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Ruanda ocupa el sexto puesto en el mundo y Suiza el vigésimo en lo que a la brecha de género se refiere, según el WEF (Foro Económico Mundial, por sus siglas en inglés). Rose Rwabuhihi, la máxima responsable de género en Ruanda, suelta una carcajada cuando se le menciona esto. Luego se explica: muchas leyes reformadas tras el genocidio de hace 25 años han tenido gran impacto en la vida de las mujeres.
Ruanda y Suiza tienen puntos en común. Ambos son países pequeños, montañosos y con pocos recursos naturales, y para crecer buscan ofrecer servicios y turismo. Ambos países son patriotas y conocidos por su amor al orden. Y en ambos son importantes las vacas.
Aparte de eso, son países muy dispares. En un índice de PIB, derechos humanos o libertades democráticas, Suiza estaría muy por delante. La Confederación helvética ha permanecido estable y en paz durante mucho tiempo, mientras que Ruanda es una nación que sigue marcada por el genocidio de 1994. Suiza tiene un sistema de democracia directa y de reparto de poder.
El presidente de Ruanda, Paul Kagame (un militar reelegido con el 98,8% de los votos en 2017) lleva más de 20 años en el poder. Y tras el referéndum de 2015, que le permitió postularse para otro mandato de siete años y otros dos adicionales de cinco años a contar a partir del plebiscito, es probable que permanezca en el cargo en un futuro inmediato. ONG internacionales como Human Rights Watch a menudo critican a Kagame por abusar de los derechos humanos y reprimir a la oposición.
Sin embargo, Ruanda es el país con mayor presencia de mujeres en la política: principal área en la que supera a Suiza. Más del 60% de los escaños del Parlamento de Ruanda los ocupan mujeres. En Suiza, las mujeres representan alrededor del 30% en el Consejo Nacional y solo el 15% en el Senado.
Sylvie Durrer, directora de la Oficina Federal para la Igualdad de Género de Suiza, explica que los indicadores del WEF están muy centrados y puntúan ciertos factores más altos que otros. Aun así, para ella es “lamentable” que Suiza no haya tenido un mejor desempeño en el índice de brecha de género. Cree que la Confederación tal vez pueda aprender de otros países. Incluso de aquellos en vías de desarrollo como Ruanda.
Cuotas para mujeres
“En Ruanda han introducido cuotas en la política, y esto ha ayudado a que en el ámbito político las mujeres progresen mucho”, señala Durrer. “Es una medida que a nivel internacional se utiliza bastante... pero en Suiza hay una especie de desconfianza. Hace casi 20 años se convocó un referéndum popular y la población se mostró claramente en contra de las cuotas en la política”.
En la década de 1990, las mujeres solo eran el 18% del Parlamento ruandés. La Constitución de 2003 estableció un cupo mínimo del 30% para ellas. “La cuota era necesaria porque ¿por dónde se empieza cuando se tiene una representación muy baja?”, explica Rwabuhihi.
“Fue muy importante dar un impulso para poder tener un número significativo de mujeres en el Parlamento”, agrega. “Está dando sus frutos porque estamos viendo que funciona bien y estamos asegurándonos de que ahí está el espacio que necesitamos para las mujeres”.
Rwabuhihi dice que en el Gobierno de Ruanda también hay un equilibrio en cuanto al género, y que el Poder Judicial casi en un 50% está compuesto por mujeres.
“Es importante porque las niñas y las mujeres ven a mujeres en cargos públicos. Esto envía un mensaje decidido de que las mujeres también pueden ser parte de la toma de decisiones del país”.
El informe sobre brecha de género del WEF
Los países escandinavos encabezan la clasificación del informe sobre la brecha de género del Foro Económico Mundial 2018. Ruanda no es el único país en desarrollo entre los diez primeros: Nicaragua ocupa el quinto lugar; Filipinas, el octavo y Namibia, el décimo.
Roberto Crotti, uno de los autores del informe, dice que esto no significa que ser mujer en Ruanda o Nicaragua sea mejor que serlo en Suiza. El índice compara el desempeño relativo de las mujeres frente a los hombres en un país determinado, creando una especie de igualdad de condiciones entre los países. “Puede ser que la condición absoluta sea peor, pero la condición con respecto a los hombres es mejor”, explica.Fin del recuadro
Qué debería hacer Suiza
Durante la reciente sesión de primavera del Parlamento suizo, la presidenta del Partido Ecologista de izquierdas, Regula Rytz, situó la responsabilidad de acabar con la brecha de género en la política en los partidos. “Creo que es responsabilidad de los partidos”, manifestó a swissinfo.ch. “Así que es absolutamente necesario contar con una ley, como tienen en algunos estados de Alemania, que obligue a los partidos a presentar listas electorales con un número paritario de hombres y mujeres”.
