Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05297.jsonl.gz/37

El documental ‘Sounds & Silence’, de los realizadores suizos Peter Guyer y Norbert Widmer, actualmente en las salas helvéticas, traza un fascinante retrato de Manfred Eicher, el fundador del sello discográfico ECM que lanzó a la fama a músicos como Keith Jarrett o Pat Metheny.
Esta marca mítica para los amantes de la música cumple estos días 40 años. Y Manfred Eicher está considerado como uno de los productores musicales más influyentes de la última mitad de siglo. Entrevista exclusiva.
swissinfo: Su relación con Suiza es larga, pero poca gente sabe que usted ha sido colaborador del cineasta Jean-Luc Godard.
Manfred Eicher: Desde mis tiempos de estudiante, y cuando vivía en Berlín como músico, mi interés en el cine fue siempre muy grande. En 1990 me puse en contacto con Godard, quien me respondió rápidamente. Nuestro primer trabajo juntos fue para la película ‘Nouvelle Vague’ (1991), protagonizada por Alain Delon. Ese fue el inicio de una larga y fructífera colaboración.
swissinfo: De hecho, hay similitudes entre su trabajo y el de Godard.
M.E.: Ambos creemos en ir a lo esencial de las cosas. En eliminar lo superfluo. Si se refiere a ello, es muy posible.
swissinfo: Háblenos de sus comienzos.
M.E.: Yo era contrabajista en la Filarmónica de Berlín en la época de Herbert von Karajan y abandoné mi instrumento en 1969. Me pareció que podía hacer más por la música y por mi idea del sonido trabajando como productor que como instrumentista.
swissinfo: ¿Cómo nació el proyecto ‘Sounds & Silence’?
M.E.: La idea de la película surgió hace dos años en Zúrich. Estaba yo haciendo una grabación con Bruno Ganz, el legendario actor suizo, pues somos buenos amigos desde hace tiempo. Así conocí a los realizadores Peter Guyer y Norbert Widmer, quienes realizaban un documental sobre Ganz.
swissinfo: En el documental usted no habla mucho, pero tiene ideas claras sobre el negocio de la música. ¿El silencio en la película fue una decisión suya?
M.E.: Cuando conocí a los realizadores, pude darme cuenta de que eran gente capaz de escuchar, de prestar profunda atención. Y esa actitud me gustó. Fue así que comenzaron a seguirme en mis viajes y en mi trabajo, pero sin hacer preguntas, sin romper la concentración de los músicos. Ellos tomaron las decisiones creativas.
swissinfo: ¿Cómo se integraron músicos y cineastas?
M.E.: No fue nada fácil. Es siempre complicado que gente externa al mundo de la música se adapte a un estudio de grabación. Y en este caso se suman las cámaras, las luces. A menudo tuvieron que filmar a mucha distancia para no perturbar a los músicos en plena sesión. Fue un rodaje bastante difícil desde un punto de vista técnico.
swissinfo: En la película hay momentos de gran belleza…
M.E.: En efecto. Pienso, por ejemplo, en el momento cuando (el compositor estonio) Arvo Pärt descubre su propia música al comienzo del filme, su cara de asombro al escucharla por primera vez, como un padre que descubre a su hijo recién nacido.
swissinfo: ¿Cómo ve usted el muy extendido fenómeno de la piratería musical?
M.E.: Si la gente es feliz oyendo mis discos, ¿qué puedo hacer? No puedo cambiar las leyes. Pero prefiero no saber las cifras exactas (risas), pues no tengo el tiempo ni la energía que dedicar a esta cuestión. Esto no quiere decir que yo apruebe la piratería, sino que estoy casi resignado al respecto. En países como Rusia o Argentina, donde ECM es muy apreciada, el precio de los discos es inaccesible al cliente medio.
swissinfo: Algunos afirman que la piratería no es nueva.
M.E.: La copia en cintas que hacíamos hace 30 años no puede compararse. La calidad era mala, con ruidos y soplidos. Pero ahora las copias digitales son perfectas y pueden distribuirse de manera global en Internet. Si alguien necesita pasta de dientes, no va a la tienda y se la lleva. Pero todo el mundo parece ver normal que se robe el trabajo intelectual: música, fotos, textos.
swissinfo: ¿En qué consiste el trabajo de un productor musical?
M.E.: Soy el responsable directo de todos y cada uno de los discos producidos por ECM en estos 40 años. He estado personal y activamente involucrado en todos ellos. No soy un empresario, sino un músico que ‘crea’ en igualdad de condiciones que los otros músicos. Creo que es muy importante que esto sea bien comprendido.
swissinfo: Usted ha cambiado para siempre la forma en que entendemos la música, pero si tuviera que recomenzar hoy, ¿montaría una productora?
M.E.: Creo que viendo la actual situación del mercado musical, hoy no montaría una productora. Hay tantas novedades, tantos cambios tecnológicos, a lo que se suma la mencionada piratería, que pienso que no me sentiría a gusto. Supongo que no volvería a empezar...pero es una pregunta demasiado hipotética (risas).
swissinfo: Algunos críticos de su trabajo consideran que su visión de la música es limitada y centrada en el norte de Europa y Escandinavia.
