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Este miércoles comenzó el juicio a Sadam Hussein en Bagdad. Un jurista ginebrino explica por qué se negó a defender al ex presidente iraquí.
Marc Henzlin considera que el tribunal especial no es compatible con el derecho internacional, sino una mera corte de opereta.
Sadam y otros siete acusados deberán responder a los crímenes contra la humanidad por la ejecución de más de 140 shiíes en Dujail en 1982.
El antiguo jefe de Estado iraquí está detenido desde que fue capturado por las fuerzas estadounidenses en Irak, en diciembre del 2003. El proceso comenzó este miércoles en un antiguo palacio presidencial de Bagdad, pero muchos estiman que el procedimiento podría ser aplazado después de uno o dos días de iniciado.
La entrevista a Marc Henzlin, profesor del Centro Universitario de Derecho Intrnacional Humanitario de Ginebra, fue realizada por el dominical 'SonntagsZeitung'.
SonntagsZeitung: La señora Hussein le pidió que defendiera a su marido. ¿Por qué rechazó hacerlo?
Marc Henzlin: Puse tres condiciones. Que fuera una defensa jurídica y no política. Que pudiera entrevistarme con los demás defensores para coordinarnos. Y que la sala de audiencias no se transformara en un circo.
Durante los dos últimos años he viajado doce veces a Bagdad. Jueces de instrucción y testigos han sido asesinados, las pruebas fueron destruidas durante la guerra. En esas condiciones, un proceso podría fácilmente parecer a una comedia. Es por ello que renuncié.
SonntagsZeitung: ¿El proceso a Sadam podría parecerse al proceso de Nuremberg?
M.H.: Sólo en parte. En ambos casos se trata de la justicia del vencedor sobre los vencidos. Pero el proceso de Nuremberg tenía un objetivo histórico. Se trataba de establecer la verdad, de la manera más exacta posible, sobre los crímenes de los nazis.
SonntagsZeitung: ¿El de Sadam Hussein?
M.H.: Aquí es lo contrario. Se toma un pequeño detalle del expediente de instrucción sobre el régimen iraquí. Es espectacular y representa una fuerte carga emocional para la población iraquí, pero no permite mostrar ese régimen de terror en toda su amplitud.
De lo que se trata es de justificar la invasión estadounidense y de colgar a Sadam Hussein lo más pronto posible sin hacerse muchas preguntas.
SonntagsZeitung: El proceso debe ser transmitido por televisión para probar que es equitativo y transparente.
M.H.: Yo soy penalista desde hace 20 años. Puedo decirle que 90% del procedimiento no se decide en la sala, sino durante la instrucción. ¿Qué valor tiene entonces un proceso si la defensa no ha sido asociada a la instrucción, si los testigos no pueden expresarse porque fueron ejecutados o tienen miedo de hacerlo?
El proceso a Sadam puede ser puesto en escena de una manera magnífica -conforme a la tradición de las series estadounidenses-, con un abogado y un procurador general que intercambien réplicas, pero eso no tiene nada de un proceso equitativo.
SonntagsZeitung: ¿Y por qué no?
M.H.: Parece que no se trata de un tribunal ordinario, sino de un tribunal especial. Esos tribunales especiales son contrarios a los principios del derecho internacional.
SonntagsZeitung: ¿Cómo?
M.H.: De acuerdo con los Convenios de Ginebra y de La Haya, ese tribunal es claramente ilegal. Las fuerzas de ocupación no tienen derecho a modificar el sistema judicial de un Estado. Sin embargo, eso es lo que ha hecho Estados Unidos.
Por otra parte, los jueces no fueron elegidos, sino designados por las fuerzas de ocupación. Llevaron al sobrino de Ahmed Chalabi, líder principal del movimiento de oposición al régimen de Saddam. Salem Chalabi era abogado en Londres, especializado en derecho comercial y he aquí que fue puesto en al presidencia del Tribunal especial iraquí.
En la época del proceso de Nuremberg, los cuatro aliados victoriosos, por lo menos designaron a sus mejores jueces.
Interview SonntagsZeitung, François Tanda
(swissinfo, traducción)
Datos clave
El derrotado presidente iraquí, Sadam Hussein está acusado de haber ordenado la muerte de 143 shiíes tras un intento de asesinato contra su persona en 1982.
Se le acusa también de genocidio y de crímenes de guerra. En los años 80 habría ordenado la eliminación de pobladores kurdos con el empleo de gases tóxicos y habría reprimido levantamientos kurdos y shiíes en 1991.
De acuerdo con la organización Human Rigth Watches, 200.000 opositores potenciales fueron muertos bajo el régimen de Sadam Hussein de 1979 al 2003.