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Millares de personas se reunieron este lunes en el centro de Teherán para conmemorar el 40 aniversario de la República Islámica. La celebración se produce en momentos de nuevas tensiones entre Irán y Estados Unidos. En 1979, una grave crisis entre ambos países pudo resolverse merced a la mediación suiza.
Un documental suizo presentado en el reciente festival cinematográfico Jornadas de SolothurnEnlace externo muestra cómo diplomáticos suizos se encontraron en el centro de una crisis geopolítica hace 40 años y cómo contribuyeron a la conclusión de un acuerdo.
Ninguna celebración marcará el 40º aniversario de la crisis de los rehenes en Irán. Del 4 de noviembre de 1979 al 20 de enero de 1981, 52 diplomáticos y ciudadanos estadounidenses fueron retenidos como rehenes en la Embajada de Estados Unidos en Teherán.
Los 444 días de cautiverio fueron los más largos de la historia para este tipo de secuestros y marcaron el inicio de la hostilidad en las relaciones entre Estados Unidos e Irán. La irrupción de 400 estudiantes y revolucionarios iraníes en la embajada fue un punto de inflexión en la política de Oriente Medio, así como la causa probable de la derrota de Jimmy Carter en las elecciones presidenciales de 1980.
¿Hay algo que celebrar sobre esta crisis? Si la palabra celebrar es demasiado fuerte, sin duda vale la pena reconocer al menos los excepcionales esfuerzos diplomáticos del Ministerio suizo de Exteriores (DFAE) y de su embajador en Teherán, Erik Lang, así como de sus colegas Flavio Meroni, Pascal Décosterd y Franz Muheim, en la resolución de la crisis.
Como intermediarios entre ambas partes, Erik Lang y sus colegas lograron negociar un acuerdo, con la ayuda de Argelia, para liberar a los diplomáticos y ciudadanos sin pérdida de vidas, con la excepción de ocho estadounidenses muertos en un fallido intento de rescate.
“Erik Lang nunca ha recibido honores por sus esfuerzos por liberar a los rehenes”, dijo un embajador retirado hace más de 10 años durante una ceremonia en memoria del difunto secretario de Estado suizo y mediador de las Naciones Unidas, Edouard BrunnerEnlace externo.
Ahora, una forma de reconocimiento para Lang y sus colegas aparece en la pantalla grande. El director de cine Daniel Wyss presentó su documental AmbassadeEnlace externo (Embajada) los días 25 y 30 del pasado mes de enero, en las Jornadas de SolothurnEnlace externo. Centrado en la resolución de crisis y el papel de Suiza, el filme combina entrevistas, principalmente con participantes suizos y estadounidenses, con nuevos videos de los 444 días de la toma de rehenes para mostrar las tensiones entre la multitud enfurecida que tomó el control de la embajada y los desafíos planteados a las negociaciones para los diplomáticos suizos que sirvieron como “potencia protectora”.
“La película me encantó”, declaró Erik Lang por teléfono. “Esta película muestra exactamente lo que experimentamos durante la Revolución”.
Potencia protectora
¿Qué es una “potencia protectora”? El de la potencia protectora es un papel oficial definido en la Convención de VienaEnlace externo sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. El artículo 45 (c) establece: “El Estado que acredita puede confiar la protección de sus intereses y los de sus nacionales a un tercer Estado aceptable para el Estado acreditante”.
¿Por qué fue elegida Suiza? El papel de Suiza como potencia protectora es histórico y se basa en su neutralidad formal. Suiza fue una potencia protectora durante la guerra franco-prusiana de 1870-1871 y continuó durante las dos guerras mundiales. Suiza representó a 35 países durante la Segunda Guerra Mundial con más de 200 mandatos específicos. El más eminente de los mediadores fue Walter Stucki, que representó a más de 20 Estados bajo el gobierno de Vichy en Francia entre 1940 y 1944. Entre 1946 y 1964, Suiza tuvo 46 mandatos. La Confederación también representó los intereses de Estados Unidos en Cuba desde 1961 y los de Cuba en los Estados Unidos desde 1991, [hasta 2015 cuando ambos países americanos reanudaron relaciones diplomáticas].
“La elección de Suiza estuvo en consonancia con su política de neutralidad, pero también con el hecho de que hemos adquirido conocimientos técnicos en este ámbito tan delicado”, afirma Erik Lang.
Por lo tanto, no es de extrañar que Washington pidiera ayuda a Berna en noviembre de 1979 para sus relaciones consulares y diplomáticas con Irán, y que el Consejo Federal [Gobierno] aceptara. A partir de ese momento, como lo documenta el filme, los diplomáticos suizos fueron responsables del bienestar de los rehenes. En entrevistas y escenas conmovedoras, el documental muestra la alegría de los rehenes liberados y el alivio de los diplomáticos. Una reunión en Montreux en octubre de 2018 de los suizos implicados presenta las afinidades de los participantes por las intensas negociaciones diplomáticas - un “momento de gran emoción”, para Erik Lang.
¿Un reiterado papel?
¿Por qué pasó tanto tiempo para la aparición de un filme semejante? La falta de interés en el papel de Suiza puede ser típica de su discreto bajo perfil. La toma de rehenes fue una grave violación del derecho internacional, un momento de conmoción que desafió todas las reglas diplomáticas. Después de todo, una embajada es propiedad de su país y no del país anfitrión.
A petición del exsecretario de Estado Henry Kissinger y de David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan Bank, Estados Unidos admitió al exiliado sah de Irán el 29 de octubre de 1979 para que recibiera tratamiento médico. El sentimiento antiestadounidense se intensificó en Irán, con manifestaciones y quemas de banderas en las calles. La ocupación de la embajada fue inesperada y constituyó un desastre diplomático. Aunque los suizos pudieron poner fin al estancamiento, no había justificación para glorificar esos esfuerzos ante las continuas tensiones entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos.
Curiosamente, Daniel Wyss explicó en una entrevista al término de una proyección en Solothurn que, en su mente, había llegado el momento de la película dado que las tensiones entre Estados Unidos e Irán se acercan a nueva crisis. El papel histórico de Suiza puede repetirse.
Ramificaciones
Para aquellos que buscan más teatro que este documental, el thriller de Ben Affleck, ArgoEnlace externo (2012), que ganó tres premios Óscar, representa otra faceta de esta toma de rehenes. Glorificando el papel de la CIA al ayudar a seis diplomáticos estadounidenses a escapar de Irán durante la crisis, la película fue criticada por sus inexactitudes históricas, pero fue un éxito de taquilla.
Como dice Daniel Wyss: “Debemos recordar que [el rescate] involucró a seis estadounidenses, mientras que la crisis que duró 444 días afectó a 52 rehenes. ‘Embajada’ es probablemente menos espectacular, pero la historia que narra tiene ramificaciones que perduran hasta el día de hoy”.
Daniel Wyss también señaló que Argo era el nombre real de la película falsa utilizada por los agentes como cobertura para sacar a los seis rehenes. El nombre del avión de Swissair en el que volaron el agente de la CIA y los rehenes se llamaba Argovia, nombre de un cantón suizo.
Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch