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Language: es
Format: md

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# 52001DC0718

**Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - "Hacia una política espacial Europea" /\* COM/2001/0718 final \*/**

  

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO - "HACIA UNA POLÍTICA ESPACIAL EUROPEA"

El mundo del espacio ha entrado en una nueva fase en Europa. Además del emblemático éxito que representa el lanzador Ariane, las actividades espaciales han pasado de ser un empeño investigador a un medio para lograr una tecnología única y fundamental para que Europa aborde y alcance numerosos objetivos que forman parte de políticas relacionadas con el crecimiento económico, la sociedad de la información, la infraestructura de transportes, la protección medioambiental y el mantenimiento de la paz.

Su contribución a la vida cotidiana de los ciudadanos es cada vez más importante. Además, el espacio proporciona medios para apoyar los esfuerzos que exige la ampliación de Europa y posibilitar que la UE aumente su independencia, amplíe su influencia y consolide su papel en el escenario mundial.

El espacio tiene potencial para convertirse en un componente integral de las políticas de base de la Unión. Los primeros beneficios de esta evolución ya se han visto resaltados por las iniciativas comunitarias GALILEO y GMES, centrados respectivamente en el campo de la navegación por satélite y la vigilancia mundial del medio ambiente y la seguridad.

Esta tendencia se ha visto reforzada por la puesta en marcha de un proceso político: a raíz de la Comunicación de la Comisión Europa y el espacio: un nuevo capítulo [1], del año pasado, y las posteriores resoluciones de los Consejos de la UE y de la Agencia Espacial Europea(AEE) [2], la Comisión Europea y el ejecutivo de la AEE crearon un grupo de trabajo conjunto cuyos objetivos son avanzar en el desarrollo de la estrategia europea para el espacio, elaborar propuestas para su aplicación e informar a los Consejos de la UE y de la AEE y al Parlamento Europeo a finales de 2001 sobre los avances conseguidos.

[1] COM (2000) 597.

[2] La AEE es una organización intergubernamental en la que participan 13 Estados miembros de la UE más Suiza y Noruega. Grecia y Luxemburgo no participan en la AEE.

El informe anexo a esta Comunicación presenta el análisis y las recomendaciones elaborados por el grupo de trabajo conjunto. En él se subraya el papel económico, social y político de los sistemas espaciales al servicio de los ciudadanos europeos; se determinan los objetivos y las prioridades del refuerzo de las capacidades europeas; y se describe la forma en que éstas podrían desarrollarse en el contexto mundial.

El documento se centra esencialmente en los tres componentes de la estrategia europea para el espacio: (i) el refuerzo de los fundamentos de las actividades espaciales; (ii) la ampliación de los conocimientos científicos; (iii) la recogida de beneficios para los mercados y la sociedad. También se consideran problemas transversales relacionados principalmente con la política industrial, aspectos internacionales y la relación futura entre la UE y la AEE.

Una de las conclusiones clave es que, ante la presión competitiva procedente de otras regiones del mundo, los actores espaciales europeos no pueden permitirse abordar sus problemas de una manera dispersa y fragmentada. Para desempeñar el papel que le corresponde como una de las más importantes potencias espaciales, Europa debe mejorar los medios a su disposición y optimizar el marco político e institucional que determina sus condiciones de funcionamiento en el sector espacial. Este proceso llevará tiempo, pero su dinámica abrirá la puerta a nuevas oportunidades y avances.

De hecho, las actividades espaciales se han convertido en un activo y una herramienta transectorial de tal importancia estratégica para la aplicación de las políticas generales de la Unión que ha llegado el momento de plantearse la cuestión de si merecen su propia política.

Así las cosas, Europa debería comprometerse a apoyar una verdadera política espacial europea, que combine la estrategia en sí, según lo indicado en la Comunicación del año pasado, un programa espacial europeo y un conjunto de normas de aplicación.

Una política espacial europea consolidaría las actividades espaciales europeas gracias al esfuerzo concertado de todos los operadores espaciales, públicos y privados, con el objetivo de aumentar la eficacia y evitar la duplicación innecesaria de esfuerzos y recursos.

Para alcanzar estos objetivos es necesario adoptar medidas importantes. El éxito de la puesta a punto y la aplicación de la política espacial europea depende de que los sectores público y privado se comprometan firmemente y de que se refuerce la cooperación entre la UE y la AEE, con el consiguiente aumento del número de programas y proyectos conjuntos.

La AEE cuenta en su haber con importantes logros y conocimientos técnicos. Durante las últimas décadas, ha demostrado ser un instrumento eficaz para canalizar los esfuerzos de sus Estados miembros y desarrollar la competitividad de la industria espacial europea.

Con todo, ha llegado el momento de que los problemas espaciales adquieran la total legitimidad política que les corresponde. Esto requerirá una colaboración más estrecha entre la AEE y la UE, que permita integrar las actividades espaciales en un marco político, económico, científico y social más amplio y poner las actividades relacionadas con el espacio más directamente al servicio de los ciudadanos europeos.

