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En el transcurso de los siglos, Suiza se convirtió de una red de alianzas diversas entre ciudades y comunidades rurales en el actual Estado federal conformado por 26 cantones. Su evolución histórica tiene muchos paralelismos con otras naciones en Europa occidental, aunque supo conservar su independencia y mantener algunas particularidades.
Historia de Suiza
Suiza se encuentra en el centro de Europa, pero no solamente desde el punto de vista geográfico. También su evolución histórica presenta muchos rasgos comunes con la de los países vecinos. Antiguamente, el territorio de la Suiza actual formaba parte del Imperio romano. Posteriormente, presenció durante la Alta Edad Media el avance del cristianismo, las migraciones germánicas y el dominio de distintos pueblos. Finalmente, se fue configurando paulatinamente en el período bajomedieval la denominada “Antigua Confederación”, la estructura estatal precursora de la Suiza contemporánea.
La Reforma y el cisma del cristianismo en Occidente suscitaron tensiones y conflictos bélicos tanto en Suiza como en muchas partes de Europa. Al mismo tiempo, Suiza desarrolló su neutralidad, un rasgo distintivo de su política exterior que perdura hasta hoy.
Pero la neutralidad no pudo impedir que la Revolución Francesa y las sucesivas Guerras napoleónicas también sacudieran los cimientos de la Antigua Confederación. Durante la ocupación francesa se constituyó la “República Helvética”, se delimitaron las fronteras en su configuración actual y se conformaron nuevos cantones soberanos de regiones estrechamente unidas. A partir de esta experiencia fundamental se constituyó luego el Estado federal moderno.
También la historia del siglo XX muestra cómo, por un lado, Suiza se relacionaba con los países vecinos y cómo, por otro, emprendía un camino propio. Si bien es cierto que también Suiza se vio muy afectada por ambas guerras mundiales, también lo es que se libró de las grandes destrucciones. Durante la Guerra Fría Suiza se desarrolló de manera parecida a la de otros países en Europa occidental, aunque supo mantener su neutralidad y su papel de intermediadora entre Occidente y el bloque del Este. Después del final de la Guerra Fría, Suiza participó en el proceso de integración económica del continente, al tiempo que se mantuvo fuera de la Unión Europea.
De la Prehistoria a la Edad Media
Los vestigios humanos más antiguos que se han hallado en Suiza se remontan a aproximadamente 400.000 años. Sin embargo, partes del actual territorio nacional no fueron poblados de forma persistente hasta después del final de la era glacial hace cerca de 11.000 años. Los asentamientos palafíticos en las orillas lacustres forman parte de los descubrimientos arqueológicos más interesantes en Suiza.
Suiza romana
A partir del siglo III a.C. se fue incorporando el territorio de la actual Suiza al Imperio romano. El dominio de los romanos se fue afianzando gracias a la fundación escalonada de colonias. Los pueblos autóctonos adoptaron paulatinamente la forma de vida de los romanos (romanización). El ocaso del Imperio de Occidente causó la decadencia de la administración romana en los siglos V y VI.
Alta y Plena Edad Media
El territorio de la Suiza actual experimentó en la época medieval una evolución similar a la del resto de Europa occidental. Las migraciones masivas de los pueblos germánicos (período de las grandes migraciones) marcaron los primeros siglos del Medioevo. También en Suiza se asentaron distintos pueblos que trajeron sus lenguas y sus nuevos modos de vida. El cristianismo, que ya habían introducido los romanos, continuó con su expansión. La Iglesia con sus obispados y monasterios se convirtió en uno de los poderes terratenientes más importantes. Al mismo tiempo aumentaron su poder las familias nobles a través de conquistas, herencias y una hábil política matrimonial.
Baja Edad Media y Confederación
La Carta de Confederación de 1291 es considerada desde el siglo XIX como punto de partida para la génesis de la Confederación Suiza. En aquel entonces se unieron las comunidades de las tres comarcas Uri, Schwyz y Unterwald para poder defender mejor sus libertades frente a la intrusión de potencias foráneas.
A lo largo de los siglos XIV y XV se fue configurando la llamada “Antigua Confederación”, un sistema de alianzas laxas entre comunidades rurales y urbanas. La expansión de la Confederación siguió por distintos derroteros. Algunos territorios se adhirieron al pacto de los confederados de forma voluntaria como miembros con plenos derechos o como asociados de rango inferior; otros territorios, sin embargo, fueron adquiridos o conquistados. Por regla general, los Estados miembro de la Confederación, los denominados Trece Cantones, administraban sus asuntos de forma autónoma. Ello no obstante, se reunían sus diputados periódicamente en la llamada Dieta para deliberar sobre cuestiones de interés general.
Edad Moderna
Reforma
Reforma es el concepto con el que se designa el cisma de la cristiandad de Occidente entre católicos y protestantes a partir del siglo XVI. El reformador más célebre fue el alemán Martín Lutero. Pero también Suiza fue un centro de la Reforma. Figuras clave del protestantismo fueron aquí Ulrico Zwinglio en Zúrich y Juan Calvino en Ginebra. A Ginebra se la consideraba “la Roma protestante”. Especialmente el calvinismo se extendió en Europa y también en Norteamérica. La Reforma desplegó una fuerza explosiva enorme en el terreno político. La ruptura entre católicos y protestantes provocó disturbios y guerras en Europa y en Suiza.
Neutralidad y conflictos
Tensiones religiosas y sociales jalonaron la historia de la Confederación en el siglo XVII, desembocando en conflictos armados. No obstante, los Cantones confederados lograron mantenerse al margen de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) que devastó gran parte de Europa. A raíz de esta experiencia surgió la neutralidad como máxima de la política exterior.
Siglo XVIII: precursores de la Revolución industrial
El siglo XVIII fue un período pacífico en el ámbito de la política exterior. Las tensiones confesionales iban perdiendo fuelle poco a poco. La centuria se caracterizó por los grandes cambios introducidos en la agricultura y por la aparición de la industria familiar basada en la división del trabajo, particularmente en los sectores de la producción textil y de la relojería. Los círculos ilustrados abordaban problemas de la economía, pero también se interesaban por la educación y por un nuevo patriotismo que ya no se refería a los cantones sino a la nación. Con ello, los ilustrados no solo lograron franquear las fronteras confesionales, también entraron en un constante diálogo con sus correligionarios extranjeros para el intercambio de ideas.
Hacia la fundación del Estado federal
Bajo el dominio francés
La Revolución Francesa y las sucesivas Guerras napoleónicas transformaron la fisonomía de Europa y Suiza. También en esta ocasión se levantaron voces que reivindicaban la emancipación jurídica, especialmente por parte de los súbditos en el campo. Pero esta equiparación de derechos no se logró imponer contra las viejas élites hasta la invasión de las tropas francesas en 1798, que dio lugar al derrumbamiento del régimen político de la llamada “Antigua Confederación”. Este sistema fue sustituido primero por el Estado unitario centralista de la República Helvética y luego por un Estado de corte federalista en 1803.
Estado federal
En 1815, tras la victoria sobre Napoleón, las potencias europeas restauraron el orden prerrevolucionario. Esta restauración encontró en Suiza su reflejo en el Pacto federal de 1815, con el cual los cantones recuperaron casi el pleno autogobierno. Entonces se adhirieron los últimos cantones a la Confederación, con lo cual se establecieron las fronteras exteriores que Suiza mantiene hasta el día de hoy. Los liberales luchaban por un Estado federal liberal. Sin embargo, la fundación del Estado federal fue precedida por una fase de intensos conflictos, golpes de estado y la última guerra civil de Suiza, la Guerra de la alianza separada (Sonderbund) de 1847. En esta guerra se enfrentaron los cantones católico-conservadores con los cantones liberal-radicales. Estos últimos ganaron la contienda en pocas semanas. La Asamblea federal se reunió por primera vez el 6 de noviembre de 1848 en Berna, la nueva Capital federal electa.
Con la fundación del Estado federal se sosegó la situación política interior y exterior. Con la posterior revisión de la constitución en 1874, la Confederación adquirió más competencias. También se amplió la democracia directa. El Estado federal estableció condiciones favorables para el desarrollo de las distintas ramas de la industria y del sector servicios (la construcción de ferrocarriles, las industrias maquinaria, metalúrgica, química y alimentaria y la banca), que se convertirían en las piedras angulares de la economía helvética.
Suiza en el siglo XX
Suiza en la época de las guerras mundiales (1914-1945)
En 1920, Suiza se adhirió a la Sociedad de las Naciones con sede en Ginebra. A pesar de haber quedado al margen de dos guerras mundiales, Suiza se vio fuertemente afectada en su desarrollo interno por los acontecimientos políticos en el extranjero.
En el plano económico, se evidenció durante las guerras la fuerte dependencia de Suiza de las importaciones y exportaciones. La crisis económica mundial de 1929 hundió al país durante varios años en una depresión. La oposición entre partidos burgueses y la izquierda dominó la tensa situación en la política interior. Esta situación no cambiaría hasta los años 1930, cuando las fuerzas políticas acercaron posiciones bajo la impresión de la amenaza extranjera. Este acto de solidaridad nacional culminó con la elección del primer socialdemócrata al Consejo Federal en 1943.
Suiza durante la Guerra Fría
Suiza vivió en la posguerra un período de gran prosperidad económica, al igual que el resto de Europa occidental. Al principio, la fuerza de Suiza radicaba aún en el sector industrial, pero durante el último cuarto del siglo XX su economía nacional se transformó cada vez más, con el resultado de que tres cuartas partes de la población activa acabarían trabajando en el sector servicios. El nivel de vida aumentó notablemente, mientras las condiciones laborales y la seguridad social fueron mejorando cada vez más y la oferta de mercancías se acrecentaba constantemente. Como pequeña economía abierta, Suiza dependía en el pasado y sigue dependiendo en el presente del acceso a los mercados extranjeros. Al mismo tiempo, Suiza practicó durante la Guerra Fría una política estricta de neutralidad entre ambos bloques, a pesar de sentirse política y culturalmente más cercana a Occidente.
Suiza desde 1989
Con el fin de la Guerra Fría y el inicio de la globalización se transformaron de forma repentina y persistente las condiciones marco en materia de política exterior y económica. En lo económico, Suiza reaccionó de manera flexible con su focalización en el sector servicios. Así pudo defender su destacada posición en el ámbito mundial también tras las crisis y recesiones económicas internacionales (de 1991, 2001 y 2008).
Después de 1989 aumentó aún más la importancia de los acuerdos y las organizaciones supranacionales. El proceso de integración europea (primero Comunidad Económica Europea y desde 1993 Unión Europea), que ya había arrancado en la posguerra, se aceleró aún más. La UE expandió de doce a 27 Estados miembro.
Bajo estas circunstancias, Suiza flexibilizó gradualmente su estricta política de neutralidad y se abrió a ciertas iniciativas internacionales. En el año 2002, el pueblo votó a favor del ingreso de Suiza en la ONU. La colaboración de Suiza con sus países vecinos se desarrolla sobre la base de acuerdos bilaterales y no sobre la pertenencia a la UE. Los debates en torno a la política europea contribuyeron al rápido ascenso de los nacional-conservadores de la Unión Democrática de Centro (UDC), que al principio del siglo XXI se convirtió en el partido más fuerte con diferencia.