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Language: es
Format: md

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# 51995AC1167

**DICTAMEN DEL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL sobre la situación económica en 1995: aspectos coyunturales y estructurales del empleo** 
  
*Diario Oficial n° C 018 de 22/01/1996 p. 0083*

  

Dictamen sobre la situación económica en 1995 : aspectos coyunturales y estructurales del empleo

(96/C 18/16)

El 30 de marzo de 1995, de conformidad con el párrafo segundo del artículo 23 del Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre la situación económica en 1995 : aspectos coyunturales y estructurales del empleo.

La Sección de Asuntos Económicos, Financieros y Monetarios, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 27 de septiembre de 1995 (Ponente : Sr. Ramaekers).

En su 329° Pleno (sesión del 26 de octubre de 1995), el Comité Económico y Social ha aprobado por mayoría, con 23 votos en contra y 40 abstenciones el siguiente dictamen.

1. Introducción

1.1. La reducción del desempleo se presenta, en este final de siglo, como el principal reto que deben afrontar las economías europeas. El problema, que comenzó a raíz de la primera crisis del petróleo de finales de 1973, no ha dejado de agravarse, pasando del 3 % de la población activa europea a más del 11 % en 1994. Además de suponer una infrautilización de los medios de producción y un despilfarro de los recursos humanos, el desempleo representa hoy día una amenaza para la cohesión del modelo social europeo y para la estabilidad de las estructuras democráticas. En consecuencia, pone en peligro el éxito del mercado interior y, a la larga, la realización de la Unión Económica y Monetaria.

1.2. La evolución del desempleo es resultado de la conjunción de múltiples influencias de carácter sociodemográfico, tecnológico y económico que actúan sobre la evolución de la población activa y la capacidad del crecimiento para crear puestos de trabajo. A este respecto, y dejando a un lado la racionalización y modernización del aparato productivo observada en muchos sectores y la consiguiente infrautilización de los recursos humanos -sin que se creen en otros sectores los puestos compensatorios necesarios para absorber el desempleo-, las causas de la situación actual deben buscarse en una insuficiente propensión a invertir en capital de producción creador de empleo.

1.3. A pesar de que las perspectivas económicas son favorables para los próximos años, es posible que el desempleo comunitario se estabilice en niveles demasiado elevados : si la recuperación económica evoluciona de acuerdo con las previsiones, el componente cíclico del paro, estimado en un 2 % de la población activa, se absorberá en dos años. En otras palabras, en 1997, el 9 % de la población activa de la Comunidad seguirá sin un puesto de trabajo.

1.4. Por consiguiente, la estrategia económica y social fijada en el Libro blanco e incluida en las « orientaciones generales para las políticas económicas de los Estados miembros y de la Comunidad » sigue teniendo plena vigencia. La reducción significativa del desempleo de aquí al año 2000 requiere un crecimiento a medio plazo no inflacionista basado en un marco macroeconómico saneado y estable impulsado por la inversión. De forma complementaria, deberán aplicarse reformas estructurales destinadas a aumentar el potencial de crecimiento endógeno de las economías comunitarias y a mejorar el funcionamiento del mercado laboral para generar un modelo de crecimiento con una mayor intensidad de empleo.

1.5. El Comité se felicita por las decisiones del Consejo Europeo de Essen, de diciembre de 1994, que reflejaron la voluntad de dar prioridad a la lucha contra el desempleo al definir los principios generales de un plan de acción para fomentar el empleo. Asimismo, pide a los Estados miembros que concreten lo antes posible, en su programa de acción plurianual de lucha contra el desempleo, sus objetivos respecto de los cinco pilares de la reforma estructural definida en Essen. El procedimiento de supervisión multilateral de la evolución económica y de las políticas de empleo en la Unión -propuesto por la Comisión al Consejo () con arreglo al artículo 103 del Tratado- hará posible incrementar la eficacia de las políticas aplicadas actualmente, así como su coherencia global, y convertir el empleo en el elemento central de la política económica europea. En esta óptica, el Comité respalda la propuesta de la Comisión () de adoptar un nuevo enfoque que favorezca una colaboración más estrecha entre la Comisión y los Estados miembros en materia de análisis, investigación, cooperación y acción en el ámbito del empleo y del mercado de trabajo.

1.6. Por lo demás, la reducción del paro dependerá de que el crecimiento económico mundial continúe y se propague. A este respecto, las últimas turbulencias en los mercados de divisas ponen de relieve la necesidad de una mejor cooperación internacional en lo que se refiere a las políticas económicas y a los intercambios comerciales. Dada la liberalización de los intercambios y de los flujos de inversión, sólo la cooperación internacional permitirá lograr un crecimiento duradero y generador de empleo. Las políticas no cooperadoras sólo favorecen a los especuladores, debilitan los instrumentos de la política económica y frenan el crecimiento.

1.6.1. Por consiguiente, hay que reforzar el sistema de comercio abierto y hallar rápidamente, en el marco de la Organización Mundial del Comercio, soluciones para aliviar las tensiones comerciales concretas. En especial, conviene frenar las tendencias a realizar intervenciones unilaterales e intercambios bilaterales discriminatorios, todavía demasiado frecuentes, y lograr la apertura de los mercados nacionales.

1.6.2. En cuanto a los mercados financieros, debe reforzarse el sistema de supervisión multilateral, así como lograr una mayor transparencia sobre la situación financiera de los operadores privados y públicos, con el fin de prevenir las crisis y mejorar la eficacia de los sistemas financieros. Por último, hay que crear mecanismos de financiación urgente destinados a estabilizar la situación económica de países abocados a crisis financieras. Con tal fin, el G7, reunido del 15 al 17 de junio de 1995 en Halifax, confió al FMI la labor de detectar crisis financieras potenciales y decidió aumentar su fondo de intervención de urgencia hasta 50 millones de dólares.

1.7. A escala europea, las crisis monetarias han demostrado que la realización de la Unión Económica y Monetaria -aunque no constituye una garantía contra las turbulencias a nivel mundial- es la mejor vía para garantizar a la larga a los países de la Comunidad un crecimiento fuerte, estable y duradero.

1.7.1. A este respecto, el Comité Económico y Social solicita una mayor cooperación monetaria y pide a los Estados miembros que apliquen políticas que permitan cumplir los criterios necesarios para pasar sin dificultad a la fase final de la Unión Monetaria. No obstante, dicha cooperación monetaria está condicionada por la fijación dentro del SME de paridades que reflejen correctamente las situaciones económicas relativas de los diferentes Estados miembros.

1.7.2. Aunque es cierto que la viabilidad del mercado único exige la creación de una moneda única, el Comité previene sin embargo contra el efecto deflacionista de las políticas monetarias y presupuestarias rigurosas que acompañan el proceso de convergencia. Dicho efecto debería compensarse mediante la pronta aplicación de los programas de inversión identificados como prioritarios en la Cumbre de Essen.

2. Coyuntura y políticas macroeconómicas

2.1. Desde la publicación, a finales de 1994, del « Informe Económico Anual 1995 » de la Comisión (), la coyuntura a nivel internacional y comunitario ha variado de forma significativa, confirmándose en la práctica los temores del Comité Económico y Social. En su dictamen de 30 de marzo de 1995 sobre dicho Informe (), el Comité moderaba el optimismo de la Comisión y destacaba que no existían las condiciones necesarias para un crecimiento sostenido en 1995 y 1996. En particular hacía hincapié en las repercusiones de las crisis monetarias en la componente exterior del crecimiento en Europa y en las incertidumbres relativas al dinamismo de la componente interior, en particular el consumo de las economías domésticas, que debía compensar la ralentización de la demanda exterior, motor del crecimiento hasta la fecha.

2.2. Las turbulencias monetarias que agitaron los mercados de divisas han debilitado efectivamente el ritmo de crecimiento en Europa y entrañan el peligro de desintegrar el mercado único. Sin embargo, la OCDE al justificar la revisión a la baja de sus previsiones de crecimiento, señala sobre todo el hecho de que el consumo ha aumentado menos de lo previsto, por encima del efecto de los desórdenes monetarios.

2.3. Aunque la Comisión y la OCDE sólo prevén una pequeña desaceleración del crecimiento económico en 1996, el Comité Económico y Social considera que la situación económica actual es preocupante por varios motivos :

- Ante todo, las presiones sobre determinadas monedas que participan en el SME parecen estar relacionadas con la pérdida de confianza de los mercados en las políticas económicas aplicadas, en especial la falta de credibilidad de los programas de ajuste presupuestario y de los objetivos de baja inflación.

- El comportamiento de los mercados de divisas también ha puesto de relieve la falta de coordinación de las políticas económicas a nivel europeo e internacional. A escala europea, es necesario que los Estados miembros consideren su política de tipos de cambio como un problema de interés común.

2.4. La consecuencia más preocupante de estas turbulencias para la economía europea es que pueden generar un ciclo de crecimiento demasiado corto para estimular de modo sostenido el empleo. Por consiguiente, ante esta coyuntura, el Comité Económico y Social considera que la política económica debe orientarse de forma prioritaria a prevenir todo acontecimiento que ponga en peligro la continuación del proceso de crecimiento y de creación de puestos de trabajo.

2.4.1. En materia presupuestaria, el Comité Económico y Social se muestra de acuerdo con las orientaciones generales para las políticas económicas de los Estados miembros y de la Comunidad y pide que se consolide la credibilidad de las políticas presupuestarias, especialmente en los Estados miembros cuyas monedas se han depreciado. En dichos países, la política presupuestaria debe ayudar a calmar las tensiones inflacionistas y reducir la inestabilidad de los tipos de cambio para crear las condiciones que permitan reducir los tipos de interés reales a corto y largo plazo y fomentar de esta forma la inversión y el empleo. No obstante, el Comité Económico y Social sigue estando convencido de que a medio plazo la credibilidad de las políticas de saneamiento, y en general el cumplimiento de los criterios de Maastricht, están condicionados por el grado de convergencia real de las economías de los Estados miembros : la mejora de los resultados económicos y la reducción del paro permitirían que los mercados financieros tuvieran más fe en la voluntad política de determinados Estados miembros de realizar los ajustes necesarios para pasar a la tercera fase de la UEM.

2.4.2. El Comité Económico y Social reitera su llamamiento a los gobiernos de los Estados miembros para que aprovechen la ocasión brindada por un crecimiento económico sostenido y una reducción de los tipos de interés reales a largo plazo para realizar los ajustes presupuestarios estructurales necesarios con el fin de lograr niveles de deuda aceptables a medio plazo. Los esfuerzos de reducción de los déficit estructurales se soportarán mejor si se realizan durante la fase de expansión de la actividad económica, aun cuando durante tales períodos los efectos automáticos de reducción de los déficit reducen los incentivos para actuar de tal forma.

2.4.3. El Comité Económico y Social insiste en que dichos saneamientos sean socialmente equilibrados. En el esfuerzo de saneamiento deben participar todos los niveles de renta, y los más desfavorecidos deben gozar de protección. Además, los esfuerzos de saneamiento no deben poner en peligro los niveles de protección social. Por otra parte, el Comité reconoce la necesidad de adaptar el funcionamiento de los sistemas de protección social a la nueva situación demográfica, tecnológica y económica, con el fin de garantizar a todos la seguridad de los medios de existencia y evitar la ruptura de solidaridades esenciales para la cohesión social. En concreto, el deterioro del equilibrio demográfico y el carácter endémico del desempleo en masa han puesto de relieve la dificultad de mantener los modelos de solidaridad financiados exclusivamente con el trabajo. Deberán hallarse fuentes alternativas de financiación, objetivo que, en el contexto europeo de integración económica y social, exige una mejor coordinación de la política social y fiscal.

2.5. El Comité Económico y Social estima que la dosificación de las políticas económicas debe tener en cuenta la situación específica de cada país.

2.5.1. A este respecto, el Comité Económico y Social considera satisfactorio el descenso generalizado de los tipos de interés en los países cuya moneda se ha apreciado y donde los riesgos de inflación han disminuido. En efecto, estos países deben aprovechar el margen de maniobra de que disponen para fomentar el crecimiento y facilitar de esta forma la reducción de los déficit presupuestarios y del paro. Si la bajada de los tipos de interés a corto plazo se realiza de forma progresiva y ordenada, la política monetaria no se ve perjudicada y el valor externo de la moneda incluso puede salir reforzado.

2.5.2. Asimismo, en el contexto actual, la evolución de la renta real disponible debería permitir -sin detrimento de la rentabilidad de las inversiones- dar solvencia a la demanda de consumo de las familias y, a su vez, favorecer el crecimiento y la creación de empleo. En efecto, es evidente que en estos países, en los que los tipos de interés reales a largo plazo se han relajado de forma considerable y cuyas empresas cuentan con una importante capacidad de autofinanciación, la decisión de invertir se basará fundamentalmente en las perspectivas de evolución de la demanda, en especial la de los consumidores.

2.5.3. Por lo tanto, a corto plazo las políticas más expansivas de los países con moneda estable deberán compensar y facilitar las políticas restrictivas orientadas de forma clara a reducir las tensiones inflacionistas de los países cuyas monedas se han depreciado. Es cierto que en la situación actual estos últimos países se benefician en gran medida de la devaluación de sus monedas (productos básicos, acero, bienes manufacturados, turismo, etc.), por lo que será difícil persuadirlos de que cambien de rumbo. Pero hay que convencerse de que la dosificación de las políticas macroeconómicas en función de las situaciones propias de los Estados miembros debería culminar en un equilibrio que garantice el nivel de crecimiento a medio plazo de la actividad económica europea y facilite los esfuerzos de ajuste necesarios para pasar a la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria.

2.6. Por último, el Comité Económico y Social se muestra de acuerdo con las conclusiones del informe de la Comisión Temporal para el Empleo del Parlamento Europeo sobre « una estrategia coherente del empleo para la Unión Europea » (ponente : Sr. Ken Coates) e insiste en la necesidad de compensar los efectos deflacionistas derivados del cumplimiento de los criterios de Maastricht mediante la ampliación de los instrumentos financieros de la Unión, en particular el Fondo Europeo de Inversiones, para aplicar una política de inversiones destinada a reforzar la competitividad de la economía europea y crear empleos a largo plazo.

3. El empleo en europa : situación y perspectivas

3.1. Durante el período de 1991 a 1994 la Unión Europea perdió la mitad de los 10 millones de empleos creados entre 1985 y 1990. Nunca desde la Segunda Guerra Mundial había conocido Europa una pérdida de puestos de trabajo tan enorme : a pesar de la desaceleración del crecimiento de la población activa durante dicho período -debido a la prolongación del ciclo educativo, a las políticas en favor de la jubilación anticipada y al aumento del número de parados « desanimados »-, la tasa de paro comunitaria alcanzó la cifra récord del 11,2 % de la población activa en 1994.

3.2. En su dictamen sobre el « Informe Económico Anual 1995 », el Comité Económico y Social hacía hincapié en la situación estacionaria del mercado de trabajo, a pesar de la mejora continuada de la coyuntura desde finales de 1993. En efecto, la situación en el mercado de trabajo se estabilizó a mediados de 1994 y la tasa de desempleo se ha mantenido más o menos estable desde entonces, variando entre un 11 % en abril y un 10,7 % en julio de 1995, esto es, un porcentaje ligeramente inferior al nivel histórico alcanzado en la primavera de 1994. Esta cifra se explica en parte por el aumento de la tasa de actividad durante los meses siguientes a la reanudación de la creación neta de empleos en el mercado de trabajo. El fenómeno va acompañado de un aumento del volumen de la población activa que limita así el efecto de la creación de empleo sobre las cifras de paro.

3.3. En efecto, puede decirse que la capacidad de la economía comunitaria de trasformar la recuperación en puestos de trabajo no se ha modificado de forma considerable durante los últimos veinte años. Con un crecimiento anual medio de la productividad estimado en un 2 % y un crecimiento del PIB comunitario del orden de un 3 %, la Comisión prevé que durante estos dos años el empleo aumente a un ritmo de alrededor del 1 % anual, lo que supone una creación neta de unos tres millones de puestos de trabajo durante dicho período. Dado que la mitad de los puestos creados será absorbida por el aumento de la población activa, la recuperación deberá permitir que alrededor de 1,6 millón de desempleados encuentre un empleo, lo que supondrá un descenso del paro del 11,2 % en 1994 al 10,1 % en 1996.

3.4. Estos valores medios ocultan situaciones muy diferentes en función del país, la edad y el sexo e incluso la cualificación. Así, la tasa de desempleo varía del 24 % en España y el 18 % en Finlandia a menos del 4 % en Austria y Luxemburgo, donde el desempleo tiene un carácter atípico; a su vez las cifras nacionales esconden diferencias importantes entre las regiones. Por otra parte, el 12,9 % de las mujeres en edad laboral carece de empleo, frente al 9,7 % de los hombres. Asimismo, más del 20 % de los jóvenes entre 18 y 25 años no trabaja, también con diferencias muy claras entre los países : la tasa de paro entre los jóvenes es apenas superior a la media nacional en Alemania (un 8,6 % frente a un 8,4 % de media), mientras que en España es del doble (un 45 % frente a un 24,1 %).

3.5. El Comité es consciente de que las comparaciones entre Estados miembros deben interpretarse con prudencia. En efecto, las estadísticas no pueden tener en cuenta la importancia de comportamientos nacionales como el porcentaje de trabajadores « desanimados » que ya no figuran en las listas de desempleo, el número de personas que sólo trabajan media jornada contra su voluntad, o incluso el efecto disuasivo de los sistemas fiscales y jurídicos de determinados Estados miembros sobre el trabajo de las mujeres casadas. No obstante, estas situaciones tan dispares ponen de relieve la necesidad de que los Estados comunitarios apliquen medidas adaptadas a las características de su sistema de empleo y a la estructura del paro (sectores de actividad y población afectados), si quieren reducir el desempleo de forma significativa.

3.6. Por último, cabe señalar que las estadísticas nacionales no reflejan las diferencias regionales, a menudo muy pronunciadas : en Italia, la tasa de paro alcanza el 7 % de la población activa en el norte y el 20 % en el sur; y en los nuevos estados federados alemanes, el desempleo se sitúa a veces entre el 15 y el 20 % de la población activa.

4. Las políticas estructurales de lucha contra el paro

4.1. El apoyo a la inversión, el refuerzo de la competitividad y la ayuda a las PYME

4.1.1. La vuelta a la utilización de las capacidades de producción existentes de aquí al año 1997 permitirá, como máximo, absorber el componente cíclico del desempleo, estimado en un 2 % de la población activa. Por consiguiente, el crecimiento, con ser necesario, no será suficiente para alcanzar el objetivo fijado en el Libro Blanco : crear los 15 millones de puestos de trabajo necesarios para reducir a la mitad las cifras de desempleo en el año 2000. La reducción del desempleo « clásico », cifrado en un 9 % de la población activa, requerirá la creación de nuevos puestos de trabajo mediante el aumento de las capacidades de producción.

4.1.2. Por lo tanto, la política macroeconómica debe propiciar un entorno favorable para las inversiones innovadoras y creadoras de empleo, esforzándose por garantizar su rentabilidad pero sin impedir un crecimiento suficiente de la demanda final con el fin de crear el clima de confianza que necesita la inversión.

4.1.3. A más largo plazo, la política industrial debe realizar las reformas estructurales que refuercen el potencial endógeno de crecimiento de la economía europea. Desde este punto de vista, el Comité considera que debe acelerarse la ejecución de los programas de inversión prioritarios aprobados en Essen. Por otra parte, deben fomentarse las industrias innovadoras que invierten en sectores emergentes de alta tecnología. A este respecto, el Comité toma nota de la voluntad del Consejo de actuar con rapidez respecto del plan de acción relativo a la sociedad de la información. El Comité subraya con insistencia la necesidad de desarrollar proyectos especiales que permitan a las PYME acceder a las nuevas fuentes de información. Asimismo, en el contexto de las autopistas de la información, es importante que las acciones de la Unión Europea a favor de las PYME se sitúen en el marco de las iniciativas emprendidas por el G-7. Habida cuenta de que todavía no se han concretado los aspectos jurídicos relativos a la difusión de información y de datos a través de las autopistas de la información, el Comité aprueba la iniciativa de la Comisión de fomentar un debate sobre, por ejemplo, los derechos de la propiedad intelectual en el contexto de las autopistas de la información, a partir de un Libro Verde elaborado recientemente.

4.1.4. Aunque el Comité Económico y Social respalda la aplicación de medidas estructurales que incrementen las fuerzas de crecimiento endógenas de la Comunidad, también destaca que los avances tecnológicos son una condición necesaria pero no suficiente a largo plazo para mantener el crecimiento y el empleo. El refuerzo de la competencia y de la flexibilidad de los mercados, necesario para permitir la redistribución del aumento de productividad entre los sectores y financiar la creación de empleo en los sectores con productividad baja, deberá ser socialmente aceptable. En ese sentido, el refuerzo de los mecanismos de mercado debería completarse mediante un diálogo social. Por otra parte, tal como se precisaba en el Libro Blanco, no habrá que limitarse únicamente al « cómo producir »: « ... estos progresos [técnicos] ofrecen oportunidades de crecimiento y de empleo. A condición de [...] satisfacer las necesidades nacidas de las convulsiones de la vida social, de la vida familiar, de la civilización urbana y de nuevos modos de consumo... »

4.1.5. Por último, las PYME ofrecen un potencial de crecimiento y de creación de empleo que hay que aprovechar, especialmente con medidas fiscales destinadas a favorecer su creación, desarrollo y transmisión, reducir las cargas administrativas y facilitar su participación en los programas de formación e investigación. En consecuencia, el Comité se felicita de que el Consejo haya pedido a la Comisión que elabore un informe sobre las políticas aplicadas actualmente al respecto y sobre los medios necesarios para mejorar su eficacia (). En este sentido, el Comité observa que, debido precisamente al radio de acción local de las PYME y a que los Estados miembros todavía disponen de importantes competencias en materia de fiscalidad y de requisitos administrativos, los Estados miembros y las autoridades locales son las primeras instancias que deben contribuir al fomento de las PYME. Por su parte, la Comisión deberá encargarse de difundir prácticas óptimas e impedir la creación de trámites adicionales.

4.2. Políticas del mercado de trabajo

4.2.1. Un proceso de crecimiento pujante a medio plazo, respaldado por las inversiones y el aumento de la competitividad, no permitirá reducir la parte estructural del desempleo clásico debida a la no adecuación de una parte de la mano de obra a los nuevos puestos creados.

4.2.2. Por consiguiente, junto con las políticas de apoyo de la inversión material en sectores con gran potencial de crecimiento, la política industrial también debe fomentar la inversión inmaterial para mejorar la cualificación de la mano de obra : más exactamente, hay que mejorar la relación entre la oferta y la demanda en materia de formación profesional para satisfacer las necesidades específicas de la economía. Asimismo, debe fomentarse la formación continua y la mejora de las cualificaciones de los trabajadores. Es preciso crear pasarelas entre los centros de formación y las empresas y potenciar la formación continua y el aprendizaje en la empresa mediante incentivos fiscales y parafiscales. Por otro lado, el aprendizaje industrial, así como la formación inicial y continua en alternancia, hacen posible un acceso inmediato al mundo laboral, independientemente del nivel de cualificación.

4.2.3. Estas políticas destinadas a reforzar el potencial humano se inscriben en una perspectiva a largo plazo : tal como precisa la Comisión, se trata de corregir la falta de adecuación de los sistemas de educación y de formación actuales para hacer frente al problema de la competitividad a largo plazo. Sin embargo, el desempleo es una realidad inmediata, por lo que es necesario poner en práctica medidas de efectos rápidos y perceptibles contra la destrucción de empleos para devolver la confianza al ciudadano.

4.2.4. En consecuencia, las medidas destinadas a aumentar la intensidad de empleos del crecimiento se inscriben en una lógica a más corto plazo. En esta perspectiva, el Consejo Europeo de Essen determinó tres campos de acción : reducción de los costes laborales indirectos, reducción y reorganización del tiempo de trabajo junto con el desarrollo del trabajo a tiempo parcial, y desarrollo de nuevos yacimientos de empleo.

4.2.4.1. Hoy día, la reducción de los costes no salariales de la mano de obra para fomentar la contratación es una medida muy utilizada en los países de la Comunidad. Se basa en la observación de que el elevado coste de la mano de obra incita a las empresas expuestas a la competencia internacional a trasladar la producción a economías con bajos niveles salariales o a sustituir el trabajo por capital. Las medidas de reducción de los costes laborales afectan en general a los trabajadores no cualificados, que son los más expuestos a los dos problemas mencionados. Con el fin de evitar la ampliación hacia abajo de la jerarquía salarial, se reduce el coste de los empleos no cualificados mediante exención de las cotizaciones sociales. Estas medidas se han generalizado hoy día, pero plantean algunos interrogantes.

4.2.4.1.1. En primer lugar, la reducción de las exacciones obligatorias que gravan las remuneraciones del trabajo no debe poner en peligro los niveles de protección social. Será necesario sustituir el modelo de financiación basado en los salarios por otro más amplio cuyas repercusiones para la competitividad, el crecimiento y el propio empleo habrá que evaluar. El Comité Económico y Social observa que la tendencia general en la Comunidad consiste en compensar la reducción de las cotizaciones sociales con un aumento de la fiscalidad indirecta, en especial el IVA. Si bien el IVA presenta la doble ventaja de que es deducible en la exportación y de que es más fácil de aplicar en cada país porque es menos perceptible que los impuestos directos, no hay que olvidar que grava más a las familias modestas, que sienten mucho más las repercusiones debido al encarecimiento de los bienes y mercancías de primera necesidad; y más aún si se trata de familias numerosas, desempleados o personas que ganan lo mínimo para subsistir. Por otra parte, el IVA se repercute directamente en los precios, con lo que se corre el riesgo de que aumente la inflación, con consecuencias en el plano monetario y los tipos de interés. Además, las reivindicaciones salariales destinadas a compensar la pérdida de poder adquisitivo pueden neutralizar a medio plazo el descenso del coste del trabajo.

4.2.4.1.2. En segundo lugar, no está claro que una reducción del coste del trabajo induzca una creación de empleos considerable, ni a corto ni a largo plazo. La sustitución del hombre por máquinas constituye una tendencia a largo plazo derivada del progreso técnico y acentuada por una competencia cada vez más intensa. Si bien es probable que el coste del trabajo ha contribuido a acelerar este proceso, no es seguro que su reducción logrará frenarlo. Por otra parte, a corto plazo, las medidas específicas de reducción de las cargas sociales conllevan el riesgo de un « efecto de sustitución », lo que disminuye su rendimiento en términos de creación neta de empleos.

4.2.4.2. El Comité Económico y Social considera que las ganancias de productividad deben destinarse prioritariamente a la creación de empleo. A este respecto, la reducción y redistribución del tiempo de trabajo constituyen una vía para aumentar el contenido en empleos del crecimiento, siempre que representen una mejora real de la calidad de vida de los trabajadores y no acarree costes adicionales para las empresas (). Desde este punto de vista, la gestión del tiempo de trabajo debe concebirse como un instrumento para lograr una mejor adecuación entre, por una parte, las aspiraciones de los trabajadores de conciliar mejor la vida profesional, social y familiar y, por otra, las exigencias de competitividad de las empresas.

4.2.4.2.1. En algunos sectores puede pensarse que la reducción del tiempo de trabajo, la reorganización de los horarios, el aumento de utilización de las capacidades y la reducción de las cotizaciones sociales proporcionan un amplio margen de maniobra para la negociación. El Comité Económico y Social estima que una política de reducción del tiempo de trabajo con contrataciones compensatorias constituye un camino para obtener resultados consensuales favorables al empleo.

4.2.4.2.2. El Comité Económico y Social observa que en varios países europeos, desde principios de los años 80, el reparto del tiempo de trabajo se ha llevado a cabo casi exclusivamente mediante el desarrollo del trabajo a tiempo parcial y que la duración de la jornada laboral se mantiene estable para los que tienen un trabajo a tiempo completo. No obstante, el trabajo a tiempo parcial es esencialmente femenino, se concentra en el sector de servicios y se limita a empleos poco cualificados y mal pagados. Además, el trabajo a tiempo parcial y las demás formas de contratación atípicas, como el trabajo temporal, presentan vacíos en cuanto a la protección social y suelen caracterizarse por una gran inestabilidad y flexibilidad y la ausencia de perspectivas de promoción. El Comité Económico y Social desea que se libere al trabajo a tiempo parcial de su imagen de « trabajo de segunda »; con tal fin, debe mejorarse el estatuto social del trabajador a tiempo parcial para eliminar toda forma de penalización por la elección de este tipo de trabajo. En particular, debe elaborarse un estatuto de seguridad social a régimen completo para los trabajadores a tiempo parcial. Por otra parte, los regímenes del seguro de desempleo deberían garantizar a los desempleados a tiempo completo que elijan trabajar a tiempo parcial un sueldo superior al subsidio de paro. Asimismo, las políticas encaminadas a favorecer la redistribución del trabajo mediante el fomento del trabajo a tiempo parcial deberán incluir incentivos tanto para los empresarios como para los trabajadores, con el fin de que este tipo de trabajo sea realmente « elegido » y no « forzado ». Estas políticas deberían respaldarse con campañas de información dirigidas al público en general.

4.2.4.2.3. En varios países europeos, y sobre todo en el sector público, se han experimentado también los sistemas de interrupción de la carrera profesional con contrataciones compensatorias. Sería conveniente ampliar las posibilidades de los sistemas actuales de interrupción de la carrera profesional, especialmente en el sector privado, instaurando por ejemplo nuevas formas de interrupción a tiempo parcial o prolongando la duración máxima de ésta. No obstante, es necesario que estos sistemas no acarreen costes adicionales a las empresas. En caso de obligación de sustitución por un desempleado, una parte del subsidio de desempleo ahorrado podría utilizarse para conceder un estímulo al empresario, con el fin de compensar los gastos adicionales derivados de la integración de nuevos trabajadores, y fomentar este tipo de fórmula de redistribución del tiempo de trabajo.

4.2.4.2.4. Por último, los sistemas de organización del final de la vida profesional, o sistemas de jubilación gradual, pueden servir para combinar redistribución del trabajo y formación de trabajadores jóvenes. En efecto, en los últimos estudios de la Organización Internacional del Trabajo se pone de relieve el coste y la ineficacia, desde el punto de vista de la creación de empleo, de la jubilación anticipada de jornada completa, dado que los puestos así liberados no pueden ser ocupados por jóvenes parados sin cualificación. Para resolver este problema puede idearse un sistema en el que la jubilación anticipada a media jornada esté condicionada a la contratación de un joven desempleado a tiempo parcial. Durante el tiempo necesario para transferir los conocimientos y el saber hacer, los poderes públicos se harían cargo de los costes adicionales que supone para la empresa sustituir a un trabajador con jornada completa por dos con media jornada.

4.2.4.3. El desarrollo de servicios muy intensivos en empleos, en sectores no sometidos a la competencia internacional, constituye otro planteamiento interesante. Como consecuencia de la evolución de los modos de vida, de los cambios demográficos, del aumento de las tasas de participación, etc., han surgido nuevas necesidades sociales que aún no han sido satisfechas : servicios de guardería para niños enfermos, acompañamiento sanitario y social de las personas mayores, asistencia a jóvenes en dificultad, seguimiento escolar diario de los alumnos, protección del medio ambiente y del patrimonio cultural, etc. Es decir, una serie de servicios cuya utilidad económica, social y cultural es real, pero que ya no se prestan o nunca se han prestado. Las empresas de economía social están ya muy presentes en este nuevo sector : por medio de la inserción y la creación de actividades de proximidad al ciudadano, contribuyen de forma activa a la política global de lucha contra la exclusión definida por el Libro blanco. No obstante, el desarrollo del empleo en estos sectores de actividad debería hacerse con garantías suficientes para evitar la desreglamentación social y el desarrollo de empleos precarios. Estos servicios deben tener de entrada las características de verdaderos puestos de trabajo y ser considerados como tales por los trabajadores. Por otro lado, debe subsanarse el problema de la insolvencia de la demanda, modulando los precios de estos servicios en función de los ingresos, o reduciendo los precios de venta a través de una reducción de las cargas sociales. Paralelamente, el desarrollo de estos servicios implica una estructuración de la oferta y la fijación de normas de calidad, a fin de poder responder a las expectativas de los consumidores.

4.2.5. El Comité quiere recordar el papel fundamental del sector público en la creación de empleo. En particular, y en la perspectiva del paso a la sociedad de la información, la intervención de los poderes públicos resulta necesaria para garantizar la difusión de las nuevas formas de comunicación y el acceso del conjunto de la población a ellas. Desde ese punto de vista, la redefinición y la consolidación de un sector público con futuro conllevan un potencial de creación de puestos de trabajo considerable.

4.2.6. Por último, el Comité juzga necesario que la aplicación de los programas plurianuales en favor del empleo se complete en cada Estado miembro con un proceso de seguimiento y evaluación, con el fin de evaluar los efectos de las medidas adoptadas para la reducción del desempleo y realizar, llegado el caso, una mejora progresiva de los planes de acción en favor del empleo.

Hecho en Bruselas, el 26 de octubre de 1995.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Carlos FERRER

() « Seguimiento del Consejo Europeo de Essen sobre empleo » (doc. COM(95) 74 final de 8. 3. 1995).

() Doc. COM(95) 250 final de 13. 6. 1995.

() Doc. COM(94) 615 final de 13. 12. 1994.

() DO n° C 133 de 31. 5. 1995.

() Consejo Europeo de Cannes, 26-27. 6. 1995, Conclusiones de la Presidencia (SN 211/95, punto 1.3).

() Toda la problemática del tiempo de trabajo se analiza con más detalle en el dictamen de iniciativa sobre el tema (doc. CES 1166/95, Ponente : Sra. Van der Burg, Coponente : Sr. Whitworth) aprobado por el Comité en el mismo Pleno (sesión del 25. 10. 1995).

ANEXO al dictamen del Comité Económico y Social

La siguiente enmienda, que obtuvo más de un cuarto de los votos emitidos, fue rechazada en el transcurso del debate :

Enmienda a la totalidad

Sustitúyase íntegramente el texto por el siguiente :

« 1. Introducción

1.1. A medida que nos acercamos al cambio de milenio, el paro en masa de los países desarrollados aparece como un fenómeno específicamente europeo. Desde 1974, el primer año para el que disponemos de estadísticas relativas a la Comunidad ampliada de 12, el paro ha experimentado un aumento inexorable, pasando del 2,5 % de la población activa europea a más del 11 % en 1994, último año antes de la ampliación de la Comunidad a 15.

Estas cifras no representan solamente un despilfarro enorme de recursos humanos preciosos, sino también una fuente de miseria humana insoportable y una amenaza potencial para la supervivencia del modelo social europeo. Constituyen un dedo acusador que apunta contra la gestión, o mejor dicho la mala gestión, conjunta o separada, de las naciones europeas en lo tocante a sus economías.

1.2. Pese a las perspectivas económicas favorables para los dos próximos años, es posible que el paro en la Unión Europea se estabilice en niveles excesivamente altos, e incluso los objetivos más optimistas con vistas a su reducción están lejos de aproximarse a la mejoría necesaria y que los ciudadanos de Europa tienen derecho a esperar.

1.3. La Comisión prevé un aumento del 1 % en el número de empleos para 1995 y también para 1996, lo que supone una creación neta de unos 3 millones de empleos. El aumento de la población activa prevista para el mismo periodo es de 1,4 millones, por lo cual dicho porcentaje representa un retroceso del paro de apenas 1,6 millones de personas sin empleo.

1.4. El CES señaló ya, en su dictamen del 30 de marzo de 1995 sobre el informe económico anual, que no se daban las condiciones necesarias para un crecimiento sostenido en 1995 y en 1996 y que cabía poner en tela de juicio el carácter realista de las previsiones de la Comisión en materia de creación de empleo.

1.5. El Libro Blanco de la Comisión fija como objetivo la creación de 15 millones de empleos de aquí al año 2000; ahora bien, aun consiguiendo el aumento neto previsto para 1995-1996, quedarán todavía por crear 12 millones de empleos entre 1997 y finales de siglo. Una simple extrapolación de las cifras basta para demostrar que el objetivo fijado por la Comisión es ambicioso, incluso poco realista, y que no es posible lograrlo sino mediante la conjunción de una coyuntura económica favorable a lo largo de todo este periodo y la aplicación de estrategias eficaces de lucha contra el paro.

1.6. Aun en el supuesto poco probable de que se lograra ese objetivo, la reducción neta del paro, habida cuenta del aumento de la población activa previsto para el mismo periodo, no sería más que de 6,4 millones, con lo cual quedarían unos 12 millones de personas -es decir, el 7 % de la población activa- sin empleo. Esta cifra es demasiado elevada y es necesario contemplar reducciones mucho más grandes del nivel de paro si queremos preservar la cohesión social de Europa.

1.7. En realidad, es más que probable que no se puedan alcanzar ni siquiera estos objetivos tan poco satisfactorios. Como ya se ha dicho, su realización depende, entre otras cosas, de un crecimiento sostenido de las economías europeas, lo que a su vez requiere el mantenimiento y la expansión del crecimiento económico a escala mundial. Sin embargo, un ciclo de crecimiento sostenido a lo largo de un periodo tan prolongado sería un fenómeno inhabitual, digamos que sin precedente en la historia económica. Nada autoriza a afirmar que se vaya a producir, a menos que se adopten políticas adecuadas a esos efectos.

1.8. Hay otro aspecto de esta situación que hay que tener en cuenta : en estos últimos años ha quedado claramente demostrado que el crecimiento económico no siempre genera un aumento proporcional de empleos. De hecho, la capacidad de la economía de la UE de transformar la recuperación en empleo no ha evolucionado demasiado en estos veinte últimos años. Si bien es cierto que el paro disminuyó en el segundo semestre de 1994, volvió a aumentar en abril de 1995 para situarse en un nivel apenas inferior a su máximo histórico.

1.9. Ya se ha dicho que el paro en masa, al menos en las naciones desarrolladas, es un fenómeno europeo. Por consiguiente, parece lógico, a la hora de buscar remedios para este mal crónico que aqueja a todo un continente, que se estudie lo que pasa en otras economías que han logrado combatir mejor esta plaga. Los Estados Unidos, en particular, ofrecen numerosos ejemplos de los que podemos sacar enseñanzas.

2. Comparaciones entre los Estados Unidos y la UE

2.1. Las economías de los Estados Unidos de América (EE UU) y de la Unión Europea (UE) son comparables en numerosos aspectos. Si bien los EE UU aventajan ligeramente a la UE, los ciudadanos de estas dos regiones tienen niveles de vida que figuran entre los más altos del mundo. En términos de prosperidad material, los ciudadanos de Europa no tienen mucho que envidiar a sus primos americanos.

2.1.1. La población en sí no es demasiado diferente. En 1994 era de 260 millones en los EE UU y de 350 millones en la UE. En ambas regiones, la población envejece, pero menos en los EE UU, donde la tasa de natalidad es superior a la de la UE.

2.1.2. Por otro lado, las dos economías tuvieron que someterse en un pasado reciente a cambios estructurales bastante profundos a medida que se acentuaba la competencia, en primer lugar la de Japón, luego la de otros países en vías de industrialización de la zona del Pacífico y últimamente la de China.

2.2. Podemos por tanto ver que estas dos economías presentan grandes analogías y que sin embargo difieren en un aspecto clave de sus resultados en estos veinte últimos años, a saber, que mientras que el paro en la UE aumentaba para pasar del 2,5 % en 1974 al 11,5 % en 1994, en Estados Unidos disminuía para pasar del 5,7 % al 5,6 % en el mismo periodo.

2.2.1. En 1974 el nivel de paro en la UE era inferior en más de un 50 % al de EE UU. En 1994 era dos veces superior, es decir, en este periodo de veinte años el paro en los Estados Unidos no siguió ninguna tendencia identificable porque fluctuó alrededor del 6 %, mientras que la tasa en la UE aumentó por un factor de más de 4, indicando a largo plazo una tendencia continua al alza.

2.2.2. Los sociólogos tienen razones para preocuparse por estas tendencias negativas a largo plazo que no muestran ningún signo de inflexión. Dichas tendencias quedan ilustradas en la página 59 del Libro Blanco de la Comisión Europea de 1993 sobre el crecimiento, la competitividad y el empleo. Cuando dos economías que presentan por lo demás tanto parecido difieren hasta ese punto en sus resultados en un indicador clave, es forzoso concluir que la razón hay que buscarla en las políticas de empleo aplicadas.

2.2.3. De hecho, las cifras subestiman la magnitud de la crisis del empleo en la UE, entre otras cosas porque la tasa de empleo de la UE, estimada en el 58 % en 1993 (según el informe « El empleo en Europa en 1994 » publicado por la Comisión Europea) es bastante más baja que en los demás países desarrollados, incluido Estados Unidos, donde se halla justo por encima del 70 %. Una tasa de empleo baja significa que un gran número de personas en edad de trabajar (en particular de mujeres) quieren trabajar pero no pueden por falta de oportunidades. La mayoría de estas personas no están contabilizadas en las estadísticas de paro.

2.2.4. Hay una segunda razón, a saber, que cuando el paro aumenta, en Europa, la tasa de paro de larga duración y la de paro juvenil aumentan también. Estas dos tasas eran en 1992 del 43 y el 21 % respectivamente en la UE, mientras que en EE UU eran del 11,2 y el 6,5 %.

2.2.5. Para medir objetivamente la relación empleo/paro de una economía, hay que basar el cálculo en la combinación de la tasa de paro y la de empleo. Dicho cálculo muestra que la situación de la UE se ha deteriorado desde 1974 hasta el punto que en los años 90 no se trata ya tanto de un problema de paro sino más bien de una gran crisis de empleo. En claro contraste con esta situación, los Estados Unidos registraban para ese mismo periodo un nivel de paro estable, mientras que su tasa de empleo mejoraba, pasando del 63 % al 71 %. Hay que preguntarse cómo se ha llegado a esa situación.

2.3. Es muy simple : la principal razón de que exista una tasa de paro mucho más baja en los Estados Unidos que en UE hoy día es que la economía americana ha generado un volumen mucho mayor de empleos. El estudio de la OCDE sobre el empleo, publicado en junio de 1994, proporciona las cifras siguientes, que son muy significativas :

>SITIO PARA UN CUADRO>

2.3.1. Así, si bien las dos economías han generado 5 millones de empleos suplementarios en el sector público, los EE UU han creado 31 millones de empleos en el sector privado, frente a cero en la UE. Dicho con otras palabras, el fracaso de la UE a la hora de generar empleos suplementarios en el sector privado en un periodo de aumento de la población activa es flagrante. Ello sugiere :

i) que se han cometido graves errores en la política de empleo en la UE;

ii) que los encargados de adoptar las decisiones políticas deberían extraer las lecciones pertinentes de sus homólogos de los EE UU.

2.4. Se comprenderá fácilmente que, habida cuenta de la amplitud de la crisis de empleo en la UE -con su corolario : la miseria para más de veinte millones de trabajadores potenciales y para los que dependen de ellos, es decir, un total de 100 millones de ciudadanos europeos- el único remedio a la situación consiste en cambiar radicalmente de política.

3. El mercado de trabajo en Estados Unidos

3.1. Algunos elementos permiten argueir que actualmente la situación del empleo en los Estados Unidos está condicionada por la existencia de múltiples reglamentaciones (a nivel federal o de los estados). Algunos responderán con absoluta convicción que detrás de estas reglamentaciones perdura una filosofía de contratación y despidos « salvajes ». Sea como fuere, los resultados recientes de la economía americana en términos de creación de empleo indican que el mercado de trabajo funciona mucho mejor en Estados Unidos que en la UE.

3.2. Generalmente se admite que las PYME constituyen la principal fuente de creación de empleo, aunque no se reconozca totalmente la magnitud de su papel en el proceso de creación de empleo. Estudios recientes demuestran que al menos en Estados Unidos la contribución de las PYME ha sido aún mayor de lo que se pensaba.

3.2.1. A finales de 1991 los servicios de la SBA (Small Business Administration) encargados de la defensa de las pequeñas empresas firmaron u contrato con la División de estudios económicos de la Oficina del Censo con vista a producir ficheros de datos conjuntos referentes a las empresas del sector privado no agrario. En el otoño de 1994 estaban acabados los ficheros correspondientes a los años 1989, 1990 y 1991.

3.2.2. Entre 1989 y 1991 se registró en este sector de la economía un aumento moderado de 681 500 empleos, repartidos de la siguiente manera :

>SITIO PARA UN CUADRO>

3.3. Los detractores de las políticas de empleo americanas han intentado minimizar los éxitos innegables de la economía norteamericana en materia de creación de empleo, calificando los empleos creados de empleos « McDo », en alusión a empleos precarios y mal pagados, es decir, empleos « fast-food ». Sin embargo, los estudios demuestran lo contrario.

3.3.1. Un documento elaborado por el Center for Economic Performance demuestra que entre 1983 y 1992 el porcentaje de la población activa en este tipo de empleos a disminuido de hecho, pasando del 12,1 % al 11,9 %. A lo largo de este periodo la categoría que ha registrado de lejos el crecimiento más fuerte ha sido la de las « profesiones liberales/cuadros ». Esta categoría, en las que están la mayoría de los empleos mejor pagados, pasó del 27,9 % al 31,2 %.

3.3.2. Según el « Informe de la población activa en los Estados Unidos », realizado por el Ministerio de Trabajo norteamericano en 1994 : « La gran mayoría de los empleos creados no son « trabajitos » precarios y sin porvenir, tan populares en la mitología de la economía moderna. La mayoría de los nuevos empleos requieren cualificaciones relativamente bien remuneradas. Los sectores que han progresado más rápidamente en estos últimos diez años son los que requieren altos niveles de estudios, de formación y de especialización. »

3.3.3. Otra crítica dirigida contra los nuevos empleos americanos es que son menos estables que los antiguos. De hecho, el Employee Benefit Research Institute de Washington ha informado recientemente que, por término medio, « los trabajadores americanos conservan el mismo empleo más tiempo que hace 20 o 30 años ». Dicho de otro modo, igual de poco fundado es decir que la situación de los trabajadores americanos es más precaria que antes que sostener que la mayoría de los nuevos empleos se crean en el sector de la restauración rápida.

3.4. Hay otro ámbito esencial en el que Europa anda a la zaga de Estados Unidos : el de la movilidad del empleo. Aun cuando la UE ha intentado siempre mejorar este aspecto, y a pesar del mercado único, que se suponía iba a favorecer esa movilidad, la posición de la UE respecto a Estados Unidos se ha deteriorado en realidad considerablemente a lo largo del periodo examinado. La movilidad del empleo en la UE representa actualmente el 25 % de la de Estados Unidos, frente al 50 % en 1970.

4. Necesidad de la desregulación

4.1. Contrariamente a lo que generalmente se piensa, el mercado de trabajo americano muestra un alto grado de regulación. A continuación se citan algunas de las leyes federales actualmente vigentes que se refieren a los trabajadores del sector privado :

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4.1.1. Se observará, en primer lugar, que algunas normas van mucho más allá de las aplicadas en la UE y, en segundo lugar, que el proceso de regulación ha continuado durante los últimos años. No hay que olvidar tampoco que cada uno de los cincuenta Estados puede legislar - y legisla - en materia de empleo, y que las normas vigentes en muchos de los Estados son más amplias que la posición de base que establece la ley federal.

4.2. La UE se siente orgullosa con razón de la protección social de que disfrutan los trabajadores de sus Estados miembros, y cualquier solución que se propusiese para resolver la actual crisis de empleo que implicase desmantelar o recortar este sistema sería considerada inaceptable por una mayoría de la población. No obstante, los ejemplos citados muestran que un grado elevado de protección social y una actuación dinámica para crear empleo no son incompatibles dentro de una misma economía.

4.3. Existe un acuerdo generalizado entre los legisladores, economistas, políticos, científicos y hombres de negocios europeos sobre la importancia que tienen las PYME para la creación de empleo. Es una idea reconocida por la Comisión Europea, la cual declara en su Libro Blanco « Crecimiento, competitividad, empleo », de 1993, que

« Los Estados miembros deberán intentar suprimir las barreras que existen para el aprovechamiento máximo del potencial de creación de empleo de las PYME y sectores de crecimiento de nuevos empleos y actividades, a través de una serie de medidas dirigidas a anticipar y acelerar el crecimiento de las PYME y de nuevos puestos de trabajo »

4.4. Las pequeñas empresas, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea, crean empleo a un ritmo más rápido que las empresas de mayor tamaño. Además, las pequeñas empresas son creadoras de empleos más estables, ya que soportan en menor medida la influencia de las condiciones macroeconómicas. La experiencia americana sugiere que son las microempresas (con menos de cinco trabajadores) las que más empleo crean; así pues, es fundamental que toda estrategia de disminución del paro establezca una distinción entre microempresas y empresas de mayor tamaño incluidas en la definición actual europea de PYME. Esto significa que toda investigación que utilice una base de datos en la que se excluya a estas microempresas (como ocurre en un gran número de estudios) o será irrelevante o inducirá peligrosamente a error, y las conclusiones que pudieran extraerse estarán viciados de origen.

4.5. Es verdaderamente obvio que, si las pequeñas empresas son la principal fuente de creación de empleo en Estados Unidos y la Unión Europea, las PYME estadounidenses han ciumplido su papel con mucho más éxito que sus homólogas europeas. La única diferencia aparente que podría explicar esta disparidad es el hecho de que en Estados Unidos prácticamente todas las normas federales en materia de empleo y muchas de las adoptadas en los Estados contienen una cláusula de exención para las pequeñas empresas o las microempresas.

4.5.1. Una de las razones, quizá la principal, de que el Congreso conceda exenciones a todas las microempresas y a algunas pequeñas empresas es que con ello pretende estimular la creación de empleo y el desarrollo económico, y reconoce la contribución clave que prestan estas pequeñas empresas y microempresas a este objetivo loable. Otra razón podría ser que para el propietario de un pequeña empresa resulta harto más difícil comprender la complejidad de las normas que para un ejecutivo especializado perteneciente a una organización más grande.

4.5.2. Las exenciones son de muy diverso tipo. A veces se basan en el volumen de negocios anual o en el número de trabajadores, y existen diferentes niveles de exención según las leyes. En parte se han concedido gracias a la contribución desproporcionada de las pequeñas empresas a la creación de empleos. Es muy probable que su existencia estimule la creación y el desarrollo de pequeñas empresas. Así pues, pueden ser justamente consideradas como la causa y la consecuencia del éxito de las pequeñas empresas en Estados Unidos.

4.5.3. Podría argueirse que estas exenciones otorgan a las pequeñas empresas una ventaja desleal con respecto sus competidores más grandes. Los límites de la exención seguramente no suponen un obstáculo que haya que franquear a medida que la empresa crece, sino más bien constituyen una línea de división entre un campo seguro (no regulado) y el campo de minas que representa la masa de normas complejas existentes en materia de empleo y en otros ámbitos.

4.5.3.1. La cuestión no es si las pequeñas empresas disfrutan de ventajas desleales. Más valdría centrase en las desventajas que subsisten en las grandes empresas debido al exceso de regulación. El lastre real de la regulación es quizá menor para las empresas estadounidenses que para las de la UE, pero es evidente que en Estados Unidos hay un margen considerable para la desregulación, y mucho más en la UE.

5. Comparación con otros países

5.1. Otros países han tenido un éxito considerable en sus esfuerzos por controlar el nivel de desempleo. En particular, Japón, donde según el Libro Blanco de la Comisión de diciembre de 1993, el desempleo nunca ha superado el 3 % de la población activa en le transcurso de los últimos 35 años. Cabría pensar que este notable resultado justificaría basar las políticas europeas en materia de empleo en el modelo japonés, pero hay que reconocer que este éxito se debe, al menos en parte, al hecho de que Japón ha sido autorizado a mantener un desequilibrio de su comercio exterior y que Europa no puede pretender emular. También hay importantes diferencias culturales entre las poblaciones japonesa y europea que hacen muy difícil reproducir las condiciones de trabajo japonesas en un entorno europeo. Por estas razones, la experiencia japonesa no puede considerarse un modelo viable para las políticas de empleo europeas.

6. El objetivo fundamental de la política económica

6.1. Cuanto mayor es la prosperidad, más posibilidades hay de remediar los problemas sociales y medioambientales específicos y satisfacer las aspiraciones más generales de los ciudadanos europeos. Sin crecimiento económico, incluso los niveles existentes de bienestar general y de protección social están en peligro, en especial teniendo en cuenta las tendencias demográficas negativas a las que se enfrentan todos los Estados miembros de la UE.

6.2. Así pues, el objetivo fundamental de la política económica, tanto a nivel nacional como europeo, debe ser alcanzar el nivel sostenible más elevado posible de crecimiento real de la economía, con el fin de contribuir al máximo al bienestar individual y facilitar la realización de objetivos sociales más generales. Ésta es la única manera de salvaguardar el futuro del contrato social.

6.3. Los elementos esenciales que configuran un marco general saneado para la economía son los siguientes :

(i) saneamiento monetario : control efectivo de la oferta monetaria e inflación moderada

(ii) saneamiento de las finanzas públicas : mantener los déficit presupuestarios y el nivel de deuda pública dentro de un límites prudenciales.

7. Situación económica y políticas macroeconómicas actuales

7.1. Desde la publicación, a finales de 1994, del Informe Económico Anual de 1995 de la Comisión, la situación económica internacional y comunitaria ha cambiado considerablemente, confirmando las inquietudes del CES. En su dictamen del 30 de marzo de 1995 sobre el Informe Económico Anual, el Comité mitigaba el optimismo de la Comisión y señalaba que no se habían cumplido las condiciones previas para mantener un ritmo de crecimiento sostenido en 1995 y 1996. En particular, subrayaba el impacto de las perturbaciones monetarias en el componente externo del crecimiento en Europa y las incertidumbres sobre el dinamismo del componente interno, en especial el consumo doméstico, que en teoría debería servir de relevo a la demanda exterior como motor del crecimiento en 1995 y 1996.

7.2. Las turbulencias monetarias que sacudieron los mercados de divisas han debilitado la tasa de crecimiento en Europa; no obstante, más que la inestabilidad de los tipos de cambio, es la tendencia más débil de lo previsto en los gastos de consumo lo que la OCDE cita para justificar la revisión a la baja de sus previsiones de crecimiento. El origen de este fenómeno reside con toda certeza en el elevado nivel de paro persistente y en la consiguiente falta de « sensación de bienestar » en el conjunto de la población : la gente no se siente inclinada a gastar dinero cuando su preocupación principal es la seguridad futura de su empleo.

7.3. Aunque la Comisión y la OCDE no prevean más que una ligera deceleración del crecimiento económico para 1996, el CES juzga la situación económica preocupante en diversos aspectos.

7.3.1. En primer lugar, las presiones ejercidas sobre ciertas divisas dentro del SME reflejan una disminución de la confianza de los mercados en las políticas económicas practicadas en los países afectados y, en particular, la falta de credibilidad de sus programas de ajuste presupuestario y sus objetivos de moderar la inflación. El riesgo de nuevas presiones dentro del SME aumentará a medida que se aproxima la transición a la tercera fase si entre tanto los Estados miembros no demuestran una voluntad política clara de emprender las reformas necesarias.

7.3.2. En segundo lugar, el comportamiento de los mercados de divisas ha puesto de relieve la falta de coordinación de las políticas económicas, tanto a nivel europeo como internacional. A nivel europeo, los Estados miembros deben tratar su política cambiaria como un problema de interés común. A nivel internacional, es necesaria la aplicación plena y leal los acuerdos de la Ronda Uruguay del GATT para que el mundo vea que se concreta la promesa de un incremento de los intercambios comerciales y de la prosperidad en lugar del fantasma de la regionalización y del proteccionismo y de verse sumergido en nuevas guerras comerciales.

7.4. El aspecto más preocupante de esta situación para la economía europea es que podría engendrar un ciclo de crecimiento demasiado corto para poder estimular el empleo de forma estable. Por consiguiente, en este momento de la coyuntura económica, el CES considera que la política económica debe centrarse primordialmente en evitar una evolución que pueda comprometer la continuación del proceso de crecimiento y creación de empleo.

7.4.1. En materia presupuestaria, las conclusiones de la presidencia del Consejo Europeo de Cannes señalan lo siguiente : Para invertir la tendencia del desempleo hay que aplicar políticas monetarias y presupuestarias que tengan por objetivo la estabilidad, conforme a las grandes orientaciones de política económica. El Consejo Europeo pone de relieve que estas políticas macroeconómicas favorecen directamente el empleo, amenazado por el peso de los déficit públicos. Una política presupuestaria rigurosa, además de sus efectos favorables sobre la estabilidad del marco macroeconómico, contribuye al descenso de los tipos de interés, a la inversión y al estímulo del crecimiento. El CES comparte este punto de vista. Tiene la convicción de que a medio plazo la credibilidad de las políticas de saneamiento dependerá del grado de convergencia real entre los Estados miembros; la mejora del rendimiento económico y la reducción del paro darían más credibilidad, a los ojos de los mercados financieros, a la determinación política de algunos Estados miembros de llevar a cabo los ajustes necesarios para acceder a la siguiente fase de la UEM. El CES reitera su llamamiento a todos los gobiernos de los Estados miembros para que aprovechen la oportunidad que ofrece el crecimiento económico sostenido y la caída de los tipos de interés real a largo plazo para proceder a los ajustes presupuestarios que se necesiten para recuperar un nivel de deuda soportable a medio plazo.

7.4.2. La clave para alcanzar, y mantener, estos niveles de deuda es reducir el gasto público. Actualmente, en todos los países de la UE el nivel de gasto público, expresado en porcentaje del PIB, es excesivamente elevado. Una reducción sustancial de este parámetro permitiría no sólo devolver la deuda pública a unos niveles aceptables sino también reducir los impuestos. Esto estimularía el crecimiento económico, al dejar una mayor proporción de recursos nacionales en manos del sector privado de la economía, creador de riqueza, y al aumentar el poder adquisitivo de los consumidores, lo cual, a su vez, crearía empleo y mejoraría significativamente la situación del desempleo. Los efectos beneficiosos de una evolución de este tipo en la opinión pública y la creación de una « sensación de bienestar » contribuirían a un más a estimular el consumo.

7.4.3. El CES insiste en la necesidad de que estas reformas respeten un equilibrio social. La reducción del gasto público por la que se aboga puede y debe realizarse sin ir en detrimento de los servicios públicos de base y la protección social. En todos los países, el coste que entraña la gestión de los servicios está hinchado por el exceso de personal y la lentitud de los trámites burocráticos que son intrínsecos a todo servicio público. Cuanto más elevado es el porcentaje del PIB destinado al sector público, mayor es la proporción de dinero empleado en su administración. Las exenciones de la legislación actual en materia de empleo que propone el CES para las pequeñas empresas contribuirían a reducir sustancialmente los gastos públicos al eliminar la necesidad de gestionar las normas y de verificar su cumplimiento. Aparte de esta medida, todos los servicios públicos presentan un amplio margen para efectuar reducciones de costes.

7.4.4. El incremento de los ingresos reales disponibles derivado de la reducción de los impuestos no son en sí mismos inflacionistas como lo sería el resultante de aumentar los salarios, pero, no obstante, las políticas monetarias deben encaminarse a controlar las tendencias inflacionistas recurriendo al instrumento de los tipos de interés para controlar la oferta monetaria.

7.4.5. En todo el mundo, la experiencia demuestra muy claramente que las economías de presión fiscal moderada son economías de fuerte crecimiento y que las economías de fuerte crecimiento tienen índices de paro poco elevados. En otros términos, baja presión fiscal equivale a bajo índice de paro. A la inversa, los regímenes de fuerte presión fiscal, en particular aquellos en los que a los impuestos excesivos se añade un grado excesivo de regulación, se caracterizan por un alto nivel de desempleo estructural a largo plazo.

8. Políticas del mercado de trabajo

8.1. El CES preconiza una orientación hacia mercados de trabajo más flexibles.

8.2. Insiste una vez más en la importancia de la formación y la educación en todo enfoque estructurado de las políticas de empleo y en el fomento de una cultura empresarial. Deben coordinarse los esfuerzos destinados a crear empleo y a mejorar las cualificaciones de los trabajadores; la formación sin creación de empleo no hará sino aumentar el número de trabajadores altamente cualificados en paro, y la creación de empleo sin formación no tiene futuro, porque faltarán trabajadores con cualificaciones adecuadas a los nuevos empleos que se creen.

8.2.1. La política de empleo debe promover las inversiones destinadas a mejorar la « empleabilidad » de la mano de obra; es decir, se debe reforzar la correspondencia entre la oferta y la demanda en el ámbito de la formación profesional para responder a las necesidades específicas de la economía. Se deben tomar medidas para fomentar la formación continua y mejorar las cualificaciones de los trabajadores. Desde esta perspectiva es necesario crear vías de enlace entre la escuela y la empresa e incentivos para fomentar la formación continua y el aprendizaje en empresas.

8.2.2. Estas políticas destinadas a reforzar los recursos humanos se inscriben en una perspectiva a largo plazo; como precisa la Comisión, se trata de corregir la inadecuación de los actuales sistemas de educación y formación para afrontar el reto de la competitividad a largo plazo. Sin embargo, el paro es una realidad inmediata; de ahí la necesidad de aplicar medidas que tengan efectos rápidos y apreciables contra la destrucción de empleos, con el fin de restablecer la confianza de los ciudadanos europeos en la capacidad de la UE para ofrecer y mantener el nivel de vida al que aspiran y consideran tener derecho.

8.2.3. Las medidas destinadas a aumentar el contenido en empleos del crecimiento se inscriben en un enfoque más a corto plazo. En este sentido, el Consejo Europeo de Cannes insistió especialmente en « la necesidad de fomentar un crecimiento creador de empleo, de reforzar las medidas destinadas a reducir la exclusión profesional de los jóvenes y los desempleados de larga duración y a mejorar el funcionamiento de los mercados de trabajo, en particular mediante la reducción de los costes indirectos del trabajo ».

8.2.3.1. El CES apoya la estrategia de reducir los costes no salariales del trabajo. Todo lo que contribuya a reducir el coste del empleo de trabajadores contribuirá a aumentar el número de trabajadores empleados. Los empresarios contratan mano de obra fundamentalmente porque esperan conseguir un excedente (beneficio) de ingresos de producción generados por esa mano de obra. De acuerdo con la teoría de los salarios, respaldada por la experiencia de la práctica, a menor salario habrá más contratación y a mayor salario menos, en igualdad de otros factores. Por consiguiente, a la hora de decidirse a contratar un empresario tendrá en cuenta todos los costes de su decisión. Entre ellos contará los impuestos estatales sobre el empleo y quizá también los costes del despido. Ningún empresario del sector privado puede garantizar que la demanda de su producto o su servicio durará indefinidamente; si la demanda disminuye deberá suprimir empleos para evitar el cese de actividades. Como señala la OCDE en su estudio sobre el empleo, una legislación concebida para desincentivar los despidos mediante el aumento de los costes de licenciamiento para los empresarios puede volver a éstos más reacios a la hora de contratar nuevos trabajadores.

8.2.3.2. En lo que se refiere al tiempo de trabajo, las políticas de empleo deben reflejar la evolución de las estructuras del trabajo tanto en el interior como en el exterior de la UE. De aquí a fin de siglo, la semana tradicional de cinco días/cuarenta horas será probablemente la excepción y no ya la regla; los trabajadores desearán cada vez más, a lo largo de su vida profesional, estructurar por sí mismos su trabajo en función de los cambios en su situación personal y de sus obligaciones familiares. En el futuro, la flexibilidad y la adaptabilidad serán la norma en las relaciones laborales, dos cualidades que deberán demostrar al mismo tiempo los empleados, los empresarios y los legisladores. La mejor forma de adaptar las horas individuales de trabajo a las necesidades individuales es la negociación individual y el acuerdo voluntario entre trabajadores y empresarios.

8.2.3.3. El desarrollo de nuevos empleos es fruto de una economía en expansión y sólo puede conseguirse si los gobiernos aplican políticas macroeconómicas que produzcan crecimiento económico y, especialmente, que creen un clima favorable a la creación y el desarrollo de microempresas.

8.2.3.3.1. Es preciso recordar que los gobiernos, nacionales o europeo, no crean ni pueden crear empleos, del mismo modo que no pueden « proteger » empleos; ambas actividades son función exclusiva de las empresas. La creación de empleo es el resultado natural de operaciones comerciales con éxito desarrolladas en el ámbito de una cultura empresarial orientada hacia la actividad de las empresas, y la mejor contribución que pueden hacer los gobiernos a la creación de empleo, a todos los niveles, es fomentar esta cultura empresarial. Los esfuerzos de los gobiernos por intervenir en este proceso mediante leyes bienintencionadas destinadas a crear empleo, reducir las pérdidas de empleo o corregir las desigualdades entre grupos o categorías específicas de trabajadores han producido invariablemente efectos contraproducentes.

8.2.3.3.2. Los avances tecnológicos aportan la promesa de nuevos empleos pero al mismo tiempo amenazan la existencia de otros antiguos. Es importante que las políticas de empleo adopten una actitud positiva con respecto a las nuevas tecnologías, que sólo son nefastas para la creación de empleo si se las considera en el contexto de viejas concepciones rígidas de la organización social. Los intentos de prolongar la vida de industrias « crepusculares » porque se consideran y aceptan como parte integrante del paisaje social existente sólo pueden precipitar su declive y provocar nuevos aumentos del paro. La UE debería tener por norma en el futuro la apertura a las nuevas oportunidades.

9. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico

9.1. En su « Estudio sobre el empleo : hechos, análisis, estrategias », publicado a mediados de 1994, la OCDE formulaba nueve recomendaciones clave en materia de políticas :

- elaborar una política macroeconómica que favorezca el crecimiento y que, conjugada con políticas estructurales bien concebidas, le dé un carácter sostenible;

- mejorar el marco en el que se inscriben la creación y difusión del saber hacer tecnológico;

- aumentar la flexibilidad del tiempo de trabajo (tanto a corto plazo que a lo largo de toda la vida) conforme a los deseos de los trabajadores y los empresarios;

- crear un clima favorable a la empresa mediante la eliminación de los obstáculos y trabas que se oponen a la creación y el desarollo de empresas;

- aumentar la flexibilidad de los costes salariales y de la mano de obra mediante la supresión de las barreras que impiden que los salarios reflejen las condiciones locales y el nivel de cualificación de cada cual, en particular de los jóvenes trabajadores;

- revisar las disposiciones relativas a la seguridad del empleo que frenan su expansión en el sector privado;

- hacer más hincapié en las políticas activas del mercado de trabajo y aumentar su eficacia;

- mejorar las cualificaciones y las competencias de la mano de obra, modificando profundamente los sistemas de enseñanza y de formación;

- revisar los sistemas de indemnización del paro y de prestaciones conexas - así como sus interacciones con el sistema fiscal - con el fin de que la colectividad logre sus objetivos fundamentales en materia de equidad de un modo mucho menos perjudicial para el buen funcionamiento de los mercados de trabajo.

9.2. El CES suscribe explícitamente esas recomendaciones.

10. Resumen

10.1. Este resumen puede ser relativamente breve, ya que lo único que se necesita es juntar los cabos existentes en una política coherente que permita la vuelta al trabajo de una parte significativa del ejército europeo de parados.

10.2. En primer lugar, es necesario establecer claramente los objetivos políticos. Se trata de algo muy sencillo : la UE debe crear, a lo largo del ciclo económico, una media de dos millones de empleos adicionales anuales (a tiempo completo o parcial), y no sólo en los próximos cinco años o en la próxima década, sino hasta bien entrado el siglo XXI. Ninguna otra solución remediará la grave crisis de empleo que vivimos en la actualidad, crisis que, además de provocar problemas económicos y sociales, amenaza la estabilidad política de la UE.

10.2.1. Condición previa para ello es mantener saneadas las monedas y las finanzas públicas a nivel nacional y europeo.

10.2.2. Es preciso atajar los déficit presupuestarios mediante la reducción del gasto público; en muchos Estados miembros ésta es la única manera de poder reducir el déficit hasta situarlo en los niveles de convergencia necesarios dentro de los plazos fijados para la Unión Monetaria.

10.2.3. Es preciso fomentar el consumo aumentando los ingresos reales disponibles. Hay sólo dos formas de llevar esto a cabo : aumentando los salarios o reduciendo los impuestos. Lo primero sería una solución inflacionista, porque provocaría un incremento de la oferta monetaria total; si el aumento salarial no fuera acompañado de un aumento equivalente de la productividad, haría disminuir la competitividad de las empresas europeas y, al aumentar el coste de sus productos, sería contraproducente, porque el dinero extra que la gente tendría en el bolsillo se vería contrarrestado por el aumento de los precios, con lo que poco o nada aumentaría el poder adquisitivo real; de modo alternativo, los ingresos adicionales se invertirían en adquirir productos de precio más bajo procedentes de países más competitivos y en consecuencia se dispararían las importaciones, en detrimento de la balanza comercial europea. Por el contrario, reducir los impuestos no es una medida inflacionista, porque no aumenta la oferta monetaria total, sino que simplemente la redistribuye desde el sector público, consumidor de riqueza, al sector privado, generador de riqueza, en beneficio del crecimiento económico.

10.2.4. Es preciso reducir los impuestos sobre el trabajo, los cuales, ya graven al trabajador o al empresario, son impuestos sobre el empleo.

10.3. El objetivo político principal debe ser crear un clima en el que las pequeñas empresas puedan prosperar y crecer. Los gobiernos tienen un gasto excesivo y muchas grandes empresas (incluso siendo rentables) están reduciendo plantillas. De esto se deduce que la mayoría de los puestos de trabajo que se creen han de surgir de pequeñas empresas y de microempresas.

10.3.1. Estas organizaciones poseen un potencial de crecimiento y creación de empleo que es preciso explotar. El Consejo Europeo de Cannes puso de relieve 'el papel fundamental que desempeñan las pequeñas y medianas empresas (PYME) en la creación de puestos de trabajo y, de manera más general, como factor de estabilidad social y de dinamismo económico. El Consejo Europeo pide a la Comisión que le presente un informe sobre las políticas que se desarrollan actualmente al respecto y sobre los medios de mejorar su eficacia a través de medidas, especialmente fiscales, destinadas a favorecer su creación, a aliviar las cargas administrativas que pesan sobre las mismas y a facilitar su participación en los programas de formación e investigación. El Consejo Europeo destaca la importancia del desarrollo de la inversión, a nivel nacional y a nivel comunitario, en investigación, desarrollo y educación. De igual modo, destaca el interés de combatir, con el objetivo de fomentar el empleo, la competitividad y la innovación, los excesos reglamentarios.'

10.3.1.1. El CES apoya esta estrategia del Consejo Europeo y reclama medidas activas de apoyo a las PYME, especialmente a aquellas que podrían definirse como microempresas. El CES considera que para ello es necesario adoptar medidas fiscales destinadas a facilitar la creación de pequeñas empresas, reducir los trámites burocráticos y fomentar su participación en programas de formación y de investigación; en resumen : crear una economía de empresa. Una economía de empresa es una economía desregulada y con un bajo nivel de impuestos, lo cual implica que los empresarios existentes tienen libertad para expandirse y los empresarios potenciales tienen estímulos para entrar en el mercado con razonables oportunidades de éxito para su empresa.

10.3.2. Un aspecto fundamental de esta estrategia es la desregulación efectiva de las PYME y las microempresas, a las que debería eximirse de las numerosas obligaciones en materia de empleo que han tenido que soportar en los últimos años. Es preciso dar prioridad a la creación de empleo por encima de la protección del empleo. Este programa debería concentrarse inicialmente en empresas que tengan menos de 50 empleados y, dentro de esos límites, deberían establecerse también diferentes niveles de exención, reservando el nivel máximo de desregulación a las empresas que cuenten con menos de 5 empleados.

10.4. El Consejo Europeo de Cannes llegaba a la conclusión de que 'el buen funcionamiento del mercado interior es un elemento fundamental del dinamismo económico y, por consiguiente, de la creación de empleo. La Comunidad y sus Estados miembros deberán dar prioridad a la eficacia del funcionamiento del mercado interior'. El CES coincide con esta conclusión.

10.5. Es preciso llevar a la práctica las recomendaciones formuladas en el informe de la OCDE 'Estudio sobre el empleo : hechos, análisis, estrategias'.

10.6. El desempleo en Europa no es un problema insoluble, pero no se solucionará a no ser que se efectúen cambios radicales de carácter político en lugar de los manidos y desacreditados « remedios » que hasta la fecha han demostrado tan palpablemente su ineficacia. Una cosa debe quedar perfectamente clara : si la UE no da una solución a este problema, la UE no sobrevivirá ... y no merecerá sobrevivir. »

Resultado de la votación

Votos a favor : 51, votos en contra : 105, abstenciones : 8.

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