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# 52006DC0697

**Comunicación de la Comisión - Las reformas económicas y la competitividad: mensajes clave del informe de 2006 sobre la competitividad europea {SEC(2006) 1467} /\* COM/2006/0697 final \*/**

  

[pic] | COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS |

Bruselas, 14.11.2006

COM(2006) 697 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN

Las reformas económicas y la competitividad: mensajes clave del informe de 2006 sobre la competitividad europea

{SEC(2006) 1467}

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN

Las reformas económicas y la competitividad: mensajes clave del informe de 2006 sobre la competitividad europea

1. INTRODUCCIÓN: UN NUEVO INFORME EN APOYO DE LA ESTRATEGIA EUROPEA PARA EL CRECIMIENTO Y EL EMPLEO

En la presente Comunicación se describen los resultados y los mensajes del Informe de la Comisión sobre la competitividad europea de 2006[1].

El informe mencionado se centra principalmente en analizar las cuestiones relacionadas con la evolución de la productividad, ya que se considera un indicador clave de la competitividad a largo plazo. Se considera en este caso que la competitividad significa un crecimiento sostenido del nivel de vida de una nación o una región y un nivel de desempleo involuntario lo más bajo posible. En relación con un sector industrial, se considera que la competitividad es el mantenimiento y la mejora de su posición en el mercado mundial.

Teniendo en cuenta que en la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo renovada se establece una distinción entre desafíos macroeconómicos, microeconómicos y de empleo, se ha rediseñado el Informe sobre la competitividad a fin de que se convierta en una base analítica sólida del pilar microeconómico de la Estrategia de Lisboa. Todo ello también ha tenido como consecuencia que el análisis de los temas del presente informe se haya acercado a la agenda política.

La presente Comunicación no tiene como objetivo concluir propuestas concretas o un plan de acción, sino que pretende apoyar la toma de decisiones mediante la presentación de una serie de resultados y recomendaciones en relación con las políticas obtenidos con análisis económicos.

Tras realizar una revisión de la evolución más reciente del crecimiento, la productividad y el empleo en Europa, el informe aborda varios aspectos relacionados con tres de las cuatro acciones prioritarias del programa de reformas que se presentaron en el Consejo Europeo de Primavera de 2006: conocimiento e innovación , liberar el potencial empresarial y orientarse hacia una política energética eficiente e integrada . Cuatro capítulos abordan, sucesivamente, la liberalización de los mercados europeos de la energía, el entorno reglamentario en el contexto de la Estrategia europea para el crecimiento y el empleo, la financiación de la innovación y el concepto de «mercados piloto» en la política de la innovación. Además, el informe examina la posición competitiva de dos sectores industriales europeos de alta tecnología, la producción de bienes y servicios de las tecnologías de la información y la comunicación y la industria farmacéutica. Por último, un anexo estadístico presenta indicadores de competitividad a nivel sectorial.

2. RESULTADOS GLOBALES EN MATERIA DE COMPETITIVIDAD: SIGNOS ALENTADORES DE QUE SE ESTÁN ABORDANDO LOS DECEPCIONANTES RESULTADOS DE MEJORA DE LA COMPETITIVIDAD DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

En la última década, el crecimiento del PIB per cápita de la EU-25 ha sido inferior al de los EE.UU., y la tasa de crecimiento del PIB real, la productividad laboral y la productividad total de los factores en la Unión Europea se ha desacelerado o ha permanecido estancada durante el período 1990-2004. Estas tendencias tienen características estructurales, y esta convicción, compartida por los responsables políticos europeos, exige respuestas políticas adecuadas. En 2000, el Consejo Europeo acordó en Lisboa relanzar la competitividad europea. En 2005, se actualizó la estrategia de Lisboa, con un mayor hincapié en las políticas que tienen por objeto el crecimiento así como un incremento y una mejora del empleo. De hecho, las áreas clave de la Estrategia para el crecimiento y el empleo están relacionadas, entre otras cosas, con la aceleración del crecimiento de la productividad mediante la inversión en investigación y desarrollo, la mejora de la infraestructura europea, el refuerzo del capital humano y la promoción de la competencia. Con ello se contribuiría a aprovechar mejor la globalización. También debe situarse esta estrategia en el contexto más amplio del requisito de desarrollo sostenible que consiste en que deben satisfacerse las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.

Un primer signo alentador es la tendencia hacia unas tasas de empleo más elevadas en muchos Estados miembros de la UE, lo que, en cierta medida, es consecuencia de las reformas del mercado de trabajo introducidas en los últimos años. No obstante, las tasas de empleo en la mayoría de los países siguen siendo inferiores a los objetivos de Lisboa.

Sin embargo, las recientes mejoras de las tasas de empleo de la UE solamente se produjeron con unos pequeños incrementos de la productividad laboral. Los decepcionantes resultados en materia de crecimiento de la productividad en la UE pueden explicarse tanto por el bajo nivel de inversiones como por una tasa de crecimiento de la productividad total de los factores globalmente reducida. El crecimiento de la productividad total de los factores sigue siendo bajo desde la desaceleración que se produjo a mediados de los noventa, lo que demuestra la necesidad de no seguir posponiendo las reformas que corresponden a las prioridades acordadas en la Estrategia para el crecimiento y el empleo. Las mejoras de la productividad derivadas de la reorganización y la reasignación de la producción, la mejora de las cualificaciones laborales y la introducción de nuevos productos y procesos, en particular a través de las TIC, contribuirían a una mayor demanda de inversiones y a nuevas mejoras de la productividad laboral en lo que respecta a la intensidad del capital.

La evolución más reciente apunta a una aceleración del crecimiento económico de la UE, del 1,7 % en 2005 al 2,8 % en 2006. Se trataría de los mejores resultados en materia de crecimiento de la EU-25 desde 2000, que van acompañados de un mayor crecimiento del empleo y de la productividad y una reducción del desempleo. La subida del precio del petróleo ha tenido un efecto claramente negativo, aunque limitado, en el crecimiento europeo. Las simulaciones con modelos ayudan a cuantificar los efectos de las variaciones del precio de la energía a largo plazo y muestran su gran variedad en los diferentes países y sectores. A pesar del incremento de los precios de la energía durante el año en curso, no hay duda de que la economía de la UE se está recuperando fuertemente. Junto con la nueva gobernanza de la asociación para el crecimiento y el empleo, se trata de una oportunidad única para proseguir con firmeza las reformas estructurales necesarias.

3. MOTORES DE LA COMPETITIVIDAD

Liberalización del mercado de la energía : la intensa respuesta a los incentivos hace aún más necesaria una concepción cuidadosa de las políticas

Los mercados europeos de la energía han experimentado un proceso de liberalización desde principios de los años noventa. En el informe se presenta una evaluación de algunos de los efectos de la liberalización de los mercados europeos del gas y la electricidad y se debaten las cuestiones que plantea la liberalización en general, incluidas las experiencias fuera de la UE.

Los resultados apuntan a que la introducción de la competencia ha desembocado generalmente en una mayor rentabilidad de las operaciones, y que una parte de los beneficios ha llegado hasta los consumidores. No obstante, los mercados al por mayor del gas y la electricidad han resultado ser especialmente vulnerables al poder del mercado como consecuencia de la estructura industrial heredada y de las características específicas de estos mercados. Los operadores ya establecidos siguen teniendo un importante control de la producción, las importaciones y la infraestructura clave. En particular, se precisan unos reguladores eficientes para hacer frente a este problema. La competencia en los mercados al por menor todavía no ha funcionado adecuadamente en la mayor parte de los casos. Asimismo, las Directivas sobre energía prevén obligaciones de servicio universal y de servicio público así como normas específicas de protección de los consumidores.

En lo que respecta a la I+D, la información que se dispone sobre los efectos de la innovación indican que, después de la liberalización, se produce un cambio en la composición de las actividades de I+D: las empresas dejan de centrar sus actividades de innovación en la innovación tecnológica (de interés público) y se orientan hacia las tecnologías de reducción de costes y los servicios a los consumidores. Si bien parece haber disminuido el gasto agregado en I+D, parece haberse incrementado el hincapié en la innovación para mejorar la eficiencia. En consecuencia, pueden necesitarse nuevas medidas políticas para fomentar que la investigación energética fundamental recupere la situación que tenía antes de la liberalización.

Tanto la teoría como los datos de que se dispone indican que, en mercados liberalizados, los precios pueden fluctuar más a corto plazo y puede ser necesario ajustar la demanda con mayor frecuencia que antes de la liberalización a la capacidad disponible. Si bien estas fluctuaciones de precio se consideran indeseables en algunos casos, el papel más amplio de la demanda en el restablecimiento del equilibrio de los mercados es coherente con un incremento de la eficiencia a largo plazo. Otro aspecto es el hecho de que un diseño inadecuado de los mercados puede conducir a unas ineficientes bajas inversiones[2]. Este es especialmente el caso cuando los precios no consiguen reflejar el valor real de la energía, lo que provoca una baja rentabilidad, o cuando una desagregación inadecuada conduce a los operadores de redes a favorecer a sus empresas suministradoras afiliadas. En los mercados regulados (por ejemplo, las infraestructuras), es necesario concebir mecanismos para fomentar las inversiones eficientes, especialmente cuando está implicada la capacidad de transporte (transfronterizo). Factores tales como unos procedimientos complicados impuestos por las autoridades públicas también pueden contribuir a menores inversiones. A su vez, unas inversiones insuficientes en la producción de electricidad pueden provocar una falta de suministro de electricidad e incluso apagones.

Los resultados de los análisis económicos que se incluyen en el informe indican que las políticas, en respuesta a todo ello, deberían centrarse en primer lugar en una clara determinación de los derechos y las responsabilidades de los agentes del mercado, especialmente durante los períodos de escasez. Además, la promoción de unos mercados al por mayor más líquidos, especialmente para los contratos a plazo, ayudará a los consumidores a protegerse contra las fluctuaciones de precio. Unos mercados eficientes precisan un nivel más elevado de transparencia; un mecanismo a nivel de la UE para supervisar mejor la evolución de la oferta y la demanda en los mercados de la energía de la UE, que determinara las posibles carencias en materia de infraestructuras, suministro y almacenamiento, contribuiría a reforzar la transparencia de las cuestiones relativas a la seguridad del suministro de energía dentro de la UE.

Por último, según los resultados teóricos y empíricos, las repercusiones de la liberalización de los mercados de la electricidad en el medio ambiente son ambiguas. Si bien una reducción de precios incrementaría el consumo de energía, una mayor eficiencia de los combustibles y modificaciones de la combinación de tecnologías, como consecuencia de una mayor competencia, pueden reducir las emisiones[3]. En general, la liberalización y los objetivos medioambientales son compatibles. La liberalización también puede reforzar el efecto de los instrumentos medioambientales basados en el mercado, como por ejemplo el régimen europeo de comercio de derechos de emisión.

Entorno reglamentario : una adhesión muy amplia a los principios de una mejor legislación a pesar de unos compromisos desiguales

En la actualidad, la mejora del entorno de las empresas mediante la aplicación de medidas que refuercen el espíritu de empresa y la aplicación de normas para «Legislar mejor» es un objetivo compartido en la Unión Europea. Por tanto, la difusión de instrumentos para una mejor legislación es una de las prioridades claramente establecidas de la Estrategia para el crecimiento y el empleo. Así pues, se considera muy positivo que los programas nacionales de reforma (PNR) adoptados por los Estados miembros en 2005 reflejen la voluntad de reformar las prácticas reglamentarias. Estas reformas complementan adecuadamente a la Iniciativa «Legislar mejor» lanzada a nivel europeo, que incluye un programa de simplificación de la legislación vigente, evaluaciones sistemáticas de impacto de la nueva legislación, la mejora de la consulta de los interesados, así como la medición y la reducción de las cargas administrativas. Asimismo, se está trabajando en el establecimiento de objetivos cuantitativos para la reducción de las cargas administrativas.

Existen muchas dificultades para aislar los efectos de la normativa en la economía. No obstante, la literatura económica a este respecto, todavía limitada, aporta pruebas de que la normativa puede tener efectos significativamente positivos o negativos (si está mal concebida) en la economía y la innovación. En el Informe sobre competitividad se analiza el gran número de medidas que se proponen en los PNR y en otras instancias de todos los Estados miembros de la UE en relación con el objetivo de una mejor legislación. Si bien estas medidas varían considerablemente en lo que se refiere a su horizonte temporal, profundidad, grado de institucionalización y probable eficacia, la mayor parte de los Estados miembros prevén una o varias actividades de gran repercusión en este ámbito. Además, los Estados miembros presentan medidas con efectos beneficiosos visibles a corto plazo, tales como las ventanillas únicas para el registro de empresas. Por tanto, los PNR y la evolución de la situación desde su publicación el año pasado representan un paso claro en la dirección correcta para el entorno reglamentario de la UE. Las grandes diferencias observadas entre las medidas propuestas por Estados miembros concretos reflejan a menudo el hecho de que los Estados miembros se encuentren en fases diferentes del desarrollo de un sistema para una mejor legislación.

Cabe señalar en este contexto que la existencia de un sistema para mejorar la legislación no conduce necesariamente a una reducción sustancial de la normativa. De los siete Estados miembros que han sido globalmente categorizados, a partir de los indicadores existentes, como países con entornos reglamentarios relativamente restrictivos, tal como define la OCDE, dos presentan una serie de medidas en sus PNR que abarcan todos o casi todos los elementos de la agenda «Legislar mejor», y la mayor parte de los otros toman medidas como mínimo en dos áreas. Además, varios de los ocho Estados miembros enumerados entre los que tienen entornos reglamentarios menos restrictivos también se encuentran entre los países que han tomado medidas en todos o casi todos los elementos de la agenda «Legislar mejor».

Un número cada vez mayor de países (18) están aplicando, o tienen previsto hacerlo, sus propios sistemas de evaluación de impacto (EI), a semejanza de lo que ya se está produciendo en la Comisión y en un pequeño número de Estados miembros. Con ello debería contribuirse a garantizar una mayor calidad de la futura normativa en relación con cuestiones importantes para la competitividad nacional y europea. No obstante, los progresos hasta ahora han sido bastante lentos y debería tenerse en cuenta que pueden necesitarse unos años para que se aprecien los beneficios que aporta la aplicación de un sistema de EI. Además, existe la preocupación de que, en una serie de casos, las limitaciones de recursos puedan ser un obstáculo grave. Si no se soluciona este problema de reasignación de los recursos, la nueva legislación podría verse privada de la mejora de la calidad que se consigue a partir de EI que evalúen sistemáticamente el impacto económico, social y medioambiental como parte de un proceso integrado.

El establecimiento de un sistema de mejor legislación pleno e integrado debería ser el objetivo a medio o largo plazo de todos los Estados miembros. Es evidente que se precisa una actuación urgente para establecer las bases del sistema. Si esto se hace de manera sostenida, se contribuirá a proporcionar unas mejores condiciones para el espíritu de empresa, a reducciones de las cargas administrativas (que son especialmente elevadas en algunos sectores) y las barreras a la entrada en el mercado, y a una mayor competencia, más innovaciones y, en última instancia, un mayor crecimiento económico. El proceso general de mejora de la legislación todavía se encuentra en sus fases iniciales y su éxito final se verá influido por muchos factores que no pueden tenerse en cuenta fácilmente. La seriedad con la que se apliquen las propuestas existentes también desempeñará una función importante.

Este análisis señala que ya se han conseguido progresos en toda la UE y que todos los Estados miembros están tomando medidas para mejorar la legislación, y el entorno empresarial en general, pero que siguen existiendo auténticos desafíos. Naturalmente, en el caso de los países que, hasta ahora, han hecho menos hincapié en las políticas para mejorar la legislación, tanto la urgencia como los posibles beneficios que podría aportar un mayor esfuerzo en la agenda «Legislar mejor» son mayores que para los países que ya han alcanzado una fase más avanzada. Los Estados miembros que se encuentran en una posición inicial menos positiva deberían esforzarse más a fin de establecer sistemas de mejora de la legislación completos.

La financiación de la innovación recibe la atención que merece, aunque siguen existiendo algunas carencias en materia de políticas

El informe se centra en primer lugar en problemas de innovación específicos relacionados con la financiación y los instrumentos políticos adecuados para hacerles frente. El apoyo público puede expresarse de diversas maneras: medidas directas tales como subvenciones y préstamos, medidas indirectas tales como garantías o incentivos fiscales para I+D y medidas de capital de riesgo. En el informe se abordan las buenas prácticas del apoyo estatal, tal como sostiene la teoría económica, y se presentan conclusiones pertinentes en materia de políticas. A continuación, se complementan estas conclusiones revisando las medidas de financiación de la innovación que presentaron los Estados miembros en los programas nacionales de reforma emitidos en octubre de 2005.

Durante los últimos años, un número cada vez mayor de países han utilizado incentivos fiscales para fomentar la I+D y, en muchos países, se han incrementado los beneficios previstos en las disposiciones fiscales sobre I+D. Los programas nacionales de reforma emitidos por los Estados miembros en octubre de 2005 confirman esta tendencia. Asimismo, reflejan la importancia cada vez mayor de que las autoridades públicas dispongan de una industria sólida de capital de riesgo; en efecto, casi todos los Estados miembros mencionan acciones en curso, reforzadas o nuevas, con una especial atención a las inversiones durante las primeras fases. Un grupo destacado de países también anuncia acciones que tienen por objeto los inversores informales (business angels) . Aún así, no se presta una gran atención, a nivel global, a la facilitación de la movilidad transfronteriza del capital de riesgo. Lo mismo puede decirse de la financiación de la deuda de proyectos innovadores, ya que solamente un pequeño número de Estados miembros anuncian medidas a este respecto.

La gran variedad de regímenes e instrumentos, así como la intención frecuentemente afirmada de reformarlos y reestructurarlos, indican que se están efectuando muchos experimentos. Existe claramente margen para el aprendizaje mutuo y el intercambio de las mejores prácticas, que sería mucho más fácil si las evaluaciones de las medidas existentes fueran más frecuentes, sistemáticas y comparables. Asimismo, en algunos casos existe una amplia variedad de instrumentos dentro de un país, lo que hace necesario un esfuerzo más sistemático para informar a los usuarios potenciales, y exige también simplificar los instrumentos existentes y hacerlos más accesibles.

En conclusión, se considera que debería hacerse un mayor esfuerzo para facilitar la prestación de capital de riesgo transfronterizo y la financiación de la deuda de proyectos innovadores. En muchos países se está abordando la prestación de capital de riesgo en las primeras fases; sin embargo, se trata de un ámbito en el que debería hacerse más. Asimismo, la evaluación y la simplificación de los regímenes existentes debería ser más sistemática, y debería proseguir el aprendizaje mutuo de políticas.

No obstante, debe quedar claro que, si bien estos esfuerzos son necesarios, no son ciertamente suficientes para conseguir el objetivo más general de transformar la economía europea en una economía más dinámica y basada en el conocimiento. Además de establecer políticas globales de investigación, desarrollo e innovación, también será preciso aplicar reformas que reactiven la actividad económica en general, particularmente en los ámbitos del entorno empresarial, la competencia, el comercio exterior, la educación y los mercados de trabajo.

El enfoque de los mercados piloto puede contribuir a unas políticas de la innovación que puedan anticipar las necesidades globales

En el informe se emprendió una revisión de la literatura existente sobre el enfoque de los mercados piloto, un concepto útil para comprender mejor los factores que sustentan el éxito global de las innovaciones y las nuevas tecnologías, especialmente en el caso de diseños innovadores competidores.

Si bien el enfoque de los mercados piloto afecta en primer lugar a las empresas, también puede ayudar a las administraciones a diseñar una política en materia de tecnología más eficaz en relación con la facilitación del éxito global potencial de las actividades de innovación de las empresas. Con este fin, pueden aplicarse algunos criterios genéricos para diseñar las diferentes partes de la política de innovación (desde programas de financiación y contratación pública hasta el establecimiento de regulaciones y normas): incorporar las necesidades de los mercados globales y las preferencias de los clientes de otros países, transferir las preferencias del mercado nacional a otros países, insistir en la reducción de los costes de producción, permitir la competencia entre los diferentes diseños de innovación, y abordar las tendencias globales (aunque este último criterio es muy exigente, ya que es difícil determinar si un cambio concreto es una tendencia global).

Así pues, es de capital importancia para cualquier política que trate de apoyar la aparición de un mercado piloto poder prever los mercados globales, desarrollar un diseño de innovación que responda a las necesidades globales que van a surgir e introducir ventajas en materia de costes lo suficientemente elevadas para persuadir a otros países para que hagan lo mismo, sin interferir en el juego de la competencia.

A fin de hacer operativo el concepto de mercados piloto a nivel europeo, la Comisión ha propuesto en su reciente Comunicación sobre la innovación[4], en primer lugar, consultar a los interesados, en particular las plataformas tecnológicas y los grupos de expertos en innovación de Europe INNOVA , para determinar las posibles áreas en las que una combinación de políticas de la oferta y la demanda puede ayudar a la aparición de mercados favorables a la innovación y, en segundo lugar, emprender iniciativas de mercados piloto en los ámbitos más prometedores en 2007. A partir de esta experiencia, la Comisión elaborará una estrategia global de mercados piloto.

