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Un trozo de césped del estadio Wankdorf, donde Alemania fue por primera vez campeón mundial de fútbol en 1954.
En nombre del presidente de la Confederación Helvética, Moritz Leuenberger, el embajador suizo en Berlín, Thomas Borer-Fielding, entregó este miércoles al canciller alemán Gerhard Schroeder un trozo del histórico césped del derruido estadio Wankdorf de Berna, donde Alemania obtuvo su primer título de campeón mundial de fútbol en 1954.
Schroeder recibió emocionado el obsequio y plantó el trozo de césped en un ángulo especialmente abierto en los jardines de la nueva cancillería alemana, situada frente al también histórico edificio de la embajada de Suiza en Berlín.
Durante la sencilla ceremonia, el diplomático entregó asimismo al jefe de Gobierno alemán un colgadero de ropa de los vestuarios del estadio, utilizado en aquel entonces por el capitán de la selección germana, Fritz Walter.
El hermano del legendario capitán alemán, Ottmar Walter, recordó la existencia de ese gancho utilizado por Fritz Walter para colgar su ropa en las instalaciones del antiguo escenario deportivo, durante el acto especial que se celebró antes de la voladura del estadio el pasado 3 de agosto, para construir uno nuevo.
El milagro de Berna
Borer-Fielding destacó, en un discurso pronunciado durante la entrega de los obsequios, la importancia de aquel triunfo del fútbol alemán, el primero después de la Segunda Guerra Mundial y en medio del proceso de reconstrucción del país.
"Fue el 4 de julio de 1954, poco antes de las siete de la tarde", recordó el embajador suizo. "64 mil espectadores presenciaban el partido, cuando cinco minutos antes del pitido final el delantero alemán Helmut Rahn disparó un tiro rasante, sobre el césped empapado por la lluvia del estadio Wankdorf, que se introdujo por el ángulo izquierdo de la casi inexpugnable portería de Hungría, logrando así el 3 a 2 de la victoria de la selección de Alemania."
"Imborrables son aquellas palabras del reportero de la radio alemana Herbert Zimmermann", que no daba crédito a lo que veía en el campo de juego. "Digan que estoy loco, que estoy chiflado. Alemania es campeón del mundo de fútbol", gritaba el relator con la voz embargada por la emoción.
El título mundial de 1954 tiene hasta hoy un significado que va más allá de la historia del balompié. "El milagro de Berna" y "el milagro económico" alemán de la posguerra son para muchos alemanes una misma cosa, subrayó el embajador helvético.
El politólogo y escritor alemán Arthur Heinrich señalaba en una de sus obras que la verdadera "fundación de la República Federal de Alemania había tenido lugar en el Wankdorf de Berna."
Incluso el propio presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Gerhard Mayer-Vorfelder, lamenta que no haya sido posible trasladar a Alemania aquel histórico estadio.
"Me alegro de que hoy al menos pueda devolverle este pequeño trozo de 'césped sagrado', dijo Borer al canciller alemán. Schroeder recibió con mucho cariño el fragmento de tierra de forma circular y lo depositó con mucho cuidado en el jardín de la cancillería. Después, siguiendo las instrucciones de sus ayudantes, lo apisonó con toda suavidad y lo regó con abundante agua, para que siga conservando su verdor característico.
Mundial de Fútbol 2006 en Alemania
El embajador suizo deseó éxitos a la selección alemana de fútbol en sus próximos compromisos en el Campeonato Mundial de Fútbol de Corea del Sur y Japón en 1992, y recordó que en 2006 la cita será en Alemania, con una final en el renovado estadio olímpico de Berlín.
La decisión fue adoptada el 6 de julio de 2000 en tierras helvéticas, más exactamente en Zúrich, donde tiene su sede central la FIFA.
"Casi, casi habría que concluir -y permítame la observación humorística- que el éxito del fútbol alemán de alguna manera está inseparablemente ligado al nombre de Suiza", dijo finalmente el embajador helvético en su mensaje ante un sonriente canciller alemán.
Juan Carlos Tellechea, Berlín