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Aunque el número de chakras puede variar según las distintas interpretaciones, por lo general se considera que existen siete chakras (centros energéticos) que regulan distintos aspecto de nuestro cuerpo.
¿Dónde están situados los chakras?
La mayor parte de los estudiosos está de acuerdo en situar a los chakras en un eje vertical que atraviesa la zona central del cuerpo, siguiendo la espina dorsal.
Según las distintas escuelas, alrededor de estos chakras centrales se desarrollaría una multiplicad de otros chakras secundarios, hasta alcanzar un total de veintiocho chakras.
¿Dónde se hallan los chakras fundamentales?
Como dijimos antes, más allá del número definitivo que puede variar según distintas posiciones teóricas, los chakras fundamentales se encuentran situados a lo largo de la columna vertebral.
¿Cuáles son los chakras fundamentales?
El chakra de raíz, chakra basilar o Muladhará, está situado en la parte inferior de nuestro cuerpo, en una zona que coincide aproximadamente con la del pubis.
El segundo chakra, conocido como chakra sacro, sexual o Suadhisthana, se halla localizado algo más arriba, en torno a la zona pélvica.
Siempre en orden ascendente, nos encontramos con el chakra del plexo solar o Manipura, situado aproximadamente a la altura del estómago.
Luego sigue el chakra conocido como Anajata, chakra del pecho o chakra del corazón, ya que se halla situado a la altura del plexo cardíaco.
En quinto lugar está el chakra Vishudda o Vishuddha, también conocido como chakra de la garganta o chakra del cuello, situado en torno a la laringe.
Más arriba se encuentra el chakra Agna, ubicado en el centro exacto de la frente.
Este es probablemente el chakra más conocido, bajo el nombre de tercer ojo de Shiva.
El séptimo y último chakra de los fundamentales recibe el nombre de Shajasrara, chakra de la coronilla o de la glándula pineal y, según los expertos, se halla situado justo encima del cráneo.
¿Se encuentran conectados entre sí los distintos chakras?
Los chakras se hallan conectados por unos finos canales energéticos conocidos como Nadis, término sánscrito que significa río o tubo.
¿Cómo actúan los chakras?
Estos centros energéticos se comportan como sutiles antenas que concentran distintos tipos de energías.
Cada chakra está relacionado con una determinada frecuencia de energía y con un nivel específico de la conciencia.
En función de su ubicación en el cuerpo y de su estado, los chakras regulan y determinan áreas específicas del cuerpo, afectando órganos y glándulas.
Mediante el yoga, los ejercicios respiratorios y la meditación es posible abrir los chakras, armonizándolos para alcanzar un flujo saludable de energía.
Los chakras y la salud
Como hemos detallado en los artículos dedicados a cada uno de los siete chakras fundamentales, los chakras son centros energéticos o puntos de fuerza que, según antiguas doctrinas filosóficas y religiosas de Oriente, están asociados a distintas partes de nuestro organismo y controlan el funcionamiento, la salud y el equilibrio de nuestros órganos.
Por estos centros energéticos circula, según la tradición, una especie singular de energía, conocida como Prana.
La falta de armonía en cualquiera de los chakras, su bloqueo, su inactividad o su hiperactividad genera un desequilibro en nuestra energía que puede ocasionar afecciones no solo en los órganos directamente interesados sino también en nuestro estado anímico, mental y espiritual.
Es por eso que diversas tradiciones se han abocado, a lo largo de los siglos, a buscar métodos y terapias que permitan armonizar los chakras, restableciendo así el bienestar integral (físico, mental y espiritual) de nuestro organismo.
La meditación, el yoga, la reflexología, la terapia de los aromas y de los colores son solo algunas de las muchas y variadas disciplinas que buscan armonizar los chakras como paso indispensable para alcanzar el máximo de plenitud física y de bienestar espiritual.
Según la tradición, el cuerpo físico y el cuerpo espiritual (también llamado cuerpo sutil) conforman una única entidad, íntimamente relacionada y, en última instancia, indivisible.
Los chakras serían los centros neurálgicos de esta relación, el punto de contacto entre ambas esferas.
De allí que, trabajando en la sanación de un nivel (el físico) se puedan obtener efectos benéficos en el otro nivel (el espiritual).
Y lo mismo vale en sentido inverso. Meditando, haciendo introspección, poniéndonos en contacto con el plano trascendente logramos también una mejora en nuestro estado físico.
Todos nosotros tenemos siete chakras fundamentales, cada uno de los cuales funciona como un centro que atrae, concentra y hace circular la energía. Como hemos visto, cinco de los siete chakras poseen dos polos por los que circula la energía.
Solo dos, el Muladhará o chakra de raíz y el Sajasrara o chakra de la coronilla, poseen un solo polo y están orientados respectivamente hacia la tierra (el principio inmanente) y hacia el cielo (el principio de la trascendencia).
La armonía entre ambos planos o esferas es el fin último y la garantía de una auténtica salud física y espiritual.