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El 8 de febrero los suizos acuden a las urnas para pronunciarse sobre la renovación del acuerdo de libre circulación de personas con la Unión Europea (UE) y sobre la extensión de este tratado a Rumanía y Bulgaria.
Pero su voto sobre este aspecto específico bien puede afectar al conjunto de las relaciones bilaterales de Suiza con la Europa de los Veintisiete.
Por tercera vez en varios años, la ciudadanía suiza se pronuncia en las urnas sobre la apertura de su mercado de trabajo a los ciudadanos de los países de la UE. Esta votación se realiza debido a que sus precursores, de derecha, lograron reunir las firmas necesarias para convocar un referendo.
La opción de un acercamiento con la UE a través de los acuerdos bilaterales sectoriales es una vía alterativa después de que los suizos rechazaran en las urnas la adhesión al Espacio Económico Europeo en diciembre de 1992.
Tras ese 'no' a Europa, el Gobierno inició negociaciones con Bruselas, a fin de evitar el aislamiento económico del país y garantizar a la empresa privada suiza el acceso a su principal mercado, el de la UE. Una forma de impedir que las empresas suizas sean discriminadas.
Berna acordó con Bruselas un primer paquete de siete acuerdos bilaterales en 1999. En él figura el tratado de libre circulación de personas.
Apoyo popular
El paquete también debió pasar por las urnas y fue aceptado en 2000. El tratado de libre circulación de personas entró en vigor el 1° de junio de 2002. Tres años más tarde, en 2004, los ciudadanos aceptaron la extensión de este acuerdo a los diez nuevos miembros de la Unión Europa.
El tratado estipula que los ciudadanos europeos pueden establecerse y trabajar en Suiza, lo mismo que los suizos en el territorio de la UE.
Cabe señalar que algunas restricciones se establecieron en esta apertura entre Suiza y la UE. Los emigrantes deben contar con un contrato de trabajo antes de mudarse o demostrar que ejercen una actividad independiente. En el caso de personas retiradas de la vida laboral, éstas deben demostrar que disponen de medios financieros necesarios para vivir en el nuevo país de acogida.
Fase de prueba
Tras la firma del acuerdo en 1999, la libre circulación de personas entró en vigor con los 15 países que formaban parte de la UE en ese momento, además de Malta y Chipre. En cambio, los 8 países del este europeo que se adhirieron a la Europa Unida en 2004 están limitados por contingentes hasta 2011.
El acuerdo de libre circulación de personas estableció para Suiza una fase de prueba de 10 años a partir de la firma del documento, es decir, de 7 años luego de su entrada en vigor. Al final de este plazo, que se cumple justo este año, Suiza debe decidir si quiere confirmar el acuerdo o abandonarlo. Esa cuestión forma parte del voto este 8 de febrero.
La Confederación Helvética debe también decidir si quiere ampliar el acuerdo a los dos últimos países que han ingresado en la UE: Bulgaria y Rumanía.
El número de trabajadores que provengan de esos dos países también será sometido a un contingente durante un periodo de siete años. Después, se ha previsto una cláusula de salvamento que permitiría reintroducir los contingentes en caso de que hubiera una fuerte inmigración búlgara o rumana a Suiza.
Contrariamente a la propuesta gubernamental, el Legislativo helvético decidió unir los dos asuntos –la extensión y la renovación- en un solo decreto.
Para la mayoría de los legisladores, no es realista pensar que la UE acepte mantener la libre circulación de personas con Suiza si ésta no la aplica a los dos nuevos miembros de la UE.
Contra el paquete único
Esta interpretación fue muy contestada por la derecha que prefería un voto por separado para cada uno de los dos temas.
La Unión Democrática del Centro (UDC, derecha nacionalista) considera que unir los dos temas en un mismo decreto hace imposible una elección; no obstante, este partido, el mayor de Suiza, renunció al referéndum.
Sin embargo, el ala joven de la UDC, la Liga de Tesineses y los Demócratas Suizos reunieron las 50.000 firmas necesarias para someter el tema a votación.
Cláusula guillotina
Lo que está en juego en la votación del 8 de febrero no es sólo el acuerdo de libre circulación, sino el conjunto de los acuerdos bilaterales suscritos con la UE.
Los siete acuerdos del primer paquete están vinculados jurídicamente. Si uno de ellos cae, el conjunto caduca en virtud a la denominada 'cláusula guillotina'.
La supresión de este paquete de acuerdos tendría también consecuencias para el segundo paquete de acuerdos que Suiza ha negociado con Bruselas, especialmente en lo que concierne a su adhesión a los tratados de Schengen (seguridad) y Dublín (refugiados).
Oportunidades y temores
Para los partidarios de este acuerdo, entre ellos la mayor parte de los representantes del sector económico, la libre circulación de personas representa una oportunidad para Suiza, ya que le permite estimular su crecimiento. Es gracias a este acuerdo que las empresas helvéticas pueden reclutar el personal cualificado que requieren.
Quienes se oponen a que se prolongue y se amplíe el acuerdo a Rumanía y Bulgaria argumentan que la inmigración procedente de la UE ejerce una presión negativa en la tasa de desempleo, el nivel salarial, los seguros sociales y el aumento de la delincuencia en Suiza. Por lo demás, no creen que Bruselas cumpla sus amenazas de terminar con todo el paquete de acuerdos por el solo hecho de cerrar las puertas a la libre circulación.
Lo cierto es que, hasta ahora, la ciudadanía suiza ha defendido en votaciones la política europea helvética basada en estos acuerdos bilaterales, aunque los temores relacionados con la crisis económica y el paro podrían modificar esa perspectiva general.
swissinfo, Andrea Tognina
(Traducido por Patricia Islas Züttel)
Contexto
Son los círculos de la derecha nacionalista los que se oponen a la extensión del acuerdo sobre la libre circulación de personas entre la Europa ampliada y Suiza. Los otros partidos de derecha, es decir, el Partido Radical y el Demócrata Cristiano se muestran a favor de la consecución del acuerdo.
Y aunque la izquierda y los sindicatos muestren su inquietud por los efectos de la libre circulación de personas en el ámbito de los salarios, consideran que las medidas de acompañamiento establecidas al respecto serán suficientes.
La iniciativa privada y la comunidad suiza que vive en Europa respaldan la reconducción del acuerdo.