Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 20.5.2005 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | C 120/47 |

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Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema «La seguridad sanitaria: una obligación colectiva, un derecho nuevo»

(2005/C 120/10)

Procedimiento

El 28 de enero de 2004, de conformidad con el apartado 2 del artículo 29 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social Europeo decidió elaborar un dictamen sobre el tema «La seguridad sanitaria: una obligación colectiva, un derecho nuevo».

La Sección Especializada de Empleo, Asuntos Sociales y Ciudadanía, encargada de preparar los trabajos del Comité en este asunto, aprobó su dictamen el 22 de septiembre de 2004 (ponente: Sr. BEDOSSA)

En su 412o Pleno celebrado los días 27 y 28 de octubre de 2004 (sesión del 27 de octubre de 2004), el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por 164 votos a favor, 3 en contra y 7 abstenciones el presente Dictamen.

1.   Introducción

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| 1.1 | La seguridad sanitaria de los ciudadanos europeos, que es uno de los aspectos fundamentales de la salud pública, requiere que las autoridades competentes instauren una mejor obligación colectiva (incluso en caso de bioterrorismo) y que, a partir de ahí, los ciudadanos ejerzan su nuevo derecho a recibir información de manera transparente sobre las decisiones de dichas autoridades. |

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| 1.2 | La seguridad y el sistema de atención sanitaria son dos conceptos que suelen asociarse pero que están relacionados de manera invisible, mientras que el concepto de salud pública todavía se identifica con inercias sociológicas y prácticas médicas marcadas por los resultados diagnósticos y terapéuticos individuales. |

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| 1.3 | En un momento en que las crisis que ha padecido Europa ponen claramente de manifiesto que el riesgo sanitario ha abandonado el campo exclusivamente médico para entrar, con fuerza, en el social y político, establecer una estrategia de salud protectora se ha convertido en responsabilidad colectiva, especialmente de los representantes políticos: en lo sucesivo, los ciudadanos deberán estar seguros de que dispondrán de estas garantías. |

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| 1.4 | La seguridad sanitaria no parte de cero, sino que enriquece y completa los ámbitos tradicionales de la salud pública, especialmente la epidemiológica; se basa en la reflexión y los sistemas de control desarrollados en relación con los medicamentos; por último, se impone a medida que se descubren los efectos iatrogénicos de todas las prácticas médicas. |

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| 1.5 | El planteamiento de la seguridad sanitaria no difiere del planteamiento médico. Procede por etapas y es una sucesión de decisiones probabilistas en un momento dado que se rigen por la valoración entre costes y beneficios y los riesgos existentes. La calidad de la seguridad sanitaria refleja la calidad del sistema de atención sanitaria. |

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| 1.6 | La seguridad sanitaria se basa en un planteamiento de tipo médico y requiere con urgencia una metodología de seguridad sanitaria, verdadero compromiso de la actuación pública. El ámbito de la seguridad sanitaria es, sin lugar a dudas, mucho más extenso, ya que se adapta a las constantes innovaciones médicas. |

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| 1.7 | El concepto de seguridad sanitaria es evolutivo por necesidad, especialmente cuando, por ejemplo, se teman atentados bioterroristas, y es incompatible con fórmulas hechas: debe encontrarse un equilibrio entre la búsqueda de una seguridad absoluta inalcanzable y la negligencia o la abstención positiva. La eficacia creciente del sistema de salud se basa en la necesidad de una seguridad sanitaria, aunque sin dejar de establecer una comparación con los países más pobres, cuyo único problema actualmente es adquirir primero los componentes en los que se sustenta un sistema de salud pública. |

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| 1.8 | En la Unión Europea, más rica y vinculada a las técnicas de distribución de los riesgos, la consideración institucional de la seguridad sanitaria es la próxima etapa. A la hora de debatir las decisiones de seguridad sanitaria y, sobre todo, difundirlas a la opinión pública, hay que utilizar todos los medios disponibles con el fin de ofrecer a los ciudadanos de la Unión Europea alternativas a la precipitación y el disimulo, para que ésta se convierta en una democracia adulta en cuanto a salud pública. |

2.   Evolución del planteamiento de la Unión Europea

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| 2.1 | Antes del Tratado de la Unión Europea firmado en Maastricht el 7 de febrero de 1992, los textos comunitarios sólo hacían referencias indirectas a las políticas sanitarias. El Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, de 25 de marzo de 1957, incluía disposiciones específicas referidas a la protección sanitaria de la población contra los peligros de las radiaciones ionizantes. |

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| 2.2 | En el Tratado de Roma de 25 de marzo de 1957, la «protección de la salud» sólo se mencionaba en el artículo 36 del Tratado que establecía lo siguiente: |

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| 2.2.1 | «Las disposiciones de los artículos 30 a 34, ambos inclusive, no serán obstáculo para las prohibiciones o restricciones a la importación, exportación o tránsito justificadas por razones de orden público, moralidad y seguridad públicas, protección de la salud y vida de las personas y animales, preservación de los vegetales, protección del patrimonio artístico, histórico o arqueológico nacional o protección de la propiedad industrial y comercial. No obstante, tales prohibiciones o restricciones no deberán constituir un medio de discriminación arbitraria ni una restricción encubierta del comercio entre los Estados miembros». |

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| 2.3 | La introducción mediante el Acta Única Europea de 1986 del artículo 118 A amplió las competencias de las instituciones comunitarias, lo que permitió a la Comisión Europea presentar propuestas sobre salud de acuerdo con el criterio de un alto nivel de protección. |

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| 2.4 | Otra referencia indirecta a la protección de la salud figuraba en el artículo 130 R del Tratado de Roma, añadido también por el Acta Única Europea, que establecía que la acción de la Comunidad respecto del medio ambiente tenía por objeto «contribuir a la protección de la salud de las personas». |

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| 2.5 | El Tratado de la Unión Europea modificó en profundidad las perspectivas de la construcción europea en el ámbito de la salud al introducir un Título X titulado «Salud Pública» en el que se establece que «La Comunidad contribuirá a la consecución de un alto nivel de protección de la salud humana». En el apartado 4 del artículo 129 se dispone que el Consejo, para la consecución de los objetivos, podrá adoptar medidas de fomento, con arreglo al procedimiento del artículo 189 B, o recomendaciones. |

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| 2.6 | El concepto de protección de la salud también aparece en otros artículos que introdujo el Tratado de la Unión Europea, como en el artículo 129 A, dedicado a la protección de los consumidores, que hace referencia, entre otras cosas, a la protección de la salud y la seguridad de los consumidores. |

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| 2.7 | Un marco jurídico concreto permitirá a las instituciones europeas desarrollar sus actividades en el ámbito de la salud pública. Este marco mejorará con el artículo 179 del Proyecto de Tratado por el que se establece una Constitución para Europa:   |  |  | | --- | --- | | «1. | Al definir y ejecutar todas las políticas y acciones de la Unión se garantizará un nivel elevado de protección de la salud humana. |  |  |  | | --- | --- | | 2. | La acción de la Unión, que complementará las políticas nacionales, se encaminará a mejorar la salud pública y a prevenir las enfermedades humanas y las fuentes de peligro para la salud física y mental. Dicha acción abarcará también: a) la lucha contra las pandemias, apoyando la investigación de su etiología, de su transmisión y de su prevención, así como la información y la educación sanitarias (...)»; | |

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| 2.8 | Las nuevas estructuras creadas (la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos, etc.) pueden tener una repercusión aún mayor, dado que las instituciones europeas han emprendido una política de mayor cooperación con terceros países y las grandes organizaciones internacionales –en especial, con la Organización Mundial de la Salud, el Consejo de Europa, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la Agencia Internacional de la Energía Atómica para la protección contra las radiaciones, la Oficina de las Naciones Unidas para el Control de las Drogas y la Prevención del Crimen respecto de la toxicomanía– que debe mantenerse. |

3.   Principios de la seguridad sanitaria

3.1   Decisión sanitaria

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| 3.1.1 | La decisión médica se inscribe en un marco caracterizado por la incertidumbre: incógnitas sobre el conocimiento de las patologías, los efectos de los tratamientos y los riesgos respectivos; carencias de la información médica sobre el paciente, la elección de los exámenes complementarios y los equipamientos sanitarios; imprecisiones de la entrevista médica dominada por la emoción o la inquietud y del examen clínico, aproximativo por naturaleza. |

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| 3.1.2 | Un acto médico suele ser el resultado de una cascada de decisiones probabilistas que se adoptan en situación de incertidumbre: cuantas más opciones o decisiones implica un diagnóstico o tratamiento, mayores son los riesgos o incluso las probabilidades de cometer un error, sin que sea necesariamente doloso. |

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| 3.1.3 | En cada decisión o acto médico hay una parte imponderable: el azar que los conocimientos científicos no permiten controlar, el riesgo estadístico ineludible y consustancial a la ciencia médica. |

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| 3.1.4 | La inseguridad sanitaria tiene inicialmente una causa humana, como la falta o el error no doloso del médico, y causas fácticas: los riesgos conocidos pero estadísticamente inevitables con el estado actual de la ciencia y los riesgos desconocidos que no pueden excluirse. |

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| 3.1.5 | No es posible hablar de seguridad sanitaria sin recordar estas características fundamentales de toda decisión médica. Cuando están en juego la salud o la vida, suele ser difícil conformarse sólo con lo posible. Sin embargo, no hay actuación médica sin riesgos porque éstos son consustanciales a la vida. |

3.2   Relación entre beneficios y riesgos

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| 3.2.1 | Toda decisión sanitaria tiene las mismas implicaciones que las decisiones médicas, y la abstención es una decisión del mismo calado que la intervención, por lo que la abstención puede ser censurable. |

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| 3.2.2 | Se trata de sopesar el riesgo terapéutico y los riesgos de evolución espontánea. La negación irracional del riesgo en materia de salud es tan irresponsable como la negligencia. |

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| 3.2.3 | La cultura de la relación entre beneficios y riesgos no figura entre las preocupaciones de una sociedad europea que ha logrado reducir de forma considerable los riesgos naturales. |

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| 3.2.4 | Para valorar la seguridad sanitaria de un acto o un producto, es importante utilizar una escala de riesgo que permita determinar el riesgo mínimo y no el riesgo nulo. En la relación entre beneficios y riesgos, deben tenerse presentes cinco criterios:   |  |  | | --- | --- | | — | el grado |  |  |  | | --- | --- | | — | la situación |  |  |  | | --- | --- | | — | la frecuencia |  |  |  | | --- | --- | | — | la duración |  |  |  | | --- | --- | | — | la necesidad. | |

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| 3.2.5 | Después, corresponde a las autoridades públicas sometidas a las presiones convergentes o contradictorias de la opinión pública y de los productores de atención sanitaria decidir entre optar, en la incertidumbre, por la hipótesis más pesimista desde el punto de vista de la salud pública, que será la más conservadora, o adoptar la estimación más plausible. |

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| 3.2.6 | Por añadidura, la decisión sanitaria debe adoptarse a veces en situaciones de crisis. En tal caso, las autoridades soportan de forma simultánea la acumulación de problemas, la disfunción de determinados sistemas y el afloramiento de divergencias profundas sobre las decisiones que deben tomarse. |

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| 3.2.7 | Para no caer en la improvisación debido a la urgencia, debe contarse con procesos de evaluación, de control y de intervención predeterminados y probados que requieren una reflexión sobre las crisis anteriores y una metodología de la seguridad sanitaria. |

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| 3.2.8 | Independientemente de las garantías científicas y médicas, la valoración de la relación entre beneficios y riesgos suele implicar, en último término, una convicción íntima. |

4.   Factores médicos de la seguridad sanitaria

Son esenciales cinco factores para definirla.

4.1   Vigilancia sanitaria

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| 4.1.1 | Dado que la supervisión epidemiológica es un componente esencial de la protección de la salud pública, debe establecerse una vigilancia sanitaria específica mediante un Centro europeo para garantizar la seguridad sanitaria (véase el punto 6.3). |

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| 4.1.2 | El cometido de esta vigilancia es detectar los accidentes médicos y las patologías iatrogénicas, determinar los efectos imprevistos o indeseables vinculados a la utilización de protocolos terapéuticos, realizar controles y analizar las conclusiones y evaluar la eficacia de los sistemas de intervención sanitaria; en definitiva, las funciones esenciales para la seguridad sanitaria están incluidas en esta vigilancia. |

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| 4.1.3 | Esta función de vigilancia tiene un desarrollo internacional dado que la OMS y la Unión Europea han establecido determinados mecanismos de intercambio de información y de alerta mutua. |

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| 4.1.4 | Existen documentos multilaterales para organizar una cooperación en todos los niveles, especialidades y continentes. Ello permite adoptar rápidamente medidas sanitarias que garanticen lo mejor posible la seguridad sanitaria. |

4.2   Elección de las estrategias terapéuticas

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| 4.2.1 | La calidad y la seguridad de la elección de la estrategia terapéutica dependen prioritariamente de los conocimientos científicos y, en consecuencia, de lo que sabe el médico.   |  |  | | --- | --- | | — | El primer factor para mejorar estos conocimientos es la investigación médica y farmacéutica, así como los consiguientes avances terapéuticos o de diagnóstico. |  |  |  | | --- | --- | | — | La formación médica inicial es el segundo factor clave de la seguridad sanitaria respecto de la elección de las estrategias: formación inicial adaptada a la evolución científica y de la organización del sistema sanitario. |  |  |  | | --- | --- | | — | El tercer aspecto es la formación médica continua: el conocimiento de los datos más recientes, como en todos los sectores de riesgo y de alta tecnología, es uno de los factores determinantes de la seguridad. |  |  |  | | --- | --- | | — | El último aspecto que contribuye a la seguridad de la elección terapéutica es la evaluación médica, que se ha convertido en el vínculo entre la investigación, la formación y la práctica diaria de los profesionales de la sanidad. |  |  |  | | --- | --- | | — | La evaluación médica puede definirse como el conjunto de procedimientos de control de la calidad del sistema de atención sanitaria. |  |  |  | | --- | --- | | — | La evaluación de las técnicas y estrategias de diagnóstico y terapéuticas consiste en garantizar la evaluación de los instrumentos de que disponen los profesionales de la sanidad: tecnología médica, métodos de diagnóstico, medicamentos y conjunto de procedimientos y servicios. |  |  |  | | --- | --- | | — | La OMS define esta evaluación de la calidad y, por consiguiente, de la calidad de esta atención sanitaria como sigue:  «Poder garantizar a cada paciente el grupo de actos diagnósticos y terapéuticos que ofrezca los mejores resultados desde el punto de vista de la salud, de acuerdo con el estado actual de la ciencia, con el menor coste para un mismo resultado, con el menor riesgo iatrogénico, y de la satisfacción en cuanto a procedimientos, resultados y trato personal dentro del sistema de atención sanitaria.» |  |  |  | | --- | --- | | — | Por último, la evaluación debe determinar referencias, es decir, elaborar recomendaciones basadas en un consenso más o menos amplio dentro de un Colegio de Médicos o de sociedades o asociaciones de sabios denominadas «conferencias de consenso», para poder establecer directrices. | |

4.3   Realización de la atención sanitaria y de los actos médicos

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| 4.3.1 | Todas las autoridades controlan el respeto de las obligaciones; asimismo, existe una jurisprudencia abundante y reiterada que precisa la obligación de medios que tienen los profesionales del ámbito sanitario y el concepto de atención cuidadosa, atenta y conforme a los conocimientos científicos actuales. |

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| 4.3.2 | Es evidente que la realización de los actos depende de los regímenes de seguridad sanitaria, muy variables en función del carácter de éstos y la existencia de los riesgos «naturales». |

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| 4.3.3 | La comparación de las dificultades inherentes a la realización de los actos, es decir, aparte de los riesgos estadísticamente evitables, aunque sean marginales, es la única que permite establecer las condiciones de seguridad sanitaria de obligado cumplimiento. Se trata de algo similar a la relación entre beneficios y riesgos para fijar el nivel normal de seguridad sanitaria aceptado y esperado. |

4.4   Organización y funcionamiento de las estructuras de atención sanitaria

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| — | La calidad de la organización y del funcionamiento del sistema de atención sanitaria condicionan en gran medida la seguridad sanitaria. |

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| — | En efecto, la seguridad sanitaria impone una obligación de medios a todos los centros públicos o privados, medios que están previstos en la normativa y sujetos a una autorización especial. El sistema sanitario debe ser capaz de responder a las necesidades de la población y asumir la atención sanitaria en las mejores condiciones de seguridad. |

4.5   Utilización de los productos sanitarios

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| 4.5.1 | Los productos sanitarios que se utilizan para la prevención, el diagnóstico o el tratamiento están sujetos a regímenes jurídicos rigurosos, a «normas llamadas tópicas»:   |  |  | | --- | --- | | — | medicamentos, |  |  |  | | --- | --- | | — | dispositivos médicos utilizados en medicina, |  |  |  | | --- | --- | | — | productos de origen humano, |  |  |  | | --- | --- | | — | reactivos de laboratorio, |  |  |  | | --- | --- | | — | base jurídica de los productos y elementos del cuerpo humanos utilizados con fines terapéuticos. | |

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| 4.5.2 | Las normas de seguridad sanitaria aplicables a estos productos constituyen una verdadera cadena de seguridad. |

5.   Propuestas y recomendaciones del CESE

5.1   Factores administrativos de la seguridad sanitaria

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| 5.1.1 | La salud pública de los países de la Unión Europea todavía no ha incorporado los principios de seguridad sanitaria. |

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| 5.1.2 | La seguridad sanitaria no se basa en ningún cálculo o modelo preestablecido, sino en las ideas de precaución y contradicción. |

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| 5.1.3 | La seguridad sanitaria requiere una sensibilización y una estructuración transfronterizas. Hay que rechazar el espejismo de una Línea Maginot que soslayaría fácilmente la próxima epidemia. Los riesgos sanitarios son proteiformes, infinitamente variados y, en general, imprevistos. El comportamiento ante la enfermedad evoluciona, los virus mutan y los agentes infecciosos se adaptan o se esconden. |

5.2   Competencias reconocidas de forma clara

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| 5.2.1 | Ante la falta de instrumentos jurídicos específicos de protección de la salud pública, en algunos Estados miembros de la Unión Europea se ha adoptado a veces la práctica de utilizar vías sinuosas o inciertas, con el uso abusivo de la normativa de seguridad social, de tal manera que se mezclan en un mismo debate los retos sanitarios y económicos: aunque es legítimo evaluar el coste de la sanidad y lograr un uso lo más racional posible de los recursos limitados que se le asignan, no deja de ser peligroso mezclar ambos asuntos. |

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| 5.2.2 | No es lo mismo valorar la eficacia, calidad e inocuidad de un producto o una terapéutica que decidir su reembolso por parte de la Seguridad Social. Las dificultades del proceso decisorio en materia de salud pública se ven agravadas por la competencia entre varios poderes. |

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| 5.2.3 | Determinar las competencias implica delimitar las responsabilidades y, por consiguiente, designar la persona que ejerce la autoridad sanitaria y que soporta la carga moral, administrativa y legal. La responsabilidad sólo puede asumirse plenamente si las normas, debido a errores o ambigüedades, no favorecen los conflictos y las intervenciones capaces de desnaturalizar las decisiones que deben adoptarse. |

5.3   Una administración sanitaria reconocida

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| 5.3.1 | En el nivel europeo, la administración sanitaria en el marco de la salud pública es insuficiente y el respaldo jurídico es muy escaso. También carece de legitimidad médica debido a la escasez de medios. Todo esto debe mejorarse. |

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| 5.3.2 | La actuación pública sólo es eficaz si dispone de una legitimidad real, y la administración sanitaria no puede ejercer plenamente su función de seguridad sanitaria si no cuenta con una doble legitimidad: el reconocimiento de las autoridades competentes de cada uno de los Estados miembros de la Unión Europea y, por supuesto, de la opinión pública, esto es, los consumidores. |

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| 5.3.3 | La credibilidad científica, médica y técnica requiere un refuerzo de los medios, la contratación de personal técnico altamente cualificado y, además, la cooperación de todas las instituciones europeas y nacionales. |

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| 5.3.4 | Hay cinco funciones fundamentales: recomendar, supervisar, controlar, valorar y evaluar. |

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| 5.3.5 | La instauración de la red europea de salud pública demuestra la voluntad de todos los poderes públicos europeos de coordinar a los agentes de la salud pública y de dar coherencia y mayor eficacia a los instrumentos de vigilancia sanitaria de cada Estado miembro de la Unión Europea. |

5.4   Necesidad de una valoración externa a la administración

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| 5.4.1 | Independientemente de la excelencia técnica y científica de los servicios de seguridad sanitaria, el principio tradicional y respetado de la contradicción debe aplicarse necesariamente a las funciones de seguridad sanitaria. |

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| 5.4.2 | El recurso a expertos independientes responde al interés de que las autoridades europeas cuenten con las competencias más notables o especializadas, ya que ello permite, mediante el diálogo, precisar y completar la información previa a la decisión. |

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| 5.4.3 | En los ámbitos más sensibles o avanzados, puede ser indispensable ampliar la valoración externa a personalidades extranjeras de fama mundial. Esta apertura internacional permitirá lograr un consenso entre todos los países interesados y evitar desfases perjudiciales para todos (enfermos y agentes en general). |

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| 5.4.4 | Esta valoración permite superar los particularismos propios de las prácticas culturales de la atención sanitaria y de los tipos de formación de los médicos de los distintos países. |

5.5   Separación de las funciones de experto, responsable y gestor

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| 5.5.1 | La función de policía sanitaria que es, en realidad, competencia del responsable (autorizar o no, prohibir o no) no puede ejercerse de forma legítima si no se tienen en cuenta todos los datos del problema de salud pública tratado. |

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| 5.5.2 | Hay que valorar siempre la relación entre beneficios y riesgos. Esta valoración no puede ser exclusivamente científica ni debe imponerla el gestor o un agente con un interés material o intelectual en su difusión. |

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| 5.5.3 | El fin último de esta clarificación de las funciones de experto y responsable es garantizar la transparencia de la relación entre expertos y gestores. Debe establecerse y respetarse una ética rigurosa de la valoración. Pero no siempre es tan evidente, sobre todo si el problema planteado es muy delicado, dado que hay muy pocos expertos y, a menudo, tienen vínculos con las instituciones o empresas interesadas. |

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| 5.5.4 | La transparencia propia del proceso decisorio sobre seguridad sanitaria hace imprescindible que cada experto envíe una declaración a las autoridades sanitarias respecto de los vínculos que tiene con organismos, empresas o personas con intereses en las valoraciones. |

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| 5.5.5 | La Unión Europea ya ha comenzado a determinar estos procedimientos: la generalización de los procedimientos de transparencia que defienden los propios expertos permite garantizar lo mejor posible la objetividad de las valoraciones. |

5.6   Transparencia de los procedimientos decisorios

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| 5.6.1 | Los nuevos peligros sanitarios, al igual que toda innovación en general, perturban y ponen en entredicho certidumbres o prácticas establecidas. |

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| 5.6.2 | La actitud intelectual debe ser siempre la misma: «la escucha del silencio». |

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| 5.6.3 | Sea cual sea la calidad del sistema de vigilancia establecido, no puede pasarse por alto la posibilidad de una ceguera colectiva. |

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| 5.6.4 | El debate público es imprescindible. Los pacientes y los médicos ajenos al círculo de expertos deben poder opinar, plantear las cuestiones que les inquietan y dar la alarma. |

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| 5.6.5 | Es necesario organizar esta comunicación, para no alarmarse inútilmente. |

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| 5.6.6 | Este «pluralismo sanitario» indispensable para multiplicar las posibilidades de evitar nuevas tragedias requiere la evolución de los procedimientos decisorios hacia una mayor transparencia. Sin violar el secreto médico o industrial, deben darse a conocer los resultados de la valoración y los motivos de las decisiones de tipo sanitario. |

5.7   Deontología de la comunicación sobre seguridad sanitaria

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| 5.7.1 | A pesar de su generalización, la comunicación sobre salud pública tiene rasgos específicos que adquieren aún mayor importancia en el ámbito de la seguridad sanitaria. |

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| 5.7.2 | Hablar de estos asuntos suele ser sinónimo de hacer referencia a la enfermedad o la muerte. La transparencia y la mesura deben regir la organización de esta función delicada del sistema de atención sanitaria. |

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| 5.7.3 | La transparencia es indispensable para garantizar la confianza y evitar la inquietud que suscita una información desvelada cuyo sensacionalismo se debe a la impresión de secretismo que la rodeaba. |

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| 5.7.4 | Es una obligación que incumbe a las autoridades y las instituciones sanitarias, igual que el médico debe informar al paciente. A la hora de hablar de los riesgos y la salud, el deber de decir la verdad no admite excepciones. |

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| 5.7.5 | Pero esta obligación moral se completa con un deber de mesura. La información, que suele estar dominada por la urgencia, debe ser comprensible y científica, y debe evitar los riesgos de cacofonía, sensacionalismo y alarmismo. También requiere normas de trabajo en común de los medios de comunicación, los profesionales del sector sanitario, las asociaciones de pacientes y las autoridades públicas. La alternativa no es la precipitación o el disimulo. |

5.8   Comunicación rutinaria

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| 5.8.1 | En el ámbito de la salud, siempre es posible que los pacientes reciban la información con una sensibilidad especial. |

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| 5.8.2 | La información destinada a los médicos y la que va destinada al público en general tiene un carácter diferente. |

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| 5.8.3 | La primera goza de los requisitos científicos previos del grupo de personas al que se dirige. Esta comunicación tiene sus propios vectores: cursos, conferencias, congresos, asociaciones profesionales y de la industria. |

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| 5.8.4 | En cambio, la comunicación destinada al público en general no puede, sin riesgo de provocar equivocaciones o pánico, dar por supuestos los conocimientos médicos necesarios para juzgar el alcance de la información difundida. Por lo tanto, debe alcanzar un equilibrio entre, por una parte, la necesidad de informar sobre las terapias nuevas o tradicionales y, por otra, los riesgos que entraña una interpretación incorrecta de la información. |

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| 5.8.5 | La información facilitada puede generar un pánico inútil o exagerado de la población o, al contrario, esperanzas terapéuticas infundadas. Esta información facilita la educación sanitaria de la población, lo que contribuye directamente a la eficacia de las políticas sobre higiene, prevención de los riesgos y asunción precoz por el sistema de atención sanitaria. |

5.9   Comunicación de crisis

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| 5.9.1 | En situaciones de urgencia sanitaria o de grave riesgo para la salud pública, la comunicación debe respetar tres principios:   |  |  | | --- | --- | | — | En primer lugar, debe facilitarse estrictamente la información sobre el riesgo sanitario. |  |  |  | | --- | --- | | — | La información no sólo debe aumentar el conocimiento del público, sino también provocar modificaciones de comportamiento. Por lo tanto, la información debe alcanzar su objetivo, es decir, prevenir o limitar el accidente sin generar una preocupación inútil y garantizar el derecho de los ciudadanos a saber lo que ocurre, teniendo presente la obligación ética de la prensa de evitar una comunicación alarmista y sensacionalista. |  |  |  | | --- | --- | | — | Por último, la información decisiva debe facilitarse de acuerdo con los tipos de público que deben conocerla y del orden en el que deben recibirla. | |

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| 5.9.2 | En todo caso, el papel de la prensa es determinante para el éxito de una comunicación de crisis. A veces, los medios de comunicación deben aceptar que no pueden transmitir la noticia a la opinión pública mientras no se haya informado plenamente a los profesionales del sector sanitario. Por lo tanto, también es necesario formar a periodistas especializados capaces de comprender los asuntos de seguridad sanitaria y de informar de forma correcta al respecto. |

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| 5.9.3 | Se trata de un ejercicio difícil ya que, por ejemplo, la cuantificación de los efectos no deseados, su imputación, el efecto de los medios de comunicación sobre el porcentaje de notificación o la evaluación general del riesgo requieren análisis largos y complejos, mientras que la opinión pública espera recibir información de forma inmediata y con un lenguaje simple y emotivo. |

6.   Conclusión

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| 6.1 | El Comité Económico y Social Europeo, al tomar conciencia de las crisis sucesivas que han azotado el mundo durante las dos últimas décadas (explosión del SIDA, catástrofes de la sangre contaminada, crisis de salud pública debido al síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), legionelosis, bioterrorismo con la amenaza del ántrax), propone la celebración periódica de congresos europeos sobre salud pública de alto nivel. |

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| 6.2 | Estas conferencias estarían dedicadas a debatir las medidas colectivas que deben adoptarse, dar información precisa sobre estas crisis, aportar respuestas coordinadas, evaluar las amenazas de riesgos procedentes del exterior, facilitar diagnósticos rápidos y ofrecer respuestas adecuadas. |

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| 6.3 | El Comité Económico y Social Europeo defiende que se conceda ya al futuro Centro europeo para la prevención y el control de las enfermedades de Estocolmo un amplio y reforzado mandato para elaborar informes pertinentes y continuos en materia de salud pública y hacer que los Estados miembros de la Unión Europea adopten las medidas necesarias, con arreglo al principio de subsidiariedad. |

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| 6.4 | El Comité Económico y Social Europeo considera que es el órgano ideal para sensibilizar y alertar a la sociedad civil europea. |

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| 6.5 | El Comité Económico y Social Europeo pide que la salud pública sea objeto de una actitud activa por todas las partes interesadas: la visión global de las crisis de salud pública debe permitir el intercambio de todas las experiencias al respecto dada la globalización de las crisis sanitarias. |

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| 6.6 | El Comité Económico y Social Europeo considera que debe desarrollarse a nivel europeo una importante política de información que incluya la formación específica de todos los agentes y órganos de prensa con responsabilidades específicas sobre el asunto. |

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| 6.7 | El Comité Económico y Social Europeo recuerda que sus recomendaciones están relacionadas entre sí y requieren una voluntad decidida de los Estados miembros de la Unión Europea para aplicarlas, a saber:   |  |  | | --- | --- | | — | refuerzo de las capacidades administrativas, con estructuras transfronterizas, y una administración reconocida y admitida de manera generalizada; |  |  |  | | --- | --- | | — | competencias e instrumentos jurídicos para respaldarlas; |  |  |  | | --- | --- | | — | transparencia de los procedimientos decisorios y una deontología reforzada, compartida por todos, de la comunicación sobre seguridad sanitaria; |  |  |  | | --- | --- | | — | cooperación reforzada y conexión mediante una red mundial de todos los órganos de vigilancia y control (Unión Europea, Organización Mundial de la Salud, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Consejo de Europa y organizaciones nacionales importantes como el Center of diseases de Estados Unidos en Atlanta). | |

Bruselas, 27 de octubre de 2004.

La Presidenta

del Comité Económico y Social Europeo

Anne-Marie SIGMUND

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