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Al tiempo que las temperaturas se desploman en Suiza, los asistentes sociales dicen que un mayor número de personas que carecen de hogar busca ayuda para sobrevivir al frío de las noches.
De Basilea a Zúrich y más allá, los indigentes están agotando la capacidad de los centros de abrigos y por lo menos una persona -un joven drogadicto, en Zúrich, ha muerto este invierno víctima de la exposición a las bajas temperaturas.
Fue una muerte que se habría podido evitar si se hubiera actuado a tiempo, dijo Mark Wiedmer, portavoz de la organización 'Priest Sieber Social Work', que ayuda a los pobres de Suiza.
La "gente no debe morir de frío en una ciudad rica como Zúrich", dijo a swissinfo.
"A veces las personas están demasiado enfermas para advertir que no pasarán la noche. Está haciendo más frío de lo que la gente piensa. Si hace cinco grados o menos 10, cualquier temperatura inferior a ocho grados es realmente peligrosa para la gente que pasa la noche afuera."
Wiedmer sostiene que es casi imposible establecer claramente cuánta gente se encuentra sin techo en Suiza este invierno, pero subraya que la demanda de refugios de emergencia es claramente mayor en este momento.
"Los lugares aquí están completamente reservados o casi", afirmó. "El año pasado agregamos 20 camas suplementarias (además de las más de 100 disponibles en el área de Zúrich) y todas están ocupadas".
Lecho y comida
Mario Stegmann dirige un centro de abrigo en la capital suiza, Berna, y conoce muy bien las dificultades que enfrentan los desamparados de Suiza cada invierno porque él mismo estuvo alguna vez en la calle.
A sus 50 años, con rastas blancas y una barba manchada, Stegmann recuerda que cuando contribuyó al establecimiento del centro de acogida 'Sleeper', cerca de la estación de ferrocarril, dormía donde podía, -con los amigos, en bancos, bajo los puentes.
En el exterior hace menos cuatro grados y un viento sopla furiosamente cuando Stegmann nos abre la puerta. Las ventanas del 'Sleeper' están rotas y despellejada la pintura, pero los radiadores funcionan.
Stegmann muestra la cocina en la que con frecuencia ofrece un menú de sopa y carne por 5 francos. Arriba hay 16 camas de litera con los colchones viejos pero gruesos. Salvo una, todas están ocupadas.
"Tenemos gente de Marruecos, una persona de Ghana, pero sobre todo suizos", dice.
"Cuando ya no tengamos camas pondremos colchones en el piso. No puedo decirle a nadie que tiene que pasar la noche afuera con un frío como éste", asegura. Señala que en una ocasión recibió a 45 personas.
La casa está misteriosamente silenciosa en este momento. Stegmann no tiene personal para mantener el lugar abierto durante el día, así que los residentes deben salir cada mañana y pueden volver después de las diez de la noche.
Muchos tocan música en la calle para ganar los 5 francos que cuesta la pernocta con desayuno de pan y mermelada.
Mientras Berna cuenta con cinco centros de abrigo que funcionan con dinero público, Stegmann financia el 'Sleeper' con un bar ubicado calle abajo y denominado 'Dead End'.
Los expertos observan que el alcoholismo y el abuso de drogas son a menudo los factores que contribuyen a que las personas se queden sin hogar; pero Stegmann dice que protege a los clientes emitiendo carnets de socio entre quienes siente que no causarán problemas.
"Sólo permitimos fumar hachís o mariguana. No tengo equipo aquí para tratar una sobredosis y no quiero agujas en mi baño".
Agujeros en la red de seguridad
En Suiza no tendría que haber personas sin vivienda, por lo menos en teoría, dice Christian Haas, encargado del Hogar de Día de Basilea, un lugar a donde las personas que vagan en las calles pueden acudir en busca de una bebida caliente y de información sobre cómo encontrar ayuda.
"Nadie elige ser indigente y en el papel hay una red de seguridad que se supone debe prevenir esa situación," señala.
Si la gente se encuentra en apuros financieros en Suiza, los servicios sociales pueden proporcionarle ayuda para completar su presupuesto.
"En Suiza no es una cuestión de dinero", agrega Markus Nafzger, coordinador de los servicios para indigentes de la ciudad de Berna. Estima que entre diez y 15 personas viven a cielo abierto en la capital. "El problema aquí no es como en Estados Unidos o Inglaterra."
A menudo la gente necesita ayuda más por problemas psicológicos.
"Usted necesita ser muy competente, profesional y socialmente, para vivir en Suiza," asegura.
"Si usted tiene problemas psicológicos, no puede recordar que tiene una cita en los servicios sociales el martes a las 08.00 cada semana."
swissinfo, Tim Neville
(Traducción: Marcela Águila Rubín)
Contexto
Los asistentes sociales de Ginebra a San Gallen dicen que están bien preparados para ayudar a los indigentes este invierno, en el que se han registrado temperaturas de hasta -20 grados.
En muchas ciudades a través de Suiza la policía llevará a los indigentes a los centros de refugio de emergencia, mientras que los ciudadanos de lugares como Zúrich pueden llamar a teléfonos directos de ayuda si ven a alguien a la intemperie.
Contrario a lo que se cree, en verano los centros de acogida reciben más demanda dado que hay más personas en tránsito.
Berna y Ginebra tienen unas 315 camas. Basilea cuenta con unas 75.
A menudo en Suiza una persona sin hogar puede permanecer solamente en un abrigo público situado en el área en la que está registrada.
Los centros de abrigos a menudo cobran una cuota. Los honorarios van de 1 a 15 francos y los servicios sociales proporcionan a menudo el dinero para cubrirlos.
El problema, dice Markus Nafzger, coordinador de los servicios para indigentes de Berna, es que alguna gente utiliza ese dinero para drogas.