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El controvertido exempresario de Uber Travis Kalanick se mostró este martes tenso y disperso en varios momentos durante su testimonio en el juicio que opone a su exempresa a Waymo, filial de Alphabet/Google, por robo de tecnología para automóviles autónomos.
Waymo presentó una demanda el año pasado, acusando a uno de sus antiguos ingenieros, Anthony Levandowski, de haber descargado a finales de 2015 miles de documentos confidenciales que contenían secretos comerciales relacionados con la conducción autónoma, antes de fundar su propia empresa, Otto, que luego fue comprada por Uber en 2016.
Conocido por su temperamento impetuoso y sus métodos poco ortodoxos, Kalanick, cofundador de Uber, fue obligado a renunciar en junio de 2017. Pero en su muy esperada declaración, este martes con frecuencia se mantuvo evasivo sobre el calendario y el contenido de las reuniones con el ingeniero, respondiendo muchas veces con monosílabos a la avalancha de preguntas del abogado de Waymo, Charles Verhoeven.
"Lo ví a fines de 2015 o principios de 2016", afirmó Kalanick. "No me acuerdo de la reunión. Ya no me acuerdo de lo que hablamos", dijo el anciano empresario.
Pero en general, "era realmente inflexible en torno a la idea de crear su empresa y nosotros éramos inflexibles en cuanto a contratarlo", explicó Kalanick. "Creamos una situación en la que él tenía la impresión de haber creado su empresa y yo la de haberlo contratado", agregó.
Mostrando la foto de un pizarrón blanco con la escritura de Kalanick, Verhoeven le pidió que precisara qué quiso decir con las palabras escritas durante la reunión con Uber: "lasers, datos y asesoramiento, son las tres cosas".
¿Eso quiere decir que eran las tres cosas que Uber quería de Anthony Levandowski?, preguntó el abogado. "No estoy seguro", respondió Kalanick.
Su declaración debe continuar el miércoles.
Waymo reclama unos 2.000 millones de dólares a Uber.
Lo que está en juego para ambos grupos es vital, ya que la conducción autónoma se considera el Santo Grial en materia de transporte, con los principales fabricantes de automóviles y muchas empresas de tecnología embarcadas en una carrera por ser la primera en las rutas con autos sin conductor a gran escala.