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Para el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es «una oportunidad de compartir el testimonio de la Resurrección».
Por coincidencias de los calendarios Juliano y Gregoriano las iglesias de las tradiciones cristianas orientales y occidentales celebran la Pascua el mismo día, el domingo 20 de abril. «Así debería ser todos los años, en nombre de la unidad cristiana y el testimonio común en el mundo», afirmó en Ginebra, el secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), Olav Fykse Tveit.
La última vez que coincidieron las mismas fechas fue en 2007. Sucede cuando la luna llena que sigue al equinoccio de primavera cae tan tarde que corresponde también a la primera luna llena tras el 21 de marzo según el Calendario Juliano.
Establecer una fecha común
Esto no ocurre con regularidad. Sin embargo, se ha producido con frecuencia en los últimos años: 2001, 2004 y 2007. Y se producirá nuevamente en los próximos años en 2010, 2011, 2014 y 2017, pero después será necesario esperar hasta 2034.
«Es una oportunidad de compartir el testimonio de la Resurrección», dijo Tveit e invitó a las iglesias a «redoblar su determinación e la búsqueda de la manera de establecer una fecha común para esta festividad».
Un testimonio dividido
El reverendo recordó la consulta que se celebró en Alepo (Siria) en 1997, en la que se advirtió del peligro de que, celebrando una festividad de tan suma importancia en fechas diferentes, las iglesias den un testimonio dividido de este aspecto fundamental de la fe apostólica, comprometiendo así su credibilidad y su eficacia a la hora de llevar el Evangelio al mundo.
¿Por qué la celebración de la Pascua no cae cada año en la misma fecha, como es el caso de Navidad, por ejemplo?
Porque en el siglo IV se decidió celebrar la Pascua de Resurrección después de la primera luna llena que sigue al equinoccio de primavera (vernal) en el hemisferio Norte (o sea el equinoccio de otoño en el hemisferio Sur) (“equinoccio” es un día del año en el que el día y la noche tienen la misma duración. Esto sucede dos veces al año, en primavera y en otoño).
La Pascua Judía
Según el Antiguo Testamento la muerte y la resurrección de Jesús tuvieron lugar aproximadamente en el tiempo de la Pascua judía. Según los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas la última cena de Jesús con sus discípulos fue una cena de Pascua, mientras que, según Juan el Evangelista, Jesús murió el día de la Pascua.
En aquella época, la Pascua judía se celebraba, siguiendo las prescripciones bíblicas en “el decimocuarto día del primer mes”. Los meses del calendario judío comenzaban con la luna nueva, por lo que el decimocuarto día correspondía al día de la luna llena. El primer mes, Nisán, era el mes que comenzaba con la luna nueva de primavera.
En otras palabras: la Pascua judía se celebraba el día de la primera luna llena después del equinoccio de primavera y por ello era una festividad móvil.
Pascua en fechas diferentes
Esto tuvo como consecuencia que, desde los primeros tiempos, los cristianos de diferentes regiones celebraban la Pascua en fechas diferentes. Ya a finales del siglo II, algunas iglesias celebraban la Pascua cristiana el mismo día de la Pascua judía, independientemente de si era domingo o no, mientras que otras la celebraban el domingo siguiente.
A finales del siglo IV había cuatro métodos diferentes de calcular la fecha de la Pascua cristiana. Ante esta situación, el Concilio de Nicea, en el año 325, buscó una solución unificada que guardaría relación con la fecha de la Pascua judía, como se celebraba en el tiempo de Jesús. Para ello se fijó definitivamente la celebración de la Pascua en una fecha móvil.
Es decir la regla según la cual la Pascua se celebraría el primer domingo tras la luna llena que sigue al equinoccio de primavera (vernal) en el hemisferio Norte.
Swisslatin (19.04.2014)