CELEX: 62004TJ0346
Language: es
Date: 2005-11-24
Title: Sentencia del Tribunal General (Sala Tercera) de 24 de noviembre de 2005.#Sadas SA contra Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, Dibujos y Modelos) (OAMI).#Asunto T-346/04.

Asunto T‑346/04
      Sadas SA
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI)
      «Marca comunitaria — Procedimiento de oposición — Solicitud de marca comunitaria denominativa ARTHUR ET FELICIE — Marca figurativa anterior que contiene el elemento denominativo “Arthur” — Motivo de denegación relativo — Riesgo de confusión — Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94»
      Sentencia del Tribunal de Primera Instancia (Sala Tercera) de 24 de noviembre de 2005 
      Sumario de la sentencia
      1.     Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación relativos — Oposición del titular
            de una marca anterior idéntica o similar registrada para productos o servicios idénticos o similares — Similitud entre los
            productos o servicios de que se trata — Criterios de apreciación 
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, arts. 8, ap. 1, letra b), y 43, aps. 2 y 3]
      2.     Marca comunitaria — Definición y adquisición de la marca comunitaria — Motivos de denegación relativos — Oposición del titular
            de una marca anterior idéntica o similar registrada para productos o servicios idénticos o similares — Riesgo de confusión
            con la marca anterior — Marca denominativa ARTHUR ET FELICIE y marca figurativa que contiene el elemento denominativo «Arthur»
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 8, ap. 1, letra b)]
      3.     Marca comunitaria — Resoluciones de la Oficina — Legalidad — Examen por el juez comunitario — Criterios 
      [Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo]
      1.     En el examen de la oposición formulada por el titular de una marca anterior en virtud del artículo 8, apartado 1, letra b),
         del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria, procede tener en cuenta, para apreciar la similitud entre los productos
         o los servicios en cuestión, todos los factores pertinentes que caracterizan la relación entre los productos o servicios.
         Estos factores incluyen, en particular, su naturaleza, su destino, su utilización, así como su carácter competidor o complementario.
      
      Cuando los productos designados por la marca anterior incluyen los productos contemplados por la solicitud de marca, los productos
         se consideran idénticos.
      
      Por otro lado, la comparación de los productos debe referirse a aquéllos para los que estén registradas las marcas litigiosas,
         y no a aquéllos para los cuales se haya utilizado efectivamente la marca, a menos que, a raíz de una solicitud presentada
         con arreglo al artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94, se demuestre que la marca anterior sólo se ha utilizado
         para una parte de los productos para los que estaba registrada. En tal caso, la marca anterior sólo se considerará registrada,
         a los fines del examen de la oposición, para esa parte de productos.
      
      (véanse los apartados 33 a 35)
      2.     Para el consumidor medio francés, existe un riesgo de confusión entre el signo denominativo ARTHUR ET FELICIE, cuyo registro
         como marca comunitaria se ha solicitado para «vestidos (artículos de vestir); calzados (excepto calzado ortopédico); sombrerería,
         todos estos productos para niños, vendidos por correspondencia y en tiendas especializadas que distribuyen los productos del
         catálogo», comprendidos en la clase 25 del Arreglo de Niza, y la marca figurativa que contiene el elemento denominativo «Arthur»,
         registrada con anterioridad en Francia para «artículos textiles, de confección y a medida, incluidas botas, zapatos y zapatillas»,
         comprendidos en la misma clase, habida cuenta de la identidad entre los productos controvertidos, la relativa similitud entre
         los respectivos signos y el elevado carácter distintivo de la marca anterior, al menos por el hecho de ser conocida en el
         mercado.
      
      (véase el apartado 69)
      3.     Las resoluciones que deben adoptar las Salas de Recurso de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos
         y modelos) sobre el registro de un signo como marca comunitaria, en virtud del Reglamento nº 40/94, obedecen a una competencia
         reglada y no a una facultad discrecional. Por lo tanto, la posibilidad de que un signo pueda registrarse como marca comunitaria
         debe apreciarse únicamente sobre la base de dicho Reglamento, tal como lo ha interpretado el juez comunitario, y no sobre
         la base de una práctica anterior de las Salas de Recurso.
      
      (véase el apartado 71)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Tercera)
      de 24 de noviembre de 2005 (*)
      
      «Marca comunitaria – Procedimiento de oposición – Solicitud de marca denominativa comunitaria ARTHUR ET FELICIE – Marca figurativa anterior que contiene el elemento denominativo “Arthur” – Motivo de denegación relativo – Riesgo de confusión – Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94»
      En el asunto T‑346/04,
      Sadas SA, con domicilio social en Tourcoing (Francia), representada por el Sr. A. Bertrand, abogado,
      
      parte demandante,
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI), representada por los Sres. A. Folliard-Monguiral y G. Schneider, en calidad de agentes,
      
      parte demandada,
      y en el que la otra parte en el procedimiento ante la Sala de Recurso de la OAMI, que actúa como parte interviniente ante
         el Tribunal de Primera Instancia, es:
      
      LTJ Diffusion SA, con domicilio social en Colombes (Francia), representada por la Sra. F. Fajgenbaum y el Sr. S. Lederman, abogados,
      
      que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Sala Primera de Recurso de la OAMI de 7 de junio de
         2004 (asunto R 393/2003-1), relativa a un procedimiento de oposición entre Sadas SA y LTJ Diffusion SA,
      
      EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIADE LAS COMUNIDADES EUROPEAS (Sala Tercera),
      
      integrado por el Sr. M. Jaeger, Presidente, y la Sra. V. Tiili y el Sr. O. Czúcz, Jueces;
      Secretario: Sr. I. Natsinas, administrador;
      visto el escrito de demanda presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 17 de agosto de 2004;
      visto el escrito de contestación presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 31 de enero de 2005;
      visto el escrito de contestación de la parte interviniente presentado en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el
         20 de enero de 2005;
      
      celebrada la vista el 6 de julio de 2005,
      dicta la siguiente
      Sentencia
       Antecedentes del litigio
      1       El 9 de septiembre de 1996, la demandante presentó una solicitud de marca comunitaria ante la Oficina de Armonización del
         Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI), con arreglo al Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre
         de 1993, sobre la marca comunitaria (DO 1994, L 11, p. 1), en su versión modificada.
      
      2       La solicitud de marca se refería al signo denominativo ARTHUR ET FELICIE.
      3       Los productos y servicios para los que se solicitó el registro pertenecen a las clases 16, 24 y 25 del Arreglo de Niza relativo
         a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión
         revisada y modificada, y corresponden, tras la limitación que realizó la demandante en el procedimiento de oposición, a la
         descripción siguiente:
      
      –       clase 16: «Catálogos de venta por correspondencia»;
      –       clase 24: «Tejidos para uso textil; ropa de cama y de mesa»;
      –       clase 25: «Vestidos (artículos de vestir); calzados (excepto calzado ortopédico); sombrerería, todos estos productos para
         niños, vendidos por correspondencia y en tiendas especializadas que distribuyen los productos del catálogo».
      
      4       Esta solicitud se publicó en el Boletín de Marcas Comunitarias nº 24/98, de 6 de abril de 1998.
      
      5       El 2 de julio de 1998, la interviniente formuló oposición, con arreglo al artículo 42 del Reglamento nº 40/94, contra el registro
         de la marca solicitada. La oposición se basaba, por una parte, en el registro francés nº 17.731, de 16 de junio de 1983, renovado
         el 14 de junio de 1993, y por otra, en el registro internacional nº 539.689, de 31 de mayo de 1989, con efecto en Alemania,
         Austria, España y los países del Benelux. Ambas marcas figurativas anteriores se representan del modo siguiente:
      
      
         
      6       La oposición se dirigía contra parte de los productos incluidos en la solicitud de marca comunitaria, a saber, los productos
         comprendidos en las clases 24 y 25. Se basaba en todos los productos amparados por las marcas anteriores: «artículos textiles,
         de confección y a medida, incluidas botas, zapatos y zapatillas», comprendidos en la clase 25.
      
      7       Los motivos alegados en apoyo de la oposición eran los previstos en el artículo 8, apartado 1, letras a) y b), del Reglamento
         nº 40/94.
      
      8       Mediante resolución de 8 de octubre de 1999 (en lo sucesivo, «resolución de la División de Oposición de 8 de octubre de 1999»),
         la División de Oposición desestimó la oposición. Consideró que los signos controvertidos no eran ni idénticos ni similares
         y que, dado que la parte interviniente no había aportado prueba alguna que pudiera incidir en el análisis del riesgo de confusión,
         como por ejemplo documentación que permitiese valorar en qué medida las marcas anteriores son conocidas en los países afectados,
         no podía apreciarse riesgo de confusión en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, fuera
         cual fuera el grado de identidad o de similitud entre los productos amparados por las marcas litigiosas, por lo que no era
         necesario proceder a una comparación de los productos.
      
      9       El 7 de diciembre de 1999, la parte interviniente interpuso ante la OAMI un recurso contra la resolución de la División de
         Oposición de 8 de octubre de 1999, con arreglo a los artículos 57 a 62 del Reglamento nº 40/94.
      
      10     Mediante resolución de 19 de junio de 2002, la Sala Tercera de Recurso desestimó el recurso en cuanto a la aplicación del
         artículo 8, apartado 1, letra a), del Reglamento nº 40/94 y anuló la resolución de la División de Oposición de 8 de octubre
         de 1999 en la medida en que ésta había desestimado la oposición por inexistencia de riesgo de confusión entre las marcas litigiosas.
         La Sala Tercera de Recurso consideró que había relevantes rasgos similares entre las marcas, y devolvió el asunto a la División
         de Oposición para que se pronunciase acerca de la existencia de riesgo de confusión, atendiendo, en particular, a la comparación
         de los productos, la limitación de la lista de productos incluidos en la solicitud de la demandante y la incidencia de la
         nueva documentación aportada por ambas partes y declarada admisible por la Sala de Recurso.
      
      11     Mediante resolución de 22 de abril de 2003 (en lo sucesivo, «resolución de la División de Oposición»), la División de Oposición
         estimó parcialmente la oposición. Consideró, en primer lugar, que las marcas litigiosas no eran idénticas y que no había lugar
         a la aplicación del artículo 8, apartado 1, letra a), del Reglamento nº 40/94. En segundo lugar, apreció que existía riesgo
         de confusión, incluyendo el riesgo de asociación, respecto de los productos comprendidos en la clase 25. Constató igualmente
         que la marca anterior francesa era relativamente conocida en el mercado francés.
      
      12     El 18 de junio de 2003, la demandante interpuso un recurso ante la OAMI contra la resolución de la División de Oposición,
         con arreglo a los artículos 57 a 62 del Reglamento nº 40/94.
      
      13     Mediante resolución de 7 de junio de 2004 (en lo sucesivo, «resolución impugnada»), la Sala Primera de Recurso desestimó el
         recurso. Consideró que, habida cuenta de los relevantes rasgos similares entre las marcas litigiosas, la identidad entre los
         respectivos productos, así como el elevado carácter distintivo intrínseco de la marca anterior y el hecho de que ésta fuera
         conocida en el mercado, las diferencias visuales y fonéticas resultantes de la presencia de los vocablos «et» y «Félicie»
         en la marca solicitada no bastaban para evitar el riesgo de confusión por parte del consumidor francés respecto de los productos
         comprendidos en la clase 25.
      
