Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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# 52006IP0239

**Resolución del Parlamento Europeo sobre las relaciones económicas transatlánticas UE-Estados Unidos (2005/2082(INI))** 
  
*Diario Oficial n° 298 E de 08/12/2006 p. 0235 - 0240*

  

P6\_TA(2006)0239

Relaciones económicas transatlánticas UE-Estados Unidos.

Resolución del Parlamento Europeo sobre las relaciones económicas transatlánticas UE-Estados Unidos (2005/2082(INI))

El Parlamento Europeo,

- Vista la Declaración Transatlántica sobre las relaciones entre la Unión Europea y los Estados Unidos de América de 1990, la Nueva Agenda Transatlántica (NAT) de 3 de diciembre de 1995 [1] y la Asociación Económica Transatlántica de 18 de mayo de 1998 [2],

- Vista la Comunicación de la Comisión, de 11 de marzo de 1998, titulada "El nuevo mercado transatlántico " (NMT) (COM(1998) 0125;

- Vista la Declaración de Bonn de 21 de junio de 1999 [3] y, en especial, las secciones relativas al "Fomento de la prosperidad y el desarrollo en un mundo en rápida transformación" y a la "Mejora de la detección precoz",

- Vista la "Agenda Económica Positiva" de 2 de mayo de 2002 [4],

- Vista su Resolución de 9 de junio de 2005 sobre las relaciones transatlánticas [5], así como sus Resoluciones previas de 17 de mayo de 2001 [6], 13 de diciembre de 2001 [7], 15 de mayo de 2002 [8] y 19 de junio de 2003 [9] y sus Resoluciones de 22 de abril de 2004 [10] y 13 de enero de 2005 [11],

- Vista la Comunicación de la Comisión de 20 de marzo de 2001 titulada "Hacia un refuerzo de la relación transatlántica orientado hacia la dimensión estratégica y la obtención de resultados" (COM (2001) 0154),

- Vista la Comunicación de la Comisión de 18 de mayo de 2005 titulada "Fortalecimiento de la Asociación UE-EE.UU. y mayor apertura del mercado en el siglo XXI" (COM(2005) 0196),

- Vista la "Declaración sobre el refuerzo de nuestra Asociación Económica" [12] de 2004,

- Visto el resultado de la Cumbre UE-EE.UU. celebrada el 20 de junio de 2005 en Washington DC y, en particular, su Iniciativa Económica, Iniciativa de la Unión Europea y de los Estados Unidos para reforzar la Integración Económica Transatlántica y el crecimiento,

- Visto el programa conjunto de trabajo UE-EE.UU. para la aplicación de la mencionada iniciativa Económica adoptada durante la reunión ministerial económica UE-EE.UU. del 30 de noviembre de 2005,

- Visto el proyecto de resolución 77 de la Cámara de Representantes del Congreso de los EE.UU., de 9 de febrero de 2005, sobre las relaciones transatlánticas,

- Visto el estudio realizado por la OCDE sobre las ventajas de liberalizar los mercados de productos y reducir las barreras al comercio internacional y a la inversión ("Acuerdos comerciales preferenciales en los mercados agrícola y alimentario — El caso de la Unión Europea y de los Estados Unidos", publicado en marzo de 2005),

- Vista su Resolución de 1 de diciembre de 2005 sobre los preparativos para la Sexta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio que se celebrará en Hong Kong [13],

- Vista la audiencia del Parlamento Europeo organizada por la Comisión de Comercio Internacional del 26 de mayo de 2005 relativa a las relaciones económicas transatlánticas,

- Visto el documento de trabajo de la Comisión de Comercio Internacional (PE 364 940),

- Vista su Resolución de 1 de junio de 2006 sobre la mejora de las relaciones entre la Unión Europea y los Estados Unidos en el marco de un Acuerdo de Asociación Transatlántica [14],

- Visto el artículo 45 de su Reglamento,

- Vistos el informe de la Comisión de Comercio Internacional y las opiniones de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, de la Comisión de Industria, Investigación y Energía, de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, de la Comisión de Transportes y Turismo y de la Comisión de Cultura y Educación (A6-0131/2006),

A. Considerando que la presente resolución se centra principalmente en las relaciones económicas UE-EE. UU., debería reconocerse que la relación transatlántica incluye a todos los Estados europeos y americanos,

B. Considerando que una mayor integración es la consecuencia natural para dos economías que comparten antecedentes, dotaciones de recursos y modelos económicos similares, pero que por razones históricas, culturales y económicas nunca serán idénticas,

C. Considerando que los lazos económicos entre la UE y los Estados Unidos constituyen un factor de estabilidad importante para la relación transatlántica en general y que han crecido tanto en las últimas décadas que ambos socios tienen un interés cada vez mayor en el desarrollo económico mutuo,

D. Considerando que unas relaciones políticas y económicas sólidas y el desarrollo de normas comunes entre los EE.UU. y la UE tienen un efecto positivo automático en los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte,

E. Considerando que la Unión Europea y los EE.UU., en el marco de su asociación así como en un marco más amplio de gobernanza mundial, deberían comprometerse a promover normas internacionales y multilaterales en materia comercial (OMC), social (OIT) y medioambiental (IPCC y PNUMA);

F. Considerando que las principales barreras económicas entre la UE y los Estados Unidos se encuentran en la agricultura, incluidos los aranceles, las cuotas, la producción, las ayudas a la exportación y de tipo fiscal y las barreras técnicas, y que los niveles de protección en el comercio de servicios siguen siendo elevados en tanto que los aranceles sobre los bienes manufacturados se han ido suprimiendo progresivamente con la excepción de los productos de sectores sensibles,

G. Considerando que son necesarias mayores dotes de visión y liderazgo políticos para actualizar la Nueva Agenda Transatlántica (NAT) de 1995 y la Asociación Económica Transatlántica de 1998 a fin de tomar en consideración las nuevas realidades y los viejos conflictos y continuar estrechando los lazos transatlánticos,

H. Considerando que Europa y los Estados Unidos deben adentrarse en el futuro partiendo del claro supuesto de que unos lazos transatlánticos más fuertes tendrán repercusiones mundiales y, por lo tanto, deben tomarse debidamente en consideración los intereses de otros actores económicos, países y pueblos, para compartir la prosperidad de manera más equitativa y hacer frente con éxito a los problemas mundiales en ámbitos interrelacionados como son la seguridad, la gobernanza económica mundial, el medio ambiente y la reducción de la pobreza,

I. Considerando que la relación económica bilateral UE-EE.UU. y la agenda multilateral deben examinarse a la luz de un proceso positivo complementario y de refuerzo mutuo, y que los beneficios de un mercado aún más integrado se extenderán a las relaciones económicas más amplias de Europa con las Américas, a condición de que se tengan debidamente en cuenta los intereses regionales en las negociaciones regionales sobre integración de mercados,

J. Considerando que en el marco de la Asociación Económica Transatlántica debería gestionarse adecuadamente el uso de instrumentos y procedimientos económicos y jurídicos diferentes para abordar las mismas situaciones a fin de evitar la disolución del mercado transatlántico,

K. Considerando que un marco regulador armonizado entre la UE y los EE.UU. sería beneficioso para todos los países en general y para los socios comerciales vecinos y los países en desarrollo en particular,

L. Considerando que el Plan de acción sobre servicios financieros, con el pleno apoyo del Parlamento, ha desempeñado un papel importante en la creación de mercados de capital comunitarios más competitivos, que han reforzado la competitividad europea,

M. Considerando que el ritmo de evolución cada vez más rápido inherente a nuestras sociedades de la tecnología y de la información sugiere que la Unión Europea debería realizar un esfuerzo mayor, en términos cualitativos y cuantitativos, en el sector de la investigación científica y tecnológica, con el fin de cubrir en un grado suficiente la "brecha tecnológica" que la separa del sector estadounidense equivalente y, de este modo, garantizar las condiciones adecuadas para alcanzar la paridad en el comercio bilateral,

N. Considerando que el refuerzo de las relaciones económicas transatlánticas podría aportar una contribución esencial para alcanzar los objetivos de Lisboa,

Un mercado transatlántico de facto

1. Subraya que, aunque pueda haber parecido en estos últimos años que la tensión en las relaciones UE-EE.UU. en el ámbito político ha repercutido a veces en la esfera económica, o que la atracción de la globalización y los nuevos mercados tales como China, la India y Brasil ha disminuido la magnitud o la importancia de los lazos económicos entre la UE y los Estados Unidos, de hecho, como lo demuestran claramente obras recientes [15], se trata justamente de lo contrario:

a) el comercio entre los dos grandes mercados ha alcanzado niveles sin precedentes y sólo los intercambios comerciales se elevan ya a mil millones de euros al día;

b) el comercio de servicios ha continuado creciendo significativamente con unas exportaciones de la UE a los EE.UU. por un valor de 120000 millones de euros, lo que supone un tercio del comercio extracomunitario de servicios y se traduce en un superávit de 15000 millones de euros en el comercio de servicios con los EE.UU.;

c) la inversión directa extranjera mutua (la forma más profunda de integración transfronteriza) a ambas orillas del Atlántico asciende en estos momentos a más de 1,5 trillones de euros y ha experimentado un crecimiento considerable; y

d) los beneficios registrados por las filiales de empresas europeas en los Estados Unidos y por las filiales de empresas norteamericanas en Europa han alcanzado cifras récord desde 2003;

2. Subraya a este respecto que semejantes lazos económicos entre la UE y los Estados Unidos se traducen en un volumen de empleo considerable, ya que aproximadamente 7 millones de puestos de trabajo a ambos lados del Atlántico han sido creados por la economía transatlántica y, por lo tanto, dependen del funcionamiento y la expansión de esta última;

3. Señala que, a pesar de que la economía europea y la estadounidense están tan imbricadas y tan integradas que llegan a formar un auténtico mercado transatlántico, sigue habiendo un importante potencial de crecimiento y empleo aún por explotar debido a las barreras comerciales que subsisten;

4. Señala que la relación UE-EE.UU. se ve considerablemente ensombrecida por el conflicto político y se caracteriza bastante a menudo por la retórica y por las diferencias comerciales; observa que a ambos lados del Atlántico se olvida la profundidad e integración que ha llegado a adquirir la economía transatlántica; advierte por tanto que sería arriesgado dar por sentada esta relación única, tratándola con una negligencia benigna y no con el grado de compromiso político y de atención que requiere;

5. Expresa su temor de que el marco actual de la relación transatlántica no refleje adecuadamente la realidad antes mencionada; pide, por lo tanto, una enfoque más visionario y estratégico para responder debidamente a las cuestiones económicas apremiantes que afectan a las economías de la UE y de los EE. UU., como las políticas en materia de competencia, una gobernanza empresarial normalizada, unas normas compatibles o comunes y una cooperación normativa más efectiva;

El camino a seguir: una asociación económica transatlántica más fuerte

6. Señala que la Comunicación antes mencionada de la Comisión de 18 de mayo de 2005 constituye una buena base para reforzar sustancialmente las relaciones económicas transatlánticas; subraya que hace falta trabajar más para poder convertir la realidad del mercado transatlántico en un concepto operacional y estratégico capaz de lograr el suficiente apoyo público y político;

7. Recomienda que, antes de la próxima cumbre de 2006, la Unión Europea y los Estados Unidos se pongan de acuerdo tanto para actualizar la Nueva Agenda Transatlántica de 1995 y la Asociación Económica Transatlántica de 1998 como para diseñar un nuevo acuerdo de asociación transatlántico que abarque a ambas y resulte en la consecución de un "mercado transatlántico libre de obstáculos" a más tardar en 2015, un objetivo que deberá alcanzarse ya en 2010 por lo que se refiere a los servicios financieros y los mercados de capitales; esta iniciativa debe basarse en la iniciativa económica decidida en la Cumbre UE-EE. UU. de junio de 2005, así como en el programa conjunto de trabajo UE-EE.UU.que establecía objetivos concretos según un enfoque sectorial, a fin de elaborar un balance de los progresos realizados en 2005-2006 y precisar las etapas futuras;

8. Subraya que el capítulo económico del acuerdo de asociación propuesto debe establecer una nueva arquitectura que incluya: una cooperación normativa; un conjunto de instrumentos operativos de carácter horizontal (incluyendo un sistema efectivo de detección precoz y un acuerdo de tercera generación sobre la aplicación del Derecho de la competencia); y acuerdos sectoriales de cooperación económica que tengan como fundamento el programa conjunto de trabajo UE-EE.UU. anteriormente mencionado;

9. Hace hincapié en que el reforzamiento de la cooperación económica transatlántica no debería dar lugar a una armonización a la baja en el ámbito de la regulación que pudiera posteriormente erosionar la confianza del consumidor en relación con la salud y la seguridad; insta, por lo tanto, a que se revitalicen el Diálogo Transatlántico de los Consumidores y el Diálogo Transatlántico sobre Medio Ambiente para desarrollar las "mejores prácticas" a fin de lograr avances en materia de salud del consumidor, seguridad y protección del medio ambiente, facilitando de esa forma un mercado transatlántico más sostenible;

10. Reitera que, en el entorno actual de aumento de las presiones competitivas internacionales, la visión de semejante área económica común es esencial para aumentar el compromiso político para con una agenda económica más sustancial que refuerce la posición competitiva de las economías basadas en el conocimiento de ambos socios, fomente el crecimiento y la innovación y, de ese modo, cree nuevos puestos de trabajo y aumente la prosperidad;

11. Señala que un entorno normativo internacional fragmentado dificulta el potencial de crecimiento del comercio internacional y subraya que una cooperación normativa más estrecha entre la UE y los EE.UU. es esencial para avanzar hacia un entorno normativo más armonizado mediante el cual los operadores económicos de todos los países en general y de los países en desarrollo en particular puedan operar con costes más bajos y con mayor libertad;

12. Observa que el momento positivo de las economías de los Estados Unidos y de la Unión Europea y el refuerzo de sus relaciones económicas, también mediante instrumentos institucionalizados, contribuyen de manera nada despreciable, vista la importancia de las dos zonas en cuestión, al crecimiento y desarrollo del conjunto de la economía mundial;

