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Suiza debe sumarse a los esfuerzos internacionales y colaborar con otros países en la lucha contra las nuevas amenazas como el terrorismo.
Así lo afirma el director del Centro de Investigación sobre Política de Seguridad de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, en entrevista con swissinfo.
En las últimas semanas el comandante en jefe del Ejército suizo, Christophe Keckeis, ha insistido en que ha concluido "la era de la defensa autónoma" y que se necesita un acercamiento a la Unión Europea y la Alianza Atlántica, lo que significa "adoptar los estándares de la OTAN" para ser "cuanto antes interoperativos".
Parece que tanto la opinión pública como el mundo político en Suiza han hecho oídos sordos a estas peticiones.
Andreas Wenger, director del Centro de Investigación sobre Política de Seguridad de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ), atribuye esa falta de reacción al déficit que existe en materia de política de seguridad.
No se ha desatado un debate político, cuando los miembros del ejército se proponen incrementar la cooperación internacional y la apertura al exterior. Y es urgente que se entable una discusión, opina Andreas Wenger en entrevista con swissinfo.
swissinfo: Christophe Keckeis busca opciones para intensificar la cooperación internacional. ¿Cree usted que la opinión pública y los políticos se han percatado de este cambio de rumbo?
Andreas Wenger: El año pasado se votó la reforma 'Ejército XXI' y el Informe de Seguridad más reciente se remonta al año 2000. Ambos documentos establecen que la cooperación internacional adquiere cada vez más importancia. Hoy el objetivo no es preservar la autonomía, sino cooperar.
Suiza está respondiendo a los cambios geopolíticos que supuso el fin de la Guerra Fría y ha dado un paso importante.
Los acontecimientos recientes - como los atentados terroristas de Madrid o la evolución de la situación en Oriente Medio - muestran que este cambio de rumbo es correcto. Hoy las amenazas ya no están en los estados que nos circundan, sino en el terrorismo, en las armas de destrucción masiva, en el desmembramiento de los estados y en el crimen organizado. Son amenazas contra las que Suiza no está en condiciones de defenderse sola.
swissinfo: El papel que debe desempeñar el ejército en el futuro no es un tema de debate en Suiza.
A.W.: El debate sobre el tema de la seguridad suscita poco interés en los círculos políticos. Es un tema que discuten, ante todo, los expertos. Son cada vez menos los parlamentarios – hasta en las filas de los partidos de centro-derecha – que muestran interés por las cuestiones de política de seguridad y disponen de conocimientos en la materia.
Los políticos suelen abordar estos temas de forma puntual, especialmente cuando se aproximan las elecciones o alguna votación. Pero falta una perspectiva a largo plazo. Hay un déficit político en materia de política de seguridad.
swissinfo: El comandante en jefe del Ejército quisiera comprar nuevos aviones militares, el Eurofighter y el A4000M. ¿No es esta una oportunidad para lanzar un debate de fondo?
A.W.: Estimo que no debemos condicionar el lanzamiento de un debate a proyectos puntuales o concretos. La discusión sobre los nuevos aviones de combate ha surgido de un vacío político, cuando debería realizarse en un campo estratégico más amplio.
Al igual que nuestros vecinos europeos, primero tenemos que analizar los riesgos y evaluar en qué medida nos afectan situaciones como, por ejemplo, la inestabilidad que reina en Oriente Medio. Y solamente después debemos plantearnos con qué medios y en qué marco vamos a actuar.
swissinfo: La Unión Europea (UE) trabaja en el desarrollo de una política de seguridad y de defensa común. ¿Qué papel puede desempeñar Suiza en ese proceso?
A.W.: No somos miembros de la UE, con lo cual sólo podemos participar indirectamente. Pero es imprescindible que Suiza observe muy detenidamente el rumbo de la política europea.
Para ello es imprescindible disponer de un equipo de expertos capaces de evaluar la situación y las consecuencias pertinentes para Suiza, de manera que puedan establecer dónde puede haber posibles puntos de convergencia con la política europea.
Pero actualmente son pocos los expertos capacitados para tal misión. Hay que buscarlos ahora para que en un futuro podamos recurrir a ellos. Así que por el momento carecemos de cosas absolutamente básicas.
swissinfo: ¿Cuáles serían esos puntos de convergencia?
A.W.: Considero muy interesantes los esfuerzos emprendidos para establecer una política de seguridad europea común. En el seno de la UE hay un intenso debate sobre las nuevas amenazas y una búsqueda de respuestas comunes a las mismas.
Nosotros también deberíamos evaluar en qué medida Suiza quiere y puede coordinar con sus vecinos europeos los esfuerzos militares en favor de la paz. Por ejemplo, si Suiza desea participar y en qué marco, en el caso de que la UE asumiera la responsabilidad de la misión en Bosnia.
Tras la aprobación de la reforma 'Ejercito XXI' las intervenciones de las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad interna se han convertido en una prioridad. Pero también son muy importantes las aportaciones al mantenimiento de la paz en misiones internacionales. Este segundo pilar de la reforma ha caído en el olvido en los últimos dos años.
Suiza debe aportar su granito de arena en el marco de una amplia campaña internacional de prevención y estabilización. Es lo que hace hoy el contingente Swisscoy en Kosovo.
swissinfo: Es posible que el mandato de Swisscoy en Kosovo finalice en el 2005, dados los recortes presupuestarios...
A.W. La suspensión de este compromiso sería muy problemática.
Participar en misiones de paz internacionales es una actividad complementaria a las intervenciones en el interior del país. Dentro de las fronteras helvéticas, el ejército trata de responder a la creciente amenaza terrorista que tiene su origen en países vulnerables e inestables.
Las misiones de paz intentan restablecer la estabilidad en estos países.
La línea de defensa de los países europeos se aleja cada vez más de las fronteras nacionales. Esta es la razón por la que las misiones de paz son hoy una parte integrante de la defensa moderna.
Y para los militares suizos, esas intervenciones son una de las escasas ocasiones de entrenamiento en la cooperación internacional.
swissinfo: ¿La cooperación es compatible con el concepto de la neutralidad suiza?
A.W.: No hay problema alguno desde el punto de vista de la política de neutralidad. Hoy ya hay cooperación, por ejemplo, en el control del espacio aéreo o en la realización de entrenamientos de tropas en el extranjero.
Se violaría el estatuto de neutralidad, si Suiza se adhiriera a una alianza militar firmando por ejemplo el artículo 5 del Tratado de la OTAN, que prevé la defensa mutua de los aliados en caso de guerra.
Así que no hay razón alguna para renunciar a los programas de formación o entrenamiento comunes. Estas actividades quedaron legitimadas tras la aprobación en las urnas de la nueva Ley del Ejército.
swissinfo: La cooperación internacional ya es un hecho en el ámbito militar. Pero parece que este proceso carece de respaldo político. ¿Significa que el mundo político cojea sin lograr alcanzar a los militares?
A.W.: Así es. La política inició el proceso de reformas y ahora se trata de aplicarlas.
Y en términos operativos ya existen muchas iniciativas buenas.
Los militares no suelen tener problemas para colaborar entre sí: se conocen, hablan el mismo idioma y piensan más o menos en los mismos términos.
Pero las reformas en materia de política de seguridad no pueden detenerse en el proyecto 'Ejército XXI'. El proceso debe seguir. Hay que analizar continuamente el contexto y la estrategia y, llegado el caso, adaptarla a las nuevas circunstancias.
Los militares se han percatado de la necesidad de una apertura al exterior. Ahora se trata de desatar un debate en la opinión pública. Este es el desafío que debe asumir el mundo político.
Entrevista swissinfo: Katrin Holenstein
(Traducción: Belén Couceiro)