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Por Daniel Trotta y Nelson Acosta
LA HABANA (Reuters) - Un ex contratista estadounidense que cumple una sentencia de 15 años de cárcel en Cuba por importar tecnología para instalar redes ilegales de internet en la isla está planeando poner fin a su vida, dijeron el miércoles su esposa y el abogado en un comunicado.
Alan Gross, de 65 años, ha cumplido cuatro años y medio de su condena por intentar establecer una red de internet para la comunidad judía en La Habana como parte de un programa de Washington para promover la democracia en la isla, donde tales redes son consideradas ilegales por el Gobierno comunista.
Su esposa Judy Gross se encuentra en Cuba y lo visitó el martes. En un comunicado, la mujer dijo que estaba preocupada porque podría "hacer algo drástico" si permanece encarcelado.
Por su parte, su abogado Scott Gilbert expresó en el texto estar "muy preocupado de que Alan está cada vez más deprimido todos los días".
"Ambos gobiernos tienen que saber que Alan planea poner fin a su vida en un esfuerzo por poner fin a esta agonía", agregó.
Gross fue arrestado en diciembre del 2009 en su quinto viaje a la isla.
En el 2011 fue sentenciado en un caso que ha empeorado aún más las tensas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, considerados enemigos políticos desde poco después de la revolución de 1959 encabezada por el ex presidente Fidel Castro.
Más tarde el miércoles, la esposa de Gross hizo nuevos comentarios a periodistas en La Habana.
"El me ha dicho que va a hacer algo muy drástico si no llega pronto casa, y yo le creo. Está muy deprimido", dijo la mujer. "Se ve peor esta vez", agregó durante su sexta visita a La Habana.
"Tienen que hacer todo lo posible para traerlo de vuelta", dijo aludiendo al Gobierno estadounidense. "No soy política. No entiendo cómo funcionan las cosas. Pero es suficientemente largo el tiempo. Sé que Estados Unidos y Cuba juntos pueden sacar esto adelante".
Gross ha bajado más de 46 kilos de peso en la cárcel, está perdiendo la visión de su ojo derecho y tiene problemas físicos en las caderas, señaló el texto.
En abril realizó un huelga de hambre que se extendió 8 días, pero la suspendió y empezó a comer nuevamente a petición de su madre, Evelyn Gross, quien falleció la semana pasada a los 92 años.
El Gobierno cubano sostiene que se mantiene en buenas condiciones humanitarias y que ha recibido un trato digno.
"Si somos capaces de canjear a cinco miembros de los talibanes y llevar a casa a un soldado estadounidense (Bowe Bergdahl), seguro que podemos encontrar una ruta hacia adelante para llevar a casa a un ciudadano estadounidense en una prisión cubana", dijo Judy Gross.
También aprovechó para reiterar su petición al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para que interceda en las gestiones para lograr la liberación de su esposo.
(Reporte de Daniel Trotta y Nelson Acosta; Editado por Luis Azuaje y Silene Ramírez)
Reuters