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En sus relaciones con la Sudáfrica del apartheid, las autoridades suizas dieron preferencia a los intereses económicos, en detrimento de los derechos humanos.
Esa es la conclusión del informe final que ha presentado este jueves, en Berna, el Programa Nacional de Investigación.
Las averiguaciones presididas por el historiador Georg Kreis han durado cuatro años y demuestran que las relaciones de Suiza con Sudáfrica fueron particularmente intensas durantre el apogeo del apartheid de los años 80.
Aparte del informe global, fueron presentados otros dos estudios específicos. Uno de ellos es la obra del historiador Peter Hug, sobre la cooperación militar entre los dos países.
Visión ideológica
En el estudio titulado "Aliarse con el régimen del apartheid para luchar contra el comunismo", Peter Hug escribe que la segregación racial y los métodos utilizados disgustaban a varios funcionarios de alto rango. Pero el gobierno de la minoría blanca parecía ser el único capaz de garantizar el anticomunismo, según la visión de las autoridades suizas.
Los hechos muestran que el gobierno suizo se negó en gran medida a aplicar las sanciones decretadas por la ONU. "La lucha efectiva o supuesta contra el comunismo se impuso al paso de las otras consideraciones", advierte Hug.
El conjunto de las autoridades y la industria de exportación querían ayudar al gobierno a desarrollar sus fuerzas armadas y sus bases de la industria de las armas. No hay "indicios de una verdadera voluntad política" para poner en práctica la prohibición impuesta a la exportación de armas en 1963.
Las autoridades pecaron de "falta de preparación, por negligencia, por una tolerancia consciente y una colaboración activa", escribe el científico. El gobierno no ejerció su vigilancia política.
Suiza y Sudáfrica encontraron también intereses comunes en el sector nuclear. Suiza necesitaba uranio para su programa de armas atómicas y Sudáfrica estaba dispuesta a proporcionárselo sin condiciones.
Las relaciones comerciales-militares se estrecharon más en la década de los años 80, mientras las violaciones a los derechos humanos llegaban al paroxismo en Sudáfrica. Los dos países colaboraron en materia de información para combatir a los opositores del apartheid y servir a la propaganda política de Sudáfrica.
Muchas personas apoyaron el régimen del apartheid por convicción política y ganaron bastante dinero comerciando legal e ilegalmente con ese Estado, concluye Peter Hug.
No a la prolongación del apartheid
Un equipo de 40 investigadores participó en la averiguación, dirigida por el historiador Georg Kreis. Los trabajos duraron cuatro años y el gobierno desbloqueó dos millones de francos para tal efecto.
El informe final no es suave para la política suiza. Las relaciones entre la Confederación Helvética y el poder blanco sudafricano constituyen "un capítulo sombrío de la historia reciente", se lee en sus líneas.
La negativa helvética a asociarse a las sanciones internacionales contra Sudáfrica ha ayudado ciertamente al régimen del apartheid, pero sin contribuir a la prolongación de su permanencia en el poder, concluyen los historiadores.
Reacciones diversas
Las reacciones ante el estudio son distintas, según la pertenencia política.
La izquierda critica la política de información del gobierno de entonces.
"El informe final muestra que el Consejo Federal (gobierno) mintió en varios puntos", declaró la diputada ecologista Pia Hollenstein, copresidente del grupo de trabajo parlamentario Suiza-Sudáfrica.
Los medios de izquierda piden que las investigaciones prosigan y se de lugar a un debate parlamentario sobre los resultados del estudio.
Por su parte, la exdiputada radical (PRD/derecha) Genevieve Aubry califica el estudio de "sopa recalentada".
Esta antigua observadora de la ONU en Sudáfrica recalca que Suiza no fue el único país que mantuvo relaciones con el régimen del apartheid. Pero una vez más, la ocasión permite a la izquierda tomársela con la economía y machacar un capítulo de la historia cerrado hace mucho tiempo.
En cuanto al gobierno, no ha tomado postura con respecto a las conclusiones. No obstante, señala que ve con beneplácito este informe como "contribución importante para una comprensión más profunda de las relaciones históricas entre los dos países".
swissinfo y agencias
Datos clave
Los primeros elementos de segregación racial fueron introducidos en Sudáfrica en las elecciones de 1924.
El aparheid tomó forma definitiva en 1948.
El arsenal legislativo se consolidó con el paso de los años.
Estaban prohibidos los matrimonios interraciales y el acceso de los negros a la educación.
En 1956, la política del apartheid fue extendida a todas las personas que no tenían la piel blanca.
Confrontada a una oposición interna cada vez más fuerte y a las sanciones internacionales, el gobierno de Frederik de Klerk abolió el apartheid en 1991.