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De aquí a 2005, la abadía va a inventariar, analizar, restaurar y digitalizar sus archivos. ¿Desvelarán algún secreto?
"Puede que con esos trabajos se pueda conocer por fin la historia de nuestros edificios conventuales, pero también dónde se encontraban los archivos, cuando un incendio destruyó completamente nuestra abadía en 1623", señala el canónigo archivista, Olivier Roduit.
A falta de documentos, los siglos XIII y XIV son los periodos más opacos de la historia de la Abadía de San Maurice, así como el periodo carolingio del siglo IX.
Relativamente bien conocidos son, en cambio, los orígenes de la abadía, ya que numerosos sabios han estudiado el siglo VI (fundación de la abadía en 515 por el rey de Borgoña).
Varios niveles de estudios
El objetivo de esos grandes trabajos es: "conocer nuestra memoria, salvaguardar mejor sus vestigios y aprovechar el material", explica Olivier Roduit. Y, al mismo tiempo, "esclarecer el pasado de todos esos campesinos de las regiones dependientes de la Abadía de San Maurice," porque las tierras del monasterio se extendían hasta las puertas de París y hasta el norte de Italia.
Un estudiante de Zúrich, por ejemplo, se interesó por la vida económica de la localidad de Gryon, en el cantón de Vaud, durante la Edad Media; lo que los campesinos debían pagar y lo que podían vender.
La Abadía de San Maurice ha recurrido a varias instituciones para optimizar la realización del trabajo, especialmente a profesores de Historia Medieval de las Universidades de Neuchâtel, Friburgo, Lausana y Ginebra.
Financiación de la operación
El coste total de la operación será de 1 millón de francos. La abadía ha invertido en la restauración del edificio y en la reestructuración de los lugares de trabajo. La Oficina Federal de Protección de Bienes Culturales financia el 30% de los trabajos de inventario, mientras que la comisión pontificia, en Roma, ha promulgado dos documentos que representan una fianza moral.
Además, se ha creado una fundación de la Abadía de San Maurice para asesorar jurídicamente los trabajos y para encontrar donantes. Varias comunas vecinas y numerosas personas, en forma individual, ya se han echado la mano al bolsillo.
A fin de cuentas, los archivos del monasterio serán objeto de microfilmes, con el objetivo de que los originales (a menudo piezas únicas) no sufran daños por su exposición a la luz o su utilización. Una vez fotografiados, los documentos serán accesibles en Internet a partir de 2004.
Por el momento, muchos de esos archivos descansan todavía en el interior de la abadía, en un lugar de la primera planta que data de comienzos del siglo XVIII, protegidos contra inundaciones. Un tercio de esos documentos ya había sido inventariado en 1780.
Emmanuel Manzi