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La oración, entre otras cosas, puede incluir:
Pasear contemplativamente por el bosque para apartarte de tus preocupaciones y centrarte en Dios.
Sentarte en silencio, permitiendo que tu corazón vuelva junto a Dios mediante la repetición tranquila y constante de una palabra que exprese el amor que le tienes.
Leer las oraciones litúrgicas o de otros autores.
Meditar contemplando un icono o una obra de arte inspirada en la Biblia.
Dejar que tu corazón entone una alabanza, que no tiene por qué expresarse con palabras, al contemplar una puesta de sol, una tormenta, una flor, un árbol…
(David G. Benner)
Feliz día del Señor. Celina
Un comentario en «David G. Benner»
Orar es conversar con Dios. Y como sucede en las conversaciones humanas serias y profundas, conviene crear un ambiente propicio para la charla. Es necesario el silencio. Dios tiene el oído fino y habla bajito. Hay también que saber de qué hablarle. Le gusta que le hablemos de nuestro amor a él y al prójimo. También de nuestras necesidades. Y orando así, el Señor nos sonreirá y hablará complacido. Preciosa imagen de un ambiente agradable a Dios. Gracias, Celina. Feliz día del Señor a todos.
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