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Las personas extranjeras que llegan a Suiza necesitan un permiso en función de la finalidad de su estancia y de su origen. Estos permisos difieren en cuestiones como sus requisitos de obtención, su duración, si confieren o no derecho a trabajar o si facilitan una reagrupación familiar.
Las distintas autorizaciones de residencia para ciudadanos de países miembros de la UE/AELC
Permiso B UE/AELC (permiso de residencia temporal)
El permiso de residencia UE/AELC (permiso B UE/AELC) se concede a los ciudadanos de un país miembro de la UE que residen en Suiza durante un período prolongado, con un objetivo preciso, ejerciendo o no actividades lucrativas. Tiene una caducidad de cinco años. Se otorga a los ciudadanos de la UE/AELC que puedan demostrar una relación laboral de duración ilimitada, o limitada con una duración mínima de 365 días. Las personas sin actividad remunerada que provengan de países de la UE/AELC tienen derecho al permiso B UE/AELC si demuestran que disponen de suficientes medios financieros y de una buena cobertura médica y frente a accidentes.
Permiso C UE/AELC (autorización de residencia permanente)
Pueden optar a este permiso las personas que hayan residido en Suiza durante cinco a diez años según su país de origen. Al obtener este permiso, su derecho a residir en Suiza queda ilimitado y no puede depender de otras condiciones.
Permiso G UE/AELC (autorización transfronteriza)
Se considera como trabajadores transfronterizos a toda persona con residencia en un país de la UE/AELC pero que trabaje en Suiza (ya sea por cuenta propia o por cuenta ajena). Son personas que suelen volver todos los días o, al menos, una vez por semana, a su domicilio en el extranjero. La ciudadanía extracomunitaria también puede optar a este tipo de permiso de manera excepcional, a condición de ser titulares de una tarjeta de residencia de larga duración y de tener domicilio en el país fronterizo.
Permiso L UE/AELC (permiso de residencia de corta duración)
Las personas que poseen un permiso de residencia de corta duración están autorizadas a vivir en Suiza durante un período limitado, generalmente inferior a un año de duración, con un objetivo muy preciso y ejerciendo o no actividades lucrativas. Los ciudadanos de la UE/AELC tienen derecho a este tipo de autorización de residencia a condición de poder demostrar una relación laboral, cuya duración sea de entre tres meses y un año, en Suiza. Los permisos L UE/AELC sin actividad lucrativa se otorgan a todos los ciudadanos de la UE/AELC, pero no garantizan el acceso a prestaciones sociales.
Los distintos permisos de residencia para ciudadanos de países terceros (que no forman parte de la UE/AELC)
Permiso B (permiso de residencia temporal)
Tras una reagrupación familiar por unión con una persona suiza o con autorización de residencia, temporal o permanente, las personas que provienen del extranjero pueden obtener un permiso de residencia temporal de un año. Este permiso se otorga con un objetivo concreto y puede depender de que se cumplan ciertas condiciones. Se puede prolongar si no hay razones para revocarlo, como se prevé en el apartado 1 del artículo 62 de la LEI, y si se cumplen los criterios de integración indicados en el artículo 58ª de la LEI.
Permiso C (autorización de residencia permanente)
Según el artículo 34 de la LEI, se concede una autorización de residencia permanente a las personas de origen extranjero que reúnan los siguientes requisitos:
Las parejas e hijos de ciudadanos suizos o personas con residencia permanente en Suiza tienen derecho a una autorización de residencia permanente tras haber residido en Suiza de manera legal e ininterrumpida durante 5 años.
Hay otras autorizaciones de residencia temporal: los permisos F, para las personas extranjeras o refugiadas admitidas provisionalmente, y los permisos N, para solicitantes de asilo.
Se distinguen dos procesos de naturalización: facilitada u ordinaria.
Naturalización facilitada
Las parejas de origen extranjero de ciudadanos suizos tienen derecho a una naturalización facilitada si reúnen las siguientes condiciones:
Los cónyuges de ciudadanos suizos residentes en el extranjero también pueden optar a la naturalización facilitada a condición de:
No se puede optar a la naturalización facilitada en el caso de las parejas de hecho. Si convive con un ciudadano suizo como pareja registrada, puede optar a la nacionalidad suiza por el proceso de naturalización ordinaria, pero sí tendrá facilidades en relación con la duración de su estancia en Suiza.
Mediante la naturalización, la persona extranjera se considera originaria del municipio de su pareja suiza. En algunos casos, una naturalización facilitada es también posible para los hijos extranjeros de emigrantes suizos que residan en el extranjero.
Información importante para las parejas internacionales
El derecho a la naturalización facilitada no se reconoce salvo en caso de matrimonio estable (en el momento de conceder la nacionalidad). Si se produce una separación o un divorcio poco después de obtener la nacionalidad o se demuestra un matrimonio de conveniencia, se puede retirar la nacionalidad, incluso en caso de que el matrimonio se hubiera celebrado varios años antes.
Naturalización ordinaria
Cualquier persona de origen extranjero que viva en Suiza durante al menos diez años (y al menos un cierto número de años en el mismo municipio) y que disponga de una autorización de residencia permanente (permiso C) puede solicitar una naturalización ordinaria al municipio donde se encuentre domiciliada. Sin embargo, es necesario cumplir las condiciones estipuladas por el derecho federal, cantonal y municipal.
Doble nacionalidad
El derecho suizo admite la doble nacionalidad. Por tanto, puede conservar su nacionalidad de origen. En cambio, es posible que pierda su nacionalidad de origen en caso de que su país de origen prescriba la doble nacionalidad. Para obtener más información fiable sobre esta cuestión, acuda a las autoridades de su país de origen.
Muchas personas que llegan a Suiza encuentran múltiples dificultades y obstáculos al intentar acceder al mundo laboral. Los avances tecnológicos y la globalización han ocasionado una disminución de los puestos disponibles para personas que carezcan de formación reconocida en Suiza. Además, los títulos obtenidos en el extranjero no siempre se reconocen (o no en su totalidad).
Búsqueda de empleo
Quien busque trabajo en Suiza debe informarse sobre las expectativas actuales antes de presentar una solicitud de empleo. Es necesario recopilar un expediente completo que pueda enviarse en línea: currículo, títulos, certificados de trabajo y, si es posible, contactos de referencia. Si en su país de origen no es habitual el certificado de trabajo, es recomendable presentar otro tipo de documento que detalle toda la información sobre sus empleos previos.
Actualmente, la mayor parte de los puestos vacantes se publican en línea. Existen varios motores de búsqueda de empleo en Internet. También es muy útil informar a su círculo de amigos, conocidos y vecinos de que está buscando empleo, para poder aprovechar sus redes de contactos. Además, es recomendable inscribirse en la oficina de empleo de su región, que podrá referirle algunos puestos vacantes.
Su municipio podrá informarle sobre los servicios de asesoramiento disponibles a nivel local, proporcionarle apoyo en su búsqueda de empleo, informarle de ofertas que favorecen la integración y otras cuestiones.
Formación
Una formación completada en Suiza constituye una ventaja para encontrar trabajo. Una formación le otorgará más oportunidades de encontrar un empleo y, si está reconocida, le garantizará mayores ingresos.
Las personas que deseen completar una formación encontrarán en Suiza una oferta abundante y diversificada. Además de cursar estudios académicos o formarse en las Escuelas Superiores, también existe la posibilidad (incluso para adultos) de seguir una formación profesional. Dependiendo de las regiones, también hay ofertas de formación especiales para personas migrantes.
Si le interesa seguir una formación en Suiza, es recomendable plantearse las siguientes cuestiones:
Financiación de la formación
Cualquier persona es responsable de financiar su propia formación, aunque esta responsabilidad puede recaer sobre sus padres o su pareja. Los cantones son competentes en cuestión de becas de estudios y préstamos para estudiantes. Deciden quién tiene derecho a una beca y en qué condiciones. El domicilio previo al inicio de la formación determina el cantón competente. En algunos cantones, solo las personas que dispongan de autorización de residencia permanente (permiso C) tienen derecho a una beca.
También existen fundaciones y fondos privados que otorgan apoyo a la formación.
Reconocimiento de los títulos obtenidos en el extranjero
Si dispone de un certificado de formación de su país de origen, es recomendable comprobar si está reconocido en Suiza.
No hay un servicio centralizado de reconocimiento de títulos. El sitio web del Ministerio suizo de formación, investigación e innovación
incluye una página sobre reconocimiento de títulos extranjeros en la que se resume la información relevante. En su sitio web también encontrará direcciones de servicios a los que puede acudir.
Si su título está relacionado con una profesión regulada (como medicina, enfermería, etc.), el reconocimiento del título es una condición esencial para poder ejercer estas profesiones. En lo que respecta a las profesiones no reguladas o libres, el servicio de contacto de la Confederación Suiza recomienda una certificación de nivel. Aunque no sea un requisito obligatorio la convalidación de su título obtenido en el extranjero, una certificación de nivel le facilitará la búsqueda de trabajo en Suiza. Si se trata de una certificación oficial, permitirá a las escuelas, a los futuros empleadores y a las autoridades tener una idea más clara de su nivel.
Desempleo
Cualquier persona que resida en Suiza y trabaje por cuenta ajena está cubierta por el seguro de desempleo, con independencia de su nacionalidad, a condición de que cumpla ciertos requisitos:
una separación, un divorcio o la defunción de su pareja, la extinción de una prestación por invalidez, si pasado un año no logra encontrar empleo y si el domicilio en aquel momento se encontraba en Suiza.
Emigrar a otro país puede representar un gran desafío personal. La integración en un país extranjero requiere una mente muy abierta y flexibilidad. Mucha gente se ve enfrentada a este desafío en especial al llegar por primera vez a un país extranjero. Han dejado muchas cosas atrás: su patria, su familia y amistades, un empleo, la posibilidad de comunicarse en su lengua materna, etc. En resumen, todo lo que hace que una persona se sienta parte de la comunidad. Sentimientos como el desarraigo, la soledad, el aislamiento social o la nostalgia pueden surgir a lo largo del proceso de integración.
En pareja
Este proceso también puede suponer un desafío para la relación de pareja. Puede aparecer un desequilibrio, sobre todo al principio de una relación internacional. La persona oriunda conoce mejor la realidad de su país que la persona que acaba de llegar, habla la lengua local, suele encargarse de más tareas de cara al exterior y probablemente tenga una red de amistades más amplia y viva cerca de su familia. Este desequilibrio puede ser una fuente de dificultades si la pareja no logra ponerle remedio a medio o largo plazo. Para lograr la integración, ambos miembros de una pareja internacional deben integrarse y ser solidarios. Es un proceso dinámico y largo, y bien diferenciado. La integración es una interacción. Lograrla o no depende de diversos factores, aunque no todos están relacionados con la pareja. Una buena integración de la persona de origen extranjero le otorgará mayor independencia y aportará un mejor equilibrio a la relación. Cuanto mejor logre integrarse, más independencia ganará, por lo que la relación se encontrará mejor equilibrada.
Integración social
Estar integrado socialmente significa ser reconocido plenamente como miembro de la sociedad de acogida y percibir que dicha sociedad nos acepta. La integración se basa en la interacción y en la reciprocidad entre personas migrantes y locales. La integración social implica una capacidad de tratar tanto con personas locales como con otros migrantes, tanto a nivel individual como social. También significa participar en la vida cultural, conocer la sociedad y sus valores y participar de manera activa en la organización de la vida común. El barrio, la vecindad, el trabajo, la escuela, la familia o el circulo de contactos son de vital importancia en este proceso.
Al participar en la vida de su barrio, trabará contacto con otras personas, practicará el idioma y así mejorará su dominio del mismo, y descubrirá las realidades sociales y culturales. Los niños suelen facilitar esta tarea: los intercambios con otros padres, por ejemplo en el parque o cuando los niños tienen actividades extraescolares, pueden abrir puertas. Un proceso migratorio y una integración exitosos son una premisa importante para una relación internacional feliz.
La pareja también puede beneficiarse de estar en contacto con otros compatriotas de la persona de origen extranjero. Pueden informarse sobre qué asociaciones o puntos de encuentro de grupos étnicos o lingüísticos tienen cerca.
Idioma
Aprender el idioma de su lugar de domicilio es indispensable para poder integrarse. Cuanto más rápido logre comunicarse en su nuevo entorno, mejor se podrá integrar. La comunicación facilita enormemente el día a día. No es agradable para nadie tener que recurrir constantemente a alguien que vaya traduciendo: sentirá que le excluyen y dependerá de su pareja. Los conocimientos lingüísticos también aumentarán sus posibilidades en el mercado de trabajo.
Infórmese sobre las clases de idiomas en su municipio de domicilio o en el servicio de integración de su región. Hay una oferta diversa: academias de idiomas, organizaciones benéficas, centros de integración, asociaciones, etc. También hay ofertas especiales para mujeres, para personas a quienes les cuesta más tiempo aprender y para personas analfabetas. Hay clases nocturnas y cursos intensivos. Las clases de integración para adultos incluyen un aprendizaje del idioma local así como de las costumbres suizas.
En las regiones suizas de lengua alemana, se añade la dificultad del uso de dialectos, que puede constituir una fuente de frustración al aprender el idioma. Entender el alemán no significa ser capaz de seguir una conversación entre compañeros de trabajo o amigos. Un curso de dialecto de suizo‑alemán puede facilitar la integración.
Prejuicios y racismo
Las personas extranjeras pueden verse expuestas a los prejuicios o al racismo. Si usted o su pareja son víctimas o testigos de racismo o de discriminación, pueden dirigirse al servicio de asistencia contra el racismo de su cantón.
Requisitos del Estado en materia de integración
El conocimiento del idioma y de las costumbres locales son agradables para la vida de pareja y útiles en la búsqueda de empleo. Sin embargo, la integración también es un requisito impuesto por el Estado. Según el país de origen y la autorización de residencia en Suiza, la concesión y renovación de los permisos dependen del cumplimiento de los requisitos de integración.
La integración también es una condición previa para la naturalización. Tanto para la naturalización facilitada como para la ordinaria, se exige una integración exitosa en la sociedad suiza, que consiste en una familiarización con los modos de vida y costumbres suizos así como cierto nivel de la lengua local.
Información importante para las parejas internacionales
La integración de las personas extranjeras concierne a todos los individuos y a sus parejas suizas.
Vivir en Suiza es caro, en comparación con otros países. Por tanto, la pareja debe tener en cuenta su situación financiera. Es posible que la persona migrante, al principio de la relación, aún no tenga una actividad lucrativa. En estos casos la pareja debe ajustarse a una única fuente de ingresos. También hay que tener en cuenta los costes de la integración. Por tanto, es útil establecer un presupuesto con todos los ingresos y gastos, para que la pareja tenga claro cuál es su situación.
Presupuesto del hogar
Cada persona tiene su propia forma de gestionar su dinero, que puede estar influenciada por factores sociales y culturales. Algunas personas viven de manera frugal y prefieren ahorrar, mientras que otras gastan rápidamente todo lo que tienen. La cuestión del dinero debería ser abordara desde el principio de una relación de pareja. Un presupuesto común puede ayudar a entender la manera de repartir el dinero. Las parejas internacionales suelen verse confrontadas a la cuestión de los costes de mantener el contacto con el país natal de la persona migrante. Los viajes y conversaciones telefónicas pueden constituir una parte importante del presupuesto. No es extraño que queramos apoyar económicamente a la familia en el extranjero o que debamos hacerlo. Estas necesidades se deben tener en cuenta en el momento de diseñar el presupuesto.
Los seguros sociales más importantes en Suiza
El sistema suizo de seguros sociales se basa en tres pilares (conocido como el principio de los tres pilares), con el objetivo de garantizar un tren de vida adecuado en el momento de la jubilación, o en caso de invalidez, enfermedad o accidente. Este sistema también garantiza la protección financiera de la familia en caso de fallecimiento. Otros seguros cubren los riesgos derivados de la enfermedad y de los accidentes, así como el desempleo.
Seguros de jubilación y supervivencia, seguro de invalidez y prestaciones por pérdida de ganancias (1er pilar)
Cualquier persona que viva o trabaje en Suiza está asegurada por los seguros de jubilación y supervivencia (AHV/AVS) y de invalidez (IV/AI) y tiene prestaciones por pérdida de ganancias (EO/APG/IPG). Estos seguros y prestaciones son obligatorios y también lo es su cotización.
Las cotizaciones de las personas activas se reparten a medias entre un empleador y cada empleado. Las personas sin actividad remunerada deben cotizar un importe mínimo a los seguros AHV/AVS y IV/AI. Deben afiliarse ante la Oficina correspondiente de su municipio. Sin embargo, están aseguradas por su pareja si su situación le permite cotizar al menos el doble de las cotizaciones cada año (1 006,00 CHF en 2021) y, por tanto, quedan exoneradas de cotización.
Previsión profesional (2º pilar)
Toda persona activa debe cotizar a la caja de pensiones a partir de los 18 años, si sus ingresos brutos superan los 21 510,00 CHF anuales (a fecha de 2021). Al menos la mitad de este importe debe ser cubierta por el empleador. Al cambiar de trabajo, el dinero cotizado puede ser traspasado a la previsión profesional del nuevo empleador, y las cotizaciones anteriores se ingresan a su caja de pensiones. Es posible retirar las cotizaciones antes de la edad de jubilación en ciertos casos: al irse definitivamente de Suiza a un país que no sea miembro de la UE, al iniciar una actividad por cuenta propia o al adquirir una vivienda para uso propio.
Seguro de desempleo
Seguro médico
El seguro por enfermedad básico es obligatorio para todas las personas que viven (durante al menos 3 meses) en Suiza. Las personas sin empleo también pueden contratar un seguro de accidentes. Las personas empleadas están aseguradas por su empleador ante accidentes profesionales, pero también ante accidentes no profesionales si trabajan más de ocho horas a la semana.
Ayudas sociales
Si los ingresos no permiten cubrir la subsistencia, se pueden solicitar ayudas sociales al municipio de domicilio. En estos casos hay que tener en cuenta que, en función de la autorización de residencia, la concesión de ayudas sociales puede tener consecuencias de cara a los derechos de la persona extranjera, así como sobre el proceso de naturalización. Acuda a un servicio especializado competente en la materia para informarse sobre este tema.
Disposiciones respecto a los seguros sociales para ciudadanía de la UE y la AELC
El acuerdo de libre circulación entre Suiza y los países de la UE y la AELC regulan la coordinación de los sistemas de seguridad social. Estipula, entre otras medidas, en qué país se debe cotizar a la seguridad social, quién paga las rentas, cuáles, y la manera de calcularlas.
Disposiciones relativas a los seguros sociales para inmigrantes de países terceros
Información importante para las parejas internacionales
Las personas provenientes de países que no son miembros de la UE/AELC que entran a Suiza en edad adulta se encuentran ante una carencia en las cajas de seguro AHV/AVS y de pensiones, correspondiente a los años que no han cotizado. Cada año sin cotizar supone una minoración en las rentas. Esta carencia puede suplirse mediante ingresos al 3er pilar. Acuda a un servicio especializado competente en la materia para solicitar más información.
Prestaciones familiares en Suiza
En Suiza, las prestaciones familiares están reguladas a nivel cantonal, siendo competente el cantón del lugar de trabajo. Estas ayudas se cifran actualmente al menos en 200,00 CHF por hijo. Las personas activas o que reciben prestaciones por desempleo tienen derecho a prestaciones familiares. En algunos cantones, los profesionales independientes también pueden solicitar estas prestaciones. Las personas que no ejercen ninguna profesión pueden optar a estas ayudas si sus ingresos anuales no superan los 43 000,00 CHF (a fecha de 2021).
Prestaciones familiares por hijos que viven en un país de la UE o de la AELC
Como ciudadano/a* de un país de la UE o de la AELC, gracias a los acuerdos bilaterales, recibirá prestaciones familiares completas en el país en que trabaje. Sin embargo, si el otro progenitor también ejerce una actividad profesional en el país de residencia de los hijos, tendrá prioridad en recibir las prestaciones por parte de ese Estado. En este caso, el otro Estado otorgará una prestación en caso de que le correspondan unas prestaciones superiores a las del país de residencia de los hijos.
La llegada de un bebé es una fuente de felicidad, pero también enfrenta a los progenitores a cuestiones de índole organizativa, jurídica y emocional. ¿Cómo repartir las funciones y tareas de cada uno? ¿Cómo lograr tener suficiente tiempo para uno mismo mientras nos ocupamos de los niños y a lo mejor retomamos una actividad profesional al mismo tiempo? ¿Cuáles son los aspectos jurídicos sobre los que tenemos que informarnos?
