Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05395.jsonl.gz/15

Los suizos votarán el 17 de mayo acerca del eventual fin del Acuerdo sobre la libre circulación de personas con la Unión Europea, una demanda de la derecha populista pero rechazada por el gobierno, según el calendario electoral fijado el miércoles.
Suiza está regida por un sistema de democracia semidirecta que permite que los ciudadanos sometan textos a consultas populares, llamadas iniciativas. Si estas se aprueban, se inscriben en la Constitución.
Durante su sesión semanal, el gobierno fijó para el 17 de mayo la votación sobre la iniciativa popular "Por una inmigración moderada", que reclama que "Suiza solucione de manera autónoma la inmigración de extranjeros" y que, si fuera aceptada, conllevaría la anulación del Acuerdo sobre la libre circulación de personas entre Suiza y la UE.
Suiza no pertenece a la Unión Europea, pero Berna y Bruselas han firmado varios acuerdos bilaterales para la circulación de personas.
La iniciativa que será votada en mayo exige que el gobierno haga cuanto esté en su mano, a través de la negociación, para que el Acuerdo sobre la libre circulación de personas cerrado con Bruselas en 1999 deje de estar en vigor en un plazo de un año o que, si no lo logra, lo denuncie unilateralmente.
La iniciativa fue lanzada por personas de la primera fuerza política del país, la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha populista), cuyos carteles con tintes xenófobos suelen causar polémica, y por la organización Acción por una Suiza Independiente y Neutra (ASIN), un grupo de presión.
El gobierno rechazó la iniciativa, considerando que amenaza el empleo en Suiza, y subrayó que si denunciaran el acuerdo de forma unilateral, esto comportaría el fin de los acuerdos bilaterales con la UE y podría poner en riesgo otros tratados cerrados con Bruselas, como los de Schengen y Dublín.