Source: EURLEX
Language: es
Format: md

![european flag](./../../../images/eclogo.jpg)COMISIÓN EUROPEA

Bruselas, 1.12.2021

COM(2021) 764 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO Y AL CONSEJO EUROPEO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

Afrontar juntos los actuales y los nuevos desafíos de la Covid-19

AFRONTAR JUNTOS LOS ACTUALES Y LOS NUEVOS DESAFÍOS DE LA COVID-19

I
   INTRODUCCIÓN

Este otoño se ha producido un repunte de la COVID-19 en muchos Estados miembros, con un rápido aumento del número de casos y una nueva intensificación de la presión sobre los hospitales y los trabajadores sanitarios. Los gobiernos se encuentran de nuevo en la tesitura de tener que equilibrar la necesidad de aplicar restricciones para limitar la propagación del virus y el coste que esto implica para la vida social y económica. El retorno a una situación crítica tras un período de receso ha provocado frustración y fatiga en muchos ciudadanos. La nueva amenaza de la variante ómicron ha acentuado aún más las preocupaciones.

Es necesaria una actuación urgente y decidida. Gracias a los esfuerzos comunes de la UE, los Estados miembros y los ciudadanos, estamos ahora mucho mejor preparados para actuar que al inicio de la pandemia. Sabemos mucho más sobre cómo limitar la transmisión de la COVID-19 mediante medidas de higiene y restricciones específicas. La disponibilidad de opciones terapéuticas para tratar la COVID-19 es cada vez mayor. Por encima de todo, la vacunación está reduciendo enormemente los riesgos para la mayoría de los europeos. Ha hecho posible la reanudación de gran parte de la vida cotidiana y el inicio de la recuperación de las economías y ha abierto la puerta a iniciativas para restablecer las libertades, como el certificado COVID digital de la UE. Los esfuerzos conjuntos de la UE para incrementar la producción y el suministro de vacunas han aumentado sustancialmente el acceso a la vacunación, y ya no se cuestiona la disponibilidad de vacunas: un claro ejemplo del valor añadido que reporta un enfoque a escala de la UE. La vacunación implica que las respuestas a la pandemia pueden adaptarse mejor a la situación de cada persona.

No obstante, el riesgo renovado de las nuevas variantes sirve de recordatorio de que debemos seguir actuando con determinación y respondiendo con rapidez. Ahora tenemos un conjunto mucho más amplio de herramientas y experiencia para utilizarlas de manera óptima: sin embargo, el éxito de la vacunación ha supuesto también que no siempre se hayan tomado a tiempo nuevas medidas en previsión de la fase actual de la pandemia. Estamos aprendiendo otra vez que, cuanto más demoramos el uso de estas herramientas, más drástica es la acción que se requiere.

Esta urgencia también se aplica a la acción a nivel mundial. Solo trabajando juntos podemos hacer frente con eficacia a la pandemia y avanzar hacia la seguridad sanitaria a largo plazo. La variante ómicron muestra una vez más la importancia de la transparencia en tiempo real y la coordinación mundial, así como de compartir las herramientas necesarias para luchar contra la pandemia. Subraya también que los esfuerzos internacionales por apoyar a todos los países en la lucha contra la pandemia no han ido lo bastante lejos. Acelerar este trabajo debe ser una prioridad fundamental.

La experiencia de los últimos dieciocho meses muestra que una respuesta coordinada de la UE es el enfoque más eficaz y convincente para abordar la pandemia. Maximiza la escala y la repercusión de nuestras acciones, garantiza la previsibilidad para los ciudadanos y proporciona un marco en el que los Estados miembros pueden adaptar sus respuestas. Muestra a nuestros ciudadanos que la política sigue estando impulsada por un fuerte consenso científico. Ahora es urgente recurrir de nuevo a este enfoque. La UE debe mostrar su determinación constante adoptando medidas rápidas, claras y coordinadas para hacer frente al repunte del virus.

II
   LA NUEVA OLA DE INFECCIONES DE LA COVID-19 

La UE se enfrenta hoy a un doble desafío. Los Estados miembros están ya inmersos en un rápido aumento de los casos lo suficientemente grave como para volver a someter a los sistemas sanitarios a una presión extrema. A esto se añade la amenaza de la variante ómicron: y, aunque todavía se están evaluando sus efectos detallados, la rapidez de su propagación y el alcance de la mutación hacen que sea con claridad una variante preocupante. El hecho de que aparezca en un momento en el que la vacunación es aún insuficiente, cuando tan solo acaban de empezar a administrarse los refuerzos y los servicios sanitarios llevan casi dos años sometidos a una intensa presión, hace que sea necesaria una actuación urgente.

La reciente propagación del virus

Los casos de COVID-19 han aumentado considerablemente desde octubre
[1](#footnote1)
. Esto ha dado lugar a aumentos semanales de las formas graves de la enfermedad, las hospitalizaciones y las muertes, especialmente en los Estados miembros con bajas tasas de vacunación. Sin embargo, el despliegue de las vacunas significa también que la proporción de personas que enferman de gravedad o mueren es significativamente menor que en las olas iniciales.

Una de las razones de este repunte es el predominio de la variante delta, que es dos veces más contagiosa que el virus original, aunque las vacunas siguen siendo eficaces contra la enfermedad causada por esta variante. Además, la inmunidad puede haber empezado a decaer en quienes primero recibieron la vacuna (en general, los grupos más vulnerables y de más edad). El cambio de estación hizo que gran parte de la vida social y económica se desplazara a espacios interiores, donde el virus puede transmitirse con mayor facilidad. Y la premura con la que los gobiernos flexibilizan o imponen las restricciones y precauciones tiene también una clara incidencia en la capacidad de propagación del virus.

Sin embargo, un factor decisivo para la situación actual es el hecho de que hay una importante proporción de europeos que está sin vacunar. En conjunto, el 23,5 % de los adultos de la UE todavía no están completamente vacunados, 
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 cifra que alcanza el 70,8 % en algunos Estados miembros. Quizás lo más preocupante es que, en algunos Estados miembros, hasta el 65 % de las personas mayores de 65 años aún no están completamente vacunadas.

Está claro que la vacunación reduce la probabilidad de infección y es muy eficaz para reducir las formas graves de la enfermedad y la muerte. La vacunación no ofrece una protección completa contra la infección, y las personas vacunadas, si se infectan, también pueden contagiar la enfermedad. Ahora bien, es mucho más probable que la infección de las personas vacunadas dé lugar a casos relativamente leves de COVID-19. Un primer análisis de los datos de tres Estados miembros confirma que la tasa de hospitalización es considerablemente más elevada en las personas no vacunadas que en las vacunadas. En otras palabras, la vacunación reduce muy significativamente las probabilidades de que una persona caiga gravemente enferma de COVID-19.

Gráfico: Tasa de hospitalización por COVID-19 por vacunación en tres Estados miembros

 
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Aunque las vacunas siguen ofreciendo una protección sólida, su eficacia disminuye de manera natural con el tiempo. El 24 de noviembre, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (CEPCE) publicó una evaluación rápida del riesgo en la que se indicaba la necesidad de considerar urgentemente la posibilidad de administrar una dosis de refuerzo para las personas a partir de 40 años, con las personas más vulnerables y de más edad como grupo prioritario. El CEPCE señaló también que los países podían considerar la administración de una dosis de refuerzo a todos los adultos a partir de seis meses después de la fecha en que completaran su primera vacunación. Esto aumentaría la protección contra la infección frente a una disminución de la inmunidad
[3](#footnote3)
. Todos los Estados miembros han empezado ya a proporcionar dosis de refuerzo a los grupos de mayor riesgo, y varios Estados miembros están ofreciendo ya campañas de refuerzo dirigidas a toda la población.

Además de la vacunación de adultos, la aprobación de dos vacunas para su uso en el grupo de edad a partir de los 12 años ha permitido a los Estados miembros ampliar aún más la vacunación. Además, se ha aprobado ya una vacuna para su uso en el grupo de edad de 5 a 11 años.

La eficacia de la vacunación permitió reanudar gran parte de la vida social y económica durante el verano. Sin embargo, la relajación de las restricciones contribuyó a una nueva propagación del virus, lo que hizo que las medidas básicas de higiene, como el uso de mascarillas, dejaran de ser suficientes. Esto situó a las autoridades ante el reto de determinar qué medidas específicas resultaría más eficaz utilizar al empezar a aumentar el número de casos.

El repunte de los casos de enfermedad grave, especialmente entre las personas no vacunadas, ha acarreado una enorme presión sobre los hospitales y el personal sanitario, que soportaban ya la tensión derivada de los acontecimientos de los últimos dieciocho meses. Esta sobrecarga de los sistemas de asistencia sanitaria está teniendo también una repercusión directa en la salud de los pacientes sin COVID, ya que, una vez más, el acceso a la asistencia sanitaria para otras enfermedades se ve condicionado por la necesidad de tratar a los pacientes de COVID-19. El resultado es una carga para los sistemas sanitarios comparable o superior a la del invierno pasado. Esto está haciendo inevitable la imposición de nuevas medidas, ya que los gobiernos se enfrentan a difíciles decisiones sobre cuándo adoptar medidas y qué medidas adoptar.

Medidas para hacer frente a la variante ómicron

La identificación de la variante ómicron (B.1.1.529) por parte de Sudáfrica ilustra la importancia de actuar con rapidez y decisión para reducir y ralentizar la transmisión del virus y gestionar el riesgo de posibles nuevas mutaciones. La labor de Sudáfrica en la realización de análisis y su transparencia al difundir los resultados han sido indispensables para permitir una rápida respuesta mundial y constituyen un modelo de cómo debe funcionar la cooperación internacional.

Tal y como la Organización Mundial de la Salud
[4](#footnote4)
 concluyó el 26 de noviembre de 2021, es necesario un esfuerzo mundial para asegurar la identificación y el seguimiento de las variantes. Esto significa:

·intensificar las actividades de vigilancia y ampliar con rapidez los esfuerzos mundiales de secuenciación genómica;

·enviar las secuencias completas del genoma a una base de datos públicamente disponible;

·notificar a la OMS y al CEPCE los casos o conglomerados de casos iniciales de infección por las variantes preocupantes;

·realizar estudios sobre el terreno y análisis en laboratorio para conocer mejor los efectos potenciales de las variantes preocupantes.

Además de este esfuerzo mundial, la UE y los Estados miembros deben actuar ya. Mientras se toman medidas urgentes para recoger datos clave sobre la variante ómicron, son esenciales las medidas de precaución. Los Estados miembros deben ejecutar planes de contingencia tan pronto como aparezcan casos. El aumento de la vacunación, incluido el rápido despliegue de campañas de refuerzo, y la introducción inmediata de precauciones y restricciones que limiten los contactos sociales deberían ralentizar la transmisión de la variante ómicron y de cualquier otra. Los Estados miembros deben tomar medidas rápidas y decisivas cada vez que se detecte un conglomerado de casos.

A este respecto, la UE puede basarse en iniciativas clave aplicadas a lo largo del pasado año. En primer lugar, con la Incubadora HERA, puesta en marcha en febrero de 2021, la Comisión se preparó para la detección de variantes, el desarrollo, la aprobación reglamentaria y la producción de vacunas adaptadas. La UE ha hecho un gran esfuerzo por reforzar su capacidad para detectar y caracterizar con celeridad las variantes preocupantes. En febrero de 2021, se facilitaron 200 millones EUR para reforzar las capacidades de secuenciación de los Estados miembros. Un contrato de servicios de secuenciación del genoma completo ha ayudado a once Estados miembros y tres países de los Balcanes Occidentales a analizar más de 100 000 muestras. Un nuevo programa de 77 millones EUR está apoyando el desarrollo de infraestructuras a largo plazo para secuenciación y análisis del genoma en veinticuatro países de la UE y del EEE, y se ha propuesto prorrogarlo en 2022. Esto no solo significa una mejor respuesta a la pandemia actual, sino también un aumento permanente de la capacidad. La UE ha desarrollado también su capacidad de análisis de las aguas residuales para identificar la ubicación de nuevos casos. El resultado es que la UE está ahora mejor preparada para las variantes: la inversión en el incremento de la capacidad de secuenciación genética y la puesta en común eficaz de los datos permitirán identificar en tiempo real cualquier otra cepa mutante, de modo que puedan darse respuestas inmediatas. La adaptación de las vacunas a nuevas cepas cuando sea necesario está ya prevista en los contratos con los fabricantes de vacunas.

En segundo lugar, con la puesta en marcha de la Autoridad de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias de la UE (HERA), en septiembre de 2021, la Comisión ha reunido en el Consejo de la HERA orientación estratégica y conocimientos especializados, tanto a nivel nacional como de la UE, y prevé la adopción de medidas conjuntas. Actualmente, está implantando e integrando en redes capacidades de modelización y de prospectiva para poder determinar y aplicar rápidamente las respuestas adecuadas. Su marcada dimensión industrial está impulsando las asociaciones industriales y ampliando la capacidad de la industria de las vacunas y los fármacos.

En tercer lugar, las restricciones relacionadas con los viajes pueden ralentizar otros puntos de entrada de esta variante desde fuera de la UE. El marco común establecido para coordinar las medidas de restricción de los desplazamientos a la UE (véase más adelante) permitió activar un «freno de emergencia» en tan solo unas horas tras el reconocimiento de la variante ómicron por la OMS. El resultado fue el acuerdo alcanzado el 26 de noviembre para aplicar medidas específicas sobre los viajes en relación con aquellos países más afectados por la variante ómicron. Estas disposiciones también permiten supervisar constantemente la situación para ampliar la lista de terceros países afectados, introducir posibles medidas dentro de la UE o levantar las medidas de precaución a medida que se disponga de nuevas pruebas científicas.

La UE y los Estados miembros deben tomar medidas inmediatas:

·Los Estados miembros deben disponer de planes de contingencia para actuar con rapidez y determinación a fin de controlar los brotes de la variante allí donde se detecten;

·los Estados miembros deben emprender de inmediato campañas de refuerzo como paso indispensable para el aumento de la protección contra las variantes;

·los Estados miembros, con el apoyo de la Comisión, deben coordinarse estrechamente para introducir cambios en tiempo real en las medidas relativas a las fronteras y los viajes en consonancia con las Recomendaciones del Consejo sobre los viajes a la UE y sobre la libre circulación dentro de la UE, incluidas las relativas a la realización de pruebas diagnósticas y la cuarentena; sobre la base de las últimas pruebas científicas disponibles y en consonancia con el principio de precaución, para responder al riesgo actual de la variante ómicron, puede ser adecuado que los Estados miembros consideren el requisito de una prueba PCR antes de la llegada, en particular para los viajes a la UE, así como para los desplazamientos dentro de la UE, como parte de un freno de emergencia; estas medidas deben aplicarse durante el menor tiempo necesario, ser proporcionadas y no discriminatorias y estar sujetas a revisión permanente;

·los Estados miembros deben aumentar la capacidad de secuenciación genómica y de vigilancia de la variante ómicron y de cualquier otra variante preocupante, en particular generalizando los análisis de aguas residuales; la Comisión ayudará a garantizar que las muestras y los resultados se pongan en común con rapidez;

·la Comisión apoyará el muestreo para los países con bajos datos de secuenciación, así como el despliegue de las pruebas de antígenos;

·se debe prestar apoyo, tanto a nivel de la UE como de los Estados miembros, a los países del África meridional y a cualquier otro país pertinente para la recogida y el estudio de los datos clínicos asociados a las infecciones por esta nueva variante;

·la HERA seguirá aprovechando todo el potencial que ofrece para hacer frente a la variante ómicron en su totalidad:

·el grupo de expertos de la HERA sobre las variantes actúa como punto de contacto para el análisis situacional;

·la HERA trabaja con los fabricantes de vacunas para garantizar la rápida adaptación de estas a la nueva variante en caso necesario y para garantizar una capacidad de producción de vacunas suficiente;

·el Consejo de la HERA, también en coordinación con la OMS, reúne la orientación estratégica de la actuación a nivel de la UE y nacional.

III 
   MANTENER EL RUMBO: ACCIÓN COORDINADA PARA LUCHAR CONTRA LA COVID-19

El virus, cuya variante delta es ahora la cepa dominante en la UE y con la nueva amenaza de la variante ómicron, ha demostrado ser duradero y adaptable. Solo una actuación sostenida y decidida permitirá poner y mantener bajo control la pandemia. Esto hace que sea especialmente importante tomar medidas no solo como respuesta a los picos de infección y la aparición de nuevas variantes, sino también cuando las tasas de contagio sean bajas. Este ha sido el principio rector de la acción de la UE contra la pandemia: garantizar la disponibilidad, el suministro y la administración de vacunas; mejorar el tratamiento de las personas infectadas; y actuar conjuntamente para garantizar que las restricciones sean efectivas, pero también proporcionadas y justas.

Una de las principales enseñanzas extraídas de los últimos dieciocho meses es la importancia de llegar a un acuerdo sobre un enfoque común y coordinado de la UE y comunicar dicho enfoque de la manera más clara posible. Las discrepancias entre enfoques nacionales de la vacunación sin una explicación clara han menoscabado los esfuerzos por vencer la reticencia a las vacunas. Las diferencias importantes entre las medidas de salud pública aplicadas, que no podían explicarse por diferencias igual de importantes entre las situaciones epidemiológicas, menoscabaron la confianza de la población.

Seguir procediendo a una vacunación eficaz

Los esfuerzos de vacunación deben proseguir. La capacidad de suministro y de producción está ahora garantizada gracias a la Estrategia de Vacunas de la UE. Antes de que finalice este año, la UE habrá instalado una capacidad de fabricación de más de trescientos millones de dosis al mes. Los contratos celebrados en el marco de la Estrategia de Vacunas de la UE dan a los Estados miembros acceso a tantas dosis de vacunas (incluidas las vacunas adaptadas, si se demuestra que son necesarias) como necesiten en 2022 y 2023. La UE tendrá que seguir invirtiendo en el desarrollo y la producción de vacunas mejores y más avanzadas contra la COVID-19 y sus variantes. La HERA permitirá desarrollar una potente capacidad estratégica para desempeñar exactamente esa función con el fin de luchar contra las amenazas actuales y futuras mediante la mejora del desarrollo, la fabricación, la compra y la distribución de vacunas. Esto incluirá detectar y subsanar los puntos débiles de los suministros y materiales críticos para la producción de vacunas, basándose en la labor del grupo de trabajo de la Comisión para la expansión industrial. La actual compra conjunta de jeringuillas debe ser asumida por los Estados miembros para hacer frente a posibles carencias. También es fundamental mejorar el acceso a las vacunas, de modo que los servicios sanitarios puedan administrarlas en las comunidades locales y con un acceso fácil para los ciudadanos.

