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El Derecho Penal Suizo define la violación como la coerción de una persona de sexo femenino para que tenga relaciones sexuales. Como resultado, los hombres no pueden ser legalmente víctimas de violación. Una moción parlamentaria pide que se amplíe esta definición.
En Suiza, se considera que el autor de la violación es "cualquier persona que haya forzado a una persona de sexo femenino a tener relaciones sexuales". En otras palabras, un hombre que es sodomizado contra su voluntad o una mujer que es víctima de penetración vaginal con un objeto no puede presentar una denuncia por violación.
Los dos casos son solamente coacción sexual, un acto que es castigado menos severamente por la ley. Aunque ambos crímenes podrían ser castigados con una pena de prisión de hasta diez años, en el caso de violación sí existe una pena mínima de un año de prisión.
Además, en los casos considerados menos graves, la coacción sexual puede ser castigada con una simple multa.
Pocas demandas en el pasado
Lukas GschwendEnlace externo, profesor de Historia Jurídica y Derecho Penal en la Universidad de San Gall explica que “hasta finales del siglo XIX, según la tradición jurídica alemana, la prohibición de la violación se instituyó para proteger el honor de las mujeres". En ese momento, la violación cometida por un hombre a su esposa o de una prostituta no era, por lo tanto, punible. Este acto sexual era casi legítimo y no se consideraba una violación del honor de la mujer.
"Por otra parte, la sodomía de un hombre no se consideraba un ataque a su honor sexual", explica el especialista. Si bien este acto era punible, se hizo con el fin de proteger la moral pública. Por lo tanto, la víctima también corre el riesgo de ser castigada. "Conozco pocos casos históricos de hombres violados en Suiza", dice Lukas Gschwend. "El número de casos no declarados puede haber sido relativamente alto, porque los hombres en cuestión casi nunca presentaron una queja.
En el siglo XIX, los cantones francófonos aplicaban la noción de "violación" para ambos sexos. Más tarde, sin embargo, la tradición germánica se estableció en toda Suiza. Otro elemento interesante es que el Código Penal suizo de 1937 prevé una pena máxima de 20 años de prisión por violación, mientras que la coacción sexual puede castigarse con un máximo de cinco años de privación de libertad. Por lo tanto, la violación anal fue considerada "menos grave" que la violación vaginal.
Suiza se está adaptando
En 1991, el Consejo Federal volvió a escribir en un mesaje que había razones fisiológicas para justificar el tratamiento desigual de la violencia sexual homosexual y heterosexual. Una posición que ha abandonado desde entonces: en respuesta a una moción Enlace externo que el Parlamento aborda en esta sesión, el Consejo Federal ha manifestado su voluntad de considerar una revisión de la legislación penal para que los hombres también puedan, en el futuro, ser considerados víctimas de violación en el sentido legal del término. "La noción de violación, sin embargo, cubrirá solamente actos similares al acto sexual, y no todos los actos de naturaleza sexual sufridos bajo coacción."
Una formulación que deja espacio para la interpretación. Esto es motivo de preocupación para el diputado socialista Laurence Fehlmann Rielle, quien inició la moción. "Creo que deberíamos incluir todas las formas de penetración vaginal y anal forzada, así como la felación forzada."
El Consejo Federal aclara en parte lo que entiende por "actos similares" en su mensaje sobre la revisión del Código Penal: se trata de actos en los que la parte (primaria) genital de una persona entra en estrecho contacto con el cuerpo de otra persona.
Por ejemplo, el Consejo Federal menciona la inserción del miembro masculino en el ano o la boca, así como la penetración de dedos, puños u objetos en la vagina o el ano.
La estimulación de la vagina o del pene por la lengua o los labios también podría considerarse un "acto similar" y, por lo tanto, entrar en el ámbito de la violación. Una definición que va relativamente lejos y que probablemente debería conducir a discusiones en el parlamento suizo.
Traducción del alemán: Patricia Islas