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Según Burma Campaign, la firma suiza de ropa íntima sostiene la dictadura en el poder en Rangún.
Una campaña internacional -pero ésta sin boicot- había sido lanzada contra Triumph en marzo de 2000. La estrategia denunciaba las inadecuadas condiciones de trabajo que reinaban en los lugares de producción de la empresa helvética en Birmania.
Ahora, para justificar su llamado al boicot, la organización no gubernamental (ONG) Burma Campaign se apoya en argumentos políticos. Recuerda que la llegada de Trimph a Birmania data de 1997.
Cabe señalar que desde 1988 los militares reinan con mano de hierro en el país. En 1990, la dictadura anuló inclusive las elecciones democráticas para poder mantenerse en el poder. La ONU misma ha votado frecuentes resoluciones contra el régimen militar birmano.
El sostén que oprime
Al mantenerse en ese país, la sociedad Triumph corría el riesgo de ser acusada de apoyar a la dictadura militar. Y eso, de dos maneras.
Primeramente, según Burma Campaign, la zona industrial en la que está instalada la cadena de producción de lencería se encuentra en manos de los militares. El alquiler que paga Triumph va entonces directamente a los bolsillos de los dictadores.
En segundo lugar, siempre de acuerdo con Burma Campaign, los productos fabricados por la empresa suiza en Birmania están destinados esencialmente a la exportación y la dictadura militar recibiría 5% del impuesto correspondiente.
En pocas palabras, para la ONG británica, Triumph es un poco el sostén que oprime. Burma Campaign llama entonces a la empresa suiza a "sostener los pechos y no a las dictaduras".
Un movimiento "aislado"
La ONG británica recuerda también que el régimen birmano explota a los trabajadores. Según un reportaje de la televisión británica BBC, hasta menores habrían sido utilizados para la construcción de la infraestructura de la zona industrial en la que se instaló el fabricante helvético de ropa interior.
Triumph señaló haber tomado nota de este llamado al boicot, poniendo énfasis en el hecho de que se trata de un hecho "aislado". Y, para reforzar su afirmación, citó a otras ONG, entre las cuales 'clean clothes', con sede en Suiza, que no siguieron el movimiento.
En fin, el especialista suizo de lencería fina rechazó contemplar su retiro de Birmania. Esa decisión se derivó del hecho de poner en la balanza intereses políticos, financieros y sociales.
Gaetan Vanney, Londres