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# 51998AC0803

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre la «Comunicación de la Comisión al Consejo sobre el fomento del espíritu empresarial en Europa: prioridades para el futuro»** 
  
*Diario Oficial n° C 235 de 27/07/1998 p. 0069*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre la «Comunicación de la Comisión al Consejo sobre el fomento del espíritu empresarial en Europa: prioridades para el futuro»

(98/C 235/16)

El 5 de mayo de 1998, de conformidad con el artículo 198 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, la Comisión decidió consultar al Comité Económico y Social sobre la propuesta mencionada.

El Comité ha encargado a la Sección de Industria, Comercio, Artesanía y Servicios la preparación de los trabajos en este asunto y ha nombrado ponente general al Sr. Lustenhouwer.

En su 355° Pleno (sesión del 27 de mayo de 1998), el Comité Económico y Social ha aprobado por 78 votos a favor, 3 en contra y 4 abstenciones el presente Dictamen.

1. Introducción

1.1. El Comité ha examinado y aprueba la Comunicación de la Comisión titulada «Fomento del espíritu empresarial en Europa: prioridades para el futuro». Celebra que en la visión de la Comisión del concepto de espíritu empresarial y de las medidas previstas o ya emprendidas para fomentar un espíritu empresarial independiente se recojan muchas de las ideas del propio Comité.

1.2. El Comité considera que se debe felicitar a la Comisión por el hecho de haber respondido así a la solicitud presentada por el Consejo a finales de 1997 de proponer ideas, destinadas a la Cumbre europea de Cardiff, con el fin de elaborar parte de las orientaciones en favor del empleo, a saber, las relativas al fomento del espíritu empresarial en la Unión Europea.

1.3. La Comisión considera el espíritu empresarial como un proceso dinámico que requiere determinadas cualidades. El Comité respalda este enfoque, pero añade que, en cierto sentido, el espíritu empresarial debería considerarse como un factor de producción independiente, junto, por ejemplo, al trabajo y el capital.

1.3.1. Es precisamente la combinación de estos factores de producción independientes la que proporciona un valor añadido determinante para el éxito o el fracaso de una empresa.

1.3.2. En este sentido, el espíritu empresarial no es un factor que se limite a las pequeñas empresas, sino que se encuentra también en las grandes empresas y en las formas de cooperación comercial entre diferentes empresas. En estos casos, se aplican algunos rasgos muy marcados del espíritu empresarial del pequeño empresario independiente, lo que ha conducido a la creación de conceptos como el de «intra-preneurship».

1.4. El Comité comparte la opinión de la Comisión de que el fomento del espíritu empresarial implica, ante todo, un cambio de mentalidad y la creación de una cultura que anime a los empresarios a asumir riesgos.

1.5. Todo esto puede parecer fácil, pero el Comité es consciente de que estos cambios requieren tiempo y una gran capacidad de adaptación. Las modificaciones legislativas y reglamentarias necesarias a tal fin deberán ir acompañadas de la adopción de incentivos en otros ámbitos, como, por ejemplo, la formación e información sobre las ventajas y los inconvenientes de ser empresario.

1.6. Precisamente en los últimos años se ha observado un creciente interés, sobre todo entre los jóvenes y titulados superiores, por la actividad empresarial. Sin embargo, el paso de trabajador asalariado a trabajador por cuenta propia no resulta muchas veces fácil. El Comité señala que entre la situación de asalariado y la de trabajador por cuenta propia existe una especie de zona «gris» que plantea problemas. Problemas que tienen que ver con la situación jurídica de las personas que se encuentran en esa zona, con su situación respecto a la seguridad social y con su situación fiscal. Puede ocurrir, por ejemplo, que una persona considerada a efectos fiscales como trabajador por cuenta propia sea considerada, en cambio, a efectos de la seguridad social como un trabajador asalariado. La causa de esta situación radica en que los sistemas jurídicos de la mayoría de los Estados miembros se remontan a una tradición del siglo XIX de separación del estatuto de empresario del de trabajador asalariado, cuando en la actualidad ambos pueden coexistir. Así, un número creciente de personas, sobre todo en el sector de los servicios, es a la vez trabajador asalariado y trabajador por cuenta propia. El Comité considera que los Estados miembros deberían analizar esta problemática y tomar medidas en los campos mencionados para disipar la inseguridad de los interesados. La inseguridad frena las iniciativas, cuya función social podría resultar utilísima en términos de creación de empleo, así como de desarrollo de nuevos productos y servicios.

1.7. Como ya se ha dicho, el Comité suscribe, a grandes rasgos, las medidas propuestas. De hecho, ha aprobado recientemente varios dictámenes relativos a los ámbitos mencionados, entre ellos el relativo al comercio electrónico () y al acceso de las PYME a los fondos comunitarios de I+D (). También se están preparando dictámenes en otros campos, como el relativo a la propuesta de Directiva sobre la morosidad en las transacciones comerciales (), el acceso de las PYME a los mercados europeos de capital () y las propuestas relativas a las iniciativas para el crecimiento y el empleo destinadas a las PYME, a través de medidas de ayuda financiera (). El presente dictamen se limitará pues a formular algunas observaciones relativas a temas sobre los cuales, en la situación actual, es oportuno pronunciarse explícitamente.

2. Actividades prioritarias para fomentar la cultura de empresa

2.1. En consonancia con las consideraciones anteriores, el Comité respalda esta parte de la estrategia de la Comisión. El fomento de una educación de calidad para los candidatos a empresarios, con el desarrollo de redes de organismos educativos y la eliminación de prejuicios respecto al espíritu empresarial, encaja aquí perfectamente. De la misma manera, la anunciada adaptación de la legislación en materia de quiebra en varios Estados miembros también puede contribuir a dejar de considerar «perdedores» a quienes quiebran.

Naturalmente, se deberá velar por mantener un equilibrio entre los diferentes intereses, y desde luego, el de los acreedores, pero paralelamente se deberá definir un marco jurídico en el que no se cierre la vía, de antemano, a una segunda oportunidad.

2.2. Cabe señalar, entre las recomendaciones dirigidas a los Estados miembros, la necesidad de una educación temprana de los jóvenes que les muestre la contribución del espíritu empresarial al desarrollo personal y la función social de los empresarios.

3. Actuaciones prioritarias para mejorar el entorno empresarial

3.1. En su trabajo, los empresarios se enfrentan con numerosas reglamentaciones de diferente índole impuestas por la sociedad: legislación fiscal, normas de seguridad, requisitos en materia de medio ambiente, normas de establecimiento, de ordenación territorial, licencias, etc. Representan desgraciadamente con demasiada frecuencia, y a veces también sin necesidad alguna, una carga importante, desde luego para las pequeñas empresas. Está claramente demostrado que los costes derivados de las cargas administrativas suponen un peso importante para las pequeñas empresas. Ésta es la razón por la que el Comité ha examinado con interés las propuestas presentadas el pasado 7 de mayo por el Grupo BEST (Grupo operativo para la simplificación del entorno empresarial). Aunque el Comité aún no ha podido examinar todo el informe BEST, junto con las correspondientes propuestas, sí puede afirmar desde ahora que la idea de crear una «Better Regulation Unit» (Unidad para una mejor regulación) por la Comisión y el Consejo y en los Estados miembros, en un alto nivel político, es interesante y que merecería desde luego la pena desarrollarla, de acuerdo con el principio «Think small first».

3.2. La fiscalidad en los Estados miembros desempeña un papel fundamental para el entorno empresarial. La Comisión establece pues, con razón, una relación entre el sistema fiscal y la cuestión de la financiación de las pequeñas empresas. Deberían concederse incentivos fiscales a las nuevas empresas, sin distorsionar la competencia con respecto a las empresas establecidas. También habría que incentivar fiscalmente las inversiones de riesgo en pequeñas empresas, realizadas por particulares, y la transmisión de empresas debería efectuarse sin incidencias fiscales (principio de «going concern»); la cuestión de la transmisión de las empresas creadas por la generación de empresarios de la posguerra requerirá precisamente una gran atención en los próximos años.

3.3. La legislación y la reglamentación en el ámbito de la propiedad intelectual (en particular, el derecho de patentes y las propuestas relativas a la «pequeña patente» o derecho del usuario) constituyen un marco importante para fomentar la innovación en las PYME. Junto a la mejora del acceso de las pequeñas empresas a los nuevos conocimientos tecnológicos y las agrupaciones de empresas, estos elementos brindan oportunidades para aumentar la capacidad innovadora de las pequeñas empresas. Como señala la Comisión, la combinación de aspectos numerosos y a menudo complejos requiere la creación, por parte de los Estados miembros en los que todavía no existan, de redes descentralizadas de organismos de información y asesoramiento para las PYME, que sean de fácil acceso y de bajo coste.

3.4. En este contexto, sería conveniente facilitar el acceso de las pequeñas empresas a los programas comunitarios de I+D, lo que conducirá probablemente a la adaptación de las condiciones de acceso a dichos programas. La idea de que «una pequeña empresa no es una multinacional en miniatura» encuentra aquí su plena acepción. En este sentido, la Comisión debe velar por que las organizaciones de PYME participen plenamente en las colaboraciones establecidas a nivel local o regional en el contexto de la utilización de los fondos estructurales, para que sus iniciativas se tengan en cuenta en igualdad de condiciones.

4. Fomento del espíritu empresarial en la economía social

4.1. La Comisión pone de relieve, con razón, el enorme potencial de creación de empleo de la economía social. Este término se refiere a empresas u organizaciones cuyo objetivo principal no consiste en realizar beneficios. El grado de desarrollo de este tipo de empresas varía considerablemente de un Estado miembro a otro, lo cual dificulta la elaboración de una verdadera política comunitaria en la materia. Es probable que no se consiga mucho más que un intercambio de experiencias entre los Estados miembros, lo que no significa que dichos Estados o la Comisión puedan omitir el aporte importante de la economía social a la sociedad. No obstante, las iniciativas anunciadas actualmente deberán desarrollarse, en colaboración con las organizaciones interesadas (lo que actualmente aún no se está haciendo), para poder pronunciarse definitivamente sobre esta parte del programa. A primera vista, la idea de crear programas europeos especiales parece estar en contradicción con las competencias limitadas de la Unión Europea en el ámbito del contenido de los programas educativos. Parece de más fácil alcance el intercambio de las experiencias realizadas por los Estados miembros que dispongan de una enseñanza específicamente destinada a las personas que trabajan en el sector de la economía social, mediante la creación de una red de instituciones.

5. Conclusiones

5.1. Muchos elementos desempeñan un papel importante en los esfuerzos por conseguir un crecimiento sostenible en Europa. El fomento del espíritu empresarial es sólo uno de ellos, aunque, desde luego, no el menos importante. Sin embargo, hay que evitar despertar hoy esperanzas excesivas, que podrían verse defraudadas con el tiempo. Naturalmente, muchas PYME crecen rápidamente y contribuyen a la creación de empleo, pero, paralelamente, también existe un gran número de microempresas que ofrecen a sus trabajadores buenas condiciones de subsistencia, pese a que no crecen y, a menudo, no lo desean. Estas empresas, cuyas actividades se suelen llevar a cabo a nivel local, representan la mayor parte de las PYME y desempeñan una importantísima función en la economía europea. Se trata principalmente de pequeñas empresas en los sectores más tradicionales de las PYME, a saber, el comercio al pormenor, la artesanía, la hostelería y el turismo y la pequeña industria.

5.2. El Comité señala que la Comisión tiende a no dar a este grupo la importancia que tiene: siempre hace hincapié en las empresas nuevas, innovadoras y de rápido crecimiento. El peligro de esta actitud radica en que esta marcada atención por las «gacelas» podría perjudicar la adopción de las medidas necesarias destinadas a las empresas existentes. El Comité considera que se debe adoptar un enfoque equilibrado, para que las empresas existentes puedan beneficiarse de las mismas condiciones de competencia en el mercado que las nuevas empresas.

5.3. Precisamente porque el espíritu empresarial es un proceso dinámico de creación, ampliación y desarrollo y, a la postre, transmisión o cierre de una empresa, todas estas fases del ciclo de vida de una empresa deberían recibir la atención política que merecen. Esta observación lleva al Comité a expresar su apoyo incondicional a la posición desarrollada por la Comisión en su Comunicación y a la estrategia que se está elaborando.

5.4. No obstante, el Comité considera que también debería sometérsele cuanto antes la evaluación anual de la política comunitaria y nacional en este ámbito, propuesta por la Comisión. Limitar la consulta al Consejo y al Parlamento Europeo podría obstaculizar la formación de una base social para la continuación de esta política.

5.5. A juicio del Comité, esta evaluación debería ser más que un tradicional informe de actividades. Al igual que el «balance de situación» del mercado único, debería constituir una especie de barómetro (o de «boletín médico»), que incluyera indicaciones sobre los avances realizados, o no, por la Unión y por cada Estado miembro, en los ámbitos más importantes para el espíritu empresarial. El Grupo BEST mencionado anteriormente señala en su informe que ha llegado el momento de dejar de hablar de la importancia de conseguir un entorno adecuado para las pequeñas empresas y de pasar a situar las necesidades de la empresa en el centro del proceso decisorio.

5.6. El Comité opina que el método consistente en elaborar una lista anual podría ser un instrumento útil para la consecución del mencionado objetivo.

Bruselas, el 27 de mayo de 1998.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Tom JENKINS

() DO C 19 de 21.1.1998.

() DO C 355 de 21.11.1997.

() COM(98) 126 final.

() COM(97) 187 final.

() DO C 157 de 25.5.1998.

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