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La cinta registrada en la grabadora de conversaciones de la cabina de pilotaje confirma esa hipótesis, dijeron las autoridades estadounidenses.
La Oficina de Seguridad en los Transportes, encargada de la investigación sobre el desplome del avión de American Airlines, explicó en conferencia de prensa realizada durante la noche del lunes al martes, que un primer examen arroja resultados que conducen a la confirmación de que un accidente causó el desplome de la aeronave.
Esta caja negra, encontrada el lunes poco después del accidente, en la zona en que se desplomó el avión, fue trasladada a la sede de esa institución en Washington. La segunda caja negra, que contiene las informaciones técnicas del vuelo, aún no ha sido recuperada.
La cadena de televisión estadounidense, CBS, afirma que los investigadores están "anonadados" por la potencia de la explosión producida en pleno vuelo de la aeronave y que al parecer es la causa de la tragedia del Airbus A-300 de American Airlines.
En efecto, se encontraron fragmentos de la cabina no sólo en los alrededores del principal punto del impacto, en Rockaway Beach, en el distrito de Queens, sino también en varios lugares de Belle Harbor y en la bahía de Jamaica.
Según la CBS, una cadena generalmente bien informada, los investigadores califican de "extraño" el hecho de que las alas del aparato se hayan desprendido. Los expertos dieron a entender que una conflagración semejante no pudo haber sido provocada más que por un problema irreversible del motor o por explosivos instalados a bordo del avión.
En todo caso, las autoridades de Nueva York indicaron que durante el accidente perdieron la vida los 251 pasajeros y los nueve miembros de la tripulación del vuelo 587. Añadieron que al menos 6 personas son reportadas desaparecidas en tierra luego de que la caída del avión destruyó o dañó severamente 12 residencias.
El drama se produce dos meses después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington y golpea el barrio de Queens que había perdido más de 70 habitantes durante el desplome de las torres del World Trade Center (WTC). Las víctimas trabajaban para sociedades financieras con oficinas situadas en los rascacielos, o al servicio de la policía o los bomberos y que respondieron a las primeras llamadas de socorro.
En Washington, George Bush manifestó «su profunda adhesión a los neoyorquinos». «No tengo ninguna duda de que veré a los habitantes de Nueva York superar esta nueva tragedia puesto que se trata de un pueblo que tiene coraje y energía», declaró el presidente estadounidense quien, por otra parte, se ha abstenido de sacar conclusiones sobre las causas del percance.
En la Casa Blanca, el portavoz Ari Fleisher reveló que los servicios secretos no disponen de ninguna información relativa a una amenaza de atentado durante el lunes o contra la ciudad de Nueva York.
Fleisher precisó que, con base en los primeros elementos de las pesquisas, se pudo establecer que «todas las comunicaciones entre la base y la cabina del avión eran normales hasta el momento del accidente». Sin embargo, y sin bajar la guardia contra cualquier conclusión apresurada, el portavoz de la Casa Blanca aseguró también «no descartar ningún escenario» incluido el de un atentado.
Marie-Christine Bonzom, Washington