Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 22.12.2011 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | C 376/110 |

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Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la «Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones — Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050»

COM(2011) 112 final

2011/C 376/20

Ponente: Richard ADAMS

Coponente: Josef ZBOŘIL

El 8 de marzo de 2011, de conformidad con el artículo 304 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la Comisión Europea decidió consultar al Comité Económico y Social Europeo sobre la

«Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones — Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050»

COM(2011) 112 final.

La Sección Especializada de Agricultura, Desarrollo Rural y Protección del Medio Ambiente, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 6 de septiembre de 2011.

En su 474o Pleno de los días 21 y 22 de septiembre de 2011 (sesión del 22 de septiembre), el Comité Económico y Social Europeo aprobó por 119 votos a favor, 3 en contra y 2 abstenciones el presente dictamen.

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1   El Comité acoge con satisfacción la «Hoja de ruta de la Comisión hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050», por considerar que representa una visión de la estrategia de futuro, e insta a todas las instituciones europeas a que la tengan plenamente en cuenta como guía para llevar a cabo las acciones y políticas necesarias para alcanzar los objetivos de 2050. En este contexto, el Comité se remite a sus trabajos sobre la iniciativa emblemática relativa a la utilización eficaz de los recursos y a sus propuestas sobre una Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en 2012[(1)](#ntr1-C_2011376ES.01011001-E0001).

1.2   El Comité insta al Consejo, a la Comisión y al Parlamento a que garanticen la plena aplicación de todos los objetivos existentes en materia de emisiones de carbono para 2020 y que reconsideren la restricción del objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020 a un 25 % de acuerdo con el progreso efectuado en las negociaciones de la COP 17 y el desarrollo económico previsto en la UE como transición hacia la reducción acordada del 80-95 % en 2050.

1.3   El Comité insta a la UE a que adopte objetivos indicativos para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % en 2030 y en un 60 % en 2040 y a que efectúe un seguimiento de las políticas jurídicamente vinculantes que podrían lograr estas reducciones. Estos objetivos indicativos a largo plazo son necesarios como elementos de referencia para ofrecer previsibilidad y estabilidad a los inversores y a los responsables de la toma de decisiones.

1.4   El Comité recomienda a la Comisión que presente un paquete global de nuevas medidas para incentivar la inversión masiva que se necesita para alcanzar estos nuevos objetivos. El paquete debe incluir la consolidación del régimen europeo de comercio de emisiones (RCDE) como instrumento de optimización de costes para guiar las decisiones de inversión, así como otras medidas encaminadas a:

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| — | fomentar la eficiencia energética en todos los sectores; |

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| — | aumentar la conciencia del consumidor y la capacidad de utilizar su poder adquisitivo para favorecer los bienes y servicios que generen bajas emisiones de carbono; |

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| — | apoyar la inversión en las infraestructuras que se necesiten; |

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| — | promover la formación y creación de capacidades en los sectores clave. |

1.5   El Comité destaca la necesidad de una política industrial activa y coordinada de I+D para apoyar la transición a una economía hipocarbónica. Apoya la propuesta de elaborar hojas de ruta como una visión estratégica para guiar el proceso de transición, particularmente en relación con la generación de energía, el transporte, la construcción y la vivienda, la agricultura y la gestión de residuos.

1.6   Es esencial que la sociedad civil participe plenamente a través de un diálogo estructurado y permanente sobre los diferentes planes estratégicos.

2.   La hoja de ruta

2.1   La hoja de ruta para 2050 sugiere medidas que podrían permitir a la UE lograr el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero en línea con la reducción del 80-95 % respecto de los niveles de 1990, ratificado por el Consejo como objetivo de la UE en febrero de 2011.

2.2   Con el fin de lograr este objetivo, la hoja de ruta propone planificar una reducción del 80 % de las emisiones internas de gases de efecto invernadero para el año 2050, lo que implica que el objetivo superior del 95 % provendría de la compra de compensaciones en el mercado mundial de carbono. Las reducciones internas de emisiones del orden de un 40 % y un 60 % para 2030 y 2040 respecto de los niveles de 1990 serían la vía más rentable, y en este contexto, se considera que forman parte de la progresión hacia una reducción del 25 % para el año 2020.

2.3   En el sector eléctrico, la hoja de ruta propone que las tecnologías hipocarbónicas satisfagan casi al 100 % el suministro de electricidad para el año 2050. Esto requerirá grandes inversiones en energías renovables y en el desarrollo de nuevos sistemas de redes inteligentes en toda Europa, impulsados principalmente por la consolidación del RCDE.

2.4   Para el transporte se prevé una reducción del 60 % de las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050. La hoja de ruta sugiere que los biocombustibles deberán desarrollarse aún más, especialmente en aviones y camiones. Sin embargo, señala que el desarrollo de los biocombustibles se ha vinculado a problemas de seguridad alimentaria y medio ambiente, y subraya la importancia de desarrollar biocombustibles de segunda y tercera generación más sostenibles.

2.5   Para el sector de la construcción la hoja de ruta destaca la importancia de la rápida aplicación de las normas sobre la emisión casi nula de carbono y el reto de mejorar la eficiencia energética de los edificios existentes.

2.6   En cuanto al sector industrial se prevén un aumento de la eficiencia energética y una transición a modos de producción con menor intensidad energética. Se necesitarán soluciones específicas de la industria y hojas de ruta adicionales específicas para cada sector. Es importante asegurar que las medidas de reducción de carbono no sirvan meramente para incitar a las industrias intensivas en energía a trasladar su empresa a otras partes del mundo donde la reglamentación es menor (la «fuga de carbono»).

2.7   En el caso del sector agrícola y forestal se necesitan medidas de eficiencia energética y prácticas que mejoren la capacidad de los terrenos para capturar y almacenar el carbono. También se destaca la biomasa como fuente potencial de energía sostenible, siempre que todos sus efectos sean adecuadamente evaluados. En general es preciso encontrar vías que permitan hacer compatibles la creciente demanda de alimentos o de biomasa y los objetivos de la política climática.

2.8   Para lograr todos estos objetivos se requerirá una inversión adicional pública y privada de alrededor de 270 000 millones de euros anuales durante los próximos cuarenta años. Esto representa el 1,5 % del PIB de la UE o el 8 % de los niveles actuales de inversión, muy por debajo de los niveles que ya se están alcanzando en algunas economías emergentes que están apostando seriamente por una economía con baja emisión de carbono.

2.9   Los recursos adicionales públicos para financiar esta inversión podrían obtenerse de los ingresos de la próxima subasta de derechos de emisión. Todos los programas de inversión pública deberían utilizarse también de manera más sistemática para aprovechar los fondos adicionales del sector privado.

2.10   Entre otros beneficios de la transición a una economía hipocarbónica se incluyen la menor dependencia de las importaciones de combustibles fósiles, la mejora de la seguridad energética, la creación de nuevos puestos de trabajo y la mejora de la calidad del aire y la salud.

2.11   La Comunicación no propone políticas específicas ni medidas nuevas. Indica una serie de ámbitos en los que será necesario adoptar nuevas estrategias e iniciativas políticas a escala nacional y de la UE con el fin de lograr la transición que se necesita en los próximos cuarenta años. La hoja de ruta 2050 señala un importante cambio para pasar de la fijación de nuevos objetivos vinculantes a la adopción de medidas, al tiempo que plantea un debate en el que los Estados miembros de la UE deben decidir si hay que fijar nuevos objetivos o no. Nos espera una decisión política crucial: objetivos fijados desde arriba o una política de abajo arriba para la innovación tecnológica.

3.   Observaciones generales

3.1   La hoja de ruta se basa en modelos económicos específicos para demostrar las vías más rentables de alcanzar los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero para 2050. A fin de asegurar la plena confianza en la metodología es preciso proporcionar más información sobre la construcción de los modelos, los datos que se utilizan en ellos y las pruebas de sensibilidad que se aplican. No obstante, la metodología parece lo suficientemente sólida como para apoyar la conclusión principal de que, para lograr una economía hipocarbónica para el año 2050, los niveles de inversión deben aumentar considerablemente.

3.2   En particular, el Comité apoya decididamente la conclusión de la hoja de ruta de que obtener avances desde el principio es de vital importancia para la rentabilidad. Los avances iniciales pueden acelerar la introducción de nuevas tecnologías, bajar los precios, evitar nuevas inversiones costosas y antieconómicas en plantas intensivas en carbono de breve duración y generar un impulso económico que propicie los cambios necesarios.

3.3   Una hoja de ruta sólo es útil en la medida en que orienta la acción. La prueba clave de esta hoja de ruta es en qué medida puede formar parte integrante de la formulación de políticas y de la toma de decisiones por parte de las principales instancias europeas implicadas: los gobiernos, el sector energético y otros sectores industriales cruciales, así como de las decisiones individuales de los consumidores.

3.4   El cambio político, económico y tecnológico en el futuro requerirá cierta flexibilidad sobre la vía precisa que se elija, si bien esto no debe servir de excusa para la indecisión y los retrasos. La hoja de ruta debe generar un consenso entre todos los agentes clave acerca de la naturaleza y el ritmo del avance necesario, y la expansión requerida en la escala de inversión. Debe darse especial prioridad a las inversiones que mejoren la seguridad del abastecimiento energético en Europa, dada la incertidumbre que existe acerca de muchas de las actuales fuentes de energía para Europa en los próximos años.

3.5   La hoja de ruta también debería ayudar a concienciar al público en general y a los consumidores sobre la necesidad de avanzar hacia una economía hipocarbónica y sobre la función que cada uno tendrá que desempeñar. Es fundamental que esto sea una «transición justa» que sea equitativa para todos y ayude a cada uno a adaptarse a los cambios que sean necesarios.

3.6   Otros países (entre ellos China, Estados Unidos y Corea del Sur) están dedicando un gran esfuerzo al desarrollo y la implantación de tecnologías hipocarbónicas para adquirir liderazgo tecnológico y una ventaja competitiva en este nuevo sector de crecimiento industrial. Es esencial que la Unión Europea se una a este esfuerzo si no se quiere quedar atrás en la carrera altamente competitiva por el liderazgo en el campo de las tecnologías más ecológicas e hipocarbónicas.

3.7   Los actuales objetivos 20-20-20 para el desarrollo de las energías renovables, la eficiencia energética y la reducción de las emisiones de carbono que deben alcanzarse para el año 2020 ya han establecido la meta para la UE en dicha fecha y es fundamental que todos estos objetivos se cumplan. El Comité insta de nuevo al Consejo, al Parlamento y a la Comisión a que revisen urgentemente los argumentos según los cuales los objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero deben ajustarse aún más hasta al menos un 25 % de reducción para el año 2020, de acuerdo con el progreso efectuado en las negociaciones de la COP 17 y el desarrollo económico previsto en la UE, en el camino hacia la reducción del 80 % fijada para 2050.

3.8   Por supuesto que sería muy positivo que esa medida pudiera tomarse en conjunción con los avances hacia un acuerdo general sobre un nuevo conjunto de objetivos en el proceso de negociación internacional sobre el cambio climático. Pero la ausencia de un acuerdo general no debe servir de excusa para postergar la adopción de nuevas medidas sobre los pasos que tiene que dar la propia Unión Europea para cumplir su propio objetivo a largo plazo para el año 2020, para mejorar su propia seguridad de abastecimiento energético y para mantener su propia posición competitiva en la carrera hacia una tecnología ecológica.

3.9   El Comité insta también a la UE a actuar rápidamente para adoptar objetivos indicativos de reducción de gases de efecto invernadero del orden del 40 % en 2030 y del 60 % en 2040 con el fin de proporcionar orientaciones previsibles para los que toman decisiones de inversión en el sector energético y en otras áreas clave.

