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Angelia Maria Schwaller, de Übensdorf, un adormecido pueblo del cantón de Friburgo, descubrió Internet a los doce años. Comenzó a navegar por los foros en busca de personas de las que aprender y con las que intercambiar opiniones. Le apasiona la poesía.
“Fue muy importante para mí. Recibes comentarios que te sirven para mejorar tus versos. También he aprendido mucho de los especialistas sobre la estructura poética, la métrica y demás. Y lo aprendí en Internet, no en la escuela”.
En apariencia física, Angelia Schwaller se asemeja más a una bailarina que a una poetisa. Detrás de sus rasgos delicados y su tono pausado, se esconde un auténtico torbellino de energía. Su estilo ha sido calificado de “natural y sereno, sorprendentemente maduro y sin rastro de kitsch”.
La joven de 25 años ha sido seleccionada y premiada en varios concursos literarios. En 2012, tras la publicación de su primera recopilación de poemas, ganó notoriedad y protagonizó veinte sesiones de lectura a lo largo y ancho de Suiza.
A diferencia de la mayoría de los escritores suizos de habla alemana, Angelia se expresa en dialecto. De ahí el título de su libro: Dachbettzy (libro de cabecera). “El título se presta a varias lecturas”, explica.
“Dachbett es un término típico del dialecto de la región germanófona de Friburgo. Significa manta o edredón y evoca el calor de la cama, una sensación de seguridad. La gente de otras regiones de Suiza puede asociarlo con algo. Dachbett es una imagen que engloba las palabras techo y lecho.
Un proceso largo
La mayoría de los poemas de Angelia están escritos en primera persona. “Se pueden definir como poemas de amor, en el sentido más amplio del término. Pero son mucho menos autobiográficos de lo que la gente pueda pensar”.
“Para mí, la escritura es un proceso. No me limito a tomar apuntes y transformarlos en un poema. Estos bocetos son autobiográficos y dependen mucho de mi estado de ánimo, pero sigo trabajando en ellos para convertirlos en algo diferente”.
De los versos de Angelia Maria Schwaller se desprende cierta desolación. Evoca reiteradamente elementos naturales como la piedra, el agua, la nieve, la lluvia, el aire, sus imágenes son intensas.
Infancia vagabunda
La poetisa creció en estrecho contacto con la naturaleza, en una localidad pintoresca de 2.000 habitantes en la frontera entre Friburgo y Berna donde todos se conocían.
A los diez años, leía a Shakespeare, pero también le gustaba pasar tiempo al aire libre, jugar al fútbol y al unihockey. “De niños gozábamos de mucha libertad para deambular y explorar los alrededores. Cerca de nuestra casa, había un bosque en el que solía jugar con mis dos hermanos y vecinos”.
Su familia materna vivió durante generaciones en el pueblo. “La tradición tiene un peso importante en mi casa. Mis padres son religiosos y la fe católica ha desempeñado un papel crucial en mi educación”. Al igual que muchos suizos, Angelia es miembro de la Iglesia Católica, aunque se declara no practicante.
Actualmente, prepara una Maestría en Alemán y Filosofía en la Universidad de Berna. Compagina los estudios con un trabajo a tiempo parcial en una pequeña editorial. Angelia Schwaller es consciente de lo difícil que es llegar a fin de mes con la escritura.
“Personalmente, no creo que algún día pueda vivir de la escritura, pero no me supone un problema. Sencillamente, es una lástima que la literatura esté tan poco reconocida en Suiza. Es difícil para un autor suizo de expresión germana darse a conocer en Alemania. Reina la impresión de que no estamos a la altura en términos de calidad”.
Migas (traducción no oficial)
Soy pan seco y viejo
en tu mano
estrujado
por ti
luego
cuando todo se acaba
me tiras
en migajas
al suelo de piedra
como escoria
desperdigada, me hundo
por las grietas
y me pierdo
© dachbettzyt, Knapp Verlag 2012
Una voz auténtica
Angelia Maria Schwaller comenzó a escribir en la lengua de Goethe y afirma que podría retomarla. “Después de descubrir la colección de poemas de Hubert Schaller, decidí escribir en dialecto”.
El movimiento poético Spoken Word (expresión oral), aparecido en Estados Unidos en 1980, ha desatado una tendencia a escribir en dialecto no solo en Suiza, sino también en otros países. “El dialecto resalta la expresión oral. En la escuela aprendemos a escribir el buen alemán, pero hoy mucha gente utiliza el dialecto como lengua escrita”.
Angelia Schwaller se ha sumado al pequeño círculo de autores que se expresan en dialecto suizo alemán y confía en proseguir su trayectoria literaria. “Sin duda alguna la poesía me acompañará durante mucho tiempo”.
Lenguas en Suiza
En el país se hablan cuatro idiomas: alemán, francés, italiano y romanche. Los primeros tres son lenguas oficiales.
Cerca del 64% de la población se expresa en alemán, más del 20% en francés, el 7% en italiano y el 0,5% en romanche.
En los cantones de habla alemana, la legua oral suele ser el dialecto. Cada región tiene el suyo.
(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch