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Desde el próximo invierno, los cantones podrán autorizar la caza de un gran animal predador que cause daños insoportables. Las directivas serán fijadas por la Confederación. Con todo, el lobo, el lince y el oso siguen siendo especies protegidas.
La Oficina Federal de Medio Ambiente inició este viernes un procedimiento de consulta para modificar la ordenanza sobre la caza. El objetivo de la revisión es permitir que los cantones puedan participar más activamente en la gestión de las poblaciones de los grandes predadores protegidos.
Esta delegación de competencias debería, sobre todo, facilitar la introducción del lince en la Suiza oriental.
Las negociaciones para transferir al felino desde el noroeste de los Alpes han puesto en evidencia que los cantones no estaban dispuestos a colaborar, si no podían decidir, ellos mismos, la caza de todo lince que causara daños.
La Confederación conserva, sin embargo, una alta vigilancia sobre el asunto y dicta las directivas para la gestión de las poblaciones de grandes predadores y para la caza de un animal salvaje.
La coordinación y la información sobre el tema estarían aseguradas por comisiones intercantonales, en las que estarían representadas las autoridades federales.
Por otro lado, la Confederación continuará otorgando subvenciones en caso de que se cometieran daños. La contribución se elevará a 80 por ciento de los gastos de indemnización por los daños causados por el lince, el lobo o el oso, y 50 por ciento por los ocasionados por castores, nutrias y águilas.
Se apoyarán además los proyectos regionales de prevención de ataques al ganado. La Confederación financia, por ejemplo, los perros pastores o los collares de protección.
La modificación de la ordenanza sobre la caza será seguida, en principio, por una revisión de la ley antes de que finalice el año 2002.
swissinfo y agencias