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El campo de refugiados de Kakuma, en el noroeste de Kenia, es uno los más grandes del mundo: Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (The Office of the United Nations High Commissioner for Refugees, UNHCR), a finales de 2014 vivían allí unas 180.000 personas, cifra que ha aumentado considerablemente en los últimos años debido a los conflictos en el vecino Sudán del Sur. El campo de refugiados se encuentra en una llanura árida. Abastecer de suficiente agua potable a los refugiados constituye un reto de suma importancia. En el marco de un proyecto financiado por la COSUDE, investigadores del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Neuchâtel analizan y monitorean las aguas subterráneas en la región alrededor de Kakuma conjuntamente con colaboradores de la COSUDE y del ACNUR.
El objetivo del proyecto es observar mejor el comportamiento de las aguas subterráneas en zonas áridas y proporcionar la base para una gestión sostenible de los recursos hídricos en Kakuma.
En la primera parte del proyecto se efectuaron estudios sobre el terreno a fin de elaborar un perfil geológico e hidrogeológico de la zona alrededor de Kakuma. Para ello, los investigadores instalaron sensores en un total de diez pozos seleccionados estratégicamente, que miden, entre otras cosas, el nivel del agua. Los datos así recabados son luego transmitidos vía la red de telefonía móvil gracias a un aparato recientemente desarrollado y representados visualmente en una página web. Ello permite la evaluación de los datos independientemente del lugar y de las distintas contrapartes implicadas.
Cálculos sofisticados
Los primeros resultados indican que alrededor del campo de refugiados de Kakuma las aguas subterráneas son de mejor calidad en las capas más altas que en las más profundas. Cabe señalar, sin embargo, que las capas más altas también son más propensas a las contaminaciones causadas por el hombre. La prevención de tales contaminaciones a menudo representa un gran reto en los campos de refugiados.
Además de la calidad, también se examinó la alimentación de las aguas subterráneas. La primera evaluación de la cuenca hidrográfica sugiere que la cantidad de aguas subterráneas de reciente alimentación es mucho más grande que la cantidad consumida por el campo de refugiados. Ello significaría que en la gestión de los recursos hídricos en Kakuma, la atención ha de centrarse sobre todo en la distribución y la calidad. Sin embargo, resulta difícil hacer un cálculo preciso de las aguas subterráneas de reciente alimentación porque muchos indicadores se basan en estimaciones y pueden variar dependiendo del tiempo y del lugar.
Por eso, una de las prioridades de los estudios subsiguientes por parte de los investigadores de la Universidad de Neuchâtel es mejorar los métodos para poder determinar las fuentes de alimentación de las aguas subterráneas.
Actualmente, se está probando el sistema en Dadaab, el mayor campo de refugiados del mundo, en el este de Kenia. Si el sistema siguiera demostrando su eficacia, en el futuro sería posible establecer sistemas de gestión de agua eficientes también en regiones remotas y de difícil acceso azotadas por crisis.