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Severamente lesionado, el alpinista esloveno Tomaz Humar colgaba desde el Langtang Lirung, a una altura de 6.300 metros, en el Himalaya. Pidió ayuda por teléfono. Su única esperanza era un rescate con helicóptero.
Corría el mes de noviembre de 2009. En Nepal, Sabin Basnyat, de la compañía Fishtail Air, era considerado el piloto más experimentado, pero no lo suficiente para intentar el rescate. Basnyat estableció contacto con la compañia suiza Air Zermatt, cuyos pilotos y rescatistas tienen reconocimiento a escala mundial.
Dos días después del llamado de auxilio de Tomaz Humar, aterrizaban en Katmandú el piloto suizos Robi Andenmatten y los guías de montaña y especialistas en rescate Simon Anthamatten y Bruno Jelk. El mismo día emprendieron el vuelo en helicóptero, con Sabin Basnyat, en dirección Langtang Lirung, donde Tomaz Humar todavía colgaba de la pared de la montaña.
Cuando llegaron, sin embargo, el alpinista había muerto. La operación demostró, empero, que los rescates a gran altura son posible con helicóptero. Si el equipo de rescate no hubiera tenido que desplazarse desde Suiza, Humar probablemente estaría aún con vida.
El Comité Internacional de Rescate Aéreo, junto con Fishtail Air, pidió a Air Zermatt coordinar la formación de pilotos de rescate y la construcción de una base en el Himalaya.
En Agosto de 2010, dos pilotos y un sherpa se desplazaron a Nepal, al pie del Cervino, para ser entrenados por Air Zermatt.
En la primavera de 2011 fue establecida una base de helicópteros de rescate de montaña en Nepal.
El trabajo es peligroso, a pesar del entrenamiento y la experiencia adquirida. Poco después de su formación en Suiza, el piloto Sabin Basnyat y el rescatista Purna Awale se estrellaron durante una peligrosa maniobra.
(Imágenes y texto: Manuel Bauer)