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El gobierno suizo podría decidir este miércoles la suerte de "la herencia" de la Comisión Bergier, es decir, el resultado de cinco años de investigación en torno a la actuación de Suiza durante la Segunda Guerra Mundial.
¿Qué hacer de los documentos utilizados por los historiadores a lo largo del último lustro? En particular, las piezas proceden de los archivos de las empresas. ¿Habría que devolverlas? ¿Archivarlas en un sitio público? La controversia comenzó cuando las tareas de la Comisión están por concluir.
Al gobierno suizo (Consejo Federal) le corresponde tomar una decisión con respecto a los resultados de la investigación del grupo de expertos reunidos, desde 1996, bajo la batuta de Jean-Françcois Bergier.
La misión de los especialistas concluye a fines de año pero aún se desconoce la suerte de la montaña de papeles que recopilaron y que provienen también de archivos públicos suizos y extranjeros amén de los documentos de la misma comisión, textos de procesos verbales, notas, etc
El problema principal tiene qué ver con las copias de los archivos de algunas empresas. Los investigadores lograron un acceso ilimitado y excepcional a esos documentos privados, merced a una serie de medidas legislativas acordadas en 1996.
La Comisión Bergier se inclina porque esas piezas sean conservadas en archivos públicos con el argumento de que se trata de documentos de interés general. Los medios económicos se oponen a esa medida y reclaman el retorno de los papeles a sus propietarios.
Estos últimos apoyan su solicitud en el hecho de que las medidas excepcionales dictadas en 1996 concluyen junto con la comisión, además de que la documentación incluye datos posteriores a la época estudiada.
El debate se ha ampliado y la Sociedad Suiza de Historiadores se sumó a la posición de la Comisión en la demanda de que las investigaciones permanezcan en archivos públicos a fin de proporcionar la documentación necesaria que corrobore las conclusiones del grupo Bergier.
"Solamente así podrá garantizarse a largo plazo la libertad de información", explica la Sociedad en un punto de vista compartido por la ministra suiza del Interior, Ruth Dreifuss.
swissinfo