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Tras las catástrofes que afectan a Japón, los japoneses en Suiza buscan ayudar a sus familiares, incluso, les han ofrecido venir a Suiza. Ellos declinan. Testimonios.
Mientras la situación empeora en la central nuclear de Fukushima, ¿cómo interpretar las diferencias de actitud entre los japoneses que están en su tierra y los que viven en Suiza?
¿Estas actitudes distintas tendrán que ver con la calidad de la información o con el hecho de estar lejos del sitio donde se ha vivido la catástrofe?
swissinfo.ch entrevistó a tres japoneses que viven en Suiza, cuyos familiares residen en Tokio, en la prefectura de Kanagawa.
“Envié pastillas de yodo, pero mi familia me preguntó el porqué. No tiene noción del peligro. Solo me sirvió para calmarme, para tener buena conciencia”, subraya una japonesa de 50 años, que vive en Neuchâtel.
“La idea surgió a través de una amiga que vive cerca de Mühleberg, donde se encuentra una central nuclear del mismo tipo que la de Fukushima”. El Ejército suizo proporciona cada lustro estos comprimidos en caso de que sucediese una emergencia.
“El hecho de que mi familia no sienta peligro se debe a la dificultad de informarse”, considera.
Mi hermana menor, que trabaja en un asilo, indica que la inquietud la provoca sobre todo los cortes de electricidad causados por el accidente de Fukushima. Los ancianos que cuida están nerviosos, la llaman en todo momento y, francamente, ella no tiene tiempo de mirar las informaciones en la televisión. Está demasiado cansada”.
Para esta expatriada nipona, que sigue las informaciones desde el cantón suizo de Neuchâtel, “el gobierno afirma que no hay problemas cada vez que ocurre un nuevo incidente, pero no prevé ni el peor escenario ni lo que se debería hacer en caso de una verdadera catástrofe”.
No es una prioridad
Por su parte, Yasuko Wigger, profesor de danza en Berna, también observa estas diferencias. “Aconsejo a mi amiga en Tokio que lleve una máscara para evitar las radiaciones”. Pero ella le respondió fríamente que había en todo momento el riesgo de otro sismo y la frase: “Tu no comprendes de nuestra situación actual porque estás lejos”.
Tras el tsunami que afectó Japón, los medios suizos mencionaron los peligros potenciales de fusión en el corazón del reactor si el sistema de enfriamiento se detuviese. En Japón, pasaron dos semanas para que la prensa evocara ese riesgo mayor. ¿Diferencia de trato informativo?
“Sí, subraya Yasuko Wigger. Un amigo científico afirma que comprende lo que sucede y que no cree en las afirmaciones del gobierno nipón. No es por azar que un profesor decida refugiarse en Osaka”, para alejarse de Tokio.
Respuesta suiza
Wigger invitó a sus padres a venir a Suiza, pero no mostraron interés. “Mi madre me respondió: “Me ocupo de acoger a los refugiados de Fukushima, no es el momento de partir yo a refugiarme en Suiza. Ya es bastante con haber sobrevivido hasta ahora, la muerte no me da miedo. Yo estoy en una situación privilegiada en comparación con estos refugiados”.
Por su parte, Wakano Schmidt, de 42 años y quien vive en el cantón de Schwyz habla sobre la situación de sus padres. “Mi esposo sugirió que mi madre al menos viniera a vivir con nosotros, pero ella nunca dejaría Japón. Lo comprendí con el tono de su voz en una conversación telefónica. Si ella enfermara a causa de las radiaciones, ella creo que preferiría terminar sus días en el seno de su comunidad, lo que comprendo muy bien. Si debiéramos acoger a alguien, debería ser, más bien, a alguien joven de nuestra familia”.
Por la energía alternativa
Las tres mujeres agradecen la actitud y reacción de los suizos. “Son como los japoneses, en un primer momento, nos dejaron tranquilos, unos cinco días después, manifestaron su solidaridad y nos propusieron acoger a miembros de nuestra familia, si se requiriese. Algo que aprecio en mucho”, indica Wigger.
Y sobre el tema de la energía nuclear, indica convencida: “Hay que abandonar lo nuclear a favor de la energías alternativas”.
Gestos de solidaridad
Colecta de fondos en una fiesta de primavera en Winterthur el 10 de abril
Concierto del grupo electro pop Tim & Puma Mimi, el10 de abril en Rote Fabrik, Zúrich (20:00 horas)
Donativos reunidos por la Cruz Roja Suiza y la Cadena de la Solidaridad helvética.
Concierto caritativo en Zúrich, en la Tonhalle, 12 de abril a las 19:30.
Concierto de música de cámara, Casino en Basilea, el 19 de abril a las 19:30.Fin del recuadro
En Japón
El operador de la accidentada central nuclear de Fukushima empezó el lunes (04.04.11) a verter 11.500 toneladas de agua débilmente radiactiva al océano para permitir la reparación de los circuitos de enfriamiento de los reactores y evitar una catástrofe peor que la de Chernóbil.
Japón dejó entrever el lunes que el desastre ocurrido el 11 de marzo en el noreste del país y el accidente nuclear posterior podrían tener un impacto en su política medioambiental.
Más de tres semanas después de la tragedia, el balance provisional de la policía se sitúa en 12.157 muertosconfirmados y 15.496 desaparecidos, cuyos cuerpos muy probablemente fueron llevados mar adentro por el maremoto.
La central Fukushima Daiichi (N°1), ubicada al borde del océano Pacífico, a unos 250 km al norte de la megalópolis de Tokio y de sus 35 millones de habitantes, no resistió una ola gigante de 14 metros.
Traducción: Emma Tanimura y Patricia Islas, swissinfo.ch