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El gobierno estadounidense señaló este lunes al FBI y las agencias de inteligencias, tras conocerse que un alto cargo de la Casa Blanca trabajó durante un año sin haber obtenido una habilitación de seguridad.
Rob Porter fue durante un año secretario personal de la Casa Blanca y manejó algunos de los temas más delicados en la agenda del presidente Donald Trump, a pesar de que el FBI sabía que había sido acusado de violencia doméstica.
"Es una pregunta para el FBI y otras agencias de inteligencia. Ellos toman estas decisiones. No es algo que decida la Casa Blanca", aseguró la portavoz del gobierno, Sarah Sanders, durante su rueda de prensa diaria.
Porter, que dimitió la semana pasada cuando salieron a la luz estas acusaciones, tenía una "habilitación provisional", al no haber pasado la verificación de seguridad.
Este estatus no le impidió sin embargo trabajar con Trump y tener acceso a información confidencial.
"Creo que son las fuerzas del orden las que deben determinar si se deben hacer cambios en el proceso" de habilitación, subrayó Sanders.
El FBI, el Servicio Secreto (a cargo de la seguridad del presidente) y las agencias de inteligencia se encargan de las verificaciones de antecedentes.
El consejero de la Casa Blanca Marc Short dijo el domingo que esta situación pudo darse por "una probable falta de comunicación" entre varias esferas del gobierno.
Porter formaba parte de la veintena de trabajadores de la Casa Blanca que no habían obtenido una habilitación completa. Otro de ellos es Jared Kushner, yerno de Trump.