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Genaro Rodríguez dejó su Galicia natal a los 16 años de edad. Fue uno de ese millón de españoles que buscaron un mejor porvenir en Suiza, el principal país de acogida de la emigración ibérica en las décadas de 1960 y 1970. Berna es hoy su hogar.
Abandonó la escuela primaria a los 12 años para evitar una nueva paliza de la maestra de su pueblo, Fornelos, en la provincia de La Coruña. Cuatro años más tarde, y convertido en albañil, siguió el consejo de una voz amiga: “Vete a Suiza. Allá hay trabajo, buena paga y un mundo distinto, mejor”.
El recuerdo de la humillación en su infancia le impidió volver a las aulas; sin embargo, en forma autodidacta aprendió alemán. De esa manera pudo formarse, por correspondencia, como jefe de obra en el sector de la construcción. Testimonio de tenacidad de la inmigración en Suiza. (Thomas Kern, Daniel Wihler y Patricia Islas, swissinfo.ch)