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Language: es
Format: md

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# 52012DC0060

**COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES La innovación al servicio del crecimiento sostenible: una bioeconomía para Europa /\* COM/2012/060 final \*/**

  

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL
PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL
COMITÉ DE LAS REGIONES

La innovación al servicio del
crecimiento sostenible: una bioeconomía para Europa

Estrategia
sobre «La innovación al servicio del crecimiento sostenible: una bioeconomía
para Europa»

1.
Una Estrategia de Bioeconomía para Europa

Para hacer frente al crecimiento de la
población mundial, al rápido agotamiento de muchos recursos, al aumento de la
presión sobre el medio ambiente y al cambio climático, Europa necesita cambiar
radicalmente su manera de producir, consumir, transformar, almacenar, reciclar
y eliminar los recursos biológicos. La estrategia Europa 2020 propone una
bioeconomía como elemento clave para el crecimiento inteligente y ecológico en
Europa. Los avances en la investigación sobre bioeconomía y la absorción de la
innovación permitirán a Europa mejorar la gestión de sus recursos biológicos
renovables y abrir mercados nuevos y diversificados de alimentos y
bioproductos. El establecimiento de una bioeconomía en Europa ofrece grandes
posibilidades: puede mantener y crear crecimiento económico y puestos de
trabajo en las zonas rurales, costeras e industriales, reducir la dependencia
de los combustibles fósiles y mejorar la sostenibilidad económica y
medioambiental de la producción primaria[1] y de las industrias de transformación. La
bioeconomía contribuye así sensiblemente al logro de los objetivos de las
iniciativas emblemáticas de Europa 2020 «Unión por la innovación» y «Una Europa
que utilice eficazmente los recursos».

La Estrategia de Bioeconomía y su Plan de
Acción se proponen allanar el camino hacia una sociedad más innovadora y
competitiva, que utilice con más eficiencia los recursos y en la que se
concilien la seguridad alimentaria y el uso sostenible de recursos renovables
con fines industriales, asegurando al mismo tiempo la protección del medio
ambiente. Ambos inspirarán las agendas de investigación e innovación en los
sectores bioeconómicos y contribuirán a una mayor coherencia de la política de
medio ambiente, unas mejores relaciones entre las políticas bioeconómicas
nacional, de la UE y mundial y un diálogo público más comprometido. Favorecerán
las sinergias y respetarán la complementariedad con otros ámbitos políticos,
instrumentos y fuentes de financiación que comparten y abordan los mismos
objetivos, tales como las políticas comunes agrícola y pesquera (PAC y PPC), la
Política Marítima Integrada (PMI), y las políticas de medio ambiente,
industria, empleo, energética y sanitaria.

La Estrategia se basa en el Séptimo
Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico (7º PM) y en el Programa
Marco de Investigación e Innovación (Horizonte 2020). El documento de trabajo
adjunto de los servicios de la Comisión incluye información más detallada sobre
la Estrategia de Bioeconomía.

1.1.
Lo que está en juego

Europa se enfrenta a una explotación sin
precedentes e insostenible de sus recursos naturales, a cambios significativos
y potencialmente irreversibles en su clima y a una pérdida constante de
biodiversidad que amenaza la estabilidad de los sistemas vivos de los que
depende. Esta situación se ve agravada por el crecimiento de la población
mundial, que se prevé aumente en más de un 30 % en los próximos 40 años,
pasando de 7 000 millones en 2012 a más de 9 000 millones en 2050. La
superación de estos retos complejos e interrelacionados exige investigación e
innovación a fin de lograr unos cambios rápidos, concertados y sostenidos en el
estilo de vida y el uso de los recursos en todos los niveles de la sociedad y
la economía. El bienestar social y personal de los ciudadanos europeos y de las
generaciones futuras dependerá de cómo se efectúen las transformaciones
necesarias.

Durante las últimas décadas, la UE ha
puesto en marcha o revisado numerosas políticas para afrontar estos retos e
impulsar la transformación de la economía europea. Sin embargo, la complejidad
de las interdependencias existentes entre los retos puede llevar a conflictos,
como la controversia sobre los usos que compiten entre sí por la biomasa. Esta
deriva de la preocupación por el potencial impacto sobre la seguridad
alimentaria de la creciente demanda de recursos biológicos renovables por parte
de otros sectores, por el uso de los recursos naturales escasos y por el medio
ambiente en Europa y terceros países. Abordar estas cuestiones
pluridimensionales requiere un planteamiento estratégico y global que implica
diferentes políticas. Es necesaria una interacción con conocimiento de causa
para promover la coherencia entre las políticas, reducir las duplicidades y
mejorar la velocidad y el alcance de la innovación. En particular, es necesaria
una mayor interacción y armonización entre la investigación e innovación de la
UE y las prioridades de las políticas de apoyo a la bioeconomía.

La bioeconomía proporciona una base útil
para este enfoque, ya que abarca la producción de recursos biológicos
renovables y la conversión de estos recursos y los flujos de residuos en
productos con valor añadido, como alimentos, piensos, bioproductos[2]
y bioenergía. Sus sectores e industrias[3]
tienen un fuerte potencial de innovación debido a que utilizan una amplia gama
amplia de ciencias y tecnologías industriales y de capacitación[4],
junto con conocimientos locales y tácitos.

1.2.
Afrontar los retos sociales

La naturaleza transversal de la
bioeconomía ofrece una oportunidad única para abordar globalmente retos
sociales interrelacionados, como la seguridad alimentaria, la escasez de los
recursos naturales, la dependencia de los recursos fósiles y el cambio
climático, al tiempo que se consigue un crecimiento económico sostenible.

Garantizar la seguridad alimentaria

Se cree que el crecimiento de la
población mundial de aquí a 2050 provocará un aumento del 70 % en la
demanda de alimentos, y en particular una duplicación del consumo mundial de
carne. La Estrategia de Bioeconomía contribuirá a afrontar este reto desde una
perspectiva mundial, desarrollando la base de conocimientos que permita un
aumento sostenible de la producción primaria y teniendo en cuenta todas las
opciones, desde la ciencia de vanguardia a los conocimientos locales y tácitos.
También fomentará los cambios en las pautas de producción y consumo y el
desarrollo de dietas más sanas y sostenibles.

Solo la industria alimentaria y los
hogares de la UE desperdician alrededor de 90 millones de toneladas de
alimentos anualmente, o 180 kg por persona, sin tener en cuenta las pérdidas en
la agricultura y la pesca. La Estrategia apoyará las cadenas de suministro de
alimentos que utilicen eficientemente los recursos, en consonancia con la hoja
de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos y la iniciativa
sobre el «crecimiento azul».

Gestionar de manera sostenible los
recursos naturales

La agricultura, la silvicultura, la pesca
y la acuicultura precisan de varios recursos esenciales y limitados para
producir biomasa. Entre ellos figuran los terrenos, el espacio marino, unos
suelos fértiles y en buenas condiciones, el agua y los ecosistemas sanos, pero
también recursos como los minerales y la energía para la producción de abonos.
Su uso implica también importantes costes de oportunidad relacionados con el
agotamiento o la pérdida de servicios ecosistémicos. Toda vez que los usos que
rivalizan por la biomasa y el legado de la explotación en el pasado someten a
estos recursos a una fuerte presión, la UE necesita producir «más con menos» y
desarrollar una agricultura, una pesca y una acuicultura inteligentes y
sostenibles.

La Estrategia de Bioeconomía pretende
mejorar la base de conocimientos y fomentar la innovación a fin de incrementar
la productividad garantizando al mismo tiempo el uso sostenible de los recursos
y reduciendo la presión sobre el medio ambiente. La reducción de la
biodiversidad puede degradar de forma significativa la calidad de los recursos
y empeorar al mismo tiempo los rendimientos de la producción primaria, sobre
todo en la silvicultura y la pesca. La Estrategia apoyará, por lo tanto, la
aplicación de una gestión basada en los ecosistemas. Tratará de conseguir sinergias
y complementariedades con la PAC, la PPC, la PMI y las políticas de medio
ambiente de la UE sobre eficiencia de los recursos, uso sostenible de los
recursos naturales, protección de la biodiversidad y de los hábitats, así como
prestación de servicios ecosistémicos.

Los retos mundiales exigen soluciones
mundiales. La Estrategia de Bioeconomía respaldará un enfoque mundial con
respecto a la utilización más sostenible de los recursos. En particular, se
procurará alcanzar un entendimiento común a escala internacional en materia de
sostenibilidad de la biomasa y mejores prácticas para abrir nuevos mercados,
diversificar la producción y abordar los problemas de seguridad alimentaria a
largo plazo.

Reducir
la dependencia de los recursos no renovables

La economía
europea depende en gran medida de los recursos fósiles como fuentes de energía
y de carbono, por lo que es vulnerable a la inseguridad y contracción del
suministro y a la volatilidad del mercado. Para seguir siendo competitiva, la
UE debe convertirse en una sociedad con bajas emisiones de carbono en la que
las industrias que utilizan eficientemente los recursos, los bioproductos y la
bioenergía contribuyen al crecimiento ecológico y a la competitividad.

La
Estrategia de Bioeconomía incluirá los resultados de la iniciativa sobre
mercados líderes relativa a los bioproductos y respaldará la iniciativa sobre
«crecimiento azul», los objetivos de las directivas sobre energía renovable y
calidad de los combustibles y el plan estratégico sobre tecnología energética,
mejorando la base de conocimientos y fomentando la innovación para producir
biomasa de calidad (por ejemplo, cultivos industriales) a un precio competitivo
sin comprometer la seguridad alimentaria, aumentar la presión sobre la
producción primaria o el medio ambiente ni falsear los mercados en favor de los
usos energéticos. Además, ayudará a comprender la disponibilidad y la demanda
de biomasa actuales y futuras y la competencia entre usos de la biomasa,
incluido su potencial de atenuación del cambio climático, con el fin de
garantizar el éxito a largo plazo de la bioeconomía. En particular, supone
hacer más accesibles las fuentes alternativas de carbono y energía (por
ejemplo, desechos agrícolas y forestales, residuos) e investigar sobre recursos
renovables tales como las microalgas.

Atenuar el cambio climático y
adaptarse al mismo

Con el aumento de la demanda mundial de
biomasa para fines industriales y alimenticios a lo largo de las próximas
décadas, la agricultura, la silvicultura, la pesca y la acuicultura de la UE
tendrán que crecer de forma sostenible. La Estrategia de Bioeconomía apoya el
desarrollo de sistemas de producción con menor emisión de gases de efecto
invernadero (GEI), que se adapten a los efectos adversos del cambio climático,
tales como las sequías e inundaciones, y los atenúen. De este modo, contribuirá
al logro de los objetivos de las hojas de ruta para pasar a una economía con
bajas emisiones de carbono en 2050 y a una Europa que utilice eficientemente
los recursos, así como de la política de cambio climático de la UE. Deberá en
particular reforzarse la retención del carbono en los suelos agrícolas, los
fondos marinos y la correspondiente mejora de los recursos forestales.

Las industrias alimentarias, químicas y
papeleras de la UE emiten cantidades importantes de GEI, pero también almacenan
elevadas cantidades de carbono en sus productos. La Estrategia promoverá
también la sustitución, siempre que sea posible, de los procesos de producción
que son grandes consumidores de carbono, agua y energía por otros que utilicen
los recursos de modo más eficiente y ecológico. Debe buscarse la sustitución
parcial de los productos no renovables por bioproductos más sostenibles.

Crear puestos de trabajo y mantener la
competitividad europea

Los sectores bioeconómicos de la UE
representan un volumen de negocios anual de 2 billones EUR y más de 22 millones
de puestos de trabajo, lo que supone aproximadamente el 9 % de la mano de
obra. No obstante, a fin de seguir siendo competitivos y mantener esos puestos
de trabajo pese a los considerables retos sociales y al crecimiento de los
mercados en el mundo en vías de desarrollo, los sectores bioeconómicos europeos
necesitan innovar y diversificarse aún más. Se espera obtener un crecimiento
significativo gracias a la producción primaria sostenible, la transformación de
alimentos y biotecnología industrial y las biorrefinerías, que conducirán a
nuevas bioindustrias, transformarán las existentes y abrirán nuevos mercados
para los bioproductos. Es preciso desarrollar nuevos puestos de trabajo
altamente cualificados y opciones de formación para satisfacer las demandas del
mercado laboral en estos sectores, así como en la agricultura, la silvicultura,
la pesca y la acuicultura.

Se estima que la financiación directa de
la investigación asociada a la Estrategia de Bioeconomía en Horizonte 2020
podría generar alrededor de 130 000 puestos de trabajo y 45 000
millones EUR en valor añadido en los sectores bioeconómicos en 2025[5].
Se confía en que además crezcan las inversiones públicas y privadas –directas e
indirectas– en todos los apartados de la bioeconomía. Cabe esperar que los
sectores bioeconómicos contribuyan significativamente a la consecución de los
objetivos de Europa 2020.

1.3.
Desarrollo de una bioeconomía coherente

Son necesarias acciones específicas para
que la investigación y la innovación en bioeconomía tengan el máximo efecto. En
consonancia con las recomendaciones de la consulta pública sobre la
bioeconomía, la prioridad debería corresponder a un marco político más
coherente, un aumento de las inversiones en investigación, el desarrollo de
biomercados y una mejor comunicación con el público[6].

Una política coherente

La bioeconomía abarca una amplia gama de
ámbitos políticos nuevos y ya establecidos a escala mundial, de la UE, nacional
y regional que comparten y se adhieren a sus objetivos, pero configuran un
entorno político complejo y a veces fragmentado. La Estrategia de Bioeconomía
exige un diálogo bien fundamentado, en particular sobre la función del progreso
científico, y una mejor interacción entre las diferentes políticas que apoyan
la bioeconomía a nivel de la UE y de los Estados miembros (véase la acción 5).
De este modo los interesados podrán contar con un marco político más coherente
y se fomentará la inversión privada. Además, será preciso crear sistemas de
información, apoyándose en bases de datos ya existentes, aunque a menudo no
interconectadas, para hacer un seguimiento del progreso de la bioeconomía
(véase la acción 6).

La Estrategia de Bioeconomía apoyará un
mejor ajuste entre la financiación de la investigación y la innovación por la
UE y las prioridades establecidas por las políticas relacionadas con la
bioeconomía. Del mismo modo, garantizará que la innovación sea tenida en cuenta
cuando se acometa la elaboración de las políticas. Las futuras cooperaciones de
innovación europea (CIE) tendrán un papel clave en lo que a esto se refiere, lo
mismo que las iniciativas de programación conjunta (IPC). Un diálogo sobre
bioeconomía que mejore la base de conocimientos y fomente la interacción bien
fundamentada entre las medidas políticas a nivel de la UE, nacional y regional
también proporcionará más estímulo para el crecimiento e incentivos para la
inversión (véase la acción 2).

La dimensión mundial de los retos
sociales que aborda la bioeconomía requiere una cooperación reforzada a nivel
internacional. La Estrategia de Bioeconomía ayudará a Europa a desempeñar un
papel de líder en el fomento de la transición hacia una bioeconomía mundial. Es
preciso que la actual cooperación internacional sobre cuestiones de bioeconomía
esté impulsada por la investigación y la innovación y facilite el intercambio
de conocimientos científicos y la puesta en común de las mejores prácticas
sobre problemas mundiales y ámbitos políticos, en particular en lo que respecta
a la seguridad alimentaria, el cambio climático, el medio ambiente y los
recursos, el desarrollo de capacidades y el comercio (véase la acción 8).

Inversión en conocimientos, innovación
y capacitación

La bioeconomía necesita un apoyo
constante y creciente de la financiación pública y la inversión privada y debe
contribuir a una mayor coherencia entre los esfuerzos de investigación e
innovación nacionales, europeos y mundiales. La investigación y la aplicación
de sus resultados a menudo están desconectadas, debido a la brecha existente en
la información y los conocimientos y a las barreras institucionales y
conceptuales que separan a investigadores, innovadores, productores, usuarios
finales, responsables políticos y sociedad civil. Las redes de transferencia de
conocimientos, los intermediarios de conocimientos y tecnología y las empresas
sociales, incorporados en las iniciativas más amplias de los ciudadanos y las
partes interesadas, pueden colmar estas brechas. Muchos resultados de
investigación prometedores quedan también sin explotar debido a problemas
legislativos pendientes y al sistema de patentes. Además, se necesita más
inversión para las actividades de demostración y ampliación y el desarrollo de
servicios de asesoramiento y emprendimiento en toda la cadena de suministro
(véanse las acciones 3 y 11).

La necesidad de aumentar la financiación
pública para la investigación y la innovación en bioeconomía ha sido reconocida
dentro de Horizonte 2020: se han propuesto casi 4 700 millones EUR para el
reto «Seguridad alimentaria, agricultura sostenible, investigación marina y
marítima y bioeconomía»[7].
Además, también recibirá apoyo en virtud de algunos elementos de los retos
«Acción por el clima, eficiencia de los recursos y materias primas», «Una
energía segura, limpia y eficiente» y «Salud, cambio demográfico y bienestar».
El Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT), con sus comunidades de
conocimiento e innovación (CCI) en diferentes áreas, abordará cuestiones
relacionadas con la bioeconomía, en particular en el marco de las propuestas de
la CCI Food4future. Todo ello se complementará mediante la investigación
e innovación sobre tecnologías industriales y de capacitación (por ejemplo,
biotecnología, nanotecnología y TIC) y el fomento de las tecnologías
emergentes. También será fundamental para la aplicación de una amplia gama de
políticas relacionadas con la bioeconomía el facilitar a las partes interesadas
a lo largo de toda la cadena de valor de la bioeconomía la base de
conocimientos y un juego de herramientas que incluya un abanico de tecnologías
facilitadoras esenciales (véanse las acciones 1 y 2).

Varios Estados miembros han puesto en
marcha programas de investigación en bioeconomía y han acordado mejorar la
coordinación de sus actividades de investigación a través de asociaciones
público-públicas, como la IPC sobre «Mares y océanos sanos y productivos».
También es necesaria la colaboración activa entre las partes interesadas para
fomentar una mayor inversión privada y la iniciativa empresarial en Europa. A
tal efecto, es preciso apoyar las iniciativas para aumentar el intercambio de
conocimientos, simplificar la legislación europea de patentes y mejorar el
acceso a los resultados de la investigación pública, pero también crear
asociaciones público-privadas y seguir desarrollando CIE tales como las
referidas a «Productividad y sostenibilidad agrícolas» y «Materias primas»
(véanse las acciones 1 y 4).

Gobernanza participativa y diálogo
fundamentado con la sociedad

Una bioeconomía responsable exige modelos
participativos que impliquen a los ciudadanos y a los usuarios finales con el
fin de reforzar la relación entre ciencia, sociedad y formulación de políticas.
Unos diálogos mejor fundados permitirán a la ciencia y la innovación
proporcionar una base sólida para la elaboración de políticas y unas decisiones
sociales adoptadas con conocimiento de causa, teniendo al mismo tiempo en
cuenta las necesidades y preocupaciones sociales legítimas en la bioeconomía.

Una gran mayoría de europeos están de
acuerdo en que la ciencia y la tecnología ofrecerán más oportunidades a las
generaciones futuras. Sin embargo, sigue existiendo un abismo informativo entre
la ciencia y la sociedad. Es necesario que los ciudadanos participen en un
diálogo abierto y bien fundado a lo largo de todo el proceso de investigación e
innovación. Hay que aportarles una imagen fiable de las ventajas y riesgos de
las tecnologías innovadoras y las prácticas existentes, así como oportunidades
más amplias de debatir los nuevos hallazgos y sus consecuencias (véanse las
acciones 2 y 5). La CIE sobre «Productividad y sostenibilidad agrícolas»
desempeñará un papel fundamental a este respecto.

Además, los ciudadanos han de contar con
más información sobre las propiedades de los productos y la repercusión de los
esquemas de consumo y los estilos de vida (por ejemplo, sobre la cuestión de
los residuos), para poder tomar sus decisiones de forma responsable y con
conocimiento de causa (véase la acción 12). Finalmente, debe informarse a los
ciudadanos de las oportunidades de innovación social y alentarlos a tomar
iniciativas.

Nuevas infraestructuras e instrumentos

Potenciar una bioeconomía productiva y
sostenible requiere, infraestructuras rurales, industriales y marinas y de
investigación, redes de transferencia de conocimientos y cadenas de suministro
mejoradas. Entre otros objetivos, se favorecerán las biorrefinerías integradas
y diversificadas, incluidas las plantas locales de pequeña escala (véase la
acción 10). Los procesos de las refinerías petroquímicas producen una amplia
gama de productos, combustibles y energía a partir de los recursos fósiles. Las
biorrefinerías sustituyen estos recursos fósiles por otros renovables
(incluidos los residuos), creando nuevas fuentes de ingresos y puestos de
trabajo en los sectores de agricultura, silvicultura, pesca y acuicultura.
Podrían utilizarse diferentes fuentes de financiación, incluidas las
inversiones privadas y los fondos de desarrollo rural o de cohesión de la UE,
para fomentar la creación de cadenas de suministro e instalaciones (véase la
acción 7).

Los bioproductos y la bioenergía puede
ser tanto «versiones biológicas» de los productos tradicionales como productos
nuevos con funcionalidades totalmente novedosas e innovadoras y potencial para
mercados ya existentes o bien nuevos. Para explotarlos, la UE promueve
activamente el desarrollo continuado de normas sobre productos claras e
inequívocas y de criterios de sostenibilidad a escala europea e internacional. Son
requisitos fundamentales para el funcionamiento del mercado único y el ulterior
desarrollo de certificaciones y etiquetas que puedan promover la adopción por
los consumidores y la contratación pública ecológica (véase la acción 11).

2.
El Plan de Acción sobre Bioeconomía

El Plan de Acción que figura a
continuación describe las principales acciones de la Comisión para la
consecución de los objetivos de la Estrategia de Bioeconomía, apoyándose en el
7º PM, en Horizonte 2020 y en otras iniciativas existentes, como las CIE.
También invita a los Estados miembros y a las partes interesadas a
comprometerse con el mismo. Se incluye una versión más detallada del Plan de
Acción en el documento de trabajo de los servicios de la Comisión[8].

2.1.
Inversión en investigación, innovación y
capacitación

1.
Garantizar una financiación sustancial,
nacional y de la UE, así como inversión privada y la creación de asociaciones
para la investigación e innovación en bioeconomía. Seguir desarrollando las
actividades de las ITC y ERA-NET a fin de reforzar la coherencia y las
sinergias entre los programas públicos. Respaldar a las bioagrupaciones y las
CCI en el marco del EIT para la creación de asociaciones con el sector privado.
Delinear los principales conceptos y prioridades de la investigación y la
innovación en relación con los alimentos, la agricultura y la silvicultura
sostenibles y las actividades marinas y marítimas dentro de Horizonte 2020.

2.
Aumentar la proporción de investigación e
innovación multidisciplinaria e intersectorial para abordar la complejidad y la
interrelación de los retos sociales mejorando la base de conocimientos
existente y desarrollando nuevas tecnologías. Proporcionar asesoramiento
científico sobre los beneficios y las ventajas e inconvenientes de las
soluciones bioeconómicas para poder tomar decisiones políticas con conocimiento
de causa.

3.
Promover la absorción y difusión de la
innovación en los sectores de la bioeconomía y crear nuevos mecanismos de
recogida de reacciones sobre los reglamentos y las medidas políticas cuando sea
necesario. Intensificar el apoyo a las redes de conocimientos y a los servicios
de asistencia y asesoramiento a la empresa, en particular a través de CIE y
bioagrupaciones.

4.
Construir las capacidades humanas necesarias
para apoyar el crecimiento y la integración de los sectores bioeconómicos
mediante la organización de foros universitarios para el desarrollo de nuevos
planes de estudios y programas de formación profesional sobre bioeconomía.

2.2.
Interacción política reforzada y compromiso de
las partes interesadas

5.
Crear un Panel de Bioeconomía que
contribuya a mejorar las sinergias y la coherencia entre las políticas,
iniciativas y sectores económicos relacionados con la bioeconomía a nivel de la
UE, vinculado con los mecanismos existentes (para 2012). Fomentar la creación
de paneles similares a nivel regional y de Estado miembro. Estimular la
participación de los investigadores, usuarios finales, responsables políticos y
sociedad civil en un diálogo abierto y bien fundamentado a lo largo de todo el
proceso de investigación e innovación en bioeconomía. Organizar periódicamente conferencias
de partes interesadas en la bioeconomía.

6.
Establecer un Observatorio de la
Bioeconomía en estrecha colaboración con los sistemas de información
existentes que permita a la Comisión evaluar periódicamente los progresos y el
impacto de la bioeconomía y desarrollar herramientas de modelización y
prospectiva (para 2012). Realizar un examen intermedio de los avances
conseguidos y actualizar la Estrategia.

7.
Respaldar el desarrollo de estrategias de
bioeconomía regionales y nacionales mediante un inventario de las actividades
de investigación e innovación, los centros de competencias y las
infraestructuras existentes en la UE (para 2015). Apoyar los debates
estratégicos con las autoridades responsables de desarrollo rural y costero y
de la política de cohesión[9]
a nivel local, regional y nacional para maximizar el impacto de los mecanismos
de financiación existentes.

8.
Desarrollar la cooperación internacional en la
investigación y la innovación bioeconómicas para afrontar conjuntamente los
retos mundiales, como la seguridad alimentaria y el cambio climático, así como
la cuestión del suministro sostenible de biomasa (a partir de 2012). Tratar de
establecer nuevas sinergias entre los esfuerzos de cooperación internacional de
la UE y los Estados miembros y ampliarlas a las organizaciones internacionales.

2.3.
Mejora de los mercados y de la competitividad
en bioeconomía

9.
Proporcionar la base de conocimientos para la
intensificación sostenible de la producción primaria. Mejorar los conocimientos
sobre la disponibilidad y la demanda de biomasa (incluidos los desechos
agrícolas y forestales y los residuos) actual, potencial y futura en todos los
sectores, teniendo en cuenta el valor añadido, la sostenibilidad, la fertilidad
de los suelos y el potencial de atenuación del cambio climático. Comunicar
estas conclusiones con vistas al desarrollo y revisión de las políticas
pertinentes. Apoyar el futuro desarrollo de una metodología concertada para el
cálculo de la huella ambiental, p. ej. utilizando evaluaciones del ciclo de
vida (ECV).

10.
Promover la creación de redes con la logística
que exigen unas biorrefinerías y unas instalaciones piloto y de demostración
integradas y diversificadas en toda Europa, incluyendo la logística y las
cadenas de suministro necesarias para la utilización en cascada de la biomasa y
los flujos de residuos. Iniciar negociaciones encaminadas a establecer una APP
de investigación e innovación para las bioindustrias a nivel europeo (para
2013).

11.
Apoyar la expansión de nuevos mercados
mediante la elaboración de normas y metodologías normalizadas de evaluación de
la sostenibilidad para los bioproductos y los sistemas de producción de
alimentos y apoyar las actividades de incremento de la escala. Facilitar la
contratación ecológica de los bioproductos creando etiquetas, una lista europea
inicial de información sobre productos y formaciones específicas para los
responsables de las compras públicas. Contribuir a la competitividad a largo
plazo de los sectores bioeconómicos mediante la instauración de incentivos y
mecanismos de aprendizaje mutuo para mejorar la eficiencia en el uso de los
recursos.

12.
Elaborar enfoques científicos para informar a
los consumidores sobre las propiedades de los productos (por ejemplo,
beneficios nutricionales, métodos de producción y sostenibilidad ambiental) y
para promover un estilo de vida saludable y sostenible.

[1]               Nota: La
producción primaria, en el contexto de la presente Comunicación, incluye la
agricultura, la silvicultura, la pesca y la acuicultura.

[2]               Nota: Los
bioproductos son aquellos productos que derivan total o parcialmente de
materiales de origen biológico, excluidos los materiales incrustados en
formaciones geológicas y/o fosilizados, CEN: Informe sobre el mandato M/429.

[3]               La
bioeconomía incluye los sectores de la agricultura, la silvicultura, la pesca,
la alimentación y la producción de papel y de pasta de papel, así como partes
de las industrias química, biotecnológica y energética.

[4]               La bioeconomía
se basa en las ciencias de la vida, la agronomía, la ecología, la ciencia de
los alimentos y las ciencias sociales, la biotecnología, la nanotecnología, las
tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y la ingeniería.

[5]               Se
encontrarán más detalles en el documento de los servicios adjunto. [¿incluir número de referencia?]

[6]               Conclusiones
de la consulta pública de la Comisión Europea «Una bioeconomía para Europa:
situación y potencial futuro» (febrero-mayo de 2011).

[7]               COM(2011)
809/3.

[8]               Nota: Las
acciones individuales pueden exigir una evaluación de impacto independiente.

[9]               COM
(2011) 615, anexo IV.

[Top](#document1)