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Suiza es un terreno fértil para la arquitectura. Le Corbusier, Mario Botta o Herzog & de Meuron se encuentran entre los arquitectos mejor valorados del país.
Arquitectura
A pesar de su escaso tamaño, Suiza ha visto nacer a un número considerable de arquitectos de renombre mundial. El más famoso es Le Corbusier, nacido en La-Chaux-deFonds en el año 1887. Fue un pionero de la arquitectura moderna, comprometiéndose con el diseño de edificios funcionales para el espacio urbano. Sus obras más importantes son la sede de Naciones Unidas en Nueva York, la Cité Radieuse en Marsella y casi la entera ciudad india de Chandigarh. También en Suiza se pueden admirar algunas de sus obras: por ejemplo el edificio Clarté en Ginebra, la villa Le Lac en Corseaux, la Maison blance (casa blanca) en La-Chaux-de-Fonds o el Centro Corbusier en Zúrich.
En la posguerra se creó el “Grupo de Zúrich”, en el que se asociaron distintos arquitectos de la EPF de Zúrich; entre otros participaron Werner Frey, Jacques Schader, Jakob Zweifel y Franz Füeg. En su listado de obras aparecen la Iglesia de Pío en Meggen (cantón de Lucerna) o la Escuela Politécnica Federal en Lausana.
En los últimos años acapararon la atención del público nacional e internacional los trabajos de Mario Botta, Jacques Herzog y Pierre de Meuron, Peter Zumthor y Bernard Tschumi. Mario Botta creó la impresionante capilla en Alpe Foppa (cantón del Tesino) y el Museo de Arte Moderno en San Francisco. Herzog & de Meuron diseñaron el Tate Modern en Londres, además del estadio olímpico de Pekín y del edificio de Roche en Basilea. Peter Zumthor es el creador de los baños termales de Vals (cantón de los Grisones). Y Bernard Tschumi ha proyectado el Museo de la Acrópolis en Atenas.