Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 18.12.2010 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | C 347/48 |

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Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «La promoción de los aspectos socioeconómicos en las relaciones UE-América Latina»

(Dictamen de iniciativa)

(2010/C 347/07)

Ponente: José María ZUFIAUR NARVAIZA

En el Pleno del 26 de febrero de 2009, de conformidad con el apartado 2 del artículo 29 del Reglamento Interno, el Comité Económico y Social Europeo decidió elaborar un dictamen de iniciativa sobre el tema:

«La promoción de los aspectos socioeconómicos en las relaciones UE-América Latina».

La Sección Especializada de Relaciones Exteriores, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 3 de febrero de 2010.

En su 460° Pleno de los días 17 y 18 de febrero de 2010 (sesión del 17 de febrero de 2010), el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por 110 votos a favor, ningún voto en contra y 2 abstenciones el presente Dictamen.

1.   Recomendaciones

1.1   Realizar un salto cualitativo en la asociación estratégica birregional. En el nuevo contexto mundial es imperativo, en opinión del CESE, intensificar el diálogo político y establecer una agenda reforzada, orientada tanto a las interdependencias comunes como a cuestiones en las que se requiere una mejor regulación internacional, como el medio ambiente, la disminución de las desigualdades, las migraciones o la paz y la seguridad. En ámbito birregional, deberían hacerse más operativas las conclusiones de las Cumbres.

1.2   Dar un nuevo impulso a las políticas tradicionales. Ello implica situar las migraciones entre los temas centrales de la agenda birregional; abordar la cohesión social desde un enfoque global que contemple una mayor implicación de la cooperación para este objetivo, la creación de mecanismos de convergencia estructural, el impulso de políticas sectoriales y el desarrollo de las condiciones que sustentan un trabajo decente. En los Acuerdos de Asociación, se deberán contemplar adecuadamente las asimetrías existentes, utilizando para ello instrumentos como las evaluaciones de sostenibilidad, el reconocimiento efectivo del principio de trato especial y diferenciado para los países de menor desarrollo, el establecimiento de excepciones y períodos transitorios en los sectores que sea necesario y un enfoque diferenciado de la cooperación al desarrollo. La cooperación con los países latinoamericanos de renta media debería orientarse hacia objetivos de estabilidad macroeconómica, el refuerzo de la institucionalidad, la mejora de la competitividad y las capacidades comerciales, las reformas tributarias, la innovación y la cooperación educativa, científica y tecnológica.

1.3   Construir una agenda de innovación como factor de desarrollo y transformación productiva que aborde los aspectos sociales de la innovación. El CESE demanda que se tenga en cuenta la dimensión social de la innovación en sus distintas vertientes: la importancia de los contextos sociales y culturales en los procesos de innovación tecnológica; las barreras sociales, como la pobreza, que dificultan la innovación; las repercusiones sociales de las políticas de innovación; la capacidad generadora de tejido social de la innovación; la necesidad de considerar y convertir en políticas públicas la innovación social que realiza la propia sociedad y que proviene de conocimientos ancestrales, colectivos o prácticos y que se manifiestan, entre otros, en los ámbitos social y ambiental; la importancia de la participación de la sociedad civil para la aceptación e integración de las actividades y políticas de innovación.

1.4   Colocar la participación de la Sociedad Civil Organizada en el centro de la Asociación Estratégica UE-América Latina. A tal efecto, el CESE reclama que la política de cooperación de la UE y la nueva edición del Programa EurosociAL recoja entre sus prioridades el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil y de las instancias u organismos representativos de las mismas en los ámbitos regionales de AL; la creación de un mecanismo de coordinación birregional de las instancias representativas de la SCO de ambas regiones; la participación del CESE en el Patronato de la futura Fundación UE-AL; la participación de la SCO en los Acuerdos de Asociación UE-AL mediante la creación de Comités Consultivos Mixtos e incorporar a dichos acuerdos capítulos específicos de contenido social, laboral y medioambiental; institucionalizar la participación de la sociedad civil en la Asociación Estratégica UE-México; la participación de las organizaciones de la SCO en la definición y desarrollo del programa EurosociAL así como en los Foros de Cohesión Social AL-UE.

1.5   En relación con los acuerdos de asociación y libre comercio que la UE está negociando con las regiones y países de América Latina, el CESE subraya que el cumplimiento de los derechos humanos y los derechos sociales y laborales básicos debe considerarse una condición necesaria para la firma de dichos acuerdos por parte de las instituciones europeas. El Comité considera necesario que se reconozcan mecanismos de seguimiento, evaluación y consulta sobre dichos acuerdos con la participación de la sociedad civil organizada. En particular, pide a la Comisión Europea que asegure la incorporación de esos principios en la negociación de los acuerdos de libre comercio que se están discutiendo con Colombia y Perú. El Comité insiste en que se celebren debates políticos en profundidad en las instituciones antes de iniciar, y mucho menos ratificar, cualquier acuerdo, como prometió el Comisario designado de Gucht, y pide que se implique en dichos debates al CESE y a las organizaciones representativas de la sociedad civil.

2.   Un balance positivo de las relaciones UE-América Latina

2.1   La sexta Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno UE-América Latina y Caribe se desarrollará en un contexto mundial, europeo y latinoamericano muy diferente al que regía hace diez años, cuando se dieron los pasos fundacionales de la asociación estratégica euro-latinoamericana con la Cumbre de Río de 1999[(1)](#ntr1-C_2010347ES.01004801-E0001).

2.2   Las relaciones entre la UE y América Latina tienen ya una larga trayectoria de más de 30 años, desde el lanzamiento del diálogo parlamentario PE-Parlatino en los años 70, el Proceso de San José o el diálogo CE-Grupo de Río. Pese a que las organizaciones de la sociedad civil habríamos deseado que las mismas hubieran avanzado más, que algunos Acuerdos de Asociación hubieran estado ya firmados hace varios años y que la operatividad de las conclusiones de las cumbres fuera mucho mayor, no es menos cierto que el balance de lo realizado hasta ahora es muy positivo. En los años ochenta esa relación respondió a los imperativos de la paz y de la democracia y se materializó en la importante aportación de la Comunidad Europea a los procesos de paz en Centroamérica. Más tarde la UE impulsó el regionalismo y la Asociación Estratégica birregional, con un enfoque diferenciado para cada subregión, así como la gestión de desafíos comunes generados por la globalización, como los riesgos ambientales, la energía, la seguridad alimentaria, las migraciones o la respuesta a la crisis financiera y económica. En la agenda birregional se ha introducido el objetivo de la cohesión social y de provisión de bienes públicos globales y regionales. Igualmente, la relación birregional ha contribuido a incidir en la gobernanza global a través de la defensa de un multilateralismo eficaz. Como señala la última Comunicación de la Comisión Europea[(2)](#ntr2-C_2010347ES.01004801-E0002), se han puesto en marcha instrumentos concretos, empezando por las propias Cumbres y un proceso hacia una red de Acuerdos de Asociación que ha visto ya firmados Acuerdos de este tipo con Chile y México. También se han firmado sendas Asociaciones Estratégicas con Brasil y México. En apoyo de políticas sectoriales se han creado instrumentos como el Programa EurosociAL, Euroclima y otros relacionados con la enseñanza. Así mismo, se ha creado la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana (EuroLat). La Unión sigue siendo el primer inversor en la región, el segundo socio comercial y el primer donante de ayuda al desarrollo.

2.3   En el ámbito de la sociedad civil, se ha tejido una red de relaciones con las instituciones representativas de la sociedad civil organizada (SCO) en las subregiones de América Latina; se ha contribuido eficazmente a la mayor coordinación entre los distintos sectores –empresarial, sindical, tercer sector– de ambos continentes; se ha mejorado la colaboración con los parlamentos regionales, y el CESE tiene estatuto de observador en EuroLat, con quien ha firmado un protocolo de cooperación abierto también a la integración de nuestras instituciones contraparte en América Latina. En el marco de la Asociación Estratégica UE-Brasil se ha creado la Mesa UE-Brasil entre el CESE y el Consejo de Desarrollo Económico y Social (CDES) brasileño. A su vez, el CESE ha contribuido al fortalecimiento de las instancias de participación de la sociedad civil en los procesos de integración subregional en América Latina y se han dado pasos, todavía no satisfactorios, para la participación de la SCO en los procesos de negociación, en el reconocimiento del principio de institucionalización de mecanismos de seguimiento y consulta en los Acuerdos de Asociación y en la necesidad de que tales Acuerdos recojan una dimensión social, laboral y medioambiental.

3.   Hacia un salto cualitativo en la asociación estratégica birregional

3.1   El nuevo contexto político está ahora caracterizado por una crisis económica global, el desafío del medio ambiente, el ascenso económico de Asia, la paralización de las negociaciones de la OMC, el aumento de los flujos migratorios, la intensificación en todos los sentidos de las relaciones sur-sur y el surgimiento de nuevos foros de gobernanza en el ámbito mundial –G20, BRIC–. Es éste un contexto en el que los países en desarrollo están adquiriendo un mayor protagonismo, que se tendrá que extender a otras instancias como las instituciones financieras internacionales[(3)](#ntr3-C_2010347ES.01004801-E0003) o a las organizaciones del sistema de Naciones Unidas. Todo ello exige actualizar la agenda de las relaciones UE-AL y el establecimiento de mecanismos más específicos y funcionales para desarrollar las conclusiones de las Cumbres y de todos los ámbitos de las relaciones bilaterales.

3.2   Al mismo tiempo, alumbran nuevos proyectos de integración en América Latina, como en el caso de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que dan más énfasis a la dimensión política, de seguridad y de defensa, a las infraestructuras o a la coordinación de políticas de energía o de finanzas. Junto a ello, la creciente necesidad de una política cooperativa en el ámbito internacional, que la crisis ha puesto especialmente de manifiesto, incide en la relevancia de cuestiones no comerciales –riesgos ambientales, energía, seguridad alimentaria y nutricional, migraciones, pobreza y desigualdad, estabilidad financiera internacional– en la agenda birregional.

3.3   El CESE considera que la nueva etapa requiere un reforzamiento del diálogo político y una agenda renovada, enfocada tanto a las interdependencias comunes como a cuestiones en las que se requiere una mayor y mejor regulación internacional, como el medio ambiente, las migraciones, el aumento de las desigualdades o la paz y la seguridad. Ello debería implicar establecer planes conjuntos frente a las consecuencias sociales de la crisis económica y financiera y reforzar la cooperación respecto al cambio climático y sus efectos negativos, el cambio del modelo energético, la investigación y el desarrollo y la gobernanza mundial. Al tiempo, sigue siendo preciso mantener los objetivos tradicionales de la relación birregional: la promoción de la cohesión social, la integración regional, intensificar y adecuar los programas de cooperación, y establecer un nuevo impulso para la consecución de los Acuerdos de Asociación que están en marcha, incorporando para ello fórmulas que tengan más en cuenta las asimetrías y que garanticen mejor la cohesión social. En este sentido, el CESE considera positivo – aunque claramente mejorable - el anuncio de la Comisión de crear un Mecanismo de Inversión para América Latina (MIAL), que favorecerá la integración y la interconectividad regionales y el desarrollo de políticas sectoriales; reforzará el componente de cohesión social en los Acuerdos –al lado de otras medidas de carácter económico y social– e impulsará iniciativas de creación de fondos de cohesión, como el vigente Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), o el anunciado Fondo de Cohesión dentro del Convenio de Unión Aduanera adoptado por Centroamérica en 2007.

4.   Por una mayor incorporación de la sociedad civil organizada a los objetivos y programas de la Asociación Estratégica

4.1   El CESE, de acuerdo con la propia experiencia de la integración europea, considera que el reforzamiento de la asociación estratégica birregional y de sus objetivos políticos, económicos y sociales requiere integrar de una forma mucho más decidida, articulada y eficaz la participación de la sociedad civil organizada en todas las fases del proceso. La participación social es crucial para hacer más abiertas, conocidas y transparentes las relaciones, para promover un mayor sentido de implicación de las respectivas sociedades en las mismas y para hacer efectivas las medidas que se acuerden conjuntamente. Las relaciones UE-ALC nacieron hace ya más de tres décadas de los vínculos tejidos por las formaciones políticas y las organizaciones sociales. Es por ello por lo que la revitalización del diálogo birregional no pasa sólo por incorporar nuevos temas a la agenda, o por hacer que ésta sea más ágil y eficaz, sino por hacer posible la incorporación al mismo de distintos actores y sectores.

4.2   Para impulsar y legitimar los procesos de integración regional es fundamental el impulso de abajo a arriba de las organizaciones de la sociedad civil organizada. De igual manera, la aplicación de políticas públicas de cohesión social hace necesaria la creación de instituciones sociales participativas así como su fortalecimiento. En este sentido, el CESE demanda a la Comisión que en la renovación del Programa EurosociAL se contemple un programa de fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil organizada y de las instancias u organismos representativos de la misma en los ámbitos regionales.

4.3   El CESE comparte plenamente la pretensión de que la Asociación Estratégica birregional se dote de un programa de acción más preciso, operativo y susceptible de seguimiento y evaluación. Para su mayor eficacia, ello exigiría, entre otras cosas, la articulación de la participación de los distintos organismos representativos de la SCO de América Latina y la UE: el Foro Consultivo Económico y Social de Mercosur, el Comité Consultivo del SICA, los Consejos Consultivos Laboral y Empresarial andinos, el Consejo Consultivo andino de los Pueblos Indígenas y la Mesa andina de Consumidores, otros organismos que se puedan conformar en Chile y México y el propio CESE. Todas estas instancias podrían aportar una contribución positiva al desarrollo de las políticas que, como la de cohesión social, cambio climático, innovación, migración, y empleo decente, se aprueben en la Cumbre y formen parte de la agenda birregional. A tal efecto, el CESE se ofrece a propiciar la creación de un mecanismo de coordinación birregional de las instancias representativas de la SCO de ambas regiones que sirviera para canalizar tales contribuciones en los periodos que discurren entre las Cumbres UE-AL.

4.4   El CESE celebra la anunciada creación de una Fundación UE-AL y el Caribe, como instancia de preparación y seguimiento y, en su caso, de ejecución de los mandatos de las Cumbres, y considera que la función de articulación y participación de distintos actores que dicha Fundación podría desempeñar puede ser, en este sentido, muy positiva. El CESE, como el organismo más representativo de la sociedad civil organizada europea, demanda su participación en el Patronato de la futura Fundación UE-ALC.

4.5   Como se ha reclamado con motivo de todas las cumbres anteriores, esa participación de la SCO tendría que tener un reflejo, a su vez, en los Acuerdos de Asociación, mediante la creación en su seno de Comités Consultivos Mixtos; la incorporación a dichos Acuerdos de una dimensión social, laboral y medioambiental; y la implicación y consulta a la sociedad civil en los análisis de impacto de tales acuerdos.

4.6   Así mismo y en línea con la participación que se ha reconocido a la sociedad civil de ambas partes en la Asociación estratégica UE-Brasil, mediante la constitución de una Mesa Redonda entre instituciones representativas de la misma, el CESE reclama el establecimiento de una participación similar en la Asociación estratégica entre México y la UE.

4.7   El CESE considera que una efectiva integración de la Sociedad Civil Organizada en la Asociación estratégica birregional requiere profundizar en su colaboración con la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana. Articulará, a tal efecto, un sistema de comunicación efectivo con la misma y expresará, en su calidad de institución observadora ante EuroLat, las contribuciones de las organizaciones de la sociedad civil respecto a los temas que son objeto de debate y consenso en dicha institución. La creación del mecanismo de coordinación birregional mencionado en el punto 4.3 contribuiría muy poderosamente a ello.

4.8   A su vez, el CESE solicita una mayor participación de las organizaciones socio-profesionales en la definición y desarrollo de la segunda fase del programa EurosociAL. Y considera que podría contribuir de una manera más eficaz al Foro de Cohesión Social si estuviera más integrado en su preparación y desarrollo.

5.   Aspectos socio-económicos de las relaciones UE-América Latina

5.1   La política de inmigración AL-UE

5.1.1   Los crecientes flujos migratorios generados desde América Latina hacia Europa exigen colocar el diálogo eurolatinoamericano sobre migraciones entre los temas centrales de la agenda birregional. Del mismo habrían de surgir consensos que primaran el desarrollo de políticas de migración preventivas que ofrezcan vías legales para la migración, y la promoción de políticas de integración apropiadas. A tal efecto, habría que asegurar los derechos fundamentales de los migrantes, especialmente los derechos laborales y sociales; establecer convenios para el reconocimiento de las cualificaciones profesionales de los inmigrantes; facilitar los procedimientos de migración temporal y de reagrupación familiar para los trabajadores inmigrantes establecidos en la Unión; y establecer acuerdos para promover el derecho a la participación política de los inmigrantes. Al mismo tiempo, habría que asegurar la reciprocidad en el trato a los migrantes desplazados desde la UE a ALC.

5.1.2   En los flujos migratorios temporales (trabajadores destacados) o permanentes (emigración clásica) deberían articularse soluciones para evitar que, en el ámbito de las prestaciones de servicios o las inversiones empresariales, los trabajadores destacados temporalmente de la UE a América Latina y viceversa estén sujetos a una doble cotización social tanto en el país de origen como en el de empleo. Esta doble contribución a la seguridad social podría evitarse a través de instrumentos bilaterales que regulasen la unicidad de la legislación aplicable.

5.1.3   En relación con la emigración más clásica, resulta imprescindible regular la exportabilidad de prestaciones y especialmente de las pensiones. La aceptación o puesta en marcha de dichos mecanismos, equivalentes a los que ya existen en otros ámbitos, tanto por parte de la UE como de América Latina enriquecería las relaciones institucionales y favorecería la situación de los trabajadores emigrantes que, una vez terminada su carrera laboral, podrían retornar a sus países con las pensiones adquiridas, fruto de su trabajo y de sus cotizaciones.

5.1.4   Con el fin de que los trabajadores migrantes no se vean impelidos a reagrupaciones familiares de corta duración –con el consiguiente desarraigo del país de origen– podría preverse el reconocimiento de prestaciones familiares en el supuesto de que un trabajador realice su actividad laboral en un Estado y sus familiares residan en otro. Ello posibilitaría desplazar los derechos en lugar de las familias, con los consiguientes beneficios para todas las partes. A este respecto y como primera línea de actuación, podría incidirse en que los Acuerdos de Asociación UE-ALC que ya existen o se están negociando contengan cláusulas de seguridad social similares a las que se contemplan en los Acuerdos Euromediterráneos[(4)](#ntr4-C_2010347ES.01004801-E0004). Por último y teniendo en cuenta la existencia de un Convenio Multilateral Iberoamericano de seguridad social[(5)](#ntr5-C_2010347ES.01004801-E0005) y el Reglamento de la UE 883/2004, podría explorarse la posibilidad de una coordinación entre estos dos instrumentos que sirviera para trabajadores y empresas. Ello coadyuvaría en la mejora de las relaciones económicas y sociales entre la UE y América Latina.

5.1.5   El CESE considera esencial que el próximo programa EurosociAL II incorpore entre sus prioridades de actuación el tema migratorio entre la UE y América Latina. Así mismo aboga por hacer efectiva la propuesta del Parlamento Europeo de crear un Observatorio birregional de las migraciones.

5.2   Cohesión social

5.2.1   En la experiencia europea, la política de cohesión, más allá de la existencia de los Fondos estructurales, requiere de un enfoque global y coherente que integre un conjunto de políticas, desde la estabilidad macroeconómica a la lucha contra la discriminación. La cohesión depende, esencialmente, de políticas y recursos nacionales, por lo que América Latina debería poner un mayor énfasis en las políticas internas: política fiscal, protección social, políticas activas que promuevan la competitividad y el empleo decente.

5.2.2   Promover la cohesión social en los procesos de integración regional implica, a su vez, abordar un conjunto de medidas. Desde el reconocimiento de asimetrías entre países y regiones hasta otras acciones que incluyan infraestructuras, fondos de cohesión, armonización de legislaciones, políticas regulatorias, mecanismos efectivos de solución de controversias, políticas de armonización de la legislación laboral, gestión común de las migraciones, políticas industriales y de encuadramiento de los sectores productivos. Más allá de enfoques exclusivamente institucionales, la Asociación birregional requeriría, en opinión del CESE, avanzar en los diálogos sectoriales hasta elaborar un plan de acción birregional que genere dinámicas integracionistas y contribuya a una convergencia económica y social en la región gracias a un tratamiento de las asimetrías internas entre los países y regiones.

5.2.3   El CESE entiende que el decidido impulso de un marco democrático de relaciones laborales, la extensión del trabajo decente, la emergencia de la economía sumergida, la protección social, la negociación colectiva y el diálogo social son factores esenciales de la cohesión social. Y demanda que, a tal efecto, EuroSociAL II incorpore a los interlocutores sociales en la evaluación de lo que en este tema ha supuesto la primera experiencia de EuroSociAL y en el diseño y la gestión del próximo.

5.2.4   El CESE considera que es esencial para la cohesión social el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, tal y como se viene establecido en el Convenio 169 de la OIT, de 1989, sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes.

5.3   Acuerdos de Asociación

5.3.1   Desde el punto de vista del CESE, tanto para hacer más posibles las negociaciones de los Acuerdos de Asociación en curso como para contribuir a los objetivos birregionales de cohesión social es necesario que en tales acuerdos -que implican procesos de liberalización económica profundos- se contemplen adecuadamente las asimetrías existentes entre las subregiones de América Latina afectadas y la UE. Deberán utilizarse para ello instrumentos como la evaluación de sostenibilidad (incluyendo en los estudios de impacto una participación continuada de la sociedad civil organizada), el reconocimiento del principio de trato especial y diferenciado para los países de menor desarrollo, el establecimiento de excepciones y períodos transitorios en los sectores en los que sea necesario, un enfoque diferenciado de la cooperación al desarrollo y el impulso de fondos de convergencia.

5.3.2   El CESE, por otra parte, considera esencial que la UE siga manteniendo su política de apoyo a los procesos de integración regional en América Latina. Y considera que tanto las negociaciones multipartes iniciadas con algunos países como las Asociaciones Estratégicas establecidas con otros deben coadyuvar al logro de acuerdos regionales y al fortalecimiento de los procesos de integración. Convendría utilizar para ello una estrategia y unas medidas como las que se señalan en el punto 5.2.2. Para el CESE éste es un fundamento básico de la Asociación Estratégica Birregional y una condición esencial para hacer de Europa y América Latina socios globales en la gobernanza multilateral.

5.3.3   El CESE demanda el desarrollo y la puesta en funcionamiento de las disposiciones del Acuerdo de Asociación UE-Chile referidas a la participación de la sociedad civil. Insta para ello a que se consulte al CESE y a las organizaciones representativas de la sociedad civil chilena. De igual manera, el CESE demanda del Consejo de Asociación del Acuerdo UE-México el establecimiento de un Comité Consultivo Mixto como instancia de seguimiento y consulta de la sociedad civil organizada en el Acuerdo.

5.4   Cooperación

5.4.1   En los últimos años, la cooperación al desarrollo de la UE ha hecho importantes esfuerzos para adaptarse a los cambios que se han registrado en la agenda del desarrollo, incluyendo el que afecta a los países de renta intermedia. Sin perjuicio de que la UE siga orientando prioritariamente los recursos hacia los países de menor renta de la región, el CESE considera que debe continuar la cooperación con los países de renta media orientando la misma hacia objetivos estratégicos como la estabilidad macroeconómica y del sistema financiero, el fortalecimiento de las capacidades institucionales, la eficacia y eficiencia de las políticas públicas, las reformas tributarias, las capacidades productivas y la inversión en capital humano, la innovación, y el apoyo a los actores sociales como promotores de cambios institucionales y normativos.

5.4.2   Alcanzar Acuerdos de Asociación requeriría una mayor adaptación de los programas de cooperación, de manera que apoyen políticas para la transformación productiva y la mejora de la competitividad, con especial énfasis en las capacidades de las PYME, la facilitación del comercio y la conexión física de los mercados.

5.4.3   Así mismo, habría que fortalecer las capacidades comerciales y favorecer la adopción de políticas comunes en el marco de los procesos de integración regional, en pro de la cohesión social y territorial y la reducción de las asimetrías internas. A su vez, la cooperación educativa, científica y tecnológica puede respaldar la transformación productiva y el apoyo a políticas nacionales de I+D+I, tanto a través de instituciones públicas como de programas de incentivos para el sector privado.

6.   Innovación, transformación productiva y desarrollo

6.1   De cara a la sexta Cumbre UE-ALC los Gobiernos han decidido centrar sus debates en la innovación. La innovación es uno de los principales, si no el principal, motor de desarrollo, fundamental para posibilitar ciclos prolongados y sostenidos de crecimiento y bienestar. Aun cuando la industria sigue siendo central en la producción de progreso técnico, actualmente la innovación es común a otros sectores productivos: servicios, agricultura, energía y, en consecuencia, es fundamental para el incremento de la productividad en muchas otras áreas.

6.2   La innovación es también un factor determinante de dos tendencias importantes que están caracterizando la globalización de la economía: el desarrollo de una economía del conocimiento y la transición hacia una economía sostenible. En esos ámbitos, la articulación entre las dimensiones global y local de la innovación es una condición imprescindible.

6.3   El CESE propondrá a sus organizaciones contraparte de América Latina que el Sexto Encuentro de la Sociedad Civil Organizada UE-AL se pronuncie sobre la importancia de la innovación para la transformación productiva, el desarrollo y la cohesión social, así como sobre la dimensión social que la innovación conlleva, en sus distintas vertientes. Ello es particularmente relevante para las relaciones birregionales en un momento en el que éstas tienen como objetivo el establecimiento de una «red» de Acuerdos de Asociación, incluyendo zonas de libre comercio. Los ambiciosos objetivos de liberalización económica de estos Acuerdos, que se consideran del tipo «OMC plus» por ir más allá de lo negociado en dicha organización, pueden suponer importantes costes de ajuste que han de afrontarse con políticas activas de transformación y modernización productiva y mejora de la competitividad, en las que el establecimiento de sistemas nacionales de investigación, innovación y desarrollo ha de desempeñar un papel muy destacado.

6.4   Un aspecto de particular relevancia es el de la transferencia de tecnología, dado su papel clave en los procesos de innovación. Las elevadas exigencias de los Acuerdos de Asociación en materia de protección de los derechos de propiedad intelectual pueden constituir un incentivo o garantía para la transferencia tecnológica por parte de los inversores europeos, pero, al tiempo, pueden suponer una importante barrera para la generación o la transferencia de tecnología y la innovación, como han señalado algunos Gobiernos de la región. Por ello, es particularmente importante que esos Acuerdos se caractericen por una mayor flexibilidad y por fórmulas que reconozcan las importantes asimetrías que existen entre ambas regiones en ese campo, incluyendo para ello, como se ha dicho, la cooperación al desarrollo de la UE.

6.5   La UE cuenta ya con un gran número de instrumentos para la cooperación en materia de I+D+I con América Latina. Cabe citar, en particular, los derivados del VII Programa Marco y los Acuerdos de Cooperación Tecnológica suscritos con los países de mayor desarrollo relativo de la región, así como los programas de becas y cooperación académica birregional (Albán, ALFA) y los que gestiona la Dirección de Educación de la Comisión. Sin embargo, no existe hasta ahora una estrategia integrada que agrupe todos estos instrumentos y la relacione con los objetivos de la asociación birregional. Es muy necesario superar la actual dispersión de los instrumentos, en particular en el seno de la Comisión, y asegurar que éstos contribuyen al fortalecimiento de las capacidades nacionales de I+D+I. En este marco, cabe recordar la importancia de la construcción de un Espacio Común de Educación Superior e Investigación UE-ALC como parte de la «asociación estratégica» birregional, y de una agenda de innovación y desarrollo entre ambas regiones. La cooperación educativa, científica y tecnológica puede respaldar la transformación productiva y el apoyo a políticas nacionales de I+D+I.

6.6   La innovación abarca igualmente otras muchas áreas de importancia para la asociación birregional, como la mejora del nivel y calidad de vida de la población por su impacto en, por ejemplo, el aumento de la productividad en la producción de alimentos, contribuyendo de esta forma a la suficiencia alimentaria. También mediante la aplicación de metodologías, técnicas, productos y servicios innovadores en áreas como la salud, la educación y la seguridad social. De esta manera se facilita a determinados sectores de la población el acceso a tales servicios y se eliminan discriminaciones, como las que se producen en la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación. Y las nuevas tecnologías para la producción de energías renovables y para mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto contaminante de las energías fósiles, así como aquellas relacionadas con la solución de los problemas de acceso al agua potable y con la desertificación de los suelos, son otros ejemplos de la importancia de la innovación para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

6.7   Existe consenso en que los tres pilares en los que se fundamenta la innovación son el conocimiento, las instituciones y las empresas. De ahí que los grandes protagonistas del proceso de innovación sean, grosso modo, las universidades, las instituciones públicas y los centros productivos. No obstante, la innovación puede provenir de distintos tipos de conocimientos: científico, tecnológico, ancestral o acumulado (los lugareños que conocen las propiedades de las plantas, o los trabajadores cualificados de una empresa, por ejemplo). De igual manera, cuando se habla de instituciones (distintas a las del mercado) se hace referencia a las agencias y otras instituciones públicas, pero también son importantes otro tipo de instituciones para fomentar la innovación, como pueden ser las que regulan las relaciones laborales. Finalmente, la innovación no sólo tiene que ver con el sector productivo y las empresas sino también con el sector social (salud, educación, vivienda, defensa, justicia, seguridad) o ambiental (agua, suelo, biodiversidad, deforestación, etc.).

6.8   En el ámbito del análisis teórico es reconocida la necesidad de plantear la innovación desde una perspectiva social integral, al considerarla como un todo sistémico, que afecta al conjunto de la sociedad y que es, por tanto, transversal a la misma, involucrando toda una serie de aspectos, desde los puramente científicos o tecnológicos hasta los sociales e institucionales. De ahí que a partir de los años 90 se empezaran a incorporar los aspectos socio-culturales y organizacionales del fenómeno innovador, anteriormente poco contemplados. En una perspectiva histórica, la innovación tecnológica viene aparejada a la innovación social o dimensión social de la innovación y viceversa. La relación entre innovación social y desarrollo económico resulta evidente, por lo que la dimensión social de la innovación podría ser considerada de importancia transcendental, particularmente en contextos de incipiente desarrollo estructural.

6.9   Otra característica esencial de la innovación es su capacidad generadora de tejido social, articulando lazos sociales entre individuos, grupos, colectivos e instituciones a partir de consensos básicos (bien común, interés común, destino compartido, etc.); lazos capaces de generar contextos sociales favorables a la introducción, asimilación y difusión de innovaciones.

6.10   No conviene olvidar, por otra parte, que la existencia de barreras sociales, como la pobreza, son un freno objetivo a los procesos de innovación. De un lado, porque son restricciones a la asimilación de los incrementos de producción derivados de la innovación, al carecer de demanda solvente. De otro, por la carencia de capital humano capaz de promover y desarrollar los procesos de innovación.

6.11   Además de lo ya señalado, la innovación es el resultado de una compleja serie de relaciones entre agentes que producen, distribuyen y aplican varios tipos de conocimiento. La innovación requiere en muchos casos –por ejemplo, en los polos y clusters industriales y de desarrollo– un fuerte dinamismo regional y local, imposible sin la participación de las organizaciones de la sociedad civil. La innovación implica un profundo cambio cultural, para situarla en el centro de las estrategias económicas y sociales. En el plano de las empresas, la innovación requiere inversiones costosas y de largo plazo. Ello exige aceptación social de los cambios y sistemas de relaciones laborales basados en la negociación y el consenso. Además de una política de formación del capital humano en sus diferentes momentos y niveles, como la formación profesional y el aprendizaje permanente.

6.12   De todo lo dicho se deriva, a los efectos de este dictamen, una conclusión: la importancia de la dimensión social de la innovación. Para evitar el riesgo que supondría un enfoque tecnocrático de la innovación, hay que subrayar la importancia que tienen en esos procesos la participación social y los marcos institucionales que la incentivan y hacen posible. Ello es de particular relevancia para el CESE, que demanda una participación real de los actores sociales, y de sus organismos representativos, en las propuestas relacionadas con el capital humano y, en general, con la incorporación de lo social en el Plan de Acción sobre la innovación que habrá de elaborar la Cumbre.

Bruselas, 17 de febrero de 2010.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Mario SEPI

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