Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05320.jsonl.gz/1

Contenido externo
El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.
Fundada por los Omeyas y reconstruida en el siglo XII, la mezquita perdió su minarete selyúcida, y el tejado de bronce del patio de abluciones sufrió graves daños(afp_tickers)
Ramzán Kadírov, el líder de la república rusa de Chechenia, hizo una oferta que el muftí de Alepo, Mahmud Akkm, no pudo rechazar: financiar la renovación de la célebre mezquita de los omeyas en esa ciudad siria devastada por la guerra.
"Insistió mucho", explica el jeque Akkam durante una visita organizada por el Ejército ruso para enseñarles a los periodistas que la vida regresa a la localidad norteña. "Como somos de la misma religión y nos entiende, hemos aceptado", dice.
Al presidente checheno, acusado de violar en repetidas ocasiones los derechos humanos en su república, le gusta presentarse como una personalidad emblemática en el mundo musulmán y, a través del fondo que recibe el nombre de su padre, Ajmat Kadírov, transfirió 14 millones de dólares para financiar la restauración de la mezquita.
La Ciudad Vieja de Alepo, que alberga la mezquita, fue una de las líneas de frente más violentas durante los combates que enfrentaron al Ejército y los rebeldes entre 2012 y 2016.
Fundada por los omeyas (dinastía que rigió en Damasco el primer califato árabe) y reconstruida en el siglo XII, la mezquita perdió su alminar y el tejado de bronce del patio de abluciones sufrió graves daños.
- Ayudas rusa e iraní -
La oferta de Kadírov, un hombre leal al presidente ruso, Vladimir Putin, es emblemática de la estrategia de Moscú, cuyo apoyo militar permitió al régimen de Bashar al Asad ganar terreno contra los rebeldes y los yihadistas a partir de 2015.
Los bombardeos rusos desempeñaron un papel fundamental en la toma de Alepo por el Ejército sirio a finales de 2016, dejando el sector rebelde en ruinas, con edificios destrozados y barrios desiertos.
Pero ahora, Rusia, como el otro gran socio de Damasco, Irán, quiere participar en la reconstrucción de Alepo, especialmente de la Ciudad Vieja.
Teherán se comprometió a dar cinco unidades de producción de gas para generar electricidad y restablecer la electricidad en la ciudad. Moscú anunció por su parte el próximo envío de cerca de 4.000 toneladas de material de construcción desde un puerto del sur de Rusia.
- Patrullas rusas -
Según el muftí Akkam, la Unesco no tiene bastantes fondos para proteger el patrimonio de Alepo, mientras que el presidente checheno "ofreció su ayuda en un periodo muy difícil".
Kadírov ya contribuyó a la reconstrucción de la mayor mezquita de Rusia, pero su fondo fue criticado como "la organización menos transparente" por el diario opositor ruso Novaya Gazeta.
"Rusia lleva tiempo aquí", indicó Hamed Kino, adjunto del gobernador de Alepo. "Nos da sobre todo ayuda humanitaria y médica". Según él, Rusia ayudó a reconstruir la escuela Al Furqan y sus soldados ayudaron a los desplazados de la provincia de Alepo a regresar a sus casas.
El general Igor Yemelyanov, que dirige el centro ruso para la reconciliación en Siria, asegura que 3.500 personas pudieron regresar así a sus hogares en un mes y medio.
En las calles de Alepo, la policía militar rusa patrulla para garantizar el orden, con boinas rojas en la cabeza y brazaletes con inscripciones en cirílico en el brazo.
La mayoría son originarios de Chechenia, aunque algunos oficiales vienen de otras regiones del Cáucaso, una región de mayoría musulmana. "Tenemos la misma fe", lo cual ayuda a entender a la población, explica un oficial checheno. "Cuando estábamos aquí en enero había muchos saqueos, pero ahora se ha terminado".
AFP