Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 22.5.2017 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | C 161/9 |

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Recurso de casación interpuesto el 22 de febrero de 2017 por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea contra la sentencia del Tribunal General (Sala Quinta) dictada el 15 de diciembre de 2016 en el asunto T-112/13, Mondelez UK Holdings & Services Ltd/Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea

(Asunto C-95/17 P)

(2017/C 161/12)

Lengua de procedimiento: inglés

Partes

Recurrente: Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (representante: A. Folliard-Monguiral, agente)

Otras partes en el procedimiento: Mondelez UK Holdings & Services Ltd, anteriormente Cadbury Holdings Ltd; Société des produits Nestlé SA

Pretensiones de la parte recurrente

La recurrente solicita al Tribunal de Justicia que:

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| — | Anule la sentencia recurrida. |

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| — | Condene a Mondelez UK Holdings & Services Ltd al pago de las costas de la Oficina. |

Motivos y principales alegaciones

Infracción del artículo 36, primera frase, del Estatuto del Tribunal de Justicia

El Tribunal General basó su sentencia en una motivación contradictoria aceptando, por una parte, que «la prueba puede aducirse globalmente para todos los Estados miembros afectados» y exigiendo, por otra, que se acreditase la adquisición del carácter distintivo en cada uno de los Estados miembros individualmente (véase el apartado 139 de la sentencia recurrida).

Infracción de los artículos 7, apartado 3, y 52, apartado 2, del Reglamento n.o 207/2009
[(1)](#ntr1-C_2017161ES.01000901-E0001)

El Tribunal General aplicó incorrectamente las orientaciones establecidas por el Tribunal de Justicia en su sentencia de 24 de mayo de 2012, asunto C-98/11 P, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli AG/OAMI, (forma de un conejo de chocolate con lazo rojo), ECLI:EU:C:2012:307, en los apartados 62 y 63 al exigir que la prueba de la adquisición del carácter distintivo se acreditase en cada uno de los Estados miembros individualmente.

El Tribunal General debería haber examinado si las pruebas presentadas por el propietario de la marca de la Unión acreditan la adquisición del carácter distintivo de manera global en la Unión, con independencia de las fronteras nacionales.

Al centrarse exclusivamente en los mercados nacionales, el Tribunal General ignoró erróneamente que la extensión territorial del reconocimiento de la marca es sólo uno de los factores relevantes para determinar si esa marca ha adquirido carácter distintivo por el uso en la Unión Europea. En consecuencia, el Tribunal no tuvo en cuenta los criterios que son pertinentes en el contexto del «mercado único», en particular (i) la parte del público que se ha demostrado que está familiarizada con la marca en comparación con los consumidores europeos en su conjunto; (ii) la importancia geográfica y el reparto de las áreas en que se ha acreditado la adquisición del carácter distintivo; y (iii) la importancia económica de las áreas en las que se ha acreditado el carácter distintivo para el mercado de la Unión de los bienes y servicios de que se trata.

El enfoque de la sentencia recurrida no puede justificarse por el interés público que subyace al motivo absoluto de anulación en cuestión. Hay medidas de salvaguarda que compensan la posibilidad de que el propietario de una marca de la Unión haga respetar sus derechos exclusivos incluso en Estados miembros en los que la marca de la Unión no ha adquirido un carácter distintivo al mismo nivel que en otros Estados miembros.

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