Source: EURLEX
Language: es
Format: md

CONCLUSIONES DE LA ABOGADO GENERAL

SRA. JULIANE KOKOTT

presentadas el 21 de marzo de 2013 (
[1](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0001)
)

Asunto C‑65/12

Leidseplein Beheer BV,

H.J.M. de Vries

(Petición de decisión prejudicial planteada por el Hoge Raad der Nederlanden)

«Directiva 2008/95/CE — Derecho de marcas — Derecho del titular de una marca registrada — Marca de renombre — Uso de un signo idéntico o similar a una marca de renombre sin justa causa y de forma desleal por un tercero — Concepto de justa causa»

I. Introducción

| 1. | Los Estados miembros pueden atribuir a los titulares de marcas de renombre el derecho a prohibir a terceros el uso de signos similares cuando con la utilización del signo realizada sin justa causa se pretenda obtener una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca de renombre, o se pueda causar perjuicio a los mismos. |

| 2. | Después de que, con motivo de la publicidad mediante palabras clave en Internet, el Tribunal de Justicia se hubiera ocupado ya de ciertos aspectos de una posible justificación, ( [2](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0002) ) procede analizar ahora en qué medida el uso de buena fe de un signo antes de la solicitud de una marca similar que posteriormente adquiere renombre puede justificar que se siga usando dicho signo. En concreto, el Sr. de Vries y su empresa, Leidseplein Beheer BV, mucho antes del primer registro de las marcas de Red Bull, ya usaban el dibujo de un bulldog con las palabras «The Bulldog». Ahora se debate si Red Bull puede prohibir el uso de ese signo para una bebida energética. |

II. Marco jurídico

A. Derecho de la Unión

| 3. | El artículo 5, apartado 1, de la Directiva 89/104/CEE ( [3](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0003) ) regula los derechos que asisten a todos los titulares de marcas:  «La marca registrada confiere a su titular un derecho exclusivo. El titular estará facultado para prohibir a cualquier tercero el uso, sin su consentimiento, en el tráfico económico:   | a) | de cualquier signo idéntico a la marca para productos o servicios idénticos a aquellos para los que la marca esté registrada; |  | b) | de cualquier signo que, por ser idéntico o similar a la marca y por ser idénticos o similares los productos o servicios designados por la marca y el signo, implique por parte del público un riesgo de confusión, que comprende el riesgo de asociación entre el signo y la marca.» | |

| 4. | El artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104 regula los derechos adicionales del titular de una marca de renombre:  «Cualquier Estado miembro podrá asimismo disponer que el titular esté facultado para prohibir a cualquier tercero el uso, sin su consentimiento, en el tráfico económico, de cualquier signo […] similar a la marca para productos o servicios que no sean similares a aquéllos para los que esté registrada la marca, cuando ésta goce de renombre en el Estado miembro y con la utilización del signo realizada sin justa causa se pretenda obtener una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca o se pueda causar perjuicio a los mismos.» |

B. Derecho de los Países Bajos

| 5. | La legislación sobre marcas en los Países Bajos se recoge en la Convención del Benelux sobre Propiedad Intelectual, firmada en La Haya el 25 de febrero de 2005. El artículo 2.20, apartado 1, letra c), de la Convención se corresponde con el artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104. |

III. Hechos y petición de decisión prejudicial

| 6. | Red Bull es titular de la marca denominativa/figurativa «Red Bull Krating‑Daeng», registrada el 11 de julio de 1983 para la clase 32 (bebidas no alcohólicas). El producto más conocido de dicha empresa es la bebida energética homónima. |

| 7. | El Sr. de Vries es titular de la marca denominativa/figurativa «The Bulldog», registrada el 14 de julio de 1983 también para la clase 32 (bebidas no alcohólicas), y de otras marcas similares más recientes. Utilizaba dicho signo desde (mucho) antes de que Red Bull registrase su marca en 1983 para «servicios de hostelería donde se venden bebidas» y para diversas actividades de merchandising: en concreto, según sus propias declaraciones, desde 1975 para los llamados «coffeshops», así como para cafeterías, un hotel, un establecimiento de alquiler de bicicletas y, desde 1997, para una bebida energética. Al parecer, Leidseplein Beheer BV es la sociedad utilizada por el Sr. de Vries para ejercer dichas actividades. |

| 8. | Red Bull pretende conseguir, en particular, que el Sr. de Vries no produzca ni comercialice bebidas energéticas con envases que lleven el signo «Bull Dog» o cualquier otro signo del que forme parte el elemento denominativo «Bull», o bien otros signos cuya similitud pueda inducir a confusión con las marcas registradas de Red Bull. |

| 9. | En primera instancia, ante el Rechtbank Amsterdam, el Sr. de Vries venció. En cambio, en segunda instancia, ante el Gerechtshof te Ámsterdam, resultó vencedora Red Bull. En la actualidad se encuentra pendiente ante el Hoge Raad el recurso de casación interpuesto por el Sr. de Vries. |

| 10. | Según la petición de decisión prejudicial, hasta ahora no se ha analizado suficientemente la similitud entre uno y otro signo. Por lo tanto, no cabe suponer en el presente procedimiento que exista un riesgo de confusión. Además, en la petición de decisión prejudicial no se responde a la cuestión de si el Sr. de Vries pretendía hacerse con una parte del millonario volumen de negocios que Red Bull obtiene con las bebidas energéticas y, al socaire de su marca notoria, obtuvo una ventaja desleal de la reputación de la misma. ( [4](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0004) ) |

| 11. | Antes bien, el Hoge Raad alberga dudas sobre la posibilidad de que el anterior uso del signo pueda ser una justa causa. Por esta razón, plantea al Tribunal de Justicia la siguiente cuestión:  «¿Debe interpretarse el artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104/CEE en el sentido de que puede afirmarse que existe una justa causa con arreglo a la citada disposición si el signo que es idéntico o similar a la marca de renombre ya ha sido utilizado de buena fe por el tercero o los terceros de que se trate antes de que dicha marca fuera registrada?» |

| 12. | Presentaron observaciones por escrito las partes del procedimiento principal (Leidseplein Beheer B.V. junto con H.J.M. de Vries, y Red Bull GmbH), además de la República Italiana y la Comisión Europea. Salvo Italia, todas ellas intervinieron también en la vista celebrada el 27 de febrero de 2013. |

IV. Apreciación jurídica

A. Sobre el contexto de la cuestión prejudicial

| 13. | En primer lugar, respecto de la aplicabilidad de las normas que contiene el artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104, procede señalar que, conforme a reiterada jurisprudencia, aunque estas disposiciones sólo se refieren expresamente al caso de que se haga uso de un signo idéntico o similar a una marca de renombre para productos o servicios que no son similares a aquéllos para los que esté registrada esa marca, la protección que en ellas se establece también es válida, con mayor razón, respecto del uso de un signo idéntico o similar a una marca de renombre para productos o servicios idénticos o similares a aquellos para los que la marca esté registrada. ( [5](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0005) ) Por lo tanto, rigen también en el caso de autos, que versa sobre productos idénticos, a saber, bebidas energéticas. |

| 14. | Seguidamente, en lo tocante al alcance de la protección conferida a los titulares de marcas de renombre, del tenor del artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104 se desprende que los titulares de esas marcas están facultados para prohibir el uso por terceros, en el tráfico económico, de signos idénticos o similares a éstos, sin su consentimiento y sin justa causa, cuando ese uso se aproveche indebidamente del carácter distintivo o de la notoriedad de las mencionadas marcas o menoscabe su carácter distintivo o su notoriedad. El ejercicio de ese derecho por el titular de la marca de renombre no exige que exista riesgo de confusión para el público pertinente. ( [6](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0006) ) |

| 15. | Las infracciones frente a las que garantiza protección el artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104 son, en primer lugar, el perjuicio causado al carácter distintivo de la marca («dilución»); en segundo lugar, el perjuicio causado a la notoriedad de dicha marca («difuminación») y, en tercer lugar, el provecho indebido que se obtenga del carácter distintivo o de la notoriedad de dicha marca («parasitismo»), siendo una sola de estas infracciones suficiente para aplicar la regla establecida en las mencionadas disposiciones. ( [7](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0007) ) |

| 16. | En el procedimiento nacional, el Gerechtshof, tribunal de segunda instancia, consideró que existía un «provecho obtenido indebidamente del carácter distintivo o de la notoriedad de la marca», también denominado «parasitismo». Esta violación de los derechos del titular de la marca no se vincula al perjuicio sufrido por la marca, sino a la ventaja obtenida por el tercero del uso del signo idéntico o similar a ésta. Dicho concepto incluye, en particular, los casos en los que, gracias a una transferencia de la imagen de la marca o de las características proyectadas por ésta hacia los productos designados por el signo idéntico o similar, existe una explotación manifiesta de la marca de renombre. ( [8](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0008) ) |

| 17. | El Hoge Raad aplazó provisionalmente la resolución sobre el correspondiente motivo de casación del Sr. de Vries para preguntar antes al Tribunal de Justicia si cabe afirmar que existe una justa causa con arreglo al artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104 si el signo que es idéntico o similar a la marca de renombre ya se usaba de buena fe por el tercero o los terceros de que se trate antes de que dicha marca fuese registrada. |

B. Sobre la hipótesis de Red Bull

| 18. | A este respecto, Red Bull sostiene que sólo puede haber justa causa si para el usuario de dicho signo existe la necesidad de usar precisamente ese signo, y si, con independencia del perjuicio causado por el uso al titular de la marca, no se le puede exigir razonablemente que se abstenga de usarlo. Dicho de otro modo: Debe existir una razón imperiosa que excluya la posibilidad de renunciar al uso controvertido. Red Bull apoya esta tesis en una sentencia del Tribunal de Primera Instancia, ( [9](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0009) ) en una resolución de una Sala de Recursos de la OAMI ( [10](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0010) ) y en la anterior jurisprudencia del Tribunal de Justicia del Benelux. ( [11](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0011) ) |

C. Sobre el tenor literal

| 19. | Partiendo de la versión neerlandesa del artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104, la interpretación restrictiva de Red Bull puede parecer más acertada que si nos ceñimos a otras versiones lingüísticas. En la neerlandesa no se utiliza la expresión «justa causa» («rechtvaardige reden»), sino «causa plausible» o «causa válida» («geldige reden»). Incluso podría llegarse a entender esta versión en el sentido de que debe existir un derecho concreto a usar el signo, por ejemplo, un derecho al nombre o una marca anterior. |

| 20. | En cambio, el término alemán «rechtfertigender Grund», así como los correspondientes de la versión francesa («juste motif») y de la inglesa («due cause») pueden entenderse también en el sentido de que la razón para usar el signo no tiene que ser de carácter imperioso. De este modo, podría bastar que existiese un interés legítimo que prevaleciese sobre los intereses del titular de la marca de renombre. |

| 21. | A primera vista no se aprecia por qué el uso anterior de un signo no pueda servir para justificar un interés legítimo potencialmente preponderante. |

| 22. | Ahora bien, las diversas versiones lingüísticas de una disposición de la Unión deben interpretarse de un modo uniforme. En caso de discrepancia entre las mismas, la disposición de que se trate debe interpretarse, en principio, en función del sistema general y de la finalidad de la normativa de la que forma parte. ( [12](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0012) ) |

D. Sobre el sistema de la Directiva 89/104

| 23. | En realidad, Red Bull fundamenta su postura en el sistema de la Directiva 89/104 y en su transposición en la Convención del Benelux. Su tesis se basa en las disposiciones sobre protección de las llamadas marcas de hecho, es decir, marcas que no están registradas y que sólo se protegen en atención a su uso. |

| 24. | En su artículo 4, apartado 4, letra b), la Directiva 89/104 permite a los Estados miembros denegar el registro de una marca cuando ya existan derechos sobre una marca no registrada y ésta confiera a su titular el derecho a prohibir el uso de la marca posterior. Además, el artículo 6, apartado 2, permite a los Estados miembros reconocer derechos anteriores de ámbito local. Tal como pone de relieve también el quinto considerando, por tanto, los Estados miembros pueden reconocer y proteger marcas no registradas, pero no están obligados a hacerlo. |

| 25. | La Convención del Benelux no hace uso de estas opciones. Conforme a sus disposiciones, una marca sólo puede adquirirse mediante el registro, y no mediante el mero uso. En opinión de Red Bull, en un sistema de registro puro el único elemento correctivo es la sanción de una solicitud de marca de mala fe con arreglo al artículo 3, apartado 2, letra d), de la Directiva 89/104. También Italia alega que en un sistema como éste, el uso previo de buena fe de un signo no puede ser justa causa con arreglo al artículo 5, apartado 2. |

| 26. | Según esta línea argumentativa, en definitiva, el reconocimiento del uso anterior de buena fe de un signo como posible justa causa en el sentido del artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104 derivaría indirectamente en la protección de marcas no registradas. |

| 27. | Sin embargo, este argumento no resulta convincente. El reconocimiento como justa causa potencial no significa que quien haya usado un signo sin registrarlo pueda reivindicar la protección de una marca, y tampoco se desprende de ese reconocimiento que tal justificación haya de ser válida en todos los casos. |

| 28. | Por lo demás, el uso de un signo que quizá esté justificado en virtud del artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104 puede estar prohibido, no obstante, por el artículo 5, apartado 1, si existe riesgo de confusión, pues en ese caso habría que temer la inducción a error de los consumidores. |

| 29. | A esta última consideración opone Red Bull que la protección del artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104 es más amplia que la que confiere el artículo 5, apartado 1, pero tampoco este argumento resulta convincente. En realidad, estos dos derechos cumplen funciones diferentes. El artículo 5, apartado 2, está dirigido exclusivamente a proteger al titular de la marca, mientras que el artículo 5, apartado 1, persigue también proteger a los consumidores frente al engaño. Por lo tanto, la protección de marcas sencillas puede ser aplicable en casos en que no se aplique la protección de las marcas de renombre, y viceversa. |

| 30. | A título complementario procede señalar que el sistema de la Directiva 89/104 podría verse afectado en otro punto: a saber, en el impedimento relativo para el registro de la marca de renombre que impone el artículo 4, apartados 3 y 4, letra a). En efecto, estas disposiciones utilizan la misma terminología que el artículo 5, apartado 2. Sin embargo, dado que el signo controvertido en el presente asunto ya fue registrado antes de que «Red Bull» se convirtiese en una marca de renombre, no procede pronunciarse sobre las posibles consecuencias de la interpretación que aquí se propone del artículo 5, apartado 2, para el registro de marcas. |

| 31. | Por lo tanto, tampoco el sistema de la Directiva exige acoger la interpretación restrictiva de Red Bull. |

E. Sobre la ponderación necesaria

| 32. | En consecuencia, no sorprende que, en su reciente sentencia Interflora e Interflora British Unit, a la que también se remite el Hoge Raad para fundamentar la necesidad de su petición de decisión prejudicial, el Tribunal de Justicia no entendiese el concepto de «justa causa» como razón imperiosa. El citado asunto versaba sobre una publicidad en Internet a partir una palabra clave correspondiente a una marca de renombre. Con la publicidad se proponía una alternativa frente a los productos o servicios del titular de la marca de renombre, pero sin ofrecer una simple imitación de los productos o servicios del titular de dicha marca, sin causar una dilución o una difuminación y sin menoscabar por lo demás las funciones de la mencionada marca. Este uso constituye, en principio, una competencia sana y leal en el sector de los productos o de los servicios de que se trate y, por lo tanto, se realiza con «justa causa» en el sentido del artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104. ( [13](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0013) ) |

| 33. | Aunque utilizar dicha marca como palabra clave en la publicidad en Internet puede contribuir a una competencia sana y leal con el titular de una marca de renombre, dicha publicidad no es un requisito de imperiosa necesidad para tal competencia. |

| 34. | En consecuencia, en la sentencia Interflora e Interflora British Unit el Tribunal de Justicia no se basó en que el uso de marcas de renombre como palabras claves no tenía alternativa, sino que basó su resolución en una ponderación entre el perjuicio para la marca y otros bienes jurídicos, en particular, la libre competencia. |

| 35. | Por lo demás, realizar una ponderación se acerca más a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia que afirma que en general la Directiva pretende conciliar, por una parte, el interés del titular de una marca en proteger la función esencial de ésta y, por otra, los intereses de otros operadores económicos en disponer de signos que pueden designar sus productos y servicios. ( [14](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0014) ) |

| 36. | También el artículo 5, apartado 2, de la Directiva de marcas incorpora una ponderación. En efecto, el titular de una marca de renombre no puede prohibir todo uso de la marca o de signos similares, sino sólo la utilización realizada sin justa causa con que se pretenda obtener una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca o se pueda causar perjuicio a los mismos. A este respecto, la ventaja desleal o el perjuicio están estrechamente relacionados con la ausencia de una justa causa. Si el uso de un signo está justificado, no es posible, por lo general, descalificarlo como desleal. ( [15](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0015) ) |

| 37. | Por lo tanto, procede vincular el análisis de la justa causa al examen de si con el uso de un signo se pretende obtener una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca. Dicho análisis exige una apreciación global que tenga en cuenta todos los factores pertinentes del caso de autos. ( [16](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0016) ) |

| 38. | A este respecto, el Tribunal de Justicia atendió particularmente a la intensidad del renombre y la fuerza del carácter distintivo de la marca, el grado de similitud entre las marcas en conflicto y la naturaleza y el grado de proximidad de los productos o servicios de que se trata. En relación con la intensidad del renombre y la fuerza del carácter distintivo de la marca anterior, consideró que, cuanto mayores sean el carácter distintivo y el renombre de dicha marca, más fácilmente podrá admitirse la existencia de una infracción. Cuanto más inmediata y fuerte sea la evocación de la marca, mayor será el riesgo de que con el uso actual o futuro del signo se obtenga una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca o bien se cause perjuicio a los mismos. ( [17](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0017) ) |

| 39. | Al proceder a dicho análisis, los órganos jurisdiccionales nacionales deberán tener en cuenta que se trata de productos idénticos y, por tanto, que existe una especial probabilidad de asociación con la marca de gran renombre en relación con esos productos. Sin embargo, los signos no son idénticos, sino que simplemente coinciden en la palabra «Bull», que en el signo del Sr. de Vries es tan sólo una parte de la palabra Bulldog, a la cual además se asocia una imagen totalmente diferente. |

| 40. | No obstante, la característica esencial de una ventaja desleal es que un tercero pretenda aprovecharse de una marca de renombre mediante el uso de un signo similar a ésta para beneficiarse de su poder de atracción, de su reputación y de su prestigio, y explotar el esfuerzo comercial realizado por el titular de la marca para crear y mantener la imagen de ésta sin ofrecer a cambio compensación económica alguna y sin hacer ningún tipo de esfuerzo a estos efectos. ( [18](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0018) ) |

| 41. | En dicha apreciación puede adquirir especial importancia el hecho de que el signo «The Bulldog» ya estuviera registrado como marca para bebidas no alcohólicas desde 1983. Aunque la marca «Red Bull» es unos días más antigua, resulta dudoso que en ese momento ya fuera de renombre. Por lo tanto, el Sr. de Vries en principio puede invocar, en relación con esa marca, el principio reconocido en el Derecho de la Unión de respeto de los derechos adquiridos, ( [19](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0019) ) para justificar su uso en relación con una bebida energética no alcohólica. En principio, no cabe considerar que el ejercicio de un derecho existente sea desleal e injustificado sólo porque posteriormente otra marca haya alcanzado un elevado grado de notoriedad y por ello colisione su ámbito de protección con el ámbito de protección de marcas existentes. |

| 42. | No obstante, ha de reconocerse que ni siquiera el Sr. de Vries no alega haber utilizado dicha marca en relación con bebidas energéticas antes de 1997, y tampoco el Hoge Raad parece haber analizado los efectos de dicha marca en su petición de decisión prejudicial. Antes bien, tuvo en cuenta que la marca se había utilizado para otras actividades económicas en el sector de la hostelería. |

| 43. | Sin embargo, también un uso como éste debe tenerse en cuenta en la ponderación de intereses, pues constituye un esfuerzo propio del tercero, a quien ya no puede reprocharse actuar como un parásito sin hacer esfuerzo alguno. En efecto, en virtud del anterior uso también pueden haberse incrementado el poder de atracción, la reputación y el prestigio del signo, los cuales deben considerarse como intereses legítimos del tercero. Lo mismo cabe aplicar también, en menor medida, cuando el signo ha sido utilizado después del registro de la marca pero antes de que ésta adquiriese renombre. En el presente caso no ha de determinarse cuál es la relevancia que corresponde al uso de un signo que tuvo lugar después de que la marca adquiriese renombre. |

| 44. | Por lo demás, dado que el anterior uso de un signo puede generar poder de atracción, reputación y prestigio, su actual uso también puede contribuir a que se cumpla la función de origen de la marca y, por tanto, a una mejor información de los consumidores. Así, en el presente asunto existe la posibilidad de que, al menos, los consumidores de Ámsterdam puedan asociar el signo «The Bulldog» mejor con una determinada empresa que los nombres «de Vries» o «Leidseplein Beheer» u otra denominación completamente nueva. |

| 45. | Este interés legítimo en el uso de un signo anteriormente utilizado no se desvirtúa tampoco por el hecho de que el Sr. de Vries posiblemente no comenzase a comercializar bebidas energéticas hasta que Red Bull comenzó a tener éxito con dicho producto. La legislación sobre marcas no tiene por objeto impedir a determinadas empresas que participen en la competencia existente en determinados mercados. Antes bien, como se desprende de la sentencia Interflora, dicha competencia es algo deseable en el mercado interior. ( [20](#t-ECR_62012CC0065_ES_01-E0020) ) Además, en el marco de la referida competencia, salvo que exista riesgo de confusión, las empresas deben tener derecho, en principio, a usar los signos por los que se las conoce en el mercado. |

| 46. | En ese sentido, el ejemplo aducido por Red Bull de una librería asentada con el nombre de «Green Apple» que comienza a vender ordenadores bajo esa denominación, tampoco puede considerarse automáticamente una violación de los derechos de la marca de renombre «Apple». |

| 47. | Sin embargo, como acertadamente subraya la Comisión, siempre es posible combatir determinadas formas de uso de un signo anteriormente utilizado si éstas, teniendo en cuenta todas las circunstancias, pueden conducir a que se obtenga sin justa causa una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca de renombre, o pueden causar perjuicio a los mismos. Así podría ser, por ejemplo, cuando la presentación del signo causase a los consumidores una impresión de especial cercanía con la marca de renombre. |

| 48. | En el caso concreto, los órganos jurisdiccionales nacionales han de tener en cuenta todos estos a la hora de examinar si con el uso de un signo se pretende obtener sin justa causa una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca. |

V. Conclusión

| 49. | En consecuencia, propongo al Tribunal de Justicia que responda a la petición de decisión prejudicial del siguiente modo:  «Para apreciar si un tercero en el sentido del artículo 5, apartado 2, de la Directiva 2008/95/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2008, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas, pretende obtener sin justa causa una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de la marca al usar un signo similar a una marca de renombre, debe tenerse en cuenta, a su favor, si ha utilizado el signo de buena fe para otros productos o servicios antes de que se registrase la marca de renombre o ésta adquiriese su renombre.» |

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(
[1](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0001)
) Lengua original: alemán.

(
[2](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0002)
) Sentencia de 22 de septiembre de 2011, Interflora e Interflora British Unit ([C-323/09, Rec. p. I-8625](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62009C?0323&locale=ES)), apartado 91.

(
[3](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0003)
) La petición de decisión prejudicial se refiere a la Directiva 89/104/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, Primera Directiva relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados Miembros en materia de marcas ([DO L 40, p. 1](./../../../legal-content/ES/AUTO/?uri=OJ:L:1988:040:TOC)). Sin embargo, es de aplicación la Directiva 2008/95/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2008, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas ([DO L 299, p. 25](./../../../legal-content/ES/AUTO/?uri=OJ:L:2008:299:TOC)), cuyas disposiciones relevantes, no obstante, no se diferencian en cuanto a su contenido de las de la Primera Directiva.

(
[4](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0004)
) Apartado 3.10.2 de la resolución de remisión.

(
[5](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0005)
) Sentencias de 9 de enero de 2003, Davidoff ([C-292/00, Rec. p. I-389](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62000C?0292&locale=ES)), apartado 30; de 23 de marzo de 2010, Google France y Google ([C-236/08 a C-238/08, Rec. p. I-2417](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62008C?0236&locale=ES)), apartado 48, así como Interflora e Interflora British Unit (citada en la nota 2), apartado 68.

(
[6](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0006)
) Sentencias de 18 de junio de 2009, L’Oréal y otros ([C-487/07, Rec. p. I-5185](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62007C?0487&locale=ES)), apartado 36, así como Interflora e Interflora British Unit (citada en la nota 2), apartados 70 y 71.

(
[7](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0007)
) Sentencias de 27 de noviembre de 2008, Intel Corporation ([C-252/07, Rec. p. I-8823](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62007C?0252&locale=ES)), apartados 27 y 28; L’Oréal y otros (citada en la nota 6) apartados 38 y 42, así como Interflora e Interflora British Unit (citada en la nota 2), apartados 70 y 71.

(
[8](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0008)
) Sentencias L’Oréal y otros (citada en la nota 6), apartado 41, así como Interflora e Interflora British Unit (citada en la nota 2), apartado 74.

(
[9](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0009)
) Sentencia de 25 de marzo de 2009, L’Oréal/OAMI – Spa Monopole (SPALINE) (T‑21/07, no publicada en la Recopilación), apartado 43.

(
[10](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0010)
) Resolución de la Segunda Sala de Recurso de la OAMI de 10 de noviembre de 2010 (OStCaR/OSCAR) (R 1797/2008‑2), apartado 63.

(
[11](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0011)
) Sentencia de 1 de marzo de 1975, Bols/Colgate Palmolive (Claeryn/Klarein) GRUR International 1975, 399 (401).

(
[12](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0012)
) Sentencias de 5 de diciembre de 1967, van der Vecht ([19/67, Rec. pp. 462](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=61967??0019&locale=ES) y ss., especialmente, p. 473); de 27 de octubre de 1977, Bouchereau ([30/77, Rec. p. 1999](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=61977??0030&locale=ES)), apartados 13 y 14; de 14 de junio de 2007, Euro Tex ([C-56/06, Rec. p. I-4859](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62006C?0056&locale=ES)), apartado 27, y de 21 de febrero de 2008, Tele2 Telecommunication ([C-426/05, Rec. p. I-685](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62005C?0426&locale=ES)), apartado 25.

(
[13](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0013)
) Sentencia Interflora e Interflora British Unit (citada en la nota 2), apartado 91.

(
[14](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0014)
) Sentencias de 27 de abril de 2006, Levi Strauss ([C-145/05, Rec. p. I-3703](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62005C?0145&locale=ES)), apartado 29, y de 22 de septiembre de 2011, Budějovický Budvar ([C-482/09, Rec. p. I-8701](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62009C?0482&locale=ES)), apartado 34.

(
[15](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0015)
) Véanse las conclusiones del Abogado General Mengozzi presentadas el 10 de febrero de 2009 en el asunto L’Oréal y otros, sentencia citada en la nota 6, puntos 105 y ss.; véanse también Hacker, F., «§ 14 – Ausschließliches Recht – Sonderschutz der bekannten Marke», en Ströbele/Hacker, Markengesetz‑Kommentar, 9a ed., Carl‑Heymanns‑Verlag, Colonia 2009, p. 925, marg. 323, y Fezer, K.‑H., Markenrecht, 4a ed., Múnich 2009, § 14, p. 1167, marg. 814.

(
[16](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0016)
) Sentencias Intel Corporation (citada en la nota 7), apartado 68, y L’Oréal y otros (citada en la nota 6), apartado 44.

(
[17](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0017)
) Sentencias Intel Corporation (citada en la nota 7), apartados 67 a 69, y L’Oréal y otros (citada en la nota 6), apartado 44.

(
[18](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0018)
) Sentencias L’Oréal y otros (citada en la nota 6), apartado 49; Google France y Google (citada en la nota 5), apartado 102, así como Interflora e Interflora British Unit (citada en la nota 2), apartado 89.

(
[19](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0019)
) Sentencia de 27 de enero de 2011, Flos ([C-168/09, Rec. p. I-181](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62009C?0168&locale=ES)), apartado 50.

(
[20](#c-ECR_62012CC0065_ES_01-E0020)
) Sentencia Interflora e Interflora British Unit (citada en la nota 2), apartado 91. Véanse, además, el artículo 3 TUE, apartado 3, sobre la creación de un mercado interior, y el Protocolo (no 27) sobre mercado interior y competencia, además de la sentencia de 17 de noviembre de 2011, Comisión/Italia ([C-496/09, Rec. p. I-11483](http://eur-lex.europa.eu/query.html?DN=62009C?0496&locale=ES)), apartado 60.

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