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La ventilación adecuada permite a las personas detenidas respirar normalmente, evacúa la humedad de sus celdas y elimina los malos olores. Es importante que las personas detenidas tengan la posibilidad de abrir las ventanas. En climas cálidos, la ventilación se puede mejorar bastante con el aire acondicionado o la instalación de ventiladores eléctricos. Si, por otra parte, las celdas o dormitorios son demasiado fríos y están mal aislados, las personas detenidas pueden tener que bloquear las ventanas, lo que impide la entrada de aire fresco y luz natural. Las ventanas no deben tener el cristal totalmente opaco para que las personas detenidas puedan ver el exterior de sus celdas/dormitorios. Del mismo modo, las ventanas no deben ser colocadas por encima del nivel de los ojos.
La ventilación debe ser adecuada tanto en las zonas en las que se alojan las personas detenidas como en todos los lugares en los que pasan el tiempo, como por ejemplo en los talleres o el comedor. La ventilación apropiada en la cocina es particularmente importante para garantizar la higiene de las comidas servidas y la conservación de los alimentos. La enfermería de la prisión debe beneficiarse de las mismas condiciones para garantizar las normas de higiene y para proteger los suministros médicos. Las duchas deberán estar bien ventiladas para permitir la evacuación de la humedad y evitar la transmisión de determinadas enfermedades, especialmente de la piel. La ventilación adecuada ayuda a reducir el riesgo de la transmisión de la tuberculosis.
El clima es, obviamente, un factor crucial en la gestión del sistema de ventilación. Las autoridades deben hacer todo lo necesario para garantizar tanto una temperatura media como una buena circulación de aire dentro de la prisión. La mala ventilación, combinada con un clima cálido y húmedo y con el hacinamiento, resulta perjudicial para la salud de las personas detenidas.
También es importante que los espacios reservados para las personas que vienen de fuera, tales como áreas destinadas a los encuentros con las familias y la asistencia legal, estén bien ventiladas y tengan suficiente luz. Las áreas asignadas para el personal, los puestos de control, vestuarios y oficinas deben beneficiarse de condiciones similares.
Se puede garantizar una buena ventilación a través de la entrada de aire fresco, a través de aire acondicionado, o a través de una combinación de los mismos. El acceso al aire exterior debe ser siempre posible. Según el CICR, una forma práctica para calcular la ventilación en los lugares de detención es determinar la relación entre el tamaño de las ventanas u otras aberturas respecto al área del suelo. Para renovar el aire de manera satisfactoria, los siguientes dos requisitos deben cumplirse:
• El tamaño de las aberturas no debe ser inferior a una décima parte de la superficie del suelo;
• el espacio aéreo disponible no debe ser inferior a 3,5 m3 por persona.
El cumplimiento de estos requisitos es especialmente importante si las personas detenidas no tienen la posibilidad de pasar largos períodos de tiempo al aire libre cada día. Como mínimo, las personas detenidas deben tener la posibilidad de pasar al menos una hora al día tomando aire fresco en el exterior.