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¿Por qué a 200 años de su muerte este enorme perro sigue siendo tan famoso? swissinfo.ch olfatea la verdad sobre los muchos mitos que rodean a Barry, el célebre perro San Bernardo.
¿Por qué a 200 años de su muerte este enorme perro sigue siendo tan famoso? swissinfo.ch olfatea la verdad entre los muchos mitos que rodean a Barry, el célebre perro San Bernardo.
Si se hace la mención de "Barry" a un suizo probablemente lo relacione con el perro San Bernardo que salvó 40 vidas en las montañas (incluido el rescate de un niño medio congelado que colocó en su lomo para llevarlo a un sitio seguro), antes de morir tras el ataque con bayoneta de un soldado de las tropas de Napoleón, que lo habría confundido con un lobo.
Una nueva exposición permanente en el Museo de Historia Natural de Berna está dedicada a este conocido animal, mostrando un final más veraz y algo menos dramático: "La muerte de un santo o alguien muy famoso también debe ser especial, pues un personaje con estas características no puede morir, simplemente, en su cama", comenta Marc Nussbaumer, zoólogo-arqueólogo y asesor científico del Museo.
Lo cierto es que Barry murió en Berna en 1814, viejo y cansado, dos años después de haber sido abatido por un soldado francés, en las cercanías del Hospicio del Gran San Bernardo, en la frontera entre Suiza e Italia.
Un sirviente del monasterio dirigió al perro convaleciente a la capital suiza. Las razones de esta decisión son un misterio. Nussbaumer, autor de ‘Barry del Gran San Bernardo’, piensa que el famoso perro, luego del ataque que sufrió con 12 años de edad, habría sido destinado a desempeñar un papel educativo "como en las fábulas", propagando el trabajo de los agustinos desde su hospicio alpino.
De hecho, cuando Barry murió, parece que ya su figura era bien conocida. En 1816, Friedrich Meisner, un profesor de Historia Natural en Berna, escribió: "Creo que es placentero y reconfortante pensar que este perro fiel, que salvó las vidas de tantas personas, no será olvidado rápidamente después de su muerte".
Mitos en torno a Barry
Ninguno de los perros de rescate del hospicio trajo el famoso barril de aguardiente, que se dice, contribuiría a calentar los cuerpos de los rescatados. Nussbaumer dice al respecto: “Hay un dicho en alemán, ‘Kleider machen Leute’ [el hábito hace al hombre]. Se trata de una imagen difundida desde hace tiempo, al parecer, originada por una pintura con un San Bernardo y un barril en su cuello.
¿Y sobre elniño semicongelado que Barry se puso en el lomo para salvarle? “Los San Bernardo no son ni física ni mentalmente capaces de esta tarea”.
Sobre el soldado napoleónico que habría atacado a Barry cuando este trataba de rescatarlo, Nussbaumer admite que hay elementos que pueden evidenciar que este episodio fue cierto. Pero Barry, definitivamente, no murió rescatando vidas, sino en Berna, en 1814.
Y sobre el nombre de Barry, Nussbaumer apunta que la palabra barrica podría haber llevado al nombre en el siglo XIX, tiempo en el que muchos turistas y alpinistas ingleses viajaron por Suiza, y en cuyos trayectos se incluía el viaje al Hospicio del Gran San Bernardo.
Buena Nariz
El Hospicio del Gran San Bernardo se encuentra a casi 2.500 metros sobre el nivel del mar en el traicionero Paso del Gran San Bernardo, que conecta la ciudad suiza de Martigny, en el cantón del Valais, con Aosta, en Italia. Este albergue proporcionó durante casi mil años alimento y refugio a los viajeros que se aventuraban por este paso. Se dice que los religiosos y sus perros salvaron la vida a más de 2.000 personas en dificultad.
Mientras que los canónigos pasaban sus días y sus noches rezando y atendiendo a sus huéspedes, los guías locales patrullaban los caminos y socorrían a cualquier persona que no podía resistir más su camino en ese difícil entorno alpino. En la mitad del siglo XVII, estos vigilantes eran acompañados por perros fuertes, de todas las razas.
"Era mucho más fácil recorrer esos senderos con tres o cuatro perros grandes al frente, ya que tienen un buen sentido de la dirección y porque, con sus cuerpos, se abren camino entre la nieve. Y no hablemos de su excelente olfato. Cuando olían que había alguien en el sendero, alertaban a los guías”, comenta Nussbaumer.
Pero advierte que Barry no era un perro especial para el rescate en caso de avalanchas. "Era un perro entre un montón de otros caninos que vivían en el Hospicio del Gran San Bernardo".
Nuevo papel
Rudolf Thomann, director de la Fundación Barry en Martigny, responsable actualmente de la cría de los San Bernardo en el gran paso del mismo nombre, explica que ya no se utiliza esta raza canina para efectuar tareas de rescate. "Son demasiado pesados para poder bajarlos y subirlos desde un helicóptero”.
En un anuncio de televisión ingenioso de REGA, el servicio de rescate aéreo de Suiza, un descendiente de Barry hace lo mejor que puede para responder a una emergencia, pero se da cuenta de sus límites.
Los San Bernardo, con más de 100 kilos de peso, han tenido así que adaptarse a un mercado de trabajo cambiante y mostrar otras de sus cualidades, como su paciencia sin límites, para seguir en activo.
"Son perros muy sociables. Vamos a cuidar con ellos a personas mayores o con discapacidad y hace dos años empezamos una tarea de acompañamiento en campamentos para jóvenes con problemas de conducta u otros. Cabe decir que en 2012 comenzamos a trabajar con 2 campamentos, en 2013, ya eran seis, y este año, por lo menos son doce. Es un éxito”, explica a swissinfo.ch Thomann.
La Fundación Barry tiene actualmente 34 San Bernardos, incluyendo unos seis machos, y siempre hay uno que lleve el nombre de Barry, en honor a su ilustre predecesor. Un promedio de 20 cachorros nacen anualmente y la mayoría están a la venta, a un precio de 2.400 francos ($2,670) cada uno.
Muestra sobre Barry
“Barry – el legendario San Bernardo” es una exhibición permanente en el Museo de Historia Natural de Berna, abierta al público desde junio de 2014 para celebrar los 200 años de la muerte de este célebre perro.
Anteriormente, el animal disecado se encontraba en la entrada del museo, entre las puertas de los aseos.
La exhibición interactiva y multimedia explica la historia de Barry, pero también aborda la función del Hospicio del Gran San Bernardo y de los monjes que allí vivían. Además, la muestra compara el rescate de personas en los Alpes hace 200 años y actualmente.
La muestra está dirigida a una audiencia internacional de todas las edades. Las informaciones visuales se presentan en alemán e inglés.
Embajador
Aunque el Barry original, nacido en 1800 (año en que Napoleón cruzó el paso para entrar en Italia) no fue el primer perro de rescate, sí ha sido, sin duda, el más famoso. Libros y largometrajes se han realizado centrándose en los ingredientes clásicos que han hecho famoso a este can: peligro y voluntad de rescate a toda prueba, heroísmo y tragedia - por no hablar de la fiabilidad suiza.
"Su recuerdo subsiste aún como el salvador en la montaña. Su imagen es de esperanza y creo que esta combinación de simbolismos, incluso hoy día, lo vuelven un buen embajador de Suiza", comenta Michael Keller, vicedirector de la Oficina de Turismo de Berna.
"Es como el chocolate y el queso. Yo diría que Barry se sitúa en la tercera posición y resulta grandioso para todo el mundo, tanto para niños como para adultos".
Keller explica que Barry sigue siendo muy popular, especialmente en Asia. "Un montón de gente de Japón viene a Berna para ver su cuerpo disecado. No saben mucho sobre la capital helvética, pero sí de los osos y de Barry. Siempre preguntan dónde pueden encontrarlo".
En cuanto a por qué Barry sigue siendo tan atractivo, Nussbaumer reconoce que se debe, simplemente, a que tuvo la suerte de acabar en un museo en Berna.
"Todas las historias relativas a los perros y las buenas acciones que realizaron se concentraron en su figura. Para mí es un caso de primus inter pares [primero entre iguales], es decir, representa a todos los perros que se ocuparon en las tareas de rescate en los últimos 300 años”.
Traducción del inglés: Patricia Islas, swissinfo.ch