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Desde un principio la Unión Europea (UE) asumió que Suiza se incorporaría tarde o temprano al club, y por ello aceptó que este país siguiera su propio camino. Sin embargo, Suiza no sueña con ello, sino que se aleja cada vez más de la UE. ¿Cuáles son las razones?Este contenido fue publicado el 10 febrero 2022 - 07:59
- Deutsch Warum die Schweiz nicht in die EU will (original)
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- Français Pourquoi la Suisse ne veut pas adhérer à l’UE
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- English Why Switzerland doesn’t want to join the European Union
- Pусский Почему Швейцария не хочет вступать в Евросоюз?
- 日本語 スイスがEUに加盟したくない理由とは？
- Italiano Perché la Svizzera non vuole aderire all'UE
Para la Unión Europea, Suiza es un socio problemático. En 1992 dijo no al Espacio Económico Europeo (EEE) y en 2021 rompió unilateralmente las negociaciones de un acuerdo marco con la UE. Suiza siempre dice "Sí, encantada" a la cooperación económica, pero "No, gracias" a una mayor integración política o incluso a la adhesión. En Bruselas, esto le ha valido una reputación de país ventajista.
Muchos suizos ven las cosas de otra manera. Les gusta representar el papel de pueblo amante de la libertad y la autodeterminación, haciendo una “peineta” a los amos extranjeros (y a los presidentes de la Comisión) al estilo de Guillermo Tell. "Suiza es demasiado rica y estable para querer entrar en la UE", afirma Fabio Wasserfallen, profesor de política europea en la Universidad de Berna. Este motivo es más importante que su supuesto amor a la libertad.
¿Una cuestión de mentalidad o de dinero? ¿Por qué Suiza viaja con el freno de mano puesto? Hemos recopilado los motivos más importantes.
La cuenta no cuadra
Suiza no es realmente tan especial, piensa Wasserfallen. Simplemente, muchos de los factores que hacen atractiva la adhesión a la UE para otros países no son importantes para Suiza: "Por un lado, Suiza no está expuesta a Rusia, por lo que el aspecto de la seguridad no cuenta. Por otro lado, a diferencia de España o Grecia, que padecieron dictaduras incluso en el siglo XX, el deseo de estabilidad política no es un aliciente para unirse". Casi ningún país es tan estable políticamente como Suiza.
Asimismo, desde el punto de vista económico, la adhesión ya no es tan tentadora como antes. Desde la ampliación al Este, la adhesión se ha vuelto menos atractiva para un país rico como Suiza, dice Wasserfallen. En realidad, esto también es cierto para países como Dinamarca o Suecia. Por eso añade: "Algún que otro país de la UE tal vez hoy ya no se uniría".
La vía especial mostró su eficacia
A Suiza le ha ido bien hasta ahora con su vía especial. Stefanie Walter, catedrática de Relaciones Internacionales y Economía Política de la Universidad de Zúrich, lo expresa así: "Los acuerdos bilaterales han permitido a Suiza tener hasta ahora una relación estrecha con la UE, pero adaptada directamente a las necesidades suizas". Por ello, no es de extrañar que la mayoría de la población, así como la mayoría del mundo de la política y los negocios, quieran mantener el statu quo.
Suiza es demasiado rica
Uno de los mayores problemas desde el punto de vista de Suiza es la diferencia de riqueza. Suiza no solamente sería un contribuyente neto a la UE, es decir, uno de los países que pagan más a la UE de lo que reciben. Además, los salarios en Suiza también son significativamente más altos que en la UE. Por ello, Suiza teme el dumping salarial y el impacto de la inmigración en el sistema de seguridad social.
"Desde mi punto de vista, la libre circulación de personas, no solamente en el Reino Unido sino también en Suiza, es una razón importante por la que muchos suizos no quieren entrar en la UE", dice Walter. Al igual que en el Reino Unido, en Suiza hay muchos inmigrantes de la UE.
Wasserfallen comparte esta valoración: "La libre circulación de personas ya está causando un problema visible en términos de salarios. Suiza está especialmente expuesta por razones geográficas y lingüísticas: para una francesa es más fácil trabajar en la Suiza occidental que aprender una lengua escandinava.
Democracia directa
El electorado suizo puede votar sobre cuestiones de fondo varias veces al año, incluso a nivel nacional. La democracia directa es una especie de tesoro nacional. Muchos suizos temen que la pertenencia a la UE pueda limitar su voz política porque algún organismo de la UE anule las decisiones populares.
Uno de los analistas políticos más conocidos de Suiza, Claude Longchamp, considera que la democracia directa es el obstáculo más evidente para la adhesión a la UE. Simplemente porque la mayoría del electorado suizo y la mayoría de los cantones tendrían que estar de acuerdo con la adhesión a la UE. Esto último, en particular, sería difícil de conseguir.
Wasserfallen también considera que, al menos históricamente, la democracia directa es la razón por la que Suiza no está en la UE: "La adhesión al EEE fue rechazada por un estrecho margen en un referéndum en 1992. Si se hubiera aceptado, las cosas podrían haber sido distintas". En otras palabras, la democracia directa marcó el rumbo con respecto a la UE hace 30 años.
Miedo a la pérdida de soberanía
La soberanía es una de las cuestiones que se menciona a menudo cuando se enumeran los argumentos contra la adhesión a la UE. "Jueces extranjeros" se ha convertido en un lema político. Para algunos sectores - una parte de las altas finanzas, por ejemplo - la escasa regulación en Suiza comparada con la burocracia de la UE supone una ventaja en cuanto a la ubicación. No se quiere renunciar a la soberanía sobre la propia legislación.
Para el analista político Longchamp, se trata de una cuestión de mentalidad: "En realidad, Suiza quiere ser lo más independiente posible". Esta actitud es apoyada por una clara mayoría de la población.
Para el analista político Longchamp, se trata de una cuestión de mentalidad: "En realidad, Suiza quiere ser lo más independiente posible". Esta actitud es apoyada por una clara mayoría de la población.
Agricultura proteccionista
No es la pesca, como en Islandia, ni la industria petrolera, como en el caso de Noruega, lo que impide a Suiza entrar en la UE, sino una agricultura altamente subvencionada y protegida por derechos y cuotas de importación. "Hacer que el régimen de subvenciones suizo sea compatible con el sistema europeo sería un problema", afirma Wasserfallen.
La etiqueta de neutralidad
Como Suiza no es miembro de la UE, se percibe como un país más neutral que otros como Austria, Irlanda o Suecia. La adhesión a la UE diluiría la neutralidad suiza. La marca de neutralidad es utilizada por Suiza para promover sus "buenos oficios" y posicionar a Ginebra como ciudad anfitriona. En comparación con sus competidoras, Viena, Oslo y Helsinki, Suiza está mejor posicionada no estando en la UE.
Según Wasserfallen, los buenos oficios son más importantes para países como Suiza y Austria que el mayor peso internacional que supone la pertenencia a la UE. "Francia quiere estar en la UE porque le permite tener más influencia a nivel mundial", explica Wasserfallen. "A diferencia de Francia, Suiza nunca tuvo la ambición de ser un actor en la escena mundial".
¿Y ahora?
Así pues, hay una serie de razones por las que Suiza no quiere entrar en la UE y por las que ha rechazado también un acuerdo marco con ella. ¿Pero qué quiere Suiza en su lugar? Una cuestión que cada vez da más dolores de cabeza a la UE. Es muy sencillo: Suiza quiere que todo siga como está. Por eso se juega con el tiempo.
El problema, según Walter, es que la UE también es consciente de que el statu quo supone ventajas para Suiza que incluso muchos Estados miembros de la UE no tienen. "Esto es problemático para la UE porque despierta envidias". El analista político Longchamp también cree que la UE se ha alejado del concepto de adhesión parcial.
"Nosotros, los suizos, tenemos la esperanza de que la UE desaparezca antes que desaparezca Suiza", dice Longchamp, y pronostica: "En la próxima legislatura suiza, ¡estallará! Ya no se podrá ignorar el tema". Pero ni siquiera este escándalo conducirá a la adhesión a la UE. Esto llevará a un segundo debate sobre el EEE. Así que, después de 30 años, volveremos a la casilla de salida en la relación, sin pausa pero sin prisa, de Europa y Suiza.
Traducido del alemán por José M. Wolff
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