Algunos partidos ya lo hacen, pero no es obligatorio. Rytz indica que para las próximas elecciones de 2019 su partido planea presentar más candidatas, pero los partidos de centro y de derecha deberían hacer más para promover a las mujeres en la política. “Creo que solo ocurrirá con obligaciones legales”, dice Rytz.
“Es cierto que hay más mujeres en política en la izquierda que en la derecha”, apunta Jean-Pierre Grin, parlamentario de la derechista Unión Democrática de Centro (UDC). Grin, al igual que su partido, está en contra de cualquier cuota u obligación legal en este campo, pero cree que es necesario “trabajar con la juventud y conseguir que las jóvenes se interesen por la política”, especialmente en las escuelas.
En el Partido Socialista exponen que ya tienen más mujeres que hombres en el Congreso, y más mujeres que el resto de los partidos en el Senado. En la página web del partido, su portavoz Roger Nordmann declara que para conseguir que haya más mujeres en el Parlamento se necesitan “ajustes estructurales en el escenario político, incluyendo en términos de cultura política y conciliación de la vida familiar, la carrera y la actividad política”.
Igual salario y conciliación laboral y familiar
¿En qué otros aspectos podría mejorar Suiza, según el informe sobre la brecha de género del WEF? Roberto Crotti, su coautor, dice que el país podría tener mejores resultados respecto a la cantidad de mujeres que ocupan altos puestos directivos y la igualdad salarial. Este último punto ha mejorado algo, señala, pero se podría hacer más.
Y Suiza también podría mejorar sus políticas en materia de cuidado infantil y escolarización. Medidas que, según Crotti, “realmente pueden impulsar las oportunidades para las mujeres”.
Durrer, de la oficina de igualdad de género, está de acuerdo.
“En Suiza.... nos faltan plazas en las guarderías y para algunas familias son demasiado caras. Así que la mayoría de las veces las madres suizas dejan su empleo o trabajan a tiempo parcial”, explica. Aunque el trabajo a tiempo parcial puede ser una pieza de la solución para conciliar la vida laboral y familiar, también forma parte de un problema más amplio, opina Durrer, ya que tiene un efecto negativo en la seguridad social y en las pensiones de jubilación a largo plazo.
En Ruanda, tradicionalmente no ha habido necesidad de guarderías, aunque esto está cambiando. Las mujeres pueden llevar a sus hijos al trabajo o bien esta tarea la pueden asumir otros miembros de la familia.
Al preguntarle cuáles son las políticas concretas que han conseguido reducir la brecha de género en Ruanda, Rose Rwabuhihi cita la voluntad política al más alto nivel y una clara política de género.
“En Ruanda, la integración de la perspectiva de género realmente es parte de las estrategias de desarrollo”, indica a swissinfo.ch citando más de diez sectores que tienen una estrategia para abordar las cuestiones de género y la obligación de las agencias públicas de presentar un “presupuesto con enfoque de género”. Una de las cosas que ha aprendido, dice, es que “los recursos importan”.
Deseo de cambio
Durrer expone que, a finales del año pasado, Suiza incluyó en el Gobierno a otras dos mujeres. “Hoy en día, tenemos un Gobierno equilibrado en cuanto al género, porque tenemos tres mujeres y cuatro hombres”, dice. Y añade que entre la población suiza había una expectativa general de que para los puestos del gabinete fueran elegidas dos mujeres.
“En el Parlamento no se debatió mucho y estas dos mujeres fueron elegidas con claridad”.
Para Durrer es parte de un cambio en las actitudes públicas con respecto a la igualdad de género en Suiza, y hace referencia a una encuesta en la que se preguntó a más de 1 000 personas su opinión sobre esta cuestión.
“Las mujeres son más severas que los hombres, pero tanto las mujeres como los hombres indican que no hemos logrado la igualdad de género en la vida familiar, en el mercado laboral, en la política, etcétera. Así que vemos que hay un cierto tipo de conciencia en la población, un deseo de alcanzar mayor igualdad de género”.
Traducido del inglés por Lupe Calvo