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Thomas Eichenberger comenzó a fabricar cuernos alpinos en 1996. Solo tocar melodías con tonos naturales le fascinaba. Así inició el sueño de construir los instrumentos en madera. En 2012, el carpintero de muebles tuvo la oportunidad de aprender del artesano Walter Lussi el arte de fabricarlos.
El fotógrafo Gaëtan BallyEnlace externo siguió los 150 pasos necesarios para construir un cuerno alpino en el taller de Thomas EichenbergerEnlace externo, Se requieren 60 horas para terminar un instrumento.
El cuerno alpino fue por mucho tiempo un instrumento de los campesinos. Eran utilizados para llamar a las vacas que pastaban en las montañas para que volvieran al establo y comenzara la tarea de ordeñarlas. El primer registro histórico del instrumento es de 1527: una factura.
Los tonos de este instrumento eran utilizados durante las oraciones nocturnas en los cantones protestantes, mientras que en los cantones católicos del centro del país predominaban los cánticos. Pero la función principal del cuerno alpino fue la comunicación entre los pastores de un lado al otro de los paisajes alpinos, e incluso, con la gente que se encontraba en los valles.
En el siglo XVIII casi cae en el olvido este símbolo de la cultura popular helvética. En esa época era empleado por los campesinos empobrecidos en las ciudades para ganar un poco de dinero, así que terminó siendo un instrumento de la gente sin techo donde dormir. Pero con la llegada del romanticismo, muchos turistas fueron atraídos por el folclore de las montañas. Hoy el cuerno alpino forma parte de la imagen helvética en el mundo, junto con sus quesos, chocolates y flores específicas de la región alta.