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La justicia japonesa prolongó 10 días, hasta el 1 de enero incluido, la detención del presidente de Renault y de la alianza Renault-Nissan, Carlos Ghosn.
"Hoy se tomó la decisión de detener [a Ghosn]. El periodo de detención terminará el 1 de enero", anunció la Corte de Distrito de Tokio en un comunicado.
Según la fiscalía, Carlos Ghosn es sospechoso de haber "fallado a su función de presidente y de haber provocado un perjuicio a Nissan".
En concreto, la fiscalía le recrimina haber hecho que Nissan cubriera "pérdidas en inversiones personales" durante la crisis financiera de octubre de 2008, algo que él niega, según la cadena de televisión pública japonesa NHK.
De momento, Ghosn fue acusado el 10 de diciembre de haber omitido declarar a las autoridades bursátiles unos 5.000 millones de yenes (44 millones de dólares) de ingresos entre 2010 y 2015.
El empresario franco-brasileño-libanés había visto una posibilidad de ser liberado bajo fianza esta semana, cuando el mismo tribunal de Tokio rechazó una solicitud de la fiscalía para ampliar su detención provisional por la acusación de disimulación de ingresos.
Pero el viernes, los fiscales emitieron una nueva orden de detención por "abuso de confianza", lo que les permitía mantenerlo 48 horas más bajo custodia para interrogarlo sobre las nuevas sospechas antes de que se concediera la nueva prórroga.
Su larga detención ha generado críticas, sobre todo en el extranjero. En Japón se puede detener a los sospechosos varias veces por diferentes cargos.
Ghosn fue arrestado en un primer momento el 19 de noviembre por mala praxis financiera. Desde entonces se encuentra en un centro de detención del norte de Tokio.