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“El desarrollo pasa por la reducción de la deuda”
Una petición con este lema y el aval de 250.000 firmas dio origen hace más de una década al Programa Suizo de Reducción de la Deuda Bilateral.
La crisis en el Cono Sur confirma que resurge la inexorable espiral de la deuda multilateral.
“Espero que los hijos de mis hijos paguen algún día la deuda del país”, escuché decir en cierta ocasión a un minero boliviano con tono de incredulidad.
Tal ecuación no es irreal si tomamos, por ejemplo, las deudas brasileña de 264 mil millones de dólares y la argentina de 141 mil millones.
Este gran problema del Sur no es nuevo, aunque su agudización date de los años 80, cuando los acreedores privados y los seguros estatales de Garantía contra los Riesgos Relacionados con la Exportación (GRE) advirtieron la creciente insolvencia de sus deudores más pobres.
A medida que los acreedores del Club de París cerraban el grifo de créditos, los países endeudados acudían más al Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y bancos regionales.
Entre 1980 y 1994, la deuda se disparó de 60 a 3,15 billones de dólares. Así comenzó el círculo vicioso de los empréstitos que hoy se cifra en 2,5 billones de dólares.
Reacción en Suiza
Ya en 1978 Berna anuló los préstamos para la cooperación técnica en países de bajo ingreso. Poco después participó en 17 negociaciones del Club de París y reestructuró una deuda de 150 millones de francos a favor de 11 países.
El giro radical del debate se produjo, empero, en 1989, tras la petición presentada por la Asociación de Organizaciones No Gubernamentales (Swissaid, Acción de Cuaresma, Pan para Todos, Helvetas, Caritas y la Organización Caritativa de las Iglesias Evangélicas, HEKS) bajo el rótulo de: “El desarrollo pasa por la reducción de la deuda”.
El Parlamento reaccionó en 1990 aprobando un préstamo de 100 millones de francos para tal fin. Un año más tarde, con ocasión del 700 aniversario de la Confederación Helvética, el Ejecutivo y el Parlamento autorizaron un fondo de 400 millones de francos para la reducción de la deuda, suma a la que se añadieron los 100 millones de 1990.
El Programa Suizo de Reducción de la Deuda comenzó así con 500 millones de francos. Un segundo fondo, de 300 millones de francos, fue destinado a programas ambientales en países en desarrollo.
Unidos por primera vez en torno al mismo propósito, a pesar de los matices de enfoque, la Secretaría de Estado de Economía (Seco), Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y Asociación de Organizaciones No Gubernamentales abordaron la experiencia.
‘Desendeudamiento creativo’ y ‘Eco en la comunidad internacional’ son 2 aspectos que forman parte del esfuerzo suizo por aliviar la deuda de los países menos favorecidos. (Consulte en ‘Más sobre el tema’)
Juan Espinoza
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