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Emigración: el mito del retorno
Cientos de miles de ciudadanos italianos emigraron a Suiza entre 1950 y 1970. Después de algunos años o décadas, la mayoría de ellos ha retornado a Italia.
Al observar la experiencia de los emigrantes de un poblado de los Abruzos, un estudio de la Universidad suiza de Neuchâtel señala las razones y las dificultades del retorno.
"Cuando llegué por primera vez a Bienne, mi padre era para mí prácticamente un desconocido, pues vivía ya desde hacía 4 años en Suiza", es así como Giovanni Esposito evoca su partida en 1960 de Gissi, una aldea de la región de los Abruzos.
"Inicié mi vida en Suiza como clandestino, pero tres meses después, cuando se había vencido la visa de turista, mis padres se vieron obligados a esconderme en un orfanato. Sin embargo, mi presencia fue descubierta por la policía que me envió de vuelta a Gissi".
Los padres de Giovanni Esposito tuvieron que esperar varios meses antes de tener el derecho a la reagrupación familiar en aquella pequeña ciudad suiza.
15 años después, los padres regresaron a Gissi. Giovanni Esposito se hizo profesor y ahora vive en Bienne con su familia.
Aldea reconstruida en Bienne
Una historia de separaciones, ausencias, nostalgias y recuerdos vivida por miles de habitantes de aquella región italiana y por millones de italianos especialmente en los años cincuenta y sesenta, período de gran emigración económica.
En aquel tiempo llegaron a la ciudad suiza de Bienne 300 personas provenientes sólo de Gissi, un poblado que tenía 3.000 habitantes. El procedimiento era bastante común: quien ya había llegado, llamaba a parientes y amigos.
"Esta familia originaria de Gissi reconstruyó un poco de su aldea en Bienne", cuenta el geógrafo Thierry Burckhard, de la Universidad de Neuchâtel, autor de un reciente estudio sobre los factores que influyen o no en el retorno a Italia.
"Los inmigrantes de Gissi vivían siempre muy juntos, agrupados; tenían su propio equipo de fútbol, se encontraban en su club de los Abruzos o en sus asociaciones católicas".
Sin proyecto de vida en Suiza
Poco interesados en la realidad local y desinteresados por participar en la vida pública, seguían viviendo entre los suyos con la esperanza del regreso.
"Estaban en Bienne exclusivamente para trabajar. Por eso mismo generalmente no trataban de desarrollar un proyecto de vida en Suiza. Se limitaban a cultivar el sueño del retorno", explica Thierry Burckhard.
Actualmente sólo algunos pocos habitantes de Gissi viven en la ciudad suiza. Son representantes de la segunda generación de emigrantes que, al contrario de sus padres, se integran perfectamente en la vida local.
"Cuando aún era joven tuve que enfrentar algunos ataques verbales con fondo racista que resolví a puños. Pero de resto nunca más tuve problemas de integración y, desde el comienzo, casi sólo tuve amigos suizos", recuerda Giovanni Esposito.
Trabajo y escolaridad
¿Qué estimuló a la mayor parte de los miembros de la primera generación a dejar Suiza?
Antes que nada, dice Thierry Burckhard, la crísis económica de mitad de los años setenta que afectó en primer lugar a la industria y a la construcción de obras públicas, es decir a los sectores económicos que empleaban a la mayor parte de los inmigrantes italianos.
Otro factor importante, aunque bastante olvidado, fue la escolarización de los hijos.
"En cierta forma los hijos representaban un elemento perturbador. Si eran adolescentes ya no querían más regresar a Italia. Si se los obligaba a regresar, era para ellos una nueva herida", precisa el geógrafo.
Pocas fricciones
La ola de xenofobia de los años ochenta, que dio origen a varias iniciativas contra los extranjeros –todas rechazadas en votaciones populares-, no parece haber tenido influencia en el retorno, según indican las personas interrogadas por Thierry Burckhard en Bienne y en Gissi.
"No había grandes fricciones. Al comienzo los italianos en Bienne eran considerados como un poco extraños, porque, por ejemplo comían espaguetis y salsa de tomate. Pero eran los primeros representantes de una gran ola de inmigración en Suiza".
Según el geógrafo, entre los principales motivos de regreso de muchos inmigrantes figuran la falta de un proyecto de vida en Suiza y el "mito" del retorno.
Un mito, porque para muchos habitantes de Gissi que regresaron a casa, el retorno no se correspondía con sus sueños.
División social
"Para mis padres, después de 20 años en Bienne, el regreso fue muy difícil. Cualquier cálculo que una persona pueda tener en su mente no llega a imaginar hasta qué punto había cambiado el lugar de donde había salido; y en qué proporción esa misma persona había cambiado", señala Giovanni Esposito.
"En Gissi se tiene un poco la impresión de que se han formado dos grupos sociales: aquellos que se quedaron y los ex emigrados. A menudo estos últimos se sienten incomprendidos, critican el "hermetismo mental" de los otros y quisieran introducir innovaciones y experiencias recogidas en el extranjero", precisa Thierry Burckhard.
"En el pequeño poblado de la región de los Abruzos, varios ex emigrantes recuerdan con nostalgia las libertades que tenían en una ciudad como Bienne. Han mantenido hábitos adquiridos en Suiza. Por ejemplo, comen más temprano que los otros y a veces conversan entre sí en francés o en alemán".
Probablemente este era el destino de los inmigrantes de la primera generación. Quien regresa se encuentra luego lamentando haber retornado. Quien se queda, lamenta un poco durante toda la vida haberse quedado.
swissinfo, Armando Mombelli
(Traducción: J.Ortega)
Datos clave
Desde la mitad del siglo XIX, cerca de 30 millones de italianos emigraron.
En los años cincuenta del siglo pasado las salidas llegaron a puntos culminantes de casi un millón de personas por año.
En 1970 vivían 500.000 ciudadanos italianos en territorio suizo.
Los italianos representan ahora la comunidad extranjera más numerosa, con 300.000 personas.
Contexto
En 1948 y 1964, las autoridades de Suiza y Roma firmaron dos acuerdos que regulaban la inmigración de ciudadanos italianos a Suiza.
El flujo migratorio en dirección de Suiza aumentó fuertemente entre 1950 y 1970. Durante este período la población extranjera residente en Suiza pasó del 6% al 16%.
La inmigración disminuyó mucho durante la crisis económica de mitad de los años setenta, cuando 67% de las personas despedidas eran de nacionalidad extranjera.
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