Source: EURLEX
Language: es
Format: md

CONCLUSIONES DEL ABOGADO GENERAL

SR. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer

presentadas el 8 de septiembre de 2005 ([1](#Footnote1))

**Asunto C-361/04 P**

**Claude Ruiz-Picasso,**

**Paloma Ruiz-Picasso,**

**Maya Widmaier-Picasso,**

**Marina Ruiz-Picasso,**

**Bernard Ruiz-Picasso**

**contra**

**Oficina de Armonización del Mercado Interior**

**(marcas, dibujos y modelos)**

«Recurso de casación − Marca comunitaria − Marca denominativa "PICARO" − Oposición del titular de la marca denominativa comunitaria
“PICASSO” − Desestimación de la oposición»

  
  
  
  

1.     Se impugna en casación la sentencia dictada por el Tribunal de Primera Instancia (Sala Segunda) el 22 de junio de 2004, ([2](#Footnote2)) que desestimó el recurso de anulación interpuesto contra la resolución de la Sala Tercera de Recurso de la Oficina de Armonización
del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (en lo sucesivo, «OAMI»), que a su vez había denegado la oposición intentada
por los titulares de la marca denominativa PICASSO, recurrentes en la presente casación, contra el registro del signo denominativo
PICARO para vehículos.

2.     El asunto se encuadra en el debate sobre el riesgo de confusión y, por consiguiente, atañe a la aplicación del artículo 8,
apartado 1, letra b), del Reglamento sobre la marca comunitaria. ([3](#Footnote3)) Se ha formulado un único motivo para sustentar la pretensión casacional, dividido en cuatro partes. La primera se refiere
a unos pronunciamientos del Tribunal de Primera Instancia, a cuyo tenor la preponderancia que alcance el elemento conceptual
de evaluación de la similitud puede anular las eventuales semejanzas gráficas y fonéticas; la segunda aborda la especial protección
de las marcas con mayor carácter distintivo; la tercera y la cuarta, algunos aspectos relativos al peligro de desconcertar
al consumidor tras la compra.

3.     Antes de todo, sorprende ver el nombre de Pablo Ruiz Picasso envuelto en un recurso de casación, ajeno a sus logros como pintor
y escultor, ([4](#Footnote4)) asociado a los prosaicos pleitos sobre el uso de su segundo apellido, que lo individualizó como artista y con el que firmó
gran parte de sus obras. Entristece comprobar que el mito más destacado del siglo XX, patrimonio de la humanidad, quede reducido
a un objeto del comercio, a una mercancía. Desde luego, nada hay que reprochar al interés legítimo en defender dicho apelativo
frente a cualquier ataque que lo perjudique, pero podría comprometer el respeto que merece su extraordinaria personalidad
una divulgación desmesurada con fines mercantiles fuera de los ámbitos en los que adquirió su prestigio.

I.      **El Reglamento sobre la marca comunitaria**

4.     El aludido Reglamento nº 40/94 contiene las disposiciones aplicables para la resolución del litigio.

5.     Según su artículo 4, pueden constituir una marca comunitaria los signos susceptibles «de una representación gráfica, en particular
las palabras, incluidos los nombres de personas, los dibujos, las letras, las cifras, la forma del producto o de su presentación,
con la condición de que tales signos sean apropiados para distinguir los productos o los servicios de una empresa de los de
otras empresas».

6.     El artículo 8, que enumera los motivos de denegación relativos, expresa en su apartado 1, letra b), lo siguiente:

«1.      Mediando oposición del titular de una marca anterior, se denegará el registro de la marca:

a)      […];

b)      cuando, por ser idéntica o similar a la marca anterior y por ser idénticos o similares los productos o servicios que ambas
marcas designan, exista riesgo de confusión por parte del público en el territorio en que esté protegida la marca anterior;
el riesgo de confusión incluye el riesgo de asociación con la marca anterior.

[…]»

II.    **Antecedentes del recurso de casación**

A.      *Los hechos del litigio en la instancia*

7.     El 11 de septiembre de 1998 DaimlerChrysler AG, parte interviniente en primera instancia, depositó en la OAMI una solicitud
de marca comunitaria para el signo PICARO.

8.     Instó el registro para «automóviles y sus piezas, autobuses», correspondientes a la clase 12 del Arreglo de Niza, relativo
a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión
revisada y modificada.

9.     Tras su debida publicación en el *Boletín de Marcas Comunitarias*, la «succession Picasso» ([5](#Footnote5)) formuló oposición, en virtud del artículo 42, apartado 1, del Reglamento nº 40/94, respecto a todas las categorías de mercancías
que enumeraba, invocando el riesgo de confusión contemplado en el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94.

10.   El incidente con arreglo a dicho artículo 42 se fundaba en que ya estaba inscrita la marca comunitaria nº 614.867, condominio
de los herederos del artista. El signo denominativo PICASSO se llevó al registro el 26 de abril de 1999 respecto a productos
de la clase 12 del Arreglo de Niza, con la siguiente descripción: «vehículos; aparatos de locomoción terrestre, aérea o marítima,
coches, autobuses, camiones, camionetas, caravanas, vehículos remolques».

11.   La División competente de la OAMI accedió a la inscripción interesada, aduciendo la falta de riesgo de confusión entre las
marcas en litigio; la succession Picasso impugnó esa decisión ante la Sala de Recurso de la OAMI, con arreglo al artículo 59
del Reglamento nº 40/94, pidiendo su anulación y que no se tramitara la solicitud.

12.   En una resolución de 18 de marzo de 2002, ([6](#Footnote6)) la Sala Tercera de Recurso no acogió tal pretensión, considerando que, habida cuenta del alto grado de atención del público
relevante, los signos controvertidos no eran similares ni fonética ni visualmente. Además, estimó que el impacto conceptual
de la marca anterior permitía neutralizar cualquier afinidad fonética o visual entre ambas.

13.   El 13 de junio de 2002 los herederos de Picasso introdujeron una demanda en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia,
reclamando la anulación de la resolución de dicha Sala de Recurso.

B.      *La sentencia recurrida*

14.   La demandante alegaba dos motivos, uno basado en la violación del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94
y otro en que la Sala de Recurso había sobrepasado los límites del litigio entre las partes del procedimiento de oposición.

15.   Al no haberse impugnado en casación la sentencia del Tribunal de Primera Instancia en relación con el segundo motivo, procede
obviar cualquier comentario al respecto.

16.   Por lo que afecta a la infracción del mencionado precepto del Reglamento nº 40/94, el referido Tribunal efectuó, en primer
lugar, una apreciación global del riesgo de confusión a la luz de los criterios expuestos en su sentencia de 9 de julio de
2003, Laboratorios RTB/OAMI, ([7](#Footnote7)) resaltando la identidad o la similitud parciales de los productos designados por las marcas en conflicto. ([8](#Footnote8))

17.   A continuación, apoyándose en otros pronunciamientos anteriores, ([9](#Footnote9)) examinó el grado de similitud entre ambos signos, descubriendo afinidades visuales y fonéticas, aunque estas últimas de carácter
débil. En relación con la semejanza conceptual entre las marcas en litigio, el Tribunal de Primera Instancia constató las
notorias diferencias entre, por un lado, el nombre del célebre pintor ([10](#Footnote10)) y, por otro, la palabra pícaro, destacando que, fuera del ámbito hispanoparlante, la segunda carecía de sentido, ([11](#Footnote11)) aunque no analizó su origen. ([12](#Footnote12))

18.   A causa de las divergencias conceptuales expuestas y a tenor del significado claro del nombre de quien había pintado el lienzo
*Les demoiselles d’Avignon,*([13](#Footnote13)) entendió que tal contenido semántico, como marca de vehículos, no podía superponerse al del creador del *Guernica,*([14](#Footnote14)) en la percepción del consumidor medio, que nunca asociaría, en un primer momento, tal apelativo con una marca de automóviles.
De ahí la convicción del Tribunal de Primera Instancia, de que la total disparidad conceptual entre los signos objeto del
litigio preponderase sobre las semejanzas visuales y fonéticas. ([15](#Footnote15))

19.   Alegando la notoriedad del nombre PICASSO, los herederos del genio reclamaban la protección más amplia que la jurisprudencia
ha reconocido a las marcas con un elevado carácter distintivo, ([16](#Footnote16)) lo que el Tribunal de Primera Instancia rechazó por estimar que el alto nivel de conocimiento del artista no podía incrementar
el riesgo de confusión respecto de los productos en liza. ([17](#Footnote17))

20.   Por último, tomando en consideración el desarrollo tecnológico y el precio del tipo de producto, analizó el grado de atención
del público pertinente a la hora de realizar la compra, calificándolo de particularmente elevado. No tuvo en cuenta, en cambio,
esa impresión en otros momentos diferentes del de la adquisición, en especial, en los subsiguientes, que pueden ser pertinentes
para apreciar un riesgo de confusión posventa. ([18](#Footnote18))

III. **El procedimiento ante el Tribunal de Justicia y las pretensiones de las partes**

21.   El recurso interpuesto por la indivisión hereditaria Picasso accedió a la Secretaría de este Tribunal de Justicia el 19 de
agosto de 2004, siendo contestado por la OAMI el 6 de diciembre. No hubo escritos de réplica ni de dúplica.

22.   La vista, a la que asistieron los representantes de ambas partes y de DaymlerChrysler, interviniente en primera instancia
y en casación, se celebró el 14 de julio de 2005.

23.   Los recurrentes solicitan al Tribunal de Justicia que:

–       Anule la sentencia dictada por el Tribunal de Primera Instancia el 22 de junio de 2004 en el asunto T‑185/02.

–       Anule la resolución de la Sala Tercera de Recurso de la OAMI de 18 de marzo de 2002 en el procedimiento de recurso R 247/2001-3,
en la medida en que no atendió la oposición formulada por la recurrente contra la solicitud de registro como marca comunitaria
de la marca denominativa PICARO presentada por DaimlerChrysler.

–       Condene a la OAMI a soportar sus propias costas, así como las sufragadas por la recurrente en primera instancia y en el procedimiento
de casación.

24.   La OAMI pide al Tribunal de Justicia que:

–       Desestime el recurso.

–       Condene en costas a los recurrentes.

25.   La parte interviniente apoya las pretensiones de la OAMI.

IV.    **Análisis del motivo de casación**

26.   Los recurrentes han formulado un único motivo de casación, dividido en cuatro partes, basado en la infracción del artículo 8,
apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria.

A.      *Sobre la primera parte del motivo*

27.   Los herederos de Picasso impugnan el contenido de los apartados 56 a 58 de la sentencia del Tribunal de Primera Instancia,
a cuyo tenor las diferencias conceptuales pueden neutralizar, en gran medida, las similitudes gráficas y fonéticas; arguyen
que, a tal efecto, no sería necesario que, desde el punto de vista del público pertinente, al menos una de las marcas controvertidas
tuviera un significado claro y determinado, de suerte que ese público se encontrara en condiciones de captarlo inmediatamente. ([19](#Footnote19))

28.   Aducen que, expresada en estos términos, la regla no es correcta, aunque se cumpla en algún caso concreto. Niegan que el hecho
de que una marca adquiera un sentido preciso fuera del ámbito de los productos a los que designa aumente la diferencia conceptual
con otros signos, sin que, cuando así ocurra, proceda examinar si tal concepto alcanza un nivel suficiente.

29.   Además, a su entender, la compensación que las disparidades de orden ideal provocan respecto de las afinidades en los criterios
gráfico y fonético no sería lógica, al apoyarse únicamente en el renombre del pintor malagueño, ([20](#Footnote20)) sin relacionarlo con las mercancías a las que sirven, en contra de la doctrina del Tribunal de Justicia sentada en la sentencia
Lloyd Schuhfabrik Meyer. ([21](#Footnote21))

30.   Para la OAMI, la única alegación de los recurrentes jurídicamente relevante en el marco de la casación se refiere a la falta
de consideración de la conexión entre el signo y los objetos a los que alude. A este respecto, sostiene que, para la similitud
de las marcas, los bienes y los servicios protegidos sólo revisten importancia en cuanto influyan decisivamente en la voluntad
del consumidor.

31.   Niega la existencia de pauta alguna para que la comparación semántica de las marcas se limite a los significados que guarden
relación con los productos, puesto que se trata de lograr una visión de conjunto. Por tanto, estima que la jurisprudencia
impugnada por la succesion Picasso constituye justamente una expresión del principio de la impresión global que esta propiedad
comercial crea en el público.

32.   DaimlerChrysler desmiente el riesgo de confusión por el contenido ideológico especial de la palabra PICASSO y defiende que
la utilización de tal nombre tenía como propósito, precisamente, establecer un vínculo perceptible para los usuarios entre
los vehículos y el artista.

33.   Es la primera vez que se plantea ante el Tribunal de Justicia la legalidad de esta regla de evaluación del riesgo de confusión,
por lo que conviene referirse brevemente al marco jurisprudencial. En el asunto SABEL, el Tribunal de Justicia exigió ponderar
todos los factores relevantes del supuesto concreto, ([22](#Footnote22)) indicando, asimismo, que, en cuanto a la similitud gráfica, fonética o conceptual de las marcas en conflicto, la apreciación
global debe basarse en la impresión de conjunto que provocan,  ([23](#Footnote23)) con particular atención a sus elementos distintivos y dominantes. ([24](#Footnote24))

34.   Esa valoración de los componentes, gráficos, fonéticos o conceptuales que se presuman *dominantes* corresponde, en cada caso concreto, al tribunal que conoce del litigio. Ya he dejado patente en otro lugar ([25](#Footnote25)) mi opinión sobre la extensión del control casacional del Tribunal de Justicia en esta materia, por lo que basta señalar que,
con arreglo al artículo 58 de su Estatuto, no puede entrar en el examen de una cuestión fáctica.

35.   Ese control únicamente sería pertinente cuando la regla controvertida se utilice de manera absoluta y *a priori,* es decir, sin realizar previamente el análisis singularizado de los diversos elementos, derivando en una aplicación automática
en clara contradicción con la jurisprudencia de este Tribunal de Justicia, antes mencionada.

36.   En los apartados 54 y 55, la sentencia recurrida sopesó todos los elementos de conformidad con esa jurisprudencia, antes de
centrarse en el que estimó determinante, el conceptual.

37.   La solución adoptada, no causa sorpresa, pues la doctrina ya había avanzado que, aunque basta la similitud de uno de los elementos
para que se concrete el riesgo de confusión, ([26](#Footnote26)) la comparación de dos denominaciones en el plano conceptual puede desembocar en dos direcciones diametralmente opuestas:
bien provocando el riesgo de confusión o bien eliminando el resultante de la valoración fonética de las marcas contrastadas. ([27](#Footnote27))

38.   Los recurrentes denuncian que el Tribunal de Primera Instancia no motivó su decisión con referencia a los productos y al mercado
en cuestión como requiere la jurisprudencia Lloyd Schuhfabrik Meyer, pero el apartado 27 de dicha sentencia solamente exige
tener en cuenta esos factores cuando el tribunal *a quo* detecte cierto grado de similitud gráfica, fonética y conceptual. La resolución impugnada, en cambio, se pronunció en sentido
negativo a este respecto, por lo que no estaba obligada a calibrar su importancia en función de la categoría de productos
o servicios contemplada ni de las condiciones en las que se comercializan.

39.   De lo expuesto se infiere, pues, que la sentencia recurrida no infringió el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento
nº 40/94, procediendo desestimar la primera parte del motivo de casación, por carecer de fundamento.

B.      *Sobre la segunda parte del motivo*

40.   Mediante la segunda parte del motivo único los herederos de uno de los padres del cubismo ([28](#Footnote28)) reprochan al Tribunal de Primera Instancia no haber acatado la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, a cuyo tenor el riesgo
de confusión aumenta cuanto mayor sea el carácter distintivo de la marca anterior; ([29](#Footnote29)) tampoco la que consagra que las marcas con un elevado grado de diferenciación, bien intrínseco, o gracias a su renombre en
el mercado, disfrutan de una protección superior. ([30](#Footnote30))

41.   A juicio de los recurrentes, la palabra PICASSO goza de tal carácter diferenciador consustancial y no contiene atisbo alguno
que describa los vehículos, lo que no se reflejó en primera instancia.

42.   Para la OAMI, el Tribunal de Primera Instancia no desconoció la referida regla de la sentencia SABEL, ya que, en realidad,
negó cualquier carácter distintivo al signo en cuestión.

43.   Esa operación constituiría una valoración de los hechos, vedada al Tribunal de Justicia, por lo que la alegación sería inadmisible.
Sólo si existiera una norma jurídica que atribuyera a la utilización de un nombre prestigioso un carácter distintivo elevado,
podría admitirse un error del tribunal de instancia. Sin embargo, en la jurisprudencia comunitaria no se encuentra tal aseveración. ([31](#Footnote31))

44.   La sociedad interviniente sostiene que el apelativo PICASSO no ostenta dicho carácter en el mundo del automóvil, por lo que
no podría quedar reducido.

45.   Si se entendiera que esta parte del motivo critica al Tribunal de Primera Instancia por haber despreciado el carácter distintivo
de la marca PICASSO, sería inadmisible, como sugiere la OAMI, por implicar una valoración fáctica que escapa a la competencia
de este Tribunal de Justicia.

46.   No obstante, la propia formulación del escrito de interposición del recurso indica que se recrimina a dicho Tribunal no haber
aplicado la regla de la mayor protección de que gozan las marcas con un fuerte carácter distintivo.

47.   Pero la lectura conjunta de los apartados 55, 57 y 61 de la sentencia recurrida sugiere que el signo denominativo PICASSO
carecía de tal cualidad como marca de vehículos, no debiendo, pues, otorgarle ese más amplio amparo por ser el nombre de un
pintor prestigioso.

48.   En consecuencia, no hay razón para imputar a la sentencia recurrida la violación del artículo 8, apartado 1, letra b), por
lo que ha de desestimarse la segunda parte del motivo, por infundada.

C.      *Sobre la tercera parte del motivo*

49.   En esta parte del motivo, los recurrentes impugnan el método utilizado por el Tribunal de Primera Instancia para apreciar
el riesgo de confusión, basado en el nivel de atención del consumidor medio en el momento de preparar y efectuar su elección
de consumo, estimándolo demasiado restrictivo, pues, por un lado, los clientes están confrontados con los productos incluso
cuando no han de decidir si los compran; y, por otro lado, según la sentencia Arsenal Football Club, ([32](#Footnote32)) las marcas también desempeñan una función posventa.

50.   Por consiguiente, para la succession Picasso, la limitación de la atención del consumidor medio al momento de esa elección,
operada en la sentencia impugnada, vulnera el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, al desconocer la
regla de que el titular de un derecho de marca ha de estar protegido contra posibles confusiones, antes y después de la compra.

51.   Para la OAMI, en algunos supuestos, tiene sentido fijarse en la diligencia de los usuarios tras la venta, por ejemplo, en
la adquisición de productos empaquetados. Pero, en general, el interés del comprador se mide en el instante en el que opta
por un bien concreto.

52.   DaimlerChrysler se apoya en la opinión expuesta en la sentencia impugnada para corroborar que el grado de atención de los
consumidores es singularmente elevado a la hora de adquirir un vehículo. Niega, en cambio, toda confusión una vez consumada
la transacción, añadiendo que el comprador se vuelve especialmente cuidadoso y observador al tomar su decisión, por lo que
el examen de este riesgo ha de centrarse en dicho momento.

53.   Al fundarse esta parte del motivo en la sentencia Arsenal, es imprescindible analizar su contenido. En el apartado 57 no se
descarta que ciertos consumidores interpreten que el signo identifica a Arsenal FC como empresa de procedencia de los productos,
sobre todo después de haber sido vendidos por el Sr. Reed, cuando ya no se encuentran en el puesto donde figura la advertencia
de que no están avalados por el club. Mas de ahí no se desprende ninguna regla general que obligue a perpetuar la función
de la marca tras la venta de los objetos que la incorporan.

54.   Como señala la OAMI en su escrito de contestación, el alto Tribunal comunitario simplemente se sirvió del argumento de la
confusión posventa para confirmar que había violación del derecho de marca, a pesar del letrero que el Sr. Reed colocaba en
su quiosco, anunciando que los productos no eran originarios de Arsenal FC. Además, la mayoría de la doctrina no admite que
el argumento de la *post-sale confusion* sea pertinente para analizar el riesgo de confusión. ([33](#Footnote33))

55.   A la vista de tales explicaciones, tampoco se adivina en esta ocasión quebrantamiento alguno del artículo 8, apartado 1, letra
b), del Reglamento nº 40/94, por lo que procede desestimar la tercera parte del motivo, igualmente por infundada.

D.      *Sobre la cuarta parte del motivo*

56.   En la cuarta parte del motivo de casación se critica la distinción practicada en el apartado 60 de la sentencia impugnada
en función de que el riesgo de confusión se aprecie en el marco de un procedimiento de oposición [en virtud del artículo 8,
apartado 1 letra b), del Reglamento] o en caso de violación del derecho de marca [en virtud del artículo 9, apartado 1 letra
b)], en contra de lo establecido por el Tribunal de Justicia en la sentencia Arsenal, antes citada.

57.   En su opinión, esta diferencia de trato no encuentra amparo en el texto ni en la sistemática del Reglamento nº 40/94, pues
ambas situaciones requieren un análisis de la confusión posventas, sobre todo en presencia de unos productos como los vehículos
de motor, que están permanentemente expuestos al público en la carretera y en los anuncios divulgados en todos los medios
de comunicación.

58.   La OAMI destaca la evidente disparidad entre los hechos de la sentencia Arsenal y los de la resolución recurrida, tanto en
lo que atañe al procedimiento, a la infracción denunciada y a la oposición, como al objeto tratado: la identidad de los productos
y los signos, en el primer caso, frente a la similitud en el segundo. En este contexto, la sentencia Arsenal no se pronunció
sobre el riesgo de confusión en el sentido del artículo 5, apartado 1, letra b), de la Directiva 89/104/CEE, ([34](#Footnote34)) sino sobre la subsunción del uso controvertido en dicha disposición.

59.   Para la sociedad interviniente, el apartado referido de la sentencia impugnada sólo significa que, en un procedimiento por
usurpación, pueden cobrar importancia circunstancias que no la tienen en pleitos de oposición.

60.   En el apartado 60 de la resolución recurrida, se lee que interrogarse sobre el grado de atención del público relevante para
evaluar el riesgo de confusión es algo diferente a elucubrar sobre si circunstancias posteriores a la compra pueden incidir
al indagar en una eventual violación del derecho de marca, como se reconoció en la sentencia Arsenal, antes citada, en relación
con la utilización de un símbolo idéntico.

61.   En tal contexto, esa afirmación sólo pone de relieve la distinción entre, por un lado, estimar el grado de atención del público
para evaluar el riesgo de confusión de dos signos, necesariamente similares, pues si fueran idénticos se trataría de la violación
de un derecho de marca y, por otro lado, plantearse la importancia de determinadas circunstancias posteriores a la venta con
vistas a comprobar una violación de este derecho de propiedad industrial. Como se desprende de dicho apartado 60, en ningún
momento el Tribunal de Primera Instancia alude a cualquier disparidad a la hora de examinar el riesgo de confusión en el marco
de un procedimiento de oposición o en el de un procedimiento por violación.

62.   Por tanto, se ha de tener también por infundada la cuarta parte del motivo de casación.

63.   Al no haberse acogido ninguna de las alegaciones del motivo único, por ser todas manifiestamente infundadas, sólo cabe desestimar
el recurso de casación.

V.      **Breve digresión final**

64.   El representante legal de los herederos de Picasso ha aprovechado el recurso de casación para explicar el alcance y la frecuencia
que ha adquirido el uso como marcas de los nombres propios de personas que gozan de gran reputación o son muy populares, mencionando
a personajes famosos de la historia como Napoleón, Churchill o Gorbachov; creadores como Christian Dior o Allessi; deportistas
como Boris Becker o Tiger Woods; y músicos como Mozart. Se ha referido al papel desempeñado por el denominado «merchandising»,
especialmente en signos ya conocidos, para promocionar otros productos que no guardan ninguna relación con el original, ([35](#Footnote35)) por ejemplo: Coca-Cola (bebidas), para ropa y artículos de papelería; Marlboro (cigarillos), para ropa; Davidoff (cigarros
puros), para cosméticos de lujo. Tales ideas me dan pie para efectuar algunas reflexiones.

65.   De entrada, la concesión de una licencia por los herederos de Picasso a la empresa constructora de automóviles Citroën para
bautizar un modelo del tipo Xara levantó críticas, en particular, del director del Museo Picasso de París, por temor a que
la imagen del genio quedara dañada de forma irreversible ([36](#Footnote36)) y a que, en el tercer milenio, Picasso sólo fuera una marca de coches.

66.   Aunque el legislador comunitario ofrece la posibilidad de registrar nombres propios como marcas, pudiendo usarlas para los
más diversos productos y servicios, hay que matizar el grado de protección que merecen o han adquirido, partiendo de la función
esencial de este derecho de propiedad industrial.

67.   Ya he dejado constancia en otros escritos de lo que, en mi opinión, constituye el objeto propio del derecho de marcas: la
protección de la exactitud de la información que el signo registrado proporciona sobre el origen empresarial de determinados
bienes, ([37](#Footnote37)) sin perjuicio de otras funciones. ([38](#Footnote38))

68.   También he señalado con anterioridad ([39](#Footnote39)) que la titularidad de una marca confiere a su propietario un monopolio, de manera que, en principio y por regla general,
se encuentra en condiciones de impedir a los demás su empleo. Esta protección otorgada *ex lege* se justifica con mejor razón tratándose del nombre propio, pues nadie está a salvo del parasitismo. ([40](#Footnote40))

69.   Sin embargo, conviene hacer dos precisiones en atención a la legítima defensa del apelativo personal con el que se ha ganado
prestigio. En primer lugar, cuando esa denominación se cede para utilizarla en un ámbito completamente ajeno a aquel en el
que se granjeó el mérito, no cabe invocar, sin más, la mayor protección que se ha de garantizar a las marcas con un alto carácter
distintivo, fundamentalmente porque, en ese otro entorno, resulta muy dudoso que informe sobre el origen empresarial de los
bienes o servicios, al menos de entrada. En segundo lugar, hay un cierto interés general en salvaguardar los nombres de grandes
artistas, como patrimonio cultural universal, de la insaciable codicia mercantilista, para evitar perjudicar su obra, trivializándola.
Es triste imaginar que el consumidor medianamente informado y razonablemente atento y perspicaz, que ya no relaciona apelativos
como Opel, Renault, Ford o Porsche con los conspicuos ingenieros que dieron el patronímico a sus productos, sufra un proceso
semejante con el nombre Picasso en un futuro, por desgracia, no muy lejano.

VI.    **Sobre las costas**

70.   En virtud de lo sancionado en el artículo 122, en relación con el apartado 2 del artículo 69 del Reglamento de Procedimiento,
aplicable al recurso de casación por disposición del artículo 118, la parte que pierda el proceso ha de ser condenada en costas.
Por consiguiente, si se desestima, como recomiendo, el motivo único de casación invocado por la recurrente, habrá que exigirle
el pago de las costas causadas en casación.

VII. **Conclusión**

71.   En atención a los razonamientos anteriores, sugiero al Tribunal de Justicia desestimar el recurso de casación interpuesto
por los cotitulares de la succession Picasso contra la sentencia dictada por el Tribunal de Primera Instancia el 22 de junio
de 2004, en el asunto T‑185/02, cargando a los recurrentes las costas ocasionadas en su tramitación.

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[1](#Footref1) – Lengua original: español.

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[2](#Footref2) – Sentencia de 22 de junio de 2004, Ruiz-Picasso y otros/OAMI ‑ DaimlerChrysler (PICARO) (T‑185/02, Rec. p. II-0000).

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[3](#Footref3) – Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre de 1993, sobre la marca comunitaria (DO 1994, L 11, p. 1), modificado
por el Reglamento (CE) nº 3288/94 del Consejo, de 22 de diciembre de 1994, en aplicación de los acuerdos celebrados en el
marco de la Ronda Uruguay (DO L 349, p. 83).

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[4](#Footref4) – Si bien las facetas artísticas más conocidas del inagotable creador Pablo Picasso (1881-1973) son las dos artes plásticas
mencionadas, cabe reseñar que también se adentró en la literatura, concretamente en el teatro, aunque con menos éxito; fruto
de esa actividad fue la obra en seis actos «Les quatre petites filles», escrita en 1948, pero que no fue publicada por Gallimard
hasta 1969; la versión española, titulada «Las cuatro niñitas», corrió a cargo de la editorial Aguilar, traducida por María
Teresa León, Madrid, 1973. A su vertiente poética, desarrollada cuando su frenesí plástico decae o cuando atraviesa ciertas
dificultades en su vida privada, han dedicado un ensayo M. Gustavino y A. Michaël, «L'écriture n'est pas un jeu», en la obra
colectiva *Picasso, l'objet du mythe,* École Nationale Supérieure des Beaux Arts de Paris, París, 2005, pp. 109 y ss.

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[5](#Footref5) – Bajo este apelativo actúa un conglomerado de personas, familiares todos del pintor, que constituye una indivisión hereditaria
en el sentido de los artículos 815 y siguientes del Code civil francés, en la que los cotitulares son los recurrentes.

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[6](#Footref6) – Asunto R 247/2001-3.

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[7](#Footref7) – Asunto T-162/01, Rec. p. II-2821.

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[8](#Footref8) – Apartados 49 a 52 de la sentencia impugnada.

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[9](#Footref9) - En particular, en la sentencia de 14 de octubre de 2003, Phillips-Van Heusen Corp./OAMI (T-292/01, Rec. p. II-4335).

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[10](#Footref10) - Está generalmente aceptado el origen italiano del segundo apellido del artista, pero, cuando nació, los Picasso vivían
en Andalucía desde varias generaciones. El patronímico «Ruiz» lo suprimió a raíz de su estancia en París; mientras residió
en España, sus cuadros y dibujos llevaron siempre la firma trimembre: Pablo Ruiz Picasso, P. Ruiz Picasso o bien P. R. P.
Parece muy probable que la dificultad de los franceses para pronunciar el primer apellido provocó su desaparición. En cambio,
el término Picasso, sin tropiezos y acentuado en la sílaba final, no ofrecía resistencia en la lengua de Molière. Lafuente
Ferrari, E., «Prólogo», en Huelin y Ruiz-Blasco, R., *Pablo Ruiz Picasso*, Biblioteca de la Revista de Occidente, Madrid, 1976, p. 12.

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[11](#Footref11) - Apartados 53 a 55 de la sentencia recurrida. Según el Diccionario de la lengua editado por la Real Academia Española, 21ª ed.,
Madrid 1992, se entiende por «pícaro», en particular, un tipo de persona descarada, traviesa, bufona y de mal vivir, no exenta
de cierta simpatía, protagonista de obras magistrales de la literatura española, llamada picaresca. Este género alcanzó su
apogeo en novelas como *La vida de**Lazarillo de Tormes*, anónimo, publicado por primera vez en 1554; el *Guzmán de Alfarache*, de Mateo Alemán, (1604); y *El Buscón*, (1604; primera publicación en 1620) de Francisco de Quevedo. R. Menéndez Pidal, *Antología de prosistas castellanos,* Madrid, 1917, p. 117, ha resaltado que el último tercio del siglo XVI, incluyendo los primeros decenios del siglo XVII, constituyó
el punto más alto de la gloria de la prosa castellana, tanto en hermosura, como en difusión por todo el mundo civilizado,
presentándose originalísima en dos géneros, por cierto bien opuestos: el más sublime lenguaje místico, capaz de encerrar todos
los secretos de la filosofía del amor divino, y la más descarada picaresca, implacable en la pintura satírica de la numerosa
casta de amigos de la holganza y del hambre. La voz pícaro podría comprenderse correctamente fuera de la cultura hispánica,
si Hergé, el creador de «Tintin», hubiera tenido a bien explicarlo en el volumen de las aventuras de este héroe de cómic titulado
*Tintin y los pícaros* (*Tintin et les Picaros*, Ed. Casterman, Tournai, 1976). Al no haberlo hecho así, privó a sus lectores en lengua inglesa, alemana o francesa, en las
que se conservó la palabra, de transmitirles su verdadero concepto y probablemente la asocien con la guerrilla, en concreto,
con el grupo de guerrilleros al mando del general Alcázar.

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[12](#Footref12) - La etimología de la palabra pícaro es incierta. Se menciona por primera vez en la farsa llamada «Custodia del hombre»,
de Bartolomé Palau, escrita entre 1541 y 1547. Según J. Corominas, *Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana,* Ed. Gredos, Madrid, 1974, vol. III, p. 768, quizás pícaro y su antiguo sinónimo picaño sean voces más o menos jergales, derivadas
del verbo picar, que expresa diversos menesteres que solían desempeñar los pícaros (pinche de cocina o picador de toros, por
ejemplo). También hubo una influencia posterior del francés «picard», que dio lugar a la creación del abstracto «picardía»,
por alusión a la región transpirenaica, la Picardía, muchos de cuyos habitantes de aquella época, por lo general soldados,
llevaban una vida desenfadada, sin preocupaciones y de bohemia. El término formó parte de la tradición popular antes de adquirir
rango literario.

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[13](#Footref13) - Este lienzo, pintado en 1907, originalmente titulado *Bordel philosophique,* representa el nacimiento del cubismo, estilo pictórico consistente en reducir las figuras a sus formas primarias, traduciéndolas
en un vocabulario geométrico autónomo. Brihuega Sierra, J., «Die spanische Kunst zwischen 1900 und 1939», en *Die Geschichte der spanischen Kunst,* versión alemana de *Historia del arte de España,* Lunwerg Editores, 1996, a cargo de la editorial Könneman, Colonia, 1997, p. 438.

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[14](#Footref14) - Este cuadro dejó plasmado el horror del bombardeo de la ciudad que le da nombre el 26 de abril de 1937 por la aviación
de Hitler. Por encima de su valor desde el punto de vista estrictamente artístico, representa un manifiesto del compromiso
del pintor con la historia, en el sentido de abandonar su torre de marfil para identificarse y solidarizarse con la humanidad.
Brihuega Sierra, J., *op. cit.,* p. 460.

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[15](#Footref15) - Apartados 56 a 58 de la sentencia impugnada.

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[16](#Footref16) - Sentencias del Tribunal de Justicia de 11 de noviembre de 1997, SABEL (C‑251/95, Rec. p. I-6191), apartado 24; y de 29
de septiembre de 1998, Canon (C‑39/97, Rec. p. I-5507), apartado 18.

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[17](#Footref17) - Apartado 61 de la sentencia recurrida.

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[18](#Footref18) - Apartados 59 y 60 de la sentencia impugnada.

