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Imagen tomada en 2011 por la agencia oficial de noticias norcoreana, KCNA, que muestra la llegada de ayuda humanitaria a Pyongyang(afp_tickers)
El refuerzo de las sanciones internacionales contra Corea del Norte está complicando la tarea a las organizaciones humanitarias, porque los bancos son cada vez más reticentes a transferir los fondos necesarios para su supervivencia.
Además, los cargamentos de ayuda se quedan mucho tiempo bloqueados en la frontera con China, a veces de forma indefinida. El motivo más frecuente es la confusión sobre qué artículos están autorizados a entrar en el país tras el refuerzo de las sanciones, consecuencia del cuarto ensayo nuclear norcoreano del pasado 6 de enero.
"Importar bienes como medicamentos, ayuda humanitaria o materiales para las infraestructuras sanitarias se ha convertido en una tarea muy difícil", explica un miembro de una oenegé internacional presente en la capital norcoreana.
"¿Qué ocurriría si se produjeran inundaciones graves?", se pregunta. "Tenemos algunos materiales en el terreno, pero no podríamos introducir ayuda de urgencia rápidamente".
Una carga importante de tabletas de purificación de agua fue requisada en la aduana china porque su fuerte contenido en cloro hacía temer un potencial "doble uso".
De la misma forma, unos paneles solares destinados a un laboratorio de diagnóstico de la tuberculosis se quedaron en la frontera porque fueron considerado de carácter "militar".
Las sanciones internacionales incluyen excepciones muy claras para la ayuda humanitaria, necesaria para la supervivencia de 18 millones de personas en el país.
- Negativa de los bancos -
"Pese a la excepción humanitaria, las empresas privadas, como bancos, transportistas y otros proveedores, dudan cada vez más, incluso rechazan dar servicio al país, lo que restringe las capacidades operacionales de las agencias" humanitarias, dijo por correo electrónico a AFP una oenegé, que teme que aumenten las dificultades si no se encuentra una solución al problema.
Cinco agencias de la ONU —la FAO, la UNFRA, Unicef, el PMA y la OMS— así como cuatro oenegés internacionales tienen programas humanitarios en Corea del Norte.
Naciones Unidas ya está tratando al más alto nivel el problema del tránsito de fondos para pagar el transporte, los salarios y otros costes del personal de las oenegés.
"Estamos trabajando en esta cuestión", aseguró Farhan Haq, portavoz adjunto del secretario general de la ONU.
Según una fuente cercana a las discusiones, un banco ruso podría aceptar hacer las transferencias, siempre y cuando contase con el aval del comité de sanciones de la ONU.
En marzo, Estados Unidos endureció sus sanciones y disuadió a los bancos chinos y rusos de proveer servicios a los bancos norcoreanos.
Con o sin excepción humanitaria, la mayoría de los bancos extranjeros han decidido evitar el país, que no les aporta apenas beneficios y puede ser un riesgo en términos de imagen corporativa.
El Tesoro estadounidense es consciente del problema y mostró su "preocupación" a la ONU en junio, aunque de momento no ha dado ningún paso para tratar de solucionarlo.
Según un informe de la ONU, el 70% de los 24,9 millones de norcoreanos son susceptibles de tener carencias alimentarias y en torno a 10,5 millones están "subalimentados".
Si en la última década la financiación humanitaria en Corea del Norte se ha desplomado, los problemas bancarios "añaden una complicación suplementaria a nuestras operaciones", reconoce Christopher de Bono, portavoz de Unicef para Asia Central y Pacífico.
AFP