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Los funerales de Marthe Gosteli tuvieron lugar este viernes, en la capital helvética. Figura preclara del movimiento suizo por los derechos de la mujer, la bernesa lideró la lucha por el voto femenino y la documentó en los archivos más completos del país sobre el tema.
Marthe Gosteli se extinguió el 7 de abril, a la edad de 99 años, en la comuna de Ittigen, en su natal cantón de Berna, como lo informó en su momento la Fundación Gosteli, institución creada por ella misma en 1982.
Nacida en 1917 en la granja de su padre, en los suburbios de la capital suiza, Marthe Gosteli trabajó en el servicio de radio y prensa del ejército durante la Segunda Guerra Mundial. Al término de la guerra dirigió la sección de filmes en el servicio de Información de la embajada de Estados Unidos en Berna.
Muerto su progenitor a temprana edad, su madre y sus hermanas tuvieron que hacerse cargo de la granja familiar. Fue entonces que Marthe comenzó a advertir las desigualdades que enfrentan las mujeres trabajadoras en Suiza. Y ello, amén de la influencia de la autora de sus días, decidida activista en la misma lucha.
Desde mediados de los años sesenta, Marthe Gosteli utilizó sus conocimientos para promover el movimiento femenino y ocupó altos cargos en diversas organizaciones de mujeres. Declinó contraer matrimonio y fundar una familia para dedicarse “plenamente al servicio de la causa”.
Entre 1964 y 1968 presidió la Asociación bernesa por el sufragio femenino y más tarde se convirtió en vicepresidenta de la Alianza de las sociedades femeninas suizas.
De 1970 a 1971 encabezó igualmente la Comunidad de trabajo de las asociaciones feministas suizas para los derechos políticos de las mujeres. Gracias a los esfuerzos de esa organización en particular, el sufragio femenino fue finalmente aceptado a escala federal.
En 1971 Suiza se sumó por fin, y como último en hacerlo, a la lista de países europeos en los que las mujeres podían ejercer su derecho al sufragio.
La tardanza obedeció a que el sistema único de democracia directa del país requiere un referéndum nacional para introducir modificaciones constitucionales, y, forzosamente, los derechos de las mujeres estaban a merced de quienes podían votar: los hombres.
Gosteli nunca abandonó la causa: en 1982 creó la Fundación Marthe Gosteli, considerada como el archivo más importante del movimiento suizo de los derechos de las mujeres.
Su entrega le valió diversos reconocimientos. En 1995, la Universidad de Berna le otorgó un doctorado honorario y en 2011 obtuvo el premio de la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos. En 2017 la Fundación Gosteli recibió el Premio de Cultura de la asociación de ciudadanos (‘Burgergemeinde’) de Berna.