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La Asociación 'Música y Vida' se fundó en 1983 con el nombre de 'Música Esperanza'.
Su objetivo: hacer posible que seres humanos en desventaja, en cualquier parte del mundo, pudieran tener acceso a la música.
Sean becas, conciertos, programas radiales, formación musical, financiación de colegios de música 'in situ' o la adquisición de instrumentos, esta asociación siempre encuentra un camino para llegar con la música allí donde más se le necesita.
'Música y Vida' se fundó en Suiza, pero sus orígenes están en Colombia, cuenta Peter Schuler, uno de sus fundadores. Corría el año 1948 cuando este maestro bernés, que entonces tenía 23 años, llegó a Bogotá con cuatro compatriotas, para fundar el colegio Helvetia.
En el Helvetia, uno de los colegios colombianos de mayor renombre, Schuler no se quedó tres años, como lo había planeado, sino siete. E hizo algo más que enseñar a los alumnos que terminaban la preparatoria.
En 1952 le preguntaron si quería hacer emisiones por radio. Schuler, un fanático de la música, aceptó sin dudar un instante. 'Ecos de Suiza' se llamaba su programa emitido por la Radiodifusora Nacional de Colombia.
Suiza en Colombia
En total fueron 150 programas, cada uno de media hora por semana. "Fueron muy generosos con Suiza", recuerda hoy. "Difundía aspectos de la vida cultural, política y económica de Suiza, composiciones de autores suizos, música popular o informaciones como, por ejemplo, el rol del cuerno alpino en la música clásica".
De esta manera Schuler estableció una relación entre las culturas suiza y colombiana. El último año de su estadía en el país sudamericano, 1955, el director de la Difusora le preguntó si podía hacer una emisión de música para niños, algo que faltaba tanto.
Schuler realizó otras 50 emisiones que incluían música clásica, biografías de compositores, explicación de obras, de géneros. "No soy músico pero siempre me ha interesado divulgar, dar una idea general de este arte. Quería que se aprecie a la música clásica tanto en Suiza como en Colombia, justamente allí donde la vida musical es muy rica".
Arte europeo se dirigió al sur
En los años 50. muchas salas de concierto en Europa habían sido destruidas por la guerra y grandes músicos se trasladaron a América Latina, varios llegaron a Colombia para dar conciertos, cuenta Schuler con un español de marcado acento bogotano.
"En Colombia pasé parte de mi juventud", continúa. "Ese país fue para nosotros, suizos migrantes, como una aventura importante, sobre todo si se considera que habíamos vivido en una Suiza cercada por la guerra, con fronteras cerradas y muchos miedos e incertidumbres".
Schuler viajó bastante por Colombia junto con su esposa Susana Indermühle, maestra de jardín de infancia. "Tengo tres hijos, dos nacidos en Colombia, una en Suiza y es ella quien justamente gusta mucho de hablar español", expresa.
Indígenas gustaron de la música clásica
Un programa de 'Ecos de Suiza' se dedicó al jesuita suizo Martin Schmid (1694-1772), quien dejó muchos vestigios arquitectónicos y musicales entre los indios Chiquitos y Mojos de Bolivia. Este misionero trató de "rescatar con la música" a los indígenas y mandó construir instrumentos e iglesias que hoy son patrimonio cultural protegidos por la UNESCO.
Schuler no es partidario de las misiones "que destruyeron las culturas de América Latina para implantar el Cristianismo, pero tengo que decir que los indígenas se adaptaron completamente a la música impuesta por los europeos y hasta ahora construyen violines y otros instrumentos siguiendo las técnicas de los Jesuitas".
Las partituras que se encontraron, muchas de ellas en un mal estado por falta de conservación, fueron otra herencia del tiempo de los Jesuitas. "En las emisiones devolví algo de ese patrimonio a Bolivia", dice un orgulloso Schuler.
Los instrumentos se adaptan a las culturas
Más tarde, Schuler descubrió los villancicos en español y la música clásica colombiana. "Quisimos abrir puertas por medio de la música para conocer mejor a Colombia, que hace medio siglo, durante siete años, fue una segunda patria para nosotros", dice con nostalgia este suizo que se empeña en hablar español.
"La misma transformación y adaptación de los instrumentos, de una cultura a otra, es prueba de la unión que surge entre los pueblos mediante la música. Un ejemplo es la evolución de la guitarra en el pequeño triple, considerado el instrumento nacional de Colombia".
A través del triple, continúa, los profesores suizos descubrimos las coplas populares, otra parte del arte musical de Colombia que describe con sencillez y profunda expresividad la historia del país", señala Schuler, quien salió de Colombia convencido de que la música puede ser un puente entre las culturas.
De Suiza para Latinoamérica: 400 emisiones
De nuevo en Helvetia, Schuler continuó su carrera de docente y su vínculo con la música siguió inalterable. Un día recibió en su casa al pianista argentino Miguel Angel Estrella, fundador de la Asociación Internacional de 'Música Esperanza'.
Delante de nuestro armario con discos me dijo 'ustedes tienen tanto y los otros nada', algo que no me ofendió, pero que se quedó grabado en mi cabeza. Al mismo tiempo, de Tucumán (Argentina) me habían pedido 'música y programas de Suiza', recuerda.
En 1988, Peter Schuler presentó un proyecto a la dirección de Radio Suiza Internacional, que fue aceptado con entusiasmo. Así, realizó más de 400 emisiones para América Latina, en español por cierto, para "promover la alfabetización musical con base en las propias fuentes culturales de cada región, lo que incita a los pobres a reivindicar su identidad y a luchar por una mejor calidad de vida".
En esos programas, a partir de la música se hablaba de los derechos humanos de manera amplia, por ejemplo, del derecho a publicar, a escribir o del rol de las madres de los grandes compositores. Así, la madre de Casals fue decisiva en la suerte de su hijo", refiere Schuler.
De norte a sur, de este a oeste
El 2002, 'Música Esperanza Suiza' dio paso a la 'Asociación Suiza Música y Vida'. Cambió de nombre, pero continuó con sus objetivos iniciales: organizar conciertos por las víctimas de violaciones de derechos humanos, llevar la música a medios desfavorecidos y rurales, a cárceles y hospitales, crear talleres en países en desarrollo, ofrecer instrumentos a quienes no tienen posibilidades de adquirirlos y mejorar la cooperación norte sur, y este-oeste.
Concretamente, ha coleccionado, ha enviado partituras e instrumentos musicales para las orquestas de Tirana, Timisoara y Sarajevo. También ha equipado una escuela de música en el pueblo de Sera do Mel en Brasil, ha puesto a disposición instrumentos para reconstrucción de colegios en Kosovo y Albania.
Con el Conservatorio de Berna, ha enviado un piano de concierto a Odessa, en Ucrania. En agradecimiento, la Orquesta de Cámara de Odessa dio un concierto en Berna a beneficio de la reconstrucción del destruido Colegio de Música de Bagdad.
Cursos de música para 'niños de la calle'
En Latinoamérica, las emisiones de 'Música y Vida' se retransmitieron en diez países. Además, la asociación realizó conciertos en colaboración con los estudiantes del Conservatorio de Berna a favor del Taller de Música Tafí del Valle en Argentina.
El 2002 'Música y Vida' realizó un proyecto en Lima (Perú), donde los llamados 'niños de la calle' de diez instituciones se beneficiaron con cursos de música.
Jean Bula, el coordinador en Ginebra de la asociación, señala que lo que representa una pequeña contribución para un visitante de los conciertos del Museo Internacional de la Cruz Roja, se convierte en Lima en un nuevo comienzo de esperanza para niños y jóvenes que tal vez por primera vez experimentan que personas de países lejanos quieren ayudarlos".
'Música y Vida' también es activa en Suiza: en colaboración con la Unión de Coros de Suiza ha lanzado un proyecto dotado de 130 mil francos para el fomento musical de niños y jóvenes discapacitados.
swissinfo, Rosa Amelia Fierro
Datos clave
Peter Schuler fue presidente de la Comisión Suiza para Literatura Infantil y de la Liga Suiza para la Lectura Infantil.
Desde 1957 es socio del Círculo de Amigos de España, Portugal e Iberoamérica, que presidió entre 1988-1998.