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Por John Chalmers
BRUSELAS, 3 oct (Reuters) - La última propuesta británica de acuerdo sobre las condiciones de su divorcio de la Unión Europea ha sido rechazada ampliamente en Bruselas porque no cumple con los objetivos de la llamada "salvaguarda fronteriza irlandesa".
A continuación se ofrece una explicación de la salvaguarda acordada entre Reino Unido y Bruselas en 2018, el nuevo plan propuesto por el primer ministro Boris Johnson y las razones por las que los altos cargos de la UE consideran que no es suficiente:
¿QUÉ ES LA SALVAGUARDA?
Ahora no hay controles fronterizos ni infraestructura entre la provincia británica de Irlanda del Norte e Irlanda ya que ambos están incluidos en los acuerdos aduaneros y reglamentarios del mercado único de la UE.
La salvaguarda (incluida en el principio de acuerdo para el Brexit que alcanzaron Bruselas y Londres en 2018) se diseñó para evitar que se introdujera una frontera dura en la isla de Irlanda cuando Reino Unido abandone la UE, sea cual sea el acuerdo comercial que finalmente se logre entre Londres y Bruselas.
Preveía que el Reino Unido siguiera vinculado a algunas normas de la UE si no se encontraba otra forma de mantener invisible la frontera entre la provincia británica e Irlanda.
Mantener una frontera sin fricciones fue una parte clave del acuerdo de Viernes Santo de 1998 entre Londres y Dublín para poner fin a 30 años de violencia en Irlanda del Norte.
¿POR QUÉ NO FUNCIONÓ?
Los parlamentarios a favor de Brexit se opusieron al acuerdo de 2018, diciendo que la salvaguarda vincularía a Reino Unido con la UE pase lo que pase, dejando al país bajo la supervisión de los jueces de la UE e impidiéndole llegar a acuerdos comerciales en todo el mundo. El rechazo del Parlamento al acuerdo obligó a la entonces primera ministra Theresa May a dimitir de su cargo.
¿CUÁL ES EL NUEVO PLAN?
La nueva propuesta de Johnson es que después de Brexit, Irlanda del Norte se mantenga alineada con las normas del mercado único de la UE para el comercio de animales, alimentos y productos manufacturados.
Pero la provincia abandonaría la unión aduanera de la UE, junto con el resto de Reino Unido, para que el país en su conjunto pudiera llegar a nuevos acuerdos comerciales.
La propuesta también dice que la asamblea legislativa de Irlanda del Norte tendría derecho a decidir cada cuatro años si desea seguir cumpliendo las normas de la UE sobre los bienes comercializados.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?
El plan crearía efectivamente dos fronteras.
En primer lugar, habría una frontera reglamentaria en el Mar de Irlanda entre Irlanda del Norte y Reino Unido. Los productos procedentes del Reino Unido tendrían que ser controlados para asegurarse de que se ajustan a las normas de la UE, dado que Irlanda del Norte seguiría formando parte del mercado único europeo.
Además, habría una frontera aduanera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. Sería necesario realizar controles para garantizar el pago de derechos e impuestos sobre las mercancías que se trasladan de Irlanda del Norte a la UE y para evitar el contrabando.
La propuesta británica dice que no habría infraestructura física a lo largo de los 500 kilómetros de la frontera.
¿CUÁL ES EL PROBLEMA DE LA FRONTERA?
Según los responsables irlandeses y de la UE, hay varios problemas con el plan propuesto por Johnson, quien está decidido a que Reino Unido abandone la UE el 31 de octubre, con o sin un acuerdo.
Dicen que inevitablemente tendría que haber algún tipo de control fronterizo para preservar la integridad del mercado único de la UE, y eso pondría fin al comercio sin fricciones en la isla de Irlanda.
"Cualquier forma de controles y comprobaciones en la frontera y sus inmediaciones significaría el fin del comercio sin fricciones y, como tal, perjudicaría a la economía de toda la isla y representaría un grave riesgo para el proceso de paz", dijeron los legisladores de la Unión Europea en respuesta al plan del Reino Unido.
Reino Unido ha propuesto que sólo se realicen controles físicos en una proporción muy pequeña de los bienes comercializados en locales o lugares designados en cualquier lugar de Irlanda o Irlanda del Norte, para evitar tener una frontera física dura.
Los acuerdos se verían respaldados por medidas como un régimen de fideicomiso comercial, procedimientos aduaneros simplificados, tecnología de control y exenciones para las pequeñas empresas.
¿NO FUNCIONARÁ?
Los responsables de la UE afirman que las propuestas no ofrecerían suficientes garantías a Irlanda y a otros miembros de la UE de que su mercado único está protegido contra el "dumping" de precios, la competencia desleal y el contrabando en los aproximadamente 270 puntos de cruce de la frontera.
Y si Irlanda no controla las mercancías que llegan a la UE procedentes de Reino Unido, podría plantearse la cuestión de si las exportaciones irlandesas al bloque deben permanecer libres de controles en sus puertos, a pesar de que permanecerán en la unión aduanera.
"Es difícil ver que la esencia de la propuesta aduanera funcione para la UE. Crea fricciones regulatorias con Reino Unido y fricciones aduaneras con la UE", dijo Mujtaba Rahman, director ejecutivo para Europa del Grupo Eurasia.
¿ALGÚN OTRO PROBLEMA?
Otro punto de fricción importante es la propuesta de que la Asamblea de Irlanda del Norte pueda revisar su pertenencia al mercado único de la UE cada cuatro años.
La UE teme que esto dé a la autoridad regional un veto efectivo sobre los propios asuntos del bloque, y un rechazo de la alineación regulatoria podría desencadenar el retorno a una frontera física.
"Es básicamente una cláusula de salida con las llaves dadas al DUP", dijo un veterano.
¿Y LOS IMPUESTOS?
Reino Unido ha propuesto que el impuesto sobre el valor añadido y el impuesto especial sobre las mercancías que circulan entre Irlanda e Irlanda del Norte no se paguen o contabilicen en la frontera. Los responsables de la UE afirman que esto no puede funcionar si Irlanda del Norte sigue estando alineada con las normas del mercado único del bloque.
¿PUEDEN SALVARSE LAS DISTANCIAS?
El Gobierno británico ha calificado sus propuestas de "oferta final", pero Johnson dijo el miércoles que se trata de una "amplia zona de aterrizaje" y señaló su disposición a mantener conversaciones intensas.
"Boris Johnson fue claro.... hay espacio para el movimiento", dijo Rahman de Eurasia. "Pero la posición del Reino Unido tendrá que moverse muy lejos para que haya un acuerdo."
(Traducido por Emma Pinedo)