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¿Para qué se doma a un elefante?
Al contrario que los animales domésticos, donde se elige a los más adecuados para seguir criando, los elefantes del zoo y el circo, aunque sean buenos y cariñosos, no dejan de ser animales salvajes. A nadie se le ocurre tratar igual a una rinoceronte, un tigre o a un oso polar como a una linda vaca lechera o un caballo.
¿Cómo domestican a los elefantes en Asia?
La domesticación en los países del sudeste asiático se ha ido adaptando y perfeccionando a lo largo de varios siglos. Después de la captura (Khedda) se ata el elefante salvaje a elefantes ya domesticados (Kumies) y se lleva al lugar de la domesticación. Aquí es donde comienza para el pequeño y salvaje elefante la peor semana, la semana de la “sumisión”, la completa sumisión al hombre.
¿Cómo se consigue la sumisión del elefante salvaje?
El elefante es atado entre dos árboles o en una especia de andamio, donde el aún salvaje elefante, tirando de las cuerdas y sacudiendo su trompa, conocerá a su Mahout y los hombres.
El joven elefante es pegado y pinchado con el Angus, el gancho. A la vez el Mahout le habla tranquilizándole. Finalmente el miedo, los dolores, la sed y el hambre consiguen que el elefante salvaje se rinda y se someta al hombre.
Cuando el elefante se haya rendido, el Mahout le deja atado a un elefante de trabajo para bañarse en el rio y para comer. Después de algunas semanas, el joven elefante con ataduras en las patas y acompañado por Mahouts ya podrá pasear sin estar atado a los elefantes de trabajo.
Después de esta fase de “acostumbramiento” empieza realmente la domesticación a elefante de trabajo.
¿Se domestica a los elefantes de zoo de igual manera?
En el caso de elefantes nacidos en cautividad se elimina la fase de acostumbramiento a los hombres. Eso es lo que distingue a los elefantes de Zoo o Circo de los elefantes de trabajo. Los elefantes nacidos en cautividad viven una larga vida en familia. De todas formas tendrán que aprender muy pronto a convivir con los humanos, esto quiere decir que deberán aprender a convivir con su cuidador. Esta vida en común tiene algunas reglas que el pequeño elefante deberá aprender a edad muy temprana.
¿Quién doma al elefante?
Para poder trabajar y tratar con un elefante y no sólo estar fascinado por ese animal, se necesitan algunas condiciones que no todas las personas ni cuidadores tienen.
¿Qué necesita un buen domador?
Un buen domador o cuidador deberá ser capaz de meterse en la piel de un elefante. Deberá “sentir y comportarse” como un elefante y para ello deberá conocer muy bien al animal. Necesita tener la capacidad de observar y sentir, ser consecuente y a su vez duro. Deberá ser capaz de ver cómo tratan los propios elefantes a sus congéneres, cómo resuelven sus conflictos, cómo pelean y discuten.
¿Qué aprende un elefante de Zoo?
La doma de un elefante de Zoo se limita a una doma de “uso”. El elefante de Zoo deberá conocer los comandos que son importantes durante el trato diario y para la limpieza. Deberá p.ej. aprender a quedarse quieto, a levantar las patas para el cuidado y limpieza y a tumbarse para el baño.
¿Qué se les enseña a los elefantes de circo?
Los elefantes de circo deberán además aprender algunos trucos para las funciones. Existen varios buenos e impresionantes números de elefante en los que los animales pueden mostrar su fuerza y su rapidez o su delicadeza.
También hay números malos para elefantes, aquellos números gimnásticos que no son nada adecuados para estos animales, como p.ej. hacer el pino o quedarse a dos patas.
¿Por qué no es bueno el “quedarse a dos patas”?
En libertad o en la naturaleza los elefantes machos se ponen sólo a dos patas para alcanzar alguna fruta en un árbol y para la cópula.
Normalmente el elefante hembra no es capaz de hacerlo, aunque cuando son jóvenes se alzan sobre una piedra o muro para alcanzar alguna rama.
A las hembras adultas no les agrada nada esta postura.
¿Por qué los elefantes de circo se colocan sobre las dos patas traseras?
En la mayoría de los circos también los elefantes hembra tienen que realizar este ejercicio poco agradable para ellos. Quizás se impuso en los circos este ejercicio de ponerse a dos patas para que el elefante pareciera más grande e imponente.
También hay muchos cuidadores y domadores que quieren de esta forma demostrar al público su poder sobre los elefantes.
Estas muestras de poder suelen caer bien al público tanto de circo como de zoo, pero no saben el sufrimiento y la cantidad de ganchos que han sido necesarios para realizar ese ejercicio tan incómodo para los animales. Estos ejercicios son espectaculares, pero no sirven para esa confianza y respeto mutuo que debe de haber entre animal y domador y que a la vez es importante para evitar algunos accidentes.
Lamentablemente incluso en los libros infantiles se muestran estos ejercicio como algo normal. Muchos niños y adultos irán al circo esperando que el elefante los haga y lo encuentran divertido y normal.
¿Cuándo comienza el entrenamiento?
La educación comienza el segundo día de vida del bebé elefante. La pequeña cría, con un peso aproximado de 120 kg, deberá aprender que nunca podrá empujar, chocar o pisar a su cuidador.
Si lo hiciese, el cuidador deberá darle un pequeño golpe con la mano o el gancho.
Estas pequeñas experiencia ayudarán a la cría a respetar a su cuidador desde muy pequeña.
¿Deberá el domador ser siempre estricto?
El cuidador deberá mostrarle a la cría también cariño y acariciarla. La caricia es muy importante. No sólo porque los elefantes sean animales de contacto, si no porqué de esta manera aprenderá a que le toquen por cualquier parte del cuerpo. Todo el proceso de enseñanza está acompañado por comandos. Los más importantes son “Si”, “No” y “Muy bien”. De esta forma el pequeño elefante aprenderá lo que se espera de él, lo que se le permite y lo que no.
¿Cómo comienza la doma?
Con aproximadamente un año de edad es ya hora de que el pequeño elefante se deje poner la cadena igual que los demás para la hora del baño. Conseguirlo costará unos dos meses. Primero se le pone una pequeña cadenita en la pata. Deberá aprender a quedarse quieto mientras que el domador le pone la cadenita. Esto ya es una hazaña importante, ya que necesitará paciencia y tacto. Es importante ser consecuente con el entrenamiento del pequeño elefante. Esto quiere decir que si empezamos con el entrenamiento hay que continuar diariamente. En el momento que el pequeño elefante se deje poner la cadena sin problemas, se le ata durante cortos ratos con las patas delanteras. Cuando esto también funcione sin problemas, comenzará el mismo ritual con las patas traseras. El animal sabrá ahora qué es lo que quiere el cuidador y el cuidador sabe que ha aprendido p. ej. a dejarse atar. Es el momento en que el elefante deberá escuchar.
¿Cómo sabe el pequeño elefante lo que tiene que hacer?
Siempre cuando el animal haga algo bien recibirá una recompensa (trozo de manzana, glucosa u otra cosa pequeña), pero cuando lo haga mal lo deberá relacionar con algo negativo. Esto puede ser un empujón, un pequeño golpe o un toque con el gancho o el látigo. Esto le dolerá al elefante e intentará hacerlo bien la próxima vez. El domador o cuidador deberá ser consecuente e insistente, ya que si no, no conseguirá convivir con el animal. Pero dependerá de cada domador la forma de conseguirlo. Y aquí es donde fallan muchos circos y zoos, ya que el personal bueno también es caro
¿Cómo aprenderá el pequeño elefante un comando?
Para poder enseñar al elefante p.ej. que baje al suelo, se usa como ayuda una especie de polea. Con este aparato se puede hacer que el elefante eche atrás su pata trasera. Esto quiere decir que con eso ayuda a que el elefante baje. Hay que usar este tipo de polea, ya que el domador o cuidador no tiene la fuerza suficiente para echarle la pata atrás. Todas las herramientas de ayuda a la doma son para equilibrar la fuerza entre elefante y hombre. Usadas adecuadamente, estos aparatos son de ayuda y evitan los golpes y gritos a los elefantes.
¿No es esto cruel?
A un visitante de Zoo o circo muchas veces esto parecerá cruel e inentendible, pero todos los propietarios de perros o domadores de caballos tienen ayuda con un látigo o una cinta y trabajan sin público. A los caballos se les lleva de la cincha y para enseñar al perro muchas veces se le empuja con la mano hacia abajo.
¿Qué consideramos cruel?
Pero lo que jamás debería usarse en un zoo o circo moderno son cosas como el fuego, hierros candentes o colillas de cigarro, ni ácidos en las heridas ni calambres eléctricos, algo que ha sido muy habitual no hace mucho tiempo.
No creo que el elefante de aquí a la derecha vaya a obedecer a cualquier comando sólo por un terrón de azúcar.
La hembra elefante Indy del zoo de Zurich tiene muchas cicatrices de heridas que le fueron hechas cazándola en Burma. Sólo podemos imaginarnos por todo lo que habrá pasado este animal.
¿Existe una doma “adecuada y correcta” para elefantes?
Existe una doma buena, dura y adecuada, tal y cómo debería de emplearse en los zoos y circos modernos y civilizados. Pero aún hoy en día existen maneras de domar a los animales que no tienen nada que ver con la tradición ni la relación entre animal y hombre. Para verlo no hace falta viajar muy lejos.