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Una periodista corre ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos tras su decisión sobre el aborto, en Washington el 27 de junio de 2016(afp_tickers)
Los conservadores de Estados Unidos esperaban anotarse victorias este año en la Corte Suprema, pero dramáticos giros -incluida la muerte de uno de sus jueces- cambiaron su configuración y los liberales ganaron en las cuestiones más decisivas.
El período 2015-2016 de la Corte terminó a lo grande esta semana (antes del inicio de las vacaciones de verano), cuando derogó una ley de Texas que restringía el acceso al aborto.
Esa decisión fue la más importante sobre este polémico asunto en casi una generación y una gran victoria para los activistas del derecho a la libre opción.
Cinco magistrados votaron a favor y tres en contra. La Corte tiene un integrante menos desde febrero, cuando inesperadamente murió el conservador Antonin Scalia, un hecho que perjudicó a los cristianos evangélicos y a los conservadores opuestos al aborto.
Apenas unos días antes del fallo sobre el aborto, la Corte decidió inesperadamente a favor de un programa de discriminación positiva de la Universidad de Texas, que establecía que la etnia puede ser tomada en cuenta a la hora de admitir estudiantes.
Otra vez los liberales estadounidenses cantaron victoria.
Y en marzo, un empate de 4-4 afirmó el derecho de los sindicatos del sector público a recibir contribuciones de no afiliados. Esa votación fue otro golpe a los conservadores.
La muerte de Scalia tuvo mucha influencia en las decisiones de este año, dijo Lee Epstein un experto en la Corte Suprema de la Universidad Washington de St. Louis.
En el voto de la discriminación positiva, la ajustada victoria de 4-3 hubiera resultado, con Scalia, un 4-4, lo cual habría permitido aprobar el fallo, pero sin sentar un precedente judicial.
En la cuestión de los sindicados, probablemente Scalia hubiera dado vuelta el tablero.
Epstein dijo que la muerte de ese magistrado no es la única explicación para lo que en Estados Unidos se considera un giro a la izquierda de la Corte.
"El movimiento hacia la izquierda comenzó algunos años. No en este período", dijo a AFP.
"Nuestros datos muestran que el período de 2014 y ahora el de 2015 fueron los más liberales desde la década de 1960", dijo.
El gobierno de Barack Obama no salió indemne. El presidente sufrió reveses en sus planes para los inmigrantes y en sus esfuerzos por reducir las emisiones de carbono.
- Empates problemáticos -
Scalia defendió las posiciones conservadoras durante sus tres décadas en la Corte.
Acérrimo defensor del derecho a portar armas y de la pena de muerte, este magistrado católico se oponía al aborto, al matrimonio entre homosexuales y a la discriminación positiva.
Con su ausencia, la Corte quedó dividida: cuatro liberales y cuatro conservadores, incluido su presidente, John Roberts.
Así aumenta las posibilidades de empatar las votaciones.
El juez Anthony Kennedy es conservador, pero a veces se torna crucial y se inclina hacia el ala liberal.
Preocupada porque la Corte, otrora dominada por los conservadores, se vuelque hacia los liberales, la oposición republicana se niega a votar para nombrar un reemplazante de Scalia. Obama propuso a Merrick Garland, pero los republicanos quieren que la designación se resuelva después de las elecciones presidenciales de noviembre.
- ¿Imparcial o politizada? -
Algunos analistas dicen que la Corte está dirigiéndose hacia la izquierda, pero otros discrepan.
"En vez de un giro a la izquierda, lo que estamos viendo es cómo la Corte Suprema, y especialmente el juez Kennedy, quiere ser vista como una institución no partidista en un año politizado por las elecciones", dijo Thomas Lee, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Fordham.
El juez Stephen Breyer, considerado entre los liberales de la Corte, insistió en mayo ante AFP en que el tribunal está "funcionando" y desdeñó las críticas de que se ha politizado.
Guardiana de la Constitución, la Corte tiene la última palabra en asuntos de impacto en la vida de los estadounidenses y decide pleitos entre el Congreso y el Poder Ejecutivo.
Cada año recibe 8.000 peticiones de pronunciamientos, pero sólo le presta atención al 1% de ellas.
AFP