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El expresidente de la Cámara de Representantes estadounidense John Boehner dejó en evidencia las divisiones en el Partido Republicano, en un año de elecciones presidenciales, al clasificar al aspirante Ted Cruz como un diablo encarnado, entre otros insultos.
"Es Lucifer encarnado", dijo Boehner, quien en función de su cargo fue durante cuatro años tercero en la línea sucesoria del poder ejecutivo estadounidense. "Tengo amigos demócratas y amigos republicanos, y me llevo bien con la mayoría de ellos. Pero nunca en mi vida me tocó trabajar con un peor hijo de puta", añadió, en referencia al ultraconservador aspirante presidencial.
En las primarias del Partido Republicano para escoger al candidato a las elecciones presidenciales de noviembre, Cruz aparece lejos del favorito, el polémico millonario Donald Trump.
Durante una conferencia en la Universidad de Stanford, Boehner dijo que conocía a Trump desde hace muchos años y que inclusive solían jugar al golf juntos e intercambiaban mensajes por el teléfono móvil.
En una respuesta que publicó en la red Twitter, Cruz optó por ignorar los insultos y cuestionó la relación entre Boehner y Trump. "Recuérdenme, ¿quién se ha plantado contra Washington? ¿Trump, quien es amigo de golf y mensajes de Boehner, o Carly y yo?", respondió, con una referencia a la empresaria Carly Fiorina, su compañera en la fórmula presidencial.
Durante su gestión como presidente de la Cámara de Representantes (entre 2011 y 2015), Boehner se había tornado famoso por no usar rodeos verbales para criticar a aliados y adversarios, pero nunca llegó a los niveles de estas declaraciones.
Con relación al tercer republicano en campaña por la candidatura presidencial, John Kasich, Boehner dijo que "exige de mí más esfuerzos que cualquiera de mis amigos. Pero es mi amigo y lo quiero mucho".
Cruz no esconde su orgullo de enfrentarse a la dirección del Partido Republicano, aunque es generalmente visto como uno de los legisladores más intransigentes en el Congreso.
Boehner, por su parte, renunció a su cargo en 2015, después de una histórica reunión con el papa Francisco en el Capitolio.
Aunque es responsabilizado por la parálisis del Congreso que condujo al cierre del Gobierno federal en 2013, Boehner es aún una figura sumamente influyente en el interior del Partido Republicano.