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Una iniciativa popular pretende introducir un servicio ciudadano obligatorio en beneficio de la comunidad y el medioambiente. Busca salvar el sistema de milicias y resolver la escasez de personal en el sector sanitario. Sin embargo, podría violar la prohibición del derecho internacional al trabajo forzoso.
La asociación suiza ‘Service.Citoyen.ch’Enlace externo, que promueve el compromiso de las milicias, quiere lanzar este año una iniciativa popular que obligaría a todos los ciudadanos suizos a realizar un servicio militar o civil. El Parlamento determinaría en qué medida los extranjeros podrían contribuir en tareas sociales, dado que la participación en el ejército está restringida a los suizos.
Los promotores de la iniciativa buscan revalorizar el compromiso de las miliciasEnlace externo, coadyuvar a superar los actuales “desafíos ecológicos y demográficos colectivos” y “reconocer a las mujeres como ciudadanas plenas”.
Con “desafíos demográficos” se refieren principalmente a la crisis en la atención sanitaria, más precisamente en el área de cuidados. “El sistema de salud enfrenta serios desafíos de costos y personal”, explica Noémie Roten, copresidenta de la asociación. Cita un estudioEnlace externo según el cual un servicio ciudadano podría aliviar los problemas en el campo de la atención a largo plazo.
¿El servicio ciudadano es trabajo forzado?
Sin embargo, el servicio ciudadano tiene un escollo. Los convenios internacionales de derechos humanos, como el Convenio Europeo de Derechos HumanosEnlace externo (CEDH) o los pactos de la ONU, contienen disposiciones claras: nadie puede ser obligado a realizar trabajos forzados u obligatorios. El servicio militar y el servicio civil alternativo por razones de conciencia, los servicios de emergencia y desastre, y los servicios que forman parte de los deberes de los ciudadanos no son considerados trabajo forzoso.
Un servicio general o ciudadano no es considerado como excepción por los acuerdos. En un informe encargado por el Consejo Federal, un grupoEnlace externo de estudio dejó abierta la pregunta de si una obligación general de servir es compatible con la prohibición del trabajo forzoso y de qué manera.
Sin embargo, los autores de la iniciativa están convencidos de que un servicio cívico no es esclavitud ni trabajo forzado en el sentido de los acuerdos. “El servicio ciudadano cumple con los derechos humanos y no constituye trabajo forzado”, subraya Noémie Roten. Incluso está convencida de que brinda más libertades, porque las personas tienen la posibilidad de elegir entre varios tipos de servicios.
La duración y el contenido, decisivos
Rainer J. Schweizer, profesor de Derecho, ha estudiado ampliamente los temas de los servicios obligatorios. Se muestra más escéptico: “No estoy seguro de que tenga sentido tratar de llenar los vacíos en las áreas donde falta personal a través del servicio ciudadano”. Concede, sin embargo, que un compromiso menor a tiempo parcial con el bien común, como la protección civil, no plantearía ningún problema.
Según el derecho internacional, el trabajo y los servicios que “forman parte de las obligaciones cívicas normales” no se consideran trabajo forzoso. “En algunas comunidades de montaña, los habitantes pueden verse obligados a erigir estructuras protectoras contra un torrente si se producen inundaciones de manera reiterada”, ejemplifica Schweizer.
Pero, añade, no es aceptable explotar el trabajo de una persona, con un servicio obligatorio, para aliviar la escasez de mano de obra en la industria, el sector hotelero o de restauración. “O si el servicio dura tanto que la libertad de elegir una profesión esté efectivamente restringida”.
Reconoce que la idea de un servicio ciudadano tendría la ventaja de garantizar la igualdad de género y permitir la inclusión de extranjeros.
Pocas posibilidades
El destino de la iniciativa popular depende de cómo sea interpretada. Como sus promotores admiten abiertamente que quieren resolver los problemas de escasez de personal, especialmente en el sector de la atención sanitaria, posiblemente puedan enfrentarse a la prohibición del trabajo forzoso, cuyo objetivo es proteger contra la instrumentalización de la fuerza laboral.
El Parlamento declara nulas las iniciativas populares si violan disposiciones imperativas del derecho internacional, y la prohibición del trabajo forzoso es una de ellas. Sin embargo, las iniciativas populares en Suiza rara vez han sido declaradas nulas. Por lo tanto, es muy posible que el servicio ciudadano termine siendo sometido a votación popular.
Para el profesor Schweizer la iniciativa no tiene posibilidades con el electorado suizo puesto que el servicio ciudadano no se corresponde con la mentalidad suiza: “El ciudadano suizo promedio de hoy quiere sobre todo ganar dinero y satisfacer sus necesidades y las de sus seres queridos y no servir a la comunidad".
Traducido del francés por Marcela Águila Rubín