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Unas chapas favorables a la permanencia de Escocia en Reino Unido, fotografiadas el 9 de septiembre de 2014 en Edimburgo, antes del referéndum de independencia(afp_tickers)
Escocia, una de las cuatro naciones que integran Reino Unido, ha mantenido una intensa relación de amor y odio con su gran y dominante vecina del sur, Inglaterra.
Escocia supone un tercio del territorio del Reino Unido —integrado además por Gales e Irlanda del Norte— y un 8,4% de su población de 65 millones de habitantes.
Los más de 300 años de unión entre Escocia e Inglaterra —desde el Tratado de la Unión de 1707— volverán a pasar otra prueba con la probable aprobación, este martes, en el Parlamento escocés, de la demanda de un nuevo referéndum de secesión.
En el anterior, en septiembre de 2014, la permanencia en Reino Unido ganó por un 55% a un 45%.
- Orígenes históricos -
En el año 122 a.C., los romanos iniciaron la construcción del Muro de Adriano, del que sobreviven partes, para delimitar la frontera norte del Imperio romano y que, más o menos, dividía a ingleses de escoceses.
Amenazados por la dominación escandinava, los pictos y los escoceses se unieron bajo Kenneth MacAlpin, considerado el primer rey de los escoceses, que murió en el 858.
Pero cuando la sucesión de su dinastía se convirtió en objeto de disputa, se invitó a mediar al rey de Inglaterra, Eduardo I, que acabó reclamando la corona, invadió Escocia en 1296 y fue bautizado 'Martillo de los escoceses'.
Las guerras de independencia escocesas se prolongaron hasta 1357, aunque el rey Roberto I Bruce había restablecido de facto la independencia con su victoria sobre las fuerzas inglesas en Bannockburn en 1314.
- Unión de las coronas -
El Tratado de Paz Perpetua de 1502, firmado por el rey de Jacobo IV de Escocia y Enrique VII de Inglaterra, buscaba poner fin a las periódicas guerras anglo-escocesas, e incluía el matrimonio entre Jacobo y una hija de Enrique, Margarita.
De ese modo se sentaron las bases de la Unión de las coronas de 1603, cuando el bisnieto de la pareja, Jacobo VI de Escocia, heredó la corona inglesa de la reina Isabel I.
Los dos países permanecieron separados durante más de un siglo, hasta que Escocia languideció, prácticamente en bancarrota por su desastroso intento de crear su propio imperio fundando una colonia en Panamá.
En 1707, se firmó el Tratado de la Unión entre Escocia e Inglaterra, que ya comprendía Gales, y que dio nacimiento a Gran Bretaña.
- Diferencias -
La Escocia de hoy en día sigue reivindicando sus raíces célticas y el inglés convive con el escocés y el gaélico escocés.
También mantiene su bandera —la Cruz de San Andrés, evangelizador y patrón de Escocia— y su propio himno.
Cada región/nación de Reino Unido, incluyendo por supuesto Escocia, tiene sus propias ligas deportivas y selecciones nacionales, una excepción internacional.
Aunque Escocia usa la libra, tres bancos escoceses conservaron el privilegio de emitir moneda y los billetes escoceses son diferentes de los que se imprimen en el sur.
Como Irlanda del Norte, Escocia tiene su propio sistema judicial.
Hartos de la hegemonía del Westminster, los nacionalistas escoceses fundaron en 1934 el Partido Nacional Escocés (SNP), que hoy gobierna en la región.
En 1998, Escocia recuperó un estatuto semiautónomo y su Parlamento, pero las competencias en defensa y política internacional siguen siendo del Gobierno central.
El 18 de septiembre de 2014, 4 millones de escoceses se pronunciaron en referéndum sobre la independencia, rechazándola por un 55% a un 45%.
Aunque en el conjunto del Reino Unido se impuso la salida de la Unión Europea en el referéndum del 23 de junio de 2016, los escoceses habían votado mayoritariamente a favor de la permanencia, dando pie a una nueva demanda para pronunciarse sobre la secesión.
AFP