Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05242.jsonl.gz/24

Contenido externo
El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.
El secretario de Estado de Justicia de Países Bajos, Klaas Dijkhoff, habla en una rueda de prensa en Ámsterdam el 25 de enero de 2016(afp_tickers)
Las autoridades neerlandesas identificaron a 30 sospechosos de crímenes de guerra, 10 de ellos sirios, entre las personas que pidieron asilo en el país en 2015, informó este lunes el Ministerio de Justicia y de Seguridad.
Los servicios de inmigración investigaron a 170 personas, informó el secretario de Estado de Justicia, Klaas Dijkhoff, en una carta dirigida al Parlamento, tras haber recibido requerimientos de los congresistas. La convención de Ginebra, que define los derechos de los refugiados prevé una clausula de exclusión, que se aplica "cuando existen motivos serios para creer que las personas son culpables de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o de crímenes graves sin un carácter político", señaló Dijkhoff.
Hace un año, las autoridades concluyeron que unas 50 personas que demandaron asilo eran sospechosas de haber ejecutado crímenes de guerra.
La cuestión de los refugiados divide al país, que recibió 58.880 demandas en 2015, casi el doble que el año anterior.
Diez de los refugiados provienen de Siria, mientras que los otros son originarios de Eritrea, Nigeria, Sudán y Georgia, destacó Dijkhoff. De estos, unos 20 no pueden ser deportados, ya que la Convención Europea de Derechos Humanos estipula que no se puede devolver a personas que provengan de países en guerra o que puedan sufrir tratos inhumanos si son repatriados.
En Holanda, el debate generado por la peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, ha sido aprovechado por el Partido por la Libertad (PVV), una formación populista encabezada por Geert Wilders, para ganar impulso en las legislativas de 2017.
Las manifestaciones violentas contra los proyectos para erigir centros de acogida han obligado a la policía a dispersar las protestas con disparos de advertencia en la localidad de Geldermalsen, en el oeste del país.
AFP