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El Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró que Suiza incurrió en violaciones a la Convención Europea de Derechos Humanos con el bloqueo de bienes de un ciudadano iraquí que figuraba en una lista de sanciones de la ONU. El caso demuestra las dificultades para hacer cumplir las inflexibles sanciones de la ONU y respetar al mismo tiempo los convenios internacionales de derechos humanos.
El Tribunal, con sede en Estrasburgo, determinó que Suiza negó al empresario suizo iraquí Khalaf al Dulaimi el derecho a un juicio justo con el bloqueo de sus activos personales y comerciales. Consideró que las autoridades suizas debieron verificar la lista de personas susceptibles de sanciones, elaborada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Las autoridades suizas congelaron en 2006 los activos del ciudadano iraquí, y este interpuso un recurso ante el Tribunal Federal Suizo. En 2008, este último dictaminó que la lista de sanciones de la ONU era vinculante, y que Suiza no estaba autorizada para verificar su validez. El hombre llevó entonces su caso al Tribunal de Estrasburgo, que ya se había pronunciado a su favor en una primera instancia en 2013. El monto congelado ascendería a cerca de 200 millones de francos en activos, según el diario ‘Neue Zürcher Zeitung’.
Durante el régimen de Saddam Hussein, Al Dulaimi fungió como director financiero de los servicios secretos de Irak. Como resultado, su nombre, así como el de su negocio, figuraban en una lista de personas y entidades sujetas a sanciones por parte de la ONU. En un comunicado de prensa, el Tribunal europeo declaró que Suiza “habría tenido la obligación” de asegurarse de que esa lista no fuera arbitraria.
“El Tribunal Federal (suizo) simplemente verificó que el nombre apareciera en las listas del Comité de Sanciones y que los activos en cuestión le pertenecieran”. Sin embargo, de acuerdo con el tribunal europeo, el iraquí debió disponer de la posibilidad de presentar pruebas para que fueran examinadas a fondo y poder demostrar que su inclusión en las listas había sido arbitraria. Como no fue el caso, “la esencia misma de su derecho de acceso a un tribunal resultó afectada”, según la corte de derechos humanos.
Inesperado
Jörg Künzli, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Berna, se manifiesta sorprendido por las conclusiones del tribunal.
“La corte encontró que no hay contradicción entre el sistema legal del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el de la ONU”, dijo a la radio pública suiza.
Künzli explicó que Suiza no tendrá más opción que pedir a la ONU información adicional sobre el caso y, posiblemente, descongelar los activos si no hay evidencia de que estaba justificado incluir en la lista negra al ciudadano iraquí.
swissinfo.ch and agencies