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Este año se ha registrado un aumento en los solicitantes de asilo, en particular, de Eritrea y Siria. Pero en todo el país las autoridades locales luchan por encontrar un alojamiento adecuado para los migrantes. (RTS / swissinfo.ch).
En el cantón de Vaud, la práctica de alojar a personas en refugios subterráneos ha generado controversia. El refugio antiaéreo en la comuna de Bussigny, por ejemplo, alberga hasta a 50 hombres en tres dormitorios, con dos duchas y cuatro inodoros. No hay ventanas. Para salir a respirar aire fresco, los hombres tienen que mostrar sus tarjetas de identificación.
El Establecimiento para Migrantes del cantón de Vaud admite que las condiciones no son ideales y destaca que dada la escasez de vivienda en todo el cantón y alrededor del lago de Ginebra, las autoridades buscan alternativas. En todo el cantón, los solicitantes de asilo se encuentran actualmente en nueve refugios antiaéreos. Esto es mucho más que en otras partes del país. Ginebra, por ejemplo, abrió un segundo búnker. Berna tiene cinco; Neuchâtel, dos y Friburgo, uno. Jura y el Valais logran prescindir de los búnkeres.
Mientras que el número de solicitantes de asilo sirios se ha mantenido relativamente estable desde el comienzo del año, el de las personas procedentes de Eritrea ha aumentado drásticamente, alcanzando un pico de casi 1.500 en julio. Estos dos grupos representan un tercio de los solicitantes de asilo en Suiza.