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El presidente francés Emmanuel Macron rindió honores el jueves al ejército francés que "emergió de las sombras y el exilio" en el desembarco aliado en el Mediterráneo durante la Segunda Guerra Mundial, alabando en particular los sacrificios de los combatientes de las excolonias francesas en África.
La celebración en el cementerio nacional de Boulouris, en San Raphael, contó con la presencia de los presidentes de Guinea, Alpha Condé, y Costa de Marfil, Alassane Ouattara, así como el expresidente francés Nicolas Sarkozy, excombatientes y exmiembros de la resistencia.
Conmemoraba la operación del 15 de agosto de 1944, diez semanas después del desembarco de Normandía, cuando miles de soldados franceses lanzaron una segunda ofensiva en las playas del sur de Francia para participar en la liberación de Europa del yugo de la Alemania nazi.
Apenas un puñado de franceses habían participado en Normandía y sin embargo esta eclipsó durante décadas al desembarco de Provenza.
La segunda ofensiva incluyó a los remanentes de las llamadas fuerzas libres de Francia, así como a miles de soldados de sus colonias africanas.
"Durante décadas estos combatientes africanos no han recibido la gloria y la estima que merecieron por su valentía", afirmó Macron, añadiendo que, tras verter su sangre, "Francia tenía una parte de África en ella".
El presidente llamó a los responsables locales franceses a poner a calles y plazas públicas nombres de los soldados de Tunez, Argelia, Marruecos y países de África occidental que lucharon con Francia.
Por su parte, Alpha Condé, loó la "memoria compartida de los pueblos francés y africano", recordando que sin el sacrificio de los combatientes de las colonias "la humanidad no habría sido capad de seguir luchando por la paz".
África desempeñó un papel primordial en la victoria en la Provenza francesa: fue en ese continente donde el ejército francés se había reconstituido tras la debacle de 1940.
Además, el llamado "ejército B" de Francia contaba con cerca de 600.000 hombres, de los cuales dos tercios venían de países aún bajo dominio colonial.
Sus pensiones fueron congeladas en 1959 y no fue hasta 2010 que el expresidente Nicolas Sarkozy alineó las pagas de todos los veteranos, independientemente de su nacionalidad o lugar de residencia.