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El hijo de Josep Tarradellas (1899-1988), presidente de la Generalitat de Cataluña tras la muerte de Franco, sostiene que solo se encontrará una salida al conflicto a través del diálogo y una reforma de la Constitución. Josep Tarradellas Macià reside en Suiza y se muestra muy indignado con el encarcelamiento de los dirigentes catalanes a los que considera presos políticos.
swissinfo: En estas semanas se ha elogiado mucho el sentido de Estado de su padre. ¿Qué siente cuando ve las imágenes del mítico “Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí”?
Josep Tarradellas Macià: Fueron muchos años de tristeza y trabajo en el exilio, pero mi padre tenía la certeza de que se iba a restaurar la Generalitat. Estoy seguro de que las palabras que pronunció en el balcón del Palacio de la Generalitat [en 1977] se le ocurrieron en ese instante. Fueron espontáneas, pero el mensaje fue el resultado de muchos años de esfuerzos y penas. En aquel momento era muy importante que no se produjera ninguna fractura entre los catalanes del exilio y los que se habían quedado. Había que transmitir la sensación de que todos éramos ciudadanos de Cataluña.
"En aquel momento era muy importante que no se produjera ninguna fractura entre los catalanes del exilio y los que se habían quedado"
swissinfo: ¿Recuerda dónde y cómo vivió ese momento histórico?
J. T. M.: Sí, en Suiza. No pude acompañarle a Barcelona. Pero fui a despedirme de él en Saint-Martin-le-Beau. Además, no me correspondía estar a su lado en el balcón de la Generalitat. Había mucha gente que tenía mucho más mérito para estar allí. Vi las imágenes en la televisión. Fue muy emocionante ver a mi padre regresar a su tierra y que el sueño de su vida se hacía realidad. Fue sin duda uno de los momentos de mayor alegría de mi vida.
swissinfo: Usted nació y se crio en Francia. Tiene nacionalidad española y suiza. ¿Se siente español, catalán, francés o suizo?
J. T. M.: Francamente, yo me siento europeo. En Suiza he vivido entre 1943 y 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, y luego a partir del año 1973, o sea, mucho más de la mitad de mi vida. Me siento europeo, aunque en cierto modo apegado al mundo francófono.
swissinfo: Cuarenta años después del fin del régimen franquista, hay muchas voces que reivindican una regeneración democrática. ¿Usted qué opina?
J. T. M.: Yo veo el problema con los ojos de un suizo porque vivo aquí. Por lo tanto, mi opinión refleja esa experiencia suiza. Yo creo que el problema de la democracia española es que se ha estancado. La Constitución del 78 fue un hito tan importante que se ha convertido casi en algo intocable. Pero el mundo ha evolucionado. Ahora hemos llegado casi a la fractura social. Si se hubiese adaptado la Constitución al desarrollo de la sociedad y de la economía, no hubiésemos llegado a este punto de ruptura en Cataluña.
swissinfo: ¿Cómo valora usted la gestión del ‘procés’?
J. T. M.: El problema surgió cuando se rechazó el acuerdo sobre el nuevo Estatut que habían pactado los presidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Pasqual Maragall en 2004. El Estatuto de Autonomía fue aprobado por las Cortes Generales en Madrid y ratificado en referéndum por el 74% de los catalanes. La ruptura se produjo cuando a raíz del cambio de Gobierno se anuló este convenio. No soy independentista, pero entiendo que los catalanes se sientan defraudados. Entonces muchos llegaron a la conclusión de que se había cerrado la vía a la negociación y al acuerdo con Madrid. Lo que estamos viviendo ahora es la consecuencia matemática de la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010.
"Fue muy emocionante ver a mi padre regresar a su tierra y que el sueño de su vida se hacía realidad"
swissinfo: ¿Qué sintió cuando vio las imágenes de ciudadanos catalanes acudiendo a los colegios electorales el 1-O y siendo aporreados por agentes de la Guardia Civil?
J. T. M.: Estos sucesos no dan una buena imagen ni de España ni tampoco de Cataluña. Sentí lástima por que se hubiese llegado hasta este punto. Por un lado, se ha vendido el independentismo al pueblo con bastantes mentiras y, por otro, no hubo intentos por parte del Gobierno central para resolver este problema más allá del ámbito judicial. Un problema político se resuelve políticamente, no en los tribunales.
Permítame añadir una cosa. Yo soy suizo y conozco la realidad de este país. Aquí hacer un referéndum es la cosa más normal del mundo. Está claro que el referéndum debe ser aceptado por todas las partes implicadas. Pero a los suizos, que votamos casi cada tres meses, nos parece muy extraño que un gobierno no acepte la celebración de un referéndum.
swissinfo: Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, partido cofundado por su padre, y siete exconsellers del Govern se encuentran en prisión. ¿Son presos políticos o políticos presos?
J. T. M.: Son presos políticos. No juguemos con las palabras. No comparto en absoluto las decisiones políticas implementadas por el Govern de la Generalitat, intentando forzar la votación sobre la independencia. Pero, evidentemente, tampoco puedo aceptar que, en un Estado europeo, vayan a prisión personas por sus ideas políticas.
swissinfo: El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto con otros cinco exconsejeros, dice que dirige la Generalitat desde el exilio en Bélgica. ¿Ve un paralelismo con la situación de su padre durante el franquismo?
J. T. M.: Las circunstancias son totalmente distintas. Se puede criticar lo que está sucediendo actualmente, pero España es un país democrático, donde se vota y donde hay libertad. En la época de Franco esto no era así. Quiero recordar una cosa: mi padre, mientras estuvo en el exilio, nunca dirigió ni conformó un gobierno. Su trabajo se limitaba a preparar el futuro para que Cataluña pudiera volver a tener su propio autogobierno. No existe, por tanto, ningún paralelismo.
swissinfo: ¿Cree que la aplicación del artículo 155 está justificada?
J. T. M.: Lamento que Puigdemont no haya decidido convocar elecciones. Esto hubiera abierto una puerta a una salida. Al no haberlo hecho, la aplicación del artículo 155 fue algo ineludible, casi automático. Pero lo que no fue automático, fue meter a los consejeros en la cárcel. Diría que fue casi una medida vejatoria.
"Lamento que Puigdemont no haya decidido convocar elecciones. Esto hubiera abierto una puerta a una salida"
swissinfo: ¿Cree que se ha proclamado realmente la República de Cataluña?
J. T. M.: No lo creo por una sencilla razón. Si no recuerdo mal, cualquier modificación del Estatut requiere de una mayoría de dos tercios en el Parlament, lo cual no fue el caso. Tampoco el referéndum del 1-O tuvo las garantías necesarias para considerarlo legal. Por eso creo que se ha proclamado la República solamente de manera simbólica.
swissinfo: Los que defienden una posición “equidistante” censuran tanto la vía unilateral de los independentistas como el recurso a la vía judicial y policial por parte del Gobierno central y abogan por el diálogo. ¿La solución puede ser una reforma de la Constitución y el modelo federalista?
J. T. M.: Estoy absolutamente de acuerdo. Es una lástima que la Constitución no haya evolucionado en este sentido. El problema no afecta solamente a Cataluña, sino también a otras autonomías. Un modelo federalista como el suizo, por ejemplo, sería seguramente un incentivo muy grande para la economía en toda España.
swissinfo: ¿Podría ser la democracia directa una posibilidad para regenerar la democracia en España y en Cataluña?
J. T. M.: Sí, si tenemos en cuenta que el referéndum funciona muy bien en Suiza porque tiene un largo recorrido histórico detrás. Es algo que forma parte de nuestra cultura y de nuestra historia. Funciona bien porque Suiza es un país pequeño. Ahora bien, encontrar la forma para introducir más democracia directa en un país como España con un sistema político muy centralizado, aunque haya autonomías, lo deberá decidir la sociedad española en su conjunto, a través de la reforma de la Constitución, y los catalanes y vascos en lo que respecta a sus respectivos territorios.
swissinfo: ¿Es Cataluña una sociedad oprimida en un Estado que pisotea los derechos de una minoría?
J. T. M.: No. Cataluña no es una sociedad oprimida. Es una sociedad, y lo veo cada vez que voy allí, que tiene aspiraciones para ser otra cosa. Pero no se puede decir que sea una sociedad oprimida.
"Un modelo federalista como el suizo, por ejemplo, sería seguramente un incentivo muy grande para la economía en toda España"
swissinfo: ¿Cree que Mariano Rajoy tiene parte de culpa de la situación actual?
J. T. M.: Yo creo que todos los políticos tienen parte de culpa, algunos menos y otros más.
swissinfo: Rajoy fue uno de los principales impulsores que contribuyeron a tumbar el Estatut en el Tribunal Constitucional. ¿Tiene el presidente del Gobierno la entereza política suficiente para proponer una solución a la crisis catalana?
