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Pediatra zuriqués, Beat Richner pasó casi tres décadas en Camboya para atender a generaciones de niños en un país arruinado por 30 años de guerra, incluidos cuatro bajo el régimen genocida de Pol Pot. Gravemente enfermo, Beat Richner renunció a la dirección de los cinco hospitales Kantha Bopha que logró construir desde 1992, contra viento y marea.
Un carácter bien templado y una fe capaz de mover montañas: fue la impresión que me dio Beat Richner desde nuestro primer encuentroEnlace externo en Phnom Penh a principios de los años 90. Pero sin el apoyo determinante del rey Sihanouk (muerto en octubre de 2012), su proyecto en Camboya no habría llegado lejos.
Exangüe, carente de todo, Camboya estaba entonces bajo protectorado de la ONU y aún en guerra contra la guerrilla maoísta de Pol Pot, pese a la presencia de los cascos azules y los acuerdos de paz firmado en París en 1991. Las necesidades en términos de salud eran inmensas.
Sin embargo, con la práctica de una medicina según las normas helvéticas en hospitales dotados con equipos de países ricos, el pediatra suizo se puso en contra a casi todo el mundo durante los primeros años de su regreso a Camboya en 1992. Había salido de ese país en 1975, justo antes de la toma del poder por los jemeres rojos, luego de alrededor de un año de trabajar como pediatra en el hospital Kantha Bopha, en Phnom Penh.
Después de haberlo llamado, bajo el rey Sihanouk, para rehabilitar el hospital Kantha Bopha (inaugurado en 1962), el Gobierno de Camboya se mostró rápidamente hostil a su proyecto. El galeno suizo era muy crítico respecto a la corrupción, en particular en el Ministerio de Salud, un problema muy agudo todavía. Hasta varios años más tarde, el Gobierno reconoció plenamente el impacto decisivo de sus cinco hospitales en la salud de los jóvenes camboyanos y le otorgó apoyo financiero.
En cuanto a la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (COSUDE), esta tardó años para apoyar de manera consecuente sus hospitales, mientras que muchas ONG, suizas o no, criticaron durante mucho tiempo el enfoque original desarrollado por Beat RichnerEnlace externo. Tanto Berna como la OMS consideraban que prodigaba una medicina muy cara y sofisticada para un país tan pobre. Circunstancia agravante, la atención se proporcionaba de forma gratuita desde el comienzo de la aventura en 1992. Es decir, todo lo contrario de los preceptos de entonces de las políticas de desarrollo en materia sanitaria.
Sí, las críticas que marcaron la acción de Beat Richner en Camboya eran lógicas, toda vez que estaba a contracorriente de la ‘doxa’ desarrollista. Sí, como lo subrayaron las ONG, el financiamiento de 5 hospitales no siempre es continuo, aun cuando Suiza se comprometió con la Fundación Kantha Bopha y el Gobierno de Camboya a encontrar una solución sostenible tras la dimisión de Beat Richner. Pero durante 25 años, sus hospitales salvaron a las primeras generaciones de una Camboya que comenzaba apenas a recuperarse de la guerra.
Como me lo declaró Enlace externoen el 2013 Vann Molyvann, ministro y arquitecto de Sihanouk entre 1956 y 1970: “Con su labor, Beat Richner salvó prácticamente a Camboya”.
El realizador cinematográfico suizo-francés Georges Gachot produjo un documental sobre el pediatra de Zúrich titulado ‘L’ombrello di BeatocelloEnlace externo’ (La sombrilla de Beatocello/2012).
Traducido del francés por Marcela Águila Rubín