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Al menos 22 niños murieron de frío en el plazo de un mes en los campos de refugiados de Kabul durante el invierno 2012, que fue extremadamente crudo, con muchos temporales de nieve. Fue uno de los inviernos más fríos en 20 años. Durante la noche, la temperatura descendía a 20 grados Celsius bajo cero.
Tras 10 años de presencia internacional en Afganistán, los equipos de ayuda no daban crédito a que pudiera haber niños que morían congelados por una causa previsible como es el frío.
En los campamentos viven, sobre todo, refugiados que huyeron de los combates en la provincia de Helmand. Algunos llevan más de siete años aquí, otros llegaron el año pasado.
(Fotos. Reto Albertalli / phovea)