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La Casa Blanca adoptó este lunes una posición abiertamente crítica del presidente electo, Donald Trump, quien amenazó con no reconocer más el principio de "una sola China" y sostuvo que Taiwán no debía usarse como moneda de trueque para lograr concesiones de Pekín.
De acuerdo con el vocero presidencial Josh Earnest, Taiwán no puede ser vista como una "palanca" para hacer presión sobre Pekín.
Trump sugirió que Washington debería abandonar la política de "una sola China" a menos que Pekín acepte renegociar los términos de la relación bilateral.
El domingo, en declaraciones a la red de televisión FoxNews, Trump dijo no saber "por qué tenemos que estar ligados a una política de una China única, a menos que podamos conseguir un nuevo acuerdo con China para obtener otras cosas, incluyendo cuestiones comerciales".
Este lunes Trump se reunió en sus oficinas de Nueva York con la empresaria y excandidata presidencial Carly Fiorina.
A la salida del encuentro, Fiorina dijo a la prensa que los dos habían pasado parte de la reunión "hablando sobre China, probablemente nuestro más importante adversario".
Hace dos semanas Trump rompió una tradición de décadas al atender una llamada telefónica de la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, un gesto que desató la furia de la cancillería china.
De acuerdo con reportes de la prensa local, el contacto telefónico con la dirigente taiwanesa había sido cuidadosamente planificado por el equipo de Trump precisamente para enviar una señal a Pekín.
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