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La aviación en el cine: Barry Seal: el traficante (2017)
El otro día me metí al cine a ver Barry Seal: el traficante. Reconozco que entré sin mucha convicción esperando ver una cosa más parecida a lo que nos tiene acostumbrados Tom Cruise en sus "Misiones imposibles".
Cual fue mi sorpresa al ver que desde el principio se trataba de algo muy distinto. Desde los títulos de crédito con el cambio de marca de los estudios Universal, que pasa de usar el nuevo logo al que tuvo entre 1969 y 1990 ya se podía ver que su director Doug Liman quería llevarnos al final de los 70 y comienzos de los 80 con muchos guiños "retro". Uno de los mejores fue la utilización de imágenes de archivo, donde se puede ver a Ronald Reagan, a Jimmy Carter y a Bush padre. El realizador neoyorkino ya había dirigido antes películas de acción como El caso Bourne, Sr y Sra. Smith o Jumper. También había dirigido antes a Tom Cruise en la espectacular Al filo del mañana, pero ahora nos cuenta las andanzas de Adler Berriman Seal, o más comúnmente conocido como "Barry Seal", un piloto comercial que comenzó su carrera en la TWA.
Barry fue uno de los pilotos más jóvenes en volar el 707, cubriendo rutas intercontinentales, pero se dejó arrastrar por el "lado oscuro" y acabó como mercenario en la CIA. Pero Barry jugó también a tres bandas, siendo traficante de droga con Pablo Escobar y a la vez informante de la DEA. Estuvo en el ojo del huracán y en el punto de mira de mucha gente. Fue arrestado en 1984 en Fort Lauderdale, Florida por lavado de dinero y contrabando. Seal negoció un acuerdo con la justicia que incluyó su conversión a informante de la DEA y se compremetió a testificar en contra de sus anteriores socios colombianos, ayudando a enviar a varios de ellos a la cárcel. En el punto más álgido del escándalo `Irán-Contras`, Seal hizo revelaciones sobre la forma en como la CIA financió a la `contra` nicaragüense con recursos del narcotráfico. Vamos, un auténtico punto filipino. El director conocía bien la historia porque su padre había sido investigador en el caso Irán-Contra entre 1985 y 1986. Con esta película el director se gradúa "Cum laude", pues en sus anteriores trabajos no había llegado al nivel alcanzado con esta película.
- Duración 1 h 55 min (ojo es una peli larga)
- Mezcla de sonido: Dolby Digital
- Color e imágenes de TV en plan retro
- Relación de aspecto 1,85: 1
- Cámara: Arri Alexa
- Formato de película impresa: digital (DCP)
El guión fue escrito por Gary Spinelly, que intentó ajustarse a la realidad lo más que pudo, pero en palabras del director, la realidad superaba por mucho a la ficción, por lo que se decidió a darle un toque más humorístico. Cuando se ve esta película no se puede negar (yo lo capté a la primera) que su guionista se dejó influenciar por la estupenda Uno de los nuestros, la cual escribió para Scorsese. Tiene un tono muy parecido y emplea el mismo sentido del humor. Desde los mercenarios nicaragüenses, que no estaban interesados en luchar hasta las bromas pesadas de los narcos, pasando por las jugarretas del protagonista a todos los que le rodeaban (incluida la propia Casa Blanca), la película avanza dejando al espectador un tanto desconcertado con este anti-héroe mitad simpático mitad sinvergüenza (junto a estas líneas se puede ver una imagen real del verdadero Barry Seal). La película cuenta con mucha acción, pero también, y esto es lo que nos interesa en el blog, muchas escenas que recrean los vuelos de Barry Seal. En este sentido la película vale mucho la pena. Como decimos, la cinta cuento con muchísimo sentido del humor y es a la vez una ácida crítica y sátira política. Tom Cruise lo hace bien en esta película y su actuación le da el tono requerido por el guión.
Los aviones que podemos ver en el filme son muchos. Sin duda la estrella es la Piper Aerostar, que vuela de forma increíble en manos del protagonista. El C-123 Provider, un avión de transporte militar norteamericano que también sale en la película, es hoy un bar de copas en Costa Rica. Este avión se puede ver también en la estupenda Air America con Mel Gibson.
Los vuelos están bien realizados las escenas reales son magníficas.
Tom Cruise no se parece físicamente al Barry Seal real, pero da la imagen que requiere el guión.
En el accidentado aterrizaje forzado por la DEA se notan los efectos por ordenador, pero esto no le quita interés a la historia.
Aviones volando sin plan de vuelo, un cierto tono frívolo y un humor políticamente incorrecto dan a la película un carácter distinto a todo lo que se ha sabido hasta ahora sobre esta historia real. Muy entretenida y sin duda lo mejor de su director hasta ahora. Muy recomendable para los que gusten de historias rocambolescas con aviones de por medio, en algo intermedio entre Uno de los nuestros y Air América. Un 7 de 10.