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Volvemos a encontrar aquí a Jetro, suegro de Moisés. Personifica a las naciones de la tierra que, en un tiempo futuro, se regocijarán con el pueblo de Israel por la liberación de la cual este habrá sido objeto y darán gloria a Dios. Al mismo tiempo observamos que Séfora y sus hijos –que personifican a la Iglesia, como lo vimos en el capítulo 2– no participaron de las pruebas de Israel ni en su liberación. La Iglesia habrá sido alzada de la tierra cuando tengan lugar las tribulaciones y el restablecimiento del pueblo judío.
El nombre de Gersón nos recuerda que Cristo, como Moisés, fue extranjero en esta tierra y que la Iglesia también es extranjera en este mundo. Pero, en esta difícil posición, el socorro de Dios le está asegurado. Eso es lo que significa el nombre de Eliezer. En el versículo 8 Moisés da testimonio de todo lo que Dios ha hecho por los suyos. Es un bello ejemplo para nosotros ¿no le parece? No temamos contar a otros, empezando por los miembros de nuestra familia, cómo hemos sido rescatados. La consecuencia de ese testimonio aparece en el versículo 11: Jetro reconoce la grandeza de Jehová, le da gloria, ofrece sacrificios y al final come o, dicho de otra manera, experimenta la comunión, con el pueblo rescatado, en la presencia de Dios.
Forma parte del comentario bíblico "Cada Día las Escrituras"