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Un nuevo manual ofrece una guía práctica sobre la enseñanza de alumnos musulmanes y el estímulo de la tolerancia religiosa en el aula.
Incluye consejos sobre el uso de velos, los tabúes del Islam y el mejoramiento de la integración. Busca contribuir al diálogo intercultural con respecto a las leyes y las costumbres occidentales.
Si durante una reunión con padres de familia, por ejemplo, un profesor tiene que hablar sobre la falta de progresos del alumno, sería prudente que comenzara con algún comentario elogioso sobre el niño, como destacar su sensibilidad o su buen desarrollo en los juegos.
Los padres son notablemente sensibles cuando se trata de sus hijos, y a menudo rechazan aceptar el juicio de un profesor que pone en duda la capacidad del niño. Naturalmente, tales reacciones no están limitadas a los padres musulmanes, pero el Islam puede plantear desafíos particulares a profesores occidentales.
Por ejemplo, ¿qué dice usted a un padre que prohíbe a su hija participar en un viaje de la escuela o en las lecciones de natación? ¿Cómo debería actuar un profesor ante las objeciones de un padre respecto a esas actividades "normales"? O, más ampliamente, ¿en qué medida debería la sociedad esperar que los inmigrantes se adapten a sus costumbres?
Como aclara el libro, es importante no adelantar conclusiones. En algunos casos, un padre musulmán puede rechazar que su niño participe en una excursión simplemente porque le preocupa que el niño no tenga un espacio para rezar.
Experiencia y personalidad
"Es importante que todos los niños tengan las mismas oportunidades", dice Nina Hössli, editora del manual. "No hay nada parecido a una clase estándar: hasta en clases donde no hay ningún musulmán, cada alumno tiene su experiencia y personalidad.
"Es verdad que no se puede dar un tratamiento especial a un grupo minoritario, pero es importante que los musulmanes sean tratados con respeto, con un criterio común, y no sobre la base de prejuicios. Por ejemplo, aquellos de que si una chica lleva un velo debe ser reprimida, sus padres deben ser fundamentalistas..., etc".
Un caso tomado del libro -financiado en parte por el gobierno federal suizo- muestra como, en relación con una situación compleja, el mejor camino es el del diálogo.
Un padre no quiere que su hija asista a lecciones de educación sexual. Los padres son invitados a hablar sobre el asunto con el profesor. Durante la conversación, el padre pide ver los materiales didácticos que se emplean en las clases. Los lleva a casa, habla con su esposa y luego retira sus objeciones.
¿Por qué cambió de idea? La respuesta no está en su satisfacción sobre la manera en que fue presentado el tema, sino en el hecho de que él -como jefe de familia- tuvo el derecho de tomar la decisión, y no debió someterse a una imposición de las autoridades educativas.
Tomar el control
Otro ejemplo se refiere al temor de los niños de áreas rurales, donde la estructura familiar, por lo general, es dominada en forma machista.
Los niños de estas familias no están acostumbrados a que las mujeres establezcan la forma de proceder, en particular las jóvenes profesoras que de esta manera pueden parecerles poco fiables.
Es importante para las profesoras de las escuelas primarias establecer su autoridad desde el principio. El hecho de no lograrlo o de tratar de ser agradables, puede conducir a malentendidos y las maestras pueden perder el respeto de los alumnos sin entender por qué.
Diferentes países
Los consejos del libro proceden de profesores y educadores familiares vinculados con el Islam y con los problemas de integración en países de habla alemana: Alemania, Austria y Suiza.
El texto se presenta en forma de manual e incluye un índice que facilita a los profesores encontrar el tema que les concierne, sea el aspecto legal o la práctica diaria del Islam y sus aspectos más místicos.
"Hemos tenido una respuesta muy positiva de los profesores que apreciaron el fácil formato del manual", dice Hössli.
En muchos casos, contribuye a evitar malentendidos con un mínimo de esfuerzo. Por ejemplo, algunos musulmanes consideran que la palabra hablada tiene más peso que su equivalente escrito.
Si algún progenitor no aparece en la velada destinada a los padres de familia, puede ser simplemente porque no entendió la invitación escrita o no la tomó en serio.
swissinfo, Raffaella Rossello
(Traducción: Marcela Águila Rubín)
Datos clave
Aproximadamente 400.000 musulmanes viven en Suiza.
En muchas aulas constituyen el grupo no cristiano más grande.
Estadísticas federales sobre la afiliación religiosa en Suiza (2000):
Católicos: 42%
Protestantes: 35%
Ateos: 11%
Musulmanes: 4.3%
Judíos: 0.2%