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Language: es
Format: md

N ° C 91/4 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 12. 4. 89

## II

_(Actos jurídicos preparatorios)_

# COMISIÓN

Propuesta de Directiva del Consejo sobre protección jurídica de programas informáticos

_COM(88) 816 final — SYN 183_

_(Presentada por la Comisión el 5 de enero de 1989)_

(89/C 91/05)

Memorándum explicativo

ÍNDICE

PRIMERA PARTE: CONSIDERACIONES GENERALES Págna

1. Introducción 5

2. Justificación de la medida 5

I. La naturaleza de la propiedad intelectual 5

II. Las medidas de protección vigentes 6

III. Armonización de las medidas de protección 6

3. Forma de protección elegida 6

I. Patentes 6

II. Relación contractual 6

III. Derechos de autor 7

4. Referencia a los convenios internacionales 8

5. Fundamentación jurídica 8

SEGUNDA PARTE: DISPOSICIONES PARTICULARES

Objeto de la protección 9

Autoría del programa 9

Beneficiarios de la protección 10

Actos sujetos a autorización 10

Excepciones a los actos sujetos a autorización 11

Infracciones indirectas 12

Período de protección 12

12. 4. 89 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N ° C 91/5

PRIMERA PARTE: CONSIDERACIONES GENERALES

1. Introducción 1.4. Por consiguiente, se impone consagrar de forma inequívoca en la legislación de los Estados miembros un nivel de protección suficiente, eliminándose toda diferencia que pudiera
afectar al funcionamiento del mercado común. Hay que estable
1.1. A los efectos de la presente propuesta, por «programa cer asimismo principios comunes que permitan no sólo garantiinformático» ha de entenderse un conjunto de instrucciones zar la libre circulación de soportes lógicos informáticos dentro
cuyo objeto es hacer que un instrumento de proceso de infor- de la Comunidad, sin restricción alguna debida a las diferencias
mación, un ordenador, desempeñe sus funciones características. en las normas sobre propiedad intelectual, sino también crear las
El programa, junto con el material preparatorio y de apoyo que condiciones que permitan al sector obtener el máximo provecho
permite su creación, puede también denominarse «soporte ló- del mercado interior. La presentación al Consejo, por parte de
gico informático». Todo este material está comprendido en el la Comisión, de la presente propuesta obedece así a la carencia
alcance de las disposiciones de la presente propuesta en la me- de disposiciones legislativas claras y congruentes en los Estados
dida en que quepa demostrar que, a partir del mismo, se ha miembros sobre derechos de autor de programas informáticos.

1.1. A los efectos de la presente propuesta, por «programa
informático» ha de entenderse un conjunto de instrucciones
cuyo objeto es hacer que un instrumento de proceso de información, un ordenador, desempeñe sus funciones características.
El programa, junto con el material preparatorio y de apoyo que
permite su creación, puede también denominarse «soporte lógico informático». Todo este material está comprendido en el
alcance de las disposiciones de la presente propuesta en la medida en que quepa demostrar que, a partir del mismo, se ha
creado o puede crearse algún tipo de programa. Sin embargo,
no es aconsejable incluir una definición en la Directiva para evitar el riesgo de que devenga obsoleta. Si dicho material presenta
unos caracteres tales que no permiten la creación de un programa, por ejemplo, si se trata de un manual que acompaña a
un soporte lógico, cabría ofrecerle otros tipos de protección,
como la de los derechos de autor, aun cuando no se le proteja
como parte del programa informático.

1.2. La tecnología informática desempeña actualmente un papel muy importante en casi todas las esferas de la vida social y
económica de la Comunidad, en ámbitos tan diversos como el
ocio, la medicina, la actividad bancaria, la enseñanza, los transportes, el comercio y la industria. De ello se deduce que los
programas que permiten al ordenador desempeñar sus funciones
características ocupan un lugar de creciente importancia junto
con las expresiones más tradicionales del intelecto humano,
como las obras literarias, pictóricas o musicales, o las creaciones
y los inventos industriales. Dadas las dimensiones y el crecimiento del sector informático, hay que subrayar su creciente importancia en la economía de la Comunidad.

1.3. Se impone, pues, crear un entorno legal que conceda un
nivel de protección al programa informático frente a la reproducción no autorizada que sea, por lo menos, similar al que
disfrutan otras obras tales como los libros, las películas, las grabaciones musicales o los diseños industriales, pues ello permitirá que las actividades de investigación y desarrollo en el campo
de la tecnología informática permitan a la Comunidad mantenerse al mismo nivel que otros países industrializados. Por lo
que respecta a las pequeñas y medianas empresas en particular,
resulta imprescindible evitar que su capacidad de crear y comercializar soportes lógicos innovadores no se vea gravemente menoscabada por la reproducción no autorizada de sus productos.
Por consiguiente, la protección debe reforzarse y normalizarse a
lo largo de la Comunidad, tanto en interés de las pequeñas y
medianas firmas especializadas en soportes lógicos, que pueden
contribuir en gran medida al éxito de la industria europea en
este ámbito, como en interés de los grandes fabricantes.

Si no se establece este entramado jurídico, la facilidad con que
los programas pueden reproducirse, imitarse o falsificarse pondrá en grave peligro el esfuerzo intelectual y los recursos económicos necesarios para su creación. Si el grado de protección
ofrecido en los programas informáticos a los Estados miembros
resultara inferior al existente en otros países, es indudable que
las obras de los investigadores europeos de este ámbito, altamente competitivo y en evolución constante, serían presa fácil
de intereses poco escrupulosos ajenos a la Comunidad.

2. Justificación de la medida

2.1. Para justificar la necesidad de actuar en el ámbito de la
armonización de la protección de programas informáticos, la
Comisión ha tenido en cuenta tres factores: la naturaleza de la

propiedad intelectual que debe protegerse, las medidas de protección vigentes en los Estados miembros y la necesidad de armonizar dichas medidas de protección en toda la Comunidad.

I. LA NATURALEZA DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

2.2. Por lo que respecta al derecho de propiedad, al igual que
otras obras protegidas por los derechos de propiedad intelectual,
el programa informático es el resultado de una actividad creativa del intelecto humano. Aunque para muchos su forma de
expresión resulta todavía poco corriente, el grado de creatividad, destreza e inventiva exigido para crear un programa merece tanta protección como el que se ofrece a otras obras cubiertas por derechos de autor. El hecho de que los programas de
ordenador tengan una función utilitaria no contradice en modo
alguno esta afirmación.

2.3. Los elementos de creatividad, destreza e inventiva se ponen de manifiesto en el propio método de creación del programa. Así, en primer lugar deben definirse las tareas que va a llevar a cabo el programa, efectuándose un análisis de los posibles
métodos que permitan alcanzar estos resultados. Debe realizarse
una selección de las diversas soluciones posibles, enumerándose
las fases que conducen a la consecución del resultado final. La
expresión de tales fases confiere al programa sus características
concretas de velocidad, eficacia e incluso estilo. Todo programa
posee una estructura, con secciones y subsecciones, a través de
la cual se canaliza el flujo de información. Al igual que otras
obras literarias, el programa informático posee una lógica propia para la presentación de las diversas fases.

2.4. Estas fases, llamadas algoritmos, a partir de las cuales se
crea el programa, no deben protegerse como tales contra la reproducción no autorizada. Se trata del equivalente de las palabras con las que el poeta o el novelista crea su obra literaria,
como las pinceladas del pintor o las notas del compositor.

2.5. Como sucede con las obras literarias en general, la protección del programa informático sólo puede concebirse desde
el momento en que la selección y la recopilación de cr [r] os elementos ponen de manifiesto un factor de creatividad y destreza
por parte del autor que distingue su obra de la de otros autores.

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2.6. No cabe duda de que cuanto más sencillas y limitadas
sean las funciones que debe desarrollar el ordenador a través del
programa, tanto más sencillo será este último. Así, la existencia
de similitudes entre programas es inevitable cuando las tareas
son similares y el número de soluciones limitado. Las fases que
permiten al ordenador llevar a cabo su función serán asimismo
similares, e incluso idénticas en los diversos programas si las tareas, la solución y las fases necesarias para llevarla a cabo son
sumamente sencillas.

Si suponemos que no hay copia ninguna, un programador podría, en teoría, llegar a crear un programa completo que resultara muy similar a otros ya existentes si las tareas que deben
desempeñarse son idénticas y el grado de complejidad de las
operaciones muy bajo.

2.7. - Sin embargo, en la práctica, los programas de ordenador
rara vez son de tal sencillez que diversos autores puedan llegar
a crear programas idénticos trabajando con absoluta independencia unos de otros. Por otro lado, hay numerosos subprogramas que los programadores suelen utilizar en su trabajo y que
están sumamente difundidos en el sector: la originalidad del
programa puede depender de la selección y recopilación de elementos que, por otro lado, son comunes.

2.8. La capacidad, por parte del programa, de llevar a cabo
las funciones que debe desempeñar está en buena medida supeditada a las decisiones adoptadas por el autor del mismo en las
diversas fases del proceso creativo. Dicha capacidad se pone de
manifiesto cuando el programa es más rápido, más fácil, más
fiable, más amplio y de uso más productivo que sus antecesores
o que otros qué compiten con él.

II. LAS MEDIDAS DE PROTECCIÓN VIGENTES

2.9. Los siguientes países reconocen de forma explícita la
protección de programas de ordenador mediante derechos de
autor: Australia, Brasil, Chile, República Dominicana, Francia,
República Federal de Alemania, Hungría, India, Indonesia, Japón, Malasia, México, Filipinas, República de Corea, Singapur,
España, Trinidad y Tobago, Turquía, Reino Unido y Estados
Unidos de América. En otros países, incluidos Dinamarca, Italia
y los Países Bajos, se están estudiando proyectos de leyes en
este sentido.

2.10. El análisis de la legislación vigente sobre derechos de
autor en los diversos Estados miembros pone de relieve una importante diferencia entre ellos: el período de protección oscila
entre 25 años a partir de la creación y 70 años desde la muerte
del autor. Atendiendo al criterio de la interpretación de la ley
por parte de los tribunales cabe descubrir nuevas diferencias. Si
bien es cierto que, hasta la fecha, los tribunales han tenido
oportunidad de juzgar muy pocos casos que afecten a la protección de programas de ordenador, por lo que respecta a una de
las condiciones básicas de dicha protección, el criterio de originalidad, existen en los Estados miembros diversas interpretationes que dan lugar a una diferencia en los tipos de programa que
pueden considerarse protegidos mediante los derechos de autor.
Existe una incertidumbre similar en cuanto al alcance de la protección ofrecida a los programas por la legislación sobre derechos de autor.

III. ARMONIZACIÓN DE LAS MEDIDAS DE
PROTECCIÓN

2.11. Tales diferencias legislativas sólo podrían tolerarse si no
afectasen al funcionamiento del mercado interior. Sin embargo,
los derechos de propiedad intelectual, que por su propia naturaleza son de carácter territorial, merecen una atención especial,

pues debe evitarse que se transformen en nuevos obstáculos o
perpetúen las trabas ya existentes al comercio intracomunitario.
La incertidumbre y las divergencias en cuanto al alcance de la
protección y la vigencia de los derechos exclusivos no sólo pueden afectar a la libre circulación de programas de ordenador en
la Comunidad sino que pueden asimismo influir en las decisiones de crear nuevas empresas o emprender iniciativas comerciales y provocar, por ende, efectos nocivos sobre la competencia.

2.12. Por consiguiente, el objetivo de la presente propuesta es
crear un marco de protección jurídica en los Estados miembros
en los que aún no esté claramente establecido y garantizar que
la protección se base en todos ellos en unos principios comunes.
Dichos principios podrían ser los siguientes:

— los programas informáticos deben protegerse como obras literarias mediante derechos de autor de carácter exclusivo;

— debe definirse la persona titular de tales derechos;

— debe definirse qué actos exigen la autorización del titular de
los derechos y cuáles no constituyen infracción alguna;

— deben establecerse el período y las condiciones de la protección del programa.

3. Forma de protección elegida

3.1. Aun cuando se ha establecido de forma palmaria que
existe una necisidad de arbitrar una protección jurídica en este
campo y que las divergencias legislativas entre los diversos Estados miembros podrían dar lugar a una situación nociva para el
funcionamiento del mercado interior, en algún momento se ha
puesto en entredicho que los derechos de autor fueran la forma
de protección más adecuada a tal fin. En efecto, existen diversos
tipos de protección jurídica que ya se han aplicado en el terreno
de los programas informáticos.

I. PATENTES

3.2. Por lo que se refiere a la protección mediante patente,
esta posibilidad parece quedar limitada en todos los Estados
miembros a los programas que forman parte de un invento susceptible de ser patentado que presente un carácter técnico y que
cumpla los criterios normales para el reconocimiento de una patente. Sin embargo, incluso por lo que respecta al limitado
grupo de programas informáticos que podrían cumplir la mayor
parte de tales requisitos, la exigencia de un elemento inventivo
obligaría, en el caso de la mayoría de los programas informáticos más valiosos económicamente, a concluir que no cumplen
las condiciones para otorgar la protección mediante patente. El
elemento inventivo estaría con frecuencia comprendido en los
algoritmos inherentes al programa, que no pueden patentarse,
como no pueden patentarse las fórmulas matemáticas, los principios o las leyes de la naturaleza. Por consiguiente, las patentes
no pueden desempeñar sino un papel muy limitado en el ámbito
de la protección jurídica de los programas informáticos y no
constituyen la solución adecuada para crear un entramado jurídico básico para su protección.

II. RELACIÓN CONTRACTUAL

3.3. En cuanto al Derecho de obligaciones, nos encontramos
ante una valiosa forma de protección en la medida en que existan relaciones contractuales individuales y quepa la posibilidad

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de supervisar el respeto de las cláusulas pactadas. Gran parte de
los programas actualmente en el mercado están sujetos a acuerdos de concesión de licencia suscritos entre el titular y el usuario. En efecto, éste es el método habitual de comercialización de
todos los programas, con excepción de los más sencillos, producidos en masa, como los juegos o los paquetes de gestión empresarial. Los términos de tales licencias permiten a los titulares
limitar las actividades de los usuarios con respecto a todos los
actos relacionados con la utilización del programa. Por su parte,
el usuario es libre de aceptar o rechazar las limitaciones que la
licencia impone sobre sus actividades. No obstante, el equilibrio
de poder entre fabricantes y usuarios que existe en diversas
áreas no permite a estos últimos negociar unas condiciones contractuales equitativas debido a la pujanza de determinados fabricantes de soportes lógicos. Por consiguiente, parece imprescindible establecer unos principios fundamentales de protección
que deban tenerse en cuenta con independencia de disposiciones
contractuales específicas. Con todo, no debe impedirse llegar a
soluciones individualmente negociadas, en la medida en que no
contradigan la legislación de competencia vigente.

3.4. El Derecho de obligaciones no supone por sí solo una
protección eficaz contra las diversas formas de apropiación indebida. Por lo que se refiere a los programas de venta masiva
para ordenadores personales y juegos de ordenador que no precisan mantenimiento, el Derecho de obligaciones no ofrece medio alguno para impedir la reproducción y uso de programas
por parte de terceros. Tampoco está del todo claro si la práctica
de concesión de licencias «en bloque» («shrink-wrap licensing»),
en cuya virtud se «vende» a todos los efectos un producto al
usuario con unas condiciones de uso específicas, resulta válida
en toda circunstancia y en cualquier jurisdicción.

3.5. Se propone, pues, que el reconocimiento y la limitación
de derechos exclusivos sobre programas informáticos refleje estos diferentes métodos de explotación comercial, venta al contado y concesión de licencias. Cuando se haga efectiva una
«venta» en el sentido habitual del término, ha de considerarse
que determinados derechos de uso del programa deben pasar al
comprador junto con el programa en sí mismo. Si lo que se
efectúa es una concesión de licencia en el sentido convencional,
mediante un contrato escrito firmado por ambas partes, los derechos de uso del programa se circunscribirán, con las debidas
salvedades, a lo dispuesto en los términos contractuales. El provedor queda, pues, libre de elegir el método de comercialización
más adecuado para su producto; por su parte, el usuario puede
elegir entre comprar al contado o proponer la firma de un contrato de licencia.

III. DERECHOS DE AUTOR

3.6. La enorme cantidad de comunicaciones remitidas a la

Comisión durante el proceso de consulta que siguió a la publicación del Libro Verde parecía indicar que la protección mediante derechos de autor constituye la medida más pertinente.
Dada la tendencia existente a considerar los derechos de autor

como el medio más conveniente para garantizar la protección
internacional de los programas no sólo entre Estados miembros
sino entre los principales socios comerciales de la Comunidad,
no debe sorprendernos que, en los comentarios al citado documento, se haga hincapié en la urgente necesidad de lograr una
armonización de la legislación al respecto de la Comunidad. En

este sentido se señala que, dentro del ámbito de los derechos de
autor, resultaría deseable reconocer a los programas una protección como obras literarias. Asi, los derechos de autor constituirían la mejor solución para garantizar una protección adecuada
contra la apropiación indebida y, en concreto, contra la reproducción no autorizada. Este método ya reveló en el pasado su
capacidad para adaptarse a las nuevas tecnologías, como la cinematográfica y la radiotelevisiva. Los derechos de autor no ofrecen un monopolio que obstaculice toda manifestación de independencia, sino que protegen sólo la expresión de una obra pero
no las ideas que la inspiran. Por consiguiente, esta protección
no bloquea el progreso técnico ni impide a las personas que
hayan creado de forma independiente un programa informático
disfrutar de los resultados de su trabajo e inversión.

3.7. La protección mediante derechos de autor permite establecer el pertinente equilibrio entre una protección excesiva y
otra insuficiente. Esta solución ofrece la flexibilidad suficiente

para lograr un compromiso equitativo entre los intereses divergentes de los fabricantes y proveedores, por un lado, y de los
usuarios de programas por otro. Sin embargo, la principal ventaja de este tipo de protección reside en el hecho de que abarca
tan sólo la expresión individual de la obra, ofreciendo por ende
la flexibilidad suficiente para permitir a otros autores crear programas similares o incluso idénticos siempre que se abstengan de
toda copia. Ello resulta especialmente importante, dado que el
número de algoritmos disponibles, sobre los que se basan los
programas de ordenador, es muy amplio pero no infinito.

3.8. Algunos países han introducido disposiciones «de especificación» en su normativa sobre derechos de autor para salir al
paso de las posibles diferencias entre programas de ordenador y
obras literarias más tradicionales. El número de dichas disposiciones debería ser el mínimo posible para que no se diluya la
protección que los derechos de autor ofrecen con arreglo a los
convenios de Berna y Universal sobre derechos de autor. En
consecuencia, la presente Directiva trata de mantenerse, en la
medida de lo posible, dentro de los márgenes comunes de protección de obras literarias existentes actualmente en los Estados

miembros de la CE.

3.9. La protección de programas informáticos mediante derechos de autor plantea dos problemas concretos: el de la normalización de los diversos aspectos de los programas en interés de
una mayor utilización indistinta de soportes lógicos y físicos y el
de la disponibilidad de información sobre interfaces y protocolos de acceso con objeto de conseguir una mayor interoperabilidad. Gracias al apoyo y a las iniciativas de la Comisión y de los
sectores afectados, se está trabajando a fondo para lograr una
mayor normalización de los productos de las industrias informática y de la telecomunicación. Numerosos aspectos de la utilización indistinta de los diversos soportes lógicos y físicos se
rigen ya por lo dispuesto en la iniciativa de normas abiertas de
la Internacional Standard Organisation. Por otro lado, la existencia de entidades tales como X-Open pone de manifiesto la
buena disposición por parte del sector a permitir que derechos
exclusivos sobre determinadas partes de los programas pasen a
dominio público con objeto de lograr una mayor compatibilidad
entre los diversos sistemas. Las disposiciones de la presente Directiva deben contribuir a reforzar la tendencia hacia una mayor
normalización en la medida en que vengan a determinar con
mayor seguridad jurídica cuáles son los derechos exclusivos de
los autores de los programas.

3.10. Por lo que respecta a la cuestión de la protección de los
«interfaces y protocolos de acceso» en sí mismos, en el Libro
Verde se planteaba la cuestión de si deben protegerse mediante
los derechos de autor.

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3.11. Para crear sistemas interoperativos, es imprescindible
reproducir las ideas, reglas o principios que permiten especificar
los interfaces de los diversos sistemas, pero no es necesario reproducir los códigos mediante los que aquéllos se aplican. No
cabe reconocer derechos de autor sobre ideas, reglas o principios, que pueden ser utilizados por cualquier programador que
los aplica de manera independiente para crear un programa interoperativo.

3.12. Por consiguiente, una vez establecidos mediante análisis
independiente los principios, ideas o reglas aplicables, los competidores pueden llevarlos libremente a la práctica con objeto de
crear productos compatibles. Pueden trabajar a partir de una
idea idéntica, pero no hacer uso de la expresión de la misma
que figure en otros programas protegidos. Así, no existe monopolio sobre la información en sí misma, sino protección de la
forma de expresión de aquélla.

3.13. Si aparecen similitudes en los códigos de aplicación de
ideas, reglas o principios de programas interoperativos, debido a
la imposibilidad de eludir determinadas formas de expresión,
cuando las limitaciones del interface impidieran por completo
conseguir una aplicación independiente, no se produciría infracción de derechos de autor, ya que, en tales circunstancias, cabe
afirmar que ha tenido lugar una fusión de idea y expresión.

3.14. Aunque siempre cabe la posibilidad técnica de descomponer un programa para descubrir cuanta información sea posible sobre los interfaces y protocolos de acceso, se trata de un
proceso largo, laborioso e inútil. A las partes afectadas les resultaría más conveniente pactar en qué condiciones puede accederse a tal información. Los problemas de acceso a este tipo de
información deben pues tratarse por otros medios, que no estarían comprendidos en el alcance de la presente Directiva.

3.15. Teniendo en cuenta la rápida evolución de la industria
informática, la Comisión seguirá con atención la evolución de
los acontecimientos en este terreno.

4. Referencia a los convenios internacionales

Los derechos de autor presentan aún otra ventaja, esto es, que
conceden un elevado grado de protección internacional a las
obras cubiertas por ellos, gracias a la aplicación del Convenio
de Berna y del Convenio Universal de Derechos de Autor. Si
bien ninguno de estos instrumentos menciona expresamente los
programas informáticos entre las obras que deben protegerse
mediante derechos de autor, nadie parece poner en duda que las
nuevas formas de propiedad intelectual que vayan apareciendo
deben acogerse a dichos Convenios en la medida en que el
grado de creatividad propio de la elaboración de tales obras sea
el mismo que el necesario para crear las obras existentes. La
afirmación de que los programas informáticos constituyen
«obras» literarias en el sentido de dichos Convenios permite presumir que si un Estado miembro concede su protección con
arreglo al Convenio de Berna, aplicará el principio del tratamiento nacional. Sean cuales fueren las ventajas teóricas de una
legislación _«sui generis»_ en este ámbito, no cabe duda de que las
derivadas de la existencia de tales Convenios internacionales las

superan con creces.

5. Fundamentación jurídica

5.1. En el Libro Blanco sobre la plena realización del mercado interior, la Comisión exponía su intención de prestar una
atención especial a la creación de un entramado comunitario
para la protección jurídica de los programas y anunciaba una
propuesta de Directiva en tal sentido. Por consiguiente, la presente propuesta forma parte del programa de la Comisión para
la plena realización del mercado interior antes del 31 de diciembre de 1992.

5.2. Dado que el enfoque adoptado es el de establecer unos
principios comunes fundamentales, la Directiva resulta el instrumento jurídico pertinente para armonizar la legislación de los
Estados miembros sobre protección jurídica de programas informáticos.

5.3. Habida cuenta de que la inseguridad y las divergencias
legislativas en este ámbito podrían producir un efecto negativo
sobre el funcionamiento del mercado común de estos productos,
se considera que el artículo 100 A es el fundamento jurídico
apropiado sobre el que basar la presente propuesta.

La segunda frase del apartado 1 del artículo 100 A, estableciendo una excepción a lo dispuesto en el artículo 100, dispone
que, para la realización del mercado interior antes del 31 de
diciembre de 1992:

«El Consejo, por mayoría cualificada, a propuesta de la Comisión y en cooperación con el Parlamento Europeo y previa consulta al Comité Económico y Social, adoptará las medidas relativas a la aproximación de las disposiciones legales, reglamentarias y adminsitrativas de los Estados miembros que tengan por
objeto el establecimiento y el funcionamiento del mercado interior.»

En el párrafo segundo del artículo 8 A se define el mercado
interior como «un espacio sin fronteras interiores, en el que la
libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales
estará garantizada de acuerdo con las disposiciones del presente
Tratado.».

5.4. La presente propuesta favorecerá la libre circulación de
programas informáticos en la medida en que, en los países en
que estos últimos cuentan con una protección bien definida, el
sector se encuentra en una situación más favorable que en los
países en los que la protección carece de seguridad jurídica. Estas divergencias producen efectos conflictivos sobre las posibilidades de que las empresas dedicadas a actividades relativas a
programas informáticos puedan establecerse en los Estados
miembros y alcanzar el justo grado de competitividad. Por otro
lado, esta situación podría afectar al crecimiento del sector informático comunitario y al funcionamento del mercado interior.
En este sentido, la armonización de los requisitos de protección
jurídica de los resultados de la investigación y del desarrollo en
el ámbito de los programas informáticos fomentará la innovación y el progreso tecnológico a lo largo de la Comunidad.

5.5. Para la preparación de la presente propuesta, la Comisión ha tenido en cuenta los requisitos establecidos en el artículo
8 C del Tratado CEE y ha llegado a la conclusión de que, por
el momento, no parece necesario ni justificado adoptar disposición o prever excepción alguna en este sentido.

5.6. Del mismo modo, la Comisión ha estudiado la cuestión
del elevado nivel de protección en materia de salud, seguridad,
protección del medio ambiente y de los consumidores, exigido
en los términos del apartado 3 del artículo 100 A del Tratado
CEE. Para ello, se han mantenido conversaciones con los interlocutores industriales y sociales interesados y se ha realizado un
análisis de los riesgos inherentes a este ámbito y de la situación
actual técnica del sector europeo. En la propuesta se tienen en
cuenta estas consideraciones a la luz de los objetivos generales
de dicha disposición del Tratado.

12. 4. 89 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 91/9

SEGUNDA PARTE: DISI

_Artículo 1_

Objeto de la protección

1. A los efectos del presente artículo, no se definen los términos «programa informático». Diversos expertos del sector han
señalado que toda definición del programa incluida en la Directiva devendría necesariamente obsoleta a medida que la tecnología futura modificase la naturaleza de los programas hoy conocidos.

Dado el estado actual de los conocimientos, ha de considerarse
que la palabra «programa» abarca la expresión en cualquier
forma, lenguaje, notación o código de un conjunto de instrucciones cuyo propósito es que un ordenador lleve a cabo una
tarea o función determinada.

Debe entenderse asimismo que el término incluye todos los tipos
de programa, desde los perceptibles para el intelecto humano
hasta los legibles por ordenador, a partir de los cuales se haya
creado o pueda crearse el programa que permite a la máquina
llevar a cabo sus funciones.

El término comprenderá asimismo el material preparatorio y de
diseño, como los flujogramas o descripciones de secuencias de
fases en lenguaje llano, así como toda incorporación del programa al soporte físico con carácter permanente o temporal. Los
manuales de utilización o mantenimiento no se considerarán

parte o manifestación del programa salvo si se reproducen en
ellos elementos sustanciales del mismo, en cuyo caso dichos extractos quedarán protegidos por los derechos de autor independientemente de los demás derechos reconocidos sobre el manual

o documentación de que se trate.

2. Se exigirá a los Estados miembros que apliquen a los programas informáticos las mismas disposiciones que a las obras literarias. El programa de ordenador presenta todas las características de una obra literaria; esto es, constituye una expresión
en lenguaje y en forma perceptible a partir de la cual cabe reproducir una idea o una serie de ideas y ha sido creado mediante el trabajo y el intelecto humanos. El hecho de que este
lenguaje sólo pueda ser comprendido por personas con conocimientos en la materia y de que algunas manifestaciones del programa puedan adoptar formas que no sean siempre comprensibles para los sentidos humanos no obstan para que se conceda al
programa la protección de la obra literaria, ya que hay otras
obras de este tipo cuyo soporte exige un dispositivo mecánico
para que la mente humana pueda percibirlas.

Para evitar toda inseguridad jurídica, los programas informáticos deberán protegerse como obras literarias y no «como si»
fuesen obras literarias o se asimilasen a ellas. Del mismo modo,
no deberán considerarse como una nueva y distinta «subcategoría» de la obra literaria. Si los Estados miembros no reconocie
ran una protección tan amplia como la ofrecida a las obras literarias en general, ello podría dar lugar a discrepancias en la naturaleza y alcance de la protección y a una incertidumbre en
cuanto al grado de protección ofrecido a tales obras con arreglo
al Convenio de Berna y al Convenio Universal de Derechos de
Autor.

3. Los derechos de autor protegen la expresión de las ideas,
pero no las ideas en sí mismas; por consiguiente, la protección
ofrecida a los programas de ordenador se extenderá al programa en conjunto y a sus elementos constituyentes en la medida en que representen un grado suficiente de creatividad que
les permita recibir la consideración de «obras» en sí mismos. El
único criterio que debería aplicarse para determinar la posibilidad de acogerse a esta protección es el de la originalidad, esto

JONES PARTICULARES

es, que no se trate de una obra copiada, sin que quepan otros
criterios estéticos o cualitativos. Los subprogramas y rutinas que
componen los módulos que, a su vez, forman los programas,
pueden considerarse protegidos con independencia de la protección que se ofrezca al programa en conjunto, esto es, como
compilación de tales elementos. Los algoritmos que componen
los subprogramas normalmente no serán susceptibles de protección mediante derechos de autor en la medida en que son de
naturaleza similar a las fórmulas matemáticas. En circunstancias

excepcionales, podrán considerarse protegidos mediante patentes. Del mismo modo, no podrán reconocerse derechos de autor
sobre las ideas, principios o lógica que inspiran el programa.

4. a) Muchos algoritmos y subprogramas están muy difundidos
en el sector, por lo que pueden haber pasado a ser de
dominio público o constituir de facto programas y algoritmos de carácter estándar. Aunque algún programa esté
compuesto en todo o en parte de algoritmos y programas
muy comunes, debería no obstante ser susceptible de protección como compilación, siempre y cuando sea original,
en el sentido antes mencionado, y el creador haya demostrado un cierto grado de destreza y trabajo en la creación
de dicha compilación.

b) En la actualidad, cada vez es mayor el número de programas que son obra de un ordenador. Ello significa que el
programa A se utiliza para crear los programas B y C, y
así sucesivamente, limitándose la intervención humana a
seleccionar el medio más apropiado para conseguir el objetivo propuesto. A este respecto, el programa A puede
asemejarse a una obra literaria en tanto que diccionario
que permite la creación de otras obras literarias. Aun
cuando gran parte del trabajo de programación se realice
mediante medios puramente mecánicos, el esfuerzo humano continúa siendo un elemento esencial del proceso
creativo. Por consiguiente, se propone que, en la medida
en que los programas así creados cumplan los criterios
que permitirían clasificarlos como «obras originales», deben ser protegidos de la misma forma que los programas
creados sin la ayuda de procesos automáticos.

_Artículo 2_

Autoría del programa

1. Al igual que sucede con todas las obras literarias, la cuestión de la autoría del programa debe resolverse en favor de la
persona o personas físicas que lo hayan creado. Aunque la facultad de ejercer derechos exclusivos puede cederse a otra persona, el autor conservará al menos el derecho inalienable a reclamar la paternidad de su obra.

2. Los derechos de autor sobre una obra creada por un conjunto de personas, lo que suele ocurrir cuando se trata de programas de ordenador, se reconocerán de forma colectiva, salvo
pacto en contrario de los interesados.

3. Suele ocurrir que los programas de ordenador son elaborados por programadores independientes que trabajan en proyec

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tos concretos por cuenta de empresas que les encargan la creación de un programa determinado. En tales circunstancias, a
falta de pacto en contrario, resultará lógico que la persona o
entidad que dé lugar a la creación de la obra desee conservar el
control sobre los derechos exclusivos sobre la misma, con excepción del derecho a reclamar la paternidad de la obra citado en
el apartado 2.1.

4. Cuando una empresa u organización contrate a un programador para elaborar un programa, el empresario exigirá que los
derechos exclusivos sobre el mismo permanezcan bajo su control, con excepción del derecho a reclamar la paternidad de la
obra, a falta de pacto en contrario. Por lo que respecta a las
circunstancias expuestas en este apartado y en el 2.3, es intención de la presente Directiva armonizar hasta cierto punto la
práctica habitual de los distintos Estados miembros. No obstante, la libertad para negociar contratos de trabajo y condiciones para la elaboración de obras por cuenta ajena quedarán en
buena medida en la esfera de la libre negociación entre las par
tes.

Por lo que respecta a otras facetas de los derechos morales del
autor, tales como el derecho a mantener la integridad de la
obra, los programas de ordenador, por su propia naturaleza, están sometidos a una constante modificación y reutilización de
sus elementos constituyentes, por lo que el concepto de integridad de la obra resulta mucho menos transcendente, a efectos de
la protección de los intereses del autor, que en el caso de otras
obras literarias.

5. Como se señala en el apartado 1.4 b), es cada vez mayor el
número de obras que se elaboran utilizando un programa de
ordenador que sirve de instrumento para generar nuevos programas. Cabe preguntarse si la autoría de tales programas generados por el primer programa informático debe reconocerse al
creador de este último o a la persona que lo utiliza para la creación de otras obras. Dado que el primer programa no es diferente en sus funciones de cualquier otra herramienta utilizada
para la creación de una obra, como, por ejemplo, un manual de
instrucciones que permite elaborar una segunda obra, parecería
pertinente que la persona que haga uso de la herramienta para
crear programas deba recibir la consideración de creador de los
mismos. En la práctica, dicha persona sería el operador del ordenador, o las personas físicas o jurídicas con facultad para
ejercer los derechos sobre programas cuya elaboración han encargado o que han sido elaborados por sus empleados. En tales
circunstancias, resultaría difícil sostener que quepa la posibilidad
de reclamar el derecho a la paternidad de un programa generado por una máquina. La intervención humana en la creación
de programas mediante máquinas es a veces relativamente modesta y lo será cada vez más en el futuro. No obstante, siempre
hay un «autor» humano, en sentido amplio, que es quien ha de
gozar del derecho a reclamar la «autoría» del programa.

_Artículo 3_

Beneficiarios de la protección

1. Si las obras literarias de las personas físicas o jurídicas gozan actualmente de la protección de los derechos de autor en
los Estados miembros en virtud del criterio de nacionalidad o

residencia, cuando se trata de personas físicas, o por su presencia real y efectiva en el territorio de aquéllos, cuando se trata de
personas jurídicas, esta misma protección podrá ofrecerse a los
programas informáticos. Si los Estados miembros ofrecen su
protección teniendo en cuenta la fecha de la primera publicación de una obra literaria en su territorio, este criterio se aplicará asimismo a los programas de ordenador. Así, las normas

sobre el trato nacional recogidas en el Convenio de Berna se
aplicarán a los programas de ordenador al igual que a cualesquiera otras obras literarias.

2. Como se señaló anteriormente, los programas suelen ser
obra de grandes equipos de programadores, algunos de los cuales no podrían acogerse a la protección con arreglo a los criterios de residencia, nacionalidad o primera publicación citados
en el apartado 3.1. Esta anomalía puede solventarse ampliando
la aplicación de los artículos 3 y 5 del Convenio de Berna a
todos los autores de una obra de creación colectiva siempre y
cuando al menos un miembro del grupo pueda aducir legítimamente el derecho a la protección. De esta forma, se evitaría que
los programadores de países no pertenecientes a la Comunidad
y, en concreto, de países en vías de desarrollo que cooperen en
proyectos conjuntos con programadores de Estados miembros
sean injustamente discriminados.

_Artículo 4_

Actos sujetos a autorización

a) En virtud de los derechos de autor que se reconocen para las
obras literarias, entre los derechos exclusivos del autor se
cuenta el derecho a controlar la reproducción, adaptación y
traducción de sus obras. El Convenio de Berna no reconoce

expresamente el autor el derecho a controlar la distribución
de su obra pero, en la práctica, los derechos exclusivos sobre
la reproducción se ejercen en la mayor parte de los países de
la Unión de Berna de forma que permitan al autor determinar cuál ha de ser la comercialización de su obra.

El derecho a controlar la reproducción reconocido en la letra a) del artículo 4 resulta fundamental para lograr una protección suficiente de los programas de ordenador. Frente a lo
que sucede con otras formas de creación literaria, el programa no puede surtir sus efectos a menos que se «reproduzca». Esta «reproducción» no debe confundirse con la copia. El programa puede recrearse en todo o en parte dentro
de los procesos internos del ordenador que lo ejecuta: durante este proceso, no se lleva a cabo copia permanente alguna del programa, aun cuando algunas secciones del mismo
se «reproducen» y almacenan en la memoria del ordenador
durante la ejecución del programa. Estas operaciones temporales de copia y almacenamiento no suelen dejar rastro alguno una vez ejecutadas por la máquina; así, no se realiza
«copia», en el sentido tradicional de realización de una segunda versión permanente de un original, a menos que se
lleve a cabo una copia «de seguridad» del programa. No obstante, si el programa se cede en régimen de licencia, debería
prohibirse la reproducción sin autorización, fundamentalmente porque los actos que podrían resultar nocivos para los
intereses del autor, esto es, la carga, la visualización, la ejecución, la transmisión o el almacenamiento del programa, no
son viables a menos que se lleve a cabo una reproducción del

programa.

La carga del programa debe considerarse un acto sujeto a
autorización en la medida en que, por el momento, suele
exigir la reproducción del programa en todo o en parte. Tal
vez en el futuro, los soportes de los programas puedan insertarse materialmente en el ordenador, como los chips, o constituyan parte integrante del soporte físico. Cuando ello sea
así, la reproducción del programa quizá ya no sea necesaria

12. 4. 89 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 91/11

para trabajar sobre el mismo; sin embargo, por el momento,
se considera que la carga del programa debe continuar en la
esfera de los derechos exclusivos del autor, teniendo en
cuenta el riesgo de que usuarios no autorizados accedan a
los programas y alteren su contenido.

Del mismo modo, la visualización, ejecución, transmisión y
el almacenamiento de los programas llevan consigo la reproducción de los mismos y son potencialmente nocivos para los
intereses del titular. Los programas de ordenador son especialmente vulnerables a la copia mediante medios electrónicos y también a la adaptación, destrucción o alteración no
autorizada, bien con ánimo de lucro o con fines políticos.
Los programas que controlan actividades bancarias, militares
o de seguridad deben protegerse contra las actividades de los
«piratas informáticos», que acceden sin autorización al sistema con objeto de suprimir, añadir o modificar la información contenida en el mismo. El control de tales actos de

fraude o sabotaje pasa por el reconocimiento a los autores de
unas prerrogativas amplias y eficaces para proteger los programas contra la reproducción.

b) La adaptación de una obra literaria suele llevar consigo la
transformación de un texto determinado, como el de una novela, en una pieza de otro género literario, por ejemplo, una
obra de teatro. La traducción de las obras literarias suele rea
lizarse de un lenguaje humano a otro. Cuando se trata de
programas informáticos, el término que mejor describe las
actividades que se llevan a cabo es el de «adaptación», bien
sea una traducción de un lenguaje legible a ojos humanos a
un lenguaje legible mediante máquina o de un lenguaje de
programación a otro, bien se trate de una adaptación de un
programa diseñado para realizar una tarea concreta con objeto de que pueda realizar otra distinta. Por consiguiente,
entenderemos que, en la presente Directiva, el término
«adaptación» incluye la «traducción».

c) El autor de los programas suele controlar su distribución mediante venta o en régimen de licencia de forma directa, si
también se dedica a la fabricación del producto, o indirecta
mediante la cesión de sus derechos a un fabricante. Por regla
general, los derechos del autor se extinguen una vez que el
producto se ha comercializado con su consentimiento. En la
presente Directiva, se propone que, por lo que respecta al
alquiler, alquiler con opción de compra o cesión en régimen
de licencia de programas informáticos, el derecho de distribución no debe extinguirse con la primera venta, alquiler o
cesión del programa. Ello permitiría al titular ejercer un control sobre el alquiler de productos que anteriormente se han
vendido, alquilado o cedido en régimen de licencia, así como
controlar de forma continua el alquiler, alquiler con opción
de compra o cesión en régimen de licencia de productos anteriormente distribuidos de esta forma. Una vez que el producto se haya vendido con el consentimiento del titular, éste
ya no podrá ejercer su control sobre las ventas posteriores,
esto es, la venta a terceros de programas legalmente adquiridos. De la misma forma, y por lo que respecta a la importación con fines des venta, cesión en régimen de licencia, al

quiler o alquiler con opción de compra, una vez que el progama haya sido importado en la Comunidad con consentimiendo del autor, se extinguirá su derecho a controlar ulteriores importaciones.

Es imprescindible que se permita a los titulares controlar el
alquiler de programas que se hayan vendido o cedido en régimen de licencia para así impedir la copia de programas sin
autorización. En la actualidad, cabe la posibilidad de alquilar
un programa a cambio de un precio insignificante, copiarlo
en la intimidad del hogar utilizando un material relativamente barato y devolverlo al día siguiente. Es evidente que,
dada la complejidad de la mayor parte de los programas y el
hecho de que se utilizan para un objetivo concreto y no para
fines de ocio, los alquileres baratos y a corto plazo permiten
al reproductor ahorrarse los gastos derivados de adquirir o
alquilar los programas: en su configuración actual, el alquiler
es altamente nocivo para los intereses de los titulares de derechos y debería reconocerse un derecho a prohibirlo, con
las limitadas excepciones indicadas en el artículo 5.

_Artículo 5_

Excepciones a los actos sujetos a autorización

1. Cuando el programa se vende al público, es normal que se
reconozcan al comprador determinados derechos a hacer uso
del bien así adquirido. Entre ellos, debe contarse necesariamente
el derecho a utilizar el programa sin autorización expresa del
titular de derechos sobre el mismo. No debe considerarse nece
sario solicitar la autorización del titular para prestar el programa a un tercero o para utilizarlo en un lugar o máquina determinados. Del mismo modo, los actos de cargar, visualizar,
ejecutar, transmitir o almacenar el programa no deben considerarse sujetos a autorización expresa del titular siempre y
cuando, sobre todo por lo que respecta a los dos últimos, se
lleven únicamente a cabo con objeto de utilizar el programa y
no den lugar a una copia permanente del mismo. Así, la transmisión temporal o permanente a un tercero o el almacenamiento
de un programa legalmente adquirido por un comprador para
su propio uso no se considerarán incluidos en las excepciones a
los actos sujetos a autorización citados en el artículo 4, en tanto
que dichos actos de transmisión y almacenamiento realizados
con carácter temporal por el comprador para la utilización del
programa no exijan la autorización del titular. Del mismo
modo, no se permitirá ningún tipo de reproducción distinta de
la precisa para el uso del programa; en concreto, la utilización
de una copia de seguridad o de cualquier otro tipo de copia
para uso privado. Cuando la realización de una copia de seguridad es esencial para la utilización del programa, el titular suele
autorizarlo de forma expresa.

Toda reproducción, ya sea parcial o total del programa, debe
ser controlable, ya que incluso la reproducción parcial puede
causar considerables daños económicos a los intereses del autor,
por ejemplo, si se copian los protocolos e interfaces de un programa determinado.

En cuanto al concepto de «fair dealing» (tratamiento equitativo), propio del Derecho anglosajón, en virtud del cual se admite, en determinadas circunstancias, la reproducción de fragmentos intrascendentes de obras literarias, cabe considerar que,
por lo que respecta a los programas cedidos en régimen de li

N° C 91/12 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 12. 4. 89

cencia, que constituyen actualmente la forma más común de comercialización, queda al arbitrio de las partes la posibilidad de
pactar excepciones al derecho exclusivo del autor de controlar
la reproducción del programa si las circunstancias así lo aconsejan. Cuando se trate de programas vendidos o comercializados
por un medio distinto del contrato de licencia firmado por las
partes, continuarán aplicándose las disposiciones vigentes de la
legislación nacional sobre derechos de autor de los Estados
miembros relativas a las excepciones a los derechos exclusivos
de los autores de obras literarias.

Determinados tipos de contratos de licencia «en bloque» implican que los fabricantes de programas imponen condiciones al
uso de los mismos aun cuando realmente se hayan «vendido» al
cliente. Las disposiciones de los artículos 4 y 5 deben entenderse
en el sentido de que, si los programas se ceden en régimen de
licencia en el sentido normal del término, los titulares de derechos ejercerán sus facultades exclusivas con respecto a todos los
actos de reproducción y adaptación, estableciéndose en el contrato de licencia las disposiciones precisas al respecto. Sin embargo, si no se redacta y firma contrato alguno, como en las
licencias «en bloque» antes mencionadas (en las cuales se informa al cliente, mediante una serie de instrucciones que figuran
en el embalaje que contiene el soporte del programa, de los derechos que dicha adquisición implica), las disposiciones del
apartado 1 del artículo 5 permitirán al comprador ejercer los
derechos antes citados. Se trata, pues, de establecer el equilibrio
preciso entre los intereses de los proveedores y de los consumidores de programas de ordenador. El artículo 4 de la presente
Directiva confiere a los titulares unas amplias facultades para
controlar los actos de reproducción, adaptación y distribución,
pero dichas facultades no pueden, en justicia, utilizarse para coartar el goce normal de los derechos de propiedad de una persona que haya adquirido legalmente el programa. Si los fabricantes desean garantizar el máximo grado de control sobre la
reproducción, adaptación y distribución de sus programas, que
permita el régimen de licencia, debería exigirse al futuro «comprador» que leyera y firmara un contrato de licencia legalmente
vinculante en el establecimiento de venta.

2. Los adquirientes en régimen de licencia de programas
complejos se ven muchas veces obligados a llevar a cabo actividades de adaptación y traducción en el curso de la utilización
normal de los mismos. Muchos programas a la medida adolecen
de falta de consolidación cuando se entregan a los usuarios. Del
mismo modo, otros programas deben corregirse o adaptarse a
las necesidades de sus usuarios. Estos trabajos de adaptación y
corrección podrían correr a cargo, en numerosas circunstancias,
del propio usuario. No obstante, el proveedor normalmente deseará mantener sus derechos exclusivos para controlar la adaptación y traducción. En ocasiones, se adjunta un contrato de
garantía y mantenimiento al programa suministrado, pero dicho
contrato pierde eficacia o resulta inviable o demasiado caro si el
concesionario puede someter a modificaciones constantes el
programa cedido. Los proveedores suelen asimismo fijar sus tarifas teniendo en cuenta qué uso puede hacerse del programa,
esto es, número de usuarios y cantidad de programas a que
puede accederse. Dicho control se ejerce mediante sistemas de
recuento y protección contra copia incorporados al programa.
Si el usuario pudiera adaptarlo, sería asimismo libre para supri

mir dichos mecanismos de control. Por consiguiente, toda actividad de adaptación o traducción debe someterse al control del
titular de los derechos correspondientes, cuando se trate de programas cedidos en régimen de licencia, y sujetarse a lo pactado
entre proveedor y usuario.

3. Se prevé una excepción al derecho exclusivo a controlar el
alquiler, reconocido en la letra c) del artículo 4, en favor de un
grupo de usuarios para los que pueden y deberían establecerse
disposiciones específicas. Se trata de las bibliotecas públicas sin
ánimo de lucro a las que el público puede acudir para utilizar y
estudiar los programas informáticos. Tales bibliotecas pueden
controlar el uso que se hace de tales programas para impedir su
copia o sustracción. Dada la necesidad de fomentar la difusión
de conocimientos básicos de informática por toda la Comunidad, es imprescindible que las bibliotecas puedan ofrecer al público programas de ordenador de la misma forma que ofrecen
obras literarias.

_Artículo 6_

Infracciones indirectas

1. Para garantizar que los titulares de derechos puedan llevar
con éxito a los tribunales a los infractores de los derechos exclu
sivos reconocidos en el artículo 4, es imprescindible adoptar las
medidas pertinentes con respecto a las copias ilegales que se
hayan puesto en circulación. La facilidad con que las copias ilegales de programas pueden transferirse electrónicamente de un
ordenador «central» a otro, atravesando fronteras nacionales sin
dejar rastro alguno, exige que se prevea la posibilidad de perseguir la importación y posesión de copias ilegítimas, así como
cualquier otro tipo de actividad comercial con las mismas, esto
es, su venta, oferta para venta, recepción, transmisión y almacenamiento.

2. Muchos programas se comercializan con un sistema de
protección técnica que impide o limita su uso o reproducción no
autorizados. Si los titulares hicieran uso de tales sistemas para
proteger sus derechos exclusivos, resultaría legalmente imposible
suprimirlos o eludirlos sin la debida autorización. En este contexto, debe entenderse que los términos «operación comercial»
incluyen la venta, oferta o publicidad para venta, transmisión,
almacenamiento o recepción de medios para eludir los sistemas
de protección, así como la comunicación de información relativa a los medios para eludir o suprimir los sistemas de protección.

_Artículo 7_

Período de protección

Aunque el período de protección de obras literarias es el equivalente a la vida del autor más cincuenta años, adoptar el criterio
de la vida del autor humano puede dar lugar a cierta incertidumbre cuando se trate de una autoría conjunta de programas
generados mediante ordenador. Dicha incertidumbre contrarresta las posibles ventajas derivadas de la aplicación del período
de las «obras literarias» en sentido clásico.

12. 4. 89 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 91/13

Propuesta de Directiva del Consejo relativa a la protección jurídica de programas informáticos

EL CONSEJO DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS,

Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Econó
mica Europea y, en particular, su artículo 100 A,

Vista la propuesta de la Comisión,

En cooperación con el Parlamento Europeo,

Visto el dictamen del Comité Económico y Social,

Considerando que, en la actualidad, los programas informáticos no están claramente protegidos en todos los Estados miembros por la legislación vigente y que, allí
donde existe, dicha protección presenta caracteres distin
tos;

Considerando que el desarrollo de los programas de ordenador exige una considerable inversión de recursos humanos, técnicos y financieros y que dichos programas
pueden copiarse con un coste mínimo en relación con el
preciso para crearlos de forma independiente;

Considerando que los programas informáticos están desempeñando un papel de creciente importancia en una
amplia gama de sectores y que, en consecuencia, cabe
considerar la tecnología informática como de capital importancia para el desarrollo industrial de la Comunidad;

Considerando que determinadas diferencias existentes en
cuanto a la protección jurídica de los programas informáticos que ofrecen las distintas legislaciones de los Estados miembros producen efectos negativos directos sobre el funcionamiento del mercado común en lo relativo

a la informática y que tales diferencias podrían acentuarse a medida que dichos Estados miembros fueran
adoptando nuevas normas sobre la materia;

Considerando que conviene suprimir las diferencias existentes que produzcan tales efectos, impidiéndose al
mismo tiempo que aparezcan otras nuevas, y sin que ello
proceda en relación a aquellas diferencias que no afecten
de forma apreciable al funcionamiento del mercado común;

Considerando que, en consecuencia, el marco jurídico
comunitario sobre protección de programas informáticos
puede, en un primer término, limitarse a establecer que
los Estados miembros deban conceder a dichos programas una protección con arreglo a la legislación sobre derechos de autor como si se tratase de obras literarias; que
debe establecerse el sujeto y el objeto de la protección,
los derechos exclusivos a los que pueden acogerse las
personas sujeto de la protección para autorizar o prohibir determinados actos y la duración de dicha protección;

Considerando que la función de un programa de ordenador es comunicarse y trabajar con otros componentes del
sistema informático y con sus usuarios;

Considerando que, a tal fin, se exige contar con un sistema físico de interconexión e interacción adecuado para
permitir a los elementos de los soportes físicos y lógicos
trabajar con otros soportes físicos y fógicos y con usuarios, en la forma prevista; que los principios que describen dichos medios de interconexión e interacción suelen

conocerse bajo la denominación de «interfaz»; que
cuando la especificación de los interfaces constituye una
serie de ideas y principios inspiradores del programa, dichos principios e ideas no son susceptibles de protección
mediante un derecho de propiedad intelectual;

Considerando que la Comunidad ha puesto de relieve su
plena disposición a fomentar una normalización de carácter internacional;

Considerando que la protección de programas informáticos al amparo de la legislación sobre derechos de autor
debe entenderse sin perjuicio de la aplicación de otros
tipos de protección cuando proceda,

HA ADOPTADO LA PRESENTE DIRECTIVA:

CAPÍTULO I

_Artículo 1_

Objeto de la protección

1. Los Estados miembros protegerán los programas
informáticos mediante el reconocimiento de derechos ex
clusivos con arreglo a lo dispuesto en la presente Directiva.

2. Dichos derechos exclusivos se reconocerán según lo
dispuesto en la legislación nacional sobre derechos de
autor. Los programas informáticos recibirán la misma
protección que las obras literarias.

3. La protección prevista en la presente Directiva se
extenderá a la expresión en cualquier forma de los programas de ordenador pero no a los algoritmos, lógica,
principios, ideas o lenguajes de programación que los
inspiren. Cuando las ideas y principios inspiradores del
programa estén constituidos por especificaciones de interfaces, no podrán reconocerse derechos de autor sobre
dichos principios e ideas.

4. a) La protección de los programas de ordenador que
dará sujeta al cumplimiento de las mismas condiciones en cuanto a originalidad que en el caso de
las demás obras literarias.

b) Los programas creados mediante ordenador quedarán protegidos en la medida en que cumplan los
requisitos establecidos en la letra a).

N° C 91/14 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 12. 4. 89

_Artículo 2_

Autoría del programma

1. Sin perjuicio de lo dispuesto en los apartados siguientes, se considerará autor del programa de ordenador a la persona física o al grupo de personas físicas que
lo hayan creado.

2. Por lo que respecta a los programas informáticos
creados por un grupo de personas físicas, los derechos
exclusivos se ejercerán en común, salvo pacto en contrario.

3. Si el programa de ordenador se crea al amparo de
un contrato, la persona física o jurídica que hubiera encargado su creación quedará facultada para ejercer todos
los derechos relativos al programa, salvo pacto en contrario.

4. Si el programa de ordenador se crea en el marco de
una relación de trabajo, el empresario quedará facultado
para ejercer todos los derechos relativos al programa,
salvo pacto en contrario.

5. Por lo que se refiere a los programas creados mediante el uso de un programa informático, la persona física o jurídica que lleve a cabo la creación de programas
posteriores estará facultada para ejercer todos los derechos con respecto a los mismos, salvo pacto en contrario.

_Artículo 3_

Beneficiarios de la protección

1. La protección se concederá a todas las personas físicas y jurídicas que cumplan los requisitos establecidos
en la legislación nacional sobre derechos de autor en lo
que se refiere a las obras literarias.

2. Por lo que se refiere a lo dispuesto en el apartado 2
del artículo 2, los sujetos de la protección del programa
de ordenador serán todos los autores si al menos uno de

ellos puede acogerse a tal protección de acuerdo con lo
dispuesto en el apartado 1 del presente artículo.

_Artículo 4_

Actos sujetos a autorización

Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 5, los derechos exclusivos mencionados en el artículo 1 comprenderán las facultadas de realizar o de autorizar:

a) la reproducción total o parcial de un programa de ordenador por cualquier medio y bajo cualquier forma.
En la medida en que comporten la reproducción total
o parcial del programa, se considerarán actos prohibidos la carga, visualización, ejecución, transmisión o
almacenamiento del mismo;

b) la adaptación de un programa de ordenador;

c) la distribución de un programa de ordenador mediante su venta, cesión en régimen de licencia, alquiler con opción de compra, alquiler o importación para
tales fines. El derecho a controlar la distribución de

un programa se extinguirá con respecto a su venta e
importación a raíz de la primera comercialización del
mismo por parte del titular de los derechos o con su
consentimiento.

_Artículo 5_

Excepciones a los actos sujetos a autorización

1. Si el programa de ordenador se vende o se pone a
disposición del público por un medio distinto de un contrato de licencia escrito, firmado por ambas partes, los
actos citados en las letras a) y b) del artículo 4 no exigirán la autorización del titular de los derechos, en la medida en que resulten necesarios para utilizar el programa.
Todo acto de reproducción y adaptación del programa
con un fin distinto del de su uso exigirá la autorización
del titular.

2. Si el programa de ordenador se vende o pone a disposición del público por un medio distinto de un contrato de licencia escrito, firmado por ambas partes, el titular de los derechos no podrá ejercer su derecho exclusivo de autorizar el alquiler del programa, con objeto de
impedir al público que haga uso del mismo en bibliotecas
públicas sin ánimo de lucro.

_Artículo 6_

Infracciones indirectas

1. La importación, posesión o comercialización de una
copia ilícita de un programa, con pleno conocimiento o
existiendo motivos para suponer que se trata de una copia no autorizada de la obra, constituirán infracción de
los derechos exclusivos del autor sobre dicho programa.

2. La fabricación, importación, posesión o comercialización de artículos específicamente destinados a facilitar
la posibilidad de suprimir o eludir cualesquiera medios
técnicos que se hubieran implantado para proteger el
programa, constituirán infracción de los derechos exclusivos del autor sobre dicho programa.

_Artículo_ 7

Período de protección

Se concederá la protección por un período de cincuenta
años desde la fecha de creación del programa.

12. 4. 89 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 91/15

CAPÍTULO II

_Artículo 8_

Vigencia continuada de otras disposiciones legales

1. Lo dispuesto en la presente Directiva se entenderá
sin perjuicio de cualesquiera otras disposiciones legales
relativas a derechos de patente, marcas comerciales,
competencia desleal, secretos comerciales o Derecho de
obligaciones, en la medida en que no sean contrarias a
los principios establecidos en la presente Directiva.

2. Las disposiciones de la presente Directiva se aplicarán asimismo a las obras creadas con anterioridad a . . .

CAPÍTULO III

_Artículo 9_

Disposiciones finales

1. Los Estados miembros adoptarán las disposiciones
legales, reglamentarias o administrativas necesarias para
cumplir la presente Directiva, a más tardar el . . .

2. Los Estados miembros comunicarán a la Comisión

el texto de las disposiciones de Derecho interno que
adopten en el ámbito regulado par la presente Directiva.

_Artículo 10_

Los destinatarios de la presente Directiva serán los Estados miembros.

N° C 91/16 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 12. 4. 89

Conclusiones decididas por la Comisión con motivo de la adopción por la Comisión de una
propuesta de Directiva del Consejo sobre la protección jurídica de los programas de ordenado
res

Al adoptar una propuesta de Directiva del Consejo sobre la protección jurídica de los programas de ordenadores, la Comisión aprueba las líneas políticas siguientes. Afirma su convicción
de que, debido al esfuerzo intelectual y la inversión eventualmente necesarios para crear los
programas de ordenador y la facilidad con que puedan ser copiados, estos programas merecen
una protección jurídica adecuada.

Siguiendo, en ello, una tendencia mundial, la Comisión propone el derecho de autor como
fundamento legal apropiado para asegurar un equilibrio entre un nivel efectivo de protección y
los intereses de los usuarios. Las divergencias entre las leyes sobre derechos de autor en los
Estados miembros, en cuanto a la disponibilidad y amplitud de la protección, han llevado a la
Comisión a iniciar el proceso de armonización con vistas al objetivo de llevar a término el
mercado interior.

El soporte lógico es un instrumento industrial esencial para el desarrollo económico de la Comunidad. La concesión de derechos exclusivos bajo la ley de derechos de autor estimulará a los
realizadores de soportes lógicos a invertir sus recursos intelectuales y financieros y con ello
promover el progreso tecnológico en el interés público. Sin embargo, el progreso tecnológico y
el bienestar público están también asegurados en un sistema de competencia no distorsionado,
uno de los objetivos principales del Tratado. Los derechos exclusivos de propiedad y libre
competencia, si bien en un principio designados a alcanzar el mismo objetivo por medios diferentes, pueden entrar en conflicto cuando un titular de derechos de autor está en la posición de
ejercer sus derechos legales más allá del objetivo buscado. El ejercicio de derechos de autor
exclusivos no prejuzgará la aplicación de las normas de la competencia ni la imposición de
remedios eficaces en los casos apropiados. Además, el interés de la Comisión hacia la normalización internacional en el dominio de la tecnología de la informática y las telecomunicaciones
no debe verse comprometido.

Las relaciones entre las normas comunitarias de la competencia y el derecho de autor se rigen
por la distinción que el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas ha establecido entre
la existencia y el ejercicio de los derechos de propiedad intelectual en cuestión. Cualquier medida que vaya más allá de la existencia del derecho de autor puede estar sujeta a un control
bajo las normas de competencia. Ello significa, por ejemplo, que toda tentativa de extender,
por medio de acuerdos contractuales u otros acuerdos, el ámbito de la protección a aspectos de
los programas que no pueden ser protegidos por el derecho de autor, o la prohibición de todo
acto que no esté reservado al titular de derecho, puede constituir una infracción de las normas
de competencia.

Además, las empresas que ostentan una posición dominante no deben abusar de ella a tenor del
artículo 86 del Tratado. Es así que, en ciertas circunstancias, el ejercicio del derecho de autor
en cuanto a aspectos de un programa que otras empresas deben utilizar para escribir programas
compatibles, podría constituir un tal abuso. Tal podría ser, también, el caso si una empresa
dominante intentase utilizar sus derechos exclusivos respecto a un producto para conseguir una
ventaja desleal con relación a uno o varios productos que no estuviesen protegidos por esos
derechos.

Además, la capacidad de un fabricante competidor para escribir un programa independiente
pero compatible, depende a menudo de su posibilidad de acceso al programa objetivo, o a
cierta información relacionada con el mismo. El acceso a la información no está sujeto al
derecho de autor. El artículo 86 se aplica cuando una empresa dominante rehusa abusivamente
el acceso a tal información o restringe dicho acceso de modo irrazonable.