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El castillo de la ciudad suiza de Yverdon-les-Bains acogió durante 20 años –de 1805 a 1825-, al padre de la pedagogía moderna. Allí se conservan algunos testigos de la última etapa de su tarea educativa.
La Torre de Guardias de la fortaleza abriga una de las habitaciones del ilustre zuriqués. En el mismo baluarte, el Centro de Documentación e Investigación Pestalozzi mantiene vivo el interés por su obra.
El zuriqués Johann Heinrich Pestalozzi, defensor de la igualdad y la justicia en tiempos de la Revolución en París, fue nombrado en 1792 'Ciudadano de Honor de la República Francesa', junto con 16 personalidades más, entre ellas, Friedrich Schiller y George Washington.
El reconocimiento se lo había ganado debido a sus numerosos escritos de moral, religión y educación, producto de sus reflexiones sobre el momento social, la influencia de su compatriota Jean-Jacques Rousseau y su experiencia reunida cuando apenas tenía 23 años de edad con su taller de hilado de algodón en el que empleó a niños pobres, a cambio de educarles en su granja 'Neuhof'.
Si bien la escritura lo ocupó durante las décadas siguientes, la práctica de sus conceptos le resultaba fundamental, criando a su propio hijo bajo la influencia de 'Emilio' de Jean-Jacques Rousseau.
Maestro a los 53 años
A la edad de 53 años, Pestalozzi se convirtió en maestro de escuela. Su labor atrajo la atención hacia sus labores en Burgdorf y en Stanz.
Eran tiempos de Napoleón Bonaparte, que atizó el conflicto y la miseria en tierras de Suiza, enfrascadas en una guerra civil entre federalistas y centralistas, entre los ricos de ciudades poderosas y los pobres del campo y pueblos sometidos.
Napoleón había enviado tropas argumentando el respaldo al movimiento popular, con lo que nació la República Helvética en 1798, pero en 1803 debió fungir como mediador en la restauración del sistema federalista suizo, en un proceso en el que el propio Pestalozzi y otros emisarios suizos fueron llamados a París para que naciera la nueva constitución helvética.
Así surgieron seis nuevos cantones, entre ellos, el de Vaud, que presto, invitó al ya reconocido jurista, escritor y educador Juan Enrique Pestalozzi a instalarse en sus tierras, luego de que el pedagogo perdiera el castillo donde trabajaba en Burgdorf.
Pestalozzi, de la teoría a la práctica
Con 58 años de edad, Pestalozzi acepta la oferta de Yverdon-les-Bains, que le brinda gratuitamente su antiguo castillo para continuar su tarea de educador.
"Los alumnos –de 7 a 16 años- comienzan a llegar a Yverdon y tras apenas unos meses los hay provenientes de Europa y los Estados Unidos", explica Françoise Waridel, curadora del Centro de Documentación e Investigación Pestalozzi, con sede en el castillo.
"Él ya no imparte clases aquí. Era como el padre de los jóvenes. Su esposa se ocupaba de los más pequeños. Tres cuartas partes de los niños eran ricos. Con sus pagos se cubría la estancia del otro tercio: chicos pobres. Aquí, todos los niños recibían la misma educación, los mismos dormitorios, la misma alimentación, sin diferencias", recuerda Waridel, encargada, entre otras cosas, de preservar y fomentar la obra del pedagogo en la parte francófona de Suiza.
La obra de Pestalozzi, centro de un debate aún actual
Waridel, ella misma maestra de profesión, no esconde su admiración por la figura de Juan Enrique Pestalozzi, al reiterar que él impulsó como nadie antes el contacto real en el aprendizaje, lo que lo convirtió en padre de la pedagogía moderna.
"Pestalozzi buscaba que las cosas se aprendieran al verlas, al palparlas, al sentirlas. Por ejemplo, cuando los niños recibían las primeras lecciones de geografía, con unos 9 o 10 años, se dirigían a una colina, juntaban tierra y al volver, hacían un relieve del paisaje recién observado. En una segunda salida, hacían una nueva observación para mejorar su relieve. Todo era así. Si se aprendía de caballos, se observaba uno real".
Unos treinta maestros y aprendices se dedicaban a la educación de unos 150 niños durante el auge del instituto, en los primeros diez años de su existencia. La segunda mitad se vio ensombrecida por una disputa interna.
"En el trasfondo de esta disputa, hay un debate fundamental que sigue siendo de profunda actualidad en pedagogía: el de la relación entre la práctica y la teoría. (...) Podemos decir que la existencia de Pestalozzi fue la encarnación misma de esa definición", considera Michel Soëtard, miembro del Consejo Científico del Centro de Documentación en Yverdon y profesor de filosofía de la educación, en un amplio artículo aparecido en la revista Perspectivas de la UNESCO (Ver enlace).
El escritorio y la mesa de trabajo de Pestalozzi
El pedagogo suizo más conocido de todos los tiempos cerró en 1825 su instituto en Yverdon, dos años antes de su muerte en su casa en Argovia.
A casi dos siglos de distancia, aún hay recuerdos de su paso en el castillo de Yverdon-les-Bains. Una de las tres habitaciones donde vivió se ha rehabilitado en el segundo nivel del castillo, como parte de las salas del Museo de Yverdon.
"Cuando Pestallozzi abandonó el castillo en 1825, todo lo que estaba aquí fue vendido para pagar la deuda que dejó. Su escritorio original se recuperó en 1959, tras decidir recrear este salón, junto con la mesa y las tres sillas, en las que, suponemos, se sentaba a conversar con los maestros y los muchos visitantes que llegaban", describe la curadora.
La Biblia de Pestalozzi, que fue entregada a una campesina que traía la leche al castillo en pago de sus servicios, también fue devuelta y hoy se encuentra en el museo-castillo.
Monumento en la plaza central
En recuerdo al paso de Pestalozzi en Yverdon, se erigió en 1890 una gran escultura en la plaza principal del casco viejo de la ciudad.
Es obra del también suizo Karl Alfred Lanz. Uno de los prototipos de su composición lo hizo acreedor de una medalla de oro en la famosa Exposición Universal de París.
Ese mérito le permitió solicitar un reconocimiento monetario mayor en Yverdon, según narra la propia Françoise Waridel, curadora del Centro de Documentación e Investigación Pestalozzi, dedicado a difundir el legado de ese hombre de excepción.
swissinfo, Patricia Islas Züttel
Juan Enrique Pestalozzi
1746: Nació el 12 de enero en Zúrich. Huérfano de padre, estudió Derecho y Teología y realizó un aprendizaje agrícola.
1769: Matrimonio con Anne Schulthess.
1770: Nacimiento de su único hijo: Hans Jakob.
1773: 1780: Después del fracaso de sus tareas agrícolas en su granja de Neuhof (1770-1773), creó un instituto para niños pobres y huérfanos.
17780-1789: Actividades literarias. Escribió 'Leonardo y Gertrude', con lo que ganó celebridad.
1792: Ciudadano de honor de la República Francesa.
1798: En Stans se ocupó seis meses de huérfanos de guerra.
1799-1804: Enseñó en Burgdorf (Berna), en la escuela popular y en el castillo, donde fundó su instituto y creó un seminario pedagógico.
1801: Muerte de su hijo Jakob a la edad de 31 años. Le sobrevive un hijo de 4 años.
1805: Inauguración del Instituto en el castillo de la ciudad de Yverdon (sólo para chicos).
1806: Creación de un Instituto para jovencitas en el Hotel de Ville de Yverdon.
1813: Fundación del instituto especializado para niños sordomudos, el primero de Suiza.
1815: Muerte de su esposa. Sus restos aún reposan en el cementerio de Yverdon.
1818: Apertura de la Casa de los pobres en Clendy, cerca de Yverdon.
1825: Pestalozzi termina con sus tareas en Yverdon.
1827: El 17 de febrero muere en Birr, Argovia.
1977: Se crea el Centro de Documentación e Investigación Pestalozzi en Yverdon.