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La cotización del oro depende en gran medida de la evolución de las tasas de interés reales de EE.UU., es decir de las tasas nominales menos la inflación esperada. En el gráfico comparamos el oro (azul) con la tasa de interés real a 5 años de EE.UU. (naranja y en escala invertida). A menor tasa real, mayor el precio del oro.
Las tasas reales (en naranja), a su vez, se mueven casi igual que las tasas nominales (en azul). Sin embargo, su comportamiento se empieza a diferenciar (y puede ser incluso inverso) cuando existen presiones deflacionistas (finales de 2008, tras la quiebra de Lehman y desde mediados de 2015).
A largo plazo, el precio del oro (valorado en USD) representa el valor total de la oferta monetaria de EE.UU. A mayor oferta monetaria, mayor precio de una cantidad fija de oro. El desencadenante de la reversión del precio sería una caída pronunciada en las tasas de interés reales de EEUU. En base a este indicador la capacidad a largo plazo es muy alta. (En gris precio del oro, en naranja tasas de interés real)
Los riesgos para el oro son especialmente dos: que suban significativamente las tasas que ofrece la deuda soberana de EE.UU. (debería estar limitado a largo plazo debido a crecimientos económicos esperados por debajo de la media histórica), o que se intensifiquen las presiones deflacionistas (sí pensamos que podría pasar en algún momento del año 2017 o 2018, lo que temporalmente podría tener un impacto muy negativo en el precio del oro).