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El 6 de diciembre de 1992, los suizos tomaron una de las decisiones más transcendentales de la historia reciente del país. Rechazaron por un estrecho margen de votos el ingreso del país en el Espacio Económico Europeo (EEE). Tras una campaña política muy reñida, ganaron los euroescépticos en torno a Christoph Blocher que convirtieron la votación en una cuestión de soberanía de Suiza.
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La del 6 de diciembre de 1992 no fue una votación como las otras. La participación en las urnas alcanzó un nivel récord del 78,7%. Y los detractores (50,3%) de un acercamiento a la Unión Europea (UE) se impusieron por una diferencia de solo 23 100 votos.
Pocas veces una votación abrió una brecha tan profunda en Suiza como la de aquel domingo. Más del 70% de los ciudadanos en la región francófona estaban a favor del ingreso en el Espacio Económico Europeo (EEE).
¿Qué estaba en juego? ¿Qué provocó semejante brecha entre las distintas regiones de Suiza que se percibe incluso 25 años después? La pregunta de cómo debe posicionarse Suiza frente a la UE es una de las principales líneas de conflicto que aún determina la política hoy.
¿De qué se trataba?
Como indica su nombre, el Espacio Económico Europeo es un proyecto económico. A principios de los años 90, las noticias sobre la economía suiza eran malas. El país atravesaba una recesión y el Producto Interior Bruto (PIC) apenas crecía. Simultáneamente, se disparaba el desempleo que en 1994 superó el umbral de las 150 000 personas.
EEE una balsa salvavidas
La UE ofreció a Suiza y a otros Estados ampliar el mercado común a un Espacio Económico Europeo. El Gobierno helvético y la mayoría de los cuatro partidos que lo componen veían en el EEE una balsa salvavidas. Solo la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora) estaba en contra.
¿Cómo hubiera funcionado?
El EEE es una zona de libre comercio, de la que forman parte los países miembros de la UE, así como los Estados miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). Suiza es uno de los países fundadores de la EFTA. En otras palabras: El ingreso en el EEE habría dado a Suiza acceso al mercado común de la UE.
¿Se hubieran cumplido las expectativas del EEE?
Obviamente, es una pregunta hipotética. Pero el ejemplo de Noruega nos permite establecer una comparación realista: Tras el ingreso en el EEE, la economía de Noruega, que también es miembro de la EFTA, creció más que la economía helvética.
Negociaciones bilaterales difíciles
Ya en aquel entonces, la Unión Europea era el principal socio comercial de Suiza. Por ello no cabía la menor duda de que Suiza tenía que conseguir acceso al mercado común por otra vía. Y lo logró a través de los denominados acuerdos bilaterales I y II. Se trata de convenios en diferentes sectores que garantizaron a Suiza un acceso privilegiado al mercado de la UE, a partir de 1999 y de 2004, respectivamente.
El gran ganador político
El político que salió victorioso de la batalla contra el ingreso de Suiza en el EEE fue Christoph Blocher. El entonces presidente de la UDC de Zúrich y propietario de la empresa EMS Chemie consiguió derrotar prácticamente solo a la gran coalición de defensores del EEE. ¿Cómo? Por un lado, utilizó su millonaria fortuna para financiar la campaña del no.
Por otra, Blocher retrató al EEE y a la UE como un monstruo, un fantasma, que acabaría con la soberanía y la prosperidad de Suiza. Y fue apelando a esa actitud defensiva hacia lo “foráneo” como Blocher ganó los votos necesarios.
Hito histórico
La victoria de Blocher el 6 de diciembre de 1992 marcó un punto de inflexión. Por un lado, fue el despegue de la carrera política de Christoph Blocher que le convirtió en una de las figuras más influyentes del país hasta hoy.
Tras el 6 de diciembre de 1992 estaba claro que Blocher sería el líder determinante dentro de la UDC. Con su programa conservador y de derecha, que se opone a la Unión Europea y a la inmigración, Blocher logró que la UDC fuera el partido más votado a finales de los años 90. Y las elecciones legislativas de 2015 lo volvieron a confirmar.
Los perdedores
Entre ellos figuran no solo la Suiza de habla francesa y muchos jóvenes en todo el país que habían depositado todas sus esperanzas en una apertura a Europa, sino también los líderes de los demás partidos gubernamentales. Para prácticamente todos los defensores del EEE, desde la derecha hasta la izquierda, la votación de 1992 fue un jarro de agua fría.
Hoy, los perdedores de entonces serían los ganadores. Así por lo menos lo refleja una encuesta del banco Credit Suisse hecha pública a mediados de noviembre. El 51% de los suizos son partidarios del ingreso en el EEE. En cambio, disminuye el respaldo a la vía bilateral: un tercio de las personas encuestadas (28%) desea anular los acuerdos con Bruselas. Hace un año eran un 19%.
La adhesión a la UE no lograría un apoyo mayoritario, según el sondeo. Lo interesante, en cambio, es que el número de partidarios de una adhesión ha pasado del 10% al 21% en el plazo de un año.
Traducción del alemán: Belén Couceiro