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Indispensable para la vida en la Tierra, la biodiversidad es un indicador de la diversidad de los entornos naturales, de las especies y de la genética, así como de sus interacciones. En el corazón de Europa, Suiza ofrece desde el Tesino hasta el Jurá paisajes extremadamente variados que cobijan una infinidad de especies diferentes. Sin embargo, la biodiversidad suiza está amenazada. El gobierno se ocupa de proteger de forma sostenible este patrimonio natural.
Biodiversidad
Una biodiversidad rica gracias a la topografía y a los microclimas
En Suiza existen más de 230 entornos naturales, como praderas, riberas, ciénagas, bosques o incluso ciudades, y cerca de 64.000 especies animales, vegetales y fúngicas, de las que se conocen 45.890. Esta riqueza se explica por los contrastes climáticos y la topografía del país. Las regiones alpinas y las zonas forestales concentran la mayor variedad de especies. Los arroyos y ríos ofrecen hábitats irreemplazables para numerosas especies raras. Además, la biodiversidad es indispensable para el bienestar del ser humano y reviste una gran importancia para la economía. El gobierno protege este patrimonio natural para asegurar su preservación.
Fluctuación de especies
Suiza es uno de los primeros países del mundo que optó por supervisar su diversidad biológica. Especialistas acreditados establecen periódicamente inventarios de las especies animales y vegetales para un gran número de áreas del territorio nacional. La biodiversidad suiza fluctuó considerablemente en el transcurso de los siglos. Probablemente, registró su mayor pico en la segunda mitad del siglo XIX. El crecimiento de la diversidad biológica se debe a la llegada de especies procedentes de áreas donde ya están extendidas, lo cual se traduce en una uniformización y banalización de los hábitats. A pesar de los esfuerzos realizados para preservarla, la biodiversidad suiza sigue amenazada y su conservación a largo plazo no está garantizada.
Decadencia de la biodiversidad
La diversidad biológica en Suiza se ha reducido desde 1900. A pesar de los esfuerzos llevados a cabo por preservarla, la biodiversidad helvética sigue amenazada. Las pérdidas afectan tres niveles de la biodiversidad: los entornos naturales, las especies y la diversidad genética. Hoy, la mitad de los entornos naturales y un tercio de las especies están en peligro. Ello conlleva un empobrecimiento de la diversidad genética. Numerosos biotopos como las praderas tienden a homogeneizarse. La decadencia de la biodiversidad se debe, principalmente, a la expansión urbana, la utilización intensiva del suelo y del agua, la dispersión de especies exóticas invasoras y el uso de pesticidas y nitrógenos en la agricultura.
Protección de la biodiversidad
La Constitución federal obliga a la Confederación y a los cantones a preservar la biodiversidad. Diferentes leyes federales velan por la conservación de los recursos naturales, especialmente la ley federal sobre la protección de la naturaleza y del paisaje, la ley sobre la protección del medio ambiente, la ley de caza, la ley federal sobre la protección de las aguas, la ley federal de pesca o incluso la ley sobre la ingeniería genética. El uso sostenible de la biodiversidad está regulado, entre otras disposiciones, por la ley sobre la ordenación territorial, la ley agraria, la ley forestal y la ley sobre los parques nacionales. Suiza es, además, Estado signatario del Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica de 1992. La finalidad de este acuerdo internacional es invertir la tendencia hacia la desaparición de las especies animales, vegetales y de otros organismos. Finalmente, el gobierno elaboró en 2012 una estrategia para la protección y el fomento de la diversidad biológica.
Parques nacionales y zonas de tranquilidad
Suiza cuenta con más de quince parques nacionales en los que la fauna y la flora pueden desarrollarse naturalmente. El primer parque nacional suizo se estableció en 1914 en el cantón de los Grisones. Desde 2008 se pueden instituir nuevos parques gracias a la ley sobre la protección de la naturaleza y del paisaje. Para preservar los ecosistemas existen en las montañas suizas espacios reservados a la fauna y flora silvestres. Se trata de las «zonas de tranquilidad», que no se permiten atravesar o sobrevolar. Una señalización indica in situ su posicionamiento exacto. La ubicación de estas zonas, establecidas por la Oficina Federal del Medio Ambiente (OFMA) y distribuidas a lo largo y ancho del territorio nacional, se puede consultar en línea.