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El único reloj de alarma del mundo que funciona bajo el agua debe mucho a las hazañas de un hombre extraordinario, Hannes Keller. Desde joven, este zuriqués se apasionó por el buceo, cuando uno de sus amigos le mostró la belleza del mundo submarino. En 1959, los directores de Vulcain se enteraron de las proezas de Hannes Keller y, con su ayuda, decidieron perfeccionar un reloj que indicara con precisión las paradas de descompresión. Así nació el famoso Nautical. Además, su sonido se podía escuchar muy bien bajo el agua, una ventaja obvia en las oscuras profundidades del océano. La primera vez que Keller intentó bajar a 155 metros en el Lago Maggiore, usando una revolucionaria mezcla de gases de un profesor del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zúrich, con la que redujo en gran medida los tiempos de descompresión, no atrajo a gran público: sólo estuvo presente un periodista del recién lanzado periódico Blick. Pero la noticia tuvo alcance mundial. Más de 500 artículos de prensa lo mencionaron y los noticiarios hicieron famoso de inmediato al buceador. Más adelante, Keller batió su propio récord cerca de la Isla Catalina, frente a la costa de Los Ángeles. El 2 de diciembre de 1962, descendió a 315 metros. Para Vulcain fue un gran un éxito contar con Keller como portador de sus relojes.