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El clima extremo oscilante del año 2017-2018, que ha incluido uno de los veranos más calurosos en Suiza desde que hay registros, ha resultado devastador para los glaciares, tal y como demuestra un estudio reciente.
La Academia Suiza de Ciencias acaba de informar que un invierno excepcionalmente nevado no ha sido suficiente para compensar el verano extremo, que ha provocado que los glaciares hayan perdido el 2,5% de su volumen.
Este deterioro se suma a una tendencia histórica que ha hecho que los glaciares suizos, en la última década, tengan una quinta parte menos de hielo: cantidad suficiente para cubrir todo el país con 25 cm de agua.
Esto hace que el año 2017-2018 no solo sea un año de temperaturas récord y sequía, sino también uno de los peores de la historia para los glaciares, después del golpe de calor del verano de 2003.
El invierno parecía proporcionar una amplia capa: los niveles de nieve en las montañas al final de la temporada fueron los mayores de los últimos 20 años (las capas de nieve protegen a los glaciares del sol y contribuyen al crecimiento de los glaciares, en algunos casos).
No obstante, ese manto de nieve no ha podido con un verano que ha terminado siendo el tercero más caluroso de la historia. Un verano que, debido a la sequía generalizada, también ha causado problemas a los agricultores.
“Desde que comenzaron los registros, hace 81 años, nunca en verano ha habido tan poca nieve fresca”, afirman los autores del informe, poniendo como ejemplo mediciones en la montaña de Weissfluhjoch, en el sudeste de Suiza, donde entre el 17 de mayo y el 4 de septiembre, no ha habido ni una sola nevada de más de 1 cm.
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