CELEX: 62001CJ0473
Language: es
Date: 2004-04-29
Title: Sentencia del Tribunal de Justicia (Sala Sexta) de 29 de abril de 2004. # Procter & Gamble Company contra Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI). # Recurso de casación - Marca comunitaria - Artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94 - Pastillas de forma tridimensional para lavadoras o para lavavajillas - Motivo de denegación absoluto de registro - Carácter distintivo. # Asuntos acumulados C-473/01 P y C-474/01 P.

Asuntos acumulados C‑473/01 P y C‑474/01 P
      Procter & Gamble Company
      contra
      Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI)
      «Recurso de casación – Marca comunitaria – Artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94 – Pastillas de forma tridimensional para lavadoras o lavavajillas – Motivo absoluto de denegación del registro – Carácter distintivo»
      Sumario de la sentencia
      1.        Marca comunitaria – Definición y adquisición de la marca comunitaria – Motivos de denegación absolutos – Marcas carentes de
            carácter distintivo – Marcas tridimensionales constituidas por la forma del producto – Carácter distintivo – Criterios de
            apreciación
      [Reglamento nº 40/94 del Consejo, art. 7, ap. 1, letra b)]
      2.        Recurso de casación – Motivos – Control por el Tribunal de Justicia de la apreciación de los hechos presentados ante el Tribunal
            de Primera Instancia – Exclusión salvo en caso de desnaturalización – Aplicación, en el caso de autos, de los criterios de
            apreciación del carácter distintivo de las marcas comunitarias
      (Art. 225 CE; Estatuto CE del Tribunal de Justicia, art. 51)
      1.        Los criterios de apreciación del carácter distintivo, en el sentido del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94
         sobre la marca comunitaria, de las marcas tridimensionales, constituidas por la forma del propio producto, no difieren de
         los aplicables a otros tipos de marcas. No obstante, en el marco de la aplicación de dichos criterios, la percepción del público
         relevante no es necesariamente la misma en el caso de una marca tridimensional, constituida por la forma y los colores del
         propio producto, que en el caso de una marca denominativa o figurativa, que consiste en un signo independiente del aspecto
         de los productos que designa. En efecto, los consumidores medios no tienen la costumbre de presumir el origen de los productos
         basándose en su forma o en la de su envase, al margen de todo elemento gráfico o textual y, por consiguiente, puede resultar
         más difícil de acreditar el carácter distintivo cuando se trate de una marca tridimensional que cuando se trate de una marca
         denominativa o figurativa.
      
      En estas circunstancias, cuanto más se acerque la forma cuyo registro se solicita a la forma más probable que tendrá el producto
         de que se trata, más verosímil será que dicha forma carezca de carácter distintivo. Sólo una marca que, de una manera significativa,
         difiera de la norma o de los usos de ese ramo y que, por este motivo, cumpla su función esencial de origen no está desprovista
         de carácter distintivo a efectos de la citada disposición.
      
      (véanse los apartados 36 y 37)
      2.        El Tribunal de Primera Instancia es el único competente, por una parte, para comprobar los hechos, salvo en los casos en que
         la inexactitud material de sus observaciones resulte de los documentos obrantes en autos que se le hayan sometido y, por otra
         parte, para apreciar esos hechos. Por consiguiente, salvo en el supuesto de desnaturalización de los datos que le fueron presentados,
         la apreciación de los hechos no constituye una cuestión de Derecho sujeta, como tal, al control del Tribunal de Justicia en
         el marco de un recurso de casación.
      
      Implica tales apreciaciones de carácter fáctico la aplicación concreta en el caso de autos de los criterios de apreciación
         del carácter distintivo de las marcas comunitarias, en el sentido del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94
         y, más en particular, la afirmación de que, respecto a los productos de consumo diario, el nivel de atención del consumidor
         medio con respecto a la forma y al diseño de las pastillas para lavadoras o lavavajillas no es elevado.
      
      (véanse los apartados 39 y 53)

      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
      
            
            SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Sexta)de 29 de abril de 2004(1)
         
         
               «Recurso de casación  –  Marca comunitaria  –  Artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94  –  Pastillas de forma tridimensional para lavadoras o lavavajillas  –  Motivo absoluto de denegación del registro  –  Carácter distintivo»
               
             En los asuntos acumulados C‑473/01 P y C‑474/01 P,
            
            
            Procter & Gamble Company, con domicilio social en Cincinnati (Estados Unidos), representada por los Sres. C. van Nispen y G. Kuipers, advocaten,
            
            
            parte recurrente,
            
             que tiene por objeto dos recursos de casación interpuestos contra las sentencias del Tribunal de Primera Instancia de las
            Comunidades Europeas (Sala Segunda) de 19 de septiembre de 2001, Procter & Gamble/OAMI (pastilla cuadrada con cavidad) (T-128/00,
            Rec. p. II-2785), y Procter & Gamble/OAMI (pastilla rectangular con cavidad) (T-129/00, Rec. p. II-2793), por los que se solicita
            que se anulen parcialmente dichas sentencias,
            
             y en el que la otra parte en el procedimiento es:
            Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI), representada por el Sr. D. Schennen y la Sra. C. Røhl Søberg, en calidad de agentes,
            parte demandada en primera instancia,
            
            EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Sexta),,
            
             integrado por el Sr. V. Skouris, en funciones de Presidente de la Sala Sexta, los Sres. J.N. Cunha Rodrigues, J.-P. Puissochet
            y R. Schintgen, y la Sra. F. Macken (Ponente), Jueces;
            
             Abogado General: Sr. D. Ruiz-Jarabo Colomer;Secretaria: Sra. M. Múgica Arzamendi, administradora principal;
            
            
             oídos los informes orales de las partes en la vista celebrada el 2 de octubre de 2003, en la que Procter & Gamble Company
            estuvo representada por los Sres. C. van Nispen y G. Kuipers y la Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos
            y modelos) (OAMI) por los Sres. D. Schennen y A. von Mühlendahl, en calidad de agente;
            
            oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 6 de noviembre de 2003;
         dicta la siguiente
         
         
         Sentencia
         1
            
          Mediante escritos presentados en la Secretaría del Tribunal de Justicia el 6 de diciembre de 2001, Procter & Gamble Company
         (en lo sucesivo, «Procter & Gamble») interpuso, en virtud del artículo 49 del Estatuto CE del Tribunal de Justicia, dos recursos
         de casación contra las sentencias del Tribunal de Primera Instancia de 19 de septiembre de 2001, Procter & Gamble/OAMI (pastilla
         cuadrada con cavidad) (T‑128/00, Rec. p. II‑2785; en lo sucesivo, «sentencia T‑128/00»), y Procter & Gamble/OAMI (pastilla
         rectangular con cavidad) (T‑129/00, Rec. p. II‑2793; en lo sucesivo, «sentencia T‑129/00») (en lo sucesivo, juntas, «sentencias
         recurridas»), por las que el Tribunal de Primera Instancia desestimó parcialmente sus recursos que tenían por objeto la anulación
         de las resoluciones de la Sala Tercera de Recurso de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos)
         (en lo sucesivo, «OAMI») de 8 de marzo de 2000 (asuntos R 506/1999-1 y R-508/1999-1), mediante las que se desestimaron sus
         recursos contra la denegación de registro como marcas comunitarias de pastillas de forma tridimensional para lavadoras o lavavajillas
         (en lo sucesivo, «resoluciones impugnadas»).
         
         
         
         2
            
          Mediante auto del Presidente del Tribunal de Justicia de 20 de marzo de 2003, los asuntos C‑473/01 P y C‑474/01 P fueron acumulados
         a efectos de la fase oral y de la sentencia.
         
         
            
               Marco jurídico
            
         
         3
            
          A tenor del artículo 4 del Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre de 1993, sobre la marca comunitaria (DO
         1994, L 11, p. 1):
         «Podrán constituir marcas comunitarias todos los signos que puedan ser objeto de una representación gráfica, en particular
         las palabras, incluidos los nombres de personas, los dibujos, las letras, las cifras, la forma del producto o de su presentación,
         con la condición de que tales signos sean apropiados para distinguir los productos o los servicios de una empresa de los de
         otras empresas.»
         
         
         
         4
            
          El artículo 7 del mismo Reglamento establece:
         
         «1.
            Se denegará el registro de:
         
         
         a)
            los signos que no sean conformes al artículo 4;
         
         
         b)
            las marcas que carezcan de carácter distintivo;
         
         
         c)
            las marcas que estén compuestas exclusivamente por signos o por indicaciones que puedan servir, en el comercio, para designar
               la especie, la calidad, la cantidad, el destino, el valor, la procedencia geográfica o la época de producción del producto
               o de la prestación del servicio, u otras características del producto o del servicio;
            
         
         
         […]
         
         
         3.
            Las letras b), c) y d) del apartado 1 no se aplicarán si la marca hubiera adquirido, para los productos o servicios para los
               cuales se solicite el registro, un carácter distintivo como consecuencia del uso que se ha hecho de la misma.»
            
         
         
         Antecedentes del litigio
         
         5
            
          El 7 de octubre de 1998, Procter & Gamble solicitó a la OAMI el registro como marcas comunitarias de las formas tridimensionales
         de dos pastillas, una cuadrada y la otra rectangular, con rebordes acanalados, esquinas biseladas o ligeramente redondeadas,
         moteadas y con cavidades en la cara superior.
         
         
         
         6
            
          Los productos para los que se solicitó el registro de la marca pertenecen a la clase 3 del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación
         Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas, de 15 de junio de 1957, revisado y modificado, y corresponden
         a la descripción siguiente: «preparaciones para lavar y blanquear y otras sustancias para la colada; preparaciones para limpiar,
         pulir, desengrasar y raspar; preparaciones para lavar, limpiar y cuidar la vajilla; jabones; perfumería, aceites esenciales,
         cosméticos, lociones capilares, dentífricos».
         
         
         
         7
            
          Mediante resoluciones de 17 de junio de 1999, el examinador de la OAMI desestimó dichas solicitudes por carecer las marcas
         cuyo registro se solicitaba de carácter distintivo y no poder ser, por ello, objeto de registro con arreglo al artículo 7,
         apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94.
         
         
         
         8
            
          Mediante las resoluciones impugnadas, la Sala Tercera de Recurso de la OAMI confirmó las resoluciones del examinador al considerar
         que todas y cada una de las marcas cuyo registro se solicitaba carecían por completo de carácter distintivo a efectos de esa
         misma disposición.
         
         
         
         9
            
          La referida Sala destacó en primer lugar que, tal como se desprende del artículo 4 del Reglamento nº 40/94, la forma de un
         producto puede registrarse como marca comunitaria siempre que presente características que sean suficientemente inusuales
         y arbitrarias como para permitir a los consumidores interesados reconocer dicho producto exclusivamente por su apariencia
         y atribuirlo a una empresa determinada. Sostiene asimismo que, habida cuenta de las ventajas de los productos para la colada
         y la vajilla presentados en forma de pastilla, los competidores de Procter & Gamble también deben tener la posibilidad de
         fabricarlos, empleando las formas geométricas más simples. Según la Sala de Recurso, las formas geométricas básicas (cuadrados,
         círculos o rectángulos) son las más obvias para dichas pastillas, sin que exista ningún elemento arbitrario ni de fantasía
         en la elección de una pastilla cuadrada para la fabricación de detergentes sólidos. Por último, la Sala consideró que la utilización
         de esquinas «rebajadas», rebordes biselados, centros cóncavos y colores no confieren un carácter distintivo a las pastillas
         para las cuales se solicita el registro.
         
         Procedimiento ante el Tribunal de Primera Instancia y sentencias recurridas
         
         10
            
          Mediante escritos presentados en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 12 de mayo de 2000, Procter & Gamble interpuso
         dos recursos que tenían por objeto la anulación de las resoluciones impugnadas.
         
         
         
         11
            
          En la sentencia T‑129/00, el Tribunal de Primera Instancia declaró que la Sala de Recurso de la OAMI había llegado acertadamente
         a la conclusión de que la marca tridimensional cuyo registro se solicitaba carecía de carácter distintivo a efectos del artículo
         7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, y ello por los siguientes motivos:
         «47.   En cuanto a los productos de limpieza doméstica, del artículo 4 del Reglamento nº 40/94 se desprende que la forma del producto
         es uno de los signos que pueden constituir una marca comunitaria. No obstante, la aptitud general de una categoría de signos
         para constituir una marca no implica que los signos pertenecientes a esa categoría tengan necesariamente carácter distintivo
         con arreglo al artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, en relación con un producto o un servicio determinado.
          48.     A tenor del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, se denegará el registro de “las marcas que carezcan
         de carácter distintivo”. Debe considerarse que posee carácter distintivo la marca que permite distinguir, según su origen,
         los productos o servicios para los cuales se haya solicitado el registro. A tal fin, no es preciso que informe con precisión
         sobre la identidad del fabricante del producto o del prestador de servicios. Basta que la marca permita que el público interesado
         distinga el producto o servicio de los que tienen otro origen comercial y concluya que todos los productos o servicios que
         designa han sido fabricados, comercializados o suministrados bajo el control del titular de esa marca, al que puede hacerse
         responsable de su calidad (véase, en este sentido, la sentencia del Tribunal de Justicia de 29 de septiembre de 1998, Canon,
         C‑39/97, Rec. p. I‑5507, apartado 28).
          49.     De los términos del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 se deduce que basta un carácter mínimamente
         distintivo para que no sea aplicable el motivo de denegación establecido en dicho artículo. Por lo tanto, debe analizarse
         -como parte de un examen a priori y al margen de toda consideración sobre el uso del signo con arreglo al artículo 7, apartado
         3, del Reglamento nº 40/94- si la marca solicitada permitirá que el público al que va destinada distinga los productos de
         dicha marca de los que tengan otro origen comercial cuando tenga que elegir al hacer una compra.
          50.     El artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 no distingue entre diferentes tipos de marcas. Por lo tanto,
         los criterios de apreciación del carácter distintivo de las marcas tridimensionales, constituidas por la forma del propio
         producto, no difieren de los aplicables a otros tipos de marcas.
          51.     No obstante, a efectos de la aplicación de dichos criterios, procede tener en cuenta el hecho de que la percepción del público
         interesado no es necesariamente la misma en el caso de una marca tridimensional constituida por la forma y los colores del
         propio producto que en el caso de una marca denominativa, figurativa o tridimensional que no esté constituida por la forma
         del producto. En efecto, mientras que el público está acostumbrado a percibir inmediatamente estas últimas marcas como signos
         identificadores del producto, no ocurre necesariamente lo mismo cuando el signo se confunde con el aspecto del propio producto.
          52.     Procede destacar que los productos de limpieza doméstica para los que se solicitó la marca en el caso de autos son bienes
         de consumo ampliamente difundidos. El público interesado en dichos productos está integrado por todos los consumidores. Por
         lo tanto, procede apreciar el carácter distintivo de la marca solicitada tomando en consideración la expectativa que se presume
         en un consumidor medio, normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz (véase, por analogía, la sentencia del Tribunal
         de Justicia de 16 de julio de 1998, Gut Springenheide y Tusky, C‑210/96, Rec. p. I‑4657, apartados 30 a 32).
          53.     Influye en la percepción de la marca por el público interesado el nivel de atención del consumidor medio que puede variar
         en función de la categoría de productos o servicios contemplada (véase la sentencia del Tribunal de Justicia de 22 de junio
         de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer, C‑342/97, Rec. p. I‑3819, apartado 26). A este respecto, debe señalarse que, en relación
         con productos de consumo diario, el grado de atención del consumidor medio con respecto a la forma y al diseño de las pastillas
         para lavadoras o lavavajillas no es elevado.
          54.     Para apreciar si el público puede percibir como una indicación de origen la combinación de la forma y el diseño de la pastilla
         controvertida, procede analizar la impresión de conjunto producida por esa combinación (véase, por analogía, la sentencia
         del Tribunal de Justicia de 11 de noviembre de 1997, SABEL, C‑251/95, Rec. p. I‑6191, apartado 23), lo cual no es incompatible
         con un examen posterior de los diferentes elementos de presentación utilizados.
          55.     Al no haber reivindicado la demandante ningún color en el presente caso, la marca solicitada sólo puede ejercer su función
         de identificación de los productos según su origen si el consumidor medio, al ver una pastilla rectangular con un reborde
         acanalado, motas y una incrustación triangular, llega a reconocerla con independencia de su color y a atribuir el mismo origen
         a todos los productos así presentados.
          56.     La forma tridimensional cuyo registro se solicitó […] figura entre las formas geométricas de base y es una de las formas que
         acuden a la mente de un modo natural con respecto a un producto destinado a lavadoras o lavavajillas. Las esquinas ligeramente
         redondeadas de la pastilla se deben a consideraciones prácticas, sin que el consumidor medio pueda percibirlas como una particularidad
         de la forma reivindicada que puede distinguirla de otras pastillas para lavadoras o para lavavajillas. De igual modo, el reborde
         acanalado constituye una variante apenas perceptible de la forma de base y no influye en la impresión de conjunto que produce
         la pastilla.
          57.     En cuanto a la presencia de motas y de una incrustación […] en el centro de la pastilla, procede examinar primero la imputación
         de la demandante según la cual la Sala de Recurso no tomó en consideración la existencia de dichas motas. Aun cuando la Sala
         de Recurso no las examina expresamente en la resolución impugnada, sí que subraya, refiriéndose a la incrustación […], que
         es frecuente utilizar diferentes colores en los productos de que se trata […]. Esta afirmación permite concluir que la Sala
         de Recurso consideró que las motas no podían conferir carácter distintivo a la marca solicitada debido a que se trata de un
         elemento de presentación frecuente. A este respecto, por lo tanto, la resolución impugnada está suficientemente motivada.
          58.     Asimismo, procede señalar que el público interesado está acostumbrado a que existan elementos claros y oscuros en un detergente.
         El detergente en polvo, que constituye la presentación tradicional de estos productos, es muy a menudo de color gris o beige
         muy claro y parece casi blanco. Como la propia demandante expuso en la vista, contiene frecuentemente partículas de uno o
         varios colores que pueden ser más oscuros o más claros que el color de base del producto. La publicidad que hacen la demandante
         y los demás productores de detergentes pone de manifiesto que dichas partículas materializan la presencia de distintas sustancias
         activas. Por lo tanto, sin que, por lo demás, puedan considerarse como una indicación descriptiva en el sentido del artículo
         7, apartado 1, letra c), del Reglamento nº 40/94, tales partículas evocan determinadas cualidades del producto. Sin embargo,
         de la inaplicabilidad de este último motivo de denegación no puede deducirse que los elementos claros u oscuros confieren
         necesariamente carácter distintivo a la marca solicitada. En efecto, no existe tal carácter cuando, como en el caso de autos,
         se induce al público al que va destinada la marca a percibir la presencia de elementos claros y oscuros como la evocación
         de determinadas cualidades del producto, y no como la indicación de su origen.
          59.     Por lo que respecta al hecho de que, además de las motas, la pastilla presente en el centro de su cara superior una incrustación
         […], debe destacarse que es acertada la apreciación de la Sala de Recurso según la cual la existencia de dicha incrustación
         no basta para que pueda percibirse el aspecto de la pastilla como una indicación del origen del producto. En efecto, cuando
         se trata de combinar diferentes sustancias en un producto para lavadora o lavavajillas en forma de pastilla, la adición de
         una incrustación en el centro de la pastilla constituye una de las soluciones que acuden a la mente de un modo más natural.
         El hecho de que tal incrustación forme una ligera cavidad en el centro de la pastilla no modifica significativamente el aspecto
         de ésta, por lo que no puede influir en la percepción del consumidor.
          60.     El que se haya elegido para la incrustación una forma […] tampoco basta para conferir a la marca solicitada carácter distintivo.
         En efecto, la asociación de dos formas geométricas de base, tal como aparece en la pastilla controvertida, constituye una
         de las variantes de presentación del producto de que se trata que acuden a la mente de modo natural. Si no existen elementos
         de presentación adicionales que puedan influir en la percepción del consumidor, tal combinación de formas no permite que el
         público interesado distinga los productos así presentados de los que tengan otro origen comercial.
          61.     Con todo, la posibilidad de que los consumidores puedan adquirir la costumbre de reconocer el producto por su combinación
         de formas no basta, por sí sola, para excluir el motivo de denegación basado en el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento
         nº 40/94. Tal evolución de la percepción del signo por el público, si se demuestra, sólo puede tomarse en consideración a
         efectos del artículo 7, apartado 3, del Reglamento nº 40/94.
          62.     A este respecto, carece de relevancia el hecho de que la combinación concreta de las formas geométricas mencionadas no se
         utilice en la actualidad en los productos para lavadoras o lavavajillas […]
          63.     Por lo que respecta a la impresión de conjunto que se desprende de la combinación de la forma y el diseño de la pastilla controvertida,
         la marca solicitada no permitirá que el público interesado distinga los referidos productos de los que tengan otro origen
         comercial, cuando tenga que elegir al hacer una compra.
          64.     Procede añadir que el mayor o menor número de pastillas similares que ya existen en el mercado no cuestiona la inaptitud de
         la marca solicitada para indicar el origen del producto a priori e independientemente de su uso en el sentido del artículo
         7, apartado 3, del Reglamento nº 40/94. Por consiguiente, en el caso de autos, no es preciso zanjar la cuestión de si el carácter
         distintivo de la marca debe apreciarse en la fecha de presentación de la solicitud de registro o en la fecha del registro
         efectivo.
         
         […]
         
          68.     De ello se deduce que la Sala de Recurso resolvió acertadamente que la marca tridimensional solicitada carece de carácter
         distintivo para los productos pertenecientes a la clase 3 del Arreglo de Niza que corresponden a la descripción siguiente:
         “preparaciones para lavar y blanquear y otras sustancias para la colada; preparaciones para limpiar, pulir, desengrasar y
         raspar; preparaciones para lavar, limpiar y cuidar la vajilla; jabones”.»
         
         
         
         12
            
          En la sentencia T‑128/00, el Tribunal de Primera Instancia llegó a la misma conclusión. Los apartados 47 a 68 de dicha sentencia
         están redactados en los mismos términos, en esencia, que los apartados 47 a 68 de la sentencia T‑129/00, que se reproducen
         en el apartado anterior.
         
         
         
         13
            
          Por consiguiente, mediante las sentencias recurridas, el Tribunal de Primera Instancia desestimó parcialmente los recursos
         interpuestos por Procter & Gamble contra las resoluciones impugnadas.
         
         Recursos de casación
         
         14
            
          En sus recursos de casación, Procter & Gamble solicita la anulación parcial de las sentencias recurridas y la condena en costas
         de la OAMI.
         
         
         
         15
            
          La OAMI solicita la desestimación de los recursos de casación y la condena en costas de Procter & Gamble.
         
         
         
         16
            
          En apoyo de sus recursos de casación, Procter & Gamble alega que el Tribunal de Primera Instancia incurrió en un error de
         Derecho en su interpretación del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94. Este motivo único se subdivide,
         esencialmente, en cinco partes relativas a:
         
         
         
          
         –
            el carácter distintivo de las marcas cuyo registro se solicita;
         
         
         
         
          
         –
            la necesidad de considerar la marca en su conjunto;
         
         
         
         
          
         –
            la definición del grado de atención del consumidor medio;
         
         
         
         
          
         –
            la fecha en que procede apreciar el carácter distintivo de dichas marcas, y
         
         
         
         
          
         –
            el criterio del uso.
         
         
         
         
         
         17
            
          La OAMI considera que, en las sentencias recurridas, el Tribunal de Primera Instancia no incurrió en error de Derecho en la
         interpretación y aplicación del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94.
         
         Sobre la primera parte del motivo, relativa al carácter distintivo de una marca Alegaciones de las partes
         
         
         18
            
          Mediante la primera parte del primer motivo, Procter & Gamble sostiene que no es relevante examinar, como hizo el Tribunal
         de Primera Instancia, si la forma geométrica del producto es una forma que acude a la mente de un modo natural o si las esquinas
         ligeramente redondeadas o los bordes biselados de las pastillas de que se trata pueden ser percibidos por el consumidor medio
         como una particularidad de la forma cuyo registro como marca se solicita, que puede distinguirla de otras pastillas para lavadoras
         o lavavajillas. A su juicio, la verdadera cuestión es si la forma de las pastillas, sus esquinas ligeramente redondeadas,
         sus bordes biselados o sus rebordes acanalados formaban ya parte, en la fecha pertinente, de la presentación habitual de las
         pastillas disponibles en el mercado y, en caso contrario, si la diferencia era notable, de modo que resulte adecuada para
         conferir a las marcas un carácter distintivo.
         
         
         
         19
            
          Por lo que respecta más concretamente a las motas de las pastillas, Procter & Gamble alega que, si bien tomadas individualmente
         no indican el origen de las pastillas, forman parte de la presentación global y contribuyen al carácter distintivo de las
         marcas. En cuanto a las incrustaciones cuadradas o triangulares que aparecen en las superficies superiores de dichas pastillas,
         Procter & Gamble alega que, contrariamente a lo que declaró el Tribunal de Primera Instancia, no constituyen soluciones que
         acuden a la mente de modo natural, sino que modifican notablemente el aspecto de las citadas pastillas y, por tanto, contribuyen
         al menos a influir en la percepción que de ellas tiene el consumidor.
         
         
         
         20
            
          El Tribunal de Primera Instancia había considerado que el mayor o menor número de pastillas similares que ya existen en el
         mercado no cuestiona la inaptitud de las marcas cuyo registro se solicita para indicar el origen del producto. No obstante,
         Procter & Gamble alega que si no existía en el mercado, en la fecha relevante, ninguna pastilla similar, las presentaciones
         de dichas pastillas eran notablemente diferentes y, por tanto, poseen carácter distintivo.
         
         
         
         21
            
          La OAMI considera que el Tribunal de Primera Instancia aplicó correctamente los criterios expuestos en el artículo 7, apartado
         1, letra b), del Reglamento nº 40/94 para apreciar el carácter distintivo de una marca, tanto en lo referente al público interesado
         como respecto a los productos de que se trata, ya que el carácter distintivo ha de ser apreciado en relación con la naturaleza
         específica del producto. A su juicio, el Tribunal de Primera Instancia también había examinado cada marca en su conjunto,
         teniendo en cuenta, como es de rigor, cada uno de sus componentes, su función y su percepción en la mente de los consumidores
         a los que se dirige. Además, la OAMI considera que el Tribunal de Primera Instancia rechazó, acertadamente, tener en cuenta
         la cuestión de si Procter & Gamble o sus competidores utilizaban realmente pastillas para lavadoras o lavavajillas idénticas
         o similares en la fecha en que se presentó la solicitud de registro.
         
         
         
         22
            
          Respecto al carácter distintivo, la OAMI sostiene que una marca posee tal carácter cuando permite distinguir los productos
         o los servicios reivindicados según su origen comercial y no en función de sus propiedades o características. Esta interpretación
         del carácter distintivo, que es la acogida por el Tribunal de Primera Instancia, es la única compatible con lo dispuesto en
         el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, así como con la definición y la función de la marca.
         
         
         
         23
            
          La OAMI alega que la afirmación del Tribunal de Primera Instancia de que la percepción del público interesado no es necesariamente
         la misma en el caso de una marca tridimensional, constituida por la forma del propio producto, que en el de una marca denominativa
         es particularmente importante en el presente caso. Mientras que el público está acostumbrado a percibir, inmediatamente, las
         marcas denominativas como signos que permiten identificar el producto, no ocurre necesariamente lo mismo cuando el signo se
         confunde con el aspecto del propio producto.
         
         
         
         24
            
          Según la OAMI, la forma, por sí sola, sin otros elementos generalmente utilizados como signos –como las palabras grabadas–,
         no es percibida de inmediato como una marca por el consumidor medio, por regla general, a menos que dicha forma presente una
         particularidad. Por tanto, es necesario definir tal particularidad, que confiere un carácter distintivo a la forma de un producto,
         y hacerlo en relación con las funciones que cumplen las marcas. Una definición positiva puede consistir en decir que la forma
         ha de ser suficientemente imaginativa, arbitraria o inusual. Una definición negativa consiste en decir que las formas y/o
         las combinaciones de formas y colores que son corrientes, evidentes o banales carecen de carácter distintivo.
         
         
         
         25
            
          En el presente caso, a juicio de la OAMI, la impresión global resultante de las pastillas de que se trata, en cada uno de
         los asuntos que dieron origen a las sentencias recurridas, es la de la falta de signo distintivo. Ninguna de estas pastillas
         en cuestión tiene características distintivas que puedan permitir al consumidor medio asociarla a un fabricante determinado,
         salvo en el caso de publicidad y/o uso intensivos, en otras palabras, en virtud del artículo 7, apartado 3, del Reglamento
         nº 40/94.
         
         
         
         26
            
          En cuanto al examen propuesto por Procter & Gamble, según el cual es preciso comprobar, primero, cuál es la presentación habitual
         en el mercado del producto relevante y, después, si la forma de la marca cuyo registro se solicita es notablemente diferente
         para el consumidor, la OAMI considera que significa, en efecto, que una marca tridimensional debe registrarse con sólo cumplir
         el requisito de que sea diferente de cualquier otra forma, lo que resulta contrario al artículo 7, apartado 1, letra b), del
         Reglamento nº 40/94.
         
         
         
         27
            
          Según la OAMI, este examen viene efectivamente a exigir, para el registro de las marcas, los mismos requisitos exigidos para
         el registro de los dibujos o de los modelos. Si bien la OAMI reconoce que un solo elemento puede disfrutar de la protección
         de distintos regímenes del Derecho de la propiedad industrial, en su opinión es primordial aplicar por separado, para cada
         uno de estos regímenes, las definiciones y los requisitos correspondientes a la protección que confiere.
         
          Apreciación del Tribunal de Justicia
         
         
         28
            
          De conformidad con el artículo 4 del Reglamento nº 40/94, podrán constituir marcas comunitarias todos los signos que puedan
         ser objeto de una representación gráfica, con la condición de que tales signos sean apropiados para distinguir los productos
         o los servicios de una empresa de los de otras empresas.
         
         
         
         29
            
          De la mencionada disposición se desprende que tanto la forma de un producto como sus colores forman parte de los signos que
         pueden constituir una marca comunitaria. Por consiguiente, un signo compuesto por la forma tridimensional de una pastilla
         cuadrada o rectangular para lavadoras o lavavajillas, con rebordes acanalados, esquinas biseladas o ligeramente redondeadas,
         motas e incrustaciones en la cara superior, puede, en principio, constituir una marca siempre que se reúnan los dos requisitos
         mencionados en el apartado anterior.
         
         
         
         30
            
          Sin embargo, como destacó acertadamente el Tribunal de Primera Instancia en los apartados 47 de las sentencias recurridas,
         la aptitud general de un signo para constituir una marca en el sentido del artículo 4 del Reglamento nº 40/94 no implica,
         sin embargo, que dicho signo tenga necesariamente carácter distintivo, con arreglo al artículo 7, apartado 1, letra b), de
         dicho Reglamento, en relación con un producto o un servicio determinado.
         
         
         
         31
            
          A tenor de esta última disposición, se denegará el registro de las marcas que carezcan de carácter distintivo.
         
         
         
         32
            
          El carácter distintivo de una marca en el sentido del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 significa
         que esta marca permite identificar el producto para el que se solicita el registro atribuyéndole una procedencia empresarial
         determinada y, por consiguiente, distinguir este producto de los de otras empresas [véase, a propósito del artículo 3, apartado
         1, letra b), de la Primera Directiva 89/104/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, relativa a la aproximación de las
         legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (DO 1989, L 40, p. 1), disposición que es idéntica al citado artículo
         7, apartado 1, letra b), la sentencia de 8 de abril de 2003, Linde y otros, asuntos acumulados C‑53/01 a C‑55/01, Rec. p. I‑3161,
         apartado 40].
         
         
         
         33
            
          Dicho carácter distintivo debe apreciarse, por una parte, en relación con los productos o servicios para los que se solicita
         el registro y, por otra, con la percepción que de ellos tiene el público relevante, que es el consumidor medio de tales productos
         o servicios, normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz (véanse las sentencias Linde y otros, antes citada,
         apartado 41, y de 12 de febrero de 2004, Koninklijke KPN Nederland, C‑363/99, Rec. p. I‑0000, apartado 34).
         
         
         
         34
            
          A este respecto, de los motivos de las sentencias recurridas se desprende que el Tribunal de Primera Instancia no ha incurrido
         en ningún error de Derecho en su interpretación del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94.
         
         
         
         35
            
          En efecto, el Tribunal de Primera Instancia, de conformidad con una jurisprudencia consolidada del Tribunal de Justicia, apreció
         la falta de carácter distintivo de las marcas de que se trata en relación, por una parte, con los productos o servicios para
         los que se solicitaba el registro de aquéllas y, por otra parte, con la percepción del público relevante que, en el presente
         caso, está integrado por todos los consumidores.
         
         
         
         36
            
          Asimismo, el Tribunal de Primera Instancia señaló acertadamente que los criterios de apreciación del carácter distintivo de
         las marcas tridimensionales, constituidas por la forma del propio producto, no difieren de los aplicables a otros tipos de
         marcas. No obstante, recordó que, en el marco de la aplicación de dichos criterios, la percepción del público relevante no
         es necesariamente la misma en el caso de una marca tridimensional, constituida por la forma y los colores del propio producto,
         que en el caso de una marca denominativa o figurativa, que consiste en un signo independiente del aspecto de los productos
         que designa. En efecto, los consumidores medios no tienen la costumbre de presumir el origen de los productos basándose en
         su forma o en la de su envase, al margen de todo elemento gráfico o textual y, por consiguiente, puede resultar más difícil
         de acreditar el carácter distintivo cuando se trate de una marca tridimensional que cuando se trate de una marca denominativa
         o figurativa (véanse, en este sentido, las sentencias Linde y otros, antes citada, apartado 48, y, de 12 de febrero de 2004,
         Henkel, C‑218/01, aún no publicada en la Recopilación).
         
         
         
         37
            
          En estas circunstancias, cuanto más se acerque la forma cuyo registro se solicita a la forma más probable que tendrá el producto
         de que se trata, más verosímil será que dicha forma carezca de carácter distintivo en el sentido del artículo 7, apartado
         1, letra b) del Reglamento nº 40/94. Sólo una marca que, de una manera significativa, difiera de la norma o de los usos de
         ese ramo y que, por este motivo, cumpla su función esencial de origen no está desprovista de carácter distintivo a efectos
         de la citada disposición (véase, a propósito de la disposición idéntica que se recoge en el artículo 3, apartado 1, letra b),
         de la Primera Directiva, la sentencia Henkel, antes citada, apartado 49).
         
         
         
         38
            
          De lo anterior se desprende que, al declarar que las marcas cuyo registro se solicitaba carecían de carácter distintivo en
         el sentido del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, el Tribunal de Primera Instancia no incurrió en
         error de Derecho alguno a la vista de dicha disposición y de la jurisprudencia pertinente del Tribunal de Justicia.
         
         
         
         39
            
          En cuanto a la aplicación concreta de estos criterios en el caso de autos por el Tribunal de Primera Instancia, es preciso
         señalar que implica algunas apreciaciones de carácter fáctico. Pues bien, el Tribunal de Primera Instancia es el único competente,
         por una parte, para comprobar los hechos, salvo en los casos en que la inexactitud material de sus observaciones resulte de
         los documentos obrantes en autos que se le hayan sometido y, por otra parte, para apreciar esos hechos. Por consiguiente,
         salvo en el supuesto de desnaturalización de los datos que le fueron presentados, la apreciación de los hechos no constituye
         una cuestión de Derecho sujeta, como tal, al control del Tribunal de Justicia en el marco de un recurso de casación (véase
         la sentencia de 19 de septiembre de 2002, DKV/OAMI, C‑104/00 P, Rec. p. I‑7561, apartado 22).
         
