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Language: es
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# 51997IE0986

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre el tema «El impacto sobre las PYME de la disminución continua y generalizada de los fondos asignados a la IDT en la UE (a nivel comunitario y de los Estados miembros)»** 
  
*Diario Oficial n° C 355 de 21/11/1997 p. 0031*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre el tema «El impacto sobre las PYME de la disminución continua y generalizada de los fondos asignados a la IDT en la UE (a nivel comunitario y de los Estados miembros)»

(97/C 355/08)

El 19 de marzo de 1997, de conformidad con el apartado 3 del artículo 23 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre el tema «El impacto sobre las PYME de la disminución continua y generalizada de los fondos asignados a la IDT en la UE (a nivel comunitario y de los Estados miembros)».

La Sección de Energía, Asuntos Nucleares e Investigación, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 24 de julio de 1997 (Ponente: Sr. Malosse).

En su 348° Pleno (sesión del 1 de octubre de 1997), el Comité Económico y Social ha aprobado por 95 votos a favor y 1 abstención el presente Dictamen.

1. Resolución

El Comité Económico y Social:

1.1. consciente del papel fundamental del marco técnico y financiero de la IDT industrial para el crecimiento y el empleo en Europa,

1.2. consciente de que la inmensa mayoría de las empresas europeas son pequeñas, con frecuencia subcapitalizadas y sin capacidad para valorizar su potencial de innovación e investigación,

1.3. preocupado por la disminución continua y generalizada de los recursos humanos y de los fondos asignados a la IDT en la Unión Europea,

1.4. lamentando la ausencia de un verdadero mercado europeo de la innovación, ya que las principales acciones públicas se mantienen en los niveles regional o nacional y sólo tienen escasas repercusiones fuera de dicho contexto,

1.5. rechazando tanto las estériles políticas de «buena conciencia» como la generalización, bajo la denominación «PYME», de tipos de empresas radicalmente diferentes, así como la infravaloración del papel de las pequeñas empresas, cuando representan más de los dos tercios de los puestos de trabajo,

1.6. aprobando las intenciones manifestadas en la Cumbre europea de Amsterdam, celebrada los días 16 y 17 de junio de 1997, respecto al empleo, la competitividad y el crecimiento y, en particular, la instauración de una facilidad de financiación de proyectos de alta tecnología para las pequeñas y medianas empresas,

Recomienda:

1.7. adoptar un nuevo enfoque que establezca una distinción entre las pequeñas empresas con gran contenido tecnológico, las «precursoras» con capacidades sin utilizar en el ámbito de la investigación aplicada y los simples usuarios de productos finales de IDT, que constituyen la mayoría de las empresas,

1.8. elaborar un método que permita optimizar los recursos públicos y privados destinados a la investigación,

1.9. crear un verdadero mercado europeo de la innovación, con el fin de descompartimentar los dispositivos nacionales,

1.10. favorecer la orientación europea de las empresas, reforzando los instrumentos de asociación y adoptando un instrumento financiero que favorezca las empresas conjuntas en Europa,

1.11. estimular el potencial inexplotado de innovación, mediante el traslado de ingenieros-investigadores a las empresas y el fomento de la investigación cooperativa,

1.12. dar prioridad, a la hora de elaborar los programas comunitarios, a las necesidades de las pequeñas empresas con gran contenido tecnológico,

1.13. orientar los Fondos estructurales en favor de este enfoque, en aras de la cohesión económica y social.

2. Introducción

2.1. Las PYME constituyen más del 99,8 % de las empresas europeas, es decir, aproximadamente 15 millones, de acuerdo con criterios de tamaño (menos de 250 empleados), volumen de negocios (menos de 40 millones de ecus/año) e independencia (menos del 25 % del capital o de los derechos de voto en manos de una empresa grande o grupo). Asimismo, representan los dos tercios del empleo y de la actividad económica en la Unión Europea ().

2.1.1. Frente al aumento de la competencia y la internacionalización de las estrategias, como consecuencia de la creciente mundialización de la economía, las PYME se ven constreñidas a innovar. Ello significa, entre otras cosas, que deben tener acceso a las nuevas tecnologías o desarrollar ellas mismas las tecnologías que necesitan. Esta observación también es válida para las empresas de los sectores de actividades de carácter tradicional, para los que se ha comprobado y reconocido que la tecnología representa una ventaja competitiva decisiva.

2.2. Históricamente, siempre se ha puesto en evidencia la política comunitaria en favor de las PYME. Esta política se fundamenta en el Tratado, que fija el marco de esta política de empresa:

- el artículo 130 se refiere a la competitividad de la industria, y establece la adopción de medidas dirigidas a «fomentar un entorno favorable a la iniciativa y al desarrollo de las empresas en el conjunto de la Comunidad, y, en particular, de las pequeñas y medianas empresas». Se añade asimismo que habría que «favorecer un mejor aprovechamiento del potencial industrial de las políticas de innovación, de investigación y de desarrollo tecnológico»;

- el apartado 2 del artículo 130 F pone de manifiesto el apoyo a las PYME en «sus esfuerzos de investigación y de desarrollo tecnológico de alta calidad»;

- el título XIV del Tratado de la Unión Europea incluye una referencia explícita al objetivo de cohesión económica y social, con el fin de reducir las diferencias entre los niveles de desarrollo de las diferentes regiones y los retrasos de las regiones menos favorecidas.

2.3. Los programas comunitarios de investigación afirman, actualmente, que su objetivo es estar al servicio de los ciudadanos, del empleo y de la competitividad de la industria europea. Las PYME constituyen, a este respecto, «objetivos» prioritarios, y el acceso de las PYME a los programas de IDT es esencial, particularmente para el futuro de los programas comunitarios. Pese a varios intentos, la Comisión no ha conseguido realmente incrementar de forma satisfactoria la participación de las PYME en los programas comunitarios de IDT. Por lo tanto, si se quieren obtener resultados significativos, es necesario modificar radicalmente la concepción de estos programas. Esta observación se desprende claramente del informe del Grupo de expertos independientes sobre la evolución quinquenal de los programas marco de IDT de la Comunidad Europea (). Efectivamente, dichos expertos señalan que las PYME estarían más dispuestas a comprometerse si recibieran un mayor apoyo en cuestiones financieras y jurídicas relacionadas con la valorización de la investigación, especialmente en el ámbito de la propiedad intelectual. Asimismo, lamentan el retraso registrado por la cultura de empresa en Europa con relación a la existente en los Estados Unidos, que se caracteriza por la difusión y transferencia de tecnologías.

2.4. La intención del Comité al elaborar este dictamen de iniciativa es presentar propuestas a las instituciones de la Unión y a los Estados miembros para ofrecer a las empresas condiciones más favorables para integrar la investigación, acceder a las innovaciones y responder a los objetivos comunes de competitividad, crecimiento y empleo.

3. Disminución de los créditos de investigación y desarrollo de la Unión Europea

3.1. Según la Oficina Estadística de las Comunidades Europeas (fuente: EUROSTAT), la reducción de los créditos presupuestarios públicos de IDT de la Unión Europea de los Quince, expresada en precios constantes, empezó en 1991, y en 1993 sólo representaba el 0,9 % del PIB frente al 1 % en 1985. A título comparativo, los créditos presupuestarios públicos representan en Suecia y en Francia, respectivamente, el 1,30 % y el 1,27 % del PIB y, al final de la lista, el 0,34 % para Irlanda y el 0,21 % para Grecia.

3.1.1. Los gastos totales de Europa en IDT (1,91 % del PIB 1995) son inferiores en casi un tercio a los que se registran en los Estados Unidos (2,8 %) y en el Japón (3,1 %). La investigación industrial financiada por las empresas sigue siendo uno de los sectores en los que Europa sufre un retraso importante con relación a los Estados Unidos y el Japón (1 % del PIB comparado respectivamente con el 1,6 % y el 2,2 %).

3.1.2. Conviene asimismo destacar que el desarrollo de nuevos productos representa menos de la mitad de los gastos de IDT en Alemania y en Francia, mientras que los Estados Unidos y el Japón dedican a este gasto más del 60 %. Por otra parte, la proporción de los recursos humanos dedicada a la IDT es cada vez menos elevada. Los investigadores representan sólo el 0,42 % de la mano de obra, cuando en los Estados Unidos y el Japón este porcentaje es prácticamente el doble. Dicho porcentaje es tanto más preocupante cuanto que, proporcionalmente, hay tres veces más investigadores en las empresas norteamericanas y cuatro veces más en las empresas japonesas que en las europeas.

3.1.3. Esta situación se complica debido a que la crisis económica que afecta a Europa se prolonga y a que los créditos nacionales dedicados a la I+D en los Estados miembros han registrado una reducción significativa desde el principio de esta década.

3.2. En muchos Estados, incluidos los más grandes, es tal la escasez de la financiación que los programas de la Unión Europea parecen ser el último recurso para la supervivencia de equipos y laboratorios de investigación públicos y privados. En estas condiciones, se organiza una verdadera «caza» de los créditos comunitarios y aumenta inexorablemente el número de candidatos y de expedientes, lo que conduce a una selección cada vez más rigurosa y a una constante disminución de la proporción de resultados positivos que -cabe temer- se producirá en detrimento de estructuras peor «armadas», como las PYME.

3.2.1. Por otra parte, cabe observar el creciente peso de las grandes industrias en la determinación y selección de los temas de investigación financiados por el sector público. El funcionamiento de las «task forces» (grupos operativos) en la Comisión Europea es un ejemplo de ello, dado que se fijan prioridades correspondientes a las necesidades y deseos de los sectores de actividad más concentrados. Esta evolución no puede sino acentuar la marginación de las pequeñas empresas en la política europea de I+D.

4. Las PYME en Europa y sus problemas específicos

4.1. Por su número, su impacto en el empleo (66 % del empleo comunitario) y su representatividad en términos de activo neto (65 % en la Unión Europea), es probable que las PYME desempeñen un papel económico cada vez más importante. Sin embargo, no constituyen un grupo homogéneo, por lo que es imprescindible, en este contexto, clasificarlas en función de sus necesidades y de su capacidad en materia de IDT. Efectivamente, una definición única para las PYME carecería de sentido en este contexto y no permitiría sacar conclusiones operativas.

4.2. En su lugar, se propone distinguir tres categorías de empresas:

4.2.1. Las pequeñas empresas con gran contenido tecnológico

Aquellas que disponen de una capacidad de IDT firmemente establecida y que proporcionan o utilizan tecnologías. Son minoritarias y se estima que constituyen menos del 3 % del total. Una gran proporción de estas PYME participan en proyectos de investigación financiados por la Unión Europea.

4.2.1.1. Su principal desventaja radica en su tamaño y en sus medios de intervención para poder competir en igualdad de condiciones con grupos industriales importantes de dimensión internacional.

4.2.2. Las «precursoras», con capacidad de innovación inexplotada

Las empresas que cabe calificar de «precursoras» y que, aunque con características diferentes de la categoría anterior, tienen capacidad para desarrollar nuevos productos con contenido tecnológico. Se trata, en general, de las PYME más evolucionadas en su sector desde un punto de vista tecnológico y se considera que representan menos del 10 %.

4.2.2.1. Son capaces de identificar, definir y expresar necesidades en el ámbito de la IDT, pero deben recurrir a terceros para la ejecución de los trabajos de investigación, porque no disponen de capacidad suficiente en la materia.

4.2.2.2. Se les atribuye un papel esencial en la difusión y adaptación de la innovación tecnológica frente a sus homólogas de menor capacidad.

4.2.2.3. Aunque estas empresas encuentran a menudo soluciones (ayudas adecuadas a nivel nacional y regional), tienen crecientes necesidades de soluciones y de tecnologías que ningún interlocutor local puede satisfacer.

4.2.3. Los «usuarios» de productos finales de IDT

En tercer lugar están las empresas que se limitan a utilizar productos derivados de la investigación tecnológica. Representan la inmensa mayoría de las PYME europeas y sólo les interesan los productos finales de IDT. Estas empresas no son capaces de identificar sus propias necesidades en materia de tecnología y no invierten capital en proyectos tecnológicos de riesgo o rentables a largo plazo. Tampoco tienen medios para definir sus propias necesidades tecnológicas.

4.2.3.1. Sin un trabajo de fondo de sensibilización, preparación y acompañamiento, estas empresas nunca tendrán acceso a las oportunidades tecnológicas derivadas de los resultados de los programas de IDT.

4.3. Conviene añadir a esta clasificación tradicional, que apunta las diferentes necesidades y sensibilidad a la reducción de los medios de acceso a la IDT, un parámetro diferencial suplementario: la ubicación geográfica de las empresas situadas en zonas consideradas como objetivos prioritarios en lo referente a la cohesión económica y social. Hay que tener en cuenta que esta ubicación no sólo condiciona el nivel de riqueza, sino también el mayor alejamiento de los centros de recursos y, por ejemplo, de los centros de recursos tecnológicos.

5. La integración del desarrollo regional y de la política de investigación

5.1. Uno de los objetivos prioritarios de todas las políticas comunitarias desde el Tratado de Maastricht consiste en reducir los desfases económicos y tecnológicos. La política de IDT puede desarrollar un papel primordial en este proceso, teniendo en cuenta que las bases científicas constituyen el apoyo imprescindible para un crecimiento sostenible.

5.2. Sin embargo, se observa con frecuencia que los países y regiones menos favorecidos tienden a concentrar sus esfuerzos en los sectores con poca tecnología y con una gran necesidad de mano de obra. Se trata, pues, de apoyar la participación de estas regiones en actividades de IDT, para permitirles ampliar su capacidad científica y tecnológica.

5.3. En este proceso, las PYME desempeñan un papel fundamental: en estos países y regiones prioritarios necesitan una asistencia específica para acceder a las actividades de investigación e innovación tecnológica y serán tanto más sensibles a cualquier forma de acompañamiento dirigida a mejorar sus componentes tecnológicos.

6. Participación de las PYME Europeas en los programas comunitarios de investigación y desarrollo

6.1. Durante el período 1990-1994, se registraron 6 276 participaciones de PYME en proyectos de IDT financiados por el tercer Programa Marco. En 1995 (primer año del cuarto Programa Marco de I+D (PMID)), el número de participaciones ascendió a 4 625.

6.2. En 1995, más de un tercio de los participantes fueron empresas (37 %), menos de un tercio fueron universidades y centros de enseñanza superior (32 %), el 22 % fueron organismos de investigación y el 6 %, otros.

Tres de cada cinco empresas participantes (es decir, el 58 %) eran pequeñas o medianas empresas, de acuerdo con la definición comunitaria.

6.2.1. Esta tasa de participación de las PYME es particularmente elevada en los tres programas específicos siguientes: tecnologías industriales y de materiales, aplicaciones telemáticas y tecnologías de la información.

6.3. No obstante, cabe moderar el relativo optimismo suscitado por esta participación significativa de las PYME en el reciente PMID, habida cuenta de los siguientes elementos:

6.3.1. el escaso número de PYME participantes comparado con el número total de PYME en Europa, de lo que se deduce que la proporción es ínfima;

6.3.2. la referencia exclusiva a los criterios de definición comunitaria de la PYME que, en este contexto, parecen especialmente inadecuados;

6.3.3. la definición comunitaria no tiene en cuenta el sector de actividad: por ejemplo, una empresa de 250 trabajadores en el sector de la construcción y obras públicas puede considerarse como «mediana», mientras que una empresa del mismo tamaño en el sector de la talla del diamante es una multinacional;

6.3.4. en el conjunto de las zonas geográficas de Europa consideradas como objetivo prioritario, lo que significa que tienen problemas de reducción de actividades, la dimensión mediana de la PYME oscila, en el mejor de los casos, entre 30 y 50 trabajadores. Las empresas de más de 250 trabajadores deberían integrarse en una categoría diferente;

6.3.4.1. teniendo esto en cuenta, cabe lamentar que la definición comunitaria de la PYME no permita establecer una distinción suficientemente precisa e invalide parcialmente los datos estadísticos sobre las tasas de participación;

6.3.5. la participación de las PYME es generalmente modesta (primas de viabilidad, subcontratación en proyectos) con recursos financieros que, por lo general, no superan los 50 000 ecus por proyecto.

6.4. Sin embargo, si se tiene en cuenta más bien el aspecto cualitativo, a saber, las modalidades de participación de las PYME en los PMID, se observa una incidencia significativa de la aplicación de las medidas de fomento tecnológico para las PYME:

6.4.1. las primas exploratorias, que brindan a las PYME un apoyo financiero para poner en marcha proyectos (búsqueda de socios, análisis de mercado y de las oportunidades de innovación, estudios de viabilidad);

6.4.2. la investigación cooperativa, que permite a grupos de PYME con capacidades de investigación escasas o nulas y necesidades comunes encomendar trabajos de IDT a laboratorios universitarios o centros de investigación.

6.4.2.1. Es interesante señalar, por una parte, el interés de la fórmula para todos los programas y, por otra, la elevada proporción de PYME de pequeña dimensión (menos de 50 trabajadores) que se han beneficiado de este dispositivo, a razón del 63 % y el 48 % de los proyectos seleccionados.

6.5. Estos resultados demuestran, si fuera necesario:

6.5.1. el interés de las pequeñas empresas y su receptividad en el ámbito de la IDT, cuando los dispositivos establecidos están adaptados a sus exigencias específicas;

6.5.2. la necesidad de desarrollar un enfoque de IDT industrial diferenciado. En este contexto, no parece conveniente utilizar la definición comunitaria de la PYME, tanto en lo que respecta a la aplicación de los programas como al fomento del desarrollo de la IDT.

6.6. Es fundamental, en este contexto, la disminución de los créditos de investigación, dado que afecta en primer lugar a las PYME más frágiles, es decir, las que necesitan imperativamente una ayuda específica para integrar estratégicamente la IDT. A falta de un enfoque adaptado, se corre el riesgo de realizar investigación sin poder aprovecharse de ella.

6.7. Esta formula de la investigación cooperativa es pertinente sobre todo para la segunda categoría de PYME, es decir, las «precursoras»: pequeñas empresas con capacidad tecnológica inexplotada. La mayor parte del esfuerzo en favor de la participación industrial en el ámbito de la IDT debería ir dirigido a esta categoría. Sólo de esta forma se podrá tender hacia el objetivo principal, consistente en mejorar la competitividad y la capacidad de crecimiento de la economía europea.

7. Modalidades de un esfuerzo significativo

7.1. En el marco de la preparación del Quinto Programa Marco de I+D, el Comité consultivo de Investigación Científica y Técnica (CICT) de la Comunidad ha aprobado un informe sobre la participación de las PYME en las actividades de IDT, y ha tenido en cuenta el examen exhaustivo de los procedimientos de funcionamiento y la participación de las PYME, de conformidad con el Tercer y el Cuarto Programa Marco de I+D.

7.2. Los principales factores que se han incorporado a las recomendaciones de este informe son los siguientes:

- enfoque de abajo arriba para la evaluación de las necesidades reales de las PYME;

- solicitudes de propuestas continuas en vez de intermitentes;

- recurso a procedimientos en dos etapas y a preselecciones;

- facilidad de acceso a la información y a la asistencia necesaria para la preparación de las propuestas.

7.3. A la hora de elaborar estas recomendaciones, los redactores del informe han prestado especial atención a las dificultades registradas por las PYME en el ámbito de la innovación tecnológica, vistos los obstáculos que han tenido que afrontar las PYME en el pasado para participar en dichos programas:

- falta de acceso a la información;

- dificultades planteadas por la búsqueda de socios;

- limitaciones de tiempo;

- medios limitados de I+D propios;

- escasa capacidad para determinar las necesidades y proyectos de I+D.

7.4. Para las PYME, de forma más clara que para los grupos industriales, y, en particular, para las empresas de pequeña dimensión o situadas en zonas consideradas como objetivo prioritario, estas dificultades no pueden superarse sin un apoyo técnico y financiero comunitario específico, por lo que cabe preocuparse por la disminución de los fondos asignados a la IDT tanto por la Unión Europea como por los Estados miembros.

7.5. En consecuencia, sería necesario, a presupuesto constante, y, con más razón, en situación de recesión, ofrecer alternativas capaces de estructurar una acción horizontal de IDT en favor de las PYME de todas las categorías, con el fin de que:

7.5.1. en función de sus necesidades y de su capacidad de participación, se beneficien de la investigación comunitaria o estén realmente integradas en los programas y proyectos de IDT de la Unión Europea y de los Estados miembros;

7.5.2. puedan integrarse, en función de sus capacidades y potencial, en las redes de apoyo a la innovación e investigación de socios extranjeros de IDT.

7.6. Esta acción horizontal debe abarcar, en primer lugar, las acciones nacionales de IDT. Efectivamente, todavía no existe un mercado único de la innovación. Los programas nacionales o regionales de apoyo a la IDT y a la innovación están compartimentados, y sus resultados pocas veces se explotan fuera del contexto nacional o regional. En consecuencia, la descompartimentación de los programas nacionales, especialmente a nivel de la explotación de resultados y demostración, debe ser una prioridad para la Unión Europea.

7.7. Esta acción horizontal también debe basarse en un enfoque práctico específico, es decir, que hay que confrontar los deseos y necesidades de las empresas, en su diversidad, en vez de partir de una base preestablecida e intentar asociar a las empresas posteriormente, generalmente sin conseguirlo.

8. Propuestas del Comité económico y social

8.1. Acciones concretas

El Comité rechaza las declaraciones con frecuencia simbólicas en favor de las PYME y las acciones marginales que conducen a programas «gueto». Aboga, en cambio, por la realización de acciones concretas que tengan en cuenta las necesidades específicas de las diferentes categorías de empresas.

8.2. Simplificación de los procedimientos

De forma general, las empresas aspiran a programas de uso sencillo. Para las más pequeñas, la obligación, en los mecanismos comunitarios, de establecer colaboraciones europeas representa un gran obstáculo, debido a los problemas lingüísticos y culturales y a las dificultades de gestión que plantean.

8.3. Partir del análisis de las necesidades

Para determinar las prioridades tecnológicas, se deberá adoptar, en lo sucesivo, un enfoque de abajo arriba. Este enfoque implica escuchar las necesidades de todas las empresas, independientemente de su dimensión, a través de instituciones representativas. En cuanto a la gestión de los programas comunitarios, este enfoque requiere la creación de unidades de innovación/PYME encargadas de velar, para los principales programas, por la adecuación entre los programas y las necesidades.

8.4. Medidas de asistencia jurídica y financiera

En todos los niveles, desde el local hasta el comunitario, se pueden promover medidas específicas de asistencia jurídica y financiera. A partir de un enfoque tipológico preciso de las diferentes categorías de empresas, se trata de crear un entorno financiero, reglamentario y jurídico favorable para la innovación:

- mejora de la protección de los derechos de propiedad intelectual,

- reducción de los procedimientos administrativos y burocráticos,

- facilitación del acceso a las fuentes de financiación.

8.5. Ayudas que lleguen a las empresas

El Comité lamenta que, con demasiada frecuencia, las acciones «en favor de las PYME» sólo sirvan, en realidad, para favorecer el desarrollo de instituciones u órganos intermediarios. Por lo tanto, el Comité solicita que las empresas sean los verdaderos beneficiarios finales, aunque sea necesario recurrir a intermediarios. Estos últimos sólo deberían recibir ayudas en función del apoyo que brindan a las empresas.

8.6. Ventanillas de primera información y servicios especializados de difusión

Las empresas, sobre todo las más pequeñas, simples usuarias de productos finales de IDT, necesitan cierta orientación para acceder a la información tecnológica adecuada y a los diferentes programas. A este respecto, cabe establecer una distinción entre las ventanillas de primera información (como los «first stop-shops» de las Euroventanillas) y los servicios especializados de difusión de información tecnológica como, por ejemplo, los centros técnicos sectoriales, que requieren competencias técnicas especializadas.

8.7. Un mercado europeo de la innovación para los usuarios de productos finales de IDT

Para contribuir a una mayor competitividad de la economía europea, las empresas usuarias de tecnologías deben poder beneficiarse de los resultados de las investigaciones nacionales, comunitarias e internacionales. A tal fin, es necesario crear una verdadera red de difusión de la información científica y técnica, ya sea con acceso directo, por ejemplo, a través de Internet, o a través de agencias de información científica y técnica. La elaboración de un plan que recoja las acciones más pertinentes de IDT y valorización constituirá una valiosa ayuda para la comparación de resultados («benchmarking») y un instrumento de coordinación entre los programas de la Unión Europea y de los Estados miembros. La Unión Europea debe contribuir a descompartimentar las redes nacionales, mediante una política que favorezca el multilingüismo y una política activa de fomento de las acciones de alcance europeo.

8.8. Europeizar las empresas

La inmensa mayoría de las empresas de la Unión Europea sigue estando muy alejada de la realidad del mercado único. Ello se debe a su pequeña dimensión y a su escasa internacionalización. Al favorecer la cooperación entre pequeñas empresas europeas, la Unión Europea puede aportar una valiosa contribución en este ámbito. El Comité sugiere, más allá del simple establecimiento de contactos, la creación de un instrumento financiero inspirado en los programas exteriores JOP y ECIP, que, con el apoyo y la garantía de las redes bancarias, contribuirá (por ejemplo, validando su viabilidad) a la realización de proyectos comunes de empresas que deseen desarrollar nuevos productos.

8.9. Estimular la capacidad de innovación de los «precursores»

El instrumento financiero de cooperación ayudará considerablemente a los «precursores», o sea, a las empresas con una capacidad de investigación e innovación insuficientemente explotada.

Paralelamente, será necesario reforzar los dispositivos de investigación cooperativa, de acuerdo con el modelo comunitario «CRAFT» (). En este ámbito, se invitaría a los Estados miembros a promover un «Eureka» de investigación cooperativa, con ayuda de un dispositivo comunitario reforzado. Por otra parte, con el fin de compensar la insuficiencia de los recursos humanos asignados a la investigación en estas empresas y de valorizar los proyectos tecnológicos inexplotados, el Comité propone a la Unión Europea orientar prioritariamente el programa de formación y movilidad de los investigadores (FMI) hacia el traslado de ingenieros-investigadores a pequeñas o medianas empresas con capacidad tecnológica.

8.10. Apoyar a las pequeñas empresas con gran contenido tecnológico

Para dar una verdadera prioridad a estas empresas, es importante, en primer lugar, simplificar y facilitar el acceso de las mismas a los programas europeos, eximiéndolas de la obligación de una cooperación europea en casos debidamente justificados y con la perspectiva de una difusión de los resultados a nivel europeo. Estas empresas deberían estar representadas, prioritariamente, en grupos y unidades de concepción en las primeras fases de los programas. Por último, la Unión Europea debería favorecer su capitalización, adoptando iniciativas en favor del capital riesgo y del capital desarrollo mediante la comparación de resultados («benchmarking») y proyectos piloto para la conexión a la red.

8.11. Orientar los Fondos estructurales en favor de esta política

Dado que la cohesión económica y social se sitúa en el centro del proyecto comunitario, el Comité considera necesario dedicar parte de los considerables recursos de la Unión Europea a esta política, a través de los Fondos estructurales. Sin por ello menoscabar la competencia, deben crearse infraestructuras para favorecer a las regiones menos desarrolladas, la innovación y la IDT: centros de investigación, universidades científicas y técnicas, laboratorios, agencias de difusión de la información, etc. Para descompartimentar las políticas comunitarias de desarrollo regional, la Comisión debe estrechar los vínculos entre las acciones de cohesión y de política de IDT (por ejemplo, multiplicar las solicitudes de proyectos comunes).

Bruselas, el 1 de octubre de 1997.

El Presidente del Comité Económico y Social

Tom JENKINS

() Fuente: «Las empresas en Europa», cuarto informe 1996, Eurostat.

() Doc. COM(97) 149 final.

() Investigación encomendada conjuntamente por varias empresas a terceros: laboratorio, centro de investigación, otra empresa.

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