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Imagen de archivo de una bandera china flamea afuera de la sede del Banco Central de China, en Pekín. 3 de abril 2014. El banco central de China se abstendrá de realizar más ajustes en la política monetaria e incluso podría aliviarla en los próximos meses, ya que el proceso de desapalancamiento amenaza el crecimiento económico y la creación de empleo antes de una reorganización del Partido Comunista, dijeron fuentes. REUTERS/Petar Kujundzic/File Photo - RTX3189N(reuters_tickers)
Por Kevin Yao
PEKÍN (Reuters) - El banco central de China se abstendrá de realizar más ajustes en la política monetaria e incluso podría aliviarla en los próximos meses, ya que el proceso de desapalancamiento amenaza el crecimiento económico y la creación de empleo antes de una reorganización del Partido Comunista, dijeron fuentes.
Mayores costos de financiación a corto plazo, generados por más controles de los créditos riesgosos, han empezado a afectar a la economía real, una amenaza para la estabilidad antes del Congreso del Partido Comunista de este año, en el que el presidente Xi Jinping espera consolidar su liderazgo.
El desafío es contener los riesgos de una deuda excesiva y controlar la actividad bancaria sin poner en peligro la meta de crecimiento de alrededor del 6,5 por ciento. La experiencia previa sugiere que la expansión económica será la prioridad.
"El liderazgo prefiere la estabilidad este año. No queremos impulsar el crecimiento agresivamente pero tampoco podemos permitir que se desacelere demasiado", dijo un asesor político. "Muchas compañías enfrentan dificultades y mayores tasas de interés impulsarán los costos de endeudamiento, lo que será desfavorable para el crecimiento económico", agregó.
Las fuentes participan de las discusiones políticas internas y brindan asesoramiento a funcionarios, pero no son parte del proceso de toma de decisiones. El Banco Popular de China (PBOC por sus siglas en inglés) no respondió a un pedido de comentarios de Reuters.
Las autoridades chinas han estado intensificando los requerimientos a los bancos en el primer trimestre, para intentar controlar los riesgos de un enorme nivel de endeudamiento y de una burbuja de precios en el mercado inmobiliario.
El banco central chino también subió las tasas durante los primeros tres meses del año, incluida un alza justo después de que la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó los tipos en marzo, un esfuerzo que los analistas creen que Pekín hizo para contener la presión sobre el yuan por salidas de capitales.
Muchos analistas esperan que los costos de endeudamiento hayan trepado más en el segundo trimestre, a pesar de que el PBOC inyectó mucha liquidez para evitar escasez a fin de junio y no siguió a la Fed tras su aumento de tasas este mes.
El Gobierno chino mantendría el clima regulatorio más estricto debido al foco en reducir la enorme generación de deuda, pero algunas fuentes dijeron que los bancos más pequeños podrían obtener cierto alivio para respaldar la actividad local.
Las fuentes dijeron que los principales líderes de China se reunirían en el verano boreal, antes del Congreso previsto para el cuarto trimestre, para evaluar la economía y fijar la agenda para el resto del año. El Partido Comunista realiza un Congreso cada cinco años para elegir el equipo de gobierno y fijar la dirección general de la política económica y social del país.
Pese a que la segunda economía más grande del mundo va camino a cumplir su meta de crecimiento para el 2017, una política monetaria más ajustada, el enfriamiento del mercado inmobiliario y una desaceleración en la inversión han reforzado las perspectivas de que la expansión perderá impulso.
(Editado en español por Ana Laura Mitidieri)
Reuters