Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05161.jsonl.gz/42

China, un país autoritario no exento de aspectos democráticos
En China también hay posibilidades de participación política para la población, aunque no se aplican por convicción democrática. La politóloga Su Yun Woo investiga en la Universidad de Zúrich sobre esta cuestión. Entrevista.
swissinfo.ch: Usted investiga los elementos de la democracia local en China. ¿Qué quiere decir con proyectos democráticos en un Estado autoritario?
Su Yun Woo: Aunque pensamos que China es un sistema autoritario, se han ensayado diversos procesos participativos a nivel local. En mi investigación, he comparado dos ejemplos de presupuestos participativos, uno en la ciudad de Chengdu, en el suroeste de China, y otro en la ciudad de Wenling, en el este del país.
¿Cómo funcionan estos procesos de presupuestos participativos?
Las autoridades invitan a la población local a participar en un proceso de toma de decisiones sobre una parte del presupuesto. Un grupo de personas se reúne y debate sobre el proyecto que se va a realizar para la comunidad, una biblioteca o un jardín comunitario, por ejemplo. El presupuesto participativo de Wenling es bien conocido; el ejemplo de Chengdu está menos estudiado.
En Wenling, se selecciona a las personas mediante un sistema de sorteo. En Chengdu, la atención se centra en la participación voluntaria. Por eso quienes han participado son sobre todo las personas mayores, porque son las que tienen tiempo. En Wenling, la selección aleatoria funciona porque se paga a quienes participan, como ocurre con este tipo de proyectos en Suiza. Reciben por su participación el equivalente a siete francos suizos y una comida. En Wenling, los presupuestos participativos se han convertido en parte de la política presupuestaria local.
Así que para participar ¿no hay que pertenecer al Partido Comunista?
No, es gente de a pie. Sin embargo, no se puede negar que los proyectos de participación a veces dan lugar a intervenciones oficiales. Me han contado, por ejemplo, que responsables de los partidos políticos van puerta a puerta pidiendo la opinión de la gente, y que esas mismas personas son quienes rellenan los formularios.
¿Cómo describiría la cultura del debate en los debates presupuestarios participativos?
Algunas personas que participan son muy claras en sus opiniones. Pero también hay quien permanece en un segundo plano.
Esto se parece a lo que ocurre en otros lugares con los presupuestos participativos...
El proceso se parece a lo que ocurre fuera de China. Cuando pensamos en el papel de la participación, tanto en los sistemas democráticos como en los autoritarios, creo que, en última instancia, se trata siempre de una buena gobernanza. Puede ser sorprendente, pero los Estados autoritarios también se preocupan por la buena gobernanza.
¿Qué significa la buena gobernanza para China?
Para el Gobierno [chino], la buena gobernanza significa que responde a las necesidades de la gente. La resiliencia y la supervivencia del Estado unipartidista se explican por su flexibilidad, por el hecho de que es capaz de adaptarse.
Los presupuestos locales son un área interesante para la participación. Por supuesto que siempre se trata del uso de los recursos. En lugar de adivinar qué es lo que la población desea, las autoridades organizan un presupuesto participativo gracias al cual las decisiones presupuestarias emanan de la población; lo cual ayuda a evitar muchas disfunciones.
Pero las oportunidades para la participación en China solo se permiten de forma selectiva y suelen quedarse en el ámbito local. Tratan sobre temas poco sensibles. Las políticas de alto nivel —como los derechos humanos— no se tendrán en cuenta para la participación en China.
En las democracias, la participación no solo puede ser de arriba abajo, sino también de abajo arriba. Esto es en parte lo que ocurre en China. En Chengdu las organizaciones sociales, que dependen en mayor o menor medida del Estado, también desempeñan un papel importante.
¿Cuál es la principal diferencia entre estos proyectos participativos y los de los Estados democráticos?
En China, la participación tiene lugar en un Estado dominado por el partido. El partido es el que decide si permite o no estos proyectos participativos. Las autoridades lo hacen para evitar un eventual descontento y para que sus decisiones sean más aceptadas. Si algo va mal, el partido puede decir: “Esto es lo que ustedes han querido”. ¿Por qué un sistema autoritario debería preocuparse por la participación? Porque el coste político de la gestión de la inestabilidad potencial es considerable.
La estabilidad es una prioridad para el Gobierno chino. Pero repito: estos proyectos de participación se limitan al ámbito local.
¿Cómo es que usted está investigando los elementos de la democracia local en China?
En 2015, cuando tuve que elegir un proyecto de tesis, el concepto de democracia deliberativa atraía mucha atención. Me intrigaba el hecho de que se hubiera aplicado incluso en China, así que decidí centrarme en la política china.
La democracia deliberativa, al igual que los grupos de ciudadanos, parece ser lo más del momento.
Lo es. Los numerosos debates sobre los déficits democráticos en las democracias existentes y las formas de reducir la brecha entre las personas electas y el pueblo han vuelto a poner de actualidad la democracia deliberativa. El concepto también ha ganado popularidad en China de manera notable. Los primeros proyectos se pusieron en marcha en 2005 en Wenling y en 2008 en Chengdu.
En la “Semana de la Democracia” de Ginebra, usted participó en una mesa redonda con una experta en participación en Venezuela. ¿En todos los Estados autoritarios la participación es similar?
Las razones por las que los países autoritarios permiten la participación se parecen. Pero a partir de ahí, cada sistema autoritario se mueve en una dirección diferente. Por ejemplo, en algunos sistemas autoritarios híbridos se toleran los partidos de la oposición, como en Singapur, mi país de origen.
Pienso mucho en la perspectiva binaria de autocracia y democracia. En mi opinión, esta oposición no es constructiva para la investigación sobre China. Es importante esforzarse por tener una perspectiva más equilibrada, porque China es complicada y vasta y sus desarrollos, contradictorios.
En los sistemas autoritarios, la participación se inscribe en una lógica de instrumentación. En los sistemas democráticos también existe; pero allí también se trata de mantener viva la democracia y desarrollarla. En los sistemas autoritarios, es un instrumento para reforzar la legitimidad del poder vigente.
En el caso de China, ¿estos elementos deben llamarse realmente “democráticos”?
En cualquier caso, para la población china lo son. Esto a mucha gente en Occidente le molestará, porque tienen una determinada concepción de lo que la participación democrática debe ser; por lo general, las elecciones. Sin embargo, si nos referimos a la participación democrática como un esfuerzo por obtener aportaciones de la población, escuchar a la gente y rendir cuentas, creo que algunos de estos elementos están presentes en China. No se aplican de manera coherente y no se utilizan en todas las regiones de China, pero he visto algunos elementos en esa dirección.
¿Y los proyectos de participación que ha estudiado tienen algún impacto?
Sí, lo tienen. También pude constatar sobre el terreno que quienes los organizan tienen sinceramente un gran compromiso. En los últimos tres años, por desgracia, no he podido ir a China. Por lo que sé, Wenling sigue con su presupuesto participativo, pero actualmente me resulta bastante difícil hacer una valoración global de los procesos de participación ciudadana.
Actualmente, debido a la pandemia, es difícil viajar al país y dependo de mis colegas en China. No es lo mismo que tener un contacto personal con la gente de allí. Sé que muchas noticias negativas provienen del alto nivel político, pero como investigadora que ha estudiado el nivel local durante algún tiempo, todavía puedo ser algo optimista.
Entonces, ¿hay razones para el optimismo?
Aunque en este momento la situación no parece demasiado positiva, creo en la resiliencia y en la capacidad de acción de ciertos grupos de personas en China, e incluso del público en general. Algunas organizaciones y actores sociales que conozco siguen dispuestos a apoyar el desarrollo de procesos participativos en China. Su determinación me da cierta esperanza, aunque no soy ingenua y sé que la tarea supondrá un mayor desafío para ellos.
Adaptado del inglés por Lupe Calvo
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a <email-pii>.