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El accidente de autobús que se cobró la vida de 22 niños en marzo pasado requirió un amplio concurso de los servicios suizos de emergencia, incluidas las ambulancias aéreas.
Los helicópteros de la Guardia Aérea Suiza de Rescate (Rega) trasladaron a algunos de los heridos del lugar del accidente, en el cantón del Valais, al hospital.
Sus tres jets repatriaron a los alumnos de las escuelas belgas. Esa fue una de las mayores y más traumáticas operaciones en los 60 años de historia de la organización.
Unas semanas más tarde, las ambulancias aéreas reanudaron sus operaciones. Esta vez en Turquía, donde 19 turistas suizos resultaron heridos en un accidente de autobús en el que también hubo pérdidas fatales.
Un médico de Rega, con sede local, acudió a la escena en cuestión de horas y 14 de los heridos suizos fueron enviados a casa mediante el servicio de ambulancias aéreas en el lapso de dos días.
El año pasado fue el más activo de la historia de Rega: sus 17 helicópteros y sus tres aviones fueron utilizados en un total de 14.240 misiones en el país y el extranjero para el rescate de ciudadanos afectados.
No es de extrañar que el servicio, sin fines de lucro, se haya ganado el estatus de icono y sea considerado por muchos suizos en el mismo sentido que la Cruz Roja, de la cual Rega es una organización miembro.
Accidente en el glaciar Gauli
La Guardia Aérea Suiza de Rescate (Rega) fue fundada el 27 de abril de 1952 durante una reunión en el Hotel Bären, en Twann, a orillas del lago de Biel. En su primer año de funcionamiento realizó seis misiones. Las cosas han cambiado: Sus helicópteros volaron cinco veces ese número todos los días del año pasado.
Pero la idea de un servicio de rescate aéreo de Suiza nació tras la caída de un avión militar de Estados Unidos en el glaciar Gauli, en el cantón de Berna, en 1946. Después de una búsqueda de cuatro días, dos aviones del ejército suizo lograron aterrizar en un glaciar cercano para efectuar el dramático rescate de la tripulación y los pasajeros del avión siniestrado.
La operación no solamente demostró la eficacia del rescate aéreo en los Alpes, sino que también habría contribuido a restaurar las relaciones diplomáticas de la postguerra entre Suiza y Estados Unidos.
Seis años más tarde, Rega arrancó formalmente como una subsección de la Asociación Suiza de Salvamento, bajo la dirección de Rudolf Bucher. En sus primeros años, el servicio no solamente rescató a personas del terreno escarpado de los Alpes suizos, sino que también tomó parte en operaciones internacionales.
Paracaidistas, que habían sido entrenados por la Real Fuerza Aérea Británica, descendieron en Holanda para ayudar a personas atrapadas en una inundación en 1953. Al año siguiente, los rescatistas suizos fueron requeridos tras una avalancha en Austria.
Cooperación internacional
En 1956, elementos de Rega participaron en las tareas de recuperación de cuerpos en el Gran Cañón tras una colisión aérea entre dos aviones comerciales. Años más tarde colaboraron en otras operaciones en Turquía, Italia y Rumanía.
“Estamos orgullosos de que el nombre de Rega tenga tan alta estima en todo el mundo”, señala su director ejecutivo, Ernst Kohler, a swissinfo.ch. “Los servicios aéreos de rescate de todo el mundo son mejores ahora, pero mantenemos nuestra cooperación con otras organizaciones en la formación y transmisión de conocimientos en áreas tales como los vuelos nocturnos”.
Los viajeros suizos también tienen la tranquilidad de viajar por todo el mundo a sabiendas de que Rega los llevará de vuelta al hogar en caso de lesiones o enfermedad. El servicio repatrió a 60 turistas suizos tras el tsunami en Asia en 2004, pero sus operaciones en el extranjero disminuyen gradualmente cada año.
En 2011, Rega actuó en 2.114 emergencias médicas en el extranjero, una reducción del 19% respecto al año anterior.
“Los servicios médicos de muchos países están mucho mejor que hace 20 años, así que hay menos necesidad de repatriaciones”, explica Kohler a swissinfo.ch. “Pero la gente también quiere regresar a su casa por razones sociales. Para un enfermo es más reconfortante ser tratado en su país”.
Servicios de gran prestigio
El aprecio de la apelación Rega es evidente con sus 2,4 millones de patrocinadores (86.000 más que en 2010) que contribuyeron con 86,5 millones de francos (94 millones de dólares) en donaciones el año pasado.
Las cifras adquieren mayor relevancia en un país con una población de ocho millones de personas. Lo mismo sucede si se considera que el servicio de Rega está disponible para todos, independientemente de si efectúan o no donaciones.
Éstas permiten a Rega llevar a cabo sus operaciones sin necesidad de dinero de los contribuyentes. Sin embargo, el hecho de que los donadores puedan esperar un servicio a cambio de su dinero, llevó en noviembre pasado al más alto tribunal del país a apoyar un fallo previo para que sus ingresos sean sujetos al impuesto al valor agregado (IVA).
Rega se queja de que la factura de 5,5 millones por IVA el año pasado equivale a la pérdida de 185.000 donaciones de patrocinadores de base.
“La carga del IVA realmente nos impacta”, puntualiza Kohler. “No es sólo sacar fondos de una organización sin fines de lucro. Este dinero debe servir para los aviones y no para ser guardado en las arcas del Estado”.
El debate ha llegado a la arena política y Kohler no espera una resolución final en el corto plazo. “Una decisión política en nuestro favor sería simpática como regalo de cumpleaños (número 60), pero para lograr un cambio legislativo se requiere un proceso largo”.
Historia de Rega
La Guardia Aérea Suiza de Rescate (Rega) fue formada el 27 de abril de 1952 como una fundación sin fines de lucro.
En 1960, Rega se separó de la Asociación Suiza de Salvamento para convertirse en una entidad totalmente independiente bajo el nombre de Asociación Aérea Suiza de Salvamento.
Cinco años más tarde, el gobierno suizo aprobó la fusión de Rega con la Cruz Roja como un servicio auxiliar. En 1981, la Cruz Roja aceptó a Rega como miembro corporativo.
El gobierno suizo rechazó una solicitud de financiación adicional en 1966, lo que dio lugar a la creación de un sistema de patronazgo que todavía funciona. Un llamado al público para su financiación obtuvo una respuesta positiva.
En 1985 el número de clientes aumentó a un millón, y a dos millones en 2007. La cifra actual es de 2,4 millones. En 2007, el público suizo designó a Rega como la marca más respetada del país, en una encuesta de imagen corporativa.
Algunas misiones
1953: Empleo de paracaidistas en una operación para rescatar a personas atrapadas en una avalancha en Holanda.
1956: Especialistas de Rega participan en la recuperación de los cuerpos de las víctimas de una colisión aérea en EEUU. Los cadáveres estaban en un barranco de 1.200 metros de profundidad en el Gran Cañón.
1960: Primera repatriación de un paciente suizo.
1977: Rega se convierte en la primera organización occidental de ayuda en misiones de rescate en el este europeo tras un terremoto en Rumania.
1977: Pilotos de Rega logran rescatar a dos escaladores en la cara norte del Eiger.
1980: Otro audaz rescate se lleva a cabo mediante la liberación de un paracaidista que se había enredado en un avión. La misión se llevó a cabo mientras el avión todavía estaba volando.
1982: La ‘Cadena de Salvamento’ -que comprende a Rega, el Cuerpo de Socorro Suizo, las Tropas del Ejército Suizo de Rescate y la Asociación Suiza de Perros para Desastres- entran en acción por primera vez en Yemen.
2004: El tsunami en el sudeste asiático representa uno de los mayores retos en la historia de Rega. Sus equipos vuelan a Tailandia y Sri Lanka, y efectúan los arreglos para que 60 pacientes suizos vuelen a casa, atendidos por 16 equipos médicos.
2005: Traslado de más de 200 personas de áreas inundadas y aisladas en Suiza por las fuertes lluvias.
Polémica: ayuda a EEUU
Según el semanario suizo Handelszeitung, en los últimos dos años Rega efectuó 17 vuelos para repatriar de Irak y Afganistán a soldados estadounidenses heridos.
El portavoz de Rega confirmó a swissinfo.ch que entre las operaciones de salvamento en el extranjero figuran vuelos a la base estadounidense de Ramstein (Alemania).
Varios parlamentarios de izquierda han criticado la operación, realizada bajo la insignia de la Cruz Roja Suiza, al considerar que va en contra del principio de neutralidad.
El Ministerio de Exteriores ha recordado que la Rega es una organización privada cuyas decisiones estratégicas no requieren el aval de las autoridades.Fin del recuadro
(Traducción: Marcela Águila Rubín) , swissinfo.ch