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El de Chillon, en el Lago Léman, es uno de los castillos medievales más impresionantes y visitados de Europa, pero su mantenimiento es fuente de preocupación para sus administradores. (SRF / swissinfo.ch)
El año pasado, Chillon atrajo a más de 400 000 turistas, un número récord. Ahora, la comuna de Veytaux, a la que pertenece, ha aumentado los impuestos sobre la venta de boletos de entrada en un 40%, lo que significa un incremento de 100 000 francos anuales en la carga tributaria del castillo.
Veytaux asegura que no tiene más remedio que incrementar los impuestos en virtud de que se encuentra en una grave situación financiera.
El castillo pagará ahora más de 250 000 francos en impuestos de boletaje por año: es decir, más de lo que recibe del cantón para su mantenimiento. Los administradores se preguntan si todavía podrán permitirse las constantes renovaciones necesarias para mantener un edificio histórico tan grande.
La isla rocosa sobre la que se construyó el castillo ha estado habitada desde tiempos prehistóricos. Constituía a la vez una protección natural y una ubicación estratégica para controlar el paso entre el norte y el sur de Europa. Fue una estación de peaje rentable para los condes de Saboya entre los siglos XII y XVII, luego los habitantes de Berna conquistaron el castillo y, posteriormente, los habitantes de Vaud hicieron prevalecer sus derechos.
El castillo fue el centro de atención de muchos escritores del siglo XIX de la época romántica, como Percy Bysshe Shelley, Alexandre Dumas, Victor Hugo y Jean-Jacques Rousseau. Sin embargo, el castillo se hizo famoso por el poema de Lord Byron ‘El prisionero de Chillon’, escrito en 1816. Es también uno de los escenarios de la novela de Henry James Daisy Miller (1878) y el castillo de la película ‘Little Mermaid’ (1989).