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Una diputada y un académico que pusieron en línea el ‘Diario de Ana Frank’ escudándose en la legislación de la UE y la libertad intelectual podrían ser objeto de una acción legal por parte de la Fundación Ana Frank, con sede en Basilea, y que defiende la vigente posesión de los derechos de autor.
“Ana Frank murió en 1945 (en el campo de concentración de Bergen-Belsen en Alemania), por lo tanto, su diario debió pasar al dominio público el 1 de enero de 2016”, afirma Olivier Ertzscheid, profesor de la Universidad de Nantes, quien publicó en su blogEnlace externo el texto original en holandés. Al mismo tiempo, Isabelle Attard, del Partido Verde francés, lo puso en línea en su sitio web.Enlace externo
De acuerdo con la legislación francesa, que se ajusta a una directiva de la UEEnlace externo, una obra pasa al dominio público el 1 de enero, 70 años después de la muerte de su autor o del último autor superviviente en el caso de una obra colectiva. Sin embargo, la legislación del ramo se establece a nivel nacional y cada país tiene sus propias reglas, por lo que existen diferencias en los períodos de protección.
“De acuerdo con la ley suiza de derechos de autor, la protección expira 70 años después de la muerte del autor”, señala Emanuel Meyer, del Instituto Federal de la Propiedad Intelectual, en entrevista con swissinfo.ch.
Para la Fundación Ana Frank (AFF) la consideración es diferente con base en la ley francesa que establece que una obra publicada por primera vez, de manera póstuma, antes de 1995, permanece protegida durante 50 años después de la publicación inicial.
Dos preguntas sustentan este enfrentamiento legal: ¿Quién es el autor del ‘Diario de Ana Frank’? ¿Cuándo fue publicado el libro?
Aportación creativa
Ana Frank comenzó su diario en junio de 1942, cuando tenía 13 años y junto con su familia se trasladó a un pequeño ático anexo a un almacén en Ámsterdam. Dos años más tarde comenzó un borrador revisado.
Sin embargo, la versión impresa del diario es una mezcla de los dos textos, compilada y editada por su padre, Otto. El único miembro de la familia que sobrevivió a la guerra eliminó, por ejemplo, pasajes en los que Ana se mostraba crítica con sus padres, especialmente con su madre, a quien describía como “fría y falta de tacto”.
Estos cambios, argumenta la AFF, dieron lugar a un nuevo trabajo y significan que Otto obtuvo su propio derecho de autor.
“Como las versiones A y B fueron publicadas en 1986 en holandés y en 1989 en francés, recibieron una protección por 50 años a partir de 1986”, indica Yves Kugelmann, de la AFF a swissinfo.ch.
“El texto en holandés (publicado por Ertzscheid y Attard) procede de una antigua versión resumida que la Fundación Ana Frank retiró del mercado en 1991 para reemplazarla con una versión completa”, agrega.
Emanuel Meyer conviene en que “en el presente caso, hay que diferenciar entre el diario original de Ana Frank y los libros publicados. “En ese caso, la persona que adaptó tiene sus propios derechos de autor. Para la versión adaptada por Otto Frank, los derechos vencen 70 años después de la muerte de este (es decir, 20 años más de los que preveía la ley holandesa). Pero, incuso si hablamos de adaptaciones protegidas eso no significa que el diario original lo esté todavía”, apunta.
“Para las obras que se publican de manera póstuma, es posible que haya una protección especial para el editor. No se descarta entonces una protección ampliada del diario original. Pero la ley suiza no contiene una regulación semejante”.
“Privatización del conocimiento”
Attard ha criticado el rechazo de la fundación calificándolo de una “cuestión de dinero” y ha dicho que si la obra fuera de dominio público, su autor ganaría solamente más publicidad y fama.
“El diario íntimo, escrito en un apartamento secreto en Ámsterdam por una adolescente judía, nacida alemana, pero despojada de su nacionalidad, pasa por fin al dominio público”, señala al introducir la publicación de la versión original en su página web bajo el título ‘Larga vida Ana Frank. Viva el dominio público’.
“Setenta años después de la muerte del autor, todo el mundo puede utilizar, traducir e interpretar esas obras, y utilizarlas para crear otras nuevas”, anota y agrega que “la lucha contra la privatización del conocimiento... es totalmente relevante”.
En respuesta, Kugelmann asienta que la AFF y Otto Frank han hecho el diario accesible al público y utilizado el producto de los derechos de autor exclusivamente con fines caritativos, para causas nobles y proyectos educativos en todo el mundo.
