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Para resolver el problema de la crisis alimentaria, la FAO hace un llamado para una verdadera igualdad entre los sexos en la agricultura.
A propósito del Día Internacional de la Mujer, la Tribune de Genève publica un artículo en donde se resalta la importancia del papel de la mujer en el desarrollo de los países en vía de desarrollo: “Si las mujeres tuvieran los mismos derechos que los hombres en los países en vía de desarrollo, ellas podrían ser mucho más productivas y contribuir mucho más al desarrollo rural y a la seguridad alimentaria” asegura Abdessalam Ould Ahmed, director de la oficina de coordinación de la FAO en Ginebra.
El último informe de la Organización de las Naciones Unidas por la Alimentación y la Agricultura, plantea la cuestión de la paridad en la víspera de una semana dedicada al 100° aniversario del Día Internacional de la Mujer. Este informe afirma, entre otras cosas, que la emancipación de la mujer puede contribuir a disminuir fuertemente los efectos de la crisis alimentaria.
“La agricultura tiene un potencial importante en la reducción de la pobreza. Si las mujeres tuvieran el mismo acceso que los hombres a la tierra, a las semillas y al crédito, la producción agrícola aumentaría de forma significativa”, explica Abdessalam Oull Ahmed.
Según los expertos de la FAO, una participación más activa de la mujer en el campo hará disminuir de 100 a 150 millones el número de personas que, en el mundo, sufren de hambre.
Lo que está en juego es enorme pero, para muchos, hay que primero aceptar que la mujer tiene los mismos derechos que los hombres. Después de algunos siglos de la abolición de la esclavitud, en que la sociedad blanca se preguntaba si la otras razas tendrían los mismos derechos que ellos, seguimos haciendo la misma pregunta, pero esta vez con respecto a las mujeres.
Es impresionante que este bloqueo exista todavía, y prueba la falta de madurez de una sociedad patriarcal en donde los hombres continúan otorgándose el rol dominante sin ninguna otra razón que la ignorancia y el dogmatismo, muchas veces religioso.
La FAO consiente la existencia de “bloqueos culturales y reglamentarios”, pero lo que la organización lamenta, es ante todo, “la falta de voluntad política”. “No se puede corregir esta situación sin la aplicación de medidas que favorezcan a las mujeres , como el acceso a la educación”, sin olvidarse que la cuestión de la producción agrícola esta estrechamente relacionada a la demografía.
“Seremos 9 millares en 2050. Para alimentar a tanta gente, la producción agrícola deberá aumentar un 70% a escala planetaria y 100% en los países en vía de desarrollo”.
Otro argumento en favor de una política de acceso al conocimiento: las estadísticas muestran que las mujeres educadas tienen menos niños. “La mujer es el nudo, el centro de transmisión del progreso”, insiste Abdessalam Ould Ahmed. Para la FAO, no existe solución a largo plazo, ni durable en el tiempo, sin la integración de la mujer rural en el proceso de producción agrícola. Muchos países van a tener que reconsiderar sus modelos si quieren resolver sus problemas de pobreza.
La inversión en el mundo rural es muy poca. La parte de ayuda a la agricultura era de 19% en los años 1980, y cayó a 3% en 2006.
La FAO recomienda a los países en vía de desarrollo que aumenten a diez por ciento la parte de la agricultura en sus presupuestos. Estas cifras raramente han sido alcanzadas. Corrientemente se está a 5%.
De hecho, el acceso de las mujeres rurales en la producción agrícola podría tener un efecto multiplicador en la productividad sobre la renta de las familias más pobres. Para Ould Ahmed, esto implica “colocar a la mujer en el centro de la política educativa”. Ahora, más que nunca, se necesitan actitudes positivas en este sentido, y entrar en acción lo más rápido posible.
Desde hace alguna semanas el aumento de los precios de los alimentos devuelve el mundo a una cruel realidad. Mil millones de personas sufren de hambre en el mundo. O sea un habitante del planeta sobre seis.
“Evidentemente, termina Ahmed, hay que actuar en la emergencia porque hay millones de personas en las zonas de conflicto que necesitan una ayuda alimentaria inmediata. Pero también hay que ver los hechos y la realidad de esta crisis para poder actuar sobre lo fundamental. Lo que se necesita es iniciar un desarrollo sostenido de la agricultura por dar a las mujeres el lugar que corresponde”.