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Friburgo es uno de los más bellos ejemplos medievales en Europa, contornada por los vestigios de sus murallas y los meandros del río Sarine, símbolo de su carácter bilingüe y su papel de puente entre dos culturas.Este contenido fue publicado el 12 mayo 2007 - 09:39
Esta ciudad es capital del cantón suizo homónimo y posee uno de los mejor conservados centros históricos de Suiza.
Si se llega a Friburgo por carretera resulta impresionante encontrarse con la imagen de esta aglomeración medieval, que pareciera haber sido extraída de los cuentos de la infancia.
La fecha de su creación establecida por los historiadores es el año 1157, surgida en una época en la que el actual territorio suizo estaba gobernado por reyes y emperadores germanos en los siglos XII y XIII, apoyados por una red de feudos dirigidos por algunas familias, como la de los Zähringen.
La Friburgo suiza, hermana de la Friburgo alemana
Este apellido quedará por siempre en la historia de la ciudad suiza, explica la guía de la Oficina de Turismo de Friburgo, María Muñiz. "Es una ciudad que ha sido fundada en 1157 por el duque Berthold, de los Zähringen, que también fundaron Freiburg en Breisgau, en Alemania."
Berthold IV, duque de Zähringen, eligió esta terraza a los pies del río Sarine para establecer una "nueva" ciudad amurallada. La bautizó como Friburgo, del alemán frei: libre y Burg: sitio fortificado, acercándola con este nombre a su hermana en Breisgau, del mismo nombre, fundada por su padre Konrad en 1120.
Los Zähringen debían defenderse de sus rivales, razón por la cual adoptaron unos sistemas de fortificación que han plasmado el diseño arquitectónico de las ciudades suizas de Berna, Burgdorf, Morat, Thun, y por supuesto, Friburgo.
Puente cultural
Aquel que arribe a la ciudad por tren se encontrará en la parte alta de la ciudad. Al lado de la estación se halla la Oficina de Turismo.
"Estamos en el punto neurálgico de la ciudad, en la estación del siglo XIX, la Oficina de Turismo en la Rue de Romont, los negocios, la vida económica en la parte alta, ya que la ciudad se divide en varias capas sucesivas, más antiguas y más modernas; y aquí estamos en una de las más modernas", asienta Muñiz.
Esta aglomeración es considerada una de las fronteras entre la región helvética de habla alemana y la de habla francesa:
"Friburgo es una ciudad bilingüe en la frontera de dos culturas y es una ciudad que quiere que se vivan las diferencias y también otras culturas, porque tenemos muchas personas de otras comunidades: una ciudad de puentes", afirma la guía española, quien vive en esta ciudad desde hace más de 40 años.
La comuna de Friburgo, ubicada en una superficie de apenas 9,32 km², tiene 34.197 habitantes. En la calle se escuchan tanto el alemán, hablado por 7.500 personas; como el francés, por 22.000. A estas dos lenguas oficiales se han sumado otras, puesto que alrededor de un tercio de la población (11.155 personas) proviene del extranjero.
Y sobre el interés de Friburgo por vivir las diferencias -como afirma Muñiz-, basta mirar dos de los acontecimientos culturales más destacados en la agenda de la ciudad: su Festival Internacional de Cine en primavera y el Encuentro Internacional de Folclore en verano.
850 años de existencia
Friburgo establece en este 2007 un calendario de manifestaciones culturales en el marco del 850 aniversario de su fundación.
Un festejo que en principio busca tener un carácter participativo de la población y que ofrece además una oportunidad de recorrer de nuevo la historia de Friburgo a través de sus calles, monumentos y diversas manifestaciones culturales.
"Próximamente va a haber muchos eventos por ese 850 aniversario. Por ejemplo, en el Museo Arqueológico de la ciudad empezó una exposición", cuyo principal interés, señala Muñiz, son los objetos antiguos que se muestran.
También en septiembre se celebra, año con año, la semana medieval, una oportunidad única de retroceder en el tiempo, cuyo escenario arquitectónico es la parte antigua de la ciudad y los actores: la gente, ataviada a la usanza de la época.
Construida en un espolón
Friburgo fue construida en un espolón rocoso, rodeado en tres de sus esquinas por acantilados de asperón que llegan a tener hasta 50 metros de altura. Por ello, también es una ciudad de escaleras.
Desde hace un siglo, un funicular desciende hasta esos primeros barrios de la Friburgo antigua. María Muñiz, nos lo presenta.
"Aquí tenemos el funicular que tiene cien años de vida. Lo iban a eliminar porque estaba muy dañado, pero Friburgo tiene, desde el inicio de la capital, familias patricias con muchos poderes y dineros; y cuando hay algo grave se juntan y cotizan."
Gracias a ese apoyo continúa en operación este transporte que "funciona con el agua de los 'wateres' de la ciudad, la filtran; aquí abajo hay una cisterna de 5.000 litros."
En dos minutos sus cabinas gemelas transportan a aquellos que quieran bajar a la parte vieja, o subir a la más moderna. "Es un funicular muy apreciado, una joya."
Vista privilegiada
En los altos, rodeando por la izquierda la cabina del funicular, se encuentra un mirador desde el cual se aprecia una vista excelente de los primeros barrios de la ciudad, de los puentes que pasan sobre el río Sarine, de las colinas y de los valles vecinos.
"Aquí vamos a ver un panorama maravilloso de nuestra ciudad de Friburgo, al fundador le encantó este lugar porque como ves era un lugar privilegiado", introduce Muñiz.
"Tenia un montón de protecciones naturales, toda la parte de la molasa y todo ese valle. No necesitaba murallas. Zähringen puso una puerta de control, la Puerta de Bourguillon del siglo XII, la Torre de Dürrenbühl, para controlar la parte en dirección a Berna, luego la Torre Roja, la más antigua, y luego tenemos la Puerta de Berna, con puente levadizo."
Desde allí también se ven sus puentes bajos que cruzan el cauce del río Sarine (en francés) o Saane (en alemán). Tras el conjunto de techos rojizos de los primeros barrios del Bourg y l'Auge destaca el último puente cubierto de la ciudad, el Puente de Berna, de 1653; (el primero fue construido en 1250). Apenas uno de los muchos puntos de interés en la ciudad suiza de Friburgo.
swissinfo, Patricia Islas Züttel
Datos clave
Del siglo XV a finales del XVIII, la ciudad de Friburgo tenía entre 5.000 y 6.000 habitantes.
En 1811 tenía 6.200 habitantes, y el cantón 74.200.
En 1910 eran ya 20.300 en la ciudad y en el cantón 139.700.
Actualmente Friburgo y sus zonas periféricas tienen unos 34.200 habitantes (más 3.000 personas con permiso temporal). El cantón, alrededor de 250.000.
Las olas inmigratorias, iniciadas a mediados del siglo pasado, han traído a unas 1.900 personas que hablan italiano; cerca de 1.200, español; 1.300, portugués; 551, turco; 270, inglés y 1.683, que hablan otras lenguas.
Actos por el 850 aniversario
15 de mayo: presentación de la obra histórica 'Friburgo, una ciudad en los siglos XIX y XX, publicada bajo la dirección del historiador Francis Python.
21 y 22 de junio: Concierto de gala de los grupos de música de Friburgo 'La Concordia' y 'La Landwehr'.
21 al 23 de junio: Gran fiesta de la música. Conciertos gratuitos en diversos escenarios al aire libre en la ciudad.
23 de junio: Fuegos pirotécnicos
23 y 24 de junio: Jornadas y actos oficiales, incluida la Semana Medieval 2007.
del 24 al 28 de junio: CityHack2: Espectáculo de sonido y luz en toda la ciudad por SpaceKit (Canadá), en coproducción con el Belluard Bollwerk Internacional.
29 de septiembre: Fiesta deportiva.
31 de diciembre: clausura.
El programa prevé diez proyectos ciudadanos que incluyen exposiciones, debates, pruebas deportivas, concursos de pintura, talleres pedagógicos y manifestaciones artísticas.
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