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Hijo y nieto de exploradores destacados, Bertrand Piccard era un niño con ojos color océano y mil preguntas a flor de labios. Psiquiatra y aeronauta, ha dado la vuelta al mundo dos veces: en globo aerostático y en un avión propulsado exclusivamente con energía solar. Los límites, dice, están en la mente. Entrevista.
swissinfo.ch: Su vida es una perla de eclecticismo que inició en la niñez. Su abuelo (Auguste) y su padre (Jacques) son reconocidos inventores y aventureros de la estratósfera y las profundidades marinas, respectivamente. ¿Cómo marcó este bagaje los albores de su vida?
Bertrand Piccard: Me marcaron mi padre y mi abuelo, pero también toda la gente que conocí a través de ellos durante mi niñez: astronautas, exploradores, buzos y protectores del medioambiente. Todos tenían en común el interés por salir a descubrir el mundo, por abandonar lo conocido, por rebasar los límites.
Entendí entonces que lo imposible solo está en la mente de las personas. No en la realidad. Mi familia siempre me permitió hacer toda clase de preguntas.
¡Yo era una pesadilla para mis maestros! Lo normal para mí era ir más allá de lo concebido. Por ello, cuando crecí, me decepcionó descubrir que tanta gente temía a lo desconocido.
swissinfo.ch: Algunas experiencias nos cambian para siempre. Seguramente, usted era un hombre antes de la vuelta al mundo en globo y otro, después. Y lo mismo debió sucederle tras la aventura del Solar Impulse…
BP: La vuelta al mundo en globo aerostático me hizo consciente de que podía realizar mis sueños. Antes del periplo, solo era observador del cumplimiento de los sueños de los otros.
El Solar Impulse me enseñó que podía ser útil a los demás. La primera experiencia fue un sueño individual. La segunda, un ejercicio de servicio.
swissinfo.ch: El Solar Impulse hizo posible lo imposible: volar 40 000 km sin una gota de combustible. La mayoría de la humanidad moriría tranquila de tal hazaña, pero no Bertrand Piccard. ¿Qué reto tiene en mente?
B.P.: El éxito no es un objetivo, es una etapa para hacer algo más grande y mejor. Mi reto ahora es aportar al mundo soluciones rentables para proteger el medioambiente antes de finales del 2018 a través de la Alianza Mundial para las Soluciones EficientesEnlace externo creada por la Fundación Solar Impulse.
Estamos reuniendo individuos, ‘startups’ y empresas diversas que tienen productos, procesos, ideas o nuevas tecnologías que son rentables y protegen el medioambiente Los consejos y conclusiones que se obtengan serán compartidos con los gobiernos del mundo. Una fórmula en la que todas las partes serán ganadoras. Ese es mi reto actual.
swissinfo.ch: Regresemos al Solar Impulse. Usted inició un sueño que nos toca continuar a nosotros. ¿Podrá algún día el ciudadano de a pie viajar en aviones solares?
B.P.: Un avión solar es, en esencia, un avión eléctrico que fabrica su propia electricidad gracias a la energía solar. Los vuelos comerciales trasatlánticos, con 400 pasajeros o más, seguirán utilizando queroseno durante muchos años. Pero los aviones de unos 50 pasajeros que utilicen baterías cargadas al sol antes de su despegue sí serán una realidad en menos de 10 años.
swissnfo.ch: Tras el Solar Impulse observamos el avión eléctrico-solar SolarStratosEnlace externo, un proyecto que usted conoce bien. Suiza se convierte en una potencia de la aviación solar. ¿Cómo lo consigue?
B.P.: Suiza es un país innovador y con universidades altamente competitivas. La Escuela Politécnica Federal de LausanaEnlace externo, por ejemplo, es extraordinaria. Yo trabajé mucho con sus expertos. Y hay pymes que son realmente innovadoras. Tiene además estabilidad social, no hay huelgas, y el gobierno apoya los proyectos. Es un país propicio para ser emprendedor.
swissinfo.ch: Hay muchos discursos y metas medioambientales en el mundo. Pero ¿están haciendo los gobiernos todo lo que pueden para frenar los estragos de las energías fósiles?
B.P.: Algunos gobiernos y empresas, sí. Otros, no. Hay grandes avances en Escandinavia, con Dinamarca y Suecia a la cabeza. También Marruecos [su objetivo es que el 52% de la energía que consume provenga de fuentes renovables para 2030] avanza. Y China, criticada a menudo por la contaminación que emite, avanza más rápido que Europa. Además, no olvidemos que gran parte de la contaminación china es en realidad la nuestra. Compramos productos fabricados en China y ellos se quedan en casa con la contaminación de lo que nosotros consumimos.
swissinfo.ch: ¿Cuál es su balance medioambiental sobre Suiza? Y ¿cuál es su posición con respecto a la votación del 21 de mayo sobre la estrategia energética que debe seguir el país?
B.P.: Suiza avanza, pero puede hacer mucho más. Hay una gran resistencia a la transición energética dentro del país. La derecha y los actores económicos no han comprendido que es la única manera de modernizar el país, de progresar y de seguir creciendo.
La razón es filosófica y política, no industrial. Rechazan iniciativas que vienen de la izquierda, de los ecologistas y del centro, quieren conservar sus políticas de derecha que atentan contra el medioambiente. No han entendido que la industria y la economía serían las principales beneficiarias de la sustitución de sistemas contaminantes por otros más limpios. Es una pena. Deben reflexionar al respecto.
swissinfo.ch: Hablemos de Bertrand Piccard el hombre. Hace unos años afirmaba que las crisis son –prácticamente- la única forma de evolucionar. ¿Lo refrenda?
B.P.: Hoy pienso que hay dos maneras de evolucionar: esperar una crisis, que nos obligará a cambiar y evolucionar. O ser curiosos, buscar otras formas de pensar y de actuar. Esto nos permitirá cambiar antes de que una crisis nos sorprenda.
swissinfo.ch: Sus aventuras en globo aerostático y avión solar siempre supusieron riesgos importantes. ¿Temió la muerte entonces? ¿La teme ahora?
B.P.: En mis expediciones asumí riesgos, sí, pero siempre medidos. Y en el presente, no, no temo a la muerte. Pero tampoco tengo deseos de morir demasiado pronto. Siento que aún me quedan muchas cosas por hacer.
Veo la muerte como una aventura en sí misma. Creo que sería muy interesante saber qué hay del otro lado.
swissinfo.ch: Pero eso solo lo sabremos cuando estemos de ese lado…
B.P. Así es… y es una pena.
swissinfo.ch: Usted es un hombre espiritual. ¿Cree en Dios?
B.P.: Sí. Creo en el Dios que creó al hombre, pero no el Dios creado por los hombres. Las religiones dan respuestas humanas a preguntas del espíritu que no creo que el hombre esté en capacidad de responder.
La espiritualidad, en cambio, nos permite hacernos preguntas que muchas veces carecen de respuesta. Y esto nos vuelve seres humanos mucho más tolerantes y humildes.
La dinastía Piccard
Bertrand Piccard (BP) nació el 1 de marzo de 1958 en Lausana. Es nieto del físico Auguste Piccard, inventor de un globo estratosférico que se elevó 16 000 metros en 1931 y figura que inspiró al personaje ‘Profesor Silvestre Tornasol’ de las aventuras de Tintín.
Es hijo del oceanógrafo Jacques Piccard, quien se sumergió 11 000 metros en un vehículo subacuático en el Océano Pacífico noroccidental para rozar el lecho de la Fosa de las Marianas (Japón).
Durante su niñez vivió en Florida, donde asistió al despegue de algunas misiones espaciales del Apollo, proyecto para el que trabajaba su padre.
En los años 80 fue campeón europeo de vuelo de ala delta. En los 90, junto con el británico Brian Jones, dio la primera vuelta al mundo ininterrumpida en un globo aerostático.
En 2016, consiguió dar la vuelta al mundo en el Solar Impulse II, un avión propulsado exclusivamente con energía solar. Recorrió 40 00 km en varias etapas. La aventura con el piloto zuriqués André Borschberg duró un año, 5 meses y 17 días.
Esta semana Piccard visita México, invitado por la Embajada de Suiza, y las empresas helvéticas ABB y Schindler, para hablar sobre energías renovables.