CELEX: 62008TJ0199
Language: es
Date: 2011-06-16 00:00:00
Title: Sentencia del Tribunal General (Sala Octava) de 16 de junio de 2011.#Ziegler SA contra Comisión Europea.#Competencia - Carteles - Mercado de los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica - Decisión que declara una infracción del artículo 81 CE - Fijación de los precios - Reparto del mercado - Manipulación de las ofertas - Afectación sensible del comercio - Multas - Directrices para el cálculo de las multas de 2006.#Asunto T-199/08.

Asunto T‑199/08
      Ziegler SA
      contra
      Comisión Europea
      «Competencia — Prácticas colusorias — Mercado de los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica — Decisión por la que se declara la existencia de una infracción del artículo 81 CE — Fijación de los precios — Reparto del mercado — Manipulación de las convocatorias de ofertas — Perjuicio sensible del comercio — Multas — Directrices para el cálculo de las multas de 2006»
      Sumario de la sentencia
      1.      Competencia — Prácticas colusorias — Delimitación del mercado — Objeto
      (Art. 81 CE; Comunicación 2004/C 101/07 de la Comisión)
      2.      Actos de las instituciones — Directrices relativas al concepto de efecto sobre el comercio — Acto de carácter obligatorio
      (Comunicación 2004/C 101/07 de la Comisión)
      3.      Competencia — Multas — Decisión por la que se imponen multas — Obligación de motivación — Alcance
      (Art. 253 CE; Comunicación 2004/C 101/07 de la Comisión)
      4.      Competencia — Procedimiento administrativo — Respeto del derecho de defensa — Acceso al expediente — Alcance
      5.      Competencia — Multas — Importe — Determinación — Criterios — Gravedad de la infracción — Apreciación según la naturaleza de
            la infracción
      (Comunicación 2004/C 101/07 de la Comisión, aps. 19 y 21 a 23)
      6.      Competencia — Multas — Importe — Determinación — Circunstancias atenuantes — Cese de la infracción anterior a la intervención
            de la Comisión — Exclusión
      (Comunicación 2004/C 101/07 de la Comisión, ap. 29, primer guión)
      7.      Competencia — Multas — Importe — Determinación — Circunstancias atenuantes — Comportamiento anticompetitivo autorizado o fomentado
            por las autoridades públicas
      (Comunicación 2004/C 101/07 de la Comisión, ap. 29, último guión)
      8.      Competencia — Multas — Importe — Determinación — Reducción a causa de dificultades económicas — Requisitos
      (Comunicación 2004/C 101/07 de la Comisión, ap. 35)
      1.      El artículo 81 CE, apartado 1, no es aplicable si la incidencia del cartel en los intercambios intracomunitarios o en la competencia
         no es «sensible». En efecto, un acuerdo queda al margen de la prohibición del artículo 81 CE, apartado 1, cuando tan sólo
         restringe la competencia o afecta al comercio entre Estados miembros de una manera insignificante. Por consiguiente, la obligación
         de delimitar el mercado en una decisión adoptada con arreglo al artículo 81 CE se impone a la Comisión cuando, sin dicha delimitación,
         no es posible determinar si el acuerdo o la práctica concertada de que se trate puede afectar al comercio entre Estados miembros
         y tiene por objeto o por efecto impedir, restringir o falsear el juego de la competencia.
      
      En efecto, si toda operación transfronteriza pudiera afectar automáticamente al comercio entre Estados miembros, el concepto
         de carácter sensible, que sin embargo es una condición para la aplicación del artículo 81 CE, apartado 1, quedaría vaciado
         de contenido alguno. Incluso en el caso de una infracción por su objeto, es necesario que la infracción pueda afectar a los
         intercambios intracomunitarios de una manera sensible. Ello resulta también de las Directrices relativas al concepto de efecto
         sobre el comercio enunciado en los artículos 81 y 82 del Tratado ya que la presunción positiva prevista en el apartado 53
         de éstas sólo se aplica a los acuerdos o prácticas que por su propia naturaleza pueden afectar al comercio entre Estados miembros.
         El hecho de que una empresa no haya negado la existencia del cartel no supone necesariamente el reconocimiento de la afectación
         sensible del comercio por dicho cartel. La inexistencia de esa afectación, que es una condición para la aplicación del artículo
         81 CE, apartado 1, motivaría la anulación de la Decisión relativa al cartel por falta de competencia de la Comisión.
      
      No obstante, dado que la Comisión ha acreditado de forma suficiente en Derecho que concurría la segunda condición alternativa
         prevista en la presunción enunciada en el apartado 53 de esas Directrices, al realizar una descripción suficientemente detallada
         del sector afectado, incluidos la oferta, la demanda y el alcance geográfico, ha delimitado de forma precisa los servicios
         afectados y el mercado. Esa descripción del sector puede ser suficiente en cuanto es lo bastante detallada para permitir que
         el Tribunal verifique las afirmaciones en que se basa la Comisión, y, sobre esa base, es del todo evidente que la cuota de
         mercado acumulada supera ampliamente el 5 %. Siendo así, la Comisión puede basarse en la segunda condición alternativa del
         apartado 53 de esas Directrices, sin formular expresamente una definición del mercado en el sentido del apartado 55 de éstas.
      
      En efecto, en el contexto de la presunción positiva prevista en el apartado 53 de las Directrices citadas basta que concurra
         una sola de las dos condiciones alternativas para probar el carácter sensible de la afectación del comercio entre Estados
         miembros.
      
      (véanse los apartados 44, 45, 50, 53, 69, 70, 72 y 73)
      2.      Al adoptar las reglas de conducta que son las Directrices relativas al concepto de efecto sobre el comercio enunciado en los
         artículos 81 y 82 del Tratado y anunciar mediante su publicación que las aplicará en lo sucesivo a los casos contemplados
         en ellas, la Comisión se autolimita en el ejercicio de su facultad de apreciación y no puede ya apartarse de tales reglas,
         so pena de verse sancionada, en su caso, por violación de los principios generales del Derecho, tales como la igualdad de
         trato o la protección de la confianza legítima.
      
      (véase el apartado 67)
      3.      Las Directrices para el cálculo de las multas impuestas en aplicación del artículo 23, apartado 2, letra a), del Reglamento
         nº 1/2003 introdujeron un cambio fundamental de metodología para el cálculo de las multas. En particular, la clasificación
         de las infracciones en tres categorías («leves», «graves» y «muy graves») se abandonó, y se introdujo una escala que va de
         0 % a 30 % para permitir una diferenciación más afinada. Además, en lo sucesivo el importe de base de la multa «se vinculará
         a una proporción del valor de las ventas, determinada en función del grado de gravedad de la infracción, multiplicada por
         el número de años de infracción» (apartado 19 de esas Directrices). Como regla general «la proporción del valor de las ventas
         que se tendrá en cuenta se fijará en un nivel que podrá alcanzar hasta el 30 %» (apartado 21). En el caso de los acuerdos
         horizontales de fijación de precios, de reparto de mercados y de limitación de la producción, que «se cuentan, por su propia
         naturaleza, entre los casos más graves de restricción de la competencia», la proporción de las ventas considerada se situará
         generalmente «en el extremo superior de la escala» (apartado 23).
      
      Siendo así, en principio la Comisión ya no puede limitarse a motivar únicamente la calificación de una infracción como «muy
         grave», pero no motivar la fijación de la proporción de las ventas que toma en consideración. En efecto, el corolario del
         margen de apreciación del que dispone la Comisión en materia de multas es una obligación de motivación que permita al justiciable
         conocer las justificaciones de la medida adoptada y al Tribunal ejercer su control.
      
      Dado que la Comisión fijó ese porcentaje en un nivel apenas más alto que la mitad de esa escala, a saber el 17 %, motivando
         su elección sólo por la naturaleza «muy grave» de la infracción, pero sin explicar de manera más detallada de qué forma la
         calificación de la infracción como «muy grave» le condujo a fijar el porcentaje en el 17 %, y no en una proporción claramente
         más alta «en el extremo superior de la escala», esa motivación sólo puede ser suficiente cuando la Comisión aplica un porcentaje
         muy próximo al límite inferior de la horquilla prevista para las restricciones más graves, que además es muy favorable para
         la empresa. En efecto, en tal caso una motivación adicional, que vaya más allá de la motivación inherente a las Directrices,
         no es necesaria. En cambio, si la Comisión hubiera querido aplicar un porcentaje más elevado habría debido exponer una motivación
         más detallada.
      
      (véanse los apartados 91 a 93)
      4.      Sólo sobre la base del pliego de cargos, una empresa singular interesada apenas tiene posibilidad de comprobar si los volúmenes
         de negocios apreciados para probar el carácter sensible de la afectación de los intercambios entre los Estados miembros y
         las cuotas de mercado consolidados de todos los miembros de un cartel superan los umbrales de 40 millones de euros o del 5 %.
         Cada empresa sólo puede rebatir con seguridad las cifras que se refieren a ella misma. Por tanto, para que pueda impugnar
         la dimensión del mercado y las cuotas de mercado de las demás sociedades afectadas y para exponer sus alegaciones sobre esas
         cifras es indispensable el conocimiento particularizado de los volúmenes de negocios de las demás sociedades, en defecto de
         lo cual la empresa afectada no está en condiciones de manifestar eficazmente su criterio sobre la realidad y la pertinencia
         de los hechos, imputaciones y circunstancias que la Comisión alega.
      
      (véase el apartado 118)
      5.      La apreciación de la gravedad de la infracción debe efectuarse teniendo en cuenta, en particular, la naturaleza de las restricciones
         impuestas a la competencia. La gravedad de la infracción puede determinarse mediante referencia a la naturaleza y al objeto
         de comportamientos abusivos. Los factores que forman parte del objeto de un comportamiento pueden ser más importantes, para
         la fijación de la cuantía de la multa, que los relativos a sus efectos.
      
      Una infracción que tiene por objeto la fijación de los precios y el reparto del mercado es por su naturaleza especialmente
         grave.
      
      Además, el apartado 20 de las Directrices para el cálculo de las multas impuestas en aplicación del artículo 23, apartado
         2, letra a), del Reglamento nº 1/2003 prevé que «la valoración de la gravedad se hará caso por caso para cada tipo de infracción,
         considerando todas las circunstancias pertinentes». Esas Directrices introdujeron una escala que va de 0 % a 30 % para permitir
         una diferenciación más afinada. Según el apartado 19 de las esas Directrices el importe de base de la multa «se vinculará
         a una proporción del valor de las ventas, determinada en función del grado de gravedad de la infracción». Como regla general,
         «la proporción del valor de las ventas que se tendrá en cuenta se fijará en un nivel que podrá alcanzar hasta el 30 %», según
         el apartado 21 de las Directrices referidas).
      
      En consecuencia, la Comisión no puede ejercer el margen de apreciación de que dispone en materia de imposición de multas,
         y determinar así el porcentaje preciso, entre 0 % y 30 %, sin tener en cuenta las circunstancias específicas del asunto. El
         apartado 22 de esas Directrices prevé que, «con el fin de decidir si la proporción del valor de las ventas considerada en
         un determinado caso debería situarse en la parte inferior o superior de esta escala, la Comisión tendrá en cuenta una serie
         de factores, como la naturaleza de la infracción, la cuota de mercado combinada de todas las partes interesadas, la dimensión
         geográfica de la infracción, y la aplicación efectiva o no de las prácticas [ilícitas]».
      
      Esa dificultad para determinar un porcentaje preciso se reduce en cierto grado en el caso de acuerdos horizontales secretos
         de fijación de precios y de reparto de mercados, en el que, en virtud del apartado 23 de esas Directrices, la proporción de
         las ventas considerada se situará generalmente «en el extremo superior de la escala». De ese apartado se deduce que el porcentaje
         para las restricciones más graves debe ser al menos superior al 15 %.
      
      No ha lugar a anular la Decisión de la Comisión por el motivo de que el porcentaje del 17 % se haya fijado con el único fundamento
         de la naturaleza intrínsecamente grave de la infracción. En efecto, cuando la Comisión se limita a aplicar un porcentaje igual
         o casi igual al porcentaje mínimo previsto para las restricciones más graves no es necesario considerar factores o circunstancias
         adicionales. Ello sólo sería obligado si debiera aplicarse un porcentaje más alto.
      
      (véanse los apartados 136, 137 y 139 a 142)
      6.      El cese de la práctica infractora no constituye una circunstancia atenuante que justifique una reducción de la multa cuando
         la empresa afectada dejó de participar en la infracción sólo unos días antes de las inspecciones de la Comisión.
      
      El apartado 29, primer guión, de las Directrices para el cálculo de las multas impuestas en aplicación del artículo 23, apartado
         2, letra a), del Reglamento nº 1/2003 prevé que, si bien el importe de base de la multa podrá reducirse cuando la empresa
         en cuestión aporte la prueba de que ha puesto fin a la infracción tras las primeras intervenciones de la Comisión, ello «no
         se aplicará a los acuerdos o prácticas de carácter secreto (en particular, los carteles)». Además, el beneficio de esa circunstancia
         atenuante se limita a los casos en los que la infracción termina tras las primeras intervenciones de la Comisión.
      
