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Las posibilidades de que alguien entregue una billetera extraviada aumentan en proporción directa a la cantidad de dinero que haya dentro, según un estudio publicado el jueves por varias universidades, incluida la de Zúrich.
Con el objetivo de poner a prueba la hipótesis de que la tendencia de la gente a actuar honestamente se vería comprometida por los incentivos financieros, los investigadores llevaron a cabo un experimento en el que dejaron más de 17 000 carteras “perdidas” en 355 ciudades de todo el mundo.
Las carteras contenían artículos personales como tarjetas, listas de la compra y llaves, además de dinero en efectivo en pequeñas o grandes cantidades. Todas fueron depositadas en áreas concurridas como vestíbulos de hoteles o museos o cerca de estaciones de policía, facilitando su devolución por parte de las personas que las encontraran.
En 38 de los 40 países estudiados, cuanto más dinero había en la cartera, más probable era que fueran restituidas. A escala mundial, las billeteras con poco dinero tenían un 51% de posibilidades de ser entregadas; las que tenían mucho dinero en efectivo, un 72%.
Las billeteras sin dinero eran las menos propensas a ser entregadas, con un promedio del 40%.
¿Interés propio o buena voluntad?
De los países encuestados, Dinamarca fue el más destacado: El 82% de las personas que las hallaron, entregaron las carteras repletas. Suiza también ocupó un buen lugar y se destacó por no distinguir mucho entre los diferentes valores en efectivo, de cero a montos elevados, las carteras se entregaban en general entre el 73% y el 78% de las veces.
En países como China, Perú, Kazajstán y Kenia las billeteras fueron devueltas entre el 8% y el 22%.
El investigador Michel Maréchal, de la Universidad de Zúrich, dijo el jueves a los medios de comunicación que el objetivo del estudio era investigar los factores que influyen en la honestidad humana.
Explicó que las presiones negativas podrían ser el factor decisivo: en lugar de actuar por puro altruismo, la gente tendería a asociar el hecho de quedarse con las cantidades más altas con el delito de robo, y simplemente no querría tener culpas.
“La gente quiere verse a sí misma como honrada, no como ladrona”, dijo. Quedarse con una billetera que se ha encontrado conlleva la necesidad de ajustar la imagen de uno mismo, lo cual tiene un costo psicológico.
Keystone-SDA/dos