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La ayuda estatal a la compañía aérea puede constituir un potencial punto de conflicto entre Suiza y la Unión Europea
Algunos funcionarios del Gobierno suizo admiten, de forma no oficial, que desde el punto de vista legal Berna se mueve en un terreno frágil en su intento de salvar la aerolínea nacional, Swissair, que se encuentra técnicamente en la quiebra.
El Gobierno ya ha inyectado 450 millones de francos en la compañía aérea y se espera que el próximo lunes (22.10) anuncie si está dispuesta a invertir más capital en Swissair.
La legislación de la Unión Europea (UE) prohíbe que los gobiernos de los estados miembros respalden financieramente sus aerolíneas respectivas y Berna debe atenerse a las normas comunitarias, tras la firma del acuerdo bilateral en el ámbito del transporte aéreo.
Dicho acuerdo incluye los mismos principios referentes a la ayuda estatal que estipulan los artículos 87 y 88 del Tratado de Amsterdam. El artículo 13 del acuerdo entre Suiza y la UE conviene que cualquier ayuda estatal "que distorsione o amenace con distorsionar la competitividad" es "incompatible con este Acuerdo."
Asimismo el documento determina que toda acción de un gobierno que entre en conflicto con el acuerdo debe ser sometida a la Comisión Europea.
La comisaria de Transporte, Loyola de Palacio, ha criticado al Gobierno suizo por no haber notificado a Bruselas de la aprobación del crédito por valor de 450 millones de francos concedido a Swissair.
Aplicabilidad de las normas comunitarias
Según el ministro helvético de Economía, Pascal Couchepin, las normas comunitarias no son aplicables, dado que el acuerdo bilateral sobre transporte aéreo - uno de los siete tratados sectoriales que suscribieron Suiza y la UE en 1999 - todavía no ha entrado en vigor.
Serán previsiblemente vigentes en enero de 2002, una vez que hayan sido ratificados por los Parlamentos nacionales de todos los países miembros de la UE.
Desde las declaraciones de Couchepin, Suiza ha aceptado que está sujeta al derecho internacional y que no puede adoptar políticas que no respeten las obligaciones de los acuerdos suscritos.
La ayuda estatal a Swissair, que podría rondar los 2 billones de francos, se propone para asegurar la actividad de la aerolínea hasta abril de 2002, fecha en la que debería haber entrado en vigor el acuerdo con la UE.
Ayuda limitada a las compañías aéreas
Los gobiernos de los Quince han salido al rescate de sus aerolíneas tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, pero las ayudas se han limitado a compensar los costes sufridos durante los cuatro días que el tráfico aéreo permaneció paralizado en Estados Unidos y la subida de las primas de seguros.
"Algo totalmente diferente" es la ayuda del Gobierno helvético, según un experto en las relaciones de Suiza con la UE.
Si Berna no infringe la legislación comunitaria al respaldar a Swissair, esta intervención debería quedar fuera de lo que se considera una ayuda estatal, o dentro de las exenciones que autoriza la UE.
Para ser considerada como una exención, la intervención estatal está sujeta al cumplimiento de normas estrictas: debe ser de carácter único, ir acompañada de un plan de reestructuración y la aerolínea no puede utilizar los fondos públicos para ampliar sus capacidades.
Contexto legal
Fuentes oficiales en Bruselas no han querido comentar si la ayuda a Swissair infringe la legislación comunitaria. "Tenemos, obviamente, que estudiar primero la propuesta del Gobierno suizo", declaró a swissinfo un portavoz de la Comisión, Gilles Gantelet.
Pero Gantelet también señaló que, por regla de tres, para ser legal la ayuda estatal debería producirse en forma de una inversión comercial.
Si la inversión se produjera en forma de préstamo, los intereses no deberían ser inferiores al promedio de los intereses en el mercado, declaró.
En el caso de producirse en forma de acciones ordinarias, el Gobierno "debe presentar pruebas de que ha actuado como hubiera hecho cualquier inversor privado, lo que significa que existen posibilidades de rentabilidad a corto plazo", precisó.
Gantelet dio a entender que Suiza tendría mejores posibilidades de obtener el visto bueno de la UE, si invirtiera en una nueva compañía aérea en lugar de hacerlo en la "vieja" Swissair.
"Hay más oportunidades de tratar (una inversión) como algo diferente de una ayuda estatal, si se dirige a una nueva compañía que si se dirige a una existente en situación de quiebra", explicó.
Fuentes del gabinete helvético señalan que algunos estados miembros de la UE dispuestas a salvar a sus compañías esperan que la operación de rescate en Suiza siente un precedente en la Europa unida.
Pero la esperanza de que la Comisión Europea se muestre favorable a las medidas intervensionistas es más bien escasa, según Gantelet. "Ciertas normas fueron decididas por todos los países, incluida Suiza, cuando firmó los acuerdos bilaterales y, en calidad de guardián de los tratados, la Comisión tiene que asegurar que se apliquen esas normas", declaró.
Markus Haefliger