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Han pasado 80 años desde que la población suiza reconoció el romanche como la cuarta lengua nacional. Hoy como entonces, es muy querido, pero aún corre el riesgo de desaparecer. La organización que lucha por este idioma minoritario pide ayuda al gobierno.
El romanche es el idioma más antiguo que se habla en Suiza. Mezcla del latín vulgar con las lenguas locales del cantón de los Grisones, está amenazado, según la Unesco. Aunque goza de cierta popularidad, solo el 0,5% de la población todavía lo habla.
Hace ochenta años, la amenaza provenía del exterior, especialmente del fascismo de Benito Mussolini, quien sostenía que el Tesino y los Grisones pertenecían a Italia y que el romanche era solo un dialecto lombardo.
Merced también al deseo expansionista de las potencias extranjeras (Italia y Alemania) muchos suizos votaron en 1938 a favor del reconocimiento del romanche como el cuarto idioma nacional. Era una forma de subrayar la autonomía e independencia suizas y de afirmar: “No somos ni italianos ni alemanes, somos suizos”.
Los jóvenes abandonan los valles
Hoy, la amenaza viene de dentro, durante una conferencia de prensa, Johannes Flury, presidente de la Lia Rumantscha, organización que reúne a todas las asociaciones socioculturales vinculadas a esta lengua minoritaria. Flury mencionó tres problemas principales con los que se enfrenta el romanche:
Demografía: para estudiar y seguir una capacitación, los jóvenes se van a los centros urbanos. Además, hay poco trabajo en las áreas del romanche. Los valles alpinos se están despoblando.
Medios: Según Lia Rumantscha, los medios juegan un papel fundamental. Una lengua puede sobrevivir solo si es hablada y escrita. Sin embargo, los periódicos en romanche están desapareciendo por razones económicas y las radios y televisiones que emiten en este idioma están bajo presión, debido entre otros a la votación del 4 de marzo sobre la abolición del canon para la radio y la televisión.
Globalización: muchos suizos de habla alemana se mudan a zonas del romanche frecuentadas por muchos turistas y trabajadores extranjeros.
Debido al desplazamiento de la población, el romanche se ha extendido al resto de la Confederación. “Se está convirtiendo cada vez más en una lengua suiza”, dijo Flury. Al menos un tercio de los que lo hablan viven fuera de las originales.
El romanche pertenece a Suiza
Flury recordó que la ley exige que la Confederación apoye financieramente a los cantones del Tesino y de los Grisones para la promoción de sus lenguas minoritarias. Pero esto crea un problema: “Los Grisones no pueden abrir una guardería en romanche para niños en el cantón de Zúrich”. La ley ya no se adapta a la realidad.
Flury pide soluciones como las adoptadas por el sistema judicial: cada persona de habla romanche puede escribir al Tribunal Federal en su propia lengua, independientemente de su lugar de residencia. La Lia Rumantscha, por lo tanto, pide que se reconozca a toda Suiza como el territorio del cuarto idioma nacional y que el Gobierno también asigne ayuda financiera para la diáspora.
Según la organización, el romanche no solo debe mencionarse como una anécdota en los discursos: es parte de la identidad suiza.
Preguntas a Johannes Flury, presidente de Lia Rumantscha
swissinfo.ch: ¿Suiza cumple con la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias del Consejo Europeo?
Johannes Flury: Trabajé lo suficiente en el entorno escolar para poder decir: sí, pero apenas. No porque Suiza invierta poco dinero. Es más bien una cuestión de conciencia.
swissinfo.ch: ¿Suiza es una excepción en su enfoque del romanche en comparación con otros países con sus lenguas minoritarias?
J.F.: La peculiaridad es que los hablantes del romanche no tienen otro país como referencia. La situación podría considerarse similar a la del sorbi en Alemania. Lia Rumantscha tiene mucho trabajo que no puede delegar, por ejemplo, diccionarios. Es fácil para los tesineses obtener material en Italia. Pero pensemos en un corrector automático para el romanche… ¿quién lo financia? Las grandes empresas no están interesadas, porque el mercado es demasiado pequeño. El Estado, si quiere una Suiza cuatrilingüe, debe intervenir.
swissinfo.ch: ¿El reto-romanche tiene más posibilidad de sobrevivir en la políglota y federalista Suiza respecto a una lengua minoritario en un país con un solo idioma nacional?
Sí y no. Un país centralizado puede ser una ventaja si la autoridad central está bien dispuesta en cuanto al idioma minoritario. Es menos complicado definir la relación. Pero nuestra voluntad es fuerte. Una vez tuve invitados chinos, y cuando les expliqué que estábamos apoyando un idioma hablado por 35 000 personas, tenían los ojos bien abiertos. Fueron amables, pero se podía ver que pensaron: “¿Pero, en dónde estamos? ¡35 000 personas ... no es nada!” Pero para Suiza es más que nada. El cuarto idioma es parte de la identidad nacional.End of insertion
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