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Language: es
Format: md

N° C 41/14 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 18. 2. 91

Dictamen sobre la comunicación de la Comisión sobre la Comunidad y la unificación alemana

(91/C 41/07)

El 3 de septiembre de 1990, el Consejo de las Comunidades Europeas decidió consultar al
Comité Económico y Social sobre el conjunto de propuestas legislativas que comprende las
adaptaciones técnicas y las medidas transitorias necesarias para la integración del territorio
de la República Democrática Alemana (RDA) en la Comunidad.

La mesa del Comité encargó a un grupo de estudio de la Sección de relaciones exteriores,
política comercial y desarrollo la preparación de los trabajos en la materia y nombró ponente
general al Sr. Petersen.

En su 281° pleno (sesión del 20 de noviembre de 1990), el Comité Económico y Social ha
aprobado por unanimidad el siguiente dictamen.

1. Introducción

1.1. Desde la apertura de las fronteras el 9 de noviembre de 1989, el proceso de la unificación alemana se ha
desarrollado con un dinamismo que ni los más optimistas creían posible hace tan sólo un año. La población
de la RDA pedía cada vez con mayor impaciencia la
rápida unificación de los dos Estados alemanes. El
flujo intenso y creciente de alemanes orientales hacia la
República Federal de Alemania (RFA) echó por tierra
en poquísimo tiempo el proyecto político de una fusión
progresiva y a largo plazo de ambos Estados. Cualquier
aplazamiento habría desencadenado nuevas emigraciones y habría servido para desangrar aún más la economía de la RDA(').

La fuerza impulsora de esta revolución pacífica ha sido
el ansia de libertad política y económica. El individuo
pasó a ser más importante que la colectividad, la libertad más que el poder y la persona humana más que el
Estado. Democracia en libertad y economía social de
mercado se convirtieron en palabras claves, y no es
casualidad que se reivindicasen paralelamente, ya que
en la RDA se fue extendiendo progresivamente la idea
de que el orden social y el orden económico dependen
uno de otro y están íntimamente entrelazados.

El Comité Económico y Social acoge con satisfacción
la unificación de los dos Estados alemanes, llevada a
cabo por voluntad de los ciudadanos, y espera que
contribuya a seguir intensificando y garantizado en
Europa los elementos básicos de la sociedad libre:
libertad personal, justicia social y solidaridad en el seno
de la sociedad. El Comité considera además que la
unidad alemana acelerará el proceso de integración en
la Comunidad Europea tanto en lo político como en lo
económico.

Naturalmente, siguen existiendo temores y preocupaciones, no sólo por parte de los ciudadanos de otros

(*) El Comité, en su documento informativo CES n° 492/90 fin
sobre los Estados de la Europa Central y del Este, elaborado
por la Sección de relaciones exteriores, política comercial y
desarrollo, ya ha tratado en profundidad la evolución política
tras la apertura de las fronteras, así como la cuestión económica en la RDA.

Estados miembros de la Comunidad Europea, sino también en la antigua RDA. Los vecinos europeos muestran
preocupación sobre todo por las posibles repercusiones
negativas en las zonas periféricas de la Comunidad, y
también por el aumento de las cargas económicas, que
no pueden soportar los Estados miembros más pobres.
En la parte de Alemania recién adherida la inseguridad
resulta ante todo del desempleo, que por ahora sigue
aumentando, y de los consiguientes problemas existenciales.

A este respecto el Comité se remite a su dictamen sobre
el informe Delors relativo a la Unión Económica y
Monetaria ( [2] ). El Comité manifestaba allí su preocupación por las grandes diferencias de bienestar en la
Comunidad y hacía hincapié en que las adaptaciones
estructurales que aún son necesarias en determinados
Estados miembros antes de la realización de la Unión
Económica y Monetaria no deberían ir en detrimento
de los socialmente débiles ni de las regiones menos
favorecidas de la Comunidad. Por consiguiente, lamentaba que no se hubieran previsto medidas de acompañamiento para amortiguar económica y socialmente las
posibles asperezas. Con el trasfondo de la unificación
alemana, esas declaraciones adquieren especial relevancia.

1.2. La supresión de las fronteras y el reforzamiento
de las estructuras democráticas son con seguridad
aspectos esenciales y primordiales también para la
intensificación de la cooperación económica con los
Estados vecinos de la Europa central y oriental. Resulta
alentador observar cómo cada vez más Estados del Este
europeo, con economías centralizadas y dirigidas, se
disponen a desarrollar estructuras democráticas y a
construir sistemas basados en la economía de mercado.
El tema de una más estrecha cooperación de toda
Europa en el ámbito económico se convierte así en
el objetivo a la vista, en desafío para la Comunidad
Europea.

No cabe duda de que los esfuerzos para potenciar la
cohesión económica en la Comunidad, completar el
mercado interior antes de finales de 1992 y aspirar a
una cooperación más estrecha con los Estados de la
Europa del Este entrañan tanto oportunidades como

( [2] ) Doc. CES n° 1135/89 (DO n° C 329 de 30. 12. 1989).

t D . ^ 1 diario Cecial de las Comunidades Europeas l ^ C ^ l ^

riesgos para losEstadosde Afnca,del Caribe vdel
Pacífico ^ACPl En opinión del Comité, es sumamente
importante que la Comunidad Europea cumpla las pro^
mesas efectuadas en el marco del nuevo Convenio de
Lomé. La Comunidad deberá garantizar que tampoco
en el futuro se obstaculizará el acceso de ningún Estado
ACPasus mercados tradicionales en Europa.

L^. La Comunidad Europea ha reaccionado rápida
vconstructivamenteantela revoluciónpacíficadela
RL^A vel procesode unificaciondelosdosEstados
alemanes, dando los pasos necesarios para la rápida
integración de la RL^AenlaComunidad.^aell^de
enero del^O]acquesUelors, Presidente de la ComiD
sion, declaraba ante el Parlamento Europeo que la
AlemaniaonentalteníasulugarenlaComunidad,si
asi lo deseaba, pero con la condición de que el proceso
se desarrollara por decisión libre v propia, por vía
pacifica v democrática, respetando los principios del
Acta Piñal de Idelsinl^i, en el marco del diálogo Este
COestevtemendo presente la perspectiva de la integrad
cion europea, ^ o cabeduda dequelos dos Estados
alemanes han realzado la unificación justamente en ese
sentido.

Como reacción al proceso de unificación alemana que se
iba dibujando, la Comisión de la Comunidad Europea
elaboro enseguida un plan de tres etapas para la incor
poracion de la RlOA a la Comunidad comopartede
una Alemania unida. El Consejo Europeo, en su cumbre
de Uublín d e l u d e abril de l^^u, aprobó este plan
mcondicionalmente.^egúnlasconclusionesfinalesde
la presidencia, el Consejo Europeo apocaba sin reservas
la unificación de Alemania, ^ la Comunidad estaba
segura de que esta unificación —como resultado del
deseo libremente expresado por el pueblo alemán—
habría de ser un factor positivo en la evolución de
Europa en generalven el de la Comunidad en especial

El plan de tres etapas de la Comisión de la Comunidad
Europea parte en primer lugar de un ^período inteD
rmosque comento con la unión interalemana enmaten
na monetaria, económica v social después de esta
etapa viene una^fase de transición^, que comienza con
la unidad política de Alemamavdesemboca por último
en la ^fase fináis, en la cual seaphcará plenamente
todo el conjunto del derecho comunitario.

L^. En la cumbre de foublm se decidió que la Comí
sión, en el marco de un informe global, debería presen
tar al Consejo, con la mavor prontitud posible, las
propuestas para la adopción de las medidas que se
consideraran necesarias en tanto que disposiciones
transitorias, vsobrelas cuales elConse^o decidiría de
inmediato.

LacomunicacionpresentadaentretantoporlaComi
sion de la Comunidad Europea sóbrela Comunidad
^ la unificación alemanas constituye una propuesta
adecuada para la rápida transposicionvadaptación del
Oerecho comunitario tras la integración de la RlOA en
la Comunidad Europea.

El Comité considera el amplio documento de la Comí
sion, elaborado en condiciones de premura e^cepciona

^ n ^ e o ^ ^ ^ ú ^ t V D ^ t ^ t t t

les, como unaimportanteeimprescindiblecontribución
a la integración de los cinco nuevos L^^^federalesa
la Comunidad Europea. El Comitéaprueba en gran
medidalasdisposicionestransitonasvde adaptación
propuestas en el documento para el territorio de la
antigua RToA. Las propuestas de modificación, así como
las adiciones v algunas observaciones críticas del
Comité, figuran en el te^to que sigue, donde se tratan
las distintas partes del paquete de propuestas.

^. derecho comunitariovunificación alemana

^.i. La integración oficial de la RfOA en la Comuna
dad Europea tuvo lugar el^de octubre de l^^u, fecha
de su adhesiónala República Eederal de Alemania.Las
propuestaspresentadaspor la Comisión se limitan a
las repercusiones directas de la unificación alemana en
las competencias de la Comunidad v en el derecho
derivado comunitario.

^ . La integración mrídica de la antigua RL^A en la
Comunidad se ha realizado progresivamente.

ConelprimerTratadodeEstado^^^^rrr^deli^
de mavode i^^sobre la instauración de la Unión
monetaria, económicavsocial entre la República EedeD
ral de Alemamavla antigua RL^A, elide mlio de 1^0
empezaron vaaaphcarse algunas partes centrales del
derecho de la REA en el territorio adherido. L^ado
que estos ámbitos jurídicos son conformes al derecho
comunitario, se dio así un paso esencial hacia la integrad
ción en los ámbitos monetario, económico v social
incluso antesde la ampliación de las fronterase^tenores
comunitarias que tuvo lugar el^de octubre de i ^ ^ v
péscala persistencia aún de dos Estados diferentes.

CraciasalTratado deUnión ^ E ^ ^ ^ ^ r r r ^ c e l e
brado entre ambosEstados el ^ i d e agosto d e i ^ ^,
con la entrada en vigor de la adhesión el^de octubre
de i ^ ^ entra en vigortambién todo el derecho comuna
taño en el territorio de la antigua RL^A. ^e trata,
como estipula el articulo itl del E ^ ^ ^ ^ ^ ^ r r r ^, de los
Tratados de las Comunidades Europeas uinto con sus
modificaciones^adiciones, asi como de los actos ^urídi
eos aprobados sobre la base de loslratadoscomunita

nos.

Al mismo tiempo, con el ^ ^ ^ ^ ^ ^ r r ^ se han modi
ficado muchas de las leves de la REApara su aplicación
en el territorio de los nuevos M ^ ^ r federales. En
algunos casos, estas modificaciones deberán ser ratifica
das por el Parlamento de la Alemania unida.

^ L La aplicación automática del L^erechocomumta
no al territorio de la antigua RloA como consecuencia
de la unificación alemana se produce sin modificación
alguna de los gratados u otros actos mrídicos que
forman parte del POerecho primario.

En su mavor parte, el fOerecho derivado puede aplicarse
de forma inmediata, lo cual significa que hov día tiene

N° C 41/16 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 18. 2. 91

ya vigencia en el territorio de la antigua RDA el 80 %
del Derecho comunitario primario y derivado, en particular el Derecho aduanero y comercial, la mayoría de
las directivas sobre barreras técnicas a los intercambios,
circulación de capitales, libertad de establecimiento,
circulación de servicios, derecho de sociedades y de
competencia, fiscalidad indirecta y contratos públicos.

En algunos sectores, que representan aproximadamente
el 20% del Derecho comunitario, son necesarias por el
contrario una serie de medidas transitorias en atención
a las particularidades tanto económicas como jurídicas
de la antigua RDA y para garantizar la incorporación
organizada y socialmente compatible de los cinco nuevos _Lander_ federales a la Comunidad Europea. Las
disposiciones transitorias se establecieron para cada
ámbito y sector en particular y pueden adoptarse con
los mismos fundamentos jurídicos que las disposiciones
correspondientes del Derecho derivado. Dichas disposiciones transitorias se limitan a lo estrictamente necesario, para permitir que el proceso de adaptación de la
RDA se desarrolle lo más rápidamente posible y acelerar la integración en el Mercado Común.

2.4. Las disposiciones transitorias previstas por la
Comisión incluyen especialmente las armonizaciones
técnicas y los regímenes transitorios de excepción, que
tendrán una vigencia limitada a partir de la fecha de la
unificación formal.

El Comité coincide con la Comisión en que en estos
casos habrán de tenerse en cuenta los siguientes principios:

— es imprescindible que la incorporación del acervo
comunitario constituya tanto el punto de partida
como el objetivo final,

— las disposiciones transitorias podrán admitirse únicamente cuando exista un necesidad objetiva,

— las disposiciones transitorias habrán de tener un
carácter temporal y deberá evitarse en la medida de
lo posible que obstaculicen el funcionamiento del
mercado común.

Esas disposiciones transitorias parten del actual estado
de integración de la Comunidad Europea en los diferentes ámbitos y sectores. Por lo general, corresponden a
las exigencias temporales que plantea la aplicación de
las políticas comunitarias, de forma que los regímenes
de excepción relativos al mercado interior tendrán
vigencia hasta 1992/1993, y las correspondientes a la
política de medio ambiente estarán en vigor hasta 1995.
Junto a las medidas transitorias, se propone una serie
de disposiciones nuevas y complementarias que tengan
en cuenta el incremento de la capacidad de producción
derivado de la unificación, por ejemplo en el sentido de
aumentar las cuotas de azúcar de la Alemania unificada.

2.5. En un principio, se trabajó con la idea de que
las medidas transitorias y de armonización se trasladarían al Derecho alemán y tendrían vigencia inmediata
en el territorio de la antigua RDA justo antes de la
unificación oficial.

Sin embargo, la precoz adhesión de la RDA el 3 de
octubre de 1990 hizo necesario establecer un procedimiento suplementario relativo a las medidas provisionales, con el fin de impedir que se produjeran violaciones
del Derecho comunitario hasta la aprobación de las
disposiciones transitorias definitivas. Por decisión del
Consejo del 17 de septiembre de 1990 y tras la aprobación del Parlamento Europeo, se autorizó a la Comisión
para que adoptara medidas provisionales para la nueva
parte de Alemania, por ejemplo el mantenimiento
transitorio en dicho territorio de determinadas disposiciones no conformes con el Derecho comunitario.

Al Comité Económico y Social le resultó objetivamente
imposible emitir en el plazo de diez días concedido por
el Consejo un dictamen sobre las medidas provisionales
que entraron en vigor el 29 de septiembre de 1990.
Con todo, considerando los imperativos políticos y
temporales, el Comité estimaba que la aprobación de
dichas medidas era absolutamente necesaria. Sólo así
podría impedirse que se produjera un vacío jurídico
hasta la decisión del Consejo sobre las medidas transitorias definitivas. El Comité aprueba _a posteriort_ el proceso interino.

2.6. El 27 de septiembre de 1990, la Comisión,
mediante una delegación de poderes legislativos en dos
etapas, autorizó a la República Federal de Alemania la
aplicación de las medidas transitorias. Por otra parte,
de conformidad con el apartado 1 del artículo 4 de la
ley de aprobación del Tratado de Unificación _(Eini-_
_gungsvertrag),_ el Gobierno federal de Alemania está
autorizado para posponer o armonizar la aplicación y
ejecución del Derecho comunitario actualmente en
vigor así como del Derecho federal alemán elaborado
sobre la base del Derecho comunitario.

En ejercicio de los poderes así conferidos, el Gobierno
federal promulgó el 20 de septiembre de 1990, con
la aprobación del _Bundestag,_ el Reglamento sobre la
trasposición del Derecho de las Comunidades Europeas
al territorio mencionado en el artículo 3 del Tratado
de unión (Reglamento sobre trasposición del Derecho
comunitario). Dicho Reglamento recoge las disposiciones de derogación propuestas por la Comisión de la
Comunidad Europea como medidas transitorias definitivas. Otras disposiciones de derogación, que se corresponden con las propuestas de la Comisión, figuran ya
en los anexos del Tratado de Unión y están legitimadas,
desde el punto de vista del Derecho comunitario, por
los actos jurídicos de la Comunidad Europea.

Gracias a esta solución interina, las disposiciones transitorias y de armonización propuestas por la Comisión
constituyen ya actos jurídicos en gran medida vigentes.
El Consejo deberá decidir sobre su vigencia más allá

18. 2. 91 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 41/17

del 31 de diciembre de 1990. Las medidas provisionales
no prejuzgan en modo alguno su decisión.

2.7. Más allá de estas medidas provisionales, se habilitó también a la Comisión para que adoptara otras
complementarias destinadas a evitar problemas tanto
en Alemania como en otros Estados miembros y a
resolver otros detalles por la vía de un comité de reglamentación conforme a la Decisión del Consejo de 13
de julio de 1987 por la que se establecen las modalidades
del ejercicio de las competencias de ejecución atribuidas
a la Comisión. Con arreglo a esa Decisión, la Comisión
puede adoptar propuestas cuando el Consejo no se
pronuncie en breve plazo. Para el sector agrario, las
eventuales disposiciones de ejecución se adoptarán por
el procedimiento del comité de gestión.

El Comité considera necesaria esta cláusula de flexibilidad que, al igual que las medidas provisionales que ya
han entrado en vigor, tendrá vigencia solamente hasta
el 31 de diciembre de 1990. En interés también de
los otros Estados miembros, deberán poderse adoptar
rápidamente eventuales medidas de salvaguardia.

2.8 En lo relativo a la producción e importación
de determinadas mercancías que no responden a las
exigencias de las disposiciones comunitarias, las
disposiciones transitorias de la Comisión estipulan que
dichas mercancías deberán permanecer en territorio de
la antigua RDA. Con el fin de garantizar el cumplimiento estricto de dicha disposición, se han previsto
controles del destino final. A este respecto, la Comisión,
en colaboración con el Gobierno federal alemán, ha
hecho pública una comunicación en la que se examinan
minuciosamente las medidas de control y vigilancia
previstas. Dichas medidas afectan principalmente a las
mercancías producidas en el territorio de la antigua
RDA, a las mercancías importadas de determinados
terceros países a dicho territorio en régimen de franquicia y a los productos agrícolas de la antigua RDA( [J] ).

Los controles podrán ser realizados tanto por las autoridades alemanas como por las autoridades competentes
de la Comisión y —como hasta ahora— en otros Estados miembros. Las infracciones contra las disposiciones
transitorias adoptadas serán objeto de sanciones (multas aduaneras, requisiciones, anulación de permisos a la
importación y multas de hasta 10 000 marcos alemanes).
Igualmente, los Estados miembros podrán exigir a la
Comisión que, en caso de importantes perturbaciones
del mercado, suspenda la exención aduanera e introduzca de nuevo el derecho normal para la mercancía
de que se trate.

Aunque el paquete de medidas de la Comisión constituye un sistema completo de control, subsisten algunas
reservas. En concreto, el Comité señala el peligro fundado de que las disposiciones transitorias se infrinjan

(') Doc. CES(90) 1983 final.

precisamente en la antigua región fronteriza entre la
RDA y la RFA. El Comité pide tanto al Gobierno
federal como a la Comisión que hagan uso adecuado
de todas las posibilidades de control, entre otras cosas
para prevenir a tiempo posibles demandas en el sentido
de que estas mercancías lleven un etiquetado especial.

3. Efectos macroeconómicos de la unificación alemana

3.1. En opinión de la Comisión, la unificación de
los dos Estados alemanes incidirá positivamente en el
conjunto de la economía. En la demanda global influirá
positivamente no sólo la creciente demanda de bienes
de consumo «occidentales», sino la enorme necesidad
de máquinas e instalaciones de producción, ya sea para
la renovación de instalaciones anticuadas o para la
creación de nuevas empresas. De este crecimiento de la
demanda se beneficiarán tanto la industria y el sector
de la construcción como también el de los servicios, en
concreto el comercio, los bancos y los seguros. Además,
las considerables ayudas económicas públicas con el
fin de potenciar la economía y superar los problemas
sociales transitorios en los cinco nuevos _Lánder_ federales servirán para aumentar fuertemente los empréstitos
del Estado, con lo cual la política financiera también
impartirá impulsos expansivos importantes.

3.2. Mucho se ha especulado en los últimos meses
sobre los efectos macroeconómicos de la unificación

alemana en otros Estados miembros de la Comunidad
Europea. Lo que es cierto es que la previsible activación
de la demanda y del crecimiento también redundará en
beneficio de los socios comerciales de Occidente y, en
primera línea, de los socios de la Comunidad. Las
consecuencias del aumento de las importaciones (con
una expansión mantenida de la demanda exterior) se
dejan ya sentir: el elevado excedente de la balanza de
mercancías y servicios alemana (en 1989 era todavía
de 104 000 millones de marcos) empieza a disminuir,
mientras que los saldos de la balanza de mercancías y
servicios de otros Estados miembros están mejorando.
Este cambio favorece el proceso internacional de adaptación y refuerza la convergencia de los Estados miembros de la Comunidad en las contribuciones exteriores.
Teniendo en cuenta la gran cantidad de capital que
necesita la antigua RDA para poder renovar y modernizar su economía, las exportaciones netas de capital de
la RFA, que estuvieron en constante aumento en los
años 80, van a disminuir progresiva y persistentemente.
En esta evolución se basa a menudo la preocupación
de que la inversión de la economía alemana en los cinco
nuevos _Lánder_ federales alemanes se convierta en una
carga para otros Estados de la Comunidad, como
España, Portugal o Irlanda. A este respecto, la Comisión
espera que —independientemente de los fuertes flujos
económicos hacia los nuevos _Lánder_ — las empresas
alemanas sigan invirtiendo en los Estados miembros
de la Comunidad. Las inversiones reconocidas como
buenas desde el punto de vista económico seguirán
realizándose con seguridad también en el futuro.

