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Ginebra, conocida más bien como una ciudad rica y sofisticada, ofrece ese contraste propio de las grandes metrópolis: A poca distancia de los mejores hoteles donde gente adinerada disfruta de un amplio confort, un número creciente de personas duerme en las calles bajo temperaturas inclementes.
Las autoridades municipales acuden en ayuda de esos indigentes. Dos refugios de protección civil son utilizados durante el invierno para acoger a personas sin hogar. Cuentan con 200 lugares para igual número de personas por noche.
Las instalaciones, abiertas desde mediados de noviembre hasta finales de marzo, son reliquias de la Guerra Fría. Fueron construidas para albergar al pueblo de Ginebra en caso de ataque nuclear.
Los refugios abren sus puertas a las 19:115 horas. Las personas que acuden a ellos comen una sopa, toman una ducha, hablan un rato y luego se van a la cama. Por la mañana, después del desayuno, todos deben partir a las 8.15 horas.
No todos los indigentes de la ciudad recurren a esos servicios. La ciudad envía patrullas de trabajadores sociales en busca de personas que puedan necesitar ayuda y refugio. La televisión pública suiza, SRF, acompañó a una de estas patrullas. (SRF / swissinfo.ch)