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# 52012DC0341

**COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES «Estrategia europea para las tecnologías facilitadoras esenciales: un puente al crecimiento y el empleo» /\* COM/2012/0341 final \*/**

  

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN

AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL
COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

«Estrategia europea para las
tecnologías facilitadoras esenciales: un puente al crecimiento y el empleo»

(Texto pertinente a efectos del EEE)

1.           Introducción

La UE está decidida a mantener el paso de sus principales
competidores internacionales y a conseguir los objetivos de Europa 2020. Un
elemento clave para lograrlo radica en abordar los principales retos de la
sociedad con una industria competitiva a escala mundial. La capacidad de la Unión Europea para
desarrollar y desplegar industrialmente las tecnologías facilitadoras
esenciales (TFE) es importante de cara a la competitividad y el crecimiento
sostenibles.

La Comisión Europea está convencida de que, más allá de la
necesidad fundamental de alcanzar la consolidación financiera, es preciso
seguir esforzándose por impulsar el crecimiento, la competitividad y la
creación de empleo. En el Consejo Europeo de marzo de 2012, los líderes
europeos hicieron hincapié en este planteamiento, abogando específicamente por
el refuerzo de las TFE[1].

La presente
Comunicación esboza una estrategia única en materia de TFE, en pos de un
aprovechamiento máximo del potencial de la UE en los mercados competitivos.
Además, aporta al Parlamento y al Consejo información derivada de la primera
Comunicación sobre las TFE[2]
de 2009 y responde a las recomendaciones formuladas por el Grupo de Expertos de
Alto Nivel sobre las Tecnologías Facilitadoras Esenciales[3].

2.           El contexto económico:
el papel de las TFE para un aumento del crecimiento en la UE

La Comisión define las TFE como aquellas tecnologías con un uso
intensivo de conocimiento que están asociadas a una elevada intensidad de I+D,
unos ciclos rápidos de innovación, un gasto elevado de capital y una mano de
obra muy cualificada. Estas tecnologías hacen posible la innovación de
procesos, bienes y servicios en toda la economía y revisten una importancia
sistémica. Son multidisciplinarias, implican muchos ámbitos tecnológicos
y tienden a la convergencia y la integración. Las TFE pueden ayudar a
los líderes tecnológicos de otros ámbitos a sacar provecho de sus labores de
investigación[4].
Sobre la base de la investigación actual y de los análisis económicos de las
tendencias de los mercados y su contribución a la resolución de los retos que
plantea la sociedad, las tecnologías identificadas como TFE en la UE son la
microelectrónica y la nanoelectrónica, la nanotecnología, la fotónica, los
materiales avanzados, la biotecnología industrial y las tecnologías de
fabricación avanzada (reconocidas como TFE «interdisciplinarias»).

Las TFE son una fuente clave de innovación. Proporcionan componentes
tecnológicos indispensables que permiten una amplia gama de aplicaciones de
producto, incluidas las necesarias para desarrollar tecnologías energéticas
bajas en carbono, mejorar la eficiencia en el uso de la energía y de los
recursos, impulsar la lucha contra el cambio climático o hacer posible el
envejecimiento saludable.

Aunque es difícil determinar el potencial
exacto de las TFE en los mercados, debido a la capacidad inherente que tienen
de fomentar el avance en todas las industrias y todos los sectores, su impacto
económico directo es considerable. En el informe de 2010 de la Comisión sobre
la competitividad europea se indicaba que el volumen de mercado mundial era
en ese momento de 646 000 millones EUR (en torno a 2006/2008), con
un crecimiento previsto hasta más de un billón de euros para 2015[5].

El rendimiento social de las inversiones
en TFE es sustancial. Los estudios de casos ponen de manifiesto que las inversiones
públicas pueden generar un rendimiento en forma de impuestos y cotizaciones a
la seguridad social adicionales que hacen más que cuadruplicar la inversión inicial[6]. Aún mayor
consideración merecen las aplicaciones de TFE que directa e indirectamente
impulsan la competitividad y generan empleo, crecimiento y riqueza en la
economía[7].

Las TFE se incorporan en muchas cadenas
de valor y sectores industriales diferentes de maneras heterogéneas. Crean
valor a lo largo de toda la cadena, desde los materiales, pasando por los
equipos y los dispositivos, hasta llegar a los productos y los servicios.
Merced a esta naturaleza transversal y a su importancia sistémica para
las industrias europeas, las TFE catalizarán el fortalecimiento y la
modernización de la base industrial y serán el motor del desarrollo de
industrias completamente nuevas en los próximos años.

Ese papel transversal y pluridimensional
queda plasmado en el número de PYME que operan en el ámbito de las TFE y en el
número de empleos de alta calidad que se están creando. Por ejemplo, solo en
nanotecnología, las estimaciones de empleo señalan que en 2008 había en el
mundo 160 000 trabajadores, lo que representa un incremento del 25 %
con respecto a 2000[8].
La industria de la microelectrónica y la nanoelectrónica, y las
industrias de TIC que se derivan naturalmente de ellas, crearon en Europa más
de 700 000 puestos de trabajo en la última década, lo que indica una
tendencia hacia empleos más orientados a los servicios y más altamente
cualificados, así como una rápida recuperación tras la crisis[9]. La biotecnología
industrial ha sido reconocida como la TFE motriz de la bioeconomía. Se
calcula que cada euro invertido en investigación e innovación en este ámbito
dará un rendimiento diez veces superior[10].
Por otro lado, se espera que las PYME, que son un motor fundamental de
innovación y empleo en Europa, generen la mayoría de los futuros puestos de
trabajo en TFE. En el sector de la fotónica, el grueso de las cinco mil
empresas europeas son PYME. En Alemania, en torno al 80 % de las
empresas de nanotecnología son pequeñas o medianas empresas[11].

3.           Análisis de la
situación: activos fuertes y riesgo de perder la ventaja competitiva

La Unión
Europea es un líder mundial en el desarrollo de TFE y posee todos los
atributos necesarios para mantenerse en esa posición. Basándose en los datos
sobre patentes, el informe de 2010 sobre la competitividad europea y el informe
del Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre las TFE confirmaron que la UE tiene
una notable ventaja competitiva: es la única región que domina las seis TFE. A
lo largo de los años, la potente I+D de Europa ha ido a la cabeza de las seis
TFE, manteniendo una posición de liderazgo con el 32 % de las solicitudes
de patentes mundiales entre 1991 y 2008[12].
Sin embargo, a pesar de estos puntos fuertes, la UE no está sacando provecho
de su base de conocimientos.

Como se destacó en la Comunicación de
2009 sobre las TFE, y como confirmó el Grupo de Expertos de Alto Nivel, el
principal punto débil de la UE reside en la traducción de su base de
conocimientos en bienes y servicios. La fabricación relacionada con las TFE
está disminuyendo[13]
y las patentes de la UE se explotan cada vez más fuera de la UE. El
Marcador de la Innovación de 2011 apunta tendencias similares, así como el
impacto negativo en las PYME[14].
El Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre las TFE dio el nombre de Valle de
la Muerte a esta laguna entre la generación de conocimientos y su
comercialización subsiguiente en bienes y servicios. La evolución más reciente
en la industria de las máquinas herramienta, uno de los principales
sectores de aplicación de las TFE, también demuestra la urgencia de actuar con
rapidez: la cuota europea en la producción mundial cayó del 44 % en 2008
al 33 % en 2010, en beneficio de los competidores asiáticos, concretamente
China (incluido Taiwán) y Corea[15].
Esta falta de fabricación relacionada con las TFE es aún más perjudicial
para la UE por dos razones. En primer lugar, a corto plazo, se perderán
oportunidades de crecimiento y creación de empleo; en segundo lugar, a largo
plazo, también puede haber una pérdida en cuanto a generación de conocimientos,
ya que la I+D y la fabricación están intrínsecamente unidas, se refuerzan
mutuamente y, de ese modo, a menudo tienen lugar en lugares muy próximos.

Las razones
por las que la UE no ha sacado provecho comercial suficiente y oportuno de
su excelente base de investigación en TFE son las que se exponen a
continuación.

Hasta hace poco, la UE no contaba con
una definición y un concepto comunes de TFE. Las tecnologías facilitadoras
esenciales de la UE se definieron por primera vez en la Comunicación de 2009,
en la que se abogaba por que también a nivel nacional el concepto fuera común.
En ella se determinaron, además, las políticas clave que habría que abordar
para acelerar el despliegue industrial de las TFE. Las políticas encaminadas a 1)
explotar los efectos sinérgicos de las TFE y 2) acelerar su «llegada al
mercado» eran insuficientes.

Hoy en día, la mayor parte de los
productos innovadores, como pueden ser el teléfono inteligente o el coche
eléctrico, incorporan al mismo tiempo varias TFE, ya sea como elementos aparte
o como elementos integrados. Así pues, es importante combinar las TFE para
asegurar el máximo impacto sinérgico. Aunque actualmente ya se realizan
esfuerzos de colaboración, en particular con la industria en el marco de
asociaciones público-privadas (APP) y el Plan EETE[16], debe seguir reforzándose
el carácter interdisciplinario de cada TFE a lo largo de la cadena de
valor y es preciso un enfoque integrado para apoyar a las TFE.

La comercialización oportuna de las TFE
exige el desarrollo de proyectos muy arriesgados de demostración del producto
y prueba del concepto. La iniciativa emblemática de la Comisión «Unión por
la innovación»[17]
confirmó este enfoque y, por su parte, las propuestas en el contexto de
Horizonte 2020[18]
prevén más actividades de demostración del producto en este marco. La envergadura,
el alcance y los costes de estas actividades de investigación industrial y
desarrollo experimental, a menudo un orden de magnitud por encima de las
actividades de investigación fundamental, requieren un uso más eficaz y
coordinado de los recursos públicos. Además, estos proyectos de innovación
están más próximos al mercado y el apoyo público, si constituye una ayuda
estatal, está sujeto a las normas sobre ayudas estatales.

Los productos basados en las TFE absorben
mucho capital. Los períodos de desarrollo de la investigación y la
innovación son prolongados y los procesos de producción conllevan métodos
complejos de montaje. Por tanto, para los inversores privados, las TFE van
asociadas a unos riegos extremadamente altos. Esto, unido al acceso insuficiente
a fuentes adecuadas de capital-riesgo en la UE, del que dependen
especialmente las empresas incipientes y las PYME, hace que muchas innovaciones
no lleguen nunca al mercado. Con la crisis económica, la situación se ha hecho
aún más crítica. Por ejemplo, en 2000 se movilizaron en Europa 22 000
millones EUR de capital‑riesgo. En 2010, esa cifra cayó a 3 000
millones EUR. De nuevo, teniendo en cuenta las actuales restricciones de las
finanzas públicas, es esencial reunir y coordinar los recursos públicos de
los diversos instrumentos de la UE y permitir que se utilicen de la manera
más eficaz y específica posible.

La fragmentación del mercado interior
de la UE, los fallos de coordinación y otros obstáculos a la competencia
eficaz en los mercados de TFE (por ejemplo, barreras a la entrada) disminuyen
el potencial de crecimiento de las TFE. Se trata del mayor mercado integrado
del mundo, receptivo a las innovaciones, con industrias líderes mundiales en
los campos de la automoción, la química, la aeronáutica, el espacio, la salud y
la energía, muchas de las cuales utilizan TFE en sus productos. Por
consiguiente, la cooperación entre los agentes que participan en la cadena de
valor industrial de la UE ofrece un enorme potencial de asociamiento y acceso a
los mercados. Sin embargo, muchos de estos potenciales siguen desaprovechados,
debido a las asimetrías de información sobre todo para las empresas
incipientes y las PYME, que han de afrontar barreras a la entrada y unos
elevados costes de transacción para encontrar socios adecuados[19]. Así pues, es
preciso un flujo más eficiente y transparente de información y datos sobre las
actividades de desarrollo y despliegue de TFE en la UE. Si se eliminan las
divergencias entre las normativas de los Estados miembros, la discriminación en
la imposición efectiva de las normas y otras formas de actuación arbitraria,
puede resultar más fácil explotar todo el potencial que ofrece el mercado
interior. Como tal, la cooperación entre regiones y Estados miembros
tendrá que ser reforzada.

Un problema importante que persiste en la
UE es la escasez de mano de obra cualificada y de emprendedores capaces
de manejar el marcado carácter multidisciplinario de las TFE. Por ejemplo, en
cuanto a las capacidades computacionales, el nivel de licenciados en
informática desciende, cuando para 2015 harán falta hasta 700 000
profesionales de TIC para cubrir puestos de trabajo en la UE. Más
concretamente, en el ámbito de la nanotecnología, las estimaciones apuntan a
que para 2015 serán necesarios en Europa 400 000 puestos de trabajo[20]. En cuanto a la
fotónica, las estimaciones sugieren que harán falta 800 000 expertos
cualificados más[21]
para hacer frente al rápido crecimiento previsto de la industria y a la
jubilación de trabajadores cualificados.

Por tanto, es precisa una estrategia
europea coherente para resolver las cuestiones identificadas y aprovechar
plenamente los puntos fuertes relativos de la Unión Europea en beneficio del
crecimiento y el empleo.

4.           El camino por recorrer:
una estrategia europea para las TFE

Las acciones relacionadas con las TFE están
actualmente fragmentadas entre los diversos agentes (UE, autoridades nacionales
y autoridades regionales). El propósito general de la presente Comunicación es crear
sinergias entre las políticas e instrumentos de la UE y garantizar la
coordinación de las actividades de la UE y nacionales.

Además de constituir un marco general de
actuación para iniciativas que aborden tecnologías concretas con más detalle[22], esta estrategia
horizontal pertinente para todas las TFE tiene como finalidad principal aunar
esfuerzos para hacer el mejor uso posible de los recursos públicos de una
manera específica y orientada a los resultados. Este nuevo marco no propone
un aumento de la financiación pública para las TFE, pero permitirá asignar los
recursos de un modo más eficiente y productivo.

La Comisión ya ha señalado que las TFE son
un asunto prioritario en su Estrategia Europa 2020 y en sus iniciativas
emblemáticas[23]
y ahora propone una estrategia europea para las TFE basada en tres
pilares: investigación tecnológica, demostración del producto y actividades de
fabricación competitivas.

La estrategia para las TFE ayudará a
invertir la tendencia de desfabricación y a acelerar el ritmo de transferencia,
uso y explotación de las TFE en la UE, a fin de estimular el crecimiento y el
empleo.

Sin embargo, la UE no puede afrontar
estos retos sola. Las actividades de despliegue de las TFE exigen un
planteamiento holístico. Las actividades de la UE carecen de poder si no se aúnan
estrecha y complementariamente con las actividades nacionales y regionales. En
el Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento 2012[24] de la Comisión se
subrayaba que deben redoblarse los esfuerzos nacionales para promover el
crecimiento y la competitividad sostenibles mediante reformas estructurales.
Puesto que las TFE son una fuerza motriz que impulsa el desarrollo de nuevos
bienes y servicios, los Estados miembros tienen gran interés en darles
prioridad. Deben intensificarse los esfuerzos nacionales para adaptar las
políticas de innovación industrial y poner a punto los mecanismos apropiados.

Por último, las partes interesadas de la
UE, en particular la industria, tendrán que desempeñar su papel. La
Comisión ha manifestado su voluntad de promover proyectos de innovación más
arriesgados y costosos que estén más próximos al mercado y sean de importancia
clave para la competitividad de la UE. En tiempos de unas finanzas públicas
limitadas, es aún más importante que los fondos públicos generen un rendimiento
de la inversión en beneficio del crecimiento y el empleo. En este contexto, los
miembros del Grupo de Expertos de Alto Nivel acordaron unos compromisos de las
partes interesadas para el establecimiento de cadenas de producción piloto
industriales. Sobre la base de estos compromisos, se espera que las partes
interesadas de la industria redacten y firmen un memorando de entendimiento
entre ellas que exprese su compromiso de contribuir por medio de las TFE a la
Estrategia Europa 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e
integrador.

Debe ponerse especial cuidado en que los
diseñadores de las políticas de la UE, nacionales y regionales tengan a su
disposición los instrumentos y el marco reglamentario adecuados, para que
puedan tener lugar todas las fases cruciales de las actividades de
investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) de las TFE, de manera que se
garantice el funcionamiento eficaz de los mercados competitivos.

La estrategia de la presente Comunicación tiene como finalidad: · centrar las políticas de la UE del próximo marco financiero plurianual en la investigación y el desarrollo y en la política de cohesión, y dar prioridad a las actividades crediticias del BEI que favorezcan el despliegue de las TFE; · garantizar la coordinación de las actividades de la UE y nacionales para conseguir sinergias y complementariedades entre ellas, así como la puesta en común de recursos cuando sea necesario; · crear un grupo externo de cuestiones relacionadas con las TFE que asesore a la Comisión en la materia; · movilizar los instrumentos comerciales existentes para garantizar la competencia leal y la igualdad de condiciones a escala internacional.

5.           Un marco integrado para
las TEC

La Comisión se ha hecho eco de la
necesidad de abordar las TFE de una manera coherente en sus propuestas para la
nueva generación de programas financieros de la UE.

En el próximo marco financiero
plurianual, la Comisión ha propuesto una asignación más equilibrada y
eficiente de los recursos de la UE para todas las fases de las actividades
de I+D+i de las TFE. Las actividades enmarcadas en Horizonte 2020, la
política de cohesión de la UE (Fondos Estructurales) y las políticas del Grupo
del Banco Europeo de Inversiones se están, pues, adaptando y coordinando
estrechamente de modo que contribuyan a la estrategia europea para las TFE.

Un elemento clave de esta coordinación
reside en la movilización de los instrumentos financieros de que dispone la UE.
Para ello, el Reglamento propuesto sobre disposiciones comunes[25] de la nueva
política de cohesión permitirá la posible financiación combinada de proyectos
de TFE a través de Horizonte 2020, los Fondos Estructurales y los préstamos del
BEI. El gráfico del anexo ilustra el papel de cada uno de estos
instrumentos, que además se complementarán mutuamente, en el apoyo a las
iniciativas de TFE.

También debería fomentarse el uso de la
contratación pública para la innovación, en especial tratándose de contratación
precomercial. La contratación pública representa el 19 % del PIB de la UE
y en algunos sectores nicho, en los que participan las TFE, la contratación
pública puede desempeñar un papel vital para las empresas.

La financiación pública de las TFE debe
ir dirigida a deficiencias del mercado probadas que impidan el desarrollo y el
despliegue de las TFE. Dado que una competencia sin distorsiones es el motor
más eficaz para invertir en las TFE, dicha financiación debe ser conforme con
las normas sobre ayudas estatales, a fin de evitar distorsiones de la
competencia como la expulsión de la financiación privada, la creación de
estructuras de mercado ineficaces o el mantenimiento de empresas ineficientes.
El actual entorno macroeconómico exige que se ponga un cuidado especial en
decidir y diseñar el gasto público de una manera eficaz y eficiente, a fin de
obtener los mayores beneficios en cuanto a crecimiento y empleo.

La Comisión se propone seguir aumentando
la coherencia y produciendo sinergias del modo que se expone en los capítulos
siguientes.

5.1.        Financiación de la
investigación y la innovación en TFE: un enfoque integrado

Horizonte
2020[26] es el nuevo programa marco, que, por primera vez, combina la
investigación y la innovación a lo largo de toda la cadena de valor. El
programa apoya la integración de las actividades de investigación e innovación,
permitiendo que el conocimiento se transforme en bienes y servicios
comerciables.

Horizonte
2020 presta una atención especial al desarrollo y la aplicación de TFE,
destacando su importancia para el crecimiento y el empleo. Se propone asignar
específicamente a las TFE un presupuesto combinado de 6 663 millones EUR,
lo que hace de ellas un elemento principal del capítulo «Liderazgo en las
tecnologías industriales y de capacitación» de la propuesta de la Comisión.
Para este capítulo prioritario se ha propuesto un enfoque sistémico, con metas
estratégicas y operativas para cada una de las seis TFE. Se incluye el apoyo a
la investigación tanto de tecnologías específicas como multidisciplinaria, y,
lo que es más importante, un enfoque marcadamente integrado.

Este enfoque
integrado es crucial para transformar efectivamente la investigación y el
desarrollo tecnológico en productos comerciables y en crecimiento económico.
Una forma eficaz de poner en práctica este enfoque es a través de las
plataformas tecnológicas europeas (PTE) orientadas a la innovación y de las
asociaciones público-privadas (APP). Esto incluye la iniciativa tecnológica
conjunta (ITC) ENIAC, en nanoelectrónica, y las APP dedicadas a las fábricas
del futuro y a los edificios energéticamente eficientes. En el marco de
Horizonte 2020 pueden ponerse en marcha otras APP dedicadas a la fotónica y a
las industrias de procesos. Estas APP deben cumplir los criterios de selección
de Horizonte 2020[27]
y basarse en el criterio de excelencia, centrarse en elementos auténticamente
transfronterizos para reforzar la base de conocimientos de la UE, movilizar
inversiones adicionales en investigación e innovación, asumir compromisos
industriales a largo plazo con una visión compartida y trabajar claramente en
pos de objetivos comunes, además de hacer un seguimiento del avance en la
consecución de los objetivos acordados.

Aunque cada
TFE se considera una fuente indispensable de innovación, es vital la
fertilización cruzada entre ellas, en particular para la transición de la
I+D a la producción piloto y a la producción a escala industrial. Una parte
considerable de las actividades de TFE planeadas en el marco de Horizonte 2020
se dedicará a actividades interdisciplinarias, que reunirán diferentes
TFE para desarrollar productos innovadores y ayudar a resolver los retos
sociales.

De esta
forma:

· el apoyo específico para cadenas de producción piloto y proyectos
de demostración a gran escala que aprovechen el carácter interdisciplinario de
las TFE permitirá la validación en condiciones industriales y la obtención de
sistemas de fabricación cualificados que reduzcan el tiempo de entrada en el
mercado;

· los vínculos entre las TFE y el desarrollo y la aplicación de
productos permitirán la investigación e innovación interdisciplinarias
necesarias para dar soluciones innovadoras a los retos sociales[28], incluidos los
desafíos de desarrollo reconocidos internacionalmente, y para reducir el tiempo
transcurrido entre la concepción de una idea y su introducción en el mercado; y

· dentro de la Comisión, y en el contexto de las estructuras de
gobernanza de Horizonte 2020, un grupo interservicios se encargará de
preparar un programa de trabajo conjunto para las TFE interdisciplinarias y
garantizará la coherencia entre todos los programas relacionados con las TFE
dentro de Horizonte 2020; esto incluye sinergias con los retos sociales y las
actividades en el marco de la política de cohesión, así como el Instituto
Europeo de Innovación y Tecnología (EIT).

Los proyectos de innovación de las TFE en
el marco del «Liderazgo en las tecnologías industriales y de capacitación», que
están próximos al mercado, revisten una importancia clave para la
competitividad de la Unión Europa. La excelencia es el principal criterio de
selección y rendimiento, pero pueden ser necesarias otras obligaciones en el
acuerdo de subvención, como el diseño de un plan de negocio detallado y la
creación de consorcios en las partes pertinentes de la cadena de valor
industrial. También puede pedirse a los participantes en un proyecto que
demuestren en su plan de explotación la manera en que los resultados del
proyecto contribuirán al valor de mercado en la UE. Tales requisitos
tendrían como finalidad aumentar el efecto multiplicador de un proyecto de
investigación e innovación, es decir, garantizar el rendimiento social de
una inversión y la creación de empleo en la UE, en consonancia con la
Estrategia Europa 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e
integrador.

La Comisión: · ha propuesto asignar 6 663 millones EUR a capacidades industriales de TFE, en el marco de Horizonte 2020; esto incluye el apoyo a cadenas de producción piloto y proyectos de demostración, incluso a gran escala, de cara a la validación de tecnologías y productos en condiciones industriales y a una mayor integración y fertilización cruzada entre las seis TFE; la atención se centrará especialmente en los proyectos que ofrezcan integración entre las distintas TFE o entre las TFE y sus aplicaciones para abordar los retos sociales; · trabajará, en el transcurso de 2012, en una síntesis de las respectivas actividades relacionadas con las TFE en diversos agrupamientos (PTE, APP e ITC), a fin de evaluar las actuales actividades relacionadas con las TFE interdisciplinarias y determinar las futuras necesidades tecnológicas del mercado; el objetivo es preparar un programa de trabajo plurianual para las actividades relacionadas con las TFE interdisciplinarias y coordinarlas estrechamente con otros programas pertinentes (comunidades de conocimiento e innovación del EIT, Fondos Estructurales, etc.); y · ha propuesto poner en marcha APP orientadas a la innovación para las TFE que reúnan las condiciones necesarias especificadas en Horizonte 2020; tales APP garantizarán una interacción intensa entre las actividades de investigación e innovación y apoyarán la cooperación de todas las partes interesadas, incluidos los usuarios finales, a lo largo de toda la cadena de valor; se basarán en un compromiso a largo plazo de todos los socios que compartan una visión común y objetivos claramente definidos.

5.2.        Las TFE en la política
de cohesión

Las TFE tienen el potencial para aportar
crecimiento a las regiones y mejorar su competitividad global. Pueden conectar
las cadenas de valor industriales de las regiones de Europa, desde los desarrolladores
de las tecnologías, pasando por los suministradores, hasta llegar a los
productores, y, de ese modo, permiten a cualquier región europea encontrar su
hueco específico. Sobre todo para las regiones menos desarrolladas es de vital
importancia tener acceso a estas tecnologías, a fin de modernizar la base
industrial y mejorar la competitividad.

Por eso la Comisión ha señalado las
TFE como una de las prioridades de inversión de la financiación regional de la
innovación en su propuesta de revisión del Fondo Europeo de Desarrollo Regional
(FEDER). Introduciendo el nuevo concepto de especialización inteligente
como «condición ex ante», se ha propuesto un enfoque más estratégico de
la financiación regional de la innovación. Con la especialización inteligente
se pretende que todas las regiones participen con su diversidad en beneficio
propio para alcanzar el crecimiento inteligente.

De cara al nuevo período de programación
financiera propuesto, se pedirá a los Estados miembros y a las regiones que
diseñen estrategias nacionales o regionales de investigación e innovación para
la especialización inteligente, en las que indiquen cuáles son sus activos
singulares y sus ventajas competitivas. Se anima a las regiones a que
determinen su hueco particular en las cadenas de valor europeas en relación con
el desarrollo o el despliegue de las TFE. La nueva propuesta del FEDER
ofrece a las regiones más oportunidades de apoyo en todas las fases cruciales
del desarrollo tecnológico y de productos. Dentro de la financiación
subvencionable se incluyen la «investigación tecnológica y aplicada, líneas
piloto, acciones de validación precoz de los productos, capacidades de
fabricación avanzada y primera producción»[29].
Debe prestarse la atención adecuada a la ya mencionada fertilización
cruzada de las distintas TFE.

La política de agrupaciones
empresariales (clústers) de la Comisión[30]
presenta una herramienta adicional para mejorar la cooperación entre los
diferentes agentes dentro de las regiones europeas y entre unas regiones y otras.
Ofrece un entorno empresarial fértil para que las empresas, especialmente las
empresas incipientes y las PYME, colaboren con las instituciones de
investigación, los proveedores, los clientes, los usuarios industriales y los
competidores de la misma zona geográfica. Ante una competencia mundial
creciente, la masa crítica adquiere cada vez más importancia. Es necesario
mejorar la cooperación transregional para que las regiones puedan aprovechar
sus respectivas complementariedades. Este proceso podría fomentarse con un
mayor número de actividades de formación y emparejamiento dirigidas a los
gestores de estas agrupaciones empresariales. La Cooperación Territorial
Europea (concretamente Interreg[31])
tiene como finalidad proporcionar a las regiones los medios para cooperar en
este sentido.

La Comisión: · promoverá acciones específicas de clúster relacionadas con las TFE en los ámbitos correspondientes, como seminarios de formación de formadores dirigidos a gestores de clústers, visitas a clústers para activar la cooperación y la puesta en común de competencias, y actos de emparejamiento internacionales para fomentar la comercialización en el extranjero de productos basados en las TFE; · pondrá en marcha un estudio sobre las políticas nacionales en materia de TFE, a fin de promover el intercambio de buenas prácticas en este ámbito; y · se asegurará de que se aumenta la cooperación en materia de TFE con el Comité de las Regiones, en sintonía con el Protocolo de cooperación entre la Comisión Europea y el Comité de las Regiones. Se invita a los Estados miembros y a las regiones: · a que aprovechen las estrategias de investigación e innovación para la especialización inteligente con vistas a favorecer los efectos indirectos de las soluciones basadas en TFE, afianzando las cadenas de valor industriales europeas ya existentes y, posiblemente, desarrollando otras nuevas; · a que animen a las autoridades gestoras encargadas de diseñar las estrategias de especialización inteligente a interactuar estrechamente con sus homólogas responsables de las políticas de investigación e innovación, en particular en lo que se refiere a los programas de Horizonte 2020; ello permitiría maximizar las sinergias en las TFE; la Comisión tratará de ayudar en este proceso a través de la Plataforma de Especialización Inteligente[32]; y · a que hagan también uso de Interreg y de otros programas de los Fondos Estructurales para aprovechar las complementariedades entre las estrategias regionales de especialización inteligente y para favorecer los efectos indirectos de las soluciones basadas en TFE, afianzando las cadenas de valor industriales europeas ya existentes y, posiblemente, desarrollando otras nuevas merced a la cooperación transnacional y multidisciplinaria.

5.3.        Ayuda estatal

La manera menos disruptora de apoyar a
las TFE es por medio de medidas que no constituyan ayudas estatales en el
sentido del artículo 107, apartado 1, del Tratado de Funcionamiento de la Unión
Europea [TFUE] (por ejemplo con medidas fiscales generales, mediante la
promoción de asociaciones basadas en los conocimientos, con medidas de
formación de carácter general, etc.). Si la ayuda estatal es necesaria, debe
ser compatible con el mercado interior. Las normas sobre ayudas estatales
ofrecen a los Estados miembros una serie de criterios de compatibilidad y
definen las diversas posibilidades que tienen a su disposición. Así, pueden dar
apoyo a empresas que operen en el ámbito de las TFE concediéndoles ayudas
estatales para investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), así como otros tipos
de ayuda, como la destinada a inversiones de capital‑riesgo.

El marco comunitario sobre ayudas
estatales de I+D+i[33]
ofrece la base para evaluar la ayuda del Estado a las actividades de I+D+i
relacionadas con las TFE en la UE. El marco de I+D+i permite las ayudas
estatales para una serie de actividades, a condición de que tales ayudas aborden
una deficiencia del mercado claramente establecida, se limiten al mínimo
necesario y tengan un auténtico efecto incentivador. Se incluyen en este
sentido los estudios de viabilidad técnica, la investigación industrial y el
desarrollo experimental, así como los costes de propiedad industrial de las
PYME y la asistencia a jóvenes empresas innovadoras y a agrupaciones
empresariales de innovación. En todos los casos, el marco de I+D+i establece
unos criterios de compatibilidad claros basados en el artículo 107, apartado 3,
letra c), del TFUE, aportando así seguridad jurídica incluso a los proyectos de
muy gran envergadura o a los grupos de proyectos notificados conjuntamente a la
Comisión[34].
Por otro lado, los Estados miembros pueden conceder ayudas de I+D+i sin
notificación previa a la Comisión, siempre que esas ayudas se mantengan dentro
de los límites fijados en el Reglamento general de exención por categorías[35]. Esto ha
simplificado significativamente la concesión de las ayudas[36]. El marco de I+D+i
se basa, en su mayor parte, en el artículo 107, apartado 3, letra c), del
TFUE, que también ha sido la base jurídica utilizada en todos los casos de
ayudas estatales dirigidas a TFE dentro del actual marco de I+D+i. Dicho marco
ofrece también criterios específicos para evaluar la ayuda de I+D+i destinada a
un proyecto importante de interés común europeo a tenor del artículo 107,
apartado 3, letra b), del TFUE. Esta base jurídica se ha utilizado muy pocas
veces para proyectos, y solamente antes de que comenzara a ser de aplicación el
actual marco de I+D+i (por ejemplo, el programa francés «Medea+»: Decisión N
702/A/2001, de 12 de marzo de 2002, que incluía ayuda para proyectos de
microelectrónica y nanoelectrónica y para la televisión de alta definición). En
función de una evaluación caso por caso, puede autorizarse esta ayuda hasta el
nivel que se estime necesario para solventar marcadas deficiencias del mercado y
riesgos que impidan el despliegue de proyectos transfronterizos a gran escala.
El marco de ayudas estatales de I+D+i es de aplicación hasta el 31 de diciembre
de 2013 y se revisará en consonancia con los objetivos de la recientemente
iniciada modernización de las ayudas de Estado.

La Comisión: · recuerda que tiene el propósito de modernizar las normas sobre ayudas estatales, como anunció en su Comunicación sobre la modernización de las ayudas estatales[37], incluido el marco de I+D+i, a fin de apoyar la implementación de la Estrategia Europa 2020 para el crecimiento y de mejorar cualitativamente el gasto público; en particular, las normas modernizadas han de facilitar la tramitación de las ayudas estatales que estén bien diseñadas, vayan dirigidas a deficiencias del mercado probadas y tengan un efecto incentivador claro y un impacto en la competencia limitado.

5.4.        El Banco Europeo de
Inversiones

El Grupo del Banco Europeo de Inversiones
(BEI), que es la institución de financiación de la UE, ayuda a lograr los
objetivos de las políticas de la UE financiando proyectos de inversión viables.
El BEI ha desempeñado un papel clave en la construcción de la economía de la UE
basada en el conocimiento. Ha apoyado activamente proyectos europeos de I+D
prestando casi 103 000 millones EUR en el período 2000-2011, de los
cuales, solo en 2011, se invirtieron 10 000 millones EUR en préstamos,
garantías y capital-riesgo. En el ámbito de las TFE, el BEI aporta en torno
a 1 000 millones EUR anuales. Además, gracias a la reputación que le
ha valido su prudente política de créditos y su pericia mercantil y
tecnológica, el BEI sirve de catalizador importante para atraer financiación
adicional de inversores públicos y privados.

El BEI seguirá teniendo un papel clave en
la financiación de todas las fases cruciales del desarrollo y el despliegue de
las TFE. En cuanto al apoyo a la I+D+i, el Mecanismo de Financiación de Riesgo
Compartido, un producto financiero conjunto con la Comisión que está abierto a
instituciones públicas y empresas privadas de todos los tamaños, ofrece una
atractiva fuente de financiación para apoyar proyectos de I+D+i de alto riesgo
en el ámbito de las TFE. Hasta ahora ha financiado proyectos de I+D+i de
setenta y cinco empresas, por un valor de más de 7 000 millones EUR. La
Comisión tiene previsto aprovechar el éxito del programa ampliando el Mecanismo
de Financiación de Riesgo Compartido en el marco de Horizonte 2020.

El 5 de diciembre de 2011 la Comisión y
el BEI/FEI lanzaron el Instrumento de Riesgo Compartido para PYME, que
ayudará a las PYME innovadoras y en rápido crecimiento a financiar sus
proyectos de I+D+i. Este programa piloto será gestionado por el FEI e
implementado por medio de un sistema de garantías de riesgo compartido con los
bancos. Se han adoptado otras medidas para facilitar la financiación de
proyectos de infraestructuras de investigación con recursos del Mecanismo de
Financiación de Riesgo Compartido. Es de esperar que estos nuevos sistemas
faciliten también el acceso a la financiación a un grupo más amplio de participantes
del sector de las TFE. Por otro lado, en relación con proyectos más próximos al
mercado, como las cadenas de producción piloto, las plantas de demostración y
las inversiones en activos innovadores relacionados con instalaciones de
producción, el BEI mantendrá sus importantes actividades crediticias
materializadas en préstamos y garantías. Por último, el BEI y la Comisión
señalarán, en un acuerdo común, las actividades de inversión prioritarias para
las TFE.

La Comisión: · formulará un acuerdo con el BEI en el que se definirán las TFE como un ámbito prioritario mutuo y se darán detalles del apoyo admisible a proyectos relacionados con TFE, incluidas todas las fases de I+D+i y hasta la primera producción; · se asegurará, junto con el BEI, de que se proporcionan los créditos indispensables para inversiones subvencionables del sector privado en proyectos de demostración y primera producción que promuevan las TFE en todas las regiones europeas; y · seguirá, junto con el BEI, prestando su apoyo vital de I+D+i a los proyectos de TFE, concretamente en el marco del Mecanismo de Financiación de Riesgo Compartido, y proporcionará recursos adicionales a través del Instrumento de Riesgo Compartido para PYME (gestionado por el FEI) para el próximo período de financiación.

5.5.        Aumentar la cooperación
internacional a favor de las TFE

La Comisión está trabajando por un
entorno comercial más favorable a nivel bilateral y multilateral. Varias de
estas actividades revisten una importancia clave para los agentes del ámbito de
las TFE. Se incluyen en este sentido los esfuerzos por mejorar la protección de
los derechos de propiedad intelectual e industrial y las disposiciones
encaminadas a eliminar las barreras arancelarias y no arancelarias[38]. Además, la
Comisión se propone garantizar la competencia leal y hacer frente a la
subvención indebida. En el escenario plurilateral que constituye la reunión
administración/autoridades sobre semiconductores (Government/Authorities
Meeting on Semiconductors [GAMS]), la Comisión ha llevado a cabo
actividades relacionadas con la lucha contra las falsificaciones, la
transparencia de las medidas de apoyo público y la liberalización arancelaria
de los nuevos productos semiconductores.

En consonancia con su propuesta sobre
Horizonte 2020, la Comisión seguirá promoviendo la cooperación con terceros
países en el ámbito de las TFE, sobre la base del interés común y el beneficio
mutuo. Esta cooperación internacional en ciencia, tecnología e innovación
contribuirá a la realización de la Estrategia Europa 2020 y de los compromisos
de la Unión con los Objetivos de Desarrollo del Milenio[39].

La Comisión: · se esforzará por garantizar un entorno comercial favorable y la igualdad de condiciones a nivel mundial, lo que implica facilitar el acceso a los mercados y a las oportunidades de inversión; impedir la distorsión del mercado internacional; mejorar la protección de los derechos de propiedad intelectual e industrial; promover la reciprocidad, concretamente en la contratación pública; reducir el recurso a la subvención y las barreras arancelarias y no arancelarias a nivel mundial; y verificar el cumplimiento de las normas de la UE y la OMC aplicables.

5.6.        Capacidades

El rápido crecimiento de los mercados en
los sectores relacionados con las TFE exige un número cada vez mayor de
profesionales de todos los niveles técnicos y de distintas disciplinas. Ya hoy
en día existe una separación significativa entre la demanda y la oferta
educativa y profesional en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas[40].

El próximo Panorama de Cualificaciones de
la UE, que la Comisión pondrá en marcha antes de que acabe 2012, constituirá
una herramienta de previsiones para hacer un seguimiento de las capacidades
actuales y futuras que demanden los mercados de trabajo. Esta herramienta en
línea presentará pronósticos a corto y medio plazo de las capacidades y los
puestos de trabajo por país, sector y ocupación.

El cambio tecnológico tiene implicaciones
de amplio alcance para los sistemas de educación formal y para el acceso de los
adultos a las oportunidades de aprendizaje permanente. La Agenda de Nuevas Cualificaciones
y Empleos[41]
de la Comisión responde a estas necesidades haciendo hincapié en la importancia
de adaptar los planes de estudio, los programas de formación o las cualificaciones
necesarias y de modernizar los sistemas de educación y formación en función de
los retos de la economía del conocimiento, con una atención especial al
emprendimiento, a las capacidades en TIC, al carácter multidisciplinario y a la
creatividad. Estas capacidades, junto con los conocimientos especializados, son
cruciales para sacar el mayor provecho de los avances tecnológicos que ofrecen
el desarrollo y el despliegue de las TFE. Los centros escolares, los centros de
formación profesional y las instituciones de educación superior tienen que
ofrecer una enseñanza propicia a la tecnología y desarrollar una mentalidad
creativa en la resolución de problemas. La formación de base industrial o el
aprendizaje de base laboral, el aprendizaje abierto y flexible por medio de las
TIC y el desarrollo de capacidades en el puesto de trabajo son también
componentes importantes de las estrategias de aprendizaje permanente.

En este contexto es muy importante
reforzar e interrelacionar las actividades en torno al triángulo del
conocimiento formado por la investigación, la educación y la innovación. Si
bien es crucial formar un fondo común de talentos, aún más importante es contar
con las capacidades adecuadas en el lugar apropiado y en el momento oportuno. Así
pues, la Comisión apoyará las actividades de formación encaminadas a mejorar
las capacidades (no solo las técnicas, sino también las de emprendimiento y las
relacionadas con la empresa) en proyectos de demostración de productos de TFE
en el marco de Horizonte 2020. El EIT y sus comunidades de
conocimiento e innovación (CCI) tienen un papel muy importante que desempeñar,
incluso reconfigurando el paisaje educativo en los campos de actuación
prioritarios que sean pertinentes. La cooperación entre los centros escolares y
las empresas locales y regionales en el diseño de los programas de formación
podría ser una solución prometedora para ayudar a desarrollar las capacidades
pertinentes.

Al crear unos lazos más estrechos entre
la demanda del mercado de trabajo y la oferta de educación o formación, las CCI
promueven cursos conjuntos de posgrado de formación profesional y de formación
en la «vida real» de la industria. Para la próxima perspectiva financiera, la
Comisión ha propuesto la fabricación con valor añadido[42] como una de
las nuevas CCI para después de 2013. Esta CCI ofrecería un foro para la
interacción y la promoción de capacidades y competencias transdisciplinarias,
respondiendo a la necesidad de una mano de obra altamente cualificada en los
campos relacionados con las TFE.

Otras iniciativas de la Comisión son las
que se enmarcan en las Acciones Marie Curie, que mejoran las perspectivas de
formación y carrera profesional de quienes se dedican a la investigación,
también en ámbitos de apoyo directo a las TFE. También las alianzas de
conocimiento, que empezaron como proyecto piloto de la Comisión en 2011,
ayudarán a mejorar las capacidades relacionadas con las TFE. En el futuro
formarán parte del programa Erasmus para Todos y reunirán a empresas e
instituciones de enseñanza superior en asociaciones estructuradas para reforzar
y desarrollar el potencial innovador de Europa. Además, la Comisión pondrá a
prueba en 2012 las alianzas para las competencias sectoriales, que son
asociaciones estratégicas para la formación y la educación profesionales cuyo
objetivo es proporcionar capacidades y mejorar la competitividad de sectores
tradicionales o emergentes. Por último, en sintonía con iniciativas como la
Directiva sobre la tarjeta azul UE[43]
o la propuesta de la Comisión sobre los traslados dentro de una misma empresa[44], podría atraerse
mano de obra altamente cualificada de fuera de la UE para responder a la
escasez de capacidades.

La Comisión: · en el marco de Horizonte 2020, mantendrá e intensificará las acciones destinadas a atraer a los jóvenes hacia las TFE e incluirá actividades de formación dirigidas a mejorar las capacidades en proyectos de demostración de TFE; · fomentará el establecimiento por parte del EIT de una CCI de fabricación con valor añadido que integre a la empresa, la investigación y la educación superior en este ámbito y que, entre otras cosas, permita el desarrollo de capacidades específicas y actividades de educación e innovación relacionadas; · publicará, antes del fin de 2012, una comunicación que abordará los retos cambiantes y en rápida evolución relacionados con la oferta de capacidades en la UE; · promoverá las asociaciones entre el mundo educativo y el mundo de la empresa, por ejemplo alianzas de conocimiento para la educación superior, a fin de fomentar la innovación y hacer que los planes de estudios estén más en consonancia con las necesidades del mercado, incluidas las TFE; y · estudiará las formas de aumentar la oferta de mano de obra cualificada en ámbitos relacionados con las TFE, incluso con talentos altamente cualificados de fuera de la UE.

5.7.        Recopilación de datos de
mercado sobre las TFE: establecimiento del mecanismo de seguimiento de las TFE

Hasta ahora no se ha contado con datos de
mercado validados sobre el desarrollo y la aceptación de las TFE en la UE. Por
eso la Comisión va a crear un mecanismo de seguimiento (observatorio) que
observe, mida y evalúe el despliegue de las TFE en la UE. Para ello se ha
emprendido un estudio de viabilidad, de cara al establecimiento del
observatorio en 2013. El objetivo de este observatorio es proporcionar a los
diseñadores de las políticas de la UE, nacionales y regionales la información
necesaria para confeccionar e implementar mejor las políticas industriales en
relación con el despliegue de las TFE. Por otro lado, suministrará a las partes
interesadas información pertinente sobre las tendencias y la evolución de los
sectores industriales de la UE relacionados con las TFE, con referencia a otras
economías competidoras.

La Comisión: · pondrá en marcha en 2013 un mecanismo de seguimiento de las TFE, que proporcionará datos de mercado pertinentes sobre la oferta y la demanda de TFE en la UE y otras regiones; y · publicará los resultados de ese mecanismo en un sitio web específico.

6.           Conclusiones y próximas
medidas

La capacidad de la Unión Europea para
desarrollar y desplegar industrialmente las TFE determinará en gran medida el
buen devenir de la Unión en el futuro. La Unión Europea afronta tres retos
principales: a) mantener el liderazgo tecnológico mundial; b) dominar los retos
sociales basándose en las aplicaciones de las TFE; y c) modernizar y reforzar
su base industrial.

Las TFE definidas en 2009 son ahora una
prioridad en la agenda de la UE. Esto se refleja además en el papel clave que
les otorgan las propuestas de la Comisión sobre Horizonte 2020 y sobre el Fondo
Europeo de Desarrollo Regional. Con la presente Comunicación, la Comisión
propone una estrategia total y a largo plazo, que incluye todos los
instrumentos pertinentes de la UE y a todas las partes interesadas clave.

La importancia sistémica de las TFE con
respecto a la capacidad de la UE de innovar y modernizar su base industrial
requiere una atención constante por parte de la Comisión. Por consiguiente, la
Comisión se ocupará de que sus políticas se sometan regularmente a observación,
evaluación y adaptación, lo que conllevará debates periódicos con los Estados
miembros y con las partes interesadas.

ANEXO

1.           Definición de «producto
basado en TFE»

Se entiende por «producto basado en TFE»:

a) aquel que facilita el desarrollo de bienes
y servicios incrementando su valor comercial y social global;

b) aquel cuyas partes constitutivas están
basadas en la nanotecnología, la microelectrónica o la nanoelectrónica, la
biotecnología industrial, los materiales avanzados o la fotónica; y, entre
otras cosas,

c) el producido mediante tecnologías de
fabricación avanzada.

2.           Oportunidades de
financiación de TFE subvencionables por los instrumentos de la UE

Los instrumentos de financiación que son
aplicables a las actividades de investigación e innovación relacionadas con las
TFE emplean terminologías ligeramente distintas. El gráfico que sigue ayuda a
aclarar las etapas de la fase de desarrollo de la tecnología a las que
corresponde la respectiva terminología. El Grupo de Expertos de Alto Nivel
sobre las TFE ha trabajado con la escala de «niveles de desarrollo de la
tecnología» (TRL, Technology Readiness Levels), que muchas partes
interesadas públicas e industriales utilizan para evaluar la madurez de las
tecnologías en evolución (materiales, componentes, dispositivos, etc.). Es
importante observar que, mientras que la escala de niveles de preparación de la
tecnología y los instrumentos de la UE describen procesos, la medición del BEI
describe la fase de desarrollo de un producto.

El gráfico es indicativo.

2.1.        Definiciones y criterios
aplicados a la financiación de I+D+i conforme a las políticas y la legislación
de la UE

[1]               Véanse las Conclusiones del Consejo Europeo del 2
de marzo de 2012, en las que se pide que se intensifiquen los esfuerzos para
«reforzar las tecnologías facilitadoras esenciales que posean importancia
sistémica para favorecer una mayor innovación en la industria y el conjunto de
la economía».

[2]               «Preparar nuestro futuro: desarrollo de una
estrategia común en la UE para las tecnologías facilitadoras esenciales»,
COM(2009) 512.

[3]               La Comisión creó este Grupo como organismo
consultivo externo de acuerdo con el documento COM(2009) 512. Su mandato era el
siguiente: 1) evaluar la competitividad de las tecnologías pertinentes en la
UE, con miras especialmente a su aplicación en la industria y su contribución
para abordar los principales retos que plantea la sociedad; 2) analizar en
profundidad las capacidades de I+D públicas y privadas para las TFE de que se dispone
en la UE (a todos los niveles); y 3) proponer recomendaciones específicas sobre
las políticas que deben seguirse para una utilización industrial más efectiva
de las TFE en la UE.

[4]               Current situation of key enabling technologies
in Europe (Situación actual de las tecnologías facilitadoras esenciales en
Europa), SEC(2009) 1257.

[5]               Las cifras originales eran, respectivamente,
830 000-970 000 millones USD y
1 300 000-4 400 000 millones USD, SEC(2010) 1276, p. 176.

[6]               Los cálculos correspondientes al período
comprendido entre 1994 y 2010 mostraban que, en Dresde, el apoyo público a la
microelectrónica y la nanoelectrónica, en cuanto a ayudas y subvenciones,
ascendió a unos 1 219 millones EUR. Se calculó que el rendimiento en
términos de impuestos fue de 1 956 millones EUR, y en términos de
seguridad social, de 3 932 millones EUR. Véase VDI-TZ/Prognos (2008): Der
Halbleiterstandort Dresden (Dresde como centro de producción de
semiconductores); Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung (DIW, Instituto
Alemán de Investigaciones Científicas) (2002): Gesamtwirtschaftliche und
regionale Bedeutung der Entwicklung des Halbleiterstandorts Dresden
(Importancia regional y económica en general del desarrollo de Dresde como
centro de producción de semiconductores).

[7]               Los principales sectores de aplicación son:
automoción, alimentación, química, electrónica, textiles, energía, medio
ambiente, farmacia, construcción, industria aeroespacial y telecomunicaciones.
SEC(2010) 1276, p. 153. Véase un análisis detallado en Juluissen, Robinson
(2010): The future competitiveness of the European automotive embedded
software industry (La futura competitividad de la industria europea del
automóvil con software incorporado), JRC-IPTS / Comisión Europea
(http://ipts.jrc.ec.europa.eu/publications/pub.cfm?id=3780).

[8]               Véase OCDE: Nanotechnology: An overview based on
indicators and statistics (Nanotecnología: panorama basado en indicadores y
estadísticas), Dirección de Ciencia, Tecnología e Industria, 2009 (a
través de ObservatoryNano).

[9]               Comisión Europea, The 2010 report on R&D in
ICT in the European Union (Informe de 2010 sobre I+D en las TIC en la Unión
Europea); y Comisión Europea, The 2011 report on R&D in ICT in the
European Union (Informe de 2011 sobre I+D en las TIC en la Unión Europea) (http://is.jrc.ec.europa.eu/pages/ISG/PREDICT.html).

[10]             «La innovación al servicio del crecimiento
sostenible: una bioeconomía para Europa», COM(2012) 60.

[11]             Véase OCDE (2009) (a través de ObservatoryNano).

[12]             SEC(2010) 1276.

[13]             Véase también Académie Royale de Belgique (2010):
«The de-industrialisation of Europe» (La desindustrialización de Europa), EIB
Papers 11 nº 1/2006, An industrial policy for Europe? Context and
concepts (¿Una política industrial para Europa? Contexto y conceptos).

[14]             Mientras que el rendimiento europeo en I+D aumentó
entre 2010 y 2011, como demuestra, por ejemplo, el incremento del 6 % en
las copublicaciones científicas internacionales, las actividades de
comercialización disminuyeron, como pone de manifiesto el descenso del
0,7 % en el número de PYMES europeas que introdujeron innovaciones de
producto o de proceso y la caída del 1,2 % en las ventas de innovaciones
nuevas para el mercado y nuevas para la empresa. Véase el Marcador de la
Innovación de 2011, 7 de febrero de 2012 (http://www.proinno-europe.eu/inno-metrics/page/innovation-union-scoreboard-2011).
El Marcador de la Innovación de 2010 ya presentó las mismas tendencias.

[15]             Véase CECIMO: 'Study on the Competitiveness of the
European Machine Tool Industry (Estudio sobre la competitividad de la industria
europea de máquinas herramienta) (http://www.cecimo.eu/comunications/news/161-cecimocompstudy.html).

[16]             «La inversión en el desarrollo de tecnologías con
baja emisión de carbono (Plan EETE)», COM(2009) 519.

[17]             COM(2010) 546.

[18]             COM(2011) 808, 809, 810 y 811, de 30 de noviembre de
2011.

[19]             Véase InnovaEurope y Technopolis: Feasibility
study on new forms of EU support to Member States and Regions to foster SMEs
innovation capacity (Estudio de viabilidad sobre nuevas formas de apoyo de
la UE a los Estados miembros y las regiones para fomentar la capacidad
innovadora de las PYME), capítulo 8.

[20]             Véase OCDE: Nanotechnology: An overview based on
indicators and statistics (Nanotecnología: panorama basado en indicadores y
estadísticas), Dirección de Ciencia, Tecnología e Industria, 2009 (a
través de ObservatoryNano).

[21]             Véase el informe del grupo de trabajo sobre fotónica
del Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre las TFE.

[22]             Véase, por ejemplo, «Una bioeconomía para Europa»,
COM(2012) 60, e «Iluminemos el futuro», COM(2011) 889.

[23]             Véase «Unión por la Innovación», COM(2010) 546; «Una
política industrial integrada para la era de la globalización», (COM(2010) 614;
y «Una Agenda Digital para Europa», COM(2010) 245.

[24]             «Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento
2012», COM(2011) 815.

[25]             Véase el artículo 55, apartado 8, de la propuesta de
Reglamento sobre disposiciones comunes, COM(2011) 615.

[26]             COM(2011) 808, 809, 810 y 811, de 30 de noviembre de
2011.

[27]             Artículo 19, COM(2011) 809 final.

[28]             Como la salud y el bienestar, las energías limpias y
eficientes, el transporte inteligente, ecológico e integrado, la eficiencia de
los recursos o el cambio climático.

[29]             Véase el artículo 5, apartado 1, letra c), de la
propuesta relativa al FEDER, COM(2011) 614.

[30]             «Para la organización de agrupaciones empresariales
(clústers) de categoría mundial en la Unión Europea», COM(2008) 652.

[31]             http://ec.europa.eu/regional\_policy/how/index\_es.cfm

[32]             SWD(2012) 61.

[33]             Marco comunitario sobre ayudas estatales de
investigación y desarrollo e innovación, DO C 323 de 30.12.2006, p. 1.

[34]             Desde 2007, la Comisión ha autorizado más de
doscientos regímenes de ayuda conforme al marco de I+D+i para que los Estados
miembros apoyen a las TFE. Además se han autorizado más de treinta medidas
concretas dedicadas a proyectos de innovación a gran escala en el campo de las
TFE, con un importe global en ayudas de más de 1 700 millones EUR.

[35]             Reglamento (CE) nº 800/2008 de la Comisión, de 6
de agosto de 2008, DO L 214 de 9.8.2008, p. 3.

[36]             Desde su adopción en 2008, los Estados miembros han
puesto en vigor más de trescientos regímenes de ayudas de I+D+i.

[37]             COM(2012) 209 final, de 8 de mayo de 2012.

[38]             Véase, por ejemplo, el Acuerdo de libre comercio con
Corea del Sur (http://ec.europa.eu/trade/creating-opportunities/bilateral-relations/countries/korea/).

[39]             COM(2011) 809/3, considerando 30.

[40]             Véase OCDE/PISA (2009). Según la
asociación alemana de ingenieros (VDI, Verein Deutscher Ingenieure), solo en
Alemania quedaron vacantes en 2011 ochenta mil puestos de ingeniero (http://www.vdi.de/uploads/media/Ingenieurmonitor\_2012-02.pdf).

[41]             COM(2010) 682.

[42]             La fabricación con valor añadido se refiere a un
sistema integrado que aporta valor suministrando innovación en sus productos o
servicios, creando excelencia en los procesos, logrando un gran reconocimiento
de las marcas o contribuyendo a una sociedad sostenible. Véase la propuesta de
Decisión del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la Agenda de Innovación
Estratégica del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT): la
contribución del EIT a una Europa más innovadora, COM(2011) 822.

[43]             Directiva 2009/50/CE del Consejo, de 25 de mayo de
2009, relativa a las condiciones de entrada y residencia de nacionales de
terceros países para fines de empleo altamente cualificado

[44]             Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del
Consejo relativa a las condiciones de entrada y residencia de nacionales de
terceros países en el marco de un traslado dentro de una misma empresa,
COM(2010) 378.

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