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Título del documental del suizo Pino Aschwanden, quien muestra esos pequeños "resentimientos" que algunos de sus compatriotas tienen hacia sus vecinos del norte.Este contenido fue publicado el 23 febrero 2007 - 21:11
Revela asimismo cómo perciben ellos la acogida que les da el país alpino. Más de 1.000 alemanes inmigran a Suiza cada mes, seguidos, de lejos, por los portugueses.
Vecinos geográficamente, con la misma raíz lingüística que la mayoría helvética, los alemanes ven que Suiza es un país de oportunidades, especialmente para encontrar un empleo mejor remunerado.
El mayor grupo de los nuevos inmigrantes se destaca por su buena calificación profesional. Muchos de ellos trabajan en el sector de la construcción, los cuidados de salud o como ingenieros o gerentes.
Los alemanes: arrogantes, respondieron muchos
La televisión suiza de expresión alemana emitió un documental con el sencillo afán de informar, acercando al público al sentir de los suizos y de los alemanes frente a esa nueva ola migratoria más notable desde la puesta en vigor, en junio de 2004, del acuerdo de libre circulación de personas con la Unión Europea.
¿Cuál fue el origen de la decisión de hacer un documental al respecto?, preguntó swissinfo al autor del filme, Pino Aschwanden.
"En agosto pasado se dio a conocer que los alemanes estaban a la cabeza en la lista de la nueva corriente migratoria hacia Suiza. Buscamos entonces mostrar las razones del porqué Suiza es atractiva para los alemanes y abordar la vida en común con los suizos."
Cuando Aschwanden preguntó en la calle a varias decenas de suizos su opinión sobre sus vecinos al norte surgieron varias respuestas constantes: "arrogantes", "impertinentes", "poco amables"...
"Me sorprendió que los 50 suizos que en la calle abordamos para preguntarles su parecer sobre los alemanes -con excepción de uno- dijeran que hay algo que les molesta de ellos. Aunque también hicimos un sondeo representativo a 600.000 personas. Un cuarto de ellas dijo no tener un aprecio especial hacia los alemanes."
Suizo-alemán no es lo mismo que alemán
swissinfo preguntó a un espectador suizo tras ver el documental porqué cree que la mayoría de los entrevistados hable de arrogancia por parte de los alemanes: "Ellos hablan con un tono muy duro, nuestros dialectos son más suaves. Tal vez por eso algunos los tildamos de engreídos. Además, como ocurre con toda lengua minoritaria, nosotros tenemos que hacer el esfuerzo para hablar su idioma, pero los que vienen aquí deben hacer lo propio para aprender el dilecto local."
Justamente en el documental de Aschwanden aparece una chica germana en sus primeras clases de dialecto zuriqués, toda una exigencia en la que esa hermandad idiomática que une a ambas razas no resulta nada fácil de distinguir a la hora de repetir las conjugaciones verbales.
Pocos pensaron al respecto antes de llegar a Suiza: "Cuando recién llegada iba a los supermercados ¡no podía entender lo que me decían! ¡Eso me impactó de tal forma!"
El documentalista muestra otros desconciertos de los alemanes tras su arribo a Suiza. "Fue un choque cultural para mí", "Los suizos son un mundo cerrado', "Nunca pensé que Suiza fuera tan lejana... ", apuntan algunos.
Mano de obra que responde a la demanda
El realizador presenta la opinión de Peter Schneider, un psicoanalista alemán que vive en Zúrich y se expresa sobre la atracción hacia Suiza de sus compatriotas: "Creo que a los alemanes en Suiza les mueve esa imagen ideal de lo que ellos mismos aprecian: la puntualidad, el éxito económico... y por otra parte, Suiza es tan pequeña que no hay motivo de envidia directa."
En ciertos hospitales el alto alemán predomina ante el dialecto suizo. Son pocas las candidaturas de suizos interesados en ocupar puestos que requieren de gran flexibilidad para cubrir las necesidades de un nosocomio activo durante las 24 horas del día.
"Si no tuviéramos tanto personal germano no podríamos mantener abierto como ahora, tendríamos que reducir", explica a Aschwanden la suiza Barbara Brühwiler, en la dirección de cuidados del Hospital Universitario de Zúrich.
Bienvenidos en la fuerza laboral, pero criticados por parte de la población local, los entrevistados por Pino Aschwanden son muy conscientes de los comentarios de los que son objeto en Suiza y lamentan ese concepto de arrogancia que tienden a atribuirles.
Un muy logrado documental que muestra las diversas caras de la inmigración germana en Suiza y el reflejo de los prejuicios que flotan en el aire en la Confederación Helvética con respeto a los alemanes.
Arribaron 25.000 alemanes en 2006
Cabe decir que el año pasado 150.000 alemanes dejaron su patria. Uno de cada diez de ellos eligió Suiza como su nueva tierra de acogida. Pero se trata de una comunidad en constante movimiento. Si bien en 2006 llegaron alrededor de 25.000 alemanes a Suiza, otros 10.000 partieron de ella.
En Suiza viven actualmente unos 170.000 alemanes, pero "como antes, el mayor grupo de extranjeros en Suiza es el de los italianos", advirtió a la prensa Dominique Boillat, portavoz de la Oficina Federal de Migración, tras anunciar que el porcentaje de extranjeros en Suiza ascendió ligeramente en 2006 para situarse en 20,4%.
swissinfo, Patricia Islas Züttel
Datos clave
Cerca de 300.000 italianos viven en Suiza, y significan casi el 20% de la comunidad extranjera en Suiza.
Les siguen los serbios, con cerca de191.000 personas
En tercer sitio están los 173.000 portugueses que viven en Suiza
En cuarto lugar están los alemanes con alrededor de 170.000 ciudadanos germanos viviendo en Suiza.
Zúrich es la ciudad preferida de los alemanes. Allí los vecinos del norte se han colocado a la cabeza de la lista de las comunidades extranjeras mayoritarias, dejando en segundo lugar a los italianos.
Pero el fenómeno de la inmigración germana a Suiza no es nuevo: 200.000 alemanes vivían ya en Suiza antes de los dos conflictos que ha vivido Europa.
Contexto
El número de inmigrantes provenientes de los países de la Unión Europea ascendió en 2006 2,1% con relación al año precedente.
Este incremento es consecuencia de la nueva política migratoria helvética. En septiembre de 2006, la ciudadanía helvética votó por una política de extranjería mucho más rígida que dificulta la llegada de inmigrantes extraeuropeos.
En cambio, desde 2004 entró en vigor un acuerdo de libre circulación de personas con la UE.
En el aspecto social, cabe decir que si bien los alemanes resultan arrogantes para los suizos que hablan como lengua materna algún dilecto alemán, ocurre el mismo fenómeno en el caso de los suizos de habla francesa con relación a los vecinos de Francia.
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