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El chocolate suizo es conocido en todo el mundo. Debe su buena fama a las ideas innovadoras de los chocolateros suizos del siglo XIX.
Chocolate
Suiza forma parte de los países con la mayor producción chocolatera del mundo y registra internacionalmente el más elevado consumo per cápita. En el año 2016, los 18 fabricantes más importantes produjeron mas que 180.000 toneladas de chocolate, vendiéndose un 64% en el extranjero. Los mayores fabricadores de chocolate en Suiza son Nestlé, Lindt & Sprüngli y Frey.
Las primeras fábricas de chocolate se establecieron a finales del siglo XVIII en la Suiza francófona, en Vevey, Morges y Lausana, y en el Tesino, en el Valle de Blenio. A lo largo de la centuria decimonónica se continuó ampliando la producción chocolatera. Procedimientos de fabricación automatizados contribuyeron a bajar los precios, con lo que pudo aumentar la clientela.
Los chocolateros suizos son responsables de una serie de inventos. Así, por ejemplo, fue Daniel Peter quien mezcló en el año 1875 por primera vez el cacao con leche condensada de Nestlé, creando así el chocolate con leche. Peter fundó su propia firma en colaboración con descendientes de Charles-Amédée Kohler, el inventor del chocolate con avellana. Y en 1879, Rudolf Lindt inauguró en Berna una fábrica de chocolate e inventó la máquina del conchado, produciendo por primera vez en la historia chocolate que se derrite en la boca.
Grandes consorcios alimentarios —como Nestlé en 1929— fueron adquiriendo pequeñas explotaciones en el transcurso del siglo XX. Otros pequeños productores consiguieron mantener su independencia, conservando hasta el día de hoy la tradición de la fabricación manufacturera del chocolate.