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Vista aérea del 27 de septiembre de 2017 de campos de arroz en Maungdaw, el estado birmano de Rakáin(afp_tickers)
Birmania, aislada en la escena internacional por la crisis de los rohinyás, tiene un gran aliado, China, que quiere preservar sus grandes proyectos de infraestructuras en la zona del conflicto con la minoría musulmana.
En abril, el presidente chino, Xi Jinping, recibió con todos los honores en Pekín a su homólogo birmano, Htin Kyaw, e insistió en la necesidad de "poner en marcha lo antes posible" los proyectos de cooperación entre ambos países.
Uno de los principales proyectos chinos es la creación de una "zona económica especial" en la ciudad de Kyaukpyu, en Rakáin, el estado birmano donde los violentos enfrentamientos entre el ejército y los rohinyás han provocado el éxodo masivo de esta minoría musulmana.
La ONU ha calificado la represión del ejército birmano contra los rohinyás de "limpieza étnica".
China es el principal inversor en Birmania, un país mayoritariamente budista, y en los últimos años se ha reforzado en el oeste, donde viven los rohinyás.
Las instalaciones en esta zona son claves para Pekín para crear una ruta que pueda llevar el gas y el petróleo de Oriente Medio hacia la provincia de Yunnan, en el suroeste de China, pero evitando el estrecho de Malaca, entre Malasia e Indonesia.
Según el conglomerado estatal chino CITIC, en Kyaukpyu se invertirán más de 9.000 millones de dólares para crear un puerto de aguas profundas y una zona económica de 100 hectáreas, un proyecto que forma parte del gran plan de infraestructuras chino "Nuevas rutas de la Seda".
El estado de Rakáin y Yunnan ya están conectados desde abril gracias a un inmenso oleoducto, una inversión de 2.450 millones de dólares (mitad birmana y mitad china), según las cifras de la petrolera estatal china CNPC.
- Proyectos de envergadura -
Sophie Boisseau du Rocher, especialista del Asia del Sureste en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), estos "proyectos económicos de envergadura" son la clave del apoyo sin fisuras de China a Birmania.
Este jueves, China tiene previsto intervenir en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde es miembro permanente y que se reúne de nuevo para abordar la crisis en Birmania.
Se espera que Pekín defienda su posición de "apoyar los esfuerzos de Birmania para preservar la estabilidad de su desarrollo nacional", tal como dijo el Ministerio chino de Exteriores.
La líder birmana Aung San Suu Kyi apuesta por el desarrollo económico de esta región, una de las más pobres del país, con una tasa de pobreza que alcanza el 78%, más del doble de la media de Birmania.
En enero de 2016, el vicepresidente de CITIC Construction, Yuan Shaobin, dijo que estaba dispuesto a "compartir los dividendos del proyecto con Birmania y la población local" y habló de crear 50 clínicas y 50 escuelas en la región, unas promesas que de momento no se han cumplido.
"Los proyectos colosales de China en el estado de Rakáin no gustan a la población local, que no han visto ningún aspecto positivo", asegura Alexandra de Mersan, una especialista de la región del Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Occidentales (INALCO) de París.
Como otras regiones de Birmania, Rakáin tiene enormes riquezas en el subsuelo, sobre todo gas, por lo que los observadores apuntan a la importancia de los intereses económicos, y no solo de la religión, en el conflicto actual.
Hasta ahora, Rakáin había escapado al acaparamiento de tierras por parte de hombres de negocios cercanos a los militares birmanos, tal y como ocurre en otras regiones del país.
"La tierra se ha convertido en un bien precioso a causa de los proyectos de China", explica la socióloga Saskia Sassen. "Y la tierra liberada por la expulsión radical de los rohinyás es más interesante para el ejército", asegura.
AFP