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Ciento cincuenta años tras la batalla de Solferino, origen del primer Convenio de Ginebra, François Bugnion, gran conocedor del derecho humanitario, explica el contexto y el papel de Suiza en torno a los Convenios de Ginebra, adoptados en 1949.
Bugnion es director de derecho internacional en el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Entrevista.
¿Cuáles son las características de los Convenios de Ginebra?
François Bugnion: Henry Dunant y los otros padres fundadores del primer Convenio querían crear algo totalmente nuevo. En realidad, ya había reglas que intentaban limitar la violencia de la guerra desde la antigüedad.
Pero esas reglas tradicionales sólo se aplicaban en un determinado mundo, es decir, en el Cristianismo o en el mundo musulmán, por ejemplo. Cuando esos dos mundos se enfrentaban, esas reglas no se aplicaban contra el adversario.
La gran innovación de Henry Dunant y del Comité Internacional de la Cruz Roja (1876) fue fundar un derecho basando en el acuerdo de las partes y no en nombre de una divinidad u otra. Esas reglas escritas insertadas en el derecho positivo podían ya ser difundidas y aplicarse universalmente.
De hecho, el Primer Convenio de 1864 es el punto de partida del conjunto del Derecho Internacional Humanitario, incluidos los Convenios de La Haya de 1899 y 1907.
swissinfo: ¿Se ha requerido de la sucesión de desastres para que progrese el derecho humanitario?
F.B.: En ese ámbito, como en otros, los individuos y, 'a fortiori', los Estados reaccionan, en lugar anticiparse.
Así, luego de la Primera Guerra Mundial, el CICR aplicó inmediatamente una revisión del Convenio de Ginebra relativo a la protección de prisioneros de guerra y del referente a la salvaguarda de los civiles. Estos proyectos han terminado convirtiéndose, en parte, en los Convenios de 1929. Pero los Estados no estuvieron dispuestos a seguir los preceptos del CICR para proteger los civiles que murieron en gran número durante la Segunda Guerra Mundial.
La paradoja de la Segunda Guerra Mundial fue la de haber sido a la vez el teatro de múltiples atrocidades que culminaron con el Holocausto, aunque, por otro lado, se respetaron ciertas reglas, como las referentes a los prisioneros de guerra o la prohibición de armas químicas (protocolo de 1925).
Desde febrero de 1995, el CICR estableció debates de cara a la revisión de los Convenios de Ginebra que, en parte, terminaron en 1949 con el cuarto de ellos, relativo a la protección de civiles, además del artículo tercero de los documentos dedicados a los conflictos sin carácter internacional. Esto ocurrió de modo rápido, visto el contexto de la época (inicios de la Guerra Fría). Cabe decir que en esa época, el CICR estaba convencido de que se produciría una tercer enfrentamiento mundial.
En fin, los conflictos para dar fin a la época colonizadora (en Indochina, Argelia, Kenia, Sudáfrica, Vietnam) incitaron a los Estados a completar los Convenios de 1949 con los protocolos adicionales de 1977.
swissinfo: ¿Se puede evaluar el impacto del derecho humanitario a través de la conducta seguida en las guerras?
F.B.: En los interestatales entre fuerzas equivalentes (India-Pakistán, Israel y países árabes, Guerra de las Malvinas, primera Guerra del Golfo), la mayoría de los prisioneros de guerra y los servicios de socorro fueron protegidos. Y eso pese a que no todas las reglas del derecho humanitario fueron respetadas.
En conflictos internos o en aquellos que a la vez son internos y de carácter internacional, como la guerra de Vietnam, se constató que no se respetó el derecho humanitario.
Como lo escribiera Clausewitz, "la guerra es una relación de violencia y no tiene límites la manifestación de esta violencia. Cada adversario ajusticia al otro, de lo que resulta una acción recíproca que, en tanto que concepto, va a los extremos".
El derecho humanitario es el último dique en esa crecida de los extremos. Con ocasión de los 50 años de los Convenios de Ginebra, el CICR realizó una investigación en la que participaron cerca de 20.000 personas, víctimas civiles y prisioneros de guerra. La mayoría de los participantes declaró que el derecho humanitario fue su única protección.
El gran desafío actualmente es el de integrar las nuevas formas de violencia en el marco jurídico internacional, sin que se corra el riesgo de excluir ciertos enemigos fuera de las reglas del derecho. ¿Cómo quejarse de que no respetan ninguna regla, si ellos se califican ya de entrada como fuera de la ley?.
swissinfo: Los derechos humanos y el derecho humanitario están oficialmente insertos en el corazón de la diplomacia suiza. ¿Desde cuándo?
F.B:: Cuando Suiza fue solicitada por el Comité de Ginebra (previa al CICR) para convocar a la conferencia diplomática de 1864, Berna no opuso reparo alguno. Si se evalúan los documentos de la época, el Consejo Federal (gobierno helvético) ya se había ofrecido ante el Comité de Ginebra para organizar la conferencia. Cabe decir que ese comité incluía a la Suiza más prestigiosa de la época y al general Dufour, vencedor ilustrado de la guerra del 'Sonderbund' (alianza segregacionista de siete cantones suizos católicos) y quien tenía relación con Napoleón III, al frente de la mayor potencia de la época.
Tras ese primer paso, la diplomacia suiza se implicó más en la defensa al derecho humanitario en 1917 con la llegada de Gustave Ador al Consejo Federal, tras una muy grave crisis política extranjera que Suiza atravesó tras la dimisión del ministro Arthur Hoffmann (implicado en una tentativa de paz entre Alemania y la Rusia revolucionaria).
Otrora presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Gustave Ador asume el Ministerio de Asuntos Exteriores a su llegada al Ejecutivo helvético.
Ador fue una figura muy activa desde el inicio de la Primera Guerra Mundial y fuente de inspiración de la agencia Internacional de prisioneros de guerra. Con su nueva función, Gustave Adore continuará su misión de buenos oficios de Suiza para asuntos humanitarios. Sus iniciativas se traducirán principalmente en el acuerdo franco-alemán de 1918 sobre mejoras de las condiciones de vida de los prisioneros de guerra.
A finales de la Segunda Guerra Mundial, el consejero federal Max Petitpierre desarrolla el concepto de neutralidad activa, es decir, el uso del estatus de país neutro para ayudar a las víctimas de la guerra. Una idea resucitada en estos últimos años, especialmente por la ministra de Asuntos Exteriores, Micheline Calmy-Rey.
Las grandes fechas de los Convenios
17 de febrero de 1863: Primera reunión del Comité internacional de socorro a los militares heridos, que se convertirá en 1876 en el Comité Internacional de la Cruz Roja.
22 de agosto de 1864: Adopción del Primer Convenio de Ginebra.
17 de junio de 1925: Protocolo de Ginebra sobre la prohibición de armas químicas.
27 de julio de 1929: Revisión del Convenio de Ginebra y la adopción del Convenio sobre prisioneros de Guerra.
12 de agosto de 1949: Adopción de cuatro Convenios para proteger los soldados heridos o enfermos en tierra o en mar, los prisioneros de guerra y los civiles.
8 de junio de 1977: Adopción de los protocolos sobre la protección de víctimas de conflictos armados internacionales y de conflictos internos.
18 de septiembre de 1997: Convenio de Ottawa para la interdicción de minas antipersona.
17 de julio de 1998: Adopción de los estatus de la Corte Penal Internacional.
30 de mayo de 2008: Adopción del Convenio sobre armas y submuniciones.
Suiza, depositaria de los Convenios de Ginebra
Nueva función: La aparición de los primeros tratados multilaterales como el primer Convenio de Ginebra de 1864 creó una función nueva, aquella del Estado depositario de esos tratados.
Misión: Como Estado depositario de los Convenios de Ginebra, Suiza está encargada de conservar la versión original del tratado que incluye las firmas manuscritas y los sellos relativos, enviar las copias certificadas del tratado al conjunto de Estados parte, registrar las ratificaciones del tratado y las adhesiones de los Estados que no hayan participado en su negociación.
(Traducido por Patricia Islas Züttel), swissinfo.ch