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N° C 19 / 74 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 25 . 1 . 93

4 . Consideraciones varias

4.1 . El Comité considera preocupante que la Comi ­
sión afirme en la « Ficha de impacto » que « la aplicación
de la presente Directiva debería llevar a un incremento
del coste de transporte, especialmente para los países
periféricos de la Comunidad », y añada que « el incre ­
mento del coste del transporte, especialmente para las

Hecho en Bruselas, el 25 de noviembre de 1992 .

empresas mas débiles y pequeñas de los países periféri ­
cos, debería afectar negativamente a su competiti ­
vidad ».

4.2 . Esto difícilmente beneficia a la « cohesión », por
lo que la Comisión y el Consejo deberían prestar espe ­
cial atención a las medidas que ayuden a las regiones
periféricas a compensar estos efectos .

El Presidente

del Comité Económico y Social

Susanne TIEMANN

Dictamen sobre las relaciones de la CE con los países de Europa central y oriental — Bulgaria

y Rumania

( 93 / C 19 / 23 )

El 30 de junio de 1992, de conformidad con el apartado 3 del articulo 20 de su Reglamento
Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre las relaciones de
la CEE con los países de Europa central y oriental, centrado en este caso en las relaciones
de la Comunidad Europea con Bulgaria y Rumania .

La Sección de relaciones exteriores, política comercial y desarrollo, encargada de preparar
los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 5 de noviembre de 1992 ( ponente :
Sr . Petersen ).

La Sección aprobó su dictamen a la luz de la situación global y del estado de las negociaciones
entre la Comunidad Europea y Bulgaria y entre aquélla y Rumania en septiembre de 1992 .

En su 301° pleno ( sesión del 25 de noviembre de 1992 ), el Comité Económico y Social ha
aprobado por gran mayoría, con dos votos en contra, el siguiente dictamen .

Resumen

El borrador del acuerdo de asociación presentado por
la Comisión de la CE a principios de 1990 incluye,
además de la progresiva implantación de una zona de
libre comercio, la libre circulación de los trabajadores,
la liberalización de la prestación de servicios, la aproxi ­
mación de las legislaciones, una intensificación de la
cooperación económica, social y financiera, la institu ­
cionalización del diálogo político y la cooperación cul ­
tural . ( Punto 1.8 ).

Estos acuerdos preferenciales, denominados Acuerdos
Europeos debido a la inclusión del diálogo político,
pueden celebrarse en principio con todos los Estados
de Europa oriental por un tiempo indefinido . Como es
natural, para la Comunidad de Estados Independientes
( CEI ) y Georgia deberá encontrarse un enfoque especí ­

fico dentro del programa comunitario de acuerdos de
cooperación . Una condición decisiva de los Acuerdos
Europeos es que el proceso de transformación política,
social y económica en los Estados asociados se desarro ­
lle con éxito y se alcance el « point of no return » en lo
que respecta a la democracia y la economía de mercado .
El Comité ha instado repetidas veces a la Comisión de
la CE a que examine en cada caso concreto los procesos
de reforma política y económica emprendidos y que
solo entonces decida si iniciar o no conversaciones de
asociación . ( Punto 1.9 ).

En su dictamen sobre los Acuerdos Europeos con los
países de Visegrad ( Polonia, Hungría y la República
Federativa Checa y Eslovaca ), el Comité Económico y
Social ha examinado en detalle y valorado positiva ­
mente el sistema de asociación de la Comunidad Euro ­
pea . El Comité se congratula de que la Comisión de la

25 . 1 . 93 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 19 / 75

CE haya entablado ahora conversaciones de asociación
también con Bulgaria y Rumania . El objetivo de las
negociaciones es la firma de sendos Acuerdos Europeos,
que en su contenido deben corresponderse en lo esencial
con los firmados el 16 de diciembre de 1991 con Polonia,
Hungría y la República Federativa Checa y Eslovaca .
Las observaciones críticas y las recomendaciones adicio ­
nales hechas por el Comité respecto a dichos acuerdos
son también válidas — con arreglo a la información
de que se dispone actualmente — para los presentes
proyectos de acuerdo con Bulgaria y Rumania . ( Puntos
2.1 y 2.2 ).

El Comité aprueba firmemente la declaración de las
partes contratantes en favor del fortalecimiento de las
libertades políticas y económicas, que constituyen el
auténtico fundamento de la asociación . También hay
que suscribir encarecidamente la declaración de inten ­
ciones en el sentido de continuar construyendo en
común un nuevo orden estatal y económico basado en
el Estado de derecho y el respeto de los derechos huma ­
nos y de las minorías, garantizar un sistema pluriparti ­
dista con elecciones libres y democráticas ( secretas ) e
impulsar la liberalización de la economía según los
principios de la economía de mercado . ( Punto 2.3 )

El Comité ha subrayado en repetidas ocasiones que,
dadas las condiciones culturales y sociales existentes en
Europa, sería inimaginable un espacio económico que
no fuera al mismo tiempo un espacio social . Por ello,
el Comité insta una vez más al Consejo a que en
el Preámbulo de los Acuerdos Europeos mencione la
dimensión social de la unificación europea y aluda a la
Carta comunitaria de los derechos fundamentales de
los trabajadores adoptada - si bien no de modo unánime ­
por los jefes de Estado o de gobierno de los Estados
miembros de la Comunidad . Por otra parte, el Comité
ha observado con preocupación que la defensa de los
principios fundamentales de la « justicia social », puesta
de relieve como un « fundamento de la asociación »
en los Acuerdos Europeos con Polonia, Hungría y la
República Federativa Checa y Eslovaca, a partir de
ahora no figurarán ya en el Preámbulo de los nuevos
acuerdos . ( Punto 2.4 )

Respecto a la opción de adhesión introducida en el
Preámbulo de los Acuerdos Europeos debería tenerse
implícitamente en cuenta que las futuras ampliaciones
se efectuarán — como indica la Comisión en su informe
« Europa y el reto de la ampliación » — en unas condicio ­
nes esencialmente distintas : el Mercado Interior, la
Unión Económica y Monetaria, la Política Exterior y
de Seguridad y el « acervo comunitario » son conceptos
que por su contenido plantean considerables exigencias
a los futuros nuevos miembros, exigencias que no todos
los países que desean la adhesión pueden satisfacer a
corto plazo . Por ello, la Comisión de la CE debería
probar y concretar cuanto antes, dentro de un plantea ­
miento coherente en materia de adhesión, nuevas fór ­
mulas y opciones . ( Punto 2.5 )

En su dictamen sobre los Acuerdos Europeos con los
países de Visegrad, el Comité Económico y Social instó
ya a las partes contratantes a prever la participación de
los medios económicos y sociales en el diálogo político .

En consonancia con ello, el Comité propone que en los
Acuerdos Europeos se incluyan disposiciones según las
cuales la participación de los medios económicos y
sociales en el diálogo político esté garantizada en la
primera fase del período de transición, por el Consejo
de Asociación . A partir de la segunda fase, este diálogo
deberá llevarse a cabo en el marco de un Comité de
asociación consultiva de los medios económicos y socia ­
les . Esta cooperación deberá integrarse en un diálogo
más amplio que incluya a los medios económicos y
sociales de la Comunidad Europea y de los Estados de
Europa central y oriental . ( Puntos 2.7 y 2.8 )

El Comité está de acuerdo en que se incluya en los
Acuerdos una disposición en el sentido de que el respeto
de los principios democráticos y de los derechos huma ­
nos así como la aceptación de los principios de la
economía de mercado constituyen elementos esenciales
de la asociación ; pero al mismo recomienda que se
defina igualmente como « elemento esencial de la aso ­
ciación » la salvaguardia de los derechos sociales funda ­
mentales y de los derechos de las minorías . Con arreglo
a estas normas, en caso de incumplimiento de dichas
obligaciones podrán adoptarse las medidas oportunas .

( Punto 2.9 ).

Respecto a la libre circulación de mercancías, el Comité
acoge favorablemente el planteamiento asimétrico, por ­
que contribuye a apoyar los difíciles procesos de
reforma en los Estados asociados . Ante los dramáticos

retrocesos sufridos en el rendimiento económico de
estos países, la Comunidad, en el caso de las mercancías
industriales, debería intentar seriamente reducir el pe ­
ríodo de seis años, para la supresión total de los arance ­
les por parte de la Comunidad, y activar la indispensa ­
ble apertura de los mercados . El artículo 110 del Tra ­
tado de Roma — y esto es algo que debería recordarse
de cuando en cuando — obliga expresamente a la
Comunidad Europea a luchar, conforme al interés
común, por una política económica liberal . En opinión
del Comité, esta obligación se olvida con demasiada
frecuencia . ( Punto 2.12 )

En cuanto a los sectores sensibles — textiles, productos
de la CECA y productos agrarios — el Comité remite
de nuevo a las disposiciones pertinentes del GATT y a
los requisitos materiales previos para el establecimiento
de zonas de libre comercio . En primer lugar se trata de
la cláusula central de eliminar en el intercambio bilate ­
ral de mercancías los aranceles y otras disposiciones
comerciales restrictivas, aproximadamente para la tota ­
lidad del comercio . Por razones de conformidad con el
GATT, ningún sector — tampoco la agricultura —
podrá quedar excluido a la larga de la apertura de los
mercados . ( Punto 2.15 )

A fin de no agravar más aún la situación del mercado
agrario de la Comunidad mediante la importación exce ­
siva de productos especialmente sensibles, el Comité
reitera su propuesta de que buena parte de los exceden ­
tes agrarios de Bulgaria y Rumania se exporten a sus
países vecinos del Este a cambio de divisas fuertes . Al
mismo tiempo, la capacidad agrícola e industrial de los
Estados asociados de Europa oriental debería orientarse
también hacia la producción de productos agrarios

N° C 19 / 76 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 25 . 1 . 93

utilizados con fines industriales y energeticos . ( Puntos
2.27 y 2.29 ).

El Comité considera muy importantes las consultas
previstas en el caso de prácticas de dumping comproba ­
das . El Comité parte del principio de un cumplimiento
absoluto de los códigos del GATT . La clasificación,
desde un principio, de los Estados asociados como
países con economía de mercado operativa debe ser
tolerada por motivos políticos . A decir verdad, en los
próximos años no le resultará nada fácil a la Comisión
establecer un conjunto justo - en el sentido de las normas
antidumping de la Comunidad - entre el precio de expor ­
tación y el « valor normal » de la mercancía . ( Punto
2.32 ).'

Una condición importante para beneficiarse de las con ­
diciones de libre comercio es la justificación concreta
del origen de la mercancía . El Comité ha apoyado
en reiteradas ocasiones la solicitud de acumulación
multilateral formulada por las partes contratantes del
Este . La Comisión no se ha hecho eco de esta petición,
con el resultado de que las normas de origen ( suma ­
mente restrictivas ) establecidas en los acuerdos provi ­
sionales con los países de Visegrad suponen un conside ­
rable obstáculo para la intensificación de los intercam ­
bios comerciales . Dado que con vistas a una más pro ­
funda división europea del trabajo sólo sirve un con ­
junto de instrumentos uniformes para la determinación
del origen, el Comité sugiere que en todos los Acuerdos
europeos con los países de Europa central y oriental se
recojan las normas de origen CE / AELC actualmente
vigentes o las futuras normas del EEE, así como un
criterio porcentual alternativo ( acumulación « paneuro ­
pea »), ( Puntos 2.33 a 2.35 ).

Comunidad y de los Estados asociados frente a posibles
distorsiones causadas por ayudas oficiales . ( Puntos 2.25
y 2.47 ).

La adaptación de las legislaciones de Bulgaria y Ruma ­
nia al derecho comunitario es un importante requisito
para la integración económica (y social ) de ambos Esta ­
dos en la Comunidad Europea . Sin embargo, el Comité
echa en falta el establecimiento de propiedades . Las
empresas de las partes contratantes necesitan urgente ­
mente márgenes de acción fiables y mayores posibilida ­
des de organización para reforzar la competitividad,
hacer frente con flexibilidad a la creciente presión de
las empresas de terceros países, así como para crear
puestos de trabajo seguros y duraderos . ( Puntos 2.48 a
2.50 ).

En relación con la cooperación económica, en opinión
del Comité, en un primer momento habría sido muy
conveniente establecer tan sólo un número reducido de
puntos centrales para los que urgiera adoptar medidas
de acción . A este respecto, el Comité considera en
primer lugar ámbitos políticos tales como infraestruc ­
tura, educación y formación profesional, o bien energía
nuclear . ( Punto 2.53 ).

En lo que a la cooperación financiera se refiere, es
imprescindible coordinar estrechamente los medios de
que se dispone entre las partes contratantes . Además,
el conjunto de las prestaciones financieras y la utiliza ­
ción de los fondos debería concebirse de manera ininte ­
rrumpida y ser aprobado por el Consejo de asociación ;
asimismo, la eficacia de la aplicación de los fondos
debería ser evaluada conjuntamente y debería infor ­
marse regularmente al Consejo de asociación sobre los
resultados . ( Punto 2.62 )

El Comité valora favorablemente los acuerdos sobre la
1 . Introducción
libre circulación de los trabajadores, pero sigue lamen ­
tando la falta de convenios sobre los nacionales de los
Estados asociados orientales que trabajan ilegalmente
en la Comunidad . Asimismo, lamenta una vez más que 1.1 . Hace ya

Gobierno de los

la Comisión no se decida ( ni siquiera en un protocolo )

su voluntad de

a aludir al limitado margen de maniobra de que dispone
a medio plazo respecto a la libre circulación en la una política
Comunidad . En opinión del Comité, ya es hora de Este ; los Estados
reflexionar seriamente sobre la compleja cuestión de la de impulsar con
« libre circulación de los trabajadores » entre la Comuni ­ cooperación

el 1 de enero de

dad Europea y los Estados asociados y de encontrar dentro de un planteamiento coherente en materia de a partir de ese
inmigración - soluciones que sean sólidas a la larga y que CE no podían

bilaterales con

no despierten hoy grandes esperanzas para desembocar

Cuando a finales

mañana en amargos desengaños . ( Puntos 2.37 a 2.39 ).

El Comité apoya encarecidamente el acuerdo por el
cual todas las ayudas de Estado concedidas en Bulgaria
y Rumania deberán ajustarse a las correspondientes
disposiciones del Tratado CEE . Además, deberían
incorporarse a los Acuerdos los instrumentos comunita ­
rios de control de las ayudas con el fin de proteger
eficazmente la competencia en todo el territorio de la

1.1 . Hace ya veinte años los Jefes de Estado y de
Gobierno de los países miembros de la CE reafirmaron
su voluntad de practicar a partir del 1 de enero de 1973
una política comercial común frente a los países del
Este ; los Estados miembros expresaron su resolución
de impulsar con respecto a estos países una política de
cooperación basada en la reciprocidad . En ese sentido,
el 1 de enero de 1973 fue una fecha importante, ya que
a partir de ese momento los Estados miembros de la
CE no podían negociar ni firmar acuerdos comerciales
bilaterales con los países de Europa central y oriental .
Cuando a finales de 1974 expiraron los acuerdos comer ­
ciales bilaterales concluidos antes de 1973, la Comuni ­
dad Europea propuso a cada uno de los miembros
del Consejo de Asistencia Económica Mutua ( CAEM )
concertar con ella acuerdos comerciales bilaterales . A
excepción de Rumania no hubo ninguna reacción
directa de los Estados miembros del CAEM . En lugar
de ello, el CAEM presentó a principios de 1976 el
proyecto de un acuerdo marco entre él y la Comunidad
Europea sobre las bases de las relaciones recíprocas . La
Comisión de la CE presentó a su vez un documento

25 . 1 . 93 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 19 / 77

que permite ya reconocer claramente la política de
planteamiento paralelo seguida por la Comunidad : a
fin de crear mejores condiciones para una ampliación
de la circulación de mercancías y servicios se propugna
la celebración de acuerdos comerciales bilaterales entre
la Comunidad y los diferentes miembros del Consejo
de Asistencia Económica Mutua . Además, se sugiere
que entre ambas Instituciones se entablen relaciones « a
nivel de trabajo » para examinar temas de carácter
general .

1.2 . Con su actitud, la Comunidad Europea podía
estar segura del apoyo de los Estados menores de
Europa central y oriental, que gracias a los acuerdos
bilaterales con la Comunidad tenían la oportunidad de
sustraerse al menos parcialmente al influjo dominante,
de la Unión Soviética en lo que respecta al comercio
exterior — desde un punto de vista tanto económico
como político . Sin embargo, Rumania fue el único país
que llegó a aprovechar la oportunidad . A finales de

1980 la Comunidad firmó dos acuerdos que no sólo
mejoraban el acceso de este país al Mercado Común
en relación con numerosos productos sino que al mismo
tiempo establecían un Comité mixto encargado de
supervisar de modo continuado el desarrollo comercial
y el correcto funcionamiento de los acuerdos existentes .

1.3 . No faltan intentos de explicación de por qué
Rumania pudo iniciar esa aventura en solitario con la
Comunidad Europea . Lo que no admite dudas es que
el paso dado por Rumania no sobrepasó el margen de
maniobra concedido a este país por la Unión Soviética
en materia de política exterior . Otra cosa cierta — y
ello puede fundamentarse tanto desde el punto de vista
histórico como político — es que Rumania ha desempe ­
ñado repetidas veces un papel propio (y particular )
dentro de la comunidad de Estados de Europa oriental .
A mediados de 1958 se retiraron las tropas soviéticas,
y el régimen de terror férreamente implantado, hizo de
Rumania uno de los países hermanos más seguros para
la Unión Soviética . Esa fue al mismo tiempo una de las
razones fundamentales de que, en la segunda mitad de
la década de los 60, Rumania pudiera llevar a cabo,
bajo el manto del socialismo y de modo pasajero,
progresos en la liberalización que otros países miembros
del CAEM no llegaron a conocer ( H. Vastag, G. Man ­
dics y M. Engelmann : Temeswar . Symbol der Freiheit .
Viena / Múnich 1992 ). Junto a las demostrables tenden ­
cias de liberalización en la economía rumana hay que
incluir aquí también los múltiples contactos estableci ­
dos con gobiernos occidentales . Desde el punto de
vista de la política exterior no puede menospreciarse la
decisión del gobierno de Bucarest de no participar en
la represión de la Primavera de Praga, los intentos de
liberalización pasajeros - probablemente también como
estratagema de cara a Occidente fueron inmediatamente
reconocidos por Occidente . En 1972 Rumania se convir ­
tió en el único país del CAEM miembro del Fondo
Monetario Internacional ( FMI ) y del Banco Mundial .
Por otra parte, a principios de 1974 se incluyó a este
país en la lista de preferencias autónomas ( SPG ) de la
Comunidad Económica Europea para países en vías de
desarrollo .

1.4 . Dado que el acuerdo comercial de 1980 era
relativamente limitado, a mediados de la década de
los 80 la Comunidad propuso ampliar la parte comer ­
cial mediante, por ejemplo, un mejor acceso de los
productos agrarios rumanos al mercado comunitario y
una cooperación más intensa en el sector industrial y
científico . Las negociaciones comenzaron en 1987, pero
tuvieron que suspenderse en abril de 1989 . Para enton ­
ces estaban al orden del día en Rumania las violaciones
de los derechos humanos y la Securitate se había conver ­
tido en el « instrumento del poder político absoluto »
del dictador Ceaucescu . Las obligaciones derivadas del
acuerdo comercial de 1980 dejaron también de cum ­
plirse . Por último, el 20 de diciembre de 1990 la Comu ­
nidad - bajo la impresión de la sangrienta matanza de
Timisoara - decidió congelar el acuerdo comercial . Sólo
dos días después, el hundimiento de la dictadura de
Ceaucescu abrió a los rumanos las puertas de la liber ­
tad . A finales de marzo de 1990 se restablecieron las
relaciones diplomáticas con la Comunidad . El Consejo
autorizó a la Comisión a negociar un acuerdo de comer ­
cio y cooperación que se firmó el 22 de octubre de

1990 . Sin embargo, nuevas violaciones de los derechos
humanos retrasaron la aprobación por parte del Parla ­
mento Europeo, por lo que el acuerdo no entró en vigor
hasta el 1 de mayo de 1991 .

1.5 . La firma de la « Declaración común » sobre el

establecimiento de relaciones oficiales entre la Comuni ­
dad Europea y el Consejo de Asistencia Económica
Mutua constituye un hito en la normalización ( tan
atrasada ) de las relaciones con otros países del CAEM,
entre ellos Bulgaria . En la citada Declaración, las dos
partes contratantes se comprometen a desarrollar la
cooperación en los ámbitos de su respectiva competen ­
cia que sean de interés para ambas partes . La reiterada
solicitud del CAEM de establecer una plataforma CE ­
CAEM quedaba así definitivamente satisfecha . Cada
Estado miembro del CAEM decide por sí mismo sobre
el establecimiento de relaciones diplomáticas y la aper ­
tura de conversaciones comerciales con la Comunidad .
En su reunión de Rodas ( diciembre de 1988 ) el Consejo
Europeo acogió con satisfacción la disposición de los
Estados europeos miembros del CAEM a desarrollar
las relaciones con la Comunidad Europea y ratificó su
voluntad de fomentar las relaciones comerciales y la
cooperación económica con estos países habida cuenta
de la situación específica de cada uno de ellos, a fin de
poder utilizar las posibilidades existentes en provecho
de ambas partes .

1.6 . Solo algunas semanas después de la firma de la
Declaración común, la Comunidad Europea estableció
relaciones diplomáticas con seis Estados miembros del
CAEM . El 24 de septiembre de 1990 se firmó con
Bulgaria un acuerdo por 10 años sobre comercio y
cooperación comercial y económica que entró en vigor
el 1 de noviembre de 1990 . Por otra parte, a partir del

N° C 19 / 78 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 25 . 1 . 93

1 de enero de 1991 la Comunidad extendió a Bulgaria el
Sistema de Preferencias Generalizadas ; los contingentes
aplicados a las importaciones procedentes de este país
fueron eliminados o aplazados .