N° C 41/18 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 18. 2. 91

3.3. Si se hace un balance provisional, no puede
negarse que la realidad macroeconómica en el territorio
adherido dista mucho de las expectativas. La base
industrial de la antigua RDA se contrae bajo la presión
de la competencia internacional y el desempleo aumenta
continuamente cada mes. La necesaria transformación
va ligada a enormes dificultades, tal y como ha quedado
reflejado en los primeros análisis económicos de los
principales institutos alemanes de investigación económica. En realidad, se había contado con dificultades,
pero no con la acritud con la que están aflorando.

Según las estimaciones de los institutos de investigación,
la reconversión de la economía de la antigua RDA
exigirá mucho tiempo. Textualmente se dice: las privatizaciones, la definición de la estructura de la propiedad,
el desmantelamiento de las empresas monopolistas y la
construcción de un sector público competente constituyen de por sí tareas prolijas. Más imposible aún de
realizar en breve tiempo son la modernización de la
infraestructura, la construcción de una economía
moderna basada en la división del trabajo, el desarrollo
de una estructura de salarios diferenciada y la eliminación de la contaminación del medio ambiente í [1] ). No es
posible prever aún la duración de la fase de reconversión. En cualquier caso, el proceso de contracción se
prolongará, según los institutos, hasta mediados del
año próximo, tras lo cual se espera —aunque sea a un
nivel muy bajo— un proceso paulatino de recuperación
económica. Los institutos calculan para 1991 aproximadamente 1,7 millones de parados en el punto crítico,
y para el segundo semestre del año próximo prevén
2 millones de trabajadores en paro parcial.

3.4. Habida cuenta de la fuerte discrepancia entre
las estimaciones de la Comisión de la Comunidad Europea y de los institutos de investigación económica alemanes, hay que preguntarse si una de las dos no carecerá
totalmente de realismo. El Comité opina que no. Al
contrario, los efectos macroecbnómicos positivos que
señala la Comisión es muy probable que lleguen a darse
a medio plazo. El problema cardinal de las afirmaciones
de la Comisión estriba únicamente en que ignoran el
factor tiempo y omiten ocuparse de la fase transitoria,
con sus profundas fricciones. Los juicios generales sobre
los efectos económicos, por muy certeros que sean,
apenas sirven de nada a la hora de tomar decisiones de
política económica. Hay que esperar que los difíciles
procesos de adaptación de la economía oriental no
repercutan demasiado en las disposiciones de adaptación y transición propuestas por la Comisión. En cualquier caso, no es de excluir que algunos de los ambiciosos plazos de transición—por ejemplo en el sector del
medio ambiente—se revelen muy pronto ilusorios por
falta de capacidad de inversión de las empresas de
Alemania oriental.

_0)_ La situación de la economía mundial y la economía alemana
en otoño de 1990.

4. Aspectos económicos exteriores

4.1. En principio, desde el 3 de octubre de 1990 la
política comercial común de la Comunidad Europea es
válida igualmente para las empresas de la antigua RDA.
De hecho, este principio ya se venía aplicando desde la
entrada en vigor el 1 de julio de 1990 del primer Tratado
de Estado; desde entonces rige en los nuevos _Lánder_ la
misma legislación en materia de aduanas, economía
exterior y fiscalidad que la de la RFA. Dicho de otro
modo, ya antes de la unificación oficial de los dos
Estados, la Comunidad Europea llevó a cabo una unión
aduanera _de fado_ con la antigua RDA, que fue completada el 1 de agosto de 1990 con una unión agraria _de_
_fado._ A partir de ese momento, el comercio de productos agrícolas, ya sea con la Comunidad o con terceros
países, queda regulado por las disposiciones correspondientes del Derecho comunitario.

4.2. No se puede negar que la unificación alemana
ha planteado a la Comunidad una serie de cuestiones
abiertas en materia de comercio exterior. Por una parte
está la cuestión de hasta qué punto la Comunidad
Europea puede (o debe) responder de los derechos y
obligaciones internacionales contraídos por la antigua
RDA; por otra, se plantea la cuestión de la aplicación
en el nuevo territorio comunitario de los contratos
celebrados por la Comunidad.

No hay que olvidar tampoco las implicaciones económicas que la unificación alemana tendrá para los Estados
vecinos y para los socios comerciales más importantes
de la antigua RDA. Y por último, está también la
cuestión de las relaciones comerciales entre los Estados
del Consejo de asistencia económica mutua (CAEM) y
las empresas en el territorio adherido.

Tanto a los Estados del CAEM como a la Comunidad,
les interesa mantener y, posteriormente, intensificar,
las relaciones comerciales existentes con dichos países.
Además, la RFA y la antigua RDA han asegurado a los
socios comerciales del CAEM que no han de temer
perjuicios graves derivados de la unificación de Alemania, como consecuencia, por ejemplo, de una repentina
anulación de las obligaciones contractuales existentes.
Esa protección de la confianza legítima _(Vertrauens-_
_scbutz)_ no sólo está estipulada en el Tratado de Estado,
sino que también se encuentra en el Tratado de Unión
y ha sido reiteradamente confirmada en diferentes
declaraciones del Gobierno federal alemán, en especial
en lo que a la Unión Soviética se refiere, que es el
principal socio comercial de la antigua RDA.

4.3. Para el Comité Económico y Social la protección
de la confianza legítima reviste una importancia primordial en la división internacional del trabajo. En el
contexto de la unificación alemana adquiere una importancia particular. En un momento en el que en el Este
de Europa está teniendo lugar un proceso de reestructuración y renovación de primer orden para implantar

18. 2. _91_ Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 41/19

estructuras y sistemas sociales democráticos y de economía de mercado, en el que los países del CAEM están
realizando grandes esfuerzos para liberalizar su comercio exterior y albergan el deseo, perfectamente justificado, de participar más de lleno en el comercio mundial,
es un deber, en opinión del Comité, garantizar a estos
Estados la protección de la confianza legítima.

4.4. El Comité acoge con satisfacción el apoyo que
la Comunidad, de múltiples maneras, está ofreciendo
al proceso de reforma en los países de la Europa central
y del Este ya sea mediante la celebración de acuerdos
comerciales y de cooperación o mediante el programa
de apoyo multilateral del « Grupo de los 24 », que desde
mediados de 1989 coordina la Comisión por encargo
de la cumbre económica de París. Asimismo, hay que
valorar positivamente el que la Comunidad quiera autorizar según durante un período transitorio exenciones
aduaneras, limitadas, en valor o cantidad, para determinadas importaciones de mercancías industriales [incluidos los productos de la Comunidad Europea del carbón
y del acero (CECA)] y agrícolas que intervienen en el
marco de acuerdos interestatales celebrados entre la
antigua RDA y países del CAEM y Yugoslavia, siempre
y cuando la mercancía permanezca en el territorio de
la antigua RDA. Convendría replantear la cuestión de
si el plazo transitorio deberá ser solamente de un año,
como ha propuesto la Comisión (con la posibilidad de
prolongarlo por otro año más). Quizá se ahorraría
tiempo y se producirían menos fricciones si de entrada
se previera un plazo transitorio de dos años.

4.5. Por lo demás, hace falta paciencia. Una mala
gestión económica, dirigida y centralizada, no es algo
que se pueda extirpar en poco tiempo. Los objetivos
cuantitativos de producción, las orientaciones fijadas
por los planes y el uso del dinero como unidad de
cuenta solamente —todo ello a la orden del día en el
comercio intra-CAEM— son factores que tampoco se
pueden escamotear de la noche a la mañana. Además
hay que considerar y tener en cuenta lo siguiente: la
intensificación de la circulación de servicios y mercancías con los Estados del CAEM no debe ser interpretada
como una vía de sentido único. Naturalmente, la necesidad urgente de modernización y de ampliación del
potencial de producción y de la infraestructura van
a desencadenar un fuerte flujo de importaciones. No
obstante, el intercambio de mercancías con los países
de la Europa central y del Este sólo podrá establecerse
sobre una base sólida y duradera si también dichos
Estados encuentran acceso a los mercados occidentales,
de modo que puedan contar con sus propias fuentes de
divisas.

4.6. La participación de la antigua RDA en la división internacional del trabajo deberá regirse por los
principios de libertad (y lealtad) del comercio mundial,
tal y como estipula el Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio (GATT). Con la adhesión de la
RDA a la RFA, la zona de vigencia del GATT se amplió

automáticamente, al unírsele indirectamente y sin procedimiento de adhesión un país no miembro.

En principio —como sé dijo al comienzo— la política
comercial comunitaria tiene también vigencia en la
antigua RDA a partir del día de la unión formal de
ambos Estados. Sin embargo, por razones jurídicas,
económicas y políticas son imprescindibles las ya mencionadas medidas transitorias y de adaptación de vigencia limitada, entre otras razones para evitar discontinuidades. Por ese motivo, el Comité coincide con la Comisión en que ésta deberá informar al GATT sobre las
medidas propuestas. Sin embargo, cabe preguntarse si
basta con transmitir la información. En opinión del
Comité, en este caso no sólo debería tratarse de pura
información, sino más bien de pedir a las partes contratantes del GATT que aprueben una medida de excepción limitada a un plazo determinado _{waiver)._ Ello
exige sin embargo negociaciones con el GATT. Ante
todo es preciso que las partes contratantes del GATT
estén convencidas de que las medidas transitorias y de
armonización proyectadas por la Comunidad para el
ámbito de la política comercial no representarán a la
larga discriminación alguna para ninguna de las partes.

5. Mercado interior

5.1. En lo que se refiere a los ámbitos más importantes del ordenamiento jurídico comunitario relativo al
mercado interior y a su plena realización, la integración
de los cinco nuevos _Lander_ en la Comunidad Europea
podrá llevarse a cabo sin necesidad de adoptar medidas
de excepción. Esto es válido para los ámbitos siguientes:

— unión aduanera,

— contratos públicos,

— propiedad industrial e intelectual,

— libre circulación de las personas,

— servicios financieros, derecho de sociedades y fiscalidad, y

— fiscalidad indirecta.

5.2. En el ámbito del derecho comercial, la mayor
parte de las Directivas es aplicable sin necesidad de
recurrir a un régimen de derogaciones comunitarias.
Serán necesarios períodos transitorios (hasta el 31 de
diciembre de 1992) para la aplicación de Directivas
sobre productos cosméticos, máquinas, electrodomésticos, productos textiles, envases y cristal. En lo que
se refiere a las disposiciones jurídicas relativas a los
medicamentos para uso humano y uso veterinario, el
plazo de adaptación se prolongará hasta el 31 de diciembre de 1995.

El Comité aprueba los plazos transitorios propuestos
para los ámbitos de producción indicados y los consi

N° C 41/20 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 18. 2. 91

dera adecuados para solucionar los problemas de adaptación existentes. En este contexto, el Comité vuelve a
remitirse a la disposición que estipula que los productos
de la RDA, así como las mercancías importadas de
Estados del CAEM que no correspondan a las Directivas comunitarias, no podrán ser puestos en circulación
en otras zonas de la Comunidad, sino que deberán
permanecer en el territorio de la antigua RDA. Para
garantizar que así sea, Alemania deberá adoptar todas
las medidas necesarias, las cuales deberán ser compatibles con el Tratado CEE, en particular con los objetivos
del artículo 8 A, y no deben dar lugar a controles y
formalidades en las fronteras entre los Estados miembros. A su vez, el Comité pide a la Comisión que vele
por que ningún Estado miembro de la Comunidad
se vea en la necesidad de intensificar sus controles o
formalidades. Sería una fatalidad que se frustrara el
ambicioso proyecto de realizar un espacio sin fronteras
interiores de aquí a finales de 1992. Sería bueno que las
empresas de la antigua RDA pudieran ya dirigir el año
que viene todo su esfuerzo a impulsar rápidamente la
necesaria adaptación a las normas y exigencias de calidad comunitarias.

5.3. En él ámbito de las profesiones liberales, podrán
aplicarse inmediatamente, tras algunas modificaciones
técnicas, las directivas que determinan el reconocimiento de títulos sobre la base de la definición comunitaria de formación mínima. Asimismo, hay que añadir
a la normativa general para el reconocimiento de los
títulos las disposiciones específicas para médicos, enfermeros, veterinarios, matronas, arquitectos y farmacéuticos. Sólo será necesario un plazo de adaptación de
dieciocho meses para la aplicación de directivas armonizadoras relativas a la formación de médicos especialistas.

El Comité aprueba la propuesta de Directiva de adaptación del Consejo; al mismo tiempo supone que para
profesiones reglamentadas cuyo ejercicio exige un certificado de capacitación profesional, el reconocimiento
de éste por los Estados miembros se realizará previo
examen minucioso de la documentación presentada. A
este respecto debe desempeñar un papel no sólo la
aptitud técnica sino también el telón de fondo político
de los certificados de aptitud.

5.4. En el ámbito del derecho de competencia, y en
lo que se refiere a la aplicación de los artículos 85 y 86
del Tratado CEE y del Derecho derivado comunitario
(Reglamento n° 17, reglamentos sobre control de fusiones, reglamentos relativos a las exenciones por categorías) no es necesario recurrir a un régimen derogatorio.
La Comisión garantiza su aplicación sobre una base no
discriminatoria.

Respecto del control de las ayudas de Estado no es
tampoco necesario aplicar disposiciones formales de
adaptación. Caso de surgir problemas importantes en
un sector u otro, la Comisión debería reaccionar con
flexibilidad en la aplicación de los artículos 92 y 93

del Tratado CEE. Un caso especial es el sector de la
construcción naval (propuesta de modificación de la
sexta Directiva y de la séptima Directiva, esta última
no aprobada todavía). Las propuestas, posiblemente sin
intención, difieren ligeramente entre sí en el texto de la
versión alemana; no obstante, todas coinciden en que
las ayudas de explotación para la construcción y
reconstrucción naval en la antigua RDA pueden considerarse compatibles con el Mercado Común, siempre

que:

— la industria de la construcción naval lleve a cabo
un programa sistemático de reconversión, con un
objetivo preciso. Dicho programa deberá incluir la
reducción de las capacidades y deberá poner a esa
rama de la industria en situación de operar competitivamente de aquí a finales de 1992, y

— las ayudas se vayan reduciendo paulatinamente.

El Comité declara su conformidad con estas propuestas;
no obstante, no considera suficiente el plazo transitorio
concedido por dos años. Es necesaria una adaptación
considerable de los astilleros de la antigua RDA, los
cuales deberán enfrentarse urgentemente a una reorganización estructural y a un aumento de la productividad. Ya se han puesto en marcha las medidas correspondientes. Además actualmente se están realizando algunas investigaciones cuyos resultados podrán presentarse
en parte en 1991. Ni siquiera aplicando rápidamente
las medidas de reconversión que deberán aprobarse,
cuyo objetivo es bien preciso, podrá esperarse que los
astilleros logren su completa competitividad en el margen de tiempo que les quede aún.

En este contexto, el Comité remite a su dictamen del
19 de septiembre de 1990 (doc. CES n° 1057/90) sobre
la propuesta de la séptima Directiva del Consejo sobre
las ayudas a la construcción naval (*). Dada la reducción
progresiva de las ayudas y teniendo en cuenta que su
validez es de dos años de duración, el Comité no considera enteramente satisfactoria esta propuesta de la
Comisión.

6. Política agrícola común (PAC)

6.1. La integración del sector agrario de la antigua
RDA en la política agrícola común de la Comunidad
Europea constituye un problema de especial importancia, debido a la disparidad de las condiciones institucionales y económicas. En los sectores centrales de la
política agraria, la intención de la Comisión es establecer un número lo más reducido posible de excepciones
y limitarlas estrictamente en el tiempo. En opinión
del Comité, la Comisión debería garantizar al mismo
tiempo que las excepciones propuestas no perjudiquen
en modo alguno a ninguna región de la Comunidad
para la que la política agrícola común sea de importancia vital.

6.2. Conforme al artículo 15 del primer _Staatsvertrag_
entre los dos Estados alemanes, la antigua RDA se

(>) Doc. COM(90) 248 final.

18. 2. 91 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 41/21

compromete a introducir un sistema de apoyo de precios y otro de protección exterior en consonancia con la
organización de los mercados agrarios de la Comunidad
Europea. El objetivo era adaptar lo más rápidamente
posible los precios de producción nacionales al nivel de
precios agrarios comunitario. Con ese paso, la RDA
realizó —ya antes de su adhesión a la República Federal
de Alemania— lo que seguramente es el cambio más
importante en su política agraria, dado que los precios
constituyen el principal instrumento de control en las
economías de mercado.

6.3. Un hecho que llama la atención son las enormes
diferencias de producción entre las dos partes de Alemania. Pese a que la calidad del suelo es equiparable,
los rendimientos medios por hectárea en el territorio
adherido son de un 20 a un 30 % más bajos que los de
la República Federal de Alemania, siendo especialmente
notable el retraso en la producción de remolacha azucarera. Con técnicas de producción modernas, mejores
semillas y una gestión dinámica podrán aumentarse de
modo notable, en un tiempo relativamente breve, los
rendimientos de la producción vegetal.

Esto, sin duda, agravará la situación del mercado agrario comunitario, que lucha desde hace años con excedentes estructurales. Quiere decirse que también en el
nuevo territorio adherido es imprescindible establecer
medidas encaminadas a descongestionar el mercado, so
pena de poner en peligro las reformas de la PAC. Es
conveniente que se respeten los principios de la política
agrícola común. Y esto es válido, entre otras cosas,
para las cantidades de intervención y las cuotas de
producción.

— Como cuota en el sector azucarero la Comisión de
la Comunidad Europea propone una cantidad de
base de 870 000 toneladas de azúcar blanco. El
Comité considera imprescindible recortar de modo
apreciable esa cantidad.

— En la propuesta de la Comisión se establecen también recortes en la producción de leche. Aunque la
organización del mercado de la leche de la antigua
RDA seguirá en vigor hasta finales de la presente
campaña, a partir del 1 de abril de 1991 la reglamentación de cuotas entrará también en vigor en el
territorio adherido. En lugar de los 8 millones de
toneladas de promedio anual de 1986-1988, la cantidad global de garantía que regirá para la campaña
láctea de 1991/1992 será de sólo 6,6 millones de
toneladas.

6.4. La drástica reducción de la producción de leche
en la antigua RDA determina una notable reducción de
la cabana de vacas de ordeño estimada _grosso modo_ en
el 20 %. Para garantizar que las montañas de carne que
se produzcan no disloquen el de por sí muy sensible
mercado comunitario de productos cárnicos, el Comité
sugiere exportar la carne a los países de la Europa
oriental. La Unión Soviética y sin duda alguna también
otros países seguirán seguramente teniendo gran interés,
en el futuro previsible, en la importación de productos
agrarios. La escasez de divisas podría ser naturalmente

un impedimento. Por eso, el Comité propone conceder
a estos países, en casos de especial urgencia, una ayuda
alimenticia.

Sin embargo, si los esfuerzos de reforma de los países
de la Europa oriental se hacen extensivos, a la corta o
a la larga, a la agricultura, dichos países harán todo lo
posible para convertirse ellos mismos en exportadores
de productos agrarios. Es una reflexión que viene confirmada de modo impresionante por los pronósticos
del Departamento de Agricultura norteamericano. Los
americanos consideran que de aquí al año 2000 los
Estados de la Europa oriental pasarán a ser exportadores de productos agrícolas en sectores importantes.

_6.5._ En el sector de las normas de calidad para la
producción vegetal y animal y en el de la transformación
y comercialización se observan grandes retrasos de desarrollo. Faltan mataderos, cámaras frigoríficas e instalaciones para la transformación de la carne, por no
mencionar más que algunos ejemplos. Por consiguiente,
la industria de transformación de la antigua RDA no
está en condiciones —al menos en el futuro inmediato—
de cumplir todas las disposiciones de la Comunidad
Europea. La Comisión propone por ello reglamentaciones transitorias hasta el 31 de diciembre de 1992, lo
cual conlleva la prohibición de comercializar en el territorio de la antigua RDA aquellos productos que no
cumplan las normas comunitarias en materia de calidad, las normas comunitarias en materia de sanidad y
otras normas (ej. legislación sobre epizootias, legislación en materia de protección de los animales). El
Comité insta expresamente a la Comisión a que garantice, mediante controles eficientes, el cumplimiento
estricto de este precepto.

6.6. La estructura organizativa de la agricultura de la
antigua RDA difiere radicalmente de la de la República
Federal de Alemania y otros países miembros de la
Comunidad Europea. Aquélla es el resultado de una
política que desde hace decenios se ha guiado por el
modelo de la industrialización de la agricultura. Las
expropiaciones y la colectivización fueron los principales instrumentos para lograr ese objetivo: un complejo
agroindustrial totalmente organizado. Es cierto que en
el territorio adherido existen diversas formas de explotación, pero lo que predomina son las «unidades de
producción agraria », creadas en la fase de colectivización de 1952 a 1960 y desarrolladas después. El año
pasado, un 85 % de la superficie agrícola útil fue trabajada por estas unidades, que en ningún caso son equiparables a las formas cooperativistas en los Estados miembros de la Comunidad Europea.

La tarea sin duda más importante (pero al mismo
tiempo la más difícil) de la futura política agraria en la
antigua RDA consiste en desmantelar las estructuras
creadas con arreglo a disposiciones vinculantes.

6.7. En la antigua RDA no es posible implantar, con
cierta garantía de éxito, las vigentes medidas de ayuda
estructural comunitarias. La Comisión de la Comuni

N° C 41/22 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 18. 2. 91

dad Europea considera que en algunos casos podrían
traer incluso más perjuicios que beneficios. De ahí que
la Comisión haya adaptado las medidas estructurales
existentes a las condiciones que prevalecen en el territorio adherido. El criterio que ha presidido estas adaptaciones ha sido el de tener en cuenta las necesidades de
las grandes unidades de producción pero al mismo
tiempo ofrecer a las explotaciones familiares tradicionales una ayuda eficaz en la reconstrucción y modernización de las explotaciones.

6.8. El Comité Económico y Social ha examinado a
fondo el paquete de medidas. Considera que parte de
ellas responden perfectamente a la situación, mientras
que otras necesitarían modificación. Queda abierta la
pregunta de si los plazos establecidos en cada caso son
o no realistas. Esto reza no sólo para las disposiciones
especiales del Reglamento (CEE) n° 797/85, sino también para la propuesta de adaptación del Reglamento
(CEE) n° 866/90. De conformidad con el artículo 13 de
este Reglamento, queda excluida la ayuda a proyectos
de inversión cuyos trabajos comenzaron más de seis
meses antes de la entrada de la solicitud de participación
en la Comisión. El Comité quiere destacar que se trata
de un plazo probablemente insuficiente si se tiene en
cuenta el difícil período de transición en el que se halla
la antigua RDA. El plazo de seis meses convendría
ampliarlo a nueve, sobre todo porque aún no está clara
la estructura de las autoridades territoriales competentes para autorizar y transmitir las correspondientes
solicitudes de inversión.

6.9. El Comité se congratula expresamente de que la
Comisión haya propuesto una reglamentación sobre
retirada de tierras y extensificación con el fin de estabilizar la producción en la Comunidad y mejorar el medio
ambiente rural. Hay que destacar que se han incluido
los terrenos de cultivo de patatas. El Comité considera
que sería conveniente ampliar aún más la reglamentación sobre retirada de tierras; esto reza en especial para
los suelos fuertemente contaminados, que es preciso
excluir de la superficie cultivable por no servir ya para
la obtención de productos alimenticios.

6.10. Para facilitar la reconversión de las unidades
de producción agraria, la Comisión de la Comunidad
Europea propone aumentar la cuantía máxima de las
inversiones con derecho a ayuda e incrementar también
el número de cerdos y vacas lecheras que da derecho a
ayudas a la inversión. El Comité está de acuerdo con
la Comisión respecto a la exigencia de favorecer la
reestructuración de las cooperativas agrícolas, a condición de que no aumente el número de cerdos y de que
se tenga en cuenta la reducción del número de vacas
lecheras que deberá llevarse a cabo en el territorio de
la antigua RDA.

Ni a las unidades de producción ni a las explotaciones
agrícolas familiares del territorio adherido les interesa
obtener ayudas económicas para medidas que a la corta

o a la larga podrían revelarse no rentables. Habida
cuenta de los excedentes del mercado agrícola común,
las explotaciones de la antigua RDA no deberían pasar
por esa fase de intensificación que en los Estados miembros de la Comunidad ha demostrado ser, desde hace
mucho, económicamente absurda y ecológicamente
equivocada.

El Comité propone a la Comisión destinar los medios
disponibles a objetivos específicos, para medidas destinadas a reducir costes sin aumentar la producción. En
concreto, debería hacerse todo lo posible por crear en
el territorio adherido un sistema de transformación y
comercialización competente, flexible y estrechamente
ligado a la agricultura.

7. Transportes y telecomunicaciones

7.1. En el territorio de la antigua RDA la estructura
de transportes y telecomunicaciones es insuficiente, está
sobrecargada, anticuada y es propensa a averías. La
política dirigista de infraestructuras seguida en el
pasado exigió demasiado al ferrocarril, demoró mucho
la expansión de las vías de comunicación y descuidó
las telecomunicaciones. Será necesario llevar a cabo un
enorme esfuerzo financiero para consolidar la red viaria
disponible, impulsar la expansión de la misma y optimizar la calidad de las infraestructuras.

7.2. En opinión de la Comisión de la Comunidad
Europea, sólo será necesario adoptar algunas medidas
transitorias para integrar en la Comunidad el sistema
de transportes de la antigua RDA. Las normas transitorias se han adaptado temporalmente de manera que el
mercado europeo integrado del transporte pueda estar
completado antes de finales de 1992.

El Comité aprueba en general las normas transitorias
y de adaptación. Sin embargo, se pregunta si en el caso
del transporte marítimo es realmente conveniente una
normativa transitoria de cuatro años para los acuerdos
de transporte marítimo concluidos por la antigua RDA.
Los Estados signatarios del Código de Conducta de las
Conferencias Marítimas de las Naciones Unidas se han
comprometido a no concluir entre ellos ningún acuerdo
bilateral sobre reparto de cargamentos. Por su parte,
los Estados miembros de la Comunidad han asegurado
que dejarán que todos los tratados de esas características con países no signatarios del Código expiren a
finales de 1992. No se comprende bien por qué es
imprescindible otro plazo de dos años para el territorio
adherido. Según el Comité, la Comisión debería procurar que también los Tratados al respecto firmados por
la antigua RDA expiren antes del 1 de enero de 1995.

En el sector del transporte por carretera se trata principalmente de plazos para la instalación de tacógrafos
destinados a controlar los períodos de conducción y
descanso de los conductores. La Comisión establece un

18. 2. 91 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 41/23

plazo transitorio de tres años y aduce como justificación
la insuficiente capacidad de los talleres de la antigua
RDA. Si bien el Comité reconoce que esta circunstancia
puede justificar un plazo transitorio más largo, está
convencido de que habría que reducir dicho plazo a un
máximo de dos años. Une parte de los vehículos en
cuestión ya dispone de aparatos de control de la Comunidad Europea, por lo que prácticamente no hay que
temer una sobrecarga de los talleres. El segundo argumento de la Comisión, en el sentido de dar a las
pequeñas empresas de transporte la oportunidad de
renovar, antes de una costosa reorganización, su parque
automovilístico, que en la mayoría de los casos tiene de
veinte a veintiocho años, quiere apuntar en la dirección
correcta pero tampoco resulta convincente. No debería
olvidarse que el tacógrafo contribuye esencialmente a
mejorar las condiciones laborales (períodos de conducción y descanso) y aumentar la seguridad varia. Por
otra parte, el Comité se pregunta qué posibilidades
de control existen verdaderamente durante el período
transitorio; en el documento de la Comisión nó se
encuentra la más mínima referencia a ese respecto.

7.3. Las necesidades financieras para renovar sustancialmente la infraestructura de los cinco nuevos estados
federados alemanes se están revisando constantemente

al alza. La última estimación del Ministerio alemán de
Transportes prevé, sólo para la red de transportes, una
inversión superior a los 125 000 millones de marcos.
Este montante deberá servir para adaptar, en un primer
momento, la red viaria de la antigua RDA al nivel
occidental; de esta suma corresponden unos 50 000
millones escasos de marcos a la red ferroviaria, alrededor de 60 000 millones de marcos a las vías interurbanas
federales, las carreteras comarcales y las carreteras locales, y 8 000 millones de marcos para las vías fluviales.
Estas cifras no incluyen la expansión de las capacidades,
el necesario cierre de las lagunas existentes en la red ni
las necesidades normales de conservación y mantenimiento.

Ante las considerables necesidades financieras y la necesidad de realizar los proyectos más urgentes en un plazo
razonable, el presupuesto público resulta claramente
insuficiente. Por consiguiente, habrá que pensar en nuevas formas de financiación de las infraestructuras. Ante
todo se impone movilizar el capital privado. Ejemplos
como el túnel del Canal de la Mancha, la conexión
escandinava y el tren magnético Transrapid muestran
que la financiación privada puede constituir una vía
totalmente realista.

7.4. No cabe ninguna duda de que, por su situación
geográfica, la Alemania unificada pasará a ser la plataforma giratoria del transporte en Europa entre el Este
y el Oeste, y entre el Norte y el Sur. La demanda de
los servicios del transporte registrará un incremento,
especialmente tras la realización del mercado interior
europeo. Si bien en la actualidad aún existen trabas y
limitaciones internacionales, en el futuro no tendrá
importancia que el transporte haya de efectuarse en el
proprio país o a través de Europa. Para ello será necesa

rio que en lo sucesivo las inversiones en infraestructuras
se consideren y juzguen cada vez más a escala europea; a
ese respecto, el ferrocarril desempeña un papel especial
desde el punto de vista de la política de transportes, de
la ordenación del territorio y del medio ambiente. El
camino hacia una planificación de infraestructuras de
ámbito europeo comienza a perfilarse. En ese contexto
el Comité acoge favorablemente el propósito de la
Comisión de la Comunidad Europea de centrar en el
futuro su atención en el desarrollo de las infraestructuras en el eje Este-Oeste, a fin de que la fusión de los
espacios económicos europeos no se vea obstaculizada
y de que el consiguiente intercambio de bienes no se
vea dificultado por cuellos de botella en el sistema de
transportes.

7.5. En el mercado europeo de los transportes regirán
cada vez en mayor medida las normas del mercado.
Ello significa una competencia más intensa también en
el sector de los transportes. Se trata de igualdad de
oportunidades iniciales, de liberalización y armonización. En consecuencia, el Comité insta a la Comisión a
que procure que las normas de los diferentes Estados
miembros para la organización del mercado del transporte no vayan a la zaga de las disposiciones de liberalización. Los transportes y la infraestructura son la base
natural de un gran mercado europeo, al tiempo que
sientan las bases para un mayor crecimiento económico
y un mayor progreso social.

7.6. El desarrollo en la antigua RDA y la apertura
de los mercados del Este de Europa plantean también
nuevas tareas a las telecomunicaciones. En los nuevos

estados federados alemanes las telecomunicaciones se

encuentran en un estado sumamente desolador. La red
telefónica es de los años veinte; al parecer, más del
90% de las líneas telefónicas se encuentran cerradas,
y sólo el 17% de la población dispone de conexión
telefónica. Los servicios de telecomunicaciones como el
telefax, el teletexto y el videotexto son en gran parte
desconocidos. Según las más recientes informaciones,
habría que invertir hasta el año 1997 un total de 55 000
millones de marcos para la modernización y desarrollo
de la infraestructura de telecomunicaciones en el territo
rio adherido.

Según la Comisión, es posible aplicar de inmediato los
principales instrumentos jurídicos de la Comunidad en
el sector de las telecomunicaciones. Sólo habrá que
adaptar dos directivas comunitarias (liberalización del
mercado de terminales/Frecuencias de radio móvil).

8. Política estructural

8.1. La economía de la antigua RDA se encuentra
ante una difícil fase de reestructuración. La transformación del sistema, la transición de una economía de
gestión centralizada a una economía social de mercado
lleva necesariamente a un cambio estructural profundo.
En amplios sectores, las empresas carecen de competitividad. Su producción, en gran medida, no cumple las
habituales normas de calidad internacionales; la productividad, sujeta a oscilaciones considerables, sólo
llega al 30, a lo sumo al 50% del nivel de la RFA; el

N° C 41/24 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 18. 2. 91

elevado coeficiente de capital, el consumo de energía
per cápita por encima de la media y la preocupante
magnitud de los daños contra el medio ambiente fomentan el derroche sistemático de capital humano, energía
y medio ambiente.

8.2. Con este terrible balance como telón de fondo
—según la Comisión— se necesita también la ayuda
comunitaria, en la que los Fondos Estructurales deberán
desempeñar un papel importante. El Comité comprende
la propuesta de la Comisión de incluir los cinco nuevos
_Lander_ en los Fondos Estructurales como zonas de
ayuda. De ese modo se subraya al mismo tiempo la
integración del nuevo territorio en la Comunidad
Europea.

La Comisión propone un programa especial para el
desarrollo estructural del territorio de la antigua RDA,
dotado con un total de 3 000 millones de ECU para el
período comprendido entre 1991 y 1993. Estos fondos
están financiados con cargo a una ampliación de los
Fondos Estructurales, de modo que no constituirán
carga alguna para otros Estados de la Comunidad. En
opinión del Comité, a finales de 1993 se deberá revisar
dichas ayudas y reducirlas en la medida en que se hayan
producido mejorías globales de la situación económica
de los nuevos _Lander._ A este respecto, el Comité, da
por sentado que en el futuro se seguirá haciendo todo
lo posible por evitar conflictos entre las regiones pobres
y periféricas de la Comunidad y la Alemania unida a
propósito del reparto de fondos. El gobierno federal
alemán ya renunció formalmente en la cumbre extraordinaria de Dublín, celebrada el 28 de abril de 1990, a
la participación de la Comunidad en la financiación de
la reunificación alemana.

8.3. La Comisión escribe, acertadamente, que la reestructuración de la economía de la RDA debe realizarse
rápidamente. Por ese motivo, ha propuesto un procedimiento simplificado para los planes de desarrollo. Para
los cinco nuevos _Lander_ hay un solo plan, y éste puede
que sea menos detallado de lo habitual. Actualmente, el
gobierno federal está elaborando este plan de desarrollo
que deberá presentarse en Bruselas antes del 31 de enero
de 1991. Tras lo cual, a más tardar en marzo de 1991,
deberá elaborarse a partir de ahí un plan de fomento
comunitario que regule la aplicación de los Fondos
Estructurales, la utilización de los fondos disponibles y
la cofinanciación alemana.

8.4. A la hora de evaluar este procedimiento simplificado deberá tenerse en cuenta que las bases de datos
estadísticos de la antigua RDA son extraordinariamente
malas: los datos están tergiversados y presentan muchas
lagunas. Por otro lado, hoy por hoy, no parece factible
planificar con dos años de antelación el proceso de
profunda adaptación y la aplicación de los Fondos

Estructurales. Actualmente, es objetivamente imposible
determinar las zonas de la antigua RDA que según los
criterios de la Comunidad Europea presentan retrasos
o están amenazadas de retroceso industrial o tienen
problemas de adaptación en lo que a la agricultura se
refiere. Aquí hay que actuar con flexibilidad. Por tanto,
es lógico que la Comisión renuncie de momento a
definir las regiones de los objetivos 1, 2 y 5b. Además,
las ayudas económicas deberían concederse como ayudas globales, cuya utilización deberían aprobar conjuntamente el Estado Federal y los nuevos _Lander_ ale
manes.

8.5. Tras la unificación de los dos Estados alemanes,
cabe preguntarse qué va a suceder con las ayudas a
las zonas limítrofes y a Berlín. Ambos programas de
fomento tenían por finalidad equilibrar las desventajas
derivadas de la división de Alemania. En adelante, ya
no habrá más razón para la concesión de ayudas; por
tanto, el gobierno federal quiere introducir antes de
finales de 1990 una ley que estipule que los programas
de ayuda que fueron creados en función de la separación
de las dos Alemanias desaparezcan en un plazo de siete
años. El Comité considera que dicho plazo transitorio es
demasiado largo y que debería reducirse sensiblemente.

9. Energía

9.1. El sistema de abastecimiento de energía de la
antigua RDA es deficiente; los daños al medio ambiente
representan un peligro para la salud. El sistema se
centra principalmente en el lignito de producción local,
mientras que la participación de los aceites minerales, el
gas natural, la energía nuclear y la hulla es relativamente
reducida. Este sistema se caracteriza por un bajo grado
de eficiencia de las instalaciones existentes en el consumo y transformación de energía, en especial en el
suministro de energía eléctrica. La situación se ve agudizada por las elevadas pérdidas que se producen en la
distribución y transporte de las redes de electricidad y

gas.

El lignito cubre en la antigua RDA casi el 70% de
la demanda total de energía primaria. Al ritmo de
extracción actual, las reservas alcanzan para 60 ó
70 años aproximadamente, es decir, no hay peligro
de que se produzcan cuellos de botella. Los factores
problemáticos son por el contrario la disponibilidad, la
calidad, la falta de rentabilidad y la contaminación de
este tipo de energía. Debido a la elevada proporción de
azufre contenido en el lignito, la antigua RDA, con sus
más de 5 millones de toneladas anuales de emisiones,
es uno de los países que expulsan mayor cantidad de
S0 2 a la atmósfera, ya que no existen instalaciones de
depuración. Además la cantidad de escombros originados por la extracción va en aumento, el nivel de las
aguas freáticas disminuye y el consumo de tierra crece.

18. 2. 91 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 41/25

El 80 % de los 23 000 MW de producción de las centrales eléctricas se basa en el lignito. La tecnología utilizada
es completamente obsoleta. Otro tanto cabe decir de
las plantas de destilación lenta y de las coquerías de
altas temperaturas, donde se refina el lignito para la
obtención de carburantes y materias primas químicas.
La anticuada tecnología utilizada en las centrales produce una contaminación del medio ambiente considerable. Ninguna de las centrales de la antigua RDA dispone
de instalaciones de desulfuración o de eliminación de
óxidos de nitrógeno. Los filtros de polvo —cuando los
hay— no son utilizados permanentemente.

Además, el sistema de abastecimiento de energía está
muy subvencionado. Dejará de ser así, pero hasta que
llegue ese momento, seguirán faltando los incentivos
para una gestión racional de la energía. La consecuencia
lógica de dichas subvenciones es un consumo de energía
primaria per cápita por encima de la media; en comparación con la RFA, dicho consumo es un 20% superior.

9.2. El resultado del balance muestra que la situación
del abastecimiento de energía en la antigua RDA puede
ser calificada de extraordinariamente crítica. Resulta
imperativo reorganizar la industria energética, para lo
cual serán elementos clave el ahorro continuo de energía
y la eficiencia en el abastecimiento. Es preciso modernizar radicalmente las instalaciones del sector y convertirlas en instalaciones tecnológicamente seguras, rentables
y compatibles con el clima y el medio ambiente. Se
necesita una mezcla de energías diferente y equilibrada
en la que no sólo quepan los combustibles fósiles y las
energías renovables sino también la energía nuclear,
cuya seguridad deberá ser exigida al más alto nivel. En
el sector de los aceites minerales deberán abandonarse
las estructuras monopolistas y dar paso a la competencia siempre que sea posible.

9.3. En el documento de la Comisión se establecen
muy pocas excepciones para el sector de la energía.
Únicamente para la información y la consulta de los
precios del petróleo crudo y de los productos petrolíferos así como para la comunicación de la importación
y exportación de hidrocarburos se propone un período
de transición de doce meses. El Comité aprueba este
reglamento de excepción, si bien parecen necesarias dos
advertencias complementarias, relativas a las explicaciones de la Comisión sobre la reestructuración del
sector energético. Por una parte, la constatación de
que las importaciones de gas de la Unión Soviética al
territorio de la antigua RDA aumentarán de 8 000
millones de m [3] a 16 000 millones de m 3 en el año
2000. El Comité considera dicho cálculo demasiado
optimista; en todo caso no existen informaciones fiables
que respalden ese supuesto incremento. Por otra parte,
en el apartado relativo al abastecimiento de elementos
combustibles para los reactores que se encuentren en
funcionamiento no basta con indicar que en la antigua
RDA se produce uranio natural. Hay que decir también
que la empresa Wismuth SA, dedicada a la extracción

de uranio, es propiedad de la Unión Soviética en un
95 %. Si bien dicha empresa prevé paralizar sus actividades a fines de 1990, será probablemente necesario negociar con la Unión Soviética. Ello es particularmente
válido si se tiene presente que Euratom se convertirá
en propietario de todas las sustancias especiales fisionables en la antigua República Democrática de Alemania.

9.4. La política energética, tanto a nivel nacional
como internacional, está sujeta a los objetivos económicos globales, por lo que debe realizar todos los esfuerzos
necesarios para seguir siendo o volver a ser operativa
en los correspondientes niveles. Los problemas energéticos ya no pueden solucionarse a corto plazo por medio
de iniciativas nacionales aisladas. La política energética
es una empresa a largo plazo que precisa de una estrecha
cooperación y concertación internacional. Es necesaria
aquí la cooperación a nivel europeo. La idea no es
nueva, pero hasta ahora no se ha obrado en consecuencia. Las Comunidades Europeas no han encontrado
aún el vigor necesario para desarrollar una política
energética comunitaria, a pesar de que las tareas urgentes, como la reducción del consumo energético, la sustitución de los productos petroleros, el desarrollo acelerado de modernas tecnologías energéticas y una mayor
investigación en el terreno de la energía, hubieran requerido desde hace tiempo una actitud concertada por
parte de los Estados miembros de la Comunidad.

Por ello, el Comité acoge y apoya expresamente la
iniciativa del Primer Ministro de los Países Bajos, Señor
Lubbers, quien, en la reunión del Consejo Europeo
celebrada el 25 de junio de 1990, postuló la creación de
una Comunidad Europea de la Energía.

10. Aspectos sociales, educación y formación

10.1. Considerando la rápida integración política y
jurídica de la antigua RDA en el territorio de la RFA,
es necesario también un gran esfuerzo para lograr la
integración social. El Comité concede una importancia
capital a los aspectos sociales del proceso de unificación
alemana. En este contexto, el Comité Económico y
Social recuerda los numerosos dictámenes en los que
los grupos sociales representados en su seno se han
manifestado reiteradamente a favor del principio básico
de la realización de la cohesión social y económica. En
su dictamen sobre la situación social de la Comunidad
en 1989 (*), el Comité calificó la economía social de
mercado y el espíritu de la Europa de los ciudadanos
de elementos centrales del progreso político y social
hacia una Unión Europea. El Comité tiene el convencimiento de que dichos elementos son motivos determinantes de la fuerza de atracción que ejerce la Comunidad Europea sobre las jóvenes democracias de la Europa
del Este.

(') DO n° C 225 de 10. 9. 1990.

N° C 41/26 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 18. 2. 91

10.2. El Comité aprueba en gran medida las escasas
normas transitorias y de adaptación que la Comisión
considera necesarias para el ámbito social. A continuación se exponen algunas sugerencias y observaciones
complementarias relativas a cada una de las propuestas:

— El Comité se felicita de que con la unificación alemana se haya logrado la libre circulación de los
trabajadores sin necesidad de medidas transitorias.
Tras la abolición de las fronteras interalemanas
habria sido injustificable e insostenible en la práctica
un tratamiento diferencial de la población activa
alemana. En este contexto, el Comité recuerda el
caso de los trabajadores españoles y portugueses,
para los cuales la libertad de circulación está limitada todavía hasta 1993.

— En lo que respecta a la seguridad social de los
trabajadores migrantes, las disposiciones comunitarias se han venido aplicando directamente después
de cada nueva adhesión. Sin embargo, la Comisión
señala que muchos puntos de los correspondientes
Reglamento (CEE) n° 1408/71 y Reglamento (CEE)
n° 574/72 deberán adaptarse como consecuencia de
la unificación alemana. Pero esa adaptación, según
ella, sólo se podrá llevar a cabo cuando quede claro
el modo en que se desarrollará el Derecho social
de la antigua RDA. El Comité difícilmente podría
aceptar tal argumento, porque al fin y al cabo la
Comisión sabe desde hace tiempo que le Derecho
social y de trabajo de la RFA iba a ser aplicado
directamente en el territorio recién adherido. Por
tanto, el Comité pide a la Comisión que presente
rápidamente las disposiciones de adaptación que
crea necesarias, para que el Consejo las apruebe con
la mayor celeridad.

— En el ámbito de la igualdad de trato entre hombres
y mujeres, así como en el del Derecho de trabajo,
no resulta necesaria adaptación alguna. Las disposiciones correspondientes rigen ya desde la fecha de
la unión económica, monetaria y social.

— Para la protección de los trabajadores en el lugar
de trabajo se han elaborado hasta ahora quince
Directivas y propuestas de Directivas comunitarias
que —tan pronto como sean aprobadas por el Consejo— deberán ser integradas en el ordenamiento
jurídico de los Estados miembros antes del 31 de
diciembre de 1992. Para la puesta en práctica de
las directivas sobre protección de los trabajadores
contra los riesgos vinculados con la exposición a
agentes químicos, físicos y biológicos durante el
trabajo, la Comisión propone un período transitorio
hasta el 31 de diciembre de 1992. Parece ser que las
difíciles circunstancias en las que se encuentra la
antigua RDA, debido a lo anticuado de las instalaciones industriales y a problemas de tipo administrativo, técnico y de perfeccionamiento, no permiten

aplicar un plazo transitorio más corto ni poner en
práctica inmediatamente dichas Directivas.

— La cualificación de los trabajadores desempeña una
función clave en el proceso de transformación de la
economía de la Alemania del Este. El cambio de la
economía central y dirigida a la economía social de
mercado es preciso apoyarlo mediante una amplia
ofensiva de cualificación, concebida como una
inversión importante para un futuro mejor.

La cualificación oficial de los trabajadores en la antigua
RDA es verdaderamente buena. Alrededor del 80 % de
la población activa tienen un diploma profesional. Con
todos, los perfiles de cualificación de una economía
socialista difieren considerablemente de lo que exige
una economía de mercado orientada por las reglas de
la competencia. Faltan sobre todo conocimientos y
experiencia en el manejo de las técnicas modernas de
producción, información y comunicación, una laguna
que habrá que remediar antes de nada. Paralelamente,
existen carencias considerables en el ámbito no estrictamente técnico: independencia, iniciativa y creatividad
son elementos que no se exigían en la economía planificada. Por lo tanto son urgentes las acciones de readaptación y perfeccionamiento profesional a todos los niveles, en lo cual hay que incluir igualmente la participación de los trabajadores en todos los programas de
educación y formación de la Comunidad Europea y en
pie de igualdad con los demás. El Comité se felicita de
que, a este respecto, no se necesite ninguna medida de
adaptación de las disposiciones legales. No obstante
sugiere que la Comisión se tome además la iniciativa
de informar lo más rápida y ampliamente a los ciudadanos de los cinco nuevos _Lander_ federales sobre los
numerosos programas comunitarios, lo cual deberá
tener lugar con el pleno consentimiento de las autoridades alemanas competentes.

10.3. En lo que concierne a la información de la
población del territorio adherido, imprescindible para
una protección eficaz del consumidor, es necesario elevarla lo antes posible a los niveles comunitarios. A
esta tarea deben contribuir no sólo las autoridades y
organizaciones de consumidores de la República Federal de Alemania sino también la Comunidad Europea
con campañas de información.

El Comité se pregunta si no sería conveniente integrar
esa información a los consumidores en los programas
generales de formación y perfeccionamiento de la
Comunidad.

10.4. Para construir estructuras democráticas y
mejorar las condiciones de vida y de trabajo en la
antigua RDA es necesario igualmente una gestión social
autónoma que funcione. Las condiciones de trabajo
deberán reorganizarse y reestructurarse por la vía de
un equilibrio de intereses autónomo. La Comisión
apoya las organizaciones de empresarios y trabajadores

18. 2. 91 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 41/27

que han vuelto a aparecer por primera vez desde 1933
y sobre las que recae una responsabilidad especial de
cara a la delicada fase de transformación económica y
la cifra creciente de desempleo en la parte oriental de
Alemania. Dichas organizaciones deberán hallar fuerzas
para ponerse de acuerdo sobre objetivos comunes y
prioridades y deberán servir para equilibrar los intereses
y mediar entre el ciudadano y el Estado.

11. Medio ambiente y seguridad nuclear

11.1. En muchas zonas de la antigua RDA la atmósfera, el agua y el suelo están considerablemente degradados por la contaminación. Aunque existía una amplia
legislación en la materia y desde 1972 un precepto
constitucional para la protección del medio ambiente,
en la práctica política los intereses de este sector desempeñaban un papel muy secundario. Con todo, a
falta de una infraestructura eficaz para la protección
del medio ambiente no hubiesen podido cumplirse de
todos modos las normas de protección.

Las causas del fuerte deterioro ambiental provienen, en
múltiples aspectos, estructuras de producción técnicamente desfasadas, de aumentar el empleo de lignito y
de dirigir la producción industrial hacia sectores de
intenso consumo energético contribuyó en gran medida
a la degradación del medio ambiente. Faltaban por
completo incentivos para el ahorro en la utilización de
materias primas y de energía.

11.2. El problema ambiental más acuciante es el
elevado índice de contaminación atmosférica. Anualmente se vierten a la atmosfera más de 5 millones de
toneladas de S0 2 . La antigua RDA es con ello uno de
los mayores emisores de S0 2 de Europa. El problema
radica sobre todo en el sistema de abastecimiento energético, que depende casi en un 70% del empleo de
lignito como energía primaria.

Los altos niveles de emisión, unidos a una relativa
escasez de agua, determinan asimismo un alto grado de
contaminación de las aguas y, con ello, estrangulamientos en el abastecimiento de agua. Aproximadamente
sólo el 20% del agua disponible tiene calidad de agua
potable. La causa de dicha degradación es la deficiencia
técnica o la ausencia de centrales de tratamiento y
depuración de las aguas, a nivel municipal e industrial.
A causa de esto, por ejemplo, se vierten grandes cantidades de cadmio, mercurio y plomo en el Elba y, por
consiguiente, al mar abierto.

En cuanto a la degradación del suelo, la situación no
es mucho mejor. La explotación forzada de lignito
requiere tres grandes superficies, que, una vez extraído
el carbón, quedan desertizadas. Se necesitarán décadas
para poder convertirlas de nuevo en tierras cultivables.
La gestión de los residuos actúa como agravante.
Debido a la falta de materias primas, se logran elevados
índices de reciclaje, pero la evacuación adecuada de los
residuos restantes sólo se lleva a cabo en contados
casos. Los vertederos están sobrecargados, y algunos

pueden representar una amenaza para las aguas
freáticas.

11.3. El balance arroja un cuadro más bien sombrío
de la situación ambiental en el territorio de la antigua
RDA. Desde la entrada en vigor del primer Tratado
de Estado, la normativa federal en materia de medio
ambiente también es aplicable a dicho territorio. En la
medida en que la legislación de Alemania Federal cumple la normativa comunitaria sobre medio ambiente, la
legislación de la RDA es desde el 1 de julio de 1990,
conformemente a la normativa comunitaria desde el
punto de vista formal. Aquí se incluyen, entre otros
aspectos, la protección contra las inmisiones, la seguridad nuclear, la protección contra las radiaciones, el
tratamiento de las aguas y residuos, la normativa sobre
sustancias químicas; así pues, se trata fundamentalmente del establecimiento y explotación de instalaciones y de la normativa en la materia. Con la adhesión
de la antigua RDA a la República Federal de Alemania,
también se ha efectuado la transposición de las normas
comunitarias relativas a productos y sustancias (por
ejemplo, el Reglamento sobre el agua potable) así como
de las normas sobre calidad ambiental.

11.4. En conjunto, la Comisión de la Comunidad
Europea ha examinado unas 200 Directivas y Reglamentos sobre medio ambiente para examinar la necesidad de adoptar medidas transitorias. La Comisión ha
propuesto medidas transitorias en aquellos casos en que
las condiciones del medio ambiente impedían, en el
momento de la reunificación, el cumplimiento de las
normas comunitarias. En concreto, este es el caso de
las aguas, la atmósfera y los residuos.

El Comité está de acuerdo con la Comisión en que la
transposición de la normativa comunitaria debe llevarse
a cabo con la mayor celeridad posible. No obstante,
teniendo en cuenta la difícil situación económica, el
necesario proceso de adaptación estructural y el panorama, aún no del todo claro, sobre el alcance real de
la contaminación ambiental, el Comité considera que
sería razonable introducir una cláusula de flexibilidad
en relación con los períodos transitorios propuestos.
Con dicha cláusula la Comisión podría por ejemplo
conceder de modo rápido y sencillo prórrogas a dichos
períodos, o adoptar medias adicionales en el caso de
que se plantearan otras circunstancias. No obstante,
dicha cláusula de flexibilidad debería aplicarse únicamente a las normas relativas a las instalaciones y no a
la naturaleza de las mercancías o la calidad de los
productos.

11.5. Contrariamente a lo acordado en el ámbito del
medio ambiente, en el ámbito de la seguridad nuclear
no se han propuesto disposiciones transitorias. La adhesión de la RDA a la República Federal de Alemania
implica que el Tratado Euratom también ha entrado
en vigor en dicho territorio, y que, por tanto, también
son aplicables los artículos 33, 35, 36 y 37. En consecuencia, es posible proceder al cierre inmediato de
centrales que no se ajusten a las normas de protección
comunitarias. El Comité aprueba sin reservas esta postura inequívoca para la Comisión.

12. CECA

12.1. La inclusión de la industria del acero de Alemania oriental en la ordenación comunitaria lleva apareja

N° C 41/28 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 18. 2. 91

dos una serie de problemas de orden industrial, social
y regional de difícil solución. Tal y como están configuradas en la actualidad ninguna de las empresas, en un
total de quince establecimientos, parece tener asegurada
la viabilidad. Debe procederse a la modernización, reestructuración y racionalización de las empresas. El
Comité hace suyo este análisis y subraya la conclusión
de la Comisión de que, la consecuencia inevitable será
una pérdida sustancial de puestos de trabajo.

12.2. Ante el difícil y lento proceso de reestructuración, el Comité considera que las propuestas de la
Comisión no son lo bastante globales ni abordan suficientemente los problemas. La Comisión está dispuesta
a contribuir a la esperada reconversión de la industria
del acero de Alemania oriental con los instrumentos
que le otorga el tratado CECA, proporcionando ayudas
a la reestructuración en forma de préstamos de los
Fondos Estructurales. No obstante, se propone aplicar
con una interpretación muy estricta la normativa relativa a las ayudas otorgadas a la industria siderúrgica
en virtud de la Decisión 322/89/CECA, que sólo en
determinadas circunstancias autoriza la concesión para
abandono de actividad, investigación, protección
ambiental e inversiones para desarrollo regional. Ello
no cubre las pérdidas de empresas, las ayudas a las
empresas—ni siquiera para su reconstrucción—ni las
ayudas a la inversión. A pesar de estas observaciones
suplementarias, el Comité observa con satisfacción que
la Comisión ya ha transformado rápidamente los instrumentos del Tratado CEE en medidas prácticas.

12.3. El planteamiento de la Comisión, en el sentido
de que las empresas siderúrgicas de los cinco nuevos
Estados federados alemanes deben dejar de percibir lo
más rápidamente posible subvenciones, probablemente
es acertado. No obstante, teniendo en cuenta el largo
y costoso proceso de saneamiento, se puede pedir un
mayor nivel de flexibilidad. En otros países que han
realizado su adhesión—especialmente España—se han
establecido medidas transitorias. Para hacer frente a los
problemas que plantea la reestructuración, la Comisión
debería establecer, también en este caso, disposiciones
transitorias que contribuirán sin duda de modo palpable al proceso de recuperación de las empresas siderúrgicas.

y

13. Aspectos financieros de la unificación alemana

13.1. Desde hace meses, los políticos, investigadores
en materia de economía, así como la opinión pública
en general vienen ocupándose de una cuestión candente: qué cargas traerá consigo la unificación de
ambos Estados alemanes y cómo deberán ser financiadas. En el resto de los países miembros de la Comunidad
Europea crece la inquietud ante la posibilidad de que
la financiación de la unidad alemana incida desfavorablemente en los mercados de dinero y de capital y en
el nivel de los precios de esos Estados. No en vano son

cientos de miles de millones de marcos lo que habrá
que allegar a medio plazo para modernizar y desarrollar
infraestructuras (transportes, telecomunicaciones,
municipios), subsanar los devastadores daños al medio
ambiente y sanear los suelos contaminados (según estimaciones serían de 20 000 a 30 000 las zonas que se
suponen arrastran cargas del pasado). No hay que
olvidar tampoco los enormes medios financieros que
necesitan las inversiones privadas y los grandes gastos
que representa la construcción de viviendas.

13.2. Respecto del impacto económico que tendrá
la unidad alemana en el presupuesto comunitario, la
Comisión ha ofrecido los primeros datos en el tercer
volumen de su documento de trabajo. La Comisión
subraya, con razón, que se trata de cifras provisionales,
para cuyo cálculo ha tenido que apoyarse forzosamente
en bases de datos cuestionables y deficientes. En el
capítulo de gastos destacan en especial los correspondientes al sector agrario, que la Comisión calcula en
700 a 1 250 millones de ECU para 1991 (once meses,
respetando los plazos administrativos). Este importante
margen refleja las dificultades a la hora de evaluar las
futuras estructuras de consumo y la evolución de la
producción de la antigua RDA. A esto hay que añadir
la suma de 1 000 millones de ECU para 1991 del
programa especial para el desarrollo estructural del
territorio adherido. La Comisión calcula otros 150
millones de ECU para gastos suplementarios en otros
sectores. Frente a estos gastos suplementarios se hallan
ingresos suplementarios por valor de 1 500 millones de
ECU con los que se supone que la antigua RDA deberá
contribuir a los ingresos propios de la Comunidad.
Considerando las numerosas incertidumbres que entrañan necesariamente estos cálculos, el Comité valora
este ejercicio numérico como una orientación general
que, pese a ser muy meritoria, difícilmente resistiría un
análisis objetivo.

13.3. El 7 de noviembre de 1990 tuvo lugar ante
la Comisión de Asuntos presupuestarios del _Budestag_
alemán una audiencia sobre las cargas ocasionadas por
la unificación alemana y su financiación. La comisión
parlamentaria afirmó que le habría gustado oír a un
representante de la Comisión de la Comunidad Europea
para tener así una opinión sobre estas cuestiones desde
la perspectiva comunitaria. La República Federal de
Alemania, por su integración en la Comunidad Europea, ha asumido tanto política como económicamente
una responsabilidad especial. Y ello exige también, en
opinión de la comisión parlamentaria, ocuparse a fondo
de las posibles repercusiones económicas de la reunificación alemana en otros Estados miembros de la Comunidad y tenerlas en cuenta a la hora de formular la futura
política económica, financiera y social alemana.

En lo que respecta a la realización del mercado interior
y el progreso hacia la segunda fase de la planeada unión
económica y monetaria, el Comité recuerda que en

18. 2. 91 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 41/29

repetidas ocasiones se ha pronunciado a favor de un
grado más alto de convergencia en el desarrollo económico y a favor de una mayor coordinación de las
políticas económicas. El Comité considera que estas
exigencias son ahora más actuales que nunca. El Comité
apela de nuevo al gobierno de la República Federal de
Alemania para que vuelva a dar un primer paso y
exponga en el Consejo Europeo las decisiones económi

Hecho en Bruselas, el 20 de noviembre de 1990.

cas para la financiación de las cargas derivadas de la
unificación alemana, así como las repercusiones macroeconómicas para los demás Estados miembros. Este
paso disiparía sin duda algunos temores y contribuiría
esencialmente a seguir cultivando, también en el terreno
económico, el espíritu de confianza que preside la
cooperación entre los miembros de la Comunidad
Europea.

_El Presidente_

_del Comité Económico y Social_

Fran^ois STAEDELIN

Dictamen sobre la propuesta de Directiva del Consejo relativa a _h_ protección en el trabajo
de la mujer embarazada o que haya dado a luz recientemente (*)

(91/C 41/08)

El 22 de octubre de 1990, de conformidad con las disposiciones del artículo 118 A del Tratado
constitutivo de la Comunidad Económica Europea, el Consejo decidió consultar al Comité
Económico y Social sobre la propuesta mencionada arriba.

La Sección de asuntos sociales, familia, educación y cultura, encargada de preparar los
trabajos en la materia, adoptó su dictamen el 15 de noviembre de 1990 (ponente: Sra. Rangoni
Machiavelli).

En su 281° pleno (sesión del 20 de noviembre de 1990), el Comité Económico y Social ha
aprobado por unanimidad, con 5 abstenciones el siguiente dictamen.

1. Observaciones generales

1.1. El Comité puede respaldar la propuesta, que
adecuadamente vincula la protección de la salud y de
la seguridad de la mujer embarazada, o que haya dado
a luz recientemente, con el mantenimiento del empleo
y del derecho a remuneración. Además se acoge favorablemente la propuesta porque introduce medidas para
facilitar la maternidad que pueden contribuir a corregir
el desequilibrio demográfico, incluso en lo relativo al
envejecimiento de la población, que afecta a la mayor
parte de los Estados miembros de la Comunidad.

(>) DO n° C 281 de 9. 11. 1990, p. 3.

1.2. En concordancia con los derechos y medidas
previstos en la Carta Social y en el Programa de Acción
Social que la acompaña, la propuesta está también en
conformidad con las opiniones formuladas en importantes dictámenes del Comité relativos a:

— los derechos sociales fundamentales comunitarios ( [2] ), en el que se hizo hincapié en «el derecho
del niño, la madre y la familia a una protección
legal y económica»,

— la carga de la prueba ( [3] ), en el que se afirmó que las
buenas prácticas de empleo y las técnicas de personas modernas tienen que evitar cualquier posible
discriminación por razones de sexo;

( [2] ) DO n° C 126 de 23. 5. 1989, apartado III A/1.
( [3] ) DO n° C 337 de 31. 12. 1988, apartado 1.3.d.