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El teatro Volksbühne de Berlín reestrenó, el 8 de marzo pasado,la celebrada pieza "Frida Kahlo", sobre la vida y obra de la pintora mexicana, bajo la dirección de Johann Kresnik, y escenografía y vestuario de la suiza Penelope Wehrli.Este contenido fue publicado el 15 marzo 2001 - 14:55
Wehrli, nacida en Zúrich en 1957, donde comenzó su carrera en teatro callejero en 1975, vive y trabaja en Berlín y Nueva York.
La producción, estrenada en 1992 en Bremen, describe el calvario físico y psíquico de Frida Kahlo quien, conjuntamente con su esposo Diego Rivera, era activa militante de izquierdas en su país.
Con una escenografía y un vestuario muy sobrios, Wehrli ha tratado de rendir homenaje a una figura que admira desde muy joven, cuando comenzó a interesarse por la pintura y el arte, según dijo en una entrevista con swissinfo.
"Cuando Kresnik me preguntó si quería crear una escenografía sobre la vida de Frida Kahlo quedé muy entusiasmada con la idea; y para mí siempre estuvo claro que debía de alguna forma traducir -y no adaptar- para el teatro los cuadros que pintó", señaló.
"El ambiente tenía que ser a la vez superficie y fondo para los 16 bailarines que intervienen en la obra, así como un ambiente que necesita una enorme extensión", agregó Wehrli.
"En realidad, no es más que una superficie en desnivel, de color amarillo limón, en la que se ven al frente dos grandes huellas de ruedas de camión que se pierden en el horizonte; algo así como un enorme desierto amarillo limón".
Casi totalmente paralizada por un grave accidente sufrido en su juventud, la pintora mexicana se descubrió a sí misma como tema para su pintura; una biografía que se presta precisamente para el teatro coreográfico, afirmó, por su parte, el director de la obra Johann Kresnik.
"El único e importante objeto que pasó por mi mente para incluir en la escenografía era una cama roja", acotó Wehrli. "Desde los primeros esbozos que hice para 'Frida Kahlo' contemplé siempre una cama roja en llamas, porque me imaginaba que una mujer tan unida a su lecho como ella, pero con la fuerza y la voluntad de vivir que tenía, no podía menos que incendiar su cama".
En la puesta en escena, que durará hasta el 12 de abril el lecho de Frida Kahlo se desplaza sobre un riel desde el fondo a la derecha hacia el frente a la izquierda, mientras la pintora duerme o está activa, con la coreografía a su alrededor.
Por su parte, Diego Rivera sube y baja en un ascensor de color azul, desde y hacia ese ambiente amarillo.
La escenografía es indudablemente muy sugestiva. "He tratado de exponer de esta manera los dos polos opuestos", dijo Wehrli. "La cama roja que siempre acompañó durante toda su vida a Frida Kahlo y el elevador azul del que cae Diego Rivera, sobre aquel fondo amarillo limón y la inmensidad del desierto".
André Breton calificó una vez a Frida Kahlo de surrealista, pero la artista mexicana rechazó vehementemente esa apreciación por considerar que nunca había pintado sus sueños, sino su propia realidad.
Juan Carlos Tellechea, Berlín.
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