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En los últimos 150 años, la población suiza se triplicó. Con el impulso de la inmigración, el crecimiento demográfico ha sido especialmente significativo en las últimas décadas, al punto que Suiza figura actualmente entre los países europeos más dinámicos en este ámbito.
¡Ah, Suiza, país de inmaculadas montañas, pobladas por apenas un puñado de gente! Si usted se imagina así al país, un consejo: cuando sobrevuele su planicie, cierre los ojos.
Ciertamente, en algunas regiones alpinas ese cliché, digno de tarjeta postal, no está lejos de la realidad. En el cantón de los Grisones, por ejemplo, viven 27 personas por km2”. Una densidad media inferior, si se compara con la de Alemania o la de Italia.
Pero basta mirar el siguiente gráfico para constatar que la mayor parte de la población vive en una región limitada por el Lago Lemán, al oeste, y el lago de Constanza, al este. En esa planicie residen dos tercios de la población helvética y la densidad es de alrededor de 450 habitantes por km2, lo que la convierte en una de las regiones europeas más pobladas.
Apoye y desplace el cursor sobre el círculo central para comparar la densidad de la población suiza (habitantes por km2) en 1850 y en 2010
En Europa, durante los últimos 50 años, pocos Estados han conocido un crecimiento demográfico tan alto como el de Suiza. De 1960 a la actualidad, la población pasó de un poco más de 5 millones de habitantes a más de 8 millones. Esto equivale a una progresión de más del 50%. Solamente algunos países, como Islandia, Irlanda y España, tienen una tasa superior a esa.
En el último medio siglo, el crecimiento demográfico suizo ha sido superior de modo constante en un 1%. Solo durante la década de los 70 hubo una desaceleración, durante la crisis petrolera.
Como se puede observar en el gráfico siguiente, Suiza es desde hace décadas un país de inmigración. Tras un estancamiento en la década de 1970, visible también en el decenio siguiente, el crecimiento demográfico recobró fuerza. La buena salud económica del país y la introducción de la libre circulación de personas atrajeron a Suiza a decenas de miles de trabajadores de los países de la Unión Europea.
En el mundo, Suiza destaca como uno de los países con una alta cuota de población extranjera. Por otra parte, más de uno de cada cuatro habitantes de Suiza nació en el exterior.
Si bien el porcentaje de extranjeros en Suiza es significativo, ello se debe, en parte, a que la nacionalidad helvética no se adquiere automáticamente con el solo hecho de nacer en este país, como ocurre en otras partes. De este modo, numerosas personas nacidas en Suiza no se naturalizan.
En 2013, el 85% de la población extranjera provenía de un país europeo. En el gráfico siguiente, puede observarse que la inmigración procedente de Alemania, Italia, y en menor medida, de Francia, tiene profundas raíces históricas.
Si en el pasado la inmigración era, sobre todo, de una mano de obra poco calificada, actualmente los extranjeros con un diploma universitario son cada vez más numerosos. Más de la mitad de los inmigrados de nacionalidad alemana o francesa, por ejemplo, tienen una formación académica.
Como todos los países industrializados, Suiza hace frente al envejecimiento poblacional. En 1860, este país contaba con 12 personas entre los 20 y los 64 años por cada persona mayor de 65. Esta relación ha disminuido drásticamente. Hoy es de 4 por 1.
La disminución en la tasa de fecundidad es la razón principal del envejecimiento poblacional, y no el argumento de que ha aumentado la esperanza de vida, que en el mundo aumentó más de 35% -18 años de vida más, en promedio, entre 1960 y 2012. Suiza tiene una tasa entre las más altas del mundo en lo que a expectativa de vida se refiere: más de 82 años, según datos de 2013).
La tasa de procreación ha disminuido de modo significativo en los últimos 50 años. Pasó de 5 a 2,5 hijos por cada mujer, a escala mundial. En Suiza, la tasa actual es de 1,5, mientras que en la década de los 60 fue de 2,5. El valor actual es inferior al umbral de reposición demográfica. En otros términos, la población suiza experimenta una regresión, aunque la inmigración ha compensado ampliamente el déficit nacional entre decesos y nacimientos. Según algunos, incluso de modo excesivo.
Traducción: Patricia Islas. Gráficos: Duc-Quang Nguyen & Filipa Cordeiro, swissinfo.ch