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Organizada por La Vía Campesina, el CETIM, FIAN Internacional, con el apoyo de la misión de Bolivia ante las Naciones Unidas, en el marco del 34 período de sesiones del Consejo de los derechos humanos, la conferencia paralela titulada “¿Por qué el derecho a la soberanía alimentaria es tan crucial para los campesinos europeos?” tuvo lugar en marzo de 2017 en Naciones Unidas.
La Embajadora de Bolivia, la Sra. Nardi Suxo Iturre explica el proceso que trajo el reconocimiento de la soberanía alimentaria en su país (las movilizaciones sociales y la elección de Evo Morales Ayma en 2006, en particular). En este contexto en 2009, gracias a una reforma constitucional, la soberanía alimentaria fue reconocida en la constitución boliviana. Según ella, existe la posibilidad de hacer frente a los desafíos de alimentos con la cooperación entre los Estados. Observa que los campesinos procedentes de distintas regiones del mundo se enfrentan a problemas similares. Por consiguiente, la solución es el reconocimiento internacional de la soberanía alimentaria. Este reconocimiento podría, por una parte, aliviar los efectos negativos de algunas políticas de estados occidentales y por otra parte, regular las acciones de las sociedades transnacionales.
Según la Sra. Ramona Dominiciou, ECO Ruralis (Romania) y European Coordination, La Vía Campesina, miembros del Comité de coordinación, el concepto de la soberanía alimentaria pone a los campesinos, a los productores agrícolas y a los consumidores en el centro del debate y respalda la petición del pueblo en su derecho a producir localmente. La soberanía alimentaria es el derecho de las personas a definir su propia política alimentaria, agrícola y de pesca. Sobre la situación en Rumanía, la Sra. Dominicioiu explica que su país es muy agrícola. El sistema comunista había esclavizado a los campesinos, pero el sistema capitalista no es mejor, según ella. En efecto, la entrada de Rumanía en el mercado capitalista en los años noventa, tuvo como consecuencia una concentración de tierras: el 0.8 % de la población controla un 45 % de tierras. Además, el mercado está invadido de grandes distribuidores como Lidl y Kaufland, los cuales están destruyendo el mercado local. A raíz de estas condiciones económicas desfavorables, entre 4 y 5 millón de rumanos han inmigrado y se enfrenta a condiciones de trabajo inhumanas en algunos países europeos.
¿Qué significa la soberanía alimentaria?
Criadora de cabras en el Reino Unido, Lynne Davis (representante de La Alianza de los Trabajadores de la Tierra) dice que la soberanía alimentaria no tiene el mismo significado que el derecho a la alimentación: el primero implica la posibilidad de elegir qué tipología de agricultura utilizar y, en consecuencia, de participar en el proceso de tomar decisiones. Mientras que el segundo concepto representa solamente el derecho a beneficiar de las calorías necesarias. Según ella, el paradigma de la Posguerra, donde el objetivo principal consistía en garantizar el acceso a una comida suficiente, está caducado.
Según la explicación de la Sra. Davis hoy se ha obtenido la seguridad alimentaria, incluso si esta comida no es la que necesitamos. Aclara que el problema viene debido a que los valores nutritivos en los frutos y vegetales se reducen. En efecto, los valores alimenticios han disminuido entre un 4% y un 50% en los últimos 60 años, debido a la degradación del suelo y de los alimentos. Afirma que las prácticas de la agricultura están conectadas con la degradación del suelo y la pérdida consiguiente de los valores nutritivos.
Opina también que el derecho a la soberanía alimentaria refleja el derecho a preservar la comida tradicional y la cultura campesina en Europa. Los campesinos en Europa están conscientes de que es necesario cambiar el tipo de agricultura, mejorar la biodiversidad y sustituir los pesticidas con el fin de construir un ecosistema sano.
Alexis Corthay, campesino miembro del sindicato campesino Uniterre, afirma asistir a la evolución acelerada de una sociedad que está perdiendo sus cimientos. A su modo de ver, la agricultura industrial es un gran peligro, porque que la tierra se convierte en una mercancía. En consecuencia, es imprescindible consolidar el Derecho de los campesinos. Las leyes económicas que intenta establecer la OMC, no podrían aplicarse a la esfera campesina sin causar pérdidas irreversibles. Según él, ningún país es inmune a las consecuencias de esta lucha encarnizada que practican los gigantes del agronegocio para tomar el control de la alimentación en el mundo. En cierto modo, según el Sr. Corthay, la soberanía alimentaria representa una alternativa al actual sistema de comercio mundial. Explica que Uniterre, con el apoyo de numerosas asociaciones y partidos políticos, logró el objetivo de concluir con éxito una “Iniciativa Popular y Nacional” en Suiza sobre la soberanía alimentaria que se someterá al pueblo en 2018. Localmente, tiene en cuenta también que varios cantones suizos integraron la soberanía alimentaria en su legislaciones cantonales. Todas estas experiencias van, en el sentido de una reapropiación por los ciudadanos de su alimentación y deberán poder beneficiar de un amplio apoyo de las autoridades en el marco de su política alimentaria y agrícola.
En su mensaje-vídeo, Olivier De Schutter (miembro del Comité de los derechos económicos, sociales y culturales de la ONU y Ex-Relator Especial sobre el derecho a la alimentación), explica el proceso a la base de la soberanía alimentaria. Señaló que, incluso si la mayoría de la comida no cruza las fronteras nacionales, la mayoría de las decisiones que se refieren a las políticas agrícolas están sometidas a las leyes del comercio internacional que benefician a los grandes productores agrícolas. Por lo tanto, reconstruir el mercado local es, a su modo de ver, necesario. Para el Sr. de Schutter, la soberanía alimentaria no contempla la autarquía, puesto que el comercio forma parte de la realidad, no obstante, a nivel local, es necesario impulsar las regiones que deben producirse una alimentación fresca y sana.
Las intervenciones fueron seguidas de algunos discursos desde la sala. Todos los participantes (incluyendo estados como Ecuador y Nicaragua) destacaron la importancia de la promoción de la soberanía alimentaria y su apoyo al proceso de Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos.