Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05139.jsonl.gz/5

«La grandeza y el progreso moral de una nación pueden medirse según sea su manera de tratar a los animales». Mahatma Gandhi
A una edad muy temprana, mi familia hizo que me me acercara a la naturaleza y que estableciera estrechos vínculos con ella. Mi abuelo, que era de Fráncfort del Meno, era un gran amante del mundo natural y me hablaba de la vida de los animales salvajes en aquellas montañas colindantes, además de llevarme a puntos de observación para que contemplásemos la fauna. Mis padres —mi madre, de Alemania, y mi padre, de Riedern, del cantón de Glaris— eran muy aficionados al senderismo. Así descubrí, ya de muy pequeño, que nuestros ecosistemas, llenos de diversidad, son verdaderos lugares de poder.
Desde niño, me ha importado mucho la protección de los animales, aunque fue en la época de la despiadada caza de crías de foca cuando verdaderamente me di cuenta de que también había personas de gran relevancia, como Franz Weber o la actriz Brigitte Bardot, que defendían a estas indefensas criaturas.
Me alegro de que, después de muchos años en el mundo del periodismo, así como en el de la edición, y con formación en Comunicación Empresarial, ahora pueda trabajar para la Fundación Franz Weber y ayudar a proteger la naturaleza, los animales, nuestra tierra y el paisaje. Además de la fauna, siempre me han preocupado mucho los mares. Me entristece enormemente ver cómo la gente usa los mares o los ríos como vertederos, o cómo las empresas pesqueras esquilman la riqueza de nuestras aguas.
Estoy seguro de que puedo aportar muchísimo en la Fundación Franz Weber. Mi abuela siempre decía: «Este chico va para profesor o para cura», aunque, en realidad, lo que quería decir es que puedo convencer a cualquiera de que se sume a una buena causa.
Idiomas: alemán, inglés, francés (conocimientos básicos)