Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 30.4.2004 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | C 110/40 |

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Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «Las repercusiones del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas en las relaciones de la Unión Europea con América Latina y el Caribe»

(2004/C 110/11)

El 21 de enero de 2003, de conformidad con el apartado 2 del artículo 29 del Reglamento Interno, el Comité Económico y Social Europeo decidió elaborar un dictamen sobre «Las repercusiones del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas en las relaciones de la Unión Europea con América Latina y el Caribe«

La Sección Especializada de Relaciones Exteriores, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 15 de diciembre de 2003 (ponente: Sr. SOARES).

En su 406o Pleno de los días 25 y 26 de febrero de 2004 (sesión del 25 de febrero de 2004) el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por 109 votos a favor, 8 votos en contra y 15 abstenciones, el presente dictamen.

1.   Síntesis del dictamen

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| 1.1 | El proceso de constitución de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsado por Estados Unidos, constituye una iniciativa de gran amplitud encaminada a transformar la región de las Américas en uno de los más extensos espacios comerciales del mundo con más de 800 millones de personas, un PIB global de más de 11 billones de euros e intercambios comerciales de 3,5 billones de euros. |

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| 1.2 | A pesar de las distintas vicisitudes del proceso y de las dudas manifestadas por algunos sobre el respeto de los plazos fijados en el calendario, el hecho es que, de momento, se mantiene enero de 2005 como fecha final de las negociaciones para que el ALCA entre en vigor en diciembre de ese mismo año. Por otra parte, el fracaso de la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio celebrada del 10 al 14 de septiembre de 2003 en Cancún ha dado un nuevo impulso al proyecto ALCA, cuya cumbre extraordinaria acaba de decidirse que se celebrará en enero de 2004. En efecto, la Cumbre ministerial del proyecto ALCA celebrada a mediados de noviembre de 2003 en Miami ha permitido desbloquear las negociaciones a fin de mantener la fecha oficial de entrada en vigor (diciembre de 2005). No obstante, el acuerdo alcanzado en esta cumbre prevé un ALCA aligerado. |

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| 1.3 | Una de las características del proyecto ALCA, que constituye la principal crítica de numerosos sectores de la sociedad latinoamericana, es su lado exclusivamente comercial, que no hará más que acentuar las asimetrías existentes en una región donde EE UU representa, por sí solo, un 77 % del PIB de las Américas y un 62 % del conjunto de las exportaciones del continente. |

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| 1.4 | Las posiciones de la sociedad civil de América Latina y el Caribe (ALC) frente a este proyecto son muy divergentes: por una parte, el mundo de los negocios ve en el proyecto ALCA una posibilidad de acceso al gran mercado estadounidense, aunque algunas empresas temen la competencia de EE UU y Canadá; por otra parte, hay algunos sectores, agrupados en torno a la Alianza Social Continental (sindicatos, ONG, universidades), que rechazan el proyecto ALCA, sobre todo teniendo en cuenta que las principales preocupaciones de dichos sectores –respeto del medio ambiente, derechos de los trabajadores, exclusión social, deuda exterior, democracia y respeto de los derechos humanos, explotación infantil y respeto de las comunidades autóctonas– no se consideran o no son tenidas suficientemente en cuenta en el proyecto. |

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| 1.5 | Es imprescindible que la UE se comprometa en sus relaciones con ALC con más voluntad política, sobre todo teniendo en cuenta que están en juego sus intereses económicos y comerciales. La UE no debe olvidar que la entrada en vigor del TLCAN tuvo importantes repercusiones negativas para las empresas europeas, que perdieron la mitad del mercado mexicano. A pesar del Acuerdo de Asociación que la UE negoció en muy poco tiempo con México, no se han recuperado todas las cuotas de mercado perdidas. |

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| 1.6 | El contexto político y social actual en América Latina es favorable a que la UE concluya con éxito las negociaciones con sus socios de ALC, y en particular con el MERCOSUR. |

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| 1.6.1 | La elección de Luis Inácio Lula da Silva en Brasil y de Néstor Kirchner en Argentina son signo de una exigencia de cambio en la región. Además del gran interés que ambos tienen en el desarrollo del MERCOSUR antes incluso de la conclusión del ALCA, desean también favorecer las relaciones con la UE. |

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| 1.6.2 | Hoy, más que nunca, hay una necesidad manifiesta de Europa en un continente latinoamericano y caribeño en crisis. La UE sigue siendo sido considerada como un modelo social y político de referencia. El gran reto frente al cual se hallan actualmente los países ALC es encontrar un modelo económico y social alternativo al del «consenso de Washington» y al proyecto de integración con EE UU, considerado excesivamente hegemónico. |

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| 1.7 | No obstante, si bien este deseo de más Europa en la sociedad latinoamericana, en particular entre las élites, parece evidente, la UE debe hacer un gran esfuerzo para incluir mejor a la sociedad civil en su estrategia. Sólo mediante un compromiso político decidido, con una información adecuada y eficaz y con la participación de la sociedad civil podrá ponerse de manifiesto que se trata de un proyecto ventajoso para ambas partes. La UE no puede permitirse cometer el mismo error que se le achaca al proyecto ALCA. |

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| 1.8 | La UE debe también tomar buena nota del fracaso de las negociaciones multilaterales de Cancún y tener en cuenta que sus socios internacionales, por ejemplo EE UU, están decididos a utilizar otros canales, como el bilateralismo o el birregionalismo, para hacer avanzar el comercio internacional. El fracaso de Cancún constituye, en opinión de EE UU, un nuevo motivo para seguir adelante con las negociaciones del ALCA. En este contexto, el CESE entiende que la UE y el MERCOSUR deben mostrar una mayor voluntad política a fin de concluir un acuerdo de asociación, superando las vacilaciones y obstáculos que toda negociación comporta. Para alcanzar ese mismo objetivo con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), por una parte, y con el Mercado Común Centroamericano (MCCA), por otra, el Consejo de la UE debe otorgar un mandato a la Comisión Europea para que ésta pueda iniciar las negociaciones. De otro modo, la Unión verá que su ambición de convertirse en un socio estratégico para América Latina pierde fuerza, con el peligro de debilitar su papel en el diseño de las nuevas normas del comercio y de la gobernanza mundial. Los países de ALC constituyen aliados naturales por razones culturales, políticas y económicas, y son necesarios para redefinir el papel de Europa en la política mundial. |

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| 1.9 | Por lo tanto, la UE no puede permitirse seguir una política reactiva en relación con sus socios de ALC. No hay que esperar a avanzar en las negociaciones del ALCA para progresar en la asociación estratégica UE-ALC. En este terreno de la política y el comercio internacionales la UE debe adoptar una verdadera actitud de liderazgo. |

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| 1.10 | La UE no puede seguir indiferente a las aspiraciones y justas reivindicaciones de los pueblos de ALC, por lo que debería dar un nuevo impulso político a sus relaciones con esta región y multiplicar sus esfuerzos para concretar los compromisos de las cumbres de Río en 1999 y de Madrid en 2002. Así, la UE debe redefinir su estrategia, basándose en los siguientes puntos:   |  |  | | --- | --- | | — | elaboración de un plan de acción y un calendario de negociaciones concreto, con propuestas que recojan también los intereses de los países de ALC, |  |  |  | | --- | --- | | — | liberalización comercial que favorezca las economías de cada una de las dos zonas, |  |  |  | | --- | --- | | — | una mayor participación de la sociedad civil organizada en todas las fases de la negociación, |  |  |  | | --- | --- | | — | la persecución de una política de apoyo a las agrupaciones regionales de ALC, |  |  |  | | --- | --- | | — | la defensa de un modelo social coherente en sus relaciones con ALC con miras a la promoción de la cohesión social, |  |  |  | | --- | --- | | — | un aumento significativo de los medios financieros, coherente con la importancia estratégica de la región; |  |  |  | | --- | --- | | — | disociación entre la celebración del Acuerdo de Asociación UE-MERCOSUR y la finalización de la Ronda de negociaciones de Doha, |  |  |  | | --- | --- | | — | la rápida celebración de acuerdos de asociación con los otros bloques regionales como la CAN y el MCCA, |  |  |  | | --- | --- | | — | la reactivación del diálogo político interregional, y, por consiguiente, el reforzamiento de la presencia ministerial europea en los foros interministeriales, a semejanza de los encuentros entre la UE y el Grupo de Río. | |

2.   El proyecto de Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA)

2.1   Antecedentes del proyecto de ALCA

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| 2.1.1 | La idea de una integración de todos los países de las Américas es muy antigua, pero nunca ha podido culminar por falta de consenso entre aquéllos. El Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que se halla actualmente en plena negociación, constituye un serio intento en dicho sentido. De hecho, nos hallamos al comienzo de la fase final del proceso. |

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| 2.1.2 | El proyecto se basa en una iniciativa estadounidense que se enmarca en el contexto específico de los años ochenta. El gobierno del presidente Reagan lanzó en 1982 la Caribbean Basin Initiative (Iniciativa de la Cuenca del Caribe) con objeto de iniciar un programa de asociación económica basado en la apertura de los mercados y la iniciativa privada. En enero de 1988 firma un acuerdo de libre comercio con Canadá. Más tarde, bajo el gobierno de George Bush, se inician las conversaciones para la ampliación de dicho acuerdo a México. Las conversaciones concluyeron bajo el gobierno de Clinton, dando lugar al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). |

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| 2.1.3 | En 1990, el presidente George Bush anunció su proyecto »Enterprise for the Americas Initiative« (Iniciativa Empresa para las Américas), con el que se pretendía crear una zona de libre comercio que abarcase todo el continente y establecer un fondo destinado a fomentar la continuación de las reformas económicas, atraer inversiones internacionales y reducir la deuda de los países latinoamericanos. |

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| 2.1.4 | Por su parte, los gobiernos de los países de América Latina y el Caribe (ALC) acogieron con entusiasmo este proyecto de una amplia alianza económica. |

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| 2.1.5 | Desde el principio de su mandato, el gobierno de Clinton hizo suya la idea de unir a toda América por medio de un acuerdo de libre comercio. En 1994, se celebró en Miami la Primera Cumbre de las Américas, a la que asistieron los 34 jefes de Estado y de Gobierno del continente, con excepción de Cuba[(1)](#ntr1-C_2004110ES.01004001-E0001). |

2.2   Directrices y principios generales del proyecto

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| 2.2.1 | Los participantes en la Cumbre de Miami aprobaron un Plan de Acción y una Declaración de Principios en los que se recogían las directrices y los principios generales del proyecto, cuyo objetivo central era la creación de un espacio de libre comercio mediante la supresión progresiva de los obstáculos al comercio y a la inversión. |

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| 2.2.2 | El Plan de Acción tenía por objeto fomentar la prosperidad mediante la integración económica y el libre comercio, y constaba de otros tres capítulos: preservar y reforzar la democracia; luchar contra la pobreza y la discriminación; y alcanzar el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente. |

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| 2.2.3 | En la Segunda Cumbre de las Américas, celebrada en Santiago en abril de 1998, se modificó este Plan de Acción pero sin cambiar sus principales orientaciones. Los cuatro capítulos pasaron a ser los siguientes: educación; democracia, justicia y derechos humanos; integración económica y libre comercio; y erradicación de la pobreza y de la discriminación. Aunque el contenido económico siguió ocupando un lugar predominante en el proyecto, a petición de Brasil y de otros países se concedió gran importancia a los aspectos sociales de la educación y la eliminación de la pobreza. |

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| 2.2.4 | El Plan de Acción volvió a modificarse. El capítulo sobre la educación, terreno en que no se había avanzado nada en las negociaciones, fue eliminado. No obstante, a instancias de Canadá, en la Tercera Cumbre de las Américas, celebrada en Quebec en abril de 2001, se incluyó un nuevo tema: al refuerzo de la democracia, la prosperidad económica y la realización del potencial humano se añadió el tema de la conectividad (acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación). |

2.3   Estructura de las negociaciones

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| 2.3.1 | Estas distintas cumbres de jefes de Estado y de Gobierno forman parte de la compleja estructura del proceso de negociación. Los mandatarios se reúnen cada tres o cuatro años y su labor consiste en apoyar las líneas generales del proyecto elaboradas a otros niveles de la negociación, así como en dar a conocer la voluntad política de sus países. No obstante, la instancia política que ocupa un lugar central en la estructura de negociación es la de los ministros de Comercio, que se reúnen aproximadamente cada 18 meses para determinar las orientaciones generales del ALCA. |

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| 2.3.2 | Existe un nivel administrativo constituido por los viceministros de Comercio, agrupados en el Comité de Negociaciones Comerciales (CNC). Este Comité desempeña un papel clave en el sentido de que guía los trabajos de los nueve grupos de negociación, decide la estructura general del futuro acuerdo de libre comercio y los asuntos institucionales y vela por la transparencia del proceso de negociación. |

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| 2.3.3 | Por último, existe un nivel de carácter técnico. Se trata de los negociadores y expertos, que se reúnen en nueve grupos de negociación y cubren los siguientes ámbitos: 1) acceso a los mercados; 2) inversiones; 3) servicios; 4) compras del sector público; 5) solución de controversias; 6) agricultura; 7) derechos de propiedad intelectual; 8) subsidios, antidumping y derechos compensatorios; y 9) política de competencia. |

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| 2.3.4 | Estos diferentes grupos cuentan con el apoyo técnico y analítico del Comité Tripartito compuesto por la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). |

2.4   Fases de las negociaciones

2.4.1   Primera fase de las negociaciones

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| 2.4.1.1 | Desde la Cumbre de Miami, la negociación del proyecto ALCA ha pasado por varias fases. La primera, de 1994 a 1998, fue una etapa preparatoria en la que se estableció la estructura básica del proyecto. En ella se celebraron cuatro reuniones ministeriales (junio de 1995 en Denver; marzo de 1996 en Cartagena; mayo de 1997 en Belo Horizonte; y marzo de 1998 en San José). |

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| 2.4.1.2 | En esta primera fase se adoptaron los principios rectores de las negociaciones del ALCA. Así, se acordó adoptar las decisiones por consenso y que el ALCA constituyera un compromiso único y se ajustara a las normas y la disciplina de la OMC. Por último, se decidió, merced a la insistencia del MERCOSUR y especialmente de Brasil pero en contra del deseo de los estadounidenses, que el ALCA fuera compatible con otros acuerdos regionales o bilaterales y que la adhesión a este acuerdo pudiera hacerse de manera individual o dentro de un bloque regional. A partir de ese momento, varias agrupaciones regionales tienen un portavoz único en las instancias de negociación del ALCA, como la Comunidad Andina (CAN), el MERCOSUR, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y, posteriormente, cuatro países[(2)](#ntr2-C_2004110ES.01004001-E0003) del Mercado Común Centroamericano (MCCA) denominados CA-4. |

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| 2.4.1.3 | Durante esta primera fase de las negociaciones, las partes procedieron también a recabar información, adquirir conocimientos y sentar las bases de las futuras negociaciones. |

2.4.2   Segunda fase de las negociaciones

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| 2.4.2.1 | En la cumbre de Santiago de Chile, los jefes de Estado y de Gobierno expresaron su voluntad de seguir avanzando en el proyecto de las Américas. En esta segunda fase, los ministros, que se reunieron en dos ocasiones (en noviembre de 1999, en Toronto, y abril de 2000, en Buenos Aires), anunciaron para enero de 2001 la entrada en vigor de medidas para facilitar el comercio. Por otra parte, los grupos de negociación presentaron a los ministros un anteproyecto del ALCA. |

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| 2.4.2.2 | Debido a las presiones de la sociedad civil, se decidió hacer público el anteproyecto, con el fin de aumentar la transparencia del proceso. Los ministros reiteraron su voluntad de finalizar el proyecto para enero de 2005 al objeto de que pudiera entrar en vigor en diciembre de ese mismo año. |

2.4.3   Tercera fase de las negociaciones

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| 2.4.3.1 | La tercera fase de las negociaciones comenzó con la celebración de la Tercera Cumbre de las Américas en abril de 2001 en Quebec. Los jefes de Estado y de Gobierno emitieron allí una declaración en la que se incluían amplios compromisos sociales y económicos. Se adoptó asimismo una cláusula democrática por la que se acordaba celebrar consultas en el caso de que uno de los países participantes renunciara a las instituciones democráticas. No se precisaron las posibles sanciones. |

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| 2.4.3.2 | El objetivo de esta tercera fase consistió en la preparación de una nueva versión más elaborada del futuro acuerdo. En la séptima reunión ministerial celebrada en noviembre de2002 en Quito se publicó un nuevo borrador del proyecto de acuerdo y se establecieron las directrices para las negociaciones de los siguientes dieciocho meses. Los ministros también crearon un Programa de Cooperación Hemisférica destinado a favorecer la participación efectiva de las economías más pequeñas del continente en el ALCA. Con la reunión de Quito, las negociaciones entraron en la fase final, copresididas por Estados Unidos y Brasil. |

3.   Características del proyecto y obstáculos para su realización

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| 3.1 | El ALCA daría origen a una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado de más de 800 millones de personas, un PIB global de más de 11 billones de euros y flujos comerciales por valor de 3,5 billones de euros. |

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| 3.2 | Sin embargo, el proceso de integración se caracteriza por su asimetría y su polarización hacia Estados Unidos. En efecto, hay muy pocos países americanos para los que Estados Unidos no sea el primer socio comercial. Las únicas excepciones son Argentina, Paraguay y Uruguay, cuyo primer socio comercial exterior es Brasil. |

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| 3.3 | En 2000, la economía estadounidense representó por sí sola el 77 % del PIB de las Américas y el 62 % de todas las exportaciones del continente. Brasil, Canadá y México suponen, respectivamente, un 6 %, un 5 % y un 4 % del PIB continental. Los 30 países restantes representan el 8 %. Pequeños países como Nicaragua y Haití suponen, juntos, el 1/2000 del total. El TLCAN y el MERCOSUR aportan, respectivamente, un 87 % y un 9 % del PIB total, así como un 90 % y un 6 % del comercio continental. |

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| 3.4 | Las cifras del PIB per cápita confirman dicha asimetría: Estados Unidos ocupa el primer lugar con 34 400€ per cápita, seguidos de Canadá (21 930€), Argentina (6 950€), Uruguay (6 000€), México (5 560€) y Brasil (3 060€). En el extremo opuesto se encuentran Nicaragua y Haití con 745€ y 480€ per cápita, respectivamente. Por lo tanto, se trata de un proyecto que integra economías muy dispares con un nivel de desarrollo muy diferente[(3)](#ntr3-C_2004110ES.01004001-E0005). |

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| 3.5 | Estas asimetrías y desigualdades llevaron a plantear el problema de las eventuales repercusiones de una integración económica profunda en las llamadas «economías más pequeñas», para las que no está previsto ningún fondo de desarrollo ni red de seguridad alguna. La integración de estas economías en el proceso del ALCA se ha convertido en un reto considerable. Dichos países, 25 en total[(4)](#ntr4-C_2004110ES.01004001-E0007), tropiezan con grandes dificultades para participar en las negociaciones. La insuficiencia de recursos financieros y humanos para continuar estas negociaciones constituye un obstáculo importante. La única medida de compensación adoptada hasta hoy como contrapeso a estas asimetrías ha sido la de un calendario con etapas más largas para la liberalización comercial de las economías más pequeñas. |

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| 3.6 | Los efectos de la falta de una cláusula social es probable que sean tanto más grandes por cuanto en estos diez últimos años la ortodoxia de las políticas de ajuste estructural ha generado un incremento considerable del desempleo y un aumento de la pobreza en los países de América Latina y el Caribe que, según la CEPAL, alcanzó en 2002 a más de 220 millones de personas, lo que equivale a 43,4 % de la población[(5)](#ntr5-C_2004110ES.01004001-E0009). Por lo demás, los problemas sociales, económicos y políticos que padece este continente no han facilitado el desarrollo de las negociaciones desde la Cumbre de Quebec. |

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| 3.7 | A pesar de las constantes reformas realizadas desde hace veinte años, las economías de los países de ALC siguen teniendo muchas dificultades para lograr un crecimiento económico sólido, estable y competitivo. Un estudio de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) señala que en 2002 el crecimiento del PIB fue negativo por segundo año consecutivo, con un -1,9 %, y llama a este período «media década perdida.» |

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| 3.8 | Un ejemplo lo constituye Argentina, que desde diciembre de 2001 se encuentra en una situación de crisis sin precedentes. Tras el estallido de la crisis, Argentina optó por acercarse a sus socios del MERCOSUR para reforzar dicha integración regional y desarrollar vínculos más intensos con Europa y también para distanciarse de la estrategia de alineamiento automático con Washington. La profundización del MERCOSUR y las relaciones con la UE también constituyen una prioridad para el presidente brasileño, Luis Inácio Lula da Silva. |

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| 3.9 | Dicho esto, Brasilia no pretende dar un giro radical a su posición sobre el ALCA. Su estrategia busca sobre todo desarrollar las negociaciones entre el MERCOSUR, la CAN, los países del Caribe, Guyana y Surinam para establecer un Acuerdo de Libre Comercio Sudamericano (ALCSA), lo que permitiría a los países de ALC reforzar su posición en las negociaciones del ALCA. En diciembre de 2002, las partes interesadas en el proyecto fijaron un calendario: eliminación de las barreras aduaneras a finales de 2003 y entrada en vigor del proyecto en 2005. Dentro de esa lógica de vincular toda América del Sur al MERCOSUR para finales de 2003, el gobierno de Lula ha conseguido que Perú firme con el MERCOSUR un acuerdo de asociación (agosto de 2003) muy parecido a los acuerdos celebrados con Bolivia en diciembre de 1995 y Chile en junio de 1996. Asimismo, el MERCOSUR espera poder concretar un acuerdo de asociación con Venezuela e iniciar las negociaciones de otro con Colombia. Este proyecto quiere ser, tanto desde el punto de vista de sus ambiciones como del de la elección del calendario, una alternativa al proceso del ALCA. |

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| 3.10 | Por su parte, Estados Unidos no ha dudado en recurrir a la vía bilateral –como lo demuestra el acuerdo firmado con Chile en diciembre de 2002– para hacer avanzar el ALCA, sobre todo tras la adopción del fast track o TPA[(6)](#ntr6-C_2004110ES.01004001-E0011) (vía rápida) en julio de 2002. Tras la Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún, esta tendencia al bilateralismo podría acelerarse. |

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| 3.11 | Sin embargo, las medidas proteccionistas adoptadas en EE UU están repercutiendo en el TPA. En efecto, después de incrementar los aranceles para proteger los sectores del acero y la madera de construcción, Estados Unidos adoptó una ley agraria (Farm Bill) que prevé la concesión de subvenciones por valor de 180 mil millones de dólares a los productores agrícolas durante diez años. Estas medidas proteccionistas han reavivado las tensiones entre Estados Unidos y algunos países de América Latina, Brasil sobre todo. |

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| 3.12 | Las subvenciones a las exportaciones se han convertido en uno de los principales obstáculos para la realización del ALCA. Muchos países de América Latina están presionando para que Estados Unidos reduzca sus subvenciones a la agricultura, mientras que el gobierno de George W. Bush presiona para que los temas de las subvenciones agrícolas, así como el uso de los derechos antidumping y los derechos compensatorios, se debatan en el marco de la OMC. Ahora bien, el fracaso de las negociaciones multilaterales de Cancún muestra las dificultades que encuentran los países ricos, como EE UU y la UE, para abordar por ejemplo las cuestiones agrarias en un marco internacional de negociación. |

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| 3.13 | A la vez que tomaba nota del fracaso de las negociaciones comerciales multilaterales, EE UU anunció en la conferencia de prensa al cierre de la cumbre de Cancún su voluntad de actuar a nivel bilateral y regional. Si estas declaraciones se hacen realidad, es probable que los negociadores estadounidenses vuelvan a la mesa de negociaciones agrícolas en el marco del proyecto ALCA. Esta situación permitiría al proyecto de integración panamericano superar uno de los mayores obstáculos y con ello realizar un avance considerable. |

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| 3.14 | No obstante, a pesar de la TPA, el poder de negociación del Ejecutivo sigue estando limitado por el Congreso. La Trade Act (por la que se establece la TPA) prevé procedimientos de examen que podrían resultar laboriosos, especialmente para todo lo relacionado con las subvenciones y los »derechos antidumping« y compensatorios. También establece un procedimiento de consulta que concede al Congreso un considerable derecho de supervisión de las negociaciones. |

4.   Los agentes de la sociedad civil y el proyecto de las Américas

4.1   Participación institucional

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| 4.1.1 | El proceso gubernamental del ALCA tiene un seguimiento por parte de las organizaciones de ciudadanos, cuya participación está prevista en el proyecto. Aparte de eso, dichas organizaciones celebran reuniones paralelas a las reuniones ministeriales y presidenciales con el fin de influir en la marcha de las negociaciones. |

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| 4.1.2 | Los mecanismos de participación de la sociedad civil son de dos tipos: iniciativas creadas por los órganos que intervienen en el proceso del ALCA e iniciativas procedentes de los movimientos sociales. Dentro del proceso del ALCA, el Comité de Representantes Gubernamentales sobre la Participación de la Sociedad Civil instituyó un mecanismo con el fin de transmitir las propuestas formuladas por empresarios, sindicatos, grupos de defensa del medio ambiente y medios académicos. Dicha participación se realiza de forma indirecta: los sectores correspondientes pueden dirigirse por escrito al Comité, que después transmite sus recomendaciones al CNC o al grupo de negociación correspondiente. |

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| 4.1.3 | Para fomentar la participación de la sociedad civil, los responsables gubernamentales del proyecto de las Américas organizaron en julio de 2002 un coloquio regional sobre el ALCA en Mérida (México). Este primer foro regional de debate público contó con la asistencia de 100 personas. El objetivo era también ofrecer información y explicaciones sobre el proceso propiamente dicho. |

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| 4.1.4 | En la reunión ministerial de Quito, en noviembre de 2002, se adoptó una segunda iniciativa: los ministros de Comercio se entrevistaron, por separado, con los representantes del sector privado y con los de la sociedad civil (grupos medioambientales, sindicatos, parlamentarios y pueblos indígenas). Fue la primera vez que los representantes de la sociedad civil pudieron hablar directamente con los ministros. |

4.2   Posiciones de la sociedad civil sobre el proyecto ALCA

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| 4.2.1 | El mundo empresarial de las Américas se interesó enseguida por el proyecto del ALCA. Desde la primera reunión ministerial en Denver, en 1995, se esforzó por organizar reuniones paralelas al proceso oficial con el fin de promover los intereses del sector privado. Más de 1 500 hombres de negocios han participado en estos encuentros a través del Foro Empresarial de las Américas (America's Business Forum, ABF), que agrupa a los medios empresariales por sectores y países. |

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| 4.2.2 | El Foro Empresarial de las Américas, que apoya el proyecto de integración de las Américas, contribuye al debate mediante análisis técnicos y de información sobre los objetivos estratégicos y las aspiraciones del sector privado. Asimismo, contribuye a difundir información sobre el proceso y a establecer lazos personales e institucionales entre los directivos empresariales y las organizaciones de las Américas. |

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| 4.2.3 | Durante las reuniones anuales del Foro se organizan conferencias y seminarios sobre temas clave de la integración hemisférica. Aunque los encuentros anuales que organiza el Foro no se incluyen de manera oficial en el proceso de negociación, sus trabajos tienen objetivamente una fuerte influencia en la elaboración del proyecto. De hecho, las recomendaciones formuladas por el sector privado son tenidas en cuenta por los distintos grupos de negociaciones. Una de dichas recomendaciones se refiere a la rápida introducción de medidas para facilitar el comercio, y los representantes nacionales llegaron efectivamente a un acuerdo para que dichas medidas entraran en vigor antes del final de las negociaciones. |

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| 4.2.4 | La contribución de los puntos de vista de los demás sectores de la sociedad civil, como el movimiento sindical, las ONG y los centros universitarios de investigación, no es tan evidente. Las organizaciones sociales han buscado sus propias vías para pronunciarse sobre el proceso de integración. Entre las distintas iniciativas cabe mencionar la de la Alianza Social Continental (ASC), que constituye una importante red de organizaciones y movimientos sociales interamericanos. Engloba posiciones muy diversas, que van desde la reforma hasta el rechazo del proyecto del ALCA. Aunque esta iniciativa se concretó en 1997, la sociedad civil ya se había empezado a movilizar mucho antes. |

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| 4.2.5 | En efecto, los sindicatos, lo mismo que el sector privado, se interesaron enseguida por el proyecto de las Américas y también estuvieron presentes en la reunión ministerial de Denver. El movimiento sindical respaldado por la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) —rama hemisférica de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL)— organizó una conferencia paralela al término de la cual se redactó una declaración que recoge las preocupaciones y reivindicaciones de los participantes. |

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| 4.2.6 | En la siguiente reunión ministerial, celebrada en Cartagena, el movimiento sindical no se limitó a redactar un nuevo documento de reflexión, sino que intentó influir en los representantes gubernamentales. De hecho, estos destacaron en sus conclusiones finales «la importancia de una mayor observancia y promoción de los derechos de los trabajadores y la necesidad de considerar procesos apropiados en este área, por intermedio de nuestros respectivos gobiernos». |

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| 4.2.7 | El movimiento se fue abriendo a otros grupos sociales. Así, en la tercera reunión ministerial de Belo Horizonte, en mayo de 1997, delegados de las organizaciones opuestas al libre comercio (ONG, determinados centros de estudios, asociaciones de defensa del medio ambiente, de feministas y de indígenas) se unieron al encuentro de representantes del movimiento sindical del continente americano para crear la Alianza Social Continental (ASC), que intervino como tal al año siguiente coincidiendo con la celebración de la Segunda Cumbre de las Américas. |

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| 4.2.8 | Con tal motivo, la ASC organizó la Primera Cumbre de los Pueblos de América, que emitió un documento titulado Alternativas para las Américas. Coincidiendo con la Tercera Cumbre de las Américas, en abril de 2001 en Quebec, se organizó la Segunda Cumbre de los Pueblos, en la que participaron más de 2 000 representantes de movimientos y organizaciones procedentes de todo el continente, incluida Cuba. |

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| 4.2.9 | La ASC, consciente de la influencia objetiva de los medios empresariales en las negociaciones del ALCA, aspira a defender otro tipo de proyecto y propone la inclusión en el futuro acuerdo de medidas sociales y medioambientales. Su objetivo es garantizar el empleo y la calidad de los puestos de trabajo y tener en cuenta los costes medioambientales en las exportaciones con el fin de evitar el «dumping ecológico». No obstante, muchos gobiernos de los países ALC se oponen a este tipo de medidas por considerar que son un pretexto para defender el proteccionismo. Además la posición de EE UU desde 2001 no favorece el progreso en este terreno. Contrariamente a lo que ocurrió en el marco del TLCAN, el proyecto de incluir cláusulas sobre el empleo y el medio ambiente perdió peso en las negociaciones oficiales del ALCA, con un EE UU reticente a abordar estos temas en los debates. |

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| 4.2.10 | La Alianza Social Continental también se ha pronunciado en contra de la liberalización sistemática de los contratos públicos, de los servicios de sanidad, de la enseñanza y de las inversiones. |

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| 4.2.11 | La ASC también ha denunciado la falta de transparencia del proceso. Actualmente está organizando una consulta sobre el proyecto del ALCA, que se desarrollará entre 2003 y 2004 a escala continental. |

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| 4.2.12 | Dentro de este movimiento de oposición a la creación del ALCA tal como se está negociando figuran también algunos parlamentarios que han querido manifestar su posición sobre el proyecto. En concreto, parlamentarios procedentes de más de 164 parlamentos provinciales o nacionales, así como delegados de los parlamentos regionales de los 34 países que negocian el ALCA y de Cuba se han reunido varias veces dentro de un foro denominado Confederación Parlamentaria de las Américas (COPA) para manifestar sus reticencias al proyecto de las Américas. |

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| 4.2.13 | La COPA, en la declaración que adoptó en julio de 2000 en su segunda asamblea general, pidió a los Jefes de Estado y de Gobierno que tuvieran en cuenta el nivel de desarrollo de los países incluidos en el proyecto del ALCA y que garantizaran la participación de los parlamentarios de todos los niveles territoriales en aras de la transparencia. |

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| 4.2.14 | Paralelamente a la reunión ministerial de Quito se celebró también un encuentro continental de parlamentarios y se emitió una resolución en la que los diputados participantes rechazaban el ALCA y proponían a los gobiernos reforzar los acuerdos de integración de América Latina y el Caribe, como el MERCOSUR, CAN, CARICOM, MCCA, etc. |

4.3.   Preocupaciones y expectativas de la sociedad civil

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| 4.3.1 | Las actitudes de la sociedad civil de ALC hacia el proyecto ALCA son dispares. Los sectores opuestos al proyecto deploran que una parte importante de la sociedad civil, como los sindicatos y las ONG representativas, no puedan participar de una manera efectiva en los procesos de decisión y que los únicos que pueden acceder directamente a los negociadores y ejercer una clara influencia sobre los borradores en curso de negociación sean los miembros del Foro Empresarial de las Américas, favorables, por su parte, al proyecto ALCA. |

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| 4.3.2 | El mayor temor es que el proceso siga avanzando sin transparencia o que se aplique una política de hechos consumados que presente a la sociedad civil los resultados de las negociaciones una vez terminadas, sin que aquélla tenga ninguna posibilidad de influir en las mismas. |

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| 4.3.3 | Los sindicatos y otros agentes sociales agrupados en torno a la ASC deploran que las autoridades políticas y el mundo de las grandes empresas privadas sigan definiendo el futuro acuerdo de integración de las Américas sin tener en cuenta sus principales preocupaciones: medio ambiente, derechos de los trabajadores, precariedad salarial, desempleo, pobreza, exclusión social, aumento del desequilibrio entre las economías del continente, proteccionismo agrícola y subsidios norteamericanos a la exportación que afectan a los países de ALC, deuda exterior, democracia (se reclama a los Gobiernos la organización de una consulta sobre el ALCA) así como el respeto de los derechos humanos, la explotación infantil y el respeto de las comunidades autóctonas. |

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| 4.3.4 | Si bien gran parte de los movimientos sociales (ONG, organizaciones sindicales, institutos de investigación, etc.) se declaran más bien favorable a los procesos de integración regional, existen serias reservas sobre acuerdos de integración como el ALCA. En su opinión, los procesos de integración como el MERCOSUR pueden ser un modelo de referencia para la integración en las Américas, ya que incluyen aspectos políticos, sociales, culturales y estratégicos, mientras que el ALCA, tal como se negocia actualmente, no haría más que ampliar considerablemente las asimetrías entre EE UU y los países de ALC, sobre todo teniendo en cuenta que el primero practica políticas proteccionistas que afectan a la competitividad internacional de estos últimos. |

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| 4.3.5 | Estos protagonistas sociales están a favor de una integración que no se limite al comercio y se oponen –contrariamente a la gran mayoría de los gobiernos de ALC– a un acuerdo que no da ninguna garantía a nivel social y medioambiental. Desean también que se tenga seriamente en cuenta el respeto de los derechos humanos. A juzgar por sus declaraciones, se inclinan menos por un acuerdo entre EE UU y ALC que por un acuerdo entre ésta y la UE. Dicen apreciar no sólo el lugar que la UE concede a lo social, el medioambiente y los derechos humanos tanto a nivel interno como internacional, sino también la coherencia con la que se respetan estas medidas. Sin embargo, deploran la falta de energía y voluntad de que adolece la estrategia latinoamericana de la UE. |

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| 4.3.6 | La ASC desea también que los gobiernos den transparencia al proceso de negociación y organicen un debate abierto sobre el ALCA con todos los componentes de la sociedad civil para analizar la viabilidad y las consecuencias que tal acuerdo podría tener para las naciones de las Américas. |

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| 4.3.7 | En cuanto a la posición de los empresarios en ALC, un gran número de ellos, encabezados por los del sector agroalimentario, consideran el ALCA como un medio para entrar en el gran mercado estadounidense. Estiman que el ALCA constituye un medio importante para abandonar el círculo vicioso del endeudamiento de los años 80, consolidar las reformas liberales y salir del aislamiento internacional. Otros empresarios son menos entusiastas. Por ejemplo, los de la industria petroquímica, que reiteró su oposición al proyecto ALCA en su última reunión celebrada el 11 de noviembre de 2003 en el marco de la Asociación Petroquímica y Química de América Latina (APLA). |

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| 4.3.8 | En América Latina, y especialmente en Brasil, hay sectores que se muestran reticentes a avanzar en las negociaciones ALCA. Se trata principalmente de algunas empresas que temen fuertemente la competencia estadounidense y canadiense que podría provocar la firma del ALCA. En cambio, gran número de empresas del sector secundario y terciario de EE UU y Canadá ven en el ALCA una oportunidad de penetrar en los mercados latinoamericanos y en particular en el mercado brasileño. |

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| 4.3.9 | Con todo, el sector privado brasileño parece estar cambiando de postura. En efecto, aunque durante mucho tiempo el mundo de los negocios nacional y el ministerio de Asuntos Exteriores (Palacio de Itamaraty) compartían una misma visión negativa del ALCA, el primero está empezando a adoptar una postura más favorable hacia la apertura comercial y se declara ya dispuesto a afrontar la competencia exterior. El sector privado ha comenzado ya a presionar al gobierno Lula para que suavice su posición en las negociaciones del ALCA y para que el acuerdo se concluya en la fecha prevista. |

4.4   Posiciones y preocupaciones de los responsables políticos

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| 4.4.1 | Existe un verdadero abismo entre la visión de la sociedad civil y la de los gobiernos en cuanto a la vía para lograr la integración de las Américas. Los gobiernos de ALC, interesados sobre todo por la apertura económica y en particular por penetrar en el gran mercado estadounidense, intentan negociar un acuerdo comercial continental para que EE UU ponga término a sus políticas agrícolas proteccionistas. |

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| 4.4.2 | Consideran, como opinan los miembros del MERCOSUR, que el ALCA podría incitar a la UE a avanzar en sus negociaciones con los países de ALC y a hacer avanzar las negociaciones multilaterales en el marco de la OMC. El ALCA, las negociaciones con la UE y la OMC constituyen en su opinión tres procesos interrelacionados e interdependientes. La firme posición adoptada por los países en desarrollo en el seno del Grupo de los 21 (G-21, también conocido como G-20-plus), ante las reticencias de los países ricos a soltar lastre en el ámbito agrícola durante la Conferencia Ministerial de Cancún y ante el fracaso de estas negociaciones, podría interpretarse como un retroceso del multilateralismo. El bloqueo de los debates multilaterales parece abrir la puerta a estrategias nacionales, bilaterales y birregionales. Tal como se señaló antes, Estados Unidos se muestra firmemente decidido a acelerar los acuerdos de este tipo. Las potencias emergentes, como China y Brasil, han anunciado también su voluntad de seguir esa vía. |

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| 4.4.3 | El bloque sudamericano considera que, contrariamente a la oferta de EE UU en materia agrícola, la de la UE dista mucho de ser clara. Opina que una simple negociación sobre los productos agrícolas es insuficiente, que es necesario negociar también los subsidios a la exportación. En este terreno, el ALCA le parece más esperanzador que las negociaciones con la UE. Sin embargo, las negociaciones con la UE le parecen más fáciles que las llevadas en el marco del proyecto ALCA: las negociaciones con Europa implican una negociación birregional, mientras que en las del ALCA interviene un gran número de agentes y de propuestas, a veces muy diferentes. En el marco de la negociación del Acuerdo de Asociación UE-MERCOSUR, la UE, cuya posición común está defendida por la Comisión Europea, ha incitado siempre a los países del MERCOSUR, no sin éxito, a definir una posición común. En las negociaciones birregionales, las propuestas de ofertas provenientes de las partes se reducen así a dos, lo que facilita las negociaciones. |

5.   Las relaciones entre Europa y América Latina y el Caribe

5.1   Breve resumen histórico de las relaciones

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| 5.1.1 | A causa de diversos factores históricos, algunos países europeos, como España, Francia, Gran Bretaña, Portugal y los Países Bajos, han mantenido siempre estrechas relaciones bilaterales con los países de ALC. A pesar de la diversidad cultural y la heterogeneidad de ALC, la identidad cultural de los países que la componen está profundamente impregnada por los valores que han forjado el carácter y la historia de Europa. La importante difusión de las ideas de la Ilustración –como la democracia, el Estado de Derecho, el concepto de libertad y el de derechos humanos– en esta parte del mundo facilita el acercamiento entre la UE y ALC. |

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| 5.1.2 | Sin embargo, la institucionalización de las relaciones entre Europa y América Latina es un hecho nuevo, ya que desde principios del siglo XX América Latina desarrolló una relación diplomática desigual y casi exclusiva con EE UU Con todo, Europa siempre ha tenido relaciones institucionalizadas con los países del Caribe en el marco de los acuerdos ACP, con excepción de Cuba. |

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| 5.1.3 | Aunque la vuelta de Europa a la escena latinoamericana comenzó hace cerca de treinta años, es en la década de 1990 cuando la CE/UE[(7)](#ntr7-C_2004110ES.01004001-E0013), gracias especialmente al impulso dado por la adhesión de España y Portugal, elabora una estrategia para el establecimiento de relaciones con el conjunto de América Latina. Con el fin de establecer relaciones preferenciales con los países de ALC, la CEE firmó a partir de los años sesenta una serie de acuerdos sectoriales llamados de «primera generación»; más tarde, en los años setenta, se firmaron los acuerdos de «segunda generación», que englobaban varios sectores. |

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| 5.1.4 | Los conflictos armados en América Central durante la década de 1980 y la configuración de la cooperación política europea permitieron a la CEE desempeñar un papel político importante como intermediario. Las conversaciones mantenidas en septiembre de 1984 en San José (Costa Rica) por los ministros de Asuntos Exteriores de la Comunidad Europea, España y Portugal y representantes de los países de América Central con el fin de restablecer la paz y debatir las medidas de democratización en el continente señalaron un renacimiento de las relaciones entre ALC y la CEE, dando lugar al «proceso de San José». |

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| 5.1.5 | Con la adhesión de España y Portugal a la Comunidad dicho diálogo político se extendió al resto de la región, donde el interlocutor pasó a ser el Grupo de Río, creado en 1986 por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela con objeto de debatir los problemas políticos y desarrollar las relaciones exteriores y los asuntos relativos a la integración regional. Al Grupo se unieron más tarde otros países latinoamericanos, con lo que éste se convirtió en el interlocutor privilegiado de la CEE/UE en América Latina en el ámbito del diálogo político. Este diálogo birregional que comenzó en 1987 se institucionalizó en 1990. |

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| 5.1.6 | El fin del bipolarismo, la voluntad europea de hacer de la Comunidad un protagonista internacional, así como la estabilidad política, el proceso de democratización y la adopción de economías abiertas hacia el exterior en AL son factores que han seguido dinamizando las relaciones entre los dos continentes. Los factores históricos y culturales y la existencia de principios y valores filosóficos y jurídicos comunes contribuyeron también a facilitar la aproximación entre los dos continentes. |

5.2   Características de las relaciones

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| 5.2.1 | Mientras EE UU instituía el TLCAN y ponía en marcha el proyecto ALCA en 1994, Europa intentaba proponer a los países latinoamericanos otro tipo de asociación. Consciente de la diversidad de América Latina, la UE pretendió desarrollar una estrategia basada en enfoques diferenciados, articulados en función de las realidades nacionales y regionales, es decir, teniendo en cuenta la heterogeneidad del continente, cosa que no hace el proyecto ALCA. Así, la UE propone una asociación basada en un diálogo con los distintos subgrupos regionales y en un abanico de instrumentos adaptados a las realidades políticas y socioeconómicas de cada uno de ellos. |

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| 5.2.2 | La nueva estrategia europea elaborada por el Comisario Manuel Marín, de la Comisión Santer, y ratificada por el Consejo de octubre en 1994 pretendía establecer una «asociación» basada en los acuerdos de tercera generación y en nuevos acuerdos, llamados de «cuarta generación» con AL. Los primeros, que se distinguen por su interés en la integración y cooperación regional, contenían una «cláusula evolutiva» que permitía a las partes contratantes completar y aumentar su nivel de cooperación, y una «cláusula democrática» que permitía garantizar el respeto de principios básicos correspondientes a valores comunes. Los acuerdos de cuarta generación incorporan este acervo y prevén además la firma de acuerdos comerciales. |

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| 5.2.3 | Las políticas de austeridad y de privatizaciones aplicadas a principios de los años 90 en los países de AL atrajeron las inversiones privadas europeas, favoreciendo así la aproximación entre las dos regiones. Entre 1996 y 1999, la UE se convirtió en la más importante fuente de inversiones en AL, y esta región se transformó en el primer destinatario de las inversiones europeas en los «mercados emergentes». Las inversiones europeas pasaron durante este período de 13 289 a 42 226 millones de dólares. Además, el comercio birregional se duplicó entre 1990 y 2000: mientras que las exportaciones de bienes de la UE a AL pasaron de 17 000 millones a algo más de 54 000 millones de euros, las de AL hacia la UE pasaron de 27 000 millones a 49 000 millones de euros. Así, la UE se convirtió en el segundo inversor y socio comercial de AL (el primero en el caso de MERCOSUR y Chile). |

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| 5.2.4 | A raíz de este contexto doblemente favorable, de una voluntad política confirmada por una y otra parte y de un acercamiento económico evidente, nació la idea de un avance cualitativo en las relaciones: la organización en junio de 1999, en Río de Janeiro, de una cumbre que reunió a los 48 jefes de Estado y de Gobierno de la UE y ALC, Cuba incluida. |

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| 5.2.5 | Esta cumbre constituyó un verdadero acontecimiento histórico que permitió mostrar la creciente madurez de la UE como protagonista en la escena mundial y el interés creciente que ALC suscitaba entre los países industrializados. La cumbre, que pretendía ser también una respuesta al unipolarismo del periodo posterior a la guerra fría, propuso el regionalismo como nueva fuerza en las relaciones internacionales. Algunos no dudaron en ver en este acontecimiento la primera piedra de la edificación de un mundo multipolar no dominado ya por EE UU. |

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| 5.2.6 | La cumbre produjo dos documentos: una declaración y un plan de acción, que debían constituir la base de una «nueva relación estratégica» entre las dos orillas atlánticas. La declaración, que constaba de 69 puntos, proponía el desarrollo de las relaciones en los ámbitos político, económico, científico, cultural, educativo, social y humano, con el fin de establecer una asociación estratégica. El plan de acción enunciaba 55 prioridades. |

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| 5.2.7 | Debido al gran número de ámbitos y prioridades considerados, estos dos documentos no consiguieron fijar una línea de acción concreta. Por ello, el comité birregional de seguimiento, compuesto por altos funcionarios, en su primera reunión celebrada en noviembre de 1999 en Tuusula (Finlandia), redujo el número de prioridades a once[(8)](#ntr8-C_2004110ES.01004001-E0015). Se hicieron algunos progresos en lo relativo a las prioridades 5, 7 y 8. En lo relativo a la prioridad 5, se creó un «Mecanismo birregional de coordinación» para la lucha contra la droga. Los progresos alcanzados en relación con la prioridad número 7 se debieron a la firma de acuerdos de asociación con México y Chile. Por último, la prioridad número 8 dio pie a la instauración de un diálogo birregional específico para la ciencia y la tecnología, que desembocó en la Conferencia ministerial de Brasilia (marzo de 2000). En esta conferencia se aprobaron la «Declaración de Brasilia» y un Plan de acción UE-ALC en materia de ciencia y tecnología que se presentó en la Cumbre de Madrid y cuyas prioridades son la salud y la calidad de vida, el desarrollo sostenible y la urbanización, el patrimonio cultural y la sociedad de la información. |

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| 5.2.8 | A pesar de la elaboración de la »lista de Tuusula« para la definición de prioridades y la realización de determinados objetivos, la falta de una orientación clara en la relación birregional se confirmó en la segunda cumbre UE-ALC que se celebró en mayo de 2002 en Madrid. |

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| 5.2.9 | La Comisión prevé, por término medio, 323 millones de euros para el período 2000-2006[(9)](#ntr9-C_2004110ES.01004001-E0017) para el conjunto de América Latina, cantidad evidentemente insuficiente habida cuenta de la importancia del proyecto y de lo que está en juego. América Latina sigue siendo así una de las regiones menos favorecidas por la ayuda comunitaria. |

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| 5.2.10 | Por lo que se refiere a las negociaciones en sí, la Cumbre de Madrid, que se celebró en el contexto político posterior al 11 de septiembre, produjo pocos resultados concretos. Por iniciativa europea, el orden del día de los debates estuvo dominado por los temas de seguridad y terrorismo, mientras que los países de ALC estaban mucho más interesados por los aspectos económicos y comerciales. Esta diferencia en la jerarquía de prioridades se había hecho notar ya en la cumbre de Río, en la cual los europeos habían planteado los temas de la gobernanza y la pobreza, mientras que ALC mostraba un mayor interés por las relaciones económicas y sus repercusiones sobre el empleo. Es preciso que la tercera cumbre, que se celebrará en mayo de 2004 en México, defina una agenda basada en un auténtico común denominador. |

5.3   El estado actual de las relaciones

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| 5.3.1 | El gran éxito de Río es sin duda alguna el lanzamiento de las negociaciones comerciales entre la UE y el MERCOSUR. En el año 2000 entró en vigor en acuerdo firmado por México con la UE, y Chile firmó un acuerdo con la UE en la cumbre de Madrid (2002). Estos acuerdos incluyen los tres pilares de la estrategia europea para América Latina: diálogo político, cooperación e integración económica y comercial. Aparte del acuerdo firmado con Chile, es difícil ver cuáles fueron los avances registrados en Madrid en relación con esta nueva alianza estratégica. |

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| 5.3.2 | Paradójicamente, los procesos regionales de AL, tan apreciados por la UE, aún no han desembocado en la firma de acuerdos de asociación con Europa. En la cumbre de Madrid, la UE propuso a la CAN y al MCCA comenzar las negociaciones, que finalizaron en octubre de 2003, con el diálogo político y la cooperación. En cambio, el inicio de las negociaciones comerciales depende de la finalización de la Ronda de Doha prevista para finales de 2004 y del propio desarrollo interno de la CAN y el MCCA. |

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| 5.3.3 | Por su parte, el MERCOSUR, que mantiene con Europa fuertes vínculos políticos y económicos, aún no ha dado a conocer su oferta global de negociación sobre la reducción de los aranceles aduaneros, especialmente para los productos agrarios. Si fracasan las negociaciones a causa especialmente del capítulo agrario, la UE debe velar por que el acuerdo de asociación, sea cual fuere, no sea contrario a los objetivos políticos de la UE como la seguridad sanitaria, la propiedad intelectual y el desarrollo sostenible. |

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| 5.3.4 | Teniendo en cuenta la estrategia europea de negociación con los bloques regionales, sorprende que la UE haya dado prioridad a países como México y Chile, que son los más alejados del ideal integracionista y los más próximos al proyecto de integración continental de Washington. Así, contrariamente a las exigencias de la Declaración y el Plan de acción aprobados en la cumbre de Río, que orientaban las relaciones UE-ALC hacia una nueva relación estratégica, la actuación de la UE hasta hoy se caracteriza por su carácter reactivo frente al proyecto ALCA. |

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| 5.3.5 | La mayoría de las agrupaciones regionales de AL desean establecer relaciones comerciales con otros pilares del tablero internacional aparte de los EE UU, entre ellos principalmente la UE. Diversificando así sus relaciones exteriores y desarrollando sobre todo vínculos políticos y económicos con la UE, los protagonistas de ALC, como el MERCOSUR, esperan beneficiarse de una imagen mucho menos periférica en la escena mundial. En este contexto, una actitud más activa por parte de la UE podría ser una contribución importante a la continuidad y la consolidación de la existencia misma de estas agrupaciones regionales, así como a la modificación del juego de alianzas y el peso específico e influencia de los países de ALC en el marco de las negociaciones del ALCA. Sin olvidar que esta nueva asociación estratégica podría dar la posibilidad a los socios de exponer su opinión en los organismos multilaterales, siempre que sea producto de puntos de vista e intereses coincidentes. |

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| 5.3.6 | No obstante, el CESE considera que los acuerdos preferenciales que la UE firmará con el MERCOSUR, la CAN y el MCCA deben ajustarse al artículo 24 de las normas del GATT/OMC[(10)](#ntr10-C_2004110ES.01004001-E0019). |

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| 5.3.7 | Estos futuros acuerdos deben también tener en cuenta tanto los intereses de las grandes empresas agrícolas como los de las pequeñas, tanto en Europa como en ALC, y respetar la armonía social del mundo rural. |

5.4.   La función de la sociedad civil organizada en las relaciones EU-ALC

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| 5.4.1 | El CESE ha tomado buena nota de la voluntad estratégica de la UE de potenciar sus relaciones con ALC. Por esta razón, el CESE sigue con mucha atención la evolución de dichas relaciones y se ha pronunciado en numerosas ocasiones sobre la necesidad de implicar más a la sociedad civil organizada en todas las fases del proceso. |

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| 5.4.2 | En los diversos dictámenes del CESE sobre ALC[(11)](#ntr11-C_2004110ES.01004001-E0021) se subraya que, por razones políticas y comerciales, es preciso reforzar el aspecto social de las relaciones entre la UE y las regiones de América Latina y el Caribe, tanto en el sentido del respeto de los derechos humanos y de los trabajadores como del reforzamiento de la cohesión social. |

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| 5.4.3 | Con vistas a reforzar la participación de la sociedad civil, el CESE se ha implicado activamente en la preparación de las reuniones de la sociedad civil organizada de la UE y ALC celebradas en Río de Janeiro (1999) y Madrid (2002), con ocasión de las cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE, América Latina y el Caribe. |

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| 5.4.4 | En este mismo orden de cosas, el CESE prepara actualmente el tercer encuentro de la sociedad civil organizada, que se celebrará en México en 2004, con ocasión de la próxima cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno. |

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| 5.4.5 | Uno de los ejemplos fructíferos de esta estrategia son las reuniones celebradas entre el CESE y el Foro Consultivo Económico y Social del MERCOSUR (FCES). Dichas reuniones tienen por objeto reforzar la participación de la sociedad civil organizada en todos los ámbitos de la negociación birregional en el marco de un futuro acuerdo de asociación entre la UE y el MERCOSUR. |

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| 5.4.6 | En la última reunión del CESE y el FCES, celebrada los días 5 y 6 de mayo de 2003, ambas instituciones hicieron un llamamiento a las partes negociadoras para que refuercen los aspectos relacionados con la dimensión social del acuerdo que se está negociando, haciendo referencia explícita a la «Declaración sociolaboral» (declaración de derechos de los trabajadores) del MERCOSUR, la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo (1998). |

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| 5.4.7 | Por otra parte, las dos organizaciones exigieron formas concretas de participación en el desarrollo de las negociaciones del acuerdo de Asociación, por cuanto consideran que el éxito del proceso obliga a la integración de las acciones y a la presencia de la sociedad civil organizada y representativa de ambas regiones en todos los sectores examinados. |

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| 5.4.8 | En el marco de otras reuniones institucionales han surgido organizaciones sectoriales que pretenden promover el diálogo transatlántico, como el Foro Empresarial UE-MERCOSUR y el reciente Foro del Trabajo UE-MERCOSUR, y a influir en las decisiones políticas que afectan a sus respectivos intereses. |

6.   La asociación estratégica entre la UE y ALC, después de Cancún

6.1   Repercusiones del fracaso de Cancún

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| 6.1.1 | Actualmente numerosos países latinoamericanos se hallan en dificultades económicas y buscan mercados a cualquier precio. Algunos de ellos, miembros de la CAN o del MCCA, están dispuestos a poner término a su compromiso regional para aceptar las propuestas del Gobierno de Bush de firmar acuerdos comerciales bilaterales. Es el caso, por ejemplo, de Colombia, Costa Rica, Guatemala, Perú o El Salvador, que contemplan seriamente esa posibilidad en el contexto post Cancún. Dichos países, así como Chile y México, buscan ahora el modo de desvincularse del G-21 siguiendo el ejemplo de El Salvador, que abandonó el Grupo antes incluso de que finalizara la cumbre de Cancún. |

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| 6.1.2 | A pesar de la aparición de las primeras grietas en el G-21, es preciso señalar que desde el fracaso de la Conferencia Ministerial de Seattle, en diciembre de 1999, las grandes potencias comerciales del planeta (EE UU, Japón y la UE) deben tener en cuenta a partir de ahora en las negociaciones multilaterales a países calificados hoy de potencias emergentes, como África del Sur, Brasil, China e India, que tienen capacidad para crear coaliciones de países, como el G-21, que pueden llegar a bloquear el avance de las negociaciones. Este grupo de 21 países ha contado, de manera circunstancial y por diferentes razones, con el apoyo de un frente de 90 países pobres, en su mayor parte africanos. No obstante, estos últimos no está integrados en el G-21. |

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| 6.1.3 | Una de las principales razones para la constitución de este tipo de coaliciones es la dificultad que tienen los países en desarrollo para acceder a los mercados agrícolas de los países ricos. Los países en desarrollo exigen a los estadounidenses, los europeos y los japoneses que supriman sus subvenciones agrícolas, que según ellos desestabilizan sus economías. Aunque la UE ha dado muestras de querer llegar a un compromiso, proponiendo aislar las subvenciones que se demuestre perjudican realmente a los agricultores de los países en desarrollo, ha rehusado comprometerse a poner una fecha para la supresión de dichas subvenciones, como indica el acuerdo que europeos y estadounidenses firmaron a mediados de agosto de 2003 con miras a la cumbre de Cancún. |

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| 6.1.4 | A la falta de acuerdo sobre la agricultura ha venido a sumarse la relativa a los llamados «temas de Singapur», cuyo nombre recuerda que fueron abordados por primera vez en la Conferencia Ministerial de Singapur, en 1996, a saber: inversión, competencia, transparencia de los contratos públicos y agilización de los intercambios. Estos temas revisten una gran importancia para los países ricos, a la vez que plantean serios problemas a los países en desarrollo. |

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| 6.1.5 | En Cancún, algunos países en desarrollo reiteraron su oposición a entablar negociaciones sobre los «temas de Singapur» y sobre la liberalización de los servicios. Ante la obstinación de los países ricos, los países más pobres, hasta hoy marginados en las negociaciones por su escaso peso en los intercambios mundiales –menos del 1 %–, han mantenido su posición. |

