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El ciclo de la crisis de Somalia
En Somalia, más de 20 años de guerra civil y conflictos – atribuibles a las dinámicas de clanes, la distribución de los recursos, la influencia del movimiento islamista al-Shabaab y las condiciones climáticas – han creado una situación de emergencia e inseguridad recurrentes. Los sistemas del sector público, que deberían procurar apoyo y protección a la población son casi inexistentes debido a la falta de un Estado formalmente unificado y a unas estructuras de gobierno efectivas. En esta situación volátil, las catástrofes naturales y antropogénicas tienen un impacto negativo inmediato: la hambruna de 2010-2012 costó la vida de 258.000 somalíes, más de la mitad de los cuales eran niños menores de 5 años. Una dolorosa demostración de que la resiliencia – la habilidad de anticiparse a las presiones y los golpes externos, absorberlos y recuperarse de ellos – es esencial para la supervivencia de los hogares y las comunidades de Somalia.
No existen “soluciones fáciles y rápidas“ para incrementar la resiliencia. Se requieren enfoques a largo plazo para combatir las causas profundas de la vulnerabilidad. ¿Cómo apoya la COSUDE la resiliencia en un contexto tan difícil e inseguro?
Enfoques para la resiliencia en un contexto altamente frágil
El programa de la FAO refleja este cambio de compromiso de corto a largo plazo y afronta el reto de implementar el programa de resiliencia en grandes partes de Somalia: la región centro-sur, parcialmente bajo el control de Al-Shabaab; la políticamente volátil Puntland, en el nordeste, y Somaliland, que se ha declarado independiente, en el noroeste. LA COSUDE considera este proyecto un elemento clave de su enfoque sobre seguridad alimentaria en su nueva estrategia para el Cuerno de África.
El proyecto tiene como objetivo crear múltiples fuentes de ingresos y opciones de subsistencia para cerca de 1 millón de personas entre la población pobre urbana, campesinos, pescadores y pastores. Un ejemplo lo constituye la creación de capacidades necesarias en los servicios agrícolas tales como el mantenimiento de una bomba de agua o la apertura de tiendas de venta de productos agrícolas.
La innovación radica en los partenariados involucrados, el vínculo entre ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo, y en la estrategia y los instrumentos de monitoreo.
Colaboración de agencias de la ONU
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa mundial de alimentos (PAM) se aúnan con la FAO en este enfoque basado en la resiliencia y han reforzado sus actividades para proporcionar un apoyo complementario. Cada agencia colabora en el “paquete de resiliencia” con la actividad en que está especializada: UNICEF apoya los servicios básicos tales como el acceso al agua, y PAM garantiza una protección social fiable mínima de los más pobres mediante pequeños pagos o asignaciones alimentarias en tiempos de crisis. En caso necesario, la FAO sigue proporcionando ayuda humanitaria con objeto de ofrecer apoyo a largo plazo, p. ej., restaurando centros de sanidad animal. Este tipo de intervención allana el camino a proyectos a más largo plazo.
Acceso y seguridad
La FAO ha creado una extensa red de contrapartes locales, como mínimo 55 para todos los proyectos FAO, incluidas agencias gubernamentales, asociaciones profesionales, ONGs locales y sector privado. Lo que podría parecer una pesadilla de gestión, reduce, de hecho, los riesgos potenciales y elimina los obstáculos para acceder a las personas necesitadas. El trabajo de las contrapartes es bienvenido incluso entre poblaciones que a menudo rechazan a los foráneos. Los proyectos son monitoreados de cerca: ante problemas tales como una apropiación indebida de recursos o resultados deficientes, puede emprenderse de inmediato una acción correctiva. El monitoreo se lleva a cabo usando instrumentos innovadores tales como la biometría (un sistema de registro, identificación y pago de beneficiarios mediante el reconocimiento de las huellas dactilares), la teledetección (comparación de imágenes satelitales para establecer el progreso en la rehabilitación de estructuras), centros de atención telefónica o anuncios en estaciones de radio locales.
No existe el “riesgo cero”
A pesar de todas las medidas adoptadas, el proyecto sigue siendo arriesgado. Con su decisión de aumentar su compromiso en Estados y regiones frágiles y afectadas por conflictos, y sumándose a los esfuerzos internacionales para lograr eficacia en la ayuda en contextos frágiles, Suiza reconoce que no involucrarse en este tipo de contextos puede resultar más peligroso. En contextos frágiles, como Somalia, la COSUDE está probando nuevos enfoques y programas como el programa de resiliencia de la FAO. Tal vez no sea siempre posible alcanzar todos los objetivos; sin embargo, incluso conseguir solo parcialmente alguno de ellos en un contexto tan volátil beneficia a las personas que viven en condiciones de necesidad apremiante.