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El reloj que se puede ver en todas las estaciones ferroviarias suizas es un verdadero clásico del diseño. Fue creado por el ingeniero y diseñador Hans Hilfiker (1901–1993) en 1940. Los Ferrocarriles Federales Suizos (FFS) no querían sólo un reloj preciso que daba la hora exacta como es necesario para la comunicación eficaz del tráfico ferroviario, sino un reloj que también expresara una parte de la identidad nacional.
El diseño del reloj es sencillo y claro. No hay números: rayas negras en un fondo blanco indican los minutos. También el minutero y el horario son negros. El segundero es rojo y destaca en comparación con el resto del diseño: su punta tiene la forma de un disco, parecido al disco de señal que antes se usaba para el despacho de los trenes.
El segundero rojo, que a cada vuelta para un segundo y medio, se puede ver muy bien desde lejos. Además, es un símbolo de la puntualidad proverbial de los suizos.
Los FFS han conseguido su meta: el reloj de la estación forma parte de la identidad nacional. También se encontró entre los cien relojes que Suiza regaló a la ciudad de San Petersburgo en 2003 con ocasión del 300º aniversario de la capital rusa. En el centenario de su independencia nacional, también Noruega recibió de Suiza un reloj ferroviario.
Aficionados del reloj de la estación pueden adquirir copias del original. En 1986 se comercializó por primera vez una colección (legal) de copias diseñadas por la empresa Mondaine.
El reloj ferroviario para llevar en la muñeca ya es uno de los diez mejores clásicos del diseño suizo; ya se ha mostrado en el Museo del Diseño de Londres y en el Museo de Arte Moderno (MoMa) de Nueva York.
El reloj de los FFS no fue la única obra de Hilfiker que tuvo su impacto en la vida cotidiana de los suizos. Hilfiker también inventó las cocinas de módulos intercambiables y estableció las medidas estandarizadas para los componentes de la cocina.