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El gobierno helvético se opone a una reforma del derecho a voto en favor de las naciones emergentes y países en desarrollo en el seno del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Tras las crisis financieras en Asia, Rusia y Brasil el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial se plantean reformar las normas de voto en favor de las naciones menos desarrolladas.
La medida tiene un objetivo: incrementar el poder de decisión de los países más pobres para contrarrestar el peso dominante que tiene Estados Unidos en las instituciones de Bretton Woods.
Este martes, el gobierno suizo respondió negativamente al postulado presentado por Remo Gysin, diputado socialista por el cantón de Basilea.
En su petición, Gysin solicitaba el apoyo del Ejecutivo helvético a una reforma fundamental del régimen de voto en el seno del FMI en beneficio de los países miembros más pobres.
Si bien las autoridades federales estiman que los argumentos de las naciones menos desarrolladas se justifican, Berna considera que la reforma reduciría la participación de Suiza en el seno de la institución financiera internacional.
Suiza encabeza actualmente en el FMI un grupo de países miembros entre los que figuran Polonia y cinco ex repúblicas soviéticas: Azerbaiyán, Kirguizistán, Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán.
Este grupo dispone del 2,7 por ciento del derecho a voto, una parte poco representativa en comparación al 17,7 por ciento de Estados Unidos, un país que tiene una posición privilegiada en el Fondo Monetario Internacional.
swissinfo y agencias