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“Si la cuerda no se hubiera roto en el Cervino, yo no existiría”
Matthias Taugwalder habla con toda naturalidad de ese célebre accidente que tuvo lugar hace siglo y medio, y que pudo fácilmente borrarlo del mapa. Desde Zermatt, acuclillado en una cabaña en ruinas, el fotógrafo helvético observa una antigua y mohosa estufa, las camas y el escritorio que pertenecieron a su tátara-tátara abuelo.
En la mesa de trabajo que tiene frente a él, tras cinco décadas de lamentaciones, Peter Taugwalder hizo confluir los pensamientos que le permitieron reconstruir un relato de primera mano sobre el trágico incidente que se produjo la primera vez que se escalaron los 4 478 metros del Cervino.
Pero para arrojar nueva luz a los descendientes de Peter y a los habitantes de Zermatt sobre este episodio, Matthias (de 34 años) ha dedicado el último año de su vida a realizar una exhaustiva investigación sobre la forma en la que se produjo la ruptura de la cuerda que salvó la vida de sus antepasados.
Este 14 de julio se cumplirán 150 años de la histórica escalada, y para conmemorarlo, el tátara-tátara nieto Taugwalder ha transformado su pasión por la fotografía panorámica y por la narración multimedia en una titánica misión semejante a la de un detective profesional.
Matthias realizó una larga revisión de todos los registros públicos, documentos y testimonios que cayeron en sus manos y que permitían determinar con mayor precisión cuál fue la secuencia de hechos de aquel día. Y sobre todo, qué fue lo que determinó que Peter Taugwalder padre y Peter Taugwalder hijo, quienes compartían el oficio de guía de montaña en el Cervino, fueron los únicos sobrevivientes del ascenso junto con el alpinista británico Edward Whymper. Cuando la célebre cuerda rota los salvó de morir, Taugwalder hijo tenía poco más de 20 años, aún era soltero y carecía de descendencia. De ahí que Matthias narre hoy: “Si la cuerda no se hubiera roto en el Cervino, yo no existiría”.
Crianza de un Taugwalder
La ruta seguida durante el primer ascenso.
Matthias Taugwalder creció en Zermatt y lleva en los poros la historia de su familia. Desde temprana edad adquirió esa mezcla de orgullo y aprehensión que ha marcado a todos sus ancestros debido al trágico resultado del ascenso a la icónica montaña suiza. La angustia vinculada a la tragedia se ha transmitido fielmente de generación en generación. Pero hoy los Taugwalder y los habitantes de la comunidad a la que pertenece la familia sienten la necesidad de contar una historia justa sobre el incidente, ya que la familia que protagonizó el hecho jamás tuvo la oportunidad de ofrecer a cabalidad su versión de los hechos.
Para ser fieles a la verdad, hay que decir también que hasta antes de la iniciativa de Matthias, ninguno de los ancestros había estado realmente dispuesto a hablar sobre este asunto. Quizás por temor a afectar con una historia dramática el floreciente repunte de la industria turística del Cervino.
Cuando era niño, Matthias vendía pines conmemorativos del ascenso a la legendaria montaña que ha marcado de forma indeleble a todo su pueblo. Pero un día se quedó mudo cuando un periodista de la radio pública suiza, SRF, le preguntó qué pensaba sobre el acontecimiento. Hoy tiene mucho más qué decir. "El público solamente conoce la versión de Whymper sobre los hechos, la cual se ha vuelto la narración oficial del ascenso del Cervino", dice.
Taugwalder se refiere a los testimonios que han sido publicados en libros de alpinismo como La conquista del Cervino y también a las declaraciones que Whymper hizo por años a la prensa inglesa. Mismas que, por cierto, fueron cambiando con el tiempo. “Me pregunto si mis antepasados tuvieron alguna vez la oportunidad real de contar su propia historia”.
Peter Taugwalder Jr. (izq), y Peter Taugwalder padre (der) con algunos clientes antes de escalar el Mont Blanc en 1866.
Parte del objetivo del trabajo de investigación de Taugwalder es pues restablecer la reputación de su familia, que durante muchas generaciones ha sido señalada por la gente y víctima de la especulación por parte de los medios y de la población. Matthias está convencido de que llegó la hora de honrar los aciertos de los Taugwalder ante la comunidad de Zermatt.
Un resbalón
Hasta la fecha, nadie ha podido hallar el cuerpo de Douglas
Hasta ahora, y durante muchos años, se ha dado por hecho que el menos experimentado de los alpinistas, Douglas Hadow, se resbaló accidentalmente y arrastró a la muerte junto con él al reverendo Charles Hudson, a Lord Francis Douglas y al guía de Chamonix, Michel Croz. Hasta la fecha, nadie ha podido hallar el cuerpo de Douglas. Pero no queda claro -y esto genera suspicacias- cómo la delgada cuerda de escalada que unía a Douglas con Peter Taugwalder padre, se rompió súbitamente. La ruptura permitió a este último (y a dos personas más) salvar la vida merced a que el guía suizo habría logrado afianzarse a las rocas más cercanas.
Pruebas recientes establecen que aunque la cuerda hubiese sido más gruesa, igualmente se habría roto. Unidos por el trozo de cuerda que quedó se encontraban tres personas: Taugwalder hijo, Whymper y Taugwalder padre, en ese orden. “Ellos salvaron la vida de Whimper”, dice hoy Matthias.
En la tarea de ir al fondo de los hechos, dos miembros más de la familia, el primo Josef Taugwalder, de alrededor de 50 años, y su hijo David, de 23, también participan en la tarea de resucitar el pasado. Tienen aproximadamente la misma edad que tenían a la sazón Peter Taugwalder e hijo, y han decidido presentar este verano una obra en Zermatt en la que recrean a sus célebres ancestros.
La versión de Whymper sobre lo sucedido se fue alterando con el paso del tiempo, sin embargo se impuso toda vez que su autor fue el único sobreviviente de habla inglesa. El hecho de que los Taugwalder tuvieran al alemán como lengua materna hizo que sus testimonios se mantuvieran en la oscuridad, pese a que el accidente destruyó vidas al arrasar por completo con su reputación.
Aunque las investigaciones formales disiparon toda clase de duda sobre ellos y los absolvieron de cualquier culpa, la historia no ha sido justa con los Tagwalder. La mala reputación que ganaron arruinó la vida de Peter Taugwalder padre y puso en gran riesgo el futuro profesional (también como guía de montaña) del hijo. Whymper se convirtió, en contrapartida, en un extraño héroe que se apropió la única verdad conocida sobre los hechos.
“Prefiero no abrumarles con los detalles del descenso, baste con decir que durante más de dos horas pensé que cada instante que vivía sería el último. Los dos Taugwalder estaban totalmente alterados, lloraban como niños y temblaban de tal forma que nos ponían (a los tres) en riesgo de correr el mismo destino fatal de los otros”, escribió Whymper a un colega alpinista de origen suizo llamado Edmund von Fellenberg unas semanas después de la tragedia. El británico siempre rechazó haber tenido cualquier tipo de responsabilidad en lo sucedido.
“Un sencillo resbalón o un paso en falso fue lo que provocó todas estas miserias”, dijo Whympert en aquella época. Curiosamente, en su primer testimonio había dejado totalmente sentada la inocencia de los Taugwalder. Pero no había ningún texto para contraponer versiones. A Peter Taugwalder hijo le tomó 50 años prepararse para escribir su propia crónica sobre el accidente. Y en ella asentó que era el inglés -y no él, ni su padre- quien se encontraba totalmente rebasado por los acontecimientos.
“Es fácil imaginar nuestros sentimientos, durante un rato estuvimos totalmente paralizados por el miedo, pero después intentamos actuar. Era Whymper quien temblaba y apenas conseguía dar un paso seguro. Mi padre encabezó el descenso, siempre rodeándonos para asegurase de que las piernas de Whymper se apoyaran en las rocas salientes. Debimos parar una y otra vez para descansar. Ninguno se sentía bien”, narró Peter Taugwalder hijo en un texto que ahora es retraducido por su tátara-tátara nieto.
¿De qué está hecha una cuerda?
Las cuerdas de escalada de la época eran fabricadas con fibras naturales como el cáñamo o la seda. Se utilizaban fundamentalmente para tirar de un segundo alpinista al ascender. Pero estaban totalmente desaconsejadas para los descensos. Y la tragedia se produjo al descender, lo que se explica por el tipo de cuerda utilizada.
Hoy, en general, las cuerdas son mucho más fuertes y durables, de distintos diámetros y de fácil manejo. Asimismo, están hechas para estirarse ligeramente amortiguando el impacto de las caídas.
Para el 140 aniversario del ascenso de la montaña del Cervino, por ejemplo, el fabricante suizo Mammut probó una cuerda que construyó con características prácticamente idénticas a la que se rompió aquel día. La firma informó que esta se reventó cuando pendían de ella 300 kilogramos, equivalentes al peso de cuatro hombres adultos. Así que todo sugiere que lo que tuvo lugar fue un accidente y no un corte deliberado.
Un fragmento de la cuerda rota aún puede verse en el Museo de Zermatt. Se sabe que esta cuerda era en realidad de repuesto, lo que explica que fuera más frágil y que tuviera la mitad del grosor de las cuerdas de seguridad que había desarrollado en aquel entonces el Club Alpino de Londres para los ascensos.
En busca de la verdad
Alto, un poco desgarbado y solemne, Matthias Taugwalder es un gran entusiasta de las nuevas tecnologías. En el apartamento de Zúrich que comparte con su esposa se observan paneles construidos con pantallas de ordenador. En un disco duro de gran capacidad alberga todas sus creaciones digitales.
Pero en abierta consonancia con el espíritu pionero y emprendedor de sus ancestros, Matthias decidió iniciar un viaje que considera “histórico” y que lo ha impulsado a abandonar el uso compulsivo del teclado y la realidad virtual, para dedicar mucho más tiempo al trabajo profesional vinculado al montañismo. Hoy, labora también para algunas de las principales firmas de la industria de actividades al aire libre capturando imágenes de lugares de difícil acceso, una misión que lo obligó a perder más de 15 kilos.
Un transformación personal que ha tenido lugar durante los últimos años y que ha sido posible gracias a la ayuda y guía de su primo Gianni Mazzone, de 51 años, quien también es descendiente directo de los Peter Taugwalder. En los hechos, los Taugwalder son el reflejo de una bien enraizada dinastía de guías de montaña de Zermatt desde la segunda mitad del siglo XIX. Es el caso de Mazzone, expresidente de la Asociación de Guías de Montaña de Zermatt, y quien ha guiado al menos 300 ascensos de alpinistas a la cima de la montaña del Cervino.
Matthias realizó una exhaustiva investigación que lo llevó a diversos lugres de Suiza y a la Gran Bretaña. Asimismo, revisó con minucia un importante número de documentos de archivos internacionales disponibles en línea.
Descubrió, por ejemplo, que la versión original de la carta de su tátara-tátara-abuelo jamás ha sido difundida. Lo único que se conoció al respecto fue una traducción al inglés (de una misiva que había sido escrita originalmente en alemán) que pertenece al Club Alpino de Londres. Más aún, a pesar de haber sido redactada hace tantos años, la traducción inglesa de la carta de Taugwalder jamás volvió a cotejarse con su versión original.
Otra de las cosas que el tátara-tátara nieto Taugwalder desenterró del pasado fueron unos registros de inmigración de Estados Unidos que ofrecen una nueva perspectiva sobre la familia. Peter Taugwalder padre hizo un viaje a ese país con Friedrich, su hijo más pequeño, quien en 1899 terminó por convertirse en ciudadano estadounidense. Se dice que este último presenció la estrepitosa caída de los cuatro alpinistas a través de un telescopio de bolsillo y que esto lo marcó para toda la vida. Con ese viaje, Peter Taugwalder padre expresaba tácitamente el derecho a ofrecer a su hijo la oportunidad de iniciar una nueva vida.
Asimismo, Matthias encontró una breve y desconocida descripción del accidente escrita por un sacerdote de Zermatt. Un texto en el que el religioso se inquietaba por “la brutalidad del alpinismo”, pero en el que de ninguna manera sugería que los guías de montaña hubieran sido culpables de lo sucedido.
Para el tátara-tátara niego Taugwalder es un misterio la omisión de las inquietudes expresadas por el sacerdote sobre la “la brutalidad del alpinismo” en todos los testimonios escritos sobre el accidente.
A pesar de ser descendiente directo de los Taugwalder y manifestarse abiertamente escéptico ante la versión de los hechos de Whymper, Matthias ha intentado conducir su trabajo con toda objetividad. El narrador de historias que lleva dentro sabía que debía dar unos pasos atrás, investigar y ofrecer información que permitiera a cada uno sacar sus conclusiones sobre el por qué y el cómo se rompió la cuerda cuando Hadow resbaló.
Toda esta información siempre estuvo ahí, disponible y a la mano de todos, pero nadie se preocupó por ir hasta el fondo de las cosas. Aun cuando se sabía que la versión de Whymper fue cambiando con el tiempo. Hoy, con todos esos datos reunidos, Matthias Taugwalder considera muy probable que la actuación de sus ancestros salvara la vida del alpinista británico y que son totalmente injustificados los señalamientos contrarios.
Una herencia manchada
“Existe un sentimiento entre los descendientes Taugwalder de que algo está mal”
Pero independientemente de la trágica relación que les une al Cervino, esta montaña sigue ejerciendo un irremediable influjo sobre los Taugwalder. Matthias entrena con Mazzone desde hace tiempo para realizar su tercer ascenso. Su objetivo es realizar un amplio documental gráfico sobre el sitio exacto en el que se produjo el accidente.
Taugwalder y Mazzone han invertido un incontable número de horas en un arduo entrenamiento físico y en el estudio sobre los pioneros, sus arriesgados e incomprendidos ancestros, así como de la manera en que se produjo el accidente. En el presente, charlar y pasar tiempo con ellos hace evidente que el peso histórico de ese ascenso sigue intacto, y que cada Taugwalder se siente impulsado, de una forma muy personal, a limpiar el legado de la familia.
Observar a Mazzone, en la interacción cotidiana con sus clientes, permite entender que su tátara-tátara abuelo enredara la cuerda alrededor de una roca justo antes del accidente. Los guías de montaña cuentan con un instinto natural que siempre privilegiará el ascenso seguro de los alpinistas.
Así que cuando la cuerda se rompió de forma inesperada, Peter Taugwalder padre debió realizar algún movimiento instintivo para salvar vidas. O al menos esto es lo que creen Gianni Mazzone y Matthias Taugwalder.
Y si ese fue el caso, ¿por qué entonces los Taugwalder no son conocidos en todas las escuelas suizas como los héroes nacionales que realizaron -y sobrevivieron- el primer ascenso de la montaña que constituye el principal símbolo moderno de su país? Es una pregunta que está en el aire y que ronda permanentemente a la familia Taugwalder y al resto de los habitantes de su pueblo.
“Existe un sentimiento entre los descendientes Taugwalder de que algo está mal”, expresó Matthias en junio mientras realizaba un ascenso de entrenamiento a la cresta del Gornet. “Y sé que mucha gente de Zermatt comparte esta visión”.
Taugwalder y Mazzone efectuaron ascensos especiales del Cervino con ocasión del 150 aniversario.
Mientras Taugwalder se dirigió al lugar del accidente para tomar fotografías, Mazzone guió al reportero de swissinfo.ch.
Fue el 287 ascenso de Mazzone, pero para él, lo importante es la gente que guía en la subida y no las cifras. “Me siento muy orgulloso”, declara en la última jornada de escalada antes de las festividades del 14 de julio para conmemorar la hazaña de sus antepasados. Es un día enmarcado por un cielo perfectamente claro y con una inusual brizna de soledad. “Hoy mi ascenso fue por ellos”.
Recorrido interactivo por el lugar del accidente.
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Autor
John Heilprin
(Traducido del inglés por Andrea Ornelas)
Videos
Carlo Pisani
Fotografías
Carlo Pisani
John Heilprin
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