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La FAO promueve acciones de prevención y reducción del trabajo infantil en la agricultura
El trabajo infantil perpetúa el ciclo de pobreza de los niños afectados, sus familias y comunidades.
A nivel mundial la agricultura es el sector que representa el mayor índice de trabajo infantil – aproximadamente un 59%. Más de 98 millones de niñas y niños, de 5 a 14 años de edad, trabajan en la producción agropecuaria, ayudando a proveer parte de la alimentación y bebidas que consumimos, y de las fibras y materias primas que utilizamos para fabricar otros productos.
Esta cifra incluye el trabajo infantil en los sectores pesquero y forestal. Casi 70 por ciento de los trabajadores infantiles son trabajadores familiares no remunerados según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La agricultura es uno de los tres sectores más peligrosos por lo que respecta a las muertes vinculadas al trabajo, a los accidentes que no son fatales y a las enfermedades ocupacionales. Casi 59% (o 70 millones) de todos las niñas y los niños haciendo un trabajo peligroso, de una edad entre 5 y 17 años, se encuentran en la agricultura.
No todo es trabajo infantil
Pero según la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) conviene destacar que no todos los trabajos realizados por niños se consideran trabajo infantil. Algunas actividades pueden ayudar a los niños a adquirir importantes habilidades de subsistencia y contribuyen a su supervivencia y seguridad alimentaria.
Sin embargo, gran parte del trabajo que realizan los niños en la agricultura es inapropiado para su edad, probablemente peligroso o interfiere con su educación. Por ejemplo, un niño por debajo de la edad mínima de admisión al empleo que trabaja pastoreando ganado, un niño aplicando plaguicidas, o un niño que trabaja toda la noche en un barco pesquero y está demasiado cansado para ir a la escuela al día siguiente, estarían realizando trabajo infantil.
Ciclo de pobreza
El trabajo infantil perpetúa el ciclo de pobreza de los niños afectados, sus familias y comunidades. Sin educación, estos niños y niñas probablemente seguirán siendo pobres. La prevalencia del trabajo infantil en la agricultura viola los principios del trabajo digno. Al perpetuar la pobreza, socava los esfuerzos para alcanzar la seguridad alimentaria sostenible y acabar con el hambre.
La FAO trabaja con la OIT a través de la Alianza Internacional de Cooperación sobre el Trabajo Infantil en la Agricultura, constituida en 2007, patrocinando acciones que contribuyen a la prevención del trabajo infantil en la agricultura.
Desarrollo de capacidades
Entre ellas, el intercambio de conocimientos y desarrollo de capacidad: El trabajo de los niños en la agricultura suele ser invisible, porque los datos disponibles sobre las actividades en las que están involucrados, así como de los riesgos asociados, son limitados.
En respuesta, la FAO trabaja para promover una mayor base de conocimientos sobre el trabajo infantil en los países y en los diferentes subsectores agrícolas. Permite intercambiar buenas prácticas y desarrollar herramientas de apoyo para la creación de capacidad nacional y el desarrollo institucional.
Debido a que el trabajo infantil en la agricultura es difícil de abordar, porque el sector no suele estar suficientemente regulado en muchos países, la FAO ayuda a los gobiernos a asegurar que los asuntos relacionados con el trabajo infantil estén mejor integrados en las políticas y estrategias nacionales de desarrollo agrícola.
Cabe recordar que en 2013, la 38ª Conferencia de la FAO aprobó un Código Internacional de Conducta revisado para el Manejo de Plaguicidas con el fin de animar a los gobiernos y a la industria de plaguicidas a adoptar medidas para reducir la vulnerabilidad de los niños a su exposición.
Swisslatin (30.06.2015)