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John le Carré, el espía británico convertido en novelista y cuyas elegantes e intrincadas narraciones de espionaje desnudaron a la Guerra Fría, murió a los 89 años. Berna, la capital suiza, no solo jugó un papel importante en su educación, sino que también fue escenario de varios de sus libros.Este contenido fue publicado el 14 diciembre 2020 - 11:44
Al explorar la traición en el corazón de la inteligencia británica en las novelas de espías, Le Carré puso en tela de juicio las suposiciones occidentales sobre la Guerra Fría al desvelar las ambigüedades morales de la batalla entre la Unión Soviética y Occidente.
En 2008, fue honrado por la Universidad de Berna por revivir la novela de espías y proporcionarle una profunda dimensión literaria.
Su alma mater lo calificó de analista del “mecanismo de poder y corrupción que en sus obras descubre la manipulación escrupulosa de los servicios secretos a través de los poderes del Estado”.
Nacido David Cornwell, Le Carré tenía 16 años cuando con la inquietud y curiosidad por el mundo de habla alemana llegó a Berna a borde de un tren en octubre de 1948, informa la Universidad de Berna en su sitio web.Enlace externo
La persona que lo inscribió en la universidad “se maravilló de su falta de calificaciones”, según Adam Sisman, autor de John le Carré: la biografía (2015).
“Cuando David no logró expresarse en alemán, continuaron la conversación en inglés. David dijo a la persona que lo atendía que deseaba estudiar lengua y literatura alemanas y esta le respondió que podría resultarle más fácil seguir un curso de introducción a la filosofía, pero él se mantuvo firme. Con una sonrisa divertida el hombre deseó suerte al joven y le estrechó la mano”.
La vida en Berna
Tras obtener la admisión a la universidad, Cornwell vivió un año de mucha actividad y pronto aprendió a hablar alemán con fluidez.
Hizo malabarismos para combinar sus estudios con el trabajo de camarero en un buffet de la estación de tren, el esquí y el lavado elefantes para el Circus Knie de Suiza que afirmaba haber efectuado.
Su hogar era un cuartito que siempre olía a chocolate porque estaba al lado de la fábrica Tobler, donde se hacía el Toblerone. Su interés por la literatura alemana se destacó repetidamente fuera de la universidad.
“Perdiéndose en las ... calles adoquinadas de Berna, muchas de ellas cubiertas por arcadas abovedadas, recitó a Hermann Hesse”, escribió Sisman.
Los sábados, Cornwell se vestía con su mejor traje para acudir al té danzante en el Bellevue Palace, un elegante hotel ubicado al borde del río Aare. Los domingos salía a pasear a orillas del río o por el Gurten, una colina popular a la que se llega en funicular con una vista imponente de la ciudad.
También fue en Berna donde Cornwell fue reclutado por primera vez por los servicios de inteligencia británicos, después de reunirse con un par de funcionarios consulares en una iglesia el día de Navidad.
Guerra Fría
Tras un período en el ejército británico, estudió alemán en Oxford, donde informó al servicio de inteligencia nacional MI5 de Gran Bretaña, sobre los estudiantes de izquierda.
Después de graduarse, enseñó idiomas en Eton, la escuela más exclusiva de Gran Bretaña. También trabajó en el MI5 en Londres antes de trasladarse en 1960 al servicio de inteligencia exterior, MI6.
Destinado a Bonn, entonces capital de Alemania Occidental, Cornwell se desempeñó en uno de los frentes más duros del espionaje de la Guerra Fría: el Berlín de los sesenta.
Cuando se erigió el Muro de Berlín, Le Carré, nombre que adoptó (un seudónimo requerido porque los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores tenían prohibido publicar en sus propios nombres) escribió The Spy Who Came in from the Cold (El espía que vino del frío) en el que un espía británico es sacrificado por un exnazi convertido en comunista y que es un topo de los británicos.
Al presentar a espías británicos tan despiadados como sus enemigos comunistas, Le Carré definió la dislocación de la Guerra Fría que dejó a los humanos destrozados en aras de superpotencias lejanas. Los espías británicos estaban enojados porque describió al MI6 como incompetente, despiadado y corrupto, pero aun así leyeron sus novelas.
Papel de Berna
En una escena memorable de Tinker Tailor Soldier Spy (El espía que sabía demasiado 1974), uno de los libros más apreciados de Le Carré, dos espías británicos operan en la capital suiza en busca de traficantes de armas cuando, para evadir a la policía, escapan por un laberinto de pasillos y escaleras con paredes de espejos alumbradas por candelabros. Están en el antiguo refugio de Le Carré, el Palacio Bellevue.
Berna también es un escenario importante de A Perfect Spy (Un perfecto espía 1986). En esta novela autobiográfica, el protagonista Magnus Pym se encuentra en las calles adoquinadas de Berna después de que su padre, un estafador, lo envía allí para hacer un recado.
Magnus permanece en Berna trabajando en turnos de noche enrollando barriles de cerveza, mojando sebo para un fabricante de velas y haciendo otros trabajos ocasionales: “Todas esas cosas que hizo y más. Todas ellas de noche, un animal nocturno que corre a través de esa hermosa ciudad iluminada por velas con sus relojes, pozos, adoquines y arcadas”.
Berna también aparece en Our Kind of Traitor (Un traidor como los nuestros 2010). La novela se convirtió en una película, estrenada en 2016 y protagonizada por Ewan McGregor, Naomi Harris, Stellan Skarsgård y el propio le Carré.
Pero en una vida de espionaje, ¿cuánto era cierto? “Soy un mentiroso”, dijo Sisman citando a Le Carré. "Nacido para mentir, criado para ello, entrenado para ello por una industria que miente para ganarse la vida, practicando en ella como novelista".