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Unión por el Mediterráneo y el riesgo de la división
Más de 40 países han unido sus fuerzas para crear este organismo y reforzar la cooperación en materia de medio ambiente, transporte, inmigración y seguridad. La distancia política entre algunos de los miembros pone en riesgo la eficacia de la organización.
Para funcionar como una verdadera unidad se deben superar las condiciones políticas para la adhesión y la acogida de miembros muy diferentes como Siria o Israel, señala Derek Lutterbeck, subdirector de la Academia Mediterránea de Estudios Diplomáticos de Malta. Entrevista.
La reunión de apertura celebrada el 13 de julio en París estableció las primeras prioridades: la creación de una zona libre de armas de destrucción masiva, planes para universidades conjuntas, permisos de viaje más abiertos para estudiantes, limpieza del fondo marino y la promoción de la energía solar.
Derek Lutterbeck comenta que la Unión, promovida por el presidente francés Nicolas Sarkozy, se basa en los esfuerzos acordados en el Proceso de Barcelona y del acuerdo de los socios Euro Mediterráneos.
Academia Mediterránea de Estudios Diplomáticos de Malta (MEDAC), un proyecto creado entre Suiza, Malta, Italia y en parte la Unión Europea, forma a jóvenes diplomáticos de la región del Mediterráneo. Su vicedirector, Derek Lutterbeck, es titular de la cátedra suiza.
swissinfo: ¿Es un momento histórico para esta zona?
Derek Lutterbeck: No estamos ante algo completamente nuevo, pero quizá ahora se dé un nuevo impulso a la situación existente.
Muchos dijeron que el Proceso de Barcelona no consiguió sus objetivos, por lo que se necesitaba algo novedoso.
Por el momento, se trata de una declaración de intenciones. Hay ahora muchos más países implicados, que no fue el caso en 2005 cuando se cumplió el décimo aniversario del Proceso de Barcelona.
swissinfo: ¿Necesita la región un organismo de este tipo?
D.L.: Existe la necesidad de contar con una entidad y un foro de cooperación entre las dos caras del Mediterráneo porque, obviamente, hay grandes problemas en la zona.
Si esta entidad debe ser la Unión por el Mediterráneo es otra cuestión. Hasta ahora, la influencia del Proceso de Barcelona es muy fuerte. La idea original, como yo la entiendo, es tener algo en que los países de la zona estuvieran presentes.
Esta era la idea original de Sarkozy, aunque al final ha resultado ser una especie de reorganización del Proceso de Barcelona.
swissinfo: ¿La Unión por el Mediterráneo tendrá un impacto concreto en la región o resultará poco eficaz por sus grandes dimensiones?
D.L.: Incluso el Proceso de Barcelona no consiguió ningún cambio político importante. Uno de sus objetivos implícitos fue el de extender la democracia y la liberalización gradualmente en los países del sur del Mediterráneo, lo que no ha ocurrido.
No estoy seguro de que la Unión vaya a ser muy diferente en este ámbito, aunque los principios de democracia y derechos humanos se incluyen en la declaración. Creo que puede empezar a cambiar en proyectos mucho más concretos.
swissinfo: ¿Cuáles son, en su opinión, los grandes desafíos de la Unión?
D.L.: Claramente es el de mantener la situación iniciada. Se ha renovado la atención sobre la zona, que había sembrado algunas dudas en los últimos años.
En términos de medidas existe un número importante de cuestiones como energía, inmigración, cambio climático, sólo por citar algunos ejemplos de asuntos que se necesitan abordar si la Unión quiere ser relevante.
swissinfo: Hay profundas divisiones entre algunos de los países miembros ¿Puede ser esto un escollo?
D.L.: El principal problema del Proceso de Barcelona estuvo marcado por el proceso de paz de Oriente Medio. El deterioro en la situación del conflicto entre Israel y Palestina tuvo un efecto muy negativo. Algo que supongo afectará también a la Unión por el Mediterráneo.
También puede ser otro escollo para conflictos potenciales en la región.
swissinfo: El presidente Sarkozy dice que la Unión tiene más garantías de éxito que otros procesos de cooperación previos, porque está enfocada a proyectos prácticos en paralelo con los esfuerzos hacia la paz.
D.L.: Si en realidad funciona esto podría suponer un valor añadido. Una diferencia es que ellos intentaran trabajar más con el sector privado para que financien estos proyectos.
Tiene sentido concentrase en el criticismo que decía que el Proceso de Barcelona fue demasiado burocrático, con estructuras demasiado rígidas y que resultó demasiado complicado.
swissinfo: ¿Cuál es su visión general de la Unión?
D.L.: El principal mérito de esta iniciativa es situar a la zona en un escenario central y volver a renovar la atención sobre el Mediterráneo y sobre sus desafíos.
Aunque es demasiado pronto hasta qué punto se lograra avanzar en la materia, en términos de estos proyectos. Si va a tratarse de una unión de proyectos, entonces debemos observar hasta qué punto estos se llevan a cabo y se implementan.
En algunos aspectos existe un interés común entre muchos países, aunque en otros no ocurre el mismo caso. En materia de inmigración sólo hay un interés común muy limitado en estos momentos.
En otras cuestiones, como la lucha contra la contaminación, la prevención de desastres naturales, la cooperación es mucho más probable.
swissinfo: ¿Cómo afectara esto en su trabajo en la Academia Mediterránea de Estudios Diplomáticos?
D.L.: Nos vemos como parte de los esfuerzos para fomentar la estabilidad en el Mediterráneo a través del refuerzo de la confianza entre los dos lados de los territorios del citado mar.
En el Proceso de Barcelona fuimos parte de este esfuerzo para buscar esta confianza, igual que ahora. Estas cosas se reflejan directamente en lo que hacemos.
swissinfo: Jessica Dacey
(Traducción: Iván Turmo)
Proceso de Barcelona
El denominado Proceso de Barcelona fue un proyecto geopolítico propuesto por el gobierno de España y lanzado por la Unión Europea.
La primera Conferencia Euromediterránea, celebrada en Barcelona el 27 y 28 de noviembre de 1995, marcó el inició del Partenariado Euromediterráneo (Proceso de Barcelona), un amplio marco de relaciones políticas, económicas y sociales entre los estados miembros de la Unión Europea y los países socios del Mediterráneo.
El Proceso de Barcelona es una singular y ambiciosa iniciativa que sentó las bases de una nueva relación regional y que representa un cambio decisivo en las relaciones euromediterráneas.
Unión por el Mediterráneo
La Unión por el Mediterráneo o Unión Mediterránea es un proyecto geopolítico de carácter europeísta propuesto por el presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, el presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y el de Italia, Romano Prodi, a partir de una reunión establecida por los tres mandatarios en diciembre de 2007 en Barcelona y Roma.
Comprende a 43 países que tienen una población de 800 millones de personas.
MEDAC
La Academia Mediterránea de Estudios Diplomáticos de Malta (MEDAC) cuenta con el respaldo conjunto de Suiza, Malta, Italia y parte de la Unión Europea.
Tiene como objetivo formar a jóvenes diplomáticos de la región mediterránea.
Su vicedirector, Derek Lutterbeck, es titular de la cátedra suiza.
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