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El Servicio de Onda Corta (SOC), convertido más tarde en Radio Suiza Internacional (RSI) y finalmente en swissinfo.ch, realizó transmisiones desde el corazón de Europa, a partir de 1935 y hasta su cierre a principios de los años 2000. Con base en sus archivos, investigadores suizos analizan el rol de sus difusiones y de la identidad suiza.
“¿Puede sentir la historia en estos documentos?”, inquiere Fanny Gutsche, asistente de investigación en el Seminario de Antropología Cultural en la Universidad de Basilea, mientras pasa las páginas de un memorando interno de la SOC con fecha de 1968. Fue el año de la Primavera de Praga, cuando el ejército soviético aplastó una revuelta checoslovaca.
“Se pensaba establecer entonces un servicio de noticias dirigido a la audiencia checa. Se habían hecho algunas investigaciones para saber si podría funcionar o no”, explica. Se transmitieron algunos programas de noticias, pero tuvieron una reacción limitada en temas políticos y no continuaron por mucho tiempo.
La misión de la emisora radial era proporcionar información imparcial sobre los acontecimientos del mundo a una audiencia internacional en plena Guerra Fría. Era importante mostrar que Suiza era fuerte e independiente. Otra preocupación esencial era la de presentar la “idea suiza” en un sentido más amplio. Es decir, mostrar lo que significaba ser suizo o vivir la realidad helvética. La emisora quería mostrar al mundo la mejor cara de Suiza.
Como lo muestran las notas de 1968, la programación destinada a la audiencia checa debía abordar temas generales y evitar la política. Una emisión típica incluía reportajes sobre “donaciones de sangre, la Cruz Roja, el servicio postal y la política de asilo en Suiza”. La reacción a este breve experimento fue más bien escasa, debido principalmente a la censura, considera Gutsche con base en el material de archivo.
“Se dice que las cartas de los oyentes de Checoslovaquia eran censuradas. Hay una que, evidentemente, había sido abierta por un censor en Checoslovaquia, pero que de todas maneras fue enviada a la estación. Fue la única. Quizá hubo otras reacciones, pero no llegaron”, explica la especialista.
Una voz neutral
“Suiza estaba rodeada por países muy potentes, por lo que quería mostrar que también podía defenderse”, prosigue Gutsche.
La investigadora, junto con otros expertos, estudia los vastos archivos de la radiodifusora que precedió a swissinfo.ch, actual servicio de la Sociedad Suiza de Radio-Teledifusión (SSR) para el exterior. En su apogeo, la radio emitía en siete idiomas principales: inglés, alemán, francés, italiano, español, portugués y árabe, con ocasionales y breves programas en otras lenguas, como el esperanto.
“En ese momento, la televisión todavía no era el más importante medio de comunicación. La radio y especialmente la radiodifusión en onda corta, en un contexto internacional, era la forma más importante para mantener contacto a larga distancia”, señala Patricia Jäggi, participante también en el proyecto.
“Durante las primeras décadas de la Guerra Fría, en los años 1950 y 60, el apoyo financiero aportado por el Estado y la SSR fue reforzado, con lo que pudo desarrollarse y convertirse en una institución más grande”, anota Gutsche.
“En los primeros años, fue más bien una estación para los suizos en el extranjero; transmitió mucha música folclórica y utilizaba los dialectos suizo alemanes. Más tarde, en los años 60, se hizo más internacional más profesionalizada, al estilo del Servicio Mundial de la BBC”.
Gutsche tiene montones de cartas y documentos de la RSI separados por décadas en su oficina en Basilea. Las pilas son mayores para los años 1950 y 60, y luego se reducen de nuevo hacia el final de la década de 1990 hasta 2004, cuando concluyeron las transmisiones.
“Los radioescuchas seguían las transmisiones porque consideraban que era una voz neutral desde Europa. Tras la caída del muro de Berlín en 1989, esta característica se hizo menos peculiar”, agrega.
Fuertes lazos
En contraste con lo sucedido durante la experiencia checa, la conexión entre la emisora y su auditorio en todo el mundo era generalmente fuerte. Una parte del objetivo del servicio era mantener la unidad entre los suizos dondequiera que estuvieran. Muchas cartas que llegaron estaban cargadas de emoción, como aquella enviada en alemán, desde Nueva Jersey, a finales de 1930.
“Cuando escucho a viejos cantantes y yodellers me siento nostálgico y se me llenan los ojos de lágrimas a pesar de que tengo 67 años y 50 he vivido aquí”.
Este tipo de cartas eran típicas, acota Gutsche. “Muy, muy a menudo leo cartas como esta, los suizos residentes en el extranjero se emocionaban mucho cuando escuchaban las transmisiones de Radio Suiza Internacional”.
Había una gran disposición a participar en actividades que pudieran acercarlos a esa imagen ideal de Suiza, como el festival radiofónico de tiro, competencia internacional organizada siete veces por la estación desde finales de 1930 hasta la década de 1960. El tiro al blanco con fusiles es una parte del entrenamiento militar suizo y hay competiciones en todo el país.
Percepción suiza
La presentación de Suiza al mundo era una tarea cuidadosamente pensada por los productores y periodistas de la emisora. La programación variaba en función de la lengua, pero el día comenzaba con una transmisión de hora y media en alemán, para continuar con el inglés, el español y así sucesivamente. Las noticias y los temas de actualidad tenían un papel importante.
La música también. Había emisiones con piezas suizas e internacionales de la época, de jazz y de las grandes bandas de los años 1950. La cultura, los festivales de música y el deporte se incluían más bien los fines de semana.
“Siempre fue el punto de encuentro entre Suiza y el mundo. Por un lado, se pretendía enviar un mensaje sobre Suiza; por el otro, se buscaba comprender y atraer auditores. Había que saber entonces qué les interesaba”, aúna Gutsche.
Las cartas de los radioescuchas eran analizadas por un departamento especial y se realizaron viajes a estaciones de radio en diversos países para ver qué tipo de programación gustaba ahí.
“Se buscaba hacer transmisiones sobre temas de Suiza que la gente desconocía, que no aparecían en las guías”, puntualiza Jäggi. “Trataban de llevar la realidad suiza a todo el mundo… y me parece realmente conmovedor que estuvieran tan apasionados con su trabajo”.
Traducido del inglés, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch