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El Reino Unido asegura que su agricultura será más ecológica gracias al Brexit. Por su parte, Suiza, país que no es miembro de la Unión Europea (UE) dispone de criterios muy exigentes en lo que se refiere a la protección de animales. ¿Significa esto que la agricultura fuera de la UE es más ecológica?Este contenido fue publicado el 11 febrero 2021 - 10:48
- Deutsch Brexit: Ist die Landwirtschaft ohne EU grüner? (original)
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- English Is the grass greener outside the EU?
- Pусский Без Евросоюза сельское хозяйство экологичнее?
- 日本語 EUの農業政策はエコロジカル？
- Italiano Brexit: l'agricoltura è più verde senza l'UE?
Suiza tiene una de las legislaciones sobre protección animal más estrictas del mundo. Los animales de granja disfrutan de más espacio y su transporte debe durar menos tiempo que en la Unión Europea (UE). Está prohibida la cría de pollos en batería, el foie gras, el corte de ancas de rana y la castración de lechones sin anestesia. La agricultura suiza se caracteriza por explotaciones relativamente pequeñas y una alta densidad de granjas ecológicas, que adoptan estrictos criterios de calidad. Además, muchas ayudas solo se conceden si se cumplen determinadas normas ecológicas o de bienestar animal.
Además de ser más permisiva, la legislación agrícola europea ha creado incentivos equivocados. Si un agricultor de la UE decide renaturalizar parte de sus terrenos, tiene que contar con una reducción de las subvenciones, ya que habrá disminuido una parte de su tierra cultivable.
"El problema fundamental es que en la UE la mayoría de las ayudas económicas están vinculadas a la superficie de tierra", dice Sven Giegold, un economista alemán y miembro de los Verdes en el Parlamento Europeo. Es decir, no es necesario cumplir criterios medioambientales o de protección animal para obtener subvenciones europeas. Según Giegold, eso es un incentivo erróneo.
¿Más ecológicos gracias al Brexit?
Ese tipo de incentivos no acaba de convencer en el Reino Unido, a pesar de que incluso la Reina, como gran terrateniente, ha recibido importantes ayudas de la UE. Según distintas informacionesEnlace externo aparecidas en los medios, en 2016 un multimillonario saudí obtuvo más de 400 000 libras en subsidios de la UE para sus granjas de caballos de carreras en el Reino Unido. El gobierno británico ha asegurado que, tras su salida de la UE, las ayudas estarán vinculadas al cumplimiento de normas ecológicas y de protección animal.
Según el profesor de economía de la Universidad de Ciencias Aplicadas del Noroeste de Suiza Mathias Binswanger, la agricultura británica podría volverse más ecológica y respetuosa con el medioambiente después del Brexit. "Gran Bretaña tiene ahora la posibilidad de reformular su política agraria, dándole un carácter más sostenible, respetuosa con el medioambiente y con la biodiversidad".
Sin embargo, según Giegold no está claro todavía que el Brexit fomente un cambio hacia una producción agrícola más ecológica en Reino Unido. "Los argumentos de los británicos son bastante ambiguos", dice el eurodiputado. "Por un lado, quieren concluir tratados de libre comercio con todo el mundo. Con esa estrategia se arriesgan a presionar los precios en el mercado local”. Ni siquiera en Reino Unido es posible producir de manera competitiva y al mismo tiempo salvaguardar el medioambiente y el bienestar de los animales. Por el momento, no parece que Boris Johnson sepa cómo resolver la contradicción entre ecología y libre comercio.
Ser miembro de la UE podría ser una ventaja
Sin embargo, también existe el ejemplo opuesto, es decir, que la pertenencia a la UE puede tener un efecto positivo en la sostenibilidad de la producción agrícola de un país miembro. Por ejemplo, Austria e Irlanda. Cuando se unieron a la UE tuvieron que reajustar su agricultura y reducir las ayudas.
Austria es conocida ahora como la "tienda de delicatessen de Europa". "En lugar de centrarse en productos fabricados en serie, Austria se ha ido especializando en productos de nicho y de alta calidad", explica Patrick Dümmler, del grupo de expertos económicos Avenir Suisse. "E Irlanda promociona la marca 'Origin Green' y está teniendo un gran éxito en el mercado europeo con alimentos producidos de forma sostenible".
Incluso en Suiza hay incentivos erróneos y absurdos. Desde un punto de vista ecológico sería deseable reducir el consumo de carne. En cambio, la Confederación apoya al lobby de la carne de ProviandeEnlace externo con decenas de millones. De esta manera, el dinero de los contribuyentes se invierte en publicidad para impulsar las ventas. O los plaguicidas, que se consideran nocivos para el medio ambiente, pero se gravan con un tipo de IVA muy bajo (2,5% en lugar de 7,7%). En 2014, el aumento de las ayudas a los pastos alpinos de verano para aliviar la situación precaria de los agricultores de montaña provocó un incremento del uso de herbicidasEnlace externo en las montañas suizas. Si los inspectores descubren "plantas problemáticas" los pagos directos se reducen. Por ello, los campesinos recurren a los herbicidas para luchar contra las malas hierbas.
Tampoco en Suiza es ‘verde’ todo lo que reluce
Según Binswanger, la agricultura suiza recurre cada vez más a los incentivos para transformar a los agricultores en "jardineros paisajistas y administradores ecológicos". El profesor de economía teme que una alianza entre la economía y el movimiento ecologista pueda tener un impacto nefasto en la producción agrícola de Suiza. Por un lado, las empresas quieren importar productos agrícolas baratos del extranjero; por otro, los Verdes y los defensores del clima desean reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura. "Para lograr este objetivo es necesario reducir la producción nacional. Esta estrategia, sin embargo, contradice la idea de promover productos alimenticios locales y sostenibles".
De esta forma, el problema se traslada simplemente al extranjero. Porque si hay que importar más productos, el aumento de la explotación de tierras cultivables y de la contaminación se producirá en otros países. "Al igual que Alemania, Suiza no es autosuficiente en lo que se refiere al uso de la tierra", dice Giegold. La producción agrícola está globalizada, incluso para países como Suiza. "Si queremos promover una agricultura más respetuosa con el medioambiente y los animales, solo puede hacerse de una forma global". En otras palabras, en colaboración con una UE fuerte y unida.
Dümmler también se muestra crítico con la política agrícola de Suiza. “Los suizos, como contribuyentes, invertimos mucho dinero en el sector agrícola, pero al mismo tiempo como consumidores pagamos mucho más por los alimentos que cualquier ciudadano de la UE”, señala el economista de Avenir Suisse. A pesar de los altos costes, la agricultura suiza apenas alcanza los objetivos medioambientalesEnlace externo que se había fijado. Según Avenir Suisse, los daños al medio ambiente causados por la agricultura suizaEnlace externo ascienden a 7 600 millones de francos al año.
Pacto Verde Europeo: la UE podría superar a Suiza
Tanto la UE como Suiza quieren ser más ecológicos: la Unión Europea con el Pacto Verde Europeo, y la Confederación con su política agrícola PA22 +. Sin embargo, esta última ha sufrido recientemente un parón. "La decisión del Parlamento ha hecho que las medidas de protección medioambiental queden en un segundo plano", señala Dümmler, que observa un mayor deseo de reforma en la UE que en Suiza.
Entonces, ¿podría la UE superar a Suiza en agricultura ecológica?
"Difícilmente", dice Binswanger. De hecho, la política agrícola común (PAC) se caracteriza por palabras grandilocuentes que normalmente no van seguidas de medidas concretas. "La UE seguirá siendo fiel a su agricultura intensiva y altamente productiva, ya que la mayoría de los subsidios se destinan a la agricultura industrial. Esta estrategia está adornada con algunas ayudas para fomentar la sostenibilidad y la biodiversidad".
Giegold, por su parte, también es prudentemente optimista. "El Pacto Verde ha excluido aspectos centrales de la política agrícola común", afirma Giegold y agrega que la estrategia ‘De la granja a la mesa’ tiene como objetivo reducir el uso de pesticidas. Con este plan de acción, la Comisión Europea quiere promover una producción alimentaria más sostenible en la UE, por ejemplo, reduciendo el uso de antibióticos y fertilizantes y promoviendo la agricultura ecológica. "Los que quieren una agricultura verde, tarde o temprano serán escuchados por el Pacto Verde. Pero aún llevará algún tiempo", dice Giegold.
El libre comercio obstaculiza la ecología
Aunque el multilateralismo puede tener un efecto positivo en los objetivos ambientales, como en el caso del Pacto Verde Europeo, el derecho internacional es un obstáculo en otros aspectos. Por ejemplo, el Gobierno y el Parlamento suizos no han prohibido la importación de carne producida sin cumplir con los estándares mínimos de protección animal porque esta decisión no era compatible con los acuerdos internacionales, es decir, con el libre comercio. Una situación que podría modificarse mediante una iniciativa popular, ya que en Suiza, gracias a la democracia directa, cuando el Parlamento y el Gobierno se muestran inamoviblesEnlace externo, se puede pedir la ayuda del electorado.
"Entiendo a quienes quieren que todos los productos que se venden en Suiza cumplan con las normas de protección animal establecidas en la Confederación", dice Giegold. "Aconsejaría a cada país que, en este tipo de conflictos, se inclinen hacia los valores más elevados y, si es necesario, que acepten por sus propios valores el que otros países les amenacen con sanciones".
Dümmler sugiere resolver el dilema entre derecho internacional y protección animal con una declaración en la que se definan con claridad las condiciones de producción. "Los grandes minoristas de Alemania etiquetan la carne con cinco gradaciones diferentes, medidas en función del modo de cría de los animales". Esto les da a los consumidores la posibilidad de elegir y no viola ningún acuerdo.
Binswanger no es de la misma opinión. "Creo que los productos agrícolas deberían quedar excluidos de un acuerdo de libre comercio, como se aceptaba de manera general hasta la Ronda Uruguay en el marco del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio) en los años 80”, explica el profesor de economía. "Además de obstaculizar la producción agrícola en países como Suiza, el libre comercio generalizado impide la búsqueda de soluciones independientes, por ejemplo, en el ámbito de criterios más estrictos con respecto a la protección de los animales de cría".
Traducción del alemán: José M. Wolff
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