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Alemania celebra el 9 de noviembre el vigésimo aniversario de la Caída del Muro de Berlín, un acontecimiento que no causó ninguna alarma en Suiza en aquel entonces, según el embajador helvético en la capital alemana.Este contenido fue publicado el 11 octubre 2009 - 10:01
En entrevista con swissinfo.ch, Christian Blickenstorfer asegura que Suiza advirtió el buen vínculo que había entre la Alemania unificada y la Unión Europea.
Blickenstorfer, quien tiene fuertes lazos de familia con Alemania, dice que ambos países son muy dependientes entre sí, a pesar de la diferencia de tamaño. Alemania es el socio comercial más importante de Suiza y representa un quinto de las exportaciones de mercancías y un tercio de las importaciones.
Las relaciones bilaterales sufrieron recientemente una sacudida cuando el ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbrück, criticó la legislación suiza en materia de secreto bancario.
swissinfo.ch: ¿Dónde cree usted que está la mayor fortaleza de la relación entre Alemania y Suiza?
Christian Blickenstorfer: Es suficiente con tomar los últimos seis años; somos muy similares en nuestro sistema democrático, somos muy dependientes uno del otro en cuanto que las decisiones económicas de Alemania son extremadamente provechosas para Suiza en su trato con la creciente Unión Europea. Eso es algo que quizá la población suiza no ha advertido.
Pero los políticos suizos y los funcionarios que tuvieron que tratar esos temas eran conscientes de que sin la ayuda alemana nunca habríamos llegado tan lejos en nuestras relaciones bilaterales con la Unión Europea.
swissinfo.ch: ¿Cuándo usted habla de la relación de Suiza con Alemania se refiere a la nación entera o a la Suiza de habla alemana?
C.B.: Yo soy de la parte de habla alemana de Suiza, así que para mí y para mis colegas esta relación es más cercana que la de nuestros compatriotas francófonos. Su relación con Francia, pensaría, no es tan estrecha como la de la Suiza de habla germana con Alemania. Es una sensación que tengo, pero puedo estar equivocado.
swissinfo.ch: ¿Y por qué podría ser eso?
C.B.: Pienso que Alemania es económicamente mucho más importante para Suiza, y para el conjunto de Suiza de lo que es Francia. Y el sistema centralizado que Francia ha tenido por siglos la hace un socio menos probable que Alemania con sus claras estructuras federalistas desde 1949.
swissinfo.ch: Este año Alemania celebra 20 años de reunificación. ¿Cómo reaccionó Suiza ante a la perspectiva de que Alemania se convirtiera de nuevo en una sola nación en 1989?
C.B.: A diferencia de Gran Bretaña, y en particular de las preocupaciones de su entonces primera ministra, Margaret Thatcher, Suiza nunca tuvo miedo de una Alemania reunificada.
Pero al mismo tiempo, Suiza advirtió que en ese 1989 Alemania era ya un miembro muy fuerte de la Unión Europea. Y con una tal integración a Europa no había riesgo de que recomenzara la historia (de volver a hacer la guerra) que había producido dos veces en el siglo XX.
swissinfo.ch: ¿Se temió una acelerada fuga de cerebros con la apertura en Alemania de una nueva zona con nuevas oportunidades para inversiones, industrias e ideas?
C.B.: Pienso que no lo suficientemente interesante, porque resulta a la inversa: Nuestro nivel de vida, nuestros sueldos son superiores, así que es más probable que atraigamos a las personas con base en la libre circulación en la Unión Europea tras de que Suiza firmara el acuerdo correspondiente. Entonces, muchas más personas vienen a Suiza que al contrario. Pero la población suiza en
Alemania también ha aumentado en los últimos cinco a siete años.
Para Suiza el flujo de capacidades intelectuales es un tema global. En los años 90 existía la preocupación de que nuestra gente más brillante emigrara a Estados Unidos. Por ello creamos un consulado de la ciencia en Boston, cuya tarea era asegurarse de que aquellos que quisieran volver a Suiza pudieran hacerlo fácilmente a través del consulado. Muchos aprovecharon esa oportunidad.
Hemos establecido un modelo similar aquí en Alemania. Veremos si la situación cambia durante el actual descenso económico, pero en general estamos satisfechos con el flujo constante entre las dos naciones.
swissinfo.ch: ¿Qué hay sobre el miedo de una afluencia de alemanes a Suiza, eso crea tensiones al interior de las comunidades?
C.B.: Había ciertamente conciencia entre algunos sectores de la población de que esta afluencia podría reducir los salarios. Pero los últimos tres o cuatro años han mostrado claramente que las preocupaciones de aquellos que se oponían a la libre circulación de personas en Europa eran infundadas. Incluso ahora, con el descenso económico, también en Suiza la afluencia ha disminuido automáticamente.
swissinfo.ch: Con una Unión Europea que continúa ampliándose, ¿cómo ve usted a Suiza en diez años?
C.B.: Es difícil decir, pero probablemente seguiremos fuera de la Unión Europea, porque el ambiente entre la población suiza no está como para que el Gobierno pueda plantear la cuestión de una adhesión a la UE.
Hay por lo menos dos razones para ello. Con nuestro sistema de democracia directa y nuestra participación a escala comunal (federalismo) Bruselas parece extremadamente lejana. Para algunos suizos, ya Berna está muy lejana. Y ese coloso burocrático que han establecido en Bruselas es algo que a los suizos no les gusta realmente.
Y la otra cosa es que, probablemente, nosotros tendríamos que cambiar, adaptar e incluso reducir algo de nuestro sistema democrático directo. Pienso que los suizos prefieren guardar su independencia porque eso es realmente algo muy cercano a su corazón.
Andrew Littlejohn, Berlín, swissinfo.ch
(Traducción: Marcela Águila Rubín)
Christian Blickenstorfer
El diplomático de carrera ha sido embajador en Arabia Saudí y varios Estados del Golfo y es un especialista en asuntos árabes. En 2001 se convirtió en embajador suizo en Washington. Al final de su mandato de cinco años en EE UU, fue designado al frente de la embajada suiza en Berlín, su último puesto antes de su retiro.
A lo largo de 2009 la fundación política Konrad-Adenauer en Berlín organiza una serie de conversaciones en las que los embajadores de los países vecinos aportan sus puntos de vista personales sobre el impacto inicial de la reunificación alemana en sus naciones y acerca de la relación bilateral en los pasados 20 años.
Christian Blickenstorfer habló de sus fuertes lazos personales con Alemania como resultado de una amistad de niñez que su madre tenía con una muchacha de Berlín, con la que compartió habitación en el internado en Suiza. Las familias son todavía cercanas. El embajador Blickenstorfer aseguró que, a pesar de la diferencia de tamaño, no había ningún otro país al que Suiza estuviera tan fuertemente unida.
Reunificación alemana
En el verano 1989 Hungría decidió abrir sus fronteras, provocando un éxodo de miles de alemanes del Este a la Alemania Occidental, vía Hungría.
La crisis política que siguió a los acontecimientos húngaros condujo a las primeras elecciones libres de la RDA el 18 de marzo de 1990, y a las negociaciones entre la RDA y la Alemania Federal que culminaron en un Tratado de Unificación.
El Muro de Berlín fue erigido por la RDA y rodeó completamente Berlín Oeste, separándolo de la Alemania Oriental.
El Gobierno de Alemania Oriental anunció el 9 de noviembre de 1989, después de varias semanas de malestar civil, que todos los ciudadanos de la RDA podrían visitar Alemania Occidental y Berlín Oeste.
En las semanas siguientes, fragmentos del Muro fueron retirados por el público y por cazadores de recuerdos; el equipo industrial se ocuparía más tarde del resto. La Caída del Muro de Berlín preparó el terreno para la reunificación, que fue concluida formalmente el 3 de octubre de 1990.
La Alemania reunificada permaneció como miembro de la Comunidad Europea (más tarde Unión Europea) y de la OTAN.
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