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Los días 25 y 26 de septiembre de 1942 tuvo lugar en Montreux la conferencia anual de directores cantonales y federales de inmigración. En la agenda figuraba la política de Suiza hacia el creciente número de refugiados que intentaban entrar al país, específicamente judíos que huían de los nazis.
Los documentos de archivo de hace 75 años muestran que la política del Gobierno de alejar a los desesperados judíos de la frontera suiza fue controversial en el momento y estuvo lejos de ser aceptada por el resto del país.
“Aquí, como en otras partes, no es deseable que la población judía supere una cierta proporción. Suiza no tiene la intención de dejarse manejar por los judíos, como tampoco quiere ser manejada por ningún extranjero... El judío no se asimila fácilmente… Tampoco hay que olvidar que muchos de ellos plantean un riesgo para nuestras instituciones, con condiciones en las que el instinto judío para los negocios tiene tendencia a correr libremente”.
Lo anterior es lo que Heinrich Rothmund, responsable de la Oficina Federal de Inmigración entre 1919 y 1955, dijo en Montreux. El acta completa de su discurso del 26 de septiembre comienza al pie de la página 19 de este documento, en francés, tomado de los Documentos Diplomáticos de SuizaEnlace externo:
Estos comentarios reflejan una carta escrita a Rothmund diez días antes por Daniel Odier, un oficial de la policía militar del Distrito Territorial de Ginebra. La carta fue citada en ‘Suiza y los refugiados en la era nazi’Enlace externo, una investigación de una comisión independiente de expertos dirigida por Jean-François Bergier.
“Muchos judíos recién llegados a Suiza desean iniciar negocios de inmediato y también quieren participar en el comercio. La correspondencia de estas personas demuestra claramente que dicen a sus amigos y conocidos que se unan a ellos en este paraíso que es Suiza, y el mero hecho de aceptar uno en Suiza proporciona a otros diez la oportunidad de seguirlo aquí, y de lograr establecerse, tendremos un montón de problemas para deshacernos de ellos... Estos refugiados tienen poca disciplina y con frecuencia necesitan ser tratados con mucha firmeza para que respeten las promesas hechas al entrar a Suiza”.
Seis semanas antes, el 13 de agosto, el Gobierno había cerrado efectivamente la frontera a los judíos. “Los refugiados políticos, es decir, los extranjeros que se declaran como tales cuando se les pregunta y que pueden probarlo, no deben ser expulsados. Aquellos que buscan refugio por motivos raciales, como por ejemplo los judíos, no son considerados refugiados políticos”, decretó.
Según el informe de Bergier, “hay pruebas de que alrededor de 24 500 refugiados fueron rechazados en la frontera entre enero de 1940 y mayo de 1945”; sin embargo, una investigación recienteEnlace externo asegura que la cifra fue menor. Señala además que “se sabía muy bien después del verano de 1942, como muy tarde, que los refugiados que habían sido rechazados casi con toda seguridad serían deportados y asesinados”.
La decisión del 13 de agosto provocó protestas entre la población, algunos políticos de izquierda, agencias de socorro y grupos religiosos de todas las denominaciones. El 30 de agosto, el Ministro de Justicia, Eduard von Steiger, pronunció su famoso “el barco está lleno” en la Joven Iglesia Protestante de Zúrich-Oerlikon. Fue la primera vez que se utilizó esta metáfora con respecto a los refugiados.
“Quienquiera al comando un pequeño bote salvavidas que ya está bastante lleno, con capacidad limitada y con una cantidad igualmente limitada de provisiones, debe parecer duro cuando miles de víctimas de un barco hundido gritan para ser salvados y no puede recoger a todos. Y, sin embargo, sigue siendo humano cuando advierte tempranamente contra la falsa esperanza y trata de salvar al menos a los que había recogido”, dijo.
El 7 de septiembre, una clase de niñas de una escuela secundaria de Rorschach, en el noreste de Suiza, escribió al Gobierno, “totalmente indignada”, que los refugiados estaban siendo devueltos “tan despiadadamente a la miseria”. Las alumnas pidieron una actitud más generosa y acogedora por parte de Suiza:
Una semana más tarde, otra decepcionada joven suiza que había escrito al Gobierno recibió una respuesta de cuatro páginas elaborada por el Ministro de Justicia, Eduard von Steiger.
“Cuando su enojo haya pasado, usted puede tener paciencia por un momento - los jóvenes rara vez son pacientes - para pensar en algo”, escribió de manera condescendiente. Le planteó entonces una docena de preguntas que iniciaban con un “¿sabía usted…?”. Por ejemplo, ¿sabía ella cuántos refugiados había aceptado Suiza y cuántos de ellos habían resultado ser espías? “¿Alguien le dijo eso o se guardaron esa información?”
Von Steiger concluyó: “Estoy convencido de que sus acusaciones la harán sonrojar si está mejor informada sobre las dificultades relacionadas con la situación de los refugiados y los esfuerzos de aquellos que trabajan con devoción y amor por los refugiados”.
En la conferencia del 26 de septiembre, Rothmund, aparentemente en actitud de negación, defendió la decisión de cerrar la frontera suiza a los refugiados judíos.
“El pueblo suizo ha protestado vigorosamente contra estas medidas - menos por simpatía hacia los judíos, más porque condenan a sus perseguidores. Esas reacciones son saludables porque muestran que nuestro país ha resistido, hasta ahora, el virus del antisemitismo”.
Una importante fuente de noticias para los expatriados suizos durante la Segunda Guerra Mundial fue el ‘Servicio de Onda Corta’Enlace externo (SOC), precursor de swissinfo.ch. Sin embargo, como lo demuestran sus archivos, los despachos de los asuntos de la semana siguiente -la transcripción de un programa de radio- no hicieron mención alguna de cómo trataba Suiza a los refugiados judíos, centrándose en las noticias internacionales y en la Batalla de Stalingrado:
Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch