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Tienes un cuerpo* y una mente. ¡Ahora trata con ellos!
¡Cuenta correctamente! Son tres instancias:
Cuerpo, mente y TU.
¿Quién eres TU?
Tú eres el Principio Absoluto subyacente – el Ser Verdadero, el Yo Divino.
* un cuerpo denso y los cuerpos sutiles
En la India se cuenta una pequeña historia sobre 10 jóvenes monjes. Tuvieron que cruzar un río en su camino hacia el siguiente poblado. Al llegar al otro lado del río, el mayor de ellos contó si
todos estaban todavía con ellos. Pero solo contó nueve monjes. Entonces otro tuvo que contar; pero también solo vio y contó nueve. Incluso el más joven no pudo cambiar la situación; él también
vio y contó solo neuve. Entonces la pena les invadió porque creían haber perdido a un compañero en las aguas del río.
Un gurú se acercó y, viendo a los jóvenes monjes tan aflingidos, preguntó qué les estaba pasando. Le dijeron que habían sido diez y ahora después de cruzar el río, solamente contaban nueve.
Ahora el Guru contó a los tres monjes. Contó y les dijo: “... ocho, nueve, diez. – ¡Olvidaste contarte a ti mismo!”
Esto es lo que tenemos que hacer nosotros. Recordar a nuestro Ser Verdadero.
Saca las piedras del bidón de leche. Si tienes que llenarlo, al menos llénalo con leche sabrosa.
Procuramos vaciar nuestra mente de todos los pensamientos. Si no somos capaces, al menos la llenaremos con pensamientos de Dios. Eso es mejor que tener basura en la cabeza.
Eso es lo que hacemos. Vaciamos nuestra mente de pensamientos.
La mente se parece a un caballo salvaje, necesita ser domesticado y entrenado. Deportistas de élite saben lo importante que es tener una mente sólida y bien enfocada.
Y ¿qué es el entrenamiento de la mente?
Estar mentalmente quieto. Y estar atento. Consciente de tu esencia divina.
Esto también se aplica a la vida diaria, p.ej. mientras te cepillas los dientes.
(Ya no hay vacas desde hace años, sólo queda el bidón de leche.)