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Este ensayo se divide en tres partes:
1. La muerte desde la perspectiva de la filosofía budista.
2. Las obligaciones de una autoridad espiritual en el budismo tibetano, un lama, durante el proceso de la muerte.
3. Las funciones de un lama después que alguien ha fallecido.
1. La Muerte desde la Perspectiva de la Filosofía Budista
i) El punto de vista de la impermanencia: La muerte es parte de la vida de un ser humano
La transitoriedad de todos los fenómenos -físicos y mentales- es una parte central de la filosofía budista. Cuando se reúnen las causas y las condiciones adecuadas, comienza a existir un fenómeno que cambia de un momento a otro hasta que se destruye o se disuelve. Naturalmente nuestra fuerza vital y nuestro cuerpo también experimentan este proceso. Por lo tanto, la muerte es la consecuencia natural de haber nacido. Nuestra vida, que termina en la muerte, está marcada por un cambio físico y mental constante.
Esto puede sonar duro al principio, pero en realidad tiene dos aspectos positivos. En primer lugar, la impermanencia nos da la oportunidad de cambiar las situaciones difíciles en positivas. También podemos superar los rasgos negativos del carácter y desarrollar los buenos.
El segundo punto es que nuestro egoísmo disminuye naturalmente desde el momento en que entendemos que no vamos a vivir para siempre. Por lo general, hacemos casi todo para nuestro propio beneficio o en beneficio de las personas cercanas a nosotros, porque creemos que vamos a vivir para siempre y tenemos que asegurar lo mejor para nosotros mismos. La comprensión de que nuestra vida es corta nos hace más fácil compartir.
ii.) El momento de la muerte es incierto
La contemplación de la impermanencia de la vida nos lleva a la idea de que nadie sabe cuándo va a morir. Esto aumenta nuestra sensación de urgencia para lograr lo que creemos que es importante sin demora, porque nos damos cuenta de que tenemos un tiempo limitado.
Estas son las razones por las que la meditación regular sobre la impermanencia es una parte central de la práctica budista.
2) Las Obligaciones de una Autoridad Espiritual en el Budismo Tibetano, un Lama, Durante el Proceso de la Muerte
En la cultura del Himalaya, por lo general una persona que es a la vez un médico y un lama, acompaña al moribundo en sus últimos días. Como médico, tratará principalmente los síntomas físicos e intentará restablecer el equilibrio entre los cuatro elementos que constituyen los bloques básicos para la construcción de nuestro cuerpo. Como lama, asiste espiritualmente a la persona que está muriendo. Si no hay nadie que pueda cumplir ambas funciones, por supuesto estarán presentes dos personas distintas.
i) El acompañamiento espiritual de una persona que está muriendo
La instrucción principal, dada a la persona que enfrenta a la muerte, es lo que se llama Comportarse como una hermosa mujer mirándose en el espejo. Cuando alguien se mira en un espejo para maquillarse, no aplica el maquillaje a la cara que está en el espejo. Ese sería un comportamiento ilusorio. Por supuesto, es su propia cara la que necesita maquillarse y corregir las imperfecciones. De la misma manera, el moribundo necesita examinar el tipo de ilusiones que aparecen en su mente, en lugar de reaccionar a ellas como si estuvieran sucediendo en el mundo exterior; él necesita corregir su propia mente.
A través del deterioro gradual del cuerpo, uno pierde el equilibrio, y las percepciones de los sentidos del olfato, la vista, el oído, gusto y el tacto, se modifican drásticamente. Este es un proceso muy doloroso y confuso. Es por ello que el lama da esta instrucción de Comportarse como una hermosa mujer mirándose en el espejo, con el fin de transmitir a la persona que muere lo que realmente está sucediendo y para decirle que lo que está percibiendo es sólo una aparición mental.
Quien ya ha ayudado a alguien en su lecho de muerte, puede haberse dado cuenta de que el paciente experimenta cosas que no ocurren en absoluto. Alguien que luchó en la guerra, por ejemplo, podría estar reviviendo estas experiencias y llegar a estar muy asustado. El comportarse como una hermosa mujer mirando en el espejo, también se refiere a lo fácil que es confundir las propias imágenes mentales como algo externo a uno mismo y tratar de manipularlas. Esto es muy agotador y frustrante. Si la persona que está muriendo está reviviendo un episodio perturbador de su vida y se le recuerda que eso no es real, es como despertarse de un mal sueño. Entonces puede trabajar su propia disposición mental y cambiar su experiencia. Si ella cree que está en un tiempo feliz de su vida, entonces por supuesto es mejor dejarla tranquila.
Otro proceso importante es la degeneración gradual de los elementos que componen el cuerpo, como el agua, el fuego, la tierra y el viento. Cada elemento tiene cierta energía y facilita determinadas funciones. Cuando esta energía disminuye, el cuerpo ya no puede funcionar adecuadamente. Por ejemplo, si la energía de la tierra se debilita, se hace difícil levantar la cabeza y las extremidades. A veces, la persona que está muriendo pide que se la sostenga, pues tiene la sensación de que se está cayendo. El lama en ese momento tiene la responsabilidad de instruir a la persona agonizante, así como también a la gente que ayuda en este proceso de disolución, explicando las señales internas y externas, para que se haga comprensible y evitar confusiones.
Un buen ejemplo de esto es un túnel del horror en un parque de diversiones. Fui a uno de estos en Singapur. Aparecen diferentes figuras como esqueletos, y es por supuesto muy, muy oscuro. Al atravesarlo por primera vez, es bastante aterrador. El segundo viaje es más fácil, porque uno sabe lo que va suceder. La tercera vez, incluso podría ser divertido. De la misma manera, cuando el lama explica lo que ocurre durante la muerte, la persona no estará tan asustada ya que está en conocimiento de las apariciones que resultan de los cambios en el cuerpo.
El estado mental no sólo es importante en el momento de la muerte como tal, sino que también tiene consecuencias para la vida futura. En el budismo, la continuidad de la corriente mental es una de las suposiciones fundamentales. La próxima vida estará conformada principalmente por la manera en que alguien se comporta en la vida actual, pero su estado mental en el momento de la muerte, es también un factor importante. Tiene probablemente un impacto de un 20%. Así que hace una gran diferencia si una persona está asustada y tensa o relajada y feliz en la muerte.
ii) El papel del lama en calidad de testigo.
Él está presente cuando la persona moribunda expresa su última voluntad, como la distribución de sus posesiones. Aquí en Alemania hay leyes que regulan la herencia, pero en mi lugar no las hay. Si no se encuentran o recuerdan instrucciones claras después del fallecimiento de una persona, y hay diferentes opiniones entre los beneficiarios, entonces el lama tiene la autoridad para intervenir y aclarar la situación. Saber que no habrá problemas después de la muerte es muy consolador para la persona que está muriendo y ayuda así a un pasaje tranquilo.
3) Los Deberes del Lama después de la Muerte
Si el lama tiene un gran poder espiritual y mucho amor y compasión por los difuntos, se dice que sus oraciones en los tres primeros días serán muy útiles. Esto incluye oraciones de aspiración para un buen renacimiento, además de los rituales para mostrarle el mejor camino posible en el estado intermedio, llamado también bardo, antes de que adquiera un nuevo cuerpo.
Durante estos tres primeros días se usan cálculos astrológicos para determinar cómo disponer mejor del cadáver -si es mejor quemar el cuerpo, enterrarlo u ofrecerlo a animales salvajes. Esta última opción no se practica en Europa, pero en el Himalaya es bastante común. Si una persona que muere era parte de una familia muy estrechamente unida, donde hay mucho amor y calidez entre los miembros, la pérdida se siente profundamente. La familia se encuentra repentinamente incompleta. En este caso, la astrología también ayuda a encontrar el tiempo y las circunstancias más adecuadas para retirar al cuerpo de la casa. Sin embargo, si se sabe que la causa de la muerte fue una enfermedad infecciosa, un médico también aconsejará la eliminación del cadáver.
Después de estos tres días, se pone a descansar el cuerpo de acuerdo con las recomendaciones. Las oraciones por los difuntos siguen durante 49 días después de su fallecimiento. A veces son diarias, pero por lo menos en el mismo día de la semana que se produjo la muerte. Después por lo general tiene lugar una ceremonia anual en el aniversario.
Directamente después de la muerte, las posesiones del difunto se dividen de acuerdo a sus deseos. Una parte se utiliza generalmente para proyectos de caridad como la construcción de puentes y calles, o como limosna para los pobres. Si el cuerpo es quemado, las cenizas se mezclan a menudo con agua y tierra para hacer una pasta. A esta pasta se le da forma de pequeñas estatuas llamadas Tsatsas, que se llevan a lugares sagrados de India y Nepal, como por ejemplo Bodhagaya, donde el Buda alcanzó la iluminación. El lama también guía a la familia en estas actividades. El objetivo principal es beneficiar a la mayor cantidad de personas a través del cuerpo y las posesiones del difunto.