Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05165.jsonl.gz/14

Entre el 9 y el 13 de noviembre una delegación de líderes de La Vía Campesina estuvo en Ginebra para apoyar la Declaración sobre los derechos de los campesinos que se está elaborando en el Consejo de Derechos Humanos. Los líderes participaron en una reunión informal de consulta e identificaron el reconocimiento de la identidad campesina así como el derecho a la tierra, el derecho a las semillas, el derecho a la soberanía alimentaria, el derecho a unos ingresos dignos, el derecho a los recursos productivos, el derecho a la salud y el derecho a la libertad sindical como algunos de los elementos claves del proyecto de Declaración.
La adopción de una Declaración sobre los derechos de los campesinos por el Consejo de Derechos Humanos es una propuesta que surge del movimiento internacional campesino La Vía Campesina.
El CETIM apoya sus esfuerzos y le acompaña en este proceso desde hace varios años. Los líderes de La Vía Campesina participaron en una consulta informal convocada por la Embajadora del Estado Plurinacional de Bolivia ante las Naciones Unidas en Ginebra, Sra. Angélica Navarro, quien ostenta la presidencia del grupo de trabajo intergubernamental creado por el Consejo de Derechos Humanos en septiembre de 2012 con el mandato de elaborar una Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales. Dicha consulta tenia el objetivo de identificar los elementos claves que deberían figurar en una versión revisada del proyecto de Declaración que será presentada y examinada en la segunda sesión del grupo de trabajo intergubernamental a realizarse en febrero de 2015.
Los líderes de La Vía Campesina llegaron el 9 de noviembre a Ginebra y participaron en una reunión preparatoria junto con representantes de otras organizaciones aliadas, como la Federación internacional de movimientos de adultos rurales católicos (FIMARC), el Foro mundial de pueblos pescadores (FMPP) y la Unión internacional de los trabajadores de la alimentación y la agricultura (UITA), que representan a otras personas que trabajan en las zonas rurales y apoyan el proyecto de Declaración.
La delegación de La Vía Campesina estuvo compuesta por Genevieve Savigny, dirigente de la Confederación campesina de Francia, y miembro de la Coordinación europea de La Vía Campesina, Federico Pacheco, dirigente del Sindicato de obreros del campo (SOC) de Andalucia, España, y Diego Montón, dirigente del Movimiento nacional campesino indígena de Argentina y miembro de la Secretaría operativa de la Coordinadora latinoamericana de organizaciones del campo (CLOC).
El 12 de noviembre se llevó a cabo la reunión informal de consulta en las instalaciones de las Naciones Unidas en Ginebra. Participaron representantes de los estados así como de la sociedad civil. En sus intervenciones, los líderes de La Vía Campesina defendieron el proyecto de Declaración e identificaron algunos elementos claves que deberían figurar en una versión revisada del texto, en particular el reconocimiento de la identidad campesina así como el derecho a la tierra, el derecho a las semillas, el derecho a la soberanía alimentaria, el derecho a unos ingresos dignos, el derecho a los recursos productivos, el derecho a la salud y el derecho a la libertad sindical.
Federico Pacheco dijo: “para nosotros, el objetivo de esta declaración no es otro que el de garantizar la supervivencia del campesino y de su medio de vida, con la implicación cultural y social que esto significa, y en beneficio del resto de la sociedad, del medio ambiente y del cuidado del planeta”.
Diego Montón dijo: “es que es muy importante que esta declaración ratifique esa identidad campesina que algunos sectores, sobre todo de la economía concentrada, vienen intentando de ningunear, descalificar, discriminar e incluso desaparecer”.
Señaló que “la declaración tiene que abarcar no solamente a los campesinos sino también a los pescadores, pastores, trabajadores agrícolas, trabajadores sin tierras, pueblos indígenas, es decir a todas aquellas personas que trabajan en el campo y que a partir de su trabajo se producen alimentos”. “Hablamos de un conjunto muy grande e importante de población que vive y trabaja en lo que podemos llamar la “economía popular”, con un objetivo, detrás de su trabajo, que no es la ganancia y la acumulación de capital sino la reproducción social de su familia, de su comunidad, de su pueblo en el marco de una vida digna”.
Diego Montón destacó la importancia de reconocer nuevos derechos a los campesinos “ante el avance, la ofensiva, el ataque del capital financiero especulativo que está vulnerando situaciones que antes eran inimaginables que lo habláramos”. Federico Pacheco abundó en este sentido y explicó que hoy “hay una nueva realidad, un ataque y una ofensiva enorme contra el mundo rural, inimaginable hace unos años, y que requiere nuevos instrumentos legales, nuevos derechos y una nueva protección.”
Federico Pacheco se refirió en particular a la tierra. "Las grandes amenazas hacia el derecho a la tierra son el acaparamiento, según estamos hablando, el acaparamiento histórico, los latifundios, así como los procesos actuales que estamos viviendo en todo el mundo con la compra de millones de hectáreas por parte de las multinacionales y estados, de donde son excluidos los campesinos, la mayoría de las veces por la fuerza. Y esto está pasando también en Europa."
