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El famoso teatro de variedades 'Wintergarten' evoca la figura del célebre payaso suizo en el décimo aniversario de su reinauguración.
El nuevo 'Wintergarten' ofrece un vasto programa especial de homenajes a los más encumbrados artistas de variedades para conmemorar la primera década desde su reinauguración en 1992.
Grock, cuyo verdadero nombre era Adrian Wettach, gozaba de la adoración del público de la capital alemana desde que cumplió sus primeras actuaciones a comienzos del siglo XX.
Nacido en Reconvilier (cantón Berna) en 1880 e hijo de un relojero suizo, Grock abandonó muy pronto el taller familiar para unirse a su gran pasión, la vida circense y de artistas itinerantes. Como músico, dominaba 13 instrumentos. Su pequeño violín, que llevaba siempre en una caja desmesuradamente grande, era su compañero de viaje permanente.
La tradición de los espectáculos de variedades, surgida a finales del siglo XIX en las grandes concentraciones urbanas de Francia e Inglaterra, experimenta un renacimiento en Alemania desde hace diez años gracias a la iniciativa de Bernhard Paul, fundador del circo Roncalli, y el artista austríaco André Heller.
Tras su época de oro, allá por los años 20 y 30 en Europa, los teatros de variedades vivieron un largo período de decadencia después de la Segunda Guerra Mundial.
Figura legendaria
La última actuación de Grock en Berlín antes del conflicto bélico fue en 1939. En aquel momento comunicó a la opinión pública que deseaba retirarse por estar cerca de cumplir 60 años de edad.
Sin embargo, el motivo verdadero era otro muy diferente, según confió años más tarde a un reportero. "Yo olí que iba a haber guerra", afirmó. Por eso, regresó a Suiza, donde continuó trabajando hasta que terminó el conflicto.
Junto con el español Charlie Rivel, Grock se convirtió en una figura legendaria del circo y el teatro de variedades. Después de la guerra el payaso suizo fundó el Circo Grock y se dedicó a recorrer las destruidas ciudades de Alemania.
En Berlín instaló su carpa junto a la célebre Torre de la Radio, por la que se habían emitido las primeras transmisiones radiofónicas en los años 20 y a cuyos pies se encuentra hoy el recinto ferial de la capital alemana.
"El público berlinés es el mejor que conozco. La gente entiende la más mínima cosa que uno hace y es un placer trabajar aquí", declaraba Grock antes de fallecer en Imperia (Italia) en 1959.
"Nit mööööglich!"
El rostro de este payaso suizo "es inolvidable, permanecerá siempre en la memoria de todos", escribían los críticos de la época. "Su cara pintada, su gesto de asombro y su sempiterna expresión 'nit mööööglich!' (¡no es posiiiiible!)" generaron siempre en el público un torrente de simpatía".
José Andreu Lasserre, como se llamaba verdaderamente el español Charlie Rivel, nacido en Cubellas en 1896 y fallecido en Barcelona en 1983, era un payaso de "tono más bien moderado", que "encantaba a los ruidosos espectadores berlineses" con sus actuaciones de comicidad y acrobacias.
"¿Qué es un payaso?", preguntaba Lasserre tratando de definir el perfil de estos personajes, cuyos orígenes se remontan a los bufones del siglo XVI. "Vayan a una plaza y miren a los niños cómo se pelean y cómo se reconcilian; los niños son realmente como pequeños payasos", afirmaba.
Programa especial de homenajes
Los homenajes del décimo aniversario del nuevo 'Wintergarten' se extienden también a figuras como la del malabarista italiano Enrico Rastelli (Samara 1896-Bergamo 1931) y el cupletista alemán Otto Reutter (1870-1931), más conocidos en este ámbito europeo.
Muchos artistas de nueva generación pasan anualmente por este escenario. Desde el dúo de equilibristas suizo La Spina, pasando por el malabarista estadounidense Anthony Gatto y la contorsionista rusa Natalia Vasylyuk, los acróbatas 'Pellegrini Brothers', el dúo de trapecistas australiano Milany; hasta el mago 'Buka'; el ventrilocuo George Schlick, los 'KGB Clowns', la vietnamita Ana Yang y sus esculturas en pompas de jabón, así como la 'Palast Orchester' y el cantante Max Raabe, con melodías al estilo de los años 20; entre muchísimos otros.
"La diferencia entre un circo y un teatro de variedades radica en que en el circo uno puede hacer un número con ocho o diez leones y tigres y un domador sobre la arena; en el teatro de variedades uno puede crear la ilusión al espectador de estar a merced de un centenar de tigres y leones sin domador sobre un escenario", afirmaron en una entrevista con swissinfo los integrantes del dúo brasileño Vik y Fabrini, aclamado también en el nuevo 'Wintergarten' con su célebre número del mago y el robot.
Teatro histórico
El antiguo Wintergarten, que conocieron Grock, Rivel, Rastelli y Reutter, era el teatro de variedades más grande y elegante de la época, con un aforo superior a los 1.200 espectadores, y un cinemascópico escenario.
Estaba en la Friedrichstrasse, la zona teatral por excelencia del centro de Berlín, y fue clausurado por los nazis en 1943. Surgido en 1880 bajo la cúpula de cristal que cubría el jardín de invierno (de ahí su nombre 'Wintergarten': invernadero) del Hotel Central, a un paso de la importante estación ferroviaria de esa arteria principal de la capital, había sido remodelado en 1900.
El cielorraso tachonado de estrellas luminosas estaba a una altura de 18 metros y sobre la platea se extendía una amplia red para que trapecistas y equilibristas pudieran ejecutar sus números más arriesgados, que de otra forma sólo podían realizar en escenarios circenses o al aire libre.
Juan Carlos Tellechea, Berlín