J. T. M.: Prefiero no hablar de Rajoy en particular. En este momento de crisis, donde nadie propone una salida al conflicto, se necesitaría en España algo parecido a lo sucedido en Francia, es decir, una amplia renovación del personal político, tanto en Cataluña como en España. Con gente nueva pueden llegar nuevas ideas. Nos encontramos en un callejón sin salida. Y no creo que las elecciones en Cataluña vayan a aportar ninguna solución. Con toda seguridad llegaremos a un equilibrio entre las fuerzas independentistas y no independentistas parecido al actual.
swissinfo: ¿Quiere decir que se necesitan unas elecciones nacionales?
J. T. M.: Casi le diría que lo que se necesita es una asamblea constituyente que pudiese abordar la reforma constitucional. Se ve claramente que una parte importante de la sociedad política española ya no funciona como debería. Por eso, cuando surge un problema, el poder central se ve abocado a recurrir al poder judicial para solventarlo. Es evidente que la vía política ya está muerta si se necesita acudir a los tribunales para solucionar un problema político.
swissinfo: Con su huida a Bruselas, Puigdemont ha conseguido internacionalizar el conflicto. El exprimer ministro belga Elio Di Rupo y la excomisaria Viviane Reding han criticado al Gobierno español. Sin embargo, hasta ahora Puigdemont no ha logrado ningún apoyo institucional a la independencia…
J. T. M.: Europa no sabe muy bien cómo abordar la cuestión catalana. La UE dice que todos pertenecemos a una misma comunidad que dispone de su propio Parlamento. Pero al mismo tiempo, los países europeos funcionan como Estados soberanos que miran por su propio interés. Creo que la solución pasa por que los españoles, los catalanes y las demás comunidades autónomas se pongan de acuerdo para restablecer la fraternidad entre todos los españoles. Internacionalizar el conflicto puede ser una opción para ejercer presión. Pero unas cuantas palabras de Di Rupo no van a acabar con el problema.
swissinfo: ¿Entonces tampoco cree que una solución podría ser una mediación por parte de la UE o incluso de Suiza?
J. T. M.: La mediación no puede funcionar si no existe la voluntad de dialogar. Primero tienen que demostrar esa predisposición. Si no quieren dialogar, no servirá de nada una mediación.
"Nos encontramos en un callejón sin salida. Y no creo que las elecciones en Cataluña vayan a aportar ninguna solución"
swissinfo: Y ahora que uno de los interlocutores ha sido derrotado por el otro, ese diálogo ya no se va a poder producir.
J. T. M.: Las esperanzas están centradas en lo que puede ocurrir después de las elecciones del 21 de diciembre. Creo que el encarcelamiento de una parte de los consejeros y del vicepresidente Oriol Junqueras supuso un golpe duro para poder encontrar una vía de solución después de las elecciones autonómicas. Pienso que el Gobierno central ha cometido un error.
swissinfo: ¿Quiere añadir algo más?
J. T. M.: Quiero insistir en que todo lo que he dicho lo he hecho no como político, sino como hijo de un político. Mi modesta opinión corresponde a la de un ciudadano que sigue con interés y con tristeza los acontecimientos que se están produciendo en España y en Cataluña. Solo expreso lo que puede sentir un catalán que observa desde fuera lo que está sucediendo en su país. Y le aseguro que lo que veo, me causa mucha tristeza.
Josep Tarradellas Macià, nacido el 30 de agosto de 1942 en la localidad de Saint-Raphaël (Francia), pasó los últimos años de la Segunda Guerra Mundial en Lausana, antes de mudarse a la ciudad francesa de Tours, donde cursó la enseñanza secundaria y el bachillerato.
En 1962 se trasladó a París para estudiar matemáticas superiores y especiales. De 1965 a 1969 prosiguió sus estudios en la Escuela Nacional Superior de Electroquímica y Electrometalúrgica de Grenoble, obteniendo el diploma de Ingeniería. En 1970 se licenció en Química y en 1975 obtuvo el título de doctor de ingeniería por la Universidad Científica y Médica de Grenoble.
En 1973 se trasladó a Lausana, donde trabajó como asistente en el Instituto de Ingeniería Ambiental de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). En 1986 fue elegido catedrático. Dirigió el Grupo de Investigación de Ecotoxicología de la EPFL, donde ejerció la cátedra hasta su jubilación en 2006.
Es miembro del Consejo del Patronato del Arxiu Montserrat Tarradellas Macià del Monasterio de Poblet que custodia el legado de su padre. Tiene una hija y dos hijos y es abuelo de tres nietos y cuatro nietas. Su hijo menor Guillerm reside actualmente en Barcelona.
Antonio Suárez Varela, swissinfo.ch