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Viejos amigos, Pedro Lenz y Donal McLaughlin se reúnen bajo las arcadas del siglo XVIII del Kornhaus, en Berna. Acudieron al antiguo granero barroco para efectuar una alquimia literaria como parte del festival 'ad hoc' de la ciudad.
Tanto Lenz, quien se crió en el centro de Suiza, como McLaughlin,Enlace externo cuya infancia transcurrió entre Irlanda del Norte y Escocia, crecieron hablando un lenguaje muy diferente a la palabra escrita que aprendieron en la escuela.
A través de caminos separados, han llegado a escribir en sus propios dialectos- LenzEnlace externo, en suizo alemán del Oberland bernés y McLaughlin en el de Glasgow- y a colaborar en la audaz traducción de la novela del primero, ‘Der Goalie bin ig’ (literalmente, ‘Yo soy el portero’), en el dialecto del segundo. El título de la nueva versión: Naw Much of a Talker’ (No muy hablador).
Historia de dos ciudades
La traducción al dialecto de Glasgow obedece a un intercambio literario entre Berna y la ciudad escocesa. Donal McLaughlin, un conocido traductor literario de las lenguas suizo alemanas al inglés, pasó seis meses en Berna en 2004.
Al año siguiente, Lenz pasó un lapso semejante en Glasgow y la experiencia provocó un cambio radical en su escritura. Hasta ese momento, aparte de algunas grabaciones de audio, únicamente había escrito en alemán estándar, también conocido como 'alto alemán'.
McLaughlin fue su guía en Glasgow y muy pronto la comunidad local de escritores, en cuyas creaciones utilizan el dialecto, acogió al visitante.
“Me dieron valor. Me dijeron: si hablas suizo alemán todo el día, deberías escribir en suizo alemán. Es tu idioma. Sabes exactamente cómo debe sonar”.
Y Lenz se inspiró en ellos para superar su “complejo” sobre la validez del suizo alemán como lengua, en comparación con el alemán estándar.
Simpático vagabundo
“Colegas escoceses como Tom Leonard, Gerry Loose y Donal me dijeron: No hay erróneo y correcto, alto y bajo. Estamos aquí y hablamos como hablamos. No es nada contra los ingleses o contra los estadounidenses, es únicamente como hablamos. Es lo mismo en Suiza. Yo no hablo suizo alemán contra los alemanes, sino que hablo como hablo”.
“Y eso me envalentonó tanto que regresé a casa y desde entonces escribí solamente en suizo alemán”.
‘Der Goalie bin Ig’ fue la primera novela de Lenz en suizo alemán, y se convirtió en un éxito de ventas en Suiza. La película del mismo título, fue galardonada en el certamen de los Premios del Cine Suizo 2014.
El libro cuenta la historia de un simpático vagabundo, apodado Goalie. Recién salido de la cárcel, el hombre lucha por levantarse con humor, bebida y un poco de amor.
Calor y color
Para McLaughlin, escribir en dialecto es una pasión.
“Estas formas de lenguaje tienen una música encantadora y un ritmo propio. Hay mucho corazón y alma, calor y color en estos dialectos y son muy importantes”.
Pero la producción de una traducción en un dialecto desconocido para la mayoría de los hablantes de inglés no es la decisión más comercial en el mundo.
La traducción fue apoyada por la Fundación Suiza para la Cultura, Pro HelvetiaEnlace externo, que tuvo algo de presión financiera, pero fue una elección impulsada artísticamente, según Lenz.
“Naturalmente hablamos de este tema, pero para mí estaba claro desde el principio que el sonido tenía prioridad sobre las consideraciones comerciales”.
‘Naw much of a Talker’ recibió excelentes críticas de los fans de la literatura escocesa, pero no solamente. El ‘Financial Times’ escribió que “la interpretación funciona de maravilla, capturando tanto la melancolía como la música verbal del monólogo de Goalie”.
Eso estimuló a McLaughlin, quien ha publicado dos colecciones de cuentos en Glasgow.
“Estas formas de lenguaje no excluyen necesariamente el éxito comercial. Usted no tiene que asumir que porque utiliza estas voces en su escrito no será leído en Londres o Nueva York”.
“Siento que el público solamente tiene que estar abierto a la posibilidad de entender. La mayoría de la gente tiene que leer una página o dos, o leer en voz alta con el fin de encontrar su camino, pero una vez que lo encuentra queda enganchado”, agregó.
Si la reacción de la audiencia suiza a la lectura de McLaughlin del libro en Berna es una indicación, esta forma de inglés es bien capaz de cruzar las fronteras lingüísticas y culturales.
Traducido del inglés, Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch