Source: EURLEX
Language: es
Format: md

![european flag](./../../../images/eclogo.jpg)COMISIÓN EUROPEA

Bruselas, 20.3.2021

JOIN(2021) 8 final

COMUNICACIÓN CONJUNTA AL CONSEJO EUROPEO

Situación de las relaciones políticas, económicas y comerciales entre la UE y Turquía

1.INTRODUCCIÓN

El Consejo Europeo de diciembre de 2020
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 tomó nota de que Turquía había emprendido acciones unilaterales y provocaciones y había intensificado su retórica contra la Unión Europea y sus Estados miembros y contra los dirigentes europeos. Reiteró que la UE tiene un interés estratégico en el desarrollo de una relación cooperativa y mutuamente beneficiosa con Turquía. Subrayó que seguía sobre la mesa la oferta de un programa positivo UE-Turquía, siempre que Turquía demostrase que está dispuesta a promover una verdadera asociación con la Unión y sus Estados miembros y a resolver las diferencias mediante el diálogo y con arreglo al Derecho internacional. También destacó que la Unión Europea sigue resuelta a defender sus intereses y los de sus Estados miembros, y a preservar la estabilidad regional.

A este respecto, el Consejo Europeo pidió al Alto Representante y a la Comisión que presentasen un informe sobre el estado de los trabajos acerca de las relaciones políticas, económicas y comerciales entre la UE y Turquía, así como sobre los instrumentos y las posibilidades de actuación, también en relación con la ampliación del ámbito de aplicación de la Decisión del Consejo de 11 de noviembre de 2019
[2](#footnote2)
, para su examen, a más tardar, en el Consejo Europeo de marzo de 2021. La siguiente Comunicación conjunta responde a dicha invitación; no sustituye ni prejuzga el próximo paquete de ampliación de la Comisión, incluido el informe por país sobre Turquía.

II.
   RELACIONES POLÍTICAS

El contexto político de las relaciones UE-Turquía se ha ido deteriorando progresivamente en los últimos años, lo que ha detenido prácticamente los diversos instrumentos y procesos de compromiso y cooperación bilaterales. Esto se debe principalmente a las acciones turcas en el Mediterráneo oriental, que cuestionan directamente los derechos de la República de Chipre en sus zonas marítimas, y a un fuerte aumento de las acciones provocadoras de Turquía contra Grecia; a la falta de avances en el proceso de solución para Chipre, junto con las acciones amenazadoras y la retórica de menosprecio de Turquía; y a las intervenciones firmes de Turquía en la mayoría de los conflictos regionales circundantes, con modos a menudo contrarios a los intereses generales de la UE. Además, el nuevo deterioro de la situación interna en Turquía, especialmente en el ámbito de los derechos fundamentales y la gobernanza económica, ha tenido claros efectos negativos en las relaciones de Turquía con los Estados miembros de la UE y en la agenda bilateral UE-Turquía.

1. 
   Mediterráneo oriental

En los últimos años, las tensiones en el Mediterráneo oriental han aumentado. Alcanzaron su punto álgido a finales de febrero de 2020, cuando Turquía, en contradicción con la Declaración UE-Turquía de marzo de 2016, animó activamente a los migrantes y refugiados a entrar en la UE. Esto dio lugar a situaciones de violencia en las fronteras terrestres y marítimas de Grecia. Se evitó una grave crisis tras una enérgica acción diplomática, incluida la visita a Ankara del presidente del Consejo Europeo y del Alto Representante y vicepresidente, y una visita conjunta de los presidentes del Parlamento Europeo, del Consejo Europeo y de la Comisión Europea a la frontera griega. El presidente Erdogan devolvió la visita, desplazándose a Bruselas a principios de marzo.

A lo largo del año, las autoridades turcas siguieron realizando despliegues no autorizados de buques de perforación o exploración en las zonas marítimas de la República de Chipre.

La disputa con Grecia por parte de Turquía sobre las fronteras marítimas en el Egeo y el Mediterráneo oriental siguió constituyendo un importante factor de fricción. En agosto y octubre, Turquía envió un buque de investigación sísmica a las proximidades de la isla griega de Kastellorizo, tensando la situación hasta casi llegar a un conflicto entre estos dos miembros de la OTAN. Dichas acciones fueron acompañadas de una abundante retórica de antagonismo que cuestionaba los derechos tanto de la República de Chipre como de Grecia. La Marina turca escoltó a los buques de perforación durante sus operaciones. Las acciones en el mar incluyeron maniobras militares y dieron lugar a incidentes con los Estados miembros.

Por lo que se refiere a Grecia, la firma de un memorando de acuerdo bilateral sobre la delimitación de las zonas de jurisdicción marítima entre Turquía y el Gobierno de Consenso Nacional de Libia en noviembre de 2019 aumentó aún más las tensiones. El memorando ignoraba los derechos de las islas griegas en las zonas afectadas. Se produjo un nuevo y acusado aumento de otras acciones provocadoras por parte de Turquía hacia Grecia, en particular sobrevuelos turcos de zonas habitadas griegas, así como ejercicios navales amenazantes, todo ello acompañado de una retórica intimidatoria durante todo el año. Aunque desde hace mucho tiempo han existido discrepancias en el ámbito marítimo entre Grecia y Turquía, el diálogo destinado a abordarlas se interrumpió en 2016, y 2020 fue un año de continuas exacerbaciones y tensiones sostenidas, lo que llevó a la OTAN a impulsar conversaciones para rebajar las tensiones entre ambos países.

El Consejo Europeo de diciembre de 2020, al tiempo que condenaba de nuevo las acciones de provocación turcas pasadas, subrayó simultáneamente la importancia de las relaciones entre la UE y Turquía y ofreció una perspectiva de nuevo compromiso en caso de que Turquía abandonase la senda de antagonismo. También indicó que se estudiarían otras opciones, si no fuera así.

La situación comenzó a cambiar hacia finales de año. En líneas generales, Turquía acogió con satisfacción las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre y comenzó a dejar constancia de la importancia que otorgaba a la relación con la Unión Europea y sus Estados miembros. A fecha de hoy, han cesado los despliegues conflictivos de buques turcos y han continuado los mensajes de nuevo compromiso. Se ha dado un impulso positivo al diálogo y las negociaciones y se han reanudado los primeros pasos de los dos principales procesos de negociación: las conversaciones exploratorias sobre cuestiones marítimas entre Grecia y Turquía, el 25 de enero, y el diálogo sobre la reanudación de la solución para Chipre, con respecto a la cual ya se han programado conversaciones informales (del 27 al 29 de abril en Ginebra).

La delimitación de la plataforma continental y de las zonas económicas exclusivas debe abordarse mediante el diálogo y unas negociaciones de buena fe, de conformidad con el Derecho internacional, incluida la CNUDM, recurriendo, en caso necesario, a la Corte Internacional de Justicia. En este contexto, sigue siendo esencial un compromiso inequívoco con las relaciones de buena vecindad y con la resolución pacífica de las disputas.

El Alto Representante ha realizado continuos esfuerzos por crear un entorno propicio para una distensión sostenible en la región. La retirada del buque turco de exploración sísmica «Oruç Reis» permitió reanudar las conversaciones exploratorias directas entre Grecia y Turquía el 25 de enero de 2021. La última ronda de conversaciones (la 62.ª) tuvo lugar el 16 de marzo de 2021 en Atenas, coincidiendo con las consultas políticas (17 de marzo) a alto nivel. Es necesario observar un patrón creíble en la posición de Turquía en el Mediterráneo oriental, sin retrocesos, demostrar que las intenciones expresadas son auténticas y garantizar que se mantenga una mayor distensión en la región. Los recientes incidentes menores nos recuerdan que la distensión sigue siendo tenue y debe consolidarse.

2. 
   La cuestión de Chipre

La solución de la cuestión de Chipre es un elemento central de los fuertes desacuerdos de Turquía con la UE en el Mediterráneo oriental. Durante 2020, la esperanza de avanzar en el proceso de solución para Chipre tuvo que quedar en suspenso hasta después de las elecciones de la comunidad turcochipriota de octubre-noviembre de 2020. El contexto electoral dio lugar a un aumento de la retórica polarizante y de las provocaciones, lo que suscitó una fuerte reacción de la UE, tal como se refleja en las Conclusiones del Consejo y del Consejo Europeo.

Desde el inicio de su mandato, y en particular durante sus visitas a Chipre en junio de 2020 y marzo de 2021, el Alto Representante y vicepresidente ha expresado su pleno apoyo al secretario general de las Naciones Unidas con vistas a la rápida reanudación de las conversaciones con vistas a una solución para Chipre. Los esfuerzos de la Oficina del secretario general de las Naciones Unidas continuaron con la misma intensidad a pesar de las acciones unilaterales en la zona delimitada de Varosha, así como de reiteradas declaraciones en las que se cuestionaba directamente la base acordada para la solución del problema de Chipre, según lo previsto en las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (RCSNU), la última de las cuales se adoptó el 29 de enero de 2021 (RCSNU 2561). Tanto la UE como las Naciones Unidas pidieron a Turquía que revocara su acción unilateral en Varosha en noviembre de 2020 (apertura de la zona vallada de la playa).

Desde las conversaciones de paz de Crans Montana de 2017, las Naciones Unidas han seguido colaborando con la Unión Europea en calidad de observador en la Conferencia sobre Chipre y la UE ha mantenido un estrecho contacto con los representantes del formato 5+1. La UE está comprometida en pro de una solución justa, integral y viable del problema de Chipre, incluidos sus aspectos exteriores, en el marco de las Naciones Unidas y de conformidad con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, en consonancia con los principios en los que se fundamenta la UE. Las conversaciones entre las dos comunidades, que desembocaron finalmente en un acuerdo, son esenciales para reducir las tensiones en el Mediterráneo oriental. Se han intercambiado una serie de propuestas de medidas de fomento de la confianza entre las partes, en particular sobre el reparto de los ingresos procedentes de la explotación de hidrocarburos, y la UE sigue dispuesta a facilitar el trabajo técnico necesario a este respecto. Los resultados positivos relacionados con cuestiones prácticas y vitales para la comunidad turcochipriota, como la facilitación de la exportación de queso Haloumi/Helim y la distribución de vacunas contra la COVID-19, podrían conducir a un entorno propicio a una mayor confianza
[3](#footnote3)
. El compromiso y el apoyo de la UE a la cuestión chipriota es una condición sine qua non para aliviar las tensiones en la región. Es evidente que el no reconocimiento por parte de Turquía de la República de Chipre continúa bloqueando diferentes vías de cooperación. La normalización de las relaciones entre la UE y Turquía seguirá siendo extremadamente difícil en ausencia de una solución a la cuestión chipriota.

3.Conferencia del Mediterráneo oriental

El Consejo Europeo también encargó al Alto Representante y vicepresidente la organización de una conferencia regional multilateral, con la participación de Turquía, como parte de una medida más amplia de fomento de la confianza. El Alto Representante y vicepresidente prosiguió los trabajos preparatorios de una Conferencia del Mediterráneo Oriental, a través de conversaciones iniciales para explorar sus modalidades (alcance, participación, proceso y calendario) y posibles temas, sin prejuzgar ninguna decisión de la UE sobre la oportunidad de celebrarla o no. Todos estos extremos todavía deben ser acordados. Las reacciones claras de otros participantes potenciales muestran que, a menos que las circunstancias de la región cambien sustancialmente, es poco probable que se celebre una conferencia de este tipo a corto plazo.

4. 
   Situación de la región

La política exterior cada vez más firme de Turquía colisionó con las prioridades de la UE en el marco de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC). Si bien está en vigor el marco institucional que permite la participación de Turquía en la PESC y en la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD), en 2020 Turquía registró un índice de adaptación muy baja, de alrededor del 11 %. Turquía siguió sin adaptarse a la mayoría de las decisiones del Consejo (medidas restrictivas), incluidas las relativas a Rusia, Venezuela, Siria y Libia, ni a las declaraciones de la UE, como las relativas a Nagorno Karabaj.

El último diálogo político de alto nivel entre la UE y Turquía, en particular sobre la PESC/PCSD, tuvo lugar en Ankara en noviembre de 2018 y el último diálogo a nivel de directores políticos, en septiembre de 2019. Muchos Estados miembros mantienen fuertes vínculos bilaterales con Turquía en materia de política exterior, seguridad y defensa. A la luz de la política exterior cada vez más activa y decidida de Turquía, debe mantenerse un trabajo conjunto sustancial para evitar nuevas tensiones e introducir medidas de fomento de la confianza en toda la región. Entre enero y marzo de 2021, la UE y Turquía iniciaron un diálogo diplomático con vistas a lograr una comprensión más profunda de sus intereses respectivos y de posibles soluciones viables y beneficiosas para ambas partes, en particular en dos lugares en los que están en juego intereses directos de la UE: Libia y Siria.

Es evidente que desde la intervención militar activa de Turquía en Siria y Libia, Turquía ha seguido su propia política exterior sin tener en cuenta los intereses generales de la Unión Europea, incluidas las preocupaciones de la UE en materia de seguridad.

El apoyo militar de Turquía en Libia, en particular mediante el despliegue de combatientes extranjeros sobre el terreno, y sus persistentes críticas y falta de cooperación con la operación IRINI, van en detrimento de la contribución efectiva de la UE a la aplicación del embargo de armas de las Naciones Unidas y han dado lugar a enfoques encontrados en ese país. Tras la formación de un nuevo Gobierno integrador, que recibió la confianza del Parlamento el 10 de marzo y prestó juramento el 15 de marzo de 2021, es importante colaborar con las nuevas autoridades y apoyar de manera constructiva los próximos pasos. Esto incluye, en particular, una rápida transferencia de poderes a las nuevas autoridades, la reunificación de las instituciones, la preparación de las elecciones previstas para el 24 de diciembre de 2021, la plena aplicación del acuerdo de alto el fuego de octubre de 2020 y un auténtico proceso de reconciliación nacional. Como actor influyente en Libia, la cooperación de Turquía con las Naciones Unidas y los demás actores regionales e internacionales para avanzar será esencial en todas las vertientes de este difícil proceso, especialmente en el proceso político, la economía y la seguridad.

Como vecino directo, Turquía desea una Siria estable y próspera, objetivo que comparte con la UE. Es fundamental mantener la integridad territorial de Siria y promover una solución pacífica del conflicto a través del proceso político dirigido por las Naciones Unidas.

La UE y Turquía convienen en la necesidad de acelerar el trabajo del Comité Constitucional y otros elementos de la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como la liberación de detenidos y los esfuerzos para promover la rendición de cuentas por crímenes de guerra en Siria. La UE anima a Turquía a garantizar que el Consejo Nacional Sirio opositor sea integrador. Turquía ha realizado importantes esfuerzos para mantener el alto el fuego en el noroeste de Siria (Idlib) y facilitar ayuda humanitaria transfronteriza a gran escala al noroeste de Siria desde su territorio. Turquía sigue acogiendo al menos a 3,6 millones de refugiados procedentes de Siria.

Sin embargo, las acciones militares de Turquía, también a través de milicias a las que respalda en el norte de Siria, especialmente en el noreste, han provocado desplazamientos a gran escala y violaciones de los derechos humanos contra la población civil. El acceso de las organizaciones internacionales de ayuda sigue estando restringido, mientras que la Media Luna Roja turca continúa desempeñando un papel dominante. 

El reasentamiento por Turquía de refugiados sirios en antiguas zonas kurdas sigue siendo un problema. Todo retorno de refugiados al país debe ser seguro, voluntario y digno, y llevarse a cabo en consulta con el ACNUR y con arreglo a los parámetros y principios establecidos por este organismo.

Turquía también opera militarmente en el norte de Irak, llevando a cabo ataques contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Aunque la UE considera al PKK una organización terrorista, anima a los países de la región a coordinar bilateralmente las actividades antiterroristas, así como a actuar de forma proporcional y respetando plenamente el Estado de Derecho.

El apoyo más reciente de Turquía a acciones militares en el Cáucaso durante las hostilidades relacionadas con Nagorno Karabaj ha dado lugar a un nuevo cuestionamiento del papel regional de Turquía, que ha pasado de promover una solución pacífica a apoyar la solución militar buscada por Azerbaiyán. La frontera entre Turquía y Armenia está cerrada desde abril de 1993; la UE anima a Turquía a reabrirla.

En diciembre de 2020, Turquía propuso la creación de un grupo de cooperación regional que incluiría a Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Irán, Rusia y Turquía. La UE sigue apoyando plenamente los esfuerzos del formato internacional del Grupo de Minsk de la OSCE dirigido por sus copresidentes y espera que Turquía coincida con la UE a este respecto.

5.Cooperación en materia de Política Común de Seguridad y Defensa y lucha contra el terrorismo 

Turquía es un actor clave en el ámbito de la seguridad y la defensa. Sin embargo, el no reconocimiento de la República de Chipre, la interpretación amplia que hace del marco acordado de 2003 (acuerdos «Berlín Plus») y su interpretación restrictiva del marco de cooperación UE-OTAN crean dificultades prácticas y operativas, entre otras cosas para seguir desarrollando una auténtica relación entre organizaciones (entre la UE y la OTAN). Turquía sigue pidiendo participar en las iniciativas de defensa de la UE (Cooperación Estructurada Permanente, CEP, y Fondo Europeo de Defensa, FED). En cuanto a la lucha contra el terrorismo, la cooperación bilateral entre Turquía y los servicios de seguridad de los Estados miembros de la UE se está desarrollando satisfactoriamente. Sin embargo, en otoño de 2019, Turquía solicitó aplazar el diálogo periódico sobre lucha contra el terrorismo con la UE tras la condena de su operación militar en el noreste de Siria y la adopción de un marco para las medidas restrictivas relacionadas con el Mediterráneo oriental.

III. Relaciones bilaterales entre la UE y TURQUÍA

1. Acuerdo de Asociación

El Acuerdo de Asociación de 1963 es el marco jurídico general que estructura las relaciones entre la UE y Turquía. Su objetivo es promover el fortalecimiento de las relaciones comerciales y económicas y establecer progresivamente una unión aduanera.

Aunque ha logrado sentar una base sólida para nuestras relaciones bilaterales, con intercambios políticos, económicos y sociales fuertes y crecientes, el Acuerdo de Asociación se ha enfrentado a una serie de problemas graves a lo largo de los años. La cuestión irresoluta de Chipre ha tenido repercusiones desde la adhesión de la República de Chipre a la UE en 2004. Turquía decidió en julio de 2005 no aplicar el Protocolo Adicional del Acuerdo de Asociación por el que se amplía su unión aduanera con la UE con respecto a la República de Chipre. Esta decisión unilateral dio lugar a la Decisión del Consejo de 2006 por la que se bloqueó la apertura de ocho capítulos de las negociaciones de adhesión y se cerraron todos los capítulos, seguida por el bloqueo bilateral de seis capítulos por parte de la República de Chipre en 2009. Turquía no permite el comercio directo entre la República de Chipre y su territorio, las conexiones aéreas y marítimas directas ni ningún otro enlace directo.

Además, Turquía está bloqueando la adhesión de la República de Chipre a varias organizaciones internacionales, incluida la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. La ausencia de reconocimiento de Chipre por parte de Turquía también impide el intercambio directo de información con Turquía (por ejemplo, en el contexto de la cooperación judicial o la lucha contra la elusión fiscal) y el buen funcionamiento de la unión aduanera.

A la luz de las actividades de perforación no autorizadas de Turquía en el Mediterráneo oriental, en julio de 2019 el Consejo decidió no celebrar por el momento el Consejo de Asociación UE-Turquía. Tampoco se han celebrado comités de asociación preparatorios, presididos por altos funcionarios. Continúa la cooperación técnica en ocho subcomités sectoriales.

2. Negociaciones de adhesión, criterios y ayuda de preadhesión

Turquía es un país candidato desde 1999. Las negociaciones de adhesión se iniciaron en junio de 2005. Hasta la fecha se han abierto 16 capítulos de un total de 35 (el último en 2016), uno de los cuales está cerrado. A la luz del continuo y grave retroceso en relación con el respeto de los principios y valores fundamentales de la UE, el Consejo observó en junio de 2018 y junio de 2019 que Turquía se había alejado aún más de la Unión Europea y que, por lo tanto, las negociaciones de adhesión habían llegado efectivamente a un punto muerto y que no se podía considerar la apertura o el cierre de nuevos capítulos. 

Los hechos que fundamentaron esta valoración siguen existiendo. Continúa el importante retroceso de las reformas en ámbitos clave del proceso de adhesión. Especialmente tras el intento de golpe de Estado de 2016, el Estado de Derecho, el respeto de los derechos humanos y la independencia del poder judicial se han deteriorado continuamente, en un contexto de creciente centralización del poder. Esta evolución se aceleró aún más tras la entrada en vigor de un nuevo sistema presidencial en 2018. Muchos de los controles y equilibrios de un sistema democrático se ven afectados significativamente. El Gobierno ha remodelado el Estado y las instituciones públicas, socavando su independencia; el papel del Parlamento se ha debilitado considerablemente.

Además, 59 de los 65 alcaldes del Partido Democrático Popular (HDP) prokurdo elegidos democráticamente fueron destituidos y sustituidos por administradores nombrados por el Gobierno. El 17 de marzo, el fiscal del Tribunal de Casación solicitó formalmente la disolución del HDP.

La mayor parte de la legislación se aprueba mediante procedimientos de urgencia sin la participación y consulta adecuadas de las partes interesadas. La independencia de las autoridades reguladoras se ha visto comprometida por la introducción del sistema presidencial.

La presión política sobre jueces y fiscales tiene un efecto negativo significativo en la independencia del poder judicial. Las autoridades detienen, procesan y condenan a personas, incluidos periodistas, estudiantes, abogados, políticos de la oposición y activistas, principalmente por cargos excesivamente vagos relacionados con el terrorismo. Las autoridades turcas también se niegan a aplicar las sentencias definitivas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, incluidas las relativas a la liberación de Osman Kavala y Selahattin Demirtas, a pesar de las resoluciones adoptadas por el Comité de Ministros del Consejo de Europa. El 2 de marzo, Turquía adoptó un nuevo plan de acción en materia de derechos humanos que, sin embargo, no aborda las principales deficiencias detectadas en relación con los derechos humanos, la independencia del poder judicial y la situación general del Estado de Derecho.

Las relaciones bilaterales con varios Estados miembros de la UE siguen siendo tensas, debido también a la retórica agresiva de las autoridades turcas y a los intentos de interferir en las decisiones políticas internas.

Inicialmente se asignó una dotación de casi 4 500 millones EUR al programa de Turquía en el marco del Instrumento de Ayuda Preadhesión para el período 2014-2020. A partir de 2017, la asignación se redujo progresivamente, dada la baja absorción y el grave retroceso de Turquía en los ámbitos del Estado de Derecho, los derechos fundamentales y la reforma de la Administración Pública, así como las actividades ilegales de perforación en el Mediterráneo oriental. En conjunto, esta reducción ascendió al 30 % del importe inicialmente previsto en 2014. A partir de 2017, la Comisión reorientó el apoyo financiero de la UE a sectores que reflejan los principios y prioridades fundamentales de la UE, como la democracia y el Estado de Derecho, el apoyo a la sociedad civil (34 millones EUR en 2020) y los derechos humanos, los intercambios entre personas y otros ámbitos de interés de la UE (energía, cambio climático, migración). La Comisión también redujo el porcentaje de fondos gestionados directamente por las autoridades turcas.

A reserva de la entrada en vigor de las bases jurídicas del marco financiero plurianual 2021-2027, se ha iniciado la programación provisional para los años 2021 y 2022 en el marco del nuevo instrumento (IAP III). Esta ayuda recalibrada se centrará en el apoyo a las reformas y valores clave, como se destaca en los informes anuales de la Comisión sobre Turquía.

3. Migración y Declaración UE-Turquía de 2016

La Declaración UE-Turquía de marzo de 2016
[4](#footnote4)
 estableció el marco general para la cooperación bilateral en materia de migración. La Declaración se basó en el Plan de Acción Conjunto UE-Turquía de 29 de noviembre de 2015 y fue el resultado de las medidas adoptadas por la UE para establecer un sistema eficaz de gestión de la migración y evitar una crisis humanitaria. El objetivo era restablecer un sistema de admisión legal y ordenado, poner fin a la migración irregular desde Turquía a la UE, evitar la pérdida de vidas humanas, tomar medidas contra las redes de tráfico ilícito de migrantes y mejorar las condiciones de vida de los refugiados sirios en Turquía a través de una amplia cooperación entre la UE y Turquía.

Desde el inicio de la aplicación de la Declaración UE-Turquía, se ha producido una disminución sustancial del número de cruces irregulares desde Turquía a Grecia
[5](#footnote5)
. Aunque continuaron los incidentes trágicos, el número de vidas perdidas en el mar Egeo ha disminuido considerablemente.

A finales de febrero de 2020, las autoridades turcas animaron a los migrantes a tomar la ruta terrestre hacia Europa a través de Grecia. Esto dio lugar a la creación de un campamento informal en la frontera entre Grecia y Turquía, con un gran número de migrantes y refugiados en condiciones difíciles. En las reuniones extraordinarias del Consejo de Ministros del Interior de la UE, el 4 de marzo de 2020, y del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE, el 6 de marzo de 2020, la UE reiteró la necesidad de que Turquía se atenga plenamente a la Declaración UE-Turquía. El Consejo también ha pedido al Gobierno turco y a todos los actores y organizaciones sobre el terreno que transmitan el mensaje de que no debe animarse a los migrantes a intentar cruzar ilegalmente por tierra o mar, así como a que contrarresten la difusión de información falsa. Si bien la UE reconoció el aumento de la carga migratoria y los riesgos a los que se enfrenta Turquía en su territorio y los considerables esfuerzos que ha realizado para acoger a cerca de cuatro millones de refugiados, mostró su rechazo a que Turquía utilice la presión migratoria con fines políticos. Desde entonces, la situación en las fronteras marítimas y terrestres con Grecia se ha estabilizado y, en general, se ha mantenido tranquila. Sin embargo, se ha observado un desplazamiento hacia algunas de las rutas migratorias alternativas
[6](#footnote6)
.

La lentitud de los retornos ha constituido un problema para la aplicación de la Declaración. En marzo de 2020, las autoridades turcas suspendieron los retornos en virtud de la Declaración, alegando restricciones relacionadas con la COVID-19. A pesar de las reiteradas peticiones de las autoridades griegas y de la Comisión, la cuestión no se ha resuelto. La Comisión ha insistido en que Turquía debe respetar plenamente sus compromisos en virtud de la Declaración UE-Turquía. El 14 de enero de 2021, Grecia presentó una solicitud oficial de readmisión de 1 450 retornados que Turquía no aceptó.

El reasentamiento en la UE sigue superando el número de retornos a Turquía. Solo 2 140 migrantes irregulares y solicitantes de asilo cuyas solicitudes fueron declaradas inadmisibles al cruzar desde Turquía a las islas griegas han sido devueltos a Turquía, mientras que 28 300 refugiados sirios han sido reasentados desde Turquía en la UE; 20 Estados miembros contribuyeron a este esfuerzo. Para mantener un ritmo constante de reasentamientos, la Comisión concede financiación a los Estados miembros de reasentamiento, mientras que la Oficina Europea de Apoyo al Asilo apoya operativamente el proceso y facilita el intercambio de buenas prácticas entre Estados miembros.

La Declaración UE-Turquía prevé la activación de un régimen voluntario de admisión humanitaria, una vez que los cruces irregulares hayan finalizado o, al menos, se hayan reducido de forma sustancial y sostenible. En diciembre de 2017, los Estados miembros aprobaron unos procedimientos operativos normalizados, acordados con Turquía, pero los Estados miembros aún no han decidido activar el sistema.

En el marco de la Declaración de 2016, la UE movilizó 6 000 millones EUR en asistencia a los refugiados y a las comunidades de acogida en Turquía. A finales de 2020, el presupuesto operativo de este Mecanismo para los refugiados en Turquía se había comprometido y contratado en su totalidad y ya se ha desembolsado el 65 %, en consonancia con los avances de los respectivos proyectos. Se trata de una importante inversión europea en estabilidad.

El apoyo del Mecanismo se ha coordinado estrechamente con los Estados miembros, otros donantes y las autoridades turcas. Sigue siendo fundamental para las necesidades básicas, la protección, el acceso a la atención sanitaria y a la educación, y el apoyo socioeconómico. Más de 1,8 millones de refugiados se benefician de la Red de Seguridad Social de Emergencia (ESSN, por sus siglas en inglés) y, con el apoyo de la transferencia condicional de efectivo para educación (CCTE, por sus siglas en inglés), cerca de 670 000 niños refugiados asisten a la escuela.

La UE ya ha consagrado 585 millones EUR adicionales a financiación puente humanitaria después del Mecanismo, con el fin de proseguir algunos proyectos clave de protección y salud y garantizar la continuación de los dos programas emblemáticos de la UE, la ESSN y la CCTE, hasta principios de 2022. Sin embargo, la situación de los refugiados en Turquía sigue deteriorándose, agravada por la pandemia de COVID-19 y la recesión económica. Por lo tanto, será necesario mantener el apoyo de la UE durante los próximos años, como se puso de relieve en las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre de 2020. La Comisión presentará en breve propuestas concretas a tal efecto. La futura financiación de la UE también se centrará en la sostenibilidad a largo plazo y la transición gradual al sistema turco.

Turquía ha solicitado reiteradamente una aplicación acelerada de la Declaración de 2016, en particular de sus elementos no relacionados con la migración: la pronta revitalización de las negociaciones de adhesión, la rápida modernización de la unión aduanera y la liberalización de visados. No obstante, en la Declaración UE-Turquía, todos estos elementos siguen estando sujetos a condiciones, criterios de referencia y procedimientos de toma de decisiones conocidos y acordados. Turquía aún no ha cumplido las condiciones respectivas.

4. Cumbres y diálogos de alto nivel

En la reunión de jefes de Estado y de Gobierno con Turquía celebrada en noviembre de 2015, la UE y Turquía acordaron celebrar diálogos políticos y sectoriales de alto nivel. También se decidió celebrar cumbres periódicas dos veces al año con un formato adecuado. Se organizaron diálogos sectoriales de alto nivel sobre cuestiones políticas, economía, transporte y energía.

A la luz de las actividades de perforación no autorizadas de Turquía en el Mediterráneo oriental, en julio de 2019 el Consejo decidió no celebrar por el momento reuniones del Consejo de Asociación UE-Turquía. Como reacción, Turquía suspendió los diálogos geográficos de política exterior con la UE. No obstante, en septiembre de 2019 se celebró una reunión de directores políticos, y Turquía manifiesta ahora un interés renovado por reanudar los debates con la UE sobre cuestiones de política exterior. Han proseguido los contactos ad hoc a nivel presidencial y ministerial.

Los diálogos periódicos de alto nivel constituyen una parte importante del programa positivo acordada por el Consejo Europeo de octubre de 2020, siempre que Turquía muestre su disposición a promover una auténtica asociación con la Unión y sus Estados miembros y a resolver las diferencias mediante el diálogo y de conformidad con el Derecho internacional.

5. Contactos interpersonales y participación de Turquía en los programas de la UE

La participación en los programas y agencias de la Unión es un elemento importante para integrar a Turquía en las políticas e instrumentos de la UE cuando ello redunde en interés mutuo. En el período 2014-2020, Turquía participó en nueve programas y dos agencias, entre ellos Erasmus+ y Horizonte 2020. Turquía ha mostrado interés por seguir participando en estos y otros programas y agencias de la UE al amparo del marco financiero plurianual 2021-2027 y recientemente ha solicitado reanudar su participación en el programa Europa Creativa.

6. Liberalización de visados

El 16 de diciembre de 2013, la UE y Turquía iniciaron un diálogo sobre liberalización de visados, paralelamente a la firma del Acuerdo de readmisión entre la UE y Turquía. Este diálogo se basa en la hoja de ruta hacia un régimen de exención de visados con Turquía, que establece 72 criterios de referencia que Turquía debe cumplir.

La Declaración UE-Turquía prevé acelerar el cumplimiento de la hoja de ruta con vistas a suprimir la obligación de visado para los ciudadanos turcos a más tardar a finales de junio de 2016, siempre que Turquía haya cumplido todos los criterios de referencia. Sin embargo, siguen pendientes seis criterios de referencia de la hoja de ruta
[7](#footnote7)
, mientras que los que se consideran cumplidos provisionalmente también requieren un seguimiento continuo. Los expertos de la Comisión, junto con expertos del Consejo de Europa, siguen ofreciendo asistencia técnica a Turquía para cumplir las condiciones restantes.

7. Medidas restrictivas de la UE

En 2019, Turquía intensificó sus actividades ilegales de perforación en las aguas que rodean Chipre. Aunque la UE condenó clara y repetidamente las continuas acciones ilegales de Turquía, estas no se paralizaron. En este contexto, el Consejo de Asuntos Exteriores decidió en octubre de 2019 establecer un marco para las medidas restrictivas, que se adoptó el 11 de noviembre de 2019.

Este marco permite aplicar sanciones a personas o entidades responsables o implicadas en actividades de perforación no autorizadas por Chipre (en su mar territorial, su zona económica exclusiva o su plataforma continental). Las sanciones aplicables son la prohibición de viajar y la inmovilización de activos. Las primeras inclusiones en el régimen de sanciones se adoptaron el 27 de febrero de 2020
[8](#footnote8)
.

Tras la operación militar de Turquía en el nordeste de Siria, los Estados miembros de la UE también se comprometieron en octubre de 2019 a adoptar posiciones nacionales firmes en relación con su política de exportación de armas a Turquía sobre la base de las disposiciones de la Posición Común 2008/944/PESC
[9](#footnote9)
, pero no han decidido imponer un embargo de armas. El Consejo puede adoptar una decisión de este tipo por unanimidad.

IV. 
   ECONOMÍA Y COMERCIO

1. Marco comercial UE-Turquía

Las relaciones comerciales entre la UE y Turquía se rigen por tres acuerdos comerciales preferenciales
[10](#footnote10)
. La Unión Aduanera UE-Turquía, creada en 1995, abarca el comercio de productos industriales y, por tanto, la mayor parte de los flujos comerciales. Sin embargo, la unión aduanera implica una integración mucho más profunda que un acuerdo de libre comercio. Obliga a Turquía a seguir el arancel aduanero común de la UE y las normas aplicables a las importaciones procedentes de terceros países, a adaptar la legislación nacional al acervo de la UE en materia de mercancías y a adoptar las normas de la UE sobre política comercial, política de competencia y derechos de propiedad intelectual.

Además de la unión aduanera, el Consejo de Asociación adoptó en 1998 un acuerdo de libre comercio para los productos agrícolas. En 1996 se celebró un acuerdo de libre comercio separado sobre los productos de carbón, hierro y acero entre la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y Turquía.

El comercio bilateral de mercancías ascendió a casi 132 500 millones EUR en 2020. Alrededor del 41 % de todas las exportaciones turcas de mercancías tienen como destino la UE, mientras que las importaciones procedentes de la UE representan casi un tercio de todas las importaciones turcas. La UE es también, con diferencia, la mayor fuente de inversión extranjera directa en Turquía, con un volumen de 58 500 millones EUR en 2018.

Tras una tendencia inicialmente positiva de una mayor adaptación de Turquía a las normas de la Unión Aduanera, el país se ha ido desviando de forma cada vez más sistemática de estas normas en los últimos años. El principal problema son los derechos de aduana adicionales recaudados sobre las importaciones de terceros países (incluso cuando se importan de la UE). También existen muchos otros problemas de acceso al mercado que preocupan cada vez más a las empresas, asociaciones industriales y Estados miembros de la UE, como las medidas de vigilancia, que exigen la divulgación de datos sensibles, la discriminación de los productores de tractores de la UE y el exceso de ensayos y certificación. Además, Turquía ha celebrado acuerdos comerciales que no se ajustan a los de la UE, a pesar de su obligación de hacerlo en virtud de la Unión Aduanera.

2. Modernización de la unión aduanera

En diciembre de 2016, la Comisión presentó al Consejo un proyecto de directrices de negociación sobre un nuevo acuerdo para modernizar la unión aduanera y ampliar el alcance de las relaciones comerciales bilaterales preferenciales con Turquía. Dichas directrices preveían una mayor liberalización mutua del comercio de productos agrícolas y de servicios, la apertura del mercado en materia de contratación pública y compromisos más sólidos en competencia, derechos de propiedad intelectual y desarrollo sostenible. La propuesta también abordaba los graves problemas que planteaba el funcionamiento del sistema actual. La evaluación de impacto preparada por la Comisión concluyó que la modernización tendría repercusiones sustanciales en Turquía y aportaría claramente beneficios económicos a la UE.

Sin embargo, las deliberaciones del Consejo sobre esta propuesta de la Comisión se interrumpieron en 2017 en el contexto del deterioro de la relación entre la UE y Turquía. El Consejo concluyó formalmente el 26 de junio de 2018, y reiteró el 18 de junio de 2019, que «no se ha previsto ningún otro trabajo para la modernización de la unión aduanera entre la UE y Turquía».

3. Cooperación económica: programa de reforma económica, diálogo y apoyo de las instituciones financieras internacionales y de la inversión extranjera directa

Desde 2015, todos los países candidatos y candidatos potenciales, incluida Turquía, han presentado a la Comisión programas anuales de reforma económica, como parte de los esfuerzos por reforzar su gobernanza económica y prepararse para su posible participación en el mecanismo de coordinación económica de la UE. El programa de reforma económica incluye proyecciones macroeconómicas a medio plazo, planes presupuestarios para los tres años siguientes y planes de reforma estructural. Sobre la base del programa y de la evaluación de la Comisión, el diálogo económico y financiero anual entre la UE y los Balcanes Occidentales y Turquía a nivel ministerial orienta específicamente la política económica de cada país y revisa su aplicación.

Por otra parte, la UE y Turquía entablaron un diálogo económico de alto nivel en 2015 y celebraron su primera reunión en 2016 para mejorar las relaciones económicas bilaterales. Habida cuenta de la actividad de perforación de Turquía en el Mediterráneo oriental, en julio de 2019 el Consejo también suspendió este diálogo.

El Grupo del Banco Europeo de Inversiones
[11](#footnote11)
 y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) centran actualmente sus operaciones en Turquía en el sector privado
[12](#footnote12)
.

