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El veredicto de la Corte Europea de Derechos Humanos contra la exposición del crucifijo en los salones de clase en Italia reaviva un antiguo debate en Suiza.
La Corte de Estrasburgo juzgó la presencia del crucifijo contraria al derecho de los padres de educar a sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones y al derecho de los niños a la libertad de religión.
Los jueces dieron razón a los laicos que estimaban que la cruz puede ser interpretada por los alumnos de todas las edades como un signo religioso, un signo que puede resultar perturbador para los alumnos de otras religiones o para los ateos.
Pero el ministro de Educación del Valais, Claude Roch, a ejemplo de Italia, se opone a ese veredicto. "Estoy en contra del principio de la supresión de la o las cruces ya colocadas en algún recinto. Si una demanda como esa se me presentara, mi posición sería contraria", declaró al diario Le Temps poco después del anuncio del veredicto en el caso italiano.
"En mi opinión, un crucifijo colgado en la pared de la clase no transgrede en nada la libertad de creencia de un alumno no católico", agregó el consejero de Estado del Valais, un cantón católico.
Contrariamente al Valais, el cantón de Zúrich (protestante) sostiene el veredicto de la Corte de Estrasburgo. En el Departamento de Instrucción Pública, Robert Steinegger afirmó al diario Tages Anzeiger que la presencia de un crucifijo en una escuela sugiere que se trata de una institución cristiana.
¿Religioso o cultural?
El caso italiano se inició tras las críticas de una madre de familia opuesta a la presencia del crucifijo en los salones de clase a los que asisten sus hijos. La dirección de la institución rechazó su posición, lo que la llevó a una batalla jurídica que terminó ante la corte administrativa italiana.
Este tribunal desestimó la opinión de la demandante y concluyó que el crucifijo era un símbolo de la historia y de la cultura italiana y, por lo tanto, de la identidad nacional.
El caso llegó entonces a la Corte Europea de los Derechos Humanos que dio finalmente la razón a la madre de familia, provocando un clamor de protesta de la clase política italiana (a la excepción de los comunistas). Por su parte, el Vaticano estimó que el veredicto era erróneo.
El caso Cadro
En Suiza, en el marco del caso conocido bajo el nombre de Cadro, efectuado en el cantón del Tesino, el Tribunal Federal tuvo la ocasión de pronunciarse sobre el asunto de los crucifijos y sobre la doctrina de imparcialidad del Estado.
Concluyó que el Estado no debía ofender las sensibilidades religiosas de los alumnos y de sus padres. Además, la Corte juzgó que no se podía excluir que algunas personas se sintiesen ofendidas en su convicción religiosa por la presencia constante de un símbolo perteneciente a otra religión.
En otras palabras, se dio la razón al maestro tesinés que llevó el debate ante la justicia. Pero este principio, establecido para las escuelas primarias, no se tradujo en la desaparición de todos los crucifijos de las escuelas públicas en las regiones católicas de Suiza. De hecho, las cosas casi no cambiaron.
"Nadie se queja del asunto desde hace tiempo, no hay problema", comenta Etienne Grisel, profesor de Derecho de la Universidad de Lausana.
"El tesinés fue un caso aislado y que no se repitió. Por ello se observa que no se trata necesariamente de un problema, pues la gente no se queja en las escuelas donde los crucifijos están aún a la vista. Es difícil explicarse la razón, pero es así".
Etienne Grisel agrega que también la polémica en torno al velo musulmán utilizado por los maestros fue resuelto de modo similar por el Tribunal Federal.
Tradición
Una de las grandes diferencias entre Italia y Suiza es que la última cuenta con mayorías católica y protestante y ninguna de ellas tiene un estatus superior; además, actualmente, los debates en materia de símbolos religiosos conciernen sobre todo a la tercera comunidad religiosa en Suiza, los musulmanes.
Ante este tema del crucifico y las próximas votaciones federales en Suiza del 29 de noviembre para evaluar la prohibición de la construcción de alminares, Felix Gmür, secretario general de la Conferencia Episcopal Suiza, hace la comparación:
"Sobre la iniciativa de los alminares, recibimos numerosas cartas indicando que nuestro país es cristiano. ¿Pero qué significa ser un país cristiano, si los símbolos cristianos no son visibles?".
"No deberíamos sentirnos ofendidos por esos símbolos que son sagrados para algunas personas. En Suiza, la tradición cristiana está en camino de volverse invisible. Si los electores votan contra los alminares, en una etapa próxima será el turno de los símbolos cristianos", agrega Felix Gmür.
Visibilidad
Por su parte, Simon Weber, portavoz de la Federación de Iglesias Protestantes de Suiza, no teme que se produzca la desaparición pública de los símbolos cristianos.
Cabe señalar que la cuestión de los símbolos religiosos concierne exclusivamente a las escuelas de regiones católicas en Suiza, pues la tradición protestante se opone a mostrar símbolos. Para Simon Weber, todo irá bien mientras no haya prohibiciones ni obligaciones sobre el uso de estos símbolos en el espacio público.
"La gran ventaja de nuestro sistema es que este género de problemas pueden ser arreglados de modo local y no nacional, como ocurre en Italia y la mayoría de los otros países", concluye.
Care O'Dea, swissinfo.ch
(Traducción: Patricia Islas Züttel)
Religiones en Suiza
Católicos Romanos: 41,8%
Iglesias Protestantes oficiales: 33%
Ortodoxos: 1,8%
Judaismo: 0,2%
Islam: 4,3%
Budismo: 0,3%
Sin religión: 11,1%
(Fuente: senso de 2000)