Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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# 52008DC0468

**Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones - Hacia una programación conjunta en investigación: trabajar juntos para abordar de forma más eficaz las cuestiones preocupantes comunes {SEC(2008) 2281} {SEC(2008) 2282} /\* COM/2008/0468 final \*/**

  

[pic] | COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS |

Bruselas, 15.7.2008

COM(2008)468 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

HACIA UNA PROGRAMACIÓN CONJUNTA EN INVESTIGACIÓN: Trabajar juntos para abordar de forma más eficaz las cuestiones preocupantes comunes {SEC(2008) 2281} {SEC(2008) 2282}

(PRESENTADA POR LA COMISIÓN)

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

HACIA UNA PROGRAMACIÓN CONJUNTA EN INVESTIGACIÓN:Trabajar juntos para abordar de forma más eficaz las cuestiones preocupantes comunes

Introducción |

Invertir hoy en investigación garantiza un mañana mejor, tanto para nosotros como para las futuras generaciones. Europa no necesita solo invertir más en investigación, sino que también necesita invertir de forma más eficaz, si quiere alcanzar su meta declarada: un desarrollo equilibrado y sostenible, que alíe el crecimiento económico y la competencia con unos elevados niveles de calidad de vida y de protección de nuestro medio ambiente, y que vele por una Unión Europea efectiva en beneficio de los ciudadanos de todos los Estados miembros.

La estrategia de Lisboa reconocía este propósito y fijaba como objetivo más urgente la transición a una sociedad del conocimiento, en cuyo centro se encontraran la ciencia, la tecnología y la innovación, además de reclamar que se invirtiera más y mejor en investigación. Para tener éxito, Europa debe renovar sus esfuerzos. Ante todo, debe prepararse para reflexionar de forma valiente e innovadora sobre la organización de su investigación.

La presente Comunicación establece un nuevo y ambicioso enfoque para utilizar mejor los limitados fondos públicos que Europa dedica a la investigación y el desarrollo, mediante el aumento de la cooperación. La nueva iniciativa propuesta (a saber, la programación conjunta) supone un cambio en la cooperación en la investigación europea. La programación conjunta ofrece un proceso voluntario de asociación revitalizada entre los Estados miembros, basado en unos principios claros y un elevado nivel de gobernanza transparente. Al aumentar la cooperación entre los que elaboran y gestionan programas de investigación, se propone aumentar la eficiencia y el impacto de la financiación pública nacional de la investigación en campos estratégicos. La programación conjunta se dirige de forma prioritaria y principal a los programas públicos de investigación, lo que significa cooperación entre entidades públicas. Por tanto, su naturaleza difiere de la de la cooperación entre entidades públicas y privadas que está subyacente en iniciativas como las iniciativas tecnológicas conjuntas[1]. Sin embargo, la industria y otros interesados deben participar en el proceso de consultas y en la ejecución de las distintas iniciativas de programación conjunta, ya que también son importantes beneficiarios de la programación conjunta.

La programación conjunta tiene capacidad para convertirse en un mecanismo al menos tan importante en el paisaje de la investigación europea como los programas marco, y también para cambiar realmente la forma de pensar de los europeos sobre la investigación. Al proponer este nuevo enfoque, la presente Comunicación da una respuesta explícita a las repetidas peticiones, formuladas en los últimos años por el Consejo Europeo, el Consejo y el Parlamento Europeo, en el sentido de una programación conjunta de mayor volumen y mejor calidad[2]. También responde a las peticiones de los interesados de un enfoque voluntario y ascendente, combinado con una orientación estratégica a nivel europeo, así como a su rechazo por un método de «talla única».

En este contexto, el Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética (Plan EETE)[3] aporta una experiencia piloto en el tratamiento conjunto de una cuestión muy importante para la sociedad europea. El Plan EETE, que es uno de los pilares de la política europea sobre energía y cambio climático, se propone acelerar el desarrollo y el despliegue de tecnologías con baja emisión de carbono mediante una serie coherente de medidas, entre las que se incluye la programación conjunta.

La presente Comunicación es una de las cinco iniciativas estratégicas planeadas por la Comisión en 2008 como seguimiento del Libro Verde «El Espacio Europeo de Investigación: nuevas perspectivas»[4]. Se refiere en particular a la dimensión «Optimizar los programas y las prioridades de investigación» y es un paso más hacia la creación de una «quinta libertad» al suprimir obstáculos contra la libre circulación del conocimiento.

1. NECESIDAD DE UN NUEVO ENFOQUE RESPECTO A LA COOPERACIÓN ENTRE LOS ESTADOS MIEMBROS EN EL CAMPO DE LA INVESTIGACIÓN

Necesidad de que la ciencia y la tecnología contribuyan a resolver las principales cuestiones que preocupan a la sociedad europea[5]

El futuro de Europa en las próximas décadas va a depender de cómo responda esta a una serie de cuestiones importantes para la sociedad. Entre estas cuestiones se encuentran el mantenimiento de la prosperidad europea frente al aumento de la competencia global, la atención a las necesidades de su población que envejece y las cuestiones de la inmigración, así como el fomento de un desarrollo sostenible, especialmente en el contexto del cambio climático, la garantía del suministro de energía, la protección de la salud humana y del entorno, y la garantía de la calidad y la disponibilidad de los alimentos, sin olvidar la protección de la seguridad de los ciudadanos.

Al mismo tiempo, los ciudadanos europeos esperan cada vez más que la ciencia y la tecnología aporten soluciones a estas cuestiones.

Nuestros socios no europeos, tanto los tradicionales (Estados Unidos, Japón) como los emergentes (China, India, etc.), han entendido el mensaje: están lanzando programas de investigación focalizados a gran escala y colaboran entre sí. En estas circunstancias, Europa y sus Estados miembros tienen que elaborar una respuesta más enérgica, coordinada y coherente, en su caso colaborando con sus socios internacionales.

En comparación con sus socios principales, Europa sigue invirtiendo poco en investigación, y el gasto en I+D, tanto del sector público como del privado, se ha estancado en general en el último decenio. Si Europa no puede aumentar de forma rápida y sustancial su gasto, tendrá que encontrar nuevas formas más innovadoras de utilizar con mayor eficiencia y efectividad los escasos recursos que dedica a este ámbito. Para aumentar las repercusiones y beneficios que tiene para la sociedad la financiación pública de la I+D, Europa debe reforzar también su capacidad de transformar los resultados de la investigación en beneficios para la sociedad y la economía, sobre todo mediante la capacidad innovadora de la industria europea y el fomento de la demanda de las innovaciones obtenidas[6].

Beneficios perdidos por la fragmentación de la investigación

En los últimos años, los Estados miembros y la Comunidad han tomado muchas iniciativas para aumentar los efectos y la eficiencia de la investigación pública. Sin embargo, no se ha tratado suficientemente una de las causas más evidentes de que los beneficios obtenidos de la I+D no hayan sido óptimos: la falta de colaboración y coordinación entre los programas públicos nacionales de I+D. Los interesados reconocieron hace ya mucho tiempo que se trata de una deficiencia del sistema comunitario de I+D. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos desplegados en los últimos años para resolver este problema, el panorama de la investigación europea sigue estando muy fragmentado.

Actualmente, el 85 % de la I+D pública se programa, financia, supervisa y evalúa a nivel nacional y la colaboración o la coordinación entre países resulta demasiado escasa . Menos del 6 % de la inversión total en I+D y sólo el 15 % de la I+D civil europea con financiación pública (correspondiendo el 10 % a organizaciones y regímenes intergubernamentales, y el 5 % al Programa Marco) se financia mediante colaboración transfronteriza.

No se trata de que toda la programación de investigación se efectúe en colaboración ni de que deje de existir la programación puramente nacional. Esta programación nacional tiene su lugar en el panorama de la investigación europea, especialmente cuando se aplica a necesidades y prioridades nacionales, y cuando la cooperación a nivel europeo no aportaría ventajas de escala y ámbito significativas.

Se trata más bien de que, en los ámbitos de importancia estratégica para el conjunto o una gran parte de Europa, la fragmentación de la programación de la investigación pública hace que los resultados no sean los mejores, y esto le cuesta muy caro a Europa, además de impedirle alcanzar sus objetivos en relación con la sociedad:

- Es posible que los programas nacionales de investigación presenten duplicaciones innecesarias desde una perspectiva paneuropea y carezcan de la profundidad y el alcance necesarios.

- La multitud de procedimientos nacionales complica el funcionamiento de los programas transfronterizos y desanima a los investigadores con orientación internacional para conseguir financiación transfronteriza de la investigación.

- La falta de colaboración transfronteriza en los programas dificulta que las cuestiones comunes se traten conjuntamente, complica la puesta en común de datos y conocimientos especializados diseminados por toda Europa, entorpece la movilidad y la formación transfronterizas de los investigadores y frena la difusión internacional de los resultados de la investigación.

- También pone trabas, y esto es crucial, al establecimiento de agendas de investigación estratégica y a la coordinación horizontal de políticas a escala paneuropea.

Recuadro 1: Dispersión de la investigación pública en el Espacio Europeo de Investigación

Los campos de la ciencia y tecnología (C+T) son muy diferentes en términos de, por ejemplo, volumen de I+D invertido, grado existente de coordinación/fragmentación y de prestaciones, y no hay una relación lineal directa entre estos factores. El gráfico recogido a continuación muestra el volumen de la financiación pública, una evaluación del grado de coordinación/fragmentación a nivel europeo, y el volumen relativo de la financiación pública europea comparada con la norteamericana en algunos campos de C+T. El gráfico no es exhaustivo, pero sirve para ilustrar que cada campo de C+T es único y requiere su propio enfoque específico de programación conjunta, cuyo desarrollo debe basarse en las pruebas disponibles y en el análisis estratégico de la información pormenorizada sobre los respectivos campos de C+T. Esto exige la plena implicación de los Estados miembros. Eje de abscisas: Da una estimación del grado de coordinación entre los programas de investigación de los Estados miembros (EM) y de fragmentación institucional y financiera, a partir de evaluaciones cualitativas procedentes de publicaciones científicas, informes de estrategia, etc. Eje de ordenadas: Representa la relación logarítmica entre la inversión pública en I+D de Europa (EM más Comisión Europea (CE)) y la de EEUU. Tamaño de las burbujas: Es directamente proporcional al volumen de la financiación pública europea (EM + CE), tomado de datos de New Cronos (p. ej., GBAORD) y del gobierno de EEUU, así como de publicaciones científicas. Habría sido mejor que algunos campos de investigación se hubieran desglosado más. Por ejemplo, la burbuja de la biotecnología debería haberse dividido en sanidad, industria y medio ambiente, y plantas, animales y alimentos. Lamentablemente, esto no siempre ha sido posible debido a la falta de datos comparables. |

Por qué es necesario un nuevo enfoque

Para avanzar, Europa tiene que construir sobre los cimientos de sus éxitos en la investigación pública transfronteriza, pero también tiene que reconocer y superar los límites de los enfoques actuales.

Algunos de los mayores éxitos científicos de Europa corresponden a la puesta en común de fondos públicos de I+D por encima de las fronteras. En los últimos 50 años han aparecido diversas organizaciones intergubernamentales de investigación, tales como la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN), el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) y la Agencia Espacial Europea (AEE). En las décadas de 1970 y 1980 se lanzaron iniciativas intergubernamentales como COST y EUREKA, y también se inició el Programa Marco de Investigación. Se han multiplicado los acuerdos bilaterales entre Estados miembros Por último, desde 2005, la Comunidad ha lanzado varios instrumentos nuevos y prometedores de coordinación y colaboración, como el Plan ERA-NET y las iniciativas del artículo 169[7].

Sin embargo, el efecto de estas iniciativas comunitarias podría haber sido mayor si hubiera habido un enfoque estratégico más general, un compromiso político a más alto nivel por parte de los Estados miembros, más transparencia sobre los sistemas nacionales de investigación y menos rigidez de los instrumentos. Tiene poco sentido aumentar estas iniciativas, y el volumen general del 7PM, si no se resuelve la falta de programación estratégica entre los Estados miembros. Es limitado el efecto que tienen los acuerdos bilaterales entre los Estados miembros, así como las organizaciones y planes intergubernamentales de investigación. Aunque el método abierto de coordinación ha permitido un fructífero intercambio de ideas, no ha cuajado en iniciativas concretas de coordinación de las políticas nacionales de investigación entre los Estados miembros ni en la fijación de agendas comunes en ámbitos de importancia estratégica.

Sin embargo, es posible aprender algo de estas recientes iniciativas comunitarias para estimular la cooperación y colaboración en los programas, y pueden proporcionar una base vital para avanzar en el campo de la programación conjunta.

Tenemos ahora una oportunidad única para dar un salto adelante en la cooperación paneuropea sobre la investigación, salto que puede ser tan importante como la creación de los programas marco. Mediante la presente Comunicación, la Comisión pretende facilitar la elaboración de una solución lanzando un proceso estratégico y estructurado.

Recuadro 2: Programación conjunta sobre el envejecimiento de la sociedad

Quizá uno de los signos más preocupantes del envejecimiento de nuestra sociedad sea el aumento de la incidencia de la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. La enfermedad de Alzheimer es una dolencia degenerativa que destruye lenta y progresivamente las células cerebrales y afecta a la memoria, al pensamiento, al juicio y a la personalidad. A largo plazo suele causar otros problemas, como confusión mental, dificultades para hablar, cambios súbitos de humor y desorientación espacial y temporal. Alrededor de una persona de cada veinte de más de 65 años de edad sufre de demencia. En Europa hay unos 5,5 millones de personas con demencia, de las que entre el 50 y el 70 % padece la enfermedad de Alzheimer. Para 2040 se prevé que el número de personas de más de 60 años afectadas alcanzará los 10,7 millones. Los gastos sanitarios relacionados con la demencia ya superan los 80 000 millones de euros en la UE. Hasta ahora no se dispone de ningún tratamiento preventivo ni curativo de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, las ayudas públicas europeas dedicadas explícitamente a la investigación sobre esta enfermedad son mínimas comparadas con las ayudas dadas en los EEUU. Por otra parte, no se cuenta con el empuje de ninguna institución importante detrás de la investigación europea sobre la enfermedad de Alzheimer. Los recursos están divididos entre muchos y variopintos organismos de financiación, repartidos por los 27 Estados miembros de la UE. Esto supone un riesgo de duplicaciones innecesarias de la financiación de la investigación a nivel comunitario. Este problema común exige un esfuerzo europeo común para encontrar una solución común. En los EEUU, el Instituto Nacional de Sanidad y el Instituto Nacional de Envejecimiento son potentes motores institucionales de la investigación sobre la enfermedad de Alzheimer. La cuestión que se plantea es qué va a hacer Europa para resolver este problema, tan importante para la sociedad. |

2. Programación conjunta: trabajar juntos para abordar de forma más eficaz las cuestiones preocupantes comunes

Programación conjunta: concepto

La programación conjunta implica que los Estados miembros participan de forma voluntaria y con una geometría variable en la definición, elaboración y ejecución de agendas comunes de investigación estratégica, sobre la base de una visión común de la forma de tratar las principales cuestiones que preocupan a la sociedad. Puede suponer la colaboración estratégica entre los programas nacionales existentes o la planificación y creación conjunta de programas totalmente nuevos. En ambos casos, implica la puesta en común de recursos, la selección o desarrollo de los instrumentos más adecuados, la ejecución y la supervisión y examen colectivos de la evolución. Su objetivo es aumentar y mejorar la colaboración internacional, la coordinación y la integración de los programas de investigación con financiación pública de los Estados miembros en una serie limitada de ámbitos estratégicos, y contribuir de esta manera a que Europa fomente la eficiencia de la financiación pública de su investigación, para dar un mejor tratamiento a las principales cuestiones que preocupan a la sociedad.

Programación conjunta: un ambicioso objetivo estructurador

- La programación conjunta pretende cambiar la estructura del panorama europeo de la investigación. Se trata de un proceso estratégico, a largo plazo y global, cuyo objetivo es mejorar la capacidad europea de tratar las cuestiones económicas y sociales importantes cuya resolución dependa fundamentalmente de la investigación. La programación conjunta se refiere a la definición de visiones y agendas de investigación estratégica comunes, a su ejecución de la manera más adecuada, y al logro de unos efectos tangibles sobre la sociedad. Establece unas metas y productos claros y realistas con el fin de conseguir grandes avances en los ámbitos en que se aplique.

- La programación conjunta no es un simple ejercicio de cambio de etiquetas, en el que los programas nacionales de investigación sobre el mismo tema ya existentes se reagruparían simplemente bajo un título común, o se coordinarían y alinearían de forma vaga. Tampoco se trata de implantar una rígida división del trabajo entre los países en cuanto a las actividades de investigación en un campo particular, ni de transferir a Bruselas los presupuestos nacionales de investigación. La programación conjunta trata de conseguir efectos estructuradores a fin de aumentar la eficiencia y las repercusiones de la financiación pública de la investigación.

- Sin embargo, los interesados deben ser conscientes de lo que implica esta idea. En su mayor ambición, la programación conjunta exige que los Estados miembros estén preparados para avanzar hacia la definición y ejecución de agendas comunes de investigación con actividades multianuales, decididas de común acuerdo (planificación, lanzamiento, evaluación), y mecanismos de financiación

… con un enfoque pragmático y flexible

- La programación conjunta exige un nuevo modo de pensar en los Estados miembros. Sobre todo, exige medidas y compromisos concretos por parte de los Estados miembros y una nueva reflexión y reorganización en cuanto a la forma de definir y ejecutar los programas nacionales de investigación, dirigiendo su atención hacia objetivos comunes.

- Este es el motivo por el que la programación conjunta ha de ser un proceso voluntario, basado en el principio de la geometría variable y del acceso abierto. No es necesario que todos los Estados miembros participen en una iniciativa específica, pero sí que los socios sean capaces entre todos de conseguir la necesaria masa crítica de recursos.

- Este es también el motivo por el que resulta fundamental que la programación conjunta siga un enfoque realista y flexible y un proceso por fases (véase el capítulo 3) a fin de maximizar su posible efecto estructurador y sus repercusiones sobre la sociedad.

- La programación conjunta no implica a priori financiación comunitaria. Lo primero y principal es que los Estados miembros definan estrategias comunes y pongan en común recursos nacionales. Al mismo tiempo, no excluye la posibilidad de que haya financiación comunitaria complementaria, en función del valor añadido, la dimensión europea y el posible efecto estructurador de las iniciativas correspondientes.

Beneficios de la programación conjunta

La programación conjunta beneficiará a los Estados miembros, a los gestores de los programas europeos de investigación y a los científicos y empresas de Europa:

- La programación conjunta facilita que las cuestiones comunes se traten juntas, que se elaboren soluciones comunes y que se hable con una sola voz en los foros internacionales.

- Ayuda a superar obstáculos iniciales, tales como los elevados costes de puesta en marcha y de funcionamiento de algunos campos de C+T.

- Contribuye también a optimizar el ámbito de los programas de investigación por toda Europa, a eliminar el derroche de la duplicación de programas por Europa y a profundizar en los programas.

- Fomenta la excelencia científica mediante convocatorias conjuntas de financiación y evaluación por homólogos en común, lo que aumenta la competencia por los fondos y eleva la calidad de las propuestas de investigación.

- Al apoyar la colaboración internacional sobre proyectos, la programación conjunta facilita la puesta en común de datos y de conocimientos diseminados por diversos países o en el conjunto de Europa, permite la rápida difusión de los resultados de la investigación, fomenta la movilidad y la formación transfronterizas de los recursos humanos, y mejora las repercusiones científicas, tecnológicas e innovadoras de cada euro invertido en la investigación pública.

- Contribuye a reforzar la coordinación con otras políticas relacionadas en virtud de la mayor visibilidad de los programas, reduce sus costes de gestión, permite el aprendizaje transfronterizo de políticas, y mejora la rendición de cuentas y la transparencia de los programas públicos de investigación.

Los citados beneficios serán especialmente valiosos en aquellas regiones y países que estén recuperando su retraso en cuanto a inversión en investigación y prestaciones de esta. Como resultado de los importantes beneficios en C+T derivados de la programación conjunta y de sus notables efectos estructuradores, los ciudadanos europeos disfrutarán de un crecimiento económico más fuerte, de una mayor competitividad y de un mayor nivel de empleo, así como de unas soluciones más rápidas y mejores para sus problemas sociales y ambientales.

