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La nueva línea ferroviaria transalpina (NTFA) es el proyecto de construcción más grande jamás realizado por Suiza. Comprende el túnel de base de Lötschberg (34,6 km), el túnel de base del San Gotardo (57,1 km, el túnel ferroviario más largo del mundo) y el túnel de base del Ceneri (15,4 km). Con la inauguración del túnel del Ceneri en 2020, Suiza termina la pieza angular del corredor de transporte ferroviario de mercancías que comunica Róterdam con Génova.
La nueva línea ferroviaria transalpina (NFTA) al servicio de Europa.
El corredor ferroviario entre Róterdam/Amberes y Génova constituye uno de los ejes más importantes del transporte de mercancías en Europa. Suiza se sitúa en el centro de ese eje. Con una longitud de 2.500 kilómetros, esta conexión norte-sur comunica dos regiones en pleno auge económico, que incluye centros como Róterdam, Ámsterdam, Amberes, Duisburgo, Colonia, Fráncfort, Mannheim, Basilea, Zúrich, Milán y Génova. Con el acercamiento entre el norte y el sur de Europa gracias a la finalización de la NTFA, Suiza aporta una contribución esencial a la política europea de transportes.
El túnel del San Gotardo, una obra superlativa
El túnel del San Gotardo es la obra superlativa dentro de este proyecto secular. Con un coste total de 12.200 millones de francos, ha requerido 70 años de trabajo y 17 años de construcción. En 2020 es el túnel más largo del mundo, conectando el cantón del Tesino con el cantón de Uri. El trazado del túnel de base del San Gotardo se reduce en unos treinta kilómetros en comparación con el antiguo trazado alpino. Permite incrementar las capacidades de transporte. Hasta 260 trenes de mercancías y 65 trenes de pasajeros pueden circular cada día con una velocidad punta de hasta 250 km/h, cuando el límite para el túnel histórico era de 180 trenes de carga.
Un transporte sostenible para Europa
Desde los años 1980, Suiza apuesta por una política de transportes sostenible, cuya prioridad es el trasbordo del tráfico transalpino de mercancías de las carreteras al ferrocarril. En 1992, la construcción de la NFTA fue aprobada por el pueblo con una clara mayoría. De esta manera, Suiza trabaja por la protección de las regiones alpinas y contribuye a una gestión sostenible de los flujos de mercancías en Europa. El país ha invertido unos 22.800 millones de francos (21.500 millones de euros) en la construcción de la NFTA, el equivalente del 3,5 por ciento de su producto interior bruto (PIB). Con esta obra, Suiza aporta una contribución importante a la política europea de transportes y trabaja por un acercamiento en el seno de Europa.
Fiabilidad y rapidez
Gracias al escaso desnivel de la línea, los trenes que circulan en el eje del Gotardo ya no necesitan una locomotora de refuerzo suplementaria, lo cual significa una ganancia en términos de tiempo y de dinero. Además, la NFTA permite la circulación de trenes más largos y más pesados. Por tanto, una cifra más alta de trenes de carga pueden atravesar los Alpes de manera más rápida, con un número reducido de locomotoras. Los viajeros se benefician, asimismo, de viajes más breves y de comunicaciones más numerosas en Suiza y en Europa. El tráfico ferroviario gana en eficacia y en fiabilidad y el mercado interior europeo se ve reforzado.