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El consumo per cápita de pescado se ha disparado de 10 kilogramos en la década de 1960 a más de 19 kilos en 2012, informa la FAO.
Cada día son más las personas que dependen de la pesca y la acuicultura como fuente de alimentos y de ingresos en el mundo, según nuevo informe de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El estudio “El estado mundial de la pesca y la acuicultura”, indica que el consumo per cápita de pescado se ha disparado de 10 kilogramos en la década de 1960 a más de 19 kilos en 2012.
En cuanto a la producción pesquera y acuícola a nivel mundial, esta ascendió a un total de 158 millones de toneladas en 2012, alrededor de 10 millones más que en 2010.
Demanda creciente
El organismo explica que el incremento de la producción se atribuye a la rápida expansión de la acuicultura, práctica que encierra grandes posibilidades para responder al aumento de la demanda de alimentos que se deriva del crecimiento demográfico.
Si los océanos se gestionan de forma sostenible pueden jugar un papel muy importante en la creación de puestos de trabajo y en la alimentación de la población mundial, subraya la FAO.
Asimismo, llamó a la erradicación de malas prácticas, al control de los desperdicios y a eliminar la mala gestión que amenazan la sostenibilidad del sector.
El daño de las dietas no saludables
Por otro lado, el relator de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier De Schutter, que aboga por alcanzar un nuevo acuerdo mundial que regule las dietas no saludables, considera que estas son más perjudiciales para la salud que el tabaco.
El relator subraya que la epidemia de la obesidad está aumentando en todo el mundo y como consecuencia, también la diabetes y los problemas cardíacos.
Recomendaciones olvidadas
De Schutter lamenta que los Estados no estén prestando atención a las señales de alarma y a los informes de expertos en alimentación. El relator publicó en 2012 un informe sobre hábitos de alimentación no saludables.
Ese estudio recomendaba aumentar los impuestos para los productos no saludables, establecer una normativa para los alimentos con sal, azúcar y grasas trans y limitar la publicidad de comida chatarra.
También proponía fomentar la agricultura local y la producción de alimentos frescos y nutritivos, y revisar las subvenciones que recibe la comida que es nociva para la población.
Swisslatin (25.05.2014)