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Era conocida la inestabilidad de Piz Cengalo, montaña de la que este miércoles se desprendieron cuatro millones de metros cúbicos de roca sobre el valle donde se encuentra un poblado suizo. Una parte se había desplazado 30 centímetros en el curso de los últimos tres años, pero era imposible determinar cuándo se produciría un colapso.
Varios excursionistas fueron reportados como desaparecidos en el cantón de los Grisones luego de que el deslizamiento de rocas descendiera de la montaña Piz Cengalo, a través del Valle Bondasca y sobre el pueblo de Bondo.
El siniestro se produjo luego de un derrumbe menos devastador en 2012 que había conducido a los investigadores a efectuar estudios en la montaña entre 2013 y 2016. Usando el radar y la tecnología infrarroja, los investigadores advirtieron que una gran parte -varios millones de metros cúbicos- se había movido unos 30 cms durante el tiempo de observación; es decir, 10 cms por año.
El informe ‘Influencia del Permafrost sobre los Deslizamientos de Rocas’, dirigido por ArgeAlp, consignó un “movimiento profundo” e “inclinación y deslizamiento”. Las autoridades locales instalaron un sistema de alerta para prevenir sobre cualquier deslave.
El problema era predecir los deslizamientos de rocas con cierto grado de precisión, explicó Marcia Phillips, del Instituto de Investigación sobre las Nieves y las Avalanchas de Davos (SLFEnlace externo). “El permafrost solamente juega un mínimo papel en la dimensión del evento”, precisó a swisisnfo.ch. “La estructura geológica de la montaña y el agua acumulada en sus fracturas fueron más importantes”.
Piz Cengalo se compone de capas de roca, “como una cebolla”, dijo. El agua acumulada debajo de la capa superior ha empujado gradualmente hacia fuera durante millares de años. “La causa de estos eventos tiene lugar en la profundidad y la reacción de la montaña puede tomar mucho tiempo”, añadió.
El hielo recuperado de las fracturas en otra montaña dataría de hace 6 000 años, puntualizó. Dada la naturaleza profunda de las fuerzas que actúan sobre la montaña, esos grandes desprendimientos de rocas pueden tener lugar en cualquier época del año. Los eventos menores, vinculados con el descongelamiento del permafrost, pueden producirse pocas semanas después de una ola de calor.
El Instituto de Investigación de los Bosques, la Nieve y los Paisajes (WSLEnlace externo) monitorea regularmente el permafrost en los Alpes suizos y hace perforaciones en las montañas para verificar la temperatura de la roca. El SLF comprueba áreas desde Piz Ketsch, en los Grisones al Cervino, Jungfrau y Klätsch en Glarus. Pero no en Piz Cengalo.
Desde hace varios años, los científicos han advertido sobre el riesgo de avalanchas en Suiza que entrañaría el descongelamiento del permafrost y la fundición de los glaciares por las altas temperaturas. En el caso de Piz Cengalo, el deslizamiento de rocas obedeció a las fisuras, por la erosión natural, que permitieron que el agua penetrara en la montaña. Ese efecto se magnifica cuando las diferencias de temperatura entre el invierno y el verano son más acusadas y hacen que el agua se convierta en hielo y luego se derrita.
De acuerdo con la Plataforma Nacional Suiza sobre los Riesgos Naturales, alrededor del 6 al 8% de la superficie de Suiza es inestable. “Debido a la alta intensidad de ciertos movimientos de masas, la factibilidad técnica de las estructuras de protección y otras medidas de seguridad son a menudo limitadas, o pueden resultar demasiado caras”, dice la entidad en su web. “Al igual que con otros procesos naturales, las áreas peligrosas deben ser evitadas donde sea posible. Cuando no lo sea, es necesario recurrir a medidas extensivas”.
Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch