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El presidente francés, François Hollande, visitó el martes a Haití para impulsar la ayuda de Francia en lo que otrora fue su más rica posesión en el Caribe, pero que ahora es una nación extremadamente pobre con un amargo legado colonial.
El presidente de Haití, Michel Martelly, extendió la alfombra roja en el aeropuerto para recibir a su invitado, una breve visita que movilizó a decenas de manifestantes que exigen a Francia el reembolso de la deuda que los haitianos contrajeron hace dos siglos para obtener su independencia.
"Ninguna negociación, ninguna compensación puede reparar las heridas de la historia que todavía nos marcan hoy", dijo Martelly a Hollande en un discurso ante una audiencia invitada de dignatarios en la capital Puerto Príncipe.
"Haití no ha olvidado, pero Haití no es terco", agregó, en un intento por poner fin a un intenso debate en su país sobre si se pueden reconstruir las relaciones con su antigua potencia colonial, sin las exigidas reparaciones.
Hollande, en respuesta, prometió que Francia financiará un programa a gran escala para modernizar el sistema educativo de Haití, pero evitó referirse directamente al tema de la deuda, cuyo monto se estima en 17.000 millones de euros (unos 19.000 millones de dólares).
El mandatario visitante ofreció "un auténtico plan Marshall para la educación" a través de la Agencia francesa de desarrollo, por 50 millones de euros (56 millones de dólares).
"Ustedes no están pidiendo ayuda, quieren desarrollo. No están pidiendo prestaciones sociales, sino inversiones", dijo al pueblo haitiano.
Más tarde, después de mantener conversaciones privadas con Martelly, Hollande repitió que la inversión de Francia en la educación en Haití debe ser vista como un esfuerzo para reparar el pasado.
"Es el mejor símbolo que podemos ofrecer juntos", dijo. "No podemos cambiar la historia, pero sí podemos cambiar el futuro".
En el siglo XIX Haití, primera república negra de la historia, debió indemnizar a los excolonos franceses para compensar su pérdida de ingresos y lograr su reconocimiento diplomático.
- "Dinero sí, moralismos no" -
Las palabras de ambos mandatarios no bastaron para calmar los ánimos de los haitianos. Decenas manifestaron cerca del lugar en donde ambos mandatarios dieron sus discursos. "Hollande, el dinero sí, moralismos no", se podía leer en algunas pancartas.
Hollande había generado grandes expectativas tras declarar que viajaba a Haití para pagar la deuda. Pero su entorno precisó que se trataba de un pago moral de la deuda, no financiero.
"Es dinero lo que necesitamos", vociferaba Philistin Servilus, bloqueado por un cordón policial a una centena de metros de las tribunas oficiales, que forman un anillo alrededor del monumento de Toussaint Louverture, héroe de la independencia haitiana.
"No deben dar ese dinero al gobierno, se llevarían todo, y nosotros, desgraciados, no recibiremos nada como siempre. Queremos que Francia venga a construir casas, invierta ese dinero para crear trabajo", exigió este manifestante, refiriéndose a las acusaciones de corrupción contra el presidente Martelly.
- Acuerdos económicos -
Con el fin de reforzar los intercambios económicos entre ambos países, Hollande y Martelly firmaron varios acuerdos económicos. Uno de ellos permitirá a Puerto Príncipe exportar bananas orgánicas al mercado europeo.
Asimismo, Francia buscará consolidar la ayuda y cooperación en esta isla caribeña asolada por un terremoto en enero de 2010.
Hollande visitó el lugar donde se reconstruye el hospital de la Universidad de Estado de Haití (HUEH), que Francia y Estados Unidos se comprometieron a financiar tras el sismo de 7,0 grados, que causó la muerte de más de 230.000 personas.
Ambos países movilizaron cada uno 25 millones de dólares para este proyecto que se estima concluirá en el segundo semestre de 2017.
Primer mandatario francés en realizar una visita oficial a esta excolonia desde su independencia en 1804, Hollande concluyó a las 18H00 locales (23H00 GMT)una gira de cinco días por el Caribe, que incluyó a San Bartolomé, San Martín, Martinica y Guadalupe, y Cuba.