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La Brévine, en el cantón de Neuchâtel, mantiene el récord de las temperaturas más bajas registradas en Suiza. El 12 de enero de 1987, el termómetro descendió a -41,8 grados. Pero el frío también es un recurso particular para atraer a turistas.
Este contenido fue publicado el 05 enero 2013 minutos
Situado a un poco más de 1000 metros de altitud en la cadena del Jura, el pequeño valle conocido como 'la Siberia de Suiza' está sometido en invierno a una fuerte inversión térmica, que puede hacer bajar rápidamente las temperaturas a niveles extremos.
El frío se ha convertido en la imagen de marca de esta región conocida como el paraíso de los aficionados al esquí de fondo y de los patinadores sobre hielo.
El año pasado, los habitantes del lugar fundaron la Asociación del Valle de la Brévine con el objetivo de impulsar el turismo en una región que ha conocido un fuerte descenso poblacional desde mediados del Siglo XX.
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