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Berna propone la creación de un grupo de enlace humanitario y subraya la necesidad de incrementar el financiamiento.Este contenido fue publicado el 16 febrero 2003 - 19:23
Bajo la égida de Suiza, 21 agencias humanitarias y 29 Estados advierten sobre las consecuencias apocalípticas de una eventual guerra en Irak.
"La guerra podría entrañar una catástrofe nunca vista en los últimos años y muchos actores estarían incapacitados para hacerle frente", subrayó el presidente de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), Walter Fust, al término de la Cumbre humanitaria sobre Irak.
Aseguró que la reunión permitió consolidar los proyectos de protección de la población civil iraquí en caso de guerra. "La voluntad de cooperación fue reforzada pero nos hace falta dinero", enfatizó para añadir que "en el papel muchas cosas están listas pero no en la realidad".
En su opinión, la cumbre cumplió sus objetivos toda vez que atrajo la atención general sobre las consecuencias humanitarias de una guerra en Irak y en virtud de que van a acelerarse los preparativos para afrontar una crisis de esa naturaleza.
Convocada por la Confederación Helvética, la conferencia reunió este fin de semana en Ginebra a representantes de 21 agencias humanitarias y 29 países. Estados Unidos declinó la invitación a la cumbre, concebida por la diplomacia suiza como una plataforma de diálogo en materia humanitaria, mientras que las autoridades de Bagdad no fueron invitadas.
Enorme vulnerabilidad
"El grado de vulnerabilidad de la población civil es mayor que en 1991 durante la guerra del Golfo, 60% de los iraquíes quedarían sin sus aprovisionamientos cotidianos en caso de que se interrumpiera el programa de petróleo por alimentos", precisó el funcionario helvético ante la prensa.
Destacó las condiciones de desamparo en que se encuentra un alto número de iraquíes con problemas severos de acceso al agua potable y a los servicios sanitarios.
Encargado de coordinar los trabajos de la Conferencia de Ginebra, Walter Fust se refirió a la situación apremiante que atraviesa la población iraquí como consecuencia del embargo impuesto tras la guerra del Golfo. "Un 40% de los niños de Irak no creen que vale la pena vivir", enfatizó.
Consecuencias en el vecindario
Se refirió asimismo a las consecuencias que un ataque a Irak implicaría para los países vecinos que estarían obligados a dejar abiertas sus fronteras para permitir el flujo de la ayuda humanitaria.
Por su parte, el jefe de la delegación suiza, Toni Frisch, propuso la creación de un grupo de trabajo en materia ambiental para que se encargue de evaluar las posibles consecuencias de un conflicto en Irak en esa área.
Los responsables de algunas agencias humanitarias subrayaron el hecho de que Ginebra permitió un primer encuentro con los países vecinos de Irak y de éstos con las naciones más industrializadas, para abordar las medidas urgentes a instrumentar en caso de guerra.
swissinfo, Luis Vázquez, Ginebra
Datos clave
La ONU estima que una guerra en Irak arrojaría entre 600 mil y un millón y medio de refugiados.
Las provisiones de alimentos escasearían a sólo seis semanas de iniciarse el conflicto, según esa fuente.
Las reservas de agua podrían ser cortadas o contaminadas, consideran organismos humanitarios.
Las Naciones Unidas han solicitado 100 millones de dólares desde diciembre para hacer frente a los requerimientos.
Washington y Londres han aportado 15 millones de dólares. EE UU comprometió 40 millones más.
Berna ha destinado 600 mil dólares y otros países un total de 900 mil.
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