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El argentino Enzo Trossero, entrenador del equipo nacional de fútbol de Suiza, celebró en la noche del martes su 48 aniversario, en un ambiente suizo-argentino. La música de un grupo de tango marcó la velada en un hotel al borde del lago de Thun.
Nacido el 23 de mayo de 1953 en la provincia de Santa Fe, Argentina, Trossero fue jugador en los equipos de Independiente de Buenos Aires, Nantes de Francia y Toluca de México, antes de iniciar su carrera como entrenador.
En el año 1990 fue llamado a Suiza para dirigir el equipo de Sion, que la temporada siguiente consiguió el título de campeón de la liga. Después de dos años, regresa a Argentina, entrena a varios equipos y vuelve a Suiza, en enero de 1999, logrando salvar de la relegación al equipo de Lugano, en la Suiza italiana.
A pesar de esa antigua relación, digamos exitosa, con Suiza, para algunos fue una sorpresa que la Federación de fútbol lo llamara, en julio de 2000, para dirigir el equipo nacional. Considerado como un luchador, Enzo Trossero recibió ese llamamiento como un desafío
En conversación con swissinfo, el entrenador ve así la situación: "Si bien el equipo suizo no es de un primer nivel mundial, me entusiasmó la idea de ganar la eliminatoria para la Copa del Mundo 2002, en Corea-Japón. Creía que había posibilidad de llegar a ese mundial y lo sigo esperando".
Pero el desafío de la clasificación se ha ido complicando. Tras una primera derrota, en casa, frente a Rusia (0-1), el futuro se vio muy oscuro. Una victoria contra Islas Faroe (5-1) y el empate a 1 gol en Yugoslavia, abrieron nuevas esperanzas, reforzadas tras la victoria como local contra Luxemburgo (5-0).
En el Grupo 1 de la eliminatoria, Suiza está ahora en segunda posición, detrás de Rusia y delante de Eslovenia y Yugoslavia, que son los otros favoritos. Trossero tiene una visión clara de las cosas: "Es un grupo muy competitivo y difícil. Si no llegamos en primera posición, podríamos disputar 'la repesca' y obtener la clasificación. El lograrlo pasa por nosotros exclusivamente".
Encerrado en el corazón de Europa, con un clima desfavorable para la práctica del fútbol en invierno, Suiza es un país con pocos equipos de primer nivel futbolístico y muchos jugadores extranjeros. "Los suizos sienten cariño por el fútbol, les gusta, pero no lo viven de la misma manera que los latinos. Pasa lo mismo en el aspecto de la calidad y competitividad", señala el entrenador.
Como en los países vecinos, la prensa deportiva suiza sigue muy de cerca la evolución y los resultados del equipo nacional y, en especial, si el seleccionador es un extranjero, algo que ocurre por primera vez en toda Europa. "La prensa tiene un poder bastante grande. Pero como en todos lados, con altibajos. Si el equipo gana está muy bien y si pierde ponen dificultades. Para mí lo importante es mantener el equilibrio. No creerme el mejor porque el equipo gana ni el peor porque pierde".
En cuanto al homenaje de anoche, Enzo Trossero manifestó su emoción pero, en especial, por ser padrino del hermanamiento de las comunas de Sigriswil en Suiza y de Villa General Belgrano, en Argentina, localidades que promovieron, junto con la Embajada de Argentina en Berna, la celebración de su aniversario.
Juan Carlos Moreno