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Varios estudios han demostrado que el sobrepeso y la obesidad aumentan dramáticamente las probabilidades de desarrollar diferentes tipos de cáncer. Se estima que tanto la obesidad como la falta de actividad física son responsables de hasta el 20% de todas las muertes por cáncer.
La obesidad agrega estrés oxidativo en los principales órganos internos del cuerpo, aumentando su producción y por consiguiente, aumentando el riesgo de cáncer. La obesidad también afecta la secreción de hormonas como el estrógeno y los andrógenos, lo cual también puede aumentar el riesgo de cáncer en ciertas partes del cuerpo.
De acuerdo a un estudio realizado, el cáncer de hígado es el tipo de cáncer más ligado a la obesidad. En dicho estudio se encontró que los hombres obesos tienen 5 veces más posibilidades de desarrollar cáncer de hígado que los hombres no obesos, mientras que las mujeres obesas tienen 2 veces más posibilidades.
Otro tipo de cáncer que está muy ligado a la obesidad es el cáncer de páncreas, el cual es dos veces más probable en personas obesas.
En las mujeres obesas, las posibilidades de desarrollar cáncer de mama, de útero y de cérvix son mayores, mientras que en los hombres obesos, el cáncer de próstata tiene mayor probabilidad de ser desarrollado.
También se cree que el cáncer de esófago, el cual se está volviendo uno de los tipos de cáncer más comunes, está relacionado con la obesidad.
Afortunadamente los efectos de la obesidad se pueden revertir, y una reducción de 5 puntos en el índice de masa corporal pueden llegar a disminuir en cerca del 15% las posibilidades de desarrollar cáncer.