Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 15.2.2011 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | C 48/87 |

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Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema «Relaciones entre la UE y Canadá» (Dictamen de iniciativa)

2011/C 48/16

Ponente: José Isaías RODRÍGUEZ GARCÍA-CARO

El 26 de febrero de 2009, de conformidad con el apartado 2 del artículo 29 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social Europeo decidió elaborar un dictamen de iniciativa sobre el tema

«Relaciones entre la UE y Canadá».

La Sección Especializada de Relaciones Exteriores, encargada de preparar los trabajos del Comité en este asunto, aprobó su dictamen el 3 de septiembre de 2010.

En su 465o Pleno de los días 15 y 16 de septiembre de 2010 (sesión del 16 de septiembre), el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por unanimidad el presente Dictamen.

1.   Conclusiones y Recomendaciones

1.1   Las sociedades civiles europea y canadiense comparten unos valores comunes, incluidos los valores económicos, que sustentan la identidad de sus sociedades en el siglo XXI. La puesta en común de sus principios puede aportar un valor añadido a la Unión Europea y a Canadá y, por ende, a la comunidad internacional en su conjunto.

1.2   Por ello, Canadá debe constituir un socio de referencia para la UE. Las relaciones existentes en la actualidad son adecuadas, aunque podrían calificarse de tímidas. En este sentido, el CESE acoge con satisfacción el lanzamiento de las negociaciones para alcanzar un Acuerdo Económico y Comercial Global. Este acuerdo abre grandes expectativas no sólo respecto al futuro de las relaciones UE-Canadá, sino para las Relaciones Transatlánticas. Recordemos que Estados Unidos y Canadá, junto con México, son firmantes del TLCAN y, en este sentido, Canadá puede constituir una puerta de entrada al mercado estadounidense nada desdeñable.

1.3   El CESE acoge con satisfacción los resultados de la reciente Cumbre UE-Canadá, celebrada el 6 de mayo de 2010. En lo que a las diferencias sobre la concesión de visados se refiere, el CESE celebra que los líderes se hayan comprometido a resolver esta cuestión, y estiman que la intención canadiense de revisar su política de asilo debería contribuir positivamente a facilitar la concesión de los visados para todos los ciudadanos de la UE en un régimen de plena reciprocidad.

1.4   El CESE estima que la inclusión de modalidades específicas de participación y consentimiento de las provincias, territorios y sociedad civil en las negociaciones será de vital importancia para una implementación exitosa del Acuerdo. La apertura de los mercados de compras públicas es uno de los puntos de mayor interés para la UE. Las provincias canadienses tienen competencias muy amplias en este ámbito, por lo que también en este punto, las negociaciones deben llevarse a cabo con su participación. Dadas las divergencias sobre este punto entre los distintos actores socioeconómicos, el CESE estima que, en esta cuestión, será imprescindible contar con la participación activa de los interlocutores sociales en las negociaciones.

1.5   El CESE se muestra favorable a que el Parlamento Europeo intervenga en este proceso con un seguimiento e información adecuados durante las negociaciones, y no solo con el mero acuerdo y ratificación de la versión final previstos por el Tratado de Lisboa.

1.6   Sería deseable que, una vez concluido el acuerdo, el Comité Conjunto de Cooperación UE-Canadá desempeñara funciones similares a las del Consejo Económico Trasatlántico, existente entre la UE y los EE.UU., con el fin de avanzar, entre otras cosas, hacia la convergencia normativa entre la UE y Canadá.

1.7   La UE debe negociar un acuerdo ambicioso que abarque todos los aspectos de las relaciones comerciales entre la UE y Canadá incluidos los contratos públicos. En este sentido, es especialmente importante abordar de forma urgente los obstáculos reales a los que se enfrentan las empresas mediante la armonización de la regulación y la eliminación de las barreras no comerciales.

1.8   Los aspectos medioambientales y sobre desarrollo sostenible deben quedar contemplados en el acuerdo.

1.9   El CESE considera que tanto la UE como Canadá no pueden dejar escapar la oportunidad de estrechar sus relaciones, lo cual redundará en beneficio de sus sociedades. Para ello, sería oportuno que ambas partes mantuviesen un diálogo fluido con los representantes de la sociedad civil organizada, no sólo mientras dure la negociación, sino para seguir la aplicación y los resultados del futuro Acuerdo, con el fin de ir mejorándolo.

1.10   El CESE propone que, en el marco del Acuerdo, se cree un órgano consultivo mixto de la sociedad civil organizada UE-Canadá. Dicho órgano ejercería una función consultiva ante el órgano conjunto que se vaya a crear como principal rector político del acuerdo y podría emitir opiniones sobre las consultas emanadas de éste en las materias cubiertas por el Acuerdo. Este comité consultivo podría conformarse sobre el modelo de otros órganos consultivos mixtos de la sociedad civil y cuyo ejemplo más reciente ha sido el Comité Consultivo Mixto incluido en el Acuerdo de Asociación entre la UE y Centroamérica de 2010.

2.   Introducción

2.1   El Comité Económico y Social Europeo (CESE) analizó las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Canadá, en 1996[(1)](#ntr1-C_2011048ES.01008701-E0001). Desde entonces ha ocurrido toda una serie de acontecimientos que han provocado que, en la actualidad, el contexto donde se desarrollan las mismas sea diferente y que, por tanto, justifiquen la necesidad de llevar a cabo el presente Dictamen.

2.2   Las sociedades civiles europea y canadiense comparten unos valores comunes que sustentan la identidad de sus sociedades en el siglo XXI. La puesta en común de sus principios puede aportar un valor añadido a la Unión Europea y a Canadá y, por ende, a la comunidad internacional en su conjunto, en aspectos tales como la economía, la política medioambiental, la seguridad, la inmigración, etc. Además sería deseable una mayor cooperación en el ámbito multilateral en asuntos como la gobernanza económica, el cambio climático y la resolución de conflictos.

2.3   En este contexto, existe una alta complementariedad en muchos sectores de sus economías, y ambas zonas comparten unos valores económicos comunes, que facilitarían un Acuerdo. De esta manera, el 6 mayo de 2009, tuvo lugar en Praga una Cumbre entre la UE y Canadá, cuyo resultado principal fue el lanzamiento de las negociaciones para un Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA, por sus siglas en inglés) entre ambas partes.

2.4   El CESE acoge con satisfacción la apertura de negociaciones para un Acuerdo y espera que éste marque el comienzo de una nueva etapa en las relaciones entre la UE y Canadá, impulsando la colaboración, de forma que ambas partes salgan beneficiadas. Asimismo, supondrá un mensaje claro para la comunidad internacional de que tanto la UE como Canadá muestran su rechazo hacia el proteccionismo en estos tiempos de crisis económica y financiera. Por otro lado, el impulso a las Relaciones Transatlánticas no puede entenderse sin la plena participación de Canadá.

2.5   Es interesante resaltar que, cuando el Acuerdo se concluya, constituirá el primer acuerdo comercial reciente entre un conjunto de países pertenecientes mayoritariamente a la OCDE, todo ellos igualmente sensibles en relación con el crecimiento económico y la creación de empleo. En este sentido, se espera que el Acuerdo siente unas bases fuertes, tanto en aspectos de desarrollo económico, social y medioambiental sostenible como en la consulta a la sociedad civil y la supervisión de la implementación del acuerdo comercial.

3.   La Sociedad Civil en Canadá

3.1   El sistema canadiense de consulta a la sociedad civil es diferente del europeo. La sociedad civil es consultada ad hoc tanto por las comisiones parlamentarias como por los ministros federales. Esto último es obligatorio dentro de los procedimientos parlamentarios de Canadá, que deben probar que, efectivamente, dicha consulta ha tenido lugar. La consulta a la sociedad civil al nivel provincial es también una práctica extendida.

3.2   En Canadá hay cerca de 4,6 millones[(2)](#ntr2-C_2011048ES.01008701-E0002) de trabajadores afiliados a algún sindicato, cifra que representa a un 26,1 % del total de trabajadores. A pesar de que en los últimos diez años la afiliación sindical ha aumentado en más de medio millón de trabajadores, debido al incremento proporcional del número de empleos, el porcentaje de trabajadores sindicados apenas ha sufrido variaciones, manteniéndose durante este periodo de tiempo a un nivel similar.

3.3   El Congreso Canadiense del Trabajo (CCT)[(3)](#ntr3-C_2011048ES.01008701-E0003) es la principal voz nacional del movimiento sindical. La mayoría de los sindicatos nacionales en Canadá están afiliados al CCT, que consta de doce federaciones provinciales y territoriales y 136 consejos del trabajo, representando a alrededor de tres millones de trabajadores sindicados. Su misión es que los salarios y las condiciones de trabajo sean más aceptables; se mejoren las normas que rigen la salud y la seguridad; haya un régimen fiscal equitativo y programas sociales, que incluyan los servicios de guardería, el seguro de enfermedad y las pensiones. Asimismo, abogan por la mejora de los programas de formación y de creación de empleo.

3.4   El Consejo Canadiense de Empresarios[(4)](#ntr4-C_2011048ES.01008701-E0004) es la principal organización empresarial del país. Está formado por alrededor de 150 Consejeros Delegados de las principales empresas canadienses y por destacados empresarios que provienen de todos los sectores productivos. El principal objetivo de esta organización es trasladar los posicionamientos empresariales en tres niveles: canadiense, norteamericano y global. En Canadá, su labor se centra en cuestiones nacionales tales como política monetaria y fiscal, medio ambiente, competitividad, derecho de sociedades y legislación. En Norteamérica, su labor está orientada, principalmente, a la interdependencia económica entre Estados Unidos y Canadá y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). A nivel global, sus trabajos están orientados a asuntos de fiscalidad internacional, comercio, inversiones y política de desarrollo, relaciones bilaterales y multilaterales.

3.5   Asimismo, la Federación Canadiense de Empresas Independientes[(5)](#ntr5-C_2011048ES.01008701-E0005) cuenta con 105 000 miembros a nivel nacional procedentes de todos los sectores y su objetivo es representar los intereses de las PYME tanto a nivel federal, como provincial y territorial. Igualmente, existe la Cámara de Comercio de Canadá[(6)](#ntr6-C_2011048ES.01008701-E0006), organización influyente a nivel nacional.

3.6   En el caso de los consumidores, la Asociación de Consumidores de Canadá[(7)](#ntr7-C_2011048ES.01008701-E0007) es quizás la más representativa y tiene como objetivo principal informar a los consumidores[(8)](#ntr8-C_2011048ES.01008701-E0008), así como trasmitir sus mensajes al Gobierno y las empresas en la resolución de conflictos relacionados con el consumo.

3.7   Canadá cuenta también con algunas organizaciones de agricultores. La mayor de ellas es la Federación Canadiense de Agricultura (FCA)[(9)](#ntr9-C_2011048ES.01008701-E0009), que tiene más de 200 000 miembros. La FCA se fundó en 1935 con el objetivo de tener una sola voz que transmitiese los posicionamientos de los agricultores canadienses. Se trata de una organización «paraguas» que representa a las organizaciones provinciales y a los grupos productores nacionales. Promociona los intereses de la agricultura y del sector agroalimentario canadienses.

3.8   El sector de la pesca está representado, principalmente, por el Consejo Canadiense de la Pesca (CCP)[(10)](#ntr10-C_2011048ES.01008701-E0010). El CCP representa a la industria pesquera a nivel nacional y cuenta con unas 100 empresas miembros que procesan la mayoría de la producción canadiense de pescado y productos del mar.

4.   Un nuevo impulso para las relaciones UE-Canadá: intercambios económicos y relaciones políticas

4.1   Canadá es la decimocuarta economía del mundo, con un PIB de 1,51[(11)](#ntr11-C_2011048ES.01008701-E0011) billones de dólares US. El principal sector de la economía de Canadá es el de servicios, el cual en 2008 representaba más del 69,6 %[(12)](#ntr12-C_2011048ES.01008701-E0012) del PIB, empleando a unas tres cuartas partes de la población activa canadiense[(13)](#ntr13-C_2011048ES.01008701-E0013).

4.2   Su balanza comercial estimada para 2009 es deficitaria por un importe de 34309 millones de dólares americanos, mientras que en 2008 tenía un superávit de 7606 millones. Las principales partidas de su exportación son: automóviles y sus componentes, maquinaria industrial, aviones, equipos de telecomunicaciones, productos químicos, plásticos y fertilizantes. Según el documento conjunto UE-Canadá de marzo de 2009, uno de cada cinco empleos en Canadá está relacionado con el comercio.

4.3   La relación formal entre la UE y Canadá se remonta a 1959 cuando se firmó el «Acuerdo de Cooperación para el Uso Pacífico de la Energía Nuclear». Desde entonces se han firmado una serie de acuerdos y declaraciones entre ambos. En línea con la Nueva Agenda Transatlántica, firmada con Estados Unidos en 1995, la Cumbre UE-Canadá de diciembre de 1996 aprobó una Declaración Política y un Plan de Acción con el doble objetivo de desarrollar las relaciones políticas y económicas bilaterales y facilitar la cooperación en temas multilaterales. Dicho plan preveía, asimismo, la celebración de cumbres semestrales, destinadas a pasar revista e impulsar la relación bilateral.

4.4   Canadá y la UE tienen unas relaciones económicas muy importantes. En 2009, el comercio de bienes entre ambos se situó en 40,2 millardos de euros[(14)](#ntr14-C_2011048ES.01008701-E0014) y el de servicios comerciales (excluyendo los servicios públicos) fue de 18,8 millardos. Además, la tendencia en los últimos años ha sido bastante positiva, ya que entre 2000 y 2009, las exportaciones de bienes de la UE a Canadá aumentaron de 21,1 a 22,4 millardos, mientras que las importaciones de bienes de la UE procedentes de Canadá han disminuido de 19 a 17,8 millardos durante el mismo periodo. Así, el superávit de la UE en el comercio de bienes durante la pasada década ha aumentado de 2,1 a 4,7 millardos de euros. Las principales exportaciones de la UE a Canadá se componen de medicinas, vehículos motorizados y motores de aviones. Por otro lado, las principales exportaciones de Canadá a la UE son los aviones, los diamantes, el mineral ferroso, medicinas y uranio. En 2009, el superávit en el comercio de servicios también está a favor de la UE, con un importe de 2,5 millardos de euros.

4.5   Uno de los grandes intereses de la UE en el ámbito económico es la liberalización del mercado de las compras públicas. Mientras que las empresas canadienses disfrutan de un acceso libre a las contrataciones públicas europeas, gracias a que tanto Canadá como la UE son firmantes del Acuerdo de Contratación Pública (ACP, 1994) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), las empresas europeas no se benefician de un tratamiento recíproco en Canadá. Las provincias tienen autoridad sobre sectores como la energía, el medio ambiente, el transporte y la salud. Así, queda patente la importancia de su inclusión en el proceso de negociación con miras a obtener un acuerdo satisfactorio y que beneficie económicamente a la UE. A principios de este año, Canadá firmó un acuerdo comercial con Estados Unidos para abrir sus mercados de contrataciones públicas a nivel subregional. Canadá lanzó la propuesta como reacción ante las medidas proteccionistas «Buy America» que introdujo Estados Unidos para estimular su economía. El acuerdo demuestra la voluntad de las provincias de abrir sus mercados de contrataciones públicas a la competencia internacional.

4.6   Los antecedentes sobre las relaciones bilaterales UE-Canadá se sustentan fundamentalmente sobre los siguientes instrumentos:

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| — | El Acuerdo Marco de Cooperación Económica y Comercial de 1976 |

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| — | La Declaración Transatlántica de 1990, por la que se constituye el marco institucional, tanto de las Cumbres UE-Canadá como de las Reuniones Ministeriales |

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| — | El Plan de Acción y la Declaración política de las relaciones UE-Canadá de 1996, que engloba tres capítulos básicos, como son las relaciones económicas y comerciales, la política exterior y de seguridad y asuntos transnacionales. |

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| — | La Cumbre de Ottawa de marzo de 2004 supuso la adopción de una nueva Agenda para la Asociación, que abrió la relación a numerosos ámbitos inexplorados hasta ahora (coordinación internacional, participación conjunta en misiones de paz, cooperación al desarrollo, colaboración científica, justicia y asuntos de exterior, etc.), y la aprobación del marco de negociación del Tratado de Promoción del Comercio y de las Inversiones-TIEA. |

4.7   En términos generales, cabe señalar que las relaciones entre Canadá y la UE son excelentes. Los principales elementos de fricción política entre Canadá y la UE son las cuestiones del Ártico, la prohibición europea de comerciar con productos derivados de las focas y la exigencia canadiense de visados a ciertos Estados miembros de la UE.

Por un lado, la inminente apertura de rutas navegables en el Ártico planeta una serie de cuestiones de soberanía, dado que no se había considerado la posibilidad, hasta ahora, de que fuera posible explotar la zona de forma comercial Se estima que dicha región podría contener el 20 % de las reservas mundiales de petróleo y gas, además de posibilitar nuevas rutas comerciales alternativas muy atractivas. La ausencia de normativa o reglamentación multilateral es un asunto que deberá tratarse en el medio plazo antes de que surjan discrepancias o disputas por la soberanía del territorio. En diciembre de 2009, el Consejo de la UE, estableció tres objetivos principales para la política del Ártico de la UE: 1) protección y preservación del Ártico de acuerdo con su población, 2) promoción del uso sostenible de los recursos y 3) contribución a la gobernanza multilateral del Ártico basada en la Convención de las Naciones Unidas sobre la Ley Marítima (UNCLOS, por sus siglas en inglés).

Por otro lado, Canadá exige visados a los ciudadanos de la República Checa, Rumanía y Bulgaria, alegando abusos en las solicitudes de asilo de ciudadanos de dichos países. Teniendo en cuenta que la política de visados de la UE se basa en la reciprocidad, es necesario encontrar con urgencia una solución antes de que la UE se vea obligada a tomar medidas de este tipo. Bulgaria y Rumanía están trabajando para cumplir con los criterios establecidos por Canadá para la exención de visados. En cuanto a la República Checa, Canadá aún no ha establecido unas medidas concretas para levantar la exigencia de visados. Canadá justifica su actuación por la falta de defensa ante falsas peticiones de asilo. En la actualidad, está diseñando una reforma de la legislación pero llevará un tiempo hasta que llegue al Parlamento.

4.8   En este sentido, el CESE acoge con satisfacción los resultados de la reciente Cumbre UE-Canadá, celebrada el 6 de mayo de 2010, en la que los líderes se comprometen a resolver esta cuestión, y estiman que la intención canadiense de revisar su política de asilo debería contribuir positivamente a facilitar la cuestión de los visados para todos los ciudadanos de la UE.

5.   Evaluación del Acuerdo Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá

5.1   El 6 de mayo de 2009, durante la Cumbre UE-Canadá que tuvo lugar en Praga, se acordó el lanzamiento de las negociaciones para la búsqueda de un Acuerdo Económico y Comercial Global.

5.2   Un estudio sobre los costes y beneficios de una asociación económica más estrecha entre la UE y Canadá, llevado a cabo conjuntamente por la UE y Canadá, concluyó que ambos obtendrían mayores beneficios eliminando los aranceles, liberalizando el comercio de servicios y disminuyendo barreras no arancelarias para bienes e inversiones.

5.3   Según dicho informe, los ámbitos más adecuados para el Acuerdo serán el comercio de bienes; las cuestiones sanitarias y fitosanitarias; las barreras técnicas al comercio; la facilitación del comercio; los procedimientos aduaneros; el comercio transfronterizo de servicios; la inversión; la contratación pública; la cooperación reguladora; la propiedad intelectual; el movimiento de personas; la política de competencia; los compromisos institucionales y la solución de disputas; así como el desarrollo sostenible. Las barreras no comerciales y la regulación son de los asuntos más importantes que se tratarán durante las negociaciones.

5.4   La liberalización del comercio de bienes y servicios entre ambos podría suponer un incremento potencial en el tráfico comercial bilateral del 20 %. Además, se estimó que, a los siete años de la entrada en vigor de un acuerdo de dichas características, la UE obtendría una ganancia en sus ingresos reales de 11,6 millardos de euros, mientras que Canadá obtendría 8,2 millardos adicionales. Las exportaciones totales de la UE a Canadá aumentarían un 24,3 %, o 17000 millones de euros, mientras que las exportaciones canadienses lo harían en un 20,6 %, u 8600 millones de euros, hacia el año 2014.

5.5   El estudio sugiere que existe margen para ampliar la cooperación a través de la colaboración en ciencia y tecnología mediante una agenda común de investigación, principalmente en áreas estratégicas como energía y medio ambiente; carbón limpio y captura y almacenamiento de carbono; bioenergía, y generación y redes inteligentes de electricidad.

5.6   Otras áreas para una mayor colaboración dentro del Acuerdo serían la seguridad, asuntos de seguridad social, un sistema de cooperación para la equivalencia de cualificaciones, y la cooperación en la Organización de Pesca del Noroeste del Atlántico, entre otras.

5.7   Desde el punto de vista comercial, los aspectos arancelarios no parecen constituir una fuente de problemas en la negociación. Un aspecto importante en las negociaciones será la armonización legislativa, ya que la tendencia de la economía hacia los servicios y las inversiones extranjeras otorga al marco regulatorio más importancia que nunca. No obstante, el sistema de competencias legislativas compartidas entre el Estado Federal, las provincias y los territorios podría suponer un obstáculo en las negociaciones del Acuerdo en este sentido.

5.8   En este sentido, se ha otorgado a las provincias una implicación directa de forma excepcional en el proceso de negociaciones, estando la UE a favor de contar con ellas. El responsable de las negociaciones es el representante del Gobierno federal, pero podrían surgir discrepancias en áreas de competencias compartidas o exclusivas, tanto entre ellas como con el Gobierno federal.

5.9   Canadá no cuenta con un verdadero mercado único. Tanto el Gobierno Federal como las provincias entienden la necesidad de crear un mercado interior, pero por el momento sólo existe una fuerte voluntad política. Sin embargo, la crisis económica mundial acucia a Canadá a cerrar un Acuerdo lo antes posible que le permita diversificar sus mercados exteriores más allá de Estados Unidos.

5.10   En cuanto a los sectores más delicados, el automovilístico es el principal punto conflictivo de tipo comercial entre la UE y Canadá. Por el contrario, en la pesca existen buenas relaciones y no será un tema dominante en las negociaciones. En materia de energía, la UE quiere diversificar sus proveedores de suministros energéticos. En este contexto, se está planteando negociar un acuerdo especial sobre energía, pero por el momento consiste en una mera propuesta. Otros sectores en los que las empresas europeas tienen problemas a la hora de hacer negocios en Canadá son el aéreo, el bancario y las contrataciones públicas. La UE y Canadá también difieren sobre su concepción de las indicaciones geográficas y los asuntos agrícolas.

5.11   Desde un punto de vista medioambiental, los gobiernos federales y provinciales aún deben desarrollar un posicionamiento común en asuntos medioambientales, especialmente en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero. Las provincias ostentan distintas posturas entre ellas: mientras que Québec, Ontario, Columbia Británica y Manitoba forman parte de la Iniciativa Occidental para el Clima, y tienen medidas destinadas a mitigar y adaptarse al cambio climático, Alberta y Newfoundland, cuyas economías dependen fuertemente de la producción de petróleo, no la suscriben. Este asunto sigue sin resolverse y es improbable que esta parte de la negociación resulte en un acuerdo vinculante en este aspecto, el cual en ningún caso debería derivar en adoptar posiciones que creen condiciones de desventaja que lastren la competitividad de las empresas europeas. Sin embargo, Canadá ha adquirido el compromiso de invertir en tecnologías de energía limpia y en el establecimiento de una cooperación bilateral en materia de estrategia en energía nuclear.

6.   Posicionamientos de la sociedad civil en relación con el Acuerdo UE-Canadá

6.1   Los empleadores

6.1.1   Los empleadores europeos (Businesseurope) piden la eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias, sin excluir ninguna partida arancelaria; un acceso mucho mayor a las compras públicas a todos los niveles (nacional y subnacional); un compromiso de convergencia normativa en los sectores prioritarios; una protección de la propiedad intelectual más fuerte (incluida la protección de las Denominaciones de Origen, sobre todo en bebidas alcohólicas); un mecanismo de resolución de diferencias; y una mayor movilidad laboral, incluido el reconocimiento mutuo de las cualificaciones del personal empresarial y de ciertas profesiones como enfermeras o abogados.

6.1.2   El Acuerdo abre las puertas a nuevas oportunidades de negocio entre dos socios que comparten similares niveles de desarrollo y parecidos planteamientos de política comercial. La prosperidad ha venido estrechamente ligada a una política económica inspirada en la liberalización comercial y la atracción de inversión extranjera directa. Ahora, es más importante que nunca mantener los mercados abiertos, ya que ello es un importante estímulo para competir, innovar y crecer.

6.1.3   El mundo empresarial cree en la prevalencia de las reglas comerciales multilaterales para regir el comercio internacional, pero también piensa que se puede ir más allá a través de acuerdos bilaterales más ambiciosos que permitan avanzar más rápidamente en la eliminación de las barreras al comercio, particularmente las no arancelarias, el comercio de servicios y la inversión.

6.1.4   Un Acuerdo ambicioso y profundo entre la UE y Canadá tendrá un impacto favorable en el fortalecimiento de las relaciones económicas entre ambas partes, que vienen intensificándose en los últimos años a través no sólo de la exportación, sino de operaciones más complejas en el sector servicios y en implantación de empresas.

6.1.5   El Acuerdo constituirá un impulso para aumentar los flujos económicos y comerciales bilaterales. La negociación ha de derivar en la creación de oportunidades de negocio en sectores en que las empresas han demostrado sobradamente su capacidad competitiva en el mercado global, como la energía, especialmente en su segmento de renovables, la gestión de infraestructuras, los servicios financieros, la construcción, los servicios y tecnologías medioambientales o las telecomunicaciones.

6.1.6   El objetivo general es el de crear más oportunidades con menos barreras, es decir, ofrecer nuevas oportunidades de negocio a las empresas a través de la eliminación de obstáculos a la exportación de bienes, servicios y capitales.

6.1.7   El Acuerdo contribuirá de modo decisivo a una mayor integración entre las economías de la Unión Europea y Canadá, favoreciendo la recuperación económica de ambas partes en tiempos de crisis, a través de la expansión de los flujos de comercio e inversión.

6.1.8   El comercio internacional puede y debe desempeñar un papel destacado como motor de crecimiento y desarrollo al nivel mundial, por lo que la política comercial, mediante la apertura de mercados, debe constituir una parte importante de la política económica de la UE.

6.2   Los sindicatos

6.2.1   Los sindicatos europeos e internacionales (FSESP, CES, CSI) han formulado sus recomendaciones referentes a los derechos de los trabajadores y el cumplimiento de los convenios laborales fundamentales de la OIT número 98 (negociación colectiva), 138 (edad mínima), 94 (cláusulas de trabajo en los contratos públicos) y 29 (trabajos forzados), así como otros componentes del trabajo decente. Requieren que ambas partes envíen informes regulares sobre el progreso en la implementación de dichos compromisos. Recuerdan, en este sentido, que el Congreso Canadiense del Trabajo a menudo presenta quejas ante la OIT por incumplimiento de los convenios laborales en Canadá a nivel provincial. De hecho, aunque las leyes federales garantizan a los trabajadores el derecho a sindicarse, diferentes regímenes legales en las provincias imponen restricciones a los derechos sindicales en todo el país, suscitando con ello las críticas de la OIT.

6.2.2   Ambas partes deben también comprometerse a respetar las pautas de la OCDE sobre empresas multinacionales y la Declaración Tripartita de la OIT sobre las empresas multinacionales y la política social, y no rebajar los estándares laborales con el fin de atraer la inversión extranjera.

6.2.3   La Confederación Europea de Sindicatos (CES) desearía ver un capítulo fuerte sobre desarrollo sostenible en el Acuerdo, incluyendo un mecanismo vinculante que garantice la implementación de los convenios laborales fundamentales.

6.2.4   Por otro lado, la FSESP pide que el Acuerdo proteja a los actuales y futuros servicios públicos, para lo cual debe garantizarse una regulación nacional.

6.2.5   Por parte de los sindicatos canadienses, el Congreso Canadiense del Trabajo es un firme partidario del recurso a la contratación pública con el fin de alcanzar los objetivos de desarrollo social, medioambiental y económico, por lo que rechaza la apertura de la contratación pública a otros organismos como las corporaciones estatales o los gobiernos subfederales.

6.2.6   El CCT está especialmente preocupado por la posibilidad de que un conflicto de intereses entre los inversionistas y el Estado represente una amenaza para los servicios públicos y la reglamentación nacional, así como por las consecuencias de una protección excesiva de los derechos de propiedad intelectual, sobre todo para los precios de los productos farmacéuticos.

6.2.7   Debe existir un mecanismo vinculante mediante el cual las organizaciones de empleadores y trabajadores de ambas partes puedan requerir acciones de los gobiernos.

6.2.8   Se solicita la puesta en marcha de un Foro Comercial y de Desarrollo Sostenible, que consultará a los trabajadores, empleadores y demás organizaciones de la sociedad civil de forma equilibrada. Las organizaciones laborales canadienses sostienen que, por el momento, el proceso consultivo tiene una predisposición favorable a los intereses de las empresas.

6.2.9   También requieren la existencia de cláusulas sólidas de respeto a los acuerdos multilaterales sobre medio ambiente, incluyendo el Protocolo de Kioto. En este capítulo consideran que debería incluirse el respeto de las convenciones de derechos humanos, incluyendo las de derechos políticos y civiles, siendo muy relevante para la dimensión social del desarrollo sostenible.

6.3   Las actividades diversas

6.3.1   El sector agrícola requiere que los negociadores de la UE tengan en consideración los productos sensibles en dicha área. En cuanto a las normas de origen, recomiendan que el Acuerdo con Corea del Sur sea tomado como modelo. El sector lácteo es crucial, y el Acuerdo se espera que cree nuevas oportunidades de mercado para los productores europeos. En el sector cárnico, los intereses de la UE son defensivos y se requieren cuotas para la carne porcina, aviar, huevos y productos derivados del huevo. El sector también tiene intereses muy ofensivos para los cereales, especialmente para el trigo, y se oponen a un aumento de la cuota de Canadá. Asimismo, sería conveniente que el Gobierno canadiense notificase a la Organización Mundial del Comercio aquella normativa que pueda suponer obstáculos al comercio, de forma que el Comité de Obstáculos Técnicos al Comercio pueda analizar su compatibilidad, siendo el caso de la ley canadiense C-32 relativa a ingredientes en los productos de tabaco.

6.3.2   En lo que respecta a la educación y la formación, el CESE recuerda que la posibilidad de cooperación entre la UE y Canadá en este ámbito se mencionaba ya en la declaración común de noviembre de 1990, En 2006, la UE y Canadá ampliaron el acuerdo al ámbito de la educación superior, la formación y los jóvenes para el periodo 2006-2013. Se trata, pues, del primer acuerdo bilateral firmado por la UE que menciona la cooperación en favor de los jóvenes fuera de la educación superior. No obstante, no parece que dicho acuerdo haya sido dotado de la financiación correspondiente. El CESE pide que se financien dichas medidas convenientemente y que se preste asimismo asistencia financiera a los numerosos trabajadores sociales que trabajan con niños y jóvenes en la UE y que estarían dispuestos a trabajar en intercambios de experiencias y actividades conjuntas con organizaciones similares en Canadá.

7.   La posición del Comité Económico y Social Europeo en relación con el Acuerdo Económico y Comercial Global

7.1   El CESE apoya el incremento y liberalización de los intercambios comerciales y, en este sentido, acoge con satisfacción el inicio de la negociación del acuerdo UE-Canadá, si bien lamenta el fracaso de la Ronda de Doha y recuerda su preferencia por la vía multilateral y su rechazo al proteccionismo comercial.

7.2   El CESE respalda toda medida destinada a resolver los pocos factores de fricción que aún existen en cuestiones bilaterales (acceso al Ártico, visados, comercio de productos de las focas) y recuerda la importancia de este acuerdo para favorecer los intercambios de la UE con toda la región norteamericana en el ámbito del TLCAN. En este contexto, recomienda que se garantice el adecuado seguimiento del Parlamento Europeo en todas las etapas de negociación del acuerdo, facilitando con ello la aprobación final por parte de dicha Institución.

7.3   El CESE se congratula de las excelentes relaciones entre la UE y Canadá y ánima a ambas partes a que dichas relaciones sirvan para fortalecer alianzas con fines multilaterales en el ámbito político, particularmente, acciones decididas y medidas concretas en favor de la recuperación económica mundial y otras como la no proliferación de armas nucleares, el cambio climático, o la gestión conjunta de crisis (misiones de paz, crisis naturales).

7.4   El CESE es un firme defensor del modelo de diálogo social y de diálogo civil europeos. Por tanto, insiste en la necesidad de escuchar, involucrar y hacer partícipes a los interlocutores sociales y a la Sociedad Civil Organizada en el proceso de negociación del acuerdo y en la posterior aplicación del mismo.

7.5   El CESE considera que el futuro acuerdo debería contemplar la creación de un Comité Consultivo mixto UE-Canadá integrado por representantes de la Sociedad Civil Organizada cuya función sea la de promover el diálogo y la cooperación en los aspectos económicos, sociales y medioambientales de las relaciones entre la UE y Canadá que surjan en el marco de la aplicación del acuerdo. Ante la inexistencia de una contraparte institucional representativa de la sociedad civil organizada canadiense, el CESE propone examinar, junto con las organizaciones de la sociedad civil canadienses, el mejor modo de definir la participación en dicho futuro Comité.

Bruselas, 16 de septiembre de 2010.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Mario SEPI

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