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Suiza proporciona ayuda en catástrofes humanitarias y para el desarrollo a largo plazo en los países en vías de desarrollo. Concede asilo a víctimas de persecuciones.
Tradición humanitaria
Como estado depositario de las Convenciones de Ginebra de 1949 y país anfitrión del Comité Internacional de la Cruz Roja, Suiza se inscribe en una larga tradición humanitaria. Suiza dispone de 700 voluntarios del Cuerpo Suizo de Ayuda humanitaria CSA que emplea en catástrofes naturales y conflictos. En los últimos años, el CSA ha intervenido en la guerra de Siria, en el terremoto de Nepal en 2015, en Filipinas en 2013 tras el tifón Haiyan y después del tsunami en Japón en 2011.
El programa de ayuda al desarrollo de la Confederación abarca 9 temas y está diseñado para mejorar las condiciones de vida a largo plazo. En el Sur Suiza concede prioridad a veinte países y regiones en África, Asia y América Latina.
La cooperación suiza incluye asimismo un programa de ayuda para países en Europa del Este, en los Balcanes y en Asia central. El objetivo de esta ayuda consiste en fomentar en esos países la transición a la democracia y a la economía de mercado.
Más allá de la tradicional cooperación al desarrollo, Suiza también impulsa los esfuerzos por la paz, los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y la legalidad constitucional.
La tradición humanitaria de Suiza también despunta en el ámbito del derecho de asilo, que ofrece la posibilidad a los perseguidos por motivos políticos a establecerse en Suiza. Durante la Guerra Fría Suiza abrió sus fronteras a un elevado número de refugiados procedentes de Hungría y Checoslovaquia. En los años 1990 concedió asilo a numerosas víctimas de la guerra civil en los Balcanes. En los últimos tiempos, los refugiados provienen de Eritrea, Afganistán, Siria, Somalia, Sri Lanka e Irak.