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Para la especialista en arte Angela Rosengart, con el reciente robo de cuatro de sus pinturas, la colección Bührle, de Zúrich, quedó como un muro al que le faltan ladrillos.Este contenido fue publicado el 18 febrero 2008 - 19:12
La teoría de que un coleccionista está detrás del atraco -estimado en 180 millones de francos-, no le parece plausible. Considera que el autor carece de pasión por el arte.
Negociante de arte, al igual que su padre, Angela Rosengart donó hace algunos años su colección de cuadros –con obras de Picasso, Braque y Klee - a un museo de Lucerna. El Museo Rosengart se encuentra en un edificio que pertenecía al Banco Nacional Suizo.
swissinfo: ¿Cuál fue su sentimiento cuando se enteró del robo en Zúrich?
Angela Rosengart: Primero me sentí asustada y triste ya que esas obras forman parte de la historia del arte.
La Colección Bührle es maravillosa. Cada obra había sido elegida por el Señor Bührle en persona. Pero ahora esta colección es un poco como un muro al que le faltan ladrillos. El muro está incompleto, porque las obras robadas representaban partes extremadamente importantes de la colección. No puedo sino esperar que pronto sean recuperadas.
swissinfo: ¿El de Zúrich fue el segundo robo importante en una semana, tras la desaparición de dos cuadros de Picasso en el cantón de Schwytz. ¿Teme que algo similar pueda ocurrir a su colección en Lucerna?
A. R.: Existe siempre un riesgo de que alguien intente cometer un robo. No pienso que en este museo sea tan fácil como en los otros dos. Pero, obviamente, debemos tomar precauciones.
swissinfo: ¿La seguridad ha representado siempre para usted una preocupación? Recordamos que solía guardar su colección en su domicilio.
A. R.: En mi domicilio era totalmente diferente. Todo estaba colocado en una casita y yo me guardaba de que nadie supiera nada de mi colección.
Aquí, en el museo, es lo contrario. Intento dar a conocer esta colección al mayor número posible de personas. Cuando abrimos el museo, hace seis años, se estudió con cuidado todo para evitar los robos. La seguridad es muy importante y espero que funcionará.
swissinfo: ¿Qué significaría para usted si un Picasso o un Klee colgados aquí fueran robados?
A. R.: Cada lienzo que está aquí representa una parte de mi alma. Me sentiría desesperada si algo desapareciera. Mi padre y yo pusimos todo nuestro corazón para constituir esta colección, no simplemente para crear una colección sino para constituir un conjunto.
swissinfo: Se planteó la teoría de que un coleccionista estuviera detrás del robo de Zúrich. ¿Es plausible?
A. R.: Pienso que es una historia de ficción. Son criminales los que están detrás del robo y no una persona apasionadas del arte. Estoy segura.
swissinfo: Lo que especialmente afectó al público fue el importe del robo: 180 millones de francos en total, de los que 100 millones sólo del Cézanne. ¿Cómo se pueden lograr tales cifras?
A. R.: Hay ciertamente personas suficientemente ricas para gastar
tales sumas. La única manera de establecer el valor de ese tipo de lienzos es una venta de subasta. En los últimos dos años, los resultados de algunas ventas prácticamente alcanzaron estos importes.
Obviamente, en lo que atañe al Cézanne, no había en el mercado obras lo suficientemente importantes para alcanzar esos precios. Sin embargo, otras pinturas de valor de ese artista estaban a la venta.
Probablemente, el valor de esas ventas ayudó a considerar el del Cézanne robado. 100 millones de francos, es un bonito número redondo, pero eso habría podido ser 80 o 110 millones. El problema es que no hay un precio indicado como sobre una hogaza de pan.
swissinfo: ¿100 millones, son el precio de la pasión o el precio de un trofeo?
A. R.: Probablemente los dos. Hoy día, hay mucha especulación en el arte. Me parece que es muy triste, ya que, para mí, ningúna pintura del mundo vale 100 millones.
Espero que esta especulación concluya en unos años y que la gente que ama realmente el arte y que no es tan rica pueda de nuevo hacer adquisiciones.
swissinfo: ¿Si alguien le diera 100 millones de francos para comprar el Cézanne, haría el negocio?
A. R.: Y bien, probablemente aceptaría, ya que es una pintura espléndida. Por otra parte, me preguntaría lo que se podría hacer en el mundo con tanto dinero, por ejemplo, ayudar a gente en Suiza o en el exterior. Eso constituiría para mi un verdadero dilema.
swissinfo: Los precios rompen regularmente récords en las subastas. ¿Reunir una colección no es ya más que un negocio, un asunto puramente financiero, hay aún lugar para la pasión?
A. R.: Ahora, es ciertamente un asunto de negocios. Los importes en juego son espantosos. Debe haber un poco de pasión, pero es sobre todo la especulación la que está en primer plano. Mucha gente que hace rápidamente dinero fácil lo gasta también con mucha facilidad. Pero es también peligroso.
Los apasionados ya no pueden comprar obras de arte. Yo mismo, ya no logro alinearme. Voy a las subastas, pero soy incapaz de comprar cuadros. Quiero calidad y la calidad se volvió tan costosa que todo lo que puedo hacer ahora es mirar.
Entrevista swissinfo, Scott Capper, Lucerna
(Traducción, Marcela Águila Rubín)
UNA VIDA CONSAGRADA AL ARTE
Angela Rosengart nació en 1932 en Lucerna, una ciudad donde reside aún.
Se encuentra en el negocio del arte desde los 16 años. Trabajó primero con su padre, Siegfried, antes de convertirse en copropietaria de la empresa familiar. A la muerte de su padre, en 1985, mantuvo la dirección.
Durante su carrera, se concentró en los pintores llamados 'clásicos modernos'. Fue amiga de varios de esos pintores, en particular, de Picasso que la pintó cinco veces.
MUSEO ROSENGART
El Museo Rosengart, que abrió sus puertas en 2002, acoge la colección personal de Angela Rosengart. Contiene más 200 obras, incluidos 47 cuadros de Picasso y 120 de Paul Klee.
También están expuestos: Bonnard, Cézanne, Chagall, Kandinsky, Matisse, Miró, Modigliani, Monet, Pissarro, Renoir, Signac y Vuillard.
En 1992, Angela Rosengart decidió convertir en pública su colección y creó una fundación destinada a garantizar la integridad de la misma a su muerte.
El museo será ampliado en mayo. Recibirá una serie de obras de Picasso, que habían sido donadas por Angela Rosengart y su padre a la ciudad de Lucerna en ocasión de su aniversario, en 1978.
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