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Cuatro nigerianas demandaron este martes en los tribunales holandeses al gigante petrolero anglo-holandés Shell por complicidad en el asesinato de sus maridos durante el régimen militar de los años 1990.
El caso fue iniciado por Esther Kiobel, apoyada por Amnistía Internacional (AI), viuda de Barinem Kiobel, ahorcado en 1995 junto al célebre escritor nigeriano Ken Saro-Wiwa y otras siete personas.
Según las cuatro mujeres, Shell contribuyó en esa época para que fueran arrestados sus esposos cuando buscaban perturbar de manera pacífica el desarrollo petrolero del país ogoni (sur de Nigeria).
"Mi marido era bueno. Ahora soy una pobre viuda que perdió todo", declaró Esther Kiobel ante el tribunal de La Haya, citada por la agencia de prensa holandesa ANP.
"Los abusos que mi familia y yo misma sufrimos fueron una experiencia horrible que aún nos traumatiza", agregó Kiobel, que huyó de Nigeria en 1998 y vive ahora en Estados Unidos.
Shell niega toda implicación en la ejecución de esos hombres, calificando ello como "inconcebible", según ANP.
"No somos ciegos a la terrible pérdida que esas mujeres sufrieron", pero "Shell no es responsable de esos acontecimientos", afirmó el abogado de la compañía ante el tribunal, citado por ANP.
Esther Kiobel y otra de las viudas estaban en el tribunal de La Haya para el inicio de los alegatos. A las otras dos mujeres se les rechazó el pedido de visa.
"Con los años, Shell siempre batalló para asegurarse que este caso no llegue a un tribunal", lamentó Kiobel en un comunicado publicado por la oenegé Amnistía Internacional.
En junio de 2009, Shell aceptó pagar 15,5 millones de dólares en un arreglo extrajudicial para evitar un embarazoso juicio en Estados Unidos iniciado por los familiares de Ken Saro Wiwa.
Ken Saro-Wiwa, escritor y jefe del Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni (MOSOP), y ocho militantes más, fueron ejecutados el 10 de noviembre de 1995, condenados por un tribunal del régimen militar del presidente Sani Abacha.
El muy popular fundador del MOSOP, partidario de la no violencia, había logrado interrumpir las actividades de Shell en el delta del Níger, región petrolera del sur del país.
Acusaba al grupo de contaminar el medioambiente y de justificar la presencia de militares en el delta, sin compartir sus ganancias con la población local.
Los ogonis, una comunidad de 550.000 personas, enclavada en el Estado de Rivers, fueron la primera minoría en desencadenar una lucha política, por medio de su movimiento, el MOSOP, para la obtención de una autonomía y de una parte equitativa de las riquezas petrolíferas extraídas de su suelo.