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¿Se puede calentar una casa recuperando el calor de las aguas usadas? Es posible, gracias a la tecnología desarrollada por un ingeniero suizo.
Ante el alza del precio del petróleo, el sistema resulta muy interesante. En 2010, esta innovadora forma de calefacción se utilizará en la ciudad olímpica de Vancouver, Canadá.
"Siempre me fascinó ver el vapor que sale de las canalizaciones urbanas en invierno. El calor está allí y la tecnología apta para explotarlo existe desde hace 20 años", afirma Ernst A. Müller, experto de la Oficina Federal de la Energía (OFEN) y responsable del programa SuisseEnergie.
Pionero en el sector, Suiza ya puso en pie una instalación de calentamiento con aguas residuales cerca de la ciudad de Basilea. Experiencias del mismo género también se han realizado en la región de Stuttgart, Alemania.
El principio es simple: tomar el calor de las aguas de la canalización –que se encuentran a una temperatura que oscila entre los 12°C y los 20°C-, y utilizarlo para hacer girar las bombas de calentamiento. Con ellas, el agua residual puede alcanzar entre los 65°C y los 70°C.
La idea, que parecía prometedora, fue olvidada. "Sólo hasta en estos últimos años se ha vuelto a estudiar esta técnica", explica Ernst Müller, debido, en parte, al incremento continuo del precio del petróleo, y a los recientes esfuerzos para reducir las emisiones peligrosas de gases, como las del dióxido de carbono (CO2).
Potencial enorme
El programa SuisseEnergie está convencido de los beneficios de esta fuente de calor. Un importante trabajo de información está a punto de ser iniciado: "En todas las comunas existe una red estrecha de canalizaciones, como si tuviéramos pozos de petróleo aquí", indica el experto de la OFEN.
Es evidente que no todas las canalizaciones se prestan para instalar los intercambiadores de calor, que permiten pasar el calor de las aguas residuales a las bombas. El sistema puede ser interesante únicamente si conecta a varias habitaciones.
No es rentable para aquellas casas familiares o edificios que distan unos 200 o 300 metros del intercambiador de calor.
De cualquier forma el potencial del sistema es enorme. SuisseEnergie estima que si se enfriaran medio grado todas las aguas residuales del país, aún se podría obtener energía suficiente para calentar 100.000 departamentos.
También se han resuelto problemas tales como los residuos de suciedad en los intercambiadores. Además, se ha comprobado que tomar el calor de las aguas residuales no repercute en el funcionamiento de las estaciones de depuración.
La experiencia también ha demostrado que los intercambiadores pueden durar tanto tiempo como las canalizaciones, es decir, unos 50 años, y que las bombas de calor resisten unos 20 años.
Low-tech
Gracias a los esfuerzos del programa SuisseEnergie y a la pasión de personas como el ingeniero zuriqués, Urs Studer - inventor del sistema Rabtherm-, la idea de recuperar la energía de las aguas que pasan por la canalización está a punto de dar la vuelta al mundo.
El método Rabtherm deberá servir para calentar la ciudad olímpica de Vancouver, Canadá, en 2010, la Fundación Bill Gates de Seattle, en Estados Unidos, y el estadio Ernst Happel, de Viena, Austria.
Urs Studer está implicado en el desarrollo del sistema desde hace una década: "Quería desarrollar una cosa competitiva."
El tiempo le dio la razón: debidamente patentado, el método provoca cada vez mayor interés.
"En este sector, Suiza es la más adelantada en todo el mundo", asegura Ernst A. Müller. "En los recientes congresos de energía en los que participé estuvimos sumergidos en preguntas y solicitudes de informaciones".
Además, según un artículo publicado en la prensa dominical, Urs Studer ha recibido numerosas llamadas telefónicas de diversos poblados italianos, alemanes y del embajador suizo en un país asiático.
"Hoy día todo el mundo habla de high-tech, comenta Urs Studer. Yo estoy orgulloso de decir que el nuestro es un sistema low-tech, simple y fácil de comprender."
Esta idea seduce por su dimensión ecológica, pero también porque su costo es estable, ya que no depende de las fluctuaciones del mercado petrolero. Y, por otra parte, también tiene cierta autonomía en comparación con otras fuentes energéticas extranjeras.
Mercado prometedor
El precio del petróleo bajará, pero no regresará a los niveles del año pasado. No son las reservas del crudo las que originan el problema, sino la falta de refinerías y la dificultad del transporte", explica Studer. Esta situación favorece a Rabtherm. "Esta es la llave de su éxito."
Las ventajas ecológicas, considera Studer, tienen un peso mínimo, aunque reconoce que para ciertos centros urbanos como Winterthur, con el lema 'Ciudad de la energía', en verdad son muy importantes.
La ciudad del cantón de Zúrich ha examinado algunos puntos de su red de canalización dónde podrían ser instalados los intercambiadores. Incluso impulsa a los empresarios del sector de la construcción a que tomen en consideración esta opción.
Si Winterthur logra realmente instalar 41 de estos sistemas, esta ciudad suiza ahorrará 400 toneladas de combustible por año y reducirá sus emisiones de CO2.
Por su parte, las sociedades eléctricas también han establecido programas con los que pueden contribuir a financiar esos sistemas.
Los propietarios de departamentos podrán pagar de esta forma sólo el calor que requieren. Para los especialistas del sector es el momento de lanzarse al nuevo mercado que, además, otorga una buena imagen desde el punto de vista ecológico.
"Pese a que nuestro método es competitivo a largo plazo y menos costoso que la calefacción con gas o petróleo, la inversión inicial es elevada", admite Ernst Müller.
"Lo que falta por hacer ahora es mejorar la información sobre el sistema para convencer a la gente de que la aguas residuales pueden convertirse en una buena fuente de energía."
swissinfo, Doris Lucini
Traducido por P. Islas
Datos clave
La calefacción con aguas residuales puede ser competitiva si el precio del petróleo sobrepasa los 50 o 60 centavos por litro.
Costo por Kwh: 8 centavos, lo que es comparable al costo actual de otros sistemas de calefacción.
Este sistema permite reducir las emisiones del CO2.
La misma infraestructura puede servir para producir aire acondicionado durante la temporada calurosa.