Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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# 51998AC0645

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre la «Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones - Medidas en favor de la competitividad de la industria europea textil y de la confección»** 
  
*Diario Oficial n° C 214 de 10/07/1998 p. 0095*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre la «Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones - Medidas en favor de la competitividad de la industria europea textil y de la confección»

(98/C 214/26)

El 30 de octubre de 1997, de conformidad con el artículo 198 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, la Comisión decidió consultar al Comité Económico y Social sobre la comunicación mencionada.

La Sección de Industria, Comercio, Artesanía y Servicios, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 1 de abril de 1998 (ponente: Sr. Malosse).

En su 354° Pleno de los días 29 y 30 de abril de 1998 (sesión del 29 de abril), el Comité Económico y Social ha aprobado por 85 votos a favor, 5 votos en contra y 13 abstenciones el presente Dictamen.

1. Introducción

1.1. El sector textil y de la confección, actividad tradicional vinculada a una de las necesidades básicas de la sociedad, ha experimentado profundos cambios como consecuencia del desarrollo de los intercambios internacionales, que han contribuido a la aparición de nuevas zonas de producción con bajos costes salariales (África del Norte, Asia, Europa Oriental, América Latina). Esta transformación se ha visto acelerada por el desarrollo de las nuevas tecnologías, los cambios en los gustos y comportamientos de los consumidores y la revolución que se ha producido en el sector de la distribución. Desafortunadamente, en la Unión Europea esta transformación ha ido acompañada de la pérdida de numerosos empleos, sobre todo en lo que se refiere a los puestos de trabajo menos cualificados, a menudo ocupados por mujeres, y ha creado una situación desastrosa en numerosas zonas de actividad tradicional, que no han podido -o no han sabido- modernizarse o reconvertirse.

1.2. Actualmente es evidente que existe una creciente diferenciación entre el sector textil y de la confección, muy competitivo, y las empresas, que siguen adoleciendo de falta de competitividad y no han podido o no han sabido adaptarse.

1.3. Cabe destacar, sin embargo, que el sector ha logrado conservar una serie de «puntos fuertes», gracias sobre todo a su alto grado de integración a lo largo de todo el proceso de transformación, una industria de equipos de primer orden a nivel mundial, una industria de fibras sintéticas sumamente eficaz, una gran cantidad de PYME y artesanos muy creativos y una mano de obra por lo general muy cualificada. El sector también cuenta con otros puntos fuertes como, por ejemplo, el dinamismo que le aporta la industria europea de la moda (modistas, alta costura, ropa de confección), que ocupa una posición dominante en el mercado mundial. Asimismo, cabe subrayar el papel positivo que la distribución especializada desempeña en la promoción de la moda europea, tanto en el extranjero como en los núcleos históricos de las ciudades europeas, donde están concentradas las tiendas de moda.

1.4. En 1996, los envíos intracomunitarios alcanzaron 53 400 millones de ecus, mientras que las exportaciones europeas a terceros países ascendieron a 30 300 millones, lo que sitúa a este sector en los puestos de cabeza de la exportación europea. Sin embargo, la crisis financiera en Asia suscita preocupación por el futuro del sector, puesto que las devaluaciones podrían tener por resultado en Europa importaciones masivas de productos baratos y mayores dificultades de acceso a los mercados asiáticos.

1.5. A pesar de sus puntos fuertes, el sector se ha visto afectado durante los últimos años por la supresión de numerosos puestos de trabajo, alrededor de 600 000 entre 1990 y 1996. En efecto, las previsiones para los años venideros son igualmente alarmistas, basándose en la pérdida de 100 000 puestos de trabajo por año. Por lo tanto, urge pasar a la ofensiva mediante la adopción de una estrategia destinada a frenar y detener esta hemorragia y basada en el ejemplo de los numerosos logros de muchas empresas del sector, que han contribuido al mantenimiento o a la creación de puestos de trabajo. Con el fin de evaluar a fondo la situación y las perspectivas del sector, el CES organizó, en colaboración con la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, una audiencia con la participación de las principales partes interesadas, que se celebró el 23 de enero de 1998.

2. Observaciones de alcance general

2.1. La Comunicación de la Comisión tiene el gran mérito de haber iniciado un amplio debate en torno a la idea de una verdadera estrategia europea para el sector. No obstante, para que pueda considerarse como un verdadero plan de acción, la Comunicación deberá ir acompañada de propuestas más concretas, una descripción de los recursos financieros y humanos disponibles, un calendario de realización y mecanismos de seguimiento y coordinación entre servicios, imprescindibles para una puesta en práctica eficaz. Por tanto, habida cuenta de que urge alcanzar los objetivos fijados, el Comité Económico y Social pide al Consejo de Ministros de Industria que plasme en medidas concretas las buenas intenciones contenidas en dicha Comunicación.

2.2. El Comité lamenta que en la Comunicación no se haya incluido un análisis por países del rendimiento del sector, a fin de evaluar los mejores resultados y analizar sus causas. Asimismo, lamenta la falta de un análisis más detallado de la estructura del sector. En efecto, aunque se trate de un sector integrado, es imprescindible evaluar de forma apropiada la diversidad de los oficios y de los niveles de competitividad:

2.2.1. Una industria de maquinaria textil muy concentrada y, por lo general, muy eficiente.

2.2.2. El dinamismo de un sector textil consagrado a otros fines diferentes de la confección, a saber, la fabricación de muebles y alfombras, usos industriales, la industria del automóvil, etc.

2.2.3. Una industria de la confección dotada de una abundante mano de obra, compuesta generalmente por mujeres y localizada en cuencas de empleo inestables. Está representada, en general, por pequeñas empresas o artesanos.

2.2.4. La subcontratación, sobre todo en el ámbito de la confección -que da trabajo, según los datos facilitados por la Comisión Europea, a más de 650 000 personas en la Unión Europea, de las cuales 200 000 son artesanos, incluido el trabajo a domicilio- es un factor de empleo esencial en cuencas de empleo específicas. El trabajo a la medida o los talleres de costura/reparación también forman parte del sector con sus particularidades.

2.2.5. Un sector de investigación y desarrollo insuficientemente desarrollado en la Unión Europea, especialmente en lo que se refiere a nuevas fibras y nuevos tejidos que a menudo están sometidos a normas en materia de seguridad y de salud.

2.2.6. La moda y la alta costura: ámbitos en los que los creadores y modistas europeos ocupan un lugar de excepción a nivel mundial y aportan, a través de marcas y diseños, un valor añadido que a menudo es muy superior al de la producción misma.

2.2.7. El comercio, que a menudo representa un vehículo para la moda y la creación europeas en Europa y fuera de Europa (especialmente los pequeños comercios especializados y los grandes almacenes de productos caros, que suelen dar prioridad a la calidad y al servicio), mientras que los grandes distribuidores eligen preferentemente una estrategia de «precios bajos», basada en la venta de productos importados a precios muy reducidos que permiten obtener pingües beneficios.

2.3. El Comité, no obstante, se felicita de que en la Comunicación la Comisión reconozca que el sector textil y de la confección no sólo es más que una industria tradicional, sino también un sector que tiene futuro y da trabajo en la Unión a más de 2 200 000 personas en más de 120 000 empresas, muchas de las cuales, grandes o pequeñas, son sumamente competitivas y tienen un importante potencial de crecimiento. Convendría, además, ampliar esta reflexión a la distribución, que desempeña un papel fundamental en este sector de actividad, así como a la industria del calzado y a todas las actividades y accesorios relacionados con la moda. Considerándolo desde una perspectiva más amplia, este sector emplea casi 5 millones de trabajadores en la Unión Europea. Aun siendo cierto que estas actividades tienen problemas específicos, el Comité considera preferible adoptar un planteamiento más amplio para el plan de acción, lo cual le conferiría mayor coherencia e importancia.

2.3.1. Para el conjunto del sector interesado, el contenido creativo y cultural constituye un factor decisivo para el éxito de las exportaciones comunitarias. La venta de prendas de vestir de alta calidad no significa únicamente la venta de un tejido, sino de un contenido ligado a la noción de «creatividad», de saber hacer, de imagen y de estilo de vida.

La Comunidad debe contribuir, por lo tanto, a aumentar la motivación en lo que se refiere a valorar los aspectos culturales del sector. La creatividad (modelos y diseño) es una baza importante de que dispone la industria europea en el marco de la competencia internacional.

El control efectivo de esta propiedad intelectual a nivel nacional e internacional tiene una enorme importancia para este sector industrial.

No existe actualmente a nivel comunitario un sistema de protección uniforme y armonizado de la propiedad intelectual aplicable al control de los modelos y del diseño en el sector de la moda. El Comité aprovecha la ocasión para insistir y solicitar con urgencia una Directiva, prometida en su momento, pero que aún está por adoptar.

3. Promover los intereses legítimos de la industria europea en los mercados mundiales

3.1. En el plan de acción se examina de forma insuficiente la cuestión de un mayor acceso a los mercados de terceros países y sólo se aborda superficialmente la del control de las importaciones. Sin embargo, se trata de ámbitos que competen exclusivamente a la Comunidad. Con vistas al vencimiento del Acuerdo multifibras (AMF) en el año 2004, la Comisión Europea, tras consultar al sector, amplió recientemente la apertura de la UE a las importaciones, pero el Comité recomienda una acción más decidida, basada en los instrumentos que la UE ya tiene a su disposición y conforme a las normas de la OMC. A este respecto, el Comité hace hincapié en el tema de la reciprocidad. A modo de ejemplo, cabe señalar que los productos europeos del sector de la confección están actualmente sujetos a un gravamen del 22 % en concepto de derechos aduaneros para acceder al mercado estadounidense, mientras que las exportaciones procedentes de los EE.UU sólo están sujetas a un 12 %. En cuanto a los contratos públicos, los profesionales del sector observan que los proveedores de terceros países están acaparando una creciente proporción de los mismos, y que en este ámbito la reciprocidad es casi inexistente debido a las numerosas barreras o prácticas discriminatorias contrarias al Acuerdo sobre los contratos públicos (ACP) celebrado en el marco del GATT.