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| 6.1.6 | La mala gestión de las negociaciones sobre el algodón ha dado fuerza a esta alianza, formada en Ginebra unos meses antes de la cumbre de Cancún. El texto final no ofrecía nada en concreto en relación con un asunto vital para los países más pobres del planeta, que son los países del Sahel (Malí, Burkina Faso, Benin, Chad), a pesar de que las negociaciones iniciadas en Doha se denominaron, por iniciativa de la UE, «ronda de desarrollo». EE UU se negó a reducir los 4 000 millones de dólares de subvenciones que concede cada año a sus productores. En este contexto, los países en desarrollo se negaron a ceder. |

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| 6.1.7 | Ante posiciones cerradas por una y otra parte, el fracaso de las negociaciones multilaterales de Cancún era inevitable. |

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| 6.1.8 | El fracaso de Cancún pone de manifiesto no solo la capacidad cada vez mayor de los países del Sur para organizarse en defensa de sus intereses, sino también un error de apreciación, en particular de la UE, en relación con la alianza del G-21. Dicho fracaso constituye una amenaza adicional para la gobernanza mundial. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, las relaciones internacionales obedecen a un armazón de normas y tratados internacionales. Este conjunto normativo, que a menudo se percibe como una tela de araña que permite, en la medida de lo posible, acercar entre sí los países del mundo, se ha tejido en torno a las Naciones Unidas. A pesar de las debilidades y los fracasos que se le achacan, esta organización ha sabido crear un mínimo orden internacional. Desde el primer momento, la UE ha hecho del multilateralismo la clave de bóveda de sus relaciones exteriores. El marco multilateral proporciona, dentro de lo posible, un espacio que permite la gestión colectiva del planeta. |

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| 6.1.9 | Hoy, la arquitectura jurídica mundial está en tela de juicio, y el unilateralismo, en particular el de EE UU, tiene tendencia a aumentar considerablemente en estos últimos tiempos, lo que constituye un ataque grave al orden jurídico internacional pacientemente construido desde hace cinco decenios. |

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| 6.1.10 | El fracaso de Cancún contribuye a esta crisis de la gobernanza mundial. En estos momentos, EE UU pretende eludir la OMC dando preferencia a las alianzas bilaterales con sus vecinos. El bilateralismo constituye para EE UU un medio entre otros para hacer avanzar el proyecto ALCA. Por otra parte, el gobierno de Bush ha declarado recientemente que aunque la guerra en Irak lo ha alejado un tanto de ALC, tiene previsto dedicarse seriamente de nuevo a hacer avanzar el proyecto de las Américas, declaración que repitió al día siguiente de la Conferencia Ministerial de Cancún. Como se señala en el punto 6.1, algunos países de América Latina parecen estar dispuestos a firmar acuerdos bilaterales con EE UU, abandonando así sus propios compromisos regionales, lo que minaría los esfuerzos integracionistas latinoamericanos que la UE apoya decididamente. |

6.2   Estrategias regionales en el continente americano

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| 6.2.1 | EE UU ve en el ALCA un medio para aumentar su liderazgo mundial frente a las grandes potencias comerciales mundiales como Japón y la UE. Basta con examinar las múltiples dimensiones relacionadas con el proyecto del ALCA para constatar su envergadura. El proyecto obliga a los países a ir mucho más allá de la simple firma de un acuerdo de libre comercio con el objetivo de estimular el comercio de bienes y servicios por el desmantelamiento de las barreras arancelarias. El proyecto incluye también en los debates temas como la protección de las inversiones y los inversores, los mercados financieros, la propiedad intelectual, los contratos públicos, las políticas de competencia, etc. |

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| 6.2.2 | Lo que realmente se está creando es un marco institucional basado principalmente en el Derecho y promotor de un modelo de profunda integración económica a través del mercado. Eso significa que el proyecto de integración de las Américas implica tanto un proceso de apertura de los mercados como la implantación de una serie nuevas normas, estándares y reglamentaciones que regularán el comercio mundial. Teniendo en cuenta el peso político y económico de EE UU, es muy probable que estas normas se inspiren en la normativa y la realidad americanas. |

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| 6.2.3 | Si tal situación llegase a materializarse, no haría sino acelerar la pérdida de influencia de Europa y complicar las actividades de las empresas europeas en los mercados latinoamericanos y caribeños. |

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| 6.2.4 | La entrada en vigor del TLCAN tuvo ya fuertes repercusiones negativas para la UE, al generar un efecto de desviación del comercio que hizo perder a las empresas europeas la mitad del mercado mexicano. Mientras que en 1990 Europa aún proporcionaba un 14,3 % de las importaciones de México, su cuota de mercado se redujo al 8,5 % en 1997. Al mismo tiempo, la Unión ya no absorbía más que un 3,6 % de las exportaciones mexicanas, contra un 12,6 % a principios de la década. En cambio, EE UU, que absorbe ya más del 90 % de las exportaciones mexicanas, se han transformado en el principal socio comercial de México. A pesar del acuerdo de asociación que la UE negoció en muy poco tiempo con México, las cuotas de mercado perdidas no se han recuperado en su totalidad. México está demasiado acostumbrado a comerciar con EE UU y no acaba de mirar hacia Europa con decisión. El acuerdo México-UE tiene un gran potencial que todavía no han explotado suficientemente ninguna de las partes. |

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| 6.2.5 | La experiencia del TLCAN mostró hasta qué punto los flujos de intercambio pueden ser modificadas de esa forma. Es justamente este tipo de desviación del comercio y de las inversiones el que podría darse de nuevo con el ALCA. |

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| 6.2.6 | Aun cuando la materialización del ALCA se retrasara, hay ya una tendencia a la regionalización y continentalización de los intercambios comerciales en América a raíz de los distintos acuerdos de libre comercio negociados en el continente. En la actualidad, un 60 % de las exportaciones y un 50 % de las importaciones totales de los 34 países se hacen dentro de las Américas, contra 48 % y 41 % hace 10 años. Aparte del MERCOSUR, que tiene a la UE como primer socio comercial, el resto de ALC tiene un comercio muy dependiente del norte del continente. Cerca del 50 % de las exportaciones de la CAN, un 45 % de las exportaciones del MCCA y un 41 % de las exportaciones del CARICOM van dirigidos a los países del TLCAN, y el ALCA no hará más que acentuar esta situación. |

6.3   La asociación estratégica UE-ALC

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| 6.3.1 | La UE debe tener presente la estrategia internacional de Estados Unidos a la hora de construir la suya. Lo cual no significa afirmarse como actor internacional por oposición a EE UU, sino más bien seguir la vía europea basada en la promoción de su modelo de gobernanza regional en el mundo, en armonía con las normas internacionales existentes, para construir a más largo plazo un mundo multirregional y, por consiguiente, más equilibrado. La celebración de acuerdos preferenciales con las diferentes agrupaciones regionales latinoamericanas permitiría consolidar sus respectivas estructuras internas así como su inserción internacional como actores únicos. |

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| 6.3.2 | La UE no puede permitirse descuidar esa región del mundo, porque necesita socios para redefinir su papel en la política mundial. Los países de ALC constituyen aliados naturales por razones culturales, políticas, económicas, etc., sobre todo teniendo en cuenta que actualmente existe en este continente una verdadera demanda de Europa. Es necesario, como se propone en el informe del Parlamento Europeo de octubre de 2001, que la UE no siga subordinando la celebración de un acuerdo de libre comercio con el MERCOSUR a la finalización de las negociaciones de la OMC[(12)](#ntr12-C_2004110ES.01004001-E0023), tanto más cuanto que la fecha fijada para la conclusión del ciclo de Doha parece difícil de cumplir por las dificultades de las partes en hallar un consenso para hacer avanzar las negociaciones comerciales multilaterales, como lo demuestra el fracaso de Cancún. |

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| 6.3.3 | Es importante que la UE comprenda el alcance del proyecto de las Américas. Si desea mantener su posición en ese continente y participar en el trazado de las nuevas normas del comercio internacional, es urgente que se dote de la voluntad política y de medios financieros a la altura de sus ambiciones internacionales y que hable con una sola voz en el seno de las instituciones económicas internacionales (FMI, Banco Mundial, etc.) con el fin de hacer valer su influencia. |

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| 6.3.4 | Hoy más que nunca, hay una necesidad clara de Europa en un continente latinoamericano y caribeño en crisis. La UE sigue siendo sido considerada como un modelo social y político de referencia. Europa no debe perder vista que el gran reto ante el que se encuentran actualmente los países de ALC es encontrar un modelo económico y social alternativo al del «consenso de Washington» y al proyecto de integración con EE UU. |

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| 6.3.5 | Es cierto que las negociaciones multilaterales, la ampliación al Este, la evolución del contexto internacional desde el 11 de septiembre de 2001 y la crisis con que se enfrenta América Latina son otros tantos elementos que frenaron las relaciones entre estas dos partes del Atlántico. Pero la UE no solo tiene intereses económicos en la región, es también un protagonista global. Por lo tanto, no puede prescindir de una política integral y coherente hacia esta región. |

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| 6.3.6 | Hay en América Latina una importante demanda de cambio, como lo demuestran las numerosas manifestaciones de protesta que se han producido en los últimos años en los países andinos y sudamericanos, así como la elección de Luis Inácio Lula da Silva en Brasil, o de Néstor Kirchner en Argentina. Ambos han manifestado su voluntad de reforzar su espacio regional antes de concluir el ALC y de favorecer las relaciones con la Unión Europea, como lo demuestran las visitas que ambos efectuaron a distintas capitales europeas durante el mes de julio de 2003. |

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| 6.3.7 | Esta demanda de Europa sigue por el momento sin satisfacerse. Por eso se escuchan voces en Europa que denuncian esta situación. En efecto, algunos parlamentarios europeos no dudan en destacar que, a pesar de que Europa dispone de los instrumentos necesarios para proponer a ALC un proyecto alternativo al del ALCA, falta la voluntad política para hacerlo. Observaciones que se reiteraron en la XVI Conferencia Interparlamentaria UE-AL de mayo de 2003. |

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| 6.3.8 | Es necesario conceder más importancia a los aspectos sociales y medioambientales de la relación. El CESE apoya la iniciativa del Comisario Patten de proponer que en la próxima cumbre UE-ALC, que se celebrará en 2004 en México, la «cohesión social»[(13)](#ntr13-C_2004110ES.01004001-E0025) constituya uno de los temas centrales de los debates. |

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| 6.3.9 | Teniendo en cuenta el aumento del desempleo, así como la aceleración del empobrecimiento de las sociedades y de las iniquidades sociales en los países de ALC en estos diez últimos años, sería conveniente introducir en la asociación estratégica una cláusula social –y medioambiental– para que los acuerdos comerciales firmados con Europa puedan contribuir a disminuir la pobreza y las desigualdades extremas que caracterizan la región y atenuar los potenciales daños sociales colaterales de la liberalización comercial. Dicha cláusula social debería tener por objeto que los gobiernos de ALC utilicen los fondos de la UE para la redistribución de las rentas, lo que permitiría luchar contra el azote de las disparidades sociales que caracterizan a esta región del mundo. |

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| 6.3.10 | Por otra parte, como se ha señalado anteriormente, la UE y ALC han encontrado hasta ahora difícil definir una verdadera agenda común. Existe el peligro de que en la cumbre UE-ALC de México persista esa diferencia en las agendas. Mientras que el Comisario Patten desea hacer de esta tercera cumbre la de la cohesión social con el fin de contribuir a la erradicación de las desigualdades sociales y la pobreza en los países de América Latina, éstos consideran que es a través de un mejor acceso al comercio internacional como conseguirán relanzar el crecimiento y luchar contra la pobreza. Mientras europeos y latinoamericanos no consigan establecer una agenda común o, como mínimo, atenuar las divergencias en el orden de prioridades, seguirán teniendo muchas dificultades para progresar por la vía de la cooperación estratégica esbozada en Río. Aunque el CESE apoya resueltamente la iniciativa de la cohesión social, es preciso que la UE tenga también en cuenta las prioridades de sus socios para que la cumbre de México tenga éxito. Teniendo en cuenta la situación después de Cancún, la UE debe dar importancia no solo a las cuestiones sociales, que son las que le permiten distinguirse en la escena internacional, sino también a las expectativas de los países de ALC que decidan firmar acuerdos preferenciales con ella. La cumbre de México es una oportunidad para que Europa insufle la vitalidad que sin duda requiere la cooperación estratégica UE-ALC, algunos meses antes de la firma del ALCA. |

7.   Las propuestas del CESE

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| 7.1 | El Acuerdo de Cotonú, firmado en junio de 2000 entre la UE y los países ACP, exige el diálogo entre las instituciones y los agentes no estatales, de modo que Estado y sociedad civil tengan un papel complementario en las acciones para el desarrollo. El Libro Blanco sobre la gobernanza europea, publicado en 2001, destaca también la importancia de la sociedad civil para la definición de las políticas de dimensión internacional. |

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| 7.2 | Por consiguiente, es en este marco en el que debe desarrollarse la participación de la sociedad civil de ALC en sus relaciones con la UE, tanto en los programas de cooperación como en las negociaciones relativas a los acuerdos en preparación. |

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| 7.3 | Hasta ahora, la participación de la sociedad civil en las negociaciones entre la UE y ALC no se ha realizado sobre una base real y estratégica, sino que ha tenido más bien carácter simbólico. Aparte de los encuentros entre el CESE y la sociedad civil organizada de ALC, sobre todo con motivo de la cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno, muy poco se ha hecho en este sentido. |

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| 7.4 | Teniendo en cuenta que la participación ciudadana constituye un elemento clave para la consolidación de la democracia y una base esencial para el desarrollo sostenible, y que es indispensable poder contar con la sociedad civil para dar legitimidad a la asociación estratégica UE-ALC y evitar el escollo del proyecto ALCA, tan reprobado por amplios sectores de las sociedades de las Américas, el CESE formula las siguientes propuestas: |

7.4.1   Definir una estrategia clara

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| 7.4.1.1 | En un mundo más complejo y con riesgos cada vez más numerosos, la Unión Europea debe tener una estrategia global basada en los valores de la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos, intentando al mismo tiempo construir un mundo más justo y más equilibrado. |

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| 7.4.1.2 | Estos valores y este objetivo deben estar presentes en las relaciones con América Latina y el Caribe, a fin de que los pueblos de esta región comprendan que los acuerdos con la UE pueden ser un elemento fundamental para su propio desarrollo y su lugar en la escena mundial. |

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| 7.4.1.3 | Para lograr concretar esta estrategia, es importante que la UE aumente sus recursos financieros de manera consecuente. |

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| 7.4.1.4 | Así, en las negociaciones en curso, tanto con el MERCOSUR como con la CAN, el MCCA o el CARICOM, la UE debe tener en cuenta, además de las cuestiones comerciales o aduaneras, esa estrategia global. |

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| 7.4.1.5 | La UE debe también reactivar el diálogo político UE-ALC, no solamente porque representa uno de los tres pilares de los acuerdos de asociación que la UE ha firmado o que está a punto de firmar con países o regiones de ALC, sino también y sobre todo porque constituye la marca que permite diferenciar entre el ALCA y el proyecto de asociación que la UE está tejiendo en la actualidad. Para ello es indispensable que la presencia ministerial europea en los foros interministeriales UE-ALC, como los encuentros UE-Grupo de Río, esté a la altura del objetivo perseguido: la realización de una asociación estratégica birregional. |

7.4.2   Elaborar un plan de acción y un calendario

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| 7.4.2.1 | A la vista del fracaso de las negociaciones de la OMC en Cancún y de la decisión estadounidense de celebrar negociaciones para realizar el calendario previsto para el ALCA, la Unión Europea debe adoptar cuanto antes un nuevo plan de acción y un calendario que se ajuste más a las nuevas realidades. |

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| 7.4.2.2 | En particular, la Unión Europea debe reflexionar sobre la necesidad de un nuevo mandato de negociación que no dependa de la conclusión de las negociaciones de la Ronda de Doha. |

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| 7.4.2.3 | El CESE desea que el Acuerdo de Asociación UE-MERCOSUR pueda firmarse –o, al menos, anunciarse– durante la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar en Guadalajara (México), en mayo de 2004. |

7.4.3   Reforzar la transparencia y la información

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| 7.4.3.1 | La transparencia en las negociaciones y la información sobre los éxitos y los obstáculos son elementos esenciales para que la sociedad civil participe en todas las fases del proceso de negociación. |

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| 7.4.3.2 | Europa debe tomar iniciativas dirigidas a todos los sectores de la sociedad civil, aclarando el sentido de sus propuestas y las concesiones que está dispuesta a hacer para conseguir un acuerdo con las partes interesadas. |

7.4.4   Apoyar el reforzamiento de la sociedad civil organizada

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| 7.4.4.1 | La Unión Europea tiene muchísima experiencia en el terreno del diálogo civil; el CESE es uno de los ejemplos más notables. |

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| 7.4.4.2 | Sin pretender exportar ningún modelo, la UE debe apoyar la creación de instituciones análogas en las regiones donde no existan o sean débiles. |

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| 7.4.4.3 | Asimismo, el apoyo a los contactos y las relaciones más o menos institucionalizados con organizaciones de ambas orillas del Atlántico parece ser un elemento de aproximación muy favorable para la estrategia europea. |

7.4.5   Elaborar estudios de impacto y promover políticas de lucha contra la pobreza y de promoción del empleo

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| 7.4.5.1 | Todos los procesos de integración tienen consecuencias que afectan a la vida cotidiana de la gente y, sobre todo, de los más frágiles. |

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| 7.4.5.2 | En ese sentido, la UE debe elaborar estudios sobre los efectos de la integración y la apertura de los mercados y, por consiguiente, apoyar financieramente las políticas de lucha contra la pobreza y la exclusión social y de promoción del empleo. |

7.4.6   Promover una política de cohesión social

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| 7.4.6.1 | La Unión Europea no debe limitarse a considerar los acuerdos con el ALC como una oportunidad para acceder a nuevos mercados, sino también como una oportunidad de desarrollo económico y social para los pueblos de los países de cada acuerdo. |

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| 7.4.6.2 | Los beneficios de estos acuerdos deben llegar a toda la población y no solo a los que ya se benefician actualmente. Sería un error estratégico de consecuencias nefastas que la UE se viera vinculada a una política de aumento de las desigualdades económicas y sociales en ALC. |

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| 7.4.6.3 | La exigencia de una política de cohesión social que acompañe todo el proceso de los acuerdos negociados o en curso de negociación debe ser la marca que permita diferenciar entre el proyecto de asociación que la UE está elaborando con ALC y el proyecto vinculado al ALCA. |

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| 7.4.6.4 | El CESE acoge con agrado la iniciativa de la Comisión de sugerir que en la cumbre de México el tema de debate sea la cohesión social. |

7.4.7   Reforzar el papel del CESE en el diálogo civil transatlántico

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| 7.4.7.1 | En el protocolo firmado entre la Comisión Europea y el CESE, en 2001, tras el Tratado de Niza, se reconoce que el Comité es la instancia privilegiada del diálogo entre las instituciones europeas y la sociedad civil, no sólo en Europa sino también con la sociedad civil organizada de los terceros países. |

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| 7.4.7.2 | El CESE ha aprovechado todas las oportunidades que se le han presentado para cumplir esta función, pero reconoce que puede y debe avanzar en el diálogo con las organizaciones similares de ALC y buscar otras formas de colaboración, más estrechas y eficaces. |

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| 7.4.7.3 | En un momento clave de las relaciones entre la UE y ALC, el CESE debe:   |  |  | | --- | --- | | — | potenciar sus vínculos con el FCES del MERCOSUR, |  |  |  | | --- | --- | | — | conocer más de cerca la situación de la sociedad civil organizada en otras regiones de ALC, y |  |  |  | | --- | --- | | — | hacer que la sociedad civil de ALC participe en sus dictámenes sobre la problemática de esos países. | |

Bruselas, 25 de febrero de 2004.

El Presidente

del Comité Económico y Social Europeo

Roger BRIESCH

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