1.7 . El Comité está convencido de que elestableci ­
miento de relaciones diplomáticas y la celebración de
acuerdos de comercio y cooperación son elementos
imprescindibles del proceso de integración política y
económica . Dichos elementos refuerzan el diálogo entre

los Estados e intensifican la cooperación política euro ­
pea . Al margen de las numerosas posibilidades de ayuda
a corto plazo, con estos acuerdos la Comunidad dispone
de un instrumento apropiado para contribuir a medio
plazo al afianzamiento económico del proceso de
reforma y renovación iniciado en los Estados vecinos
de Europa oriental .

1.8 . No cabe duda de que los acuerdos de la primera
generación son asimismo importantes precursores con
vistas al próximo paso en el proceso de aproximación
paneuropea, que consiste en llevar la cooperación con
los países de Europa central y oriental a un nivel cualita ­
tivo aún más elevado . Se trata concretamente del paso
de la cooperación a la asociación . El borrador de
Acuerdo de asociación presentado por la Comisión
de la CE a principios de 1990 incluye, además de la
progresiva implantación de una zona de libre comercio,
la libre circulación de los trabajadores, la liberalización
de la prestación de servicios, la aproximación de las
legislaciones, una intensificación de la cooperación eco ­
nómica, social y financiera, la institucionalización del
diálogo político y la cooperación cultural .

1.9 . Estos acuerdos ( preferenciales ), denominados
Acuerdos Europeos debido a la inclusión del diálogo
político, pueden celebrarse en principio con todos los
Estados de Europa oriental y por un tiempo indefinido .
Naturalmente, en el caso de la Comunidad de Estados
Independientes ( CEI ) y Georgia debe hallarse un enfo ­
que propio en el sentido de los acuerdos de asociación
y cooperación de la CE . Una condición básica para los
Acuerdos Europeos es que el proceso de transformación
política, social y económica en los Estados asociados
se desarrolle con éxito y se pase el « point of no return »
en lo que respecta a la democracia y la economía de
mercado . El Comité ha instado repetidas veces a la
Comisión de la CE a que examine en cada caso los
procesos de reforma política y económica emprendidos
y que sólo después de ello inicie conversaciones de
asociación específicas . El Comité presupone también
que los interlocutores de Europa oriental serán gobier ­
nos estables, democráticos y legitimados .

2 . Sobre los Acuerdos Europeos con Bulgaria y
Rumania

que, por su naturaleza, puede garantizar e impulsar las
relaciones políticas, económicas y sociales con los países
vecinos de Europa central y oriental ( 1 ). Sólo con una
activa política de asociación se podrán eliminar paulati ­
namente los desequilibrios económicos y sociales entre
la Comunidad y las partes contratantes . Esta tarea se
ha hecho entretanto aún más urgente en la medida en
que la energía moral de los ciudadanos de los países de
Europa central y oriental que han emprendido reformas

( energía que provocó en primer lugar la apertura a la
democracia ) se ve expuesta en la vida cotidiana del
postcomunismo a una rápida erosión debido a la falta
de entusiasmo en la reforma, a la ruptura de las relacio ­
nes comerciales exteriores mantenidas hasta ahora, a
procesos de contracción de la economía, a elevados
índices de inflación y a un paro creciente ( K.A. Kórber
en : Nach dem Sozialismus . Wie geht es weiter mit den
neuen Demokratien in Europa ? ( Actas del 93° ciclo de
Bergedorf sobre los problemas de la sociedad libre
industrial ). Berlín, 13-14 de julio de 1991 ). La Comuni ­
dad Europea tiene que asumir un reto importante : debe
ofrecer a los países en vías de reforma una perspectiva
fiable y convencerlos de que no van a quedar margi ­
nados .

2.2 . El Comité considera positivo que la Comisión
de la CE haya entablado en mayo de este año conversa ­
ciones de asociación con Bulgaria y Rumania . El obje ­
tivo de las negociaciones es la celebración de Acuerdos
Europeos, que en su contenido deben corresponderse
en lo esencial con los acuerdos firmados el 16 de diciem ­
bre de 1991 con Polonia, Hungría y la República Federa ­
tiva Checa y Eslovaca . Las observaciones críticas y
las recomendaciones adicionales hechas por el Comité
respecto a dichos acuerdos son válidas también para
los presentes proyectos de asociación con Bulgaria y
Rumania . Dado que, previamente a la entrada en vigor
de los acuerdos, se aplicarán por medio de un acuerdo
provisional las disposiciones sobre comercio y asuntos
comerciales, el Comité se ocupará en el lugar adecuado
de las experiencias recogidas con tales acuerdos provi ­
sionales .

Preámbulo

2.3 . El Comité subraya su aprobación a la voluntad
de las partes contratantes de contribuir al fortaleci ­

miento de las libertades políticas y económicas, que
constituyen el auténtico fundamento de la asociación .
Debe apoyarse encarecidamente la intención declarada
de continuar construyendo en común un nuevo orden
estatal y económico basado en el Estado de derecho y
el respeto de los derechos humanos y de las minorías,
garantizar un sistema pluripartidista con elecciones
libres y democráticas ( secretas ) e impulsar la liberaliza ­
ción de la economía según los principios de la economía
de mercado . Merece especial atención el unívoco reco ­
nocimiento por parte de las partes contratantes de
las obligaciones contraídas dentro del proceso de la
Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea
( CSCE ), especialmente en lo que respecta a la total

2.1 . En su dictamen sobre los Acuerdos Europeos con ( CSCE ), especialmente en lo
los países de Visegrad, el Comité Económico y Social
ha examinado en detalle y valorado positivamente el
sistema de asociación de la Comunidad Europea, dado H DO n° C 339 de 31 . 12 . 1991, p . 12 .

25 . 1 . 93 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 19 / 79

realización de los principios y decisiones del Acta Final
de Helsinki, de los documentos finales de las reuniones
celebradas en Viena y Madrid, de la Carta de París para
una nueva Europa y de la Carta Europea de la Energía .

2.4 . El Comité ha subrayado en repetidas ocasiones
que, dadas las condiciones culturales y sociales existen ­
tes en Europa, sería inimaginable un espacio económico
que no fuera al mismo tiempo un espacio social . Por
ello, el Comité insta una vez más al Consejo a que en
el Preámbulo de los Acuerdos Europeos haga constar
la dimensión social de la unificación europea y aluda a
la Carta comunitaria de los derechos fundamentales
de los trabajadores adoptada — si bien no de modo
unánime — por los jefes de Estado o de gobierno de los
Estados miembros de la Comunidad . El Comité se
pregunta de qué sirve el ampuloso Protocolo sobre la
política social contenido en el proyecto del Tratado
sobre la Unión Europea y la declaración de once Estados
miembros de que desean proseguir « en la vía trazada
por la Carta social de 1989 » si en el Preámbulo de los
Acuerdos Europeos no se menciona la Carta comunita ­
ria de los derechos fundamentales . Por otra parte, el
Comité observa con preocupación que la defensa de
los principios fundamentales de la « justicia social »
— puesta de relieve como un « fundamento de la asocia ­

ción » en los Acuerdos Europeos con Polonia, Hungría
y la República Federativa Checa y Eslovaca — a partir
de ahora ya no figurará en el Preámbulo de los nuevos
acuerdos . ¿ Acaso han obtenido entretanto mayor in ­
fluencia en la Comunidad Europea aquellos consejeros
a los que desde hace tiempo molesta que « los sistemas
económicos occidentales tengan que hacer concesiones
a los procesos sociales : construcción del Estado social,
ayuda a los pobres, servicios públicos, cooperación con
los sindicatos, intentos de alcanzar una justa distribu ­
ción de la renta y la responsabilidad del Estado ( en
política económica, financiera y social ) en lo que res ­
pecta al funcionamiento del sistema económico en su
conjunto » ( J.K. Galbraith : « Ein Rezept namens Kapi ­
talismus », en : Die Zeit, n° 44 — 26 de octubre de 1990 )
a través del establecimiento de condiciones generales
adecuadas y seguras ? Aquí parece necesaria una clarifi ­
cación por parte del Consejo, entre otras cosas a la
vista de la declaración hecha por el Consejo Europeo
en su reunión de 1991 en el sentido de que deberá
reforzarse la dimensión social en conexión con la Unión
Política y la Unión Económica y Monetaria .

2.5 . Bulgaria y Rumania aspiran en el futuro — como
ya lo hicieran los países de Visegrad — a solicitar la
adhesión a la Comunidad Europea . El Comité apoya el
deseo de estos países de que se introduzca la opción de
adhesión en el Preámbulo de los Acuerdos Europeos .
Al mismo tiempo comparte la idea del Consejo y la
Comisión de aprovechar dichos Acuerdos, « con su
estructura dinámica y evolutiva », para configurar más
estrechamente la colaboración con dichos Estados y
preparar de modo sistemático la adhesión . En este

contexto debería tenerse implícitamente en cuenta que
las futuras adhesiones — como indica la Comisión en
su informe « Europa y el reto de la ampliación » — se
encontrarán con condiciones esencialmente distintas : el
Mercado Interior, la Unión Económica y Monetaria, la
Política Exterior y de Seguridad y el « acervo comunita ­
rio » son conceptos que por su contenido plantean exi ­
gencias considerables a los futuros miembros, exigen ­
cias que no todos los países que desean la adhesión
pueden satisfacer a corto plazo . Por ello, la Comisión
de la CE, dentro de un planteamiento coherente en
materia de adhesión, debería probar y concretar cuanto
antes nuevas fórmulas u opciones que se apoyen en la
actual arquitectura de las organizaciones comunitarias
y creen un espacio político europeo [ Informe de la CE
« Europa y el reto de 1a ampliación » ( anexo a las
conclusiones del Consejo Europeo del 26-27 de junio
de 1992 )].

Diálogo político

2.6 . Los Acuerdos Europeos representan el marco
institucional para un diálogo político destinado a acom ­
pañar y consolidar el acercamiento entre la Comunidad
Europea y las partes asociadas . En tanto que plataforma
para el intercambio de opiniones sobre problemas
urgentes de carácter bilateral o multilateral, dicho diá ­
logo establece nuevas relaciones de solidaridad y crea
nuevas formas de cooperación ente las partes contratan ­
tes . A nivel ministerial, el diálogo social tiene lugar
en el Consejo de Asociación, mientras que a nivel
parlamentario se lleva a cabo en el Comité de Asocia ­
ción Parlamentaria .

2.7 . El Comité Económico y Social ha valorado siem ­
pre el diálogo político como un elemento orientador
para el proceso global de integración europea . En la
fase actual de construcción de la cooperación europea
y multilateral y de creciente complejidad de los procesos
políticos y económicos, la información y el asesora ­
miento mutuos desempeñan un papel decisivo tanto
para los responsables políticos como para los grupos
sociales . En su dictamen sobre los Acuerdos Europeos
con Polonia, Hungría y la República Federativa Checa
y Eslovaca el Comité instaba a las partes contratantes
a que cuidasen de que en el diálogo político participaran
los medios económicos y sociales . Estos medios consti ­
tuyen elementos estructurales imprescindibles en una
sociedad pluralista y son un factor fundamental de la
cultura social y política en Europa . Cuanto más intenso
sea el diálogo mutuo entre los grupos sociales, tanto
más fructífera se hará su cooperación en el diálogo
político .

2.8 . Por ello, el Comité propone que en el Título I
(« Diálogo político ») de los Acuerdos Europeos se
incorporen dos artículos adicionales, con el siguiente

texto :

Artículo ...

« La participación de los medios económicos y socia ­
les en el diálogo político en la primera fase del
período de transición será garantizada por el Con ­
sejo de asociación . A partir de la segunda fase, este
diálogo se llevará a cabo en el marco de un Comité
de asociación consultivo de los medios económicos
y sociales ».

N° C 19 / 80 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 25 . 1 . 93

Artículo ...

El Protocolo n° 1 tiene por objeto la participación
de los medios económicos y sociales . Protocolo n°

1 sobre la participación de los medios económicos
y sociales . Las partes contratantes convienen en que
esta participación se ordene en un diálogo más
amplio que incluya a los medios económicos y socia ­
les de la Comunidad Europea y de los Estados de
Europa central y oriental .

Principios generales

2.9 . En los Acuerdos se incluye, como elemento
nuevo, la disposición de que el respeto de los principios
democráticos y de los derechos humanos, establecidos
en el Acta Final de Helsinki y en la Carta de París
para una nueva Europa, así como la aceptación de
los principios de la economía de mercado constituyen
elementos esenciales de la asociación . Con arreglo a
esta cláusula en caso de incumplimiento de dichas obli ­
gaciones podrán adoptarse las medidas oportunas . El
Comité lamenta que ya no exista la posibilidad en
un principio prevista de recurrir al artículo 60 de la
Convención de Viena sobre el derecho de convenios . El
Comité pide que se defina también la salvaguardia de
los derechos sociales fundamentales como un « funda ­

mento de la asociación ». Lo mismo cabe decir de los
derechos de las minorías, que el Comité considera irre ­
nunciables y un elemento esencial de la asociación . Al
fin y al cabo, cuando se habla de minorías se trata de
seres humanos, no de productos residuales del curso
casual de la historia ( F. Elbe en : « Zwischen Integration
und nationaler Eigenstándigkeit : wie findet Europa
zusammen ? ( Actas del 96° ciclo de Bergedorf sobre los
problemas de la sociedad libre industrial . Tallin, 30-31
de mayo de 1992 ). Por lo demás, el Comité considera
que la nueva reglamentación — derivada de la reciente
experiencia de Yugoslavia — será también válida para
futuros Acuerdos Europeos .

2.10 . El Comité no deja de considerar problemático
el pasaje del Acuerdo donde se estipula que el Consejo
de Asociación se reunirá en los doce meses anteriores
al término de la primera fase, a fin de deliberar — a la
vista de las experiencias obtenidas desde la entrada en
vigor del acuerdo — sobre la transición a la segunda
fase y las eventuales modificaciones de las modalidades
de aplicación vigentes . El Comité suscribe sin reservas
este propósito, pero el pasaje mencionado está formu ­
lado de un modo demasiado general y puede resultar un
obstáculo para la toma de decisiones en la colaboración
transfronteriza entre empresas . Las decisiones sobre las
inversiones podrían sufrir un aplazamiento hasta el
momento de quedar fijadas de modo fiable a largo
plazo las condiciones macroeconómicas generales .

Libre circulación de mercancías

2.11 . El objetivo comercial de las partes contratantes
consiste en el establecimiento progresivo de una zona

de libre comercio en un plazo máximo de diez años .
Como en el caso de los Estados de Visegrad, la Comuni ­
dad Europea permitirá el libre comercio antes que los
Estados asociados de la Europa oriental . Por lo que
respecta a las mercancías industriales, la Comunidad
deberá proceder al desmantelamiento de los aranceles
y contingentes en un plazo máximo de seis años . Por
otra parte, se aplicará un régimen especial para los
textiles, los productos CECA y el sector agrario . Bulga ­
ria y Rumania necesitarán probablemente agotar para
su proceso de liberalización el período transitorio de
diez años . Sin embargo, si la situación macroeconómica
y la evolución del sector económico correspondiente lo
permiten, se reducirán antes de lo convenido los arance ­
les en el comercio con la Comunidad Europea .

2.12 . El Comité acoge favorablemente este plantea ­
miento asimétrico porque contribuye a apoyar los difíci ­
les procesos de reforma en los Estados asociados . Ante
los dramáticos retrocesos sufridos en el rendimiento
económico total de estos países, la Comunidad, en el
caso de las mercancías industriales, debería intentar
seriamente reducir el período de seis años para la supre ­
sión total de los aranceles a la importación por parte
de la Comunidad y agilizar la indispensable apertura
de los mercados . El artículo 110 del Tratado de Roma
— y esto es algo que debería recordarse de cuando en
cuando — obliga expresamente a la Comunidad Euro ­
pea a luchar, conforme al interés común, por una polí ­
tica económica liberal . Es una obligación que, en opi ­
nión del Comité, se olvida con demasiada frecuencia .
Siempre que sucede esto deja de producirse el necesario
cambio estructural y pierde credibilidad política la
Comunidad .

2.13 . Bulgaria y Rumania podrán introducir, por
tiempo limitado, excepciones en la forma de aranceles
más altos para las nuevas industrias y para los sectores
económicos que se encuentran en proceso de reestructu ­
ración o que afrontan otras dificultades, como por
ejemplo serios problemas sociales . El Comité suscribe
estas excepciones, pero espera que ( dado que su formu ­
lación está abierta a interpretaciones ) no se conviertan
en regla . Por otra parte, el Consejo de Asociación
debe cuidar de que el plazo de cinco años se respete
estrictamente en todos los casos y de que todas las
excepciones queden anuladas, a más tardar, una vez
transcurrido el período transitorio .

2.14 . El Comité aboga una vez más por que se anime
a las partes contratantes del Este a adoptar plenamente,
dentro de un determinado plazo, la nomenclatura com ­
binada para la especificación de las mercancías, a fin
de garantizar ante todo un intercambio de mercancías
sin fricciones . Asimismo procede reorganizar las admi ­
nistraciones de aduanas y de comercio exterior en los
Estados asociados . La Comunidad debería brindar sin
demora la ayuda técnica prometida, pero aprovechando
al mismo tiempo de la amplia experiencia de las asocia ­
ciones y empresas comerciales comunitarias y pidiendo
un apoyo real .

25 . 1 . 93 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 19 / 81

2.15 . Para los sectores delicados - textiles, productos
CECA y productos agrarios - se aplican normativas
separadas que figuran en protocolos adicionales cuyo
contenido no se conocía a ciencia cierta en el momento
de elaborar el presente Dictamen . Es de suponer que
los convenios se basarán en parte en las normas corres ­
pondientes de los Acuerdos europeos con Polonia, Hun ­
gría y Checoslovaquia . En este contexto el Comité

remite de nuevo a las disposiciones pertinentes del
GATT y a las condiciones materiales para el estableci ­
miento de zonas de libre comercio . Principalmente se
trata de la condición central de eliminar los aranceles
y otras disposiciones comerciales restrictivas ( en ambas
direcciones ) en el intercambio bilateral de mercancías

( entre las partes contratantes ) aproximadamente para
la totalidad del comercio ( apartado 8b del artículo
XXIV del GATT ). Por razones de conformidad con el
GATT, ningún sector - tampoco la agricultura - podrá
quedar excluido a la larga de la apertura de los mer ­
cados .

2.16 . Los aranceles comunitarios en el comercio de
los artículos textiles deberán suprimirse gradualmente
según el modelo de los otros Acuerdos europeos, de
manera que en el séptimo año tras la entrada en vigor
de los acuerdos preferenciales haya un régimen de admi ­
sión en franquicia . Bulgaria y Rumania suprimirán los
aranceles ( según un calendario por determinar ) antes
de que concluya el período transitorio de diez años . Se
ha acordado una cláusula especial de salvaguardia
según la cual deberán tenerse en cuenta las normas
transitorias — aún por negociar en la Ronda Uruguay
del GATT — para los artículos textiles y de confección .

2.17 . El Comité señala expresamente a la Comision
que antes de que entre en vigor el acuerdo provisional
con Bulgaria y Rumania deben suprimirse las preferen ­
cias arancelarias generalizadas hasta ahora garantiza ­
das a estos países dentro de un plazo determinado . Al
mismo tiempo, dicha supresión no debe tener efectos
retroactivos negativos, como ha ocurrido con los países
de Visegrad . A juicio del Comité sería un caso único
en la política comercial el hecho de que -a modo de
ejemplo - las exportaciones búlgaras y rumanas de artí ­
culos de confección y textiles estuvieran en el futuro
sujetas al desarme arancelario acordado en lugar de
al anterior régimen de admisión en franquicia . Ello
supondría para ambos países una clara traba a la expor ­
tación, difícilmente compatible con la política de aper ­
tura de mercados prometida . Tampoco respondería tal
procedimiento a la promesa inicial de la Comisión
de que la conclusión de los Acuerdos europeos no
conduciría en ningún caso a un deterioro del statu quo .

2.18 . Hay que congratularse de que el perfecciona ­
miento pasivo de los artículos de confección tricotados
y tejidos quede exento de derechos de aduana con la

entrada en vigor del apartado comercial . Sin embargo,
hay que seguir lamentando que el arancel nulo — según
explicaciones de la Comisión de la CE — sólo se aplique
al tráfico de perfeccionamiento pasivo cuando haya
contingentación . En cambio, el régimen de perfecciona ­
miento pasivo de los artículos de confección liberaliza ­
dos estará sometido al desarme arancelario progresivo .
En opinión del Comité, el trato desigual dispensado a
los productos contingentados y a los no contingentados
difícilmente puede justificarse de manera convincente .
Sería más apropiado extender el régimen de franquicia
a todos los artículos de confección manufacturados,
tricotados y tejidos en el régimen de perfeccionamiento
pasivo, desde la misma entrada en vigor del protocolo
textil .

2.19 . Las fases de liberalización para los productos
de la CECA se regulan en un segundo protocolo adi ­
cional .

2.20 . Las partes contratantes desean proceder tam ­
bién de modo progresivo en el sector siderúrgico . Previ ­
siblemente la Comunidad eliminará completamente los
aranceles en un plazo de cinco años . Los dos países
asociados necesitan para ello agotar el período transito ­
rio de diez años ; el calendario previsto para el desarme
arancelario deberá depender de la sensibilidad de los
productos siderúrgicos de la CECA . Las restricciones
cuantitativas a la importación para los productos side ­
rúrgicos de la CECA y las medidas equivalentes se
suprimirán — al igual que en los Acuerdos con Polonia,
Hungría y Checoslovaquia ^— en cuanto entre en vigor
el protocolo del acero . Un proyecto abierto — como
manifiesta la Comisión en su documento de base sobre
la política industrial — requiere, sin embargo, que las
reglas del juego sean respetadas por todas las partes
contratantes, ya que la economía de la Comunidad, en
el curso de su proceso de apertura, se ve cada vez más
afectada por la infracción de las reglas del juego .

2.21 . Habida cuenta de las capacidades de acero
bruto de ambos socios — Rumania dispone de una
capacidad de acero bruto de 15 millones de toneladas
anuales, mientras que la de Bulgaria se eleva a 5 millo ­
nes —, el Comité apoya el propósito de la Comisión de
hacer comprender a las partes contratantes, durante las
rondas de negociaciones, que las exportaciones de acero
a la Comunidad deberían desarrollarse armónicamente
y no conducir a un seria perturbación del mercado
comunitario . Las industrias siderúrgicas de los países
orientales padecen considerables problemas de comer ­
cialización como consecuencia de la ruptura de los
mercados interiores y de la Europa oriental . Por consi ­
guiente, intentarán conseguir a toda costa una compen ­
sación mediante el aumento de sus exportaciones, espe ­
cialmente a la Comunidad .

