrato.
      
      b)      En el supuesto de afectación de bienes del patrimonio privado a la actividad empresarial y profesional ejercida a título individual
         por su propietario, el ingreso sólo se considerará obtenido en el momento de la cesión ulterior a título oneroso de los bienes
         de que se trata o de la producción de otro hecho que genere la liquidación de resultados en condiciones análogas.
      
      4.      El rendimiento sujeto al IRS [impuesto sobre la renta de las personas físicas] está constituido:
      a)      por la diferencia entre el valor de realización y el de adquisición, deducida la parte calificada como rendimiento del capital,
         en su caso, en los supuestos previstos en las letras a), b) y c), del apartado 1;
      
      […]
      5.      Quedarán exentos del impuesto los ingresos procedentes de la cesión a título oneroso de bienes inmuebles destinados a vivienda
         propia y permanente del sujeto pasivo o de los miembros de su unidad familiar, bajo las siguientes condiciones:
      
      a)      que, en el plazo de 24 meses a partir de la fecha de su realización, el producto de la cesión se reinvierta en la adquisición
         de la propiedad de otro inmueble, de un terreno para construir un inmueble o en la construcción, ampliación o transformación
         de otro inmueble que tenga exclusivamente el mismo destino, siempre que esté situado en territorio portugués;
      
      b)      que el producto de la cesión se utilice para pagar la adquisición mencionada en la letra anterior, siempre que se haya efectuado
         dentro de los doce meses anteriores;
      
      c)      para ejecutar lo dispuesto en la letra a), el sujeto pasivo deberá manifestar su intención de proceder a la reinversión, ya
         sea parcial, mencionando, en la declaración de ingresos correspondiente al año de la cesión, el valor que pretende reinvertir;
      
      d)      en el supuesto de reinversión de una cantidad diferente de la declarada conforme a la letra anterior, el sujeto pasivo estará
         obligado a presentar una declaración sustitutoria, en la que indicará las cantidades efectivamente reinvertidas, en el primer
         período normal posterior a la expiración del plazo de 24 meses mencionado en la letra a).
      
      6.      No se concederá el beneficio contemplado en el apartado anterior cuando:
      a)      en el supuesto de reinversión en la adquisición de otro inmueble, el adquirente no lo destine a su vivienda o a la de miembros
         de su unidad familiar seis meses después de expirar el plazo en que debe realizarse la reinversión.
      
      […]»
       Procedimiento administrativo previo
      6       Por considerar la Comisión que las disposiciones del régimen portugués de tributación de las plusvalías derivadas de la cesión
         a título oneroso de bienes inmuebles y, en particular, el artículo 10, apartado 5, del CIRS incumplen las obligaciones que
         incumben a la República Portuguesa en virtud de los artículos 18 CE, 39 CE, 43 CE y 56 CE, apartado 1, así como de los artículos
         28, 31 y 40 del Acuerdo EEE, requirió a dicho Estado miembro, mediante escrito de 20 de febrero de 2003, para que presentara
         sus observaciones al respecto.
      
      7       La autoridades portuguesas impugnaron la tesis de la Comisión y alegaron que las disposiciones controvertidas del CIRS no
         constituyen una restricción de las libertades fundamentales, que no tienen carácter discriminatorio y que, en cualquier caso,
         están justificadas por razones imperiosas de interés general y, más concretamente, por el objetivo de protección del derecho
         a la vivienda o por razones de coherencia del régimen fiscal nacional.
      
      8       Al no convencerle las alegaciones de las autoridades portuguesas, la Comisión dirigió, el 9 de julio de 2004, un dictamen
         motivado en el que, por un lado, reiteraba su argumento de que la normativa fiscal portuguesa relativa a los requisitos de
         exención de las plusvalías derivadas de la cesión a título oneroso de bienes inmuebles es contraria a la libre circulación
         de personas y de capitales, y, por otro lado, instaba a la República Portuguesa a adoptar las medidas necesarias para atenerse
         al citado dictamen en el plazo de dos meses a partir de su notificación.
      
      9       Puesto que las autoridades portuguesas, en su respuesta al referido dictamen motivado, mantuvieron su posición de que la normativa
         nacional, que está justificada por objetivos de política social, no es contraria al Derecho comunitario, la Comisión decidió
         interponer el presente recurso.
      
       Sobre el recurso
      10     Con carácter preliminar procede recordar que, conforme a reiterada jurisprudencia del Tribunal de Justicia, si bien la fiscalidad
         directa es competencia de los Estados miembros, éstos deben, sin embargo, ejercerla respetando el Derecho comunitario (véanse
         las sentencias de 4 de marzo de 2004, Comisión/Francia, C‑334/02, Rec. p. I‑2229, apartado 21, y de 13 de diciembre de 2005,
         Marks & Spencer, C‑446/03, Rec. p. I‑10837, apartado 29).
      
      11     Es preciso examinar si, como alega la Comisión, las disposiciones de la normativa portuguesa relativa a la tributación de
         las plusvalías derivadas de la cesión a título oneroso de bienes inmuebles y, en particular, el artículo 10, apartado 5, del
         CIRS restringen las libertades de circulación de personas y de capitales recogidas en los artículos 18 CE, 39 CE, 43 CE y
         56 CE, apartado 1, así como en los artículos 28, 31 y 40 del Acuerdo EEE.
      
       Sobre la libre circulación de personas
      12     En el marco de esta imputación, la Comisión alega, en primer lugar, que la República Portuguesa ha incumplido las obligaciones
         que le incumben en virtud de los artículos 18 CE, 39 CE y 43 CE.
      
      13     El artículo 18 CE, que enuncia de manera general el derecho de todo ciudadano de la Unión a circular y residir libremente
         en el territorio de los Estados miembros, tiene una expresión específica en los artículos 43 CE, por lo que respecta a la
         libertad de establecimiento (sentencia de 7 de septiembre de 2006, N, C‑470/04, Rec. p. I‑0000, apartado 22), y 39 CE, por
         lo que respecta a la libre circulación de los trabajadores.
      
      14     En consecuencia, es preciso examinar, en primer lugar, si los artículos 39 CE y 43 CE se oponen a una normativa nacional,
         como el artículo 10, apartado 5, del CIRS, que supedita el disfrute de la exención del impuesto sobre las plusvalías derivadas
         de la cesión a título oneroso de bienes inmuebles destinados a vivienda propia y permanente del sujeto pasivo o de los miembros
         de su unidad familiar a la condición de que los ingresos obtenidos se reinviertan en la adquisición de bienes inmuebles situados
         en territorio portugués.
      
      15     El conjunto de disposiciones del Tratado CE relativas a la libre circulación de personas tiene por objeto facilitar a los
         nacionales comunitarios el ejercicio de cualquier tipo de actividad profesional en todo el territorio de la Comunidad y se
         oponen a las medidas que pudieran colocar a estos nacionales en una situación desfavorable en el supuesto de que desearan
         ejercer una actividad económica en el territorio de otro Estado miembro (véase la sentencia de 15 de septiembre de 2005, Comisión/Dinamarca,
         C‑464/02, Rec. p. I‑7929, apartado 34 y la jurisprudencia citada).
      
      16     Las disposiciones que impidan o disuadan a un nacional de un Estado miembro de abandonar su país de origen para ejercer su
         derecho a la libre circulación constituyen, por consiguiente, obstáculos a dicha libertad aun cuando se apliquen con independencia
         de la nacionalidad de los trabajadores afectados (sentencias de 13 de noviembre de 2003, Schilling y Fleck-Schilling, C‑209/01,
         Rec. p. I‑13389, apartado 25, y Comisión/Dinamarca, antes citada, apartado 35).
      
      17     De la jurisprudencia del Tribunal de Justicia se desprende que, aunque por su tenor, las disposiciones relativas a la libre
         circulación de los trabajadores tengan por objeto, en particular, garantizar el derecho al trato nacional en el Estado miembro
         de acogida, se oponen también a que el Estado de origen obstaculice la libre aceptación y el ejercicio de un empleo por uno
         de sus nacionales en otro Estado miembro (sentencia de 12 de diciembre de 2002, De Groot, C‑385/00, Rec. p. I‑11819, apartado 79).
      
