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La segunda epístola a los Corintios presenta un tema particular: el ministerio, su funcionamiento, la tarea que le incumbe y las cualidades indispensables para ser ministro de Cristo. Es necesario destacar que el ministerio tiene, en esta epístola, un carácter muy amplio. No es solamente el ministerio apostólico o ministerio de la Palabra, pues lo que aquí es traducido por ministerio en otros lugares se traduce por servicio. En efecto, todos tenemos un ministerio. Si bien no todos tenemos el de la Palabra, a cada cual el Señor le ha confiado un servicio. A menudo el más ínfimo servicio a los ojos de los hombres tiene una importancia muy grande a los ojos de Dios. Compenetrémonos bien de esta verdad: aunque no tengamos un don especial todos tenemos un servicio particular al cual debemos consagrarnos cuidadosamente. Si este último tiene más apariencia a los ojos de los hombres, ofrece también más peligros para aquel que lo ejerce.
División de la epístola
Capítulos 1 al 5
La base y el blanco del ministerio apostólico de Pablo hacia los corintios especialmente.
Capítulos 6 y 7
El ministerio en general y el de Pablo en particular.
Capítulos 8 y 9
Un caso particular del ministerio: el servicio de la liberalidad a favor de los más pobres.
Capítulos 10 al 13
El apóstol Pablo tiene que defender su apostolado frente a falsos maestros introducidos en la iglesia de Corinto.