Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05500.jsonl.gz/30

Siempre en mayo, las piscinas públicas al aire libre vuelven a abrir sus puertas en Suiza, desde hace casi 200 años.
Durante mucho tiempo, todo lo que tenía que hacer alguien que quería darse un baño en los ríos y lagos de Suiza era desnudarse y lanzarse al agua. Después, en los sitios más populares se prohibió sumergirse sin bañador y se separaron las áreas de acceso para hombres y mujeres.
Luego surgieron simples cabañas de madera para que los usuarios pudieran mudarse de ropa. En las ciudades, donde el baño tenía que estar mejor organizado, comenzó la era de las auténticas cabinas de baño.
En el siglo XIX, estos vestidores de madera fueron establecidos bajo una estricta separación de género. El área reservada a las mujeres, que todavía existe, se estableció a orillas del Limmat en Zúrich en 1837. En 1864, también se creó la zona para hombres a lo largo de la antigua muralla de la ciudad. Estas instalaciones todavía existen y siguen reservadas exclusivamente para los hombres.
En 1919, se construyó una piscina en el municipio de Weggis en Lucerna, a orillas del lago de los Cuatro Cantones. Así surgió uno de los primeros sitios públicos al aire libre para bañarse en Suiza, donde hombres y mujeres pudieron nadar juntos. En la década de 1930, se crearon muchos de estos lugares, atendidos por personas que de otro modo estaban sin actividad lucrativa, en plena crisis económica antes de la guerra.
En nuestra serie #swisshistorypic, mostramos cómo eran esos sitios.
(Fotos: Archivo del Patrimonio Arquitectónico de Zúrich / Biblioteca de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, EPFZ)