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# 51997IE0327

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre el tema «Las relaciones entre la Unión Europea y China»** 
  
*Diario Oficial n° C 158 de 26/05/1997 p. 0042*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre el tema «Las relaciones entre la Unión Europea y China»

(97/C 158/08)

El 30 de enero de 1997, de conformidad con el apartado 3 del artículo 23 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen () sobre el tema «Las relaciones entre la Unión Europea y China».

La Sección de Relaciones Exteriores, Política Comercial y Desarrollo, encargada de preparar los trabajos del Comité en este asunto, aprobó su dictamen el 11 de febrero de 1997 (Ponente: Sr. Frerichs, Coponente: Sr. Etty).

En su 344° Pleno (sesión del 19 de marzo de 1997), el Comité Económico y Social ha aprobado por 56 votos a favor, 3 en contra y 7 abstenciones el presente Dictamen.

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1. Introducción

1.1. El 4 de septiembre de 1995 la Comisión envió una Comunicación al Consejo y al Parlamento Europeo sobre la política a largo plazo para las relaciones entre la Unión Europea y China.

Con esta Comunicación se pretende trazar la vía para las relaciones a largo plazo entre las UE y China hasta entrado el siglo XXI, con arreglo a la nueva estrategia asiática adoptada por el Consejo Europeo de Essen.

1.2. El 4 de diciembre de 1995 se aprobaron las conclusiones del Consejo de Asuntos Generales, que sientan las bases para la política a largo plazo de la UE con China.

El Consejo estima que esta Comunicación de la Comisión se presenta en un momento adecuado y crucial, en el que China ha consolidado su destacado papel como actor en la escena mundial y como significativa potencia económica y política, al tiempo que se encuentra en un proceso de integración en las estructuras internacionales económicas, de política de seguridad y de política general.

1.3. La Cumbre de Madrid tuvo en cuenta estas conclusiones y resaltó la importancia que le atribuye al desarrollo de las relaciones con ese país.

1.4. El Comité Económico y Social también dedica una gran atención al desarrollo de las relaciones entre la UE y China. El objetivo del presente Dictamen es contribuir a profundizar estas relaciones y fomentar una política a largo plazo para las relaciones entre la UE y China.

2. Relaciones actuales entre la UE y China

2.1. En su Comunicación, la Comisión expone que hace ya 20 años que se establecieron relaciones diplomáticas entre la CE y China, y hace diez años que se firmó el actual Acuerdo de Comercio y Cooperación. El continuo desarrollo de las relaciones bilaterales se interrumpió debido a los acontecimientos que tuvieron lugar en 1989 en la Plaza Tiananmen. Europa, al igual que varios otros importantes socios internacionales de China, reaccionó aplicando diversas sanciones. No obstante, la normalización de las relaciones, particularmente en los últimos cuatro años, ha preparado el camino para una nueva puesta en marcha del comercio bilateral y las inversiones. Desde 1994 se han dado importantes pasos de cara a la cooperación bilateral.

2.2. En junio de 1994 se creó un nuevo y ambicioso marco para el diálogo político bilateral, con objeto de alentar este objetivo mutuo de la plena participación de China en los asuntos mundiales. Proseguirán las reuniones periódicas entre la troika de la UE y China a nivel ministerial, pero a partir de ahora se complementarán con reuniones ad hoc de los ministros de Asuntos Exteriores y reuniones semestrales, tanto del Ministro de Asuntos Exteriores de China y los embajadores de la UE en Pekín como del Ministro de Asuntos Exteriores de la Presidencia de la UE y el embajador chino en la capital de la Presidencia de la UE. También se celebrarán reuniones periódicas de funcionarios superiores responsables de diversas áreas de la política. Este diálogo deberá desarrollarse hasta incluir todos los temas de interés común y de importancia mundial. Por la misma razón, al haberse levantado la prohibición de contactos entre el personal militar, la influencia política y económica del Ejército Popular de Liberación hace aconsejable incluirlo entre los interlocutores potenciales.

2.3. Hong Kong figura entre los principales socios comerciales de la UE. Cinco de los Estados miembros tienen un comercio bilateral con Hong Kong de más de 2 000 millones de ecus. Se trata también de un objetivo clave para las inversiones de los Estados miembros de la UE, al haber 40 bancos y 45 compañías de seguros de la UE autorizadas en Hong Kong. Más de 60 000 ciudadanos de la UE residen y trabajan en Hong Kong.

La Oficina de la Comisión en Hong Kong responsable de las relaciones con Hong Kong y Macao se abrió en 1993, y China ha aceptado que siga actuando como una entidad independiente después de la transferencia de soberanía. Del mismo modo, no se producirá ningún cambio en el funcionamiento del Acuerdo de Comercio y Cooperación de 1992 con Macao. Proseguirán sin cambios las relaciones en la OMC, con la participación autónoma de Hong Kong y Macao. Ya se está desarrollando una cooperación bilateral en relación con las aduanas, las normas, la universidad y los vínculos comerciales.

2.4. Los importantes cambios de la economía china han tenido inevitablemente una gran repercusión en el comercio UE-China, con un comercio bilateral total de más de 30 000 millones de ecus en 1993, de 35 000 millones de ecus en 1994 y de 40 000 millones de ecus (+ 18 %) en 1995.

El comercio UE-China se ha multiplicado por más de catorce desde el comienzo de la reforma en este país. Pero las exportaciones de la UE no han mantenido el mismo ritmo que las importaciones. El superávit de la balanza comercial de la UE a mediados de los años ochenta desembocó en un déficit comercial bilateral, que se ha mantenido en una media de 8 000 a 10 000 millones de ecus durante los cuatro últimos años. No obstante, este déficit es inferior al déficit comercial de los EE UU con China, y el porcentaje de las importaciones de la UE cubiertas por las exportaciones (55 %) es muy superior al de los EE UU (26 % en 1993). Más aún, la participación de la UE en las importaciones chinas totales pasó del 11 % al 15 % en la primera mitad de esta década, lo que supuso un rendimiento de las exportaciones superior al de los EE UU en el mercado chino (que subió lentamente hasta un 12 %), pero inferior al Japón que tiene una participación del 42 %. De hecho, la cuota de mercado de la UE en China es superior a la de la Unión en otras partes de la región asiática. En 1995 la UE se convirtió en el tercer socio comercial de China, después del Japón y los Estados Unidos.

2.5. Por lo que respecta a la inversión directa, el panorama es menos halagüeño para Europa. La cuota de la UE respecto a la inversión directa extranjera total de China (en torno al 4 %) sigue siendo muy inferior a su cuota respecto a otros mercados emergentes. Las sociedades de la UE van claramente a la zaga, no sólo de Hong Kong y de los demás chinos de ultramar, sino también de las sociedades estadounidenses y japonesas.

Las sociedades de la UE-15 invirtieron un total de 3 800 millones de dólares en el período 1979-1996 en unos 3 900 proyectos (un compromiso de 10 400 millones de dólares). Ello representa menos de la mitad de la inversión de las sociedades estadounidenses o japonesas. Si bien la dimensión media de los proyectos de la UE tiende a ser superior a la de sus competidores, y algunos de ellos son los líderes indiscutidos de sectores clave de la industria china (como los automóviles, las telecomunicaciones y los productos farmacéuticos), tanto las comunidades comerciales chinas y europeas como las extranjeras tienen la clara convicción de que las sociedades europeas se muestran menos dinámicas que sus competidores en el mercado chino, lo que les hace perder oportunidades.

2.6. Las conversaciones sobre comercio bilateral que se han llevado a cabo desde 1992 han tenido tres objetivos interrelacionados:

- promover las reformas económicas y comerciales de China,

- ayudar a China a entrar en el sistema de comercio multilateral, y

- conseguir un mayor acceso al mercado para los bienes y servicios europeos.

Este diálogo se institucionalizó en 1993 mediante un grupo de trabajo económico y comercial. Entre 1994 y 1996 tuvieron lugar reuniones sectoriales pormenorizadas sobre los derechos de la propiedad intelectual, la agricultura, los servicios financieros y los obstáculos técnicos al comercio. Un tema para un posible diálogo futuro lo podrían constituir las cuestiones de competencia, dado que la cooperación en este campo incrementará la efectividad del comercio internacional.

2.7. Préstamos estatales

Los Estados miembros de la UE y las instituciones financieras oficiales de la UE concedieron un total de 11 900 millones de dólares hasta junio de 1996, lo que representa un 49,6 % del total de los préstamos estatales concedidos a la República Popular de China durante el mismo período.

Si se tiene en cuenta la importancia de China, los recursos asignados a la cooperación con este país se han mantenido en un nivel muy bajo. Desde que a partir de 1995 mejorase la cooperación se han incrementado las ayudas en unos 50 millones de ecus al año.

3. Propuestas de la Comisión Europea

3.1. La Comunicación de la Comisión sobre una política a largo plazo para las relaciones entre la Unión Europa y China se centra esencialmente en tres grandes ámbitos:

- relaciones políticas (participación de China en la comunidad internacional);

- relaciones económicas y comerciales (surgimiento de una nueva potencia económica);

- cooperación (las nuevas prioridades).

3.2. Según la Comisión Europea, el diálogo político deberá centrarse sobre todo en el respeto de los derechos humanos. El compromiso en favor de los derechos humanos y las libertades fundamentales constituye una política primordial de la UE a escala mundial. La adopción de normas internacionales sobre derechos humanos y la aceptación de una liberalización política son vitales para una estabilidad social y política a largo plazo.

3.3. Además, la UE perseguirá los siguientes objetivos:

- un diálogo sobre temas de seguridad regional y mundial,

- un apoyo efectivo a la creación de un sistema reformado de gestión pública en China basado en la sociedad civil y el imperio de la ley,

- un programa de cooperación efectiva y coordinada en los campos jurídico y judicial,

- un apoyo a los principios de las Declaraciones conjuntas que regulan la transferencia de soberanía de Hong Kong y Macao a China.

3.4. En cuanto a las relaciones económicas y comerciales se confirma que la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) interesa a todas las naciones que mantienen relaciones comerciales. Desde la solicitud de China de volver al GATT en julio de 1986, la UE ha abogado firmemente por que se acelere la toma de una decisión sobre la adhesión de China.

El proceso de reforma económica emprendido hace dieciocho años ha transformado radicalmente el panorama económico y social de China. Hay un amplio consenso entre los principales líderes chinos sobre la necesidad de profundizar y ampliar las reformas para lograr el objetivo, consagrado en la Constitución china, de crear una «economía socialista de mercado» para finales de siglo. No obstante, China se halla todavía muy lejos de tener una economía plenamente de mercado. Aun respetándose los objetivos sociales mencionados, en este proceso no podrá dejarse a un lado el fomento y desarrollo adecuado de la protección de los derechos sociales como la libertad de asociación para empleados y empresarios. El desafío clave para el futuro sigue siendo la reforma de la industria de propiedad estatal y la creación de un sistema de seguridad social que haga frente a sus consecuencias.

A lo largo de los últimos años China ha avanzado progresivamente de cara a liberalizar su régimen comercial. Se han reducido los aranceles, se han concedido más derechos comerciales a sociedades, se ha unificado el tipo de cambio, se ha atraído a la inversión extranjera al país, etc. Si bien estas medidas representan un importante paso adelante, son claramente insuficientes. Así, por ejemplo, el derecho de importar y exportar productos en China sigue siendo en gran parte un monopolio estatal; los derechos de aduana son prohibitivos, particularmente en el caso de numerosos productos de consumo, y son frecuentes las medidas no arancelarias, como las licencias y los contingentes.

3.5. La cooperación entre la Unión Europea y China debería desarrollarse sobre todo en tres direcciones:

3.5.1. El Gobierno chino es plenamente consciente de las deficiencias en cuanto a la cualificación técnica. La UE debería poner a punto una contribución europea coherente en educación y formación. En Shanghai ya existe la Escuela de Comercio Internacional China-Europa (China Europe International Business School). Una posibilidad consistiría en atenerse a la concepción de la Escuela de Comercio como centro permanente para hacer frente a las necesidades de cualificaciones técnicas en campos que van desde la ingeniería hasta la contabilidad.

3.5.2. La reforma económica y social deberá estimularse mediante un programa más amplio de apoyo a las reformas que afectan individualmente a los chinos de diferentes profesiones y condiciones. Deberá apoyarse y alentarse en particular la creación de un sistema de trabajo equitativo y efectivo para la administración de justicia. En este sentido debería crearse un programa de intercambios a escala de toda la UE para jóvenes abogados, jueces y funcionarios encargados de aplicar las leyes, así como brindar la posibilidad de efectuar períodos de prácticas en tribunales europeos civiles, administrativos y tal vez constitucionales, además de bufetes seleccionados.

3.5.3. La cooperación empresarial: apoyar la evolución general del entorno empresarial en China y crear nuevas cualificaciones técnicas fundamentales para la gestión y administración de la economía china moderna, suministrando información y favoreciendo los contactos directos entre empresarios.

3.6. Dos áreas que poseen un potencial especial para el futuro desarrollo son el medio ambiente y la cooperación científica y tecnológica:

Los problemas con que se enfrenta China en el campo medioambiental son en parte de índole general (un escaso conocimiento de las consecuencias a largo plazo de la inacción), en parte tecnológicos y en parte debidos al hecho de que China considera que no puede permitirse los costes de unas normas medioambientales exigentes. La UE deberá utilizar de la mejor manera posible su experiencia técnica en la elaboración de políticas medioambientales y tecnología, incluida la tecnología de energía no contaminante y, en particular, tecnologías de combustión limpia de carbón. En todas las iniciativas deberá aprovecharse al máximo la disponibilidad de las empresas europeas de cara a emprender una colaboración tecnológica a largo plazo con China. La cooperación científica y tecnológica ayuda a encontrar soluciones científicas para problemas mundiales comunes.

4. Observaciones del CES a las líneas fundamentales de las relaciones futuras entre la UE y China

4.1. Derechos humanos

4.1.1. El CES apoya por completo y con firmeza «el compromiso en favor de los derechos humanos y las libertades fundamentales, que constituye una política primordial de la UE a escala mundial. China ostenta un considerable récord de violaciones de derechos políticos y civiles, así como de los derechos económicos, sociales y culturales. Aun siendo cierto que el país afronta unos problemas de desarrollo enormes, ello no puede, sin embargo, legitimar la actual conculcación de los derechos humanos fundamentales. Las violaciones no sólo resultan preocupantes por sí mismas, sino también porque la UE considera que la adopción de normas internacionales sobre derechos humanos y la aceptación de una liberalización política son vitales para una estabilidad social y política a largo plazo.

4.1.2. La UE abordará el tema de los derechos humanos mediante una actuación a tres niveles. En primer lugar, apoyará los posibles esfuerzos de China para abrir y liberalizar todos los campos de la vida en ese país, tanto en los diferentes sectores de la sociedad como en las diferentes áreas de la economía. Esta tendencia reforzará inevitablemente la actuación de cara al desarrollo de una sociedad civil basada en el imperio de la ley. En segundo lugar, seguirá planteando de manera sistemática y periódica los temas de derechos humanos en el diálogo bilateral con China. En tercer lugar, hará participar a la comunidad internacional en el diálogo a través de los foros internacionales, como las Naciones Unidas. El marco de todas estas actividades está delimitado claramente por la aceptación común de la UE y China de la Declaración y el Programa de Acción de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de Viena de junio de 1993» () ().

4.1.3. El Comité opina que el debate entre China y la UE debe versar sobre las condiciones y problemas específicos de China, y ello también en el ámbito cultural, pero no es aceptable que las autoridades chinas lo utilicen como argumento para formular su propia interpretación de los derechos humanos universales. Estas normas sólo serán susceptibles de una «interpretación flexible» si el texto de las normas recoge esta flexibilidad.

4.2. Cooperación económica y social

4.2.1. El CES acoge favorable y expresamente la política promovida por el Consejo y la Comisión de la UE a favor del apoyo a medio y largo plazo de los esfuerzos de reforma llevados a cabo en la República Popular de China, que cuenta con una cultura que se remonta varios milenios y constituye el Estado con el mayor número de habitantes (1 210 millones) en una superficie de 9,6 millones de kilómetros cuadrados.

4.2.2. Este pueblo laborioso acomete un desarrollo acelerado y trascendente en los ámbitos político y económico, cambio que tendrá, a su vez, una influencia apreciable no sólo en los EE UU y Asia, sino también y especialmente en Europa.

4.2.3. Europa tiene gran interés en un apoyo consecuente a este difícil proceso de reformas sociales y económicas, para facilitar en términos de confianza una cooperación a medio y largo plazo que permita llevar a la práctica los objetivos comunes.

4.3. El CES considera que la cooperación exige un soporte práctico, así como un mayor desarrollo de un diálogo abierto y franco sobre todas las cuestiones de interés común, en el que participen las organizaciones sociales actuales, tras los cambios operados por los procesos de reforma, aunque se basen en ordenamientos políticos, económicos y sociales muy diversos.

4.3.1. Según el CES, este diálogo permanente de los medios económicos y sociales de ambas partes requiere la creación de un marco institucional, a fin de que este trabajo pueda ser llevado a la práctica y no se limite a meras declaraciones prestigiosas.

El «Comité nacional de la Conferencia política consultiva del pueblo chino» [National Committee of the Chinese People's Political Consultative Conference (CPPCC)] podría ser un interlocutor válido para esta importante labor ().

4.4. Propuestas para la mejora de la cooperación

4.4.1. Las siguientes observaciones tienen como finalidad la mejora y aumento de la cooperación económica y social, en su sentido más amplio y con la colaboración de las organizaciones socioeconómicas aplicada a los diferentes campos de actividad. De todas las sugerencias presentadas al CES, se enumeran seguidamente sólo las esenciales. Esta enumeración no pretende, por tanto, ser completa.

Hay que incluir entre éstas las siguientes:

4.4.2. la armonización de las relaciones políticas y comerciales, deterioradas actualmente por las discrepancias importantes entre ambas partes, y la adopción de medidas que procuren crear un clima de confianza entre los interlocutores comerciales para fortalecer las relaciones comerciales tradicionales entre Europa y China;

4.4.3. la integración progresiva de China en la economía mundial y el apoyo a su pronta adhesión a la OMC. En relación con la adhesión a la OMC, ésta debe realizarse sobre la base de condiciones que garanticen tanto la capacidad de China para cumplir los amplios requisitos de adhesión a la OMC como la integridad del sistema de la OMC. La UE puede contribuir mediante su cooperación y asistencia técnica a que China lleve a cabo los preparativos necesarios para cumplir los requisitos de la OMC;

4.4.4. la protección de los derechos humanos -tanto en teoría como en la práctica- en la aplicación que hace China de las Cartas de la Naciones Unidas sobre los derechos políticos y civiles, así como sobre los derechos económicos, sociales y culturales, sin olvidar los Convenios de Derechos Humanos fundamentales de la OIT sobre la libertad de asociación y el derecho de organización, sobre el derecho a las negociaciones colectivas, y la condena de los trabajos forzados y de la discriminación en el trabajo y el empleo;

4.4.5. las organizaciones de trabajadores y empresarios deberían poder actuar de forma autónoma, en concordancia con los Convenios pertinentes de la OIT;

4.4.6. la mejora de las condiciones marco para el rápido desarrollo de inversiones a medio y largo plazo en la República Popular de China, así como el fomento de las empresas conjuntas (joint ventures), especialmente también con las PYME, con la participación de las provincias de estructura rural y las zonas aisladas;

4.4.7. la intensificación de la cooperación científica y técnica, de medidas de educación y formación, con las universidades, los centros de enseñanza superior y los institutos de idiomas, así como el intercambio de profesores y estudiantes, de jóvenes técnicos y artesanos;

4.4.8. la ayuda y asistencia en el caso de medidas urgentes e indispensables para la protección del medio ambiente, el desarrollo de las infraestructuras y la mejora del suministro de energía;

4.4.9. en el marco de las reformas económicas y sociales deberían apoyarse asimismo y sobre todo las medidas de promoción de la mujer, protección del menor y lucha contra la pobreza;

4.4.10. la ampliación global y generalizada de las posibilidades de información para acercar China a los europeos y mejorar el conocimiento y la opinión de la población china sobre Europa.

5. Observaciones específicas del CES sobre las líneas fundamentales de las relaciones futuras entre la UE y China

5.1. El CES es consciente de que la adhesión de China a la OMC no será posible a corto plazo. No obstante, sí que cabría adoptar una serie de medidas preparatorias.

En este contexto el CES desea

5.1.1. una rápida y mayor liberalización bilateral y el control de los procedimientos de dumping para liberar los intercambios comerciales de procedimientos proteccionistas de carácter restrictivo y posibilitar una política aduanera de ambas partes que facilite a largo plazo un intercambio comercial seguro y sin obstáculos;

5.1.2. creación de mejores posibilidades de información sobre los intercambios comerciales y sus modalidades, mediante la instalación de un banco de datos actualizado y a disposición permanente (on-line);

5.1.3. en el marco del desarrollo de los derechos comerciales sería necesario elaborar unas disposiciones jurídicas que regulen el derecho de establecimiento de las empresas en China y clarificar también la distribución de la producción, así como conceder a abogados, bancos, compañías de seguros, empresas de expedición y auditores el derecho al libre establecimiento;

5.1.4. que se complete con la mayor brevedad posible la regulación de los plazos recogida en la modificación del reglamento de arbitraje de la «China International Economic and Trade Arbitration Commission (CIETAC)» de septiembre de 1995;

5.1.5. que se invite a la Comisión de la UE a que insista, a lo largo de las negociaciones, en que las empresas con capital extranjero (joint ventures) también puedan importar y comercializar mercancías en China a fin de poder completar su gama de productos;

5.1.6. en un contexto de intercambios comerciales crecientes, sería deseable que la República Popular de China publicase con regularidad una lista actualizada de las limitaciones de importación vigentes (es decir, de las licencias, cuotas o controles de importación) e informase sobre qué disposiciones fueron derogadas o aprobadas, sin haber sido publicadas. A pesar de las mutuas y reiteradas promesas, los círculos comerciales siguen deplorando la situación actual;

5.1.7. las restricciones impuestas a las oficinas extranjeras de representación y sus empleados requieren, de conformidad con el principio de reciprocidad absoluta, una pronta regulación satisfactoria. Ello es aplicable asimismo a las disposiciones que limitan la contratación de extranjeros en las empresas conjuntas.

5.1.8. Dado que el CES es el foro de los grupos de interés socioeconómicos de los Estados miembros de la UE, tiene especial interés en las normas laborales fundamentales internacionales. El CES espera que China esté dispuesta a ratificar los Convenios de la OIT sobre la libertad de asociación, el derecho a las negociaciones colectivas, la condena de los trabajos forzados y de la discriminación en el trabajo y el empleo y, especialmente, que se tomen medidas lo antes posible para resolver los graves problemas actuales en el respeto de los derechos sindicales básicos.

Habría que animar a China, el país más grande de la OIT, a que ratificase y cumpliese las Convenios n° 87 y n° 98 de la OIT sobre la libertad de asociación y el derecho de organización, como ya lo ha hecho la gran mayoría de los miembros de la OIT, incluyendo la mayor parte de todos los países en vías de desarrollo.

5.2. Los cambios intervenidos en el sector del comercio exterior a partir del 1 de abril de 1996 constituyen el mayor paquete de medidas de liberalización desde 1979 y conllevan nuevas y mejores posibilidades para la integración de China en el sistema mundial del comercio. Los derechos de importación han sido reducidos en más de un 30 % como media para más de 4 000 partidas arancelarias.

Por término medio, los derechos de aduana han pasado de un 35,9 % a un 23 %, por lo que se han quedado muy por debajo de la promesa hecha en 1994 por el Gobierno chino de reducir los derechos de aduana una media de un 17 %. La promesa del 17 % está vinculada a la adhesión a la OMC y no se aplicará de momento.

En la conferencia de la APEC celebrada en noviembre de 1996 en Manila, China anunció que hasta el año 2000 se reduciría a un 15 % el tipo medio de los derechos de aduana.

5.3. El 1 de abril de 1996 entró en vigor una segunda modificación que concierne a los inversores extranjeros. A partir de esa fecha, éstos deben pagar derechos de importación y un impuesto de valor añadido por la importación de equipamientos y materias primas. Sólo quedan exentas las empresas cuya fundación haya sido autorizada con anterioridad al 1 de abril de 1996. El Gobierno chino había justificado la supresión de las ventajas aduaneras para las empresas conjuntas (joint ventures) en su proyecto de nuevo plan quinquenal aduciendo el principio de igualdad entre nacionales y extranjeros.

Los inversores extranjeros no sólo se encuentran en una situación de desventaja debido a los obstáculos no arancelarios a la inversión y el comercio, sino también debido a que a menudo las empresas chinas logran evitar el pago de impuestos.

5.4. Una cooperación eficaz en el amplio sector de la política de medio ambiente con vistas a armonizar las normas en materia de medio ambiente no sólo exige la apertura del mercado, sino también una apertura de la política china de medio ambiente hacia Europa.

Se podría intensificar e institucionalizar el intercambio de información. Los expertos comerciales y técnicos de la UE deberían participar en un diálogo sobre medio ambiente, con una transferencia de experiencia técnica de la UE en la elaboración de políticas medioambientales y de tecnologías adaptadas a las circunstancias de China en sectores clave como la energía.

5.5. Se comparte en su totalidad la opinión de la Comisión Europea sobre la necesidad de favorecer un flujo en ambas direcciones de información comercial pertinente, mediante la creación de una red de centros de información empresarial, así como facilitar los contactos directos de empresa a empresa, a través de un programa coordinado de colaboración entre empresas y de comercio de empresa a empresa o de seminarios sobre inversiones, tanto en Europa como en China. De ello podrían beneficiarse especialmente las PYME.

5.6. El problema del régimen fiscal aplicado a las empresas extranjeras es muy importante. No parece que exista una regulación que establezca claramente las condiciones de los impuestos sobre los beneficios, es decir, del volumen de negocios de las empresas.

La negociación con la administración fiscal suele ser generalmente muy difícil y puede resultar a veces incluso discriminatoria, según la nacionalidad o la utilidad estimada de la inversión. Es imprescindible que se clarifique este tema.

5.7. Formación

El CES considera que el desarrollo de los recursos humanos es sumamente importante, por lo que debería contribuirse a la formación. Se acogen favorablemente las propuestas de la UE sobre nuevas iniciativas tras la apertura de la Escuela de Comercio en Shanghai. Entre éstas se incluyen: un programa para crear vínculos y redes entre instituciones individuales de enseñanza superior en China y la UE y dar a los estudiantes chinos la oportunidad de beneficiarse de la experiencia técnica europea, y un nuevo programa de formación técnica y profesional centrado en las necesidades seleccionadas por los agentes económicos en China.

A la inversa, parece igualmente necesaria una formación más completa y específica de la nueva generación europea de empresarios: la formación de más sinólogos en estudios de economía y la comprensión de las particularidades culturales son sectores en los que sería necesario adoptar unas medidas concretas.

Deberá realizarse una reforma económica y social mediante la formación y la asistencia técnica en los sectores críticos de la reforma. Habrá que incluir nuevos campos como los derechos de autor y nuevos programas en los ámbitos de la calidad, la normalización y la contratación pública, y en particular habrá que apoyar la evolución de las profesiones de tipo jurídico y judicial. Debido a la falta de un marco legal moderno, debe fomentarse el desarrollo vital de dichas profesiones.

5.8. Hong Kong y Macao

La UE tiene un interés especial por los acuerdos relativos a la transferencia de soberanía de Hong Kong y Macao a China. El elevado grado de autonomía garantizado a las dos Regiones Administrativas Especiales con arreglo a las Declaraciones es de gran importancia para el futuro desarrollo positivo. Ambos territorios tienen que desempeñar un importante papel como puertas de acceso para las demás regiones de China, y pueden resultar elementos clave para incrementar el comercio y las inversiones europeas con China.

Sin duda, Hong Kong será un caso ejemplar en el que China podrá demostrar su formalidad respecto a la asunción de las instituciones democráticas, que configuran la sociedad civil de Hong Kong y el mantenimiento de las autonomías prometidas (one country, two systems). En este sentido, el Comité expresa su preocupación por el anuncio hecho por China en marzo del año pasado sobre la sustitución del Consejo legislativo de Hong Kong (LegCo) por una Asamblea legislativa provisional, que será elegida por un organismo designado por China. China ha confirmado que este Asamblea legislativa anulará la Declaración de Derechos Humanos de Hong Kong.

Teniendo en cuenta lo dicho, el Comité acoge favorablemente las conclusiones del Consejo Europeo de Dublín celebrado los días 13 y 14 de diciembre de 1996, que subrayan el completo apoyo de la Unión Europea al estatus específico de la «Región Administrativa Especial de Hong Kong» (SAR) y de sus ciudadanos en todos los aspectos, incluido su derecho a disponer de instituciones democráticas representativas, como ya se ha definido, y reclamando una transferencia suave de gobierno en Macao en diciembre de 1999. El Comité espera con gran interés la Comunicación de la Comisión sobre la cooperación con la «Región Especial de Hong Kong».

China ha declarado firmemente que a partir del 1 de julio de 1997 las misiones diplomáticas en Hong Kong tendrán competencia únicamente en Hong Kong y Macao. Actualmente existen algunas misiones cuyo personal también tiene acreditación para China y goza del permiso para actuar allí. China trata de animar a los Estados miembros a que establezcan consulados en Guangzhou. Esta política podría plantear algunos problemas, especialmente para los Estados miembros más pequeños.

En el marco de la declaración sobre las relaciones políticas con China que se recoge en la Comunicación de la Comisión sobre «Una política a largo plazo para las relaciones China-Europa» (doc. COM(95) 279 final), la UE debería observar periódicamente la evolución en Hong Kong e incluir permanentemente este tema en el diálogo con su interlocutor chino. El Comité seguirá con especial interés el cumplimiento del respeto a la libertad de asociación y al derecho de organización de los trabajadores y empresarios, así como al derecho de negociación colectiva, e incluirá estos aspectos en el diálogo permanente con el CPPCC de China.

5.9. ONG

En China no existen ONG equivalentes al modelo occidental.

Las organizaciones como Save the Children, Oxfam y Médicos sin fronteras, que trabajan ya desde hace años en China, han logrado establecer con éxito una confianza y comprensión mutua, demostrando a nivel local su capacidad de trabajo y con ello su credibilidad, iniciando su labor con pequeños proyectos que recibían el apoyo económico de la UE y la UNESCO.

Por ejemplo, Save the Children ha llevado a cabo con éxito unos proyectos para jardines de infancia y se considera como un instrumento de desarrollo. A pesar de que haya crecido algo el prestigio de las ONG, no existe en China, por otro lado, una política nacional que permita la creación de ONG o su establecimiento.

En el marco de una creciente franqueza mutua y una mejora del entendimiento, el CES acogería favorablemente que China promulgase una regulación legal sobre el derecho de asociación a fin de facilitar el establecimiento de verdaderas ONG independientes y su necesaria labor benéfica.

5.10. Mujeres

La «Asociación de todas las mujeres de China» (All China Womens Association) es una organización muy importante que ofrece similitudes con una organización gubernamental y que parece disponer de amplias competencias y recursos. La financiación corre a cargo del gobierno y engloba, como organización central, a 500 grupos y a una «Universidad china para mujeres» (China Womens' College) de creación reciente, destinada a dar formación al personal administrativo femenino.

El objetivo proclamado por esta organización es la protección de los derechos de la mujer y la promoción de la igualdad de derechos. Así, ha declarado que la Conferencia de 1995 de las Naciones Unidas y las 12 áreas de acción primordiales que se definen en ésta han contribuido a su labor. El gobierno ha dedicado mucha atención a la cuestión de la mujer recogiendo 11 puntos fundamentales en su nuevo programa para el período 1995-2000.

Existen proyectos destinados a reducir el analfabetismo, que parece que afecta a un 14 % de la población china, siendo el 70 % mujeres. El gobierno ha declarado que su objetivo es reducir anualmente en tres millones el número de mujeres analfabetas. En este sentido se ha movilizado a las mujeres que sepan leer y escribir para que en su tiempo libre actúen como «maestras». Estos nuevos métodos pedagógicos -alfabetización de base vinculada a una formación profesional- han recibido el elogio de las Naciones Unidas.

El control de la natalidad está regulado por ley de acuerdo con la población actual y los recursos disponibles. Efectivamente, no hay duda de que existe una gran diferencia entre la política y la práctica, con grandes disparidades entre las mujeres desfavorecidas de las minorías étnicas, pero el objetivo de la política estatal es la igualdad de las mujeres y en este sentido existe una Comisión encargada de asuntos vinculados a las mujeres y a los menores.

Existe una red de 136 organizaciones femeninas, de las cuales algunas se han especializado en temas científicos y familiares, que se muestran especialmente preocupadas por el problema del hijo único malcriado. Estas organizaciones publican 74 revistas con información sobre sus actividades destinadas a las mujeres alfabetizadas.

El programa para el período 1995-2000 -el primer programa completo sobre el desarrollo de las cuestiones femeninas- incluye la protección de los derechos legales de las mujeres, la lucha contra sus problemas en el ámbito de la educación y la sanidad, nuevas vías para la creación de empleo accesible para las mujeres, la mejora de sus condiciones de trabajo, la creación de un mínimo de seguridad social que cubra los costes de maternidad, programas de vacunación e incluso una campaña a favor del reparto de las labores domésticas entre la mujer y el hombre.

Sin embargo, la prioridad fundamental es identificar a los 10 millones de mujeres que residen en las áreas azotadas por la pobreza y ofrecerles, al menos, una capacitación laboral.

5.11. Problemas laborales y sindicales

5.11.1. El proceso de reforma económica ha planteado y sigue planteando enormes problemas de tipo social, laboral e industrial. Algunos pueden considerarse nuevos, y otros ya existían antes de 1979, pero ahora se manifiestan con mayor claridad o se han agravado.

5.11.2. También han resultado enormes los costes sociales y humanos necesarios para resolver estos problemas. Los problemas principales son el desempleo masivo, la movilidad laboral y la falta de seguridad social.

5.11.3. La solución de estos problemas es principalmente responsabilidad del Gobierno y del Partido. No existen organizaciones independientes de trabajadores y empresarios que puedan actuar en este sentido. Se puede decir que es muy poco lo que ha cambiado para los empresarios desde la primera fase del proceso de reforma económica. El Gobierno y el Partido todavía controlan firmemente los sindicatos. El Gobierno ha creado un monopolio sindical para la Federación Nacional Sindical China (ACFTU). Los sindicatos establecidos sin la autorización de ésta son ilegales, lo que contradice claramente el Convenio de la OIT sobre el derecho de asociación. Los esfuerzos de los trabajadores para organizar un sindicato independiente han sido reprimidos con brutalidad. En los últimos años, la ACFTU ha empezado a organizar unas campañas entre los trabajadores de empresas con capital (parcialmente) extranjero y ha mostrado un interés creciente por las negociaciones colectivas tanto en estas empresas como en empresas chinas.

5.11.4. Sigue existiendo un grave problema en China en relación con otro Convenio sobre derechos humanos fundamentales de la OIT, a saber: el trabajo forzado. La mayoría de prisioneros o condenados a campos de trabajo, incluidos los prisioneros políticos, suelen trabajar sin cobrar o recibiendo tan sólo unos mínimos. Existen informes fiables de organizaciones de derechos humanos que exponen casos de detenidos en prisión preventiva obligados a realizar trabajos forzados.

Algunas instituciones penales tienen contratos con empresas legales ofreciendo un trabajo industrial y de producción realizado por prisioneros. China ya ha tenido algún conflicto con sus socios comerciales debido a la exportación de productos realizados por prisioneros. En 1991, el Gobierno chino reiteró su anterior decisión de prohibir la exportación de estos productos.

5.12. Cooperación estratégica

El papel de China en el concierto mundial es decisivo y su importancia seguirá creciendo. La cooperación entre la UE y China deberá tener, por consiguiente, una dimensión estratégica. El objetivo de la cooperación debería ser el establecimiento de un efectivo ordenamiento jurídico democrático internacional en el marco de las Naciones Unidas y de las organizaciones internacionales.

Cada vez cobra mayor importancia el establecimiento de un diálogo cultural institucionalizado entre la UE y China. Frente a teorías de confrontación cultural de cara al próximo siglo, hay que buscar condiciones y realidades alternativas. Basándose en un modelo multicultural para el desarrollo mundial de la cultura en el próximo siglo debería implantarse un diálogo institucional cultural con China.

Bruselas, el 19 de marzo de 1997.

El Presidente del Comité Económico y Social

Tom JENKINS

() Modificando su decisión de los días 22 y 23 de noviembre de 1995 relativa a la elaboración de un documento informativo.

() Comunicación de la Comisión de 5. 7. 1995, doc. COM(95) 279 final, pp. 6 y 7.

() Resolución correspondiente de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

() En 1949 se fundó el CPPCC y se compone de representantes del Partido Comunista chino, representantes de los partidos democráticos, de independientes, de representantes de organizaciones de masas, de minorías étnicas y de distintos ámbitos de la sociedad, así como de personalidades públicas y de chinos que han vuelto del extranjero. El CPPCC consta de 2 099 miembros y de un Comité Permanente de 315 miembros. Las funciones principales del CPPCC consisten en el asesoramiento político, el control democrático y la organización de la participación tanto en la política del Gobierno como en el debate de cuestiones de orden político, económico, cultural y social. Esta actividad abarca también los entes locales y regionales.

ANEXO al dictamen del Comité Económico y Social

La situación económica de China

1.1. Noveno plan quinquenal (1996-2000)

El noveno plan quinquenal prevé un crecimiento medio anual del 8-9 %, con una tasa de inflación que se sitúa en el 7-8 % y un aumento de las inversiones del 30 %.

Para estabilizar la economía y, por tanto, para mantener la paz social, habrá que hacer mayores inversiones en el sector agrario. También deben crearse más industrias rurales a fin de integrar la mano de obra disponible. La creación de nuevas ciudades desempeña un papel muy importante: en los últimos 10 años se han fundado en China más de 300 ciudades.

Las medianas y grandes empresas estatales (actualmente existen unas 100 000) requieren un saneamiento mediante la gestión y la aportación de capital de la producción.

Según los expertos de Pekín, a largo plazo no deberán quedar más de 1 000 de las 100 000 medianas y grandes empresas. Las demás deberán «adaptarse al mercado o desaparecer».

Sólo podrá haber despidos de trabajadores en función de los empleos creados, de manera que tendrá que transcurrir algún tiempo hasta que se pueda llevar a cabo este saneamiento estructural. Un estudio gubernamental estima que el plazo necesario será de 30 años.

Sin embargo, persiste otro problema: un 48 % de las empresas de propiedad estatal sufren pérdidas, y se trata de una tendencia creciente.

Se calcula que el comercio exterior de la República Popular de China, que en el año 1994 ascendía a 236 700 millones de dólares, deberá alcanzar al final del próximo plan quinquenal 400 000 millones de dólares.

Para poder alcanzar este objetivo habrá que modernizar las industrias, especialmente en el sector de la electrónica y de la industria mecánica, a fin de que sean competentes en el mercado internacional.

China se convierte así, a una velocidad vertiginosa, en un proveedor de unos productos que los europeos habían considerado en realidad como su especialidad.

La única salida posible a este problema puede consistir en mantener, por un lado, la ventaja tecnológica de la que disfruta Europa mediante inversiones y, por otro, en la participación de las empresas europeas en el futuro éxito comercial de China, gracias a inversiones realizadas en la actualidad.

1.2. Situación económica en el período 1995-1996

Según la comisión estatal de planificación, durante los próximos cinco años, la economía china deberá tener un crecimiento anual real medio del 8-9 %, después de haber disfrutado de un crecimiento medio anual del 11,7 % entre 1991 y 1995. Pekín quiere reducir la inflación (que durante el pasado plan quinquenal ascendió a una media anual del 11,6 %) al 8-9 %. Se seguirá manteniendo la política de austeridad aunque crece la esperanza y la presión política para flexibilizar la política financiera y no se descarta que, al menos, se otorgue un mínimo aligeramiento.

A pesar de problemas urgentes (como el desarrollo insuficiente de la agricultura, la diferencia creciente entre el rápido crecimiento del este del país y el estancamiento del interior, un sector estatal afectado por la crisis) Pekín se muestra optimista en cuanto al futuro desarrollo económico.

La industria estatal sigue siendo una de las preocupaciones de la política de reforma. La inflación creciente y un desempleo cada vez mayor con que se tiene que enfrentar China, crea una situación realmente difícil. La política de austeridad exigiría más despidos de los que la política social puede aceptar.

Si China quiere detener la creciente migración del interior del país a las ricas provincias de la costa y garantizar un desarrollo económico más equilibrado, deberá incrementar sus esfuerzos, actualmente insuficientes. La preferencia unilateral concedida en el pasado a las provincias orientales ha tenido como consecuencia que de cien inversiones en yuanes en capital inmobiliario, 18 provenían del extranjero y sólo dos estaban destinadas al interior del país.

En 1995, el crecimiento del producto interior bruto chino alcanzó en términos reales el 10,2 %. Se puede decir que China ha cumplido así con una condición importante para poder llevar a cabo un «aterrizaje suave» del conjunto de la economía nacional. En 1994 el crecimiento del PIB se cifraba en el 11,8 % y en 1993 en el 13,4 %, con el riesgo de un recalentamiento de la economía.

La actual política de austeridad está dando los primeros resultados positivos en la lucha contra la inflación. En 1995 la inflación alcanzó el 14,8 %.

El ahorro privado en instituciones bancarias y cooperativas agrícolas de crédito aumentó constantemente en el año 1995. El patrimonio global de particulares ascendió en 1995 a 3 550 millardos de yuanes, es decir, que aumentó el 40 % desde el comienzo del año.

La estructura regional de las inversiones extranjeras, basada unilateralmente en el desarrollo de la rica zona oriental del país, no ha sufrido ninguna modificación en los años 1995 y 1996. Más del 70 % de dichas inversiones se destinó a las provincias y ciudades de Guangdong, Fujian, Shanghai, etc., mientras que el Tíbet y la Mongolia interior no recibieron absolutamente nada.

El descontento de las provincias del interior del país por el trato desventajoso seguirá creciendo, por tanto, inevitablemente. Pekín se ha limitado a promesas vagas sobre esta cuestión. Las consecuencias de una política unilateral de desarrollo -subempleo en el campo y aumento de la emigración hacia las ciudades- no van a hacer más que empeorar.

A primera vista, el desarrollo de las inversiones extranjeras parece no crear mayores problemas. El capital extranjero invertido en proyectos realizados ascendió a 37 700 millones de dólares en 1995, lo que representa un aumento del 11,7 % respecto al año anterior. Esta balanza positiva del comercio exterior ha supuesto, a su vez, un incremento de las reservas chinas de divisas hasta alcanzar 73 600 millones de dólares en 1995, al tiempo que el valor global del capital extranjero invertido hasta la fecha asciende a 133 400 millones de dólares. Sin embargo, hay que anotar que la tasa de crecimiento de las nuevas inversiones garantizadas mediante contrato se ha reducido casi en un 20 % para situarse en el 10,9 %.

La estricta política monetaria del gobierno constituye una de las razones de esta disminución de proyectos extranjeros de inversión, puesto que los bancos locales no se encuentran en condiciones de garantizar a los socios chinos de una empresa conjunta (joint venture) la financiación de su participación.

No obstante, se puede constatar una mejora estructural de los proyectos. Anteriormente, la parte de inversiones especulativas, especialmente en el sector inmobiliario, representaba una tercera parte de las inversiones globales extranjeras, que provenían sobre todo de Hong Kong, Taiwán y Singapur. Actualmente, en cambio, se invierte más en empresas productoras y ha aumentado considerablemente el número de empresas conjuntas para la fabricación de grandes máquinas y productos electrónicos, así como de productos del sector de las infraestructuras, es decir, de la extracción y tratamiento de materias primas.

