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Las posiciones se endurecen tras un fin de semana de protestas prodemocracia en Tailandia, donde una "placa del pueblo" colocada cerca del Gran Palacio de Bangkok para desafiar a la poderosa monarquía fue retirada y se multiplican las acciones judiciales contra los opositores.
Esta placa dorada fue fijada con cemento el domingo por la mañana cerca del antiguo palacio real de Bangkok tras una manifestación que congregó a decenas de miles de personas el fin de semana en la capital.
"En este lugar, el pueblo expresó su voluntad: que este país pertenece al pueblo y no es propiedad del monarca", estaba escrito en la placa.
"Fuera el feudalismo" había insistido Parit Chiwarak, conocido como Penguin, una de las figuras del movimiento.
El gesto tenía una fuerte carga simbólica. Una placa, que llevaba años instalada para celebrar el fin de la monarquía absoluta en 1932, fue retirada en condiciones misteriosas en 2017, poco después de la ascensión al trono de Maha Vajiralongkorn.
"Estamos investigando" para averiguar en qué circunstancias y por quién fue retirada la placa, declaró a la AFP Piya Tawichai, el jefe de policía adjunto.
- "El principio del combate" -
Los militantes no piensan renunciar. Van a distribuir un modelo de la placa "para que cada uno pueda hacer un molde y colocarla donde quiera" anunció Penguin. "Esta placa es el inicio del combate sobre la reforma de la monarquía".
De momento, las autoridades han anunciado una querella contra quienes cimentaron "sin autorización en una zona arqueológica".
Le retirada casi inmediata de la nueva placa muestra que los ultramonárquicos no están dispuestos a ceder, y están "exasperados por las demandas de reforma de la monarquía y también por cualquier símbolo que refleje una oposición al palacio" subraya Paul Chambers, politólogo basado en la universidad tailandesa de Naresuan.
"La élite y el ejército", apoyo tradicional a la monarquía "no están dispuestos a perder su poder, y los apoyos a la realeza son aún numerosos" abunda Christine Cabasset, investigadora en Bangkok en el Instituto de Investigación para el Sudeste de Asia.
Hace tan solo un mes enfrentarse abiertamente a la realeza todavía era un tabú en Tailandia.
A pesar de los sucesivos derrocamientos de regímenes (12 golpes de Estado desde 1932), la monarquía era intocable y está protegida por una de las leyes de lesa majestad más duras del mundo, que castiga con años de prisión cualquier difamación al rey y a su familia.
El movimiento estudiantil, que se manifiesta casi a diario en el país desde este verano boreal, se ha vuelto cada vez más audaz y ha endurecido el tono a partir de este fin de semana.
- No injerencia del rey -
Una parte de los opositores pide la no injerencia del rey en los asuntos políticos, la derogación de la ley de lesa majestad y la devolución de los bienes de la Corona al Estado, unas reivindicaciones consideradas inaceptables por el gobierno.
"Nuestro objetivo no es destruir la monarquía, es modernizarla" afirma Panusaya Sithijirawattanakul, conocido como Rung, otro líder del movimiento de oposición.
La protesta, a la que se unieron este fin de semana activistas del movimiento de los "camisas rojas" cercanos al ex primer ministro en el exilio Thaksin Shinawatra, también pide más democracia y la dimisión del primer ministro, Prayut Chan O Cha, al frente del país desde el golpe de Estado de 2014.