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Ante la actitud suiza, algunas instancias internacionales se animaron a ir disminuyendo el peso del servicio de la deuda, primero, y del capital, más tarde.Este contenido fue publicado el 12 agosto 2002 - 18:56
El proceso es lento, pero comienza a adquirir formas más definidas.
Así, en la Cumbre del G7 en Toronto, en 1988, bajaron 33% del servicio de la deuda, y en las posteriores de Londres, Nápoles, Lyon y Colonia, en 1999, las concesiones del Club de París llegaron a bajar entre 90 y 100% del capital de la deuda de algunos países altamente endeudados.
Iniciativa a favor de los países sobreendeudados (HIPC en Inglés)
Al igual que el Programa Suizo de Reducción de la Deuda, la Iniciativa HIPC, lanzada en 1996 y reforzada en 1999, HIPC II, enfoca el problema de la deuda en su globalidad.
Se trata de los esfuerzos de coordinación internacional para intervenir en todas las categorías de deudas, incluso multilaterales.
Su aplicación operacional depende fundamentalmente del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, bancos regionales y otros acreedores "privilegiados", tomando como parámetros la relación entre el peso de la deuda y los ingresos de las exportaciones o presupuestarios de los países postulantes a la categoría HIPC.
La versión reforzada HIPC II es muy similar al modelo suizo, salvo que éste integra la política social de lucha contra la pobreza al ejercicio presupuestario.
En cambio Suiza pone acento en los fondos de contravalor para financiar proyectos de desarrollo local, administrados fuera del presupuesto nacional.
En todo caso, el Programa Suizo de Reducción de la Deuda aportó la visión conceptual y el esfuerzo financiero a la iniciativa internacional HIPC. Berna mantendrá esa estrategia promoviendo el diálogo de las partes del Sur y del Norte, así como entre los gobiernos y la sociedad civil de los países beneficiarios.
Por ahora, la deuda exterior sigue siendo la espada de Damocles que amenaza la existencia de la mayoría de los países en vías de desarrollo, y la varita mágica está, ante todo, en las organizaciones financieras de carácter multilateral.
"Dar dinero para llenar huecos me parece que no es bueno. Creo que el comercio internacional debe contribuir con precios justos para sus productos, de manera que esos países (los más endeudados) tengan la capacidad de resolver sus problemas sin necesidad de endeudarse", sentencia al respecto, Christian Poffet, encargado de Programa División América Latina en COSUDE.
Juan Espinoza
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