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Mientras millones de personas están gravemente amenazadas por el hambre en el Cuerno de África, los inversores extranjeros obtienen en la misma región toneladas de cereales destinados a Asia o a los países del Golfo.
Hace algo menos de 40 grados. Agachado, un niño corta la maleza que ha crecido en medio de un campo de caña de azúcar. Un trabajador indio va más allá de él, observando con el rabillo del ojo.
Red tiene ocho años y gana 80 céntimos de euro por día de trabajo en este campo al oeste de Etiopía. Es más barato que los pesticidas. El campesino indio debería ganar millones en los próximos tres años con la exportación de estos productos fuera de Etiopía.
La ONU dice que 4,5 millones de personas en Etiopía necesitan ayuda, como resultado de una sequía devastadora. Tres millones son los afectados en Somalia, donde hay focos de hambruna; 3,5 millones de personas en Kenia y 120.000 en Yibuti.
La crisis humanitaria amenaza con ser peor que la terrible hambruna de 1984-1985 que desoló la región y causó la muerte de un millón de personas. Hoy la mayor parte de la ayuda alimentaria de emergencia es importada.
En uno de los países más pobres del mundo, el acaparamiento de las tierras agrícolas apenas acaba de comenzar y, en el peor momento. Etiopía tiene hambre. La devastadora sequía que afecta a la región del Cuerno de África en los últimos meses amenaza a más de 10 millones de personas.
“Esta todavía es una región desértica, pero pronto vamos a construir nuevos campos de caña de azúcar y aceite de palma”, explica Karmjeet Singh Sekhon, a bordo de su camioneta Toyota.
A derecha e izquierda de la pista, la maleza está en llamas. A los 68 años, el inversor indio tiene prisa. Su enorme granja al oeste de Etiopía tiene una superficie de 300.000 hectáreas, una de las mayores en la región.
Carrera de biocombustibles
En 2008, tras el drástico aumento del precio de los alimentos y la hambruna resultante, se lanzó una carrera sin precedentes para la captación de tierras agrícolas en África, Sudamérica y Asia.
Según un informe del Banco Mundial, en 2009 se arrendaron 45 millones de hectáreas de tierras. Se estima que desde aquí a 2030 en los países en desarrollo, cada año se alquilarán seis millones de hectáreas de superficie agrícola, de las que dos tercios están en el África subsahariana y Sudamérica.
Las hectáreas de tierra se utilizan no solo para alimentar a países como la India o los Estados del Golfo, sino también para que estos países jueguen un papel de liderazgo en la carrera para la producción de biocombustibles. “El acaparamiento de tierras es un riesgo importante. El velo de secretismo que impera en este negocio debe ser levantado para que los pobres no paguen un alto precio y pierdan sus tierras “, afirma Ngozi Okonjo-Iweala, directora del Banco Mundial.
Liquidación del país
En Etiopía, casi el 85% de la población vive de la agricultura. Pero la mayoría de los escasos campos son yermos y siempre se han trabajado con métodos arcaicos. La tierras ofrecen uno de los rendimientos más bajos en el mundo. El Gobierno de Etiopía espera aprovechar el arrendamiento de las tierras agrícolas por parte de los inversores extranjeros para lanzar una ola de modernización.
Todas las tierras son propiedad del Gobierno de Addis Abeba, que espera en los próximos años dedicar tres cuartas partes de ellas a la agricultura. Un objetivo ambicioso, ya que hasta ahora solo 3,6 millones de hectáreas, principalmente al oeste del país, se vendieron a inversores.
Pero las cosas pueden cambiar rápidamente, con un precio módico de alquiler de cinco francos por hectárea y por año. Etiopía se convirtió en una tierra predilecta para las empresas de inversión en el negocio agrícola, lo que genera desesperación entre los agricultores locales como Ojwato.
El agricultor está en frente de su campo de apenas una hectárea. Solo necesita unos minutos para cruzarlo. Muy lejos de las horas de camino que tiene que realizar Karmjeet Singh Sekhon, a bordo de su jeep, para atravesar sus plantaciones de caña de azúcar.
La idea de que en los campos vecinos los cultivos son exportados al extranjero mientras el país está al borde de la inanición, le hace explotar. “Los extranjeros se habían comprometido a cambio a aportar electricidad, agua y hospitales. Pero al final, solo unos pocos de nosotros han trabajado en sus campos y además muy mal pagados”.
Suiza aumenta ayuda
El Gobierno ha decidido conceder un crédito adicional de 4,5 millones de francos para apoyar a la población del Cuerno de África.
Esta cantidad se utilizará para ayudar a los refugiados en Etiopía y Kenia, así como a las poblaciones más vulnerables en Somalia.
Desde el comienzo del año, Suiza ha comprometido cerca de 14 millones de francos para apoyar a la región del Cuerno de África.
Muchos proyectos se canalizaron a través de una red de organizaciones asociadas (el ACNUR, el CICR, el PAM y las ONG suizas e internacionales).
Estos proyectos van desde la rehabilitación de canales de riego y pozos a la vacunación de los animales de los nómadas.
También tienen como objetivo proporcionar ayuda de emergencia (alimentos, agua potable, sanidad).
Varios expertos del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria (CSA) se dedican en la región en misiones sobre agua, la construcción o la seguridad alimentaria.
La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) está activa en el Cuerno de África desde la década de 1990.
En 2009, el apoyo suizo a esta región había llegado a 17 millones de francos debido a la crisis alimentaria.
Fuente: Ministerio de ExterioresFin del recuadro
(Traducción: Iván Turmo), Infosud/swissinfo.ch