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De acuerdo con las últimas estimaciones entre 150.000 y 170.000 personas están siendo desalojadas de sus hogares a consecuencia de la Copa del Mundo. Vecindarios enteros deben desaparecer para permitir la construcción de los estadios e infraestructuras necesarias, como carreteras y aeropuertos. (ejemplo)
El derecho a una vivienda es un derecho humano. Incluso las personas que no tienen un contrato de alojamiento no pueden ser desplazadas sin más. Los habitantes tienen que ser consultados y oídos cuando tienen que ser recolocados; tienen derecho a involucrarse y proponer alternativas para que su desahucio tenga unas consecuencias mínimas. El artículo 6 de la Constitución brasileña de 1988 garantiza el derecho a una vivienda. De acuerdo con la ley brasileña, los habitantes de las favelas tienen derechos sobre la tierra en la que se levantan sus casas y en consecuencia a una compensación.
Nada de esto ha sido respetado en los preparativos de la Copa del Mundo: la gente está siendo desplazada fuera de las ciudades, a docenas de kilómetros de sus lugares de residencia- y donde apenas hay escuelas, servicios de salud y oportunidades de empleo. Además, aquellas personas que tenían trabajo, pueden perderlo por no poder llegar debido a que no hay transporte público. Los que se resisten son desalojados por la fuerza y sus casas derribadas sin previo aviso. Los beneficios por la construcción de los nuevos inmuebles pasan a manos privadas.
No a la “limpieza” de las favelas por razones de imagen. Si los desahucios son necesarios, la población afectada debe ser escuchada y recibir una compensación.
La FIFA debe comprometerse a garantizar que la gente afectada por la reubicación por razones de construcción de las infraestructuras del Mundial debe ser compensada y a que sus derechos humanos sean respetados.
Los vendedores ambulantes
pierden su medio de vida
La FIFA establece derechos de venta exclusivos para ella y para sus socios: el convenio básico de la Copa del Mundo firmado contempla una zona de exclusión alrededor de los estadios y alrededores. Las licencias de los vendedores ambulantes están siendo retiradas y están perdiendo sus puestos de venta; además ser desplazados a las afueras de las ciudades supone una amenaza para su medio de vida. Más de 300.000 vendedores ambulantes podrían ser afectados.
No se deben otorgar derechos exclusivos de venta a las corporaciones internacionales, en detrimento de que los vendedores ambulantes pierdan su medio de vida.
No deben permitirse zonas de exclusión en los estadios y parque de las que se expulse a los vendedores ambulantes para que los patrocinadores de la Copa Mundial puedan ejercer sus derechos de venta de forma exclusiva.
La FIFA debe cambiar inmediatamente su política de concesión de licencias.
Además, la FIFA debe reclamar a las autoridades que inicien un diálogo con las organizaciones de vendedores ambulantes para desarrollar otras alternativas de comercio informal.