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65 años después de la muerte del artista, la ciudad y el cantón de Berna le erigen un monumento impresionante en un barrio del este de la ciudad.
El Zentrum Paul Klee no es un simple museo, es un "centro internacional de competencias para la investigación y divulgación de la obra y vida de Paul Klee".
El Centro cuenta con más de 4.000 de las 10.000 obras del artista, con lo que se convierte en "la más vasta colección monográfica que existe en el mundo sobre un artista de renombre internacional".
Sin embargo, antes de su inauguración el próximo 20 de junio, el Zentrum Paul Klee y sus protagonistas tuvieron que atravesar una serie de desafortunadas turbulencias de orden político, financiero y cultural.
La búsqueda del sitio
Al principio de la historia del Zentrum Paul Klee encontramos a Livia y Alexander Klee, herederos del único hijo de Klee, Felix.
En 1990, poco después de la muerte de este último, Livia y Alexander decidieron regalar la colección que tenían en su poder a la ciudad de Berna. A cambio, pidieron que se construyera un museo monográfico en el seno de la ciudad, a más tardar en 2006.
Después de siete años de arduas negociaciones, la oferta de la familia Klee se concretizó a través de un contrato formal de donación, y, por parte de los poderes públicos, vía una declaración de intención para construir el museo planeado.
En principio, Berna había considerado utilizar el antiguo Progymnasium en el que Klee había cursado la enseñaza secundaria. Se pensó también en construir un nuevo edificio.
Los dos proyectos estaban previstos cerca del Museo de Bellas Artes, de modo que se mantuvieran las dos instituciones bajo la misma responsabilidad.
Un regalo condicionado
En julio de 1998 se tuvo que renunciar a estos proyectos cuando se produjo una oferta inesperada.
El ortopedista bernés Maurice E. Müller y su esposa, Martha, donaron a las autoridades 40 millones de francos y un terreno por valor de 10 millones de francos suizos para la construcción del nuevo museo.
Sin embargo, su oferta estaba sujeta a una serie de condiciones. De entrada, el museo debía ser construido sobre el terreno en cuestión, en un barrio situado al este de Berna, cerca del domicilio de la pareja, y del lado en el que Paul Klee había sido enterrado.
Por otra parte, el matrimonio Müller quería que el arquitecto encargado de la obra fuera elegido sin convocar un concurso internacional previo.
Después de haber trabajado arduamente durante cinco años en el proyecto, la ciudad y el cantón de Berna se encontraban en una situación política absolutamente inédita.
El terreno regalado se ubicaba en el barrio de Schöngrün. Y de construir el museo Klee en esta zona, ya no habría ningún tipo de sinergia con el Museo de Bellas Artes, situado en el centro de la ciudad.
Además, este último perdería uno de sus más grandes atractivos: la colección Klee. Esta cuestión suscitó una viva controversia dentro de la ciudad.
Finalmente, como los medios financieros eran limitados, la ciudad y el cantón de Berna aceptaron la oferta y las condiciones que llevaba implícitas.
Para realizar el proyecto, se creó la Fundación Maurice y Martha Müller, que integra a las familias Klee y Müller, el cantón, la municipalidad, el Museo de Bellas Artes, así como la burguesía de Berna.
Una estrella de la arquitectura
En diciembre de 1998, el célebre arquitecto italiano Renzo Piano fue llamado para concebir el Museo Klee. La reputación del diseñador del Centro Pompidou de París y de la Fundación Beyeler de Basilea no estaba sujeta a cuestionamiento alguno.
Sin embargo, el hecho de elegir a un arquitecto sin proceder al concurso reglamentario que debe antecederle desató nuevamente la polémica.
A pesar de ello, un año más tarde, Renzo Piano había trazado ya los primeros planos para la obra: tres colinas artificiales en forma de olas estarían situadas al borde de la autopista.
Una escultura capaz de integrarse perfectamente a la belleza del entorno, para simbolizar la fusión entre el arte, la investigación y la divulgación.
Con sólo siete oposiciones, los parlamentos de la ciudad y el cantón aprobaron el proyecto. Al año siguiente, la población bernesa avaló esta decisión con una amplia mayoría del 78% de votos a favor. De esta forma, se habían establecido los fundamentos físicos y financieros del Zentrum Paul Klee.
La apertura al público
Dieciocho meses antes de su inauguración, el Zentrum Paul Klee organizó una manifestación para festejar el fin de la construcción de las tres olas de Renzo Piano.
La primera fue terminada en noviembre del 2004 a fin de permitir que el personal comenzara a mudarse al nuevo museo. Seguido muy poco después por la ex Fundación Paul Klee.
Finalmente, el Zentrum Paul Klee será presentado en una ceremonia a la altura de su extraordinaria historia. El próximo 20 de junio abrirá sus puertas al público a las 9:00 horas en punto, justo un día antes de su inauguración oficial.
swissinfo, Nicole Aeby
(Traducción: Andrea Ornelas)
Datos clave
En julio de 1988, el cirujano bernés Maurice E. Müller y su esposa, Martha, donaron a la ciudad y al cantón de Berna 40 millones de francos y un terreno con valor de 10 millones de francos para la construcción de un museo monográfico dedicado a Paul Klee.
Maurice E. Müller se hizo famoso en el mundo entero gracias los avances que logró en las prótesis de cadera.
Nacido en 1918, ocupó el cargo de profesor de Ortopedia en la Universidad de Berna y fue director de la Clínica de Cirugía Ortopédica del Hospital Universitario de Berna (Inselspital) entre 1963 y 1980.
Contexto
Livia Klee ofreció al Zentrum Paul Klee 43 pinturas, 155 diseños en color y 344 diseños monocromáticos, 9 obras plásticas, 30 marionetas, 7 pinturas sobre vidrio y 45 grabados.
Alexander Klee puso a disposición del nuevo Centro 61 pinturas, 228 diseños en color, 400 diseños monocromáticos, 6 pinturas sobre vidrio, 26 grabados, 4 cuadernos escolares ilustrados, 10 manuales escolares ilustrados y un cuaderno de esbozos.
Un grupo de amigos de Klee donó 126 trabajos del artista.
El Museo de Bellas Artes de Berna aportó la biblioteca de Paul y Lily Klee, archivos que incluyen 4.000 cartas, borradores de cartas, documentos oficiales, álbumes fotográficos, manuscritos y material de pintura.