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Cómo invertir en un entorno de endeudamiento económico
En la actualidad, la mayor parte de las economías, no solo desarrolladas sino también emergentes, presentan un endeudamiento excesivo en términos históricos. La cuantía de la deuda de la economía de Estados Unidos, que a su vez marca el ritmo de la economía mundial, asciende a casi cuatro veces la riqueza que genera ese país (medida como producto interior bruto).
Este ciclo de incremento de la deuda comienza en la década de los ochenta, coincidiendo, por un lado, con la desregularización financiera impulsada en 1982 por el entonces presidente Ronald Reagan, pero sobre todo, coincidiendo con una nueva etapa en la que la tasa de crecimiento de la población activa en Estados Unidos comienza a descender de manera estructural. Ambos hechos provocan efectos diversos, entre los que destacan una menor tasa de crecimiento de la inflación y de crecimiento económico en términos nominales potenciales.
¿Cómo podría afectar este sobrendeudamiento a un inversor de renta fija en dólares?
Todo parece indicar que para facilitar la reducción de la deuda, la rentabilidad ofrecida por los bonos del Tesoro de EE. UU. a largo plazo se podría mantener en una rango históricamente bajo (entre el 0% y el 4%) durante un período prolongado, como ya ocurriese en la última etapa de reducción de deuda experimentada tras la Gran Depresión de 1929-1933 en Estados Unidos.
Esto es algo que se puede observar en el gráfico adjunto.
Deuda total (pública y privada) de EE. UU. sobre el PIB (arriba) y la rentabilidad bono del Tesoro de EE. UU a diez (abajo)
Por ello, si los tipos de interés se mantienen en niveles históricamente bajos durante un período extenso, un inversor podría actualmente invertir, por ejemplo, en bonos corporativos de alta calidad crediticia a largo plazo -entre diez y 30 años- para asegurarse un cupón anual razonable, evitando el riesgo de reinversión del principal al que estaría sujeto un inversor que comprase una cartera de bonos a un plazo más corto.
Ventajas y desventajas para un inversor que compre una cartera diversificada de bonos corporativos de alta calidad crediticia con vencimientos entre diez y 30 años, sobre un inversor que compre una cartera de bonos de los mismos emisores, pero con vencimientos a cinco años:
Ventajas:
- La rentabilidad actual recibida vía cupón es casi el doble: el cupón anual actual ofrecido por los bonos a diez y 30 años está en torno al 5%, frente al 2,75% ofrecido por los bonos a cinco años.
- No hay riesgo de reinversión del principal: si al cabo de cinco años, los tipos de interés han descendido con respecto al nivel actual, el inversor en bonos a largo plazo seguirá recibiendo un cupón anual del 5%. Sin embargo, el inversor en bonos a cinco años reinvertiría, a otros cinco años vista, a un tipo anual inferior al 2,75% que recibió durante este período.
Desventajas:
- La volatilidad será superior: la variación del precio de los bonos que componen la cartera de bonos a largo plazo podría ser hasta tres veces superior a la variación del precio de los bonos que componen la cartera de bonos a cinco años. Estas variaciones pueden producirse por incrementos/descensos de los tipos de interés o incrementos/descensos de la volatilidad en los mercados financieros.
- Mantener inversiones a un tipo inferior al ofrecido por el mercado: si al cabo de cinco años la rentabilidad anual ofrecida por los bonos corporativos a cinco años se sitúa por encima del 5%, el inversor en bonos a largo plazo seguiría recibiendo un cupón anual del 5%. Sin embargo, el inversor de bonos a cinco años reinvertiría, a otros cinco años vista, a un tipo anual superior al 5% que recibiría el inversor en bonos a largo plazo.
Este es un análisis financiero y la opinión de un experto. En ningún caso supone una oferta o una recomendación. Para cualquier duda no dude en ponerse en contacto con su gestor habitual.