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Predicación para el primer día del año nuevo, 1 de enero de 2006

La palabra bendición es una palabra muy conocida. Esta palabra es común, especialmente, en algunas iglesias evangélicas. “Dios te bendiga” es una expresión que se usa mucho entre los cristianos. Una iglesia que actualmente tiene mucha difusión por la televisión basa su mensaje en las promesas de bendición de parte de Dios (IURD) De acuerdo a esta iglesia esas bendiciones siempre tienen que ver con beneficios personales y muchas veces económicos (¡Job 42,12!). La vida cristiana se reduce a recibir bendiciones: una vida abundante en bienes con la que Dios hace prosperar a sus hijos.
En la Biblia la palabra bendición aparece muchas veces, pero también aparece muchas veces la palabra maldición. La bendición era una práctica familiar muy común en la comunidad judía antigua, especialmente, la bendición de los padres a sus hijos. Esta bendición tiene origen justamente en la relación padre hijo en la comunidad antigua. Bendecir en hebreo bíblico se dice Baraj. Casualmente rodilla en hebreo bíblico se dice Berej. ¿Qué tiene que ver? Mucho. Los padres durante el parto recibían sus hijos en cuclillas delante de su esposa mientras que ella era sostenida de sus brazos por dos ayudantes. En la Biblia vamos a encontrar varias referencias a esta recepción de las criaturas de parte de los padres en el parto (Gn 50,23; Job 3,12) ¡Miren que importante era en la tradición bíblica que el padre participe en el parto! Tener un niño en el regazo o recibir al hijo en el regazo en el parto se dice Berej. Las consonantes son las mismas. Cambian sólo las vocales. Cuando hablamos de bendición de parte de Dios tenemos que tener en cuenta esta imagen. Estar bendecidos es estar absolutamente rodeados de cariño en brazos de quien te ama y te cuida sin dejarte sólo un instante (Salmo 121)
Bendecir, literalmente, significa hablar bien, pero más que eso es decir cosas lindas del otro. El origen de la palabra bendición son las palabras llenas de amor y de alegría que dice el padre al recibir su hijo por primera vez en brazos. El opuesto a bendecir es rechazar y dejar de lado. Alguien que era considerado maldito era expulsado de la comunidad o del pueblo y abandonado a su suerte. Ser bendito es contar con una comunidad que te recibe y te quiere. Ser bendito es saber que hay gente que te quiere y se juega por vos. Ser bendito es saber que se tiene un lugar en el mundo donde te aceptan así como sos. Bendecir es incluir y aceptar. En el pensamiento bíblico toda persona a la que se la deja sola se la condena a la autodestrucción. De esta tradición de las bendiciones y maldiciones también provienen las bienaventuranzas y los ayes con los que Jesús bendice a los que más sufren y reprende a aquellos que los hacen sufrir.
En la Biblia vamos a encontrar muchas imágenes de Dios que son muy tiernas (Is. 66,10-13) Jesús mismo usa algunas en los evangelios (Mt 19,15; 23,37)La bendición tiene que ver con una actitud de vida de aceptación incondicional como cuando el padre recibe a su hijo en el parto. La bendición son esas palabras dulces llenas de cariño que el padre le dice a su hijo que acurruca en brazos. La bendición es esa canción que le canta la mamá a su bebé al oído mientras lo duerme para darle seguridad y contención. La bendición es ese abrazo fuerte que demuestra aprecio por el otro.
La bendición no es un poder que se desprende de las manos de Dios como si fuera una energía mágica que transforma las cosas. Nosotros no creemos en un Dios superhéroe que se basa en demostraciones de poder para convencer a la gente (Mt 14,36) Nuestro Dios no es un Dios que levanta las manos y dispara rayos láser ni descargas de energía. Nuestro Dios es todopoderoso porque todo lo puede gracias a su amor por sus criaturas.
¿Qué les cantan a sus chicos o a sus nietos cuando los tienen en el regazo? ¿En qué piensan cuando se quedan admirando a sus hijos o sus nietos mientras les acarician el pelo y le dicen cosas lindas? ¿Cuántos deseos y pensamientos surgen en ese momento en que tenemos nuestro hijo o nuestra hija recostada sobre el pecho y acurrucada en nuestros brazos? Pero esta imagen también se repite en las relaciones de pareja. ¿Cuántas parejas al abrazarse buscan el uno en el otro esa contención? ¿A qué pareja no le gusta hacer “una cucharita” cuidando o dejándose cuidar por el otro? ¿Qué se dicen dos personas que se quieren mientras están abrazados y uno se recuesta en el regazo del otro “todo enamorado”? La bendición tiene que ver con esta actitud de entrega del uno hacia el otro sin poder medir el amor que se siente porque “así está todo bien”.
Bendecir es recibir al otro como un padre recibe a su hijo por primera vez en la vida. Pensemos en la alegría del padre que ve llegar a su hijo y sale corriendo para abrazarlo antes de que el hijo le pueda decir algo –como en la historia del hijo pródigo. Cuidar y proteger es un pedido a Dios muy común en los salmos y en los profetas. Algunas veces Dios para transmitir esa protección a sus hijos e hijas usa la imagen de un ave que cuida sus huevos y sus pichones debajo de sus alas dándoles su cuidado y su calor. La mirada de Dios, el poder ver a Dios cara a cara, es la expresión del máximo deseo de los creyentes. Encontrarse frente a frente con su Dios. El texto dice: “que el rostro de Dios se ilumine al verte”. ¡Miren que expresión para un Dios! La bendición continúa diciendo que Dios tenga misericordia. Misericordia es LA palabra para hablar de Dios. La bendición pide a Dios que eso que es lo más íntimo de su ser lo brinde en un acto de amor y de entrega incondicional. “Que Dios vuelva su rostro” es una expresión que pide a Dios que se fije detenidamente en el otro con toda su atención. Volver el rostro es esa actitud de parar y mirar bien lo que se ve porque no se puede creer que sea cierto. Volver el rostro tiene esa carga de interés total en el otro y una enorme admiración. La paz de Dios es el estado de bienestar absoluto en el cual se siente que ya no se puede estar mejor. Quien vive en shalom vive en la presencia de Dios.
Todo esto está contemplado en esa frase tan resumida con la que terminamos cada culto. Las bendiciones siempre son dadas con los brazos extendidos al frente -como buscando abrazar al otro. Esta frase es la bendición con la cual Dios mismo pide a los sacerdotes que bendigan a su pueblo. Con esta palabra de Dios y este gesto la comunidad recibe el compromiso de Dios de estar presente de esta manera tan intima y personal en la vida de cada uno de sus hijos e hijas. Estas palabras son el deseo y el compromiso de Dios con su pueblo. Esta bendición traducida con nuestras palabras dice:
“Que Dios te reciba en su regazo y te abrace fuerte contra su pecho. Que Dios te mire a los ojos con ternura y te tenga compasión. Que Dios esté atento a todo lo que te pasa y te haga sentir completamente seguro y en paz”
¡Un bendecido año 2006 para todos! Amén.
Jorge Weishein, Pastor en Buenos Aires

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