2.22 . La supresión de las restricciones cuantitativas
nacionales a la importación, al entrar en vigor el
acuerdo provisional, ha conducido, en el caso de Che ­
coslovaquia y Polonia, a sensiblés perturbaciones del
mercado comunitario : en el primer semestre de 1992
— por no citar sino un ejemplo — Checoslovaquia ha

aumentado en más del doble ( respecto al mismo período
del año anterior ) sus exportaciones de productos de

N° C 19 / 82 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 25 . 1 . 93

acero laminado CECA a la República Federal de Alema ­
nia, mientras que las exportaciones de Polonia de estos
productos han aumentado aproximadamente en un
90 % . En opinión de la industria siderúrgica comunita ­
ria, estas tasas de incremento sólo han podido alcan ­
zarse gracias al establecimiento de precios inferiores en
casi un 25 % a la media ponderada del precio de mer ­
cado . En particular las exportaciones de productos side ­
rúrgicos a la Comunidad aumentaron en tal medida
que la Comisión de la CE se vio obligada, a petición
de Francia, Italia y la República Federal de Alemania,
a adoptar medidas de salvaguardia contra las importa ­
ciones de banda laminada en caliente, chapa fina y
alambrón procedentes de Checoslovaquia ( l ). Por su
parte, la industria siderúrgica comunitaria ha propuesto
entretanto la adopción de otras medidas protectoras .

2.23 . Para evitar, en el caso de la asociación de
Bulgaria y Rumania, una repetición de serias perturba ­
ciones del mercado siderúrgico, la industria siderúrgica
comunitaria — apoyada por el Gobierno español — ha
propuesto que, durante un período transitorio, las
exportaciones de acero de ambos países a la Comunidad
se circunscriban a los flujos comerciales tradicionales .
El período transitorio es el período durante el cual las
industrias búlgara y rumana del acero reciban ayudas
estatales para la reconversión . Una vez concluya el
proceso de reconversión, y tras la privatización de las
empresas del acero y la introducción de la prohibición
de ayudas de acuerdo con la legislación CECA, los
mercados deberán abrirse completamente . Según
parece, la Comunidad Europea no está dispuesta — al
menos hasta ahora — a hacer suya esta propuesta . En
lugar de ello, se ha pensado en acordar con Bulgaria y
Rumania una cláusula de salvaguardia que se manten ­
drá en vigor mientras las empresas siderúrgicas de
ambos países sigan recibiendo ayudas estatales a la
reconversión . Esta disposición tiene como objetivo
garantizar que los países socios tengan en cuenta la
particular sensibilidad del mercado comunitario del
acero . El Comité apoya la propuesta de la Comisión
porque responde mejor a las obligaciones multilaterales
de la Comunidad que la solución de estipular la posibili ­
dad de autorrestricción . Sin embargo, se supone que,
en caso de que se infrinjan las reglas de competencia
acordadas y se produzcan perturbaciones del mercado,
la Comisión podrá proceder sin demora a la adopción
e imposición de las restricciones cuantitativas apro ­
piadas .

Europa oriental sólo habrán suprimido sus restricciones
cuantitativas al final del período transitorio de diez
años .

2.25 . El Comité estima de suma importancia las dis ­
posiciones del protocolo común para los productos de
la CECA, que en los Acuerdos con Bulgaria y Rumania
establecen obligaciones similares a las impuestas en los
acuerdos con los Estados de Visegrad . A este respecto
el Comité piensa sobre todo en las ayudas de Estado,
consideradas — porque menoscaban el comercio entre
la Comunidad y los Estados asociados — como incom ­
patibles con el « debido funcionamiento » de los acuer ­
dos . El Comité insta a la Comisión a que utilice todos
los instrumentos disponibles en el Consejo de Asocia ­
ción para proteger eficazmente la competencia contra
las distorsiones producidas por las ayudas de Estado en
todo el territorio de la Comunidad y de los Estados
asociados .

2.26 . El comercio de los productos agrarios transfor ­
mados que no figuran en el Anexo II del Tratado de la
CEE queda regulado en un tercer protocolo adicional .
Estos acuerdos — no conocidos suficientemente en el
momento de elaborar el Dictamen — contienen disposi ­
ciones sobre la supresión de los aranceles y de otros
derechos de efecto equivalente junto con normas sobre
las restricciones cuantitativas . En el comercio de pro ­
ductos agrarios, consistentes especialmente en mercan ­
cías de la nomenclatura combinada del capítulo 1 bis
24 y del arancel aduanero de los países asociados, se
mantienen las concesiones basadas en el equilibrio y la
reciprocidad, pero sólo para los productos que en los
últimos años se hayan comercializado « regularmente y
en gran escala ».

porque acero . El responde Comité mejor apoya a la las propuesta obligaciones de multilaterales la Comisión potencial 2.27 . Bulgaria de producción y Rumania agraria disponen que aún de puede un estimable aumen ­
de la Comunidad que la solución de estipular la posibili ­ tar considerablemente tan pronto como se proceda a la
dad de autorrestricción . Sin embargo, se supone que, reforma de la agricultura . Ambos países harán todo lo
en caso de que se infrinjan las reglas de competencia posible para aumentar sensiblemente sus exportaciones
la acordadas Comisión y se podrá produzcan proceder perturbaciones sin demora a del la adopción mercado, de caso productos de productos agrarios sometidos a la Comunidad a la organización, incluso comuni en el ­
e imposición de las restricciones cuantitativas apro ­ taria de los mercados agrícolas . El Comité estima, al
piadas . debería igual que considerarse la Comisión constantemente, que en el Consejo, « para de Asociación toda mer ­

cancía, la posibilidad de hacer otras concesiones sobre

2.24 . En el sector del carbón está prevista, por parte una base de reciprocidad ». Estas concesiones han de
comunitaria, una reducción arancelaria más rápida que tener en cuenta la especial sensibilidad de los productos,
en el sector del acero . El progresivo desarme arancelario las disposiciones de la política agrícola comunitaria, la
deberá haber finalizado totalmente a los cuatro años importancia de la agricultura para los países asociados
de la entrada en vigor de los Acuerdos . En los países y los posibles resultados de la Ronda Uruguay del
socios del Este se alcanzará este objetivo al final del GATT . Las serias dificultades que atraviesa el mercado
período transitorio . En principio la Comunidad elimi ­ agrario comunitario, que desde hace muchos años viene
nará las restricciones cuantitativas a la importación en acumulando excedentes estructurales, serán por el
el plazo de un año . Sin embargo, para determinados momento difíciles de superar, pese a la reforma gradual
productos y regiones se prevé la concesión de excepcio ­ decidida en mayo de 1992 . Por consiguiente, sería fatal
nes durante cuatro años . En cambio, las partes de que la situación en el mercado agrario comunitario se

agravase como consecuencia de la importación excesiva
de productos especialmente sensibles . Entre las partes
contratantes existen discrepancias — al menos en el
i 1 ) DO n° L 238 de 21 . 8 . 1992, p . 26 . momento de elaborar el dictamen — no sólo sobre las

2.24 . En el sector del carbón está prevista, por parte
comunitaria, una reducción arancelaria más rápida que
en el sector del acero . El progresivo desarme arancelario
deberá haber finalizado totalmente a los cuatro años
de la entrada en vigor de los Acuerdos . En los países
socios del Este se alcanzará este objetivo al final del
período transitorio . En principio la Comunidad elimi ­
nará las restricciones cuantitativas a la importación en
el plazo de un año . Sin embargo, para determinados
productos y regiones se prevé la concesión de excepcio ­
nes durante cuatro años . En cambio, las partes de

25 . 1 . 93 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 19 / 83

cuotas de importación para la carne de vacuno y de
ovino : también parece suscitar grandes problemas la
fijación del volumen de las preferencias para, por ejem ­
plo, las ciruelas y cerezas, o el vino y el tabaco .

2.28 . Ante esta tensa situación el Comité reitera su
propuesta ya formulada en el Dictamen sobre los Acuer ­
dos europeos con Polonia, Hungría y Checoslovaquia,
en el sentido de que buena parte de los excedentes
agrarios se exporten a sus países vecinos del Este a
cambio de divisas fuertes . En esos países — y con toda
seguridad en la Comunidad de Estados Independientes
( CEI ) — se necesitará en un futuro próximo proceder a
considerables importaciones de productos agrarios . La
Comunidad, y también el « Grupo de los 24 », deberían
incluir en sus programas de apoyo a Bulgaria y Rumania
medios financieros dirigidos expresamente a este obje ­
tivo . Dicha ayuda debería mantenerse durante varios
años para ambos Estados, y al mismo tiempo supondría
una eficaz contribución al apoyo de los procesos de
transformación económica de Bulgaria y Rumania .

2.29 . Hace ya dos años, el Comité señalo que los
cambios económicos y sociales de los países de Europa
central y oriental repercutirían en mayor o menor grado
en los mercados agrarios de la Comunidad y que por
ello la Comisión de la CE debería presentar sin demora
propuestas con el objetivo de orientar el desarrollo de
sus capacidades agrícolas e industriales de los Estados
asociados de Europa oriental « no sólo hacia la tradicio ­
nal producción de productos alimenticios, sino también
hacia productos agrícolas utilizados con fines industria ­
les y energéticos » (*). A juicio del Comité, los Acuerdos
Europeos ofrecen un marco idóneo para realizar con
éxito tales propuestas en los Estados asociados .

2.30 . Por otra parte, a fin de estabilizar la producción
agrícola y mejorar el medio ambiente en el entorno
agrario, el Comité estima cada vez más conveniente que
en el Consejo de Asociación se delibere con los países
asociados sobre un programa de abandono de tierras y
de extensificación que fuera fomentado también por la
Comunidad con arreglo a sus posibilidades financieras .
En el abandono de tierras habría que incluir con carác ­
ter prioritario los suelos fuertemente contaminados que
deben retirarse de la superficie agrícola cultivable, dado
que en ningún caso pueden dedicarse en ningún país a
la producción de productos alimentarios .

tos . En un protocolo adicional se especifican las reglas
de origen preferencial ; otro protocolo se ocupa de las
disposiciones especiales para el comercio de los países
asociados con España y Portugal . El Comité acoge
favorablemente ese paquete de medidas porque contri ­
buirá, en particular durante el período transitorio, a
allanar las dificultades que se presenten en el intercam ­
bio de mercancías entre la Comunidad y ambos países
asociados .

2.32 . El Comité considera muy importantes las con ­
sultas previstas en el caso de prácticas de dumping
comprobadas . El Comité parte del principio de que se
observa la totalidad de los códigos del GATT
( antidumping / subvenciones ) sin recorte alguno . Por su
parte, los Estados asociados orientales deberían mani ­
festar, en el lugar apropiado de los acuerdos, su volun ­
tad de someterse incondicionalmente a la disciplina de
la Comunidad Europea en materia de subvenciones, sin
perjuicio de las excepciones acordadas . La clasificación,
desde un principio, de los Estados asociados como
países con economía de mercado operativa ( pese a no
especificarlo ) debe ser tolerada por motivos políticos
y valorarse como incentivo para hacer progresar los
procesos de reforma de acuerdo con los objetivos perse ­
guidos . A decir verdad, en los próximos años no le
resultará nada fácil a la Comisión establecer un con ­
junto justo — en el sentido de las normas antidumping
de la Comunidad — entre el precio de exportación y el

« valor normal » de la mercancía .

