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# 52001DC0641

**Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Mantener los compromisos, aumentar el ritmo /\* COM/2001/0641 final \*/**

  

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO - Mantener los compromisos, aumentar el ritmo

1. Introducción

En el presente informe se pasa revista a los avances realizados por los Estados miembros desde el Consejo Europeo de Lisboa hasta la fecha en cuanto a la aplicación de las medidas de la estrategia de Lisboa específicas del espíritu empresarial. El informe, basado en los testimonios recopilados por la Comisión a partir de la experiencia de los Estados miembros, está preparado para presentarse al Consejo y el Parlamento Europeo. Las fuentes utilizadas son una serie de informes de seguimiento de estos avances elaborados por los servicios de la Comisión.

A través de dicho seguimiento puede observarse que, aunque se ha habido progresos innegables en los dieciocho meses transcurridos desde el Consejo Europeo de Lisboa, el ritmo de este avance ha sido más lento de lo que podía esperarse. En un trasfondo de deterioro de la situación económica, existe también el riesgo de que los Estados miembros cedan a las preocupaciones a corto plazo y den la espalda a los objetivos que se decidieron en Lisboa para el medio y largo plazo. Esto significa que podrían revisar sus compromisos y posponer la aplicación de las reformas estructurales. Tanto los compromisos como las reformas son fundamentales para un crecimiento económico sostenible, pues en ellos está la clave del incremento de la calidad de vida y de la creación de puestos de trabajo en la UE.

2. Lisboa y las etapas posteriores

En la primavera de 2000, la Unión Europea disfrutaba de la mejor situación y las mejores perspectivas económicas de la última década. La introducción del euro, apoyada por un fuerte crecimiento económico y por buenas perspectivas financieras y fiscales en los Estados miembros, había creado un clima de estabilidad y optimismo. Tal optimismo se reflejaba especialmente en la confianza creciente de los consumidores y las empresas.

En este favorable entorno macroeconómico internacional, se preveía que en la UE se produjera un crecimiento del empleo y la calidad de vida. No obstante, al mismo tiempo, se observó claramente que, para lograr un aumento sostenible del empleo y un descenso paralelo del desempleo, así como la modernización de las economías de la UE, también eran precisos cambios estructurales fundamentales. Está claro que un buen entorno económico favorece la aplicación de cambios estructurales y no se desaprovechó la oportunidad. El Consejo Europeo de Lisboa estableció una estrategia para la modernización y la reforma en que desempeñaba un papel central el dinamismo de la Europa empresarial.

Desde la segunda mitad del 2001, el panorama económico es cada vez más incierto y refleja, entre otras cosas, la ralentización en los EE.UU. y un pronunciado descenso del comercio internacional. La confianza de los consumidores y las empresas ha empezado a deteriorarse; los atentados del 11 de septiembre y hechos posteriores han infligido un nuevo golpe a la confianza. El desempleo en la Unión ha dejado de bajar y en algunos Estados miembros ha empezado a crecer.

Según la información que obra en nuestro poder, parece probable el inicio de la recuperación en la segunda mitad del próximo año [1], aunque todo dependerá de la evolución de la coyuntura económica y política. La situación se someterá a vigilancia intensiva hasta que se disponga de información definitiva. Por tanto, es difícil predecir cuándo retomará el crecimiento económico el camino previsto en el Consejo de Lisboa. No obstante, los objetivos y reformas fijados en Lisboa no están ligados a ninguna fase particular del ciclo económico; estas reformas tienen sentido cuando la economía va bien y resultan aún más importantes frente a la actual fase descendente del ciclo.

[1] Véase el Informe de la Comisión «Síntesis de la actuación de la UE en respuesta a los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 y evaluación del posible impacto económico», COM(2001) 611 final, 17.10.2001.

El deterioro de las condiciones económicas crea el riesgo de que la propia estrategia de Lisboa se diluya y el compromiso con los objetivos de Lisboa se debilite. Sin embargo, restaurar y apoyar la confianza y el dinamismo empresarial es una condición previa fundamental para garantizar buenas perspectivas económicas.

Para lograrlo es preciso renovar la determinación de alcanzar los objetivos de Lisboa, como se reconoció en la Declaración de los Jefes de Estado y de Gobierno y el Presidente Prodi sobre la situación económica, hecha en la reunión de Gante [2]. A las declaraciones políticas debe seguir no obstante la actuación.

[2] «Análisis de la situación económica», Declaración de los Jefes de Estado y de Gobierno y el Presidente de la Comisión Europea, Consejo de la Unión Europea, SN 4298/2/01 REV. 2, 19.10.2001.

Los avances en la tarea de elevar las condiciones de vida, crear nuevos puestos de trabajo y disminuir la tasa de desempleo en el conjunto de la UE han seguido siendo modestos comparados con los realizados en otra naciones importantes. Con respecto a EE.UU., el PIB per cápita en la UE ha venido descendiendo a lo largo de la última década. Desde el punto álgido del 70 % en 1982 y otra vez en 1991-92 [3], la relación entre el PIB per cápita de la UE con respecto a EE.UU. ha caído hasta en torno al 65 % en 2001, la cifra más baja de los últimos treinta años. La necesidad de invertir este mal rendimiento mediante un crecimiento económico fuerte y sostenido es más urgente que nunca.

[3] Véase un estudio de estos aspectos en el próximo documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Informe de competitividad 2001».

Las exigencias de Lisboa

Las conclusiones del Consejo Europeo de Lisboa compensaban la necesidad de la transición a una economía competitiva, dinámica y basada en el conocimiento con la necesidad de modernizar el modelo social europeo. Expresaban el mensaje de que ambos objetivos no son incompatibles, pero requieren un enfoque más coherente y sistemático del seguido en épocas anteriores. Ahora, tras el Consejo Europeo de Gotemburgo, se añade al capítulo económico y social de la agenda de Lisboa la dimensión de desarrollo sostenible.

La modernización de la política empresarial es fundamental para el objetivo de convertirse en la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de generar un crecimiento económico sostenible, más empleos de mejor calidad y una mayor cohesión social en el presente decenio.

Los pasos para cumplir las peticiones de Lisboa en el ámbito de la política empresarial se habían tomado para finales de 2000. En concreto:

- Los Estados miembros y la Comisión pusieron en marcha una evaluación comparativa de factores importantes que inciden en las condiciones empresariales, como pueden ser la duración y los costes de crear una empresa. Se ha empezado ya a trabajar con los indicadores estructurales y la demografía de empresas. Por otra parte, en septiembre de 2001 se publicó el Cuadro de indicadores de la innovación 2001 [4].

[4] Véase el Documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Cuadro de indicadores de la innovación 2001», SEC(2001) 1414, 14.9.2001.

- Se adoptó el Programa plurianual para la empresa y el espíritu empresarial con especial referencia a las pequeñas y medianas empresas (2001-2005).

- Se estableció el procedimiento BEST para identificar e intercambiar buenas prácticas entre los Estados miembros.

- El Consejo Europeo de Feira aprobó la Carta europea de las pequeñas empresas.

3. Instrumentos de la Comisión en el ámbito de la política empresarial

La Comisión cuenta con una serie de instrumentos para controlar el avance de la política empresarial.

- Mediante el Informe de competitividad [5] se controla y analiza el avance a medio y largo plazo en los elementos que determinan el rendimiento en cuanto a productividad y calidad de vida en la UE.

[5] Véase el próximo Documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Informe de competitividad 2001».

- Los Cuadros de indicadores son instrumentos descriptivos que ayudan a poner de relieve elementos clave y centrar la atención en los avances a corto plazo. Proporcionan información reciente sobre una serie de indicadores fundamentales para la política y el rendimiento empresarial. Abarcan el acceso a la financiación, el entorno normativo y administrativo, el grado de abertura de los mercados y su funcionamiento, la innovación y la difusión de los conocimientos, el espíritu empresarial y las nuevas tecnologías.

- La Comisión también lleva a cabo Evaluaciones comparativas sobre aspectos importantes para la política empresarial. El último proyecto de evaluación comparativa de la política empresarial se terminó en otoño de 2001 y otros están en marcha. Estos proyectos tienen carácter normativo y pretenden que los Estados miembros mejoren su rendimiento.

- El Informe BEST es un ejercicio anual común de los Estados miembros y la Comisión para identificar e intercambiar buenas prácticas y supervisar su aplicación.

- El Informe anual sobre la aplicación de la Carta europea de las pequeñas empresas evalúa los progresos de los Estados miembros y la Comisión en diez ámbitos de importancia clave para fomentar el espíritu empresarial y la competitividad.

- El Observatorio Europeo de las PYME, que revisa y estudia elementos de importancia fundamental para las PYME europeas, se reestructuró en otoño de 2000. Han empezado a llegar los resultados del último Observatorio.

- A petición del Consejo Europeo de Estocolmo de marzo de 2001, la Comisión está trabajando para establecer objetivos cuantitativos en la política empresarial, con ayuda de expertos de los Estados miembros.

4. Avances obtenidos en el ámbito de la política empresarial

Desde el inicio del proceso de Lisboa estuvo claro que las iniciativas sólo tendrían todas sus repercusiones a medio plazo. Transcurridos sólo 18 meses, por tanto, puede ser demasiado pronto para observar indicios de que tales iniciativas están dando frutos.

Sin embargo, durante 2001 se hicieron progresos considerables en la aplicación de estas iniciativas en el ámbito de la política empresarial. En Lisboa se señaló que dicho ámbito es fundamental para alcanzar los objetivos de la estrategia.

Espíritu empresarial

Aunque llevará algún tiempo cambiar las actitudes hacia el espíritu empresarial, las de las administraciones nacionales muestran ya signos de cambio [6]. Todos los Estados miembros hacen esfuerzos para promover el espíritu empresarial, tanto en el sistema educativo -a través de cursos, juegos empresariales y visitas a las empresas- como entre otros grupos de empresarios potenciales. En los Países Bajos se ha establecido un comité consultivo sobre espíritu empresarial y educación, con representantes del sector empresarial, diversos ámbitos educativos y organizaciones sociales. Francia y el Reino Unido han establecido un club conjunto para promover la cooperación interuniversitaria en el ámbito del espíritu empresarial, mientras que el gobierno español ofrece becas a los estudiantes universitarios para que sigan un programa de seis meses de formación práctica en una empresa.

[6] Véase el próximo Documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Informe BEST».

Además de esta sensibilización creciente, varios Estados miembros se han interesado en los aspectos de la asunción de riesgos y los fracasos empresariales y están estudiando posibles cambios en su legislación en materia de insolvencia para ayudar a los empresarios que han fracasado «honestamente» a volver a intentarlo. En un seminario sobre los fracasos empresariales organizado conjuntamente por el gobierno neerlandés y la Comisión Europea en mayo de 2001 se llegó a la conclusión de que los empresarios en quiebra se enfrentan a obstáculos jurídicos y financieros y están estigmatizados, lo que les disuade de empezar de nuevo. Para superar esto, debe haber un marco claro y predecible para acreedores y deudores [7], un conocimiento de las medidas para prevenir el fracaso y más dispositivos para llegar a acuerdos informales entre acreedores y deudores.

[7] También aborda este asunto, en lo referente a los aspectos transfronterizos, el Reglamento del Consejo (CE) 1346/2000, de 29 de mayo de 2000, sobre los procedimientos de insolvencia, DO L 160 de 30.6.2000, p. 1.

La Estrategia Europea de Empleo, que tiene una vertiente de espíritu de empresa, proporciona también apoyo a los avances. Mediante un método de coordinación abierta, contribuye a la convergencia gradual de las políticas relacionadas con el empleo. Desde 1997 se han llevado al práctica orientaciones generales de la UE, planes de acción nacionales, recomendaciones y evaluaciones por grupos de homólogos, que contribuyen a la aplicación en el ámbito nacional de políticas coherentes de empleo y empresa. El Informe conjunto sobre empleo anual presenta los progresos realizados por los Estados miembros en las cuestiones relacionadas con el empleo, en particular en espíritu empresarial, como reacción a las orientaciones que se acuerdan todos los años para la UE. En el Informe 2001 [8] se señala el interés de los Estados miembros por simplificar el marco regulador y administrativo, se observa el lento, aunque continuo, progreso en materia de reducción de la carga fiscal sobre el empleo y se informa de todos los aspectos relacionados con el empleo y la política de empresa.

[8] Proyecto de Informe conjunto sobre empleo 2001, COM(2001) 438, 12.9.2001.

Innovación, competitividad e investigación y desarrollo tecnológico

El Cuadro de indicadores de la innovación [9], así como el ejercicio de comparación de las políticas nacionales de investigación y desarrollo [10], sugieren que en la segunda mitad de los 90 se produjo una mejora de los resultados científicos y de la innovación en todos los Estados miembros. No obstante, las experiencias han sido muy diversas. Mientras algunos países, como España, Irlanda y Portugal, están superando claramente el retraso, otros de los que ya eran punteros, como Finlandia y Dinamarca, siguen registrando nuevas mejoras en cuanto a su rendimiento en innovación. En otros Estados miembros, la investigación y el desarrollo tecnológico y la innovación está perdiendo impulso claramente. Aunque la situación en las cuatro mayores economías de la UE (Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia) está mejorando, lo hace en porcentajes inferiores a la media comunitaria.

[9] Documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Cuadro de indicadores de la innovación 2001», SEC(2001) 1414, 14.9.2001.

[10] Documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Informe preliminar sobre la comparación de las políticas nacionales de investigación y desarrollo», SEC(2001) 1002, 20.6.2001; y los indicadores mencionados en la publicación de la Comisión Europea (2001): Towards a European Research Area, Key Figures 2001, DG Research, Special Edition: Indicators for Benchmarking of National Research Policies, Bruselas.

El Informe de competitividad de 2001 [11] llama la atención sobre el rendimiento decepcionante en el ámbito de la innovación de la UE en general. El tema de este Informe es el papel de las TIC y el papel de la innovación en el crecimiento de la productividad. Tomando como punto de partida el deterioro de la innovación relativa en la UE comparada con la de EE.UU., el Informe sugiere que los bajos rendimientos en TIC e innovación pueden inhibir la realización del potencial económico de la UE. En cambio, la difusión de las TIC en toda la economía de los EE.UU. ha llevado a cambios considerables en la organización de las empresas y a nuevos métodos de trabajo que han producido un incremento del crecimiento de la productividad.

[11] Documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Informe de competitividad 2001».

El Informe de competitividad de 2001 señala que el crecimiento de la productividad fue más marcado en los países de la UE y las ramas de actividad en que la innovación es importante. Sin embargo, el Cuadro de indicadores de la innovación de 2001, así como el ejercicio de comparación de las políticas nacionales de investigación y desarrollo, sugieren que la UE está considerablemente rezagada en el gasto del sector privado en investigación y desarrollo y que los rápidos aumentos del gasto en EE.UU. y Japón desde 1994 han incrementado la distancia alarmantemente. El gasto de los EE.UU. en I+D a finales de los noventa equivalía al 1,98 % del PIB; en Japón, al 2,18 %; y en Europa, al 1,19 %. Aunque en algunos países de la UE [12] el gasto en I+D fue mayor que en los EE.UU. y el Japón, el rendimiento global de la Unión es preocupante. El Cuadro de indicadores de la innovación y el ejercicio de comparación confirman también la opinión de la Comisión de que no sólo las empresas sino también el sector público deben aumentar su gasto en I+D. Además, los Estados miembros deberían actuar para facilitar el uso de patentes e invertir más en educación y formación y para fortalecer las relaciones entre la industria y la ciencia.

[12] Véase, en particular, la publicación de la Comisión Europea (2001) Towards a European Research Area, Key Figures 2001, Theme 2, DG Research, Special Edition: Indicators for Benchmarking of National Research Policies, Brussels.

La experiencia de los Estados miembros que han tenido muy buenos resultados en cuanto a productividad, investigación y desarrollo tecnológico, e innovación, incluso mejor en algunos casos que la de EE.UU., es coherente con estas ideas. A pesar del declive actual de los valores del sector de las TIC, las actividades económicas de todos los países se están reorganizando y seguirán haciéndolo para sacar partido de las oportunidades que ofrecen las TIC y mejorar la competitividad. Los Estados miembros deben aplicar políticas para apoyar la investigación y el desarrollo tecnológico y la innovación y facilitar su difusión para obtener todas las ventajas de las TIC e incrementar el crecimiento de la productividad.

Un ámbito en que la innovación y la investigación y desarrollo tecnológico son fundamentales y los beneficios potenciales pueden ser muy considerables es la biotecnología. El Informe sobre la competitividad pasa revista al rendimiento de Europa y sugiere que son precisas reformas fundamentales para que la biotecnología europea se haga más empresarial y mejore en fin de cuentas su competitividad internacional. Esta contribución es parte de la reflexión de la Comisión al respecto. En el ámbito del medio ambiente, la Comisión presentará un documento en el Consejo de Barcelona sobre la contribución de la tecnología ambiental al crecimiento y al empleo, que contendrá recomendaciones para superar los obstáculos a la innovación técnica.

Dificultades normativas y cargas administrativas

El entorno normativo y administrativo puede constituir un importante obstáculo al éxito empresarial. En los últimos años se ha incrementado la sensibilización sobre la importancia de mejorar el entorno normativo en la UE.

Un entorno normativo de alta calidad es un factor clave para apoyar el crecimiento económico, la competitividad y la innovación. La calidad de la reglamentación, relacionada con aspectos como la eficacia, la efectividad y la transparencia de las normativas y las formalidades administrativas correspondientes, figura en lugar importante de la planificación de la UE desde los años 80. Por este motivo, se ha tratado en una serie de Consejos Europeos, desde que la cumbre de Lisboa solicitó a la Comisión, al Consejo y a los Estados que: «establezcan, a más tardar en 2001, una estrategia para una actuación más coordinada orientada a simplificar el marco regulador». La Comisión presentó un primer informe intermedio [13] a la cumbre de Estocolmo. En la cumbre de Gotemburgo (como parte de la estrategia propuesta para un desarrollo sostenible), la Comisión declaró que el plan de acción incluiría «mecanismos que garanticen la inclusión en todas las propuestas políticas importantes de una evaluación del impacto sobre la sostenibilidad que tenga en cuenta sus consecuencias potenciales económicas, sociales y ambientales». Las ideas que se presentarán en el Consejo Europeo de Laeken también tendrá en consideración las recomendaciones del Libro Blanco sobre la Gobernanza Europea y los debates del Grupo Mandelkern [14].

[13] Dicho informe subrayaba algunos principios clave para una estrategia normativa, relativos a todo el ciclo de vida de un acto comunitario -desde su preparación (mediante estudios de impacto y consultas, elección del instrumento correcto) hasta su aplicación (garantizar la transposición rápida y la aplicación efectiva) y, en caso necesario, las modificaciones (por ejemplo, evaluación ex post y simplificación y codificación).

[14] Grupo consultivo de alto nivel con representantes de los Estados miembros y la Comisión.

Varios Estados miembros han puesto en marcha iniciativas para simplificar y reducir el volumen de legislación mediante enfoques como las revisiones sistemáticas o las cláusulas con fecha de expiración [15]. En su propio ámbito, la Comisión ha seguido trabajando para elaborar un marco de evaluación del impacto sobre las empresas de la legislación de la que es responsable en ámbitos importantes. Por ejemplo, se está preparando una evaluación de impacto de las propuestas de reglamentación sobre productos químicos. Además, a principios de 2002 se conocerán los primeros resultados de evaluación del impacto sobre las empresas de un proyecto piloto [16], que incluye mayores consultas externas acerca de propuestas legislativas sobre detergentes, compatibilidad electromagnética, equipo eléctrico y electrónico y preempaquetamiento. Dichos resultados contribuirán al objetivo de crear un sistema de evaluación general del impacto en la sostenibilidad, para analizar el impacto económico, social y medioambiental de las propuestas importantes, como parte de la estrategia de la Comisión en materia de desarrollo sostenible.

[15] Véase el próximo Documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Informe BEST».

[16] http://europa.eu.int/comm/enterprise/regulation/bia/ppbia\_en.htm.

Se considera que la complejidad administrativa es un obstáculo a la creación de nuevas empresas en la UE y en mayor medida que en EE.UU. [17]. En los últimos años, varios Estados miembros han tomado medidas para aligerar los procedimientos administrativos relacionados con el establecimiento de nuevas empresas. Los datos de un estudio en preparación [18] confirman una tendencia a acortar los procedimientos, especialmente en los Estados miembros en que eran más largos. Se observan algunas mejoras drásticas, por ejemplo en Irlanda. No obstante, aún es posible hacer importantes progresos, compartiendo las mejores prácticas. El plazo necesario para registrar una nueva sociedad limitada privada en la UE varía todavía de una semana, en el mejor de los casos, hasta casi cuatro meses, según los Estados miembros.

[17] Véase «Entrepreneurial Attitudes in Europe and the US. Eurobarometer Survey n° 83: Entrepreneurship», encuesta realizada en nombre de la Dirección General de Empresa de la Comisión por EOS Gallup Europe, 2000.

[18] Estudio de CSES para la Comisión Europea, que forma parte del proyecto BEST sobre evaluación comparativa de la administración de puestas en marcha.

Los nuevos datos sobre el estado de las PYME en la UE [19] completan las conclusiones sobre las actitudes empresariales extraídas de las encuestas [20]. Se observa que en torno a la cuarta parte de las PYME de la UE tienen dificultades para sobrevivir. Los mayores problemas parecen darse en Grecia y Portugal. Sin embargo, en varios Estados miembros -Bélgica, Irlanda y los Países Bajos y, en menor medida, Austria, Finlandia, Suecia y el Reino Unido- las PYME muestran mucha más confianza y centran sus actividades en mejorar la calidad, la innovación y la rentabilidad. Mientras la mayoría de las PYME manifestaron no haber tenido limitaciones en su rendimiento empresarial en los dos últimos años, varias señalaron dificultades motivadas por normas administrativas e indicaron problemas para acceder a la financiación.

[19] Observaciones basadas en datos del «Observatorio Europeo de las PYME».

[20] «Entrepreneurial Attitudes in Europe and the US. Eurobarometer Survey n° 83: Entrepreneurship», encuesta realizada en nombre de la Dirección General de Empresa de la Comisión por EOS Gallup Europe, 2000.

Al mismo tiempo, los Estados miembros continúan la regulación a un ritmo preocupante, como lo demuestran las notificaciones de proyectos de reglamentaciones técnicas presentadas [21]. El número de notificaciones ha crecido de 591 en 1999 a 751 en 2000. Las cifras de la primera mitad de 2001 indican que puede haber una pequeña disminución este año, aunque siguen siendo altas. Aunque las reacciones de la Comisión y los Estados miembros a estas reglamentaciones notificadas indican que la calidad general de la legislación, en el sentido de no crear obstáculos a la libre circulación de mercancías, ha mejorado y que se ha garantizado mejor su compatibilidad con el marco normativo europeo, sigue habiendo una tendencia a incrementar el número de reglamentaciones técnicas (especialmente en los ámbitos de las telecomunicaciones y la seguridad alimentaria). Es difícil decir si se trata de una respuesta a las peticiones crecientes de los ciudadanos de contar con una mayor reglamentación o de un reflejo de las dificultades a que se enfrentan los gobiernos de los Estados miembros para tratar aspectos cada vez más complejos, o de ambas cosas.

[21] Directiva 98/34/CE, de 22 de junio de 1998, modificada por la Directiva 98/48/CE, de 20 de julio de 1998, por la que se establece un procedimiento de información en materia de las normas y reglamentaciones técnicas DO L 204, 21.7.1998, p 37 y DO L 217, 5.8.1998, p. 18. Obliga a los Estados miembros a notificar a la Comisión los proyectos de reglamentaciones técnicas relativas a productos y a servicios de la sociedad de la información. Su objetivo es evitar la creación de obstáculos técnicos, pero sirve también como barómetro de la evolución de la reglamentación.

Esta claro que las peticiones de los ciudadanos europeos para contar con legislación destinada a mejorar la calidad de vida son importantes. Es en parte una consecuencia lógica del incremento de las rentas, pero puede reflejar también la disminución de la confianza en los bienes y servicios suministrados por los mercados no regulados, a la que han contribuido, sin duda, algunos casos muy llamativos. En cualquier caso, si la reglamentación es necesaria para alcanzar un elevado nivel de protección de los consumidores, también es importante para los productores, que dependen de la confianza en un mercado ordenado. La protección de los consumidores es una condición básica para que los mercados sean dinámicos y funcionen sin sobresaltos. Se aborda este tema en el Libro Verde sobre la protección de los consumidores en la Unión Europea [22], que pretende dar con la mejor estrategia posible a escala europea para incrementar la confianza de los consumidores y lograr el pleno funcionamiento del mercado interior.

[22] Libro Verde sobre la protección de los consumidores en la Unión Europea COM(2001) 531 final de 2.10.2001.

Equilibrar estas demandas y la necesidad de simplificación y menos reglamentación es un desafío para todos los Estados miembros y la Comisión. En último término, el éxito de las actuaciones de la Comisión para simplificar y mejorar el entorno normativo dependerá de la participación y el compromiso activo de todos los operadores de la «cadena legislativa», esto es, no sólo las instituciones comunitarias y los Estados miembros, sino también las demás partes interesadas. Por consiguiente, se precisa una actuación coordinada.

Comercio electrónico y administración en línea

Se han realizado progresos considerables en el acceso en línea a las empresas y las autoridades públicas [23]. En toda la UE se hacen esfuerzos para interconectar las administraciones. Los progresos en este campo se verifican a través de un proyecto de evaluación comparativa dentro de la iniciativa eEurope (Plan de acción eEurope 2002). En Grecia, el gobierno ha elaborado un programa de acceso en línea para vincular los ministerios y las prefecturas con zonas lejanas, con el fin de superar los problemas de comunicación causados por el aislamiento geográfico de dichas zonas. Cada vez son más numerosos los portales y las ventanillas electrónicas únicas que facilitan el acceso a la información de los empresarios y el público en general, al tiempo que mejora y se acelera el intercambio de información entre administraciones. Desarrollar sistemas totalmente interactivos que permitan a las empresas completar procedimientos en línea es una prioridad. A este respecto se han realizado avances importantes, especialmente en Irlanda.

[23] Véase el próximo Documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Informe BEST».

Las empresas perciben cada vez más el comercio electrónico como un instrumento estratégico para lograr la eficiencia, mediante una mejor integración con los proveedores, y para configurar mejor los procesos y las relaciones comerciales, tanto en el interior como en el exterior de la organización [24]. El comercio electrónico ofrece también la posibilidad de apoyar el crecimiento de las PYME, al proporcionar elementos clave para el mismo: información, contactos y ahorros en los costes. En Dinamarca, Finlandia y el Reino Unido, estimaciones recientes muestran que más del 90 % de las empresas utiliza ya ordenadores, en torno al 70 % tiene acceso a la red, más del 50 % tiene su propia página web y más del 30 % efectúa compras en línea. Cada vez más empresas europeas aplican soluciones de comercio electrónico, con el correspondiente impacto en la productividad, el ahorro de costes y la eficacia. En la actualidad existen 2 000 mercados electrónicos en todo el mundo [25], de los que 650 están en Europa. Se estima que estas cifras experimentarán un fuerte incremento, para alcanzar los 2 700 a finales de 2002.

[24] Véase el documento «Impacto de la economía electrónica sobre las empresas europeas: análisis económico e implicaciones para la política empresarial».

[25] El término «mercado electrónico» denota la intermediación de bienes y servicios a través de internet, en un mercado en el que participa una multitud de compradores y vendedores. El «mercado electrónico» se caracteriza por tener reglas de participación abiertas (pueden participar quienes reúnan los requisitos) y por la posesión intangible de los objetos de intercambio (se limita a facilitar el intercambio emparejando los lados de la oferta y la demanda del mercado. El «mercado electrónico» se utiliza sobretodo para el comercio «B2B».

Inversores informales y empresas incipientes

Las pequeñas empresas innovadoras se enfrentan a una serie de problemas logísticos y de financiación en su funcionamiento. Los inversores privados informales pueden desempeñar un papel fundamental para ayudarlas. Tales inversores actúan en Europa desde hace cierto tiempo, pero las redes de inversores informales (business angels networks, BAN) no se han formado hasta los últimos años. Los resultados de un proyecto de evaluación comparativa [26] muestran que entre 1999 y 2001 ha habido un incremento del 25 % en el número de BAN en la UE, hasta llegar a 130. El país donde hay mayor número de redes es el Reino Unido (53), seguido por Alemania (29) y Francia (25). En los demás Estados miembros el número de BAN suele ser inferior a 10, y en Grecia y Portugal no hay ninguna red.

[26] Proyecto BEST «Business Angels».

