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Un cráneo colgado de una barra de hierro entre escombros de concreto. Un Cristo en la cruz intacto en medio de una iglesia devastada y una pareja de músicos posando sobre las ruinas de una casa: algunas de las tomas que Thomas Kern trajo consigo de su reportaje en Haití a unas semanas del temblor del 12 de enero de 2010.
Haití es el país más pobre del continente americano y uno de los más miserables del mundo, con un PIB de 820 dólares por persona en 2013. La pequeña república del Caribe sufre carencias esenciales en todos los servicios básicos (salud, educación, acceso al agua potable, etc.). De acuerdo al Banco Mundial, casi el 60% de los 10,4 millones de haitianos viven bajo el nivel de la pobreza extrema fijado en menos de un dólar al día. También es uno de los países con graves desigualdades sociales que han vivido dictaduras y golpes de Estado en los últimos 50 años. Pero las desgracias a causa de catástrofes naturales también marcan a este país que proclamó su independencia en 1804.
El 12 de enero de 2010, a las 16:53, hora local, un terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter, cuyo epicentro se localizó a 25 km de la capital Puerto Príncipe, causó centenas de millares de víctimas mortales, heridos y mutilados. Muchos edificios quedaron destruidos, entre ellos, el Palacio Nacional y la Catedral de Nuestra Señora de Puerto Príncipe.
El fotógrafo de swissinfo.ch, Thomas Kern, viajó a Haití después del terremoto. Discretamente acompañó la lucha cotidiana de los haitianos por sobrevivir. Y hoy, a una década de la tragedia que marcó sus vidas, apuntamos a esas imágenes que hoy son parte de la memoria de un pueblo.
(Texto: Samuel Jaberg/imágenes: Thomas Kern)