El derecho a la tierra “tiene que ser un elemento clave de esta Declaración de derechos campesinos, en donde se tome como referencia no sólo al campesino ya establecido, sino también específicamente a las mujeres, al trabajador rural, al asalariado, al trabajador sin tierra, y a cualquier persona que quiera acceder al mundo agrario”. “El contenido de este derecho a la tierra tiene que incluir, necesariamente, tanto el acceso a la tierra como una tenencia segura y equitativa”.
Genevieve Savigny habló de la importancia de la biodiversidad y de las semillas para los campesinos. Recordó que “desde que la agricultura existe, son los campesinos quienes han seleccionado las semillas que han permitido la alimentación de los pueblos durante milenios”. Esos sistemas campesinos se ven hoy amenazados por la expansión del sistema de propiedad intelectual y su creciente aplicación a las semillas y a la biodiversidad, en particular a través del sistema UPOV pero también y sobre todo mediante el sistema de patente que se extiende ahora a los genes. Por ello, Genevieve Savigny insistió en la necesidad de reconocer el derecho a las semillas y en particular “el derecho inalienable de los campesinos de utilizar, cultivar, reutilizar, conservar, desarrollar, intercambiar, donar, transportar y vender sus semillas”.
Federico Pacheco planteó también la necesidad de reconocer el derecho a los recursos productivos y a los medios de producción, que en la actualidad no están garantizados a los niveles adecuados y eficaces. “Muchas veces el campesino teniendo la tierra en el sistema social y económico en el que nos movemos, no le es suficiente para poder producir los alimentos adecuados. Necesitamos que haya un acceso al crédito, a las herramientas, al agua de riego, a los medios de transportes, instalaciones de secado y a participar en todo lo que es la planificación pública de la agricultura y otras producciones rurales en los distintos estados”.
Finalmente, Federico Pacheco destacó que el acceso a los recursos es útil si se puede garantizar que el campesino y los trabajadores rurales pueden vivir de la tierra, de su trabajo, de la producción de alimentos de una manera digna. “Esta no es la realidad en la gran mayoría del planeta y tampoco en Europa”. Entre las amenazas que hacen que no se pueda en este momento como campesino vivir dignamente y tener unos ingresos adecuados, Federico Pacheco identificó “los monopolios, los intermediarios, todo un sistema que genera unos precios que ahogan a la producción campesina. También son las reglamentaciones sanitarias, los sistemas de certificación, que están realizados con estándares industriales y que, si pueden tener algún sentido frente a la gran producción industrial, lo que hacen con la producción campesina es destruirla e impedir su desarrollo”. Diego Monton también puso énfasis en que los precios en el mercado de alimentos no permiten un ingreso digno al campesino porque “hay un mercado altamente distorsionado […], hay un mercado rehén de las corporaciones, hay una gran carga monopólica u oligopólica en los mercados de alimentos”.
Federico Pacheco habló también de la explotación laboral en el campo. “El trabajador rural es en cualquier parte del mundo, en cualquier región, el trabajador peor remunerado, el que peores condiciones sociales y laborales tiene”. Al respecto, la Declaración tiene que ser un avance y una profundización en todos los derechos laborales reconocidos por los instrumentos internacionales en vigor”.
Por ello se hizo un llamado a reconocer el derecho a unos ingresos dignos en esta Declaración así como a incluir la obligación de los estados de regular los mercados de manera que garanticen precios justos y que remuneren la producción campesina, y garantizar la estabilidad en el empleo y unos ingresos suficientes a los trabajadores asalariados e inmigrantes, entre otros.
Diego Montón señaló también la necesidad de que esta Declaración fortalezca la protección de los campesinos contra la persecución y la represión.“Existe una gran criminalización, una fuerte violencia, hay persecución política. Tenemos muchísimos campesinos que están presos, por ejemplo por haberse opuesto a que sus familias sean fumigadas con agrotóxicos o por haber intentado evitar que sus casas fueran arrastradas por topadoras, desalojos totalmente ilegales.”
Diego Montón remarcó la cuestión de los agrotóxicos porque en muchos casos los campesinos son las primeras victimas de los agrotóxicos y de las fumigaciones. “Esta declaración debe garantizar el derecho a la salud y dentro de eso el derecho, aunque parezca extraño, el derecho a no ser fumigado, el derecho o no ser rociado con veneno, el derecho a no ser envenenado”.
Finalmente, Genevieve Savigny concluyó diciendo que la inclusión de todos esos derechos en la Declaración es “indispensable para garantizar la soberanía alimentaria de los campesinos y de los pueblos […], asegurar que los campesinos puedan continuar manteniendo la existencia de sus familias y comunidades así como proporcionar de manera sostenible alimentos al conjunto de la humanidad”.
Le toca ahora a la Embajadora de Bolivia proceder a la revisión del proyecto de Declaración en base a todos los insumos recibidos. El nuevo texto será presentado y examinado en la segunda sesión del grupo de trabajo intergubernamental que tendrá lugar en febrero de 2015.