Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05300.jsonl.gz/29

¿Debería sorprendernos la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de suspender los fondos para la Organización Mundial de la Salud (OMS)? De ningún modo. Es parte de un intento de distraer y aferrarse al poder, y el historial de su administración de antimultilateralismo es bien conocido. Pero eso no hace que sea algo fácil de digerir.Este contenido fue publicado el 15 abril 2020 - 17:06
Al justificar la suspensión, Trump dijo que Estados Unidos realizaría una revisión “para evaluar el papel de la Organización Mundial de la Salud en el severo mal manejo y encubrimiento de la propagación del coronavirus”. El año pasado, Estados Unidos contribuyó con más de 500 millones de dólares al presupuesto de 6 000 millones de la OMS. La suspensión llega en el momento más sensible para la agencia líder de la ONU contra la pandemia de la COVID-19.
Trump está tratando de culpar a la OMS de muchos de sus propios errores en la lucha contra el virus. Aunque se le advirtió personalmente sobre las posibilidades de una pandemia desde el principio y su equipo de transición participó en una sesión informativa sobre la posibilidad de futuras pandemias antes de su toma de posesión, Trump dudó en tomar medidas concretas. (Sin embargo, tiene razón al culpar a la agencia de la ONU de dudar en declarar una pandemia debido a la presión china). Es típico de Trump buscar a quien culpar por sus errores.
Y cuando se le preguntó acerca de su autoridad frente a las de los gobernadores [de los estados] para tomar decisiones sobre la reapertura de empresas y escuelas, Trump declaró: “Cuando alguien es presidente de los Estados Unidos, la autoridad es total”.
Ha sido criticado con razón por reclamar “autoridad total”. La Constitución estadounidense, al igual que la de Suiza, establece una clara separación de poderes. El presidente Trump no puede ordenar a los estados que hagan lo que él quiere, así como el Consejo Federal en Suiza tiene un poder limitado sobre los gobiernos cantonales.
Y eso es exactamente lo que enfurece al presidente estadounidense sobre el multilateralismo. No puede hacer lo que quiere. El multilateralismo se basa en el consenso entre varios Estados. Aunque un Estado puede tener más influencia que otros, ya que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU tienen poder de veto en Naciones Unidas, la base del multilateralismo es dar y recibir, algo que resulta aberrante para el hombre que se ganó singularmente su reputación al despedir personas en [la emisión de telerrealidad] El aprendiz.
Este año se cumple el 75º aniversario de las Naciones Unidas. Se han programado muchas celebraciones, especialmente en Ginebra. La es y ha sido el núcleo del multilateralismo funcional, y Estados Unidos siempre ha sido un líder y defensor de ello, desde Woodrow Wilson hasta la cumbre Reagan/Gorbachov y el trabajo de John Kerry en el acuerdo nuclear iraní. No se puede subestimar el papel de Estados Unidos en la Ginebra internacional, pero después de la toma de posesión de Trump, no hubo embajador de Estados Unidos en la Oficina de las Naciones Unidas, ni en otras organizaciones internacionales en Ginebra durante más de dos años. El actual embajador, Andrew Bremberg, anteriormente formaba parte del círculo más cercano de la Casa Blanca en materia de política interior. Su mentor, el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, no es entusiasta del multilateralismo.
En última instancia, lo que hace que el financiamiento del presidente Trump a la OMS sea tan desalentador no es solo el viraje del liderazgo multilateral tradicional de Estados Unidos y la presencia de Ginebra, sino su momento trágico. “Ahora es el momento de la unidad y de que la comunidad internacional trabaje en solidaridad para detener este virus y sus devastadoras consecuencias”, señaló recientemente el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y pidió a los países que no frenen los fondos para las agencias de la ONU en medio de la crisis.
Donald Trump lo hizo en un momento en que se necesita más cooperación para combatir crisis como la pandemia. Dado su historial, no ha sido una sorpresa. Es una advertencia a otras agencias de la ONU que pueden venir más suspensiones y/o retiros.
Las opiniones vertidas son exclusivamente del autor y no reflejan necesariamente la posición de swissinfo.ch.
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI