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«El Jeremías» habla de la «aceptación» y de la «felicidad»
— Entrevista de Luis Vélez Serrano de PuntoLatino al director Anwar Safa (México), director de «El Jeremías», Ginebra noviembre 2015
— La idea surgió de un programa de televisión. Y ¿de dónde el nombre de Jeremías? ¿algún significado fuera del ya conocido?
— Fue una idea de Ana Sofía Clerici, quien no sólo es guionista de la película, además es mi pareja de vida. Estábamos buscando un tema para trabajarlo juntos y realizar nuestra primer película. Vimos un noticiero donde invitaron a 3 niños superdotados mexicanos que habían ganado un concurso mundial. Se podía ver que eran de orígenes muy humildes. Días después Ana Sofia me propuso la premisa básica de la película y me encantó. El nombre bíblico Jeremías significa "el elevado".
— ¿Cómo definiría Usted brevemente a «niño superdotado»? ¿Qué características se ponen de relieve especialmente en la película?
— Se considera a un superdotado a una persona que tiene un coeficiente intelectual (IQ) de 130, es una persona que posee cualidades que exceden de lo normal, especialmente las intelectuales.
Un individuo puede tener un talento especial o estar dotado para las matemáticas, pero no necesariamente ser igualmente talentoso en materias referentes al lenguaje. Según la teoría de las inteligencias múltiples, existen ocho inteligencias, o áreas, en las que las personas asimilan o aprenden acerca del mundo que las rodea. A Jeremías le dimos varias de estas inteligencias, como fue el caso de Da Vinci, para poder hablar del tema en general.
— Un niño genio va de incomprendido a inadaptado, ¿cómo debería reaccionar la sociedad frente a él?
La película El Jeremías habla de la "aceptación" y la "felicidad". ¿Somos felices por ser aceptados por los demás? O ¿somos felices por auto aceptarnos? Jeremías no es aceptado por ser diferente.
Creo que la sociedad debería aceptar a todas las personas sin importar su físico, raza, su ideología, su intelecto o su condición social y ese es uno de los mensajes de la película.
— ¿La profesión hasta dónde es un signo de identidad? ¿Martín Castro piensa seguir la carrera de actor?
En lo personal no creo que seamos lo que hacemos profesionalmente, siempre hay circunstancias en la vida donde las personas no se dedican a lo que les gustaría dedicarse. Pero sin duda en muchos casos fortuitos, como el mío, la profesión es una proyección de la identidad.
Martín hizo el casting de la película por curiosidad, no había actuado antes. Ahora dice que quiere ser futbolista profesional. Lo que sí sabe es que tiene tiempo y no hay prisa.
— Un niño genio de condición humilde tiene menos posibilidades de salir adelante que uno de medio económico privilegiado. ¿Cómo tratar esa desigualdad, en su opinión?
— Creo que primero que nada, el problema es de "detección". Estos niños no saben que son "superdotados", simplemente se sienten diferentes a sus compañeros de clases, a todos los que lo rodean y no se identifican fácilmente con los demás. Sus padres tampoco lo detectan tan fácilmente. Esto pasa en cualquier nivel socioeconómico. Consideró que en México deberíamos tener un programa de detección de talento y darles una educación de acuerdo a su nivel intelectual. Pero primero tendríamos que concentrarnos en la educación de toda la población en general, para después hablar de detección de talento y el tipo de educación que se les puede dar a estos niños. Si esto sucede, seguro habrá opciones de escuelas públicas y otras privadas, como siempre.
— Según la OMS en México de cada 100 niños, 3 son superdotados. A su conocimiento, ¿hay un seguimiento de estos niños?
— Hay muy pocas instituciones privadas en México que se dediquen a trabajar con estos niños, nosotros trabajamos con la Fundación TeleGenio de Antonio Rada, en su momento era de las únicas. Ahora hay más instituciones pero para cuando llegan los niños a estas instituciones es porque ya detectaron su capacidad intelectual, son muy pocos niños los que son detectados. No existen instituciones públicas para tratar con estos niños. Es difícil darle seguimiento a estos niños si no sabemos donde están y la gran mayoría de los casos, ni ellos mismos saben de su condición extraordinaria.
— ¡Muchas gracias Anwar!