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Una doctora del cantón de Basilea Campo, en el noroeste de Suiza, fue absuelta de los cargos de homicidio por ayudar a una mujer mentalmente enferma a suicidarse.
El tribunal penal regional le impuso esta semana una pena de 15 meses de prisión en suspenso y una multa de 20 000 francos. La instancia judicial decidió que la mujer de 60 años que quería poner fin a su vida no era capaz de discernir y que la doctora había actuado por idealismo.
La médica de 61 años, presidenta de una organización de suicidio asistido llamada Espíritu Eterno, no solicitó opiniones de expertos independientes, requisito que exigen organizaciones similares como Exit.
La fiscalía se basó en un informe psiquiátrico que estableció que la persona de 60 años sufría trastornos depresivos graves. La mujer probablemente sabía que tenía una enfermedad mental pero no quería admitirlo.
La fiscalía había solicitado una pena de cinco años de prisión y una multa de 10 000 francos.
La ley suiza tolera el suicidio asistido cuando los pacientes cometen el acto ellos mismos y las personas que los asisten no tienen intereses creados en relación con su muerte.
El suicidio asistido es legal en el país desde 1940. La muerte suele inducirse a través de una dosis letal de barbitúricos prescrita por un médico. La ingestión del veneno ya sea bebido, o por medio de goteo intravenoso o tubos estomacales, debe ser llevada a cabo por la persona que desea morir.
Una decisión de 2006 del Tribunal Federal Suizo dictaminó que todas las personas con buen juicio, independientemente de que padezcan o no una enfermedad mental, tienen derecho a decidir la forma de su muerte. Sin embargo, deben conservar la capacidad de juzgar la importancia del suicidio.
Kesytone-SDA/ac