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La crisis en Siria e Irak, la epidemia de ébola, la violencia en el África subsahariana… No son pocos los retos a los que debe hacer frente la Ayuda Humanitaria suiza. No obstante, usted ha decidido presentar el tema de la reducción de los riesgos de catástrofes con ocasión de la Conferencia Anual de la Ayuda Humanitaria. ¿Por qué?
Imagine si, además de las crisis que menciona, se produjese una catástrofe natural como, por ejemplo, un gran terremoto. Se trataría de un inmenso desafío para toda la comunidad humanitaria cuyos recursos ya escasean. Cada año se evitan muchas catástrofes gracias a la adopción de medidas oportunas. La opinión pública no conoce muy bien este compromiso que, sin embargo, permite salvar muchas vidas humanas, reducir el número de personas afectadas y limitar los daños. Queremos dar una mayor visibilidad a este trabajo en el marco de la conferencia anual.
¿Cuáles son los instrumentos que permiten reducir los riesgos de catástrofes?
Existe una gran variedad de recursos. Lo más importante es realizar un buen análisis de riesgos para determinar cuáles son las medidas más eficaces que se deben tomar, lo que se ha dado en llamar "gestión integrada de riesgos". Concretamente, se puede tratar de medidas de prevención como plantar árboles o limitar el sobrepastoreo para evitar la erosión del suelo y los aludes de lodo. Ello también incluye medidas preparatorias tales como establecer un sistema de alerta temprana contra los tsunamis, las inundaciones y los ciclones, que permita evacuar a tiempo a las personas afectadas. Trabajamos siempre en colaboración con los Estados y las comunidades afectadas para llevar a efecto dichas medidas.
Para todo ello hace falta mucho tiempo. ¿Cabe aún hablar de ayuda humanitaria o acaso no se trataría más bien de ayuda al desarrollo?
La ayuda humanitaria no se limita exclusivamente a la ayuda de emergencia. Gracias a medidas preventivas y de socorro, la ayuda humanitaria tiene por objeto contribuir a salvaguardar vidas humanas que se encuentran bajo amenaza, según los términos utilizados en la ley federal de 1976 sobre la cooperación y la ayuda humanitaria internacionales. Además de la ayuda de emergencia, nuestra misión exige también el compromiso de contrarrestar los factores desencadenantes de crisis. Se trata más bien de prevenir que de curar.
Una vez dicho esto, cabe destacar que la reducción de los riesgos de catástrofes va más allá de la ayuda humanitaria. Un tifón o un tsunami pueden echar por tierra todos los avances del desarrollo de un país, acumulados a lo largo de décadas. Ante esta realidad, la COSUDE en su conjunto ha hecho de la reducción de los riesgos de catástrofes un eje prioritario de su compromiso. La Ayuda Humanitaria y la Cooperación al Desarrollo llevan a cabo este trabajo de manera conjunta.
Por su topografía Suiza ha adquirido gran experiencia en la gestión de riesgos. ¿Cómo aplica la COSUDE estos conocimientos a su labor en el extranjero?
La COSUDE tiene la posibilidad de poder desarrollar proyectos basados en las contribuciones aportadas por sus numerosas contrapartes. Coordina una plataforma de colaboración con las oficinas federales que trabajan en esta área en Suiza. Se trata principalmente de la Oficina Federal del Medio Ambiente y de la Oficina Federal de Protección de la Población. Además, la plataforma incluye ONG suizas.
El Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria desempeña asimismo un papel muy importante en la transferencia de conocimientos. El CSA cuenta entre sus filas con un grupo especializado en la gestión de riesgos, muchos de cuyos miembros despliegan regularmente sus actividades en el extranjero.
Por último, la COSUDE mantiene relaciones de cooperación con instituciones académicas y representantes del sector privado, como compañías de seguros, por citar un ejemplo.