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Language: es
Format: md

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# 51996IE0099

**DICTAMEN DEL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL sobre las relaciones entre la Unión Europea y la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental** 
  
*Diario Oficial n° C 097 de 01/04/1996 p. 0031*

  

Dictamen sobre las relaciones entre la Unión Europea y la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental

(96/C 97/11)

El 30 de marzo de 1995, de conformidad con el apartado 3 del artículo 23 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre las relaciones entre la Unión Europea y la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental.

La Sección de Relaciones Exteriores, Política Comercial y Desarrollo, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 12 de enero de 1996 (Ponente: Sr. Pezzini).

En su 332° Pleno de los días 31 de enero y 1 de febrero de 1996 (sesión del 1 de febrero de 1996), el Comité Económico y Social ha aprobado por mayoría, con cinco abstenciones el presente dictamen.

RESUMEN

El Comité señala que la ASEAN ha cumplido su objetivo inicial de evitar todo conflicto entre sus miembros y que esta estabilidad ha permitido a estos países conseguir un fuerte desarrollo económico.

Los objetivos de la ASEAN se han ido modificando un poco con el tiempo, como muestra entre otras la reciente decisión de crear una zona de Libre cambio entre sus miembros. En este ámbito, como en el de la ampliación a los antiguos países comunistas o todavía comunistas que debe afrontar la ASEAN, la Unión Europea podría aportar una ayuda muy valiosa, gracias a su experiencia, principalmente mediante una mayor cooperación con la Secretaría de la ASEAN.

En un contexto de aumento notable del comercio bilateral, con una saldo comercial favorable a la ASEAN y relaciones comerciales lastradas de problemas como el acceso a los mercados, el respeto de los derechos de propiedad intelectual o la utilización de los derechos anti-dumping, el Comité considera en primer lugar que la Unión Europea debe mejorar su imagen comercial en Asia. Confía en que la apertura de los Centros Europeos de Información Comercial (EBIC) y su conexión con la red de cámaras de comercio nacionales ya existente contribuirán a formas de cooperación más fructíferas. Por otra parte insta a la creación de empresas mixtas entre los países de la Unión Europea y los de la ASEAN por medio del ECIIP (EC International Investment Partners) y de otros proyectos elaborados por la Comisión.

El Comité considera que la presencia de Europa en esta región del mundo debería distinguirse por su calidad, más que por su volumen. El Comité solicita que la Unión, en sus acciones de cooperación, tienda a concentrarse en determinados sectores como el medio ambiente, las telecomunicaciones, la energía y la formación profesional.

El diálogo sobre los derechos humanos con los países de esta región del mundo es delicado. Sobre la cuestión de la cláusula social, el Comité recuerda sus tomas de posición anteriores que apuntan a la integración de este tema en el programa de trabajo de la Organización Mundial del Comercio, basándose para ello en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo. Sobre la cuestión más específica de Timor oriental, el Comité considera útil que la presidencia de turno europea se afane en encontrar una solución diplomática basada en las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El Comité considera que la próxima reunión Unión Europea-Asia que se celebrará en marzo de 1996 en Bangkok, y en la que participarán Japón, China y Corea del Sur además de los países de la ASEAN, proporcionará la ocasión de reforzar la presencia europea en esta región. Esta reunión deberá servir fundamentalmente para consolidar el diálogo y ampliarlo a cuestiones como el medio ambiente, los problemas sociales y la formación profesional.

El Comité observa que las diferencias entre Europa y Asia son importantes y que es necesario dedicar mucha energía y recursos a la información y la cooperación cultural. Para conseguir una mejor comprensión mutua, el Comité considera necesario fomentar los intercambios y contactos de todo tipo (visitas de funcionarios, cursillistas y jóvenes diplomados de los países de la ASEAN), incluidos los contactos entre interlocutores económicos y sociales de los países de la Unión y sus homólogos asiáticos, contactos para los que el CES está dispuesto a tomar cualquier iniciativa que pueda resultar útil. En este sentido el Comité solicita ser informado de las conclusiones de la reunión de Bangkok con el fin de poder determinar las acciones que puedan emprenderse en el futuro.

1. Antecedentes

1.1. Son comprensibles y están bien definidos los motivos que han impulsado a la Unión Europea a conceder a Asia una atención todavía más prioritaria de la que le ha concedido hasta ahora. Esta estrategia se enmarca en la lógica de los procesos de globalización de la economía mundial a la que Europa no puede ser ajena. Tras el final de la guerra fría ya no es posible aislar la economía de las grandes cuestiones políticas y subordinar las relaciones económicas internacionales a la existencia de un orden político superior. Hoy la economía vuelve al centro de la política; las preocupaciones económicas y comerciales ocupan un lugar importante en la política exterior de los principales países y pueden ser fuente y materia de conflictos (como el contencioso comercial entre Estados Unidos y Japón).

1.1.1. Además de geopolítica, por lo tanto, se debe hablar de geoeconomía para connotar un enfoque que reconozca el papel fundamental de la economía en la redefinición de los equilibrios mundiales y en la defensa de los intereses nacionales de los Estados. En este sentido, la Unión Europea, como primera potencia comercial del mundo, está llamada a desempeñar su papel. En los últimos tiempos, la Unión Europea, en su esfuerzo de reflexión y nueva definición de su proyección exterior, ha lanzado una estrategia de amplio alcance, orientada a concluir acuerdos de cooperación llamados de «tercera generación»: en primer lugar hacia las zonas «contiguas» (Europa oriental y Mediterráneo), pero también hacia regiones lejanas respecto a los intereses europeos: Mercosur y otros países de América Latina, ASEAN y otros países asiáticos, África meridional y Sudáfrica. Lo ha hecho no sólo para hacer más eficaz la cooperación económica y mantener las cuotas de mercado existentes, sino también para conquistar nuevos espacios en la perspectiva de competencia mundial abierta entre los grandes bloques geoeconómicos. En esta estrategia no podía faltar Asia (y en particular la ASEAN, hacia la cual existe una «estrategia de atención» que se remonta a 1980). No obstante, cabe preguntarse si no será necesario que la Unión Europea establezca prioridades y gradúe sus intervenciones en base a ellas. Los criterios sobre los que deben basarse las prioridades vienen dictados en primer lugar por intereses políticos, de seguridad, de emergencia social (inmigración) y finalmente por intereses económico-comerciales. A partir de estos criterios resulta evidente que las áreas de mayor prioridad para la Unión Europea son las de la orilla meridional del Mediterráneo y los países de Europa Oriental y Central, en los que aparecen los tres elementos que hemos indicado arriba. Siguen en la lista de prioridades los países del África subsahariana, en los que el criterio principal es la lucha contra la pobreza, el hambre y las enfermedades para evitar catástrofes sociales y medioambientales. Finalmente están las áreas más dinámicas de Asia y de Latinoamérica, como Mercosur y la ASEAN, en las que prevalecen los intereses económicos y comerciales y la conclusión de acuerdos de cooperación.

1.1.2. Asia ha adquirido un peso económico y político tal en el equilibrio mundial que se convertirá en un protagonista seguro de la escena internacional en el próximo siglo. El desarrollo actual de muchas zonas de Asia le confieren un papel de interlocutor respetable. El Sudeste asiático, con los nuevos y antiguos países de reciente industrialización (PRI) (Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong Kong, Tailandia, Malasia, Vietnam e Indonesia), China y su «socialismo de mercado», con su impetuoso crecimiento económico (su PIB ha crecido en promedio un 9 % anual en los últimos 10 años) y comercial; el nuevo despertar y la incipiente transformación de la India; constituyen fenómenos de gran interés y posibilidades de desarrollo, pero sin embargo, no libres de peligros y amenazas que todavía no pueden configurarse y percibirse con exactitud. De acuerdo con un estudio del FMI, en el año 2010 China será ya, en cuanto a volumen de producción, la segunda economía mundial; el FMI evalúa la renta per cápita china en 1992 entre 1 300 y 2 500 dólares al año, frente a los 370 dólares de las cifras oficiales.

1.1.3. Es por ello digna de elogio la intención de Europa de reforzar su presencia económica en Asia si desea seguir desempeñando un papel dirigente en la economía mundial. Sin embargo, es necesario tener en cuenta algunas premisas sin las cuales la disponibilidad declarada de la Unión Europea para abrir un diálogo podría resultar no sólo estéril sino incluso contraproducente.

1.2. La primera es que Asia no es una región como las demás, ni desde el punto de vista político, ni desde el cultural, y que, precisamente por esto, entre Europa y Asia falta un soplo común de civilización y de osmosis cultural. Aun sin evocar el ensayo de Samuel Huntington (Samuel Huntington, conocido analista político, profesor en la Universidad de Harvard y consejero de diversas administraciones demócratas, es el autor del famoso y polémico ensayo «The Clash of Civilizations», publicado en la revista Foreign Affairs, vol. 72, n° 4, septiembre-octubre 1993, en el que sostiene que la mayor parte de los conflictos internacionales actuales y futuros se originarán a lo largo de las líneas divisorias de las diferentes «civilizaciones» y tendrán causas principalmente culturales, más que ideológicas o económicas. Huntington plantea la hipótesis del enfrentamiento entre Occidente y el resto del mundo y, en particular, contra una aguerrida coalición islámico-confucionista, que tiene lugar a varios niveles: desde el militar a la disputa sobre los derechos humanos y a la lucha por el control de las mayores instituciones internacionales), es posible afirmar que Asia ofrece uno de los escenarios más probables para un choque de civilizaciones. Mientras en Occidente muchos están convencidos de que el rasgo distintivo de la situación actual lo constituye la afirmación de una difusa civilización económico-financiera, integrada a nivel global y basada en las modernas prácticas tecnológicas, comerciales y financieras «transmitidas» a través del mercado, quienes apoyan el modelo asiático, en particular la llamada «escuela de Singapur» (Se trata de una corriente de pensamiento que se ha dado a conocer mediante intervenciones en la prensa norteamericana del diplomático de Singapur Kishore Mahububani y del ex Primer Ministro de Singapur Lee Kuan Yew. Véanse, del primero, el artículo «The West and the Rest», en National Interest, primavera de 1992, y «The Dangers of Decadence. What the Rest Can Teach the West», en Foreign Affairs, vol. 72, n° 4 septiembre-octubre 1993; del segundo véase la entrevista «A Conversation with Lee Kuan Yew», en Foreign Affairs, n° 2, marzo-abril 1994), rechazan la tesis según la cual el desarrollo del Sudeste asiático comporta inevitablemente una homologación con el modelo euroamericano y con su sistema de valores (incluida la democracia política). Esta corriente de pensamiento, difundida entre los miembros de las élites intelectuales y empresariales asiáticas, reivindica la especificidad cultural de Asia y rechaza la ecuación según la cual el desarrollo económico es una derivación del proceso histórico específico que ha dado lugar a la formación en Europa del mercado y del Estado democrático y nacional. La modernidad, por lo tanto, no debe identificarse con las instituciones y los valores típicos del liberalismo occidental. Pueden existir «otras vías» para alcanzar la modernidad y el desarrollo, como demuestran las experiencias de los países asiáticos que han superado la barrera del subdesarrollo y se han integrado con un papel y un dinamismo propios en la economía mundial. En estos países se ha producido un renacimiento cultural que es la consecuencia del peso económico adquirido por la región, pero dicho renacimiento está arraigado en una gran tradición cultural propia, diferente y no tributaria de la cultura occidental.

1.2.1. Europa está culturalmente alejada y quizá el primer esfuerzo debería centrarse en dar a conocer mejor la civilización europea, no sólo a nivel de imagen, sino también de las grandes obras y de las grandes realizaciones intelectuales (de la música al arte, la literatura y los grandes descubrimientos científicos). Sin un reconocimiento pleno de esta «peculiaridad» no podrá existir ni un diálogo político ni una fructífera colaboración económica. Las relaciones económicas por sí solas no bastan para justificar una nueva estrategia de atención hacia Asia, y, sin embargo, es preciso ir más allá e intentar también un enfoque de tipo cultural, aunque la actual clase dirigente asiática parezca culturalmente refractaria al modelo de democracia representativa y no acepta lecciones ni interferencias en materia de derechos humanos. De ahí la necesidad de una cooperación cualitativamente significativa, que no se base sólo en el comercio y en las inversiones, sino que intente sentar las bases para una relación sobre reglas comunes.

1.3. Cuando se habla de Asia es necesario entender exactamente a qué nos referimos. Los 26 países examinados en la Comunicación de la Comisión Europea () no sólo son heterogéneos, sino que no son clasificables a partir únicamente del criterio geográfico. En el documento se afirma que las estrategias de la Unión Europea deberán ser flexibles y modulares, con el fin de anticiparse a los cambios en las tres regiones de Asia, y deberán adaptarse a las circunstancias particulares de sus distintos países y regiones. En el marco de las relaciones con la Unión Europea, Asia puede dividirse en las siguientes realidades geopolíticas y geoeconómicas: Asia oriental, dentro de la cual es preciso distinguir los seis países que constituyen la ASEAN; Asia meridional, que se identifica con el subcontinente indio; y el Asia central y las subregiones del Cáucaso y del Golfo (que no se tienen en cuenta en el documento de la Comisión).

Una característica de dicha área es que no ofrece interlocutores multilaterales homogéneos a la Unión Europea, es decir, que son países que no han puesto en marcha procesos de integración económica regional. De esta regla general cabe excluir a la ASEAN -Asociación del Asia Sudoriental- que es una entidad asociativa, que desde su fundación ha experimentado una lenta evolución, pasando de un papel político estratégico en función anticomunista a un papel económico con una tendencia orientada a la cooperación regional y a la búsqueda de sinergias en su propio seno.

1.3.1. El Comité ha decidido por el momento centrarse en la ASEAN, porque es la subregión asiática que se presenta como interlocutor multilateral con un perfil definido, y porque la Comunidad Europea mantiene con ella una relación formal e institucionalizada que se remonta a 1980 y que prevé reuniones periódicas de los respectivos ministros de Asuntos Exteriores. Posteriormente podrán elaborarse documentos adicionales sobre las demás áreas geopolíticas que constituyen el continente asiático, con observaciones más concretas.

A principios de los años noventa, la asociación regional conoció un fuerte desarrollo, sobre todo en el área occidental. En poco más de un año y medio se firmaron el Tratado de Asunción (26 de marzo de 1991) por el que se creaba Mercosur, el Tratado de Maastricht (7 de febrero de 1992) que trazaba las directrices para una actualización y un fortalecimiento en sentido federalista de la Comunidad Europea, que tomó el nombre de Unión Europea; y el Tratado constitutivo del TLCAN (12 de agosto de 1992) por el que se creaba el área interamericana de libre comercio. Además, el momento favorable a los procesos de integración regional lo confirma la constitución de una comunidad económica por parte de los países miembros del APEC y por el cambio de objetivos y de estrategias por parte de la ASEAN.

1.3.2. La ASEAN (Asociación de Naciones del Asia Sudoriental) fue creada en Bangkok en 1967 por cinco países: Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia, durante el período más agudo y dramático de la guerra del Vietnam. Los demás países miembros son Brunei, que ingresó en 1984, y Vietnam en julio de 1995 (). El Tratado constitutivo, aunque habla también de cooperación económica, plantea como objetivo prioritario el mantenimiento de la estabilidad política contra la amenaza comunista, representada por el régimen de Hanoi y sus protectores exteriores (la URSS y China). La amenaza exterior ha sido el elemento catalizador que originó la fundación de la ASEAN; hasta principios de los años ochenta, tras la firma de los Acuerdos de Ginebra y la reunificación de Vietnam, la razón de ser de la ASEAN fue fundamentalmente defensiva, antivietnamita, fundamentada en el supuesto de que la caída de Vietnam del Sur comportaría -según la famosa «teoría del dominó»- la caída sucesiva de Camboya, Laos y Tailandia. Hay que decir que durante todos estos años la ASEAN contribuyó a crear y a mantener entre sus miembros -entre los cuales existían contrastes antiguos y arraigados- un clima de paz, y que desempeñó un papel importante en la resolución de los conflictos en sus fronteras (por ejemplo, en la cuestión camboyana). Este ha sido quizá el resultado más tangible de la ASEAN, sin la cual el Sureste asiático no habría podido conocer un crecimiento tan rápido. Un indicio del cambio radical en el clima político, y también de los objetivos de la Asociación, fue el ingreso, en julio pasado, de Vietnam -país que nunca ha renegado del comunismo y que no ha cambiado de régimen, aunque se ha abierto a algunas reformas económicas- en el ASEAN.

1.3.3. En materia cultural, social y económica, los países miembros de la ASEAN son muy diferentes entre sí. Malasia e Indonesia son países de civilización malaya y el Islam es la religión más extendida desde el siglo XV. Tailandia es de religión budista y está habitada predominantemente por pueblos originarios del sur de la China, mientras que la población de las Filipinas, que étnicamente forma parte del mundo malayo, ha sido colonizada por España y su población se ha convertido parcialmente al catolicismo. Singapur, donde en 1819 se estableció un enclave comercial de la Compañía Británica de las Indias Orientales, estuvo gobernado durante muchos años en virtud de los acuerdos administrativos que se aplicaban a toda la península de Malaca. El actual Estado de Singapur se constituyó cuando la isla se separó de la independiente Federación de Malasia en 1965. Singapur es un enclave dominado por chinos expatriados, que están presentes como minoría también en los demás países, y que han jugado un papel dinámico y expansivo en el comercio y en los negocios, en toda la zona.

1.3.3.1. Los países miembros de ASEAN cuentan una población de 335 millones de habitantes (1993), superior a la de la Europa de los Quince, y su peso económico en términos de PIB es ligeramente superior al de Países Bajos. Con el ingreso de Vietnam la población supera los 400 millones, y la renta per cápita varía de los 19 000 dólares de Singapur -ciudad-estado de 3 millones de habitantes (que en 1995 superó a Francia en las estadísticas sobre la renta- a los 700 dólares de Indonesia -con una población de más de 180 millones-, o de los más de 21 000 dólares de Brunei, pequeño sultanato productor de petróleo que cuenta apenas con 300 000 habitantes, a los 830 de Filipinas -que tiene 67 millones de habitantes- y los 170 dólares de Vietnam (los datos son de 1993). Malasia tiene 19 millones de habitantes y un PIB per cápita de 3 160 dólares, y Tailandia, 58 millones de habitantes y un PIB de 2 040 dólares USA. En los últimos seis años Malasia y Tailandia han demostrado encontrarse entre las economías más dinámicas del mundo, con altos niveles de crecimiento de sus PIB. De 1988 a 1993, Malasia ha registrado un índice medio de crecimiento del 8,5 % anual; Tailandia, de 1986 a 1991, del 9,2 %, con una ligera caída al 7,5 % en los años 1992 y 1993. También Indonesia, tras las reformas de liberalización y reestructuración de su economía protegida y semiautárquica a finales de los años ochenta, ha iniciado un crecimiento del orden del 6-7 % anual, desde 1988 a 1992. Estos tres países han pasado ya a formar parte del grupo de los países de reciente industrialización (PRI), mientras que Filipinas y Vietnam, aunque tienen un retraso en relación con el cuadro evolutivo de los países de cabeza, tienden a agregarse a ellos. Aspectos comunes a toda la zona son el bajísimo coste del trabajo y la falta de regulación de las condiciones laborales; en el plano social, esto provoca fuertes divisiones y, en el plano productivo en general, no favorece el desarrollo de la calidad profesional de la mano de obra. Aparte de las diferencias de renta mencionadas supra, preocupa el hecho de que el modelo de desarrollo de esta zona no sabe distribuir equitativamente entre la población los beneficios que genera.

1.3.3.2. Los países de la ASEAN disponen de un notable patrimonio de recursos naturales. Indonesia y Malasia son países petrolíferos, grandes exportadores de gas natural. Incluso tras la caída de los precios de los productos petrolíferos, la economía indonesia, a pesar de los esfuerzos para diversificar sus ingresos, sigue siendo ampliamente dependiente de la industria petrolífera. Indonesia posee grandes reservas (aunque todavía no cuantificables) de otros minerales: carbón, estaño, bauxita, cobre, níquel, hierro, oro. La agricultura sigue siendo, sin embargo, el sector predominante de la economía, con una participación del 20 % en el PIB y con el 48 % de la población empleada. Además del sector doméstico, que produce para el mercado interior, ha adquirido mucha importancia el cultivo de grandes plantaciones de productos destinados a la exportación (cash-crops), como caucho, aceite de palma, café, té, cacao, azúcar y tabaco. Son también notables los recursos forestales, que cubren las dos terceras partes del territorio. De 1985 a 1992 el Gobierno indonesio prohibió la exportación de madera para estimular la transformación in situ e incrementar el valor añadido extraído de las exportaciones. Desde 1993 existe un elevado impuesto sobre la exportación de madera no trabajada y el Gobierno se muestra preocupado por la explotación intensiva de los recursos forestales del país y los consiguientes daños al medio ambiente. El Gobierno indonesio ha adoptado un programa especial de acción en 1992 para garantizar una explotación «sostenible» de los recursos forestales, pero numerosas organizaciones ecologistas denuncian la destrucción indiscriminada de una de las selvas tropicales húmedas de más importancia para el ecosistema mundial.

Malasia es el mayor productor de caucho y aceite de palma del mundo. Aunque están en declive ambas producciones a causa de las fluctuaciones de los precios, siguen siendo dos de los apartados de exportación más importantes, y la Comunidad Europea es con gran diferencia el principal mercado de comercialización para el caucho de Malasia (28 % de la producción) y uno de los primeros para el aceite de palma (10 %). También para Malasia los bosques constituyen un importante recurso de exportación. Desde 1992 el Gobierno malasio ha adoptado una nueva política para establecer gradualmente un régimen de «desarrollo sostenible» en el sector forestal. Van adquiriendo mucha importancia la producción de cacao y frutas tropicales, la cría de ganado de alta calidad y los productos de la pesca. En el sector minero, aparte del gas natural, cuyas reservas se elevan a 21 millones de mª y cuya producción ha crecido en los años 1992/1993 en un 18 % anual, conserva todavía una cierta importancia el estaño, del cual Malasia es el quinto productor mundial, con una cuota del 8,4 %.

En Tailandia el porcentaje del sector agrícola en el PIB ha bajado del 40 % en 1960 al 11,4 % en 1993, pero en dicho sector trabajan todavía las dos terceras partes de la fuerza laboral. A pesar del impetuoso desarrollo de la industria manufacturera, la agricultura sigue siendo importante y Tailandia es junto con Vietnam uno de los dos países asiáticos exportadores netos de productos agrícolas. Además de arroz (del cual es el mayor exportador del mundo), tapioca, maíz, azúcar y caucho, Tailandia se está especializando en la producción de soja, aceite de palma, café, algodón y una gran variedad de frutas (que ha propiciado inversiones en la industria de los zumos de fruta). La ganadería y la pesca son dos sectores muy productivos y en expansión. Menos importante es el sector minero, donde junto al estaño se señala la presencia de minerales como antimonio, lignito, hierro, tungsteno, manganeso y zinc.

También en Filipinas el sector primario (agricultura, bosques y pesca) contribuye al PIB en un 22,5 % en 1992 y ocupa al 45,7 de la población activa (1993). Dicho sector está dividido en una parte arcaica, fraccionada y con alta intensidad de trabajo, que produce para el autoconsumo y el mercado interno, y un sector más moderno con mayor intensidad de capital (plantaciones agroexportadoras) que produce para la exportación. Arroz, maíz, coco, azúcar, bananas, piñas y otras frutas tropicales son las principales producciones. Los bosques son uno de los mayores recursos del país, pero han padecido una explotación salvaje como resultado de la presión de la población, de la exportación de madera, de los desmontes ilegales y de la inadecuada reforestación. En 1945 la zona cubierta de bosques era de 15 millones de hectáreas y en 1988 se había reducido a 1,2 millones de hectáreas. A partir de 1988, con el gobierno democrático de Corazón Aquino, se pusieron en marcha programas de reforestación y protección de los bosques vírgenes que todavía subsisten, en particular en la isla de Mindanao.

Vietnam, tras el final de la guerra y la reunificación entre el Norte y el Sur en 1975, tuvo en la segunda mitad de los años 70 un crecimiento muy lento del 1 % anual del producto material neto (PMN) [El Producto Material Neto es una magnitud que se utilizaba en el cálculo económico de los países socialistas miembros del COMECON (o CAEM), que excluye los costes de la administración pública. Estuvo en vigor hasta la disolución del COMECON en 1990. A partir de esta fecha fue sustituido por las magnitudes económicas utilizadas en el resto del mundo (PIB, PNB, etc.)]. En el período 1980-1985, el crecimiento del PMN fue de casi el 7 % anual. En 1987 se produjo una sensible desaceleración del crecimiento del 2,1 % que ponía de relieve la persistencia de los problemas estructurales, que las medidas de liberalización no habían logrado superar. De hecho, a partir de 1976 el Gobierno vietnamita, aunque no había abandonado completante los principios socialistas en el ámbito económico, introdujo reformas de liberalización de acuerdo con los principios del mercado. El sector estatal y el privado comenzaron a trabajar en sintonía, estableciendo sinergias entre ambos. Las reformas, conocidas como «doi moi» (renovación), garantizaron la plena aceptación de la empresa privada y del empresariado individual y al mismo tiempo terminó la fase de las cuotas estatales y de los subsidios. Sin embargo, queda todavía por esclarecer el papel que desempeña la planificación estatal en una economía que se ha vuelto mixta. A raíz de estas reformas, el PIB, medido a precios constantes, pasó del 4,7 % en 1991 al 8 % en 1993. La estructura económica de Vietnam sigue siendo débil y muy por debajo de la de los demás países de la ASEAN. La agricultura continúa siendo esencial y todavía da trabajo al 73 % de la fuerza de trabajo, aunque su contribución al PIB ha descendido del 50 % en 1989 al 29,3 % en 1993. Aparte de la minería y de la industria tradicional, activas tanto durante el período colonial como durante la fase del conflicto entre los dos Vietnam, en el país no existía un verdadero sistema industrial. La industria empezó a desarrollarse a partir de 1970 en Vietnam del Norte con la industria pesada del acero y del hierro y con la construcción de centrales e infraestructuras. Sólo a partir de mediados de los 80 se ha desarrollado una actividad industrial ligera, sobre todo en el sector textil, de componentes electrónicos e industria de transformación de escaso valor añadido.

1.3.3.3. Una característica común de los países de la ASEAN es el poderoso desarrollo, en los últimos diez años, del sector industrial. En Malasia dicho sector contribuía en 1987 con el 22,3 % al Producto Interior Bruto, en comparación con el 8,7 % en 1960. En 1993 la participación del sector industrial en el PIB supera el 30 % y representa el 65 % de los ingresos por exportaciones. Tailandia es actualmente el mayor receptor de inversiones exteriores de todo el Este asiático: la pérdida de las ventajas comparativas primero de Japón y a continuación de Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán ha inducido a dichos países a deslocalizar algunas de sus producciones y ha transformado a Tailandia en el país receptor del mayor volumen de inversiones del Este asiático en la industria de alta intensidad de trabajo y orientada a la exportación. La principal industria manufacturera es la de semiconductores y componentes electrónicos, cuyas exportaciones han crecido en 1992 en un 13,9 %, y ha igualado a la industria textil, tradicional punto fuerte de la economía tailandesa, que en 1992 poseía una cuota del 14 % del valor de las exportaciones.

Tanto Tailandia como Malasia están abandonando la producción industrial de escaso valor añadido para concentrarse en producciones más sofisticadas, pero ambos países se enfrentan con escasez de mano de obra especializada, problemas de infraestructuras y degradación del medio ambiente, debido a la contaminación y a la deforestación.

También en Indonesia, a mediados de los años sesenta, el sector manufacturero representaba menos del 10 % del PIB. La estrategia industrial inicialmente adoptada por el Gobierno indonesio ha sido -como en los demás países del sudeste asiático- la de sustitución de importaciones, lo que ha permitido la creación de una industria nacional al abrigo (protegida por altas barreras aduaneras) de la competencia internacional. Pero en Indonesia -a diferencia de los demás países que han sustituido con una estrategia de apoyo a las exportaciones- dicha estrategia ha durado más tiempo, hasta finales de los años 80, lo que ha hecho que las industrias indonesias estén poco abiertas a las innovaciones e inversiones extranjeras, y por consiguiente sean poco competitivas. Esto explica en parte el retraso de la industrialización de Indonesia, que sigue estando en gran parte controlada y dirigida por el Estado. Algunas reformas liberalizadoras, introducidas a finales de los años ochenta, han estimulado el crecimiento de un sector fabril privado, a menudo en asociación con sociedades extranjeras. Se calcula que en 1993 la participación del sector industrial en la composición del PIB era del 20 %.

Por último, Singapur es desde hace más de 20 años una sólida base de la industria manufacturera orientada a la exportación, con una creciente especialización en los sectores de más alta tecnología con una política que ha estimulado el crecimiento de la productividad, vinculándola al aumento de los salarios. Tras haber perdido alguna de las ventajas comparativas, el crecimiento del PIB en Singapur se ha situado en torno a valores del 4-5 % anual, la producción industrial se ha estabilizado en productos de tecnología madura o avanzada, y la ciudad-estado se va transformando cada vez más en un centro financiero de primera importancia.

Filipinas se encuentra en una situación opuesta a la de Singapur: ha comenzado a recorrer las primeras fases de la industrialización ligera, atrae inversiones en producciones de poco valor añadido y de alta intensidad de trabajo. Globalmente, desde 1985 las exportaciones de productos manufacturados de los países de la ASEAN han pasado del 49 al 85 % del total de sus exportaciones (1991).

1.3.3.4. La presencia económica de Japón en la zona es dominante: el mercado local importa un 37 % de productos japoneses, absorbe además el 40 % de las inversiones directas japonesas y el 60 % de las dotaciones japonesas en materia de cooperación.

En esta zona se ha establecido un modelo de desarrollo en V, conocido por los economistas, que consiste en producir ciertos bienes en el interior de un determinado país, beneficiándose de algunas ventajas comparativas. A continuación, una vez perdidas estas ventajas, la producción se deslocaliza a los países limítrofes (primero a Taiwán, Corea del Sur y Hong Kong; en una segunda fase a Tailandia, Malasia, Indonesia, islas del Pacífico, etc.) que usufructúan las inversiones japonesas, mientras que el país líder, que ha realizado grandes inversiones en I+D, se especializa en productos cada vez más sofisticados, de alta tecnología y con gran flexibilidad en la producción. Este ciclo se ha desarrollado en cadena, y tras haberse producido en Japón ahora se reproduce también en Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong, que a su vez trasladan a sus países vecinos las producciones de escaso valor añadido y de alta intensidad de trabajo.

Este fenómeno es muy evidente en el sector de la industria electrónica. Entre 1985 y 1991 las exportaciones de productos electrónicos de la ASEAN se han quintuplicado (pasando de 6 600 millones de dólares a 32 800 millones de dólares) y su composición se ha modificado: la parte de los componentes ha disminuido, pasando del 60 al 30 %, mientras que la de la informática ha aumentado del 15 al 22 %, y la de los aparatos de telecomunicaciones del 18 al 35 %. Todas las grandes empresas electrónicas del mundo -pero sobre todo las japonesas- están presentes en la ASEAN y han dado vida a un circuito productivo integrado, que consiste en que las piezas de un producto (por ejemplo, un televisor) son producidas en diversos países (por ejemplo, Tailandia e Indonesia) y luego son ensambladas para constituir el producto final en otro país (por ejemplo, Malasia), con una notable reducción en los costes. Los intercambios de productos electrónicos representan una tercera parte de los intercambios dentro de la ASEAN y fundamentalmente son transacciones entre sociedades transnacionales.

Aunque no constituye un área económica formalmente integrada -ya que Japón nunca ha querido convertirse en polo de asociación regional-, Asia oriental tiene una integración de hecho, derivada de la globalización de la producción que realizan las grandes empresas: en efecto, más del 60 % de los intercambios comerciales y de las inversiones tienen lugar dentro de la zona o con Japón.

2. Las relaciones entre la Unión Europea y la ASEAN

2.1. Como ya se ha dicho, la Unión Europea concluyó un acuerdo formal con la ASEAN que se remonta a 1980 y mantiene con ella relaciones institucionales que incluyen reuniones periódicas de los ministros de Asuntos Exteriores. Desde aquella fecha está en funcionamiento un Comité mixto que examina los programas de cooperación científica y tecnológica, aprueba medidas para promover los contactos entre empresarios de las dos regiones y aprueba los proyectos de desarrollo que los países de la ASEAN someten a la financiación de la Comunidad Europea. En 1983 se creó un ASEAN-CE Bussines Council para reunir a los empresarios de ambas partes y determinar proyectos comunes. La primera reunión de los ministros de Economía de la ASEAN y de la CE tuvo lugar en octubre de 1985, y en ella se decidió fomentar las inversiones europeas en la ASEAN (estimadas en el 13 % del total de las inversiones extranjeras, frente al 28 % de Japón y al 17 % de los Estados Unidos). En 1986 un grupo mixto de expertos en temas comerciales estudió los problemas del acceso a los mercados de la ASEAN y en 1987 se crearon Comités mixtos para las inversiones en todas las capitales de los países de la ASEAN. En 1988 se logró el acuerdo para la creación de un centro de gestión conjunta (Joint-Management) con sede en Brunei. En 1991 la Comunidad adoptó nuevas directrices en materia de cooperación al desarrollo, con un aumento de la ayuda destinada a Asia y un cambio en las modalidades de la ayuda ofrecida a los socios de la ASEAN, cuyas prioridades son: formación, ciencia, tecnología y capital de riesgo, más que ayuda al desarrollo rural.

En la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de la ASEAN y de la CEE celebrada en Luxemburgo en junio de 1991 se registraron por vez primera desacuerdos entre las dos partes en torno a las propuestas de la CEE de vincular los acuerdos económicos y los programas de ayuda a las políticas relativas a los derechos humanos y los temas de medio ambiente. En septiembre de 1993, la CEE y la ASEAN entablaron una negociación para un acuerdo sobre el control del tráfico de estupefacientes. Finalmente, en septiembre de 1994, en la reunión bianual de Ministros de Asuntos Exteriores celebrada en Karlsruhe, se confirmó la centralidad de las relaciones entre la ASEAN y la Unión Europea y los ministros estuvieron de acuerdo en desarrollar un nivel de cooperación económica recíprocamente ventajosa y en fomentar una más amplia participación del sector privado.

La ASEAN, en cuanto comunidad asociativa de países, aunque no ha conocido un grado de integración comparable al de la Unión Europea, ha tenido y continúa teniendo una gran importancia en la estabilidad de la región.

2.1.1. La ASEAN no es todavía ni una zona de libre intercambio ni una unión aduanera. No tiene instituciones comunes de carácter intergubernamental ni mucho menos supranacional. El máximo órgano político es la Conferencia de Jefes de Gobierno de la ASEAN, que se reúne regularmente cada tres años. La reunión que tuvo lugar en enero de 1992 en Singapur introdujo numerosas innovaciones en la organización, orientándola hacia una cooperación económica más concreta. En Singapur se decidió la creación del ASEAN Free Trade Area (AFTA), una área de libre cambio, cuya realización está prevista para el año 2003. El AFTA comienza a producir algunos efectos; la cobertura final de los productos y la lista de reducciones arancelarias dentro del Common Effective Preferential Tarif Scheme (CEPT) ha dado lugar a la armonización de las nomenclaturas arancelarias y a la eliminación de las restricciones cuantitativas vinculadas a las barreras no arancelarias de productos incluidos en el CEPT. Las concesiones arancelarias CEPT se acuerdan de forma recíproca y todos los países de la ASEAN pueden establecer acuerdos bilaterales. El programa CEPT contiene además una reducción particular que permite a los países miembros que reducen sus propios aranceles aduaneros al 20 % o más, incluso en base al principio de nación más favorecida, beneficiarse de los aranceles preferenciales CEPT concedidos por los propios socios.

Pero esta voluntad de crear un mercado único se enfrenta con numerosos intereses creados.

Los países de la ASEAN presentan una protección arancelaria que difiere de un país a otro pero que es, en término medio, elevada, y que alcanza niveles altísimos para algunos sectores. Las barreras no arancelarias (prohibiciones, fijación de cuotas, monopolios de importación, controles aduaneros, etc.) están muy difundidas aunque son de difícil cuantificación. Las reformas liberalizadoras evolucionan lentamente y los Estados siguen siendo sensibles tanto a los argumentos de los grupos industriales de presión como a las exacciones aduaneras, que representan una parte significativa de los recursos estatales. El AFTA prevé el desmantelamiento de los derechos aduaneros para los bienes producidos en los países de la ASEAN dentro de una franja que va del 0 al 5 % en el año 2003. Las modalidades de aplicación son complejas. El calendario distingue los productos sometidos a un procedimiento acelerado (fast track) de los que seguirán un procedimiento normal de reducción arancelaria. Pero el punto débil del acuerdo es que los países pueden excluir del Acuerdo, de forma temporal o permanente, una lista de productos que será revisada transcurridos los ocho primeros años del Acuerdo. Indonesia ha excluido 1 800 productos (el 19 % de sus líneas arancelarias), Filipinas 1 350 (es decir, el 24 %). El valor de los intercambios dentro de los países de la ASEAN aumentó en un 41 % en 1994, pasando de 79 000 a 111 000 millones de dólares USA. El comercio total de la ASEAN hacia el resto del mundo, incluido el intrarregional, creció en casi 30 %, pasando de 419 000 millones de dólares en 1993 a 506 000 millones en 1994.

En diciembre de 1995 tuvo lugar en Bangkok la Conferencia de Jefes de Estado, quienes firmaron el día 15 de diciembre un Tratado que convierte a la región en una zona libre de armas nucleares. También se trató el tema de la ampliación de la Asociación antes del año 2000 a los tres países (Birmania, Camboya y Laos) que tomaron parte en la cumbre como observadores. Al mismo tiempo se puso de relieve que la aspiración de una ASEAN de diez miembros no debe ir en detrimento de la conformación de la Asociación ni ser un obstáculo al proceso de liberalización del comercio. En efecto, se decidió bajar al 5 % los aranceles aduaneros en el interior de la ASEAN antes del año 2000, con una prórroga de 3 años concedida a Vietnam. En Bangkok se ha lanzado la idea de celebrar cumbres «informales» de los Jefes de Estado en los intervalos entre las cumbres oficiales. Pero el verdadero centro de toma de decisiones es la reunión anual de Ministros de Asuntos Exteriores, que tiene la tarea de coordinar la política de los diversos grupos de trabajo ministeriales, de los cuales el más importante es el ASEAN Economic Ministers (AEM). El AEM supervisa los trabajos de cinco comisiones que se ocupan de comercio y turismo, industria y energía, banca y finanzas, agricultura y bosques, transportes y telecomunicaciones. Existe además el ASEAN Standing Commitee, que se reúne cada dos meses y está compuesto por el ministro de Asuntos Exteriores del país que ocupa la presidencia de turno y por los embajadores de los demás países; hace posible la continuidad de las actividades de la Organización. Existe finalmente una Secretaría permanente, con sede en Yakarta, con un secretario general elegido por cinco años en la Conferencia de ministros de Asuntos Exteriores; la Secretaría cuenta con un centenar de funcionarios que trabajan en los diversos proyectos de interés común. Entre otras cosas, la Secretaría de la ASEAN ha preparado planes de acción sobre desarrollo social, medio ambiente, ciencia y tecnología, cultura e información, y control del abuso de estupefacientes, que constituyen directivas que han de ser aplicadas en los Estados. Las decisiones se adoptan de forma consensuada, mediante reuniones informales en las que las posibles disensiones se diluyen y se logra la unanimidad. En su ámbito prevalecen los mecanismos de consulta y conciliación. No es, pues, casualidad que la única institución común proyectada hasta ahora sea el Tribunal de Justicia.

Los países de la ASEAN mantienen también limitaciones estrictas sobre el derecho de las empresas de la UE a establecerse y prestar servicios, especialmente financieros y marítimos. Los bancos, por ejemplo, se enfrentan con serias restricciones a la hora de abrir filiales y prestar servicios bancarios. En ese sentido es preciso que la UE examine el sector del transporte marítimo y el de la construcción naval -que se están desarrollando rápidamente en los países de la ASEAN- con el fin de conseguir que se liberalice el primero y que se apliquen los principios del reciente acuerdo de la OCDE (sobre la supresión de las subvenciones a la construcción naval) en el segundo.

2.1.2. La ASEAN presenta un alto grado de dependencia exterior. El volumen del comercio interior entre los países miembros es reducido respecto a los intercambios exteriores, y oscila entre el 16 y el 18 % de los intercambios totales. A partir de 1985 las exportaciones de productos manufacturados aumentaron considerablemente, pasando del 49 al 85 % del total de las exportaciones en 1991, mientras que las exportaciones de productos primarios descendieron del 68 al 33 %. El desarrollo del área depende en gran medida de las inversiones exteriores, sobre todo japonesas, que representan -como ya se ha dicho- el 28 % de las inversiones directas en la región, seguidas de las procedentes de Estados Unidos (17 %) y de la Comunidad Europea (13 %). El grado de complementariedad entre las economías de los países miembros es bajo; los países de la ASEAN exportan productos similares y por consiguiente compiten entre sí por los mercados terceros. Ello significa que no existe una división vertical de la producción, ni una especialización de un país en la producción de automóviles o de otro en la de electrodomésticos. Todos producen en general los mismos productos. Existe no obstante una complementariedad intrasectorial u horizontal. Esto se traduce en que, en la práctica, se comprueba que en algunos sectores (como el electrónico, pero también en el sector textil) los intercambios tienen lugar dentro de una misma sociedad que tiene filiales en distintos países. Ello permite que se creen sinergias entre ramas de una misma industria que permiten disfrutar de mayores oportunidades respecto a las estructuras de la complementariedad. La medida de la complementariedad de los intercambios entre los países de la ASEAN muestra que la estructura de los intercambios evoluciona lentamente pasando de una división vertical a una división más horizontal del trabajo. La ASEAN deberá desarrollar inevitablemente una complementariedad interna que hasta ahora ha sido escasa, dirigida simultáneamente a la expansión del mercado interior y que mitigue la competencia recíproca en el mercado internacional.

2.1.3. La ASEAN carece de un centro de gravedad, de un eje común integrado como ha sido para la Comunidad Europea el eje Mar del Norte-Valle del Rin-Mar Tirreno, que ha supuesto un estímulo al desarrollo de toda la región. La existencia de un centro propulsor que abarca el territorio de diferentes países ha tenido una gran importancia para el desarrollo de la Europa de la postguerra y en la fase de puesta en marcha del proceso de integración europea. La falta de un eje de este tipo en los países de la ASEAN podría hacer más difícil un desarrollo armonioso e integrado, y favorece un tipo de desarrollo del tipo «piel de leopardo».

Precisamente para solucionar esta falta de eje la ASEAN ha dado vida a los «triángulos de crecimiento», una cooperación intraregional entre diversos países miembros para revalorizar sus correspondientes zonas de frontera.

Concebido en diciembre de 1989, el primer «triángulo de crecimiento» entre Singapur, Malasia e Indonesia intenta beneficiarse del potencial de crecimiento de las tres diferentes zonas vecinas entre sí, que comprenden Singapur, Johore, el Estado más meridional de Malasia y las Islas Riau de Indonesia, en especial las Islas de Batam y de Bintan. Otro «triángulo de crecimiento» es el de Medan, constituido en 1993 entre Indonesia, Malasia y Tailandia, que afecta al norte de Sumatra, cuatro Estados en el norte de Malasia y el sur de Tailandia. Una tercera iniciativa es la del «triángulo de Mindanao» que afecta a Indonesia, Malasia y Filipinas.

2.2. Profundizar la regionalización

En su estado actual, la ASEAN no permite al Sudeste asiático mantener una postura de equilibrio respecto a los gigantes vecinos, China y Japón, y a la presión económica de los PRI más antiguos. De ahí la búsqueda de un apoyo extracontinental y las esperanzas puestas en los interlocutores exteriores más antiguos, como la Unión Europea o la APEC (Cooperación Económica Asia-Pacífico) y en el papel de Estados Unidos, país hacia el que los países de la ASEAN dirigen una atención cada vez mayor, tanto desde el punto de vista económico como político. Todos los países de la ASEAN, aunque al principio con reticencia, se han hecho miembros de la APEC y parece clara su voluntad de inscribirse en una asociación -incluso sin estructuras- de la cual forma parte Estados Unidos.

2.2.1. Aunque la APEC es un foro intergubernamental con objetivos, plazos e instrumentos muy vagos y genéricos, ejerce una fuerza de atracción notable sobre los países de la ASEAN, precisamente por el hecho de que Estados Unidos forma parte; con la Administración Clinton, Estados Unidos ha dado un gran énfasis a la zona Asia-Pacífico. Estos representan globalmente casi el 60 % del comercio mundial y la característica peculiar de la APEC es que forman parte de ella tanto países industriales o de reciente industrialización como países en vías de desarrollo (). Existen serias dudas acerca de si va a poder alcanzarse el objetivo de liberalización de los intercambios en los plazos y en las formas establecidas en Seattle y en la Conferencia de Bagor de 1994; sin embargo, la prospectiva parece indicar que la APEC podría constituir el foro privilegiado de acción para las economías asiáticas más dinámicas.

2.2.2. La Unión Europea está en posición de desventaja para competir con Japón y Estados Unidos en la zona Asia-Pacífico por evidentes razones geográficas y también políticas. Sin embargo, a la vista de la influencia ejercida por los principales Estados asiáticos y por Estados Unidos, los países de la ASEAN desean una mayor incidencia del papel de la UE en diversos sectores. La Unión Europea, por consiguiente, podría contribuir a profundizar el proceso de «regionalización» de la ASEAN, proporcionando los resultados de su experiencia para el mejor funcionamiento del AFTA y la creación de una zona de libre intercambio y posteriormente de una unión aduanera, la fijación de un arancel exterior común y una cooperación económica más intensa entre los países miembros.

2.2.3. La Unión Europea podría ofrecer su capacidad técnica en esta materia, proporcionando a los Gobiernos la asistencia necesaria para superar las dificultades y las resistencias que la aplicación de un acuerdo de libre intercambio y de un mercado abierto necesariamente comportan. Los efectos positivos se dejarán sentir sobre las economías de todos los países a medio y largo plazo. De hecho, las previsiones muestran que los intercambios dentro de la ASEAN -una vez alcanzado el acuerdo de libre cambio- aumentarán en un 25 %.

