Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05438.jsonl.gz/33

Millones de mujeres en África y Asia no tienen acceso a las cesáreas. Una de las muchas complicaciones que sufren durante el parto son las fístulas obstétricas. Un médico de Ginebra trabaja para reparar el daño (RTS / swissinfo.ch)Este contenido fue publicado el 29 julio 2015 - 11:00
Desde hace 20 años, el doctor Charles-Henry Rochat trata a mujeres en el norte de Benín que sufren las complicaciones de un parto difícil: fístulas obstétricas. La pobreza y el aislamiento impiden que las parturientas acudan al hospital para ser sometidas a una cesárea que evitaría las lesiones maternas y la muerte del bebé.
Cuando el producto no puede salir, por su tamaño o posición, la presión de su cabeza alrededor de la zona pélvica interrumpe la circulación sanguínea del tejido que muere y deja orificios o fístulas. Las mujeres quedan infértiles e incontinentes. Los consecuentes malos olores las hacen víctimas de la exclusión y muchas de ellas viven sumidas en la vergüenza y el silencio.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de dos millones de mujeres - sobre todo en África y Asia - sufren de fístulas obstétricas.