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El Gobierno ha presentado una nueva ley para combatir el contrabando de bienes culturales, conforme a las convenciones internacionales.
El proyecto de ley, sometido al Parlamento, sigue las líneas directrices señaladas por la convención de la UNESCO de 1970, para regular la transferencia internacional de piezas culturales.
La medida adecuará el mercado suizo de arte, el cuarto más importante del mundo, a las normas de más de 90 naciones. Surge en un momento en que, según algunos informes, estaría aumentando el tráfico ilícito de objetos de arte en Suiza.
"La compraventa indebida de bienes culturales en el mundo es, junto con el narcotráfico, una de las más extendidas", sostiene Andreas Rascher, de la Oficina Federal de Cultura.
Según el alto funcionario, "Suiza es uno de los actores principales en el comercio del arte, y, por ende, el riesgo de negocio ilegal es muy elevado", precisó.
Hasta ahora, Suiza no tiene un mecanismo legal que regule la transferencia de bienes culturales. A diferencia de los países vecinos, la Confederación no está sometida a ninguna convención internacional en la materia.
Demasiadas lagunas
"A raíz de ello, otros Estados no están suficientemente protegidos de las transacciones realizadas en Suiza", dijo Rascher a swissinfo antes de añadir que: "con esta ratificación, Suiza se involucraría en las normas internacionales sobre bienes culturales".
Las autoridades consideran que la actual legislación suiza ofrece demasiadas lagunas a los traficantes. La ley propuesta no satisface completamente a los vendedores de arte, a quienes, sin embargo, preocupa la posibilidad de que se cree una especie de policía de arte.
"El mercado de arte ve ahí una necesidad, pero el método propuesto no coincide necesariamente", matiza Rascher.
Aunque la Convención de la UNESCO entró en vigor hace más de 30 años, gran parte del mundo del arte se mostró hasta poco hostil a su aplicación.
"De manera realista, hay un problema que surgió en los últimos años con el análisis de lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial y el papel de Suiza en el mercado del arte", dijo Rasche.
"La gente no estaba preparada para afrontar el problema, como no lo estaba en el caso del blanqueo de dinero", añadió.
La ley regula la importación y exportación de obras de arte y la devolución de las piezas robadas a su país de origen. Asimismo refuerza la protección de los bienes culturales suizos y de otros países.
swissinfo