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Cada logro adquirido nos enorgullece y nos empuja a seguir adelante. Esto solo se obtiene si nosotros mismos trabajamos para ello de forma activa. ¿Cómo lo hacemos?
Esta Semana le realizamos tres preguntas sobre este tema a nuestro compañero Eduard Prat, psicólogo voluntario del Teléfono de la Esperanza y esto fue lo que nos dijo:
¿Cómo influencia la autosuficiencia en nuestra capacidad para conseguir lo que queremos?
En la vida hay muchos objetivos individuales (como estudiar la carrera de historia de arte) pero también hay muchos objetivos grupales (como educar a un hijo entre la madre y el padre, o trabajar en un proyecto común en una empresa o una ONG). Sentirse y ser autosuficiente es en principio fundamental para lograr nuestras metas individuales, en el sentido que es importante bastarse a sí mismo para conseguir lo que queremos, no depender de otras personas o de que ciertos hechos sucedan o dejen de suceder. Aunque no todo depende de uno mismo, sí que
siempre depende de nosotros tomar una actitud ante los imprevistos y decidir como continuar hacia nuestros objetivos. En general no me gusta mucho hablar del concepto de autosuficiencia, pues puede tener cierta connotación arrogante y de excluir a los otros y al mundo. Me gusta más hablar de responsabilidad, de autoestima, de creer en las propias capacidades y límites, conceptos que implican lo positivo de la autosuficiencia, pero no implican engreimiento ni excluyen a nadie ni a nada. En principio, la autosuficiencia no tendría cabida en las metas de equipo, de hecho, sería contraproducente, pero la responsabilidad y la autoestima sí. Además, por supuesto, harían falta otros aspectos como la capacidad de trabajar en equipo.
¿Cómo podemos diferenciar entre metas realistas e irrealistas, y porque es importante esta distinción?
Es importante aprender a distinguir si una meta es realista o irrealista. Se puede decir que una meta realista es una meta que se puede alcanzar, mientras que una meta irrealista es una meta que no se puede alcanzar. Hay casos claros. Por ejemplo, para una persona que quiere perder 20 kg, perder los 20 kg en una semana es claramente irrealista, perder 10 kg en un año sería más realista. Pero hay casos que no son tan claros. Por ejemplo, ¿es realista pensar que puedo ganar un premio nobel? Pues no es imposible, pero es altamente improbable. ¿O que una chica de 16 años buena en física se plantee logar un doctorado en física cuántica? No es imposible, es incluso probable, pero hace falta mucho tiempo y esfuerzo para llegar a ello. Lo recomendable no es solamente que la meta sea posible, si no que se pueda alcanzar con un esfuerzo y tiempos razonables, que sea alcanzable. Por ejemplo, una meta más realista para la chica podría ser estudiar la carrera de física (aunque no necesariamente olvidándose del
doctorado). Y, una vez estudiada la carrera, si quiere, se podría plantear el objetivo del doctorado, ya ahora de forma más plausible
Lo interesante es que metas que hoy pueden parecer imposibles mañana pueden ser posibles. Y para ello hace falta plantearse hoy metas factibles que te acerquen a la gran meta. Para mi está bien soñar en grandes metas improbables, pero tomando conciencia de que son improbables, sin perder de vista los objetivos a corto plazo, valorando el camino, y también siendo conscientes que en un tiempo estas grandes metas pueden cambiar.
¿Qué tan común es que las barreras psicológicas impidan a las personas a alcanzar sus objetivos y como pueden superarlas?
Existen barreras psicológicas que a veces nos ponemos nosotros mismos y nos impiden alcanzar nuestros objetivos. Una barrera típica son los pensamientos irracionales, que podríamos definir como aquellos pensamientos que no se sustentan en la realidad, que son ilógicos, y que además suelen ser perjudiciales para conseguir nuestros objetivos. Un ejemplo general de pensamiento irracional seria creer que no puedes alcanzar tus objetivos, aunque no haya fundamento para pensarlo. Esto seguramente te desmotivará a conseguir tu meta. Es lo que se llama “auto-profecía
cumplida”: creer que no vas a lograr algo te ayuda a no lograrlo. Lo contrario, creer que vas a lograr tus objetivos sin esfuerzo, sin hacer nada, también sería un pensamiento irracional que no te va a ayudar. Sin esfuerzo no se consiguen objetivos, si llegas a la meta sin hacer nada ya no
podemos hablar de metas, sino de regalos. En general, creer que con esfuerzo puedes lograr tus objetivos sería un pensamiento racional que te podría ayudar a alcanzar tus metas. Para superar los pensamientos irracionales debes, primero de todo, tomar conciencia de tus pensamientos, por ejemplo, escribiéndolos en un papel. En segundo lugar, cuestionando estos pensamientos: ¿es irracional o racional lo que pienso? ¿se sustenta en la realidad y me ayuda o es ilógico y me es perjudicial? Y, en caso de que sea irracional, cambiarlo por uno racional y funcional.
Otra típica barrera psicológica son las resistencias. Para lograr objetivos hace falta cambiar, salir de la zona de confort para ir a la zona de aprendizaje, exponerse. Esto suele generar cierto miedo y ansiedad hacia lo desconocido, incluso confusión y frustración. Ante esto, es normal mostrar resistencias al cambio, como huyendo, abandonando nuestras metas para volver a nuestra zona de confort. Por ejemplo, al estudiar una carrera, es probable que haya cierta ansiedad al inicio de ir a la universidad, un entorno donde no conoces a nadie y al que no estás acostumbrada, y esto
eventualmente te podría llevar a dejar la carrera. Es fundamental tener presente de que pueden existir resistencias y cuestionarse si, cuando quieres abandonar tu objetivo, lo haces porque realmente ya no lo quieres o porque ha surgido una resistencia, a la cual se puede vencer para lograr lo que quieres.
En conclusión, lo importante es entender que, aunque lo que pasa muchas veces no depende de ti, tus pensamientos y sobre todo tu actitud ante lo que te pasa dependen solamente de ti. Concienciarse del poder que tienes y usarlo. Dicho de otra forma, tú muchas veces no escoges los hechos, pero siempre tienes la facultad de escoger como los interpretas y qué actitud tomas ante ellos. Es fundamental una actitud de comprensión y cierta autocompasión, de entender que pueden surgir contratiempos, que podemos fallar algunas veces, que no somos perfectos, que
podemos mejorar, que somos dignos y capaces.