3.2. La Comisión Europea ha creado una base de datos y una dirección en Internet, a las que pueden acceder directamente los operadores económicos, que permiten conocer los obstáculos al comercio europeo en los mercados de terceros países («Market Access»). Esta base de datos ha tenido un éxito considerable, pero sería conveniente fomentar en mayor medida su utilización, especialmente entre los profesionales del sector textil y de la confección, que a menudo se quejan de los obstáculos que les afectan. No obstante, esta base de datos es sólo un instrumento a disposición de la Comisión Europea para obtener la supresión de estos obstáculos después de haberlos identificado. Habida cuenta del gran número de obstáculos identificado por la base «market access» (más de 600 en menos de un año) y los escasos procedimientos iniciados en virtud del Reglamento sobre los obstáculos al comercio (ROC), se insta a la Comisión a que adopte una postura aún más «agresiva, en el buen sentido de la palabra», de acuerdo con el planteamiento anunciado en octubre de 1997 por el Miembro de la Comisión, Sir Leon Brittan, ante el Comité Económico y Social.

3.3. El Comité recuerda los perjuicios resultantes de las prácticas ilícitas que perturban el comercio internacional. El Comité propone que en la materia se utilicen todos los instrumentos de que dispone la Unión Europea.

3.3.1. En los casos de dumping, el Consejo deberá asumir su responsabilidad en lo que se refiere a la decisión de confirmar o no los derechos antidumping provisionales. Si el Consejo no confirma las decisiones provisionales adoptadas dentro de un procedimiento transparente, puede causar importantes perjuicios a los intereses europeos.

3.3.2. Siguiendo el ejemplo de los estrictos controles impuestos por las autoridades aduaneras estadounidenses, la Unión Europea debe luchar con mayor eficacia contra todas las prácticas fraudulentas (falsificación de documentos, etc.), basándose en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia (asunto «Faroe Seafood», de mayo de 1996) y en el programa europeo de lucha contra el fraude y la imitación fraudulenta (UCLAF).

3.3.3. En particular, urge reforzar la lucha contra la comercialización de imitaciones fraudulentas. Sobre este asunto la Comisión publicará próximamente un Libro Verde que, a juicio del Comité, dará a conocer a la opinión pública en general los efectos negativos de estas prácticas, sobre todo en términos de empleo.

En los países «sensibles» deberían crearse equipos de vigilancia, en cooperación con las autoridades locales. A este respecto, ya ha tenido lugar una prometedora serie de primeros contactos con motivo del «Asia - Europe Business Forum», celebrado recientemente en Londres.

3.3.4. La Comunidad no debe vacilar en hacer uso del arma legal que supondría la modulación del sistema de preferencias generalizadas (SPG) para animar a los países en desarrollo a luchar contra el fraude y las imitaciones fraudulentas.

3.3.5. El Comité pide también a las autoridades nacionales y comunitarias competentes que prevean, de común acuerdo con los profesionales del sector, la introducción de una etiqueta en la que se especifique el lugar de fabricación, a fin de luchar contra el incumplimiento de las normas y aumentar así la transparencia y la calidad de la información facilitada a los consumidores. Pueden preverse diferentes fórmulas como, por ejemplo, una definición basada en el lugar de ensamblaje, preservando la imagen de las marcas nacionales de prestigio como «made in Italy» o «made in France».

3.4. Independientemente de los instrumentos actuales, el Comité insta a la Unión a que adopte una estrategia más ofensiva en la OMC, de común acuerdo con los medios interesados, a fin de establecer normas más transparentes, más equilibradas y más humanamente aceptables, en el ámbito del comercio internacional: limitación del SPG a los países que verdaderamente tienen dificultades, aplicación efectiva del principio de reciprocidad y promoción de los convenios sociales de la OIT, adoptando tanto medidas positivas (preferencias reforzadas), como negativas en caso de incumplimiento flagrante (trabajos forzados de prisioneros y niños). A este respecto, el Comité respalda la introducción, de común acuerdo con los profesionales del sector, de etiquetas ecológicas o «sociales», como la etiqueta estadounidense «children labour free» (producto no elaborado por menores), a condición de que sean objeto de controles rigurosos y de una armonización que impida su utilización para fines exclusivamente comerciales. El Comité se congratula de que los interlocutores sociales del sector europeo del textil y de la confección, la organización EURATEX y la FSE/THC hayan firmado, el 22 de septiembre de 1997, un «código de conducta» por el que animan activamente a sus miembros -y por consiguiente, a las empresas europeas- a respetar en todo el mundo, directa o indirectamente, los convenios básicos de la OIT relativos a las «normas laborales fundamentales», a saber, la prohibición del trabajo forzado, la libertad del derecho de asociación y de negociación, la prohibición del trabajo infantil y la no discriminación en el empleo.

3.5. Se ha de prestar especial atención, sobre la base de estos principios, a la renovación del Convenio de Lomé, la posibilidad de establecer una zona de libre comercio con la República de Sudáfrica y la probable adhesión de Rusia y China a la OMC. En lo que se refiere a estas iniciativas, es importante asociar estrechamente a las partes europeas interesadas, a saber, industriales, sindicatos, comerciantes y consumidores, a fin de que los intereses europeos no se vean sistemáticamente perjudicados en las correspondientes negociaciones. En este contexto, el Comité desea hacer hincapié en el respeto de los principios de reciprocidad y de lealtad y afirma su voluntad de hacer un seguimiento atento de la actuación de la Unión Europea al objeto de que ésta no fomente, abriendo mercados sin condiciones, el desarrollo de actividades incompatibles con los valores fundamentales en los que se basa, en particular los derechos humanos, los derechos sociales, los derechos de la infancia y la protección del medio ambiente. El Comité se congratula también de la iniciativa propuesta por la industria europea textil y de la confección de elaborar una «Carta Magna», con la firma de los industriales y los sindicatos de los países miembros de la OMC, basada en los principios de reciprocidad de los intercambios, lealtad, medidas de control, lucha contra la imitación fraudulenta y respeto de los convenios sociales de la OIT.

3.6. El Comité expresa igualmente su deseo de que se aborde la cuestión fundamental de la imitación fraudulenta y los medios de luchar eficazmente contra esta lacra, que afecta esencialmente a los creadores y a las marcas de las industrias europeas de la confección, así como la de accesorios (pañuelos, perfumes, calzado, joyas, etc.), en razón de su notoriedad mundial sin parangón hasta hoy en día. El Comité pide a la Comisión que recurra en mayor medida a sus prerrogativas, con objeto de impulsar la lucha contra estas prácticas, garantizando sobre todo una coordinación más eficaz entre las administraciones nacionales de aduanas. En las delegaciones y embajadas de países «sensibles» se podrían crear unidades antifraude conjuntas (Comisión y Estados miembros), encargadas de identificar las principales fuentes de producción ilegal y de actuar, recurriendo a los cauces legales y a las autoridades competentes, con el fin de eliminar estas prácticas. Esta acción de control y represión también debe extenderse a la propia Unión Europea, especialmente en el marco del «Tercer Pilar», puesto que estas prácticas se están desarrollando igualmente cada vez más en su territorio.

3.7. Aunque las acciones públicas de promoción de las exportaciones sigan siendo responsabilidad exclusiva de las autoridades nacionales, el conjunto de los industriales y artesanos desea que la Unión Europea preste su apoyo a acciones colectivas en mercados de terceros países: misiones, centros de exposición, participación en ferias, centros de logística, etc. El Comité considera que este tipo de acción sería especialmente apropiado para las PYME y la artesanía. Cabe señalar a este respecto que el sector está acusando fuertemente la supresión de los créditos con cargo al programa EXPROM.

4. La subcontratación: eslabón esencial de la cadena productiva

4.1. Tal como ha recordado el Comité en su Dictamen sobre «La competitividad de la subcontratación en la industria textil y de la confección de la Unión Europea» (), la subcontratación es un eslabón esencial de la cadena productiva como factor de flexibilidad y como alternativa a una deslocalización sistemática de los puestos de trabajo fuera de la Unión Europea. La existencia de una subcontratación europea de calidad a nivel local es un factor de competitividad para el sector, en el sentido de que le permite reaccionar con rapidez a los cambios de gustos de unos consumidores que siguen los caprichos de la moda. La subcontratación es también un factor de innovación y creatividad, gracias a la flexibilidad de los miles de empresas artesanales y PYME que la componen. Asimismo, la subcontratación es en numerosas regiones un factor clave de empleo, especialmente en lo que se refiere a la mano de obra femenina. A nivel europeo, pues, es importante fomentar proyectos piloto y buenas prácticas en materia de técnicas «justo a tiempo» y calidad. A este respecto, el Comité apoya las iniciativas emprendidas por la asociación europea EURATEX, con el respaldo de la Comisión Europea, para facilitar la investigación y la transferencia de tecnología en términos de respuesta rápida. El Comité subraya que sería interesante ampliar esta iniciativa, asociando primero a los diseñadores de moda y empresas artesanales y, después, a los distribuidores especializados, de manera que esta nueva dinámica de flexibilidad pueda extenderse a todo el sector.

4.2. El Tráfico de Perfeccionamiento Pasivo (TPP) y la subcontratación en terceros países constituyen un fenómeno que merece ser analizado más a fondo. En particular, podrían determinarse, a través de intercambios de buenas prácticas («benchmarking») a nivel empresarial, los TPP que tengan consecuencias positivas para el empleo local. La experiencia del mercado norteamericano del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) merecería un análisis detallado. En el marco del TLCAN, ampliado a los Estados caribeños, se ha puesto en práctica una estrategia global para el sector. Para la Unión Europea, el Comité propone la elaboración de una estrategia similar con Europa Oriental y Central, los terceros países mediterráneos y los países ACP signatarios del Convenio de Lomé. Además del principio de apertura recíproca de las fronteras y el establecimiento de un régimen común para las normas de origen, una estrategia europea debe incluir también una serie de compromisos sobre la observancia de las normas sociales y medioambientales fundamentales. Dicha estrategia también requiere instrumentos apropiados para facilitar la celebración de acuerdos de cooperación interempresarial en el gran espacio euromediterráneo: centros de cooperación interempresarial, programas comunes de formación y de cualificación comunes, ayudas a la inversión de tipo JOP o ECIP (), acciones en materia de seguridad e higiene en el lugar de trabajo, etc. El Comité recomienda la elaboración de un estudio sobre las ventajas que cabría esperar de una estrategia de esta índole.

4.3. Este estudio deberá examinar también los efectos negativos de una subcontratación incontrolada y no sometida a las correspondientes normas económicas y sociales, a saber, deslocalización masiva en detrimento del empleo en la Unión y explotación de la mano de obra local mediante condiciones contrarias a la dignidad humana y haciendo caso omiso de los convenios de la OIT.

4.4. En Europa, el recurso a la mano de obra clandestina es endémico en este sector. Por lo tanto, el Comité acoge favorablemente la elaboración de un Libro Verde sobre este tema, lo que permitirá proceder a una evaluación de este fenómeno, que afecta a todos los países de la Unión, estudiar su envergadura y proponer soluciones que, sin duda, dependerán de una mayor cooperación entre los Estados miembros.

5. Mejora de las condiciones económicas generales

5.1. El elevado coste del trabajo en Europa, a causa de las cargas sociales, se aborda de forma demasiado superficial en la Comunicación. Se trata, no obstante, de un importante problema para Europa. Como industria que proporciona empleo a un gran número de personas, especialmente mujeres, el sector textil y de la confección se vería beneficiado por una reducción de las cargas sociales y fiscales que pesan sobre el trabajo, sobre todo en favor de los empleos menos cualificados. Ésta es una forma excelente de luchar contra el trabajo clandestino, al igual que el concepto de un IVA reducido para los servicios que necesitan una proporción elevada de mano de obra, que de este modo podrían desarrollarse en el sector. El Comité lamenta que el Consejo Europeo sobre el empleo no haya suscrito la propuesta del Parlamento Europeo de modificar la Sexta Directiva sobre el IVA, para lanzar proyectos piloto con el fin de reducir el IVA aplicable a los servicios que necesitan una proporción elevada de mano de obra.

5.2. En la Comunicación se aborda de forma acertada el papel fundamental del diálogo social sectorial, en particular con vistas a la «reducción/reorganización del tiempo de trabajo, formación y mantenimiento/creación de puestos de trabajo». El Comité anima a los agentes sociales a concertarse sobre estos asuntos. Además, sería conveniente que la Comisión hiciese acopio de las mejores prácticas aplicadas en los Estados miembros, especialmente en lo que se refiere a acuerdos entre interlocutores sociales destinados a compaginar la flexibilidad del tiempo de trabajo con el mantenimiento o la creación de empleo. El Comité hace hincapié en que la flexibilidad del tiempo de trabajo podría llevarse a cabo con mayor facilidad a través de medidas de reducción de las cargas laborales, que se aplicarían a todos los sectores para no falsear la competencia. La eficacia del diálogo social depende de la participación de todos los representantes del sector de la distribución, del sector artesanal y de las PYME. Por consiguiente, es importante que la Comisión garantice que las organizaciones representativas de estos sectores estarán suficientemente representadas en cualquier negociación, tanto en el plano general como en el sectorial.

6. Formación y cualificación

6.1. Un aspecto paradójico del sector es que, aunque sigan produciéndose pérdidas de empleos poco cualificados, existe escasez -sobre todo en determinadas regiones de la Unión- de mano obra cualificada, que a menudo no se siente atraída por una actividad cuya imagen es poco prestigiosa y cuyos salarios son por lo general inferiores a la media.

6.2. El Comité, por tanto, subraya la importancia de una verdadera política de formación y cualificación enmarcada en una estrategia regional de la Unión Europea y sus países vecinos (PECO y países mediterráneos). Además de proceder a una revisión apropiada de las cualificaciones y los salarios, el sector debe esforzarse por atraer en mayor medida a los jóvenes.

6.3. La Unión Europea tiene un papel que desempeñar en este contexto. El Comité recomienda que se facilite el recurso a los programas LEONARDO y ADAPT, que han resultado decepcionantes para numerosos operadores del sector debido a las cargas administrativas excesivas y a la falta de recursos. En el marco de las acciones piloto de la Unión, el Comité recomienda la creación de una red europea de centros de formación destinada a multiplicar los intercambios de experiencia y fomentar la realización de programas conjuntos. En aras de su eficacia, esta acción deberá integrar también la participación de las asociaciones profesionales y sindicales del sector, incluidas las PYME, la artesanía y la distribución, para procurar que la oferta de formación coincida con las necesidades del sector.

7. Política regional y encuadramiento de las ayudas estatales

7.1. La legitimidad de una política regional a nivel comunitario sólo puede ponerse en tela de juicio cuando provoca excesos de capacidad productiva o falseamientos de la competencia intolerables que penalizan a las empresas más eficaces, sin ofrecer verdaderas oportunidades a los sectores en dificultad que destinan la ayuda que reciben a garantizar simplemente su supervivencia. Por ello, cabe preguntarse si la política regional comunitaria actual es verdaderamente compatible con una política de encuadramiento multisectorial de las ayudas. Actualmente sería más apropiado introducir un mayor grado de transparencia en la materia, junto con una serie de normas sencillas y una aplicación más estricta de las mismas. Cabe ayudar preferentemente a las regiones desfavorecidas a través de acciones integradas de promoción del sector local textil y de la confección: acciones de formación, calidad, centros técnicos, adquisición de nuevas tecnologías, acuerdos con los distribuidores especializados. Podrían llevarse a cabo a escala europea acciones de intercambio de las mejores prácticas, especialmente a partir de aquellos ejemplos que se hayan visto coronados por el éxito.

7.2. El mercado interior europeo aún no funciona de forma suficiente. Por ejemplo, en lo que se refiere a la contratación pública en el sector, el acceso a empresas de otros Estados miembros es particularmente bajo. Es incluso muy frecuente que los compradores públicos nacionales incumplan las directivas europeas: desigualdad de trato a partir de criterios discriminatorios, selección exclusivamente basada en el precio más bajo, limitaciones de carácter normativo, etc. El Comité recuerda al respecto lo recomendado en su Dictamen relativo al «Libro Verde sobre la contratación pública», a saber, que a largo plazo se vayan sustituyendo las directivas mal incorporadas a la legislación nacional por reglamentos, un mayor recurso a la mejor oferta, la concesión de cuotas preferentes a las PYME y la creación de autoridades independientes. En lo que se refiere a la normalización técnica, es necesario proceder a una armonización, o bien a una aplicación del principio de equivalencia, a fin de suprimir disposiciones nacionales -por ejemplo, en materia de medio ambiente- que puedan ser discriminatorias.

7.3. La fiscalidad es un elemento central de la competitividad y una importante fuente de falseamientos de la competencia. Este asunto no se aborda de forma suficiente en la Comunicación de la Comisión. Ahora más que nunca, es imprescindible una verdadera evaluación de los sistemas fiscales de la Unión, sobre todo con vistas a la introducción del euro, lo que permitirá comparar mejor las condiciones de competitividad y competencia.

7.4. La Comisión Europea acaba de publicar una oportuna Comunicación interpretativa en materia de competencia, relativa a las ferias y exposiciones. Ésta es una cuestión especialmente delicada en el sector del textil y de la confección, en el que numerosas empresas europeas, en particular las PYME y los creadores, se quejan de que se les niega de forma injustificada el acceso a este tipo de manifestaciones. El Comité, por tanto, pide a la Comisión Europea que organice una mesa redonda entre los organizadores de ferias y exposiciones de la Unión Europea y las asociaciones profesionales, a fin de introducir un mayor grado de transparencia en las normas de admisión a estas manifestaciones. El Comité espera igualmente que la Comisión desempeñe un papel más activo que le permita intervenir, recurriendo si es preciso al Reglamento sobre los obstáculos al comercio (ROC), con el fin de defender los intereses de los productores europeos que se vean excluidos de manifestaciones organizadas en terceros países. Ésta es la función tradicional de una autoridad pública, preferible a la idea de mantener oficinas de representación del sector en el extranjero, actividad que, obviamente, compete más bien a las iniciativas privadas o nacionales.

8. Valorizar las empresas competitivas

8.1. Pese a su imagen de sector en crisis, la industria europea textil y de la confección tiene innegablemente una serie de puntos fuertes y muchas de sus empresas son «líderes» en el mercado mundial. Desde este punto de vista, el Comité confía en que se elabore un plan de acción algo más dinámico sobre las perspectivas de creación de nuevas empresas y empleos en el sector. Se indican a continuación algunas pistas posibles:

8.2. El sector de la investigación sobre la industria textil y de la confección está insuficientemente desarrollado en Europa, sobre todo en lo que se refiere a los nuevos tejidos y a las nuevas fibras. Numerosos creadores, artesanos y empresas están recurriendo a centros establecidos en terceros países. El Comité propone que, en el marco de las acciones relativas a los nuevos materiales, el sector participe directamente en los «Advisory Groups» (grupos de asesoramiento) que establecen las prioridades de actuación. Debería garantizarse en mayor medida la complementariedad con las acciones de IDT nacionales.

8.3. El sector cuenta con un considerable potencial de innovación, especialmente entre las PYME. Este potencial está siendo ampliamente infrautilizado por falta de los indispensables recursos financieros y humanos. En este sentido, la Unión podría contribuir de forma decisiva a descompartimentar las redes de apoyo a la innovación y los centros técnicos, desarrollar los procedimientos de investigación conjunta, como los proyectos CRAFT, y apoyar proyectos de demostración vinculados a la introducción de nuevas tecnologías. Los proyectos de demostración podrían adoptar la forma de un «EUREKA de la innovación», recurriendo a una combinación de fondos públicos y privados con programas europeos y nacionales, de acuerdo con lo sugerido por el Comité en su Dictamen de iniciativa sobre «El impacto sobre las PYME de la disminución continua y generalizada de los fondos asignados a la IDT en la UE (a nivel comunitario y de los Estados miembros)» (). En el caso del sector textil y de la confección, la aplicación de este tipo de iniciativa debería incluir la moda y el diseño como factores de innovación.

8.4. Una de las carencias estructurales del sector radica en su escaso atractivo financiero, que está causado por el bajo rendimiento del capital neto invertido, y ahuyenta o disuade a los inversores. En el marco de las iniciativas de «crecimiento y empleo», adoptadas en el Consejo Europeo sobre el empleo de Luxemburgo, se han creado facilidades financieras con el fin de fomentar la creación de nuevas empresas y las inversiones en forma de capital de riesgo y garantías. Habida cuenta del elevado número de PYME del sector que desaparece por falta de compradores, el Comité propone que las organizaciones profesionales se encarguen de identificar, en cooperación con intermediarios financieros, los proyectos que puedan beneficiarse de estas facilidades, tanto para la creación como para la adquisición de empresas.

8.5. La cuestión de la propiedad intelectual es fundamental para el desarrollo de un sector sumamente «personalizado». Por ello, la adopción urgente de una directiva europea de protección de diseños y modelos y de una verdadera patente comunitaria debería ser una de las prioridades del plan de acción. Al mismo tiempo, estos instrumentos jurídicos deben ser eficaces en la lucha internacional contra la lacra que constituye para el sector la imitación fraudulenta.

9. Cooperación industrial entre empresas de la Unión Europea

9.1. En su Dictamen sobre la subcontratación, el Comité ya hizo hincapié en la necesidad de «favorecer la cooperación entre las PYME, asociando al pequeño comercio, de manera que puedan organizarse (...) y, llegado el caso, mediante una política de calidad a precios competitivos, puedan competir en mejores condiciones con los productos importados y defender sus intereses frente a los grandes distribuidores».

9.2. De modo más general, cabe preguntarse si los actuales instrumentos de apoyo a la cooperación (BC-NET, INTERPRISE, EUROPARTENARIAT) se adaptan realmente a las necesidades del sector. Una mayor especialización sectorial en el funcionamiento de estos instrumentos es una forma de determinar con mayor rapidez los posibles socios, al igual que acciones de información y asistencia por parte de las cámaras de comercio, las cámaras gremiales y las organizaciones profesionales.

9.3. Los actuales instrumentos de cooperación intraeuropea no pasan a menudo de la primera toma de contacto. En su Dictamen sobre la subcontratación, el Comité abogó por «un verdadero instrumento financiero (...) para fomentar la cooperación entre pequeñas y medianas empresas dentro de la Unión». El Comité se congratula de que esta propuesta se haya plasmado en la proposición de un instrumento denominado «JEV» () -que se ajusta a este objetivo- incluido en la iniciativa «crecimiento y empleo». El Comité acoge con satisfacción y apoya esta iniciativa.

9.4. Podría prestarse atención muy especial a los instrumentos de cooperación (ECIP, JOP) con terceros países vecinos, en particular los de Europa Oriental y la cuenca mediterránea. En efecto, una cooperación industrial controlada, manteniendo lo esencial del valor añadido en la Unión Europea, puede favorecer la integración de la industria de estos países en la UE y facilitar el acceso a los mercados locales emergentes. A este respecto, la existencia de centros de cooperación industrial, promovidos por la UE en estos países, es una buena forma de completar estos proyectos de cooperación industrial para garantizar que se conciban con arreglo a este espíritu de cooperación, y no como meras deslocalizaciones. Además, es conveniente ampliar a Asia y América del Sur los instrumentos financieros de cooperación disponibles a fin de fomentar la actividad de las empresas europeas del textil y de la confección en estos países.

10. Comercio y consumo

10.1. El Comité recuerda que la distribución es un eslabón imprescindible del sector, sobre todo en relación con el comercio especializado, los grandes almacenes o los minoristas. En este contexto, es importante asociar el comercio a todos los proyectos, en particular los de formación o cooperación. El Comité se remite al respecto a su propuesta de crear proyectos piloto de cooperación entre PYME, destinados a crear estructuras comunes de creación, producción y distribución, con objeto de incrementar el valor añadido de cada elemento del sector, incluida una política de precios, a fin de poder competir con los grandes distribuidores ().

10.2. El Comité subraya igualmente que los consumidores suelen estar poco o mal informados del origen y las condiciones de producción de los productos disponibles, lo cual justificaría que se llevara a cabo un estudio sobre el impacto que tendría la introducción de una etiqueta de origen. El Comité hace hincapié en la importancia de proyectos piloto en que participen productores, distribuidores y consumidores, especialmente con el fin de luchar contra la imitación fraudulenta. El desarrollo de etiquetas sociales o ecológicas, al igual que la indicación del lugar de fabricación, es también una forma apropiada de hacer que los distribuidores y consumidores sean más responsables en la elección de un producto.

10.3. Existen diferentes leyes nacionales que tienen por objeto proteger la salud de los consumidores y el medio ambiente, especialmente en lo que se refiere a determinadas sustancias químicas utilizadas en el tratamiento de los productos textiles y de la confección. Habida cuenta de que el funcionamiento eficaz del mercado interior exige una armonización a escala comunitaria, el Comité pide una iniciativa de la Comisión que prevea la prohibición de determinadas sustancias, sobre todo los PCP y los tintes azoicos, así como una utilización restringida del formaldehído y los metales pesados.

10.3.1. En estos ámbitos debería realizarse un esfuerzo especial en materia de investigación y desarrollo a través del V Programa Marco comunitario, sobre todo en lo que se refiere a nuevas sustancias que contengan propiedades no perjudiciales para la seguridad o la salud (por ejemplo, prevención de alergias). Asimismo, es preciso garantizar los posibles efectos de las nuevas sustancias que se descubran y velar por un estricto control de los productos importados, que a menudo no se ajustan a las disposiciones comunitarias.

11. Recomendaciones

Número 1

El Comité observa que el sector textil y de la confección, que da directamente trabajo a 2,2 millones de personas en la Unión, y a alrededor de cinco millones si se incluyen los accesorios y el calzado, es un sector de actividad que tiene futuro y un verdadero potencial de crecimiento y empleo en Europa. En particular, el Comité subraya el papel positivo desempeñado por las PYME y los artesanos, que garantizan la creatividad y la flexibilidad del sector. A este respecto, el Comité se congratula de la elaboración de un plan de acción europeo destinado a aumentar la competitividad, pero considera que se requiere un calendario preciso, recursos bien identificados y un mecanismo de seguimiento y control.