13. Pide a la Asociación Transatlántica, que cuenta con aproximadamente el 57% del producto interior bruto mundial y sigue siendo el doble motor de la economía mundial, que ejerza el liderazgo mundial en un contexto marcado por una creciente interdependencia, la emergencia de nuevos poderes económicos y un número creciente de desafíos globales que trascienden las fronteras nacionales; recomienda en este sentido consultas más detalladas y sistemáticas sobre las cuestiones económicas comunes con otros agentes económicos importantes (incluidos la India, Japón, Brasil, Canadá, México, Chile, Rusia y China);

14. Opina que, en interés del conjunto de la economía internacional, más allá de estos ámbitos económicos específicos, conviene, a fin de reforzar la seguridad y la estabilidad de los intercambios comerciales, definir formas apropiadas y más estrictas de cooperación para circunscribir las fluctuaciones monetarias;

Programa de Doha para el Desarrollo

15. Subraya que, dado que tanto a la Unión Europea como a los Estados Unidos incumbe una especial responsabilidad y que comparten unos objetivos comunes, por su interés han de cooperar de manera constructiva en las negociaciones multilaterales de la OMC en curso; insta a ambos socios a respetar la agenda amplia y ambiciosa del Programa de Doha para el Desarrollo teniendo debidamente en cuenta la dimensión de desarrollo a fin de allanar el camino para la finalización con éxito de la Ronda de Doha en 2006;

16. Insta a la UE y a los EE.UU. a mantener su compromiso pleno para con las negociaciones multilaterales de la OMC y a no competir por acuerdos comerciales bilaterales o regionales; reitera su llamamiento a la Comisión para que no tome decisiones sobre si nuevos acuerdos comerciales bilaterales o regionales serían deseables o viables sin haber entablado previamente consultas significativas con el Parlamento Europeo;

17. Espera que se produzca una reducción sustancial de los picos arancelarios y de otros aranceles significativos independientemente de que la Ronda de Doha concluya con éxito;

18. Acoge con satisfacción el acuerdo en el marco de la OMC sobre la eliminación definitiva de todas las formas de subvenciones a la exportación de productos agropecuarios, incluidas aquellas en forma de ayuda alimentaria, y de otros sistemas de restituciones a la exportación antes de 2013 y subraya que aún deben lograrse progresos comparables en los ámbitos de ayuda interna y acceso al mercado;

19. Pide a los EE.UU. que eliminen los obstáculos aduaneros como los derechos de usuario de la aduana y los excesivos requisitos de facturación exigidos a los importadores; lamenta que la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de los EE.UU. no reconozca a la UE como una Unión Aduanera ni como un "país de origen"; pide al Gobierno de los EE.UU. que cambie su postura negativa respecto a la pertenencia de la UE a la Organización Mundial de Aduanas (OMA);

Seguimiento de la Iniciativa Económica y de la reunión ministerial económica informal UE-EE.UU. del 30 de noviembre de 2005

20. Respalda la adopción en la reunión ministerial económica UE-EE.UU. del programa conjunto de trabajo UE-EE.UU. para la aplicación de la Declaración Económica, que contiene actividades concretas en once ámbitos para hacer progresar la integración económica transatlántica; insta, no obstante, a ambos socios a que procedan a una verdadera puesta en práctica y a una profundización de dicho programa de trabajo, con una dirección más clara y ambiciosa, unos objetivos estratégicos a largo plazo y un calendario detallado para la ejecución de las acciones y proyectos conjuntos que tenga en cuenta el papel específico de las agencias normativas independientes; señala, a este respecto, que las partes interesadas de los diálogos transatlánticos ya establecidos, entre ellas las agrupaciones de consumidores, sindicatos y uniones de interesados en el medio ambiente, deben asociarse más activamente al proceso de supervisión y revisión de la iniciativa económica y del programa de trabajo;

21. Considera que el capítulo económico del acuerdo de asociación propuesto debería aportar, de conformidad con la Iniciativa Económica, ideas específicas para la eliminación de las barreras no arancelarias en sectores clave del mercado, a través de un proceso de armonización gradual de la reglamentación y de reconocimiento mutuo de las reglas y normas;

Fomento de la cooperación normativa y en materia de normalización

22. Acoge con satisfacción el hecho de que el compromiso de establecer un foro de cooperación normativa de alto nivel, que constituye un elemento clave de la declaración de la cumbre de junio de 2005, se haya puesto finalmente en marcha mediante la propuesta de que se organicen dos reuniones como mínimo en 2006; recomienda una aplicación rápida y completa de la hoja de ruta para la cooperación normativa UE-EE.UU. de 2005; advierte que sin una participación y un apoyo suficientes y oportunos de las distintas partes interesadas y agencias, la cooperación normativa no logrará los resultados esperados;

23. Reitera que aún deben abordarse un número considerable de obstáculos al comercio y a la inversión tanto en la UE como en los EE.UU. y toma nota con preocupación de las presiones crecientes para responder a la competencia exterior con medidas comerciales proteccionistas o injustas; subraya que un compromiso renovado con los principios de apertura, transparencia y Estado de Derecho reflejados en la Iniciativa Económica y en el nuevo Acuerdo de Asociación Transatlántica propuesto contribuiría a eliminar la mayoría de estos problemas;

24. Subraya que las barreras normativas se han convertido en uno de los obstáculos más importantes al comercio y a la inversión entre la UE y los EE.UU. y advierte, en particular, contra la proliferación de reglamentaciones adicionales injustificadas a nivel estatal, la no utilización de las normas internacionales pertinentes como base para las reglamentaciones técnicas y la práctica de excesiva dependencia de la certificación por terceros en los EE.UU.;

25. Manifiesta su preocupación por la falta de una definición clara de "seguridad nacional" en los EE.UU. y por su excesiva utilización como restricción para el comercio y la inversión; lamenta, en particular, la denominada "Enmienda Berry" utilizada por el Departamento de Defensa y la "Enmienda Exon-Florio" de 1998 así como la legislación subsiguiente destinada a restringir la adquisición o la inversión extranjera en empresas relacionadas tan sólo tangencialmente con la seguridad nacional;

26. Señala que las diferencias en las normas de los tribunales y la práctica de reconocer sentencias judiciales entre los países de la UE y entre los Estados de los EE.UU. tienen una repercusión significativa en los conflictos jurídicos relacionados con transacciones transatlánticas; pide a la UE y a los EE.UU. que examinen la viabilidad de un acuerdo sobre la jurisdicción, el reconocimiento y la ejecución de sentencias judiciales relativas a cuestiones civiles y comerciales;

27. Señala que el mercado transatlántico de las telecomunicaciones aún se ve dificultado por barreras normativas y normas incompatibles que se traducen en una situación en la que, a pesar de que nueve de las diez empresas de telecomunicaciones más grandes del mundo tienen su sede en la UE o en los EE.UU., ninguna empresa estadounidense o europea tiene una presencia importante en ambos continentes;

Potenciación de unos mercados de capitales abiertos y competitivos

28. Pide el reconocimiento mutuo de las normas de contabilidad, seguido de una convergencia progresiva basada en una supervisión reglamentaria fiable, con el fin de que las empresas puedan usar una norma única en ambos mercados y se reduzcan los costes para cotizar en bolsa; pide a la Comisión, no obstante, que vigile estrechamente el plan de armonización del Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad y del Consejo de Normas de Contabilidad Financiera con el fin de evitar toda parcialidad en favor de los EE.UU.;

29. Pide que se intensifique el Diálogo Regulador de los Mercados Financieros mediante un examen político, dos veces por año, de las cuestiones relativas a los servicios financieros transatlánticos entre el Parlamento Europeo, la Comisión, las autoridades estadounidenses competentes y la Comisión de Asuntos Económicos del Congreso de los EE.UU. antes y después de cada cumbre anual UE-EE.UU.; se felicita por el trabajo realizado hasta la fecha por representantes del sector, como, por ejemplo, la Futures and Options Association;

30. Rechaza enérgicamente el aplazamiento, por parte de los EE.UU., de la aplicación del Acuerdo de Basilea II sobre requisitos de capital de los bancos, y pide a los EE.UU. que cumplan sus compromisos con el fin de crear condiciones de igualdad de alcance mundial para los bancos; considera que una divergencia en cuanto a los enfoques podría impedir a los bancos de la UE que operan en los EE.UU. la adopción de sistemas integrados de gestión del riesgo;

31. Expresa su insatisfacción por el hecho de que los reaseguradores de la UE que operan en los EE.UU. estén obligados a prestar garantías totales de riesgos, haciendo frente a normas estatales altamente discriminatorias que les obligan a sobrefinanciar su pasivo manteniendo niveles excesivos de garantía (los reaseguradores estadounidenses acreditados que operan en los EE.UU. no están sujetos a tales requisitos en materia de garantía); pide a las autoridades estadounidenses competentes que fomenten un mayor reconocimiento mutuo transatlántico y condiciones uniformes en materia de solvencia y de información;

32. Reitera la urgente necesidad de una convergencia de las normas de retirada de activos del mercado bursátil de los EE.UU., que, actualmente, imponen gravosos requisitos a las empresas de la UE que no desean seguir cotizando; acoge con satisfacción la reciente propuesta de la Comisión de valores e intercambios de los EE.UU. en el sentido de que el criterio principal sea el volumen de las transacciones en lugar del número de accionistas; pide a la Comisión que supervise estas nuevas evoluciones para garantizar la salvaguardia de los intereses de la UE;

33. Considera importante un diálogo más coherente sobre la gobernanza empresarial y la armonización de los requisitos con relación a la gobernanza empresarial y la supervisión, de modo que se eviten incidentes de extraterritorialidad tales como la Ley Sarbanes-Oxley, por ejemplo mejorando el Diálogo transatlántico sobre la gobernanza empresarial; pide un control conjunto UE-EE.UU. más estrecho sobre los fondos de alto riesgo mundiales;

34. Pide a la Comisión que actualice la aplicación de la Directiva de la UE relativa a la fiscalidad del ahorro en lo que respecta a los EE.UU.;

Cooperación en materia de blanqueo de dinero y de financiación del terrorismo

35. Señala que los mercados abiertos dependen considerablemente de estructuras seguras y fiables y que la confianza es vital para las relaciones comerciales mundiales; expresa su apoyo a una colaboración estrecha UE-EE.UU. para continuar la lucha contra el fraude empresarial y financiero, el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, evitando al mismo tiempo una perturbación innecesaria de las transacciones comerciales y privadas normales;

Estimulación de la innovación y el desarrollo tecnológico

36. Acoge favorablemente el objetivo de aumentar las sinergias entre ambos lados del Atlántico en un gran número de ámbitos cruciales para el desarrollo de unas economías basadas en el conocimiento más fuertes;

37. Alienta la creación de asociaciones transatlánticas en materia de investigación en las que también participen las PYME en proyectos conjuntos de investigación, así como la adopción de medidas que fomenten la vuelta a Europa de los investigadores europeos;

38. Indica que resulta beneficioso para ambas partes promover la cooperación en materia de investigación y desarrollo y ejecutar programas de inversión en los siguientes ámbitos:

a) tecnologías de transporte terrestre de alta velocidad, en particular nuevos tipos de sistemas de transporte colectivo de gran eficacia para el desarrollo urbano;

b) el desarrollo de combustibles sintéticos y mecanismos de propulsión eléctrica para automóviles, camiones y autobuses, la utilización de pilas de combustible, etc.;

c) el desarrollo de nuevas tecnologías para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero;

39. Recuerda, en este contexto, a los Estados miembros y a los EE.UU. el compromiso contraído por ambas partes en la Declaración conjunta de 2003 sobre la promoción de la economía del hidrógeno y se congratula de los avances conseguidos, al tiempo que recuerda la necesidad de reforzar la cooperación;

40. Considera que las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) revisten gran importancia para ambas economías; recomienda, por ello, una serie de medidas conjuntas para:

a) fomentar el despliegue de tecnologías clave tales como la banda ancha, los dispositivos de identificación de la radiofrecuencia y otras tecnologías innovadoras, teniendo en cuenta la interoperabilidad;

b) asegurar las redes y facilitar el flujo de información, al tiempo que se presta particular atención al correo basura (spam);

c) garantizar una estrecha cooperación entre las "agencias de ciberseguridad";

d) abordar el elevado coste de la itinerancia (roaming);

41. Considera que el Séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo constituirá una oportunidad única para llevar a cabo acciones comunes en los siguientes ámbitos:

a) la identificación de áreas prioritarias de colaboración en materia de investigación, con el fin de desarrollar nuevos mercados transatlánticos (por ejemplo, la tecnología de las pilas de combustible de hidrógeno y la nanotecnología);

b) la investigación conjunta en áreas relacionadas con la seguridad civil y en el ámbito de la fiabilidad de los sistemas complejos en red y de las infraestructuras de información en que se basan las tecnologías de la sociedad de la información;

c) el fomento de una cooperación estrecha entre el Consejo Europeo de Investigación (CEI) y la National Science Foundation (NSF);

42. Considera que los programas espaciales nuevos y los ya existentes ofrecen hasta cierto punto una oportunidad para la exploración del espacio exterior por parte de empresas conjuntas mediante:

a) el fomento de la cooperación en áreas clave como la observación de la tierra, la navegación por satélite (facilitada por Galileo y GPS), la comunicación electrónica, la ciencia y la exploración del espacio;

b) la solución del problema de los obstáculos reglamentarios a la creación de un mercado transatlántico que funcione correctamente para la industria espacial;

c) la supresión de los controles innecesarios que contempla la Reglamentación del Tráfico Internacional de Armas de los Estados Unidos y la liberalización del mercado internacional de lanzadores;

43. Pide a la Comisión que proponga un programa conjunto de investigación sobre la malaria además de la investigación conjunta ya existente sobre enfermedades pandémicas;

44. Apoya las medidas dirigidas a promover el espíritu empresarial y la asunción de riesgos en la UE, sobre la base de ejemplos adecuados de las capacidades de los EE.UU. en este ámbito;

Aumento del comercio, los viajes y la seguridad

45. Señala que la política de visados es actualmente una política de competencia exclusivamente comunitaria; pide a la Comisión que inicie sin demora negociaciones con el Gobierno de los EE.UU. a fin de que el programa de exención de visado sea válido para todos los ciudadanos europeos y se eliminen las discriminaciones actuales, en particular contra los ciudadanos de los nuevos Estados miembros;

46. Subraya que los engorrosos procedimientos para la obtención de visados se han traducido en mayores costes para las empresas y los ciudadanos; acoge con satisfacción la iniciativa "Trusted person" (persona grata), que debería basarse en normas elaboradas conjuntamente, como fórmula para facilitar los viajes con fines de negocios o turísticos;

47. Lamenta que la mayoría de los ciudadanos de la UE sigan sometidos a unos controles estrictos de los visados, lo que supone un freno para la libre circulación y el intercambio de trabajadores, así como para toda persona que haya de viajar a los Estados Unidos o residir en este país por razones profesionales; pide a los Estados Unidos que den muestras de más flexibilidad, sobre todo en el caso de los ciudadanos europeos que viajan regularmente a los Estados Unidos por razones profesionales;

Fomento de la eficiencia energética

48. Recomienda, habida cuenta de que la política en materia de energía es fundamental para el desarrollo económico y no se puede separar de cuestiones geopolíticas cruciales y de la política exterior, que se lleve a cabo un intercambio más franco y abierto acerca de la forma de incrementar la apertura en el comercio mundial de energía, fomentar las energías renovables a nivel mundial, desarrollar una cooperación más estrecha con los socios proveedores y definir una estrategia común de seguridad del abastecimiento energético y otras políticas para fomentar la estabilidad geopolítica y económica en las naciones proveedoras y en las de tránsito;

49. Lamenta que sólo la Unión Europea asuma una función de liderazgo en materia de política internacional sobre el clima, que a los Estados Unidos corresponda la tasa más alta del mundo en cuanto a emisiones de gases de invernadero y que haya que seguir insistiendo a todos los niveles políticos en que también ellos han de asumir su responsabilidad por lo que se refiere al cambio climático; lamenta, por tanto, la reluctancia del Gobierno de los Estados Unidos a participar en una asociación internacional significativa sobre el cambio climático, pero observa que ha dado un modesto paso adelante en la medida en que actualmente, como se acordó en la Conferencia de Montreal, de diciembre de 2005, del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, quieren comprometerse en un diálogo completamente progresivo; celebra el hecho de que una coalición de intereses emergente en los Estados Unidos, que incluye a miembros del Congreso de ambas cámaras y partidos, legisladores de los Estados federados, autoridades locales, ONG y representantes del mundo empresarial, esté presionando por una agenda más ambiciosa que se ocupe de las emisiones de efecto invernadero;

50. Considera que los desafíos del sector de la energía son comunes a la UE y a los Estados Unidos, y que aún cuando ambas partes hayan adoptado importantes medidas por separado, el sector precisa un enfoque que beneficie a ambas partes y que tienda a:

a) definir una estrategia común que afronte la elevada dependencia de las fuentes de energía fósil mediante la adopción de medidas concretas en los ámbitos de la eficiencia energética, las energías renovables y la seguridad del abastecimiento tanto en términos de energía como de transporte;

b) desarrollar tecnologías limpias de cogeneración de calor y electricidad (PCCE) y tecnologías renovables (por ejemplo, las técnicas de fijación y almacenamiento del carbono y otras tecnologías de baja emisión de carbono);

c) animar a los Estados Unidos y a países de reciente industrialización y gran crecimiento económico como China e India a desarrollar conjuntamente con la UE, una vez que expire el Protocolo de Kyoto, medidas para lograr una reducción a largo plazo y económicamente sostenible de las emisiones, así como para abordar ecológica, rentable y objetivamente los daños ya causados por el cambio climático;

d) reconocer el importante cometido que desempeña la energía nuclear, al ofrecer energía sin emisiones de carbono, y a continuar la investigación conjunta sobre el desarrollo de esta vital tecnología y sobre la forma en que ésta podría facilitar la economía del hidrógeno;

e) desarrollar —junto con el Organismo Internacional de la Energía Atómica— una propuesta común de marco multilateral para una política nuclear a escala mundial destinada a aumentar la seguridad y prevenir la utilización de material nuclear con fines militares;

f) desarrollar a continuación una estrategia común para las relaciones con otros países con una demanda de energía grande o en rápido crecimiento y con los países productores de energía;

51. Subraya la necesidad de una mayor cooperación científica entre la UE y los EE.UU. en el ámbito de los biocarburantes, y recomienda que se lleve a cabo lo antes posible la iniciativa relativa a un programa de trabajo conjunto UE-EE.UU. sobre los biocarburantes, que se centre específicamente en la segunda generación de bioetanol y biodiesel;

Derechos de propiedad intelectual (DPI)

52. Acoge con satisfacción el acuerdo alcanzado en la reunión ministerial económica UE-EE.UU. para elaborar antes de la cumbre UE-EE.UU. de 2006 una estrategia de cooperación para la aplicación de los DPI que aborde el fraude de los DPI, la falta de aplicación efectiva en terceros países, en particular China y Rusia, y que mejore la cooperación en materia de aplicación a nivel aduanero y fronterizo y fomente las asociaciones público-privadas y la coordinación de la ayuda técnica a terceros países;

53. Lamenta la falta de entendimiento común sobre las indicaciones geográficas; deplora que la coexistencia de sistemas de patentes completamente diferentes (los EE.UU. con su sistema "del primero que inventa", en tanto que el resto del mundo sigue el sistema "del primero que registra") siga creando problemas considerables para las empresas de la UE; anima al Congreso de los EE.UU. a que prosiga la reforma del sistema de patentes avanzando hacia un sistema "del primero que registra";

54. Anima a la UE y a los EE.UU. a trabajar conjuntamente utilizando los canales adecuados para luchar contra el fraude que afecta a los DPI en terceros países, en particular, en China y en Rusia;

Inversiones

55. Recomienda que en la cumbre de 2006 se adopte formalmente un inventario exhaustivo que identifique los principales obstáculos a las inversiones recíprocas que siguen existiendo, así como una lista de las medidas específicas necesarias para reducir o eliminar dichos obstáculos de forma plenamente coherente con las normas del mercado interno, incluidas las disposiciones relativas a los servicios públicos y al principio de cautela;

56. Apoya las medidas dirigidas a facilitar la inversión y la supresión progresiva de todas las barreras a la inversión transatlántica a través de la convergencia de las normas de contabilidad, unas condiciones de igualdad en los mercados financieros, una política de competencia recíprocamente justa y la supresión gradual de las medidas proteccionistas aún existentes en determinados sectores; cuestiona las restricciones a la propiedad que siguen existiendo en los Estados Unidos, en particular en los ámbitos de defensa y aviación, y apoya la reforma del Comité de Inversiones Extranjeras de los Estados Unidos; pide que la Comisión lleve a cabo un estudio sobre los obstáculos a las adquisiciones de empresas en el mercado interno, que discriminan a los adquirentes de la UE respecto de los adquirentes de los EE.UU.; pide a la Comisión que garantice que las restricciones a la propiedad en la UE no pueden utilizarse como argumento para mantener las restricciones estadounidenses;

Política de competencia y cumplimiento de la misma

57. Pide la creación de un marco transatlántico conjunto sobre política de competencia que incremente la coordinación de las actividades de aplicación y facilite los intercambios de información confidencial; reitera que una aplicación uniforme de las normas de competencia en ambas orillas del Atlántico, independientemente del país de establecimiento, es fundamental para crear un mercado transatlántico competitivo y unificado;

58. Respalda el objetivo de celebrar con los Estados Unidos un acuerdo adicional en materia de competencia que permita el intercambio de información confidencial en el marco de investigaciones que se lleven a cabo con arreglo a las legislaciones respectivas en el ámbito de la competencia;

Contratación pública

59. Recomienda que en la cumbre de 2006 se adopte formalmente un inventario exhaustivo de cualquier barrera jurídica, práctica o técnica a la contratación pública transfronteriza entre ambos socios, así como una lista de las medidas necesarias para abordarlas que tenga en cuenta el caso particular de los servicios de interés general; invita a ambos socios a ir más allá de los compromisos existentes y futuros en el marco del Acuerdo sobre Contratación Pública (ACP), lo que permitiría, por una parte, ampliar el ámbito de posibilidades para ambos interlocutores y, por otra, incrementar la competitividad europea y crear nuevas salidas para las empresas de la UE, concretamente las PYME;

60. Apoya el refuerzo de la cooperación entre la UE y los EE.UU. con respecto a la apertura del mercado de la contratación pública; destaca que la instauración de condiciones iguales de competencia en dicho ámbito creará nuevas oportunidades para las empresas comunitarias y especialmente para las PYME;

61. Lamenta que los EE.UU. mantengan una amplia variedad de disposiciones discriminatorias "Buy America" (compre productos estadounidenses), a las que se suman otros programas de infraestructuras financiados a nivel federal; más concretamente, lamenta que todavía sea difícil para las empresas europeas de defensa hacer negocios en el mercado de defensa de los Estados Unidos y adquirir tecnologías estadounidenses relativas a la defensa, debido a la ausencia de una auténtica "vía de doble dirección" en los contratos públicos relativos a la defensa y en la industria de defensa de un modo más general; pide al Congreso de los EE.UU. que acepte la realidad de la economía transatlántica, incluso en los mercados relacionados con la seguridad;

Servicios/Reconocimiento mutuo de cualificaciones

62. Toma nota de que únicamente los arquitectos han instado a las autoridades competentes de ambas partes a considerar el reconocimiento mutuo de cualificaciones como parte del programa de trabajo; reconoce que otras profesiones parecen preferir que los procedimientos de reconocimiento se gestionen entre asociaciones socias en la UE y en los EE.UU.; pide a la Comisión que informe a las comisiones interesadas del Parlamento Europeo sobre los obstáculos existentes al reconocimiento mutuo de cualificaciones por ambas partes;

63. Constata que entre los diferentes Estados de los Estados Unidos de América sigue habiendo unas diferencias considerables en el ámbito del reconocimiento horizontal de diplomas y títulos profesionales, lo que supone un freno al desarrollo del mercado transatlántico, sobre todo en el sector de los servicios; insta a la Comisión a que inicie negociaciones en sectores específicos, como el de las licencias de pilotos aeronáuticos, con vistas a concluir acuerdos y a incitar a los Estados Unidos a que desarrollen un sistema basado en el modelo europeo en el que prácticamente todos los diplomas y las cualificaciones profesionales estén mutuamente reconocidos entre los distintos Estados, como ocurre dentro del mercado interior de la UE;

Servicios/Servicios de transporte aéreo

64. Acoge con satisfacción los progresos realizados recientemente en el marco de las negociaciones para la liberalización de los servicios aéreos entre la UE y los Estados Unidos y subraya la necesidad de alcanzar lo antes posible un acuerdo exhaustivo basado en la reciprocidad que resuelva el problema de los límites máximos de propiedad en las aerolíneas norteamericanas;

65. Pide que, dada la gran importancia que revisten el comercio y el turismo para ambas partes, el Acuerdo de Asociación Transatlántica aplicable a partir de 2007 incluya también de forma inexcusable un capítulo aparte sobre el ámbito de la política de transportes, que se complemente con cumbres, reuniones de los miembros de las comisiones competentes en materia de transportes del Congreso estadounidense y del Parlamento Europeo y encuentros entre el Ministro de Transportes de los EE.UU. y el Comisario de la UE competente y funcionarios de la Comisión, así como una cooperación entre agencias responsables de la seguridad aérea y los órganos administrativos correspondientes de la administración federal;

Solución de las diferencias entre la UE y los Estados Unidos en el marco de la OMC

66. Insiste en que, aunque los paneles de la OMC puedan causar una fricción política considerable, las diferencias comerciales o económicas son un componente natural de las relaciones económicas transatlánticas;

67. Recomienda una estrategia común articulada en torno a tres puntos para reducir el número de diferencias entre las mayores potencias comerciales mundiales que se extienden al ámbito más amplio de la OMC:

a) un compromiso formal al más alto nivel de respetar las normas comerciales multilaterales acordadas y aplicar de forma rápida y completa las decisiones de los paneles de la OMC;

b) una mayor voluntad política de agotar todas las vías diplomáticas existentes a nivel bilateral antes de recurrir al mecanismo de solución de diferencias de la OMC, teniendo en cuenta la necesidad de proteger el interés legítimo de los operadores;

c) el reconocimiento por ambos socios de que los legisladores y los Gobiernos tienen el derecho legítimo de proteger la salud y el medio ambiente de sus ciudadanos, pero la UE y los Estados Unidos deben garantizar que sus reglamentaciones respectivas en estos ámbitos sean no discriminatorias y proporcionadas y tengan un fundamento científico a fin de evitar abusos proteccionistas, respetando las reglamentaciones interiores y el principio de precaución;

68. Pide a la Comisión que presente al Parlamento Europeo un informe que evalúe las ventajas y desventajas de un mecanismo bilateral más formal de solución de diferencias comerciales, teniendo en cuenta los acuerdos similares existentes entre la UE y otros terceros países;

69. Señala que la metodología utilizada por las autoridades de los EE.UU. para asuntos relacionados con la defensa del comercio constituye, en algunos casos, una barrera comercial ilegítima y subraya que la aplicación aparentemente proteccionista de los instrumentos de defensa del comercio de los EE.UU. ya ha sido impugnada con éxito, como ocurre con la denominada "Enmienda Byrd" o las salvaguardias del acero de los EE.UU. —y no sólo por la UE— en el marco del sistema de solución de diferencias de la OMC;

70. Acoge con satisfacción la Ley de reducción del déficit de 2005 aprobada por el Congreso de los EE. UU., que deroga la "Enmienda Byrd", pero lamenta que, debido a una cláusula de transición, la derogación no sea efectiva inmediatamente; pide, por lo tanto, al Congreso de los EE.UU. que elimine urgentemente la cláusula de transición a fin de que la distribución a empresas estadounidenses de los derechos antidumping y antisubvenciones recaudados no continúe distorsionando las condiciones de la competencia en el mercado de los EE.UU. a expensas de los bienes importados durante una serie de años;

71. Reitera su preocupación por el importante apoyo directo e indirecto del Gobierno a la industria estadounidense mediante subvenciones directas, una legislación protectora y políticas fiscales; subraya, en particular, que todos los informes del Grupo Especial y del Órgano de Apelación de la OMC sobre el sistema de empresas de ventas en el extranjero han concluido que, a pesar de algunos cambios significativos en su legislación, los EE.UU. aún no han acatado plenamente las resoluciones anteriores de la OMC ni las recomendaciones del Órgano de Solución de Diferencias (OSD) de la OMC; pide, por lo tanto, al Congreso de los EE.UU. que aplique en su totalidad la American Jobs Creation Act (ley para la creación de empleos) que contiene una cláusula de prioridad de derechos adquiridos en cumplimiento de las anteriores resoluciones de la OMC y recomendaciones del OSD;

72. Acoge favorablemente el fin del litigio que venía arrastrándose desde hace tiempo sobre las empresas de ventas al extranjero (EVE), al haber revocado el Congreso de los EE.UU. los descuentos fiscales a las empresas estadounidenses incluidas en la Ley de creación de empleos americanos (American Jobs Creation Act), que habían sido declarados incompatibles por la OMC;

73. Lamenta que, en relación con el asunto Airbus-Boeing, los EE.UU. y la UE hayan entablado innecesariamente lo que probablemente será la diferencia jurídica más grande, más complicada y más costosa de la historia de la OMC; pide a ambas partes que aumenten las consultas al más alto nivel a fin de explorar las vías para alcanzar una solución pragmática que evite el recurso innecesario a la OMC;

74. Subraya que el controversia sobre OMG ante la OMC en ningún caso pone en cuestión la legislación europea en materia de autorización de comercialización de productos biotecnológicos, sino que se refiere a procedimientos de evaluación biotecnológica anticuados que ya han sido revisados desde el establecimiento del grupo especial;

75. Acoge con satisfacción la decisión de la UE de cumplir la resolución de la OMC modificando su legislación en materia de hormonas de 2003; expresa su deseo de que se resuelva el desacuerdo permanente entre los EE.UU. (y Canadá) y la UE sobre la aplicación continuada de contramedidas e insta a los EE.UU. a que levanten las sanciones comerciales que viene aplicando desde 1999 contra productos europeos;

76. Lamenta que los EE.UU. aún no hayan abandonado su metodología antidumping conocida como "reducción a cero", a pesar de que la OMC haya condenado sin ambigüedades esta práctica en el asunto de la ropa de cama;

77. Hace hincapié en que el sistema de solución de diferencias de la OMC es un elemento fundamental para ofrecer seguridad y previsibilidad al sistema multilateral de comercio; manifiesta su preocupación por el hecho de que, en algunos casos, los EE.UU. hayan adoptado un enfoque no coherente con sus obligaciones internacionales, aplicando o negándose a derogar leyes que infringen las obligaciones establecidas por la OMC y que ocasionan perjuicios graves a las industrias de la UE y de terceros países; pide, por lo tanto, al Congreso de los EE.UU. que mejore el grado de cumplimiento de las constataciones del sistema de solución de diferencias de la OMC;

Otros asuntos generales

78. Lamenta que la cooperación en asuntos de política monetaria y macroeconómica no se haya incluido en la Iniciativa Económica y en el Programa de trabajo; reitera su inquietud acerca del impacto potencialmente peligroso del amplio y dual presupuesto federal de los EE.UU. y del déficit por cuenta corriente sobre la economía mundial; pide, por lo tanto, al Banco Central Europeo y a la Reserva Federal que cooperen más estrechamente en materia de política monetaria y de estabilidad financiera mundiales;

79. Reitera su solicitud de que los socios transatlánticos revisen conjuntamente sus estrategias e instrumentos de ayuda al desarrollo y asistencia humanitaria, incluida su coordinación con las instituciones de Bretton Woods, a fin de mejorar la eficacia, la coherencia y la complementariedad de la respuesta de la UE y de los EE.UU. a los desafíos mundiales, en particular, la reducción de la pobreza, las enfermedades transmisibles y la degradación del medio ambiente;

80. Pide a la Comisión que evalúe los mecanismos de financiación y programación existentes para financiar programas conjuntos UE-EE.UU. en terceros países con vistas a crear un procedimiento más eficiente y productivo;

81. Considera que la "clave cultural" puede contribuir a reforzar las relaciones transatlánticas y favorecer así la asociación y la comprensión mutua entre europeos y norteamericanos;

82. Pide a la UE y EE.UU que, en sus relaciones económicas, tengan en cuenta la función y las características específicas de los sectores de la cultura y de la educación;

83. Preconiza, por consiguiente, que se instaure un diálogo transatlántico en los ámbitos de la cultura (en particular, en el sector audiovisual) y de la educación que favorezca intercambios regulares de buenas prácticas y de experiencias, en especial con respecto a:

a) la lucha contra la piratería y la falsificación,

b) la mejora de los sistemas legales de distribución de contenidos sonoros y audiovisuales a través de Internet y su compatibilidad con los derechos de autor y la retribución de los autores,

c) el conocimiento del patrimonio de los EE.UU y de la UE, en particular de la producción cinematográfica europea en América por su menor divulgación, para estimular la comprensión mutua,

d) el fomento de una relación más equilibrada en materia de distribución cinematográfica, lo que debería permitir la prevención de posibles prácticas de competencia desleal o abuso de posición dominante en determinados mercados de la Unión Europea, así como la supresión de los posibles obstáculos jurídicos o de facto a la distribución de los productos audiovisuales europeos en los Estados Unidos,

e) la instauración de mecanismos adecuados para desarrollar y reforzar el turismo cultural entre los dos continentes;

84. Pide que, en materia de educación, este diálogo se centre de manera particular sobre:

a) el refuerzo del reconocimiento mutuo de las calificaciones profesionales, especialmente en las disciplinas artísticas, con objeto de facilitar la movilidad de los "agentes de la cultura" y los intercambios de artistas,

b) la promoción de la investigación y los intercambios de profesores de universidad, investigadores y estudiantes en materias que contribuyan a consolidar las relaciones económicas y científicas entre la Unión Europea y los Estados Unidos, teniendo en cuenta especialmente su programa de cooperación en materia de enseñanza superior y de enseñanza y formación profesionales [16],

c) la concienciación sobre la importancia de la sociedad del conocimiento y el refuerzo del aprendizaje permanente;

85. Considera, a la luz del artículo 133 y del artículo 151 del Tratado, que la especial naturaleza del sector audiovisual requiere que los intercambios transatlánticos se desarrollen sobre la base del respeto de la diversidad cultural y lingüística de la Unión Europea; pide, a este respecto, que se apliquen medidas adecuadas para fomentar la diversidad cultural e incrementar los intercambios culturales;

86. Insta a las instituciones europeas a que sensibilicen a su socio norteamericano sobre la acción de la Unión en favor de la Convención de la UNESCO sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales;

87. Destaca la importancia de prestar atención a la protección de datos en el contexto de las relaciones transatlánticas; observa, ante la falta de protección de datos en determinados aspectos de los intercambios transatlánticos, que procede evaluar aquellos ámbitos en los que el intercambio de información con terceros países parece funcionar correctamente (por ejemplo, los principios de puerto seguro) con el fin de hacer extensivas las soluciones fructíferas a otros ámbitos;

88. Acoge con satisfacción el reciente estudio dirigido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre los beneficios macroeconómicos de fomentar una mayor integración económica entre la UE y los EE.UU., que estima que los beneficios en términos de PIB per cápita de una reducción significativa de las barreras al acceso al mercado, a la inversión directa extranjera y al comercio en la UE y en los EE.UU. serían de un 2% a un 3,5 % y de un 1% a un 3% respectivamente;

89. Pide que la UE lleve a cabo un estudio más detallado y exhaustivo que identifique las consecuencias de la supresión de las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio y a la inversión aún existentes entre la UE y los EE.UU; examine de manera general el potencial, si procede, de una armonización normativa ex ante o ex post; evalúe el impacto de la armonización o convergencia normativa UE-EE.UU. en terceros países; y examine la viabilidad de un "puente normativo" con arreglo al cual una vez que un bien o un servicio haya sido aprobado se acepte en cualquier lugar del mercado transatlántico;

Diálogos transatlánticos

90. Subraya la importancia de los diálogos transatlánticos para estrechar los lazos entre la UE y los EE. UU; señala que, si se trabaja sobre las cuestiones importantes dentro de sus respectivos ámbitos y se realizan contribuciones valiosas a la configuración de la relación transatlántica y a sus objetivos y actividades, los diálogos estarán estrechamente unidos al proceso transatlántico de toma de decisiones y contribuirán a garantizar que los esfuerzos realizados en los diferentes ámbitos respondan verdaderamente a las necesidades reales de los ciudadanos;

91. Toma nota de que el Diálogo Transatlántico de Legisladores (DTL) ha contribuido a reforzar las relaciones interparlamentarias entre la UE y los EE.UU.; reitera la necesidad de construir sinergias entre el DTL y los demás diálogos NAT, por ejemplo, poniendo en marcha nuevos programas cofinanciados para el intercambio de personal de órganos legislativos y creando una pequeña secretaría del DTL;

92. Subraya que la 61a reunión del Diálogo Transatlántico de Legisladores, que se celebró en Viena los días 18 a 21 de abril de 2006, reafirmó las enormes ventajes que podrían derivarse para nuestros electores de la eliminación de las barreras que obstaculizan las relaciones económicas transatlánticas, e indicó que la relación entre los EE.UU. y la Unión Europea debería renovarse, sustituyendo su estructura actual por un Acuerdo de Asociación UE/EE.UU.;

93. Toma nota del hecho de que el Diálogo Empresarial Transatlántico (TABD) ha modificado con éxito su formato para ofrecer una aportación empresarial más eficiente con vistas a fortalecer la asociación económica;

94. Subraya que las dos partes del Diálogo Laboral Transatlántico deberían tomar un mayor impulso y hacerse más visibles a la hora de determinar respuestas y recomendaciones sobre cuestiones comunes; recomienda que el Diálogo Laboral Transatlántico se centre en ámbitos clave de cooperación mediante un enfoque más orientado a cada sector;

95. Señala que el Acuerdo sobre ciencia y tecnología celebrado por la UE y los EE.UU. constituye un instrumento clave para intensificar las relaciones científicas entre ambas partes; aboga por la instauración de un diálogo transatlántico oficial en material de investigación encargado de promover y coordinar la colaboración en materia de investigación y nuevas iniciativas en ámbitos científicos seleccionados que vaya más allá de las estructuras existentes;

96. Señala que otros diálogos transatlánticos que existen fuera del marco de los acuerdos oficiales también contribuyen a reforzar los vínculos entre la UE y los EE.UU.; recomienda que se examine la estructura actual de los diálogos transatlánticos y se exploren nuevos ámbitos prometedores para una cooperación reforzada;

El papel del Parlamento Europeo

97. Subraya que mientras que las tareas proyectadas en la Iniciativa económica afectan sobre todo a los reguladores, para conseguir un mercado transatlántico completamente integrado es igualmente deseable la implicación activa de los legisladores de ambas partes; subraya que las cumbres UE-EE.UU. deberían incorporar un nivel adecuado de participación parlamentaria a fin de proporcionar una aportación parlamentaria a este proceso administrativo liderado por los dos ejecutivos; pide que antes de cada cumbre se celebre una reunión entre el DTL y el Grupo de alto nivel para intercambiar puntos de vista sobre los progresos del programa de trabajo;

98. Pide que antes de cada cumbre se celebre una reunión entre el DTL y el Grupo de alto nivel para intercambiar puntos de vista sobre las cuestiones económicas importantes y, más concretamente, sobre los progresos del programa de trabajo;

99. Recomienda que, como mínimo, el Presidente del Parlamento Europeo y la presidencia del Congreso de los EE.UU. participen en la próxima cumbre UE-EE.UU. y que, como regla general, el Parlamento Europeo y el Congreso de los EE.UU. se asocien a la preparación y celebración de todas las cumbres futuras UE-EE.UU.;

100. Acoge favorablemente los esfuerzos destinados a reforzar el DTL entre el Parlamento Europeo y el Congreso de los EE.UU., incluida, en particular, la aplicación de un mecanismo eficaz de "alerta precoz" así como de un sistema de información entre las comisiones parlamentarias de ambos lados del Atlántico;

101. Pide a la Cámara de Representantes que estudie la posibilidad de crear una delegación permanente a fin de garantizar la continuidad del DTL; aboga, asimismo, por la instauración de un diálogo periódico entre el Parlamento Europeo y el Senado de los EE.UU.;

102. Invita a la comisión competente a hacer uso del presupuesto para 2007 para liberar los créditos necesarios para establecer una representación oficial permanente del Parlamento Europeo en Washington DC que garantice una institucionalización adecuada de las actividades propias del Parlamento y permita mejorar las relaciones entre el Parlamento Europeo y el Congreso de los Estados Unidos;

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103. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión así como a los Gobiernos y los Parlamentos de los Estados miembros y al Presidente y al Congreso de los Estados Unidos de América.

[1] Firmada durante la Cumbre UE-EE.UU. celebrada en Madrid.

[2] Declaración conjunta adoptada durante la Cumbre UE-EE.UU. celebrada en Londres.

[3] Firmada durante la Cumbre UE-EE.UU. celebrada en Bonn.

[4] Acordada en la Cumbre UE-EE.UU. celebrada en Washington.

[5] DO C 124 E de 25.5.2006, p. 556.

[6] DO C 34 E de 7.2.2002, p. 359.

[7] DO C 177 E de 25.7.2002, p. 288.

[8] DO C 180 E de 31.7.2003, p. 392.

[9] DO C 69 E de 19.3.2004, p. 124.

[10] DO C 104 E de 30.4.2004, p. 1043.

[11] DO C 247 E de 6.10.2005, p. 151.

[12] Firmada durante la Cumbre UE-EE.UU. celebrada en Shannon los días 25 y 26 de junio de 2004.

[13] "Textos Aprobados" de P6\_TA(2005)0461.

[14] "Textos Aprobados", P6\_TA(2006)0238.

[15] Daniel S. HAMILTON/Joseph P. QUINLAN (eds.) Deep Integration: How Transatlantic Markets are Leading Globalization. June 2005; Francisco CABRILLO, Jaime GARCÍA-LEGAZ and Pedro SCHWARTZ, A case for an open Atlantic Prosperity Area, FAES, 2006.

[16] DO L 71 de 13.3.2001, p. 8.

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