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# 51998AC0646

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre la «Comunicación de la Comisión "Crecimiento y empleo en el marco orientado a la estabilidad de la UEM" - Reflexiones de política económica de cara a las próximas Orientaciones Generales de 1998»** 
  
*Diario Oficial n° C 214 de 10/07/1998 p. 0104*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre la «Comunicación de la Comisión "Crecimiento y empleo en el marco orientado a la estabilidad de la UEM" - Reflexiones de política económica de cara a las próximas Orientaciones Generales de 1998»

(98/C 214/27)

El 2 de marzo de 1998, de conformidad con el artículo 198 del Tratado CE, la Comisión decidió consultar al Comité Económico y Social sobre la comunicación mencionada.

La Sección de Asuntos Económicos, Financieros y Monetarios, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 3 de abril de 1998 (ponente: Sr. de Bigault du Granrut).

En su 354° Pleno de los días 29 y 30 de abril de 1998 (sesión del 29 de abril) el Comité Económico y Social ha aprobado por 70 votos a favor, 36 votos en contra y 19 abstenciones el presente Dictamen.

1. Introducción

1.1. La Comisión presenta su informe económico anual 1998:

- con una estructura inédita: una síntesis de los principales desafíos que tiene ante sí la Unión, esto es, el crecimiento y el empleo;

- en un momento histórico: antes de que se adopten las decisiones sobre la tercera fase de la unión económica y monetaria (países participantes, tipo de cambio);

- en circunstancias de estabilidad excepcionales dado el grado de convergencia alcanzado por los Estados miembros en su marcha hacia la unión económica y monetaria (UEM).

1.2. El Comité se congratula por la ocasión que se le brinda -a pesar del poco tiempo de que dispone para la elaboración del presente dictamen- de pronunciarse sobre este informe que sirve de base a la elaboración por el Consejo de las «orientaciones generales de las políticas económicas de los Estados miembros y de la Comunidad» (artículo 103 del Tratado CE) en junio próximo. Estas «orientaciones generales» constituirán cada vez más el marco de referencia para las políticas económicas de la Comunidad y para los Estados miembros, pero también para las políticas que incumben a los interlocutores sociales y a las organizaciones socioprofesionales de la Unión.

1.3. El Comité comprueba que las previsiones económicas de la Comisión se basan en las previsiones del otoño de 1997, confirmadas en lo esencial por las estimaciones de marzo de 1998. Estas previsiones son claramente favorables al mantenimiento de la estabilidad, el crecimiento y, en consecuencia, el empleo. No cabe duda de que se trata de una valoración optimista de la situación, pero también de una indicación de que el mantenimiento de la política de convergencia y de estabilidad -reforzada dentro de poco por el marco institucional de la UEM- es indispensable para que la Comunidad abandone finalmente los números rojos en materia de empleo. Tal es el enfoque con el que el Comité ha examinado el documento sobre el que se dictamina.

2. Contenido del documento «Crecimiento y empleo»

2.1. De acuerdo con las «Previsiones económicas de otoño» que la Comisión publicó en octubre de 1997, la Unión se orientaba hacia un crecimiento del 2,6 % del PIB en 1997, que aumentaría de forma gradual hasta el 3 % en 1998 y 1999. A este crecimiento corresponde un porcentaje de creación neta de empleo del 0,5 % en 1997, 0,8 % en 1998 y 1,3 % en 1999. Dado el aumento de la oferta de mano de obra (sobre todo, de las mujeres), la tasa de paro en la Unión debería pasar del 10,7 % en 1997 al 10,3 % en 1998 y al 9,8 % en 1999.

2.1.1. En las «Previsiones económicas de primavera 1998», que tienen en cuenta la situación de Asia, sólo se corrigen muy ligeramente las del otoño de 1997: el crecimiento será del 2,8 % en 1998 y del 3 % en 1999, mientras que la tasa de paro se reducirá del 10,7 % en 1997 al 10,2 % en 1998 y al 9,8 % en 1999.

2.2. Estas mismas previsiones indican de forma clara que, durante el período de referencia (1997-1999), las inversiones y el consumo privado sustituirán poco a poco a las exportaciones como motor del crecimiento.

2.3. Los malos resultados de la Unión en materia de crecimiento (1,6 % anual) y de empleo (- 0,4 %) en el período 1991-1996 se deben principalmente a una mala dosificación de las políticas económicas que no pudieron impedir ni las tensiones importantes ni las turbulencias monetarias. En general, se pueden señalar los siguientes obstáculos:

- conflicto de estabilidad entre políticas presupuestarias, políticas salariales y política monetaria;

- aumento de los tipos de interés a largo plazo y crisis monetaria de 1995;

- reducción de las tasas de inversión ante el clima de inestabilidad existente desde la primera crisis del petróleo.

2.4. Tales obstáculos deben evitarse en el futuro. Existen posibilidades reales de lograrlo. En efecto, la realización de la unión económica y monetaria crea una situación de estabilidad en la Unión, dentro de la cual los Estados miembros aplican políticas económicas rigurosas que facilitan la estabilidad de precios, la evolución moderada de los salarios, tipos de interés a largo plazo reducidos y la ausencia de fluctuaciones de los tipos de cambio entre los países participantes. La Unión tiene interés en seguir aplicando con rigor la estrategia económica contenida en las «orientaciones generales».

2.5. Los aspectos favorables del crecimiento se sitúan sobre todo del lado de la oferta:

- inflación sojuzgada;

- rentabilidad elevada y creciente de las inversiones;

- capacidades no utilizadas.

2.6. Las condiciones monetarias, incluidos los tipos de interés a largo plazo y los tipos de cambio, favorecen el desarrollo endógeno de la demanda. Esto es importante ya que la demanda no puede estimularse por medio de un aumento demasiado grande de los salarios ni por una política presupuestaria expansionista. «En los próximos años, cabe esperar que el crecimiento venga impulsado cada vez más por la demanda interna, merced a las favorables condiciones monetarias, y en particular al descenso de las primas de riesgo en los tipos de interés a largo plazo y a la fuerza del dólar frente a las monedas europeas, así como a una mayor confianza de las empresas y los particulares. Estas condiciones monetarias favorables son el resultado de la considerable convergencia de las tasas de inflación que se ha logrado y de la corrección de los déficit presupuestarios excesivos en la gran mayoría de los Estados miembros.» (Segundo párrafo del punto 1.1 del documento de la Comisión).

2.7. La Comisión considera que la crisis en Asia constituye un riesgo, pero que sólo tendrá una repercusión marginal en el crecimiento de la Unión Europea. Los efectos comerciales negativos podrían contrarrestarse con una mejora adicional de las condiciones monetarias y la dinámica propia de la demanda interna.

2.8. Para preservar la estabilidad monetaria y la confianza de los mercados (a corto plazo) y transformar (a medio plazo) la recuperación en un crecimiento fuerte y duradero, es necesario garantizar una transición armoniosa hacia la UEM y solucionar de forma progresiva el problema del desempleo. Hoy día se dan las condiciones fundamentales para lograrlo. Conviene defender y realizar políticas macroeconómicas y también estructurales adecuadas.

3. El desafío del empleo: evaluación de la Comisión

3.1. En aproximadamente tres páginas la Comisión ofrece un resumen sobresaliente del desafío que supone el empleo para la Comunidad, recordando en primer lugar el texto del artículo 2 del Tratado CE (modificado en Amsterdam) en el que se estipula, en particular, la necesidad de promover un «alto nivel de empleo».

3.2. Si una economía competitiva se caracteriza por (1) un incremento de la productividad similar o superior a la de sus principales socios, (2) un equilibrio exterior en una economía de mercado abierta, y (3) un nivel elevado de empleo, la Comunidad sólo satisface los dos primeros criterios. En materia de empleo sus resultados son mediocres.

3.3. En 1997, el desempleo representaba el 10,7 % de la población y afectaba a 18 millones de personas. La tasa de empleo (esto es, el número de personas que trabajan dividido por el número de personas en edad de trabajar) pasó del 67 % en 1961 al 60 % en la actualidad, mientras que en Estados Unidos y Japón es del 74 %. Para recuperar una tasa de empleo del 67 % o del 72 %, la economía de la Comunidad debería crear, respectivamente, 22 o 34 millones de empleos.

3.4. La Comisión argumenta que si bien la «desocupación» representa una debilidad, también constituye un potencial de crecimiento -independiente de la evolución de la productividad- del que carecen Estados Unidos y Japón. Este potencial es incluso mayor, dado que la tasa de empleo en Europa, habida cuenta de los distintos regímenes a tiempo parcial, se sitúa en el 55 %. La utilización de este potencial permitiría fomentar el modelo social europeo y pasar a modos de producción más respetuosos con el medio ambiente.

3.5. Este potencial de mano de obra debe aprovecharse mediante la «empleabilidad» de los trabajadores, por una parte, y la creación de empleos suficientes por la economía, por otra parte. La formación profesional de todos los trabajadores (ocupados o no) hacia niveles de cualificación cada vez más elevados es importante, pero, para los parados, lo primordial es que se creen empleos. La formación no constituye el estrangulamiento en el ámbito del empleo. La Comisión demuestra que, del 10,7 % de desempleados actuales, un 6 % podría ocupar un puesto de trabajo si se le ofrece.

3.6. Si el ritmo de aumento de la productividad se mantiene en el 2 %, tal como ha ocurrido en los últimos 20 años, es necesario un crecimiento muy superior para crear suficientes puestos de trabajo. Sin embargo, el mantenimiento de un alza moderada de los salarios puede retrasar la sustitución del trabajo por capital (responsable de casi la mitad del aumento de la productividad). La Comisión sostiene también que «A través de la introducción de nuevas tecnologías, las nuevas inversiones [también merced a la moderación salarial que aumenta las perspectivas de rentabilidad] contribuirán a sustentar el aumento de la productividad total de los factores y, en la medida en que generen una expansión de la capacidad, a frenar el proceso de sustitución» (del trabajo por capital).

3.7. La Comisión destaca el éxito de la estrategia macroeconómica común y consensuada que la Unión realiza mediante las «orientaciones generales» y que implica lo siguiente:

- política monetaria orientada hacia la estabilidad;

- saneamiento de las finanzas públicas (cumplimiento del artículo 104 del Tratado CE y del Pacto de Estabilidad y Crecimiento);

- evolución de los salarios que tiene en cuenta los objetivos de estabilidad de los precios y de la necesidad de aumentar la rentabilidad de la inversión y el poder adquisitivo de los trabajadores (véanse las páginas 8 y 9 del documento de la Comisión).

3.8. La Comisión destaca de nuevo que cuanto más se facilite el objetivo de estabilidad de la política monetaria, mediante medidas presupuestarias y una evolución salarial adecuadas, más favorables serán las condiciones monetarias, tales como los tipos de cambio y los tipos de interés a largo plazo, para el crecimiento y el empleo. En efecto, la realización de la UEM permite evitar las turbulencias cambiarias, los conflictos motivados por la falta de estabilidad entre la política, por una parte, y la evolución presupuestaria y salarial por otra, así como mejorar las perspectivas de inversión junto con la capacidad productiva y, en consecuencia, la creación de empleo.

3.9. La Comisión, en un apartado con el título «Política monetaria», recuerda que el objetivo primordial de dicha política será la estabilidad de precios en la zona del euro, pero que el Banco Central Europeo (BCE) y el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) también deberán apoyar los objetivos económicos de la Unión, establecidos en el artículo 2 del Tratado CE, entre otros, un crecimiento sostenible y no inflacionista y un alto nivel de empleo. La credibilidad del BCE en su calidad de garante de dicha estabilidad permitirá un descenso de los tipos de interés a largo plazo y una evolución adecuada de los salarios.

3.10. La política presupuestaria -basada en el «Pacto de Estabilidad y Crecimiento»- tendrá, de manera creciente, los siguientes efectos:

- fomentar la inversión privada dado que se reducirán los tipos de interés a largo plazo porque el Estado necesita captar menos ahorro privado;

- crear un margen de maniobra para la política presupuestaria una vez restablecido el equilibrio presupuestario;

- reducir el peso del servicio de la deuda y, por lo tanto, permitir una reorientación de los gastos sociales y parafiscales.

3.11. La Comisión destaca que, en su conjunto, la reducción de los déficit presupuestarios en la Unión lograda en los últimos años se ha debido a la reducción del porcentaje del gasto público en el PIB, aunque reconoce que los Estados miembros deberían hacer esfuerzos para disminuir la presión fiscal, en especial sobre los salarios, cuya tasa efectiva ha pasado del 35 % en 1980 al 42 % en la actualidad.

3.12. En cuanto a la evolución de los salarios, ésta depende de los interlocutores sociales, pero también de los gobiernos, que son empleadores importantes. A pesar del principio de subsidiariedad, los agentes económicos no pueden pasar por alto lo que sucede en el conjunto de la Unión, donde la responsabilidad de la estabilidad monetaria es competencia comunitaria. La subida de los salarios nominales debe ser compatible con la estabilidad de precios. El aumento de los salarios reales respecto de la productividad debe contribuir a incrementar la rentabilidad de las inversiones y también a mantener el poder adquisitivo de los salarios.

3.13. Será posible y necesario fijar aumentos salariales diferenciados en función de las regiones y las cualificaciones, siempre que obedezcan a condiciones de productividad diferentes. Si la evolución salarial no se ajusta a la evolución de la productividad, puede provocar una pérdida de puestos de trabajo. Las eventuales crisis asimétricas deberían solucionarse mediante una mayor flexibilidad del mercado.

3.14. La Comisión reitera la importancia de políticas estructurales orientadas al crecimiento y al empleo. El marco comunitario de estas políticas no se ha determinado de forma clara, por lo que se les aplica el principio de subsidiariedad. No obstante, los programas de realización del mercado único, las «orientaciones generales» y el título sobre el «Empleo» aprobado en Amsterdam constituyen la base para un enfoque más consensuado, aunque todavía no se ha alcanzado en este ámbito el grado de consenso de que goza la política macroeconómica. La función económica de las políticas estructurales consiste esencialmente en contribuir a garantizar un proceso de crecimiento macroeconómico sin tensiones, aumentar la competitividad de la Unión (y, en consecuencia, el crecimiento potencial de la productividad), incrementar el componente de empleo del crecimiento y conseguir que sea más respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, para ser totalmente efectivas, estas políticas deben ser coherentes con el objetivo de aplicar políticas macroeconómicas sanas. Por lo demás, la UEM requerirá un mayor esfuerzo de ajuste estructural. La Comisión recuerda los compromisos anteriores sobre las redes transeuropeas y el fomento de las PYME, pero no ofrece ningún detalle sobre el curso dado a dichos compromisos.

3.15. La Comisión aboga por un mejor funcionamiento de los mercados de bienes y de servicios, con el fin de no frenar la competencia y de realizar los ajustes estructurales sectoriales en una fase de crecimiento merced a los mecanismos de mercado. Siguen vigentes demasiadas normas inútiles y, por lo tanto, perjudiciales para el empleo. En consecuencia hay que acelerar la puesta en práctica del plan del acción de la Comisión para el mercado interior. Los principales obstáculos radican en la contratación pública y la construcción. También subsisten restricciones importantes en los servicios prestados a las empresas y a los consumidores. La Comisión está procediendo a una simplificación del entorno empresarial mediante los programas SLIM y BEST.

3.16. Por lo que se refiere al mercado laboral, conviene recordar las «Orientaciones sobre el Empleo», con las que se pretende:

- aumentar la empleabilidad de la mano de obra;

- impulsar el espíritu de empresa;

- favorecer la capacidad de adaptación de las empresas y los trabajadores;

- intensificar las medidas orientadas a conseguir la igualdad de oportunidades (véase el punto 4.5 del documento de la Comisión).

3.17. Por último, la Comisión examina una serie de ámbitos en los que las medidas estructurales podrían incrementar el componente de empleo del crecimiento:

- reducción de la sustitución de mano de obra por capital mediante la ampliación de la escala de los costes salariales; se exponen dos opciones: ampliar la escala salarial (renta) en su extremo inferior -de difícil aplicación a juicio de la Comisión- o reducir los costes laborales no salariales;

- reducción de la jornada laboral en determinadas condiciones.

4. Observaciones

4.1. El Comité Económico y Social se felicita por la calidad conceptual del informe económico de 1998, presentado como un documento que expone de forma clara las prioridades económicas de la Comisión y, en consecuencia, de la Unión Europea, esto es, el crecimiento y el empleo.

4.2. El Comité se muestra de acuerdo con la importancia que adquieren, en esta perspectiva, el mantenimiento de la convergencia y la búsqueda de la estabilidad monetaria. Asimismo, manifiesta su satisfacción por la inminencia de la decisión sobre la lista de países (el Comité desea que sean muchos) que formarán el primer grupo que adopte la moneda única. La zona euro será una zona de estabilidad que fomentará la inversión y, por lo tanto, el crecimiento y el empleo.

4.3. El Comité señala con satisfacción que las previsiones indican sin ninguna duda que la recuperación económica iniciada en 1996 mediante el incremento de las exportaciones evoluciona en la actualidad hacia un crecimiento económico impulsado por la inversión y el consumo privado. No obstante, el Comité puntualiza que las cifras de 1998 y, sobre todo, de 1999 son sólo previsiones y que, en estos momentos, no existen ninguna garantía sobre el mantenimiento de la evolución de la demanda. Puede considerarse que las previsiones de crecimiento para 1998 son fiables, pero subsisten incertidumbres respecto de 1999.

4.4. La crisis asiática y sus repercusiones en la economía japonesa y norteamericana podrían reservar a la Unión Europea una sorpresa mucho peor de lo que permite prever el porcentaje de sus intercambios comerciales con los países del Sudeste asiático afectados (). Ante tal eventualidad, la Unión debe poder reaccionar de forma rápida con una serie de medidas de política macroeconómica adecuadas. Las posibilidades de éxito de estas medidas serán muy superiores si los fundamentos de la unión económica y monetaria son sanos y si se reducen (o incluso, de ser posible, suprimen) los déficit presupuestarios.

4.5. Las previsiones para toda la Comunidad son promedios que suelen esconder grandes diferencias entre los Estados miembros, sobre todo, cuando las previsiones corresponden a las empresas (inversiones).

4.6. El CES estima que el conjunto de la situación y de las perspectivas expuestas se basa en un diagnóstico optimista. Desea compartir dicho optimismo, pero comprueba que el desempleo sigue siendo elevado y que las actuales perspectivas de mejora sólo permiten prever un aumento insuficiente del empleo.

4.6.1. Las cifras que se ofrecen en el punto 3.3 dan cuenta de la magnitud del desafío del empleo si la Unión Europea quiere alcanzar una tasa de empleo similar a la de Estados Unidos o Japón. En diez años, el nivel de empleo debería aumentar entre un 20 y un 25 %.

4.7. Por este motivo, el Comité aprueba en su totalidad la opinión que la Comisión expresó en su «Propuesta de orientaciones para las políticas de empleo de los Estados miembros en 1998» (), al destacar que «para lograr avanzar a escala europea será preciso que los Estados miembros elaboren planes de acción detallados que reflejen su propia situación, pero que al mismo tiempo se preparen y apliquen en un marco europeo común de objetivos y orientaciones».

4.8. El Comité comparte la idea de la Comisión de que es importante para la Comunidad, los Estados miembros y los interlocutores sociales mantener el enfoque macroeconómico defendido en las «orientaciones generales» para seguir por la senda de la estabilidad y el crecimiento y crear los puestos de trabajo que tanto necesita la Comunidad. Los esfuerzos que determinados países han realizado en dicho sentido ya están dando fruto.

4.9. No cabe duda de que la Unión Económica y Monetaria deberá constituir un marco fértil para la reactivación de la inversión y, en definitiva, del crecimiento. Un crecimiento duradero y dinámico es condición esencial para la creación del empleo. Además, también es indispensable establecer políticas económicas y estructurales adecuadas.

4.9.1. La estabilidad monetaria, que implica una tasa de inflación muy baja y tipos de interés reducidos (créditos de caja y créditos a largo plazo), será un factor importante para favorecer la inversión y crear una capacidad productiva que genere un aumento no inflacionista de la demanda.

4.9.2. Esta perspectiva debe ir acompañada de una política salarial que tenga presente la necesidad de una evolución de los salarios no superior a la productividad, pero que prevea un aumento anual del salario real suficiente para fomentar la demanda.

4.10. Para que los Estados miembros puedan volver a aplicar políticas de reactivación en caso de necesidad, es importante que la política de convergencia iniciada en Maastricht y completada con el «Pacto de Estabilidad y Crecimiento» se mantenga sin incrementar la presión fiscal global. El control del déficit público dará a los Estados miembros un nuevo margen de maniobra si se vuelve producir una recesión.

4.11. La UEM excluye toda modificación de las paridades entre divisas de la zona euro, por lo que ya no son posibles las devaluaciones para compensar pérdidas de competitividad debidas a la evolución de los salarios. Esta situación favorecerá una evolución salarial adecuada, esto es, una evolución salarial que tenga en cuenta el aumento de la productividad y esté orientada hacia la estabilidad monetaria y el crecimiento económico.

4.12. Respecto de los países que no participan desde el inicio en la UEM, el Comité estima que redundará en beneficio de toda la Unión Europea el hecho de que apliquen las «orientaciones generales» y el «Pacto de Estabilidad y Crecimiento» para avanzar hacia la convergencia de las economías de todos los Estados miembros. La entrada en el Sistema Monetario Europeo de los países (provisionalmente) no miembros de la zona euro suprimiría un último obstáculo para su participación en la UEM. El Comité se felicita por la reciente entrada de Grecia en el mecanismo de tipos de cambio y por las medidas que ha adoptado para participar lo antes posible en la UEM

4.13. Por lo que se refiere al mercado laboral, el Comité se muestra de acuerdo en que hay que evitar la formación de estrangulamientos para optimar el equilibrio entre la oferta y la demanda. La formación profesional de los trabajadores debe adaptarse a la naturaleza de los puestos de trabajo que puedan ofrecerse en el futuro.

4.13.1. El Comité estima que las medidas defendidas en las «Orientaciones sobre el Empleo» para mejorar el mercado de trabajo, y que se enumeran en el punto 3.16 supra, son indispensables.

4.13.2. El Comité insiste en que la relación entre el subsidio percibido en caso de desempleo y el nivel de los salarios debe responder a la necesidad de garantizar una renta neta adecuada y de fomentar la búsqueda y aceptación de un empleo y en ocasiones, la aceptación de inscribirse en un programa de formación profesional.

4.14. A Europa le interesa invertir en recursos humanos. El trabajador debe estar preparado para cambiar varias veces de empleo durante su carrera profesional, para lo que tiene que disponer de una formación profesional permanente. Un requisito esencial para esta formación es haber recibido una educación básica lo más amplia posible. Asimismo, requieren especial atención las necesidades de formación de las mujeres que se reincorporan al mercado laboral.

4.15. De acuerdo con lo expuesto en el punto 3.11, el Comité coincide con la Comisión en que los Estados miembros deberían intentar reducir la presión fiscal sobre los salarios.

4.16. Una actuación selectiva -y neutra desde el punto de vista presupuestario- sobre el coste no salarial (en el extremo inferior de la escala salarial) podría resultar interesante en determinados casos para aumentar la intensidad en empleos del crecimiento. Estudios recientes indican que el sector terciario (por ejemplo, la hostelería) es una fuente importante de puestos de trabajo, incluso si no siempre son de jornada completa. Dado que el turismo adquiere mayor peso con el incremento del tiempo libre, las perspectivas de este sector son favorables y deben fomentarse. Asimismo, los servicios sociales y de asistencia sanitaria constituyen importantes yacimientos de empleo.

4.17. La reorganización y reducción negociadas del tiempo de trabajo, tal como expuso el Comité Económico y Social en un dictamen anterior (), pueden contribuir de una manera significativa a la mejora de la situación del empleo, y por consiguiente, a un mayor progreso social y bienestar en la Unión Europea.

4.18. El Comité considera que hay que seguir de forma atenta la evolución de los mercados financieros. Estos mercados se desarrollan en un marco cada vez más globalizado, lo que obliga a los gestores de las carteras a una búsqueda constante de los mejores rendimientos para sus accionistas, a menudo en detrimento del trabajo y, en consecuencia, del empleo.

4.19. La mejora del funcionamiento de los mercados de bienes y de servicios debe seguir siendo una prioridad permanente dentro de la realización del mercado único. Este mercado sigue adoleciendo de un exceso de normas inútiles y anticuadas. El Comité analiza con detenimiento estos temas en el marco de sus trabajos como Observatorio del Mercado Único. En el presente dictamen sólo quiere llamar la atención sobre la importancia de luchar -eventualmente de común acuerdo con la Organización Mundial del Comercio- contra las restricciones que obstaculizan las exportaciones de productos y de servicios de la Unión Europa hacia terceros países, en especial las que tienen relación con la propiedad intelectual.

5. Comparabilidad de las estadísticas de desempleo

5.1. El CES () llama la atención sobre la falta de comparabilidad de las estadísticas nacionales de desempleo. Es importante que las cifras armonizadas que publica la Oficina Estadística de las Comunidades Europeas se utilicen en todos los análisis internacionales y que los datos estadísticos facilitados por los Estados miembros sean comparables, esto es, recogidos con métodos armonizados.

5.1.1. El CES considera que una evaluación completa y precisa del problema del empleo requiere:

a) conocer de forma exacta el nivel de empleo en los diferentes países de la Unión mediante estadísticas elaboradas con el mismo método para comparar los siguientes elementos:

- las condiciones de inscripción en las listas de solicitantes de empleo, indicando en particular los criterios de aplicación en cada país de las normas internacionales, como el tiempo mínimo de trabajo semanal que impide la inscripción y las modalidades de exclusión de las listas de solicitantes de empleo de las personas inválidas que reciben una pensión,

- la distinción cuantificada entre jornada completa y tiempo parcial y los cálculos de equivalencia en jornada completa,

- la distinción cuantificada entre la jornada completa o a tiempo parcial permanente y el trabajo con contrato de duración determinada,

- la distinción entre las personas que desean trabajar con contratos de duración determinada y los trabajadores con dicho tipo de contrato que buscan un empleo fijo a jornada completa o a tiempo parcial ();

b) aprovechar mejor las potencialidades de los sectores que ofrecen mejores perspectivas en materia de empleo, como los servicios en fase de crecimiento, frente a las de sectores que pierden empleos en la actualidad (sector industrial);

c) estudiar mejor la creación de empleo en función del tamaño de la empresa.

5.1.2. Estas comprobaciones estadísticas permitirán conocer:

- por un parte, las medidas que han dado fruto en los países que presentan mejores resultados en la lucha contra el paro;

- por otra parte, la forma de determinar desde un punto de vista pragmático los sectores que permiten crear empleos duraderos.

6. Conclusión

6.1. El empleo sigue siendo el reto principal de los Estados miembros y de la Comisión, pero también de las organizaciones socioprofesionales. Debe perseguirse un crecimiento sostenido y sólido para crear un número suficiente de empleos que compense el incremento de la productividad y las nuevas incorporaciones al mercado de trabajo, así como reducir lo antes posible la tasa de paro a niveles soportables para la sociedad. En efecto, el desempleo sigue teniendo graves consecuencias a nivel social desde el punto de vista del sufrimiento personal y de la pobreza, por lo que es indigno de una sociedad industrial altamente desarrollada. Supone la destrucción, a un precio exagerado, de los recursos en capital humano. Además, pone en peligro la credibilidad de la política ante la opinión pública, justo cuando conviene reforzarla para los futuros proyectos como la moneda única y la ampliación de la Unión.

6.2. El crecimiento debería desarrollarse de forma más rápida a partir del incremento de la inversión y del consumo privado. Siguen siendo necesarias medidas de formación profesional y otras estructurales para lograr un mejor equilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo.

6.3. Las «orientaciones generales» constituyen un importante instrumento de coordinación de las políticas económicas de los Estados miembros. Junto con la UEM, el «Pacto de Estabilidad y Crecimiento» y el diálogo social, la estrategia macroeconómica orientada hacia el crecimiento y el empleo así como medidas estructurales apropiadas, dichas orientaciones deberían seguir favoreciendo el crecimiento y la creación de empleo.

6.4. Por último, el Comité insta a la Comunidad, los Estados miembros y los interlocutores sociales a ampliar a la política estructural el consenso que alcanzaron en materia de política macroeconómica, para que esta última favorezca plenamente la creación de empleo.

Bruselas, el 29 de abril de 1998.

El Presidente del Comité Económico y Social

Tom JENKINS

() Por otra parte, tampoco hay que excluir repercusiones a medio plazo debido al efecto de dicha crisis en el flujo de inversiones.

() DO C 19 de 21.1.1998.

() DO C 18 de 22.1.1996.

() DO C 19 de 21.1.1998.

() DO C 129 de 27.4.1998.

ANEXO al Dictamen del Comité Económico y Social

La propuesta de enmienda siguiente, que obtuvo más de un cuarto de los votos emitidos, fue rechazada en el transcurso de los debates:

Punto 4.15

Modifíquese como sigue:

«... reducir la presión fiscal, que grava excesivamente el trabajo.»

Exposición de motivos

Una de las conclusiones importantes del informe «Ruding» sobre la fiscalidad se refiere a la competencia fiscal entre los Estados miembros, que genera una redistribución de la carga fiscal entre los diferentes factores de producción. Los factores más bien inmóviles, como el trabajo, han estado sometidos a una gran presión fiscal, contrariamente a lo sucedido con los factores móviles como el capital (fiscalidad sobre el ahorro y los beneficios).

Por otra parte, el documento de la Comisión insiste una vez más en que sea la carga fiscal que grava el trabajo la que disminuya al objeto de invertir la tendencia observada desde hace una década.

El dictamen del Comité Económico y Social debería destacar esta prioridad que se basa en fenómenos bien observados y ampliamente examinados en estudios tanto nacionales como europeos.

Resultado de la votación

Votos a favor: 33, votos en contra: 53, abstenciones: 4.

Los siguientes párrafos del dictamen de la Sección, defendidos por más de un cuarto de los votos emitidos, fueron suprimidos a raíz de las enmiendas aprobadas por el Pleno:

Punto 4.17

«La ordenación de la jornada laboral -junto con la de las condiciones de vida de los interesados- y la aceptación de mayor flexibilidad en la reglamentación laboral siguen siendo objetivos importantes para permitir la creación de empleos en todos los sectores económicos. Se trata de objetivos que deben asumir los interlocutores sociales y demás organizaciones socioprofesionales a nivel comunitario.»

Resultado de la votación sobre la supresión de dicho punto

Votos a favor: 77, votos en contra: 31, abstenciones: 9.

Punto 4.18

«La tendencia en Europa debe ser a reducir y no aumentar las cotizaciones sociales y fiscales sobre los salarios, con el fin de fomentar el crecimiento económico y la competitividad internacional de las empresas, evitar el traslado de empresas y mantener dentro de su territorio un nivel de inversión adecuado en capital real.»

Resultado de la votación sobre la supresión de dicho punto

Votos a favor: 57, votos en contra: 53, abstenciones: 14.

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