Source: EURLEX
Language: es
Format: md

Edición provisional

CONCLUSIONES DEL ABOGADO GENERAL

SR. DEAN SPIELMANN

presentadas el 26 de junio de 2025 ([1](#Footnote1))

**Asunto C**‑**649/23**

**Institutul de Istorie şi Teorie Literară „G. Călinescu”**,

**Fundaţia Naţională pentru Ştiinţă şi Artă**

**contra**

**HK, en calidad de heredero de TB**,

**VP**,

**GR**

[Petición de decisión prejudicial planteada por la Înalta Curte de Casaţie şi Justiţie (Tribunal Supremo, Rumanía)]

« Procedimiento prejudicial — Derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor — Directiva 2001/29/CE — Artículo 2 — Derecho de reproducción — Edición crítica de una obra preexistente que tiene por objeto reconstruir un manuscrito en lengua latina — Concepto de “obra” — Respeto de los derechos de autor »

  
  
  
  

**Introducción**

1.        Los autores no siempre han visto protegidas sus obras. Si bien el desarrollo de la imprenta permitió conceder los primeros derechos de explotación de obras a los impresores con licencia, ([2](#Footnote2)) el «Statute of Anne» de 10 de abril de 1710 ([3](#Footnote3)) se considera la primera legislación de protección de los intereses de los autores. Esta construcción jurídica, que es el derecho de autor, tiene también su fundamento en determinadas corrientes de pensamientos filosóficos, de las que se desprende, en particular, que el hombre, propietario de su trabajo, puede, con ciertas reservas, apropiarse de parte de las cosas comunes con la que mezcla este trabajo y hacer así de estas cosas su propiedad. Por ello, es natural que se le concedan derechos sobre el «fruto de su trabajo». ([4](#Footnote4))

2.        No obstante, el derecho de autor no es el único derecho que acompaña a la vida de una obra. Los derechos afines a los derechos de autor se reconocen a los artistas intérpretes, ejecutantes, productores y organismos de difusión. Sin embargo, son más recientes que el derecho de autor, pues surgieron por primera vez en la Convención internacional sobre la protección de los artistas intérpretes o ejecutantes, los productores de fonogramas y los organismos de radiodifusión, hecha en Roma el 26 de octubre de 1961, ([5](#Footnote5)) en respuesta a la aparición de las nuevas tecnologías.

3.        Si bien actualmente está claro que los autores de una obra gozan de derechos de autor, la calificación como «obra» de determinadas creaciones sigue planteando numerosas cuestiones. Así, en el marco de la presente petición de decisión prejudicial, la Înalta Curte de Casație și Justiție (Tribunal Supremo, Rumanía) se pregunta, en esencia, sobre la posibilidad de calificar de «obra» la edición crítica, redactada en lengua latina, de una obra literaria en latín que ha pasado a ser de dominio público, cuya reproducción está sujeta a la autorización del autor, con arreglo al artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29/CE. ([6](#Footnote6))

4.        La presente petición de decisión prejudicial se inscribe en el marco de un litigio entre, por un lado, el Institutul de Istorie și Teorie Literară „G. Călinescu” (Instituto de Historia y de teoría literaria «G. Călinescu»; en lo sucesivo, «IHTR») y la Fundația Națională pentru Știință și Artă (Fundación nacional para la ciencia y el arte; en lo sucesivo, «FNSA») y, por otro lado, los herederos del profesor Dan Slușanschi, quien realizó la edición crítica controvertida.

**Marco jurídico**

***Derecho internacional***

*Convenio de Berna*

5.        Con arreglo al artículo 2 del Convenio para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, firmado en Berna el 9 de septiembre de 1886 (Acta de París de 24 de julio de 1971), en su versión enmendada el 28 de septiembre de 1979 (en lo sucesivo, «Convenio de Berna»):

«1.      Los términos “obras literarias y artísticas” comprenden todas las producciones en el campo literario, científico y artístico, cualquiera que sea el modo o forma de expresión, tales como los libros, folletos y otros escritos; las conferencias, alocuciones, sermones y otras obras de la misma naturaleza; las obras dramáticas o dramático-musicales; las obras coreográficas y las pantomimas; las composiciones musicales con o sin letra; las obras cinematográficas, a las cuales se asimilan las obras expresadas por procedimiento análogo a la cinematografía; las obras de dibujo, pintura, arquitectura, escultura, grabado, litografía; las obras fotográficas a las cuales se asimilan las expresadas por procedimiento análogo a la fotografía; las obras de artes aplicadas; las ilustraciones, mapas, planos, croquis y obras plásticas relativos a la geografía, a la topografía, a la arquitectura o a las ciencias.

[…]

3.      Estarán protegidas como obras originales, sin perjuicio de los derechos del autor de la obra original, las traducciones, adaptaciones, arreglos musicales y demás transformaciones de una obra literaria o artística.

[…]»

*Tratado de la OMPI sobre derecho de autor*

6.        El Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) sobre derecho de autor, adoptado en Ginebra el 20 de diciembre de 1996, fue aprobado mediante la Decisión 2000/278/CE del Consejo, de 16 de marzo de 2000, relativa a la aprobación, en nombre de la Comunidad Europea, del Tratado de la OMPI sobre derecho de autor y del Tratado de la OMPI sobre interpretaciones o ejecuciones y fonogramas. ([7](#Footnote7))

7.        El artículo 1 del Tratado de la OMPI sobre derecho de autor, titulado «Relación con el Convenio de Berna», establece, en su apartado 4, que «las Partes contratantes darán cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 1 a 21 y en el anexo del Convenio de Berna».

*El Acuerdo ADPIC*

8.        El Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (en lo sucesivo, «Acuerdo ADPIC»), que constituye el anexo 1 C del Acuerdo por el que se establece la Organización Mundial del Comercio (OMC), fue firmado en Marrakech el 15 de abril de 1994 y aprobado mediante la Decisión 94/800/CE del Consejo, de 22 de diciembre de 1994, relativa a la celebración en nombre de la Comunidad Europea, por lo que respecta a los temas de su competencia, de los acuerdos resultantes de las negociaciones multilaterales de la Ronda Uruguay (1986‑1994). ([8](#Footnote8)) Son partes del Acuerdo ADPIC los miembros de la OMC, entre los que se encuentran todos los Estados miembros de la Unión y la propia Unión.

9.        El artículo 9 del Acuerdo ADPIC dispone lo siguiente:

«1.      Los Miembros observarán los artículos 1 a 21 del Convenio de Berna […] y el Apéndice del mismo. […]

2.      La protección del derecho de autor abarcará las expresiones pero no las ideas, procedimientos, métodos de operación o conceptos matemáticos en sí.»

***Derecho de la Unión***

*Directiva 93/98*

10.      El artículo 5 de la Directiva 93/98/CEE del Consejo, de 29 de octubre de 1993, relativa a la armonización del plazo de protección del derecho de autor y de determinados derechos afines, ([9](#Footnote9)) disponía que «los Estados miembros podrán proteger las ediciones críticas y científicas de obras que hayan pasado a ser de dominio público. La duración de la protección de tales derechos será de treinta años a partir del momento en que, por primera vez, la edición se haya publicado lícitamente».

*Directiva 2006/116*

11.      La Directiva 2006/116/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de diciembre de 2006, relativa al plazo de protección del derecho de autor y de determinados derechos afines, ([10](#Footnote10)) sustituyó a la Directiva 93/98 y entró en vigor el 16 de enero de 2007.

12.      El considerando 19 de la Directiva 2006/116 enuncia que «los Estados miembros deben conservar la facultad de mantener o introducir derechos afines al derecho de autor no incluidos en la presente Directiva, en particular en relación con la protección de obras críticas y científicas. No obstante, para garantizar la transparencia a nivel comunitario, es necesario que los Estados miembros que introduzcan nuevos derechos afines lo notifiquen a la Comisión».

13.      El artículo 1 de la Directiva 2006/116, titulado «Duración de los derechos de autor», establece, en su apartado 1, que «los derechos de autor sobre obras literarias y artísticas a que se refiere el artículo 2 del Convenio de Berna se extenderán durante la vida del autor y setenta años después de su muerte, independientemente de la fecha en que la obra haya sido lícitamente hecha accesible al público».

14.      El artículo 5 de la Directiva 2006/116, titulado «Ediciones críticas y científicas», dispone que «los Estados miembros podrán proteger las ediciones críticas y científicas de obras que hayan pasado a ser de dominio público. La duración de la protección de tales derechos será de treinta años a partir del momento en que, por primera vez, la edición se haya publicado lícitamente».

*Directiva 2001/29*

15.      Con arreglo al artículo 2 de la Directiva 2001/29, titulado «Derecho de reproducción»:

«Los Estados miembros establecerán el derecho exclusivo a autorizar o prohibir la reproducción directa o indirecta, provisional o permanente, por cualquier medio y en cualquier forma, de la totalidad o parte:

a)      a los autores, de sus obras;

[…]»

***Derecho rumano***

16.      El artículo 16 de la Legea nr.º 8/1996 privind dreptul de autor și drepturile conexe (Ley n.º 8/1996, sobre derechos de autor y derechos afines), de 14 de marzo de 1996, en su versión vigente en 2001, ([11](#Footnote11)) establece que «el autor de una obra tendrá el derecho patrimonial exclusivo de autorizar la traducción, la publicación en repertorios, la adaptación y cualquier otra transformación de su obra mediante la cual se obtenga una obra derivada».

17.      En virtud del artículo 8 de la Legea nr.º 8/1996 privind dreptul de autor și drepturile conexe (Ley n.º 8/1996 sobre derechos de autor y derechos afines), de 14 de marzo de 1996, en su versión vigente en 2015 y en su versión actual: ([12](#Footnote12))

«Sin perjuicio de los derechos de los autores de la obra original, también serán objeto de derechos de autor las obras derivadas que hayan sido creadas sobre la base de una o varias obras preexistentes, a saber:

a)      las traducciones, adaptaciones, anotaciones, trabajos documentales, arreglos musicales y cualquier otra transformación de una obra literaria, artística o científica que constituya un trabajo intelectual creativo;

b)      las recopilaciones de obras literarias, artísticas o científicas, como las enciclopedias y antologías, las colecciones o compilaciones de materiales o datos protegidos o no, incluidas las bases de datos que, por la elección o disposición del material, constituyan creaciones intelectuales […]»

18.      Según el artículo 23 de esta Ley, «a efectos de la presente Ley, se entenderá por “realización de una obra derivada” la traducción, la publicación en recopilaciones, la adaptación y cualquier otra transformación de una obra preexistente, en la medida en que esta última constituya una creación intelectual».

**Hechos, litigio principal, cuestión prejudicial y procedimiento ante el Tribunal de Justicia**

19.      El profesor Slușanschi realizó una edición crítica, redactada en lengua latina, de una obra en latín que ha pasado a ser de dominio público perteneciente al príncipe Dimitrie Cantemir, cuyo título traducido al rumano es «Istoria creșterilor și a descreșterilor Curții Othman[n]ice sau Aliothman[n]ice de la primul început al neamului, adusă până în vremurile noastre, în trei cărți» (Historia de los auges y declives de la Corte Otomana o Aliotomana desde los orígenes de la nación hasta nuestros días, en tres libros; en lo sucesivo, «edición crítica Slușanschi»). Esta edición crítica fue publicada por primera vez en 2001 por la editorial Amarcord de Timișoara (Rumanía) y seguida por una segunda edición en 2008, revisada y corregida por el profesor Slușanschi, publicada por la editorial Paideia (Rumanía) y reeditada en 2010 y 2012.

20.      El manuscrito en lengua latina del príncipe Dimitrie Cantemir, sobre cuya base se realizó la edición crítica Slușanschi, fue descubierto en la Universidad de Harvard (Estados Unidos de América) en 1984. Para la realización de la primera edición, el profesor Slușanschi utilizó el facsímil publicado en Rumanía en 1999. Para la segunda edición utilizó las copias fotográficas puestas a disposición por la Universidad de Harvard.

21.      Además de la realización de la edición crítica Slușanschi, en latín, la obra de Dimitrie Cantemir también se publicó en rumano, en una traducción del profesor Slușanschi. Para ello, este último se refirió al texto en lengua latina establecido por su edición crítica, en su versión revisada y corregida.

22.      En 2013, a raíz del fallecimiento del profesor Slușanschi, TB y VP, en calidad de herederos de este último, cedieron a IHTR el derecho a utilizar las transcripciones y traducciones del profesor Slușanschi relativas a varios textos de Dimitrie Cantemir, entre ellos la edición crítica Slușanschi, para la realización de una edición integral de la obra de Dimitrie Cantemir. Posteriormente, el IHTR puso a disposición de la FNSA los trabajos del profesor Slușanschi.

23.      En 2015, la FNSA publicó, en dos volúmenes, la versión bilingüe latino-rumana de la obra titulada «Dimitrie Cantemir — Istoria măririi și decăderii Curții otomane» (Dimitrie Cantemir: historia de la expansión y decadencia de la Corte Otomana), que incluía el texto en latín acompañado de notas críticas elaboradas por los investigadores de la FNSA.

24.      El 8 de diciembre de 2015, TB y VP presentaron ante el Tribunalul București (Tribunal de Distrito de Bucarest, Rumanía) una demanda por infracción de los derechos de autor y solicitaron la indemnización de los daños morales y materiales sufridos como consecuencia de la publicación de la edición crítica integral de la FNSA.

25.      El 21 de diciembre de 2017, el Tribunalul București (Tribunal de Distrito de Bucarest) declaró que la edición crítica Slușanschi realizada en 2001 se había reproducido íntegramente en la edición de la FNSA y que esta última también había utilizado las adiciones o correcciones no publicadas en aquel momento, que el profesor Slușanschi había aportado a su propia edición y que pretendía utilizar en el futuro. Sin embargo, solo se hacía referencia al profesor Slușanschi en notas a pie de página. De este modo, el Tribunalul București (Tribunal de Distrito de Bucarest) reconoció la vulneración, por parte de IHTR y la FNSA, del derecho moral del profesor Slușanschi a ser reconocido como autor de la edición crítica Slușanschi y de los derechos patrimoniales de autor pertenecientes a sus herederos.

26.      A instancia de IHTR y de la FNSA, la Curtea de Apel București (Tribunal Superior de Bucarest, Rumanía) modificó parcialmente, el 7 de abril de 2021, la sentencia del Tribunalul București (Tribunal de Distrito de Bucarest), reduciendo el importe de la indemnización por daños morales adeudada con carácter solidario por IHTR y la FNSA, pero confirmando el importe de la indemnización por daños materiales que se había fijado. Consideró, entre otras cosas, que la edición crítica Slușanschi había requerido diversas intervenciones en la obra original, un proceso intelectual y un esfuerzo creativo, de modo que constituía una «obra derivada», en el sentido de la Legea nr.º 8/1996 privind dreptul de autor și drepturile conexe (Ley n.º 8/1996 sobre derechos de autor y derechos afines) y gozaba de la protección prevista por dicha Ley.

27.      IHTR y la FNSA interpusieron recurso de casación ante la Înalta Curte de Casație și Justiție (Tribunal Supremo), órgano jurisdiccional remitente, e impugnaron, en esencia, la calificación de «obra derivada» de una edición crítica. Alegaron que, en el caso de una obra de carácter científico escrita en una lengua muerta, que contiene reglas precisas de sintaxis y de construcción de las frases, se excluyen las decisiones creativas libres del autor, ya que el único objetivo es utilizar sus competencias profesionales para identificar las versiones del texto más próximas a la intención del autor de la obra original. Del mismo modo, sostuvieron que el grado de libertad del autor de una edición crítica es extremadamente limitado, incluso inexistente.

28.      El órgano jurisdiccional remitente se pregunta sobre la calificación de una «obra» protegida por los derechos de autor con arreglo al artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29 y, más concretamente, sobre los dos elementos acumulativos que deben concurrir a tal efecto, a saber: i) la existencia de un objeto original, en el sentido de que es a la vez necesario y suficiente que el objeto refleje la personalidad de su autor, manifestando las decisiones libres y creativas de este último, y ii) la existencia de un objeto identificable con suficiente precisión y objetividad.

29.      Así, el órgano jurisdiccional remitente se pregunta sobre la existencia real de «decisiones libres y creativas» por parte del autor de una edición crítica, cuando este pretende restituir la obra original de forma completa, comprensible y lo más próxima posible a la intención del autor de esa obra original. A tal efecto, el órgano jurisdiccional remitente indica que el autor de una edición crítica consulta el manuscrito original y puede introducir correcciones o adiciones en él, con el fin de garantizar que conserve su sentido, así como comentarios y explicaciones sobre la elección de los términos adecuados. Si bien el órgano jurisdiccional remitente considera que este trabajo no puede asimilarse a una reproducción o a una transcripción en facsímil de dicho manuscrito, se plantea la cuestión de si estas opciones y el aparato crítico que las rodea reflejan la creatividad y el «toque personal» del autor de la edición crítica o simplemente sus competencias profesionales y un esfuerzo intelectual indiscutible, que, sin embargo, no bastarían, según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, para constituir una obra original que pueda ser protegida por los derechos de autor.

30.      El órgano jurisdiccional remitente se pregunta también si una edición crítica puede considerarse una creación distinta de la obra original, si, por el contrario, se confunde con ella, en la medida en que su objetivo es restablecer el texto de la obra preexistente o, en su caso, si solo las notas críticas, los comentarios y las explicaciones del autor de la edición crítica tienen un objeto identificable de manera precisa y objetiva y solo a ellos podría concedérseles la condición de obra protegida por los derechos de autor.

31.      En estas circunstancias, la Înalta Curte de Casație și Justiție (Tribunal Supremo, Rumanía) decidió suspender el procedimiento y plantear al Tribunal de Justicia la siguiente cuestión prejudicial:

«¿Debe interpretarse el artículo 2, letra a), de la Directiva [2001/29] en el sentido de que una edición crítica de una obra, cuya finalidad consiste en establecer, a través del análisis del manuscrito, el texto de una obra original, acompañado de comentarios y del aparato crítico necesario, puede considerarse una obra protegida por el derecho de autor?»

32.      Han presentado observaciones escritas los Gobiernos rumano, francés e italiano, así como la Comisión Europea. IHTR y la Comisión también formularon observaciones orales en la vista celebrada el 19 de marzo de 2025.

**Análisis**

***Observaciones preliminares***

33.      Mediante su cuestión prejudicial, el órgano jurisdiccional remitente pregunta, en esencia, si el artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29 debe interpretarse en el sentido de que la edición crítica de una obra que ha pasado a ser de dominio público, ([13](#Footnote13)) cuyo objetivo es reconstruir el texto de dicha obra acompañándolo de comentarios y del aparato crítico necesario, puede considerarse una obra cuya reproducción está sujeta a la autorización del autor.

34.      De las alegaciones de las partes y de las dudas expresadas por el órgano jurisdiccional remitente se deduce, además, que persiste el interrogante de si, en términos absolutos, una edición crítica de una obra original puede calificarse de «obra» protegida por los derechos de autor, con arreglo al artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29.

35.      A este respecto, la Comisión llama la atención del Tribunal de Justicia sobre el artículo 5 de la Directiva 2006/116, que establece un plazo de protección específico para las «ediciones críticas y científicas» de obras que han pasado a ser de dominio público. La Comisión considera que la edición crítica Slușanschi no puede calificarse de «obra» protegida por los derechos de autor, en el sentido del artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29, y propone reformular la cuestión prejudicial para examinar el trabajo realizado por el profesor Slușanschi desde el punto de vista del artículo 5 de la Directiva 2006/116.

36.      Sin embargo, considero que no procede realizar tal examen ni la reformulación propuesta por la Comisión de la cuestión prejudicial.

37.      En efecto, es preciso señalar que, si bien la Directiva 2006/116 tiene por objeto armonizar los plazos de protección del derecho de autor y de los derechos afines, así como el punto de partida para el cálculo de dichos plazos, deja a los Estados miembros la tarea de regular determinados aspectos del ámbito de los derechos afines. Así, del artículo 5 y del considerando 19 de esta Directiva se desprende que los Estados miembros conservan la *facultad* de mantener o crear *derechos afines* al derecho de autor *para la protección de las ediciones críticas y científicas de obras que hayan pasado a ser de dominio público*. La duración de tal protección será entonces, a tenor del artículo 5, segunda frase, de dicha Directiva, de treinta años como máximo a partir de la fecha de la primera publicación lícita. ([14](#Footnote14))

38.      De ello se desprende, por una parte, que la protección concedida a las «ediciones críticas y científicas» de obras que hayan pasado a ser de dominio público, en el sentido del artículo 5 de la Directiva 2006/116, está comprendida en los derechos afines y no en los derechos de autor. ([15](#Footnote15)) Por otra parte, esta protección específica se aplica únicamente a las ediciones comprendidas en esta disposición en los Estados miembros que hayan establecido tal derecho afín.

39.      Pues bien, en el presente asunto, de los autos se desprende que Rumanía no ha ejercido la facultad de transponer el artículo 5 de la Directiva 2006/116 ni ha adoptado ninguna disposición legislativa que conceda a las ediciones críticas y científicas de obras que hayan pasado a ser de dominio público una protección específica en virtud de los derechos afines, extremo que fue confirmado en la vista. ([16](#Footnote16))

40.      Por lo tanto, el artículo 5 de la Directiva 2006/116 no es aplicable al litigio principal.

41.      Debo añadir que, cualquiera que sea la definición prevista de «ediciones críticas y científicas» de obras que hayan pasado a ser de dominio público y que gocen de protección en virtud de los derechos afines, con arreglo al artículo 5 de la Directiva 2006/116, ([17](#Footnote17)) no puede englobar las obras que puedan calificarse de «obras» y que gocen de protección en virtud de los derechos de autor, de conformidad con el artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29.

42.      La *facultad* conferida a los Estados miembros de mantener o crear un *derecho afín* relativo a la protección de las *ediciones críticas y científicas*, en el sentido del artículo 5 de la Directiva 2006/116, se entiende sin perjuicio de su *obligación* de conceder a los *autores* el derecho exclusivo a autorizar o prohibir la reproducción de sus *obras*, en virtud del artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29, ya que esta última disposición constituye una medida de armonización completa del contenido material del derecho que en ella se contempla. ([18](#Footnote18))

43.      Por consiguiente, a los efectos del presente asunto, abordaré, en primer lugar, las dudas sobre la posibilidad de considerar que las ediciones críticas de obras originales puedan calificarse de «obras protegidas» cuya reproducción está sujeta a la autorización del autor, con arreglo al artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29. En segundo lugar, examinaré más concretamente si la edición crítica de una obra que ha pasado a ser de dominio público, cuyo objetivo es reconstruir el texto de dicha obra acompañándolo de comentarios y del aparato crítico necesario, puede considerarse una obra protegida por los derechos de autor.

***Sobre la posibilidad de calificar de «obra» una edición crítica de una obra original***

44.      Ha de recordarse que, aunque no es parte contratante del Convenio de Berna, la Unión está, en virtud del artículo 1, apartado 4, del Tratado de la OMPI sobre derecho de autor, del que es parte y que la Directiva 2001/29 tiene por objeto aplicar, obligada a cumplir los artículos 1 a 21 del Convenio de Berna. ([19](#Footnote19))

45.      Pues bien, con arreglo al artículo 2, apartado 1, del Convenio de Berna, las obras literarias y artísticas comprenden *todas las producciones en el campo literario, científico y artístico*, cualquiera que sea el modo o forma de expresión. Esta disposición establece además, en su apartado 3, referido a las *obras derivadas*, que «estarán *protegidas como obras originales*, sin perjuicio de los derechos del autor de la obra original, [entre otras,] las traducciones […] y *demás transformaciones* de una obra literaria o artística». ([20](#Footnote20))

46.      Además, con arreglo al artículo 2 del Tratado de la OMPI sobre derecho de autor y al artículo 9, apartado 2, del Acuerdo ADPIC, que también forma parte del ordenamiento jurídico de la Unión, son las expresiones pero no las ideas, procedimientos, métodos de operación o conceptos matemáticos en sí los que pueden ser objeto de protección con arreglo al derecho de autor. ([21](#Footnote21))

47.      Por lo tanto, debe entenderse que el concepto de *«obra» protegida por el derecho de autor*, que figura en el artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29, engloba *tanto las obras primarias como las secundarias*, como son las *obras derivadas* que han sido creadas sobre la base de una o varias obras preexistentes.

48.      Una obra derivada es una obra que toma prestado de una o varias obras primeras, o incluso incorpora la totalidad o parte de una obra preexistente, y la transforma o le aporta, a su vez, una creación original que le confiere protección mediante el derecho de autor. Una obra de este tipo queda entonces protegida por el derecho de autor, al igual que una obra nueva, siendo las razones de esta nueva protección autónoma la originalidad o la creatividad que el autor de la obra derivada ha puesto en su actividad. Dicha protección se entenderá sin perjuicio de los derechos del autor de la obra u obras originales de la que o de las que se extrae la obra derivada. ([22](#Footnote22))

49.      Por otra parte, ningún elemento del Convenio de Berna permite considerar, por principio, que una edición crítica de una obra original, incluida una obra que ha pasado a ser de dominio público, no pueda, en su caso, reunir los requisitos exigidos para que se la califique como «obra derivada» y disfrute de la protección conferida por el derecho de autor. Tampoco el régimen de derechos de autor de la Unión contiene ningún fundamento jurídico que permita esta limitación. ([23](#Footnote23))

50.      Tal declaración general sería contraria a la voluntad del legislador de la Unión de garantizar un elevado nivel de protección de la propiedad intelectual mediante los derechos de autor y los derechos afines a los derechos de autor, que protegen y estimulan el desarrollo y la comercialización de nuevos productos y servicios, que son esenciales para la creación intelectual y la producción cultural, y que permiten a los autores, artistas intérpretes o ejecutantes y productores recibir una compensación adecuada por el uso de sus obras para poder continuar su labor creativa y artística, lo que se desprende expresamente de los considerandos 2, 4 y 9 a 11 de la Directiva 2001/29 y del considerando 11 de la Directiva 2006/116.

51.      Por lo tanto, una edición crítica de una obra original puede estar protegida por el derecho de autor en virtud del artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29, siempre que pueda calificarse de «obra» en el sentido de dicha Directiva.

52.      En estas circunstancias, se plantea ahora la cuestión de si la edición crítica de una obra que ha pasado a ser de dominio público, cuyo objetivo es reconstruir el texto de dicha obra acompañándolo de comentarios y del aparato crítico necesario, puede considerarse una obra derivada protegida por los derechos de autor, con arreglo al artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29.

***Sobre la edición crítica de una obra que ha pasado a ser de dominio público, cuyo objetivo es reconstruir el texto de dicha obra acompañ****ándolo** **de comentarios y de un aparato crítico***

53.      Del tenor del artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29 se desprende que la protección del derecho a autorizar o a prohibir la reproducción de que goza el autor tiene por objeto una «obra». Dado que esta Directiva no contiene una remisión expresa al Derecho de los Estados miembros para determinar el sentido y el alcance del concepto de «obra», este concepto debe ser normalmente objeto, en toda la Unión, de una interpretación autónoma y uniforme, habida cuenta de las exigencias tanto de la aplicación uniforme del Derecho de la Unión como del principio de igualdad. ([24](#Footnote24))

54.      Según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, para que un objeto pueda calificarse de «obra» en el sentido de la Directiva 2001/29, es necesario que concurran dos requisitos acumulativos. Por un lado, es necesario que el objeto en cuestión sea original, en el sentido de constituir una creación intelectual propia de su autor. Por otro lado, la calificación de «obra», en el sentido de la Directiva 2001/29, se reserva a los elementos de dicha obra que son expresión de tal creación intelectual, en el sentido de que una obra implica un objeto identificable con suficiente precisión y objetividad. ([25](#Footnote25))

*Sobre el criterio de originalidad*

55.      De la jurisprudencia se desprende que, para que un objeto pueda considerarse original, resulta necesario a la vez que suficiente que refleje la personalidad de su autor, manifestando las decisiones libres y creativas de este. En cambio, cuando la realización de un objeto ha venido determinada por consideraciones técnicas, reglas u otras exigencias que no han dejado espacio al ejercicio de la libertad creativa, ([26](#Footnote26)) o han dejado un lugar tan limitado que la idea y su expresión se confunden, ([27](#Footnote27)) no puede considerarse que dicho objeto presente la originalidad necesaria para poder constituir una obra.

56.      Para determinar si este es efectivamente el caso de una creación del ámbito literario, el Tribunal de Justicia ha precisado que el órgano jurisdiccional nacional deberá comprobar si, al elaborar el objeto en cuestión, el autor ha podido tomar decisiones libres y creativas aptas para transmitir al lector la singularidad de ese objeto, singularidad que no se derivará de las propias palabras consideradas aisladamente, sino de la elección, disposición y combinación de estas, mediante las que el autor haya expresado su espíritu creador de manera original y haya obtenido un resultado que constituya una creación intelectual. A este respecto, carecen de pertinencia el esfuerzo intelectual y la pericia dedicados a la creación del objeto. ([28](#Footnote28))

57.      Por otra parte, como señala acertadamente el órgano jurisdiccional remitente, el Tribunal de Justicia ya ha declarado que los programas de ordenador, las bases de datos o las fotografías pueden constituir «obras» protegidas por el derecho de autor en la medida de que constituyan originales en el sentido de creaciones intelectuales atribuidas a su autor. Lo mismo ocurre con los artículos de prensa, respecto a los cuales la creación intelectual original atribuida a su autor proviene normalmente de la forma de abordar el tema seleccionado y del registro lingüístico empleado para ello. ([29](#Footnote29)) Por lo que respecta a un retrato fotográfico, el Tribunal de Justicia ha indicado además que el autor puede tomar sus decisiones libres y creativas de diversas maneras y en diferentes momentos durante su realización, de modo que el margen de que dispone para practicar su capacidad creativa no es necesariamente escaso o incluso inexistente. ([30](#Footnote30))

58.      En cambio, el Tribunal de Justicia ha considerado que los informes militares que constituyan documentos puramente informativos, cuyo contenido esté determinado esencialmente por la información que incluyen, de manera que esta información y su expresión en esos informes se confundan y que dichos informes se caractericen por su sola función técnica, lo que excluye toda originalidad, no constituyen «obras». ([31](#Footnote31)) Lo mismo sucede con la constitución de una base de datos, respecto de la cual el criterio de la originalidad no se cumple cuando viene dictada por consideraciones técnicas, reglas o exigencias que no dejan lugar a la libertad creativa, sin que el trabajo y la pericia del autor puedan, en sí mismos, justificar su protección por el derecho de autor si no expresan ninguna originalidad en la selección o la disposición de tales datos. ([32](#Footnote32))

59.      No obstante, el Tribunal de Justicia añadió que un objeto que cumpla el requisito de originalidad puede acogerse a la protección del derecho de autor aunque su realización haya venido determinada por consideraciones técnicas, siempre que esa determinación no haya impedido al autor reflejar su personalidad en ese objeto manifestando decisiones libres y creativas. ([33](#Footnote33))

60.      De esta jurisprudencia se deduce que el criterio esencial que permite determinar si un objeto constituye una creación intelectual propia de su autor pertenece, en esencia, a la expresión de la capacidad creativa del autor, a la posibilidad de tomar decisiones libres y creativas y, de este modo, de reflejar su personalidad.

61.      Por lo tanto, en el presente asunto, el órgano jurisdiccional remitente debe determinar si la edición crítica de una obra que ha pasado a ser de dominio público, cuyo objetivo es reconstruir el texto de dicha obra acompañándolo de comentarios y del aparato crítico necesario, constituye una creación intelectual que refleja la libertad de elección y la personalidad de su autor, de modo que cumple el requisito de originalidad.

62.      A este respecto, de los autos se desprende que la edición crítica Slușanschi no se ajusta a una mera reproducción del manuscrito en latín del príncipe Dimitrie Cantemir, ni del facsímil de dicho manuscrito. En el marco de la realización de esta edición crítica, el profesor Slușanschi intervino en el texto original, procediendo a correcciones y adiciones, con el fin de reconstruir el texto de la obra original de forma completa, comprensible y lo más próxima posible a la intención del autor de dicha obra original.

63.      Pues bien, no creo que pueda considerarse, por principio, que cuando un autor intenta reconstruir una obra literaria incompleta en la forma que considere más próxima posible a la elaborada por el autor de la obra original, solo aporta un trabajo de investigación, una pericia o un esfuerzo intelectual carente de toda creación personal. Por el contrario, puede que el autor tenga la posibilidad de elegir entre varias opciones. Es probable que las decisiones gramaticales, léxicas, literarias y estilísticas que efectúa vengan dictadas, o al menos influidas, por sus años de experiencia, su pericia filológica, sus conocimientos y su comprensión de la época en la que se redactó la obra original y del período histórico cubierto por dicha obra, su conocimiento del autor de la obra original, su estilo y su expresión lingüística, así como por su interpretación de lo que percibe como la intención de dicho autor. Cuando el autor de la edición crítica recurre no solo a su oficio y a sus conocimientos del autor, de la lengua, de la época y de la obra original, sino también a su propia imaginación, a sus intuiciones y a su sensibilidad para inventar o reinventar los elementos perdidos o incomprensibles, intentando a la vez mantenerse fiel al espíritu de la obra original, hace obra creativa e imprime su personalidad en la obra ajena, de modo que crea una obra derivada.

64.      Los comentarios y el aparato crítico constituido por las notas críticas y las explicaciones relativas a las correcciones, las sustituciones de palabras o las adiciones eventualmente necesarias para el carácter comprensible del manuscrito original, así como las diversas versiones lingüísticas o las variantes de palabras o expresiones que se hayan descartado, constituyen también una creación intelectual propia del autor de la edición crítica.

65.      Por otra parte, el criterio de originalidad puede expresarse a través de la composición de la edición crítica, la estructura conferida a la obra, su conformación, así como la disposición del texto original en relación con los comentarios y el aparato crítico. ([34](#Footnote34)) El autor de tal obra imprime así su «toque personal» a la obra creada y no puede considerarse que la edición crítica se confunda con la obra original.

66.      Además, aun suponiendo que una edición crítica tenga por objeto reconstruir la obra original tal como esta debería ser según la idea que se hace de ella la persona que la reconstruye, y que la lengua de dicha obra original sea una lengua caracterizada por normas precisas de sintaxis y de construcción de las frases, tales exigencias, así como el hecho de que la redacción de esa edición haya venido dictada por un cierto número de reglas sintácticas, no permiten excluir por principio toda originalidad.

67.      No sucedería lo mismo si la redacción de la edición crítica viniera meramente dictada por intervenciones técnicas, reglas o exigencias carentes de libertad creativa. Podría entonces parecer que el autor de una edición crítica se ha limitado a realizar una reconstrucción servil a partir de documentos suficientemente precisos y completos para no tener que tomar ninguna iniciativa creativa. El trabajo y la pericia, por complejos y minuciosos que sean, no pueden, como tales, justificar la protección de tal edición mediante el derecho de autor si no expresan ninguna originalidad en la selección o disposición de la información contenida en ella.

68.      Por consiguiente, según las circunstancias, la reconstrucción de una obra que ha pasado a ser de dominio público puede asemejarse a la creación de una obra derivada, que presenta una originalidad, en la medida en que el autor haya tomado prestadas o haya incorporado creaciones preexistentes. Para ello, hay que investigar en qué consistió la intervención del autor de la edición crítica con respecto a la obra original. ([35](#Footnote35)) A este respecto, corresponde al órgano jurisdiccional nacional que conoce del asunto tener en cuenta la totalidad de los elementos pertinentes del litigio principal. ([36](#Footnote36)) El tipo de obras en cuestión y las competencias específicas de otros investigadores que realizan estudios idénticos o similares pueden ser útiles, en particular, para comprender lo que debe calificarse de «obra autónoma», protegida de forma independiente por los derechos de autor, y lo que es simplemente una reedición científica de conocimientos de dominio público.

*Sobre la existencia de un objeto identificable*

69.      El Tribunal de Justicia ha precisado que el concepto de «obra» a que se refiere la Directiva 2001/29 implica necesariamente la existencia de un objeto identificable con suficiente precisión y objetividad. Por una parte, las autoridades a las que corresponde velar por la protección de las facultades exclusivas inherentes a los derechos de autor deben estar en condiciones de conocer con claridad y precisión el objeto protegido. Lo mismo puede decirse de los terceros frente a quienes cabe oponer la protección reivindicada por el autor. Por otra parte, la necesidad de descartar cualquier elemento de subjetividad, perjudicial para la seguridad jurídica, en el proceso de identificación del citado objeto implica que este ha de ser expresado de forma objetiva. ([37](#Footnote37))

70.      Considero que una edición crítica de una obra original puede, en su totalidad, ser objeto de una identificación precisa y objetiva. ([38](#Footnote38)) No es necesario distinguir, por un lado, las partes correspondientes a la obra original, que en su caso hayan sido objeto de modificaciones textuales, y, por otro lado, los comentarios, notas críticas o explicaciones que las acompañan para, en su caso, discernir las prestaciones que dan lugar al derecho de autor y las que se sustraen a él. Una «protección separable», que solo se concedería sistemáticamente a los comentarios, notas críticas o explicaciones, entrañaría el riesgo de desmembrar una obra que solo tiene sentido en su conjunto, en particular cuando tales comentarios, notas o explicaciones completan una parte específica del texto de la obra original que comentan o analizan, o guardan relación con tal parte específica. ([39](#Footnote39))

71.      Si bien no podría decirse lo mismo de los prefacios, introducciones o conclusiones, cuyo carácter «separable» del resto de la obra cabe imaginar más fácilmente, corresponde en cualquier caso al órgano jurisdiccional remitente determinar los elementos de la obra que son la expresión de la creación intelectual del autor y que pueden identificarse con suficiente precisión y objetividad, tanto si componen la obra en su conjunto como si son meras partes de ella.

*Contenido de la protección*

72.      Cuando un objeto presenta las características recordadas en los puntos 55 y 69 de las presentes conclusiones y constituye, por ello, una obra, debe, como tal, disfrutar de protección en virtud de los derechos de autor, de conformidad con la Directiva 2001/29, debiendo observarse que el alcance de esta protección no depende del grado de libertad creativa del que ha dispuesto su autor y que, por lo tanto, no es inferior a aquella de la que disfruta toda obra comprendida en el ámbito de aplicación de dicha Directiva. ([40](#Footnote40))

73.      Ha de añadirse que la infracción de los derechos de autor no implica necesariamente la reproducción íntegra de la obra, sino que puede consistir en una reproducción parcial. En efecto, las diferentes partes que integran una obra también gozarán de la protección del artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29, siempre que contengan determinados elementos que expresen la creación intelectual del autor. Por otra parte, no puede descartarse que determinadas frases sueltas, o incluso algún elemento de las frases que integran el texto, puedan transmitir al lector la singularidad de una determinada publicación, haciéndolo partícipe de un elemento que condensa la expresión de la creación intelectual única del autor, de modo que tales frases o elementos de frases podrían ser objeto de la protección prevista en el artículo 2, letra a), de dicha Directiva. ([41](#Footnote41))

74.      Dicho esto, no deben soslayarse o subestimarse las inquietudes expresadas por la Comisión en la vista, según las cuales admitir la existencia de un derecho de autor sobre ediciones críticas de obras que han pasado a ser de dominio público equivaldría a sacar del dominio público obras que pertenecían a él.

75.      El reconocimiento del derecho de autor sobre una obra literaria derivada no da lugar a que las obras originales vuelvan a entrar en el ámbito privado ni otorga al autor de dicha obra derivada derecho exclusivo alguno sobre las obras originales. La explotación de las obras que han pasado a ser de dominio público siempre es posible, ya que estas no están (o ya no están) protegidas individualmente por un derecho de autor, de modo que cada uno es libre de reproducirlas o incluso de adaptarlas de forma diferente a la de la obra derivada. ([42](#Footnote42))

76.      A este respecto, me parece importante añadir, a mayor abundamiento, que de una jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos se desprende que pueden darse situaciones excepcionales en las que, según el tipo de discurso o de información de que se trate, el derecho de autor deba ceder ante el derecho a la libertad de expresión, que comprende la libertad de recibir o de comunicar informaciones, consagrado en el artículo 10 del Convenio Europeo de Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, firmado en Roma el 4 de noviembre de 1950. Así podría suceder, en particular, en la situación en que la comunicación de la obra protegida contribuyera al debate de interés general. ([43](#Footnote43)) Es preciso entonces ponderar los intereses en juego, a saber, por una parte, el interés general y la necesidad de que el público pueda acceder libremente a una obra que ha pasado a ser de dominio público o incluso el derecho a recibir información y, por otra parte, la protección de las obras, incluidas las obras derivadas.

77.      En definitiva, si bien es esencial que las obras que hayan pasado a ser de dominio público puedan ser libremente explotadas por todos, no sucede lo mismo, en principio, con las obras derivadas de dichas obras, que pueden consistir, en particular, en versiones reconstruidas, comentadas o analizadas. Sin embargo, no se trata de proteger un trabajo carente de toda creatividad, ya que la edición crítica de una obra que ha pasado a ser de dominio público solo puede dar lugar al derecho de autor si implica la creación de una obra intelectual original.

**Conclusión**

78.      Habida cuenta de las consideraciones que preceden, propongo al Tribunal de Justicia que responda del siguiente modo a la cuestión prejudicial planteada por la Înalta Curte de Casație și Justiție (Tribunal Supremo, Rumanía):

El artículo 2, letra a), de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información,

debe interpretarse en el sentido de que

la edición crítica de una obra que ha pasado a ser de dominio público, cuyo objetivo es reconstruir el texto de dicha obra acompañándolo de comentarios y del aparato crítico necesario, puede considerarse una obra cuya reproducción está sujeta a la autorización del autor, siempre que sea una creación intelectual del autor que refleje la personalidad de este último, manifestando sus decisiones libres y creativas, y esté dotada de un objeto identificable con suficiente precisión y objetividad. Corresponde al órgano jurisdiccional nacional comprobar si ello es así en cada caso concreto.

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[1](#Footref1)      Lengua original: francés.

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[2](#Footref2)      En el Reino Unido se introdujeron restricciones a la impresión en virtud de la Licensing of the Press Act 1662 — An Act for preventing the frequent Abuses in printing seditious treasonable and unlicensed Books and Pamphlets and for regulating of Printing and Printing Presses (Ley de 1662 sobre las licencias de prensa — Ley que tiene por objeto evitar los abusos frecuentes en la impression de libros y de panfletos sediciosos, desleales y no autorizados, y regular la impression y las imprentas).

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[3](#Footref3)      An Act for the Encouragement of Learning, by Vesting the Copies of Printed Books in the Authors or Purchasers of such Copies, during the Times therein mentioned (Ley de fomento del aprendizaje mediante la concesión de los ejemplares de libros impresos a los autores o a los adquirentes de tales ejemplares, por los periodos mencionados en ella).

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[4](#Footref4)      Véanse, a este respecto, la teoría de la propiedad (o de la apropiación) de John Locke y Georg Wilhelm Friedrich Hegel, así como la teoría del derecho de la personalidad de Emmanuel Kant. Véanse también Strowel, A., *Droit d’auteur et Copyright*. *Divergences et Convergences.* *Étude de droit comparé*, 1993, Bruylant, pp. 90 a 93, 98 y 99, 174 a 190 y p. 491; Hughes, J., «Locke’s 1694 Memorandum (and More Incomplete Copyright Historiographies)», *Cardozo Arts & Entertainment Law Journal*, vol. 27, n.º 167, 2010, pp. 555 a 572; Fabri, E., «De l’appropriation à la propriété: John Locke et la fécondité d’un malentendu devenu classique», *Philosophiques*, vol. 43, n.º 2, 2016, pp. 343 a 369.

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[5](#Footref5)      En lo sucesivo, «Convención de Roma».

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[6](#Footref6)      Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información (DO 2001, L 167, p. 10).

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[7](#Footref7)      DO 2000, L 89, p. 6 (en lo sucessivo, «Tratado de la OMPI sobre los derechos de autor»).

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[8](#Footref8)      DO 1994, L 336, p. 1.

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[9](#Footref9)      DO 1993, L 290, p. 9.

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[10](#Footref10)      DO 2006, L 372, p. 12.

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[11](#Footref11)      M. Of., parte I, n.º 60/26 de marzo de 1996.

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[12](#Footref12)      M. Of., parte I, n.º 489 de junio de 2018.

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[13](#Footref13)      El litigio principal no se refiere a la publicación de una edición crítica de una obra original aún sujeta a los derechos de autor.

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[14](#Footref14)      El artículo 5 y el considerando 19 de la Directiva 2006/116, cuya formulación es esencialmente idéntica a la del artículo 5 y el considerando 20 de la Directiva 93/98, se introdujeron a petición de la República Italiana, que era entonces el único Estado miembro en el que existía tal derecho. Véanse, entre otros, «Note from Presidency to COREPER attaching consolidated text of Amended Proposal» del Consejo, de 17 de mayo de 1993, documento n.º 6614/93, p. 7; «Report from Presidency to COREPER» del Consejo, de 7 de junio de 1993, documento n.º 1700/93, p. 6.

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[15](#Footref15)      La dicotomía entre los derechos de autor *stricto sensu* y los derechos afines a los derechos de autor se traduce, a nivel internacional, en la distinta protección que conceden, en particular, el Convenio de Berna y la Convención de Roma. Véanse las conclusiones del Abogado General Collins presentadas en el asunto Seven.One Entertainment Group (C‑260/22, EU:C:2023:583), nota a pie de página 12.

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[16](#Footref16)      En la vista, la Comisión indicó que solo siete Estados miembros han transpuesto expresamente el artículo 5 de la Directiva 2006/116, a saber, la República Federal de Alemania, la República de Estonia, el Reino de España, la República Italiana, la República de Polonia, la República Portuguesa y la República de Eslovenia.

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[17](#Footref17)      Ha de precisarse que el concepto de «ediciones críticas y científicas» que figura en el artículo 5 de la Directiva 2006/116 no contiene ninguna remisión expresa al Derecho de los Estados miembros para determinar su sentido y su alcance, de modo que normalmente debe ser objeto de una interpretación autónoma y uniforme en toda la Unión [véase, en este sentido, en particular, la sentencia de 6 de marzo de 2025, ONB y otros (C‑575/23, EU:C:2025:141), apartado 87 y jurisprudencia citada.] Por lo tanto, este concepto no puede englobar sistemáticamente las obras comprendidas en el ámbito de aplicación de las diferentes definiciones de «ediciones críticas» que figuran en los diccionarios nacionales del lenguaje corriente, que en la actualidad pueden tener realidades diversas.

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[18](#Footref18)      Véase la sentencia de 29 de julio de 2019, Funke Medien NRW (C‑469/17, en lo sucesivo, «sentencia Funke Medien NRW», EU:C:2019:623), apartado 38 y jurisprudencia citada.

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[19](#Footref19)      Véase la sentencia de 13 de noviembre de 2018, Levola Hengelo (C‑310/17, en lo sucesivo, «sentencia Levola Hengelo», EU:C:2018:899), apartado 38 y jurisprudencia citada.

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[20](#Footref20)      El subrayado es mío.

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[21](#Footref21)      Sentencia Levola Hengelo, apartado 39 y jurisprudencia citada.

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[22](#Footref22)      A este respecto, véanse, entre otros, Léger, P., «La mise à l’épreuve des limites au droit d’auteur par les œuvres transformatrices», *La propriété intellectuelle renouvelée par le numérique*, París, Dalloz, 2020, p. 184; Margony, T. y Perry, M., «Scientific and Critical Editions of Public Domain Works: An Example of European Copyright Law (Dis)Harmonization», *Canadian Intellectual Property Review*, vol. 27, p. 164; Desbois, H., *Le droit d’auteur en France,* París, Dalloz, 1978 (3.ª ed.), puntos 6 y 22 a 30.

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[23](#Footref23)      Ha de señalarse que, en sus conclusiones presentadas en el asunto Sony Music Entertainment (C‑240/07, EU:C:2008:303), puntos 51 y 52, el Abogado General Ruiz-Jarabo Colomer indicó que, en relación con ediciones críticas y científicas de obras que hayan pasado a ser de dominio público, así como de las fotografías que no sean originales, y dado que no se impone a los Estados miembros obligación alguna de garantizarlos en toda la Comunidad, «decae cualquier pretensión de reclamar [tales derechos] donde los Estados miembros, en el ejercicio de su potestad, los desconocen». En mi opinión, procede situar este punto en su contexto. Por una parte, el Abogado General quiso señalar un «límite al ímpetu unificador europeo» en materia de derechos de autor y derechos afines. Por otra parte, a la vista de la doctrina a la que se remite a tal efecto, se trataba, en mi opinión, de precisar que la entrada en vigor de la Directiva 2006/116 no tenía por efecto dar lugar a una protección para las ediciones críticas y científicas cuando estas no estaban previamente protegidas por el Derecho nacional. Sin embargo, solo puede ser así para aquellas obras que no puedan calificarse de «obras» por derecho propio.

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[24](#Footref24)      Véase la sentencia Levola Hengelo, apartado 33.

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[25](#Footref25)      Véanse, en este sentido, las sentencias de 4 de octubre de 2011, Football Association Premier League y otros (C‑403/08 y C‑429/08, EU:C:2011:631), apartados 156 y 159; Levola Hengelo, apartados 35 a 40, y de 12 de septiembre de 2019, Cofemel (C‑683/17, en lo sucesivo, «sentencia Cofemel», EU:C:2019:721), apartado 32.

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[26](#Footref26)      Véase la sentencia Cofemel, apartados 30 y 31 y jurisprudencia citada.

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[27](#Footref27)      Véase la sentencia de 11 de junio de 2020, Brompton Bicycle (C‑833/18, en lo sucesivo, «sentencia Brompton Bicyle», EU:C:2020:461), apartado 31.

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[28](#Footref28)      Véanse, en este sentido, las sentencias de 16 de julio de 2009, Infopaq International (C‑5/08, en lo sucesivo, «sentencia Infopaq International», EU:C:2009:89), apartados 45 y 46; de 1 de marzo de 2012, Football Dataco y otros (C‑604/10, EU:C:2012:115), apartado 33, y Funke Medien NRW, apartado 23.

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[29](#Footref29)      Véase, en este sentido, la sentencia Infopaq International, apartados 35 y 44 a 46.

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[30](#Footref30)      Véase la sentencia de 1 de diciembre de 2011, Painer (C‑145/10, EU:C:2011:798), apartados 90 a 93.

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[31](#Footref31)      Véase la sentencia Funke Medien NRW, apartado 24.

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[32](#Footref32)      Véase la sentencia de 1 de marzo de 2012, Football Dataco y otros (C‑604/10, EU:C:2012:115), apartados 39 y 42.

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[33](#Footref33)      Véase, en este sentido, la sentencia Brompton Bicycle, apartado 26.

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[34](#Footref34)      Del mismo modo, como se desprende del considerando 13 de la Directiva 2006/116, «las colecciones están protegidas con arreglo a lo dispuesto en el apartado 5 del artículo 2 del Convenio de Berna, cuando, por la selección o disposición de las materias, constituyan creaciones intelectuales. Dichas obras están protegidas como tales, sin perjuicio de los derechos de los autores sobre cada una de las obras que forman parte de dichas colecciones». Las colecciones, como obras por derecho propio, expresan así una originalidad por su composición.

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[35](#Footref35)      En la vista de 19 de marzo de 2025, sometí a debate el ejemplo musical extraído de las ediciones de trabajo del pianista Alfred Cortot, conocido por haber acompañado las partituras de algunos grandes compositores de comentarios diversos, consejos, ejercicios prácticos, etc., que se intercalan en las reproducciones de las partituras originales, añadiéndoles, en su caso, lo que cabe considerar como notas a pie de página. Con la voluntad de ayudar a los alumnos a progresar no solo en el control de la técnica, sino también en la comprensión de obras maestras musicales, Alfred Cortot adoptó decisiones artísticas personales a partir de su propia interpretación de dichas obras. A este respecto, véase Gavoty, B., *Alfred Cortot. Biographie*, Buchet/Chastel, París, 2012, p. 357 (nota a pie de página omitida) y p. 358: «Como es natural, dado el éxito de su *Méthode*, Cortot tuvo la idea de publicar las *Éditions de Travail*, dedicadas a obras maestras de los maestros románticos: Chopin, Schumann, Schubert, Liszt, Weber y Mendelssohn, en total 76 fascículos, que incluyen, por supuesto, las propias obras, digitadas y revisadas, y, a pie de página, los comentarios y ejercicios sugeridos para resolver las principales dificultades. […] Las […] *Éditions de Travail* contienen una gran riqueza de manifestaciones estéticas destinadas a estimular la imaginación del ejecutante». Véase, asimismo, Anselmini, F. y Jacobs, R., *Alfred Cortot*, Fayard, París, 2018, pp. 285 a 298.

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[36](#Footref36)      Véase, en este sentido, la sentencia Brompton Bicycle, apartado 38 y fallo; el Tribunal de Justicia precisó que se trata de los elementos pertinentes del caso concreto, tal y como existían durante la concepción de ese objeto, independientemente de los factores exteriores y posteriores a la creación del objeto (apartado 37).

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[37](#Footref37)      Véase la sentencia Cofemel, apartados 32 y 33 y jurisprudencia citada.

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[38](#Footref38)      El litigio principal versa sobre una creación *literaria*. No obstante, debo precisar que podría ser de otro modo en el caso de una obra *artística* que haya sido objeto de una restauración y cuyo original, por definición, ya no exista, ya que los elementos restaurados o acondicionados habrían pasado a ser indisociables de la obra inicial.

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[39](#Footref39)      Así sucede, en mi opinión, con las *Éditions de travail* de Alfred Cortot, ya mencionadas en la nota pie de página 35 de las presentes conclusiones. No puede considerarse que solo los diversos comentarios de Alfred Cortot puedan protegerse separadamente de las partituras que enriquecen y sin las cuales resultarían incomprensibles.

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[40](#Footref40)      Sentencia Cofemel, apartado 35 y jurisprudencia citada.

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[41](#Footref41)      Véase la sentencia Infopaq International, apartados 38, 39 y 47. Debe precisarse que, en el caso de una protección «separable» que se hubiera concedido a determinadas partes de una obra, como los prefacios, las introducciones y las conclusiones, en los términos expuestos en el punto 71 de las presentes conclusiones, la reproducción de un pasaje, o incluso de una frase, de la parte o partes protegidas podría constituir una infracción de los derechos de autor.

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[42](#Footref42)      Así, retomando el ejemplo mencionado por la Comisión en la vista, una vez que hayan pasado a ser de dominio público, los escritos de los hombres de Estado o los diarios de los políticos podrán ser objeto de ediciones críticas que, en su caso, gozarán de una protección en virtud de los derechos de autor, siempre que los autores de tales ediciones hayan podido manifestar decisiones libres y creativas que reflejen su personalidad. En cambio, los autores de estas ediciones críticas no podrán impedir la reproducción de la obra original en la que se hayan basado.

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[43](#Footref43)      Véase Voorhoof, D., «Freedom of expression and the right to information: Implications for copyright», *Research Handbook on Human Rights and Intellectual Property*, Geiger, C. (ed.), Elgar publishing, 2015, p. 331; sentencia del TEDH de 10 de enero de 2013, Ashby Donald y otros c. Francia (CE:ECHR:2013:0110JUD003676908), y resolución del TEDH de 19 de febrero de 2013, Fredrik Neij y Peter Sunde Kolmisoppi c. Suecia (CE:ECHR:2013:0219DEC004039712). Véase también la sentencia de 29 de julio de 2019, Spiegel Online (C‑516/17, EU:C:2019:625), apartados 57 a 59, así como las conclusiones del Abogado General Szpunar presentadas en el asunto Funke Medien NRW (C‑469/17, EU:C:2018:870), puntos 40 a 42.

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