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Organon – El Arte de la Curación
§ 231
Las enfermedades intermitentes merecen una consideración especial, tanto las que se presentan en períodos fijos -como el gran número de fiebres intermitentes y de afecciones no febriles que se presentan en la misma forma- como también aquellas en que ciertos estados morbosos alternan en períodos indeterminados con otras de diferente clase.
Las enfermedades intermitentes son aquellas que ocurren repetidamente en ciertos períodos. Es esencial prestar especial atención a este tipo de enfermedades. Este grupo está formado por un gran número de fiebres recurrentes. Esta clase también engloba a las que reaparecen de modo diferente.
Explicación
Las fiebres como la malaria, etc. se llaman fiebres intermitentes. Estas fiebres ocurren todos los días, días alternos, una vez en una semana o algo así. Los dolores de cabeza parciales nuevamente no pertenecen a este grupo, pero los trastornos menstruales de las señoras están en este grupo. Algunas se ven afectadas con fiebres, etc., en los mismos días o fechas. La misma enfermedad estalla cada vez en la misma estación. Todas estas pertenecen a este grupo. Su cura es difícil. En los casos en que se siente que se han curado, la mayoría de ellas han sido suprimidas. Por lo tanto, es necesario un examen especial.
§ 232
Estas últimas, las enfermedades alternantes, son también muy numerosas1 pero todas pertenecen a la clase de las enfermedades crónicas; generalmente son únicamente una manifestación del desarrollo de la psora, algunas veces aunque raras, complicada con la sífilis, y por lo tanto en el primer caso pueden curarse con medicamentos antipsóricos; en el último, empero, alternando éstos con los antisifilíticos, como he dicho en mi obra sobre Enfermedades Crónicas.
1 Dos o tres estados diferentes pueden alternar entre si. Así, por ejemplo, en el caso de una alternancia de dos enfermedades, pueden manifestarse persistentemente ciertos dolores en las piernas, etc., inmediatamente después de la desaparición de una oftalmía, la que aparece de nuevo tan pronto como el dolor en las extremidades ha desaparecido; o que convulsiones y espasmos alternen inmediatamente con cualquier otra afección del cuerpo o de alguna de sus partes. También pueden ocurrir en caso de estados alternantes triples en una enfermedad común, que a los períodos de aumento aparente de la salud y la exaltación insólita de las capacidades mentales y corporales (alegría extravagante, actividad extraordinaria del cuerpo, exceso de sensación de comodidad, apetito excesivo, etc.) se vea suceder, y de manera inesperada, un humor sombrío y melancólico, una insoportable disposición a la hipocondría, con alteración de varias funciones vitales, de la digestión, el sueño, etc., y que este segundo estado ceda su lugar repentinamente a la enfermedad moderada que de ordinario experimentaba el sujeto, así como también a muchos y muy diversos estados alternantes. Cuando el nuevo estado hace su aparición, a menudo no hay ningún rastro perceptible del antiguo. En otros casos sólo quedan ligeros rastros del estado alternante antiguo cuando ocurre el nuevo; pocos síntomas del primer estado persisten al aparecer y mientras dura el segundo. A veces los estados mórbidos alternos son de naturalezas completamente opuestas, como por ejemplo, la melancolía alternando periódicamente con locura alegre o frenesí.
Estas enfermedades son innumerables y pertenecen a las enfermedades crónicas. ¡La mayor parte de ellas existen a causa de la Psora, raramente afectadas por la sífilis! Las primeras se pueden curar sólo mediante medicamentos antipsóricos. La última variedad se puede curar alternando con medicamentos antisifilíticos. Este método ha sido explicado en mi libro «Enfermedades Crónicas».
§ 233
Las enfermedades intermitentes típicas son aquellas en que un estado morboso de carácter invariable reaparece en un periodo fijo, mientras el paciente está en buena salud aparentemente, y desaparece igualmente en un tiempo fijo. Esto se observa en aquellos estados morbosos en apariencia no febriles que vienen y se van de una manera periódica (en épocas fijas), así como en aquellos de naturaleza febril, es decir, la gran variedad de fiebres intermitentes.
Estas enfermedades pueden ser con o sin fiebre. Las enfermedades con el mismo conjunto de síntomas uniformes van y vienen una y otra vez sin cambios, casi dentro de los mismos plazos. La periodicidad es fija. Mientras tanto, aparenta ser una persona sana. Hay numerosas enfermedades de este tipo.
Explicación
Las enfermedades como la malaria van acompañadas de fiebres. Las enfermedades como los dolores de cabeza parciales, los desórdenes menstruales de las señoras etc. no tienen ninguna relación con las fiebres. A pesar de estos sufrimientos, durante los períodos de cese, aparentan estar sanos. Cuando hay ataques de malaria, sufre enfriamiento, escalofríos, dolor de cabeza, dolores en el cuerpo, dolor de espalda, fiebre, vómitos, agitación, gritos y por último sudores y debilidad. Con el cese de la afección y antes de que se repita, el paciente parece estar sano, come bien y se comporta bien.