Document ID: /fineweb-2-swissfilter-quality_10-filterrobots/filtered/05448.jsonl.gz/8

¿Qué rumbo toma el Consejo de Derechos Humanos?
Cinco meses después de su creación, el órgano de la ONU encargado de supervisar el respeto de los derechos humanos se halla en un callejón sin salida. Las diferencias políticas minan los esfuerzos destinados combatir a los abusos.
El suizo Walter Kälin, cuyos informes fueron decisivos en la creación del Consejo de Derechos Humanos, enumera para swissinfo los diferendos.
Fue con gran esperanza que el nuevo Consejo de Derechos Humanos inició sus trabajos en junio de 2006. El órgano que sucedió a la desacreditada Comisión de Derechos Humanos debía dar un nuevo impulso a los derechos de los oprimidos. Sin embargo, hasta ahora ha demostrado no estar a la altura de las circunstancias.
Los países árabes y musulmanes han sabido aprovechar muy hábilmente las divisiones entre los 47 países desarrollados y en vía de desarrollo. Si las condenas de Israel han sido varias y contundentes, la respuesta en otras crisis ha sido débil, por ejemplo en la de Darfur, Sudán.
El jueves (30.11.), el Consejo decidió finalmente celebrar una sesión extraordinaria sobre Darfur, un día después de que el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, criticara su incapacidad de entrar en materia.
Walter Kälin, profesor de Derecho Constitucional y Derecho Público
Internacional de la Universidad de Berna, es el enviado especial de Kofi Annan para los derechos de los desplazados internos.
swissinfo: No parece que el nuevo Consejo de Derechos Humanos esté haciendo mejor las cosas que la antigua Comisión. Incluso parece que las está haciendo peor. ¿Cree usted que estas afirmaciones son correctas?
Walter Kälin: No. Personalmente, he podido comprobar mejoras en la forma en la que el Consejo trata los informes presentados por los relatores especiales. En la mayoría de los casos han desencadenado discusiones serias y varios estados han privilegiado una discusión constructiva. Esto constituye un avance importante con relación a la antigua Comisión.
En segundo lugar, las sesiones extraordinarias han demostrado que se puede reaccionar rápidamente. Yo no culparía a los países musulmanes de los problemas que implican a Israel, ya que las preocupaciones respecto a los derechos humanos en esas situaciones son fundadas.
El problema es que se han reproducido los mismos bloques regionales que existían ya en la Comisión de Derechos Humanos. Una de las esperanzas era justamente que se crearan coaliciones transregionales de Estados con los mismos intereses y lograran así romper esos bloques.
swissinfo: ¿El Consejo no corre el riesgo de pasar por superfluo mientras que Estados Unidos no sea miembro y los países musulmanes dominen este órgano?
W.K.: El Consejo no está dominado por los países musulmanes en términos de número. Representan cerca de un tercio de los miembros. Si juntamos a los países de Europa del Este y Occidental y los países de América Latina que comparten los mismos intereses obtenemos un grupo del mismo peso.
Lo que hay que hacer es definir las posiciones y defenderlas con firmeza. Algunos países del Sur lo consiguen de forma sobresaliente. No tienen problema alguno en definir sus posiciones con antelación, lograr unidad entre ellos y a encontrar aliados de otras regiones. El grupo occidental no funciona según este esquema.
swissinfo: ¿La rotación de diplomáticos occidentales, que cambian normalmente todos los tres años, no facilita su tarea con relación a sus homólogos árabes y musulmanes más experimentados, como se ha dicho?
W.K.: Creo que se trata de un aspecto que tuvo cierta influencia. El Consejo de Derechos Humanos exige mucho a sus diplomáticos.
Está en activo casi continuamente, ya que los grupos de trabajo formales e informales se reúnen entre las sesiones, a las que se suman las sesiones extraordinarias. Esto requiere diplomáticos avispados que están de vuelta de todo y conocen el sistema.
swissinfo: En este momento está claro que el sistema no funciona muy bien. ¿Cree usted que esto mejorará?
W.K.: Los inicios han sido más bien malos, pero lo que vivimos actualmente no es sino el reflejo del estado general del mundo, donde las relaciones internacionales están en pleno desarraigo. Esto tiene un impacto sobre todos los órganos internacionales.
El Consejo no podrá asentar su autoridad y cumplir las expectativas depositadas en él si no logra definir sus propios procedimientos de funcionamiento en un plazo más breve. Una vez establecidos los procedimientos, confío en que las cosas se calmen, al menos en cierta medida.
Lo que temo es que la atmósfera actual en el Consejo repercuta negativamente sobre los mandatos de los relatores especiales. Me preocupa también cómo será la revisión periódica prevista. Si este nuevo mecanismo, que es importante, resulta ineficaz tendremos un serio problema.
Entrevista swissinfo: Adam Beaumont
(Traducción: Belén Couceiro)
Contexto
El Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, realizará probablemente revisiones periódicas sobre la situación de los derechos humanos en los países miembros.
Su primer año de existencia estará consagrado a la definición de sus procedimientos de funcionamiento, incluidos los mandatos que encarga a los relatores especiales de la ONU.
El Consejo se reúne al menos una vez al año por un periodo mínimo de seis semanas. En caso de crisis pueden convocarse sesiones extraordinarias. Hasta ahora se han celebrado tres sesiones especiales; todas sobre Israel.
El Consejo inició su tercera sesión el 29 de noviembre que se desarrolla hasta el próximo 8 de diciembre. Suiza fue elegida miembro del Consejo de Derechos Humanos el 9 de mayo de 2006 para un mandato de tres años.
Los 47 miembros por región
África (13 países): Argelia, Camerún, Yibutí, Gabón, Ghana, Malí, Mauricio, Marruecos, Nigeria, Senegal, Sudáfrica, Túnez y Zambia
Asia (13 países): Bangladesh, Bahrein, China, India, Indonesia, Japón, Jordania, Malasia, Pakistán, Filipinas, Corea del Sur, Arabia Saudí y Sri Lanka
Europa del Este (6): Azerbaiyán, República Checa, Polonia, Rumania, Rusia y Ucrania
América Latina y Caribe (8): Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Perú y Uruguay
Europa Occidental y otros países (7): Canadá, Finlandia, Francia, Alemania, Holanda, Suiza y Gran Bretaña
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a <email-pii>.