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Raúl es bisnieto, nieto e hijo de tesineses que emigraron a Argentina. El apellido de esta familia está estrechamente unido a la arquitectura del último siglo en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires. Urbanista exitoso y seguidor de Mario Botta, destaca el aporte de los constructores de la Suiza italiana en el país sudamericano.
"El primer Luisoni de mi familia directa que emigró a la Argentina fue mi bisabuelo Vitalino, de profesión carpintero. Había comprado una casa en San Pietro di Stabio con una hipoteca y decidió viajar a Sudamérica con la esperanza de trabajar para pagarla", relata Raúl Luisoni a swissinfo.
Inmediatamente, se interrumpió la correspondencia con la familia en el Tesino, motivo por el cual su hijo mayor, Gioanne, decidió viajar a Buenos Aires a buscar al padre, donde se enteró que había fallecido. La triste noticia no impidió que decidiera quedarse en Argentina, donde se casó y tuvo tres hijos.
Los primeros Luisoni...
Así comenzó la epopeya de esta familia tesinesa en Argentina. Como casi todas las historias de inmigrantes, tuvo sueños, frustraciones y muchos logros. Los mismos que llegaron después:
"Unos años después de la Revolución de Stabio, mi abuelo Francisco decidió emigrar, y en 1904 vino en busca de su hermano mayor. Le fue muy bien y decidió retornar a su patria en 1906 a buscar a Silvia Bernasconi, con quien se casó, y en 1909 volvieron definitivamente", prosigue Raúl Luisoni.
"Con ellos vinieron también Emilio (hermano menor de mi abuelo) y Pietro Bernasconi (hermano de Silvia), que era arquitecto. En 1910 en Bahía Blanca nació Norma, quien hoy tiene 99 años, hermana mayor de mi padre Leonardo, el menor de 7 hijos".
La familia siguió multiplicándose, manteniendo el vínculo con Suiza y arraigándose y creciendo en Buenos Aires, donde el apellido Luisoni ganaba cada vez más espacios en la profesión.
El Teatro, obra emblemática de la ciudad
Comenzaron a aparecer más obras con la firma estampada en los frentes, y en 1911 Francisco inició con Pedro Bernasconi la construcción del Teatro Municipal de Bahía Blanca, obra proyectada por el suizo Jacques Dunant y el francés Gastón Mallet.
"El teatro se culminó en 1913, y a casi cien años su imagen no falta en las publicaciones sobre Bahía Blanca. Puedo decir que es la obra más significativa de la ciudad", dice orgulloso Raúl.
Después vinieron construcciones como el rectorado de la Universidad Nacional del Sur, la Escuela Nº 3, la casa Canesa (hoy Cámara Federal), y muchas otras obras de arquitectura que aún hoy forjan el patrimonio cultural de la ciudad.
No sólo su abuelo es motivo de orgullo para Raúl. Su papá, Naro (así lo apodan), siguió con gran prestigio los pasos de Francisco: estudió ingeniería civil en la Universidad Nacional de La Plata y proyectó hermosos edificios en altura, una gran cantidad de viviendas y participó en la construcción de las dos sedes de la Universidad.
"Mi padre fue cofundador de la Universidad Nacional del Sur y profesor durante 33 años en la cátedra 'Construcción de edificios'. También fue presidente del Centro de Ingenieros de Bahía Blanca, y hoy lleva muy bien sus 86 años y me acompaña casi todas las mañanas en mi estudio", enfatiza.
Aprendizaje en el Tesino
A la hora de hablar de sus propios logros, el más joven de los arquitectos Luisoni, se refiere primero a su esposa y sus hijas:
"Yo egresé de arquitectura en la Facultad de La Plata en febrero de 1987, año en que me casé con María Cecilia, de profesión odontóloga, y nos vinimos a Bahía Blanca. Pero entre otras cosas, la crisis del 89 y el deseo de ser padres nos llevaron a emigrar a Suiza, donde vivimos desde 1990 hasta fines de 1993. Allí nacieron Stephanie y Chantal. Nicole nació en Argentina tres años después de regresar".
Cuenta que la mayor parte del tiempo vivieron en el Tesino, donde hicieron muchos amigos y él pudo realizar su trabajo como arquitecto, tanto en el sector privado como en la oficina de proyectos de arquitectura del cantón.
"En mi experiencia de vida allí pude comprobar que los tesineses emigraron a todo el mundo como grandes constructores, y creo que ese fue un primer aporte muy importante. Los que vinieron a la Argentina, a mediados y fines del siglo XIX, aportaron muchísimo a la faz constructiva de la arquitectura más que al diseño", asegura.
"En el estudio de la arquitectura Argentina se encuentran tesineses en todo el territorio que han trabajado en construcciones de obras emblemáticas".
Siguiendo a Botta
Rebosante, el urbanista recalca que fue en el Tesino donde pudo conocer a Mario Botta y casi toda la producción local del maestro, vivencias para las que, según sus propias palabras, no encuentra expresión de la admiración que le generaron. A tal punto que cuando proyectó su propia casa, en 1998, se planteó un desafío:
"Me propuse plantar entre medianeras en un lote urbano de Bahía Blanca el partido arquitectónico de la rotonda di Stabio. Y pude. Porque en la simpleza de las formas y evocando al maestro (Botta), se puede", concluye satisfecho.
Luisoni: cuatro generaciones en Argentina
El primero en llegar es Vitalino (bisabuelo de Raúl) hacia finales del siglo XIX. Carpintero y casado con cinco hijos, viaja a Sudamérica para ahorrar dinero y pagar la hipoteca de su casa de San Pietro di Stabio, en el Mendrisiotto. Falleció de fiebre amarilla.
Al no tener noticias, su mayor Gioanne viaja a Argentina en su busca y decide quedarse. Se casa con Martina y tiene 3 hijos.
Francisco (hermano de Gioanne y abuelo de Raúl) viaja a Buenos Aires en 1904. Les va bien y dos años después vuelve al Tesino para casarse con Silvia Bernasconi, con la se instala definitivamente en Argentina en 1909.
Traen con ellos a Emilio (hermano menos de Francisco) y Pietro Bernasconi (hermano de Silvia y arquitecto).
Raúl Luisoni
Nació el 9 de julio de 1963 en Argentina. Es la cuarta generación de tesineses, originarios de Stabio, que conserva la nacionalidad suiza.
Se graduó como arquitecto en la Universidad Nacional de La Plata en 1987.
Está casado y tiene tres hijas, dos de ellas nacidas en el Tesino.
Arquitecto en el Tesino
Entre 1990 y 1993 vivió en Breganzona, donde trabajó como arquitecto proyectista en la oficina de proyectos y planificación de la 'Sezione degli stabili erariali', del Departamento de Finanzas y Economía del cantón.
Trabajó con la Academia de la Arquitectura de la Universidad de la Suiza Italiana (Mendrisio), designando a los primeros estudiantes argentinos becados
Allí conoció al maestro Mario Botta y pudo ver toda su producción local, hecho que lo marcó personal y profesionalmente.
Ya en Argentina, en 1995, por iniciativa de los estudiantes de la facultad de La Plata, invitó a Botta a dar una conferencia, surgiendo así la oportunidad para muchos jóvenes argentinos de estudiar arquitectura en la Academia de Mendrisio.
Ha dictado diversas conferencias sobre 'Mario Botta y la Escuela del Ticino'.
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