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Los electores están llamados a las urnas para pronunciarse sobre cinco temas: una iniciativa que quiere limitar el número de extranjeros; un paquete de medidas en el ámbito de la política energética y una modificación del instrumento del referéndum.
¿Hay que limitar la proporción de extranjeros al 18 por ciento de la población total? ¿Quiere Suiza fijar la inmigración en la Constitución? La iniciativa popular denominada "para una reglamentación de la inmigración" ha desencadenado un intenso debate.
La indignación por la inmigración ilegal y los abusos del derecho de asilo se manifiesta ahora en brotes de odio hacia los extranjeros también por parte de la población femenina. Pero la solución a estos problemas no está en la definición de una cuota.
Suiza, con su tradición humanitaria, arriesga mucho. De aceptarse la iniciativa, la imagen del país se vería deteriorada, las relaciones con la Unión Europea se harían más difíciles y los ciudadanos suizos que quieren expatriarse encontrarían nuevos obstáculos.
Menos intenso es el debate en torno a las tres propuestas energéticas que, mediante la introducción de impuestos, quieren fomentar una política medio ambientalista acorde con el desarrollo sostenible.
La aceptación de la iniciativa solar constituiría una señal para la comunidad internacional. La propuesta prevé introducir durante un periodo de 25 años un impuesto sobre las energías no renovables; los ingresos servirían para promover la energía solar.
Suiza es líder en el campo de la investigación sobre energía solar. La aceptación de la iniciativa sería una señal contra la energía atómica y de respaldo a una energía favorable al medio ambiente. Queda por saber si Suiza dará este paso.
Peter Salvisberg, redactor jefe