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Las condiciones humanas deben ser respetadas en los campos de refugiados y en las prisiones para detener la pandemia de COVID-19. Esto es esencial para evitar una catástrofe, advirtió el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Maurer.Este contenido fue publicado el 30 marzo 2020 - 10:07
Si los habitantes de esos lugares continúan viviendo en condiciones lamentables, el coronavirus se propagará rápidamente dentro y fuera de los campamentos, subrayó Maurer en entrevista con el semanario alemán NZZ am Sonntag.
“La pandemia puede haber paralizado Europa y Nueva York. Pero las guerras y la violencia no se detuvieron”. Las actividades humanitarias del CICR se han complicado por el cierre de las fronteras, continuó su presidente.
Es esencial que las prisiones ofrezcan condiciones humanas, agregó. No solamente porque los presos tienen derecho a ellas, sino también porque es en interés de las autoridades. “Si no ofrecen condiciones decentes en sus prisiones y campamentos de refugiados, será su responsabilidad y la de su sociedad”
El virus no permanecerá confinado en prisiones y campos de refugiados, insistió. Se extenderá por todo el país. “Quizá entonces las autoridades se muestren más dispuestas a crear condiciones decentes”. Las condiciones de vida en esos lugares son cruciales para detener la pandemia y evitar una catástrofe.
Proteger a refugiados y colaboradores
La solidaridad incondicional de la comunidad internacional también es necesaria, continuó Maurer. El CICR está tratando de establecer elementos esenciales en la lucha contra la pandemia en Siria, Irak, Yemen, Somalia, Sudán del Sur e incluso Nigeria. Se trata, en particular, de acelerar el suministro de agua.
La situación es particularmente difícil en la provincia siria de Idleb. Las organizaciones humanitarias solamente tienen un acceso muy limitado. “Estamos caminando a ciegas”. Sin embargo, el acceso al noroeste del país es bueno.
La protección del personal del CICR también es un desafío. “Tenemos lo esencial en términos de equipamiento y estamos en el proceso de obtener más. Sin embargo, los aspectos materiales son menos importantes en comparación con la carga política y administrativa”. También se debe tener cuidado para evitar que el personal vehicule el virus.
No bajar la guardia
A diferencia de otras organizaciones humanitarias, el CICR generalmente obtiene permisos, ya que el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja a menudo trabajan en concierto con las autoridades. La organización está presente en las 30 regiones más frágiles del mundo y tiene en ellas una buena red.
Maurer subraya que las enfermedades que el hombre pensó haber vencido, como la polio o el ébola, han reaparecido en los últimos años. Por eso, el presidente del CICR cuenta con la solidaridad internacional y espera que los países inviertan cantidades sustanciales en ayuda humanitaria a pesar de la crisis del coronavirus.
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