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# 52003IE0412

**Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema "Por una OMC con rostro humano: propuestas del CESE"** 
  
*Diario Oficial n° C 133 de 06/06/2003 p. 0075 - 0087*

  

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema "Por una OMC con rostro humano: propuestas del CESE"

(2003/C 133/16)

El 17 de enero de 2002, de conformidad con el apartado 3 del artículo 23 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social Europeo decidió elaborar un dictamen sobre el tema mencionado.

La Sección Especializada de Relaciones Exteriores, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 12 de marzo de 2003 (ponente: Señor Dimitriádis).

En su 398o Pleno de los días 26 y 27 de marzo de 2003 (sesión del 26 de marzo) el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por 89 votos a favor, 2 en contra y 1 abstención el presente Dictamen.

1. Resumen

1.1. Un año después de la Conferencia Ministerial de Doha, la OMC busca soluciones a los críticos problemas que afectan a sus Estados miembros y a sus pueblos a consecuencia de la liberalización del comercio mundial. Contando con la experiencia de las largas rondas de negociaciones comerciales del GATT (General Agreement on Tariffs and Trade) y los principios generales derivados de las decisiones tomadas en sus Conferencias Ministeriales (Singapur, Ginebra(1), Seattle(2), Doha), ha llegado la hora de tomar decisiones que tengan muy en cuenta tanto las nuevas circunstancias que rigen en la economía mundial (problemas provocados por la liberalización del comercio, problemas medioambientales, reestructuraciones agrarias, etc.) como la falta de atención de la comunidad mundial ante los graves problemas humanos y sociales (desigualdades sociales, aumento de la pobreza, epidemias peligrosas, etc.).

1.2. Tras la cuarta Conferencia Ministerial (Doha), que centró las negociaciones comerciales en el desarrollo sostenible, y ante la perspectiva de la quinta Conferencia Ministerial (Cancún, México), la OMC debería poner especial atención, en lo que concierne a sus actividades exteriores, en transferir recursos y tecnología a los países menos desarrollados, y en lo relativo a su funcionamiento interno, en procurar la supresión de los compartimentos estancos (donde los haya) y permitir la creación de una supervisión asamblearia y la correspondiente consulta e información a los representantes de la sociedad civil organizada, según el modelo de la ONU y la Comisión.

1.3. El presente Dictamen del CESE sobre la OMC viene a completar una serie de dictámenes anteriores que se elaboraron con vistas a las sucesivas Conferencias Ministeriales y que se centraron, sobre todo, en el orden del día y los asuntos técnicos abordados en las distintas rondas de negociación. El objeto del presente documento es contribuir de forma constructiva al diálogo mundial y a los actuales esfuerzos de la Comisión por que este organismo internacional adquiera un rostro más humano y acoja con ello las justas demandas de los países en desarrollo y de los representantes de la sociedad civil organizada, que acusan a la OMC de falta de sensibilidad, transparencia, adaptabilidad y flexibilidad.

1.4. Para que lo anterior adquiera un carácter más institucional, el CESE propone:

1.4.1. La creación de una dimensión parlamentaria de la OMC, a pesar de las dificultades actuales que dicha propuesta suscita, con el fin de ampliar el diálogo democrático y con objeto de que los representantes elegidos en dicha asamblea puedan intervenir de forma sustancial en el funcionamiento de la Organización.

1.4.2. La introducción de un diálogo institucional entre la OMC y los representantes de la sociedad civil organizada, que confirme y reconozca a dichos representantes y establezca un código de comunicación preciso y articulado.

1.4.3. La introducción de un diálogo institucional entre la OMC y las demás organizaciones internacionales (ONU, BM, FMI, OCDE, OIT, etc.), así como con organizaciones regionales transnacionales, con vistas a una coordinación de las actuaciones de modo que se obtengan resultados más eficaces y se eviten programas contradictorios y el despilfarro de recursos.

1.4.4. El refuerzo continuo e incesante de los países menos desarrollados, incluida la transferencia de recursos y de tecnología, con vistas a lograr una participación sustancial y fecunda de éstos en los trabajos de la OMC. Cabe reconocer un aspecto importante, como es el que entre los países menos desarrollados se dan desigualdades económicas y sociales muy fuertes, con lo que, ocasionalmente, habrá que introducir categorías y distinciones entre ellos.

1.4.5. Una especial sensibilidad en cuestiones críticas a las que los países en desarrollo tienen que hacer frente, como la pobreza(3), las epidemias, el medio ambiente y la agricultura, en la medida en que afectan a las políticas comerciales y forman parte de los objetivos de la OMC.

1.5. El CESE hace hincapié en la necesidad inmediata de trazar una estrategia internacional que aspire a un desarrollo equilibrado y al bienestar de los pueblos, con especial atención a las cuestiones medioambientales y las condiciones laborales.

1.6. Asimismo subraya la necesidad de desarrollar una estrategia a nivel internacional para la protección de los consumidores.

2. Situación económica internacional - Evolución económica de los países desarrollados y menos desarrollados

2.1. La supresión de barreras, comerciales o no, a nivel mundial ha llevado progresivamente a la creación de un nuevo orden de cosas en el comercio internacional, con importantes consecuencias, tanto positivas como negativas. La principal consecuencia de ello ha sido, sin duda, la creciente dependencia de las economías nacionales respecto a las transacciones comerciales internacionales. Esta interdependencia de las economías, combinada con la utilización de las nuevas herramientas tecnológicas, que han imprimido un ritmo más intenso a los intercambios internacionales, hace imperiosa la necesidad de que se controlen los intercambios a nivel mundial mediante la creación y funcionamiento de organizaciones internacionales oficiales. Éstas deberán colaborar estrechamente entre sí para no llevar a cabo acciones y estrategias contrastadas sobre todo en regiones cuyo desarrollo económico depende de la ayuda internacional y de los programas de las organizaciones internacionales.

2.2. El crecimiento del comercio sin fronteras y el incremento de las transacciones pueden resultar, a largo plazo, beneficiosos a nivel mundial(4); sin embargo, la existencia de organismos internacionales y las normas internacionales son necesarias para evitar, por un lado, las consecuencias negativas inmediatas que la liberalización incontrolada acarrea a los países económicamente más débiles y, por otro, las disposiciones unilaterales, bilaterales o multilaterales que suponen un obstáculo o una limitación a la libre circulación de bienes y servicios. De esta necesidad surge la OMC, que quedó establecida tras largas negociaciones internacionales y en la que participan con carácter voluntario la gran mayoría de los Estados de todo el mundo.

2.3. A pesar de los buenos propósitos (Conferencia del Milenio de las Naciones Unidas, Conferencia de las NU sobre la Pobreza, Conferencia de las NU sobre Desarrollo Sostenible) y de las distintas iniciativas y programas a nivel mundial, la quinta parte de la humanidad(5) vive por debajo del umbral de la pobreza (se habla de pobreza absoluta cuando los ingresos son de 1 dólar diario), lo que revela las tremendas dimensiones del reto que se plantea a quienes dominan la economía mundial y las carencias de las políticas desarrolladas hasta ahora. Las desesperadas condiciones de vida(6) de gran parte de la población del planeta provocan reacciones en cadena de consecuencias imprevisibles.

2.4. Las reacciones de la sociedad civil organizada, incluidas las ONG y los interlocutores sociales, en todas las sesiones de los organismos internacionales ponen de relieve la tremenda amplitud del problema en todo el planeta. El mensaje que todos los organismos internacionales y, sobre todo, la OMC, están empezando a tomar en serio es la necesidad de trazar una estrategia internacional que lleve al desarrollo equilibrado y la prosperidad de todos los pueblos y a la difusión y fortalecimiento de la democracia en todo el planeta. En realidad, la difícil coyuntura actual, económica y social, impone la necesidad de colaboración mundial entre países desarrollados y países en vías de desarrollo, ya sea a través de los organismos internacionales existentes o mediante la creación de otros nuevos, allí donde existan lagunas que colmar.

2.5. La liberalización de los mercados y del comercio internacional del último decenio ha concedido a algunos países menos desarrollados(7) la oportunidad de mejorar los ingresos de sus ciudadanos mucho más rápidamente que en los últimos cincuenta años(8). Algunos ejemplos característicos reiteran lo beneficiosa que ha sido para los países en desarrollo la libre circulación de mercancías. La reducción de los obstáculos al comercio a partir de 2002 tanto en los países desarrollados como en los países menos desarrollados aportará un beneficio de entre 250 y 620 millones de dólares anuales, un tercio de los cuales revertiría a los países menos desarrollados(9). Asimismo, la reducción de los subsidios agrarios incrementaría las rentas a nivel mundial en unos 128 millones de dólares anuales, 30 de los cuales revertirían a los países menos desarrollados.

2.6. Un grupo de dieciocho países en desarrollo, incluidos Bangladesh, China, India, Ghana, Nepal, Uganda y Vietnam, incrementaron las exportaciones en proporción a su PIB más rápidamente a partir de 1980. Numerosos investigadores lo achacan a la apertura de sus mercados a la competencia internacional(10), aunque existen opiniones contrarias al respecto.

2.7. El incremento de renta de los más pobres -el 20 % más pobre- de entre los países en desarrollo es superior al mismo incremento para el restante 80 %. Así ha sido en Extremo Oriente, una región que cuenta con más de la tercera parte de la población de los países en desarrollo. En los últimos cuarenta años, dicha región ha pasado de ser una de las más pobres del mundo a adquirir el potencial con que cuenta actualmente.

2.8. A pesar de la mejora de los indicadores económicos, estos países tienen aún un largo camino por recorrer, algo aún más evidente en el ámbito social. Por otra parte, es indudable el hecho de que la relación entre el PIB del 5 % de los países más ricos y el PIB del 5 % de los países más pobres del planeta ha aumentado de 30:1 en el inicio del GATT, al final de la década de los cuarenta, a 78:1 en la actualidad. Este desarrollo económico no se ha visto acompañado de un progreso social equivalente, o de una consolidación y profundización de las instituciones democráticas y de los derechos humanos. Los indicadores de desarrollo humano, que miden las mejoras en las condiciones de vida, la educación y la esperanza de vida, siguen siendo muy bajos.

2.9. La continua dependencia directa de las economías de la mayor parte de los países en desarrollo respecto a los productos agrícolas(11), así como las graves dificultades de exportación de los productos agrícolas transformados, constituyen un problema fundamental para el comercio internacional y el sistema económico y tienen repercusiones directas en ámbito social, debido a la fluidez de los precios a nivel mundial y a la bajada de los precios de dichos productos a medio y largo plazo(12). Al menos cincuenta países en desarrollo perciben un tercio sus ingresos de la exportación de productos correspondientes al sector primario, en tanto que para cuarenta de ellos dichos productos proporcionan la mitad de sus ingresos(13).

2.10. La UE lleva a cabo esfuerzos importantes y esenciales para integrar a los países en desarrollo y a los países menos desarrollados en la economía mundial(14). El Acuerdo de Cotonú (23.6.2000), celebrado entre la UE y los países de África, Caribe y Pacífico, constituye una iniciativa seria que vincula el comercio con el desarrollo, al igual que el paquete de medidas para la liberalización del comercio "Todo salvo las armas", que permitirá, dentro de unos años, las exportaciones de los países menos desarrollados a la UE sin aranceles aduaneros, salvo para las armas. De igual modo, con la revisión del sistema de preferencias generalizadas de la UE (2000-2004) se incrementaron las reducciones arancelarias en beneficio de los países menos desarrollados y se estableció una cláusula de iniciativa (que incluye también dispositivos de certificación) en relación con el cumplimiento de las normas fundamentales en materia de trabajo y medio ambiente.

2.11. La UE aprovecha todos los encuentros multilaterales para promover una progresión continuada en los países menos desarrollados. La Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en Monterrey (México) los días 18 a 22 de marzo de 2002, supuso un paso más en esta dirección, en tanto que la UE y los Estados Unidos se comprometieron a conceder a partir de 2004 más de 30000 millones de dólares para desarrollo, la mayor cantidad concedida en ayudas hasta el presente. Dicho compromiso constituía también el mayor reto, un reto destinado a la Cumbre mundial sobre desarrollo sostenible celebrada en Johannesburgo en agosto de 2002, en la que, sin embargo, no fue posible alcanzar un compromiso claro de los países desarrollados para la adopción de medidas concretas tendentes a reducir las diferencias norte-sur, así como para introducir normas que contribuyan al desarrollo sostenible.

2.12. El desarrollo sostenible mundial requiere como primera medida la cancelación o la reducción de la deuda de los países del tercer mundo(15), la reducción del desempleo, la aplicación práctica de los proyectos internacionales de trabajo como objetivo concreto, con una especial atención a la cuestión del medio ambiente en todo el mundo y a la protección de la salud pública.

2.13. Por todo lo anterior, es imperativo que los países desarrollados, a los que compete la principal responsabilidad en este sentido, 1) abran sus mercados a los productos de los países menos desarrollados; 2) transfieran recursos sustanciales y tecnología a los países en desarrollo y 3) colaboren en la tarea de concienciar y de procurar un funcionamiento más representativo de las administraciones de los organismos internacionales; por su parte, los países en desarrollo deben: 1) aplicar el principio de transparencia, 2) introducir una gobernanza eficaz, 3) aplicar los principios básicos de la democracia, 4) eliminar la corrupción, 5) procurarse mercados plenamente operativos, 6) incorporar las normas laborales internacionales y 7) definir objetivos macroeconómicos alcanzables. La liberalización del mercado puede proporcionar a los países menos desarrollados(16) progreso económico, siempre que los países económicamente fuertes adopten medidas válidas que vayan más allá de la escasa ayuda internacional entendida en sentido tradicional e inviertan en los cambios estructurales necesarios, sobre todo en infraestructuras básicas; por otro lado, los países en desarrollo deberán mejorar su capacidad para funcionar en un entorno competitivo mediante programas de apoyo a la actividad empresarial y el fomento de las pequeñas y medianas empresas, y comprometerse, al mismo tiempo, a introducir unas normas de transparencia a la hora de utilizar la ayuda económica mundial que reduzcan los casos de corrupción.

2.14. La OMC cuenta, en tanto que organización internacional, con muchas ventajas importantes a la hora de actuar, a saber:

- promueve la liberalización del comercio y es expresión de la voluntad de reglamentación a nivel internacional de las prácticas comerciales mundiales en las condiciones en que se produce hoy día la globalización;

- está concebida, desde el punto de vista institucional, como un organismo intergubernamental y plurinacional;

- la forma en que se toman las decisiones en su seno, basada en el consenso(17) de sus miembros (por lo que, en ausencia de consenso, el recurso al voto requiere una garantía previa de una amplia mayoría de sus miembros), le otorga un sólido carácter democrático respecto a otros organismos internacionales, como el FMI y el Banco Mundial;

- el elevado número de sus miembros (144 países), muy distintos entre sí desde el punto de vista económico y social, cubre toda la variedad presente en el mundo;

- es una estructura que puede y debe favorecer, más allá del fomento de las negociaciones comerciales y la solución de diferencias, 1) el fortalecimiento de los países en desarrollo, 2) el reparto justo y equilibrado del trabajo a nivel mundial y 3) la institución de unas normas de protección del medio ambiente, la seguridad y la salud alimentaria, siempre en el respeto de sus normas y objetivos prácticos.

2.15. Los beneficios de la reducción llevada a cabo hasta el momento del proteccionismo al comercio no se han hecho visibles para la mayor parte de las poblaciones del planeta. Por eso siguen creciendo las reacciones de los representantes de la sociedad civil contra los organismos internacionales, y sobre todo contra la OMC, que constituye la síntesis de lo que supone la liberalización del comercio. El desafío que se nos plantea a todos, y sobre todo a los gobiernos de los países en desarrollo y de los menos desarrollados, es el de hacer del comercio y las inversiones internacionales el motor del desarrollo y la reducción de la pobreza.

2.16. El CESE, en su calidad de principal representante oficial en la UE de los actores de la sociedad civil organizada, participa activamente en el diálogo mundial y tiene muy en cuenta los mensajes actuales. Por este motivo, considera necesario que la OMC adquiera un rostro más humano. Dicha necesidad deriva, por un lado, de que, hoy día, en una economía globalizada, los acuerdos comerciales internacionales tienen repercusiones en el trabajo, la salud y el medio ambiente y, por otro, de que cualquier intervención debe hacerse con el consenso y la aportación de los interlocutores sociales e ir acompañada de prácticas que favorezcan los mecanismos de participación.

3. Evolución del diálogo económico mundial (Programa de Desarrollo de Doha)

3.1. El Programa de Desarrollo de la Cuarta Conferencia Ministerial de Doha supuso un avance positivo para todos los Estados miembros que intervienen en el comercio mundial y creó ciertas expectativas con respecto a la nueva ronda de negociaciones que se emprendió en enero de 2003 y durará hasta enero de 2005 y cuyos objetivos fundamentales son: 1) el desarrollo sostenible como punto central de las negociaciones comerciales(18), 2) el refuerzo del desarrollo de los países en desarrollo y menos desarrollados y 3) la lucha contra el flagelo de las epidemias en los países menos desarrollados. La decisión de conceder ayudas destinadas al progreso económico e institucional de los países en desarrollo constituye una aplicación sustancial de los acuerdos de la OMC(19) ya existentes. Asimismo se ha tomado la decisión de aplicar el Acuerdo sobre los Aspectos del Derecho de Propiedad Intelectual Ligados al Comercio (ADPIC) sin perjuicio del derecho de los Estados miembros a tomar medidas de protección de la salud pública (patentes de productos farmacéuticos).

3.2. En su Dictamen de octubre de 2001 sobre la preparación de la Conferencia de Doha(20), el CESE expresó su deseo de que se tuvieran más en cuenta que en Seattle las expectativas y los problemas de los países en desarrollo. El CESE señalaba que el diálogo sobre aspectos sociales y medioambientales sufre obstáculos importantes, dado que los países en desarrollo concentran su atención en otras cuestiones, como la adaptación, el desarrollo y el acceso a los mercados.

3.3. En la Comunicación sobre el encuentro celebrado el 14 de diciembre de 2001 entre el Comisario P. Lamy y los representantes de la sociedad civil, se señalaba que, exceptuando el problema de los aspectos sociales relacionados con el trabajo, se habían alcanzado los objetivos principales de la Comisión para Doha y, entre otras cosas, se subrayaba que, dentro del Programa de Doha (Doha Development Agenda), se había tomado una importante decisión de prestar asistencia técnica y aumentar la creación de capacidades en los países en desarrollo. La realización práctica de dicho compromiso se hará en plena colaboración con todos los donantes, como el Banco Mundial y la CNUCD, y a través de la política comunitaria de desarrollo y los programas de desarrollo(21).

3.4. El CESE acoge con satisfacción los esfuerzos realizados por la Comisión para presionar ante el Consejo General de la OMC para que cree un fondo fiduciario (Global Trust Fund), destinado a la asistencia técnica a los países en desarrollo, a fin de que éstos participen plenamente en las negociaciones.

3.5. El CESE manifiesta serias reservas por los retrasos que sufre el apoyo a los temas que recoge el Programa de Desarrollo de Doha e insta a los países en desarrollo y a los países desarrollados a que procedan sin demora a concluir las negociaciones correspondientes.

4. Dimensión social de las negociaciones comerciales

4.1. Derechos sociales en el lugar de trabajo

4.1.1. La tutela de los derechos sociales en el lugar de trabajo fue objeto de debate por primera vez en la Conferencia Ministerial de Singapur(22) y fue confirmada también por la Conferencia Ministerial de Doha(23), a pesar de la inquietud de muchos países en desarrollo.

4.1.2. El CESE considera necesario acelerar el diálogo mundial sobre los derechos sociales y expresa su decepción por el escaso interés y la actitud negativa de los países en desarrollo ante la Conferencia Ministerial de Doha.

4.1.3. Observación: el CESE estima que el ámbito más adecuado para resolver problemas sociales en el trabajo es la OIT, como ya señaló en su Dictamen sobre "derechos humanos en el trabajo"(24). La OMC debería colaborar en la solución de dichos problemas promoviendo la adopción de medidas positivas y la inclusión en sus normas de disposiciones que prevean la retirada de los beneficios derivados de la participación a aquellos miembros que incumplan las normas laborales internacionales.

4.1.4. El CESE acoge favorablemente la Comunicación de la Comisión publicada en julio de 2001 sobre las normas laborales y la gobernanza social en el contexto de la globalización.

4.1.5. El CESE apoya firmemente el trabajo de la OIT, expresa su satisfacción por la creación de la Comisión Mundial sobre la dimensión social de la globalización y pide a la OMC que trabaje en estrecha colaboración con ella. La Comisión Mundial puede ayudar a la comunidad internacional a comprender los complejos problemas de la globalización en cuestión de empleo y desarrollo social.

4.1.6. Asimismo, el CESE declara que está dispuesto a entablar una cooperación institucional con la OMC, la OIT y los CES nacionales sobre las cuestiones sociales que vayan surgiendo.

4.1.7. EL CESE insiste en la necesidad de introducir, a lo largo de las nuevas negociaciones comerciales, las normas fundamentales del trabajo y de fomentar las normas de salud y seguridad en el lugar de trabajo. Además, subraya la necesidad de que se tomen medidas disuasorias sobre el trabajo infantil en los países en desarrollo.

4.1.8. El CESE procurará la introducción de un procedimiento estable de consulta con la Comisión Mundial de la OIT sobre "la dimensión social de la globalización" e insta a la OMC a que invite a la OIT como observador no sólo a las conferencias ministeriales sino también a los trabajos de sus restantes órganos(25).

4.2. Comercio y medio ambiente

4.2.1. El CESE acoge con satisfacción los esfuerzos internacionales de protección del medio ambiente en todos sus aspectos y expresa su deseo vehemente de que se aceleren y profundicen las negociaciones y programas y se disipen todas las reservas con vistas al logro del mejor resultado posible.

4.2.2. El CESE apoya la convergencia entre el desarrollo del comercio internacional y el objetivo de conseguir un desarrollo sostenible, dado que el desarrollo económicamente rentable es uno de los tres componentes del desarrollo sostenible. Los grandes desafíos ecológicos y las importantes alteraciones del medio ambiente a nivel mundial exigen que las organizaciones internacionales concentren su atención en el logro de dicho objetivo. Esta exigencia se hace más imperiosa tras los limitados progresos conseguidos en la Cumbre de Johannesburgo en cuestión de protección del medio ambiente.

4.2.3. Observación: el CESE acoge con satisfacción que la Conferencia de Doha(26) recogiera el acuerdo de los miembros de la OMC de examinar las cuestiones relativas al medio ambiente que se ven influidas por el comercio. El debate que se celebró a continuación permitió llegar a unas primeras conclusiones que habrá que desarrollar en el futuro, a pesar de los problemas planteados por las distintas partes.

4.3. Derechos de propiedad intelectual y salud pública

4.3.1. Las grandes epidemias (HIV/sida, paludismo, etc.) que siguen azotando sobre todo a la población de los países menos desarrollados, sobre todo los del África subsahariana, son un motivo de vergüenza para la civilización moderna y dividen a la humanidad entre aquellos que tienen acceso a la atención médica básica y aquellos que, por motivos económicos, carecen de ella(27).

4.3.2. El CESE:

- estima que la salud es el derecho y el bien humano más preciado;

- señala que las países que no producen medicamentos cuentan con desventajas muy fuertes frente a aquellos que sí los fabrican;

- se declara favorable a la declaración de la Conferencia Ministerial de Doha(28) relativa al derecho de los Estados a proteger su salud pública;

- se declara de acuerdo con las decisiones del Consejo de los ADPIC (27.6.2002) por el que se prorroga la protección de los derechos de propiedad intelectual de los países menos desarrollados hasta 2016;

- estima necesario un consenso mundial flexible que, por un lado, cubra plenamente las necesidades de salud pública de los países menos desarrollados en relación con las epidemias contagiosas y, por otro, tutele los derechos de propiedad intelectual de modo que no impida la necesaria investigación y desarrollo tecnológico;

- reitera el papel específico que está llamada a desempeñar la Organización Mundial de la Salud en cuanto órgano competente para el seguimiento y lucha contra las enfermedades que adquieren carácter epidémico y afectan a gran número de personas;

- considera que existe una vinculación directa entre la cuestión de la salud pública y la reducción de la pobreza, un problema de la más alta importancia para el planeta;

- está de acuerdo con la Resolución del Parlamento Europeo de 12 de febrero de 2003 sobre medicamentos genéricos (P5 - TA-PROV (2003) 0052/12.2.2003);

- considera que los nuevos descubrimientos médicos deben poder ser fácilmente accesibles para los países menos desarrollados.

4.3.3. El CESE apoya los serios esfuerzos de la Comisión por lograr cuanto antes un acuerdo entre los miembros de la OMC para acordar: 1) la lista de países que tienen derecho a no aplicar los acuerdos de la OMC(29) cuando se trata de preservar sus derechos de propiedad intelectual por motivos de salud pública, 2) una formulación complementaria de la letra f del artículo 31 del Acuerdo sobre los ADPIC en la que se introduzca una cláusula de excepción para los productos farmacéuticos, y 3) una definición del concepto "productos farmacéuticos"(30).

4.3.4. El CESE insta a todos los miembros de la OMC, y especialmente a los Estados Unidos, a que superen los obstáculos a las negociaciones de modificación de la letra f del artículo 31 del Acuerdo sobre los ADPIC y a que lleguen a un acuerdo mundial.

4.3.5. En lo que respecta a la importante cuestión de la protección de la salud pública y los derechos de propiedad intelectual, el CESE propone: 1) que se amplíe al HIV/sida, el paludismo y otras grandes enfermedades epidémicas la supresión de la protección de los derechos de propiedad intelectual sobre las patentes de medicamentos, tal como ha propuesto la Comisión; 2) que se amplíe la lista de países menos desarrollados de los actuales 49 a 72, con la exclusión de China, que tiene capacidad para producir medicamentos esenciales; 3) que no haya intervención gubernamental o política sobre las exportaciones de medicamentos cuando esté en peligro la salud pública de gran número de personas; 4) que los países menos desarrollados adopten medidas rigurosas respecto al desvío ilegal de medicamentos que han sido vendidos en mercados internacionales para hacer frente a epidemias a precios que no incluyen los derechos de propiedad intelectual, y 5) que haya flexibilidad en todo el sistema y en la interpretación de los tratados de modo que se pueda hacer frente con eficacia al riesgo de epidemias.

4.4. Equilibrio de las necesidades alimentarias mundiales

4.4.1. Observación: el CESE insiste en la necesidad de que se busque un equilibrio entre el continuo aumento de la demanda de alimentos en el mundo y la fuerte descompensación existente en el modo en que éstos están distribuidos(31), y en la necesidad de un amplio consenso internacional en temas agrarios fundamentales.

4.4.2. Observación: el CESE aprueba la posición expresada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en el sentido de que la mejora de la eficacia de los sistemas de gestión de los recursos hídricos en relación con la mayor productividad de los cultivos (more crops per drop) y la búsqueda de nuevas fuentes de suministro de agua constituyen la solución para satisfacer la siempre creciente demanda de alimentos(32).

5. Necesidad de modernizar el funcionamiento de la OMC

5.1. La OMC y su funcionamiento

5.1.1. La OMC ha pasado de ser un foro de negociaciones técnicas y comerciales a convertirse en un organismo intergubernamental que, por mediación de los ministros de comercio de los Estados miembros, se encarga de la política comercial a nivel mundial. El cumplimiento de los acuerdos entre empresas se supervisa, por un lado, conforme al mecanismo de examen de las políticas comerciales (MEPC) y, por otro, conforme al procedimiento efectivo de solución de diferencias de que dispone la OMC y, en caso necesario, con sanciones comerciales. Por consiguiente, es absolutamente evidente la necesidad de que la OMC funcione a nivel mundial con más transparencia.

5.1.2. Actualmente, el CESE subraya(33): 1) que después del GATT ha habido progresos considerables en materia de transparencia; 2) que se ha puesto a disposición del público un excelente sitio web desde el cual se tiene acceso a los archivos y a los documentos de la Organización; 3) que se ha desarrollado un diálogo serio con representantes parlamentarios, cámaras de comercio, sindicatos y sociedad civil organizada por medio de simposios; 4) que se han introducido programas educativos de corta o larga duración(34) y las "semanas de Ginebra", en las que se invita cada semestre a los más pobres de entre los países menos desarrollados para ponerles al día sobre las novedades en el comercio internacional y las negociaciones dentro del Plan de Desarrollo de Doha, con todos los gastos pagados a cargo del presupuesto de la OMC; otro de los objetivos de dicho programa es desarrollar la capacidad de celebración de negociaciones comerciales de los representantes de los países menos desarrollados; y 5) que la OMC colabora estrechamente con otros organismos internacionales para promover la prestación de asistencia técnica adicional a los países menos desarrollados, como sucede con el Marco Integrado, consistente en una iniciativa conjunta del Fondo Monetario Internacional, el Centro de Comercio Internacional, la CNUCD, el PNUD, el Banco Mundial y el Programa Integrado Conjunto de Asistencia Técnica, lanzado para ayudar a los más pobres de entre los países menos desarrollados a integrarse en la economía mundial. Pese a esto, la administración de la OMC reconoce que tiene que desarrollar más su funcionamiento democrático y apoyar a los países en desarrollo para que participen plenamente en sus trabajos y en los procedimientos de toma de decisiones.

5.2. Posición de la Comisión respecto al funcionamiento de la OMC

5.2.1. La Comisión Europea ha constituido, por mediación de su Comisario P. Lamy, varios grupos de estudio en los que participan medios socioprofesionales y ONG, y ha formulado, ya antes de la Conferencia Ministerial de Doha, propuestas concretas de reforma de los procedimientos y del funcionamiento de la OMC, subrayando constantemente la necesidad de conceder más ayuda técnica a los países en desarrollo para aumentar las posibilidades de participación de todos los miembros en los trabajos. La Comisión considera que los problemas principales que requieren una solución inmediata son la transparencia, la máxima información y documentación posible y la participación sustancial de los países en desarrollo, teniendo en cuenta que son 100 de sus 144 miembros. Ante el comienzo de la nueva ronda de negociaciones, la Comisión propone, en el ámbito del funcionamiento y los mecanismos informales de la OMC, las siguientes medidas para el futuro:

a) Organizar encuentros anuales abiertos con representantes parlamentarios de los miembros de la OMC y con el público, con el fin de abordar los aspectos políticos que influyen en el sistema comercial.

b) Desarrollar procedimientos para mejorar el proceso de consulta a fin de lograr el consenso en aspectos como la transparencia, la seguridad común y el funcionamiento eficaz de la Organización.

c) Crear un grupo consultivo con un número restringido de miembros que no tengan poder de decisión pero que puedan asesorar al Director General cuando sea necesario formular recomendaciones ante el Consejo General.

El CESE está de acuerdo, en principio, con las propuestas de la Comisión pero, en lo que respecta a la propuesta de creación de un grupo consultivo, estima que deberían fijarse previamente los criterios de selección de sus miembros, de modo que ésta sea lo más irreprochable, flexible y eficaz posible, y sólo entonces debería crearse el grupo, con unas competencias claras y definidas.

5.3. Posición del CESE respecto al funcionamiento de la OMC

5.3.1. El CESE ha contribuido de forma significativa a los esfuerzos de la Comisión por crear un diálogo estructurado con la sociedad civil a nivel europeo y mundial, promoviendo el diálogo con los representantes de la sociedad civil, por ejemplo, en los países de la Asociación Euromediterránea, los países ACP, América Latina, China, India, etc.

El CESE apoya firmemente la posición de la Comisión y se congratula por el empeño con el que ésta está intentando que la OMC adquiera un rostro humano e instituya un diálogo estructurado y sustancial con la sociedad civil.

5.3.2. El CESE, que ha expresado en reiteradas ocasiones su postura con respecto a la transparencia y la participación activa de los representantes de la sociedad civil (a pesar de las fuertes objeciones de muchos países menos desarrollados, que sufren un fuerte déficit democrático) en los procedimientos de la OMC(35)(36), considera que ya está maduro el procedimiento de reforma del funcionamiento de la OMC con vistas a mejorar su transparencia y funcionamiento democrático manteniendo su carácter intergubernamental.

5.3.3. Uno de los problemas fundamentales que plantean los medios socioprofesionales y las organizaciones no gubernamentales es el grado de transparencia interna y externa de los procedimientos y el funcionamiento de la OMC. Un mayor avance en el ámbito de la transparencia debería garantizar mayor eficacia a todos los miembros de la OMC, particularmente en los procedimientos de toma de decisiones.

Con respecto a este tema, el CESE desea exponer lo siguiente:

5.3.3.1. Acceso a los documentos y archivos de la OMC

5.3.3.1.1. Una de las críticas más serias que se plantean a la OMC con respecto a su funcionamiento concierne al libre acceso a sus documentos y al modo de difundir y distribuir éstos. En virtud de una importante decisión adoptada por el Consejo General(37), todos los documentos de la OMC se pondrán en circulación sin restricciones o sin carácter reservado excepto en determinados supuestos, por ejemplo, que un país pueda solicitar que la difusión de un documento tenga carácter reservado durante un plazo máximo de 90 días.

5.3.3.1.2. El CESE acoge favorablemente esta decisión y pide al Consejo General que vele de forma continuada por aumentar la transparencia de sus procedimientos burocráticos.

5.3.3.2. Procedimiento de consulta de la OMC a la sociedad civil - El papel de las ONG

5.3.3.2.1. La transparencia externa de los asuntos de la OMC(38) puede lograrse, en primera instancia, a nivel nacional. El diálogo de los gobiernos nacionales con los representantes de la sociedad civil en los asuntos relativos a la OMC no sólo contribuirá al consenso, sino que aumentará al mismo tiempo la información y el conocimiento de los demás sectores a los que afectan las decisiones de la OMC, como son las empresas, los trabajadores, los consumidores, las bolsas, los importadores y los proveedores. Esta información fomentará aún más la globalización y la liberalización del comercio. Al mismo tiempo, los gobiernos tendrán la capacidad de recibir considerable ayuda y asesoramiento especializado por parte de los grupos de interés y organizaciones como, por ejemplo, las asociaciones nacionales de industria y comercio. La cuestión resulta sin duda problemática en el caso de algunos países menos desarrollados, en los que se sufre de déficit democrático, la representación de la sociedad civil es muy escasa y no se celebran consultas entre los interlocutores sociales y las ONG. A nivel internacional, la OMC puede buscar ese mismo diálogo en colaboración con todos los representantes internacionales de la sociedad civil, siguiendo el ejemplo de la colaboración positiva entre la Comisión y la sociedad civil a nivel europeo sobre los asuntos referentes a la OMC.

5.3.3.2.2. El papel de las ONG ha sido objeto de frecuentes debates entre los Estados miembros de la OMC. Dicha organización ha declarado repetidamente que los intereses de todos los ciudadanos de cada país deben ser canalizados únicamente a través de su gobierno. Sin embargo, esta limitación no excluye la existencia de relaciones entre los miembros de la OMC y los representantes de las ONG(39). En la primera Conferencia Ministerial de Singapur, en 1996, participaron representantes de 108 ONG, mientras que en Doha los representantes de ONG que declararon haber participado superaron los 600.

5.3.3.2.3. El CESE subraya el papel especial que desempeñan aquellas ONG(40) de las que no forman parte los interlocutores sociales, es decir, empresarios y trabajadores, a la hora de abordar temas de especial sensibilidad social, y reconoce que los intereses de los ciudadanos de cada país tienen que contar con la representación de personas que no dependan de los gobiernos nacionales. No obstante, para que dicha representación sea legítima y eficaz, es requisito indispensable que en la elección democrática de estos representantes participen importantes sectores ciudadanos y que la gestión económica de dichas organizaciones sea transparente.

5.3.3.2.4. El CESE, habiendo definido en anteriores dictámenes(41) los criterios de representatividad de las ONG a nivel europeo, propone los criterios siguientes para reforzar las relaciones entre las ONG y la OMC:

- que las ONG tengan criterios estables a nivel mundial, o en una gran parte del planeta;

- que garanticen a sus miembros un acceso directo a sus conocimientos específicos y que las consultas que realicen sean constructivas y rápidas;

- que representen intereses generales que se correspondan con los intereses de la sociedad mundial;

- que se compongan de organizaciones que estén reconocidas a nivel nacional como representantivas de sus respectivos grupos;

- que sus organizaciones estén representadas en la mayor parte de los Estados miembros de la OMC;

- que rindan cuentas a sus miembros;

- que dispongan de un mandato de representación y que actúen a nivel mundial;

- que sean independientes y autónomas.

5.3.3.2.5. Hasta hoy, los únicos canales oficiales de acceso a las decisiones de la OMC que tiene la sociedad civil son los simposios y congresos que se organizan en paralelo a las conferencias ministeriales y en los que la OMC está representada por medio de diplomáticos acreditados de sus países miembros, competentes en asuntos económicos. Los representantes de la sociedad civil consideran que esta participación es escasa porque entre las conferencias ministeriales transcurre un lapso de tiempo excesivamente grande y porque quedan demasiado alejadas del funcionamiento cotidiano de la OMC.

5.3.3.2.6. El CESE está de acuerdo con la propuesta de la Comisión y el Parlamento Europeo de que la OMC adopte procedimientos específicos de consulta con los interlocutores sociales y las organizaciones no gubernamentales y se pone a disposición de la Comisión para fomentar la consecución de este objetivo. Asimismo propone, para garantizar un diálogo bilateral sobre una base sólida y viable, la elaboración de unas normas de acreditación que lo doten de un marco institucional digno de crédito.

5.3.3.2.7. El CESE propone que los representantes de la sociedad civil tengan acceso a las actividades cotidianas de la OMC mediante su participación en los Consejos Generales como observadores.

5.3.3.3. Acceso de los parlamentos y la sociedad civil a los procedimientos de toma de decisiones y al mecanismo de examen de las políticas comerciales (MEPC)

5.3.3.3.1. La finalidad del mecanismo de examen de las políticas comerciales (MEPC)(42)(43), según las disposiciones constituyentes de la OMC, es hacer un seguimiento y coadyuvar a una mayor adhesión de todos los miembros a las normas, disciplinas y compromisos contenidos en los acuerdos comerciales multilaterales y examinar por orden cronológico la repercusión de las prácticas políticas y comerciales tanto en las economías de los miembros como en el sistema multilateral de comercio. En la práctica, sin embargo, se han planteado bastantes problemas con respecto al examen de las repercusiones de las políticas comerciales en los Estados miembros y a la credibilidad de los informes de los Estados afectados en cuanto a los datos no sólo económicos sino también sociales y medioambientales.

5.3.3.3.2. El CESE propone una participación y consulta obligatorias de los representantes de los parlamentos nacionales y de la sociedad civil a la hora de elaborar las decisiones que figuran en los informes nacionales de carácter comercial y político que se presentan en el marco del MEPC antes de la publicación de los textos oficiales.

5.3.3.4. Procedimiento de información de la sociedad civil sobre el desarrollo de las negociaciones

5.3.3.4.1. La información destinada a la sociedad civil con respecto al desarrollo de la nueva ronda de negociaciones puede transmitirse con procedimientos específicos a nivel nacional o regional y, naturalmente, a través de la secretaría de la OMC, organizando seminarios específicos abiertos a intervalos regulares fijados conforme a cada caso.

5.3.3.5. El papel de los Consejos Económicos y Sociales

5.3.3.5.1. A la OMC le beneficia la creación de un grupo consultivo que represente a la mayor parte de la sociedad civil. Los Consejos Económicos y Sociales, allá donde existen, constituyen un excelente interlocutor fiable para desarrollar una colaboración estable con la OMC.

5.3.3.5.2. El CESE propugna una mayor participación de los Consejos Económicos y Sociales, en aquellos países en los que existan, en los trabajos de la OMC, así como la creación de organismos similares en los países en desarrollo en los que se dé un grave "déficit democrático" y no haya concertación social.

5.3.3.5.3. El CESE propone asumir una iniciativa en favor de la coordinación a nivel mundial de los Consejos Económicos y Sociales existentes (por ejemplo, Consejos Económicos y Sociales de África, China, etc.) en los asuntos tratados por la OMC y de la elaboración común de dictámenes que se remitan a las Conferencias Ministeriales en calidad de contribución de la sociedad civil.

5.3.3.6. Elaboración de un sistema de comunicación con la sociedad civil

5.3.3.6.1. La mayor parte de los organismos internacionales, como las Naciones Unidas, el Banco Mundial o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos establecen, con diferentes variaciones entre ellos, mecanismos de consulta con las organizaciones de la sociedad civil, así como un sistema bilateral de información. La OMC sostiene que es diferente de los demás organismos porque sus decisiones no son meramente vinculantes sino que a veces, por ejemplo, entrañan sanciones comerciales, un argumento que queda invalidado en la medida en que los demás organismos internacionales tienen procedimientos similares, como la elaboración de acuerdos, el examen de éstos y la solución de diferencias.

5.3.3.6.2. El CESE reitera los principios básicos expresados en sus anteriores dictámenes(44) relativos a un código de conducta que podría hacer referencia a los siguientes aspectos:

- una declaración explícita de renuncia a toda forma de violencia y de fomento del diálogo mutuo;

- la asunción de compromisos por parte de las asociaciones socioprofesionales y ONG signatarias de respetar determinadas normas de transparencia (misión, afiliados, organización, financiación, etc.);

- la asunción de compromisos por parte de la Secretaría de la OMC sobre la organización operativa de esta concertación (información y acceso a los documentos, consulta, "briefings", evaluaciones, foro en Internet, etc.), que podría incluir la reedición de una conferencia pública anual;

- una invitación a los representantes de la sociedad civil y a las ONG a participar en las campañas de información y en los análisis de las situaciones y los desafíos, y a asumir responsabilidades en las actividades de la OMC, como presentar cualquier propuesta útil a las instituciones de la OMC en los ámbitos relacionados con las actividades de dicha Organización, apoyar la aplicación de los compromisos y programas de la OMC, aportar contribuciones útiles a los grupos de expertos y contribuir a verificar los problemas y la situación de la aplicación de los proyectos;

- la solicitud a los Estados miembros de la OMC de que apliquen estas disposiciones relativas a concertación con los representantes de la sociedad civil y las ONG a nivel europeo.

5.3.3.7. Introducción de una supervisión parlamentaria

5.3.3.7.1. La propuesta de la Comisión y el Parlamento Europeo de introducir algún tipo de supervisión parlamentaria de las políticas comerciales contribuiría a aumentar la transparencia de la OMC, a mantener plenamente informados a los Estados miembros y, sobre todo, a democratizar mucho más el funcionamiento y los procedimientos de toma de decisiones de la OMC.

5.3.3.7.2. La supervisión parlamentaria ofrecerá una mayor comprensión de las repercusiones de la política comercial en la economía y la sociedad de cada uno de los Estados miembros.

5.3.3.7.3. El CESE está de acuerdo con la creación de una dimensión asamblearia de la OMC, al margen de las dificultades que pueda plantear esta idea, dado que, aparte de las conferencias ministeriales, en los trabajos intermedios que lleva a cabo el Consejo General, los Estados miembros participan solo a través de sus representantes oficiales y no con representantes elegidos al efecto, e insta a la Comisión Europea y a la Secretaría General de la OMC a que trabajen en esta dirección.

5.3.3.8. Acceso de la sociedad civil al procedimiento de solución de diferencias

5.3.3.8.1. La sociedad civil organizada no tiene acceso a las reuniones de los grupos consultivos de expertos del Órgano de Solución de Diferencias (OSD) ni a los procedimientos de decisión en segunda instancia (Órgano de Apelación). Estos órganos actúan, en esencia, conforme a las normas del Derecho internacional público y las organizaciones de la sociedad civil sostienen que no hay razón para que no se pueda acceder libremente a la información sobre su evolución y sobre las decisiones relativas a las divergencias en las negociaciones comerciales desde el momento en que se ponen en conocimiento de los interesados.

5.3.3.8.2. En el apartado 1 del artículo 13 del "Entendimiento relativo a las normas y procedimientos por los que se rige la solución de diferencias" se señala explícitamente que el grupo especial tendrá derecho a recabar información y asesoramiento técnico de cualquier persona y entidad que estime conveniente y que la información confidencial que se proporcione no deberá ser revelada sin la autorización formal de la persona, institución o autoridad del miembro que la haya facilitado. Asimismo, los grupos especiales podrán recabar información de cualquier fuente pertinente y consultar a expertos para obtener su opinión sobre determinados aspectos de la cuestión. En la práctica, no obstante, la contribución de la sociedad civil organizada ha sido mínima hasta ahora.

5.3.3.8.3. El CESE apoya la idea de la participación de la sociedad civil organizada en el procedimiento de solución de diferencias para asesorar en temas que requieren conocimientos especializados -por ejemplo, empleo, medio ambiente y salud- por las razones siguientes: 1) porque las personas que forman parte de los grupos especiales y del Órgano de Apelación cuentan habitualmente con conocimientos jurídicos de Derecho mercantil internacional, etc.; y 2) porque muchas veces algunos acuerdos comerciales influyen directa o indirectamente en los progresos sociales, como la situación del empleo en un país, el medio ambiente, la sanidad, el desarrollo económico, etc.

5.3.3.8.4. El CESE pide a los países menos desarrollados que eliminen sus reservas acerca de la participación de representantes de la sociedad civil en el sistema de solución de diferencias, y apoya la posición de la Comisión en este asunto, porque añadirá transparencia y sensibilidad democrática a la OMC.

5.4. Desarrollo de la capacidad de participación de los países en desarrollo y menos desarrollados en los procedimientos institucionales de la OMC

5.4.1. La mayor parte de los países en desarrollo y menos desarrollados tienen una sustancial, por no decir total, incapacidad de participar en los mecanismos de la OMC, de examinar las políticas comerciales y sus repercusiones y de conocer las normas no sólo a nivel internacional, sino también regional y nacional. Tampoco les es posible a menudo, y a pesar de los importantes subsidios económicos de la Comisión, enviar sistemáticamente representantes a los diferentes comités o reuniones de la OMC, en los que se negocian cuestiones importantes, porque, por un lado, no cuentan con el personal cualificado necesario y, por otro lado, no pueden sufragar los costes que generan las representaciones o delegaciones permanentes. El funcionamiento de la oficina de representación(45) de los países del Caribe, África y Pacífico (ACP), en la que se basan los países de dichas zonas para participar en las negociaciones comerciales mundiales, constituye ya un primer paso positivo.

5.4.2. El Plan de Desarrollo de Doha incluye una referencia específica a los problemas de los países menos desarrollados a la hora de participar en las negociaciones comerciales internacionales y fija un calendario concreto de acciones para favorecer dicha participación(46).

5.4.3. El CESE recomienda que se garantice que los países en desarrollo dispongan de los recursos económicos y humanos para poder llevar a la práctica las normas aprobadas.

5.4.4. El CESE señala que el aumento de los créditos de la OMC destinados a prestar asistencia técnica y formación a los países menos desarrollados en colaboración con los programas de los demás organismos internacionales deberá ser mayor y adquirir continuidad si se quiere que participen en la OMC en igualdad de condiciones; al mismo tiempo, recomienda que se intensifique el control de los recursos disponibles para que no se despilfarren y no haya riesgo de corrupción.

5.5. Reducción del desequilibrio entre la plena participación de los miembros y la eficacia de los servicios de la OMC

5.5.1. El gran número de miembros crea problemas importantes con respecto a su necesaria participación y presencia en los órganos institucionales oficiales y no oficiales. El CESE propone, en paralelo con la institución de pequeñas conferencias ministeriales, la creación de órganos con participación restringida de un número manejable de miembros siguiendo un modelo de elección y votación adecuado para los fines de la OMC, sin que ello atente contra el principio democrático básico de "un miembro, un voto".

5.6. Cooperación institucionalizada con los restantes organismos internacionales

5.6.1. En la actual situación de globalización económica y social es necesario cobrar conciencia de que el comercio no funciona de modo aislado y que las negociaciones comerciales se ven influidas e influyen a su vez en todas las decisiones y políticas que adoptan los organismos internacionales. A efectos de una cooperación mundial eficaz, es imprescindible la colaboración de la OMC con todos los demás organismos internacionales.

5.6.2. La colaboración entre la OMC y la CNUCD con vistas a la creación de un Centro de Comercio Internacional (CCI), cuyo objetivo es ayudar a las economías en desarrollo y a las economías en transición a participar en el comercio mundial, y el refuerzo del programa Jitar constituyen útiles iniciativas internacionales. Resulta asimismo especialmente útil la cooperación entre la OMC y la Organización Mundial de la Salud(47), el Fondo Monetario Internacional, la Unión Internacional de Comunicaciones, el Banco Mundial y la Organización Internacional de Protección de los Derechos de Propiedad Intelectual(48).

5.7. Modificación del procedimiento de solución de diferencias

5.7.1. Basándose en la experiencia del funcionamiento, en los últimos seis años, del Entendimiento relativo a la solución de diferencias, la OMC reconoce que, pese a su importante contribución a la manera de solucionar las diferencias comerciales entre los Estados miembros, el sistema necesita mejoras en determinados ámbitos. En la Conferencia Ministerial de Doha los miembros se comprometieron a entablar negociaciones sobre la mejora y actualización del procedimiento antes de mayo de 2003.

5.7.2. La Comisión ha presentado propuestas concretas de reforma del procedimiento en ámbitos como la designación de los representantes permanentes que participarán en los grupos consultivos de expertos, caso por caso, el control de los mismos tal como se ejerce actualmente, la ejecución, la transparencia, la agilización de las decisiones judiciales y reglamentación del órgano judicial consultivo, la posibilidad de presentar observaciones en calidad de asesores (amicus curiae), etc.

5.7.3. El CESE, pese a apoyar estas propuestas, desearía señalar que hay que insistir en que para que un sistema de solución de diferencias sea justo y eficaz, debe basarse en los siguientes principios: primero, el de que todos los países son iguales ante la ley; segundo, el de la posibilidad de acceso directo e inmediato al sistema; tercero, el de su clasificación dentro del Derecho internacional. Sin embargo, tal como está concebido actualmente el sistema de la OMC, cabe dudar de que los países menos desarrollados puedan hacer uso de éste. En primera instancia, porque la interpretación y aplicación de las distintas normas y acuerdos de la OMC resulta cada vez más compleja y dificultosa. Por lo tanto, el CES considera indispensable que se apliquen y amplíen ulteriormente los procedimientos de prestación de ayuda, tanto económica como de conocimientos y formación, a dichos países con vistas al análisis, comprensión y correcta aplicación de todos los acuerdos de la OMC. En segundo lugar, la complejidad de las normas y la rapidez con que se llevan a cabo los procedimientos provocan hoy día incertidumbre en cuanto a una real participación y efectiva defensa de los intereses de dichos países ante un grupo especial o ante el Órgano de Apelación. Por este motivo, el CES considera que la entrada en funcionamiento en 2001 del Centro de Asesoría Legal en Asuntos de la OMC viene a cubrir un gran vacío. Los servicios que ya presta dicho Centro empiezan a arrojar resultados sustanciales (véanse las conclusiones en la disputa entre Perú y la UE sobre la denominación de la sardina). Aparte de los Estados miembros de la UE, que han prestado ya un ayuda importante a la creación de dicho Centro, también los demás miembros de la OMC deben colaborar en favor de un ulterior desarrollo y refuerzo del Centro de Asesoría Legal.

5.7.4. A pesar de haber sufrido mejoras sustanciales, el sistema de solución de diferencias de la OMC no es suficientemente accesible ni favorable a los países en desarrollo, cuyas particularidades, debido a lo frágil de sus economías, les impiden beneficiarse al máximo de dicho mecanismo(49). Las razones para que estos países no puedan acceder ni utilizar el sistema son las siguientes: 1) no existen mecanismos internos de comercio exterior que transmitan la información correspondiente a los gobiernos o que obliguen a los gobiernos infractores a moderarse; 2) las normas, acuerdos y mecanismos de la OMC no han sido dados a conocer a nivel interno; 3) las administraciones públicas no cuentan con los conocimientos y especialización necesarios; 4) no suele haber voluntad política y 5) carecen de recursos económicos para pagar a asesores especializados.

5.7.5. El CESE declara su preocupación por la falta de claridad de bastantes acuerdos de la OMC, lo que provoca inevitablemente la presentación de recursos que han de resolverse mediante el sistema de solución de diferencias, y pide a todos los miembros interesados que se esfuercen por concluir acuerdos más claros.

5.7.5.1. Asimismo, el CESE expresa su preocupación por las consecuencias directas y graves que pueden tener en algunos casos las decisiones del sistema de solución de diferencias que afectan a terceros particulares (en particular PYME y consumidores). La retirada de autorizaciones por parte de un miembro de la OMC no sanciona al Estado que haya adoptado las medidas contrarias a la OMC, sino a empresas que son ajenas a la sanción, y a veces de un modo que pone en peligro su existencia. Dada la falta de aplicabilidad directa del derecho de la OMC, a estas empresas actualmente no se les brinda en la práctica la posibilidad jurídica de reclamar una indemnización a los órganos de su Estado (o su comunidad de Estados) cuya actuación se haya demostrado que ha infringido las normas conforme al procedimiento de solución de diferencias de la OMC. Esto no es compatible con los principios jurídicos y políticos vigentes en la Unión Europea. Con vistas a lograr una mayor aceptación y un mejor fundamento jurídico del mecanismo de solución de diferencias de la OMC, la Comisión, en colaboración con el Consejo de Ministros, debería actuar en el marco de la OMC, pero también a nivel interno en la UE, para solucionar lo antes posible esta deficiencia.

5.7.6. El CESE propone, en relación con el sistema de solución de diferencias, lo siguiente: 1) mayor asistencia técnica y jurídica a los países menos desarrollados; 2) que se aceleren los procedimientos, sobre todo los plazos necesarios para la solución de diferencias, mediante la distinción entre casos de gran envergadura económica y casos de menor envergadura económica (de menos de un millón de dólares), a los que no se aplicarían todos los mecanismos existentes; 3) un ulterior refuerzo de la oficina de los países ACP de Ginebra, de modo que ésta supla las carencias de dichos países; y 4) mayor presencia de representantes especialistas de la sociedad civil en los grupos especiales, que son los que examinan las infracciones en primera instancia.

5.8. Sanciones

5.8.1. Las sanciones constituyen el arma que puede utilizar en última instancia la OMC para hacer cumplir las normas y procedimientos tal como se definen en los acuerdos comerciales multilaterales, y se aplican cuando se han agotado todas las vías del procedimiento de solución de diferencias y la infracción subsiste.

5.8.2. La imposición de sanciones a uno o varios Estados parte repercute muchas veces en una gran parte de los países, y a la vez provoca perjuicios para el comercio con terceros o con los países menos desarrollados.

5.8.3. No obstante, es sabido que la imposición de sanciones como medio de presión para que se cumplan las decisiones de un grupo especial, del Órgano de Apelación o del Órgano de Solución de Diferencias es un recurso que a los países en desarrollo o menos desarrollados les resulta esencialmente imposible de aplicar, por tratarse éstos, en general, de países directamente dependientes de las importaciones, con lo que la posibilidad de imponer sanciones acaba siendo, en la práctica, una solución alternativa insostenible. Por este motivo, el CESE apoya la propuesta de la Comisión de ofrecer a dichos países la posibilidad de solicitar, en determinadas condiciones, la liquidación inmediata de la sanción o la prestación de otro tipo de ventaja comercial como compensación, en vez de ejercer su derecho a imponer sanciones comerciales.

5.8.4. El CESE declara su preocupación por el aumento del número de recursos presentados y estima que, en las relaciones comerciales, son preferibles las soluciones de compromiso al recurso a los tribunales y las sanciones. Insta a los Estados miembros de la OMC a entablar un diálogo sustancial sobre las sanciones previstas en las declaraciones fundacionales de la OMC y el procedimiento intermedio previo a las sanciones propuesto por la Comisión, por el que se permite a un Estado infractor ofrecer medidas compensatorias en caso de sanciones. Dicho diálogo deberá precisar todos los criterios de aplicación de dicha medida (quién, cuándo y cómo se imponen las sanciones) con vistas a permitir una mayor flexibilidad y transparencia.

Bruselas, 26 de marzo de 2003.

El Presidente

del Comité Económico y Social Europeo

Roger Briesch

(1) Resolución del Parlamento Europeo de 18 de junio de 1998 sobre la segunda Conferencia Ministerial de la OMC, DO C 210 de 6.7.1998.

(2) Resolución del Parlamento Europeo de 15 de diciembre de 1999 sobre la Ronda del Milenio de la OMC, DO C 296 de 18.10.2000.

(3) Resolución del Parlamento Europeo sobre el comercio y el desarrollo para la erradicación de la pobreza y la seguridad alimentaria - P5 - TA (2002) 0389.

(4) a) El Banco Mundial estima que la supresión de todas las barreras comerciales supondrá un incremento de las rentas de unos 2,8 billones de dólares estadounidenses y sacará de la pobreza a 320 millones de personas de aquí al 2015.

b) Resolución del Parlamento Europeo sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre el planteamiento de la UE sobre la Ronda del Milenio de la OMC - A5-0062/1999, DO C 189 de 7.7.2000.

(5) Banco Mundial - Informe anual 2002, capítulo 1: Meeting the Poverty Challenge: the World Bank's Goals and Strategies.

(6) Resolución del Parlamento Europeo sobre el comercio y el desarrollo para la erradicación de la pobreza y la seguridad alimentaria - P5 - TA (2002) 0389.

(7) De los 49 países menos desarrollados que son miembros de las Naciones Unidas, una treintena son miembros de la OMC, a saber: Angola, Bangladesh, Benín, Burkina Faso, Burundi, Chad, Gambia, Guinea-Bissau, Guinea-Conakry, Haití, Islas Salomón, Lesoto, Madagascar, Malaui, Maldivas, Malí, Mauritania, Mozambique, Myanmar, Nigeria, República Centroafricana, Ruanda, Senegal, Sierra Leona, Tanzania, Togo, Uganda, Yibuti, Zaire y Zambia (WT/COMTD/LCD/W/26, 8 de mayo de 2002).

Otros nueve países menos desarrollados están en proceso de adhesión: Bután, Cabo Verde, Camboya, Laos, Nepal, Samoa, Sudán, Vanuatu y Yemen.

(8) Resolución del Parlamento Europeo sobre la apertura y la democracia en el comercio internacional - A5-0331/2001, DO C 112 de 9.5.2002.

(9) a) "Revista general de la evolución del entorno comercial internacional", WT/TPR/OV/8-15 noviembre 2002.

b) FMI y Banco Mundial, "Acceso al mercado de exportaciones de los países en desarrollo - Temas selectos", 27 de septiembre de 2002, p. 3.

(10) David Dollar, Aart Kraay, "Growth is Good for the Poor", Banco Mundial.

(11) Resolución del Parlamento Europeo sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre el planteamiento de la UE sobre la Ronda del Milenio de la OMC - A5-0062/1999, DO C 189 de 7.7.2000.

(12) OMC, Informe anual 2002, apartado 17.

(13) CNUCD 2002 - Informe sobre los países menos adelantados de 2002 - Salir del círculo vicioso de la pobreza, II parte, capítulos 3-4, Comercio (Ginebra).

(14) Reglas trucadas y doble rasero - comercio, globalización y lucha contra la pobreza. Comentarios de la Comisión, 17.4.2002.

(15) A Genuine Development Agenda for the Doha Round of WTO Negotiations, Joint Statement, 28.1.2002, en: Save the Children (Oafod, Oxfam, Actionaid, Worldvision, Christian Aid, Fairtrade, Traidcraft, apartado 14).

(16) a) COM(2002) 513 final - 18.9.2002 - Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Comercio y desarrollo - Cómo ayudar a los países en desarrollo a beneficiarse del comercio.

b) Consejo de la Unión Europea - Comercio y Desarrollo: conclusiones del Consejo; 20 de noviembre de 2002, n° 14514/02.

(17) Acuerdo de Marrakesh, artículo IX, apartado. 1.

(18) Se estima que la reducción de aranceles aduaneros al comercio exterior tanto para la industria como para los países en desarrollo, si se logran los objetivos del Programa de Desarrollo de Doha, oscilará entre los 250000 y los 620000 millones de dólares anuales, beneficiándose los países en desarrollo de entre un tercio y la mitad de dicha cantidad (FMI y Banco Mundial, Market Access for Developing Country Export - Selected Issues, 27.9.2002, apartado 5).

(19) Revista general de la evolución del entorno comercial internacional, apartado 97 - WT/TPR/OV/8 - 15.11.2002.

(20) DO C 36 de 8.2.2002.

(21) Comunicación de abril 2000/Conclusiones del Consejo de 10 de noviembre de 2002.

(22) Conferencia Ministerial de Singapur.

(23) Conferencia Ministerial de Doha, punto 8 - WT/MIN(01)/DEC/1-20.11.2001.

(24) DO C 260 de 17.9.2001, p. 14.

(25) Resolución del Parlamento Europeo sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre el planteamiento de la UE sobre la Ronda del Milenio de la OMC - A5-0062/1999.

(26) Conferencia Ministerial de Doha, puntos 31-33 - NT/MIN(OI)/DEC/1-20.11.2001.

(27) Más de quince millones de personas mueren por enfermedades contagiosas cada año y cuarenta millones sufren de HIV/sida, la mayoría de los cuales no tienen acceso a los medicamentos que podrían salvarles la vida o prolongársela - Oxfam News.

(28) Declaración relativa al Acuerdo sobre los ADPIC y la salud pública - WT/MIN(01)DEC/2-20.11.2001.

(29) Acuerdo sobre los ADPIC, artículo 31.

(30) a) DG Comercio: Contribución a la OMC: Comunicación de las Comunidades Europeas y sus Estados miembros al Consejo de los ADPIC sobre el apartado 6 de la Declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los ADPIC y la salud pública, 18 de junio de 2002.

b) Consejo de los ADPIC, 16 de diciembre de 2002 - Borrador de compromiso (texto de Pérez Motta).

c) Carta del comisario P. Lamy a los ministros de los Estados miembros de la OMC - 7.1.2003 - 5/6.

d) Consejo de los ADPIC, 4 de marzo de 2002 (IP/C/W/339).

e) Comité de Comercio y Desarrollo: El programa de trabajo sobre trato especial y diferenciado de la OMC - Comunicación de las Comunidades Europeas - TN/CTD/W/26 - 11 de diciembre de 2002.

f) Comité de Comercio y Desarrollo: Mecanismo de vigilancia de las disposiciones sobre trato especial y diferenciado. Comunicación conjunta del Grupo Africano en la OMC - TN/CTD/W/23 - 11 de diciembre de 2002.

(31) Conferencia Ministerial de Doha, punto 13 - WT/MIN/(01)/DEC/1-20.11.2001.

(32) 26a Conferencia Regional de la FAO para Oriente Próximo, 9-13 de marzo de 2002.

(33) Informe anual 2002.

(34) a) WT7COMTD/W/89/Rev. 1, 14.1.2002;

b) Formación OMC - Cursos de política comercial: una propuesta de ampliación.

(35) DO C 368 de 20.12.1999.

(36) DO C 36 de 8.2.2002.

(37) OMC: Procedimientos para la distribución y la supresión del carácter reservado de los documentos de la OMC (14 de mayo de 2002) WT/L/452 - 16.5.2002.

(38) G. Marceau y P. Pedersen, "Is the WTO open and transparent? A discussion of the relationship of the WTO with Non Governmental Organisations and Civil Society's claim for more transparency and public participation", JWT, volumen 33, n° 1, pp. 5-49 (1999).

(39) Las relaciones entre la OMC y las ONG se especifican en artículo V.2 del Acuerdo de Marrakesh y en las orientaciones dictadas por el Consejo General de 18 de junio de 1996 (WT/L/162).

(40) Centro Internacional de Comercio y Desarrollo Sostenible (ICTSD) - Association Schemes and Other Arrangements for Public Participation in International Fora.

(41) DO C 125 de 27.5.2002.

(42) Carta constitutiva de la OMC, artículo III, punto 4.

(43) Carta constitutiva de la OMC, artículo III, punto 3.

(44) CES 1326/2001, "Preparación de la IV Conferencia Ministerial de la OMC: posición del CES", puntos 3.9, 3.9.1, 3.9.2, 3.9.3, 3.9.4, 3.9.5.

(45) Dicha oficina ha sido financiada por la UE con 14 millones de EUR.

(46) Decisión ministerial de Doha - Medidas de apoyo - WT/MIN(01) - 17-20.11.2001.

(47) Los acuerdos de la OMC y la salud pública - 20.8.2002.

(48) WT/COMTD/W/102, 16.7.2002.

(49) Enforcing Multilateral Commitments: Dispute Settlement and Developing Countries - B. Hoeckman, P. Mavroidis, 14.9.1999, The WT/World Bank Conference on Developing Countries in a Millenium Round.

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