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La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) debe buscar una nueva orientación.Este contenido fue publicado el 10 agosto 2005 - 16:51
En 1996 Suiza la presidió y recibió por ello muchos elogios, recuerda el director de swisspeace, Laurent Goetschel, quien habla a swissinfo sobre el futuro de esa organización.
Hace 30 años firmaron 35 Estados el acta final de Helsinki, un importante documento para superar la Guerra Fria entre el Este y el Oeste. Suiza pertenece a los miembros fundadores de la entonces denominada Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa.
Laurent Goetschel, Director de la fundación swisspeace y Profesor en Politología en el Instituto Europa de la Universidad de Basilea, comenta que Suiza hizo grandes esfuerzos para mejorar esas relaciones internacionales, en las que la neutralidad era una carta importante en la política exterior helvética.
swissinfo: Laurent Goetschel, ¿qué tan importante era la participación en esa organización de Suiza, sin pertenecer a la Unión Europea, ni a la OTAN, y hasta entonces, ni a la ONU?
Laurent Goetschel: Para ella era una posibilidad el hecho de participar en la fundación de un foro en el que se encontraban todos los Estados importantes del Este y del Oeste.
En la primera fase de su creación no era una organización, sino una conferencia. Al fin y al cabo era una colaboración internacional semi-institucionalizada.
swissinfo: Entonces fue una oportunidad para Suiza en el ámbito internacional...
L.G.: Exacto.
swissinfo: En 1996, cuando ya se llamaba OSCE, Suiza vivió un punto culminante al presidirla y recibió muchos elogios por ello. ¿Porqué?
L.G.: Efectivamente, ese año Suiza se movilizó mucho. A tal punto que podría decirse que, sin quererlo, asumió un papel relativamente importante ese año. Numerosos desafíos aparecieron para la OSCE, que no eran visibles al momento de que Suiza dirigió su candidatura para el puesto dirigente.
swissinfo: ¿Qué consiguió exactamente Suiza ese año?
L.G.: Entre otras cosas, se llevaron a cabo las primeras elecciones tras la guerra en Bosnia-Herzegovina. La pregunta era si ya era el momento oportuno de realizarlas y, además, estaba la interrogante de cómo sería su organización y la participación de los refugiados que no vivían en ese territorio. Suiza cosechó mucho prestigio por la cita a las urnas y porque el proceso se realizó relativamente sin muchas dificultades.
Otro punto más fue el grupo de apoyo de la OSCE a Chechenia, en el que Suiza estuvo muy activa bajo la conducción de Tim Guldimann.
swissinfo: Suiza pertenece desde hace tres años a la ONU. ¿Con ello Suiza le ha restado valor a la OSCE?
L.G.: La colaboración de Suiza en la ONU es mucho más significativa que en la OSCE. Esta ha perdido en general buena parte de su significación. Fue destacada en el tiempo de la Guerra Fría y en la fase posterior, ya que en ese tiempo era el único foro que acercaba al Este con Occidente.
En los años posteriores tal vez no pudo mantener su importancia. Esto se debió, en parte, a que organizaciones como el Consejo de Europa, la Unión Europea y la OTAN –que antes se restringían a Europa Occidental- se abrieron a Estados importantes del centro y el este europeo, y con ello se reforzaron.
swissinfo: ¿En realidad, se requiere aún de la OSCE?
L.G.: La OSCE juega como antes su papel. Tiene una importante función en lo que se refiere a minorías y también es la única organización, además del Consejo de Europa, que tiene como miembro a Rusia.
swissinfo: La OSCE se encuentra en un momento crucial y quiere reformarse. ¿Dónde ve usted sus futuros campos de acción?
La OSCE sigue, como antes, activa en el sector de la observancia en las urnas. Puede ser activa en países como Uzbekistán, Kirguizistán, Ucrania o Bielorrusia, quienes no pertenecen a ninguna otra organización europea.
Otro importante campo es el de sus relaciones con las minorías nacionales, que presentan problemas en muchos Estados del centro y el este de Europa. En ese terreno se ha distinguido en el pasado la OSCE, de una forma distinta al Consejo de Europa que se ha inclinado más a lineamientos jurídicos. Por el contrario, la OSCE se ha especializado en normas relevantes del ámbito político.
swissinfo: ¿Entonces ve usted un futuro para la OSCE?
L.G.: Sí, estoy convencido de que la organización tiene futuro. Sólo debe adaptarse a las nuevas condiciones existentes.
swissinfo, Gaby Ochsenbein
Traducido del alemán por Patricia Islas
Datos clave
1 de Agosto de 1975: Firma del acta final de Helsinki con la que 33 Estados, entre ellos Suiza, Estados Unidos y Canadá.
En 1996 Suiza asumió la presidencia de la OSCE (llamada así desde 1994).
Actualmente tiene 55 miembros.
Su presupuesto es de 260 millones de francos. Entre ocho y nueve millones dirige Suiza a la OSCE.
73% del presupuesto se dirige a misiones en el terreno.
Contexto
Laurent Goetschel escribió un libro sobre el papel de Suiza durante su presidencia en la OSCE, aparecido en 1997 (Título original: 'Vom Statisten zur Hauptdarsteller: die Schweiz und ihre OSZE-Präsidentschaft')End of insertion
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