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En Suiza hay once lugares incluidos en el patrimonio mundial de la UNESCO, entre las cuales se encuentra la región de Jungfrau-Aletsch (glaciar de Aletsch), sitios palafíticos y dos sensacionales trayectos ferroviarios en el cantón de los Grisones.
Patrimonio mundial de la UNESCO
El objetivo de la UNESCO consiste en conservar el patrimonio cultural y natural de importancia universal. Para ello administra una lista, en la que están registrados actualmente 981 sitios. Once de ellos se encuentran en territorio suizo, de los cuales ocho son patrimonio cultural mundial (monumentos, paisajes urbanos y vestigios de los inicios de la industrialización). Los tres sitios restantes forman parte del patrimonio natural de la humanidad.
Los tres primeros sitios suizos que fueron incorporados en la lista de la UNESCO en 1983 fueron la biblioteca de la abadía de San Gall, el casco antiguo de Berna y el monasterio de benedictinas de San Juan en Mustér (cantón de los Grisones). En el año 2000 se incluyeron los castillos, las fortificaciones y la muralla de Bellinzona (cantón del Tesino). La región de Jungfrau-Aletsch (cantones de Berna y Valais) fue incorporada en 2001.
En 2003 se reconoció el estatus de patrimonio natural de la humanidad del monte de San Jorge (cantón del Tesino) por su forma piramidal y por sus fósiles con una antigüedad de entre 250 y 300 millones de años. Luego se fueron incorporando en el registro del patrimonio cultural de la UNESCO las terrazas vinícolas de Lavaux (cantón de Vaud) en 2007 y las líneas ferroviarias de Albula y Bernina de los Ferrocarriles Réticos en 2008. Fueron reconocidos como patrimonio mundial, en el mismo año, el sitio tectónico del Sardona (cantones de los Grisones, San Gall y Glaris) y, al año siguiente, la ciudad relojera de La-Chaux-de-Fonds.
En 2011 se incorporaron los últimos emplazamientos suizos en la UNESCO. Se trata de 56 lugares de hallazgos palafíticos fechados en el período de entre 5.000 y 500 años antes de Cristo. Están situados en orillas lacustres y fluviales o en zonas pantanosas. Queda aún pendiente ante la UNESCO la solicitud por parte de Suiza para que se reconozca la obra urbanística y arquitectónica de Le Corbusier.