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¿Qué es la patria? ¿Es el lugar donde se nace o el país que ofrece una mejor calidad de vida? A sus 85 años, Thomas W. Voute ha pasado la mayor parte de su existencia en Estados Unidos. Un retorno temporal a Suiza le hizo tomar conciencia de la distancia entre la memoria y la realidad.Este contenido fue publicado el 29 abril 2021 - 08:45
“Para pasar la inspección técnica de vehículos en Suiza, tienes que pulir cada rincón de tu automóvil y prácticamente reconstruirlo”, señala Thomas Voute al reflexionar sobre los cuatro años que pasó en Suiza a principios de los años 90.
Un clamoroso retorno a una realidad suiza que este ciudadano helvético, oriundo del cantón del Valais, probablemente había olvidado durante los 30 años que vivió en Estados Unidos.
Nacido en 1936, Thomas Voute creció en Crans-Montana. “Éramos bilingües, pero en casa hablábamos [dialecto] suizoalemán. Tras su escolaridad básica en Schiers (cantón de los Grisones) realizó un aprendizaje como empleado comercial en Basilea. “Lo único que hice en la Suiza francófona fue el servicio militar, en Lausana”. Pero su francés es aún más que honorable, aunque prefiere utilizar el suizoalemán, en el que se advierte -después de todos estos años- un ligero acento estadounidense.
Siempre explorador
A principios de los años 60, Thomas Voute trabajaba para la Schweizerische Verkehrsgesellschaft (Sociedad Suiza de Transporte). En aquella época, la empresa se encargaba de promover el turismo en Suiza y vendía a las agencias de viajes y a los particulares boletos de todas las compañías europeas de ferrocarril y autobús. Tras residir un tiempo en Londres y en París, fue enviado a Nueva York. “Debía quedarme seis meses, pero después de ese medio año ya no quise volver”.
Paralelamente a su trabajo, seguía siendo voluntario en los Boy Scouts, a los que pertenecía desde su adolescencia. Durante muchos años, se ocupó de un grupo en Nueva York. “Con mi cultura y mentalidad suizas, siempre íbamos a acampar y de excursión”. Probablemente fue también su rigor suizo lo que convenció a los Boy Scouts of AmericaEnlace externo para que le dieran el puesto de responsable del movimiento en Manhattan, y luego de director de la organización en White Plains (estado de Nueva York), donde conoció a su esposa, Patricia.
Thomas Voute ascendió a director general del grupo en el estado nororiental de Nuevo Hampshire. “Como hablo inglés, francés y alemán, me pidieron luego que me hiciera cargo de la dirección de la Fundación Mundial de los ScoutsEnlace externo, con sede en Ginebra. Y así, en 1991 se instaló con su mujer y sus dos hijos en Suiza.
Un regreso complicado
En Bougy-Villars (cantón de Vaud), la familia alquiló una casa en las afueras de la ciudad. “Después de 30 años en Estados Unidos, estaba muy contento de volver a Suiza. Pero debido a las diferencias lingüísticas y culturales, fue relativamente complicado para mi mujer y mis hijos”. El trabajo del padre de familia era muy exigente. Viajaba más del 50% del tiempo, lo que obligaba a su mujer a ocuparse de todo en la casa. “Hizo grandes esfuerzos por aprender las bases del francés, pero le resultaba muy complicado en el día a día”. Los niños asistían a una escuela internacional, porque a los 10 y 14 años solamente hablaban inglés y no podían ingresar en una escuela pública.
Para Thomas Voute, sin embargo, la mayor dificultad era el dinero. “Ganaba bien pero no lo suficiente para cubrir los gastos de una vida en Suiza. Tuve que echar mano de mis ahorros para sobrevivir. Los impuestos, el alquiler de una vivienda de tres habitaciones... todo era muy caro”, recuerda.
Acostumbrado a 30 años de espacios amplios en Estados Unidos y a la bonhomía de su población, el suizo no se sentía totalmente a gusto en su país natal. Consideraba que Suiza era demasiado pequeña y que todo era complicado. “Los suizos no son necesariamente gente muy agradable. Hay que conocerlos muy bien para que se abran”.
A ello se sumó la inminente entrada al College (la universidad en Estados Unidos) de Erin, su hija. “Ir a la universidad en Suiza no era una opción, porque no hablaba suficientemente bien el francés, y nuestros hijos eran la prioridad”. A partir de entonces, “Suiza ya no era la mejor opción para nosotros”, resume. Al cabo de cuatro años en Ginebra, la familia decidió volver a Estados Unidos.
Las cosas buenas prevalecen
“Para los miembros de mi familia, el regreso a EE UU fue un retorno a casa. Para mí fue un regreso y una segunda expatriación”. Pero para el octogenario los aspectos positivos de esta experiencia predominan. Gracias a su estancia en Suiza, sus hijos conocieron su segundo hogar. Tras su vuelta a Estados Unidos, viajan regularmente a Suiza para pasar las vacaciones con la familia y los amigos. Esquían en el Valais y también viajan por Europa.
Con un dejo de crítica a su país de adopción, Thomas Voute sostiene que “sin los cuatro años en Ginebra, mis hijos se habrían convertido en los típicos estadounidenses que no tienen ni idea de que existe algo más fuera de los Estados Unidos”. Como ellos mismos dicen: “No somos estadounidenses, somos ciudadanos del mundo”.
Jubilado desde hace varios años, este ciudadano helvético no tiene previsto volver a su país de origen, principalmente por motivos económicos y familiares. Pero incluso después de 60 años en Estados Unidos, sigue pensando que “el país más bonito del mundo es Suiza, y sobre todo el Valais”, dice con una gran sonrisa.
Jubilado desde hace varios años, este ciudadano helvético no tiene previsto volver a su país de origen, principalmente por motivos económicos y familiares. Pero incluso después de 60 años en Estados Unidos, sigue pensando que “el país más bonito del mundo es Suiza, y sobre todo el Valais”, dice con una gran sonrisa.
Suiza y Estados Unidos
Estados Unidos es un destino popular para la Quinta Suiza. Alrededor del 24% de los ciudadanos helvéticos expatriados viven ahí. Son 81 300, pero se calcula que alrededor de un millón de personas en Estados Unidos tienen raíces suizas.
Suiza y Estados Unidos mantienen relaciones diplomáticas desde hace casi 200 años. Los primeros consulados en Washington y Nueva York datan de 1822. Suiza representó los intereses estadounidenses en Cuba de 1961 a 2015 y los intereses cubanos en Estados Unidos de 1991 a 2015. Desde 1980, representa los intereses de Estados Unidos en Irán.
El comercio entre Suiza y Estados Unidos se ha desarrollado de forma muy dinámica en los últimos años. Unas 500 empresas helvéticas tienen su sede en el país americano y generan unos 333 000 empleos directos.End of insertion
Traducido del francés por Marcela Águila Rubín