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# 52002SC0130

**Documento de trabajo de la Comisión - La preparación para la Zona Euromediterránea de Libre Comercio: Elementos para la cooperación industrial regional 2002-2006 /\* SEC/2002/0130 final \*/**

  

DOCUMENTO DE TRABAJO DE LA COMISIÓN La preparación para la Zona Euromediterránea de Libre Comercio: Elementos para la cooperación industrial regional 2002-2006

1. Objetivos del presente documento

En el presente documento, además de resumirse la evolución de la situación desde 1996, se sitúa la Conferencia Ministerial de Málaga en su marco, se resumen las actividades actuales en materia de cooperación industrial y se proponen actividades para los próximos años con vistas a ayudar a los países asociados mediterráneos a adaptarse y modernizar sus sectores industriales para que puedan aprovechar al máximo los beneficios resultantes de la creación de la Zona de Libre Comercio.

La Comisión presenta estas propuestas para su examen en la cuarta Conferencia Euromediterránea de Ministros de Industria, que se celebrará en Málaga el 10 de abril de 2002.

2. Evolución de la situación 1996-2001

2.1. Conferencias Ministeriales

El Proceso de Barcelona, lanzado en noviembre de 1995, va encaminado a crear una estrecha cooperación euromediterránea en tres sectores principales: el diálogo político y sobre seguridad; la cooperación económica y financiera; y los intercambios y las relaciones culturales, sociales y humanas. El capítulo económico y financiero subraya el papel fundamental de la cooperación industrial para la creación de una zona de prosperidad compartida basada en la liberalización del comercio, el logro de la transición económica y el fomento de la inversión.

En vista de la situación política en el Oriente Medio, el Proceso de Barcelona es más necesario que nunca para velar por que la región en su conjunto reciba el apoyo idóneo para que la integración económica desempeñe plenamente su papel en pro de la estabilidad política y la paz.

La Asociación Euromediterránea puede aportar una contribución decisiva para ayudar a los países asociados mediterráneos a abordar los retos conexos. Al mismo tiempo, es necesario un importante esfuerzo de ajuste para que dichos países y sus comunidades empresariales estén en condiciones de aprovechar plenamente las oportunidades que surgirán gracias a la Zona Euromediterránea de Libre Comercio en 2010, tanto en cuanto a la mejora del acceso a los mercados como a la intensificación de la cooperación Sur-Sur.

Hasta ahora se han celebrado tres Conferencias de Ministros de Industria de los 27 países asociados:

- La primera se celebró en Bruselas en mayo de 1996. Los ministros establecieron las bases de una cooperación industrial regional, al acordar objetivos generales, incluyendo, en particular, la creación de un marco jurídico y administrativo idóneo; el desarrollo de zonas industriales; la creación de centros de servicios especializados y la prestación de apoyo a dichos centros; el fomento de las PYME; y el desarrollo de redes regionales de agentes económicos. La declaración de Bruselas propició la creación de dos grupos de trabajo en 1997.

- La segunda Conferencia se celebró en Klagenfurt (Austria) en octubre de 1998. Brindó una oportunidad para hacer un balance de los avances logrados en la ejecución de las actividades acordadas en el marco de los grupos de trabajo y también subrayó la importancia de las actividades en materia de infraestructuras y de fomento de la inversión para que aumente la inversión en la región mediterránea.

- La tercera Conferencia se celebró en Limassol (Chipre) en junio de 2000. Se aprobó un detallado programa de trabajo centrado en cuatro prioridades principales: inversión; innovación, tecnología y calidad; instrumentos del mercado euromediterráneo; y desarrollo de las PYME. Desde el punto de vista organizativo, la Conferencia estableció la fusión de los dos grupos de trabajo anteriores en un solo «Grupo de Trabajo sobre la cooperación industrial euromediterránea».

2.2 Apoyo político del sector privado

Ya en 1996, el sector privado inició el apoyo político al proceso mediante cumbres industriales euromediterráneas organizadas por las federaciones industriales nacionales.

- Las celebradas en Marrakech en 1996 y en Atenas en 1997 contribuyeron a la preparación de la Conferencia de Klagenfurt.

- La Cumbre celebrada en Túnez en mayo de 2000 sirvió para lanzar la red UNIMED de federaciones de la industria mediterránea y de la UE. En Limassol se tuvieron en cuenta sus conclusiones.

- La Cumbre Industrial que se celebrará en Estambul los días 1 y 2 de marzo de 2002 precederá a la Conferencia de Málaga.

Además, se están haciendo gestiones actualmente para la creación de una federación regional de industrias mediterráneas, inspirada en las estructuras de la UNICE.

2.3. Panorama de las actividades actuales

Desde la Conferencia Ministerial de Limassol las actividades de cooperación industrial se han centrado en la formulación de programas en los cuatro sectores prioritarios antes mencionados. En tres de dichos sectores, hay ya programas totalmente formulados:

- El Programa de Fomento de la Inversión va encaminado a la creación de una red de agencias de fomento de la inversión y medidas conexas, con un presupuesto de 3,95 millones de euros;

- El Programa Innovación/Tecnología/Calidad (EURO-MED ITQ), cuyo presupuesto asciende a 15 millones de euros, ayudará a los centros tecnológicos y de innovación a modernizar sus métodos de trabajo, eficacia y capacidad tecnológica, a crear una red de dichos centros en la región euromediterránea y a abordar diversas cuestiones relacionadas con la calidad.

- El Programa sobre los mecanismos del mercado euromediterráneo (EURO-MED MARKET) va encaminado a fomentar intercambios de experiencias, determinar mejores prácticas y medidas reguladoras necesarias para el correcto funcionamiento de la Zona Euromediterránea de Libre Comercio, a partir de la experiencia del Mercado Interior de la UE. Su presupuesto ascenderá a 9,9 millones de euros.

La ejecución de esos tres programas comenzará en 2002. En los próximos años - hasta 2005 - habrá que dedicar la atención adecuada a velar por una ejecución eficiente y sin obstáculos de dichos programas. Cuando estén a punto de concluir, habrá que examinar la posibilidad de continuar o ampliar las actividades previstas a partir de una evaluación de sus resultados.

Además, está a punto de concluir la ejecución de un anterior programa sobre zonas industriales, que ha logrado una aceptación muy positiva. Para atender las peticiones de prórroga, se va a hacer una evaluación con vistas a apreciar sus resultados y decidir sobre su posible continuidad.

Respecto del desarrollo de las PYME, se está trabajando en relación con actividades que irían encaminadas a alentar a las administraciones públicas para que conciban políticas con vistas a mejorar el marco en que funcionan las PYME de la región mediterránea, conservando al mismo tiempo algunos elementos de asistencia financiera directa a organizaciones intermedias, basados en experiencias anteriores logradas, en los casos en que sea oportuno.

Por último, otras diversas actividades, si bien no corresponden al marco del Grupo de Trabajo sobre cooperación industrial euromediterránea, pueden representar una contribución positiva a los objetivos más amplios perseguidos por los programas de cooperación regional industrial. Por ejemplo, la Comisión ha lanzado estudios de viabilidad sobre guías del inversor basadas en Internet y sobre el fomento del arbitraje comercial y otras técnicas de resolución de litigios.

2.4. Logros hasta 2001

A lo largo de los cinco a seis últimos años, la cooperación industrial financiada por la UE y actividades conexas han contribuido de forma importante a la mejora de la capacidad de los países asociados mediterráneos y de sus empresas para afrontar los retos que plantea la Zona de Libre Comercio. Si bien falta aún mucho por hacer -lo que explica la necesidad de actividades suplementarias en ese sector-, ya se pueden señalar varios logros:

En primer lugar, por lo que se refiere a los programas regionales, el programa sobre zonas industriales, antes citado, parece -sin perjuicio de los resultados de la evaluación completa que se llevará a cabo- haber contribuido de manera importante a la capacidad de los países asociados para ayudar a crear y atraer empresas y atender sus necesidades. Así lo atestigua la guía de mejores prácticas publicada como parte de dicho programa. Además, el estudio sobre «inversión extranjera directa en los países mediterráneos», que también se llevó a cabo bajo los auspicios del Grupo de Trabajo sobre la cooperación industrial euromediterránea, ha ayudado a perfeccionar el diagnóstico sobre la escasez de inversión extranjera directa en la región y sus análisis pueden ser útiles para idear soluciones a ese problema.

