Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05417.jsonl.gz/17

Estados Unidos impuso sanciones a Petróleos de Venezuela (PDVSA) esta semana. El Tesoro de los Estados Unidos prohibió a personas y empresas estadounidenses realizar transacciones con la compañía petrolera estatal venezolana, al tiempo que las propiedades de la compañía se mantienen bloqueadas. El objetivo es limitar los ingresos de PDVSA para presionar al presidente Nicolás Maduro, líder de Venezuela desde el 2013, a quien Washington dejó de reconocer como presidente de esta nación.
¿Cómo afectarán las sanciones al suministro de petróleo?
Es probable que las sanciones impliquen más una interrupción en los flujos de crudo que una pérdida de suministro hacia los mercados mundiales. La industria petrolera de Venezuela ha sido mal financiada y mal administrada durante mucho tiempo. La producción fue ligeramente superior a 1,1 millones de barriles por día en diciembre, según la OPEP, muy por debajo de los 2,4 millones de barriles diarios que se reportaban a principios de la década. Esto representa un poco más del 1 por ciento del suministro mundial de petróleo.
Las sanciones están dirigidas a bloquear el flujo de alrededor de 500.000 barriles diarios de crudo venezolano hacia Estados Unidos, impidiendo que las empresas o particulares estadounidenses hagan pagos a PDVSA.
Se espera que el resultado sea un reordenamiento de las exportaciones de Venezuela. Los barriles rechazados por los compradores estadounidenses probablemente hallarán nuevo destino en países como India y China, así, las refinerías estadounidenses se verían obligadas a recurrir a otros proveedores para remplazar el crudo de Venezuela. Los costos adicionales de transporte y el superávit de petróleo de Venezuela que busca nuevos compradores podrían contribuir a reducir las sumas que recibe el país. La consultora Energy Aspects estima que entre 200.000 y 300.000 barriles diarios de petróleo venezolano tendrán problema para encontrar compradores, especialmente porque países que no son Estados Unidos están esperando la respuesta de Europa. Sin embargo, es difícil conseguir que las sanciones petroleras resulten totalmente herméticas, por lo tanto, una parte del petróleo de Venezuela aún podría ingresar a Estados Unidos tras ser desviado a través de otros intermediarios.
¿Cómo afectará esto a las refinerías y a los combustibles refinados?
Cualquier refinería basada en Estados Unidos que compre crudo venezolano debe depositar los pagos correspondientes en cuentas de garantía que están fuera del alcance del gobierno de Maduro. Esto incluye a Citgo, una subsidiaria de PDVSA con dos refinerías en Luisiana y Texas; y también a otros compradores estadounidenses de petróleo venezolano como Chevron, PBF Energy y Valero Energy. "Planeamos cumplir con las sanciones y haremos una mejor optimización de nuestro suministro de crudo para minimizar el impacto resultante", dice Valero.
Las previsibles fuentes alternativas de suministro incluyen el crudo pesado mexicano tipo Maya y el crudo de las arenas petrolíferas de Canadá. Pero la oferta de Maya es escasa y Canadá tiene una capacidad limitada de envío de barriles hacia la costa del Golfo, advierte Paul Horsnell, jefe de Investigación de Productos Básicos de Standard Chartered.
Como las refinerías estarán obligadas a pagar más por el suministro de crudo pesado, podrían reducir sus tasas de operación, lo que significará menores márgenes de ganancia, advierte la consultora JBC Energy. Eso podría suponer una reducción en la producción de combustibles refinados como el diésel y la gasolina, agotando las existencias récord de gasolina de Estados Unidos.
¿Conducirá esto a precios del petróleo más altos?
West Texas Intermediate, el principal índice de referencia del sector petrolero estadounidense, ha repuntado alrededor de 1% desde que el gobierno de Trump reconoció al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela la semana pasada. Esto sugeriría que la agitación en este país no resulta especialmente amenazadora para los grandes operadores petroleros, o que cualquier posible interrupción de los suministros ya ha sido descontada.
Las dinámicas más interesantes se ocultan bajo la superficie. Los tipos de crudo pesados venezolanos no son fácilmente remplazables por un WTI más ligero. Como resultado, los precios de los flujos de petróleo pesado que compiten entre sí se han fortalecido a medida que las refinerías se apresuran a reemplazar los barriles que perderán de Venezuela. Mars, un petróleo de tipo medio-pesado bombeado desde plataformas del Golfo de México, aumentó su precio más de 6 dólares por arriba del WTI. Enel verano pasado su precio era el mismo. En octubre, cada barril de Heavy Western Canada Select se vendía 50 dólares por debajo del WTI. Ahora, dicha diferencia es de solo 9 dólares.
¿Cómo reaccionará el resto del mundo?
Algunos de los comerciantes de petróleo independientes más grandes del mundo, incluidos Vitol y Trafigura, compran y venden crudo y combustible refinado a Venezuela, las sanciones de Estados Unidos suscitan pues interrogantes con respecto al futuro de su negocio. Si bien sus casas de comercio exterior generalmente están basadas en Londres o Ginebra, todas realizan operaciones a gran escala en Estados Unidos.
El martes, los comerciantes expresaron que los detalles de las sanciones no eran claros, más allá del hecho de que quedaba prohibido el envío de Venezuela a Estados Unidos y viceversa, y que los ciudadanos estadounidenses no podrían participar en ningún tipo de comercio. Pero todos enfatizaron que tendrían que actuar cautelosamente con respecto a cualquier operación comercial con Venezuela y respetar las sanciones.
En la India, la refinería de Nayara Energy, ubicada en Vadinar, podría emerger como una puerta alternativa para el petróleo de Venezuela; así como la vecina planta de Reliance Industries, en el estado de Gujarat. Ambas ya son compradoras. El 50% de Nayara pertenece a la compañía petrolera rusa Rosneft y Transfigura es dueña de otro 24,9 por ciento.
Funcionarios del gobierno indio evalúan las posibles consecuencias de las nuevas sanciones estadounidenses sobre PDVSA y lo que esto podría significar para las refinerías del país, expresó una fuente allegada al tema. Sin la existencia de una prohibición absoluta de comprar crudo a Venezuela, como lo hizo Estados Unidos con respecto a las exportaciones de petróleo de Irán, es difícil evitar que las refinerías indias lo compren, añadió.
China también es capaz de absorber suministros adicionales: según la empresa de trazabilidad petrolera Kpler, China compró un promedio de 321.000 barriles diarios de petróleo a Venezuela en 2018, mientras India importó un promedio de 328.000 barriles diarios.
¿Qué pasa si el régimen de Maduro es derrocado?
Si las sanciones terminan y un nuevo régimen asume el control, esto podría conducir hipotéticamente a un proceso de reinversión en favor del atribulado sector petrolero venezolano. Pero los analistas son cautelosos en materia de optimismo. Paul Horsnell destaca que al país le faltan equipos, suministros y mano de obra. Por ello, “incluso en el caso de una transición pacífica de gobierno, no se esperaría un rápido crecimiento en la producción de crudo venezolano en el corto plazo; es probable que lleve años estabilizar la producción, y no es previsible revertir los actuales declives ", escribe.
Copyright The Financial Times Limited 2019