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Entre los ‘buenos oficios’ de Suiza figura la representación de intereses extranjeros. El país asumió, por primera vez, el papel de “potencia protectora” durante la Guerra Franco-Prusiana de 1870, y representó ante Francia los intereses del Reino de Baviera y del Gran Ducado de Baden
Un Estado asume la función de potencia protectora cuando dos Estados en conflicto rompen sus relaciones diplomáticas. La potencia protectoria retoma entonces una parte de las tareas de la representación ordinaria. Representa los intereses de un Estado en un tercer Estado. Asegura la protección de los ciudadanos del primero en el territorio del segundo. Sus servicios permiten a los Estados concernidos mantener unas relaciones mínimas.