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El origen social está en Suiza más estrechamente ligado al éxito escolar que en otros muchos países, según un informe de la OCDE. Como dato positivo, los alumnos desfavorecidos muestran mayor capacidad de recuperación.
El informe Igualdad en la educación: derribando obstáculos a la movilidad socialEnlace externo, publicado esta semana por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ha investigado hasta qué punto los sistemas educativos y escolares ofrecen igualdad de oportunidades para el aprendizaje a los niños, con independencia de su origen socioeconómico.
Dicho informe se basa en la comparación de los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos (PISA) 2015, considerado como un criterio clave para evaluar la calidad, la equidad y la eficiencia de los sistemas escolares.
Definición de desventaja de la OCDE
Según la OCDE, los estudiantes con desventajas socioeconómicas son aquellos cuya puntuación en el índice de estatus económico, social y cultural (EESC) de PISA está por debajo del 25% de los estudiantes de su país o economía. El índice PISA incluye tres variables: el nivel máximo de ingresos de los padres, el nivel máximo de la situación laboral de los padres y las propiedades del hogar (incluidos los libros). Las escuelas desfavorecidas, por su parte, son las que están por debajo del 25% de la distribución nacional de nivel escolar del índice EESC, que se calcula como la media del índice EESC de los estudiantes de la escuela.Fin del recuadro
Variaciones
En el informe PISA de 2015 relativo a Suiza, la situación socioeconómica de los estudiantes representa una variación del 16% en el rendimiento científico de los alumnos, mientras el promedio de la OCDE es del 13%. Estonia y Noruega registran la variación más baja, con un 8%.
Comparando las puntuaciones científicas más recientes del informe PISA se ha encontrado una brecha de 106 puntos en el rendimiento –el equivalente a tres años y medio de escolaridad– entre los estudiantes helvéticos favorecidos y los desfavorecidos. Esta cifra es muy superior a la media de la OCDE, que es de 88 puntos.
Cuando los niños con menos recursos asisten a escuelas favorecidas, su rendimiento equivale a casi tres años de escuela. El porcentaje de niños desfavorecidos que asisten a escuelas desfavorecidas (escuelas en las que otros estudiantes también tienden a estar desfavorecidos) en Suiza es ligeramente inferior a la media de la OCDE.
El papel que juega el estatus social ha sido objeto de debate en Suiza. Un estudio reciente realizado por la Oficina Federal de Estadística ha revelado que los estudiantes cuyos padres han estudiado en la universidad tienen más probabilidades de entrar en el bachillerato (Gymnasium o collège), la escuela secundaria que prepara a los estudiantes para la educación superior.
Crear resiliencia
El estudio también ha analizado la resiliencia de los estudiantes, un área en la que Suiza está muy por encima de la media de la OCDE. El 43% de los estudiantes pobres en Suiza, frente a una media de la OCDE del 26%, son “social y emocionalmente resilientes”. Esto significa que están satisfechos con su vida, se sienten socialmente integrados en la escuela y no sufren de ansiedad por los exámenes. Los estudiantes desfavorecidos que son social y emocionalmente resistentes tienden a tener mejores resultados académicos.
A nivel mundial, la brecha en el rendimiento académico entre los niños aventajados y los que tienen pocos recursos se desarrolla a partir de los 10 años y se amplía a lo largo de la vida estudiantil. Más de los dos tercios de la brecha de rendimiento que se observa a los 15 años ya se observaba en los niños de 10 años.
Los autores del informe recomiendan que, para abordar las diferencias, se asignen recursos adicionales a las escuelas desfavorecidas y se reduzca la concentración de alumnos desfavorecidos en las escuelas. También dicen que el acceso temprano a la educación es clave para ayudar a los niños a adquirir las habilidades sociales y emocionales necesarias.
Además, el informe anima a las escuelas a apoyar más a los profesores para que puedan identificar y gestionar las necesidades tanto de los alumnos como de los padres.
OCDE/jdp