Source: EURLEX
Language: es
Format: md

**ES**

# **ES ES**

COMISIÓN EUROPEA

Bruselas, 8.3.2011
SEC(2011) 289 final

**DOCUMENTO DE TRABAJO DE LOS SERVICIOS DE LA COMISIÓN**

**RESUMEN DE LA EVALUACIÓN DE IMPACTO**

**Documento que acompaña a la**

**COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN**
**AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y**
**SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES**

**Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica en 2050**

{COM(2011) 112 final}
{SEC(2011) 287 final}
{SEC(2011) 288 final}

# **ES ES**

**1.** **P** **ROBLEMÁTICA**

(1) Para evitar impactos peligrosos, la UE tiene el objetivo declarado de limitar el cambio
climático global a un aumento de la temperatura de 2 ºC. El Acuerdo de Copenhague
incluyó una referencia a este objetivo. A continuación, fue confirmado por la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC),
mediante la decisión adoptada en la 16ª Sesión de la Conferencia de las Partes en la
CMNUCC.

(2) Según información facilitada en 2007 por el Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre el Cambio Climático (IPCC), los datos científicos existentes apuntan a que los
países desarrollados deberían adoptar un objetivo de reducción de las emisiones de
gases de efecto invernadero del 80 al 95 % por debajo de las emisiones de 1990 de
aquí al año 2050 para limitar el cambio climático global a un aumento de la
temperatura de 2 °C en comparación con los niveles preindustriales. El Consejo
Europeo y el Parlamento Europeo refrendaron este objetivo como objetivo de la UE,
en el contexto de las reducciones necesarias que, según el IPCC, deberán aplicar los
países desarrollados en su conjunto.

(3) La UE en su conjunto ha reducido en las últimas dos décadas sus emisiones de gases
de efecto invernadero (si se exceptúan el uso del suelo y los cambios en el uso del
suelo y la silvicultura [«LULUCF»]). Respecto a 2009, la Agencia Europea de Medio
Ambiente (AEMA) estimó que los niveles de emisión se habían reducido para alcanzar
un 17 % por debajo de los niveles de 1990. Si se incluye la aviación, esta reducción
sería de un 16 % aproximadamente por debajo de los niveles de 1990. Esto se debe en
parte al impacto de la crisis económica de 2009.

(4) Hoy en día, se importa casi un 55 % de la energía primaria de Europa. Habida cuenta
de la menor producción de petróleo y de gas en el Mar del Norte, incluso si se
cumpliesen íntegramente las medidas del paquete sobre el clima y la energía, se espera
que ese porcentaje aumente al 57 % de aquí al año 2030. Si bien es cierto que la
dependencia energética no constituye un problema económico de por sí, se observan
varias tendencias en el sector energético que requieren nuestra atención. En primer
lugar, las tendencias apuntan a un incremento constante de la demanda de petróleo y
de gas por parte de las economías emergentes. En segundo lugar, las inversiones en lo
que se refiere a la oferta no se ajustan a esa demanda creciente. La Agencia
Internacional de la Energía estima que, de aquí al año 2035, un 75 %
aproximadamente de la producción de petróleo crudo convencional procederá de
yacimientos que aún están por explotar o descubrir. En tercer lugar, las reservas
mundiales suelen estar ubicadas en regiones geopolíticas inestables y ser propiedad de
empresas estatales que no siempre pueden reaccionar de forma adecuada a las fuerzas
del mercado. Así pues, la economía europea seguirá estando expuesta a riesgos graves
en cuanto a los precios de la energía, especialmente el sector del transporte, que
depende en más de un 90 % del petróleo. Por consiguiente, la hoja de ruta examina la
evolución en el sector de la energía y las sinergias para mejorar la seguridad
energética.

(5) El desarrollo de tecnologías hipocarbónicas es crucial para el crecimiento sostenible y
el empleo. Pero dicho desarrollo no sólo se ve obstaculizado por las deficiencias del
mercado relacionadas con la no inclusión de las externalidades relativas a los gases de
efecto invernadero. También existe el problema de la incertidumbre y de la difusión de
conocimientos en general, que podría llevar a una inversión en I+D menor de la

# ES 2 ES

idónea. Además, se observa un problema de comercialización de las tecnologías que
necesitan grandes inversiones de capital, cuando dichas inversiones se caracterizan por
plazos muy largos. Así pues, resultará fundamental fomentar el desarrollo de
tecnologías hipocarbónicas y acelerar la curva de aprendizaje del modo más rentable
posible. Se trata tanto de un desafío importante como de una oportunidad para las
empresas europeas. A la hora de diseñar una hoja de ruta para una economía
hipocarbónica, resulta imprescindible saber cómo la UE desarrolla sus políticas de
I+D, demostración e innovación, crea condiciones de base que induzcan un cambio
tecnológico y la aceptación pública e impulsa la competitividad de una amplia gama
de industrias transformadoras clave de la UE.

(6) La transición hacia una economía hipocarbónica tendrá implicaciones importantes para
el uso sostenible de los recursos, y no sólo recursos energéticos: por ello se ha
adoptado, en el contexto de la Estrategia Europa 2020, la iniciativa emblemática sobre
eficiencia de los recursos. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero
relacionadas con la energía coincidirá con reducciones importantes de otros
contaminantes atmosféricos, y aportará los beneficios correspondientes en materia de
salud. La hoja de ruta también debe considerar los procesos industriales, el uso del
suelo, las prácticas agrarias y forestales y la relación con la producción y el consumo
de alimentos, piensos y fibras (madera, pulpa y papel), así como el mantenimiento de
los servicios de los ecosistemas esenciales (calidad del suelo, disponibilidad de agua y
biodiversidad).

**2.** **O** **BJETIVOS**

(7) El objetivo específico de la hoja de ruta para una economía hipocarbónica de aquí al
año 2050 es ofrecer una visión de cómo la UE debería desarrollar sus políticas en los
próximos diez años y más adelante para que 1) puedan reducirse de forma drástica las
emisiones de gases de efecto invernadero, de acuerdo con nuestros conocimientos
científicos, al tiempo que 2) se reduce la vulnerabilidad frente a las crisis del petróleo
y demás preocupaciones en materia de seguridad energética y 3) se aprovechan las
oportunidades para el crecimiento sostenible y el empleo (relacionados con las nuevas
tecnologías hipocarbónicas), sin perder de vista consideraciones de mayor calado
sobre la sostenibilidad y la eficiencia de los recursos.

(8) El objetivo de la presente evaluación de impacto es proporcionar información sobre las
trayectorias generales y sectoriales, los cambios estructurales y tecnológicos
subyacentes necesarios, las pautas de inversión y gasto y los demás impactos, sinergias
y compromisos relacionados con el programa más amplio de sostenibilidad y
eficiencia de los recursos. Se trata de suministrar información para elaborar políticas
regionales, nacionales y de la UE sobre cambio climático, así como hojas de ruta
sectoriales específicas, con indicación de los objetivos intermedios correspondientes.

**3.** **M** **ETODOLOGÍA E HIPÓTESIS DE TRABAJO**

(9) Para poder trabajar con unos plazos tan dilatados, es fundamental tener en cuenta
varias hipótesis, incertidumbres y evoluciones. Así pues, la evaluación de impacto
tiene en cuenta las medidas que la UE debería adoptar para alcanzar las reducciones
importantes de emisiones en consonancia con el objetivo de los 2 ºC en función de
distintas hipótesis alternativas («hipótesis de descarbonización» en lugar de medidas

# ES 3 ES

políticas), que varían respecto de algunos parámetros clave, como por ejemplo el tipo
de condiciones mundiales, la evolución de los precios mundiales de la energía y el
índice de innovación tecnológica. En las hipótesis se considera que los precios del
carbono son un elemento rentable para impulsar políticas. Comparando los resultados
de varias hipótesis, pueden extraerse conclusiones más sólidas, determinarse cómo los
parámetros clave influyen en los resultados y cómo interactúan las distintas partes.

(10) El objetivo de reducción del 80 % al 95 % para los países desarrollados, tal como se
presentó en el cuarto informe de evaluación del IPCC, abarca tanto las reducciones
internas como el uso de los créditos internacionales. Para evaluar la magnitud de las
reducciones internas de la UE necesarias de aquí al año 2050, se presenta un resumen
de los datos científicos recientes, junto con proyecciones del modelo POLES en
consonancia con el objetivo de los 2 °C, es decir, reduciendo las emisiones a la mitad
de aquí al año 2050 en comparación con los niveles de 1990.

(11) Los precios de los combustibles fósiles son importantes al evaluar los impactos que
puede tener la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, aunque estos
precios vienen determinados en gran parte por los mercados mundiales. Además, la
actuación a escala mundial sobre el cambio climático puede influir en los precios de
los combustibles fósiles. Recurriendo al modelo mundial POLES, la interacción entre
las medidas adoptadas en el ámbito climático y los precios de los combustibles fósiles
se analizaron mediante tres hipótesis:

        - _Hipótesis de referencia a escala mundial:_ no se emprende ninguna acción
mundial adicional en el ámbito climático de aquí al año 2050.

        - _Acción a escala mundial:_ con las medidas adoptadas se consigue reducir las
emisiones mundiales a la mitad de aquí al año 2050 en comparación con los
niveles de 1990.

        - _Acción fragmentada:_ La UE aplica una estrategia de descarbonización, pero otros
países no la secundan, sino que se limitan a cumplir los compromisos mínimos del
Acuerdo de Copenhague hasta 2020 sin emprender ningún esfuerzo adicional a
partir de 2020.

Esta proyección se amplió para incluir las proyecciones sobre la agricultura y los
cambios en el uso del suelo realizadas con los modelos GLOBIOM y G4M.

(12) Para la modelización a escala de la UE, se recurrió al modelo PRIMES, modelo para el
sistema energético, en combinación con el modelo GAINS, para las proyecciones de
las emisiones de la UE distintas de las emisiones de CO 2 . También a escala de la UE,
la relación entre la energía y el uso del suelo y los cambios en el uso del suelo y la
silvicultura (LULUCF) se analizó con los modelos G4M y GLOBIOM. El elemento
impulsor de la descarbonización radica esencialmente en los precios del carbono
relacionados con las emisiones de CO 2 y distintas del CO 2 .

(13) Las hipótesis proyectadas a escala de la UE son:

        - Una hipótesis de referencia que refleja la aplicación y el mantenimiento de las
políticas existentes (es decir, del paquete sobre el clima y la energía hasta el año
2020).

# ES 4 ES

        - Varias hipótesis de descarbonización que reflejan una reducción dentro de la UE
del 80 % en el año 2050 en comparación con los niveles de 1990, excepto en el
caso de una acción fragmentada, en el que se tomarían medidas adicionales para
proteger la competitividad internacional de las industrias que consumen mucha
energía.

        - Las hipótesis de descarbonización se diferencian en función de los precios de la
energía procedente de combustibles fósiles, según los resultados del análisis
mundial realizado con el modelo POLES:

–
Hipótesis basadas en precios de la energía bajos y relativamente estables (precios
del petróleo en términos reales en el año 2050 de aproximadamente
70 USD 2008 /barril), precios probables en el contexto de una acción a escala
mundial.

–
Hipótesis basadas en precios del petróleo que se duplican progresivamente
(alcanzando 127 USD 2008 /barril en el año 2050), como en la hipótesis de
referencia, lo que podría ocurrir con una acción fragmentada.

–
Hipótesis basadas en una crisis del petróleo temporal o en un mantenimiento de
altos precios de la energía a partir de 2030 (duplicándose hasta alcanzar/barril en
2030), riesgo real que podría producirse con la acción fragmentada.

        - Las hipótesis de descarbonización se diferencian en función de supuestos sobre la
evolución tecnológica:

–
Hipótesis tecnológicas reales que representan la aplicación con éxito de
tecnologías eficientes y bajas emisiones de carbono.

–
Hipótesis de captura y almacenamiento de carbono diferidos o de electrificación
diferida para evaluar las distintas sensibilidades en cuanto a la disponibilidad de
determinadas vías tecnológicas.

–
Un análisis de sensibilidad relativo al aplazamiento de una acción climática,
basada en la falta de nuevas políticas climáticas adicionales antes de 2030.

(14) Las mejoras futuras en la modelización podrían tener en cuenta el impacto del propio
cambio climático, por ejemplo en la producción y el consumo agrícola y energético.
Las mejoras adicionales en la modelización del almacenamiento de energía y las
soluciones en materia de red inteligente permitirían obtener unas proyecciones más
adecuadas del despliegue de la generación distribuida y las mejoras en materia de red
inteligente.

**4.** **R** **ESULTADOS DEL ANÁLISIS A ESCALA MUNDIAL**

_**Esfuerzos de reducción a escala mundial y contribución de la UE**_

(15) Del análisis de la bibliografía científica más reciente y de las proyecciones realizadas
con el modelo POLES se desprende que la UE necesitaría reducir sus propias
emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 75 %, un 80 % o más de aquí
al año 2050 en comparación con los niveles de 1990.

# ES 5 ES

(16) Un esfuerzo mundial para alcanzar el objetivo de los 2 ºC requeriría que los demás
países desarrollados adoptaran medidas tan estrictas como la UE, emitiendo una señal
del precio del carbono similar. Los países emergentes harían otro tanto
paulatinamente, estimulados gracias a un desarrollo progresivo del mercado del
carbono, con precios del carbono equivalentes en los países desarrollados y
emergentes de aquí al año 2030. Así se obtendría una reducción de las emisiones de
gases de efecto invernadero de los países en desarrollo del 80 % en 2050, en
comparación con los valores de referencia, es decir, los niveles de 1990 o incluso
niveles de emisión inferiores. Esto implica que, en el caso de una acción a escala
mundial, los créditos internacionales no están disponibles a bajo precio y que la
compensación a gran escala no constituye una solución alternativa a la actuación
nacional. El objetivo de reducción del 80 al 95 % en la UE deberá alcanzarse en gran
parte a escala interna, también desde el punto de vista de la rentabilidad. Las
emisiones per cápita convergerían poco a poco y las diferencias absolutas de aquí al
año 2050 serían mucho más pequeñas, aunque las emisiones per cápita sigan siendo
mayores en los países desarrollados.

_**Vínculo entre la acción en el ámbito climático y los precios mundiales de los combustibles**_
_**fósiles**_

(17) El análisis con el modelo POLES demuestra la interacción entre la acción mundial
sobre el cambio climático y los precios futuros de los combustibles fósiles. Mientras
en las proyecciones de referencia los precios del petróleo casi se duplican, en el
contexto de una acción mundial en favor del clima los precios del petróleo en el año
2050 se mantendrían estables en comparación con los de hoy en día. Esas reducciones
relativas se deberían a una disminución de la demanda energética y a la transición
hacia combustibles hipocarbónicos. La acción a escala mundial se caracterizaría
esencialmente por unos precios de los combustibles fósiles más bajos y unos precios
del carbono más altos.

(18) El análisis demuestra que con la acción fragmentada, los precios del petróleo se
reducen tan solo en un 15 % en comparación con los niveles de referencia. Estos
resultados se ajustan en general a las Perspectivas energéticas mundiales para 2010 de
la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Los datos de la AIE indican riesgos
claros para la seguridad energética relacionados con una combinación de demanda
creciente, dificultades en el suministro y riesgos geopolíticos en las regiones
exportadoras de petróleo y de gas.

(19) Los cambios en los precios de las fuentes de energía darán lugar a cambios en los
ingresos de los países que exportan dichos productos. Pero esos impactos pueden
gestionarse. Se espera que los ingresos anuales de la OPEP sean mucho más altos en
los próximos veinte años, en comparación con los veinte años transcurridos, incluso de
adoptarse una acción a escala mundial.

_**Contribución global de la agricultura y de la silvicultura y vínculo con la bioenergía**_

(20) En el contexto del esfuerzo mundial para ajustarse al límite de los 2 °C, también se
analizó la contribución de la agricultura y del uso del suelo, los cambios en el uso del
suelo y la silvicultura (LULUCF), así como la correlación con el sector de la energía a
escala mundial, teniendo en cuenta lo siguiente:

# ES 6 ES

(a) la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria para alimentar a una
población mundial creciente,

(b) el objetivo de la UE de reducir la deforestación mundial, especialmente en los
países en desarrollo, y de detener la pérdida mundial de cobertura forestal de
aquí al año 2030,

(c) los esfuerzos por reducir las emisiones procedentes de la agricultura,

(d) una mayor utilización de la biomasa para energía en caso de acción contra el
cambio climático,

(e) el mantenimiento de los hábitos alimenticios, con una transición hacia unos
alimentos que requerirán más carbono por el aumento de la prosperidad.

Se desprende del análisis que la agricultura y la silvicultura pueden cumplir los requisitos
mencionados de aquí al año 2050 si se aplican los incentivos adecuados; ahora bien, las
mejoras de productividad a escala mundial serán decisivas. Si no se consiguen esas mejoras,
no podrán cumplirse los objetivos mencionados o, para alcanzarlos, deberán producirse unos
aumentos significativos del precio de los alimentos.

Una inversión de la tendencia actual hacia una alimentación que requiere más carbono
también podría ser una contribución, aunque esta posibilidad no ha sido analizada. Una
evolución en los estilos de vida y en los comportamientos podría aumentar la probabilidad de
cumplir los objetivos de reducción drástica de las emisiones, así como la rentabilidad global
de la acción, contribuyendo a evitar opciones de mitigación más costosas en otros sectores.
Limitar el cambio climático mundial a 2 °C constituirá un gran beneficio para la
biodiversidad, preservando los bosques tropicales que ofrecen valores de biodiversidad
altísimos, pero debe velarse por que una mayor productividad en la agricultura/silvicultura no
dé lugar a una reducción de la biodiversidad, a un mayor agotamiento de los recursos hídricos
o a otros problemas medioambientales.

**5.** **R** **ESULTADOS DEL ANÁLISIS DE LA** **UE**

_**Vías de reducción general para la UE y contribuciones sectoriales**_

(21) El análisis de las proyecciones que ofrecen las distintas hipótesis en materia de
descarbonización de la UE indica que, en el año 2050, una reducción dentro de la UE
del 80 % en comparación con los niveles de 1990 viable desde un punto de vista
técnico, con las tecnologías consolidadas existentes, si se aplica un incentivo para el
precio del carbono suficientemente sólido en todos los sectores (que oscila entre 100 y
370 euros por tonelada equivalente de CO 2 de aquí a 2050). Para ello las tecnologías
existentes deberán registrar una innovación constante significativa, lo cual podría
alcanzarse sin necesidad de desplegar las tecnologías de vanguardia, como la fusión
nuclear, el hidrógeno y las pilas de combustible, o con una red eléctrica con
aplicaciones a gran escala del almacenamiento distribuido de energía, y sin grandes
cambios en los modos de vida (por ejemplo, cambios en los hábitos alimenticios,
modificaciones importantes de las pautas en materia de movilidad). Este tipo de
evolución podría facilitar aún más la transición hacia una economía hipocarbónica,
pero no se ha incluido en el análisis, habida cuenta de la incertidumbre sobre su

# ES 7 ES

viabilidad técnica y económica y por las dificultades para incluirla en los instrumentos
de modelización.

(22) Pese a las variaciones significativas que presentan las distintas hipótesis en cuanto a
las tecnologías disponibles y a los precios de los combustibles fósiles, los resultados
son fiables en lo que se refiere a la rapidez y a la magnitud de las reducciones de
emisiones, con variaciones ligeramente superiores a nivel sectorial.

|Reducciones de los gases de<br>efecto invernadero en<br>comparación con los niveles de<br>1990|2005|2030|2050|Col5|
|---|---|---|---|---|
|**Total**|-7 %|-40 a -44 %|-79 a -82 %|-79 a -82 %|
|**Sectores**|||||
|Electricidad (CO2)|-7 %|-54 a -68 %|-54 a -68 %|-93 a -99 %|
|Industria (CO2)|-20 %|-34 a -40 %|-34 a -40 %|-83 a -87 %1|
|Transporte (incluida la aviación,<br>excluido el transporte marítimo)<br>(CO2)|+30 %|+20 a -9 %|+20 a -9 %|-54 a -67 %|
|_Transporte (excluida la aviación,_<br>_excluido el transporte marítimo)_|_+25 %_|_+8 a -17 %_|_+8 a -17 %_|_-61 a -74 %_|
|Residencial y servicios (CO2)|-12 %|-37 a -53 %|-37 a -53 %|-88 a -91 %|
|Agricultura(distintas de las de CO2)|-20 %|-36 a -37 %|-36 a -37 %|-42 a -49 %|
|Otras emisiones distintas de las de CO2|-30 %|-71,5 a -72,5 %|-71,5 a -72,5 %|-70 a -78 %|

Fuente: PRIMES, GAINS

(23) Las emisiones totales de gases de efecto invernadero se reducen en un 40 %
aproximadamente de aquí al año 2030, en comparación con los niveles de 1990, salvo
si se registran de aquí a ese año precios del petróleo altos, lo que podría dar lugar a
unas reducciones del 44 %. Otras etapas intermedias en la senda hacia una reducción
del coste podrían ser una disminución de un 25 % aproximadamente de aquí al año
2020 y de un 60 % aproximadamente de aquí al año 2040.

(24) Con incentivos económicos de reducción equivalentes en todos los sectores, una
mayor contribución de los sectores sujetos al Régimen de Comercio de Derechos de
Emisión de la UE (RCDE de la UE) seguiría siendo rentable. En los sectores sujetos a
este régimen, se conseguirían reducciones de emisiones del 45 % aproximadamente,
ya en el año 2030, y de un 90 % aproximadamente en 2050, en comparación con los
niveles de 2005, mientras que en los sectores no sujetos al régimen, la reducción de

1 Sin tener en cuenta la hipótesis específica de la adopción de medidas que requieran menos reducciones
por parte de las industrias que consumen mucha energía.

# ES 8 ES

emisiones sería ligeramente superior al 25 % de aquí al año 2030 y de casi el 70 % en
2050, en comparación con los niveles de 2005.

(25) Las mayores reducciones se registrarían en el sector eléctrico. Con incentivos
económicos similares en todos los sectores, la descarbonización del sector eléctrico es
rápida, gracias a la introducción de una amplia gama de tecnologías de bajo carbono
(varias tecnologías con energías renovables, nucleares, captura y almacenamiento de
carbono de 2020 en adelante) y a una mayor eficiencia por parte de la demanda, con lo
que, en general, se rebasaría ampliamente el 60 % de reducción de emisiones de aquí
al año 2030. De aquí al año 2050, se habría alcanzado prácticamente la
descarbonización completa del sector eléctrico.

(26) Los particulares y el sector de los servicios también podrían alcanzar a medio y largo
plazo contribuciones superiores a la media. Los elementos impulsores para las
reducciones de emisiones son una disminución significativa de las necesidades de
calefacción, merced a la mejora del aislamiento, un mayor recurso a la electricidad
(hipocarbónica) y a las energías renovables para calentar los edificios, así como la
utilización de aparatos que consuman menos energía.

(27) El proceso de descarbonización a medio plazo de la industria es ligeramente más lento
que el de la economía en general, si bien, en algunos sectores, la captura y
almacenamiento de carbono permitirá adoptar medidas para una mayor reducción,
aunque esta se produzca más tarde que en el sector eléctrico (después de 2030).

(28) El transporte y la agricultura son los sectores principales en los que no se alcanzará a
largo plazo la descarbonización plena.

(29) En el transporte, se invierte la tendencia creciente de los últimos veinte años. En el año
2030, las emisiones del transporte (carretera, ferrocarril y navegación interior)
disminuirá por debajo de los niveles de 1990 en la mayor parte de las hipótesis: en el
supuesto de tecnologías eficientes y unos precios de los combustibles fósiles situados
en el nivel de referencia, se registraría una reducción del 5 %; si los precios de los
combustibles fósiles fueran bajos, la reducción alcanzada sería del 2 %. Pero la mayor
parte de las reducciones se conseguiría entre 2030 y 2050, alcanzándose una reducción
del 60 % aproximadamente en el transporte [2] .

(30) En el caso de la agricultura se observa la pauta inversa. Sus producciones de aquí al
año 2030 son significativas, pero, a continuación, las posibilidades adicionales de
reducción técnica de los gases de efecto invernadero serán más limitadas. Como en
otros sectores, puede analizarse con más detenimiento el impacto de los cambios de
comportamiento en las posibilidades de reducción de estos gases.

(31) Otras emisiones distintas del CO 2, como el metano de los vertederos y las emisiones
industriales de N 2 O, también se reducen rápidamente hasta el año 2030, y a
continuación sólo se registran reducciones limitadas. En lo que se refiere a las
emisiones distintas del CO 2 en el RCDE, ya se registran reducciones en la hipótesis de
referencia; para los demás sectores, como el de la agricultura, deberían adoptarse

2 No se incluyen las emisiones de NOx procedentes de la aviación, ni otros impactos indirectos de la
aviación, en el potencial de calentamiento global.

# ES 9 ES

medidas complementarias, además de las vigentes, para los residuos y los gases
fluorados.

_**Costes del sistema: precios del carbono, gastos de inversión y costes de los combustibles**_
_**fósiles**_

(32) En todas las hipótesis, los precios del carbono aumentan de 50 a 60 euros
aproximadamente por tonelada equivalente de CO2 en 2030 hasta un importe que
puede oscilar entre 100 y 370 euros por tonelada equivalente de CO2(150 a 200 euros
en las hipótesis de tecnologías eficientes), dependiendo de los parámetros
seleccionados en cuanto a tecnologías y combustibles fósiles.

(33) En particular, se observa una correlación inversa clara entre los precios de los
combustibles fósiles y los precios del carbono. Si los precios de los combustibles
fósiles son altos, la descarbonización solo puede lograrse con precios del carbono más
bajos. Esta es una consecuencia lógica del hecho de que la fijación de los precios en
general, ya sea mediante el precio del carbono o mediante los propios precios de la
energía, constituye un elemento impulsor importante de reducción de las emisiones
por su impacto en la demanda de energía y en la eficiencia energética. El beneficio
claro de la fijación de precios del carbono es que impone un precio superior a los
medios de producción y a los procesos que consumen más carbono y que los ingresos
correspondientes revierten en la economía local, mientras que con precios de la
energía altos esto no siempre sucede, especialmente en el caso de la UE, que depende
en gran medida de las importaciones de combustibles fósiles.

(34) También se llega a la conclusión de que aplazar el desarrollo y el despliegue de
determinadas tecnologías (captura y almacenamiento de carbono, electrificación) y
aplazar las medidas de lucha contra el cambio climático (no adoptar acciones
complementarias antes de 2030) desembocan en última instancia en unos precios del
carbono mucho más altos, en costes globales superiores y en un ahorro de combustible
menor. Así pues, se pone de manifiesto la importancia crítica de los puntos siguientes:

        - la I+D y el despliegue rápido de tecnologías hipocarbónicas como medio para
reducir los costes generales y aumentar la aceptación pública de determinadas
tecnologías;

        - La necesidad de reducciones continuas pero progresivas para evitar que una
recuperación tardía dé lugar a aumentos importantes y bruscos de los precios del
carbono.

(35) La conclusión más importante de todas estas hipótesis de descarbonización es la
transición masiva de los gastos de combustible (gastos operativos) a los gastos de
inversión (gastos de capital). Es importante observar que, desde una perspectiva
económica más amplia, las inversiones constituyen en gran medida gastos internos,
que requieren un mayor valor añadido y una mayor producción por parte de una
amplia gama de industrias transformadoras (sector del automóvil, producción de
electricidad, equipos industriales y de red, materiales de construcción eficientes desde
el punto de vista de la energía, sector de la construcción, etc.), mientras que los gastos
de combustible revierten en gran parte en terceros países, habida cuenta de la fuerte
dependencia de la UE respecto de las importaciones de combustibles fósiles.

# ES 10 ES

(36) Partiendo de la hipótesis de tecnologías eficaces, las inversiones anuales medias de
aquí a los años 2040-2050 excederían en unos 550 000 millones de euros de las
correspondientes a la hipótesis de referencia. En estos cuarenta años, ese aumento de
los gastos de inversión representaría por término medio unos 270 000 millones de
euros anuales, tanto en el caso de la acción a escala mundial como de la acción
fragmentada.

(37) El reverso de estos aumentos de las inversiones es una reducción de la misma amplitud
de los costes de combustible. En la hipótesis de referencia, los costes del combustible
siguen aumentando, pasando de una media anual de 900 000 millones de euros
aproximadamente en el período 2010-2020 a 1,4 billones en el período 2040-2050.
Sobre la base de los precios de la energía de referencia, la descarbonización reduce los
costes del combustible en casi 350 000 millones de euros al año durante el período
2040-2050. Con la acción a escala mundial, la reducción de los costes del combustible
comparados con los costes de referencia es, naturalmente, incluso mayor, superando
ligeramente los 600 000 millones de euros de ahorro anual en el período 2040-2050,
por los efectos combinados del ahorro de combustibles fósiles y del precio inferior de
estos. Si se reparten en todo el período de cuarenta años, la reducción media al año de
los gastos de combustible en comparación con los precios de referencia oscila entre
175 000 millones de euros (acción fragmentada - precios de energía de referencia) y
320 000 millones de euros (acción a escala mundial - precios de los combustibles
fósiles más bajos), siempre que no se aplace la penetración de la electricidad en el
sector del transporte.

(38) Una crisis del petróleo o unos precios altos de los combustibles fósiles incrementarían
los gastos de inversión necesarios en la hipótesis de referencia en 100 000 millones de
euros al año. En cambio, no se observa un efecto de este tipo en las hipótesis de
descarbonización. Los gastos de combustible son muy inferiores en las hipótesis de
descarbonización combinadas con precios altos de los combustibles fósiles, si se
compara con la hipótesis de referencia combinada con precios altos de los
combustibles fósiles. En este último supuesto, el aumento de los gastos de inversión en
acciones relativas al clima queda compensado con creces por la reducción en los
costes de combustible.

(39) El aumento de los gastos de capital a efectos de la descarbonización es una
característica constante en todos los sectores (electricidad, industria, transporte y
sector de la construcción), si bien, en términos absolutos, los mayores aumentos de
inversión no se registran en la producción eléctrica, las infraestructuras de red o la
industria, sino en la demanda de tecnologías por parte del sector del transporte (en
particular, en los vehículos) y en el sector de la construcción (materiales de
construcción, componentes, bombas de calor, aparatos, etc. eficientes desde el punto
de vista energético). Los principales beneficiarios de la descarbonización serían
especialmente los sectores empresariales que suministren esas tecnologías y equipos.

(40) El volumen y la composición de los gastos de equipo a efectos de la descarbonización
en las próximas décadas plantean cuestiones importantes en cuanto a las medidas
destinadas a superar las barreras financieras, especialmente para los usuarios finales
del transporte y de los edificios, incluso con incentivos sólidos a fin de reducir las
emisiones de carbono. Para desplegar la inversión privada en tecnologías
hipocarbónicas, se necesitarán instrumentos financieros y fiscales innovadores, como
préstamos con tipos preferentes, subvenciones destinadas a cubrir parte de las

# ES 11 ES

inversiones en tecnologías hipocarbónicas y bonificaciones fiscales. También debería
destinarse una mayor cuota de los fondos regionales en el marco del presupuesto de la
UE a instrumentos de estrategia política que permitan movilizar recursos privados.

_**Recursos energéticos y eficiencia y seguridad energéticas**_

(41) En las hipótesis de descarbonización, la eficiencia energética de la UE en la utilización
de sus recursos mejoraría sustancialmente y aportaría asimismo beneficios en materia
de seguridad energética derivados, en particular, de una utilización y unas
importaciones menores de combustibles fósiles. El consumo total de energía primaria
se reduciría a 1650 Mtep en 2030 y a aproximadamente 1300-1350 Mtep en 2050,
frente a más de 1800 Mtep en 2005. Se utilizarían más recursos energéticos internos,
especialmente renovables, y las importaciones totales de energía se reducirían a más
de la mitad de aquí al año 2050, en comparación con los niveles de 2005. A partir de
2025, esto daría lugar a una inversión total de la tendencia al alza de la dependencia
respecto de las importaciones, reduciéndola a menos de un 35 % de aquí al año 2050.
La factura de las importaciones de petróleo se reduciría a la mitad (o más) en 2050 en
comparación con los niveles actuales, y se reduciría en un 80 % si se compara con la
hipótesis de referencia, lo que equivale al menos a 400 000 millones de euros.

(42) Cabe observar que esos niveles reducidos de consumo de energía primaria se deberían
ante todo a los cambios tecnológicos por parte de la demanda, y no tanto a una
reducción de los servicios energéticos: primero, los edificios, sistemas de calefacción y
vehículos serían más eficientes, y más adelante esa evolución se reforzaría con la
electrificación en el transporte y la calefacción, gracias a la combinación de
tecnologías muy eficientes por parte de la demanda (vehículos híbridos enchufables,
vehículos eléctricos, bombas de calor) con un sector eléctrico en gran parte
descarbonizado.

(43) Alcanzar el objetivo de ahorro energético del 20 % en 2020 permitiría a la UE reducir
las emisiones internas en al menos un 25 % de aquí al año 2020.

(44) La descarbonización reducirá de forma significativa los riesgos de seguridad
relacionados con los combustibles fósiles, pero la electrificación a gran escala
combinada con una producción descentralizada dará lugar a otros retos y
oportunidades. La hoja de ruta Energía 2050 se referirá a estos temas con más
detenimiento.

_**Sector de la electricidad**_

(45) Si bien es cierto que la demanda energética final se reduce de forma significativa en
todos los sectores, el consumo de electricidad seguirá aumentando hasta 2050. Ello se
debe a dos tendencias opuestas:

        - Mejoras continuas de la eficiencia por parte de la demanda

        - Especialmente a partir de 2025, una demanda creciente por parte del sector de la
calefacción y del transporte, impulsada por la aplicación a gran escala de
tecnologías eficientes por parte de la demanda (por ejemplo, vehículos híbridos
enchufables, vehículos eléctricos, bombas de calor).

# ES 12 ES

Ahora bien, el ritmo del aumento sigue siendo similar a las tendencias históricas de
los últimos veinte años, pese a que, poco a poco, una parte considerable del sector
del transporte y de la calefacción está dejando el petróleo y el gas para pasar a la
electricidad.

(46) En lo que se refiere a la oferta, la cuota de las tecnologías hipocarbónicas en la
producción total de energía (energías renovables, combustibles fósiles y captura y
almacenamiento de carbono, energía nuclear) está aumentando rápidamente, pasando
45 % hoy en día a un 60 % aproximadamente en 2020 (como resultado de la plena
aplicación del paquete sobre el clima y la energía), del 75 al 80 % en 2030 y a casi un
100 % en 2050. Dado que las tecnologías eléctricas hipocarbónicas se caracterizan por
unos gastos de equipos más elevados y unos costes de combustible más bajos, los
gastos de inversión en la producción eléctrica, así como los gastos de expansión de las
redes, son elevados. En los demás sectores, la cuestión estratégica fundamental es
cómo facilitar estas inversiones.

_**Transporte**_

(47) La eficiencia energética es uno de los factores que más contribuyen a la
descarbonización del transporte. El análisis revela que hasta 2025, y pese al aumento
continuo de los servicios de transporte, la mejora de la eficiencia de los vehículos será
el principal motor de la inversión de la tendencia de aumento de las emisiones de gases
de efecto invernadero y del retorno, en el año 2030, de estas emisiones del transporte
terrestre a niveles inferiores a los registrados en 1990. Para los vehículos particulares
por ejemplo, esas mejoras de eficiencia superan lo dispuesto en la legislación en
materia de CO 2 y de vehículos para después de 2020, gracias a la hibridación
progresiva.

(48) Mientras la hibridación es importante desde la perspectiva de una mayor eficiencia
hasta el año 2025, también constituye un paso fundamental desde el punto de vista
tecnológico para permitir la transición hacia la electromovilidad (vehículos de
propulsión eléctrica) después de 2025. Para los vehículos particulares, se trata de una
tecnología clave que permitirá reducciones sustanciales en el sector del transporte a
partir de 2030. En el caso de la aviación, y en menor medida, de los vehículos pesados,
los biocombustibles desempeñarán un papel más importante, especialmente de 2030
en adelante.

(49) En la aviación, los biocombustibles pasarán a ser un medio importante de reducción de
los gases de efecto invernadero a partir de 2030. En el transporte por carretera, el
mayor aumento en el consumo de biocombustibles se registrará de aquí al año 2020,
para alcanzar el objetivo general de un 20 % de energías renovables y el objetivo
específico de un 10 % de energías renovables en el transporte. Después de 2020, y
hasta 2050, se mantendrá el incremento absoluto, aunque en niveles inferiores que en
el período 2005-2020, si la electromovilidad se introduce con éxito en el mercado.
Ahora bien, de no ser así, la cuota de los biocombustibles debería ser mayor para
alcanzar el mismo nivel de reducciones. Esos aumentos en los biocombustibles

podrían dar lugar a mayores presiones en la utilización del suelo, incluidas las
emisiones correspondientes, la biodiversidad, la gestión del agua y el medio ambiente
en general, al menos si se parte del supuesto de que se utilizarían biocombustibles de
origen terrestre.

# ES 13 ES

(50) En todas las hipótesis analizadas, sólo se observa un pequeño impacto en la demanda
total de transporte. Esto se debe en parte al marco de modelización, que se centra en
las reducciones de gases de efecto invernadero y no incluye políticas de transporte
específicas que desemboquen en un sistema de transporte más eficaz, en una
transferencia modal y en una reducción de los distintos tipos de externalidades, como
la congestión y la contaminación atmosférica, que pueden dar lugar a cobeneficios
adicionales en términos de reducción de emisiones. Estos aspectos se tratarán con más
detalle en la evaluación de impacto del Libro Blanco sobre el transporte.

(51) Una comparación entre las distintas hipótesis pone de manifiesto una correlación clara
entre las reducciones de gases de efecto invernadero en el sector del transporte y en el
sector de la electricidad. Si el sector del transporte reduce las emisiones de gases de
efecto invernadero mediante un mayor recurso a la electromovilidad, aumenta el uso
de electricidad, con las correspondientes consecuencias para las emisiones del sector
eléctrico. Así pues, aunque el sector del transporte no se incluya en el RCDE, con el
tiempo influiría cada vez más en la evolución del RCDE de la UE.

_**Sector de la construcción**_

(52) La calefacción y la refrigeración (dos tercios), la producción de agua caliente y la
cocción de alimentos (más del 20 %) son los mayores consumidores de energía en este
sector, seguidos principalmente por el alumbrado y los aparatos eléctricos.

(53) Las tendencias más significativas son similares a las que se registran en el sector del
transporte. En primer lugar, se reduce la demanda global de energía: la eficiencia, y en
particular el rendimiento energético de los edificios, mejora con la generalización de
las tecnologías domésticas pasivas, y mejora asimismo el rendimiento energético de
los edificios antiguos con las obras de renovación. Todo ello supone inversiones
bastante considerables, que pueden recuperarse con el tiempo, ya que se reducirán las
facturas de la energía. Por ello resulta tan importante saber cómo vencer las barreras
financieras iniciales.

(54) Como en el sector del transporte, se observa una transición importante en cuanto a los
combustibles utilizados: se está pasando del petróleo, el gas y el carbón a la
electricidad y los combustibles renovables. Las bombas de calor eficientes
desempeñan un papel importante, ya que permiten aumentar la eficiencia de los
usuarios finales y reducir la cantidad de carbono de los combustibles, recurriendo a la
energía geotérmica y a la electricidad. Además, el biogas, la biomasa y la calefacción
solar están sustituyendo en gran parte a los combustibles fósiles.

_**Industria**_

(55) La contribución rentable de las industrias que consumen mucha energía en la hipótesis
de las tecnologías eficaces aumentaría hasta el 35 % aproximadamente las reducciones
de emisiones en 2030, oscilando en 2050 entre el 85 % y el 90 %. Estas posibilidades
de reducción se deben a una combinación de nuevas disminuciones de la intensidad

energética y de la aplicación de las tecnologías de captura y almacenamiento de
carbono a las demás emisiones de CO 2 procedentes de las industrias que consumen
mucha energía (por ejemplo, las emisiones de proceso en los sectores del acero y del
cemento) a partir de 2035.

# ES 14 ES

(56) En el contexto de la acción fragmentada, con una UE que reduce sus emisiones mucho
más que los demás países, algunas industrias se beneficiarán de inversiones
adicionales en una amplia gama de tecnologías hipocarbónicas y ganarán en
competitividad por haber sido precursoras.

(57) También se evaluó el impacto de una política más ambiciosa de lucha contra el cambio
climático en las industrias que consumen mucha energía. Se reexaminaron y afinaron
hasta 2030 los resultados de la modelización macroeconómica anterior. Se confirmó

que el impacto en los niveles de producción de las industrias que consumen mucha
energía es limitado y que la asignación gratuita protege a esas industrias sujetas al
RCDE, incluso si la UE se propusiera alcanzar objetivos más ambiciosos frente a otras
regiones con una ambición más limitada.

(58) No obstante, para las industrias que consumen mucha energía, las posibles reducciones
después de 2035 mencionadas requieren introducir a gran escala la captura y el
almacenamiento de carbono, tecnología que no tiene más beneficios reales que la
reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y que requiere tanto
inversiones adicionales como unos mayores costes operativos.

(59) Así pues, se analiza una hipótesis alternativa en la que las industrias que consumen
mucha energía estarían sujetas a requisitos inferiores en materia de reducción de
emisiones: las emisiones industriales se acercarían a los resultados de la hipótesis de
referencia, es decir, no alcanzarían una reducción del 86 % de aquí al año 2050, sino
del 50 % aproximadamente, especialmente porque la captura y el almacenamiento de
carbono no estarían generalizados para las emisiones de proceso. En esta hipótesis, las
industrias que consumen mucha energía no deberían sufragar los costes adicionales del
despliegue de las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, que
representarían más de 10 000 millones de euros al año durante la última década.

_**Agricultura y otras emisiones distintas de las de CO**_ _**2**_

(60) Entre 1990 y 2005, las emisiones distintas de las de CO 2 se redujeron en un cuarto,
mucho más deprisa que las emisiones de CO 2 . Hoy en día, las emisiones procedentes
de la agricultura (N 2 O y metano) representan más de la mitad de las emisiones
distintas de las de CO 2 .

(61) Se prevé que las emisiones distintas de las de CO 2 que no proceden de la agricultura
disminuyan de forma significativa, especialmente antes de 2030. Las razones
principales son las reducciones del N 2 O de los sectores industriales sujetos al RCDE,
la reducción de las emisiones de metano por la plena aplicación de la Directiva sobre
vertederos, la reducción de los fluorocarburos [3] y la reducción de las emisiones de
metano en los sectores mineros, energéticos e industriales.

(62) Con acciones adicionales, las emisiones agrícolas pueden seguir disminuyendo hasta
el año 2030, y la tendencia se desacelerará a partir de esa fecha. Con niveles de
emisiones en torno a 330 millones de toneladas en 2050 (inferiores en un tercio a los
niveles de emisión de 2005), la agricultura representará aproximadamente un tercio del
resto de las emisiones totales de la UE en 2050, con lo que se triplicará su cuota con

3 Reglamento sobre los gases fluorados y Directiva sobre los sistemas móviles de aire acondicionado
utilizados en los turismos.

# ES 15 ES

respecto a 2005. Queda así patente el papel importante que puede desempeñar la
agricultura para lograr la descarbonización. Si las emisiones no se redujeran en un
tercio de aquí al año 2050 en comparación con los niveles de 2005, los demás sectores
deberían hacer un esfuerzo adicional.

