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Entre los miembros más antiguos de la ONU se encuentran algunos Estados que, como Suiza, son neutrales.Este contenido fue publicado el 06 septiembre 2002 - 09:52
A pesar de la difícil situación durante la Guerra Fría, Austria y Finlandia encontraron su sitio en Naciones Unidas.
Finlandia hizo valer con especial insistencia su estatuto de país neutral, después de la Segunda Guerra Mundial. Es ocho veces más grande que Suiza, cuenta con apenas cinco millones de habitantes y tiene una extensa franja limítrofe con Rusia.
En tiempos de la Unión Soviética, Finlandia se hallaba en la incómoda situación de Estado tapón entre los mundos del Este y del Oeste.
Entre bloques y neutral
Austria también estaba entre los dos bloques durante la Guerra Fría. El Estado alpino pasó a formar parte plena de Naciones Unidas en 1955. "Desde entonces nunca hubo problemas a causa de nuestra neutralidad y la simultánea pertenencia a la ONU", declaró el embajador austriaco ante la Naciones Unidas en Nueva York, Gerhard Pfanzelter.
Finlandia, cuyo estatuto de neutralidad fue muy importante en la Guerra Fría, tampoco tuvo dificultades para entrar a Naciones Unidas, de la que es miembro pleno desde 1956. Después de la caída del Muro de Berlín, Helsinki dio un paso más hacia delante.
"Nuestro país es también miembro de la Unión Europea", anota la embajadora finlandesa en la sede principal de Naciones Unidas, en Nueva York, Marjatta Rasi, y añade: "a pesar de eso no pertenecemos a ninguna alianza militar".
La neutralidad como instrumento flexible
Finlandia nunca concibió la neutralidad como un objetivo en sí, sino más bien como un instrumento flexible para guiar el timón del país en las agitadas aguas de la historia mundial. "La neutralidad nunca fue un problema para nuestras actividades en la ONU", precisa la diplomática Rasi.
Al contrario, "la neutralidad ha sido incluso muy útil en varias ocasiones, porque fortaleció la confianza de los otros Estados hacia nosotros. Nunca tuvimos segundas intenciones con nuestra neutralidad y tratamos más bien de tender puentes hacia los otros países. Pero el mundo ha cambiado y nuestra neutralidad también debió adaptarse".
¿Pero un pequeño país como Finlandia no corre el riesgo de someterse a la voluntad de las grandes naciones que controlan la ONU? Rasi está convencida de lo contrario: "Como país pequeño se tiene más ventajas en la ONU, allí se puede asumir el papel de intermediario entre las naciones. Estoy convencida de que este podría ser también el papel de Suiza".
El aporte retribuye
En términos de tamaño y número de habitantes, Austria es más comparable con Suiza. Siendo país neutral, nuestro vecino también pudo desarrollar una política eficiente. Según el embajador Pfanzelter, "la neutralidad ha facilitado nuestra posición dentro de las Naciones Unidas".
Pero este aspecto ha perdido preeminencia en la actualidad, precisa el embajador. "El estatuto de una nación ha dejado de tener gran importancia; lo que ahora cuenta es el aporte que un Estado está dispuesto a dar".
A juicio del diplomático austriaco, Suiza podría tomar un papel semejante al de Bélgica, Holanda, Austria y otros Estados escandinavos dentro de Naciones Unidas. Todos ellos son países pequeños que desempeñan un rol importante en el tratamiento de asuntos tales como la Paz, los Derechos Humanos o la vigencia del Derecho Internacional.
swissinfo/Mariano Masserini
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