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Las implicaciones del cambio climático para la seguridad alimentaria y el comercio mundial
El calentamiento global tendrá profundas consecuencias sobre dónde y cómo se producen los alimentos, sostiene la FAO.
Expertos de la FAO afirman que el calentamiento global tendrá profundas consecuencias sobre dónde y cómo se producen los alimentos, y llevará también a una reducción de las propiedades nutricionales de algunos cultivos.
El estudio “Cambio Climático y sistemas alimentarios” analiza las implicaciones que esto tendrá en las políticas de lucha contra el hambre y la pobreza y para el comercio mundial de alimentos, y la necesidad de un “enfoque más preciso en los factores principales de la adaptación climática.
Presión sobre los sistemas agrícolas y alimentarios
El cambio climático se suma al reto del rápido aumento de la demanda mundial de productos agrícolas -destinados a la alimentación, piensos y combustible- necesario para hacer frente al crecimiento de la población y el aumento en los niveles de ingresos.
La agricultura es muy dependiente de las condiciones meteorológicas locales y, por lo tanto, se prevé que sea muy sensible a los cambios del clima en los próximos años.
En particular, un ambiente más cálido y seco cerca del Ecuador podría reducir la producción agrícola en esa zona, mientras que el calentamiento moderado puede -al menos a corto plazo-, ser beneficioso para los cultivos en otras áreas.
La adaptación a los cambios
La publicación examina cómo diversas tecnologías orientadas a la adaptación al cambio climático pueden también tener beneficios laterales para la mitigación, incluyendo compensaciones. Por ejemplo, los actuales biocombustibles basados en cultivos contribuyen a esta mitigación al ser una fuente de energía renovable, pero pueden agravar las emisiones a través de procesos como la deforestación.
También pone de relieve el impacto potencial que el cambio climático podría tener sobre la salud y la nutrición, al agravar la prevalencia del hambre oculta -la falta crónica de vitaminas y minerales- y la obesidad.
Una mayor concentración de dióxido de carbono -el principal gas de efecto invernadero emitido por actividades humanas- disminuye la cantidad de zinc, hierro y proteínas, y aumenta el contenido de almidón y azúcar en algunos de los principales cultivos alimentarios del mundo, como el trigo y el arroz.
Flujos comerciales
El comercio probablemente se expandirá con el cambio climático, con un incremento de los flujos desde latitudes medias y elevadas hacia regiones en latitudes bajas, donde se reduciría el potencial de producción y exportación.
Al mismo tiempo, una mayor frecuencia de eventos meteorológicos extremos -como sequías y ciclones-, pueden afectar negativamente el comercio, causando perturbaciones en el transporte, las cadenas de suministro y la logística.
El estudio sugiere que, mientras los mercados globales pueden ayudar a estabilizar precios y suministros y ofrecer opciones alimentarias alternativas a las regiones afectadas negativamente por el cambio climático, el comercio por sí solo no es una estrategia de adaptación suficiente. También se requiere una estrategia de adaptación interna que permita a países y regiones evitar la fuerte dependencia de las importaciones, que tienden a aumentar la vulnerabilidad ante la volatilidad de los precios.
Otro reto es la necesidad de alinear la política comercial con los objetivos climáticos y garantizar que la apertura comercial juegue su papel como mecanismo de adaptación, sin obstaculizar los objetivos de mitigación.
Swisslatin (22.06.2015)