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N° C 337/54 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 31. 12. 88

controles. Sin embargo, dado que el Comité estima que
la semana móvil de conducción supone un retroceso en

Hecho en Bruselas, el 27 de octubre de 1988.

detrimento de una mayor simplicidad y flexibilidad, se
rechaza esta propuesta.

_El Presidente_

_del Comité Económico y Social_

Alberto MASPRONE

Dictamen sobre el estado actual y las perspectivas futuras de las negociaciones GATT/Ronda
Uruguay en lo que se refiere a la agricultura y al sector agroalimentario

(88/C 337/18)

El 31 de mayo de 1988, de conformidad con las disposiciones del cuarto apartado del artículo
20 del reglamento interno, el Comité Económico y social decidió emitir un dictamen sobre:
el estado actual y las perspectivas futuras de las negociaciones GATT/Ronda Uruguay en lo
que se refiere a la agricultura y el sector agroalimentario.

La Sección de relaciones exteriores, política comercial y desarrollo, encargada de preparar
los trabajos en la materia, adoptó su dictamen el 16 de septiembre de 1988 (ponente: Sr.
Clavel).

En su 259 [a] sesión plenaria (sesión del 27 de octubre de 1988), el Comité Económico y Social
ha aprobado por unanimidad el siguiente dictamen.

1. La declaración de Punta del Este del 20 de septiembre de 1986, que puso en marcha la nueva ronda de
negociaciones comerciales multilaterales, dedicó un
lugar importante a la negociación agrícola. El desarrollo
de las primeras fases de la negociación, las actitudes y
propuestas de las partes contratantes sobre la gestión
de la negociación en el sector agrícola y las deliberaciones de las reuniones intergubernamentales de alto nivel
han tendido a subrayar dicha importancia. Por esta
razón, el Comité considera oportuno, de cara a la
reunión ministerial de Montreal, dar a conocer su dictamen sobre la gestión de esta negociación agrícola,
teniendo en cuenta que los aspectos generales de la
negociación, que se refieren también a la agricultura,
están cubiertos por el dictamen del Comité sobre el
estado actual y las perspectivas de la negociación
GATT/Rondo Uruguay i [1] ).

(') CES del 29 de septiembre de 1988 (DO n° C 318 de
12. 12. 1988).

_Consideraciones_ _generales_

2. Tras dos años de identificación de los problemas
de presentación y examen de diversas propuestas y
objetivos relativos a la negociación agrícola, la reunión
ministerial prevista en Montreal para los días 4 y 5 del
próximo mes de diciembre parece sumamente necesaria
para hacer el balance intermedio de las negociaciones.

Esta reunión debe servir además para entablar al fin un
verdadero diálogo, para efectuar un balance de las
convergencias descubribles y, si es posible, para fijar a
partir de ellas, de cara a los dos próximos años, los
grandes ejes de une negociación que permita encontrar
un mejor equilibrio entre la oferta y la demanda.

3. Desde esta perspectiva, hay que reafirmar la necesidad de respetar el principio de la globalidad de la
negociación, tal como se afirmó en la declaración de
Punta del Este: «La iniciación y el desarrollo de las
negociaciones y la aplicación de sus resultados serán
tratados como partes de un todo único.»

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Por esta razón, la reunión de Montreal deberá preocuparse entre otras cosas de los progresos que se deben
realizar en el terreno de los productos agrícolas tropicales y de los servicios relacionados en la actividad agrícola.

4. La Comunidad debe recordar a Montreal que el
multilateralismo es una norma esencial del Acuerdo

general sobre las tarifas aduaneras el el comercio
(GATT) y por el tanto de la presente negociación.

Aunque se piense que no se puede alcanzar un acuerdo
final sin que Estados Unidos y la CEE hayan encontrado
puntos de entendimiento, la negociación no puede reducirse a una disputa entre estas dos partes. Existen otros
países interesados en la búsqueda de un mejor equilibrio
en materia agrícola.

Asimismo, algunos países que tienen ambiciosos programas de desarrollo de sus producciones agrícolas (por
ejemplo Japón y Corea) deberán también abrir sus
fronteras y sumarse a los esfuerzos concertados de
limitación de producciones que puedan decidirse.

5. El Comité ha comprobado la existencia de otras
prácticas que contrarían el principio de multilateralismo: los acuerdos bilaterales de abastecimiento del

mercado americano en azúcar y en carne bovina, y más
recientemente, los acuerdos concluidos entre Estados
Unidos y Japón, así como los intereses transnacionales
de operadores comerciales que suplantan a los Estados.

La reunión de Montreal ofrece una oportunidad de
aunar esfuerzos para limitar los excesos de estas tendencias.

6. La Comunidad debe empeñarse en preservar la
especificidad de la negociación agrícola:

— en primer lugar porque todos los intentos por resolver los problemas del comercio agrícola y por
ampliar los intercambios agrícolas han fracasado
cuando no han tenido en cuenta esta especificidad
debida a las características de la producción y de
los mercados agrícolas: azares climáticos, difícil
conservación, estructuras de producción inconexas,
inelasticidad de los mercados, voluntad de garantizar la propia seguridad de abastecimiento, generalización de las políticas de ayuda, mercados mundiales desordenados ...,

— en segundo lugar porque es el único medio de salvaguardar las características propias de la agricultura
europea: todos los Estados miembros de la Comunidad y los países de Europa que les rodean tienen
estructuras agrícolas análogas y un interés común
por preservar su agricultura como elemento de la
estructura de su sociedad, de la ordenación de su
territorio y del medio ambiente y el paisaje; todos

tienen, por último, una tradición cultural estrechamente vinculada a la vida rural y por tanto a la
agricultura,

— estos rasgos comunes distinguen claramente a la
agricultura europea de la de los nuevos países que
disponen de una superficie muy superior y de una
densidad de población muy inferior, y que por tanto
son histórica y estructuralmente muy diferentes.
Estos países no permitirán jamás que el principio
de las ventajas comparadas se convierta en el único
criterio de funcionamiento de los mercados agrícolas a mundial.

7. Por otra parte, el Comité observa que la declaración ministerial de la Organización de cooperación y
de desarrollo económicos (OCDE) de marzo de 1987 y
la cumbre de Venecia de junio de 1987, así como las
propuestas hechas por diferentes países o grupos de
países, y por último las conclusiones de la cumbre de
Toronto, han introducido una considerable novedad
para el sector agrícola en las negociaciones multilaterales: a partir de ahora no se insistirá en negociar los
obstáculos a los intercambios, sino que se intentará
reducir la ayuda que la mayoría de las partes contratantes conceden a su agricultura. Por lo tanto se supera el
concepto de estrictas negociaciones comerciales para
negociar el contenido de las políticas agrícolas, lo que
viene a ser otra manifestación de la especificidad de las
negociaciones agrícolas. Este ambicioso objetivo sólo
podrá alcanzarse abordando las negociaciones agrícolas
con un gran realismo y teniendo en cuenta la diversidad
de las situaciones existentes.

Sector agroalimentario

8. Asimismo, la Comunidad debería tomar en consideración las necesidades específicas del sector agroalimentario (que emplea directamente a 4 000 000 de trabajadores comunitarios). En este sector, son esenciales
una mayor libertad en los intercambios y, por ende, el
éxito de las negociaciones del GATT.

Aparte de las exacciones y cuotas, hay otros obstáculos
a las exportaciones comunitarias de productos agroalimentarios, entre ellos los derechos de aduana excesivos
y los obstáculos secundarios, como por ejemplo los
procedimientos administrativos y aduaneros, las
exigencias en materia de composición de los alimentos
y las medidas sanitarias y fitosanitarias.

También existen numerosas falsificaciones de productos CEE de alta calidad (apropiación indebida de la
propiedad intelectual en virtud de lo dispuesto por el
GATT).

9. Estos problemas se examinan en el GATT en
diferentes niveles, tanto por el grupo de negociación
agrícola como por otros grupos. Es esencial el establecimiento de un procedimiento que permita abordar globalmente los problemas del sector agroalimentario con

N° C 337/56 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 31. 12. 88

el fin de que los negociadores de la Comunidad tengan
siempre en cuenta de forma adecuada sus consecuencias
para la situación de competencia.

Derechos y deberes de la Comunidad

10. La Comunidad deberá hacer valer sus derechos

durante la negociación:

— Los principios fundamentales de la política agrícola
común se han pagado bien caros durante las negociaciones precedentes (Ronda Dillon, Ronda Tokio,
negociaciones XXIV-6). Estos principios, y sobre
todo las deducciones y restituciones, no pueden
ponerse en cuestión.

— La Comunidad es el primer importador mundial de
productos agrícolas, lo que hay que hacer valer.
Pero sus interlocutores no deberán esperar que
pueda seguir aumentando sus importaciones cuando
se compromete a cumplir un programa de restricción de sus propias producciones agrícolas.

— La Comunidad es el segundo exportador mundial
de productos agrícolas y alimentarios. Por lo tanto
está interesada en que se discutan los problemas del
acceso a los mercados, sobre todo teniendo en
cuenta que una reducción de las ayudas disminuirá
el coste de exportación. Por eso resulta primordial
que la Comunidad conserve la posibilidad de exportar productos agrícolas y alimentarios, teniendo en
cuenta tanto su potencial de producción agrícola
como las necesidades de su balanza comercial.

— Dado que los precios dentro de la Comunidad son
más elevados que los precios mundiales, es absolutamente esencial que esta diferencia sea compensada
en la exportación.

— Finalmente el Comité recuerda que el Consejo Europeo celebrado los días 11-12 de febrero de 1988
pidió a la Comisión « que velase, en el contexto de
la Ronda Uruguay y habida cuenta de las disposiciones del GATT, por que se tengan debidamente en
cuenta las medidas adoptadas por la Comunidad
relativas a los precios y a las cantidades».

11. Sólo se podrán hacer progresos en la negociación
si cada una de las partes contratantes realiza esfuerzos
con un espíritu de reciprocidad. Sólo se podrá alcanzar
un mejor equilibrio entre la oferta y la demanda si
todos los países implicados contribuyen a la negociación esforzándose por limitar la producción o por mejorar el acceso; y sólo se podrá lograr la reducción de las
ayudas a la agricultura si todos los países implicados
se comprometen a ello de manera equivalente. Naturalmente, la Comunidad debe exigir a sus interlocutores
garantías sobre el carácter efectivo de sus compromisos.

12. Por todas estas razones, el Comité subraya la
absoluta necesidad que tiene la Comunidad de mantener
la mayor cohesión posible a lo largo de la negociación.
Los Estados miembros deben evitar las iniciativas que

puedan desunir el frente comunitario y correr el riesgo
de ser explotadas por terceros países. Por lo tanto es
necesaria una cohesión de los sectores, una cohesión de
los Estados miembros y una cohesión entre la Comisión
y el Consejo. La credibilidad de la Comunidad depende
de la firmeza de sus actitudes. Se ha advertido con

demasiada frecuencia en el pasado la incapacidad de la
CEE para dar respuesta a los ataques injustificados de
que era objeto. La Comunidad debe ser consciente de
la potencia económica y la fuerza de persuasión que
representa un gran mercado de 320 millones de consumidores.

13. Habida cuenta de la importancia de lo que está
en juego, el Comité destaca la necesidad de que la
Comisión tome las iniciativas necesarias para garantizar
una información completa, correcta y constante de la
opinión pública europea en lo que se refiere a las
negociaciones del GATT y a las motivaciones en que
se basan las posiciones negociadoras, en particular las
de los asuntos más importantes.

14. Al mismo tiempo, habida cuenta de la función
que desempeña a nivel internacional, la Comunidad
debe ser consciente de su responsabilidad en la búsqueda de un mejor equilibrio de los mercados de productos agrícolas. La negociación emprendida la obligará sin duda a revisar determinados instrumentos de
su política agrícola, lo que tendrá consecuencias tanto
para los productores como para el propio equilibrio de
la sociedad en los Estados miembros. Por esta razón,

la actitud de la Comunidad debe ser en todo momento

pragmática, dejando abierta la posibilidad de establecer
acuerdos a más largo plazo.

15. Respecto al desarrollo actual de las negociaciones, el Comité tiene la impresión de que impera cierta
confusión y cierto estancamiento. El recurso excesivo a
los « paneles » en cuanto se plantea un desacuerdo con
la CEE altera completamente el equilibrio de la negociación y desvirtúa su espíritu.

La multiplicidad de solicitudes de « paneles », que implican cada vez más la interpretación de las normas del
GATT y hacen cada vez más difícil el recurso a arbitros
neutrales, lo que conduce a una politización de los
«paneles», es inaceptable. La Comunidad debe denunciar cualquier utilización desleal de las normas del
GATT que tienda a juzgar antes de negociar.

Los principios políticos de la negociación agrícola

16. Las propuestas de la Comunidad tienen como
objetivo:

— un mejor control de la producción utilizando los
medios apropiados, entre ellos una reducción progresiva de las ayudas que tenga un efecto directo o
indirecto sobre el comercio de productos agrícolas,

— una mayor sensibilidad de la agricultura a las señales del mercado,

31. 12. 88 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 337/57

— un mayor recurso a las ayudas directas no vinculadas a las cantidades producidas.

El Comité aprueba estas propuestas, pues considera que
el objetivo primordial de las negociaciones debe ser el
establecimiento de condiciones más ordenadas para el
comercio agrícola internacional mediante el logro de
un mejor equilibrio de los mercados. Este mejor equilibrio no se podrá alcanzar sin un esfuerzo concertado
de control de las producciones.

17. Pero estas perspectivas no deben suponer para la
Comunidad una caída brutal de los ingresos agrícolas
que aceleraría el éxodo rural más allá de lo razonable,
desequilibraría la frágil economía de determinadas
regiones y tendría consecuencias perjudiciales para le
medio ambiente y el paisaje.

18. En la medida en que la Comunidad debe recurrir
más a las ayudas directas (noción de «desacoplamiento» sostenida por Estados Unidos), el Comité
señala que la política agrícola común debe tener en
cuenta 7 millones de explotaciones agrícolas, y Estados
Unidos sólo 2 millones sobre una superficie agrícola útil
(SAU) cuatro veces superior. Por lo tanto, es necesario
tomar en consideración las consecuencias tanto sociales

como financieras del «desacoplamiento», sin olvidar
las dificultades que planteará, en algunos países, la
creación de un aparato administrativo adecuado.

El Comité desea asimismo recordar que las ayudas y
subvenciones no vinculadas a los productos no son
necesariamente neutras con respecto a la produción y
los precios; por lo tanto deben entrar también en la
negociación.

El Comité subraya finalmente que un buen equilibrio
en la reducción de las ayudas implica la aceptación de
un instrumento fiable de medida de las ayudas agrícolas.

19. Teniendo en cuenta estas observaciones, el
Comité aprueba asimismo el plan sugerido por la
Comunidad, a saber:

19.1. Una etapa de medidas a corto plazo que incluyan por una parte medidas de urgencia para algunos
grandes productos, y por otra parte una limitación
concertada de las ayudas tomando como base la campaña 1984-1985.

19.1.1. La situación crítica en la que se encuentran
los agricultores (ingresos, situación financiera ...) en
numerosos países desarrollados o en vías de desarrollo
justifica la adopción de medidas urgentes y concertadas
para restablecer el equilibrio y la estabilidad en los
mercados agrícolas mundiales.

19.1.2. Por otra parte, el Comité considera que la
adopción de estas disposiciones constituye una prueba
por la buena voluntad y la credibilidad de las partes
contratantes. No hace falta decir que habrá que tener
en cuenta el conjunto de medidas de política agrícola
aplicadas por las diferentes partes contratantes a partir
de esta fecha, tanto los numerosos programas de ayuda
que determinados países no han dejado de aplicar como
las reformas apremiantes.

19.2. De este modo se reunirían las condiciones para
emprender una segunda etapa más decisiva de reducción
significativa y concertada de las ayudas agrícolas. Ello
permitiría reequilibrar las producciones a nivel interno
y mejoraría sensiblemente la situación de los mercados.
El Comité apoya esta concepción.

19.2.1. Se debe dar prioridad a la supresión o a la
reducción de las políticas y medidas que han contribuido a la creación de excedentes agrícolas y que obstaculizan o falsean el comercio internacional.

19.2.2. A este respecto, el Comité considera que la
Comunidad debe obtener de Estados Unidos un com
promiso formal para la supresión de las derogaciones
_(waiver_ obtenida en 1955 para responder al artículo
22 del _Agricultural_ _Adjustment_ _Act_ de 1933) que les
permiten fijar contingentes, a su entera discreción, de
productos tan importantes como la mayoría de los
productos lácteos, los cacahuetes, el agodón y el azúcar
para hacer eficaz la política de ayuda a estos productos.
La Comunidad debe considerar la supresión de estas
derogaciones como condición indispensable para asumir una verdadera reciprocidad y un equilibrio de los
compromisos; debe notificar con claridad al GATT que
se trata de un punto capital del que depende el éxito
de la negociación.

19.2.3. Respecto a la reducción de las ayudas agrícolas, el Comité considera que todas las partes contratantes deben subscribir compromisos en firme, tan apremiantes como los relativos a los aranceles aduaneros.

Estos compromisos deberán estar atentamente vigilados
por el GATT.

19.2.4. La situación de los países en vías de desarrollo
se examinará en esta fase de discusión con particular
flexibilidad, puesto que sólo se trata de medidas a corto
plazo. De todas formas, estos países se beneficiarán
de dichos compromisos, porque deben provocar un
saneamiento general de las condiciones del mercado
mundial que deberá garantizarles un acceso normal al
mercado.

20. En conclusión, el Comité espera que la reunión
ministerial de Montreal, combinando las medidas inmediatas con los objetivos a largo plazo, permitirá encontrar una salida al punto muerto en que se encuentran
estancadas las negociaciones desde hace tiempo.

La diferencias de opinión sobre el método aplicable para
abordar la negociación agrícola, con independencia de
su magnitud y motivos, no deben constituir un pretexto
para la inacción; el Comité considera necesario superar
estas divergencias en Montreal, con el fin de alcanzar
plenamente los objetivos establecidos en Punta del Este.

21. Por último, paralelamente a los esfuerzos que
deben realizar las partes contratantes para alcanzar un

N° C 337/58 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 31. 12. 88

compromiso capaz de encaminar el comercio agrícola
hacia normas más claras y eficaces, es indispensable
que los gobiernos, si quieren ver cumplidas las ambiciones sobre las que se basa la Ronda Uruguay, emprendan
un acción decidida para mejorar el funcionamiento del
sistema monetario internacional; sería inútil intentar
reducir las ayudas agrícolas si una simple variación de
los tipos de interés, repercutiendo de manera amplifi

Hecho en Bruselas, el 27 de octubre de 1988.

cada sobre las monedas, permite instaurar en cualquier
momento una nueva ayuda.

El equilibrio de los presupuestos nacionales y la concertación monetaria y financiera son condiciones de éxito
de la Ronda Uruguay, particularmente para el sector
agrario.

_El Presidente_

_del Comité Económico y Social_

Alberto MASPRONE

Dictamen sobre la propuesta de directiva del Consejo relativa a la carga de la prueba en el
ámbito de la igualdad de retribución y trato entre hombres y mujeres (*)

(88/C 337/19)

El 16 de junio de 1988, de conformidad con el artículo 100 del Tratado constitutivo de la
Comunidad Económica europea, el Consejo decidió consultar el Comité Económico y Social
sobre la propuesta mencionada arriba.

La Sección de asuntos sociales, familia, educación y cultura, encargada de preparar los
trabajos en la materia, adoptó su dictamen el 30 de octubre de 1988, sobre la base del informe
del Sr. Gómez Martínez.

En su 259 [a] sesión plenaria (sesión del 27 de octubre de 1988), el Comité Económico y Social
ha aprobado por 72 votos a favor, 10 en contra y 5 abstenciones el siguiente dictamen.

1. Observaciones generales

1.1. El Comité matiza su opinión favorable a la
propuesta de la Comisión sobre la directiva con las
observaciones siguientes.

1.2. El Comité celebra que entre los motivos que han
llevado a la Comisión a poner en marcha esta iniciativa
se encuentren las razones que expresaba el Comité
Económico y Social en su dictamen del 24 de abril de
1986 sobre la «Igualdad de oportunidades para las
mujeres, programa comunitario a medio plazo, 1986 a
1990»; adoptado por unanimidad.

1.3. Lo esencial de las razones del Comité en abril

de 1986 sigue manteniendo su vigencia:

a) lograr una mejor aplicación de las disposiciones
existentes a nivel comunitario;

b) contribuir a corregir la violación permanente de la
igualdad de derechos;

c) restablecer el equilibrio entre el número de casos
legítimos presentados ante los tribunales y el
número real de casos de discriminación, proporcionalmente mucho más elevado;

(') DO n" C 176 de 5. 7. 1988, p. 5.

d) alentar y estimular la puesta en marcha de procedimientos adecuados de reclutamiento y la aplicación
de técnicas modernas en el campo de la dirección
de personal;

e) la aplicación jurídica de la directiva debería facilitar
a los Estados miembros un margen de acción y
una flexibilidad suficientes para prevenir posibles
abusos por parte de grupos organizados.

1.4. La Europa de los ciudadanos tiene que tener
como uno de sus objetivos prioritarios la igualdad de
oportunidades para la mujer. El camino para conseguirlo debe implicar un esfuerzo en todos los ámbitos
de la sociedad, entre ellos y de forma destacada la
promoción de políticas de empleo, educación, etc.

Por lo tanto el aspecto normativo, siendo importante,
contribuye más a corregir situaciones individuales que
colectivas.

1.5. La normativa comunitaria vigente relativa al
principio de igualdad entre hombres y mujeres se establece en:

— artículo 119 del Tratado CEE,

— directiva del Consejo 75/117/CEE: igualdad de
retribución entre los trabajadores masculinos y
femininos,