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El representante especial del secretario general de la ONU sobre los Derechos Humanos de los desplazados internos ha denunciado la violencia actual en la zona de seguridad controlada por las fuerzas rusas bajo Osetia del Sur controlada por las fuerzas rusas.
El catedrático suizo de Derecho Internacional, Walter Kälin, acaba de regresar de Georgia tras un viaje de cuatro días.
Éste comentó a swissinfo que era "cautelosamente optimista" sobre la situación de la gente que vuelve a sus hogares.
Aunque calificó de "inaceptable" la continuación del acoso contra la población y los saqueos de bienes en muchas partes.
Este lunes las fuerzas rusas intensificaron los preparativos para retirarse de las bases y puestos de control que rodean las dos regiones separatistas de Georgia, cuatro días antes de la fecha límite que se fijó.
Moscú tiene que retirar miles de tropas de las zonas de seguridad que rodean Osetia del Sur y Absajia antes del viernes bajo los términos del acuerdo impulsado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Rusia dejó sus soldados en estas áreas tras el conflicto vivido el pasado mes de agosto.
El viernes anterior la ministra suizo de Asuntos Exteriores, Micheline Calmy-Rey, anunció que Suiza representará los intereses diplomáticos rusos en Georgia.
swissinfo: Usted acaba de viajar a la zona de seguridad bajo Osetia del Sur y habló con los ministros georgianos, colegas de Naciones Unidas y los desplazados. ¿Cuáles fueron sus reacciones?
Walter Kälin: Existen tres grupos de gente desplazada con diferentes problemas y necesidades. Hay entre 25.000 y 30.000 nuevos desplazados de Osetia del Sur y del valle de Kodori en la zona norte de Absajia que es poco probable que puedan volver en los próximos meses. El Gobierno ha empezado a construir nuevas casas para ellos.
Estos desplazados, que están en la zona de seguridad, son los que deben ser capaces de regresar si los rusos retiran sus soldados antes de invierno o en primavera –una vuelta que también depende de que sus hogares no hayan sido destruidos o saqueados.
Además existen 220.000 que llevan desplazados 15 o 16 años, desde el conflicto de Absajia en el principio de la década de los 90. La mayor parte de los cuales se encuentran hace tiempo en refugios colectivos bajo condiciones inaceptables.
Doy por bueno el hecho de que el Gobierno de Georgia intenta evitar problemas del pasado y conceda a los nuevos desplazados una solución duradera. Tanto mediante ayuda para su vuelta si es posible o favoreciendo su integración en su nuevo entorno. Sin embargo, el desafío es el de ayudar a los desplazados desde los años 90 para poderles brindar una vida normal otra vez.
swissinfo: ¿Se necesita ayuda humanitaria urgente?
W.K.: No. En la fase inicial hubo varios problemas pero en general pienso que la comunidad internacional y el Gobierno han gestionado la situación muy bien.
La gente se encuentra en refugios colectivos –y esto nunca es una situación ideal- pero comparadas con otras, siento que las necesidades humanitarias más urgentes están cubiertas. La gente no tiene problemas sanitarios, todo el mundo tiene alimentos...
El desafío ahora es mantenerlos durante el invierno –es necesaria una inversión para acondicionar algunas de esos lugares. Los desplazados internos con lo que hablé no tienen quejas en torno a la ayuda recibida. Sus principales preocupaciones giran respecto al futuro.
swissinfo: ¿Habrá algunos refugiados que huirán hacia Europa?
W.K.: No, si el Gobierno consigue el retorno de estas personas en condiciones seguras o los puede integrar y ofrecerles sustento.
swissinfo: Ha habido varios incidentes violentos cerca de la línea de separación entre Georgia y Absajia desde el alto al fuego. ¿Se va a calmar esto o se prevén represalias y revanchas?
W.K.: Eso es complicado saberlo. La situación es muy volátil. Pero el anuncio de retirada por parte de Rusia y la llegada de observadores de la Unión Europea son buenas señales. Aunque las cosas pueden cambiar rápidamente.
Se requieren esfuerzos decididos de cara a estabilizar la situación en la zona limítrofe donde los incidentes se han estado produciendo.
swissinfo: ¿Cuáles son los retos más importantes para lograr una resolución pacífica?
W.K.: Hay un alto el fuego y no se dan combates entre fuerzas militares. En este sentido el alto el fuego ha resultado muy efectivo.
Pero lo que está pasando en la zona de seguridad es que la gente que va allí para saquear y hostigar a la población local. Estos no forman parte de ejércitos regulares pero sí son criminales, quizá milicias. Un asunto inaceptable y que debe terminar inmediatamente. El reto es el de restaurar la ley y el orden, más que la paz. La seguridad es una condición esencial para la vuelta de los desplazados.
Referente a la pacífica resolución del conflicto se requiere un proceso político que costará mucho tiempo. Todavía es muy pronto para saber los resultados que se pueden obtener.
swissinfo, entrevista: Thomas Stephens
(Traducción: Iván Turmo)
DESPLAZADOS INTERNOS
La cifra actual de las personas internamente desplazadas en el mundo se estima en cerca de 26 millones.
En su función de relator especial del Secretario General de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y los Desplazados Internos, Walter Kälin lucha desde hace cuatro años para los derechos y la protección de esas personas.
Desplazados internos han perdido todos sus haberes tras huir de guerras, persecuciones o catástrofes naturales.
No son considerados como refugiados porque no han cruzado ninguna frontera internacionalmente reconocida.
Para poder volver a casa después de un conflicto, tienen que franquear importantes impedimentos: en muchos casos no disponen de los alojamientos o las infraestructuras necesarias.
Con frecuencia, no se puede garantizar su seguridad.
Para construir una sociedad pacífica es necesario involucrar a todas las personas, sino vuelven a surgir los conflictos en torno a disputas por propiedades y recursos.
Por eso, el relator suizo Kälin quiere que la Comisión de Consolidación de la Paz de la ONU incluya las necesidades de esas personas en sus esfuerzos humanitarios.
La Comisión de Consolidación de la Paz fue instituida en el curso de las reformas iniciadas por el antiguo secretario general de la ONU, Kofi Annan, y comenzó su labor en 2006.