También contribuiría a llamar la atención sobre los asuntos del espacio al más alto nivel político de Europa, es decir, el Consejo de la UE y el Parlamento. El volumen de recursos económicos implicados y el tipo de cuestiones futuras que deben tratarse (por ejemplo, la seguridad) exigen un debate político a tal nivel.

La Comisión Europea mantiene ya una relación operativa con la AEE. El análisis realizado por el grupo de trabajo conjunto, basado fundamentalmente en la experiencia de GALILEO, confirma que son necesarias medidas que garanticen que las diferencias institucionales no obstaculicen la realización del potencial de cooperación que existe y se consiga una utilización eficaz y sin trabas de los respectivos instrumentos disponibles.

Esto puede requerir la celebración de un acuerdo básico entre la UE y la AEE para establecer una relación formal entre ambas entidades, que conduzca a la creación de una estructura de cooperación efectiva con un claro reparto de papeles en cuanto a las responsabilidades de configuración y formulación de políticas.

En este contexto, puede resultar adecuado definir el posible papel adicional de la AEE como "órgano ejecutor" de la Comunidad Europea, basándose en las experiencias de GALILEO y GMES, y en la cooperación en el campo de las telecomunicaciones.

La AEE aprobó varias de estas directrices en la Resolución que adoptó en la conferencia ministerial de Edimburgo (14-15 de noviembre de 2001) en presencia del Presidente de la Comisión Europea.

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Las recomendaciones que figuran en el informe del grupo de trabajo conjunto representan un hito de cara a la adopción de un planteamiento coherente de las actividades espaciales en Europa. El logro de nuevos avances dependerá del apoyo de todas las partes pertinentes en Europa, en especial los Estados miembros, y del compromiso por parte de éstas de apoyar activamente el conjunto de medidas propuestas.

La Comisión Europea está dispuesta a establecer una asociación fuerte y dinámica con la AEE y está decidida a impulsar el desarrollo de una política espacial europea ambiciosa.

INFORME DEL GRUPO DE TRABAJO CONJUNTO DE LA COMISIÓN EUROPEA Y LA AGENCIA ESPACIAL EUROPEA

1 introducción

La Comisión Europea y el ejecutivo de la AEE elaboraron conjuntamente a lo largo del año 2000 una Estrategia Europea para el Espacio (EEE). Esta estrategia constituyó la base de la Comunicación de la Comisión Europa y el espacio: un nuevo capítulo y de un documento del Consejo de la AEE. Ambos documentos fueron acogidos positivamente por los Estados miembros de la UE y de la AEE, los poderes públicos y la industria de toda Europa.

Los Consejos de la UE y la AEE adoptaron en noviembre del año 2000 dos resoluciones complementarias aprobando dicha estrategia. Una de las peticiones fundamentales era continuar su elaboración, concretamente mediante la creación de un grupo de trabajo conjunto (GTC) que supervisara la aplicación de la estrategia y propusiera una estructura permanente de cooperación entre la AEE y la Unión Europea.

Actualmente la estrategia para el espacio ha pasado a ser el punto de referencia de toda una serie de actividades espaciales entre las que se incluyen, por ejemplo, el programa GALILEO y la iniciativa "Vigilancia mundial del Medio Ambiente y la Seguridad" (o iniciativa GMES por sus siglas inglesas).

El contexto descrito hace un año ha continuado evolucionando. Nuevos avances de carácter científico, técnico y económico, nuevos desafíos como la intensificación de la competencia en determinadas actividades espaciales, y nuevas oportunidades como la perspectiva de crear asociaciones importantes, justifican que la EEE adquiera una mayor visibilidad política.

En cumplimiento de las resoluciones aprobadas el año pasado, el ejecutivo de la AEE y la Comisión Europea crearon en el primer trimestre de 2001 un grupo de trabajo conjunto (GTC).

El GTC ha facilitado una intensa cooperación entre ambos organismos. Basándose en esta labor y en relación con el presente informe, se han realizado, a través del Grupo Consultivo Común para la Estrategia Espacial (GCCEE) recientemente creado, consultas con los Estados miembros de la UE y de la AEE, y se han mantenido diálogos con las empresas del sector.

El presente informe tiene un doble propósito:

- Informar sobre la aplicación de la Estrategia Europea para el Espacio elaborada en el año 2000, extrayendo las debidas conclusiones.

- Presentar para la próxima etapa una serie de propuestas en forma de recomendaciones entre las que se incluye una nueva configuración de las relaciones entre la UE y la AEE, y un programa de aplicación por etapas.

2. el espacio en el contexto político: evolución reciente

La creciente importancia que los sistemas espaciales tienen para la sociedad y los mercados han llevado a los líderes internacionales y europeos a ser cada vez más conscientes de la necesidad de integrar las actividades espaciales en las estrategias políticas y económicas más generales, para lo cual la Unión Europea facilita el marco político necesario.

Recientemente, se han suscitado en la escena política europea varias cuestiones relevantes para el mundo del espacio. La mayoría de ellas se plantearon en recientes Consejos Europeos en los que los Jefes de Estado y de Gobierno fijaron ambiciosos objetivos para Europa.

Las principales son:

\* La cuestión del crecimiento económico basado en el conocimiento y favorable al desarrollo sostenible

- Una economía basada en el conocimiento: la Unión se ha fijado para la próxima década el objetivo de convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo. Uno de los componentes clave en este sentido es la iniciativa del Espacio Europeo de la Investigación, que afecta especialmente a la investigación y a asuntos con un alto contenido de conocimientos como es el espacio (véase, por ejemplo, el Sexto Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico (IDT) donde el espacio, por primera vez, se considera una prioridad temática).

- La sociedad de la información: dada su capacidad de generar y transferir información a escala regional y/o mundial, los recursos espaciales son factores críticos para que la economía europea pueda poner en marcha y desarrollar la sociedad de la información. Pueden encontrarse aplicaciones actuales o futuras en el mundo de las telecomunicaciones y la radiotransmisión por satélite, así como en el de la navegación (p. ej., el programa GALILEO).

- Desarrollo sostenible: la cumbre de Gotemburgo incluyó el desarrollo entre las cuestiones prioritarias. El desarrollo sostenible requiere, por definición, soluciones a escala planetaria. Las actividades espaciales son planetarias por naturaleza y proporcionan medios únicos, efectivos y no agresivos para evaluar y supervisar el medio ambiente a nivel regional y mundial como, por ejemplo, la iniciativa "Vigilancia mundial del Medio Ambiente y la Seguridad".

\* Una Europa independiente, más influyente en la escena mundial

- Independencia, seguridad y defensa: ligadas al deseo de reforzar la identidad política y cultural europea y la importancia de los valores compartidos en la Unión, están surgiendo nuevas expectativas relacionadas con el deseo de que la UE sea más influyente en la escena mundial.

En lo que respecta a la seguridad, la interpretación del concepto se ha ampliado considerablemente hasta incluir la protección de las personas y los bienes contra amenazas como los desastres naturales y los riesgos medioambientales de escala planetaria, el cambio climático, las grandes migraciones de población y refugiados, y los actos de terrorismo contra la población en general.

Los sistemas espaciales pueden contribuir no sólo a la seguridad medioambiental o informativa. Su potencial para servir efectivamente a objetivos de seguridad se ha visto ampliado gracias a su capacidad de proporcionar eficaces posibilidades de información, comunicación, supervisión, detección y control. Y cuando la Unión así lo decida, podrán contribuir, aun más de lo que ya lo hacen, a los asuntos relacionados con la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión. En el ámbito comunitario pueden contribuir de forma importante a la seguridad civil. Dados los riesgos que el terrorismo plantea para la población civil, la UE desarrollará sus medios de recogida de información y detección, incluyendo instrumentos espaciales.

Por otra parte, la UE ha decidido ampliar su Política Exterior y de Seguridad Común, especialmente en cuanto a las denominadas "misiones de Petersberg" [3] al convertir el centro de satélites de la UEO de Torrejón de Ardoz en un organismo dependiente del Consejo.

[3] Misiones de Petersberg: misiones humanitarias o de evacuación, misiones de mantenimiento de la paz y bélicas para gestionar crisis, incluido el restablecimiento de la paz.

El acceso a la información mundial influye en la postura económica, política y estratégica de un país o una región. La Unión, más integrada que nunca, tiene la necesidad expresa de acceder independientemente a dicha información para utilizarla en sus políticas. El acceso de Europa al espacio de forma autónoma y garantizado por la AEE y sus Estados miembros, permite a la Unión Europea recurrir a la tecnología espacial para atender dicha necesidad.

- Ampliación: la próxima ampliación de la Unión exige modernizar las instituciones, las economías y las infraestructuras de los países candidatos, misión en la que se espera que las aplicaciones espaciales desempeñen un papel significativo. La UE deberá adaptar sus propias estructuras para hacer frente a la adhesión de nuevos Estados miembros.

- Relaciones exteriores y cooperación internacional: cada vez es más evidente que los países de la Unión necesitan hablar con una sola voz en lo referente a los asuntos relacionados con el espacio (por ejemplo, en los foros internacionales y regionales, en las asignaciones de frecuencias, en el acuerdo de Kioto o en materia de competencia). Asimismo, Europa se encuentra ante una encrucijada en lo que respecta a su cooperación con otras potencias espaciales (este es el caso, por ejemplo, de Rusia, en cuya Duma se marcó en junio de 2001 un hito en la cooperación espacial rusoeuropea).

\* Mayor participación de los ciudadanos en la formulación de normas ("gobernanza")

- Aportar una visión y una política clara: los líderes europeos son conscientes de que los ciudadanos de Europa necesitan comprender mejor las ambiciones políticas que hay detrás de una política espacial que exige considerables inversiones. El ciudadano europeo necesita volver a entusiasmarse con la aventura del conocimiento que representa el espacio y ver más claramente el valor de sus aplicaciones a la vida moderna y futura. La política espacial debe tener cada vez más en cuenta, desde su concepción, las necesidades de los ciudadanos y la obligación de informarles sobre los desafíos en juego y sobre los beneficios de la tecnología espacial como, por ejemplo, el fácil acceso a la información sobre el estado del medio ambiente.

Estas tendencias políticas y la intensa presión competitiva procedente de otras regiones del mundo que se vive en el ámbito espacial ponen de relieve la necesidad de que existan un compromiso y una inversión continuos por parte de los poderes públicos y el sector privado durante los próximos años. También indican que ha llegado el momento de considerar la definición de una nueva política e identidad espaciales genuinamente europeas, transparentes y beneficiosas para los ciudadanos, y que refuercen las políticas europeas y la influencia de Europa en la escena mundial.

3 aplicación y desarrollo de la estrategia europea para el espacio

Pese a contar con unos presupuestos públicos limitados comparados con los de sus competidores (cf. EE.UU., pero también Japón, en presupuesto por habitante), la AEE y los diversos operadores espaciales europeos han desarrollado y puesto en marcha con éxito un impresionante conjunto de programas, actividades y recursos espaciales en las últimas décadas.

Para mantener y consolidar aun más la eficacia de Europa en este ámbito, debe velarse por mejorar la coordinación entre las diversas partes y operadores espaciales que componen el sistema espacial europeo. La Estrategia Europea para el Espacio debe aplicarse y desarrollarse como el trasfondo común sobre el que todos los operadores espaciales europeos establezcan sus respectivos planes y medidas.

En este capítulo se presentan el análisis y la situación de las actividades realizadas con vistas a los objetivos de la Estrategia Europea para el Espacio definida en el año 2000. También se incluyen recomendaciones sobre cada uno de los tres objetivos de la estrategia y sobre diversos aspectos transversales, con objeto de mejorar su aplicación.

3.1 Objetivo "Reforzar las bases de las actividades espaciales"

3.1.1. Acceso al espacio

Análisis

El acceso al espacio es un recurso clave para facilitar la realización de proyectos y misiones espaciales y desarrollar servicios relacionados con el espacio. Esto significa que este campo de la actividad debe ser objeto de una atención y un apoyo particulares. Europa ha desarrollado dos recursos importantes en este sector: (i) la familia de lanzadores Ariane, que representa un éxito técnico y comercial; (ii) la base de lanzamiento en Kourou, competitiva gracias a su situación geográfica y a sus modernas y potentes infraestructuras. La necesidad de que Europa acceda al espacio de forma independiente y competitiva ha quedado subrayada en la Estrategia Europea para el Espacio y las subsiguientes resoluciones de la UE y el Consejo de la AEE.

Ariane 5 es un lanzador moderno con un significativo potencial de crecimiento para los próximos 20 años. Su capacidad de carga útil en órbita de transferencia geoestacionaria (6 toneladas) se duplicará antes del año 2006 en función de las decisiones que se adopten en la reunión ministerial del Consejo de la AEE de noviembre de 2001. La AEE dotará a Ariane 5 de un pequeño vehículo de lanzamiento, denominado Vega, que será operativo antes de 2006.

Ariane 5 se centra principalmente en el mercado de satélites de comunicaciones geoestacionarios. Arianespace es el actual líder del mercado con una cuota del mercado abierto del 50%, pero esto representa sólo una cuota del 20% del mercado total. El 80% restante consiste fundamentalmente en satélites gubernamentales de EE.UU. (lanzados por los vehículos de lanzamiento de EE.UU. con arreglo a la "Commercial Space Act" o Ley sobre el comercio espacial) y satélites gubernamentales rusos (lanzados por los vehículos rusos que aún no forman parte de iniciativas conjuntas internacionales).

Ariane, con menos del 10% de sus lanzamientos de carácter gubernamental, debe su éxito al rendimiento conseguido en un mercado comercial abierto que actualmente atraviesa una situación de exceso de capacidad, ya que la oferta del mercado continúa creciendo con la llegada del Delta IV y el Atlas V de EE.UU., las alianzas entre operadores rusos y estadounidenses y la continua mejora de los vehículos chinos y japoneses.

Esto ha hecho que los precios de lanzamiento hayan descendido considerablemente. En este contexto y a fin de asegurar el éxito comercial de Ariane 5, los agentes europeos se han comprometido a abandonar paulatinamente Ariane 4 antes del año 2003 y a reducir drásticamente los costes de producción de Ariane 5. Para afianzar su posición en el mercado, Arianespace debe obtener contratos para lanzar al menos entre 14 y 16 satélites al año (2 institucionales y entre 12 y 14 comerciales) mientras que sus competidores norteamericanos pueden confiar en sus pedidos gubernamentales y planifican una agresiva vuelta al mercado abierto.

Pese a los notables esfuerzos que la industria europea realiza para reducir los costes de lanzamiento, Arianespace está aún en desventaja respecto a sus competidores. Así, por ejemplo, entre 10 y 12 millones de euros del coste total de un lanzamiento de Ariane corresponden a operaciones de base de lanzamiento. En el caso de un vehículo de lanzamiento civil de EE.UU., cuyos costes generales corren por cuenta de las Fuerzas Aéreas de EE.UU., esta contribución es de aproximadamente 1,5 millones de euros.

Es necesario que los Gobiernos europeos refuercen su papel en el sector de los lanzamientos espaciales para garantizar a Ariane la igualdad de condiciones con sus competidores. Además de las inversiones realizadas a través de la AEE para desarrollar tecnologías y mantener una base de lanzamientos competitiva, son necesarias medidas políticas que creen un marco regulador equilibrado a escala mundial y fomenten las inversiones privadas (p. ej., mediante incentivos fiscales, garantías crediticias o supervisando las exportaciones tecnológicas). Estas medidas deben adoptarse a nivel comunitario, utilizando todos los recursos que supone el estrechamiento de relaciones entre la AEE y la Unión Europea.

Para responder a las alianzas comerciales entre EE.UU. y Rusia, Europa debería escapar de su actual aislamiento y establecer alianzas internacionales que aumenten la competitividad de los servicios europeos de lanzamiento y amplíen el mercado. Una posibilidad sería aprovechar la empresa conjunta rusoeuropea Starsem utilizando el lanzador Soyuz de Baïkonour. La transferencia de la explotación comercial de Soyuz a Kourou, bajo el control de Arianespace, aumentaría posiblemente el rendimiento de Soyuz en el mercado geoestacionario y aportaría a Arianespace nuevas capacidades.

El aprovechamiento de Soyuz desde Kourou sería significativo de cara a una cooperación estratégica a más largo plazo con Rusia en el sector de los lanzamientos, lo cual justificaría las inversiones del sector público. Para la próxima generación de lanzadores, podrían estudiarse otras posibilidades de cooperación internacional con EE.UU., Japón y otros países.

Hoy día, la mayor parte de los esfuerzos europeos por desarrollar un lanzador se centran en la modernización del sistema Ariane 5 adaptándolo a la evolución del mercado. No obstante, será importante iniciar proyectos que incluyan, por ejemplo, lanzadores de demostración, para adelantarse a posibles nuevos avances importantes que recorten drásticamente los costes de lanzamiento y lograr así una ventaja competitiva para la actividad espacial europea.

Recomendaciones

- Los responsables del lanzador espacial europeo y el sector de los satélites deben evaluar conjuntamente la situación actual del mercado comercial y presentar a la UE y la AEE una serie de recomendaciones para que se adopten medidas oficiales que garanticen el acceso de Europa al espacio de forma firme, independiente, asequible y competitiva.

- Estudiar las posibilidades de mantener una base de lanzamiento competitiva en Kourou (Guayana francesa).

- Dedicar un esfuerzo significativo a aquellos avances tecnológicos que pudieran reducir drásticamente los costes de lanzamiento y acelerar así el desarrollo de nuevos servicios de lanzamiento.

3.1.2. Tecnología espacial

Análisis

El desarrollo tecnológico aporta las herramientas técnicas que requieren los proyectos espaciales y los servicios relacionados con el espacio. En realidad el desarrollo tecnológico presenta una doble vertiente: por una parte, el desarrollo de tecnologías específicas de apoyo a los programas en curso y, por otra, la identificación de tecnologías innovadoras de apoyo a servicios y aplicaciones futuras y la demostración de estas nuevas tecnologías. Así pues, el desarrollo tecnológico debe verse como un componente importante de los esfuerzos de Europa por asegurar la futura competitividad de su industria espacial.

No obstante, la tecnología espacial debe verse también como una parte de un desarrollo tecnológico más amplio, lo que hace necesario observar permanentemente las tecnologías terrestres y mantener el diálogo con los sectores no espaciales y, especialmente, con los prestatarios de servicios. Este diálogo serviría también para determinar cuáles son los campos más prometedores y concentrar en ellos los esfuerzos innovadores. Asimismo, deben avivarse los esfuerzos para armonizar la evolución de la tecnología espacial en toda Europa, a fin de maximizar la eficacia y garantizar que se cubren todas las áreas consideradas estratégicas.

En este contexto, la AEE ha desplegado ya un amplio conjunto de herramientas. Los programas de I+D se centran en tecnologías genéricas necesarias para el denominado "bus espacial" (spacecraft bus), el segmento terrestre, el aprovechamiento de los datos sobre carga útil, las herramientas de ingeniería y avances específicos para los programas. La AEE realiza también programas especiales de I+D que contribuyen a los tres objetivos de la Estrategia Europea para el Espacio en los campos de la observación de la Tierra, las telecomunicaciones, la navegación, la ciencia y la exploración, las actividades espaciales tripuladas en microgravedad y el transporte espacial.

La AEE también ha puesto en marcha una estrategia tecnológica que conlleva la actualización regular del Plan Maestro Europeo de Tecnología Espacial, cuyo objeto es reunir las necesidades, las capacidades y los planes tecnológicos de los agentes de toda Europa (los organismos aeroespaciales, la industria, etc.), para elaborar un plan general coherente y armonizado sobre tecnología a escala europea.

El establecimiento de prioridades conduce a planes tecnológicos dedicados a un tema concreto (por ejemplo, las células solares), en cuya realización se comprometen algunos o todos los socios. Los planes tecnológicos se llevan a cabo en función de una "geometría variable" con distintas actividades realizadas a nivel nacional. Las aportaciones del Plan Maestro Europeo de Tecnología Espacial se actualizan frecuentemente y se realizan regularmente actividades de seguimiento. Por otra parte, el próximo Programa Marco de I+D de la UE dará por primera vez carácter prioritario al espacio, concretamente en los temas prioritarios "Aeronáutica y espacio" y "Tecnologías de la sociedad de la información". Las actividades se concentrarán en GALILEO, Vigilancia mundial del Medio Ambiente y la Seguridad (GMES), y las telecomunicaciones por satélite.

Recomendaciones

- La CE debe participar plenamente en el Plan Maestro Europeo de Tecnología Espacial de la AEE y proporcionar datos, análisis y estudios sobre tecnología aplicable al espacio como contribución a dicho plan.

- La CE debe participar en el proceso de selección y establecimiento de prioridades del Plan Maestro Europeo de Tecnología Espacial y acordar con la AEE y otros socios de los entornos industrial y académico planes centrados en tecnologías concretas (que podrían ser dirigidos conjuntamente por la AEE y la CE).

- La AEE debe desempeñar un papel más relevante en las actividades del nuevo Programa Marco relacionadas con la tecnología espacial, siendo consultada al inicio de la preparación del programa de trabajo, así como en la realización de proyectos integrados y redes de excelencia en ese campo.

- Deben consolidarse los esfuerzos económicos (que actualmente equivalen aproximadamente al 10% del total de las inversiones públicas en el espacio) dedicados a la I+D tecnológica, haciendo hincapié en la innovación centrada en temas concretos y la preparación de futuros servicios.

3.2. Objetivo "Potenciar el conocimiento científico"

Análisis

Las ciencias básicas tienen por objeto adquirir conocimientos. Se trata de un ámbito de importancia estratégica desde el punto de vista tecnológico, económico, cultural y educativo. Asimismo, puede servir de herramienta para materializar las ambiciones políticas de Europa: el objetivo estratégico de la Unión para la próxima década es convertirse en "la sociedad basada en el conocimiento más dinámica del mundo" y esto requiere una continua inversión en las ciencias básicas. De especial importancia es que el coeficiente entre la inversión científico-espacial europea y la americana no se degrade aun más.

La ciencia espacial es una trilogía formada por: (i) la ciencia del espacio: comprensión del universo, de nuestra galaxia y el sistema solar; (ii) la ciencia en el espacio: utilización de las características del espacio, esencialmente la microgravedad, para llevar a cabo experimentos en los campos de la física y las ciencias de la vida; (iii) la ciencia desde el espacio: colocación de observatorios en la órbita terrestre para estudiar la Tierra, su clima, su atmósfera y su medio ambiente, a fin de comprender mejor su funcionamiento.

Como tal, la ciencia espacial abarca programas de la AEE y de los Estados miembros dedicados a la ciencia espacial, los vuelos espaciales tripulados, la física y las ciencias de la vida, y las ciencias de la Tierra. Por otro lado, la nueva iniciativa europea de exploración, Aurora, contribuirá a la exploración científica del sistema solar gracias a la puesta a punto de las tecnologías necesarias y los necesarios instrumentos programáticos, por lo que sus objetivos podrían presentar a largo plazo un atractivo político para la formación de la identidad europea.

Las ciencias básicas guardan una relación simbiótica con las ciencias aplicadas. Las industrias no espaciales están cada vez más interesadas en acceder a la ciencia espacial y sus instrumentos en busca de aplicaciones aprovechables. Aunque el resultado de tales actividades no es fácilmente previsible, la ciencia espacial contribuye directamente a la innovación tecnológica y a la competitividad industrial estableciendo objetivos científicos nuevos y más ambiciosos, contribuyendo al desarrollo tecnológico y posibilitando un mejor aprovechamiento. Así, por ejemplo, gracias a los datos de los satélites de teledetección, las ciencias de la Tierra están preparando las bases científicas de servicios medioambientales públicos o comerciales.

Las actividades científicas basadas en el espacio que se realizan en Europa forman parte de planes a largo plazo, combinados de manera flexible en un marco global (el concepto "Horizonte"). Todas las actividades de los programas tienen prioridades establecidas según el denominado "principio de la mejor ciencia" y basándose en la revisión inter pares.

Los Estados miembros deben contribuir a las misiones de la AEE mediante cargas útiles científicas desarrolladas y financiadas mediante programas nacionales o fondos adicionales a programas complementarios de la AEE. Estas actividades ofrecen un alto grado de integración europea, pero deberían armonizarse en un marco coordinador más amplio como el Espacio Europeo de la Investigación, para evitar la fragmentación y la duplicación, ayudar a la comunidad científica a disponer de un mejor acceso a la infraestructura y los sistemas espaciales, y facilitar la creación de sinergias entre las actividades espaciales y las terrestres.

Uno de los objetivos del Espacio Europeo de la Investigación es establecer a escala europea una nueva relación entre la ciencia y los ciudadanos, reforzando los vínculos entre las actividades de investigación, las distintas políticas y las necesidades de la sociedad a largo plazo. Este principio es aplicable a la ciencia espacial, ya que lograr una mejor comprensión del sistema solar y el universo, de nuestro planeta, su origen y su medio ambiente responde a las expectativas de los ciudadanos. La ciencia espacial remite vivamente a la tecnología de vanguardia y debería atraer más el interés de las generaciones jóvenes. Todas las partes interesadas deben realizar un esfuerzo concertado para sensibilizar a los ciudadanos europeos sobre las repercusiones positivas que la ciencia espacial tiene en la vida cotidiana.

Por último, resulta esencial que Europa mantenga su competitividad en ciencia espacial para continuar siendo un socio atractivo en la cooperación internacional y los esfuerzos científicos mundiales, un aspecto que debe preservarse y reforzarse atrayendo investigadores prometedores de terceros países, promoviendo la formación de investigadores europeos en el extranjero y facilitando posteriormente su retorno.

Recomendaciones

- Consolidar la posición de la comunidad científico-espacial europea en los ámbitos de la cooperación y la competencia internacional. La AEE y la CE deben crear redes que coordinen los programas nacionales e internacionales de IDT relacionados con el espacio, coordinar centros de excelencia, lanzar grandes proyectos estratégicos integrados y fomentar los programas internacionales de cooperación más allá de las actuales fronteras de la AEE y la UE, especialmente con los países de Europa del Este, Ucrania y la Federación Rusa.

- Estudiar las sinergias con el Comité Científico Espacial Europeo de la Fundación Europea para la Ciencia.

- Mejorar el acceso de los equipos de investigación a las últimas infraestructuras, aprovechando el recién creado EIROforum (Foro Intergubernamental Europeo de Organizaciones de Investigación) y proponiendo un mecanismo de desarrollo de infraestructura conjunta, fomentando el uso de la GRID mediante proyectos experimentales. La AEE y la CE deben poner a punto una base de datos conjunta sobre instalaciones con base en tierra.

- Hacer uso pleno de la Estación Espacial Internacional, dedicando atención especial al desarrollo de aplicaciones con base en tierra y a la investigación preparatoria para la industria no espacial. Coordinar estas actividades con los programas nacionales en el mismo ámbito.

- Elaborar conjuntamente un plan de acción a largo plazo sobre recursos humanos para ciencias y tecnologías espaciales, basándose en organizaciones existentes (como, por ejemplo, Euroscience), con el objetivo principal de consolidar el capital humano y su formación, fomentar el diálogo sobre la ciencia, la sociedad y los ciudadanos, fomentar el interés de los jóvenes y promover la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres en la ciencia espacial.

3.3. Objetivo "Cosechar los beneficios que puede aportar a los mercados y a la sociedad"

3.3.1. GALILEO

Análisis

La puesta a punto de una infraestructura europea de navegación, posicionamiento y sincronización por satélite se fundamenta en la determinación política por garantizar que Europa disponga de una capacidad independiente en ese campo. De acuerdo con la propuesta de los agentes europeos, GALILEO es un sistema global que, gestionado por las autoridades civiles, será operativo antes de 2008. Su objetivo es ofrecer servicios avanzados, fiables, certificados y garantizados, completamente integrados a nivel local y adaptados a las necesidades del usuario según lo establecido en la fase de definición.

Cuando GALILEO sea operativo, los mercados de navegación por satélite habrán alcanzado la madurez gracias a sistemas de navegación basados en los satélites existentes como el GPS, GLONASS y sus respectivos complementos regionales (EGNOS). Esto permitirá la rápida absorción de los servicios de GALILEO. La compatibilidad de GALILEO con el GPS atraerá a una amplia clientela que se beneficiará de las mejoras logradas gracias a constelaciones dobles, técnicamente independientes entre sí, y a la orientación de GALILEO a los servicios.

GALILEO puede atender una amplia gama de políticas y usuarios. El sistema repercutirá en la política de transportes y en los diversos modos de transporte, y será un componente clave de la red transeuropea de transporte. También se beneficiarán de sus servicios otras políticas y actividades como el medio ambiente, la agricultura y la pesca, la energía, la investigación, aduanas, la lucha contra el fraude o la supervisión de mercancías peligrosas, por lo que la UE debe desempeñar un papel decisivo en la supervisión estratégica y política del proyecto.

Con arreglo a la propuesta actual, la CE proporciona las directrices políticas y la supervisión general del programa y se ocupa de la viabilidad de la infraestructura, mientras que la AEE gestionará el desarrollo del segmento espacial y el segmento terrestre asociado.

Mientras que se espera que la fase de desarrollo y validación (2002-2005) se costee fundamentalmente mediante fondos públicos (550 MEUR del presupuesto de la red transeuropea de la UE y 550 MEUR del presupuesto de la AEE), la fase de despliegue requerirá importantes inversiones del sector privado, según modalidades aún por confirmar.

