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Alexander, único nieto de Paul Klee, nació en Bulgaria en 1940, año de la muerte de su abuelo.
Es artista, preside la Fundación Paul Klee y vive con su familia en Muri, en los alrededores de Berna.
swissinfo: Usted reemplazó a su padre, Felix, en la presidencia de la Fundación Paul Klee. ¿Es una responsabilidad difícil?
Alexander Klee: No, de ningún modo. Sobre todo cuando se trata de nuestra propia familia, de nuestra historia, de nuestro abuelo. Es algo que no se declina. Después de la muerte de mi padre era importante continuar su tarea. Siempre hemos trabajado juntos. Fue un padre muy bueno que siempre me dijo: "Cuando yo ya no viva, tú tomarás el relevo".
La apertura del Zentrum Paul Klee es una aventura fantástica. Hemos creado algo nuevo y nadie sabe exactamente qué resultados dará, si estará bien o no. Sin embargo, encontraremos siempre una solución.
swissinfo: ¿Qué representa para usted Paul Klee?
A.K.: En primer lugar el abuelo que nunca conocí y no inmediatamente el gran pintor. Tenía veinte años cuando me di cuenta realmente hasta qué punto era importante en la historia del arte. Es difícil de explicar: Cuando vine a Berna, a los ocho años de edad, fue importante saber que mi abuelo había vivido en esta ciudad. Cuando llegué, yo era un extranjero y fue importante para mí saber que él compraba su leche en la misma pequeña tienda que sigue existiendo. A veces trato de imaginarlo con su abrigo y su sombrero.
swissinfo: ¿Usted es entonces un auténtico admirador de Paul Klee?
A.K.: ¿Por qué no? Se puede decir así. No diría que me gusta todo porque soy su nieto. Esto nada tiene que ver con el contacto que he tenido con su obra. Pero es cierto que he vivido en casa de mi padre con sus pinturas colgadas en los muros.
Aprecio el trabajo de mi abuelo como podría apreciar el de Picasso o el de otro artista. Hay cosas que prefiero. Por ejemplo, todo lo que hizo durante sus últimos años; como los simples dibujos de grandes trazos, que se expresan de manera muy profunda sobre el sentido de la vida.
swissinfo: ¿Qué es lo que permite a las obras de Paul Klee llegar a tanta gente?
A.K.: Algo muy íntimo. Las obras cuentan toda una historia en un pequeño espacio, como un poema. En cierta forma, el trabajo de Klee se sitúa entre la escritura y el dibujo. No tenía la energía latina de un Picasso. Era un intelectual y todas sus telas son muy calmas y directas.
swissinfo: ¿Qué importancia tuvo para el desarrollo artístico de Paul Klee su estadía en Alemania?
A.K.: Una gran importancia. Al comienzo de su carrera tuvo la opción entre Múnich y París. Escogió Múnich, más cercana a su manera de pensar. Cuando fue profesor en la Bauhaus, pudo realizar su idea de trabajar intelectualmente para construir algo.
swissinfo: La gran ironía es que Klee ha entrado en la historia como un artista suizo, incluso si nunca tuvo la nacionalidad suiza estando vivo. ¿Hasta qué punto Paul Klee fue un pintor suizo?
A.K.: Fue un pintor totalmente suizo. Nunca habló el alto alemán (el idioma que se habla en Alemania, en contraposición a los dialectos suizos alemanes) y siempre tuvo un acento bernés. Recientemente he descubierto que Klee hablaba el suizo-alemán con un colega suizo en la Bauhaus para que nadie los comprendiera.
Al comienzo, el hecho de no ser suizo no constituía un problema. Años más tarde pasó a ser un problema, cuando Klee no pudo reconocerse en la Alemania nazi. El primer Klee que se hizo suizo fue mi padre, en los años sesenta. Yo también me hice suizo al mismo tiempo.
Entrevista swissinfo: Faryal Mirza
(Traducción: Jaime Ortega)
Datos clave
Alexander nació en Bulgaria en 1940, año de la muerte de su abuelo.
Su padre, Felix, hijo único de Paul Klee, fue director de ópera y su madre, Efrossina, cantante.
Alexander es artista y también ha trabajado como fotógrafo.
Fue él quien tuvo la idea de crear un centro dedicado a Paul Klee.