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Suiza ha aumentado sustancialmente su apoyo a las regiones frágiles y afectadas por conflictos. El mensaje de la cooperación internacional para el período 2017-2020, aprobado por el Parlamento, aumentó en un 50% la ayuda bilateral dedicada a esos países.
Los fondos se destinan a la lucha contra las causas de los conflictos, al fortalecimiento de la sociedad civil, al fomento del respeto de los derechos humanos y a la promoción de una gobernanza responsable, a nivel nacional y local.
La COSUDE está activa en varios países y regiones que sufren conflictos latentes o abiertos, y donde una o varias dimensiones de la fragilidad se muestran marcadamente afectadas, especialmente en Afganistán, África del Norte, Burundi, el Cuerno de África, Haití, Malí, Myanmar y Nepal.
Nuevas formas en la cooperación al desarrollo
En 2015, los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 establece un vínculo directo entre el desarrollo sostenible y las sociedades pacíficas e inclusivas dotadas de instituciones fuertes. Ese objetivo establece la paz como un elemento de desarrollo legítimo y, por lo tanto, encarna el compromiso internacional asumido en Busan, en 2011, con un «Nuevo acuerdo para el compromiso en Estados frágiles».
Las consideraciones humanitarias, el desarrollo sostenible y la mejora de la seguridad mundial son objetivos que requieren esfuerzos especiales en contextos frágiles, a pesar del incremento de los riesgos que estos implican. Esos esfuerzos forman parte del marco general de las grandes agendas internacionales por una paz sostenible, por la humanidad o por los derechos humanos. Finalmente, esos esfuerzos reconocen la necesidad de adaptar cualquier intervención a su contexto, reconociendo toda su complejidad.