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Franz Weber ha protegido, incluso en dos ocasiones, con importantes campañas, la ciudad de Delphi en Grecia, contra proyectos de industrialización titánicos que pretendían desarrollarse cerca del lugar de culto de la Antigüedad.
Con la asociación protectora "Rettet Delphi" (Salvad a Delphi), fundada en 1978, impidió que el grupo americano Reynolds implantase con la ayuda de inversores griegos una enorme fábrica de aluminio, en una bahía cerca de Delphi.
No obstante, dado que el centro con el oráculo más importante del mundo griego, que con sus monumentos atrae a millones de turistas, se encuentra en un lugar propicio para la construcción, el gobierno griego busca nuevos socios: A partir de 1987 los Sóviets fueron encargados de construir una fábrica de aluminio al lado de Delphi, con una capacidad para 600’000 toneladas de alúmino por un valor total de 690 millones de dólares.
En el lugar elegido, a sólo once kilómetros de Delphi, se consumirían anualmente doce millones toneladas de fuel combustible para la recuperación de aluminio, con las emisiones de dióxido de azufre que se generan en una gran ciudad. A ello habría que añadirle cantidades inmensas de flúor, óxidos nítricos, hollín, otras sustancias nocivas y la destrucción masiva del entorno natural.
Franz Weber, que incluso envía un telegrama a Mijaíl Gorbachov, tiene éxito: Después de que en mayo de 1987, 276 diputados del Parlamento Europeo instasen al gobierno griego a parar las obras de la monstruosa fábrica, por fin el gobierno desistía. Franz Weber obtiene por ello en 1997 el prestigioso título de „Ciudadano de honor de Delphi“.