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Jürgen Schmidhuber es considerado por muchos como el padre de la inteligencia artificial (IA) moderna y está convencido de que pronto rebasará las capacidades del ser humano. Entrevista.
swissinfo.ch: Usted afirma, frecuentemente, en sus entrevistas que desea continuar en la actividad científica hasta el día en el que desarrolle una máquina más inteligente que usted. ¿Cuándo surgió este sueño?
Jürgen Schmidhuber: De niño me preguntaba cómo podía potenciar mi influencia en el mundo. Tenía claro que no era el más inteligente, así que me dije que la solución era crear una máquina que pudiera ser mucho más inteligente que yo. Una que fuera capaz de resolver todos los problemas que me parecían demasiado complicados. Y mi actividad actual es, de hecho, una consecuencia natural de esa idea infantil y megalómana.
swissinfo.ch: Una de las principales contribuciones de su equipo a los avances de la IA global es una red de neuronas artificiales llamada Redes de Gran Memoria de Corto Plazo (LSTM). ¿Podría explicar a los no iniciados en qué consiste dicha tecnología?
J.S.: Las LSTM se inspiran en el cerebro humano, que está constituido a su vez por alrededor de 100.000 millones de neuronas. Cada neurona está ligada a otras 10.000 neuronas. Sin embargo, cada enlace posee una intensidad distinta, lo que determina la influencia que tiene sobre las neuronas a las vincula. Al principio, todos los enlaces de las Redes de Gran Memoria de Corto Plazo que creamos eran aleatorios, por lo tanto, la red generaba solo resultados sin sentido. Pero gracias a una serie de algoritmos de aprendizaje, ahora es posible optimizar la intensidad de los enlaces permitiendo, por ejemplo, el reconocimiento de las lenguas. Las LSTM son usadas actualmente por más de 3.000 millones de teléfonos inteligentes y las cinco empresas que más valor conceden a esta tecnología -Apple, Google, Microsoft- Facebook, y Amazon- la usan millones de veces cada día para traducir texto y para la función de reconocimiento vocal. Pero las LSTM no son el principal descubrimiento de nuestro laboratorio.
swissinfo.ch: ¿Cuál es entonces su principal descubrimiento?
J.S.: La LSTM solo reconocen información, pero se trata de una observación pasiva de datos. Desde hace tiempo trabajamos en sistemas que sean capaces de organizar también los datos que reciben, tal como lo hacemos los seres humanos a lo largo de nuestra vida. Por ejemplo, nadie enseña a un niño cómo mover los músculos para comer. Lo sabe sin necesidad de un profesor, simplemente lo intenta y va acumulando experiencia al respecto. La verdadera IA también aprende de su interacción con el mundo; percibe y actúa constantemente, y puede ser programada para conseguir objetivos específicos.
swissinfo.ch: ¿Cuáles son los principales temas abordados en el IDISA de Lugano?
J.S.: Nos interesamos fundamentalmente en los sistemas que, equipados con curiosidad y creatividad artificial, formulan sus propios problemas y objetivos. Nos preguntamos, por ejemplo, cómo podemos construir un sistema capaz de interactuar con el mundo con la misma curiosidad que tienen un bebé o un investigador. Mis primeras publicaciones sobre el tema datan de los 90, pero solo en el presente es posible disponer de la potencia de cálculo real que exigen estos sistemas. Esto se debe a que el costo de dicha potencia se redujo a una décima parte de lo que era en un periodo de cinco años. Esto nos permite disponer de ordenadores que hoy tienen la potencia de cálculo bruta del cerebro humano.
swissinfo.ch: ¿Perderá entonces el ser humano el control sobre la IA?
J.S.: Casi toda la investigación actual sobre IA busca prolongar y facilitar la vida humana. Sin embargo, las inteligencias artificiales -que realmente se precien de ser inteligentes- se emanciparán del hombre en el largo plazo.
swissinfo.ch: ¿Qué sucederá entonces?
J.S.: Los robots inteligentes se multiplicarán en donde se encuentran la mayor parte de los recursos materiales y energéticos. Es decir, en el espacio y lejos de la Tierra. Afuera hay millones de veces más luz solar que en la fina capa de nuestra biósfera. Por lo tanto, las inteligencias artificiales colonizarán primero el sistema solar; pero algunos millones de años más tarde, también la Vía Láctea. El espacio no fue hecho para nosotros, sino para las IA que sean construidas adecuadamente. Pero el universo visible aún es joven y tiene larga vida en su estado actual, así que las IA tienen mucho tiempo por delante para colonizarlo e irlo transformarlo.
swissinfo.ch: ¿No está usted instalado en la ciencia ficción cuando afirma todo esto?
J.S.: La ciencia ficción tradicional no ha comprendido, o no ha querido comprender, cómo se desarrolla realmente la IA. El siglo pasado, se concentraba fundamentalmente en el ser humano. Autores como Isaac Asimov imaginaron imperios galácticos, pero recurrieron a absurdos -en el ámbito de la física- para hacer compatible la breve duración de la vida humana con las grandes distancias de la Vía láctea. Por ejemplo, echaron mano de hiper saltos y propulsiones que superaban la velocidad de la luz. Pero la realidad es que las IA construidas convenientemente no se enfrentan a las limitaciones naturales de velocidad que imponen las leyes de la física. La tele transportación es algo perfectamente posible para ellas. Se desplazan sin problema a la velocidad de la luz entre el emisor y el receptor, como ya sucede, de hecho, desde hace mucho tiempo en mi laboratorio.
swissinfo.ch: Hace tres meses, Elon Musk, fundador de Tesla, lanzó una advertencia que dio la vuelta al mundo: la IA será la más grande amenaza de la humanidad. Habló incluso la posibilidad de una tercera guerra mundial. ¿Qué opina al respecto?
J.S.: Es interesante ver que existen tantas personas que no son expertas en IA y que opinan sobre el tema, especialmente filósofos y empresarios. Elon Musk me invitó hace años a una fiesta familiar y hablamos durante horas sobre el tema. Cuando me reúno con personalidades influyentes, siempre intento apaciguar sus temores La IA no supone una nueva etapa en el potencial de la autodestrucción humana. La capacidad máxima de autodestrucción se alcanzó en los años 60, con la creación de las bombas de hidrogeno. Muchas potencias manejan a la perfección esta tecnología y podrían aniquilar a la civilización, como la concebimos hoy, en menos de dos horas.
swissinfo.ch: Usted hace referencia a sistemas armamentistas controlados por el hombre. Pero coincide con Elon Musk en la predicción de que algún día habrá sistemas capaces de decidir lo que hacen de forma totalmente autónoma.
J.S.: El 95% de la investigación en inteligencia artificial se concentra actualmente en el hombre y en cómo puede prolongar su vida y mejorar su salud, enlazando estos avances al uso de los teléfonos inteligentes. Existe una fuerte demanda comercial para que la IA sea rentable, y esto solo se logrará si facilita la vida de la gente. De lo contrario, no sería adquirida por los consumidores. Las LSTM también son capaces de dirigir drones, pero las aplicaciones militares representan solo una fracción de la investigación actual.
swissinfo.ch: Pero usted firmó, junto con un centenar de investigadores, una carta abierta publicada en 2015 por el “Instituto para el Futuro de la Vida”. Ésta advertía a la clase política internacional, y a la opinión pública, sobre el riesgo de utilizar la IA en cualquier enfrentamiento bélico…
J.S: Sí, y hubiera hecho exactamente lo mismo hace 750.000 años si se hubiera escrito una carta equivalente tras descubrirse el fuego. Esa misiva habría expresado que el fuego supone grandes ventajas porque permite cocinar alimentos y calentarnos por las noches. Pero también tendría que haber advertido que puede provocar incendios en los bosques o quemar al ser humano. Siempre hay que ser conscientes de los riesgos, pero hay que concentrarnos en maximizar en el potencial positivo de las nuevas tecnologías.
swissinfo.ch: El historiador israelí Yuval Noah Harari predijo que la conjunción del hombre con la inteligencia artificial crearía un “Homo Deus”, es decir, una criatura casi inmortal y parecida a Dios. ¿A dónde considera que conducirá la fusión entre el hombre y las máquinas?
J.S .: Somos cíborgs desde hace mucho tiempo: usamos anteojos, relojes y, desde hace poco, disponemos también de prótesis e implantes que reaccionan en función de las señales nerviosas de nuestro cuerpo. No cesamos de perfeccionar nuestra fusión con la técnica. Y especulamos desde hace décadas con la posibilidad de desencriptar el espíritu humano -a través de las sinapsis del cerebro- y transferirlo a un ordenador para vivir en una simulación. Es decir, podríamos estar en un paraíso virtual, pero conservando el contacto con la realidad gracias a sensores y actuadores. Hasta ahora, ninguna ley de la física nos dice que esto sea imposible. Pero asumiendo que esto fuera realizable, este espíritu descargado en un ordenador, inicialmente sería aún muy humano, pero pronto se vería confrontado a las más grandes tentaciones.
swissinfo.ch: ¿Cómo cuáles, por ejemplo?
J.S .: Por ejemplo, a tener un millón de ojos, en vez de dos, incluyendo una visión de radar y rayos X. O a tener una audición que detecte todos los sonidos posibles en un dominio inaudible. O un cerebro con una capacidad informática millones de veces superior a la actual. Pero quien cediera a estas tentaciones, pronto dejaría de ser un humano. Y se acercaría a la inteligencia artificial pura, una que no posee ningún trazo biológico evolutivo.
swissinfo.ch: En ese escenario, ¿qué pasaría con aquellos que decidieran conservar su humanidad original sin alternaciones?
J.S.: En la esfera de la expansión que anticipa la IA, que pronto se desplegará a una gran velocidad en el sistema solar, todo aquel o aquella que no esté en capacidad de competir con la verdadera IA, no jugará ningún rol importante. En el futuro, las decisiones serán tomadas por aquellos que utilizarán todas estas posibilidades y nuevas capacidades de cálculo. De una manera u otra, el hombre auténtico, tal como lo conocemos ahora, ya no jugará ningún papel relevante. Todo va a cambiar y la historia de la civilización, dominada por el hombre clásico, llegara a su fin en los siglos por venir.
¿Quién es Jürgen Schmidhuber?
Jürgen Schmidhuber ha sido un hombre clave en el desarrollo de la inteligencia artificial moderna (IA). Actualmente, es el Director Científico del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial Dalle Molle (IDSIA), apoyado por la Universidad de Lugano y por la Universidad Italiana de Ciencias Aplicadas (SUPSI).
Desde 1991, Schmidhuber publica innovadores trabajos sobre redes neuronales artificiales profundas.
Las redes neuronales desarrolladas en la Universidad Técnica de Munich e IDSIA son utilizadas en la actualidad por Facebook para la traducción automática. Google, en tanto, las usa para el reconocimiento de voz. Y también son de utilidad para Siri, de Apple; y para Alexa, de Amazon.
A nivel médico, permiten el reconocimiento de patrones en imágenes, lo que es de utilidad para la detección temprana del cáncer.
Jürgen Schmidhuber ha ganado numerosos premios internacionales y es también el presidente de la empresa NNAISENSE, con sede en Lugano, que desarrolla soluciones de inteligencia artificial para las industrias automotriz, financiera, de maquinaria y de procesamiento de materias primas. En el largo plazo, La compañía tiene previsto comercializar formas de IA uso múltiple aplicables para distintas áreas productivas.
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