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El presidente de Boeing dio públicamente este martes un voto de confianza al cuestionado director ejecutivo de la compañía, Dennis Muilenburg, en medio de pedidos en el Congreso estadounidense para que el ejecutivo renuncie luego de dos accidentes que causaron 346 muertes.
"Dennis ha hecho todo bien", dijo el presidente de Boeing, David Calhoun, a la cadena CNBC, dando a entender que Muilenburg seguirá en su puesto.
"Conserva nuestra confianza", agregó, y elogió a Muilenburg por mantener al directorio al tanto de los esfuerzos para que el 737 MAX, modelo implicado en los siniestros y sobre el que pesa una prohibición global para volar, pueda regresar a servicio.
Muilenburg fue recientemente retirado de su cargo de presidente del directorio, pero sigue fungiendo como director ejecutivo de Boeing.
Calhoun dijo que Muilenburg pidió que no se le entregue su bono correspondiente a 2019, luego de que una comisión del Senado estadounidense lo criticara duramente la semana pasada por no haber renunciado a su salario o al menos recortado sus ingresos luego de las tragedias.
En 2018, el paquete de compensación total de Muilenburg como presidente director ejecutivo de Boeing fue de 23,4 millones de dólares, según una declaración pública.
Además, Calhoun rechazó la idea de que la crisis del 737 MAX ponga en evidencia una cultura empresarial de Boeing que pone la rapidez y la rentabilidad por delante de la seguridad, en un contexto de competencia feroz con el gigante aeroespacial europeo Airbus.
El presidente aseguró también que muy pronto se solucionará el problema en el software de estabilización MCAS, que debía impedir al 737 MAX caer en picada.
En los accidentes de las compañías Lion Air y Ethiopian Airlines, ese sistema automático de estabilización fue señalado como el factor causante de los siniestros.