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Language: es
Format: md

SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Segunda)

de 26 de junio de 2018 ([\*](#Footnote*))

«Marca de la Unión Europea — Procedimiento de nulidad — Marca denominativa de la Unión JUMBO — Motivo de denegación absoluto — Carácter descriptivo — Artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento (CE) n.º 207/2009 [actualmente artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento (UE) 2017/1001] — Carácter distintivo adquirido por el uso — Artículo 7, apartado 3, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 7, apartado 3, del Reglamento 2017/1001) — Artículo 52, apartado 1, letra a), y apartado 2, del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 59, apartado 1, letra a), y apartado 2, del Reglamento 2017/1001]»

En el asunto T‑78/17,

**Jumbo Africa, S.L.**, con domicilio social en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), representada por las Sras. M.C. Buganza González y E. Torner Lasalle, abogadas,

parte recurrente,

contra

**Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO)**, representada por la Sra. J. García Murillo y por el Sr. A. Folliard-Monguiral, en calidad de agentes,

parte recurrida,

en el que la otra parte en el procedimiento ante la Sala de Recurso de la EUIPO fue

**ProSiebenSat.1 Licensing GmbH**, con domicilio social en Unterföhring (Alemania),

que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Primera Sala de Recurso de la EUIPO de 26 de octubre de 2016 (asunto R 227/2016‑1), relativa a un procedimiento de nulidad entre ProSiebenSat.1 Licensing y Jumbo Africa,

EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Segunda),

integrado por el Sr. M. Prek, Presidente, y los Sres. E. Buttigieg y B. Berke (Ponente), Jueces;

Secretario: Sr. J. Palacio González, administrador principal;

habiendo considerado el escrito de recurso presentado en la Secretaría del Tribunal General el 30 de enero de 2017;

habiendo considerado el escrito de contestación presentado en la Secretaría del Tribunal General el 8 de junio de 2017;

celebrada la vista el 2 de febrero de 2018;

dicta la siguiente

**Sentencia**

**Antecedentes del litigio**

1        El 14 de diciembre de 2011, Pasa Africa, S.L., posteriormente Jumbo Africa, S.L. —la parte recurrente—, presentó una solicitud de registro de marca de la Unión ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) con arreglo al Reglamento (CE) n.º 207/2009 del Consejo, de 26 de febrero de 2009, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2009, L 78, p. 1), en su versión modificada [sustituido por el Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2017, L 154, p. 1)].

2        La marca cuyo registro se solicitó es el signo denominativo JUMBO.

3        Los productos para los que se solicitó el registro pertenecen a las clases 29 y 30 del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión revisada y modificada, y corresponden a la descripción siguiente:

–        Clase 29: «Caldos, sopas, sopas deshidratadas».

–        Clase 30: «Sazonadores y salsas».

4        La solicitud de marca de la Unión se publicó el 6 de febrero de 2012 en el *Boletín de Marcas de la Unión Europea* y la marca fue registrada el 15 de mayo de 2012.

5        El 11 de agosto de 2014, ProSiebenSat.1 Licensing GmbH presentó una solicitud de declaración de nulidad contra la marca en cuestión para todos los productos que se enumeran en el apartado 3 de la presente sentencia, en virtud del artículo 52, apartado 1, letra a), del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 59, apartado 1, letra a), del Reglamento 2017/1001], puesto en relación con el artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento 2017/1001].

6        Mediante resolución de 3 de diciembre de 2015, la División de Anulación estimó en su totalidad la solicitud de declaración de nulidad. Consideró, por un lado, que el término «jumbo» era puramente descriptivo de los productos registrados comprendidos en las clases 29 y 30, al menos para la parte anglófona de la Unión Europea, y, por otro lado, que no se había acreditado suficientemente el carácter distintivo adquirido por el uso.

7        El 2 de febrero de 2016, la recurrente interpuso un recurso contra la resolución de la División de Anulación.

8        Mediante resolución de 26 de octubre de 2016 (en lo sucesivo, «resolución impugnada»), la Primera Sala de Recurso de la EUIPO desestimó el recurso en su totalidad. En primer lugar, concluyó que la marca controvertida había sido registrada contraviniendo lo dispuesto en el artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009, tras considerar que el término «jumbo» constituía una referencia directa y evidente a la cantidad y a la naturaleza de los productos alimenticios de que se trataba. En segundo lugar, con arreglo al artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009, la Sala de Recurso estimó que nada en la marca controvertida permitía considerar que esta fuera inhabitual o que pudiera tener un significado propio que distinguiera, en la percepción del público pertinente, los productos ofrecidos por la empresa titular de la marca de la Unión de los de otra empresa. En tercer lugar, consideró que la recurrente no había aportado ninguna prueba que acreditara que la marca controvertida hubiera adquirido carácter distintivo o hubiera sido utilizada en una parte sustancial de la Unión en la que se comprendiera el inglés.

**Pretensiones de las partes**

9        La parte recurrente solicita al Tribunal que:

–        Estime su recurso, revoque la resolución impugnada y restituya y declare la vigencia de la marca JUMBO.

–        Ordene a la EUIPO que ponga a disposición del Tribunal toda la documentación que fue aportada por la recurrente en el procedimiento seguido ante la EUIPO.

–        Condene en costas a la EUIPO.

10      La EUIPO solicita al Tribunal que:

–        Desestime el recurso.

–        Condene en costas a la recurrente.

11      En la vista, en respuesta a una pregunta formulada por el Tribunal, la recurrente desistió de su segunda pretensión, en la que solicitaba que el Tribunal ordenase la presentación de ciertos documentos, y así se hizo constar en el acta de la vista.

**Fundamentos de Derecho**

**Sobre la admisibilidad de la primera pretensión**

12      En primer lugar, la EUIPO alega que la primera pretensión de la recurrente no es admisible en la medida en que solicita la revocación de la resolución impugnada, lo cual no es competencia del Tribunal.

13      A este respecto procede recordar que, con arreglo al artículo 65, apartado 3, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 72, apartado 3, del Reglamento 2017/1001), el Tribunal puede anular o modificar las resoluciones de las salas de recurso. Por su parte, la revocación de las resoluciones adoptadas por la EUIPO se contempla en el artículo 80 del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 103 del Reglamento 2017/1001), en virtud del cual, en caso de error evidente en el procedimiento, el órgano que haya adoptado la resolución podrá revocarla en un plazo de seis meses desde su adopción.

14      Si bien es preciso reconocer que el término jurídico empleado en esta primera pretensión no se corresponde con ninguno de los términos utilizados en el artículo 65, apartado 3, del Reglamento n.º 207/2009, de la motivación del recurso se desprende claramente que este tiene por finalidad obtener la anulación de la resolución impugnada. En efecto, además de que no se hace ninguna referencia a los requisitos de aplicación del artículo 80 del Reglamento n.º 207/2009, los puntos 78 y 79 del recurso indican que la recurrente solicita al Tribunal la anulación de la resolución impugnada. Por lo demás, la recurrente alega expresamente en su recurso la aplicación incorrecta del artículo 7, apartados 1, letra c), y 3, y del artículo 52, apartado 1, letra a), del Reglamento n.º 207/2009.

15      En segundo lugar, la EUIPO aduce también que no corresponde al Tribunal dirigirle órdenes conminatorias y que, en consecuencia, tampoco es admisible la solicitud de la recurrente de que el Tribunal restituya la marca controvertida y la declare vigente.

16      A este respecto, se ha recordado anteriormente que el Tribunal puede anular o modificar las resoluciones de las salas de recurso. Por lo tanto, el Tribunal no es competente para restituir una marca o declararla vigente. En efecto, cuando el juez de la Unión anula una resolución de una sala de recurso de la EUIPO, la Oficina está obligada, en virtud del artículo 266 TFUE y del artículo 65, apartado 6, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 72, apartado 6, del Reglamento 2017/1001), a adoptar las medidas necesarias para dar cumplimiento a la sentencia anulatoria [véase en este sentido la sentencia de 1 de julio de 2014, You-View.tv/OAMI — YouView TV (YouView+), T‑480/13, no publicada, EU:T:2014:591, apartados 15 y 16].

17      Por consiguiente, procede, por un lado, considerar que el presente recurso solicita la anulación de la resolución impugnada y, por otro, inadmitir la solicitud de que el Tribunal restituya la marca controvertida y la declare vigente.

**Sobre el fondo**

18      En apoyo de su recurso, la recurrente formula dos motivos. El primero de ellos, invocado con carácter principal, se basa en la infracción del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009, puesto en relación con el artículo 52, apartado 1, letra a), de dicho Reglamento, mientras que el segundo, invocado con carácter subsidiario, se basa esencialmente en la infracción del artículo 7, apartado 3, y del artículo 52, apartado 2, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 7, apartado 3, y artículo 59, apartado 2, del Reglamento 2017/1001).

*Sobre el primer motivo de recurso, basado en la infracción del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009, puesto en relación con el artículo 52, apartado 1, letra a), de dicho Reglamento*

19      Con carácter principal, la recurrente sostiene que la marca controvertida no es descriptiva, en el sentido del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009, con respecto a los diferentes productos de que se trata. Afirma que la Sala de Recurso realizó su análisis en abstracto.

20      La recurrente se opone a la definición del público pertinente efectuada por la EUIPO y considera que el término «jumbo» no define los productos ni ninguna característica de los sazonadores o condimentos para la preparación de sopas, caldos y salsas. A este respecto, la recurrente sostiene que el criterio lingüístico no se puede aplicar en solitario, ya que existen otros aspectos más importantes que la cantidad en relación con los productos designados por la marca JUMBO, tales como el sabor que aportan o el hecho de estar adaptados a los hábitos alimenticios de los países del continente africano y a los requerimientos que impone su religión, como muestra la versión halal de los productos de dicha marca.

21      La EUIPO se opone a los argumentos de la recurrente.

22      El artículo 52, apartado 1, letra a), del Reglamento n.º 207/2009 dispone que se declarará la nulidad de una marca de la Unión, previa solicitud presentada ante la EUIPO, cuando la marca se haya registrado contraviniendo las disposiciones del artículo 7 de dicho Reglamento.

23      A tenor del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009, se denegará el registro de las marcas que estén compuestas exclusivamente por signos o por indicaciones que puedan servir, en el comercio, para designar la especie, la calidad, la cantidad, el destino, el valor, la procedencia geográfica o la época de producción del producto o de la prestación del servicio, u otras características del producto o del servicio. Con arreglo al apartado 2 del mismo artículo, el apartado 1 se aplicará incluso si los motivos de denegación solo existen en una parte de la Unión.

24      Según la jurisprudencia, el artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009 impide que los signos o indicaciones a que se refiere se reserven a una sola empresa por haber sido registrados como marca. Esta disposición tiene por lo tanto un objetivo de interés general, que exige que tales signos o indicaciones puedan ser utilizados libremente por todos [véanse las sentencias de 23 de octubre 2003, OAMI/Wrigley, C‑191/01 P, EU:C:2003:579, apartado 31 y jurisprudencia citada, y de 12 de noviembre de 2014, Murnauer Markenvertrieb/OAMI (NOTFALL CREME), T‑504/12, no publicada, EU:T:2014:941, apartado15 y jurisprudencia citada].

25      Además, los signos o las indicaciones que pueden servir, en el comercio, para designar características del producto o del servicio para el que se solicita el registro deben considerarse inapropiados, en virtud del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009, para cumplir la función esencial de la marca, que consiste en identificar el origen comercial del producto o servicio, con el fin de permitir que el consumidor que adquiera el producto o servicio que la marca designa lo vuelva a elegir en una adquisición posterior, si la experiencia resulta positiva, o elija otro distinto, si la experiencia resulta negativa (sentencias de 23 de octubre de 2003, OAMI/Wrigley, C‑191/01 P, EU:C:2003:579, apartado 30, y de 12 de noviembre de 2014, NOTFALL CREME, T‑504/12, no publicada, EU:T:2014:941, apartado 16).

26      De ello se deduce que, para aplicar a un signo la prohibición establecida en el artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009, es preciso que entre el signo y los productos y servicios de que se trate exista una relación lo bastante directa y concreta como para permitir que el público interesado perciba de inmediato en el signo, sin mayor reflexión, una descripción de tales productos y servicios o de una de sus características (sentencia de 12 de noviembre de 2014, NOTFALL CREME, T‑504/12, no publicada, EU:T:2014:941, apartado17 y jurisprudencia citada). Además, para que resulte aplicable el artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n.º 207/2009, basta con que el signo denominativo designe, al menos en uno de sus significados potenciales, alguna característica de los productos o servicios de que se trate [sentencia de 6 de febrero de 2013, Maharishi Foundation/OAMI (TRANSCENDENTAL MEDITATION), T‑412/11, no publicada, EU:T:2013:62, apartado 53].

27      Procede recordar igualmente que el carácter descriptivo ha de apreciarse, por un lado, en relación con los productos y servicios para los que se ha solicitado el registro y, por otro, en relación con la percepción que de ellos tenga el público pertinente [sentencias de 27 de febrero de 2002, Eurocool Logistik/OAMI (EUROCOOL), T‑34/00, EU:T:2002:41, apartado 38, y de 12 de noviembre de 2014, NOTFALL CREME, T‑504/12, no publicada, EU:T:2014:941, apartado 18].

28      El primer motivo de recurso debe examinarse a la luz de estos principios.

29      Con carácter preliminar, procede recordar que, en contra de lo que alega la recurrente, en el presente asunto no cabe invocar lo dispuesto en el artículo 6 *quinquies* del Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial, de 20 de marzo de 1883, en su versión revisada y modificada. En efecto, el Tribunal de Justicia ha declarado que, cuando el legislador de la Unión ha considerado necesario atribuir efecto directo a ciertas disposiciones del Convenio de París, las ha mencionado expresamente en el Reglamento n.º 40/94 (sustituido por el Reglamento n.º 207/2009 y, actualmente, por el Reglamento 2017/1001), y la disposición de que se trata no es mencionada en el artículo 7, apartado 1, letra c), de dicho Reglamento [véase en este sentido la sentencia de 21 de octubre de 2008, Cassegrain/OAMI (Forma de un bolso), T‑73/06, no publicada, EU:T:2008:454, apartado 34].

30      En primer lugar, es necesario precisar los productos para los que se registró la marca controvertida. La solicitud de registro de dicha marca menciona los «caldos, sopas, sopas deshidratadas», comprendidos en la clase 29, y los «sazonadores y salsas», comprendidos en la clase 30. Tal y como indicó la Sala de Recurso, sin que la recurrente haya discutido este extremo, se trata de alimentos destinados al público en general, que requieren del público pertinente un nivel de atención medio y que se dirigen a un consumidor que se supone normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz. Los productos de las clases 29 y 30 son productos alimenticios de gran consumo que se venden principalmente en las grandes superficies comerciales [véase en este sentido la sentencia de 28 de junio de 2011, Oetker Nahrungsmittel/OAMI — Bonfait (Buonfatti), T‑471/09, no publicada, EU:T:2011:307, apartado 75].

31      En segundo lugar, por lo que respecta al público pertinente, es preciso añadir que la marca controvertida consiste en un término que tiene un significado, en particular en inglés. Por lo tanto, la Sala de Recurso consideró acertadamente que el público pertinente con respecto al cual debía apreciarse el motivo de denegación absoluto era el público anglófono de la Unión, que incluye, como mínimo, a los consumidores del Reino Unido, de Irlanda, de Malta y de Chipre [véase en este sentido la sentencia de 26 de septiembre de 2017, La Rocca/EUIPO (Take your time Pay After), T‑755/16, no publicada, EU:T:2017:663, apartado 22].

32      En cuanto a la alegación de la recurrente de que los productos en cuestión están destinados exclusivamente a una clientela compuesta por inmigrantes en Europa originarios del continente africano, resulta obligado hacer constar que la solicitud de registro de la marca controvertida no permite considerar que los productos estuvieran destinados a esa clientela o a personas particularmente familiarizadas con los alimentos procedentes de África. Los términos generales utilizados para la designación de los productos en esa solicitud parecen indicar más bien que dichos productos están destinados a la clientela media habitual de los productos alimenticios de que se trata [véase en este sentido la sentencia de 25 de noviembre de 2003, Oriental Kitchen/OAMI — Mou Dybfrost (KIAP MOU), T‑286/02, EU:T:2003:311, apartado 32].

33      Además, los productos para los que se registró la marca controvertida, antes mencionados, no permiten establecer de inmediato un vínculo con los consumidores de la Unión originarios del continente africano. En todo caso, aun suponiendo que unos productos alimenticios se hayan concebido para satisfacer el gusto de una categoría específica de consumidores, nada impide que sean también apreciados y adquiridos por un público más amplio.

34      En tercer lugar, por lo que respecta al significado del término «jumbo», consta que significa «muy grande» para el público anglófono de la Unión [sentencia de 18 de noviembre de 2013, Preparados Alimenticios/OAMI — Rila Feinkost-Importe (Jambo Afrika), T‑377/10, no publicada, EU:T:2013:600, apartado 56].

35      En cuarto lugar, por lo que se refiere a la relación entre el término «jumbo» y los productos de que se trata, es preciso señalar que tales productos están destinados a comercializarse en distintos formatos y en diferentes cantidades. Por lo tanto, resulta obligado hacer constar, tal y como ha hecho la Sala de Recurso, que, para los productos en cuestión de las clases 29 y 30 de la Clasificación de Niza, el término «jumbo» es descriptivo, en la medida en que puede entenderse como una referencia directa y evidente a su tamaño o a la cantidad.

36      Así, como se desprende del apartado 22 de la resolución impugnada, el consumidor medio pertinente podrá percibir ese término en el sentido de que describe el hecho de que el producto tiene un tamaño superior al que normalmente podría esperarse, o que se ofrece una mayor cantidad de producto a un precio más ventajoso, o bien que el paquete o el envase contienen productos adicionales. Por lo tanto, el término «jumbo» puede entenderse, de inmediato y sin mayor reflexión, como una referencia al tamaño del propio producto o a la cantidad de producto disponible en un paquete o en un envase.

37      No desvirtúa esta conclusión la alegación de la recurrente según la cual, como en los embalajes de sus productos se destacan claramente las indicaciones relativas al peso y a la cantidad del producto, el público anglófono no podrá percibir la marca JUMBO en el sentido de que ofrece productos inusualmente grandes, una cantidad mayor a mejor precio o bien formatos o envases que contienen mayor cantidad de producto. En efecto, el hecho de que se indique en el producto su peso y su cantidad no impide que el consumidor piense, ante el término «jumbo», que ese producto es más grande de lo habitual.

38      Por consiguiente, la Sala de Recurso no ha cometido error alguno al concluir que la marca controvertida tiene carácter descriptivo para los productos de las clases 29 y 30 mencionados en la solicitud de registro.

39      En consecuencia, procede desestimar el primer motivo de recurso.

*Sobre el segundo motivo de recurso, basado en la infracción del artículo 7, apartado 3, y del artículo 52, apartado 2, del Reglamento n.º 207/2009*

40      Con carácter subsidiario, la recurrente alega que la notoriedad de la marca controvertida no tiene que demostrarse en los países anglófonos de Europa, sino en aquellos en los que se vende el producto destinado a los ciudadanos originarios del continente africano que han emigrado a Europa. A este respecto, afirma haber demostrado suficientemente la notoriedad de la marca controvertida en al menos tres países de la Unión, a saber, España, Francia y Reino Unido.

41      La EUIPO se opone a la argumentación de la recurrente.

42      Con carácter preliminar, ha de recordarse que, según jurisprudencia consolidada, la superposición parcial de los motivos de denegación absolutos enunciados en el artículo 7 del Reglamento n.º 207/2009 implica, en particular, que una marca denominativa que es descriptiva de las características de los productos y servicios puede carecer, por esta razón, de carácter distintivo con respecto a esos mismos productos o servicios, sin perjuicio de otras razones que puedan justificar esa falta de carácter distintivo [véanse en este sentido las sentencias de 12 de noviembre de 2014, Murnauer Markenvertrieb/OAMI — Healing Herbs (NOTFALL), T‑188/13, no publicada, EU:T:2014:942, apartado 35, y de 19 de octubre de 2017, Kuka Systems/EUIPO (Matrix light), T‑87/17, no publicada, EU:T:2017:732, apartado 62]. A este respecto, la Sala de Recurso consideró acertadamente que la marca controvertida había sido registrada contraviniendo el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009, dado que el público pertinente no percibía el signo denominativo JUMBO como algo inusual y que una parte importante de dicho público entendía que ese signo hacía referencia al hecho de que los productos se vendían en cantidades muy grandes.

43      Procede recordar que, aunque una marca carezca inicialmente de un carácter distintivo intrínseco, puede llegar a adquirirlo con respecto a los productos o servicios de que se trate como consecuencia del uso.

44      Según el artículo 7, apartado 3, del Reglamento n.º 207/2009, el motivo de denegación absoluto establecido en el artículo 7, apartado 1, letra b), del mismo Reglamento no impide el registro de una marca si ésta ha adquirido, para los productos o servicios para los cuales se solicite el registro, un carácter distintivo como consecuencia del uso que se ha hecho de la misma.

45      Del mismo modo, el artículo 52, apartado 2, del Reglamento n.º 207/2009 dispone que, aun cuando se hubiera registrado la marca de la Unión contraviniendo lo dispuesto en el artículo 7, apartado 1, letra b), del mismo Reglamento, no podrá ser declarada nula si, por el uso que se haya hecho de ella, hubiera adquirido después de su registro un carácter distintivo para los productos o los servicios para los cuales esté registrada.

46      A pesar de que, en su recurso, la recurrente sólo se refiere expresamente al artículo 7, apartado 3, del Reglamento n.º 207/2009, la argumentación que desarrolla en su segundo motivo de recurso y el contexto en el que se adoptó la resolución impugnada permiten entender dicho motivo considerando que, en realidad, se basa igualmente en la infracción del artículo 52, apartado 2, del mismo Reglamento. Por lo tanto, procede examinar este motivo de recurso a la luz de las citadas disposiciones. En consecuencia, incumbía a la recurrente demostrar ante la EUIPO que la marca controvertida había adquirido un carácter distintivo, bien antes de la fecha de presentación de la solicitud de marca, con arreglo al artículo 7, apartado 3, del Reglamento n.º 207/2009, bien entre la fecha de registro y la fecha en que se solicitó la declaración de nulidad, con arreglo al artículo 52, apartado 2, del mismo Reglamento [véase en este sentido la sentencia de 10 de diciembre de 2008, Bateaux-mouches/OAMI — Castanet (BATEAUX-MOUCHES), T‑365/06, no publicada, EU:T:2008:559, apartados 37 y 38].

47      A fin de apreciar si una marca ha adquirido un carácter distintivo como consecuencia del uso, es preciso tener en cuenta todas las circunstancias en las que el público pertinente se ve confrontado a dicha marca (sentencia de 22 de junio de 2006, Storck/OAMI, C‑24/05 P, EU:C:2006:421, apartado 71).

48      Los datos que permiten demostrar que la marca ha llegado a ser apta para identificar el producto o servicio en cuestión atribuyéndole una procedencia empresarial determinada han de apreciarse globalmente. En esta apreciación pueden tomarse en consideración, en particular, la cuota de mercado de la marca, la intensidad, la extensión geográfica y la duración del uso de la marca, la importancia de las inversiones realizadas por la empresa para promocionarla, la proporción de los sectores interesados que identifica el producto o servicio atribuyéndole una procedencia empresarial determinada gracias a la marca, así como las declaraciones de cámaras de comercio e industria o de otras asociaciones profesionales (sentencias de 4 de mayo de 1999, Windsurfing Chiemsee, C‑108/97 y C‑109/97, EU:C:1999:230, apartados 49 y 51, y de 7 de julio de 2005, Nestlé, C‑353/03, EU:C:2005:432, apartado 31). Cuando, basándose en tales datos, una parte significativa del público pertinente identifique gracias a la marca los productos o los servicios en cuestión atribuyéndole una procedencia empresarial determinada, deberá considerarse cumplido el requisito que establecen el artículo 7, apartado 3, y el artículo 52, apartado 2, del Reglamento n.º 207/2009 [véase, por analogía, la sentencia de 5 de marzo de 2003, Alcon/OAMI — Dr. Robert Winzer Pharma (BSS), T‑237/01, EU:T:2003:54, apartado 50 y jurisprudencia citada].

49      Por lo demás, para apreciar si procede descartar los motivos de denegación del registro contemplados en el artículo 7, apartado 1, letras b) a d), del Reglamento n.º 207/2009 porque la marca ha adquirido carácter distintivo como consecuencia del uso, sólo importa la situación existente en la parte del territorio de la Unión en la que se den los motivos de denegación constatados [véanse en este sentido las sentencias de 22 de junio de 2006, Storck/OAMI, C‑25/05 P, EU:C:2006:422, apartado 83, y de 30 de marzo de 2000, Ford Motor/OAMI (OPTIONS), T‑91/99, EU:T:2000:95, apartado 27]. En el caso de autos, se trata de la parte anglófona de la Unión.

50      En el presente asunto, la recurrente presentó ante la EUIPO diversa documentación con el fin de probar el carácter distintivo que la marca controvertida había adquirido como consecuencia del uso.

51      La recurrente reprocha a la Sala de Recurso que analizara la documentación presentada por ella en relación con el público anglófono de la Unión, y no en relación con los consumidores de origen africano que hayan emigrado a la Unión. Esta alegación no puede prosperar, dado que del examen del primer motivo de recurso y del punto 29 de la resolución impugnada se desprende que los motivos de denegación contemplados en el artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento n.º 207/2009 atañen al público anglófono de la Unión. A este respecto, la recurrente no indica las razones por las que considera que las pruebas relativas a países terceros son pertinentes con respecto al público anglófono de la Unión.

52      Por cuanto se refiere al territorio de la Unión, la recurrente sostiene haber demostrado suficientemente la notoriedad o, en otros términos, el carácter distintivo adquirido, al menos, en Francia, España y Reino Unido. Las pruebas pertinentes presentadas ante la Sala de Recurso fueron las siguientes:

–        Una encuesta realizada por una sociedad francesa de marketing e investigación de mercado, titulada «Comportement de consommation des bouillons en tablettes ou en poudre des originaires d’Afrique subsaharienne vivant en Île–de–France» («Hábitos de consumo de caldos en pastilla o en polvo de las personas originarias del África subsahariana que residen en la región parisina»).

–        Una declaración jurada de la empresa titular de la marca de la Unión sobre las ventas de los productos de la marca JUMBO en Francia, Reino Unido y España entre 2012 y 2014.

–        Una declaración jurada de la empresa titular de la marca de la Unión sobre las inversiones efectuadas por ella en publicidad y marketing en Francia, Reino Unido y España.

53      En primer lugar, es preciso señalar que la recurrente no formula en su recurso ningún argumento para demostrar que la marca controvertida tenga un carácter distintivo adquirido por el uso en Irlanda, Malta o Chipre, territorios que, como ha señalado acertadamente la Sala de Recurso en el punto 30 de la resolución impugnada, pertenecen a la parte anglófona de la Unión.

54      En segundo lugar, en lo relativo a Francia y España, sus respectivos territorios no pueden considerarse incluidos en la parte anglófona de la Unión. En todo caso, de los documentos mencionados en el apartado 52 de la presente sentencia no se desprende que tales documentos se refieran a un público anglófono en la parte en que tratan de esos países.

55      En tercer lugar, en cuanto al Reino Unido, procede recordar que, para apreciar el valor probatorio de unas declaraciones como las presentadas en el presente asunto, debe comenzarse por comprobar la verosimilitud de la información que contienen. Para ello es necesario tener en cuenta, entre otros aspectos, el origen del documento, las circunstancias de su elaboración y su destinatario, y preguntarse si, de acuerdo con su contenido, parece razonable y fidedigno [sentencias de 7 de junio de 2005, Lidl Stiftung/OAMI — REWE-Zentral (Salvita), T‑303/03, EU:T:2005:200, apartado 42, y de 16 de noviembre de 2011, Dorma/OAMI — Puertas Doorsa (doorsa FÁBRICA DE PUERTAS AUTOMÁTICAS), T‑500/10, no publicada, EU:T:2011:679, apartado 49].

56      En el presente asunto, las declaraciones juradas han sido emitidas por el responsable jurídico de Pasa Africa, anterior titular de la marca controvertida, en nombre de la sociedad. Estas declaraciones no pueden tener la misma fiabilidad y credibilidad que las declaraciones de terceros o de personas independientes de la sociedad en cuestión, por lo que son insuficientes por sí solas y constituyen un mero indicio que debe ser confirmado por otras pruebas.

57      Sin embargo, ninguna otra prueba aportada por la recurrente ante la EUIPO permite demostrar de modo suficiente en Derecho que la marca controvertida haya adquirido un carácter distintivo en el Reino Unido como consecuencia de su uso, en el sentido de la jurisprudencia recordada en el apartado 49 de la presente sentencia. En efecto, tal y como destaca la EUIPO en su escrito de contestación, las demás pruebas presentadas, en la medida en que tratan del Reino Unido, básicamente se refieren en términos generales al uso de la marca JUMBO en dicho territorio y al hecho de que esta marca se dirige a los consumidores de origen africano.

58      De cuanto antecede se deduce que la Sala de Recurso concluyó por tanto acertadamente, en los puntos 30 y 31 de la resolución impugnada, que ninguna de las pruebas aportadas por la recurrente ante la EUIPO demostraba que la marca controvertida hubiera adquirido para el público pertinente un carácter distintivo como consecuencia del uso, a efectos del artículo 7, apartado 3, y del artículo 52, apartado 2, del Reglamento n.º 207/2009.

59      Así pues, procede desestimar igualmente el segundo motivo de recurso y, en consecuencia, el recurso en su totalidad.

**Costas**

60      A tenor del artículo 134, apartado 1, del Reglamento de Procedimiento, la parte que haya visto desestimadas sus pretensiones será condenada en costas, si así lo hubiera solicitado la otra parte.

61      Como las pretensiones de la recurrente han sido desestimadas, procede condenarla en costas, conforme a lo solicitado por la EUIPO.

En virtud de todo lo expuesto,

EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Segunda)

decide:

1)      **Desestimar el recurso.**

2)      **Jumbo Africa, S.L., cargará con sus propias costas y con las costas de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO).**

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| Prek | Buttigieg | Berke |

Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 26 de junio de 2018.

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| El Secretario |  | El Presidente |

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| E. Coulon |  | M. Prek |

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[\*](#Footref*)      Lengua de procedimiento: español.

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