Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05240.jsonl.gz/10

"La Cucaracha"
Canción eminentemente revolucionaria, aunque de más antiguo origen, La Cucaracha fué popularizada por los ejércitos combatientes mexicanos a partir de 1914. Es la canción más en boga en la Revolución, primero por las fuerzas de Carranza y luego por las de Villa, y forma el tetríptico revolucionario musical con La Adelita, La Valentina y La pajarera.
La noche del 24 de abril de 1914, dos días después de que la ciudad de Monterrey fuera ocupada por las fuerzas del general Pablo González, un militar requirió los servicios del periodista y pianista Rafael Sánchez Escobar para que los alegrara en un centro de diversión. Después de buscar alguna melodía que por su mexicanismo excitara los ánimos de aquellos revolucionarios que celebraban su triunfo, Sánchez Escobar recordó una curiosa pieza llamada La cucaracha que su progenitora le cantaba cuando era niño. Comenzó a tocarla, y desde los primeros acordes notó que los concurrentes la acogían de buen gusto, y le pidieron que la repitiera una y otra vez hasta que la aprendieron y empezaron a silbarla. De allí la llevaron a su campamento, y luego a todo el norte del país.
Rafael Sánchez Escobar nació en Tuxpan, Veracruz, el 3 de abril de 1889, y murió en la ciudad de México el 24 de octubre de 1940. La letra de la canción que su madre solía cantarle con el nombre de La cucaracha decía así:
La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque le falta, porque le falta cuartilla para almorzar. Si te ves con Severiana le dices que aquí le traigo que aquí le traigo, que aqui le traigo para que haga la mañana...
-Si algún día podemos ir a Tampico, ustedes verán a la tía Margarita cantar y bailar La cucaracha-, les advertía la madre, y Rafael y sus hermanos esperaban la ansiada oportunidad. Al fin, en 1901, toda la familia Sánchez Escobar salió de Tuxpan hacia Tamiahua, y después de permanecer cierto tiempo en ese lugar, en el mes de diciembre del mismo año se dirigieron al puerto de Tampico. Y como se los prometiera la madre, su tía abuela, doña Margarita Medina de Suárez, bailó y cantó aquella curiosa canción. Doña Margarita era originaria de Campeche, y decía que en aquel puerto había aprendido de niña esta canción, por lo que suponía que era de origen yucateco. En cambio, Rubén M. Campos asegura que en 1892 escuchó tal canción en el Estado de Morelos, ejecutada por un conjunto de músicos pueblerinos en una reunión pública.
Puesto que en ningún periódico le daban trabajo por sus ideas revolucionarias, Rafael Sánchez Escobar se vio precisado a recorrer las cantinas y billares de Monterrey, donde tocaba el piano y ganaba algo para vivir. Año y medio tenia de hacer esto cuando dió a conocer La cucaracha a las tropas del coronel Emilio Salinas. Pero como a los pocos días los soldados pedían a los demás músicos de Monterrey que les tocaran o cantaran aquella pieza, y era desconocida para ellos, éstos se acercaron al músico escritor para que se las enseñara. Sánchez Escobar no tuvo empacho en hacerlo, y entre él y sus colegas popularizaron rápidamente la curiosa y festiva canción. De esta manera La cucaracha tomó carta de naturalización el ejército revolucionario, y pasó a ser otro más de sus himnos guerreros, con los consabidos cambios en la letra de la canción, como puede verse en la siguiente cuarteta:
La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque no tiene, porque le falta mariguana qué fumar...