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La experta suiza en Derecho Penal Internacional y Justicia Transicional de las Universidades de Ginebra y Neuchâtel, Sévane Garibian, visitó México para hablar sobre los “puntos ciegos” de la impartición de justicia y la necesidad de que las comisiones de la verdad arrojen luz sobre las violaciones a los derechos humanos, sin caer en el riesgo de encubrirlas. Entrevista.
swissinfo.ch: Usted ha trabajado activamente en Suiza y Argentina, entre otros países, en temas relacionados con los derechos humanos. Su trabajo ha puesto el acento en la llamada justicia transicional, ¿cómo la definiría y por qué es importante?
Sévane Garibian: La justicia transicional es parte del derecho internacional y se ocupa, entre otras cosas, de los derechos que poseen las víctimas y sus familiares. Implica una visión holística de la justicia sustentada en cuatro pilares fundamentales: el derecho a la verdad, el derecho a la justicia, el derecho a la reparación y el derecho a la no repetición (de las violaciones).
Sin embargo, en la justicia transicional a veces puede cumplirse el derecho a la verdad, pero sin derecho a la justicia. O el derecho a la reparación, pero sin derecho a la verdad. Es decir, hay muchas posibles variantes, a pesar de que se aspira a que cumpla con estos cuatro pilares.
Y este tipo de justicia suele utilizarse en países que viven contextos de cambio. Puede ser después de un conflicto armado, interno o internacional o durante una transición política (cambio de régimen o de gobierno), entre otros escenarios.
swissinfo.ch: Pese a los esfuerzos internacionales, la violación de los derechos humanos se mantiene como un flagelo en el siglo XXI. Países como Sudáfrica, Brasil, Nigeria o Chile han creado comisiones de la verdad como parte de un combate contra la impunidad. ¿Qué motiva la creación de una comisión de la verdad y que características requiere para ser eficaz?
S.G.: Las violaciones masivas a los derechos humanos se manifiestan de múltiples formas, el genocidio, los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra son los más graves. Pero hay más formas de transgresión y todas ellas revelan las lagunas y limitaciones del derecho, y de los mecanismos de impartición de justicia actuales.
Muchas veces, la necesidad de reconocer y compensar estos “puntos ciegos” en la impartición de justicia ha llevado al hombre a buscar otros mecanismos de lucha contra la impunidad. Las comisiones de la verdad son una alternativa, ya que el derecho a la verdad supone el conocimiento profundo de los acontecimientos relacionados con un abuso y también de las circunstancias e individuos que tomaron parte del mismo, como del destino de las víctimas.
Sin embargo, es imposible definir qué es una comisión de la verdad o cuáles deben ser sus características, porque cada una es diferente. Hay decenas de ellas. No hay dos iguales en el mundo. Cada una se perfila en función de su mandato y su ‘ADN’ es, por lo tanto, único.
swissinfo.ch: Es claro entonces que cada comisión de la verdad posee características singulares, pero deben existir rasgos indispensables para que operen con efectividad, ¿no es así?
SG: Todas tienen en común la búsqueda de una verdad y el esclarecimiento de los hechos. Pero es vital comprender algo: estas comisiones son lo que sus creadores deciden que sean. También hay que distinguir entre las comisiones de investigación (por ejemplo, de la ONU) y las comisiones de la verdad y/o reconciliación.
Su mandato, como decía antes, determina sus objetivos, su composición, que idealmente debe integrar siempre a representantes de todas las partes involucradas; la duración de sus trabajos; la forma en la que serán financiados y el origen de los recursos; la participación de observadores internacionales o comunidades indígenas (en los países en donde existen), etc.
Y los alcances de una comisión de la verdad también son muy variados. Pueden incluir la recolección y protección de testimonios y pruebas (como sucede relativamente en Siria); la realización de entrevistas con peritos e, incluso, el rastreo de restos humanos.
