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Varias horas de negociaciones y dos visiones contrarias: Estados Unidos calificó como "muy productivas" las conversaciones de este fin de semana para desmantelar el arsenal nuclear de Corea del Norte, mientras en Pyongyang consideraron "muy lamentable" la actitud de Washington.
Tras dos días en Corea del Norte, Pompeo llegó el sábado por la noche a Tokio para una serie de reuniones en las que dará cuenta de su tercer viaje a Pyonagyang a los principales aliados de Washington en Asia.
El domingo temprano, el secretario de Estado se reunió con el jefe de la diplomacia nipona, Taro Kono, tras lo cual tuiteó: "reunión constructiva con el ministro japonés de Relaciones Exteriores esta mañana para hablar de la alianza estadounidense-japonesa, piedra angular de la estabilidad regional, y mantener la máxima presión sobre Corea del Norte".
Pompeo, que también se entrevistará con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y participará en una reunión trilateral con los ministros de Relaciones Exteriores japonés y surcoreano, no comentó las declaraciones emitidas entretanto por Corea del Norte.
Pompeo, que sostuvo que las conversaciones durante dos días en Pyongyang para concretar la desnuclearización de Corea del Norte fueron "muy productivas", acababa de partir en dirección a Tokio cuando el ministro norcoreano de Relaciones Exteriores criticó las "exigencias codiciosas" y una actitud "muy lamentable" de Washington.
"La actitud y posiciones de Estados Unidos en las conversaciones de alto nivel el viernes y el sábado fueron muy lamentables", dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte en un comunicado citado por la agencia de noticias Yonhap.
- Optimismo -
En el informe más bien optimista que dio Pompeo el sábado a la prensa antes de llegar a Tokio desde la capital norcoreana, reveló pocos detalles nuevos sobre cómo Corea del Norte podría cumplir con sus compromisos para una "desnuclearización" a cambio de garantías de seguridad de Estados Unidos.
"Estos son asuntos complicados, pero hemos progresado en casi todos los asuntos centrales, en algunos temas se ha progresado mucho, en otros todavía hay más trabajo por hacer", apuntó.
Pompeo hizo estas declaraciones tras finalizar en Pyongyang conversaciones por más de ocho horas en dos días con Kim Yong Chol, el brazo derecho del líder norcoreano, Kim Jong Un con el objetivo de concretar el prometido plan de desnuclearización.
"Hablamos sobre lo que los norcoreanos continúan haciendo y cómo podemos hacer todo lo posible para lograr lo que el dirigente Kim y el presidente Trump acordaron, que es la desnuclearización total de Corea del Norte", dijo.
"Nadie se alejó de ese objetivo, todavía siguen igual de comprometidos. El dirigente Kim todavía está comprometido, tuve la oportunidad de hablar con el presidente Trump esta mañana", agregó sobre una llamada que hizo retirándose del lugar donde se sostenían las reuniones para hacerla bajo estrictas medidas de seguridad.
"Yo sé que mi contraparte también habló con el dirigente Kim durante el curso de nuestras negociaciones. Tuvimos negociaciones productivas, de buena fe", apuntó.
- En concreto -
No obstante, en términos prácticos, Pompeo dijo que solo los funcionarios de ambos países se reunirían el 12 de julio en un grupo de trabajo para discutir la repatriación de los restos de algunos soldados estadounidenses muertos durante la Guerra de Corea de 1950-1953.
También indicó que se habían hecho algunos progresos para acordar "las modalidades" de la destrucción de una instalación de misiles por parte de Corea del Norte.
El objetivo del encuentro fue establecer una hoja de ruta detallada en vista a la "desnuclearización completa" de la península coreana, como convinieron en la reunión histórica de Singapur del pasado 12 de junio el presidente estadounidense, Donald Trump, y Kim Jong Un.
Las conversaciones del sábado se llevaron a cabo en una villa de un complejo oficial cerca del imponente mausoleo donde reposan los cuerpos de los exdirigentes de Corea del Norte Kim Il Sung y Kim Jong Il --abuelo y padre del líder actual--.
Los responsables norcoreanos le dieron a Pompeo una carta personal para que se la entregara a Donald Trump, esperando que "las relaciones formidables y el sentimiento de confianza" entre ambos dirigentes se viera reforzado por las discusiones, indicó el ministerio norcoreano de Relaciones Exteriores en un comunicado.
Pyongyang "distingue entre los burócratas estadounidenses y el presidente Trump, expresando su confianza en este último", analizó el profesor Yang Moo-Jin, de la universidad de estudios norcoreanos de Seúl.
"No se trata de romper los diálogos. El Norte intenta tomar la delantera en las negociaciones futuras", explicó a la AFP.
"Corea del Norte esperaba de Pompeo que aportara una propuesta concreta de garantía de la seguridad, pero le decepcionó que los estadounidenses reiteraran su vieja demanda de desnuclearizar primero, antes de que Estados Unidos de cualquier cosa a cambio", consideró.
Washington espera que el proceso de desnuclearización se active este año. Pero muchos expertos y detractores del presidente Trump consideran que la promesa del dirigente norcoreano durante la cumbre no es creíble y que el proceso, aunque empiece, podría llevar años.