“Es lo contrario de la privatización, ya que Otto Frank y su organización podrían haber retenido, por diversas razones, uno de los testimonios más importantes del siglo XX”.
Reconoce que el diario de Ana Frank pasará algún día al dominio público. “Y llegado el caso será algo bueno”, pero por el momento es beneficioso para los textos que permanezcan protegidos. La AFF asegura que el diario es publicado de manera auténtica y traducido integralmente en todos los territorios, a un precio justo”.
“Cuando un texto pasa al dominio público, está sujeto a la lógica del mercado. Con Ana Frank tratamos diversos manuscritos inconclusos de un texto que necesita conocimientos técnicos y la supervisión de una editorial”.
Negacionistas
“Si Attard quiere abordar el tema con seriedad, debe hacer frente a los numerosos decretos relativos a autores franceses cuyos derechos de autor permanecen ampliados por leyes especiales, por ejemplo, El Principito”, dice Kugelmann.
El éxito mundial de Antoine de Saint-Exupéry - uno de los libros más vendidos de todos los tiempos - se publicó en 1943, un año antes de que Saint-Exupéry, también piloto, muriera en acción.
Normalmente, el libro habría pasado al dominio público el 1 de enero de 2015 - 70 años después de la muerte de su autor - pero en Francia, obras de autores que murieron por el país durante las dos guerras mundiales obtienen un período extra de 30 años. Eso significa que El Principito debería pasar al dominio público en 2045.
“Pero el hecho de que Ana Frank sea nuevamente expropiada y objeto de ataques de los populistas se agrega a una larga lista que integra vagabundos egoístas y que comenzó con los ataques de los negacionistas del Holocausto y falsificaciones de los diarios”, acusa Kugelmann.
Medidas legales
El 28 de diciembre, los abogados de la fundación enviaron una cartaEnlace externo, en inglés, a Olivier Ertzscheid, pidiéndole el cumplimiento de diversas condiciones, incluyendo desistir de poner en línea el diario de Ana Frank.
En su respuesta, al día siguiente, Ertzscheid ratificó su opinión de que “en un contexto de escalada de actos antisemitas y nauseabundos discursos negacionistas, de ascenso de la extrema derecha en diversos países europeos y en el que ‘Mein Kampf’ (Mi Lucha) de Adolf Hitler pasa al dominio público (el 1 de enero de 2016), me parece que el interés público tiene prioridad, sin poner en tela de juicio la labor de la Fundación Ana Frank para mantener viva su memoria y educar”.
En cuanto a la adopción de medidas legales contra Attard y Ertzscheid dada la puesta en línea de la obra, Kugelmann afirma: “Si habrá una reacción y bajo qué forma, por parte de la AFF o sus socios mundiales, es algo que no se negociará de manera pública”.
Fundación Ana Frank
La Fundación Ana Frank (AFF) fue fundada en 1963 por Otto Frank, padre de Ana y único miembro de la familia que sobrevivió a los campos de concentración. Designó a la Fundación como su heredera universal y sucesora legal. Como tal, la AFF posee todos los derechos de Ana y Otto y representa a la familia Frank. Cuando Otto Frank murió en 1980, la Fundación asumió la custodia de los escritos y la memoria de Ana Frank.
Corresponde a la Fundación conceder o denegar las solicitudes de licencia para el uso de los trabajos de Ana Frank y asegurarse de que sean utilizados con respeto y de manera adecuada, y que no se pongan en circulación productos de una calidad inferior. La AFF autoriza muchos usos de los trabajos de Ana Frank, algunos mediante retribución pero muchos de manera gratuita. Durante los últimos 50 años la fundación ha autorizado y apoyado numerosos proyectos, obras de teatro, libros, películas, actuaciones y proyectos educativos para asegurar que las muchas interpretaciones de los textos de Ana Frank hacen justicia al diario.
La Fundación está dirigida por un equipo honorario voluntario, con una pequeña oficina en Basilea, donde se procesa el flujo continuo de solicitudes de licencia. Siguiendo las instrucciones de Otto Frank, la AFF utiliza el producto de los derechos de autor exclusivamente para obras de caridad, causas nobles y proyectos educativos en todo el mundo. La AFF apoya muchos proyectos e iniciativas. Por ejemplo, a petición especial de Otto Frank, la Fundación paga los gastos médicos de decenas de personas que ayudaron a judíos durante la inanición Segunda Guerra Mundial.
(Fuente: AFF)Fin del recuadro
Traducido del inglés por Marcela Ãguila Rubín, swissinfo.ch