      18     Lo mismo ocurre con las disposiciones relativas a la libertad de establecimiento. En efecto, según la referida jurisprudencia,
         si bien las disposiciones relativas a la libertad de establecimiento, según su tenor literal, se proponen asegurar el disfrute
         del trato nacional en el Estado miembro de acogida, se oponen, asimismo, a que el Estado de origen obstaculice el establecimiento
         en otro Estado miembro de uno de sus nacionales o de una sociedad constituida de conformidad con su legislación (sentencias
         de 11 de marzo de 2004, De Lasteyrie du Saillant, C‑9/02, Rec. p. I‑2409, apartado 42, y de 23 de febrero de 2006, Keller
         Holding, C‑471/04, Rec. p. I‑2107, apartado 30).
      
      19     En el presente caso, la República Portuguesa sostiene que el artículo 10, apartado 5, del CIRS no constituye una desventaja
         para los contribuyentes que deseen trasladar su domicilio fuera del territorio portugués. En su opinión, dicha disposición
         recoge una desgravación fiscal ad hoc, al establecer una excepción de la regla general de tributación de las plusvalías. En estas circunstancias, la Comisión no
         puede afirmar fundadamente que tal disposición infringe los artículos 39 CE y 43 CE.
      
      20     Debe desestimarse esta alegación. Aun cuando el artículo 10, apartado 5, del CIRS no prohíbe que un contribuyente sujeto al
         impuesto sobre la renta en Portugal ejerza un empleo en otro Estado miembro o, en general, que ejercite su derecho de establecimiento,
         dicha disposición puede, no obstante, limitar el ejercicio de estos derechos, al tener, como mínimo, un efecto disuasivo respecto
         a los contribuyentes que deseen vender sus bienes inmuebles para instalarse en un Estado miembro distinto de la República
         Portuguesa.
      
      21     En efecto, es evidente que el contribuyente que decide proceder a la venta del inmueble utilizado como vivienda que posee
         en Portugal a fin de trasladar su domicilio al territorio de otro Estado miembro y adquirir allí un nuevo inmueble destinado
         a vivienda, en el marco del ejercicio de los derechos que le confieren los artículos 39 CE y 43 CE, está sometido a un tratamiento
         fiscal desfavorable en comparación con el que disfruta una persona que mantiene su residencia en Portugal.
      
      22     Esta diferencia de trato por lo que se refiere a la tributación de las plusvalías, que puede tener repercusiones en el patrimonio
         del contribuyente que desee trasladar su domicilio fuera de Portugal, puede disuadirle, en consecuencia, de realizar dicho
         traslado.
      
      23     De lo anterior se desprende que, al reservar el disfrute de la exención del impuesto sobre las plusvalías derivadas de la
         cesión a título oneroso de bienes inmuebles destinados a vivienda propia y permanente del sujeto pasivo o de los miembros
         de su unidad familiar a la condición de que los ingresos obtenidos se reinviertan en la adquisición de bienes inmuebles situados
         en territorio portugués, las disposiciones del CIRS y, en particular, su artículo 10, apartado 5, pueden obstaculizar la libre
         circulación de los trabajadores y la libertad de establecimiento que garantizan los artículos 39 CE y 43 CE.
      
      24     No obstante, de reiterada jurisprudencia se desprende que las medidas nacionales que pueden obstaculizar o hacer menos atractivo
         el ejercicio de las libertades fundamentales garantizadas por el Tratado pueden, sin embargo, admitirse siempre que persigan
         un objetivo de interés general, sean adecuadas para garantizar la obtención de éste y no vayan más allá de lo necesario para
         alcanzar el objetivo perseguido (sentencias, antes citadas, De Lasteyrie du Saillant, apartado 49, y N, apartado 40).
      
      25     A este respecto, la República Portuguesa sostiene que el hecho de que exista un vínculo absoluto de identidad funcional entre
         el inmueble cedido y el adquirido mediante la reinversión de la cantidad procedente de la venta del primer inmueble implica
         que el artículo 10, apartado 5, del CIRS está justificado por razones de coherencia del régimen fiscal. En efecto, considera
         que existe una correlación directa entre la ventaja fiscal y la tributación en el marco de una misma imposición, que afecta
         a un solo y mismo contribuyente.
      
