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Una de las piedras angulares de la democracia participativa en Suiza es el denominado sistema de milicia. Aunque el origen del término es militar, en Suiza nada tiene que ver con grupos armados. ¿En qué consiste este concepto?
De qué se trataFin del recuadro
“El concepto sistema de milicia se refiere a un principio de organización muy extendido en la vida pública suiza, que se basa en la idea republicana según la cual cada ciudadano que está en capacidad de hacerlo debe asumir, de forma extraprofesional y voluntaria, cargos y labores públicas”, tal y como señala el Diccionario Histórico de Suiza (DSSEnlace externo).
Se puede decir que en el contexto político e institucional helvético el término milicia se entiende como antónimo de profesional, es decir, una persona ejerce un cargo público y lo compagina con otra profesión, por ejemplo los miembros del Parlamento nacional. Son los ciudadanos los que hacen el Estado, por lo que en un Estado democrático participativo los ciudadanos tienen no solo el derecho de votar y elegir, sino también el deber de asumir tareas y responsabilidades.
El origenFin del recuadro
El término milicia deriva claramente del vocabulario militar, de la palabra latina militia. De hecho, fue en el contexto militar que el sistema de milicia se aplicó por primera vez en Suiza, retomando el principio republicano de armar al pueblo en lugar de disponer de topas permanentes. Este tipo de alistamiento se implementó ya en la Edad Media en algunos cantones confederados.
El principio del ejército de ciudadanos se consagró posteriormente en la Constitución suiza de 1798. Con el nacimiento del Estado federal moderno, el principio del servicio militar obligatorioEnlace externo y la prohibición de disponer de tropas permanentes quedaron anclados en las Constituciones de 1848 y 1874. Desde la revisión total en 1999, la Constitución suiza establece explícitamente que “el ejército suizo está organizado fundamentalmente según el principio de miliciaEnlace externo”.
El principio extendido a la políticaFin del recuadro
La extensión del sistema de milicia al ámbito político se remonta al Ancien Régime. A partir de la década de 1830 varios cantones comenzaron a aplicarlo en los municipios y la administración local. Los ciudadanos estaban llamados a asumir responsabilidades a favor de la colectividad en todos los asuntos públicos. Se les asignaban funciones y tareas públicas, incluso importantes, por períodos determinados que desempeñaban con carácter honorífico y a cambio de una compensación modesta.
En el marco del proceso de democratizaciónEnlace externo del nombramiento de las autoridades cantonales en el siglo XIX, el principio de milicia queda arraigado en la arquitectura política e institucional helvética en todos los niveles del Estado, es decir, municipal, cantonal y federal.
Adoptado por la sociedad civilFin del recuadro
El sistema de milicia se ha extendido también a la sociedad civil. Entre los siglos XVII y XIX se multiplicaron las asociaciones y organizaciones de voluntarios que cumplían servicios públicos y desempeñaban actividades sociales. En este ámbito, el sistema de milicia se conjugaba con el principio cristiano de la caridad, pero también con los principios de ayuda mutua y de emancipación de los movimientos socialistas.
El decliveFin del recuadro
En el transcurso del siglo XX, la disponibilidad de los ciudadanos para ejercer un cargo político o prestar servicios a la comunidad, de manera accesoria y compaginándolo con una actividad profesional, ha ido disminuyendo. Esta tendencia se ha acelerado debido a la individualización de la sociedad, la creciente movilidad de la población y un mundo laboral cada vez más exigente.
Aunque el principio de milicia asociado a los mandatos políticos sigue muy arraigado en la mentalidad colectiva, en la práctica hace agua. Hoy en día solo existe en los Ejecutivos de los municipios medianos y pequeños, aunque cada vez más tienen dificultad para encontrar ciudadanos dispuestos a asumir cargos municipales y/o de alcalde y de miembros de las comisiones.
En los Legislativos sigue siendo la norma en todos los cantones y municipios, pero debido a la creciente carga de trabajo, no está descartado que en un futuro no muy lejano se opte por profesionalizar estos cargos. En cuanto a los miembros del Parlamento nacional, aunque todavía se definen como de milicia, en realidad hoy se dedican a la política de forma profesional o semiprofesional. De hecho, dedican la mayor parte de su semana laboral a las actividades parlamentarias, por las que reciben una remuneración decente.
Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch