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El primer ministro australiano, Scott Morrison, minimizó este miércoles la importancia de su charla telefónica con Donald Trump, que calificó de "anodina", a pesar de que está desatando una tormenta política en Estados Unidos.
Morrison aseguró que Trump solo le pidió establecer un "punto de contacto" con el gobierno australiano para que participara en una investigación con la que el presidente estadounidense busca desacreditar la idea según la cual Rusia le habría ayudado a ganar las elecciones en 2016.
Morrison explicó que estaba "feliz" de responder a la petición de Trump y que el embajador australiano en Estados Unidos, Joe Hockey, ya había ofrecido su ayuda en mayo.
"Fue una conversación bastante anodina", declaró Morrison a la cadena Sky News.
"Habíamos dicho que estábamos preparados para ayudar y para cooperar en esa investigación, lo cual no es inusual. Estados Unidos es un socio importante –de hecho, nuestro aliado más significativo– y estamos acostumbrados a compartir mucha información", añadió.
Morrison no dijo sin embargo si Australia le proporcionó información y aseguró que el proceso está en manos de los funcionarios de su gobierno.
"Australia nunca haría nada contrario a nuestros intereses nacionales, Francamente habría sido más sorprendente si hubiéramos decidido no cooperar", aseguró.
Trump y algunos medios afines han asegurado varias veces sin pruebas que las investigaciones del FBI sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016 serían obra del denominado "deep state" ("estado profundo"), favorable al partido demócrata.