      26     Por un lado, es preciso observar que la alegación de la República Portuguesa no puede excluir el hecho de que un inmueble
         adquirido en un Estado miembro distinto de dicha República puede estar también destinado a vivienda propia y permanente de
         un contribuyente que haya residido previamente en Portugal. Además, y en contra de lo que sostienen en esencia las autoridades
         portuguesas, en el supuesto de que se adquiera este inmueble con el producto de la venta en Portugal del inmueble destinado
         a vivienda del contribuyente, esta adquisición sustituye al inmueble trasmitido y cumple, en el patrimonio de aquél, una función
         idéntica a la del bien inicialmente poseído.
      
      27     Por otro lado, del examen del artículo 10, apartado 5, del CIRS se desprende que, contrariamente a lo que alega en el presente
         caso la República Portuguesa, la supuesta relación entre la ventaja concedida al contribuyente y su tributación no es segura.
         La tributación futura en relación con las plusvalías sólo puede tener lugar en el supuesto eventual de la producción de dichas
         plusvalías. Además, mientras el interesado adquiera una nueva residencia para vivienda en territorio portugués, siempre puede
         acogerse a la exención prevista en el artículo 10, apartado 5, del CIRS.
      
      28     En estas circunstancias, las autoridades portuguesas no pueden sostener que exista una relación directa entre la ventaja fiscal
         prevista en la mencionada disposición nacional y la compensación de dicha ventaja mediante un gravamen fiscal determinado.
      
      29     Es cierto que el Tribunal de Justicia ha admitido que la necesidad de preservar la coherencia del régimen tributario podía
         justificar una restricción del ejercicio de las libertades fundamentales garantizadas por el Tratado. No obstante, para que
         una alegación basada en dicha justificación pueda prosperar, es preciso que se demuestre la existencia de una relación directa
         entre la ventaja fiscal de que se trate y la compensación de dicha ventaja mediante un gravamen fiscal determinado (véase,
         en este sentido, la sentencia Keller Holding, antes citada, apartado 40 y la jurisprudencia citada), lo que no ocurre en el
         presente caso.
      
      30     De las consideraciones anteriores se desprende que no cabe aceptar la alegación de que la normativa nacional relativa a la
         tributación de las plusvalías inmobiliarias está objetivamente justificada por la necesidad de mantener la coherencia del
         sistema fiscal.
      
      31     La República Portuguesa alega, asimismo, que el artículo 10, apartado 5, del CIRS tiene por objeto garantizar la protección
         y el mantenimiento de la vivienda propia del sujeto pasivo y de su unidad familiar y que, por lo tanto, le garantiza el derecho
         a la vivienda, que constituye un imperativo constitucional.
      
      32     Aun suponiendo que tal alegación pueda ser invocada para justificar el obstáculo a la libre circulación de personas, es preciso
         señalar que la condición de reinversión en el territorio portugués impuesta por el artículo 10, apartado 5, del CIRS va más
         allá, en cualquier caso, de lo necesario para alcanzar el objetivo perseguido.
      
      33     En efecto, si el objetivo de dicha disposición nacional es garantizar el derecho a la vivienda, este objetivo puede perseguirse
         sin necesidad de establecer una condición de reinversión en el territorio nacional.
      
      34     A este respecto, la República Portuguesa sostiene, no obstante, que suprimir la condición de reinversión de las plusvalías
         en el territorio nacional tendría como consecuencia la financiación indirecta de la política de vivienda de los demás Estados
         miembros.
      
      35     Esta alegación, aun suponiéndola fundada, no demuestra que la disposición controvertida sea necesaria para alcanzar el objetivo
         perseguido. En cambio, el objetivo de garantizar el derecho a la vivienda recordado en el apartado 31 de la presente sentencia
         se alcanza igualmente si el sujeto pasivo elige trasladar su domicilio al territorio de otro Estado miembro en vez de tenerlo
         en territorio portugués. En consecuencia, respecto de dicho objetivo, es irrelevante la circunstancia de la supuesta financiación
         indirecta de la política de vivienda de los demás Estados miembros.
      
      36     Al no haber demostrado que la normativa nacional de que se trata, en el caso de autos, el artículo 10, apartado 5, del CIRS,
         está justificada por razones imperiosas de interés general, es preciso concluir que tal normativa es contraria a los artículos
         39 CE y 43 CE.
      
      37     Por último, en relación con las personas económicamente inactivas, se impone esta misma conclusión por idénticas razones en
         lo que se refiere a la imputación relativa al artículo 18 CE.
      
      38     En segundo lugar, la Comisión alega que la República Portuguesa ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud de
         los artículos 28 y 31 del Acuerdo EEE, relativos a la libre circulación de los trabajadores y a la libertad de establecimiento.
      
      39     Como precisa el artículo 6 del Acuerdo EEE, las disposiciones de éste, en la medida en que sean idénticas en sustancia a las
         normas correspondientes del Tratado y de los actos adoptados en aplicación de éste, se interpretarán, en su ejecución y aplicación,
         de conformidad con las resoluciones pertinentes del Tribunal de Justicia dictadas con anterioridad a la firma del referido
         Acuerdo.
      
      40     Por otra parte, tanto el Tribunal de Justicia como el Tribunal de la AELC han reconocido la necesidad de velar por que las
         disposiciones del Acuerdo EEE que sean fundamentalmente idénticas a las del Tratado se interpreten de manera uniforme (sentencia
         Keller Holding, antes citada, apartado 48 y jurisprudencia citada).
      
      41     Pues bien, es preciso señalar que las normas que prohíben las restricciones a la libertad de circulación y a la libertad de
         establecimiento recogidas en los artículos 28 y 31 del Acuerdo EEE son idénticas a las establecidas en los artículos 39 CE
         y 43 CE.
      
      42     En estas circunstancias, el recurso de la Comisión debe considerarse fundado en lo que se refiere a la imputación relativa
         a la infracción de las normas sobre libre circulación de personas recogidas en el Acuerdo EEE.
      
      43     En consecuencia, es preciso señalar que la República Portuguesa ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud de
         los artículos 18 CE, 39 CE y 43 CE, así como de los artículos 28 y 31 del Acuerdo EEE, al mantener en vigor disposiciones
         fiscales, como el artículo 10, apartado 5, del CIRS, que supeditan el disfrute de la exención del impuesto sobre las plusvalías
         resultantes de la cesión a título oneroso de bienes inmuebles destinados a vivienda propia y permanente del sujeto pasivo
         o de los miembros de su unidad familiar a la condición de que los ingresos obtenidos se reinviertan en la adquisición de bienes
         inmuebles situados en territorio portugués.
      
       Sobre la libre circulación de capitales
      44     La Comisión solicita, además, al Tribunal de Justicia que declare que la República Portuguesa ha incumplido sus obligaciones
         derivadas de los artículos 56 CE, apartado 1, y 40 del Acuerdo EEE.
      
      45     Toda vez que las disposiciones del Tratado y del Acuerdo EEE relativas a la libre circulación de personas se oponen a la normativa
         controvertida, no es necesario examinar separadamente dicha normativa a la luz de los artículos 56 CE, apartado 1, y 40 del
         Acuerdo EEE referentes a la libre circulación de capitales (véase, por analogía, la sentencia de 4 de junio de 2002, Comisión/Francia,
         C‑483/99, Rec. p. I‑4781, apartado 56).
      
       Costas
      46     A tenor del artículo 69, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Por haber solicitado la Comisión que se condene en costas a la República Portuguesa
         y haber sido desestimados los motivos formulados por ésta, procede condenarla en costas.
      
      En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Segunda) decide:
      1)      Declarar que la República Portuguesa ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud de los artículos 18 CE, 39 CE
            y 43 CE, así como de los artículos 28 y 31 del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, de 2 de mayo de 1992, al mantener
            en vigor disposiciones fiscales, como el artículo 10, apartado 5, del Código del impuesto sobre la renta de las personas físicas,
            que supeditan el disfrute de la exención del impuesto sobre las plusvalías resultantes de la cesión a título oneroso de bienes
            inmuebles destinados a vivienda propia y permanente del sujeto pasivo o de los miembros de su unidad familiar a la condición
            de que los ingresos obtenidos se reinviertan en la adquisición de bienes inmuebles situados en territorio portugués.
      2)      Condenar en costas a la República Portuguesa.
      Firmas
      * Lengua de procedimiento: portugués.