Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05148.jsonl.gz/1

De adolescente, Katharina Lütscher pasó un año en Haarlem, Holanda, donde conoció la obra del pintor flamenco Frans Hals. “Es posible que influyera en mí”, afirma la fotógrafa de Zúrich.
La obra de Katharina Lütscher ‘Alte Meister’ (Viejos Maestros) es un ejemplo de la manera en que las creaciones de los pintores antiguos mantienen su influencia. Al principio, las imágenes de Katharina Lütscher eran de naturalezas muertas. Luego, en colaboración con su amiga, la pintora Julia Sheppard, la fotógrafa se orientó hacia una serie de retratos. “Tuve en mente la idea de que en el pasado los modelos debían permanecer en la misma posición durante días. Quería que mis modelos se colocaran delante de la cámara fotográfica con la misma disposición de espíritu. En el espacio de unos pocos minutos se alcanza así una tranquilidad total”.
En todas las imágenes de la serie, la luz juega un papel fundamental. “Con la iluminación he procedido siempre de la misma manera. Me imaginaba una habitación oscura en la vieja Holanda, con una sola ventana, pequeña y un poco sucia, como única fuente de luz. La cámara obscura y la escasa luz transmiten una tranquilidad increíble, que repercute en el trabajo en el taller”.
(Imágenes: Katharina Lütscher, texto: Thomas Kern, swissinfo.ch)