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Investigación, desarrollo, difusión y transferencia tecnológica
La inversión en I+D de la tecnología energética disminuyó en general a partir de los niveles alcanzados durante la crisis petrolera a finales del decenio de 1970. Entre 1980 y 2002, la inversión pública en I+D relativos a energía disminuyó un 50% en términos reales. Los niveles actuales han aumentado, pero todavía no son los adecuados para desarrollar las tecnologías necesarias a fin de disminuir las emisiones de GEI y satisfacer la creciente demanda energética. Se necesitará una mayor inversión pública y privada para la rápida implementación de tecnologías energéticas con bajo contenido de carbono. Se necesitará el desarrollo de tecnologías mejoradas de conversión de energía, transporte de energía y métodos de almacenamiento, gestión de carga, generación cooperada y servicios de la comunidad (acuerdo alto, pruebas limitadas) [4.5.6].
Perspectiva a largo plazo
Las perspectivas de la OIE y del Consejo Mundial de la Energía prevén aumentos en la demanda energética primaria de entre 40 y 150% para el año 2050 por encima de la demanda actual, en dependencia de los escenarios de crecimiento demográfico y económico y la tasa de desarrollo tecnológico. Se prevé que el uso de la electricidad aumente entre un 110 y 260%. Ambas organizaciones se percatan de que los escenarios tradicionales no son sostenibles. Existe un consenso en que incluso con una buena toma de decisiones y cooperación entre el sector privado y público, la transición necesaria tomará tiempo y cuanto antes empiece, más bajos serán los costes (acuerdo alto, pruebas abundantes) [4.2.3].