Source: EURLEX
Language: es
Format: md

###### **COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS**

```
                        COM(95) 42 final

                        Bruselas, 01.03.1995

              COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN

```

**UN MARCO REGULADOR PARA**

**LA** **INVERSION** **DIRECTA A ESCALA MUNDIAL**

**UN MARCO REGULADOR PARA LA INVERSION DIRECTA**

**A ESCALA MUNDIAL**

Introducción

La inversión, el medio ambiente, la competencia y los aspectos sociales fueron algunos de los
temas considerados como posibles objetos de interés de la OMC al finalizar la reunión de
ministerial de Marrakech y para los que, dentro de poco, la Unión Europea tendrá que diseñar
una estrategia global. Este documento trata sobre uno de ellos no sólo porque es un posible
tema para la OMC, sino porque también son objeto de una decisión en la reunión de Ministros
de la OCDE del próximo mes de mayo.

1. Los elementos en juego

La aparición de la inversión extranjera directa (IED) (i) ha transformado, desde principios de
la década de 1980, el modelo comercial clásico según el cual los empresarios fabricaban todos
sus productos en un país y los enviaban al extranjero. En las estrategias modernas de
producción, las empresas envían los componentes desde todos los rincones del mundo a sus
cadenas mundiales de montaje. Por lo que se refiere a los servicios, el hecho de acceder a un
mercado extranjero supone, la mayoría de las veces, la presencia comercial en el mercado
mediante el establecimiento de una filial en el extranjero.

Por consiguiente, el Libro blanco de la Comisión sobre crecimiento, competitividad y empleo
destaca que las relaciones económicas mundiales ya no se limitan al comercio internacional
de bienes y servicios. En la economía mundial la Comunidad y todos los interlocutores
principales son interdependientes. Las políticas comunitarias deben reflejar esta realidad y
fundamentarse en ella. (2)

La IED se ha convertido en un elemento esencial de las complejas inversiones empresariales y
las estrategias de producción de hoy en día. El desarrollo global de comunicaciones
instantáneas y transferencia de datos ha tenido como resultado la creación de un mercado casi
universal. Los agentes económicos modernos se hallan sumergidos en un proceso continuo de
análisis de las ventajas comparativas que hoy en día derivan de factores tales como
conocimientos de base, capacidad de innovación y calidad del capital humano. La tendencia
mundial hacia la desregulación y la privatización ha dado un impulso adicional a este
fenómeno.

La creación de un verdadero sistema global de mercados y producción queda reflejado en el
11% de crecimiento combinado de los últimos treinta años: las existencias a escala mundial

han aumentado de 68.000 millones de dólares en 1960 a 1,65 billones en 1993. Los
movimientos anuales de IED han aumentado de 60.000 millones de dólares a mediados de la

década de 1980 a 115.000 millones en 1993. El espectacular crecimiento de la IED ha
complementado y propiciado los intercambios comerciales, pero sin sustituirlos. Las

( 1 ) La definición de la IED de la OCDE incluye las inversiones realizadas con el fin de establecer relaciones económicas
duraderas con las empresas, como por ejemplo, las inversiones que ofrecen la posibilidad de ejercer una influencia
electiva en la gestión de dichas empresas.
(2) Comisión Europea: Crecimiento, competitividad y empico. Retos y pistas para entrar en el siglo XXI; Libro blanco;
Partes A y B; Bruselas/Luxemburgo, 1994, p. 121. (Para un análisis más detallado consúltese también la posición de
Europa en la economía mundial).

2

cautelosas estimaciones de la OCDE muestran que por lo menos el 40% del comercio
mundial se realiza entre empresas, de forma que puede decirse que las exportaciones siguen
cada vez más de cerca a las inversiones.

Los EE.UU., la Comunidad y Japón (en este orden) siguen siendo las fuentes más importantes
de IED; los países no pertenecientes a la OCDE desempeñan un papel menor pero cada vez
más importante, en particular los más dinámicos (los nuevos países industrializados - y
algunos países de América Latina).

Sin embargo, en lo que concierne a los países destinatarios más importantes se están
produciendo unos cambios espectaculares. La cuota de los flujos de inversión interior hacia
los EE.UU. y la Comunidad, estabilizada durante la década de 1980 en aproximadamente el
60%, ha disminuido mucho hasta acercarse al 30% en 1993. (3) Por otra parte, la fuerte
expansión de los flujos de inversión hacia los países no pertenecientes a la OCDE es la
característica más notable de la reciente evolución de la IED: en 1993 dichos países atrajeron
a unos 80.000 millones de dólares de inversión directa del extranjero o casi el 55% de la IED
interior global. Cabe esperar que esta tendencia continúe. (4)

Hoy en día, la inversión extranjera directa adopta muchas formas. Junto a las tradicionales
inversiones en empresas de nueva creación o la adquisición del control de una empresa, los
operadores modernos recurren cada vez más a formas de cooperación entre empresas, p. ej.,
empresas conjuntas, alianzas estratégicas o unión de los recursos de investigación y desarrollo
de varias empresas.

Esta evolución muestra que la actitud general hacia la IED ha cambiado. Mientras que en la
década de los setenta, el debate se hallaba esencialmente dominado por la preocupación de
que las multinacionales interfeririesen en el desarrollo independiente de los Estados,
actualmente se acepta casi generalmente que la IED es un fenómeno beneficioso no sólo para
el país destinatario sino también para el país de origen y que contribuye, entre otras cosas, a
asegurar nuestros suministros de energía (la Unión Europea depende cada vez más de energía
importada).

La OCDE considera que la inyección suplementaria de capital de inversión en la economía, la
contribución a una balanza exterior sana, el incremento en la productividad, los empleos
adicionales, el estímulo de la competitividad y la racionalización de la producción así como la
transferencia significativa de conocimientos técnicos y de gestión son efectos positivos para la
economía del país destinatario. Los países en vías de desarrollo han reconocido este fenómeno
y han cambiado muchas de sus actitudes restrictivas contra la entrada de IED. Con frecuencia
están dispuestos a permitir transferencias libres sin restricciones debidos a la balanza de
pagos, han demostrado aceptar las disciplinas globales sobre la distorsión de las relaciones
comerciales en materia de inversión incluidas en la Ronda Uruguay incluso están empezando
a competir por la inversión extranjera. Desde el espectacular cambio en las relaciones EsteOeste, cada vez resulta más evidente que la inversión extranjera es un recurso raro que nadie
puede permitirse penalizar.

(3) Salvo los flujos de IED intracomunitarios.
(4) Para mayor información estadística, véase el Anexo I.

La IED exterior aún se percibe a veces asociada con la pérdida de empleos ( la
"deslocalización"). Sin embargo, los estudios empíricos realizados no han llegado a
conclusiones definitivas sobre las repercusiones de la IED exterior en el empleo. La
suposición de que tiene efectos globalmente positivos sobre éste se basa en el hecho de que
todas las inversiones, incluida la IED exterior, generan flujos secundarios como exportación
de maquinaria y otros bienes de capital y demanda de productos manufacturados o
conocimientos técnicos que habitualmente son suministrados por el país de origen. Estos
elementos crean puestos de trabajo en sectores secundarios a menudo más cualificados y
mejor retribuidos que los que podrían haberse perdido. Además la inversión extranjera
generará flujos interiores de beneficios y dividendos que a su vez harán aumentar los ingresos
y, por lo tanto, la demanda en el país de origen. Esto también tiene efectos beneficiosos en el
crecimiento global y en los niveles de empleo. Puede añadirse a ello el efecto de desarrollo a
largo plazo de la IED en la economía del país destinatario que, en el momento oportuno,
ampliará el mercado local y creará una demanda de importación que, al menos en parte, será
satisfecha por los fabricantes del país en el que se originó la inversión. El debate sobre los
efectos para el empleo de la IED exterior debería tener también en cuenta la motivación de la
inversión extranjera: algunos estudios demuestran que las inversiones de las empresas
multinacionales están dirigidas al mercado del país destinatario, bien para comprar en dicho
mercado o para mejorarlo aportando servicios. En general, el acceso a la "mano de obra
barata" no desempeña un papel esencial en la inversión extranjera.

El papel cada vez más destacado que desempeñan las pequeñas y medianas empresas (PYME)
en las actividades de la inversión internacional reviste una importancia especial para la
Comunidad. Mientras que la mayor parte de la inversión extranjera sigue procediendo de las
grandes empresas multinacionales, el papel de las PYME está aumentando y el Centro de las
Naciones Unidas sobre las Empresas Transnacionales (CNUET) ha censado más de 3.700
PYME a escala mundial que han invertido en el extranjero, lo que representa
aproximadamente una décima parte de las inversiones internacionales. El CNUET llega en un
estudio a la conclusión de que dichas empresas ofrecen mayores oportunidades de formación,
transfieren más tecnología y están más dispuestas a reinvertir los beneficios y a utilizar la
producción local que las inversiones efectuadas por empresas más grandes.

Europa debería poder beneficiarse plenamente de la tendencia mundial hacia la liberalización
de la IED. Las empresas europeas, incluidas las PYME, suelen estar muy familiarizadas con
la inversión fuera de su país de origen, como resultado de la experiencia intracomunitaria, en
donde quedan pocas restricciones a la IED. Por lo tanto, las empresas europeas se encuentran
en una buena posición de partida a la hora de aprovechar las oportunidades de inversión.
Además, la Comunidad tiene a su disposición varios instrumentos destinados a informar sobre
las oportunidades de inversión y apoyar las actividades de sus empresas en el extranjero,
(Programas BC-Net, Centros Euro Info, BRE, PHARE, TACIS, JOPP, MED-Invest, ALInvest, Inversores Asociados de la CE).

Con el fin de aprovechar su buena posición de partida, las empresas europeas sacarían un gran
beneficio de un marco regulador de la IED a escala mundial en el que se establezca
firmemente el derecho a la inversión y a un trato equitativo de la IED en el país anfitrión. Sin
embargo, actualmente no existe un marco multilateral para la IED.

2. Las actuales normas multilaterales de la IED

Puesto que no existe una serie única de normas generales, la existencia de numerosos
acuerdos bilaterales y de algunos acuerdos multilaterales y regionales dan la impresión de que
la IED está fragmentada y no es transparente. El hecho de estar cada vez más al tanto de los
puntos débiles que presenta actualmente ha conducido a intentar resolver esta situación.
En el marco de la Ronda Uruguay se han dado los primeros pasos para abordar los temas
relativos a los intercambios comerciales, pero ello fue motivado por el interés de evitar la
distorsión del mercado y no de liberalizar los flujos de inversiones. El Acuerdo General sobre
el Comercio de Servicios (AGCS) establece normas para la presencia comercial de un
proveedor de servicios en otro Estado miembro del AGCS y, por lo tanto, abarca una parte
importante de la IED. Sin embargo, los resultados en sectores clave de los servicios todavía
no son satisfactorios. También en este ámbito, el problema se trata desde una perspectiva
comercial que carece de importantes elementos relativos a la promoción y protección de las
inversiones.

Los códigos de liberalización y el instrumento de trato nacional de la OCDE están
relacionados directamente con algunos temas relativos a la inversión, pero se aplican al
limitado número de miembros de la OCDE y carecen de procedimientos rigurosos de
resolución de litigios.

El Tratado sobre la Carta de la Energía otorga un trato nacional obligatorio en la fase
posterior a la inversión, con estrictos procedimientos de resolución de litigios. En la
actualidad sólo se aplican disposiciones no obligatorias a la fase previa a la inversión.

Recientemente se han concluido acuerdos regionales y sectoriales, como por ejemplo las
normas sobre inversión del TLC (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y el
Tratado sobre la Carta de la Energía, así como el Código de Inversiones de la CEAP
(Cooperación Económica Asia-Pacífico). En el marco del futuro Espacio de libre comercio de
las Americas también se prevé eliminar progresivamente los obstáculos a la inversión. No
obstante, ésta no es la solución adecuada para el problema creado por la falta de liberalización
y transparencia. Los acuerdos regionales pueden conducir fácilmente a la discriminación de
los agentes europeos y ser potencialmente peligrosos para los intereses de la Comunidad, tal
como lo muestra el ejemplo del trato preferencial para el establecimiento de bancos
estadounidenses y canadienses en México en el marco del TLC, resultando, por lo tanto,

Además, existen más de 600 tratados de inversión bilaterales, la mayor parte concertados
entre países desarrollados y países en desarrollo. Como estos acuerdos tienden a adaptarse a
las particularidades de las relaciones bilaterales y a los intereses nacionales en juego, carecen
de toda uniformidad entre ellos y hacen aumentar los riesgos de discriminación y falta de
transparencia.

Este mosaico de normas (5) no resulta satisfactorio y cada vez más se considera como una
manera ineficaz y carente de transparencia de liberalizar los regímenes de inversión y de
proteger las inversiones en el extranjero. El trato que se da en distintos países a las
inversiones europeas varía sobremanera. Los terceros países también pueden discriminar entre

(S) En el Anexo II figura un resumen de las disposiciones relativas a las inversiones en los instrumentos multilaterales
existentes (Acuerdos OMC, instrumentos de la OCDE, TLC, CEAP, Tratado de la Carta Europea de la Energía y
Convenio de Lomé). En el Anexo III figuran detalles sobre las disposiciones relativas a las inversiones en los
Acuerdos Europeos y en los acuerdos de asociación y cooperación.

5

las inversiones de diferentes orígenes e incluso entre los inversores de distintos Estados
miembros. A modo de ejemplo, una empresa establecida en un Estado miembro con una filial
en otro Estado miembro puede encontrarse con que sus inversiones en un tercer país no
comunitario obtienen un trato diferente si únicamente uno de los Estados miembros ha

concertado un tratado de inversión bilateral con ese país o si ambos Estados miembros han
concertado un tratado bilateral con un nivel de protección diferente. Las empresas
estadounidenses y japonesas también pueden obtener un trato diferente, a menudo mejor que
el dado a las europeas.

El sistema actual tampoco puede preservar la liberalización que se ha logrado. Existen
tendencias, especialmente en algunos países de la OCDE, a retirar incluso el nivel existente de
liberalización, como lo demuestran varias peticiones de trato nacional "condicional" en la
legislación de los EE.UU.

La situación actual resulta particularmente insatisfactoria para las PYME, que no tienen
medios para controlar y adaptarse a las siempre cambiantes condiciones de la IED en los
países destinatarios, no están en condiciones de defenderse contra la intervención
gubernamental u otras medidas adversas y a menudo no quieren correr el riesgo de recurrir a
un arbitraje. Ciertamente las PYME ganarían mucho con unas normas multilaterales de
inversión claras y rigurosas.

La sustitución del sistema actual de tratados de inversión bilaterales, acuerdos regionales e
instrumentos de la OCDE por un acuerdo multilateral y transparente, garantizaría que las
reglas del juego fuesen las mismas para todos. Por consiguiente, en su Libro Blanco sobre
crecimiento, competitividad y empleo (6) la Comisión considera que la supresión de las
desiguales condiciones que afectan a la inversión directa es una parte esencial de su estrategia
en favor de una economía mundial abierta.

Por consiguiente, en opinión de la Comisión reviste un interés vital para la Comunidad y sus
Estados miembros tratar de conseguir activamente el establecimiento de normas multilaterales
para la IED. Por lo tanto, debería desarrollarse un enfoque coherente para formular las normas
que los agentes comunitarios necesitan y trabajar activamente en la aplicación de estas
normas en el contexto internacional.

3. Normas multilaterales de la IED

3.1. Las principales reglas del juego

Los flujos de inversión, igual que los comerciales, aportan sus mayores beneficios a la
economía mundial cuando pueden crecer dentro de un sistema transparente y previsible de
normas aceptadas. Los esfuerzos habrán de concentrarse en tres aspectos:

- libre acceso generalizado para los inversores y las inversiones;

- trato nacional para los inversores y sus inversiones;

(6) Comisión Europea: Crecimiento, competitividad y empleo. Retos y pistas para entrar en el siglo XXI; Libro blanco;
Partes A y B; Bruselas/Luxemburgo, 1994, p. 13.

**6**

- medidas de acompañamiento para sostener y aplicar los compromisos contraídos con los
inversores extranjeros.

a) Acceso para los inversores y las inversiones f derecho de acceso y establecimiento)

A escala mundial sigue habiendo una gran cantidad de obstáculos que impiden a los
inversores extranjeros acceder libremente a los países destinatarios. Por ejemplo, los
gobiernos pueden permitir al inversor extranjero establecer una filial o absorber una empresa
local sólo después de conceder una determinada autorización. Los inversores extranjeros
pueden ser autorizados a operar únicamente como empresas conjuntas con empresas locales.
Algunas veces, las empresas conjuntas no pueden ser propiedad mayoritaria de extranjeros ni
controladas por éstos (7). Los extranjeros pueden ser excluidos de participar en las
privatizaciones o puede prohibírseles el acceso a las concesiones gubernamentales. Puede
exigírseles como condición para establecerse, requisitos como la exportación o compras de
productos locales. Sectores enteros de la economía, como el transporte, la energía o los
servicios financieros, pueden estar vedados a la inversión extranjera.

Estos obstáculos conllevan claramente un coste, no sólo para el inversor, al que se impide
acceder libremente, sino también para la economía del país destinatario, ya que impide la
creación de nuevos puestos de trabajo, la competitividad, la transferencia de conocimientos
técnicos o de gestión y una mejor integración en la cambiante economía mundial. Sin
embargo, no parece que la IED pueda conseguir en la realidad, un acceso al mercado
completamente libre de restricciones. Del mismo modo que en el marco del GATT no existe
un comercio mundial completamente libre, tampoco son posibles los movimientos de
inversión totalmente libres. Incluso los países más liberales de la OCDE mantienen algunas
restricciones por razones de seguridad nacional o en sectores tradicionalmente cerrados o
monopolizados, como el transporte, los servicios financieros o las telecomunicaciones. Las
razones para hacerlo, siempre y cuando no se trate de una tapadera para políticas
proteccionistas, pueden ser fundadas; por ejemplo, un país debería tener la posibilidad de
controlar la propiedad de una industria de defensa, que tiene un carácter estratégico.

Existen, con todo, algunos principios esenciales que deberían aplicarse a escala mundial:

- Un compromiso general de garantizar el derecho jurídico de los extranjeros a invertir y
operar competitivamente en todos los sectores de la economía.

- Sólo son permisibles excepciones al derecho general de acceso de la IED que sean
transparentes, estrictamente definidas y bien justificadas. Las restricciones relativas a la
seguridad nacional o el orden público no deben constituir un pretexto para el
proteccionismo.

- El trato de nación más favorecida (no discriminación). Los gobiernos anfitriones no
deberían conceder un trato preferencial a los inversores de determinados países y, por lo
tanto, discriminar a otros.

(7) Las restricciones relativas a las empresas conjuntas o a otras formas de cooperación comercial son especialmente
perjudiciales para las PYME, que muy a menudo necesitan un asociado local en materia de tecnología, producción o
distribución en los mercados extranjeros.

7

- Comprometerse firmemente a no introducir nuevas restricciones. Además de disminuir el
nivel de liberalización y crear incertidumbre entre los inversores* la introducción de nuevas
restricciones representaría una discriminación contra los nuevos inversores potenciales (a
los que se cierra el acceso a un mercado antes abierto) en relación con los inversores ya
establecidos.

- Comprometerse a eliminar gradualmente las medidas que van en contra de la liberalización
y abrir los sectores cerrados.

b) Trato nacional para las inversiones establecidas:

Una vez que se haya garantizado el derecho de acceso y de establecimiento, el inversor
extranjero puede encontrarse con que la explotación de su empresa se ve obstaculizada por
medidas discriminatorias. Algunas de las restricciones características son la prohibición de
poseer bienes inmuebles, un acceso limitado o nulo a las ayudas y subsidios gubernamentales
(el ejemplo más destacado es la participación en los programas de IDT), disposiciones
impositivas discriminatorias o exclusión de las licitaciones estatales.

Aunque la mayor parte de estas restricciones son discriminatorias contra los inversores
extranjeros y deberían prohibirse, no todas pueden considerarse de igual manera. En el caso
tan importante del acceso a los subsidios para IDT, por ejemplo, los gobiernos tienen interés
en garantizar su rendimiento. Por consiguiente, las condiciones restrictivas correspondientes
al acceso a dichos fondos pueden aceptarse, pero la nacionalidad del inversor no debería ser el
criterio decisivo. También debería ser posible hacer excepciones estrictamente definidas en
función del orden público y la seguridad nacional.

Por regla general, con todo, el país anfitrión debería tratar al inversor extranjero y a las
inversiones de éste de la misma manera que trata a los inversores o las empresas nacionales.
El principio del trato nacional debería complementarse mediante la norma de nación más
favorecida en los casos en que los países destinatarios concedan a los inversores extranjeros
determinadas condiciones favorables inaccesibles para los inversores nacionales. Esto evita la
discriminación entre inversores de diferentes países extranjeros.

c) Medidas de acompañamiento

El derecho de acceso y el trato nacional no bastan para crear las condiciones favorables que
necesita la IED. Uno de los requisitos básicos es un mecanismo eficaz para resolver litigios
entre el país de origen y el anfitrión. Otro elemento importante es la libertad de efectuar
transferencias financieras. Igual importancia reviste que la expropiación de una inversión
extranjera sea solamente posible en casos excepcionales, reconocidos internacionalmente y
vaya acompañada por una compensación rápida, adecuada y eficaz.

Los países destinatarios deberán garantizar también que sus normativas nacionales sean
transparentes y que las autoridades locales y regionales cumplan con las obligaciones
internacionales.^

La elaboración de normas sobre inversión internacional deberá también considerar los
obstáculos informales y estructurales que no se hallan directamente vinculados a la IED pero
que puedan tener consecuencias considerables para los flujos de inversión. El control de
fusiones y la legislación antimonopolio pueden evitar efectivamente que se haga una

inversión. Las prácticas privadas, como las restricciones a la propiedad en los estatutos de las
empresas, también pueden discriminar a los extranjeros. Los incentivos exagerados a la
inversión pueden distorsionar el flujo de las inversiones o conducir a "una carrera de fondo"
no deliberada entre países o regiones. Un instrumento de inversión multilateral incluso podría
tratar las políticas de la imposición, de la mano de obra o del medio ambiente, ya que éstas
pueden influir considerablemente el clima y las condiciones de la IED.

3.2 Definición de los objetivos

Conseguir establecer y aplicar estas normas a escala mundial debería ser la piedra de toque
del enfoque comunitario de la IED que garantizaría unas normas liberales sólidas y uniformes
que regulasen la IED, al tiempo que la protegería eficazmente. A juzgar por el actual nivel de
restricciones, estas normas beneficiarían principalmente a los inversores extranjeros actuales y
potenciales en la Comunidad. En realidad, tales normas representan una condición esencial
para la puesta en práctica de acuerdos bilaterales de cooperación industrial, que están
convirtiéndose en la clave de la actividad internacional de las empresas comunitarias,
especialmente las PYME. Sin embargo, en este contexto, debería tenerse en cuenta que la
Comunidad es también un gran importador de capitales, que compite en un mercado mundial
relativamente finito y escaso de capital disponible. Esto quiere decir también que, con el fin
de hacer avanzar sus intereses globales, la Comunidad deberá analizar la necesidad de impedir
las medidas que hacen que su propia práctica y la de sus Estados miembros incumplan los
principios anteriormente citados. Las prácticas que deberían examinarse podrían incluir los
regímenes de autorización o las restricciones a los movimientos de capitales que aún son de
aplicación en algunos Estados miembros. En esta categoría, puede que también sea necesario
incluir las limitaciones a las inversiones en lo que se refiere al acceso a determinados
subsidios o fondos de IDT, así como las aplicadas en interés de la seguridad nacional o de las
necesidades económicas. Aunque algunas de las restricciones existentes podrían justificarse
como excepciones legítimas, la Comunidad debería estar dispuesta a discutir todos estos
aspectos relativos a las restricciones existentes a la IED interior a nivel internacional, con el
fin de obtener unos resultados equilibrados.

En cualquier caso, redunda en interés de la Comunidad mantener en todo acuerdo
internacional sobre inversiones el derecho de profundizar su integración interior sin verse
forzada necesariamente a ampliar de jure dichas medidas de liberalización mutua a terceros
países. Debería resistirse a toda dilución de esta posibilidad, como figura actualmente en las
normas de la OCDE, del AGCS y del Tratado sobre la Carta de la Energía.

4. Cómo desarrollar normas multilaterales de IED

El interés estratégico de la Comunidad por lograr unas normas multilaterales liberales y
previsibles sobre IED supone que la Comunidad tome la iniciativa y participe activamente en
todos los intentos fiables a nivel multilateral destinados a preparar y establecer dichas normas.

En la fase actual se está empezando a realizar un útil trabajo sobre la IED en el marco de la
OMC y la OCDE y cada uno de estos foros presenta sus ventajas o desventajas particulares.

a) El papel de la Organización Mundial del Comercio (OMC)

El interés de la Comunidad y de sus Estados miembros consiste en llegar a un acuerdo
multilateral que permita la participación más amplia posible. Esta es la razón por la cual, en la
fase actual, la OMC parece el foro más lógico y adecuado para las futuras negociaciones
sobre un acuerdo de este tipo.

Las oportunidades de que las conversaciones de la OMC lleguen a un resultado positivo
dentro de un plazo razonable son mejores que nunca, puesto que el tema de la inversión
extranjera ha perdido, de hecho, gran parte de sus matices ideológicos. El éxito de una
negociación multilateral sobre este punto parece ahora realista porque es más probable
alcanzar el resultado último deseado mediante la OMC que a través de la vía alternativa de un
acuerdo regional de la OCDE al que vendrían a añadirse otros países con el transcurso del
tiempo.

Debe reconocerse que la OMC, en el contexto del AGCS y del MILC (Medidas sobre
Inversiones Ligadas al Comercio), ya incluye los puntos relacionados directa c indirectamente
con la IED. Habida cuenta de los fuertes y amplios vínculos que existen entre las relaciones
comerciales y la inversión, este tema también sería compatible con el mandato de la
Organización. El acuerdo MILC deberá ser revisado antes del 1 de enero de 2000, con vistas a
un debate más amplio sobre las disposiciones relativas a la política de inversiones.

El hecho de que la OMC no retome inmediatamente los temas de la inversión no debe
considerarse un obstáculo importante para este enfoque. La Comunidad y sus Estados
miembros deberían trabajar activamente para acelerar el calendario que establece el acuerdo
MILC, e insistir en comenzar pronto los trabajos en el marco de la OMC sobre las normas
multilaterales de inversión, con vistas a garantizar en la primera Conferencia Ministerial de la
OMC de diciembre de 1996 que la IED esté incluida en el orden del día de las negociaciones
activas. El espectacular aumento en los flujos de IED hacia los países en vías de desarrollo
apoyará estos esfuerzos.

b) La actividad de la OCDE

La OCDE está estudiando actualmente la viabilidad y el posible contenido de unas normas
multilaterales de inversión. El Consejo de Ministros de la OCDE de junio de 1994 decidió
que la OCDE contribuirá a fortalecer el sistema multilateral dando comienzo a una nueva fase
de trabajos destinados a elaborar un acuerdo de inversión multilateral y un informe dirigido a
los ministros en 1995. Como consecuencia, la Secretaría y los Comités de la OCDE que
trabajan en los temas relativos a la inversión intensificaron sus trabajos con vistas a un posible
mandato ministerial para que las negociaciones reales entre miembros de la OCDE comiencen
en 1995. El trabajo analítico emprendido por los expertos de la OCDE aporta valiosas
opiniones en lo que se refiere a los temas que dominan el debate internacional sobre la IED y
la Comisión y los Estados miembros toman parte activa en el trabajo en curso.

Un considerable número de miembros de la OCDE ha mostrado inclinación por la
negociación de un acuerdo multilateral de inversiones al que puedan acceder los países
terceros en el marco de la OCDE. Sin embargo, cabe preguntarse si la OCDE es
verdaderamente el mejor foro para negociar las futuras normas que regulen la IED a escala
mundial.

**10**

El argumento en favor de un enfoque de la OCDE consiste en que la mayor parte de la
actividad de IED se produce dentro del grupo de países pertenecientes a dicha organización y
en que sería más fácil elaborar un acuerdo con normas muy exigentes, en un plazo razonable,
entre países con la "misma mentalidad". Por lo tanto, los países que no pertenecen a la OCDE
quedarían excluidos de la negociación, aunque podrían sumarse al instrumento una vez
establecido. No obstante, la mayoría de los países de la OCDE ya tienen unas normas de
inversión relativamente liberales, mientras que los no pertenecientes y, sobre todo, los nuevos
países industrializados tienen unos regímenes de inversión considerablemente menos liberales
y transparentes. Además, este último grupo de países está atrayendo una participación cada
vez mayor de la inversión mundial exterior (el 50% del total mundial en 1992 y el 55% en
1993) y los más dinámicos se están convirtiendo en fuentes cada vez más importantes de IED.
Recientemente, un creciente número de economías no pertenecientes a la OCDE han
empezado a liberalizar uni lateralmente sus regímenes de inversión. Sin embargo, los
inversores extranjeros todavía tropiezan con importantes dificultades en muchos de estos
países. Como cada vez más reconocen los agentes económicos de la Comunidad, reviste una
importancia grave para la Unión Europea garantizar una presencia permanente a través de la
inversión directa en los nuevos y rápidamente crecientes mercados de Asia, América Latina,
Europa Oriental y, a más largo plazo, Africa. Insertar a los países de unas zonas de tan rápido
crecimiento en un sistema de normas multilaterales de inversión aplicadas de manera
uniforme es la única manera eficaz de garantizar que todas las empresas, independientemente
de su origen, puedan competir en pie de igualdad.

Limitar la negociación sobre las normas multilaterales de inversión a los países miembros de
la OCDE excluiría a países importantes como China, Corea, Brasil y Sudáfrica, así como los
de la ASEAN y de Europa Central y Oriental. Por lo que se refiere a estos últimos, la
Comunidad tiene un interés concreto en asociarlos al proceso, habida cuenta de la estrategia
previa a la adhesión y de nuestros compromisos en el marco de los Acuerdos de Asociación y
Cooperación.

El hecho de presentar a estos países los resultados de una negociación exclusivamente de la
OCDE supone ciertos riesgos. No sólo sería políticamente difícil para muchos de ellos aceptar
dicho procedimiento, sino que podrían tener sólidos motivos económicos para no hacerlo en
caso de que el acuerdo OCDE, negociado sin su participación, no reflejara adecuadamente sus
preocupaciones. Por lo tanto, la iniciativa de elaborar las normas relativas a la inversión
extranjera debería incluir desde el principio a los países dé Europa Central y Oriental y a las
Repúblicas de la CEI, a los nuevos países industrializados y a los países en desarrollo desde el
principio. Un fenómeno a escala mundial como la IED debería discutirse en un amplio marco
de participación multilateral si se desea lograr una amplia aceptación.

Reconociendo la experiencia de la OCDE y el importante trabajo sobre la IED ya emprendido
por la organización, la Comunidad y sus Estados miembros deberían continuar respaldando
activamente su trabajo analítico, con vistas a elaborar unas normas multilaterales de IED y
contribuir así al fortalecimiento del sistema multilateral. Por consiguiente, el enfoque de la
OCDE debe reflejar adecuadamente la posible participación posterior de países no miembros
de la OCDE en dicho acuerdo. Además, debe garantizarse que las normas no presentarán
obstáculos para su aplicación a más amplia escala geográfica, en particular en la OMC. El
ejemplo del AGCS, en el que las aportaciones de la OCDE fueron la piedra angular del
acuerdo, es una buena muestra del papel positivo que dicha organización puede desempeñar
en lo relativo a las normas internacionales con la mayor participación posible.

**11**

c) Acuerdos bilaterales

Los objetivos multilaterales a largo plazo de la Comunidad en lo que se refiere a la OMC y a
la OCDE podrían reforzarse si se tratasen bilateralmente los problemas actuales de la
inversión mediante la celebración de tratados de inversión bilaterales CE-terceros países, con
el fin de evitar que las empresas europeas sean discriminadas (por ejemplo, cuando algunos
terceros países establecen unas condiciones de trato nacional cada vez más inaceptables), así
como para garantizar la promoción y protección de las inversiones en el extranjero de las
empresas comunitarias.

d) Una atención particular a los países en desarrollo, los de Europa Central y Oriental
y a las economías emergentes

Será necesario que las futuras discusiones y acciones relativas a la IED presten especial
atención a los países en desarrollo, los de Europa Central y Oriental, países de la CEI y los
nuevos países industrializados. Como se indicó anteriormente, el porcentaje de IED a escala
mundial con destino a los países que no pertenecen a la OCDE se aproxima al 50%, en
relación con una media de más o menos el 20% en la década de 1980. En la actualidad, más
de una tercera parte dé los flujos totales de capitales de los países de la OCDE hacia los países
no pertenecientes a ésta consisten en IED, que en gran medida ha sustituido a la concesión de
ayudas y a los préstamos de los bancos comerciales como fuente más importante de capital.
Por lo tanto, se ha convertido en el principal mecanismo financiero para la modernización y
expansión de la economía en los mercados emergentes de Asia, América Latina y el Caribe, y
Europa Oriental.

Esto demuestra que la IED tiene enormes posibilidades de beneficiar al desarrollo económico
internacional. El espectacular aumento de la IED en los países en desarrollo y en transición se
ha visto impulsado por la apertura gradual de dichos países, aunque la inversión en general
todavía se ve obstaculizada por la burocracia, la ingerencia estatal correspondiente, las
restricciones de la balanza de pagos, la imposición de MILC, el bajo nivel de protección de
los derechos de propiedad intelectual y unos procedimientos opacos de autorización y control.
A este respecto, debería mencionarse el papel catalizador que pueden desempeñar los sistemas
de seguro de inversiones (como el Organismo Multilateral de Garantía de las Inversiones,
OMGI), la agencia de seguros de inversión afiliada al Banco Mundial, aunque también los
sistemas nacionales y privados) con el fin de gestionar los riesgos de la inversión relacionados
con las transferencias de divisas, la expropiación, los conflictos armados y la pérdida de

contacto.

Es evidente que la supresión de estos obstáculos y el establecimiento de normas
internacionales uniformes y obligatorias sobre el acceso abierto a la inversión, así como una
protección efectiva del trato nacional podrían aumentar aún más el flujo de IED hacia los
países en desarrollo y de Europa Central y Oriental. La Comunidad intentó dar un paso muy
importante en esa dirección formulando, en el Convenio de Lomé IV, determinados principios
de inversión respecto de los países ACP (véase el Anexo II).

- Europa Central y Oriental

En Europa Central y Oriental los beneficios de la IED adquieren particular importancia.
Por regla general, se acepta que la reestructuración de estas economías depende
esencialmente del atractivo que esos países presenten para la inversión extranjera. Las

**12**

transferencias de capitales y de conocimientos técnicos y de gestión es uno de los
elementos clave a la hora de hacer que funcionen los mercados. Unas normas
multilaterales de inversión aceptadas por los asociados orientales de la Comunidad harán
aumentar en gran medida la confianza de los inversores occidentales y contribuirán a la
aplicación de la estrategia comunitaria previa a la adhesión y de los Acuerdos de
Asociación.

- Países en desarrollo

Asimismo, debe prestarse especial atención a las preocupaciones de los países en
desarrollo. Estos tienen un particular interés en que la IED contribuya al desarrollo de los
recursos humanos y en que las empresas multinacionales acepten su responsabilidad social
al operar en el país destinatario. Desean, sobre todo, evitar que las IED estén motivadas
por unos niveles sociales o medioambientales bajos, o que estos niveles desciendan aún
más para atraer a la IED. Por lo tanto, la Comunidad debería aceptar un debate sobre
garantías complementarias, como códigos de conducta de buena gestión empresarial para
las multinacionales con el fin de responder a dichas preocupaciones y constituir un
elemento que acompañe a los principios generales que garantizan la libre circulación y la
protección de las inversiones.

La liberalización de los flujos de inversión internacional directa puede suponer la
liberalización de otras formas de movimientos de capitales. Obsérvese que otras formas de
flujos de capitales con destino a dichos países, en particular las carteras de valores, han
aumentado durante los últimos años aún con mayor rapidez: la IED hacia los países en
desarrollo se ha multiplicado por cuatro entre 1986 y 1992, mientras que las carteras de
valores se multiplicaron por 50 en el mismo período, y ya han alcanzado casi el mismo
nivel que la IED. La Comunidad ha liberalizado unilateralmente su régimen relativo al
movimiento de capitales con terceros países. Así, a medio plazo, las normas sobre la
inversión a escala mundial y sobre la protección de la inversión deberían ampliarse a todos
los tipos de movimientos de capitales. En el futuro, es posible que el FMI también se
muestre activo en este ámbito.

La Comunidad es consciente de que algunos de sus asociados, principalmente en el mundo en
desarrollo y en Europa Oriental, tienen interés en garantizar que durante una primera fase se
incluyan únicamente los movimientos de capitales bajo la forma de IED mediante un
consenso internacional de liberalización, por motivos relacionados con el blanqueo de dinero,
la especulación monetaria con efectos desestabilizadores y la evasión de capitales. A pesar de
que el régimen comunitario de movimientos de capitales está casi completamente
liberalizado, podría contemplarse que las normas internacionales para la IED garantizasen que
el vínculo de la IED con los movimientos de capitales incluidos sea muy claro.

5. Organización del enfoque comunitario

La aplicación del enfoque que se sugiere en los puntos 3 y 4 exige estudios suplementarios
sobre los efectos de la inversión directa internacional y otras formas de movimientos de
capitales en la cambiante economía mundial. En este contexto, la Comisión ha publicado
recientemente un documento de debate sobre las relaciones comerciales y la inversión (8).

(8) Comisión Europea, Dirección General de Relaciones Económicas Exteriores: Comercio e inversión. Documento de
debate, Bruselas/Luxemburgo, 1995.

**13**

Se ha producido un cambio sustancial en la legislación comunitaria en lo que se refiere a los
movimientos de capitales, incluidas las inversiones, en relación con el régimen que existía
hasta el 1 de enero de 1994, que básicamente contenía sólo una exigencia de liberalización, la
"cláusula de máximo esfuerzo". Con el comienzo de la segunda fase de la UME : el régimen
para terceros países de los Estados miembros sobre movimientos de capitales y, con éste, el
tema del acceso al mercado de las inversiones (inversión previa) se ha visto incluido en el
Tratado (Artículo 73 B al 73 H). Con arreglo a la cláusula de exención por derechos
adquiridos del apartado 1 del artículo 73 C, pueden continuar aplicándose en algunas formas
las restricciones existentes en materia de movimientos de capitales y entre Estados miembros
y terceros países, incluida la inversión directa en la Comunidad, sin perjuicio de su supresión
o modificación según lo dispuesto en el apartado 2 de dicho artículo.

En el campo operativo, la aplicación de este enfoque supone el fortalecimiento de los
esfuerzos de coordinación entre la Comunidad y sus Estados miembros. Habida cuenta del
reparto de competencias que existe para una gama muy amplia de problemas que se plantean
en el ámbito de la IED, ni la Comunidad ni los Estados miembros pueden actuar por cuenta
propia en una negociación global sobre temas relacionados con la IED. El objetivo esencial
consistirá en garantizar una participación plena y eficaz de la Comunidad en los debates
futuros y será necesaria una estrecha coordinación para garantizar que la Comunidad y sus
Estados miembros hablen al unísono.

La Comunidad debería también iniciar el diálogo con la comunidad empresarial y los
sindicatos europeos con vistas a estudiar sus preferencias y preocupaciones. La Comisión está
preparando iniciativas al respecto.

6. Conclusiones

La Comisión solicita que el Consejo tome nota de la presente Comunicación y sugiere al
Consejo lo siguiente:

que reconozca el interés vital que representa para la Comunidad y sus Estados
miembros el hecho de apoyar activamente el establecimiento de normas multilaterales
transparentes, coherentes y liberales sobre la Inversión Extranjera Directa (IED), pero
preservando una mayor integración dentro de la Comunidad. Esto garantizará la
presencia de los agentes comunitarios en los mercados importantes y emergentes, al
tiempo que establecerá la confianza necesaria para que sus inversores adopten
decisiones de inversión que consolidarán la posición competitiva de Europa en la
economía mundial. Las normas multilaterales de inversión evitarán la discriminación

que puede derivarse del establecimiento de regímenes regionales de inversión y
sancionará a los países que todavía apliquen cierto número de MILC. Dichas normas
mejorarán también el atractivo de la Comunidad como destino de la IED para sus
asociados, creando así directa e indirectamente nuevos empleos y dando impulso al
crecimiento y a la competitividad;

que reconozca el importante papel que la IED desempeña en la reestructuración de las
economías en Europa Central y Oriental y en el progreso económico de los países en
vías de desarrollo;

**14**

que respalde el objetivo de que dichas normas internacionales de IED garanticen el libre
acceso y establecimiento a los inversores extranjeros, el trato nacional pleno para las
inversiones establecidas y altos niveles de protección a la inversión;

que convoque unas negociaciones sobre normas internacionales de IED con la
participación más amplia posible, cuyos resultados se incorporarían al sistema de la
OMC;

que solicite a la OCDE, como contribución para el fortalecimiento del sistema
multilateral, que continúe su labor encaminada a elaborar un acuerdo multilateral de
inversiones;

que inste a que den comienzo rápidamente los debates en la OMC con el fin de preparar
las negociaciones formales, que deberían comenzar lo antes posible;

que invite a la Comisión a analizar los actuales problemas complementarios
relacionados con la inversión interior y exterior y que presente las propuestas que sean
necesarias;

que aliente a la comunidad empresarial europea a participar en el debate sobre la IED;

que acuerde intensificar los trabajos de la Comunidad destinados a definir posiciones
comunes sobre la IED, con vistas a la aplicación de las presentes conclusiones.

que garantice, con la Comisión, que las posiciones de la Comunidad y sus listados
miembros en relación con la IED, estén estrechamente coordinadas para conseguir la
unidad de acción necesaria en los debates de la OCDE y la OMC.

**15**

ANEXO 1

**Datos estadísticos sobre** **la** **Inversión Extranjera Directa (IED)**

Las estadísticas reflejan la creación de un sistema de mercados y de producción realmente
global. Las reservas mundiales de IED han aumentado de 68.000 millones de dólares en 1960
a 1,65 billones EE.UU. (i) en 1993 (es decir, un crecimiento anual medio del 11%). Según las
cifras de la ONU y Eurostat, la IED mundial se ha cuadriplicado con respecto al PNB y
triplicado con respecto a los intercambios comerciales. El número de empresas
multinacionales ha aumentado de aproximadamente 7.000 a finales de la década de 1960 a
37.000 a principios de 1990. Como resultado de esta evolución, las ventas de filiales
extranjeras han sobrepasado las exportaciones en tanto que principal vehículo para suministrar
bienes y servicios en el extranjero. Las ventas de las compañías a través de sus filiales
extranjeras totalizaron 4,8 billones de dólares en 1991, 300.000 millones más que el valor
comercial mundial de los bienes y servicios (2). Algunos calculan incluso que el valor de los
bienes y servicios vendidos por las filiales extranjeras ha sido casi el doble que el de las
exportaciones mundiales. Basta este elemento para hacer de la IED uno de los mecanismos
más importantes de la integración económica internacional. La CNUCD calcula que hasta una
tercera parte de la producción mundial se encuentra en las manos de las multinacionales, e
incluso si el cálculo es demasiado alto caben muy pocas dudas de que las EMN forman el
núcleo productivo de la economía mundial globalizada.

Es probable que el incremento espectacular de la IED haya complementado y creado
intercambios comerciales pero no los ha sustituido. Las cautas estimaciones de la OCDE
muestran que al menos el 40% del comercio mundial se hace de empresa a empresa
estableciendo, por lo tanto, un vínculo entre el intercambio comercial y la inversión según la
fórmula 'las inversiones generan exportaciones'. Comparados con el comercio, los flujos de
IED siguen siendo únicamente una fracción de los flujos comerciales internacionales
(alrededor del 5%). Sin embargo, esta comparación es engañosa en la medida en que una
inversión implica normalmente un compromiso más importante y a largo plazo y sus efectos
económicos e integradores sobrepasan los efectos comparativamente limitados de las
transacciones comerciales.

La Comunidad es, con mucho, el destino más atractivo para los inversores extranjeros
directos. Del total de reservas de IED de 1,65 billones de dólares en 1992, cerca del 30%
(460.000 millones) estaban invertidos en la Comunidad. (3) Los EE.UU. acogían 420.000
millones, un poco más de la cantidad que sumaban todos los países no pertenecientes a la
OCDE juntos (370.000 millones). Japón se queda notablemente a la zaga, con una reserva de
IED inferior a 40.000 millones. Los demás países de la OCDE reciben el resto (350.000
millones).

Del mismo modo, la Comunidad es una de las fuentes más importantes de IED y representa
aproximadamente el 30% de la IED mundial exterior (470.000 millones de dólares), Estados
Unidoses el país de origen más importante con una IED exterior de 490.000 millones,

(1) Fuente: ONU: Informe Mundial de Inversiones 1994 (excluida la reserva intracomunitaria) (estimada).
(2) Fuente: CNUCD: Informe Mundial de Inversiones 1994.
(3) La Comunidad de los Doce.

##### **_U_**

mientras que el Japón, con 250.000 millones, también tiene gran importance Los países no
pertenecientes a la OCDE desempeñan un papel menor, pero cada vez más destacado, con
65.000 millones.

Estas cifras revelan que la Comunidad, los EE.UU. y otros países de la OCDE tienen una
situación más o menos equilibrada en relación con las reservas interiores y exteriores de IED,
mientras que el Japón es un importante país de origen y los países no pertenecientes a la
OCDE siguen siendo esencialmente países anfitriones.

El grupo de países industrializados (OCDE) sigue siendo el responsable de la mayor parte (el
95%) de los flujos de IED exterior, sin embargo su participación en los flujos de inversión
interior ha declinado notablemente en los últimos años, de más del 80% durante la década de
1980 al 42% en 1993. La vigorosa expansión de los flujos de inversión hacia los países no
pertenecientes a la OCDE es el rasgo más notable de la reciente evolución de la IED. En
1993, estos países atrajeron el equivalente a 80.000 millones de dólares de inversión directa, o
cerca del 55% de la IED interior total, en relación con una media anual del 21% durante el
período 1980-90. Más de las dos terceras partes de esta cifra se concentraron en 10 o 15
países anfitriones, principalmente en el Sudeste asiático y en América Latina. Se espera que
esta tendencia continúe.

Al mismo tiempo las economías más dinámicas del Sudeste asiático y América Latina han
empezado a su vez a invertir en el extranjero, esencial, pero no de manera exclusiva en otros
países de su región, con una salida total de IED de cerca de 9.000 millones de dólares en 1992
y 14.000 millones en 1993. Cuatro de los diez principales inversores en China son los países
del Este y del Sudeste Asiático. Por su su parte, China se perfila como el destinatario
principal de las inversiones extranjeras de países no pertenecientes a la OCDE, al mismo
tiempo que se ha convertido en una fuente cada vez más significativa de inversión hacia el
exterior. Asimismo, la IED de estos países se dirige hacia las economías industriales más
maduras de Europa y Norteamérica. Por ejemplo, recientemente inversiones y planes de
inversión dirigidos a la UE fueron anunciados por PGI (Singapur) y los grupos coreanos
DAEWOO y SAMSUNG; este último invertirá 700.000 millones de dólares en una nueva
planta electrónica en el Reino Unido.

#### **_ni_**

ANEXO II

**Disposiciones de los instrumentos multilaterales existentes que tienen**
**repercusiones significativas en la IED**

1) Instrumentos de la Organización Mundial del Comercio (OMC)

Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS)
El GATS abarca las inversiones en forma de "presencia comerciar* con el propósito de
suministrar un servicio. Las ventajas del GATS se conceden, entre otros, a los "proveedores
de servicios" de otro país miembro. La inversión como tal está protegida en la medida en que
más del 50% del proveedor del servicio es propiedad o está controlado por una persona física
o jurídica de otro país miembro. El GATS es el único acuerdo que contiene importantes
obligaciones sobre la IED con un potencial alcance mundial (más de cien signatarios hasta
hoy). Abarca todos los sectores de los servicios y sus obligaciones se extienden al
establecimiento y actividades de los proveedores de servicios de otros países miembros. Sin
embargo, todavía están en curso las negociaciones sobre importantes subsectores (servicios
financieros, telecomunicaciones básicas, transporte marítimo). También abarca los
monopolios, el aprovisionamiento y los subsidios gubernamentales, pero aún es preciso
negociar determinadas medidas.

Las obligaciones más importantes del AGCS son acordar el trato de nación más favorecida
para acceder al mercado (las excepciones son posibles) y un trato nacional (sujeto a las
limitaciones estipuladas en la relación de compromisos de cada miembro).

El AGCS extiende sus obligaciones a las medidas de nivel inferior al nacional, aunque pueden
estipularse excepciones relativas a las medidas estatales o provinciales. El AGCS exige a sus
miembros que las medidas relacionadas con el comercio de servicios sean transparentes y
estipula una compensación en caso de que se retire un compromiso de liberalización.

Uno de los rasgos más importantes del AGCS es el acceso a los enérgicos procedimientos de
resolución de litigios entre Estados convenidos en la Ronda Uruguay, incluidas las
represalias.

Acuerdo de Medidas sobre Inversiones Ligadas al Comercio (MILC)
El Acuerdo MILC se refiere a una serie de asuntos de inversión desde el punto de vista ángulo
comercial, es decir, las MILC están sujetas a normas debido a que su aplicación distorsiona
los intercambios comerciales.

El Acuerdo de MILC proscribe las medidas que violan los artículos III y XI del Acuerdo
General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994. La lista de ejemplos incorporada al
Acuerdo incluye aspectos locales y obligaciones de compra así como exigencias de equilibrio
comercial. Las medidas ilegales pueden reducirse a condición de notificarlas debidamente, en
un plazo de dos años para los países desarrollados y de hasta siete años para los países menos
desarrollados.

_**1 ¿**_

Acuerdo de Medidas sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual ligados al
Comercio MADPI

El Acuerdo MADPI no trata directamente aspectos de IED, pero al mejorar la protección de
los derechos de propiedad intelectural mejora a su vez el clima necesario a la inversión en los
países que lo han suscrito.

2) Instrumentos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos ÍOCDE)

En 1961 los miembros de la OCDE adoptaron un Código de liberalización de movimientos de
capital y un Código de liberalización de las operaciones invisibles, los denominados Códigos
de Liberalización, y en 1976 un Instrumento de Trato Nacional.

Los Códigos de Liberalización abarcan la inversión directa interior realizada por los no
residentes de otros Estados miembros, incluido su establecimiento en el sector de los
servicios. El Instrumento de Trato Nacional interviene cuando se trata de inversión extranjera
directa y permite a los miembros conceder a los inversores y a las inversiones extranjeras un
trato de nacionales. Los miembros de la OCDE también han adoptado directrices no
obligatorias que establecen las normas de nacionalidad para las empresas multinacionales en
el extranjero.

El alcance sectorial de los Códigos de Liberalización, aunque muy amplio, no es completo.
Los países pueden mantener listas individuales de reservas, ya sea en general o en
determinados sectores y no se abarcan aspectos importantes tales como las compras del sector
público, el personal de alto nivel, los subsidios o los monopolios. Ciertos compromisos
pueden ser anulados y hay una obligación general de reducir las restricciones.

La OCDE realiza regularmente "exámenes por país" que son un exhaustivo análisis por parte
de los Comités de la OCDE de las restricciones a la IED que mantiene un determinado país y
cuya función consiste en crear una "presión por comparación" destinada a reducir o anular las
restricciones que afectan a la IED. Además de esta presión por comparación, pueden
conseguirse sanciones por violación de las obligaciones de los Códigos de Liberalización
únicamente remitiendo el problema a los Ministros de la OCDE, que pueden abordarlo en una
decisión de Consejo en forma de recomendación. No se trata de un verdadero mecanismo de
resolución de litigios, por lo que a menudo se dice que los instrumentos de la OCDE carecen
de fuerza.

3) Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC)

El TLC contiene amplios capítulos sobre la inversión. Como regla general, se concede a los
inversores y a las inversiones de los demás participantes el trato de nación más favorecida y el
trato nacional para su establecimiento y explotación. Las Partes del TLC tienen prohibido
aplicar cuotas de nacionalidad para el personal de alto nivel.

Es importante observar que estos principios básicos están sujetos a los compromisos de
liberalización y a las reservas sustanciales que figuran en los acuerdos de las Partes.
Asimismo, cada país debe especificar las medidas de nivel inferior al nacional no conformes
en un determinado plazo tras su entrada en vigor. Por regla general, se excluyen los subsidios
y las compras del sector público aunque sigan admitiéndose los monopolios y las empresas
estatales. Los servicios financieros se tratan en un capítulo aparte. Las principales
excepciones se refieren a la seguridad nacional y a las industrias culturales de Canadá.

_**4*i**_

El capítulo sobre inversiones contiene un detallado mecanismo para la resolución de litigios
provocados por un incumplimiento de las reglas de inversión del TLC por un país destinatario
y estipula la resolución de litigios entre el inversor y el Estado.

4) Cooperación Económica Asia-Pacífico ÍCEAP)

La reunión anual de la CEAP celebrada en noviembre de 1994 acordó una serie de principios
no obligatorios en materia de inversión. Estos compromisos de "máximo esfuerzo" buscan,
además, la transparencia de las leyes y reglamentaciones relativas a las inversiones; la no
discriminación para el establecimiento y explotación de las inversiones por parte de cualquier
otra economía; un trato nacional; la minimización de las exigencias de cuotas que
distorsionan el comercio y la inversión; la protección de la inversión en relación con la
expropiación; la transferencia y la resolución de litigios. Un aspecto interesante es que los
principios de la CEAP prohiben a las economías de los países miembros relajar las normas de
salud, seguridad y medio ambiente para estimular la IED.

Los principios más bien generales de la CEAP son sólo un primer paso y actualmente sigue
trabajándose para establecer normas más restrictivas en materia de inversión.

5) El Tratado de la Carta de la Energía (TCE)

Firmado en Lisboa el 17 de diciembre de 1994 por casi todos los países europeos así como
por algunos países industrializados no europeos, este reciente tratado multilateral que
contempla, entre otros aspectos, la inversión, está destinado esencialmente a Europa
Occidental y la CEI. El TCE es un acuerdo sectorial que abarca únicamente actividades en el
sector energético. Su objetivo principal es facilitar las inversiones relativas a la energía en
Europa Central y Oriental y ayudar a la reestructuración del sector en esos países. Contiene
normativas globales sobre la protección de la inversión y, sobre todo, disposiciones avanzadas
sobre medidas de inversión relacionadas con el comercio, el personal de alto nivzl, la
transferencia de fondos, la conformidad en los niveles inferiores al nacional, una cláusula de
excepción para los acuerdos de integración regional derivada de las obligaciones de las
naciones más favorecidas y un refinado mecanismo para la resolución de litigios. En relación
con la inversión previa (acceso al mercado, derecho de establecimiento) sólo se acordó hacer
un máximo esfuerzo para dar el trato nacional o de nación más favorecida, aunque ya se ha
iniciado una segunda fase de negociaciones sobre este tema.

6) Convenio de Lomé ACP-CEE (Lomé IV)

Lomé IV incluye un amplio capítulo sobre las inversiones en el que diferentes apartados
tratan sobre todo de la promoción, la protección, la financiación, el flujo de capitales, los
pagos y el establecimiento de empresas. Lomé IV contiene sobre todo una disposición de
nación más favorecida para el establecimiento de empresas (son posibles las derogaciones
unilaterales) y normas marco para los tratados bilaterales de protección a la inversión para los
Estados miembros y los países ACP. Además, en 1992, la Comunidad elaboró una posición
comunitaria sobre los principios de la protección a la inversión en los Estados ACP,
minucioso documento que establece los principios más importantes que deben regir la
protección de la inversión extranjera directa en los países ACP.

2¿

7) Acuerdos auspiciados por la Organización de las Naciones Unidas

Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI)
Como se observó anteriormente al tratar sobre la OMC y los MADPI, los numerosos
convenios en el ámbito de la protección de la propiedad intelectual concertados bajo los
auspicios de la OMPI fomentan directamente el clima de inversión en los países que suscriben
estos convenios.

Organización Mundial del Trabajo (OIT)
Las normas laborales y las relaciones industriales reguladas por la OIT también pueden ser
significativas para los flujos de la inversión directa internacional.

###### **_V_**

**ANEXO III**

**Disposiciones relativas a las inversiones en los Acuerdos Europeos y en los Acuerdos de asociación y cooperación**

Disposiciones

1 .Establecimiento de empresas y
profesionales

2.Actividades de empresas y profesionales

3.Transferencias de capitales en relación
con las inversiones

4.Protección de la propiedad intelectual,
industrial y comercial

Acuerdos Europeos (AE)

Trato nacional recíproco, pero debe
introducirse asimétricamente

Trato nacional recíproco, pero debe
introducirse asimétricamente

Deberá liberalizarse, incluida la transferencia
de dividendos y la posible repatriación del
capital

Los PECO establecerán el mismo nivel de

protección y aceptarán los acuerdos
internacionales

**otros**

Acuerdos de Asociación y Cooperación

**con Rusia**

Trato de nación más favorecida sólo para las
empresas. Para servicios financieros, trato
nacional con excepciones

CE ofrece trato nacional (Rusia ofrece trato de
nación más favorecida o trato nacional, de
ambos el que sea más ventajoso para las filiales
con algunas excepciones. Trato de nación más
favorecida para las filiales.

Liberalización de las inversiones interiores en
Rusia, incluida la transferencia al extranjero de
las inversiones y los beneficios. Rusia podrá
mantener, durante un período transitorio,
restricciones a las inversiones exteriores.

Similar a los Acuerdos Europeos

La CE ofrece trato de nación más favorecida.

Los NEI ofrecen trato de nación más
favorecida o trato nacional, de ambos el que
sea más ventajoso) con algunas excepciones
(Bielorrusia, Moldavia, Ucrania), algunas de
las cuales son transitorias.

La CE ofrece trato nacional para las empresas
y trato de nación más favorecida para las
filiales, con algunas excepciones. Los NEI
ofrecen lo mejor de trato de nación más
favorecida o trato nacional, de ambos el que
sea más ventajoso)

Liberalización de los movimientos de capitales
para la IED, incluida la repatriación del capital
invertido y los beneficios.

Similar a los Acuerdos Europeos

## **r**

Disposiciones

5.Normas de competencia, incluidas las
ayudas estatales

6.Legislación en todos los sectores con
repercusión en los acuerdos

7.Normas y certificaciones industriales

8.Promoción de la inversión

-mejorar el marco jurídico
-celebrar acuerdos de protección de las
inversiones

9.Acceso al mercado

Acuerdos Europeos (AE)

Similares a las normas del Tratado de Roma

Aproximación

Cooperación (p.ej. PHARE)

Cooperación (p. ej. PHARE)

Libre comercio de bienes industriales

**Con Rusia**

Sanciones inspiradas en las normas CEE,
aunque menos estrictas que las normas de
los Acuerdos Europeos

Aproximación gradual

Cooperación

Cooperación

Trato de nación más favorecida para los
bienes y para una lista de servicios

Acuerdos de Asociación y Cooperación

**otros**

Ucrania, Bielorrusia, Moldavia: derecho a
consultar y obtener información; no
discriminación respecto a la
comercialización y las normas de
procedimiento durante 4 años. Kazajstán,
Kirguizistán: derecho a consulta cuando el
comercio se vea afectado.

Aproximación gradual

Cooperación

Cooperación

Trato de nación más favorecida para el
comercio de bienes (Bielorrusia: para una
lista de servicios)

Acuerdos Europeos (AE): Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Rumania, Bulgaria; se han iniciado las negociaciones con los países bálticos y se espera que comiencen con Eslovenia.
Acuerdos de Asociación y de Cooperación firmados con Rusia, Ucrania y Moldavia; se espera pronto la firma con Kazajstán, Kirguizistán y Bielorrusia.
PECO = Países de Europa Central y Oriental.
NEI = Nuevos Estados Independientes

**ISSN** **0257-9545**

### **COM(95) 42 final**

# **DOCUMENTOS**

###### **ES 08 09 10 11** **N" de catálogo : CB-CO-95-081-ES-C** **ISBN 92-77-86281-5**

Oñcina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas

L-2985 Luxembuigo