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La producción de cultivos para obtener biocombustibles no debe competir con la producción de alimentos, dice la FAO.
La producción y el uso de bioenergía está creciendo en muchas partes del mundo mientras los países tratan de diversificar sus fuentes de energía y promover el desarrollo sostenible.
Según la FAO, la producción de cultivos para obtener biocombustibles no debe competir con la producción de alimentos o afectar negativamente a la seguridad alimentaria. Pero no tienen que excluirse mutuamente, si se desarrollan en la forma adecuada, un próspero sector de biocarburantes puede hacer importantes contribuciones al país al aumentar el acceso a la energía y la seguridad alimentaria.
Ventajas
Pasar de los sistemas bioenergéticos tradicionales a los modernos puede reducir la deforestación y liberar a las mujeres y a los niños de la recogida de leña y ayudar a reducir las enfermedades que produce la contaminación atmosférica.
También puede disminuir la dependencia de los combustibles fósiles importados, mejorar la seguridad energética, así como sus saldos de divisas. Además, la producción y el uso de bioenergía puede ampliar el acceso a servicios modernos de energía y llevar infraestructura, como carreteras, telecomunicaciones, escuelas y centros de salud a las zonas rurales pobres.
En esas zonas, la bioenergía ofrece la oportunidad de aumentar los ingresos de los pequeños agricultores, reducir la pobreza y disminuir la diferencia entre ricos y pobres. En los centros urbanos, el uso de biocarburantes en el transporte puede mejorar la calidad del aire.
Los riesgos
Si no se administra de forma sostenible, el desarrollo de la bioenergía puede ejercer una presión adicional sobre la biodiversidad, los escasos recursos hídricos y la seguridad alimentaria. Si no está bien planificado el uso de la tierra y no hay una supervisión adecuada, puede aumentar la deforestación, producirse pérdida de turberas y degradación de las tierras, con las consiguientes repercusiones negativas generales en el cambio climático. Donde la tenencia de la tierra es insegura, las comunidades pueden ser desplazadas y perder acceso a las tierras y a otros recursos naturales.
Por su parte, la Asociación Global de la Bioenergía (GBEP) ha elaborado un conjunto de 24 indicadores para la evaluación y seguimiento nacional de la sostenibilidad de la bioenergía. Estos indicadores sirven para todos los tipos de biocombustibles (p. ej. etanol, biodiesel, biogás) para la electricidad, la calefacción y el transporte.
Indicadores de la FAO
La FAO ha proporcionado una considerable asistencia técnica a este trabajo, y también es uno de los miembros fundadores de la Asociación cuya Secretaría alberga en Roma. Los indicadores tienen por objetivo informar a los responsables de formular las políticas sobre los aspectos ambientales, sociales y económicos del sector bioenergético en su país y guiarlos hacia políticas que promuevan el desarrollo sostenible.
Con una medición cronológica, estos indicadores revelarán el progreso o alejamiento respecto a una vía nacionalmente establecida del desarrollo sostenible.
Swisslatin / FAO News (12.12.2014)