Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05051.jsonl.gz/20

Contenido externo
El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.
El primer ministro japonés, Shinzo Abe (C) pronuncia su discurso político durante la apertura de la Cámara baja en el Parlamento, en Tokio, el 22 de enero de 2018.(afp_tickers)
El primer ministro japonés se ha mostrado dispuesto a asistir a los Juegos Olímpicos en Corea del Sur, acabando con los rumores de boicot debidos a un conflicto histórico sobre las "mujeres de consuelo", las esclavas sexuales del ejército imperial nipón.
"Me gustaría asistir a la ceremonia de apertura de los Juegos de Pyeongchang para animar a los atletas japoneses", declaró Shinzo Abe en una entrevista publicada este miércoles por el diario conservador Sankei Shimbun.
"Los Juegos Olímpicos son una celebración de la paz y de los deportes y Japón acogerá Tokio-2020", dijo, en referencia a los Juegos de Verano que se celebrarán dentro de dos años en la capital japonesa.
Abe había insinuado que tal vez no asistiría a la competición que comenzará el 9 de febrero, en señal de protesta por una disputa sobre las "mujeres de consuelo".
Este asunto envenena las relaciones bilaterales desde hace décadas, ya que muchos surcoreanos lo consideran como el símbolo de los abusos y de la violencia cometidos por Japón durante su dominación colonial entre 1910 y 1945.
La mayoría de los historiadores consideran que hasta 200.000 mujeres, en su mayoría coreanas pero también chinas, indonesias y ciudadanas de otros países asiáticos, fueron llevadas a la fuerza a los burdeles del ejército imperial.
En diciembre de 2015, Seúl y Tokio cerraron un acuerdo presentado como "definitivo e irreversible" mediante el cual Japón se comprometió a presentar sus "disculpas sinceras" y a pagar 1.000 millones de yenes -9,1 millones de dólares- como reparación a una fundación que ayuda a las pocas "mujeres de consuelo" surcoreanas que siguen vivas.
Pero el actual presidente surcoreano, el centroizquierdista Moon Jae-In, criticó ese acuerdo, cerrado por el gobierno conservador de la presidente destituida Park Geun-Hye, porque Japón se negó a asumir una responsabilidad jurídica.
"Me gustaría entrevistarme con el presidente Moon", dijo Abe al diario Sankei. "Me gustaría decirle directamente que no podemos aceptar de ninguna manera la petición unilateral de Corea del Sur de añadir cláusulas adicionales al acuerdo".
Seúl comunicó que, por principio, dejaría de utilizar el dinero japonés destinado a las "mujeres de consuelo" y que emplearía sus propios fondos para ayudarlas.
AFP