Para dejar más claros estos beneficios, ofrecemos un ejemplo de lo que la programación conjunta podría aportar a las cuestiones que plantea el envejecimiento de la sociedad (véase el recuadro 2). Este ejemplo es meramente ilustrativo e hipotético, y su único objetivo es mostrar de forma más concreta y visible el efecto y la fuerza potenciales de la programación conjunta como mecanismo de colaboración transfronteriza de programas en campos estratégicos. En el documento de trabajo de los servicios de la Comisión que acompaña a la presente Comunicación se recoge un análisis más detallado de las posibilidades que ofrece la programación conjunta respecto a otros ámbitos tecnológicos y cuestiones que preocupan a la sociedad.

3. Puesta en práctica de la programación conjunta |

En la presente Comunicación, la Comisión propone una metodología pragmática para conseguir la programación conjunta en una serie limitada de campos concertados. En el capítulo siguiente se describe el proceso para delimitar estos campos concretos. El presente capitulo 3 presenta la metodología necesaria para hacerla operativa. Se basa en la experiencia obtenida con las plataformas tecnológicas europeas, adaptándolas a los programas públicos de investigación. Comprende diferentes fases, de acuerdo con el ciclo de vida de los programas de investigación, a saber, desde la definición del programa hasta su supervisión y evaluación, pasando por su ejecución.

Pueden señalarse tres fases:

1. Elaboración de una visión común del campo concertado: Esta visión debe fijar los objetivos a largo plazo, que deben ser definidos por expertos con autoridad en el ámbito y aprobados a nivel político. Debe elaborarse a partir de pruebas fiables (a ser posible, con inclusión de actividades (conjuntas) de prospectiva) y de amplias consultas (públicas) a los interesados, en particular a las comunidades científica e industrial. También puede basarse en una evaluación (conjunta) previa de los programas y capacidades existentes.

2. Una vez establecida la visión, debe traducirse a una agenda de investigación estratégica (SRA), que incluya objetivos adecuados (SMART), es decir, específicos, mensurables, asequibles, realistas y ajustados en el tiempo. La agenda de investigación estratégica debe hacer que la visión sea operativa y relacionar el logro de los objetivos de la visión con las competencias existentes en Europa o con otras nuevas que se vayan a desarrollar. Será fundamental tener un buen conocimiento de los programas y competencias ya existentes por toda Europa (y en el exterior).

3. Aplicación de la SRA: Todas las autoridades públicas que participen deben orientar sus programas y su financiación para contribuir de forma coherente a la aplicación de la SRA. Para ejecutar las distintas iniciativas de programación conjunta hay que explorar y utilizar toda la panoplia de instrumentos públicos de investigación (programas de investigación nacionales y regionales, organizaciones de investigación intergubernamentales y regímenes de colaboración, infraestructuras de investigación, sistemas de movilidad, etc.). La ejecución puede incluir o no financiación e instrumentos comunitarios a través del Programa Marco. Debe procederse periódicamente al seguimiento y evaluación de los avances respecto a los objetivos SMART, y los resultados obtenidos deben comunicarse al nivel político.

La programación conjunta puede hacerse más fácil si se da una serie de condiciones marco:

- acuerdo sobre una serie de principios y procedimientos compartidos de evaluación por homólogos (reglas científicas del juego);

- elaboración de metodologías comunes para las actividades de prospectiva y para la evaluación conjunta de los programas o inversiones nacionales o regionales en campos específicos de investigación;

- definición de principios comunes para la financiación transfronteriza de la investigación por autoridades nacionales o regionales (reglas financieras del juego);

- medidas efectivas para garantizar la protección de los derechos de propiedad intelectual e industrial, y para facilitar la difusión y el uso óptimo del producto de la investigación.

4. Proceso para delimitar los campos específicos de programación conjunta |

Como se indica en la presente Comunicación, la programación conjunta se refiere a la elaboración por los Estados miembros de visiones comunes y de agendas de investigación estratégica, para tratar cuestiones concretas que afectan a la sociedad.

Como ya se ha dicho, se trata de un proceso voluntario basado en el principio de la geometría variable y del acceso abierto. Sin embargo, en el contexto más amplio del Proceso de Liubliana, tiene sentido que las instituciones comunitarias desempeñen un papel en su gobernanza, pero ha de insistirse en la titularidad y responsabilidad de los Estados miembros. La Comisión puede actuar como facilitadora y está dispuesta a prestar la ayuda que le pidan los Estados miembros participantes en las iniciativas de programación conjunta. También está dispuesta a mantener informado al Consejo sobre la evolución de la situación, para que pueda velar por una supervisión y una ejecución efectivas. Se garantizará así el acceso abierto, al mantener a todos los Estados miembros al tanto de las iniciativas que estén previstas o en marcha, de forma que puedan adherirse a ellas en cualquier momento.

Por lo tanto, la Comisión:

- invita al Consejo a confirmar, para el final de 2008, el concepto y los objetivos de la programación conjunta;

- invita al Consejo a pedir a los ministros que nombren representantes de alto nivel a fin de delimitar y motivar, para el verano de 2009, los campos específicos de programación conjunta, sobre la base de criterios claros (véase el recuadro 3) y de consultas a los interesados; propone hacerse cargo ella misma de la secretaría de este grupo;

- presentará al Consejo para su adopción, antes de que finalice 2009, recomendaciones sobre el lanzamiento de iniciativas de programación conjunta en los campos específicos delimitados por los representantes de alto nivel; estas recomendaciones incluirán sugerencias más pormenorizadas respecto a la gobernanza y la ejecución de las iniciativas de programación conjunta, teniendo en cuenta las observaciones del Consejo y de los Estados miembros que se comprometan a participar en las distintas iniciativas;

- iniciará la cooperación entre las organizaciones y autoridades interesadas con el fin de mejorar las condiciones marco de la programación conjunta;

- invita al Consejo a vigilar y supervisar periódicamente la evolución de las iniciativas de programación conjunta y, en caso necesario, a estudiar nuevas medidas para velar por su ejecución efectiva.

Recuadro 3: Criterios para la delimitación de los campos específicos de programación conjunta

- El campo se refiere a una cuestión ambiental o socioeconómica preocupante de interés global o paneuropeo.

- Para resolver la cuestión es fundamental la investigación con financiación pública.

- La programación conjunta en este campo aporta un claro valor añadido, es decir, hace falta investigación con financiación pública a una escala que supera las capacidades de los distintos Estados miembros.

- El campo está suficientemente centrado, de forma que pueden fijarse objetivos claros y realistas.

Además, una iniciativa de programación conjunta en un campo determinado debe:

- contribuir a superar la fragmentación y la duplicación innecesaria de la investigación con financiación pública, y a un uso más eficiente y efectivo de los recursos públicos;

- implicar a las iniciativas públicas fundamentales del campo de que se trate y contar con el pleno apoyo y compromiso de los Estados miembros participantes.

[1] Han de señalarse las iniciativas tecnológicas conjuntas realizadas en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación (ENIAC y ARTEMIS, en los ámbitos de la nanoelectrónica y de los sistemas de computación empotrados), sector con efecto de palanca, con fondos públicos comunitarios y nacionales.

[2] Véase la evaluación de impacto que acompaña a la presente Comunicación.

[3] COM(2007) 723 de 22.11.2007.

[4] Además de la presente Comunicación, la Comisión ha adoptado este año:- una Recomendación relativa a la gestión de la propiedad intelectual en las actividades de transferencia de conocimiento y a la creación de un código de buenas prácticas de las universidades y otros organismos públicos de investigación, COM(2008) 1329 de 10.4.2008;- una Comunicación sobre «Mejores carreras y más movilidad: una asociación europea para los investigadores», COM(2008) 317 de 23.5.2008;- además, está preparando un reglamento del Consejo sobre el marco legislativo comunitario para una infraestructura de investigación europea, y una comunicación sobre el marco estratégico legislativo europeo para la cooperación internacional en el campo de la ciencia y la tecnología.

[5] Se refiere a cuestiones económicas, sociales y ambientales.

[6] Creación de una Europa innovadora, informe del grupo presidido por Esko Aho para la Comisión, enero de 2006.

[7] A este respecto, en la futura comunicación de la Comisión sobre una «Estrategia de investigación marina y marítima para Europa» se expone un enfoque más estratégico, que va más allá de la coordinación que se efectúa en la actualidad de las diversas acciones de ERA-NET en materia de investigación marina, lo que creará ocasiones concretas de programación conjunta.

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