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# 52001IE0727

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre las "Orientaciones generales de política económica 2001"** 
  
*Diario Oficial n° C 221 de 07/08/2001 p. 0177 - 0184*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre las "Orientaciones generales de política económica 2001"

(2001/C 221/28)

El 28 de febrero de 2001, de conformidad con el apartado 3 del artículo 23 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre las "Orientaciones generales de política económica 2001".

El Comité Económico y Social decidió nombrar al Sr. Simpson ponente general para este asunto.

En su 382o Pleno de los días 30 y 31 de mayo de 2001 (sesión del 31 de mayo), el Comité Económico y Social ha aprobado por 86 votos a favor, 1 en contra y 1 abstención el presente Dictamen.

1. Introducción

1.1. El Comité Económico y Social se congratula de tener la oportunidad de evaluar y formular observaciones sobre las orientaciones generales de política económica para 2001 (OGPE)(1), recientemente publicadas, que se examinarán en el Consejo Europeo de Gotemburgo los días 15 y 16 de junio de 2001.

1.2. Este proceso de revisión y perfeccionamiento anual de las OGPE ha llegado a ocupar un lugar importante en la coordinación y gestión de la política económica de la Unión Europea. La evolución de una estrategia general en la que tanto la Comisión como los gobiernos de los Estados miembros contribuyen al debate y posteriormente aceptan las obligaciones impuestas por las políticas acordadas refuerza considerablemente la eficacia de la Unión. Dicha revisión anual ofrece, asimismo, una importante oportunidad al CES para influir en el proceso decisorio que afecta a la economía europea.

1.3. La publicación de las recomendaciones de la Comisión para las OGPE 2001 ha coincidido con la publicación de las previsiones económicas de la Comisión para 2001, que confirman que las condiciones en que se basaron las Orientaciones son actualmente menos favorables que en 2000, debido a circunstancias adversas, así como que dichas circunstancias menos favorables se han dado, sobre todo, fuera de la Unión Europea.

1.3.1. Para facilitar un análisis efectivo de las OGPE por parte del CES y de las demás instituciones europeas, así como de los gobiernos de los Estados miembros, las previsiones económicas deberían publicarse antes de que se den a conocer las OGPE.

1.3.2. En los años 2001 y 2002 se producirá un acontecimiento importante desde el punto de vista histórico y político: la introducción, en enero de 2002, de los billetes y monedas de la moneda única en los doce Estados miembros de la UEM. Este paso tendrá en sí mismo escasa repercusión sobre las tendencias económicas a corto plazo, pero supondrá un gran impulso para el desarrollo del mercado único, con los correspondientes efectos beneficiosos para la Comunidad, al tiempo que simboliza la mayor cohesión y relevancia de las OGPE para la población y los gobiernos de los doce Estados miembros que introduzcan dicho cambio.

1.4. El CES está de acuerdo en los aspectos principales de las OGPE 2001. En el presente dictamen, el Comité presenta algunas cuestiones que merecen especial hincapié, ya sea con vistas a reforzar dichas políticas o para instar al Consejo a que dé mayor espacio a las prioridades, tal como recomendó el Consejo ECOFIN de 12 de marzo de 2001.

2. Las Orientaciones generales de política económica y los objetivos de la política económica comunitaria

2.1. Las Orientaciones generales de política económica (OGPE) son fundamentales para lograr el objetivo estratégico de la Unión de los próximos diez años: "convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social"(2). Dichas orientaciones son el principal mecanismo para coordinar y orientar las políticas económicas de los Estados miembros en función del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y los procesos de Luxemburgo, Cardiff y Colonia, dentro del marco de Lisboa.

2.2. El objetivo crucial es que las Orientaciones generales ofrezcan una perspectiva que vaya más allá de las meras declaraciones de intenciones, de modo que, dentro de la Unión Europea, existan planes y estrategias de aplicación tanto a nivel comunitario como en cada Estado miembro que garanticen el logro de los objetivos.

2.3. Por su propio carácter general, las Orientaciones despliegan un amplio abanico de análisis y de consideraciones políticas, tanto a corto como a medio plazo. Esta cuádruple distinción servirá para estructurar el presente dictamen, dividido en los correspondientes capítulos sobre la economía comunitaria tanto en 2001 como a medio plazo y la política económica tanto en 2001 como a medio plazo. Dada la extensa gama de temas abarcados por las OGPE, el presente dictamen deberá ser por fuerza selectivo. El Comité ha decidido concentrarse en las orientaciones generales sobre la política interna de la UE, sin entrar en las repercusiones detalladas para cada Estado miembro. Sin embargo, el éxito o el fracaso de las OGPE dependerá de que las acciones que lleven a cabo los Estados miembros sean coherentes con estas Orientaciones generales.

2.4. No obstante, el Comisión desea expresar su acuerdo con la Comisión cuando ésta recomienda que las OGPE para 2001 definan y examinen las políticas adecuadas en una serie concreta de temas centrales, como:

- garantizar unas políticas macroeconómicas orientadas al crecimiento y a la estabilidad;

- mejorar la calidad y sostenibilidad de las finanzas públicas;

- robustecer los mercados de trabajo;

- favorecer unos mercados de bienes y servicios eficientes;

- fomentar la eficiencia e integración de los mercados financieros comunitarios:

- fomentar el espíritu emprendedor;

- promover la economía basada en el conocimiento;

- potenciar la sostenibilidad del medio ambiente (siempre, cabe añadir, como un aspecto horizontal en algunos de estos temas);

- hacer el seguimiento y reaccionar al cambio demográfico, incluido el que afecta al envejecimiento de la población y las consecuencias de la disminución de la natalidad.

3. La economía comunitaria en 2001

3.1. El Comité ha comentado ya los excelentes resultados de la economía de la Unión Europea en el año 2000(3). EL PIB comunitario creció en un 3,4 % y se crearon 2,6 millones de empleos. Especialmente digno de nota ha sido un ritmo más fuerte en la creación de empleo, de tal forma que, actualmente, los niveles de empleo parecen responder mejor al crecimiento del PIB. Pese al fuerte crecimiento, la inflación se mantuvo controlada en un 2,1 %. Pese a estar por encima de los objetivos del BCE, dicha tasa de inflación parece deberse a un súbito aumento provocado por la subida de los precios del petróleo y la bajada del euro, con lo que la inflación subyacente (sin contar los precios de la energía y de los alimentos no transformados) fue del 1,3 %. La presión inflacionaria interna se mantuvo bajo control y los costes de la mano de obra aumentaron sólo en un 2,3 %. Teniendo en cuenta que la productividad laboral creció en un 1,5 %, los costes unitarios reales de la mano de obra descendieron en la práctica un 0,4 %(4).

3.2. Pese a estos avances positivos en 2000, sigue habiendo algunos problemas. El desempleo se mantiene en un 8,2 % de la población activa, lo que significa que en la UE hay 14,5 millones de personas que siguen buscando empleo. A finales de 2000 hubo señales que indicaban que la caída del euro se había detenido, pero luego se han vuelto a perder la mayoría de los beneficios conseguidos desde entonces. Es probable que, en algún momento, el euro vuelva a aumentar su valor, lo que supondría un factor más para aliviar la presión inflacionaria en la Unión. Así pues, la mayor parte de las condiciones monetarias más suaves en la zona del euro son consecuencia de la bajada de valor de éste frente a otras divisas. Un euro en alza demasiado rápida llevaría a un endurecimiento de las condiciones monetarias.

3.3. Las OGPE para 2001 tendrán un entorno económico menos favorable en el que desenvolverse, dado que el crecimiento del PIB comunitario empezó a frenar en el segundo trimestre de 2000. La situación económica mundial también se ha deteriorado, con una expansión de la economía estadounidense fuertemente ralentizada, un ulterior debilitamiento de la situación económica de Japón y una constante subida de los precios del petróleo. La Comisión sigue siendo relativamente optimista por lo que respecta a la UE, para la que prevé un crecimiento del 2,8 % en 2001 y del 2,9 % en 2002. Dicho optimismo se basa en las escasas repercusiones que tiene la economía mundial en la UE, debido a un comercio exterior relativamente poco importante y a una demanda interna que se mantiene fuerte. Sin embargo, aunque se lograran dichos niveles de crecimiento, éstos no llegan a la esperada tasa de crecimiento del 3 % o más.

3.4. El Comité estima que las previsiones de la Comisión son en sí mismas optimistas, y que habrá que tomar ulteriores medidas a nivel nacional y comunitario para mantener el ritmo de crecimiento necesario para seguir reduciendo el desempleo de forma significativa. Además, la Comisión y los Estados miembros tienen que adoptar un enfoque más decidido y coherente para garantizar que se aplican las medidas de fomento del crecimiento y el empleo adoptadas por el Consejo.

3.5. Ha habido avances impresionantes en la consolidación fiscal, de modo que, comparado con la situación de hace unos años, muchos Estados miembros tienen presupuestos prácticamente equilibrados o en superávit. Sin embargo, hay señales de una menor vigilancia en este sentido: aunque el déficit presupuestario general sigue reduciéndose, se prevé que en 2001 aumenten los déficit presupuestarios ajustados periódicamente(5). Esta situación requiere un control atento, porque hay varios Estados miembros que han emprendido programas destinados a aumentar la eficacia de los regímenes fiscales y mejorar el empleo. Medidas de este tipo son siempre positivas, pero la reducción de los tipos impositivos marginales puede disminuir los ingresos, empeorando con ello el déficit público o reduciendo el posible superávit.

