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Esta combinación de fotos muestra al presidente de EEUU Donald Trump en una imagen del 12 de mayo de 2017 y al recientemente despedido director del FBI, James Comey, el 20 de marzo de 2017(afp_tickers)
El despido sorpresa del director del FBI, James Comey, por parte del presidente Donald Trump provocó una tormenta política debido a la investigación de la policía federal sobre los supuestos vínculos entre Rusia y el entorno del magnate.
Estos son los principales actores de este entramado.
- La Casa Blanca -
Trump insiste en que estas acusaciones de colusión con Rusia son "un engaño total" y que las investigaciones del FBI y el Congreso son "una farsa a expensas del contribuyente".
Sobre las razones de la destitución de Comey, el Ejecutivo ha sembrado confusión con explicaciones cambiantes y contradictorias. El vicepresidente Mike Pence y los portavoces de la Casa Blanca aseguraron que su despido no tiene nada que ver con la investigación en curso sobre los contactos con Rusia.
Pero el presidente estadounidense los contradijo el jueves en la NBC: "De hecho, cuando me decidí, me dije: 'este asunto con Rusia, Trump y Rusia, es una historia inventada'", declaró, dando a entender que la investigación lo llevó a tomar la decisión.
- El FBI -
James Comey confirmó en marzo al Congreso la existencia de una investigación lanzada por el FBI en julio de 2016 sobre una eventual "coordinación" entre miembros del equipo de campaña de Trump y Moscú.
Esto irritó a Trump, quien le preguntó directamente a Comey tres veces, dos por teléfono y otra durante una cena, si él mismo era objeto de esa investigación. Una pregunta que puede interpretarse como un intento de presión sobre el director del FBI y que expone al presidente a acusaciones por "obstrucción de la justicia".
El director interino del FBI, Andrew McCabe, aseguró el jueves ante una comisión del Senado que la pesquisa sobre la injerencia rusa en la campaña electoral continuaba normalmente a pesar de la destitución de Comey.
- El Departamento de Justicia -
El secretario de Justicia, Jeff Sessions, que supervisa al FBI, se retiró de esta investigación luego de ser acusado de mentir bajo juramento sobre los contactos con el embajador ruso en Washington, Serguei Kisliak, durante la campaña.
Su número dos, Rod Rosenstein, juega un rol central tras el fortalecimiento de su capacidad de supervisión sobre la investigación del FBI.
Sessions es fuertemente criticado por los demócratas, que piden su renuncia por haber influenciado el caso al recomendar a Trump, así como a Rod Rosenstein, el despido de James Comey, oficialmente por su mala gestión del caso de los correos de Hillary Clinton durante la campaña electoral.
- El Congreso -
Las comisiones de Inteligencia de la Cámara y del Senado conducen sendas investigaciones sobre la interferencia de Rusia en la elección estadounidense.
El presidente de la comisión del Senado, el republicano Richard Burr, expresó su malestar por la destitución de Comey, a quien invitó a declarar el martes a puertas cerradas.
Los demócratas pidieron por su parte la designación de un fiscal especial independiente para llevar adelante la investigación que afecta a la política estadounidense. La Casa Blanca y los líderes republicanos rechazaron esa petición.
- El equipo de Trump -
Las sospechas de colusión apuntan a varios miembros del equipo electoral de Trump, en particular su antiguo jefe de campaña Paul Manafort, y los exasesores Carter Page y Michael Flynn.
- Rusia -
El embajador en Washington se encuentra en el centro de esta tormenta política por sus repetidos contactos con gente cercana a Trump.
Las agencias de inteligencia estadounidenses acusan por otro lado a Rusia de estar detrás del pirateo de correos del Partido Demócrata y la campaña de Hillary Clinton.
Las acusaciones son rechazadas por el presidente ruso Vladimir Putin, con quien Trump ha expresado su deseo de iniciar un acercamiento.
- Las agencias de inteligencia -
Los jefes de la inteligencia estadounidense, incluyendo a Comey, expresaron a Trump, justo después de su triunfo en noviembre, su convicción de que Rusia había intentado interferir en la campaña presidencial para favorecer su candidatura en detrimento de Hillary Clinton. Algo que el presidente nunca ha aceptado.
AFP