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El Premio Nobel de Literatura fue atribuido este jueves al austriaco Peter Handke y a la polaca Olga Tokarczuk. Este premio solamente ha sido otorgado a un ciudadano suizo y de eso hace cien años. Olvidado por el público en general, Carl Spitteler resurgió apenas en 2017, gracias al presidente de… la República Popular China.
El austríaco Peter Handke ganó el premio Nobel de Literatura 2019 y el pospuesto galardón de 2018 fue para la autora polaca Olga Tokarczuk.
Handke recibió el premio de 2019 "por un trabajo influyente que con ingenio lingüístico ha explorado la periferia y la especificidad de la experiencia humana", indicó la Academia en un comunicado.
El premio de 2018, retrasado un año por un escándalo de abuso sexual que sacudió a la Academia, fue para Tokarczuk "por una imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el cruce de fronteras como una forma de vida".
La vida de Carl Spitteler (1845-1924) no es banal. Después de estudiar Teología, dejó su ministerio como pastor y se fue a San Petersburgo para trabajar como preceptor durante diez años. De vuelta a Suiza se convirtió en profesor de alemán, latín y griego en el cantón de Berna, antes de dedicarse al periodismo. Uno de sus artículos en Der Bund llamó la atención de Nietzsche.
El primer punto de inflexión importante se produjo en 1892. Después de contraer matrimonio con una mujer rica, pudo dedicarse por completo a la escritura. Al cabo de algunos años se convirtió en un autor muy conocido en el ámbito de la cultura germánica, sobre todo por sus poemas inspirados en la mitología griega. Carl Spitteler sedujo especialmente a Sigmund Freud, quien atribuyó el nombre de Imago a la primera revista psicoanalítica en referencia al título de un libro del escritor suizo.
Famoso gracias a un discurso
Paradójicamente, no es por sus escritos sino por sus palabras que Carl Spitteler se hizo realmente famoso. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, el 14 de diciembre de 1914, pronunció un discurso titulado “Nuestra perspectiva suiza” a petición de la Nueva Sociedad HelvéticaEnlace externo, influyente entidad que reunía a intelectuales, políticos y militares y cuyo objetivo era fortalecer la unidad de Suiza.
En un momento en que los espíritus se caldeaban por las pasiones bélicas, su llamado a la paz atrajo la atención. Su denuncia de la destrucción de la Catedral de Reims por parte de los alemanes le valió la simpatía de las naciones aliadas y de los neutrales. La notoriedad de ese discurso contribuyó sin duda a que Carl Spitteler fuera el único suizo en ganar el Premio Nobel de Literatura (si no tenemos en cuenta a Hermann Hesse, un alemán naturalizado suizo).
A nivel interno, Carl Spitteler pronunció un alegato en favor de la neutralidad. En su opinión, es esencial para la supervivencia de un país cuyas diferentes comunidades lingüísticas están profundamente divididas a causa de la guerra.
Recuperación
Aunque este discurso ha sido a veces criticado, con el tiempo se ha convertido en una de las justificaciones de los valores más preciados de Suiza: el federalismo y la neutralidad. Algunos incluso lo vieron como el principio del concepto de neutralidad activa. Pero en realidad, ¿ha sido realmente tan crucial?
“Es difícil de decir”, responde la especialista en literatura Stefanie Leuenberger. Evidentemente, era importante, porque Suiza estaba entonces dividida a un punto tal que no podemos ni siquiera imaginar hoy en día. Pero esta importancia se infló en la década de 1930 como parte de la Defensa Espiritual de SuizaEnlace externo, un movimiento que afirmaba los valores nacionales frente a los totalitarismos”.
“Se recuperó la figura de Carl Spitteler, se le erigieron estatuas y se dio su nombre a algunas calles. Se lo convirtió en un autor clásico y conservador, cuando era todo lo contrario”, comenta Stefanie Leuenberger.
Conocido hasta en China
Las posiciones de Carl Spitteler y más aún su obra literaria cayeron progresivamente en el olvido. El centenario de la atribución del Nobel constituye por lo tanto una oportunidad ideal para redescubrir al autor. La Asociación Carl Spitteler - 100 años del Premio Nobel de Literatura 1919-2019Enlace externo lanzó una campaña con ese fin. Se llevan a cabo lecturas públicas de su obra y otros eventos en diversas ciudades de todo el país.
Stefanie Leuenberger, miembro del comité de la asociación, estima que vale la pena redescubrir al escritor. “Aquellos que leen sus textos notan que no era un conservador, sino un feroz crítico de la sociedad. Denunciaba problemas como el racismo y la xenofobia, temas que siguen vigentes hoy en día”.
Pero Carl Spitteler no esperó hasta este centenario para volver a la luz. Un súbito interés renovado se produjo durante la visita de Estado del presidente de China a Suiza en 2017. La mayor felicidad es “encontrar amigos con los que compartimos impulso y destino”, citó Xi Jinping.