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En 1917 sucede la Revolución Rusa, inspirada en las ideas de Lenin y Trotsky, alineadas a las proposiciones de Karl Marx. Recientemente industrializada y sufriendo con la Primera Guerra mundial, Rusia tenía una gran masa de obreros y campesinos trabajando mucho y ganando poco. Además, el gobierno absolutista del Zar Nicolás II disgustaba el pueblo que quería un liderazgo menos opresivo y más democrático.
La suma de estos factores llevó a manifestaciones populares que hicieron al monarca renunciar y, en el final de proceso, dieron origen a la Unión Soviética, el primero país socialista del mundo, que existió hasta 1991. A partir de la revolución surgió un bloque de países, liderados por la Unión Soviética – dichos comunistas o socialistas- aunque tenga que señalar que comunismo, conceptualmente, no es nada de aquello que caracterizaba esas Repúblicas, digamos, no capitalistas.
A raíz de esto, el mundo quedó económicamente polarizado en dos bloques; o capitalista, liderado por los Estados Unidos y el comunista, liderado por la Unión Soviética, causando la famosa “Guerra fría”. Esa guerra entre los dos bloques acabó con la caída del muro de Berlín, en 1991.
Desde esta fecha podríamos decir que el mundo se convirtió, prácticamente de forma integral, capitalista.
El Capitalismo es un sistema económico, por lo menos en la forma en que lo vivimos hasta ahora, esencialmente de exploración, o sea, crece a partir de la exploración de fronteras de expansión. En el sistema capitalista, hasta hoy, siempre alguien está ganando y alguien está perdiendo.
Entre tantas reorganizaciones del mundo capitalista, consecuencia de la necesidad de conquistar nuevas fronteras de expansión, aparecieron las asociaciones entre los países, los mercados comunes y varias otras formas de alianzas entre bloques hasta llegar a la globalización, la última frontera del expansionismo económico.
La globalización, a mi juicio, sucedió de una forma no planificada por los países líderes de la economía mundial y, tal vez, de manera precipitada. Ese descontrol acabo permitiendo que algunos países que no pertenecían al grupo de los tradicionales líderes económicos consiguieran imponerse, económicamente y políticamente, creando espacios para emigrar de la condición de explorados para una condición de nuevas lidéanzas mundiales, digámoslo así.
Entre estos países se destacan; Brasil, Rusia, India, China y África del Sur, lo que llevó al economista Jim O’Neil, del Banco de Inversiones Goldaman Sachs, a crear la sigla BRICS para identificarlos, ya en 2011, ese grupo que surgió como una alternativa el mundo emergente frente a la crisis europea y americana.
Ese grupo inaugura una nueva forma de asociación, porque son países que no tiene una proximidad geográfica, y, también, no tienen sistemas económicos uniformizados o controlados en forma colectiva. Al contrario, los BRICS están geográficamente distantes y, políticamente, poseen regímenes de gobierno diferentes y oriundos de historias todavía más diferenciadas.
Lo que los países del BRIC tienen en común es la condición de emergentes, un mercado interno en fuerte expansión que permite políticas de desarrollo económico basados y sustentados en la expansión de ese mercado interno, una gran populación, son grandes productores de alimentos, detentores de grandes reservas de recursos naturales importantes, sobre todo, para o desarrollo y, especialmente, poseen economías que se caracterizan por una grande y fuerte complementariedad.
Toda esa suma de características positivas hizo del BRICS un grupo muy fuerte, aunque no fueran organizados formalmente, como comienza a suceder ahora, a partir del aumento de la frecuencia de los encuentros entre los miembros del grupo y sobretodo, de la objetividad que tienen caracterizados esos encuentros, especialmente, los más recientes. El último encuentro, que fue el quinto y que sucedió en Durban en África del Sur, fue particularmente importante para la economía del bloque.
En ese encuentro fueron firmados dos acuerdos, uno de ellos crea un banco de inversiones y el otro crea un fondo de reservas, lo que demuestra que el grupo resolvió fortalecerse contra eventuales crisis que puedan ocurrir en función de problemas en las economías de los países ricos. Más que eso, esos acuerdos demuestran que los cinco países resolvieron estrechar lazos y crear mecanismos de apoyo y sustentación mutua, en caso de eventuales crisis que vengan a afectar la economía mundial.
Sin el nivel de proximidad los cinco miembros del BRICS ya era fuertes en el contexto de la economía mundial, entonces juntos y actuando de forma planeada, el potencial de los cinco países se multiplica y pasan a ter posibilidades reales de incomodar al mundo entero, incluyendo las mayores potencias económicas. Los BRICS tiene una población de 2,9 billones de personas, lo que representa 42% de la población mundial y fueron responsables, en 2012 por 21% del PIB mundial, al alcanzar un PIBV de US$ 15trillones.
El comercio entre esos países alcanzó US$ 282 billones en 2012, lo que significa un crecimiento de 900% desde 2002. La previsión es que en los próximos dos años el comercio entre los cinco países alcance US$ 500 billones.
Todo ese potencial económico sumado a una alianza estratégica efectiva entre los países, lo coloca, sin duda, en la condición de asumir un lugar en la línea de frente del desarrollo económico mundial, consolidando el liderazgo de estos países en el proceso de construcción del capitalismo del nuevo milenio, marcado por nuevas formas de relacionamiento, menos exploración y más trabajo común, de manera que no sea más necesario el gana-y-pierde para que suceda el desarrollo y si un gana-gana mucho más transformador y rico. El mismo gana-gana que ha marcado las nuevas relaciones entre ricos y pobres, Estado y Sociedad, dentro de la economía brasilera, y que transformo Brasil en una de las estrellas en asención de la economía mundial