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El papa Francisco representa una "esperanza" para la reforma de la doctrina católica sobre la homosexualidad y la ordenación de mujeres, pero todavía queda mucho camino por andar, estiman las ministras luteranas Antje Jackelen y Eva Brunne, que el lunes acogen al pontífice en Suecia.
"Dijo e hizo cosas que despertaron mucha esperanza entre muchos católicos y en también gente que no pertenece a la iglesia católica", afirma Antje Kackelen, arzobispa de Uppsala, en una entrevista con la AFP.
Para Eva Brunne, obispa de Estocolmo, el papa Francisco hizo soplar un "viento nuevo" cuando en julio 2013 dijo que no quería "juzgar" a los homosexuales, palabras que suenan como la promesa de un cambio de paradigma para la primera mujer obispa lesbiana de Suecia.
En el avión que lo llevaba de Brasil al Vaticano, Francisco había dicho también que el papel de las "mujeres activas en la iglesia" tenía que ser profundizado.
Eva Brunne admite que el papa, oriundo de Argentina, también dio un giro al discurso del Vaticano sobre el calentamiento climático al reconocer la responsabilidad humana.
Francisco publicó en junio de 2015 una rotunda encíclica llamando a ponerle freno al consumismo y al desarrollo de las energías renovables y apoyó el acuerdo COP21 firmado en diciembre de 2015.
"Nuestros puntos de vista sobre la forma de luchar contra el cambio climático se acercan", afirma la obispa.
El papa Francisco estará en Suecia el 31 de octubre y el 1 de noviembre para participar en las celebraciones organizadas por la iglesia luterana para conmemorar el 500º aniversario de la reforma protestante.
Los católicos y los protestantes "pasaron del conflicto a la solidaridad" pero aún queda trabajo para armonizar el corpus y la práctica, dice Eva Brunne.
La iglesia católica debe poner "a las mujeres y los hombres en todos los niveles" en un igualdad de condiciones, dice Brunne, que señala que en el famoso viaje de Río de Janeiro el papa también había hablado de "lobby gay" y se había opuesto a la ordenación de mujeres.
"La puerta fue cerrada" por Juan Pablo II, había dicho Francisco a propósito de la ordenación de la mujeres.
"Me dirigí al papa el año pasado diciéndole que era hora de no hablar más de las mujeres en lugar de las mujeres, sino hablar con ellas", insiste Antje Jackelen, primera mujer en ocupar la prestigiosa cátedra de arzobispo en la catedral de Uppsala, donde yacen numerosos reyes de Suecia.
"Sé que hay muchas mujeres católicas educadas que serían excelentes eclesiásticas", insiste Jackelen.
Según la iglesia luterana, en 2010, el 45% de los 4.473 pastores de Suecia eran mujeres.
La iglesia del país escandinavo autoriza la ordenación de mujeres desde 1960 y celebra bodas entre personas del mismo sexo desde el año 2009.
Sobre los homosexuales, "no cambió nada" de hecho a pesar del discurso de tolerancia del papa, insiste Antje Jackelen.
"Existe una impaciencia para que las cosas cambien verdaderamente (...) Queda un largo camino por andar", concluye.
Por su parte, el jefe de la iglesia católica de Suecia, Anders Arborelius, considera que el papa, "oriundo de otro continente", tiene "su manera de expresar las cosas".
En función de eso, debe ser percibido "como progresivo", pues en el fondo, reconoce, "no modificó en nada la letra" del credo.