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Sea en la construcción, la limpieza, los trabajos domésticos o la industria, en Suiza los inmigrantes están sobrerrepresentados en empleos poco calificados y mal remunerados. Pero la situación cambia: la mayoría de los recién llegados tienen un diploma bajo el brazo, lo que modifica la representación que se tiene de los extranjeros en el mercado laboral.
Como en la mayoría de los países desarrollados, en Suiza los inmigrantes tienen más probabilidades de ser contratados para ocupar puestos poco calificados. Esta proporción es incluso superior al 70% en varias ramas de actividad: construcción, enyesado, labores domésticas y de limpieza o trabajos industriales y servicios poco calificados, todos ellos muy dependientes de la inmigración.
En el otro extremo, los agricultores, los educadores de preescolar y los maestros de educación primaria (por mencionar solamente las principales ocupaciones) cuentan con menos del 15% de personas nacida fuera de Suiza. Las profesiones técnicas o del sector terciario, así como la administración pública se caracterizan también por una presencia menos fuerte de población inmigrante.
Sin embargo, la proporción de trabajadores calificados venidos de otros países aumenta constantemente. Sobre todos desde 2002, cuando empezó la entrada en vigor gradual del acuerdo sobre libre circulación de personas con la Unión Europea. En la década de 1980, menos del 20% de los migrantes poseía un diploma de educación terciaria. La mayoría había terminado únicamente la escolaridad primaria. Hoy, esa relación se ha invertido. La mayoría de los nuevos inmigrantes llegan a Suiza con un título universitario. Solamente el 20% de ellos son trabajadores poco calificados.
Este cambio se debe en parte a la creciente necesidad de una mano de obra altamente calificada formada en el seno de la Confederación. La proporción de puestos de trabajo calificados o altamente calificados es particularmente elevada. En comparación con el resto de Europa, Suiza está incluso a la vanguardia en este campo.
Sin embargo, se mantienen claras diferencias entre los países de origen de los trabajadores. Los inmigrantes procedentes de Francia, Alemania y algunos otros países de la OCDE están sobrerrepresentados en puestos directivos y de gestión, así como en profesiones intelectuales y científicas. Esos trabajadores altamente calificados comenzaron a llegar a Suiza de forma significativa durante los años 2000.
El hecho de que una mayoría de italianos, portugueses, españoles y turcos se dediquen todavía a labores menos calificadas, está sobre todo ligado a su particular historia migratoria. En los años sesenta y setenta, marcados por el auge económico de la posguerra, Suiza hizo venir en masa a trabajadores no calificados de Italia y España para construir sus infraestructuras y hacer funcionar sus fábricas. Esos obreros fueron seguidos luego por portugueses, desde finales de los años setenta.
Pero también entre esas poblaciones, muchos son los nuevos inmigrantes que poseen un alto nivel de educación, lo que también ayuda a cambiar drásticamente el rostro de la inmigración profesional en Suiza.
Traducido del francés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch & NCCR on the move