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El 1º de Agosto es el día de los discursos, pero también de la historia suiza. Incluso en la era de las organizaciones supranacionales y de la economía globalizada, es todavía la que funda la identidad del país, dice el historiador Thomas Maissen.
Desde 2004, este profesor de Basilea de 50 años, enseña Historia Contemporánea en la Universidad de Heidelberg, en Alemania. Y, desde el mes de septiembre, dirigirá el Instituto Histórico Alemán de París. También especialista en la Historia de Suiza, Thomas Maissen responde por escrito a las preguntas de swissinfo.ch.
swissinfo.ch: ¿Alguna vez ha pronunciado un discurso el 1º de Agosto? ¿Cuál fue o sería su mensaje?
Thomas Maissen: Este año, por primera vez, he sido invitado a dar un discurso el 1º de Agosto en la ciudad de Zug. Voy a incluir reflexiones sobre los problemas lingüísticos entre confederados y no confederados, por ejemplo.
swissinfo.ch: ¿Cuál es el significado del 1º de Agosto para usted? ¿Qué recuerdos tiene usted?
T.M.: Desde la infancia, recuerdo los fuegos artificiales. También fascinaban a nuestros hijos. Además, es el aniversario de mi suegra, y a menudo celebramos juntos.
swissinfo.ch: ¿Suiza todavía necesita realmente este día de fiesta nacional? La población está compuesta por 22% de extranjeros, y para ellos, el día de hoy no debe tener el mismo significado.
T.M.: No creo que los extranjeros se queden en casa cuando se puede salir de fiesta por todas partes, sobre todo en una hermosa velada de verano. Yo, que soy suizo, también puedo participar el 3 de octubre en Alemania o en Francia el 14 de julio, y festejar con los ciudadanos de esos países un presente también feliz, recuerdos históricos importantes o mensajes para el futuro que, en esencia, no son válidos solamente para un pueblo determinado.
swissinfo.ch: ¿El significado y el contenido del 1º de Agosto en Suiza han cambiado con el tiempo?
T.M.: Sí, desde hace cien años que existe el Día Nacional, es claramente el caso. Anteriormente, se instaba a la comunidad a defenderse contra los peligros externos, con una fuerte connotación militar. Mientras que hoy, con perspectivas económicas inciertas, se llama a la cohesión leal en el Estado social.
swissinfo.ch: ¿Cómo enseña Historia de Suiza en la época digital, en particular la fundación de la Confederación? ¿Cómo transmitir la complejidad de este periodo en tiempos en que se cambia sin cesar de una información a otra?
T.M.: Dudo que el interés por una presentación matizada de la historia de Suiza haya sido alguna vez enorme. Se la reduce a unas pocas figuras heroicas reales o legendarios, de Guillermo Tell a (Henry) Dunant (uno de los fundadores de la Cruz Roja) y (el general Henri) Guisan, pasando por Zwinglio y Calvino. ¿Qué suizo ha podido o podría decir cuándo y en qué circunstancias los diferentes cantones entraron a la Confederación?
Finalmente, no es tal vez tan importante. Pero necesitamos cada vez más medios diferentes de comunicación para transmitir los conocimientos históricos y para argumentar su interpretación: textos escolares, artículos de prensa, novelas históricas e investigaciones científicas.
722 velas
El 1º de Agosto 2013 marca oficialmente el 722 aniversario de Suiza. En 1891 se decretó fiesta nacional del Estado federal moderno, y desde 1994 es feriado.
La fecha recuerda el famoso juramento de Grütli, prestado en la pradera del mismo nombre, al borde del Lago de los Cuatro Cantones, acto fundacional de la Confederación. Según la tradición, el 1º de Agosto de 1291, Walter Fürst, Werner Stauffacher y Arnold de Melchtal, representantes de los cantones de Uri, Schwyz y Unterwalden, juraron una alianza perpetua.
El 25 de julio de 1940, el general Henri Guisan, comandante en jefe del ejército suizo, dirigió, desde la histórica pradera, un discurso a sus oficiales exhortándolos a la resistencia contra la Alemania nazi y la Italia fascista. La ceremonia pasó a la historia como el Informe de Grütli.
Cada año, Grütli es uno de los lugares de celebración del 1º de Agosto, donde el presidente o la presidenta de la Confederación pronuncia un discurso. En 2013, es el turno de Johann Schneider-Ammann.
En 2000 y 2005, la ceremonia fue perturbada por neonazis, que celebraban su fiesta en el mismo lugar. Las medidas de seguridad fueron reforzadas, lo que no impidió, en 2007, la explosión de una bomba casera con mando a distancia. Nadie resultó herido. Un sospechoso pasó más de un año en prisión antes de ser liberado. Este 2013, por primera vez en 15 años, los extremistas de derecha han anunciado que no estarán en Grütli el 1º de Agosto.Fin del recuadro
swissinfo.ch: ¿Qué puede hacer usted, como historiador, para que esa materia sea mejor reconocida?
T.M.: Es indudable que existe un gran interés por la historia, pero no necesariamente como discurso científico con notas al pie de la página. Cuando un científico quiere llegar a un público más amplio, debe utilizar un lenguaje claro, al alcance de todos y no una jerga especializada. Para algunos temas históricos, es fácil, pero no para otros.
Por citar un ejemplo al azar, mi Historia de Suiza se ha vendió muy bien y está en su cuarta edición. Los historiadores no tienen menos reconocimiento en la sociedad que otros científicos. A menudo, incluso tienen más.
swissinfo.ch: La historia es una construcción, y cada generación necesita su propia concepción de la historia. ¿Está de acuerdo con esta afirmación?
T.M.: Cada historia, incluidas aquellas que son narradas en forma oral o en las películas, es una construcción. También usted, cuando cuenta lo que le sucedió ayer, deja de lado lo que no le es importante (pero que podría serlo para los demás), sigue un hilo conductor para conectar los acontecimientos, juega con la cronología. Y a veces, agrega un poco o embellece las cosas, lo más frecuente, su propio papel.
La historia no funciona de otra manera. No es que cada generación necesite una concepción diferente de la historia, sino que se fabrica una, o más bien varias concepciones diferentes de la historia. Entre la visión histórica de Christoph Blocher y Ruth Dreifuss (dos ex ministros suizos, conservador uno y socialista la otra), hay una gran diferencia. Sin embargo, ambos son suizos.
Si los políticos se expresan sobre la historia de Suiza, es que se supone que las experiencias y las pretendidas lecciones ofrecen orientaciones para enfrentar los peligros del futuro.
Como en el pasado, la nación es una entidad muy importante. Pero, al mismo tiempo, es puesta en tela de juicio por entidades supranacionales como la ONU, la Unión Europea o las cortes de justicia, así como por organizaciones no gubernamentales, empresas multinacionales, fuerzas separatistas y federalistas. Por esa razón muchas personas meditan sobre los fundamentos de ese sentimiento de solidaridad. En Suiza, como en otros lugares.
swissinfo.ch: ¿Qué papel juega realmente la historia en la sociedad?
T.M.: Las representaciones de un pasado común son un cimiento que mantiene unidos a los grupos. Y sobre todo las naciones que no tienen una lengua o una religión en común, como es el caso de Suiza. Por ello el Estado está siempre interesado en el desarrollo y en la forma que adquieren. Pero en una democracia, el Estado no formula directrices sobre la forma de escribir la historia. Deja la formación de las concepciones históricas a los políticos, los medios de comunicación, los científicos y a los ciudadanos.
Traducción, Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch