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Imagen conteniendo los datos de Ahmad Khan Rahami divulgada por el FBI, el 19 de septiembre de 2016(afp_tickers)
El estupor dominaba el lunes el barrio donde vivía Ahmad Khan Rahami, el estadounidense de origen afgano que mantuvo un bajo perfil mientras fabricaba una decena de bombas artesanales, que hizo explotar en Nueva York y Nueva Jersey.
Detrás de un cordón policial amarillo, los agentes del FBI acompañados con perros entrenados investigaron el restaurante familiar donde trabajaba Rahami en Elizabeth, una pequeña ciudad de Nueva Jersey.
La fachada azul del restaurante de comida rápida, First American Fried Chicken, era muy conocido por los vecinos del barrio. Pero poco se sabía sobre Rahami, quien "no estaba en el radar de la policía local", explicó el alcalde de Elizabeth, Christopher Bollwage.
El FBI contaba con que el interrogatorio al joven le permitiera hacer un perfil más completo de la persona que logró fabricar una decena de bombas sin levantar sospechas y con las que causó 29 heridos leves la noche del sábado en el barrio Chelsea de Nueva York.
Las imágenes de un hombre con barba, vestido con una camiseta y el brazo ensangrentado cuando subía a una ambulancia, dominaban en los noticieros de Estados Unidos después de su detención.
Rahami no dejó una huella profunda en sus vecinos.
El barrio, conformado por casas de una planta, tiene una población hispana en su mayoría y muchos de sus habitantes no hablan inglés. La familia de Rahami es una de las tres familias musulmanes en la zona.
- Encerrado -
La mayoría de los vecinos, desconcertados, se negaban a hablar.
El diario The New York Times señalaba una evolución del joven en los últimos años, cuando "algunos amigos notaron un cambio en su comportamiento y en su práctica religiosa, después de un viaje que sospechan que hizo a Afganistán". Hace cuatro años desapareció un tiempo, según el rotativo.
"Es como si se hubiera convertido en alguien completamente diferente", dijo al diario Flee Jones, un residente del barrio de 27 años. "Se volvió serio y se encerró por completo".
Los vecinos recuerdan sobre todo al padre, Mohammad Rahami, propietario del restaurante donde trabajaban también sus hijos, y de su casa contigua con fachada de ladrillos.
Una fuente policial indicó que Rahami padre estaba presente cuando la policía se presentó el lunes por la mañana en su vivienda, el último domicilio conocido de Ahmad Khan Rahami, según medios locales.
"Todo el mundo conocía al padre. Es un grosero que casi nunca dice nada", dijo un empleado de un negocio cercano, que pidió el anonimato.
"Un día salí a tomar unas copas y volví a las 2 de la mañana. Me paré a comer algo en el restaurante. Estaban todos ahí: el padre, el hijo más joven, y el tipo que mostraron en televisión", recuerda Miguel que vive desde hace 20 años a unos metros del local.
"Hablamos y bromeamos", cuenta. "Hasta que me preguntaron: '¿De qué nacionalidad eres?' Dije que soy mitad mexicano, mitad israelí. Y ahí se acabó la conversación".
El alcalde recuerda que sus servicios tuvieron que obligar al restaurante a cerrar a las 22H00, después de que los vecinos se quejaran del ruido, pues estaba abierto sin interrupción.
Según The New York Times, la familia de Ahmad Khan Rahami se quejó de ser víctima de discriminación racial.
En otra ocasión, el hermano del sospechoso, que también trabajaba en el restaurante, se enfrentó a agentes de policía que obligaron al establecimiento a cerrar por la noche, según el diario. Entonces habría huido a Afganistán antes de ser juzgado.
AFP