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Suiza mantiene viva una amplia gama de tradiciones, a pesar de la globalización y del acelerado ritmo de la sociedad de hoy. Pero no es fácil competir con la revolución digital. ¿Cómo mantener el pasado?
Es una soleada tarde de sábado, y el casco antiguo de Aarau está lleno de puestos y plataformas. Sobre las calles estrechas y llenas de peatones ondean banderas y la gente, ataviada con trajes tradicionales, bebe cerveza y come salchichas en los restaurantes. Semicírculos de espectadores escuchan los cuartetos musicales. Los niños, sentados en el suelo, observan con atención los instrumentos.
Se trata del Festival Suizo de Música Folclórica, en el que participan 1 500 artistas para regalo de unos 100 000 visitantes, a lo largo de cuatro días.
“Es importante recordar la existencia de estas tradiciones y celebrarlas, para eso necesitamos los festivales”, dice Alex Hürzeler, ministro de Cultura del cantón de Argovia. “No importa si se llevan a cabo en un pequeño pueblo, un barrio o en el ámbito nacional como ahora, en Aarau. Son necesarios para difundir un sentido de comunidad, para permitir a las personas festejar juntas, a través de las fronteras”.
Festivales federales
Los festivales federales de Suiza tienen una historia de casi 200 años, con raíces anteriores a la existencia oficial de la Confederación.
Hay festivales para un amplio abanico de actividades. El primero - que tuvo lugar en 1824, también en Aarau - reunió a tiradores del país. Otras quince disciplinas fueron introducidas entre 1832 y 2008, entre ellas la lucha libre suiza, el ‘yodel’, la vestimenta tradicional y un deporte llamado 'Hornussen'.
Hoy las fiestas federales son muy populares. El festival deportivo federal más reciente (y que se celebra de manera sexenal) atrajo a 60 000 participantes y 100 000 espectadores. La Fiesta Federal de Tiro es la más grande de su tipo en el mundo.
Continuar tradiciones
El diccionario Merriam-Webster define la tradición como “una manera de pensar, actuar, o hacer algo que ha sido utilizado por un grupo en particular, la familia, la sociedad, etc., durante un largo período”.
Los bailes con trajes tradicionales suizos son algo que una familia puede hacer durante décadas. Una mujer en Aarau ha participado durante 27 años. Su hijo solía hacerlo antes de mudarse de país. Su hija continúa tomando parte.
Cantar ‘yodel’ y tocar acordeón son actividades que con frecuencia se transmiten por generaciones.
Pero una maestra del también llamado canto tirolés dice que es difícil encontrar alumnos en las ciudades. “Era frecuente que las personas que cantaban el yodel pertenecían a algún club y actuaban en los conciertos. Eso requiere comprometerse. Los clubes tienen actualmente menos gente”, lamenta. “Lo que permanece es la atracción por la música. Para mí, es fascinante por la manera en que se emplea la voz. Es muy alegre. Y en un grupo, por la forma en que armonizamos”.
Si se pregunta a los asistentes al festival de música folclórica, se constata que la música popular está lejos de extinguirse.
“El interés se ha incrementado recientemente”, dice Matthias Wüthrich, de la emisora Radio Tell. “Entre los jóvenes también. Quieren tocar esa música, participar ellos mismos. De cara a la globalización, es un movimiento de vuelta a nuestras raíces”.
Sin embargo, hay relativamente pocos jóvenes en el festival.
Y la popularidad de otras tradiciones culturales es incierta. Una costurera que elabora trajes tradicionales no ha logrado encontrar a alguien que la suceda en el negocio cuando se jubile. Y una mujer sentada frente a un pequeño telar dice que los jóvenes no tienen interés - por no hablar de habilidad - en esa actividad.
El gobierno como promotor
Aunque son las personas, de manera individual o en familia, las que practican las tradiciones, las autoridades juegan un papel en su mantenimiento.
“Es una responsabilidad compartida entre la Confederación, los cantones, las ciudades y las comunas”, precisa David Vitali, de la Oficina Federal de Cultura. “La cultura es un asunto principalmente para los cantones, mientras que la Confederación tiene un papel subsidiario”.
El gobierno federal busca contribuir a la visibilidad y el conocimiento de las tradiciones, anota Vitali. Uno de estos proyectos - que coordinó él mismo - fue la selección de 167 tradiciones vivas como parte de la implementación helvética de la Convención de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, ratificada en 2008.
En 2012, la Confederación publicó el ‘Inventario de Tradiciones Vivas en Suiza’. Las propuestas, hechas por los cantones, tenían que cumplir con criterios específicos, incluidos la transmisión, práctica continua y sentido de identidad y comunidad que proporcionan.
Tradición y turismo
Para la mayoría de las tradiciones suizas, las raíces no son tan profundas, de acuerdo con Vitali. “Muchas son menos antiguas de lo que pudiéramos pensar. El cuerno de los Alpes, por ejemplo, estuvo más o menos olvidado hasta los inicios del turismo, que reinventó la tradición y le dio el lugar que tiene ahora”.
Hoy en día, la tradición y el turismo se benefician mutuamente.
“Hemos visto que el interés por las costumbres, las tradiciones vivas y los paisajes culturales, está creciendo, especialmente entre los profesionales del turismo”, señala Vitali. “Aproximadamente la mitad de los visitantes de verano citan los valores culturales y los encuentros auténticos como principales motivos de su viaje, y no solamente las montañas”.
De esta manera, el interés de los visitantes puede ayudar a salvaguardar las tradiciones. “La apreciación de una persona de fuera puede aumentar la conciencia local de una costumbre o una práctica. Un buen ejemplo sería el descenso anual del ganado de los Alpes. Hay prácticas como esa que han sido revividas y atraen a miles de espectadores”.
Apoyo a tradiciones
La práctica de una tradición “marca la vida cotidiana, la estructura”, apunta Vitali. “La UNESCO señala que proporciona a la gente un sentido de identidad, de continuidad. La ayuda a orientarse en su mundo circundante”.
Para Aarau, convertirse en sede de festivales federales se ha hecho tradición. Para el año 2019, cuando se celebre aquí el festival federal del deporte, la ciudad habrá acogido todos los principales festivales nacionales a lo largo de 20 años.
Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch