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Language: es
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# 51997AC1376

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre la «Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones "La competitividad del sector europeo de tecnologías de la información y la comunicación (TIC)"»** 
  
*Diario Oficial n° C 073 de 09/03/1998 p. 0001*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre la «Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones "La competitividad del sector europeo de tecnologías de la información y la comunicación (TIC)"»

(98/C 73/01)

El 21 de abril de 1997, de conformidad con el artículo 198 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, la Comisión decidió consultar al Comité Económico y Social sobre la comunicación mencionada.

La Sección de Industria, Comercio, Artesanía y Servicios, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 5 de noviembre de 1997 (Ponente: Sr. Burani).

En su 350° Pleno (sesión del 11 de diciembre de 1997), el Comité Económico y Social ha aprobado por unanimidad el presente Dictamen.

1. Introducción (Punto 1 de la Comunicación)

1.1. El documento objeto del presente Dictamen es la primera contribución de la Comisión a un debate propuesto por el Gobierno de los Países Bajos y por un Consejo informal celebrado en la primavera de 1997 sobre la situación de la industria de las TIC () en Europa. El objetivo del documento consiste en fomentar contribuciones con el fin de resolver un problema acuciante, que requiere soluciones rápidas y eficaces. Por su parte, el CES considera que este tema debe tratarse cuanto antes y con la voluntad de encontrar soluciones concretas. Presenta a tal fin las siguientes observaciones y propuestas.

1.2. Teniendo en cuenta que las empresas de TIC constituyen un elemento fundamental de la economía europea, la Comisión observa la existencia de «signos inquietantes» de debilidad de la Unión Europea con relación a terceros países. Estas señales de alarma son el crecimiento demasiado lento del mercado, la pérdida de cuotas de mercado por parte de los productores europeos, y la insuficiente respuesta a la evolución del mercado y de la tecnología. La situación es conocida y las mismas consideraciones podrían aplicarse a otras industrias similares.

1.3. El documento destaca la necesidad de que Europa disponga de un sector de las TIC competitivo y dinámico, a fin de evitar una excesiva dependencia de tecnologías clave, participar en el desarrollo de los mercados mundiales y contribuir a la creación de empleo. Por último, se propone el ambicioso objetivo de estar a la cabeza de la innovación futura.

1.4. El CES considera perfectamente aceptables los objetivos enunciados. En lo que respecta al objetivo consistente en alcanzar una posición de liderazgo, este resultado podrá alcanzarse con una estrategia a medio y largo plazo; ahora bien, como es lógico y lo reconoce la propia Comisión, la situación actual requiere acciones inmediatas y coherentes con esta estrategia.

1.5. El documento subraya la necesidad de una acción inmediata por parte del sector, de los Estados miembros y de la Comisión, con el fin de poner en marcha un plan de acción eficaz. No cabe duda de que el éxito depende, además del espíritu de iniciativa mostrado por la industria, de una adecuada infraestructura legislativa y reglamentaria. El documento se limita a mencionar simplemente el papel del legislador (), pero el CES desearía que se pusiera más el acento en la responsabilidad fundamental de las autoridades públicas a la hora de establecer las condiciones para una mayor competitividad, mayores posibilidades de beneficiarse de la innovación, y mayor capacidad de la industria para crear nuevos puestos de trabajo.

2. Las empresas de las TIC: estructuras mundiales y competitividad europea

2.1. Estructura del mercado (Punto 2.1 de la Comunicación)

2.1.1. Para proceder a un examen sistemático, la Comisión divide el mercado en tres segmentos: infraestructura, segmento industrial y profesional y consumo. Estos tres segmentos se diferencian por sus características y modos de funcionamiento, que requieren acciones e intervenciones diferentes, tanto en el ámbito legislativo como político. No obstante, el CES considera que existe un denominador común: Europa ocupa una posición dominante en muy pocos de estos sectores. Por lo tanto, el primer paso hacia una toma de conciencia de los problemas consiste en analizar las razones de esta situación.

2.1.2. El mercado de las infraestructuras está formado por grandes sistemas con ciclos de vida relativamente largos, que se verán afectados por la evolución hacia sistemas más pequeños y por la liberalización. La Comisión observa que aunque los proveedores europeos tradicionales ocupan posiciones competitivas fuertes en ciertas áreas como las telecomunicaciones, también se enfrentan con la liberalización y progresiva desreglamentación del sector.

2.1.3. Los mercados industrial y profesional atraen a muchos productores que, partiendo de aplicaciones «nicho» han conseguido en muchos casos crear mercados bastante amplios. Generalmente, se trata de empresas de tecnologías avanzadas pero extremadamente dependientes de la disponibilidad de capital de riesgo. La Comisión recuerda que las empresas estadounidenses ocupan posiciones muy fuertes en estos mercados.

2.1.4. El mercado de consumo exige una constante innovación y productos fiables; se está convirtiendo en el motor tecnológico de las empresas de TIC. Su principal problema es la continua erosión de los precios, que conduce a la necesidad de concentraciones. En realidad, el mercado se caracteriza por la dominación de un número relativamente reducido de productores reconocidos, apoyados en unas estructuras de producción extendidas por todo el mundo. En este sector, los japoneses y coreanos ocupan posiciones dominantes, aunque los productores «de filiación europea» se defienden relativamente bien con respecto a la competencia. Sin embargo, su posición se ve amenazada por los estadounidenses, que están adquiriendo importancia, especialmente en el sector de los microordenadores.

2.1.5. El resultado global es una mundialización cada vez mayor de los mercados, hasta el punto de que ya no tiene mucho sentido referirse a la «industria europea» en sentido estricto. Estamos asistiendo en el mundo entero a la interpenetración de los mercados y capitales y esta tendencia se acentuará en el futuro. De hecho, debemos reflexionar sobre las consecuencias de esta evolución: no hay que olvidar que las empresas de TIC se encuentran, en su mayoría, en sectores sensibles, como la I+D y las aplicaciones en el sector de la defensa. En consecuencia, la tendencia a la mundialización en estos sectores deberá atemperarse, habida cuenta de la necesidad de mantener los equilibrios políticos mundiales.

2.1.6. El documento de la Comisión describe de forma concreta y realista la situación. Por su parte, el CES desearía añadir que Europa sólo podrá ser competitiva si es capaz de adoptar unas políticas y estructuras adaptadas a la mundialización de los mercados. Por lo tanto, unas soluciones y enfoques puramente europeos podrían relegarla a una posición de inevitable debilidad.

2.1.7. La situación del empleo: por una parte, se observa la pérdida de puestos de trabajo como consecuencia del fuerte aumento de productividad y, en algunos casos, de la deslocalización hacia terceros países y, por otra, el crecimiento del sector del software y de los servicios en general. La Comisión observa que el resultado global es una situación de «crecimiento general moderado a largo plazo».

2.1.8. El Comité desearía que se tomara con cautela este análisis. Al carecerse de datos precisos sobre la deslocalización, es difícil establecer si el balance neto en términos de empleo será positivo o negativo. Debería llevarse a cabo un análisis más detallado a fin de determinar si algunas industrias nuevas o en desarrollo (como las telecomunicaciones) dan resultados positivos, que compensan los balances negativos registrados por otras industrias. En cualquier caso, también es difícil evaluar las pérdidas de empleo registradas en los sectores inducidos (transporte, hostelería, comercio, servicios) de las industrias deslocalizadas. Teniendo en cuenta estos elementos, resulta evidente que el problema principal, no sólo para el empleo, es el de corregir la tendencia de crear unidades de producción fuera de Europa. Esta corrección podría efectuarse mediante la aplicación de la «cláusula social».

2.1.9. Por otra parte, la política exterior de la UE fomenta esta tendencia, especialmente, con respecto a los países de Europa Central y Oriental. Es necesario reconocer que la necesidad de apoyar el desarrollo de estos países, con vistas asimismo a la adhesión de algunos de ellos a la Unión Europea, se justifica por consideraciones políticas, económicas y sociales. Sin embargo, en la situación actual es difícil conciliar ambas exigencias, a saber, crear empleo dentro de la UE y mantener en los terceros países un flujo de inversión importante.

3. Competitividad del sector europeo de las TIC (Punto 2.2 de la Comunicación)

3.1. El documento de la Comisión enumera una serie de datos que ponen en evidencia el espectacular crecimiento del sector de las TIC. Este sector es actualmente más importante en volumen de negocios, producción y valor añadido que el de la industria química o el de la automoción. La tasa de crecimiento (7 % anual con tendencia a la estabilidad) es significativa, pero no debe conducir a un optimismo excesivo, ya que es inferior a la tasa de los Estados Unidos y de los países asiáticos en desarrollo. Además, se está deteriorando la balanza comercial europea del conjunto de los productos.

3.2. El desglose por sectores de las empresas TIC muestra una desventaja de Europa en el ámbito del software, una desventaja aún mayor en el ámbito del montaje electrónico y una posición competitiva relativamente buena en el campo de los semiconductores, gracias a alianzas estratégicas internacionales. El sector de los equipos de telecomunicaciones es el único en el que Europa mantiene una posición de liderazgo demostrada por el éxito del GSM. En definitiva, el panorama no es completamente negativo, por lo que merece apoyarse el intento de la Comisión de analizar los motivos de esta desventaja y de buscar soluciones.

4. Principales desafíos para el sector europeo de las TIC (Punto 3 de la Comunicación) ()

4.1. Una mayor asimilación por parte del mercado

4.1.1. Según el documento de la Comisión, el mercado está retrasado en diferentes aspectos:

- las empresas están poco orientadas hacia el futuro: muchas consideran aún las inversiones en TIC como un simple elemento de coste y subestiman la contribución de las TIC a una mayor competitividad;

- los consumidores, así como las administraciones públicas, son lentos a la hora de adoptar las tecnologías de la información y la comunicación (cabe citar a modo de ejemplo la utilización relativamente baja de Internet);

- el freno principal es el ritmo diferente de liberalización de los mercados en el conjunto de los Estados miembros.

En consecuencia, la Comisión considera que deberían adoptarse las siguientes soluciones:

- un mayor esfuerzo de marketing y de comunicación por parte de los proveedores;

- un mayor esfuerzo por promover la asimilación de las TIC por parte de las administraciones públicas;

- una armonización acelerada de las normas y reglamentos.

4.1.2. El CES está de acuerdo con el análisis y, en general, las soluciones propuestas por la Comisión. Sin embargo, desearía poner en guardia contra soluciones demasiado fáciles en apariencia pero que podrían resultar un arma de doble filo: a falta de una posición preliminar de competitividad, las inversiones en acciones de marketing y comunicación podrían favorecer a los proveedores de terceros países. Lo mismo podría ocurrir con la armonización de las normas y reglamentos, que abriría un mercado más amplio a aquellos países que estuvieran en mejores condiciones para beneficiarse de él. Estas consideraciones no vienen dictadas por un sentimiento de proteccionismo; se trata simplemente de evaluar detenidamente las iniciativas para determinar cuáles favorecerán la industria europea y cuáles, por el contrario, redundarán en beneficio de los terceros países más desarrollados. En resumidas cuentas, el problema principal radica en crear las condiciones para una mayor competitividad del sector de las TIC en los sectores más débiles y para mantener la posición de los sectores más fuertes.

4.2. Transformación de las estructuras industriales

4.2.1. El análisis del documento de la Comisión sobre este punto indica que la reestructuración del sector europeo de las TIC ha resultado lenta. En general, el sector no ha seguido la tendencia externalizadora y no ha desarrollado redes de proveedores de componentes, como sí hicieron en cambio los constructores estadounidenses y japoneses, que han formado redes de producción de componentes en Asia. Para la Unión Europea, la solución consistiría en colaborar con los PECO, creando de esta forma una cooperación industrial integrada a nivel europeo.

4.2.2. La solución parece atractiva y, en cierta medida, ya se está llevando a la práctica. El CES apoya las acciones a favor de una mayor integración entre la industria de la UE y los PECO en el sector de las TIC. Para ello, la Comisión puede adoptar iniciativas en ámbitos como la formación de los proveedores, instalación de redes, gestión de calidad y demás temas conexos.

4.2.3. En la Comunicación no se trata un problema que, sin embargo, es el corolario de la transformación de las estructuras industriales: el de las concentraciones, fusiones y acuerdos de las empresas europeas entre sí o con otras de terceros países. Por una parte, se reconoce () que Europa necesita grupos industriales cuya dimensión les permita competir con los gigantes estadounidenses, japoneses y de países en rápido desarrollo. Por otra parte, se manifiesta la justa preocupación de salvaguardar las normas de competencia dentro del mercado único, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 85 y 86 del Tratado. El Comité insta a la Comisión a que ahonde en el examen de este aspecto, especialmente, cuando aplica la noción de «mercado pertinente» a las empresas de TIC. Las decisiones en la materia deberían tener por objetivo alcanzar un equilibrio entre dos exigencias opuestas a veces conflictivas. En este sector, con más razón que en cualquier otro, debería aplicarse la regla del «caso por caso», sin posiciones preconcebidas.

4.3. Crear empresas de desarrollo rápido

4.3.1. La Comisión observa que la Unión Europea no ha sido capaz de poner en marcha una dinámica de crecimiento de las nuevas empresas -especialmente, de las PYME- y que es necesario mejorar la formación permanente y la movilidad de la mano de obra.

4.3.2. El CES se interroga sobre los motivos de esta carencia, que la Comisión reexamina más adelante (véase el punto 4.7). La cuestión del crecimiento de las PYME tiene un carácter general. Es conveniente, sin embargo, formular una serie de observaciones que, aunque válidas para todas las empresas, son especialmente pertinentes para las del sector de las TIC:

- Europa padece una escasez de capital riesgo y una relativa ineficacia de los mercados mobiliarios secundarios;

- el modelo social europeo hace que el nivel medio de la fiscalidad y de las cargas sociales sea más elevado que el de otros países. Cualquier disminución de la fiscalidad o de las cargas sociales deberá ir acompañada de acciones de formación destinadas a los trabajadores o de una cooperación entre empresas y centros de enseñanza en materia de formación. En lo que se refiere al reparto de las inversiones consagradas a las TIC entre los diferentes países de la Unión Europea, cabe señalar que el futuro código de conducta relativo a la fiscalidad será sumamente importante en la medida en que las inversiones se basaran en diferencias reales y no en diferencias fiscales.

4.4. Dar a Europa los medios para la excelencia en el campo del software

4.4.1. El documento de la Comisión enuncia un principio que, si se admitiera en el sentido absoluto, socavaría la validez de muchas de las soluciones propuestas: «ninguna reestructuración cambiará el hecho de que Europa es una zona de elevados costes de fabricación». El CES observa a este respecto que el hecho de admitir esta afirmación equivaldría a aceptar una inferioridad permanente de Europa en el ámbito de la industria manufacturera de las TIC. Es necesario, por lo tanto, dar a esta afirmación el significado que probablemente tenga en un contexto en el que se observa la importancia del software, y en el que Europa podría desempeñar un papel de liderazgo en términos de calidad.

4.4.2. La Comisión considera, con razón, que Europa debe dedicar especial atención al software, debido a su importancia para la competitividad, el valor añadido y la creación de empleo. A este respecto, cita como mercados potenciales el de los servicios financieros y los servicios en general, las aplicaciones aeronáuticas y numerosos productos industriales. Por su parte, el CES desea añadir la importancia del mercado creado por la transición a la moneda única, que requerirá la adaptación de numerosísimos programas financieros, contables y administrativos y brindará la oportunidad de llevar a cabo una revisión global de los procedimientos fiscales y de las administraciones públicas. Otro de los desafíos, a juicio de la Comisión, es la diversidad lingüística, que podría representar para la industria europea una ventaja a la hora de facilitar diferentes versiones lingüísticas. El Comité tiene ciertas reservas sobe este punto (véase también el punto 4.6.3).

4.4.3. En lo referente a la fragmentación del mercado debida a las diferentes lenguas nacionales, se coincide con el análisis de la Comisión, recordando sin embargo que existen obstáculos importantes de otra naturaleza (véase el punto 4.6.3). Lo que no se puede ignorar es que una diversificación demasiado grande de las versiones conduciría a un aumento de los costes para los usuarios de los países más pequeños, lo cual perjudicaría su posición competitiva. De hecho, el mercado ya ha asimilado el hecho de que las versiones en las lenguas menos difundidas son escasas y, por lo tanto, costosas.

4.5. Optimizar el desarrollo tecnológico y su difusión

4.5.1. La Comisión parte de la observación de que los costes de I+D aumentan en función de la brevedad del ciclo de vida de los productos, por lo que insta a las empresas productoras a acelerar la aceptación de los productos en el mercado, idea que ya se ha enunciado (punto 4.1). El CES observa que, aunque es importante reaccionar con rapidez a las exigencias del mercado, todavía lo es más innovar: como lo demuestra la experiencia, el éxito no consiste en seguir las tendencias del mercado sino más bien en crear nuevos productos que anticipen las exigencias y conduzcan a la creación de nuevos mercados.

4.5.2. El CES considera que la insuficiente inversión en I+D es una de las principales razones de la escasa competitividad de la industria europea de las TIC. Efectivamente, esta inversión, en relación con el PIB, es muy inferior a las registradas en los Estados Unidos y en Japón. Teniendo en cuenta la rápida evolución de la innovación y la tendencia a la reducción de los precios, un éxito duradero en los mercados mundiales no depende tanto de la oferta de productos a precios competitivos como de la oferta de productos originales e innovadores, nuevos y, por lo tanto, únicos.

4.5.3. El CES considera que la prioridad absoluta debería ser un plan europeo de I+D, realizado conjuntamente por la industria y los poderes públicos. El éxito de este plan dependerá, sin embargo, no sólo de las inversiones sino también de la disponibilidad de recursos humanos. Cabe señalar, a este respecto, que este último problema no sólo incide en el de aumento del empleo sino, sobre todo, en la búsqueda de cualificaciones profesionales de altísimo nivel. Dada la falta de personal suficientemente cualificado, la industria de las TIC se ve perjudicada al mismo tiempo por posibilidades de desarrollo menos favorables y costes más elevados que en el resto del mundo, ya que cada cual está obligado a pujar por encima de sus posibilidades para poder utilizar los escasos recursos humanos disponibles. Esta situación de escasez se agrava especialmente por la fuerte dependencia de la industria de las TIC de un personal dotado de una sólida formación técnica, personal que, por otra parte, debe renovar y profundizar constantemente sus competencias. Es probablemente en este contexto donde radica la amenaza de mayor gravedad para esta industria, amenaza que no puede abordarse mediante una disminución pasiva del nivel general de los costes, sino que se debe afrontar a través de medidas directas destinadas a aumentar el número de personas dotadas de una formación apropiada.

4.5.4. Deberá prestarse especial atención a las inversiones en I+D realizadas en la industria de la defensa, que, como en el caso de la electrónica, puede contribuir a crear «yacimientos culturales» útiles para la investigación en el ámbito de las aplicaciones civiles. No obstante, este aspecto rebasa el ámbito de este Dictamen, y se integra en el de otra cuestión, objeto del Dictamen CES 326/97 () sobre «La industria europea relacionada con la defensa» (Ponente: Sr. Sepi).

4.6. Aprovechar el potencial de creación de empleo

4.6.1. La Comisión señala tres efectos principales de las TIC en el empleo:

- efectos directos en los sectores de las TIC y conexos;

- efectos indirectos en otras ramas de la economía;

- otros efectos derivados del creciente valor de los servicios y de los cambios resultantes en la «división internacional del trabajo».

Los estudios realizados hasta la fecha sobre estos efectos no parecen haber dado resultados satisfactorios, aunque, por otra parte, hay que reconocer que se trata de un ejercicio sumamente difícil. Las hipótesis varían entre una evaluación «pesimista», con la pérdida neta de tres millones de puestos de trabajo, y una «optimista», con la creación neta de seis millones de empleos. Deberán realizarse análisis más detallados, basados en un debate preliminar sobre los criterios básicos para la elaboración de las diferentes hipótesis.

4.6.2. Continuando su análisis, el documento de la Comisión cita el ejemplo de los Estados Unidos, donde la reestructuración de las empresas TIC comenzó hace tiempo, conduciendo a la creación de numerosos puestos de trabajo. Se reitera la necesidad de fomentar las condiciones para un rápido crecimiento de las empresas (véase el punto 4.3.1 y las observaciones del CES contenidas en el punto 4.3.2).

4.6.3. En lo que respecta al empleo y, en particular, al empleo en el sector de las TIC, el Comité desearía formular una reflexión sobre un problema específico de Europa: la diversidad lingüística. Aunque en los Estados Unidos la movilidad laboral es grande, por diferentes motivos, entre los cuales está la utilización de la misma lengua en todo el territorio, en Europa la existencia de once lenguas diferentes representa un obstáculo. Es cierto que la diversidad lingüística constituye una de las riquezas culturales de Europa y que el sector de las empresas TIC puede brindar oportunidades de trabajo, al tener que proporcionar versiones adaptadas a cada país. Pero, por otra parte, es innegable que, en general, esta diversidad constituye un freno a la movilidad de los trabajadores en la UE. Especialmente, para las empresas de alta tecnología, el desconocimiento del idioma más utilizado en el sector representa una desventaja suplementaria.

4.6.4. En consecuencia, a la oferta de puestos de trabajo dentro de la UE, sólo pueden responder trabajadores locales o trabajadores que conozcan el idioma del país en cuestión y, a menudo, además la lengua básica en el sector tecnológico: restricción de oportunidades que penaliza tanto a los trabajadores como a las empresas. A modo de ejemplo, el Comité cita el de Luxemburgo, donde el multilingüismo existente facilita la utilización de los recursos humanos procedentes de países vecinos. No obstante, este ejemplo no puede ampliarse sino a un número reducido de países; en general, el obstáculo lingüístico penaliza a la mayor parte de los Estados miembros y, en particular, a los más pequeños.

4.6.5. El CES es consciente de la dificultad que entraña superar este inconveniente, por lo que evita repetir la banal recomendación de integrar en los programas educativos la enseñanza de las lenguas. Sin embargo, el aspecto lingüístico deberá tenerse en cuenta a la hora de redactar los análisis comparativos en el ámbito de la competitividad (véase el punto 6.8).

5. Campos de acción prioritarios (Punto 4 de la Comunicación)

5.1. Acciones emprendidas cuya aplicación debe acelerarse (Punto 4.1 de la Comunicación)

5.1.1. Bajo este título, la Comisión enumera las acciones prioritarias ya emprendidas o previstas a corto plazo, de acuerdo con las prioridades definidas en noviembre de 1996 con el Plan de actuación global para la sociedad de la información (). El Comité ya emitió su dictamen sobre algunas de las acciones, y está preparando sus observaciones sobre las acciones restantes. Por lo tanto, en el presente documento se limitará a recordar los puntos citados, añadiendo una breve observación. Se enuncian nueve prioridades, que forman un programa de intervención complejo cuyo éxito dependerá del realismo y de la flexibilidad con que se redacten y se pongan en práctica.

5.1.2. La aplicación de la liberalización de los mercados de telecomunicaciones representa un objetivo que deberá alcanzarse antes de finales de año. El Comité insta a la Comisión a corregir con firmeza posibles desviaciones o resistencias y a que procure que todos los Estados miembros cumplan los plazos previstos.

5.1.3. Según la Comisión, el comercio electrónico es «la primera aplicación práctica futura a gran escala de la sociedad de la información». El CES ha elaborado un dictamen sobre la Comunicación publicada recientemente ().

5.1.4. Otro de los programas de acción se refiere al fortalecimiento y control de la aplicación de las normas y principios acordados internacionalmente sobre competencia, derechos de propiedad intelectual, los derechos del individuo y el derecho a la intimidad, la seguridad de la información y la interoperabilidad de las normas. El CES aprueba estas orientaciones, aunque tiene la sensación de que se ha puesto el acento en una acción dirigida principalmente a garantizar la observancia de las normas por parte de los operadores europeos. Sin embargo, debería prestarse mayor atención al control de los comportamientos de los agentes de terceros países, que no siempre cumplen las normas europeas e internacionales.

5.1.5. También se mencionan iniciativas de sensibilización y acciones dirigidas a fomentar la utilización de las TIC. Al no disponerse de información más detallada, no se pueden formular observaciones.

5.1.6. Se ha presentado ya una acción a nivel de la Unión Europea en el sector de los servicios de comunicaciones personales por satélite, sobre la cual el CES ha emitido ya su dictamen ().

5.1.7. Se están preparando planes de acción para las aplicaciones TIC en el ámbito de los transportes: redes transeuropeas (RTE), sistemas de control del tráfico aéreo y numerosas aplicaciones de consumo. El Comité espera poder consultar dichos documentos.

5.1.8. El programa marco de I+D, que debería iniciarse en 1998, establece que las ayudas al desarrollo de las tecnologías se integrarán en un programa único formado por cuatro sectores: servicios a los ciudadanos, comercio electrónico, contenidos multimedia y tecnologías clave. En este caso tampoco se puede formular ninguna observación ya que los contenidos aún se desconocen, salvo las de carácter general mencionadas en el punto 4.5.2.

5.1.9. La educación, formación, perfeccionamiento y reconversión profesional son fundamentales para que los trabajadores adquieran las actitudes y la flexibilidad necesarias para usar las tecnologías. En este ámbito, la Comisión ha adoptado una serie de iniciativas, aprobadas todas ellas por el CES. Cabe añadir, sin embargo, que no se puede descuidar en los programas de formación la enseñanza básica de las lenguas utilizadas con más frecuencia en el sector de la informática, teniendo en cuenta las observaciones formuladas en el siguiente punto 5.1.10.

5.1.10. El problema lingüístico es particularmente importante para el software europeo, y ha sido examinado en un programa específico (). El CES ha emitido ya un dictamen en la materia, pero añade que para respetar la diversidad lingüística es necesario evaluar las iniciativas también en términos de coste/beneficio y evitar que los países en los que se utilice un idioma menos difundido sufran las consecuencias de la adaptación de los programas realizada en función de un número reducido de usuarios.

6. Nuevos ámbitos de acción que deben tenerse en cuenta (Punto 4.2 de la Comunicación) ()

6.1. Mejorar las condiciones de la competencia mundial

6.1.1. El documento de la Comisión recuerda las dos etapas importantes en la vía de la liberalización a nivel mundial: la conferencia de la OMC, celebrada en Singapur en diciembre de 1996, con la celebración del Acuerdo sobre Tecnología de la Información (ATI) () y el acuerdo sobre telecomunicaciones de la OMC celebrado el pasado mes de febrero. Recuerda la decisión de suprimir totalmente los aranceles para todos los productos de las TIC en el año 2000, y manifiesta su intención de emprender acciones para fomentar la participación de otros países en el acuerdo ATI. Por último, considera que estos procesos contribuirán a reducir los costes de producción de los productos TIC en Europa, ofreciendo a los productores europeos mayores oportunidades de exportación.

6.1.2. El CES aprueba plenamente el plan de acción de la Comisión y los principios de fondo que en él se enuncian. Desea sin embargo formular varias observaciones complementarias para incitar a la prudencia y a una evaluación preliminar de las consecuencias de cada iniciativa. Aunque no cabe duda de que la vía que hay que seguir es la de la libertad de circulación, que es la que permite la mayor competencia y la reducción de los precios, no se puede olvidar, por otra parte, que en la conquista de los mercados gana el que goza de las mejores condiciones de competitividad. Sin lugar a dudas, la liberalización de los mercados favorece la penetración europea en los mercados exteriores, pero también es cierto que favorece la penetración de los productores de terceros países en el mercado europeo que, en su mayor parte, ya está abierto. Sería necesario establecer una proyección a medio y largo plazo de los resultados de la liberalización de los mercados desde un punto de vista europeo, expresando en términos cuantitativos los posibles costes/beneficios, el aumento de la producción y de las exportaciones/importaciones, así como la evolución del empleo.

6.1.3. En resumidas cuentas, la liberalización de los mercados debe ser coherente con el objetivo de no deteriorar la competitividad de la industria europea. A tal fin, la Comisión debería reexaminar algunos aspectos de las decisiones o acciones ya adoptadas o en preparación. En primer lugar, se deberían revisar las normas de contratación pública aplicables a las adquisiciones realizadas por administraciones públicas, excluyendo de dichas normas a los operadores privados de telecomunicaciones que trabajen en países en los que exista ya la libre competencia entre operadores. Por otra parte, en el ámbito del Acuerdo de la OMC sobre los servicios básicos de telecomunicaciones, se debería presionar a los Estados Unidos para que suprimieran el «Effective Competitive Opportunity Test» (ECO-Test), que es incompatible con los compromisos contraídos en el Acuerdo.

6.2. Acelerar la aceptación de las TIC y emprender acciones de sensibilización

6.2.1. El documento de la Comisión incluye esta iniciativa entre los nuevos ámbitos de acción, pero cabe recordar que ya figura entre las acciones emprendidas (véase el punto 5.1.5). En primer lugar, se menciona el papel de las administraciones públicas a la hora de fomentar la aceptación de las TIC en sus propios servicios, en las escuelas, entre los ciudadanos y en las empresas. La Comisión menciona el retraso registrado por los Estados miembros meridionales y algunos Estados periféricos, y añade que la adopción de las TIC sería «un instrumento muy útil para fomentar la cohesión y eliminar barreras». No se puede sino aprobar esta posición, pero es necesario recordar a este respecto que la diversidad lingüística, cuyo mantenimiento se defiende, representa también una barrera importante.

6.2.2. Asimismo, el Comité desea recordar que, además del mercado de las administraciones públicas, habría que incrementar significativamente los gastos per capita de los usuarios (empresas y privados) en productos TIC, mediante la adopción de políticas adecuadas en los sectores de la educación, formación y aplicaciones sanitarias. Deberían evaluarse detenidamente las consecuencias de las políticas fiscales perjudiciales, como, por ejemplo, de la bit-tax propuesta: la simple perspectiva de su introducción tendría consecuencias negativas, no sólo para el mercado sino para las estrategias de inversión en el sector.

6.3. Crear nuevos mercados mediante la adopción de normas en el momento oportuno

6.3.1. La Comisión subraya la importancia de la adopción de normas universales como estrategia para abrir nuevos mercados. A tal fin, solicita la colaboración entre productores a nivel mundial, sin olvidar la existencia de características específicas regionales justificadas por la necesidad de conquistar nuevos mercados o de mantener los mercados tradicionales. La Comisión adopta en este ámbito una posición flexible: por una parte, «favorece el establecimiento de una estructura que permita a las compañías europeas participar en el proceso internacional de normalización»; por otra parte, considera que «estas estructuras deberían permitir la adopción de normas reconocidas a nivel internacional que tengan en cuenta las características europeas».

6.3.2. En lo referente a las normas técnicas, el Comité recuerda la necesidad de establecer una distinción entre los diferentes tipos y señala que la utilización que hace la Comisión de este término es demasiado genérica y no refleja adecuadamente la necesidad, para la industria, de estar preparada para reaccionar a tiempo a las normas dictadas por el mercado, que podrían ser diferentes de las normas formales. A este respecto, el Comité llama la atención de la Comisión sobre las observaciones formuladas en un dictamen anterior ().

6.3.3. El Comité considera que el frágil equilibrio entre normas universales y normas europeas debería establecerse caso por caso: efectivamente, los principios generales no son suficientes para resolver posibles conflictos con las normas de competencia, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 86 del Tratado. Estos conflictos deberían ser resueltos por las autoridades competentes con la flexibilidad necesaria y una clara visión de los intereses en juego, teniendo en cuenta asimismo las observaciones formuladas en el punto 4.2.3.

6.3.4. Para que «los recursos normalizadores europeos sean utilizados coherente y óptimamente», se propone crear urgentemente una ventanilla única bajo la autoridad de los organismos europeos de normalización. Los objetivos enunciados son demasiado genéricos para que el CES pueda pronunciarse al respecto, y, por otra parte, se carece de información sobre la naturaleza, las competencias y la función de esta ventanilla. Por lo tanto, el Comité se reserva la posibilidad de formular observaciones al respecto cuando disponga de más detalles.

6.4. Aprovechar el potencial de la ampliación

6.4.1. La ampliación de la Unión Europea ofrecería al sector europeo de las TIC un mercado ampliado y en fuerte crecimiento que permitiría realizar considerables economías de escala en la producción. Las empresas europeas tendrían la oportunidad de rediseñar sus estructuras de fabricación, como lo hicieran los estadounidenses y japoneses con respecto a los países asiáticos. La Comisión señala que este proceso ya se ha iniciado, y que ciertos productores están «relocalizando» ciertas instalaciones desde el Extremo Oriente para instalarlas en los PECO.

6.4.2. Las analogías entre los PECO y determinados países asiáticos son más aparentes que reales. Las ventajas de los PECO en lo que respecta a los costes de producción inferiores se irán reduciendo con el tiempo, cuando estos países se hayan adherido a la UE. Si se rechaza el principio de la especialización por países de las estructuras productivas (véase el punto 4.2.2), es evidente que el papel de estos países no podrá limitarse, ni ser limitado, a producciones secundarias. La política de la Comisión consiste en fomentar «la representación activa del sector en los PECO», pero tal como se expresa tiene la apariencia de una penetración de tipo colonial. Naturalmente, las intenciones son muy diferentes; por lo tanto, el CES insta a que la Comisión reformule esta parte de la Comunicación para no suscitar impresiones equivocadas.

6.5. Fomentar la cooperación industrial

6.5.1. La Comisión menciona las iniciativas, en marcha o planificadas, de cooperación industrial con los países recientemente independizados, en el Mediterráneo, América del Sur y Asia, pronunciándose a favor de unos mayores esfuerzos con el fin de informar a las empresas, y en particular a las PYME, sobre las oportunidades existentes en este ámbito.

6.5.2. El CES toma nota de estas declaraciones. Sin embargo, no se puede ignorar que en la práctica, la invitación a la «cooperación» equivale a favorecer la deslocalización de las empresas o de parte de ellas, con las consecuencias de sobra conocidas que ello implica para el empleo (véase el punto 2.1.9). A largo plazo, esta política dará resultados positivos: mayor penetración en los mercados, mayor presencia de los intereses europeos en el resto del mundo y, en definitiva, aumento del empleo. Sin embargo, es evidente que a corto plazo la deslocalización implica una reducción de las oportunidades laborales para los europeos, consecuencia que debe afrontarse con una política dirigida a evitar traumas sociales y aceptarse como el precio que debe pagarse por el bienestar de las futuras generaciones.

6.6. Facilitar la creación de PYME

6.6.1. La Comunicación reconoce el papel de las PYME como elemento clave en la creación de nuevos puestos de trabajo y en la innovación, y menciona las razones de la inferioridad y retraso de Europa con respecto a los Estados Unidos a la hora de crear las condiciones para facilitar la aparición de nuevas PYME: insuficiencia de capital riesgo y de colaboración con los organismos financieros. Añade un elemento importante: el peso excesivo de los procedimientos administrativos en Europa, que constituirían uno de los principales obstáculos. Se propone elaborar un análisis comparativo de las condiciones de las PYME europeas con las estadounidenses, por ejemplo, en el Silicon Valley. El CES aprueba esta propuesta, pero desea recordar que, para que la comparación sea eficaz y transparente, no se deben olvidar los aspectos relativos al modelo social y a la fiscalidad.

6.7. Poner el acento en el empleo: cualificaciones profesionales, educación y formación

6.7.1. La Comisión propone poner en marcha un sistema de «normas de competencia» que sentaría las bases de un proceso continuo de adaptación de las cualificaciones profesionales con respecto a la evolución de las tecnologías y de la ciencia. La determinación de los esquemas de conocimientos profesionales para las principales actividades del sector permitiría establecer «perfiles» de capacidad, con el fin de elaborar programas de formación. Estas normas constituirían una base de referencia para mejorar los programas de enseñanza en las escuelas.

6.7.2. Esta propuesta merece especial atención. Sin embargo, parece evidente que ningún «perfil» derivado de las normas de competencia oficiales podría ser adaptado continuamente y con rapidez para seguir a la constante evolución de la investigación y de la tecnología. Es necesario, por lo tanto, establecer una colaboración directa entre empresas y escuelas, en todos los niveles. Debería ser competencia de los Estados miembros sentar las bases necesarias de esta colaboración, en función de las exigencias locales pero teniendo en cuenta asimismo la necesidad de aumentar el número de investigadores y técnicos formados en el ámbito de las TIC y de crear unas fuerzas laborales abiertas a la movilidad en el ámbito europeo.

6.7.3. Amén de las observaciones formuladas en el punto anterior, el CES considera que los beneficios derivados de las iniciativas comunitarias de apoyo a la reconversión industrial y a la recualificación del personal empleado en el sector de las TIC serían considerables, tanto en los sectores del hardware y software como en los servicios. Estos dos sectores registran un fuerte crecimiento que será cada vez mayor en el futuro: en ellos es donde la creación de nuevos puestos de trabajo podrá contrarrestar la reducción del número de trabajadores en el sector del hardware, y quizás conducir a un balance ocupacional neto positivo.

6.7.4. Por último, cabe señalar que la posibilidad de crear nuevos puestos de trabajo en el sector de las TIC está estrechamente relacionada con el desarrollo en Europa de las redes globales y de la sociedad de la información, es decir, de las infraestructuras de tipo Internet, los servicios de intercambio de información on-line, los servicios multimedia, las aplicaciones en el ámbito del comercio electrónico, el teletrabajo, la teleeducación, etc.

6.8. Fomento de la evaluación comparativa de la competitividad

6.8.1. La Comisión considera que la evaluación comparativa (benchmarking) de la capacidad competitiva constituye un factor eficaz y potente para fomentar la competitividad, y tiene la intención de favorecer su uso entre las empresas, en particular, las PYME. Esta cuestión ha sido tratada ya en un documento de la Comisión, sobre el que el CES ha emitido su propio dictamen (). Su aplicación en el sector de las TIC, a ejemplo de lo realizado por el gobierno de los Países Bajos, será extremadamente útil. Se afirma en la Comunicación que la Comisión colaborará con los Estados miembros y con las empresas para fijar las condiciones marco imprescindibles. El CES sugiere que, cuando se hable de «empresas», se tengan debidamente en cuenta las experiencias y sugerencias procedentes de las PYME.

6.8.2. El CES señala asimismo con satisfacción que la Comisión no ha perdido tiempo: tras la primera Comunicación (), se elaboró otra (), en la que se anuncia la realización de un proyecto piloto relativo al sector de las TIC.

7. Conclusiones

7.1. En la conclusión de su Comunicación, la Comisión pone de relieve la característica común de todas las propuestas de acción presentadas: la urgencia. La Comisión tiene intención de definir, en colaboración con los Estados miembros y las empresas, las acciones específicas que deberán emprenderse, acompañándolas de un calendario de ejecución.

7.2. El Comité se ha pronunciado ya sobre los diferentes aspectos, y, a modo de conclusión, declara que aprueba la aplicación de un plan de acción que debería ser orgánico pero, sobre todo, flexible, a fin de adaptarse a los acontecimientos y a una coyuntura extremadamente variable. El plan debería asimismo carecer de burocracia excesiva e inspirarse estrechamente en el objetivo final, a saber, la recuperación de la competitividad a nivel mundial.

7.3. Es muy positivo que la Comisión haya fijado unos campos de acción concretos. El CES recomienda concentrar los esfuerzos en acciones capaces de crear nuevos puestos de trabajo: incentivos para las PYME, con vistas especialmente a la creación de nuevas PYME en los sectores más prometedores (software, contenidos multimedia, etc.), apoyo a la formación de los jóvenes y de los trabajadores, incentivos para las escuelas, para que utilicen las nuevas tecnologías y se conecten a las redes.

7.4. Por último, el Comité Económico y Social desea formular una recomendación: además de la Comunicación sobre las evaluaciones comparativas, la Comisión ha elaborado numerosas comunicaciones y proyectos relativos a la sociedad de la información (): todos los proyectos pueden ser válidos, pero será necesario establecer una adecuada coordinación, para evitar posibles interferencias y duplicaciones y buscar los elementos de sinergia entre los diferentes proyectos.

Bruselas, el 11 de diciembre de 1997.

El Presidente del Comité Económico y Social

Tom JENKINS

() El documento de la Comisión precisa que el examen se ha limitado a los siguientes sectores: electrónica de consumo, material de informática y ofimática, equipos de telecomunicaciones, componentes y software (ya sea como componente o producto, o como servicio relacionado). Se excluyen otros sectores como el de las empresas de difusión y producción de contenido, que se suelen integrar en la definición de estas empresas.

() Documento de la Comisión, punto 2.1, primer párrafo.

() Los puntos siguientes, del 4.1 al 4.6, se corresponden con los diferentes subtítulos (no numerados) de la Comunicación.

() Véase el informe Ciampi, junio de 1996.

() DO C 158 de 26.5.1997, p. 32.

() COM(96) 607 de 27.11.1996; dictamen del CES: DO C 296 de 29.9.1997.

() COM(97) 157 final de 16.4.1997; dictamen del CES: DO C 19 de 21.1.1998.

() COM(95) 529 final; dictamen del CES: DO C 204 de 15.7.1996.

() COM(96) 456 de 2.10.1996, aprobado por el Consejo el 8.10.1996: Programa plurianual para promover la diversidad lingüística de la Comunidad en la sociedad de la información. Dictamen del CES: DO C 212 de 22.7.1996.

() Los puntos siguientes (del 6.1 al 6.8.2) siguen el orden de los subtítulos (no numerados) de la Comunicación.

() ATI = Acuerdo sobre Tecnología de la Información.

() COM(96) 359 final sobre la normalización y la sociedad mundial de la información: el enfoque europeo; dictamen del CES: DO C 89 de 19.3.1997.

() COM(97) 153 final; dictamen del CES: DO C 296 de 29.9.1997.

() COM(96) 463 de 9.10.1996.

() COM(97) 153 de 16.4.1997.

() Cabe citar, a modo de ejemplo, la «Comunicación sobre "Europa en la vanguardia de la sociedad mundial de la información: plan de actuación móvil"», COM(96) 607 final, objeto del Dictamen del CES: DO C 296 de 29.9.1997.

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