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Hace unos cinco años el conflicto en Yemen se intensificó. Suiza es respetada en la región como país neutral sin legado colonial y, según los expertos, podría contribuir a una solución pacífica. Sin embargo, los críticos también dicen que Suiza da más peso a sus intereses económicos.
Cuando se habla en Suiza de la guerra en Yemen suele ser en relación con las exportaciones de material de guerra helvético a Arabia Saudita, país señalado por su participación en la guerra del Yemen y su desprecio por los derechos humanos.
La última vez que esto sucedió fue a mediados de enero cuando se supo que Riad había usado cañones antiaéreos suizos cuando rebeldes hutíes atacaron a un yacimiento petrolífero saudí en septiembre pasado.
Exportaciones suizas de material de guerra
Desde el comienzo de la intervención militar en marzo de 2015, el gobierno suizo ha prohibido las entregas a Arabia Saudita de armas si se emplean en el marco de violaciones a los derechos humanos o en el conflicto en Yemen. Una excepción son las piezas de repuesto para los sistemas de defensa aérea que Suiza ha suministrado a Arabia Saudita desde la década de 1980.
El electorado suizo votará, probablemente en 2021, una iniciativa que exige que no se exporten armas a países que violan sistemáticamente los derechos humanos o que están involucrados en un conflicto.
También dio de qué hablar la reciente visita del presidente de Suiza a Riad, luego del asesinato de un periodista por los sauditas. Los activistas de derechos humanos y los políticos de izquierda critican que Suiza anteponga sus intereses económicos a los derechos humanos.
Suiza en una buena posición
Suiza también mantiene buenas relaciones con Irán, que en el conflicto de Yemen apoya a los hutíes. Además, desde marzo de 2018 Berna representa los intereses de Irán en Arabia Saudita y los intereses sauditas en Irán. Aunque, si bien es cierto, este mandato de potencia protectora no equivale a un papel de mediador.
Sin embargo, Suiza estaría en buena posición para comprometerse a favor de una solución pacífica en Yemen, indica Monika Bolliger, excorresponsal en Oriente Medio del diario suizo ‘Neue Zürcher Zeitung’ y quien hoy respalda en sus actividades en Europa al Centro de EstudiosEnlace externo Estratégicos de Saná.
Bolliger, además de mencionar las buenas relaciones de Berna con Riad y Teherán, dice que Suiza "es respetada en Yemen, así como en la región, como país neutral con una tradición humanitaria y sin intenciones imperialistas".
Suiza apoya el proceso de paz dirigido por la ONU. En su calidad de país anfitrión, apoyó varias rondas de diálogo en 2015 y 2018. Cuando se le pregunta sobre un posible papel como mediador, el Ministerio de Asuntos Exteriores escribe que el proceso es muy complejo y que los esfuerzos deben ser cuidadosamente coordinados. "Para asegurar la coherencia, la ONU debe permanecer a cargo".
Elham Manea, politóloga y escritora suiza de origen yemení, dice que todavía es demasiado pronto para una "intervención helvética". En primer lugar, todas las partes en el conflicto deben reunirse en torno a una mesa, y aquí el vecino oriental de Yemen, Omán, desempeña un papel fundamental. "Debido a su posición neutral y constructiva, Omán mantiene buenas relaciones con todas las partes en conflicto em la región".
Suiza, experta por experiencia propia
Manea ve el papel de Suiza más bien en el momento en que se busquen soluciones para reparar el fragmentado tejido social yemení.
No me sorprendería que descubriéramos luego que Suiza ya estaba activa en esta etapa.”
Elham Manea, politólogaFin de la cita
No es una tarea fácil, porque el gobierno yemení ha sido incapaz de resolver los problemas del país, no solo desde que el conflicto se amplió en 2015. También están la guerra civil que desde hace años existe en el norte y el separatismo en el sur.
"El conflicto nos ha llevado tan lejos que ahora solo nos consideramos como miembros de un grupo u otro", dice Manea. "Ya no nos vemos como seres humanos, como yemeníes".
"Aquí es donde Suiza, basándose en su propia experiencia, podría desempeñar un papel en Yemen", dice la politóloga. La organización federalista helvética tiene en cuenta la diversidad de las regiones y de sus habitantes y, sin embargo - o quizás precisamente por eso - los ciudadanos también se sienten suizos.
Manea no descarta la posibilidad de que Suiza y Omán ya estén trabajando juntos: "No me sorprendería que descubriéramos luego que Suiza ya estaba activa en esta etapa.”
El compromiso humanitario de Suiza
Yemen es una de las regiones prioritarias para la ayuda humanitaria de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE). Su labor se centra en el agua y los servicios básicos para la población civil.
Suiza trabajaba en el país antes de que comenzara la intervención militar, más precisamente desde 2007, y cinco años después abrió una oficina en Saná para colaborar con el gobierno, por ejemplo, en centros de formación profesional y capacitación para la población rural empobrecida.
Sin embargo, por razones de seguridad y también porque el gobierno yemení estaba perdiendo gradualmente el control de sus tierras, los proyectos terminaron en 2014.
Traducción del alemán: Patricia Islas, swissinfo.ch