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El año 2020 ha sido protagonizado por la pandemia de la Covid-19, que ha afectado a casi todos los países del mundo y ha provocado la muerte de más de un millón de personas. Muchos más millones se han visto sumidos en la pobreza; un sinnúmero ha perdido su trabajo; la escolarización y la educación han quedado alteradas en todo el planeta. Actividades cotidianas que dábamos por sentadas se han visto interrumpidas a medida que los países imponían distintos niveles de restricciones en la movilidad, las universidades, las escuelas y centros de la primera infancia, al igual que en las reuniones de la esfera pública privada. (1)
El Goetheanum ha ido publicando información y artículos sobre el coronavirus (2), y la Sección Pedagógica contiene un blog que incluye consejos para el profesorado sobre la enseñanza online. Recursos Waldorf también ha publicado artículos relacionados con el cambio de paradigma en la transmisión exigido por la pandemia.
Las restricciones impuestas a raíz de la pandemia han tenido vastas consecuencias en las instituciones educativas, también en el sector de la primera infancia. Australia y Nueva Zelanda se han visto afectadas en menor medida por la pandemia que otros países, aunque también ha habido consecuencias significativas para aquellos que trabajan en educación.
Después de la suavización del confinamiento estricto en Nueva Zelanda desde marzo hasta mayo de este año, estuve hablando con un grupo de compañeros del sector de la primera infancia. Estaban respondiendo un cuestionario que la IASWECE (3) había mandado a los representantes de cada país para recoger experiencias de los maestros de la primera infancia durante la pandemia. Durante la conversación, quedó claro que el profesorado tenía muchas más cosas que decir, y no estaban siendo mencionadas o analizadas. Para mí era importante que todo el colectivo tuviera las mismas oportunidades de hacer oír su voz. Para hacerlo posible, diseñé y llevé a cabo dos encuestas en colaboración con Waekura, la entidad Steiner de la primera infancia en Nueva Zelanda. Las encuestas se enviaron a todos los maestros y ayudantes de la primera infancia del país. Uno de los cuestionarios incluía preguntas sencillas tipo test, y el segundo pedía respuestas abiertas y más completas. Los mismos cuestionarios se pasaron posteriormente en Australia y se redactó un informe para cada país (informe para Australia, informe para Nueva Zelanda).
Los resultados clave del estudio para Nueva Zelanda mostraron que el período de confinamiento fue considerado como extraordinariamente positivo tanto para los maestros como para los alumnos y sus padres (89% y 91%). Los niños se beneficiaron de pasar tiempo en casa con sus familias (que también estuvieron en casa durante el confinamiento) y muchos disfrutaron de un ritmo de vida más lento. Cuando los niños volvieron a los centros algunos se angustiaron, pero en términos generales se impuso la resiliencia ante circunstancias difíciles. Los maestros modificaron los horarios para dar respuesta a la necesidad de los niños de jugar libremente, y el 97% constató que la relación padres-maestro se mantuvo igual o mejoró durante el confinamiento. La mayoría se mostró satisfecha con la forma con la que el centró reaccionó ante las restricciones por el coronavirus.
Para los maestros australianos, más tranquilidad y menos estrés se valoraron como algo positivo, pero en general no vieron el confinamiento como positivo ni para los maestros, ni para los niños, ni para sus familias (12% como positivo frente al 91% como positivo de Nueva Zelanda). Nadie esperaba dicha diferencia. Valoraron que la situación puso de manifiesto las necesidades de conexión y apoyo entre familias y comunidades y de más formación para los padres. Sin embargo, una vez terminado el período de confinamiento y cuando los niños volvieron a los centros, los maestros consideraron que tanto ellos como los centros y los niños retomaron la rutina con bastante “normalidad”. Igual que en Nueva Zelanda, la mayoría se mostró satisfecha con la forma de dar respuesta a los retos de la pandemia por parte del centro.
Dadas estas diferencias tan notables e inesperadas en cuanto a las reacciones ante el confinamiento de estos dos grupos de maestros en países vecinos, redacté un informe comparativo que analiza las posibles causas (Comparativa). Una posibilidad es la naturaleza de las propias restricciones gubernamentales. La respuesta de Nueva Zelanda ante la pandemia ha sido valorada recientemente como la mejor del mundo (4), mientras que Australia ha quedado en el séptimo puesto. El primer confinamiento de Nueva Zelanda fue considerado como más estricto que el que Australia ha impuesto en cualquier fase. Era de esperar que la rigidez de un confinamiento así fuera discutida, pero parece que las consecuencias de una rigidez tal (calma, silencio, familias pasando tiempo juntas, reducción del estrés) dieron lugar a una valoración más positiva. Paradójicamente, los confinamientos menos estrictos pero más largos que el gobierno australiano ha ido imponiendo en distintos momentos parecen haber sido valorados como más pesados. Sería interesante investigar y recoger las experiencias de los maestros Steiner de la primera infancia en todo el mundo para poder ofrecer una imagen más global de lo que se ha vivido en este período.
Los informes son instantáneas de un período que ya ha terminado; la situación en ambos países ha evolucionado desde que se escribieron los informes. Parece que la pandemia se quedará con nosotros algún tiempo. Seguro que continuará teniendo consecuencias económicas, educativas, personales y sociales que ahora mismo sólo podemos suponer. Espero que algunos aspectos de estos informes puedan ayudar a la hora de diseñar planes nacionales y de apoyo, y beneficiar a los maestros Steiner de la primera infancia en el futuro.
traducido por Montserrat Babí
Neil Boland es profesor titular de la Escuela de Pedagogía de la University of Technology de Auckland, Nueva Zelanda. Sus intereses de investigación se centran en las indicaciones de Steiner para la música con los más pequeños, la contextualización de la pedagogía Steiner en contextos culturales y geográficos no europeos y cuestiones relacionadas con la evaluación. Su trabajo incluye el fomento del diálogo entre el movimiento pedagógico Steiner y otras filosofías educativas.
(1) Oxford University Blavatnik School of Government. (2020). Coronavirus government response tracker. https://www.bsg.ox.ac.uk/research/research-projects/coronavirus-government-response-tracker#data (en inglés)
(2) Girke, M., & Soldner, G. (19 de marzo de 2020). Corona pandemic – aspects and perspectives. Sección Médica del Goetheanum. https://medsektion-goetheanum.org/fileadmin/user_upload/Corona-Pandemie__Aspekte_und_Perspektiven_EN.pdf (versión en inglés)
(3) Asociación Internacional para la Primera Infancia Steiner/Waldorf. iaswece.org/home/
(4) Chang, R., Hong, J., & Varley, K. (24 de noviembre de 2020). The best and worst places to be in the coronavirus era. Bloomberg. Extraído el 28 de noviembre de https://www.bloomberg.com/graphics/covid-resilience-ranking/ (en inglés)