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Informe sobre el Trabajo en el Mundo de la OIT desde el punto de vista del desarrollo a través del empleo.
El informe “El trabajo en el mundo 2014: el desarrollo a través del empleo”, publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), constata que los países emergentes que más han avanzado económicamente, han invertido en empleos de calidad, disminuido el empleo vulnerable y reducido la pobreza de los trabajadores.
Es decir, las inversiones en empleos de alta calidad han sido acompañadas por una reducción de las desigualdades de los ingresos. Pero las diferencias persisten.
Al mismo tiempo y desde la perspectiva de los países emergentes, el informe constata que el proceso de convergencia económica entre los países en desarrollo y las economías avanzadas ha cobrado impulso.
Avances con diferencias
Por ejemplo entre entre 1980 y 2011 la renta por habitante en los países en desarrollo aumentó una media del 3,3 por ciento al año, una cifra muy superior al aumento medio del 1,8 por ciento registrado en las economías avanzadas. Este proceso de convergencia se ha visto acelerado desde principios del decenio de 2000, en particular desde el inicio de la crisis mundial de 2007 y 2008.
Sin embargo, el informe destaca “las considerables diferencias” entre los países. Por ejemplo, la de un grupo de economías emergentes que han crecido con especial rapidez, confirmando así que en los últimos años se ha registrado un crecimiento económico significativo en la mayoría de los países de ingresos medios y bajos y de los países menos avanzados.
En estos países, el crecimiento por habitante fue de casi un 3 por ciento anual entre 2007 y 2012, prácticamente un punto porcentual por encima de los países que menos progresaron en reducir el efecto del empleo vulnerable, el cual incluye el empleo por cuenta propia y el trabajo familiar no remunerado.
La calidad de los empleos
No obstante, -dice el informe- la disparidad entre los empleos de calidad sigue siendo significativa.
A pesar de estas tendencias positivas, los problemas sociales y de empleo siguen siendo agudos en la mayor parte de los países emergentes y países en desarrollo. Más de la mitad de los trabajadores del mundo en desarrollo, cerca de 1.500 millones de personas, se encuentran en situación laboral vulnerable.
Estos trabajadores tienen menos posibilidades que los trabajadores asalariados de acceder a modalidades de trabajo formales, contar con protección social, como sistemas de pensiones o salud, o tener ingresos regulares.
Estos trabajadores se encuentran atrapados en un círculo vicioso de ocupaciones de baja productividad, malas remuneraciones y capacidad limitada para invertir en la salud y la educación de sus familias, lo que a su vez perjudica el desarrollo general y las perspectivas de crecimiento, no sólo de ellos mismos sino de las generaciones futuras.
En Asia Meridional y el África Subsahariana, por ejemplo, de cada cuatro trabajadores más de tres se encuentran en modalidades de empleo vulnerable, estando las mujeres especialmente afectadas por esta situación en comparación con los hombres.
Swisslatin (27.05.2014)