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Su madre quiso que fuera banquero, pero Hans Hablützel rechazó las ambiciones occidentales. Decidió emprender un viaje espiritual de Suiza a la India y nunca más volvió.
Su padre, economista y consejero de impuestos zuriqués, murió de tuberculosis cuando Hans tenía tres años de edad. “La riqueza y el amor controlan la Tierra. Sobre esas dos fuerzas gira el mundo entero”, le decía su madre. Ella deseaba que su hijo se convirtiera en director de un banco, pero esto no ocurrió.
En 1952, con 23 años, Hans abandonó Suiza para dirigirse a la India. Buscó un gurú que lo ayudara a encontrar la paz interior. Dos semanas después de su partida pidió a su madre y amigos que durante los próximos 12 años no lo contactaran. Nadie tomó en serio al joven y creyeron que volvería pronto. Nunca más lo volvieron a ver.
Hans Hablützel se convirtió en gurú. En noviembre de 2016, murió en la ciudad de Dehradun, al pie del Himalaya. Fue enterrado en un pueblo cercano en posición de meditación, sentado, como lo pide la tradición para los Swami, el título religioso hindú que obtuvo.
"Se entregó por completo a Dios y no quiso la construcción de un Áshram propio”, indica Sudhaker Mishra a swissinfo.ch, en entrevista telefónica desde Dehradun, India.
Mishra conoció a Hans Hablützel en 1971. Se describe como “estudiante, seguidor y amigo” de Swami Jnanananda – el nombre que recibió Hans en India, por parte de su gurú.
Mishra escribió incluso un libro sobre Hablützel, ‘A Swami with a difference’ (‘Un Swami distinto’), en el que comenta el rechazo de Hans por convertirse en un gurú célebre.
La mayoría de los seguidores de Jnanananda eran indios, con algunas excepciones, indica Mishra.
Entre los occidentales que lo siguieron se puede mencionar a Swami Bodhichitananda, nacido en EEUU y que desde 1991 vive en India, cerca del Himalaya, donde tiene su propio Áshram, su centro de retiro espiritual.
Bodhichitananda explica, vía correo electrónico, que un Swami está invitado a no hablar de su vida anterior al sendero espiritual y por ello, su gurú – Hans – no comentaba mucho sobre su pasado en Suiza. Sin embargo, cuando un occidental le preguntaba al respecto, lo remitía a su autobiografía ‘Viaje transcendental’ (‘Transcendent Journey’). Hans consideraba que su escrito podría inspirar a otros.
Atracción oriental
Aunque poco se sabe de la vida de Hans en Suiza, swissinfo.ch pudo verificar que estudió durante un año en el internado exclusivo Institut MontanaEnlace externo de Zug, mientras su madre visitaba a sus amigos en Europa.
Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, las propiedades de la familia en Alemania fueron bombardeadas, por lo que la situación financiera de los Hablützel se hizo crítica y Hans debió ingresó a la escuela pública en Zúrich.
Por otra parte, la muerte prematura de su padre sensibilizó al joven sobre cuestiones del más allá. Pero una experiencia personal fue la que lo impulsó hacia la espiritualidad:
Mientras patinaba en la calle frente a su casa, escuchó una voz que le pidió se detuviera. Se dejó caer para frenar de inmediato. Así pudo evitar que un camión lo atropellara. Desde entonces, quedó convencido de que “la vida realmente está en manos de una providencia poderosa”.
Durante su adolescencia buscaba la soledad a orillas del río Sihl y meditaba como los maestros espirituales que descubrió en sus lecturas. Un libro en particular – ‘Autobiografía de un yogui’, de Paramahansa Yogananda – un regalo de su tía, despertó su deseo de cambiar su vida.
Hablützel concluyó que solo podía encontrar su satisfacción espiritual en India, con ayuda de un gurú. Decidió emprender a un viaje de tres meses para llegar a ese país, pasando por Italia, Grecia, Turquía, Irán y Pakistán.
La vida en India
Apenas una semana después de su llegada a India, Hans encontró a su gurú, Swami Atmananda. Se estableció en su monasterio, cerca de Calcuta. Poco más de tres años después se ordenó monje hindú y obtuvo su nuevo nombre, Swami Jnanananda.
Desde la muerte de su gurú, doce años después, Swami Jnanananda se convirtió en un nómada espiritual. Recorrió ciudades santas, las tierras a orillas del cauce del Ganges y la región del Himalaya. Absorbió las enseñanzas de muchos hombres y mujeres.
Para subsistir dependió de la buena voluntad de los visitantes extranjeros. Además, a causa de una difteria solo pudo alimentarse con líquidos durante un largo periodo. Otros peligros que debió afrontar en el Himalaya fueron los animales salvajes, como los osos o las mordidas de escorpiones.
En los últimos años de su vida, y ante la insistencia de uno de sus discípulos, se mudó a su casa en la ciudad de Dehradun.
"Le apasionaba la música sacra, y por las noches, junto con otros seguidores, se sentaban a escucharla”, recuerda Sudhakar Mishra.
Hablützel explicaba que llevaba a Suiza consigo. No necesitaba volver y tampoco lamentaba haber dejado una vida cómoda en Europa. En una entervistaEnlace externo de 1980 comentó, entre otras cosas:
"Creo que llegará el momento en que solo aquellos que meditan podrán dormir durante la noche. La dependencia total del dinero y la seguridad es una actitud de absoluta ignorancia”.
Glosario espiritual
Áshram: centro de retiro espiritual, que los discípulos de un gurú construyen.
Gurú: maestro espiritual que enseña el camino para obtener la iluminación.
Sadhu: persona que renuncia a la posesión material y vive como asceta.
Asceta: Persona que, en busca de la perfección espiritual, vive en la renuncia de lo mundano y en la disciplina de las exigencias del cuerpo.
Sanyassi: Sadhu que asiste a una de las diez escuelas de la filosofía hindú Shankara (siglo XVIII).
Swami: Yogui que ingresa al monasterio de un gurú.
Yogui: Asceta seguidor del sistema filosófico del yoga.Fin del recuadro
(Traducción del inglés: Patricia Islas)