Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05372.jsonl.gz/9

Los últimos de su especie
Otrora, los billetes para los transportes públicos eran impresos en cartón y los niños solían coleccionarlos. Hoy, esos pasajes casi no existen. Los distribuidores automáticos y las nuevas tecnologías (Internet) los han reemplazado casi totalmente. Sin embargo, en Worb, cerca de la ciudad de Berna, una empresa los emite todavía…
Una visita a la firma Aeschbacher, con su olor a tinta y el sonido de su maquinaria, nos permite remontarnos a esos años en los que los billetes eran impresos en plomo. La empresa produce todavía cada año de dos a tres millones de boletos Edmondson (nombre del inventor). Este producto de nicho está destinado ante todo a compañías ferroviarias y de navegación turística, en Suiza y en el extranjero. (Imágenes: Gaetan Bally, Keystone)
Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a <email-pii>.