4. COMPETITIVIDAD A ESCALA SECTORIAL

Además de reexaminar la reforma económica (liberalización de la energía y entorno reglamentario) y las políticas destinadas a mejorar los resultados de la innovación, el informe examinó la situación competitiva de dos importantes sectores, de rápido crecimiento y de alta tecnología, la producción de bienes y servicios de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y la industria farmacéutica.

El sector de las TIC necesita más I+D y políticas que faciliten el cambio

En lo que respecta a las TIC, el informe llega a la conclusión de que la UE posee ventajas comparativas en bienes diferenciados de alta calidad que alcanzan precios más elevados. El mayor comercio de bienes intermedios, que es en gran medida un comercio interno de las empresas, indica que algunas de las importaciones se utilizan como productos intermedios para fabricar productos acabados más complejos y de más valor.

La globalización ha multiplicado las posibilidades de fragmentar los procesos de producción y de producir los componentes en los lugares que poseen ventajas comparativas. En consecuencia, los chips se diseñan en Europa mientras que la producción en masa se efectúa en Asia sudoriental; asimismo, el software se desarrolla en laboratorios europeos mientras que su codificación tiene lugar en la India. La cercanía a los clientes de productos especializados, tales como el software adaptado al usuario, es otro argumento en favor de la producción en la UE. Los datos disponibles apuntan a que la producción intensiva en conocimiento, el desarrollo de productos y la I+D estratégica todavía se realizan en Europa, mientras que la producción intensiva en mano de obra de bienes estándar maduros se ha trasladado a Asia. No obstante, las crecientes inversiones en I+D en China y la India pueden transformar esta situación en el futuro.

Con todo, los productores de TIC de los nuevos Estados miembros han demostrado que todavía es posible ser competitivo en la UE con una producción de bajo coste e intensiva en escala, como en el caso de los cables aislados, los receptores de radio y televisión y otros productos de electrónica de consumo, como los ordenadores. No obstante, es poco probable que este tipo de producción sea competitiva a largo plazo. Por tanto, es necesario seguir reforzando los vínculos entre los sistemas de innovación dentro de Europa a fin de obtener todo el potencial de la mano de obra relativamente bien cualificada de la EU-10.

La UE está particularmente especializada en la producción de servicios de comunicación así como en servicios de TI y producción de software. En cuanto de la fabricación de TIC, las ventajas comparativas de la UE se encuentran en la producción de instrumentos científicos, productos electrónicos y equipos de telecomunicaciones de gran calidad. La respuesta al desafío de los productores de bajo coste consiste en subir aún más en la escala de la calidad y en un rápido flujo de nuevos productos innovadores que satisfagan la creciente demanda de bienes y servicios avanzados. La consecución de este objetivo será más fácil si se aplican las adecuadas políticas microeconómicas generales y para cada sector.

En comparación con otros sectores, el sector de las TIC de la UE es intensivo en I+D. No obstante, teniendo en cuenta los retrasos que ya existen con respecto a sus principales competidores, un mayor incremento de las inversiones en I+D será de capital importancia para su futura competitividad. Esto es especialmente necesario para las pequeñas empresas y las empresas de nueva creación de la UE, más que para sus grandes empresas. Este hecho apunta a la existencia de una debilidad más sistémica en la generación, y la financiación, de investigación en pequeñas empresas innovadoras, que no puede abordarse únicamente mediante medidas del propio sector; por el contrario, se precisan políticas horizontales revisadas en relación con la financiación de la innovación. Asimismo, se trata claramente de un sector en el que el concepto de mercados piloto es relevante al considerar políticas específicas.

En resumen, los mercados de las TIC pueden evolucionar muy rápidamente y la innovación es un factor básico para la competitividad a largo plazo. Además de las características de las políticas propias de un sector que pueden facilitar un mayor desarrollo del mismo, el entorno empresarial más general y, especialmente, la regulación del mercado y el sistema de innovación, son de capital importancia para facilitar la adaptación al cambio.

Industria farmacéutica : las carencias sistémicas restringen una industria en expansión

La industria farmacéutica europea está creciendo en producción y empleo, y también crece su porcentaje de las exportaciones mundiales. Estos buenos resultados se deben en parte a una deslocalización de la producción de los EE.UU. a Europa, así como a un incremento de su competitividad en coste.

No obstante, la situación global es motivo de preocupación. La industria farmacéutica europea sufre un importante retraso en productividad laboral en relación con los EE.UU., mucho mayor que para el conjunto de la producción manufacturera. El crecimiento de la productividad en los EE.UU. se debió principalmente a la intensificación del capital, mientras que el componente más importante en Europa fue el crecimiento de la productividad total de los factores. En Europa, la intensidad del capital se incrementó de forma modesta.

Desde 2000, los EE.UU. han consolidado su papel central de innovación de la industria farmacéutica. Las empresas de este país poseen la mayor parte de las patentes biofarmacéuticas, y este dominio sigue creciendo. Asimismo, las empresas de los EE.UU. desempeñan una función clave en la división mundial del trabajo innovador de la industria farmacéutica, tal como demuestra su porcentaje de patentes inventadas conjuntamente a nivel internacional. Estas tendencias se ven confirmadas por los datos sobre citas de patentes. La estructura interna del sistema nacional de innovación de los EE.UU. es una poderosa fuente de ventajas competitivas y de liderazgo industrial. En particular, el sector de la biotecnología desempeña una función vital en la integración de la exploración de nuevas oportunidades de investigación con el desarrollo clínico y del mercado.

El mercado de productos farmacéuticos de los EE.UU. está a la vez más concentrado y es más volátil que los mercados de Europa. Es decir, la mayor concentración del mercado de los EE.UU. no significa que sea menos competitivo. Por el contrario, el mercado de los EE.UU. es muy competitivo; la renovación de los productos es mucho más frecuente que en la UE y Japón, y la competencia de los productores genéricos es importante. El comportamiento del mercado de los EE.UU. es coherente con el de un mercado caracterizado por una competencia schumpeteriana, en el que los innovadores pueden conseguir beneficios temporales casi como en una situación de monopolio, lo que, a su vez, es un estímulo para que los competidores innoven, lo que conduce rápidamente a productos más innovadores y una rápida evolución de las cuotas de mercado. No puede observarse tan claramente la existencia de una competencia dinámica en la UE en su conjunto, y especialmente en determinados países de la Europa continental.

Europa se encuentra por detrás de los EE.UU. en su capacidad de generar, organizar y sostener procesos de innovación y crecimiento de la productividad en la industria farmacéutica. Además, un porcentaje desproporcionado de la I+D farmacéutica se realiza en los EE.UU., lo que tiene consecuencias negativas tanto en materia de empleo de mucho valor añadido como de inversiones complementarias en investigación clínica.

Las políticas de costes de las instituciones europeas de Seguridad Social pueden explicar en cierta medida las diferentes dinámicas que caracterizan a la industria farmacéutica de la UE en relación con la de los EE.UU. No obstante, no pueden explicarse plenamente por factores sectoriales específicos. También son consecuencia de la relativa falta de dinamismo de Europa a la hora de reformar sus mercados de trabajo y de capitales, los sistemas educativos, el gasto público y los regímenes de regulación del mercado. Por ejemplo, esto se hace patente en la relativa falta de dinamismo de las empresas jóvenes dedicadas a la tecnología a la hora de generar y desarrollar proyectos de I+D.

Habida cuenta de las carencias de la competitividad europea, atribuidas, al menos en parte, a las distorsiones creadas por las políticas vigentes en materia de precios y reembolsos, la Comisión ha tomado la iniciativa de abordar algunos de estos problemas urgentes mediante la creación del Foro farmacéutico. Este Foro, creado en junio de 2005, reúne por primera vez a los altos responsables de la toma de decisiones en los Estados miembros, la industria y otros interesados. A partir de anteriores actuaciones, el proceso G10 Medicamentos, se abordarán los tres temas siguientes: información a los pacientes, eficacia relativa de los medicamentos, y precios y reembolsos.

En particular, estos dos últimos temas han provocado distorsiones del mercado en el Mercado Único de productos farmacéuticos en la UE, ya que las diferentes decisiones nacionales sobre precios y reembolsos y los requisitos divergentes a la hora de medir la eficacia relativa han tenido consecuencias no deseadas en otros Estados miembros con sistemas diferentes y, en muchos casos, han provocado efectos imprevistos para el mercado de la UE en su conjunto.

El objetivo del Foro es encontrar una vía que permita conseguir un equilibrio entre el objetivo de salud pública de que los pacientes accedan a nuevos medicamentos a precios asequibles y la necesidad de crear un entorno predecible para las empresas, con recompensas económicas para los innovadores. Si se encuentra un adecuado equilibrio y se crea un entorno que aliente la innovación, se fomentará la competitividad de esta industria. A partir de las deliberaciones realizadas en este marco, deberán emprenderse acciones concretas a nivel de la UE, y especialmente a nivel de los Estados miembros, para conseguir que Europa vuelva a ser un centro mundial de la innovación farmacéutica.

5. RESUMEN

La mejora de la competitividad de las economías europeas es una tarea polifacética y a largo plazo. En el informe sobre la competitividad europea de 2006 se examinaron una serie de reformas que tenían por objeto las condiciones marco (acceso a financiación de la innovación y mejor legislación) y el mercado de un recurso especialmente importante, la energía. También se determinó la contribución que el concepto de mercados piloto podría aportar a la hora de diseñar políticas de innovación más anticipatorias. Además, se debatieron los desafíos y las tendencias actuales en relación con la competitividad de dos sectores de tecnología punta en expansión, el sector de las TIC y la industria farmacéutica.

De conformidad con su misión de apoyo del pilar microeconómico de la Estrategia de Lisboa, en el informe se analizaban ámbitos en los que podría ser necesario un mayor esfuerzo, por ejemplo en el caso de las reformas del mercado de la energía, ya que afecta a los beneficios que obtienen los consumidores de las mejoras de la eficacia y de reguladores eficientes, la inversión en investigación fundamental a largo plazo y en infraestructuras, la fiabilidad y los efectos en el medio ambiente. En lo que respecta al entorno empresarial, se sugiere en el informe que todos los Estados miembros están tomando alguna medida de mejora de la legislación, así como del entorno empresarial en general, pero los Estados miembros que se encuentran en una posición inicial menos positiva deberían hacer un mayor esfuerzo a fin de establecer sistemas plenos de mejora de la legislación.

En cuanto a la política de innovación, se señalaba en el informe la necesidad de apoyar el capital de riesgo en las primeras fases y facilitar las operaciones transfronterizas de capital de riesgo, y se destacaba la relativa falta de atención a la facilitación de la financiación de la innovación a través de préstamos. Además, se determinaban los factores que contribuirían a diseñar una política de innovación orientada en función de mercados piloto, es decir, incorporar las necesidades de los mercados globales y las preferencias de los clientes de otros países, transferir las preferencias del mercado nacional a otros países, insistir en la reducción de los costes de producción, permitir la competencia entre los diferentes diseños de innovación, y abordar las tendencias globales.

La industria productora de TIC y la industria farmacéutica tienen poco en común, salvo el hecho de que ambas son sectores de alta tecnología. Las tendencias de la primera están principalmente impulsadas por la tecnología, mientras que, en la industria farmacéutica, las políticas en materia de coste de la salud desempeñan un papel importante. No obstante, coinciden en algunas carencias, como por ejemplo un destacado déficit en la intensidad de I+D y una falta relativa de empresas jóvenes innovadoras. También es evidente que, más allá de las medidas sectoriales específicas, que son necesarias y se abordan en foros concretos, su competitividad mejoraría sustancialmente con las reformas más horizontales que son la prioridad de la agenda de Lisboa, tales como las medidas relativas a la financiación de la innovación, el entorno empresarial global, la investigación, la educación y el funcionamiento de los mercados de trabajo.

[1] Documento de trabajo de los servicios de la Comisión SEC(2006) 1467 de 14.11.2006 , European Competitiveness Report 2006 .

[2] El diseño del mercado incluye varios componentes: mercados al por mayor, mercados al por menor, mercados de combustible, mercados de capacidad, mecanismos de gestión de la congestión y mecanismos de equilibrio.

[3] Este último efecto se ve influido por las condiciones iniciales propias de cada país.

[4] Comunicación COM(2006) 502 de la Comisión de 13.9.2006, Poner en práctica el conocimiento: una estrategia amplia de innovación para la UE .

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