       Pretensiones de las partes
      14     La demandante solicita al Tribunal de Primera Instancia que:
      –       Reforme la resolución impugnada.
      –       Anule la resolución de la División de Oposición.
      –       Condene en costas a la parte interviniente.
      15     La OAMI solicita al Tribunal de Primera Instancia que:
      –       Desestime el recurso.
      –       Condene en costas a la parte demandante.
      16     La interviniente solicita al Tribunal de Primera Instancia que:
      –       Confirme la resolución impugnada.
      –       Confirme la resolución de la División de Oposición.
      –       Condene en costas a la parte demandante con arreglo al artículo 81 del Reglamento nº 40/94.
       Admisibilidad de los documentos presentados por primera vez ante el Tribunal de Primera Instancia
      17     La interviniente alega que los anexos 15 y 21 a 30 adjuntos al escrito de demanda son documentos nuevos, puesto que no se
         presentaron ante la OAMI y que, por tanto, son inadmisibles.
      
      18     Los anexos 22 a 24, 26 y 27 son fragmentos de sitios de Internet, imprimidos con posterioridad al procedimiento administrativo
         ante la OAMI. El anexo 25 muestra los resultados de un sondeo realizado por el instituto de sondeos Ipsos entre el 22 y el
         28 de julio de 2003 (en lo sucesivo, «sondeo Ipsos»), que tampoco obra en el expediente administrativo. Asimismo, el anexo
         16, que contiene los resultados de una investigación en Internet de fecha 17 de junio de 2003, tampoco se aportó ante la OAMI.
      
      19     No pueden tomarse en consideración dichos documentos, presentados por primera vez ante el Tribunal de Primera Instancia. En
         efecto, el objeto del recurso ante el Tribunal de Primera Instancia es el control de la legalidad de las resoluciones de las
         Salas de Recurso de la OAMI con arreglo al artículo 63 del Reglamento nº 40/94, por lo que la función del Tribunal del Primera
         Instancia no es reconsiderar las circunstancias de hecho a la luz de los documentos presentados por primera vez ante él. Por
         lo tanto, debe prescindirse de los documentos mencionados sin que sea necesario examinar su fuerza probatoria [sentencias
         del Tribunal de Primera Instancia de 18 de febrero de 2004, Koubi/OAMI − Flabesa (CONFORFLEX), T‑10/03, Rec. p. II‑0000, apartado
         52; de 29 de abril de 2004, Eurocermex/OAMI (Forma de una botella de cerveza), T‑399/02, Rec. p. II‑0000, apartado 52; de
         10 de noviembre de 2004, Storck/OAMI (Forma de un caramelo), T‑396/02, Rec. p. II‑0000, apartado 24, y de 21 de abril de 2005,
         Ampafrance/OAMI – Johnson & Johnson (monBeBé), T‑164/03, Rec. p. II‑0000, apartado 29].
      
      20     Los anexos 15 y 21 reproducen, respectivamente, una resolución de la Sala Primera de Recurso de 25 de julio de 2001 y una
         sentencia del tribunal de grande instance de Paris de 23 de enero de 2004. A pesar de haberse presentado por primera vez ante
         el Tribunal de Primera Instancia, dichos documentos no constituyen prueba propiamente dicha, sino que se refieren a la práctica
         resolutoria de la OAMI y a la jurisprudencia nacional, que las partes tienen derecho a citar aun siendo posteriores al procedimiento
         ante la OAMI.
      
      21     Procede admitir los anexos 28 a 30, puesto que se trata de documentos requeridos por el Reglamento de Procedimiento del Tribunal
         de Primera Instancia, a saber, un certificado del Registro Mercantil y de Sociedades relativo a la demandante, una copia de
         la tarjeta de identidad de su representante y el poder otorgado a éste.
      
       Fondo del asunto
      22     La demandante basa su recurso, en esencia, en un único motivo, relativo a la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b),
         del Reglamento nº 40/94.
      
      23     La demandante alega, principalmente, que la Sala de Recurso no ha considerado varios factores, conforme a los cuales hubiese
         debido estimar que no hay riesgo de confusión entre las marcas litigiosas. Dichos factores son, en particular, el escaso carácter
         distintivo intrínseco de la marca anterior, puesto que hay registradas varias decenas de marcas de ropa que incluyen el vocablo
         «Arthur»; el hecho de que el signo solicitado ya era conocido en el mercado con anterioridad al inicio del procedimiento de
         oposición; la coexistencia de las marcas litigiosas en el mercado francés; las diferencias entre las estructuras y los canales
         de distribución, así como entre las categorías de productos comercializados por la demandante y la interviniente, y, finalmente,
         el sondeo Ipsos, que demuestra que el riesgo de confusión queda totalmente descartado.
      
      24     La OAMI y la parte interviniente alegan que la Sala de Recurso ha apreciado correctamente la existencia de riesgo de confusión.
      25     El Tribunal de Primera Instancia recuerda que, a tenor del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, mediando
         oposición del titular de una marca anterior, se denegará el registro de la marca solicitada cuando, por ser idéntica o similar
         a la marca anterior y por ser idénticos o similares los productos o servicios que ambas marcas designan, exista riesgo de
         confusión por parte del público en el territorio en que esté protegida la marca anterior; el riesgo de confusión incluye el
         riesgo de asociación con la marca anterior. Por otra parte, en virtud del artículo 8, apartado 2, letra a), incisos ii) y
         iii), del Reglamento nº 40/94, debe entenderse por «marca anterior» las marcas registradas en un Estado miembro y las marcas
         que hayan sido objeto de un registro internacional que surta efecto en un Estado miembro, cuya fecha de presentación de la
         solicitud sea anterior a la de la solicitud de la marca comunitaria.
      
      26     Según reiterada jurisprudencia, constituye riesgo de confusión el riesgo de que el público pueda creer que los productos o
         los servicios de que se trate proceden de la misma empresa o, en su caso, de empresas vinculadas económicamente.
      
      27     Según esta misma jurisprudencia, el riesgo de confusión debe apreciarse globalmente, según la percepción que el público pertinente
         tenga de los signos y de los productos o servicios de que se trate, y teniendo en cuenta todos los factores del supuesto concreto
         que sean pertinentes, en particular, la interdependencia entre la similitud entre los signos y entre los productos o los servicios
         designados [véase la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 9 de julio de 2003, Laboratorios RTB/OAMI – Giorgio Beverly
         Hills (GIORGIO BEVERLY HILLS), T‑162/01, Rec. p. II‑2821, apartados 31 a 33, y la jurisprudencia citada en estos apartados].
      
       Sobre el público pertinente
      28     En el caso de autos, las marcas anteriores son una marca nacional francesa y una marca internacional con efecto en Alemania,
         Austria, España y los países del Benelux. La resolución impugnada se refiere únicamente a la marca anterior francesa, a lo
         cual no se oponen las partes. Por consiguiente, el examen del Tribunal de Primera Instancia habrá de limitarse al riesgo de
         confusión entre la marca solicitada y la marca anterior francesa (en lo sucesivo, «marca Arthur»), y, en consecuencia, al
         territorio francés.
      
      29     La demandante critica la definición del público pertinente, señalando que el público destinatario de los productos comercializados
         por la interviniente no coincide con el de los productos que comercializa la demandante, puesto que estos últimos sólo se
         dirigen a niños de dos a doce años. No puede acogerse esta alegación. En la medida en que son los adultos quienes compran
         la ropa para niños, los productos de la marca solicitada se dirigen tanto a adultos como a niños. Lo mismo cabe decir de los
         productos de la interviniente, puesto que consta que éstos pueden incluir ropa para niños.
      
      30     Por consiguiente, habida cuenta de que los productos de que se trata son productos de consumo corriente, el público al que
         se destinan es el consumidor medio francés, al que se supone normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz.
      
       Sobre la comparación de los productos
      31     La Sala de Recurso ha considerado que los productos amparados por la marca anterior son idénticos a los que fueron objeto
         de la solicitud de la demandante.
      
      32     La demandante se opone a dicha consideración, alegando que, aun cuando ambas marcas designan prendas de vestir, las prendas
         que vende la interviniente consisten casi exclusivamente en ropa de casa (calzones, pijamas, etc.) para hombres, mujeres y
         niños, mientras que la demandante comercializa ropa de calle y zapatos destinados exclusivamente a niños de dos a doce años.
         Por consiguiente, la ropa comercializada por la demandante y por la interviniente no tienen la misma función. Además, la demandante
         afirma que las formas de comercialización no son las mismas, puesto que la demandante distribuye sus productos por correspondencia
         y a distancia, mientras que la interviniente distribuye sus productos principalmente a través de grandes superficies y en
         tiendas de ropa. Según la demandante, el reducido margen de ventas (5 %) que la interviniente realiza en el sector de venta
         por catálogo, al igual que el reducido margen de ventas (5 %) que la demandante realiza a través de tiendas de ropa, no son
         suficientes para poder concluir que las formas de comercialización son idénticas.
      
      33     Para apreciar la similitud entre los productos o los servicios en cuestión, procede tener en cuenta todos los factores pertinentes
         que caracterizan la relación entre los productos o servicios. Estos factores incluyen, en particular, su naturaleza, su destino,
         su utilización, así como su carácter competidor o complementario (véase, por analogía, la sentencia del Tribunal de Justicia
         de 29 de septiembre de 1998, Canon, C‑39/97, Rec. p. I‑5507, apartado 23).
      
      34     Además, cuando los productos designados por la marca anterior incluyen los productos contemplados por la solicitud de marca,
         los productos se consideran idénticos [véase, en este sentido, la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 23 de octubre
         de 2002, Oberhauser/OAMI – Petit Liberto (Fifties), T‑104/01, Rec. p. II‑4359, apartados 32 y 33].
      
      35     Ha de recordarse que la comparación de los productos debe referirse a aquéllos para los que estén registradas las marcas litigiosas,
         y no a aquéllos para los cuales se haya utilizado efectivamente la marca, a menos que, a raíz de una solicitud presentada
         con arreglo al artículo 43, apartados 2 y 3, del Reglamento nº 40/94, se demuestre que la marca anterior sólo se ha utilizado
         para una parte de los productos para los que estaba registrada. En tal caso, la marca anterior sólo se considerará registrada,
         a los fines del examen de la oposición, para esa parte de productos. Ahora bien, en el presente litigio no se ha presentado
         una solicitud en este sentido. Por lo tanto, los productos amparados por la marca anterior que deben considerarse a efectos
         de la comparación de los productos son todos aquellos para los cuales se registró dicha marca.
      
      36     En el caso de autos, los productos para los que se registró la marca anterior son: «artículos textiles, de confección y a
         medida, incluidas botas, zapatos y zapatillas», comprendidos en la clase 25. Los productos objeto de la solicitud de la demandante
         y del presente procedimiento son: «vestidos (artículos de vestir); calzados (excepto calzado ortopédico); sombrerería, todos
         estos productos para niños, vendidos por correspondencia y en tiendas especializadas que distribuyen los productos del catálogo»,
         comprendidos igualmente en la clase 25.
      
      37     Ha de señalarse que el segundo grupo de productos está incluido dentro del primero. Los productos para los que se registró
         la marca anterior no están limitados ni a una categoría de edad ni a una forma de comercialización determinada.
      
      38     En efecto, como ha constatado acertadamente la OAMI, dado que los productos amparados por la marca anterior pueden destinarse
         igualmente al público infantil, el hecho de que en la solicitud de marca comunitaria se haga referencia expresa a dicho público
         no afecta a la identidad entre los productos. Además, el certificado registral de la marca anterior no precisa ninguna forma
         concreta de comercialización, por lo que los productos amparados por dicha marca pueden distribuirse igualmente a través de
         una red de venta por correspondencia, en particular por el sistema de venta por catálogo, al igual que los productos para
         los que se solicita la marca.
      
      39     Por consiguiente, procede declarar que la Sala de Recurso no ha cometido ningún error al constatar que los productos designados
         por las marcas litigiosas son idénticos.
      
       Sobre la comparación de los signos
      40     Como se deduce de reiterada jurisprudencia, la apreciación global del riesgo de confusión debe basarse, respecto a la similitud
         gráfica, fonética o conceptual de los signos en conflicto, en la impresión de conjunto producida por éstos, teniendo en cuenta,
         en particular, sus elementos distintivos y dominantes [véase la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 14 de octubre
         de 2003, Phillips-Van Heusen/OAMI – Pash Textilvertrieb und Einzelhandel (BASS), T‑292/01, Rec. p. II‑4335, apartado 47, y
         la jurisprudencia citada].
      
      41     La demandante considera que los signos controvertidos no son similares, mientras que la OAMI y la parte interviniente afirman
         que existe tal similitud.
      
      42     Los signos objeto de comparación son los siguientes:
      
               
                  
            
            
               
               ARTHUR ET FELICIE
            
         
               marca anterior
            
            
               marca solicitada
            
         43     Debe señalarse que, en la resolución impugnada, la Sala de Recurso se ha limitado a declarar que «existen relevantes rasgos
         similares entre las marcas». Los motivos en que se basa dicha constatación de la Sala de Recurso figuran en la resolución
         de la División de Oposición, en los siguientes términos:
      
      «Resulta patente que ambas marcas tiene en común el vocablo “Arthur”. Es el único vocablo de la marca anterior y constituye
         el rasgo inicial visual y sonoro de la marca comunitaria solicitada. Aun cuando la caligrafía utilizada por la marca anterior
         sea específica, no debe sobrestimarse la influencia de tal aspecto figurativo. El vocablo “Arthur” es perfectamente legible
         en dicha marca, e incluso constituye su rasgo dominante y distintivo. Ciertamente, el vocablo “Félicie” que añade la marca
         comunitaria solicitada constituye un rasgo diferenciador, pero su efecto se relativiza debido a su posición final. La atención
         del consumidor medio y normalmente atento se verá captada, en primer y esencial lugar, por el elemento inicial: el vocablo
         “Arthur”. Desde el punto de vista conceptual, la Sala de Recurso no puede excluir que la marca comunitaria solicitada pueda
         inducir al público a pensar que se trata de una extensión de la gama de productos designados por la marca Arthur. La marca
         comunitaria solicitada podría percibirse como una variante de la marca anterior que indicara que, en adelante, la marca se
         dirige igualmente a una clientela femenina. Por consiguiente, la Sala de Recurso considera que existen relevantes rasgos similares
         entre las marcas.»
      
      44     La demandante alega que la marca cuyo registro solicita es una marca compleja, constituida por tres vocablos y presentada
         en caracteres de imprenta rectos tipo «bâton simple», mientras que la marca anterior se compone de un solo vocablo, presentado
         en forma de firma manuscrita ligada con un punto entre los dos palos de la letra «a». La diferente presentación del vocablo
         común «Arthur», cuyo carácter distintivo intrínseco es escaso, y la presencia del vocablo «Félicie» en la marca solicitada
         constituyen, según la demandante, rasgos diferenciadores esenciales. Por otro lado, la posición inicial del vocablo «Arthur»
         en la marca solicitada queda atenuada, en gran medida, por la fuerte presencia de los vocablos «et» y «Félicie», aun cuando
         figuren en posición final.
      
      45     No pueden acogerse estas alegaciones.
      46     El elemento denominativo «Arthur» ha de considerarse como el rasgo dominante de la marca anterior, puesto que los aspectos
         figurativos son secundarios: el punto es irrelevante y la caligrafía particular no permite identificar el origen de los productos
         designados con independencia del vocablo «Arthur». En cuanto a la marca solicitada, está constituida por la conjunción copulativa
         «et» [«y»], así como por dos vocablos, «Arthur» y «Félicie», que, con independencia de su posición, parecen de entrada indistintos.
         Sin embargo, dado que dicha marca comienza por el vocablo «Arthur», éste puede considerarse el rasgo dominante de la marca
         solicitada.
      
      47     Desde el punto de vista visual, dado que los rasgos figurativos de la marca anterior son secundarios respecto del aspecto
         denominativo, la comparación de los signos sólo puede basarse en tal aspecto denominativo y deberá respetar el principio según
         el cual la apreciación del riesgo de confusión ha de fundarse, en lo relativo a la similitud de los signos, en la impresión
         de conjunto producida por éstos. Pues bien, a la vista de que la marca anterior Arthur está incluida en su totalidad en la
         marca solicitada ARTHUR ET FELICIE, la diferencia resultante de añadir los vocablos «et» y «Félicie» al final de la marca
         solicitada carece de relevancia suficiente para contrarrestar la similitud generada por la coincidencia del elemento dominante
         de la marca solicitada, a saber, el vocablo «Arthur». Además, el registro de la marca ARTHUR ET FELICIE se solicita como marca
         denominativa, por lo que nada impide que se utilice con diferentes tipos de letra, como por ejemplo, una letra comparable
         a la de la marca anterior. Por consiguiente, los signos controvertidos han de considerarse visualmente similares.
      
      48     Desde el punto de vista fonético, la demandante alega que la pronunciación de la marca ARTHUR ET FELICIE, que contiene seis
         sílabas, es «mucho más rica y larga» que la de la marca Arthur, que contiene dos sílabas. Por tanto, señala, las marcas se
         diferencian sustancialmente tanto desde el puno de vista de sus respectivas secuencias y ritmos como por el número de sus
         elementos denominativos.
      
      49     No pueden acogerse estas alegaciones. La inclusión completa del signo correspondiente a la marca anterior en el elemento dominante
         de la marca solicitada permite llegar a la conclusión de que existe una similitud fonética considerable [véase, en este sentido,
         la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 6 de octubre de 2004, New Look/OAMI – Naulover (NLSPORT, NLJEANS, NLACTIVE
         y NLCollection), asuntos acumulados T‑117/03 a T‑119/03 y T‑171/03, Rec. p. II‑0000, apartado 37].
      
      50     Desde el punto de vista conceptual, la demandante alega que la marca ARTHUR ET FELICIE designa una pareja mixta, a diferencia
         de la marca Arthur.
      
      51     Ha de señalarse que la marca anterior consiste en el nombre propio masculino Arthur, mientras que la marca solicitada está
         compuesta por el mismo nombre propio masculino, una conjunción copulativa y un nombre propio femenino. Dado que incluyen el
         mismo nombre propio masculino, existe cierta similitud conceptual aun cuando la marca solicitada parezca referirse a una pareja.
         En efecto, el nombre propio femenino añadido al nombre propio Arthur puede dar la impresión de tratarse de una extensión o
         una variante de la marca que sólo consiste en el nombre propio Arthur.
      
      52     Por consiguiente, procede declarar que la Sala de Recurso no ha cometido ningún error al considerar que existen relevantes
         rasgos similares entre los signos controvertidos.
      
      53     Ha de procederse aún a una apreciación global de los signos controvertidos para determinar si existe riesgo de confusión entre
         ellos.
      
       Sobre el riesgo de confusión
      54     Según reiterada jurisprudencia, el riesgo de confusión es tanto más elevado cuanto mayor resulta ser el carácter distintivo
         de la marca anterior (véase, por analogía, la sentencia del Tribunal de Justicia de 11 de noviembre de 1997, SABEL, C‑251/95,
         Rec. p. I‑6191, apartado 24). Las marcas que tienen un elevado carácter distintivo, bien intrínseco, o bien gracias a lo conocidas
         que son en el mercado, disfrutan de una mayor protección que las marcas cuyo carácter distintivo es menor (véanse, por analogía,
         la sentencia Canon, antes citada, apartado 18, y la sentencia del Tribunal de Justicia de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik
         Meyer, C‑342/97, Rec. p. I‑3819, apartado 20).
      
      55     Para determinar el carácter distintivo de una marca y, por consiguiente, evaluar si posee un elevado carácter distintivo,
         debe apreciarse globalmente la mayor o menor aptitud de la marca para identificar los productos o los servicios para los cuales
         fue registrada atribuyéndoles una procedencia empresarial determinada y, por tanto, para distinguir dichos productos o servicios
         de los de otras empresas (véanse, por analogía, las sentencias del Tribunal de Justicia de 4 de mayo de 1999, Windsurfing
         Chiemsee, asuntos acumulados C‑108/97 y C‑109/97, Rec. p. I‑2779, apartado 49, y Lloyd Schuhfabrik Meyer, antes citada, apartado 22).
      
      56     Al realizar la apreciación mencionada, procede tomar en consideración, en particular, las cualidades intrínsecas de la marca,
         incluido el hecho de que ésta carezca o no de cualquier elemento descriptivo de los productos o de los servicios para los
         que ha sido registrada, la cuota de mercado de la marca, la intensidad, la extensión geográfica y la duración del uso de esta
         marca, la importancia de las inversiones hechas por la empresa para promocionarla, la proporción de los sectores interesados
         que identifica los productos o servicios atribuyéndoles una procedencia empresarial determinada gracias a la marca, así como
         las declaraciones de cámaras de comercio e industria o de otras asociaciones profesionales (véanse, por analogía, las sentencias
         Windsurfing Chiemsee, antes citada, apartado 51, y Lloyd Schuhfabrik Meyer, antes citada, apartado 23).
      
      57     En consecuencia, el carácter distintivo de la marca anterior y, en particular, su renombre, es un elemento que debe tenerse
         en cuenta para apreciar si la similitud entre los signos o entre los productos y los servicios es suficiente para producir
         un riesgo de confusión [véanse, por analogía, la sentencia Canon, antes citada, apartado 24, y las sentencias del Tribunal
         de Primera Instancia de 22 de octubre de 2003, Éditions Albert René/OAMI – Trucco (Starix), T‑311/01, Rec. p. II‑4625, apartado
         61, y de 22 de junio de 2004, «Drie Mollen sinds 1818»/OAMI – Nabeiro Silveira (Galáxia), T‑66/03, Rec. p. II‑0000, apartado 30].
      
      58     En el caso de autos, la Sala de Recurso ha entendido que la marca anterior Arthur presenta un marcado carácter distintivo,
         tanto por sí misma como por el uso intensivo que se ha hecho de ella. No se ha demostrado que, cuando dicha marca se presentó
         a registro en el año 1983, existieran en Francia otras marcas con el nombre propio Arthur, solo o en combinación con otro
         vocablo, para designar productos comprendidos en la clase 25, ya que todas las marcas citadas por la demandante se presentaron
         a registro con posterioridad. Tampoco se ha demostrado que el citado nombre propio forme parte de los utilizados habitualmente
         en el ámbito de la moda. Según la Sala de Recurso, dado que no puede establecerse ninguna relación conceptual entre los productos
         designados por la marca anterior y el nombre propio Arthur, el carácter distintivo de dicha marca, por sí misma, no se puede
         calificar de escaso. Además, la Sala de Recurso ha constatado que, debido a su uso desde que fue registrada, es innegable
         que dicha marca ha adquirido notoriedad, especialmente en relación con la ropa interior y la ropa de casa tanto para adultos
         como para niños.
      
