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Nada Brahma – El Mundo es Sonido
En la mayoría de las diferentes culturas, el efecto del sonido se ha reflejado en la vida de la humanidad. Por ejemplo, en el arte de sanación de la India, los gongs y los sonidos juegan un papel importante desde hace más de 5000 años. Se cree que cada ser humano es resultado del sonido y tiene su propio sonido individual – al ser él mismo un sonido. Si uno está en armonía, al unísono con uno mismo y sus alrededores, puede modelar su propia vida libremente, con amor y alegría.
¿Qué es realmente el sonido?
El sonido es más que una simple parte de la música. Es uno de los tres elementos básicos, además del ritmo y la melodía. En lo puramente físico, el sonido es una vibración, una señal audible, que es transmitida por ondas acústicas. La onda acústica se propaga a través de un movimiento recíproco, lo que requiere cuerpos gaseosos, líquidos o sólidos. Por ejemplo, si usted toma un cuenco tibetano y le da golpecitos suaves, empieza a vibrar y el aire en su entorno inmediato se empieza a mover. Usted puede observarlo bien, si llena el cuenco con agua. El agua conduce el sonido más rápido que el aire, y como nuestro cuerpo consiste de más del 80% de líquido, uno puede fácilmente imaginarse cómo el sonido de un golpecito en un cuenco fluye a través del cuerpo.
El método occidental de masajes con sonido fue desarrollado en 1984 por Peter Hess como método de relajación holística. Gradualmente surgieron diferentes métodos de sonido, que encontraron su aplicación en diferentes campos de trabajo, como entrenamiento, terapia, bienestar y prevención.
En los masajes de sonido con cuencos tibetanos, los que describiremos en más detalle más adelante, usamos el aire y el cuerpo para transmitir el sonido. La señal acústica es recogida por los oídos y al mismo tiempo directamente por el cuerpo como una estimulación vibro- táctil, que pasa al cerebro para su procesamiento.
El sonido de un cuenco tibetano depende de la composición del material, del proceso de su manufacturación, así como también de la forma, radio y altura del cuenco. Por eso es que los cuencos tibetanos tienen diferentes efectos.
El masaje de sonido, que se desarrolló en los años 80, en el que se usaban cuencos con diferentes sonidos y enriquecidos con varios metales, es aplicado ahora muy exitosamente como método holístico para relajación profunda, así como también como apoyo para la dificultad de aprendizaje y etapas difíciles de la vida.
A través de la investigación y la práctica continua, se desarrollan permanentemente diferentes métodos de sonido y su efectividad se está verificando en estudios científicos.
¿Qué ocurre durante un masaje con sonido?
Para un masaje de sonido se coloca el cuenco encima o cerca del cuerpo con ropa y se golpea suavemente. Si dejamos caer una piedra dentro del agua, se forman círculos, las llamadas ondas concéntricas. Cada molécula de agua se pone en movimiento. Durante un masaje de sonido algo similar ocurre en el cuerpo. Los sonidos armoniosos son recibidos a través del oído y usualmente se sienten calmantes y tranquilizantes. Si los cuencos se ponen sobre el cuerpo, las ondas transmitidas producen una leve vibración. Las suaves vibraciones de sonido viajan por los fluidos del cuerpo, los tejidos, los músculos y tendones, huesos, cavidades y órganos, estimulando todo el cuerpo. Los «Bloqueos» pueden ser disueltos suavemente.
Debido a un ambiente de seguridad, las fuerzas auto-sanadoras del cuerpo y el alma se intensifican, y se activa la confianza básica. Esto permite que la conciencia del cuerpo mejore y que la creatividad y auto-confianza se fortalezcan.
Los métodos de sonido Peter Hess – están dirigidos a fortalecer el buen funcionamiento y la salud del ser humano.
El enfoque está siempre dirigido a todo el ser humano con su propio conocimiento y capacidad, aun cuando dichos recursos no le sean accesibles en algunas situaciones. El ritmo de los pasos, la intensidad y la dirección durante las sesiones de sonido, siempre ocurren de acuerdo a las necesidades del paciente.
Nuestro lema es: ¡menos es más!
No es tanto una cuestión de actuar con un propósito, sino más bien de acompañar atenta y amorosamente al paciente a su manera individual.
El cuenco como instrumento
Las culturas orientales y de la región del Himalaya se consideran como el lugar donde se originaron los cuencos tibetanos. Originalmente se utilizaban para guardar comida u ofrendas. Hay incontables formas y tamaños de cuencos, hechos con diferentes materiales. Los más conocidos son los de bronce.
Fabricación
Los cuencos terapéuticos especialmente desarrolladas por Peter Hess están fabricados con bronce de alta calidad enriquecido con otros metales.
Con la aleación se moldea un plato grueso, la pieza en bruto. Gradualmente se forja el cuenco con el molde original. Durante este proceso, se pone al fuego vivo hasta 100 veces. Aproximadamente seis artesanos participan en el proceso de forja. La dureza deseada del cuenco se logra por medio de técnicas especiales de forjado. Recibe el buen sonido a través de repetidas veces de recocido y templado. Luego se raspa a mano para limpiarlo hasta que su superficie quede brillante.
Para la preparación de un plato de unos 2 kg se necesitan más de 30 horas de trabajo y cerca de cinco personas involucradas al mismo tiempo en el proceso de fabricación. Finalmente, se aplica una fina capa de aceite de mostaza o de coco a la superficie del cuenco como protección. De ahí en adelante sólo se tocan con guantes.
Al final, los cuencos de terapia pasan por un control de calidad para verificar que tengan una calidad excelente de sonido y comportamiento de oscilación.
El sonido es un medio que llega a diferentes niveles de las personas. Este hecho puede ser particularmente de gran ayuda para los ancianos, para un cambio en sus situaciones de vida, o para personas con demencia que ya no puedan comunicarse verbalmente.
Las demencias son diversas y se presentan con muchas facetas. Aun cuando las capacidades cognitivas de aquellas personas estén declinando, las necesidades emocionales como seguridad, sentido de pertenencia y estima, aún permanecen. Como los sonidos trabajan sobre todo el cuerpo, pueden influenciar favorablemente a un desequilibrio a nivel emocional cuya importancia está aumentando El sonido nos ha acompañado desde el principio de la vida humana. Los recuerdos pre-natales como la voz de nuestra madre, así como las vibraciones, son sensaciones familiares. Se pueden sentir a todos los niveles y de seguro le llegan a la persona – en algún lugar.
Toda persona es única en su clase, en sus capacidades y en su propia velocidad de aprendizaje y desarrollo. No importa en qué lugar de desarrollo físico o mental se encuentre, allí los va a recibir.
Una persona que esté trabajando intensamente con métodos de sonido y se acompañe de cuencos tibetanos de abundantes sonidos armónicos, está más relajada, tiene más energía y puede encarar los retos diarios con confianza y alegría.
Todas las personas, no importa su edad u origen, pueden familiarizarse rápidamente con los sonidos de los cuencos tibetanos. Los niños usualmente se quedan inmediatamente fascinados con los «cuencos dorados», con los que uno puede hacer experimentos emocionantes, mientras que los adultos disfrutan de ese tiempo de no hacer nada, de no tener preocupaciones por nada, sino simplemente estar, percibir y disfrutar. Todo lo demás ocurre por sí solo.
“Los Problemas son soluciones en ropa de trabajo”
Los problemas en las relaciones interpersonales pueden surgir p.ej., cuando todas las personas involucradas no hablan el mismo lenguaje. Para el educador / profesor / supervisor el único instrumento disponible es el lenguaje, para el pedagogo de sonido, un cuenco tibetano es el instrumento que permite un estado de relajación en situaciones difíciles. La relajación es un pre-requisito importante para el aprendizaje y desarrollo. Un tiempo de pausa, de retiro, para poder dedicarnos de nuevo a la vida diaria con toda la energía.
Con los sonidos de los cuencos tibetanos se ha desarrollado un método maravilloso para lograrlo.
Felicidad
Es poder maravillarnos aún
Entusiasmarnos,
Atrevernos,
Abrir puertas extrañas,
Entrar a espacios nuevos –incluso dentro de nosotros mismos.
Disfrutar del día,
Celebrar el momento,
Tocar el cielo,
Descansar dentro de nosotros mismos.
Sonreír.
Encontrarnos con el otro.
Estar solos.
Encontrar paz en nosotros y a nuestro alrededor
Amar y ser amado
Jochen Mariss
Contacto:
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