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Jacques Picoux, un francés de 67 años, murió el pasado 16 de octubre en Taipei. Picoux, que enseñaba lenguaje y literatura francesa en la Universidad Nacional de Taiwán, se arrojó desde el décimo piso del edificio donde vivía a causa de la depresión que sufría desde la muerte de su compañero sentimental Tseng Chao-Ching. Jacques se había sentido desesperado debido a que no pudo participar en las decisiones médicas cruciales en los últimos momentos de su pareja con quien había vivido durante 35 años. También encontró que no tenía ningún derecho legal sobre la propiedad que ambos compartían.
Después de su muerte la comunidad homosexual taiwanesa arremetió contra el gobierno encabezado por la presidenta, Tsai Ing-wen, que fue elegido en enero con la promesa de impulsar la igualdad de derechos para las personas LGBT.
La historia de Tsai y Jacqueas la tendrán muy presente este sábado los más de 80.000 activistas que se espera salgan este sábado a las calles de la capital taiwanesa para participar del mayor desfile del orgullo LGBT de la historia de Asia.
El evento se celebra cada año desde hace 14 años, pero los manifestantes saben que ahora están cerca de cambiar la historia de las personas homosexuales en uno de los continentes más represivos.
Se sabe que el próximo lunes el Partido Democrático Progresista, actualmente en el gobierno, presentará un proyecto de ley para modificar la ley de familia en favor de las personas LGBT.
Cindy Su de la organización Pride Watch considera que hay 66 legisladores que podrían votar a favor de la medida, lo que permitiría aprobarla.