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Una investigación parlamentaria suiza reveló que el servicio de inteligencia suizo conocía y se beneficiaba de la participación de la empresa Crypto AG, con sede en Zug, en un espionaje internacional liderado por Estados Unidos.
Según las conclusiones de una investigación que se prolongó durante nueve meses y que fue realizada por el comité de auditoría parlamentario suizo, el servicio de inteligencia suizo sabía que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos estaba detrás de Crypto AG, con sede en Suiza, desde 1993. El informe, divulgado el martes, señala que el servicio suizo de inteligencia colaboró reuniendo información de fuentes extranjeras.
La investigación del comité de auditoría fue impulsada por revelaciones hechas en febrero pasado por la televisión pública suiza SRF, la televisión alemana ZDF y el Washington Post en el sentido de que Crypto estaba en el corazón de una enorme operación de espionaje internacional dirigida por la CIA, pero que también involucraba al servicio de espionaje alemán BND.
Más de 100 países compraron los dispositivos de cifrado de la empresa con sede en Zug, que operaba bajo el disfraz de la neutralidad suiza. En realidad, la firma pertenecía a la CIA y al servicio de inteligencia de Alemania, que podían leer libremente lo que la firma encriptaba. La información interceptada con la ayuda de los dispositivos de Crypto cambió el curso de los acontecimientos, incluida la situación de los rehenes en Irán en 1979.
Crypto nunca entregó dispositivos encriptados a las autoridades suizas. Sin embargo, Suiza obtuvo ventajas de las escuchas clandestinas posibles gracias a estos dispositivos, según el informe. Este fue un servicio a nuestro país, dijo Philippe Bauer, miembro de la delegación parlamentaria que lidera la investigación. Este fue especialmente el caso en el asunto de los rehenes en Libia.
La investigación buscaba determinar quién en el Gobierno suizo sabía sobre el asunto y cuándo. Como parte de la investigación, el comité examinó cómo, dada la importancia política, el servicio de inteligencia suizo y los servicios de inteligencia extranjeros pudieron utilizar conjuntamente una empresa ubicada en Suiza sin el conocimiento del Parlamento.
“El hecho de que esta colaboración haya podido ocultarse al Consejo Federal durante tanto tiempo también pone de manifiesto las deficiencias en la gestión y supervisión que ejerce este último”, señala el informe. Con esto, dice que la oficina más alta de Suiza comparte cierta responsabilidad por las actividades de Crypto.
Los ministros del gobierno actual no fueron informados del asunto hasta el otoño de 2019, unos meses antes de que SRF publicara su informe.
Los políticos suizos reaccionaron a los hallazgos de la investigación, muchos pidiendo que se tomen más medidas para comprender el alcance total de la relación entre la inteligencia suiza y los servicios de Crypto con la CIA. “Este comportamiento de república bananera es indigno de un estado constitucional y debe tener consecuencias políticas y personales”, dijo Balthasar Glättli, del Partido Verde. De particular preocupación es el hecho de que personas del Ministerio de Defensa suizo destruyeron archivos entre 2011 y 2014.
La delegación de auditoría hace doce recomendaciones al Gobierno. Van desde las condiciones para informar rápidamente a las autoridades en tales casos hasta la adquisición de herramientas de cifrado por parte de las fuerzas armadas y el archivo de documentos de inteligencia.
Prohibición de exportación
El informe también critica la decisión de la Secretaría de Estado de Asuntos Económicos (SECO) de revocar la licencia de exportación de Crypto International.
Crypto AG fue adquirida por Crypto International, una empresa de ciberseguridad de propiedad sueca con sede en Zug, que rechaza tener vínculos con servicios de inteligencia extranjeros. Debido a la prohibición, la empresa sueca tuvo que reducir sus actividades en Suiza.
El fiscal general suizo inició un proceso penal contra Crypto International en junio por la supuesta etrega de información falsa o incompleta a SECO en sus solicitudes de exportación.
SECO, autoridad responsable, entre otras cosas, de la concesión de licencias de exportación de material de guerra, cree que la empresa con sede en Zug incurrió en engaños en la presentación de solicitudes de exportación para sus dispositivos.
El comité de auditoría parlamentario concluyó que no había fundamento legal para la denuncia penal. El comité recomienda que el Gobierno reexamine las licencias de exportación suspendidas y sea retirada la denuncia penal.
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