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La cementera suiza presentó una queja ante el tribunal de arbitraje internacional del Banco Mundial (BM) para pedir compensaciones a Venezuela por la expropiación de sus fábricas.
Holcim quiere "una compensación total por la expropiación de su filial por parte del Gobierno de Venezuela". Caracas prometió en agosto el pago de 550 millones de dólares.
El grupo helvético presentó la demanda ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del BM, con sede en Washington.
La nacionalización de activos de Holcim concierne a dos plantas de cemento, varias canteras de materias primas y varias fábricas de producción.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, tomó a mediados de 2008 el control de Holcim Venezuela y otras compañías cementeras extranjeras como parte de su intento por dirigir industrias claves en la nación petrolera sudamericana.
Holcim y Caracas habían firmado en agosto un memorando de entendimiento en el que se garantizaba una compensación a Holcim por sus activos nacionalizados.
Concretamente, Holcim y Petróleos de Venezuela, en representación del Gobierno de Caracas, firmaron una declaración de intenciones que preveía la cesión del 85% de su filial por 552 millones de dólares.
Desde octubre ya no hay contacto
Según el grupo suizo, el decreto de nacionalización entró en vigor en junio de 2008 y el gobierno venezolano invitó a Holcim a negociar los términos de la venta de sus activos.
Pero Holcim sostiene que las autoridades de ese país suspendieron las comunicaciones en octubre pasado, sin que se alcanzara un acuerdo, lo que motivó las nuevas acciones.
"Holcim pretende buscar reparaciones en la forma de compensaciones equivalentes al total del justo valor de mercado de todos los activos al momento de la nacionalización, una cantidad sustancialmente mayor al valor puesto a Holcim Venezuela con el propósito de la transacción contemplada en el Memorando de Entendimiento", indica la cementera en un comunicado.
El grupo exige una compensación "al precio del mercado" en la fecha de la nacionalización.
"El tiempo dirá" si Venezuela acude a la mesa de arbitraje internacional, comentó un portavoz de Holcim a swissinfo, mientras que la Secretaría de Estado de Economía (Seco), calificó como "lamentable" el hecho de que no se llegara a una solución amigable.
Las dos plantas cementeras de Holcim en Venezuela tienen una capacidad anual de 2,9 millones de toneladas de cemento al año y, en total, las actividades del grupo en ese país representaban un 1% de la cifra de negocios total del grupo, es decir unos 200 millones de dólares.
Holcim teme perder una significativa suma de dinero (los 550 millones de dólares prometidos por Caracas), en tiempos difíciles: En 2008, la multinacional redujo sus ganancias en casi 51%, con relación a sus cifras del 2007.
Demanda en base a acuerdo
Fue el 19 de junio que Caracas promulgó un decreto para la nacionalización de las empresas productoras de cemento en manos de la mexicana Cemex, la suiza Holcim y la francesa Lafarge.
Este decreto reserva al Estado la industria de fabricación de cemento y declara de "utilidad pública y de interés social" las actividades que desarrollan esas tres multinacionales.
A diferencia del caso de la mexicana Cemex o de la francesa Lafarge, Holcim y el gobierno helvético tomaron el anuncio de la nacionalización con serenidad.
La portavoz de la Secretaría de Estado de Economía (Seco), Antje Baerstchi, afirmó entonces a swissinfo que Suiza y Venezuela contaban con un Acuerdo de Protección de Inversiones Extranjeras -en vigor desde finales de 1994-, que prevé indemnizaciones en caso de la nacionalización de una empresa.
Además, Berna recordó que este acuerdo contempla la figura de arbitraje en caso de que las dos partes no lograran un acuerdo con respecto al monto.
En la Bolsa de Zúrich, las acciones de Holcim ganaban este lunes un 4,85% a 39,34 francos suizos, a las 15:02 hora local (14:02 GMT).
Cabe decir que a principios de diciembre pasado, la cementera mexicana Cemex presentó ya una demanda ante el tribunal del Banco Mundial por la expropiación de sus fábricas en Venezuela.
swissinfo y agencias
Holcim en Venezuela
Cementos Carabobo se inició en 1940 con la explotación de canteras ubicadas en la ciudad venezolana de Valencia.
Dos décadas más tarde, por razones de mercado, decidió fusionarse con su competidora Cementos Coro, lo que dio paso a una nueva empresa llamada Consolidada de Cementos (Conceca).
De forma independiente, en 1970, se fundó otra compañía en este sector: Cementos Caribe, de la que Holcim compró acciones en 1978.
La suiza se dio tiempo para conocer el mercado y cuando en 1993 se presentó la oportunidad de una fusión entre Conceca y Caribe, anunció su interés por convertirse en el accionista mayoritario del nuevo grupo (y se hizo de 99,9% de los títulos).
Holderbank, hoy Holcim Venezuela, se había convertido pues en la responsable del 25% de la producción de cemento del país.
Con dos plantas -Cumarebo y San Sebastián- produce 2,9 millones de toneladas de cemento al año, que comercializa en el mercado interno.
Los planes de Holcim eran de largo plazo en Venezuela. Esto explica que de 1999 a la fecha haya destinado 22 millones de francos suizos a renovar maquinarias y procesos para reducir sus emisiones contaminantes.
En Venezuela, antes de la nacionalización, la mexicana Cemex fabricaba el 50% del cemento, mientras que Holcim y Lafarge se repartían a partes iguales el 50% restante de un total de 10,2 millones de toneladas de ese conglomerante.