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Una mujer con un traje tradicional turkmeno vota en Ashjabat, capital de su país, en las elecciones presidenciales el 12 de febrero de 2017(afp_tickers)
El autócrata turkmeno Gurbangulí Berdimujamédov, en el poder desde 2006, fue reelegido este lunes con casi el 98% de los votos para un tercer mandato presidencial en este país de Asia Central, uno de los más cerrados del mundo.
Berdimujamédov, que se presentaba contra ocho candidatos, casi todos desconocidos, se impuso con un participación del 97% en el escrutinio celebrado el domingo, indicó la comisión electoral en una rueda de prensa.
El presidente ruso, Vladimir Putin, envió un mensaje de felicitaciones a Berdimujamédov.
"El resultado de esta elección confirma su gran autoridad política. Es un reconocimiento a sus servicios como jefe de estado y su acción para reforzar la economía y mejorar el nivel de vida de los ciudadanos de Turkmenistán", dijo Putin en su mensaje.
Tras dos mandatos de cinco años, el presidente podrá quedarse ahora en el poder al menos siete años gracias a una reforma constitucional adoptada en septiembre, que también suprimió el límite de edad para los candidatos.
Berdimujamédov fue dentista personal de primer presidente del país, Saparmourat Niazov. Luego se convirtió en ministro de Sanidad y tras la muerte de Niazov fue elegido presidente con el 89% de los votos.
En 2012 fue reelegido con el 97,14%.
El resultado era esperado por los observadores porque Berdimujamédov controla con mano de hierro este país de cinco millones de habitantes, en su mayoría musulmanes, con importantes reservas de gas y donde no existe la prensa libre.
"El voto decidirá el futuro del pueblo en los próximos siete años", dijo el presidente el domingo cuando fue a votar a una escuela de Ashjabat, la capital. "Si me eligen, seguiremos con nuestra política de mejora de la ayuda social para el pueblo", dijo el presidente de 59 años.
- "Carácter represivo" -
Gurbangulí Berdimujamédov nació el 29 de junio de 1957. Durante años fue dentista y tenía como paciente al presidente Niazov hasta que en 1997 fue nombrado ministro de Sanidad.
Desde su llegada al poder Berdimujamédov puso en marcha un culto a la personalidad, igual que su antecesor y a imagen de muchos países de la región que tienen dirigentes autoritarios.
En Ashjabat hay estatuas tanto de Niazov como de Berdimujamédov, así como grandes palacios de mármol blanco y un aeropuerto en forma de pájaro que ha costado 2.000 millones de dólares a pesar de que apenas hay turismo. Todo ello gracias a los ingresos de los hidrocarburos.
La ONG Human Rights Watch (HRW) denunció en un reciente informe que el régimen sigue conservado el carácter represivo de los tiempos de Niazov, aunque Berdimujamédov ha tomado "modestas medidas para abolir decisiones nefastas".
Aunque a diferencia de la época de Niazov los turkmenos tienen acceso a internet, éste está controlado por el gobierno, que lleva a cabo una campaña para evitar el acceso a las cadenas de televisión extranjera, denuncia HRW.
"Los electores no pueden dar abiertamente su opinión sobre las elecciones sin miedo", afirma la ONG internacional.
Turkmenistán tiene las cuartas reservas de gas del mundo e intenta dar una imagen próspera, aunque por el momento no ha logrado diversificar su economía, muy dependiente de sus exportaciones hacia China.
Desde que empezaron a caer los precios de los hidrocarburos, el manat, la divisa turkmena, ha perdido la mitad de su valor frente al dólar, explica Annette Bohr, una especialista de la región de Chatham House, un centro de análisis británico.
Según ella el sistema turkmeno consiste básicamente en "financiar un pequeño círculo de las élites y los servicios de seguridad". "Por eso no cambia gran cosa si el hombre en la cima del sistema es Berdimujamédov u otro", asegura.
AFP