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IMAGEN DE ARCHIVO. Un niño gravemente desnutrido cuelga de la espalda de su madre en Rutshuru, Congo. 13 de noviembre 2008. Más de 20 millones de personas - un número mayor a la población de Rumania o del estado estadounidense de Florida - podrían morir de hambre dentro de seis meses producto de cuatro crisis en el mundo por falta de comida, dijo Arif Husain, economista jefe del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas. REUTERS/Finbarr O'Reilly (DEMOCRATIC REPUBLIC OF CONGO) - RTXAK48(reuters_tickers)
Por Tom Miles
GINEBRA (Reuters) - Más de 20 millones de personas - un número mayor a la población de Rumania o del estado estadounidense de Florida - podrían morir de hambre dentro de seis meses producto de cuatro crisis en el mundo por falta de comida, dijo Arif Husain, economista jefe del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.
Los conflictos en Yemen, el noreste de Nigeria y en Sudán del Sur han devastado el escenario de las familias en esos lugares y dispararon los precios de los alimentos, mientras que una sequía en el este de África ha arruinado a la economía agrícola.
"En mis casi 15 años en el Programa Mundial de la Alimentos, esta es la primera vez en que literalmente estamos hablando de hambruna en cuatro partes del mundo al mismo tiempo", dijo a Reuters en una entrevista.
"Resulta casi incomprensible que en pleno siglo XXI haya gente pasando por hambre de tal magnitud. Estamos hablando de 20 millones de personas y todo esto dentro de los próximos seis meses, o ahora mismo. Lo de Yemen ocurre ahora, lo de Nigeria ahora y lo de Sudán del Sur, ahora", explicó.
El sistema humanitario global ya está experimentando dificultades por el aumento histórico de la inmigración y lleva adelante enormes operativos en Siria, Irak y Afganistán, además de las situaciones graves que viven Ucrania, Burundi, Libia y Zimbabue.
Las misiones de ayuda humanitaria se ubican en máximos históricos y la demanda está creciendo aún más rápido, lo que genera una gigantesca brecha. "En el noreste de Nigeria estamos alimentando a más de 1 millón de personas desde hace unos meses y ni siquiera tenemos una oficina ahí", declaró Husain.
Hay una leve esperanza de que la sequía en Somalia no sea tan severa como se temía, pero en la capital, Mogadiscio, los precios de los alimentos ya han subido en un 25 por ciento desde enero y las previsiones para la temporada de lluvias, que va de marzo a mayo, no son muy optimistas.
En el 2011, Somalia sufrió una hambruna que causó la muerte de 260.000 personas. La crisis por hambre fue declarada en julio, pero la mayor cantidad de víctimas ya había fallecido para mayo.
"Cuando declaramos una hambruna, eso significa que ya se han perdido muchas vidas", dijo Husain. "Si esperamos a estar seguros, la gente ya estará muerta", aseveró.
En todo caso, después de la hambruna del 2011 hubo una temporada agrícola positiva. La sequía de este años se produce luego de dos ciclos negativos que ya han reducido al máximo los recursos de las personas.
En Yemen y Sudán del Sur, el colapso de la economía implicó que muchas personas simplemente no pudieran permitirse comprar los alimentos disponibles. Los precios en el país se han duplicado o cuadruplicado en un año y operadores desde Uganda a Kenia consideran que la moneda local no tiene valor.
(Reporte de Tom Miles. Editado en español por Marion Giraldo)
Reuters