2.2.4. Además, Europa podría ofrecer su apoyo para crear una estructura institucional más articulada, necesaria en una fase en que la ASEAN deba gestionar una cooperación económica e industrial cada vez más compleja. Dicho apoyo podría consistir en un principio en una Secretaría con funciones de coordinación, de preparación de los expedientes y de instrucción de las decisiones adoptadas por los órganos políticos y por un tribunal arbitral, posiblemente supranacional, para la resolución de los conflictos.

2.2.5. El principal de estos problemas se refiere al tema de Timor oriental, colonia portuguesa ocupada por Indonesia, que no parece fácil de resolver. Portugal es contrario, por motivos políticos, a la celebración de un acuerdo con la ASEAN, a causa de la violación de los derechos humanos por parte de Indonesia respecto de Timor oriental. Para disipar estas nubes que ensombrecen el panorama de las relaciones entre la Unión Europea y la ASEAN es preciso hacer un gran esfuerzo y desplegar todos los recursos que permite la diplomacia. Por consiguiente sería útil que una representación de la presidencia de turno europea (los ministros de Asuntos Exteriores de la troika) elaborase y pusiese en marcha lo antes posible una propuesta para encontrar una solución diplomática a la crisis de Timor oriental, basada en las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

3. Factores favorables a la intensificación de las relaciones UE-ASEAN

3.1. Se considera aceptable la formulación que ofrece el documento de la Comisión () de encuadrar la futura estrategia comercial, económica y de desarrollo hacia la ASEAN en el contexto más amplio de la nueva estrategia de cooperación hacia Asia. En este contexto, estos elementos parecen justificar una intensificación de las relaciones.

3.2. Las relaciones de la UE con la ASEAN se basan en la apreciación por parte de Europa del papel que este grupo de Estados ha desempeñado en el contexto regional desde 1967 (en la época de la Guerra del Vietnam) y que sigue desarrollando al propugnar la creación de estructuras de consulta sobre problemas de seguridad y de cooperación económica. Con el derrumbamiento de la URSS y la situación de inestabilidad que ha llegado a crearse también en Asia, la función estratégica de la ASEAN aumenta considerablemente, ya que este grupo de países podría constituir un elemento de contención de los posibles impulsos hegemónicos que pudieran producirse tanto por parte de China como del Japón. De ahí el interés europeo en mantener un canal abierto con estos países y en apoyar el objetivo de la creación de una «Zone of Peace, Freedom and Neutrality» (ZOPFAN) (Zona de Paz, Libertad y Neutralidad) y de una «Southeast Asian Nuclear Weapon Free Zone» (SEANWFZ) (Zona Desnuclearizada del Sudeste Asiático).

3.2.1. Hoy, al igual que la UE, la ASEAN se encuentra con el problema de los países ex comunistas, o todavía comunistas pero en vías de transición hacia la economía de mercado, como Vietnam, Laos y Camboya, o a países políticamente inestables, como Birmania. La inclusión de Vietnam podría constituir un elemento de estabilización general de la zona, y también un fortalecimiento de la línea moderada que hoy prevalece entre los líderes vietnamitas. Otro tanto debería suceder en relación con Laos, Camboya y Birmania, que por el momento tienen estatuto de observadores pero que antes del año 2000 serán miembros de la ASEAN y elevarán a diez el número de países participantes. El nivel de desarrollo de estos nuevos interlocutores, incluido Vietnam, es notablemente más bajo que el de los demás miembros. Los dirigentes de la ASEAN están convencidos de que dentro de 10 años Vietnam alcanzará los niveles de desarrollo de los demás países. La Unión Europea podría poner a disposición de la ASEAN su experiencia en materia de cooperación con los países que están intentando salir de la economía planificada y entrar en una economía de mercado, como el programa PHARE, el apoyo al sector privado y cooperativo.

La experiencia europea en este campo podría ayudar a la ASEAN a colaborar en la gestión del proceso de reconversión. La ampliación, por otra parte, incrementaría la autonomía tanto económica como estratégica de la ASEAN en la región, que constituiría un mercado de más de 455 millones de personas. Los interlocutores actuales de la ASEAN son unánimes en insistir que la ASEAN no superará los diez miembros y que uno de los principales problemas de los próximos años será el de la integración de estos países sin aminorar la marcha de la integración entre los seis miembros originarios.

Este Comité considera importante favorecer la cooperación de la Unión Europea y la ASEAN en favor del Vietnam, con el fin de apoyar de manera eficaz el proceso de desarrollo de un país que sufre las consecuencias de una larga guerra.

Los países de la ASEAN gozan de preferencias arancelarias dentro del SPG de la UE a pesar de que algunos de ellos han tenido un crecimiento rápido, tienen PIB per cápita comparables a los de los Estados miembros más pobres de la UE y han demostrado ser capaces de un comportamiento agresivo y eficaz en el terreno de la exportación. Ello va, en algunos casos, en detrimento del empleo en el sector manufacturero dentro de la UE.

3.2.2. El segundo elemento de interés para la Unión Europea se basa en una ordenación realista de las oportunidades de comercio y de inversiones existentes entre las dos regiones. El actual volumen de intercambios entre la UE y la ASEAN se eleva a casi 50 000 millones de ecus (en 1993 fue de 48 500 millones de ecus, es decir, aproximadamente 60 000 millones de dólares), lo que supone cuatro veces más que el volumen de los intercambios de 1980. El saldo comercial es claramente favorable a la ASEAN, con un excedente comercial de 2 700 millones de ecus en 1993. Haciendo una comparación entre los intercambios comerciales de la Unión Europea con los países PECO y con los de la ASEAN se pone de relieve la casi perfecta simetría que aparece en el volumen de las exportaciones y de las importaciones entre la Unión Europea y estos grupos de países, como queda demostrado en el cuadro 5b. La UE es el tercer interlocutor comercial de la ASEAN detrás de Japón y Estados Unidos. La UE recibe el 15,5 % de las exportaciones de la ASEAN y exporta el 13,7 % de los productos importados por los países de la región. De cara a los países de la ASEAN, más que la cooperación para el desarrollo deben incentivarse formas de cooperación económica que comportan una ventaja recíproca. Las recomendaciones incluidas en el documento de la Comisión para el apoyo privado europeo para que goce de un contexto comercial y financiero favorable deben apoyarse y fomentarse. La Unión Europea debe seleccionar sectores prioritarios de cooperación económica en los que es evidente su ventaja relativa, como son la banca, la energía, la tecnología del medio ambiente, los medios de transporte y las telecomunicaciones.

La ASEAN es un interlocutor con un gran motor económico todavía no aprovechado; Europa puede ayudar a desarrollarlo y convertirse en un interlocutor privilegiado. Pero, como sostiene el Parlamento Europeo (), es necesario que la UE insista en la cooperación comercial con Asia en vez de en la competencia. En este sentido, la Unión Europea debería antes que nada mejorar su propia imagen comercial en Asia. La apertura de los Centros Europeos de Información Comercial (EBIC) y su conexión con la red de cámaras de comercio nacionales ya existente contribuirá a formas de cooperación económica más ventajosas.

Igualmente importante es la cooperación en el sector científico y de la I& D. Para lograrla es preciso potenciar los recursos financieros que deban destinarse a la cooperación en el sector de la tecnología, de la innovación, además del intercambio de conocimientos, becas y visitas en favor de becarios, funcionarios y licenciados recientes de los países de la ASEAN. Este Comité considera especialmente útil y fructífero destinar fondos adicionales a programas de formación para becarios asiáticos en instituciones, universidades y empresas europeas puesto que ello, además de mejorar la imagen de Europa, contribuye al conocimiento mutuo y al acercamiento cultural, que es uno de los mayores factores para un diálogo fluido para las dos áreas.

Otro campo en el que es posible encontrar un acuerdo con los países de la ASEAN es la colaboración en iniciativas económicas comunes tanto en los países ex comunistas de la Europa central y oriental (PECO) como en los países terceros del Mediterráneo. Los principales países de la ASEAN tienen el potencial financiero y tecnológico para permitir una triangulación UE-ASEAN-PECO de inversiones en programas de reestructuración y modernización de determinados sectores industriales, ahora privatizados en los países ex comunistas. El mismo tipo de triangulación es posible para proyectos de desarrollo en los países del Mediterráneo. Un desarrollo orientado hacia Europa de un área primordialmente de religión islámica, pero no fundamentalista, podría convencer al mundo árabe-mediterráneo de la posibilidad de conciliar la modernización con la salvaguardia de los valores tradicionales.

La ASEAN es sin duda un importante interlocutor comercial, pero aunque representa un modelo de cooperación recíproca y provechosa entre dos asociaciones regionales, las relaciones UE-ASEAN presentan numerosos problemas que han dado lugar a muchas incomprensiones. Los países de la ASEAN critican las políticas antidumping de la Unión, el nuevo Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) y los subsidios a las exportaciones agrícolas. La Unión Europea, a su vez, puede criticar legítimamente los problemas de los aranceles, el acceso a los mercados, la legislación discriminatoria y la falta de cláusulas medioambientales en los países de la ASEAN.

3.2.3. Los gobiernos de la región no son en absoluto sensibles a las preocupaciones occidentales sobre el tema de los derechos humanos y cualquier intento de afrontar el tema es considerado como una interferencia en los asuntos internos y una tentativa de Europa de «querer imponer» sus valores. La Unión Europea, por otra parte, ha puesto desde hace tiempo en primer plano el problema de los derechos humanos, lamentando su violación. El Tratado de Maastricht vincula la firma de nuevos acuerdos entre la UE y los terceros países al respeto de los derechos humanos. Además, la Comisión tiene la intención de proponer otras obligaciones para reforzar esta prioridad que debe concederse a los derechos humanos. Es innegable que en los países de la ASEAN la cuestión de los derechos humanos se plantea de forma conjunta con la de la democracia, el respeto a las oposiciones y a las minorías. Es un caso típico en el que al buen funcionamiento de las relaciones comerciales se contrapone una neta divergencia a nivel cultural y político. El informe del Parlamento Europeo se pregunta si la insistencia en incluir el respeto de los derechos humanos como un elemento indisociable de las relaciones de la Unión Europea con los países de la ASEAN no corre tal vez el riesgo de obstaculizar el desarrollo de dichas relaciones. En dicho documento, el Parlamento Europeo deja entender que una actitud más flexible por parte de la Unión Europea sería oportuna para no obstaculizar las relaciones económicas. La cuestión no tiene fácil solución puesto que están en juego intereses y valores importantes, pero a juicio de este Comité, las cuestiones de principio y los valores deben tener prioridad por encima de los meros intereses económicocomerciales.

3.2.4. Considerando su notable excedente comercial frente a la UE, la ASEAN no está en condiciones de dejar o tomar lo que Europa le ofrece. Desde un punto de vista estrictamente comercial, la Comunidad representa para la ASEAN su tercer mercado de salida. La Unión Europea puede hacer valer la «condicionalidad» de los derechos humanos con pragmatismo y de forma gradual, teniendo en cuenta el nivel de desarrollo, la historia y la cultura de los países en cuestión, que pueden justificar diferencias de valoración en ese sentido. Lo mismo puede decirse del tratamiento de los trabajadores.

3.2.4.1. En primer lugar, hay que hacer hincapié en los derechos fundamentales de los sindicatos y organizaciones empresariales contemplados en los llamados convenios sobre los derechos humanos y sobre todo en el convenio sobre la edad mínima, de la OIT. Es sumamente importante que la Unión Europea convenza a los gobiernos de los países de la ASEAN de la conveniencia de ratificar y poner en práctica dichos convenios si no lo han hecho ya. Esos convenios quedan recogidos en la «cláusula social» que el Comité desea incluir en el programa de la OMC, y que establece:

- la prohibición del trabajo forzado (Convenios 29 y 105);

- el derecho de los trabajadores a organizarse y a firmar convenios colectivos (Convenio 87-98);

- la edad de trabajo mínima y la prohibición del trabajo de los menores de edad (Convenio 138);

- la prohibición de discriminación entre los trabajadores y la igualdad de retribuciones entre hombres y mujeres para trabajos equivalentes (Convenios 100 y 111).

3.2.4.2. Además, las condiciones laborales y el trato dispensado a los trabajadores, en particular cuando son mujeres, con frecuencia se acercan verdaderamente al nivel de dumping social en estos países. Cabe remitirse al respecto a la jornada laboral, los salarios, la seguridad y salud en el puesto de trabajo y los sistemas de protección social. En este sentido, la Unión Europea debería instar a los gobiernos de los países de la ASEAN a ratificar y aplicar los correspondientes convenios de la OIT considerados como normas mínimas universales y que tanto los países industrializados como los países en vías de desarrollo pueden adoptar. La OIT ha organizado seminarios tanto para la formación sindical como para la preparación de programas destinados a difundir el concepto de derechos sociales y a fomentar la aplicación de los convenios de la OIT.

El nuevo enfoque de la OIT debería contribuir a llevar a cabo, conjuntamente con la Comisión Europea, programas de cooperación relativos al empleo, a la formación profesional y al trabajo de los menores. También se podrían hacer progresos a través de los acuerdos en materia de liberalización del comercio y las directivas que sobre este tema presente la OMC.

3.2.5. En este sentido, Europa debería orientar sus programas de ayuda al desarrollo para mejorar las condiciones de trabajo de los pequeños explotadores agrícolas y de las mujeres en las industrias de los microprocesadores y de los componentes electrónicos, exigir el acceso a la instrucción, a la sanidad básica y a la planificación familiar. Para ello debería hacer un esfuerzo para combatir inmediatamente y con gran determinación al menos las formas más indignas y explotadoras de trabajo infantil. El camino para lograr estos objetivos es formular programas de alto contenido social que habrán de confiarse a organizaciones no gubernamentales (ONG) que tengan la capacidad de trabajar a nivel de base y que sean capaces de establecer con los beneficiarios del proyecto formas eficaces de diálogo.

Desgraciadamente, la prostitución de menores está difundida en algunas zonas del Sudeste asiático debido en parte al aumento del turismo, lo que contraviene directamente los convenios de las Naciones Unidas. El Comité considera que las organizaciones de viajes de turismo sexual (sex-tours) deberían ser ilegalizadas en todos los Estados miembros, y que se debería perseguir en cada país a los nacionales que tengan relaciones sexuales con menores en el extranjero.

3.2.6. La exigencia de dar pleno empleo a una población numerosa hace necesario para los gobiernos de la zona perseguir el objetivo de pleno empleo y de la reabsorción de las amplias bolsas de pobreza existentes. En este sentido podrían ponerse en marcha programas dirigidos a la creación y difusión de microempresas y actividades artesanales, en los que la UE tiene una notable experiencia, que podría exportarse útilmente. Asimismo resulta fundamental la aportación que la Unión Europea puede ofrecer en el ámbito de la formación de los recursos humanos y en la puesta a punto de programas y cursos de formación profesional para la integración de los jóvenes y las mujeres en la actividad productiva. En este sentido, la creación en uno de los países de la ASEAN de un centro polivalente de formación profesional y de centros tecnológicos de investigación sería un buen servicio y un ejemplo del interés europeo por estar presente en la zona.

3.2.7. En el documento de la Comisión () se afirma que para los países que tienen «un fuerte potencial de crecimiento, la cooperación económica debería destinarse a mejorar el contexto económico en el que deben funcionar las pequeñas empresas y el marco legal de los países receptores, con objeto de fomentar los intercambios bilaterales y las inversiones con la participación directa del sector privado». Desgraciadamente, se ha comprobado que el sector privado no se siente atraído a invertir en países de alto riesgo y en condiciones de fuerte desequilibrio macroeconómico. Se ha comprobado que, incluso ofreciendo grandes incentivos, la participación del sector privado resulta problemática. Esta continua insistencia en los documentos de la Unión Europea en la participación del sector privado, si bien es justa en principio, resulta de hecho muy aleatoria si no se crean los instrumentos operativos necesarios. «Fomentar la cooperación comercial entre sociedades europeas y sus socios asiáticos -se lee en el documento de la Comisión-, aumentando la información y creando un contexto favorable a la cooperación industrial, sobre todo en favor de las PYME».

Se han tomado muchas iniciativas para fomentar mayores inversiones europeas en los países de la ASEAN. En los años 80 las inversiones de la CEE en los países de la ASEAN aumentaron en volumen, pero disminuyeron en términos relativos, a causa del crecimiento más rápido de las inversiones procedentes de otros países. Las inversiones de la CEE en la ASEAN afectan a actividades relativas a la producción de aceite de palma, productos químicos, farmacéuticos, productos alimentarios, productos eléctricos y electrónicos, sector automovilístico, banca y sector financiero. El Comité manifiesta su deseo de que, en base al nuevo acuerdo global de cooperación UE-ASEAN, cuando entre en vigor, se vele por la mejora de las condiciones para las inversiones directas de las empresas de la UE en dichos países, que incluye dicho acuerdo, y por que se garantice un marco jurídico que, en caso de controversia, prevea procedimientos de concertación y de arbitrio. En este ámbito, la protección de la propiedad intelectual reviste una importancia especial.

3.2.8. El EC International Investment Partners (ECIIP), instrumento financiero de la CEE para fomentar las empresas mixtas (joint ventures), podría ser el medio más adecuado para incentivar las inversiones europeas y la constitución de empresas mixtas entre pequeñas y medianas empresas europeas y de los países ASEAN (ya han comenzado los trámites de cerca de 20 proyectos regionales relativos a la ASEAN). El ECIIP es por el momento el instrumento más importante para la creación de empresas mixtas y para la difusión de la pequeña y mediana industria. Para ser mejor utilizados, los proyectos que entran en el ámbito del programa financiero de ECIIP deberían contar con procedimientos más ágiles y rápidos. Para las obras de infraestructura sería deseable una mayor participación del BEI (Banco Europeo de Inversiones), que desde hace algunos años ha sido autorizada para financiar proyectos en Asia y en América Latina. Previamente, sería necesario saber si existen las condiciones en los países ASEAN para el desarrollo de un tejido de pequeñas y medianas empresas y comprobar si el modelo europeo es exportable. Sería deseable que la Comisión Europea financiase una investigación tanto para comprobar cuál es el estado de la pequeña y mediana empresa en los países de la ASEAN, como para señalar los sectores y las posibilidades de una colaboración con las PYME europeas.

