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La casa que David tiene en mente y que Salomón construirá, es imagen de la futura morada de Dios en medio de Israel. No obstante, muchos detalles relativos a su preparación y a su construcción nos ayudarán a comprender mejor, por comparación, las grandes verdades del Nuevo Testamento respecto de la Iglesia. Al igual que la era de Ornán –en la que se ofreció el sacrificio– fue la base de la casa, la obra de Cristo en la cruz es el fundamento de la Asamblea (Iglesia). La misma verdad aparece bajo otra forma si consideramos a David y Salomón juntos, como una sola figura del Señor Jesús. David nos habla de un Cristo doliente y rechazado, quien preparó, en su aflicción, todo lo necesario para la edificación de la casa de Dios. Salomón representa a Cristo glorificado, edificando su Asamblea y dispuesto a aparecer con ella para reinar sobre el universo. Los materiales, particularmente las
Piedras vivas
(1 Pedro 2:5),
o sea los creyentes, no podían ser reunidos sin los sufrimientos y la muerte del Señor Jesús. Pero era necesaria su exaltación para que la Iglesia pudiera ser construida. Hasta hoy, este edificio todavía no se ha terminado. Quizá falte solo una piedra. ¿Será usted esa piedra?
Forma parte del comentario bíblico "Cada Día las Escrituras"