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Por primera vez se ha demostrado que existe un nivel óptimo de hematocrito en la sangre para lograr un máximo rendimiento. Un descubrimiento relevante en el estudio del funcionamiento del cuerpo humano a gran altitud y en los deportes de resistencia.Este contenido fue publicado el 30 noviembre 2010 - 18:04
La investigación reaviva la discusión sobre el dopaje en el deporte, pues sus resultados pueden ser aprovechados por atletas con intenciones fraudulentas.
El investigador suizo Beat Schuler ha recibido por este descubrimiento el Premio Quervain 2010, que otorga anualmente el Comité Suizo para la Investigación Polar y de Altitud.
Schuler explica a swissinfo.ch los fundamentos de su estudio: “A creciente altura disminuye la presión parcial de oxígeno. Por tanto, con la aclimatación se ponen en marcha mecanismos que mantienen la demanda de oxígeno del cuerpo”.
Una adaptación a la falta de oxígeno (hipoxia de altura) es el aumento de glóbulos rojos, portadores de oxígeno a la sangre. Al mismo tiempo, una concentración más elevada de glóbulos rojos mejora el rendimiento corporal a nivel del mar y a alturas moderadas, como lo demostré en un estudio anterior, dice Schuler.
“Por ello, ciertos atletas de largo rendimiento se entrenan en zonas altas y compiten en zonas bajas”.
Atletas dopados y mineros chilenos
Pero un aumento de glóbulos rojos, prosigue Schuler, también incrementa el nivel de hematocrito. “En consecuencia, aumenta la viscosidad de la sangre, esta se vuelve cada vez más espesa, lo que a su vez conduce a un aumento de la resistencia en los vasos periféricos”.
Este proceso sobrecarga al sistema cardiovascular y puede producir presión alta e incluso un infarto. “Estos síntomas se observan en personas que sufren del mal de altura crónico o en atletas dopados. Por otro lado, individuos con hematocrito crónicamente alto, como los mineros chilenos, no tienen problema alguno, según el investigador.
Sin embargo, la elevada viscosidad sanguínea puede llevar a un menor transporte de oxígeno, por ejemplo a la musculatura del esqueleto. A consecuencia de ello puede disminuir el rendimiento corporal. “Eso significa que hay un nivel óptimo de hematocrito”.
En vista de los elevados riesgos cardiovasculares, los experimentos se realizaron con ratones, señala Schuler, cuya investigación tiene un significado fundamental en la fisiología del deporte y de altura.
Las montañas, laboratorio de investigación médica
Mientras Juf, pueblo suizo ubicado a 2.126 msnm, es el sitio más alto de Europa habitado todo el año, en los Andes o el Tíbet hay poblaciones que viven cerca de los 5.000 msnm. “Las montañas son como un laboratorio de investigación médica”, afirmó Urs Scherrer en su discurso durante la entrega del Premio Quervain.
Y Suiza tiene una larga tradición de investigación en la medicina de altura, precisa Scherrer, presidente del Comité Suizo para la Investigación Polar y de Altitud.
¿Los motivos? “Muchos suizos viajan al Altiplano andino, al Tíbet, ascienden al Kilimanjaro y deben adaptarse a la falta aguda de oxígeno. Al mismo tiempo, parte de la humanidad habita permanentemente zonas altas y debe adaptarse a la falta crónica de oxígeno”, señala en entrevista con swissinfo.ch.
Además hay un ‘edema pulmonar de reentrada’ que afecta a habitantes de la altura que regresan a ella después de haber pasado unas semanas a nivel del mar. Y hay gente de las zonas bajas que sufre males crónicos al pulmón, acompañados de falta de oxígeno en la sangre similares a los que sufren algunos habitantes de la altura.
En la adaptación aguda a la altura pueden sobrevenir tres problemas, indica el investigador. Uno es el 'soroche' o mal agudo de montaña, benigno y cuyos síntomas- dolor de cabeza, problemas para dormir, mareo – desaparecen dos días después de estar en la altura.
El segundo problema es el edema pulmonar de altura, la causa más frecuente de la muerte de montañistas. Aparece entre 36 y 72 horas después de llegar a más de 3 msnm., y sobreviene en gente joven y sin ningún problema cardiovascular en zonas bajas, precisa.
El edema pulmonar de altura se desarrolla rápidamente y los principales síntomas son problemas de respiración, al inicio solo durante el esfuerzo, después también en el reposo, y tos seca sin expectoración. Si se toma por azar a 100 personas en Berna y se las sube a 4.500 msnm en menos de 24 horas, un 10% va a sufrir este problema, indica Scherrer.
El tercer problema es el edema cerebral de altura o acumulación de líquido en el cerebro. Antes de caer en coma, la persona pierde el equilibrio, presenta síntomas como los del 'soroche', pero que en vez de mejorar, empeoran. Sin tratamiento o sin bajar al llano, muere gran parte de los afectados.
Preguntado por el rol de los genes en la adaptación a la altura, Scherrer responde que los genes aimara y quechua parecen conferir cierta protección. “Pero genes mejor adaptados son los de los tibetanos, grupo étnico donde no hubo mestizaje hasta poco”.
De hecho, los más resistentes son los genes de pobladores de una zona de Etiopía ubicada a más de 3.000 msnm y cuna de grandes maratonistas, sentencia Scherrer, quien realiza estos estudios con su equipo del Departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario de Lausana.
Las contribuciones suizas
Entre las más relevantes figura la mejor comprensión de los mecanismos que inducen al edema pulmonar agudo de altura. Esta investigación se realiza en la Cabaña Regina Margherita, en la frontera con Italia.
Otra contribución es utilizar la exposición a la altura para detectar una disfunción vascular pulmonar y sistémica tempranamente. “La hemos observado ya en niños de madres que sufren preeclampsia. Hicimos este estudio experimental en La Paz, Bolivia, en colaboración con el Instituto Boliviano de Biología de Altura", señala.
"Nuestra meta es comprender la fisiopatología del 'edema pulmonar de reentrada' y por ello vamos a continuar nuestros estudios en La Pa", concluye Scherrer. "Además queremos esclarecer los mecanismos de la enfermedad de Monge o mal crónico de altura, que afecta a un 10 y 15% de pobladores de las zonas altas de los Andes”.
Investigación polar y de altura
El Comité Suizo de Investigación Polar y de Altura integra la Academia Suiza de Ciencias.
Es apoyado por la Academia Suiza de Ciencias Médicas (SAMW) y la Plataforma de Ciencia y Política de la Academia Suiza de Ciencias Naturales (SCNAT).
Sus principales objetivos son:
Proporcionar el marco legal para representar a Suiza en los comités internacionales sobre investigación polar y de altura, como el Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR), el Comité Científico Internacional del Ártico (IASC), el Grupo de Expertos en Biología Humana y Medicina del SCAR, y la Sociedad Internacional de Medicina de Montaña, cuyo presidente es el suizo Marco Maggiorini.
Desempeñar un papel activo en la promoción del cambio de estatus de Suiza, de miembro no votante a miembro con voto en el Tratado Antártico.
Sensibilizar a la sociedad sobre las cuestiones de la investigación polar y de altura (cuatro de sus integrantes participaron en agosto pasado en el VIII Congreso Mundial de Medicina y Fisiología de Altura ‘Carlos Monge Cassinelli’ en la ciudad peruana de Arequipa, ubicada a 2.328 msnm).
Promover, con el Premio Quervain, la carrera de científicos jóvenes destacados en los campos de investigación polar y de gran altura.
Premio quervain 2010
Este premio se otorga durante un simposio anual organizado por el comité.
El galardonado este año es Beat Schuler, investigador del Instituto de Fisiología Veterinaria de la Universidad de Zúrich.
Nació en Lachen el 16 de junio de 1972. Está casado y tiene dos niños.
Ha realizado hasta ahora once publicaciones científicas.
Actualmente, investiga en el Departamento de Fisiología, Anatomía y Genética de la Universidad de Oxford, Inglaterra.
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