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La explosión de la primera bomba de hidrógeno de Estados Unidos en el atolón Enewetak, en las Islas Marshall, el 1 de noviembre de 1952(afp_tickers)
Las Islas Marshall esperan que la justicia internacional dictamine el miércoles si instruye sus demandas contra tres potencias nucleares, aunque varios habitantes de este pequeño Estado del Pacífico dudan de la pertinencia de este combate de David contra Goliat.
El archipiélago de 55.000 habitantes se ha querellado contra India, Pakistán y Gran Bretaña ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la Haya, acusándolos de no haber abandonado "la carrera" a las armas nucleares.
Inicialmente, el objetivo de las Islas Marshall era aún más ambicioso, pues la demanda incluía también a China, Francia, Corea del Norte, Rusia, Estados Unidos e Israel, pese a que este país nunca ha confirmado poseer el arma atómica.
Pero estas demandas solamente pueden ser instruidas si los países objeto de querella dan su luz verde.
Las Islas Marshall tienen una dolorosa relación con las armas atómicas y son uno de los pocos países que pueden hablar con conocimiento de causa de su impacto.
Entre 1946 y 1958, Estados Unidos probó 67 armas nucleares de diferentes potencias en los atolones de Bikini y Enewetak, cuando las Marshall estaban bajo administración estadounidense.
La bomba de hidrógeno Castle Bravo, probada en 1954, es considerada 1.000 veces más potente que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en 1945.
Muchos habitantes tuvieron que ser evacuados de sus tierras y miles de personas se vieron expuestas a los efectos radiactivos.
"Varias islas fueron destruidas o convertidas en inhabitables durante miles de años", declaró en La Haya un exministro de Exteriores de las Marshall, Tony deBrum.
DeBrum lanzó el procedimiento ante la CIJ en 2014 con la ayuda de Nuclear Age Peace Foundation, asociación con sede en California.
Por esta razón ha sido propuesto candidato al premio Nobel de la Paz de 2016, que se anuncia esta semana.
Pero algunos habitantes de las islas consideran innecesaria esta demanda, ya que no tiene relación con las verdaderas reivindicaciones de las víctimas, a saber, mayores indemnizaciones, un mejor sistema de salud y la limpieza de los lugares afectados para que vuelvan a ser habitables.
La CIJ decide el miércoles si es competente para instruir la demanda contra India y Pakistán y sobre las "excepciones preliminares" planteadas por Reino Unido.
AFP