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Dos niñas observan los ramos de flores depositados frente a la escuela primaria de Dunblane en recuerdo de los 16 fallecidos, el 14 de marzo del año 1996 en esa localidad de Escocia(afp_tickers)
La matanza hace 20 años en la escuela de Escocia a la que iba el tenista Andy Murray se tradujo en un endurecimiento indiscutido y definitivo del control de armas en el Reino Unido, a diferencia de EEUU.
El 13 de marzo de 1996, Thomas Hamilton, de 43 años, entró con cuatro pistolas que poseía legalmente en una escuela de Dunblane, una ciudad de provincias escocesa, y mató a 15 niños de cinco y seis años de edad y a un profesor, antes de suicidarse.
En respuesta, el primer ministro de entonces, John Major, y el que lo sucedió, Tony Blair, introdujeron algunas de las restricciones más severas del mundo a la posesión de armas, un legado de aquella matanza que sirve de consuelo a las familias de las víctimas.
En contraste, las matanzas en escuelas estadounidenses se suceden y el debate sobre la libertad de poseer armas continúa y arrecia en cada campaña electoral.
La matanza de Dunblane horrorizó a los británicos y, hacia finales de 1997, al amparo de una petición que recibió más de 700.000 firmas -en una época en que firmar era algo más que hacer un clic en el ordenador-, se adoptaron leyes que prohibieron la posesión de pistolas a los ciudadanos. Cerca de 23.000 armas y 700.000 cargadores fueron entregados durante el periodo de amnistía.
El tenista Andy Murray estaba en la escuela, al igual que su hermano mayor Jamie, campeón de dobles. Andy tenía ocho años y se escondió bajo la mesa de la oficina del director.
El número dos del mundo explica que tiene un recuerdo vago del día y que era demasiado pequeño para entender qué ocurría, pero se emociona en las raras ocasiones en que habla sobre ello. "No quiero recordar aquello", escribió en su autobiografía. "Pude haber sido uno de aquellos niños".
- Punto de inflexión -
Dunblane no planea ningún acto para conmemorar el 20º aniversario: cada día es un día para el recuerdo, como dijo el padre de una de las víctimas.
Pero algunos se refieren al endurecimiento de las leyes de posesión de armas, y creen que honra a sus seres queridos. Además, en algunos casos, esperan que el aniversario influya en el debate en EEUU.
"Celebremos cómo este país cambió su relación con las armas -son para matar gente y nada más-, y esperemos que este sentido común prevalezca en otras partes civilizadas del mundo, particularmente en EEUU", reclamó Malcolm Robertson, que era un alumno de la escuela.
Unas 30.000 personas mueren cada año en EEUU por disparos, pero muchos en ese país siguen resistiéndose a restringir la posesión de armas. En 2013/14, en Inglaterra y Gales, 29 personas murieron por disparos. Aimie Adam, que fue herido en Dunblane, dijo que las armas "destrozan las vidas de la gente" y pidió a sus propietarios que las entreguen.
El activista por el control de armas Mick North, cuya hija Sophie murió en la matanza, cree que Dunblane fue un punto de inflexión. "¿Estamos nosotros y nuestros hijos más protegidos de las armas? La respuesta es sí", afirmó.
Isabel Wilson, cuya hija Mhairi también murió, dijo a la BBC: "Para mí, es desesperadamente importante que no sean olvidados". "Y creo que lo mejor que puedo hacer en nombre de Mhairi es asegurarnos de que el Reino Unido y Escocia tienen una actitud sensata hacia la posesión de armas y leyes duras".
De todos modos, teme que haya un incremento en la posesión de armas y le preocupa particularmente la seguridad en las escuelas. "Desgraciadamente, creo que habrá otro Dunblane y lo veré. Soy muy pesimista", dijo a la televisión STV.
AFP