4. La economía comunitaria a medio plazo

4.1. Los fuertes desequilibrios en los pagos internacionales provocados por la prolongada expansión económica de los Estados Unidos y los persistentes problemas sufridos por Japón hacen suponer que, a medio plazo, la situación económica internacional será menos favorable al crecimiento de la UE. Ello podría provocar una recuperación del valor del euro que redujera la inflación en la zona del euro y ralentizara el ritmo de crecimiento de las exportaciones, lo que llevaría a un relajamiento de las condiciones monetarias internas.

4.2. Uno de los incentivos para implantar la UEM era permitir a la UE aplicar una política económica independiente. En consecuencia, un entorno exterior más difícil debería verse como un reto para los autores de la política europea a la hora de garantizar la capacidad de la economía comunitaria para mantener un crecimiento estable.

4.3. Salvo en caso de una situación exterior claramente desfavorable, los retos que afronta la UE a medio plazo han sido en esencia los mismos que los examinados en las OGPE para 2000: 1) volver al pleno empleo; 2) desarrollar una economía basada en el conocimiento más dinámica; 3) mejorar la hacienda pública, anticipando, al mismo tiempo, las tendencias demográficas, incluida la previsión de costes extraordinarios provocados por el envejecimiento de la población; 4) mejorar la cohesión social de la Unión; y 5) potenciar la sostenibilidad del medio ambiente. Al ser éstos objetivos a medio plazo, es inevitable que el margen de mejora de un año a otro sea limitado. Se considera que la vía para lograr dichos objetivos ha de pasar por un marco macroeconómico estable y la creación de un mercado interior más competitivo y flexible, todo ello mediante el refuerzo del mercado laboral, la reforma de los mercados de productos y servicios (especialmente de los servicios financieros) y el fomento del espíritu emprendedor, la I+D, la innovación y la mejora de las competencias y aptitudes de los trabajadores.

4.4. Debe incrementarse la productividad de modo que mejoren tanto el nivel de vida como el empleo. Ello habrá de hacerse creando una economía basada en el conocimiento. Vista la situación reciente en los Estados Unidos, habrá que revisar las estimaciones sobre las repercusiones que pueda tener a largo plazo la actividad económica por medios electrónicos en la productividad. El veloz ritmo de crecimiento de la productividad estadounidense podría estar vinculado con los niveles de inversión y demanda propios de un periodo de auge económico insostenible.

4.5. También habría que considerar la productividad dentro del contexto más amplio según el cual parte de la diferencia entre la UE y los Estados Unidos por lo que respecta al PIB per cápita es consecuencia del horario de trabajo, que es más largo en dicho país. El aumento de la productividad es deseable, pero lograrlo mediante un aumento del número de horas laborables podría no ser una buena idea.

5. La política económica en 2001

5.1. Aunque las circunstancias externas han cambiado, los mecanismos para lograr el crecimiento y la estabilidad siguen siendo los mismos. El Banco Central Europeo (BCE) es el responsable, en primera instancia, de los ajustes discrecionales de la política macroeconómica a corto plazo(6). Las OGPE proporcionan el marco de política fiscal en el que el BCE fija los tipos de interés. La experiencia en cuanto al funcionamiento de la política fiscal ha llevado a aceptar la idea de que no es deseable introducir cambios arbitrarios para lograr una estabilización macroeconómica. Las políticas correspondientes se orientan, a medio plazo, al equilibrio presupuestario o al superávit, pero a corto plazo las decisiones fiscales generales están determinadas por el funcionamiento de los estabilizadores fiscales automáticos. Para que este sistema funcione debidamente, es importante que el BCE lleve a cabo ajustes de los tipos de interés en los momentos oportunos y que los Estados miembros adopten unas medidas fiscales que permitan el libre funcionamiento de dichos estabilizadores económicos.

5.2. Ante una perspectiva cada vez menos favorable de la economía mundial, para el Comité ha sido motivo de preocupación el que el BCE no rebajara los tipos de interés para hacer frente a la amenaza potencial de un empeoramiento económico de la UE. El Comité celebra la reciente decisión del BCE de reducir los tipos de interés en 0,25 puntos. Ante lo incierto de la situación económica actual, el Comité espera que el BCE mantenga una actitud flexible por lo que se refiere a la fijación de los tipos de interés si la situación económica empeora ulteriormente.

