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# 51996AC0698

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre «El mercado único en 1995 - Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo»** 
  
*Diario Oficial n° C 212 de 22/07/1996 p. 0040*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre «El mercado único en 1995 - Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo»

(96/C 212/10)

El 1 de marzo de 1996, de conformidad con el artículo 198 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, el Consejo decidió consultar al Comité Económico y Social sobre «El mercado único en 1995 - Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo».

La Sección de Industria, Comercio, Artesanía y Servicios, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 8 de mayo de 1996 (Ponente: Sr. Vever, Coponente, Sr. Pasotti).

En su 336° Pleno (sesión del 29 de mayo de 1996), el Comité Económico y Social ha aprobado por 87 votos a favor, 7 en contra y 6 abstenciones el presente dictamen.

1. Introducción

1.1. El Comité felicita a la Comisión por haber presentado en fecha tan temprana como el mes de febrero su tercer informe anual «El mercado único en 1995». Cabe señalar que esta aceleración de los plazos obedece al gran interés que concede la Comisión a este ámbito tan vital para la Unión Europea.

1.2. Este tercer informe ofrece numerosas informaciones sobre la evolución de la situación y sobre las principales líneas de actuación seguidas en 1995. Sin embargo, en él no se prejuzgan las conclusiones ni la orientaciones complementarias que presente la Comisión en 1996 en un informe especial sobre el impacto del mercado único. El Comité, por tanto, desearía que las observaciones que formule sobre este tercer informe puedan constituir una contribución útil de cara a la preparación por la Comisión de esta reflexión general.

1.3. Para reactivar el proceso de culminación del mercado único, el Comité considera que en el período comprendido entre 1996 y 1999 se presentarán tres ocasiones para conseguirlo: las negociaciones en curso en la Conferencia Intergubernamental, la preparación final de la Unión Económica y Monetaria y los últimos años que restan antes de las nuevas ampliaciones. Una ocasión como ésta no volverá a producirse, por lo que si no se aprovecha para realizar avances que resulten decisivos, podría quedar en entredicho el objetivo de culminar en breve el mercado único, circunstancia que tendría además consecuencias negativas para la constitución de la UEM.

1.4. El Comité pretende también que en la culminación del mercado único entre los aspectos del objetivo prioritario de una mejora decisiva de la situación del empleo gracias al incremento de la competitividad y el crecimiento económico que debe propiciar esta optimización y a la utilización de todos los medios estructurales y de política macroeconómica de los que dispone. A tal fin, el Comité desearía que:

- en el Pacto de confianza para el empleo, que actualmente se encuentra en fase de preparación, se haga referencia al potencial no suficientemente explotado que presenta el mercado único y se contemple un compromiso de todos los interlocutores para acelerar su culminación y que

- impulse una política estructural más eficaz, que tenga en cuenta la dimensión social, para apoyar la lucha de los Estados miembros contra el paro y garantizar que a la hora de acelerar la implantación del mercado único se integren plenamente todas las adaptaciones sociales provocadas por las mutaciones estructurales para promover el empleo en Europa.

2. Observaciones generales sobre la situación

2.1. En el tercer informe anual de la Comisión se presentan varias novedades respecto al anterior:

- por una parte, se estudia un mayor número de Estados miembros, a raíz de la ampliación de 12 a 15 Estados a principios de 1995;

- por otra, respecto al informe anterior se presenta en función de líneas de actuación más precisas y elaboradas. El informe de 1995 se organizó en función de dos prioridades: «completar» y «aplicar». En el informe de 1995 figuran además otras cuatro líneas de actuación: relaciones con la UEM, papel de los ciudadanos, adaptación a los cambios y la preparación de las futuras ampliaciones. El Comité se felicita por que la Comisión haya prestado una mayor atención a las preocupaciones que éste había formulado en su anterior dictamen de noviembre de 1995 sobre el segundo informe anual.

2.2. En su anterior dictamen, el Comité manifestaba su inquietud sobre todo por la pérdida de dinamismo en la recta final de la creación del mercado único. Pese a los avances en algunos aspectos logrados en 1995, no se despeja esta impresión general a la vista del tercer informe. La Comisión reconoce que queda mucho camino por recorrer. En concreto, hace mención a los imperativos siguientes: concluir el mercado único tanto en lo que afecta a los ciudadanos como a las empresas; liberalizar los mercados de gas, electricidad y telecomunicaciones; adaptarse a la sociedad de la información, acelerar las redes transeuropeas, y ayudar a los países de Europa central y oriental (PECO) para su entrada en el mercado único. Así mismo, hace hincapié en el objetivo de legislar menos pero mejor.

2.3. Aunque, ante las dificultades encontradas, señala la necesidad de evaluar los efectos de la realización del mercado único y del carácter de estas dificultades, el Comité quiere resaltar que en 1996 los motivos para acelerar su finalización resultan más apremiantes que nunca.

2.3.1. Efectivamente, pese a los avances conseguidos, en concreto en la aplicación de las directivas, el Comité observa que esta conclusión sigue siendo incompleta y sigue sin avanzar. Así, como ya lo señaló este Comité en su anterior dictamen sobre el informe anual correspondiente a 1994, algunos aspectos esenciales siguen sufriendo retrasos, cuando no una paralización. Por otra parte, los Estados miembros siguen aprobando numerosas y nuevas normativas nacionales sin preocuparse excesivamente de sus implicaciones para el funcionamiento del mercado único.

2.3.2. El Comité manifiesta su inquietud por esta tónica de realizaciones exclusivamente parciales del mercado único, que le impide satisfacer las expectativas suscitadas por su implantación. La relación directa entre la falta de optimización del mercado único y la persistencia de trabas estructurales que afectan a la competitividad en los mercados internacionales explica en gran parte que la Unión Europea aún no haya conseguido volver a conseguir índices de crecimiento y de creación de empleo más satisfactorios, especialmente con respecto a sus principales competidores internacionales.

2.3.3. El Comité observa también que la cohesión del mercado único sigue siendo sumamente sensible a las perturbaciones monetarias, especialmente en vista de los importantes diferenciales de tipo de cambios que se han generado en estos últimos años entre las monedas europeas debido al insuficiente grado de convergencia económica a resultas de la infravaloración del dólar. En concreto, el Comité teme que estas tensiones monetarias no hagan más que exacerbarse durante el período previo al tránsito a la fase final de la UEM, lo que no dejaría de tener efectos económicos y psicológicos muy negativos para el mercado único si no se aplican medidas concretas para fortalecer la convergencia económica y monetaria.

2.3.4. Así pues, el Comité desea que se den rápidamente señales que clarifiquen el futuro del mercado único:

- dirigida en primer lugar a los ciudadanos, pues se corre el riesgo de que establezcan un paralelismo, de todo punto negativo, entre el elevado índice actual de desempleo y del mercado único, sobre cuya implantación aún no se les ha explicado suficientemente que ésta fue parcial en 1992 y, que por añadidura, se produjo en un momento de recesión que le impidió ofrecer sus aspectos positivos; es preciso dar respuesta a una serie de interrogantes relacionados con el empleo, la evolución social, las obligaciones públicas, los diferentes aspectos de una política de competitividad, la calidad de la educación y la formación y la intensidad de los esfuerzos de investigación y desarrollo;

- en segundo lugar a los agentes económicos, que, por su parte, no tienen la certeza absoluta de si la culminación del mercado único será rápida, pues perjudica la expansión de las operaciones comerciales, de las inversiones y las estrategias de las empresas;

- en tercer lugar, a los interlocutores sociales que pueden desempeñar un papel importante para mejorar la eficacia de la organización industrial y de los procesos de producción;

- a los Estados miembros en lo que se refiere a la armonización fiscal a escala de la Unión Europea. Como así se señala en el informe Monti, parece que sin una actuación concertada los Estados miembros pierden una parte de su eficacia en este campo, especialmente debido a la mundialización de la economía y a la circulación mundial de capitales, y

- a los países no miembros, ya que, ante la multiplicación de las zonas de librecomercio entre la Unión Europea y otros países o agrupaciones regionales, es necesario iniciar una reflexión que permita la elaboración de una verdadera estrategia comercial, lo que implica evaluar las consecuencias sectoriales de estos acuerdos para la totalidad de los sectores industriales y comerciales.

2.4. El Comité recuerda que en su anterior dictamen de noviembre de 1995 sobre el segundo informe anual se manifestó claramente en favor de un programa de reactivación del mercado único que devolviese la confianza; esta reactivación implicaría que los Estados miembros renovasen su compromiso político de acelerar la plena realización del mercado único mediante la extensión de los procedimientos mayoritarios y un calendario preciso para la adopción de la últimas medidas esenciales de aquí a 1999. Esta prioridad se nos antoja que es más apremiante que nunca en vista del inicio de los trabajos de la Conferencia Intergubernamental (CIG) sobre la reforma del Tratado de la Unión Europea.

2.5. Hasta la fecha la Comisión se ha explicado únicamente de manera indirecta y además incompleta sobre esta recomendación:

- por una parte, en su tercer informe anual, la Comisión propone varias orientaciones estratégicas para completar y consolidar el mercado único, pero sin integrarlas en un auténtico calendario;

- por otra, en su dictamen de 28 de febrero con miras de la Conferencia Intergubernamental la Comisión aboga por un extensión general de la adopción por mayoría cualificada de las decisiones. Así pues, caso de aceptarse, afectaría consecuentemente a la culminación del mercado único en todas sus vertientes, y

- además la Comisión recomienda también en este dictamen sobre la CIG la ampliación de las competencias comunitarias en algunas cuestiones relacionadas con la libre circulación, lo que repercutiría muy positivamente en un ámbito fundamental del mercado único.

2.6. Por su parte, el Comité vuelve a manifestar su deseo de que la Conferencia Intergubernamental examine los medios para:

- ampliar la votación por mayoría cualificada a aquellos ámbitos de competencia comunitaria que afecten a la culminación del mercado único; este tipo de votación debería convertirse en la regla siempre que exista una traba al funcionamiento del mercado único; y esto significa que el Protocolo social debe ser parte integrante de los futuros tratados, y

- ampliar las competencias comunitarias, mediante la adopción por mayoría de las decisiones, no sólo en el caso de determinadas cuestiones relacionadas con la libre circulación de las personas, sino también en aquellas que afectan a la cooperación de las aduanas.

2.7. Por otra parte, el Comité insta a la Comisión a que aproveche la elaboración del informe sobre el impacto del mercado único, que ésta presentará en el segundo semestre de 1996, para precisar:

- un calendario para la adopción de la últimas medidas pendientes, teniendo en cuenta todos los aspectos de la etapa central de la realización de la UEM en 1999, y

- una metodología para la adopción de estas medidas en función de los tipos de problemas, metodología sobre la que el Comité formula más abajo varias recomendaciones (Véase 3.1.2).

3. Observaciones sobre las seis líneas de acción en 1995

La Comisión en su tercer informe comienza enunciando las seis directrices que han guiado su actuación en 1995 siguiendo los comentarios que formuló al Consejo Europeo celebrado en diciembre de 1995 en Madrid, el cual reaccionó positivamente a esta presentación. La totalidad del este tercer informe puede comentarse en función de estas seis directrices. Así pues, el dictamen del Comité se articula en torno a este eje.

3.1. Completar el mercado único

3.1.1. El Comité pretende que la Comisión pueda en el futuro presentar en un capítulo general la lista precisa de principales disposiciones que faltan aún por realizar para culminar un verdadero mercado único.

3.1.2. El Comité es consciente del número y la diversidad de estas medidas. Por ello recomienda a la Comisión que establezca a una distinción de los grandes tipos de problemas para solucionarlos de la mejor manera en los próximos años.

3.1.3. La Comisión en primer lugar debería hacer hincapié en el grupo de medidas principales, cuya no adopción obedece fundamentalmente a la gran dificultad o a la imposibilidad de conseguir la unanimidad que se exige actualmente. Este hecho justificaría que se volviese a examinar esta norma.

3.1.3.1. Las principales cuestiones encuadradas en esta primera categoría son diversas. En concreto, se pueden citar el estatuto de la sociedad europea, el régimen de fusiones de empresas, la eliminación de la doble imposición fiscal, el régimen definitivo de IVA y de los impuestos especiales, la libre circulación de las personas y el fortalecimiento definitivo de la cooperación aduanera externa. Por otra parte, la entrada en vigor de la patente comunitaria sigue estando sujeta a la unanimidad, ya que en la actualidad se remite al marco jurídico de un convenio internacional.

3.1.3.2. El Comité considera que una extensión de los procedimientos decisorios por mayoría permitiría adoptar el grueso de las decisiones pendientes en estos ámbitos de aquí a 1999, esto es, antes de la implantación de la UEM y antes de cualquier ampliación de la Unión.

3.1.3.3. El Comité, aunque reconoce que sigue siendo deseable que en los ámbitos más sensibles las decisiones se tomen por unanimidad, especialmente en materia fiscal, considera que la adopción de decisiones por mayoría cualificada (que podría adaptarse en el caso de los asuntos más delicados) es al fin y al cabo preferible a que constantemente se retrase la adopción de cualquier tipo de decisión, circunstancia que sólo puede perjudicar al mercado único, pues de hecho resulta fundamental que todas estas cuestiones encuentren una solución cuanto antes.

3.1.3.4. En cuanto al ámbito fiscal, sería conveniente en concreto desmontar las argumentaciones de los Estados que aducen que con la supresión de la doble imposición se les impone de hecho un lucro cesante en sus rendimientos fiscales. Este argumento es tan inaceptable como sostener que los aranceles intracomunitarios deben mantenerse por motivos presupuestarios. Así pues, la Comisión Europea debería presentar con cifras los perjuicios económicos que representa la insuficiencia de armonización fiscal en ámbitos que son claves para el funcionamiento del mercado único.

3.1.4. En segundo lugar, la Comisión debería hacer hincapié en otros problemas igualmente urgentes, cuya persistencia obedece en este caso, no a un imperativo de la regla de la unanimidad, sino a la constante dificultad de conseguir una convergencia comunitaria frente a las dinámicas de las administraciones nacionales.

3.1.4.1. El Comité querría que se produzca una cambio de sentido fundamental en estos temas de aquí a 1999, aun cuando muchas de estas actuaciones a largo plazo necesiten nuevos plazos para llevarlas a cabo. El objetivo es cambiar el sentido de la dinámica en aras de una convergencia comunitaria que sea irreversible. Para ello es necesario, en concreto, lo siguiente:

- intensificar la elaboración de normas técnicas europeas, pues las empresas no tendrán que cumplir con el imperativo de normas de producción dobles y a veces incluso triples ni soportar los costes que ello acarrea y además repercutirá de manera decisiva en las normas internacionales;

- comprometerse sin mayor dilación a arbitrar medidas para conseguir que se aplique el principio de reconocimiento mutuo, tanto en el ámbito regulado sujeto a las directivas de armonización, como en el no regulado que cubre el resto de potenciales trabas a través de una labor de concienciación y formación de los agentes administrativos locales en la aplicación práctica de dicho reconocimiento; en el ámbito de las trabas técnicas, el Comité se remite a su anterior dictamen y recuerda la utilidad de contar a nivel local con un número suficiente de centros homologados, permitiendo así a los agentes locales efectuar controles en centros situados a una distancia razonable, situación que dista mucho de ser la que prevalece en la actualidad;

- verificar que los Estados miembros observen los requisitos elementales de seguridad de los productos, especialmente la utilización correcta de la marca CE y la eficacia de los controles en el mercado ();

- apoyar el desarrollo de las actividades de la recién creada oficina comunitaria de marcas;

- tener más en cuenta, en la política general de liberalización de los monopolios, las particularidades de los sectores en cuestión, de conformidad con las recomendaciones específicas emitidas por este Comité;

- poner fin a los retrasos en la implantación de aquellas redes transeuropeas que presentan un interés prioritario para el funcionamiento del mercado único.

3.1.4.2. Asimismo, el Comité quisiera que la Comisión entable un debate sobre las formas de evitar que los Estados miembros promulguen normativas divergentes en lugar de intentar paliar la situación creada multiplicando los intentos de armonización en los ámbitos más diversos. Esta cuestión, que está directamente relacionadas con los problemas de funcionamiento del mercado único, se analiza más adelante.

3.2. Conseguir que el mercado único funcione

3.2.1. La Comisión observa que a fines de 1995 los Estados miembros habían notificado el 93,4 % de las medidas nacionales de transposición y de aplicación jurídica. Esta media, no obstante, no distingue las diferentes situaciones de cada uno de los países. Los nuevos Estados miembros manifiestan un comportamiento muy análogo al resto, lo que, por otra parte, puede considerarse como un buen resultado.

3.2.2. Los principales problemas se refieren a la transposición de normativas en el sector de los seguros, en temas como los contratos públicos, los servicios relacionados con las nuevas tecnologías y la propiedad intelectual e industrial.

3.2.3. Cabe felicitarse por el estrechamiento de la cooperación de las administraciones de los Estados miembros con miras a la aplicación de las normativas que impone el mercado único. En concreto, este Comité quiere resaltar la importancia que reviste la cooperación en el ámbito de las aduanas, toda vez que la uniformidad de las modalidades de control en las fronteras exteriores condiciona la cohesión del mercado único en su globalidad. El Comité insiste en la necesidad de que los agentes socioeconómicos participen en esta cooperación de las administraciones nacionales, y su papel merecería que fuese más explícito y más valorado en el informe de la Comisión.

3.2.4. El Comité quiere recordar que en la actualidad tan sólo se puede contar con pocos medios para denunciar rápidamente los obstáculos que deben salvar los operadores locales en su experiencia cotidiana del mercado único. Las vías de recurso previstas en el Tratado, especialmente la denuncia ante la Comisión, son relativamente fáciles de emprender, pero los plazos necesarios para llegar a una solución son demasiado largos. Para reaccionar ante los problemas concretos que se plantean, sería útil, por tanto, prever mecanismos capaces de garantizar a los operadores la pronta reacción de las autoridades encargadas de garantizar la libertad de circulación en la Unión.

3.2.5. Por lo que se refiere a la represión de las infracciones mediante sanciones eficaces, el Comité aprueba la directrices establecidas por la Comisión y sugiere que ésta elabore un informe sobre la situación real en los diferentes Estados miembros.

3.2.6. Por otra parte, este Comité quiere manifestar su profunda inquietud por el incremento constante de las normas técnicas de carácter nacional promulgadas por los Estados miembros y de la manera de paliar esta situación. A pesar de la constitución del mercado único, las notificaciones de los Estados miembros, en cumplimiento del procedimiento previsto por la Directiva 83/189, pasaron de 362 en 1992 a 438 en 1995 y parece que suscitan cada vez menos reacciones en las autoridades comunitarias, ya sea en forma de observaciones, dictámenes motivados o especialmente propuestas de directivas (de 43 en 1992 se pasó a 6 en 1995). Esta circunstancia es preocupante, aun cuando el desfase que puede observarse en el informe de la Comisión obedece asimismo a motivos diversos o fortuitos. De hecho, como así lo reconoce la Comisión, estas normativas nacionales plantean una serie de cuestiones en lo que se refiere a sus efectos sobre el mercado único y pueden afectar al propio carácter del mismo.

Por esta razón, el Comité solicita a la Comisión que emprenda cuanto antes un análisis general de la tendencia preocupante, y cada vez más marcada, a promulgar reglamentaciones nacionales en Europa, aspecto no estudiado por los trabajos recientemente realizados sobre reducción y simplificación reglamentaria y que debe realizarse cuanto antes debido a las consecuencias tan dañinas que puede tener para el funcionamiento y credibilidad del mercado único.

Tras este análisis, las instituciones comunitarias deberían arbitrar próximamente medidas de manera concertada con los Estados miembros para paliar sobre el terreno esta situación.

3.2.7. Por lo que se refiere a las ayudas públicas y sus efectos sobre las condiciones de competencia en el mercado único, el Comité hace suya completamente la intención que manifestó la Comisión en su comunicación de mayo de 1995 de utilizar sus competencias para controlarlas de manera más satisfactoria. Con ello, la Comisión quiere asimismo que se efectúe un control de las ayudas públicas otorgadas por la propia Comunidad, ayudas que en estos últimos años han sufrido un considerable aumento y que pueden inducir también efectos perturbadores para la competencia como las ayudas concedidas por los Estados.

3.2.8. El Comité insiste en la importancia de adoptar medidas activas en favor de las PYME y de la artesanía con el fin de que puedan beneficiarse del mercado único. En concreto, se trata de mecanismos que propicien la información y la cooperación.

3.3. Conseguir que el mercado único sea la piedra angular de la UEM

3.3.1. El Comité insiste en la importancia crucial que revisten las perturbaciones monetarias para la cohesión del mercado único. La Comisión, en opinión de este Comité, abusa del condicional en este ámbito, cuando en realidad los problemas son ya en la actualidad manifiestos y verificables. Desde 1992, los tipos de cambio entre las monedas de los diferentes Estados miembros registraron diferenciales de 20 a 30 puntos y perturbaron negativamente los intercambios comerciales, las inversiones, el crecimiento, el empleo y la estabilidad de las rentas transnacionales, incluidas las de los beneficiarios de prestaciones sociales.

3.3.2. El Comité señala que su propuesta de culminar la implantación de los mecanismos fundamentales del mercado único de aquí a 1999 permitiría sincronizar su realización con la implantación de la UEM, la cual constituirá una etapa fundamental del mercado único. El Comité vuelve a afirmar su apoyo a la UEM, pues sólo una moneda única podrá garantizar la condiciones de igualdad y transparencia para la competencia, las inversiones y los intercambios en el mercado único.

3.3.3. El Comité comparte plenamente la necesidad mencionada por la Comisión de endurecer la disciplina presupuestaria y profundizar en la convergencia económica para luchar contra las turbulencias monetarias y preparar el tránsito a la fase final de la UEM. Con todo, este Comité quiere que esta necesidad tenga un mayor alcance y se concrete. Resulta indispensable que el acceso a la fase final de la UEM en 1999 de un número limitado de Estados miembros no tenga consecuencias negativas para la cohesión del mercado único a causa de una coexistencia sin control de una zona euro y de una zona no euro: los límites provisionales del núcleo de la UEM no deben ocasionar una fractura en el mercado único. Ello obliga a hacer todo lo posible para:

- conseguir que la presencia de Estados miembros en la fase III sea lo más amplia posible, y

- establecer un mecanismo que complemente el pacto de estabilidad entre los Estados miembros participantes en la moneda única que garantice una convergencia económica y monetaria con los otros Estados miembros y permita a estos últimos integrarse en este primer grupo lo antes posible.

3.3.4. Por último, el Comité señala que la entrada en vigor de la fase final de la UEM abrirá nuevos caminos para estrechar la cooperación y ampliar la armonización entre los Estados miembros, especialmente desde el punto de vista presupuestario, fiscal, parafiscal y también social. Esta mayor convergencia económica y social de la Unión Europea al amparo de la moneda única deberá surtir efectos positivos y directos en la integración del mercado único, efectos sobre los que habrá que reflexionar en su debido momento.

3.4. Garantizar el mercado único de los ciudadanos

3.4.1. El Comité insiste de nuevo en la necesidad imperiosa de concretizar la voluntad manifestada en repetidas ocasiones por la Unión Europea de acercarse a los ciudadanos.

Como la Comisión, el Comité está de acuerdo en que «la política social sigue siendo parte integrante de la consecución del mercado interior». Lamenta, sin embargo, que la dimensión social no haya sido objeto de un tratamiento más extenso en el informe de la Comisión. No se trata aquí de mera información dirigida a los ciudadanos, sino de acciones concretas que puedan ponerles de relieve la importancia de la Unión.

Asimismo, el Comité expresa su interés en que en los trabajos de culminación del mercado único se tengan en cuenta la protección de los consumidores y del medio ambiente. En este sentido se remite a los distintos dictámenes que ha aprobado este Comité sobre el tema. El Comité tiene intención de abundar en sus reflexiones sobre la compleja relación establecida entre la circulación de bienes y servicios y la reivindicación razonable de los ciudadanos de un elevado grado de protección.

3.4.2. Para conseguir que el ciudadano sea protagonista del mercado único, es preciso establecer una verdadera interacción informativa de todos los componentes de la sociedad civil, empezando por los agentes socioeconómicos, así como garantizar la correcta coordinación de todos aquellos centros locales que brindan información sobre la Unión Europea (Euro-Info-Centres, Euroventanillas sociales, Euroventanillas para los consumidores, etc.). Ofrecer una buena información al ciudadano implica que se implanten medios importantes y eficaces, cuya arquitectura debe ser diseñada por los interesados en los niveles comunitario, nacional y también regional, por cuanto los efectos en los territorios de la política europea son importantes y en la actualidad se les tiene poco en cuenta. En este sentido, el Comité Económico y Social, en cuanto representante de las componentes socioprofesionales de la Unión, puede mantener un contacto permanente con los ciudadanos y trasladar sus sentimientos. Este Comité ha venido desarrollando a lo largo de estos últimos años distintas actividades, como audiencias y conferencias, para promover la Europa de los ciudadanos, incluido el estudio del mercado único en sus diferentes facetas. Estas actividades podrían enriquecerse con las informaciones que transmitan los consejos económicos y sociales regionales u otros organismos de carácter equivalente de toda la Unión Europea.

3.4.3. En este sentido, el Comité reitera su recomendación de que en los Estados miembros se constituyan observatorios del mercado único, especialmente a escala regional y en los territorios fronterizos en los que participen los agentes socioeconómicos que actúan sobre el terreno. El Comité, por medio de su observatorio y en cuanto interlocutor privilegiado de estos observatorios regionales, reforzaría su papel de transmisor a las otras instituciones europeas de la experiencia cotidiana del mercado único.

3.4.4. El Comité hace suyo el capítulo «citizen first» que la Comisión ha decidido aplicar como iniciativa de acompañamiento del mercado único. Esta acción deberá guiarse por la voluntad constante de conseguir que los ciudadanos se sientan parte de la construcción europea en su vida cotidiana. En concreto, el Comité manifiesta su interés por los trabajos llevados a cabo a instancias de la Comisión por el grupo de personalidades presidido por la Sra. Veil, así como su deseo de poder cooperar en esta reflexión.

3.4.5. El Comité subraya la necesidad, que con tanta intensidad manifiestan todos los operadores sobre el terreno, de clarificar el propio objetivo de un mercado único. Habida cuenta de las sucesivas ampliaciones y de las que se producirán en el futuro, de las incesantes iniciativas nacionales de legislaciones técnicas (442 notificaciones en 1995), del debate sobre el principio de subsidiariedad y las reflexiones sobre la simplificación de la normativa comunitaria, parece llegado el momento de que la Comisión precise al menos lo que considera un mercado único que marcha de modo satisfactorio, en caso de que no llegue a unificarse completamente. Sería necesario precisar con claridad en ese mercado los ámbitos plenamente armonizados, los regulados por el reconocimiento mutuo y aquellos en los que se pueden permitir diversidades a las que deben adaptarse los operadores. Asimismo, cabe precisar los medios para mantener un mercado único maduro y que funcione bien.

3.4.6. Así las cosas, el Comité toma nota del anuncio de la Comisión de confeccionar diez guías prácticas en los diferentes ámbitos. El Comité solicita principalmente a la Comisión que realice una guía básica sobre el acceso al mercado único, guía que podría servir de eje para las actividades de información. Esta guía, y las guías complementarias que le acompañarían, deberían articularse en función de las preocupaciones de los ciudadanos y las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, y ofrecer también una visión lo más concreta posible de las libertades y oportunidades que ofrece el mercado único. El Comité podría participar de manera útil en la concepción de esta guía, que deberá ser legible y comprensible por todos.

3.4.7. Por último, el Comité apoya de manera general el planteamiento de legislar mejor que adopta la Comisión, aunque quisiera formular dos observaciones.

3.4.7.1. Por una parte, el Comité, en cuanto representante de los agentes socioeconómicos del mercado único, que son los principales usuarios de la reglamentación europea, quiere participar en el control previo de la subsidiariedad de las propuestas de la Comisión.

3.4.7.2. Por otra, el Comité se remite a su anterior observación sobre la falta de mesura en la adopción por los Estados de nuevas normativas nacionales (3.2.6), circunstancia que justificaría un verdadero análisis de las propuestas concretas con miras a facilitar la simplificación de la reglamentación en Europa, aspecto que hasta la fecha se ha venido descuidando.

3.5. Adaptar el mercado único a los cambios y, en concreto, a los tecnológicos

3.5.1. El Comité coincide con la Comisión en que es necesario adoptar un marco reglamentario armonizado en el caso de la sociedad de la información, facilitando la constitución de redes que cubran todo el mercado único. Asimismo, este Comité se felicita por las actividades desarrolladas en este ámbito en 1995 y que se proseguirán en el futuro.

3.5.2. El Comité, por otra parte, quiere llamar la atención sobre los retrasos acumulados en el desarrollo del conjunto de redes transeuropeas de infraestructuras y, en concreto, de las redes que el Consejo Europeo de Essen fijó como prioritarias. Estos retrasos se deben a cuestiones de financiación derivadas del imperativo de reducir los déficit públicos. El Comité desea que se encuentren fórmulas novedosas para agilizar la realización de estas redes como las siguientes:

- recurrir con mayor frecuencia a formas mixtas de financiación pública y privada al amparo de acuerdos de cooperación que se definirían según los casos;

- vincular de una manera más coherente la política de construcción de las grandes redes con el objetivo de la convergencia, y

- la utilización de partidas excedentarias o no agotadas del presupuesto comunitario, como así lo propuso recientemente la propia Comisión.

3.6. Preparar el mercado único para la ampliación

3.6.1. El Comité es consciente de que la perspectiva de la ampliación del mercado único a los países de Europa central y oriental (PECO) supone un doble desafío:

- el primero para los PECO; esta cuestión será objeto próximamente de un dictamen del Comité Económico y Social que deberá pronunciarse sobre el Libro blanco de la Comisión;

- en segundo lugar, para la gestión del futuro mercado único ampliado, gestión que deberá tener en cuenta la mayor diversidad de todos sus componentes.

3.6.2. El Comité se felicita por la expansión extraordinaria de los intercambios entre el mercado único y los PECO, en estos momentos ya sin derechos de aduana ni restricciones cuantitativas en la mayoría de los sectores. Además, desea que se siga profundizando en esta apertura mutua de aquí hasta la fecha de las próximas ampliaciones. Con ello, espera también que la Comisión procure que se preserve la cohesión del mercado único, en concreto mediante el uso de toda su influencia para acelerar la adopción por los PECO de las normas comunitarias de competencia y conseguir un paulatino alineamiento de estos países con la política comercial común respecto a terceros países.

3.6.3. Por último, el Comité señala que:

- en las futuras ampliaciones, la Unión Europea deberá llevar a cabo la plena realización del mercado interior, pero al mismo tiempo debe reforzar la eficacia y permitir mayores posibilidades de acogerse a las ayudas que incidan en aspectos económicos, industriales y sociales, con el fin de favorecer la adhesión a la Europa comunitaria;

- hay que ofrecer garantías a los actuales Estados miembros de que los países que han solicitado la adhesión iniciarán la armonización de su legislación y demás medidas de adaptación con vistas al mercado único, antes incluso del inicio de las negociaciones de adhesión, y en este sentido tengan como objetivo asumir la totalidad del acervo comunitario;

- su recomendación de sentar las estructuras fundamentales del mercado único de aquí a 1999 se justifica también ante esta perspectiva de las nuevas ampliaciones; en efecto, este objetivo permitiría finalizar el mercado único de los 15 Estados miembros actuales y garantizar que los nuevos adherentes asuman el acervo comunitario.

4. Conclusiones

4.1. El Comité toma nota de los avances conseguidos en 1995 en la adopción de las nuevas decisiones relativas al mercado único y en la aplicación de las directivas. Con todo, el Comité

- observa que estos avances no contrarrestan las trabas que subsisten persistentemente en este mercado desde el punto de vista de su optimización global, de la competitividad internacional, del crecimiento económico, de la creación de empleo, de estabilidad monetaria y de su comprensión por los ciudadanos y los agentes económicos;

- manifiesta su preocupación por los efectos que puede tener para el funcionamiento del mercado único la tendencia paralela de los Estados miembros a un mayor recurso a la reglamentación nacional, y

- manifiesta su intención de examinar, en el marco de su Observatorio del Mercado Único en concreto, los principales temas que la Comisión ha tratado insuficientemente en su informe y que se refieren principalmente a la política de empleo, las PYME, la protección de los consumidores y la del medio ambiente.

4.2. El Comité hace un llamamiento para que se dé un empuje decisivo en los tres años para reactivar el proceso de plena realización del mercado común, aprovechando para ello las oportunidades que ofrecen la Conferencia Intergubernamental, la realización de la Unión Económica y Monetaria y los años anteriores a las nuevas adhesiones.

4.3. El Comité solicita que se preste una atención prioritaria por medio de la plena realización del mercado único, a la mejora de la situación del empleo, gracias en concreto a la mayor competitividad y crecimiento económico que esta optimización puede facilitar, habida cuenta de todas las medidas de acompañamiento que se requieren en el ámbito de las estructuras y en el social.

4.4. El Comité desea que la Conferencia Intergubernamental examine los medios para ampliar el procedimiento de aprobación por mayoría cualificada a todas aquellas cuestiones que constituyan un obstáculo para el funcionamiento del mercado único, y que se amplíen también las competencias comunitarias en el ámbito de la libre circulación de personas y de la cooperación aduanera.

4.5. El Comité insta a la Comisión a que precise en su informe sobre el impacto del mercado único que presentará en el segundo semestre de 1996, un calendario de adopción de las últimas medidas requeridas que se articule con la etapa clave de la realización de la UEM en 1999 y que contemple una metodología que imponga la convergencia comunitaria frente a las diferentes maneras de actuar de las administraciones nacionales, aun cuando algunos ámbitos de desarrollo a largo plazo puedan necesitar plazos suplementarios.

4.6. El Comité, por lo que se refiere a la represión de las infracciones mediante sanciones eficaces, hace suyas las directrices definidas por la Comisión. El Comité sugiere que la Comisión elabore próximamente un informe sobre la situación real en los diferentes Estados miembros.

4.7. El Comité, si bien respalda el planteamiento adoptado por la Comisión de legislar mejor y aunque desee participar en los controles previos de subsidiariedad, quiere llamar la atención sobre la parte que deben asumir los Estados miembros para simplificar las normativas en Europa; un grupo de reflexión debería profundizar en este aspecto no abordado hasta la fecha con objeto de examinar los medios de paliar en su origen el doble problema de la inflación y de las divergencias en las normativas vigentes en Europa.

4.8. El Comité aprueba la intención que anunció la Comisión de intensificar los controles de las ayudas nacionales que puedan afectar al funcionamiento del mercado único y recomienda al mismo tiempo que se efectúen controles idénticos en el caso de las ayudas comunitarias.

4.9. El Comité recalca la necesidad de evitar la más mínima fractura monetaria en el mercado único, inclusive en el momento del acceso de un número limitado de Estados miembros a la fase final de la UEM en 1999; un dispositivo de convergencia económica y monetaria a escala de toda la Unión Europea debería garantizar que todos los Estados miembros respeten la disciplina y acaben por adherirse a la UEM.

4.10. El Comité recalca la necesidad de precisar la organización final y el mantenimiento permanente de un mercado único que marche satisfactoriamente (armonizaciones, reconocimientos mutuos y diversidades); asimismo desea participar en la concepción de una guía explicativa que resulte clara para todos los ciudadanos y reitera su recomendación de promover en los diferentes Estados miembros observatorios del mercado único, especialmente en los niveles regionales y en las zonas fronterizas.

Hecho en Bruselas, el 29 de mayo de 1996.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Carlos FERRER

() DO n° C 212 de 22. 7. 1996, p. 7, puntos 4.2.4, 6.3.4, 6.7 y 6.8.

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