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[19](#Footref19) - Sentencias Phillips-Van Heusen Corp./OAMI, antes citada, apartado 54; y de 3 de marzo de 2004, Mühlens/OAMI, T-355/02,
Rec. p. II-0000, pendiente en casación.

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[20](#Footref20) - Entiéndase esta referencia en sentido neutro, es decir, únicamente aplicada al origen probado del pintor y no como una
toma de posición en el debate, tan estéril como artificial, sobre su nacionalidad, francesa o española.

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[21](#Footref21) - Sentencia de 22 de junio de 1999 (C-342/97, Rec. p. I- 3819).

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[22](#Footref22) - Sentencia antes citada, apartado 22.

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[23](#Footref23) - Sentencia SABEL, apartado 23.

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[24](#Footref24) - Véase también la sentencia Lloyd Schuhfabrik Meyer, antes referida, apartado 25.

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[25](#Footref25) - Conclusiones presentadas el 14 de mayo de 2002 en el asunto que dio origen a la sentencia de 19 de septiembre de 2002,
DKV (C-104/00, Rec. p. I-7561), puntos 58 a 60.

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[26](#Footref26) - Así lo entiende, por ejemplo, Bender, A., «Relative Eintragungshindernisse», en Ekey, F./Klipperl, D., *Markenrecht,* Heidelberg, 2003, pp. 930 y 931; igualmente, la sentencia Lloyd Schuhfabrik Meyer, antes referida, apartado 28.

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[27](#Footref27) - Fernández-Nóvoa, C., *Tratado sobre derecho de marcas*, 2ª ed., Madrid, 2004, p. 301.

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[28](#Footref28) - Es difícil acreditar el origen exacto de esa tendencia artística, aunque la idea de traducir la naturaleza en cubos, conos
y cilindros surgió de un consejo que Cézanne escribió en una carta a un joven pintor, tal vez intentando hacerle entender
que organizara sus cuadros siguiendo el patrón de tales formas básicas. Gombrich, E.H., *Historia del arte*, versión española de Rafael Santos Torroella, Alianza editorial, 5ª reimpresión, Madrid, 1987, p. 481.

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[29](#Footref29) - Sentencia SABEL, antes citada, apartado 24.

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[30](#Footref30) - Sentencia Lloyd Schuhfabrik Meyer, antes citada, apartado 20.

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[31](#Footref31) - En relación con los criterios que sirven para apreciar un carácter distintivo elevado, la OAMI se remite a las sentencias
del Tribunal de Justicia de 4 de mayo de 1999, Windsurfing Chiemsee (asuntos acumulados C-108/97 y C-109/97, Rec. p. I-2779),
apartado 51; y Lloyd Schuhfabrik Meyer, antes citada, apartado 23.

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[32](#Footref32) - Sentencia de 12 de noviembre de 2002 (C-206/01, Rec. p. I‑10273; en lo sucesivo, «sentencia Arsenal»), apartado 57.

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[33](#Footref33) - Baudenbacher, C., y Naumann, A., «Neuste Entwicklungen in der immaterialgüterrechtlichen Rechtsprechung der Europäischen
Gerichtshöfe», en Baudenbacher, C., y Simon, J., *Neueste Entwicklungen im Europäischen und internationalen Immaterialgüterrecht,* Basilea, 2003, pp. 1 y ss., en especial, p. 47.

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[34](#Footref34) - Directiva del Consejo de 21 de diciembre de 1988, Primera Directiva relativa a la aproximación de las legislaciones de
los Estados miembros en materia de marcas (DO L 40, p. 1).

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[35](#Footref35) - Sobre la sentencia Arsenal, antes citada, Kilbey, I., «The ironies of Arsenal v Reed», en *European Intellectual Property Review,* 2004, pp. 479 y ss.

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[36](#Footref36) - Diario *El Mundo*, edición del jueves 6 de enero de 2000; puede consultarse en http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/2000/01/06/cultura/793771.html.

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[37](#Footref37) - Conclusiones del asunto en el que se dictó la sentencia de 21 de noviembre de 2002, Robelco (C-23/01, Rec. p. I-10913),
punto 26.

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[38](#Footref38) - Como, por ejemplo, la de elemento de promoción de las ventas o instrumento de estrategia comercial; Grynfogel, C., «Le
risque de confusion, une notion à géométrie variable en droit communautaire des marques», en *Revue de Jurisprudence de Droit des Affaires,* nº 6/2000, pp. 494 y ss., en especial p. 500. Véanse, asimismo, mis conclusiones presentadas el 13 de junio de 2002 en el
asunto en que se dictó la sentencia Arsenal, antes citada, en particular los puntos 43 y 46 a 49.

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[39](#Footref39) - Conclusiones del asunto en el que se dictó la sentencia de 27 de noviembre de 2003, Shield Mark (C-283/01, Rec. p. I-14313),
punto 50.

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[40](#Footref40) - Así, el jugador brasileño de fútbol conocido como Pelé, cuyo seudónimo ha sido registrado incluso para ropa y artículos
de deporte, sin que mediara, al parecer, ningún tipo de licencia; Decisión nº 490/1999 de la División de Oposición de la OAMI,
de 20 de julio de 1999, Pellet/Pelé.

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