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En el ámbito profesional, Reto Marthaler enseña Economía y Derecho, pero su pasión es la gimnasia. Dedica miles de horas anuales a la organización de cursos infantiles de entrenamiento. Esta disciplina está en su mente “cada día, cada hora, cada segundo”.
Sentado sobre un tapete gimnástico, el joven de 34 años se dirige a seis niños. Les habla lenta y seriamente: “¿Qué piensan? ¿Cuántas veces deberán practicar para lograr hacer una voltereta frontal?”.
“¿Siete?”, sugiere un chico.
Marthaler mueve su cabeza ligeramente, mientras su rostro angular dibuja una sonrisa discreta. Al tiempo, responde: “¡Más de mil veces!”.
Durante el periodo vacacional de primavera hay bullicio afuera de un gimnasio de la periferia bernesa: niños de entre siete y ocho años participan en la semana de entrenamiento que dirige Marthaler y otros tres entrenadores. El grupo emplea su tiempo de vacaciones para ocuparse de los chicos.
Para aquellos que no han crecido con el ardor de ese deporte, resulta difícil comprender que alguien pueda pasar sus vacaciones en un gimnasio, pero para estos instructores la gimnasia es una actividad que les ha acompañado siempre.
Estudiantes y deporte
La vida de Marthaler está impregnada: conoció a su pareja, madre de tres pequeños atletas, en el gimnasio… y estos niños acuden allí siete veces por semana. “Cuatro semanas al año no la practican”, precisa el entrenador.
Cuando no está “de vacaciones”, el maestro de Economía, Leyes y Negocios imparte clases en una escuela pública dedicada a preparar a los adolescentes a su ingreso a la universidad.
Este suizo también tiene estudios de Educación Física. Durante un año de prácticas en el aprendizaje de esta profesión se percató de que muchos adolescentes no están muy motivados para los deportes. “Sienten como una obligación ir al gimnasio, y a la mitad de ellos realmente no les gusta hacer ejercicio, lo que no resulta una tarea sencilla para el maestro de deportes; por eso no me dedico a esto ahora”.
De estudiante amaba las matemáticas, los ordenadores y… los deportes. Creció en un pueblito de Oberscherli, en las afueras de Berna; y dedicaba buena parte de su tiempo a la resolución de cálculos matemáticos -“llenaba hojas enteras con números”, dice -, o jugando en los alrededores con su hermana menor y con el único niño del vecindario. “Teníamos bosque, campos y muchas dunas donde podíamos jugar”.
A los ocho años, Marthaler se inició en la gimnasia artística, un deporte olímpico, en el club deportivo local. “En esa época, era tarde comenzar con este deporte a esa edad y hoy resultaría demasiado, incluso, extremadamente tarde”, subraya.
Gimnasia en las Olimpiadas
Desde la primera edición de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna, en Atenas, en 1896, la gimnasia artística (masculina) formó parte del programa. En 1928, en Ámsterdam, se inició la participación femenina en este deporte.
Hay seis disciplinas masculinas: Salto de potro, suelo, caballo con arcos, anillas, barras paralelas y barra fija; y cuatro, femeninas: salto de potro, suelo, barras asimétricas y viga de equilibrio.
En Suiza, muchos niños y adultos practican también la gimnasia rítmica.
Zapatillas de gimnasia
En la actualidad, los chicos inician a los cuatro o cinco años. “La gimnasia es el mejor deporte para responder a los grandes retos de nuestro sistema motor”, subraya el entrenador.
Desde 2000, Marthaler, de modo voluntario, coordina un programa escolar dominical para introducir a niñas y niños en este deporte, en el que ya han participado unos mil pequeños. “Es una gran sensación volar, plegarse y girar”, añade el experto en la materia. Y sobre la tarea de entrenar, agrega: “es muy motivante porque en todo momento aparecen nuevos retos sobre cómo enseñar a los chicos algo nuevo”.
En 2002, con dos compañeros, asumió el programa gimnástico en el que él mismo tuvo sus inicios, al colocarse las zapatillas de su propio guía deportivo, Franz Meier, afectado por un cáncer.
Y además, desde 2012 Marthaler fue designado para dirigir el programa masculino del Centro Regional de Entrenamiento de Berna , conocido bajo las siglas RLZ (Regionales Leistungzentrum). Sus instalaciones cuentan con la mayor área de preparación -500 m2- de aquellos talentos que se perfilan para conformar el equipo suizo de gimnasia.
En el RLZ, un espacio renovado que antes hacía las veces de caballeriza del Centro Nacional Ecuestre, hoy entrenan jóvenes gimnastas menores de 15 años durante 25 horas a la semana.
Instructores profesionales, la mayoría provenientes del Este europeo, se encargan de los deportistas. Dieciséis atletas llegaron por conducto de Marthaler.
La estructura larga y estrecha de este gimnasio está llena de esteras, balancines y barras paralelas. Marthaler, apoyado en el extremo de un caballo con arzones y vestido con una sudadera de color púrpura y vaqueros, observa el desempeño de los chicos.
Una nube de polvo se levanta a causa del magnesio que se frota en las manos una joven antes de iniciar sus oscilaciones en la barra.
Aquí, Marthaler es responsable, entre otras cosas, de identificar a los niños que podrían ser estrellas futuras de la gimnasia suiza.
Descubrir atletas excepcionales es un proceso muy lento, dice. En los últimos años visitó cerca de 50 jardines de niños. "Se requiere de mucha dedicación y trabajo para encontrar un talento".
Y la búsqueda sigue en curso.
En 2012, Marthaler participó en la creación de un programa abierto de gimnasia en el RLZ. En ese contexto, los niños pueden explorar y experimentar este deporte dos veces por semana. Utilizan el equipo a disposición y reciben supervisión a cambio de una pequeña contribución. El programa es un enorme éxito. ¿La edad de los participantes? Entre dos y cuatro años.
Historias suizas de éxito
En la historia de los Juegos Olímpicos, los atletas suizos han obtenido 48 medallas, 16 de oro.
La mayoría de estas preseas fueron obtenidas en las primeras ediciones olímpicas. Donghua Li fue el último suizo en colocarse en lo más alto del podio, en 1996, por su desempeño en el caballo con arzones.
En tiempos recientes, el suizo Claudio Capelli ocupó el puesto 17 en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012, y fue noveno en el Campeonato Europeo de Moscú, en abril de 2013.
En Suiza, la gimnasia es un deporte muy popular. Las fiestas federales y cantonales forman parte del patrimonio cultural. Con 370.000 miembros, la Federación Suiza de Gimnasia es la mayor asociación polideportiva del país.
Viendo al futuro
El año siguiente a las Olimpiadas, el interés se despierta. En especial, si algún suizo se destacó en alguna de las disciplinas gimnásticas. Pero antes de poder alcanzar un nivel competitivo a escala internacional, se requieren de, al menos, diez años de intenso entrenamiento. Marthaler, con la perspectiva de un profesor, comenta: "Tenemos niños talentosos, pero lo más importante es que aquí está la escuela, lo que me parece muy bien”.
Lo dice un maestro cuyo mundo gira en torno a su actividad favorita. “Tengo una pareja inmersa en la gimnasia y esa disciplina ocupa buena parte de mi pensamiento, de mis proyectos”
No es para menos, ha dedicado alrededor de 10.000 horas de su vida a este deporte.
¿Nunca descansa? Después de una prolongada pausa, responde: “En realidad, esto es realmente un problema, pues si veo que hay algo por hacer, lo hago: me resulta difícil relajarme”. Delegarlo me resulta difícil, pero “hago progresos”, dice con una sonrisa un tanto pesarosa.
Traducido del inglés por Patricia Islas, swissinfo.ch