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21 marzo 2013
Copla Sefardí
Dr. Moisés Stanckowich [Poesía judía]
En nuestro recorrido por la poética sefardí, en esta ocasión, analizamos brevemente una estrofa de una copla, un género poético (patrimonial) que los copleros sefardíes cultivaron con gran profusión. Para una correcta definición del género de las coplas, cito a Hassán: “Las coplas resultan ser poemas estróficos, formado cada uno por un número de estrofas variable, todas las cuales responden a un mismo esquema métrico y ofrecen una ilación de contenido”. Hay que destacar además que es un género predominantemente culto y de transmisión escrita, aunque existe un elevado número de coplas que han pasado a formar parte de la tradición oral sefardí experimentando, en su transmisión, un cierto grado de variación.
Acerca de la denominación coplas, ésta se debe a que muchos de estos textos son denominados así por los mismos sefardíes, y encontramos también las variantes castizas de esa denominación: complas y conplas. El contenido de estos poemas puede ser mayoritariamente narrativo, descriptivo, expositivo, lírico… Hay coplas de temática general judía (sobre héroes y mitos del judaísmo, sus creencias y valores) y coplas específicamente sefardíes (acontecimientos protagonizados por la comunidad sefardí o en los que participa o la afectan).
De la copla Los judíos en Egipto (paralitúrgica, del ciclo del Éxodo), extraigo de la edición del año 1776 (Salónica) la estrofa 57, que me ha parecido interesante presentar aquí:
Rana foe maká segunda
que en ellos dio gran funda,
una era y non segunda,
ella hinchó todo Mitzráyim.
Pues bien, de la plaga bíblica de la rana, esta estrofa sintetiza lo que se dice en Ex 8:2 “...e hizo salir ranas que infestaron todo el territorio egipcio”. El tercer verso hace referencia al comentario rabínico de que la plaga consistió en una sola rana de la que salieron todas la demás, motivo recogido en el Midrás: “Al principio apareció una única rana que empezó a croar, atrayendo a muchas otras que se fueron sumando por toda la tierra de Egipto”. También se recoge el motivo en el Me`am lo`ez, en la parashá de Vaerá, capítulo 10; la formulación “una era y non segunda” (referida a la rana) coincide con la que, referida a Dios (“y Él uno y non segundo”), encontramos en el ladino del poema litúrgico Adón `Olam (‘Señor del Mundo’), que se recita al final de la oración matinal de los días festivos. El poema, aunque de autor desconocido, se suele atribuir al poeta hispanojudío Ibn Gabirol (1021-1058), conocido en fuentes latinas como Avicebrón.
Como se puede apreciar en este breve ejemplo, el estudio de las coplas resulta apasionante, y tarea a menudo harto compleja para el investigador por la diversidad de fuentes de las que bebieron los copleros a la hora de componer. Veremos más ejemplos en sucesivas entregas.