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“Que en todo (Jesucristo) tenga la preeminencia.”
(Colosenses 1:18)
“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”
(1 Corintios 10:31)
Tenía un poco más de veinte años. Había terminado mi servicio militar y buscaba trabajo. Un día que visitaba a un cristiano anciano, le pregunté cómo hacer para tomar decisiones correctas. Esta pregunta lo dejó un momento pensativo. Luego, levantando hacia mí una mirada bondadosa y profundamente sincera, me dijo:
— Voy a darte un consejo para toda tu vida. Cuando hayas de escoger, no clasifiques los argumentos, los pro y los contra, uno al lado del otro; ponlos más bien en columna, uno debajo de otro.
— Explíqueme, no entiendo cómo...
— Bien, pon primero lo que se hace para obedecer a Dios, para su gloria, lo que respete la enseñanza de la Biblia. Luego pon lo que te permitirá guardar buenas relaciones con los demás, relaciones de rectitud y de estima. Y al final, pon lo que te parezca que sea para tu interés personal.
Este consejo útil para todos los aspectos de la vida es particularmente cierto para decidir el empleo de nuestro tiempo. Tomemos primero un momento para orar al Señor y buscarlo por medio de la lectura de la Biblia. Que Jesucristo tenga el primer lugar; a partir de allí, todo lo demás se ordena y toma su lugar apropiado.
También este consejo es de valor para el uso de nuestros bienes, o más bien para los bienes que el Señor nos confía. Una parte debe serle ofrecida en primer lugar, el resto debe ser administrado con oración y cuidado para sus intereses. Nunca lamentaremos las decisiones hechas por amor a Él.