Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05371.jsonl.gz/37

Gracias a su labor mediadora, Suiza ha contribuido en el pasado a la resolución de numerosos conflictos internacionales. Además, interviene como Estado protector en países terceros cuando las relaciones diplomáticas se encuentran suspendidas y se ofrece como sede para la realización de conferencias internacionales y reuniones de alto nivel.
Los buenos oficios de Suiza
Como Estado neutral con una larga tradición federalista, Suiza ofrece sus buenos oficios a las partes en conflicto en reiteradas ocasiones. Esta actividad se puede limitar a proporcionar un lugar de reunión en su territorio para las negociaciones, pero también puede plasmarse en establecer activamente contactos entre las partes en conflicto y ofrecer servicios de mediación para así llegar a un entendimiento o incluso a un acuerdo de paz entre las partes involucradas.
En las últimas décadas, Suiza ha participado en unas 30 negociaciones en más de 20 países. Así, por ejemplo, consiguió la ratificación de un acuerdo de armisticio en las montañas de Nubia en Sudán, participó en las conversaciones entre los grupos rebeldes y el Gobierno en Colombia y estableció contactos oficiales entre los rebeldes y el Gobierno de Sri Lanka. En Nepal contribuyó a concertar un tratado de paz entre los rebeldes maoístas y el Gobierno y en Mozambique hizo lo mismo entre el partido oposicionista Renamo y el Ejecutivo. Además, Suiza respaldó durante muchos años las negociaciones sobre el programa nuclear iraní que se cerraron con un acuerdo en 2015.
Como resultado de la proliferación de los conflictos internos, Suiza se vio obligada en los últimos años a ofrecer sus buenos oficios también a grupos rivales y no solamente a representantes oficiales de los Estados. Entretanto interviene con frecuencia en el marco de operaciones coordinadas por varios Estados o por organismos internacionales como la ONU, la Unión Europea o la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). En el caso de la guerra prolongada en Siria, por ejemplo, Suiza apoya a la ONU a través de su peritaje técnico, ofreciendo locales a las partes negociadoras en Ginebra en abril de 2016 y creando la plataforma "Civil Society Support Room".
Suiza ofrece sus buenos oficios como Estado protector en los conflictos entre dos países. En estos casos sirve de “buzón” a uno de los países para que este le confiera la defensa de sus intereses diplomáticos en el país de conflicto, con lo cual se logra conservar un mínimo de relaciones entre ambos Estados involucrados. En la actualidad, Suiza desempeña siete mandatos de este tipo: defiende los intereses de Irán en Egipto y Canadá, los de Estados Unidos en Irán, los de Arabia Saudí en Irán y viceversa y los de Rusia en Georgia y viceversa.