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Habla nueve idiomas, es periodista económica y actualmente trabaja para la televisión estatal china. Martina Fuchs, de 34 años, apenas nota la estricta censura de los medios en el Imperio del Centro. Lo que más echa de menos allí son los conciertos y la música en directo. Este año quiere mudarse a Londres.
swissinfo.ch: ¿Por qué se fue de Suiza?
Martina Fuchs: El primer paso a vivir sola en el extranjero lo di a los 16 años. Decidí prolongar las vacaciones con mi amiga en Portugal y viajar a Marruecos. Desde Tánger llamé a mis padres y les comuniqué: "Mamá, papá, estoy en África". Se quedaron asombrados.
Después empezó mi ‘vida nómada’. A los 18 años me fui a Tanzania a hacer prácticas durante las vacaciones de verano, y allí aprendí suajili. Unos estudios de postgrado de un año de duración en periodismo televisivo me llevaron a la Universidad Americana de El Cairo. Y también hice cursos de árabe y viajes de estudios en Yemen y Siria.
En Londres conseguí mi primer puesto en Reuters. Luego trabajé cuatro años como periodista televisiva y corresponsal económica en Dubái para esta agencia de prensa. Para entonces, mis ansias de viajar ya eran imparables y me trajeron a Pekín en 2012, como periodista económica en la televisión estatal china CCTV.
swissinfo.ch: ¿Fue un viaje sin retorno o piensa regresar un día a Suiza?
M.F.: Este año quiero establecerme en Londres, a solo 1,5 horas de Zúrich en avión. Me hace mucha ilusión hacer escapaditas regulares a Suiza, porque mis padres son de Zúrich, pero descarto volver definitivamente. Suiza me resulta demasiado pequeña.
Desde la niñez me fascinan las culturas exóticas, me encantan los idiomas y soy muy aventurera.
De pequeña desarrollé una gran fascinación por los idiomas. Ahora hablo nueve: alemán, francés, inglés, español, portugués, árabe, chino, italiano y suajili.
swissinfo.ch: Usted trabaja para la televisión estatal china. ¿Cómo es el trabajo allí?
M.F.: Para mí, el periodismo es el trabajo más interesante del mundo. Y ser periodista económica de la televisión estatal china me permite descubrir de primera mano la cultura china, aprender mandarín, conocer gente y ampliar mi red de contactos.
En mi opinión, lo más importante es tender puentes entre diversas culturas. Hay tantos malentendidos y estereotipos en el mundo entero... Yo considero que mi misión es ser una ‘embajadora cultural’, para que el diálogo conduzca a una mejor comprensión entre los pueblos. Y espero que con comunicación y trabajo mediático pueda contribuir a pacificar el mundo.
Como reportera económica informo sobre temas financieros y económicos en China y en Asia en general. Ya he filmado para CCTV en Paquistán, Laos, Corea del Sur, Mongolia, etc. y he entrevistado a docenas de presidentes, directores de bancos centrales, ministros y magnates de negocios.
En Dubái fui productora de televisión en Reuters TV y corresponsal económica. Después busqué un nuevo ‘reto’ y quise subirme al carro de China, que se desplaza a una velocidad vertiginosa.
Mi trabajo es muy variado, cada día es diferente. Por la mañana puedo tener una entrevista con la presidenta de Suiza Doris Leuthard, de visita en la capital china, después una rueda de prensa con el hombre más rico de China, Wang Jianlin, a la cabeza del conglomerado de empresas Wanda, y luego todavía un ‘show’ en directo en el estudio.
Ser testigo de la transformación económica y social y la transición es interesantísimo y enriquecedor, pero como extranjera necesito mucha paciencia y tiempo para conocer la cultura y construirme una red de contactos. Los ‘guanxi’ [contactos] son extraordinariamente importantes y decisivos para tener poder e influencia.
swissinfo.ch: ¿Dónde vive actualmente? ¿Cómo es la vida allí? ¿Y la cocina?
