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Por Cooper Inveen
FREETOWN, 5 nov (Reuters) - El sargento Felixon Musa se para de frente con los brazos elevados al cielo ante un grupo de 100 soldados en Sierra Leona, al inicio de una práctica de yoga que considera tan importante como cualquier ejercicio militar.
Musa aprendió yoga de un maestro que murió víctima de la epidemia de ébola en África Occidental en 2014.
Resuelto a mantener vivas las habilidades que aprendió, persuadió a sus superiores en el Ejército para que le dejaran ofrecer sesiones regularmente a los soldados con trauma generados por el brote de la letal enfermedad y por otros desastres, como la guerra civil de 1991 al 2002.
"El yoga no se trata del pasado, sino de vivir en el presente", dijo Musa. "Tienes que dejar todo en el mat. El ébola, la guerra, todas aquellas cosas que ya pasaron, y a través del yoga estamos aprendiendo a dejarlas atrás".
Entre los practicantes de yoga de la unidad del Ejército en Freetown está el cabo primero Michael Kargbo, que se unió a las sesiones en 2014 con la esperanza de lidiar con el trauma de haber sido un niño soldado.
Insurgentes lo secuestraron cuando tenía 12 años y lo obligaron a luchar en la guerra civil, un conflicto que causó la muerte a 50.000 personas y que aún muestra heridas en la siquis colectiva del país.
"Estuve con ellos hasta que crecí", relató Kargbo. "Seguí peleando con ellos, llenándome de traumas, matando a personas inocentes".
Después de la guerra, Kargbo trató de seguir adelante, se integró al Ejército del país y empezó a practicar boxeo, pero los recuerdos del conflicto lo perseguían, hasta que intentó con las sesiones de yoga.
"Se ha llevado a una persona asediada por el trauma para convertirme en alguien que ya está acorralado, ya no existe el trauma, soy una persona más real".
El próximo año, Musa quiere llevar su programa de yoga a trabajadores de emergencias y funcionarios de hospitales.
(Editado en español por Marion Giraldo)