Source: EURLEX
Language: es
Format: md

Arrêt de la Cour

**Asunto C‑329/02 P**

**SAT.1 SatellitenFernsehen GmbH**

**contra**

**Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI)**

«Recurso de casación – Marca comunitaria – Motivos absolutos de denegación del registro – Artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento (CE) nº 40/94 – Sintagma “SAT.2”»

Sumario de la sentencia

1.        *Marca comunitaria – Definición y adquisición de la marca comunitaria – Motivos de denegación absolutos – Examen por separado
de los distintos motivos de denegación – Interpretación de los motivos de denegación a la luz del interés general que subyace
en cada uno de ellos*

*[Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 7, ap. 1]*

2.        *Marca comunitaria – Definición y adquisición de la marca comunitaria – Motivos de denegación absolutos – Falta de carácter
distintivo del signo – Interés general que subyace en el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94 –
Alcance*

*[Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 7, ap. 1, letra b)]*

3.        *Marca comunitaria – Definición y adquisición de la marca comunitaria – Motivos de denegación absolutos – Falta de carácter
distintivo del signo – Marca denominativa compuesta por varios elementos – Consideración de la percepción global de la combinación
por el público pertinente*

*[Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 7, ap 1, letra b)]*

4.        *Marca comunitaria – Definición y adquisición de la marca comunitaria – Motivos de denegación absolutos – Falta de carácter
distintivo del signo – Insuficiencia de la constatación de la falta de un cierto grado de creatividad o de imaginación lingüística
o artística para negar el carácter distintivo del signo – Marca que no es descriptiva de los productos o servicios a que se
refiere – Obligación de la Oficina de exponer las razones de la falta de carácter distintivo*

*[Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 7, ap 1, letras b) y c)]*

5.        *Marca comunitaria – Definición y adquisición de la marca comunitaria – Motivos de denegación absolutos – Marcas carentes de
carácter distintivo – Sintagma «SAT.2»*

*[Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, art. 7, ap. 1, letra b)]*

1.        Cada uno de los motivos de denegación de registro enumerados en el artículo 7, apartado 1, del Reglamento nº 40/94, sobre
la marca comunitaria, es independiente de los demás y exige un examen por separado. Además, es preciso interpretar dichos
motivos de denegación a la luz del interés general subyacente en cada uno de ellos. El interés general tomado en consideración
al examinar cada uno de dichos motivos de denegación puede, e incluso debe, reflejar distintas consideraciones, en función
del motivo de denegación de que se trate.

(véase el apartado 25)

2.        El interés general subyacente al artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94, sobre la marca comunitaria, relativo
al motivo de denegación referido a la falta de carácter distintivo de una marca, consiste en la necesidad de que no se restrinja
indebidamente la disponibilidad de esa marca para los demás operadores que ofrecen productos o servicios del mismo tipo que
aquellos para los que se solicita el registro. Por lo demás, teniendo en cuenta el alcance de la protección que el Reglamento
confiere a las marcas, resulta patente que el interés general subyacente a dicha disposición no se diferencia de la función
esencial de la marca, que es garantizar al consumidor o al usuario final la identidad de origen del producto o servicio que
designa, permitiéndole distinguir sin confusión posible dicho producto o servicio de los que tienen otra procedencia.

En cambio, no es un criterio con arreglo al cual debe interpretarse lo dispuesto en el artículo 7, apartado 1, letra b), aquel
en virtud del cual no es posible registrar las marcas que pueden utilizarse corrientemente en el comercio para presentar los
productos o los servicios de que se trate, criterio que es pertinente a efectos del artículo 7, apartado 1, letra c). Se aparta,
además, de la consideración del criterio de interés público referido anteriormente, el hecho de estimar que la disposición
contenida en el artículo 7, apartado 1, letra b), persigue un objetivo de interés general, que exige que los signos a que
se refiere puedan ser libremente utilizados por todos.

(véanse los apartados 23, 26, 27 y 36)

3.        Al apreciar el carácter distintivo de una marca, en el sentido del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94,
sobre la marca comunitaria, en relación con una marca compuesta por palabras o por una palabra y una cifra, un eventual carácter
distintivo puede examinarse, en parte, respecto a cada uno de sus términos o de sus elementos, considerados aisladamente,
pero, en cualquier caso, debe depender del examen del conjunto que integran. En efecto, la mera circunstancia de que cada
uno de tales elementos, considerado aisladamente, carezca de carácter distintivo no excluye que la combinación que forman
pueda poseer un carácter distintivo.

Constituye una interpretación incorrecta de dicha disposición apreciar la existencia del carácter distintivo de un sintagma
compuesto de varios elementos recurriendo esencialmente a un análisis por separado de cada uno de los elementos de éste –sobre
la base de la presunción de que los elementos que aisladamente carecen de carácter distintivo no pueden quedar revestidos
de tal carácter una vez combinados y no en la percepción global de dicho sintagma por parte del consumidor medio–, y sólo
examinar la impresión de conjunto producida por el sintagma de manera subsidiaria, negando toda pertinencia a ciertos aspectos,
como la existencia de un elemento de fantasía, que deben tomarse en consideración en dicho análisis.

(véanse los apartados 28, 29 y 35)

4.        El registro de un signo como marca comunitaria no se supedita a la constatación de un cierto grado de creatividad o de imaginación
lingüística o artística por parte del titular de la marca. Basta que la marca permita al público pertinente identificar el
origen de los productos o de los servicios protegidos por ella y distinguirlos de los de otras empresas.

En el caso de que una marca que no incurra en el motivo de denegación previsto en el artículo 7, apartado 1, letra c), del
Reglamento nº 40/94 carezca, no obstante, de carácter distintivo con arreglo a lo dispuesto en la letra b) de dicho apartado,
la Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) debe exponer las razones por las que considera
que esa marca carece de carácter distintivo.

En este sentido, el uso frecuente de marcas compuestas por un elemento verbal y un elemento numérico en un sector determinado
indica que este tipo de combinaciones no puede considerarse desprovisto, en principio, de carácter distintivo.

(véanse los apartados 41, 42 y 44)

5.        Si bien es cierto que la manera en que está compuesto el sintagma «SAT.2», cuyo registro como marca comunitaria se solicita
para los servicios comprendidos en las clases 38 y 41 del Arreglo de Niza:

–clase 38: «Difusión de emisiones y de programas de radio y de televisión a través de redes con o sin cable; difusión de programas o
de emisiones cinematográficas, de televisión, de radiodifusión, de teletexto y de videotexto; mediación y concesión de autorizaciones
a usuarios de distintas redes de comunicación; telecomunicaciones; compilación, entrega y transmisión de noticias, de comunicados
de prensa (también electrónica y/o mediante ordenador); transmisión de sonidos e imágenes vía satélite; gestión de un servicio
de televisión para abonados (televisión de pago), incluido vídeo por encargo, también por cuenta de terceros, como plataforma
digital; servicios en el campo de las telecomunicaciones; puesta a disposición de información a terceros; difusión de información
a través de redes con o sin cable; servicios y emisiones en línea, concretamente, transmisión de información y de noticias,
incluido el correo electrónico; utilización de redes para la transmisión de información, imágenes, textos, voz y datos; emisión
de programas de telecompra»;

–clase 41: «Producción, reproducción, proyección y alquiler de películas, programas de vídeo y otros programas de televisión; organización
y realización de espectáculos, programas de preguntas y respuestas y actos musicales y organización de concursos de carácter
recreativo y de competiciones deportivas, también para su registro o como emisiones en directo; producción de emisiones para
televisión y radio, incluidos los programas correspondientes de concursos; producción de programas o emisiones de cine, televisión,
radio, teletexto y videotexto, programas de esparcimiento por radio y televisión; introducción, transmisión, registro, tratamiento
y reproducción del sonido y de imágenes; organización de emisiones y de programas de radio y televisión; producción de programas
de telecompra»,

no es inhabitual, especialmente en la percepción que el consumidor medio pueda tener de los servicios pertenecientes al sector
de la comunicación, y aunque esta yuxtaposición de un elemento verbal, como «SAT», y de una cifra, como «2», separados por
un «.», no refleja un grado especialmente elevado de inventiva, estas circunstancias no bastan para determinar que tal sintagma
carece de carácter distintivo, con arreglo al artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 40/94.

(véase el apartado 40)

  
   
   

SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Segunda) de 16 de septiembre de 2004[(1)](#Footnote1)

«Recurso de casación – Marca comunitaria – Motivos de denegación absolutos de registro – Artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento (CE) n° 40/94 – Sintagma “SAT.2”»En el asunto C-329/02 P,que tiene por objeto un recurso de casación interpuesto con arreglo al artículo 56 del Estatuto del Tribunal de Justicia,presentado el 12 de septiembre de 2002,**SAT.1 SatellitenFernsehen GmbH**, con domicilio social en Maguncia (Alemania) representada por el Sr. R. Schneider, Rechtsanwalt, que designa domicilio en
Luxemburgo,

parte recurrente,

y en el que la otra parte en el procedimiento es:**Oficina de Armonización del Mercado Interior (Marcas, dibujos y modelos) (OAMI),** representada por el Sr. D. Schennen, en calidad de agente, que designa domicilio en Luxemburgo,

parte demandada en primera instancia,

  
  

EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Sala Segunda),,

  
  
integrado por el Sr. C.W.A. Timmermans, Presidente de Sala, los Sres. J.-P. Puissochet (Ponente) y R. Schintgen, y las Sras.
F. Macken y N. Colneric, Jueces;Abogado General: Sr. F.G. Jacobs;   
Secretario: Sr. H. von Holstein, Secretario adjunto;habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 8 de enero de 2004;consideradas las observaciones presentadas por las partes;

oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 11 de marzo de 2004;

dicta la siguiente

  
  

### Sentencia

  
  

1
Mediante su recurso de casación, SAT.1 SatellitenFernsehen GmbH (en lo sucesivo, «recurrente») solicita la anulación de la
sentencia del Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas de 2 de julio de 2002, SAT.1/OAMI (SAT.2) (T‑323/00,
Rec. p. II‑2839; en lo sucesivo, «sentencia recurrida»), en la que éste desestimó su recurso en la medida en que declaró que
la Sala Segunda de Recurso de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (en lo sucesivo,
«OAMI») no había infringido el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre
de 1993, sobre la marca comunitaria (DO 1994, L 11, p. 1) ni violado el principio de igualdad de trato al denegar, mediante
su resolución de 2 de agosto de 2000 (asunto R 312/1999-2) (en lo sucesivo, «resolución controvertida»), el registro como
marca comunitaria del sintagma «SAT.2» para los servicios que, en la solicitud de registro, guardan relación con la difusión
por satélite.  
**: **Marco jurídico****

2
A tenor del artículo 4 del Reglamento:«Podrán constituir marcas comunitarias todos los signos que puedan ser objeto de una representación gráfica, en particular
las palabras, incluidos los nombres de personas, los dibujos, las letras, las cifras, la forma del producto o de su presentación,
con la condición de que tales signos sean apropiados para distinguir los productos o los servicios de una empresa de los de
otras empresas.»

3
El artículo 7 del Reglamento dispone:«1.     Se denegará el registro de:

a)
:   los signos que no sean conformes al artículo 4;

b)
:   las marcas que carezcan de carácter distintivo;

c)
:   las marcas que estén compuestas exclusivamente por signos o por indicaciones que puedan servir, en el comercio, para designar
    la especie, la calidad, la cantidad, el destino, el valor, la procedencia geográfica o la época de producción del producto
    o de la prestación del servicio, u otras características del producto o del servicio;

[…]2.       El apartado 1 se aplicará incluso si los motivos de denegación sólo existieren en una parte de la Comunidad.3.       Las letras b), c) y d) del apartado 1 no se aplicarán si la marca hubiera adquirido, para los productos o servicios para los
cuales se solicite el registro, un carácter distintivo como consecuencia del uso que se ha hecho de la misma.»

4
A tenor del artículo 12 del Reglamento:«El derecho conferido por la marca comunitaria no permitirá a su titular que prohíba a un tercero hacer uso, en el tráfico
económico:[…]

b)
:   de indicaciones relativas a la especie, a la calidad, a la cantidad, al destino, al valor, a la procedencia geográfica, a
    la época de producción del producto o de la prestación del servicio o a otras características de éstos;

[…]siempre que ese uso se realice conforme a las prácticas leales en materia industrial o comercial.»

5
El artículo 38, apartado 1, del Reglamento establece:«Si en virtud del artículo 7 el registro de la marca no fuere procedente para la totalidad o para parte de los productos o
de los servicios para los cuales se solicite la marca comunitaria, la solicitud se desestimará para los productos o los servicios
afectados.»  
****Los hechos que originaron el litigio****

6
El 15 de abril de 1997, la recurrente solicitó a la OAMI el registro como marca comunitaria del sintagma «SAT.2» para distintos
productos comprendidos en las clases 3, 9, 14, 16, 18, 20, 25, 28, 29 y 30 del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación
Internacional de los Productos y Servicios para el Registro de Marcas, de 15 de junio de 1957, revisado y modificado, así
como para ciertos servicios comprendidos en las clases 35, 38, 41 y 42 de dicho Arreglo.

7
Dado que dicha solicitud fue denegada mediante resolución del examinador de la OAMI de 9 de abril de 1999, en lo tocante a
los servicios comprendidos en las clases 35, 38, 41 y 42, la recurrente interpuso un recurso ante la OAMI.

8
Mediante la resolución controvertida la Sala Segunda de Recurso de la OAMI desestimó dicho recurso, por considerar que lo
dispuesto en el artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento se oponía al registro del sintagma «SAT.2» para los
servicios comprendidos en dichas clases.  
****Procedimiento ante el Tribunal de Primera Instancia y sentencia recurrida****

9
Mediante demanda presentada en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia el 16 de octubre de 2000, la recurrente interpuso
un recurso de anulación de la resolución controvertida.

10
Mediante la sentencia recurrida el Tribunal de Primera Instancia acogió el recurso, pero sólo parcialmente.

11
Por una parte, puso de relieve que la Sala Segunda de Recurso de la OAMI no se había pronunciado sobre las pretensiones de
la recurrente relativas a los servicios consignados en la solicitud de registro comprendidos en la clase 35. En consecuencia,
anuló la resolución controvertida en esta medida.

12
Por otra parte, en lo que atañe a los servicios comprendidos en las clases 38, 41 y 42, el Tribunal de Primera Instancia anuló
la resolución controvertida, pero únicamente en la parte en que denegó el registro del sintagma «SAT.2» para los servicios
comprendidos en dichas clases que se enumeran en el apartado 42 de la sentencia recurrida.

13
Para pronunciar esta anulación, el Tribunal de Primera Instancia acogió, en primer lugar, el motivo de la recurrente en el
que se alegaba que la resolución controvertida se había basado indebidamente en el artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento.
Fundándose en el significado pertinente de la marca, determinado no sólo partiendo de los diversos elementos de que consta,
sino también de su significado global, y tomando en consideración únicamente las características de los productos o servicios
que puede tener en cuenta el público al que van destinados al efectuar su elección, el Tribunal de Primera Instancia consideró
que el sintagma «SAT.2» no era descriptivo respecto a los servicios comprendidos en las clases 38, 41 y 42, con arreglo al
artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento. Estimó en efecto que dicho sintagma no designaba ninguna característica
específica de tales servicios que pudiera ser tenida en cuenta por el público pertinente al efectuar su elección.

14
En cambio, por lo que respecta a una parte de los servicios comprendidos en las clases 38, 41 y 42, el Tribunal de Primera
Instancia desestimó el motivo de la recurrente en el que se alegaba que la resolución controvertida no podía denegar el registro
del sintagma «SAT.2» basándose en el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento. Declaró en efecto que, habida cuenta
de sus elementos constitutivos, dicho sintagma carecía de carácter distintivo, con arreglo a dicha disposición, en lo que
respecta a los servicios que, en la solicitud de registro, están relacionados con la difusión por satélite, es decir, en lo
que respecta a los servicios mencionados en el apartado 3 de la sentencia recurrida que no figuran en la relación contenida
en el apartado 42 de dicha sentencia.

15
Por último, el Tribunal de Primera Instancia desestimó el motivo en el que la recurrente alegaba que la denegación de registro
del sintagma de que se trata violaba el principio de igualdad de trato, por cuanto la OAMI había acordado el registro como
marcas comunitarias de algunos signos que, a su juicio, eran totalmente similares.  
****El recurso de casación****

16
La recurrente solicita al Tribunal de Justicia que anule la sentencia recurrida en la parte que el Tribunal de Primera Instancia
desestimó las demás pretensiones que había formulado ante él y condene en costas a la OAMI.

17
La OAMI solicita al Tribunal de Justicia que desestime el recurso de casación y condene en costas a la recurrente.**Alegaciones de las partes**

18
Mediante su primer motivo, la recurrente sostiene que la interpretación que hizo el Tribunal de Primera Instancia del artículo
7, apartado 1, letra b), del Reglamento adolece de un error de Derecho por dos razones.

19
Alega así que, por una parte, contrariamente a lo que señaló el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 36 de la sentencia
recurrida, esta disposición no persigue un objetivo de interés general que exige que los signos a que se refiere puedan ser
libremente utilizados por todos. Su finalidad consiste, en realidad, en permitir al consumidor o al usuario final distinguir
sin confusión posible el origen de los productos o de los servicios, según la concepción de la función principal de la marca
defendida por el legislador comunitario y el Tribunal de Justicia. A su juicio, el Tribunal de Primera Instancia recurrió
de este modo a un criterio que es pertinente, no a efectos del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento, sino a efectos
de lo dispuesto en las letras c) y e) de dicho apartado, y, en consecuencia, no analizó con precisión cómo podía el sintagma
controvertido cumplir esta función de la marca.

20
Por otra parte, la recurrente sostiene que, tras recordar acertadamente que para apreciar el posible carácter distintivo del
sintagma «SAT.2» debía examinarse la impresión de conjunto que produce dicho signo en los consumidores de que se trate, el
Tribunal de Primera Instancia no aplicó correctamente este método de análisis en el asunto objeto de examen. En efecto, dicho
Tribunal desglosó el sintagma en sus elementos constitutivos para sustentar su denegación de registro. Ahora bien, tal fraccionamiento
no está en consonancia con la forma en que los consumidores aprecian e interpretan la marca cuando la perciben. Además, según
la recurrente, el Tribunal de Primera Instancia basó erróneamente la falta de carácter distintivo en la circunstancia de que
el sintagma estaba formado por elementos corrientemente utilizados en el comercio para la presentación de los servicios de
que se trata, siendo así que este tipo de elementos sólo puede tomarse en consideración a efectos de aplicar el artículo 7,
apartado 1, letra c), del Reglamento.

21
La OAMI contesta a este motivo que el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento persigue un objetivo de interés general
que consiste en garantizar la libre utilización de los signos de que se trata. La jurisprudencia del Tribunal de Justicia
demuestra, a su juicio, que los motivos de denegación previstos en el artículo 7, apartado 1, letras b) y c), del Reglamento
persiguen efectivamente tal objetivo, ya que impiden que los signos no distintivos gocen de la protección que confiere el
registro como marca.

22
La OAMI suscribe la argumentación de la demandante según la cual el sintagma de que se trata debe apreciarse en su conjunto,
y por carácter distintivo debe entenderse la aptitud de una marca para identificar los productos y los servicios que designa
según su origen. Estima, no obstante, que el sintagma «SAT.2» carece de carácter distintivo por cuanto está formado por elementos
no distintivos combinados de manera habitual, y que el Tribunal de Primera Instancia no infringió el artículo 7, apartado
1, letra b), del Reglamento en la apreciación que realizó en este sentido. Además, a su juicio la sentencia recurrida en modo
alguno confundió los ámbitos de aplicación respectivos de esta disposición y del artículo 7, apartado 1, letra c), de dicho
Reglamento. Afirma que tampoco adolece de contradicción, dado que el Tribunal de Primera Instancia podía señalar, sin incurrir
en un error de Derecho, que el sintagma no era descriptivo en el sentido de lo dispuesto en la letra c) y que, a pesar de
ello, no era en consecuencia distintivo con arreglo a lo dispuesto en la letra b).**Apreciación del Tribunal de Justicia**

23
En primer lugar, la función esencial de la marca es garantizar al consumidor o al usuario final la identidad de origen del
producto o servicio que designa, permitiéndole distinguir sin confusión posible dicho producto o servicio de los que tienen
otra procedencia (véanse, en particular, las sentencias de 23 de mayo de 1978, Hoffmann-La Roche, 102/77, Rec. p. 1139, apartado
7, y de 18 de junio de 2002, Philips, C‑299/99, Rec. p. I‑5475, apartado 30). Por ello, el objetivo del artículo 7, apartado
1, letra b), del Reglamento es impedir el registro de las marcas que carecen de carácter distintivo, único que les permite
cumplir dicha función esencial.

24
En segundo lugar, para determinar si un signo tiene un carácter que permite registrarlo como marca, es preciso situarse en
la perspectiva del público pertinente. Cuando los productos o los servicios a los que se refiere la solicitud de registro
se destinan a todos los consumidores, debe estimarse que el público pertinente es el constituido por el consumidor medio,
normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz (sentencias de 22 de junio de 1999, Lloyd Schuhfabrik Meyer, C‑342/97,
Rec. p. I‑3819, apartado 26, y de 6 de mayo de 2003, Libertel, C‑104/01, Rec. p. I‑3793, apartado 46).

25
En tercer lugar, procede recordar que cada uno de los motivos de denegación de registro enumerados en el artículo 7, apartado
1, del Reglamento es independiente de los demás y exige un examen por separado. Además, es preciso interpretar dichos motivos
de denegación a la luz del interés general subyacente en cada uno de ellos. El interés general tomado en consideración al
examinar cada uno de dichos motivos de denegación puede, e incluso debe, reflejar distintas consideraciones, en función del
motivo de denegación de que se trate (sentencia de 29 de abril de 2004, Henkel/OAMI, asuntos acumulados C‑456/01 P y C‑457/01 P,
Rec. p. I‑0000, apartados 45 y 46).

26
En lo que atañe al registro como marca de un color por sí solo, sin delimitación espacial, el Tribunal de Justicia ya declaró,
en la sentencia de 6 de mayo de 2003, Libertel, antes citada, apartado 60, que el objeto del interés general subyacente en
el artículo 3, apartado 1, letra b), de la Directiva 89/104/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, Primera Directiva
relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (DO 1989, L 40, p. 1), disposición
idéntica al artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento, consiste en la necesidad de que no se restrinja indebidamente
la disponibilidad de los colores para los demás operadores que ofrecen productos o servicios del mismo tipo que aquellos para
los que se solicita el registro.

27
Por lo demás, teniendo en cuenta el alcance de la protección que el Reglamento confiere a las marcas, resulta patente que
el interés general subyacente en el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento no se diferencia de la función esencial
de la marca, reiterada en el apartado 23 de la presente sentencia.

28
Por último, tratándose de una marca compuesta por palabras o por una palabra y una cifra, como la que es objeto del litigio,
su eventual carácter distintivo puede examinarse, en parte, respecto a cada uno de sus términos o de sus elementos, considerados
aisladamente, pero, en cualquier caso, debe depender del examen del conjunto que integran. En efecto, la mera circunstancia
de que cada uno de tales elementos, considerado aisladamente, carezca de carácter distintivo no excluye que la combinación
que forman pueda poseer un carácter distintivo (véanse, por analogía, las sentencias de 12 de febrero de 2004, Campina Melkunie,
C‑265/00, Rec. p. I‑0000, apartados 40 y 41, y Koninklijke KPN Nederland, C‑363/99, Rec. p. I‑0000, apartados 99 y 100).

29
Pues bien, en el presente litigio, la aplicación del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento efectuada por el Tribunal
de Primera Instancia revela una interpretación incorrecta de dicha disposición.

30
En efecto, en primer lugar, aunque el Tribunal de Primera Instancia señaló acertadamente, en el apartado 39 de la sentencia
recurrida, que, para apreciar el carácter distintivo de una marca compleja procedía examinarla en su conjunto, en realidad
no basó su decisión en tal examen.

31
En primer lugar, en el apartado 41 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia consideró que la OAMI había
demostrado suficientemente con arreglo a Derecho que, en las lenguas alemana e inglesa, el elemento «SAT» consistía en la
abreviatura habitual de la palabra «satélite» y que, como abreviatura, este término no se apartaba de las normas léxicas de
dichas lenguas. En el mismo apartado de la sentencia recurrida estimó, además, que dicho elemento designaba una característica
de la mayoría de los servicios de que se trata, característica que podía ser tenida en cuenta por el público pertinente al
efectuar su elección, a saber, la relación entre dichos servicios y la difusión por satélite. Partiendo de estas apreciaciones,
cuya revisión no corresponde al Tribunal de Justicia en un recurso de casación, excepto en el caso de que impliquen una desnaturalización
de los documentos obrantes en autos, el Tribunal de Primera Instancia consideró que el elemento «SAT» carecía de carácter
distintivo en relación con estos mismos servicios.

32
En segundo lugar, el Tribunal de Primera Instancia señaló en los apartados 46 y 47 de la sentencia recurrida, respectivamente,
mediante apreciaciones que tampoco están sujetas al control del Tribunal de Justicia en un recurso de casación, salvo en caso
de desnaturalización, que el elemento «2» y el elemento «.» se utilizaban corrientemente en el comercio o podían ser utilizados
para la presentación de los servicios de que se trata y que, por ello, tales elementos carecían de carácter distintivo.

33
De estas apreciaciones dedujo, en el apartado 49 de la sentencia recurrida, que «con carácter general […] el hecho de que
una marca compleja [como “SAT.2”] sólo esté compuesta por elementos carentes de carácter distintivo permite llegar a la conclusión
de que tal marca, considerada en su conjunto, también puede ser corrientemente utilizada, en el comercio, para la presentación
de los productos o servicios de que se trate».

34
Por último, en los apartados 49 y 50 de la sentencia recurrida, el Tribunal de Primera Instancia consideró que tal conclusión
sólo podría desvirtuarse en el supuesto de que indicios concretos como, en particular, la manera inhabitual en que se combinan
los distintos elementos, denotaran que la marca compleja representaba algo más que la suma de los elementos que la forman.
El Tribunal de Primera Instancia estimó que el sintagma «SAT.2» estaba compuesto de la forma habitual y que «carece de pertinencia
la alegación de la demandante de que la marca solicitada, considerada en su conjunto, está dotada de un elemento de fantasía».

35
De los apartados 31 a 34 de la presente sentencia se desprende que el Tribunal de Primera Instancia valoró la existencia de
carácter distintivo en el sintagma «SAT.2» recurriendo esencialmente a un análisis por separado de cada uno de sus elementos.
Para ello se basó en la presunción de que unos elementos que aisladamente carecen de carácter distintivo no pueden quedar
revestidos de tal carácter una vez combinados y no, como debería haber hecho, en la percepción global de dicho sintagma por
parte del consumidor medio. Sólo examinó la impresión de conjunto producida por el sintagma de manera subsidiaria, negando
toda pertinencia a ciertos aspectos, como la existencia de un elemento de fantasía, que deben tomarse en consideración en
dicho análisis.

36
En segundo lugar, la sentencia recurrida se sustenta en la utilización de un criterio en virtud del cual no es posible registrar
las marcas que pueden utilizarse corrientemente en el comercio para presentar los productos o los servicios de que se trate.
Este criterio es pertinente a efectos del artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento, pero no es el criterio con arreglo
al cual debe interpretarse lo dispuesto en la letra b) de dicho apartado. Al estimar, en particular en el apartado 36 de la
sentencia recurrida, que esta última disposición perseguía un objetivo de interés general, que exige que los signos a que
se refiere puedan ser libremente utilizados por todos, el Tribunal de Primera Instancia no tomó en consideración el criterio
de interés público a que se refieren los apartados 25 a 27 de la presente sentencia.

37
En estas circunstancias, la recurrente sostiene fundadamente que la sentencia recurrida adolece de un error de Derecho en
la interpretación del artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento.

38
De cuanto precede resulta, sin necesidad de examinar el otro motivo del recurso de casación relativo a la violación del principio
de igualdad de trato, que la sentencia recurrida debe ser anulada en la medida en que el Tribunal de Primera Instancia declaró
que la Sala Segunda de Recurso de la OAMI no había infringido el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento al denegar,
mediante la resolución controvertida, el registro como marca comunitaria del sintagma «SAT.2» para los servicios que, en la
solicitud de registro, están relacionados con la difusión por satélite, es decir, los servicios mencionados en el apartado
3 de la sentencia recurrida a los que el Tribuna de Primera Instancia no se refirió en el apartado 42 de dicha sentencia.

39
De conformidad con el artículo 61, párrafo primero, segunda frase, del Estatuto del Tribunal de Justicia, éste puede, en caso
de que se anule la resolución del Tribunal de Primera Instancia, resolver él mismo definitivamente el litigio, cuando su estado
así lo permita. Tal es el caso en el presente asunto.

40
Si bien es cierto que la manera en que se ha compuesto el sintagma «SAT.2» no es inhabitual, especialmente en la percepción
que el consumidor medio pueda tener de los servicios pertenecientes al sector de la comunicación, y aunque esta yuxtaposición
de un elemento verbal, como «SAT», y de una cifra, como «2», separados por un «.», no refleja un grado especialmente elevado
de inventiva, estas circunstancias no bastan para determinar que tal sintagma carece de carácter distintivo, con arreglo al
artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento.

41
En efecto, el registro de un signo como marca no se supedita a la constatación de un cierto grado de creatividad o de imaginación
lingüística o artística por parte del titular de la marca. Basta que la marca permita al público pertinente identificar el
origen de los productos o de los servicios protegidos por ella y distinguirlos de los de otras empresas.

42
Así pues, en el caso de que una marca que no incurra en el motivo de denegación previsto en el artículo 7, apartado 1, letra c),
del Reglamento carezca, no obstante, de carácter distintivo con arreglo a lo dispuesto en la letra b) de dicho apartado, la
OAMI debe exponer las razones por las que considera que esa marca carece de carácter distintivo.

43
Pues bien, en el caso de autos, la OAMI se limitó a indicar en la resolución controvertida que los elementos «SAT» y «2» eran
descriptivos y corrientemente utilizados en el sector de los servicios relacionados con los medios de comunicación, sin indicar
por qué el sintagma «SAT.2», considerado en su conjunto, no permitía distinguir los servicios de la recurrente de los de otras
empresas.

44
El uso frecuente de marcas compuestas por un elemento verbal y un elemento numérico en el sector de las telecomunicaciones
indica que este tipo de combinaciones no puede considerarse desprovisto, en principio, de carácter distintivo.

45
Por otra parte, como ha alegado la recurrente, la OAMI no ha opuesto este motivo de denegación de registro, previsto en el
artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento a solicitudes de registro de marcas similares en su estructura al sintagma
«SAT.2», en particular por la utilización del elemento «SAT».

46
Contrariamente a lo que sostiene la OAMI, el hecho de que en el presente asunto los elementos asociados a «SAT» sean el número
2 y un punto, y no otro elemento verbal, no influye en este análisis. Por lo demás, en ningún momento del procedimiento la
OAMI motivó la diferencia de trato de la solicitud de la recurrente invocando un riesgo de confusión entre el signo cuyo registro
ésta solicitó y una marca registrada anteriormente.

47
De todas las consideraciones que preceden se desprende que no son fundados los motivos por los que la Sala Segunda de Recurso
de la OAMI consideró que el sintagma «SAT.2» carecía de carácter distintivo con arreglo al artículo 7, apartado 1, letra b),
del Reglamento.

48
Por consiguiente, debe anularse la resolución controvertida en la medida en que la Sala Segunda de Recurso de la OAMI denegó
el registro del sintagma «SAT.2» como marca comunitaria basándose en el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento.
Dado que el Tribunal de Primera Instancia ya declaró en la sentencia recurrida que dicha resolución tampoco podía basarse
en el artículo 7, apartado 1, letra c), del mismo Reglamento y que, por otra, la Sala Segunda de Recurso de la OAMI no se
había pronunciado en la mencionada resolución sobre el recurso interpuesto ante ella en relación con los servicios comprendidos
en la clase 35, procede anular la resolución controvertida en su totalidad. **Costas**

49
A tenor del artículo 122 del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia, cuando el recurso de casación sea fundado
y el Tribunal de Justicia resuelva definitivamente el litigio, éste decidirá sobre las costas.

50
A tenor del artículo 69, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia, aplicable al procedimiento
de casación, con arreglo al artículo 118 del mismo, la parte que pierda el proceso será condenada en costas, si así lo hubiera
solicitado la otra parte. Dado que la recurrente pidió que se condenara en costas a la OAMI y que se han desestimado los motivos
invocados por ésta, procede condenarla al pago de las costas de ambas instancias.
En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Segunda) decide:****1)
:   Anular la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas de 2 de julio de 2002, SAT.1/OAMI (SAT.2)
    (T‑323/00, Rec. p. II‑2839), en la medida en que dicho Tribunal declaró que la Sala Segunda de Recurso de la Oficina de Armonización
    del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) (OAMI) no había infringido el artículo 7, apartado 1, letra b), del Reglamento
    (CE) nº 40/94 del Consejo, de 20 de diciembre de 1993, sobre la marca comunitaria al denegar, mediante su resolución de 2
    de agosto de 2000 (asunto R 312/1999-2), el registro como marca comunitaria del sintagma «SAT.2» para los servicios que, en
    la solicitud de registro, están relacionados con la difusión por satélite, es decir, los servicios mencionados en el apartado
    3 de la sentencia recurrida a los que no se refirió el Tribunal de Primera Instancia en el apartado 42 de dicha sentencia.**

**2)
:   Anular la resolución de 2 de agosto de 2000 de la Sala Segunda de Recurso de la Oficina de Armonización del Mercado Interior
    (marcas, dibujos y modelos).**

**3)
:   Condenar a la Oficina de Armonización del Mercado Interior (marcas, dibujos y modelos) al pago de las costas de ambas instancias.**Firmas**

---

[1](#Footref1) –
:   Lengua de procedimiento: alemán.

[Top](#document1)