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El suizo Roger Federer abre en Roma su temporada sobre tierra batida buscando ganar un torneo que se le resiste y ganar confianza para la defensa del título en Roland Garros.
"Ahora tengo confianza. Si ganaste una vez en París, ¿por qué no otra vez? Ya no me preguntan más que por qué no gané Roland Garros", dijo Federer en Roma, donde este domingo comenzó el Abierto de tenis de Italia.
Roma es una de las escasas "imperfecciones" en la carrera del número uno del mundo, un torneo en el que perdió dos finales, la segunda de ellas en 2006 en un verdadero clásico de todos los tiempos, un maratón de cinco horas en cinco sets ante el español Rafa Nadal.
Cuatro años más tarde, el tenista de Basilea sigue teniendo muy claro que aquello fue un punto de inflexión en su carrera en arcilla. "Me hubiera gustado ganar Roma, pero no lo hice. Aún recuerdo aquel partido con Rafa. Los dos buscábamos llegar en forma a Roland Garros. Perdí con él, pero seguí sintiéndome fantástico en el final. Me probé a mí mismo que algún día podría ganar Roland Garros", añadió.
El último partido de Federer en el circuito fue el 30 de marzo, y Federer está ansioso de regresar a la competición. "Entrené un poco y tuve algo de vacaciones", señaló el suizo, que debutará en segunda ronda ante el ganador del choque entre el chipriota Marcos Baghdatis y el letón Ernests Gulbis, dos rivales más que peligrosos para un primer partido.
"Siento que tengo la posibilidad de hacer las cosas realmente bien en la temporada de arcilla, espero que eso comience en Roma. Aunque claro que no puedo mirar más allá de la primera ronda, mis dos rivales posibles son jugadores duros".
swissinfo.ch y agencias
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