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Coraline Chapatte, una mujer de Neuchatel de 36 años, consagra una buena parte de su vida al ejercicio físico. Como triatleta semiprofesional, su vida en Estambul gira en torno al deporte. La metrópolis junto al Bósforo, por la cual en realidad solo quería hacer un “desvío”, se presta muy bien para realizar actividades deportivas, dice esta suiza residente en Turquía.
swissinfo.ch: ¿Cuándo y por qué se marchó usted de Suiza?
Coraline Chapatte: En realidad no tenía intención de marcharme de Suiza. Tras el campeonato de Europa de fútbol de 2008 durante el cual trabajé para los Ferrocarriles Federales Suizos en su proyecto de transporte, me fui tres meses al sur de Turquía. En Kas quería hacer el examen para obtener un certificado de profesora de buceo y pasar el verano allí.
Aquellos tres meses se convirtieron primero en tres años como profesora de buceo, fotógrafa submarina, cineasta y vendedora y experta en marketing de vacaciones de buceo y deportivas en general. Después de tres años junto al mar, sobre el mar y bajo el mar comprendí que quería volver a tener un trabajo más "tradicional" en una oficina.
En vez de volver a Suiza pensé que hacer un “desvío” a través de Estambul podría ser interesante. Por eso en 2011 me mudé al norte del país. Dejé el mar, las botellas de buceo y el trabajo al aire libre y volví a una oficina – pero especialmente para descubrir la vida de una ciudad de 15 millones de habitantes (dos veces el número de habitantes de Suiza).
swissinfo.ch: ¿Fue un viaje sin retorno o tiene pensado regresar un día a Suiza?
C.C.: De momento no tengo ningún proyecto de volver definitivamente a Suiza, pero me gustaría estar allá más a menudo, tanto en proyectos profesionales como en los medios (escribo para un blogEnlace externo del periódico ‘Le Temps’).
swissinfo.ch: En Instagram comparte usted muchas fotos de actividades deportivas. ¿En qué trabaja?
C.C.: Después de mudarme desde el sur de Turquía a Estambul trabajé primero en una empresa de eventos que organiza competiciones internacionales de veleros, después en una empresa farmacéutica y finalmente conseguí compaginar mi pasión por el deporte y la vida profesional: trabajé durante dos años en la cadena más grande de gimnasios como gestora, y en 2016 me convertí en triatleta semiprofesional.
Me clasifiqué en tercer lugar en los campeonatos nacionales turcos en la categoría de mujeres de 30 a 39 años y en 2016 fui la quinta en el ‘Gloria Ironman 70.3’ de Antalya. Además de mis entrenamientos y las competiciones presto servicios de entrenamiento y aseoramiento deportivo, dirijo seminarios de motivación para empresas, hago traducciones y estoy haciendo un master en Gestión y Psicología Deportiva en Estambul.
Mi próxima meta es ser representante de una organización internacional de deportes o embajadora de un proyecto deportivo o sanitario internacional, pero desde Turquía.
swissinfo.ch: ¿Dónde vive actualmente y cómo es la vida allí?
C.C.: Vivo en Estambul. La vida aquí es caótica, la ciudad no duerme nunca. Y lo que pocos pueden imaginarse es cierto: en Estambul se puede practicar deporte. Para hacer footing o montar en bicicleta podemos elegir entre las orillas del Bósforo y los barrios de Bebek y Kurucesme, o la costa del mar de Mármara, entre Kadiköy a través de Caddebostan hasta Bostanci. Y si uno prefiere correr por el campo, los bosques de Belgrad o Cekmekoy no están lejos. Sin olvidar las largas playas del Mar Negro a unos 30 minutos del centro de la ciudad.
El gran punto negativo de Estambul es el tráfico. La clave para mejorar la situación son los barcos, el metro o los carriles especiales para autobuses.
La cocina turca es una de las más variadas del mundo: especialidades de carne y pescado a la plancha, verdura rellena y postres. La comida es muy importante en la cultura turca. La gente se reúne para comer mezze, beber raki y “cambiar el mundo” en largas discusiones.
swissinfo.ch: ¿Qué resulta más atractivo en Turquía en comparación con Suiza? ¿Cuál es la diferencia principal?
C.C.: La espontaneidad en la vida cotidiana y una cierta humanidad que la mayoría de los suizos a veces deja un poco de lado. El ejemplo más reciente lo viví la semana pasada. Me paré durante una carrera ciclista de 80 km. Y quería comprarle algo a un vendedor de pescado, pero no tenía dinero. Envolvió y me dio tres pescados que le pagué dos o tres días después.
swissinfo.ch: ¿Cómo ve Suiza desde lejos?
C.C.: Creo que cuando uno vive allí uno se considera muy abierto y también se tiene la sensación de que, a nivel internacional, Suiza siempre ha hecho las cosas bien.
Pero cuando vives en el extranjero se relativizan ciertos hechos históricos. Y también he comprobado que sé muy poco de la Historia suiza. En la escuela se tiende a estudiar más Historia de Europa que de Suiza. Y, al fin y al cabo, en general no somos tan tolerantes como creemos.
swissinfo.ch: ¿Cómo está la situación política en Turquía tras el referéndum que concede a Erdogan más poder? ¿Se interesa por la política de su país de residencia?
C.C.: En mi vida cotidiana no noto ningún cambio. Y para ser sincera sigo los acontecimientos de la política turca, la suiza y la mundial por igual, así que me siento relativamente distanciada de la política general del país.
swissinfo.ch: ¿Participa en comicios suizos? ¿Por correo o por e-voting?
C.C.: Sí, siempre que puedo voto por correo.
swissinfo.ch: ¿Qué es lo que más echa de menos de Suiza?
C.C.: En cuanto a la comida, una buena raclette o una fondue (por eso siempre tengo unas cuantas porciones en el congelador) o una barbacoa con mi padre en el balcón. Y los viajes en tren: El paisaje que va pasando ante mis ojos, los anuncios en francés con acento suizo alemán, y los transbordos.
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Las opiniones de la persona entrevistada sobre los diversos temas abordados, así como sus comentarios sobre el país donde vive y sus políticas no necesariamente reflejan el punto de vista de swissinfo.ch.
Traducido del alemán por Antonio Suárez