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Se trata del cuarto idioma nacional, pero en el día a día es menos hablado que el serbocroata. A ello se suma la presión de la influencia de otras lenguas en su vocabulario.
Diversos dialectos y cinco variantes escritas dan origen a un idioma que ahora será impartido en las aulas del valle Monastero, en el cantón de los Grisones.
En Suiza sólo 35.095 personas (0,6% de la población) afirman que el romanche es el idioma dominante en su entorno. Esto, pese a ser la cuarta lengua nacional, junto con el alemán, el francés y el italiano.
Si se parte de la base del número de habitantes en Suiza que hablan este idioma, el romanche se coloca en el décimo sitio de la lista de las lenguas más usadas en el país.
Las otras tres lenguas nacionales se sitúan en los primeros sitios del listado, seguidos del serbocroata, el albanés, el portugués, el español, el inglés y el turco.
Al analizar las cifras del censo federal de 2000 se observa que hay 60.651 personas que hablan este idioma regularmente.
Guerra entre los números y la cultura
La Confederación y el cantón de los Grisones destinan cerca de 5 millones de francos para la promoción del romanche. Sin embargo, la cifra más impactante es la de los 21 millones de francos invertidos en los programas de radio y televisión en este idioma.
"El respeto de las minorías no puede ser interpretado con base en la proporcionalidad", rebate Chaspar Pult, ex presidente de la más grande asociación cultural romanche, la Lia Rumantscha.
"Lo ha demostrado Canadá hace algunos años, cuando quiso contribuir a la promoción lingüística y a la cultura de sus aborígenes. Si se hubiese respetado la proporcionalidad, esa comunidad hubiese tenido tiempo a disposición en la radio para decir sólo 'wow."
El problema que enfrenta el romanche lo viven muchas otras lenguas minoritarias en el continente, por lo que en este mes de junio se reunieron en Disentis -un poblado en plena tierra del retorromano- representantes de las minorías étnicas europeas para adoptar un manifiesto a favor de la autonomía cultural.
Y es que las lenguas minoritarias se encuentran bajo una fuerte presión, especialmente cuando la sociedad prefiere centrase en aspectos pecuniarios e utilitarios.
"La funcionalidad se ha colocado como criterio básico con la llegada de la 'new economy'. Una lengua minoritaria puede defenderse con argumentos culturales, históricos y psicológicos, pero hoy en día éstos no son prioritarios, por lo que el romanche está en crisis", indica el representante de la lengua minoritaria helvética.
Realidad fragmentada
El romanche, como sus parientes italianos, el ladino o friulano, es una lengua desarrollada en el arco alpino de cuyas bases réticas se sabe poco, mientras que se observa que el latín se ha insertado en sus raíces.
La historia lingüística de la región ha llevado a crear un mosaico de dilectos en el cantón de los Grisones que se subdivide en cinco variantes escritas: sursilvan, sutsilvan, surmiran, puter e vallader. Demasiadas tal vez para responder a las exigencias de una sociedad moderna.
Los límites impuestos tras esta fragmentación se han hecho evidentes a finales de 1800, cuando el cantón de los Grisones se adhirió a la Confederación Helvética. Tras varias tentativas se debió esperar hasta el año 1982 para ver nacer el denominado rumatsch grischun o romanche grisón, una lengua de compromiso pensada para sustituir, en el ámbito escrito y oficial, a las cinco variantes históricas.
Una lengua "madrastra"
Este idioma estandarizado gustó a las autoridades. El cantón de los Grisones la adoptó como lengua oficial en 1996 y ese mismo año el gobierno federal la promocionó de lengua nacional a lengua oficial para los contactos con personas e instituciones de lengua romache.
Cabe decir que este "nuevo idioma" encuentra la resistencia de una parte de la gente que habla sus variantes lingüísticas de origen, que no quieren renunciar a ellas y que no ven la necesidad de tener una lengua de uso para los ámbitos oficiales, como en el jurídico, dado que se había utilizado el alemán para esos casos.
A jucio de Chaspar Pult su creación ha sido conveniente. "Es necesario que haya textos en rumantsch grischun por dos motivos. Dar visibilidad a la lengua y generar un vocabulario. Una vez que este vocabulario existe, se abre la posibilidad de que entre en el cotidiano de las personas."
A la escuela en el Valle Monastero
La estandarización del romanche con la aparición del rumatsch grischun ha provocado que este idioma se utilice con mayor frecuencia en la administración. Por ejemplo, en otoño de 2005 Microsoft ofrecerá un programa en retorromano junto con su corrección ortográfica en la oferta de Office 2003, realizado en colaboración con el cantón de los Grisones y la Lia Rumantscha
Se trata de un nuevo paso que incentivará el uso activo del rumatsch grischun, sin embargo, la difusión de este "idioma artificial" que unifica las variantes romanches no puede prescindir de la escuela. En ese sentido, el cantón ha aprobado a finales de 2004 un proyecto que prevé la introducción en las aulas de esta lengua escrita.
Sólo cinco de 28 comunas retorromanas que fueron consultadas a través de un referendo sobre la inserción del rumatsch grischun en la escuela se mostraron partidarias del concepto. En total son 81 pueblos implicados en la enseñanza de esta lengua en las aulas.
Lo sorprendente es que en el primer resultado definitivo, obtenido a principios de este mes en las urnas del Valle Monastero, se ha aprobado la introducción de la cuarta lengua oficial en la escuela con 65% de 'sí’. Para Pult esta decisión va en la dirección justa, ya que "el futuro está en una lengua escrita unificada" que coexista con las variantes habladas.
swissinfo, Doris Lucini
Traducido del italiano por Patricia Islas
Datos clave
En Suiza 60.651 personas hablan alguna variante del romanche.
0,8% de la población total en Suiza lo habla con regularidad.
Contexto
El romanche nace después del siglo XV a. C., fecha de la conquista romana de la Rezia, el actual cantón de los Grisones.
Es resultado del encuentro entre las lenguas indígenas con el latino vulgar.
En el siglo XVI, con el impulso de la Reforma y la Contrarreforma, se convierte en una lengua escrita.
En 1982, al lado de las variantes habladas y los cinco tipos escritos (sursilvan, sutsilvan, surmiran, puter e vallader) aparece la lengua estandarizada: rumantsch grischun (romanche grisón).
El rumantsch grischun surge de las cinco variante escritas del romanche, un concepto del profesor Heinrich Schmid, de la Universidad de Zúrich.
A partir de 1996 se utiliza como lengua oficial del cantón de los Grisones y la Confederación.