La importancia de las BAN en el apoyo y la ayuda al crecimiento de las PYME reside en su contribución para resolver problemas de financiación, gestión e información. La falta de financiación es uno de los obstáculos más comunes al crecimiento de las PYME. La falta de aptitudes logísticas y de gestión han contribuido también a la desaparición temprana de empresas. Sin embargo, siguen existiendo varios obstáculos importantes que inhiben un mayor desarrollo de las BAN, como son la escasa calidad de los planes empresariales, tratamientos fiscales desfavorables, un entorno administrativo y normativo desfavorable o problemas para combinar los objetivos de los inversores con los de los empresarios. El establecimiento de un entorno favorable para la formación de BAN o fuentes similares de orientación para las pequeñas empresas y los empresarios es un desafío importante para los Estados miembros. Una vez más, aunque se han logrado avances considerables, aún queda mucho por hacer.

5. El desafío futuro

Este análisis de la evolución de la política empresarial muestra que, a pesar de ciertos logros importantes, el ritmo de la aplicación de los compromisos de Lisboa por parte de los Estados miembros es demasiado lento. Algunas medidas importantes no han dado los resultados previstos o se han aplicado demasiado tímidamente. El Informe sobre la competitividad y los Cuadros de indicadores de 2001 prueban que los Estados miembros en los que el crecimiento de la productividad ha acelerado en los últimos años son también los que ocupan mejores posiciones en lo tocante a las actividades de innovación e investigación y desarrollo. Por supuesto, son los países que podrían enseñar las mejores prácticas y proporcionar ideas sobre la modernización y sus beneficios.

Es difícil decir si el lento ritmo de aplicación del programa de Lisboa se debe a la falta de compromiso de los Estados miembros para avanzar lo acordado sólo dieciocho meses después del Consejo Europeo de Lisboa, o a la lentitud para ponerse en marcha. Ahora bien, la coyuntura económica es tal que se corre el riesgo de que las prioridades de Lisboa se vean sustituidas por consideraciones económicas o políticas a corto plazo, especialmente, el probable parón de la creación de puestos de trabajo y el posible aumento del desempleo, que empiezan a dominar la agenda política. El desafío que se plantea es mantener los objetivos a medio y largo plazo para la Unión y reafirmar los compromisos de Lisboa con medidas y decisiones. Esta actitud supone dar una forma concreta al renovado compromiso de los Jefes de Estado y de Gobierno, que se expresó en el Consejo Europeo de Gante.

Es importante garantizar que esta tendencia negativa no se convierta en un obstáculo al avance del programa de Lisboa. No puede permitirse que la aplicación de esta reforma estructural dependa del ciclo económico. Las reformas previstas para apoyar el dinamismo empresarial son fundamentales para restaurar un crecimiento económico y productivo saludable en la UE y garantizar un crecimiento sostenido de la calidad de vida a medio plazo. Dado que las condiciones de la política empresarial en los Estados miembros no eran ideales desde un principio, la necesidad de mejoras se ha vuelto especialmente urgente.

Para que estos cambios sean sostenibles, los objetivos de la protección de la salud y del medio ambiente, y los objetivos de simplificación y reforma estructural fijados en Lisboa, deben perseguirse de manera que sean compatibles y se refuercen mutuamente. Los objetivos de reforma de Lisboa contribuyen en sí mismos al crecimiento económico y el empleo, que, a su vez, proporcionan los medios para responder a las preocupaciones en materia de salud y medio ambiente y avanzar en cohesión social. Esta última circunstancia mejorará, por supuesto, el entorno de funcionamiento de las empresas y contribuirá al crecimiento económico. Al mismo tiempo, el público y los consumidores tendrán confianza en que las empresas, tras la reforma de la economía, no actuarán a expensas de la salud y el medio ambiente, y cumplen las reglas equidad en las transacciones comerciales. Esta es una condición indispensable para el dinamismo de los mercados. Al equilibrar estos objetivos, Lisboa señaló las condiciones para su realización. Gotemburgo, por su parte, aportó la importancia de la sostenibilidad Si se pierde este equilibrio, se corre el riesgo de no alcanzar ninguno de los objetivos.

La renovación y el fortalecimiento del compromiso con buenas políticas y prácticas empresariales mediante una aplicación más rápida del programa de Lisboa deben convertirse en una prioridad si se desea recuperar la confianza empresarial. Esta dinámica de confianza empresarial es la que atenuará la recesión en que parece haber entrado la UE (al igual que el resto del mundo). Asimismo, es una condición necesaria para que la UE conozca una recuperación fuerte y duradera.

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