Otros programas regionales MEDA son también pertinentes: por ejemplo, el mecanismo de capital de riesgo gestionado por el BEI en nombre de la Comisión o los diversos programas encaminados a fortalecer las organizaciones empresariales representativas en los países beneficiarios.

También se debe tener en cuenta la dimensión bilateral de la asistencia, pues no siempre es posible abordar los problemas específicos de los países en el marco de un programa regional. La mayoría de los países asociados mediterráneos se han venido beneficiando de una importante ayuda bilateral con cargo al programa MEDA en sectores directamente pertinentes para los asuntos abordados por este documento de trabajo. Dichos sectores son, entre otros, los de desarrollo del sector privado, apoyo al desarrollo de las PYME, asistencia para la privatización o el desarrollo industrial, así como sectores normativos directamente pertinentes para la mejora de la capacidad de los países con vistas a competir en un mercado ampliado: por ejemplo, calidad y normas técnicas.

Para permitir una evaluación más completa de las repercusiones de los programas de apoyo -regionales y bilaterales- financiados con cargo a MEDA en esos sectores, la Comisión se propone presentar en el futuro un documento en el que resumirá los resultados de dicha asistencia.

Por último, hay que recordar también la contribución del Banco Europeo de Inversiones. El BEI ha ido intensificando cada vez más sus intervenciones en la región mediterránea en los últimos años y en el futuro se reforzará aún más esa actividad. Así, el Banco podrá conceder un máximo de 6 425 millones de euros en préstamos garantizados por la UE en los países asociados mediterráneos durante el período que concluirá en 2007, además de lo cual fue autorizado por el Consejo a prestar 1 000 millones más de euros a las empresas de esos países sin esa garantía. Estas medidas tendrán un importante efecto positivo en los sectores empresariales de los países asociados, directamente (mediante préstamos para la modernización de las empresas) o indirectamente (ayudando a mejorar la infraestructura global).

3. Oportunidad de la conferencia de málaga

La Conferencia Ministerial de Málaga brinda una oportunidad decisiva para dar un nuevo impulso a las actividades de cooperación industrial conforme al Proceso de Barcelona. Como la meta de 2010 irá acercándose rápidamente, se deben dedicar plenamente los próximos años a llevar a cabo la mayor parte del importante ajuste necesario.

Así pues, es importante que la Conferencia apruebe un programa de trabajo ambicioso, pero realista, centrado en los aspectos normativos y que comprenda, además, asistencia técnica específica para atender las necesidades de los países asociados, pues las circunstancias requieren un paso adelante cualitativo.

4. Nuevas orientaciones 2002-2006

4.1 Características de las medidas regionales

Un planteamiento actualizado de la cooperación industrial debería ir encaminado a obtener los mayores beneficios posibles del enfoque regional.

Dentro de la Asociación Euromediterránea, la cooperación regional va destinada a

- lograr resultados mediante un enfoque regional, que puede hacer de catalizador para fortalecer los efectos de la cooperación bilateral;

- abordar cuestiones que tienen una dimensión transnacional; e

- intensificar la cooperación «Sur-Sur» (es decir, la cooperación entre los propios asociados mediterráneos comenzando, cuando proceda, a partir de una base subregional).

De esas características se sigue que, en el sector de la cooperación industrial, los beneficiarios directos de las actividades deben ser la administración pública y las organizaciones del sector privado que puedan hacer de multiplicadoras e intermediarias, aun cuando las comunidades empresariales vayan a ser las beneficiarias finales de la mejora del marco resultante de dichas actividades. La mejor forma de conseguir el objetivo de ayudar a las empresas mediterráneas a que aprovechen plenamente los beneficios de la Zona de Libre Comercio es centrándose en iniciativas que, al tiempo que garanticen la continuidad y complementen las actividades ya existentes, procuren ir más lejos e influir directamente en la política y el marco reglamentario de los países asociados. A ese respecto, se podrían extraer enseñanzas útiles de la experiencia de la UE en la mejora del marco. Habrá que evitar la superposición de tareas con los programas o actividades regionales o bilaterales vigentes.

Como la situación en cada uno de los países asociados mediterráneos puede variar, puede ser oportuno aplicar medidas normativas pertinentes en el nivel bilateral.

Además, será necesario examinar -ya sea en la fase de concepción o en la de ejecución- si tendrían o no que participar todos los países asociados mediterráneos en todas las iniciativas. El método ya experimentado de centrar las iniciativas subregionales en el nivel de la ejecución mediante un planteamiento basado en un grupo (cluster) de proyectos proporcionará a ese respecto la necesaria flexibilidad.

En ese contexto y con el objetivo de contribuir a la programación de las actividades futuras en el marco de la cooperación regional euromediterránea, la Comisión propone diversas actividades nuevas que se deben emprender en cuatro sectores diferentes. En cada caso, el lanzamiento de dichas actividades dependería de su inserción adecuada en los documentos de programación regional, la disponibilidad de recursos financieros y la conclusión de la labor preparatoria relativa a la concepción, viabilidad y evaluación de los programas.

4.2. Propuestas concretas

4.2.1. Marco reglamentario y normas

Los programas EURO-MED MARKET y EURO-MED ITQ ofrecen ya una base bastante amplia para llevar a cabo diversas actividades en esta esfera.

Sin embargo, se podrían llevar a cabo diversas actividades complementarias en el marco de dichos programas o en iniciativas diferentes para facilitar la creación de una Zona de Libre Comercio Euromediterránea a fin de reducir las diferencias existentes en materia de reglamentación entre la UE y los países asociados mediterráneos y entre estos países.

Un plan general de medidas en este ámbito podría centrarse en:

- una adaptación más eficaz a las normas internacionales y/o europeas;

- la aclaración del papel que deben desempeñar las normas en el sistema reglamentario, como, por ejemplo, se aplican en el «Nuevo Enfoque» de la UE;

- un mayor acercamiento a las organizaciones normalizadoras pertinentes con vistas a alguna forma de participación asociada, en última instancia, en los Organismos Europeos de Normalización, lo que permitiría a los órganos pertinentes de los países asociados mediterráneos participar en la elaboración de las normas europeas.

Si bien los Acuerdos de Asociación no lo requieren en sentido estricto, existen razones poderosas para que los países asociados sigan la vía de la armonización con las técnicas reglamentarias de la UE y las normas europeas, lo que ofrecería a sus exportadores un mejor acceso a la UE, como su principal mercado de exportación, e incluso fuera de ella, pues las normas europeas están en gran medida en consonancia con las normas internacionales. Además, las actividades coordinadas por los países asociados con vistas a reducir las diferencias en materia de reglamentación deberían ayudarlos también a intensificar el comercio Sur-Sur y al tiempo aumentar el atractivo de la región para los inversores extranjeros gracias a la perspectiva de un mercado ampliado.

Se podría -y sería útil- centrar las medidas en primer lugar en los sectores en los que países asociados tienen importantes intereses exportadores o en los que se han observado dificultades concretas o ambas cosas. Un diálogo entre la UE y los países asociados contribuiría a determinar los sectores prioritarios, ya sea con carácter regional o, tal vez más adecuadamente, en cada país y teniendo en cuenta también la asistencia pasada y presente prestada en ese sector por la UE y otros donantes.

Para formular un programa operativo en este campo, sería necesaria también una acción concertada en la que intervinieran los responsables de la formulación de políticas, los reguladores/legisladores, los organismos de normalización y los interesados directos del sector privado.

4.2.2. Creación de un entorno más favorable para la innovación y la utilización de las nuevas tecnologías

La importancia de la innovación y la utilización de las nuevas tecnologías como factor decisivo para el desarrollo de las empresas está ya plenamente reconocida y ha propiciado la formulación del programa EURO-MED-ITQ, que deberá contribuir de forma importante a la modernización de los centros tecnológicos y de innovación de la región mediterránea.

Como acaba de comenzar la ejecución de ese programa, que durará unos tres años, es demasiado pronto para examinar sus resultados y su posible aprovechamiento con vistas al futuro. Sin embargo, se podría iniciar la labor sin esperar a la conclusión de su ejecución en otras dimensiones pertinentes para la consecución de sus objetivos más amplios.

Se podría prestar atención en particular a la creación de un entorno económico y jurídico más favorable para la innovación y la utilización de las nuevas tecnologías. Diversos aspectos jurídicos e institucionales (incluidos la organización de los sistemas de formación educativa y profesional, las normas contables y fiscales, el marco de las relaciones industria/universidad y la existencia o no de instrumentos que contribuyan a ajustar las ofertas y demandas de innovaciones o tecnologías, la organización y el desarrollo de las entidades financieras, la legislación relativa a garantías, el grado de protección de los derechos de propiedad intelectual, etc.) pueden tener profundas repercusiones en el convencimiento por parte de las empresas de la importancia de esos factores y en su disposición y capacidad para incluirlos en sus productos y procesos.

La mejor forma de iniciar la formulación de programas en este ámbito sería la de enumerar los factores más relevantes. Después habría que hacer un análisis de la situación existente en relación con todos ellos en cada uno de los países asociados. Como tercera medida, sería útil una comparación entre los diversos países asociados mediterráneos y con los Estados miembros de la UE o países de otras partes del mundo. En una palabra, el resultado de ese proceso sería la determinación de las mejores prácticas y, posiblemente, recomendaciones sobre los cambios necesarios. Para esa labor se podría aprovechar la experiencia obtenida por la UE en la compilación del «cuadro de indicadores de la innovación». Dada la importancia cada vez mayor de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones para las empresas de todos los sectores, se podría prestar atención específica al acceso a dichas tecnologías.

Las administraciones nacionales encargadas de la política de innovación y desarrollo tecnológico serían las protagonistas primordiales en ese marco. Sin embargo, se debería ampliar el grupo destinatario incluyendo a las organizaciones empresariales representativas mediante sus redes pertinentes y también las redes pertinentes de centros tecnológicos y de innovación.

También se podría examinar la posibilidad de prestar asistencia técnica a las administraciones públicas y a los órganos pertinentes del sector privado. A ese respecto se debe abordar en particular la cuestión esencial del acceso a la innovación y la tecnología para las PYME mediterráneas. Para ello, se podría prestar asistencia a las organizaciones representativas del sector privado y a las administraciones públicas con vistas a aumentar su capacidad para prestar a las empresas de la región servicios con aportaciones específicas partiendo de experiencias de éxito anteriores. Esa acción podría centrarse en la prestación de apoyo financiero a la innovación industrial, dada la demanda existente a ese respecto de los países asociados a MEDA.

Se podría examinar también la oportunidad de poner en marcha acciones experimentales/de demostración (incluida la asistencia técnica) en relación con los asuntos antes mencionados en el nivel regional, por ejemplo mediante una convocatoria de propuestas.

En ese marco, se concebirán nuevas iniciativas en estrecha coordinación con las actividades que se pueden lanzar con vistas a fomentar el desarrollo de las PYME, como se ha dicho anteriormente.

Sin embargo, a la hora de determinar cualquier nueva iniciativa en esa esfera, habrá que procurar evitar cualquier superposición con las actividades existentes.

4.2.3 Creación de un foro de diálogo permanente con el sector privado para prestar asesoramiento a los responsables de la formulación de políticas

La participación del sector privado en el proceso de formulación de políticas es una necesidad y una experiencia positiva en las relaciones de la UE con otras partes del mundo. Por ejemplo, foros como el Diálogo Empresarial Transatlántico (TABD) o la Mesa Redonda UE-Rusia, aunque no desempeñan papel oficial alguno, han resultado útiles para aportar a la Unión Europea y a determinados terceros países ideas sobre cómo superar los problemas concretos en sus relaciones económicas bilaterales.

Por lo que se refiere a la región mediterránea, las Cumbres Industriales UE-MED han ayudado a las empresas de la UE y de los países asociados a hacer oír su voz e iniciativas como la creación de una Unión mediterránea de federaciones industriales son un paso oportuno más en esa dirección.

Sin embargo, existen razones para hacer que esa participación sea más permanente y sistemática, a semejanza de los ejemplos antes mencionados, lo que significaría la creación de un foro permanente y en el que altos funcionarios estatales y personal directivo de las empresas de la UE y de los países asociados mediterráneos examinaran las cuestiones normativas a partir de recomendaciones conjuntas de la comunidad empresarial sobre cuestiones como el marco para las empresas y la inversión, el desarrollo de las infraestructuras, los instrumentos normativos y financieros para apoyar la creación de la Zona de Libre Comercio, etc. El Foro podría ser también un punto natural de encuentro para la UNICE y su homóloga mediterránea.

El Foro podría preparar recomendaciones a petición de las autoridades públicas (por ejemplo, del Grupo de Trabajo sobre la cooperación industrial euromediterránea) o por propia iniciativa de sus miembros.

La diferencia entre dicho foro y el fortalecimiento de las actuales estructuras representativas de la industria radica en

- la participación personal de los dirigentes empresariales,

- la vinculación directa con las altas esferas gubernamentales,

- la tendencia inherente a alcanzar posiciones empresariales conjuntas por ambas partes y

- el peso político de esas posiciones conjuntas.

Ese proceso necesitaría el apoyo activo de organizaciones empresariales representativas, en particular en lo relativo a la selección de los empresarios participantes. La participación de dichas organizaciones es necesaria para velar por que los empresarios seleccionados sean suficientemente representativos desde el punto de vista geográfico y sectorial y por que haya una representación apropiada de las PYME.

No se puede subestimar la importancia de la selección de los empresarios idóneos como miembros del Foro, en particular por lo que al (o los) presidente(s) se refiere. Deberían contar con un amplio apoyo y estar dispuestos a impulsar conjuntamente el proceso de diálogo comprometiéndose activamente con su éxito y velando por que entre las conferencias anuales se lleve a cabo la labor en el nivel técnico.

No se debe considerar dicho foro, si se llegara a crear, como una iniciativa aislada, sino sólo como un complemento de los otros componentes propuestos como parte de esta estrategia. Podría aprovechar la experiencia y a los participantes de las Cumbres Industriales UE-MED y, siempre que sea posible, se organizarían sus reuniones en conjunción con las Cumbres.

Si se pudiera anunciar ese proyecto en la próxima Cumbre Industrial, que se celebrará en Estambul en marzo de 2002, brindaría la posibilidad de un respaldo oficial por la Conferencia Ministerial que se celebrará en Málaga en abril.

4.2.4. Una red virtual de administraciones de la UE y MED para contribuir a la gestión de los flujos de información en la Zona de Libre Comercio

La creación progresiva de una Zona de Libre Comercio Mediterránea-UE probablemente creará la necesidad de intercambios más sistemáticos de información en diversos sectores normativos. Según sea la evolución de la Zona de Libre Comercio, podría incluir sectores como los datos relativos a los requisitos técnicas o de seguridad que deben cumplir determinados productos, la información aduanera, etc.

En el marco interior de la UE, dichos intercambios de información son indispensables y, de hecho, obligatorios con frecuencia para el correcto funcionamiento de diversas políticas comunitarias. La UE ha creado el programa IDA (Intercambio de Datos entre Administraciones) con vistas a ofrecer una infraestructura rápida y fiable para dicho intercambio seguro de datos delicados entre las administraciones de los Estados miembros y la Comisión.

Si a medio plazo surgieran esas necesidades en el marco de la Asociación Euromediterránea, se podría pensar en aprovechar la experiencia acumulada en el marco del programa IDA para adaptarlo a dichas necesidades. También hay que estudiar otros medios de ejecución durante la preparación del proyecto.

Como primer paso, tal vez se podría examinar la posibilidad de formular un proyecto de demostración encaminado a garantizar la interconexión entre los sistemas de TI de las administraciones encargadas de la política industrial y el desarrollo empresarial en los países asociados mediterráneos y en los Estados miembros para facilitar intercambios de información, siempre que estuviera demostrada la necesidad de dichos intercambios en una escala suficientemente grande para justificar dicho proyecto. Habría que aclarar ese aspecto, entre otros, con un estudio de viabilidad. Si los resultados de semejante proyecto resultaran positivos, se podría pensar en ampliarlo a otros sectores normativos.

También habría que examinar detenidamente los proyectos que se vayan a financiar con cargo a otros programas para evitar superposiciones.

5. Conclusión

Las propuestas que figuran en el presente documento van encaminadas a acelerar la contribución de la cooperación industrial a la preparación de la Zona Euromediterránea de Libre Comercio en 2010. En combinación con programas regionales ya en curso y con la asistencia prestada en el marco de programas bilaterales, deberían ayudar en gran medida a los países asociados mediterráneos a crear las condiciones para que sus empresas puedan aprovechar plenamente los beneficios de la Zona de Libre Comercio.

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