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El CIE lanza un nuevo informe sobre la pandemia de COVID-19 y la oferta y movilidad internacional de enfermeras
29 Julio 2020
Un nuevo informe del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) sobre el COVID-19 and the International Supply of Nurses revela la peligrosa situación de la oferta global de enfermeras y cómo muchísimos estados más pobres se han quedado con menos enfermeras de las que necesitan. Asimismo, insta a que se tengan plenamente en consideración las implicaciones de la pandemia de COVID-19 en la movilidad de las enfermeras.
El informe publicado hoy, que sólo está disponible en inglés, elaborado por el Profesor James Buchan, Profesor Adjunto, Universidad Tecnológica de Sidney, y el Director General del CIE Howard Catton, pone de manifiesto que si los países de renta alta siguen reclutando grandes cantidades de enfermeras en el extranjero perjudicarán la capacidad de los de renta baja y media de enfrentarse al virus y debilitarán peligrosamente sus sistemas de salud.
El informe argumenta que los países de renta alta han de formar a suficientes enfermeras para satisfacer sus propias necesidades de forma que los de renta baja tengan buenas posibilidades de sobrellevar la pandemia. El mundo se está enfrentando a una escasez mundial de casi seis millones de enfermeras, la amplia mayoría de las cuales - 89% - se encuentra en países de renta baja y media. El informe señala grandes variaciones entre países en relación con el número de enfermeras que se forman cada año, lo cual ha provocado que una de cada ocho enfermeras, aproximadamente 3,5 millones, trabaje en un país diferente de aquel en el que ha nacido o se ha formado.
El informe del CIE indica que, de no producirse un cambio radical en el número de enfermeras formadas en países de renta alta de manera que estos finalmente progresen hacia la autosuficiencia, los países más pobres continuarán sufriendo y perdiendo enfermeras por aceptar estos puestos de trabajo en el extranjero, además de seguir padeciendo dificultades para cubrir las necesidades de sus propios sistemas de salud.
El Sr. Catton ha declarado: “Hasta una de cada ocho enfermeras, aproximadamente 3,5 millones, está viviendo y trabajando en un país diferente de aquel en el que ha nacido o ha finalizado su formación. Esta situación se produce porque muchas naciones más ricas están complementando su número inadecuado de enfermeras con un flujo internacional de entrada generando así la antítesis de la autosuficiencia.
Estas grandes desigualdades en la distribución de las enfermeras están dañando a incontables millones de personas y si continúan provocarán que la consecución de la cobertura sanitaria universal no sea más que una quimera.”
El Profesor Buchan ha declarado:
“Existe el peligro real de que algunos países de renta alta retomen sus prácticas previas a la llegada del COVID-19 de reforzar su personal de enfermería contratando enfermeras del extranjero en lugar de priorizar la consecución de una capacidad de formación adecuada a nivel nacional, así como de mejorar la retención de las enfermeras y el atractivo de la enfermería como carrera. Han de asegurarse de afrontar el riesgo de agotamiento de las enfermeras a causa del COVID-19 y proporcionar una retribución y condiciones de empleo justas, así como oportunidades de carrera estructuradas y acceso a formación continuada.”
El Sr. Catton ha continuado: “La pandemia ha demostrado que las carencias de enfermeras son tan importantes que deben figurar en los registros de riesgos nacionales de los países. No tener suficientes enfermeras supone un gran riesgo no solo en relación con la salud de la población sino también con la economía y las normas y libertades sociales.
A lo largo de los años, los gobiernos de todo el mundo han hablado largo y tendido sobre planificación de personal y acerca de sus intenciones de ser autosuficientes formando a sus propias enfermeras, pero sus acciones no han reflejado sus palabras.
Según sabemos, la enfermería es una inversión que garantiza una mejor salud global como retorno positivo. Y tal como pone de manifiesto nuestro informe la mejor forma de garantizar que un país dispone de suficientes enfermeras es formar y retener a más enfermeras propias porque lo inteligente es optar por la autosuficiencia.
Estamos recomendando que cada país comience a utilizar un sencillo indicador de autosuficiencia sobre la base de la proporción de enfermeras en activo que han nacido o recibido formación en el extranjero porque es un método simple para conocer y monitorizar el progreso realizado en el camino hacia la autosuficiencia.”
El CIE insta a los países a adherir al Código de prácticas mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre contratación internacional de personal de salud y a realizar cambios en la forma de cubrir sus necesidades en materia de personal sanitario.
El Profesor Buchan ha concluido: “En ausencia de cambios políticos en el ámbito nacional para invertir en su propio personal de enfermería, es probable que continúen las tendencias previas a la llegada del COVID-19 de incrementar los flujos de enfermeras desde los países de renta baja hacia los de renta alta, y que la inicua mala distribución de las enfermeras se haga más pronunciada. Con esta opción de “no hacer nada” se corre el riesgo de menoscabar el progreso a nivel nacional para la consecución de la CSU, así como en relación con la respuesta general mundial a cualquier ola pandémica en el futuro.”
Descargar del comunicado de prensa aquí.