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En la imagen de archivo, Kim Jong Nam lleva al aeropuerto de Pekín, China, el 11 de febrero de 2007. Corea del Norte prohibió el martes que los ciudadanos malasios abandonen su territorio, lo que provocó una respuesta recíproca de Malasia en momentos en que la policía que investiga el asesinato de Kim Jong Nam en Kuala Lumpur busca interrogar a unos hombres que se ocultan en la embajada norcoreana. Mandatory credit Kyodo/via REUTERS(reuters_tickers)
Por Praveen Menon y Ju-min Park
KUALA LUMPUR/SEÚL (Reuters) - Corea del Norte prohibió el martes que los ciudadanos malasios abandonen su territorio, lo que provocó una respuesta recíproca de Malasia en momentos en que la policía que investiga el asesinato de Kim Jong Nam en Kuala Lumpur busca interrogar a unos hombres que se ocultan en la embajada norcoreana.
Malasia está indignada por el asesinato del medio hermano del líder norcoreano en el Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur el 13 de febrero por individuos que utilizaron el agente nervioso VX, un producto químico identificado por Naciones Unidas como un arma de destrucción masiva.
La policía identificó a ocho norcoreanos buscados en conexión con el asesinato, incluyendo un diplomático norcoreano y un empleado de la aerolínea estatal, y cree que dos de ellos se estarían escondiendo en la embajada. Las únicas personas acusadas hasta el momento son una mujer vietnamita y una ciudadana indonesia.
El martes, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte emitió una prohibición temporal para que los ciudadanos malasios abandonen el país a fin de garantizar la seguridad de sus propios diplomáticos y ciudadanos en Malasia.
"Se prohibirá temporalmente que todos los ciudadanos malasios en la RPDC (República Popular Democrática de Corea) abandonen el país hasta que el incidente que ocurrió en Malasia se resuelva adecuadamente", dijo la Agencia Central de Noticias de Corea, citando a un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.
"En este período, los diplomáticos y ciudadanos malasios pueden trabajar y vivir con normalidad en las mismas condiciones y circunstancias que antes", agregó.
Malasia condenó la acción de Pyongyang como una toma de rehenes y respondió prohibiendo que todos los ciudadanos norcoreanos abandonen su territorio.
"Este acto aberrante, que en la práctica deja a nuestros ciudadanos como rehenes, hace caso omiso del derecho internacional y las normas diplomáticas", dijo en un comunicado el primer ministro de Malasia, Najib Razak, y agregó que convocó a una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional.
(Reporte adicional de A.AnanthaLakshmi en Kuala Lumpur y Jack Kim en Seúl. Editado en español por Carlos Aliaga)
Reuters