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El arte de contar historias a través de imágenes en movimiento siempre le fascinó. Pertenece a una generación que creció con el cine, dice. Pero hasta los treinta años no descubrió su vocación de actor.
Le gustaría aprender de Marlon Brando, trabajar bajo las órdenes de Paul Thomas Anderson y dentro de unos años se ve "papá, más tranquilo y quizás dirigiendo un poco más", pues ya ha rodado algunos cortos. Entrevista.
swissinfo: A los treinta años, decidiste empezar desde cero. De un músico conocido y reconocido pasaste a ser un desconocido en el mundo del celuloide. ¿Cómo viviste esa experiencia?
Carlos Leal: Sí, es verdad. Yo me fui de Suiza cuando 'Sens Unik' ya tenía diez años de carrera, para no tener esa presión de la gente que dice: 'Bueno, ahora el rapero ese quiere ser actor'. Necesitaba un poco de libertad para emprender algo nuevo. En París había gente que me conocía de la música, pero el mundo del cine es muy diferente. París es una ciudad de lucha, una ciudad 'hardcore', y cuando uno va a los castings y te contestan mal, pues... al principio fue difícil.
Lo que pasa es que yo seguía haciendo música con 'Sens Unik'. Entonces volver cada fin de semana a Suiza para dar un concierto delante de gente que te quiere y que canta tus canciones me daba la energía suficiente para volver el domingo por la noche a París y aguantar el resto de la semana.
Hubo un periodo en que quise abandonar. Después, poco a poco, me fueron llegando cosas (papeles), no muy grandes, luego un poco más grandes. Y, finalmente, mi verdadero trampolín fue Suiza, me lo brindó Samir con 'Snow White'. Gracias a esta película gané premios, pude viajar, conocer a otra gente. Creo que supuso un viraje importante.
swissinfo: Tu papel de mayor proyección internacional hasta ahora ha sido en la última entrega de 'James Bond'. ¿Te han llovido las ofertas de trabajo desde entonces?
C.L.: No te creas. El papel que tuve en 'Casino Royale' (2006) es demasiado pequeño para que me lluevan las ofertas, aunque bastante grande para que la gente me tenga respeto como actor. Pero me ayudó mucho.
Al principio yo no quería que me hablaran mucho de esto, porque tenía miedo de que la gente creyera que yo iba un poco de 'chulo' por estar en un 'James Bond'. Ahora, sin embargo, me gusta que me pregunten, porque es verdad que fue una experiencia muy buena y con una proyección internacional que, bueno, no diría que no la voy a tener nunca más, pero no es tan fácil conseguir un papel con una proyección de esa magnitud.
swissinfo: Eres hijo de emigrantes gallegos y desde hace casi un año vives en Madrid. En pocos decenios España, de un país de emigración, se ha convertido en un país de acogida de inmigrantes. ¿Cómo ves esta evolución?
C.L.: España está conociendo hoy los problemas de inmigración que Francia y Suiza, por ejemplo, conocieron hace veinte o treinta años. Carlos Iglesias, que hizo la película 'Un franco, 14 pesetas' trató muy bien esa historia de los españoles que fueron a Suiza. Pero también dice que los españoles tienen que darse cuenta que lo que están viviendo hoy, lo vivieron otros países antes y, además, con emigrantes españoles.
Así que la tolerancia es fundamental para ser un país acogedor con los inmigrantes, porque después de los problemas vienen las cosas buenas de la inmigración, como la fusión, la mezcla en la cultura y el arte. Y eso es muy interesante y creo que España va a saber aprovecharlo.
swissinfo: Tus raíces son españolas, naciste en Friburgo, te criaste en Lausana, tienes nacionalidad suiza, has vivido en París y ahora resides en Madrid. ¿Dónde te sientes realmente en casa?
C.L.: Bueno, yo pienso que donde más a gusto me siento es en Suiza, porque crecí ahí y los amigos que tienes desde tu infancia son muy importantes. A mí me gustaría tener una casa en muchos países (se ríe). Lo que pasa es que para construirte una carrera no puedes quedarte solamente dos años en un sitio e irte. Se necesita más tiempo.
De momento estoy aquí, en España, y estoy a gusto. Es un país acogedor, un país que tiene trabajo, un país que 'sube'... La cultura la conozco más bien poco, pero me interesa porque, finalmente, es la cultura de mis padres. Aún así, si mañana me puedo ir a otro sitio – me gustaría mucho vivir en Nueva York o Los Ángeles – pues lo haría.
Lo que intento siempre es conservar un pequeño nido de amigos en cada país. Lo hice con Suiza, lo estoy haciendo ahora con París y cuando me vaya de España, haré la misma cosa.
swissinfo: ¿Sigues conservando los amigos de siempre?
C.L.: Sí, intento llamarles, verles cuando voy a Suiza y les pido que vengan a verme a Madrid cuando puedan...
Carlos Leal
Nace en 1969 en Friburgo en el seno de una familia de emigrantes gallegos que luego se muda a Lausana. En esta ciudad cursa sus estudios primarios y secundarios, y concluye un aprendizaje como delineante de ingeniería civil.
A los 14 años descubre la cultura del hip hop. Gana varios concursos de break dance y se convierte en uno de los mejores bailarines de su generación.
En 1990 funda el grupo 'Sens Unik', uno de los grupos de rap en francés más famosos, con el que graba nueve álbumes – de los cuales cuatro discos de oro – y recorre medio mundo.
En 2000, el célebre director suizo Gianni Schneider le ofrece un papel en la obra de teatro 'La Vénus des lavabos', basada en un texto de Pedro Almodóvar. La prensa y el público elogian su talento.
Después de otras experiencias teatrales, en 2001 inicia cursos de arte dramático en el renombrado 'Actor's Studio' de París.
En 2006 gana el Premio del Cine Suizo al mejor actor protagonista por su interpretación en 'Snow White' (Samir, 2005).
Después de Ursula Andress, la primera 'chica Bond', Carlos Leal es el segundo suizo que aparece en una cinta del agente 007: en 'Casino Royale' (2006) encarna al director del casino.
Desde septiembre pasado vive en Madrid. Su representante en España es Antonio Rubial, que también lo es de Penélope Cruz.
swissinfo: ¿Son los que te ayudan a mantener los pies en la tierra?
C.L.: Sí, tener amigos a los que les importa un bledo si estás en un 'James Bond' o no, pero que te miran a los ojos y te dicen: 'mira, me parece que en estos tiempos estás volando demasiado alto', es lo mejor del mundo. Porque la palabra de un amigo es quizás mucho más importante que la palabra del público.
swissinfo: Cuando te miras al espejo, ¿te gusta lo que ves?
C.L.: Estéticamente, no siempre (se ríe). No es que sea feo, ya lo sé. Tengo algunos complejos, pero estoy muy orgulloso de lo que soy, de lo que he hecho. Digamos que me quiero lo suficiente para levantarme después de una caída.
swissinfo: En alguna entrevista has dicho que no quieres defraudar a tus padres. ¿Qué valores te inculcaron?
C.L.: Mi padre y mi madre son muy humildes, muy trabajadores y muy respetuosos. Esto quizás porque vinieron a un país donde había más riqueza y encontraron un mundo más abierto, más moderno. Entonces, impresionados por ello, su manera de darle las gracias a Suiza era tenerle respeto. Yo crecí con esos valores y me parecen importantes.
Y las raíces siempre son algo bueno, saber de dónde vienes y conservar siempre en un rincón de tu cabeza el recuerdo de que ahí hay gente que creyó en ti y que te quiso... (se emociona) ... y que todo lo que haces, lo haces también para ellos...
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