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Fanta, de 6 años de edad, vive con sus padres y hermanos en una rudimentaria casa de hormigón en la capital de Malí, Bamako.Este contenido fue publicado el 03 diciembre 2003 - 08:17
Fanta es uno de entre las decenas de miles de niños que cada año nacen en Malí con una hidrocefalia congénita, enfermedad que puede ser tratada y que comúnmente se describe con la expresión “agua en el cerebro”.
Poco después del nacimiento de la niña, un curandero tradicional dijo a los padres de Fanta que la enfermedad era incurable y que era “mejor que la niña muriera”.
Sin embargo, gracias a un proyecto de telemedicina que conecta al Hospital Universitario de Ginebra con algunos hospitales de Malí, Fanta sigue viviendo.
“Un charlatán nos dijo que Fanta era hija del demonio y nos propuso que la arrojáramos al Río Níger”, recuerda a swissinfo Sidi Yaya Camara, padre de Fanta.
“Sabía que esto no podía ser cierto. Me puse entonces en contacto con diferentes organizaciones hasta cuando alguien que se apiadó de nosotros y nos ayudó a entrar en contacto con médicos de Ginebra”, añade Sidi Yaya.
Telediagnóstico
Gracias a un proceso de “teleconsulta”, a través de Internet, utilizando comunicaciones vídeo y correo electrónico, los médicos en Suiza examinaron la situación de Fanta.
Fanta fue posteriormente trasladada a Ginebra donde un equipo de neurocirujanos le colocó en el cerebro un dispositivo para desviar el flujo excesivo de fluído cerebroespinal que hubiera podido causarle la muerte
5 años depués, la cabeza de Fanta sigue siendo anormalmente grande debido a la inflamación de su cerebro cuando aún era un bebé y es improbable que la niña pueda caminar o ir a la escuela.
Sin embargo, cuando se le pregunta al padre de Fanta si cree que se hizo bien al prolongar la vida de la niña, él señala con el dedo a su hija – sentada a su lado tarareando una canción de cuna – y dice: “no puedo concebir la vida sin ella”.
“Seguramente tendrá dificultades, pero Fanta es muy inteligente y, como todos los niños, merece las mejores oportunidades que podamos ofrecerle en la vida”, afirma el padre con determinación.
Mejorar los sistemas de salud
La historia de Fanta es un claro ejemplo de cómo las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (ITC) pueden incrementar las formas de compartir el conocimiento entre los médicos de países en desarrollo y países industrializados.
En países como Suiza, habitualmente, la hidrocefalia congénita puede ser detectada incluso antes del nacimiento del niño y puede ser tratada con éxito inmediatamente después del nacimiento.
No obstante, en un país como Malí, donde hay sólo un médico por cada 13.000 habitantes y donde la tasa de mortalidad infantil es de casi el 14%, casos como el de Fanta son comunes y, con frecuencia, no son tratados.
“Nuestro objetivo es utilizar la tecnología para ayudar al desarrollo de los sistemas de salud en estos países”, dice a swissinfo Antoine Geissbuhler, jefe del Departamento de Informática Médica en la Universidad de Ginebra.
“Tratamos de hacer esto mejorando la educación médica contínua y con la ayuda en el tratamiento de pacientes específicos mediante teleconsultas”, añade el especialista.
Aprendizaje a distancia
Iniciado hace 3 años, el proyecto de telemedicina con Malí, conocido en la lengua local como Keneya Blown o puerta a la salud, ha sido utilizado en docenas de casos complicados en el país.
La red, que hacia finales del 2005 podría haberse extendido a 12 países de África Occidental, utiliza también las vídeo-conferencias, el correo electrónico e Internet para reforzar la educación médica contínua de varios centenares de médicos en Malí.
Además, a través de este sistema, los médicos suizos han podido recibir de sus colegas de Malí los consejos de expertos sobre enfermedades tropicales raras.
Se espera que el proyecto tenga un amplio impacto especialmente en las áreas rurales de Äfrica Occidental donde a menudo se carece de atención médica y de facilidades sanitarias debido a la falta de formación y de infraestructuras.
Oumar Bagayoko, coordinador del proyecto en Malí, señala que se deben hacer esfuerzos para respetar el saber local asociado a una vasta práctica rural y a la medicina tradicional.
“Este tipo de tratamientos tiene sus méritos, a pesar del torpe consejo que recibió el padre de Fanta”, explica el coordinador a swissinfo.
“Pero necesitan ser actualizados con el fin de poder distinguir remedios suministrados a partir de extrañas y peligrosas creencias. Esperamos poder lograrlo con la educación de los profesionales y del público.
Swissinfo, Anna Nelson. Bamako, Malí.
(Traducción: Jaime Ortega)
Datos clave
-De los 11,3 millones de habitantes de Malí, un 70% sobrevive con menos del equivalente de un dólar por día.
-La esperanza media de vida en el país es de 40.9 años y cerca de una cuarta parte de todos los niños habrá muerto antes de cumplir los 5 años.
Contexto
En Malí hay sólo un médico calificado por cada 13.000 habitantes y en las áreas remotas la atención sanitaria es prácticamente inexistente.
Una amplia mayoría de los habitantes de Malí recurre entonces a la medicina tradicional cuyos expertos consideran que tiene muchos méritos, pero que algunas veces se refleja en tratamientos y consejos equivocados.
Miles de niños y adultos mueren cada año en países pobres como Malí a causa de enfermedades que se pueden prevenir y curar.
Una aguda escasez de médicos cualificados, una falta de facilidades médicas modernas y la ausencia de una formación contínua, son algunos de las principales causas de la baja calidad de la atención médica en Malí.
El proyecto de telemedicina entre la Universidad de Ginebra y los hospitales de Malí puede mejorar notablemente el intercambio de información y experiencias entre médicos de los países en desarrollo y de los países industrializados.
La red, que en el año 2005 podría extenderse a 12 países de Äfrica Occidental, emplea la vídeo-conferencia, el correo eléctrónico e Internet para diagnosticar enfermedades y suministrar educación médica contínua a cientos de médicos de Malí.
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