Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 8.4.2004 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | CE 88/233 |

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(2004/C 88 E/0236)

PREGUNTA ESCRITA E-0835/04

de Antonio Di Pietro (ELDR) a la Comisión

(15 de marzo de 2004)

Asunto:   Modificación del Reglamento sobre el etiquetado del los vinos

La Comisión Europea ha modificado recientemente el Reglamento (CE) no 753/2002[(1)](#ntr1-CE2004088ES.01023301-E0001) relativo al etiquetado de los vinos, permitiendo a terceros países utilizar las mismas «denominaciones tradicionales» que los Estados miembros de la Unión Europea, siempre que cumplan determinadas condiciones.

De hecho, el nuevo Reglamento ha unificado en una sola lista las dos categorías de denominaciones tradicionales que podían figurar en las etiquetas para los vinos de calidad. En la categoría A se incluían 50 menciones tradicionales italianas (Classico, Cacc'e mitte, Fine, Passito, etc.) que gozaban de una protección limitada y que los productores de terceros países podían utilizar en determinadas condiciones, mientras que en la categoría Β se enumeraban 17 denominaciones de origen e indicaciones geográficas italianas (Amarone, Brunello, Gutturnio, Recioto, Sforzato, entre otras) cuya utilización se reservaba exclusivamente a los vinos italianos.

Una de las consecuencias de esta modificación es que, de ahora en adelante, tales menciones ya no serán de uso exclusivo de los productores de una zona específica de producción, sino que un país no comunitario podrá utilizarlas a condición de que sus vinos sean conformes a las normas vigentes en dicho país. Por ejemplo, se podría permitir que los vinos australianos o chilenos utilizasen en su etiqueta nombres que retomasen la terminología de los vinos italianos más famosos, confundiendo probablemente al consumidor.

Asimismo, mientras los vinos italianos y comunitarios, para poder utilizar tales menciones, se deben someter a la severísima normativa de los vinos de calidad producidos en regiones determinadas (vcprd) europeos, en la modificación del Reglamento se reconoce incluso la posibilidad de que en la etiqueta de un vino no comunitario figuren indicaciones que los propios grupos de productores podrían autorizar y gestionar, con el peligro evidente de que resulte imposible comprobar la veracidad y validez de dichas indicaciones.

¿No considera la Comisión que, durante el período de transición previsto hasta el 15 de marzo, debería evaluar urgentemente el modo de evitar posibles fraudes en perjuicio de los consumidores de la Unión Europea y garantizar que el mercado del vino es un sector transparente y de calidad?

¿No considera la Comisión que, en lugar de protegerse contra posibles objeciones de los países extracomunitarios en el marco de las negociaciones de la OMC, debería sobre todo proteger el sector vitivinícola europeo, considerando que el mencionado Reglamento fue aprobado en el seno del Comité de gestión del vino, a pesar de los votos en contra de países productores como Italia, Francia, Portugal, Grecia y Luxemburgo?

Respuesta del Sr. Fischler en nombre de la Comisión

(19 de abril de 2004)

En lo que se refiere a los motivos que han llevado la Comisión a adoptar las nuevas normas del etiquetado, es importante recordar que, tras la notificación del Reglamento (CE) no 753/2002[(2)](#ntr2-CE2004088ES.01023301-E0002) a la Organización Mundial del Comercio (OMC); algunos países terceros productores de vino han criticado fuertemente el contenido del Reglamento. Con el fin de aportar las aclaraciones pedidas por los países terceros, se habían organizado dos reuniones de consulta en Ginebra.

Los países terceros han considerado que nuestra política relativa a ciertas menciones tradicionales (parte B) es un ejemplo de tentativa por parte de la Unión de extender el campo de los derechos de propiedad intelectual previstos en el acuerdo sobre el aspecto de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), estableciendo una protección exclusiva de menciones tradicionales, como ya está previsto para las indicaciones geográficas. Ésto hubiera podido amenazar la política de la Unión en materia de protección de indicaciones geográficas y aumentar el riesgo de un panel en la OMC en contra de toda la política de la Unión relativa al etiquetado de vinos.

A la vista de las observaciones formuladas por los países terceros y con el fin de minimizar cualquier amenaza que pudiera fragilizar la legislación en vigor, la Comisión ha decidido introducir algunas modificaciones al Reglamento y ha creado un sistema que protege de forma no discriminatoria las menciones tradicionales de productos internos y de vinos importados.

Las condiciones actualmente en vigor para la utilización de menciones tradicionales por países terceros son equivalentes a las que regían antes la utilización de las menciones tradicionales del Anexo III de la parte A del Reglamento (CE) no 753/2002.

Entre esas condiciones, conforme al artículo 1.10 del Reglamento (CE) no 316/2004[(3)](#ntr3-CE2004088ES.01023301-E0003) que modifica el artículo 37(1) (e) del Reglamento (CE) no 753/2002, figuran las siguientes:

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| a) | el país tercero debe presentar una solicitud motivada a la Comisión y comunicar los elementos que justifiquen el reconocimiento de la mención tradicional; |

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| b) | el idioma de la mención tradicional ha de ser el idioma oficial del país tercero que ha introducido la solicitud, y la mención, en este idioma, ha de haber sido utilizada durante al menos diez años; |

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| c) | si el idioma de la mención tradicional no es el idioma oficial, su utilización ha de ser establecida por la legislación del dicho país tercero; en tal caso, la mención tradicional, en este idioma, ha de haber sido utilizada de forma continua desde al menos 25 años; |

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| d) | otros criterios, como la «especifidad», el «carácter distintivo» de la mención y la imposibilidad de engaño, previstos por el mismo Reglamento, han de ser respetados también. |

Por consiguiente, para que las menciones tradicionales italianas puedan ser utilizadas por los países terceros en la Comunidad, varias condiciones tienen que ser cumplidas. Ésto significa que para que una mención tradicional como «Brunello» o «Amarone» pueda utilizarse, hará falta en primer lugar que la lengua italiana sea el idioma oficial del país tercero y que la mención tradicional haya sido utilizada al menos desde hace diez años, o que el italiano sea un segundo idioma reconocido por la legislación del país en cuestión, y que la mención haya sido utilizada, en tal caso, al menos desde hace 25 años. Además, el término tiene que ser espécifico y distintivo, y no puede inducir al consumidor a error cuando este vino se comercializa en la Comunidad. El uso de ese término en el país tercero tiene también que gozar de cierta tradición.

También cabe recordar que los Estados miembros, a través del Comité de gestión del vino, deben participar en la toma de decisión puesto que cada solicitud introducida por un país tercero tiene que pasar por el dictamen de ese Comité.

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