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Language: es
Format: md

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# 51997IP0410

**Resolución sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo: "Europa y Estados Unidos: rumbo al porvenir" (COM(95)0411 C4-0411/95)** 
  
*Diario Oficial n° C 034 de 02/02/1998 p. 0100*

  

A4-0410/97

Resolución sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo: «Europa y Estados Unidos: rumbo al porvenir» (COM(95)0411 - C4-0411/95)

El Parlamento Europeo,

- Vista la Comunicación de la Comisión (COM(95)0411 - C4-0411/95),

- Vista la Declaración política y el Plan de acción conjunto entre la Unión Europea y los Estados Unidos, suscritos en diciembre de 1995 en Madrid,

- Vista la Cumbre UE-EE.UU. del 5 de diciembre de 1997,

- Vista su Resolución de 20 de noviembre de 1997 sobre la Nueva Agenda Transatlántica (relaciones UE-EE.UU.) ((Parte II, punto 4 del Acta de esa fecha)),

- Vistos el informe de la Comisión de Asuntos Exteriores, Seguridad y Política de Defensa y la opinión de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios y Política Industrial (A4-0410/97),

A. Recordando la importancia de los valores comunes que comparten la Unión Europea y sus Estados miembros y los Estados Unidos de América, especialmente en el ámbito de las libertades fundamentales y del respeto de las reglas democráticas,

B. Considerando que las relaciones entre la Unión Europea y los Estados Unidos están abocadas a entrar en una nueva fase tras la desaparición del mundo bipolar que había caracterizado el periodo de la guerra fría,

C. Recordando que las relaciones euroamericanas deben desarrollarse de manera equilibrada y que deben aportar una mejor contribución al refuerzo de las instituciones internacionales y a la instauración de un nuevo orden internacional que pueda ser aceptado por todos,

D. Convencido de que el nuevo contexto internacional invita a buscar una renovación de los ámbitos, objetivos y métodos de la cooperación transatlántica,

E. Convencido asimismo de la necesidad de desarrollar una mayor cooperación en los sectores que se imponen como nuevas prioridades en materia de seguridad y encubren amenazas para la paz que afectan tanto a los Estados Unidos como a los países europeos,

F. Estimando oportuno proceder, en el marco de las instancias comunes de cooperación, a un inventario preciso de los nuevos sectores prioritarios en los que europeos y americanos podrían beneficiarse mutuamente de una mayor cooperación, en especial los que se refieren al terrorismo, a la delincuencia organizada a gran escala, al tráfico de estupefacientes, al blanqueo de dinero, a las migraciones clandestinas, al desarrollo de las redes mafiosas y a la diseminación de las armas nucleares,

G. Convencido de la necesidad de continuar y fortalecer la cooperación en una serie de ámbitos de acción exterior de manifiesto interés común, tales como la reforma de las Naciones Unidas, que promueve el Secretario General Kofi Annan, la continuación de la ayuda al desarrollo, la promoción de la democracia y los derechos humanos, incluido el principio general de la abolición de la pena de muerte, las acciones de mantenimiento de la paz y el desarrollo de medios eficaces de diplomacia preventiva en el seno de las actuales instituciones internacionales,

H. Considerando que se están abriendo en las regiones nórdicas nuevas posibilidades de cooperación entre la UE y los EEUU; los EEUU y tres Estados miembros de la UE se encuentran entre los miembros fundadores del Consejo Ártico, y el Consejo Europeo ha pedido recientemente a la Comisión que elabore un informe en 1998 sobre la dimensión nórdica de las políticas de la UE,

I. Considerando, a este respecto, que a pesar de la falta de una verdadera política exterior y de seguridad común, las acciones exteriores de la UE han demostrado ser más eficaces cuando se realizan en colaboración con los EE.UU., en particular en lo relativo a la gestión de las crisis de la antigua Yugoslavia y del Oriente Medio, y que una cooperación equilibrada y reforzada entre la UE y los EE.UU. puede permitir aportar soluciones duraderas al abordar crisis que afectan a las dos partes,

J. Recordando la importancia de las relaciones entre Europa y los Estados Unidos en materia de defensa y destacando el papel esencial que desempeñó la Alianza Atlántica en el periodo de la guerra fría; estimando, no obstante, que en la actualidad, en el nuevo contexto internacional, es necesario desarrollar una identidad europea de seguridad y defensa que los propios Estados Unidos desean,

K. Lamentando, sin embargo, el modo unilateral con el que se ha tratado el tema de la elección de los nuevos miembros de la OTAN, así como la ausencia de seguimiento concreto reservada hasta la fecha a las resoluciones del Consejo Atlántico de Berlín relativas a la instauración de una entidad europea de defensa en el marco de estructuras atlánticas renovadas,

L. Lamentando asimismo que el Gobierno de los Estados Unidos, al contrario que casi todos los Gobiernos de la UE, no esté dispuesto a firmar el Convenio de Ottawa de 1997, sobre la prohibición de las minas antipersonales y su destrucción, cuyo efecto destructivo se ve cada día en la antigua Yugoslavia,

M. Lamentando asimismo que el Congreso de los Estados Unidos no parezca dispuesto hasta el momento a cumplir su compromiso con las Naciones Unidas al negarse a pagar sus deudas con lo que debilita tanto su propia credibilidad como la base financiera de las Naciones Unidas,

N. Destacando la urgente necesidad de dotar por fin de un contenido real al concepto de «pilar europeo» de la Alianza en un nuevo contexto continental que exige que los países europeos puedan disponer, en caso de crisis, de medios de intervención militares adecuados, independientemente de la actitud que adopten los Estados Unidos,

O. Deplorando que, en el ámbito del comercio internacional y a pesar de los compromisos multilaterales contraídos, en particular en el marco de la OMC, los Estados Unidos se arroguen un derecho de aplicación extraterritorial de su legislación nacional, así como un derecho a imponer unilateralmente sanciones internacionales, que afectan gravemente a la cooperación transatlántica,

1. Acoge favorablemente la comunicación de la Comisión, la nueva Agenda Transatlántica y el plan de acción conjunto UE-EEUU como valiosos instrumentos para reforzar las relaciones transatlánticas, siempre muy importantes, y expresa el deseo de que puedan obtenerse resultados aún más positivos de estas iniciativas;

2. Opina que el fortalecimiento de las relaciones entre Europa y los Estados Unidos continúa siendo un factor esencial para la estabilidad de la comunidad internacional, pero que este fortalecimiento pasa por un reequilibrio de las relaciones para poder alcanzar una auténtica cooperación;

3. Se pronuncia a favor del desarrollo de iniciativas conjuntas en materia de política internacional, a condición de que estas iniciativas respeten el equilibrio de las partes y de que, en particular, no se limite a la Unión Europea y a sus Estados miembros al mero papel de suministradores de recursos económicos y siempre que dichas iniciativas tomen en consideración los intereses legítimos de todos los Estados de la UE en lo relativo a las regiones más próximas a la UE;

4. Manifiesta su deseo de que se fortalezcan y profundicen el diálogo y la cooperación en determinados sectores prioritarios que constituyen otros tantos nuevos desafíos para la estabilidad internacional, muy en especial la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada a gran escala, los asuntos medioambientales que se plantean a escala planetaria, el tráfico de estupefacientes y de materiales fisionables, así como la lucha contra la trata de blancas y la explotación sexual de los niños y contra la inmigración ilegal, fenómenos todos ellos que se están desarrollando de manera preocupante, concretamente al abrigo de la apertura de las fronteras, la desregulación del comercio internacional y la liberalización de los movimientos de capitales;

5. Estima que la protección del medio ambiente, y una política de prevención de los cambios climáticos mundiales que sea viable y realista, junto con la seguridad nuclear y la lucha contra la proliferación nuclear, representan otros tantos ámbitos naturales de cooperación entre los Estados Unidos y la Unión Europea, en los que iniciativas comunes coherentes podrían constituir un éxito en toda la comunidad internacional;

6. Lamenta, en este respecto, la postura regresiva adoptada por los EE.UU. con respecto al cambio climático en la Conferencia de Kioto, así como su actitud en lo relativo a las pieles procedentes de animales atrapados con cepos;

7. Insta a la Unión Europea, a sus Estados miembros y a los Estados Unidos a que fomenten la cooperación para desarrollar el Ártico y las demás regiones nórdicas en el marco del Consejo Ártico, así como la dimensión nórdica de las políticas de la Unión Europea;

8. Hace un llamamiento para que se refuerce la cooperación euroamericana, en particular en el seno de las instituciones internacionales en materia de gestión de las situaciones de crisis y de despliegue de fuerzas de mantenimiento de la paz en zonas sensibles; considera que la inclusión de las misiones de Petersberg permitirá a la UEO desempeñar un importante papel en tales circunstancias y que una asistencia euro-americana podría asimismo facilitar la creación de fuerzas regionales de mantenimiento de la paz, tal y como ya se ha comenzado a hacer en África;

9. Pide a la Comisión y al Consejo que introduzcan en la Agenda transatlántica el Convenio internacional por el que se prohíben las minas terrestres aprobado en Ottawa e insta a los Estados Unidos a firmarlo de modo que no se pierda una oportunidad histórica para la consolidación de la paz y el desarme;

10. Considera que la protección de la salud pública y de los consumidores constituyen asuntos que no pueden ser abordados por separado, y que por consiguiente tanto la UE como los EE.UU. tienen el derecho y la obligación de establecer el nivel de protección de la salud para enfrentarse a aquellos peligros cuya existencia quede demostrada sobre la base de datos científicos;

11. Insta a la Unión, a sus Estados miembros y a los Estados Unidos a mantener y coordinar sus esfuerzos en materia de ayuda pública al desarrollo, con objeto de permitir una racionalización óptima de la utilización de los créditos que le son destinados por ambas partes; considera que el diálogo transatlántico debe asimismo permitir la sensibilización, especialmente de los parlamentarios americanos, en cuanto a los efectos negativos que pueden tener en materia de desarrollo determinadas iniciativas comerciales, como la queja presentada ante la OMC contra la organización común del mercado de la banana;

12. Expresa su convicción de que deben reforzarse las disposiciones institucionales de la nueva Agenda Transatlántica para que sea posible hacer frente con eficacia al gran número de asuntos que deben cubrirse con el diálogo;

13. Insta a la Comisión a que, para favorecer el desarrollo de relaciones menos asimétricas, defienda con claridad y firmeza los intereses europeos en materia de relaciones comerciales exteriores, velando particularmente en sus negociaciones con los Estados Unidos por una estricta reciprocidad de las concesiones, la simetría de las preferencias otorgadas y la globalización («linkage») de las negociaciones, en especial por lo que se refiere a los «paneles» de la OMC;

14. Pide una vez más a la Comisión que garantice la transparencia democrática en la gestión de las negociaciones y que informe para ello al Parlamento Europeo de las líneas directrices que tiene la intención de adoptar y, en particular, sobre las negociaciones del Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (AMI);

15. Condena la voluntad de dotar de un carácter extraterritorial a determinadas leyes americanas, como la Helms-Burton y la d'Amato-Kennedy, lo que contradice por completo los compromisos internacionales firmados por los Estados Unidos, y manifiesta su deseo de que el diálogo transatlántico no tema abordar con toda franqueza estos temas delicados, en lugar de limitarse a temas convenidos en los que es fácil alcanzar el consenso;

16. Constata que la multiplicación reciente y evitable de las diferencias comerciales entre Europa y los Estados Unidos (leyes Helms-Burton y d'Amato-Kennedy, fusión McDonnell-Boeing y contratos de exclusividad, contrato del gas con Irán, etc.) demuestra la necesidad de que los europeos dispongan de unas disposiciones jurídicas idénticas a las de los Estados Unidos con objeto de alcanzar compromisos que tengan realmente en cuenta las preocupaciones y los intereses europeos;

17. Invita a las instancias de cooperación transatlántica a ocuparse de la cuestión de las restricciones a los intercambios y a las inversiones de alcance extraterritorial impuestas por Estados federados o colectividades locales, a fin de evitar que se generalicen decisiones tales como la adoptada por el Estado de Massachussets con respecto a Birmania y, en términos generales, para garantizar que el desmantelamiento de los marcos generales de protección (a título ilustrativo, la «Buy American Act») vaya en cada sector a la par de una desaparición eficaz de las barreras a los intercambios;

18. Pide a los Estados Unidos que estudien la posibilidad de considerar la prohibición de la pena de muerte como una ampliación de la esfera de los derechos fundamentales y les insta, por consiguiente, a abolir definitivamente la pena capital;

19. Insta a la Comisión a seguir con especial atención el desarrollo del TLCAN y el proyecto de creación de una Zona de Libre Comercio de las Américas (FTAA), cuya negociación volverá a emprenderse en 1998 en Santiago de Chile, en cuanto a sus repercusiones en los intereses comerciales europeos, con el fin de preservar en especial los vínculos económicos y culturales que unen estrechamente a los Estados miembros de la Unión con los países de América Latina;

20. Considera por tanto apropiado tratar el tema de las relaciones con América Latina, también en el marco de la nueva Agenda Transatlántica entre la UE y los EEUU;

21. Pide a la Comisión que estudie la posibilidad de reforzar permanentemente la presencia de la UE en partes de los Estados Unidos, en particular en California y la costa oeste, para supervisar y seguir más estrechamente las innovaciones en los ámbitos de la alta tecnología y medios audiovisuales, dada la relación asimétrica existente entre la UE y los EE.UU. en estos ámbitos;

22. Rechaza enérgicamente los efectos extraterritoriales de la ley Helms-Burton y la ley D'Amato y apoya el procedimiento incoado por la UE para la solución de diferencias en el marco de la OMC; opina que, en caso de que el «acuerdo» alcanzado por la UE y los EE.UU. el 11 de abril de 1997 no conduzca a una solución, la UE deberá volver a recurrir el panel de la OMC;

23. Encarga a sus órganos competentes y pide a los Parlamentos nacionales de los Estados miembros y al Congreso norteamericano que aprovechen los distintos canales de comunicación y las ocasiones de encuentro de que disponen para favorecer la prevención de las crisis euroamericanas, en especial explicando a los parlamentarios americanos que los mismos objetivos políticos (por ejemplo, la lucha contra el terrorismo de Estado o la defensa de los derechos humanos) pueden alcanzarse por distintas e igualmente legítimas vías (una política dura de sanciones o una política de cooperación que obligue a la otra parte a una mayor transparencia);

24. Pide a la UE y a los EE.UU. que hagan todo lo posible para coordinar sus políticas y sus acciones exteriores con objeto de promover la democracia y el Estado de Derecho evitando de esto modo la competencia desleal a expensas de los derechos humanos;

25. Insta a la UE y a los EEUU a que coordinen sus políticas respecto al control de exportación de armamentos sobre la base de unos criterios comunes para evitar que se debilite de forma no deseada la limitación de las exportaciones, y a que estimulen iniciativas separadas de la UE y de los EEUU para avanzar hacia este objetivo; expresa su convicción de que este asunto debería también formar parte de la nueva Agenda Transatlántica;

26. Recuerda que uno de los factores esenciales susceptibles de contribuir al fortalecimiento de la cooperación euroamericana es el de la participación activa de los representantes del mundo empresarial en el diálogo transatlántico, lo que puede aportar una significativa contribución al trabajo de los negociadores; señala, por lo tanto, que deben participar en la definición de los temas de debate, de manera que éstos traten problemas reales que se plantean en materia de acceso a los mercados;

27. Estima que su estrecha participación, prevista en los mecanismos de cooperación, podrá asimismo contribuir a desactivar las crisis y a orientar la cooperación hacia soluciones concretas que contribuyan a eliminar los obstáculos reglamentarios a los intercambios y a las inversiones, así como a proponer acciones convergentes con respecto a terceros países relativas, por ejemplo, al acceso al mercado japonés, la protección de la propiedad intelectual en China o el respeto de las normas sociales y ecológicas fundamentales;

28. Insta a la UE a que manifieste con claridad a los representantes estadounidenses que las normas sanitarias y la protección de los consumidores no pueden ser ignorados bajo ningún concepto y que, por ello, deben aplicarse debidamente normas más estrictas en materia de ingeniería genética y la prohibición de importaciones de carne de vacuno tratada con hormonas;

29. Se congratula por la conclusión de los acuerdos para una nueva Agenda transatlántica y del Plan de acción conjunto, y manifiesta su deseo de que estos dos marcos formales permitan el desarrollo de una más amplia cooperación y un más profundo diálogo entre europeos y americanos y contribuyan a la renovación del vínculo transatlántico, vínculo que, en un ambiente internacional modificado radicalmente por el desmoronamiento del comunismo, debe continuar siendo en el futuro un factor esencial de contribución a la paz y a la estabilidad internacional;

30. Considera que, de esta forma, se crearía un marco institucional global entre las dos partes que implicaría una mayor cooperación interparlamentaria, así como el concepto del nuevo mercado transatlántico, propuesto por el Presidente de la Comisión Sr. Santer en su discurso inaugural ante el Parlamento en 1995;

31. Encarga a su Presidente que transmita la presente resolución al Consejo, a la Comisión, a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros, así como al Gobierno y al Congreso de los Estados Unidos.

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