5.3. Hay dos aspectos del papel desempeñado por el BCE que suscitan la preocupación del Comité.

5.4. En primer lugar, respecto a una cuestión de interpretación, la explicación que el Banco ha dado de sus decisiones sobre los tipos de interés ha hecho siempre alusión a la necesidad primordial de mantener la estabilidad de los precios mediante un proceso de control permanente de las tendencias inflacionarias. Según los datos ya mencionados en el presente dictamen, la inflación subyacente en la zona del euro en el año 2000 ha sido del 2,1 % (del 1,3 % si se excluyen los precios de la energía). La preocupación del Comité es que las previsiones del Banco sobre la inflación han sido demasiado elevadas.

5.5. En segundo lugar, sigue pendiente un aspecto crítico de las disposiciones normativas del BCE. La consideración de mantener la estabilidad de los precios como objetivo prioritario por parte del Banco no es en sí cuestionable, pero el Comité cree que dicha institución debería tener un punto de vista más amplio de las perspectivas económicas y del equilibrio de intereses monetarios a la hora de decidir su postura ante las variables monetarias, sobre todo los tipos de interés.

5.6. En 2000 se siguió consolidando la posición fiscal de los Estados miembros, pero fue debido a los efectos que el rápido crecimiento y el descenso del desempleo tuvieron en los ingresos y gastos. Como media, los déficit del sector público de fluctuación cíclica se mantuvieron inalterados. La mejora continuada de las finanzas públicas que reflejan los programas de estabilidad y convergencia se atribuyen al continuo crecimiento, relativamente rápido, de la actividad económica. Casualmente, estas medidas fiscales, ligeramente suavizadas según las previsiones para el ejercicio en curso, podrían resultar beneficiosas en razón de la posible ralentización de la actividad económica. Sin embargo, no deberían llevarse más lejos, porque en caso de que dicha ralentización se agravara, algunos Estados miembros podrían llegar a encontrarse próximos a un déficit excesivo. En dicho supuesto, los déficit reales (no los de fluctuación cíclica) empeorarían a causa de los menores ingresos fiscales y el mayor gasto en prestaciones sociales para compensar el descenso (es decir, a causa de los estabilizadores automáticos).

5.7. El pasado año la Comisión y el Consejo llevaron a cabo una evaluación crítica de las medidas fiscales en cada Estado miembro, como parte de un proceso necesario de control de la disciplina aplicada a las condiciones de estabilidad y crecimiento. Sin embargo, el CES cree que, a la luz de la experiencia reciente, podrían revisarse los criterios en virtud de los cuales se decide si dichas políticas resultan injustificadamente procíclicas de modo que dicho examen se llevara a cabo en un marco más amplio.

5.8. El Comité celebra que en 2001, igual que en 2000, se prevea de nuevo la coherencia entre los incrementos salariales nominales y la estabilidad de los precios y la creación de empleo, y su correspondencia con la evolución de la productividad, cosa que ha favorecido la política macroeconómica general.

5.9. Es cierto que, para la zona del euro, es necesario garantizar que los incrementos salariales reales generales no superen el crecimiento de la productividad(7), pero ello es menos cierto para cada país por separado. Los incrementos salariales medios pueden superar el crecimiento medio de la productividad en áreas con un nivel de ingresos inferior a la media, siempre que el incremento salarial no supere el crecimiento de la productividad en empresas sometidas a la competencia internacional. Pero es aún más importante que dicho incremento por encima de la productividad puede resultar un mecanismo esencial de compensación entre países dentro de la unión monetaria. Así, mientras que un país con bajo crecimiento y alto nivel de desempleo puede tener incrementos salariales por debajo de la productividad para recuperar competitividad, otro país que tenga un crecimiento elevado y bajo desempleo puede modificar su situación reduciendo parcialmente su competitividad mediante incrementos salariales superiores a la productividad. Podrá facilitarse el ajuste en un país no competitivo perteneciente a la Unión Monetaria haciendo que países más competitivos pierdan una parte de la ventaja comparativa que se deriva de las diferencias entre los respectivos niveles nacionales de inflación.

5.10. Evidentemente, los incrementos generales de salarios y precios en la zona del euro no tienen por qué ser inflacionarios.

6. La política económica a medio plazo

6.1. La política monetaria a corto plazo fijada por el BCE y la política fiscal recogida en las OGPE, modificadas por la situación económica externa, son los factores clave dentro del ámbito de competencia de las instituciones oficiales, capaces de producir cambios en el entorno macroeconómico a medio plazo. Por tanto, la política económica a medio plazo se ve afectada por medidas que intentan mejorar el potencial de crecimiento de la economía comunitaria. Dicho potencial afecta a todos los aspectos de la actividad económica, pero los siguientes son especialmente importantes:

1. robustecer los mercados de trabajo;

2. garantizar la eficacia de los mercados de bienes y servicios;

3. promover la eficacia e integración del mercado comunitario de servicios financieros;

4. fomentar la economía basada en el conocimiento;

5. impulsar el espíritu emprendedor;

6. potenciar la sostenibilidad del medio ambiente;

7. mejorar la calidad y sostenibilidad de las finanzas públicas;

8. hacer un seguimiento y reaccionar a las tendencias demográficas, incluidos los preparativos para hacer frente al envejecimiento de la población.

6.2. Robustecer los mercados de trabajo

6.2.1. Pese a los niveles siempre elevados de desempleo, se sabe que hay escasez de mano de obra en algunas regiones y en determinados sectores. Además del desempleo hay también altos niveles de inactividad en algunas categorías de trabajadores, sobre todo mujeres y trabajadores de mayor edad. Es vital un mayor crecimiento económico para lograr mayores niveles de empleo y reducir la carga de una población en proceso de envejecimiento. El Comité acoge con satisfacción la decisión de la cumbre de Estocolmo(8) de fijar como objetivos intermedios de empleo para 2005 un 67 % en total, un 57 % para las mujeres y un 50 % para los trabajadores de edades comprendidas entre los 55 y los 64 años.

6.2.2. Los regímenes fiscales y sociales actuales deben reformarse para garantizar unos sistemas eficaces de prestaciones sociales tanto para la generación presente como para las futuras, y ofrecer incentivos que estimulen la creación de empleo. El Comité ya examinó estas cuestiones en relación con la Estrategia Europea de Empleo(9) y las políticas de empleo de los Estados miembros(10), y recomendó que se reformaran los regímenes fiscales y sociales de modo que ofrecieran incentivos a los salarios más bajos, los trabajadores de más edad o las mujeres en busca de empleo, y que incorporaran al mercado laboral a los grupos más vulnerables.

6.2.3. En un dictamen anterior(11), el Comité subrayaba el problema de intentar incrementar el nivel de empleo entre los trabajadores de más edad. Es especialmente importante modificar ciertas actitudes y aplicar una política favorable a la participación activa de todos los trabajadores en medidas de fomento del aprendizaje permanente y de la flexibilidad, y que propicie entre los trabajadores la flexibilidad a la hora de aceptar modificaciones en su régimen de trabajo. Entre dichas medidas debería incluirse la defensa de la salud y la seguridad de todos los trabajadores en el lugar de trabajo.

6.2.4. El Comité celebra las medidas que fomentan la participación en el mercado de trabajo, promueven la educación y la formación y estimulan la movilidad de capitales y trabajadores. Sin embargo, el Comité se pregunta con preocupación si incluso el ritmo actual, bastante lento, de los progresos para la consecución de dichos objetivos podrá mantenerse en las circunstancias económicas, potencialmente más difíciles, que la Unión habrá de afrontar en un futuro inmediato.

6.2.5. En particular, el Comité observa que se ha admitido la escasez de competencias especializadas en el mercado de trabajo. Una de las conclusiones del Consejo Europeo de Estocolmo(12) creó ciertas expectativas respecto a la creación, en el seno de la Comisión, de un grupo de trabajo de alto nivel sobre movilidad y competencias, encargado de presentar un plan de acción al Consejo de Ministros de Economía en la primavera de 2002. El Comité lamenta que dicha propuesta no se haya recogido en las OGPE para 2001.

6.3. Garantizar la eficacia de los mercados de bienes y servicios

6.3.1. Una vieja política comunitaria, fundamental para incrementar la eficacia, es la encaminada a la plena realización del mercado único. Que aún no se haya llevado a cabo completamente se debe a lo ambicioso de sus objetivos, a la extensión de su ámbito de aplicación en el tiempo y a ciertas reticencias por parte de los gobiernos nacionales a aceptar plenamente el proyecto. Sigue habiendo problemas concretos en la liberalización de las redes (de telecomunicaciones o de energía, por ejemplo), los transportes, los servicios financieros, los contratos públicos, la creación de la patente comunitaria, la competencia y las ayudas estatales. En general, los progresos realizados en dichos ámbitos desde la celebración de la cumbre de Lisboa han sido limitados, pero aquí podremos examinar sólo las principales políticas.

