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La Unión Europea ha comenzado a enfrentar tiempos financieros difíciles. Las condiciones financieras de Europa han sido causadas por una combinación de políticas deficientes y una mayor tensión en las redes bancarias de la UE. Si bien el Banco Central Europeo paga importantes subsidios al sistema bancario de la Eurozona para ayudarlo a seguir funcionando, las condiciones económicas continúan deteriorándose. La banca de inversión se ha vuelto casi no rentable, y las leyes y regulaciones excesivas dificultan la rentabilidad de la industria bancaria.
Política de tasa de interés negativa:
La política de tasas de interés negativas del Banco Central Europeo está reduciendo los márgenes de beneficio. Además de las tasas negativas, el BCE también cobra una multa del 0,4% sobre ciertos tipos de depósitos. Los márgenes crediticios que han resultado de esta política son muy pequeños, lo que hace que los inversores se retiren, lo que acelera aún más la actual crisis económica. Esta política ha tenido un impacto tan significativo en el crecimiento que ha afectado los rendimientos de los bonos.
Deuda es Igual a la Creación de Dinero Fiduciario:
Los países continuamente imprimen dinero para controlar la tasa de inflación cuando es necesario. Sin embargo, el problema con este modelo es que la deuda se convierte rápidamente en un problema económico importante. Desde la crisis de Lehman, la deuda de la Eurozona se ha incrementado en alrededor de €3,1 billones en total. Pero el principal problema aquí es que la UE solo imprimió alrededor de €2.8 billones, lo que es significativamente menor que la deuda total.
Esto hace que los bonos de 10 años (que rinden un 2,55% por año) no valgan nada. Actualmente, esta condición no es tan peligrosa como podría ser. Esto se debe principalmente a que los precios de los activos también han aumentado en consecuencia. Además, la reciente expansión rápida de la economía global también ha aumentado el valor del euro. Con el aumento de la burbuja fiduciaria, una crisis crediticia podría convertirse en una pesadilla.
Recesión en la Economía Global:
Sin embargo, el problema existe más allá de la Eurozona. La economía global, después de un corto período de crecimiento, también se dirige hacia una recesión. Las condiciones económicas mundiales son uno de los principales motivos del tiempo de inactividad actual de la UE.
Todo esto proporciona una justificación para la situación actual en cierta medida. Sin embargo, la situación se está expandiendo a un ritmo alarmante. Los problemas económicos globales están fuera del alcance del BCE y otros responsables políticos europeos. La mayoría de los responsables políticos de la UE parecen desconocer la amenaza que se avecina. Desafortunadamente, las decisiones inoportunas pueden resultar contraproducentes.
Gestión de la Percepción:
Para gestionar una gran crisis económica y absorber sus efectos, los responsables políticos de la UE deben mantener la percepción de que los precios de los activos aumentan constantemente. Hasta ahora, esto ha estado funcionando como un método para regular la situación financiera de la UE.
Otro factor que ha mantenido intacta a la UE es el poder adquisitivo del euro. El euro sigue siendo una moneda popular para almacenar valor. Sin embargo, una recesión podría disminuir la popularidad del euro y causar un mayor daño económico. Esto obligaría al BCE a aumentar los rendimientos anuales de los bonos y a aumentar la impresión de nuevos billetes, lo que creará un ciclo de deuda inevitable que sabotearía la economía europea.
Por último, Brexit es otro tema clave que debe resolverse lo antes posible. Un Brexit sin trato es tan perjudicial para la UE como para el Reino Unido. Con Gran Bretaña deseando abandonar la Unión Europea y las economías de Italia, Grecia y Francia en la cúspide del colapso, las cosas parecen empeorar para el Banco Central Europeo.