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En Ginebra tuvo lugar una ceremonia para rendir homenaje a los Justos de Suiza', ese grupo de más de 60 personas que salvaron a millares de judíos de la máquina de la muerte nazi.
Reconocidos desde finales de los años 90 por Israel, los Justos de Suiza supieron decir no a la crueldad. Un modelo, según el presidente de la Confederación, Pascal Couchepin.
"Es bastante tarde. Pero está bien que se piense en ello", señaló August Bohny con respecto al homenaje realizado el lunes (28.01) por la noche en Ginebra para el grupo de suizos –él incluido- que salvaron a millares de Judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Esos Justos que con frecuencia actuaron a riesgo de su vida.
"Es tarde porque las personas salvadas por los Justos tenían necesidad de expresar su reconocimiento y los Justos, de que su valor fuera reconocido", consideró también la ex presidenta de la Confederación, Ruth Dreifuss.
"Al final de la guerra y durante 20 o 30 años, nadie quería hablar de esa historia, incluso al interior de las familias", aseguró August Bohny.
Una vida consagrada a los otros
Este antiguo profesor de Basilea, que ha consagrado su vida a los desfavorecidos, llegó el 6 de mayo de 1941 a Francia para dirigir una casa para niños minusválidos, antes de dirigirse, cinco meses más tarde, a Chambon-sur-Lignon, un pueblo de Auvergne.
A lo largo de la guerra, logró abrir cinco casas para acoger a alrededor de 600 niños, incluidos más de 120 judíos que pudieron escapar así a los nazis y a la policía de la Francia de Vichy.
"Cuando venía la policía, la población nos ayudaba a ocultar a los niños de confesión israelí. Era extraordinario", recordó August Bohny, de 88 años. De vuelta a Suiza en 1945, el institutor recogió a 300 niños supervivientes del campo de concentración de Buchenwald.
En 1990, el Memorial de Yad Vashem (un instituto con sede en Jerusalén que guarda la memoria de las víctimas de la Shoah y de aquellos que las ayudaron) le otorgó el título de 'Justo entre las Naciones', al igual que al pueblo de Chambon-sur-Lignon cuyos habitantes salvaron de la muerte a entre 3000 y 5000 judíos.
"Era mi destino", dijo August Bohny para explicar su actitud durante la guerra, una elección que podía conducir a la muerte. "De condición modesta, mis padres estaban siempre dispuestos a ayudar a los otros. Les estoy muy agradecido por transmitirme eso".
Un deber de humanidad
Presente en la ceremonia organizada por la Coordinación Intercomunitaria contra el Antisemitismo y la Difamación (CICAD), Ruth Dreifuss destacó la fuerza del mensaje que se desprende de los Justos y de su elección de vida.
"Son individuos que actuaron como individuos. Nos dicen a través de sus actos: sigue tu conciencia, ayuda a la gente a la que puedas salvar y, si es menester, haciendo frente a las leyes contrarias a ese deber de humanidad".
Un punto de vista que comparte el actual presidente de la Confederación, Pascal Couchepin, cuya presencia en Ginebra confirió a la ceremonia una dimensión nacional.
"Estos Justos son modelo para nuestra generación y para las que seguirán. Estas personas dijeron simplemente no a la barbarie. Tuvieron el valor y la fuerza interior de decir no. La dignidad humana depende de actos como esos", destacó Pascal Couchepin."
Al evocar el tema de los fondos de los desheredados que llevó a Suiza al análisis de su historia durante la Segunda Guerra Mundial, Pascal Couchepin subrayó:
"Esa mirada sobre esa realidad y sus aspectos menos gloriosos era importante. Hoy, este homenaje a los Justos envía un mensaje más positivo, con el que manifestamos nuestra voluntad de hacer prevalecer los valores de la conciencia moral sobre las circunstancias particulares".
Actualidad del mensaje
Tras recordar que Suiza no puede liberarse de la responsabilidad de su actitud durante la Segunda Guerra Mundial al colocar a sus Justos en primer plano, Ruth Dreifuss estableció un paralelo con la situación presente de los emigrantes que intentan venir a Suiza.
"Por supuesto, la historia es diferente y es necesario analizarla en su especificidad. Pero pienso que entre la gente que se comprometió a ayudar a personas en peligro en su propio país, incluso violando la ley sobre los extranjeros, algunas actuaron siguiendo su propia conciencia. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar esta conciencia?"
swissinfo, Frédéric Burnand, Ginebra
(Traducción, Marcela Águila Rubín)
Un homenaje nacional
La ceremonia de Ginebra tuvo lugar con ocasión del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, proclamado por la ONU en 2005.
Durante el homenaje se anunció la publicación del libro 'Los Justos Suizos', escrito por François Wisard, jefe del Servicio Histórico del Ministerio suizo de Exteriores. Esta obra de síntesis se pondrá a disposición en las escuelas, de manera gratuita.
En Ginebra, la sede europea de las Naciones Unidas dedica una exposición a los Justos. Entre ellos, Carl Lutz, diplomático en puesto en Budapest de 1942 a 1945, cuyo compromiso permitió salvar a más de 60.000 judíos.
Los Justos
'Justo entre las Naciones' es un título otorgado por el Memorial Yad Vashem de Jerusalén para honrar a las personas no judías que salvaron judíos durante la Shoah, a riesgo de su vida y de manera desinteresada.
Más 21.000 personas han recibido ese título, incluidos unos sesenta suizos.
Una comisión del Parlamento suizo se encargó de rehabilitar a los suizos condenados por la justicia por haber ayudado a refugiados, generalmente judíos, durante la Segunda Guerra Mundial. Un acto contrario a las medidas y a las leyes adoptadas en ese entonces por la Confederación, que quería prevenir el arribo de un gran número de refugiados y cuidar la relación con la Alemania nazi. Más de 100 personas fueron rehabilitadas.