Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05121.jsonl.gz/3

Cuando se considera un tema bíblico, siempre es bueno mirar dónde se encuentra este por primera vez en la Biblia. En Génesis leemos:
“Y Abel fue pastor de ovejas… y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:2, 4).
Recordemos que después de que Adán y Eva pecaron, fueron echados y excluidos del huerto. Después tuvieron sus dos primeros hijos: Caín y Abel. Caín fue labrador de la tierra y Abel pastor de ovejas.1 ¿Qué hizo Abel con sus ovejas? ¡Escogió las mejores, las más gordas! ¿Para qué? ¡Para ofrecerlas a Dios!
¡Qué hermoso e instructivo es esto para los que hoy desean pastorear el rebaño de Dios! El primer pastor mencionado en la Biblia tuvo como propósito de su corazón cuidar a sus ovejas de manera que pudiera presentarlas a Dios como ofrenda. Y no una ofrenda cualquiera, sino una ofrenda especial, bien cuidada, fuerte, gorda, sana, agradable, sin mancha, sin defecto, algo que agradara a Dios. El propósito de Abel era presentar a Dios algo que Lo glorificara y honrara.2
¡Qué hermosa actitud y manera de ser, como pastor! Abel no buscaba lo suyo, sino la honra y gloria de Dios.
¡Que esto sea un reto para cualquiera que tenga el privilegio y la responsabilidad de pastorear el rebaño de Dios! Que su propósito sea producir algo agradable, no para sí mismo, sino para llevar a Dios.
- 1Es interesante notar que sólo después del diluvio Dios habló de que se podía comer carne. Parece que Abel no tenía estas ovejas para comer. Empezando con Abel notamos que la mayoría de los sacrificios ofrecidos a Dios durante muchos años eran ovejas y cabras.
- 2Recordemos lo que hicieron los sacerdotes en el tiempo de Malaquías, ofreciendo en el altar del Señor animales cojos, ciegos y enfermos. Esto no agradó a Dios (Malaquías 1:8).