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Sami es del norte de África. Está seguro de que solamente existe un único Dios: Alá.
Desde hace muchos años trabaja en hoteles. Hace años llegó a Suiza para trabajar y después terminó la escuela profesional de hostelería.
Él se define como un bendecido descendiente de Abraham.
Una compañera de trabajo estuvo durante años contándole sobre Jesús a pesar de su rechazo total.
Por “buena educación” aceptó una Biblia que ella le regaló. Comenzó a leer y encontró muchos personajes que ya conocía del Corán. No podía entender porque Jesús es el hijo de Dios y como pudo engendrarse de forma antinatural.
Comenzó a pensar en porqué se puede orar a Dios en cualquier idioma, pero a Alá solamente en árabe. ¿Por qué solo hay comunicación en árabe con Dios, si él ha creado todas las razas, sexos y lenguas?
En cambio cada persona, en cualquier momento y cualquier lugar, puede pedir ayuda al Dios de la Biblia.
Por fin Sami recibió respuesta a sus preguntas. Comenzó a entender que la Palabra de Dios, la Biblia, tiene una gran fuerza. En cambio el Corán contiene muchas reglas y leyes.
¡De repente se dio cuenta de que el Dios de la Biblia quería encontrarse con él!.
No era necesario que él se esforzara, sino Dios mismo le estrechaba la mano.
Dios personalmente le hablaba. Desde entonces lee la Biblia regularmente. Ha entregado su vida a su Creador y a su hijo Jesucristo.
Ahora ha comenzado una nueva vida para Sami. Sigue descubriendo lo que Dios tiene preparado para su vida. Su fe está marcada fuertemente por su amor a Jesús, que todo lo cree y todo lo espera.