Source: EURLEX
Language: es
Format: md

[**Avis juridique important**](../../../editorial/legal_notice.htm)

*|*

# 51994AC0231

**DICTAMEN DEL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL sobre la comunicación de la Comisión al Consejo «Evolución y futuro de la política vitivinícola»** 
  
*Diario Oficial n° C 133 de 16/05/1994 p. 0022*

  

Dictamen sobre la comunicación de la Comisión al Consejo « Evolución y futuro de la política vitivinícola »

(94/C 133/07)

El 11 de agosto de 1993, de conformidad con el artículo 198 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, la Comisión de las Comunidades Europeas decidió consultar al Comité Económico y Social sobre la comunicación de la Comisión al Consejo « Evolución y futuro de la política vitivinícola ».

La Sección de Agricultura y Pesca, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 3 de febrero de 1994 (Ponente: Sr. Kienle).

En su 313° Pleno del 23 y 24 de febrero de 1994 (sesión del 24 de febrero de 1994), el Comité Económico y Social ha aprobado por 87 votos a favor, 16 votos en contra y 7 abstenciones el siguiente dictamen.

El Comité celebra que la Comisión Europea haya presentado un documento de reflexión sobre la reforma de la organización del mercado vitivinícola europeo. El Comité considera que, por muchas razones, debería haberse efectuado hace mucho la reforma de la legislación vitivinícola. Por ello insta a la Comisión Europea y al Consejo de la Unión Europea a que, teniendo en cuenta su dictamen, presenten lo antes posible propuestas concretas para emprender una reforma a fondo del mercado vitivinícola.

1. El Comité comparte en lo fundamental el análisis de la situación actual

1.1. No obstante, lamenta que en el sucinto análisis macroeconómico se preste muy poca atención a la dimensión política y social de la situación por la que atraviesa el mercado. No se tienen en cuenta las repercusiones sobre las rentas y la industria, ya que no se han utilizado resultados de análisis microeconómicos.

1.2. El carácter dramático de los problemas sociales que existen en el mercado vitivinícola europeo se hace más que evidente al analizar la evolución de las estructuras industriales, el número de trabajadores empleados en el sector vitivinícola y las superficies explotadas. En los últimos 30 años se ha reducido a la mitad (unos 2,5 millones) el número de empresas agrícolas con viticultura en la Unión Europea. La superficie vitícola europea ha disminuido en un millón de hectáreas aproximadamente, quedando por debajo de los cuatro millones de hectáreas.

1.3. A juicio del Comité, la Comisión Europea debería tener más en cuenta las condiciones infraestructurales (por ejemplo, ingresos alternativos, posibilidades de cultivos alternativos), a fin de evitar efectos no deseados en futuras medidas de organización de mercados.

1.4. El Comité subraya expresamente el papel fundamental que desempeña la viticultura en la situación del empleo en muchas regiones de la Comunidad. De la existencia de la viticultura dependen otros sectores económicos. Su desaparición desencadenaría en muchas regiones el colapso de toda la estructura económica regional. La viticultura es un factor tanto económico como social y cultural, como lo demuestra la estrecha vinculación de la viticultura con la gastronomía, el turismo, la artesanía y las artes industriales. La viticultura impregna profundamente la forma de vida y las tradiciones de los hombres y la imagen de sus regiones. Por ello, nunca se insistirá demasiado en el peligro de la erosión económica, social y cultural que supondría el retroceso o la desaparición de la viticultura. El Comité lamenta que el documento de la Comisión no analice el impacto negativo que la disminución o eliminación de la viticultura tendrá en la industria transformadora.

1.5. En opinión del Comité, el informe de la Comisión Europea describe de modo excesivamente desfavorable el impacto de la viticultura en el medio ambiente.

1.5.1. El Comité recuerda la importante contribución de la viticultura a la conservación del paisaje. Las regiones vitícolas de la Comunidad configuran paisajes culturales únicos y tradicionales. Por su importancia ecológica, variedad, belleza y peculiaridad constituyen un capital de paisaje cultural agrario especialmente preciado. No en vano ejercen una atracción especial para el turismo. Por otro lado, la viticultura evita la erosión del suelo y la despoblación, especialmente en las zonas de ladera y de colina. Por consiguiente, la desaparición de la viticultura causaría enormes perjuicios tanto a los hombres como a la naturaleza.

1.5.2. En la viticultura que se practica en la actualidad en las regiones comunitarias son ya habituales los métodos de explotación conciliables con el medio ambiente. Los viticultores se sienten obligados a respetar el principio de una explotación sostenible, con una producción adaptada a las condiciones geográficas y técnicas de cultivo no perjudiciales para el suelo. El uso de productos para el abono y la protección de los cultivos con arreglo a las recomendaciones científicas se atiene generalmente a las necesidades y a las exigencias ecológicas. Es necesario seguir fomentando la protección del medio ambiente y de los recursos naturales a través de actividades de los propios viticultores, pero también por medio de la política general aplicada en la materia, así como la ciencia, el asesoramiento y la información.

2. El Comité estima insuficientes los análisis relativos a la venta y el consumo

2.1. El Comité observa que la Comisión Europea dispone de abundantes datos precisos sobre la producción (desde superficies de cultivo y rendimientos por hectárea hasta informaciones detalladas sobre las variedades de vid, etc.) para respaldar su análisis de la situación del mercado.

2.1.1. Las innumerables notificaciones y registros obligatorios que se derivan de la aplicación de la organización común de mercados representan una carga considerable para la empresas. Por ello, el Comité lamenta que la Comisión Europea, en su análisis de las medidas sobre la organización común actual, no mencione la necesidad de examinar la eficacia de dichas medidas de notificación y registro en lo que respecta a los controles y la gestión del mercado, y en caso necesario simplificarlas, con el fin de contribuir a la desburocratización.

2.2. En contraposición con la abundante colección de datos sobre el potencial de producción, las informaciones y análisis de mercado referentes al lamentado descenso del consumo son, al parecer, muy escasos.

2.2.1. Faltan estudios sobre las estructuras comerciales y de ventas en los países productores y consumidores, sobre los hábitos de consumo y compra de los consumidores (encuestas de consumo), así como sobre las variaciones en los puntos de compra y consumo (encuestas comerciales, gastronómicas).

2.3. Las previsiones de la Comisión Europea para el año 2000 se basan en una disminución anual de 2 millones de hectolitros en el consumo de vino; para ello presupone, evidentemente, que no se eliminan los actuales obstáculos a la venta y que tampoco se adoptan iniciativas para incrementar las ventas. El Comité, por el contrario, considera esto último absolutamente indispensable y por consiguiente insta a la Comisión a que elabore y analice una segunda proyección para el año 2000 en la que se prevea la adopción de medidas efectivas en el ámbito de la producción, distribución y comercialización con el fin de alcanzar el deseado equilibrio del mercado.

2.4. El Comité comparte la opinión de la Comisión Europea de que los elevados impuestos sobre el consumo en algunos Estados miembros impiden una evolución positiva de las ventas.

2.5. El Comité pide a la Comisión Europea que examine qué otros obstáculos, especialmente en la legislación de la Unión Europea y de los Estados miembros, se oponen a la venta de productos vitivinícolas.

2.6. En el sector de las bebidas alcohólicas que compiten entre sí, e incluso en el de muchas bebidas no alcohólicas, se ha establecido una comercialización de marcas a escala mundial. En el caso del vino, por el contrario, existe una diversidad de oferta casi inabarcable. Ello refleja, por una parte, la existencia de una amplia oferta de especialidades regionales. Por otra parte, en determinadas vías de distribución (por ejemplo en el comercio de comestibles) ello puede originar un problema de comunicación e información al consumidor. El Comité pide a la Comisión Europea que tenga en cuenta este punto de vista en las reflexiones sobre una futura orientación de la política vitivinícola europea.

3. El Comité considera incompletos los datos de la Comisión Europea sobre la situación del mercado vitivinícola mundial

3.1. El Comité considera importante que el análisis incluya también la evolución del potencial de producción (superficies de cultivo, rendimientos por hectárea, etc.) en terceros países. Mientras que las superficies vitícolas en la Comunidad Europea se han reducido claramente en los últimos años, las de la mayor parte de los restantes países viticultores apenas han disminuido. En algunos terceros países incluso han aumentado últimamente (por ejemplo, Estados Unidos, Marruecos, Chile) o se han renovado con cepas más fuertes (Europa oriental). Además, el Comité señala que en algunos de ellos se admiten técnicas de producción para aumentar los rendimientos, como el riego, que están prohibidas en la UE. Se pide a la Comisión que proporcione informaciones sobre los terceros países que condeden ayudas a la producción.

3.2. El Comité cree asimismo necesario que en los análisis de la Comisión Europea se tenga en cuenta también la evolución del consumo en terceros países, por ser un factor que afecta directamente a los países viticultores comunitarios, en su calidad de exportadores importantes (10 millones de hectolitros). Además, los terceros países viticultores, en caso de una caída del consumo interno, redoblarán sus esfuerzos de exportación hacia la CE (por ejemplo, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Europa oriental, etc.) y pondrán con ello en peligro el equilibrio del mercado comunitario.

3.3. El Comité subraya que en la reforma del mercado vitivinícola de la UE deberán tenerse en cuenta los acuerdos del GATT para poder evaluar las posibilidades de alcanzar en el futuro un equilibrio del mercado. Es de temer que las repercusiones del acuerdo del GATT sobre la situación del mercado vitivinícola europeo anulen en parte los esfuerzos realizados por la Unión Europea para estabilizar el mercado. En efecto, la supresión de la protección frente al exterior como consecuencia de la abolición de los precios de referencia y al desarme arancelario con respecto a los contingentes y al valor de la mercancía llevará a un aumento de las importaciones. Difícilmente cabe esperar que dicho efecto pueda compensarse con un incremento de las exportaciones, ya que en algunos importantes terceros países viticultores no se aplican medidas tendentes a reducir la producción. En este sentido, se insta a la UE a que en el futuro siga teniendo debidamente en cuenta la obligación de la preferencia comunitaria.

4. El Comité concuerda en gran medida con la Comisión Europea en evaluar con escepticismo la gestión actual del mercado, pero estima conveniente realizar un análisis más diferenciado

4.1. El Comité pide que al analizar la evolución de los rendimientos por hectárea se tenga en cuenta que con las medidas de arranque a gran escala se suelen abandonar viñas más viejas y menos productivas, mientras que con las nuevas plantaciones se suelen conseguir rendimientos más elevados gracias a las nuevas cepas.

4.2. En relación con la incidencia del enriquecimiento con sacarosa y mosto de uvas concentrado en los rendimientos, el Comité toma nota del estudio « The enrichment of Wine in the European Community », encomendado por la Comisión a expertos independientes con arreglo al artículo 20 del Reglamento (CEE) n° 822/87. El Comité toma nota de la declaración de la Comisión Europea en la que ésta expone que aún no ha extraído conclusiones del estudio. El Comité considera que en lo referente a la incidencia hay que distinguir entre vinos para los que se ha fijado un rendimiento máximo por hectárea y vinos sin límites de rendimiento.

4.3. El Comité toma nota de la enumeración que hace la Comisión Europea de las deficiencias y problemas de gestión de la actual organización de mercados y su aplicación. Con vistas a extraer las consecuencias para una nueva política, sería mejor que las repercusiones de los diversos factores en el mercado estuviesen cuantificadas, al menos de modo aproximado.

5. Posibles orientaciones futuras

5.1. En consonancia con el objetivo de lograr la mayor transparencia posible de las decisiones comunitarias, el Comité celebra la realización de una consulta intensiva a todas las partes interesadas. Asimismo, apoya el objetivo de la Comisión de restaurar en un plazo no lejano (5 a 10 años) el equilibrio del mercado.

5.1.1. Ahora bien, al mismo tiempo han de respetarse no sólo las obligaciones internacionales de la UE, tal como expone la Comisión, sino también los compromisos internacionales de los terceros países y la evolución del mercado en dichos países.

5.2. No puede imponerse a los viticultores comunitarios una política que exija programas unilaterales de adaptación de la viticultura europea. Por tanto se pide a la Comisión Europea que entable conversaciones con los terceros países viticultores a fin de alcanzar una solidaridad internacional en lo que respecta a una reducción de los excedentes vinícolas al nivel mundial. También en los terceros países deberían aplicarse medidas destinadas a limitar la producción.

5.3. Todas las medidas políticas en materia de viticultura que se adopten en el futuro deberán orientarse a reforzar la competitividad de la viticultura europea en el mercado mundial.

6. Adaptación del potencial vitícola

6.1. El Comité comparte la opinión de la Comisión Europea de que los actuales programas y normas para la adaptación del potencial vitícola no han tenido el éxito esperado y en parte han producido incluso efectos negativos en el medio ambiente y en la infraestructura de las regiones vitícolas. Por dicha razón se hacen necesarias nuevas vías que, en una acción concertada de la Comunidad y las regiones, por una parte, y de la administración y los profesionales del sector (« filières »), por otra, lleven a una adaptación ordenada del potencial vitícola que tenga en cuenta el mantenimiento y fomento de las estructuras económicas regionales. A tal fin, pueden ser útiles los programas regionales plurianuales de adaptación, siempre que no se vean sobrecargados burocráticamente con demasiadas exigencias y resulten por tanto impracticables.

6.2. Ajuste ordenado de las superficies

6.2.1. Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, los programas deberían limitarse a unos pocos elementos esenciales, cuidando de evitar en especial la erosión y la desertización, así como un desplazamiento de las zonas tradicionales de cultivo.

6.2.2. El Comité apoya la propuesta de la Comisión Europea de que en el futuro se fomenten las medidas de arranque en el marco de una planificación territorial a nivel regional. Para crear el necesario estímulo deberá aumentarse el importe de las primas por arranque.

6.2.3. Merece aprobación que se fije un límite máximo a los fondos comunitarios y se proceda a una reconstitución adicional de fondos a través de ayudas nacionales y regionales. No obstante, para las regiones vitícolas más pobres debería preverse un aumento de los fondos comunitarios.

6.2.4. En lo que se refiere a la necesaria reducción del potencial vitícola es necesario mantener, con una duración limitada, la prohibición de efectuar nuevas plantaciones. A fin de tener en cuenta las consideraciones jurídicas deberían ser posibles, dado el caso, excepciones individuales.

6.2.5. Como ampliación del documento de la Comisión, el Comité propone que se estudie la prórroga de los derechos de replantación por encima de los 8 años actualmente previstos. Ello ofrecería ventajas, tanto para el saneamiento de los terrenos como para las estructuras vitícolas y la reducción de los rendimientos.

6.3. Control de los rendimientos

6.3.1. El Comité considera que las propuestas de la Comisión Europea contienen planteamientos interesantes. No obstante, deberían concretarse antes de llevar a cabo una evaluación final.

6.3.2. Indudablemente, el fomento de una explotación más intensiva puede ayudar a alcanzar los objetivos antes citados. No obstante, debería prestarse también atención a la capacidad de efectuar controles y a la evitación de abusos.

6.3.3. El Comité apoya las medidas para el mantenimiento de la viticultura en las colinas, tanto desde el punto de vista de la producción como de la comercialización.

6.3.4. Las ayudas previstas en el sector de la comercialización deberían utilizarse para crear estructuras ordenadas de producción y distribución en el campo económico. El Comité lamenta que la mejora de las estructuras de comercialización sólo ocupe un lugar secundario en el documento de la Comisión y pide que dicho aspecto constituya un punto central de las propuestas de modificación y que se ofrezca un planteamiento global.

6.3.4.1. A tal fin, sería necesario mejorar las condiciones generales de comercialización de los productos vitícolas europeos. En este sentido se considera positivo que la Comisión Europea se proponga crear un marco jurídico europeo para las interprofesiones (« filières »). Se puede confiar a las organizaciones de la industria vitivinícola (en el sentido de una autorresponsabilización y autoadministración de la industria) la organización de las estructuras de producción, comercialización y venta.

6.3.5. Para las medidas relativas a la adaptación del potencial de viña es indispensable un catastro vitícola funcional. Por ello, el Comité muestra su sorpresa ante el hecho de que en todas las regiones no se haya procedido aún a la transposición y aplicación de las disposiciones de 1986 relativas a la introducción de un registro vitícola. No obstante, a fin de obtener un ahorro en los costes y una disminución de la burocracia, debería reducirse a un mínimo la obligación de inscripción contable. Asimismo, debería asegurarse una gestión equivalente en todos los Estados miembros.

7. Medidas complementarias destinadas a lograr el equilibrio del mercado

7.1. El Comité aprueba la afirmación inicial de la Comisión Europea de que es imposible concebir una reforma global sin medidas comunes para limitar los rendimientos y crear nuevas salidas. Por dicha razón, el Comité lamenta en mayor medida que la Comisión no haya concretado en su documento ambos conjuntos de medidas.

7.2. El Comité considera que es necesario que la propuesta de la Comisión Europea relativa a la regulación del rendimiento máximo por hectárea para los VCPRD se amplíe a todos los vinos, para lo cual deberán garantizarse las medidas de control necesarias. La fijación de rendimientos máximos por hectárea también para los vinos de mesa contribuiría eficazmente a evitar un exceso de producción en dicho tipo de vinos.

7.3. El Comité apoya la creencia de la Comisión de que una desclasificación de los VCPRD en vinos de mesa conducirá necesariamente a excluir estos vinos de todas las medidas facultativas de apoyo del mercado. Ello es imprescindible para evitar que se eludan las rigurosas disposiciones en materia de rendimiento destinadas a los VCPRD y para que las medidas de apoyo del mercado, que según la reglamentación deben reservarse a la producción de los vinos de mesa, no se destinen a los excedentes en el sector de los vinos de calidad.

7.3.1. A este respecto, el Comité se pronuncia en favor de una reglamentación más precisa de los criterios; en su virtud los vinos de mesa y de calidad estarán sometidos, o no, a las medidas obligatorias de intervención de la organización del mercado y podrán participar, o no, en las medidas voluntarias.

7.4. El Comité destaca que en la fijación de las condiciones de producción y en la admisión de prácticas enológicas (como, por ejemplo, el grado alcohólico natural mínimo, el enriquecimiento, la acidificación, etc.) deberán tenerse en cuenta las diferentes condiciones geográficas, climáticas y meteorológicas de las regiones vitícolas europeas.

7.5. El Comité no comparte, pues, la opinión de la Comisión de que es posible reducir de 7 a 2 el número de zonas vitícolas y nivelar el grado alcohólico natural mínimo y las prácticas enológicas.

7.5.1. El Comité se pronuncia más bien en favor de que se verifique la clasificación de las zonas vitícolas sobre la base de criterios objetivos (véase el dictamen de iniciativa del Comité sobre el reparto de las zonas vitícolas en la Comunidad, de 27 de octubre de 1988) (1).

7.6. El Comité considera que las prácticas enológicas son un importante instrumental para el fomento de una política en favor de la calidad.

7.6.1. La introducción de prácticas enológicas tendentes a obtener un incremento cuantitativo, en lugar de una optimización de la calidad, contradice los objetivos de la ordenación del mercado. Por dicha razón, la introducción de prácticas enológicas debería limitarse a un mínimo y aplicarse únicamente para compensar las condiciones meteorológicas y climáticas de cada año.

7.6.2. A fin de evitar un uso indebido de los métodos de enriquecimiento, éste debería admitirse únicamente en aquellos vinos para los que se han fijado rendimientos máximos por hectárea.

7.7. El Comité es consciente de que las prácticas de enriquecimiento difieren considerablemente según tradiciones, experiencias y calificaciones.

7.7.1. Así, por ejemplo, las regiones vitícolas en las que el enriquecimiento no es en absoluto necesario, pero está permitido, o bien sólo se realiza con mosto concentrado, rechazan por completo la chaptalización. Por otra parte, las regiones en las que se permite dicho añadido prefieren estos métodos frente al enriquecimiento con concentrados.

7.7.2. No se recomienda que se extienda a escala comunitaria la chaptalización, puesto que ello no tiene en cuenta las diversas condiciones climáticas y geográficas ni los métodos tradicionales. Deberá mantenerse en su alcance actual la prohibición hasta ahora en vigor de chaptalización. Por otra parte, la autorización de sacarosa sólo se debería seguir previendo para las regiones vitícolas que ya hayan utilizado tradicionalmente dicho método antes de que se creara la organización común de mercados en el sector vitivinícola.

7.8. El Comité reclama nuevas iniciativas para fomentar la venta de productos vitivinícolas.

7.8.1. El Comité celebra que en el documento de reflexión de la Comisión Europea se considere que « es posible una política razonada de promoción de los productos de la vid ». No obstante, estima que es ineludible precisar dicha política, y para ello formula las siguientes recomendaciones:

7.8.1.1. Es necesario un amplio programa de conjunto para fomentar la venta de los productos vitivinícolas. Deben ser partes integrantes de dicho programa el estudio del mercado, las estrategias de comunicación, una política activa de producción y venta y la supresión de los obstáculos jurídicos, económicos y fiscales en la comercialización.

7.8.1.2. El Comité aboga en favor de que se destinen recursos suficientes a la investigación, con el fin de estudiar la evolución de los mercados y los hábitos de compra y de consumo, ya que el fomento de la venta de vino presupone conocimientos sobre el mercado y los hábitos de consumo.

7.8.1.3. La mayoría de los consumidores prefiere alimentos sanos y producidos ecológicamente. En la producción vinícola se debe prestar una mayor atención a estos aspectos -sin descuidar por ello los conocimientos científicos- y mejorar la información de los consumidores.

7.8.2. El Comité es partidario de programas de educación e información sobre las ventajas de un consumo moderado de vino y sobre los peligros de un consumo incontrolado de bebidas alcohólicas.

7.8.3. El Comité señala que, en lo que respecta a la denominación y presentación de las distintas categorías de vinos, se encuentran actualmente en vigor diversas disposiciones a nivel comunitario, mientras que en algunos ámbitos siguen siendo competentes los Estados miembros. Por tanto, es necesario examinar las múltiples disposiciones actualmente en vigor y establecer un marco legal común para la denominación y presentación de todas las categorías de vinos. La revisión de las disposiciones en vigor deberá hacerse también desde el punto de vista de la información al consumidor -se recuerda en este contexto el marcado de los aditivos, aún por aprobar, conforme a la directiva relativa al etiquetado- y de las modernas técnicas de comercialización. En especial, se deberá examinar la conveniencia de atenuar el rigor del actual principio de prohibición (se prohíben las informaciones que no estén expresamente permitidas) mediante una reglamentación semejante a la que existe para el vino espumoso: ésta permite, además de las obligatorias, otras informaciones también, siempre que no impliquen ningún tipo de abuso.

7.8.4. Para los productos sin alcohol o con bajo contenido alcohólico fabricados a partir del vino, debería promulgarse también un marco unitario de etiquetado válido en toda la Unión Europea.

7.9. El Comité atribuye una gran importancia al hecho de que entre los productos de la Comunidad y los procedentes de terceros países se garantice una sana competencia en el mercado común y el mercado mundial. El Comité se remite a las nuevas disposiciones del GATT sobre protección de la propiedad intelectual (TRIPS). En colaboración con la Oficina internacional del vino (OIV), con sede en París, la Comisión Europea debería instar más vigorosamente aún que hasta ahora a una armonización internacional o, en su caso, mutuo reconocimiento de las principales normativas sobre la producción, las prácticas enológicas y la protección de las denominaciones de origen.

8. Una reforma profunda del sistema de destilaciones

8.1. El Comité comparte la opinión de la Comisión de que, hasta que no se consiga el equilibrio del mercado, será necesario adoptar medidas relativas a la destilación para suprimir los excedentes.

8.1.1. No obstante, se rechazan firmemente las orientaciones propuestas, que se basan en una producción nacional de referencia (régimen de cuotas).

8.2. El Comité expresa su preocupación por el hecho de que la propuesta de la Comisión Europea (régimen de cuotas):

- cree nuevos focos de tensión entre las regiones vitícolas,

- suscite una fuerte oposición de los afectados contra las nuevas cargas y medidas coercitivas burocráticas,

- haga necesario adoptar medidas adicionales de control para supervisar el sistema de cuotas,

- no tenga en cuenta el deseo de más responsabilidad al nivel regional.

8.2.1. El Comité considera que la experiencia adquirida hasta la fecha en otras organizaciones de mercado con este tipo de regímenes de cuotas debería ser motivo para renunciar a aplicar este tipo de medidas administrativas comunitarias en el sector vitivinícola. La política de intervención debería dirigirse directamente al productor, sin la estructura burocrática de un régimen comunitario de cuotas, a fin de que una producción adaptada a las posibilidades de venta resulte más atractiva que una producción excedentaria.

8.3. El Comité se remite en este contexto a su recomendación de que para los vinos de mesa también se fijen rendimientos máximos por hectárea. Se pronuncia en favor de que, en el período transitorio (1994/1995 - 2004/2005), se abra al comienzo de la campaña una destilación facultativa para los vinos de mesa que no sobrepasen los rendimientos por hectárea. El precio a la destilación debería representar el 60 % del precio de orientación en los primeros tres años y, posteriormente, ir reduciéndose progresivamente hasta el año 2004/2005.

8.4. Para las cantidades de vinos de mesa que sobrepasen los rendimientos máximos por hectárea se debe prever en el período transitorio una obligación de entrega a la destilación obligatoria. Los precios de compra de los vinos entregados a la destilación deben ser bajos y hasta el año 2004/2005 irse reduciendo progresivamente hasta 0 ecus. En el caso de los vinos de calidad producidos en regiones determinadas (VCPRD), las cantidades excedentarias deben entregarse a la destilación ya en el período transitorio sin contrapartida de ayudas. El Comité considera que estas propuestas hacen innecesaria la introducción de producciones nacionales de referencia (sistema de cuotas).

9. Intensificación de los controles

9.1. El Comité está de acuerdo con las propuestas de la Comisión Europea en sus líneas principales. No obstante, mejorar la eficacia de los controles es algo que siempre se podrá conseguir más fácilmente si las disposiciones reguladoras no son excesivamente complicadas. Por tanto, el Comité se declara partidario de que la cuestión relativa a las medidas de control se examine en relación con una simplificación de las disposiciones jurídicas. A tal efecto, se debe examinar también la cuestión relativa a la exigencia, por razones de control, de notificaciones, disposiciones sobre contabilidad, etc., a fin de que las empresas que actúan legalmente no estén expuestas a un tratamiento improcedente.

10. Observación final

10.1. El Comité se reserva la posibilidad de un dictamen más pormenorizado, en particular cuando disponga de propuestas concretas de reglamento por parte de la Comisión Europea.

Hecho en Bruselas, el 24 de febrero de 1994.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Susanne TIEMANN

(1) DO n° C 337 de 31. 12. 1988.

ANEXO al dictamen del Comité Económico y Social

En los debates se recharon las siguientes enmiendas:

Punto 7.6.1

Modifíquese la última frase en los siguientes términos:

« Por dicha razón, de introducirse prácticas enológicas, éstas deben ser las indispensables para la producción de un vino de calidad. »

Resultado de la votación

Votos a favor: 30; votos en contra: 70; abstenciones: 4.

Punto 7.7.3 (nuevo)

« La introducción de dos modificaciones en el Reglamento vitivinícola permitiría reducir la necesidad de ayuda financiera comunitaria y aumentar la variedad ofrecida a los consumidores y, por ende, el consumo. »

Punto 7.7.3.1 (nuevo)

« Los vinos de calidad no deberían recibir ayuda alguna. Actualmente, sin embargo, estos vinos no pueden elaborarse con especies híbridas, que dan vinos bastante buenos en determinadas regiones, como los nuevos « Land » alemanes, Madera, Inglaterra y Gales.

En consecuencia, debería suprimirse esta anticuada prohibición, con el fin de aumentar el consumo y reducir la ayuda necesaria. »

Punto 7.7.3.2 (nuevo)

« Para los vinos de mesa, la necesidad de enriquecimiento y de ayuda comunitaria podría reducirse considerablemente mediante la supresión del actual contenido mínimo de alcohol del 8,5 % y del 9 % establecido en el punto 13 del Anexo I del Reglamento vitivinícola.

Ello permitiría aumentar la variedad ofrecida al consumidor y el consumo, consiguiéndose así un incremento del mercado global. Existe actualmente una demanda de vinos con bajo contenido de alcohol que no puede satisfacerse. »

Exposición de motivos

El objetivo de toda reforma debería consistir en reducir las subvenciones (llamadas « ayudas » en terminología comunitaria) y, en la mayor medida posible, estar al servicio de los consumidores, a la vez que suprimir las trabas a que se enfrentan los productores de vino. Existe un buen mercado potencial, tanto para vinos de calidad como para vinos con bajo contenido de alcohol.

Esta última demanda se debe, en parte, al creciente impacto de la legislación de algunos Estados miembros sobre conducción y alcohol. Hasta la fecha, ello ha redundado en su mayor parte en beneficio de la cerveza, debido a la rigidez del Reglamento vitivinícola, que ha impedido al vino compartir este nuevo mercado.

Resultado de la votación

Votos a favor: 32; votos en contra: 67; abstenciones: 5.

[Top](#document1)