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D. Conocimiento actual de la respuesta al cambio climático
En la actualidad están teniendo lugar algunas adaptaciones al cambio climático observado y al proyectado para el futuro, pero de modo limitado.
Desde el Tercer Informe de Evaluación de la IPCC, existe una creciente evidencia de actividades humanas de adaptación a los cambios climáticos observados y a los que están por llegar. Por ejemplo, se tiene en cuenta el cambio climático en el diseño de proyectos de infraestructuras, tales como la defensa costera en las Maldivas y los Países Bajos y en el puente Confederation de Canadá. Otros ejemplos incluyen prevención de crecidas repentinas de lagos glaciares en Nepal y políticas y estrategias tales como gestión del agua en Australia y respuestas gubernamentales a olas de calor, por ejemplo, en algunos países europeos [7.6, 8.2, 8.6,17.RE, 17.2, 16.5, 11.5].
La adaptación será necesaria para enfrentar los impactos resultantes del calentamiento que ya es inevitable debido a las emisiones del pasado
Se estima que las emisiones del pasado conllevan cierto calentamiento inevitable (aproximadamente O,6°C adicionales para fin de siglo con respecto a 1980-1999), incluso si la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera mantienen los niveles de 2000 (véase el Cuarto Informe de Evaluación del Grupo de Trabajo I). Hay algunos impactos para los que la adaptación constituye la única respuesta disponible y apropiada. En la Tabla RRP-2 se ofrece una indicación de esos impactos.
Existe un amplio conjunto de opciones de adaptación, pero se necesita una adaptación más amplia que la que está teniendo lugar para reducir la vulnerabilidad al cambio climático futuro. Existen barreras, límites y costes, pero no se comprenden del todo.
Se espera que los impactos aumenten con los incrementos en la temperatura media global, como se indica en la Tabla RRP-2. Aunque muchos impactos tempranos del cambio climático pueden ser asumidos con eficacia mediante la adaptación, las opciones para una adaptación exitosa disminuyen y los costes asociados aumentan con el incremento del cambio climático. En la actualidad, no contamos con una visión clara de los límites de la adaptación, o del coste, en parte porque las medidas eficaces de adaptación dependen, de manera considerable, de factores de riesgo climático específicos y geográficos, así como de restricciones institucionales, políticas y financieras [7.6, 17.2, 17.4].
La serie de respuestas de adaptación potenciales disponibles para las sociedades humanas es muy amplia, desde las puramente tecnológicas (v.g. defensas marinas), las de comportamiento (v.g. modificación de los alimentos y opciones de ocio), las de gestión (v.g. modificación de las prácticas agrícolas) hasta las políticas (reglamentación de la planificación). Si bien la mayoría de las tecnologías y de las estrategias son conocidas y desarrolladas en algunos países, la literatura evaluada no indica la efectividad de varias opciones para reducir los riesgos totalmente, en particular en los niveles altos de calentamiento e impactos relacionados y en los grupos vulnerables. Además, existen formidables barreras ambientales, económicas, de información, sociales, de actitud y de comportamiento para la aplicación de la adaptación. Para los países en desarrollo, la disponibilidad de recursos y el desarrollo de la capacidad de adaptación son de especial importancia [véase las Secciones 5 y 6 en los Capítulos 3-16; también 17.2, 17.4].
No se espera que la adaptación por sí sola pueda hacer frente a todos los efectos de cambio climático previstos, y especialmente a largo plazo puesto que la mayoría de los impactos aumentarán en magnitud [Gráfico RRP-2].
La vulnerabilidad al cambio climático puede verse incrementada por la presencia de otras tensiones
Las tensiones no climáticas pueden incrementar la vulnerabilidad al cambio climático mediante la reducción de la capacidad de resistencia y pueden también disminuir la capacidad de adaptación debido al despliegue de recursos para cubrir necesidades que compiten entre sí. Por ejemplo, los factores de tensión a los que son sometidos, en la actualidad, algunos arrecifes de coral, incluyen contaminación del mar y escorrentías químicas procedentes de la agricultura, así como aumentos en la temperatura del agua y la acidificación de los océanos. Las regiones vulnerables se enfrentan a múltiples tensiones que afectan a su exposición y sensibilidad, así como a su capacidad de adaptación. Estas tensiones provienen, por ejemplo, de los actuales riesgos climáticos, la pobreza, el acceso desigual a los recursos, la inseguridad alimentaria, las tendencias en la globalización económica, los conflictos, y la incidencia de enfermedades tales como VIH/SIDA [7.4, 8.3, 17.3, 20.3]. Rara vez se adoptan medidas de adaptación en respuesta solo al cambio climático, pero, por ejemplo, pueden ser integradas a la gestión de los recursos hídricos, la defensa de las costas y las estrategias de reducción de riesgos [17.2, 17.5].
La vulnerabilidad en el futuro no solo depende del cambio climático, sino también de la vías de desarrollo
Un avance importante desde el Tercer Informe de Evaluación del IPCC lo constituye la finalización de estudios de impacto de una gama de diferentes vías de desarrollo que toman en consideración no solo el cambio climático, sino también los cambios socioeconómicos previstos. La mayoría de los estudios se basaron en las caracterizaciones de la población y en el nivel de ingresos sustraídos del Informe Especial sobre Escenarios de Emisiones (IE-EE) (véase el Recuadro 3) [2.4].
Estos estudios muestran que los impactos de cambio climático previstos pueden variar considerablemente según sea la vía de desarrollo asumida. Por ejemplo, pueden existir grandes diferencias en cuanto a la población regional, los ingresos y el desarrollo tecnológico según el escenario alternativo, lo cual constituye, a menudo, un marcado determinante del nivel de vulnerabilidad al cambio climático [2.4].
A modo de ilustración, en un número de estudios recientes acerca del impacto global del cambio climático sobre el suministro de alimentos, el riesgo de inundaciones costeras, la escasez de agua, y el número de personas que se prevé que se verán afectadas, es considerablemente mayor en el escenario de desarrollo tipo A2 (caracterizado por un nivel de ingresos por habitante relativamente bajo y un extenso crecimiento de la población) en comparación con otros escenarios futuros del IE-EE [T20.6]. Esta diferencia se explica en gran medida, no por las diferencias en los cambios del clima, sino por las diferencias en la vulnerabilidad [T6.6].
El desarrollo sostenible puede reducir la vulnerabilidad al cambio climático y el cambio climático podría impedir que la capacidad de las naciones logre vías de desarrollo sostenible
El desarrollo sostenible puede reducir la vulnerabilidad al cambio climático mediante el aumento de la capacidad de adaptación y de resistencia. No obstante, en la actualidad, pocos planes de fomento de la sostenibilidad han incluido explícitamente la adaptación a los impactos del cambio climático o la promoción de la capacidad de adaptación [20.3].
Por otra parte, es muy probable que el cambio climático pueda disminuir el ritmo del progreso hacia un desarrollo sostenible, ya sea de modo directo incrementando la exposición a impactos adversos, o indirectamente erosionando la capacidad de adaptación. Esta cuestión se demuestra claramente en las secciones de los capítulos sobre sectores y regiones de este informe en los que se analizan las implicaciones para el desarrollo sostenible [Véase la Sección 7 en los Capítulos 3-8,20.3, 20.7].
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) constituyen una medida del progreso en pos del desarrollo sostenible. Durante la próxima mitad del siglo, el cambio climático podría impedir el logro de los ODM [ 20.7].
Muchos impactos pueden ser evitados, reducidos o retrasados por mitigación
Ya se ha realizado un pequeño número de evaluaciones de los impactos para escenarios en los cuales las futuras concentraciones de gases de efecto invernadero se encuentran estabilizadas. Aunque estos proyectos no toman totalmente en cuenta la incertidumbre en el clima previsto bajo estabilización, proporcionan no obstante indicaciones de los daños evitados o de las vulnerabilidades y riesgos reducidos por disminución de diferentes cantidades de emisiones [2.4, T20.6].
Una cartera de medidas de adaptación y de mitigación puede disminuir los riesgos asociados al cambio climático
Incluso los esfuerzos de mitigación más rigurosos no pueden evitar impactos ulteriores del cambio climático en las próximas décadas, lo que hace esencial la adaptación, en particular al enfrentarse a los impactos a corto plazo. El cambio climático no mitigado podría, a largo plazo, probablemente ser mayor que la capacidad de adaptación de los sistemas naturales, los que se encuentran bajo gestión y los humanos [20.7].
Esto sugiere el valor de una cartera o estrategias mixtas que incluyan mitigación, adaptación, desarrollo tecnológico (para aumentar la adaptación y la mitigación) e investigación (sobre el clima, impactos, adaptación y mitigación). Dichas carteras podrían combinar políticas con enfoques basados en incentivos y acciones a todos los niveles, desde el ciudadano individual hasta los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales [18.1, 18.5].
Una forma de aumentar la capacidad de adaptación es introducir la consideración de los impactos del cambio climático en la planificación del desarrollo [18.7], por ejemplo:
- incluyendo medidas de adaptación en la planificación de los usos del suelo y en el diseño de infraestructuras [17.2];
- incluyendo medidas para reducir la vulnerabilidad en las estrategias existentes de reducción de riesgos de desastre [17.2, 20.8].