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El Tribunal Supremo italiano se pronunciará este viernes en el caso de Francesco Schettino, el capitán del crucero Costa Concordia, cuyo naufragio cerca de la costa italiana en enero de 2012 causó 32 muertos.
El 20 de abril, el fiscal de dicho tribunal, Francesco Salzano, pidió la confirmación de culpabilidad para Schettino, de 56 años y apodado por la prensa italiana "capitán cobarde".
También pidió el reenvío del caso ante una nueva corte de apelación al estimar que el excomandante tenía que ser condenado a una pena superior a los 16 años que se le impusieron en primera instancia, exigiendo que se tuvieran en cuenta las "circunstancias agravantes".
Para el magistrado, Schettino era "consciente" de su comportamiento culpable y no merecía las circunstancias atenuantes de las que se benefició en los juicios anteriores.
La justicia italiana confirmó en apelación el 31 de mayo de 2016 su condena a 16 años de prisión.
Schettino fue condenado en primera instancia en febrero de 2015 por homicidio, naufragio y abandono del barco, en un juicio iniciado en julio de 2013 en el tribunal de Grosseto (Toscana).
El tribunal lo condenó entonces a 16 años y un mes de prisión, cuando la fiscalía había pedido 26 años de reclusión. En apelación, la fiscalía pidió 27 años de cárcel, sus abogados la absolución.
El "Costa Concordia", que navegaba demasiado cerca de la costa de la isla toscana de Giglio, chocó con una roca en la noche del 13 de enero de 2012.
Naufragó a unas decenas de metros de Giglio con 4.229 personas a bordo, entre ellos 3.200 turistas. En el naufragio, murieron 32 personas. El buque fue luego reflotado y transportado en julio de 2014 hasta el puerto de Génova para ser desguazado.
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