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Patrick Galli, natural de Konolfingen (cantón de Berna), es un experto del sector del agua y saneamiento. Hasta diciembre de 2015, era el único especialista en este sector a disposición del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para toda Grecia. Desde principios de 2016, cuenta con el apoyo de otro especialista del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria. Gracias a ellos, pueden instalarse duchas, inodoros y sistemas de suministro de agua potable para los refugiados que llegan. Un tercero experto suizo ayuda a la construcción de alojamientos temporarios.
Personal humanitario suizo activo en las islas griegas
Artículo, 04.02.2016
Grecia ve a diario desembarcar en sus islas a millares de refugiados e inmigrantes, procedentes en su mayoría de Siria, Irak y Afganistán. A petición del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, tres expertos del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria respaldan las acciones de la agencia onusiana sobre el terreno. Patrick Galli, activo en la zona desde septiembre de 2015, habla de sus primeros meses de misión.
Grecia ve a diario desembarcar en sus islas a millares de refugiados e inmigrantes, procedentes en su mayoría de Siria, Irak y Afganistán. A petición del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, tres expertos del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria respaldan las acciones de la agencia onusiana sobre el terreno. Patrick Galli, activo en la zona desde septiembre de 2015, habla de sus primeros meses de misión.
Sr. Galli, ¿en qué consiste exactamente su misión con ACNUR?
En pocas palabras, mi cometido consiste en coordinar todas las actividades relacionadas con el abastecimiento de agua y la higiene desplegadas por ACNUR en Grecia. En concreto, instalamos sistemas de suministro de agua, duchas con agua caliente e inodoros para los refugiados. Además, para garantizar unas condiciones higiénicas dignas en los puntos de acogida, hace falta también organizar la limpieza de los servicios y las duchas, la recogida de basuras y el mantenimiento de los refugios temporales.
Es una tarea enorme…
Sí, sobre todo si se piensa que me desplazo con frecuencia entre los diferentes lugares e islas para coordinar todo lo que se ha puesto en marcha. Tengo que asistir a numerosas reuniones con toda una serie de actores: otras agencias onusianas, las ONG activas sobre el terreno, los grupos de voluntarios y, por supuesto, las autoridades locales. Hay que tener en cuenta que cada isla puede organizar de forma diferente la ayuda a los refugiados, en función de su situación geográfica y de los recursos de que dispone. En este contexto, la palabra clave es «Coordinación». Por último, debo asegurarme de que las diferentes contrapartes apliquen realmente las medidas decididas y de que los servicios básicos de agua y saneamiento estén disponibles y de que funcionen.
¿Cuáles son los desafíos sanitarios más importantes que conlleva la afluencia diaria de miles de nuevos refugiados?
El mayor desafío, como ya he mencionado, es el mantenimiento y la limpieza regular de las infraestructuras habilitadas para los refugiados. Esto es indispensable para reducir los riesgos de enfermedades o epidemias y para garantizar alojamientos temporales seguros y dignos. La acumulación de basura, tanto en los refugios como en la costa, supone otro motivo de preocupación. Hemos facilitado cubos de basura e instrucciones traducidas a todos los idiomas de los inmigrantes. Por desgracia, constatamos que esto no es una prioridad para los recién llegados. De modo que recuperamos cantidad de mantas, sacos de dormir, ropa o calzado para lavarlo todo antes de redistribuirlo. En las playas, encontramos chalecos salvavidas e incluso botes inflables abandonados, y nos planteamos, entonces, reciclarlos. Trabajamos en un proyecto piloto que los utiliza para el aislamiento del suelo de los refugios construidos y para fabricar en la zona colchones.
¿En general, cuánto tiempo permanecen los refugiados en las islas?
Depende de la rapidez de los procesos de registro y del volumen de gente que desembarca en las costas. En Lesbos, por ejemplo, los refugiados se quedan, de media, de dos a cinco días, mientras que en la isla de Samos la duración de la estancia puede alargarse hasta las dos semanas. En este último caso, la presión sobre las infraestructuras de acogida llega a ser enorme.
¿Cuál es el perfil de los refugiados a los que usted presta ayuda?
La mayoría procede de Siria. Hay también muchos afganos e iraquíes. De septiembre a noviembre de 2015, llegaron muchos más hombres que mujeres. A comienzos de 2016, la situación se ha equilibrado; se ven más familias con niños. Por lo demás, el perfil de los refugiados es muy variado. Entre ellos hay ingenieros y profesores, pero también mujeres procedentes de áreas rurales.
Además de las infraestructuras habilitadas, ¿qué otras necesidades ha notado usted por parte de los refugiados?
En su gran mayoría, las personas que desembarcan en las islas griegas llegan completamente empapadas. A su llegada, también les repartimos por ello mantas, sacos de dormir y ropa. Por añadidura, muchos inmigrantes desconocen por completo el entorno en el que se encuentran así como su próximo lugar de destino. Por consiguiente, es fundamental darles información práctica sobre los lugares, los procesos de registro y sobre el derecho de asilo en Grecia. ACNUR se ocupa de ello en colaboración con las ONG y los numerosos voluntarios presentes sobre el terreno.
Hasta la fecha, ¿qué es lo que más le ha afectado durante su misión?
Quizás el hecho de que el flujo de refugiados que observo está teniendo lugar en un país que tiene que afrontar simultáneamente una grave crisis económica y una alta tasa de desempleo. Yo ya había participado en misiones humanitarias en África, Afganistán y Haití, y creía que las condiciones de trabajo serían mejores aquí, en Grecia; pero no es así. La falta de liquidez tiene consecuencias directas sobre la acogida de refugiados. Algunos municipios han sido privados de los fondos destinados a proporcionar ayuda alimentaria, hasta el punto de tenerse que confiar esta tarea, de la noche a la mañana, a organizaciones humanitarias como ACNUR.
¿Cómo se prepara usted para hacer frente a la llegada de nuevos refugiados en este 2016
Hemos conseguido definir una estrategia general de acción para Grecia en materia de suministro de agua y saneamiento, estrategia que servirá de base para todas las actividades de ACNUR y sus ONG contrapartes durante todo el año. Estoy satisfecho de ello, ya que es muy importante poder planificar, además de afrontar situaciones de emergencia. Por otro lado, estamos creando sinergias con las otras oficinas de ACNUR en la región. A título de ejemplo, los colegas de los Balcanes han adoptado un sistema de señalización que nosotros habíamos desarrollado aquí, en Grecia, para dirigir a los refugiados a los puntos de suministro de agua y a las instalaciones sanitarias. La sede de ACNUR en Ginebra, por su parte, ha creado indicadores convencionales para el agua y los saneamientos, que se emplean a lo largo de toda la ruta migratoria en Europa. En resumen, es indispensable trabajar en red.