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Al estudiar a miles de personas de entre 50 y 96 años en 14 países europeos, investigadores de la Universidad de Ginebra identificaron un “efecto directo, biológico y sostenible” de la privación socioeconómica durante la infancia sobre la fuerza muscular, un indicador clave de la salud, en años posteriores.
El estudio, dirigido por Stéphane Cullati y Boris Cheval de la Universidad de Ginebra (UNIGE) y financiado por el programa LIVES del Centro Nacional de Competencia en Investigación (NCCREnlace externo), mostró que incluso si las condiciones de vida mejoraron más tarde, una infancia en “circunstancias socioeconómicas desfavorables” todavía tenía un efecto negativo en la salud en los adultos mayores, especialmente en el caso de las mujeres.
Los resultados se obtuvieron al analizar unos 100 000 aspectos de 24 000 participantes, la mitad hombres y la mitad mujeres, que fueron entrevistados seis veces entre 2004 y 2016 como parte del proyecto SHAREEnlace externo (Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa), de la Unión Europea. El estudio fue publicado el martes (20.02) en la revista académica de Oxford ‘Age and AgeingEnlace externo’ (Edad y Envejecimiento).
Libros, dormitorios y empleos
Las circunstancias socioeconómicas fueron determinadas en función de la manera en que los sujetos del estudio describieron cuatro aspectos diferentes de su vida en el hogar a los diez años: la profesión de la persona que garantizaba fundamentalmente el sustento de la familia, el número de libros en la casa, la calidad de la vivienda y el número de personas que vivían en ella en comparación con el número de habitaciones.
Se evaluó luego la salud de los participantes del estudio utilizando varios indicadores, en particular la fuerza muscular, un biomarcadorEnlace externo clave para la salud, que los investigadores midieron con base en la capacidad de las personas para agarrar objetos. Otros factores que analizaron los investigadores incluyeron la salud -mediante las propias informaciones de los sujetos-, la capacidad pulmonar, la calidad del sueño, el índice de masa corporal y los datos sobre cualquier trastorno cognitivo o depresión.
“Los resultados mostraron que las personas que enfrentaron circunstancias socioeconómicas pobres en la infancia tenían, en promedio, menos fuerza muscular que aquellos más favorecidos durante sus primeros años”, explicó Cheval en un comunicado de prensaEnlace externo.
“Incluso cuando se hicieron ajustes para tener en cuenta factores socioeconómicos y comportamientos relacionados con la salud (actividad física, tabaco, alcohol, nutrición) en la edad adulta, las asociaciones fueron muy significativas, especialmente entre las mujeres, que a menudo eran menos susceptibles de beneficiarse de la movilidad social”, precisó.
Intervención temprana
La hipótesis de los investigadores es que el estrés crónico provocado por circunstancias socioeconómicas difíciles puede dañar mecanismos reguladores del cuerpo, como la respuesta a la inmunidad, y limita su capacidad para mantener una buena salud durante toda la vida.
Ambos autores creen que se requiere una intervención temprana en lo que respecta a la prevención de enfermedades y contemplan estudiar los efectos de los sistemas socioeconómicos nacionales en la correlación entre la pobreza y la salud en la vejez.
“Los escandinavos generalmente gozan de mejor salud, independientemente de su nivel socioeconómico. También son los países más igualitarios, en términos de acceso a la atención o la educación”, apuntó Cullati.
swissinfo.ch