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Historia
A partir del siglo XIX, la ola de emigración hacia América les llega también a los Suizos, particularmente a los Valesanos: los Estados Nuevos de ultramar están en efecto buscando mano de obra europea para lanzar sus economías de exportación, eapecialmente en el dominio de la agricultura.
Algunas partidas hacia América ya tuvieron lugar entre 1819 y 1851; luego, durante algunos años, familias valesanas parten también al África, principalmente Argelia. El año 1857 marca el comienzo de un fuerte movimiento de emigración hacia América del Sur y hacia Argentina particularmente.
En la primera mitad del siglo XIX, la industria valesana está aún balbuceante, al no encontrar trabajo en el Valais, los habitantes buscan mejorar su suerte de otra manera y aumentan los rangos de la emigración. Frente al crecimieto del fenómeno, las autoridades valesanas actúan para limitar las partidas. Con ese fin adoptan una ley para regular la acción de las agencias de emigración e impedir la partida de personas que no pueden colmar sus necesidades, el concejo de Estado desea « resguardar a los ciudadanos del cantón que tienen intención de emigrar, contra los entrenamientos irreflexivos, y asegurar la ejecución de las promesas hechas por la agencia de Migraciones ». Concretamente, « la emigración de personas que no posean ni la inteligencia ni los recursos necesarios para subsistir y que por consecuencia están expuestos a morir de miseria o a ser reenviados a sus comunas, está prohibida absolutamente »
Esta ley hace del Valais un cantón muy proteccionista en la materia; en 1857, luego del fracaso del convoy Pache a Marsella, el gobierno sueña con prohibir la emigración.
Desde la mitad del siglo XIX, millones de Europeos y cientos de miles de Suizos emigran, partiendo a la búsqueda de nuevas condiciones de vida. En el Valais el fenómeno se acelera a partir de 1857 y alcanza un pico entre 1868 y 1875; después de una disminución provisoria, la emigración aumenta nuevamente entre 1882 y 1892. Antes de 1880, los distritos de Conches, Rarogne, Brigue, Viège, Monthey y Hérens son los que integran el contingente más grande de partidas; después de 1880, la emigración deviene más fuerte en los distritos de Conches, Sion, Martigny y Hèrens mientras que muestra una regresión en los distritos de Rarogne, Monthey y Entremont. De una manera general las partidas son más numerosas en las montañas que en la planicie. La gran mayoría parte hacia los Estados Unidos y la Argentina.
La llegada del tren al Valais, facilitando los intercambios, constituye un primer giro en la economía valesana: después de un estacionamiento hasta alrededor de 1895, aumentan considerablemente las importaciones desde 1900, así también las exportaciones desde 1905. La industrialización del país permite un aumento del nivel de vida de los Valesanos. Con la Primera Guerra Mundial cesó la emigración de ultramar
Cuando se piensa en la emigración valesana, lo más frecuente es en el espíritu de las miles de personas que partieron a establecerse al otro lado del mar, durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX. La atención acordada a esta emigración de población se explica por su importancia numérica, así como por las cuestiones genealógicas y de identidad que le están ligadas. Sin embargo esto no debe ocultar el hecho de que se trata de una forma histórica de emigración entre otras y que mucho antes de las partidas hacia América y África del Norte, Valesanos y Valesanas habían dejado su territorio, de manera temporal o permanente. Es así como la emigración de la población ha tomado el relevo de una emigración de tipo militar, que durante siglos vio a numerosos Valesanos partir al servicio de poderes extranjeros, con el fin de ganar para vivir o, a veces, de encontrar la gloria -cuando no era la muerte quien les esperaba.