Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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# 51997IR0002

**Dictamen del Comité de las Regiones sobre «Los parques naturales regionales: ejemplos de desarrollo sostenible de los espacios naturales más frágiles de la Unión Europea» CdR 2/97 fin** 
  
*Diario Oficial n° C 215 de 16/07/1997 p. 0009*

  

Dictamen del Comité de las Regiones sobre «Los parques naturales regionales: ejemplos de desarrollo sostenible de los espacios naturales más frágiles de la Unión Europea»

(97/C 215/02)

EL COMITÉ DE LAS REGIONES,

vista su decisión de 12 de junio de 1996, de conformidad con el cuarto párrafo del artículo 198 C del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, de emitir un dictamen sobre «Los parques naturales regionales: ejemplos de desarrollo sostenible de los espacios naturales más frágiles de la Unión Europea», y de encargar su preparación a la Comisión de Ordenación del Entorno, Agricultura, Caza, Pesca, Bosques, Mar y Montaña (Comisión 2);

visto el proyecto de dictamen (CDR 2/97 rev.) aprobado por la Comisión 2 el 12 de febrero de 1997 (Ponente: Sr. Joseph);

considerando el nuevo Tratado de la Unión Europea, de 7 de febrero de 1992, que, entre sus principales objetivos (artículo 2), establece el fomento de un desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente;

considerando el programa comunitario de política y acción para el medio ambiente y el desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente, y más concretamente sus artículos 25, 26 y 27 relativos a la agricultura, y 28, 29 y 30 sobre el turismo;

considerando la declaración de Cork a favor de un medio rural vivo;

considerando que es necesario elaborar una política de ordenación del territorio integradora del espacio rural que privilegie su equilibrio ecológico y que inste a todas las instancias interesadas a tomar parte en dicha política;

considerando que la aplicación del desarrollo sostenible del espacio rural europeo será necesariamente una tarea a largo plazo y que es, pues, indispensable contar con territorios experimentales;

considerando que en los países de la Unión existen paisajes protegidos y que estos paisajes protegidos, tanto si figuran como si no en la lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza pueden constituir el crisol de dicha política;

considerando el acervo de los parques naturales regionales y el papel de experimentación que desempeñan en los países de la Unión donde existen;

considerando que una red de paisajes europeos protegidos, gestionados por los entes territoriales en asociación con los actores socioeconómicos y en estrecha relación con las autoridades nacionales y europeas, puede aportar un renovado dinamismo al mundo rural europeo;

considerando que, para garantizar eficazmente y de forma sostenible la protección y promoción de los espacios naturales más frágiles, es indispensable que los actores económicos y los entes territoriales participen en su gestión,

ha aprobado en su 17° Pleno celebrado los días 12 y 13 de marzo de 1997 (sesión del 12 de marzo) el presente Dictamen.

INTRODUCCIÓN

No todos los países de la Unión Europea cuentan con parques naturales regionales. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza cataloga en los países de la Unión los «paisajes protegidos» que son frágiles espacios naturales habitados que corresponden a la definición siguiente: «Superficie de tierra, con costas y mares, según el caso, en la cual las interacciones del ser humano y la naturaleza a lo largo de los años ha producido una zona de carácter definido con importantes valores estéticos, ecológicos y/o culturales, y que a menudo alberga una rica diversidad biológica.

Salvaguardar la integridad de esta interacción tradicional es esencial para la protección, el mantenimiento y la evolución del área.»

El Dictamen tiene en cuenta el conjunto de estos espacios. En efecto, además de los espacios que figuran oficialmente en la lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en la red también aparecen aquellos que satisfacen los criterios mencionados supra. Dichos espacios reciben el mismo trato que los que figuran en la lista.

La experiencia de los parques naturales regionales puede favorecer la reflexión sobre la gestión de estos espacios, y corresponde a la Unión Europea contribuir a la transferencia de experiencias enriquecedoras.

El conjunto de los ciudadanos concede una importancia particular a la calidad y diversidad de los paisajes y entornos naturales de la Unión Europea.