Hoy en día, un reto primordial es convencer a quienes aún no están vacunados de que se vacunen. Los Estados miembros están empezando a utilizar una mayor variedad de medidas para reflejar la realidad de que las personas no vacunadas suponen, para la salud de la sociedad en general y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios, una amenaza mayor que las vacunadas. La reticencia a la vacunación responde a causas diversas, que a menudo precisan de soluciones a medida, locales, en las que la confianza en los profesionales sanitarios locales es un factor clave. No obstante, existen algunos elementos comunes, entre los que destaca la enorme cantidad de información errónea y desinformación sobre las vacunas que se ha difundido públicamente, en los que la UE y sus Estados miembros —así como socios a nivel mundial, como la OTAN— podrían seguir trabajando juntos. La Comisión ha establecido un proceso específico para facilitar una respuesta rápida a la desinformación. Un Sistema de Alerta Rápida, con un espacio específico de cooperación sobre la COVID-19 que reúne análisis de desinformación relacionada con la pandemia y respuestas a ella, permite una cooperación eficaz con los Estados miembros. La Comisión ha ofrecido también ayuda bilateral directa a aquellos Estados miembros con las tasas más bajas de cobertura vacunal, que incluye también medidas dirigidas a los profesionales sanitarios de esos países
[5](#footnote5)
. Esto podría ampliarse ahora para movilizar a otros líderes comunitarios (como los procedentes del ámbito empresarial, sindical, religioso y deportivo). La Comisión está contactando también con las plataformas en línea a fin de motivarlas para que ofrezcan espacio para campañas de comunicación y la promoción de las opiniones de especialistas, así como para supervisar la desinformación y compartir datos.

Se están obteniendo más datos sobre el ritmo al que disminuye la inmunidad. Las dosis de refuerzo son la respuesta clave para atajar esta disminución. También son herramientas esenciales para proteger contra las variantes. En la actualidad, todos los Estados miembros de la UE están ofreciendo dosis de refuerzo o adicionales a los grupos de mayor riesgo, como las personas de edad avanzada, las personas inmunodeprimidas e inmunodeficientes, las personas residentes en centros de cuidados de larga duración y los trabajadores sanitarios. A la vista de las orientaciones del CEPCE mencionadas, todos los Estados miembros deben asegurarse de que las personas más vulnerables reciban una dosis de refuerzo de manera prioritaria y disponer el equipo y los recursos adecuados para realizar campañas de refuerzo masivas. La aparición de la variante ómicron añade aún más urgencia a la necesidad de desplegar campañas de refuerzo masivas en todos los Estados miembros.

Tratar a las personas con COVID-19

La mejora del tratamiento de quienes contraen la COVID-19 ha sido también un avance clave en la lucha contra el virus. Esta ha sido una consecuencia de la mejora del diagnóstico para comprender la prevalencia del virus y la manera de afrontarlo. Los Estados miembros podrán utilizar cada vez más medicamentos en la lucha contra la COVID. La Estrategia de la UE sobre Opciones Terapéuticas contra la COVID-19 está ya en funcionamiento con una cartera de los diez fármacos con potencial terapéutico más prometedores, y se han concertado ya varias compras conjuntas con los Estados miembros para garantizar un acceso equitativo a esas opciones terapéuticas. Se han autorizado ya tres tratamientos. Esto desempeñará un papel especialmente importante a la hora de limitar los riesgos de la COVID-19 para los más vulnerables y podría ayudar también a abordar los retos que plantean sus secuelas para los pacientes recuperados. La comunicación será fundamental para explicar los beneficios de los tratamientos autorizados y los riesgos de la información errónea. Estas opciones terapéuticas ayudarán a las personas a recuperarse más rápidamente y mitigarán los efectos del virus sobre las personas y los sistemas sanitarios: ahora bien, son un complemento de la vacunación y no un sustituto de ella. Esto constituirá también una parte importante del trabajo de la HERA a medio y largo plazo.

Al mismo tiempo, el aumento de los casos en algunos Estados miembros puede volver a poner sus sistemas sanitarios en modo de crisis. El Mecanismo de Protección Civil de la Unión sigue estando disponible para impulsar el apoyo de los Estados miembros menos afectados a aquellos sometidos a mayor presión. Desde principios de octubre, el Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias ha facilitado la prestación inmediata de asistencia vital de varios Estados miembros
[6](#footnote6)
 a Rumanía y Letonia.

Medidas de prevención

Los comportamientos cotidianos son un componente esencial de la lucha contra el virus y deben seguir siendo la norma. Esto incluye, obviamente, el uso de mascarillas en los espacios cerrados y de riesgo, la evitación de las concentraciones de alto riesgo, la distancia social y la ventilación adecuada de los espacios cerrados.

La realidad es que, con el aumento de la propagación del virus y el riesgo de que se extienda aún más con la variante ómicron, serán necesarias además nuevas medidas preventivas para limitar los riesgos de contacto y contagio. La vacunación no basta por sí sola para refrenar el virus. La experiencia adquirida desde el inicio de la pandemia muestra que esas medidas son una parte esencial de la lucha contra la propagación del virus. Entre los factores de éxito figuran la toma de decisiones con determinación, la buena comunicación y el compromiso de la comunidad. Como ha ocurrido a lo largo de toda la pandemia, las autoridades tendrán que encontrar el punto de justo equilibrio para que esas restricciones sean oportunas y eficaces pero también proporcionadas: no deben restringirse las libertades individuales si eso no contribuye de manera significativa a reducir el impacto del virus. También hay que extraer enseñanzas de las experiencias anteriores de aplicación de estas restricciones, como la gran repercusión del cierre de colegios, universidades y escuelas superiores en la salud mental y el rendimiento educativo de niños y jóvenes. Ahora bien, es igualmente cierto que esperar demasiado antes de aplicar medidas esenciales implica que se necesiten después medidas más radicales. Medidas como mejorar la higiene o quedarse en casa cuando se presentan síntomas pueden convertirse en normas para la sociedad a largo plazo.

Con una proporción cada vez mayor de la población vacunada y que ya está recibiendo dosis de refuerzo, las restricciones se están desplazando cada vez más de medidas dirigidas a toda la población a medidas que tienen en cuenta tanto las circunstancias individuales como el riesgo de que un individuo concreto agrave la situación. Medidas como la de exigir que quienes trabajan en entornos con personas vulnerables se vacunen son una respuesta lógica a la realidad actual.

Instrumental para supervisar y gestionar la situación

Además de estos requisitos, los Estados miembros deben seguir utilizando los instrumentos de que disponen para simplificar la vida cotidiana. Facilitar la realización de pruebas y el acceso a ellas seguirá siendo una herramienta indispensable para gestionar y controlar la pandemia y responder con rapidez a los brotes. Los Estados miembros deben anticiparse para garantizar que se disponga de pruebas suficientes para gestionar los picos del virus. Las estrategias de realización de pruebas deben centrarse, por ejemplo, en los entornos con grupos de alto riesgo, como los centros de cuidados de larga duración y los hospitales, y en las áreas de alta transmisión, como los colegios. Esto podría combinarse también con pruebas para la detección de otros virus circulantes, como el de la gripe. También se debe seguir trabajando para garantizar la exactitud de las pruebas, por ejemplo teniendo en cuenta si la vacunación influye en la eficacia de las pruebas.

El rastreo de contactos sigue formando parte del instrumental para contener un repunte de la COVID-19 y los Estados miembros deben mantener una capacidad suficiente. Como complemento de los procedimientos manuales de rastreo de contactos que ya se utilizan, las aplicaciones de rastreo de contactos y alerta pueden seguir desempeñando también un papel importante para romper la cadena de infecciones, tanto a nivel nacional como transfronterizo, contribuyendo así a salvar vidas. Hasta la fecha, veintiún países de la UE y del EEE disponen de una aplicación de rastreo de contactos y alerta y dieciocho están conectados a través de la pasarela europea de interoperabilidad, lo que permite que las personas sigan usando su aplicación incluso cuando se desplazan atravesando fronteras: se anima a todos los Estados miembros a que participen.

El certificado COVID digital de la UE, concebido, adoptado e implementado a una velocidad sin precedentes, es un factor clave para la recuperación y ha demostrado ser una herramienta valiosísima para los Estados miembros y los ciudadanos, al permitir la circulación transfronteriza de los ciudadanos de la UE y ayudar a que la actividad social y económica continúe con las mínimas perturbaciones. Los Estados miembros han expedido ya más de 650 millones de certificados COVID digitales de la UE
[7](#footnote7)
.

El éxito en la implementación del certificado COVID digital de la UE y su generalización hacen posible también un enfoque revisado de la libre circulación dentro de la UE. Por esa razón, la Comisión ha presentado una propuesta de nueva Recomendación del Consejo sobre un enfoque coordinado para facilitar la libre circulación segura durante la pandemia de COVID-19
[8](#footnote8)
. En ella se expone un nuevo enfoque basado en el certificado, de modo que los viajeros con un certificado COVID digital de la UE válido no deben en principio estar sujetos a restricciones adicionales de la libre circulación, como la cuarentena o las pruebas diagnósticas. Se tiene también en cuenta la situación de circulación del virus a niveles muy elevados en algunas zonas de la UE, en la que los Estados miembros deben recomendar que no se realicen viajes con origen o destino en dichas zonas. Los viajeros sin certificado de vacunación o de recuperación procedentes de esas zonas de alto riesgo deben someterse a una prueba antes de su salida, así como a cuarentena o autoaislamiento después de su llegada. Por último, en la propuesta se adapta también la metodología y se tiene en cuenta la cobertura vacunal en el mapa regional elaborado por el CEPCE.

Requisitos para controlar el virus, como la realización de pruebas y la cuarentena dentro de la UE, están previstos en el procedimiento de freno de emergencia de la Recomendación del Consejo ante la alta prevalencia de una variante preocupante como la ómicron. Los Estados miembros deben considerar la aplicación de medidas como parte de una fase de precaución para limitar el riesgo de propagación mientras se llevan a cabo los primeros análisis de la variante ómicron. Esas medidas deben ser proporcionadas, no discriminatorias, transparentes y plenamente coordinadas.

Un aspecto clave es garantizar la duración adecuada de la validez de los certificados de vacunación vinculados al certificado COVID digital de la UE, reconociendo que, con el tiempo, la tranquilidad que ofrecen los certificados disminuye junto con la eficacia de la vacuna. Por lo tanto, la duración de la validez de los certificados debe ser compatible tanto con este efecto de disminución como con la necesidad de ofrecer un plazo razonable para la realización de las campañas de refuerzo, de tal modo que la restricción de la libre circulación desde la expiración de la validez sea completamente proporcionada. La Comisión considera que, a partir del 10 de enero de 2022, los Estados miembros deberían dejar de aceptar los certificados que tengan una antigüedad superior a nueve meses desde el ciclo de vacunación inicial. Así se refleja en la propuesta de la Comisión, que tiene en cuenta las orientaciones del CEPCE sobre la administración de dosis de refuerzo a partir de los seis meses y prevé un período adicional de tres meses para que las campañas nacionales de vacunación puedan adaptarse y los ciudadanos tengan acceso a los refuerzos. Además, la Comisión está estudiando la posibilidad de establecer esa validez de manera vinculante
[9](#footnote9)
. Por último, el Reglamento es actualmente aplicable hasta el 30 de junio de 2022. Como parece poco probable que la pandemia haya cesado para entonces, la Comisión está preparando una propuesta legislativa para prorrogar su aplicabilidad por un período de tiempo limitado.

El certificado COVID digital de la UE es el único sistema de certificado para la COVID-19 a gran escala en vigor, responde al impacto de la COVID-19 en la vida cotidiana y también facilita los desplazamientos de los residentes de países de fuera de la UE hacia y desde la UE. La vinculación del certificado con los sistemas de terceros países ha permitido ya establecer conexiones con cincuenta y un países, y seguirá ampliándose, también a África.

La Comisión ha propuesto asimismo modificar las normas para viajar a la UE, estableciendo un vínculo con el certificado COVID digital de la UE y los certificados de terceros países considerados equivalentes a él. Esta revisión permitiría, desde el 10 de enero hasta marzo de 2022, revisar con otra óptica la lista de terceros países admisibles a partir de los cuales se permite la llegada de viajeros no esenciales en función de la situación epidemiológica. Para la mayoría de los demás países, los viajes se limitarían a los desplazamientos esenciales, las personas vacunadas y las recuperadas
[10](#footnote10)
, y los Estados miembros podrían exigir también la cuarentena y pruebas adicionales. Los Estados miembros aceptarían no solo las vacunas contra la COVID-19 autorizadas en la UE, sino también aquellas que hayan completado el procedimiento de inclusión en la lista de uso en emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), si se trata de viajeros que tienen además un justificante válido que demuestre que se han realizado una prueba PCR con resultado negativo antes de su salida. A partir de marzo de 2022, la Comisión propone pasar del actual enfoque híbrido basado en el país y la persona a un enfoque estrictamente personal, en el que se daría prioridad a los viajeros vacunados y recuperados. Un enfoque coordinado de la imposición de restricciones a los viajes desde zonas de riesgo especialmente elevado seguirá siendo crucial para ralentizar o limitar la llegada de nuevas variantes a la UE y su transmisión en ella.

Los Estados miembros y los países asociados a Schengen deben seguir esta Recomendación y coordinar las restricciones para todos los tipos de viaje de entrada en la UE+. Como se ha expuesto anteriormente, la necesidad fundamental de este tipo de enfoque coordinado efectivo se está demostrando ahora en el caso de la variante ómicron. La rápida aplicación de las normas del procedimiento de freno de emergencia ha demostrado que el marco de la UE para un enfoque coordinado funciona y ayudará a limitar la propagación de la nueva variante. Es necesaria una evaluación diaria para determinar si deben añadirse otros países a las medidas, así como la naturaleza de las pruebas y la cuarentena para los viajeros esenciales a los que aún se permite venir a la UE. No obstante, la realidad es que la variante se ha propagado ya, y los viajeros pueden haberse contagiado con ella antes de encontrarse en el punto final de su salida hacia la UE. Por eso es esencial tener el historial de viaje de los catorce días previos a todas las llegadas a la UE, así como la capacidad de identificar a las personas que han estado en contacto estrecho con un pasajero infectado durante el viaje, de modo que puedan ser objeto de un rastreo eficaz, incluso a través de las fronteras. Esto pone de relieve la necesidad de que todos los Estados miembros implanten formularios de localización de viajeros eficaces. Sin una información clara sobre los países visitados por todos los viajeros durante los catorce días previos a su llegada a la UE, es más probable que la situación se deteriore y requiera la prohibición completa de los viajes desde fuera de la UE para los viajeros no esenciales y requisitos de cuarentena más estrictos para los viajeros esenciales. La Comisión propondrá un marco jurídico de la UE que ampare un enfoque coordinado para los formularios de localización de viajeros en la medida en que sea necesario para detener la propagación de la COVID-19
[11](#footnote11)
. Los operadores de transportes también pueden desempeñar un papel clave para garantizar que se disponga de esta información crítica.

Resiliencia estructural y coordinación

Una estrecha coordinación entre los Estados miembros será especialmente importante con el fin de maximizar la capacidad de la UE de aprovechar sus herramientas para hacer frente al actual repunte del virus. Esto supone un elevado nivel de intercambio de información sobre las medidas nacionales planificadas, un seguimiento constante y una interpretación coherente de las orientaciones del CEPCE y de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Deben aprovecharse al máximo los foros clave, como el Comité de Seguridad Sanitaria y el dispositivo de respuesta política integrada a las crisis (DRPIC)
[12](#footnote12)
.

La rápida adopción del conjunto completo de propuestas sobre la Unión Europea de la Salud y del marco de emergencia para que la UE y sus Estados miembros puedan utilizar las nuevas posibilidades que ofrece la HERA para actuar con determinación frente a futuras amenazas transfronterizas graves para la salud es necesaria para responder a los retos de la pandemia en 2022. Al mismo tiempo, la HERA debería alcanzar su objetivo de dar voz plena a todas las partes interesadas clave en la definición de un enfoque operativo de la UE.

IV
   EL IMPERATIVO DE LA ACCIÓN MUNDIAL

La UE debe seguir liderando los esfuerzos para garantizar que el mundo entero esté protegido contra la COVID-19. Nadie está a salvo mientras no lo esté todo el mundo.

Desde el principio, la UE ha liderado la respuesta mundial a la pandemia apoyando a los países vecinos y socios en su lucha contra sus consecuencias sanitarias y socioeconómicas. Ha sido también motor de la investigación sobre las vacunas y su mayor exportador mundial y ha estado a la vanguardia en la puesta en común de vacunas. Asimismo, ha propiciado el apoyo a los países que se enfrentan a la combinación de graves repercusiones para la salud y recesión económica. Esta labor debe intensificarse ahora.

La apertura y la equidad son marca de Europa. Más de 1 000 millones de vacunas producidas en la UE han sido enviadas a más de 150 países de todos los continentes. La UE ha exportado tanto como ha suministrado a sus ciudadanos. Al menos una de cada dos vacunas producidas en Europa es y ha sido exportada. La propuesta de un nuevo mecanismo de transparencia de las exportaciones garantizará que la UE pueda continuar haciendo un seguimiento de las exportaciones de vacunas y sustancias activas.

Para la UE, garantizar el acceso a vacunas contra la COVID-19 seguras y asequibles en todo el mundo, y especialmente en los países de renta media y baja, es prioritario. Con un porcentaje de población vacunada de solo el 2 % en los países de renta baja y del 19 % en los de renta media-baja, la prioridad debe ser acelerar la vacunación mundial si se quiere hacer frente eficazmente a la pandemia. África es un objetivo especial
[13](#footnote13)
, y se definirá un conjunto de medidas de apoyo antes de la cumbre UE-África de febrero de 2022.

La Comisión colabora constantemente con los fabricantes para garantizar un suministro continuo, regular y previsible de vacunas. Los Estados miembros pueden confiar en que contarán con las dosis necesarias para satisfacer sus necesidades de vacunación, incluidas las vacunas de refuerzo o las vacunas adaptadas. Los Estados miembros, por lo tanto, deben sentir también la confianza para seguir reorientando una cantidad significativa de los suministros previstos de vacunas a los países de renta media y baja.

Además de las exportaciones, la UE está cumpliendo sus compromisos sobre la puesta en común de vacunas. El Equipo Europa compartirá 250 millones de dosis antes de que finalice 2021, y para mediados de 2022 se habrá compartido un total de 700 millones, de los que 200 millones se financiarán con cargo al presupuesto de la UE. A través de un mecanismo de puesta en común de vacunas de la UE y con el apoyo de un grupo de trabajo creado por la Comisión, los Estados miembros han suministrado ya más de 100 millones de dosis de vacunas en todo el mundo: las donaciones y la entrega de las vacunas puestas en común pueden y deben acelerarse ahora. Este es un trabajo que deberá mantenerse en el futuro previsible y que será más eficaz cuanto antes se lleve a cabo.

Estos compromisos se añaden al apoyo actual y principal del Equipo Europa al Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 (ACT-A) y su pilar de vacunas, COVAX, incluidas las entregas en entornos humanitarios a través de su reserva humanitaria. La Comisión hará un seguimiento del compromiso contraído por los socios industriales en la Cumbre Mundial sobre la Salud celebrada en Roma, de poner 1 500 millones de dosis de vacunas a disposición de los países de renta baja sin coste alguno y de los países de renta media a precios reducidos. Es fundamental también fomentar la producción en todo el mundo: el Equipo Europa está invirtiendo también mil millones EUR para incrementar la capacidad de producción de ARN mensajero en África.

Sin embargo, el suministro de dosis no es suficiente. Es preciso que los Estados miembros, los fabricantes y el COVAX colaboren para garantizar que puedan distribuirse vacunas de forma más previsible en los lugares donde más se necesitan, y con el dispositivo logístico necesario para minimizar el riesgo de desperdicio. La disponibilidad de equipos como viales y jeringuillas, así como una planificación logística clara y eficaz, son indispensables para que se lleven a cabo de manera efectiva el suministro por parte de los países donantes y la absorción de los suministros por los países receptores. También es fundamental apoyar servicios sanitarios como equipos de protección individual, kits de pruebas, tratamientos y suministros clave como el oxígeno. La UE colaborará con los países socios y con el COVAX para asegurarse de que esto se realice.

Hay en marcha también programas del Equipo Europa para ayudar a crear capacidad de fabricación de vacunas y desarrollar marcos reguladores propicios en países socios como Sudáfrica, Senegal y Ruanda, que pueden actuar como centros regionales de vacunas. La HERA proporcionará también una nueva dimensión importante a la labor de la UE.

En noviembre de 2021, 44 terceros países habían solicitado directamente vacunas y material auxiliar a la UE a través del Mecanismo de Protección Civil de la Unión. Esto dio lugar al apoyo y la cofinanciación para la entrega de casi 24 millones de dosis a 37 países, con lo que se respondió a 22 solicitudes en su totalidad. Más recientemente, las donaciones de vacunas han ido acompañadas de las jeringuillas necesarias para su administración. La Comisión seguirá apoyando en el futuro nuevas necesidades operativas y financieras.

La UE está promoviendo también activamente acuerdos en la Organización Mundial del Comercio para garantizar la disponibilidad ininterrumpida de los materiales necesarios a través de cadenas de suministro y comercio abiertos, así como las disposiciones de flexibilidad existentes en el sistema de propiedad intelectual.

La cooperación con los Estados Unidos será una fuerza impulsora para la solidaridad y la seguridad sanitaria mundiales. El Programa para Vencer a la Pandemia Mundial adoptado por la UE y los Estados Unidos en septiembre incluía el objetivo de vacunar al 70 % de la población mundial para mediados de 2022 y el establecimiento de un grupo de trabajo conjunto UE-EE.UU. Para la fabricación y la cadena de suministro frente a la COVID-19
[14](#footnote14)
. Esta asociación UE-EE.UU. apoya también los esfuerzos que se están realizando en la Organización Mundial de la Salud para mejorar la arquitectura y los instrumentos sanitarios mundiales con el fin de mejorar la preparación y la respuesta frente a futuras pandemias y de reforzar el Reglamento Sanitario Internacional (RSI).

Potenciar la preparación y la respuesta frente a las pandemias mundiales y reforzar el marco internacional para la salud mundial es ahora más urgente que nunca. La Declaración del G-20 adoptada en la Cumbre Mundial sobre la Salud celebrada en Roma constituye una guía para desarrollar la cooperación multilateral, con principios que hacen hincapié en el compromiso político de actuar, utilizando el concepto de «Una sola salud» y subrayando la necesidad de una financiación sostenible. La UE debe seguir asumiendo el liderazgo para convertir estos principios en acciones, detectar las deficiencias y encontrar soluciones, trabajando en particular a través del G-7 y el G-20. En concreto, a través del grupo de trabajo conjunto sobre finanzas y salud del G-20 para desarrollar acuerdos de coordinación entre los ministerios de Hacienda y de Sanidad, promoviendo así la actuación colectiva y una gestión eficaz de los recursos para la preparación y la respuesta frente a pandemias. Lo hará siguiendo las recomendaciones de grupos independientes para la creación de un organismo mundial de salud y finanzas y un fondo de intermediación financiera.

En la 74ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en mayo de 2021, la UE respaldó el inicio de un proceso de la OMS hacia un nuevo convenio marco sobre preparación y respuesta frente a pandemias
[15](#footnote15)
. Unos meses más tarde, en la sesión especial de la Asamblea Mundial de la Salud celebrada del 29 de noviembre al 1 de diciembre de 2021, los miembros de la OMS acordaron por consenso iniciar negociaciones en 2022 para elaborar un acuerdo u otro instrumento internacional sobre prevención, preparación y respuesta frente a pandemias. Esto es de primordial importancia para salir de la crisis actual con una arquitectura sanitaria mundial más sólida, capaz de prevenir, gestionar y reducir significativamente el impacto de la próxima pandemia. La participación de la UE en el proceso de negociación es esencial. Un elemento clave en el trabajo de este proceso intergubernamental mundial debe ser el refuerzo de la transparencia.

V
   CONCLUSIÓN

La UE se enfrenta de nuevo a una grave amenaza por la COVID-19, con la combinación de un aumento de los casos y la variante ómicron. Se trata, una vez más, de una amenaza mundial que requiere una acción mundial. A la hora de hacer frente a esta amenaza, las enseñanzas de los dos últimos años son claras: sea cual sea el ámbito político, el enfoque coordinado de la UE y sus Estados miembros funciona mejor que el enfoque descoordinado; y la demora en la actuación entraña un mayor riesgo. El enfoque colectivo de la producción, el desarrollo y la compra de vacunas proporcionó vacunas seguras y eficaces lo antes posible y en la escala necesaria. Ahora significa que no haya ningún obstáculo para un rápido despliegue de los refuerzos, y se está aplicando también para garantizar un acceso oportuno y equitativo a las opciones terapéuticas. La adopción del conjunto completo de la Unión de la Salud y el funcionamiento de la HERA a pleno rendimiento consolidarán aún más este enfoque, lo que reforzará la preparación y la resiliencia estructural. El enfoque coordinado del certificado COVID digital de la UE ha proporcionado una herramienta clave que ha ayudado a Europa a reabrirse y se utiliza constantemente en toda la UE. El Equipo Europa sigue liderando la lucha mundial contra la pandemia, así como los esfuerzos por mejorar la seguridad mundial de cara al futuro. Todos estos pasos han hecho que la UE sea cada vez más capaz de hacer frente a la pandemia y contribuir a la recuperación, mientras la acción de la UE ayuda a los sistemas sanitarios nacionales a sostener las enormes presiones a las que se enfrentan.

Ahora que la UE se enfrenta al doble desafío del rápido aumento de los casos y el riesgo de la variante ómicron, tenemos que atenernos a estos principios. La UE y los Estados miembros tenemos que mostrar nuestra disposición a reaccionar con rapidez y poner en marcha medidas para hacer frente al recrudecimiento del virus y mantener el impulso para una respuesta firme y sostenible a largo plazo a esta amenaza. Esto requiere una respuesta decidida y urgente:

·La UE y los Estados miembros deben comprometerse a aplicar una estrategia conjunta para limitar la propagación de la variante ómicron, que incluya la revisión diaria de las restricciones de los desplazamientos esenciales y la disposición a imponer todos los controles necesarios;

·los Estados miembros deben emprender una nueva campaña dirigida a las personas no vacunadas de todos los grupos de edad admisibles, con estrategias nacionales específicas para abordar la reticencia a la vacunación;

·los Estados miembros deben desplegar rápidamente dosis de refuerzo para mantener un elevado nivel de protección contra el virus y la variante ómicron, empezando por las personas más vulnerables;

·las agencias de la UE deben asegurarse de que puedan facilitarse con rapidez las orientaciones científicas necesarias;

·la Comisión redoblará sus esfuerzos para producir, autorizar y comprar conjuntamente fármacos contra la COVID-19;

·el Parlamento Europeo y el Consejo deben adoptar urgentemente el conjunto de la Unión Europea de la Salud y el Consejo, el reglamento de crisis de la HERA;

·los Estados miembros deben implantar medidas de precaución y restricciones específicas y proporcionadas para limitar la propagación del virus, salvar vidas y reducir la presión sobre los sistemas sanitarios; la plena coordinación a nivel de la UE debe estar garantizada; la aparición de la variante ómicron implica que deba prestarse especial atención a la aplicación y la comunicación de medidas específicas sobre los contactos durante el período de fin de año;

·los Estados miembros deben acordar y aplicar el enfoque revisado de la libre circulación con un período de validez estándar de nueve meses para la vacunación vinculada al certificado COVID digital de la UE;

·la UE y los Estados miembros deben acelerar los esfuerzos del Equipo Europa para compartir vacunas a fin de alcanzar el objetivo de vacunación mundial del 70 % en 2022 acordado en la cumbre del G-20 de octubre de 2021; debe intensificarse también la labor de apoyo al desarrollo de capacidades para la secuenciación, la realización de pruebas diagnósticas, el tratamiento y la logística de la vacunación;

·la UE debe ser una fuerza impulsora hacia una arquitectura sanitaria mundial renovada que movilice los recursos necesarios para lograr una cooperación y una solidaridad más sólidas, más equitativas y más transparentes.

:   [(1)](#footnoteref1)

     
       La tasa global de casos notificados de COVID-19 en la semana 45 (8 a 14 de noviembre de 2021) para la UE/EEE fue de 485,5 por cada 100 000 habitantes del 8 al 14 de noviembre, y de 612,2 del 15 al 21 de noviembre (17ª actualización de la evaluación rápida del riesgo del CEPCE).
:   [(2)](#footnoteref2)

     
       Esto equivale al 34,3 % de la población total.
:   [(3)](#footnoteref3)

     
       https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/rapid-risk-assessment-sars-cov-2-situation-november-2021
:   [(4)](#footnoteref4)

       https://www.who.int/es/news/item/26-11-2021-classification-of-omicron-(b.1.1.529)-sars-cov-2-variant-of-concern
:   [(5)](#footnoteref5)

     
       La coalición de la UE para la vacunación reúne a asociaciones europeas de profesionales y estudiantes del ámbito sanitario para que aboguen por la vacunación en su trabajo diario con los pacientes y otros compañeros de las profesiones sanitarias.
:   [(6)](#footnoteref6)

     
       Once Estados miembros (Alemania, Austria, Chequia, Dinamarca, Eslovaquia, Finlandia, Francia, Italia, Lituania, Polonia y Suecia), así como Serbia, suministraron medicamentos, equipos médicos, equipos de protección personal y vacunas. Polonia y Dinamarca enviaron equipos médicos a Rumanía. Se proporcionó ayuda de la reserva estratégica rescEU, financiada por la UE, albergada por Hungría, los Países Bajos y Suecia.
:   [(7)](#footnoteref7)

       Véase el Informe de la Comisión relativo a un marco para la expedición, verificación y aceptación de certificados COVID-19 interoperables de vacunación, de prueba diagnóstica y de recuperación (certificado COVID digital de la UE) a fin de facilitar la libre circulación durante la pandemia de COVID-19 [COM(2021) 649].
:   [(8)](#footnoteref8)

     
       Propuesta de Recomendación del Consejo sobre un enfoque coordinado para facilitar la libre circulación segura durante la pandemia de COVID-19 y por la que se sustituye la Recomendación (UE) 2020/1475 [COM (2021) 749] y sobre un enfoque coordinado para facilitar los desplazamientos seguros durante la pandemia de COVID-19 en el espacio Schengen y por la que se modifica la Recomendación 2020/1632 [COM (2021) 755].
:   [(9)](#footnoteref9)

     
       A través de un acto delegado en virtud del Reglamento sobre el certificado COVID digital.
:   [(10)](#footnoteref10)

     
       Personas que se hayan recuperado de la COVID en los 180 días previos al viaje, con una prueba PCR negativa antes del viaje.
:   [(11)](#footnoteref11)

     
       Las plataformas existentes que conectan los sistemas nacionales ofrecen una valiosa experiencia.
:   [(12)](#footnoteref12)

     
       Decisión de Ejecución (UE) 2018/1993 del Consejo, de 11 de diciembre de 2018, sobre el dispositivo de la UE de respuesta política integrada a las crisis.
:   [(13)](#footnoteref13)

     
       Por ejemplo, la UE está apoyando actualmente el despliegue de la vacunación en siete países del África meridional con hasta 13 millones EUR de ayuda a los sistemas sanitarios y las campañas de vacunación nacionales.
:   [(14)](#footnoteref14)

     
       Comunicado de 22 de septiembre de 2021.
:   [(15)](#footnoteref15)

     
       El Consejo adoptó la posición que debía adoptarse en nombre de la Unión en la Asamblea Mundial de la Salud el 20 
       de mayo de 2021 (DO L 238 de 6.7.2021, p. 79).

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