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Fueron las escuelas de la relojería que han forjado la fama incomparable de la industria relojera suiza. Garantizaron y garantizan aún hoy que los conocimientos seculares se transmitan de generación en generación y que se enseñen las tecnologías más avanzadas y se fomenten las innovaciones.
Transmisión de conocimientos
Las primeras escuelas del sector relojero se inauguraron a mediados del siglo XIX por iniciativa de los fabricadores. La relojería suiza se caracterizaba entonces por una división clara de los procesos laborales altamente especializados; por eso era necesario emprender medidas para no perder de vista la visión general sobre el proceso global de la fabricación. La primera escuela relojera abrió sus puertas en 1824 en Ginebra, seguida de otros centros de formación especializados en Berna y Neucastel en las décadas posteriores.
Por regla general la formación duraba tres años y combinaba la práctica con la teoría. Sin embargo, la mayoría de los estudiantes no terminó la formación; las escuelas perdieron el apoyo de los fabricadores porque éstos estimaban que la formación era demasiado teórica.
El modelo estadounidense
El impulso necesario para el cambio dio el ingeniero Jacques David, director técnico de la fábrica relojera Longines en San Imier. A su regreso de la exposición mundial en Filadelfia (Estados Unidos), decidió aplicar el modelo estadounidense de formación. David introdujo máquinas en los talleres y ordenó que se enseñara la mecánica a los aprendices.
Se trató de una medida necesaria para poder competir con los productores extranjeros durante la progresiva industrialización de la economía. Estas nuevas ideas no fueron aceptadas por las escuelas tradicionales. Pero el ingeniero visionario implantó con gran éxito este nuevo proyecto de formación en el marco de su empresa; gracias a este éxito se impuso el modelo de San Imier en todas las escuelas relojeras del país.
Formación
La formación relojera combina hoy la práctica en la empresa con la teoría en la escuela. Existen tres modelos formativos distintos. El principal curso de formación siguen proporcionando las escuelas relojeras. En la cordillera del Jurá hay seis escuelas: en Biel-Bienne, Le Locle, Le Sentier, Pruntrut y Grenchen. Los estudios se concluyen con la obtención de un certificado federal de capacitación. Ciertas empresas mantienen propios centros de formación interna; además existen ciclos formativos en el marco de la educación para adultos y otros cursos que organiza la Asociación Patronal de la Industria Relojera Suiza.