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# 52002AE0838

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre el tema "Necesidades de la investigación con vistas a un abastecimiento energético seguro y sostenible"** 
  
*Diario Oficial n° C 241 de 07/10/2002 p. 0013 - 0023*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre el tema "Necesidades de la investigación con vistas a un abastecimiento energético seguro y sostenible"

(2002/C 241/03)

El 19 de marzo de 2002, de conformidad con el apartado 2 del artículo 23 del Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre el tema mencionado.

La Sección de Mercado Único, Producción y Consumo, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 26 de junio de 2002 (ponente: Sr. Wolf).

En su 392o Pleno de los días 17 y 18 de julio de 2002 (sesión del 17 de julio), el Comité Económico y Social ha aprobado por 117 votos a favor y 4 abstenciones el presente Dictamen.

1. Introducción

1.1. El Consejo Europeo de Gotemburgo(1) aprobó una estrategia de desarrollo sostenible con la que se completará el compromiso político de renovación económica y social de la Unión y que añade a la estrategia de Lisboa una tercera dimensión, la del medio ambiente. El Consejo Europeo de Barcelona(2) confirmó el objetivo del desarrollo sostenible y estableció que en el marco del proceso político de toma de decisiones las consideraciones económicas, sociales y medioambientales deben recibir la misma atención.

1.2. Éste era también un modo de hacer referencia a las advertencias recogidas en el Libro Verde(3) de la Comisión sobre la seguridad del abastecimiento energético en la UE; en ese documento se subraya especialmente el grado preocupante de dependencia de Europa en relación con las importaciones de fuentes de energía primaria indispensables, grado que alcanzará casi el 70 % de aquí a 2030.

1.3. Para llevar a cabo una revisión eficaz de la estrategia de desarrollo sostenible, el Consejo Europeo de Gotemburgo pidió al Consejo que en el sexto programa marco de investigación y desarrollo tuviese en cuenta debidamente la energía, el transporte y el medio ambiente. El Consejo Europeo de Gotemburgo observó además que el desarrollo sostenible exige soluciones a nivel mundial. La Unión hará esfuerzos para lograr un "pacto mundial" en la cumbre de Johannesburgo sobre el desarrollo sostenible.

1.4. Partiendo de estas consideraciones, el Comité observa que la necesidad de un abastecimiento de energía explotable que sea seguro, económico, respetuoso del medio ambiente y sostenible es un objetivo común de Lisboa, Gotemburgo y Barcelona. Pero no está garantizado en absoluto que se pueda satisfacer esta necesidad: la energía plantea un problema que es preciso resolver sin tardanza. La clave de una posible solución debe venir sobre todo de una intensa actividad de I+D.

1.5. Por eso, el Comité ha aprobado el presente Dictamen, que viene a completar los dictámenes sobre el Libro Verde(4) y sobre el Sexto Programa Marco(5) y en el que recomienda que la Comisión elabore una estrategia integrada de investigación europea en el sector de la energía en la que basar un futuro programa europeo de investigación en dicho sector. En la medida de lo posible, este programa debería estar ya en vigor durante el período de aplicación del sexto programa marco y, como muy tarde, durante el período siguiente.

1.6. El Consejo Europeo de Barcelona "conviene en que el gasto global en I+D e innovación en la Unión debería aumentarse con el objetivo de alcanzar el 3% del PIB para 2010. Dos tercios de esta nueva inversión deberían provenir del sector privado". El Comité considera que deberían liberarse también los recursos suplementarios necesarios para un programa global de investigación en el sector de la energía. (Véase además el punto 2.4.3).

2. Situación actual y anteriores dictámenes del Comité

2.1. El problema de la energía

2.1.1. La explotación energética es la base de nuestra sociedad industrial actual. Sólo gracias a su disponibilidad en cantidad suficiente hemos logrado nuestro nivel de vida actual: la esperanza de vida, la alimentación, la seguridad social y la libertad personal han alcanzado cotas nunca antes conocidas. Sin energía no hay bienestar ni dinamismo. Gracias a la capacidad de la economía y de la técnica y a un entorno económico coherente -al contrario, por ejemplo, que en California-, el consumidor de la Unión Europea dispone de un abastecimiento energético seguro y ampliamente suficiente y en condiciones económicas ventajosas.

2.1.2. Pero el país de las maravillas no existe. El abastecimiento y el consumo de energía contaminan el medio ambiente, suponen riesgos, agotan los recursos, crean un problema de dependencia en relación con los terceros países y van unidos a toda una serie de imponderables. A ello se añade la agravante de que la demanda de energía a largo plazo aumentará drásticamente, puesto que el consumo mundial de energía se duplicará o, incluso, triplicará probablemente de aquí al año 2006 debido al crecimiento demográfico y al retraso que deben recuperar los países menos desarrollados.

2.1.3. Los combustibles fósiles como el carbón, el gas natural y el petróleo representan, con un 79 %, la aportación más importante al consumo de energía primaria de la UE. Las existencias de estos combustibles son, en diferente medida, limitadas y su combustión contribuye a las emisiones (en especial de CO2) que afectan al clima y el medio ambiente. Gracias a los acuerdos recogidos en el Protocolo de Kioto, en el futuro no sólo se limitará el incremento de estas emisiones sino que se reducirá.

2.1.4. La fisión nuclear aporta un 15 % de la energía primaria y no produce emisiones que puedan afectar al clima. No obstante su utilización es controvertida debido al temor a la contaminación radiactiva en caso de accidente y por la relación existente con los cementerios radiactivos, y los distintos Estados miembros tiene diferentes posiciones al respecto.

2.1.5. La contribución de las energías renovables está en torno al 6 %; la más importante de ellas es la energía hidroeléctrica. En cuanto a las demás fuentes de energía renovables (principalmente la combustión de biomasa y desechos), los problemas que se plantean son sobre todo la oferta, oscilante por su propia naturaleza, la dificultad de almacenamiento (excepto en el caso de la biomasa y los desechos) y la escasa densidad de energía primaria, por lo que su coste es aún muy elevado.

2.1.6. Ninguna de las opciones ni de las técnicas que pueden contribuir al suministro de energía en el futuro es perfecta ni suficiente para cubrir todas las necesidades. No existe, ni en Europa ni en el mundo, una energía disponible, respetuosa del medio ambiente y compatible con los criterios económicos a largo plazo. Además, podría surgir un conflicto de intereses entre la necesidad de disponer de una fuente energética especialmente barata por razones de competencia y el desarrollo de nuevas tecnologías, así como la prevención a largo plazo y todas las actividades de investigación necesarias. Por tanto, la estrategia para resolver los problemas no ha de limitarse a los aspectos parciales. Se debe examinar el problema energético en toda su magnitud, discutirlo desde una perspectiva global y a largo plazo y adoptar un enfoque en un horizonte más amplio. La solución del problema energético es el elemento clave y el banco de pruebas de una cooperación global en favor de la sostenibilidad.

2.1.7. Este tipo de observaciones, sin embargo, no encuentra eco suficiente en la percepción de los ciudadanos ni en el debate público. Se registra más bien una amplia gama de opiniones que oscila entre el menosprecio y la exageración de los riesgos y posibilidades, fenómeno que se ve modificado en función de las noticias relativas a la crisis petrolífera, los acontecimientos climáticos, las dificultades de aprovisionamiento (como en California) o el transporte de residuos radiactivos. La gama de opiniones va desde la consideración de que no existen problemas energéticos, que hasta ahora todo ha ido siempre bien y que, cuando se necesiten, se descubrirán nuevos yacimientos (por otra parte, desde hace muchos años se viene pronosticando la desaparición de los bosques o el fin de las reservas de petróleo y gas natural al cabo de 40 años), hasta la creencia de que se puede responder fácilmente a las necesidades energéticas mundiales mediante las fuentes de energía renovables, para lo que bastaría concentrar en ellas todos los recursos de investigación. Por tanto, el problema energético debe ser un componente esencial del indispensable debate(6) entre la ciencia, la economía, la política y los ciudadanos, con inclusión del ámbito escolar, los medios de comunicación y los centros de formación profesional.

2.2. El Libro Verde de la Comisión

2.2.1. En su Libro Verde(7), la Comisión presenta y analiza el problema con notable claridad. En él, la Comisión hace notar en particular la magnitud preocupante de la dependencia europea de las importaciones imprescindibles de energía primaria, que en 2030 se situará en torno al 70 %, alerta del peligro de que no se puedan cumplir los compromisos contraídos en Kioto y llama la atención sobre el papel de la energía nuclear a la hora de respetar dichos compromisos.

2.2.2. El Comité ha elaborado un dictamen(8) detallado y, en términos generales, sumamente positivo sobre este tema. En él señalaba, entre otras cosas, que el estudio de la Comisión debería ser más global y abarcar un período mayor de tiempo, puesto que los problemas van a agudizarse en la segunda mitad de este siglo. Subrayaba en especial la importancia que para su solución tienen la investigación y el desarrollo.

2.2.3. El Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA)(9) pone de manifiesto el potencial de ahorro de sectores como el transporte, el consumo doméstico y el sector terciario y el potencial de desarrollo de la utilización del carbón.

2.3. La investigación en el sector de la energía: situación actual

2.3.1. En la UE, la investigación en el sector de la energía forma parte del quinto programa marco de investigación, desarrollo tecnológico y demostración, todavía vigente, y del programa marco de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Dentro de estos programas se dedican al año unos 510 millones EUR a la investigación energética, que representan menos de una milésima del gasto en energía primaria dentro de la UE.

2.3.2. Para preparar el sexto Programa Marco, la Comisión publicó en febrero de 2001(10) una "Propuesta de Decisión del Parlamento Europeo y del Consejo relativa al Programa Marco plurianual de la Comunidad Europea 2002-2006 de acciones de investigación, desarrollo tecnológico y demostración, destinado a facilitar la creación del Espacio Europeo de la Investigación" y una "Propuesta de Decisión del Consejo relativa al Programa Marco plurianual de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) 2002-2006 de actividades de investigación y formación, destinado a facilitar la creación del Espacio Europeo de la Investigación."

2.3.3. Además, en enero de 2002, la Comisión presentó las propuestas (modificadas)(11) relativas a los programas específicos a través de los cuales se ejecuta el sexto Programa Marco de la Comunidad Europea de acciones de investigación, desarrollo tecnológico y demostración (2002-2006) y relativas a los programas específicos a través de los cuales se ejecuta el sexto Programa Marco de la Comunidad Europea de la Energía Atómica de actividades de investigación y formación (2002-2006).

2.3.4. Todos los documentos mencionados en el punto 2.3 hacen referencia a los trabajos de investigación y desarrollo en el tema de la energía. El programa de la Comunidad Europea de la Energía Atómica se concentra incluso exclusivamente en esta temática.

2.3.5. Por otra parte, la investigación en el sector energético de los Estados miembros, financiada con el apoyo del sector público, está integrada en los programas nacionales de investigación.

2.3.6. En este sentido, hay que señalar y subrayar que la industria lleva a cabo con sus propios medios una parte fundamental de todo el desarrollo tecnológico y de la investigación afín. Es el caso sobre todo de las empresas dedicadas a la prospección petrolífera y de gas y de su transporte y transformación, la industria del carbón, los constructores de equipamientos, las empresas de abastecimiento energético, la industria automovilística, la industria aeronáutica, sus proveedores, las PYME y muchas otras, incluidos los bancos que trabajan con ellas.

2.3.7. El Comité aprobó en julio de 2001 un detallado dictamen(12) sobre la primera propuesta de la Comisión(13) mencionada en el punto 2.3.2. En él expresa las siguientes recomendaciones:

- incrementar en un 50 % la dotación del presupuesto para la IDT+D como un objetivo político a medio plazo que supere la vigencia del Sexto Programa Marco, e instar a los Estados miembros y a la industria a que actúen por su parte en el mismo sentido;

- incluir en las acciones temáticas un epígrafe específico "energía y transporte" en el que se conceda más énfasis y visibilidad al problema de la energía y el transporte, pero especialmente -en la perspectiva del desarrollo sostenible- a los sistemas de energías renovables (incluyendo el almacenamiento y la distribución) y al ahorro de energía (1500 millones EUR);

- reforzar el programa Euratom en consecuencia para incrementar la seguridad de la energía nuclear (incluida la producción, el transporte y el almacenamiento de los residuos nucleares) y fomentar el desarrollo del sector de la fusión (fisión: 350 millones EUR; fusión: 950 millones EUR).

2.3.8. En mayo de 2002, el Comité aprobó un dictamen(14) sobre el segundo documento arriba mencionado (punto 2.3.3)(15) de la Comisión, en el que mantiene básicamente los elementos fundamentales relativos a la investigación en el sector de la energía de su anterior dictamen, adaptándolos a las decisiones del Consejo y a los informes emitidos entre tanto por el Parlamento.

2.3.9. En relación con el objetivo de la sostenibilidad global, el Comité señala especialmente, en su dictamen para la preparación de la cumbre mundial de Johannesburgo, la gran importancia de intensificar la investigación en el sector de la energía y el transporte(16).

2.3.10. Asimismo, el Comité prepara un dictamen sobre el programa de la Comisión "Energía inteligente para Europa"(17).

2.4. Exposición de motivos del presente Dictamen adicional

2.4.1. En los dictámenes del Comité mencionados en los puntos 2.3.7 y 2.3.8, el tema de la investigación en el sector de la energía ocupa dentro de la reglamentación general -de gran alcance desde el punto de vista del contenido y del procedimiento- del sexto programa marco de IDT+D una parte relativamente pequeña. Por ello, el Comité no consideraba oportuno, en el marco de dichos dictámenes sobre el sexto programa marco en su conjunto, afrontar esta temática con el grado de profundidad, atención y detalle que por su naturaleza se merece.

2.4.2. Pero la investigación energética ocupa también un lugar especial, porque se trata del único elemento de las "actividades temáticas" del sexto Programa Marco que pertenece a dos tratados diferentes: por una parte, figura en el programa marco plurianual de la Comunidad Europea para las actividades de investigación, desarrollo tecnológico y demostración IDT+D y, por otra, en el programa plurianual de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) en los sectores de la investigación y la formación.

2.4.3. Además, con la expiración del Tratado de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), en julio de 2002, se produce una situación especial, nueva, por la que la Comisión asumirá la gestión del fondo común de investigación del carbón y del acero(18). En opinión del Comité, dicho fondo debería servir para el tratamiento de los problemas del sector de la energía.

2.4.4. Por lo demás, el asunto objeto de examen se aborda en el marco de diferentes programas de ayuda de la Comisión dependientes del primer Programa Marco de acciones en el sector de la energía, los cuales, por tanto, se realizan fuera del programa marco de investigación y desarrollo.

2.4.5. Los esfuerzos de la UE en el sector de la investigación energética, pues, son todavía bastante fragmentarios: el sexto Programa Marco de IDT+D y Euratom, acciones comunitarias en el sector de la energía, y también(19) Eureka, COST, el CERN, el CCI, etc. En este contexto, el Comité considera que compete a la Comisión la importante tarea de poner a punto una estrategia común y coherente en materia de investigación energética en el marco del espacio europeo de investigación, en cooperación con todos los responsables y asociados de estos programas e instituciones (Véase también el punto 3.6).

2.4.6. A la vista de esta situación, el Comité ha decidido consagrar el presente Dictamen, que completa sus otros dictámenes mencionados en los puntos 2.3.7 y 2.3.8, al tema de la investigación energética en su conjunto. De este modo se pondrá de manifiesto también la posición del Comité, que considera que la investigación en el sector de la energía debería tener un peso mucho mayor y una visibilidad reforzada y debería estar formulada uniforme y coherentemente, lo que se corresponde además con la urgencia del problema.

3. Una estrategia para un futuro programa europeo de investigación en el sector de la energía

3.1. La investigación en este sector es el elemento estratégico y el fundamento necesario de cualquier política energética eficaz a largo plazo. El problema de la energía requiere el máximo nivel posible de investigación científica y desarrollo tecnológico. Las inversiones en investigación y desarrollo son la contribución de las generaciones de hoy a las generaciones futuras por la utilización actual de los recursos energéticos y por la contaminación de la atmósfera con gases de efecto invernadero.

3.2. Los motores de la investigación y del desarrollo son la ciencia y la industria. La UE dispone de la competencia y de la calidad científica necesarias para obtener prestaciones del más alto nivel, así como de las estructuras idóneas para formar a los especialistas del futuro, de modo que puedan garantizar el éxito de la necesaria estrategia conjunta de investigación entre ámbito científico y sector industrial.

3.3. Esta estrategia requiere el apoyo de los Estados miembros y de la UE, en especial en lo que se refiere a los aspectos a largo plazo y los riesgos de la investigación y desarrollo. Si este apoyo fuera claramente inferior a los recursos públicos dedicados al mismo fin en los mercados rivales, se produciría un peligroso falseamiento de la competencia para las empresas e instituciones de investigación europeas.

3.4. La economía, la ciencia y la política, pues, tienen una tarea común: garantizar el abastecimiento energético sostenible de la UE y de sus ciudadanos, desarrollar la estrategia necesaria a tal fin y movilizar los recursos oportunos.

3.5. Esto afecta particularmente al ámbito de competencias de la UE, donde abastecimiento de energía, redes energéticas transeuropeas, etc., son elementos típicos de un mercado interior europeo común.

3.6. De ahí se deriva la extraordinaria importancia del espacio europeo de investigación y de los instrumentos de que dispone. El Comité, no obstante, hace también un llamamiento a los gobiernos, la industria, y los institutos de investigación de los Estados miembros para que colaboren en una estrategia europea así concebida y en el programa de investigación energética que se deberá desarrollar a partir de ella, integrándose a tal fin (como ya se logró con la investigación en el tema de la fusión) en un programa europeo de investigación energética.

3.7. El Comité es consciente y reconoce plenamente que muchas de estas recomendaciones (y otras que seguirán) encuentran ya eco en la propuesta sobre el sexto programa marco y en el programa Euratom, y en otros programas de la Comisión, aunque de manera incompleta y bastante fragmentaria (véase también el punto 2.4.5). Sin embargo, en la Unión Europea es evidente la necesidad de una estrategia global equilibrada, suficientemente diversificada a nivel temático y fiable a largo plazo, resultante, por un lado, de un análisis exhaustivo de las exigencias ecológicas y económicas y, por otro, de las posibles soluciones y de su potencial de desarrollo. Sin perjuicio de lo establecido en los diversos tratados, esta estrategia debería traducirse en un programa europeo de investigación en el sector de la energía que sea coherente y sólido e indique claramente los recursos necesarios para su realización y la asignación de estos, que sea comprensible para los ciudadanos y que sea apoyado y defendido con firmeza a largo plazo frente a los responsables políticos.

3.8. La situación fuera de las actuales fronteras de la UE es otra de las perspectivas que cabe considerar.

- En primer lugar, están los países candidatos y el abastecimiento de energía en ellos. Se trata, por una parte, de la seguridad y de los niveles de protección del medio ambiente de las tecnologías disponibles en ellos y de sus problemas, y, por otra, de continuar y profundizar los compromisos ya existentes en un programa de investigación energética común.

- Por otro lado, están los países fronterizos con los países candidatos, como Ucrania y Rusia. También con estos países se deben poner en marcha oportunamente otras actividades de cooperación(20) -desarrollando las existentes- en el sector de la investigación energética y se debe llegar a acuerdos sobre niveles medioambientales, etc.

- No obstante, no se puede perder de vista el aspecto global -y la cooperación mundial para el desarrollo sostenible (cumbre de Johannesburgo)-, que también entraña la obligación de que Europa, con sus conocimientos y sus tecnologías, contribuya a la solución de los problemas generales y de los países menos desarrollados. Esta obligación incluye no sólo la transmisión de los conocimientos científicos y técnicos, sino que ofrece además la posibilidad de exportar las tecnologías punta y fomentar de este modo la competitividad y la prosperidad de la UE.

- El aspecto global del problema energético es un estímulo adicional para perseguir y fomentar la cooperación internacional intensiva en materia de investigación en este sector. Las organizaciones internacionales, como la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), pueden funcionar como catalizadores e instrumentos de este proceso.

3.9. El abastecimiento de fuentes de energía primaria y la eliminación de los residuos del consumo energético (o, más exactamente, de la transformación energética) requieren que se sigan desarrollando todas las fuentes de energía conocidas e hipotéticas, a fin de estudiar, mejorar y explotar su respectivo potencial con vistas a un abastecimiento seguro y sostenible a un coste razonable. Las inversiones necesarias para ello deberían adecuarse a la situación de la competencia mundial y a la urgencia de la problemática del medio ambiente, e igualmente al alcance y al coste del consumo total de energía, puesto que la investigación y el desarrollo son la semilla del futuro.

3.10. Es preciso tener en cuenta en este contexto que, desde el punto de vista actual, el problema energético se va a agravar peligrosamente en la segunda mitad del siglo, de modo que las estrategias, los plazos de la investigación y las perspectivas de desarrollo deberán orientarse a un horizonte aún más lejano. Es, no obstante, oportuno poner ahora con decisión manos a la obra en vista del carácter a largo plazo del desarrollo necesario y de las vías de solución.

3.11. El Comité comprueba con satisfacción que una parte fundamental de sus consideraciones son compartidas por el Grupo de trabajo consultivo de la Comisión "Energy RTD Strategy", como se aprecia en el documento de trabajo(21) de dicho grupo.

4. Puntos de vista para una estrategia común de investigación

4.1. Para desarrollar una estrategia de investigación racional es preciso en primer lugar plantearse cómo se pueden conservar mejor los recursos disponibles o descubrir otros nuevos, reducir las emisiones de CO2 y demás emisiones y residuos contaminantes y cómo se pueden mantener bajos los precios de la energía. Al mismo tiempo, no obstante, dicha estrategia debe también desarrollar y perseguir decididamente objetivos globales a largo plazo.

4.2. En este contexto, la investigación y el desarrollo industriales deben orientarse preferentemente hacia objetivos que permitan obtener resultados, productos, procedimientos y servicios en plazos breves, es decir, objetivos que hagan posible amortizar las inversiones en investigación con relativa rapidez y que, por tanto, puedan fijarse las propias empresas. Por el contrario, la tarea de las instituciones públicas de investigación consiste en ocuparse del desarrollo básico necesario y, en especial, de llevar adelante aquellos proyectos cuyos objetivos sólo sean realizables a más largo plazo. En general, la economía y la ciencia deben trabajar en cooperación recíproca y estrechamente, para poder encontrar por fin, mediante la investigación básica y los proyectos de demostración, soluciones que se puedan comercializar.

4.3. Aunque los cambios (liberalización)(22) que acompañan al mercado interior se consideran positivos en líneas generales para el abastecimiento seguro de energía, en algunos sectores industriales, habida cuenta del endurecimiento de la competencia a escala mundial, estas medidas pueden provocar que se desplacen los incentivos y las responsabilidades en materia de prevención a largo plazo, y con ello, al menos por el momento, dar lugar a una reducción de las actividades de investigación y desarrollo por parte de la industria.

4.4. Los responsables políticos deben impedir que esto suceda, mediante reglamentaciones o incentivos para la industria si fuera necesario. En efecto, se debe hacer todo lo posible para que la industria pueda cumplir también por su parte los objetivos de Barcelona(23), de manera que a partir de sus propios recursos aumenten sensiblemente sus inversiones en investigación y desarrollo.

4.5. Las empresas deben comprometerse más en proyectos desarrollados conjuntamente con los institutos de investigación y financiados por el sector público, a fin de obtener resultados con mayor rapidez en el sector energético y transformarlos en productos. En este sentido, el compromiso de las empresas de equipamiento y de las compañías en la realización y gestión de proyectos de demostración tiene una importancia muy especial.

4.6. Una estrategia conjunta de investigación presupone, además, que tanto los institutos de investigación financiados con recursos públicos como la investigación industrial dispongan de recursos financieros suficientes. En los trabajos de investigación y desarrollo son necesarios muchos años, a menudo decenios, para que una idea se convierta en un ensayo de laboratorio y en un prototipo, pasar después a una planta de demostración y convertirse por último en un producto listo para el mercado. Para que este proceso tenga posibilidades de éxito es necesario que las ayudas a la investigación, tanto nacionales como europeas, sean constantes y duraderas, a fin también de poder brindar a las personas, empresas e instituciones de investigación implicadas en el proceso seguridad en la programación y animarles a que participen.

4.7. Por tanto, los instrumentos de las ayudas a la investigación por parte de la UE deben ser seleccionados y planificados de manera que se adapten perfectamente a los respectivos temas específicos y diversos objetivos temporales. En opinión del Comité, los instrumentos empleados en el quinto programa marco y el programa Euratom, así como los instrumentos propuestos en el sexto programa marco y el programa Euratom, ofrecen un abanico de posibilidades muy adecuado.

4.8. Asimismo se debe procurar aunar mejor las competencias políticas y administrativas en los necesarios procesos de planificación y decisión, para que a causa de los necesarios procedimientos de coordinación y concertación entre las partes (por ejemplo, las distintas Direcciones Generales de la Comisión, los ministerios y los Estados miembros) no sólo no se produzcan retrasos inoportunos o bloqueos totales, sino que el resultado sea un enfoque bien coordinado, eficiente y coherente, adecuado al objetivo del espacio europeo de investigación y capaz de aprovechar todas sus posibilidades.

5. Temas de un futuro programa europeo de investigación en el sector de la energía

5.1. El Comité no tiene la intención de elaborar y proponer los contenidos de un programa de investigación energética de este tipo, y además no le compete hacerlo. El Comité recomienda más bien que la Comisión asuma esta tarea según las normas establecidas y recomienda colabore a tal fin estrechamente con el sector industrial y científico y los Gobiernos de los Estados miembros.

5.2. El programa europeo de investigación energética que resultara de ello podría ser incluido en la planificación del periodo siguiente al sexto programa marco de IDT+D, aunque el propio sexto programa podría ya tal vez tenerlo en cuenta. En este contexto, los fondos procedentes de la CECA y el aumento del presupuesto para investigación acordado en Barcelona abren el necesario margen de maniobra adicional.

5.3. Puesto que no parece que exista una solución concreta al problema de la energía, esta solución sólo se podrá alcanzar si se siguen desarrollando y explorando todas las formas de energía, tecnologías y opciones que parezcan ofrecer más garantías de éxito.

5.4. Para ello, es necesario desarrollar (seguir desarrollando) con determinación e inventiva las técnicas y los enfoques conocidos y consolidados y dar al mismo tiempo una oportunidad a las nuevas ideas e innovaciones.

5.5. En la situación actual se perfilan temas y criterios importantes hacia los que debería orientarse una investigación adecuada en el sector de la energía. Son entre otros:

5.5.1. Los criterios generales

- Recursos

- Residuos/Emisiones

- Disponibilidad

- Seguridad en el abastecimiento

- Sostenibilidad

- Seguridad/Riesgos

- Fiabilidad

- Otros aspectos relativos al medio ambiente

- Aspectos geopolíticos

- Costes

- Aceptación

5.5.2. Las categorías técnicas

- Producción energética

- Transporte, transformación, almacenamiento y utilización de la energía

- Procedimientos técnicos

- Investigación y desarrollo de materiales

- Desarrollo e investigación de sistemas

5.5.3. Las categorías de los consumidores

- Transporte

- Industria y sectores industriales

- Construcción, vivienda y hogares

5.5.4. Las fuentes de energía primaria y los sistemas de transformación

- Carbón y derivados

- Petróleo y derivados

- Gas natural y derivados

- Fisión nuclear

- Fusión nuclear

- Energía hidroeléctrica y de las mareas

- Biomasa y derivados

- Energía eólica

- Energía térmica solar

- Energía fotovoltaica

- Geotermia

6. Algunos ejemplos de temas

6.1. Ante todo hay que señalar y subrayar especialmente que hasta ahora los trabajos de investigación y desarrollo han dado resultados notables. Estos resultados van, por ejemplo, del aumento neto del rendimiento de las centrales eléctricas convencionales, incluida la desulfuración y la reducción del contenido de óxidos en las emisiones, al desarrollo de pilas de combustible, de motores diésel de bajo consumo, de turbinas eólicas de alto rendimiento y su irrupción masiva en el mercado, de sistemas de refrigeración de emergencia para los reactores nucleares y hasta los progresos decisivos en la investigación sobre la fusión. Estos y otros muchos ejemplos que no se mencionan aquí ponen de manifiesto los resultados que se pueden obtener con una investigación ambiciosa ayudada por el arte de la ingeniería, la inventiva y el compromiso empresarial y también político, cuando se dan las condiciones adecuadas. Muestran además que la amplitud de miras y las inversiones son rentables y que se pueden alcanzar los objetivos propuestos.

6.2. Partiendo de esta premisa, a continuación se enumeran a título de ejemplo y sucintamente posibles temas para futuros trabajos de investigación y desarrollo, sin ánimo de excluir otras ideas y conceptos no mencionados aquí.

6.2.1. Transporte, transformación, almacenamiento y utilización de la energía

- Mayor desarrollo de las turbinas de vapor, en especial las turbinas a gas, como técnica clave para incrementar su rendimiento (materiales!)

- Aumento de la eficiencia de las tecnologías industriales (por ejemplo, la industria del acero, la industria química y la industria alimentaria)

- Mejora de los sistemas de propulsión de los motores de combustión, incluidas las tecnologías híbridas

- Extracción y transporte de gas natural en condiciones estancas

- Técnicas de producción para las energías alternativas (metanol, etanol, hidrocarburos sintéticos, hidrógeno) y transporte y almacenamiento de combustibles gaseosos (gas natural, biogás, hidrógeno)

- Perfeccionamiento de la técnica de producción de calor y aislamiento técnico en la construcción de edificios, y

- Utilización activa y pasiva de la energía solar en la construcción (incluidos los estímulos artísticos y estéticos, importantes para los arquitectos)

- Técnicas de almacenamiento de la energía eléctrica y térmica

- Planificación y gestión de la red

- Pilas de combustible para el consumo estacionario y móvil y para la tracción de automóviles

- Tecnologías de aplicación en las centrales para modular la producción en función de las fluctuaciones de la oferta y la demanda de fuentes de energía regenerativa

- Tecnología del hidrógeno(24)

- Transporte de energía y sistemas de almacenamiento mediante superconductores.

6.2.2. Ciencias de los materiales e investigación de los sistemas energéticos

- Los materiales y, en su caso, los materiales funcionales para, por ejemplo, turbinas de vapor y de gas, pilas de combustible, paneles solares, aislamiento térmico, acumuladores térmicos, cables especiales, superconductores y componentes de las centrales nucleares de fusión.

- Investigación en sistemas energéticos: relaciones económicas y ecológicas, evaluación del impacto tecnológico, análisis de mercado, modelos de previsión prospectiva.

6.2.3. Producción energética, incluidos los aspectos relativos a la seguridad y el medio ambiente

- Continuación del desarrollo de las tecnologías tradicionales de las centrales eléctricas para lograr un rendimiento más elevado, tecnologías combinadas y nuevos procedimientos, como las centrales eléctricas de lignito secado, combustión de polvo de lignito y de hulla a presión, combustión de lignito, hulla y biomasa en lecho fluido a presión, gasificación integrada del carbón, combustión combinada de combustibles de sustitución o de biomasa, plantas de ciclo combinado con turbinas de gas y de vapor, centrales térmicas en condiciones críticas de vapor.

- Filtrado y depuración de los gases de combustión, descomposición y almacenamiento (secuestro) del CO2, protección del paisaje.

- Utilización de la biomasa, su logística y métodos más eficaces de utilización, emisiones.

- Generación combinada de energía eléctrica y térmica, descentralización versus centralización.

- Energía hidroeléctrica, seguridad (geológica, interna y externa).

- Sistemas de calefacción y climatización de los edificios.

- Plantas eólicas y solares: desarrollo y experimentación de los distintos enfoques y procedimientos -como la energía solar térmica para la producción de electricidad y la calefacción de edificios, diversas técnicas de utilización de la energía fotovoltaica y la producción de componentes (pilas)-, su posterior desarrollo desde el punto de vista de su eficacia, reducción de costes, conexión en redes, compatibilidad de la demanda, almacenamiento de energía, comercialización y protección del paisaje.

- Reactores de fisión, seguridad interna y externa, desarrollo de modelos de reactores alternativos, en especial si son reactores intrínsecamente seguros; transporte, procesado y almacenamiento de los residuos radiactivos de la fisión; transmutación de radionucleidos especialmente tóxicos y de larga vida.

- Desarrollo de reactores de fusión: principios, procedimientos, demostración, tecnología, seguridad interna y externa, desarrollo de una estrategia que permita la reducción de los plazos para el establecimiento de una planta de demostración.

6.3. Algunas observaciones sobre los ejemplos precedentes

6.3.1. El riesgo mayor en cuanto al abastecimiento energético de la UE reside en el predominio de la utilización (combustión) de combustibles fósiles (79 % de la producción energética), combinado con una dependencia de las importaciones cuya previsión a medio plazo es del 70 %. Por otra parte, estos combustibles ofrecen a corto y medio plazo un potencial especialmente grande de ahorro, así como grandes posibilidades de reducción de las emisiones de CO2. Estos resultados se pueden conseguir con la mejora de las técnicas de elaboración, combustión y transformación, así como mediante el uso más eficaz del calor y de las fuentes de energía secundaria. Se trata, por ejemplo, de aumentar el rendimiento de las centrales eléctricas (que concierne en particular al desarrollo de materiales y de la metalurgia), mejorar los procesos industriales, por ejemplo en la industria química y siderúrgica, las técnicas de tracción de automóviles y el aislamiento térmico y la utilización de energía solar pasiva en los edificios.

6.3.2. La explotación de algunas de las fuentes de energía renovables, como la hidráulica y, en parte también, la combustión de la biomasa (madera), tiene una larga tradición y resulta (en términos generales) competitiva. Además, la energía hidráulica se utiliza ventajosamente en las centrales hidroeléctricas de almacenamiento para hacer frente a los picos de la demanda (demanda en las horas punta).

6.3.3. Otras fuentes de energía renovable como, la tecnología eólica y solar, aunque utilizadas ya ampliamente, contribuyen únicamente con un uno por ciento al abastecimiento de energía de la UE. No son, pues, (¿todavía?) competitivas. Ello no impide que la explotación de la energía eólica resulte mucho más ventajosa económicamente que la producción de electricidad mediante energía fotovoltaica. No obstante, dado que hasta ahora no se dispone de sistemas de almacenamiento, la oferta depende de los ciclos diarios o anuales y de las condiciones climáticas, por lo que las centrales "convencionales" deben seguir estando disponibles como relevo y reserva. Esto limita también la posible participación de estas energías en el mercado general de la electricidad.

6.3.4. Por esta razón, en algunos Estados miembros se ofrecen incentivos para la utilización de las tecnologías que no son todavía competitivas, como, por ejemplo, precios de compra claramente superiores al precio del mercado (por ejemplo, mediante leyes sobre la alimentación eléctrica) o créditos blandos. Se espera con ello que en el futuro, gracias a técnicas de producción más baratas, por una parte, y al encarecimiento de los combustibles fósiles (precios e impuestos sobre la energía), por otra, se pueda colmar la brecha existente.

6.3.4.1. El objetivo principal de la investigación, pues, debe ser mejorar la competitividad y la disponibilidad (almacenamiento) incondicional de estas tecnologías. No obstante, es preciso distinguir claramente entre investigación y desarrollo, por un lado, y refuerzo de la posición de mercado, por otro, y esto no siempre ocurre.

6.3.4.2. En especial, la necesidad creciente de incentivos suficientes a la investigación y los costes ligados a ella deben compararse con los costes que suponen tales incentivos para los consumidores y el sector público, costes que entre tanto se han incrementado considerablemente. En este sentido, hay que considerar también la cuestión de qué incremento de los precios energéticos puede ser asumido a largo plazo por la economía europea y si es tolerable desde el punto de vista de la competencia mundial.

6.3.5. La energía nuclear se puede obtener fundamentalmente mediante la fisión, división de los átomos de elementos muy pesados, como el uranio o el plutonio, y por la fusión de átomos muy ligeros, como el deuterio y el tritio. No obstante, estos dos procesos se diferencian sustancialmente en los tipos y condiciones de funcionamiento, en los aspectos medioambientales y de seguridad, los recursos, etc.

6.3.6. Desde hace muchas décadas, los reactores de fisión son utilizados ampliamente en todo el mundo, pero sus niveles técnicos y normas de seguridad varían de unos países a otros. Los de la UE se cuentan entre los mejor desarrollados. Por tanto, está claro que la UE debe asumir la nueva tarea de mejorar estos niveles en los países extracomunitarios. El objetivo de la investigación, pues, debe ser elevar aún más los niveles de seguridad, impulsar a su aplicación en los terceros países también y buscar soluciones todavía mejores para los residuos radiactivos de larga vida de la fisión.

6.3.7. Los reactores de fusión se encuentran todavía en fase de desarrollo. Sin embargo, los aspectos de seguridad, la considerable reducción de residuos radiotóxicos -sin componentes (actínidos) de larga vida- y unos recursos prácticamente ilimitados los convierte potencialmente en una tecnología de futuro sostenible muy importante. Los éxitos del programa de fusión, plenamente integrado ya en el espacio europeo de investigación (véase también el punto 3.6), han obrado como estímulo para la elaboración, en el marco de una cooperación a escala mundial (UE, Japón, Canadá, Rusia), de los planes de construcción del reactor experimental internacional ITER. ITER mostrará, a una escala significativa para las centrales, que técnica y científicamente es posible producir energía utilizable a partir de la fusión nuclear. La investigación con ITER, pues, deberá centrarse en demostrar cuanto antes la viabilidad y las ventajas de estas tecnologías desde el punto de vista del medio ambiente, al objeto de sentar así las bases para la construcción de la primera central productora de electricidad a partir de la fusión.

6.3.8. En casi todos los sectores arriba mencionados, la industria y la investigación en la UE ocupan una posición relevante. De ahí, la extrema importancia de mantener y desarrollar esta posición y estos conocimientos y ponerlos al servicio del frágil abastecimiento energético europeo, la conexión global en redes y el respeto de las obligaciones a escala mundial.

6.3.9. El Comité reitera en este sentido su llamamiento a los interlocutores de la esfera política, económica y científica para que estructuren las profesiones científico-técnicas de tal manera que un número suficiente de jóvenes con talento decidan emprender una formación en este ámbito. Para ello es preciso también que exista una amplia oferta de centros de formación altamente calificados y hacer comprender a los estudiantes que comienzan una carrera el papel decisivo de los científicos y de los ingenieros, que son quienes pueden garantizar una producción suficiente y respetuosa del medio ambiente en los diversos sectores de las tecnologías energéticas. Además, las posibilidades profesionales deben ser suficientemente atractivas para que los jóvenes opten por una carrera en el sector de las tecnologías energéticas, y después, las posibilidades de promoción y la remuneración que se les ofrezcan deberán ser suficientemente satisfactorias para que permanezcan en esas profesiones.

6.3.10. Asimismo, el Comité reitera su petición de incluir los temas de la energía, la investigación energética y la sostenibilidad en el diálogo con la sociedad civil, incluidas las escuelas y los medios de comunicación. En el proceso social y democrático es principalmente el ciudadano aleccionado el que puede contribuir a que también en este ámbito se adopten las posturas, las medidas de precaución y las decisiones adecuadas.

7. Síntesis y recomendaciones del Comité

7.1. Un aspecto esencial de las conclusiones de los Consejos de Lisboa, Gotemburgo y Barcelona es la necesidad de garantizar un abastecimiento de energía barato, respetuoso del medio ambiente y sostenible en la UE. Este importante objetivo, no obstante, no puede ser alcanzado sin realizar esfuerzos suplementarios, puesto que la energía plantea un problema que se tiene que resolver. Los sectores económico, científico y político deben imponerse la tarea de desarrollar la estrategia necesaria y poner a disposición de ella los medios que se necesiten.

7.2. La estrategia para resolver el problema energético, sin embargo, no puede limitarse a aspectos parciales. Se debe examinar el problema en toda su magnitud, desde una perspectiva global y a largo plazo, y adoptar un enfoque en un horizonte más amplio. La solución del problema energético es el elemento clave y el banco de pruebas de una cooperación global a favor de la sostenibilidad.

7.3. La clave de una posible solución puede venir sobre todo de una intensa actividad de I+D. La investigación en el sector energético es el elemento estratégico y la base indispensable del éxito de toda política energética a largo plazo. Las inversiones en investigación y desarrollo son la contribución de las generaciones de hoy a las generaciones futuras por la utilización actual de los recursos y por la contaminación del medio ambiente con las emisiones y los residuos del consumo energético.

7.4. El Comité, por tanto, recomienda que la Comisión elabore una estrategia integrada de investigación europea en el sector energético en la que deberá basarse el futuro programa europeo de investigación energética. En la medida de lo posible, este programa debería estar ya en vigor durante el período de aplicación del Sexto Programa Marco y, como muy tarde, durante el período siguiente. Los recursos suplementarios que se necesiten deberían obtenerse del incremento del presupuesto general para investigación y desarrollo (de acuerdo con las decisiones de Barcelona) y de partes del fondo de la CECA.

7.5. En este contexto, el espacio europeo de la investigación y los instrumentos de que dispone adquieren una importancia extraordinaria. El Comité, además, hace un llamamiento a los gobiernos, la industria y los centros de investigación de los Estados miembros para que participen en esta estrategia europea y se integren en un programa europeo de investigación energética. Se deberían aprovechar las posibilidades del espacio europeo de la investigación mediante una estrategia de investigación en el sector de la energía, global, coordinada, transparente y apoyada por todas las partes interesadas.

7.6. El Comité reconoce plenamente y es consciente de que una parte considerable de sus recomendaciones están ya reflejadas en la propuesta de la Comisión sobre el sexto Programa Marco y el programa Euratom, así como en otros programas de la Comisión, aunque de manera incompleta y fragmentaria. Sin perjuicio de lo establecido en los diversos tratados, de esto debería derivarse un programa europeo de investigación en el sector de la energía coherente y sólido, que indique claramente los recursos económicos disponibles para su realización y la asignación de estos, que sea comprensible por los ciudadanos y que sea apoyado y defendido con firmeza a largo plazo frente los responsables políticos.

7.7. El aprovisionamiento de materias primas energéticas y la reducción y eliminación de los residuos del consumo exigen seguir desarrollando todas las fuentes de energía conocidas y posibles, a fin de estudiar, mejorar y utilizar del mejor modo posible su potencial. Las inversiones necesarias para ello deberían adecuarse a la situación de la competencia mundial, a la difícil situación de los recursos y a la urgencia de la problemática del medio ambiente, e igualmente al alcance y al coste del consumo total de energía, puesto que la investigación y el desarrollo son la semilla del futuro.

7.8. En este contexto, el compromiso industrial debería orientarse preferentemente hacia objetivos que permitan obtener resultados, productos y servicios en plazos breves, objetivos que hagan posible amortizar las inversiones en investigación con relativa rapidez y que, por tanto, puedan ser perseguidos por las propias empresas. Se deben poner en marcha las reglamentaciones del mercado interior y otros incentivos, a fin de que la industria pueda cumplir los objetivos de Barcelona e integrarse en el programa europeo de investigación energética.

7.9. La tarea de las instituciones públicas de investigación, por el contrario, consiste en ocuparse del desarrollo básico necesario y, en especial, de llevar adelante aquellos proyectos cuyos objetivos sólo sean realizables a más largo plazo. La economía y la ciencia deben trabajar en cooperación recíproca, para que juntas puedan alcanzar la meta de soluciones comerciales mediante la investigación básica y los proyectos de demostración.

7.10. Los contenidos temáticos de un programa de investigación diseñado de este modo deben tener en cuenta todos los aspectos relevantes en cuanto a los usuarios -hogares, edificios, industria y transporte-, y también las diferentes técnicas de abastecimiento, conversión, distribución y consumo, incluido el ahorro energético y el desarrollo de nuevos planteamientos. En este apartado se encuentran también los problemas de la seguridad del abastecimiento, la reducción y, en su caso, el control de los riesgos desde el punto de vista técnico, la protección del medio ambiente y el almacenamiento y eliminación de los residuos del consumo energético (gases de efecto invernadero, radiactividad, etc.). También hay que añadir el desarrollo (perfeccionamiento) de los materiales necesarios, así como los estudios de sistemas analíticos y de prospección en los que se puedan desarrollar y poner a prueba simulaciones demográficas, económicas y ecológicas.

7.11. Se deben hacer esfuerzos para establecer, continuar y apoyar la cooperación y la conexión en redes, no sólo con los países candidatos, sino también en última instancia con sus vecinos y a escala mundial. El problema energético es un problema de aprovisionamiento y también al fin y al cabo un problema mundial, debido a sus posibles repercusiones económicas, medioambientales y políticas.

7.12. El Comité, por último, reitera su petición de incluir el tema de la energía, de la investigación energética y de la sostenibilidad en el diálogo con la sociedad civil, incluidas las escuelas y los medios de comunicación. Es sobre todo el ciudadano aleccionado el que puede contribuir, dentro de un proceso social y democrático, a que se adopten las posturas, las medidas de precaución y las decisiones adecuadas en este ámbito de vital importancia.

Bruselas, 17 de julio de 2002.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Göke Frerichs

(1) Consejo Europeo de Gotemburgo, junio de 2001, Conclusiones de la Presidencia - SN 200/1/01 REV. 1.

(2) Consejo Europeo de Barcelona, marzo de 2002, Conclusiones de la Presidencia - SN 100/02 ADD. 1.

(3) Libro Verde COM(2000) 769 final.

(4) DO C 221 de 7.8.2001.

(5) DO C 260 de 17.9.2001.

(6) Véase en este sentido el Dictamen del CES 724/2001 de mayo de 2001, "Ciencia, sociedad y ciudadanos en Europa", DO L 221 de 7.8.2001.

(7) Libro Verde COM(2000) 769 final.

(8) DO L 221 de 7.8.2001.

(9) Boletín de la UE 6 - 2001.

(10) COM(2001) 94 final.

(11) COM(2002) 43 final.

(12) DO C 260 de 17.9.2001.

(13) COM(2001) 94 final.

(14) CES 693/2002.

(15) COM(2002) 43 final.

(16) CES 692/2002.

(17) COM(2002) 162 final de 9.4.2002.

(18) Doc. del Consejo 5650/02 + Adend. I (Consejo 28.2.2002, versión provisional 6533/02 (prensa 43 G), p. 7.

(19) Algunas de las organizaciones y de los programas mencionados aquí tienen su origen en el marco de la UE.

(20) DO L 299 de 28.11.2000, p. 14.

(21) Documento de trabajo del E-WOG "Sustainable and Affordable Energy for the Future; Priorities for European Union Energy RTD: January 2001." EUR 19790.

(22) Centre for European Policy Studies CEPS: "Security of Energy Supply" Informe de un Grupo de trabajo del CEPS, noviembre de 2001, p. 22, ISBN 92-9079-358-9.

(23) Consejo Europeo de Barcelona, marzo de 2002, Conclusiones de la Presidencia - SN 100/02 ADD. 1 y punto 1.6.

(24) Es preciso señalar, frente a las informaciones erróneas aparecidas en los medios de comunicación y en la publicidad, que el hidrógeno no es una fuente de energía primaria de la que se pueda disponer libremente, sino que se obtiene mediante la aplicación de la energía (eléctrica) al agua. Sus ventajas residen en su facilidad de almacenamiento y en su idoneidad como combustible (en especial para las pilas de combustible) En su combustión no se produce dióxido de carbono.

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