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El 19 de abril del 2012, India probó con éxito su misil balístico inter-continental (IBCM, por sus siglas en inglés) Agni V [en]. Con un rango de casi 5,000 kilometros, el Agni V coloca la capacidad de misiles de la India casi a la par con los Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China. A la siguiente semana, el vecino Pakistán probó exitosamente su misil balístico de capacidad nuclear, el Shaheen 1-A.
Estas pruebas de misiles recibieron una amplia cobertura y comentarios en los medios tradicionales así como en los medios sociales. En particular, los internautas han participado en animadas discusiones en internet sobre la escalada de la carrera armamentista en el sur de Asia y su impacto en la seguridad global de la región.
Mientras que muchos internautas en todo India y Pakistán, alimentados con fervor nacionalista, se dedicaban a la hipérbole en relación a los respectivos lanzamientos de misiles, hubo fuertes críticas en la blogosfera paquistaní respecto a la respuesta de los Estados Unidos al lanzamiento de misiles de la India. Etiquetándola como “doble rasero”, Yasmeen Ali, un profesor universitario residente en Lahore, escribió [en] en el blog de Pakpotpourri2:
La necesidad aquí es apoyar a un país dentro de la región para que actúe, o parezca actuar como una fuerza disuasiva ante China. La elección obvia: India. Lo que los EE.UU. habían pasado completamente por alto en este juego de hegemonía regional es que cuando dejas que el genio de la botella salga, se negará a entrar de nuevo en la botella. Puede que un día, se vuelva contra el amo, una vez que el deseo de su corazón de ser soltado se cumpla.
Sin embargo, una parte de los internautas considera que estas pruebas de misiles no van a aumentar las tensiones de seguridad entre la India, China y Pakistán. En su blog Chaturanga, Jaideep Prabhu señaló que la política de la India era adquirir una “fuerza disuasiva mínima creíble” y no escalar una carrera armamentista, tal como se estaba vagamente discutiendo en una parte de los medios.
Él comentó [en]:
El lanzamiento del Agni V dirigido específicamente a China ha generado mucha conversación sobre una carrera armamentista entre China y la India, y, en consecuencia, la India y Pakistán. Los medios de comunicación chinos (y por lo tanto el gobierno) han hecho una excepción a esto, reaccionando agudamente a la prueba y etiquetándola como el engaño de los misiles de la India [en] … Pero a menos que la India haya abandonado su vieja política de MUD (daño mutuamente inaceptable), los analistas y Beijing se han apresurado.
En el blog Rolan San Juan, Rajesh Basrur, un asociado senior y coordinador del Programa de Asia del Sur en la Escuela de Estudios Internacionales (RSIS), S. Rajaratnam, argumentó que [en] el lanzamiento del Agni-V fue “intrascendente” ya que no cambiaría el juego de fuerzas disuasivas que la India tiene con China.
En su artículo en el The Christian Science Monitor, Scott Baldauf se refirió a la cadena de acontecimientos como una “agresión ritual” entre India y Pakistán, una postura más por hábito que por problemas de seguridad reales, sobre todo teniendo en cuenta que los dos países están tratando de desarrollar lazos más cercanos.
Él escribió [en]:
Estas pruebas siguen a una serie extraordinaria de reuniones entre el presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, y el primer ministro indio Manmohan Singh en Nueva Delhi a principios de este mes, en las cuales las dos naciones se comprometieron a aumentar los lazos comerciales y luchar contra el extremismo. Si bien estas pruebas de misiles podrían haber parecido ser un revés en épocas anteriores, ahora se han convertido en una especie de teatro de la virilidad, independiente de cualquier discurso político.
Casi no había grandes preocupaciones de seguridad expresadas en los medios sociales de vecinos como Sri Lanka y Bangladesh.
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