M.F.: De momento vivo en Pekín. Pese a todos los prejuicios que hay en el extranjero frente a China y la gran cantidad de carne que comen los chinos, para los vegetarianos como yo esto es Jauja. Hay una oferta gigantesca de verduras (también aquí venden colinabos, espinacas, berenjenas, etc.), huevos, setas y varios tipos de tofu, pero la vida social no resulta especialmente atractiva. Echo de menos sitios adonde ir en el tiempo libre, sobre todo la música en directo y los conciertos.
swissinfo.ch: ¿Qué resulta más atractivo en China que en Suiza?¿Cuál es la diferencia principal entre los dos países?
M.F.: En China se vive permanentemente en contacto con la más absoluta actualidad. Con el crecimiento económico, la vida nunca se detiene – al contrario. Cada día se puede experimentar algo impresionante, aprender nuevos ideogramas, conocer gente. La contaminación atmosférica, llamada popularmente ‘aireapocalipsis’, es el mayor inconveniente. Echo mucho de menos ese aire fresco de los Alpes suizos.
swissinfo.ch: ¿Qué piensa de Suiza desde lejos?
M.F.: Siento nostalgia. Suiza es un auténtico paraíso, pero después de unos días allí siempre me aburro y me apetece alejarme otra vez.
swissinfo.ch: ¿Cómo es la situación política en China? ¿Se ha restringido más la libertad de los medios con el presidente Xi Jinping? ¿Ha experimentado personalmente censura y/o controles?
M.F.: La política y el partido comunista influyen poco en mi vida cotidiana y mi trabajo. Como trabajo en el programa financiero y económico ‘Global Business’ no tengo nada que ver con la política.
Una excepción es la Asamblea Popular de China en marzo, donde informo desde el Gran Salón del Pueblo en la Plaza de Tiananmén sobre decisiones adoptadas por el Gobierno relativas a reformas. También allí tuve la oportunidad de conocer al primer ministro chino, Li Keqiang, y discutir con él mis propuestas sobre el desarrollo económico y la apertura de China. Uno sabe dónde está la línea roja...
swissinfo.ch: ¿De qué forma está presente en las redes sociales (por ejemplo en wechat, etc.)? ¿Qué experiencias ha hecho con ellas?
M.F.: Gran parte de la comunicación en la sala de redacción, en el estudio y con los cámaras se hace en chino a través de wechat (o 微信 en pidgin ‘weixin’, que significa also así como ‘noticia breve’), un servicio de chats para teléfonos inteligentes gestionado por Tencent. Wechat es mil veces mejor que WhatsApp. Con él puedo enviar ‘hongbaos’ (sobres rojos con dinero) para el Año Nuevo chino, hacer compras en el supermercado, pagar a los taxistas…
También estoy en Facebook, Twitter, Weibo (el Twitter chino) e Instagram. Y pese al ‘great firewall’ [cortafuegos] y la censura en Internet, se puede uno saltar los obstáculos y gracias a un acceso remoto por VPN [Red Privada Virtual] puedo abrir páginas bloqueadas.
swissinfo.ch: ¿Participa en las elecciones y votaciones suizas?
M.F.: Me gustaría, pero por mis numerosos viajes y mis actividades, me suelo perder las fechas de los comicios y las consultas populares.
swissinfo.ch: ¿Qué es lo que más echa de menos de Suiza?
M.F.: El aire puro. De las mediciones de las peligrosas partículas finas (PM2.5) resulta que en el 46% de los días del año, los valores son "muy perjudiciales para la salud" y superan los 250 microgramos por metro cúbico de aire – diez veces superiores al valor umbral fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Yo nunca salgo de casa sin ponerme una mascarilla que me tape la boca y la nariz o por lo menos la llevo en el bolso.
También echo de menos el chocolate, porque aunque también en China se pueden comprar Toblerone e incluso conejos de Pascua de Lindt, los productos importados no son frescos, se compran cuando ya llevan mucho tiempo almacenados.
¿Es suizo(a) y vive en el extranjero? Marque sus fotos y vídeos en Instagram con la etiqueta #WeAreSwissAbroadEnlace externo .Fin del recuadro
Traducción del alemán: Raquel Ruíz, swissinfo.ch (la entrevista se hizo por escrito)