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La marcha de Pascua en Suiza se manifiesta contra la marginalización de los inmigrantes y lanza un llamado a la armonía social.Este contenido fue publicado el 13 abril 2009 - 11:06
Durante muchos años, los participantes en ese tipo de paradas reivindicaron la interdicción de la bomba y la promoción de la paz en un amplio sentido.
Las entidades por la paz e iglesias, organizadoras de la marcha de Pascua que tiene lugar este lunes en Berna, convinieron en el lema "Alto a la Marginalización - Paz para los Inmigrantes'.
Albert Rieger del centro de Ecumenismo, Misión y Desarrollo subraya que el tema de la "paz" tiene muchos aspectos y que es inseparable de la imparcialidad.
La organización feminista por la paz, cfd, considera también acertado concentrar las marchas de la Pascua en un tema específico.
Quizás un día será idea del desarme nuclear de Obama, dice Franziska Müller de esa organización.
"Pero quizás podamos atender otros temas si Obama adopta el tema nuclear", asienta.
Un poco de historia
La visión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de un mundo sin armas atómicas, es similar a la de aquellos que participaron en las marchas de Pascua en los años 60.
Pero el tema ya no está a la vanguardia de las marchas suizas de Pascua.
En la Pascua de 1958, alrededor 10.000 personas marcharon desde Londres hasta el centro de investigación nuclear en Aldermaston para manifestarse contra la acumulación de armas nucleares.
Como resultado, surgió una tradición en buen número de países de Europa Occidental, que llegó a alcanzar proporciones de un movimiento de masas.
Marcha de tres días
La primera marcha de Pascua en Suiza tuvo lugar en 1963 y comenzó en Lausana y terminó en Ginebra tres días más tarde.
"Eran maravillosos días de primavera", recuerda Ruedi Tobler. El presidente del Consejo Suizo para la Paz tenía entonces 16 años y quería ver Ginebra.
"Efectivamente, yo estaba contra las armas atómicas pero tenía mis dudas sobre la utilidad de tales marchas", comenta. Los tres días de la parada cambiaron su actitud.
"Aunque solamente participaron unos centenares de personas, tuvo un gran impacto".
Hubo mucha discusión previa sobre cómo debía ser organizada una marcha de Pascua. Muchos vacilaron porque temían que pudiera ser contraproducente en la que era una fase política delicada.
Riesgo de escisión
En 1958, el gobierno dijo que Suiza necesitaba armas atómicas. El asunto de cómo reaccionar a esa declaración amenazaba con causar una escisión en la izquierda.
¿La reacción debía ser un categórico 'no' o tenían que exigirse algunas condiciones? Al final, fueron lanzadas dos iniciativas populares y ambas fueron claramente rechazadas.
También había diferencias internas de otra clase entre los activistas de la marcha de Pascua. Al principio, algunos abogaron por exigir la prohibición del uso civil de la energía nuclear, mientras que otros discreparon con vehemencia.
Se daban también conflictos sobre cómo abordar otros temas. La marcha de 1967, entre Bienne y Berna fue suspendida cuando aparecieron los opositores a la guerra de Vietnam con banderas de Ho Chi Minh. Fue la última marcha de Pascua durante un tiempo.
"Desde 1968 los diversos grupos no lograron ponerse de acuerdo sobre la acción común", recuerda Tobler.
Creciente oposición
La tradición resurgió a principios de los años 80. Mientras tanto, había sido logrado un tratado de no-proliferación de armas nucleares. Pero la decisión de la OTAN de rearmarse alimentó a la oposición, particularmente en Alemania. Los planes para desplegar misiles nucleares provocaron ahí un nuevo movimiento por la paz.
Esa ola alcanzó a Suiza y en 1982 cerca de 30.000 personas participaron en una marcha de Pascua en Basilea.
Durante los años 80 el tema se amplió, con aspectos medioambientales en primer plano.
"Se advertía más claramente que no sólo las armas nucleares podrían destruir el mundo," señala Tobler.
Al mismo tiempo, se desarrollaron nuevas formas de acción. Al final de los años 80 el movimiento de la marcha de Pascua se acabó.
Pero resurgió otra vez en 2003 con protestas contra la guerra en Irak. Cerca de 1.000 personas participaron en la marcha de Pascua en Berna, que desde entonces se celebra nuevamente cada año.
swissinfo, Charlotte Walser, InfoSud
(Traducción y adaptación, Marcela Águila Rubín)
RELIGIONES EN SUIZA
En Suiza, más de tres cuartos de la población son cristianos: 42% son católicos, 35% protestantes y 2,2% pertenecen a otras confesiones cristianas.
Con más de 310.000 miembros (4,3%), el Islam es la segunda religión más importante del país. El 12% de los musulmanes tienen pasaporte helvético. En su mayoría proceden, sin embargo, de los Balcanes y de Turquía.
La comunidad hebrea está integrada por 18.000 miembros (0,2%), de los cuales un 80% son suizos.
Hay, además, 28.000 hindúes y 21.000 budistas.
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