Reconocimiento de los hijos
Si los padres están casados, se les considera legalmente como los progenitores del hijo. Desde la entrada en vigor del «matrimonio para todos» (el 1 de julio de 2022), la situación quedará como sigue: si la madre está casada con una mujer en el momento del nacimiento y el hijo ha sido concebido mediante donación de esperma, conforme a las disposiciones de la ley federal sobre reproducción asistida médicamente, la esposa de la madre será considerada como el otro progenitor del hijo (artículo 255a del Código Civil suizo).
Si los progenitores no están casados, el otro progenitor deberá reconocer al hijo común ante la oficina del registro civil. Se puede reconocer a un hijo desde su nacimiento. El reconocimiento justifica legalmente el parentesco con el hijo, de lo que se extraen distintos derechos y deberes derivados de la relación entre padres e hijos. El registro civil le indicará los documentos necesarios.
Información importante para las parejas internacionales
Para las parejas internacionales, este proceso puede resultar más laborioso. Para las madres y padres extranjeros, la obtención de la documentación necesaria (partida de nacimiento, certificado de soltería, pasaporte, etc.) puede ser complicada y requerir mucho tiempo.
Responsabilidad o autoridad parental / Derecho a determinar el domicilio de un niño
La responsabilidad parental conjunta (según los artículos 296 y 301 a 306 del Código Civil suizo) es la opción por defecto desde 2014. Esta opción implica una responsabilidad en cuanto a las decisiones importantes relacionadas con la vida del niño (formación, domicilio, religión, cuidados médicos, patrimonio y otras decisiones importantes que tendrán influencia en la vida del niño).
Esto es lo normal en las parejas casadas, mientras que las personas que no lo están pueden presentar una declaración de autoridad parental conjunta ante la Oficina del Registro Civil en el momento de reconocer al hijo. Esta declaración también se puede presentar más adelante, ante la Autoridad suiza de protección de niños y adultos.
El derecho a determinar el domicilio de los hijos es especialmente importante para las parejas internacionales. Este derecho forma parte de las responsabilidades parentales. Por tanto, un cambio de domicilio de los hijos requiere que ambos padres estén de acuerdo, o bien una sentencia de un tribunal o una decisión de la Autoridad de protección de niños y adultos. Esta disposición es válida en caso de que el nuevo domicilio se encuentre en el extranjero, pero también si la mudanza implica consecuencias importantes en lo referente al ejercicio de la autoridad parental y a la relación entre el hijo y el otro progenitor.
En las parejas internacionales, puede tener como consecuencia que uno de los progenitores se vea obligado a permanecer contra su voluntad en el país en que sus hijos se encuentran domiciliados para poder mantener el contacto con ellos. Quien se mude al extranjero con sus hijos contra la voluntad del otro progenitor con derecho a ejercer su responsabilidad parental puede ser penalizado por secuestro infantil.
Educación intercultural o interreligiosa
Para una pareja, convertirse en padres implica grandes cambios en su vida común. Nuevos roles y tareas se añaden a los ya existentes, y afloran recuerdos de la propia infancia de los padres. Dependiendo del origen de cada uno, tendrá una representación distinta de la educación de sus hijos. Además, la importancia que cada sociedad otorga a los niños es también distinta. Por ello es útil discutir abiertamente como padres y plantearse las cuestiones fundamentales de la organización de la vida en familia. Es importante interesarse por los valores y conceptos de educación de ambas culturas. Algunas preguntas útiles son: ¿cuáles son los valores que consideramos importantes en relación con nuestros hijos?, ¿cuál es el enfoque educativo que nos gustaría adoptar?, ¿qué esperamos de los roles de madre o padre?, ¿cómo deberíamos repartir las tareas dentro de la familia en el futuro?, ¿qué tradiciones nos gustaría transmitir a nuestros hijos?, ¿qué lugar deben ocupar la fe o la religión en la educación?, ¿cuál es el papel de la familia de origen?, etc.
