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Suiza es un país neutral y no es miembro de la Unión Europea. En cambio sí lo es del Consejo de Europa que sopla 70 velas este año. Liliane Maury Pasquier, miembro de la delegación helvética en la Asamblea Parlamentaria desde hace más de diez años, explica cómo funciona la organización.
swissinfo.ch: ¿Qué hace el Consejo de Europa?
Liliane Maury Pasquier: La gente suele confundir el Consejo de EuropaEnlace externo con la Unión Europea. Incluso las personas que saben lo que hago a veces me dicen: “Ah, ¿te vas nuevamente a Bruselas?”
El Consejo de Europa es una organización fundada después de la Segunda Guerra Mundial con el propósito de evitar que volviera a producirse semejante tragedia. Cuenta con 47 Estados miembros, todos los países del continente europeo a excepción de Bielorrusia – el único país que mantiene vigente la pena de muerte.
La organización es más conocida por la Convención Europea de los Derechos HumanosEnlace externo y el Tribunal Europeo de Derechos HumanosEnlace externo, al que puede recurrir cualquier ciudadano que vive en el Viejo Continente para defender sus derechos si estima que han sido violados por el sistema judicial de su país de origen.
Desde 1949, el Consejo ha elaborado y adoptado 220 convenios, entre ellos el Convenio de EstambulEnlace externo para luchar contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica, así como el denominado Convenio de LanzaroteEnlace externo para proteger a los niños contra la explotación y los abusos sexuales. Y otros convenios relativos a la protección de datos, la prevención del terrorismo, la lucha contra el tráfico de personas o de órganos. Un amplio abanico de ámbitos, pero que tienen siempre como pilar central el deseo de proteger los derechos humanos fundamentales.
swissinfo.ch: ¿Cuál es el papel de Suiza en el Consejo?
L.M.P.: [En calidad de miembro de la Asamblea Parlamentaria] no puede legislar, pero sí adoptar resoluciones que pueden convertirse en la base de ciertos convenios. Estas resoluciones se envían a los países miembros como “sugerencias”, que constituyen la base para algo menos de la mitad de los convenios del Consejo de Europa.
swissinfo.ch: ¿Cómo puede asegurar el Consejo de Europa que estos convenidos se respeten?
L.M.P.: Disponemos de los instrumentos del multilateralismo. Prestamos apoyo y hacemos recomendaciones a un Estado que no cumple sus obligaciones. No hay procedimientos de sanción, o hay muy pocos. [Pero] si el objetivo es proteger a la población contra los abusos en un ámbito, ¿cómo la protegemos mejor? ¿Acompañando a un país a mejorar la situación o excluyéndolo? El Consejo de Europa no es una oenegé – esta no es una política de “culpa y vergüenza”. Y si excluimos a un país, reina la desprotección total.
swissinfo.ch: ¿Qué ocurrió en el caso de Rusia después de la anexión de Crimea?
L.M.P.: La Asamblea votó una resolución que contemplaba sanciones contra los parlamentarios rusos. Concretamente se les retiró el derecho de voto. Tras ello no hubo una delegación rusa en la Asamblea Parlamentaria durante cinco años, aunque Rusia siguió siendo un Estado miembro del Consejo de Europa y trabajando en otros órganos, lo cual creó una situación problemática en toda la organización.
Hubo un debate sobre si era mejor mantener a Rusia como miembro de pleno derecho o expulsarlo, debido a que había violado claramente el derecho internacional. Considerando que la exclusión de Rusia del Consejo de Europa habría significado que la población rusa – que son más de 100 millones de personas – habrían dejado de estar protegidas por el sistema de convenios, una clara mayoría de la Asamblea Parlamentaria decidió entonces restituir el derecho de voto a la delegación rusa para que decidiera si quería reincorporarse a la Asamblea Parlamentaria.
Foro Mundial para la Democracia
Esta entrevista tuvo lugar en Estrasburgo, durante el Foro Mundial para la DemocraciaEnlace externo del Consejo de Europa, una conferencia anual para debatir los problemas y las perspectivas de la democracia en el mundo. La edición de noviembre de 2019 se celebró bajo el lema “información y democracia” y trató en especial los desafíos que representan las noticias falsas (fake news) y la erosión de la libertad de prensa.Fin del recuadro
swissinfo.ch: ¿Qué percepción de Suiza se tiene en el Consejo de Europa?
L.M.P.: En general, la percepción de Suiza es buena. En primer lugar, varios de mis predecesores y compañeros en la Asamblea Parlamentaria han trabajado duro y se han volcado a favor del desarrollo de la democracia, por ejemplo. Pienso especialmente en el exdiputado Andreas Gross, uno de los representantes del Consejo de Europa que ha participado en múltiples misiones de observación electoral.
Además, Suiza es un país que a priori funciona bien. El sistema de democracia directa, por ejemplo, se ve a veces como un modelo del que aprender, pero otras también como un riesgo. Hay países a los que un sistema de votación completamente directo les resulta preocupante, sobre todo debido al avance de los movimientos nacionalistas y populistas.
swissinfo.ch: ¿Qué papel tienen esos movimientos nacionalistas y populistas en el Consejo de Europa?
L.M.P.: Están representados y se escuchan voces que a veces están muy alejadas de los valores fundamentales del Consejo. Intentamos contenerlas, pero a veces se pueden llegar a adoptar resoluciones un tanto extrañas, especialmente cuando la participación es baja.
swissinfo.ch: ¿Cómo ha cambiado su visión de Suiza durante su mandato en el Consejo de Europa?
L.M.P.: Hay algunas cosas que eran obvias para mí y que ahora, desde la distancia, entiendo que puedan resultar cuestionables.
Un ejemplo es que los jueces sean nombrados por los partidos políticos. Esto significa que los partidos o grupos políticos que designan a los jueces ejercen cierta influencia sobre los magistrados. Lo hemos visto recientemente cuando la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora) presionó a los jueces cuyo fallo no se ajustaba a los valores del partido. Si esto se repite tendremos que cambiar algo en nuestro sistema. En Europa se considera problemático que los jueces sean nombrados por los partidos políticos.
swissinfo.ch: ¿La nueva política exteriorEnlace externo de Suiza, centrada en los intereses económicos, va en la dirección correcta?
L.M.P.: Aún no está vigente, pero lamento los cambios propuestos. Creo que es un error no solo en términos de eficiencia para los países afectados, sino también porque puede dañar la imagen de Suiza. El país goza de una buena reputación actualmente, una reputación por su neutralidad y su política de ayuda al desarrollo sin nada a cambio de las inversiones. Con una política más centrada en la defensa de los intereses económicos, corremos el riesgo de ser identificados cada vez más como un país que defiende sus propios intereses bajo el pretexto de ayudar a luchar contra la guerra, el hambre y la pobreza. Sobre todo porque somos un país pequeño, no nos conviene que nuestra reputación se deteriore.
Traducción del inglés: Belén Couceiro, swissinfo.ch