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Los albergues nacieron en Suiza hace 79 años para brindar alojamiento barato a jóvenes con escasos recursos.Este contenido fue publicado el 18 julio 2003 - 19:29
Desde entonces se ha forjado toda una cultura del hospedaje juvenil con óptimas condiciones de comodidad y limpieza.
El pasado de los albergues juveniles es alemán. Nacieron para responder a la necesidad de los exploradores de pasar la noche en seguridad y al aire libre durante sus excursiones y a bajo costo.
Para los jóvenes fue una forma de escaparse del medio familiar y compartir con personas de la misma edad. El primer albergue se abrió en 1909 en el castillo de Altena en el Sauerland,(Renania-Westpahlia).
Un poco de historia
En Suiza los albergues nacieron en 1924 en Zúrich por iniciativas de diferentes asociaciones de jóvenes como Pro Juventute, los exploradores de Freischar, y los Jóvenes Abstemios, entre otros. Al comienzo se constituyen en cooperativas y desde 1947 en Asociaciones.
La primera lista publicada en 1924 por la recién creada "Cooperativa suiza de asociaciones juveniles" contenía 12 albergues con 4 ofertas exclusivas para adolescentes estudiantes y viajeros. Por lo general eran antiguas granjas o casas familiares.
El alojamiento ofrecido daba pocas opciones de comodidad, dormir en un granero en una cama de paja o en un colchón en el suelo. Una sala a disposición para reunirse, y una pequeña cocina colectiva, constituía lo esencial de las comodidades de la época.
En 1926, y en virtud de la vocación federalista de este país, diferentes asociaciones cantonales fundaron la Federación Suiza de Albergues Juveniles, pero la guerra frenó el objetivo de ofrecer esos establecimientos a los jóvenes viajeros provenientes de otros países europeos. A cambio de un alojamiento barato, los huéspedes deben retribuir con pequeños trabajos, como el aseo.
En 1938, el número de albergues se elevó a 208 y se registraron 65 mil visitas. En su mayoría turistas suizos y esencialmente soldados que se desplazaban en función de la guerra. Hasta 1960 estos locales funcionaron sobre la base de la misma filosofía, alojamiento barato con condiciones higiénicas mínimas.
En la década de los años 70, los jóvenes redescubren la naturaleza, la vida sana, los paseos a través de bosques y montañas y los albergues alcanzan su máxima popularidad. El éxito es tal que los albergues se multiplican y se crean fuera de las ciudades, en poblados, y zonas rurales. En 1973 nace la Fundación Suiza para el Turismo Social que se convierte en propietaria de los establecimientos.
Orden y disciplina
Hasta 1980, estos establecimientos se caracterizaban por una férrea disciplina. Horarios rígidos, dormitorios separados entre hombres y mujeres, y respeto total al silencio nocturno. Las comodidades siguen siendo mínimas, con excepción de las higiénicas y cada viajero debe llevar su propio saco de dormir.
Sus principales clientes siguen siendo los grupos en fin de aprendizaje, escolares en viajes de estudios, grupos de 'scouts', jóvenes trabajadores temporeros, y muchachos en busca de vacaciones baratas y de contacto con la naturaleza. El auge es tal, que pequeños hoteles copian el sistema y ofrecen ese tipo de ofertas a la juventud.
Caída y auge
Pero en 1990 se produce una pérdida de interés por los albergues juveniles. La principal causa es la competencia de los hoteles y pensiones que ofrecen atención personalizada y más comodidades a los viajeros y todo por casi el mismo precio. Y sin separar las mujeres de los hombres.
La Asociación Suiza de Albergues Juveniles (ASAJ) decide entonces de proceder a un cambio profundo en las ofertas y recuperar así a la clientela perdida. Aumentan las comodidades, la higiene se optimiza, los dormitorios son mixtos, los horarios se flexibilizan, se organizan actividades y lo más importante, ya no se limitan al alojamiento de jóvenes.
Los adultos y las familias se integran al nuevo concepto: "abierto a todas las personas que en sus cabezas siguen siendo jóvenes". La ASAJ procede a registrar la apelación "Albergue juvenil" y en 1999 los hoteles y pensiones que emplean esa apelación son obligados a no utilizarlas (bajo pena de querellas judiciales) si no son miembros de la Asociación.
Ya no es más obligatorio de llevar consigo un saco de dormir (sábanas y frazadas se ponen a disposición), los huéspedes disponen de llaves para regresar a la hora que les convenga en la noche, baños con agua caliente, Internet, televisión y excelentes comidas constituyen ahora lo esencial de la oferta de los albergues suizos.
La ASAJ y organizaciones de promoción del turismo, como "Suiza Turismo" otorga distinciones de calidad, al igual que los hoteles que reciben estrellas. En el 2003, existen 63 albergues asociados y cuentan con más de 70 mil miembros, pues para beneficiar de las prestaciones, es necesario estar afiliado a la Asociación.
swissinfo, Alberto Dufey
Datos clave
En 1924, en Zúrich nacieron los primeros albergues juveniles de Suiza.
El objetivo era brindar alojamiento barato durante las vacaciones a jóvenes de escasos recursos.
En el 2003, existen 63 establecimientos reconocidos por la Asociación Suiza de Albergues Juveniles (ASAJ).
Los miembros benefician de tarifas de alojamiento ventajosas.
Contexto
Los albergues constituyen una alternativa económica para los turistas que desean visitar Suiza en todas las temporadas.
Los albergues suizos se caracterizan por ofrecer óptimas comodidades y excelentes condiciones higiénicas.
Los establecimientos se han abierto a los adultos y en particular a las familias con numerosos hijos.
Existen tres categorías, los albergues urbanos, ubicados en los centros de las grandes ciudades, y sirven de hospedaje de paso.
Los albergues familiares, ubicados en zonas rurales y pequeños poblados, y brindan la posibilidad de pasar vacaciones a numerosos niños y estudiantes.
Los albergues culturales, ubicados en las cercanías de centros históricos y de museos, combinan hospedaje, gastronomía y organización de seminarios y talleres artesanales.
Los precios por alojamiento por persona, tarifa miembros, oscilan entre FS. 12.70 por noche (los más baratos) y FS. 50, los más caros. La mayoría incluye en sus precios el desayuno.
Todos los albergues ofrecen camas y sábanas, ya no es un requisito llevar su propio saco de dormir.
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