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Para dar a conocer de manera inmediata el asesinato de John F. Kennedy, hace 50 años, los editores de periódicos de todo el mundo contaban con un enorme acontecimiento y pocos datos concretos. ¿Cómo actuaron los medios suizos en esas aguas inexploradas de la comunicación?
Kennedy fue asesinado el viernes 22 de noviembre de 1963. Según los husos horarios, en diversos países se habrá escuchado el tradicional “¡Que paren las máquinas!”, para incluir esa bomba noticiosa.
Pero el hecho se produjo a las 18:30 horas de Suiza, lo que significaba que los periódicos locales tenían que esperar hasta la mañana siguiente antes de la impresión de sus ediciones de fin de semana.
Sin embargo, ese lapso ofrecía una ventaja, para permitir que se asentara un poco el torbellino de rumores y especulaciones (aunque el asesinato de Lee Harvey Oswald, dos días más tarde, solamente reactivó la confusión).
Los editores suizos reaccionaron más o menos de la misma manera en las diversas regiones lingüísticas del país: Con un “¡KENNEDY ASESINADO!” ocuparon el titular principal de la primera plana, abajo del cual incluyeron la fotografía de un sonriente J.F.K.
En las tres o cuatro primeras páginas, los diarios dieron cuenta de las últimas noticias, con base en los reportes de las radios de Estados Unidos y las agencias de noticias.
Luego, con un editorial en tono de tristeza, alabaron a Kennedy como “símbolo de esperanza”, pero evitaron hacer predicciones firmes sobre lo que su muerte significaría para la política mundial. Publicaron también un breve perfil del vicepresidente, Lyndon B. Johnson, y, finalmente, las reacciones en Suiza, incluyendo el pésame oficial del Gobierno.