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Los suizos renuevan el 23 de octubre próximo las dos cámaras del Parlamento. Este ejercicio, que se realiza cada cuatro años, no es tan sencillo para los ciudadanos. Y es que éstos tienen una gran libertad para modificar las listas electorales que reciben.
Las elecciones se realizan ante todo para renovar los escaños del Consejo Nacional (cámara baja). En virtud el derecho federal, los comicios se llevan a cabo al mismo tiempo y según las mismas modalidades en todo el país.
Los 200 escaños del Consejo Nacional son distribuidos entre los cantones proporcionalmente a su población. La cifra actual de referencia es de unos 38.500 habitantes para obtener un escaño. Sin embargo, los seis cantones que alcanzan este umbral demográfico tienen derecho a un escaño.
Las elecciones federales constituyen asimismo la oportunidad para renovar los 46 escaños del Consejo de los Estados (cámara alta). El número de representantes es igual para todos: dos senadores por cantón y uno por semicantón.
Su organización concierne al derecho cantonal. En teoría, los cantones pueden realizar sus elecciones cuando lo crean conveniente; pero en la práctica hacen coincidir la elección del Consejo Nacional con la del Consejo de los Estados, a excepción el cantón de Appenzell Rodas Interiores. Su representante es elegido tradicionalmente en una Landsgemeinde (votación a mano alzada en una asamblea popular), en el último domingo de abril.
Tanto proporcional como mayoritaria
La elección del Consejo Nacional es proporcional desde 1919. Eso significa que la repartición de escaños disponibles en un cantón se hace proporcionalmente a los resultados que obtengan los partidos en liza. Pero en los seis cantones que cuentan con solo un diputado, el modo de escrutinio es de facto por mayoría.
En cambio la elección al Consejo de los Estados es por mayoría en todos los cantones, con excepción de los de Neuchâtel y Jura. Eso significa que los candidatos con mayor número de votos son los elegidos.
Esta diferenciación entre el sistema proporcional y el mayoritario reviste cierta importancia en el modo de votar. El sistema proporcional atribuye los escaños a los partidos antes que a los candidatos. Por eso es importante que figure el nombre o el número de un partido en la cabeza de lista.
Varias posibilidades
Para ilustrar el modo de llevar una papeleta de voto a la urna tomemos como ejemplo ficticio a un ciudadano del cantón de Vaud (18 escaños de diputados en juego) que piensa votar por el partido X. El material electoral que recibe son listas preimpresas con nombres de los distintos partidos. En cada una de ellas hay 18 líneas -para los 18 escaños vacantes-, y el número de candidatos que figuren en ella no puede ser más de 18.
La opción más simple que tiene es tomar la lista del partido X y depositarla tal cual en la urna. Si lo hace así, el partido X recibe 18 votos y un voto cada uno de los candidatos en la lista.
Sin embargo, el elector tiene varias posibilidades de modificar esa lista. Puede tachar el nombre de un candidato que no le convenza, y con ello privar de un voto al candidato, pero no al partido.
El ciudadano puede asimismo favorecer a un candidato de su preferencia escribiendo su nombre dos veces en la lista. Este mecanismo se denomina acumulación. De esta manera, el total de votos para el partido seguirá siendo 18, pero el candidato beneficiado por la acumulación tendrá dos votos en vez de uno.
Otra opción -denominada ‘panachage’ (entremezclar)- consiste en escribir en la lista X el nombre de un candidato perteneciente a otro partido político. Ese voto será acreditado tanto al partido como al candidato cuyo nombre ha sido añadido. El Partido X sumará por tanto 17 votos.
Finalmente, el ciudadano tiene la posibilidad de llenar una lista en blanco. Por cada nombre incluido en ella recibirán un voto el partido y el candidato. El destino de las líneas vacías depende de si el elector escribió o no el nombre de un partido en la cabeza de la lista. En caso afirmativo, cada línea libre dará un voto al partido cuyo nombre ha escrito. De lo contrario, esos votos no serán atribuidos y, por ende, serán perdidos.
Generalmente una sola vuelta
El escrutinio de las papeletas se realiza en dos etapas. En una primera fase, los escrutadores cuentan el número total de sufragios obtenidos por los partidos contendientes. Eso permite determinar, según el principio de proporcionalidad, cuántos escaños corresponde a cada partido.
En una segunda etapa, los escrutadores cuentan los votos nominales. Los candidatos con mayor número de sufragios en la lista de un partido se reparten los escaños ganados.
El sistema proporcional no necesita una segunda vuelta, porque los nombres de una gran parte de los elegidos se conocen la misma noche de las elecciones federales. En cambio, una segunda vuelta puede ser necesaria en las elecciones de sistema mayoritario si un candidato no consigue la mayoría absoluta.
Las dos cámaras del Parlamento
El Consejo Nacional es la cámara baja y representa al pueblo suizo. Tiene 200 escaños ocupados por igual número de consejeros nacionales (diputados).
Los escaños se reparten entre los cantones según un sistema proporcional a su población. La distribución se hace conforme al censo federal que se realiza cada diez años. Los cantones menos poblados tienen derecho a un escaño. Los cantones con el mayor número de diputados son Zúrich (34), Berna (26) y Vaud (18).
El Consejo de los Estados es la cámara alta y representa a los cantones.
Independientemente del tamaño territorial o demográfico, cada cantón tiene derecho a dos escaños y cada semicantón a uno, sobre un total de 46 escaños.
Las dos cámaras tienen los mismos poderes. Así, una ley requiere la aprobación tanto del Consejo de los Estados como del Consejo Nacional.
Las dos cámaras conforman la Asamblea Federal. Esta se reúne principalmente para elegir a los consejeros federales (ministros), jueces federales, comandante jefe del Ejército en caso de guerra, etc.
En Suiza el gobierno no tiene la posibilidad de disolver el Parlamento. Pero el Legislativo tampoco tiene la posibilidad de destituir a los ministros durante la legislatura en curso, a menos que haya una causa grave (delitos, traición, etc.).
Nulidad de papeletas de voto
Las papeletas depositadas en la urna pueden ser declaradas nulas en determinado número de casos.
Si no es una papeleta de voto oficial.
Si en la papeleta se han escrito insultos o sandeces.
Si las modificaciones en la papeleta fueron hechas de manera distinta de la manuscrita.
Si se depositan varias papeletas en la urna.
Si la papeleta no es anónima (firma).
Si en papeleta figuran más candidatos que los escaños vacantes.
Si las indicaciones manuscritas son ilegibles.
Si la papeleta lleva el nombre de candidatos que no figuran en las listas oficiales. Pero es bueno señalar que esta regla se aplica únicamente en la elección del Consejo Nacional. En la elección del Consejo de los Estados es posible escribir el nombre de cualquier ciudadano que reúna los criterios de elegibilidad.
(Traducción: Juan Espinoza), swissinfo.ch