Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05196.jsonl.gz/11

1. Vida, obra e influjos
Jorge Guillermo Federico Hegel nació en Stuttgart 1770. Realizó sus estudios básicos y de bachillerato en su ciudad natal, donde adquirió formación clasicista con la lectura de los autores de la Grecia antigua. A sus 18 años ingresó en el seminario teológico de Tubinga, donde permaneció 5 años y adquirió formación cristiana protestante. En ese periodo tuvo como compañero a Schelling y ambos leyeron a Kant y a Fichte. Durante ese tiempo conformó las claves de su pensamiento.
En 1794, a la edad de 24 años, obtuvo el doctorado en filosofía, fecha en que marchó a Berna donde fue preceptor privado (profesor particular) durante tres años, profesión que también ejerció desde 1797 a 1800 en Fráncfort. En esa época le influyeron sus lecturas de Kant, Fichte, Schelling y Rousseau, y profundizó por su cuenta en sus estudios teológicos sobre Cristo. De éste piensa que es la soledad fracasada, parecida a la suya propia. De Kant y Fichte, que en ellos hay demasiada individualidad subjetiva, que él contrasta con el ideal clásico de Grecia, donde el individuo está subordinado a la colectividad armónica. Hegel buscó la unidad en lo fragmentario de su vida, en sus estudios y en la vida social de su época.
Luego marchó a Jena (1801-1807), ciudad que en ese momento era el centro del movimiento filosófico de Alemania. En ella habían enseñado Reinhold (1787), Fichte (1794) y Schelling (1798). Allí realizó su trabajo de habilitación para la enseñanza escribiendo su tesis De orbitis planetarum. En 1802 editó en Tubinga con Schelling la revista Kritiches Journal der Philosophie, donde publicó sus primeros escritos filosóficos. Trabó amistad con Schiller y Goëthe. Es el tiempo de maduración de su filosofía, de su crítica a las ‘filosofías de la subjetividad’ –Kant, Fichte y Jacobi–, así como del progresivo distanciamiento del naturalismo de Schelling. Tras la partida de éste de esa sede, se dedicó a elaborar su propio sistema, que vertió en su primera gran obra, la Fenomenología del espíritu, de 1805.
Más tarde se trasladó a Banberg (1807-1808) donde, entre otras actividades, se dedicó a dirigir La Gaceta de Bamberg. Allí compuso la Fenomenología del espíritu, de gran influjo posterior. En ella aparece su teoría del conocimiento, el paso de la sensibilidad a la razón, el énfasis en la autoconciencia, y la búsqueda del ‘Espíritu Absoluto’, el dios hegeliano que, según él, se manifiesta a través del arte, de la religión y, sobre todo, de la filosofía.
En Núremberg (1809-1816) compuso su monumental obra La ciencia de la lógica (1812-16) en tres partes: 1ª) Lógica del ser. 2ª) Lógica de la esencia. 3ª) Lógica del concepto. Esta es su obra central, porque acrisola la anterior y es la base de las posteriores. En este periodo estuvo centrado en sacar adelante un sistema total del saber. A diferencia de la Crítica de la razón pura de Kant, en esa obra hegeliana la metafísica ocupa un lugar central, mientras que las ciencias tienen una importancia secundaria. En ella sostiene que la ‘razón’ es superior al ‘entendimiento’, porque el conocer más alto es el comprender, no el demostrar. Asimismo considera que el lugar de la verdad no es el juicio, sino el concepto. En esta obra se nota el influjo de Plotino y Proclo: salida de todo desde Dios y vuelta de todo a él (exitus-reditus). En esta época fue director del Nüremberg Gimnasium y se casó con María Tucher, una aristocrática, con la que tuvo dos hijos.
Posteriormente marchó a vivir a Heidelberg (1816-1818), donde obtuvo la cátedra de filosofía de esa universidad. Publicó la Enciclopedia de las ciencias filosóficas dividida en tres partes: 1ª) Ciencia de la lógica; 2ª) Filosofía de la naturaleza; 3ª) Filosofía del espíritu.
El final de su vida lo pasó en Berlín (1818-1830), donde consiguió la cátedra de filosofía de esta universidad en 1818 y fue Rector de esta institución académica en 1829-30. Es la época más intensa y brillante de su vida pues su filosofía alcanzó a ser la más célebre del mundo. Publicó la Filosofía del derecho (1821), obra hecha con método dialéctico y dividida en tres partes: familia, sociedad y Estado, que tiene el influjo de la mentalidad griega clásica respecto de la política. En ella dice que el estadio intermedio, el de la sociedad civil, es individualista y se rige por la economía, mientras que el Estado es el estadio superior y se rige por la política, por la ley. Publicó nuevas ediciones de la Enciclopedia (2ª/1828; 3ª/1839) y de la Ciencia de la lógica (1831) y modificó también el planteamiento de la Fenomenología del espíritu.
En cuanto a su personalidad, se dice que Hegel tenía la pesadez y la solidez de un hijo de Suabia. Su carácter seco dado por su hábito de gran lector y prolongada reflexión hizo de él una persona madura aún durante su periodo escolar. Hombre sencillo y amable, amigo de sus discípulos y entregado a los afectos familiares. Con poca habilidad física y escasas dotes oratorias. Su estilo, duro y complicado, con tecnicismos y palabras nuevas, hace farragosa y difícil la lectura de sus obras. Murió en Berlín en 1831 a causa de una epidemia de cólera.
Tras la muerte de Hegel se publicaron sus lecciones en Berlín conformando estas obras: Filosofía de la Historia, Estética, Filosofía de la Religión, Las pruebas de la existencia de Dios, Historia de la Filosofía. En la primera se reconsidera la Fenomenología del espíritu. En la segunda, tercera y cuarta se reconsidera el espíritu absoluto.
En el siglo XIX influyeron más las obras de madurez de Hegel, sobre todo la Filosofía del derecho, tanto en política como en sociología. En cambio, en el siglo XX, por influjo del marxismo y del existencialismo, se prestó más atención al Hegel joven, el de la Fenomenología del espíritu. Pero, como se ha adelantado, la clave de Hegel está en la Ciencia de la lógica, en la que se sistematiza las precedentes, y respecto de la cual las ulteriores son intentos de redondear el sistema.