Una buena educación intercultural implica una reflexión constante sobre los valores de cada miembro de la pareja para crear juntos un modelo intercultural de educación. Es un proceso que se adapta continuamente y que no acaba nunca. La diversidad cultural dentro de una familia enriquece a los hijos de padres de distintas nacionalidades. Tienen una oportunidad única de relacionarse con dos culturas y de crecer en la diversidad de las vivencias de sus padres. El contacto con la familia en el extranjero y con las dos culturas es especialmente importante. Los niños descubren el modo de vida de ambos países y pueden tomar los elementos que necesiten de cada cultura para desarrollar su identidad.
Muchas parejas aspiran a que sus hijos sean bilingües. Generalmente, los niños aprenden sin esfuerzo ambos idiomas. Es esencial que cada progenitor se exprese en su lengua materna cuando hable con los niños. La lengua es un vehículo de cultura. Una educación plurilingüe refuerza la confianza en uno mismo, así como la relación entre padres e hijos. También facilita la comunicación entre los niños y la familia en el extranjero.
Una relación de pareja en la que los miembros tienen distinta nacionalidad no se distingue en los aspectos fundamentales de una relación en la que ambos comparten nacionalidad. Sin embargo, pueden surgir algunas cuestiones adicionales que vale la pena considerar, y en caso necesario, trabajar sobre ellas.
Enfrentarse a los repartos desiguales de poder
Al principio de la vida en común, es importante considerar la manera de instaurar un equilibro (incluyendo el equilibrio de fuerzas) en la pareja, en especial cuando una de las dos personas acaba de llegar al país de la otra. Un apoyo excesivo y una toma de responsabilidades demasiado importante por parte de la persona local puede crear a veces un desequilibrio en la pareja. Para que la relación sea equilibrada, las responsabilidades cotidianas deben estar bien repartidas entre los miembros de la pareja. El proceso de migración de los recién llegados es un proceso interno que se suele subestimar y que requiere mucho tiempo y energía. La persona local puede apoyar y compensar este proceso integrándose a la cultura de su pareja (por ejemplo, aprendiendo su idioma, para que la pareja pueda comunicarse en el idioma de la persona extranjera, mantener contacto como pareja con compatriotas de ambos miembros, visitar y descubrir el país de la pareja, etc.). La persona local también debería estar preparada para reflexionar sobre sus propios valores, normas y convicciones, y a ponerlas en tela de juicio.
Enfrentarse a los conflictos
Las situaciones conflictivas de las parejas internacionales no difieren en lo fundamental de las de otras parejas. Una fuente habitual de conflicto es la dificultad de comunicación. En este aspecto, las parejas internacionales deben aprender y comprender aún mejor el significado de las palabras, gestos y comportamientos en la otra cultura, en función de los contextos. Es un proceso exigente pero también apasionante. Requiere curiosidad desinteresada/sincera, buen juicio y predisposición a ponerse a uno mismo en tela de juicio y, a veces, una buena dosis de humor.
La gestión de los conflictos en las parejas internacionales puede ser muy diferente en función de las culturas, de los medios de los que provenga cada uno y de sus tradiciones familiares: ¿Se abordan los conflictos de manera directa o indirecta? ¿Con quién hablamos de los problemas familiares, con quién no? ¿Quién es responsable de resolver los conflictos y de qué manera lo hace? ¿Quién puede ayudar en caso de conflicto?
Una «cultura internacional» propia
Si su pareja se basa en valores muy diferentes, la tolerancia es esencial. Para paliar esta diferencia, ambos deben estar dispuestos a evolucionar y a cambiar. Solo así se puede forjar un nuevo mundo común, una “cultura internacional” propia.
Muchas parejas internacionales se ven en dificultades para explicar a otras personas esta cultura internacional, así como el desarrollo y los cambios de sus propios valores que conlleva la relación. Hay quienes sufren prejuicios y reacciones racistas. En estas situaciones, la pareja debe apoyarse mutuamente sí o sí. Si es víctima de racismo o de discriminación, debería dirigirse al servicio contra el racismo del cantón en que resida.
En caso de conflictos relacionales, puede dirigirse a un servicio de terapia de pareja o familiar. Podrán apoyarle a identificar conflictos y a elaborar soluciones y visualizar nuevas perspectivas. Informarse a tiempo en un servicio de asesoramiento jurídico sobre las consecuencias legales de una separación puede ser útil también, en los casos en los que la pareja o uno de sus miembros deseen poner fin a la relación.