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Alemania y Suiza celebran el 200 aniversario del estreno del drama épico ‘Guillermo Tell’, del escritor alemán Friedrich Schiller.
Lo más admirable es que Schiller nunca estuvo en Suiza, pero sus descripciones del paisaje y del ambiente son exactas.
La pieza fue representada por primera vez el 17 de marzo de 1804 en el Hoftheater de la ciudad alemana de Weimar (este), que por aquel entonces era dirigido por el también escritor y pensador alemán Wolfgang von Goethe.
Alrededor de 200 ciudadanos suizos, entre ellos el embajador de la Confederación Helvética ante el gobierno de Alemania, Werner Baumann, presenciaron en Weimar los actos conmemorativos que incluyeron un concierto de la Staatskapelle de Weimar, con obras de Richard Wagner (‘El idilio de Siegfrido’) y Johannes Brahms (Sinfonía número 1, en do menor), y la presentación de diversos libros alusivos.
El ideal de libertad
"Guillermo Tell pone de manifiesto como ninguna otra obra lo que significa la libertad", afirmó el alcalde de Weimar, Volkhart Germer, en el acto cumplido en el ‘Deutsches Nationaltheater’.
Lo más admirable es que Schiller nunca estuvo en Suiza, pero sus descripciones del paisaje y del ambiente son exactas. Fue su última obra.
Resistiéndose, y ya signado por la muerte, la escribió durante seis semanas en 1803.
Goethe había desenterrado la olvidada leyenda de Tell durante un viaje en 1797, se la había relatado a Schiller en una carta y le había enviado material para que la elaborara y le diera forma.
El estreno de la obra, a sala totalmente colmada, tuvo un éxito rotundo aquel memorable sábado 17 de marzo de 1804. La representación duró cinco horas y media, lo que llevó a Schiller al día siguiente a acortar rigurosamente el texto.
El influjo
Desde entonces ‘Guillermo Tell’ se ha paseado triunfalmente por todo el mundo. Como visión de la libertad fue "muy representada, pero también -y aunque parezca increible- fue censurada y prohibida", afirmó la investigadora suiza Barbara Piatti en un libro titulado "El teatro de Tell" (editorial Schwabe/Basilea), presentado el miércoles (17.03.04)en Weimar.
Muchos movimientos y líderes libertarios la adoptaron como Biblia e hicieron referencia de ella, desde los anarquistas rusos de Bakunin hasta los palestinos.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Suiza tuvieron hasta problemas con la pieza en la reelaboración de sus respectivas historias. La obra fue estropeada, ridiculizada y utilizada para mensajes políticos, señaló la experta.
La puesta
El elenco del ‘Deutsches Nationaltheater’, bajo la dirección de su intendente general, el suizo Stephan Märki, pondrá en escena la obra el verano (boreal) próximo en la legendaria pradera de Rütli, al sureste del lago de los Cuatro Cantones, donde los patriotas de tres cantones (Uri, Nidwald y Schwyz) juraron liberarse de la tiranía de Alberto de Austria en 1291.
"Los cantones que fueron origen de lo que hoy es la Confederación Helvética, y el lago de los Cuatro Cantones, serán este verano la meca de todos los amantes del teatro de habla alemana", dijo por su parte Markus Züst, vicepresidente de ‘Kulturschweiz’, la entidad suiza que promueve la cultura helvética en el exterior.
En el histórico lugar donde nació el mito de Guillermo Tell, el teatro de Weimar repetirá durante 33 funciones entre el 23 y el 29 de julio próximos el legendario juramento de "alianza eterna" formulado por aquellos patriotas y considerado como el acto fundacional de la Confederación Helvética.
El juramento
"Queremos ser un pueblo único de hermanos, que no nos separe ninguna emergencia ni peligro", rezaba el compromiso, según Schiller, quien interpretó de esta forma el sentimiento de libertad de muchas generaciones.
El juramento de la pradera de Rütli tiene "en sí mismo un carácter únicamente mítico y legendario y no está probado históricamente", dijo Barbara Piatti, especialista en la historia de Guillermo Tell.
"La última obra de Schiller se convirtió para ambos países en una epopeya nacional a finales del siglo XIX", agregó la experta, quien reside en Basilea.
Un nuevo capítulo
"Tengo la impresión de que el próximo verano nos liberaremos del encostramiento y podremos ver asomarse debajo a ‘Guillermo Tell’ de Schiller, como una gran pieza de la literatura mundial", señaló Piatti.
Para un director de teatro, "esto es un desafío fantástico y una experiencia límite, pero también es como si uno formara parte de un comando suicida, porque la expectativa ha generado una presión enormemente grande", dijo Märki, de 48 años.
El programa
Además de la representación de este clásico drama épico, será puesta en escena por la ‘Tellspiel-und Theatergesellschaft’ de Suiza una nueva obra en el histórico teatro de Altdorf.
Altdorf es la localidad donde según la leyenda transcurre el episodio de Tell cuando dispara una flecha con su ballesta a la manzana apoyada sobre la cabeza de su hijo.
También será inaugurada una exposición sobre la historia de Guillermo Tell y su influencia a lo largo de la historia.
Juan Carlos Tellechea, Berlín