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La FAO promueve los cultivos huérfanos para la seguridad alimentaria para millones de personas.
El ñame africano es un cultivo tradicional altamente nutritivo que hace parte de los cultivos huérfanos que la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) promueve para luchar contra el hambre en el mundo.
Los pequeños campesinos y los habitantes de las zonas rurales de África cultivan una gran variedad de plantas comestibles además del arroz, el trigo o el maíz. Estos cultivos –entre los que se incluye el ñame africano- han estado descuidados durante mucho tiempo, a pesar de que representan un excelente complemento alimenticio alternativo en la mayoría de las dietas.
Cultivados en algunas zonas del África tropical central, occidental y oriental, el ñame africano (Sphenostylis stenocarpa) tiene un gran potencial para contribuir a la seguridad alimentaria en general y mejorar las dietas locales.
No confundir con la la jícama
Este cultivo no debe ser confundido con otro similar, la jícama, que procede de América Latina. El ñame africano es un cultivo tradicional, rico en proteínas y almidón, muy adaptable a condiciones ambientales adversas y con capacidad para fijar nitrógeno en el suelo, lo que significa que no requiere una gran cantidad de fertilizantes. Por lo general se cultiva de forma intercalada junto con el maíz o la yuca.
El ñame africano se cree procede de Etiopía. Es posible encontrar tanto variedades silvestres como cultivadas en África oriental desde Eritrea hasta el sur de Zimbabwe, en África occidental desde Guinea hasta el sur de Nigeria –donde es muy común- y en Togo y Costa de Marfil.
Este cultivo se incluye de forma permanente en la dieta de los pueblos igbo y yoruba de Nigeria y en las celebraciones matrimoniales de los habitantes del estado de Ekiti -en la región occidental de este país africano- es habitual encontrar platos preparados con semillas de ñame.
Elevado contenido en proteínas
El ñame africano-cultivado principalmente para el consumo doméstico- se planta por sus semillas, que tienen un elevado contenido en proteínas y son bajas en calorías, y con frecuencia se consumen después de secarse y molerse en harina, o simplemente cocidas y condimentadas.
Las raíces tuberosas, ricas en almidón y parecidas a batatas de forma ahusada, se consumen frescas, cortadas en tiras en ensaladas, desecadas o molidas en harina. Las hojas también se pueden cocinar y comer en forma muy parecida a las espinacas.
Resiste a la altura
Este cultivo parece verse poco afectado por la altitud y prospera desde el nivel del mar hasta los 1 800 metros. Tarda entre cinco y siete meses en crecer y producir semillas maduras. Se trata de una planta trepadora de entre 1,5 y 3 m de altura, de color verde o pigmentada de rojo.
Las plantas crecen enredándose en el sentido del reloj alrededor de estacas o trepan apoyándose en otros cultivos. De hecho, el ñame africano se utiliza a menudo como seto natural. Debido a sus atractivas flores grandes, de color rosa y morado, también se cultiva como planta ornamental.
Como es característico en las leguminosas, el ñame africano potencia de forma natural el nitrógeno en el suelo y reduce la necesidad de fertilizantes allí donde se cultiva.
El cultivo es muy adaptable y capaz de crecer incluso en los suelos arenosos ácidos y muy lixiviados de las tierras bajas tropicales húmedas. El ñame africano se intercala generalmente con maíz o yuca, y se utiliza también en la rotación de cultivos.
Limitante en cocción
Su uso principal es como alimento para las personas, pero también como pienso para animales.
El tiempo de cocción excesivamente largo (4-6h) -entre otros factores- limita el uso alimentario de las semillas. Sin embargo, este problema puede superarse usando formas de preparación tradicionales -como remojar las semillas en agua de 4 a 8 horas- práctica que reducirá tanto el tiempo de cocción como los antinutrientes.
Las semillas del ñame africano tienen la ventaja de producir tanto semillas como un tubérculo comestible. Las pequeñas raíces tuberosas son de carne blanca, de forma ahusada y alargada como la batata, pero contienen más proteínas que la batata, la yuca u otros ñames.
Las semillas secas son también ricas en proteínas (18,9%), con una buena cantidad de fibra dietética (16,7%) y un 1,5% de grasa.
Swisslatin / FAO New (14.10.2016)