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Los grandes desafíos mundiales, como el calentamiento global, las crisis sanitarias, los conflictos violentos y las penurias alimentarias que conllevan, requieren por parte de la comunidad internacional soluciones comunes y esfuerzos coordinados. Suiza trabaja, por ello, en pro de un sistema multilateral sólido, eficaz y legítimo. Coopera especialmente con las diferentes entidades de las Naciones Unidas y los bancos multilaterales de desarrollo y, así mismo, con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), cuyas actividades vienen prescritas por la comunidad internacional.
Suiza, un pequeño país muy abierto al mundo en términos económicos, depende de un sistema multilateral sólido, regido por valores, normas y reglas comunes. Las Naciones Unidas desempeñan un papel ineludible en el establecimiento de normas internacionales, por ejemplo en materia de protección de bienes públicos mundiales como el medio ambiente o el agua, los derechos humanos o la igualdad de género. Los bancos multilaterales de desarrollo juegan un papel fundamental en la financiación y el apoyo de un desarrollo sostenible en los países emergentes o en desarrollo. Su capacidad de proporcionar una respuesta rápida, específica y coordinada confiere a las Naciones Unidas y sus contrapartes locales, el CICR, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, un papel crucial en las crisis, los conflictos armados y las catástrofes naturales, prestando una valiosa ayuda humanitaria.
Por esta razón, Suiza participa activamente en el diseño del sistema multilateral, tutelando sus intereses y defendiéndolos en este contexto frente a otros países. Presenta propuestas de reforma destinadas a aumentar la eficacia, promueve una colaboración coordinada entre las distintas instituciones y aboga por reforzar y apoyar a los actores locales, sobre todo en términos de participación y rendición de cuentas. Esfuerzos todos ellos destinados a poder afrontar mejor los retos globales a los que se enfrentan todos los países y prestar apoyo a los países especialmente afectados por las crisis.
Cerca del 40% de los compromisos del crédito-marco actual para la cooperación técnica y la ayuda financiera en favor de los países en desarrollo se consagra al apoyo financiero de los fondos y programas de la ONU y a los bancos multilaterales de desarrollo (contribuciones a los «recursos ordinarios»). El 60% restante se destina a la cooperación bilateral. Casi una quinta parte de este importe sirve para financiar proyectos implementados directamente por las organizaciones multilaterales.
Su sólida experiencia y los recursos considerables de que disponen permiten a las Naciones Unidas y a los bancos multilaterales de desarrollo aportar, junto con sus contrapartes locales, una contribución esencial a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Suiza es un país considerado un actor neutral e innovador por su tradición democrática y humanitaria. Gracias a su amplia red de embajadas y oficinas de cooperación, Suiza conoce, asimismo, el impacto concreto de las crisis en todo el mundo e interviene directamente en los países afectados. Todo lo cual confiere a Suiza un alto nivel de credibilidad en los foros multilaterales.