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Bután busca más felicidad en las terceras elecciones de su historia
Los votantes en Bután, “tierra del Dragón del Trueno”, acudían el sábado a las urnas en la primera vuelta de las elecciones legislativas, las terceras desde el advenimiento de la democracia en este pequeño reino situado en la cordillera del Himalaya, encajado entre sus rivales India y China.
Los dos partidos más votados se enfrentarán en una segunda vuelta el 18 de octubre, con Thsering Tobgay, de 52 años y formado en Harvard, con la esperanza de un segundo mandato consecutivo como primer ministro.
Pero el Partido Democrático Popular (PDP) se enfrenta al duro desafío del Partido Paz y Prosperidad de Bután (DPT), ganador de las primeras elecciones en Bután en 2008, y otras dos formaciones.
La democracia solo llegaría a este país de unos 800.000 habitantes en 2008, cuando la monarquía cedió el poder absoluto.
El país intentó protegerse de los inconvenientes de la modernización, con la introducción del Índice de la Felicidad Nacional Bruta, alcanzando una huella de carbono negativa y limitando la visita de turistas.
Las encuestas de opinión están prohibidas y los analistas son escasos, pero un observador dijo a la AFP que el PDP contaba con ventaja sobre el manejo de la economía, con un crecimiento fuerte y un bajo desempleo.
Sin embargo, la corrupción, la pobreza rural, el desempleo juvenil y el predominio de las bandas criminales siguen constituyendo un desafío.
“Creo que los asuntos centrales en 2018 son los mismos que en 2013 y en 2008 -la economía, el desarrollo rural, las infraestructuras y, hasta cierto punto, el turismo”, dijo a la AFP Tenzing Lamsang, editor del diario The Bhutanese.
Bután depende de su vecino India para ayudas, inversiones en infraestructura, importaciones y como mercado de exportaciones, especialmente para la electricidad que genera con energía hidroeléctrica.
Durante la última campaña electoral en 2013, India retiró las ayudas a las importaciones de queroseno y gas de cocina, lo que fue visto como un intento de garantizar un cambio de gobierno.
India está descontento con la creciente influencia de China en Bután. El año pasado tropas chinas e indias se enfrentaron en la meseta de Doklam, una zona elevada en el Himalaya, reclamada tanto por China como por Bután.
Tropas chinas empezaron a construir una carretera en la meseta e India, aunque no reclama el territorio, desplegó tropas para bloquear el proyecto.