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En medio de una fila de cabañas azul cielo en la última frontera de la Guerra Fría, entre Corea del Norte y Corea del Sur, soldados de ambos bandos se dan la cara.
Panmunjom, la ciudad de la Zona Desmilitarizada (DMZ) en la que negocian este martes representantes de los dos países vecinos, es el tradicional punto de contacto de su frontera común, pero también la materialización de los efectos duraderos de la Guerra de Corea (1950-1953).
Millones de coreanos murieron en ese conflicto, que terminó con un armisticio firmado en Panmunjom y no con un tratado de paz, por lo que las dos Coreas siguen técnicamente en guerra.
Al contrario de lo que sugiere su nombre, la DMZ es una de las fronteras más militarizadas del mundo, llena de torres de control y sembrada de campos de minas.
Panmunjom es el único lugar de la DMZ en la que las dos partes se dan la cara. En ese punto, la frontera está materializada únicamente por una demarcación de cemento.
Y ahí se han registrado numerosos incidentes dramáticos. En noviembre, un soldado norcoreano se precipitó al Sur en medio de una lluvia de balas de sus camaradas, en una deserción tan espectacular como infrecuente.
No obstante, no era la primera que tenía lugar en Panmunjom. La más llamativa fue en 1984, cuando un estudiante ruso procedente de Moscú cruzó corriendo la frontera, provocando un tiroteo que duró 30 minutos y dejó cuatro muertos, aunque él salió ileso.
En 1967 se produjo otro tiroteo, cuando un veterano periodista de la agencia oficial norcoreana KCNA desertó mientras cubría unas negociaciones militares.
- Un "cliché" -
En 1976, soldados norcoreanos mataron a hachazos a dos soldados estadounidenses que podaban un árbol cercano, lo que hizo temer una generalización del conflicto.
Los presidentes estadounidenses que visitan Corea del Sur se desplazan a menudo a la DMZ, en un gesto simbólico del compromiso de Washington con la defensa de Seúl.
El mal tiempo hizo que Donald Trump renunciara a una visita sorpresa a la DMZ, en tanto que la Casa Blanca calificó estos viajes de "cliché".
El dirigente norcoreano, Kim Jong-Un, hizo una rara visita a Panmunjom en 2012, y la prensa estatal publicó fotos en las que se lo veía mirando hacia el Sur con unos prismáticos en un momento de tensiones crecientes.
A lo largo de los años, Panmunjom se ha convertido en una gran atracción turística para los extranjeros que viajan a Corea del Sur.
Antes de que empiecen a tomar fotos del lugar, a los visitantes se les pide que no hagan nada que pueda molestar a los soldados norcoreanos.
"Es muy triste ver un país tan dividido", opinó en el lugar Julia Ahn, una estudiante de 24 años originaria de Nueva York. "Es una buena información, pero difícil de digerir".
Las conversaciones de este martes, las primeras desde diciembre de 2015, se celebran en la Casa de la Paz, en el lado sur de la "zona neutra". El Norte también dispone de un emplazamiento para acoger las negociaciones, Tongilgak.
El Norte y el Sur están tan divididos que los ciudadanos ordinarios no disponen de conexiones telefónicas directas entre ellos. Sin embargo, los dos edificios están conectados con Seúl y Pyongyang para que las negociaciones puedan ser controladas de cerca por las dos capitales.