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El agua potable, el saneamiento y la higiene son esenciales para proteger a las personas contra el cólera. Se ha demostrado que, en general, la mejora de los servicios de suministro de agua, el saneamiento y la higiene permite controlar y eliminar eficazmente el cólera en muchos países.
En los 47 países de ingresos medianos y bajos afectados por el cólera, solo el 79% y el 44% de la población, respectivamente, utiliza los servicios básicos de suministro de agua y saneamiento. En los países de esos ingresos donde no hay cólera, esos porcentajes son del 94% y el 79%, respectivamente.1
La vacuna anticolérica oral se considera una solución provisional que puede administrarse antes o paralelamente a las inversiones en el suministro de agua, el saneamiento y la higiene. Puesto que la vacuna anticolérica oral está incluida entre las vacunas prioritarias de la Alianza Gavi para las vacunas, podría ser incluso más utilizada en zonas donde la enfermedad es endémica. Sin embargo, su uso más generalizado no debe ir en detrimento de la inversión y el mantenimiento de los servicios de suministro de agua, saneamiento e higiene, sobre todo en las zonas más afectadas por la enfermedad (los denominados «puntos calientes»), como los barrios marginales y las aldeas de zonas rurales remotas donde hay obstáculos logísticos y tecnológicos.
La vacuna anticolérica oral tiene un costo. En Zambia, cada dosis de vacuna cuesta US $ 2,31. Solo protege contra Vibrio cholerae y protege solamente durante cinco años. En cambio, la mejora de los servicios de suministro de agua, saneamiento e higiene es muy rentable, ya que cada dólar invertido en agua y saneamiento reporta US $ 4,30.3 Además, se previenen la mayoría de las enfermedades transmitidas por el agua y se evita que la población se vea obligada a ir a buscar agua con frecuencia.
Por otro lado, hay varias intervenciones de mejora de los servicios de agua, saneamiento e higiene que se pueden ejecutar de forma rápida y económica, como el tratamiento del agua en el lugar de consumo y el almacenamiento seguro de agua, las medidas en la comunidad dirigidas a poner fin a la defecación al aire libre, el suministro de jabón y la promoción del lavado de manos.
El Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento ha informado de que muchos países de ingresos bajos, como Camboya y Etiopía, han conseguido progresos rápidos aplicando medidas como la eliminación de la defecación al aire libre, que ha permitido reducir considerablemente las enfermedades diarreicas.
La alternativa razonable sería seguir administrando la vacuna anticolérica oral y mejorar el suministro de agua, el saneamiento y la higiene, como se hace en Zanzíbar (República Unida de Tanzanía) y en Zambia.
En Zambia, la epidemia de cólera que se inició en 2017 en Lusaka ha causado ya más de 5000 casos y cerca de 100 defunciones.7 Hay medidas que están ayudando a contener los brotes en estas zonas, como la promoción de puerta a puerta, la higiene intensiva, la distribución de kits de higiene, y el aumento de la vigilancia y de la realización de pruebas de la calidad del agua en los subdistritos de Lusaka más afectados. Sin embargo, para eliminar la enfermedad en Zambia es necesario aumentar también la inversión a corto y a largo plazo en los servicios de agua, saneamiento e higiene en todos los «puntos calientes».
El Grupo Especial Mundial de Lucha contra el Cólera ha señalado que la inversión en agua, saneamiento e higiene es la clave para alcanzar el objetivo de reducir en un 90% el número de muertes por cólera de aquí a 2030. Consideramos que se deben tomar tres medidas básicas para que se conceda la máxima prioridad a estas inversiones como parte de la intensificación de los esfuerzos por poner fin a la enfermedad.
En primer lugar, cuando un país solicita una vacuna anticolérica oral debe realizar esfuerzos en materia de agua, saneamiento e higiene. Más concretamente, ha de efectuar un análisis sistemático las necesidades, las prioridades y los posibles mecanismos de financiación de estos servicios.
En segundo lugar, las iniciativas de fortalecimiento de los sistemas de salud y de proporción de una atención de calidad deben asignar los recursos adecuados para el suministro y el mantenimiento de los servicios de agua y saneamiento, sobre todo en los centros de tratamiento del cólera. La respuesta de la OMS, el UNICEF y sus asociados al llamamiento del Secretario General de las Naciones Unidas para que los países tomen medidas para mejorar el agua, el saneamiento y la higiene en los centros de salud ha dado un nuevo impulso para solventar estas deficiencias.
En tercer lugar, los donantes y asociados deben adoptar planes nacionales multisectoriales de lucha contra el cólera y no invertir solamente en intervenciones aisladas. Para llevar a cabo esta reorientación será necesario comprender la dinámica política y prestar apoyo para utilizar sistemas de medición comunes y una rendición de cuentas global.
Para eliminar el cólera, los Estados Miembros, los asociados y los donantes deben adoptar un objetivo común y alcanzar un acuerdo unánime para priorizar unos determinantes sociales y ambientales de la salud más amplios, entre ellos el agua, el saneamiento y la higiene. La Asamblea Mundial de la Salud ha elaborado un proyecto de resolución para alentar a alcanzar este consenso, promover la colaboración multisectorial eficaz y combatir el cólera, paralelamente a la lucha contra otras enfermedades diarreicas.
Swisslatin / OMS (04.09.2018)