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La falta de nieve se ha convertido en un verdadero problema para algunas estaciones de esquí suizas. Del negocio del esquí depende la actividad económica de mucha gente. Por eso, para garantizar que las pistas puedan abrirse, en las regiones de montaña se fabrica nieve artificial. Aunque este proceso tiene un precio. (SRF / swissinfo.ch)
Para producir nieve artificial se necesita gran cantidad de recursos naturales y energía. Algunas estaciones de esquí utilizan diferentes técnicas para que generar nieve artificial sea más eficiente desde el punto de vista económico y ecológico.
Gstaad, por ejemplo, emplea un sistema que mide el espesor de la nieve. Cada vez que una máquina pisanieves (el camión que prepara las pistas) cruza la superficie nevada, se calcula la profundidad de nieve, y los datos van a parar a una base de datos.
Los conductores pueden ver la información sobre el espesor de la nieve en pantalla, dentro de sus cabinas, y proceder según su profundidad. En base a los datos obtenidos, la producción de nieve se centra en determinadas áreas. Gracias a este sistema de gestión del espesor del manto de nieve, la estación necesita producir menos nieve que antes.