(63) A su vez, dado que aumenta la demanda mundial de alimentos, y que evolucionan las
pautas alimenticias hacia dietas que requieren una mayor emisión de carbono, el
análisis demuestra claramente los límites en la reducción de las emisiones agrícolas.
La evaluación cuantitativa no incluye un elemento que podría ser importante, a saber,
el posible impacto de los cambios de comportamiento, que podría invertir las
tendencias actuales hacia pautas alimenticias que requieran una menor emisión de
carbono. A largo plazo, una transición hacia una dieta más sana podría reducir de
forma sustancial las emisiones de metano y de óxidos de nitrógeno, e incidir de forma
positiva en los requisitos sobre uso del suelo.

_**Uso del suelo, cambio del uso del suelo y silvicultura**_

(64) La energía producida a partir de la biomasa será un componente significativo del
incremento de las energías renovables previsto en las próximas décadas. En la
hipótesis de referencia, la producción de bioenergía se duplica más o menos entre
2010 y 2050. En la hipótesis de descarbonización, la producción de bioenergía en el
mismo período es más de tres veces superior. El aumento del suministro de
bioenergías se debe principalmente al incremento de la producción de biocombustibles
procedentes de cultivos agrícolas, al aumento en el uso de residuos agrícolas, biomasa
leñosa y residuos.

(65) El incremento en la demanda de bioenergía incidirá en el uso del suelo dentro de la
UE, que en cierto modo compite con otros usos, como la producción de alimentos y de
piensos, papel y madera. Además, la propia producción podría tener un impacto en las
emisiones de gases de efecto invernadero de la UE, ya que cambiarían: 1) los insumos
necesarios en la agricultura que podrían aumentar las emisiones (por ejemplo, un
mayor uso de fertilizantes en la agricultura), 2) el uso del suelo que dé lugar a un
incremento neto de las emisiones de gases de efecto invernadero (por ejemplo,
cambios en los índices de deforestación o de forestación, o conversión de pastizales en
tierras agrícolas) y 3) las prácticas de gestión forestal, con lo que se modificarían las
emisiones y absorciones en los bosques gestionados (por ejemplo, por un cambio en
los ciclos de explotación forestal).

(66) En Europa, el uso del suelo, el cambio en el uso del suelo y la silvicultura redundan en
una captura neta de carbono, especialmente en los bosques. Con el tiempo, se espera
que este sumidero neto disminuya de forma significativa, por el envejecimiento de los
bosques y el aumento de la recolección necesaria para la producción de bioenergía,
papel y madera. Ir reduciendo el aumento de la demanda de madera virgen, por
ejemplo mediante un reciclaje de los residuos orgánicos, del papel y de los productos
de madera, permitiría atenuar poco a poco la disminución de la función de sumidero

neto.

(67) Son muchas las incertidumbres, y complejas las interrelaciones entre energía,
silvicultura y agricultura, también a escala mundial. La demanda de bioenergía por
parte de la UE podrá satisfacerse en parte mediante importaciones, que redundarán en
menores impactos para la UE, pero probablemente mayores para los terceros países.

# ES 16 ES

Huelga decir que este asunto deberá ser analizado con mayor detenimiento. Los
aumentos de productividad en la agricultura serán muy importantes para garantizar que
ese aumento de la demanda de bioenergía pueda satisfacerse sin un impacto demasiado
negativo para otros usuarios finales de productos silvícolas o agrícolas. Por último,
también deberá examinarse detenidamente el impacto en la biodiversidad de los
cambios en materia de prácticas de gestión.

_**Impacto en el empleo**_

(68) En lo que al empleo se refiere, se espera que los cambios estructurales subyacentes no
incidan, o lo hagan de forma ligeramente positiva, en el nivel general de empleo (al
menos a largo plazo), pero sí se esperan transferencias significativas de empleo entre
sectores o dentro de ellos, siempre que se apliquen las políticas laborales adecuadas. El
desarrollo de estas políticas será importante para garantizar que los efectos generales
sean positivos y que puedan producirse transferencias de empleo a sectores y puestos
de trabajo innovadores y con un alto potencial de crecimiento. El análisis ha mostrado
que para una mayor inversión en bienes que requieren mucho capital (equipos de
producción eléctrica, energías renovables, equipos de transporte, edificios y artículos
para la construcción) será necesaria una mayor producción en muchos sectores
transformadores, así como en el sector de la construcción.

(69) Para cambiar el sistema energético, el sector del transporte y el de la vivienda, que son
las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, serán necesarias
nuevas aptitudes y competencias, especialmente en el sector de la energía, por las
grandes inversiones y por la expansión de los subsectores que constituyen las energías
renovables y la gestión energética. Lo más importante será revisar y mejorar las
aptitudes de los trabajadores actuales. Pero el reciclaje no se limitará a los sectores que
registren un menor o mayor crecimiento, sino también a los sectores implicados
indirectamente, como el sector bancario.

(70) Además, las políticas de precios podrán permitir reciclar los ingresos de forma
inteligente, lo que redundará en beneficio del empleo por la reducción de los costes
laborales. La introducción de políticas de precios como las subastas en sectores que no
están sujetos al RCDE ni expuestos a la competencia internacional o a políticas
fiscales, junto con una reducción de los costes laborales mediante el reciclaje, pueden
dar lugar a un aumento neto del índice de empleo del 0,7 % en comparación con la
hipótesis de referencia, lo que representaría un poco más de 1,5 millones de puestos de
trabajo de aquí al año 2020.

# ES 17 ES

_**Cobeneficios en materia de calidad del aire**_

(71) En general, se registran beneficios en la calidad del aire. Los niveles medios de
contaminación atmosférica serían inferiores en un 65 % en el año 2030, en
comparación con los niveles de 2005. En 2030, los gastos anuales para controlar los
contaminadores atmosféricos tradicionales podrían ser inferiores en más de 10 000
millones de euros; en 2050, podría ahorrarse cada año un importe aproximado de
50 000 millones de euros. Esta evolución también supondría una reducción de la
mortalidad, con beneficios anuales estimados entre 7 000 y 17 000 millones de euros
en 2030, y entre 17 000 y 38 000 millones de euros en 2050. Además, mejoraría la
salud pública, con una reducción de los gastos sanitarios, y sería menor el daño a los
ecosistemas, los cultivos, los materiales y los edificios.

(72)

# ES 18 ES