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En la pequeña comuna de Schelten solamente hay 36 habitantes. Sin embargo, es el lugar de origen de casi 3 000 personas que viven a través del mundo. (SRF/swissinfo.ch)
Eso se debe a que ScheltenEnlace externo, una comuna de habla alemana en el Jura bernés, otorgó la nacionalidad suiza a muchos extranjeros antes de la Primera Guerra Mundial. La idea era recaudar dinero en aquellos tiempos difíciles.
En las minutas de las reuniones comunales de 1913 queda constancia de que muchos extranjeros que habían trabajado durante largo tiempo en Suiza compraron su pasaporte helvético en Schelten a un costo de 300 francos por familia. La comunidad usó el dinero para apoyar a sus habitantes más pobres.
Josef Stolz, el cronista del pueblo, dice que el procedimiento fue rápido y “relativamente barato”. Según el historiador Hervé de Weck, significaba que los hombres naturalizados no tenían que arriesgar sus vidas en las trincheras francesas o alemanas. Las comunas de Beurnevésin, Bonfol, Roche-d'Or y Epiquerez, en aquel entonces bernesas, también facilitaron la naturalización.
Pero con el tiempo esa política se tradujo en una carga financiera para Schelten. Hoy en día la comuna debe enviar material para las votaciones federales y cantonales a sus conciudadanos registrados en el padrón electoral y eso le cuesta 350 francos solamente en sellos. Para colmo, los formularios de votación rara vez son devueltos.