3.10   Los 270 000 millones de euros anuales necesarios para nuevas inversiones suponen una cifra considerable, pero que puede lograrse con solo el 1,5 % del PIB de la UE, siempre que los indicadores de carácter fiscal y general sean positivos y se mantengan. El Comité apoya firmemente la necesidad de estabilidad y previsibilidad a la hora de ofrecer una garantía adecuada para el tipo de inversiones que serán necesarias.

3.11   Los objetivos de la hoja de ruta requerirán demanda del mercado (es decir, un mercado de la energía de la UE competitivo e integrado, la necesaria infraestructura de red y la fijación de precios del carbono) e «impulso tecnológico» (es decir, apoyo a la I + D, demostración y despliegue rápido de tecnologías, como se indica en el Plan EETE[(2)](#ntr2-C_2011376ES.01011001-E0002)). El apoyo a un despliegue rápido y generalizado de nuevas y revolucionarias tecnologías hipocarbónicas es particularmente importante para acelerar la curva de aprendizaje y el ritmo de utilización. Deben mantenerse los anteriores compromisos presupuestarios en este ámbito.

3.12   La financiación mediante créditos puente es particularmente importante para asegurar que las nuevas tecnologías con un alto valor añadido europeo y tasas positivas de rendimiento económico a largo plazo no se agoten en las primeras etapas de desarrollo. La UE debe:

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| — | proporcionar apoyo financiero a las tecnologías del Plan EETE a través de combinaciones a medida de subvenciones y préstamos, |

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| — | adaptar las normas de contratación en consonancia con los objetivos del Plan EETE, |

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| — | garantizar que el Fondo de Cohesión y los Fondos Estructurales operen también de modo coherente para apoyar objetivos hipocarbónicos en las infraestructuras y otros proyectos. |

3.13   La hoja de ruta pone gran énfasis en el régimen europeo de comercio de derechos de emisión como medio de lograr los cambios y las inversiones que se necesitan. El RCDE fue concebido para crear tendencias globales e integrarse en un sistema internacional de intercambio de derechos («cap-and-trade»), sistema que establece un cupo global de derechos de emisión en disminución constante, en consonancia con el objetivo de los 2 C. El objetivo era establecer un precio global para el comercio de emisiones de carbono en un mercado global que, una vez consolidado, pudiera ser por sí mismo un instrumento principal para lograr el cambio necesario en las inversiones hacia las tecnologías hipocarbónicas del futuro. Por sí solo, sin embargo, el actual sistema europeo de comercio de derechos de emisión no logra proporcionar el estímulo necesario para que se produzca una expansión masiva de nuevas inversiones más ecológicas, ni tan siquiera dentro de Europa.

3.14   El Comité propone, por consiguiente, que la Comisión considere la posibilidad de presentar un amplio paquete de nuevas medidas para lograr el cambio rápido de prioridades de inversión que se requiere. El paquete sin duda debería incluir la reforma y consolidación del RCDE (que ahora se concibe más como una medida europea que como un precursor mundial), con el objetivo determinado de recaudar fondos sustanciales para apoyar la I+D y la implantación de nuevas tecnologías e infraestructuras de apoyo. Pero también debería incluir otras medidas fiscales, reglamentarias y de defensa del consumidor.

3.15   Un paquete global

a)   Consolidación del RCDE

El Comité recomienda que se proceda a una amplia revisión del RDCE. Hay cuatro áreas especialmente importantes:

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| — | es preciso hallar modos de impulsar la capacidad del sistema para apoyar la innovación y la implantación de nuevas tecnologías con baja emisión de carbono, como se describe en el Plan EETE, aprovechando los ingresos procedentes de la subasta de derechos de carbono para apoyar la I+D, la demostración y el rápido despliegue de tecnologías; |

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| — | es preciso abordar el problema potencial de la fuga de carbono, es decir, la deslocalización de las industrias (en particular, las industrias intensivas en carbono) fuera de la UE. Dado el fracaso de lograr un mercado mundial del carbono, ahora podría estar justificado compensar los ajustes de los precios fronterizos. Hasta que se logre crear un mercado global del carbono, la Comisión deberá tomar nuevas medidas para garantizar la competitividad de las empresas que se ven realmente afectadas por la fuga de carbono; |

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| — | la cobertura del sector debe revisarse. (En anteriores dictámenes, el Comité acogió favorablemente la extensión del RCDE al sector de la aviación e instó a que se ampliara también al sector marítimo); |

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| — | deben ajustarse y ampliarse los mecanismos internacionales de compensación para promover reducciones de emisiones rentables en países en desarrollo (sin que ello suponga una excusa para reducir el esfuerzo por alcanzar objetivos nacionales de reducción). |

b)   Medidas reglamentarias. Eficiencia energética

Algunos sectores, como la eficiencia energética, no son muy sensibles a las señales de los precios. Se necesitan medidas europeas más estrictas para imponer y hacer cumplir unos niveles más elevados de eficiencia energética para las viviendas y otros edificios, los automóviles y otros vehículos, los productos de consumo de diversa índole. Instamos al seguimiento activo de la Directiva sobre el Plan de Eficiencia Energética (COM(2011) 109 final) después de una exhaustiva evaluación de impacto.

c)   Reforzar el papel de los consumidores

Los consumidores deben estar motivados para contribuir activamente a la creación de una sociedad hipocarbónica a través de la adquisición ecológica de bienes y servicios, especialmente mediante:

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| — | la mejora de la credibilidad de las iniciativas de etiquetado ecológico y la armonización de sus normas; |

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| — | el fomento de la disponibilidad de productos de consumo eficientes y sostenibles; |

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| — | la mejora del mercado interior de la energía en toda Europa. |

Los consumidores deben estar convencidos de su papel en un futuro hipocarbónico y, en este sentido, deben fomentarse las asociaciones de cooperación con el sector público.

d)   Infraestructuras

Las infraestructuras destinadas a las nuevas tecnologías hipocarbónicas y a garantizar la interoperabilidad, como las nuevas redes inteligentes de suministro de energía, requerirán inversiones importantes a nivel europeo para garantizar la coherencia de las especificaciones técnicas y un óptimo reparto de competencias. Recomendamos que la Comisión realice un estudio de seguimiento sobre las vías para el desarrollo de infraestructuras a nivel europeo destinadas a apoyar la transición a una economía hipocarbónica, así como las correspondientes inversiones y estructuras institucionales.

e)   Creación de capacidades y consecuencias para el empleo

Es muy importante que el impacto social de la expansión y la contracción en los sectores afectados por la transición a la economía hipocarbónica sea analizado y evaluado de antemano y que se pongan en marcha herramientas y medidas sectoriales integrales para desarrollar las competencias y capacidades necesarias, así como para ofrecer reciclaje u otra ayuda a los que se disponen a abandonar la antigua economía de carbono, con el fin de posibilitar una reestructuración socialmente justa.

f)   Medidas fiscales

Las reformas fiscales neutras destinadas a aumentar el nivel de impuestos sobre los combustibles de carbono (y otros recursos naturales), además de fomentar el empleo y una mejor seguridad social, desempeñan un papel crucial en la orientación de la transición a una economía hipocarbónica. El clima político probablemente aún no está maduro para reactivar la anterior propuesta de un impuesto sobre el carbono en toda Europa, pero deben hacerse todos los esfuerzos posibles para fomentar una reforma de este tipo a nivel nacional. El Comité también acoge con satisfacción la reciente propuesta de establecer un impuesto sobre las transacciones financieras, e insta a que las recaudaciones se dirijan a fomentar las inversiones en la economía hipocarbónica.

4.   Observaciones sobre sectores específicos

4.1   Sector eléctrico. El coste de las energías renovables ha ido disminuyendo de forma constante durante los últimos años. Ahora es necesario aumentar la inversión para que los costes desciendan a niveles competitivos y asequibles. Al mismo tiempo, es necesario mantener una electricidad de base suficiente o desarrollar sistemas de almacenamiento y distribución para solucionar los problemas de la intermitencia del viento y el suministro de energía fotovoltaica.

