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El próximo domingo comienza el horario de verano. Quizás por última vez: porque tanto en la Unión Europea como en Suiza, los parlamentarios discuten el tema del cambio del horario. ¿Se abolirá el horario de verano después de casi cuarenta años?
La noche de sábado al domingo, a las 2:00 a.m., las manecillas del reloj deben moverse para que marquen las 03:00 a.m. Una tradición que data de hace más de cuarenta años. Sin embargo, el cambio todavía es fuente de controversia. En el Parlamento suizo, desde diciembre de 2016, está pendiente una moción para suprimirlo. Muchas propuestas en ese sentido han fracasado.
El Consejo Federal se mantiene firme en su posición: si Suiza renunciara, las relaciones con el exterior serían afectadas. Los países que limitan con Suiza son sus principales socios comerciales. Un horario diferente al de los vecinos pesaría sobre los intercambios cotidianos. Además, implicaría altos costos de ajuste.
Actualmente, sin embargo, el tema también se debate en la UE. A principios de febrero, los eurodiputados pidieron a la Comisión Europea que examinara las ventajas y desventajas de cambiar el horario y, si es necesario, suprimirlo. Si bien la propuesta en ese sentido recibió una clara mayoría, la solicitud del Comité de Transporte para abolirlo directamente fue rechazada.
El electorado suizo no quería el cambio de horario
La modificación del horario fue introducida en Europa en 1973, en relación con la crisis del petróleo, con la idea de ahorrar energía. Se calculó que el cambio de horario proporcionaría una hora adicional de luz natural para las empresas y las familias.
En 1981, Suiza se adaptó a sus vecinos. Anteriormente, el cambio de horario había sido rechazado en una votación popular luego de que algunos jóvenes agricultores lanzaran con éxito un referéndum.