2.33 . Un importante requisito previo para disfrutar
de las condiciones de libre comercio es la justificación
concreta del origen de la mercancía ( justificación prefe ­
rencial ). En su Dictamen sobre los Acuerdos europeos
con Polonia, Hungría y Checoslovaquia, el Comité
apoyó la solicitud de acumulación multilateral hecha
por las partes contratantes orientales . La Comisión no
se ha hecho eco de esta petición, con el resultado
de que las normas de origen ( sumamente restrictivas )
establecidas en los acuerdos provisionales suponen un
considerable obstáculo para la intensificación del inter ­
cambio de mercancías . Con ello queda muy relativizada
la deferencia de la Comunidad Europea de facilitar el
libre acceso de casi todos los productos industriales de
los Estados de Visegrad a los mercados de los doce
miembros de la CE tras la entrada en vigor del apartado
comercial de los Acuerdos Europeos .

2.31 . Para facilitar el establecimiento de la zona de 2.34 . Si bien el protocolo sobre la configuración de
libre cambio, los Acuerdos Europeos incluyen una serie las normas de origen preferencial aún no está disponible
de medidas conexas válidas para todo el tráfico de en los Acuerdos Europeos con Bulgaria y Rumania, en
mercancías mientras en las disposiciones comunes o en documentos complementarios hay indicaciones en el
los protocolos adicionales 1-3 no se disponga nada en sentido de que la Comisión prevé las mismas normas
contrario . Estas medidas consisten esencialmente en de origen restringidas que las establecidas en los otros
acuerdos de « standstill », consultas en caso de prácticas Acuerdos Europeos . Sin embargo, mientras en las trans ­
de dumping, cláusulas de salvaguardia, monopolios formaciones de mercancías no pueda recurrirse a la
estatales, no discriminación y la composición de conflic ­ acumulación diagonal entre todos los Estados socios de

los Acuerdos Europeos, pueden realizarse transforma ­
ciones sin pérdida de la denominación de origen conse ­
( J ) DO n° C 124 de 21 . 5 . 1990, p . 13 . guida en no más de dos países . Una disposición tan

N° C 19 / 84 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 25 . 1 . 93

restrictiva no se encuentra en los acuerdos de libre
comercio entre la CE y la AELC ni se ajusta a las
normas de origen negociadas en el marco del Tratado
del EEE . Estas nuevas normas de origen — que proba ­
blemente entren en vigor a partir del 1 de enero de

1993 — son en algunos puntos más liberales que las
actuales normas de origen CE / AELC contenidas en el
protocolo n° 3 de los acuerdos de libre comercio .

2.35 . El Comité francamente no alcanza a compren ­
der los motivos de la actitud adoptada por la Comisión .
Tampoco ella ignora que con vistas a la división euro ­
pea del trabajo en la que deberán integrarse los países
de Europa oriental únicamente sirve un instrumental
uniforme para la determinación del origen . Por consi ­
guiente, el Comité sugiere que en todos los Acuerdos
europeos con los países de la Europa central y oriental
se incluyan las normas de origen CE / AELC actualmente
vigentes o, preferentemente, las futuras normas del EEE,
así como un criterio porcentual alternativo ( acumula ­
ción « pañeuropea »).

Libre circulación de los trabajadores, derecho de esta ­
blecimiento y prestación de servicios

2.36 . Entre las libertades fundamentales de la Unión
Europea, se encuentran, además de la libre circulación
de mercancías, la libre circulación de los trabajadores,
la libertad de establecimiento y la libre circulación de
servicios . Todas ellas tienen una fundamental impor ­
tancia económica y un elevado valor simbólico .

2.37 . Por lo que respecta a la libre circulación de los
trabajadores, se trata ante todo de la integración de los
trabajadores ocupados legalmente en el territorio de las
otras partes contratantes y de los miembros de sus
familias allí legalmente domiciliados . Para este grupo
de personas habrá que coordinar simultáneamente los
regímenes de seguridad social . Las facilidades actual ­
mente brindadas por los Estados miembros de la CE
con arreglo a acuerdos bilaterales deberán mejorarse y
ampliarse en la medida de lo posible . Si bien el Comité
acoge favorablemente estos acuerdos, lamenta la falta
de convenios sobre los nacionales de los Estados asocia ­
dos orientales que trabajan ilegalmente en la Comu ­
nidad .

2.38 . El Comité se ha ocupado en varios dictámenes
de la inmigración procedente de terceros países (*) y ha
solicitado que los inmigrantes legales residentes en la
Comunidad puedan formar parte de la « Europa.de los
ciudadanos ». Por ello habría que garantizar que los
derechos y deberes comunitarios relativos a la residen ­
cia, ocupación y movilidad se apliquen también sin
restricción alguna a esas personas . Por otra parte, el
Comité ha instado a los Estados miembros de la CE y
a la Comisión a que procedan sin demora a la armoniza ­
ción a escala comunitaria de los instrumentos, medidas

(!) DO n° C 343 de 24 . 12 . 1984 ; DO n° C 188 de 29 . 7 . 1985,

DO n° C 159 de 17 . 6 . 1991, DO n° C 339 de 31 . 12 . 1991 y
DO n° C 40 de 17 . 2 . 1992 .

y disposiciones legales sobre la integración social de los
inmigrantes . Asimismo, deberían establecerse ( final ­
mente ) las condiciones que permitan a los inmigrantes
procedentes de terceros países gozar de la libre circula ­
ción ( en el interior de la Comunidad ) en la misma
medida que los ciudadanos comunitarios . Sólo de este
modo — según el Comité — será posible acabar con
las discriminaciones, apuntalar el funcionamiento del
mercado interior y conseguir el objetivo de crear un
mercado laboral comunitario uniforme .

2.39 . Durante la segunda fase del período transitorio (y
eventualmente incluso antes ) el Consejo de Asociación
considerará otros medios y recursos para mejorar la
libre circulación ( transfronteriza ) de los trabajadores,
por lo que habrá que tener en cuenta la realidad econó ­
mica y social de los Estados socios y el nivel de empleo
en la Comunidad . El Comité lamenta una vez más
que la Comisión no se decida — ni siquiera en un
protocolo — a aludir al limitado margen de maniobra
de que dispone a medio plazo respecto a la libre circula ­
ción en la Comunidad . Por una parte, el mercado
laboral comunitario no da señales por el momento de
necesitar mano de obra adicional procedente de otros
Estados ( será difícil que el índice de desempleo en la
Comunidad se reduzca apreciablemente en los próxi ­
mos años ), y por otra, ya en la actualidad algunas
disposiciones de los acuerdos vigentes ( Turquía ) limitan
las posibilidades de inmigración para los demandantes
de empleo . Y por último, no debería olvidarse que el
pasaje criticado del Tratado se reproduce en todos los
acuerdos . Figura en los Acuerdos Europeos con Polonia,
Hungría y Checoslovaquia, se incluye ahora en los
Acuerdos con Bulgaria y Rumania y — por motivos de
igualdad de trato — necesariamente se recogerá también
en futuros Acuerdos Europeos . Dada la ( considerable )
liberación de mano de obra en los Estados socios orien ­
tales como consecuencia de la reforma emprendida, la
presión sobre el mercado laboral comunitario experi ­
mentará un gran aumento a medio plazo . ¿A qué
demandantes de empleo procedentes de qué Estados
socios dará prioridad la Comunidad ? A este respecto
una contingentación tampoco constituye un recurso
satisfactorio . Quien « establece cuotas para determina ­
dos grupos (o países ), deja entrar a uno y rechaza a otro,
trata de forma no equitativa situaciones en principio
iguales . Sin embargo, la igualdad de trato de situaciones
idénticas es el fundamento del Estado de derecho y de
su garantía de la vía judicial » ( H. Afheldt, Europa vor
dem Ansturm der Armen . Süddeutsche Zeitung, n° 234
del 10 de octubre de 1992 ). En opinión del Comité, ya
es hora de reflexionar seriamente sobre la compleja
cuestión de la « libre circulación de los trabajadores »
entre la Comunidad Europea y los Estados asociados y
de encontrar — dentro de un planteamiento coherente
sobre la inmigración — soluciones que sean sólidas a la
larga y que no despierten hoy grandes esperanzas para
desembocar mañana en amargos desengaños .

2.40 . Respecto al derecho de establecimiento, los
Estados miembros quieren ofrecer para el establecí ­

25 . 1 . 93 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 19 / 85

miento de empresas y nacionales de los países asociados
el mismo marco que para las propias empresas y nacio ­
nales en cuanto entren en vigor los Acuerdos Europeos .
También Bulgaria y Rumania darán inmediatamente
este paso, salvo en el caso de determinados sectores
económicos para los que la igualdad de trato llegará, a
más tardar, al final del período transitorio de diez años .
En caso de que una industria determinada experimente
presiones para proceder al ajuste estructural o padezca
otras serias dificultades ( incluyendo graves problemas
sociales ), las partes contratantes orientales podrán
adoptar medidas de excepción . Sin embargo, estas
medidas deberán quedar derogadas a los dos años de
concluir la primera fase . Asimismo, se prevé la adopción
de medidas de protección para los casos en que las
empresas de un determinado sector económico o indus ­
trial estén abocadas a registrar « drásticas » pérdidas de
la cuota de mercado en sus propios mercados nacio ­
nales .

2.41 . En principio el Comité aprueba estos acuerdos .
El derecho de establecimiento facilitará el paso a la
economía de mercado y contribuirá a crear en los
Estados asociados una economía moderna y competi ­
tiva . Asimismo, el Comité reconoce la necesidad de
adoptar durante algún tiempo medidas de protección
en situaciones excepcionales . Sin embargo, no está muy
convencido de que las pérdidas « drásticas » de la cuota
de mercado nacional justifiquen la protección de las
propias empresas . Con esa política no se aumentará la
competitividad de la industria nacional, al tiempo que
el necesario ajuste estructural se verá contenido y apla ­
zado a un futuro en el que probablemente las circuns ­
tancias no sean mejores que ahora, con la consiguiente
agravación de la situación . Por otra parte, el Comité
propone una vez más que se examine de nuevo este
pasaje con las partes contratantes y que se redacte de
forma más concreta . En particular, habría que aclarar
las relevantes variables del mercado y la definición de
la cuota de mercado .

2.42 . En cuanto a la prestación de servicios, el
Comité aboga por la liberalización ( gradual y recíproca )
a que se aspira . Dada la creciente importancia que
están adquiriendo en todo el mundo los mercados de
servicios, difícilmente podrán estimarse en su justo
valor las medidas encaminadas a liberalizar este sector .
El Comité considera muy positiva la voluntad común
de las partes contratantes de recoger en un momento
dado en los Acuerdos europeos los resultados de la
Ronda Uruguay del GATT que pretende establecer
un marco multilateral de principios y normas para la
prestación de servicios .

2.43 . Para los servicios de transporte transfronterizo
se prevén disposiciones especiales : en el transporte ma ­
rítimo internacional rige el principio del libre acceso al
mercado . Se mantienen íntegros los derechos y deberes
del código de conducta de Naciones Unidas para los
servicios regulares . En cuanto al transporte aéreo y
terrestre, habrá que regular el acceso recíproco al mer ­
cado en los acuerdos sobre transporte que deberán
negociarse entre los Estados socios tras la entrada en
vigor de los Acuerdos europeos . Además, Bulgaria y
Rumania se proponen aprovechar el período transitorio
de los acuerdos para adaptar ampliamente sus legisla ­

ciones en materia de transporte aereo y terrestre, inclu ­
yendo las disposiciones administrativas, técnicas y de
otro tipo, a las normas comunitarias correspondientes .

Circulación de capitales, competencia y armonización
de las disposiciones legales

2.44 . Las ventajas de emplazamiento y especializa ­
ción que ofrece la libre circulación de bienes y servicios
sólo se disfrutarán plenamente - como manifiesta el
Comité en su Dictamen sobre los Acuerdos europeos
con los Estados de Visegrad - cuando también se asegure
la libre circulación transfronteriza de capitales . La libre
circulación de capitales crea condiciones favorables
para la cooperación en materia de política monetaria y
potencia los esfuerzos en pro de la estabilidad política .
El Comité apoya todos los convenios que amplíen la
libre circulación de capitales entre la Comunidad y los
Estados asociados en la Europa del Este . Es satisfactorio
que las partes contratantes se obliguen, una vez entren
en vigor los acuerdos, a garantizar la libre circulación
de capitales en relación con inversiones directas, su
liquidación y la repatriación de los eventuales benefi ­
cios . Además, durante el primer período de cinco años
de los acuerdos, también deberán crearse las condicio ­
nes para la adopción gradual de las disposiciones legales
comunitarias sobre la libre circulación de capitales, y al
final de ese período el Consejo de Asociación deliberará
sobre las posibilidades de adoptar totalmente las dispo ­
siciones comunitarias pertinentes .

2.45 . Las disposiciones contractuales relativas a la
competencia, a los contratos públicos y a las ayudas
oficiales se corresponden con las que ya figuran en los
Acuerdos Europeos con Polonia, Hungría y la RFCE .
Asimismo, se ha previsto una cláusula de salvaguardia
en caso de dificultades en la balanza de pagos . El
Comité apoya en principio los acuerdos alcanzados . La
competencia es uno de los pilares del mercado común,
sin la cual no se podrán garantizar las ventajas del
mercado interior ni se podrá evitar que el proceso de
integración paneuropeo presente graves fallas . Desde
el principio, las partes contratantes del Este deberían
orientar todo lo posible sus normas nacionales de com ­
petencia según el derecho de competencia de la Comuni ­
dad Europea . Por otro lado, el Comité se pregunta si
son verdaderamente necesarios tres años ( tras la entrada
en vigor del Acuerdo ) para aprobar las disposiciones
de aplicación de las normas de competencia .

2.46 . Cabe subrayar la determinación de las partes
contratantes a considerar la apertura de los contratos
públicos como un objetivo que deberá perseguirse,
sobre la base de la no discriminación y de la reciproci ­
dad, en especial, en el contexto de las normas del GATT
correspondientes . La liberalización de los contratos
públicos en todos los sectores es un punto clave del
programa del mercado interior, con gran importancia

N° C 19 / 86 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 25 . 1 . 93

para la política industrial . Como han señalado en reite ­
radas ocasiones la Comisión de la CE y el Comité, la
economía europea sólo experimentará un crecimiento
si también en lo que respecta a los contratos públicos
las autoridades responsables abandonan por fin la ten ­
dencia a privilegiar en las licitaciones a los « campeones
nacionales » .

2.47 . El Comité acoge muy favorablemente el
acuerdo según el cual durante las primeras fases del
período transitorio todas las ayudas de Estado concedi ­
das en Bulgaria y Rumania deberán adaptarse a las
disposiciones de la letra a del apartado 3 del artículo 92 .
Además sería de desear que en los Acuerdos Europeos el
control de las ayudas también esté determinado por el
artículo 93 del Tratado CEE . En opinión del Comité,
el informe anual que se ha previsto sobre alcance global
y distribución de las ayudas es insuficiente . El Consejo
de asociación, como ya se ha señalado anteriormente,
debería estar capacitado para utilizar eficazmente a
favor de los Estados asociados todos los instrumentos
comunitarios de control de las ayudas .

2.48 . Las partes contratantes reconocen que la adap ­
tación de las disposiciones legales de Bulgaria y Ruma ­
nia al derecho comunitario es un importante requisito
para la integración económica (y social ) de ambos Esta ­
dos en la Comunidad Europea . Según la opinión mani ­
festada por el Comité en su dictamen sobre la política
industrial europea ( 1 ), las empresas de las partes contra ­
tantes necesitan urgentemente márgenes de acción fia ­
bles y grandes posibilidades de organización para refor ­
zar la competitividad, hacer frente con flexibilidad a la
creciente presión de las empresas de terceros países, así
como para crear puestos de trabajo seguros y duraderos .

2.49 . La armonización jurídica — y a ese respecto el
Comité está plenamente de acuerdo con la Comisión —
es una tarea inmensa, ya que se trata de numerosas
disposiciones que sólo se podrán ir armonizando paula ­
tinamente : derecho aduanero, derecho de sociedades,
derecho bancario, rendición de cuentas de las empresas
e impuestos, propiedad intelectual, protección de los
trabajadores en el lugar de trabajo, prestaciones de
servicios financieros, normas de competencia, protec ­
ción de la salud y de la vida humana, flora y fauna,
protección de los consumidores, impuestos indirectos,
disposiciones y normas técnicas, disposiciones legales y
administrativas sobre tecnología nuclear, transportes y
medio ambiente . Ambos interlocutores del Este han
garantizado ya que paulatinamente irán aproximando
sus disposiciones legales al derecho comunitario .

2.50 . El Comité echa en falta de nuevo el estableci ­
miento de prioridades . La idea de las dos fases es
aplicable también a la armonización de las disposiciones
legales ; sin embargo, faltan indicaciones concretas
sobre qué disposiciones legales deberán armonizarse
durante la primera fase y cuáles necesitarán el periodo

transitorio de diez años antes de ser adaptadas al dere ­
cho comunitario . Por razones ecológicas y de competen ­
cia, el Comité considera esencial que durante la primera
fase transitoria, Bulgaria y Rumania adopten el derecho
de medio ambiente, competencia y asistencia mutua de
la Comunidad . Asimismo, las disposiciones legales y
administrativas sobre tecnología nuclear deberían
armonizarse rápidamente y deberían introducirse sin
dilación las normas de seguridad EURATOM . Por
último, es imprescindible adoptar medidas de acción
respecto de la protección de los trabajadores en el
lugar de trabajo y de determinadas disposiciones sobre
protección de los consumidores ( por ejemplo sobre
responsabilidad del producto ). Toda vez que la Comu ­
nidad ha garantizado contractualmente ayuda técnica
a los dos Estados asociados para armonizar las disposi ­
ciones legales, en realidad, deberían poderse adoptar
con un objetivo preciso las medidas de adaptación
prioritarias y ser aplicadas completamente durante la
primera fase .

Cooperación económica

2.5 1 . La Comunidad Europea y los dos Estados aso ­
ciados quieren reforzar y profundizar su cooperación
económica sobre una amplia base . La cooperación
deberá ir bastante más lejos del marco trazado por los
acuerdos de comercio y cooperación . Al mismo tiempo,
deberá fomentar el desarrollo social en los países asocia ­
dos . Merecen especial atención aquellas medidas que
favorecen la colaboración entre los países de Europa
central y oriental desde el punto de vista de un desarro ­
llo equilibrado de la región . En último término, el
objetivo de las actividades comunes es apoyar el proceso
de desarrollo económico en Bulgaria y Rumania y facili ­
tar la inserción en la división internacional del trabajo .

2.52 . Al igual que para los países de Visegrad, en
los proyectos de acuerdo con Bulgaria y Rumania se
mencionan numerosos ámbitos en los que se intensifi ­
cará la cooperación y se activará el desarrollo, según
la voluntad manifestada por ambos Estados : junto a la
cooperación industrial y el fomento y protección de las
inversiones, se trata también de normas industriales y
pruebas de conformidad, cooperación científica y
técnica, formación profesional, agricultura e industria
agraria, energía y seguridad nuclear, medio ambiente,
transportes, telecomunicaciones, banco y seguros, polí ­
tica monetaria, blanqueo de dinero, desarrollo regional,
cooperación social, circulación de extranjeros, peque ­
ñas y medianas empresas, aduanas, estadística, drogas
y administración pública . Todos los ámbitos de coope ­
ración están clasificados en campos de acción concretos .

durante la primera fase y cuáles necesitarán el periodo 2.53 . El gran numero de campos de acción presenta ­

dos es impresionante y merece ser apoyado . El Comité
sin embargo duda seriamente                                   - como ya en el caso de
los países de Visegrad                                   - de las posibilidades reales de
( l ) DO n° C 40 de 17 . 2 . 1992, p . 31 . que durante un tiempo previsible se lleguen a realizar

25 . 1 . 93 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 19 / 87

acciones conjuntas en todos esos ámbitos . No parece
que los equipos de personal de los órganos comunitarios
ni los recursos económicos sean suficientes para cubrir
satisfactoriamente toda la paleta . Igualmente, debería
tenerse presente que ahora son cinco los Estados orien ­
tales asociados con los que se ha ¿ cordado cooperar a
este amplio nivel . Además, en opinión del Comité,
en un primer momento habría convenido establecer
solamente un número reducido de puntos centrales para
los que urgiera adoptar medidas de acción . A este
respecto, el Comité considera que se trata principal ­
mente de concretar las prioridades de dimensión trans ­
fronteriza que puedan resultar « onerosas », y que debe ­
rán ser fomentadas por la Comunidad y los interlocuto ­
res asociados o también por las empresas de los Estados
miembros de la CE . A este respecto, el Comité piensa
en primer lugar en ámbitos políticos tales como infraes ­
tructura, educación y formación profesional, o bien
energía nuclear .

2.54 « En el ámbito de los equipamientos públicos
básicos, un importante requisito para la superación con
éxito de los procesos de adaptación estructural es la
construcción y consolidación de una infraestructura
adaptada a las necesidades . Deberá crearse una línea
de inversiones que responda a las crecientes exigencias
cualitativas y que responda a las necesidades de una
economía competitiva y orientada en el mercado . Esto
implica ya hoy la necesidad de ver y juzgar con una
dimensión europea las inversiones en infraestructura en
Bulgaria y Rumania .

2.55 . El segundo tercer punto capital para activida ­
des comunes de las partes contratantes debería ser del
ámbito de la educación y formación profesional ; la
cualificación de la población activa desempeña un papel
clave en el proceso de reforma y de nueva reorientación
de la economía . Ante todo faltan los correspondientes
conocimientos y experiencias sobre el modo de funcio ­
namiento del ordenamiento de una economía de mer ­
cado, y otro tanto cabe decir del manejo de las técnicas
modernas de producción, información, y comunicación .
Asimismo, existen deficiencias en el sector extraprofe ­
sional : independencia, iniciativa y creatividad no tenía
cabida en una economía administrativa planificada .

2.56 . Un tercer punto clave es la reducción de las
deficiencias de la seguridad de las centrales nucleares .
En especial, los reactores nucleares de agua a presión
de primera generación de diseño soviético ( VVER 440 /
230 ) muestran enormes deficiencias de seguridad, y
desde hace tiempo se pide su clausura . Cuatro reactores
de este tipo están ubicados en el emplazamiento búlgaro
de Kosloduj, y el gobierno búlgaro cerró dos de ellos en

1991 . Asimismo, en los últimos meses se han producido
diversas averías que demuestran que en Kosloduj sigue
existiendo un considerable riesgo para la seguridad y
que deben tomarse medidas de inmediato para aumen ­
tar el nivel de seguridad de la central . El Comité se
alegra de que los países del G 24 hayan acordado en la
cumbre de Munich el programa de acción multilateral
para aumentar la seguridad de las centrales nucleares

de Europa del Este y estén decididos a aplicar el pro ­
grama con rapidez . Además la Comisión continuará de
forma consecuente sus propios proyectos, financiados
con fondos del programa PHARE, para poder aprove ­
char lo más pronto posible los resultados de sus investi ­
gaciones a adoptar medidas de reacondicionamiento en
Europa del Este .

2.57 . Cabe destacar que las partes contratantes han
asegurado que desarrollarán e intensificarán su colabo ­
ración en cuestiones de medio ambiente . El Comité
apoya con énfasis la intención declarada de que desde
un principio todas las medidas ( económicas ) respetarán
plenamente las necesidades del medio ambiente . En
diversos dictámenes el Comité ha afirmado que la polí ­
tica de medio ambiente debe estar orientada según
criterios de previsión y cooperación y coordinarse cui ­
dadosamente con otras políticas ( como la regional o la
política de investigación y desarrollo ).

2.58 . Entre los ámbitos prioritarios de cooperación
en la protección del medio ambiente figuran también
la gestión de los recursos hídricos y la calidad del agua,
especialmente en el caso de vías de agua transfronteri ­
zas . En consonancia con ello, en el Acuerdo Europeo
con Bulgaria deberá incluirse un protocolo que con ­
tenga acuerdos concretos sobre la protección y la cali ­
dad del agua en las vías transfronterizas ( Danubio,
Néstor, Strimonas, Evros y Mar Negro ). En opinión
del Comité
debería crearse urgentemente un sistema de supervisión
y control de la cantidad y calidad de agua en las vías
de agua transfronterizas e incluirlo en el protocolo
adicional con Bulgaria . Dicho sistema debería asimismo
prever medidas tendentes a

— reducir el grado de contaminación de los cursos de

agua transfronterizos,

— prevenir a tiempo en el caso de inundaciones y

contaminaciones de proporciones peligrosas,

— combatir las erosiones del suelo ocasionadas por la

existencia de corrientes dispares,

— impulsar una utilización racional y equitativa de los

recursos de agua,

— garantizar la protección de la flora y la fauna en las

desembocaduras de los cursos de agua transfronteri ­
zos y en los espacios limítrofes .

Con vistas a la financiación de las medidas necesarias,
las partes contratantes deberían presentar, en el marco
de la cooperación financiera, propuestas de solución
viables .

Cooperación financiera

2.59 . La necesidad de adaptación estructural en
ambos Estados asociados y la creación de una economía
competitiva no podrá dominarse con éxito sin una

N° C 19 / 88 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 25 . 1 . 93

ayuda exterior eficaz . Todos los países en proceso de
reforma en la Europa central y del Este necesitan fondos
financieros en divisas, necesidad que ha estado aumen ­
tando constantemente desde el principio de los procesos
de transformación económica .

2.60 . La ayuda económica de la Comunidad, que se
concede con arreglo a un plazo señalado, consiste en
una combinación de préstamos y ayudas a fondo per ­
dido . Según los proyectos de acuerdo, el programa
PHARE continuará hasta finales de 1992 en el marco
de la cooperación financiera . Posteriormente, sobre una
base plurianual y en el marco de la operación PHARE
o de un nuevo instrumento financiero, la Comunidad
concederá préstamos del Banco Europeo de Inversiones

( BEI ).

2.61 . El Comité aprueba la iniciativa de la Comuni ­
dad y comparte la opinión de que la ayuda comunitaria
sólo se podrá estimar convenientemente en un marco
plurianual . El marco temporal, al menos en la fase
inicial, no debería pasar de tres o como máximo cinco
años y debería incorporarse sin discontinuidad en la
primera fase del período transitorio . En los préstamos
macroeconómicos del BEI, la ayuda se orienta según
las necesidades y prioridades que se hayan observado,
según la capacidad de absorción de la economía, la
capacidad de reembolso y los progresos de los procesos
de reforma de Bulgaria y Rumania hacia la economía
de mercado .

2.62 . Es imprescindible coordinar estrechamente los
medios de que se dispone entre las partes contratantes .
Además será necesario reunir las ayudas comunitarias

( incluyendo las prestaciones bilaterales ) con las de otros
Estados de la OCDE o de instituciones financieras
internacionales ( Fondo Monetario Internacional, Banco
Mundial y Banco Europeo para la Reconstrucción y
el Desarrollo ) concedidas a Bulgaria y Rumania . El
conjunto de las prestaciones financieras y la utilización
de los fondos debería concebirse ininterrumpidamente
y ser aprobado en el Consejo de asociación ; asimismo,
la eficacia de la aplicación de los fondos debería ser
evaluada conjuntamente y debería informarse regular ­
mente al Consejo de asociación sobre los resultados .

Disposiciones institucionales, generales y finales

2.63 . En relación con el diálogo político, el Comité
ha exigido a las partes contratantes la creación a su
debido tiempo de un Comité consultivo de asociación,
junto al Consejo de asociación y el Comité de Asocia ­
ción Parlamentaria . En consecuencia, deberán comple ­
tarse las disposiciones de carácter institucional en dos
lugares del proyecto de acuerdo ( Título IX ). Por un
lado, en el artículo 108 ( Bulgaria) / artículo 111 ( Ruma ­
nia ), donde se habla de la creación de comités especiales
o de grupos de trabajo por parte del Consejo

de Asociación, debería añadirse un tercer parrafo con
el siguiente texto :

Artículo 108 ( 3 ) / Artículo 111 ( 3 )

« Durante la primera fase transitoria ( artículo 7 )
del Acuerdo, el Comité Económico y Social de la
Comunidad Europea, bajo la responsabilidad del
Consejo de asociación, organizará el diálogo y la
cooperación entre los grupos sociales y económicos
de la Comunidad Europea y Bulgaria / Rumania .
Con este fin, se celebrarán reuniones regularmente . »

Asimismo, es necesario un artículo adicional en el
Título IX, en el que se concretice la composición del
Comité consultivo de asociación y sus cometidos . En
opinión del Comité Económico y Social, dicho artículo
debería estar redactado de la manera siguiente :

Artículo ...

« A partir de la segunda fase transitoria ( artículo 7 )
del Acuerdo, se creará un Comité consultivo de
asociación de los grupos económicos y sociales de la
Comunidad Económica y Bulgaria / Rumania . Estará
compuesto a partes iguales por miembros del
Comité Económico y Social de la Comunidad Euro ­
pea y por representantes de las organizaciones eco ­
nómicas y sociales de Bulgaria / Rumania .

El Comité consultivo de asociación fomentará el
diálogo y la cooperación entre los grupos económi ­
cos y sociales de la Comunidad Europea y Bulgaria /
Rumania .

En el marco de esta cooperación se tratarán cuestio ­
nes básicas relativas a la participación de Bulgaria /
Rumania en el proceso de integración europeo, a la
creación de un nuevo ordenamiento del Estado y a
la economía de Bulgaria / Rumania así como a otros
aspectos de la cooperación en el marco de los Acuer ­
dos Europeos .

El Comité consultivo de asociación estará dotado
de un Reglamento y se manifestará en forma de
informes y dictámenes . »

2.64 . Recientes informaciones de la Comisión dan a
entender que las partes contratantes se muestran abier ­
tas a las propuestas del Comité relativas a la participa ­
ción de los interlocutores sociales en el diálogo político .
En una declaración conjunta, Rumania y la Comunidad
Europea han acordado que el Consejo de asociación
considere, con arreglo al artículo 111 del Tratado, la
creación de un mecanismo consultivo compuesto por
miembros del Comité Económico y Social de las Comu ­
nidades Europeas y por los correspondientes interlocu ­
tores de Rumania . No debe descartarse la inclusión de
un párrafo equivalente en el Acuerdo Europeo con
Bulgaria . El Comité acoge con satisfacción la declara ­
ción conjunta y la valora como un primer paso en la
dirección correcta . Al mismo tiempo, el Comité consi ­

25 . 1 . 93 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 19 / 89

dera que podrían acordarse declaraciones análogas con
Polonia, Hungría y la RFCE e incluirlas en los tres
Acuerdos Europeos .

2.65 . Los Acuerdos Europeos deberán ser ratificados
por los parlamentos de los Estados interesados, lo que
significa que entrarán en vigor con cierto retraso . No
obstante, para poder seguir desarrollando ininterrumpi ­
damente las relaciones comerciales, la Comunidad
Europea y los países de Visegrad han firmado acuerdos
provisionales sobre comercio y asuntos comerciales .
Habrá igualmente acuerdos provisionales similares con
Bulgaria y Rumania que podrían entrar en vigor ya en
la primavera de 1993 . El Comité considera esta vía
correcta y necesaria . No obstante, la Comisión de la
CE debería velar en adelante, incitando a los Estados
miembros de la CE para que actúen en el mismo sentido,
para que el intercambio comercial entre la Comunidad
y los Estados asociados no se dificulte innecesariamente
por contratiempos técnicos, como en los Acuerdos pro ­
visionales con los países de Visegrad . Estos tres ejem ­
plos podrían ilustrar dichos contratiempos :

Hecho en Bruselas, el 25 de noviembre de 1992 .

— Los Acuerdos provisionales < on Polonia, Hungría y

la RFCE entraron realmente en vigor el 1 de marzo
de 1992 ; sin embargo, los correspondientes textos
del Acuerdo no se publicaron en el Diario Oficial
de las Comunidades Europeas hasta el 30 de abril
de 1992 . Durante ese margen de tiempo la mayoría
de las mercancías importadas sólo podían ser despa ­
chadas previa entrega de una fianza .

— Si bien en el momento de la entrada en vigor de la

parte comercial de los Acuerdos Europeos se
conocía cada una de las fases de las reducciones

arancelarias, no así sus bases iniciales . Asimismo,
si se preguntaba a las embajadas de los países de
Visegrad, éstas no podían ofrecer ninguna informa ­
ción vinculante a este respecto .

— La situación empeoró aún más con la falta de cono ­

cimientos, en parte considerable, de los funcionarios
de aduanas encargados del despacho de las mercan ­
cías, ya que debido a la escasez de tiempo no se
podía contar con una formación suficiente .

El Presidente

del Comité Económico y Social

Susanne TIEMANN