Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05058.jsonl.gz/12

Amigos, estoy escribiendo un libro, su título 'Dost Chelo', en que quiero dar una idea de lo que era la amistad entre Hazrat Inayat Khan y su fiel compañero Muhammad Ali Khan.
Cada vez que era tiempo de levantarse y cumplir con su tarea sagrada, Hazrat Inayat Khan dijo: 'Dost Chelo! Vámonos, amigo, la vida nos llama!'
Aquí un extracto de 'Dost Chelo', mucho placer!
Zyriab (3)
Ishâq al-Mawsili era la personalidad sobresaliente de la noche, como siempre. Era experto en dar largas para el publico, pasando la medianoche, sus rivales ya habían gastado su polvo, cuando hizo subir al escenario un esclavo que anunció: 'Ishâq ha compuesto una nueva canción, y mi venerada Fátima, vosotros la conocéis, aquélla que me había desdeñado y rechazado por más de un año, ella me abrió su puerta cuando le canté la canción; que Ishâq me perdone de haber escuchado a escondidas debajo de su ventana y haber aprendido su canción de memoria, yo, con mi voz, que de lejos no llega a la claridad cristalina de la de Ishâq, que es la única que vale esa canción. Pero, a pesar de todo, ¡mi adorada Fátima me abrió su puerta!'
Maravillosamente escenificado, y todos estaban a los pies de Ishâq, ¡qué banda! Naturalmente le picó a Al-Hadi, y cuando Ishâq había sido cubierto de alabanza y admiración, ya eran las dos de la madrugada, ese Al-Hadi sin cabeza preguntó, con voz alta que todos podían oír: 'Ishâq al-Mawsili, ¿cuales son las cualidades que singularizan la Música Verdadera? ¿No es aquélla capacidad maravillosa que cada generación crea algo perfectamente nuevo, y, por lo tanto, también la música elabora un lenguaje nuevo con cada generación? Esto es la Música Verdadera, ¿qué te parece, Ishâq?
Era tan asqueroso, tan alevoso, que Harûn er-Râshid, aunque no quiso, debía sonreír un poco. Era una picadura de escorpión puesta perfectamente, Al-Hadi solo debía esperar hasta que el veneno haría efecto. Ishâq al-Mawsili, como sabían todos los presentes, no tenía nada que ver con esos firuletes modernos, para él la música era una de las pocas cosas, aparte del Sagrado Corán y los Hadiths, los comentarios recogidos del profeta Mahoma, que paz sea con él, en las que uno se podía fiar a través de los siglos, la pura, buena, justa Música Verdadera solo podía ser aquélla que ha sido transmitida autentica- y puramente como en su origen había sido creada, de maestro a discípulo, con la humildad necesaria de parte del discípulo y la conciencia de responsabilidad de parte del maestro.
Era una noche de disputa, así quedó en la memoria, y en todos los rincones del Oriente se contó esa historia, viajó hasta Balkh, a Damasco, a Aleppo, a El Cairo, a Tanger, a Fes, a Kabul fue contada, en Delhi, en Ajmer, en Konya.