Case Name: Moreno v. Sucesión Bahr
Court: Supreme Court of Puerto Rico
Jurisdiction: Puerto Rico
Decision Date: 1903-02-04
Citations: 3 P.R. 290
Docket Number: No. 43
Parties: Moreno v. Sucesión Bahr.
Judges: Jueces concurrentes: Sres. Hernández, Figueras, Sulzba-cher y MacLeary.
Reporter: Puerto Rico Reports
Volume: 3
Pages: 290–306

Head Matter:
Moreno v. Sucesión Bahr.
Casación procedente de la Corte de Distrito de Arecibo.
No. 43.
Resuelto en Febrero 4, 1903.
Casación. — Al establecerse un recurso de casación por error en la apreciación de las pruebas, de acuerdo con el párrafo 7 del artículo 1690 de la ley pro-cesal, deberá expresarse el documento ó acto auténtico que demuestre la equivocación evidente del juzgador, si el error alegado es de hecho, mas si es de derecho, deberá citarse la ley ó doctrina legal relativa á las pruebas, que se suponga infringida.
Pagarés. — Librado un pagaré d la orden y procediendo de una operación de comercio, produce los mismos efectos y obligaciones que una letra de cambio.
Acciones procebentes be vales y pagarés. — Las acciones procedentes de los vales y pagarés á la órden, como las que se derivan de las letras de cambio, prescriben á, los tres años á contar desde su vencimiento, hállanse ó no protestado. -
Enagenación fraubulenta be bienes. — -Las enagenaeiones de bienes, aun-que estén inscritas en el Registro de la Propiedad, pueden rescindirse cuando se hagan en fraude de acreedores legítimos, cualidad que no con-curre en el acreedor cuya acción haya prescrito por el transcurso del tiempo que para ejercitarla fija el artículo 950 del Código Mercantil.
EXPOSICIÓN DEL CASO.
Resultando: que presentado escrito por el abogado Don Antonio Moreno Calderón, á nombre de Don Antonio Moreno San tí, ante el Tribunal de Distrito de San Juan en 11 ■de Julio de 1900, en solicitud del embargo preventivo de bienes de Don Adolfo Bahr, en garantía del pago de seis mil pesos moneda provincial que era en deber al solicitante, .según pagaré que acompañó suscrito por el deudor én 1? de Julio de 1892, á pagar á razón de ciento veinte y cinco pesos mensuales; decretado el embargo por cuenta y riesgo del .solicitante, Don Antonio Moreno Santí, y librado despacho al Juez Municipal de Arecibo para la constitución del embargo, se realizó éste en una finca rústica de la propiedad •del deudor, de 407 cuerdas de extensión superficial, radicada ■en el barrio del “Islote” de aquel término municipal, y librado el mandamiento al Registrador de la Propiedad de .aquel partido para la anotación del embargo, la denegó el Registrador, según nota puesta al pié del mismo manda- miento, por aparecer la finca inscrita á favor de persona dis-tinta de aquélla contra quien había sido decretado el embargo.
Resultando .- que en este estado, en 1? de Agosto siguiente, el mismo abogado, Don Antonio Moreno Calderón, á nom-bre de su representado, Don Antonio Moreno Santí, presentó ante el Tribunal de Distrito de San Juan la demanda origen de este pleito contra la Sucesión de Don Adolfo Bahr, com-puesta de su madre, Doña Nieves Girau y su esposa Doña Monserrate Colón.y Bonfiglio y contra Don Julián Muro, vecinos todos de Arecibo, en la que haciendo relación del citado pagaré y explicando su origen, expresa que fue expe-dido por don Adolfo Bahr á la órden de Don Antonio Moreno Santí, en la fecha que en él se indica, ó sea en 1? de Julio de 1892, por dinero recibido del mismo Moreno Santí, en calidad de préstamo, á pagar á razón de ciento veinte y cinco pesos mensuales; que de estas mensualidades pagó al-gunas el deudor, sin que el demandante pueda determinar-las, aunque sí afirma que no fueron las suficientes para ex-tinguir la deuda, dejando de pagar las restantes, no obstante habérselas reclamado multitud de veces; que el deudor Don Adolfo Bahr otorgó testamento ológrafo, bajo cuyas disposi-ciones falleció, instituyendo por sus herederas universales á su señora madre y esposa, respectivamente, reconociendo varias deudas, pero omitiendo la del demandante,, Don Antonio Moreno Santí; que en dicho testamento declaró el Se-ñor Bahr, por todos sus bienes, una finca rústica denominada “Monserrate” radicada en el barrio del “Islote” del térmi-no municipal de Arecibo, sobre la cual se trabó el embargo decretado á solicitud del actor, en 13 del mes de Julio anterior, y librado al siguiente dia, 14, el mandamiento al Re-gistrador de la Propiedad para la anotación del embargo, no pudo tenerse por presentado ese dia, por ser sábado, y ha-berse presentado el mandamiento después de mediodía, hora que se consideró inhábil para las operaciones del Registro; que el Domingo 15 de Julio, no obstante ser dia festivo, lo aprovechó la Sucesión de Don Adolfo Bahr, con asombrosa actividad, para vender, como en efecto vendió á Don Julián Muro, por escritura pasada' ante el Notario Don Juan Zaca-rías Rodríguez, la finca rústica que componía la única he-rencia del difunto, Señor Bahr, sin haber satisfecho la Suce-sión á todos los acreedores el importe de sus créditos, y sin que pueda asegurar el actor, por no constarle, que hubiese dejado depositada, en efectivo, alguna cantidad, ó retenido bienes bastantes con que cubrir el importe total de la obli-gación que se le reclamaba; por cuyos motivos, invocando en su favor la doctrina del Código Civil, relativa al cumpli-miento de las obligaciones y á su extinción por medio de la paga; sobre la obligación que impone al heredero la acepta-ción pura y simple de la herencia, de pagar las deudas del difunto, aún con sus bienes propios, y sobre la ineficacia de los contratos celebrados en fraude de acreedores, con las pres-cripciones de las Ordenes Judiciales de 6 y 20 de Marzo de 1899, concluyó solicitando se declarara con lugar la deman-da, anulando y rescindiendo la venta simulada y fraudulen-ta hecha por la Sucesión de Don Adolfo Bahr á favor de Don Julián Muro, ante el Notario Don Juan Zacarías Rodriguez, por escritura de 15 de Julio de 1900, de la finca rústica denominada “ Monserrate,” radicada en el barrio del “ Islote ’’ del término municipal de Arecibo, declarando tam-bién sin efecto la inscripción en el Registro de la Propiedad de la escritura de venta, y condenando á la Sucesión de Don Adolfo Bahr, compuesta de Doña Nieves Girau y Doña Monserrate Colón y Bonfiglio, al pago á Don Antonio Moreno Santí, en esta Ciudad de San Juan, de la cantidad de seis mil pesos, montante de la deuda, más los intereses legales devengados desde la falta de pago, con las costas.
Resultando; que conferido traslado de la demanda, lo evacuaron los demandados Doña Nieves Girau, Doña Mon-serrate Colón y Don Julián Muro, por conducto del Abogado Don Herminio Díaz Navarro, negando la demanda, y ale-gando como fundamentos de su negativa que por escritura de 8 de Agosto de 1889 constituyeron Don Adolfo Bahr y Don Antonio Moreno Santí, una sociedad mercantil en comandita, bajó la razón de Bahr y Ca., con un capital de catorce mil pesos, aportados, diez mil por el socio Bahr y los cuatro mil restantes por el Comanditario, Señor Moreno Santí, siendo dicha sociedad liquidadora de la que bajo la misma razón tenían establecida desde el año 1883; que en Abril de 1892, encontrándose en Madrid el Señor Moreno Santí, le escribió una carta su socio, Señor Bahr, proponién-dole comprarle su participación en la sociedad, montante en aquella fecha á unos siete mil y pico de pesos, por su capital y parte de beneficios, por seis mil pesos, pagaderos á razón de dos mil pesos anuales, por los que le firmaría pagarés y le abonaría el.interés del seis por ciento anual; que en 30 de Junio del mismo año 1892, por escritura otorgada ante el Notario Don Mauricio Guerra, hicieron constar Don Adolfo Bahr y el Señor Moreno Santí, que daban por disuelta dicha sociedad y constituían otra bajo la misma razón social por el término de diez años, con un capital de diez y siete mil cien pesos, de los cuales, los diez y siete mil los aportaba el socio Bahr y los cien pesos restantes el Comanditario, Señor Moreno Santí, quedando el primero hecho cargo exclusiva-mente de la liquidación de la anterior sociedad; que los diez y siete mil pesos aportados por el Señor Bahr á esa nueva sociedad, procedían de los diez mil pesos aportados por él á la sociedad extinguida, más los siete mil que correspondían á Moreno Santí por su capital y beneficios que en ella le habían correspondido; que al día siguiente de firmada la escritura de la nueva sociedad de 30 de Junio de 1892, ó sea el 1? de Julio siguiente, expidió el Señor Bahr á la orden de Don Antonio Moreno Santí, un pagaré por seis mil pesos, valor recibido, constituyéndose al pago de dicha cantidad por mensualidades de ciento veinticinco pesos, á contar desde el mes de su otorgamiento; que si bien en la escritura de 30 de Junio se hacía figurar que Moreno no vendía á Bahr su participación de siete mil pesos en la sociedad, por tres mil pesos recibidos,-ésto se hizo para eludir el pago de derechos reales más crecidos, pero en realidad, el negocio de la venta se arregló por los seis mil pesos ofrecidos por el Señor Bahr y que son los mismos á que se refiere el pagaré de 1? de Julio de 1892, como lo confirma la circunstancia de haberse otorgado al día siguiente de la fecha de la escritura de disolución de la antigua' sociedad y constitución de la nueva; que á cuenta del valor de dicho pagaré hizo el Señor Bahr diferentes abonos, hasta que en Mayo de 1895, habién-dole ido muy mal' en sus negocios, y no siéndole dable cubrir la 'totalidad de sus compromisos en convenio privado con sus acreedores, les entregó todo su activo, en pago del pasivo, en cuyo convenio figuró el Señor Moreno con un crédito de nueve mil quinientos cincuenta y cinco pesos; que con posterioridad á este arreglo, con el que saldó el Señor Bahr todas sus cuentas con sus acreedores, hasta su muerte ocurrida cuatro años después, no fué el Señor Bahr molestado por ninguno de aquellos, incluso el Señor Moreno, con reclamaciones de ningún género, así judiciales como extraju-diciales; que el Señor Bahr había muerto en 19 de Diciembre de 1899, bajo un testamento ológrafo que existía protocolado en Arecibo, en la Notaría de Don Juan Zacarías Rodríguez, y en el cual relacionó todas sus deudas, á excepción de la del Señor Moreno, sin duda por su convencimiento de que se encontraba saldo de su crédito; que la Estancia del Islote realmente había sido vendida por Doña Monserrate Colón y Doña Nieves Girau á favor.de Julián Muro, por escritura pública otorgada en Arecibo, en 15 de Julio de 1900, ante el Notario Don Juan Zacarías Rodríguez, inscrita en el Registro de la Propiedad, por cuyo motivo, no había podido anotarse en el Registro el embargo decretado sobre ella; é invocando á su vez, en su favor, las prescripciones del Código Civil, relativas al pago por cesión de bienes á los acreedores, y las del Código de Comercio, sobre prescripción de las acciones procedentes de los contratos de comercio, en particular, las que se derivan de los pagarés mercantiles, que prescriben á los tres años, y las de los artículos 33, 34, 36, 37, 39 y 41 de la Ley Hipotecaria vigente y Ordenes Judi-ciales sobre ventas simuladas en fraude de acreedores, con-cluyó solicitando se desestimáxa la demanda con las costas al actor.
Resultándo: que recibido el pleito á pruebas, y practicadas algunas de las propuestas y admitidas á las partes, y renun-ciadas otras, dictó sentencia el Tribunal del Distrito de San Juan en 28 de Febrero del año próximo pasado, por la que, declarando con lugar la excepción de prescripción alegada, absolvió de la demanda á los demandados Doña Nieves Girau, Doña-Monserrate Colón y Don Julián Muro, con las costas al demandante Don Antonio Moreno Santí.
Resultando: que contra esta sentencia interpuso la repre-sentación del demandante recurso de casación por infracción de ley, que le fué admitido, y elevados los autos á esta Su-perioridad, con citación y emplazamiento de las partes, per-sonadas éstas, se entregaron los autos al abogado defensor del recurrente para formalizar el recurso, el que los devolvió reproduciendo su escrito de interposición del recurso ante el Tribunal sentenciador.
Resultando: que en dicho escrito la representación del re-currente fundó el recurso en los números 1 y 7 del artículo 1690 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, citando como in-fringidos.
I. — Los Artículos 1, 3, 311, y 950 del Código de Comercio, porque no teniendo Don Adolfo Balir la cualidad de comerciante, puesto que en particular no ejercía babitualmente el comercio, como tampoco lo ejercía el de-mandante, y no constando por otra parte que el dinero prestado se hubiera dedicado á operaciones de comercio, no concurren en el préstamo de que se trata los requisitos que exige el Artículo 311 del Código de Comercio para que pueda estimarse como un préstamo mercantil, sujeto por consiguiente á las prescripciones del citado Código como lo confirma además la circunstan-cia de ser un préstamo gratuito ó sin interés, contra el elemento constitutivo de las operaciones mercantiles que tienen por única base obtener un lucro ó realizar una ganancia;
Y II. — El Artículo 1297 del Código Civil y la Orden Judicial de 20 de Marzo de 1899, que al determinar los casos en que Se presume fraudulenta la venta de bienes en perjuicio de los acreedores, no exceptúa de las categó- ricas disposiciones que contienen, las enagenaciones de bienes inmuebles, aunque hayan sido inscritas en el Registro de la Propiedad; y por consiguien-te si la ley no distingue, tampoco ha podido hacerlo el Tribunal sentenciador, como lo ha verificado en la sentencia recurrida.
Abogado del recurrente : Sr. Moreno Calderón.
Abogado de los recurridos :■ Sr. Alvarez Nava.

Opinion:
El Juez Presidente Sr, Quiñones,
después de exponer los hechos anteriores, emitió la siguiente opinión del Tribunal.
Considerando: en cuanto se funda el recurso en el número 7 del artículo 1690 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, ó sea, en cuanto al error que se supone cometido por la Sala sen-tenciadora en la apreciación de las pruebas, que no habién-dose establecido el recurso en la forma que prescribe el nú-mero 7 del citado artículo de dicha Ley procesal, puesto que no se expresa cuales son las pruebas en cuya apreciación haya podido incurrir en error la Sala sentenciadora, ni si el error cometido es de hecho ó de derecho, expresándose en el primer caso el acto ó documento auténtico que acredite la equivocación manifiesta del Juzgador, y citándose en el se-gundo, la ley ó doctrina legal relativa al valor de las pruebas que haya sido infringida, no procede resolver el recurso en cuanto se funda en el motivo expresado y deben estimarse subsistentes las declaraciones hechas por la Sala sentencia-dora, en vista del resultado de las pruebas practicadas en el juicio. .
Considerando: que habiendo sido librado "á la órden" el pagaré de que se trata en estos autos, y siendo procedente de una operación de comercio, cual lo era el préstamo que le dió origen, puesto que el deudor Don Adolfo Bahr tenía la cualidad de comerciante por estar dedicado habitualmente al ejercicio del comercio, como gestor que era de una socie-dad mercantil regular y en comandita, que venía girando hacía muchos años en el comercio de Arecibo, y haberse des-tinado la cantidad prestada á operaciones de comercio, según declaraciones hechas por la Sala sentenciadora, que no han sido impugnadas en debida forma, únicos requisitos que exige el Artículo 311 del Código de Comércio para que el préstamo pueda calificarse de mercantil, es evidente que el pagaré origen de este pleito, está comprendido entre los vales y pagarés " á la órden,'' á que se refiere el artículo 532 del citado Código y que como tal debe regirse por las prescrip-ciones del mismo, por lo que al declararlo así la Sala senten-ciadora ha aplicado rectamente los Artículos 1, 3 y 311 del expresado Código de Comercio, que se citan como infringi-dos en el primer motivo del recurso.
Considerando: que con arreglo al artículo 950 del propio Código, la acción procedente de los vales y pagarés de Comercio, como las que se derivan de las. letras de cambio, se prescriben á los tres años, á contar desde su vencimiento, háyanse ó nó prostetado, y que habiendo transcurrido con exceso el término fijado por la ley, desde el día en que venció el pagaré, hasta el en que se presentó la demanda, sin' haberse intentado por el actor, reclamación alguna para el reintegro de su importe, como también lo ha declarado la Sala sentenciadora, había prescrito la acción para hacerlo efectivo, por lo cual, al declararlo así el Tribunal de Distrito de San Juan, en la sentencia recurrida, no ha infringido, antes al contrario, ha aplicado rectamente, el citado artículo 950 del Código de Comercio^ que como infringido se cita también en el primer motivo del recurso.
Considerando: en cuanto el artículo 1,291 del Código Civil y la Orden Judicial de 20 de Marzo de 1899, á que se refiere el 2? motivo, que tampoco han podido ser infringidos, toda vez que si bien dichos preceptos legales declaran rescin-dibles las enagenaciones hechas en fraude de acreedores, sin exceptuar la de los bienes inmuebles que hayan sido inscritas en el Registro de la Propiedad, parten ambos preceptos del supuesto de que dichas enagenaciones hayan sido hechas en fraude de acreedores legítimos, -cualidad que no concurre en el demandante Don Antonio Moreno Santí, que no ha ejer-cido otra acción contra la Sucesión de Don Adolfo Bahr que la procedente del pagaré de que se trata, y que ha quedado extinguida por no haberse ejercitado dentro del tiempo que fija el artículo 950 del Código Mercantil, para la prescripción de las acciones procedentes de las letras de cambió y de los vales y pagarés de comercio.'
Considerando, por tanto, que no siendo procedente el recurso por ninguno de sus fundamentos, debe desestimarse con las costas al recurrente.
Fallamos: que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casación por infracción de ley, interpuesto por Don Antonio Moreno Santí, á quien condenamos en las costas.
Jueces concurrentes: Sres. Hernández, Figueras, Sulzba-cher y MacLeary.