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«¡Ayudadnos! ¡La CFF quiere echar abajo nuestra estación centenaria!» En enero de 2005, Eric Robert, alcalde de la pequeña localidad de Brot-Dessous, en Neuchâtel, lanzaba esta llamada de auxilio a Franz Weber.
Impresionado por la determinación de toda la población e indignado con la arrogancia e incultura de algunos estamentos del poder, que pretendían marcar la senda de una pequeña localidad, cuyo único interés era conservar el rostro de su amada región, Franz Weber hizo un llamamiento a la opinión pública suiza y organizó, el 9 de febrero de 2005, una multitudinaria manifestación a la que invitó a la población de Brot-Dessous y, como testigos de ello, a la prensa escrita y audiovisual suiza. Todo ello seguido de una elocuente conferencia de prensa en la Maison de la Nature, ubicada en las inmediaciones, una de las residencias históricas de Jean-Jacques Rousseau.
La repercusión, como así lo atestiguan los reportajes de televisión y radio y los recortes de los periódicos de la época, fue importante. La CFF renunció a demoler la histórica y querida estación y se mostró dispuesta a considerar favorablemente todas las propuestas realizadas para mantenerla. Se habló de crear un pequeño museo regional, de instalar en la estación una caja musical gigante con la participación de los expertos maestros de Sainte-Croix du Jura.