Número 2

El Comité considera que el plan de acción debería centrarse, en primer lugar, en los ámbitos que competen directamente a la Unión Europea, a saber:

- Una política comercial exterior basada en la reciprocidad y cuyo principal objetivo debe consistir en garantizar un mayor acceso a los productos europeos en los mercados de terceros países.

- La realización de acciones de promoción colectiva en los mercados de terceros países, reactivando para ello el programa EXPROM.

- Un mercado interior realizado, sobre todo en términos de normalización y apertura de los contratos públicos.

- La valorización y la protección, a nivel comunitario e internacional, de la creación y de las marcas europeas, a través sobre todo de una patente comunitaria, un sistema de protección de los diseños y modelos y una lucha activa contra la imitación fraudulenta y otros tipos de fraude.

- Un control más estricto de las prácticas de dumping o de comercio ilícito, así como la promoción de una Carta en favor de un comercio equitativo y leal a escala internacional.

- El establecimiento de un vínculo activo entre la liberalización del comercio en beneficio de los países en desarrollo y el respeto de los derechos sociales fundamentales definidos en los convenios de la OIT.

Número 3

El Comité, tras haber tomado nota de los puntos de vista de las principales partes interesadas, hace las siguientes propuestas de medidas concretas:

- Facilitar la utilización de los actuales recursos financieros de la Unión (fondos estructurales europeos, programa LEONARDO, etc.) para acciones destinadas a mejorar las cualificaciones de los trabajadores y acelerar la difusión de nuevas tecnologías, sobre todo en beneficio de las PYME, la artesanía y la subcontratación en general.

- Reorientar una parte significativa del futuro programa marco de investigación y desarrollo destinándola a la innovación, la creación y la utilización de las tecnologías de la información (procedimientos de innovación CRAFT y EUREKA). Asimismo, el sector textil y de la confección debe disponer de la posibilidad de beneficiarse de las nuevas medidas de ingeniería financiera «crecimiento y empleo», acordadas en la cumbre de Luxemburgo, en favor de la cooperación interempresarial, la creación y transmisión de empresas y la introducción de nuevas tecnologías.

- Asignar recursos significativos al plan de acción (proyectos piloto, «benchmarking»), con el fin de fomentar la cooperación interempresarial: acciones colectivas de promoción en terceros países, utilización del IED (Intercambio Electrónico de Datos) para crear sistemas de respuesta rápida en los que participen las PYME, la artesanía, los subcontratistas y la distribución especializada, consolidación del instrumento JEV en beneficio de las empresas y, por último, creación de una red de centros de formación especializados en cooperación con los operadores.

- Encargar un estudio sobre los efectos de las turbulencias monetarias, bursátiles y estructurales de Asia en las actividades del sector, que se encuentran entre las más afectadas.

Número 4

Consciente de los problemas sociales de un sector que, por lo general, sigue estando condicionado por actividades que necesitan una proporción elevada de mano de obra, y dado el preocupante e inaceptable empeoramiento del empleo, el Comité aboga por:

- un diálogo social sectorial más profundo para impulsar la reorganización del tiempo de trabajo, la mejora de las calificaciones y el empleo, principalmente a través de los acuerdos más innovadores;

- medidas eficaces, a nivel nacional, para reducir las cargas y los impuestos que pesan sobre el trabajo no cualificado;

- la anticipación de los previsibles cambios industriales a través de un grupo de alto nivel, compuesto por representantes cualificados de las diferentes partes interesadas;

- una política más decidida por parte de la Unión Europea para promover los convenios fundamentales de la OIT y el código de conducta firmado por los interlocutores sociales europeos;

- La lucha a escala de la Unión Europea contra el trabajo clandestino mediante una acción coordinada de los Estados miembros;

- una estrategia regional para el desarrollo de un espacio privilegiado de cooperación comercial e industrial con los países de Europa Oriental y de la cuenca mediterránea, así como en los países de Asia y América de Sur. Este espacio de actividades complementarias (subcontratación, franquicias, etc.) puede constituir una garantía para nuevas oportunidades y mayor competitividad para el sector textil de la Unión Europea. Puede contribuir igualmente a mejorar el nivel vida y la tasa de empleo en estos países, junto con un control eficaz de las condiciones de protección, especialmente en materia de condiciones sociales y medioambientales. El Comité pide a la Comisión que, de común acuerdo con los profesionales del sector, emprenda un estudio sobre este asunto.

Número 5

Consciente de que la Comunicación de la Comisión debe considerarse un punto de partida, el Comité recomienda que se establezca un calendario preciso de realización para el plan de acción. La publicación de un informe de trabajo anual permitiría que las partes interesadas, incluido el Comité Económico y Social, velasen por su realización efectiva.

Bruselas, el 29 de abril de 1998.

El Presidente del Comité Económico y Social

Tom JENKINS

() Dictamen del CES: DO C 66 de 3.3.1997.

() JOP: Joint-Venture Programme; ECIP: European Community International Investment Partners.

() Dictamen del CES: DO C 355 de 21.11.1997.

() JEV: Joint European venture.

() Dictamen del CES: DO C 66 de 3.3.1997.

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