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El círculo santo simboliza el camino diario
desde el sol sobre el cielo y sostiene la red
de la araña. Así puede captar
La red de sueños
Hace mucho tiempo había un anciano jefe indio que vivía con su hija. Era bondadoso y sabio y gobernaba su tribu con ayuda de los espíritus buenos que le visitaban en sueños. Gracias a ello, su pueblo fue muy próspero y vivió en armonía con el mundo que le rodeaba. Pero con el tiempo acudieron cada vez más espíritus malignos que confundieron al pueblo e hicieron de sus habitantes personas indiferentes y apáticas.
Entonces, la hija del jefe, queriendo ayudar a su padre, recordó lo que en una ocasión había aprendido de una anciana muy sabia. Tomó un palo e hizo con él un círculo que representaba el círculo infinito de la vida.
Dentro tejió una hermosa estrella cuyas puntas simbolizaban partes del universo: Todo lo que reverdece y florece, todo lo que vive y respira, los elementos del mundo, incluso la propia madre tierra, las nubes, las estrellas, y todas aquellas cosas que quedan fuera de nuestro alcance. Cada punta era importante para esta red, y al final se entretejieron incluso plumas y perlas que representaban el cielo, el agua, la tierra, los animales y las plantas.
Entonces, la hija dijo que esta red debía colgar sobre la cama del jefe para cazar los malos espíritus, mientras que los buenos podían acudir a sus sueños atravesando el agujero del centro. Y así fue. El jefe recuperó su poder y sabiduría, y su pueblo vivió para siempre en paz, en armonía y con prosperidad. Desde entonces, las redes de sueños cuelgan encima de cada cama.
Transmisión de los aborígenes
(Del libro Los atrapasueños de Marlo Morgan)
Hay sueños de antepasados de la época en que el pensamiento creó el mundo. Hay sueños que se tienen mientras se está despierto, como por ejemplo, durante la meditación profunda, y otros mientras se duerme. Y muchos más. Los sueños son sombras de la realidad. De todo lo que sucede en este mundo hay también una reproducción en el mundo de los sueños donde se encuentra una respuesta a todo. La mujer espiritual ayuda a la comunidad como atrapasueños.
Todo el mundo sueña, pero no todos se preocupan de recordar sus sueños y de descifrar los mensajes que contienen. La mujer espiritual ayuda a interpretar estos mensajes. Las telas de araña fueron un recurso empleado durante una ceremonia consistente en bailes y cantos en la que se pedía al «universo» una visita por el mundo de los sueños.
Los miembros de la tribu reclaman la ayuda de los atrapasueños para los problemas más diversos. Cuando tienen dudas sobre su relación con otras personas, cuando tienen problemas de salud o cuando no entienden el sentido de una determinada vivencia buscan siempre en los sueños la respuesta a sus preguntas.
Para nosotros, como «personas transformadas» sólo hay un camino de acceso al mundo de los sueños: dormir. Pero las «personas auténticas» son capaces de trasladarse al plano consciente del sueño aun estando despiertas. Como no se desplazan al mundo de los sueños con ayuda de drogas que trastornan la conciencia, sino sencillamente mediante técnicas de respiración y de concentración, obran de forma muy consciente.
Es por esto que los miembros de la tribu sólo sueñan por la noche, cuando han convocado un sueño. Dormir es para sus cuerpos un período importante de reposo y de descanso. Durante estas horas, las energías no deben dirigirse al mismo tiempo hacia otros propósitos. Creen que nosotros, las «personas transformadas» soñamos por la noche porque en nuestra sociedad no se permite soñar de día.
Últimas leyendas
Hace mucho tiempo, todos los clanes de indios objiwa estaban asentados en la Isla Tortuga. Asibikaashi (la mujer araña), que ayudó a Wanabozhoo a traer de vuelta al sol (giizis) para que alumbrase de nuevo a la humanidad, cuidaba bien de los niños de la Isla Tortuga.
Pero con el tiempo, los indios objiwa se dispersaron por los cuatro puntos cardinales para cumplir sus respectivas profecías. De este modo, a Asibikaashi le resultaba cada vez más difícil cuidar de todos sus niños. Fue entonces cuando las madres y las abuelas del clan comenzaron a tejer las redes mágicas de Asibikaashi hechas con un aro de sauce entretejido con fibras vegetales.
En la antigua época de los antepasados, un niño de una mujer lakota sufría continuos malos sueños. Apurada, la madre buscó a la anciana mujer araña y le pidió ayuda. Ésta escuchó la historia del niño atormentado y después explicó a la madre los secretos de los atrapasueños. Según cuenta la leyenda, desde ese día, el niño no volvió a tener un mal sueño.
Un anciano sabio, durante una meditación y viaje visionario con la madre tierra, fue iniciado en los secretos del atrapasueños: El atrapasueños era venerado como fuente de protección, de presagios, de visiones y, lo más importante, como portavoz del alma.