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El cinematógrafo suizo Arthur Cohn, galardonado la noche del martes en Berlín con la "Cámara de Oro", viaja a Brasil para ver su segunda producción en ese país: "Behind the Sun". Entrevista a swissinfo.
El productor cinematográfico suizo Arthur Cohn reclamó este miércoles en Berlín contra la invasión de películas estadounidenses y los efectos nocivos que tienen las presiones de la industria fílmica norteamericana sobre los distribuidores del Viejo Continente.
Cohn, seis de cuyos filmes han ganado Oscares de la Academia Cinematográfica de Hollywood, entre ellos "El jardín de los Finzi-Contini" (1971) y "American Dream" (1991), así como el documental "Un día en septiembre" galardonado el pasado año, afirma que "el futuro de los productores se torna ahora mucho más difícil que nunca".
Precisamente por este documental, que trata sobre el atentado palestino contra la delegación atlética israelí en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972, el productor suizo fue distinguido este martes en Berlín con la "Cámara de Oro", otorgada por la editorial alemana Axel Springer.
"Este premio es muy importante, porque distingue a una película que muestra los errores cometidos por los alemanes en aquellos sucesos, ya sea por imprevisión o por irresponsabilidad", dijo Cohn en una entrevista con swissinfo.
En la ceremonia de entrega de la distinción el discurso laudatorio fue pronunciado por Hans Dietrich Genscher, quien fue ministro alemán de Asuntos Exteriores en aquellos años, bajo el gobierno del carismático líder socialdemócrata Willy Brandt.
Para Cohn, cuya empresa productora se asienta en Basilea, "la única solución que tiene un productor independiente europeo es hacer filmes buenos; tan buenos que nadie pueda prescindir de ellos", afirmó.
"Pero incluso yo, con mis películas (yo hago un film cada año y medio), he aprendido que lo más importante para mí es que la cinta salga, tenga éxito y excelentes críticas y reciba premios en Estados Unidos, porque sé cuán influidos están por Estados Unidos los distribuidores y cines europeos."
"Siempre he vivido con mis propios filmes la experiencia de que al principio en Europa no habían encontrado ninguna distribuidora, y finalmente encontraron una y fueron exhibidas con gran éxito solamente por el éxito que tuvieron en Estados Unidos", señaló Cohn.
El productor suizo viajó este miércoles a Río de Janeiro para ver el nuevo film del director brasileño Walter Salles. "Behind the Sun", su segunda producción en ese país sudamericano tras "Central do Brasil", del mismo realizador, que obtuviera el Oso de Oro del Festival Internacional de Cine de Berlín hace dos años (y su protagonista, Fernanda Montenegro el Oso de Plata a la mejor actriz) y el Premio de los Críticos de Estados Unidos.
"Es muy difícil colocar un filme hablado en portugués en Europa y en Estados Unidos. Pese a todo me he atrevido a hacer mi segundo intento, una nueva película de Walter Salles, con un gran guión, del cual Salles es también coautor; una producción muy difícil, el rodaje ha durado 12 semanas; un film muy caro y vamos a ver que resultado tiene. Es una gran hazaña hoy hacer un film no hablado en inglés."
El argumento gira en torno a la historia de dos familias emparentadas entre sí, cuyos lazos de unión se tornan cada vez más violentos hasta que los jóvenes asumen la cuestión en sus propias manos. "Es una especie de filme antibelicista, muy emocional seguramente, pero muy difícil, porque aunque sea bueno, maravilloso y tenga estupendas críticas convencer a la gente de exhibir una película hablada en portugués es ya a priori enormemente difícil", relató Cohn.
"A esto hay que agregar que el cine latinoamericano hace demasiados filmes para su propio público y no para el público internacional. El único país -quizás también México un poco- pero el único país que ha reconocido cuán importante es hacer filmes internacionales es, paradójicamente, el país más aislado políticamente, es decir Cuba."
Con el cine europeo acontece otro tanto, señaló Cohn. "Los franceses hacen sus películas para el mercado francés; los alemanes hacen filmes para que sean financiadas por la televisión alemana; y nadie piensa de forma internacional.
Cuando una cinta tiene éxito en Suiza o en Holanda o en Austria o en cualquier otro país de Europa es ya un milagro. No se espera nada; se aguarda solamente obtener algo del mercado local; y esto es una lástima.
En estas dimensiones sólo se hacen pequeñas películas que no tienen ninguna posibilidad de éxito internacional", concluyó Cohn.
Juan Carlos Tellechea, Berlín