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Las montañas suizas son una gran atracción y un soporte publicitario para Suiza. Alpes, glaciares y cumbres invitan al senderismo en verano; y en invierno son los aficionados de la nieve quienes acuden a las alturas alpinas.
Turismo de invierno
A mediados del siglo XIX se estableció definitivamente el turismo de verano en las montañas. Luego fueron de nuevo los ingleses quienes descubrieron el gran atractivo turístico del invierno en las regiones de montaña. San Moritz y Davos hospedaron los primeros turistas en los años 1860. Suiza se fue convirtiendo con el tiempo en una destinación vacacional tanto en verano como en invierno. Poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, los principales centros del turismo de invierno helvético fueron el Oberland Bernés, los Alpes vaudenses y el País de los Grisones. Durante mucho tiempo el deporte más popular era el patinaje sobre hielo. A partir de 1860 se popularizó cada vez más el esquí. En 1902 se celebraron en Berna y Glaris las primeras carreras de esquí. También se practicaban otros deportes de invierno como el curling, el bobsleigh, el trineo y el hockey sobre hielo. A partir de 1920 se estableció el esquí como deporte popular en Suiza.
Mürren – una estación de esquí de primera categoría
A mediados del siglo XIX abrieron en la localidad de Mürren, en el Oberland Bernés, los primeros hoteles; y con la construcción del Ferrocarril de Mürren en 1889 se conectó la localidad a la red de transporte público, lo cual facilitó el acceso de los turistas provenientes de Lauterbrunnen. En 1922, Sir Arnold Lunn organizó allí el primer eslalon en la historia del esquí alpino. Fue el mismo Lunn quien en 1928 inauguró el descenso legendario de la cumbre del Schilthorn a Lauterbrunnen. En 1931 se celebraron en los bancales soleados del valle de Lauterbrunnen los primeros campeonatos del esquí alpino. El Schilthorn con su restaurante mirador “Piz Gloria” (inaugurado en 1969) alcanzó fama mundial, no en último lugar gracias al agente James Bond, quien actuó en la región de Mürren en la película de 1968/69 con el título “Al Servicio Secreto de Su Majestad”.
Auge económico en el período de entreguerras
La Primera Guerra Mundial deparó al turismo helvético una pausa repentina. Los hoteles quedaron vacíos. La clientela solvente no acudió a los centros por pérdidas sufridas en la guerra. En el período de entreguerras, sin embargo, las estaciones de invierno se recuperaron un poco e invirtieron en los transportes ferroviarios alpinos. Gracias a la popularidad del esquí, lograron aumentar sus ingresos. En 1934 se abrió en Davos el primer telesquí del mundo.
También el turismo de verano experimentó un auge. Con la inauguración de la nueva línea de coches de Correos en 1921 en los puertos de Grimsel y Furka se dio inicio a la era automovilística en el turismo de masas.
El turismo alpino hoy
A partir de 1944, las telesillas formaban parte de la infraestructura básica de un centro turístico moderno en los Alpes suizos. Hoy, las bases infraestructurales en las regiones de montaña cumplen todos los requerimientos. La oferta turística, tanto en verano como en invierno, abarca desde la estancia en una simple cabaña hasta el arreglo exquisito de vacaciones de lujo.
Sin embargo, los centros del deporte de invierno que se encuentran en niveles más bajos sufren las consecuencias del cambio climático. Hace un par de años había muchas más estaciones de esquí con “nieve asegurada”. Hoy, en cambio, muchos de esos lugares necesitan cañones de nieve para garantizar la seguridad en las pistas. Antes se anteponían los servicios para el disfrute de las instalaciones de esquí y se desatendían factores ecológicos; hoy, sin embargo, se fomenta la compatibilidad ecológica y la sostenibilidad del turismo que sigue siendo la principal fuente de ingresos para las regiones de montaña. Por eso es importante preservar para el futuro la belleza de las regiones alpinas.