Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05308.jsonl.gz/22

Contenido externo
El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.
Unos soldados norcoreanos observan los fuegos artificiales en honor a los científicos encargados del último ensayo nuclear, el 6 de septiembre de 2017 en Pyongyang(afp_tickers)
Corea del Norte organizó una fiesta multitudinaria para homenajear a los científicos que trabajaron en la prueba nuclear realizada el fin de semana, una celebración que incluyó fuegos artificiales y un desfile por las calles de Pyongyang.
Los habitantes de la capital se apostaron en las calles para aplaudir al paso de los autobuses que transportaban a los científicos.
En la plaza Kim Il-sun, decenas de miles de personas se reunieron para celebrar sus esfuerzos.
La detonación provocó una ola de condena internacional y los llamamientos de Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y otros países en el Consejo de Seguridad de la ONU a erigir sanciones más fuertes contra Pyongyang.
La agencia oficial KCNA se refirió al ensayo como "una prueba exitosa de una bomba H lista para un ICBM (misil balístico intercontinental)".
En la celebración, los oradores explicaron que el ejército norcoreano iba a "poner fin al destino de los imperialistas estadounidenses delincuentes, mediante ataques preventivos más fuertes y sin piedad si ellos y las hordas de traidores finalmente provocan una guerra".
El ensayo del domingo fue la sexta prueba nuclear lanzada hasta ahora por Pyongyang y la más fuerte que ha habido hasta ahora.
Según Japón, la bomba alcanzó una potencia de 160 kilotones, más de diez veces la de la bomba de Hiroshima.
El Ministerio de Defensa surcoreano estimó el poder de la explosión en 50 kilotones, pero según la web especializada 38 North, fue de más de 100.
AFP