      (véanse los apartados 151 y 152)
      7.      Suponiendo incluso que los hechos conocidos por una persona que trabajara para la Comisión pudieran imputarse a ésta como
         institución, hay que observar que el mero conocimiento de una práctica anticompetitiva no supone que ese comportamiento haya
         sido implícitamente «autorizado o fomentado» por la Comisión en el sentido del apartado 29, último guión, de las Directrices
         para el cálculo de las multas impuestas en aplicación del artículo 23, apartado 2, letra a), del Reglamento nº 1/2003. En
         efecto, una supuesta inacción no puede equipararse a un acto positivo como una autorización o un estímulo. Además, cuando
         la infracción de las reglas de la competencia es tan patente, un operador diligente no puede invocar una creencia legítima
         en la licitud de esa práctica.
      
      (véanse los apartados 157 y 158)
      8.      Para beneficiarse de una reducción excepcional de la multa a causa de dificultades económicas en virtud del apartado 35 de
         las Directrices para el cálculo de las multas impuestas en aplicación del artículo 23, apartado 2, letra a), del Reglamento
         nº 1/2003, además de la solicitud deben concurrir dos requisitos acumulativos, a saber, en primer término, la dificultad insuperable
         para pagar la multa y, en segundo, la existencia de un «contexto económico y social particular».
      
      La apreciación del primer requisito debe tener en cuenta la situación concreta de la empresa afectada. Un mero cálculo del
         porcentaje del volumen de negocios mundial de la empresa al que asciende la multa no puede fundamentar por sí solo la conclusión
         de que esa multa no puede poner irremediablemente en peligro la viabilidad económica de dicha empresa. En efecto, si así fuera
         sería posible indicar umbrales concretos para la aplicación del apartado 35 de esas Directrices.
      
      (véanse los apartados 165 y 167)
SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava)
      de 16 de junio de 2011 (*)
      
      «Competencia – Prácticas colusorias – Mercado de los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica – Decisión por la que se declara la existencia de una infracción del artículo 81 CE – Fijación de los precios – Reparto del mercado – Manipulación de las convocatorias de ofertas – Perjuicio sensible del comercio – Multas – Directrices para el cálculo de las multas de 2006»
      En el asunto T‑199/08,
      Ziegler SA, con domicilio social en Bruselas, representada por Mes J.‑L. Lodomez y J. Lodomez, abogados,
      
      parte demandante,
      contra
      Comisión Europea, representada inicialmente por el Sr. A. Bouquet y la Sra. O. Beynet, posteriormente por los Sres. Bouquet y N. von Lingen,
         en calidad de agentes,
      
      parte demandada,
      que tiene por objeto una demanda de anulación de la Decisión C(2008) 926 final de la Comisión, de 11 de marzo de 2008, relativa
         a un procedimiento con arreglo a lo dispuesto en el artículo 81 [CE] y el artículo 53 del [Acuerdo] EEE (Asunto COMP/38.543
         – Servicios de mudanzas internacionales), y con carácter subsidiario de anulación o de reducción de la multa impuesta a la
         demandante,
      
      EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava),
      integrado por el Sr. S. Papasavvas, en funciones de Presidente, y los Sres. N. Wahl y A. Dittrich (Ponente), Jueces;
      Secretaria: Sra. T. Weiler, administradora;
      habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 27 de abril de 2010;
      dicta la siguiente
      Sentencia
       Hechos
      A.      Objeto del litigio
      1        A tenor de la Decisión C(2008) 926 final de la Comisión, de 11 de marzo de 2008, relativa a un procedimiento con arreglo a
         lo dispuesto en el artículo 81 [CE] y el artículo 53 del [Acuerdo] EEE (Asunto COMP/38.543 – Servicios de mudanzas internacionales)
         (en lo sucesivo, «Decisión»), de la que se publicó un resumen en el Diario Oficial de la Unión Europea de 11 de agosto de 2009 (DO C 188, p. 16), la demandante, Ziegler SA, participó en un cartel en el mercado de los servicios
         de mudanzas internacionales en Bélgica, cuyo objeto era la fijación directa e indirecta de precios, el reparto del mercado
         y la manipulación del procedimiento de contratación. La Comisión de las Comunidades Europeas expone que el cartel funcionó
         durante cerca de 19 años (de octubre de 1984 a septiembre de 2003). Sus miembros habían fijado los precios, presentado presupuestos
         ficticios (llamados «presupuestos de favor»; en lo sucesivo, «PF») a los clientes, y se resarcieron entre ellos por las ofertas
         rechazadas mediante un sistema de compensaciones económicas (en lo sucesivo, «comisiones»).
      
      B.      La demandante
      2        La demandante se constituyó con la denominación Transports internationaux, Ziegler et Compagnie en 1908. Desde 1981, su denominación
         es Ziegler y en 1983 adoptó la forma de sociedad anónima. Hasta diciembre de 2003 la actividad de mudanzas era una división
         de la demandante. El 11 de diciembre de 2003 la división «Mudanzas» de Ziegler se aportó como rama de actividad a la sociedad
         Euro Time, que forma parte del grupo Ziegler y cuya denominación se modificó, adoptando la de Ziegler Relocation SA. 
      
      3        Ziegler se califica como empresa familiar perteneciente a personas físicas, que descienden todas ellas de los fundadores de
         la empresa, y a dos sociedades holdings, también vinculadas a la familia Ziegler. 
      
      4        Durante el ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2006 Ziegler realizó un volumen de negocios propio de 124 millones de euros
         y un volumen de negocios consolidado de 244.420.326 euros con sus filiales. Se presenta en su sitio de Internet como una sociedad
         holding que dirige una gran red logística europea (designada como un «grupo»), que realiza cerca de 1.500 millones de euros
         como volumen de negocios y emplea a más de 4.000 personas. 
      
      C.      Procedimiento administrativo
      5        Según la Decisión, la Comisión inició el procedimiento de propia iniciativa, ya que disponía de informaciones que indicaban
         que ciertas sociedades belgas activas en el sector de las mudanzas internacionales participaban en acuerdos que podían incurrir
         en la prohibición establecida por el artículo 81 CE. 
      
      6        De esa forma, con fundamento en el artículo 14, apartado 3, del Reglamento nº 17 del Consejo, de 6 de febrero de 1962, Primer
         Reglamento de aplicación de los artículos [81 CE] y [82 CE] (DO 1962, 13, p. 204; EE 08/01, p. 22), se llevaron acabo verificaciones
         por sorpresa en las empresas Allied Arthur Pierre NV, Interdean NV, Transworld International NV y Ziegler en septiembre de
         2003. A raíz de esas verificaciones Allied Arthur Pierre presentó una solicitud de dispensa o de reducción de la multa conforme
         a la Comunicación de la Comisión relativa a la dispensa del pago de las multas y la reducción de su importe en casos de cartel
         (DO 2002, C 45, p. 3; en lo sucesivo, «Comunicación sobre la cooperación de 2002»). Allied Arthur Pierre reconoció su participación
         en los acuerdos sobre comisiones y en los PF, identificó a los competidores implicados, en particular un competidor anteriormente
         desconocido por los servicios de la Comisión y aportó documentos que confirmaban sus declaraciones orales. 
      
      7        En aplicación del artículo 18 del Reglamento (CE) nº 1/2003 del Consejo, de 16 de diciembre de 2002, relativo a la aplicación
         de las normas sobre competencia previstas en los artículos 81 [CE] y 82 [CE] (DO 2003, L 1, p. 1), se enviaron varias solicitudes
         de información a las empresas implicadas en los acuerdos anticompetitivos, a competidores y a una organización profesional.
         El 18 de octubre de 2006 se emitió el pliego de cargos y se notificó a varias sociedades. Todos los destinatarios respondieron
         a ése. Sus representantes, excepto los de Amertranseuro International Holdings Ltd, Stichting Administratiekantoor Portielje,
         Team Relocations Ltd y Trans Euro Ltd, invocaron su derecho de acceso a los documentos obrantes en el expediente de la Comisión,
         que sólo podían examinarse en los locales de ésta. Se les facilitó su conocimiento los días 6 y 29 de noviembre de 2006. La
         audiencia tuvo lugar el 22 de marzo de 2007. 
      
      8        El 6 de julio de 2007 Allied Arthur Pierre presentó pruebas adicionales de los acuerdos sobre PF y de las comisiones relacionadas
         con Allied Arthur Pierre, Interdean y Ziegler desde 1988. Se envió a todas las partes una «exposición de los hechos» el 23
         de agosto de 2007, que indicaba que la Comisión tenía la intención de utilizar esas pruebas contra Allied Arthur Pierre, Interdean
         y Ziegler. Como anexo de la exposición de los hechos la Comisión envió una copia de esos medios de prueba a todas las partes.
         Estas tuvieron la posibilidad de dar a conocer su opinión. 
      
      9        El 11 de marzo de 2008 la Comisión adoptó la Decisión.
      
      D.      Decisión
      10      La Comisión afirma que los destinatarios de la Decisión, entre ellos la demandante, participaron en un cartel en el sector
         de los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica, o bien se les considera responsables del mismo. Los participantes
         en el cartel fijaron precios, se repartieron los clientes y manipularon la presentación de ofertas al menos desde 1984 hasta
         2003. Al obrar así cometieron una infracción única y continuada del artículo 81 CE. 
      
      11      Según la Comisión, los servicios afectados comprenden tanto la mudanza de bienes de personas físicas, particulares o empleados
         de una empresa o de una institución pública, como de bienes de empresas o de instituciones públicas. Estas mudanzas se caracterizan
         por el hecho de que Bélgica constituye su punto de origen o de destino. Teniendo en cuenta también que todas las sociedades
         de mudanzas internacionales interesadas están establecidas en Bélgica, y que la actividad del cartel tenía lugar en Bélgica,
         la Comisión consideró que el centro geográfico del cartel era Bélgica. 
      
      12      La Comisión estimó el volumen de negocios acumulado de los participantes en el cartel por los servicios de mudanzas internacionales
         en Bélgica en 41 millones de euros en el año 2002. Dado que estimó que la dimensión del sector era de cerca de 83 millones
         de euros, la cuota de mercado acumulada de las empresas implicadas se fijó en torno al 50 %.
      
      13      La Comisión expone que el cartel pretendía en especial establecer y mantener precios elevados y repartir el mercado de forma
         simultánea o sucesiva de varias maneras: acuerdos sobre precios, acuerdos de reparto del mercado mediante un sistema de presupuestos
         ficticios (los PF) y acuerdos sobre un sistema de compensaciones económicas por las ofertas rechazadas o en caso de abstención
         de ofertar (las comisiones). 
      
      14      La Comisión estima que entre 1984 y comienzos de los años noventa el cartel funcionó en especial mediante acuerdos escritos
         de fijación de precios. Paralelamente, se introdujeron las comisiones y los PF. Una comisión en un componente oculto del precio
         final que el usuario tiene que pagar sin recibir una prestación equivalente. En efecto, representa una suma de dinero que
         la sociedad de mudanzas que había obtenido el contrato para una mudanza internacional debía a los competidores que no habían
         obtenido el contrato, ya hubieran presentado también una oferta o bien se hubieran abstenido de hacerlo. Se trataba por tanto
         de una especie de compensación económica para las sociedades de mudanzas que no habían obtenido el contrato. Los miembros
         del cartel se facturaban mutuamente las comisiones por las ofertas rechazadas o que se habían abstenido de presentar, describiendo
         servicios ficticios, y el importe de esas comisiones se facturaba a los clientes. La Comisión afirma que esa práctica debe
         considerarse como una fijación indirecta de precios por los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica. 
      
      15      Los miembros del cartel también cooperaron para presentar PF, que hicieron creer engañosamente a los clientes, es decir a
         los empleadores que pagaban la mudanza, que podían elegir según criterios basados en la competencia. Un PF es un presupuesto
         ficticio presentado al cliente o a la persona que se iba a trasladar por una sociedad de mudanzas que no tenía la intención
         de llevar a cabo la mudanza. Con la presentación de los PF la sociedad de mudanzas que quería conseguir el contrato (en lo
         sucesivo, «sociedad solicitante») actuaba de forma que la institución o la empresa recibiera varios presupuestos, directamente
         o indirectamente a través de la persona que proyectaba trasladarse. Con ese objeto la sociedad solicitante había indicado
         a sus competidores el precio, la prima de seguro y los gastos de almacenamiento que debían figurar en la oferta del servicio.
         Ese precio, superior al ofertado por la sociedad solicitante, figuraba a continuación en los PF. Según la Comisión, dado que
         un empleador elige normalmente a la sociedad de mudanzas que ofrece el precio más bajo, las sociedades implicadas en una misma
         mudanza internacional sabían en principio por adelantado cuál de ellas podía lograr el contrato para esa mudanza. 
      
      16      Además, la Comisión señala que el precio pedido por la sociedad solicitante podía ser más alto de lo que habría sido en otro
         caso, porque las demás sociedades implicadas en la misma mudanza presentaban PF en los que figuraba un precio indicado por
         la sociedad solicitante. A modo de ejemplo, la Comisión cita en el considerando 233 de la Decisión un correo electrónico interno
         de Allied Arthur Pierre de 11 de julio de 1997 que señala: «El cliente ha solicitado dos [PF], podemos pues pedir un precio
         elevado». La Comisión mantiene por tanto que la presentación de PF a los clientes era una manipulación del procedimiento de
         contratación, de modo que los precios indicados en todas las ofertas eran intencionalmente más altos que el precio de la sociedad
         solicitante, y en todo caso superiores a los que se habrían ofertado en un entorno competitivo. 
      
      17      La Comisión afirma que esos arreglos se mantuvieron hasta 2003. Según ella, esas actividades complejas tenían un mismo objeto,
         el de fijar los precios, repartir el mercado y falsear así la competencia. 
      
      18      Como conclusión la Comisión adoptó la parte dispositiva de la Decisión, cuyo artículo 1 tiene la siguiente redacción:
      
      «Las siguientes empresas infringieron el artículo 81 [CE], apartado 1, al fijar de forma directa e indirecta precios para
         los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica, repartirse parte de ese mercado y amañar el procedimiento de convocatoria
         de ofertas durante los períodos indicados:
      
      […]
      j)      [Ziegler], del 4 de octubre de 1984 al 8 de septiembre de 2003.»
      19      Por consiguiente, en el artículo 2, letra l), de la Decisión la Comisión impuso una multa de 9,2 millones de euros a la demandante.
      
      20      Para el cálculo de las multas la Comisión aplicó en la Decisión la metodología expuesta en las Directrices para el cálculo
         de las multas impuestas en aplicación del artículo 23, apartado 2, letra a), del Reglamento (CE) nº 1/2003 (DO 2006, C 210,
         p. 2; en lo sucesivo, «Directrices de 2006»).
      
      21      El 24 de julio de 2009 la Comisión adoptó la Decisión C(2009) 5810 final que modificaba la primera Decisión en lo relativo
         al valor de las ventas realizadas por otros dos destinatarios de dicha Decisión.
      
       Procedimiento y pretensiones de las partes
      22      La demandante interpuso el presente recurso mediante demanda presentada en la Secretaría del Tribunal el 3 de junio de 2008.
         
      
      23      Mediante auto de 15 de enero de 2009, Ziegler/Comisión (T‑199/08 R, no publicado en la Recopilación), el Presidente del Tribunal
         desestimó la demanda de medidas provisionales de la demandante para la suspensión de la ejecución del artículo 2, letra l),
         de la Decisión. Mediante auto de 30 de abril de 2010, Ziegler/Comisión [C‑113/09 P(R), Rec. p. I‑0000], el Presidente del
         Tribunal de Justicia desestimó el recurso de casación de la demandante contra el primer auto.
      
      24      Visto el informe del Juez Ponente, el Tribunal (Sala Octava) decidió iniciar la fase oral y formular varias preguntas a la
         Comisión e instar a ésta para que presentara ciertos documentos, a lo que atendió en el plazo fijado. Además, mediante auto
         de 9 de marzo de 2010 el Tribunal ordenó a la Comisión que presentara la versión confidencial de la Decisión. Ese documento
         no fue comunicado a la demandante. Al estimar, previo examen de los pasajes confidenciales, que ese documento no contenía
         informaciones necesarias para resolver el litigio, el Tribunal acordó no unirlo a los autos y lo devolvió a la Comisión. 
      
      25      En la vista celebrada el 27 de abril de 2010 se oyeron los informes de las partes y sus respuestas a las preguntas del Tribunal.
      
      26      La demandante solicita al Tribunal que:
      
      –        Anule la Decisión.
      –        Con carácter subsidiario, suprima la multa impuesta.
      –        Con carácter subsidiario de segundo grado, reduzca sustancialmente el importe de esa multa.
      –        Condene en costas a la Comisión.
      27      Además, la demandante insta al Tribunal a que ordene antes de pronunciarse la presentación del expediente administrativo completo
         en la Secretaría del Tribunal.
      
      28      La Comisión solicita al Tribunal que:
      
      –        Desestime el recurso.
      –        Condene en costas a la demandante.
       Fundamentos de Derecho
      29      La demandante aduce cinco motivos presentados como tendentes a la anulación de la Decisión y cuatro motivos subsidiarios presentados
         como tendentes a la supresión o la reducción de la multa. 
      
      A.      Motivos tendentes a la anulación de la Decisión
      1.      Sobre el primer motivo, basado en errores manifiestos de apreciación y en errores de Derecho en la apreciación de los requisitos
            exigidos para la aplicación del artículo 81 CE, apartado 1
      a)      Alegaciones de las partes
      30      En primer lugar la demandante alega que la definición del mercado enunciada por la Comisión es demasiado restringida. Reconoce
         que los «servicios de mudanzas internacionales desde y hacia Bélgica» no son intercambiables del lado de la demanda con los
         de «mudanzas internacionales», pero mantiene que existe intercambiabilidad del lado de la oferta. Por tanto la Comisión no
         puede restringir el mercado únicamente a las sociedades que ofrecen servicios de «mudanzas internacionales desde y hacia Bélgica»,
         sino que habría debido tener en cuenta a todas las sociedades que ofrecen «servicios de mudanzas internacionales», con independencia
         de su localización. La demandante precisa que la importante presencia de sociedades extranjeras en el mercado belga demuestra
         que el mercado geográfico no podía restringirse únicamente a Bélgica. 
      
      31      En segundo lugar la demandante reprocha a la Comisión haber sobrestimado el volumen de negocios de las sociedades activas
         en el mercado y por consiguiente la dimensión del mercado. Alega que una estimación correcta del volumen de negocios realizado
         por las sociedades activas en el sector de las mudanzas internacionales requiere una distinción entre el volumen de negocios
         generado como subcontratista en una mudanza internacional y el volumen de negocios generado como sociedad que tiene el control
         de una mudanza internacional. Según la demandante, únicamente debe tenerse en cuenta el volumen de negocios de las mudanzas
         internacionales en las que la sociedad ha actuado como «sociedad de control» para determinar el volumen de negocios de las
         sociedades interesadas, la dimensión total del mercado y las cuotas de mercado de esas empresas. La demandante señala que
         la Comisión ha tenido en cuenta ese argumento y ha deducido esa parte del volumen de negocios para calcular la multa. Por
         esas razones la demandante estima que su volumen de negocios en 2002 era de 2.897.000 euros en lugar de 4.114.500 euros. 
      
      32      En tercer lugar la demandante alega que, como consecuencia, la Comisión no ha presentado la prueba de la afectación sensible
         de los intercambios entre los Estados miembros, pues no se alcanza el umbral de 40 millones de euros que figura en la «Comunicación
         De Minimis». Afirma que varias sociedades han declarado que sus estimaciones eran aproximativas y que era importante deducir del volumen
         de negocios declarado el realizado como subcontratista, para no incluir dos veces un mismo volumen en la estimación. En cualquier
         caso, las presunciones contenidas en esa Comunicación no bastan para probar la afectación sensible del comercio. 
      
      33      La Comisión observa que el cartel tenía por objeto restringir la competencia. Por consiguiente, la definición del mercado
         pertinente, que no llevó a cabo, era innecesaria, y la argumentación de la demandante al respecto es ineficaz. Además, el
         argumento basado en la definición del mercado es ineficaz dado que, incluso si hubiera sido necesaria la definición del mercado,
         y ésta hubiera sido más amplia, ello no podría motivar la anulación de la Decisión ya que la demandante no niega la existencia
         del cartel.
      
      34      A mayor abundamiento la Comisión afirma que la argumentación de la demandante es infundada. El hecho de que operadores extranjeros
         puedan competir con sociedades belgas en las mudanzas desde o hacia Bélgica y de que haya una importante presencia de sociedades
         extranjeras en ese mercado no contradice la constatación de hecho de la Comisión de que el centro geográfico del cartel era
         Bélgica. 
      
      35      Acerca de la dimensión del mercado, la Comisión manifiesta que, en el caso de que los argumentos de la demandante se refieran
         a la Comunicación de la Comisión relativa a los acuerdos de menor importancia que no restringen la competencia de forma sensible
         en el sentido del apartado 1 del artículo 81 [CE] (de minimis) (DO 2001, C 368, p. 13), esos argumentos son ineficaces porque las restricciones apreciadas, a saber, la fijación de los precios
         y el reparto de los mercados en especial, están prohibidas siempre, sean cuales sean las cuotas de mercado de las empresas
         interesadas. 
      
      36      En caso de que la demandante se refiera a las Directrices relativas al concepto de efecto sobre el comercio contenido en los
         artículos 81 [CE] y 82 [CE] (DO 2004, C 101, p. 81; en lo sucesivo, «Directrices de 2004»), sus argumentos también son infundados,
         o en su caso ineficaces. La Comisión expone en ese sentido que la presunción negativa del apartado 52 de las Directrices de
         2004 remite a dos condiciones acumulativas, a saber un volumen de negocios no superior a 40 millones de euros y cuotas de
         mercado no superiores al 5 %. Ahora bien, la Comisión consideró que no concurría ninguna de esas condiciones. Además, la presunción
         positiva del apartado 53 de las Directrices de 2004 prevé que basta que concurra una sola de esas condiciones, si se trata
         de un acuerdo que por su naturaleza puede afectar al comercio entre Estados miembros. 
      
      37      En la dúplica la Comisión añade que también sustentó la afectación del comercio entre Estados miembros en el carácter transfronterizo
         de las mudanzas, e impugna la admisibilidad del argumento presentado en la réplica de que el umbral del 5 % no se alcanzaba
         en el presente caso. 
      
      38      La Comisión afirma además que el volumen de negocios realizado como subcontratista se recogía en las estimaciones del valor
         económico del sector. Destaca que había utilizado dos métodos para estimar la dimensión del sector en cuestión, que llegaron
         ambos a un valor de 83 millones de euros y por tanto a una cuota de mercado acumulada del 50 %. En cambio, en el cálculo del
         valor de las ventas que debían tenerse en cuenta como base para el cálculo de las multas la Comisión aceptó excluir las ventas
         realizadas como subcontratistas por todos los participantes. 
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      39      El primer motivo se divide en tres partes que deben examinarse conjuntamente pues están estrechamente ligadas. En efecto,
         la primera parte se refiere a la definición del mercado y la segunda a la dimensión del mercado de referencia y a las cuotas
         de mercado de las empresas interesadas. Con ese fundamento, la demandante impugna en la tercera parte la apreciación por la
         Comisión de la afectación sensible del comercio entre Estados miembros. 
      
      40      Con carácter previo hay que examinar el argumento de la Comisión de que las alegaciones basadas en la definición errónea del
         mercado de referencia, en la estimación errónea de su dimensión y en las cuotas de mercado de las empresas interesadas son
         ineficaces. 
      
       Observaciones previas 
      41      La Comisión mantiene que, según la jurisprudencia, la definición del mercado pertinente no es necesaria en caso de restricciones
         manifiestas de la competencia. Dado que en el presente asunto el cartel tenía ciertamente por objeto restricciones patentes
         de la competencia, la Comisión concluye que la definición del mercado pertinente no era necesaria y que la argumentación de
         la demandante es en consecuencia ineficaz.
      
      42      No puede acogerse esta argumentación. 
      
      43      Es verdad que, a los efectos de la aplicación del artículo 81 CE, apartado 1, la Comisión no necesita demostrar los efectos
         anticompetitivos reales de los acuerdos o las prácticas que tienen por objeto impedir, restringir o falsear el juego de la
         competencia (sentencia del Tribunal de Justicia de 13 de julio de 1966, Consten y Grundig/Comisión, 56/64 y 58/64, Rec. pp. 429
         y ss., especialmente p. 496, y sentencia del Tribunal General de 6 de abril de 1995, Ferriere Nord/Comisión, T‑143/89, Rec.
         p. II‑917, apartado 30, confirmada por sentencia del Tribunal de Justicia de 17 de julio de 1997, Ferriere Nord/Comisión,
         C‑219/95 P, Rec. p. I‑4411, apartados 12 a 15). 
      
      44      No es menos cierto que según reiterada jurisprudencia el artículo 81 CE, apartado 1, no es aplicable si la incidencia del
         cartel en los intercambios intracomunitarios o en la competencia no es «sensible». En efecto, un acuerdo queda al margen de
         la prohibición del artículo 81 CE, apartado 1, cuando tan sólo restringe la competencia o afecta al comercio entre Estados
         miembros de una manera insignificante (sentencias del Tribunal de Justicia de 30 de junio de 1966, LTM, 56/65, Rec. pp. 337
         y ss., especialmente p. 360; de 9 de julio de 1969, Völk, 5/69, Rec. p. 295, apartado 7, y de 28 de abril de 1998, Javico,
         C‑306/96, Rec. p. I‑1983, apartados 12 y 17; sentencia del Tribunal General de 19 de marzo de 2003 CMA CGM y otros/Comisión,
         T‑213/00, Rec. p. II‑913, apartado 207).
      
      45      Por consiguiente, la obligación de delimitar el mercado en una decisión adoptada con arreglo al artículo 81 CE se impone a
         la Comisión cuando, sin dicha delimitación, no es posible determinar si el acuerdo o la práctica concertada de que se trate
         puede afectar al comercio entre Estados miembros y tiene por objeto o por efecto impedir, restringir o falsear el juego de
         la competencia dentro del mercado común (sentencia del Tribunal de 6 de julio de 2000, Volkswagen/Comisión, T‑62/98, Rec.
         p. II‑2707, apartado 230). 
      
      46      Ahora bien, con el primer motivo la demandante impugna la apreciación de la Comisión sobre esas condiciones de aplicación
         del artículo 81 CE, y la definición y la dimensión del mercado así como las cuotas de mercado logradas sólo son efectivamente
         sus presupuestos (véase en ese sentido la sentencia del Tribunal de 21 de febrero de 1995, SPO y otros/Comisión, T‑29/92,
         Rec. p. II‑289, apartado 75).
      
      47      En cuanto al carácter sensible de la restricción de la competencia, de la demanda no se deduce sin embargo con claridad que
         la demandante intente aducir una alegación relacionada con ella, ya que, excepto una mera referencia a la sentencia Völk,
         citada en el apartado 44 supra, en el primer motivo subsidiario, no parece distinguir entre el carácter sensible de la restricción de la competencia y de
         la afectación del comercio entre Estados miembros. Por tanto, una alegación basada en la infracción de la regla de minimis, suponiendo que se hubiera aducido, sería inadmisible en virtud del artículo 44, apartado 1, letra c), del Reglamento de Procedimiento
         del Tribunal, que requiere una impugnación pormenorizada. 
      
      48      En lo que atañe a la afectación sensible del comercio entre Estados miembros, la demandante parece confundir en ocasiones
         la Comunicación de minimis y las Directrices de 2004. No obstante, está claro que en su primer motivo, aunque hable de una «Comunicación De Minimis», se refiere en realidad a las Directrices de 2004. En efecto, la demandante niega expresamente que la Comisión haya aportado
         la prueba de la afectación sensible del comercio entre Estados miembros (apartado 32 supra). Por esa razón, ha de desestimarse la afirmación de la Comisión de que la demandante ha aducido una nueva alegación en la
         réplica, ya que la mención del umbral del 5 % en la réplica sólo representa la ampliación de un motivo existente, y no un
         motivo nuevo. 
      
      49      En la Decisión, para acreditar la afectación sensible del comercio entre Estados miembros, la Comisión se basa en sus Directrices
         de 2004, que indican umbrales mínimos de las cuotas de mercado y de los volúmenes de negocio consolidados de las empresas
         interesadas. Ahora bien, según el apartado 55 de esas Directrices, la aplicación del umbral del 5 % de cuota de mercado previsto
         en los apartados 52 y 53 de éstas implica determinar previamente el mercado de referencia. 
      
      50      Por consiguiente, puesto que hacen referencia a la apreciación de la afectación sensible del comercio entre Estados miembros,
         y en especial al umbral del 5 %, las alegaciones fundadas en una definición errónea del mercado de referencia, en una estimación
         errónea de su dimensión y en las cuotas de mercado de las empresas interesadas no son ineficaces. Esa conclusión no se desvirtúa
         por el hecho de que la demandante no haya negado la existencia del cartel, ya que ese reconocimiento no incluye el de la afectación
         sensible del comercio por dicho cartel. Además, en contra de lo que afirma la Comisión, la inexistencia de esa afectación,
         que es una condición para la aplicación del artículo 81 CE, apartado 1, motivaría la anulación de la Decisión por falta de
         competencia de la Comisión.
      
       Sobre la afectación sensible del comercio entre Estados miembros
      51      En el considerando 373 de la Decisión la Comisión estima que, según sus Directrices de 2004, el carácter sensible de los efectos
         de los acuerdos puede presumirse porque la suma de las cuotas de mercado de las sociedades de mudanzas interesadas supera
         el 5 % del mercado de los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica y el volumen de negocios realizado por esa sociedades
         por los servicios considerados excede de 40 millones de euros. En el presente caso las sociedades de mudanzas interesadas
         han realizado un volumen de negocios de más de 41 millones de euros en 2002 y la suma de sus cuotas de mercado es cercana
         al 50 %. Además, la Comisión alega en la dúplica que en el considerando 372 de la Decisión se basó también en el carácter
         transfronterizo de las mudanzas para demostrar la afectación del comercio. Por tanto, es preciso examinar si la Comisión ha
         demostrado en la Decisión la afectación sensible del comercio entre Estados miembros. 
      
      –       Sobre el carácter transfronterizo
      52      Acerca del carácter transfronterizo de las mudanzas consideradas, es preciso constatar que ese carácter, que no se discute,
         no se confunde con la cuestión del carácter «sensible» de la afectación del comercio entre Estados miembros. 
      
      53      En efecto, si toda operación transfronteriza pudiera afectar automáticamente al comercio entre Estados miembros, el concepto
         de carácter sensible, que sin embargo es una condición para la aplicación del artículo 81 CE, apartado 1, enunciada por la
         jurisprudencia, quedaría vaciado de contenido alguno. En ese aspecto la Comisión ha reconocido además en la vista que, incluso
         en el caso de una infracción por su objeto, es necesario que la infracción pueda afectar a los intercambios intracomunitarios
         de una manera sensible. Ello resulta también de las Directrices de 2004 ya que la presunción positiva prevista en el apartado
         53 de éstas sólo se aplica a los acuerdos o prácticas que por su propia naturaleza pueden afectar al comercio entre Estados
         miembros.
      
      54      Sin embargo, la Comisión invocó en la vista la sentencia del Tribunal de Justicia de 1 de octubre de 1987, Vereniging van
         Vlaamse Reisbureaus (311/85, Rec. p. 3801), para sustentar su tesis de que el carácter transfronterizo de las mudanzas era
         suficiente por sí solo para fundamentar su competencia. Pues bien, es preciso constatar que esa sentencia, y en particular
         su apartado 18, no aborda la problemática del carácter sensible de la afectación del comercio. En efecto, ese término ni siquiera
         se menciona en dicha sentencia. 
      
      55      En cualquier caso, la Decisión no contiene motivación alguna que se base únicamente en el carácter transfronterizo de las
         mudanzas consideradas. En particular, tanto de su redacción como de su contexto resulta que el considerando 372 de la Decisión,
         que no menciona la sentencia Vereniging van Vlaamse Reisbureaus, citada en el apartado 54 supra, no pretende demostrar el carácter sensible de la afectación del comercio.
      
      –       Sobre el umbral de 40 millones de euros
      56      En cuanto al umbral de 40 millones de euros, la demandante reprocha a la Comisión haber sobrestimado el volumen de negocios
         acumulado de los participantes en el cartel. 
      
      57      Accediendo a una solicitud de la demandante, el Tribunal instó a la Comisión a presentar ciertos documentos para que la demandante
         tuviera plena posibilidad de impugnar ese volumen. La Comisión ha presentado por tanto las versiones no confidenciales de
         las respuestas al pliego de cargos de los demás destinatarios de la decisión y las respuestas de éstos a sus solicitudes de
         información. No obstante, en la vista la demandante indicó que no deducía ningún argumento a su favor de los documentos presentados
         por la Comisión. Por tanto, suponiendo que el criterio de la Comisión acerca de la subcontratación fuera correcto, la suma
         de las ventas seguiría siendo superior al umbral de 40 millones de euros, y ello incluso teniendo en cuenta la Decisión C(2009) 5810
         (apartado 21 supra), que supone una reducción del volumen de negocios consolidado de más de 600.000 euros. 
      
      58      No obstante, hay que considerar fundadas las alegaciones de la demandante, basadas en la necesidad de distinguir entre el
         volumen de negocios generado como subcontratista y el volumen de negocios generado como sociedad que tiene el control de una
         mudanza internacional. En efecto, para no incluir dos veces el mismo volumen en la estimación de las ventas de que se trata,
         es necesario deducir del volumen de negocios realizado con los servicios considerados el volumen de negocios realizado como
         subcontratista. En caso contrario, por una misma mudanza ese último volumen se incluiría una vez en el volumen de negocios
         de la sociedad que controla el servicio y una segunda vez en el del subcontratista. Además, los volúmenes de negocios del
         subcontratista no se han realizado en el mercado de los servicios de mudanzas destinados al usuario final. 
      
      59      La explicación presentada por la Comisión en el considerando 530 de la Decisión para justificar la elección de excluir esas
         ventas en el cálculo de la multa es convincente, por otra parte. Sin embargo, no puede explicar por qué debe incluirse dos
         veces el mismo volumen en la estimación de la dimensión del mercado para determinar la existencia de una afectación sensible
         del comercio. Esa estimación y la del volumen de negocios acumulado de los participantes en el cartel incurren por tanto en
         un error manifiesto. 
      
      60      Esta conclusión se confirma por las respuestas de la Comisión a las preguntas escritas y orales del Tribunal. 
      
      61      En primer lugar, la Comisión ha intentado deducir un argumento del apartado 54 de las Directrices de 2004. Ahora bien, esa
         disposición se limita a excluir las ventas entre entidades que formen parte de la misma empresa pero no prevé en absoluto
         la subcontratación. Por tanto, no puede fundamentar a contrario el argumento que la Comisión parece invocar. 
      
      62      En segundo lugar, la Comisión alega en su respuesta escrita que su criterio no conduce «necesariamente» a un doble cómputo
         de una misma mudanza ya que cierto número de empresas belgas de mudanzas no formaban parte del cartel, por una parte, y por
         otra la subcontratación se realizaba en algunos casos por cuenta de empresas extranjeras de mudanzas. La Comisión reconoce
         implícitamente por tanto que en los otros casos ese criterio equivalía a incluir dos veces los volúmenes de negocios realizados
         como subcontratista. Además, en la vista la Comisión reconoció que existía doble cómputo cuando la subcontratación se realizaba
         entre dos participantes en el cartel. Por otro lado, reconoció que si su metodología se corrigiera en ese aspecto ya no se
         alcanzaría el umbral de 40 millones de euros. 
      
      63      De lo anterior resulta que la Comisión no ha demostrado que se alcanzara el umbral de 40 millones de euros en el presente caso.
         
      
      –       Sobre el umbral del 5 %
      64      Acerca del umbral del 5 %, la demandante alega que la Comisión habría debido definir el mercado, y que habría debido incluir
         todos los «servicios de mudanzas internacionales». 
      
      65      Respecto a esta última alegación, debe desestimarse la afirmación de que la Comisión partió de un mercado demasiado restringido.
         La Comisión señaló fundadamente que el cartel tenía por objeto restringir la competencia en el sector de las mudanzas internacionales
         hacia o desde Bélgica. En efecto, las mudanzas consideradas se caracterizaban por el hecho de que Bélgica constituía su punto
         de partida o de destino y la actividad del cartel se desarrollaba en Bélgica. Además, en su estimación de la dimensión del
         mercado la Comisión tuvo en cuenta volúmenes de negocio de las empresas extranjeras en ese mercado. Por consiguiente la Comisión
         constató fundadamente que los servicios afectados eran los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica. 
      
      66      En lo que se refiere a la alegación basada en la falta de definición del mercado es preciso observar que el cálculo de una
         cuota de mercado implica como presupuesto lógico la definición de ese mercado. En efecto, como el Tribunal ya ha señalado
         en el apartado 49 supra, el apartado 55 de las Directrices de 2004 reconoce expresamente que, «para aplicar el umbral de cuota de mercado, es necesario
         determinar el mercado de referencia. Éste está compuesto por el mercado de productos de referencia y el mercado geográfico
         de referencia». Esa obligación resulta con mayor claridad aún de otras versiones lingüísticas de ese punto (por ejemplo, en
         inglés: «it is necessary» y en alemán: «muss»). 
      
      67      Además, acerca del carácter vinculante de las Directrices adoptadas por la Comisión, el Tribunal de Justicia ya ha declarado
         que, al adoptar estas reglas de conducta y anunciar mediante su publicación que las aplicará en lo sucesivo a los casos contemplados
         en ellas, la Comisión se autolimita en el ejercicio de su facultad de apreciación y no puede ya apartarse de tales reglas,
         so pena de verse sancionada, en su caso, por violación de los principios generales del Derecho, tales como la igualdad de
         trato o la protección de la confianza legítima (sentencia del Tribunal de Justicia de 28 de junio de 2005, Dansk Rørindustri
         y otros/Comisión, C‑189/02 P, C‑202/02 P, C‑205/02 P a C‑208/02 P y C‑213/02 P, Rec. p. I‑5425, apartado 211).
      
      68      Pues bien, consta que la Comisión no cumplió la obligación enunciada en el apartado 55 de las Directrices de 2004. En sus
         escritos procesales y en la vista no sólo ha insistido en que no estaba obligada a definir el mercado afectado sino también
         en que no lo había hecho. Por consiguiente, la apreciación por la Comisión de que el umbral del 5 % se había alcanzado debería
         refutarse en principio. 
      
      69      No obstante, en las circunstancias del presente caso el Tribunal considera que la Comisión acreditó aun así de forma suficiente
         en Derecho que concurría la segunda condición alternativa prevista en la presunción enunciada en el apartado 53 de las Directrices
         de 2004. 
      
      70      En efecto, en los considerandos 88 a 94 de la Decisión la Comisión realizó una descripción suficientemente detallada del sector
         afectado, incluidos la oferta, la demanda y el alcance geográfico. Por tanto, la Comisión delimitó de forma precisa los servicios
         afectados y el mercado. El Tribunal estima que esa descripción del sector puede ser suficiente en cuanto es lo bastante detallada
         para permitir que el Tribunal verifique las afirmaciones en que se basa la Comisión, y, sobre esa base, es del todo evidente
         que la cuota de mercado acumulada supera ampliamente el 5 %.
      
      71      En este aspecto, es preciso observar que la Comisión apreció fundadamente que los servicios afectados eran los servicios de
         mudanzas internacionales en Bélgica (apartado 65 supra), en primer lugar. En segundo lugar, sobre esa base la Comisión estimó la dimensión del mercado en 83 millones de euros y la
         cuota de mercado acumulada de los participantes en el cartel en cerca del 50 %. Esas cifras deben ajustarse para tener en
         cuenta las correcciones derivadas de la Decisión C(2009) 5810 (apartado 21 supra) y la exclusión de las ventas realizadas con subcontratación (apartado 59 supra), lo que lleva según la Comisión a un volumen de negocios acumulado de más de 20 millones de euros y una cuota de mercado acumulada
         cercana al 30 %. Esa cuota de mercado sigue estando sin embargo muy por encima del umbral del 5 %. En tercer lugar, en respuesta
         a las preguntas del Tribunal la demandante misma ha estimado en la vista que, para no superar el umbral del 5 %, la dimensión
         del mercado tendría que ser al menos de 435 millones de euros. Ahora bien, la única posibilidad de llegar a tal dimensión
         del mercado afectado sería partir de un mercado mucho más amplio que el de los servicios de mudanzas internacionales en Bélgica,
         mercado éste que sin embargo la Comisión ha identificado fundadamente como el mercado de referencia. 
      
      72      Siendo así, el Tribunal considera que, excepcionalmente, la Comisión podía basarse en la segunda condición alternativa del
         apartado 53 de las Directrices de 2004, sin formular expresamente una definición del mercado en el sentido del apartado 55
         de esas Directrices.
      
      73      Por último, como la Comisión ha observado válidamente, en el contexto de la presunción positiva prevista en el apartado 53
         de las Directrices de 2004 basta que concurra una sola de las dos condiciones alternativas para probar el carácter sensible
         de la afectación del comercio entre Estados miembros. 
      
      74      De ello se deduce que el primer motivo de la demandante debe ser desestimado.
      
      2.      Sobre el segundo motivo, fundado en errores manifiestos de apreciación y en errores de Derecho en la aplicación del artículo
            81 CE, apartado 1
      75      Este motivo se divide en tres partes. Las dos primeras pretenden una reducción de la multa en virtud de circunstancias atenuantes.
         En la tercera la demandante solicita una reducción de la multa a causa de sus dificultades económicas y financieras.
      
      a)      Alegaciones de las partes
      76      En primer lugar, la demandante alega que la Comisión conocía la existencia del sistema de los PF y lo toleró durante años.
         La práctica era conocida por los agentes de la Comisión, y estaba tan extendida en sus servicios que es inconcebible que la
         Comisión nunca hubiera tenido conocimiento de ese sistema. Más del 30 % de las infracciones apreciadas en materia de PF se
         relacionan con agentes de la Comisión. La demandante afirma que el argumento de que la Comisión como institución no tenía
         conocimiento de ese sistema es una «pura ficción». Además, esa práctica era conocida por directores generales, directores,
         jefes de unidad y comisarios. Sin embargo, la Comisión toleró ese sistema, permitiendo que sus agentes se beneficiaran de él.
         
      
      77      La demandante estima que ese comportamiento de la Comisión, que no hizo nada durante años para poner fin a la práctica de
         los PF, era propio para crear cierta confusión sobre si la práctica constituía o no una infracción. Esa circunstancia y la
         tardanza de la intervención de la Comisión justifican una reducción de la multa. 
      
      78      En segundo lugar, la demandante alega que el sistema de los PF no nacía de un cartel o de una práctica concertada sino que
         respondía a una demanda del mercado ya que los PF se solicitaban por los propios clientes. En consecuencia, era sumamente
         difícil que las empresas interesadas rehusaran presentar esos PF sin arriesgarse a disgustar a sus clientes y perderlos.
      
      79      En tercer lugar, la demandante invoca dificultades económicas y financieras que atraviesa desde hace varios años. En ese aspecto
         la Comisión no apreció correctamente las circunstancias expuestas por la demandante a pesar de que conforme al apartado 35
         de las Directrices de 2006 puede tener en cuenta la incapacidad de pago de una empresa en un contexto económico y social particular.
         La demandante señala que la mera referencia al hecho de que la multa sólo representa el 3,76 % de su volumen de negocios mundial
         en 2006 no basta para acreditar su capacidad de pago. En realidad, se encuentra en situación próxima a la quiebra.
      
      80      La Comisión rebate esas alegaciones y pone de manifiesto que se trata en realidad de un motivo relacionado con el importe
         de la multa.
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      81      El segundo motivo, presentado en la parte de la demanda titulada «Motivos tendentes a la anulación de la Decisión», se basa
         supuestamente en «errores manifiestos de apreciación y en errores de Derecho en la aplicación del artículo 81 CE, apartado
         1». Sin embargo, sólo pretende una reducción de la multa por circunstancias atenuantes y por dificultades económicas y financieras,
         y no la anulación de la Decisión. Aunque la demandante se haya opuesto en la vista a una recalificación del motivo, es preciso
         constatar que en la demanda únicamente afirma que las circunstancias alegadas justifican «una reducción de la multa». En consecuencias,
         esas alegaciones se apreciarán cuando el Tribunal examine los motivos referidos al importe de la multa (apartados 150 y siguientes
         infra). 
      3.      Sobre el tercer motivo, basado en la infracción de la obligación de motivación
      82      En este motivo la demandante alega la falta de motivación sobre el cálculo del importe de base de la multa (primera parte)
         y sobre la refutación de su argumento basado en sus dificultades económicas y financieras (segunda parte).
      
      a)      Alegaciones de las partes
      83      En este motivo, la demandante alega acerca de la gravedad de la infracción que la Comisión se ha limitado a fijar la proporción
         del valor de las ventas que deben computarse en el 17 %, sin más explicación. De igual forma, respecto al importe adicional
         aplicado con fines disuasorios, la Comisión ha elegido la magnitud más baja, el 17 %, sin más explicación. Así pues, la motivación
         del importe de la multa es sólo puramente formal y la demandante no está en condiciones de comprender la metodología aplicada
         por la Comisión para llegar a esos resultados. La Comisión califica las infracciones apreciadas como «de las más graves».
         Según el apartado 23 de las Directrices de 2006 la proporción que debía fijarse habría debido estar por tanto «en el extremo
         superior de la escala». Sin embargo, la Comisión fijó esa proporción en un nivel apenas más alto que la mitad de esa escala,
         sin explicar las razones de esa elección y sin poner de manifiesto circunstancias y factores que la hubieran llevado a ese
         resultado.
      
      84      En lo que atañe a sus dificultades económicas y financieras, la demandante señala que la Comisión refutó esa argumentación
         por la única razón de que la multa calculada para Ziegler sólo representaba el 3,76 % del volumen de negocios mundial de la
         empresa en 2006. No obstante, aunque la Comisión no está obligada a manifestarse sobre todos los argumentos invocados por
         la demandante, no puede ignorar en su totalidad su argumentación. Al hacerlo la Comisión también vulneró el derecho de la
         demandante a ser oída. 
      
      85      La Comisión rebate esos argumentos y observa que los posibles vicios en la motivación de la fijación de la multa, en particular
         sobre la gravedad de la infracción o la capacidad de pago, no darían lugar a la anulación de la Decisión.
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      86      Con carácter previo, es preciso observar que también las alegaciones aducidas dentro de este motivo se relacionan únicamente
         con la multa impuesta y no con la apreciación de una infracción. Como la Comisión ha advertido fundadamente, la vulneración
         de la obligación de motivación sobre la fijación de la multa no tendría como consecuencia la anulación de la Decisión en su
         conjunto. En efecto, tal vicio sustancial de forma sólo afectaría al artículo 2 de la Decisión en el que se imponen las multas.
         
      
      87      Según reiterada jurisprudencia, la motivación exigida por el artículo 253 CE, que constituye un requisito sustancial de forma
         en el sentido del artículo 230 CE, debe adaptarse a la naturaleza del acto de que se trate y debe mostrar de manera clara
         e inequívoca el razonamiento de la institución de la que emane el acto, de manera que los interesados puedan conocer las razones
         de la medida adoptada y el órgano jurisdiccional competente pueda ejercer su control. No se exige que la motivación especifique
         todos los elementos de hecho y de Derecho pertinentes, en la medida en que la cuestión de si la motivación de un acto cumple
         las exigencias del artículo 253 CE debe apreciarse en relación no sólo con su tenor literal, sino también con su contexto,
         así como con el conjunto de normas jurídicas que regulan la materia de que se trate [sentencias del Tribunal de Justicia de
         6 de julio de 1993, CT Control (Rotterdam) y JCT Benelux/Commission, C‑121/91 y C‑122/91, Rec. p. I‑3873, apartado 31, y de
         2 de abril de 1998, Comisión/Sytraval y Brink’s France, C‑367/95 P, Rec. p. I‑1719, apartado 63; sentencia del Tribunal General
         de 5 de abril de 2001, Bic y otros/Consejo, T‑82/00, Rec. p. II‑1241, apartado 24]. 
      
      88      Acerca de la primera parte del motivo es preciso constatar que la motivación sobre la fijación del importe de base de la multa,
         incluido el importe adicional aplicado con fines disuasorios, no es efectivamente muy detallada. No obstante, el Tribunal
         de Justicia ha juzgado que la Comisión cumple su obligación de motivación cuando indica, en su decisión, los elementos de
         apreciación que le han permitido medir la gravedad de la infracción cometida, sin estar obligada a incluir en dicha decisión
         una exposición más detallada o los elementos cuantitativos relativos al método de cálculo de la multa (véase la sentencia
         del Tribunal de 29 de abril de 2004, Tokai Carbon y otros/Comisión, T‑236/01, T‑239/01, T‑244/01 a T‑246/01, T‑251/01 y T‑252/01,
         Rec. p. II‑1181, apartado 252, y la jurisprudencia citada). 
      
      89      En el presente caso la Comisión ha expuesto en el considerando 542 de la Decisión las razones que le llevaron a concluir que
         la infracción era muy grave, a saber la propia naturaleza de las patentes restricciones de la competencia apreciadas. Además,
         en el mismo considerando explicó por qué no había examinado la extensión geográfica y la repercusión de la infracción, haciendo
         referencia a la jurisprudencia según la cual, en el caso de las restricciones flagrantes, la infracción puede calificarse
         como muy grave sin que sea preciso que dichas conductas se caractericen por una extensión geográfica o una repercusión especiales
         (sentencias del Tribunal de 18 de julio de 2005, Scandinavian Airlines System/Comisión, T‑241/01, Rec. p. II‑2917, apartados
         84 y 85, y de 27 de julio de 2005, Brasserie nationale y otros/Comisión, T‑49/02 a T‑51/02, Rec. p. II‑3033, apartados 178
         y 179). De ello resulta que a la luz de esa jurisprudencia la Comisión motivó suficientemente la calificación de la infracción
         como «muy grave». 
      
      90      No obstante, en primer lugar parece deseable que la Comisión refuerce la motivación sobre el cálculo de las multas para permitir
         que las empresas conozcan detalladamente el método de cálculo de la multa que se les impone. En términos más generales, ello
         puede contribuir a la transparencia de la actuación administrativa y facilitar el ejercicio por el Tribunal de su competencia
         jurisdiccional plena, que debe permitirle apreciar, además de la legalidad de la Decisión impugnada, el carácter apropiado
         de la multa impuesta (sentencia del Tribunal de Justicia de 16 de noviembre de 2000, KNP BT/Comisión, C‑248/98 P, Rec. p. I‑9641,
         apartado 46). 
      
      91      En segundo lugar, debe señalarse que la jurisprudencia citada por la Comisión se refiere a las Directrices para el cálculo
         de las multas impuestas en aplicación del apartado 2 del artículo 15 del Reglamento nº 17 y del apartado 5 del artículo 65 [CA]
         (DO 1998, C 9, p. 3) y procede del tiempo anterior a la adopción de Directrices. Sin embargo, las Directrices de 2006 introdujeron
         un cambio fundamental de metodología para el cálculo de las multas. En particular, la clasificación de las infracciones en
         tres categorías («leves», «graves» y «muy graves») se abandonó, y se introdujo una escala que va de 0 % a 30 % para permitir
         una diferenciación más afinada. Además, en lo sucesivo el importe de base de la multa «se vinculará a una proporción del valor
         de las ventas, determinada en función del grado de gravedad de la infracción, multiplicada por el número de años de infracción»
         (apartado 19 de las Directrices de 2006). Como regla general «la proporción del valor de las ventas que se tendrá en cuenta
         se fijará en un nivel que podrá alcanzar hasta el 30 %» (apartado 21). En el caso de los acuerdos horizontales de fijación
         de precios, de reparto de mercados y de limitación de la producción, que «se cuentan, por su propia naturaleza, entre los
         casos más graves de restricción de la competencia», la proporción de las ventas considerada para este tipo de infracciones
         se situará generalmente «en el extremo superior de la escala» (apartado 23). 
      
      92      Siendo así, en principio la Comisión ya no puede limitarse a motivar únicamente la calificación de una infracción como «muy
         grave», pero no motivar la fijación de la proporción de las ventas que toma en consideración. En efecto, como antes se indica,
         el corolario del margen de apreciación del que dispone la Comisión en materia de multas es una obligación de motivación que
         permita al justiciable conocer las justificaciones de la medida adoptada y al Tribunal ejercer su control. 
      
      93      En el presente caso, es preciso observar que en el considerando 543 de la Decisión la Comisión fijó ese porcentaje en un nivel
         apenas más alto que la mitad de esa escala, a saber el 17 %, motivando su elección sólo por la naturaleza «muy grave» de la
         infracción. Sin embargo, la Comisión no explicó de manera más detallada de qué forma la calificación de la infracción como
         «muy grave» le condujo a fijar el porcentaje en el 17 %, y no en una proporción claramente más alta «en el extremo superior
         de la escala». Esa motivación sólo puede ser suficiente cuando la Comisión aplica un porcentaje muy próximo al límite inferior
         de la horquilla prevista para las restricciones más graves, que además es muy favorable para la demandante. En efecto, en
         tal caso una motivación adicional, que vaya más allá de la motivación inherente a las Directrices, no es necesaria. En cambio,
         si la Comisión hubiera querido aplicar un porcentaje más elevado habría debido exponer una motivación más detallada. 
      
      94      Dado que, respecto al importe adicional aplicado con fines disuasorios, el considerando 556 de la Decisión hace referencia
         al considerando 542, y el límite inferior de la horquilla es el mismo, las consideraciones precedentes se aplican también
         a las alegaciones sobre la motivación expuesta para la fijación de ese importe. Por tanto, la primera parte del motivo debe
         ser desestimada. 
      
      95      En cuanto a la segunda parte del motivo, referida a las dificultades económicas y financieras de la demandante, conforme a
         reiterada jurisprudencia procede distinguir entre la imputación basada en la falta o insuficiencia de motivación y la basada
         en la inexactitud de la fundamentación de la decisión, debido a un error en los hechos o en la apreciación jurídica. Este
         último aspecto está comprendido dentro del examen de la legalidad de la Decisión controvertida en cuanto al fondo y no dentro
         de los vicios sustanciales de forma y, por lo tanto, no puede dar lugar a una infracción del artículo 253 CE (sentencia Comisión/Sytraval
         y Brink’s France, citada en el apartado 87 supra, apartados 67 y 72, y sentencia del Tribunal de 7 de noviembre de 1997, Cipeke/Comisión, T‑84/96, Rec. p. II‑2081, apartado 47).
      
      96      En el presente caso, la Comisión respondió a la argumentación de la demandante en el considerando 632 de la Decisión, en el
         que constató que la multa sólo representaba el 3,76 % de su volumen de negocios mundial en 2006, lo que puede considerarse
         como el cumplimiento de la obligación de motivación. Si se estimara que ese mero cálculo no basta para determinar la capacidad
         de pago de la demandante, esa circunstancia correspondería a la legalidad de fondo de la Decisión y no a una falta de motivación
         (véanse los apartados 165 y siguientes infra). Por tanto, debe desestimarse la segunda parte del motivo.
      
      97      De ello se desprende que el tercer motivo debe desestimarse.
      
      4.      Sobre el cuarto motivo, fundado en la vulneración del derecho de defensa
      98      Los motivos cuarto y quinto se refieren a supuestas vulneraciones del derecho de defensa. En el cuarto motivo, basado en la
         infracción del derecho a un procedimiento equitativo y del principio de buena administración, la demandante impugna la imparcialidad
         de la Comisión.
      
      a)      Alegaciones de las partes
      99      La demandante afirma que, como sea que gran parte de los PF de los que se trata habían sido solicitados por agentes de la
         Comisión, ésta habría debido inhibirse del asunto, para que en su caso actuaran las autoridades belgas de la competencia.
         En efecto, la Comisión, que dice ser víctima de las prácticas controvertidas, ha sido juez y parte en este asunto. Por consiguiente,
         existe un riesgo objetivo de parcialidad. 
      
      100    Según la demandante, la prueba de esa parcialidad se deduce en especial de la circunstancia de que la Comisión ha invocado
         un mismo caso varias veces, lo que le ha permitido inflar artificialmente el número de infracciones apreciadas. Además, el
         riesgo de parcialidad se pone de manifiesto en el hecho de que la Decisión formula en conjunto una apreciación sumamente severa
         de la situación siendo así que en realidad las prácticas controvertidas fueron muy marginales. 
      
      101    Por último, en un documento titulado «Observaciones sobre el informe para la vista» y en la vista la demandante ha alegado
         que, tras la adopción de la Decisión, a los operadores de mudanzas afectados se les siguieron solicitando PF por parte de
         agentes de la Comisión de todas las categorías, e incluso por un miembro saliente de la Comisión. 
      
      102    La Comisión alega que el argumento sobre el supuesto riesgo objetivo de parcialidad es ineficaz como motivo de anulación,
         e infundado. 
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      103    La demandante alega que el comportamiento de la Comisión dio lugar a una grave restricción del ejercicio de su derecho de
         defensa y que la Decisión debe ser anulada en consecuencia. Pues bien, tal pretensión carece de fundamento. 
      
      104    En efecto, la demandante no ha impugnado la competencia de la Comisión en el presente caso para adoptar una decisión relativa
         a un procedimiento de aplicación del artículo 81 CE. Además, de la jurisprudencia resulta que la supuesta falta de objetividad
         de la Comisión no constituye una violación del derecho de defensa que pueda dar lugar a la anulación de la decisión impugnada,
         sino que corresponde al examen que se realice en el control de la valoración de las pruebas o de la motivación de la decisión
         (véase la sentencia del Tribunal de 30 de septiembre de 2003, Atlantic Container Line y otros/Comisión, T‑191/98, T‑212/98
         a T‑214/98, Rec. p. II‑3275, apartado 464, y la jurisprudencia citada). 
      
      105    Por consiguiente, el presente motivo es ineficaz como motivo de anulación.
      
      106    A mayor abundamiento, hay que señalar que este motivo también es infundado. En efecto, los aspectos invocados por la demandante
         no son aptos para demostrar que el supuesto prejuicio de la Comisión o de uno de sus agentes se haya manifestado en la Decisión
         (véase en ese sentido la sentencia del Tribunal de 20 de marzo de 2002, ABB Asea Brown Boveri/Comisión, T‑31/99, Rec. p. II‑1881,
         apartado 105). La alegación de que la Comisión «infló artificialmente el número de infracciones apreciadas» es infundada.
         Si bien en el cuadro anexo a la Decisión figuran varios documentos relativos a una misma mudanza, para la que se elaboró un
         PF o se pagó una comisión, no se «infla» por ello la infracción sino que sólo se indica que varios documentos se refieren
         a la misma mudanza. En cuanto a la alegación de que las prácticas en cuestión no estaban muy extendidas sino que eran «muy
         marginales», basta constatar que el cartel estuvo en funcionamiento cerca de 20 años y afectaba a casi el 30 % del mercado
         (véase el apartado 71 supra), así como remitir a las afirmaciones de la demandante de que la práctica respondía a una demanda del mercado y estaba tan
         extendida que hubiera sido «sumamente difícil que las empresas interesadas rehusaran presentar esos PF sin arriesgarse a disgustar
         a [sus] clientes y perderlos». Por último, acerca de los argumentos expuestos por la demandante en las observaciones sobre
         el informe para la vista y en la vista, es preciso observar que no son aptos para sustentar su afirmación de que la Comisión
         fue parcial en la instrucción del asunto. La demandante no demuestra al respecto cómo el comportamiento reprochado a algunos
         agentes, de suponerlo acreditado, hubiera podido lesionar el derecho a un procedimiento equitativo. 
      
      107    Resulta de ello que se ha de desestimar el cuarto motivo.
      
      5.      Sobre el quinto motivo, fundado en la vulneración del derecho de defensa
      108    El quinto motivo se basa en la vulneración del derecho de acceso al expediente y del principio de buena administración. 
      
      a)      Alegaciones de las partes
      109    La demandante reprocha a la Comisión haberle denegado el acceso a las respuestas al pliego de cargos presentadas por los demás
         destinatarios de éste y a las respuestas a las solicitudes de información de la Comisión. El expediente instruido se formó
         en esencia con escritos, documentos y manifestaciones procedentes de una de las partes en el supuesto cartel. La Comisión
         definió la cuota de mercado de las diez sociedades interesadas con el único fundamento del volumen de negocios global declarado
         por esas sociedades a raíz de la solicitud de información de 2005. Por consiguiente, sería interesante conocer el desglose
         del volumen de negocios de las demás sociedades, para poner en cuestión la dimensión del mercado y las cuotas de mercado de
         cada una de las sociedades interesadas que determinó la Comisión. En cualquier caso, no incumbe únicamente a la Comisión decidir
         por sí sola los documentos y los datos que son útiles para la defensa de la demandante. 
      
      110    A falta de conceder acceso a las respuestas de las partes, la demandante estima que la Comisión habría debido cuando menos
         tomar medidas eficaces para favorecer la comprobación de las cifras que se le habían declarado. A causa de su negativa frente
         a la demandante ésta no estuvo en condiciones de verificar eficazmente las cifras determinadas por la Comisión. El conocimiento
         de éstas habría permitido que la demandante impugnara eficazmente la presunción de la Comisión acerca de la afectación sensible
         del comercio entre Estados miembros. 
      
      111    La Comisión alega que los datos cuantitativos sobre la dimensión del mercado no son medios de cargo ni descargo. A la demandante
         únicamente le afecta su propia respuesta, ya que sólo se tuvo en cuenta el valor de sus ventas para la fijación de la multa,
         sin incluir contratos como subcontratista. Por tanto, las cifras presentadas por los demás participantes en el cartel carecen
         de pertinencia para esa parte. 
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      112    La demandante alega en sustancia que la denegación por la Comisión de su solicitud de acceso a las respuestas de los demás
         destinatarios al pliego de cargos y a las respuestas a las solicitudes de información constituye una vulneración de su derecho
         de defensa dado que la Comisión no tomó ninguna medida eficaz para facilitar la comprobación de las cifras que se le habían
         declarado.
      
      113    Sobre esta cuestión, de la jurisprudencia resulta que el respeto del derecho de defensa, que constituye un principio fundamental
         del Derecho comunitario y debe ser observado en todos los casos, especialmente en todo procedimiento que pueda dar lugar a
         la imposición de sanciones, aunque se trate de un procedimiento administrativo, exige que la empresa interesada haya tenido
         la posibilidad de manifestar oportunamente su punto de vista sobre la realidad y la pertinencia de los hechos, imputaciones
         y circunstancias alegados por la Comisión (véase la sentencia del Tribunal de 26 de abril de 2007, Bolloré y otros/Comisión,
         T‑109/02, T‑118/02, T‑122/02, T‑125/02, T‑126/02, T‑128/02, T‑129/02, T‑132/02 y T‑136/02, Rec. p. II‑947, apartado 66, y
         la jurisprudencia citada).
      
      114    En lo que atañe más en particular a las respuestas al pliego de cargos, el Tribunal ha juzgado que si la Comisión se propone
         basarse en un pasaje de una contestación a un pliego de cargos o en un documento adjunta a dicha contestación para acreditar
         la existencia de una infracción en el contexto de un procedimiento de aplicación del artículo 81 CE, apartado 1, debe darse
         a las demás partes implicadas en dicho procedimiento la oportunidad de pronunciarse sobre ese elemento probatorio. (véase
         la sentencia del Tribunal de 27 de septiembre de 2006, Jungbunzlauer/Comisión, T‑43/02, Rec. p. II‑3435, apartado 343, y la
         jurisprudencia citada).
      
      115    Al respecto, hay que observar que, aparte de los medios de prueba contenidos en la «exposición de hechos», enviada a la demandante
         el 23 de agosto de 2007, la Decisión no se basa en ningún otro hecho, imputación o circunstancia que no estuviera ya incluido
         en el pliego de cargos. En cuanto a la «exposición de hechos», la demandante no refuta las afirmaciones de la Comisión de
         que ese documento no añadió ninguna imputación sino que se limitaba a poner de manifiesto medios de prueba adicionales sobre
         los que la demandante pudo pronunciarse. 
      
