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Language: es
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# 51998DC0604

**Programa de trabajo de la Comisión para 1999 - Prioridades políticas /\* COM/98/0604 final \*/** 
  
*Diario Oficial n° C 366 de 26/11/1998 p. 0001*

  

PROGRAMA DE TRABAJO DE LA COMISIÓN PARA 1999 PRIORIDADES POLÍTICAS COM(1998) 604 final (98/C 366/01)

Objetivos de la Comisión actual

El programa de trabajo de la Comisión para 1999, inscrito en la lógica de los programas anteriores, deberá proporcionar la oportunidad, por una parte, de continuar la consolidación de los recientes avances en la integración europea y de proseguir con la preparación para la entrada en el siglo XXI, por otra. El presente programa de trabajo aúna plenamente los objetivos políticos de la Unión Europea, a cuya realización la Comisión viene contribuyendo desde el inicio de su mandato, a saber:

- una economía fuerte capaz de crear un mayor número de puestos de trabajo,

- una unión económica y monetaria estable,

- una mayor solidaridad económica, social y regional,

- una mayor seguridad en el interior de la Unión Europea,

- una gestión transparente y eficaz de los asuntos europeos al servicio de los ciudadanos y, por último,

- un papel de socio fuerte y fiable en el escenario internacional.

El mandato de la Comisión actual ya se ha visto marcado por avances en el conjunto de estos ámbitos con el fin de prepararse para el futuro con la confianza y los medios necesarios. Durante 1999, quedarán patentes los resultados del esfuerzo realizado por esta Comisión desde su investidura en 1995.

Principales desafíos

Dichos objetivos, definidos con un espíritu de duración y continuidad, fueron establecidos teniendo como trasfondo los retos fundamentales a los que debe enfrentarse la Unión Europea en un mundo inmerso en el cambio.

Entre estos desafíos figura la globalización que supone, en particular, una interdependencia creciente, una circulación de la información a nivel planetario y la aparición de un mercado mundial en términos de intercambio y de producción. La rapidez de estos cambios, así como la profundidad de los mismos, comportan posibilidades enormes pero también dan lugar a problemas económicos y sociales que afectan sobre todo a los grupos más vulnerables y menos versátiles. El control de este fenómeno pasa por la necesidad de realizar esfuerzos concertados de regulación para así limitar sus efectos negativos.

Cabe mencionar, además, la inestabilidad internacional, que se caracteriza por crisis financieras con fuertes connotaciones políticas y sociales, la persistencia de conflictos de carácter étnico y territorial, así como los ataques contra la democracia y los derechos humanos. También contribuyen a esta inestabilidad el aumento de la delincuencia organizada y de las redes internacionales de tráficos ilícitos. Los cambios tecnológicos y la evolución demográfica constituyen otros dos retos de primer orden. El progreso tecnológico es un factor fundamental de la competitividad y del empleo que, no obstante, debe ir acompañado de esfuerzos en materia de formación y de organización del trabajo. La demografía implica retos internos y externos: a nivel europeo, el envejecimiento de la población afecta ya a los sistemas de protección social y, a escala mundial, el crecimiento demográfico combinado con las dificultades de desarrollo provocan una presión migratoria cada vez mayor.

El aumento de las necesidades que hay que satisfacer, la industrialización creciente, los riesgos alimentarios y la degradación acelerada del entorno natural obligan a definir y a poner en práctica una estrategia de desarrollo sostenido que implica una gestión equilibrada de los recursos.

Los ciudadanos esperan obtener respuestas que estén a la altura de estos problemas, que resulten al mismo tiempo eficaces y que movilicen a los responsables de los diferentes niveles, es decir, a escala europea, nacional, regional y local. En esta empresa ambiciosa no podrán lograrse resultados importantes sin la participación de los ciudadanos y su confianza en el modelo democrático. Corresponde a las instituciones la responsabilidad de mejorar el diálogo con los ciudadanos sobre los retos de la construcción europea de acuerdo con el espíritu de las conclusiones del Consejo Europeo de Cardiff.

Durante 1999, la Comisión seguirá actuando plenamente para hacer frente a estos retos fundamentales. Su actuación se desarrollará dentro del pleno respeto de los principios de subsidiariedad y de proporcionalidad, que exigen una disciplina colectiva por parte de todas las instituciones y de los Estados miembros.

Prioridades para 1999

En este contexto, a la vez de consolidación del presente y de preparación del futuro, la Comisión ha establecido sus prioridades para 1999.

- Desde hace más de un decenio, la Comisión ha venido estableciendo un nuevo método para conferir a la construcción europea el impulso necesario. Esta construcción se ha visto acompasada por decisiones generales sobre el conjunto de las políticas comunitarias cuya aplicación efectiva se ha desarrollado durante varios años. Este método ha continuado con la Agenda 2000. La Comisión considera fundamental la adopción, durante la primavera de 1999, del conjunto de las medidas de la Agenda 2000. En efecto, estas medidas son interdependientes y constituyen un paquete indisociable para la reforma de las políticas de la Unión, la definición del futuro marco financiero y la preparación de la ampliación. Sin ellas, será difícil hacer frente de forma eficaz a los retos que plantea la ampliación.

- El Tratado de Amsterdam representa una nueva etapa de la integración europea. Durante 1999 convendrá garantizar la aplicación efectiva de las disposiciones del Tratado, a partir de su ratificación. De esta manera, se abrirán nuevas posibilidades en los ámbitos en los que la acción de la Unión puede aportar un valor añadido real, en particular, los espacios de libertad, seguridad y justicia, el desarrollo sostenido, el empleo y la política social, la sanidad y la política exterior y de seguridad común.

- Aún así, la Comisión considera, como ya lo manifestó durante la presentación de la Agenda 2000, que a lo largo de 1999 hay que seguir reflexionando sobre la reforma institucional, en particular en lo relativo a la composición de la Comisión, la reponderación del voto en el Consejo y una ampliación de la mayoría cualificada, medidas que deberían aplicarse para la próxima ampliación. En 1999, la Comisión contribuirá a este debate con una Comunicación sobre las orientaciones para la reforma institucional. No obstante, la mejora del funcionamiento de las instituciones al servicio de la Unión y de los ciudadanos depende también de otras medidas que no conviene ignorar y que pueden adoptarse sin necesidad de modificar el Tratado.

- En 1999, la llegada del euro reforzará la aportación del mercado único y del resto de las políticas en favor de un crecimiento sostenido y generador de empleo.

El éxito de la unión económica y monetaria traerá consigo una mayor profundización de la integración europea, así como una mayor convergencia de las políticas económicas y de empleo, que se verá acompañada por una mejor coordinación de las políticas fiscales. En el contexto de la globalización, el euro ofrecerá a Europa un nuevo lugar en las relaciones internacionales, poniendo de esta manera de manifiesto la necesidad de una mayor coherencia de la política exterior de la Unión. Esta preocupación por la coherencia ya ha encontrado una respuesta parcial en las disposiciones del Tratado de Amsterdam en materia de política exterior y de seguridad común, que deberán aplicarse rápidamente.

- En este sentido, la Comisión trabajará para promover la capacidad de la Unión para actuar como un conjunto más visible, unido y coherente y por ello más fuerte, en el escenario internacional.

- La Comisión seguirá profundizando las relaciones de la Unión con sus socios. En particular, velará por que continúe el apoyo a los países en desarrollo y en fase de transición, así como en favor de los procesos de integración regional. Además, la Comisión se esforzará por promover los intereses comerciales de la Unión, sobre todo, en el marco de la preparación del nuevo ciclo de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

- La Comisión debe modernizarse, adaptar sus estructuras, replantearse sus métodos de trabajo, así como descentralizar, responsabilizar, controlar mejor y simplificar su gestión para cumplir de forma eficaz su misión de realización de los objetivos políticos de la Unión, en particular, definiendo el interés general comunitario y ejerciendo el derecho de iniciativa. Los medios de su intervención deben estar a la altura de las ambiciones que la Comisión se ha propuesto, so pena de decepcionar a los ciudadanos, entre cuyas expectativas figuran también las tareas de gestión de las políticas que le han sido confiadas y que constituyen una parte fundamental de su actividad. La Comisión se compromete a producir durante 1999 las primeras iniciativas concretas a este respecto, señalando la necesidad de proceder en paralelo con la reforma interna del resto de las instituciones para garantizar la coherencia y la eficacia del conjunto.

En el plano presupuestario, el año 1999 tendrá una importancia especial ya que constituye el fin de las perspectivas financieras acordadas en Edimburgo en 1992 y establecerá las bases del nuevo período de financiación. El anteproyecto de presupuesto de 1999 aprobado por la Comisión está aún marcado por el rigor que prevalece en los Estados miembros. La compatibilidad entre prioridades políticas y presupuestarias reflejará la coherencia de la acción de la Comisión durante 1999.

1. CONCRETAR DURANTE 1999 LAS MEDIDAS DE LA AGENDA 2000

Reformar las políticas estructurales y la PAC. Definir el nuevo marco financiero 2000 2006

Las medidas estructurales constituyen un mecanismo importante para estimular el crecimiento y el empleo y contribuyen al objetivo fundamental de cohesión económica y social en el seno de la Unión. La prioridad presupuestaria concedida para 1999 a las medidas estructurales respetará la dotación plurianual establecida en el Consejo Europeo de Edimburgo.

La adopción de las propuestas de reforma de los fondos estructurales, la conclusión de un nuevo acuerdo interinstitucional y el establecimiento de las perspectivas financieras para 2000 2006 iniciarán el nuevo período de programación de la acción estructural de la Unión. Todas estas etapas deberán haber concluido durante el primer semestre para garantizar un comienzo eficaz de este nuevo período de intervención y la continuación sin obstáculos del esfuerzo de cohesión. Además, a partir de la primavera de 1999, la Comisión establecerá sus prioridades para las intervenciones en virtud de los diversos objetivos de las políticas estructurales. La presentación por la Comisión en octubre de 1998 de su informe sobre el funcionamiento del sistema de recursos propios contribuirá al debate que dará lugar al establecimiento de un nuevo marco financiero.

En el ámbito de la PAC, los objetivos prioritarios de la acción futura quedaron fijados en la Agenda 2000, con el fin, sobre todo, de mejorar la competitividad en los mercados interiores y exteriores, respetando en todo caso los grandes objetivos fundamentales de esta política común.

1999 será un año de transición entre la actual política agrícola común y la introducción de las reformas previstas. En materia presupuestaria, los gastos agrícolas se mantendrán para 1999 al mismo nivel de 1998, de manera que reflejarán los efectos estabilizadores de la reforma de la PAC de 1992 y la mejora de los procedimientos y métodos de previsión de las necesidades reales.

En 1999, se hará hincapié en la mejora de la calidad de los productos alimentarios para que respondan a las exigencias de los consumidores. También se prevé llevar a cabo una serie de iniciativas en el sector veterinario y fitosanitario para reforzar el nivel de protección y control y simplificar la legislación existente. Además, el debate sobre la estrategia forestal de la Unión, iniciado a finales de 1998, deberá dar lugar a iniciativas concretas durante 1999.

Asimismo, la Comisión preparará las negociaciones agrícolas internacionales en el marco del próximo ciclo de la OMC, que deberá comenzar el año 2000. Una vez adoptadas, las medidas de la Agenda 2000 constituirán una base sólida para la Comunidad en estas negociaciones.

Preparar la ampliación

Durante 1999, la continuación del refuerzo de los lazos con los países asociados y la preparación para la adhesión figurarán entre las principales prioridades políticas de la Comisión.

Este proceso supondrá una cooperación cada vez más profunda en el marco de la estrategia previa a la adhesión, a través no solamente de la ayuda y la creación de asociaciones para la adhesión, sino también de la asociación de los países candidatos a los programas comunitarios y a las actividades de determinadas agencias y organismos comunitarios, según las modalidades que se definan.

Las negociaciones de adhesión con el primer grupo de países (para esta fase, los cinco países de Europa Central y Oriental: Eslovenia, República Checa, Polonia, Hungría y Estonia, así como Chipre) se realizarán basándose en el examen analítico del acervo. También se tendrán en cuenta al respecto, las Conclusiones del Consejo Europeo de Viena. En el caso de Chipre, convendrá proseguir de forma paralela los esfuerzos para alcanzar una solución política general del problema de la isla.

En lo que respecta a Malta, sobre la base de la actualización de la Comisión del dictamen de 1993, el Consejo decidirá el curso que se deberá dar a la decisión de las autoridades maltesas de reactivar su solicitud de adhesión.

Por otra parte, la Comisión concederá una especial atención a la mejora y a la intensificación de las relaciones con Turquía. En efecto, es importante que, de acuerdo con las decisiones del Consejo Europeo de Cardiff, la estrategia europea respecto de Turquía se traduzca en hechos.

La cooperación con los países de Europa Central y Oriental a través del programa PHARE, se ha visto confirmada como una de las dos principales prioridades presupuestarias para 1999 en lo que respecta a las acciones exteriores.

2. APLICAR EL TRATADO DE AMSTERDAM

Una nueva estrategia general para el empleo

La nueva estrategia coordinada de empleo prevista en el Tratado de Amsterdam, llevada a cabo por los Jefes de Estado y de Gobierno incluso con anterioridad a la ratificación del Tratado, representa una prioridad fundamental. El informe conjunto de 1999 presentará una primera serie de resultados de evaluación y respaldará las propuestas de Directivas sobre el empleo para el año 2000. De conformidad con las nuevas prioridades del Tratado, la Comisión también podría enviar recomendaciones a los Estados miembros a la vista del análisis contenido en dicho informe.

La Comisión continuará trabajando para desarrollar la cooperación entre los Estados miembros en materia de empleo y de lucha contra el paro con el fin de intensificar el intercambio de nuevas prácticas y de información, así como para desarrollar actividades de observación, de análisis y de investigación relativas al empleo. La aplicación de la iniciativa para el empleo será la primera prioridad presupuestaria a nivel interior para 1999.

Paralelamente a la integración económica, conviene reforzar la dimensión social de la Unión. La Comisión ha adoptado un nuevo programa de acción social 1998 2000 que establece el marco para la política social en toda la Unión en torno a tres grandes ejes: empleo, cualificaciones y movilidad, cambios en el mundo laboral, una sociedad fundada en la integración.

Una de las prioridades es contribuir a las políticas diseñadas para modernizar la organización del trabajo, promover la adaptabilidad y anticiparse al cambio industrial. Proseguirá el esfuerzo para reforzar y modernizar el diálogo social habida cuenta, sobre todo, de su importancia para el seguimiento de las directrices en materia de empleo.

En lo que se refiere a la promoción de una sociedad basada en la integración, se hará hincapié en el desarrollo de las políticas diseñadas para modernizar y mejorar la protección social, promover la integración social y combatir la discriminación y la desigualdad.

Un espacio de libertad, de seguridad y de justicia

En 1999, la Comisión se esforzará por desempeñar plenamente el papel que le ha sido asignado, a saber, hacer avanzar el plan de acción solicitado por el Consejo Europeo sobre la forma de aplicar de la mejor manera las disposiciones del Tratado de Amsterdam. Ello implica, además de la realización de los compromisos actuales y de nuevas iniciativas, la apertura de un proceso de redefinición de un cierto número de instrumentos legislativos que actualmente están en fase de negociación para hacerlos compatibles con las disposiciones institucionales y con otras disposiciones del Tratado de Amsterdam. Este aspecto reviste una importancia especial en los ámbitos transferidos al «pilar» comunitario, a saber, las medidas relativas a la política de inmigración y de asilo, al cruce de las fronteras exteriores y a la cooperación judicial. Asimismo, la Comisión presentará un nuevo plan de acción en el ámbito de la droga para el período 2000 a 2004. Las incertidumbres sobre la forma en la que Schengen se integrará en la Unión también podrían dar lugar a que la Comisión presente las propuestas necesarias que confieran el fundamento jurídico adecuado en el Tratado CE. En cualquier caso, parece necesario tomar una iniciativa respecto a los visados.

Protección del medio ambiente

La inclusión del desarrollo sostenido en el tratado de Amsterdam así como las conclusiones del Consejo Europeo de Cardiff sobre la estrategia para integrar los aspectos medioambientales en todas las políticas comunitarias ofrece un marco para hacer frente de forma más eficaz a los retos ecológicos y para mejorar la calidad de vida. La Comisión quiere facilitar en la medida de lo posible este proceso.

En 1999, la Comisión presentará una evaluación general sobre la aplicación del V Programa de acción sobre el medio ambiente, que incluirá orientaciones sobre la revisión de los objetivos y prioridades de la política de medio ambiente. Finalmente, participará de forma activa en el seguimiento de las conclusiones de la conferencia de Kyoto sobre el cambio climático, con el fin de mantener la influencia y la capacidad de liderazgo europeo en este importante campo.

Salud y protección de los consumidores

El tratado de Amsterdam proporciona un nuevo impulso a la política de los consumidores. En la definición y aplicación de las otras políticas comunitarias se tendrán más en cuenta los intereses de los consumidores. Esta misma preocupación deberá guiar la acción de la Comisión en los foros internacionales, en particular, en el Codex Alimentarius y en la OMC.

Un objetivo importante será la mejora de la aplicación de la legislación en materia de consumidores, así como el refuerzo de la cooperación y del diálogo entre la Comisión, los Estados miembros, las asociaciones de consumidores y la empresa.

La seguridad de los productos alimentarios ocupará un lugar fundamental. En este contexto, la Oficina alimentaria y veterinaria contribuirá a reforzar los controles en los Estados miembros y los países terceros para asegurar el respeto de la legislación comunitaria y aportar las respuestas adecuadas a los riesgos alimentarios.

El Tratado de Amsterdam refuerza la competencia comunitaria en el ámbito de la salud pública. La Comisión está estudiando seriamente las consecuencias de una intervención política sobre la base de estas nuevas disposiciones. Durante 1999, la Comisión presentará un nuevo programa de acción para promover un elevado nivel de protección de la salud.

Una nueva etapa en la reforma institucional

El Tratado de Amsterdam constituye una etapa importante en la reforma de las instituciones. A partir de su ratificación en 1999, la Comisión velará por la aplicación efectiva del procedimiento de codecisión ampliado (libre circulación de las personas, política social, salud pública, empleo, lucha contra el fraude, cooperación aduanera), así como por la extensión del uso de la mayoría cualificada en el Consejo [empleo/social, transparencia, cooperación aduanera, lucha contra el fraude, programa marco de investigación y desarrollo tecnológicos así como la política exterior y de seguridad común (PESC)].

No obstante, la Comisión considera que esta reforma deberá completarse para resolver de forma eficaz los retos institucionales que plantea la ampliación. En efecto, una Unión ampliada por encima de un cierto umbral no puede funcionar sin que se hayan adaptado las normas y mecanismos existentes. En particular, habrá que encontrar un nuevo equilibrio en la ponderación del voto en el Consejo, ampliar aún más el recurso a la mayoría cualificada y revisar la composición del Colegio. Asimismo, la Comisión apoyará las iniciativas presentadas durante 1999 en favor de la convocatoria de una nueva Conferencia Intergubernamental.

3. COMPLETAR CON ÉXITO LA UEM Y ESTABLECER LAS CONDICIONES NECESARIAS PARA GARANTIZAR EL CRECIMIENTO DURADERO Y EL EMPLEO

Transición al euro y entorno macroeconómico

El 1 de enero de 1999, se introducirá el euro en los once Estados miembros del primer grupo de la unión económica y monetaria. Sobre la base de los esfuerzos de convergencia de los Estados miembros, la Unión reforzará la estabilidad y la eficacia del mercado único. Para llevar a término la introducción del euro, la Comisión proseguirá las últimas etapas de la campaña de información sobre el euro. En lo que se refiere a la coordinación de las políticas económicas y la promoción de la convergencia económica, se aplicarán de forma efectiva las disposiciones del Tratado y las del Derecho derivado, como el pacto de estabilidad y de crecimiento, para aumentar los efectos de las reformas económicas y de la implantación de políticas de financiación pública saludables. Como consecuencia del Consejo Europeo de Cardiff de junio de 1998, se concederá una atención especial a la reforma de los mercados de bienes y servicios, así como al impacto de las políticas estructurales, en aplicación de las directrices de política económica.

En el ámbito exterior, la UEM constituirá un polo de estabilidad. En este contexto, convendrá garantizar la capacidad para hablar con una sola voz en los foros internacionales. Tras presentar su propuesta al respecto, la Comisión participará activamente en la aplicación de las decisiones del Consejo sobre la representación exterior del euro.

