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Unos niños caminan por la calle Hrebendova, en el surburbio de Lunik IX, a las afueras de la ciudad eslovaca de Kosice, el 11 de diciembre de 2015(afp_tickers)
Milos, de 4 años, devora un plato de pescado frito, probablemente su única comida del día, en el suburbio de la ciudad eslovaca en la que vive sin gas, electricidad ni agua corriente. Y el aumento del nacionalismo no le augura un futuro mejor.
"Aquí la obesidad infantil no es un problema", explica Anna Klepacova, directora del colegio de Lunik IX, un arrabal de Kosice, la segunda ciudad de Eslovaquia, que más que un barrio europeo parece una barriada de un país muy pobre.
La escuela está enclavada en medio de viviendas sociales de la época comunista. Hace unos diez años cortaron el agua, la electricidad y el gas en el barrio por el impago de recibos. La basura se recoge muy de vez en cuando.
Para calentarse en invierno, cuando las temperaturas caen a -20°C, los 6.000 habitantes gitanos de esta localidad, equipada para acoger a la mitad de ellos, van al bosque en busca de madera. Los muros están ennegrecidos por el humo. Llenan bidones con el agua que sale, sólo por la mañana, de un grifo exterior.
Casi el 20% de los 400.000 gitanos eslovacos vive en la extrema pobreza en el este y el sureste de este país de 5,4 millones de habitantes, miembro de la zona euro, con un crecimiento económico sólido. Según un informe de las Naciones Unidas, el 75% de los gitanos están desempleados, un índice siete veces más alto que entre el resto de habitantes del país.
En 2012, Bratislava se comprometió a eliminar la discriminación en la educación y la vivienda, pero el avance de la extrema derecha en las elecciones legislativas no augura nada bueno a los gitanos. Y perdieron a su primer y único representante en el Parlamento eslovaco, Peter Pollak, quien no ha sido reelegido.
- "Un peligro real" -
El partido ultranacionalista Nuestra Eslovaquia, que obtuvo 14 escaños de 150, está dirigido por Marian Kotleba, conocido por los desfiles de hombres vestidos con uniformes negros de los neonazis. Ha sido detenido varias veces por su discurso racista, principalmente contra los gitanos.
Kotleba "representa un peligro real para los gitanos", estima Jarmila Lajcakova, socióloga del centro de investigaciones étnicas en Bratislava. "Con la extrema derecha en el Parlamento", explica, los otros partidos tienen "una tendencia preocupante de 'rivalizar' con Kotleba en la supresión de los derechos de las minorías, en particular de los gitanos".
Pollak pide la prohibición de Nuestra Eslovaquia. Se han presentado unas 2.000 solicitudes ante la fiscalía pidiendo lo mismo.
Pollak era el comisario gubernamental para la comunidad gitana hasta que el lunes abandonó el cargo en protesta contra la poca atención prestada a sus iniciativas. El primer ministro, Robert Fico, nombró en su lugar a Abel Ravasz, un sociólogo de 30 años de la minoría húngara, que cuenta con 460.000 personas.
- Nacionalismo -
En su campaña electoral, el sociademócrata populista Robert Fico criticó la migración. En el pasado, ya había hecho alarde de una retórica antigitana, al igual que sus aliados del partido nacionalista SNS.
Ha acusado con cierta frecuencia a la minoría gitana de deslustrar las estadísticas del desempleo. En 2012, llegó a decir que "el problema de los gitanos sólo podía resolverse poniendo algunos límites a los derechos humanos".
Según Alena Kluknavska, especialista en movimientos extremistas, este tipo de discurso se ha convertido en algo corriente en Eslovaquia y en la región. "La actitud de la gente hacia 'los demás', de otras etnias y culturas, sigue siendo relativamente hostil en Europa central y oriental. El nacionalismo no se limita a la extrema derecha", explicó a la AFP.
Procedentes del subcontinente indio hace un milenio, los gitanos constituyen el principal grupo minoritario en Europa, estimado en unos 10 u 11 millones. Unos seis millones de ellos viven en los países de la UE.
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