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Los suizos conmemoran cada 1º de agosto el Pacto de Alianza de los primeros confederados en 1291. No obstante, esta fiesta nacional que se celebra desde hace algo más de 100 años hace referencia a unos hechos de autenticidad algo dudosa, explica el historiador Georges Andrey.
Según la tradición, los representantes de Uri, Schwyz y Unterwald se reunieron el 1º de agosto de 1291 en la pradera del Grütli para sellar una alianza que daría lugar al nacimiento de la Confederación Helvética. Los términos de esta alianza fueron inscritos en el Pacto Federal, un documento preciosamente conservado en el Museo de Documentos Federales de Schwyz.
Desde hace unos años, la investigación científica relativiza un poco esta versión de los hechos. Para conocer el actual estado de los conocimientos, swissinfo.ch conversa con el historiador Georges Andrey, autor de la reciente obra 'La historia de Suiza para los torpes'.
swissinfo.ch: ¿Qué pasó en realidad el 1º de agosto de 1291?
Georges Andrey: Quizá nada, por la simple y buena razón de que el Pacto de 1291 no está fechado de forma precisa. El texto original en latín dice 'initio augusto', es decir al comienzo de agosto y no el 1º de agosto. Pero era preciso elegir una fecha. Fue así que, en 1891, el Consejo Federal (gobierno suizo) decidió que el texto fuera fechado el 1º de agosto.
swissinfo.ch: ¿Por qué esta decisión del Gobierno en 1891?
G. A.: Suiza era uno de los pocos países que no tenían fiesta nacional, por lo que era necesario imaginarse un pretexto. Los historiadores de la época fueron consultados. Entonces aconsejaron este Pacto, que supone una renovación del juramento de una carta precedente, que no encontraron.
Sobre esta base, Suiza entera celebra el recuerdo de esta alianza. El 1º de agosto de 1891, todos los campanarios del país sonaron al mismo tiempo y se encendieron fuegos de artifico. Desde entonces, la fiesta nacional se celebra cada primer día de agosto.
swissinfo.ch: Pero, volviendo al texto, la fecha no es la única imprecisión...
G. A.: Existen, en efecto, otros problemas con este documento. Por un lado, no está firmado; no hay ninguna mención de nombres de personas en el texto. Por otra parte, no hay nombres de sitio alguno. Por consecuencia, la idea de una alianza realizada en la pradera del Grütli el 1º de agosto de 1291 es, por ello, también discutible.
Como no hay nombres de personas, los historiadores hicieron sus investigaciones. Ya en el siglo XIV se conocían ciertos nombres. Actualmente, si se hace el balance de las citadas investigaciones, se pueden adelantar algunos nombres que representan a la élite política de tres cantones forestales de finales del siglo XIII.
Tradicionalmente, los manuales de historia reservan los nombres de tres personajes que habrían cerrado el Pacto de 1291: Walter Fürst, Arnold de Melchtal y Werner Stauffacher. Pero esto es algo puramente hipotético. De hecho, si se aceptan tres nombres, es que la cifra tres representa la Trinidad, un símbolo de autoridad.
swissinfo.ch: No obstante, se puede mantener la idea de que el Pacto de 1291 fue el acto fundacional de Suiza?
G. A.: Hay consenso ahora entre los historiadores para afirmar que el Pacto es todo salvo una Constitución moderna. Es, de hecho, una recopilación de textos probablemente recogidos en otro lugar – no se sabe dónde– y que constituyeron una carta medieval, según la práctica de la época.
La lectura de este texto es bastante sorprendente. Se encuentra derecho público, derecho penal, derecho civil, derecho internacional, la represión ante los fraudes, la asistencia y la ayuda judicial... Aunque se insiste mucho en la autonomía de la justicia: los cantones forestales no querían para nada a los jueces extranjeros.
Lo que desconcierta también es una falta de coherencia en el texto. Por ejemplo, se encuentra a veces el plural 'ellos' y a veces el pronombre 'nosotros'. Además, hay faltas de ortografía, algo que desmerita la seriedad del texto...
Para algunos historiadores, esto demuestra cierta precipitación en la redacción del texto. Los especialistas piensan que fue escrito en una situación de urgencia y en secreto, como si hubiese una presión exterior. Otro asunto digno de subrayar es que la palabra en latín traducida después como 'confederados' fue la de 'conspiradores'. Para algunos conocedores, estos elementos dan prueba de que se trata de un pacto de rebelión.
swissinfo.ch: Recientemente hasta se ha cuestionado la autenticidad del Pacto mismo.
G. A.: Hace un año, el experto zuriqués Roger Sablonier demostró a través de un análisis al carbón 14 que varias de las cartas medievales que actualmente se poseen, entre ellas, el Pacto de 1291, no eran de la época a la que se las relaciona.
Pero hay que advertir que eso no significa en todo caso que se trate de textos falsos. Además, el propio Roger Sablonier no lo afirma de ese modo.
Simplemente, los análisis muestran que estas cartas son más recientes en una, dos o tres generaciones con relación a la fecha del original. De hecho, estos documentos fueron reescritos por varias razones, por ejemplo, porque el original se vio deteriorado por la humedad, el fuego o las ratas.
Olivier Pauchard, swissinfo.ch
(Traducción: Iván Turmo y Patricia Islas)
GEORGES ANDREY
Nació en Lausana en 1939.
Tras dos bachilleratos en Francia (latín-griego y filosofía), realizó una licenciatura en Letras y un doctorado en Historia en la Universidad de Friburgo. El tema de su tesis: los refugiados franceses en Friburgo bajo la Revolución.
Trabajó después como primer asistente en la Universidad de Berna, en el departamento de historia electoral. Desde finales de la década de 1970, divide sus actividades entre la administración federal y la enseñanza en la Universidad de Friburgo.
Buen número de sus publicaciones abordan las relaciones entre Suiza y Francia.
Francia le otorgó en 2004 la insignia de oficial de la Orden de las Palmas Académicas.
George Andrey es autor de uno de los capítulos de la Nueva Historia de Suiza y los Suizos, obra de referencia publicada en la década de 1980.
En 2007 publicó 'La historia de Suiza para los torpes'.