Funcionamiento del mercado único

El mercado único seguirá actuando como un motor del esfuerzo concertado para mejorar el crecimiento y la competitividad y favorecer el empleo. Para 1999 están previstas nuevas tareas relacionadas con el conjunto de los objetivos estratégicos del plan de acción en favor del mercado único. La actividad se concentrará en la aplicación de la normativa comunitaria, la eliminación de determinadas distorsiones aún existentes y la adaptación de las normas a las necesidades del mercado. Se proseguirá el trabajo de simplificación con el lanzamiento de la cuarta fase del ejercicio SLIM, relativo a la legislación del mercado único. En el sector de los servicios financieros, será necesario establecer medidas para garantizar la competitividad de los operadores y para mejorar la estabilidad financiera, con vistas a una creciente integración de la mundialización de los mercados.

La coordinación de las políticas fiscales constituye un elemento clave del mercado único. Las prioridades para 1999 serán la aplicación del nuevo sistema de IVA, la lucha contra el fraude aduanero y fiscal y la modernización de la aduana comunitaria para mejorar la fluidez y la seguridad de los intercambios.

Política de competencia

La acción de la Comisión pretende contribuir a reforzar la competitividad de la industria europea y asegurar una competencia real en el mercado único intensificando la fluidez de los mercados, abriendo sectores cerrados de la economía y participando en la descompartimentación de los mercados.

Las prioridades para 1999 serán la continuación del esfuerzo para crear un marco para las ayudas estatales, la adaptación del marco de la liberalización de las telecomunicaciones y la continuación del proceso de modernización de la legislación de procedimientos, con el fin de simplificar y aumentar la transparencia de esta política. En estos últimos ámbitos, muy importantes, la Comisión adoptará durante 1999 propuestas de disposiciones de exención para determinadas categorías.

Redes transeuropeas, política de transportes, energía

El establecimiento de las redes transeuropeas (RTE) en los tres sectores, transporte, telecomunicaciones y energía, es un elemento importante de la estrategia para mejorar la competitividad de las empresas, reforzar la cohesión económica y social y crear puestos de trabajo, así como para desarrollar y difundir las nuevas tecnologías. Las RTE desempeñarán un papel fundamental en la integración armónica de los nuevos Estados miembros en el seno de una Unión ampliada. Los instrumentos creados para facilitar la realización de las redes serán evaluados y adaptados para el nuevo período 2000 2006. La Comisión publicará en 1999 un Libro Blanco sobre la revisión de las orientaciones comunitarias en materia de redes transeuropeas de transporte. Su financiación se encuentra entre las prioridades presupuestarias relativas a las políticas internas para 1999.

En lo que se refiere a la política de transportes, y como consecuencia de la actualización del programa de acción 1995 2000, la Comisión concederá en 1999 una atención especial a la mejora de la seguridad. En este sector, realizará una propuesta sobre la carga y descarga de graneleros, así como de las comunicaciones sobre las prioridades en materia de seguridad en carretera y sobre el transporte marítimo de calidad. Para 1999 están previstas varias iniciativas, de interés especial para los ciudadanos, sobre la información de los usuarios de la aviación civil. Finalmente, la Comisión propondrá una estrategia europea sobre el sistema de navegación por satélite (GNSS) y comenzarán las negociaciones con los países terceros sobre el futuro GNSS.

En cuanto a la política energética, el año 1999 se verá marcado principalmente por el establecimiento efectivo del mercado interior de la energía. Además, la Comisión presentará iniciativas sobre, por una parte, la eficacia energética y, por otra, la seguridad del abastecimiento.

Investigación, innovación, sociedad de la información

En el sector de la investigación, que constituye otra de las principales prioridades presupuestarias, durante el año 1999 se iniciará el V programa marco IDT (1998 2002) que desempeñará un papel fundamental en materia de competitividad y de creación de empleo. Otro tema importante que recibirá una atención especial es la competitividad internacional de las empresas de alta tecnología. La aplicación del programa de acción sobre la innovación se concentrará en la creación de empresas innovadoras, la financiación de la innovación y las cuestiones de propiedad intelectual.

El desarrollo de la sociedad de la información y las oportunidades resultantes de la expansión del sector de los servicios y del comercio electrónico también recibirán durante 1999 una especial atención. En este contexto, las posibilidades de empleo que ofrecen las empresas, en particular las PYME, capaces de desarrollarse rápidamente, sólo podrán materializarse si se realiza el esfuerzo de formación correspondiente. En el sector de las telecomunicaciones, se procederá a un nuevo estudio general del marco normativo, con el fin de aumentar la simplificación y la coherencia. La Comisión proseguirá sus esfuerzos para promover un diálogo sobre la necesidad de coordinación internacional en el marco de la mundialización, en particular en el ámbito del comercio electrónico.

PYME

Durante 1999 la Comisión seguirá intentando fomentar el espíritu de empresa europea y contribuir a mejorar el entorno empresarial, en favor de las pequeñas y medianas empresas que constituyen la espina dorsal de la economía europea en términos de empleo, innovación y creatividad. El enfoque general actualizado de la Comisión se presentará en forma de propuesta para un cuarto programa multianual para las pequeñas y medianas empresas. La Comisión también tratará las cuestiones del comercio electrónico, el desarrollo del capital de riesgo y la preparación para la introducción del euro.

Pesca

En lo que se refiere a la política común de la pesca, 1999 será un año importante ya que se presentará la reforma del reglamento de base de la organización común de los mercados de los productos de pesca y de acuicultura y la propuesta de aplicación del Instituto Financiero de Orientación de la Pesca (IFOP), así como una reflexión en profundidad sobre el conjunto de esta política después del año 2002, que incluye el régimen de control y la evaluación de los acuerdos de pesca con los países terceros.

4. UNA EUROPA FUERTE Y ABIERTA AL MUNDO

La Unión Europea debe ser capaz de ejercer responsabilidades políticas en el escenario internacional a la altura de su peso económico y comercial. Con el fin de movilizar todo su potencial, la Unión debería, no sólo promover un enfoque cada vez más global de los diferentes aspectos de su acción exterior, sino también aprovechar la complementariedad entre sus políticas internas y externas.

La Comisión se dedicará a promover la cooperación con los países mediterráneos en el marco del proceso de Barcelona y a través del programa MEDA que constituye con PHARE las dos primeras prioridades presupuestarias en el ámbito de las acciones exteriores durante 1999. Más allá del proyecto de zona económica, elemento esencial de la asociación euromediterránea, el apoyo al proceso de paz en Oriente Medio seguirá siendo un objetivo prioritario.

En lo que se refiere a las relaciones con Rusia, Ucrania y con el conjunto de los Nuevos Estados Independientes, la prioridad, habida cuenta de la evolución de la situación socioeconómica y política de estos países, se centrará en la asistencia a la reforma y al enderezamiento económico, a través, sobre todo, de los acuerdos de asociación y de cooperación y de la movilización del programa TACIS. El refuerzo de las relaciones con los países del Cáucaso y de Asia Central también deberá continuar, así como el apoyo a las cooperaciones regionales. Además, convendrá seguir trabajando en la estabilización de los Balcanes, tanto en lo que respecta a la antigua Yugoslavia como a Albania.

Por lo que se refiere a Estados Unidos, el objetivo principal, será la aplicación de la asociación económica transatlántica, consecuencia de la Cumbre UE/US de Londres en mayo de 1998, sin olvidar el seguimiento de las medidas acordadas sobre las leyes Helms-Burton y D'Amato.

La cooperación con América Latina seguirá ocupando el primer plano de los intereses europeos, con la celebración de la Cumbre UE/América Latina que se celebrará en Brasil en junio de 1999 y la continuación de la estrategia de acercamiento, a través, sobre todo, de las negociaciones comerciales con México, Chile y Mercosur, por una parte, y el refuerzo de las relaciones con la Comunidad Andina y América Central, por otra parte.

En lo que se refiere a Asia, conviene, en principio, aprender de la experiencia que ha aportado la crisis financiera y económica. En este contexto, la Unión seguirá promoviendo el proceso de reforma interna y la apertura de las economías, a través de un aumento del diálogo y un ajuste de la cooperación con los países afectados, sobre todo, en los sectores social y financiero. A este respecto será importante el proceso del ASEM. También China, Japón y Corea deberán constituir ejes fundamentales de las relaciones con Asia.

En lo que se refiere a las negociaciones comerciales internacionales, volverá a ser prioritaria la preparación del nuevo ciclo en el marco de la OMC que debería comenzar en el año 2000.

La política de desarrollo seguirá siendo también una de las preocupaciones fundamentales de la Comisión durante 1999. Se deberá haber hincapié en la coordinación y la complementariedad de la acción comunitaria y de los Estados miembros. Lógicamente, se concederá un lugar muy importante a la continuación de las negociaciones para la conclusión del futuro acuerdo de asociación entra la Unión y los países de África, del Caribe y del Pacífico (ACP). Las relaciones con los países y territorios de ultramar (PTOM), así como con África del Sur y la preparación de la Cumbre Europa-África, prevista para el año 2000 también serán aspectos importantes de la acción de la Comisión durante el año 1999.

Además, la Comisión se ocupará de garantizar una mayor coherencia de la política en materia de derechos humanos que constituyen un elemento fundamental de las relaciones entre la Unión y los países terceros. El suministro de ayuda humanitaria en favor de las víctimas de crisis, un testimonio tangible de la solidaridad europea, continuará de acuerdo con el principio de imparcialidad y con la preocupación por conseguir un elevado nivel de eficacia y de calidad.

5. LA COMISIÓN: UNA INSTITUCIÓN MODERNA Y EFICAZ

Las Instituciones deben reformarse para poder seguir cumpliendo con eficacia y en sociedades en fase de cambio las misiones que les han sido encomendadas. La Comisión es consciente de esta realidad, por lo que ha iniciado un profundo análisis para realizar una reforma progresiva de sus estructuras y su funcionamiento para proceder a una reforma profunda y progresiva. Esta reforma pretende diseñar la Comisión del mañana y, por consiguiente, tiene un carácter estratégico y global. De esta manera, la Comisión se esfuerza por responder a las expectativas de los ciudadanos en materia de buena administración y pretende proporcionar a la Institución la capacidad para ejercer su papel en el funcionamiento de toda la Unión, en particular, mediante la identificación del interés general (a la escucha del ciudadano) y el correspondiente ejercicio del derecho de iniciativa.

Además, la Comisión debe poder gestionar el elevado nivel de integración alcanzado por la Unión. En efecto, las tareas de gestión de las políticas que le han sido confiadas, no hay que olvidar que constituyen una parte fundamental de su actividad sobre la que los ciudadanos y los Estados miembros tienen expectativas importantes.

Este proceso se articula entorno a los tres ejes siguientes:

- garantizar una adaptación permanente entre la acción de la Comisión y las prioridades políticas,

- orientar las estructuras organizativas en función de dichas prioridades,

- descentralizar, responsabilizar, controlar mejor y simplificar la gestión interna.

El objetivo para 1999 será proseguir con determinación la preparación de la Comisión del mañana, lo que precisará una importante movilización interna del conjunto de su personal. A este fin, la Comisión se empeñará en continuar la aplicación de las diferentes iniciativas en curso, en particular SEM 2000 y MAP 2000. La Comisión elaborará durante la primera mitad de 1999 una idea de conjunto sobre las prioridades de acción, la estructura de la próxima Comisión y la organización de los servicios, que deberá ser sometida al futuro Presidente designado a partir de julio de 1999.

Con el fin de concentrar mejor los limitados recursos en la realización de las prioridades políticas, la Comisión estudiará la posibilidad de conseguir una mayor integración entre, por una parte, sus actividades y, por otra, los medios presupuestarios y de personal que el Parlamento y el Consejo ponen a su disposición.

La Comisión proseguirá de forma activa la política de transparencia consagrada, además, como principio general por el Tratado de Amsterdam. En 1999 presentará una propuesta de ley para aplicar las nuevas disposiciones del Tratado relativas al acceso de los ciudadanos a los documentos del Parlamento Europeo, del Consejo y de la Comisión.

Para terminar, la Comisión cumplirá el compromiso adquirido por su Presidente ante el Parlamento Europeo de proponer la creación de una estructura autónoma de investigación del fraude externo e interno. La Comisión ya ha iniciado la preparación de esta propuesta. Las otras funciones que ejerce la Unidad de Coordinación de la Lucha contra el Fraude (UCLAF), preparación de propuestas legislativas y coordinación con los Estados miembros en la lucha contra el fraude que afecta a los intereses financieros de la Unión, seguirán siendo realizadas por la Comisión, de acuerdo con el Tratado, en estrecha relación con la nueva estructura.

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