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Vivir en un complejo de apartamentos solía tener un cierto estigma: los habitantes de inmuebles altos procedían de los pisos bajos de la escala social. Sin embargo, la situación ha cambiado y en la actualidad hay una tendencia creciente a construir edificios de apartamentos de alta gama en toda Suiza.
La forma en que fueron construidos los altos bloques de departamentos fue objeto de críticas entre 1950 y 1970. En 1967, un documental de la televisión pública suiza (SRF) describió al bloque de viviendas de 'LochergutEnlace externo’, en Zúrich, como “anónimo” y “confinado”.
Para la emisión, su estilo era “inhumano”, con una “monotonía uniforme”, y “casi se puede olvidar que también hay niños que viven ahí”.
De hecho, las áreas infantiles de juego no eran fácilmente accesibles para las familias que vivían en los pisos superiores. Los padres tenían que vigilar de cerca a los más pequeños, lo que les dificultaba la realización de otras tareas, de acuerdo con el documental.
El famoso escritor suizo Max FrischEnlace externo vivió durante algún tiempo en el complejo de edificios, antes de llegar a la conclusión de que no se sentía cómodo en él. “No hay contacto”, anotó.
Salud y problemas sociales
Las críticas no se limitaban a los edificios en Suiza. En 2013, un informe publicado por el ‘European Journal of Epidemiology’Enlace externo estimó que una de cada seis viviendas europeas (unos 36 millones de habitantes) formaban parte de edificios de gran altura, construidos en su mayoría en los años 60 y 70 y que se hallaban en mal estado.
El estudio consideró que los inmuebles, situados en áreas desfavorecidas, tenían una influencia perjudicial para la salud socioeconómica de la comunidad. Muchos de los edificios, erigidos durante el auge de la construcción, habían proporcionados viviendas sociales baratas en las plantas inferiores. En la década de 1970, algunos arquitectos incluso aseguraron que había “abundantes pruebas que demuestran que los edificios altos enloquecen a la gente”
Cuanto más arriba, más caro
Pero la situación cambió gradualmente. Hoy, en las regiones urbanas de Suiza, han sido construidas más torres residenciales. Vivir en edificios de apartamentos de gran altura se ha vuelto particularmente popular para parejas con un doble ingreso y sin hijos. Para aquellos que pueden pagarlo, una vista del perfil urbano en una ubicación privilegiada se ha puesto de moda.
“Es obvio que los edificios de gran altura son un reflejo de los intereses de una época”, explica el profesor Laurent Stalder, director del Instituto de Historia y Teoría de la Arquitectura (GTA) en Zúrich. “Las torres reflejan hoy valores corporativos” dice y cita los ejemplos de la Torre Mobimo en Zúrich, sede de un hotel con apartamentos de lujo en los 9 pisos superiores, o la Torre Roche en Basilea, sede del grupo farmacéutico Hoffmann-La Roche.
Lo que antes era considerado como una forma de vida poco saludable y antisocial parece haberse convertido en un símbolo de riqueza y salud. Hoy ZúrichEnlace externo es el tercer lugar más caro para construir apartamentos después de Nueva York y San Francisco, a un costo de aproximadamente 3 395 francos por m2.