Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 25.8.2011 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | C 248/1 |

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Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema «El papel y las prioridades de las políticas de cohesión en la Estrategia Europa 2020» (Dictamen exploratorio)

2011/C 248/01

Ponente: Etele BARÁTH

El 15 de noviembre de 2010, el representante permanente de la República de Hungría ante la Unión Europea, Peter GYÖRKÖS, solicitó al Comité Económico y Social Europeo, en nombre de la futura Presidencia húngara, que elaborase un dictamen exploratorio sobre el tema:

«El papel y las prioridades de las políticas de cohesión en la Estrategia Europa 2020».

La Sección Especializada de Unión Económica y Monetaria y Cohesión Económica y Social, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 31 de mayo de 2011.

En su 472° Pleno de los días 15 y 16 de junio de 2011 (sesión del 16 de junio), el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por 141 votos a favor 9 en contra y 22 abstenciones el presente Dictamen.

1.   Recomendaciones y observaciones

1.1   Recomendaciones

1.1.1   En opinión del CESE, la respuesta de la Unión Europea a la crisis, la filosofía de la Estrategia Europa 2020, sus objetivos y sus iniciativas emblemáticas muestran la vía apropiada, y las medidas adoptadas e instrumentos propuestos son esperanzadores. La Estrategia, junto con el Pacto por el Euro Plus, se centra en los indispensables cambios cualitativos que se necesitan y en los elementos de crecimiento potencial.

1.1.2   La UE no cesa de reforzar y consolidar su integración. El CESE considera que, si la Unión Europea y sus Estados miembros desean reforzar su integración, deberán llevar a cabo, antes de 2020, nuevos cambios decisivos, que traten en particular sobre la calidad, tanto de sus instituciones como de sus sistemas jurídico y financiero. Esto requiere, simultáneamente, una estabilidad sostenible (a largo plazo), la mejora de la competitividad (potencial de crecimiento) y una mayor cohesión (económica, social y territorial).

1.1.3   En varios dictámenes, el CESE ha subrayado que la política de cohesión constituye un «valor histórico» de la Unión, y sus tres objetivos -la convergencia, la mejora de la competitividad regional gracias a la creación de empleo y la intensificación de la cooperación territorial- deben preservarse y reforzarse. En efecto, los países y regiones europeos menos desarrollados necesitan invertir más en infraestructuras y en otro tipo de capital esencial para acelerar el crecimiento potencial.

1.1.4   Aunque está convencido de que los recursos financieros destinados a respaldar la política de cohesión han dado, en gran medida, buenos resultados, el CESE opina que estos fondos pueden y deben desarrollarse y reestructurarse en mayor grado, y que sobre todo podría mejorarse la eficacia y eficiencia de la financiación y de la utilización de los recursos. Conviene armonizar los instrumentos de la política de cohesión y la Estrategia Europa 2020 sin perjudicar la política europea de cohesión.

1.1.5   El CESE propone que, en el marco de la revisión de los actuales objetivos e instrumentos de la política de cohesión, se examine la posibilidad de transformarlos a fin de adaptarlos a los elementos de la Estrategia Europa 2020, de la manera que se detalla a continuación.

1.1.5.1   Objetivos e instrumentos actuales de la política de cohesión

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| Política de cohesión | | | |
| Objetivos | Fondos Estructurales e instrumentos | | |
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| Convergencia / crecimiento sostenible | FEDER | FSE | Fondo de Cohesión |
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| Competitividad regional y empleo | FEDER | FSE |  |
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| Cooperación territorial europea | FEDER |  |  |

1.1.5.2   Europa 2020: tres prioridades interconexas

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| a) | un crecimiento inteligente: desarrollar una economía basada en el conocimiento y la innovación; |

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| b) | un crecimiento sostenible: fomentar una economía más eficaz, más ecológica y más competitiva; |

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| c) | un crecimiento integrador: impulsar una economía con tasas de empleo elevadas que favorezca la cohesión social y territorial. |

1.1.5.3   El CESE opina que la política de cohesión debe hacer claramente hincapié en los objetivos de la sociedad, el ámbito social y la solidaridad, así como en la utilización de los Fondos Estructurales con fines de inversión, en cooperación estrecha con otros fondos europeos. De lo contrario, la orientación de Europa 2020 hacia un crecimiento económico enérgico, que en sí misma debe respaldarse, podría relegar la cohesión social y territorial a un segundo plano.

1.1.5.4   Si en los Fondos Estructurales se modificara el orden de los objetivos relativos a la competitividad y los relativos al crecimiento, y se hiciera que la «financiación a cargo de diversos fondos» se convirtiera en el factor dominante, los objetivos respectivos de la Estrategia Europa 2020 y de la cohesión se combinarían bastante bien entre ellos y los Fondos Estructurales contribuirían más adecuadamente a la mejora de la competitividad regional.

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| Estrategia Europa 2020 | | Política de cohesión  (estructura reformada) | | | |
| Objetivos/instrumentos | Iniciativas emblemáticas | Objetivos/instrumentos | Fondos Estructurales e instrumentos | | |
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| Crecimiento inteligente | «Estrategia digital para Europa», «Unión por la innovación», «Juventud en acción» | Competitividad regional y empleo |  |  |  |
| Investigación/innovación, educación, sociedad digital | | Mayor competitividad / situación más atractiva, desarrollo de los recursos humanos / la educación, etc., innovación / sociedad basada en el conocimiento | | | |
| Crecimiento sostenible | «Una Europa que utilice eficazmente los recursos», «Una política industrial en la era de la globalización» | Convergencia |  |  |  |
| Energías ecológicas / sociedad respetuosa con el medio ambiente, desarrollo de redes / explotaciones a pequeña escala | | Desarrollo medioambiental y de las infraestructuras para establecer las bases del crecimiento, desarrollo de las capacidades institucionales | | | |
| Crecimiento integrador | Estrategia «Nuevas capacidades para nuevos empleos», «Plataforma europea contra la pobreza» | Cooperación territorial europea |  |  |  |
| Igualdad de acceso / más empleo de mayor calidad | | Cooperación local, regional y macrorregional | | | |

1.1.6   El CESE reconoce que la armonización estructural propuesta más arriba requiere efectuar cambios radicales y centrarse en definir objetivos detallados: entre otras cosas, conviene fijar objetivos complementarios en materia de competitividad y extender la cooperación territorial en apoyo de los avances macrorregionales. Si no es posible establecer vínculos directos entre la Estrategia Europa 2020 y la política de cohesión europea, puede ocurrir que sus objetivos y recursos se vean considerablemente mermados, y que la eficacia en la aplicación de estas políticas disminuya significativamente.

1.1.7   Esta armonización podría lograrse si la UE reconociera la cohesión y la política de cohesión en sentido amplio como una prioridad del mismo rango que la competitividad. Esto debería reflejarse en la asignación de recursos específicos a ambas prioridades. No obstante, no se trata solo de garantizar más recursos financieros en el futuro para los objetivos de cohesión, sino de utilizar los recursos asignados a la cohesión de manera más eficaz.

1.1.7.1   El CESE solicita con carácter urgente que se mejoren las propuestas sobre el sistema de condicionalidad ex ante y ex post para el control de la eficacia y la eficiencia de la política de cohesión de la Unión. No obstante, este sistema no debería poner en peligro la simplificación del conjunto de los instrumentos de cohesión, sino al contrario, debería reducir los costes de aplicación y mejorar la previsibilidad. El CESE espera que los cambios institucionales y administrativos conlleven un sistema más simple y eficaz. Es necesario desarrollar un modelo que permita evaluar las interacciones que se producen en la realización de los objetivos de la Estrategia Europa 2020, los programas nacionales de reforma y la política de cohesión en función de las particularidades de los países y regiones beneficiarios de esta política.

1.1.8   El CESE coincide en que todas las políticas de la Unión deberían contribuir al éxito de la Estrategia Europa 2020. La Comunicación sobre la revisión del presupuesto de la UE propone un nuevo planteamiento estratégico de programación para la política de cohesión. El CESE aprueba plenamente que la Comisión Europea elabore un marco estratégico común que transforme las metas y objetivos de Europa 2020 en prioridades de cara a la inversión. Este marco estratégico cubriría todos los fondos de la UE e integraría además todos los demás instrumentos financieros de la UE.

1.1.9   El CESE reitera que el Fondo Social Europeo debería respaldar –como instrumento de la UE para fomentar la inversión en recursos humanos– las tres prioridades de la Estrategia Europa 2020, a saber: el crecimiento inteligente, sostenible e integrador. En este marco, el empleo, la formación, la educación, la inclusión activa y las políticas de igualdad de oportunidades constituyen elementos clave.

1.1.10   El CESE considera que la realización de los objetivos reforzados requiere una consolidación de la estructura institucional del FSE y la mejora de su eficacia, sin que ello dé lugar a un aumento de las cargas administrativas. Es importante que el FSE desempeñe un papel de primer orden a la hora de mejorar la situación de los grupos sociales particularmente desfavorecidos (p. ej. inmigrantes, minorías, personas con discapacidad, población romaní) y de garantizar unas condiciones adecuadas para su integración.

1.1.11   El CESE señala que la coordinación de las políticas financiadas por los diferentes fondos de la política de cohesión y los instrumentos de la Estrategia Europa 2020 puede tener una incidencia en los objetivos iniciales y afectar a su integración territorial, lo que a su vez puede entrañar cambios en los objetivos; es posible que aparezcan nuevas perspectivas esenciales durante la fase de aplicación. Es necesario crear mecanismos iterativos de planificación, gestión y control. La noción clave del proceso iterativo es que en el «acuerdo de colaboración» no deben definirse únicamente las fases preparativas de desarrollo, sino también la totalidad del proceso de aplicación, sus condiciones y la evaluación de la eficacia; no obstante, las partes deben entender que los objetivos globales de los comités de gestión pueden cambiar en función de las evaluaciones continuadas de los beneficiarios.

1.1.12   El Comité insiste en la necesidad de que, para alcanzar los objetivos de la Estrategia Europa 2020, se refuerce la coordinación en la gestión de cada uno de los fondos, en particular por lo que respecta al Fondo de Cohesión, los Fondos Estructurales y los fondos para la innovación.

1.1.13   El Comité considera que, a largo plazo, para evitar las contradicciones, son muchos los argumentos a favor de la integración de todos los elementos de la política estructural de la Unión (incluidos p. ej. Europa 2020, la política de cohesión, la PAC o el BEI) en un conjunto plenamente coherente de políticas generales de la Unión, que podría denominarse UE 2050. Esto permitiría reforzar la coordinación y la cooperación en materia política y técnica y no implicaría el fin de los diferentes ámbitos de acción. Naturalmente, será difícil llevarlo a cabo mientras una parte de las políticas afectadas sea competencia de la UE y otras sigan siendo responsabilidad de los Estados miembros. Reforzar la dimensión regional puede constituir un medio adecuado para alcanzar de manera gradual el objetivo perseguido.

1.1.14   El desarrollo de una Europea policéntrica compuesta de sitios «inteligentes» conectados requiere un trabajo de equipo que solo será posible en el marco de una cooperación entre partes interesadas. La cooperación en las zonas transnacionales y las estrategias de desarrollo macrorregionales que reúnen a los agentes implicados de los diferentes países y sectores pueden ser una de las vías a seguir.

1.2   Las regiones y la cohesión

1.2.1   El CESE considera que la competitividad de la Unión depende, en gran medida, de la intensificación de la competitividad de las regiones.

1.2.2   En opinión del CESE, las cooperaciones macrorregionales emergentes son determinantes en varios sentidos. Como ha indicado ya en varios dictámenes (relativos a las regiones del Mar Báltico y el Danubio), las ayudas concedidas con cargo a los Fondos Estructurales pueden permitir la formulación de estrategias en el marco de las redes transeuropeas, tanto materiales como inmateriales, que la Unión Europea necesita para garantizar la competitividad y los atractivos de sus regiones.

1.2.3   El CESE considera que el futuro de la Unión Europea y la consolidación de su unidad política dependen también de su capacidad para superar el enfoque regional basado en la estadística, encerrado en fronteras nacionales. Es evidente que los avances tangibles de estos últimos años hacia el enfoque regional, los programas complejos y los vínculos horizontales, así como hacia la consolidación de los clústeres, constituyen la vía que puede hacer florecer las dimensiones social y territorial de la economía europea.

1.2.4   En opinión del Comité, no tiene ningún sentido perseguir objetivos paralelos, o que coinciden incluso completamente, en el marco de ámbitos de acción diferentes, como tampoco lo tiene crear otros instrumentos diferentes a los ya relativamente bien asentados de la cohesión.

1.2.4.1   La próxima década será, cada vez más, la de la región funcional: con uno o varios centros, con vínculos transfronterizos territoriales horizontales y vínculos económicos verticales y con posibilidades jurídicas, financieras e institucionales de «cooperación reforzada». Dar un nuevo significado al concepto de «región» puede aportar una nueva dimensión a la Europa inteligente. No obstante, sigue siendo necesario disponer de un plan de recuperación, ya que sigue y seguirá habiendo regiones con un retraso en el nivel de desarrollo.

1.2.5   En opinión del CESE, estos son los ámbitos en que deberíamos actuar: transformar la economía europea para asegurar su éxito a nivel mundial, fomentar el potencial de crecimiento, disminuir las diferencias regionales, apoyar a las microempresas y pymes que ejercen su actividad en las zonas periféricas, liberar nuevos recursos, sensibilizar al ciudadano sobre el medio ambiente y los hábitos saludables, mejorar la calidad de la educación, motivar a las nuevas generaciones, fomentar la innovación, incrementar la participación ciudadana y consolidar la identidad europea.

1.3   Ciudades y aglomeraciones urbanas

1.3.1   El CESE subraya que la competitividad de Europa depende en fuerte medida de sus metrópolis y regiones metropolitanas, donde las empresas pueden aprovechar las economías urbanas y las redes que conectan los mercados mundiales. De manera general, las zonas urbanas pueden ser motores del crecimiento y centros de creatividad e innovación. Siempre y cuando se establezca una masa crítica de participantes, como empresas, universidades e investigadores, pueden generarse mayores niveles de crecimiento y nuevos puestos de trabajo. Los problemas urbanos, tanto si tienen que ver con la degradación medioambiental como con la exclusión social, requieren una respuesta específica y el compromiso directo de los entes locales correspondientes.

1.3.2   El CESE considera que debe establecerse una ambiciosa agenda urbana en la que los recursos financieros disponibles estén identificados con más claridad; las autoridades locales, por su parte, desempeñarían un papel más importante en la configuración y aplicación de estrategias de desarrollo urbano.

1.3.3   Los sistemas urbanos se ven complementados, en función de su situación geográfica, por diferentes zonas de atracción. El CESE no puede aceptar que en el futuro se mantenga el antagonismo «tradicional» entre la ciudad y el campo. Las ventajas que pueden aportar las colaboraciones entre zonas urbanas y rurales dependen en fuerte medida de factores contextuales locales, y en última instancia únicos.

1.4   Las zonas rurales y la agricultura

1.4.1   El CESE considera que, en el marco de la Estrategia Europa 2020, la política de cohesión, por una parte, y la política agrícola común, por otra, desempeñan un papel de primer orden, en particular para el desarrollo integrado del territorio. En efecto, la agricultura, fuente importante de dinamismo económico, sigue siendo un sector estratégico para la UE, tanto desde el punto de vista de la seguridad alimentaria como por su potencial en términos de crecimiento y empleo en las zonas rurales, además de por su contribución a la lucha contra el cambio climático.

1.4.2   En esta perspectiva, estas dos políticas deben orientar sus sinergias hacia objetivos comunes e integrados cuyo propósito sea transformar la Unión Europea en una economía inteligente, sostenible e integradora, caracterizada por niveles elevados de empleo, productividad y cohesión social.

1.4.2.1   El CESE opina que, en las zonas rurales, los sitios inteligentes y conectados a escala mundial desempeñan un papel a la hora de concretar la reactivación prevista en la Estrategia Europa 2020. Al igual que sucede en el caso de las zonas urbanas, las redes constituyen también aquí una forma organizativa de primer orden para las empresas y el desarrollo regional.

2.   Conclusiones

2.1   El CESE aprueba que las referencias políticas de la Estrategia Europa 2020 a las necesidades de innovación relativas al cambio climático, la eficacia energética, las energías renovables, la salud y los cambios demográficos tengan vínculos estructurales con los objetivos de cohesión fijados en los ámbitos de la educación, la investigación y el desarrollo y la sociedad digital, que constituyen un puente, también a nivel regional, entre los objetivos de la política de cohesión y la Estrategia Europa 2020.

2.1.1   El CESE constata sin embargo que existe una contradicción entre los diferentes enfoques teóricos y los conceptos utilizados en la práctica. Al legitimar la territorialidad del proceso de cohesión, el Tratado de Lisboa ha añadido una nueva dimensión al concepto de «región». La manera en que la política regional defina en el futuro qué es una región no será anodina. Es necesario disponer de una definición que nos permita encontrar un marco común, ya sea desde el punto de vista territorial e institucional como desde el de los instrumentos jurídicos y financieros asociados, para asegurar un crecimiento sostenible y dinámico en Europa.

2.1.1.1   El CESE reconoce que la emergencia de estrategias macrorregionales es un proceso muy positivo que puede compararse con el concepto de cohesión territorial que surgió tras el Tratado de Lisboa. Debe buscarse una buena complementariedad entre las políticas regionales en sentido estricto y la cooperación entre regiones más amplias o más alejadas, pero que comparten intereses comunes en materia de cooperación.

2.2   La intersección entre determinados grupos de programas definidos, entre otras cosas, en términos espaciales (es decir, regional, territorial, interurbano) indica en qué zonas tienen lugar actividades que impulsan el desarrollo; estas zonas incluyen uno o varios núcleos urbanos importantes, aunque sin excluir a otros o marginalizarlos. Los centros de excelencia europeos, que se definen sobre la base de las competencias de innovación características de determinados sectores económicos, no son una amalgama fortuita de aptitudes y capacidades individuales reunidas en torno a una aglomeración urbana, sino más bien conocimientos reunidos mediante vínculos bien definidos en el espacio físico.

2.2.1   No puede haber «excelencia» sin avances cuantitativos en el marco de los objetivos de la cohesión relativos al medio ambiente, las infraestructuras, la educación o la formación profesional. Dichas zonas se caracterizan por su apertura. La participación es libre pero, por razones de calidad, las oportunidades a largo plazo se crean en torno a los centros de gravedad. Como corresponde, la previsibilidad se basa en la estabilidad, en una proyección histórica, de las aptitudes multidimensionales de los territorios.

2.3   Para que la innovación pueda florecer resulta indispensable respaldar las nuevas formas de democracia. Hay que desarrollar las modalidades habituales de concertación social y, con ayuda de herramientas basadas en la democracia participativa, liberar las competencias e impulsar la inclinación y la disposición de la sociedad civil organizada a participar, de conformidad con los principios fundamentales de los Tratados de la UE.

2.4   La innovación se reduce finalmente a llevar a la práctica nuevas ideas y propuestas, a anticipar la competencia; se trata de superar, gracias al conocimiento, los procesos previsibles. Su complejidad le permite combinar, en toda su diversidad, las competencias humanas, las capacidades técnicas y las relaciones económicas. Es normal que las aglomeraciones urbanas, en tanto que polos, ofrezcan las condiciones que constituyen el espacio vital sin el que todo sería pura abstracción.

2.5   Por este motivo, los sistemas y políticas de apoyo financiero deben contener intrínsicamente –sobre la base de análisis territoriales– un apoyo paralelo y concertado que se destine a la innovación y la recuperación del retraso.

2.6   Es evidente que la Estrategia Europa 2020 es un programa político global orientado al crecimiento, la competitividad, la sostenibilidad y la política estructural pero, en una perspectiva más amplia, a escala mundial, la Estrategia Europa 2020 constituye al mismo tiempo el programa para impulsar la competitividad europea en el mercado global.

2.7   Los objetivos de la Estrategia Europa 2020 y los de la política de cohesión concuerdan con lo anterior. Sin embargo, por lo que respecta a Europa 2020, en el marco institucional de su aplicación se echan en falta los elementos financieros y jurídicos comunes y nuevos que, interactuando entre sí, podrían transformarse en factores de incremento de la eficacia. El argumento de que una reorganización e integración de los instrumentos de la cohesión acelerarían la puesta en marcha de una Europa orientada a la innovación e «inteligente» es correcto, pero solo a condición de que el abanico de instrumentos financieros se amplíe, apoyándose en las sinergias creadas gracias a la integración de las diferentes fuentes de financiación.

3.   Debate

3.1   La crisis que se inició a finales de la década pasada ha acelerado la renovación política y económica de Europa.

3.1.1   La Unión Europea necesita, en parte como consecuencia de la crisis mundial, proceder a una integración económica reforzada. En opinión del Comité, se trata de un proceso beneficioso, pues consolida a la Unión, pero difícil, pues la cooperación entre los veintisiete países no es fluida. A pesar de todos estos problemas suplementarios, la idea central de esta integración económica (y necesariamente política) reforzada es la creación de una «política económica de la UE». Está basada en tres grandes pilares
[(1)](#ntr1-C_2011248ES.01000101-E0001):

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| a) | Estabilidad  La UE, a través del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, amplía el alcance del control común de los sectores que comportan riesgos para la estabilidad y crea un mecanismo de gestión de las crisis (FEEF y MEDE). |

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| b) | Crecimiento y competitividad. Con este propósito, la UE ha aprobado la Estrategia Europa 2020 y el Pacto por el Euro Plus. |

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| c) | Cohesión  La Unión Europea ha creado la política de cohesión y la política agrícola común a fin de reducir las disparidades sociales, económicas y territoriales en el interior de sus fronteras. |

3.2   Las adaptaciones y los documentos y estrategias de base aprobados constituyen una fórmula para la renovación, que establecen condiciones e instrumentos que los dirigentes políticos de la UE y de los Estados miembros tienen la responsabilidad común de utilizar. Los diferentes instrumentos están disponibles para, al ser utilizados de manera conjunta, hacer realidad la estabilidad, el crecimiento y la competitividad y llevar a cabo la cohesión.

3.3   La coordinación de la Estrategia Europa 2020 y de la política de cohesión encierra ya en sí, como tarea, una dicotomía. Deja entrever un riesgo inherente, el de la oposición entre la libertad de la economía de mercado y la nivelación social y territorial. El riesgo es incluso mayor en la actualidad, ya que cuando faltan recursos, van en detrimento una de la otra. Para reforzar la cohesión deberían mejorarse las condiciones propicias al crecimiento y la competitividad. En el contexto global actual, los Estados miembros y las regiones menos desarrollados no deben perder más tiempo.

3.4   Por otra parte, en muchos Estados miembros las finanzas públicas se han visto debilitadas por la crisis de manera duradera, y será difícil consolidarlas cuando empiecen también a sentirse los costes del envejecimiento demográfico. Resumiendo, la mayoría de los países de la UE tienen delante un futuro difícil.

3.5   La Estrategia Europa 2020 no distingue –afortunadamente– entre las reformas estructurales, que solo pueden llevarse a cabo a largo plazo, y las medidas que deben adoptarse para una recuperación a corto plazo.

3.6   El éxito de la Estrategia Europa 2020 no debería depender de factores coyunturales, ya que los recursos destinados a las lentas transformaciones estructurales son los que «dirigen» los sectores que, gracias a su innovación competitiva, pueden renovar el propio sistema.

3.7   Los elementos relativos al potencial de crecimiento y los objetivos de la Estrategia Europa 2020 pueden encontrarse en varios puntos (como debe ser), pero hay también algunas divergencias involuntarias.

3.7.1   Entre los objetivos de la Estrategia Europa 2020 –desde la perspectiva del potencial de crecimiento–, el aumento de la tasa de empleo y la mejora del nivel de las cualificaciones corresponden a los aspectos cuantitativo y cualitativo de la mano de obra. Los objetivos relativos a los gastos de investigación y desarrollo, así como los relativos al clima y la energía, se refieren a la calidad del capital invertido y la sostenibilidad medioambiental. No obstante, faltan en la Estrategia Europa 2020 algunos de los factores que determinan la cantidad y calidad del capital necesario (las inversiones y sus normas técnicas), así como la productividad total de los factores. La Estrategia Europa 2020 presta especial importancia a los gastos en investigación y desarrollo pero no aborda de manera adecuada los procesos de innovación en las empresas o la innovación económica y social, que no es lo mismo que la investigación y el desarrollo.

3.7.2   Sobre la base de estos elementos se constata que la Estrategia Europa 2020 refleja un planteamiento económico que corresponde a las características y necesidades de las economías desarrolladas de crecimiento lento, que cuentan con una capacidad importante en I+D y una tasa de inversión relativamente baja; desde hace tiempo esta tasa ha demostrado ser suficiente para llevar a cabo las reformas estructurales necesarias. No cabe duda que, en los países desarrollados, la investigación, el desarrollo y la innovación desempeñan un papel importante en el crecimiento económico. Desde esta perspectiva, la cohesión, aun cuando no se oponga a la competitividad, la relega al menos a una posición secundaria.

3.7.3   Sin embargo, para que los nuevos Estados miembros de la UE con un nivel bajo de desarrollo económico puedan recuperar su retraso se necesitan inversiones en infraestructuras y en otras áreas. En estos países, las inversiones constituyen, probablemente en mayor medida que la investigación y el desarrollo, la principal fuente de crecimiento económico. Es cierto que el documento de la Comisión[(2)](#ntr2-C_2011248ES.01000101-E0002) habla de la cohesión, pero en este sentido no se hace debidamente hincapié, en el proyecto, en la recuperación del retraso de los Estados miembros menos desarrollados.

3.8   Resulta imposible analizar la Estrategia Europa 2020 sin conocer la asignación de los recursos financieros. Por una parte, hay una «zona gris» entre 2010 y 2013: durante este período siguen vigentes las perspectivas financieras actuales, aunque no siempre permiten cumplir los objetivos de la Estrategia Europa 2020 (por ejemplo, la agenda digital). Por otra parte, los objetivos aprobados en el marco de la Estrategia Europa 2020 determinan en gran medida el apartado de gastos del próximo presupuesto de la Unión Europea. Sobre la base de estas observaciones, sería recomendable vincular los objetivos de la Estrategia Europa 2020 a las prioridades del marco financiero.

3.9   Varios análisis han mostrado que la energía que se invierte en la recuperación del retraso se ve sobradamente recompensada, además de conllevar numerosas ventajas:

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| — | en primer lugar: puede demostrarse que las inversiones con cargo al presupuesto europeo generan un crecimiento superior a la media de los resultados financieros y económicos de la Unión, gracias a transferencias tecnológicas avanzadas, a una proporción importante de importaciones en las inversiones, a una mano de obra cualificada, a los beneficios ofrecidos por infraestructuras más asequibles y a las inversiones con respaldo financiero y apoyadas en una infraestructura moderna; |

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| — | en segundo lugar: la ampliación del mercado interior, la generalización de las actividades de servicios y el crecimiento basado en el conocimiento contribuyen de por sí de manera importante a las actividades de innovación; |

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| — | en tercer lugar: para el sector de las pymes, con frecuencia las ayudas financieras que pueden obtenerse a través de los Fondos Estructurales se traducen en un mercado, un acceso al mercado o una ayuda al desarrollo; |

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| — | por último, puede tener una incidencia considerable en lo que respecta a la integración y la recuperación de que pueden beneficiarse los grupos sociales más desfavorecidos, excluidos del mercado del empleo de diversas formas. |

3.10   El Comité lamenta que la Comisión no haya presentado hipótesis de crecimiento que maximicen el potencial del mercado único, sino que haya optado por concentrarse en un saneamiento presupuestario drástico como condición previa para el crecimiento. Convendría prestar mucha mayor atención a los motores del crecimiento, que permitirán a los Estados miembros sanear sus presupuestos al mismo tiempo que toman la vía del crecimiento sostenible. Para ello, a juicio del CESE, una combinación armoniosa de medidas macroeconómicas, que aúne de forma equilibrada elementos orientados a la oferta con otros orientados a la demanda, debe ser parte integrante de cualquier estrategia económica europea de cara al futuro.

3.11   Sería especialmente positivo que lo que determine los programas sean los «núcleos financieros» creados sobre la base de la eficacia esperada y de un análisis de los riesgos. Es un paso necesario, ya que la globalización va más allá de las restricciones territoriales y la proyección a escala mundial de los «motores» de innovación que se están formando en ciertas regiones, así como su función reagrupadora, seguirán reforzándose.

3.11.1   Resulta imprescindible que estas regiones puedan disponer libremente de sus recursos financieros, que puedan decidir por sí mismas qué prioridades dar a la asignación de recursos en función de los diferentes factores de desarrollo y que, a través de su participación duradera en los procesos de innovación, puedan conceder o retirar una ayuda financiera en virtud de su valor añadido.

Bruselas, 16 de junio de 2011.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Staffan NILSSON

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