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Un número récord de suizos se unió a la gigantesca ola de emigrantes a Estados Unidos en la década de 1880. Esa afluencia cambió para siempre las actitudes estadounidenses con la inmigración.
En aquel periodo, unos 82.000 suizos hicieron las maletas, cruzaron el país hacia los puertos de Hamburgo y Le Havre y abordaron buques de vapor con rumbo a Estados Unidos.
El número de emigrantes helvéticos a tierras norteamericanas en el decenio de 1880 fue equivalente al total registrado en los últimos 70 años. Los suizos se sumaron a la ola de casi cinco millones de europeos, cantidad que superaba el doble de la inscrita en la década precedente.
Era una época de grandes trastornos. El mundo salía de una larga depresión económica y se notaban las tensiones políticas y sociales originadas en Europa por la segunda revolución industrial y la explosión demográfica. Entre 1870 y 1914, la población suiza pasó de 2,65 a casi cuatro millones de habitantes.
Estados Unidos ofrecía en esas circunstancias la salida eficaz a la emigración trasatlántica, facilitada por transportes rápidos y baratos: desde los ferrocarriles hasta los buques de vapor.
"La industrialización crecía enormemente y a los estadounidenses les urgía conseguir trabajadores. Y los estados con llanuras se abrían a la agricultura. De tal modo que pusieron tierras de cultivo a disposición de los colonos que aceptaban quedarse tres años en el país", explica Barry Moreno.
Moreno es historiador y bibliotecario en Ellis Island de Nueva York, un antiguo centro de trámites de inmigración transformado en un museo consagrado a la historia de la emigración a Estados Unidos.
Ellis Island comenzó a funcionar en 1892 para atender el abrumador número de recién llegados en la década de 1880.
Mal preparada
A juicio de Moreno, las autoridades estadounidenses alentaron la inmigración masiva, pero estaban mal preparados para encarar semejante oleada humana que por primera vez no sólo incluía a europeos del norte, sino también a los del sur y el este del Viejo Mundo.
Ese hecho dio lugar a una reacción adversa y a los primeros llamados que reclamaban una inmigración basada en la nacionalidad. En 1882 fue promulgada la Ley de exclusión china para detener la avalancha de inmigrantes chinos en la costa oeste.
"Los estadounidenses mostraban recelo ante la llegada de muchos italianos del sur, griegos, eslavos de países como Polonia y judíos", señala Moreno a swissinfo.
"Muchos estadounidenses creían que esa gente era la escoria de Europa y les molestaba su inmigración". En cambio, los suizos eran bienvenidos.
Suizos bienvenidos
Los archivos de inmigración estadounidenses muestran que muchos de los suizos recién llegados se permitieron apenas un pasaje de tercera clase en barco, pero a su arribo se les concedía más capital de arranque para emprender sus nuevas vidas. Además, podían llegar con sus familias, cosa que no les era permitido a los típicos emigrantes del sur europeo, quienes lo hacían solos y con un puñado de dracmas o liras sin valor.
Antes de la apertura de Ellis Island, los recién llegados hacían sus trámites en los depósitos de Battery Park, sitio conocido entonces como Castle Garden.
Los inmigrantes suizos, de idioma alemán, francés o italiano, eran atendidos por un funcionario que hablaba su lengua y hasta su dialecto. Sus nombres y datos personales eran registrados y cotejados con la lista de pasajeros antes de orientarles en su nuevo camino.
Tierras de cultivo gratuitas
La mayoría de los suizos fue al oeste para aprovechar las tierras de labranza gratuitas y unirse a comunidades suizas ya asentadas –por ejemplo en California-, o en algunos casos para fundar otras como la de New Glarus en Wisconsin.
"Les ayudaban a conseguir tierras de cultivo, abrir tiendas o negocios y a entrar en los clubes suizos", añade Moreno. "Había iglesias presididas por suizos".
Aquellos tiempos jamás volverían a ser tan buenos.
Las autoridades de Estados Unidos crearon la Oficina Federal de Inmigración, cerraron Castle Garden en 1890 y dos años después abrieron Ellis Island. La finalidad del nuevo departamento era elegir y expulsar a los inmigrantes indeseables.
Se introdujeron exámenes médicos y se construyó un hospital en la isla para aislar a los inmigrantes enfermos.
Al final, las autoridades de Ellis Island no rechazaron a muchos de los recién llegados, pero aplicaron nuevas disposiciones disuasivas. Con todo, ese fue un factor pequeño para la marcada disminución de inmigrantes en los 1890.
Cerca de 1,2 millones menos europeos llegaron en esa década. La cifra de inmigrantes suizos fue de un poco más de 30.000.
Pero esa calma presagiaba una tormenta. Mientras la emigración suiza permanecía estable e incluso algo menor de la usual, Estados Unidos –con su entrada principal por Ellis Island-, se enfrentaría después a una afluencia muchísimo mayor.
Más de ocho millones de europeos llamaron a sus puertas en la primera década del nuevo siglo.
Dale Bechtel, Nueva York, swissinfo.ch
(Traducción: Juan Espinoza)
Datos clave
Cifras de los suizos emigrantes a EEUU, 1820 (apertura de los archivos) hasta 1950
1820-50: 12.722
1851-60: 25.011
1861-70: 23.286
1871-80: 28.293
1881-90: 81.988
1891-00: 31.179
1901-10: 34.922
1911-20: 23.091
1921-30: 29.676
1931-40: 5.512
1941-50: 10.547