Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05061.jsonl.gz/39

El ex alcalde ruandés Fulgence Niyotrenze fue condenado en Suiza, en 1999, a 14 años de cárcel por crímenes de guerra en Ruanda. El fallo constituyó una primicia europea. El acusado recurrió la sentencia, pero este viernes el Tribunal Militar de Apelaciones, en Yverdon, apoyó el veredicto.
Nyotenze fue acusado de haber participado en la masacre cometida en un pueblo ruandés en 1994. Fue el primero que no compareció ante una corte de su país ni ante el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, en la ciudad tanzania de Arusha.
Fulgence Niyotenze, antiguo alcalde del municipio de Mushubati, fue arrestado en Suiza en agosto de 1996 y tres años más tarde, en 1999, juzgado por primera vez en Lausana. Para actuar en el marco de la ley, el Tribunal Militar - única jurisdicción autorizada en este caso - se desplazó inicialmente a la comuna del acusado de genocidio.
Unos 70 testigos, llegados en parte de Ruanda, prestaron declaración o fueron vistos y escuchados en vídeo durante el primer proceso celebrado en Suiza. Un acontecimiento jurídico sin precedentes.
En abril de 1999 fue condenado a prisión perpetua por delitos de asesinato, incitación al homicidio y crímenes de guerra. Sin embargo, sus abogados recusaron el fallo y consiguieron que la sentencia sea rebajada a 14 años de cárcel, porque los jueces consideraron que su competencia se limitaba a juzgar las violaciones de las Convenciones de Ginebra.
No conformes con ello, los abogados de Niyotenze insistieron en la inocencia de su cliente y argumentaron que la sentencia se basó únicamente en la fuerza de testimonios a menudo contradictorios. Afirmación analizada y finalmente rechazada por el Tribunal Militar de Apelaciones de Yverdón.
En el recurso anterior, presentado en Ginebra, los jueces consideraron que los cargos contra Niyotenze son verídicos. El acusado habría llamado a una reunión para aleccionar a los hutus de Mushubati a matar a los miembros de la etnia tutsi y habría visitado el campo de refugiados de Kabgay para alentarles a los tutsis a volver a sus hogares, donde en realidad les esperaba la muerte.
swissinfo y agencias