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A mediados del siglo XIX, unos 2 000 tesineses partieron hacia Australia. Más de un siglo y medio después, las huellas de esos “suizos italianos” todavía están presentes en el Estado de Victoria. Viaje fotográfico a través del antiguo Eldorado de los emigrantes tesineses.
El hotel Bellinzona, aguas termales Locarno, el fabricante de bates de cricket Tinetti o la empresa Lavandula son algunas de las huellas de los emigrantes tesineses en Australia que se pueden encontrar en las regiones de Daylesford y Hepburn Springs, al noroeste de Melbourne.
En la década de 1850, alrededor de 2 000 personas huyeron de la pobreza en los valles del Tesino y el valle italofono de Poschiavo, en los Grisones, para probar suerte en el otro extremo del mundo. Atraídos por el descubrimiento de oro en los estados de Victoria y Nueva Gales del Sur, muchos emigrantes sufrieron un destino trágico. Cuando llegaron a Australia, la fiebre del oro llegaba a su fin.
Muchos regresaron a casa con las manos vacías y endeudados o se dirigieron a las minas de oro y los ranchos de California. Pero algunos se quedaron en Australia, donde llevaron una vida modesta y difícil. Una presencia que permanece visible hasta hoy.
Después de reunirse con los descendientes de emigrantes tesineses en Estados Unidos, la fotógrafa suiza Flavia Leuenberger, ganadora del Premio Suizo de Fotografía de Prensa en 2015, viajó a Australia para documentar los estrechos vínculos que todavía unen a muchas familias con la patria de sus antepasados
“En Australia, para averiguar de dónde procede una persona, se le suele preguntar: ‘Para usted, ¿dónde está su casa?’ Creo que es algo diferente del habitual ‘¿Dónde vive?’ ‘Para usted, ¿dónde está su casa?’ puede entenderse de una manera más profunda. Se refiere a un lugar que no está necesariamente marcado por muros. Este concepto retoma el tema de la emigración tesinesa de fines del siglo XIX”, explica Flavia Leuenberger.