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Aparte del indiscutible dominio de las técnicas de fabricación, los relojeros suizos siempre fueron buenos vendedores, lo cual les permitió exportar sus productores en el exterior. La exportación siempre fue un elemento fundamental en este sector; y eso se ve reflejado en el hecho de que ya en 1790 se exportaban 60.000 relojes en la región de Ginebra y que hoy un 95% de los productos de fabricación nacional son exportados. Las exportaciones relojeras ocupan el tercer puesto en la clasificación de los productos de exportación suizos, detrás de la mecánica y los productos químicos.
Los primeros mercados
El éxito en los mercados extranjeros fue el resultado de la gran demanda y de la gran diversificación geográfica de las exportaciones. Ya en el siglo XVII Asia fue uno de los mercados exteriores más importantes para los relojes suizos. Los ginebrinos empezaron en Constantinopla (donde Isaac Rousseau, el padre del famoso filósofo revolucionario, era relojero oficial en el serrallo) y expandieron sucesivamente a China, donde fueron muy populares los relojes helvéticos en la dinastía Qing a mediados del siglo XVIII.
Los relojes se adaptaron a las necesidades de los clientes y comitentes. Modelos especiales con funciones automáticas se fabricaron por ejemplo para el mercado turco y chino. En el siglo XIX, otra vez en Ginebra, los relojeros crearon para un soberano índico el “reloj del rajá” que estaba decorado con retratos de esmalte basados en fotografías enviadas.
Calidad
El liderazgo de Suiza en la producción relojera mundial es desde hace un siglo un hecho indiscutido. En torno al año 1870, tres cuartas partes del volumen y dos tercios del valor total de la producción mundial recayeron sobre productos suizos. En los años 1970 la producción relojera suiza se vio afectada por la mayor crisis de su historia. Los cambios en el mercado, que fueron iniciados por la revolución electrónica, se desarrollaron sin la participación suiza. Fue gracias al grupo Swatch que Suiza volvió a estar en la vanguardia mundial hacia mediados de los años noventa. Al final del siglo XX Suiza volvió a ocupar una posición líder como nación exportadora (Suiza responde de la mitad del valor total de ventas).
Sin embargo, si se analiza el volumen de las exportaciones suizas, entonces la situación es distinta con respecto a la de hace cien años. El volumen de exportación suizo cubre el 10% de la producción mundial (los suizos fabrican cada año cerca de 33 millones de piezas de un total de 500 millones). Esto se debe en primer lugar a que la relojería suiza se especializó en el segmento de lujo durante el siglo XX; lo cual repercute en mayor grado en el volumen de venta, ya que estos relojes tienen precios mucho más elevados (sobre todo en comparación con los productos chinos, que responden del 80% de la producción mundial).
¿Qué futuro tiene el reloj suizo?
El siglo XXI empezó con buen rumbo para la relojería helvética. Las exportaciones siguen siendo importantes (95% de la producción nacional). Los países destinatarios más importantes son en este orden Hong Kong, Estados Unidos, Japón, Francia e Italia. Las ventas en el extranjero ascendieron en 2008 a 17.000 millones de francos suizos (en comparación con los 10.200 millones en el 2000 y los 4.300 millones en 1986). En un futuro inmediato, la crisis económica mundial podría mermar las cifras de crecimiento.