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El cambio tecnológico acrecienta la brecha entre ricos y pobres
Según la OIT, esta mayor amenaza para la economía mundial, está muy relacionada con las transformaciones tecnológicas.
Un nuevo libro de la OIT señala que la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres está relacionada sólo con el cambio tecnológico, división resultado de políticas económicas e institucionales que preceden la crisis económica internacional y que fueron exacerbadas por la misma.
A lo largo de los últimos 20 años, la distribución del ingreso se ha inclinado a favor de los ricos, mientras que la situación económica relativa de los pobres y de muchos trabajadores de clase media se ha estado deteriorando en varios países, incluso en las potencias económicas mundiales como Estados Unidos, Alemania y China.
Según el nuevo libro de la OIT, titulado “Un crecimiento impulsado por los ingresos: una estrategia equitativa para la recuperación económica”, esta tendencia está en sólo en parte asociada con el cambio tecnológico.
Más dinero para el capital
La causa principal por la que los trabajadores reciben una porción menor del ingreso nacional es debido a las políticas de las últimas tres décadas, que han distribuido el ingreso en favor del capital y en contra del trabajo.
Lo que se conoce como la participación de la renta del trabajo en la renta nacional comenzó a disminuir alrededor de los años 1980 en numerosas economías avanzadas, incluyendo Estados Unidos y Japón, y una tendencia similar ha sido observada durante los últimos años también en las economías emergentes, sobre todo en China.
Además, esta parte más pequeña del ingreso laboral fue distribuida de manera cada vez más desigual entre los trabajadores, con resultados impactantes.
Panorama conocido
El nuevo libro de la OIT presenta un panorama deprimente, pero conocido. En los países avanzados, la parte del ingreso que corresponde al trabajo disminuyó en promedio en alrededor de 10 puntos porcentuales en relación al nivel máximo alcanzado a finales de los años 1970.
Esta reducción significativa esconde desigualdades aún más graves, ya que los mejores remunerados que constituyen el 1 por ciento están comprendidos en la parte del ingreso que corresponde al trabajo. Si no se considera este 1 por ciento privilegiado, la parte que los trabajadores comunes reciben disminuiría en entre 2 y 6 puntos porcentuales más.
Crecimiento y redistribución
El libro cuestiona la opinión generalizada según la cual ‘el crecimiento debería llevar las riendas y la redistribución estar en un segundo plano’. También pone en entredicho la suposición común de que la moderación de los salarios puede estimular el crecimiento económico y, por lo tanto, reducir la pobreza.
El libro analiza la función dual que cumplen los salarios en las economías de mercado, es decir, que los salarios no son sólo un costo de producción sino también una fuente que genera demanda.
Según los autores, si una masa crítica de países implementa políticas distributivas a favor del empleo de manera simultánea, habrá una importante mejora en la demanda agregada y en el crecimiento, al igual que una reducción de la desigualdad.
Un equilibrio es necesario
Si la parte de los ingresos laborales aumentase un punto porcentual en todos los países del G20 a la vez, el PIB global aumentaría 0,36 punto porcentual. Como las economías del G20 representan más del 80 por ciento del producto bruto del mundo, una estrategia de ‘crecimiento impulsado por el ingreso’ podría ser considerada seriamente como una alternativa política mundial.
Por lo tanto, se precisa un “requilibrio” de las políticas a fin de alcanzar un crecimiento más equitativo. Pero esto requiere una fuerte coordinación política a nivel mundial.
Swisslatin / ILO News ( 10.02.2014)