Source: EURLEX
Language: es
Format: md

|  |  |  |  |
| --- | --- | --- | --- |
| 27.3.2004 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | CE 78/708 |

---

(2004/C 78 E/0757)

PREGUNTA ESCRITA P-1266/03

de Caroline Lucas (Verts/ALE) a la Comisión

(27 de marzo de 2003)

Asunto:   ADPIC, UPOV y derechos de los agricultores

En sus acuerdos bilaterales de comercio, la UE casi siempre desea lograr que sus socios se adhieran a los tratados internacionales sobre la propiedad intelectual y acepten unas obligaciones más estrictas que los criterios vigentes en la actualidad. Un ejemplo al respecto es el empleo de lo que se denomina «ADPIC Plus», es decir, exigir a los socios comerciales que se adhieran a la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV de 1991), que aplica normas específicas relativas a los derechos sobre las variedades vegetales que van más allá de lo establecido en los ADPIC. El acuerdo UE-Líbano es el último ejemplo; aun cuando el Líbano no es todavía miembro de la OMC se le pide que se adhiera tanto a la UPOV como al acuerdo sobre los ADPIC en un plazo de cinco años.

En su documento estratégico de septiembre de 2002 sobre la revisión del artículo 27.3b de los ADPIC y la relación ADPIC/CDB, la Comisión indica que el artículo 27.3b prevé una protección efectiva específica de los derechos sobre las variedades vegetales, pero admite igualmente que, si bien el Convenio de la UPOV de 1991 cumple los criterios de eficacia del artículo 27.3b, también otras formas de protección podrían ser eficaces.

Además, en ese documento estratégico se indica que las exenciones para los agricultores (es decir, exenciones a los derechos sobre las variedades vegetales o patentes, de tal manera que los agricultores puedan almacenar, emplear, utilizar e intercambiar o vender semillas o variedades vegetales protegidas), de conformidad con el artículo 27.3b o el artículo 30 del acuerdo sobre los ADPIC, podrían estar justificadas en ciertos casos, algo que no es posible o está muy restringido en el marco de la UPOV de 1991.

¿Podría indicar la Comisión por qué en sus negociaciones bilaterales de comercio pretende alcanzar unos objetivos que impiden claramente aplicar unas normas más flexibles en materia de propiedad intelectual en el ámbito de las variedades vegetales, con arreglo a lo previsto, por ejemplo, en el acuerdo multilateral sobre los ADPIC?

Respuesta dada por Pascal Lamy en nombre de la Comisión

(30 de abril de 2003)

A través de su Comunicación (documento programático) de 17 de octubre de 2002[(1)](#ntr1-CE2004078ES.01070801-E0001), la Unión fue el primer miembro desarrollado de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que abordó de modo substancial, constructivo y sistemático la revisión de la letra b) del apartado 27 del artículo 3 del Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) y cuestiones conexas.

En particular, la Unión reconoció que la Convención UPOV no constituía el único modelo de protección sui generis posible para las variedades de plantas y abogó por una interpretación del Acuerdo ADPIC que previese exenciones para los agricultores. Este enfoque fue bien acogido por los países en desarrollo, tanto en el Consejo ADPIC como en el Comité de Comercio y Medio Ambiente.

Los acuerdos comerciales concluidos a nivel bilateral por la Unión incluyen una referencia a la Convención UPOV, ya sea a través de un compromiso para adherirse a la Convención UPOV o a través de una «cláusula del mayor empeño» (que, sin embargo, no constituye por sí misma una obligación). Estos compromisos forman parte de un paquete equilibrado de concesiones y compromisos mutuos, que no fueron «impuestos» sino aceptados libremente por el socio comercial.

Desde 2002, el enfoque de la Unión se ha ido ajustando para tener mejor en cuenta las preocupaciones de desarrollo: en las negociaciones bilaterales en curso, la Comisión propone, como alternativa a la Convención UPOV, que el socio comercial pueda igualmente aplicar otro sistema sui generis adecuado y efectivo para la protección de las variedades de plantas, de conformidad con lo dispuesto en la letra b) del apartado 27 del artículo 3 del Acuerdo ADPIC.

Según la Comisión, la Convención UPOV (en sus versiones de 1978 y 1991) ofrece un régimen de protección mucho más flexible que la protección de patentes, y por consiguiente, más adecuado a las especificidades de las variedades de las plantas (efectivamente, la Convención sirve como modelo para la legislación comunitaria y nacional en varios Estados miembros). En efecto, ciertos países en desarrollo, por ejemplo, México, Brasil y Argentina, se han adherido a la Convención UPOV sin haber asumido previamente ningún compromiso en un Acuerdo bilateral con la Unión.

En cuanto a las excepciones para los agricultores, la Convención UPOV prevé un «privilegio de los agricultores», que permite a éstos utilizar para fines de propagación, en su propio terreno, el producto de la cosecha que hubieran obtenido plantando en su propio terreno la variedad protegida.

Además, la Convención establece que los derechos de los agricultores no abarcan los actos realizados con carácter privado y para fines no comerciales: la Comisión considera que esta excepción cubre cualquier acto efectuado por los agricultores de subsistencia (cuyas actividades son, por definición, «no comerciales») con respecto a las variedades protegidas, incluido el trueque de simientes. De este modo, y por lo que respecta a los agricultores de subsistencia, la posibilidad de prever excepciones va mucho más allá del «privilegio de los agricultores».

Del mismo modo, la Convención prevé en muchos casos el cultivo libre de nuevas variedades a partir de variedades existentes (ya sea por empresas agrícolas o por los agricultores).

Por último, la adhesión a la Convención UPOV no es obstáculo para el establecimiento de otros regímenes de protección para las prácticas agrícolas tradicionales, los conocimientos tradicionales o las variedades que no se ajustan a los criterios establecidos en la Convención UPOV, así como la protección de los derechos de los agricultores tal como establece el Tratado Internacional sobre Recursos en Plantas Genéticas para la Alimentación y la Agricultura.

Además de las previstas en el documento de 1991 de la Convención UPOV, podrían establecerse y defenderse otras exenciones al amparo de la letra b) del apartado 27 del artículo 3 del Acuerdo ADPIC. Sin embargo, sería un error afirmar que la Convención UPOV no prevé um sistema flexible y exenciones para los agricultores.

Como tal, la Convención UPOV de 1991 prevé sin duda un sistema sui generis eficaz y flexible para la protección de variedades de plantas, pero podrían establecerse modelos alternativos que serían coherentes con el Acuerdo ADPIC siempre que ofrecieran una protección eficaz.

---

[Top](#document1)