Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05161.jsonl.gz/32

La Edad Media fue una época difícil para las mujeres. Se las consideraba inferiores a los hombres, y muy pocas recibían educación. Los conventos les ofrecían las oportunidades que de otro modo se les habrían negado: el acceso a la escolarización, la asistencia social y la posibilidad de romper con las fuertes restricciones familiares.Este contenido fue publicado el 26 julio 2020 - 11:28
Una exposición en el Museo Nacional Suizo de Zúrich muestra cómo vivían las mujeres eclesiásticas en la Edad Media y las oportunidades que tenían. La muestra explora la posición tan importante que en materia de educación tuvieron los conventos, sus vínculos con la política y la influencia de algunas de estas mujeres en la teología.
Muchas sobresalieron como ilustradoras, tapiceras, músicas, jardineras y cocineras. Algunas escribieron diarios y textos que todavía hoy sobreviven y proporcionan puntos de vista interesantes sobre su forma de vivir y de pensar.
El cargo más alto era el de abadesa, priora o maestra de novicias. Dirigir un convento era un reto, que requería de habilidades diplomáticas y un alto nivel de educación. Los centros religiosos solían tener estrechos lazos con la política y los negocios, y ayudaban a dar forma a los asuntos seculares.
En el siglo XIII, la abadesa de la abadía de Fraumünster, en Zúrich, era la máxima representante de la ciudad. Ella nombraba a alcaldes y jueces, tenía derecho a voto y a formar parte de la Dieta Imperial de la asamblea de los Príncipes del Sacro Imperio Romano Germánico.