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Suiza es famosa allende sus fronteras por su sistema político. Pero ¿cómo llegaron los confederados a esa "democracia directa" que les caracteriza? Durante la Edad Media fue practicada en las corporaciones y cofradías, explica el historiador Hans Stadler. Y además, en su forma más pura.
Suiza ha sido el único país europeo que no ha tenido terratenientes. En otros lugares, el suelo pertenecía al emperador, a los reyes, a los príncipes o a los gobernadores. En cambio, los confederados desarrollaron corporaciones y cofradías cuyos miembros usaban conjuntamente los pastos, las breñas, los bosques y el agua. Estas instituciones, semejantes a cooperativas, ya existían en la época de la batalla de Morgarten en 1315.
En la Suiza central, y más concretamente en los cantones de Schwyz y Uri, las corporaciones siguen poseyendo hoy día considerables superficies de tierra. Y como consecuencia del aumento del precio de los terrenos edificables, algunas de ellas se encuentran ahora al frente de verdaderas fortunas y son, por lo tanto, más poderosas que nunca en sus regiones. Hoy sigue siendo muy polémica la cuestión de si esas fortunas deberían beneficiar solo a los miembros de esas instituciones o a la comunidad en general.
Hans Stadler, historiador y especialista en comunidades de derecho público, ha dedicado un libro a la historia centenaria de la corporación Pfäffikon. Él mismo es miembro de una corporación que posee el 70% del terreno en el vecino cantón de Uri, principalmente breñas y bosques.
swissinfo.ch: En el cantón de Schwyz, el uso destinado a un terreno perteneciente a la corporación Pfäffikon a orillas del lago de Zúrich, es origen de una amarga disputa que tiene lugar desde hace años. ¿Se trata de un caso excepcional o las corporaciones suelen tener conflictos de este tipo?
Hans Stadler (H. S.): En Pfäffikon los ánimos han llegado a caldearse tanto porque se trata de una corporación muy rentable que puede pagar importantes beneficios cada año. Se encuentra, por así decirlo, en un lugar privilegiado, a las puertas del centro económico de Zúrich. Este tipo de enfrentamiento no se da, como puede imaginar, en las regiones de montaña.
swissinfo.ch: Da la impresión de que en el conflicto surgido en torno a los terrenos de la corporación Pfäffikon será sobre todo su expresidente quien se beneficiaría de las nuevas construcciones. ¿Lo ve usted también así?
H.S: El proyecto fue aprobado por una gran mayoría de la asamblea de la corporación. El expresidente es un arquitecto y empresario gracias al cual la corporación ha obtenido un desarrollo muy positivo. Todos los miembros se han beneficiado considerablemente.
swissinfo.ch: ¿Se han beneficiado de estos negocios solo los miembros o esta rica corporación sigue asumiendo tareas de servicio público?
H.S: Sí, lo hace, por ejemplo, con el suministro de agua, el manejo escrupuloso de los bosques, las áreas agrícolas, los viñedos o las tierras de construcción y también con el fomento de la cultura. Es el mayor contribuyente de la región.
swissinfo.ch: Nadie conoce mejor que usted la historia secular de la corporación Pfäffikon. ¿Qué conclusión saca usted de la reciente controversia sobre el uso del terreno?
H.S: Hay que integrar mejor en el concepto sobre el futuro de esta zona los intereses de sus habitantes, así como las preocupaciones de la Comisión Federal para la Protección de la Naturaleza y el Paisaje (CFNP) y de otros organismos especializados. Pero la corporación también tiene intereses legítimos. Y en lugar de enfrentarse en el terreno judicial, las partes involucradas deberían sentarse a una misma mesa y negociar una solución razonable.
swissinfo.ch: Usted escribe en su libro sobre la corporación Pfäffikon que las comunidades de este tipo practican la democracia en su forma más pura. ¿Qué quiere decir concretamente?
H.S: ... que algunas de ellas perpetúan la forma original de democracia practicada por la “Landsgemeinde”. Pero no evolucionaron todas de igual forma. Existe una tendencia a que el órgano encargado de la gestión, denominado administración de la corporación en el caso de Pfäffikon, obtenga más y más poder, y pueda por ejemplo, otorgar derechos de superficie o contratar una secretaria. Las asambleas comunitarias, por su parte, tienden a convertirse en organismos estratégicos que aprueban las cuentas, deciden la distribución de los beneficios anuales, aprueban los estatutos o votan en las elecciones.
swissinfo.ch: ¿Qué papel juegan las corporaciones en la sociedad actual?
H.S: En los cantones de Schwyz y Uri, donde son más importantes, son colectivos de derecho público reconocidos por la Constitución y gozan de un alto grado de autonomía para la administración de sus bienes. También deben contribuir en la medida de lo posible a tareas de utilidad pública, tales como el mantenimiento de bosques, el suministro de agua y, sobre todo, pagando impuestos que a veces son considerables.
swissinfo.ch: Las corporaciones en el pasado hacían mucha más labor de utilidad pública que hoy.
H.S: Sí, los comuneros realizaban diversas tareas de utilidad pública, por ejemplo, en el ámbito de la asistencia (gestión de hospitales y orfanatos), en el sector cultural o en la construcción de carreteras. Y han seguido haciéndolo según el derecho consuetudinario. Lo que ha llevado a redundancias y duplicidades. Por un lado, el Estado, el cantón o la comuna y, por otro, las corporaciones y los gremios. Siempre ha sido así.
swissinfo.ch: En el Estado todos las ciudadanas y ciudadanos tienen los mismos derechos, pero solo los descendientes de antiguas familias pueden ser miembros de las corporaciones. ¿Cómo justifica ese privilegio?
H.S: Las ventajas de los miembros son muy diferentes según las corporaciones. En la corporación de Uri, a la que pertenezco, el derecho de uso se refiere principalmente a las breñas o pastos alpinos. En Pfäffikon, que se ha convertido en una empresa financiera e inmobiliaria moderna altamente rentable, este derecho de uso ha tomado la forma de un pago anual de una suma considerable de dinero.
La situación privilegiada de los miembros de la corporación, hombres o mujeres, es resultado de la evolución y logros de esas instituciones tan antiguas. Las corporaciones son conscientes de que solo podrán mantener su posición excepcional si asumen su papel como socios del Estado o de los municipios, si contribuyen al bienestar general y ayudan a afrontar los retos de la comunidad.
Y lo hacen. Porque con su experiencia, para ciertas tareas están mejor dotadas que la pesada y lenta administración pública.
Traducción: José M. Wolff, swissinfo.ch