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El consultor financiero suizo, Roland Bandelier, estaba allí cuando se produjo el ataque a las torres gemelas del Wolrd Trade Center.Este contenido fue publicado el 11 septiembre 2002 - 14:05
Un año después, declara a swissinfo que el 11 de septiembre ha cambiado la percepción de muchos neoyorquinos.
Roland Bandelier trabaja en Nueva York desde hace 26 años. Hoy es consultor financiero independiente, pero hasta hace un año era empleado de Standard Chartered Bank.
"El 11 de septiembre era un magnífico día de otoño, y nada hacía presagiar que una catástrofe se abatiría sobre la ciudad", recuerda.
"Como de costumbre, recuerda Bandelier, vine desde Nueva Jersey en ferry. Llegué a mi oficina alrededor de las 8:40 horas y encendí mi computador. Apenas cinco minutos después escuchamos una gran explosión".
Todos se acercaron a las ventanas. "Fue cuando vimos el enorme boquete en una de las torres y el gigantesco incendio".
Caían piezas de metal al suelo. "La televisión anunció en ese momento que un avión se había estrellado contra una de las dos torres".
Espectadores impotentes
"De pronto vimos que la gente, dominada por el pánico, se lanzaba al vacío. Estábamos tan cerca que podíamos distinguir los detalles de sus vestimentas. Presenciamos impotentes, sin poder hacer nada. Fueron momentos verdaderamente terribles".
En aquel instante nadie pensaba aún en un ataque terrorista. "Avistamos entonces la proximidad de otro avión y pensamos que traía agua para apagar el incendio", rememora Roland Bandelier. No fue así, la aeronave fatal cambió de rumbo y se dirigió contra la segunda torre.
Roland Bandelier se dio cuenta que no se trataba de un accidente, sino de "un ataque".
Ambiente de guerra
Había que huir. Junto con sus colegas, Roland Bandelier dejó su oficina para escapar del infierno. Se dirigieron hacia el norte, pero ya estaban cerrados todos los puentes hacia Manhattan.
"Reinaba un ambiente de guerra, recuerda Bandelier. Era una atmósfera acentuada por las cuadrillas de aviones de guerra que sobrevolaban por encima de nosotros".
En ese caos, los neoyorquinos dieron prueba de solidaridad prestando ayuda inmediata a sus prójimos. "Es asombroso ver cómo la gente moviliza todas sus fuerzas si el Estado vive un momento de crisis", sostiene Roland Bandelier.
Valores distintos a los del dinero y el trabajo
Roland Bandelier ya se ha recuperado de aquellos trágicos hechos del 11 de septiembre del 2001, pero no lo han logrado todos. "Aún hay personas que se asustan con el simple ruido de un avión", precisa.
Pero la desgracia puede también traer algo bueno. Roland Bandelier ha adoptado este adagio porque la gente tiene otra visión de la vida. "Otros valores distintos al dinero y el trabajo han adquirido un nuevo sitio", recalca.
Tal cambio es perceptible en los planos personal y empresarial. En este último ha crecido la consideración con los trabajadores e incluso llegan a cooperar con sus competidores.
El consultor financiero cita el ejemplo del UBS. El banco privado suizo más importante no ha dudado en ofrecer sus espacios para que el Standard Chartered Bank pueda reanudar su trabajo.
"Claro que el 11 de septiembre cambió para siempre la vida de esta generación", concluye Bandelier.
Sentimiento raro
Debieron pasar dos meses antes de que Roland Bandelier vuelva al lugar del drama. Desde entonces ha ido varias veces al hoy denominado 'Ground Zero'.
"Es un sentimiento raro. El espacio está vacío, pero a veces dirijo la mirada al aire buscando las torres. Era más que un centro de trabajo. Era el símbolo de Nueva York", confiesa.
swissinfo/Rita Emch y Roy Probert, Nueva York
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