El objetivo puede ser, por ejemplo, el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la paz, como en Colombia; o el apoyo para la preparación de un juicio penal, como en Argentina; o la reconciliación y el perdón, como en Sudáfrica, en donde los responsables fueron amnistiados como resultado de una justicia negociada, cada caso es distinto.
swissinfo.ch: Esto significa que una comisión de la verdad no siempre ofrecerá reparación a las víctimas…
SG: Así es, una comisión de la verdad puede preparar, o no, juicios penales. Y no siempre ofrecerá reparación a las víctimas.
Entender este punto es importante porque, a menudo, las víctimas y sus familiares esperan el ejercicio de la justicia penal como resultado de una comisión de la verdad. Pero no siempre se castigará a los responsables. No siempre se puede...
swissinfo.ch: Éste es un asunto delicado, ¿no se puede o no se quiere castigar a los responsables de violaciones a los derechos humanos por los intereses políticos o económicos que esto puede tocar?
SG: Ambas cosas. Todo depende del contexto. A veces no se puede castigar a los responsables. Otras, no se quiere.
Esto es, para ser legítimas, las comisiones de la verdad deben establecerse a partir de procedimientos que aseguren su independencia, imparcialidad y competencia. Pero sin pretender sustituir a la justicia penal, civil o administrativa.
Una comisión de la verdad es una forma de luchar contra la impunidad, pero incluso previendo los juicios penales, el resultado final dependerá siempre de la voluntad política que exista para que dichos juicios se materialicen.
De ahí que sea tan importante no perder de vista que la existencia de una comisión de la verdad, no es sinónimo en sí de “hacer un buen trabajo en la lucha contra la impunidad”.
Más aún, lo peor que puede pasarle a un país o un pueblo que ha vivido violaciones es que se cree una comisión de la verdad que se convierta en un pretexto para ocultar verdades bajo el argumento de “sí estamos haciendo algo, estamos investigando”.
swissinfo.ch: Usted fue invitada a México por dos universidades para hablar sobre derecho penal internacional y comisiones de la verdad, entre otros temas. México creará en breve una comisión de la verdad para esclarecer la matanza de 43 estudiantes normalistas que tuvo lugar en Ayotzinapa (al sur del país) en 2014. Es una promesa de campaña del nuevo gobierno de izquierda que asume el poder el 1 de diciembre. ¿Qué elementos debería contemplar para arrojar luz sobre este sensible caso?
S.G.: Creo que México debe rodearse de expertos serios que conozcan a fondo el contexto nacional para que se ocupen de definir claramente y por escrito el mandato de la o las comisiones de la verdad que constituya, así como sus objetivos, estructura y protocolo de trabajo.
Es indispensable recordar que cada vez se habla más de México como “el país de las fosas clandestinas”, con más de 30 000 desaparecidos, lo que supone distintas categorías de víctimas. Hay que pensar procesos de justicia que tomen en cuenta la complejidad de la situación mexicana, la pluralidad de las víctimas, sus expectativas y las necesidades de sus familias; los distintos tipos de crímenes y sus particularidades, como los feminicidios o persecuciones a poblaciones indígenas, etc. Y los expertos tendrían que determinar también si conviene que existan observadores internacionales.
El gran reto para México, y para cualquier otro país con comisiones de la verdad, es que éstas no sean un pretexto para alimentar la impunidad porque esto, en el mejor de los casos, sería “jugar” a la verdad. Pero en el peor, sería una forma deliberada de encubrir la realidad que se pretende desvelarse.
El derecho a la verdad
Sévane Garibian es Doctora en Derecho y profesora en las Universidades de Ginebra y Neuchâtel. Actualmente, dirige el programa de investigación “Right to Truth, Truth (s) through Rights: Mass Crimes Impunity and Transitional Justice” en la UNIGE. Sus investigaciones se centran en justicia penal internacional, justicia transicional y derechos humanos.
Este otoño fue invitada a México por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), la Escuela Libre de Derecho y el CIESAS a hablar sobre tales temas.Fin del recuadro