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El consumo de somníferos entre las personas mayores en Suiza, especialmente entre las mujeres, es muy preocupante, concluyó una investigación realizada por encargo del Consejo Médico Suizo.
El estudio determinó que una de cada cinco personas mayores de 65 años ingirió benzodiacepinas para inducir el sueño en 2017 y el porcentaje aumentó con la edad. Las mujeres tomaron casi el doble de somníferos que los hombres (25,1% frente a 14,6%). El consumo femenino fue mayor en los cantones de habla francesa e italiana.
“Los resultados son motivo de preocupación”, indicó el Consejo Médico SuizoEnlace externo en un comunicado. “Las benzodiacepinas son medicamentos utilizados para tratar los problemas de sueño. Sin embargo, también tienen efectos secundarios que aumentan con la edad, por lo que no deben tomarse durante períodos prolongados”, advirtió.
Realizada por UnisantéEnlace externo en el Hospital Universitario de Lausana, la investigaciónEnlace externo mostró que el uso de las benzodiacepinas aumenta con la edad: el 15,9% de las personas de 60 a 65 años las usan, el 22,5% de las personas de 75 a 80 años y hasta una cuarta parte de los mayores de 80 años.
Halló que el tratamiento excede los 15 días en el 80% de los casos. El 40% de las personas que recibieron al menos una prescripción de pastillas para dormir, consumieron más de 90 dosis terapéuticas durante el año.
El uso de benzodiacepinas no se recomienda por más de 2 a 4 semanas, anotaron los investigadores e indicaron que la prevalencia del uso excesivo de benzodiacepinas probablemente alcance un 16% de las personas mayores. “Esta proporción podría ser dos veces mayor en los cantones no germanoparlantes, entre las mujeres mayores de 80 años y en las personas con múltiples enfermedades”.
Riesgo para la salud pública
Los autores del estudio advirtieron que el consumo excesivo de somníferos entre las personas mayores podría convertirse en un problema de salud pública en Suiza y que las causas y las consecuencias de este fenómeno deben ser analizadas con detenimiento.
“¿Está impulsado por la demanda de los pacientes o por la oferta de los médicos? Entre las posibles explicaciones del exceso de prescripción se encuentran una apreciación inexacta de la relación riesgo-beneficio de la medicación, el escaso conocimiento de las opciones de tratamiento alternativo o las limitaciones de tiempo de consulta al enfrentarse a problemas psicosociales complejos”, anotaron.
“El desarrollo de directrices de prescripción más claras, acompañadas de una mejor supervisión del uso, podría ayudar a reducir las tasas de prescripción”.
El estudio, publicado en la revista BMJ Open, analizó los datos de 69 005 personas mayores de 65 años de los cantones de Argovia, Basilea-Ciudad, Friburgo, Ginebra, Jura, Neuchâtel, Tesino, Vaud y Valais.
Keystone-SDA/sb