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A seis meses de las elecciones parlamentarias, una encuesta muestra que ser político puede ser una profesión arriesgada. Casi el 60% de los políticos suizos reciben amenazas de forma regular y más de tres cuartas partes son insultados de forma rutinaria. Las mujeres están más expuestas.
La encuesta, realizada por la televisión pública suiza, RTSEnlace externo, investigó la escala y la gravedad de las amenazas e insultos recibidos por los parlamentarios después de que un informe reciente de la Oficina Federal de Policía demostrara que, en realidad, había menos amenazas comunicadas que el año anterior.
Encontró que solamente el 20% de los representantes electos no son objeto de insultos o amenazas. Casi el 60% recibe amenazas con regularidad y el 78% sufre insultos por correo postal, correo electrónico o en las redes sociales. Entre las 113 personas que participaron en el estudio había 75 hombres y 38 mujeres.
La frecuencia varía, pero la mayoría de los encuestados (38%) dijeron que se enfrentan a amenazas o insultos entre una y cinco veces al año, mientras que el 32% lo hacen entre una y cinco veces al mes. Solamente el 10% recibe menos de diez al año y el mismo porcentaje recibe varios por semana.
El fenómeno parece afectar a los parlamentarios de los partidos más radicales, tanto de izquierda como de derecha. La mayoría de los insultos están relacionados con su partido (54%) o sus opiniones políticas (48%). Algunos encuestados indicaron que a menudo reciben insultos asociados a posturas sobre temas controvertidos o delicados, como los derechos de los solicitantes de asilo.
Las mujeres son más propensas a recibir amenazas e insultos, y menos del 8% dice que no han sido afectadas. También hay grandes diferencias entre los géneros en cuanto al tipo de amenazas o insultos. Casi el 88% de las mujeres sufren comentarios sexistas, mientras que solamente 5,5% de sus colegas varones son víctimas de tales insultos.
En busca de protección
Mientras algunos ignoran las amenazas como “parte de la política”, algunos parlamentarios han requerido protección policial y alrededor de una docena han iniciado procesos penales. Un parlamentario recordó haber usado un chaleco antibalas en un discurso antes de las elecciones parlamentarias de 2015.
Estos casos hacen referencia, por ejemplo, a un parlamentario que recibió una amenaza de violación y a otro que encontraba animales muertos en su buzón. Según la información de la RTS, el socialista Cédric Wermuth descubrió una bala en un sobre, que él cree que fue un intento de intimidación por su lucha por los derechos de los solicitantes de asilo.
“Sería deshonesto decir que estas cosas no me asustan, pero es parte de la rutina de la política. En tales situaciones, lo más importante es proteger a la familia y evitar que se vea afectada directamente”, dice.
A finales de 2017, el Parlamento suizo creó una unidad de asesoramiento independiente para los parlamentarios que son víctimas de acoso en general y el acoso sexual. Recientemente fue creada otra unidad de asesoramiento sobre el acoso cibernético.
RTS/jdp