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El humor es un lenguaje universal y un reflejo de ello es la elección que la Asociación Suiza de Sordos hizo del presidente Alain Berset como ‘Signo Suizo del Año’. ¿Qué signo? El que alude a la calvicie del también ministro de Salud.
Para referirse al presidente suizo basta un gesto simple con el pulgar y el índice:
Desde 2016, la Asociación Suiza de SordosEnlace externo otorga el premio ‘Signo del Año’. Donald Trump fue el primer galardonado...
y Roger Federer obtuvo el honor el año pasado.
El signo para Alain Berset se estableció desde su discurso del 1º de agosto, Día Nacional Suizo, en la pradera de Rütli, este año. Por primera vez, las palabras de los oradores y las del himno nacional fueron interpretadas en lenguaje de señas.
Pero ¿cuál es la situación actual de ese tipo de lenguaje en Suiza?
Los lenguajes de signos son sistemas visuales independientes con su propia gramática. En Suiza existen en los tres idiomas oficiales del país: alemán, francés e italiano, y también en algunos dialectos. Pero los signos no son solamente versiones gesticuladas de las lenguas habladas y, como todos los sistemas de comunicación, se desarrollan con el tiempo.
En Suiza unas 10 000 personas padecen sordera y 600 000 tienen problemas de audición, muchas de entre ellas utilizan el lenguaje de signos, pero no existen estadísticas sobre estas últimas.
En 2014, Suiza ratificó la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con DiscapacidadEnlace externo cuyo objetivo es velar porque conserven sus derechos y participen en la sociedad. Contra la idea de que se trata de personas de alguna manera “deficientes”, la convención dice que simplemente tienen necesidades diferentes.
El lenguaje de signos es mencionado solamente en las constituciones cantonales de Ginebra y de Zúrich. Por lo tanto, Suiza no cumple con uno de los puntos centrales de la convención de la ONU, argumenta la Asociación Suiza de Sordos, que califica tanto a las lenguas habladas como a las no habladas de lenguas autónomas e independientes.
En Suecia, el lenguaje de signos es reconocido como una lengua minoritaria y en Nueva Zelanda es incluso una lengua oficial.
En otoño de 2017, las personas sordas y con discapacidad auditiva se manifestaron en Suiza para exigir que la información política estuviera disponible en lengua de signos en línea. Algunas ciudades, como Berna, demuestran que eso es posible: la gente se comunica a través de videos en lengua de signos en línea.
Otrora prohibida
Durante mucho tiempo, la lengua de signos fue considerada inferior en las escuelas suizas, como un “lenguaje de monos” e incluso fue prohibida en Ginebra y Zúrich hasta los años ochenta y en San Gall hasta los noventa. Los profesores temían que fuera una mala influencia para la lengua hablada.
Los niños sordos o con discapacidad auditiva eran castigados si la utilizaban durante la clase, a veces con golpes en los dedos.
Hoy en día, estos niños se integran a menudo en las escuelas ordinarias, lo que no está exento de problemas: pueden tener dificultades para mantenerse al día con las lecciones. Llegar a la educación superior o a la universidad es un reto considerable. Esta es la razón por la que los grupos de presión en favor de las personas sordas piden una enseñanza más bilingüe:
Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch