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La reducción de los glaciares alpinos afectará el caudal de los ríos más grandes de Europa, lo que impactará en distintas áreas de la economía, desde la navegación hasta la generación de energía.
El glaciólogo Matthias Huss de la Universidad de Friburgo ha descubierto que grandes ríos como el Danubio, el Rin, el Ródano y el Po, en su flujo hacia el mar, contienen mayor proporción de agua de los glaciares de lo que se pensaba hasta ahora.
Por ejemplo, más de una cuarta parte del agua que fluye en agosto desde el Ródano hasta el mar Mediterráneo tiene su origen en los glaciares alpinos. A su vez, al desembocar en Holanda, 7% del agua del Rin es glaciar de escorrentía (diferencia entre el agua caída y el agua filtrada), a pesar de que los glaciares cubren solamente dos milésimas de su área de captación.
Pero los glaciares alpinos se están reduciendo, irreversiblemente. Lo grave es que una vez que un glaciar se ha vuelto demasiado pequeño para alimentar a un río, “no hay forma de revertir este proceso”, señaló Huss a swissinfo.ch
La disminución del caudal de estos importantes ríos de Europa tendrá un efecto en cadena: en la navegación fluvial (el Rin y el Danubio son las mayores rutas de transporte dentro de Europa), en la generación de energía hidroeléctrica (alrededor de un cuarto de la energía eléctrica en Suiza proviene de las estaciones ubicadas en los ríos y cerca de un tercio de los reservorios) y en la agricultura.
No es que habrá mucho menos agua en todas partes, pero sí que el agua podría estar disponible en el momento equivocado para cubrir las necesidades humanas.
Mientras el agua proveniente de la atmósfera en forma de nieve en el invierno se almacena en los glaciares y se libera en el verano, en el futuro ingresará a los sistemas fluviales mucho más rápidamente. Esto puede significar inundaciones en primavera, cuando la nieve se derrite, y bajos niveles de agua, e incluso sequía, en el verano.
Certezas e incertidumbres
Pero antes de que eso suceda, el problema no será evidente de inmediato. El golpe se hará sentir recién después del año 2050. Hasta entonces, antes de que se derritan, los glaciares seguirán produciendo más agua como hasta ahora. Es en la segunda mitad de este siglo que los glaciares serán tan pequeños como para producir suficiente agua en el verano.
Huss admite que hay un sinnúmero de incertidumbres acerca de la velocidad con que retroceden los glaciares. De lo que no hay duda es que continuarán disminuyendo.
“He considerado un escenario climático plausible, pero actualmente no sabemos realmente cómo va a cambiar. Todavía hay grandes incertidumbres en estas estimaciones. Estoy proyectando una disminución de 90% de la superficie de los glaciares alpinos en los próximos 90 años, pero también es posible que para esa fecha todo haya desaparecido”.
Ese es el peor escenario previsible, en el mejor caso quizás se mantendría el 30%, apuntó.
Medición del caudal
Para su investigación, Huss ha recopilado gran cantidad de información histórica.
En lo que se refiere a los ríos, a lo largo de su recorrido hay estaciones en puntos específicos que han medido el caudal durante el último siglo. En cuanto a los glaciares, para 50 de ellos se ha tomado valores de unos 100 años a partir de datos de campo.
Mientras tanto mapas hechos hace 20 o 30 años muestran la altura de los glaciares en ese tiempo y permiten calcular cuántos metros cúbicos de agua se ha perdido entre entonces y ahora.
Además Huss realizó un complejo trabajo de campo en los glaciares en el que midió la cantidad de hielo que se ha derretido. Luego comparó el aporte de agua de los glaciares con el agua en los ríos: “una cosa obvia a hacer, pero tenía que ser hecha”, como indicó.
Soluciones, en manos de políticos y economistas
Las medidas necesarias para enfrentar este nuevo estado de cosas es un asunto de los políticos y los economistas. Lo que los científicos pueden hacer es proporcionar, a quienes toman las decisiones, una base de planificación.
Pero Huss es relativamente optimista.
“Creo que es cuestión de entender la situación. En Europa estamos financieramente bien acomodados, tenemos la posibilidad de adaptar, de construir algo nuevo, de cambiar las cosas”
Pierluigi Calanca del Instituto de Investigación Agroscope Reckenholz-Tänikon, que se especializa en agricultura y medioambiente, enfatizó que el problema sería garantizar “una suficiente disponibilidad de agua durante todo el año”.
“Las soluciones técnicas tendrán que dirigirse en primer lugar a la distribución estacional de los recursos hídricos, en lugar de las cantidades absolutas”, señaló a swissinfo.ch
Por ejemplo, el incremento en el uso de la energía hidroeléctrica – que es en todo caso probable si Suiza considera sus planes de abandonar la energía nuclear – podría dar lugar a conflictos de intereses.
“La industria de la energía tiene que proporcionar una cantidad específica de energía a lo largo del año y para hacer esto bien podría retener más agua, lo que de hecho sería un problema para la agricultura”, explicó.
Los agricultores necesitan el agua en determinados momentos, y no pueden pedir a los proveedores de energía abrir las compuertas de agua para regar sus cultivos.
También los Andes y el Himalaya
Huss advierte que otras partes del mundo, como el Himalaya y los Andes tropicales enfrentarán problemas similares. Sin embargo, como las condiciones en esas regiones no son necesariamente las mismas que las de los Alpes, su investigación no puede ser trasladada directamente.
Sin embargo, lo cierto es que los glaciares de todo el mundo están retrocediendo o incluso desapareciendo, aunque no está claro con qué rapidez va a ocurrir eso.
Las condiciones topográficas diferentes significan que tampoco las soluciones pueden ser transferidas. Los Andes, por ejemplo, se caracterizan por pendientes escarpadas y valles profundos, donde difícilmente se podrían construir reservorios, aclaró Calanca.
Según Huss, “allá, la gente tiene mucho menos posibilidades de adaptación. Creo que los problemas discutidos aquí son mucho más importantes en otras regiones del mundo”.
Suiza: los glaciares se derriten
El informe más reciente sobre los glaciares elaborado por la Academia Suiza de las Ciencias dice que de los glaciares cuya longitud fue monitoreada en 2010, 86 habían retrocedido, 6 apenas habían cambiado y 3 habían avanzado ligeramente.
El mayor retroceso se midió en el Gauli, glaciar ubicado en el cantón de Berna, cuya cubierta de hielo se había reducido en 196 metros.
La Academia dijo que la lengüeta del glaciar estaba rodeada por un lago, el cual se había retirado aceleradamente en los últimos años.
El mayor avance fue de 14 metros en el Trient, glaciar del cantón de Valais. En años anteriores se había retirado. La lengüeta del glaciar se encuentra en una posición donde es probable que avance o se retire irregularmente.
No solo se mide la longitud. El balance de masa – la diferencia entre la nieve que se acumula y el hielo que se derrite – también es controlado.
Ha habido una pérdida notable de masa desde los años 1990.Fin del recuadro
Glaciares
Los glaciares son grandes masas de escombros de nieve, hielo y roca que se acumulan en grandes cantidades y comienzan a fluir hacia fuera y hacia abajo por la presión de su propio peso.
Se forman cuando la caída de nieve anual en una región excede largamente la cantidad de hielo y nieve que se derrite en el siguiente verano.
En Suiza, los glaciares cumplen una función relevante como reservorios para la producción de energía hidroeléctrica (generan el 50% de la electricidad en el país).
También se les considera una atracción importante para los turistas.Fin del recuadro
(Traducción, Rosa Amelia Fierro), swissinfo.ch