      116    En lo que atañe a los volúmenes de negocios y cuotas de mercado cuyo desglose considera necesario conocer la demandante para
         poner en cuestión la dimensión del mercado y las cuotas de mercado de cada una de las sociedades interesadas, hay que observar
         que los datos cuantitativos utilizados en los considerandos 89 y 373 de la Decisión para probar el carácter sensible de la
         afectación de los intercambios entre Estados miembros ya figuraban en el pliego de cargos.
      
      117    Por consiguiente, la Comisión no se basó en las respuestas al pliego de cargos para acreditar la existencia de la infracción
         sino en cifras que ya conocía la demandante. 
      
      118    No obstante, es preciso observar que la demandante no estuvo en condiciones de impugnar, sólo sobre la base del pliego de
         cargos, las cifras utilizadas por la Comisión para demostrar la afectación sensible del comercio. En efecto, una empresa singular
         interesada apenas tiene posibilidad de comprobar si los volúmenes de negocios y las cuotas de mercado consolidados de todos
         los miembros de un cartel superan los umbrales de 40 millones de euros o del 5 %. Cada empresa sólo puede rebatir con seguridad
         las cifras que se refieren a ella misma. Por tanto, para que pueda impugnar la dimensión del mercado y las cuotas de mercado
         de las demás sociedades afectadas y exponer sus alegaciones sobre esas cifras es indispensable el conocimiento particularizado
         de los volúmenes de negocios de las demás sociedades, en defecto de lo cual la demandante no estaba en condiciones de manifestar
         eficazmente su criterio sobre la realidad y la pertinencia de los hechos, imputaciones y circunstancias que la Comisión alegaba.
         
      
      119    Por tanto, en concepto de diligencia de ordenación del procedimiento el Tribunal instó a la Comisión a presentarle los pasajes
         pertinentes de las versiones no confidenciales de las respuestas al pliego de cargos de los demás destinatarios de la Decisión
         y de las respuestas a las solicitudes de información que guardaran relación con las cifras utilizadas por la Comisión en el
         pliego de cargos. Esos documentos se unieron a los autos de modo que la demandante pudo tener conocimiento de ellos. Pues
         bien, ya se ha señalado en el apartado 57 supra que la demandante confirmó en la vista que no deducía ningún argumento a su favor de los documentos presentados por la Comisión.
         
      
      120    Siendo así, debe considerarse que no se ha vulnerado el derecho de defensa de la demandante. 
      
      121    En efecto, de la jurisprudencia resulta ciertamente que cualquier vulneración del derecho de defensa producida durante el
         procedimiento administrativo no puede subsanarse por el mero hecho de que el acceso a los documentos haya sido posible en
         una fase ulterior, en particular, durante el procedimiento jurisdiccional relativo a un eventual recurso que tenga por objeto
         la anulación de la decisión cuestionada (sentencia del Tribunal de Justicia de 7 de enero de 2004, Aalborg Portland y otros/Comisión,
         C‑204/00 P, C‑205/00 P, C‑211/00 P, C‑213/00 P, C‑217/00 P y C‑219/00 P, Rec. p. I‑123, apartado 104). 
      
      122    No obstante, para evaluar si la falta de divulgación de un documento ha podido perjudicar a la defensa de una empresa afectada
         durante el procedimiento administrativo, es preciso distinguir entre el acceso a documentos que pueden exculpar a la empresa
         y el acceso a documentos que demuestran la existencia de la infracción imputada (sentencia Aalborg Portland y otros/Comisión,
         citada en el apartado 121 supra, apartado 130).
      
      123    Acerca de estos últimos documentos, el Tribunal de Justicia ha afirmado que incumbe a la empresa afectada demostrar que el
         resultado al que llegó la Comisión en su Decisión habría sido diferente si hubiera tenido que descartar como medio de prueba
         de cargo un documento no comunicado en el que la Comisión se basó para sancionar a dicha empresa (sentencia Aalborg Portland
         y otros/Comisión, citada en el apartado 121 supra, apartado 73). Esa conclusión es ineludible a fortiori cuando no se trata de documentos en los que la Comisión se haya basado para demostrar la existencia de la infracción imputada,
         sino de documentos que podrían desvirtuar la existencia de una infracción del artículo 81 CE, apartado 1, por la falta de
         carácter sensible de la afectación del comercio. Pues bien, la demandante ni siquiera ha intentado aportar esa prueba (véase
         el apartado 119 supra). 
      124    Por tanto, debe desestimarse el presente motivo.
      
      125    En cuanto a la solicitud de la demandante para que se acuerde la presentación del expediente administrativo completo en la
         Secretaría del Tribunal, ha de observarse que el Tribunal ha accedido a ello en lo que atañe a los pasajes pertinentes de
         las respuestas al pliego de cargos de los demás destinatarios de la Decisión y de las respuestas a las solicitudes de información
         de la Comisión. En cuanto a la parte restante, la demandante no ha explicado la pertinencia de los documentos solicitados
         y por ello debe denegarse su solicitud. 
      
      B.      Motivos tendentes a la anulación o la reducción de la multa
      126    La demandante aduce cuatro motivos subsidiarios, el primero dirigido a la supresión de la multa y los siguientes, subsidiarios
         de segundo grado, a la reducción sustancial de ésta.
      
      1.      Sobre la afectación sensible del comercio y de la competencia
      a)      Alegaciones de las partes
      127    La demandante recuerda que, para que un cartel incurra en la prohibición establecida por el artículo 81 CE, el perjuicio para
         la competencia y la afectación del comercio entre Estados miembros deben ser sensibles.
      
      128    La Comisión remite a sus alegaciones sobre el primer motivo.
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      129    Es preciso observar que el presente motivo se refiere en realidad a dos requisitos para la aplicación del artículo 81 CE,
         apartado 1. Hay que remitir en consecuencia a las observaciones expuestas al apreciar el primer motivo (apartados 47 y siguientes
         supra), en los que se examinaron y desestimaron las alegaciones de la demandante.
      
      2.      Sobre la gravedad
      a)      Alegaciones de las partes
      130    La demandante sostiene que la gravedad de las infracciones debe determinarse en función de numerosos elementos, y en especial
         de las circunstancias específicas del asunto y de su contexto. Pues bien, la Comisión no ha atendido a esos principios y sólo
         tuvo en cuenta un criterio, a saber la naturaleza propia de la infracción. 
      
      131    Acerca de los acuerdos de fijación directa de los precios, alega que los precios mínimos que Allied Arthur Pierre deseaba
         imponer no fueron respetados por ninguna de las partes. Además, las prácticas sancionadas no causaron un aumento real de los
         precios de venta. Por consiguiente, la multa es totalmente desproporcionada en relación con la amplitud efectiva de las prácticas
         imputadas, con su efecto real en el mercado y en la competencia y con el número de infracciones constatadas. La Comisión infringió
         también el principio de igualdad de trato al incluir el volumen de negocios realizado por actividades no afectadas por la
         infracción sólo en el cálculo de la multa de la demandante, y al favorecer a otros operadores, en particular Allied Arthur
         Pierre e Interdean, implicados en grado más importante en el cartel. Finalmente, la Comisión no demostró la repercusión concreta
         del cartel en el mercado a pesar de que ese efecto puede medirse.
      
      132    La Comisión mantiene que todas esas alegaciones son ineficaces ya que se trata de infracciones intrínsecamente graves, como
         la fijación de los precios y el reparto del mercado. 
      
      133    La Comisión también señala que la jurisprudencia siempre ha puesto de relieve el amplio margen de apreciación de que dispone
         en materia de fijación de las multas. En el presente caso, en aplicación de esa jurisprudencia, para la fijación del porcentaje
         de las ventas que determina el importe de la multa (17 %), la Comisión sólo apreció el carácter «muy grave» de la infracción
         en razón de la naturaleza de las restricciones constatadas. La consideración de otros factores habría dado lugar además a
         la fijación de un porcentaje superior. En cambio, la repercusión de la infracción no se tomo en consideración en esa apreciación.
         Además, las cuotas de mercado carecían de pertinencia para la fijación de la multa.
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      134    La demandante alega que la Comisión apreció indebidamente la gravedad de la infracción fundándose sólo en su naturaleza intrínseca.
         
      
      135    Debe señalarse al respecto que la Comisión expone en el considerando 542 de la Decisión que los acuerdos o prácticas concertadas
         que dan lugar a la clase de restricción apreciada en el presente caso pueden calificarse como «muy graves» con el único fundamento
         de su naturaleza intrínseca, sin que sea necesario que esos comportamientos se caractericen por una amplitud geográfica o
         una repercusión específicas. En apoyo de esa afirmación la Comisión cita en la Decisión y en su escrito de contestación la
         sentencia Scandinavian Airlines System/Comisión, citada en el apartado 90 supra.
      136    En esas sentencia el Tribunal observó que la apreciación de la gravedad de la infracción debe efectuarse teniendo en cuenta,
         en particular, la naturaleza de las restricciones impuestas a la competencia, que la gravedad de la infracción puede determinarse
         mediante referencia a la naturaleza y al objeto de comportamientos abusivos, y que de una reiterada jurisprudencia se desprende
         que los factores que forman parte del objeto de un comportamiento pueden ser más importantes, a efectos de la fijación de
         la cuantía de la multa, que los relativos a sus efectos (véase el apartado 83 de la sentencia y la jurisprudencia citada).
      
      137    En el presente caso la infracción tenía por objeto la fijación de los precios y el reparto del mercado. Esa patente infracción
         del Derecho de la competencia es por su naturaleza especialmente grave. 
      
      138    Además, a diferencia de las Directrices de 1998, las Directrices de 2006 ya no mencionan, para apreciar la gravedad, la necesidad
         de tomar en consideración «la capacidad económica efectiva de los autores de la infracción para infligir un daño importante
         a los demás operadores», ni «sus repercusiones concretas [de la infracción] sobre el mercado (siempre y cuando se puedan determinar)».
         
      
      139    Pues bien, las Directrices de 2006 prevén expresamente en el apartado 20 que «la valoración de la gravedad se hará caso por
         caso para cada tipo de infracción, considerando todas las circunstancias pertinentes». Además, ya se ha señalado en el apartado
         91 supra que las Directrices de 2006 introdujeron un cambio fundamental de metodología para el cálculo de las multas. En particular
         la clasificación de las infracciones en tres categorías («leves», «graves» y «muy graves») no se mantuvo y se introdujo una
         escala que va de 0 % a 30 % para permitir una diferenciación más afinada. Según el apartado 19 de las directrices de 2006
         el importe de base de la multa «se vinculará a una proporción del valor de las ventas, determinada en función del grado de
         gravedad de la infracción». Como regla general, «la proporción del valor de las ventas que se tendrá en cuenta se fijará en
         un nivel que podrá alcanzar hasta el 30 %» (apartado 21 de las Directrices). 
      
      140    En consecuencia, la Comisión no puede ejercer el margen de apreciación de que dispone en materia de imposición de multas,
         y determinar así el porcentaje preciso, entre 0 % y 30 %, sin tener en cuenta las circunstancias específicas del asunto. De
         esta forma, el apartado 22 de las Directrices de 2006 prevé que, «con el fin de decidir si la proporción del valor de las
         ventas considerada en un determinado caso debería situarse en la parte inferior o superior de esta escala, la Comisión tendrá
         en cuenta una serie de factores, como la naturaleza de la infracción, la cuota de mercado combinada de todas las partes interesadas,
         la dimensión geográfica de la infracción, y la aplicación efectiva o no de las prácticas [ilícitas]».
      
      141    Esa dificultad para determinar un porcentaje preciso se reduce en cierto grado en el caso de acuerdos horizontales secretos
         de fijación de precios y de reparto de mercados, en el que, en virtud del apartado 23 de las Directrices de 2006, la proporción
         de las ventas considerada se situará generalmente «en el extremo superior de la escala». De ese apartado se deduce que el
         porcentaje para las restricciones más graves debe ser al menos superior al 15 %. 
      
      142    En el presente caso no ha lugar a anular la Decisión por el motivo de que el porcentaje del 17 % se haya fijado con el único
         fundamento de la naturaleza intrínsecamente grave de la infracción. En efecto, cuando la Comisión se limita a aplicar un porcentaje
         igual o casi igual al porcentaje mínimo previsto para las restricciones más graves no es necesario considerar factores o circunstancias
         adicionales. Ello sólo sería obligado si debiera aplicarse un porcentaje más alto. Al respecto, la demandante no pretende
         ciertamente que la Comisión habría debido fijar un porcentaje superior, y la Comisión no ha solicitado al Tribunal que aumente
         el importe de la multa.
      
      143    Por tanto, la alegación basada en la determinación abstracta de la gravedad de la infracción debe desestimarse. 
      
      144    En lo que atañe a la alegación basada en la supuesta vulneración del principio de igualdad basta observar que Allied Arthur
         Pierre obtuvo una reducción en virtud de la Comunicación sobre la cooperación de 2002 a causa de su cooperación con la Comisión.
         En cuanto a Interdean, el Tribunal examinará por qué se concedió una reducción a esa sociedad y no a la demandante cuando
         aprecie el cuarto motivo subsidiario (apartados 170 y siguientes infra). Por último, la afirmación de que la Comisión incluyó el volumen de negocios realizado por actividades no afectadas por la
         infracción sólo en el caso de la demandante se refuta por la Comisión por carecer de fundamento de hecho. Acerca de ello,
         de la Decisión resulta que se tuvo en cuenta el volumen de negocios global de la demandante, y por tanto su actividad ajena
         a las mudanzas internacionales en Bélgica, sólo para calcular el umbral del 10 %. Por consiguiente, también debe desestimarse
         esa alegación. 
      
      3.      Sobre las circunstancias atenuantes
      a)      Alegaciones de las partes
      145    La demandante invoca tres circunstancias atenuantes. 
      
      146    En primer lugar la demandante señala que la circunstancia de que adoptó sin demora las medidas necesarias para atenerse a
         las reglas del Derecho comunitario de la competencia habría debido ser estimada como circunstancia atenuante.
      
      147    En segundo lugar, la Comisión no tuvo en cuenta que los PF se elaboraban porque respondían a una demanda del mercado. La Comisión
         no puede mantener que una práctica tan extendida en relación con sus servicios permaneció desconocida para ella durante tanto
         tiempo. Esa circunstancia era por tanto apta para haber mantenido y desarrollado la creencia de que la práctica no era ilícita
         ya que la solicitaban agentes de los servicios públicos. 
      
      148    En tercer lugar la demandante alega que nunca negó la realidad de las infracciones.
      
      149    La Comisión refuta esas alegaciones. 
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      150    La demandante invoca tres circunstancias atenuantes en el presente motivo así como en las partes primera y segunda del segundo
         motivo principal. 
      
       Cese de la práctica infractora
      151    En lo que se refiere al cese de la práctica infractora, hay que considerar que no constituye una circunstancia atenuante que
         justifique una reducción de la multa.
      
      152    En efecto, como la Comisión pone de manifiesto fundadamente, el apartado 29, primer guión, de las Directrices de 2006 prevé
         que, si bien el importe de base de la multa podrá reducirse cuando la empresa en cuestión aporte la prueba de que ha puesto
         fin a la infracción tras las primeras intervenciones de la Comisión, ello «no se aplicará a los acuerdos o prácticas de carácter
         secreto (en particular, los carteles)». Además, el beneficio de esa circunstancia atenuante se limita a los casos en los que
         la infracción termina tras las primeras intervenciones de la Comisión. Ahora bien, la demandante participó en la infracción
         hasta el 8 de septiembre de 2003, en tanto que las inspecciones tuvieron lugar después de esa fecha, a saber el 16 de septiembre
         de 2003. 
      
       Creencia en la licitud de la práctica infractora
      153    Según el apartado 29, último guión, de las Directrices de 2006 «el importe de base de la multa podrá reducirse cuando […]
         el comportamiento anticompetitivo haya sido autorizado o fomentado por las autoridades públicas o la normativa».
      
      154    La demandante alega que el hecho de que la Comisión tuviera conocimiento de la práctica infractora y la tolerase durante años
         creó en su ánimo una creencia legítima aunque errónea en la licitud de esa práctica. Además, no hizo otra cosa que responder
         a una demanda del mercado. 
      
      155    La Comisión destaca fundadamente al respecto que la persona que está en contacto con el proveedor, por ejemplo el agente de
         la Comisión, no es el verdadero cliente de las sociedades de mudanzas. En el considerando 264 de la Decisión señala que incumbe
         a la empresa o a la institución pública que paga la mudanza seleccionar a una sociedad de mudanzas. Numerosas empresas e instituciones
         públicas exigen la presentación de varias ofertas precisamente para poder elegir. Por tanto, deben desestimarse las alegaciones
         de que los PF se elaboraban porque respondían a una demanda del mercado, o de que se presentaban sólo después de que el cliente
         hubiera hecho su elección. 
      
      156    El hecho de que agentes de las instituciones hubieran solicitado PF no puede invocarse por tanto por la demandante, que habría
         debido saber que tales solicitudes no podían formularse en nombre o a instancia de las instituciones ya que eran manifiestamente
         contrarias a sus intereses financieros. En efecto, la exigencia de presentar tres presupuestos pretendía precisamente asegurar
         un mínimo de competencia y evitar que una sola empresa de mudanzas pudiera determinar unilateralmente el precio de una mudanza.
         
      
      157    Además, suponiendo incluso que los hechos conocidos por una persona que trabajara para la Comisión pudieran imputarse a ésta
         como institución, hay que observar que el mero conocimiento de una práctica anticompetitiva no supone que ese comportamiento
         haya sido implícitamente «autorizado o fomentado» por la Comisión en el sentido del apartado 29, último guión, de las Directrices
         de 2006. En efecto, una supuesta inacción no puede equipararse a un acto positivo como una autorización o un estímulo. 
      
      158    Finalmente, la demandante no ha demostrado que la supuesta inacción de la Comisión le hubiera llevado efectivamente a creer
         en la licitud de la práctica ni que hubiera creado en su ánimo una confusión sobre ello. En efecto, el sentido económico de
         la obligación de que el agente presente varios presupuestos es notorio. No se trata de una pura formalidad sino de un medio
         para identificar la oferta más ventajosa. Por tanto, la infracción de las reglas de la competencia en este caso es tan patente,
         en especial respecto a los PF, que un operador diligente no puede invocar una creencia legítima en la licitud de esa práctica.
         
      
      159    En cualquier caso, hay que señalar que las alegaciones de la demandante sólo se refieren a los PF. Ahora bien, la práctica
         de los PF es sólo uno de los tres componentes de una infracción compleja, única y continuada, que comprende también un acuerdo
         escrito sobre los precios y un acuerdo sobre el pago de comisiones.
      
       Falta de impugnación de los hechos
      160    A diferencia de la Comunicación de la Comisión de 18 de julio de 1996 relativa a la no imposición de multas o a la reducción
         de su importe en los asuntos relacionados con acuerdos entre empresas (DO C 207, p. 4), la Comunicación sobre la cooperación
         de 2002 no prevé una reducción por falta de impugnación de la realidad de los hechos. Gracias a la cooperación de Allied Arthur
         Pierre, la Comisión ya tenía en su posesión medios de prueba que permitían acreditar la infracción, y la falta de impugnación
         por la demandante no presentó un valor añadido. Siendo así, la Comisión podía considerar válidamente que no procedía conceder
         a la demandante una reducción de la multa en razón de su cooperación.
      
      161    Por tanto, debe desestimarse el presente motivo. 
      
      4.      Sobre las circunstancias excepcionales
      a)      Alegaciones de las partes
      162    En sus motivos subsidiarios, al igual que en la tercera parte del segundo motivo y la segunda parte del tercer motivo, la
         demandante alega su falta de capacidad de pago.
      
      163    La Comisión remite a sus observaciones sobre los motivos segundo y tercero. 
      
      b)      Apreciación del Tribunal 
      164    Debe recordarse que al examinar el presente motivo el Tribunal también considera las alegaciones invocadas en la tercera parte
         del segundo motivo y la segunda parte del tercer motivo. La demandante invoca en sustancia su incapacidad para pagar la multa
         y se queja de un trato desigual en relación con Interdean. 
      
      165    En primer lugar, en lo que atañe a la supuesta incapacidad de pago de la demandante hay que observar que, para beneficiarse
         de una reducción excepcional de la multa a causa de dificultades económicas en virtud del apartado 35 de las Directrices de
         2006, además de la solicitud deben concurrir dos requisitos acumulativos, a saber, en primer término la dificultad insuperable
         para pagar la multa, y en segundo la existencia de un «contexto económico y social particular». 
      
      166    Sobre el primer requisito la Comisión se limitó a observar en el considerando 632 de la Decisión que, «dado que la multa […]
         sólo representa el 3,76 % del volumen de negocios mundial de la empresa en 2006, esa multa no puede poner irremediablemente
         en peligro la viabilidad económica de [la demandante]». Así pues, la Comisión concluyó que el primer requisito no se cumplía.
         
      
      167    Pues bien, es preciso señalar que esa apreciación es abstracta y no toma en cuenta en absoluto la situación concreta de la
         demandante. Un mero cálculo del porcentaje del volumen de negocios mundial de la empresa al que asciende la multa no puede
         fundamentar por sí solo la conclusión de que esa multa no puede poner irremediablemente en peligro la viabilidad económica
         de dicha empresa. En efecto, si así fuera sería posible indicar umbrales concretos para la aplicación del apartado 35 de las
         Directrices de 2006. Por consiguiente, el considerando 632 de la decisión no es apto para fundamentar la denegación de la
         solicitud de Ziegler.
      
      168    En cuanto al segundo requisito, la Comisión apreció en los considerandos 651 y 655 de la Decisión que el contexto social y
         económico en el presente asunto no tenía un carácter particular en el sentido del apartado 35 de las Directrices de 2006 y
         que por consiguiente debían denegarse todas las solicitudes de reducción de la multa apoyadas en ese fundamento. Dado que
         la demandante no ha impugnado la apreciación de que ese segundo requisito no concurría, la Comisión refutó válidamente las
         alegaciones de la demandante en apoyo de una reducción de la multa a causa de sus dificultades económicas y financieras. 
      
      169    El hecho de que esa motivación se encuentre en la parte dedicada a la apreciación de la situación de Interdean y no en la
         referida a Ziegler no puede desvirtuar esa conclusión. En efecto, de la redacción de los considerandos 651 y 655 de la Decisión
         se deduce con claridad que la apreciación hecha en ellos es igualmente aplicable a la demandante.
      
      170    En segundo lugar, en lo que atañe a la supuesta vulneración del principio de igualdad de trato en relación con Interdean es
         preciso constatar que la Comisión denegó la solicitud de Interdean al amparo del apartado 35 de las Directrices de 2006 por
         igual razón que denegó la de la demandante, a saber, la inexistencia de un «contexto económico y social particular» (véase
         el considerando 655 de la Decisión). No hay ninguna diferencia de trato en este aspecto. 
      
      171    Es verdad que la Comisión concedió no obstante una reducción de la multa a Interdean en aplicación del apartado 37 de las
         Directrices de 2006. Sin embargo, de la Decisión resulta que la situación de Interdean y la de la demandante no son comparables.
         Basta señalar al respecto que la multa de la demandante está alejada del umbral del 10 % de su volumen de negocios total,
         en tanto que la de Interdean habría superado con mucho ese umbral sin esa reducción. 
      
      172    En tercer lugar, la demandante alega que su situación se ha deteriorado desde la adopción de la Decisión. Ahora bien, como
         además ha reconocido expresamente la demandante en la vista, los hechos posteriores a la adopción de la Decisión no pueden
         repercutir en la legalidad de ésta. En consecuencia, debe desestimarse este motivo.
      
      173    De ello resulta que procede desestimar el recurso en su totalidad.
      
       Costas
      174    A tenor del artículo 87, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas,
         si así lo hubiera solicitado la otra parte. Como las pretensiones de la parte demandante han sido desestimadas, procede condenarla
         en costas, conforme a lo solicitado por la Comisión.
      
      En virtud de todo lo expuesto,
      EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava)
      decide:
      1)      Desestimar el recurso.
      2)      Condenar en costas a Ziegler SA, incluidas las correspondientes al procedimiento de medidas provisionales ante el Tribunal.
      
               Papasavvas
            
            
               Wahl
            
            
               Dittrich
            
         Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 16 de junio de 2011.
      Firmas
      Índice
      
      Hechos
      A.     Objeto del litigio
      B.     La demandante
      C.     Procedimiento administrativo
      D.     Decisión
      Procedimiento y pretensiones de las partes
      Fundamentos de Derecho
      A.     Motivos tendentes a la anulación de la Decisión
      1.     Sobre el primer motivo, basado en errores manifiestos de apreciación y en errores de Derecho en la apreciación de los requisitos
         exigidos para la aplicación del artículo 81 CE, apartado 1
      
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      Observaciones previas
      Sobre la afectación sensible del comercio entre Estados miembros
      –  Sobre el carácter transfronterizo
      –  Sobre el umbral de 40 millones de euros
      –  Sobre el umbral del 5 %
      2.     Sobre el segundo motivo, fundado en errores manifiestos de apreciación y en errores de Derecho en la aplicación del artículo
         81 CE, apartado 1
      
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      3.     Sobre el tercer motivo, basado en la infracción de la obligación de motivación
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      4.     Sobre el cuarto motivo, fundado en la vulneración del derecho de defensa
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      5.     Sobre el quinto motivo, fundado en la vulneración del derecho de defensa
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      B.     Motivos tendentes a la anulación o la reducción de la multa
      1.     Sobre la afectación sensible del comercio y de la competencia
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      2.     Sobre la gravedad
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      3.     Sobre las circunstancias atenuantes
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      Cese de la práctica infractora
      Creencia en la licitud de la práctica infractora
      Falta de impugnación de los hechos
      4.     Sobre las circunstancias excepcionales
      a)     Alegaciones de las partes
      b)     Apreciación del Tribunal
      Costas
      * Lengua de procedimiento: francés.