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Los habitantes de Bougainville participan a partir del sábado en un referéndum sobre la independencia de su isla, muy rica en cobre, que podría abandonar Papúa Nueva Guinea y convertirse en un nuevo blanco de la lucha de influencia entre las potencias regionales en el Pacífico.
En total, 207.000 electores deben elegir entre la independencia de su territorio, escenario de una sangrienta rebelión secesionista en los años 1980 y 1990, o permanecer con su actual gobierno autónomo en el seno de Papúa.
La consulta durará dos semanas y sus resultados no se esperan hasta mediados de diciembre.
Este referéndum debe permitir dar vuelta la hoja a un decenio de conflicto armado que causó 20.000 muertos antes del cese del fuego de 1998, convirtiéndola en la guerra más sangrienta en el Pacífico desde 1945.
Mauricio Claudio, alto funcionario encargado de la organización de las elecciones, las calificó como la "continuidad de un proceso largo y pacífico" que permitió poner fin a este complejo conflicto que implicó a facciones secesionistas como el ejército revolucionario de Bougainville (BRA), a las fuerzas armadas de Papúa Nueva Guinea, y a grupos disidentes y mercenarios extranjeros.
A falta de encuestas fiables, el resultado de la consulta es muy incierto.
El acuerdo de paz de 2001, concertado gracias a la mediación de Nueva Zelanda, preveía la celebración de un referéndum antes de 2020, cuyo resultado tendría que ser ratificado por el parlamento de Papúa.
La isla, que debe su nombre al navegante francés Louis Antoine de Bougainville (1729-1811), que la exploró en 1768, es una de las más pobres del hemisferio sur.