Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05437.jsonl.gz/45

Quienes defienden los derechos humanos promueven la dignidad, la equidad, la paz y la justicia en sus hogares, lugares de trabajo, comunidades y países. estas personas desafían a los gobiernos que no respetan ni protegen a su pueblo, a las empresas que degradan y destruyen el medio ambiente y a las instituciones que perpetúan los privilegios y el patriarcado. Para muchos, las Naciones Unidas son el último ámbito en el que pueden enfrentarse a los abusos.
Garantizar a todas las personas un acceso seguro y sin obstáculos a los mecanismos de justicia internacionales y regionales es esencial para la eficiencia y relevancia de estos últimos. La participación en estos organismos es un derecho humano fundamental.
La participación de las personas que defienden los derechos humanos en el desarrollo de los mecanismos internacionales y regionales permite obtener mejores resultados. Las personas que defienden los derechos humanos aportan información y perspectivas cruciales sobre la situación de la situación en el terreno. Los mecanismos internacionales y regionales dependen de esos conocimientos y aportes para tomar decisiones informadas.
Las personas que trabajan por la defensa de los derechos humanos deben poder compartir información y perspectivas cruciales con la ONU de forma segura y sin obstáculos.
Sin embargo, algunos Estados tratan de eludir el seguimiento internacional poniendo obstáculos – como la intimidación y las represalias- con el fin de crear miedo y obstaculizar sistemáticamente el acceso a los mecanismos de derechos humanos y su cooperación con estos.
¿Qué queremos?
Todo el mundo tiene derecho a acceder a la ONU y a comunicarse con ella de forma segura.
Queremos que las personas que defienden los derechos humanos tengan un asiento en la mesa de la ONU y puedan relacionarse de forma efectiva y segura con los mecanismos y órganos de derechos humanos de la ONU.
Queremos que los Estados y los agentes no estatales se abstengan de intimidar a quienes defienden los derechos humanos o de tomar represalias cuando estas personas se relacionan con la ONU o intentan hacerlo. Los Estados deben adoptar una posición clara y pública en la ONU contra la intimidación y las represalias. Los Estados deben exigir responsabilidades a sus pares.
Por lo tanto, también pedimos a los Estados que condenen públicamente las represalias y la intimidación contra quienes se relacionan con la ONU, y que planteen casos concretos de víctimas. Cuando se produzcan intimidaciones y represalias, queremos que la ONU aborde eficazmente estos casos, apoye a las víctimas e impulse la rendición de cuentas y la reparación.
¿Cómo conseguimos esto?
Trabajamos activamente para:
- Sensibilizar a las autoridades gubernamentales, los cuerpos diplomáticos, los expertos y expertas de la ONU, la prensa y los grupos de derechos humanos sobre el valor del acceso sin restricciones y el impacto de las represalias en los procesos multilaterales tanto internacionales como regionales.
- Movilizar a las misiones diplomáticas animándolas a denunciar y elevar los casos individuales de represalias contra personas que defienden los derechos humanos ante la ONU y otras instancias.
- Exhortar a los expertos y expertas de la ONU a que se hagan cargo de los casos individuales y a que establezcan protocolos claros sobre cómo prevenir y responder ante las represalias vinculadas a su trabajo
- Incitar a los gobiernos, y a las personas interesadas a solidarizarse con quienes defienden los derechos humanos y con las organizaciones que son objeto de represalias e intimidaciones.