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Language: es
Format: md

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# 92000E2736

**PREGUNTA ESCRITA E-2736/00 de Charles Tannock (PPE-DE) a la Comisión. Coherencia en la aplicación del principio de precaución.** 
  
*Diario Oficial n° 174 E de 19/06/2001 p. 0007 - 0008*

  

PREGUNTA ESCRITA E-2736/00

de Charles Tannock (PPE-DE) a la Comisión

(1 de septiembre de 2000)

Asunto: Coherencia en la aplicación del principio de precaución

¿Cómo puede justificar la Comisión una prohibición global de seis ftalatos cuando su propio Comité científico de la toxicidad, la ecotoxicidad y el medio ambiente (CSTEE), tras revisar el único y nunca discutido documento de investigación sobre los peligros de los ftalatos, llegó a la conclusión de que no existía un riesgo identificable que pudiera dar lugar a una prohibición? ¿Cómo puede, al mismo tiempo, negarse a estudiar medidas de precaución para proteger a los niños (que se sabe que son más sensibles a la radiación electromagnética) de los riesgos potenciales de utilizar teléfonos móviles, cuando existe una considerable cantidad de investigación publicada que arroja serias dudas sobre la seguridad de la utilización de teléfonos móviles por los adultos y el hecho de que, según admitió el Sr. Laurent Bontoux ante la Comisión de Medio Ambiente hablando en representación de la Comisión el 24 de mayo, no existe explicación conocida para el hecho de que se haya doblado la incidencia de neoplasmas (tumores) cerebrales a lo largo de los pasados 10 años?

Respuesta del Sr. Byrne en nombre de la Comisión

(6 de diciembre de 2000)

La Comisión ha presentado ampliamente al Parlamento en diversas ocasiones las razones y justificaciones para la prohibición de determinados ftalatos en los juguetes y en los artículos de puericultura destinados a ser introducidos en la boca por niños menores de tres años de edad.

Se han demostrado claramente las propiedades toxicológicas nocivas de los ftalatos en cuestión. Puede encontrarse información detallada al respecto en los dictámenes pertinentes del Comité científico de la toxicidad, la ecotoxicidad y el medio ambiente, que pueden consultarse fácilmente en el sitio web de la Comisión.

La Comisión, basándose en los conocimientos científicos existentes y en otras consideraciones pertinentes (en especial la inexistencia de métodos adecuados de ensayo para la migración de los ftalatos, el grupo sensible de la población expuesta y las incertidumbres por lo que respecta a otras fuentes de exposición a los ftalatos), ha llegado a la conclusión de que está justificada una prohibición de estas sustancias en el caso concreto de los artículos de puericultura y de los juguetes destinados a ser introducidos en la boca por niños menores de tres años de edad. Algunos Estados miembros y el propio Parlamento han considerado que es necesaria una prohibición incluso mayor. En particular, el Parlamento pidió en julio de 2000 que se ampliara a todos los ftalatos y a todos los juguetes destinados a niños menores de tres años. Esta petición va más allá de las disposiciones de la Decisión de la Comisión en vigor.

Por lo que respecta a los peligros potenciales de los teléfonos móviles, se recuerda a Su Señoría la Recomendación 1999/519/CE del Consejo, de 12 de julio de 1999, relativa a la exposición del público en general a campos electromagnéticos (0 Hz a 300 GHz)(1). En esta Recomendación se establecen restricciones y niveles de referencia básicos que los Estados miembros deberían aplicar a fin de garantizar una protección adecuada de la salud de toda la población, incluidos los niños, contra la radiación electromagnética.

Estos niveles de protección de la salud establecidos por la Recomendación del Consejo se obtuvieron mediante la aplicación de factores de seguridad a los límites de exposición a los campos electromagnéticos. Asimismo, estos factores de seguridad permitieron, en el contexto de un enfoque de precaución, hacer frente a los efectos a largo plazo para los que sigue existiendo incertidumbre científica en la actualidad. Esta Recomendación del Consejo será reexaminada en 2004, o incluso antes, en caso de que el Comité director científico reciba para su examen pruebas científicas nuevas y validadas de la existencia de un riesgo.

La Comisión desea subrayar que, en el marco de las disposiciones del Tratado en materia de protección de la salud, insiste en el desarrollo de una política exigente de protección de la salud del ciudadano. A este respecto, financia un cierto número de estudios destinados a ampliar los conocimientos sobre los efectos posibles y reales en la salud de la utilización de las radiaciones electromagnéticas. En especial, estos estudios deben tener en cuenta cualquier avance que se haya producido en los conocimientos científicos en este ámbito y que esté científicamente validado.

Además, los teléfonos móviles están cubiertos por la Directiva 1999/5/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo de 1999, sobre equipos radioeléctricos y equipos terminales de telecomunicación y reconocimiento mutuo de su conformidad(2). Esta Directiva, en conjunción con la Directiva 73/23/CEE del Consejo, de 19 de febrero de 1973, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados Miembros sobre el material eléctrico destinado a utilizarse con determinados límites de tensión(3), incluye requisitos esenciales de seguridad aplicables a la radiación.

En octubre de 2000, la Comisión concedió un mandato de normalización a los organismos europeos de normalización para que, en el marco de estas directivas, establecieran normas específicas aplicables a los teléfonos móviles, teniendo en cuenta los límites de exposición de la Recomendación 1999/5/CE del Consejo. Cualquier posible protección específica debe examinarse en el marco en el que se están elaborando las normas europeas armonizadas.

(1) DO L 199 de 30.7.1999.

(2) DO L 91 de 7.4.1999.

(3) DO L 77 de 26.3.1973.

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