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El desplome del Junkers JU-52 en Piz Segnas, cantón de los Grisones, que costó la vida a 20 personas el sábado pasado, es el más grave siniestro de aviación ocurrido en los últimos años en Suiza. Sin embargo, el avión, una reliquia de los años 30, era objeto de un meticuloso mantenimiento.
Entre las víctimas se cuentan 17 pasajeros y los tres miembros de la tripulación: ocho parejas y cuatro personas solas. Hay nueve hombres y ocho mujeres de Suiza, así como una pareja de Austria y su hijo.
Compleja investigación en perspectiva
El avión regresaba de un viaje a Locarno, en el sureño cantón suizo del Tesino, y debía aterrizar en Dübendorf, cerca de Zúrich. El accidente ocurrió el sábado 4 de agosto poco antes de las 17:00 (hora local), a 2 540 metros sobre el nivel del mar.
Por alguna razón desconocida, la nave se desplomó bruscamente y golpeó la montaña. De acuerdo con la investigación inicial, se puede excluir una colisión con un obstáculo, cable u otra aeronave.
Pero las pesquisas para determinar las causas exactas del accidente serán complejas. El avión, de 1939, carecía de una “caja negra” que pudiera guiar a los investigadores.
Avión legendario
La nave siniestrada era un Junkers JU-52. Este tipo de avión trimotor fue construido entre 1931 y 1952 y utilizado inicialmente con fines civiles para el transporte de pasajeros, especialmente en las compañías Lufthansa y Swissair.
Durante la Segunda Guerra Mundial fue ampliamente utilizado en la ‘Luftwaffe’ (fuerza aérea alemana) para diversas misiones, incluidos los bombardeos, pero sobre todo para el transporte de mercancías y paracaidistas.
El final de la guerra no marcó el momento de su jubilación. El avión todavía fue utilizado por Francia durante la Guerra de Indochina y por Portugal para el transporte de paracaidistas durante las guerras coloniales en África.
Por su parte, la Fuerza Aérea Suiza adquirió tres ejemplares en 1939 y las usó hasta ... 1982
Publicidad y cine
En esa fecha, Ju-Air, una asociación fundada por los amigos de la armada suiza del aire, había recuperado dos de los aparatos del ejército suizo para su reasignación al uso civil. Sus vuelos turísticos tuvieron un gran éxito entre el público. La asociación había comprado dos más en el extranjero.
Además de los vuelos turísticos, Ju-Air reúne el dinero necesario para mantener sus aparatos alquilándolos a la industria cinematográfica y a patrocinadores para operaciones publicitarias, por ejemplo, la sociedad relojera suiza IWC.