Actualmente existe, sin embargo, la amenaza de que estos paisajes, que constituyen un patrimonio riquísimo, se degraden. En efecto, el equilibrio secular entre la naturaleza y las actividades humanas tradicionales se ha roto como consecuencia de múltiples factores, de los cuales algunos son bien conocidos (equipos mal integrados, urbanización poco controlada, condicionantes que afectan el medio ambiente como consecuencia de la actividad agraria de origen agrícola, contaminación industrial, extracción excesiva de recursos naturales), otros son menos evidentes a simple vista (frecuentación excesiva de determinados parajes, práctica de deportes de «naturaleza», modificación del régimen hídrico, indiferenciación de los paisajes), y otros incluso resultan paradójicos (disminución demográfica y desaparición de actividades tradicionales tales como los pastos).

Sin embargo, preservar a escala europea lo que constituye la identidad turística y paisajística de los territorios es un imperativo tanto para la consecución de objetivos económicos a corto plazo, tales como el mantenimiento de la actividad turística, como para la calidad de vida de los habitantes de esas regiones y de las generaciones futuras, a las que tenemos el deber de transmitir el patrimonio que nos ha sido legado.

Para preservar estos espacios de calidad, debemos actuar en dos direcciones:

- favorecer por todos los medios la coherencia de las políticas públicas aplicadas en estos territorios frágiles;

- establecer en las políticas europeas, entre otras en la Política Agrícola Común, disposiciones adecuadas a fin de cumplir los objetivos relacionados con la preservación y el desarrollo de las regiones que presentan dicha diversidad territorial.

1. Los espacios naturales frágiles frente a los retos de la Unión Europea

El presente Dictamen no trata el mundo rural europeo en su conjunto, sino los territorios más frágiles desde el punto de vista paisajístico.

El presente Dictamen se centrará en los espacios naturales que son frágiles debido a la última unión que reina en ellos entre el hombre y la naturaleza, y que pueden ser espacios litorales, zonas húmedas, espacios de montaña media, etc.

Estos espacios naturales frágiles habitados corresponden a la definición de la Unión internacional para la conservación de la naturaleza que se presenta en la introducción.

El presente Dictamen trata el tema de los parques naturales regionales para presentar un modelo concreto de desarrollo sostenible de los territorios más sensibles desde un punto de vista medioambiental y paisajístico.

En aplicación de los acuerdos de Río, el desarrollo sostenible es hoy día una de las prioridades de la Unión Europea.

Este desarrollo sostenible se realizará progresivamente, con arreglo a los compromisos de la Agenda 21.

Los parques naturales regionales pueden servir de ejemplo para el mundo rural y de punta de lanza para la aplicación de esta nueva política.

Los parques naturales regionales intentan basar el desarrollo económico de su territorio en la preservación y valorización de su patrimonio de manera compatible con los aspectos naturales, culturales y sociales. Esta voluntad y los medios aplicados se corresponden plenamente con los objetivos del desarrollo sostenible.

1.1. Una política paisajística

Llevar a cabo una política paisajística a nivel de los quince países de la Unión Europea resulta extremadamente complejo, habida cuenta de la diversidad de situaciones jurídicas. Además, la sensibilidad de los representantes políticos, económicos y sociales sobre este tema es muy grande.

En efecto, así como la necesidad de preservar la calidad del patrimonio y de los paisajes es motivo de consenso y de una fuerte demanda social en los quince países de la Unión, la aplicación concreta, sin embargo, resulta extremadamente difícil debido a la gran diversidad de instrumentos jurídicos.

Los parques naturales regionales, al apoyarse en las realidades locales y aplicar de manera concertada su propio proyecto de desarrollo, están bien adaptados para hacer frente a esta diversidad de situaciones de la Unión Europea.

1.2. La evolución de la Política Agrícola Común

Los parques naturales regionales son territorios frágiles, afectados más rápidamente que otros por los grandes cambios del mundo rural, y ponen de manifiesto los límites de las políticas que se desarrollan en ellos.

Por consiguiente, pueden servir de lugares de experimentación de la evolución de la Política Agrícola Común en los territorios más frágiles de la Unión Europea y, en particular, en lo relativo al curso que debe darse a las medidas agroambientales de la PAC mediante contratos a largo plazo que podrían concluirse con los agricultores de estos territorios.

A continuación se expondrán diferentes propuestas:

1.3. La aplicación de la Directiva sobre hábitats

Natura 2000 es el nombre de la futura red de espacios naturales protegidos. Será el resultado de la incidencia de las directivas europeas sobre hábitats () y aves () en las políticas nacionales y regionales de ordenación del territorio. Los lugares comprendidos en Natura 2000 se determinarán en función de su interés para la conservación de determinadas especies animales o vegetales, o de determinados tipos de medios, escasos o amenazados a nivel europeo (listas definidas en los anexos de las directivas). Estos lugares se encuentran aún en estudio.

Los parques naturales regionales que construyen su futuro a partir del inventario del patrimonio de su territorio se prestan especialmente bien para contribuir a la creación de esta nueva red en colaboración con las estructuras que representan a los encargados de gestionar los espacios.

1.4. La valorización de los productos locales mediante la utilización de una marca

Los parques naturales regionales cuentan con una marca registrada que, por las garantías ofrecidas al consumidor gracias a un pliego de condiciones, representa un excelente instrumento de valorización de los productos agrícolas y artesanales de su territorio. Esta marca disfruta, en efecto, de una excelente imagen entre los consumidores, como se destacaba en el Dictamen sobre la «Protección y promoción de los productos regionales típicos: una baza importante para las regiones» ().

Asimismo, puede convertirse en un instrumento de promoción de los productos agrícolas y artesanales de estos territorios, contribuyendo así a su valorización económica.

Esta promoción es importante fuera del parque, pero también es un excelente instrumento para reconquistar el mercado local y reforzar la solidaridad económica de un territorio.

Es conveniente velar por que esta acción sea compatible con las disposiciones del Reglamento (CEE) n° 2081/92 (), relativo a las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas de los productos alimenticios.

1.5. El desarrollo del turismo ecológico

La red de parques naturales regionales brinda la oportunidad de valorizar de un modo controlado los espacios desde un punto de vista turístico. Es un instrumento muy positivo para fomentar un turismo ecológico en consonancia con una nueva demanda de las clientelas europeas. Asimismo, garantizará a los consumidores europeos la preservación de la naturaleza y la calidad de los servicios. Se pueden desarrollar colaboraciones útiles con las redes de albergue y restauración en la granja.

1.6. La pedagogía ecológica

Los parques naturales regionales contribuyen, de manera concreta y cotidiana, a la protección del medio ambiente, lo que les convierte en excelentes instrumentos pedagógicos. Día tras día demuestran, con casos concretos, que el hecho de tener más en cuenta el medio ambiente no va en contra del desarrollo económico, sino que representa una baza para el mundo rural europeo: en eso consiste el desarrollo sostenible.

1.7. El empleo

Consolidar los puestos de trabajo agrícolas y desarrollar el empleo no agrícola -en particular el turístico- en las zonas rurales es hoy día un objetivo esencial de los países de la Unión Europea. Los parques naturales regionales contribuyen a la coherencia de las políticas públicas y se apoyan en los recursos locales sin destruirlos, por lo que constituyen un excelente medio para desarrollar empleos duraderos en el ámbito rural.

2. Los parques naturales regionales, laboratorios en materia de políticas agrícolas y gestión del territorio

Las políticas agrícolas, definidas en gran parte a escala europea, son determinantes para la gestión del territorio. Con vistas a una gestión sostenible del territorio, conviene por tanto observar y tener en cuenta lo que ocurre en los parques para realizar una serie de propuestas sobre este tema.

En este sentido, cabe recabar datos mediante la creación de una red con los centros de investigación existentes.

Junto a las políticas agrícolas, las políticas forestales y urbanísticas desempeñan una función determinante, pero siguen siendo competencia de los Estados miembros. Por esta razón, en los pasajes correspondientes del dictamen, se hará referencia a las medidas de acompañamiento de la Comisión Europea para esos sectores.

2.1. Necesidad de anticiparse a los acontecimientos, en aras de una política agrícola más sostenible

Al adoptar medidas de acompañamiento (medidas agroambientales, medidas de reforestación y jubilación anticipada) financiadas por el FEOGA-Garantía, la reforma de la Política Agrícola Común de 1992 inicia una evolución importante de las relaciones entre agricultura y medio ambiente dentro del mundo agrícola y rural. Las consecuencias reales de esta reforma sólo podrán observarse paulatinamente en los próximos años. Asimismo, cabe mantener y desarrollar las misiones de acompañamiento, como instrumento de ayuda autónomo, haciendo particularmente hincapié en el fomento de los modos de producción no perjudiciales para el medio ambiente ni para la preservación de los paisajes.

Gran número de medidas se basan en una primera fase de aplicación de cinco años.

En este sentido, las propuestas realizadas en 1992 deberán ser evaluadas al cabo de cinco años de aplicación. En efecto, las medidas agroambientales fijan los contratos a cinco años; los barbechos fijos y rotatorios derivados del Reglamento (CEE) n° 1765/92 () tienen una duración quinquenal.

Con el fin de preparar mejor la fase siguiente parece necesario anticiparse al balance provisional de esta primera fase.

Esto parece tanto más fundamental cuanto que la aplicación de la primera fase nos ha mostrado la necesidad de:

- adquirir referencias socioeconómicas nuevas;

- determinar las necesidades específicas de los territorios;

- entablar debates que vayan más allá de la simple producción de productos alimentarios. Buen número de las cuestiones de fondo se refieren al territorio y a su ocupación. Ignorarlo contribuiría a frenar la incipiente evolución.

Así, parece esencial anticiparse a la evolución tanto en el plano técnico, económico y sociológico, como en el de los procedimientos. Esto permitirá adaptar los textos a las realidades y a sus dinámicas en nuevas propuestas.

2.2. Propuestas para los parques naturales regionales y los espacios naturales frágiles

Los parques naturales regionales, auténticos laboratorios de terreno, están particularmente preparados para responder a estas necesidades.

Asimismo, pueden anticipar y proponer acciones concretas, ya que:

- desde hace ya varias décadas, los parques naturales regionales han hecho de la integración de la agricultura con el medio ambiente un eje importante de su política y de sus acciones;

- enclavados en el territorio, los parques son como «estetoscopios» que permiten identificar las necesidades así como los desfases entre las políticas reglamentarias generales y la problemática local. Por tanto, cumplen una función de «diagnóstico»;

- sus equipos aportan la materia gris y las competencias interdisciplinarias necesarias para la elaboración de propuestas de acción;

- a nivel local y nacional, están en relación permanente con los actores del desarrollo rural: autoridades, instituciones, profesionales. En el marco de sus acciones, mantienen igualmente relaciones con la investigación y la formación.

Con respecto a estas dos necesidades y habida cuenta de sus características específicas, los parques naturales regionales proponen dos niveles de acción.

Estas propuestas deben concebirse en la forma de un contrato entre el Estado miembro, la Comisión de las Comunidades Europeas y los parques. Cada propuesta se referirá a un perímetro bien delimitado.

El objeto de este contrato es fijar en común objetivos precisos y evaluarlos para extraer las enseñanzas correspondientes.

También podrán estar involucrados, contractualmente, los agentes del sector de la investigación y de la formación (enseñanza agrícola, formación de la función pública territorial, etc.) con el fin de evaluar y divulgar la información adquirida.

Estos contratos deberían abordar sobre todo los temas siguientes:

a. Adaptar o tener más en cuenta las medidas existentes

- Las propuestas relativas a las retiradas de tierras y las medidas agroambientales pueden contribuir a la disminución de la producción pero admiten mejoras desde el punto de vista de sus repercusiones en los ecosistemas, paisajes y recursos naturales.

Los parques naturales regionales, algunos de los cuales ya han tenido ocasión de reflexionar de manera muy concreta junto con los profesionales del sector agrícola sobre la aplicación práctica de medidas destinadas a objetivos ambientales bien determinados, desean presentar propuestas para mejorar el sistema actualmente en vigor y permitir integrar mejor los aspectos ecológicos.

Se propone a la Comisión y a los Estados miembros que admitan el principio de que los parques naturales regionales son interlocutores privilegiados para la experimentación de medidas nuevas.

- Reflexionar sobre la organización de la explotación agrícola con respecto a una nueva función: la acogida del público.

El acceso del público necesita una evolución cultural importante, pero no hay que olvidar la necesidad de abordar igualmente cuestiones técnicas: diferentes tipos de acceso, (libre, permanente o acompañado) y sus repercusiones en la organización de la ganadería, la distribución de los puntos de abastecimiento de agua, la seguridad de los bienes y de las personas.

Estas reflexiones, sobre espacios tan diferentes como zonas pantanosas o zonas de media montaña, podrán aportar elementos operativos a un texto europeo (Reglamento (CEE) n° 2078/92, artículo 2) ().

- Favorecer modos de gestión del territorio que respeten la calidad biológica del medio. Estos modos de gestión son, entre otros, los de los espacios colectivos: zonas municipales, agostaderos corredores fluviales, etc. Hoy día es importante reflexionar sobre los instrumentos necesarios para la valorización o revalorización de la gestión de dichos espacios.

b. Elementos que permiten ampliar el margen de maniobra regional en la aplicación de los instrumentos de la política agrícola estructural y su capítulo de acompañamiento

- Trabajar sobre los métodos e instrumentos necesarios para la aplicación de contratos de gestión agroambientales:

reflexión sobre los instrumentos jurídicos a la luz de los datos recogidos en zonas de experimentación. ¿Qué contrato conviene concluirse con un explotador? ¿En qué caso se puede considerar la posibilidad de un contrato con un propietario? ¿De qué duración ha de ser el contrato para que tenga un impacto real en el medio ambiente?

reflexión sobre los instrumentos de diagnóstico previos a los contratos: inventarios, cartografía para identificar y jerarquizar las zonas amenazadas tanto desde el punto de vista biológico como paisajístico.

- Contribuir al establecimiento de referencias técnicas y económicas en modos de producción respetuosos con el medio ambiente (cría intensiva de ganado, agricultura biológica, etc.) para poder elaborar contratos y pliegos de condiciones mejor adaptados a las necesidades del territorio.

- Trabajar sobre los equilibrios agrosilvícolas: ¿Qué reforestación habría que prever para las tierras agrícolas si lo que se desea es respetar la biodiversidad, los paisajes y la viabilidad económica de la actividad agrícola y silvícola?

c. Propuestas para situaciones aún poco contempladas en los reglamentos pero que ocuparán un lugar central en los debates de los próximos años

- Derechos patrimoniales a la producción: la agricultura extensiva parece hoy día un modo de gestión interesante para el mantenimiento del espacio. Gran número de actores abogan por la intensificación o rehabilitación de los pastizales mantenidos por la cría extensiva de ganado. No obstante, estas recomendaciones no dejan de plantear algunos problemas de aplicación.

El debate se centra, en concreto, en la distribución de los herbívoros por el territorio: las ayudas concedidas a los agricultores que transforman sus prácticas en favor de la cría extensiva pueden considerarse apreciables, pero a menudo se observa ya la falta de herbívoros cuando se quieren llevar a cabo prácticas de cría extensiva que permitan aprovechar las superficies dedicadas a pasto.

Por consiguiente, no cabe esperar que las crías extensivas puedan sustituir a los cultivos de venta ni que se rehabiliten espacios cuyo abandono amenaza la calidad del medio ambiente si no se contribuye a la apertura de un debate sobre la repartición de los derechos a la producción en función de los problemas territoriales.

Estos derechos a la producción deberían aplicarse igualmente a otros productos.

Es conveniente que:

- este debate se plantee claramente a nivel europeo;

- los parques naturales regionales sirvan de lugar de experimentación para proponer mecanismos de derechos a la producción y de derechos a primas patrimoniales, que permitirían compaginar producción y gestión del espacio.

Los agricultores presentes en el territorio de los parques podrían beneficiarse del derecho a producir con un pliego de condiciones que garantice un funcionamiento del sistema de producción adaptado a la preservación de las condiciones locales de medio ambiente, paisajes y ocupación del suelo, y que asegure la calidad de la producción.

Estos derechos patrimoniales de producción serán gestionados paralelamente a los derechos clásicos de producción a fin de evitar la competencia.

Este dispositivo se aplicará a título experimental durante un periodo de tres años en proyectos voluntarios. Al término de los tres años se realizará un balance. A fin de garantizar que se trata efectivamente de una política experimental y específica, la Comisión Europea, el Estado miembro, los entes territoriales y los parques firmarán un contrato.

Terrenos sin agricultores

Actualmente se están concluyendo gran número de contratos de gestión con explotadores agrícolas. Se trata de un punto fundamental, ya que cuando la actividad agrícola se lleva de cierta manera contribuye al mantenimiento del medio y de los paisajes.

Sin embargo, en ciertas regiones, como consecuencia de los numerosos abandonos, los explotadores agrícolas no son bastante numerosos para acometer la gestión del territorio.

Sería útil abordar explícitamente la cuestión de los contratos de gestión con los propietarios de tierras, agrícolas o silvícolas.

En este debate deberá abordarse el tema de los objetivos de estos contratos y su articulación con los concluidos con explotadores agrícolas, a fin de evitar toda forma de competencia. Igualmente, el debate debe abordar la cuestión del contenido de los contratos y las modalidades jurídicas.

Asimismo, es necesario abordar, en el marco de un debate político pero también desde un punto de vista técnico, la cuestión del papel de los pluriactivos en el mantenimiento del espacio rural: ¿Qué contratos de gestión deben concluirse con los pluriactivos? ¿Cómo se elige su definición?

3. Los principios fundamentales de los parques naturales regionales

La gran originalidad de los parques naturales regionales reside en que se crean tanto para proteger el medio ambiente como para contribuir al desarrollo económico de zonas frágiles.

Un parque natural regional está formado por un conjunto de municipios que, con el apoyo de las regiones y provincias, forjan su destino elaborando un proyecto de territorio, negociado y plasmado en una carta aprobada por el Estado por una duración de diez años. El parque tiene por misión el desarrollo económico sostenible y la ordenación del territorio. Cumple una función de coordinación y federación, y de concertación de las políticas y acciones para una gestión equilibrada de su territorio. A tal fin, trabaja con los distintos actores del territorio.

Un parque natural regional se basa en cuatro principios fundamentales:

1) El enfoque del territorio: la creación de un parque natural regional se basa en todas las dimensiones del territorio físico, biogeográfico, cultural, histórico e identitario.

2) Un parque natural regional se construye en torno a un proyecto de diez años de duración, lo cual es un factor de éxito ya que, a menudo, lo que más se echa en falta en el mundo rural es su capacidad de proyección hacia el futuro, de acción en torno a un proyecto común.

3) La dimensión contractual: una vez realizado el proyecto, se firma un contrato entre el conjunto de los interlocutores, entes territoriales y Estado, que garantiza la ejecución del proyecto. Ello constituye una baza muy importante para el territorio, por aportar apoyo político y financiero a un territorio bien determinado que se identifica con un proyecto común.

4) El establecimiento de una estructura de gestión encargada de realizar el proyecto. Esta estructura de gestión agrupa a los entes territoriales interesados y constituye una aplicación positiva del principio de subsidiariedad: el territorio se responsabiliza de sí mismo, en el marco del contrato firmado con sus interlocutores.

Esta estructura también constituye un excelente instrumento de concertación y movilización de todos los actores locales e institucionales. El equipo pluridisciplinar creado permite aportar los conocimientos técnicos, administrativos y financieros que, sin duda, representan el principal motor de desarrollo local en las zonas que hayan sufrido un impacto muy fuerte.

Los parques naturales regionales deben ser reconocidos y apoyados, en tanto que instrumento de ayuda al desarrollo sostenible. Por la función de ejemplo que desempeñan en la adaptación de las estructuras agrícolas y el fomento del desarrollo del espacio rural, se deberían impulsar más los proyectos pilotos de parques naturales, de conformidad con el artículo 8 del Reglamento (CEE) n° 2085/93 del FEOGA, sección Orientación ().

4. Hacia una red europea de parques naturales regionales y de espacios naturales frágiles

El compromiso para un desarrollo sostenible del espacio rural europeo es irreversible. Para ello, será necesario adaptar la Política Agrícola Común y las políticas regionales.

Este desarrollo deberá realizarse forzosamente de manera progresiva y exigirá tiempo y reflexión. Proponemos que se experimente en una primera fase en los espacios habitados más sensibles del espacio rural europeo en los que se lleva a cabo una acción a favor del desarrollo sostenible.

La nueva red podría convertirse en el crisol de la aplicación de políticas públicas más coherentes en los ámbitos de la protección de la naturaleza y del paisaje, del desarrollo sostenible y de las políticas regionales, bajo la responsabilidad común de los Estados miembros y los poderes regionales.

CONCLUSIONES

El Comité de las Regiones de la Unión Europea solicita a la Comisión:

1. Que desarrolle el capítulo de acompañamiento de la Política Agrícola Común, haciendo particular hincapié en el fomento de métodos de producción ecológica y la preservación del paisaje. La Comisión debería fijar condiciones marco y dejar la elaboración y transposición de producciones respetuosas con el medio ambiente a los Estados miembros y las regiones.

2. Que facilite la creación de una red de experimentación de las propuestas contenidas en el presente informe, basándose en los paisajes protegidos de los distintos países de la Unión que deseen participar. Esta red, con el apoyo de la Comisión, se encargará de:

2.1. reflexionar sobre la organización de la explotación agrícola en relación con una nueva función: el acceso del público;

2.2. favorecer modos de gestión de los espacios colectivos que respeten la calidad biológica del entorno;

2.3. examinar los métodos e instrumentos necesarios para la creación de contratos de gestión agroambiental;

2.4. contribuir al establecimiento de referencias técnicas y económicas en el marco de modos de producción respetuosos con el medio ambiente;

2.5. examinar los equilibrios agrosilvícolas;

2.6. experimentar la aplicación de los derechos patrimoniales a la producción sin ignorar las disposiciones legales vigentes en cada Estado miembro. Esta experimentación se realizará durante un período de tres años y dará lugar a una evaluación;

2.7. abordar de manera explícita la cuestión de los contratos de gestión con los propietarios de tierras;

2.8. experimentar el establecimiento de contratos a largo plazo con los agricultores y los silvicultores.

3. Que facilite la comunicación y las relaciones entre los paisajes protegidos a fin de acelerar la aplicación del quinto programa, habida cuenta del margen de maniobra regional, de acuerdo con el primer párrafo del artículo 3B, y la segunda frase del apartado 1 del artículo 4 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.

4. Que elabore un informe sobre cómo se ponen en práctica en los paisajes protegidos de Europa las recomendaciones del quinto programa sobre medio ambiente.

5. Que este informe se lleve a cabo con los entes territoriales encargados de la gestión de estos paisajes protegidos.

6. Que contribuya a la creación de un programa de formación destinado a los representantes locales y técnicos encargados de la gestión de estos paisajes protegidos.

Bruselas, el 12 de marzo de 1997.

El Presidente del Comité de las Regiones

Pasqual MARAGALL i MIRA

() DO n° L 206 de 22. 7. 1992, p. 7.

() DO n° L 103 de 25. 4. 1979, p. 1; DO n° L 115 de 8. 5. 1991, p. 41; DO n° L 164 de 30. 6. 1994, p. 9.

() DO n° C 34 de 3. 2. 1997, p. 8.

() DO n° L 208 de 24. 7. 1992, p. 1.

() DO n° L 181 de 1. 7. 1992, p. 12.

() DO n° L 215 de 30. 7. 1992, p. 85.

() DO n° L 193 de 31. 7. 1993, p. 44.

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