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Language: es
Format: md

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# 52003DC0266

**Comunicación de la Comisión sobre las relaciones entre la UE y Canadá /\* COM/2003/0266 final \*/**

  

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN sobre las relaciones entre la UE y Canadá

1. Introducción

1.1 Contexto

En su declaración conjunta en la Cumbre UE-Canadá de Ottawa, el 19 de diciembre de 2002, el Presidente de la Comisión, Romano Prodi, el Presidente del Consejo, Anders Fogh Rasmussen, y el Primer Ministro canadiense, Jean Chrétien, anunciaron una revisión general de las relaciones entre la UE y Canadá para el año siguiente, con vistas a estrechar e intensificar los vínculos entre ambos. La presente Comunicación es la primera contribución de la Comisión Europea a dicha revisión.

Muchas cosas han sucedido desde la última vez en que se analizaron las relaciones entre la UE y Canadá, en 1996. Desde entonces el Tratado de la UE ha experimentado dos revisiones importantes y la moneda única europea se ha convertido en una realidad. Nos esperan también grandes cambios, con la inminente ampliación de la Unión Europea y las modificaciones al Tratado que, probablemente, se derivarán de las conclusiones de la Convención y la Conferencia Intergubernamental subsiguiente. Conviene revisar las relaciones entre la UE y Canadá en esta coyuntura, a fin de adaptarlas a la multitud de cambios acontecidos en la pasada década y colocarlas sobre una base sólida para afrontar los retos y oportunidades que nos esperan.

Los lazos entre Europa y Canadá siguen siendo excepcionalmente sólidos. Además de sus ya antiguos vínculos históricos y culturales, europeos y canadienses comparten unos valores comunes que sustentan la identidad de sus sociedades en el siglo XXI. Tanto en la forma en que afrontan los retos internos de sus sociedades como en sus tratos con el resto del mundo, Europa y Canadá se basan en un conjunto común de valores. Los temas comerciales y económicos continúan desempeñando un papel central en las relaciones entre la UE y Canadá, pero la cooperación entre ambos ha ido mucho más allá de la esfera estrictamente comercial y económica, alcanzando ámbitos que no podían preverse cuando se firmó el Acuerdo marco entre las Comunidades Europeas y Canadá en 1976.

La coordinación de sus actividades, tanto nacional como internacionalmente, puede aportar un valor añadido a la Unión Europea y a Canadá, así como a la comunidad internacional en su conjunto. Ello resulta especialmente cierto en el ámbito de las relaciones internacionales, en el que tanto Canadá como la UE se toman muy en serio su papel en defensa del sistema multilateral y del respeto internacional del Estado de derecho. La UE valora mucho el compromiso permanente de Canadá en favor de una instituciones multilaterales fuertes, plasmado en la tradición canadiense de mantenimiento de la paz y en la presencia de cooperantes canadienses en todo el mundo. La presente Comunicación pretende estudiar formas de cooperación más estrecha y sistemática entre la UE y Canadá, a fin de reforzar el papel de las instituciones multilaterales en estos tiempos especialmente delicados.

La UE y Canadá están decididos a continuar estrechando sus vínculos económicos y a mejorar los flujos comerciales y de inversión entre ellas. Para ello, sus dirigentes acordaron en la Cumbre de Ottawa, el 19 de diciembre de 2002, empezar a trabajar en un nuevo tipo de acuerdo bilateral, de gran alcance y con proyección de futuro, para la promoción del comercio y la inversión. La presente Comunicación expone algunas ideas preliminares sobre el contenido y el alcance potenciales de dicho acuerdo. Por otra parte, Canadá y la UE acordaron, en la Cumbre de diciembre, intensificar el diálogo normativo bilateral y buscar un nuevo marco para el mismo.

2. Cooperación entre la UE y Canadá

2.1. Evolución de la cooperación entre la UE y Canadá

Las relaciones entre la Comunidad Europea y Canadá se remontan a 1959, año en que se celebró entre el Gobierno de Canadá y la Comunidad Europea de la Energía Atómica un Acuerdo de cooperación en las utilizaciones pacíficas de la energía atómica (el acuerdo internacional más antiguo de Euratom). Posteriormente, en 1976 se celebró el Acuerdo marco de cooperación comercial y económica entre las Comunidades Europeas y Canadá: fue el primer acuerdo de cooperación de la Comunidad con un país industrializado. En los años transcurridos desde entonces, esta cooperación ha ido mucho más allá del limitado alcance del Acuerdo marco de 1976, aunque dicho Acuerdo sigue siendo el principal fundamento jurídico de las relaciones formales entre ambas. En 1990 [1] y 1996 [2] se adoptaron sendas declaraciones políticas con vistas a facilitar la cooperación en una gama mucho más amplia de ámbitos.

[1] Declaración sobre las relaciones entre la Comunidad Europea y Canadá.

[2] Declaración política conjunta sobre las relaciones entre la UE y Canadá.

Actualmente, la UE y Canadá se reúnen en diversos foros para impulsar su programa de cooperación. Los Ministros de Asuntos Exteriores se reúnen dos veces al año y se organizan cumbres periódicas de la Presidencia del Consejo Europeo, el Presidente de la Comisión y el Primer Ministro de Canadá. La reunión anual del Comité mixto de cooperación establecido en el Acuerdo marco de 1976 se organiza consecutivamente a diversas reuniones informales de los altos funcionarios responsables en materia de justicia y asuntos de interior (JAI). Por otra parte, dos veces al año se celebran reuniones de la Troika de directores políticos de la UE con su homólogo canadiense [3], como las reuniones periódicas entre los funcionarios canadienses responsables de asuntos de seguridad y defensa y una Troika de la UE que representa al Comité Político y de Seguridad. Los especialistas canadienses y de la Troika de la UE se reúnen también en grupos de trabajo específicos del Consejo de la UE y los contactos entre especialistas sobre numerosos aspectos reglamentarios y de política sectorial son frecuentes.

[3] A veces esta reunión se celebra simultáneamente a la reunión del Comité mixto de cooperación y la reunión informal sobre justicia y asuntos de interior (JAI).

Los temas tratados en estos distintos foros abarcan los tres pilares de las competencias de la UE: los asuntos comerciales bilaterales, los asuntos de política sectorial, la cooperación científica y tecnológica, los temas relacionados con la competencia, la cooperación normativa, la cooperación en transporte y medio ambiente, el derecho de asilo y la emigración; la colaboración en favor de la paz y la estabilidad en los Balcanes, Afganistán, el África subsahariana; la instauración de una cooperación policial y el estudio de las posibilidades de estrechar la cooperación judicial en el ámbito penal. Cada vez resulta más difícil, cuando no imposible, delimitar la cooperación con arreglo a los distintos pilares, vistos los numerosos temas transversales que exigen la atención tanto de Bruselas como de Ottawa. Esta tendencia se ha acelerado desde los ataques terroristas a los Estados Unidos de 11 de septiembre de 2001, ya que ahora las consideraciones relativas a la política exterior y a la justicia y los asuntos de interior se imponen en una serie de actividades que correspondían tradicionalmente al «primer pilar», entre ellas el comercio, la política de transportes y la protección de datos.

La necesidad de mejorar la coordinación de nuestras relaciones con Canadá es cada vez mayor, y también debemos adaptar la estructura de nuestro diálogo a fin de aprovechar al máximo los beneficios mutuos derivados de la cooperación. Algunos opinan que el diálogo actual se limita demasiado a las altas esferas, con excesivas reuniones de alto nivel en una atmósfera de muy buenos deseos, pero con unos resultados relativamente limitados en términos de colaboración concreta. El profundo respeto mutuo que existe entre la UE y Canadá, así como la comunidad de valores citados tan frecuentemente, permiten un alto grado de acuerdo en el programa bilateral. Hay que utilizar más eficazmente este acuerdo, plasmándolo en ventajas y logros concretos tanto para la UE como para Canadá, en el marco de su colaboración. En vez de reunirse para constatar sus convergencias de opiniones, europeos y canadienses deben colaborar de manera más operativa y menos formal, a fin de aprovechar al máximo sus planteamientos comunes tanto ante los asuntos internos como en sus relaciones exteriores.

En 1996, la UE y Canadá adoptaron un Plan de actuación conjunta con cuatro ejes de cooperación: relaciones económicas y comerciales, asuntos relacionados con la política exterior y de seguridad, asuntos transnacionales y estrechamiento de sus vínculos [4]. Mucho se ha conseguido gracias a este Plan, desde la resolución de asuntos comerciales bilaterales hasta la puesta en marcha de proyectos conjuntos o la cooperación en terceros países. El Plan de actuación ofrece un marco flexible para la cooperación en todos los ámbitos, y lo seguirá haciendo en el futuro. No obstante, al carecer de una estructura efectiva de gestión, es poco más que una forma conveniente de reunir una colección variada de actividades conjuntas bajo un epígrafe único. Actualmente este Plan de actuación refleja el potencial de cooperación entre la UE y Canadá, pero no lo impulsa. Para concretar todo su potencial y, por extensión, todo el potencial de las relaciones entre la UE y Canadá, es necesario un instrumento de dirección.

[4] http://www.delcan.cec.eu.int/english/ 2C2.cfm

2.2. Refuerzo de la cooperación en asuntos internacionales

2.2.1. Refuerzo de la cooperación en el marco de la política exterior y de seguridad común

Los acontecimientos recientes en la escena internacional han centrado la atención en un ámbito concreto de cooperación del Plan de actuación: el refuerzo de la cooperación en asuntos exteriores. Tanto la Unión Europea como Canadá están comprometidos en favor de unas instituciones multilaterales fuertes y del respeto internacional del Estado de derecho. La Unión Europea valora mucho el papel desempeñado por Canadá en la creación de la Corte Penal Internacional; en la negociación del Convenio sobre la prohibición de las minas antipersona en Ottawa en 1997; en la conferencia de las Naciones Unidas sobre armas pequeñas celebrada en julio de 2001; en sus iniciativas en favor la seguridad de las personas en todo el mundo (plasmada en la participación canadiense en la Misión de la UE en Bosnia y Hercegovina y en su compromiso actual con las fuerzas internacionales para la estabilización de Afganistán -ISAF). La Unión Europea, al igual que Canadá, concede gran importancia al papel de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz mundial y el respeto internacional del Estado de derecho. En los últimos años, los Estados miembros de la UE y Canadá se han expresado de manera muy similar en las Naciones Unidas. Durante la sesión actual de la Asamblea General, en aquellas propuestas de resolución en las que ha habido consenso entre los Estados miembros, Canadá ha votado en el mismo sentido el 96% de las veces (en 50 de las 52 resoluciones). Cuando no ha existido consenso entre los Estados miembros, en general Canadá ha votado lo mismo que la mayoría de ellos (en diez de dieciséis votaciones) [5]. La UE aprecia también mucho su cooperación regular y estrecha con Canadá en la OSCE, donde comparten los mismos puntos de vista sobre la mayoría de los problemas.

[5] Votos emitidos en la 57 Asamblea General de la ONU en el momento de redactar esta Comunicación. Fuente: Delegación de la Comisión Europea ante las Naciones Unidas.

Los recientes acontecimientos internacionales, en especial los referentes a la entrada en vigor del Estatuto de Roma por el que se creó la Corte Penal Internacional, y otras ocasiones en las que la posición de las Naciones Unidas se ha visto debilitada, han puesto de manifiesto la importancia de la colaboración entre Canadá y la UE en defensa de las instituciones multilaterales. Juntos pueden ser un ejemplo importante a seguir por otros países. La colaboración UE-Canadá puede influir también sobre el debate en países terceros.

Según va desarrollándose la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, seguirá aumentando la importancia de la cooperación y la coordinación entre la UE y Canadá. La aparición de una política europea de seguridad y defensa supone un nuevo ámbito importante de cooperación UE-Canadá, que puede contribuir a una coordinación más estrecha, sistemática y pragmática entre ambos.

Desde el establecimiento del Plan de actuación conjunta en 1996, la UE y Canadá se han esforzado por coordinar sus políticas exteriores y de seguridad. Han presentado declaraciones conjuntas sobre armas pequeñas y minas antipersona (diciembre de 1999) [6], seguridad de las personas: refuerzo de la paz y prevención de conflictos (junio de 2000) [7]; defensa y seguridad (diciembre de 2000); no proliferación de armas, control armamentístico y desarme (junio de 2001) y cooperación en los foros de las Naciones Unidas (junio de 2001). Habida cuenta de su interés común por promover el multilateralismo, la UE y Canadá deben hacer mucho más que formular declaraciones conjuntas - por muy importantes que éstas sean para hablar con una sola voz en la escena internacional - y desarrollar un método de trabajo conjunto, operativo y cotidiano que ofrezca resultados concretos. Por ejemplo, si tanto la UE como Canadá tienen previsto realizar representaciones políticas ante países terceros sobre un asunto en el que tengan intereses comunes, sería lógico que los diplomáticos canadienses y europeos coordinasen sus movimientos. Una coordinación estrecha de este tipo requiere contactos sistemáticos y regulares entre los representantes diplomáticos.

[6] http://www.europa.eu.int/comm/ external\_relations/canada/summit\_12\_99/small\_arms.htm

[7] http://www.europa.eu.int/comm/ external\_relations/canada/summit\_06\_00/hum\_sec\_stat.htm

2.2.2. Refuerzo de la cooperación en el ámbito del desarrollo

La cooperación al desarrollo es un elemento fundamental de la política exterior de la UE. La política de desarrollo es un ámbito en el que la UE y Canadá comparten la misma idea de un nuevo marco mundial basado en los objetivos recogidos en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas: la lucha contra la pobreza, el acceso a la enseñanza primaria para todos, los servicios sanitarios y otros servicios básicos y el desarrollo sostenible. La UE acoge favorablemente el papel desempeñado por Canadá al aprovechar la Presidencia del G8 para lanzar en 2002 el Plan de Acción en favor de África, así como su contribución a la Cumbre mundial sobre desarrollo sostenible celebrada con éxito en Johannesburg en 2002 y a la Conferencia Internacional sobre la financiación del desarrollo, celebrada con anterioridad en Monterrey.

En las distintas cumbres entre la UE y Canadá, los asuntos relativos al desarrollo se consideran una prioridad común y fundamental. Tras la Cumbre celebrada en diciembre de 2000, ambas partes formularon una declaración sobre la cooperación al desarrollo, que dio lugar a una mejora de su diálogo, en particular sobre los aspectos relativos a las conferencias de las Naciones Unidas, la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD), Afganistán y el volumen y la eficacia de la ayuda. Ahora procede traducir los resultados del diálogo en una realidad operativa, que incluya el intercambio de personal y la elaboración de evaluaciones conjuntas.

La UE y Canadá, al igual que otros donantes, están modificando la forma de programar y poner en práctica la ayuda al desarrollo. Ahora hacen más hincapié en la participación local en la elaboración de las estrategias e intervenciones en los países en desarrollo y en un enfoque fundado en la asociación. Se tiende también a optar por la programación sectorial y la ayuda presupuestaria en lugar de los proyectos independientes. Tanto la UE como Canadá son favorables al desarrollo acelerado de procedimientos armonizados como requisito previo y fundamental de la programación sectorial. Es preciso mantener el ritmo alcanzado gracias al trabajo del grupo operativo del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE sobre las prácticas de los donantes. Canadá y la UE deberían cooperar en el escenario internacional para que la armonización de dichas prácticas progrese concretamente.

La UE y Canadá se han comprometido asimismo a aplicar la recomendación del CAD de desvincular la ayuda brindada a los países menos adelantados. La Comisión estudiará con Canadá la posibilidad de ir más allá de dicha recomendación.

2.3. Intensificación de las relaciones económicas y comerciales

Canadá y la UE tienen desde hace mucho tiempo una buena relación comercial, basada en la creencia compartida de que el comercio constituye una de las claves del bienestar y la prosperidad, no sólo para nuestras sociedades, sino también para la comunidad internacional en su conjunto. Aunque es inevitable que, entre dos interlocutores comerciales tan activos, surjan de vez en cuando diferencias sobre temas concretos, nuestra visión esencial del comercio sigue siendo la misma: Canadá y la UE están firmemente comprometidos en la liberalización del comercio a través de un sistema de comercio multilateral basado en unos valores sólidos que beneficien tanto a los países desarrollados como a los países en desarrollo.

La estrecha cooperación bilateral entre ambos en la OMC ayudó a poner en marcha una nueva ronda de negociaciones en Doha. Tanto Canadá como la UE conceden gran prioridad al éxito de las negociaciones en todas las áreas para finales de 2004, así como a facilitar a los países en desarrollo la ayuda necesaria no sólo para que participen plenamente en las negociaciones, sino también para que puedan aplicar todos sus resultados y beneficiarse de ellos, integrándose realmente en la economía mundial.

Las relaciones en materia de comercio e inversiones entre Canadá y la UE han ido mejorando notablemente a lo largo de los años, tanto en términos «cuantitativos» como «cualitativos» [8]. Durante muchos años la UE ha sido el segundo interlocutor comercial más importante de Canadá, así como la segunda fuente de inversión en dicho país. Durante más de veinticinco años la UE y Canadá han realizado grandes esfuerzos, tanto bilaterales como en el contexto multilateral, para liberalizar el comercio transatlántico. Gracias a ello los obstáculos tradicionales al comercio, como los aranceles, cada vez son menos importantes en nuestro comercio bilateral; ahora hay que centrarse en los obstáculos todavía permanecen.

[8] El comercio bilateral de mercancías se ha triplicado prácticamente desde 1980, con un aumento de más del 40% entre 1998 y 2001 (de 6.800 millones de ecus en 1980 a 18.000 millones de euros en 2001). El comercio de servicios sigue la misma tendencia, con un aumento del 39% entre 1998 y 2000 (de 10.100 millones de euros a 14.100 millones de euros). La inversión en los dos sentidos ha experimentado también un fuerte crecimiento y se ha convertido en el elemento más dinámico de la relación transatlántica. Si bien su relación económica con los Estados Unidos tiende a eclipsar las demás relaciones comerciales de Canadá, ya que supuso el 79% del comercio de Canadá en 2002 (frente a un 7,5% para la UE), los flujos comerciales y de inversión entre la UE y Canadá distan mucho de ser insignificantes. La UE es actualmente el segundo inversor en Canadá, por detrás de los Estados Unidos. (Fuentes: EUROSTAT y Gobierno canadiense).

En 1998 se creó la Iniciativa comercial UE-Canadá (EU-Canada Trade Initiative - ECTI) a fin de ampliar la parte comercial del Plan de actuación conjunta y fomentar de 1996 una cooperación más estrecha en los asuntos comerciales bilaterales y multilaterales. Aunque dicha iniciativa aborda una amplia gama de temas, incluidos los asuntos normativos, los derechos de propiedad intelectual, la competencia y las compras del sector público, todavía no se ha avanzado lo suficiente en todos ellos y es necesario seguir trabajando para la plena aplicación de los acuerdos existentes. Consecuentemente, hay que dar un nuevo impulso para adaptar las relaciones económicas entre la UE y Canadá al siglo XXI.

En diciembre de 2001, el Gobierno canadiense y la Comisión Europea acordaron realizar dos estudios comerciales paralelos a fin de determinar los obstáculos que siguen afectando al comercio y la inversión bilaterales, así como la forma de eliminarlos. Ambos estudios pusieron de manifiesto que las comunidades empresariales de Europa y Canadá perciben que los mercados de la otra parte son, en general, abiertos. Confirmaron también que los principales obstáculos al comercio y los flujos de inversión entre la UE y Canadá están relacionados con las reglamentaciones, mientras que los obstáculos tradicionales al comercio, como los aranceles y los contingentes, desempeñan un papel menor.

El objetivo común de consolidar las relaciones bilaterales en materia de comercio e inversión se vio confirmado por el compromiso adoptado por Canadá y la UE en la Cumbre de Ottawa de diciembre de 2002 en el sentido de buscar un nuevo tipo de acuerdo, de gran alcance y con proyección de futuro, para la promoción del comercio y la inversión bilaterales. Ese dispositivo tendrá por objeto dar respuesta a los nuevos desafíos del siglo XXI gracias a un acuerdo sobre comercio e inversión bilaterales entre dos economías abiertas e industrializadas, que supere los tradicionales obstáculos al acceso a los mercados. Ese acuerdo, combinado con los resultados previstos del Programa de Doha para el Desarrollo (DDA) ofrecerá muchas más posibilidades que un acuerdo clásico de libre comercio.

Dado que su "estructura" (los ámbitos que abordará y los objetivos generales para cada uno de ellos) debe definirse antes de la próxima Cumbre UE-Canadá de diciembre de 2003 en Ottawa, la Comisión Europea considera que el Acuerdo para la promoción del comercio y la inversión debería abordar los asuntos normativos relacionados con el comercio de bienes y servicios y los aspectos del acceso a los mercados no contemplados en las negociaciones del Programa de Doha para el Desarrollo (incluido el acceso a la contratación pública), así como temas de «nueva generación». Habida cuenta de la importancia creciente de la inversión en la relación bilateral, deberían contemplarse asimismo medidas para facilitar los flujos de inversiones en ambas direcciones.

La UE y Canadá ya están colaborando estrechamente en el ámbito normativo y han celebrado diversos acuerdos (como el Acuerdo sobre cooperación aduanera de 1997, el Acuerdo sobre reconocimiento mutuo de 1998, el Acuerdo sobre cuestiones veterinarias de 1999 y el Acuerdo sobre competencia de 1999).

Puesto que sus respectivos estudios comerciales pusieron de manifiesto que los obstáculos normativos son los impedimentos más importantes que siguen afectando al comercio y la inversión, la UE y Canadá acordaron, en la Cumbre de Ottawa de diciembre de 2002, intensificar el diálogo sobre cuestiones normativas y buscar un nuevo marco en este ámbito. Tanto Canadá como la UE desean encontrar formas para que los organismos normativos puedan colaborar cuando elaboren reglamentaciones técnicas susceptibles de afectar al comercio. Con este fin se está elaborando un Plan de Actuación para la cooperación en materia de reglamentación. La Comisión tiene previsto reunir en 2003 a los representantes todas las partes interesadas, a fin de reactivar el diálogo con Canadá sobre cuestiones normativas. Dicho diálogo permitirá a los organismos de reglamentación canadienses y de la UE aprovechar la experiencia y las ideas de la otra parte para elaborar reglamentaciones mejores, evitando a la vez las diferencias innecesarias. En última instancia, el Acuerdo para la promoción del comercio y la inversión se basará en los resultados de esta cooperación intensificada en materia de reglamentación.

2.4. Refuerzo de otros aspectos de la cooperación UE-Canadá

La cooperación entre la UE y Canadá se ha extendido por toda la gama de políticas cubiertas por los Tratados. Además de la Política Exterior y de Seguridad Común, existen otros tres ámbitos con especial potencial para reforzar la cooperación práctica: justicia e interior, medio ambiente y educación y cultura.

El Plan de actuación de 1996 amplió notablemente el alcance de la cooperación UE-Canadá en materia de justicia y asuntos de interior (JAI), determinando cuatro ámbitos de colaboración: migración y asilo, lucha contra el terrorismo, lucha contra la delincuencia internacional, el narcotráfico y los delitos informáticos y cooperación en asuntos jurídicos. En diciembre de 2000, en Ottawa, la UE y Canadá presentaron una declaración común sobre cooperación en justicia y asuntos de interior, que se basa en el Plan de actuación de 1996 y refuerza su colaboración en este ámbito. Tras los ataques terroristas contra los Estados Unidos de 11 de septiembre de 2001, la cooperación en esta materia ocupa un puesto todavía más prioritario en el orden del día. Las negociaciones de un acuerdo de cooperación entre Europol y Canadá, incluida la transferencia de datos personales, se encuentran en su fase final. Además de ello, ambas partes han acordado estudiar las posibilidades de acuerdos UE-Canadá sobre extradición y asistencia jurídica mutua. La UE y Canadá comparten preocupaciones y prioridades similares en este ámbito. Aunque es lógico que actualmente pongan especial énfasis en la cooperación, entre ellas y con terceros países, para luchar contra el terrorismo, la UE y Canadá reconocen que esta lucha debe desarrollarse en el pleno respeto del Estado de derecho, los derechos humanos y las libertades fundamentales, pues son características que definen las sociedades que deseamos proteger. En este sentido, nuestra cooperación en materia de justicia y asuntos de interior prestará especial atención a los temas relacionados con la confidencialidad de los datos [9].

[9] En diciembre de 2001, la Comisión Europea adoptó una Decisión sobre la adecuación de la protección de los datos personales conferida por la ley canadiense Personal Information Protection and Electronic Documents Act (Decisión 2002/2/CE de la Comisión de 20.12.2001 - DO L 2 de 4.1.2002, p. 13), en virtud de la cual los operadores comunitarios pueden enviar datos personales a receptores en Canadá sujetos a dicha ley canadiense, sin que haya necesidad de salvaguardias adicionales para que se cumplan los requisitos de la Directiva 95/46/CE sobre protección de datos.

El derecho de asilo y la emigración son otros ámbitos en los que la UE y Canadá desean intensificar el diálogo y la cooperación. Según las previsiones, con la globalización cabe esperar en los próximos años un aumento de los movimientos de población en todo el mundo y en concreto entre Europa y Norteamérica. Para poder gestionar esos flujos de forma satisfactoria será necesario intensificar la cooperación internacional. Al mismo tiempo, se presentan importantes desafíos por lo que respecta a la protección internacional de los refugiados. El Programa de protección aprobado por la Comisión Ejecutiva del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en otoño del 2002 recoge orientaciones importantes para reforzar las medidas de interés común para la UE y Canadá. En un momento en que la UE trabaja en la elaboración de una política común en el ámbito del derecho de asilo y la emigración, Canadá, gracias a su larga tradición en estos sectores, especialmente en lo que respecta a la integración de los emigrantes en la sociedad canadiense, es un socio fundamental para el diálogo y la cooperación.

En materia de justicia y asuntos de interior, la Comisión:

- estudiará las posibilidades de profundizar el diálogo entre la UE y Canadá en materia de emigración y asilo y las formas de favorecer una cooperación concreta;

- contribuirá a concluir a la mayor brevedad las negociaciones para un acuerdo de cooperación Europol-Canadá, que incluirá la transferencia de datos personales;

- participará activamente en la valoración de la posibilidad de que la UE y Canadá celebren acuerdos sobre extradición y asistencia jurídica mutua.

El Plan de actuación de 1996 consideraba un tema esencial la conservación del medio ambiente. En los últimos años, el medio ambiente ha pasado de ser fundamentalmente un asunto de política interior a convertirse en una de las principales preocupaciones de la comunidad internacional. Canadá ha sido un socio fundamental para la UE a la hora de presentar argumentos en favor de medidas internacionales para luchar contra el cambio climático y otros temas medioambientales vitales para nuestro planeta. La Comisión Europea felicita a Canadá por su ratificación del Protocolo de Kioto [10] y está deseando colaborar con este país para garantizar su aplicación. La UE trabajará también en estrecha colaboración con Canadá para hacer avanzar la lucha mundial contra el cambio climático a su próxima fase: garantizar que todos los países desarrollados asuman sus responsabilidades para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero y conseguir que los países en desarrollo se sumen a esta lucha. Tanto la UE como Canadá se han comprometido para que la ronda de negociaciones comerciales multilaterales del Programa de Doha para el Desarrollo sea un éxito, así como para conseguir la integración de las consideraciones medioambientales en el sistema de comercio multilateral. La UE y Canadá se muestran asimismo especialmente preocupados por los retos medioambientales a que deben hacer frente las regiones septentrionales, especialmente los crecientes niveles de contaminantes orgánicos persistentes y los residuos nucleares. La Comisión es consciente del importante papel que desempeñó Canadá en las negociaciones que condujeron en mayo de 2001 a la aprobación del Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes (COP). La explotación sostenible, la gestión y la conservación de los recursos pesqueros constituyen otro de los objetivos comunes de la UE y Canadá.

[10] Diciembre de 2002.

Es preciso intensificar también la cooperación internacional con Canadá en el sector del medio ambiente y agrupar nuestros recursos colectivos para encontrar soluciones. Además de colaborar en la escena internacional, la UE y Canadá celebran consultas bilaterales sobre diversos temas medioambientales, así como reuniones periódicas a alto nivel sobre medio ambiente (la última tuvo lugar en julio de 2002).

En materia de medio ambiente, la Comisión:

- colaborará con Canadá en los foros internacionales a fin de que el cambio climático siga siendo prioritario en el orden del día internacional;

- colaborará más estrechamente con Canadá en el cumplimiento de los compromisos adquiridos en la Cumbre mundial sobre desarrollo sostenible en 2002;

- colaborará con Canadá para velar por que las consideraciones medioambientales se integren en el sistema de comercio multilateral en el marco de la Ronda de Doha.

- colaborará con Canadá en los foros internacionales, en particular en la Organización de la Pesca del Atlántico Noroccidental, para garantizar la explotación, gestión y conservación sostenibles de los recursos pesqueros del planeta.

La presente Comunicación desea también prestar especial atención a la cooperación en educación, cultura y juventud. Se trata de un ámbito en el que la UE y Canadá llevan cooperando mucho tiempo, desde la Declaración Política de 1990, a la que siguieron el Acuerdo de cooperación en la enseñanza superior y la formación de 1995 (renovado en 2000) y una referencia en la Declaración común de 1996 sobre las relaciones entre la UE y Canadá, así como un capítulo en el Plan de actuación conjunta y referencias periódicas a la educación y la cultura en las declaraciones de las cumbres subsiguientes. Hasta ahora, el principal instrumento de colaboración en el ámbito de la educación ha sido el programa de cooperación en enseñanza superior y formación profesional, establecido por el acuerdo, con arreglo al cual la Comisión Europea ha subvencionado una serie de proyectos conjuntos entre centros de enseñanza superior europeos y canadienses. Este programa abarca hasta finales de 2005, por lo que la Comunidad Europea y Canadá deberían empezar a considerar ahora el porvenir del programa después de esa fecha. Por otra parte, tras publicar una convocatoria de propuestas en 1999, la Comisión Europea financió la creación de cuatro Institutos de Estudios Europeos en universidades canadienses [11]. En el otoño de 2003, tras una nueva convocatoria, se concederán subvenciones similares a otras cinco instituciones. La Comisión también ha apoyado activamente la creación de Cátedras Jean Monnet en universidades canadienses, y en 1998 puso en marcha un programa de formación en prácticas para jóvenes europeos en pequeñas y medianas empresas canadienses («Acadia»). La Comisión concede gran importancia a la intensificación de los vínculos entre los jóvenes, como factor clave para unas buenas relaciones futuras entre los pueblos europeo y canadiense. Con este fin, el Presidente de la Comisión, Romano Prodi, anunció en la Cumbre UE-Canadá, celebrada en Ottawa en diciembre de 2002, su intención de ampliar las posibilidades de intercambios de jóvenes entre la UE y Canadá. La UE desea también que los estudiantes canadienses participen en el Programa Mundial Erasmus, cuando se ponga en marcha en 2004, así como que las instituciones educativas canadienses participen en asociaciones con las instituciones de la UE.

[11] Dos proyectos conjuntos (en Montreal, por McGill y la Universidad de Montreal, y en Toronto, por York y la Universidad de Toronto) y otros dos en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver y en la Universidad Carleton de Ottawa.

En lo que respecta a la cultura, la UE y Canadá cuentan con unos vínculos históricos y lingüísticos únicos. Ambos conceden especial importancia a la diversidad cultural, en una época en que dicha diversidad se ve cada vez más amenazada por la globalización. Desde 1998, la Comisión Europea y Canadá vienen estudiando conjuntamente las posibilidades de colaboración en los sectores cultural y audiovisual. Asimismo, la UE y Canadá deben reforzar su cooperación en los foros multilaterales para velar por el reconocimiento y la salvaguarda de la diversidad cultural. En el ámbito de la educación, la cultura y la juventud, la Comisión Europea:

- estudiará las formas de ampliar los intercambios de jóvenes entre la UE y Canadá;

- colaborará con Canadá para fomentar el reconocimiento de la diversidad cultural en los foros multilaterales;

- colaborará con Canadá en la elaboración del futuro programa de cooperación en materia de enseñanza superior y formación profesional después de 2005;

- seguirá estudiando las posibilidades de desarrollar la cooperación en los sectores audiovisual y cultural con el fin de completar las actuales actividades bilaterales que llevan a cabo los Estados miembros y cuando la actuación de la Comunidad entrañe un valor añadido europeo.

La presente comunicación recoge otros dos ámbitos de cooperación: los transportes y la cooperación científica y tecnológica.

La cartera de los transportes ha ocupado siempre un lugar importante en el programa UE-Canadá. En el ámbito de la aviación, tras una reciente decisión del Tribunal de Justicia Europeo, procede modificar los acuerdos bilaterales en dicho sector celebrados entre los Estados miembros de la UE y sus socios comerciales como Canadá. En efecto, es preciso plasmar la evolución de la legislación comunitaria y la necesidad de abrir los derechos de tráfico recogidos en los acuerdos bilaterales a todos los transportistas aéreos comunitarios, sin discriminación alguna. La Comunidad y Canadá tendrán que estudiar la forma de introducir esas modificaciones y en qué medida esa reforma de nuestras relaciones en el sector del transporte aéreo puede constituir una oportunidad para evolucionar hacia un mercado transatlántico más abierto y mejor integrado. En el ámbito de la seguridad del transporte aéreo, la UE y Canadá están colaborando en el fomento de medidas internacionales para facilitar el desplazamiento de los pasajeros en regla.

En cuanto al programa de navegación por satélite GALILEO, Canadá se ha mostrado interesado en participar en la empresa conjunta del mismo nombre a través de su agencia espacial nacional. Su participación iría más allá de la de un "Estado colaborador" con la Agencia Espacial Europea. Canadá interviene en los estudios Galileo dirigidos por la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea.

En el sector de los servicios de transporte marítimo, la UE y Canadá comparten importantes intereses como transportistas y fletadores, que afectan considerablemente al comercio marítimo bilateral, transatlántico y mundial en general. La Comisión entablará a tal efecto una estrecha colaboración con Canadá con el fin de alcanzar los objetivos actuales y futuros en materia de navegación. En concreto, la Comisión colaborará con Canadá para:

- fomentar la seguridad marítima y proteger el medio ambiente marítimo, coordinando sus posiciones de cara a la elaboración de medidas legislativas de carácter bilateral y en los foros internacionales apropiados;

- incrementar la seguridad del transporte marítimo, colaborando para garantizar el estricto cumplimiento de las medidas de seguridad acordadas a nivel internacional sin perturbar el comercio marítimo internacional;

- proseguir la liberalización de los servicios marítimos mundiales y crear unas condiciones de competencia libre y leal en el sector del transporte marítimo, coordinando sus posiciones en los foros internacionales pertinentes [en particular la OMC ("Friends of Maritime") y la OCDE] y respaldando de forma concreta el Programa de Doha para el Desarrollo por lo que respecta a los servicios de transporte marítimo.

La UE y Canadá mantienen relaciones muy satisfactorias en el ámbito de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, aún podría estrecharse la cooperación por lo que respecta a las políticas y los objetivos. Si bien es cierto que el Acuerdo sobre cooperación científica y tecnológica firmado por ambas partes en 1996 (modificado en 1998) sigue constituyendo una sólida base del diálogo en ese ámbito, en las posteriores cumbres entre la UE y Canadá se solicitó un "enfoque más estratégico", centrado en determinados sectores temáticos. En la Cumbre celebrada el 8 de mayo de 2002 en Toledo, la UE y Canadá acordaron intensificar sus esfuerzos para acercar las políticas científicas a los ciudadanos y situar la ciencia en el centro de la elaboración de políticas. Así pues, la Comisión tiene previsto:

- organizar talleres temáticos con Canadá para estudiar los ámbitos de colaboración mencionados en la Declaración de la Cumbre de 19 de diciembre de 2002 [12];

[12] El medio ambiente, incluido el cambio climático, la vigilancia medioambiental, el desarrollo sostenible y la gestión de los recursos; la biotecnología y, en particular, la genómica y las aplicaciones sanitarias; la sociedad de la información; la seguridad de los alimentos, incluido el análisis de riesgo relacionado con las enfermedades de origen alimentario y las alergias, las estrategias de gestión eficaz de los riesgos a lo largo de toda la cadena de producción y los métodos de análisis, detección y control; las nanotecnologías y las nanociencias, los materiales, procesos y productos multifuncionales; el espacio, incluido su papel fundamental en la facilitación de la observación de la Tierra, las telecomunicaciones y la navegación.

- alentar a Canadá para que financie la participación de miembros canadienses de consorcios fructuosos en el marco del Sexto Programa Marco de Investigación y Desarrollo;

- estudiar con Canadá la mejor forma de ayudar a canadienses y europeos a obtener créditos de la UE y del Gobierno de Canadá para la investigación y el desarrollo.

3. Medios necesarios para las relaciones UE-Canadá

En ocasiones se ha acusado a las relaciones entre la UE y Canadá de no conseguir unos resultados a la altura de sus ambiciones. Dado el grado de coincidencia de los intereses y valores europeos y canadienses, es evidente que su colaboración en la escena internacional podría tener unos resultados mucho más importantes. El punto 2 de la presente Comunicación expone las prioridades de la Comisión Europea en la cooperación con Canadá. Ahora bien, para plasmar dichas prioridades en resultados concretos, la UE y Canadá tienen que establecer unas estructuras que gestionen su cooperación de manera más eficaz. Las reuniones de alto nivel deben estar más orientadas a los objetivos y hay que mantener unos contactos menos formales y más pragmáticos, así como más frecuentes, en los demás niveles.

Desde la perspectiva de la Comisión, existen varias opciones para mejorar la estructura de las relaciones entre la UE y Canadá:

3.1. Estructura de las reuniones

En lugar de la multiplicidad actual de foros, sería más lógico agrupar la gestión general de las relaciones UE-Canadá en una estructura única. Más que concentrarse en una reunión anual del Comité mixto de cooperación, seguida de reuniones JAI y PESC para abarcar toda la gama de las relaciones entre ambos en una sola ronda de contactos a alto nivel, la Comisión preferiría que existiesen contactos más frecuentes, formales e informales, entre los especialistas para hacer avanzar los objetivos fijados por los políticos y los altos funcionarios. Así pues, la Comisión ha propuesto que se cree un grupo director encargado de garantizar el funcionamiento día a día de la relación UE-Canadá de manera informal y pragmática. Los altos funcionarios deberían recibir un orden del día mucho menos apretado, centrado en los temas prioritarios que vayan a debatirse en las reuniones ministeriales y las cumbres, así como en el establecimiento de objetivos.

3.2. Frecuencia de las reuniones

Las reuniones al más alto nivel son útiles para hacer avanzar los temas bilaterales que plantean dificultades o que requieren decisiones políticas. Cuando no haya fricciones en la relación a escala operativa, dichas reuniones pueden ser menos necesarias. A su debido tiempo, el Consejo podría abordar el asunto de la frecuencia de las cumbres y las reuniones ministeriales, cuando el grupo director haya trabajado durante un periodo suficiente y pueda valorarse este método de trabajo. En cualquier caso, parece adecuado aprovechar la presencia de los Jefes de Estado y de Gobierno y de los Ministros de Asuntos Exteriores en otras reuniones internacionales a lo largo del año, como la Asamblea General de las Naciones Unidas y las Cumbres del G8, para celebrar cumbres y reuniones ministeriales ad hoc a fin de seguir manteniendo contactos de alto nivel.

Los funcionarios deberían mantener contactos más frecuentes y regulares. Puesto que actualmente no existe una reunión formal periódica a este nivel [13], sería conveniente que los funcionarios encargados de las relaciones UE-Canadá en Bruselas y Ottawa mantuviesen contactos regulares por teleconferencia o videoconferencia (al menos dos al semestre y ad hoc en caso necesario) en el grupo director. Diversas reuniones de especialistas de la Troika sobre política exterior y de seguridad se han institucionalizado (actualmente se celebran veintiuna reuniones anuales de este tipo con Canadá). Dichas reuniones seguirían celebrándose de forma ad hoc, cuando surja la necesidad, pero integrándose en los cauces formales de las relaciones UE-Canadá. Aunque los «sistemas de alerta» y la solución de diferencias desempeñarán su papel en estas reuniones siempre que sea necesario, los contactos entre la UE y Canadá deberían centrarse en determinar por adelantado posibles ámbitos de cooperación y garantizar un enfoque coordinado. Dichos contactos se intensificarían antes de las principales reuniones internacionales, como la Asamblea General de las Naciones Unidas, las conferencias internacionales o las crisis.

[13] Si bien es cierto que hay contactos formales periódicos de especialistas en sectores técnicos concretos (por ejemplo en el ámbito de la cooperación nuclear), los contactos a este nivel no son formales a escala internacional.

3.3. Mecanismos institucionales

Para garantizar la coherencia entre todos los elementos de las relaciones UE-Canadá es necesario crear una estructura de coordinación única.

La Comisión Europea ha determinado dos opciones para adaptar las estructuras de gestión de las relaciones UE-Canadá: A) revisar el Acuerdo marco de 1976, ofreciendo a las relaciones UE-Canadá un nuevo fundamento jurídico y B) publicar una declaración política que establezca la nueva estructura de coordinación seguida, a su debido tiempo, de una revisión del Acuerdo marco.

Con estas dos opciones, la Comisión Europea reconoce que habrá que revisar en algún momento el Acuerdo marco de 1976, ya que lo limitado de su alcance no permite crear una estructura única de coordinación en todos los niveles de las relaciones UE-Canadá. Lo que es más, aparte del Acuerdo marco, existen más de veinte acuerdos distintos entre la UE y Canadá que, en ocasiones, establecen sus propias estructuras bilaterales de diálogo (véase el Anexo). En interés de la transparencia y la buena administración, parece lógico agrupar todos estos acuerdos en un único marco que rija las relaciones entre la UE y Canadá.

Sigue quedando la duda de cuándo debe revisarse el Acuerdo marco, ya que ello implicará un procedimiento legislativo pesado que comprometerá una serie de recursos durante varios meses, si no varios años. El panorama se complica aún más ante los trabajos en marcha de la Convención sobre el futuro de la UE, que probablemente modificará la PESC. Tal vez convendría esperar los resultados de la Convención y de la Conferencia Intergubernamental, así como de la ampliación, antes de poner en marcha un procedimiento para actualizar totalmente el marco jurídico que rige las relaciones entre la UE y Canadá.

A fin de complicar lo menos posible el marco jurídico actual, las estructuras existentes podrían adaptarse provisionalmente a fin de facilitar una coordinación unificada.

El Comité mixto de cooperación existente, con sus distintos subcomités, fue creado por el artículo IV del Acuerdo marco de 1976 [14] con un mandato estrictamente económico y comercial. Por parte de la UE, el Comité está presidido por la Comisión, con los Estados miembros invitados en calidad de observadores. Con la ampliación de la cooperación política UE-Canadá y el establecimiento del Plan de actividad, se han creado estructuras paralelas para tratar los problemas que han ido surgiendo con arreglo al segundo y tercer pilar, reflejando las distintas competencias de las instituciones de la UE. En ocasiones estas estructuras se reúnen al mismo tiempo que el Comité mixto, pero no existe ningún vínculo formal entre los tres.

[14] "«Se constituirá un Comité mixto de cooperación encargado de fomentar y de seguir de cerca las diferentes actividades de cooperación comercial y económica previstas entre Canadá y la Comunidad. En el seno de dicho Comité tendrán lugar consultas a un nivel apropiado con el fin de facilitar la aplicación del presente Acuerdo y de promover la realización de sus objetivos generales. El Comité se reunirá normalmente una vez al año. Se reunirá además especialmente a solicitud de una u otra Parte. Serán constituidos grupos de trabajo , cada vez que una necesidad particular lo requiera, con el fin de asistir al Comité en el cumplimiento de sus tareas.»

Es evidente que este arreglo no resulta viable a largo plazo, vista la necesidad de una estructura única general que dirija las relaciones entre la UE y Canadá. Mientras siga vigente el Acuerdo marco de 1976, existe la obligación jurídica de convocar el Comité mixto al menos una vez al año. A su debido tiempo habrá que racionalizar la estructura del diálogo a alto nivel, estableciendo un único organismo para todos los pilares con el mandato de considerar todos los aspectos de las relaciones entre la UE y Canadá. Entretanto, podría intentarse aproximar más sistemáticamente estas tres vías de diálogo en el futuro, facilitando un foro para las consultas de alto nivel.

A corto y medio plazo podría recurrirse a una declaración política para establecer un grupo director operativo, con un mandato que abarque todos los pilares. Dicho grupo se encargaría de dirigir el funcionamiento cotidiano de las relaciones entre la UE y Canadá, especialmente la aplicación del Plan de actuación, facilitando un marco general informal orientado hacia el funcionamiento práctico a nivel de los funcionarios, marco que no existe actualmente. Los miembros de este grupo, por parte de la UE, serían la Comisión y la Presidencia, asistidas por la Secretaría del Consejo. Reflejando el hecho de que el mandato del grupo abarcaría todos los pilares, la Presidencia o la Comisión plantearían los temas de sus respectivas esferas de competencia. Aunque el grupo director ofrecería una visión general fundamental de las relaciones entre la UE y Canadá, no reemplazaría los conductos establecidos, que seguirían funcionando, especialmente el Subcomité de comercio e inversión del Comité mixto [15]. Dicho Subcomité seguiría desempeñando un papel esencial en la gestión de las relaciones comerciales y de inversión entre la UE y Canadá, incluida la negociación de un futuro acuerdo para la promoción del comercio y la inversión. El Subcomité de comercio e inversión continuaría informando al Comité mixto.

[15] Otros órganos especializados que gestionan las relaciones entre la UE y Canadá en ámbitos técnicos (como el grupo de trabajo técnico mixto Euratom-Canadá) seguirían funcionando como instancias distintas en el marco general de las relaciones UE-Canadá.

En consecuencia, la Comisión Europea considera que la opción B) sería una buena forma de seguir avanzando en la coyuntura actual. Existen argumentos sólidos para revisar el Acuerdo marco de 1976, que se ha quedado anticuado. No obstante, las incertidumbres vinculadas a los trabajos de la Convención hacen que parezca conveniente esperar a ver el panorama institucional futuro de la UE antes de lanzarse a emprender una acción de tal envergadura. Entretanto, bastaría una declaración política para reforzar el papel coordinador de las estructuras existentes, a fin de hacer más operativas las relaciones entre la UE y Canadá.

4. Conclusión

La relación formal entre la UE y Canadá es la más antigua existente con un país desarrollado. En un entorno internacional cambiante y que presenta cada vez más retos, los lazos profundos que unen a la UE y a Canadá son más importantes que nunca. A la vez que la propia UE se aproxima a unos cambios sin precedente, debe revitalizar sus relaciones con Canadá y situarlas sobre una base firme.

Funcionamiento:

- Es necesario adaptar y racionalizar los canales de comunicación existentes. La Comisión recomienda que una estructura única, gestionada en cuanto a los trabajos por un grupo director, englobe todo el alcance, cada vez más amplio, de las relaciones entre la UE y Canadá.

- Hay que actualizar el marco jurídico a fin de reflejar los cambios experimentados por las relaciones UE-Canadá durante las tres últimas décadas, y establecer la nueva estructura que requiere el futuro. La Comisión recomienda que los Jefes de Estado y de Gobierno presenten una Declaración política, acompañada de una revisión del Acuerdo marco de 1976 que se realizaría cuando se conozcan los resultados de la Convención.

