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La experiodista de la cadena Fox News Heather Nauert se encamina a ser la nueva embajadora de Estados Unidos ante la ONU, menos de dos años después de haber sido nombrada como portavoz del Departamento de Estado, un cargo en el que debutó sin ninguna experiencia política.
Aunque su nombre circulaba desde hace meses para reemplazar en el futuro a la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, su candidatura para uno de los puestos estratégicos de la política exterior estadounidense fue una sorpresa tan grande como la generada por el anuncio de la actual embajadora Nikki Haley de que dejaba su cargo.
"La única experiencia de Nauert en este ámbito hasta ahora ha sido ser la portavoz del gobierno", sentenció en Twitter Anjali Dayal, especialista de la ONU de la Universidad de Fordham en Nueva York, cuando su nombre comenzó a sonar.
"No sabemos realmente cuál será su capacidad para tejer relaciones independientes con los responsables de Naciones Unidas o para gestionar relaciones tan complejas e importantes", agregó la experta.
Pero el presidente Donald Trump no se ha quedado corto en elogios. "Es una mujer "muy talentosa" y "muy inteligente", dijo desde la Casa Blanca.
"Creo que será respetada por todos", afirmó.
Graduada en periodismo en la Universidad de Columbia, esta mujer de 48 años hizo su carrera en televisión en la cadena ABC y después se consagró en la emisora conservadora Fox News.
Si su nombramiento es confirmado por el Senado, regresará a Nueva York, donde se encuentra la sede de Naciones Unidas. Allí se reuniría con su marido y con sus dos hijos.
Los inicios de Nauert en los intrincados pasillos del Departamento de Estado, que emplea a 70.000 diplomáticos, entre funcionarios y contratados, fueron difíciles.
Llegada en abril de 2017, fue catalogada rápidamente como una protegida de la Casa Blanca y tuvo dificultad para entrar en el círculo de confianza del entonces secretario de Estado, Rex Tillerson.
- Algunos errores en el camino -
Desde el podio de la sala de prensa, pese a que Nauert se siente cómoda frente a las cámaras, muchas veces contestaba con dificultad a las preguntas de fondo de los periodistas, en un momento en que las convocatorias son cada vez menos frecuentes.
"Es difícil hacer este trabajo correctamente cuando uno no está al tanto de las decisiones", resumió un diplomático estadounidense, repitiendo críticas reiteradas sobre su dominio de los temas.
Pero el despido de Tillerson en marzo y su reemplazo por parte de Mike Pompeo marcaron un giro para Nauert cuando ya se hablaba de que iba a renunciar para volver a Nueva York.
Pese a algunos errores en el camino, como cuando dijo que el Desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial era un ejemplo de la fortaleza de las relaciones entre Estados Unidos y Alemania, la experiodista se fue fraguando en el lenguaje evasivo de la diplomacia.
¿Pero esto va a ser suficiente para las preguntas que le plantearán los senadores demócratas en su audiencia de confirmación o para el ambiente parecido al de la Guerra Fría que se instaló en el Consejo de Seguridad de la ONU?
Otra pregunta que se plantea es si su cargo mantendrá el estatus de ministro, como lo tuvo Nikki Haley o si por el contrario una iniciativa de pasillo prosperaría para rebajar el rango del puesto.
"Ella va a estar ahí para leer los discursos que le hayan preparado", se quejó un diplomático estadounidense.