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El presidente tunecino, Kais Saied, encargó el viernes a Habib Jemli formar gobierno, después de que el partido de inspiración islamista Ennahdha, que terminó en cabeza en las elecciones legislativas, propusiera a este exsecretario de Estado como candidato al puesto.
La joven democracia tunecina celebró en octubre elecciones legislativas y presidenciales, que dieron lugar a una gran renovación en el Parlamento y la llegada al frente del Estado de un novato en política, sin partido, Kais Saied.
Con solo una cuarta parte de los escaños, el partido Ennahdha es el primer grupo de la Asamblea, y su líder histórico, Rached Ghannouchi, ya había sido elegido el miércoles presidente de esta instancia.
"Ennahdha propuso a Habib Jemli para el cargo de jefe del gobierno", indicó por la tarde a la AFP Imed Khemiri, portavoz de este movimiento que tenía hasta este viernes para anunciar el nombre del elegido para formar un Ejecutivo.
La presidencia de la República indicó poco después en un breve comunicado que Jemli, de 60 años, había recibido oficialmente el encargo por parte de Saied para formar un futuro gobierno.
- Ingeniero de formación -
A partir del viernes, Jemli tiene un mes, renovable una vez, para llevar a cabo esta tarea, y después el gobierno debe ser aprobado por una mayoría de diputados.
A falta de mayoría al término de este plazo, el presidente Kais Saied podrá proponer a otra personalidad.
Ingeniero agrícola de formación, Jemli es un exsecretario de Estado del ministerio de Agricultura de 2011 a 2014, en los dos gobiernos de Hamadi Jebali y Ali Larayedh del movimiento Ennahdha.
En su currículum dice que no tiene "ninguna afiliación política".
Este padre de cuatro hijos oriundo de Kairouan (centro) tiene igualmente un máster en economía agrícola y en gestión de instituciones agrícolas.
La elección del consejo consultivo de la shura del partido Ennahdha fue "para una persona conocida por su competencia, su integridad y su experiencia en la adminsitración", indicó Abdelkarim Harouni, presidente de esta instancia.
Rached Ghannouchi fue elegido el miércoles presidente del Parlamento en la primera vuelta, después de un acuerdo con el partido liberal Qalb Tounes, del polémico hombre de negocios Nabil Karoui.
La vicepresidencia de la Asamblea fue para una diputada de Qalb Tounes, Samira Chaouachi.
Karoui en cambio había intentado posicionarse como muralla frente al islamismo y su formación había excluido una alianza con el partido Ennahdha.
Según el diario francófono Le Quotidien, Túnez "se orienta hacia [...] una nueva troika compuesta esta vez por Qalb Tounes, Ennahdha y su alter ego Karama", movimiento islamo-populista formado por el abogado Seifeddine Makhloug, conocido por haber defendido a supuestos salafistas.
Ocho años después de la revolución que acabó con la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, Túnez debe aún afrontar desafíos sobre seguridad, un alto desempleo, especialmente entre los jóvenes, y la inflación.