Estas adaptaciones esenciales de los mecanismos que rigen las relaciones UE-Canadá nos ayudarían a conseguir una cooperación más práctica que la actual. Deseamos colaborar más sistemáticamente en todos los niveles y ofrecer resultados concretos que aporten un valor añadido tanto a la UE como a Canadá. La Comisión Europea considera que los siguientes ámbitos presentan un potencial especial para la cooperación:

- La UE y Canadá deberían promover activamente sus valores comunes en la escena internacional. Con este fin, la UE y Canadá tendrían que tomar medidas para reforzar su cooperación en materia de política exterior y de seguridad. Los funcionarios de ambas partes deberían coordinar sistemáticamente sus posiciones antes de los principales acontecimientos y reuniones internacionales de las instituciones multilaterales.

- Canadá no sólo es un socio político muy valioso para la UE, es también un interlocutor comercial clave. Los funcionarios canadienses y de la Comisión ya han empezado a implementar las instrucciones de la Cumbre de Ottawa de diciembre de 2002 en el sentido de elaborar un acuerdo bilateral para la promoción del comercio y la inversión de amplio alcance y con proyección de futuro. Dicho acuerdo abordará temas que van más allá del acceso tradicional a los mercados, reflejando así un nuevo compromiso para reforzar el comercio y los flujos de inversión bilaterales, a la vez que seguirá apoyando el sistema de comercio multilateral y proyectando nuestros valores comunes.

- Los europeos y los canadienses comparten objetivos comunes en el ámbito de la justicia y los asuntos de interior, tanto en lo que respecta a la lucha actual contra el terrorismo como en el contexto de la protección de las libertades civiles. La circulación de las personas, la emigración y el derecho de asilo son temas que tienden a abarcar cada vez más los diversos ámbitos. La UE y Canadá deberían intensificar su cooperación en todos ellos, beneficiándose a la vez de sus experiencias respectivas.

- Las amenazas para el medio ambiente, tanto mundiales como locales, plantean un desafío apremiante a la comunidad internacional. La UE y Canadá colaboran activamente para hacer avanzar el programa medioambiental en la escena mundial.

- Hay que reforzar constantemente, desde la base, las ya intensas relaciones entre la UE y Canadá. Los vínculos educativos y culturales entre europeos y canadienses garantizan la fuerza futura de nuestra asociación. La Comisión Europea estudiará la forma de intensificar el intercambio de jóvenes entre Europa y Canadá, y seguirá colaborando con este país en la escena internacional para velar por el reconocimiento y la defensa de la diversidad cultural. La Comisión Europea seguirá estudiando con Canadá las posibilidades de intensificar la cooperación en los sectores audiovisual y cultural.

Anexo

Lista de acuerdos entre la UE y Canadá

Acuerdos marco

- ACUERDO MARCO de cooperación comercial y económica entre las Comunidades Europeas y Canadá, 1976

- Declaración común de las Comunidades Europeas y Canadá sobre las relaciones transatlánticas, 1990

- DECLARACIÓN política sobre las relaciones entre la UE y Canadá, 1996

- PLAN DE ACTUACIÓN conjunta Canadá-UE, 1996

Acuerdos Sectoriales;

- ACUERDO de cooperación entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica y el Gobierno de Canadá sobre las utilizaciones pacíficas de la energía atómica

- CANJE DE NOTAS entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y el Gobierno de Canadá por el que se modifica el Acuerdo de cooperación entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y el Gobierno de Canadá, de 6 de octubre de 1959, sobre las utilizaciones pacíficas de la energía atómica, particularmente en la medida en que se refiere a las salvaguardas (con canjes de notas adicionales)

- ENMIENDAS del Acuerdo de cooperación relativo a las utilizaciones pacíficas de la energía atómica entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y el Gobierno de Canadá, de 6 de octubre de 1959, en forma de Canje de Notas

- ACUERDO de cooperación entre Canadá y la Comunidad Europea de la Energía Atómica en el ámbito de la investigación nuclear

- MEMORÁNDUM DE ACUERDO entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica, representada por la Comisión de las Comunidades Europeas, y el Gobierno de Canadá relativo a la cooperación en la investigación y el desarrollo en el ámbito de la fusión

- Acuerdo de Ejecución entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica representada por la Comisión de las Comunidades Europeas y «Atomic Energy of Canada Limited», entidad designada como agente ejecutivo por el Gobierno de Canadá relativo a la participación de Canadá en la contribución de la Comunidad Europea de la Energía Atómica a las actividades de diseño técnico (ADT) del reactor experimental termonuclear internacional (ITER)

- MEMORÁNDUM DE ACUERDO relativo a la cooperación entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica y el Gobierno de Canadá en el campo de la fusión nuclear controlada

- ACUERDO en forma de canje de notas por el que se modifica el Acuerdo de cooperación entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y el Gobierno de Canadá, de 6 de octubre de 1959, sobre las utilizaciones pacíficas de la energía atómica

- ACTAS APROBADAS al Acuerdo en forma de Canje de Notas entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y el Gobierno de Canadá por el que se modifica el Acuerdo de cooperación entre la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y el Gobierno de Canadá, de 6 de octubre de 1959, sobre las utilizaciones pacíficas de la energía atómica

- ACUERDO entre las Comunidades Europeas y el Gobierno de Canadá relativo a la aplicación de sus normas de competencia

- ACUERDO entre la Comunidad Europea y Canadá sobre cooperación aduanera y asistencia mutua en materia aduanera

- ACUERDO entre la Comunidad Europea y el Gobierno de Canadá por el que se establece un programa de cooperación en materia de enseñanza superior y formación profesional

- ACUERDO entre la Comunidad Europea y el Gobierno de Canadá por el que se renueva el programa de cooperación en materia de enseñanza superior y formación profesional

- ACUERDO entre la Comunidad Europea y el Gobierno de Canadá sobre medidas sanitarias para proteger la salud pública y la sanidad animal en el comercio de animales vivos y de productos de origen animal

- ACUERDO de cooperación científica y tecnológica entre la Comunidad Europea y Canadá

- ACUERDO para la conclusión de negociaciones entre la Comunidad Europea y Canadá con arreglo al apartado 6 del artículo XXIV del GATT

- Canje de notas entre la Comunidad Europea y Canadá sobre la conclusión de negociaciones con arreglo al apartado 6 del artículo XXIV del GATT

- CANJE DE NOTAS entre la Comisión Europea y el Gobierno de Canadá en materia de cooperación medioambiental, 1975

- ACUERDO entre la Comunidad Económica Europea y Canadá relativo al comercio de bebidas alcohólicas

- ACUERDO entre la Comunidad Europea, Canadá y la Federación de Rusia sobre normas internacionales de captura no cruel

- Acuerdo sobre el reconocimiento mutuo entre la Comunidad Europea y Canadá - Evaluación de la conformidad, 1998

- Declaración conjunta sobre comercio electrónico en la sociedad de la información mundial, de diciembre de 1999.

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