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El franco suizo ha sido siempre un valor refugio al que los inversores suelen recurrir en tiempos de crisis. ¿Por qué el Banco Nacional Suizo hace hoy todo lo posible por empañar la reputación de su moneda? (Michele Andina & Matthew Allen, swissinfo.ch)
La crisis bancaria de 2008 sumió a varios países en el estancamiento o en la recesión. Los inversores buscaban un lugar donde preservar el valor de los activos que les quedaban. Muchos abandonaron el dólar y el euro por el franco suizo, lo que generó un dramático impacto en los tipos de cambio. A finales de 2009, el euro cayó por debajo de los 1,50 francos. Los productos que exporta Suiza se encarecieron y perdieron competitividad en su principal mercado, la Unión Europea.
Por si fuera poco, el franco suizo siguió apreciándose frente al euro. Tanto que en otoño de 2010 un dólar valía menos que un franco. El Banco Nacional Suizo (BNS) decidió actuar. Imprimió francos y los utilizó para comprar euros, en un intento de frenar la apreciación de su divisa. Una decisión que no fue inocua. Se multiplicaron las críticas contra la política del BNS por considerarla insostenible y arriesgada.