         
         
         40
            
          En el presente caso, las apreciaciones efectuadas por el Tribunal de Primera Instancia no revelan ningún elemento que deje
         presumir una desnaturalización de los elementos que le fueron sometidos.
         
         
         
         41
            
          Habida cuenta de todo lo anterior, procede desestimar por infundada la primera parte del motivo, relativa al carácter distintivo
         de una marca.
         
         Sobre la segunda parte del motivo, relativa a la necesidad de considerar la marca en su conjunto Alegaciones de las partes
         
         
         42
            
          Mediante la segunda parte del motivo, Procter & Gamble alega que, en realidad, al apreciar si el público interesado puede
         percibir la combinación de las formas y los elementos constitutivos de las pastillas de que se trata como una indicación de
         origen de éstas, el Tribunal de Primera Instancia no analizó, como exige la jurisprudencia, la impresión de conjunto producida
         por tal combinación. A su juicio, dicho Tribunal examinó con detalle cada uno de los citados elementos y extrajo las conclusiones
         a las que llegó a raíz de dicho examen, pero no analizó verdaderamente la impresión de conjunto producida por las combinaciones
         específicas de que se trata.
         
         
         
         43
            
          La OAMI rebate esta parte del motivo y sostiene que el Tribunal de Primera Instancia consideró, acertadamente, las marcas
         de que se trata en su conjunto, aunque señaló, también acertadamente, que este enfoque no excluye comenzar por un examen separado
         de cada uno de los componentes de dichas marcas. La OAMI, que realiza tal examen ella misma, llega a la conclusión de que
         la impresión global que da cada una de las marcas afectadas es la de la falta de un signo distintivo.
         
          Apreciación del Tribunal de Justicia
         
         
         44
            
          Como ha señalado el Tribunal de Justicia en numerosas ocasiones, el consumidor medio normalmente percibe una marca como un
         todo, cuyos diferentes detalles no se detiene a examinar (véanse las sentencias, antes citadas, SABEL, apartado 23, y Lloyd
         Schuhfabrik Meyer, apartado 25). Asimismo, para apreciar si una marca carece o no de carácter distintivo, es preciso tomar
         en consideración la impresión de conjunto que produce (véanse las sentencias, antes citadas, SABEL, apartado 23, y respecto
         a una marca denominativa, la sentencia DKV/OAMI, apartado 24).
         
         
         
         45
            
          Esto no puede implicar, no obstante, que la autoridad competente, encargada de comprobar si el público puede percibir como
         una indicación de origen la marca cuyo registro se solicita –en el presente caso, la representación gráfica de una combinación
         de la forma y los elementos constitutivos de una pastilla para lavadoras o lavavajillas–, no pueda realizar primero un examen
         sucesivo de los distintos elementos de presentación utilizados en dicha marca. En efecto, puede ser útil, durante la apreciación
         global efectuada por la citada autoridad, examinar cada uno de los elementos constitutivos de la marca de que se trata.
         
         
         
         46
            
          En el presente caso, tras haber examinado por separado los mencionados elementos, el Tribunal de Primera Instancia, como se
         desprende de los apartados 54 a 63 de las sentencias recurridas, apreció la impresión de conjunto que se extrae de la forma
         y los demás elementos constitutivos de las pastillas de que se trata, tal y como se describen en el apartado 29 de la presente
         sentencia, como exige la jurisprudencia recordada en el apartado 44 de la presente sentencia.
         
         
         
         47
            
          De lo anterior se desprende que las sentencias recurridas no revelan ningún elemento que deje presumir que el Tribunal de
         Primera Instancia no basara su apreciación del carácter distintivo de las marcas cuyo registro se había solicitado sobre la
         impresión de conjunto producida por éstas.
         
         
         
         48
            
          Por consiguiente, procede desestimar esta segunda parte del motivo, relativa a la necesidad de considerar la marca en su conjunto.
         
         Sobre la tercera parte del motivo, relativa a la definición del grado de atención del consumidor medio Alegaciones de las partes
         
         
         49
            
          Mediante la tercera parte del motivo, Procter & Gamble recuerda que, en la fecha de presentación de las solicitudes de registro
         de las marcas de que se trata, las pastillas para lavavajillas y más aún las de lavadoras no eran productos de consumo diario
         y que se situaban, por entonces, en el segmento de gama alta del mercado correspondiente. En estas circunstancias, Procter
         & Gamble sostiene que, contrariamente a lo declarado por el Tribunal de Primera Instancia, el nivel de atención que el consumidor
         medio de dichos productos concedía a la presentación de éstos era elevado.
         
         
         
         50
            
          En cualquier caso, Procter & Gamble añade que no comprende por qué razón el nivel de atención del consumidor respecto de los
         productos de consumo diario no sería elevado. A su juicio, el uso cotidiano de tales productos atrae sin cesar la atención
         del consumidor sobre su presentación y contribuye así a que disfruten de un nivel elevado de atención.
         
         
         
         51
            
          La OAMI observa que, en las sentencias recurridas, el Tribunal de Primera Instancia definió al público relevante como el consumidor
         medio normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz, y calificó los productos de que se trata de objeto de consumo
         diario. A este respecto, lo que es importante, según la OAMI, es que las pastillas para lavadoras o lavavajillas se destinan
         a su uso diario por cualquier consumidor. En su opinión, el hecho de que estas pastillas sean más caras que los productos
         de colada o de lavavajillas presentados en forma de polvo y la circunstancia de que son productos nuevos en el mercado no
         implican que se trate de productos de gama alta a los que los consumidores prestan una gran atención.
         
         
         
         52
            
          Además, la OAMI considera que es importante saber cómo se venden las pastillas de que se trata, cuáles son las diferencias
         o ventajas que presentan en relación con las demás formas de productos para lavadoras o lavavajillas, y cómo se utilizan,
         de hecho, en el proceso de lavado. A su juicio, en ninguna fase de la utilización de estas pastillas el consumidor se ve obligado,
         ni siquiera incitado, a plantearse más cuestiones sobre su forma o su aspecto externo.
         
