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Las relaciones de Suiza con el expresidente de Zimbabue Robert Mugabe, que ha fallecido a los 95 años, no fueron fáciles. Son el reflejo de cómo de un héroe de la independencia, Mugabe se convirtió en un tirano sin escrúpulos y enemigo de Occidente.
En 1980, cuando Mugabe asumió la presidencia de la antigua Rodesia que había sido gobernada por la minoría blanca, Suiza reconoció la independencia y la constitución de Zimbabue y abrió un consulado en la capital, Harare. Durante los primeros años de su mandato, Mugabe recibió elogios por sus políticas de desarrollo y se le consideraba un amigo de Occidente.
Esto cambió en la siguiente década, cuando se multiplicaron las violaciones de los derechos humanos, y sobre todo después del año 2000, cuando Zimbabue comenzó con la expropiación de tierras a los granjeros blancos. Suiza suspendió las relaciones bilaterales con Harare y se sumó a las sanciones que decretaron la Unión Europea y otras naciones contra Zimbabue por fraude electoral y violación de los derechos humanos.
Mugabe arremetió contra Occidente, y Suiza no se libró. El presidente se tomó como una ofensa que en 2011 Suiza le negara el visado a una delegación de Zimbabue, en la que iban a viajar la esposa de Mugabe y el ministro de Asuntos Exteriores para asistir a una conferencia internacional de telecomunicaciones en Ginebra. “Ahora [los suizos] demuestran que son despiadados y nosotros le responderemos con la misma moneda, porque tienen propiedades aquí”, amenazó.
Amenazas
El Mugabe de avanzada edad siempre culpó a Occidente de los problemas económicos Zimbabue. Y Suiza se tomó muy en serio las amenazas de tomar represalias contra los intereses helvéticos en el país africano.
Una de las empresas suizas con presencia en Zimbabue era el gigante de la alimentación Nestlé cuyas relaciones con el régimen de Mugabe eran tensas. En 2010, la filial de Nestlé en Zimbabue, al igual que otras multinacionales, fue obligada a ceder el 51% del capital de la empresa a favor de la población indígena, según estipulaba la denominada Ley de indigenización.
La política de indigenización que siguió a la expropiación de las tierras a los granjeros blancos llevó la economía del país al borde del precipicio.
En 2017, en medio de la preocupación de que Mugabe estaba preparando a su esposa Grace para sucederle en el cargo, el ejército tomó el poder y el presidente se vio obligado a dimitir. Los diplomáticos suizos participaron como asesores en la elaboración de un código de conducta para las primeras elecciones de la era pos-Mugabe, cuyo objetivo era prevenir brotes de violencia.
Traducción del inglés: Belén Couceiro, swissinfo.ch