4. Conclusiones

4.1. Las relaciones Norte-Sur, en la forma en que se concebían hasta hace poco tiempo, se están modificando rápidamente en Asia. En Asia se ha creado una jerarquía de países económicamente fuertes que ya no forman parte de los países en vías de desarrollo, y que conviven con países donde la pobreza está muy extendida, reproduciendo dentro del mismo continente el mismo tipo de asimetrías que existen en las relaciones Norte-Sur. La principal preocupación de la Unión Europea en sus relaciones con Asia está relacionada con las tensiones económicas existentes entre las dos áreas que el desarrollo acelerado de Asia producirá ya a finales del siglo sobre la posición mundial europea. Ello debe contrastarse con una estrategia que incremente la cooperación entre las dos áreas y desactive en ellas el potencial competitivo que va en detrimento de Europa, que tiene un índice de crecimiento menos rápido y ve amenazada su presencia también en los mercados de los países terceros.

4.2. Múltiples indicios señalan que, en la ASEAN, la perspectiva de un desplazamiento del eje hegemónico de la economía mundial en el Pacífico es más temido que deseado, puesto que consagraría el predominio aplastante de China y Japón, contra los cuales los países ASEAN se sentirían comprimidos y se verían obligados a optar por ponerse al lado del uno o del otro.

4.3. Por otra parte, al contrario que China y Japón, el Sudeste asiático siempre se ha mostrado abierto a las influencias exteriores. Su declarado regionalismo abierto (open regionalism) tiene profundas raíces históricas. En su momento la relación colonial introdujo a la región en una división del trabajo en la que el punto de referencia era Europa. Ciertamente, no se trata de retomar el hilo conductor de una relación irrepetible, teniendo en cuenta por otra parte el nivel de desarrollo alcanzado por los países de la ASEAN. Hoy se presenta al contrario la ocasión, perdida en el momento del despegue económico de Taiwán y de Corea del Sur, de influir positivamente en la marcha hacia la madurez de países que están despegando con un índice de desarrollo medio apreciable, aunque no excepcional, reconstituyendo en el área una zona con una relación preferencial con Europa. Un objetivo de este tipo tendría los siguientes resultados positivos.

4.4. Parece difícil que la Unión Europea pueda desafiar la competencia y la hegemonía económica de Japón, en la que puede ser considerada como una «reserva de mercado» nipona. No hay que olvidar que Asia oriental es el tercer polo de la «tríada» capitalista y se presenta, por lo tanto, como una zona de competencia respecto a la Unión Europea, que podría aspirar a restablecer un cierto equilibrio apoyándose en la Federación rusa, que por ser también una «potencia asiática» podría tener una cierta influencia en los países de la región.

Sin embargo en esta zona la presencia europea puede ser interesante más desde un punto de vista cualitativo que cuantitativo, confiada al mercado y a las empresas que pueden considerar conveniente establecer acuerdos de asociación (joint-ventures) con empresas locales o bien trasladar allí su propia producción y oficinas, aprovechando las ventajas comparativas existentes y el buen nivel de los servicios y las infraestructuras.

4.5. Una estrategia europea de largo alcance centrada en la ASEAN no se contrapondría necesariamente a los Estados Unidos, sino que, al contener el desbordamiento en el Pacífico y en el Océano Índico de China y de Japón, favorecería la formación también en el área Asia-Pacífico de un equilibrio capaz de garantizar un espacio suficiente para una relación estable y provechosa con la Unión Europea.

La próxima Cumbre Europa-Asia, que desarrollará en marzo de 1996 en Bangkok y en la que participarán, además de los países de la ASEAN, Japón, China y Corea del Sur constituirá una ocasión única para relanzar la presencia europea en una de las zonas más dinámicas del mundo, con fuerte crecimiento económico y tecnológico, pero también para establecer con ella nuevos y más avanzados programas de cooperación, de los cuales hemos esbozado en las páginas anteriores algunas líneas programáticas.

Es necesario que la UE adopte una actitud más firme y transparente en relación con los próximos acuerdos SPG de 1998. En concreto, conviene que los países de la ASEAN solo se beneficien en aquellos casos en que su nivel general de prosperidad y de exportaciones sea bajo. Es esencial aprovechar la oportunidad para adoptar una postura conjunta más firme por parte de la UE y los Estados Unidos. Dicha postura debería basarse en una estrategia conjunta encaminada a mejorar el acceso a bienes y servicios y a una mejor protección para los derechos de propiedad intelectual.

4.6. La reunión deberá servir principalmente para consolidar el diálogo y ampliar su ámbito a temas como el medio ambiente, los problemas sociales y la formación profesional. A causa de la gran divergencia entre los niveles de desarrollo de la parte asiática, es difícil establecer el orden del día y los objetivos de la reunión. Sería posible obtener un contexto general acerca de algunas orientaciones precisas (es decir, de la «visión común y enfoque general de los problemas»), dejando los argumentos específicos para un debate posterior. El objetivo principal es crear «el punto de contacto que falta» entre la UE y Asia.

Dado que se han subestimado los problemas de orden político y social y que no se han aplicado las decisiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Por parte de algunos países de la ASEAN, el Comité manifiesta su deseo de que estos problemas sean rápidamente solventados (antes de la reunión asiático-europea) con la intervención activa de la troika de la Unión Europea, a fin de poder sacar provecho de todo el potencial de las relaciones económicas UE-ASEAN.

4.7. Entre Europa y Asia existe una gran divergencia. Es necesario dedicar un gran empeño y recursos consistentes a la información y a la cooperación cultural. Sería oportuno fomentar intercambios y contactos de varios tipos con el fin de incrementar la comprensión recíproca. La UE debe tener en cuenta la diversidad de Asia y adoptar estrategias diferentes en las relaciones con Japón, China, India y el grupo de la ASEAN (dentro del cual existen características peculiares).

4.8. La UE debería adoptar un enfoque cualitativo en la cooperación con la ASEAN, centrándose en algunos sectores como el medio ambiente, las infraestructuras, las telecomunicaciones, la energía y la formación profesional. Como está muy comprometida en la cooperación con los países de Europa Central y Oriental y con los países mediterráneos, la UE no dispone de medios para adoptar un enfoque de cooperación que implica un desembolso económico considerable. Esto debería contrarrestarse con una cooperación cualitativamente significativa, que dé prioridad a los intercambios en los campos de la formación, la cultura y del conocimiento mutuo.

4.9. El Comité señala la escasa presencia europea en los países visitados durante su misión en algunos países de la ASEAN respecto a la de Japón y Estados Unidos. Es necesario potenciar la imagen de Europa, hacer más visible su presencia a través de exposiciones de arte e iniciativas culturales y científicas que ayuden a difundir el enorme patrimonio cultural de que Europa es depositaria. En segundo lugar, es preciso invertir más en las exposiciones e instar a las empresas europeas a que participen en ferias y muestras para dar a conocer a los interlocutores asiáticos los productos y la tecnología europea en los diversos sectores de producción. En este sentido, la creación de centros de información europeos para las empresas podría desempeñar un papel importante, sobre todo en la promoción de las pequeñas y medianas empresas. Una división justa de los cometidos entre dichos centros y las Cámaras de comercio bilaterales de los Estados miembros podría dar buenos frutos.

4.10. Constatada la eficacia de la Secretaría de la ASEAN, la UE deberá intentar ofrecer la máxima ayuda a través de la asistencia técnica (por ejemplo, poniendo a su disposición las experiencias adquiridas con la creación del arancel exterior y del mercado común). Se propone la organización de encuentros y seminarios de trabajo entre la Secretaría de la ASEAN y la Comisión para un intercambio mutuo de experiencias. Algunas de las organizaciones económicas y sociales de los países de la ASEAN están controladas por el gobierno y otras se encuentran en una fase de desarrollo inicial. Sería necesario adoptar un doble enfoque que comprenda el diálogo tanto a nivel de la ASEAN (con la Cámara de comercio y el consejo sindical) como a nivel nacional con las distintas organizaciones.

El Comité Económico y Social tiene un papel importante que desempeñar en el diálogo y en las relaciones con los países de la ASEAN. El CES representa a sectores importantes de la sociedad civil de los países europeos y está conectado con las redes interactivas que han constituido el verdadero substrato de la construcción europea. En este sentido, el Comité tiene un mensaje y una experiencia que transmitir a las organizaciones análogas (sindicatos, asociaciones, organizaciones de grupos, empresarios) que existen en los países de la ASEAN. La participación del Comité en el Foro Cultural de Venecia es un primer paso importante en este sentido. El Comité espera que el CES participe en la próxima reunión asiático-europea de Bangkok, o, por lo menos, que sea informado adecuadamente con el fin de poder determinar las acciones que puedan emprenderse a corto y a medio plazo.

Hecho en Bruselas, el 1 de febrero de 1996.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Carlos FERRER

() Comunicación de la Comisión al Consejo «Hacia una nueva estrategia para Asia» (COM(94) 314 final, Bruselas, 13 de julio de 1994).

() Vietnam ingresó en la ASEAN el 28 de julio de 1995, en el transcurso de la 28a reunión de Ministros de la Organización, celebrada en Brunei.

() Los países miembros de la APEC son 33; además de los 6 de la ASEAN (Indonesia, Malasia, Tailandia, Filipinas, Singapur y Brunei) están los 3 del TLCAN (Canadá, Estados Unidos y México) y además Japón, Hong-Kong, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Papúa-Nueva Guinea, China, Taiwán y Corea del Sur.

() Cf. nota 1, p. 33.

() Informe sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo «Hacia una nueva estrategia para Asia», PE 211.248/def., 12 de abril de 1995.

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