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Entre pactos y rebeliones los suizos escogieron un hecho de paz para transformarlo en el día nacional.
La historia del 1 de agosto tiene orígenes lejanos, es fiesta nacional desde hace un siglo, pero día feriado sólo desde hace 10 años.
La celebración del 1 de agosto en Suiza es una fecha arbitraria. Es el día del amor patrio, el día de la bandera roja con la cruz blanca, o tal vez una simple ocasión para festejar, pero esa decisión plantea varias cuestiones.
¿Por qué el cumpleaños de la Confederación se celebra un 1 de agosto? Hay tres fechas históricas que marcan el nacimiento de la Confederación. El 1 de agosto de 1291, el 8 de noviembre de 1307, y el año 1315.
Hace 712 años, en los primeros días de agosto de 1291 las comunidades rurales de Uri, Schwyz, y Unterwald firmaron un pacto, documento redactado originariamente en latín, que no pretendía otra cosa, que reglamentar aspectos jurídicos de una alianza de colaboración que ya existía de hecho.
El momento histórico era delicado. La sucesión del apenas recién fallecido Rodolfo de Ausburgo generaba incertidumbre en estas tres comunidades alpinas, llamadas Waldstätten (Estados forestales).
Aspiraciones independentistas
La leyenda se impuso sobre este hecho histórico y entonces el pacto de 1291 se confundió con el “Pacto del Grütli”. Según la tradición popular, nos encontramos en 1307 o en 1308 en otro momento histórico peligroso. El Emperador Alberto I de Ausburgo fue asesinado y los habitantes del Waldstätten aspiran a la independencia territorial.
En la pradera del Rütli, que domina sobre el lago de los cuatro cantones, Walter Fürst, Werner Stauffacher y Arnold von Melchtal sellaron un pacto de hermandad, jurándose apoyo recíproco frente a cualquiera amenaza externa que pusiera en tela de juicio la voluntad independentista de sus pueblos.
¿Habrá sido un 1 de agosto? La leyenda no lo confirma. A siglos de distancia, la tradición y la memoria colectiva confundió el documento histórico de 1291, que no lleva firmas, sino que solamente los sellos de las comunidades, con la proclama insurreccional de independencia, ocurrida algunos años después.
Surge Guilermo Tell
La Confederación crece, se amplía y se compacta. Durante muchos siglos no se habló más del pacto de 1291. Desconocido, olvidado, desaparecido, el documento se encontró y se volvió hacer público sólo en 1760.
Pero, todavía después de esa fecha los fundamentos del Estado continúan siendo otros. Como la valerosa y legendaria revuelta de Guillermo Tell que el 8 de noviembre de 1307 se levanta contra el representante de los ausburgos.
O tal vez, la victoria militar de Morgarten de 1315, cuando los Waldstätten derrotan a la potencia austriaca y estipulan el Pacto de Brunnen.
Una opción pacifista
Concluye el siglo XIX. En los albores de 1891 se comienza a pensar la forma de festejar los 600 años de existencia de la Confederación. Es el año del jubileo.
La idea encuentra eco en aquellos historiadores que desean revalorizar el pacto de 1291 que se basa en una concepción defensiva, de cooperación y confraternidad y no en actos insurreccionales, como lo fueron las rebeliones de 1307 o 1315.
La convivencia, el apoyo recíproco, por sobre un concepto subversivo o revolucionario se impone al final. Es el pragmático espíritu pacífico del pueblo suizo que se manifiesta. (¿O tal vez el miedo a aparecer como demasiado revolucionarios en la historia mundial de aquellos años?).
El hecho es que con la celebración del jubileo la vía quedó trazada. En 1899, y bajo la presión de las colonias suizas en el extranjero, confrontadas a las imponentes celebraciones en vigor en otros Estados, el Gobierno instaura una fiesta para el día nacional.
En la tarde del 1 de agosto de 1899, las campanas de las iglesias repican fiesta. Numerosas hogueras se encienden a través de los Alpes. Una tradición que ya existía en el pasado, pero ese año adquiere un significado especial para los suizos.
No es día feriado
Pero los suizos son respetuosos del deber, quizás demasiado respetuosos. Tal vez se trataba de una excepción a escala planetaria, pero el hecho que hasta el 26 de septiembre de 1993, la fiesta nacional no es un día feriado. Se trabaja como cualquier día del año.
Para que ese día se convierta en un día de fiesta, fue necesario el lanzamiento de una iniciativa por parte de un partido de extrema derecha “Partido Democrático Suizo” (ya desaparecido). En referéndum popular, la proposición fue aceptada por el 83,8% de los votantes y desde entonces la fiesta es completa.
swissinfo, Marzio Pescia
(Traducción y adaptación: Alberto Dufey)
Datos clave
La fecha del día nacional fue arbitraria. Se debió escoger entre varios hechos históricos.
El pacto de 1291 fue determinante. La celebración como fiesta en cambio se debió a la presión de los suizos del extranjero.
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