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Las personas que trabajan en los sectores sanitario y humanitario en zonas de guerra se enfrentan a ataques constantes y crecientes “y el impacto sobre la población civil es catastrófico”, afirma el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).Este contenido fue publicado el 02 abril 2019 - 12:12
Peter Maurer señaló el lunes (01.04) en una reunión informal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que a tres años de que ese organismo adoptara una resolución histórica en la que instaba a todos los países a tomar medidas para prevenir la violencia y las amenazas contra los trabajadores médicos y de ayuda humanitaria, “las pruebas de un cambio significativo sobre el terreno son escasas”.
“El tabú que impedía a las partes beligerantes atacar a los trabajadores humanitarios ha sido destruido”, lamentó. “Necesitamos un liderazgo fuerte, voluntad política y una acción decidida para restaurar ese tabú”.
Maurer subrayó que los servicios de salud en zonas en conflicto “deben ser protegidos en un espacio humanitario neutral y no ser parte de estrategias militares para derrotar al adversario”.
Añadió que “deben cesar la retórica y las prácticas que excluyen de los servicios sanitarios a los adversarios -por ejemplo, los denominados 'terroristas'- y que “las normas de salud pública no deben estar empañadas por consideraciones políticas y militares”.
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