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A primera vista, un par de zapatos deportivos rojos, una bandera suiza con agujeros de bala y una taza de oro decorada del siglo XVII parecen no tener mucho en común.
De hecho, son objetos destacados en una exposición que reúne casi 400 años de diplomacia suiza - sus éxitos y fracasos - en el Museo Nacional Suizo de Zúrich.
El título de la exposición, 'En Misión Delicada – Historias de la Diplomacia Suiza', resume perfectamente el papel de los diplomáticos suizos a través de los años, dice el conservador Pascale Meyer.
"Algunas misiones fueron exitosas, otras no tanto, pero la mayoría fueron peligrosas, delicadas, porque se suponía que nadie sabía de ellas y porque ocurrieron entre bastidores", comenta Meyer a swissinfo.
Una de las primeras "misiones delicadas" tuvo lugar en 1648 cuando la incipiente federación suiza de cantones no tenía ninguna lujosa embajada.
En cambio, apeló a las habilidades y al tacto de Johann Rudolf Wettstein, el alcalde de Basilea, para la difícil tarea de negociar la separación del país del Imperio alemán.
Wettstein tuvo éxito y como recompensa le dieron una taza de oro, que puede ser vista en la exposición.
No fue sino hasta 1798 cuando el primer embajador oficial suizo fue enviado a París. Al final de la era Napoleónica, una delegación suiza - de diplomáticos semioficiales – obtuvo el reconocimiento de la independencia de Suiza y la 'neutralidad perpetua' en el Congreso de Viena de 1815.
Lento desarrollo
Por mucho tiempo se pensó que los diplomáticos eran incompatibles con los principios democráticos de Suiza. Una pequeña red representativa, sin embargo, fue aumentada en el siglo XIX.
"La diplomacia suiza se desarrolló lentamente". A principios del siglo XIX había sólo dos embajadas y la red se hizo mucho más grande sólo hasta 1950", explicó Meyer.
Las primeras organizaciones internacionales aparecieron en Suiza en la segunda mitad de siglo. En 1863, Henri Dunant fundó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Ginebra.
Por ese tiempo, Suiza comenzó también a ofrecer servicios tales como el del tribunal de arbitraje después de la Guerra Civil estadounidense, lo que condujo a incrementar la reputación diplomática del país.
Pero esta imagen resultó severamente golpeada en las dos guerras mundiales, en particular, durante la segunda.
Actitudes que contrastan
Una ilustración de lo anterior se advierte en los casos contrastantes de dos embajadores. Carl Lutz, Vicecónsul en Budapest, salvó a alrededor de 62.000 judíos mediante cartas falsificadas de salvoconducto.
Pero Hans Frölicher, el pro alemán embajador suizo en Berlín, participó en 1938 en la impresión de la famosa 'J' en los pasaportes de los judíos alemanes en la frontera suiza. La bandera de la embajada, con agujeros de balas soviéticas, forma parte de la exposición.
La sombra de la guerra se resintió nuevamente a mediados de los años 1990, cuando Suiza fue objeto de duras críticas de la comunidad judía por el asunto de las cuentas bancarias suizas pertenecientes a víctimas del Holocausto.
Una grupo especial de acción encabezado por el diplomático Thomas Borer, fue instrumentado para afrontar las consecuencias políticas y legales. Más tarde se logró un acuerdo entre el Congreso Mundial Judío y los bancos suizos.
Cambios
En los años de la posguerra se produjo un esfuerzo para reconstruir la diplomacia suiza, además de que ha sido sumamente acertada su política de buenos oficios - la mediación entre países - y de ayuda humanitaria.
En ese terreno, y de manera reciente, Suiza ha afrontado la competencia de otros países. La actual ministra de Asuntos Exteriores, Micheline Calmy-Rey, ha irritado a algunos suizos con su concepto de neutralidad activa.
"Micheline Calmy-Rey realmente insiste en que nos mantengamos fuertes en materia de derechos humanos y es algo que Suiza puede hacer", dijo Meyer.
Fue Calmy-Rey quién utilizó los zapatos deportivos rojos – con la cruz suiza - cuando atravesó la línea de demarcación entre Corea del Norte y Corea del Sur, primer representante de un gobierno extranjero en hacerlo, en 2003.
swissinfo, Isobel Leybold-Johnson
(Traducción, Marcela Águila Rubín)
Contexto
La exposición del Museo Nacional Suizo estará abierta hasta el 16 de septiembre del 2007 y está dividida en seis partes, destacando los puntos álgidos de la historia de la diplomacia suiza.
Incluye más de 100 objetos, documentos y cuadros así como entrevistas en video con embajadores actuales suizos y extranjeros.
Se acompaña de una exposición fotográfica de la Universidad de Arte y Diseño de Lausana sobre embajadores y diplomáticos en Suiza.
Actual diplomacia suiza
La ministra suiza de Asuntos Exteriores, Micheline Calmy-Rey ha desarrollado una activa política exterior marcada por el creciente perfil de la diplomacia suiza y promoviendo el Derecho Internacional, los derechos humanos y la paz.
La ministra y también actual presidenta suiza ha impulsado diversas iniciativas diplomáticas: el Acuerdo de Ginebra, una propuesta de paz no oficial tendiente a resolver el conflicto israelo-palestino; el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas; el símbolo del Cristal Rojo del Comité Internacional de la Cruz Roja, y sus esfuerzos por asegurar la independencia de Kosovo.
También ha hecho campaña en favor de una mayor presencia de las mujeres en el cuerpo diplomático. En 2006 había 376 diplomáticos masculinos y 71 femeninos y sólo 10 de los 116 embajadores eran mujeres.