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Después de dos ofertas fallidas, miles de millones de dólares en preparación y un persistente debate nacional sobre si valían la pena, los Juegos Olímpicos de Invierno fueron inaugurados en Pieonchang con una ceremonia de gala para mostrar el tránsito de Corea del Sur de la pobreza y la guerra a una de las más modernos naciones de Asia.
El esquiador de fondo Dario Cologna, que ya tiene tres oros olímpicos, encabezó la delegación suiza, la más grande hasta ahora.
El presidente suizo Alain Berset asistió a la ceremonia de apertura de la cita olímpica en la que su país se había fijado el objetivo de hacerse con 11 medallas. Un logro que quedó en riesgo luego de que el actual campeón olímpico de ‘halfpipe’, Iouri Podladtchikov, conocido como I-Pod, se retirara debido a las lesiones sufridas el mes pasado en los ‘Winter X Games’.
La aislada y accidentada ciudad montañosa de Pieonchang está situada en la parte nororiental de Corea del Sur, a unos 80 kilómetros de la frontera con Corea del Norte. Es conocido por la crudeza de sus temperaturas y sus fuertes vientos invernales.
Los organizadores distribuyeron 35 000 paquetes de protección a los asistentes a la ceremonia inaugural, que incluían dispositivos para calentar el asiento y las manos.
SDA-ATS/ts