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Con el empleo de modelos matemáticos, investigadores suizos y franceses confirmaron que Jeanne Calment murió a los 122 años en 1997, lo que la convierte en la persona que ha vivido más tiempo. El estudio desacredita las versiones que pretenden que hay una estafa en el caso de la longeva francesa.Este contenido fue publicado el 16 septiembre 2019 - 12:32
En 2018, un equipo de investigación ruso desató una controversia científica al afirmar que Jeanne Calment “solamente” había vivido hasta los 99 años y que su hija había utilizado la falsa identidad de su madre para evitar pagar el impuesto de sucesiones.
En un estudio publicado el lunes en el Journal of Gerontology, un equipo de investigadores que incluyó a científicos de la Universidad de Ginebra y de los Hospitales Universitarios de Ginebra confirmó que esa teoría era “infundada”.
Para refutar esas afirmaciones, los investigadores desenterraron diversos documentos históricos, entre ellos un artículo publicado en la prensa local en 1934 en la ciudad francesa de Arles -donde vivía Jeanne Calment- que atestiguaba que una “muchedumbre particularmente numerosa” había asistido al funeral de su hija Yvonne, que murió a la edad de 36 años.
Los investigadores señalan que es difícil imaginar que tantos testigos no fueran conscientes del fraude de identidad, “a menos que se acepte la idea de la complicidad de decenas de personas”.
Uno de cada diez millones
El estudio también anula otro argumento del equipo de investigación ruso según el cual es estadísticamente imposible que un ser humano viva hasta los 122 años.
Al examinar la longevidad de las personas nacidas en Francia en 1875 y 1903, los investigadores encontraron que existía la probabilidad de que una persona entre 10 millones alcanzara los 122 años. Aunque la probabilidad es pequeña, no es una imposibilidad estadística, según los autores del estudio.
“Considerando que la humanidad ha acumulado entre 8 y 10 millones de centenarios desde el siglo XVIII, la existencia de una persona de 122 años a finales del siglo XX es algo plausible”, explicó el Dr. François Herrmann, uno de los autores del estudio y geriatra de los Hospitales Universitarios de Ginebra.
¿Cuál era el secreto de su longevidad? Debe haber sido una mezcla de buena herencia genética y suerte, dicen los investigadores.
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