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Corea del Norte rechazó la petición de Seúl sobre el destino de un complejo turístico que Kim Jong Un quiere demoler, afirmando que los encuentros demandados son "innecesarios", indicó Corea del Sur.
El rifirrafe diplomático es una muestra del enfriamiento de las relaciones intercoreanas desde el fracaso de la cumbre, en febrero, entre el líder norcoreano Kim Jong Un y el presidente estadounidense, Donald Trump, en Hanói, en la que se trato sobre el programa nuclear norcoreano.
Pyongyang ha rechazado los pedidos de Seúl reiteradamente, indicó este último, declarando que no tiene "nada de que hablar [sobre] nada más" con el Sur.
El líder norcoreano Kim Jong Un condenó el complejo turístico Mount Kumgang, construido por el grupo surcoreano Hyundai Asan en una de las montañas más emblemáticas de la península, en el sureste de Corea del Norte.
El dirigente ordenó demoler los edificios, que tildó de "miserables" y de "caos" sin "identidad nacional", según informó la semana pasada agencia de noticias norcoreana KCNA.
En respuesta, Corea del Sur pidió conversar con el Norte sobre el tema, pero el martes Pyongyang rechazó el diálogo e "insistió en intercambiar documentos" en lugar de ellos, señaló el Ministerio de Unificación surcoreano, que se encarga de las relaciones con su vecino del norte.
Este complejo es unos de los dos principales proyectos intercoreanos, junto al complejo industrial de Kaesong, cerrado desde 2016.
Pero el proyecto turístico se vino abajo cuando en 2008 un soldado norcoreano disparó contra una turista surcoreana que se había perdido.