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El blog se enorgullece en presentar un nuevo segmento llamado “Un domingo, un museo”, que consistirá en fotos de los museos que tenga la oportunidad de visitar. Mi intención es aprender lo más que pueda de todos los museos, tanto de las obras que presentan, pero como arquitecta, analizar también su funcionamiento, organización y las herramientas de museografía de las que hacen uso ya sea para mostrar las obras como para enseñar algo relativo a la exposición. Los posts que haga en el blog serán una aproximación muy básica a ese propósito y no pretenden ser exhaustivos ya que todavía me falta mucho por aprender del tema como también porque muchas veces no tendré la oportunidad de estudiar muy bien un museo si sólo lo visito una vez. Pero serán un buen recordatorio y un buen inicio para proyectos futuros.
En esta primera ocasión presento el museo del Louvre, un museo interesantísimo en muchos aspectos, pero en mi caso personal porque me ha tocado aprender un poco de su historia.
El museo funciona en lo que comenzó siendo una fortaleza del rey Philippe Auguste, que comenzó a ser construida en 1190. En esa época París se encontraba rodeada de una muralla y el Louvre quedaba en el borde de esa muralla, a orillas del río Seine, para simultáneamente controlar el río y la ciudad.
Comenzó siendo una construcción muy modesta, de 70x70m, con dos puertas, una hacia el este, hacia la ciudad y la otra al sur, hacia el río. Para entonces el castillo no tenía ni siquiera ventanas hacia el exterior. La torre principal se llamaba “Turris Parisius” y tenía un diámetro de 15m y una altura de 30m. Se encontraba en patio central, rodeado de un foso. En esta torre se encontraban los archivos reales.
El rey Charles V construyó una nueva muralla para la ciudad de París y desde entonces el Louvre quedaba al interior de la ciudad, perdiendo así su función defensiva. Es entonces transformado en un suntuoso palacio diseñado por el arquitecto Raymond du Temple, que comienza los trabajos en el año 1364. El arquitecto abre ventanas, construye letrinas en las torres y diseña una zona residencial en la parte norte del patio. Sin embargo, la torre principal limita la profundidad de esta nueva área residencial por lo que se construye una escalera de caracol en una torre. Si bien se pudo haber demolido la torre principal y destruido el foso, ambos fueron conservados a propósito por el arquitecto ya que se consideraban recuerdos del rey Philippe Auguste. Esos elementos arquitectónicos legitimaban la dinastía y mostraban su continuidad.
El célebre arquitecto francés del siglo XIX, Viollet-le-Duc, decoró tanto la zona residencial como la escalera de caracol.
Hacia el actual edificio se tienen varias entradas: Siendo la principal la que tiene la pirámide de vidrio del arquitecto Ieoh Ming Pei, una adición inaugurada en 1989: El museo tiene 4 pisos y sus obras están divididas de la siguiente forma: Antigüedades orientales, egipcias, griegas, etruscas y romanas; las relativas a la historia del palacio; pinturas, esculturas, arte francés de la Edad Media y del Renacimiento; artes gráficas; arte africano, americano y de Oceanía y próximamente incluirá arte islámico.
Nosotras tuvimos la oportunidad de visitarlo en lo que llaman “Las nocturnas de los viernes”, una promoción en la que los jóvenes menores de 26 años entran gratis, entre las 6 de la tarde y las 10 de la noche, únicamente los viernes. La multitud de gente era impresionante, así que mis fotos están plagadas de otros como yo, que querían ver todo y se dieron cuenta que cuatro horas para cuatro pisos sólo podrían recorrerse a toda velocidad.
La sala más repleta era obviamente aquella donde está la Gioconda, que justo enfrente tenía “Las bodas de Caná” de Veronese. Las obras son increíbles, pero hay que mencionar que el palacio también es impresionante en sí. En el mismo nivel se encuentra la colección llamada “Objetos de arte” que incluye obras de la Edad Media, del Renacimiento, etc. Aquí se encuentra la pintura original de “La coronación de Napoleón”, de Jacques-Louis David, de la cual hay una copia en Versalles. Las obras griegas, etruscas y romanas se encuentran en el primer y segundo nivel. Esta es la sección de la historia del Louvre. Para estas fechas se está mostrando, en esta parte únicamente, la exposición de arte contemporáneo ruso llamada “Contrapunto”. Era muy contrastante ver las obras en la parte más antigua del palacio, pero me parece una excelente idea.
Aquí tienen una maqueta del castillo, como lo dejó el rey Charles V. Continuamos por la parte de antigüedades egipcias: Y una de mis favoritas: el arte del Medio Oriente. Y sólo en eso, que es una nada de todo el museo, se nos fueron 3 horas! Más la hora de espera para entrar –porque era gratis-, el ratito en la tienda del Louvre y se nos acabó la noche! Así que espero tener la oportunidad de conocer el resto del museo, en otras ocasiones.