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Adolf Ogi, otrora consultor especial de la ONU para el deporte, se opone a un boicot de los Juegos Olímpicos. No se debe amonestar desde el púlpito, sino convencer a China de que reconsidere ciertas decisiones, señala a swissinfo.
China y el Comité Olímpico Internacional (COI) están bajo presión. El irrespeto a los derechos humanos en el Tíbet en el preludio de los Juegos de Verano ha generado protestas internacionales. Aumentan las voces que claman la intervención del COI o el boicot de los Juegos.
swissinfo: Los códigos de conducta ética de la Carta Olímpica deberían ser obligación y legitimación para que el COI interviniera dada la situación en el Tíbet. ¿Está ocurriendo eso?
Adolf Ogi: El COI tiene que cumplir su deber. Después de todo, ha asignado los Juegos a Pekín y tenía que saber que los aspectos relacionados con el Tíbet -los derechos humanos, la libre expresión, la libertad de prensa, la carrera con la antorcha olímpica, etc.- iban a jugar un papel destacado en el escenario internacional. Es absolutamente indigno que la antorcha olímpica necesite hoy más protección que el presidente Bush.
La Carta Olímpica obliga al COI a hacer lo posible para que los chinos y el comité organizador asuman su responsabilidad.
swissinfo: La antorcha olímpica también pasará por el Tíbet y el Monte Everest. ¿Tiene que insistir el COI en que se mantenga esa ruta?
A. O.: Cambiar esta ruta, no ir al Tíbet, no subir al Monte Everest, que después de todo es el monte sagrado de los tibetanos, supondría un primer paso en dirección de los intereses del movimiento olímpico, aunque también sería bueno para el comité organizador y para Pekín.
Con ello se transmitiría una señal positiva al mundo. Además, nadie perdería su prestigio.
swissinfo: Usted propuso la intervención de un mediador entre China y el COI, y se pronunció en favor de Kofi Annan, Tony Blair o Nelson Mandela. ¿Qué posibilidades hay para que esta idea se realice?
A. O.: China y el Comité Olímpico tienen que tomar conciencia de que se plantearán otros problemas hasta el comienzo de los Juegos.
Pekín no se puede comparar con Atenas o Sidney. Allí, las cuestiones principales giraban en torno a la financiación, el tráfico y la infraestructura.
En Pekín, sin embargo, también se ponen sobre la mesa cuestiones políticas. Es un error creer que se puede separar la política del deporte si se asignan los Juegos a Pekín. Es imposible. Esto también va a ser así en el caso de Sochi, Rusia en 2014.
Se trata de impedir que el deporte, el COI y China se conviertan en perdedores desde la óptica del público mundial. En situaciones extraordinarias se tiene que tener la fuerza de emprender medidas extraordinarias.
swissinfo: ¿Y si se propusiera como medida extraordinaria a Adolf Ogi como mediador?
A. O.: Yo aceptaría porque creo que no sería pertinente proponer algo sin luego concretizarlo.
Tengo cierta experiencia como ex consejero federal (ministro) y también en mi función de consultor especial de la ONU para el deporte al servicio del desarrollo y la paz que desempeñé durante siete años. Creo que podría aportar algo, pero no me impongo.
Hay otras personalidades; he mencionado a tres. Si se convocara una delegación, estaría dispuesto a participar.
swissinfo: El deporte está muy relacionado con la economía y la política, como lo demuestra el caso de China. Usted siempre ha considerado al deporte como medio para propagar la paz y el entendimiento entre los pueblos...
A. O.: Es precisamente por este motivo que tengo tanto interés en que el deporte no salga perjudicado por lo que pueda ocurrir antes de los Juegos Olímpicos de 2008.
En otras palabras: si no logramos resolver estos problemas, habrá al final sólo un perdedor, el deporte. Además, el deporte se ve afectado con frecuencia por otros factores negativos como la violencia, el doping, las finanzas y la corrupción.
El COI también debería reflexionar sobre si los patrocinadores seguirían apoyando al deporte si éste saliera como gran perdedor de esta campaña.
swissinfo: ¿Qué debería hacer el COI para impedir una debacle como ésta en China en las futuras asignaciones de las Olimpiadas?
A. O.: No se puede hablar de una debacle. Aún hay tiempo, el COI todavía puede lograr algo que, según mi punto de vista, ni siquiera la política ha conseguido, porque ha fracasado en lo que concierne al Tíbet y los derechos humanos.
El COI no puede arreglar y solucionar todo. Pero los chinos quisieron los Juegos. Con ello han, por así decirlo, abierto su ventana al mundo. Y el mundo quiere ahora mirar por la ventana para ver lo que hay dentro.
swissinfo: Usted está en contra del boicot de los Juegos Olímpicos. ¿No se podría enviar una señal clara por lo menos con la inasistencia a las festividades de inauguración?
A. O.: Si no se resuelven estos problemas ahora, se van a hacer muchísimas propuestas: boicoteo total, boicot de la ceremonia inaugural por parte de los jefes de Estado o lazos negros en los brazos de los atletas.
Estoy en contra de que los atletas se pongan los trajes de los monjes tibetanos.
Usted ya ve, se plantean no sé cuántas ideas y propuestas. Existe el peligro de que todo se venga abajo. Después, el daño será grande.
Tengo experiencia, durante casi 40 años me he dedicado al deporte y a la política. Y desde este punto de vista, yo creo que tengo suficiente autoridad para aportar ideas que pueden solucionar estos problemas, por el interés del deporte, el movimiento olímpico y de los chinos.
swissinfo, entrevista de Etienne Strebel
(Traducción del alemán: Antonio Suárez Varela)
ADOLF OGI
Adolf Ogi nació el 18 de julio de 1942 en Kandersteg (cantón de Berna). En esa localidad alpina del Oberland Bernés transcurrió su adolescencia.
Tras concluir la escuela primaria, adquirió el diploma de la Escuela Superior de Comercio en La Neuveville y estudió en la Swiss Mercantile School en Londres.
En 1964 entró al servicio de la Asociación Suiza de Esquí de la que fue director desde 1975. En 1981 lo nombraron director general y miembro del consejo de administración de la Intersport Suiza Holding SA.
Adolf Ogi es, desde 1978, miembro de la Unión Democrática del Centro (UDC). En 1979 fue elegido al Consejo Nacional (Parlamento federal). De 1984 a 1987 revistió el cargo de presidente de la UDC.
SUS DESEMPEÑOS EN EL GOBIERNO Y EN LA ONU
El 1 de enero de 1988, Ogi asumió la titularidad del Ministerio Suizo de Transportes, Comunicaciones y Energía.
En 1996 se convirtió en ministro de Defensa, Protección Civil y Deportes, cartera que ocupó hasta finales del 2000.
En 1993 y 2000 fue Presidente de la Confederación.
Tras retirarse de sus funciones como consejero federal (Gobierno Suizo), pasó al servicio de la ONU como consultor especial para el deporte, la paz y el desarrollo.
Concluyó un primer mandato a finales de 2006. A petición del secretario general de la ONU permaneció en el cargo otro año más.
Adolf Ogi está casado y es padre de dos hijos adultos.