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Los extranjeros suelen asociar más esta región del noreste suizo con el famoso queso que con una división territorial. Para Arnold Koller, Appenzell es “una excepción entre las excepciones” y una lección de democracia para el mundo. En vísperas de las celebraciones del 500 aniversario de la adhesión cantonal a la Confederación Helvética, el exministro de Justicia recibe a swissinfo.ch en su chalé.
En la estación de tren de Appenzell, preguntamos a la empleada sobre un pequeño poblado en las inmediaciones. Al ver la fotografía del recorte del periódico entre los documentos del periodista, no titubea: “¿Busca al Sr. Arnold Koller? Estuvo aquí por la mañana. Aquí está el billete”.
Cuando el reportero salta del tren, lo recibe un señor de unos 80 años. Su aspecto jovial y su fuerte acento local le dan un aire de director de escuela jubilado. Pero Koller es conocido en todo el país, especialmente en “su” cantón. Miembro del Gobierno federal durante más de 10 años (1987 a 1999), hizo historia. Uno de sus mayores legados es la Constitución vigente.
En el jardín de su residencia, con una vista esplendorosa sobre las colinas de Ebenalp, Koller habla sobre los 500 años de adhesión de Appenzell a la Confederación Suiza y en torno a las características muy especiales de ese cantón, o mejor dicho, de esos dos medio cantones, desde su división en 1597.
swissinfo.ch: ¿Cómo explica Appenzell a los extranjeros?
Arnold Koller: Si Suiza se considera un caso especial en Europa, Appenzell, y especialmente Appenzell Rodas Interiores, mi patria chica, es un caso particular entre los casos particulares. En primer lugar, es el cantón más pequeño en términos de población: Rodas Interiores tiene solamente 15.000 habitantes, contra los 52.000 de Rodas Exteriores.
Somos pequeños pero tenemos una gran historia. Algunos suizos me dicen que un lugar con 15.000 habitantes es apenas una comuna. ¡Quizá, pero no con una conciencia cívica semejante!
En 1513, cuando aún estábamos unidos, nos convertimos en el miembro número 13 de la Confederación Suiza. Estos siglos de independencia moldearon la conciencia de la población. Tenemos paisajes maravillosos y a la imagen de esa suave topografía de colinas y valles, somos un pueblo obstinado, original e independiente.
swissinfo.ch: En el exterior, Appenzell es conocido por el queso, que utiliza una mezcla secreta de hierbas…
A.K.: Obviamente, esa mezcla se mantiene en secreto por razones comerciales. El queso de Appenzell ha tenido un éxito creciente en las últimas décadas. Cuando era profesor en Berkeley (Universidad de California), al hacer un registro en una cancha de tenis, el empleado vio mi dirección en el pasaporte y me preguntó si venía del lugar en donde hay un queso maravilloso. ¡Y, eso, en Berkeley! (risas).
swissinfo.ch: Se dice que el pueblo de Appenzeller es sólido y se cita aquella famosa frase de “mi padre es de Appenzell, come el queso con todo y plato”, en alusión a la pobreza de antaño que obligaba a utilizar el pan como plato…
A.K.: Appenzell, sobre todo Rodas Interiores, mantuvo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial su actividad predominantemente agrícola. Entonces, era más bien pobre. Además de la agricultura había bordados y crianza porcina, pero las granjas eran pequeñas y las familias casi no podían vivir de ellas.
A diferencia de otros cantones, como Glarus, donde hay pendientes que ascienden dos mil metros y donde la topografía es irregular pero suave, aquí no podemos plantar casi nada.
Incluso la actividad alternativa de las mujeres, los bordados, sufrió una grave crisis. Y los tiempos difíciles fortalecieron el carácter de la población.
Hasta hace poco, nuestro cantón era considerado financieramente frágil. En la actualidad, la situación más bien mejoró, y figura entre los cantones moderadamente fuertes.
swissinfo.ch: ¿Por qué, a mediados del siglo XIX, Appenzell se opuso tanto tiempo a la industrialización?
A.K.: Aquí hay que distinguir nuevamente entre Rodas Exteriores e Interiores. En el Siglo XIX, el primero estuvo entre los cantones suizos que comenzaron a industrializarse. Rodas Interior se conservó agrícola hasta finales de la Segunda Guerra Mundial.
El sociólogo alemán Max Weber emitió la teoría de que la religión protestante alentaba la eficiencia y competencia de las personas, mientras que el catolicismo erigía una barrera en relación con el dinero. Para mí, no es una coincidencia que Rodas Exteriores (protestante) haya tenido ese desarrollo y Rodas Interiores (católico) permaneciera agrícola.
swissinfo.ch: Recientemente, el exministro de Finanzas, Hans-Rudolf Merz, aludió a una respuesta que recibieron en Appenzell, en el Siglo XV, los recaudadores de impuestos: "vamos mañana a pagar". ¿Este tipo de rebelión es típico del lugar?
A.K.: Sí, Appenzell pertenecía a la Abadía de San Gall. Y los impuestos fueron uno de los motivos para iniciar las guerras de independencia contra el príncipe abad y sus aliados austriacos en 1403 y 1405.
swissinfo.ch: Los dos Appenzell se separaron en 1597 por razones religiosas. ¿Cómo pueden subsistir dos medios cantones hoy en día, con la globalización?
A.K.: En el acta de la partición de 1597 se puede leer la siguiente conclusión: “Por el tiempo que convenga a las dos partes”. Por consiguiente, no se excluyó una reunificación. Pero la brecha confesional se notaba también en la vida cotidiana. Hasta la Segunda Guerra Mundial fue una simple coexistencia. Vivían uno al lado del otro, pero tenían poco qué decirse. También había asociaciones comunes.
Rodas Interiores colaboraba más con San Gall. La única asociación supracantonal fue la Liga de Oficiales, pero estaba compuesta principalmente de ciudadanos de Rodas Exteriores ya que Interiores contaba con muy pocos oficiales.
Le doy un ejemplo de esa división: mi hermana, católica, fue a San Gall a estudiar a una escuela comercial. Mi esposa, protestante, estudió en Herisau (capital de Rodas Exteriores). Además, ningún pastor de Rodas Interiores trabajaba en campos de Rodas Exteriores ni viceversa.
swissinfo.ch: A diferencia de Alemania, donde hubo muchos conflictos confesionales en el pasado, la separación de los dos cantones fue pacífica…
A.K.: La separación puede ser considerada una gran acción de civilización si pensamos en las guerras confesionales de la época, ocurridas inclusive en Suiza. Obviamente, esa separación se desarrolla con la mediación de la Confederación Helvética. Se decidió que los católicos vivieran en Rodas Interiores y los protestantes en Rodas Exteriores, con la mudanza de aquellos que vivían en la parte que no les correspondía de acuerdo con su religión.
Arnold Koller
Nacido en 1933 en Appenzell, sigue estudios de Economía en la Universidad de San Gall y de Derecho en la de Friburgo, donde obtiene un Doctorado en 1966.
Después de un año en la Universidad de California, en Berkeley, en 1972 es nombrado profesor de Derecho Europeo e Internacional en la Universidad de San Gall, hasta su elección como ministro en el Gobierno suizo en 1986.
En 1971 entra en la Cámara Baja del Parlamento federal como diputado demócrata cristiano.
Del 1973 a 1986 es ministro de Justicia en Appenzell Rodas Interiores.
Después de su entrada al Gobierno federal en 1986, es Ministro de la Defensa durante dos años y luego de Justicia en 1989, hasta su retiro en 1999. Fue presidente de la Confederación en 1990 y 1997.Fin del recuadro
swissinfo.ch: ¿Cómo explicó a sus interlocutores extranjeros el rechazo de los electores de Rodas Interiores, en 1990, a conceder el derecho de voto a las mujeres?
A.K.: Tuve que explicarlo en la Universidad de Berkeley, que era muy progresista. No fue una tarea fácil. Entonces, con un poco de picardía, respondí con otra pregunta: '¿Cómo me explica la pena de muerte?’ (risas). Son atavismos que no se pueden explicar en el mundo civilizado de hoy.
Pero, naturalmente, había razones, por ejemplo, la preocupación de preservar la Landesgemeinde (antigua tradición de efectuar las elecciones y votaciones en la plaza pública y que se mantiene en Rodas Interiores y Glarus). En los años 1980, recuerdo que mujeres jóvenes habían respondido en una encuesta que preferían no votar precisamente por ese temor.
La Landesgemeinde no es solamente un asunto político sino más bien un evento social, en el que las personas se reúnen para escoger un nuevo gobierno y aprobar o rechazar leyes. Es muy difícil explicar a alguien de afuera, lo que eso significa.
swissinfo.ch: ¿Y cómo reaccionó usted cuando el mismo año, el Tribunal Federal impuso el voto femenino, anulando de esa manera la elección de la Landesgemeinde cantonal?
A.K.: Fue una sorpresa, un poco como una sentencia bíblica. En Rodas- Exteriores fue aceptado con dificultad. Pero en Rodas Interiores, las mujeres y los hombres se reunieron para la Landsgemeide en 1991, como si siempre hubiera sido el caso.
Siempre dije: jurídicamente, ese veredicto del Tribunal Federal fue un error, pero políticamente, un milagro. Con ello causamos sensación en el mundo entero. Vinieron periodistas de todos lados. Aunque muy viva, la Landesgemeinde tenía casi un carácter de museo. La sentencia fue liberadora.
Traducción del portugués, Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch