Source: EURLEX
Language: es
Format: md

C 27 E/22 Diario Oficial de las Comunidades Europeas ES 29.1.2000

(2000/C 27 E/024) **PREGUNTA ESCRITA E-0881/99**

**de Ursula Schleicher (PPE) a la Comisión**

_(8 de abril de 1999)_

_Asunto:_ Moho tóxico en la harina de maíz y en los productos del maíz

Según el Frankfurter Allgemeine Zeitung de 3 de marzo de 1999, en el 13 % de las casi 300 pruebas
llevadas a cabo en Alemania con maíz, sémola, polenta y harina de maíz se han encontrado huellas de
fumonisina superiores a 1000 microgramos por kilo de maíz. La fumonisina es un moho formado por
hongos de fusariosis, variedad de ascomicetos, que producen toxinas sobre todo en el maíz. Cantidades
muy pequeñas de estas sustancias tóxicas provocan en caballos y cerdos graves enfermedades. Los estudios
realizados en Sudáfrica y China indican que el consumo de maíz contaminado con dichas sustancias
favorece la aparición de cáncer de esófago e hígado en los seres humanos. Sin embargo, apenas se dispone
de información sobre los efectos tóxicos de la fumosina en los seres humanos.

1. ¿Es consciente la Comisión Europea de este problema?

2. Prevé la Comisión Europea emprender medidas con respecto a los límites máximos permitidos de
estas sustancias tóxicas sobre los cereales y en su interior?

**Respuesta del Sr. Fischler en nombre de la Comisión**

_(7 de mayo de 1999)_

Las fumonisinas, toxinas descubiertas en 1988, son producidas por los mohos Fusarium moniliforme (=
Fusarium verticilloides) y Fusarium proliferatum que suelen contaminar el maíz. Se han hallado como
contaminantes naturales en el maíz y en productos para la alimentación humana y animal a base de maíz
procedentes de muchas partes del mundo. Se han identificado muchos tipos diferentes de fumonisinas, de
las que sólo la fumonisina B1 (FB1) y, en menor medida, las fumonisinas B2 y B3 se encuentran como
contaminantes naturales en los productos para la alimentación humana y animal.

Parece que las fumonisinas son los agentes causales de, al menos, dos toxicosis animales: la leucoencefalomalacia equina y el edema pulmonar porcino. En estudios experimentales se ha puesto de manifiesto que
las toxinas pueden provocar lesiones hepáticas y renales en muchas especies. En 1993, el Centro
Internacional de Investigación del Cáncer (CIIC) llegó a la conclusión de que las toxinas producidas por
Fusarium moniliforme pueden ser carcinogénicas para el hombre (grupo B2), mientras que se dispone de
pocas pruebas sobre la carcinogenicidad de FB1 y FB2. Se están considerando otros estudios para obtener
más información respecto a los efectos carcinogénicos. Por otra parte, los datos epidemiológicos (estudios
de correlación) sugieren la existencia de una relación entre la exposición alimentaria a la fumonisina y el
cáncer esofágico del hombre en ciertos lugares con elevadas tasas de enfermedad.

La Comisión está financiando actualmente un proyecto dentro del programa de normalización, medidas y
ensayos, cuyo objetivo consiste en elaborar y validar un método analítico adecuado para distintos
productos alimentarios a base de maíz.

La Comisión admite que hay lagunas en la información toxicológica disponible. Se ha pedido al Comité
Científico de Alimentación Humana que evalúe el riesgo sanitario asociado con la exposición a las
diferentes toxinas de Fusarium en los cereales teniendo en cuenta el estado actual de la ciencia, que señale
igualmente cuáles de las toxinas de Fusarium son las más peligrosas para la salud pública y exigen una
mayor urgencia en su investigación o en la adopción de medidas a fin de reducir su presencia en cereales,
y que indique, a ser posible, la naturaleza de los estudios toxicológicos necesarios para elucidar la
toxicología de estas toxinas.

Sobre la base del dictamen del Comité Científico de Alimentación Humana y demás información
pertinente, la Comisión estudiará qué medidas son adecuadas para limitar, en caso necesario, la presencia
de estas micotoxinas en los productos destinados a la alimentación humana y animal.