6.3.2. Las telecomunicaciones son fundamentales para la emergente economía del conocimiento, y su liberalización es necesaria para reducir los precios y fomentar la inversión y la innovación. La Comisión considera que los progresos a que puedan dar lugar las medidas de ulterior liberalización recogidas en la propuesta sobre el mercado único de las comunicaciones son esenciales para la creación de una economía basada en el conocimiento. Lamentablemente, es digna de preocupación la incapacidad del Consejo(13) para dar cumplimiento a la petición formulada en la cumbre de Estocolmo según la cual debe "adoptarse cuanto antes, este año, el paquete de telecomunicaciones para ofrecer a este sector una situación de igualdad de oportunidades, en la que las normas se apliquen de manera armonizada en toda la Unión". Problemas similares existen en el caso de las iniciativas europeas Energy y European Sky. El Comité lamenta los escasos progresos realizados en estos ámbitos, especialmente porque están vinculados con la introducción de una economía basada en el conocimiento, un objetivo al que se ha comprometido el Consejo Europeo.

6.3.3. El Comité apoya decididamente la petición a los Estados miembros de que reduzcan sus carencias en lo relativo a la transposición de las medidas propias del mercado interior y el nivel de las ayudas estatales concedidas, factores ambos que pueden incrementar el nivel de sana competencia dentro del mercado único.

6.4. Promover la eficacia e integración del mercado comunitario de servicios financieros

6.4.1. La creación de un mercado financiero europeo es otro elemento esencial para reforzar la competitividad. Además de ser un sector importante por sí mismo, un mercado financiero eficaz es vital para fomentar la inversión, en tanto que la integración de los mercados financieros proporciona recursos importantes de ajuste dentro de las uniones monetarias. La participación en acciones y la concesión de préstamos transfronterizos suponen un importante mecanismo para estabilizar ingresos frente a las crisis. También aquí el compromiso práctico de los Estados miembros con las reformas no ha sido todo lo firme que debiera. El acuerdo alcanzado en Estocolmo sobre las propuestas de Lamfalussy podría hacer más engorrosa la regulación de los servicios financieros.

6.5. Fomentar la economía basada en el conocimiento

6.5.1. El fomento y refuerzo de una sociedad y una economía basadas en el conocimiento es ya un proceso vital. Son factores importantes para su realización: la extensión y eficacia de la I+D, el uso de las nuevas tecnologías, sobre todo de Internet, y la educación y formación de los trabajadores en el uso de las nuevas tecnologías. El Comité ya examinó algunos de estos aspectos necesarios para la economía del conocimiento en su informe sobre el Consejo Europeo de Lisboa(14) y, más concretamente, sobre sus repercusiones para el empleo(15). Dichos dictámenes insisten en el rápido crecimiento y amplia difusión de la sociedad del conocimiento y, por ende, sus profundas repercusiones en la economía y la sociedad. Esto implica que el uso de las nuevas tecnologías es una aptitud básica que todo el mundo debe adquirir, y que ello debe reflejarse en la educación y la formación a todos los niveles. Significa también un énfasis aún mayor en la I+D y la innovación, así como en el espíritu emprendedor.

6.5.2. Así pues, el Comité acoge con satisfacción las propuestas de fomentar la I+D, reforzar el marco jurídico de la propiedad intelectual e industrial, llevar a la práctica el plan de acción e-Europe y mejorar los conocimientos de las tecnologías de la información y las comunicaciones a nivel elemental y avanzado. El accidentado desarrollo de la patente comunitaria revela, a su vez, la distancia existente entre la retórica y los avances reales en este ámbito. También queda margen para mejorar la definición y funcionamiento de los programas de investigación comunitarios.

6.5.3. La inversión, tanto pública como privada, es esencial para desarrollar una economía basada en el conocimiento. En su informe sobre las Orientaciones para 2000(16), el Comité señalaba que el porcentaje del PIB correspondiente a la inversión había disminuido de forma significativa desde comienzos de los años 70. La falta de iniciativas nuevas para incentivar la inversión privada es digna de preocupación, toda vez que las políticas vigentes han sido incapaces de relanzar la tasa de inversión en la UE. También la inversión pública sigue siendo causa de preocupación para el Comité, dado que ésta ha sufrido fuertes restricciones durante el proceso de consolidación fiscal y debería recuperar su papel de contribución vital al desarrollo de las necesarias competencias e infraestructuras. En apoyo a este argumento, el Comité sostiene la recomendación de la Comisión en el sentido de que los Estados miembros debería encauzar el gasto público hacia la adquisición de capital humano y físico.

6.6. Impulsar el espíritu emprendedor

6.6.1. Uno de los factores de que carece Europa para poder contar con una economía verdaderamente dinámica es una actividad empresarial suficiente. Hubo un cierto repunte de dicha actividad durante el auge del "dot.com" en 1999 y 2000, pero luego volvió a decaer. La incapacidad de la Comisión para elaborar un informe eficaz sobre la reducción de los costes de arranque de las empresas es indicativa de los escasos progresos en este ámbito. La aportación de capital riesgo es vital para reforzar la actividad empresarial, otro ámbito en el que es esencial el desarrollo de un mercado único de servicios financieros. El marco normativo de la mayor parte de los países europeos es también un obstáculo al dinamismo de la economía comunitaria, aunque hay leves indicios de cambio, como la creación de la Societas Europaea, más conocida como el Estatuto de la sociedad europea.

6.7. Potenciar la sostenibilidad del medio ambiente

6.7.1. El Comité asume que la sostenibilidad es una cuestión horizontal, que debería estar presente, en general, en todas las políticas comunitarias, pero éste es tema para otro dictamen. En el presente dictamen se examinarán únicamente los aspectos medioambientales. El Comité acoge con satisfacción la propuesta de que los Estados miembros introduzcan y refuercen un enfoque de las cuestiones medioambientales que tenga en cuenta el lado económico de éstas. Las continuas subidas de los precios de los carburantes deberían repercutirse en los precios con el fin de lograr los necesarios ajustes del mercado en la práctica. Las distintas respuestas a las variaciones de precios de los carburantes ponen de relieve el problema de la incapacidad para acordar un marco comunitario para la fiscalidad de la energía. Dado que las subidas de precios del sector energético tienen repercusiones muy negativas en algunos sectores de la población, los Estados miembros deberían considerar la posibilidad de compensaciones estrictamente seleccionadas, siempre dentro de las restricciones impuestas por las restantes políticas comunitarias.

6.8. Mejorar la calidad y sostenibilidad de las finanzas públicas

6.8.1. Las características a corto plazo de la gestión de las finanzas públicas se analizan brevemente en el punto 5.6. El Comité estima que las normas aplicadas como parte integrante del nuevo marco han introducido una disciplina útil para los Estados miembros de la Unión.

6.8.2. Sin embargo, hay dos cuestiones relativas a la política de gestión de las finanzas públicas que deberían ser objeto de un ajuste ulterior.

6.8.2.1. En primer lugar, la gestión a más largo plazo de las finanzas públicas debe tener explícitamente en cuenta las probables consecuencias presupuestarias del cambio demográfico, que tendrá repercusiones en cuestiones como la planificación de las pensiones, la asistencia sanitaria y los servicios asistenciales. El Comité plantea esta cuestión como un problema específico que debe ser afrontado con la mayor urgencia.

6.8.2.2. En segundo lugar, las OGPE instan a una ulterior reducción de la deuda pública en los Estados miembros, sin dejar de reconocer los beneficios derivados de la menor amortización de la deuda. Puede que sea necesario considerar ahora la posibilidad de afinar las normas. Algunos tipos de endeudamientos del sector público se deben a actividades que contribuyen directamente al crecimiento económico y que son, lógicamente, comparables con las inversiones decididas por las empresas privadas. Otros pueden ser un simple sustituto de lo que de otro modo serían gravámenes fiscales. El Comité recomienda que las políticas de gestión de la deuda del sector público se revisen con vistas a lograr un enfoque más flexible.

6.9. Hacer un seguimiento y reaccionar a las tendencias demográficas, incluidos los preparativos para hacer frente al envejecimiento de la población

6.9.1. La Unión Europea se enfrenta actualmente con un envejecimiento de la población resultante de la mayor longevidad y de la baja tasa de natalidad. Cualquier estrategia para afrontar el problema de una población en fase de envejecimiento debe tener en cuenta ambos aspectos y considerar, asimismo, las repercusiones que puedan tener en la política de inmigración. Una población que envejece supondrá una mayor presión sobre las finanzas públicas provocada por un mayor gasto en pensiones y una mayor demanda de servicios sanitarios y sociales, cosa que afectará a la fiscalidad.

6.9.2. Los preparativos para hacer frente a una población que envejece son básicamente tres: en primer lugar, procurar la mayor tasa posible de empleo en Europa; segundo, reformar el sistema de pensiones; tercero, garantizar la sostenibilidad de la hacienda pública. La cuestión del nivel de empleo ya ha sido examinada en el punto 6.2 del presente dictamen, por lo que no es necesario retomarlo aquí. Los progresos realizados en la reforma de las pensiones han sido irregulares. El Comité es muy consciente de los problemas que suscita y apoya la necesidad de lograr el consenso entre los interlocutores sociales a la hora de emprender las reformas, sin que ello sirva como excusa para demorar el proceso. Un aplazamiento serviría sólo para agravar el problema y dificultar su resolución.

6.9.3. El Comité señala con preocupación la tendencia a limitar los derechos a percibir pensiones procedentes del Estado, que constituyen la principal fuente de ingresos de mucha gente después de la jubilación. La falta de reformas en el sistema de pensiones viene a agravar las dificultades para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas ya mencionada en el punto 4.3. El Comité reconoce que, para alcanzar soluciones satisfactorias, será necesario actuar en el ámbito no sólo de las pensiones estatales, sino también en las privadas y las aportadas por las empresas.

