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El politólogo Simon Lanz demuestra en un estudio que en Suiza acude más gente a las urnas de lo que se piensa. Sin embargo, muy pocos van siempre. Son los que más saben y entienden de política, afirma el investigador.
Felix Schindler: Ha podido comprobar que solo un 10% de los votantes nunca ejercen su derecho de voto. ¿Somos un pueblo de demócratas ejemplares?
Simon Lanz: No, los suizos no son demócratas ejemplares. La participación en las urnas es baja en comparación internacional. Pero hasta ahora se pensaba que los suizos eran un pueblo desencantado con la política. Ahora podemos demostrar que solo un 10% no acude nunca a las urnas en un periodo de cinco años, lo cual quiere decir que un 90% sí lo hace. No siempre, pero van.
Para los partidos esto significa que, teóricamente, pueden movilizar al 90% del electorado.
¿Cómo se consigue que acudan a las urnas?
Este segmento de los votantes es muy sensible a las campañas intensas. Cuanto más intensas las campañas, mayor es la movilización. Algunos temas favorecen este efecto.
Hasta ahora se pensaba que no era posible comprar los votos. ¿Una equivocación?
Nuestro estudio no permite sacar esta conclusión. Solo podemos decir si los votantes acuden a las urnas o no, pero no hacer afirmaciones acerca de su comportamiento electoral. Por tanto, es concebible que los ciudadanos acudan a votar como resultado de una campaña intensa, pero tal vez en el sentido opuesto a lo propagado por la campaña. Por estudios anteriores sabemos que es difícil manipular a los votantes. La mayoría vota de acuerdo con sus preferencias personales. Por eso, los partidos deberían centrarse en movilizar a su electorado, en lugar de tratar de convencer a los que piensan de modo diferente.
Ha analizado datos de Ginebra. ¿Son representativos para toda Suiza?
Hemos incluido a todos los ciudadanos con derecho a voto en Ginebra para analizar si han ejercido ese derecho o no. Solo disponemos de datos comparables del municipio bernés de Bolligen y de la ciudad de San Gall. Sabemos que en el cantón-ciudad de Ginebra la participación es ligeramente más alta que el promedio suizo, pero estamos convencidos de que la conclusión central de nuestro estudio es aplicable a toda Suiza: una gran parte de la ciudadanía con derecho a voto lo conforman los votantes selectivos.
Los votantes selectivos tienen un perfil político parecido al de los abstencionistas: no les interesa o saben poco de política y no tienen preferencias por un partido. ¿Es gente apolítica la que determina el resultado de un referéndum?
No, yo no diría eso. Los conocimientos políticos cambian en función de los asuntos que se someten a votación. Podemos afirmar que hay muy poca gente que esté familiarizada con todos los temas. Nuestro estudio demuestra que las personas acuden a votar cuando se sienten competentes en el tema. Por ejemplo, la probabilidad de que un médico vote es mayor cuando el asunto tiene que ver con el diagnóstico preimplantacional, en cambio se queda en casa cuando se vota sobre una nueva ley de tráfico aéreo.
¿Qué consecuencias tienen los resultados de su estudio para la democracia?
El resultado más importante es que una alta competencia política tiene un efecto positivo en el comportamiento electoral. Cuánto más uno sepa de política, mayor es la probabilidad de que acuda a votar. Es algo positivo porque en este factor podemos influir, por ejemplo, a través de la educación política. En este sentido es contraproducente que se recorte la financiación a instituciones como el Käfigturm [Torre de la Cárcel] en Berna, cuya labor está abocada a la educación de los jóvenes.
Solo una escasísima parte de la población vota siempre. ¿Cómo valora este dato?
Ciertamente existen muy pocos demócratas ejemplares. Desde una perspectiva democrática sería importante que todos los afectados por una decisión acudiesen a las urnas. En Suiza suele votar solo la mitad del electorado, lo cual quiere decir que la cuarta parte de la población es la que toma las decisiones, con la exclusión de los extranjeros y los menores. Podríamos influir positivamente en este dato si consiguiésemos aumentar el número de los que votan siempre.
Esta entrevista se publicó el 17 de febrero en los diarios ‘Tages-Anzeiger’ y ‘Der Bund’.
Traducción del alemán: Antonio Suárez Varela