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Los primeros vehículos traqueteaban por caminos polvorientos, teléfonos crepitantes conectaban a las personas y entre el auge de las ciudades se entretejían las líneas de los tranvías: A principios de 1914, Suiza era un país dinámico y en pleno ascenso. Pero el hecho de estar rodeado por la guerra trajo el miedo y la incertidumbre a este país neutral y sin salida al mar.
Hace cien años, Suiza estaba entre los países más industrializados de Europa en términos de producción per cápita. Con el 1% de la población del continente - 3.828.431 habitantes (menos de la mitad de la cifra actual) - registraba el 3% de las exportaciones del continente.
La movilización del ejército suizo comenzó el 2 de agosto y la declaración de la neutralidad del país se produjo un día después. Fueron reclutados todos los hombres en edad militar (20 a 48 años). Estos hechos coincidieron con la declaración alemana de guerra a Rusia y Francia en los tres primeros días de agosto.
Los periódicos de la parte francófona del país - que fueron en general pro aliados, a diferencia de sus contrapartes de habla alemana - deploraron la “masacre que se estaba gestando”, pero también se unificaron en torno a la necesidad de defender al país, con acentos patrióticos de intensidad variable.
La prensa socialista hizo lo mismo, pero también denunció la “maravillosa diversión” que obligó a los trabajadores europeos a matarse unos a otros en lugar de marchar “para atacar al capitalismo”.
El 19 de septiembre, el Boletín Demográfico de Suiza registró un aumento en el número de matrimonios en las últimas semanas antes del inicio de la guerra.
¿Qué hacía la gente todo el día?
Según el censo de 1910, un 6,5% de los suizos tenía un “empleo no identificable” o estaba desempleado. De aquellos con puestos de trabajo, el 30% laboraba en la “extracción de las materias primas”, de la minería a la agricultura y la silvicultura. Un grupo más grande (45%) “refinaba” esas materias primas, creando, por ejemplo, alimentos, textiles, herramientas, productos químicos y materiales de construcción. Otro 10% se dedicaba a negocios (banca, seguros, comercio, hoteles y restaurantes), 7% trabajaba en el transporte (infraestructura y medios de transporte) y 6%, en la administración pública, el mundo académico y el arte.Fin del recuadro
Deber de la Mujer
Como parte de la movilización para la guerra, el 2 de agosto, la Alianza de Organizaciones de Mujeres de Suiza exhortó a sus integrantes: “No compliquen más a los hombres su ya difícil tarea con quejas sobre las medidas que son vitales para la defensa del país”.
“Tengan cuidado con el dinero para que los recursos de alimentos y combustibles nacionales no se agoten muy rápido. Asuman el control en todas las áreas, especialmente en los trabajos del campo y en los puestos que los hombres no pueden ocupar … Pedimos a las mujeres que tengan tiempo y energía, ponerse a disposición del país para realizar trabajos para los que estén calificadas, en particular en las oficinas gubernamentales”.
Mientras que el movimiento sufragista estaba en pleno apogeo en Gran Bretaña - Emily Davison había muerto un año antes luego de pasar delante del caballo del rey Jorge V en el Epsom Derby - las mujeres suizas estaban todavía a 57 años de conseguir el derecho al voto.
El 21 de agosto, la Asociación Suiza de Agricultores instó a las amas de casa a acudir en ayuda del rubro, “que tiene que salvar a la población del hambre”.
Las animó a comprar carne suiza de ternera y cerdo que los agricultores estaban luchando por vender dada la falta de turistas. Sin embargo, carniceros y hosterías argumentaron en contra el alto costo de la ternera.
La preocupación por los alimentos
Luego del temor a la invasión reinaba el temor a morir de hambre. La economía suiza se basaba en la importación de materias primas y la exportación de productos manufacturados. Dependía en gran medida de otros países para proveerse de alimentos y materias primas, incluido el carbón alemán que constituía una parte considerable de su abastecimiento energético.
Lo que es más, las tres cuartas partes de sus cereales procedían de ultramar y Suiza no tiene acceso directo al mar. Su vía de comunicación principal, el Rin, estaba controlada por Alemania.
En el primer mes de la guerra, los suizos tenían reservas de cereales suficientes para dos meses y no existían planes para una provisión a largo plazo. Comenzaron las compras de pánico y las autoridades cantonales introdujeron medidas estrictas: se prohibió la acumulación de existencias y los casos graves podían ser castigados.
¡Prohibido!
El 15 de agosto, se prohibió utilizar automóviles, salvo en los casos de médicos, proveedores militares, vendedores de alimentos, asociaciones de utilidad pública y vehículos agrícolas.
No es que mucha gente tuviera automóviles: en 1914, de los 5.410 coches en Suiza, una cuarta parte estaba en Zúrich y otro cuarto en Ginebra.
“Conducir tan rápido como un caballo al trote”, era el límite de velocidad legalmente establecido (unos 18 kilómetros/ h). La policía usaba un cronómetro para medir el tiempo en que los conductores recorrían una distancia de 300 metros.
En noviembre, la gasolina comenzó a escasear. Normalmente importada de Estados Unidos o Austria y distribuida por una empresa alemana, era retenida entonces por ambos proveedores. A finales de noviembre un envío estadounidense llegó a Suiza, a través del puerto italiano de Génova. La confiscación de petróleo como parte de la movilización bélica fue suprimida en diciembre, pero no había mucho tráfico en las calles, debido en parte a la falta de neumáticos.
1914, Suiza en números
En 1914, Suiza tenía 53% menos de habitantes que hoy (3.828.431 frente a 8.058.100 a inicios de 2013). La proporción en otros países: España, 57%; Gran Bretaña, 45%; Francia, 36%; Italia, 38%, y Alemania, 17%.
Los extranjeros representaban alrededor del 12% de la población (hoy, esa cifra es de 23.3%, aunque uno de cada cinco de entre ellos nacieron en Suiza).
5.677 personas adquirieron la ciudadanía suiza, proceso que continuó en aumento. En 1917 eran 12.752 los extranjeros de origen con pasaporte helvético y 33.500 en 2012.
En otro tenor, 3.869 personas emigraron; 2.890 a EE.UU. y 367 a Argentina. Como podía esperarse, dado que la guerra continuaba a su alrededor, más personas decidieron quedarse en Suiza - en 1915 sólo 1.976 personas se expatriaron.
El número promedio de hijos era de 2,93 por mujer y casi se redujo a la mitad (1,53) en 2012.
El cambio natural de la población fue de 8,6 por 1.000 (22,4 tasa de natalidad, 13,8 tasa de mortalidad). En 2013, fue de 2,1 por 1.000 (10,1 tasa de natalidad, tasa 8,1 de mortalidad).Fin del recuadro
Prensa
Los periódicos también resintieron el fragor. La revista satírica ginebrina ‘Guguss’ fue prohibida en octubre por todo el tiempo que duró la guerra. Numerosas publicaciones de propaganda - de ambos lados - comenzaron a inundar el país.
La revista ‘A propósito de la Guerra’ fue vendida en Suiza “en apoyo de la Cruz Roja”. Muchos periódicos en la parte francófona del país se quejaron de que en realidad era impresa en Alemania, país al que sus contenidos eran favorables.
El 16 de noviembre, el ‘Basler Nachrichten’ se opuso a la distribución de un semanario alemán escrito en los tres idiomas nacionales suizos, dando la impresión de que se trataba de una revista suiza. De hecho, cubría la guerra desde el punto de vista alemán “para influir en la opinión suiza”.
Dos días después, el Ministerio de Relaciones Exteriores prohibió la venta de folletos y panfletos “con un ángulo profético”. También exhortó a los periódicos a no publicar ese tipo de artículos.
El 16 de noviembre, el Ministerio de Educación cantonal de Vaud instó a los maestros a elevar la moral nacional y a “abstenerse de discutir - y prohibir a los alumnos discutir – cualquier cosa que pudiera dañar a ciudadanos suizos o ciudadanos de países en guerra”.
El 8 de octubre fueron prohibidos los bailes públicos en Appenzell y San Gall durante la guerra. La prohibición también se impuso en Zúrich pero fue levantada en diciembre.
Relojería
En octubre, la industria relojera reportaba un desplome en los pedidos, y un vendedor británico se negaba a hacer tratos con una empresa de Neuchâtel a menos que ésta probara que no tenía ni personal ni fondos alemanes.
En La Chaux-de-Fonds, centro de la relojería suiza, el desempleo obligó a las autoridades a acudir al rescate de miles de personas.
Los pedidos de chocolate, por otro lado, continuaron fluyendo desde Gran Bretaña, Alemania y Francia, aunque los fabricantes suizos estaban preocupados por los suministros de cacao y azúcar.
Toblerone de Berna había salido al mercado en 1908 y en agosto de 1914 publicó un anuncio en los periódicos tranquilizando a los clientes con la información de que trabajaba como siempre.
Germanofobia
Después de la invasión alemana de Bélgica el 4 de agosto, muchos belgas huyeron a través de Francia tratando de llegar a la frontera de la Suiza de habla francesa.
Suiza, preparada para recibir a refugiados belgas, les pidió registrarse en una organización privada dirigida por una mujer de Lausana. Cientos de respuestas fueron recibidas en pocas semanas.
Esta hospitalidad fue mal vista por algunos periódicos de la parte de habla alemana del país. El Berner Tagblatt aconsejó a los belgas ir a casa, donde “bajo la sensata administración alemana, podrían trabajar y hacer que la situación vuelva a la normalidad”.
En las regiones suizas de habla francesa e italiana, la prensa estaba indignada por la falta de una protesta oficial del gobierno por la violación alemana de la neutralidad belga. Artículos en francés - en particular de ‘La Suisse’, ‘La Gazette de Lausanne’ y ‘Le Pays’- denunciaron las masacres cometidas por el ejército alemán y el bombardeo de las ciudades. Algunos comentarios fueron incluso germanófobos, con el mote frecuente de ‘boche’ (peyorativo: cabeza de alemán) y ‘hun’ (huno) , en referencia a los alemanes.
'Navidad del soldado'
Los seres humanos no fueron las únicas víctimas de la guerra. El 24 de diciembre, Ginebra acogió la primera conferencia internacional para la protección de los animales en la guerra. Se propuso la creación de una versión animal de la Cruz Roja, con su propio emblema y uniforme.
Mientras soldados alemanes, franceses y británicos dejaban a un lado sus diferencias para jugar futbol en tierra de nadie, la víspera de la Navidad de 1914, muchos hombres suizos, aunque cumpliendo el servicio militar, “no fueron privados de los placeres festivos”, según ‘La Patrie Suisse’.
Árboles de Navidad iluminaban los cuarteles y envíos masivos de regalos llegaron a las fronteras como resultado de la campaña ‘Navidad del Soldado’, promovida por un grupo de mujeres de la Suiza de habla francesa. Cada paquete - una caja roja con una cruz blanca - contenía chocolate, galletas, cigarros y cigarrillos, algo de ‘tabaco del soldado’ y una caja de cerillos.
Para mantener la moral, las cajas contenían también dos canciones patrióticas del compositor suizo Émile Jaques-Dalcroze y una medalla de bronce grabada con una imagen de Guillermo Tell y la inscripción ‘Navidad bajo las armas, 1914’.
1914, al margen de la guerra
Enero: Según cifras de la industria relojera publicadas en 1913: las exportaciones superaron los 180 millones de francos pero preocupaba a los productores del ramo el crecimiento de la industria japonesa.
16 de marzo: Muere el político Albert Gobat, quien recibió el Premio Nobel de la Paz conjuntamente con el también suizo Élie Ducommun en 1902 por su liderazgo de la Oficina Internacional Permanente para la Paz.
Guillermo Tell llega al cine. Los camarógrafos de la ‘Deutsche Mutoskop und Biograph’, la más grande productora alemana de cine, acudieron a Altdorf, cantón de Uri, en 1913 con la ordenes de capturar el espíritu auténtico y el color de la obra de Schiller. Pero se sintieron decepcionados al descubrir fábricas, hoteles, trenes y postes de telégrafo. Terminaron por filmar en otro lugar, cercano a Silenen. Los propietarios de la pradera del Rütli, considerada el lugar de nacimiento de Suiza, habían negado el permiso para la película, arguyendo un “sentimiento patriótico y el respeto por nuestro pasado”. La escena de la manzana al parecer tomó días de preparación, y la película terminada fue de 2,5 horas con un presupuesto de 100.000 marcos.
18 de junio: El ciclista suizo Oscar Egg establece un nuevo récord mundial de la hora en París, al cubrir 44,246 km. Y que se mantuvo hasta 1933. El récord actual es de 56,375 km. y fue establecido por Chris Boardman en 1996.
Julio: En un informe sobre el creciente número de extranjeros en Suiza, el Gobierno respalda la naturalización forzada de extranjeros nacidos en Suiza cuyos padres hubieran vivido en Suiza durante al menos diez años, o cuya madre fuera suiza o alguno de sus padres hubiera nacido en Suiza.
12 de julio: Para evitar una doble imposición, la firma de ingeniería Sulzer traslada su sede de Winterthur, cantón de Zurich, al vecino cantón de Schaffhausen, lo que suscita críticas en Zúrich y la prensa local pide un cambio en la legislación fiscal para evitar nuevas salidas.
1º. de agosto: Apertura del Parque Nacional de Suiza.Fin del recuadro
Fuentes
Este artículo se basa en información de: ‘Un monde bascule: la Suisse de 1910 a 1919’ (Anne-Françoise Praz, Ediciones Eisele, 1991); ‘Statistisches Jahrbuch der Schweiz 1915’, publicado por el Ministerio de Finanzas; Oficina Federal de Estadística; www.switzerland1914-1918.net; www.license-plates.ch.Fin del recuadro
Traducción del inglés, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch