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El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, participa en una cumbre sobre seguridad sanitaria el 23 de marzo de 2016 en la ciudad francesa de Lyon(afp_tickers)
El presidente sudafricano, Jacob Zuma, reconoció el viernes que el uso de fondos públicos para pagar obras en su casa fue algo incompatible con la Constitución, pero reiteró que no piensa dimitir, tras una sentencia judicial que le pide que devuelva el dinero.
En una intervención televisiva para toda la nación, Zuma reconoció que al no acatar una advertencia para que devolviera el dinero, antes de la sentencia definitiva, tuvo una actitud "incompatible con la Constitución". "Quiero subrayar que nunca decidí violar la Constitución de forma intencionada y deliberada", añadió.
"Este caso ha causado mucha frustración y confusión, y pido disculpas por ello, en mi nombre y en el de mi Gobierno", prosiguió. "Pido a todas las partes que respeten la sentencia y la cumplan", añadió.
Zuma se enfrenta a peticiones de dimisión después del escándalo conocido como 'Nkandla', el nombre del pequeño pueblo donde se encuentra la residencia privada del presidente.
La más alta instancia judicial del país ordenó a Zuma devolver el dinero que utilizó para construir una piscina, un granero, un anfiteatro y un lugar para acoger a visitas, con un coste de 24 millones de dólares (21 millones de dólares).
Previamente la mediadora de la República, encargada de que el dinero del contribuyente se utilice con buenos fines, Thuli Madonsela, ya le había advertido de que se había "beneficiado indebidamente" de dinero público. Pero "todo ocurrió de buena fe y no hubo esfuerzo deliberado o intención de incumplir la Constitución", aseguró el presidente.
AFP