      59     La demandante niega que la marca anterior tenga intrínsecamente un elevado carácter distintivo. En cambio, no niega, como
         tal, que dicha marca sea conocida en el mercado, sino sólo que su renombre baste por sí mismo para crear riesgo de confusión.
      
      60     Ha de recordarse que una marca puede tener elevado carácter distintivo, bien intrínsecamente, bien porque sea conocida en
         el mercado. Dado que la demandante no niega el renombre de la marca anterior, constatado por la OAMI tras examinar las pruebas
         aportadas al respecto por la interviniente, ha de considerarse acreditado tal renombre, de manera que la marca anterior disfruta
         de una mayor protección que las marcas cuyo carácter distintivo es menor, incluso aunque carezca intrínsecamente de carácter
         distintivo elevado. Dadas las circunstancias, no procede examinar si la marca anterior tiene escaso carácter distintivo intrínseco
         debido a la supuesta coexistencia de varias decenas de marcas de ropa que incluyen el vocablo «Arthur», como alega la demandante.
      
      61     En todo caso, si bien el carácter distintivo de la marca anterior debe tenerse en cuenta para apreciar el riesgo de confusión
         (véase, por analogía, la sentencia Canon, antes citada, apartado 24), éste es sólo uno de los diversos elementos que intervienen
         en dicha apreciación. Por tanto, incluso en presencia de una marca anterior de escaso carácter distintivo, puede existir riesgo
         de confusión, en particular debido a la similitud de los signos y de los productos o servicios de que se trate [véase, en
         este sentido, la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 16 de marzo de 2005, L’Oréal/OAMI – Revlon (FLEXI AIR), T‑112/03,
         Rec. p. II‑0000, apartado 61].
      
      62     Aún procede examinar la alegación de la demandante según la cual la supuesta coexistencia de la marca anterior con la marca
         francesa ARTHUR ET FELICIE de la demandante excluye en el caso de autos todo riesgo de confusión.
      
      63     Es cierto que no se excluye completamente que tal coexistencia pueda disminuir el riesgo de confusión entre dos marcas en
         conflicto constatado por las instancias de la OAMI. Sin embargo, dicha posibilidad sólo podrá tomarse en consideración en
         caso de que, al menos durante el procedimiento sobre los motivos de denegación relativos ante la OAMI, la solicitante de la
         marca comunitaria haya demostrado suficientemente que dicha coexistencia se basa en la ausencia de riesgo de confusión, por
         parte del público interesado, entre la marca francesa ARTHUR ET FELICIE y la marca anterior de la interviniente en la que
         se basa la oposición, siempre y cuando la marca francesa ARTHUR ET FELICIE y las marcas en conflicto fueran idénticas [véase,
         en este sentido, la sentencia de 11 de mayo de 2005, Grupo Sada/OAMI – Sadia (GRUPO SADA), T‑31/03, Rec. p. II‑0000, apartado 86]).
      
      64     En el presente litigio, basta constatar que la marca francesa de la demandante y la marca anterior de la interviniente no
         son idénticas. Por otro lado, la demandante no ha demostrado que la coexistencia se base en la ausencia de riesgo de confusión.
         Según consta en autos, la marca francesa se registró en 1994 y la parte interviniente ejercitó en 1998 una acción por falsificación
         contra la marca francesa ARTHUR ET FELICIE ante el tribunal de grande instance de Paris. Mediante sentencia de 23 de enero
         de 2004, el tribunal de grande instance anuló esa marca. La cour d’appel de Paris confirmó dicha resolución mediante sentencia
         de 11 de mayo de 2005. Este hecho demuestra claramente que la supuesta coexistencia no es pacífica. Tal afirmación no resulta
         desvirtuada por el hecho de que la acción por falsificación sólo se presentara pasados cuatro años desde el registro de la
         marca francesa ARTHUR ET FELICIE, puesto que la demandante no ha demostrado que la interviniente tuviera conocimiento efectivo
         de dicha marca con anterioridad a 1998, desde el momento en que fue presentada a registro.
      
      65     Por otro lado, las alegaciones de la demandante relativas al hecho de que la marca solicitada sea conocida resultan insuficientes.
         En este sentido, la demandante afirma que, desde el día en que presentó a registro la marca ARTHUR ET FELICIE en Francia y
         comenzó a comercializar ropa con dicha marca en su catálogo, a partir de 1994, ha venido explotando pacíficamente su marca,
         sin que ningún incidente ni, en particular, ninguna reclamación de una sociedad tercera hayan perturbado tal explotación.
         Según la demandante, entre 1994 y 1998 se distribuyeron en Francia más de 11 millones de catálogos, generando un volumen de
         negocios de más de 35 millones de euros para la marca ARTHUR ET FELICIE, la cual se ha convertido, por tanto, en una marca
         verdaderamente conocida, asociada por el público al catálogo Vertbaudet y a la demandante, lo cual demuestra la ausencia de
         riesgo de confusión.
      
      66     A este respecto, la demandante se remite al sondeo Ipsos, señalando que de éste se desprende que no hay riesgo de confusión
         por parte del público entre las marcas litigiosas. Según la demandante, ello viene confirmado por la investigación en Internet,
         puesto que no se encontró ningún resultado en el que aparecieran ambas marcas. Ahora bien, tal y como se ha constatado anteriormente,
         dichos documentos se han presentado por primera vez ante el Tribunal de Primera Instancia, por lo que no procede tenerlos
         en cuenta.
      
      67     En lo relativo a las condiciones de comercialización de los productos controvertidos, carece de fundamento el argumento de
         la demandante según el cual los productos amparados por la marca anterior se venden casi exclusivamente en tiendas de ropa
         y grandes superficies, mientras que la marca solicitada se refiere únicamente a productos vendidos por correspondencia. Como
         ya se ha señalado al comparar los productos, nada impide que los productos amparados por la marca anterior se vendan igualmente
         por correspondencia. Por otro lado, consta en autos que la interviniente realiza casi el 5 % de sus ventas por correspondencia.
         Además, es importante recordar que la comparación entre los productos controvertidos debe basarse en la descripción de los
         productos que figura en el registro de la marca anterior. Pues bien, dicha descripción no limita en modo alguno las posibles
         formas de comercialización de los productos amparados por la marca anterior.
      
      68     Por otro lado, debe destacarse que, en el sector de la confección textil, es frecuente que la misma marca se presente con
         distintas configuraciones, según el tipo de productos que designe. También es habitual que una misma empresa utilice marcas
         derivadas, es decir, signos que se derivan de una marca principal y que comparten con ella un elemento dominante común, para
         distinguir sus diferentes líneas de producción (femenina, masculina, joven) [sentencias del Tribunal de Primera Instancia
         Fifties, antes citada, apartado 49; de 3 de julio de 2003, Alejandro/OAMI – Anheuser-Busch (BUDMEN), T‑129/01, Rec. p. II‑2251,
         apartado 57, y NLSPORT, NLJEANS, NLACTIVE y NLCollection, antes citada, apartado 51]. En estas circunstancias, puede concebirse
         que el público relevante considere que la ropa designada con las marcas en conflicto pertenece, en efecto, a dos gamas de
         productos distintos, pero procedentes, no obstante, de la misma empresa (véase, en este sentido, la sentencia Fifties, antes
         citada, apartado 49). Por consiguiente, la Sala de Recurso ha afirmado acertadamente que el público puede pensar que los productos
         designados con la marca ARTHUR ET FELICIE forman parte de una nueva gama de productos y que el titular de la marca Arthur
         o alguna empresa relacionada económicamente con él se encarga de su comercialización (véase, en este sentido, la sentencia
         BUDMEN, antes citada, apartado 57). En efecto, ha quedado acreditado que la interviniente utilizó, como variación de su marca,
         la marca figurativa que incluye el elemento denominativo «La fiancée d’Arthur» para determinados productos de lencería femenina.
      
      69     Dadas las circunstancias, habida cuenta de la identidad entre los productos controvertidos, la relativa similitud entre los
         respectivos signos y el elevado carácter distintivo de la marca anterior, al menos por el hecho de ser conocida en el mercado,
         procede declarar que la Sala de Recurso no ha cometido ningún error al considerar que existe riesgo de confusión entre las
         marcas litigiosas. Por otro lado, contrariamente a lo que alegó la demandante en la vista y según resulta claramente del artículo
         8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 y de la reiterada jurisprudencia, no es necesario constatar la existencia
         de una efectiva confusión, sino que es suficiente que exista riesgo de confusión.
      
      70     Finalmente, en lo relativo a las resoluciones y sentencias nacionales citadas por las partes, basta constatar que el régimen
         comunitario de marcas es un sistema autónomo, constituido por un conjunto de normas y que persigue objetivos que le son específicos,
         pues su aplicación es independiente de todo sistema nacional [sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 5 de diciembre
         de 2000, Messe München/OAMI (electronica), T‑32/00, Rec. p. II‑3829, apartado 47]. Por consiguiente, el carácter registrable
         de un signo como marca comunitaria sólo puede apreciarse sobre la base de la normativa comunitaria pertinente.
      
      71     En lo que atañe a la práctica de la OAMI, de la jurisprudencia se desprende que las resoluciones que deben adoptar las Salas
         de Recurso sobre el registro de un signo como marca comunitaria, en virtud del Reglamento nº 40/94, obedecen a una competencia
         reglada y no a una facultad discrecional. Por lo tanto, la posibilidad de que un signo pueda registrarse como marca comunitaria
         debe apreciarse únicamente sobre la base de dicho Reglamento, tal como lo ha interpretado el juez comunitario, y no sobre
         la base de una práctica anterior de las Salas de Recurso [sentencias del Tribunal de Primera Instancia de 27 de febrero de
         2002, Streamserve/OAMI (STREAMSERVE), T‑106/00, Rec. p. II‑723, apartado 66; de 20 de noviembre de 2002, Bosch/OAMI (Kit Pro
         y Kit Super Pro), asuntos acumulados T‑79/01 y T‑86/01, Rec. p. II‑4881, apartado 32, y de 9 de marzo de 2005, Osotspa/OAMI
         – Distribution & Marketing (Hai), T‑33/03, Rec. p. II‑0000, apartado 69].
      
      72     Por consiguiente, procede desestimar el único motivo de la demandante, sin que el Tribunal de Primera Instancia haya de pronunciarse
         acerca de la admisibilidad de las pretensiones relativas a la anulación o confirmación de la resolución de la División de
         Oposición.
      
       Costas
      73     A tenor del artículo 87, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Al haber sido desestimadas las pretensiones de la parte demandante, procede condenarla
         al pago de las costas de la OAMI, de conformidad con lo solicitado por esta última. La solicitud de la interviniente en materia
         de costas sólo se refiere a las incurridas ante la OAMI. Por consiguiente, la interviniente cargará con sus propias costas.
      
      En virtud de todo lo expuesto,
      EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA (Sala Tercera)
      decide:
      1)      Desestimar el recurso.
      2)      Condenar en costas a la demandante, a excepción de las costas de la interviniente.
      3)      La interviniente cargará con sus propias costas.
      
               Jaeger 
            
            
                Tiili 
            
            
                Czúcz 
            
         Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 24 de noviembre de 2005.
      
               El Secretario 
            
             
            
                      El Presidente
            
         
               E. Coulon 
            
             
            
                      M. Jaeger
            
         * Lengua de procedimiento: francés.