4. Otros sectores prioritarios clave

El sector de la energía reviste una importancia geoestratégica en las relaciones entre la UE y Turquía. Los intercambios sobre cuestiones como la seguridad nuclear o las energías renovables tienen lugar en reuniones sectoriales en el marco del Acuerdo de Asociación. En marzo de 2015 se estableció un marco de diálogo de alto nivel sobre energía, pero solo se celebraron dos reuniones debido principalmente a la negativa de Turquía a reunirse a nivel ministerial. Las actividades de perforación no autorizadas de Turquía en el Mediterráneo oriental dieron lugar a la suspensión de este diálogo. El estatuto de observador del gestor de la red de transporte turca (TEIAS) en la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad se suspendió en 2018. Preocupaba la falta de cooperación de TEIAS en proyectos de electricidad relacionados con la comunidad turcochipriota, lo que podía afectar a la red de toda la isla. En 2019, Turquía transmitió el informe nacional revisado sobre pruebas de resistencia en relación con el proyecto de energía nuclear de Akkuyu y los expertos técnicos intercambiaron puntos de vista sobre la organización de la revisión inter pares por parte del ENSREG, en el que Turquía tiene estatuto de observador. La ayuda financiera de la UE se ha utilizado ampliamente para financiar múltiples proyectos energéticos, con un cambio paulatino hacia las energías renovables y la eficiencia energética.

Las relaciones en materia de transporte entre Turquía y la UE siguen siendo difíciles a pesar del interés compartido en la seguridad vial, la movilidad urbana sostenible o el transporte marítimo ecológico. Tras la suspensión de las negociaciones del Acuerdo Global de Transporte Aéreo UE-Turquía en consonancia con las Conclusiones del Consejo de julio de 2019, el mandato de la Comisión expiró en junio de 2020. Turquía ha manifestado recientemente su interés por reanudar las negociaciones. Al mismo tiempo, Turquía no reconoce el derecho de una compañía aérea de la UE a operar con destino a Turquía desde un Estado miembro de la UE distinto de aquel que le haya otorgado la licencia.

La ampliación de la red RTE-T básica a Turquía es otra cuestión que obstaculiza la cooperación con la UE. El incumplimiento por parte de Turquía del Protocolo de Ankara sobre el acceso a los puertos y aeropuertos dificulta la finalización de la ampliación de la RTE-T; esta finalización también es importante para la ejecución del proyecto de línea ferroviaria Halkali-Kapikule.

En cuanto a la cooperación en materia civil y mercantil, la UE ha animado a Turquía a adherirse a los convenios internacionales pertinentes en el ámbito de la justicia civil. Turquía ya es Parte contratante de los Convenios de La Haya en el ámbito del Derecho de familia y los litigios transnacionales. Turquía debe adoptar medidas eficaces para garantizar una reducción aceptable de los retrasos en los procedimientos derivados del Convenio de La Haya de 1980 sobre los aspectos civiles de la sustracción internacional de menores y fomentar el recurso a la mediación internacional en tales casos.

En lo tocante a la cooperación en materia de justicia penal, Turquía designó seis puntos de contacto en 2019 para facilitar el intercambio de información no sensible con Eurojust. En 2020, Turquía participó en 20 casos operativos de Eurojust. Además, Eurojust incluyó a Turquía en su estrategia de cooperación para el período 2020-2024. Está pendiente en el Consejo una Decisión por la que se autoriza a la Comisión a negociar un acuerdo de cooperación en materia de justicia penal entre Eurojust y Turquía.

El 22 de febrero de 2021, el Consejo adoptó unas conclusiones
[13](#footnote13)
 sobre la lista revisada de la UE de países y territorios no cooperadores a efectos fiscales. Se pidió a Turquía que resolviera todas las cuestiones pendientes relativas al intercambio efectivo de información con todos los Estados miembros, tal como se especifica en las conclusiones del Consejo. Se espera que antes del 31 de mayo de 2021 Turquía se comprometa a alto nivel político a activar efectivamente su relación de intercambio automático de información con todos los Estados miembros antes del 30 de junio.

Por lo que respecta a la protección civil, Turquía participa en el Mecanismo de Protección Civil de la Unión (MPCU) desde 2016. Turquía ha participado activamente en los programas regionales del IAP en materia de protección civil y se beneficiará del próximo programa regional del IAP sobre prevención de inundaciones y gestión del riesgo de incendios forestales, que comenzó oficialmente el 15 de noviembre de 2020.

V. CONCLUSIONES

Desde el pasado diciembre, Turquía ha mostrado una actitud más serena y constructiva en varias cuestiones, incluidas sus relaciones bilaterales con varios Estados miembros de la UE. Se trata de avances positivos y bienvenidos. La pandemia de COVID-19 ha acentuado aún más los beneficios mutuos de una relación de cooperación. Sin embargo, este proceso de distensión sigue siendo frágil. Necesitamos más tiempo para juzgar si es viable, creíble y ofrece resultados duraderos, también a la luz del deterioro de la situación interna en Turquía.

Para profundizar el impulso actual e incentivar unos vínculos más estrechos entre la UE y Turquía en todos los ámbitos, creemos que la Unión debería proponer una serie de posibles ámbitos de cooperación en los que pueda aplicarse un enfoque progresivo, proporcionado y reversible. Estos objetivos redundan en nuestro interés común y podrían alcanzarse gradualmente, siempre que, por supuesto, los esfuerzos constructivos de Turquía se mantengan y refuercen en los próximos meses.

Entre estas medidas podrían incluirse las siguientes:

1.Una aplicación más eficaz y mutuamente beneficiosa de los ámbitos clave de la Declaración UE-Turquía de 2016, en particular en materia de gestión de la migración. Esto significaría, en particular, que Turquía reanudaría sin más demora el proceso de retorno desde las islas griegas, empezando por los 1 450 retornados cuyos recursos judiciales han sido rechazados en última instancia.

2.A la inversa, los Estados miembros de la UE deberían intensificar los reasentamientos desde Turquía en la Unión, sobre la base de los progresos realizados hasta la fecha. Esto debería abarcar especialmente a los grupos más vulnerables de refugiados sirios en Turquía.

3.El refuerzo de nuestros ya importantes lazos económicos es otra situación beneficiosa para ambas partes, especialmente en la difícil coyuntura económica actual. El núcleo de esta medida sería la modernización y ampliación del ámbito de aplicación de la actual Unión Aduanera UE-Turquía, como ya propuso la Comisión. Esto también ofrecería un marco orientativo para las reformas económicas en Turquía. Los Estados miembros de la UE deberían acordar las directrices de negociación y autorizar a la Comisión a entablar negociaciones para esta modernización, siempre que Turquía adopte medidas concretas para eliminar los actuales obstáculos comerciales.

4.Mantener abiertos los canales de comunicación es útil, sobre todo para apoyar los compromisos de reforma económica y sectorial de Turquía. Así pues, podrían reactivarse los diálogos de alto nivel suspendidos anteriormente sobre economía, energía, transporte, evolución política, políticas exteriores y de seguridad, e iniciarse sobre otros temas nuevos, como el Pacto Verde y el clima, la seguridad interior, las relaciones interconfesionales y la cultura.

