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Unos 4.000 delegados del planeta evalúan desde hoy, en Ginebra, la situación social del planeta. Tomando como referencia los compromisos adquiridos en la Cumbre de Copenhague, tratarán de establecer estrategias eficaces para combatir la pobreza.
Suiza invita a las Naciones Unidas a tener una sesión extraordinaria en Ginebra, con el fin de examinar los progresos que se han hecho en materia de eliminación de la pobreza.
El gobierno federal helvético, preocupado por los efectos sociales de la mundialización, propone una nueva estrategia multilateral que involucre tanto a agentes gubernamentales como a organismos civiles y agencias internacionales en este objetivo urgente de la comunidad internacional.
En 1995, jefes de Gobierno y de Estado de 117 países así como delegaciones ministeriales de otras 69 naciones se reunieron en Copenhague, Dinamarca, para discutir cuáles serían las estrategias de la comunidad internacional para luchar contra la pobreza.
En ese entonces se adoptó un documento de principios y de acción llamado la « Declaración de Coopenhague » en la que todos los países miembros de la ONU se comprometieron a convertir en una realidad diez puntos relacionados con el progreso social.
Estos compromisos fueron:
1.- Eliminar la extrema pobreza de acuerdo a un calendrario que cada Estado nacional debería fijar.
2.- Sostener el pleno empleo como objetivo fundamental de las políticas económicas.
3.- Favorecer la integración social reforzando el conjunto de los derechos humanos.
4.- Lograr la igualdad y la equidad entre los hombres y las mujeres.
5.- Acelerar el desarrollo del Africa y de los países menos avanzados:
6.- Asegurar que los programas de ajuste estructural contengan objetivos de desarrollo social.
7.- Aumentar los recursos destinados al desarrollo social.
8.- Crear condiciones sociales, económicas, políticas, culturales y jurídicas que permitan a las poblaciones de menores recursos lograr un desarrollo social.
9.- Permitir el acceso universal y equitable a la educación y los primeros auxilios;
10.- Reforzar la cooperación internacional para lograr un desarrollo social mediante la intervención de las Naciones Unidas.
Según el informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, alrededor de 3 mil millones de personas vivían en situación de extrema pobreza, es decir, con un ingreso menor de 370 dólares por año, en el momento en que se efectuó la Cumbre Social de Coopenhague (1995). De esa cifra, alrededor de 550 millones de personas padecían hambre y otros 1. 500 millones no tenían acceso al agua potable ni a la la higiene sanitaria.
Hoy, a cinco años de distancia, estas cifras se han incrementado.
Sobre los 4. 400 millones de personas que viven en los países en vías de desarrollo, una quinta parte de las mismas padece hambre (880 millones), una tercera parte no tiene acceso al agua potable, lo que representa mil 460 millones de seres humanos.
Asimismo, 1.100 millones de personas no tiene habitación en estos momentos y una quinta parte de los niños de los países en vías de desarrollo no tienen acceso a la escuela primaria.
Consciente de esta realidad social lacerante, Suiza invitó a la Asamblea General de Naciones Unidas a efectuar una sesión extraordinaria de análisis y seguimiento de la Cumbre de Coopehague.
Esta sesión especial tiene lugar del 26 al 30 de junio, en Ginebra, y Suiza hará una proposición concreta de carácter multilateral para mejorar la eficacia de la lucha mundial contra la pobreza, que no puede ser asumida solamente por los Estados nacionales.
El Consejo Federal de Suiza propone que la Organización Internacional del Trabajo y las instituciones de Brettons Woods (como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional), establezcan líneas de conducta y de buenas prácticas en materia de política social. En particular, plantea la adopción de normas mínimas de trabajo respetadas por todos los países.
En esta sesión de la ONU, Suiza también abogará porque la Organización Mundial del Comercio, la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo y otras agencias internacionales, cooperen en la elaboración de principios comunes que favorezcan el progreso de los pueblos menos beneficiados con la mundialización.
Aunque algunas delegaciones gubernamentales están perfectamente conscientes que los 10 principios adoptados en Coopenhague son difícilmente accesibles, muchos Estados confirmarán en Ginebra su compromiso de seguir luchando en favor de esos objetivos y consideran que la reunión helvética contribuirá a eliminar los obstáculos que impiden progresos más rápidos en este dominio.
Enrique Dietiker.