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Desde la famina de 1995, Suiza ofrece ayuda al desarrollo a Corea del Norte. Y esto pese a que la dictadura de Pyongyang amenaza la paz mundial con sus ensayos nucleares. La radio pública suiza SRF, germanófona, conversó con el jefe de la oficina de COSUDE en la capital nordcoreana.
Corea del Norte tiene al mundo en un suspiro, luego de que el joven dictador Kim Jong ordenara el sexto ensayo nuclear del país, con una bomba de hidrógeno.
Suiza ofreció el lunes mediar entre EEUU y Corea del Norte. “Estamos listos para ofrecer nuestro papel de mediadores”, dijo la presidenta suiza Doris Leuthard en conferencia de prensa.
Suiza condena estos ensayos nucleares, pero también tiene un programa de ayuda al desarrollo en ese país. ¿Cómo puede ocurrir esto? Thomas Fisler, director de la oficina en Corea del Norte de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) responde a la SRF:
SRF: ¿Es oportuno este compromiso de ayuda en Corea del Norte, cuando este país provoca problemas en la escena mundial?
Thomas Fisler: La ayuda humanitaria de Suiza no está ligada a las condiciones políticas. Ayudamos en el sector humanitario donde es necesario en el mundo, y donde podemos garantizar que llegará a la gente que lo necesita. Es mi trabajo. Y puedo asegurarle que efectivamente es así.
SRF: Esta tarea es criticada también en Suiza ¿Usted debe siempre justificar su labor?
T.F.: La ayuda humanitaria siempre está inmersa en un contexto político, pero ese no es nuestro mandato, sino el de ayudar a aquel que lo requiera.
SRF: La mayor parte de las organizaciones internacionales abandonaron Corea del Norte porque así lo decidieron o porque fueron obligados a ello. ¿Por qué Suiza permanece allí?
T.F.: Porque nosotros somos aceptados. Otras agencias tuvieron dificultades porque vincluaron su respaldo humanitario a la situación política y redujeron o concluyeron su apoyo por la política del país. En cambio, la ayuda suiza en los últimos 5 o 7 años es relativamente constante.
SRF: ¿Esto tiene que ver con la neutralidad suiza?
T.F.: Sin duda. Siempre escucho aquí que el compromiso suizo es valorado. Los norcoreanos consideran que lo que hacemos tiene sentido y lo aceptan.
SRF: ¿Debe hacer concesiones? ¿Su tarea depende de la buena voluntad de los ministerios norcoreanos?
T.F.: Con el paso de los años hemos alcanzado una colaboración que funciona sin inconvenientes. En todos los niveles hemos alcanzado un cierto grado de confianza que nos permite trabajar bien.
SRF: En los próximos 4 años Suiza dirigirá 30 millones de francos para su programa en Corea del Norte ¿Para qué se utilizará este monto?
T.F.: Para dos rubros principales: Por una parte, al abastecimiento alimenticio y a la construcción de sistemas de agua potable. Poder tener agua limpia es el primer paso para mejorar la salud. Un gran esfuerzo financiero también se dirige a la entrega de leche en polvo al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, que lo distribuye en los hogares comunitarios para niños de 0 a 5 años.
El otro sector implicado es el forestal, con esfuerzos para impedir la erosión y fortalecer la estabilidad de las pendientes boscosas, afectadas por las plantaciones de maíz, que se realizaron de modo masivo en la década de los 90.
swissinfo.ch y SRF (Rendez-vous, 18.08.2017)