5.El aumento de los contactos interpersonales es una medida adicional de fomento de la confianza. La Comisión tiene la intención de seguir facilitando la participación de Turquía en la próxima generación de programas de la UE, como Erasmus+, Horizonte Europa, etc., dentro del nuevo marco financiero plurianual. La Comisión sigue dispuesta a asesorar a Turquía sobre las particularidades de los criterios de referencia pendientes definidos en la hoja de ruta para la liberalización de visados.

No obstante, en caso de que Turquía no avance de manera constructiva en el desarrollo de una auténtica asociación con la UE, sino emprenda de nuevo acciones unilaterales o provocaciones contrarias al Derecho internacional, destinadas a perjudicar a los intereses de la UE y de sus Estados miembros, en particular en el Mediterráneo oriental, debería quedar claro que ello tendría consecuencias políticas y económicas, como se explica en el informe. Además, las medidas de la UE deben tener objetivos específicos, ser proporcionadas y reversibles, a fin de adaptarse a la situación y al nivel de amenaza o desafío de la mejor manera posible, incentivar el retorno a una vía cooperativa y evitar una dinámica de escalada negativa.

Además de suspender los elementos de la oferta de cooperación constructiva expuestos anteriormente, deberíamos prever medidas restrictivas inteligentes, modulables pero reversibles, sobre la base de las existentes. Entre ellas podrían incluirse gradualmente:

1.La adopción de las inclusiones adicionales ya acordadas por el Consejo Europeo de diciembre.

2.Podrían reforzarse las medidas restrictivas con arreglo a los marcos de sanciones existentes y estudiarse la eventual inclusión en ellas de entidades jurídicas.

3.Nuevas restricciones a la cooperación económica entre la UE y Turquía, incluidas las operaciones del Banco Europeo de Inversiones y otras instituciones financieras.

4.Medidas dirigidas a otros sectores importantes para la economía turca, como la prohibición de prestar servicios turísticos, que los Estados miembros desaconsejen los viajes a Turquía, etc.

5.Medidas adicionales de la UE en los sectores de la energía y afines, como la prohibición de importar o exportar determinados bienes y tecnologías.

Por último, pero no por ello menos importante, y en consonancia con las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre de 2020, la Comisión también preparará rápidamente medidas alternativas para seguir financiando a los refugiados y a las comunidades de acogida en Turquía. Dadas las grandes necesidades sobre el terreno y la importante carga que Turquía sigue soportando a este respecto, se trata de una inversión europea en estabilidad y solidaridad. Redunda en nuestro propio interés aprovechar los éxitos de los últimos años.

:   [(1)](#footnoteref1)

     
    [https://www.consilium.europa.eu/media/47296/1011-12-20-euco-conclusions-en.pdf](https://www.consilium.europa.eu/media/47348/1011-12-20-euco-conclusions-es.pdf)
:   [(2)](#footnoteref2)

     
    <https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/PDF/?uri=CELEX:32019D1894&from=GA>
:   [(3)](#footnoteref3)

    La Comisión ha puesto en marcha la adopción de los instrumentos jurídicos para el registro de Halloumi/Hellim como denominación de origen protegida, que permitan el comercio de Halloumi/Hellim producido en la comunidad turcochipriota a través de la Línea Verde, siempre que el queso cumpla el acervo pertinente de la UE. Las decisiones estimularán la mejora de las normas sanitarias en la comunidad turcochipriota, aportarán beneficios económicos sustanciales a ambas comunidades y fomentarán una cooperación más estrecha y la confianza entre ellas.
:   [(4)](#footnoteref4)

     
    [https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2016/03/18/eu-turkey-statement/](https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2016/03/18/eu-turkey-statement/)
:   [(5)](#footnoteref5)

    En los cinco meses anteriores a la aplicación de la Declaración, una media diaria de 3 262 migrantes y solicitantes de asilo cruzaban diariamente el mar Egeo hasta las islas griegas. En cambio, en 2019 el número medio diario de llegadas por mar fue de 165 y en 2020, también como consecuencia de las restricciones derivadas de la COVID-19, se redujo a 25.
:   [(6)](#footnoteref6)

    Por ejemplo, las llegadas irregulares de Turquía a Italia aumentaron más de un 120 % con respecto a 2019. La presión migratoria sobre la República de Chipre también ha aumentado considerablemente.
:   [(7)](#footnoteref7)

    Los seis criterios de referencia pendientes son los siguientes: 1) celebración de un acuerdo de cooperación operativa con Europol; 2) adaptación de la legislación sobre protección de datos personales a las normas de la UE; 3) adopción de medidas para prevenir la corrupción; 4) ofrecimiento de una cooperación judicial efectiva en materia penal a todos los Estados miembros de la UE; 5) revisión de la legislación y las prácticas en materia de terrorismo en consonancia con las normas europeas; 6) aplicación de todas las disposiciones del acuerdo de readmisión UE-Turquía, incluidas las relativas a la readmisión de nacionales de terceros países.
:   [(8)](#footnoteref8)

    Afectan a un vicepresidente y a un vicedirector de la Corporación Turca del Petróleo (TPAO), ya que la TPAO planifica, dirige y ejecuta las perforaciones no autorizadas.
:   [(9)](#footnoteref9)

     
    <https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2019/10/14/council-conclusions-on-north-east-syria/>
:   [(10)](#footnoteref10)

    Detalles en los informes individuales de 2020 y fichas informativas sobre la aplicación de los acuerdos de libre comercio de la UE - Documento de trabajo de los servicios de la Comisión disponible en: 
    <https://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2020/november/tradoc_159048.pdf>
:   [(11)](#footnoteref11)

    Incluido el Fondo Europeo de Inversiones. En sus Conclusiones de julio de 2019, el Consejo invitó al Banco Europeo de Inversiones a revisar sus actividades de préstamo en Turquía, en particular por lo que se refiere a los préstamos respaldados por deuda soberana.
:   [(12)](#footnoteref12)

    A finales de 2019, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) tenía una exposición desembolsada total en Turquía de 12 300 millones EUR. Los préstamos del BEI a Turquía han disminuido sustancialmente desde 2016 y, tras las medidas restrictivas de la UE de 2019, no se firmaron préstamos a Turquía en 2020. El BERD siguió apoyando las operaciones del sector privado en Turquía en 2020 y, además, concedió préstamos muy selectivos al sector público para financiar la adquisición de equipos esenciales necesarios para los hospitales públicos turcos en la lucha contra la COVID-19. El volumen total de inversiones del BERD en Turquía en 2020 fue de 1 800 millones EUR.
:   [(13)](#footnoteref13)

    https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-6329-2021-INIT/en/pdf

[Top](#document1)