Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05096.jsonl.gz/1

Las autoridades de Lausana rendirán homenaje al presidente del COI el jueves próximo, dos meses antes de su retirada. Le entregarán las llaves de la capital olímpica, pero no le concederán la burguesía de honor, mayor distinción de la ciudad.
Este asunto había suscitado una polémica en la primavera pasada. La ciudad había renunciado a conceder la burguesía de honor al presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) por miedo a que la moción fuera rechazada por el Consejo comunal.
En efecto, la izquierda es reticente a acordar esta distinción a una personalidad cuyo pasado franquista, a sus ojos, presenta problemas.
Para honrar, de cualquier manera, a una personalidad que elevó la ciudad de Lausana al rango de capital olímpica del mundo, la Municipalidad imaginó una nueva distinción: la entrega de las llaves olímpicas. De 200 a 300 personas participarán este jueves en la ceremonia oficial.
La recepción reunirá a las autoridades políticas de la comuna de Lausana y del cantón de Vaud, a los representantes de las federaciones deportivas con sede en Lausana, así como a miembros del COI. No será una ceremonia abierta al público y sólo se podrá asistir por invitación.
Frente a las dilaciones de la Municipalidad, un comité informal había querido mostrar públicamente su agradecimiento al presidente del COI. De esa manera, publicó en la prensa local una lista de apoyo firmada por centenares de habitantes de la región de Lausana.
16 personalidades han recibido hasta ahora la burguesía de honor de Lausana, atribuida por el Consejo comunal en votación secreta. El último beneficiario fue, en 1996, el coreógrafo Maurice Béjart.
También recibieron la distinción los antiguos miembros del gobierno colegiado suizo, Pierre Graber y Georges-André Chevallaz, en 1981.
swissinfo y agencias