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Aunque el crecimiento no sea tan espectacular como en los Estados Unidos o en Gran Bretaña, aumenta el número de padres suizos que educan a sus niños en casa.Este contenido fue publicado el 13 mayo 2009 - 09:08
El creciente descontento con el sistema estatal, las malas influencias en el ambiente escolar, la escasa instrucción moral y religiosa, así como los altos precios de las escuelas privadas son los motivos que llevan cada vez a más padres a educar ellos mismos a sus vástagos.
En los Estados Unidos, el número de familias que educan en casa a sus hijos se ha triplicado de 850.000 en 1999 a más de 2 millones actualmente. En Gran Bretaña se estima que aproximadamente 50.000 niños son instruidos en casa, pero el número aumenta.
En Suiza el crecimiento es mucho más modesto. Se calcula que cerca de 1.000 niños estudian en casa sin acudir a la escuela.
"La tendencia es al alza. Desde finales de los años de 1980 ha aumentado mucho, aunque no se considere un movimiento masivo", explica a swissinfo Willi Villiger, de la asociación suiza 'Escuela en Casa'.
La aceptación de la educación en casa depende del cantón donde radique la familia. Cada entidad helvética maneja su propio sistema educativo. Los cantones de habla francesa generalmente tienen una actitud más liberal. En la Suiza de expresión italiana está prohibido, mientras que en la amplia región de habla alemana existe una mezcla de posibilidades.
En los sitios donde está permitido, las familias tienen que notificar a las autoridades educativas locales su decisión y proporcionar la documentación de los programas de enseñanza anuales o semanales impartidos a sus hijos. Una visita anual de un funcionario escolar es un criterio común. En algunos cantones se requiere una cualificación determinada para impartir clases privadas.
¿Por qué la educación en casa?
Según un análisis elaborado por el Departamento de Educación de EE UU en 2006, el 31% de los padres que escogieron la educación escolar en casa consideran inadecuado el ambiente en la escuela. Los ámbitos de mayor preocupación fueron la inseguridad, las drogas y la presión negativa impuesta al menor.
Aproximadamente el 30% de los entrevistados se dijo interesado en instruir religión y moral a sus niños, mientras que un 16,5% se declaró descontento con la instrucción académica.
En Suiza, los motivos varían, indica Villiger.
"Comenzamos en 2001 cuando la situación en la escuela local no estaba bien - no había suficientes profesores y se produjeron muchos cambios, y sentimos que los niños estaban siendo descuidados", advierte.
"Nuestra hija mayor resintió esta situación y su nivel escolar empeoró. Las influencias que recibía en la escuela eran contrarias a nuestra educación cristiana".
"No tengo nada en contra de la educación pública", menciona B.A., padre de cuatro niños, de entre 8 y 15 años, que ahora reciben la enseñanza escolar en casa. Este padre de familia, quien solicitó el anonimato, advierte que "el tiempo de estudio en la escuela se ve afectado por problemas sociales".
Dinámica familiar
Los educadores domésticos señalan las ventajas, calificadas de enormes, de una educación flexible.
"Tenemos un modo muy eficaz de estudio. En los primeros años, mi esposa conduce a los niños con el plan de estudios. Después tienen que trabajar por sí mismos, a fin de que gradualmente administren sus tareas de forma independiente y resuelvan sus deberes, lo que adoran", menciona Villiger, quien tiene a diez niños en casa.
La dinámica familiar es muy importante, añade B.A.
"Los niños respetan y aprenden el uno del otro. Los mayores ayudan a los más jóvenes y cuando ellos dan clase aprenden y repasan de nuevo la materia", señala el padre de familia.
"Se emplea más tiempo en la educación y menos en la resolución de conflictos. De esta forma, los niños pueden seguir sus intereses específicos", señala Villiger.
"Cuando sacamos a mi hija mayor de la escuela en 2001, ella había perdido casi todo su interés en la escuela. En dos años cambió su actitud y realizó su examen escolar público con excelentes notas".
"Esto no habría sido posible si ella hubiera permanecido en la escuela pública. En agosto próximo comenzará sus estudios en la universidad. Y en medio año otros dos de mis hijos terminarán sus estudios para ingresar a la universidad", señala orgulloso.
Miedos comunes
Uno de los miedos más comunes del estudio en casa es que los niños que son educados en su seno no tienen contacto con otras opiniones, base de una sociedad democrática.
"Los niños que siguen la instrucción pública pueden mezclarse con personas de otras clases sociales", indica Anne-Marie Reymond, responsable de supervisar a 60 niños que son educados en casa en el cantón Vaud.
"Esto puede resultar problemático. Algunos niños son integrados en grupos fuera de la familia y otros, para nada. Se nota esto, lo que bien puede resultar preocupante".
Ante esta constatación, Villiger admite que la carencia de sociabilidad podría ser una debilidad de la educación en casa.
"Hay que afrontarlo y ver cómo solucionarlo. Es tara de los padres entablar los contactos fuera del círculo familiar".
No obstante, en el caso de los niños estadounidenses educados en casa la situación no parece afectarles, pues muestran que tienen menos problemas con la interacción social que otros niños que acuden a la escuela, además de verse muy implicados en actividades fuera del hogar.
Cuestión de calidad
Algunas críticas apuntan también el nivel y calidad de enseñanza que los padres pueden dar a sus hijos.
"Me parece muy dudoso el hecho de que pueda haber gente que enseñe en su casa sin tener una cualificación docente", señala el maestro Lo Anton Strittmatter de la Asociación Docente Helvética, entrevistado por el diario 'Neue Zürcher Zeitung'. "Un permiso para impartir clases es el único criterio comprobable para asegurar la calidad", afirma.
Ante este comentario, Villiger refuta que los tiempos modernos hayan democratizado la enseñanza.
"Si los padres están listos a aprender con sus niños, ellos no necesitan ninguna cualificación, puesto que hoy día la información es accesible para todos.
"Usted puede encontrar ambientes de estudio muy buenos en Internet y el material público ofrece una variedad de libros que satisfacen las necesidades de la educación de casa", asegura.
A pesar de haber iniciado la enseñanza con cierto temor, Villiger afirma ahora que "ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado".
"Tenemos una unidad muy preciada en la familia y sentimos que hemos emprendido el camino juntos, como pioneros".
Simon Bradley, swissinfo.ch
(Traducción: Patricia Islas Züttel)
Sistema escolar
Suiza no tiene ningún ministro de la educación. La enseñanza es competencia de los cantones.
Los cantones manejan sus propios sistemas educativos con la coordinación a escala nacional de la organización que representa a los directores cantonales de educación.
Los cantones y comunas financian más del 85% de los gastos educativos.
En Suiza el 95% de niños completa su educación obligatoria en su escuela local pública.
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