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El reino de Salomón se establece sobre sólidas bases de paz y de justicia. Ya lo dijimos: prefigura los tiempos felices en que, no solo Israel, sino el mundo entero, será liberado de la guerra y de la injusticia. Actualmente, pese a todos sus esfuerzos, a los progresos técnicos y sociales, los hombres no logran establecer por sí mismos la paz y la justicia que tanto anhelan. Previamente, será necesario que Satanás sea atado y que “el Hijo del hombre” tome el dominio universal.
Consideremos el perfecto orden que preside la administración del reino. Doce gobernadores, uno para cada mes del año, están encargados de abastecer por turno la casa del rey. Nos hace pensar en ese siervo fiel y prudente, a quien su señor estableció sobre los siervos de su casa para darles el alimento a su tiempo (Mateo 24:45).
El Señor dio diferentes funciones a sus siervos: pastor, doctor… y les encargó velar por el alimento espiritual de los suyos. Pero, de manera más general, cada creyente debe ser un fiel gobernador, un buen mayordomo de los “talentos” que su Amo le confió en vista de Su propia gloria (Mateo 25:15).
Forma parte del comentario bíblico "Cada Día las Escrituras"