4.2   También es esencial desarrollar el concepto de red inteligente a escala europea para permitir una integración más amplia de las energías renovables. La capacidad actual de la red eléctrica europea para absorber las energías renovables intermitentes es limitada y el sistema necesita mantener un adecuado suministro de energía de base a partir de fuentes no renovables (incluida la energía nuclear). Será necesario desarrollar de manera extensa sistemas inteligentes de redes integradas (incluyendo la gestión de la demanda del sector industrial y doméstico), y una capacidad a gran escala para el almacenamiento de los recursos energéticos de fácil acceso (baterías, almacenamiento de energía hidroeléctrica, etc.). Si los combustibles nucleares y fósiles con CAC van a ser parte de la solución, esto debe abordarse de manera abierta y resuelta, probablemente caso por caso o país por país. Esperamos la próxima hoja de ruta Energía 2050 para examinar estas posibilidades con más detalle y anticipar una mayor coordinación de la generación y transmisión de energía en toda Europa.

4.3   La inversión en tecnologías hipocarbónicas puede significar la aceleración de la tasa de inversión más allá de lo que el mercado juzgue rentable. Para ello serán necesarios fondos públicos, especialmente para la demostración y el despliegue rápido de tecnologías. Para la economía hipocarbónica es esencial seguir desarrollando el Plan EETE.

4.4   Sector del transporte. El Comité apoya la perspectiva de la Comunicación sobre la transición que se necesita en el sector del transporte. Es preciso optimizar el rendimiento de todas las tecnologías existentes en materia de emisión de carbono. Es necesario promover nuevas tecnologías como la electrificación del transporte por carretera, así como los biocombustibles de tercera generación, con el objetivo de reducir las emisiones del actual parque automovilístico a la vez que se suprimen los combustibles fósiles en el transporte. Hay que alentar el cambio modal hacia un transporte público eficiente y el transporte no motorizado. La UE y los Estados miembros han de recurrir al gasto público, las políticas fiscales y los medios reglamentarios para avanzar en estos cambios. La UE debe desempeñar un papel dinámico para coordinar e incentivar el cambio, estableciendo objetivos y calendarios para algunos de los cambios específicos que se necesitan.

4.5   En relación con los automóviles y otros vehículos de carretera, las normas sobre los niveles de emisiones han sido muy eficaces para reducir las emisiones. Los niveles de emisiones legalmente obligatorios ofrecen la mayor certidumbre posible a la industria del automóvil y sus proveedores. El Comité se ha pronunciado en otros dictámenes sobre la posibilidad de aumentar los niveles de eficiencia de los combustibles para los vehículos de carretera, y ha pedido que se aceleren los avances en este sentido[(3)](#ntr3-C_2011376ES.01011001-E0003). Reiteramos ahora estas recomendaciones.

4.6   Señalamos que hay límites físicos para el nivel máximo de aumento de la eficiencia de los motores de combustión interna, sugerimos que la Comisión adopte una perspectiva a largo plazo con respecto a la hoja de ruta para una economía hipocarbónica y subrayamos la necesidad imperativa de reducir las emisiones del sector del transporte por carretera para dirigir un cambio acelerado hacia el desarrollo y la implantación de vehículos con emisiones nulas de carbono que utilicen hidrógeno de producción sostenible o electricidad más limpia.

4.7   El Comité sigue manteniendo reservas sobre el grado de confianza que podría o debería otorgarse a la expansión de los biocombustibles y cree que la Comunicación prevé acertadamente limitar el uso de biocombustibles a nichos del sector del transporte que son difíciles de electrificar, y como medio para reducir las emisiones del parque automovilístico existente. Esto incluye también iniciativas para aumentar los esfuerzos por desarrollar biocombustibles de segunda y tercera generación más eficientes en materia de emisión de carbono.

