Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05355.jsonl.gz/9

Sybil Wiedmer llevó a su madre enferma a Baan Kamlangchay en 2010. Una elección dolorosa pero que resultó acertada, relata. Testimonio.
“Mi madre tiene 92 años y padece pérdidas de memoria a corto plazo. Por ejemplo, no recuerda qué ha comido. Residíamos en el mismo pueblo del cantón de Zúrich. Ella vivía sola y cada día venía a mi casa. Siempre se negó a recibir ayuda a domicilio. Decía que no la necesitaba.
Cada vez que pasaba algún día fuera de casa tenía que organizarme con amigos y familiares. Cuando las ausencias eran más prolongadas, me dirigía a las residencias de la tercera edad. Hemos vivido experiencias muy feas, tanto ella como yo. Mi madre se quedaba sola en la habitación, sin nada qué hacer. No era feliz.
Solíamos discutir mucho a causa de la enfermedad. Y un día sentí que estaba al borde del colapso. En mayo de 2010 la trajimos a Chinag Mai, aunque no con el consentimiento de todos los miembros de la familia. Le dije a mi madre que nos íbamos de vacaciones. La idea era dejarla en Baan Kamlangchay durante tres semanas. Todo salió bien y desde entonces se ha quedado.
Nos hablamos a menudo a través de Skype y voy a verla al menos una vez al año. Ella sabe que vive en Tailandia, aunque a veces me pregunta dónde está. Francamente, no sé si se debe a la enfermedad o si lo hace adrede. Pienso que de vez en cuando echa de menos su casa. Pregunta por su piso y sus muebles. Pero luego me dice que se encuentra a gusto donde está. Le encanta sentirse de vacaciones.
Ha perdido un poco la noción del tiempo. No sabe si nos vimos ayer o hace una semana. Tenerla aquí en una residencia y visitarla una vez a la semana sería lo mismo. Es un hecho que me ha reconfortado con el tiempo. En el fondo, la distancia no tiene ninguna importancia.
Tailandia no es una solución para todos. Con mi madre funcionó porque reunía los requisitos. Ella nació en Basilea, aunque se crió en Inglaterra y Alemania. Vivió muchos años en India y Extremo Oriente. Ya había tenido contacto con la cultura asiática. Salvo que haya una revolución, la dejaremos en Tailandia”.
Traducción del italiano: Belén Couceiro , swissinfo.ch