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Language: es
Format: md

N° C 329/4 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 30. 12. 89

Dictamen sobre la propuesta de Directiva del Consejo sobre protección jurídica de programas

informáticos ( [J] )

(89/C 329/02)

El 23 de enero de 1989, de conformidad con el artículo 100 A del Tratado constitutivo de la
Comunidad Económica Europea, el Consejo decidió consultar al Comité Económico y Social
sobre la propuesta mencionada arriba.

La Sección de industria, comercio, artesanía y servicios, encargada de preparar los trabajos
en la materia, adoptó su dictamen el 4 de octubre de 1989 (ponente: Sr. Moreland).

En su 270 [a] sesión plenaria, celebrada el 18 de octubre de 1989, el Comité adoptó por
unanimidad el siguiente dictamen.

1. Contenido de la propuesta

1.1. El proyecto de Directiva introduce en la legislación comunitaria el concepto de protección de programas informáticos a través de la normativa referente a
los derechos de autor. Este concepto ya existe en la
legislación de varios Estados miembros. La propuesta
no introduce una legislación específica sino que propone nás bien que los Estados miembros proporcionen
a los programas informáticos la misma protección que
a la propiedad intelectual de las obras literarias. Además, la protección se prolongará durante cincuenta
años a partir de la fecha de creación del programa.

1.2. No obstante, la propuesta pretende que la protección no se aplique a las «ideas, principios, lógica,
algoritmos o lenguajes de programación en que se basan
los programas ». También estipula que el público pueda
hacer uso de los mismos en bibliotecas públicas sin
ánimo de lucro.

1.3. La propuesta confiere los derechos relativos al
programa a la persona que hubiera encargado su creación y no a su creador, o al empresario y no al empleado,
salvo acuerdo que estipule lo contrario.

2. Observaciones generales

2.1. El Comité acoge con agrado la propuesta de la
Comisión puesto que es un medio de asegurar la adecuada protección de los derechos de autor para la
industria comunitaria de ordenadores y programación
y de eliminar obstáculos al comercio de la Comunidad.

El Comité reconoce que es extremadamente difícil
alcanzar una precisión absoluta en el primer borrador
de una Directiva sobre un tema tan complejo. Considera
que en su redacción son necesarias un cierto número
de modificaciones que se enumeran en el apartado 3.
El hecho de que se recomienden algunas modificaciones
bien detalladas no obsta para que el Comité apruebe
globalmente la propuesta.

2.2. El Comité considera que el planteamiento de la
Comisión presenta dos ventajas importantes:

1. Al proporcionar a los programas informáticos en
la misma protección que a las obras literarias se puede
aplicar una legislación «ya preparada» de derechos
de autor. De este modo se evita el lento proceso de
adaptación y desarrollo que traería consigo un planteamiento _sui generis_ que propusiera una legislación

nueva.

2. El planteamiento adoptado pretende incluir a los
programas informáticos en la definición de « obras literarias» del Convenio de Berna, este aspecto podría
reflejarse de un modo más explícito en la Directiva. La
ventaja de tal planteamiento es que incita a los Estados
no comunitarios a tratar los programas de la Comunidad como obras con derechos de autor protegidos por
la ley.

De hecho, cuanta más se aproxime la legislación comunitaria al Convenio de Berna mayor es la ventaja obtenida. El Comité considera que si todos los Estados
miembros estuvieran más en armonía con el Convenio

de Berna, se incrementaría la capacidad de influencia
de los Estados miembros en los debates que preceden
a las revisiones del Convenio.

El Comité está de acuerdo en que cláusulas concebidas
para efectos de «obras literarias» en el Convenio de
Berna pueden no ser totalmente adecuadas para « programas informáticos » y que sería necesaria una normativa que se ocupe de sus características específicas.

El Comité hace hincapié no obstante en que el objetivo
más importante es aproximarse al máximo a las disposiciones del Convenio de Berna.

2.3. El Comité señala no obstante su preocupación
ante la posibilidad que deje la propuesta de que persistan obstáculos a la libre circulación de programas informáticos en la Comunidad mediante, por ejemplo, la
coexistencia de definiciones diferentes de «originalidad » en las legislaciones de los Estados miembros.

2.4. El Comité considera que la propuesta de la
Comisión no restringirá la difusión y comprensión de
la tecnología de información. No obstante, pone de
relieve la importancia que tiene el asegurarse que no
existan restricciones no deseables mediante la aplicación de las disposiciones del Tratado relativas a la
competencia.

2.5. El Comité está de acuerdo en la necesidad de
( [J] ) DO n° C 91 de 12. 4. 1989. garantizar que los programas de ordenador reciban una

30. 12. 89 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 329/5

protección adecuada y considera que existen beneficios
evidentes en la creación de una ley de derechos de autor
que regule la protección de los programas de ordenador
en la legislación comunitaria.

2.6. Por consiguiente, el Comité acoge con agrado la
propuesta de la Comisión, bajo reserva de las siguientes
Observaciones específicas.

3. Observaciones específicas

3.1. _Preámbulo: Octavo_ _considerando_

3.1.1. Debería aclararse si los «interfaces» citados

en este considerando son los propios interfaces o las
especificaciones para dichos interfaces.

3.1.2. Es indiscutible que las «ideas y principios»
están fuera de la protección de la ley de la propiedad
intelectual. Por la tanto, es superfluo afirmar que las
ideas y principios inspiradores de los interfaces «no
son susceptibles de protección mediante un derecho de
propiedad intelectual», puesto que las ideas y principios
inspiradores de cualquier programa «no son susceptibles de protección mediante un derecho de propiedad
intelectual».

3.1.3. Para tener en cuenta estos dos puntos, podría
suprimirse integramente todo el considerando sin que
ello afectase al fondo de la propuesta. Como alternativa, podría modificarse el considerando de la siguiente

manera:

«Considerando que, a tal fin, se exige contar con
un sistema físico de interconexión e interacción

adecuado para permitir a los elementos de los soportes físicos y lógicos trabajar con otros soportes
físicos y lógicos y con usuarios, en la forma prevista.
Dichos medios de interconexión e interacción suelen

conocerse bajo la denominación de «interfaces».
Los interfaces son susceptibles de protección del
mismo modo que cualquier otro programa informático protegido por la legislación sobre derechos de

autor.»

3.2. _Preámbulo: Noveno_ _considerando_

A la vista de la importancia que tienen los convenios
internacionales en materia de derechos de autor para
los medios de protección eligidos para los programas
que puedan acceder a la protección mediante derechos
de autor, podría ser de utilidad añadir al final de este
considerando:

«... y al principio de acatamiento de cada Estado
miembro de las disposiciones del Convenio internacional para la Protección de Obras literarias y
artísticas (el Convenio de Berna). »

_33._ _Artículo 1_ — _Objeto de la protección_

3.3.1. A r t í c u l o 1 : A p a r t a d o 2

Como ya quedó dicho en el punto 2, el Comité considera
que la protección de los programas informáticos por
medio de las disposiciones relativas a las « obras litera

rias» del Convenio de Berna debería citarse expresamente en el borrador. Por lo tanto, el apartado debería
terminar con las siguientes palabras:

« en el marco del Convenio de Berna. »

3.3.2. A r t í c u l o 1 : A p a r t a d o 3

3.3.2.1. El Comité está de acuerdo con que se excluyan las ideas y principios de la protección mediante
derechos de autor en lo que se refiere a los programas
informáticos.

3.3.2.2. Los términos «lógica » y « algoritmos » no
son claros y a menudo son intercambiables. En cualquier caso, en el estado actual de la tecnología y de la
legislación de los Estados miembros, pocas personas se
atreverían a argumentar que la «lógica», los «algoritmos » y los «lenguajes de programación » formen parte
de una definición de los «programas de ordenador».
Por consiguiente, la referencia concreta en este artículo
a dichos términos, en el sentido de que sea preciso
excluirles de la protección, sólo sirve para confundir y
provocar discusiones innecesarias. Por lo tanto, el
Comité opina que deben suprimirse.

3.3.2.3. Tal como se ha afirmado, anteriormente, no
cabe duda de que las «ideas y principios» no son
susceptibles de protección mediante derechos de autor.
Aquí es superfluo afirmar, como lo es en el preámbulo
que sobre las ideas y principios inspiradores de los
interfaces «no podrán reconocerse derechos de autor».
La segunda frase podría suprimirse. El Comité comprende y apoya la preocupación de que los titulares de
los derechos de autor en interfaces puedan ejercer sus
derechos de forma anticompetitiva. No obstante, el
Comité mantiene su convencimiento de que la segunda
frase del apartado 3 del artículo 1 no añade nada al
control de las prácticas anticompetitivas, que la Comisión tiene la clara responsabilidad de hacer cumplir a
través de las normas de competencia de la Comunidad.

3.3.2.4. Por lo tanto, el apartado podría redactarse
así:

« La protección prevista en la presente Directiva se
extenderá a la expresión en cualquier forma de los
programas de ordenador pero no a las ideas o
principios que inspiren el programa. »

3.3.3. A r t í c u l o 1 : A p a r t a d o 4

3.3.3.1. La Comisión no define la «originalidad».
Puesto que la interpretación de esta palabra en el Derecho difiere de un Estado miembro a otro, esta cláusula
no armoniza nada. Por lo tanto, la existencia continuada de distintos grados de originalidad en los distintos Estados miembros podría suponer un obstáculo
al comercio de los programas informáticos entre los
Estados miembros.

N° C 329/6 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 30. 12. 89

3.3.3.2. El Comité reconoce que este problema de la
« originalidad » no es privativo de la legislación en materia de derechos de autor de los programas informáticos
sino que se extiende a muchos otros aspectos de los
derechos de autor. Sin embargo, subraya que el hecho
de que el problema no se dirija en los primeros intentos
hacia la armonización de las leyes en materia de derechos de autor solamente perpetuará un obstáculo al
comercio en la Comunidad y simplemente retrasará la
solución.

3.3.3.3. El Comité opina que cualquier cláusula definitoria de la «originalidad» deberá incorporar el
siguiente texto:

3.3.3.3.1. No será necesario que el programa satisfaga criterios estéticos, cualitativos o cuantitativos.

3.3.3.3.2. No será necesario un nivel de pericia de
programación.

3.3.3.3.3. La prueba de la originalidad será que el
programa deberá ser protegido en tanto en cuanto no
haya sido copiado de otro programa.

3.3.3.4. Si, por cualquier motivo, se decide no incluir
una definición de originalidad, la letra (a) del
apartado 4 estaría mejor redactada si se expresase en
forma positiva en vez de negativa; se sugiere el siguiente

texto:

« Los programas de ordenador se protegerán si satisfacen las mismas condiciones en cuanto a originalidad que en el caso de las demás obras literarias. »

3.4. _Artículo 2_ — _Autoría del programa_

3.4.1. A r t í c u l o 2 : A p a r t a d o 3

3.4.1.1. Cabe questionarse si el proyecto está de
acuerdo con las disposiciones de « derechos morales »
del Convenio de Berna. Sin embargo, dichas disposiciones son más relevantes para los derechos de autor
relativos a las formas más tradicionales de obra literaria

y no para los programas informáticos.

3.4.1.2. Por este motivo el Comité está de acuerdo
con la redacción de este apartado. El Comité considera
que es correcto que el primer titular del derecho de
autor en las obras por encargo sea la persona que las
ha encargado y pagado. Existe una diferencia entre los
programas de ordenador y cualquier otro tipo de obra
literaria. Los conceptos que han provocado las reticencias de los legisladores de los Estados miembros para
conceder el derecho de autor en las obras por encargo
a la persona que la encarga en vez de a la persona que
la realiza se refieren a formas más tradicionales de

obras literarias. Además, estos temas, invariablemente,
están incluidos de manera explícita en un contrato entre
quien encarga y quien realiza la obra, especialmente,
cuando la persona que realiza la obra se preocupa
por los derechos sobre la propiedad intelectual del
programa que le ha sido encargado.

3.4.2. A r t í c u l o 2 : A p a r t a d o 4

El Comité apoya el principio que inspira este apartado
pero propone, en aras de la claridad, que vuelva a
redactarse del siguiente modo:

« Si el programa de ordenador se crea en el marco
de una relación de trabajo y la creación de dicho
programa forma parte del trabajo de la persona
empleada, el empresario quedará facultado para
ejercer todos los derechos relativos al programa
salvo si se estipula lo contrario mediante contrato
o mediante las negociaciones colectivas vigentes
aplicables.»

3.4.3. A r t í c u l o 2 : A p a r t a d o 5

El Comité opina que es importante proteger los derechos del titular de los derechos de autor en el programa
que origina el programa posterior. Por esta razón, el
Comité sugiere los siguientes cambios en la redacción:

Añádase detrás de « pacto en contrario » :

«Este artículo no afecta a los derechos de autor

en el programa informático que dé origen a los
programas posteriores.»

3.5. _Artículo 4_ — _Actos sujetos a autorización_

3.5.1. A r t í c u l o 4 ( a )

La « visualización » de un programa es difícil de definir
técnicamente y debería sustituirse por « representación
visual».

3.5.2. A r t í c u l o 4 ( b )

Con el fin de ajustarse lo más posible al Convenio de
Berna, el Comité propone la siguiente redacción para
la letra (b) del artículo 4:

«La adaptación, traducción, modificación y ajuste
de un programa de ordenador y la reproducción
de dicha adaptación, traducción, modificación o
ajuste.»

Aunque la Comisión ha evitado incluir definiciones en
esta Directiva, la palabra « adaptación » permite varias
interpretaciones, y podría hacer necesaria una definición.

3.5.3. A r t í c u l o 4(c)

3.5.3.1. Aunque los soportes sobre los que se transporta un programa informático pueden ser « vendidos »,
es inadecuado utilizar la palabra «venta» para los
propios programas de ordenador.

3.5.3.2. La Comisión no ha impuesto ninguna restricción geográfica sobre los derechos de extinción
(como pueda ser una restricción a la Comunidad). Sean

30. 12. 89 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 329/7

cuales fueren las ventajas de una restricción geográfica,
el Comité considera que esto es un asunto de índole
comercial y no de legislación en materia de derechos
de autor, es decir, que la ley comunitaria de derechos
de autor no sería un vehículo adecuado para prohibir
la importación paralela desde el exterior de la Comunidad. Por consiguiente, el Comité apoya la finalidad de
esta cláusula que pone en claro que, por lo que se refiere
a la ley de derechos de autor, está protegida la posición
de las personas físicas y de las empresas de la CE
que obtengan licencias de programas de titulares de
derechos de autor del exterior de la Comunidad. No
obstante, toda la cuestión de la importación paralela
de los programas de ordenador procedentes del exterior
de la Comunidad merece ser estudiada con más detenimiento por la Comisión.

3.5.3.3. La palabra «comercialización» es difícil de
definir con exactitud. El Comité propone algunos cambios en la redacción de la letra (c) del articulo 4 para
superar esta dificultad.

3.5.4. N u e v a r e d a c c i ó n d e l a r t í c u l o 4

En consecuencia, se propone la siguiente redacción para
el artículo 4:

«Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 5, los
derechos exclusivos mencionados en al artículo 1
comprenderán las facultades de realizar o de autorizar:

a) la reproducción total o parcial de un programa
de ordenador por cualquier medio y bajo cualquier forma. En la medida en que comporten la
reproducción total o parcial del programa, se
considerarán actos prohibidos la carga, representación visual, ejecución, transmisión o almacenamiento del mismo;

b) la adaptación, traducción, modificación y ajuste
de un programa de ordenador y la reproducción
de dicha adaptación, traducción, modificación
o ajuste de un programa de ordenador;

c) la distribución de copias de un programa de
ordenador mediante su cesión en régimen de
licencia, venta, alquiler con opción de compra,
alquiler o importación para tales fines. El derecho a controlar la distribución de una copia de
un programa se extinguirá con respecto a la
venta o importación de la copia a raíz de la
primera comercialización de la misma a cualquier persona por parte del titular de los derechos o con su consentimiento. »

(Además una posible cláusula definitoria de « adaptación».)

3.6. _Artículo 5:_ — _Excepciones_ _a los actos sujetos a_
_autorización_

3.6.1. A r t í c u l o 5 : A p a r t a d o 1

3.6.1.1. El apartado necesita una redacción más precisa. Existen medios para conceder licencias a los pro

gramas de ordenador que no implican la firma de un
acuerdo escrito por ambas partes. Con la evolución
de la tecnología cada vez existirán menos de dichos
acuerdos escritos. El Comité propone que se suprima
la mención del acuerdo escrito firmado por las partes
y se sustituya por las palabras « cualquier acuerdo de
concesión de licencia válido »; además las palabras «los
actos citados en las letras a) y b) del artículo 4 » deberían
limitarse sustituyéndose por «reproducción mediante
carga, representación visual, ejecución, transmisión o
almacenamiento». Además, el texto actual no plantea
la cuestión de si se permite un procesamiento paralelo
de dicho programa. En consecuencia, el Comité recomienda que se añada el siguiente texto a partir de
« ...para utilizar el programa » :

« ...en un ordenador por un usuario cada vez. »

3.6.1.2. La Comisión debería también considerar el
incluir el derecho a realizar copias de seguridad de
un programa como uno de los derechos generales del
usuario.

Se sugiere el siguiente texto:

« (a) No constituirá violación de los derechos de
autor de un programa de ordenadores la realización de una reproducción del programa o
de un programa de ordenador que sea una
adaptación de dicho programa, cuando:

(i) la reproducción esté realizada por o en
nombre del propietario de la copia (la
«copia original») a partir de la cual se
realiza la reproducción; y

(ii) la reproducción se realice con el único fin
de garantizar que el propietario de la
copia original pueda utilizar otra copia
del programa si se pierde, destruye o
queda inservible una copia del programa.

(b) La subcláusula (a) no se aplicará en el caso
de que:

(i) quede claramente estipulado por escrito,
en la copia original o en cualquier soporte
o embalaje en el cual o con el cual se
presente dicha copia, que el derecho a
realizar copias de seguridad queda
excluido o en caso de que el soporte en
el que se presenta la copia original no sea
del tipo que podría perderse, destruirse o
quedar inservible con el uso normal;

(ii) o exista un acuerdo legalmente válido en
contrario.»

3.6.2. A r t í c u l o 5 : A p a r t a d o 2

El Comité propone que, en aras de la claridad, el
apartado se redacte así:

N° C 329/8 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 30. 12. 89

«Si el programa de ordenador se vende o pone a
disposición del público por un medio distinto de un
contrato de licencia válido, el titular de los derechos
no podrá ejercer su derecho exclusivo de autorizar
el alquiler del programa con objeto de impedir al
público que haga uso de esa copia del programa
como material de consulta en los locales de organizaciones sin fines lucrativos que pongan a disposición del público programas como material de consulta, como es el caso de las bibliotecas públicas. »

3.7. Artículo 6 — Infracciones indirectas

La Comisión, debería examinar la traducción en los
distintos idiomas de la palabra «infracción » para asegurarse de que no se implican necesariamente sanciones
penales.

3.8. Artículo 7 — Período de protección

3.8.1. El artículo establece un período que difiere del
período de protección prescrito en el Convenio de Berna
porque, como declara la Comisión en su memorándum
explicativo, «adoptar el criterio de la vida del autor
humano (para el período de protección) puede dar lugar
a cierta incertidumbre cuando se trate de una autoría
conjunta de programas generados mediante ordenador». Como la vida de un programa informático es
invariablemente muy inferior a 50 años, esta preocupación de la Comisión es bizantina y no debe permitirse
que se contraponga a la necesidad de adherirse lo más
posible a las disposiciones de Berna. El mismo argumento puede aplicarse a cualquier sugerencia para cualquier otro período de tiempo, por ejemplo 25 ó 30 años.
El Comité debe destacar el beneficio que supone la
estrecha adhesión al Convenio de Berna. Por consiguiente, en opinión del Comité, el artículo debería
redactarse así:

« El período de protección en virtud de este artículo
será el de la vida del autor (o, en caso de que existan
más de un autor, la vida del autor más longevo)
más 50 años. El período de protección para una
obra creada por ordenador será de 50 años a partir
de la fecha en que fue creada. »

El Convenio permite « al menos 50 años». No obstante,
el empleo de dicha expresión invitaría a los Estados
miembros a imponer distintos períodos de protección,
es decir, nuevas barreras al comercio. En cualquier caso,
el empleo de los 50 años acata claramente el Convenio
de Berna.

3.8.2. Si la Comisión está también preocupada por
el hecho de que deba cambiarse la redacción del Convenio de Berna en algún momento del futuro para que el
período sea de 50 años (a partir de la fecha de creación),
en ese caso el Comité sigue manteniendo su opinión de
que debe acatarse el Convenio de Berna (en la medida
de lo posible) en su redacción actual hasta que sea

alterado, momento en el cual la Comisión podría presentar una propuesta para modificar la redacción de la
Directiva.

Sin embargo, el estar de acuerdo con esta postura
actual no significa un compromiso para mantener los
principios que inspiran esta cláusula en las reuniones
para revisar el Convenio de Berna.

3.8.3. Aunque es mínimo el número de programas
que se verían afectados por esto, el Comité considera
que, con el fin de acatar en la medida de lo posible el
Convenio de Berna (y en especial el apartado 3 del
artículo 7 del mismo), debería incluirse el siguiente
texto (el apartado 7 actual se convertiría en el apartado
7.1):

«7.2. En el caso de obras anónimas o con seudóni
mos, los períodos de protección expirarán 50 años
después de que se hayan puesto a disposición del
público de forma legal las copias del programa. Sin
embargo, cuando el seudónimo adoptado por el
autor no deje dudas sobre su identidad, se aplicará
el apartado 7.1. Cuando el autor de un trabajo
anónimo o con seudónimo revele su identidad

durante los 50 años citados, se aplicará asimismo el
apartado 7.1.»

3.9. _Artículo 8_ — _Vigencia continuada de otras dispo-_
_siciones legales_

El Comité considera que la redacción sería más clara
si

a) se suprimiera, por coherencia con la Directiva sobre
la protección de la topografía de semi-conductores,
la frase: «en la medida ... en la presente Directi
va»; o

b) se sustituyera el apartado 1 del artículo 8 por:

« La protección jurídica para programas informáticos prevista además de la ley relativa a los derechos
de autor no se verá afectada por esta Directiva.»

3.10. _Artículo 9_ — _Disposiciones_ _fiscales_

La fecha última que se introduzca en este artículo
deberá ser, por supuesto, el 1 de enero de 1993, aunque
el Comité espera que el Consejo pueda establecer una
fecha más temprana.

En cualquier caso, el Comité quisiera poner de relieve
la importancia de que el Consejo tome una decisión
sobre esta Directiva lo antes posible, con objeto de que
los Estados miembros tengan una posture clara y común
en las negociaciones para revisar el Convenio de Berna.

30. 12. 89 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 329/9

4. Otras observaciones

4.1. A la vez que acoge con agrado esta propuesta
de la Comisión, el Comité piensa que existen otros
temas en el Libro Verde sobre los derechos de autor
que requieren también propuestas legislativas y espera
recibir estas propuestas con el fin de que antes del 1 de
enero de 1993 se establezca una postura clara sobre la
posición de la Comunidad en relación con toda la
legislación de derechos de autor.

4.2. El Comité considera que la Comisión debería
evaluar regularmente el efecto de esta legislación en lo
que se refiere tanto a las repercusiones sobre la industria
de los ordenadores y de la programación como sobre
el desarrollo de la tecnología de la información, especialmente cuando se prevea cualquier modificación en la

Hecho en Bruselas, el 18 de octubre de 1989.

legislación comunitaria como resultado de cambios en
el Convenio de Berna, y que la Comisión debería considerar la posibilidad de informar regularmente al Consejo, el Parlamento Europeo y el Comité Económico y
Social sobre las repercusiones de esta legislación.

4.3. Es evidente que en toda la Comunidad el acceso
no autorizado a programas y datos informáticos _{hack-_
_ing)_ constituye un grave problema. Existe también el
problema de los «virus», es decir, la introducción no
autorizada de materia en los programas de ordenador
que deteriora su función. Por supuesto, éstos no son
temas relativos a los derechos de autor como tales, pero
si son temas que afectan a la utilización de la tecnología
informática y que tienen repercusiones sobre la reglamentación del mercado único. El Comité recomienda a
la Comisión que examine a fondo estos temas con vistas
a elaborar propuestas legislativas.

_El Presidente_

_del Comité Económico y Social_

Alberto MASPRONE