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# 51998IE0972

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre el tema «Valorización de los productos agrarios típicos de calidad como instrumento de desarrollo en el contexto de una nueva PAC»** 
  
*Diario Oficial n° C 284 de 14/09/1998 p. 0062*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre el tema «Valorización de los productos agrarios típicos de calidad como instrumento de desarrollo en el contexto de una nueva PAC»

(98/C 284/12)

El 29 de enero de 1998, de conformidad con el apartado 3 del artículo 23 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre el tema «Valorización de los productos agrarios típicos de calidad como instrumento de desarrollo en el contexto de una nueva PAC».

La Sección de Agricultura y Pesca, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 16 de junio de 1998 (ponente: Sra. M. L. Santiago).

En su 356° Pleno (sesión del 1 de julio de 1998) el Comité Económico y Social ha aprobado por unanimidad el presente Dictamen.

1. Introducción

1.1. La decisión del Comité Económico y Social de elaborar un Dictamen de iniciativa sobre el tema «Valorización de los productos agrarios típicos de calidad como instrumento de desarrollo en el contexto de una nueva PAC» fue tomada desde la óptica de la necesidad de valorar y difundir estos productos, y es fruto de la visita que la Sección de Agricultura y Pesca realizó a la región portuguesa del Duero con ocasión de su reunión de los días 18 y 19 de septiembre de 1997.

1.2. La estandarización y la tendencia a uniformar las características de muchos productos alimentarios no son sólo consecuencia de la gran abundancia de productos que ofrece el mercado, sino que constituyen también elementos que la incentivan. Sin embargo, también pueden incidir cuantitativamente en la oferta de los productos que tienen características específicas ligadas a su origen, con garantías de calidad crecientes y métodos de producción que les son propios y difíciles de imitar.

1.3. Los productos típicos de calidad se obtienen a través de métodos originales de transformación en los que siempre se utilizan materias primas de calidad, cuya configuración fisionómica y gusto específico les confieren un atractivo superior, diferente al de los demás productos similares; estas características están siempre asociadas a un territorio determinado.

1.4. La existencia de estos productos se debe muchas veces a situaciones difíciles o imposibles de reproducir fuera de las localidades de origen, y, si sus especificidades y características no son reconocidas y protegidas, es poco probable que dichos productos puedan seguir ofreciéndose en el mercado, dado que dicho reconocimiento constituye un factor importante para que consigan tener un valor añadido del que se beneficien todos los que participan en la cadena de producción y, en particular, los agricultores.

1.5. Una vez que un producto ha sido reconocido como producto de calidad es más fácil que consiga un valor añadido; esta valorización permitiría una mayor estabilidad del sistema productivo y del empleo, contribuyendo al asentamiento y dignificación de las poblaciones afectadas. Por consiguiente, constituiría un instrumento valioso de desarrollo rural, a través de políticas de Desarrollo Local Integrado.

2. Consideraciones generales

2.1. La agricultura europea tiene por vocación no sólo la producción de productos agrarios, alimentarios o no, sanos y de buena calidad, sino que también desempeña un papel primordial en la ocupación y desarrollo del territorio, la preservación del empleo, la animación del entorno rural y la preservación de la cultura y tradiciones locales, de los recursos naturales, del medio ambiente y de la belleza del paisaje.

2.2. La identidad de la agricultura europea se asienta en el equilibrio entre el hombre, la producción y el territorio, en su dimensión humana y su patrimonio cultural.

2.3. En un contexto de liberalización acentuada y creciente de los mercados, y en el ámbito de la reorientación de la Política Agrícola Común, se impone una diversificación de la producción agraria para obtener un mejor equilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado.

2.3.1. La producción actual de productos típicos de calidad representa, según estimaciones de la Comisión, tan sólo el 10 % de la producción agraria europea y el 20 % del valor añadido. Si se consiguiese hacer más acusada esta tendencia al alza, el peso de estos productos en el mercado podrá alcanzar un valor significativo y representar la llave del progreso económico de las zonas menos favorecidas del mundo rural. La nueva reforma de la PAC, actualmente en estudio, debería orientarse en este sentido.

2.4. Europa cuenta con productos agrarios de producción limitada que, por su origen o sus particulares modos de producción, se distinguen de otros productos similares del mercado y favorecen una alimentación de calidad, en detrimento de una producción masificada.

2.4.1. El aumento de la demanda de productos de calidad impone que éstos constituyan, desde el punto de vista del consumidor, una producción segura, con sabor, textura y apariencia propios, que mantengan razonablemente constantes el sabor y otras características, garanticen la certeza de un control de calidad fiable y sobresalgan por ser diferentes de los demás productos de la misma clase.

2.4.2. Los productos típicos de calidad, debido a que para su obtención se recurre a técnicas de fabricación y recetas tradicionales, no necesitan cuidados o tratamientos adicionales. Tampoco se utilizan métodos ni productos agresivos para el medio ambiente, lo que contribuye a que los consumidores tengan una mayor confianza en estos productos.

2.5. La promoción y valorización de estos productos de calidad con determinadas características específicas puede representar una baza importante para el mundo rural, principalmente en zonas desfavorecidas o periféricas y en zonas de montaña (de donde procede el 80 % de estos productos), y desempeñar un papel cultural relevante contribuyendo al desarrollo rural sostenible, al asentamiento de la población local y a la creación de empleo.

2.5.1. Aun cuando los productos de calidad pueden aprovechar las innovaciones tecnológicas y el uso de métodos que faciliten el trabajo, el rigor de las operaciones y los medios que necesariamente deben ser utilizados establecen un vínculo estrecho entre los productos de calidad y la mano de obra.

2.5.2. Este vínculo puede traducirse, muchas veces, en la necesidad de emplear más mano de obra en la obtención de estos productos, lo que significa que existe un valor añadido más elevado.

2.6. Los dos instrumentos jurídicos comunitarios relativos a la protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios (Reglamento (CEE) n° 2081/92) y la certificación de las características específicas de los productos agrícolas y alimenticios (Reglamento (CEE) n° 2082/92) han obrado en favor de la valorización de las producciones agrarias.

2.6.1. En cuanto a los vinos, los criterios de calidad y denominación de origen son objeto de una reglamentación aparte en el Reglamento (CEE) 823/87 del Consejo, que establece las disposiciones particulares relativas a los vinos de calidad producidos en regiones determinadas.

2.6.2. Aunque sea significativo el número de productos con denominación de origen y con indicación geográfica, es necesario lograr una dimensión competitiva a través de una mejor organización de la oferta, de la modernización tecnológica y del desarrollo de técnicas de comercialización apropiadas, elementos que deberían tenerse en cuenta en los proyectos de desarrollo regional. A ello puede contribuir significativamente la colaboración de los productores en cooperativas y otras organizaciones afines.

2.6.3. Además del valor que en sí mismo encierra el hecho de que los nombres de los productos (geográficos o tradicionales) se encuentren protegidos, también ha contribuido en gran medida a la valorización el hecho de que los respectivos productores se encuentren consciente y objetivamente integrados en una normativa de producción que ellos mismos ayudaron a elaborar y fijar, comprometiéndose voluntariamente a cumplirla, lo que facilita una acción conjunta que involucra a todos los que intervienen en el proceso (productores y distribuidores) y en la que se aprovecha el potencial que ofrece el control interprofesional.

2.6.4. Son ya patentes los efectos benéficos de estos instrumentos comunitarios, tanto en lo que se refiere a la mejora de las condiciones de producción de algunos productos como al número creciente de productores interesados, al respeto de las condiciones naturales de producción y del medio ambiente y a la mejora de los ingresos de los productores.

2.6.5. Asimismo, los progresos en el plano de la comercialización son ya evidentes, particularmente en el cuidado de los embalajes y en la presentación del producto, haciéndolo así más apetecible para el consumidor, con lo que se conquista una porción cada vez mayor del mercado.

2.6.6. Es significativo el número creciente de estructuras comerciales -incluidas las grandes superficies- interesadas en estos productos, las cuales los exhiben de una forma cuidada y atractiva que sirve de reclamo para la política de calidad desplegada por algunas de esas empresas.

2.7. La Comunidad Europea instauró, en 1992, sistemas de valorización y protección de las denominaciones geográficas (DOP e IGP) y las especialidades tradicionales (ETG).

2.7.1. ¿Qué es una DOP?

2.7.1.1. La «denominación de origen protegida» (DOP) designa un producto cuya producción, transformación y elaboración tienen lugar en una zona geográfica delimitada, con unos métodos reconocidos y verificados.

2.7.1.2. En interés de los consumidores, la DOP podrá ser sustituida, eventualmente, por menciones tradicionales equivalentes (AOC francesa, DOC italiana) o por la mención española «denominación de origen» y la portuguesa «denominação de origem controlada».

2.7.2. ¿Qué es una IGP?

2.7.2.1. En el caso de la «indicación geográfica protegida» (IGP), la relación con el medio geográfico subsiste por lo menos en una de las siguientes fases: producción, transformación o elaboración. En este caso, la mención IGP podrá constar en el embalaje.

2.7.3. ¿Qué es una ETG?

2.7.3.1. La «especialidad tradicional garantizada» no hace referencia al origen, sino que tiene por objeto destacar una composición tradicional del producto o un modo de producción tradicional.

2.8. La tendencia creciente de los consumidores a dar prioridad a la calidad en su alimentación está en sintonía con la necesidad de una divulgación adecuada de estos productos, que en muchos casos sólo son conocidos y apreciados por minorías.

2.8.1. Habida cuenta de que algunos aspectos de la PAC pueden dificultar la existencia y comercialización de algunos de estos productos, se siente la necesidad de llevar a cabo campañas de promoción y divulgación dentro y fuera de la Comunidad, en las que se podrían aprovechar los fondos comunitarios existentes al efecto para elaborar un inventario de los mismos que diera a conocer mejor sus procesos de producción, con el objetivo de conseguir despertar entre los consumidores un interés y una apetencia que los lleve a demandar con más frecuencia los productos típicos de calidad.

3. Un caso particular: la región del vino de Oporto

3.1. Existen muchos productos típicos de calidad a lo largo y ancho de la Unión Europea y prueba de ello es el elevado número de productos ya registrados.

3.1.1. El gran objetivo del presente dictamen es hacer apología de los productos típicos de calidad. No obstante, las consideraciones que siguen se limitan al vino de Oporto y a la zona donde se produce, la región del Duero.

3.2. La región del Duero, con el modo particular de laboreo de sus viñedos y la valorización de sus vinos de fama mundial, es históricamente la primera región demarcada del mundo (su denominación data del tercer cuarto del siglo XVIII) y constituye un ejemplo vivo de la transformación de una zona agreste en zona productiva de excelencia, llevada a cabo gracias al ingenio, la capacidad y el esfuerzo de sus habitantes.

3.3. La región demarcada del Duero tiene un acentuado clima mediterráneo, con veranos cálidos y secos y un nivel de precipitación anual relativamente bajo. Está confinada en una estrecha franja de territorio en el valle del Duero, que va desde Barqueiros río arriba hasta la frontera con España.

3.4. Se utiliza aquí un sistema de explotación con unas características muy peculiares que se extiende por la zona de influencia del Duero desde Armamar río arriba y en los valles abrigados interiores de este río, con suelos abundantes en esquisto; su instalación en laderas cubiertas hasta entonces sólo por maleza tuvo su inicio en el siglo XVII. La construcción escalonada de terrazas con muros para sostener la tierra trajo consigo una intensa intervención humana que se ha mantenido en la explotación de este sistema, y configuró un paisaje agrario extremadamente original y de gran belleza, estableciéndose una íntima relación entre la calidad del producto y la belleza del paisaje.

3.5. A pesar de los grandes cambios tecnológicos producidos desde el siglo XVIII hasta nuestros días, los procesos utilizados en la producción vitícola han permitido conservar un equilibrio entre el cultivo y el medio ambiente.

3.6. La estrechez de las terrazas impone la utilización de tecnologías tradicionales, que necesitan mucha mano de obra. El aprovechamiento de la insolación y del binomio suelo-eficacia de la radiación solar permite obtener en estos viñedos los vinos generosos de Oporto, de elevada calidad.

3.7. Cabe señalar, como elemento de cambio, que la configuración de las terrazas se ha adaptado a las exigencias de mecanización de las tareas de remoción de la tierra, estableciendo en sus extremos zonas de paso para las máquinas, pero sin haber transformado prácticamente el paisaje.

3.8. En contraste con el paisaje de los viñedos de las laderas en torno al Duero, se pueden ver los «mortuorios» en que se han convertido las terrazas abandonadas tras la devastación ocasionada por la filoxera, que se encuentran cubiertas de maleza o, más recientemente, utilizadas para la creación de paisajes forestales.

3.9. Con carácter secundario han ido desarrollándose en esta zona sistemas de horticultura y fruticultura semiintensiva con un impacto considerable en la economía de las explotaciones agrarias tradicionales, pero con escasa repercusión en términos de área ocupada. Estos sistemas, que se han desarrollado sobre todo en valles abrigados, forman retazos de paisaje complementario al de la viña, fundamentales para el equilibrio de la subsistencia.

3.10. La especificidad de la región del vino de Oporto fue bien caracterizada por el geógrafo americano Dan Stanislawski en 1970 de la manera siguiente:

«El vino de Oporto es un gran vino porque es producto de una larga experimentación, de una meticulosa atención a los pequeños detalles y de un control riguroso; ningún viticultor portugués pondrá en duda que el entorno del valle del Duero, su lugar de origen, constituye un elemento importante en la formación de su carácter fundamental. Tiene figura de aristócrata entre los productos agrarios altamente elaborados de todo el mundo, y no hay uva, entre las utilizadas en su elaboración, que no haya sido sometida a indagaciones sobre su nacimiento y creación, condicionamientos actuales, características y apariencia. Hasta ahora ha prevalecido la consideración del lugar de origen, y los subsiguientes cuidados son "sine qua non", pero, como sucede con todo producto noble, dentro de su grupo selecto existen también mediocridades, por lo que es necesario realizar pruebas selectivas para eliminar todos aquellos vinos que no alcancen la excelencia debida. Estas pruebas son realizadas por los catadores, jueces experimentados que desconocen el lugar de origen y los antecedentes de los objetos de su juicio. Deben catar todos los vinos, y normalmente aprueban tan sólo la tercera parte de la producción de la zona; los dos tercios restantes se venden como vulgar vino de mesa o se transforman en aguardiente» ().

3.11. Condiciones de vida de la población de la región del Duero y su dependencia del sistema

3.11.1. A pesar de tratarse de una región con características medioambientales poco propicias al aprovechamiento agrario, los sistemas implantados permiten una densidad de población de 57 habitantes por Km2. Es una región en la que predominan las explotaciones de pequeña dimensión, con 8 000 viticultores que producen entre 5 y 15 hectolitros, 15 000 que producen hasta un máximo de 25 hectolitros y 10 000 que producen más de 25 hectolitros. No existen recursos mineros ni otras actividades industriales de importancia. El vino constituye, pues, la fuente más importante de ingresos de la población local, con un peso indiscutible -en la renta global de la región- del valor añadido de este producto de calidad que es el vino de Oporto

3.11.2. De esta manera, la población local ha logrado implantar, en una región de difícil aprovechamiento, un sistema de explotación de la tierra que no resulta agresivo para el medio ambiente sino que, por el contrario, lo protege, creando un paisaje humanizado de características muy especiales, tan especiales que no es descabellado pensar que pueda incluirse en la clasificación de patrimonio mundial como paisaje cultural representativo de trabajos combinados de la naturaleza y del hombre.

4. Conclusiones

4.1. Los productos típicos de calidad han contribuido en algunas regiones al bienestar de la población, a un desarrollo rural sostenible, al fomento del turismo rural y, en particular, al asentamiento de las generaciones jóvenes en el medio rural, lo que representa una sólida contribución al mantenimiento de los valores culturales.

4.1.1. Parece deseable que se generalice este proceso que, a través de una mejor formación profesional, puede contribuir al mantenimiento o incluso al aumento del nivel de producción.

4.2. La circunstancia -ya mencionada anteriormente- de que el 80 % de los productos típicos de calidad provengan de zonas desfavorecidas o de montaña puede ser interpretada, desde un curioso punto de vista sociológico, como una venganza histórica y geográfica de la naturaleza.

4.3. No cabe duda de que se darán nuevos ejemplos de este fenómeno en otros países de la Unión Europea, como lo prueba el elevado número de productos ya registrados con DOP, IGP y ETG.

4.4. Ya en 1989, en su Dictamen sobre el futuro del mundo rural, el Comité destacaba que «es necesario que esta política [de calidad de los productos] tenga un alcance global» y que, «en la mayoría de las regiones desfavorecidas, los productos de calidad tienen una tradición que debe mantenerse y desarrollarse» ().

4.5. El Comité subraya, en el presente Dictamen de iniciativa, la necesidad de que la Comisión, en el contexto de una nueva PAC y en la antesala de una etapa más de grandes cambios para los agricultores europeos, como es la Agenda 2000, ponga en práctica medidas y métodos eficaces de valorización y promoción de los productos típicos de calidad, que son parte integrante de su patrimonio histórico y cultural. Una condición para que aumente la demanda de productos de calidad es que éstos constituyan, desde el punto de vista del consumidor, una producción segura y de calidad.

4.6. Por otra parte, dichas medidas deben conllevar la defensa incondicional de los productos típicos de calidad en el ámbito del GATT y de la OMC, a semejanza de lo que sucedió en el marco de los Acuerdos de Marraquech de 1994 (artículos 23 y 24).

4.7. La utilización de las denominaciones de origen en imitaciones o productos que no hayan sido producidos en el correspondiente lugar de origen, como es el caso de los vinos de Oporto, Chianti, Champagne, del queso Parmesano y tantos otros, no debe ser autorizada y, en lo que se refiere a terceros países, debería utilizarse la normativa internacional sobre propiedad intelectual, al objeto de prohibir la utilización de denominaciones de origen, así como la comercialización de los productos. Ningún país, perteneciente o no a la Unión Europea, ninguna región y ningún producto tiene derecho a usurpar lo que con tanto esfuerzo ha sido construido por los productores de productos típicos de calidad.

Bruselas, el 1 de julio de 1998.

El Presidente del Comité Económico y Social

Tom JENKINS

() Esta última afirmación era totalmente cierta hace treinta años. Los progresos técnicos y la innovación han hecho que gran parte de los zumos no utilizados para la producción del vino de Oporto dé origen actualmente a vinos de mesa de alta calidad.

() DO C 298 de 27.11.1989, p. 32.

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