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Poca atención a las realidades económicas de las víctimas, mala planificación y visión a corto plazo son grandes fallas en la ayuda en caso de catástrofe. El informe anual sobre desastres de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja, publicado en Ginebra, reclama nuevos enfoques en los socorros.
Más de 750 catástrofes causaron 20.000 muertos y afectaron a por lo menos 256 millones de personas durante el año 2000. Es lo que indica la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz y la Media Luna rojas en su informe anual sobre desastres naturales.
El estudio indica que el 2000 fue un año particularmente grave en términos de desastres. Se registraron 143 tragedias más que el año precedente. Aunque el número de terremotos y erupciones volcánicas no aumentó, los desastres relacionados con el clima - avalanchas, derrumbes y temperaturas extremas- se duplicaron en los últimos 5 años.
El informe señala que los países pobres son cada vez más amenazados por las inundaciones y el hambre y más vulnerables a los cambios climáticos y a la globalización. Según las cifras, durante el año 2000 el mayor número de muertos y los mayores daños por inundaciones o sequías se registraron en las áreas pobres del globo.
Para la Federación, que reúne a los representantes de 176 sociedades nacionales de la Cruz y la Media Luna rojas, se habla de desastre cuando hay por lo menos 10 muertos o100 afectados, o cuando se declara un estado de emergencia y se pide ayuda internacional.
La falta de atención a las realidades económicas de las víctimas, la mala planificación y la visión a corto plazo son algunas de las grandes fallas en la acción de ayuda concentrada sobre todo en los daños estructurales y no en los impactos de los desastres en la vida de las víctimas.
"Se pone más énfasis en la reconstrucción de las infraestructuras que en la recuperación y consulta del elemento humano afectado por el desastre para que pueda reconstruir su propia vida y su entorno económico", indica Luis Luna, experto de la división Américas de la Federación, en Ginebra.
El informe cita el caso de los desplazados por los deslizamientos de 1999 en Venezuela que sin futuro económico en los remotos lugares de reasentamiento regresan de nuevo al riesgo de sus antiguas viviendas.
Menciona el caso de Bangladesh donde el 60% de los fondos para un plan de reconstrucción entre 1990 y 95 se gastó en el pago de consultores.
"La urgencia no deja ver el largo plazo. Muchas medidas de ayuda tomadas por gobiernos, agencias o comunidades, no tienen la perspectiva adecuada de desarrollo para asegurar la dinámica hacia un progreso social y económico después de un desastre", precisa Luis Luna.
El estudio anual de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz y la Media Luna rojas señala que las agencias de ayuda deben reconsiderar su enfoque.
Al resumir la recomendación global del Informe de la Federación de Sociedades de la Cruz y la Media Luna rojas, Luis Luna subraya: "Se necesita más soporte lógico que físico en la respuesta a los desastres para evitar que las víctimas vuelvan a las situaciones de catástrofe".
Jaime Ortega