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La cooperación suiza, un actor fiable e flexible
La directora de la COSUDE, Patricia Danzi, realizó recientemente una visita de trabajo a Benín y a Chad, dos países prioritarios de la cooperación internacional de Suiza. En una entrevista, habla de la contribución de Suiza al desarrollo positivo de Benín, de la importancia de permanecer comprometidos en el Sahel y de la difícil situación en Chad tras la crisis en Sudán y la afluencia de refugiados a ese país.
Patricia Danzi frente al campo de refugiados en Adré, Chad, en la frontera con Sudán. © COSUDE/PMA
Los retos a los que se enfrenta la región del Sahel – inestabilidad política y securitaria, conflictos, vulnerabilidad ante el cambio climático e inseguridad alimentaria – constituyen una fuente importante de preocupación para las poblaciones de África Occidental. No obstante, esta región registra también avances positivos que han de apoyarse a largo plazo a fin de reducir sosteniblemente la pobreza y contribuir a una paz sostenible.
La directora de la COSUDE, Patricia Danzi, que recientemente efectuó una visita de trabajo a Benín y a Chad, habla en una entrevista de la contribución de Suiza al desarrollo positivo de Benín y de la situación humanitaria en Chad tras la crisis en Sudán, así como del impacto en el programa a más largo plazo. Asimismo, explica la importancia de permanecer comprometidos en el Sahel y cómo adaptar nuestras acciones a la evolución de las necesidades en tales contextos.
Benín y Chad son países prioritarios de la cooperación internacional de Suiza y figuran entre los países más pobres del mundo. Según el Índice de Desarrollo Humano 2021 de las Naciones Unidas, Benín ocupa el puesto 166 y Chad el 190 de los 191 países clasificados.
Interview
Señora Danzi, últimamente usted visitó Benín y Chad. ¿Cuál era el objetivo de su visita?
Primero, visité Benín con el propósito de evaluar el impacto que tiene en este país la creciente inestabilidad en el Sahel y cómo la cooperación suiza se adapta a este reto. En Chad, mi propósito era sobre todo forjarme una idea concreta de la situación y de las necesidades sobre el terreno en el marco de la crisis en Sudán y cómo esta impacta negativamente en los esfuerzos de desarrollo en el país.
Benín se halla en una trayectoria de desarrollo positiva. ¿Cuáles son, a su juicio, las principales causas?
En primer lugar, Benín es un país democrático en el que regularmente se celebran elecciones y que cuenta con estructuras de gobernanza descentralizadas propicias para el desarrollo. Dotadas de una sólida visión para el desarrollo y la satisfacción de las necesidades básicas especialmente en el ámbito de la salud y de la educación, dichas estructuras constituyen, pues, socios claves. En segundo lugar, Benín es un país costero con fuertes vínculos comerciales en la región, que se beneficia particularmente de la economía de Nigeria, país vecino y gran motor económico. Benín es también un actor clave en los flujos económicos que parten de la costa hacia los países sahelianos, interrumpidos momentáneamente tras el golpe de Estado en Níger.
¿Cuál es la contribución de la cooperación suiza a este desarrollo positivo?
La cooperación suiza es reconocida como un actor fiable cercano a las poblaciones que se compromete a largo plazo y que, de ser necesario, sabe adaptarse. Trabaja activamente más allá de la capital en zonas remotas y frágiles, lo que le vale un gran reconocimiento por parte de las autoridades centrales y locales y de la población. Mediante su apoyo a las estructuras de gobernanza locales, contribuye a fortalecer la descentralización y el acceso a los servicios básicos. Estas constituyen ventajas innegables. De hecho, las autoridades con las que me reuní estaban muy sorprendidas de que nada más llegar visitara los departamentos del norte a fin de forjarme una idea sobre el terreno de las condiciones de vida de las poblaciones visitadas y del trabajo de nuestros socios. Mediante nuestro apoyo descentralizado, logramos movilizar regularmente a otros actores de desarrollo para que adopten este mismo enfoque de proximidad. En fin, nuestros programas regionales en las zonas fronterizas con Burkina Faso y Níger nos permiten acceder a las poblaciones más remotas y tender puentes.
Benín se enfrenta a retos securitarios en las zonas fronterizas con Burkina Faso y Níger. ¿Cuál es su impacto en los proyectos en Benín?
La creciente inseguridad en la región no solo tiene un impacto en nuestros proyectos, sino también en todo el país. El reciente cierre de la frontera con Níger ha afectado considerablemente a la economía local. Por ejemplo, al dejar de pasar los camiones, los dueños de restaurantes a los que hemos acompañado en el desarrollo de sus actividades económicas han perdido su clientela. Además, con la prohibición de la trashumancia transfronteriza, ha disminuido la venta de ganado y los mercados han perdido más de la mitad de su capacidad, privando, así, a las arcas del Estado de ingresos fiscales provenientes de dichas ventas. Asimismo, hay que destacar el creciente número de refugiados que viene de los países vecinos y que ejerce una fuerte presión sobre las poblaciones locales.
A causa de los golpes de Estado en Malí, Burkina Faso y recientemente en Níger, la situación securitaria no cesa de deteriorarse. ¿Por qué es importante que Suiza permanezca comprometida en el Sahel y cómo garantiza la eficacia de sus proyectos?
En primer lugar, es importante subrayar que el objetivo es el impacto que podemos tener como Suiza en el Sahel. Por ello, en nuestros análisis, siempre tomamos en cuenta la fragilidad y adaptamos nuestras acciones a la evolución de las necesidades combinando los diversos instrumentos de la política exterior de Suiza, ya sea la cooperación al desarrollo, la ayuda humanitaria y la promoción de la paz. Además, apostamos por la colaboración con las autoridades y administraciones locales, lo que generalmente nos permite proseguir nuestras acciones a largo plazo.
En tales contextos, ¿no debería Suiza limitar su intervención a la ayuda humanitaria?
Eso depende de cada situación de crisis. Un cambio de régimen sin contratiempos no crea forzosamente más necesidades humanitarias, pero en cambio puede generar necesidades en términos de protección del espacio cívico, de libertad de los medios de comunicación, etc. Sin embargo, independientemente de la crisis, es importante no descuidar los dos pilares. La ayuda humanitaria no puede ser la solución a una crisis política. Cabe señalar que siempre existe la necesidad de fortalecer los sistemas de prestación de los servicios básicos y la buena gobernanza.
En el caso de Chad, por ejemplo, las necesidades humanitarias han aumentado masivamente tras la crisis en Sudán. En cuatro meses, casi medio millón de refugiados suplementarios han llegado a una zona en la que las estructuras son insuficientes y de mala calidad. Se requieren sólidas estructuras capaces de absorber los choques securitarios o climáticos. Lo uno no excluye, pues, lo otro. Es muy inusual dejar atrás los logros de desarrollo y centrarse únicamente en la ayuda humanitaria. Eso es contraproducente. En otras palabras, hay que evitar focalizarse únicamente en la emergencia y relegar a un segundo plano las prioridades de desarrollo del país.
Chad es uno de los países más pobres del mundo y sin embargo ha acogido a más de 400.000 refugiados sudaneses desde el inicio de la crisis en Sudán. Las previsiones apuntan a 600.000 refugiados más de aquí a fin de año. ¿Podría usted describirnos la situación sobre el terreno?
En Yamena, la capital, los cambios son poco visibles. Sin embargo, la situación es diferente en la parte oriental del país que visité. Los refugiados sudaneses llegaron en masa sobre todo de la región de Darfur: casi medio millón en cuatro meses a una pequeña ciudad como Adré que cuenta con 40.000 habitantes. Las organizaciones internacionales sobre el terreno no disponen de los medios suficientes para responder a las necesidades de esas personas.
¿Qué apoyo brinda Suiza y qué significa ello para el programa a medio plazo?
En primer lugar, se han liberado recursos adicionales de nuestro fondo de emergencia. Reviste suma importancia, sobre todo para las poblaciones de acogida, que podamos seguir fortaleciendo el sector sanitario, el educativo y el de la seguridad alimentaria, etc. Esto no se aplica únicamente a la región oriental, sino a todo el país. Chad es un país extremadamente frágil en el que los choques se multiplican. La situación de los países vecinos – Libia, Sudán, República Centroafricana, Níger, Nigeria y la Cuenca del Lago Chad – es compleja. Yo visité una estación de radio que emite en varias lenguas locales y que trata la problemática del lago Chad brindando a las poblaciones la oportunidad de expresar sus preocupaciones. Esta cuestión no está resuelta del todo. Cabe señalar que ambas partes de Chad se enfrentan a situaciones de violencia y a un gran número de desplazados.
Con un alto nivel de pobreza, poblaciones muy diversas y una relativa estabilidad política, Chad se encuentra en una situación muy compleja. El país, que está en una fase de transición política, ha pedido a Suiza que le apoye en este proceso.
Impresiones y testimonios
Programa de alfabetización en Benín
En Benín, visitamos un centro de alfabetización para adultos en formación profesional que no han recibido educación básica. De niños, sus padres no tenían los medios para enviarlos a la escuela. Tenían que trabajar, efectuar las tareas del hogar o cuidar del ganado. Este programa de alfabetización apoyado por Suiza les permite adquirir competencias básicas – lectura, escritura y matemáticas – esenciales para lograr su formación profesional. Conscientes del valor de una educación básica, estas mujeres y estos hombres también nos recordaron lo importante que era para ellos que sus hijos pudieran ir a la escuela.
Campo de refugiados en el Este de Chad
Los refugiados venidos de Sudán, teatro de violentos combates, lo han perdido todo y llevan varios meses durmiendo en refugios improvisados a la espera de ser trasladados a este campo. A menudo, las madres están solas con sus hijos. Han perdido a sus maridos o no saben dónde están. En mis reuniones con las poblaciones de acogida, varias mujeres me contaron lo que para ellas significaba tener acceso a tierras irrigadas gracias a un sistema de diques que cuenta con un apoyo de la cooperación suiza. Ahora, no solo han obtenido mayor productividad, sino que también son más respetadas en el seno de su comunidad y por sus maridos.
Radio Ndarason en Chad
«La Radio Ndarason habla a la gente en su propia lengua, lo cual representa una gran ventaja», declaró Patricia Danzi durante su visita. La Radio Ndarason Internacional (RNI), apoyada por Suiza, brinda un espacio de diálogo y permite a los habitantes de la región expresar sus preocupaciones. Los brotes de violencia en la Cuenca del Lago Chad fragilizan una región ya en sí poco dotada de servicios básicos como educación o sanidad y con pocas perspectivas económicas. Esta emisora de radio propone herramientas para mejor resistir a los llamamientos a la violencia de los grupos armados como Boko Haram y promover soluciones pacíficas para las comunidades. Los periodistas de RNI son jóvenes formados por la Radio Ndarason y son originarios de la región. Tienen un acceso más fácil a los habitantes que, gracias a esta proximidad, pueden hablarles abiertamente de los retos a los que se enfrentan.