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El candidato presidencial republicano, Donald Trump, en un encuentro de campaña, el 4 de octubre de 2016, en Prescott Valley, Arizona(afp_tickers)
Bill Clinton puso a su esposa en una posición incómoda al calificar al sistema de salud reformado por Barack Obama de "loco", un breve comentario inmediatamente aprovechado por los republicanos.
El expresidente estadounidense tiene inclinación a hablar más libremente que su mujer, Hillary Clinton. Esto le jugó una mala pasada a la candidata durante las primarias de 2008, y es lo que volvió a ocurrir el lunes durante un mitin en Flint, estado de Michigan (norte).
La reforma de Barack Obama aprobada por el Congreso en 2010 permitió a millones de personas acceder a una cobertura subvencionada de salud, pero para algunos trabajadores autónomos y pequeños empresarios, personas cuyos ingresos no les permiten obtener ayudas, los precios de los seguros privados aumentaron por efectos imprevistos en los mercados de seguros.
Clinton intento explicar estas disfuncionalidades del complejo sistema de cobertura de salud estadounidense, que reposa sobre seguros privados y públicos, y dijo: "tenemos un sistema loco en el que 25 millones de personas más están aseguradas, pero quienes se esfuerzan y trabajan 60 horas por semana terminan pagando el doble que antes, con una cobertura equivalente a la mitad", dijo Bill Clinton. "Es lo más loco del mundo".
Bill Clinton continuó con su razonamiento explicando la reforma propuesta por Hillary Clinton: permitir a más estadounidenses acceder a los sistemas públicos de seguro de enfermedad Medicare o Medicaid, baratos pero hoy reservados solo a las personas de más de 65 años y a los más pobres.
"El modelo de salud no funciona", insistió Bill Clinton, una crítica que también formulan Barack Obama y numerosos demócratas, algunos de los cuales quieren nacionalizar el sistema.
Pero Trump y los republicanos, que desde 2010 proponen derogar la reforma, no perdieron la oportunidad de citar a Bill Clinton.
"Dijo que era la cosa más loca del mundo, es una cita exacta", declaró Donald Trump en Prescott Valley, Arizona.
"Apuesto a que debió pasar una mala noche ayer", agregó. "Francamente, pasó muchas malas noches con Hillary". "Quiero agradecerle que haya sido honesto", afirmó el candidato republicano.
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