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Activistas en una conferencia sobre bombas de racimo en la ciudad de Nabatiye, Líbano, el 12 de septiembre de 2011(afp_tickers)
El último fabricante estadounidense de bombas de racimo cesará la producción de esta arma controvertida, prohibida en muchos países por su capacidad para matar civiles, una victoria para las ONG que buscan eliminar su uso.
"El contexto político actual" ha dificultado la autorización de exportar bombas de racimo, explicó el grupo Textron el miércoles en la tarde en una nota a la SEC, la Comisión de Valores y Seguros de Estados Unidos.
A fines de mayo, el gobierno estadounidense decidió suspender la exportación de bombas de racimo de Textron a Arabia Saudita, tras la presión de algunas ONG y de legisladores que denunciaban el uso de estas armas por saudíes en Yemen.
Las bombas de racimo contienen pequeñas bombas, en ciertos casos hasta cientos de ellas, que se dispersan sobre un área muy extensa pero que no siempre explotan, lo cual hace que en la práctica funcionen como minas anti-persona y constituyen un riesgo de muerte para civiles durante años.
La convención internacional de Oslo de 2008, que prohíbe este tipo de bombas, fue ratificada por muchos países occidentales, pero no por Estados Unidos.
Además de Estados Unidos, otra quincena de 15 países producen bombas de racimo, como China, Rusia e Israel.
Según un informe de la ONU del Observatorio de bombas de racimo, estos explosivos han sido usados de manera "intensa y repetida" en 2015 en Yemen por la coalición dirigida por Arabia Saudita y en Siria por Rusia.
Más de 400 personas murieron o fueron heridas en estos ataques, según el informe. Un 97% de ellas eran civiles y 36% niños.
AFP