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Language: es
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# 52003IE0940

**Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema "Preparación de la V Conferencia Ministerial de la OMC"** 
  
*Diario Oficial n° C 234 de 30/09/2003 p. 0095 - 0103*

  

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema "Preparación de la V Conferencia Ministerial de la OMC"

(2003/C 234/23)

El 18 de julio de 2002, de conformidad con el apartado 2 del artículo 29 del Reglamento Interno, el Comité Económico y Social Europeo decidió elaborar un dictamen de iniciativa sobre el tema "Preparación de la V Conferencia Ministerial de la OMC".

La Sección Especializada de Mercado Único, Producción y Consumo, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 24 de junio de 2003 (ponente: Sr. Vever).

En su 401o Pleno de los días 16 y 17 de julio de 2003 (sesión del 17 de julio), el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por 46 votos a favor, 2 en contra y 26 abstenciones el presente Dictamen.

1. Síntesis

1.1. La V Conferencia Ministerial de la OMC, que se celebrará del 10 al 14 de septiembre de 2003 en Cancún, México, marca el ecuador de la aplicación del Programa de Doha para el Desarrollo. Dicha conferencia desempeñará una función decisiva para llevar a buen término las negociaciones a finales de 2004, cuya conclusión no podría reducirse a un mínimo común denominador de los Estados miembros, sino que deberá basarse en un consenso duradero a la altura de las circunstancias. Dadas las circunstancias actuales, es especialmente necesario el éxito de esta conferencia para:

- relanzar el crecimiento económico, que se ha debilitado mucho desde la Conferencia de Doha;

- afianzar la confianza de los inversores, que se ha visto minada por la persistente crisis bursátil y financiera;

- mejorar el clima general siempre marcado por las preocupaciones en materia de seguridad internacional y lucha contra el terrorismo;

- mantener una mejor visión transversal de los retos y los progresos de la apertura económica y el desarrollo que supere los enfoques de negociación técnicos y puntuales;

- progresar de forma más eficaz en el apoyo a los países en vías de desarrollo, pues los problemas económicos, presupuestarios y sociales se han seguido agravando en muchos de ellos.

1.2. A pesar de la proximidad de esta conferencia, las posiciones se mantienen divididas: la participación de los Estados miembros en los trabajos preparatorios ha sido bastante activa y algunas etapas intermedias previstas en el Programa de Doha han dado lugar a la presentación de programas de trabajo (por ejemplo, trato diferenciado, aplicación), pero no se han conseguido otros (por ejemplo, salud y propiedad intelectual). Los informes han contrariado el proyecto inicial de equilibrar a principios de 2003, mediante concesiones mutuas, los tres grandes ámbitos de negociación (servicios, mercancías y agricultura). En estas condiciones, las posiciones se han mantenido bastantes alejadas unas de otras por lo que se refiere a numerosos temas.

1.3. Con el fin de que la Conferencia de Cancún imprima un nuevo impulso decisivo a las negociaciones, el Comité subraya la necesidad de transmitir a todos el sentimiento de un equilibrio global y dinámico en el acceso a los mercados -basado en los análisis de impacto y los controles de proporcionalidad-, en particular, junto con:

- una liberalización progresiva de los servicios, manteniendo los servicios públicos fuera del ámbito de negociación;

- una apertura también progresiva de los mercados agrarios bajo unas condiciones compatibles con las evoluciones en curso y las ya programadas de la reforma de la política agrícola común de la UE;

- un dispositivo equilibrado y justo para la reducción arancelaria de los productos industriales, incluida la supresión de los picos arancelarios, que afecte a todos los Estados miembros.

1.4. El Comité subraya, asimismo, la importancia de que en esta conferencia se consiga:

- una disminución significativa de los obstáculos no arancelarios, junto con una mayor transparencia de los contratos públicos;

- un acuerdo sobre la inversión directa extranjera que contribuya a iniciar la armonización de los distintos acuerdos bilaterales;

- unas disposiciones mejor adaptadas y más eficaces en los ámbitos del antidumping y las antisubvenciones;

- avances en la consideración de la protección del medio ambiente con unos indicadores de impacto eficaces.

1.5. Asimismo, el Comité recuerda el desafío central del desarrollo para el éxito del Programa de Doha, lo que supone en particular:

- unos progresos reales al comienzo del programa de trabajo que se ha acordado con vistas a facilitar la ejecución de los compromisos mediante tratos especiales y diferenciados en favor de los PVD;

- una mayor aclaración con respecto a las situaciones y las categorías de los denominados países en vías de desarrollo, distinguiendo mejor entre los que sufren retrasos persistentes y los que ya disfrutan de una economía emergente;

- un apoyo eficaz para fortalecer la capacidad administrativa de los PVD menos avanzados.

1.6. Por otra parte, el Comité recuerda la importancia que sigue concediendo a los avances registrados en el respeto de los derechos sociales fundamentales, que no podrían oponerse a los retos del desarrollo. A pesar de que estas cuestiones no forman parte de la agenda de negociaciones de Doha, el Comité:

- apoya las iniciativas de la OIT en este ámbito, en particular en el marco del grupo de reflexión sobre los aspectos sociales de la mundialización;

- subraya el interés de que se conceda a la OIT un estatuto de observador permanente en la OMC.

1.7. El Comité renueva su apoyo a la mejora de los procedimientos de la OMC, como propuso en su reciente Dictamen titulado "Por una OMC con rostro humano: propuestas del CESE", incluida la necesidad de hacer todo lo posible por encontrar vías alternativas en la solución de diferencias, evitando penalizar con sanciones a las empresas y las terceras partes.

1.8. Por último, el Comité insta a los distintos agentes de la sociedad civil (empresarios, organizaciones socioprofesionales, interlocutores sociales, ONG) a que emprendan iniciativas para:

- participar en las campañas informativas sobre los retos del Programa de Doha;

- organizar reuniones internacionales a nivel interprofesional o en el marco de los sectores de actividad;

- contribuir mediante sus análisis, sus propuestas y su participación a la consecución de un desarrollo sostenible a escala mundial.

1.9. El Comité participará en estas iniciativas presentando, antes de que a finales de 2004 concluya la Ronda de negociaciones de Doha, propuestas operativas para mejorar la democracia participativa vinculando la sociedad civil organizada a las actividades de la OMC, sobre la base de reflexiones comunes con sus interlocutores de la Unión Europea y de terceros países.

2. Las perspectivas del Programa de Doha para el Desarrollo

2.1. La IV Conferencia Ministerial de Doha, que se celebró del 9 al 14 de noviembre de 2001, concluyó con la aprobación de una declaración ministerial con un programa de trabajo que debería completarse antes del 1 de enero de 2005. No obstante, debe tener lugar una importante etapa intermedia durante la V Conferencia Ministerial de Cancún (México), que se celebrará del 10 al 14 de septiembre de 2003. En esta ocasión, se determinará la posibilidad de proseguir o no las actuales negociaciones y poner en marcha el paquete de Singapur. Se trata, por tanto, de un momento decisivo.

2.2. La Declaración Ministerial de Doha tiene por objeto unificar en un único instrumento una serie de solicitudes presentadas por Estados (o grupos de Estados) que desean que la OMC se mueva en distintas direcciones. No obstante, el tema prioritario de este texto, sin duda, es el siguiente: el desarrollo, exigido por un grupo de países: los países en vías de desarrollo (PVD), entre los que figuran en primer lugar los países menos avanzados (PMA). Sin lugar a dudas, esta prioridad se acentuó a partir de las conferencias de Monterrey y Johannesburgo, que hicieron mayor hincapié en la dimensión del desarrollo de la mundialización.

2.3. No obstante, este tema puede abordarse de distintas maneras más o menos aceptables por los demás miembros y grupos de Estados miembros, como los países industrializados:

2.3.1. En primer lugar, una renegociación de todas o parte de las disciplinas acordadas a raíz de la anterior Ronda Uruguay, aduciendo que estas negociaciones resultaron desequilibradas en detrimento de los PVD.

2.3.2. En segundo lugar, una asistencia técnica, una cooperación y un desarrollo de las capacidades (administrativas) de esos mismos países para ayudarles a hacer frente a las obligaciones contraídas en el marco de la OMC.

2.3.3. En tercer lugar, un trato especial y diferenciado o, dicho de otro modo, una asimetría de las obligaciones en todos los ámbitos cubiertos por el Programa de Doha para el Desarrollo (PDD), empezando por el acceso a los mercados de los productos industrializados, los productos agrarios y los servicios, sin olvidar las antiguas normas y disciplinas (pero que deben mejorarse) o las nuevas (inversión, competencia, etc.).

2.4. Además de las exigencias de los PVD, el PDD debe responder también a las peticiones prioritarias de otras categorías de países:

2.4.1. el acceso al mercado de productos agrarios e industriales y de servicios (Estados Unidos - Grupo de Cairns - Unión Europea, sin que por ello los PVD sean ajenos a esta problemática);

2.4.2. la nueva normativa relativa a los intercambios y las transferencias financieras internacionales (evidentemente la Unión Europea, pero también numerosos Estados, como se puso de manifiesto en la Conferencia Ministerial de Tokio que tuvo lugar en febrero de 2003);

2.4.3. la necesidad de tener en cuenta la dimensión que no está directamente vinculada a los intercambios del comercio internacional, como el medio ambiente (Unión Europea y sociedades civiles).

2.5. Con el fin de responder a todas estas exigencias, que si no son contradictorias al menos sí son heterogéneas, se habían establecido múltiples cláusulas de examen periódico:

2.5.1. finales de 2002: aplicación y salud pública en relación con la propiedad intelectual;

2.5.2. primavera de 2003: los distintos accesos a los mercados;

2.5.3. septiembre de 2003: Conferencia Ministerial de Cancún (México), búsqueda de un consenso sobre la negociación de los temas de Singapur (inversión, competencia, agilización de los intercambios, contratos públicos).

2.6. En sus anteriores dictámenes(1), el CESE se ha manifestado a favor de un enfoque equilibrado de las negociaciones realizadas en el marco de la OMC. De aquí a que tenga lugar la conferencia de Cancún, debe manifestar a los negociadores cuál es su visión de un equilibrio general y detallado de la negociación que responda a:

2.6.1. los temas predilectos de unos y otros;

2.6.2. los intereses de las distintas categorías de miembros, principalmente los PMA y los verdaderos PVD;

2.6.3. las mejoras de los flujos comerciales y financieros deseables no sólo entre Norte y Sur, sino también entre Sur y Sur.

2.7. La situación actual, caracterizada por las incertidumbres, las crisis económicas y financieras regionales, el descenso de los flujos comerciales y las inversiones en el extranjero, requiere más que nunca una estabilización del entorno internacional. Éste es, una vez más, el desafío de Cancún.

2.8. Por otra parte, en Doha, Monterrey y Johannesburgo se hizo especial hincapié en la necesidad de tener en cuenta el desarrollo, cuya dimensión sostenible y social está más que nunca a la orden del día. Asimismo, se deben medir mejor las evoluciones y los progresos, cosa que, sin duda, no se ha hecho de forma suficiente desde Doha. Dicha evaluación se podría llevar a cabo en el marco de la OMC o de otra institución internacional. Este reto central del desarrollo justifica el interés de concluir la Ronda de Doha y, con esta perspectiva, superar las divergencias de intereses, a menudo, a corto plazo entre los Estados para tener más en cuenta los intereses a largo plazo de unos y otros.

2.9. Todo ello exigirá concesiones y compromisos. La Unión Europea defiende en las negociaciones de la OMC

- no sólo el futuro de su crecimiento económico, sus estrategias ofensivas de conquista de los mercados exteriores, su desarrollo tecnológico, la protección de sus consumidores y empleos para sus ciudadanos,

- sino también un proceso de desarrollo sostenible que responda a las peticiones justificadas efectuados por los PVD y los países industrializados y, en particular, por sus sociedades civiles.

2.10. Sin duda, el marco global así definido en el ámbito de la OMC -por muy equilibrado que sea- no será suficiente para responder a todas las expectativas legítimas de unos y otros. Por este motivo, deberá actuarse de forma paralela en otros organismos internacionales (IFI, PNUD, OIT) para encontrar conjuntamente soluciones a una serie de problemas fundamentales relativos al medio ambiente, las condiciones de vida y de trabajo y la lucha contra el subdesarrollo. A tal fin, la Unión Europea propone una vía intermedia para cada ámbito de las negociaciones que pueda obtener el apoyo del máximo número de miembros de la OMC, así como un importante programa en materia de desarrollo.

2.11. La Unión Europea debe ser también el motor de tales acciones y, en caso necesario, servir de ejemplo para los demás. Las actuales tensiones políticas internacionales hacen estos procesos indispensables. El Comité Económico y Social Europeo debe exponer las líneas generales a los responsables políticos nacionales, comunitarios e internacionales.

2.12. El éxito del Programa de Doha para el Desarrollo implica el éxito de la Conferencia de Cancún, especialmente necesario dadas las circunstancias actuales para:

- relanzar el crecimiento económico internacional, que se ha debilitado mucho desde la Conferencia de Doha;

- afianzar la confianza de los inversores, que se ha visto seriamente minada por una persistente crisis bursátil y financiera;

- mejorar un clima general marcado, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, por las preocupaciones en materia de seguridad internacional y lucha contra el terrorismo;

- mantener una visión transversal más perceptible de la apertura económica y el desarrollo que supere los enfoques de negociación técnicos y puntuales;

- progresar en la acción al servicio del desarrollo, puesto que los problemas económicos, presupuestarios y sociales han seguido agravándose en muchos PVD.

3. La situación ante la Conferencia Ministerial de Cancún

3.1. El año 2003 será un año determinante para el éxito de la Ronda.

3.1.1. Por una parte, hasta el momento los trabajos preparatorios se han realizado en unas condiciones aceptables y han contado con una participación más bien activa de los Estados miembros. Ésta es la razón por la que el Programa de Doha para el Desarrollo despierta un interés manifiesto por parte de actores tan dispares como China, Brasil, India, África y los Estados ACP, pero también, claro está, de los propios Estados Unidos. Por otra parte, hoy en día los presidentes de los distintos grupos de negociación han recibido un número significativo de contribuciones que deberían permitirles elaborar, llegado el momento, textos únicos de negociación.

3.1.1.1. Desde que recibió un mandato explícito por parte de su Congreso (Trade Promotion Authority), Estados Unidos ha manifestado su punto de vista a menudo de forma ambiciosa, tanto en clave ofensiva (el acceso a los mercados) como en posición defensiva (los distintos instrumentos de política comercial).

3.1.1.2. La República Popular de China, Brasil y la India desempeñan una función muy importante en todos los ámbitos de la negociación, pues casi siempre defienden los intereses de los países emergentes y de los PVD, hábilmente confundidos.

3.1.1.3. Los países africanos y los Estados ACP desempeñan una función más importante en comparación con la ronda anterior y hacen hincapié en una serie de temas a los que conceden una gran importancia: aplicación, trato especial y diferenciado, medicamentos esenciales y acceso a los distintos mercados.

3.1.1.4. Por lo general, la actividad dinámica de los PVD en el PDD no es de ninguna manera sinónimo de una unanimidad infalible: con respecto a determinados temas preferidos por los países industrializados, los PVD pueden aportar un apoyo selectivo y, de este modo, ayudar a desbloquear una situación. Por otra parte, en otros capítulos de la negociación se puede alcanzar un compromiso ("trade off"), como en el caso del comercio internacional de los servicios y los contratos públicos a cambio de cláusulas de salvaguardia.

3.1.1.5. Otros asuntos más clásicos también son objeto de duras negociaciones: la agricultura -que aparece como una piedra angular del Programa de Doha-, los aranceles y el antidumping.

3.1.2. No obstante, queda una serie de temas que, a falta de una participación activa de los miembros, podrían paralizar las negociaciones, como la transparencia de los contratos públicos o, de forma más general, los denominados asuntos de Singapur (inversión, competencias, agilización de los intercambios, contratos públicos).

3.1.3. Por otra parte, las ambigüedades en las que se basa el compromiso de Doha resurgirán durante todo el año y deben solucionarse, por así decirlo, "en caliente" si es posible antes de la Conferencia de Cancún, pero no debe excluirse que la Conferencia se dedique por completo a estos temas. En tal caso, la Conferencia de Cancún parecerá una refundición del pacto de Doha. De este modo, actualmente se registra un abanico de posiciones aún demasiado alejadas unas de otras y que se aleja de un justo medio que parecía haberse alcanzado con el acuerdo de Doha en los siguientes ámbitos:

- la agricultura,

- el acceso a los mercados de mercancías,

- la aplicación (en beneficio de los PVD),

- los instrumentos de política comercial,

- los denominados temas de Singapur.

3.2. Ahora bien, hoy en día, todo parece indicar que los miembros hacían subir las apuestas con respecto a sus temas preferidos retrasando así los plazos acordados.

3.2.1. Ésta es la razón por la que no se pudo respetar el importante plazo de diciembre de 2002. En principio, se había acordado que se tratarían de forma prioritaria dos de las solicitudes fundamentales de los PVD y los PMA:

- los medicamentos esenciales y la propiedad intelectual;

- la aplicación, es decir, la concesión de soluciones adecuadas a su nivel de desarrollo para casi un centenar de ámbitos.

3.2.2. Ahora bien, en el primer caso, Estados Unidos adoptó una actitud intransigente que hizo fracasar la posibilidad de una solución equilibrada. Todo ocurrió como si, en esa ocasión, los antagonistas hubieran querido subir las apuestas y diferir el momento en que pudieran ofrecerse posibles concesiones por ambas partes con las mejores condiciones posibles.

3.2.3. En el segundo caso, finalmente se propuso un programa de trabajo sobre las cuestiones relacionadas con el trato especial y diferenciado con un centenar de propuestas.

3.2.4. El informe sobre las cuestiones de salud se opuso a la idea de los responsables de la Conferencia Ministerial de Doha, que consistía en situar prácticamente en el mismo momento, es decir, durante la primavera de 2003, la definición de las modalidades de negociación de los tres accesos a los mercados (bienes, servicios y mercancías) con el fin de equilibrar el valor de conjunto de las concesiones hechas.

3.2.5. No obstante, todos sabemos que la situación actual de las negociaciones de estas tres categorías no coincide:

- en el caso de los servicios, la oferta comunitaria no encuentra una verdadera contrapartida por parte de sus socios;

- en el caso de las mercancías, se podría prever una vía media de acuerdo con un paquete general que abarque todos los productos y todos los países y que se ajuste a las necesidades mediante complementos de negociaciones sectoriales y, al margen, mediante ofertas y demandas. La propuesta GirarD va en este sentido, pero el mantenimiento asimétrico de protecciones sostenibles y elevadas en beneficio de determinados PVD plantea problemas;

- en cuanto a la agricultura, se han realizado algunos progresos en las negociaciones, pero el acceso al mercado plantea grandes problemas. La propuesta Harbinson no responde suficientemente a las expectativas de los distintos Estados para poder establecer una base de consenso.

3.2.6. Ello provocará inevitablemente una ralentización del proceso de negociación de conjunto, puesto que, por una parte, los miembros insatisfechos en materia agraria dejarán de proponer concesiones en los ámbitos de los servicios y las mercancías a la espera de concesiones agrarias adicionales y, por otra, la UE estará decepcionada en materia de servicios, lo que no le ayudará a realizar progresos considerables en materia agraria.

3.3. De ahí la necesidad de que Cancún sea un nuevo punto de partida decisivo para las negociaciones sobre una base que dé a todos la impresión de ser equilibrada. A tal fin, resultaría útil recurrir en mayor medida a los análisis de impacto y a los controles de proporcionalidad.

4. Las recomendaciones del Comité para la Conferencia Ministerial

4.1. Las recomendaciones del Comité tienen especialmente en cuenta los debates de las dos audiencias que organizó sobre la preparación de la Conferencia de Cancún los días 9 de abril y 26 de mayo respectivamente con representantes de organizaciones socioprofesionales europeas y ONG. Al presentar estas recomendaciones, el Comité subraya la importancia de que la OMC siga desempeñando una función central en la gobernanza mundial a largo plazo de las relaciones económicas internacionales, en vista de sus efectos benéficos para el proceso de desarrollo sostenible.

4.2. No se podrá obtener nada en el marco del Programa de Doha para el Desarrollo, como ocurrió con la Ronda Uruguay, sin un compromiso único ("single undertaking"), que deberán tener plenamente en cuenta todos los participantes. Este principio es la condición sine qua non para el éxito de la negociación. Un progreso conjunto en todos los asuntos examinados permitirá, asimismo, alcanzar un punto de equilibrio en cada ámbito de negociación.

El equilibrio de conjunto del acceso a los mercados

4.3. Desde la Ronda Uruguay, la OMC tiene una visión de conjunto de la apertura de los mercados y la reglamentación de los intercambios. Si hacemos un análisis a largo plazo de los trabajos realizados por esa institución, podemos afirmar que la OMC se orienta hacia una visión unitaria de los intercambios, encaminada a enunciar unas normas prácticamente idénticas válidas para el comercio de mercancías, servicios y productos agrarios con un mínimo de especificidades para cada una de estas categorías. No obstante, se trata precisamente del problema político más agudo del PDD, puesto que hay voces que legítimamente piden que se preserven las motivaciones culturales en los Estados que justifican esta especificidad. Por este motivo, el CESE recomienda que la OMC no haga abstracción de tales consideraciones.

4.3.1. Ello se aplica, sobre todo, a los servicios, cuyo tratamiento requiere una liberalización progresiva que tenga en cuenta al mismo tiempo:

- las capacidades de los Estados importadores o destinatarios de las inversiones extranjeras;

- las necesidades de desarrollo, cuya realización puede verse muy favorecida por la apertura del comercio internacional de los servicios;

- las necesidades en materia de expansión internacional (exportaciones, inversiones y circulación de personal) de las empresas de servicios;

- las dificultades que puedan surgir de forma momentánea en un determinado sector de un Estado miembro de la OMC;

- las cuestiones relacionadas con la prestación temporal de servicios en otro Estado miembro de la OMC ("modo 4"), ya enmarcadas por disposiciones comunes en el marco del mercado único, sobre las que el Comité está elaborando un dictamen exploratorio específico a instancias de la Comisión;

- por lo que se refiere a los servicios financieros en particular, los aspectos relativos a la seguridad y la lucha contra el terrorismo y contra el blanqueo de dinero;

- la necesidad de seguir manteniendo los servicios públicos fuera del ámbito de las negociaciones, de conformidad con el mandato acordado entre los Estados miembros de la OMC. No obstante, esta exclusión no debería disuadir a la UE de proseguir con las aperturas intracomunitarias que están teniendo lugar en este ámbito o, incluso, prever dentro de un plazo y en los ámbitos que lo justifiquen la perspectiva de establecer servicios públicos de dimensión realmente europea.

4.3.2. Por lo que se refiere a la UE en particular, su estrategia ofensiva viene dictada por el estado ya avanzado de liberalización del mercado común de servicios (aunque se siguen registrando numerosos retrasos en la apertura intracomunitaria, a pesar del programa estratégico que intenta sacar adelante la Comisión desde hace dos años): los progresos ya realizados requieren que los operadores económicos comunitarios, en particular por parte de los países industrializados e intermediarios, se beneficien de una apertura lo más parecida posible a la que ha tenido lugar en la UE.

4.3.3. Por otra parte, por razones evidentes de igualdad competitiva y perfeccionamiento de dicha apertura, es indispensable establecer un corpus de normas basado en el acercamiento de las normativas internas, la competencia, la inversión, los contratos públicos y los posibles instrumentos de regulación temporal y decreciente de las importaciones.

4.3.4. Por último, por motivos relacionados con las particularidades de la cultura paneuropea, es necesario:

- abstenerse de abrir el mercado comunitario a los servicios extranjeros en el ámbito de las actividades de soberanía;

- buscar un modo de circulación temporal de personas físicas que sea razonable, es decir, que excluya la posibilidad de burlar las disposiciones en materia de inmigración adoptadas por la Unión Europea.

4.4. Con respecto a la agricultura, el CESE considera que la OMC, a pesar de incentivar una determinada liberalización de los mercados, quizá pretenda:

- forzar el ritmo de las evoluciones en curso y programadas en materia de reforma de la política agrícola común de la UE;

- poner en tela de juicio la capacidad competitiva de la agricultura europea, que contribuye en gran medida a satisfacer las necesidades mundiales en calidad de primer importador y primer exportador a esta escala;

- calcar la reforma que está siendo objeto de las negociaciones del PDD de un modelo basado en países que ocupan un lugar aparte en el mundo (Grupo de CAIRNS: Australia y Nueva Zelanda);

- no ignorar la necesidad de mantener unas normas específicas en el sector agrario, en particular para dotarlo de los medios necesarios para garantizar su papel multifuncional y contribuir a garantizar el equilibrio de los mercados interiores de los países miembros de la OMC;

- y, por último, no tener en cuenta las preocupaciones de índole no comercial en la negociación de concesiones comerciales.

Por tanto, sería conveniente obtener un equilibrio dinámico que, en el marco de una mayor apertura de los mercados agrarios, tenga en cuenta tanto las necesidades de crecimiento de las exportaciones de los países en vías de desarrollo, como los objetivos de reforma de la política agrícola común de la UE, aliando una creciente competitividad en los mercados mundiales con el mantenimiento de un modelo rural europeo basado en una agricultura multifuncional.

4.4.1. Una vez se alcance el objetivo razonable de eliminar las distorsiones del mercado más manifiestas en unos plazos aceptables, teniendo en cuenta la viabilidad política y social de estas políticas en los Estados miembros, parece conveniente que la OMC se limite a un enfoque proporcionado en los ámbitos del desarrollo sostenible, social, económico y agrario.

4.4.2. La función de la OMC es suficientemente ambiciosa en cuanto a las distorsiones de determinadas políticas agrícolas para que se dedique plenamente a:

- equiparar las condiciones de exportación y todas las formas de apoyo en este ámbito;

- establecer un calendario y unas modalidades realistas para el acceso a los mercados de productos agrarios;

- elegir los instrumentos de apoyo interno, precisando que éstos no deberían falsear la competencia a nivel internacional.

4.5. En cuanto a las mercancías, el CESE considera que podrían reconciliarse los conflictos de intereses entre las distintas partes interesadas. Ello se haría principalmente a partir de una posición intermedia basada en:

- un dispositivo equilibrado y justo de reducción arancelaria para todos los Estados miembros;

- unido a unos enfoques complementarios que permitan regular los sectores sensibles y una apertura recíproca de los mercados en este ámbito;

- nueva legislación para una serie de ámbitos avanzados en materia de liberalización y para los que convendría ir más allá de la fórmula en la medida en que se podría alcanzar una masa crítica (por ejemplo, el 80 % de los intercambios mundiales en los sectores químico y farmacéutico).

4.5.1. Puede tenerse en cuenta la situación de los PVD de forma plural:

- mayor apertura de los mercados de los países del Norte;

- aumento de los intercambios Sur-Sur;

- garantía de la perpetuidad de los sistemas preferenciales, permitiendo así el establecimiento de cooperaciones Norte-Sur particularmente adaptadas al codesarrollo;

- coeficientes diferentes de reducción de los aranceles por lo que se refiere a los PVD y los países industrializados, fórmula que, no obstante, podría también presentar inconvenientes;

- o unos períodos más largos para la aplicación de estas reducciones.

4.5.2. Por lo que se refiere a la UE en particular, el desarrollo internacional de la industria comunitaria exige una serie de imperativos:

- la supresión de los picos arancelarios;

- un aumento muy significativo del alcance de las consolidaciones, con el fin de reducir de forma notable la diferencia entre tipos consolidados y tipos aplicados, y brindar a los PVD la posibilidad de disponer de unos períodos de transición más largos.

4.5.3. Por otra parte, la UE y su industria necesitan urgentemente que disminuya el número y el alcance de los obstáculos no arancelarios por todos los medios posibles:

- mejora de los actuales códigos no arancelarios;

- éxito de la negociación por lo que se refiere a la transparencia de los contratos públicos y la agilización de los intercambios;

- negociación de las ofertas y las demandas por paquete (prohibiciones a la exportación, impuestos a la exportación, precios dobles, boicot de productos extranjeros);

- cuantificación de estas medidas y reducción de su importancia donde sea posible, como ocurre con los aranceles industriales;

- liberalización de los productos que favorecen el proceso de desarrollo medioambiental tanto en los países industrializados como en los PVD.

4.6. Aunque históricamente la misión esencial de la OMC ha sido mejorar el acceso a los mercados, las condiciones actuales nos llevan a solicitar a la institución ginebrina que complete este dispositivo con un conjunto de normas que permitan estabilizar el sistema comercial internacional, que, al mismo tiempo, favorece el proceso de desarrollo.

4.6.1. En primer lugar, sería muy deseable un acuerdo sobre la inversión directa extranjera, incluso en forma de instrumento embrionario, por dos motivos:

- debería permitir al mayor número de empresas posible invertir en mejores condiciones (transparencia y previsibilidad, así como no discriminación, repatriación de capitales, normas relativas a las expropiaciones y solución de diferencias);

- beneficiaría a los países de acogida y, en particular, a los PVD y los PMA, que, además, podrían dirigir este proceso ellos mismos y sin impedimentos mediante el método de las "listas positivas";

- modular la apertura de sus mercados mediante excepciones y cláusulas de salvaguardia, a condición de que sean temporales y decrecientes.

4.6.2. Mientras que el asunto de los beneficios de la inversión en el extranjero tanto para los países industrializados como para los PVD va ganando terreno entre los negociadores del PDD, aunque habrá que adaptarlos un poco para tener en cuenta las preocupaciones de los PVD, como es justo, los propios PVD están empezando a tener seriamente en cuenta el asunto de la competencia. En efecto, todos coinciden en que lo que se busca es un acuerdo embrionario que pueda evolucionar de forma progresiva con el aval de todos los países miembros de la OMC y que contribuya a iniciar la armonización de los acuerdos bilaterales de protección de las inversiones.

4.6.3. Por el contrario, podría resultar interesante capitalizar en el PDD una serie de progresos, como la transparencia y algunos principios fundamentales: la creación de instancias nacionales de la competencia, la no discriminación y la equidad procesal, por una parte, facilitan la penetración en los mercados mediante la supresión de las barreras y otras prácticas comerciales que la limitan (véase, por ejemplo, Japón y Corea del Sur) y, por otra, protegen a los PVD y los PMA de determinadas prácticas competitivas injustas o predatorias.

4.6.4. El PDD debe también ser la ocasión de regular los intercambios mediante normas nuevas o mejoradas que eliminen las prácticas proteccionistas y otras políticas que distorsionan la competencia. A este respecto, cabe mencionar el antidumping y las antisubvenciones, que también deberían actualizarse.

4.6.4.1. En efecto, las políticas antidumping literalmente florecieron a partir de la Ronda Uruguay en numerosos países PVD y países emergentes y han conservado toda su agudeza en otros países, como en Estados Unidos. Con la perspectiva del tiempo, nos preguntamos si no sería oportuno, sin cuestionar la propia legitimidad de las defensas contra las prácticas de dumping y competencia desleal, evitar determinados abusos proteccionistas, como el acoso a determinadas empresas, unos márgenes compensatorios de descuento excesivos que van más allá de lo necesario para reparar los daños causados y la consideración de los intereses de los consumidores industriales y finales.

4.6.4.2. También sería aconsejable examinar de nuevo las subvenciones: han surgido nuevos problemas, como las distintas formas de apoyo a la exportación y el nivel económico de los Estados que los conceden, que provocan una exclusión injustificada de los mercados de los operadores económicos, como los de la UE (véase el caso Proex-Brasil relativo a las aeronaves).

4.6.5. El Comité subraya, asimismo, la importancia de una mayor apertura y transparencia de los contratos públicos, que brindaría la oportunidad de introducir algunas disposiciones comunes en materia de disuasión de las prácticas corruptas.

4.6.6. Por otra parte, sería conveniente avanzar con respecto a las cuestiones del comercio y el medio ambiente, teniendo especialmente en cuenta los indicadores de impacto (SIA) que puso en marcha la Comisión Europea y cooperando de forma eficaz con las distintas instancias internacionales concernidas.

Nuevos desarrollos en el Programa de Doha

4.7. Una de las claves del fracaso de Seattle y, por el contrario, del éxito de Doha es la aceptación por parte de todos los países miembros de la necesidad de abordar los problemas en materia de desarrollo. Cabe destacar que la OMC sólo puede contribuir a solucionar este tipo de problemas junto con otras instancias. En efecto, se debe aprovechar la acción de otras instituciones internacionales y de determinadas instancias nacionales o incluso regionales.

4.7.1. A este respecto, nada sería más peligroso que paralizar la situación tal como está, pues se trata de uno de los principales defectos de la OMC. En este caso, nos referimos a la permanencia en el club de los PVD de un determinado número de países emergentes en los que una cierta franja de la población disfruta, en parte o en su totalidad, del nivel de vida de los países industrializados y su industria es tan poderosa como la de nuestros países. En estas condiciones, no es normal que gocen de un régimen derogatorio al Derecho común. Esta situación debería evolucionar, en particular a la luz de un instrumento clave de la OMC: la norma de un compromiso único ("single undertaking"). Habida cuenta de todas estas circunstancias, no cabe duda de que los países industrializados deberán prever esfuerzos adicionales a nivel gubernamental o empresarial.

4.7.2. Por otra parte, el Comité respalda la modernización y una mayor transparencia de los procedimientos de la OMC (que evidentemente apoyará los intereses correctamente concebidos del conjunto de los PVD), incluido un recurso más sistemático a los instrumentos que permiten calibrar mejor el impacto de las cuestiones en curso de negociación como:

- los análisis de impacto relativos a los principales retos de estas negociaciones en función de las distintas situaciones;

- los controles de proporcionalidad sobre la situación y la evolución de los distintos obstáculos arancelarios y no arancelarios;

- la evaluación del nivel real de desarrollo en los distintos PVD, en particular para distinguir mejor las economías recientemente industrializadas y emergentes, los países que siguen en vías de desarrollo y los países que siguen siendo menos avanzados.

4.7.3. El Comité subraya, asimismo, la medida en que el fortalecimiento de la capacidad administrativa es indispensable para llevar a buen puerto las reformas internas en los PVD derivadas de las normas de la OMC. La aplicación constituye un segundo ángulo de ataque de los problemas específicos de los PVD y debe tenerse en cuenta una parte significativa de las solicitudes de los países del grupo africano formuladas en 2002. El tema de la salud debe abordarse, a más tardar, en Cancún. En este ámbito, sin duda la OMC tampoco puede hacerlo todo. No todo se debe al problema de las patentes y las licencias obligatorias. Es indispensable una asociación entre la industria y los países en vías de desarrollo; de hecho, así lo manifestaron las empresas farmacéuticas. No obstante, se deben abordar los nuevos problemas que han surgido desde entonces, como la concesión de licencias farmacéuticas por lo que se refiere a los componentes químicos. Los medicamentos no lo son todo. Los equipos médicos y los centros hospitalarios son igualmente importantes. No obstante, no debemos olvidar que la OMC sólo puede tender hacia una solución parecida a la que imaginó a finales del año pasado el embajador Motta, es decir:

- hechos generadores: situaciones de urgencia nacional o extrema urgencia;

- control por parte de los países importadores y exportadores de una serie de condiciones mínimas para la eligibilidad de las licencias obligatorias recurriendo, a tal fin, a una instancia neutra como la OMS;

- lucha contra las desviaciones del tráfico y los usos abusivos de estos mecanismos por parte de determinados países recientemente industrializados (India, Brasil), en particular por lo que se refiere a las reexportaciones de estos productos sin licencia a otros mercados.

Con respecto a la propiedad intelectual, el CESE insta, asimismo, a la UE a que incluya en la normativa de la OMC el derecho de obtención previsto por el Convenio internacional para la protección de obtenciones vegetales como un sistema sui generis.

4.7.4. El Comité subraya, asimismo, la necesidad de mejorar la gestión de los distintos aspectos comerciales y, en particular, de evitar en la medida de lo posible los daños ocasionados por las sanciones comerciales a terceras partes, concretamente dándoles acceso a compensaciones adicionales.

4.8. Por otra parte, el Comité recuerda su compromiso con vistas a una mayor consideración de la dimensión social del comercio internacional. Aunque esta cuestión no tiene que ver directamente con el programa establecido en Doha, los progresos que se realicen en este ámbito garantizarán el desarrollo de un comercio sostenible(2). El Comité se congratula de las reflexiones emprendidas por la OIT en un grupo de alto nivel sobre los aspectos sociales de la mundialización. El Comité manifiesta su deseo de que la OIT desarrolle su presencia en los trabajos de la OMC, en particular adquiriendo un estatuto oficial de observador permanente. Tomando como ejemplo los cuadros de indicadores publicados por la Comisión sobre el estado del mercado único europeo, el Comité sugiere que la OIT publique anualmente un estado social comparativo del mundo que se convertiría en un documento de referencia para todos: instituciones internacionales -entre ellas la OMC-, Estados y parlamentos, comités económicos y sociales, empresas, interlocutores sociales y ONG.

4.9. Por último, el Comité insta a los empresarios, las organizaciones socioprofesionales, los interlocutores sociales, las ONG y los demás actores de la sociedad civil a que emprendan iniciativas para:

- participar en las campañas informativas sobre los desafíos del éxito del Programa de Doha;

- contribuir a los análisis de situaciones sobre las cuestiones relacionadas con la aplicación en los PVD;

- organizar reuniones internacionales entre industriales o interlocutores sociales tanto a nivel interprofesional como en el marco de los sectores de actividad contribuyendo a aclarar los retos, precisar los análisis y facilitar los puntos de acuerdo en las negociaciones;

- apoyar la realización de programas de apertura y desarrollo fomentados por la OMC;

- formular propuestas para contribuir a los progresos de las interacciones entre el comercio internacional y el desarrollo sostenible a escala mundial.

4.10. Por su parte, el Comité confía en reforzar el diálogo sobre el comercio internacional iniciado con sus interlocutores socioprofesionales y, en especial, con los representantes de otros comités económicos y sociales, tanto de los Estados miembros de la Unión Europea como de terceros países, como los del Mercosur, los Estados ACP u otros países en vías de desarrollo. A semejanza de la iniciativa transnacional del Parlamento Europeo en el ámbito de la democracia representativa, el Comité desea de este modo contribuir al desarrollo de una democracia participativa que vincule mejor los protagonistas de la sociedad civil al seguimiento de las negociaciones comerciales internacionales y al funcionamiento general de la OMC.

4.11. El Comité, en particular, expresa su voluntad de presentar, antes de que a finales de 2004 concluyan las negociaciones de la Ronda de Doha sobre el desarrollo, propuestas operativas en tal sentido, sobre la base de reflexiones comunes que continuará desarrollando con sus interlocutores en el seno de la Unión Europea y en terceros países.

Bruselas, 17 de julio de 2003.

El Presidente

del Comité Económico y Social Europeo

Roger Briesch

(1) Dictamen del CESE sobre la "IV Conferencia Ministerial de la OMC", DO C 36 de 8.2.2002.

Documento informativo sobre el tema "Dominar la mundialización, una necesidad para los más débiles", 7 de junio de 2001.

Dictamen del CESE sobre los "Derechos humanos en el trabajo", DO C 260 de 17.9.2001.

(2) Dictamen del DO C 133 de 6.6.2003 - "Por una OMC con rostro humano: propuestas del CESE". Conferencia sobre los derechos humanos en el trabajo organizada por el CESE los días 2 y 3 de diciembre de 2002 en Bruselas.

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