Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05174.jsonl.gz/3

Los suizos son considerados fríos y faltos de humor. Pese a ello –o tal vez por esa razón- hay muchas bromas y anécdotas graciosas de y sobre Suiza y sus habitantes. Una breve historia.
En cada país el humor es parte de su cultura. Se trata de una forma satírica de abordar cuestiones de relevancia política. Entre más problemas deba enfrentar un país, más diversas y más cínicas son las bromas que surgen. Y si bien, Suiza es un país estable con problemas relativamente inocuos, también encontrará una diversa y rica cultura humorística si observa con atención.
La historia del humor suizo va de la mano con la historia del país y comienza con el insulto ‘vaca suiza’. Un término que tiene su origen en el siglo XIV, en tiempos en los que paso a paso los suizos comenzaron su emancipación del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue así que los habitantes del norte del Rin eligieron este término para descalificar a los del sur, aquellos que conformaron después la Confederación. Pero esos suizos no se dejaban vilipendiar sin devolver el agravio. Y a veces usaban el mismo calificativo como arma verbal en sus disputas internas.
Bromas macabras
El ejemplo siguiente está estrechamente relacionado con los mercenarios suizos, considerados entonces decapitadores a sueldo y quienes, evidentemente, tenían una reputación muy poco halagadora. De allí surge una broma muy expandida a inicios del siglo XVI y que retomó más actualidad tras la catastrófica derrota de los suizos en la batalla de Marignano.
Las pérdidas fueron tantas que se decía que los médicos italianos cortaban la grasa del vientre de los muertos suizos para usarla en la preparación de remedios contra la impotencia. Y es que la reputación de los soldados suizos no se limitaba a su crueldad en el campo de batalla sino también se destacaban como violadores sin escrúpulos.
Burlas a la plaza financiera suiza
En el siglo XVIII Suiza inicia su veloz desarrollo como centro financiero. De ese entonces proviene una chanza clásica que se le atribuye a Voltaire: “Si ve que un banquero suizo salta por la ventana, salté también. Seguro hay dinero a ganar”.
Otra guasa sobre la banca helvética es contemporánea surgió en la pasada crisis financiera:
Un alemán quiere resguardar su dinero en un banco en Zúrich. “¿Cuánto quiere depositar?”, pregunta el cajero. El alemán le susurra: “Tres millones”. “Puede hablar más alto sin temor”, le responde el banquero, que agrega: “En Suiza la pobreza no significa ninguna vergüenza”.
Anécdotas regionales
Suiza, país pequeño pero con grandes diferencias culturales, tiene una profusión de coloridas bromas que la gente emplea para burlarse de los demás: Por ejemplo, a la gente del cantón de Appenzell se le tilda de muy pequeña, como a la gente de Berna, de parsimoniosa.
“¿Qué es lo mejor de Basilea? La primera señalización que muestra el camino de retorno a Zúrich.”
“¿Qué hace una persona de Appenzell si pierde el tren? Espera sentado sobre su billete y con las piernas colgando”.
Y, sorprendente pero cierto: los suizos saben burlarse de sus políticos. Una de estas bromas fue dirigida a Rudolf Minger (1881 – 1955), ministro de 1930 a 1940 y cofundador del partido Unión Democrática de Centro: El ministro llega a Berna y en un taxi se dirige de una iglesia a otra. Pasado un rato su taxista le pregunta:
“Disculpe señor ministro: ¿Busca a alguien en particular? El ministro le responde: “Recibí una invitación para las Bodas de un tal Figaro, pero no me dijeron en qué iglesia se celebraba”.
Y para terminar, una broma contemporánea, que gustará a las feministas:
¿Cuál es la diferencia entre un hombre y un queso entero? El queso puede madurar.
¿Conoce una broma de Suiza y sus habitantes? Cuéntenosla.