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Mientras la World Wide Web celebra su 30º aniversario, su fundador e inventor, Tim Berners-Lee, reflexiona sobre en qué se ha convertido -no siempre para el bien de la humanidad- y cómo arreglarlo.
"La web se ha convertido en una plaza pública, una biblioteca, un consultorio médico, una tienda, una escuela, un estudio de diseño, una oficina, un cine, un banco y mucho más", escribe Berners-Lee en una carta abierta publicada este martes en el sito web de la Fundación World Wide Web FoundationEnlace externo.
Hoy en día, los conceptos web como html, http y URL son universalmente reconocidos. La mitad de la población mundial está en línea y existen cerca de 2 000 millones de sitios web. Pero a medida que la web se expande, sigue experimentando numerosos problemas de crecimiento y la brecha digital sigue creciendo.
"Necesitamos poner en línea a la otra mitad de la humanidad tan pronto como sea posible, ya que cada vez es más injusto que no lo estén. Necesitamos mantenerlo abierto y libre, luchar por la neutralidad de la red, y debemos pensar en la privacidad y la posesión de sus propios datos y en cómo las redes sociales deberían realmente controlar la incitación al odio", indicó Berners-Lee en un discurso que pronunció en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), cerca de Ginebra, este martes.
Durante su actual "adolescencia digital", la web se ha visto especialmente afectada por problemas disfuncionales como la piratería informática patrocinada por el Estado, el acoso en línea, la incitación al odio y la desinformación, advirtió.
"Vago pero excitante”
Hace treinta años, Berners-Lee, un científico británico que trabaja en el CERN, presentó a su superior un documento de aspecto ordinario titulado “Manejo de la información: una propuesta,Enlace externo que revolucionaría la forma en que vivimos hoy en día.
Su escrito mostró cómo la información puede ser transferida fácilmente a través de Internet mediante el uso de un hipertexto, que permite a los usuarios navegar fácilmente entre los textos de las páginas web a través de enlaces.
“Vago pero excitante”, le respondió su supervisor. Y obtuvo luz verde a su propuesta. El resto de la historia es bien conocida.
Durante 30 años, la web ha transformado a la sociedad. Pero Berners-Lee, que ahora tiene 63 años, es consciente de lo que hay que hacer para arreglar su invento. Su fundación espera conseguir que los gobiernos, empresas y ciudadanos asuman un mayor papel en la configuración de la web bajo los principios establecidos en su "Contrato para la web".
Según este documento, los gobiernos deben asegurarse de que todos puedan conectarse a internet, mantenerlo disponible y respetar la privacidad. Las empresas deben hacer que su acceso sea asequible, respetar la privacidad y desarrollar tecnología que ponga a las personas -y al bien público- en primer lugar. Los ciudadanos deben cooperar y respetar el "discurso civil", entre otras cosas.
"Los gobiernos y las grandes empresas se dan cuenta de que hay cosas que necesitan hacer para arreglar la web y que necesitan ser buenos participantes responsables", dijo. "Si usted firma el contrato, está diciendo que los principios son realmente importantes y que quiere ser parte de los detalles. Se trata de sentarse con otros participantes y encontrar el equilibrio entre dejar que las empresas de tecnología hagan lo correcto y regularlas, y entre la libertad de expresión y la incitación al odio".
Este contrato, que no está "escrito en piedra", debe ayudar a guiar a la gente en el camino desde la "adolescencia digital hacia un futuro más maduro, responsable e inclusivo", dijo el inventor de la web.
"Es comprensible que mucha gente no esté segura de que la web sea realmente una fuerza para el bien", dijo Berners-Lee. "Pero dado lo mucho que la web ha cambiado en los últimos 30 años sería derrotista y poco imaginativo asumir que la web tal y como la conocemos no pueda mejorar en los próximos 30 años. Si no renunciamos a construir una web mejor ahora, entonces no será la web la que falle, sino nosotros los que le fallemos a ella."
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