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Suiza exporta armas a diversos países del mundo. Esto, pese a su compromiso de neutralidad y respeto a los derechos humanos.
El experto en política de seguridad, Kurt Spielmann, no considera ambas cosas incompatibles mientras Suiza se adecue a los principios del derecho internacional.
Tanques de combate para Irak y Pakistán, cañones antiaéreos para la India, trabajos de mantenimiento para armas teledirigidas en Corea del Sur. Estas son algunas entregas y negocios de armamentos en los que Suiza participa o quiere participar en el mundo.
En los últimos meses el tema del comercio suizo de armas volvió a ocupar los titulares de los diarios.
Legalmente, los negocios con Irak o Corea del Sur son inofensivos. Una resolución de Naciones Unidas pidió a los Estados apoyar a ese país. Con respecto a este negocio -que entretanto ha sido descartado-, el gobierno suizo aduce que esta venta sería un "aporte para la consolidación de la paz".
Tampoco los negocios con Corea del Sur afectan la neutralidad helvética. Este concepto es violado sólo en caso de que el país receptor del material de guerra se encuentre abiertamente en un conflicto. Y Corea del Sur no está en esa situación, aunque ese Estado no haya resuelto oficialmente el conflicto con su vecino del norte.
La neutralidad no es una norma jurídica
"La neutralidad suiza, en este sentido, no tiene nada que ver con una norma jurídica ni constitucional", explica el profesor emérito, Kurt Spielmann, exdirector del Centro de Investigaciones en Política de Seguridad de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.
"Se trata puramente de una autodefinición helvética", comenta en conversación con swissinfo.
El compromiso de Neutralidad, surgido en tiempos de la Primera Guerra Mundial, ha sido superado con la Carta de la ONU y Spielmann afirma que "este principio no se contradice cuando Suiza apoya una acción de la ONU."
Spielmann considera correcta y provechosa la discusión sobre la compatibilidad entre la exportación de armas y la neutralidad helvética.
"Sólo creo que debemos acostumbrarnos a no argumentar en primer término con el el concepto de neutralidad, sino en conformidad con las reglas de Naciones Unidas", precisa.
La moral del asunto
En cuanto a la ética del asunto, aún queda abierta la pregunta de si es correcto que Suiza -depositaria de las Convenciones de Ginebra- venda armas.
"Si se argumenta en términos morales, naturalmente hay que abordar el asunto en su conjunto: fabricación, venta y transferencia de las armas", indica Spielmann.
Sin embargo, en el mundo del derecho internacional no se puede argumentar con principios moralistas, "sino con principios jurídicos que pueden ser vinculados con documentos firmados".
Como ejemplo, Spielmann menciona la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU o la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos.
El caso de tanques
Más cuestionables que la descartada venta de tanques a Irak son los negocios helvéticos en India y Pakistán, dos países que por años pelean en la región de Cachemira.
El gobierno suizo recibió de esos dos países la promesa de que los productos entregados no serán utilizados en una guerra. Tal aseveración sólo quedó en papel.
El hecho de que controles posteriores sean prácticamente imposibles se comprobó a principios del mes de septiembre, cuando se supo que 40 tanques de artillería enviados a los Emiratos Árabes Unidos fueron después vendidos a Marruecos.
"En este caso tal vez se precipitaron las cosas", comenta Spielmann. Sin embargo, las autoridades suizas trabajan de manera esmerada. "No se puede inculpar a Suiza por este manejo descuidado de un caso."
Venta anulada
El planificado envío de 180 tanques a los Emiratos Árabes Unidos, que después ese gobierno habría regalado a Irak, fue suspendido. Los temores de que Suiza pueda de pronto convertirse en blanco del terrorismo por ese negocio con Irak fueron subrayados por la prensa.
Tras conocerse que estos vehículos no serían empleados por la policía iraquí sino por el ejército, el gobierno suizo suspendió en agosto pasado las tratativas, mientras no se esclareciera el uso de los tanques.
A principios de octubre se anuló la venta. Los Emiratos Árabes Unidos retiraron su pedido de compra dado que la continuidad de esa transacción no permitía más dilaciones, según señaló Othmar Wyss, funcionario de la Secretaría de Estado de Economía (Seco) de Suiza.
Suiza, observada con atención
Si los tanques iban a parar al ejército iraquí y no a la policía de aquel país, el trato hubiera dejado de estar dentro del mandato de la ONU, y en este caso la mejor decisión era suspender el negocio, señaló Spielmann.
Esta actitud sería muy importante sobre todo para la buena reputación de Suiza como "nación imparcial. Prefiero el concepto 'imparcial' en vez de 'neutral' precisamente porque se observa atentamente si Suiza se atiene a las normas del derecho internacional", concluye el profesor Kurt Spielmann.
swissinfo, Christian Raaflaub
Traducción: Patricia Islas
Contexto
En los últimos tiempos, Suiza no ha tenido buena mano en todos sus negocios en la venta de armas.
Por ejemplo, 40 tanques de artillería enviados a los Emiratos Árabes Unidos fueron después vendidos a Marruecos.
Actualmente se examina en qué medida son esa ventas compatibles con la neutralidad suiza.