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Hasta hace 50 años, la industria generaba la mitad del ingreso nacional. Desde entonces, muchas fábricas han cerrado. Sin embargo, la gran era industrial dejó su huella en nuestros paisajes y en nuestro modo de vida.
Este contenido fue publicado el 31 agosto 2012 - 11:00
En Suiza, las condiciones poco favorables del territorio para un gran desarrollo agrícola condujeron a muchos campesinos a la práctica artesanal. Ésta, a su vez, llevó al nacimiento de diversas industrias desde el siglo XIX. La industrialización se vio favorecida por la posición central de Suiza en Europa y la ausencia de una aristocracia que en otros países frenó la iniciativa privada.
Las materias primas eran suficientes: hasta 1860, Suiza fue incluso autosuficiente. En el país había cientos de minas de minerales y metales, como el hierro, plomo, zinc y oro. Por no hablar de la madera, el carbón y la fuerza hídrica, que aseguraron sus requerimientos energéticos.
La llegada del ferrocarril puso fin a la actividad minera – las materias primas importadas costaban menos - pero también permitió a los productos industriales suizos conquistar los mercados extranjeros. A salvo de las guerras mundiales, aún en los años 60 la industria suiza se encontraba entre las 10 más importantes del mundo.
Las imágenes fueron tomadas del libro ‘Die industrielle Schweiz, vom 18. ins 21. Jahrhundert’ (La Industria Suiza, del siglo XVIII al XXI), publicado en 2011 por Hans-Peter Bärtschi. Salvo indicación de otra fuente, las fotografías son del autor del libro.
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