1.2.1. El comercio exterior chino creció el 26,3 % en 1995. El excedente comercial ascendió a 1 000 millones de dólares; importación: 106 300 millones de dólares.

A lo largo del año la UE ha perdido terreno como socio comercial a favor de los Estados del Pacífico. Su participación en las importaciones chinas disminuyó al 15 % en 1995. Francia (que ocupa actualmente el puesto n° 13 de suministradores) ha sido adelantada por Canadá y Malasia, mientras que el Reino Unido (que ocupa el puesto n° 15) se ha visto adelantado por Indonesia. Entre los 10 principales suministradores sólo se encuentran dos países europeos (Alemania e Italia).

En términos generales, el comercio con el Extremo Oriente es el que ha ofrecido las tasas más altas de crecimiento. Así, los intercambios comerciales con los Estados de la ASEAN han aumentado el 50,5 %, seguidos directamente por Corea (+ 47,1 %), Japón (+ 26,9 %), Hong Kong (+ 20,1 %) y Taiwán (+ 16,8 %).

La estructura de las exportaciones chinas sufrió en 1995 un nuevo desplazamiento hacia la exportación de productos elaborados, que representaron el 86,5 % de las exportaciones. Las exportaciones de máquinas y vehículos han aumentado considerablemente al alcanzar una expansión del 61,3 %, mientras que el sector tradicional de la exportación, el textil, tan sólo ha aumentado el 8 %.

En contraposición, la tasa de aumento de la adquisición de productos elaborados (8,1 %) no alcanzó la media. La actual política de austeridad del gobierno chino ha supuesto que incluso las partes tradicionales más importantes de la importación, como son las máquinas y los vehículos, han sufrido por primera vez desde el inicio de la política de reforma una evolución negativa (- 1,4 %).

En 1995 se mantuvo la demanda de productos del sector de la técnica electrónica y de la electrónica (+ 34,9 %), y de productos químicos (49,4 %). Esta tendencia se mantuvo en 1996. La Unión Europea es el suministrador principal de las tecnologías más modernas (por ejemplo, las redes de fibra de vidrio en las telecomunicaciones). A lo largo del primer semestre de 1996 China firmó 3 297 contratos con la Unión Europea para la importación de tecnología por un valor de 26 500 millones de dólares. Esta cifra representa el 48,6 % de las importaciones globales de productos tecnológicos.

Las importaciones provenientes de la UE aumentaron globalmente el 7,3 %: las importaciones de Italia, el 0,7 %; las de Francia, el 10,6 %; las del Reino Unido, el 7,6 %; y las de Alemania, el 5,9 %. Las tasas de progresión de los suministros de los principales competidores han sido sensiblemente más altas: Japón: + 11,3 %; EE UU + 14,3 %, Taiwán + 11,0 % y Corea 40,9 %.

Si, como se prevé, se mantiene el crecimiento económico chino, cabe esperar que éste tenga efectos duraderos en los mercados mundiales de materias primas y alimentación.

En este contexto cabe recordar que la población china representa el 22 % de la población mundial, las tierras cultivadas el 7 % a escala mundial, los recursos hídricos también el 7 % y las reservas de petróleo y de carbón respectivamente el 2 % y el 11 %. Estos datos tienen una gran importancia a la hora de reflexionar sobre la política económica de la UE a largo plazo.

1.3. Cifras actuales y desarrollo en 1996 ()

El 19 de enero de 1997 el Ministro de la Comisión estatal de planificación de China, Chen Jinhua, dio a conocer los últimos datos estadísticos para el año 1996. Explicaba que la economía china había logrado efectuar un «aterrizaje suave». En contraposición con la tasa de crecimiento prevista del 8 % y un aumento de los precios del 10 %, el crecimiento económico en 1996 ascendía al 9,7 % y la inflación al 6,1 %. (En diciembre de 1996 tan sólo el 4,2 %.)

Según estos datos, las inversiones crecieron en términos nominales el 18,9 %, y en términos reales el 12,5 %; las ventas de bienes de consumo aumentaron el 19,3 % y en términos reales el 12 %.

Las exportaciones ascendieron en el año 1996 a 151 100 millones de dólares, lo que significa un aumento del 1,5 %.

Las importaciones crecieron el 5,1 %, alcanzando la cifra de 138 300 millones de dólares.

Las inversiones extranjeras se cifran en 40 000 millones de dólares, y las reservas de divisas en 105 000 millones de dólares.

El ministro Chen Jinhua declaró que China mantendría su crecimiento económico en el segundo año del noveno plan quinquenal. Con vistas a la política de estabilización iniciada en el año 1993, el ministro alabó la «Teoría Deng Xiaoping» sobre el desarrollo de una «economía socialista de mercado con características chinas». Considera, además, que los controles macroeconómicos deberían seguir restringiendo en el futuro la tendencia de las fuerzas económicas de mercado a obtener beneficios a corto plazo.

El ministro no negó la existencia de dificultades económicas; así dijo que las refinerías de petróleo del país sólo se utilizan en un 70 %. También adujo que existían demasiadas fábricas textiles y de poliéster. Un 45 % de las empresas estatales sufren pérdidas. Las pérdidas de las empresas se cifran oficialmente en 69 000 millones de yuanes (unos 8 320 millones de dólares) en 1996, lo que, en relación con el año 1995, significaría un incremento del 45 %. La deuda global de las empresas estatales se cifra en 3,36 billones de yuanes (unos 405 000 millones de dólares).

El 31 de diciembre de 1996 los depósitos de ahorro en la totalidad de los bancos chinos se cifraba en 3,85 billones de yuanes (unos 464 000 millones de dólares). El gobierno chino ha puesto a disposición 30 000 millones de yuanes (unos 3 600 millones de dólares), para evitar la pérdida de créditos por la amenaza de quiebra de empresas.

A fin de salvar las empresas estatales afectadas por la crisis, cabe esperar que, además de despidos masivos, se concedan sobre todo desgravaciones fiscales, así como una moratoria en el pago de intereses bancarios.

Se puede decir que el gobierno chino tiene, en términos generales, unas perspectivas optimistas para el año 1997, especialmente debido a la recuperación de la soberanía sobre Hong Kong.

() Fuente: Publicación en el periódico alemán «Frankfurter Allgemeine Zeitung» del 20 de enero de 1997; estas cifras son datos oficiales chinos.

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