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El libro de los Hechos de los apóstoles sigue a los evangelios. En los cuatro evangelios vemos algo de las glorias del Señor presentadas en sus actos y sus palabras, resaltando los caracteres de Mesías, Siervo, Hijo del Hombre e Hijo de Dios respectivamente. Luego se describe su muerte y su resurrección, necesarias para que Dios fuese glorificado salvando al pecador.
El libro de Hechos de los apóstoles es como la continuación del evangelio según Lucas; ambos son del mismo autor y se dirigen a la misma persona, llamada en el evangelio “excelentísimo Teófilo”, probablemente un funcionario romano que se hizo cristiano1 . En Hechos ya no es llamado “excelentísimo”, bien sea porque había renunciado a sus funciones, o porque en la intimidad fraternal este título dejó de emplearse.
Al final del evangelio según Lucas, el Señor dice a sus discípulos: “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (cap. 24:46-49). En Hechos 1 el Espíritu de Dios reanuda este tema mencionando detalles omitidos en el evangelio.
El libro de los Hechos se divide en dos partes:
- capítulos 1-12;
- capítulos 13-28.
En la primera parte encontramos la ascensión del Señor, el descenso del Espíritu Santo el día de Pentecostés, el ministerio de Pedro y Juan entre los judíos, la conversión de Saulo de Tarso (el apóstol Pablo), la difusión del Evangelio fuera de Judea y la muerte de Jacobo.
La segunda parte relata el ministerio de Pablo entre los gentiles, predicando la salvación por la fe, a los judíos primeramente, y después a los griegos, a quienes da a conocer todas las verdades relativas a la Iglesia, a saber, su carácter celestial en unión con Cristo glorificado, cabeza de su cuerpo, del cual cada creyente es miembro y a la vez habitación de Dios por el Espíritu. La Iglesia reemplaza a Israel como testimonio de Dios en la tierra.
Toda la actividad del gran apóstol de los gentiles es presentada en cuatro viajes misioneros, hasta su encarcelamiento en Roma. En el curso de esos años escribió sus epístolas.
- 1El título de “excelentísimo” es dado a Félix y a Festo (cap. 23:26; 24:3; 26:25).