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La noche del 20 de julio de 1969 los ojos de todo el mundo apuntaban a la Luna. El paso en la historia de Neil Armstrong también fue seguido con emoción por un joven Claude Nicollier, el único astronauta suizo que caminó por el espacio. Entrevista.
Colaborador de la NASA, de la Agencia Espacial Europea y de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Claude Nicollier, de 64 años, ha viajado en cuatro ocasiones al espacio. Aunque nunca ha estado en la Luna, sí lo hizo a una altura de 600 kilómetros. Nicollier es, sin duda, el suizo que la ha visto desde más cerca.
swissinfo.ch: ¿Dónde estaba mientras Neil Armstrong ponía el pie sobre la Luna y qué recuerdos tiene de ese momento?
Claude Nicollier: Tenia 24 años y era piloto militar. Pasé toda la noche pegado al televisor en blanco y negro de mi tía, en la Tour-de-Peilz, localidad situada entre Montreux y Lausana. Recuerdo que habíamos esperado mucho la salida de Armstrong del módulo lunar.
Fue un momento mágico, magnífico. La primera vez que "andamos sobre la Luna" fue con el cómic de Tintín (risas). Pero entonces era realidad: supuso ver cumplido mi sueño de niño.
swissinfo.ch: Además de los americanos, en la Luna también había algo de Suiza.
C. N. Efectivamente. La hoja de aluminio utilizada para recoger muestras de viento solar fue fruto de los experimentos del profesor Johannes Geiss, de la Universidad de Berna.
swissinfo.ch: Usted ha participado en cuatro misiones en el espacio. ¿Qué se siente cuando se está allí arriba en la frontera con el infinito?
C. N.: No estuve tan alejado como los astronautas del programa Apollo. Cuando te encuentras en órbita alrededor de la Tierra, a una altura de 600 kilómetros, se vive una sensación fantástica: es encontrarse en un estado de ausencia de gravedad. La posibilidad de admirar la Tierra y el cielo es maravillosa.
Más allá de la belleza del espectáculo, lo que me daba satisfacción era el significado de nuestro trabajo en el espacio, en particular durante las misiones de reparación del telescopio Hubble. Hubble es, en efecto, un instrumento extremadamente precioso para la ciencia y la astronomía: resultó un privilegio poderlo volver a ponerlo en servicio.
swissinfo.ch: El hombre ha estado en la Luna seis veces en cuatro años y después en ninguna ocasión más. ¿Ha perdido la Luna su fascinación en perjuicio de Marte?
C. N.: No diría eso. El objetivo del programa Apollo era el de pisar la Luna antes que los rusos. Pero también había razones tecnológicas, científicas y operativas, aunque el propósito era exclusivamente político.
Después de seis alunizajes no se ha continuado explorando la Luna debido a razones económicas. De ahora en adelante nos hemos concentrado mayoritariamente en las misiones en la órbita terrestre, como el programa de estaciones espaciales.
swissinfo.ch: Algunas voces críticas, como la de Bill Kaysing -que ha trabajado en la empresa que ha realizado los componentes de la nave espacial Apollo-, afirman que el hombre nunca ha estado en la Luna. ¿Es posible que una de las mayores hazañas de la humanidad sólo sea una farsa cinematográfica?
C. N.: Desde el punto de vista intelectual es normal plantearse interrogantes respecto a todo. ¿Llegaron de verdad Hillary y Tenzing a la cima del Everest en 1953? Sobre este logro existen pruebas, pero de la llegada a la Luna es mucho más difícil tenerlas.
En lo que a mí concierne no tengo ninguna duda respecto al hecho de que el hombre haya andado sobre la Luna y que la misión Apollo se desarrolló conforme a la manera en la que fue presentada.
swissinfo.ch: La NASA ha anunciado su intención de transportar al hombre a la Luna en 2020 y no descarta la construcción de una base permanente. ¿Es factible colonizar la Luna?
C. N.: Sí, quizás se pueda explotar la Luna como base espacial para fines científicos, pero no hablaría de 'colonización'. No creo que veamos grandes grupos de humanos en la Luna, ni siquiera en un futuro lejano.
El entorno lunar es sin duda muy bonito, -Aldrin (el astronauta que acompañó a Armstrong) habló de una 'magnifica desolación'- pero sigue siendo un terreno hostil.
swissinfo.ch: Sin embargo algunas empresas privadas están ya promocionando viajes turísticos a la Luna.
C. N: Es algo que no me preocupa mientras se trate de un turismo responsable. Creo que dar la posibilidad de pisar la Luna a los que no sean astronautas está justificado: es una experiencia extraordinaria que no debe limitarse únicamente a los astronautas.
swissinfo.ch: La Luna interesa también por su reserva energética, en particular de helio-3. ¿Cuáles son las potencialidades reales de nuestro satélite? ¿Podrá la Luna de alguna forma 'salvar a la Tierra'?
C. N.: Es una cuestión muy controvertida dado que la explotación del helio es muy cara. Dependerá del desarrollo en la Tierra: Si la fusión nuclear pudiera asumir una mayor importancia podría quizá ser interesante explotar el helio-3 de la Luna.
Por ahora no ha llegado el momento de emprender una gran infraestructura en la Luna, aunque pienso que en el futuro se podrá organizar un sistema de transporte entre la Luna y la Tierra con un coste relativamente contenido.
swissinfo.ch: Crisis económica, pobreza, guerra, polución... la Tierra tiene ya muchos problemas. ¿Por qué gastar el dinero en la exploración del espacio?
C. N.: El espacio nos ha abierto numerosas posibilidades: nuestra vida sería diferente sin la exploración espacial. Basta con pensar en las telecomunicaciones. Si lo contemplamos desde un punto de vista financiero, debemos tener en cuenta que los costes son relativamente limitados. El presupuesto anual de la NASA es de 17 mil millones de dólares: una pequeña porción si se compara a lo invertido para salvar a General Motors o el banco UBS.
Incluso si viajamos al espacio, la mirada siempre está puesta sobre la Tierra. Si por ejemplo tenemos en cuenta que los 140 millones de francos que Suiza pone a disposición cada año de la Agencia Espacial Europea, vemos que una gran parte vuelve en forma de contratos industriales y, por ende, de nuevos puestos de trabajo. No es para nada un gasto de dinero inútil.
Entrevista de Luigi Jorio, swissinfo.ch
(Traducción: Iván Turmo)
Biografía
Claude Nicollier nació en Vevey, cantón de Vaud, el 1 de septiembre de 1944.
Astrofísico, antiguo piloto de Swissair, piloto de prueba y astronauta, Claude Nicollier fue el primer experto no estadounidense al que la NASA concedió el grado de especialista de misión: 6.600 horas de vuelo, de las cuales 4.000 en jet y 1.020 a bordo de la nave espacial, así como 8 horas 10 minutos de flotación en el espacio en escafandra (traje espacial).
Voló al espacio en cuatro ocasiones: 1992 (misión Atlantis), 1993 (Endeavour), 1996 (Columbia) y 1999 (Discovery).
Un pie en la historia
El 20 de julio de 1969 a las 21:56, hora del Caño Cañaveral en Florida (3:56 del 21 julio en Suiza), el americano Neil Armstrong fue el primer hombre en pisar la Luna.
El cohete 'Saturno V' despegó un 16 de julio de 1969 con la cápsula Apolo 11 y los astronautas Armstrong, Adrin y Collins; cuatro días más tarde pisaban el satélite terrestre.
Cientos de millones de personas a lo largo y ancho del planeta siguieron el evento. Se hablaba del "cumplimiento de un sueño de la humanidad", del "inicio de una nueva era".