          Apreciación del Tribunal de Justicia
         
         
         53
            
          A este respecto, la afirmación realizada por el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 53 de las sentencias recurridas
         de que, respecto a los productos de consumo diario, el nivel de atención del consumidor medio con respecto a la forma y al
         diseño de las pastillas para lavadoras o lavavajillas no es elevado, constituye una apreciación de carácter fáctico que, como
         se ha recordado en el apartado 39 de la presente sentencia, no está sujeta al control del Tribunal de Justicia en el marco
         de un recurso de casación toda vez que, como en el presente caso, no constituye una desnaturalización de los elementos de
         hecho que fueron sometidos al Tribunal de Primera Instancia.
         
         
         
         54
            
          En estas circunstancias, también debe desestimarse la tercera parte del motivo, relativa a la definición del grado de atención
         del consumidor medio.
         
         Sobre la cuarta parte del motivo, relativa a la fecha en la que procede apreciar el carácter distintivo de una marca Alegaciones de las partes
         
         
         55
            
          Mediante la cuarta parte del motivo, Procter & Gamble alega que, indebidamente, el Tribunal de Primera Instancia no se pronunció
         sobre la cuestión de en qué fecha es preciso situarse para apreciar el carácter distintivo de las marcas cuyo registro se
         solicita. En su opinión, es preciso comprobar, en el presente caso, la presentación habitual en el mercado de las pastillas
         para lavadoras y lavavajillas en la fecha en la que se presentaron las solicitudes de registro respectivas y apreciar si la
         presentación de las marcas cuyo registro se solicita es notablemente distinta para el consumidor.
         
         
         
         56
            
          La OAMI alega que, en las sentencias recurridas, el Tribunal de Primera Instancia no consideró necesario pronunciarse sobre
         dicho punto debido a que el carácter distintivo faltaba en las marcas de que se trata en la fecha de la presentación de las
         solicitudes de registro. En cualquier caso, los requisitos exigidos para el registro de una marca comunitaria deben cumplirse,
         según la OAMI, tanto en la citada fecha como en la del registro.
         
          Apreciación del Tribunal de Justicia
         
         
         57
            
          Como se desprende del apartado 32 de la presente sentencia, una marca presenta carácter distintivo en el sentido del artículo
         7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94 si permite distinguir los productos o servicios para los que se solicita
         el registro de los de otras empresas.
         
         
         
         58
            
          En el presente caso, el Tribunal de Primera Instancia consideró acertadamente, en el apartado 64 de las sentencias recurridas,
         que no era necesario pronunciarse sobre la cuestión de la fecha relevante para apreciar el carácter distintivo de las marcas
         a efectos de dicha disposición, desde el momento en que había declarado que las marcas cuyo registro se solicitaba no permiten
         distinguir el origen de los productos de que se trata y que el mayor o menor número de pastillas similares que ya existen
         en el mercado no puede invalidar esta conclusión.
         
         
         
         59
            
          En estas circunstancias, el Tribunal de Primera Instancia no incurrió en ningún error de Derecho al considerar que no procedía
         pronunciarse sobre la cuestión de en qué fecha, la de presentación de las solicitudes de registro o la del registro efectivo,
         es preciso apreciar el carácter distintivo de las marcas de que se trata.
         
         
         
         60
            
          La cuarta parte del motivo, relativa a la fecha en la que procede apreciar el carácter distintivo de una marca, debe también
         desestimarse.
         
         Sobre la quinta parte del motivo, relativa al criterio del uso de una marca Alegaciones de las partes
         
         
         61
            
          Mediante la quinta parte del motivo, Procter & Gamble sostiene que la costumbre general que tiene el público de percibir la
         forma y el diseño de una pastilla como indicadores del origen de un producto, costumbre que puede crearse mediante el uso
         de otros signos o mediante la publicidad hecha para estos signos, se incardina en el artículo 7, apartado 1, letra b), del
         Reglamento nº 40/94 y no en el apartado 3 de este artículo.
         
         
         
         62
            
          La OAMI considera que la cuestión de la adquisición del carácter distintivo de una marca mediante el uso sólo se plantea en
         el marco del artículo 7, apartado 3, del Reglamento nº 40/94.
         
          Apreciación del Tribunal de Justicia
         
         
         63
            
          A este respecto, basta señalar que tal alegación es inoperante, puesto que el Tribunal de Primera Instancia, como resulta
         de los apartados 31 a 38 de la presente sentencia, aplicó correctamente el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento
         nº 40/94 y señaló, sin incurrir en error de Derecho alguno, la falta de carácter distintivo de las marcas cuyo registro se
         solicitaba.
         
         
         
         64
            
          De todo lo anterior se desprende que los recursos de casación son infundados y, por consiguiente, deben desestimarse.
         
         
         Costas
         65
            
          A tenor del artículo 69, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia, aplicable al recurso de casación
         en virtud del artículo 118 de este mismo Reglamento, la parte que pierda el proceso será condenada en costas, si así lo hubiera
         solicitado la otra parte. Al haber solicitado la OAMI que se condene en costas a Procter & Gamble y al haber sido desestimados
         los motivos formulados por ésta, procede condenarla en costas.
         
         
         En virtud de todo lo expuesto,
         
         
         
            
            EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Sexta)
         
         
          decide:
         
            
            
            
               1)
                  Desestimar los recursos de casación.
               
            
            
            
            
               2)
                  Condenar en costas a Procter & Gamble Company.
               
            
            
                  Skouris
               
               
                  Cunha Rodrigues
               
               
                  Puissochet
               
            
                  Schintgen
               
               
                  
               
               
                  Macken
               
            
                  
               
               
                  
               
               
                  
               
            
                  
               
               
                  
               
               
                  
               
            
                  
               
               
                  
               
               
                  
               
            
            
            
            
            
            
            
            
         
         
          Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 29 de abril de 2004.
         
         
         
         
                  El Secretario
               
               
                  El Presidente
               
            
         
         
         
                  R. Grass
               
               
                  V. Skouris
               
            
      
      
          1 –
            
            Lengua de procedimiento: inglés.