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La OTAN ha descartado este martes la idea de una moratoria a la utilización de municiones con uranio empobrecido. Suiza, como los otros países concernidos, espera tener "lo antes posible" una respuesta sobre el síndrome de los Balcanes.Este contenido fue publicado el 10 enero 2001 - 11:58
"Estamos como los periodistas", comenta Felix Endrich, jefe adjunto de información del Estado mayor general del Ejército. En otras palabras, Suiza también espera que la OTAN dé las informaciones pertinentes sobre el uso de proyectiles con uranio empobrecido en los Balcanes.
El lunes, la Misión suiza ante la OTAN, en Bruselas, presentó a la Alianza Atlántica una solicitud oficial de informaciones al respecto. La Confederación no llegó al extremo de pedir una moratoria para ese tipo de proyectiles. Felix Endrich recuerda empero que Suiza no utiliza ni fabrica esas municiones, en obediencia a una medida tomada a finales de la década de los años setenta.
En el marco del Consejo de la asociación euro-atlántica, Suiza es incluida en ciertos trabajos de la OTAN. Es en esta calidad que Kurt Kunz, número dos de la Misión suiza ante la Alianza atlántica, tomó parte, este martes, en una de las numerosas sesiones que incluyen en el orden del día el tema del uranio empobrecido.
"La OTAN ha tomado nota del gran interés público en este asunto", indicó el diplomático a swissinfo. Una nueva reunión ha sido prevista para el próximo viernes. "En esa ocasión esperamos recibir las respuestas a nuestras preguntas", precisó Kurt Kunz.
Los expertos de la OTAN, los embajadores de los países participantes en la defensa común europea y los servicios concernidos de la Comisión Europea tratan de establecer la nocividad real o supuesta del uranio empobrecido. El Parlamento Europeo también participa en el debate. Su presidente, Nicole Fontaine, exigió "la mayor claridad" en el asunto.
Mientras se aguarda los resultados que arrojen las distintas investigaciones, es poco probable la imposición de una moratoria. Para ello haría falta la decisión unánime de los países afectados.
Ahora bien, el síndrome de los Balcanes divide a la Unión Europea al igual que a los miembros de la Alianza atlántica. Italia y Alemania proponen la aplicación estricta del principio de precaución, mientras que Gran Bretaña, a semejanza de Estados Unidos, cree que el peligro es altamente improbable.
Thierry Zweifel, Bruselas
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