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Los primeros seres humanos vivieron hace 1,8 millones de años y fueron clasificados en diversas categorías de Homo. Sin embargo, investigadores suizos y georgianos sugieren que podrían pertenecer a la misma especie, en virtud de que no tienen suficientes diferencias que los distingan.
Los científicos son conscientes de que podrían hacer reescribir los libros de Historia al eliminar a especies enteras del árbol genealógico de la Humanidad. “Nos sentimos como el niño del cuento de El traje nuevo del emperador”, señala Christoph Zollikofer, del Instituto Antropológico y Museo de Zúrich, en entrevista con swissinfo.ch.
Un cráneo desenterrado en Dmanisi, en el sur de Georgia, es la clave del enigma según los científicos. Descubierto en 2005, coincide con una mandíbula hallada previamente y es el cráneo más completo de un Homo erectus adulto encontrado hasta la fecha.
El cráneo 5, como se le conoce, tiene una pequeña caja craneal, una amplia faz y largos dientes. “Lo interesante es que no vino solo.
Encontramos previamente otros cuatro individuos, lo que nos permitió observar las variaciones en una unidad de tiempo y espacio”, dice Zollikofer, uno de los principales autores de un artículo publicado en la revista Science, el jueves 17 de octubre.
Los investigadores trabajan en la hipótesis de que esos fósiles pertenecían a una misma población, aunque parecieran muy diferentes entre sí.
“Encontramos que no presenta ninguna otra diferencia de las que se pueden hallar en cinco personas de cualquier población”, agrega Zollikofer. “Estamos convencidos de que los cinco individuos representan variaciones dentro de una misma especie, la del Homo temprano”.
Dmanisi
El sitio arqueológico de Dmanisi se encuentra a dos horas en automóvil de la capital georgiana de Tiflis, en dirección suroeste, bajo las ruinas de la ciudad medieval. El lugar proporciona un registro de los primeros homínidos dispersos fuera de África.
La primera mención de la ciudad en sí remonta al siglo IX y se cree que fue edificada durante la Edad de Bronce. Durante la Edad Media Dmanisi fue un importante centro comercial.
El primer trabajo arqueológico se llevó a cabo en la década de 1930, cuando Georgia era parte de la Unión Soviética. En 1984 fueron encontradas primitivas herramientas de piedra, lo que generó un mayor interés en el sitio. Desde 1991, los investigadores internacionales se unieron a sus colegas georgianos de Dmanisi.
Fósiles humanos fueron descubiertos en el lugar entre 1991 y 2005, y algunos datan de hace 1,8 millones de años. Representan la prueba más antigua de presencia humana en la región del Cáucaso.
De acuerdo con David Lordkipanidze del Museo Nacional de Georgia, el estado de conservación es excepcional, lo que permite el estudio de aspectos desconocidos hasta ahora.Fin del recuadro
Una especie
Por lo general, los paleoantropólogos utilizan variaciones entre los fósiles de Homo para definir las especies diferentes. Sin embargo, las últimas investigaciones de Zollikofer y sus colegas sugieren que los restos de este período y procedentes de otros sitios forman parte de la familia del Homo erectus.
“Nos referimos a los hallazgos contemporáneos en África, donde hay una gran diversidad de fósiles de hace 1,8 millones de años”, dice a swissinfo.ch. “La suma de las variaciones y diferencias que encontramos no era diferente de lo que podríamos considerar como una variación normal en el seno de una misma especie”.
Los resultados se obtuvieron mediante la llamada morfometría geométrica en 3D. Zollikofer y sus colegas analizaron posteriormente los datos para cuantificar la variación. Concluyeron que, por ejemplo, el Homo habilis, Homo rudolfensis y Homo erectus, categorizados hasta ahora en tres diferentes especies, podrían pertenecer a una misma especie.
Según Zollikofer, el conjunto de la hipótesis no podría haber sido establecido si la caja craneal y la mandíbula hubieran sido encontradas en diferentes lugares, lo que probablemente habría llevado a los investigadores a considerar los restos como pertenecientes a especies diferentes. El cráneo completo tiene características clave no observadas hasta ahora, como un pequeño espacio para el cerebro y una amplia mandíbula.
“Eso no significa que creamos que existe una sola especie a lo largo de la evolución humana, porque solamente estamos observando un punto específico en el tiempo, hace 1,8 millones de años”, subraya el científico.
La evolución de la imagen
El profesor de Zúrich rechaza que tema provocar un cambio y agrega que los datos hablan por sí mismos. Pero no se hace ilusiones y sabe que los resultados serán puestos en tela de juicio.
“Es lo que se vive en la ciencia”, admite. “Pero eso puede sucedernos también a nosotros en algunos años si hay nuevos hallazgos. No debemos vincular demasiado nuestra posición científica con hipótesis específicas”.
Es probable que aparezcan nuevos elementos que puedan modificar la percepción de los científicos. De acuerdo con David Lordkipanidze, del Museo Nacional de Georgia, en Dmanisi hay todavía, por excavar, 50.000 metros cuadrados de terreno que contienen fósiles y herramientas de piedra, el equivalente a siete campos de fútbol.
Traducción, Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch