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Este día, 11 de noviembre, muchos países conmemoran el centenario del final de la Primera Guerra Mundial. En el corazón de las ceremonias hay monumentos que honran a los caídos. Pese a que Suiza no participó en el conflicto, también tiene memoriales.
La jornada de evocación tiene particular relevancia en países como Francia y el Reino Unido. En este último fueron instaladas 882 246 amapolas rojas de cerámica en el foso de la Torre de LondresEnlace externo. Ese número corresponde al de los soldados británicos que murieron durante el conflicto.
En Francia, el presidente Emmanuel Macron efectuó durante una semana un ‘itinerario de la memoria’ en las zonas de combate. Las conmemoraciones finalizan este 11 de noviembre en París, en presencia de más de 60 jefes de EstadoEnlace externo. Suiza estará representada por su presidente, Alain Berset.
Soldados extranjeros en suelo suizo
En Suiza, diversos actos han sido organizados en memoria de las víctimas de la Gran Guerra. Por ejemplo, en el cementerio de St-Martin en Vevey (cantón de Vaud), donde hay un espacio británico en el que reposan 88 soldados de la Commonwealth que murieron durante la Primera Guerra Mundial y otros 48 que perdieron la vida durante la Segunda.
La presencia de tumbas de soldados extranjeros en suelo suizo se explica por la recepción de prisioneros de guerra en Suiza desde la Guerra Franco-Prusiana de 1870. Esa política continuó durante los dos conflictos mundiales.
Durante la Primera Guerra Mundial, Suiza acogió a más de 65 000 prisioneros de guerra por razones humanitarias entre 1916 y 1919. Estaban gravemente enfermos o heridos o eran personas relativamente viejas. Algunos de ellos murieron en Suiza donde están enterrados.
Esa política de acogida dejó su huella en la piedra. Por ejemplo, hay más de un centenar de lugares en SuizaEnlace externo donde se honra la memoria de los “caídos por Francia”, ya sean tumbas, monumentos, estelas o placas.
Víctimas suizas
La Primera Guerra Mundial también dejó víctimas fatales entre los ciudadanos suizos. Cientos de ellos se unieron voluntariamente a ejércitos extranjeros, especialmente en el bando de los Aliados. En Francia, el sitio web gubernamental ‘Mémoire des hommes’Enlace externo censa 1 991 soldados nacidos en Suiza.
A esos voluntarios helvéticos, hay que agregar los muchos extranjeros que vivieron en Suiza y que partieron en agosto de 1914 para ser movilizados en sus países de origen. Después de la guerra, diversas comunidades extranjeras hicieron erigir monumentos para honrar a sus combatientes.
Mártires de la causa antibolchevique
Aunque Suiza logró mantenerse neutral, la Gran Guerra también implicó indirectamente a su ejército. En agosto de 1914, 220 000 hombres fueron movilizados para defender las fronteras. El número de efectivos varió luego en función de las amenazas. Al final del conflicto, había 12 500 soldados movilizados. Un tercio de los efectivos fue llamado en noviembre de 1918 para contrarrestar la huelga general desencadenada por el movimiento obrero.
Según el Diccionario Histórico de SuizaEnlace externo, cerca de 3 000 soldados murieron durante el servicio activo debido a enfermedades o accidentes. Más de la mitad (1 800) perecieron a finales de 1918, a causa de la epidemia de gripe española. La coincidencia de esos dos acontecimientos -la gripe española y la huelga general- dio lugar a la edificación de monumentos a menudo destinados a honrar a los ‘mártires de la causa antibolchevique’.
Además, se registran dos casos de soldados suizos alcanzados por balas extranjeras. El 4 de octubre de 1916, en el paso de Umbrail, en la frontera entre los Grisones e Italia, el fusilero Georg Cathomas fue baleado por tropas italianas que querían perturbar una celebración de austriacos con motivo del cumpleaños del emperador Francisco José.
El 7 de octubre de 1918, en la frontera con el Jura, un globo de observación suizo fue derribado por un avión de combate alemán, dando muerte al teniente Walter Flury.
Traducido del francés por Marcela Águila Rubín