Source: EURLEX
Language: es
Format: md

C 280 E/484 Diario Oficial de la Unión Europea ES 18.11.2006

Jueves, 17 de noviembre de 2005

Medio ambiente/recursos naturales

58. Subraya la necesidad de mayores esfuerzos por parte de la UE para abordar los enormes desafíos
medioambientales a que se enfrentan muchos de los países pobres, que a menudo dependen totalmente de
los recursos naturales para sobrevivir;

59. Acoge con satisfacción, en este contexto, los recientes compromisos de la Comisión —largamente

—
esperados de pasar de las palabras a la acción en relación con la integración de la perspectiva del medio
ambiente en todas las políticas y de situar en los primeros lugares de su agenda las estrategias para el
fomento del desarrollo sostenible;

Aplicación

60. Pide a la Comisión que dote a su Estrategia para África de un plan de acción detallado para su
aplicación con un calendario claro, la indicación detallada de los medios y los recursos financieros que se
movilizarán (incluidos los compromisos financieros de los Estados miembros), la indicación de los diferentes
niveles de intervención (local, nacional, regional, panafricana) y sus papeles respectivos, y una indicación de
un auténtico mecanismo conjunto de seguimiento para evaluar los progresos (con participación del Parlamento Europeo y de la Unión Africana);

61. Insiste en que el plan de aplicación debe cubrir toda África, a saber, el norte de África, el África
subsahariana y Sudáfrica, para los que actualmente hay reglamentos y acuerdos separados (el Reglamento
MEDA, el Acuerdo de Cotonú y, para Sudáfrica, el Acuerdo de comercio, desarrollo y cooperación y el
Reglamento PERD) y responsabilidades separadas en la Comisión, y pide a la Comisión que indique de qué
modo coordinará y alineará todo ello para contribuir a la realización de las prioridades fijadas para el
continente por la UA;

62. Señala que la esencia de las propuestas de la Comunicación de la Comisión anteriormente mencionada depende de la aplicación de programas nacionales y regionales existentes y lamenta en este sentido que
no se hayan hecho propuestas nuevas para mejorar su aplicación, ni adaptado sus objetivos y la programación de sus acciones a las nuevas prioridades, así como que no se haya propuesto una revisión de los
vigentes documentos de estrategia por países y de los programas indicativos nacionales y regionales como
consecuencia de este nuevo documento de estrategia y de los recientes acontecimientos en África (como la
creación de la UA y sus instituciones);

63. Expresa su decepción ante la falta de ambición del marco financiero propuesto: la Comisión solamente prevé la posibilidad de movilizar más recursos financieros para el «período post 9 [o] FED» y no examina la posibilidad de utilizar el alivio de la deuda como medio para movilizar más recursos financieros
para los ODM;

                                    
                                  -                                  

64. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión, así como a
los Gobiernos de los Estados miembros, la UA y los países ACP.

P6_TA(2005)0446

Política de desarrollo de la UE «El consenso europeo»

Resolución del Parlamento Europeo sobre la propuesta de Declaración Conjunta del Consejo, el
Parlamento Europeo y la Comisión sobre la política de desarrollo de la Unión Europea «El consenso
europeo» (2004/2261(INI))

El Parlamento Europeo,

—
Vista la Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y
Social y al Comité de las Regiones titulada «Propuesta de Declaración Conjunta del Consejo, el Parlamento Europeo y la Comisión sobre la política de desarrollo de la Unión Europea El consenso europeo»
(COM(2005) 0311),

—
Visto el dictamen del Comité Económico y Social Europeo (CESE 1072/2005),

18.11.2006 ES Diario Oficial de la Unión Europea C 280 E/485

Jueves, 17 de noviembre de 2005

—
Visto el dictamen del Comité de las Regiones (CdR 224/2005),

—
Vista la evaluación de la política de desarrollo de la Unión realizada por el European Centre for Development Policy Management, el Overseas Development Institute y el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (febrero de 2005),

—
Visto el análisis de la cooperación al desarrollo de la Comunidad Europea (2002) realizado por el
Comité de Ayuda al desarrollo de la OCDE (CAD/OCDE),

—
Vistas la Declaración de Roma sobre la armonización, de 25 de febrero de 2003, y la Declaración de
París sobre la eficacia de la ayuda, de 2 de marzo de 2005,

—
Vista la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, de 8 de septiembre de 2000, en la que se
definen los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) como un criterio establecido conjuntamente
por la comunidad internacional para eliminar la pobreza,

—
Vistos los sucesivos informes sobre el desarrollo humano elaborados por el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo,

—
Visto el informe de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio titulado «Estamos gastando más de lo
que tenemos — capital natural y bienestar humano» (2005),

—
Visto el informe 2002 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
(UNCTAD) titulado «Países menos adelantados: escapar de la trampa de la pobreza»,

—
Vistas las declaraciones finales y las conclusiones de las conferencias internacionales, en particular de la
Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (Monterrey, 2002), la Cumbre mundial sobre el desarrollo sostenible (Johannesburgo, 2002), la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social
(Copenhague, 1995), la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los países menos desarrollados (Bruselas, 2001), la Cuarta Conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (Doha,
2001), la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995), la Conferencia Internacional sobre
Demografía y Desarrollo (El Cairo, 1994), la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones
Unidas de 1999, en la que se examinaron los progresos en la realización de los objetivos de la Conferencia de El Cairo (El Cairo + 5), «Crear un mundo apropiado para la infancia» (Nueva York, mayo
de 2002) y el Foro Mundial de Educación (Dakar, 2000),

—
Vistos los compromisos asumidos por la UE en la Cumbre de Barcelona de marzo de 2002 con vistas a
la Conferencia de Monterrey,

—
Vista su Resolución de 1 de marzo de 2001 sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al
Parlamento Europeo sobre la política de desarrollo de la Comunidad ( [1] ),

—
Vista la declaración sobre la política de desarrollo de la Comunidad Europea, aprobada por el Consejo y
la Comisión el 10 de noviembre de 2000,

—
Vistas las conclusiones del Consejo de Asuntos Generales y de Relaciones Exteriores de los días 22 y
23 de noviembre de 2004 y de 23 y 24 de mayo de 2005,

—
Vista su Resolución de 12 de abril de 2005 sobre la función de la UE en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio ( [2] ),

—
Vista su Resolución de 8 de septiembre de 2005 sobre las enfermedades principales y las enfermedades
olvidadas en los países en desarrollo ( [3] ),

—
Visto el informe de la Comisión Europea de 29 de octubre de 2004 sobre los Objetivos de Desarrollo
del Milenio 2000-2004 (SEC(2004) 1379),

—
Vista la Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo y al Comité Económico y
Social de 12 de abril de 2005 titulada «Acelerar el avance para cumplir los Objetivos de Desarrollo del
Milenio — La contribución de la Unión Europea» (COM(2005) 0132),

( [1] ) DO C 277 de 1.10.2001, p. 130.
( [2] ) «Textos Aprobados» P6_TA(2005)0115.
( [3] ) «Textos Aprobados» P6_TA(2005)0341.

C 280 E/486 Diario Oficial de la Unión Europea ES 18.11.2006

Jueves, 17 de noviembre de 2005

—
Visto el informe elaborado por el Grupo de trabajo del Proyecto del Milenio, dirigido por el Profesor
Jeffrey Sachs y titulado «Invertir en el desarrollo: un plan práctico para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio»,

—
Vistos los Acuerdos Ambientales Multilaterales (AAM) sobre el cambio climático, el agotamiento de la
capa de ozono, la biodiversidad, los humedales, la desertización, los residuos peligrosos y los contaminantes orgánicos persistentes,

—
Visto el artículo 45 de su Reglamento,

—
Visto el informe de la Comisión de Desarrollo (A6-0319/2005),

El consenso europeo

1. Manifiesta su satisfacción por la iniciativa relativa a una declaración tripartita sobre una visión común
del desarrollo y destaca la necesidad de que el Parlamento participe plenamente en el proceso de negociación en igualdad con las demás Instituciones mediante un proceso similar al procedimiento de codecisión,
con el fin de contribuir decisivamente a la realización de los objetivos de mejora de la coherencia, la
coordinación, la complementariedad, la calidad y la eficacia de la política de desarrollo;

2. Manifiesta su satisfacción por la propuesta de declaración común y propone que se aclare su estatuto
jurídico con objeto de convertirla en el marco obligatorio de la política de desarrollo para la actuación de la
Unión Europea y sus Estados miembros con respecto a todos los países en desarrollo, según la definición del
OCDE/CAD; además pide que se clarifique de qué modo estará relacionada la declaración común con el
instrumento de financiación para la cooperación al desarrollo;

3. Lamenta que la propuesta no incluya ninguna declaración específica sobre la evaluación de la eficacia y
las experiencias obtenidas de la ayuda de la UE, así como de la declaración sobre la política de desarrollo de
2000 y sus consecuencias para la ayuda comunitaria;

4. Acoge favorablemente el intento realizado en la parte primera de la Comunicación citada de alcanzar
un acuerdo sobre los objetivos y principios trascendentes de la ayuda comunitaria; pide, no obstante, una
mayor claridad, en especial, en lo que se refiere a las prioridades y al modo de mejorar la coherencia y la
coordinación de la cooperación al desarrollo de la UE;

5. Acoge favorablemente el intento realizado en la parte segunda de la Comunicación citada de proporcionar orientaciones para la aplicación de la política de desarrollo a escala comunitaria; pide, no obstante,
una definición clara del papel específico de la ayuda comunitaria, basada en un análisis de sus ventajas
comparativas;

6. Opina que la actual organización de la ayuda comunitaria al nivel de Bruselas, en especial la separación entre programación y aplicación, no es óptima para la realización eficaz de su política de desarrollo;

7. Toma nota del hecho de que hasta ahora la globalización ha incrementado las diferencias entre los
países ricos y pobres, y pide que la política de desarrollo asuma como uno de sus objetivos futuros conseguir un desarrollo más equilibrado;

Objetivos y principios

8. Destaca que el objetivo global de la cooperación al desarrollo de la UE debe ser reducir, para después
eliminar, la pobreza en el marco del desarrollo sostenible; señala que la noción de pobreza es multidimensional en la medida en que engloba aspectos humanos tales como el consumo, la seguridad alimentaria, la
salud, la educación, los derechos, la capacidad de hacerse oír, la seguridad, la justicia social, la dignidad y el
trabajo digno;

9. Reconoce que la reducción de la pobreza, cuya primera etapa es la realización de los Objetivos del
Milenio, la promoción de la democracia y la buena gobernanza y el respeto de los derechos humanos
constituyen objetivos clave para el desarrollo; señala, no obstante, que la lucha contra la pobreza sólo tendrá
éxito si los recursos naturales y medioambientales se gestionan de forma sostenible, y se otorga la misma
importancia a las inversiones en recursos humanos, haciendo especial hincapié en los jóvenes y las mujeres,
en primer lugar y, de manera prioritaria, en los ámbitos de la salud pública y la educación, así como las

18.11.2006 ES Diario Oficial de la Unión Europea C 280 E/487

Jueves, 17 de noviembre de 2005

inversiones destinadas a la creación de riqueza, haciendo hincapié en el espíritu empresarial, la ciencia y la
tecnología, la creación de empleo, el respeto de los derechos de los trabajadores, el acceso a los créditos, los
derechos de propiedad y las infraestructuras; señala que la promoción del papel de las mujeres es la clave del
desarrollo y que la igualdad de género debe ser un aspecto fundamental de toda estrategia política;

10. Apoya los principios de auténtica cooperación, propiedad y diálogo político, así como un enfoque del
desarrollo basado en los derechos; destaca la importancia de respaldar los esfuerzos de los países asociados
por mejorar sus documentos de estrategia de lucha contra la pobreza, con la activa participación de los
parlamentos nacionales y las organizaciones de la sociedad civil; sugiere que los principios clave en que se
basa el Acuerdo de Cotonú se extiendan a todos los países en desarrollo;

11. Destaca la importante función de la sociedad civil en los países en desarrollo, como proveedora de
servicios así como promotora de la democracia y los derechos humanos, y reclama un apoyo sostenido al
aumento de las capacidades de las ONG de los países asociados; reconoce asimismo la importante función
de la sociedad civil europea y pide, en este contexto, que se simplifiquen las modalidades de apoyo a los
proyectos, incluida la financiación;

12. Destaca la necesidad de que la UE trabaje por la democratización de las instituciones internacionales
para lograr una mayor representación de los intereses de los países en desarrollo y mejorar la democracia en
aras del interés general;

13. Acoge con satisfacción que la propuesta de la UE tenga por objeto reforzar el control de las exportaciones de armas de la UE, a fin de garantizar que las armas fabricadas en la UE no se utilicen contra la
población civil, e incluya medidas concretas para limitar la proliferación incontrolada de armas pequeñas y
ligeras; pide, no obstante, a la UE que asuma la responsabilidad por las exportaciones de armas en el pasado
y refuerce y acelere los programas de desminado y desarme en las regiones en las que ha habido guerras;

Aspectos destacados y prioridades temáticas

14. Manifiesta su satisfacción por los esfuerzos encaminados a hacer hincapié en algunos aspectos, preservando la necesaria flexibilidad; lamenta la falta de prioridades claras en los temas de actividad propuestos,
en particular, a escala comunitaria, y pide que se aclare la selección de los objetivos, temas de actividad y
prioridades;

15. Reitera la importancia que ha de otorgarse a los derechos humanos a la hora de desarrollar, establecer
y supervisar proyectos financiados o cofinanciados por la UE;

16. Señala que problemas tales como la prevención y el tratamiento del VIH/sida, la malaria y la tuberculosis, y la promoción de los derechos en materia de salud sexual y reproductiva, la igualdad de género y
los derechos de la mujer, el cambio climático, las reformas del comercio, la prevención de conflictos, la
democracia y la buena gobernanza (otorgando una elevada prioridad a la lucha contra la corrupción),
merecen especial atención dado que, si no están correctamente planteados, los otros esfuerzos en materia
de desarrollo serán vanos;

17. Sugiere que, en la declaración común, se preste especial atención a las siguientes cuestiones:

—
numerosos países con escasos recursos tienen retrasos en la realización de los ODM relativos a la salud
pública; la mayoría de ellos necesitan ayuda a la hora de prepararse para emergencias sanitarias tales
como una pandemia de gripe; se presta una atención insuficiente a enfermedades para las que no hay
acceso a medicamentos o es escasa la investigación farmacéutica; la terrible escasez de personal médico,
en particular, en el África subsahariana, debido en parte a la fuga de cerebros, constituye un grave
problema que necesita, por un lado, un enfoque sistemático en materia de salud y desarrollo que
permita reforzar los sistemas sanitarios y la investigación sanitaria, al que se debe conceder absoluta
prioridad y, por otro, una ayuda sostenida al sector de la sanidad; es necesario que en los documentos
de estrategia de reducción de la pobreza se conceda la máxima prioridad a los problemas relativos a la
salud pública;

—
la función desempeñada por los parlamentos nacionales es crucial, por lo que es necesaria una ayuda
específica para reforzar y mejorar las condiciones de trabajo de estos órganos democráticamente elegidos, con la plena participación del Parlamento Europeo;

C 280 E/488 Diario Oficial de la Unión Europea ES 18.11.2006

Jueves, 17 de noviembre de 2005

—
la ayuda comunitaria a las infraestructuras debe ser más equilibrada, centrándose menos en la construcción de carreteras y dando prioridad al acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, el agua, la energía y el desarrollo rural;

—
la promoción de la igualdad de género y de los derechos de la mujer como derechos humanos fundamentales no sólo es crucial por sí misma sino que además es una cuestión de justicia social, al tiempo
que contribuye a la consecución de todos los ODM y a la aplicación de la Plataforma de Acción de
Pekín, el Programa de Acción de El Cairo y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer; en consecuencia, todas las políticas y prácticas de la UE en sus relaciones con los países en desarrollo deben tener un importante componente de género;

—
habida cuenta de la función esencial que desempeña la educación básica y la salud, la ayuda de los
Estados miembros y de la Comunidad debería considerar prioritario el principio de 20/20 de la Cumbre
Mundial sobre el Desarrollo Social;

—
la educación es clave en el desarrollo; uno de los principales obstáculos para el acceso adecuado a la
educación oficial a tiempo completo es el trabajo infantil; toda estrategia de fomento de la educación
debe incluir acciones para luchar contra todas las formas de trabajo infantil;

—
la mayoría de la población rural pobre depende de una economía tradicional basada en la biomasa; la
rápida degradación de los bosques, los suelos y los recursos marinos y la escasez cada vez mayor de
agua en numerosas regiones constituyen una grave amenaza a la supervivencia de cientos de millones
de personas, por lo que son necesarios amplios programas de reforestación, de conservación de los
suelos, de protección del medio marino y de gestión del agua;

—
los actuales sistemas de producción y de consumo ejercen una presión creciente sobre el medio
ambiente y constituyen una amenaza a largo plazo para el bienestar de la sociedad; los pobres son
especialmente vulnerables a la degradación medioambiental;

—
los países en desarrollo no deben repetir los errores en materia de contaminación cometidos por los
países industrializados; esto significa que se ha de dar el máximo apoyo a las inversiones en tecnologías
limpias y eficientes; subraya la importancia de reducir la dependencia de los combustibles fósiles que
soportan los países en desarrollo, sobre todo habida cuenta de la presión que dicha dependencia significa para las balanzas de pagos y, por lo tanto, para los presupuestos de dichos países;

—
cientos de millones de pobres son muy vulnerables a riesgos tales como terremotos, tormentas tropicales, inundaciones, maremotos y graves sequías, que comprometen el desarrollo; subraya que los ODM
serán difíciles de realizar en muchos países con escasos recursos si la lucha contra el riesgo de catástrofes no se integra en las estrategias de desarrollo y de reducción de la pobreza, incluido un sistema de
seguros sociales en caso de catástrofe;

—
la pobreza, el subdesarrollo y los Estados frágiles crean condiciones propicias a los conflictos y al
nacimiento de nuevas amenazas para la seguridad, incluida la delincuencia internacional y el terrorismo;
por otra parte, en las situaciones post conflicto el desarrollo puede desempeñar un importante papel
más allá de la consolidación institucional mediante la reconstrucción del tejido social de las sociedades
y el apoyo a los procesos de restablecimiento de la paz y de reconciliación;

—
el empleo constituye una herramienta importante y una condición para la lucha contra la pobreza; por
consiguiente, el acceso a un trabajo digno y el respeto de los convenios fundamentales de la OIT deben
ser prioritarios;

Modalidades de la ayuda, recursos financieros, eficacia y coherencia

18. Manifiesta su satisfacción por los compromisos contraídos para reforzar los presupuestos de ayuda de
la UE con la intención de alcanzar el 0,7 % de la renta nacional bruta en 2015; aboga por el establecimiento
de mecanismos innovadores para financiar la cooperación al desarrollo, como los sistemas impositivos
internacionales; no obstante, señala al mismo tiempo la necesidad de mejorar la calidad de la ayuda y del
desembolso de la ayuda, así como la evaluación de los resultados y la incidencia de esta ayuda; considera,
por otra parte, que debería preverse un sistema único de criterios de concesión de ayuda de la UE para los
países y las poblaciones más pobres;

18.11.2006 ES Diario Oficial de la Unión Europea C 280 E/489

Jueves, 17 de noviembre de 2005

19. Solicita el incremento de la parte de la ayuda al desarrollo asignada a los países de ingresos bajos;

20. Considera que la iniciativa relativa a la deuda de los países pobres fuertemente endeudados deja
mucho que desear; pide que se refuercen las ayudas para la exoneración de los países que tienen una
deuda insoportable, siempre que los gobiernos de dichos países respeten los derechos humanos y la democracia e inviertan los recursos liberados de manera responsable; señala, además, que las ayudas para la
condonación de la deuda no deben ir asociadas a condiciones desfavorables en materia de política económica y deben sumarse a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD);

21. Considera necesario que la UE y los Estados miembros intensifiquen sus esfuerzos por localizar los
fondos objeto de malversación o despilfarro y por devolverlos a los países de origen para que sean utilizados
para los fines previstos;

22. Solicita una revisión del mandato de préstamo en el exterior del Banco Europeo de Inversiones (BEI)
que permita al BEI convertirse en un banco de desarrollo plenamente operativo que ponga en práctica las
estrategias de desarrollo de la UE, así como financiar las inversiones públicas en servicios e infraestructuras
de interés general;

23. Lamenta la falta de coherencia de la política de desarrollo de la UE que se traduce en elevados gastos
de transacción, duplicación de los esfuerzos y complicaciones para los países asociados; apoya los esfuerzos
encaminados a mejorar la coordinación, la armonización y la alineación de las modalidades de planificación
y entrega de la ayuda por parte de los donantes, según lo establecido en la Declaración de París, y cree que
dichos esfuerzos se apliquen también en relación con los países de ingresos medios; señala, no obstante, que
la propuesta de declaración común es excesivamente vaga en lo relativo a su aplicación;

24. Sugiere que la UE, sobre la base de la propiedad del país asociado y de la estrategia para el desarrollo,
trabaje para lograr una mayor coordinación de la ayuda al desarrollo entre los Estados miembros y la
Comisión, mediante documentos estratégicos comunes y programas plurianuales comunes, preferiblemente
con la participación de los principales donantes bilaterales y multilaterales; pide que mejore la coordinación
y la complementariedad mediante el alineamiento operativo con los procesos presupuestarios de los países
asociados y las estrategias de reducción de la pobreza; propone, además, la adopción del principio de que,
previa celebración de consultas a nivel de país, un máximo de dos o tres donantes de la UE dirijan las
operaciones en un país asociado, y que se establezca un reparto claro de las tareas en cuestiones temáticas
concretas;

25. Destaca la necesidad de que la UE y sus Estados miembros se alíen estrechamente con organizaciones
internacionales dedicadas a labores de desarrollo tales como fondos, programas y agencias de las Naciones
Unidas, incluidos el PNUD, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el fin de
aumentar aún más la coherencia de la política de desarrollo de la UE e impedir un solapamiento de la
labor realizada con respecto a los objetivos acordados a escala internacional;

26. Subraya que la UE debe aspirar a mejorar la coordinación de las políticas de sus Estados miembros
en el seno del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional;

27. Señala que no debe considerarse a la Comisión como el 26 [o] donante de la UE, sino que se debe
identificar y llegar a un acuerdo sobre el valor añadido de la ayuda comunitaria, concediendo especial
atención a las posibilidades de refuerzo de la coordinación, la complementariedad y la coherencia, la amplitud de la ayuda comunitaria, la imagen de neutralidad de la Comisión, su acción en el ámbito de la gobernanza, la democracia y los derechos humanos, su lugar en la escena mundial y su papel potencial como
centro intelectual de la política europea de desarrollo, etc.;

28. Reconoce que las condiciones específicas que los donantes imponen a las ayudas raramente funcionan; señala, no obstante, que la ayuda del presupuesto general, que constituye el mecanismo preferente,
exige un control estricto que sólo se puede llevar a cabo si las condiciones son favorables y si existen
sistemas de control eficaces: por ejemplo, comisiones independientes supervisadas por los parlamentos
nacionales; considera que, siempre que sea posible, la Comisión y los Estados miembros deben intentar
cubrir todo el abanico, desde la ayuda a los proyectos hasta los enfoques sectoriales y, más allá de éstos,
hasta el apoyo presupuestario directo;

C 280 E/490 Diario Oficial de la Unión Europea ES 18.11.2006

Jueves, 17 de noviembre de 2005

29. Pide a la Comisión que presente al Parlamento una serie de criterios que permitan evaluar la necesidad de ayuda de los países en desarrollo y la eficacia de la ayuda facilitada, así como estadísticas sobre la
ayuda ya concedida y un sistema de control destinado a evaluar la eficacia de la ejecución de la ayuda, con
miras a continuar su mejora;

30. Señala la existencia de graves lagunas en el seno de la Comisión en lo relativo a problemas horizontales tales como los derechos del niño, la igualdad de género, la igualdad y los derechos de la mujer, la
discapacidad y el medio ambiente; manifiesta su satisfacción por los esfuerzos encaminados a tener más en
cuenta estos aspectos en las fases de la política, la programación, la ejecución y la evaluación, y señala que,
para obtener resultados, es necesario realizar más esfuerzos en materia de educación y formación del personal, tanto a escala de la UE como del país afectado;

31. Apoya los esfuerzos encaminados a lograr la coherencia política, pero señala que los mismos se
deberán realizar de manera tal que los objetivos y los resultados de las políticas de desarrollo no sólo no
resulten afectados, sino que reciban el apoyo de otras políticas; reclama una acción urgente en lo relativo a
las políticas de la UE que son claramente negativas, tales como la política comercial, la PAC y los acuerdos
pesqueros; subraya la importancia de permitir que los países en desarrollo cumplan las normas de la UE en
materia de seguridad de los alimentos, los productos y las sustancias, de forma que estas normas no se
conviertan en obstáculos al acceso a los mercados de la UE; pide, por otra parte, la eliminación progresiva,
en un plazo de cinco años, de todas las formas de subvención a la exportación, incluidas las ayudas ocultas
en forma de créditos a la exportación, ayuda alimentaria, empresas de exportación y ayudas condicionadas;

32. Observa que, durante las últimas tres décadas, los países menos desarrollados han pasado a ser
importadores netos de alimentos, por lo que solicita que la política agrícola pase a dar prioridad a la
seguridad alimentaria;

33. Destaca que la política de desarrollo es una herramienta necesaria para combatir las causas profundas
de la falta de seguridad, pero que no debe estar subordinada a la política de seguridad, y que toda acción
emprendida en el marco de la cooperación al desarrollo debería atenerse a la definición del OCDE/CAD;

34. Señala que la política comercial internacional justa y unas condiciones satisfactorias para el comercio
en los países en desarrollo tienen una importancia capital para el desarrollo; subraya, en consecuencia, la
importancia de reforzar la oferta, incluida la creación de capacidad de los países asociados, para que puedan
transformar las oportunidades que ofrece el comercio en motores de desarrollo; a este respecto hace hincapié en la importancia de ámbitos tales como la agricultura y la seguridad alimentaria, y subraya la importante función que desempeñan las empresas pequeñas y medianas;

35. Opina que la política de desarrollo debe basarse en el reconocimiento del derecho de un país o una
región a definir de manera democrática sus propias políticas, prioridades y estrategias para proteger los
medios de subsistencia y los derechos sociales, económicos y culturales de su población, y que la Comisión
y los Estados miembros deben respetar estos principios;

36. Acoge favorablemente el reconocimiento cada vez mayor de la importancia de organizar cautelosamente la apertura del mercado en los países en desarrollo, y subraya que ello conlleva el derecho de los
países en desarrollo a determinar el ritmo y la dirección de la liberalización comercial en función de sus
objetivos de desarrollo;

                                    
                                  -                                  

37. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.