4.8   Sector de la construcción. El progreso en la promoción de viviendas hipocarbónicas y otros edificios ha sido demasiado lento. Hay una tasa muy baja de sustitución en el sector de la vivienda, por lo que el reto principal en este sector es el de establecer y poner en práctica programas a gran escala para mejorar la eficiencia energética de las viviendas existentes. El Comité recomienda que la Comisión actúe lo antes posible:

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| — | estableciendo niveles de emisión nula de carbono tan pronto como sea posible para todos los edificios nuevos, tanto públicos como privados, y tanto para las viviendas como para otros edificios, en función de las variaciones climáticas; |

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| — | estableciendo objetivos cuantificados y programas de mejora de la eficiencia energética de los edificios existentes de todo tipo, siempre que sea posible. |

4.9   Industria. Aquí la hoja de ruta debe arrojar claridad sobre las repercusiones políticas de la trayectoria propuesta para la industria europea, teniendo en cuenta el posible impacto en la competitividad y el empleo. Los objetivos actuales deben ser objeto de una evaluación completa centrándose en los diferentes sectores de la industria. Para algunos procesos industriales (fabricación de acero, de cemento, etc.), la emisión de carbono forma parte intrínseca de los procesos químicos que intervienen, de modo que en estos sectores puede que haya límites fundamentales a la cantidad de gases de efecto invernadero que es posible reducir, a menos que sea factible sustituirlos a gran escala con nuevos productos o con nuevos métodos de captura de carbono. En consecuencia, los diferentes sectores industriales requerirán un análisis específico y unas hojas de ruta propias para determinar cómo pueden reducirse aún más sus emisiones de gases de efecto invernadero.

4.10   El Comité pide a la Comisión que aclare si se considera parte de la hoja de ruta un análisis planificado y la reducción del carbono incorporado (o externalizado). Las emisiones a escala mundial procedentes de la producción de bienes exportados aumentaron desde 4,3 Gt (gigatoneladas) de CO2 en 1990 (20 % de las emisiones globales) a 7,8 Gt de CO2 en 2008 (26 %). Las reducciones aparentes de carbono en los Estados miembros pueden ser invalidadas por la importación de productos previamente fabricados en la UE. Todo control eficaz en esta área debe incluir una combinación de impuestos fronterizos o controles, así como un cambio en los modelos de consumo interno, ámbitos ambos muy sensibles.

4.11   Agricultura y silvicultura. El Comité está de acuerdo con que en la próxima revisión de la PAC es preciso prestar atención al fomento de prácticas agrícolas que sean energéticamente eficientes y generen bajas emisiones de carbono, basándose en la reducción lograda del 20 % (1990-2006) y con que deben fomentarse métodos para promover e incentivar la gestión agrícola y forestal que contribuya a maximizar la captura y el almacenamiento de carbono. Debe prestarse apoyo a los agricultores que participan en cadenas cortas de suministro local. Este sector ofrece un gran potencial para reducir las emisiones de CO2 de combustibles fósiles y materiales no renovables. No obstante, en el sector agrícola se perciben claramente los objetivos en conflicto: por un lado, la necesidad de incrementar la producción y, por otro lado, la obligación de reforzar la captura de carbono en los suelos y en la biomasa. Aún no se ha encontrado el modo de solucionar este conflicto. En nuestra opinión, la creciente demanda a nivel mundial de alimentos con una alta intensidad de CO2 y el uso cada vez mayor de la biomasa son diametralmente opuestos a las propuestas de reducir el empleo de fertilizantes, aumentar el secuestro de carbono y evitar la roturación de pastos; las medidas propuestas no resuelven esta contradicción.

4.12   Residuos. La estrategia europea de eliminación de residuos sigue dando prioridad a la reducción de la producción de residuos, el fomento de la reutilización o el reciclaje y la minimización de la contaminación y la degradación del terreno. Sugerimos que la Comisión, al igual que debe evaluar diferentes métodos de eliminación de residuos, se centre también en cómo la gestión y el tratamiento de los residuos pueden contribuir a una economía más sostenible e hipocarbónica. En particular, deben ser exploradas las posibilidades de utilizar residuos como combustible renovable y de recuperar biogás (metano) para producir energía.

Bruselas, 22 de septiembre de 2011.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Staffan NILSSON

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