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La muerte en custodia de Terrill Thomas sacó a la luz el papel del ultra conservador alcalde del condado de Milwaukee, David Clarke, en la foto, quien anunció que se había unido al gobierno de Trump(afp_tickers)
Tres custodios fueron acusados por estar relacionados con la muerte por deshidratación de un recluso que padecía una enfermedad mental, cuyo abogado dijo que murió "torturado" en 2016, rogando por agua.
El escándalo sacó a la luz el lado oscuro del sistema penitenciario de Estados Unidos, que tiene una de las tasas más altas en el mundo de encarcelación y desproporción en el encierro de negros e hispanos.
"Las acusaciones criminales contra funcionarios del gobierno por la muerte de un preso son excepcionalmente raras", dijo a la AFP Erik Heipt, abogado de la familia del recluso fallecido.
Autoridades de la cárcel del condado de Milwaukee, Wisconsin (norte), cortaron el agua en la celda de Terrill Thomas porque lo consideraban muy ruidoso.
Siete días después Thomas, un afro-estadounidense de 38 años con desorden bipolar, murió tras un creciente debilitamiento y la pérdida de 15 kilos de peso.
El hombre había sido detenido tras un tiroteo en el que hirió a un hombre y de haber lanzado tiros al aire en un casino.
Cerca de dos años después de su muerte en abril de 2016, el alcalde y el fiscal de distrito anunciaron el lunes cargos criminales contra dos custodios, una empleada carcelaria y un oficial.
La tercera persona acusada es una comandante de la cárcel que mintió y ocultó imágenes de video que mostraban la celda de Thomas privada de agua.
AFP