M.E.: Sólo puedo responder que, obviamente, no conocen el trabajo que hacemos. Hemos grabado a músicos de Sudamérica, Estados Unidos, Italia o Túnez. De todas formas, ECM no refleja todos los estilos musicales del mundo, sino aquellos que interesan particularmente a su productor. O sea, a mí. (risas) Busco músicas que me ‘hablen’ de una manera directa y personal.
swissinfo: ¿Cuál es su relación con Suiza y la música que se hace en este país?
M.E.: Suiza es casi como un segundo hogar y vengo muy a menudo, pues tengo amigos. Quiero destacar al joven músico de Zúrich, Nik Bärtsch. Es un pianista y compositor fantástico que dará mucho que hablar.
swissinfo: En la película, uno de los protagonistas es el bandoneonista argentino Dino Saluzzi. ¿Qué puede decirnos de su trabajo?
M.E.: Dino y yo llevamos 30 años trabajando juntos, desde nuestro primer encuentro en Noruega y la producción del disco ‘Kultrun’. En mi opinión, es uno de los músicos sudamericanos más creativos, junto al brasileño Egberto Gismonti. Con los años se ha convertido igualmente en un gran compositor. Para mí, Saluzzi es un ‘aliado’ muy cercano de mi pensamiento musical.
swissinfo: ¿Qué opinión le merecen las estrategias de marketing usadas por el mercado musical, basadas en el atractivo sexual, el diseño y la belleza?
M.E.: Yo diría, más bien, belleza vacía. Creo que el marketing es maligno, pues introduce en el corazón de la gente necesidades que no son reales. Si no tienes un verdadero contenido que ofrecer, si no hay verdad en tu producto, no podrás llegar a la gente a largo plazo. Puedes obtener un éxito limitado y rápido, pero luego vendrá otro que hará que te olviden igual de rápido. Creo que es preferible revisitar las grandes obras en vez de seguir produciendo un arte cada vez más banal y carente de contenido.
swissinfo: Y ECM sería la prueba de ello…
M.E.: En efecto. Un buen ejemplo es cuando produje el disco ‘Officium’ con Jan Garbarek y el Hilliard Ensemble. Veinte años más tarde, se sigue vendiendo y esos músicos llenan salas cada vez que se presentan. Y ello sin marketing o promociones especiales. Por cierto, ‘Officium’ vendió 1,5 millones de copias. Confío en que la segunda parte tenga un éxito similar y llegue a tocar el alma de tantas personas.
swissinfo: Hablando de éxitos, ¿puede hablarnos de su disco más célebre, el mítico ‘Köln Concert’ de Keith Jarrett?
M.E.: Ese disco estuvo a punto de no existir. Hasta el último minuto, Jarrett quiso anular la presentación puesto que el piano no le resultaba satisfactorio y, de hecho, tuve que trabajar mucho en el estudio para mejorar su sonido. Pero, afortunadamente para la historia de la música, Keith no anuló su concierto y tocó.
swissinfo: ¿Era usted consciente de tener tal ‘bomba’ musical entre manos?
M.E.: Al día siguiente, viajando juntos en coche, escuchamos las primeras cintas de la noche anterior, e inmediatamente fue evidente que esa grabación tenía algo muy especial. Pero nada me hizo pensar que venderíamos más de 5 millones de copias. Pero ese no es el punto central. Lo importante es que se logró dar testimonio de una noche mágica, extraordinariamente singular. Es un disco que ha pasado a formar parte del imaginario colectivo y la cultura general de nuestro tiempo.
Rodrigo Carrizo Couto, Locarno, swissinfo.ch
Manfred Eicher y ECM
Nacido en 1943 en Lindau, en la frontera suizo-alemana, Manfred Eicher se formó como contrabajista en la Academia de Música de Berlín.
Tras incorporarse a la legendaria Orquesta Filarmónica de Berlín, abandonó la práctica instrumental para fundar en 1969 su propio sello discográfico: ECM, o Editions of Contemporary Music, con sede en Múnich (Alemania).
Ha producido más de 400 discos con algunos de los músicos más influyentes de nuestro tiempo, como Chick Corea, Gary Burton, Keith Jarrett, Egberto Gismonti, Pat Metheny, Gidon Kremer, el suizo Heinz Holliger o Steve Reich. Su sello ha lanzado una nueva rama destinada a la música clásica y antigua llamada ‘ECM New Series’.
Ganó el Premio Grammy en 2002 y estuvo nominado en 2003 y 2004. Ha recibido honores como Comandante de la Orden de la Estrella Polar, del rey de Suecia, de los gobiernos de Alemania, Estonia y la Orden Real de Noruega, además de ser votado ‘Productor del Año’ por la revista estadounidense ‘Downbeat’.
‘Sounds & Silence’
Estrenada mundialmente con éxito en la última edición del Festival de Locarno (Suiza italiana), el documental observa de cerca el trabajo de Manfred Eicher y de algunos de los músicos de su legendario sello discográfico ECM.
Entre ellos cabe destacar al bandeonista argentino Dino Saluzzi, el saxofonista noruego Jan Garbarek, el joven pianista de Zúrich Nik Bärtsch o la compositora griega Eleni Karandrou.
La película está rodada en Alemania, Letonia, Argentina, Túnez, Grecia e Italia. ‘Sounds & Silence’ ha sido producida por Rec TV, de Berna, y coproducida por el ente público suizo SRG-SSR idée suisse.