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Los atletas participantes en los próximos Juegos Olímpicos competirán contra un enemigo principal: el tiempo. Una batalla en la que los relojes de medición suizos gozan de gran reputación porque, aún detrás de bambalinas, pueden "marcar" la diferencia.
Sólo después de haber recuperado el aliento tras el enorme esfuerzo realizado en una prueba, los atletas mirarán la pizarra de resultados para conocer el tiempo empleado y el lugar obtenido en la lista de calificaciones.
En el arte del cronometraje es donde los suizos demuestran desde hace años que son verdaderos campeones. La calidad de sus sistemas de medición satisface las demandas de precisión y fiabilidad exigidas por los organizadores de unos Juegos Olímpicos.
En Sydney, los telespectadores del mundo verán en sus pantallas el nombre "Swatch" en todas las actividades de cronometraje de los XXVII Juegos Olímpicos 2000.
Además del desempeño de"Swatch" como medidor oficial de las competencias, el cronometraje en sí será responsabilidad de "Swiss Timing", una compañía conformada en 1972 por el grupo Swatch, pero cuya tradición se remonta a 1932.
Los Juegos están integrados por más de 35 disciplinas que no se limitan a las competencias de pista y campo, sino que también incluyen otras actividades como el badmington, box, ciclismo, competencias ecuestres, tiro al arco, deporte náutico... y la lista no termina.
Todas estas disciplinas tienen algo en común: la necesidad de un cronometraje preciso, ya sea para medir la velocidad de una pelota de tenis, para conocer el tiempo obtenido cada 5 kilómetros por los corredores en una prueba de resistencia o para definir el número de brazadas por minuto en las contiendas de natación.
150 toneladas de equipo
De esta tarea se ocupará precisamente Swiss Timing con 200 empleados y un equipo de más de 150 toneladas transportado hasta la ciudad australiana de Sydney.
A título de comparación, para las tareas de cronometraje en el reciente encuentro internacional de atletismo de Zurich, celebrado en el marco de la denominada Liga de Oro del Atletismo, fueron suficientes 6 colaboradores y tres toneladas.
A pocos días de los juegos de Sydney, el director de mercadeo de Swiss Timing, Peter Hürzeler, explica: "El volumen del equipo y el número de técnicos necesarios para los Juegos Olímpicos es, por tanto, nuestro mayor problema".
"Esto ilustra el espectacular número de accesorios que se requieren para la medición, la exhibición, el procesamiento de datos y la transmisión de los resultados hacia a las compañías de televisión concernidas", resume Hürzeler.
La relojería suiza implicada en los JO desde hace 7 décadas
Suiza se convirtió en activa participante del cronometraje deportivo en 1932, cuando la compañía Omega, con sede en la ciudad de Biel, fue designada como la empresa oficial de cronometraje en las competencias de los Juegos Olímpicos de Los Angeles.
Fue la primera vez que un organizador de los JO pidió a una sola empresa ocuparse de todos los cronómetros para las competiciones.
Omega se convirtió entonces en la compañía más activa en la medición de las actividades olímpicas. En 21 juegos olímpicos ha desempeñado la función de "cronometraje oficial".
Otra compañía helvética, Longines, fue también invitada a participar en los JO de 1972, haciendo equipo con Omega para conformar "Swiss Timing". Ambas empresas constataron que una sola no podía cubrir las necesidades de un evento como los Juegos Olímpicos, sin abarcar otras áreas de la transmisión con datos sobre los tiempos de los deportistas.
Según Peter Hürzeler, el cronometraje de los grandes eventos deportivos implica confianza. "En el campeonato mundial de natación de Perth, en 1991, el equipo de Estados Unidos logró una nueva marca mundial, pero fue descalificado porque nuestros equipos mostraron que una de las muchachas tomó el relevo antes de que su compañera tocase la pared", añade.
"Nadie preguntó si la decisión era correcta o errónea. La gente creía saber que éramos perfectos y no había lugar para la discusión. Eso significa confianza.", sostiene el jefe de mercadeo de Swiss Timing.
En términos de tecnología, el sistema de control de tiempo suizo se anticipa a las exigencias de la Asociación Internacional de Atletismo. La compañía produjo, por ejemplo, 17 novedades para los Juegos de Atlanta, pero sólo seis fueron introducidas.
Las novedades en Sydney incluyen altavoces detrás de los carriles de competencia, de manera que cada competidor pueda escuchar el disparo de salida al mismo tiempo. Los participantes en el maratón llevarán pequeños transpondedores en sus zapatillas, es decir dispositivos diminutos que reciben una señal de radio y emiten otra automáticamente, para facilitar el control exacto del tiempo.
Robert Brookes