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El 18 de junio, los ciudadanos de Moutier votarán para decidir si permanecen en el cantón de Berna o si se integran al del Jura. Debería ser el último acto de un tema resuelto en gran medida de manera pacífica y democrática, pero que pudo degenerar en una escalada de violencia. Análisis del politólogo Wolf Linder.
“En ese capítulo de la historia suiza tuvimos suerte”, señala Wolf Linder, casi 40 años después de que los ciudadanos suizos aceptaran en votación popular la creación de un nuevo cantón: el del Jura.
La conclusión del otrora profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Berna invita a reflexionar: ¿La Suiza moderna, inmersa en la paz interna desde su creación en 1848, rozó un escenario de guerra civil a fines de los años 1970?
El politólogo comienza por recordar que, como todos los países, Suiza también está marcada por conflictos. Las principales líneas fueron, y lo son todavía, la brecha lingüística (alemán/francés), la religión (católica/protestante), ubana-rural, así como el capital contra el trabajo (conflicto social).
Lo decisivo para el control y la resolución pacífica de estos conflictos, de acuerdo con Wolf Linder, es que no todas las líneas de separación eran paralelas. En Suiza, efectivamente, las líneas de conflicto a veces se cruzan y atraviesan los campos.
El conflicto por la autonomía del Jura fue sin embargo una excepción: “Ahí había una minoría más bien pobre, católica y francófona que luchaba para separarse del cantón de Berna”. La población del Jura se sentía discriminada por la mayoría bernesa de habla alemana, protestante y económicamente sólida. En los años 1960 y 1970, formaron un poderoso movimiento popular bajo la bandera del ‘Jura libre’.
En ese momento, la cuestión del Jura habría podido degenerar en actos de violencia, incluso en un derramamiento de sangre. El hecho de que no haya sido así, afortunadamente, como lo indica Wolf Linder, obedeció a los principios de moderación y apoyo democrático. Ambos factores, sea la búsqueda de una solución equilibrada en la mesa de negociaciones como la legitimación de los resultados intermedios de votaciones populares son fundamentales en el sistema democrático suizo. Y cuando esos mecanismos fallan, se puede llegar a una catástrofe.
El 18 de junio o el voto de la “primera línea”
Moutier se encuentra en la frontera entre los cantones de Berna y Jura (creado en 1978). Desempeña un papel histórico en la cuestión del Jura, aunque se mantuvo con Berna, elige desde hace décadas a un alcalde y autoridades predominantemente pro-Jura.
El 18 d junio, la ciudad vota por quinta vez (directa o indirectamente) sobre su pertenencia cantonal. En principio, será la última ocasión. El escrutinio se anuncia muy cerrado y no pueden predecirse los resultados. La Confederación enviará observadores.Fin del recuadro