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Para el especialista en asuntos migratorios, Thomas Kessler, Suiza podría naturalizar más fácilmente a los inmigrantes que han vivido muchos años en el país.
Según su visión, las exigencias actuales para obtener el pasaporte suizo son anticuadas y sería del interés del país integrar a la gente a su proceso democrático. Subraya, sin embargo, que los extranjeros también deben esforzarse en la integración y comprender mejor el país.
Luego de ocupar durante diez años la responsabilidad de la integración de los extranjeros en el cantón de Basilea-Ciudad y de haber propuesto políticas innovadoras en el sector, Thomas Kessler fue promovido a responsable del Departamento de Desarrollo en el mismo cantón, con otras prioridades en su trabajo.
swissinfo.ch: ¿Por qué la nacionalidad -en particular la naturalización- es un tema tan controversial en Suiza?
Thomas Kessler: Lo especial de la nacionalidad es que ofrece a los ciudadanos derechos muy especiales. No solo en los cantones de Suiza central, sino también en las comunas y regiones rurales o de montaña, como Zermatt, la ciudadanía permite no solo acceso a la participación política sino también al denominado ‘Allmendnutzung’. Es decir, a los productos generados por las propiedades comunes como las praderas o los bosques. En las regiones francófonas del país, donde existe una comprensión del Estado inspirado en la República Francesa, la relación emocional con la nacionalidad suiza es mucho más débil.
swissinfo.ch: La revisión de la Ley de Naturalización fue aprobada en 2014. Sin embargo, el país se mantiene como uno de los más restrictivos de Europa. ¿Qué opina al respecto?
T.K.: Nuestra opinión en Basilea es que esta política es anticuada. Es cierto que tenemos una política de integración innovadora y proactiva a través de la Ley de Integración. Nuestra opinión es que las exigencias para la naturalización son muy altas y que el proceso es muy complicado. Por eso debemos hacer lo posible para facilitar ese proceso a los candidatos.
swissinfo.ch: Uno de cada cuatro habitantes de Suiza son extranjeros y la mayoría de aquellos nacieron y viven en el país no se nacionalizaron. ¿No es un riesgo para la representatividad de la democracia?
T.K.: Hemos analizado esta realidad. Una democracia vive de una amplia participación. En el cantón de Basilea-Ciudad se contabilizan 196 000 habitantes, de los cuales 110 000 cuentan con derecho a voto. Sin embargo, solo la mitad del total o incluso en algunos casos, hasta menos, votan en las elecciones y plebiscitos. Entonces, no es raro que 27 000 electores constituyan la mayoría que toma decisiones en un cantón con 196 000 habitantes. Por eso analizamos la cuestión de la naturalización. Personalmente defiendo el derecho a voto a nivel comunal y cantonal para los extranjeros que tienen permiso de residencia, lo que sería el caso de las dos terceras partes de los migrantes en Basilea-Ciudad.
swissinfo.ch: ¿Qué debe darse primero, la integración o la naturalización?
T.K.: La afirmación de que una cosa va antes que la otra es ideológica, ya que la respuesta nunca sería cien por ciento correcta. Antes de la Primera Guerra Mundial se pensaba que la naturalización ayudaría a la integración y hoy los sectores nacionalistas-conservadores dicen que la naturalización solo se puede otorgar al final de un proceso de integración. En realidad hay gente muy empeñada y que podría, por sus condiciones, cumplir todos los requisitos pero tiene que esperar doce años para la naturalización. Y existen casos de naturalización facilitada, por tener cónyuges suizos, en los cuales las personas naturalizadas no están integradas, entre otras cosas por no hablar el idioma.
swissinfo.ch: ¿Qué significa una buena integración?
T.K.: La complejidad del proceso de naturalización se explica por nuestro sistema federativo. El trámite de naturalización pasa por la comuna, por el cantón y finalmente a nivel federal. Cada comuna tiene su propia identidad. Existen aquellas que se identifican por sus asociaciones. Eso explica, por ejemplo, por qué un profesor que siempre trabajó en Zúrich corre el riesgo de no poder naturalizarse en su comuna sino participó en ninguna asociación. Las exigencias para la naturalización están definidas por las leyes federales. En resumen, el candidato debe conocer el país, hablar un idioma local, gozar de una independencia financiera y respetar las leyes.
swissinfo.ch: La naturalización en Suiza se da en tres niveles: el comunal, cantonal y federal. Para disminuir los plazos, ¿no sería mejor simplificar ese proceso?
T.K.: No, no haría eso, pues está en relación con la estructura del país. Yo no substituiría el sistema de tres niveles, pero sí reduciría los plazos. En mi opinión, el inmigrante podría pedir la naturalización a los cinco años. El sistema de naturalización en tres niveles es importante dado que acepta las diferencias entre las más de 2 000 comunas y los 26 cantones de Suiza. Ese federalismo viene de nuestra historia y constituye la realidad misma del país. Para los migrantes constituye una señal muy importante. Indica que aquí no tenemos un Estado grande y un Gobierno distante. La construcción de Suiza comienza en la propia comuna y no en la cúspide. Es necesario mantener esa lógica.
Thomas Kessler
Nació en 1959 en Meyriez, Cantón de Friburgo
Estudió Agronomía y creó su propia empresa en el área de proyectos agrícolas y ayuda al desarrollo.
Entre 1987 y 1991 fue miembro del Parlamento cantonal de Zúrich en representación del Partido Verde.
De 1991 a 1998 fue delegado para las cuestiones de drogas en el cantón Basilea-Ciudad. En ese periodo desarrolló el concepto de los cuatro pilares, es decir, una política en relación con las drogas basada en la prevención, represión, terapia y ayuda al desarrollo, la cual fue aplicada luego a nivel nacional y mantiene su influencia en la forma en que se aborda esa temática.
Entre 1998 y el 2008 fue responsable de la oficina de Integración de Extranjeros. Con esa responsabilidad promovió el modelo de integración implementado en Basilea que se convirtió en ley cantonal a partir del 2008.
Desde 2009 se desempeña como jefe del Departamento de Desarrollo Urbano en el mismo cantón.
Traducido del portugués por Fergio Ferrari