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El Comité Olímpico Internacional (COI), con sede en Suiza, considera que la península de Corea tiene un mejor futuro debido a la participación del Norte en los Juegos de Invierno. Pero los analistas argumentan que cualquier acercamiento entre el Norte y el Sur será de corta duración.
“Los Juegos Olímpicos nos muestran cómo sería el mundo si todos estuviéramos guiados por el espíritu olímpico de respeto y comprensión”, declaró el presidente del COI, Thomas Bach, tras una reunión en eneroEnlace externo con delegados de ambas Coreas en la sede del COI en Lausana.
En el histórico encuentro, representantes de ambas partes acordaron que los atletas del Norte no solo competirían en los Juegos de Invierno en Pieonchang, en el Sur, sino que incluso marcharían juntos como una sola delegación durante la ceremonia de apertura y jugarían en el mismo equipo de hockey sobre hielo.
Todo eso está en línea con la Carta OlímpicaEnlace externo, que establece que los Juegos deben reunir a atletas de todo el mundo para “contribuir a construir un mundo mejor y más pacífico”.
Pero esta idea a menudo está muy alejada de las realidades políticas.
El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, experimentó esto de primera mano cuando su popularidad disminuyó tras el anuncio histórico del equipo conjunto de hockey sobre hielo femenino de Corea. Aunque Moon fue elegido en parte por su promesa de mejorar las relaciones con el Norte, la perspectiva de que la integración de los jugadores del Norte disminuya las posibilidades de medalla del equipo fue recibida con poco entusiasmo por parte del público surcoreano. (Esto a pesar de que el equipo de mujeres coreanas de 2017 - con solo jugadoras del Sur - fue clasificado en el sitio 22).
“Esa medida tiene sus límites”, dice el experto en Corea, Samuel Guex, del Departamento de Estudios de Asia Oriental de la Universidad de Ginebra. “En nuestra opinión, un equipo mixto es una buena idea, pero para muchos surcoreanos, este tipo de sacrificio deportivo es demasiado grande”.
El ideal olímpico también será efímero, argumenta Guex y quedará olvidado una vez que los representantes de ambos lados finalmente se sienten a discutir el programa nuclear del Norte y la presencia militar estadounidense en el Sur. Las esperanzas de Bach de que los Juegos Olímpicos de Invierno “están abriendo la puerta a un futuro más brillante en la península de Corea” sonarán huecas.
“Los Juegos Olímpicos y el COI no pueden hacer gran cosa [frente a esta realidad]”, dice Guex. En el mejor de los casos, espera que la cooperación económica y cultural entre el Norte y el Sur se reanude en el mediano plazo.
El COI a menudo ha visto expirar sus intentos de mediación una vez que se apaga la antorcha olímpica durante la ceremonia de clausura de los Juegos. “El deporte nunca ha resuelto un conflicto político”, agrega Grégory Quin, un historiador sobre el deporte que enseña e investiga en la Universidad de Lausana. Pero considera que los Juegos Olímpicos son al menos una oportunidad para que los Estados hostiles se reúnan discretamente.
“Desde un punto de vista diplomático, el deporte es muy flexible y el COI quiere aprovechar eso”, indica Quin. A comienzos del siglo XXI, el COI y la ONU comenzaron a intensificar sus relaciones. Por un lado, el COI quería posicionarse como un pacificador a través del deporte. Por otro, pretendía desempeñar un papel más importante a nivel diplomático, explica.
Pero esto estaba en desacuerdo con la posición declarada del organismo en el sentido de que el deporte no tiene nada que ver con la política.
Quin apunta que el COI es un oportunista. En el caso de Corea del Norte y Corea del Sur, se complace en destacar su papel como mediador. Pero si el acercamiento entre las dos partes no se extiende más allá de los Juegos, el COI recordará a todos que la política no es su competencia.
El COI no respondió a las preguntas de swissinfo.ch sobre su papel como mediador en conflictos políticos.
El COI y la ONU: una relación cada vez mayor
Las relaciones entre el COI y la ONU se han incrementado desde los primeros años de este siglo. En 2001, el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, fundó la Oficina de las Naciones Unidas del Deporte para el Desarrollo y la Paz (UNOSDP) en Ginebra. Nombró al antiguo consejero federal suizo, Adolf Ogi, como el primer Enviado Especial de la ONU para esa dependencia.
En 2009, otorgó al COI el estatuto de observador de las Naciones Unidas. En el mismo año, la ONU y el COI organizaron conjuntamente el primer foro internacional para el deporte, la paz y el desarrollo en Lausana.
En 2014, la ONU y el COI llegaron a un acuerdo sobre una cooperación más estrecha.Fin del recuadro
Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín