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Todos, o la mayoría de la gente tienen dos cosas: Un sueño y una meta. Por ejemplo: mi meta sería ser pediatra, pero mi sueño sería ser escritora.
Puede parecer que sueño y meta son lo mismo, pero no, no es así.
Un sueño puede ser algo imposible o fantástico, como soñar con tener alas y volar. Eso es un sueño, algo que normalmente es irreal y/o inalcanzable.
Una meta es algo que es posible de realizar, algo realista. Pueden haber distintas metas, desde adelgazar unos kilos hasta ser el mejor de tu clase, de tu trabajo, etc.
Mi meta de ser pediatra es alcanzable, sólo tengo que poner empeño en ello. Sin embargo, ser escritora (una reconocida) es casi inalcanzable.
Hay que aprender a diferenciar las metas de los sueños, porque podríamos caer en una decepción constante en el intento de cumplir un sueño que (a sabiendas) es muy difícil.
Claro, eso no quiere decir que no se pueda intentar, pero siempre intentando ser lo más realista posible, aceptando una derrota y pensando en otras posibles opciones.
Cada persona es distinta, al igual que nuestros sueños o metas, que nos diferencian de cada ser humano.
Nunca olvides que: “mejor pájaro en mano, que ciento volando”.