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Sergio García debutó en una grande en Carnoustie en 1999. En aquella ocasión no superó el corte y salió del campo escocés clamando contra todo y contra todos. El Open ha vuelto a la 'Bestia' y el castellonense se ha cobrado una venganza a medias: líder después de la primera ronda.
El viento del Mar del Norte, la orografía del 'links' escocés y el 'rough' que las altas temperaturas del mes de julio hicieron crecer hasta la altura de la cintura convirtieron el campo público de Carnoustie en un infierno para los profesionales en 1999. Desde aquella edición del British, el campo fue bautizado como 'la bestia', el campo más difícil del mundo. Ni Vijay Singh, ni Phil Mickelson, ni muchos otros superaron el corte. Incluso un jovencísimo Sergio García se fue corriendo a llorar en el hombro de su madre nada más terminar la segunda jornada infernal con 88 impactos.
Aquel British provocó miedos y críticas. Las mismas que se convirtieron en reticencias en los días previos al inicio de este British. La dirección de Carnoustie se ha cuidado de proporcionar a los jugadores algo de semi-'rough' para no penalizar en exceso los golpes medio buenos o medio malos; el viento se ha comportado; y el cielo ha sido más que clemente.
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