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El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, vota en el referéndum sobre la ratificación del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Ucrania el 6 de abril de 2016 en La Haya(afp_tickers)
El rechazo de los holandeses al acuerdo entre la UE y Ucrania fue un nuevo revés a la unidad europea, ofreciendo una victoria simbólica a los euroescépticos, a pocos meses del referéndum británico sobre la permanencia de ese país en la UE.
A pesar de la poca participación de esta consulta popular, un 32%, apenas el mínimo necesario para que fuera válida, su resultado pone al Gobierno holandés en un "verdadero dilema" sobre el camino a seguir, aseguran los analistas.
Más del 60% de los electores que participaron en el referéndum rechazaron el acuerdo de asociación que busca reforzar el diálogo político y los intercambios políticos y comerciales entre la UE y Kiev. Pero, de hecho, la consulta popular era percibida como una votación general respecto a Bruselas.
El resultado fue saludado como una "victoria aplastante" por los movimientos euroescépticos. El diputado holandés Geert Wilders insistió: "Se trata de una moción de desconfianza del pueblo contra las élites de Bruselas y de La Haya".
Matthew Elliott, director del movimiento "Vote Leave" a favor del "Brexit", como se conoce a la posible salida de Gran Bretaña de la UE, aseguró que "los ciudadanos a través de Europa están hartos de dar más dinero y más poder a los burócratas sin cara".
"El público británico no es diferente", agregó, haciendo referencia al referéndum del 23 de junio en Gran Bretaña sobre la permanencia en la UE.
El primer ministro británico, David Cameron, dijo sin embargo que esperaba que el rechazo de los holandeses "no afecte" el voto de junio puesto que se trata de "una cuestión muy diferente". "Estamos tratando una cuestión mucho más amplia", agregó.
Pero "es importante que las instituciones europeas y el gobierno holandés escuchen atentamente lo que dicen los electores, para tratar de comprender y trabajar" a partir de ese resultado, explicó Cameron.
- "Situación complicada"-
"Los holandeses insistirán ahora cada vez más en el respeto de las reglas y pedirán más el poder de decisión a nivel nacional", afirmó por su parte Marco Wagner, analista de Commerzbank.
El balón está ahora en el campo del gobierno holandés. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, declaró que esperaba las conclusiones del primer ministro holandés, Mark Rutte, así como "sus intenciones".
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se dijo "triste" pero también a la espera de la decisión de La Haya sobre "los próximos pasos" a seguir.
Los resultados definitivos serán anunciados el martes pero Mark Rutte ya dijo que si el voto era validado, el acuerdo entre la UE y Ucrania no podría ser ratificado "tal cual". "Examinaremos los resultados, lo hablaremos en el parlamento y con nuestros socios europeos, y esto tomará varias semanas", agregó.
Según la Comisión Europea, el acuerdo será aplicado de "forma provisional", incluso si "en la práctica" no ha sido ratificado.
Para el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, el voto no es "un obstáculo en el camino de Ucrania hacia Europa". Su predecesor había sido excluido del poder en 2013 por haber renunciado a Europa en el último momento, cediendo a las presiones de Moscú.
El primer ministro holandés se encuentra en "una situación complicada", aseguró a la AFP Claes de Vreese, profesor de la universidad de Amsterdam.
"Para avanzar, Rutte tendrá que comprender rápidamente cuáles son las quejas más importantes de los que votaron 'no' y decidir lo que puede hacer", explicó.
Pero los analistas advirtieron que el voto no era representativo del conjunto del electorado holandés, teniendo en cuenta la baja participación.
Según los analistas, La Haya tiene varias opciones, desde la más simbólica, como añadir una frase en el texto, hasta la más compleja: volver a negociar el acuerdo.
Con las elecciones legislativas holandesas dentro de un año, el gobierno tendrá que ser prudente y no fomentar sentimientos contra Bruselas, aseguran.
AFP