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La legendaria pianista argentina, Martha Argerich, protagoniza el documental ‘Argerich', realizado por la menor de sus hijas, Stéphanie. Esta coproducción francosuiza, que se presenta en el Festival de Solothurn, bucea en la intimidad de la artista y su familia.
swissinfo: ¿Cómo nace esta película?
Stéphanie Argerich: Hace diez años que pienso en Argerich. Al comienzo estaba sola siguiendo a mi madre en Japón, Argentina o Varsovia. Pero al trabajar sola perdí el ánimo y pasé a otras cosas. Tras el nacimiento de mi primer hijo, volvieron las ganas de terminar esta película. Siempre me ha fascinado mi madre como personaje para filmar.
swissinfo: Para usted Martha Argerich no es la leyenda del piano, sino ‘mamá’.
S.A.: Absolutamente. Durante el rodaje tenía que recordar que yo no la veo con los ojos del público, y para hacer una narración coherente tuve que tomar distancia. Mi madre es un personaje tan complejo que lo más difícil en el montaje fue elegir qué mostrar y qué no.
swissinfo: ¿Esta película ha sido terapéutica para usted?
S.A.: Sin duda. La hice por motivos puramente egoístas (risas). Pero ahora tengo curiosidad por ver las reacciones del público.
swissinfo: ¿Cómo ha trabajado el guión?
S.A.: La narración fue estructurada antes y durante el rodaje. Definí ciertas situaciones de antemano, pero no sabía lo que iba a pasar. Por ejemplo, yo quería una escena con mi madre en la que habláramos de la maternidad. Pero no tenía idea del contenido de esa charla.
swissinfo: ¿Es usted consciente de que su espectador potencial es el amante de la música clásica, aunque su película apenas trate de música? ¿Cree que se sentirán decepcionados?
S.A.: No veo por qué. Si admiran a mi madre, estarán contentos de descubrir otras facetas de su vida. Puede que algunos se escandalicen porque no les gusta ver a Martha Argerich en pijama. Pero ése es su problema, no el mío (risas). Es así como yo la he visto siempre. No es casual mostrarla así. Yo la veía en pijama al volver del colegio a las 4 de la tarde. No es un gag para la película, sino que es mi realidad.
swissinfo: Personalmente, he visto muchos documentales sobre música clásica, pero ninguno como 'Argerich'. ¿Es usted consciente de haber hecho algo casi sin precedentes?
S.A.: ¡Pues tendría que haber más! En todas las otras áreas existen documentales así: rompedores, iconoclastas y muy íntimos. ¿Por qué no en la música clásica? A mí lo que me interesa es mostrar la realidad de la gente tal como es. También es verdad que soy bastante alérgica a los retratos convencionales sobre los grandes artistas.
swissinfo: En un momento del filme, usted afirma: “Soy la hija de una diosa”.
S.A.: Obviamente, hay una nota de humor. Y espero que la gente lo entienda…. Ella posee una belleza y un talento descomunales. Hay alrededor de ella un componente mágico en el cual yo creo. Es difícil de explicar, pero creo que hay seres que están aparte, en una categoría única. Mi madre forma parte de esos seres excepcionales.
Stéphanie Argerich
Nace en Berna en 1975. Vive y trabaja en Ginebra.
Sus padres son los pianistas de fama mundial, Martha Argerich y Stephen Kovacevich.
Posee la nacionalidad suiza, argentina y belga. Ha realizado estudios de lengua rusa en Moscú y de fotografía en la Parson’s School of Design de Nueva York.
Se forma en cine y realización en París. Dirige varios documentales alrededor del universo de la música clásica, difundidos por cadenas de TV especializadas como Arte o Mezzo.
Argerich es su primer largometraje. La coproducción francosuiza se presentó en estreno mundial en el Festival de Roma, en diciembre pasado; y se proyecta en primicia suiza en el Festival de Solothurn.Fin del recuadro
swissinfo: ¿Puede ahondar en lo de la magia?
S.A.: Es algo asombroso. Mi madre tuvo un cáncer de pulmón en cuarto grado. Y el cáncer desapareció como si nada. Es algo increíble.
swissinfo: Ser la hija de una diosa, ¿es una carga o algo que le ayuda?
S.A.: Ambas cosas. Por un lado, vivir con alguien como mi madre es algo profundamente inspirador. Pero por otro, cuando me miro a mí misma me pregunto qué hago con mi vida. Es inevitable compararse con ella. Desde pequeña soy consciente de que jamás podré llegar a su altura. Crecer con una carga así no es nada fácil para desarrollar la confianza en uno mismo. Aparte es alguien con una personalidad magnética muy poderosa, de la que es difícil mantenerse a distancia. Separarse de ella requiere una fuerza hercúlea.
swissinfo: ¿Cómo ha reaccionado Martha Argerich ante esta película?
S.A.: Se encuentra fea, que dice cosas sin interés y no le gusta verse en pijama (risas).
swissinfo: Hay un momento muy especial en el documental… Cuando nos enteramos que su madre perdió la custodia de su primera hija, Lyda, porque no estaba en condiciones de ocuparse de ella.
S.A.: Sí… es algo muy fuerte. No podía hacer una película sobre la maternidad sin tocar un tema tan enorme. Esta cuestión era un tabú en mi familia. Puede decirse que la historia de Lyda es la cara oscura de la diosa.
swissinfo: ¿Con qué pasaporte viaja su madre?
S.A.: Ella es ciudadana suiza, pero vive en Bruselas. No tiene fuertes apegos nacionales, ni a Bélgica, ni a Suiza ni a la Argentina. Pertenece a una casta de gente sin raíces claras. Su país es la música y los músicos.
swissinfo: Pero Suiza no es una mera anécdota en la vida de Martha Argerich.
S.A.: No, en absoluto. Ella fue muy feliz en Suiza, y en particular en Ginebra. No tiene el pasaporte suizo solo por razones fiscales (risas). Su carrera internacional comienza cuando gana el Concurso de Ginebra, y eso la ha marcado. También vivió aquí con su madre y fue en Ginebra donde trabó su amistad de décadas con el pianista brasileño Nelson Freire. De sus años de juventud recuerda que le fascinaba la sensación de seguridad y protección en Ginebra, poder dejar abiertas las puertas de casa y del coche.
swissinfo: Es bien sabido que su madre es alérgica a la prensa...
S.A.: Creo que le molesta la formalidad. Hacer una entrevista es fingir que nos conocemos y somos amigos que se cuentan intimidades. La entrevista la bloquea porque no es algo espontáneo. ¿Por qué hablar con un periodista con quien no tiene afinidad? Eso no le gusta. Pero su verdadero problema es con los críticos musicales. No los soporta.
swissinfo: ¿Las intenciones de su madre son mal comprendidas por el mundo musical?
S.A.: Puede ser. Ella es una rebelde y tiene una visión muy democrática de la vida que se adapta mal a las reglas del mundillo musical, con sus estrellas y privilegios. En su Progetto Martha Argerich de Lugano, todos los músicos cobran igual. Su visión bastante radical de la justicia hace que se sienta mal si ella cobra más que otro músico que toca en el mismo concierto. Evidentemente, su visión igualitaria choca con la de los promotores y los ejecutivos.
swissinfo: Hay un rasgo de su madre que todos los que la conocen destacan de forma unánime: su generosidad.
S.A.: Así es. Una mujer muy generosa en un medio profesional en el que la generosidad brilla por su ausencia. Es tan generosa que muy a menudo han abusado de ella. No sabe decir no y tiene miedo de generar hostilidad. A veces es más fácil para ella hacer lo que le piden y pasar a otra cosa. Que la dejen en paz (risas).
swissinfo: Si su madre no fuera Martha Argerich, ¿'Argerich' podría existir?
S.A.: Creo que sí. Esta historia de familias complejas puede verse fuera del universo creativo. Creo que es una historia con la que mucha gente podría sentirse identificada.
Martha Argerich
Nace en Buenos Aires, en 1941.
Comienza a tocar el piano antes de cumplir tres años. Niña prodigio, realiza estudios con el legendario Vincenzo Scaramuzza (1885-1968), pianista italiano nacionalizado argentino.
En 1955 viaja a Europa para realizar estudios de perfeccionamiento junto a grandes nombres de su instrumento. En particular, será discípula del gran pianista austriaco Friedrich Gulda.
A los 16 años entra en la leyenda ganando los Concursos Internacionales de Piano de Ginebra y Bolzano (Italia). En 1965 triunfa en el prestigioso Concurso Chopin de Varsovia.
A partir de ese momento inicia una de las más espectaculares carreras pianísticas de todos los tiempos grabando con los mejores directores y orquestas del mundo y tocando en recital en las salas más prestigiosas.
Se retira de la vida pública en dos ocasiones. Hoy rechaza tocar sola y se suele presentar con amigos para interpretar música de cámara. Su antipatía hacia los medios de comunicación y su feroz independencia son bien conocidas en el mundo musical.
Es Comandante de las Artes y las Letras de Francia. Ha recibido también la Orden del Sol Naciente, máxima distinción que otorga el Emperador de Japón.
Tiene tres hijas, Lyda, Annie y Stéphanie, que coprotagonizan el documental Argerich.
Martha Argerich es ciudadana suiza. Tiene festivales propios a su nombre en Lugano (Suiza), y Beppo (Japón).Fin del recuadro
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