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Tras el estreno mundial de la última cinta de Martin Scorsese, ‘El Lobo de Wall Street’, swissinfo.ch analiza cómo se retrata a los banqueros privados suizos en la gran pantalla. El filme narra una historia de agentes de bolsa neoyorquinos a comienzos de los años 1990.
La película, nominada a cinco Premios Óscar, está basada en las memorias de Jordan Belfort y describe el cotidiano de los corredores de bolsa de la época. Era gente que defraudaba millones de dólares a clientes ingenuos y que se permitía una escandalosa vida llena de drogas, sexo y consumo desenfrenado.
Scorsese presenta igualmente a un afable banquero de Ginebra, con quien Belfort (interpretado por Leonardo Di Caprio) conecta en un intento de poner a salvo parte de su fortuna mal habida.
Las escenas en las que aparece el banquero de la Union Bancaire Privée (UBP) muestran a un personaje manso y algo sórdido que desde un primer momento se muestra dispuesto a ayudar a Belfort. El suizo lleva un estilo de vida igualmente decadente y mantiene una relación con una neoyorquina que se dedica al tráfico de divisas.
“La historia del señor Belfort muestra la realidad que él quiso contar. Belfort escribió un libro e hizo una película en la que, primero, exagera en relación al texto, y luego, también respecto a la realidad”, explica en conversación telefónica Jean-Jacques Handali, el banquero de Ginebra en el que está inspirado el personaje de ficción.
Handali, ciudadano francés, dirige actualmente una firma dedicada a la gestión de fortuna en Ginebra, pero al ser contactado por swissinfo.ch prefirió mantener la discreción respecto a esta historia. En El Lobo de Wall Street su nombre, como el de muchos otros protagonistas, fue cambiado. Handali es presentado en la película como Jean-Jacques Saurel.
Tal como se explica en el filme, Handali fue arrestado en Florida en 1994, junto con uno de los socios de Belfort, acusado de blanqueo de dinero procedente del tráfico de drogas. Las autoridades de Estados Unidos le consideraban una figura central de las redes de blanqueo de capitales. Suiza congeló 15 millones de dólares (13,6 millones de francos) en una cuenta UBP relacionada con el caso.
El lobo de Wall Street
El lobo de Wall Street (2013) es una cinta dirigida por Martin Scorsese basada en las memorias de Jordan Belfort, un excorredor de bolsa que llevó un estilo de vida excesivo antes de ser detenido por fraude en el mercado de valores, lo que le valió una pena de prisión firme.
El francés Jean Dujardin, ganador del Óscar al Mejor Actor en 2011 por su papel en The Artist, interpreta a un banquero suizo corrupto y relamido.
La película de Scorsese está nominada a cinco Premios Óscar. La ceremonia de entrega está prevista para el próximo 2 de marzo. Las nominaciones son: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado (Terence Winter), Mejor Actor (Leonardo DiCaprio), y Mejor Actor Secundario (Jonah Hill).Fin del recuadro
“Caricatura”
Interrogado acerca de lo exacto de las situaciones descritas en el filme, el agente del FBI, Gregory Coleman, quien dirigió las operaciones que llevaron a la detención de Belfort, declaró en una entrevista concedida al New York Times: “He perseguido a este tipo durante diez años, y todo lo que cuenta en su libro es verdad”.
Según Fréderic Maire, director de la Cinemateca Suiza, “en las películas de Hollywood hay una figura arquetípica del banquero suizo que es siempre una caricatura”.
De hecho, la imagen del banquero suizo, siempre dispuesto a aceptar fondos de procedencia más que dudosa, existe desde hace mucho tiempo en las producciones de Hollywood. Las películas de James Bond han reforzado el estereotipo, mientras que la trilogía protagonizada por Jason Bourne ha puesto énfasis en la cuestión del secreto bancario.
Maire reconoce dos estilos de caricatura que generalmente describen al banquero suizo en el cine. “Se trata de un tipo de altos vuelos, como en El lobo de Wall Street o de un personaje rígido, calvo, duro y reservado. El típico protestante de la Suiza de habla alemana que se confunde con el paisaje”.
El director de la Cinemateca Suiza distingue igualmente entre “la descripción de los mecanismos económicos usados para esconder dinero en cuentas secretas, que me parece completamente plausible”, y cómo el personaje es presentado. “En función de la personalidad del actor, de su forma de actuar o de hablar, la imagen del banquero suizo puede ser completamente exagerada”, añade.
El retrato que propone Scorsese de Handali/Saurel es, en opinión de Fréderic Maire, “un poco ridículo y exagerado”. Además, “no es muy suizo que digamos, dado que es interpretado por el famoso actor francés Jean Dujardin, lo cual refuerza los rasgos menos creíbles del personaje del banquero”.
Estereotipos
Sindy Schmiegel, portavoz de la Asociación Suiza de Banqueros (ASB) declara a swissinfo.ch que la ASB, “no se interesa por las percepciones culturales de la industria bancaria” y que “no posee datos acerca del comportamiento de banqueros individuales o sus empleados”.
No obstante, añade que la ASB, “intenta mostrar a la opinión pública que no hay nada clandestino en las actividades de la banca suiza. Los bancos de nuestro país funcionan según regulaciones sumamente estrictas”.
El banco ginebrino UBP, protagonista de la historia de Belfort, rechazó comentar su imagen en la película de Scorsese. De hecho, el diario Le Temps informó el pasado verano que incluso se colocaron paneles cubriendo el nombre el banco durante el rodaje de la cinta en Ginebra.
Frédéric Maire no tiene ninguna esperanza de que la imagen de los banqueros suizos en el cine de Hollywood cambie en un futuro próximo. Y esto, a pesar de los profundos cambios que está viviendo el sector bancario.
“Los estereotipos se mantienen… cuando, en realidad, deberíamos ser más abiertos, dado que el secreto bancario tiende a desaparecer. Pero esta imagen parece estática: en la que Suiza representa a los bancos, su secreto y mucho dinero de dudosa proveniencia”, afirma.
En el cine suizo, la imagen del banquero es bastante diferente. “Para nosotros los banqueros suizos son fríos, o sea, totalmente normales. Nosotros no vivimos en una realidad como la que retrata El lobo de Wall Street”. Parece que a nuestros cineastas no les interesa mostrar este mundo, probablemente porque no lo encuentran suficientemente sexy”, sostiene el director de la Cinemateca Suiza.
(Traducción del inglés: Rodrigo Carrizo Couto), swissinfo.ch