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De las 1.300 toneladas de oro excedentarias de las reservas del Banco Nacional de Suiza, 800 podrían ser empleadas en la educación y en prestaciones transitorias al seguro de vejez. El Gobierno federal propone dos variantes en este sentido.
El Banco Nacional renuncia a 1.300 toneladas de oro excedente en sus arcas. 500 toneladas de dicho volumen serían destinadas al futuro "Fondo Suiza Solidaria", cuya creación permitiría ayudar, sobre todo, a sectores sociales y regiones desfavorecidas en otros países, pero también en Suiza.
El Gobierno federal plantea dos posibilidades de uso para las restantes 800 toneladas. La ganancia anual generada por unos 600 millones de francos de las ventas servirían para invertir en nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
El Consejo federal considera que con esos fondos se daría a grandes sectores de la población, la posibilidad de acceso a las nuevas tecnologías. Se prevé el perfeccionamiento profesional de personal calificado, la creación de programas informáticos educativos y la formación de personas que no pueden asistir a los centros de enseñanza regulares.
En vista de que las medidas correspondientes deben ser adoptadas cuanto antes, podrían ser financiadas inicialmente con fondos del presupuesto fiscal. Dichas medidas de educación serían limitadas a un período comprendido entre 2004/2005.
Después de esa etapa, el rendimiento del fondo favorecería durante doce años al financiamiento de prestaciones transitorias en el seguro de vejez. De esa manera se aliviaría las consecuencias sociales que puedan surgir con la reforma del sistema del Seguro de Vejez.
Beneficiaría sobre todo a personas sin posibilidades de reinserción en el mercado laboral. El pago de las prestaciones transitorias sería otorgado hasta que la persona afectada llegue a la edad de jubilación, 65 años en los hombres y 62 en las mujeres; o, si es el caso, pueda reintegrarse en el mercado del trabajo.
Entre 2016/2017 se definiría nuevamente el empleo de los fondos.
La segunda variante propuesta por el Gobierno federal corresponde a las exigencias de los cantones, que quieren recibir su parte conforme al sistema de distribución proporcional de un tercio para la Confederación y dos tercios para los cantones. Ese dinero les serviría para reducir sus deudas y aliviar sus cargas fiscales.
En las dos variantes quedaría el producto sustancial de la venta del oro. Se utilizaría únicamente los beneficios del oro existente. El Gobierno envió al Parlamento, a mediados de mayo pasado, los principios legales para la venta del oro que sobra en las reservas del Banco Nacional. Los cantones están en desacuerdo con la competencia atribuida al Parlamento.
En cualquier caso, el Gobierno federal ha abierto la etapa de consultas, en la que intervendrán los sectores interesados.
swissinfo y agencias.