7. Conclusiones

7.1. El Comité acoge con satisfacción las nuevas Orientaciones generales de política económica para 2001 y el impulso general dado a la estrategia para hacer de la Unión la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo. Estas aspiraciones han de convertirse en logros reales.

7.2. La evaluación que la Comisión hace de la economía, según la cual se registra un ligero descenso del crecimiento económico es, en opinión del Comité, excesivamente optimista. Puede ser necesaria una intervención rápida para compensar cualquier empeoramiento súbito del impacto que la situación económica exterior pudiera tener en la UE. Ante este desplazamiento del riesgo, es importante que el BCE mantenga una actitud flexible a la hora de fijar los tipos de interés como un factor de flexibilidad dentro del conjunto de políticas de la UEM.

7.3. El Comité expresa, asimismo, su preocupación por que las palabras del Consejo sobre las reformas estructurales y el desarrollo de una economía basada en el conocimiento obtengan la correspondiente respuesta política. Por ejemplo, la lentitud y escasas reformas introducidas en ámbitos como las telecomunicaciones, la patente comunitaria y los servicios financieros suscitan preocupación respecto a la capacidad de la Unión para lograr estos ambiciosos objetivos.

7.4. Este problema de pasar de las palabras a los hechos se da también a nivel nacional, donde se registran progresos muy desiguales en la reforma de la fiscalidad, la seguridad social y las pensiones.

7.5. El Comité apoya el objetivo de garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas, pero ello no debería hacerse a costa de la inversión pública, que resulta esencial para la infraestructura y el capital humano necesarios en una sociedad basada en el conocimiento. Es también fundamental que las empresas y gobiernos sigan invirtiendo en la educación y formación de sus trabajadores, algo que deberían fomentar tanto la Unión Europea como las políticas nacionales.

7.6. Si no se logra dinamizar ulteriormente el proceso de aplicación de las políticas recogidas en las OGPE 2001, se corre el riesgo de no lograr el objetivo general de convertirse en la economía basada en el conocimiento más dinámica, lo que, a su vez, afectaría negativamente a la mejora de los objetivos de empleo y a la capacidad para hacer frente a los retos demográficos que se nos presentan.

7.7. Por tanto, el Comité insta a una aplicación inmediata y real de las OGPE para 2001.

Bruselas, 31 de mayo de 2001.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Göke Frerichs

(1) Recomendaciones de la Comisión relativa a las orientaciones generales de política económica 2001 para los Estados miembros y la Comunidad, ECFIN/228/01, 25 de abril de 2001.

(2) Conclusiones de la Presidencia del Consejo Europeo de Lisboa, 23-24 de marzo, punto 5.

(3) Dictamen del CES sobre las Orientaciones generales de política económica 2000; DO C 139 de 11.5.2001.

(4) Informe de la Comisión sobre la aplicación de las Orientaciones Generales de Política Económica 2000, 7.3.2001, COM(2001) 105, p. 7 y 37.

(5) Recomendación de la Comisión relativa a las orientaciones generales de política económica 2001 para los Estados miembros y la Comunidad, COM(2001) 224, p. 9.

(6) Dictamen del CES sobre la coordinación de las políticas económicas como consecuencia de la UEM; DO C 139 de 11.5.2001.

(7) OGPE 2001, p. 10.

(8) Conclusiones de la Presidencia, Consejo Europeo de Estocolmo, 24 de marzo de 2001, punto 9.

(9) Revisión intermedia de los tres procesos en los que se apoya la estrategia europea de empleo; DO C 139 de 11.5.2001.

(10) Propuesta de Decisión del Consejo relativa a las directrices para las políticas de empleo de los Estados miembros para el año 2001, DO C 14 de 16.1.2001.

(11) DO C 14 de 16.1.2001.

(12) Conclusiones de la Presidencia, Consejo Europeo de Estocolmo, 24 de marzo de 2001, punto 15.

(13) Consejo Europeo de transportes y telecomunicaciones, reunión 2340 del Consejo en Luxemburgo, 4-5 de abril de 2001, 587/01 (comunicado de prensa 131).

(14) Dictamen del CES sobre el tema "Empleo, reforma económica y cohesión social: hacia una Europa de la innovación y del conocimiento", DO C 117 de 26.4.2000.

(15) Dictamen del CES sobre el tema "Nuevos conocimientos, nuevos empleos"; DO C 14 de 16.1.2001.

(16) Dictamen del CES sobre las Orientaciones Generales de Política Económica 2000, DO C 139 de 11.5.2001.

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