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Un grand merci au traducteur Martín Schifino pour son texte présentation autour de sa traduction de Sirius!
Me da mucho gusto poder decir unas palabras sobre la traducción de esta originalísima novela de Pierre Fankhauser. Es difícil hablar de la traducción en general, porque traducir literatura, como dice por ahí Javier Calvo, es enfrentarse a menudo a «situaciones particulares, voces distintas y excepciones a excepciones». Pero podemos charlar un rato de la particularidad de traducir un libro como Sirius.
De hecho, hubo muchas particularidades. La novela utiliza muchos lenguajes distintos: lenguajes propios de investigaciones forenses, artículos periodísticos, folletos informativos de una secta, cartas de una empresa de seguridad, descripciones de un espectáculo de danza, un reportaje en el que falta una de las voces y varios otros registros. El conjunto es como un collage de documentos encontrados, y la visión total se forma en la mente del lector. Se diría que Pierre tiene muy presente la idea cortazariana de que la literatura es todo lo que se lee como tal, y una de las magias de su novela es convertir en literatura ciertos discursos con muy poco de literario.
Para los lectores, eso es una gran noticia. Pero a un traductor no se lo pone fácil. Yo no sé nada de medicina forense, ni de sectas, ni de empresas de seguridad, ni para el caso de danza; apenas sé un poco sobre periodismo, y lo que sé es que hay que evitar el lenguaje periodístico a toda costa. ¿Cómo hago para serle fiel a una variedad de cosas más o menos desconocidas? La respuesta es que hay que buscar muchas cosas en diccionarios y páginas de internet. Pero quizá lo más importante es encontrar un tono adecuado. Y ahí la decisión es más personal. Con Pierre hablamos mucho del tema. A él le preocupaba que mi versión sonara demasiado pulida, con un exceso de «neutralidad literaria», y a mí me preocupaba exactamente lo contrario, porque si no sonaba bien, la culpa iba a ser mía… Al final, tomamos la decisión de traducir lo que pertenecía a la lengua con expresiones propias de la lengua y lo que pertenecía al autor con expresiones de cuño propio.
También tomamos alguna que otra decisión adaptativa. Por ejemplo, hubo que buscar un título para la serie de capítulos llamada «Contre-enquête». «Contra-investigación», aunque sea el título con el que se tradujo la película francesa llamada Contre-enquête, no me parecía una palabra del español usado en la vida real. ¿Investigación alternativa? Podía ser, pero tampoco me convencía. Entonces me acordé de que la novela de Kamel Daoud Meursault, Contre-enquête había sido traducida al español como Meursault, caso revisado. Me pareció una solución perfecta. Así que les pusimos a los capítulos: «Caso revisado». Gracias a Teresa Lanero, la traductora de Daoud.
Y gracias, también, a Pierre. Toda traducción es una obra en colaboración, pero esta lo fue más que la mayoría. Pierre no solo aclaró mis dudas sobre algunas frases particularmente elípticas, sino que aportó su experiencia como hablante de español para mejorar mis propuestas. Hablamos de cosas bastante técnicas: el peso específico de los verbos en los dos idiomas, la voz pasiva, las nominalizaciones, las distintas formas del pretérito, los pronombres posesivos y la puntuación. Esto no tiene mucho interés para los lectores, pero son la sal de la traducción, y para mí fue muy entretenido poder hablar de ellas con el autor. Lo bueno fue que pudimos afinar mucho la sintonía.
Y la cosa no acabó ahí. Cuando teníamos todo listo, Pierre le entregó el texto la editorial y Gabi Luzzi, la editora de Paisanita Ed, se lo devolvió con unas cuantas correcciones. Cuando empieza a traducir, uno se preocupa mucho por estas cosas; hay incluso quien se ofende. Pero en este caso me alcanzó con un echarles un vistazo para despreocuparme. La corrección respetaba el tono, pero acercaba la novela al español rioplatense, evitando el registro neutro de la versión anterior. Me parece muy oportuno teniendo en cuenta que Pierre terminó de escribir la novela en Buenos Aires. Para terminar, creo que se podría hacer una analogía entre esta traducción y la novela misma. Hay varias voces superpuestas: la voz francesa de Pierre, la voz argentina de Pierre, mi voz de traductor, las voces de la editora y los correctores, e incluso la voz de un amigo de Pierre, Gustavo Zappa, a quien va dedicada la novela, que trabajó en la primera versión de unos capítulos que consultamos para esta traducción. De todas esas voces, de esos armónicos, surge el timbre particular de Sirius en español. Yo les puedo decir que me gusta mucho como suena el resultado. Espero que a los lectores también.
Martín Schifino