Source: EURLEX
Language: es
Format: md

[**Avis juridique important**](../../../editorial/legal_notice.htm)

*|*

# 52000DC0552

**Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre la aplicación de la comunicación «Creación de una asociación global con China» /\* COM/2000/0552 final \*/**

  

INFORME DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO sobre la aplicación de la Comunicación "Creación de una asociación global con China"

INFORME DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO

sobre la aplicación de la Comunicación "Creación de una asociación global con China"

Resumen ejecutivo

Los principales objetivos de la Comisión en su Comunicación de 1998 "Creación de una asociación global con China" [1]eran incorporar más a China a la comunidad internacional, respaldar su transición hacia una sociedad abierta e integrarla más en la economía mundial.

[1] COM(1998) 181.

Para alcanzar estos objetivos, la Comisión esperaba, entre otras cosas, potenciar el diálogo político, fomentar el interés de China por la Cumbre Asia-Europa (ASEM) y los asuntos regionales asiáticos y fijar los términos adecuados para la adhesión de China a la OMC. La Comisión se serviría también de la experiencia y los conocimientos comunitarios para mejorar el proceso de reforma chino e incluir en el programa las cuestiones de los derechos humanos, el medio ambiente y el desarrollo sostenible.

Desde que se adoptó la comunicación, la relación entre China y la UE se ha intensificado mucho. Las primeras cumbres anuales UE-China de 1998 y 1999 sentaron las bases de un diálogo político más amplio. Al mismo tiempo, una sucesión creciente de reuniones y conversaciones a todos los niveles sobre numerosos ámbitos de interés para la UE y China han mejorado la comunicación y promovido el mutuo entendimiento.

El diálogo se ha extendido a cuestiones de seguridad regional, economía, comercio y derechos humanos y podría seguir ampliándose a la inmigración ilegal e incluso al tráfico de drogas, el blanqueo de dinero y el crimen organizado, tal y como se apuntó en la Comunicación de 1998.

El 19 de mayo del 2000, la UE y China firmaron un acuerdo bilateral para preparar la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una vez ésta se produzca, la UE se enfrentará con el reto de preparar métodos mutuamente aceptables para supervisar el cumplimiento de los compromisos contraídos por China con la OMC y prestarle asistencia. Asimismo, la UE seguirá trabajando por eliminar las barreras de acceso al mercado.

El programa comunitario de cooperación con China se ha ampliado constantemente y ahora se centra sobre todo en el apoyo al desarrollo sostenible para ayudar al proceso de reforma global de China. Se revisarán las prioridades y el contenido del programa con vistas a mantener el ritmo de los cambios y mejorar el impacto y la visibilidad de la asistencia comunitaria a China.

Introducción

El 25 de marzo de 1998, la Comisión Europea adoptó la Comunicación "Creación de una asociación global con China", que fue aprobada por el Consejo Europeo de Ministros el 29 de junio de 1998.

En esta comunicación se formulaban recomendaciones destinadas a mejorar la relación de la UE con la República Popular de China y se concluía declarando: "La Comisión informará periódicamente al Consejo y al Parlamento Europeo del avance conseguido en la realización de las propuestas de la Presente Comunicación".

La elaboración de este primer informe sobre la aplicación de la nueva estrategia china coincide con el veinticinco aniversario del establecimiento de las relaciones entre la CE y China. Se refiere al período marzo de 1998 a mayo del 2000.

Durante este período, las autoridades chinas han aplicado reformas estructurales al tiempo que continuaban fomentando el crecimiento económico. También han tomado medidas para hacer frente a la corrupción a todos los niveles.

En 1999, el PIB creció un 7,1%, porcentaje inferior al de los últimos años. En el contexto del comercio mundial, el Gobierno chino ha tenido algunos éxitos, particularmente los acuerdos con la UE y EE.UU. sobre las condiciones de la adhesión de China a la OMC. En el plano nacional, la reestructuración de las empresas estatales ha seguido siendo el núcleo del programa de reformas socioeconómicas. En este período, las autoridades se han mostrado muy duras con los disidentes democráticos, los grupos religiosos y otros movimientos.

Al revisar la aplicación de la recomendación, este informe trata de identificar, siempre que sea posible, la vía para llevar la asociación entre la UE y China un paso más allá.

Los títulos de los capítulos A a E de este informe corresponden a los de la Comunicación.

A. Incorporar más a China a la comunidad internacional

"La UE está comprometida con una estrategia de mayor interacción con China, y para ello empleará los medios de un diálogo político bilateral renovado y actualizado, y una mayor participación de China en iniciativas regionales y multilaterales de interés global." COM (1998) 181, p. 5

A.1 Potenciar el diálogo político UE-China

Los mecanismos y las plataformas comunitarios de diálogo político con China se han desarrollado hace poco. El marco global del diálogo político se formalizó por vez primera en 1994, a través de un intercambio de cartas, y la primera cumbre UE-China de Jefes de Gobierno se celebró el 2 de abril de 1998 en Londres como respuesta a la voluntad creciente de China de participar de forma activa en el mundo. La segunda cumbre UE-China tuvo lugar el 21 de diciembre de 1999, cuando Prodi, el presidente de la Comisión, visitó Pekín. Estas cumbres han proporcionado una plataforma de impulso a la relación entre la UE y China y han servido para intercambiar opiniones y suscitar temas de interés en cuestiones políticas, económicas, comerciales y de derechos humanos, incluidos la adhesión a la OMC, la cooperación bilateral y el desarrollo regional.

También se celebraron troikas de ministros de Asuntos Exteriores en septiembre de 1998 y marzo y septiembre de 1999 con el ministro de Asuntos Exteriores chino.

En octubre de 1998 y junio y octubre de 1999 se organizaron reuniones de altos funcionarios que brindaron la oportunidad de descubrir la opinión de China sobre cuestiones regionales como la ASEM, la evolución de la península de Corea, Japón, las relaciones entre la India y Pakistán y las cuestiones de Indonesia y Timor Oriental, Myanmar (Birmania) y Taiwán.

Dos veces al año, los embajadores de la UE en Pekín han mantenido reuniones con el ministro de Asuntos Exteriores chino. Además del diálogo político oficial, se han producido llamadas periódicas de la troika de embajadores al Ministerio de Asuntos Exteriores chino, así como frecuentes visitas recíprocas y de alto nivel, que han contribuido a reforzar el diálogo político entre China y la UE. El viceprimer ministro ejecutivo chino Li Lanquing y el viceprimer ministro Wu Bangguo visitaron la Comisión Europea respectivamente en febrero de 1998 y enero de 1999. El presidente de la Comisión Europea, Jacques Santer, estuvo en China en noviembre de 1998. El primer ministro chino Zhu Rongji visitó la Comisión en Bruselas el 11 de julio de 2000, en la que fue la primera visita realizada por un primer ministro chino a la Comisión.

El grupo parlamentario europeo encargado de los asuntos chinos se ha reunido anualmente con miembros del Congreso de la República Popular de China, y diversos diputados del Parlamento Europeo han realizado visitas individuales y en grupo a China. El desarrollo de esos contactos no puede ser sino provechoso para la relación global UE-China.

La evolución de China ha figurado también periódicamente en el orden del día del diálogo político comunitario con socios clave tales como Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, la India y Rusia.

A.2 Desarrollo del proceso ASEM

La UE ha promovido la integración de China en el proceso de la ASEM, que trata una amplia gama de cuestiones políticas y económicas. China ha adoptado una línea de cooperación con la ASEM desde su inicio y se ha mostrado particularmente interesada en los asuntos económicos, sobre todo en el fomento de las inversiones. Por otra parte, si bien su actitud en la discusión de las cuestiones políticas ha resultado más prudente, aunque dio un paso muy bien acogido al organizar en Pekín un seminario informal de la ASEM sobre los derechos humanos en junio de 1999. También mostró un apoyo entusiasta a las iniciativas de cooperación en ámbitos como la ciencia y la tecnología. En octubre de 1999 inició y organizó una Conferencia ministerial de la ASEM sobre ciencia y tecnología y seguirá desempeñando un papel destacado en este ámbito.

China ha participado también de forma activa en el fondo fiduciario de la ASEM para los procesos de reforma de la política social y el sector financiero, al que ha aportado 500 000 dólares.

A.3 Abordar temas de interés mundial

En cuanto al desarme y la no proliferación, en 1998 la UE inició un diálogo con expertos chinos que, pese a encontrarse en su fase inicial, ha propiciado intercambios de opiniones muy útiles sobre el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares, el Régimen de control de tecnología de misiles, las armas biológicas, las minas terrestres antipersonas, las exportaciones de productos de doble uso y el desarrollo de la seguridad en Asia. Aunque todavía es pronto para juzgar el interés de China por proseguir este diálogo, éste ya ha servido para forjar una valiosa base de confianza.

La UE debe ahora plantearse la posibilidad de ampliar el alcance de su diálogo político con China y orientarse a cuestiones de interés mundial como la lucha contra el tráfico de drogas, el blanqueo de dinero, el crimen organizado y la inmigración ilegal, tal y como se apuntó en la Comunicación de la Comisión de 1998. Todos estos son ámbitos en los que el Tratado de Amsterdam ha otorgado mayores responsabilidades a la Unión. Por ejemplo, la situación de los solicitantes de asilo chinos se ha convertido en una preocupación especial para algunos de los Estados miembros de la UE, por lo que en 1999 se realizó un intercambio de información al respecto entre los socios comunitarios. La UE debe evaluar la disposición de China para entablar un diálogo específico en este y otros campos y explorar luego las oportunidades de cooperación.

China se ha convertido en una pieza clave en los principales diálogos internacionales sobre diversas cuestiones ambientales mundiales. Periódicamente se producen intercambios a distintos niveles (incluido el ministerial) con ocasión de reuniones internacionales sobre, por ejemplo, el cambio climático. Los recursos chinos asignados a medidas nacionales de lucha contra el cambio climático han aumentado, al igual que el entusiasmo por la adopción de futuras medidas específicas que faciliten la transferencia de conocimientos y de tecnología sobre el cambio climático de la UE a China. En particular, el diálogo sobre el cambio climático se convertirá en un tema principal de las relaciones entre la UE y China en los años venideros. Otras cuestiones mundiales, principalmente la conservación de la diversidad biológica y la protección de la capa de ozono, figuran también entre los puntos habituales de discusión bilateral. La Comisión proseguirá estos diálogos con gran interés, al igual que otros sobre nuevas cuestiones mundiales.

A.4 Fomentar el diálogo en materia de asuntos regionales asiáticos

La UE participó en las reuniones ministeriales del Foro regional de la ASEAN que se celebraron en Manila y Singapur en julio de 1998 y julio de 1999, respectivamente. Este foro ha desempeñado un papel positivo en el conflicto en el mar del sur de China y en el intercambio de opiniones sobre cuestiones de interés regional como el asunto de la península de Corea. No obstante, China se ha mostrado reacia a llevar más allá el proceso multilateral del foro, y en sus relaciones con sus vecinos asiáticos ha insistido en la diplomacia bilateral.

China insiste a menudo en que no se debe exagerar su influencia real en la República Popular Democrática de Corea. Sin embargo, sigue siendo su aliada y un interlocutor clave de Pyongyang. Por ello, la situación en la península de Corea ha sido uno de los temas principales del diálogo político regional entre la UE y China. A este respecto, la UE ha instado a China a que mantenga el papel positivo que está desempeñando, particularmente en las conversaciones cuatripartitas, y ambas partes han comentado sus respectivos diálogos con la República Popular Democrática de Corea.

Durante el período en que se centra este informe, la UE ha prestado especial atención a la evolución de las relaciones entre China y Taiwán. En julio de 1999, la presidencia comunitaria realizó una declaración en nombre de la UE en la que recordaba la adhesión de la Unión al principio de "una China", subrayaba la necesidad de resolver la cuestión de Taiwán de forma pacífica a través de un diálogo constructivo e instaba a ambas partes a que evitaran tomar medidas o hacer declaraciones que pudieran aumentar la tensión.

A.5 Respaldar la autonomía de Hong Kong y Macao

En el período de que es objeto este informe, la UE ha seguido de cerca la aplicación de las leyes básicas de las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao, particularmente en relación con la autonomía y la independencia de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de esos territorios.

El compromiso de la UE de contribuir el funcionamiento adecuado de estos acuerdos administrativos y jurídicos se reafirmó claramente en enero de 1999 en el primer informe anual de la Comisión sobre la región administrativa especial de Hong Kong, que se centró fundamentalmente en el desarrollo de la democracia. El acuerdo de cooperación aduanera UE-región administrativa especial de Hong Kong, que entró en vigor el 1 de junio de 1999, contribuyó también a respaldar el funcionamiento independiente de la economía de Hong Kong. El segundo informe anual de la Comisión sobre Hong Kong, aprobado el 18 de mayo de 2000, se centró en el sistema jurídico de Hong Kong y en el principio "una China, dos sistemas", aunque expresó también cierta preocupación sobre la lentitud con que se estaba avanzando en la democratización.

En noviembre de 1999 la Comisión publicó la Comunicación "La Unión Europea y Macao: más allá del año 2000". Las relaciones con Macao se han reforzado con la acreditación ante la Comunidad Europea de una oficina económica y comercial en Bruselas y con la puesta en marcha de varios proyectos de cooperación en Macao. En 1998 y 1999 se reunió el Comité mixto CE-Macao y volverá a hacerlo en el 2000. Las disposiciones del Acuerdo de Cooperación y Comercio CE-Macao han seguido vigentes tras la cesión de la soberanía.

El 26 de enero del 2000, la Comisión Europea propuso un Reglamento del Consejo sobre el acceso sin visado a la UE de los residentes en Hong Kong y Macao.

B. Apoyo a la transición de China hacia una sociedad abierta basada en el estado de derecho y el respeto de los derechos humanos

"China se enfrenta actualmente al reto de mantener el crecimiento económico y preservar la estabilidad social al tiempo que crea una sociedad abierta basada en el estado de derecho. Si Europa desea desempeñar un papel en este proceso, debe continuar recurriendo a todas las vías disponibles para promover la causa de los derechos humanos en China de forma activa, sostenida y constructiva." (ídem, p. 9)

B.1 Promover los derechos humanos mediante un debate abierto...

En los últimos años, las reformas económicas y el debilitamiento de algunas formas de control estatal en la esfera social han aportado a la población china un mayor grado de autodeterminación. Además, desde 1998 se han alcanzado logros positivos en la participación de China en los mecanismos internacionales de los derechos humanos. Entre dichos logros se incluyen las visitas a China de la comisaria de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Mary Robinson, en septiembre de 1998 y marzo de 2000 y la adhesión de China al Pacto de las Naciones Unidas sobre derechos civiles y políticos en octubre de 1998 (un año antes China había firmado el Pacto de las Naciones Unidas sobre los derechos económicos, sociales y culturales).

Aunque se ha producido una mejora progresiva de los derechos económicos y sociales y se ha avanzado en el refuerzo del estado de derecho, no se ha progresado, e incluso se ha retrocedido, en el ámbito de los derechos civiles y políticos. Cuestiones como la represión de la disidencia política, las condiciones arbitrarias de detención, la amplia aplicación de la pena de muerte, la represión de las minorías étnicas -también en el Tíbet-, las restricciones de la libertad religiosa, el derecho de asociación y la libertad de expresión siguen inquietando seriamente a la UE.

Otra de las preocupaciones de la UE es la inobservancia de las normas laborales básicas reconocidas internacionalmente, tal y como se encuentran recogidas en los convenios de la OIT y en la Declaración de la OIT sobre los principios y derechos fundamentales de los trabajadores.

Las conversaciones periódicas celebradas alternativamente en China y Europa (en octubre de 1998, febrero y octubre de 1999 y febrero del 2000) han constituido una plataforma valiosa para inducir a China a participar en cuestiones delicadas, encauzar las preocupaciones comunitarias, ofrecer argumentos a las autoridades chinas y generar propuestas de proyectos de cooperación. En este marco, las autoridades chinas han informado de algunos avances en la reforma jurídica y judicial y han manifestado su disposición para tratar todas las cuestiones delicadas en el diálogo oficial, aunque de momento ello no se ha traducido en mejoras palpables. La UE ha insistido repetidas veces en la necesidad de que el diálogo se enfoque más hacia los resultados y se refleje más en la toma de decisiones en China.

Respecto a los derechos humanos, además del uso de instrumentos bilaterales como el diálogo UE-China, la UE se ha mostrado decididamente partidaria de recurrir a los foros multilaterales para hacer progresar la causa. En 1998, 1999 y 2000, los Estados miembros de la UE decidieron no presentar ni apoyar una resolución sobre la situación de los derechos humanos en China durante la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas celebrada en Ginebra. No obstante, en 1999 y una vez más en el 2000, la presidencia de la UE manifestó su seria preocupación por la situación de los derechos humanos en China en sus declaraciones de apertura de las sesiones 55 y 56 de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

En el período en que se centra este informe, los jefes de misión de la UE en Pekín han redactado informes trimestrales de seguimiento de la situación de los derechos humanos en China. La UE sigue haciendo alusión a la situación en el Tíbet a la menor oportunidad.

B.2 ( y cooperación

Desde que se entabló el diálogo UE-China sobre derechos humanos, la Comisión ha aceptado iniciar una serie de proyectos de cooperación destinados a apoyar y completar las conversaciones y a mejorar, en términos prácticos, el respeto de los derechos humanos a largo plazo. Esto ha conllevado, por ejemplo, el fomento de los derechos de las personas con discapacidades y el establecimiento del Mecanismo de pequeños proyectos sobre derechos humanos UE-China para apoyar iniciativas a pequeña escala relacionadas con este tema.

Además se han celebrado varios seminarios jurídicos sobre derechos humanos entre la UE y China abiertos a la comunidad académica y a las ONG, como complemento de las sesiones del diálogo oficial.

El programa de cooperación jurídica y judicial UE-China, que se comenta en la sección C.2, se inició en marzo de 2000 y durará cuatro años como mínimo. Respaldará los movimientos a favor de una sociedad más firmemente basada en el estado de derecho y el respeto de los derechos humanos y difundirá una mayor comprensión de este concepto entre los profesionales más estrechamente relacionados con el sistema jurídico chino.

El proyecto de gobernación de pueblos pretende garantizar la aplicación efectiva de la ley que rige las elecciones de base de las aldeas, con lo que se reforzarán las prácticas electorales y el autogobierno de los pueblos. Actualmente está en marcha un proceso de licitación internacional.

En 2000 la Comisión tiene la intención de apoyar cursos de formación sobre derechos humanos en la universidad de Hong Kong. El proyecto, basado en los conocimientos únicos de la región administrativa especial de Hong Kong en la esfera jurídica y judicial, ofrecerá formación sobre derechos humanos y cuestiones jurídicas a estudiantes de Asia, y en especial a los de la República Popular de China.

Particularmente importante para el futuro próximo es el esfuerzo por crear una red de expertos UE-China que permita compartir experiencias sobre la ratificación y ejecución de los dos pactos de las Naciones Unidas sobre derechos humanos.

C. Mayor integración de China en la economía mundial

"La UE es de la opinión de que se logre el objetivo de ayudar a China a convertirse en un participante plenamente integrado en la economía mundial y capaz de adecuarse a las normas comunes mediante una combinación de conversaciones sobre comercio e iniciativas de cooperación específicas. Este enfoque estratégico debe procurar acelerar y consolidar la integración de China en el comercio mundial al tiempo que apoya las reformas que le son necesarias para prosperar en el sistema." (ídem, p. 11)

C.1 Incorporación de China al sistema comercial mundial

Una parte significativa y creciente del excedente comercial mundial de China en 1998 y 1999 lo tuvo con la UE. La crisis financiera asiática afectó a las exportaciones chinas a la región y provocó un desvío hacia Europa de las exportaciones antes encaminadas al este y sudeste asiático. El déficit comercial UE-China pasó de 24,4 millardos de euros en 1998 a más de 30 millardos de euros en 1999.

En el gran excedente comercial chino, que refleja la fuerza creciente del conjunto de las exportaciones, influyen también las barreras de acceso al mercado que persisten en China y que impiden los flujos comerciales y de inversión. Por ejemplo, uno de los factores de principal preocupación para la industria es la insatisfactoria situación de los derechos de propiedad intelectual en China. Por ello, la supresión de esos obstáculos sigue siendo una prioridad para la UE, que pretende promover la integración de China en la economía mundial y maximizar los beneficios mutuos del comercio y de las relaciones económicas bilaterales. La UE ha perseguido estos objetivos en sus negociaciones para la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a través de sus consultas bilaterales sobre economía y comercio con China.

Durante estos dos últimos años, la negociación de un acuerdo sobre la adhesión de China a la OMC ha sido uno de los puntos prioritarios de la agenda comercial comunitaria. El acuerdo bilateral China-UE alcanzado el 19 de mayo de 2000 marca así un importante paso adelante en nuestras relaciones comerciales. Consecuencia del acuerdo China-UE de noviembre de 1999, este segundo acuerdo con la UE prácticamente garantiza que China entrará en la OMC a principios del 2001. La Comisión y las autoridades chinas han acordado una apertura progresiva del mercado en diversos ámbitos cuya ejecución durará, en general, entre tres y cinco años.

Con el acuerdo UE-China, las empresas comunitarias (y de otros países miembros de la OMC) tendrán mucho mejor acceso al mercado chino. Los aranceles de importación y otras restricciones no arancelarias se reducirán de forma considerable y permanente. La entrada de China en la OMC consolidará y acelerará los esfuerzos del país por promover la transparencia, la justicia y la apertura en todo el régimen comercial chino. Además, el sistema de resolución de litigios de la OMC, independiente y jurídicamente vinculante, permitirá a ambas partes resolver conflictos comerciales de forma rápida y eficaz. En resumidas cuentas, este acuerdo mejora sobremanera el panorama de las empresas comunitarias que desean hacer negocios con China, invertir y exportar. Como resultado de ello, la UE y China pueden esperar con optimismo un vuelco de la reciente situación de disminución de la inversión extranjera directa en China.

Pero más allá de las oportunidades comerciales que pueda brindar, la adhesión de China a la OMC tendrá una repercusión sustancial en la reforma económica y el desarrollo del país. A lo largo de las negociaciones, la UE se ha preocupado de establecer un paquete de ayudas que promueva una reforma progresiva y duradera y un desarrollo sostenible. Cuando China ingrese en la OMC será fundamental que todos los cambios necesarios en el régimen comercial se ejecuten con arreglo al calendario previsto. La UE se ha comprometido a trabajar en asociación con China para que este proceso de transición se desarrolle de la manera más tranquila posible. La Comisión hará a China partícipe de su experiencia en la OMC y le ofrecerá ayuda para que, a través del programa de cooperación UE-China, adapte su economía a las obligaciones impuestas por la organización. Se ha reservado ya ayuda a la reforma económica como un ámbito de la futura financiación (véase la sección C.2).

La adhesión a la OMC será otra forma de garantizar la reforma estructural. La entrada en el sistema de comercio mundial actuará a modo de catalizador para que las empresas chinas se vuelvan más eficaces y demuestren que pueden competir con el resto del mundo en pie de igualdad. Por consiguiente, el acuerdo también será positivo para las empresas y los trabajadores chinos, que se beneficiarán del aumento de la inversión extranjera y de las más modernas prácticas de gestión y estructuras jurídicas.

A lo largo de 1999 se aceleró el ritmo de las negociaciones de adhesión a través de los esfuerzos comunes de China y la UE, lo que dio lugar al acuerdo China-UE de noviembre. La Unión Europea se mostró entonces ansiosa por subrayar sus intereses propios y específicos en sus propias negociaciones bilaterales, con vistas a garantizar un terreno de juego equitativo para la industria comunitaria en China y promover el comercio y los flujos de inversión bilaterales.

Las consultas bilaterales entre China y la UE sobre cuestiones comerciales, junto con las negociaciones sobre la adhesión a la OMC, han desempeñado y seguirán desempeñando un papel importante en la resolución de problemas de interés mutuo. En junio de 1998 se celebró la XV reunión del Comité mixto UE-China. Tras la adhesión de China a la OMC, los dos diálogos, el bilateral y el multilateral, servirán para resolver cuestiones comerciales como los problemas normativos, los obstáculos a la inversión, el entorno empresarial de las sociedades comunitarias en China, etc. Constituirán también un foro importante de seguimiento y debate sobre posibles diferencias de opinión acerca del alcance y la ejecución de los compromisos chinos contraídos con la OMC.

En el marco del Comité mixto UE-China, la Comisión intenta reevaluar, junto con sus socios chinos, los mecanismos de diálogo bilateral existentes, con vistas a ampliarlos, reforzarlos y adaptarlos a las nuevas tareas a las que deberá enfrentarse China tras su adhesión a la OMC. La Comisión se está planteando la posibilidad de abrir nuevas vías de diálogo en ámbitos específicos tales como las normas y los asuntos industriales, los procedimientos de certificación, las cuestiones sanitarias y fitosanitarias, la regulación del mercado de valores, etc. También se han iniciado conversaciones para llegar a un acuerdo sobre transporte marítimo que ya recibieron la aprobación ministerial con ocasión de la visita a la Comisión del Ministro chino responsable del tema en julio de 1999. Por otra parte, se están manteniendo conversaciones preliminares sobre un acuerdo de cooperación aduanera UE-China.

Además, se está considerando la conveniencia de entablar negociaciones con vistas a un acuerdo entre la EURATOM y China sobre el uso pacífico de la energía nuclear y ya se han producido contactos preliminares con las autoridades chinas. Un acuerdo de este tipo reforzaría a largo plazo el marco de cooperación entre la UE y China, lo que facilitaría el comercio actual y futuro, fomentaría una investigación provechosa para ambos países y garantizaría al máximo la seguridad nuclear y la no proliferación de armas nucleares.

El reglamento comunitario antidumping para economías en transición como la china se modificó en 1998 con el fin a reflejar los cambios provocados por el mercado en los países afectados. El nuevo reglamento adopta un enfoque caso por caso en el que se otorga un tratamiento de economía de mercado a los exportadores chinos que operan en un entorno de mercado. Este nuevo régimen se ha aplicado ya a diversos casos y ha derivado en la concesión de un tratamiento de economía de mercado a algunas empresas chinas. En el futuro, a medida que se desarrolle un marco legislativo que propicie condiciones de economía de mercado en China y conforme vaya aumentando la sensibilidad sobre los requisitos necesarios, serán cada vez más las empresas chinas que reciban un tratamiento de economía de mercado.

El régimen comunitario de restricciones cuantitativas frente a China se liberalizó parcialmente en 1998. Dadas la situación de las empresas comunitarias de los sectores en cuestión y la falta de progresos en la liberalización del régimen de contingentes chinos, en 1999 no se suprimió ningún contingente comunitario. La supresión progresiva de las restricciones cuantitativas por ambas partes se incluirá en el paquete de medidas de adhesión de China a la OMC, que prevé que ambas partes eliminen sus contingentes antes de que finalice el año 2005.

La UE ha desarrollado también algunos elementos de una estrategia global de fomento de la inversión y de cooperación empresarial con China, en apoyo a la ejecución de su estrategia de acceso al mercado destinada a eliminar los obstáculos al comercio y a la inversión en el mercado chino.

El programa de la Comunidad Europea para los socios de inversión (ECIP), que finalizó en 1999, pretendía fomentar la presencia de la pequeña y mediana empresa europea en los mercados emergentes. En China obtuvo un gran éxito: a finales de 1998, el 16% de todas las iniciativas financiadas por el programa correspondían a este país y dieron lugar a la creación de más de 60 empresas conjuntas. El desarrollo de las iniciativas apoyadas por el instrumento Asia-Invest, cuyo objetivo era buscar oportunidades y socios para invertir en Asia, también fue alentador.

La Comisión y el Consejo chino de promoción del comercio internacional iniciaron en 1998 un "diálogo empresarial UE-China" con vistas a estrechar los vínculos entre las comunidades empresariales de China y la UE. Se espera que este proceso no oficial siga avanzando. Ya está prevista una nueva ronda para el 23 de octubre de 2000 en Pekín, que se desarrollará simultáneamente a la celebración de la cumbre anual UE-China.

En octubre de 1999, tras varios años de preparativos, la Delegación de la CE en Pekín y las empresas europeas allí establecidas crearon la Cámara de Comercio comunitaria de Pekín, que apoyará los esfuerzos de identificación y supresión de los obstáculos de acceso al mercado y promoverá la presencia empresarial europea en China. La Cámara se autofinancia por completo y ya cuenta con más de 180 empresas miembros.

C.2 Apoyo a la reforma económica y social

En el período en que se centra este informe, el apoyo a la reforma económica y social se ha considerado prioritario. La esperada adhesión de China a la OMC marcará el ritmo de las reformas. Los esfuerzos comunitarios de cooperación seguirán aportando conocimientos esenciales en los ámbitos más necesitados.

Se destacan a continuación varios proyectos cuyos objetivos están relacionados con la OMC y cuyo importe total asciende a 22 millones de euros:

\* El próximo otoño dará comienzo un programa de apoyo a la adhesión a la OMC que formará en diversos ámbitos a los funcionarios chinos responsables del cumplimiento de los compromisos contraídos con la OMC.

\* A finales de año empezará una iniciativa de gran alcance de asistencia a la reforma y la reestructuración del sector de los servicios financieros.

\* Ya está en curso un proyecto de recopilación y suministro de datos estadísticos.

\* Próximamente concluirá un programa dirigido a fomentar el desarrollo de un marco de contratación pública transparente y no discriminatoria.

\* Ya se ha iniciado una serie de proyectos de apoyo al desarrollo de un sistema moderno y eficaz de protección de los derechos de propiedad intelectual.

En 1998 y 1999, la cooperación UE-China se centró claramente en las prioridades subrayadas en la Comunicación de la Comisión de 1998, es decir, en la ayuda al proceso de reforma económica y social, con vistas a fomentar el desarrollo general en China.

En octubre de 1998 se firmó el acuerdo de financiación del programa de cooperación jurídica y judicial UE-China. El programa se lanzó en marzo de 2000 e incluye actividades de formación y concienciación de los profesionales de la justicia. Formará a un grupo de abogados, jueces y fiscales en ámbitos clave de la práctica jurídica europea. Mediante el desarrollo de un sistema jurídico seguro, transparente y previsible y un poder judicial accesible, eficaz y justo, el programa ayudará a avanzar hacia una sociedad más firmemente basada en el respeto de los derechos humanos y mejorará el panorama de las empresas e inversiones europeas en China.

Con vistas a reforzar el desarrollo de los recursos humanos en China y promover los intercambios recíprocos, la Comisión Europea lanzó en 1998 el programa de jóvenes directivos, un plan de formación destinado a enviar a jóvenes ejecutivos europeos a China. Estableció también un programa de formación profesional UE-China que pretende dotar a las regiones beneficiarias de un abanico más amplio de servicios de formación y enseñanza profesional. En 1999, la Escuela empresarial internacional China-Europa inauguró un nuevo campus e inició una nueva fase de desarrollo, con el apoyo de la Comisión y del municipio de Shanghai. Esta escuela se considera en la actualidad uno de los principales centros asiáticos de formación empresarial.

En 1998, la Comisión y algunas organizaciones académicas interesadas crearon la red académica euro-china para promover la interacción entre los responsables comunitarios de la toma de decisiones y la comunidad académica a través de seminarios temáticos y conferencias anuales.

En 1999 la Comisión puso en marcha el proyecto quinquenal a gran escala denominado Becas UE-China 2000, que a partir del curso académico del 2000 permitirá a dos mil licenciados chinos cursar en universidades europeas estudios europeos, en ciencias económicas y empresariales, en ciencia y tecnología, etc.

También en 1999, y para avanzar paralelamente a las preocupaciones más recientes y a los desafíos clave del proceso de reforma chino, la Comisión empezó a definir proyectos destinados a intercambiar experiencias con China acerca de la reforma de las empresas estatales y a abordar los efectos colaterales de este proceso (por ejemplo, cómo afrontar el desempleo y establecer una red de seguridad social).

La firma, en diciembre de 1998, de un acuerdo sobre ciencia y tecnología amplió el alcance de la cooperación UE-China en este ámbito. El acuerdo entró en vigor en diciembre de 1999 y se espera que conduzca a una investigación común en un amplio abanico de temas tratados en el quinto Programa Marco de investigación y desarrollo tecnológico. Permite que los científicos chinos participen en programas temáticos comunitarios de I + D de alta tecnología industrial, y recíprocamente, que los científicos europeos participen en programas chinos de I + D, en ambos casos sobre una base de autofinanciación.

El acuerdo sobre ciencia y tecnología con China completa el abanico de proyectos de investigación común actualmente en curso, apoyados de forma independiente por el programa de cooperación internacional de la UE iniciado en 1999 y centrados en el desarrollo sostenible y en las necesidades continuas de China en desarrollo agrícola y asistencia sanitaria, cuestiones fundamentales en el proceso de reforma económica y social. También en el marco del proyecto de cooperación internacional, la Comisión apoyó la creación en 1998 de una red biotecnológica China-Europa, sucesora del centro de biotecnología China-Europa, como un instrumento flexible para fomentar una mayor cooperación en este ámbito.

Durante los dos últimos años el medio ambiente ha sido una de las prioridades clave en los esfuerzos de cooperación de la Comisión Europea. En 1998, la Comisión, con ayuda de expertos sectoriales, las administraciones y la industria comunitaria, empezó a apoyar el programa de planificación económica y protección ambiental del Consejo chino, con el fin de promover la integración del medio ambiente en otros ámbitos políticos chinos. Se espera que el programa, cuyo fin se prevé para marzo de 2001, contribuya a una mayor cooperación comunitaria con China. La Comisión ha apoyado asimismo el proyecto de educación ambiental a través de la televisión, que utiliza la este medio para promover la educación ambiental en todo el país.

Dada la importancia acordada al medio ambiente, principalmente en el 10º plan quinquenal (2001-2005) sobre el desarrollo del sector industrial ambiental, el terreno con que se cuenta para desarrollar oportunidades de cooperación (y quizá comerciales) entre la UE y China en el futuro próximo es amplio.

Desde septiembre de 1999, los expertos europeos han prestado asistencia en un amplio proyecto integrado de protección ambiental en la provincia de Liaoning que pretende, entre otras cosas, mejorar el rendimiento energético y la gestión de la energía. La energía ha sido también uno de los principales temas tratados en los cursos de formación financiados por el programa Sinergia. En los dos últimos años, más de 500 participantes chinos han asistido a actividades de formación en el marco de este programa.

En 1998, a instancias de las autoridades chinas, expertos chinos y comunitarios realizaron conjuntamente un estudio exhaustivo sobre "La estructura y la política energética en la República Popular de China". Este estudio ayudará a China a definir sus prioridades en política energética para el 10º plan quinquenal, que abarca el período 2001-2005. En la Tercera conferencia sobre la cooperación energética UE-China, que se celebró en Bruselas en marzo de 1999 y contó con una gran presencia china, se discutieron, entre otras cosas, los resultados de estudio. Esto preparará el terreno para una mayor integración de las cuestiones energéticas en la cooperación ambiental UE-China. A este respecto, la cuarta reunión del grupo de trabajo sobre energía CE-China, que se celebró en Pekín en marzo de 2000, se centró en los ámbitos prioritarios que podrían incluirse en un posible nuevo programa de energía/medio ambiente CE-China, en el que participarían todas las organizaciones gubernamentales chinas pertinentes. Actualmente se está estudiando hasta dónde puede llegar la cooperación UE-China en algunos ámbitos clave que incluyen la consecución de un carbón menos contaminante, el rendimiento energético y el fomento de fuentes de energía renovables.

El Servicio Común de Interpretación de Conferencias (SCIC) de la Comisión lleva a cabo su programa de formación de intérpretes chinos que, a lo largo de los dos últimos años, ha formado a jóvenes intérpretes/funcionarios chinos de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Comercio y Cooperación Económica, así como de bancos, autoridades aduaneras, universidades, etc.

Al igual que en el pasado, la Comisión ha seguido ofreciendo apoyo a los proyectos de ayuda al desarrollo a pequeña escala, puestos en marcha por ONG en los ámbitos de la enseñanza, la salud y el saneamiento. El apoyo de la UE a las ONG contribuye así a reforzar la sociedad civil.

China es un país "en desarrollo" único. Ha gozado de un nivel de crecimiento sin precedentes, lo que ha creado riqueza en muchos ámbitos. No obstante, algunas grandes zonas del interior sufren un retraso en cuestión de crecimiento. Para hacer frente a esta situación, China ha puesto en marcha un programa nacional de mitigación de la pobreza y una política "pro occidental" para fomentar la inversión nacional y extranjera en las provincias del oeste, más pobres. Además, China se ha convertido en donante para la asistencia al desarrollo en otros países asiáticos.

La ayuda comunitaria sigue centrándose en las reformas socioeconómicas chinas a gran escala. Este es el ámbito en que la asistencia de la UE puede añadir más valor y contribuir al esfuerzo de China por reducir la pobreza, de acuerdo con el compromiso comunitario de aliviar este mal en todo el mundo.

D. Sacar el mayor provecho de la financiación europea

"Un mensaje importante de la presente Comunicación es que los programas de cooperación financiados por la UE necesitan estar más conectados con las otras políticas comunitarias para China. En todos los ámbitos, desde las conservaciones sobre derechos humanos pasando por las negociaciones para la adhesión a la OMC hasta cuestiones relacionadas con el desarrollo económico chino, la UE debe, siempre que sea posible, aprovechar la oportunidad de acentuar sus políticas con proyectos concretos de asistencia." (ídem, p. 22)

En 1998 y 1999 el presupuesto de la Comisión destinado a la cooperación con China (dentro de las líneas presupuestarias B7-300, B7-301 y B7-707) ascendió a 65 millones de euros anuales. Esta cifra es relativamente modesta teniendo en cuenta el tamaño de China y el gran abanico de ámbitos de cooperación potencial. No obstante, la Comisión ha centrado sus recursos financieros en unos cuantos proyectos directamente relacionados con el proceso de reforma chino que pertenecen a los ámbitos en que la acción comunitaria puede ser más eficaz, visible y valiosa. La concentración de las actividades será fundamental para conseguir un efecto colectivo en los próximos proyectos comunitarios, con lo que se preservará la capacidad de suministro y se trabajarán los actuales problemas de retraso en la ejecución de los programas (el anexo 1 adjunto muestra el nivel de compromiso y desembolso de la ayuda comunitaria a China en 1998 y 1999).

Con vistas a facilitar y fomentar las pequeñas iniciativas a corto plazo, se creó en 1998 un instrumento de pequeños proyectos UE-China. Dirigido por la Delegación de la CE en Pekín, este instrumento, que ha funcionado de forma descentralizada, ha ofrecido una rápida respuesta a las solicitudes de financiación y ha apoyado 23 proyectos. Actualmente, se está estudiando la posibilidad de seguir aplicándolo.

Antes de iniciar grandes proyectos de cooperación, la Comisión ha consultado con los Estados miembros. Tanto en Bruselas como en Pekín, y siempre que fuera posible, ha intentado encontrar sinergias con las iniciativas de los Estados miembros. Como resultado, varios proyectos comunitarios están estrechamente vinculados a proyectos de los Estados miembros. Además, la Comisión, junto con los Estados miembros y China, cofinancia el fondo fiduciario de la ASEM. La Comisión ha mantenido asimismo contactos periódicos con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La Comisión ha cooperado con el PNUD en dos proyectos y está planteándose la posibilidad de emprender una iniciativa común con el Banco Mundial. Como en años anteriores, el ministerio de Comercio Exterior y de Cooperación Económica chino ha sido la organización asociada encargada de programar y planificar toda la cooperación UE-China y de tomar decisiones.

En 1998 y 1999 la Comisión prestó ayuda de emergencia a numerosas víctimas de desastres naturales, como las causadas por el terremoto de la provincia de Hubei, por las lluvias torrenciales que asolaron varias provincias y por las nevadas del Tíbet. La mayoría de los fondos se distribuyeron a través de ONG como la Cruz Roja, Médicos sin Fronteras y Salvad a los Niños. La Oficina Humanitaria de la Comunidad Europea (ECHO) gestionó varios proyectos comunitarios de ayuda humanitaria que sumaban un total de 1,1 millones de euros.

Además de beneficiarse del programa de cooperación bilateral UE-China, el país participa en los proyectos comunitarios de cooperación regional con Asia.

E. Intensificar la visibilidad de la Unión Europea en China

"Una mayor visibilidad dará un mayor peso a la UE en sus relaciones con China." (ídem, p. 24)

Durante los dos últimos años, la Comisión ha realizado esfuerzos considerables por aumentar la visibilidad de la UE en China.

El programa de enseñanza superior UE-China, centrado fundamentalmente en los centros y profesores chinos de estudios europeos, ha hecho posible que más de 400 alumnos procedentes de distintas universidades chinas participaran en cursos de política, economía y derecho comunitarios.

La Comisión y la Delegación de la CE en Pekín han organizado distintas iniciativas destinadas a difundir información sobre el euro, una de las cuales fue el importante seminario "El euro y China: hacia el siglo XXI" que se celebró en Pekín en diciembre del pasado año.

En el marco del instrumento de pequeños proyectos UE-China se han llevado a cabo con éxito actividades tales como un programa de radio llamado "Cerca de Europa" y el seminario de sensibilización "UE-China: socios en el progreso".

Además de contar con su propia página web, la Delegación de la CE en Pekín ha iniciado la publicación mensual del informe "Flash cooperación". Además, en enero de este año adoptó un logotipo de cooperación único que permite reconocer más fácilmente los proyectos apoyados por la UE en China.

Conclusiones y recomendaciones

Este informe demuestra que, pese al considerable grado de desarrollo que las relaciones UE-China han alcanzado en los últimos dos años, queda mucho que hacer para ampliarlas.

En previsión de la adhesión inminente de China a la OMC, la UE debe mirar hacia delante y analizar cómo afectará esa circunstancia a sus relaciones comerciales. China necesitará ayuda para cumplir sus compromisos con la OMC. La Comisión seguirá desarrollando nuevas vías de comunicación con las autoridades chinas, supervisando el cumplimiento de los compromisos contraídos por China con la OMC e identificando los ámbitos en que China encuentra dificultades para respetar sus compromisos. La ejecución deberá ser una cuestión de asociación y no una fuente de conflictos, y precisará una mayor participación de los miembros de la comunidad empresarial europea, que serán los mejor situados para comprobar si China está cumpliendo sus obligaciones. La UE podrá entonces intentar ayudar a China a superar las dificultades con una asistencia técnica específica y el refuerzo de conversaciones reguladoras sobre cuestiones clave.

La UE sigue comprometida a apoyar el proceso de reforma global en China con su programa de cooperación. La adhesión de China a la OMC se acelerará y acrecentará la necesidad de la reforma, lo que repercutirá en la petición de ayuda comunitaria.

Dada la magnitud de los desafíos a los que se enfrenta China, la Comisión necesitará también definir con mayor precisión los ámbitos que más pueden beneficiarse de la cooperación comunitaria. No obstante, resulta obvio que entre las prioridades se encontrarán la reforma socioeconómica, el desarrollo de los recursos humanos, la enseñanza, el medio ambiente, la defensa de los derechos humanos, el estado de derecho, etc. Los esfuerzos de la Comisión se centrarán en los proyectos de desarrollo sostenible en los ámbitos prioritarios acordados, pero la UE seguirá haciendo gala de flexibilidad y estará dispuesta a adaptarse a nuevos retos y situaciones cambiantes conforme vayan apareciendo. De acuerdo con la política comunitaria convenida sobre reducción global de la pobreza, cuando la Comisión establezca nuevos proyectos de cooperación deberá seguir teniendo presente que el 11,5 % de la población china sigue viviendo en condiciones de absoluta pobreza, con una renta inferior a 1 dólar por día.

De conformidad con la recientemente adoptada política de desarrollo de la Comunidad Europea, la UE mejorará también la prestación y la ejecución de los proyectos acordados.

Ha llegado el momento de estudiar si se puede ampliar el diálogo en los ámbitos en que, tal y como se previó en la Comunicación de 1998, tanto China como la UE tengan interés en intercambiar puntos de vista y colaborar. Esos ámbitos podrían incluir la lucha contra el tráfico de drogas ilegales, el crimen organizado, el blanqueo de dinero y la inmigración ilegal, cuestiones de importancia general que siempre han preocupado a la UE y serán de importancia creciente para China, especialmente cuando sus líderes se den cuenta de los desafíos que estas cuestiones plantean en términos de estabilidad social. Tras mantener conversaciones preliminares con los Estados miembros, algunos de estos asuntos se podrían incluir en el orden del día de las próximas reuniones del diálogo político UE-China, incluida la próxima cumbre UE-China, cuya celebración está prevista para el 23 de octubre de 2000.

Datos sobre los proyectos de cooperación CE-China (líneas presupuestarias B7-300 y 301)

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

[Top](#document1)