Aunque es demasiado pronto para extraer conclusiones, ya pueden hacerse varias observaciones. En primer lugar, la excesiva complejidad del proceso de toma de decisiones expone el proyecto a fluctuaciones políticas y retrasos procedimentales. En segundo lugar, deben establecerse claramente y lo antes posible los respectivos papeles de las diversas partes interesadas. Por último, la combinación de diversos instrumentos de financiación, con diversas normas, autoridades de coordinación y toma de decisiones puede dificultar las operaciones.

Para abordar algunos de estos problemas y establecer una sola autoridad gestora, la Comisión ha propuesto, recurriendo por primera vez al artículo 171 del Tratado de UE, crear un solo órgano (la Empresa Común) que sería el responsable general de GALILEO durante la fase de desarrollo y validación. Se espera que el Consejo de la UE apruebe formalmente la Decisión en diciembre de 2001. Las condiciones de participación del sector privado y de terceros países en dicho órgano están aún por confirmar.

La AEE ha propuesto soluciones con arreglo al artículo 171 del Tratado de la UE y la Convención de la AEE.

Mientras se adopta una decisión final (principios de 2002), la Comisión será asistida en la supervisión del programa por la estructura provisional de apoyo de GALILEO.

Por lo que respecta a la seguridad y en los términos recogidos en GALILEO, el problema es la protección de la infraestructura contra el uso abusivo y las amenazas deliberadas, aspectos inherentes a su definición, para cuyo estudio se han creado consejos de seguridad en la UE y en la AEE.

Recomendaciones

La complejidad del programa GALILEO exige la creación de un sistema de gestión sencillo y sólido. Las actividades enumeradas a continuación confirman la necesidad de adoptar medidas sobre la gestión a largo plazo:

- Financiación pública: asegurar las posibilidades de financiación a través del presupuesto de la red transeuropea de la UE y del presupuesto de la AEE; determinar las posibilidades de financiación de la investigación a través del próximo Programa Marco para las actividades relacionadas con Galileo (servicios, aplicaciones y receptores) distintas del desarrollo y la validación del segmento espacial y el sector terrestre asociado. Para el periodo 2001-2006, se han determinado fuentes indicativas de financiación a nivel europeo. Por lo que respecta al año 2007, podría estudiarse la contribución del presupuesto comunitario a la financiación de Galileo como parte del proceso de elaboración de previsiones económicas relativas al periodo posterior a 2006.

- Participación del sector privado: desarrollar actividades en sentido descendente antes de desplegar completamente el sistema GALILEO, para atraer inversores privados y los primeros clientes; garantizar la adecuada participación del sector privado en el planteamiento comercial de GALILEO.

- Dimensión política: abordar a tiempo los aspectos de seguridad y establecer mecanismos adecuados de seguridad para todas las fases del programa; establecer un diálogo apropiado sobre temas de seguridad entre las Direcciones Generales de la Comisión, el Secretario General del Consejo de la UE/Alto Representante para la PESC, el Director General de la AEE y las autoridades pertinentes de los Estados miembros; definir el futuro papel de la AEE en estos asuntos; erigir GALILEO en coherencia con la Estrategia Europea para el Espacio y con la evolución política de la Unión Europea.

- Dimensión internacional: alcanzar un acuerdo con EE.UU. y la Federación Rusa sobre la interoperabilidad del sistema; fomentar la asociación con terceros países; establecer las directrices para la participación de estos países y permitir que contribuyan directamente al programa.

- Dimensión de la aplicación: elaborar un Plan Europeo de Radionavegación que incluya todos los medios de navegación de Europa y asegure la normalización en todos los ámbitos de aplicación.

3.3.2. Vigilancia mundial del Medio Ambiente y la Seguridad (GMES)

Análisis

Los Consejos de la UE y la AEE han subrayado la importancia estratégica que tiene para Europa el acceso independiente y permanente a la información mundial sobre gestión y supervisión medioambiental, el seguimiento de los riesgos y la mejora de la seguridad civil. Disponer de información pertinente y oportuna tendrá una importancia crítica para fijar y aplicar medidas en la Unión Europea en materia de medio ambiente, cambio climático mundial, agricultura y pesca, investigación, desarrollo sostenible, desarrollo regional e internacional, ayuda humanitaria, prevención de conflictos, gestión de crisis y relaciones exteriores.

Según lo propuesto, GMES es un concepto ambicioso que concilia la demanda de medidas relacionadas con cuestiones ambientales y de seguridad y las posibilidades científicas y tecnológicas aportadas por la observación de la Tierra y la sociedad de la información. La iniciativa aborda temas como los cambios de escala planetaria, la tensión medioambiental y los desastres naturales e inducidos por el hombre, centrándose en las necesidades operativas de las organizaciones públicas europeas.

Por otra parte, se establecerán asociaciones con organizaciones y agrupaciones internacionales como CEOS (Comité sobre satélites de observación de la Tierra) y la IGOS-P (estrategia de observación mundial integrada).

El objetivo es que, en el año 2008, Europa disponga de capacidad para realizar una vigilancia mundial del medio ambiente y la seguridad, y apoyar los objetivos políticos de la Unión en materia de desarrollo sostenible y gobernanza mundial, posibilitando y estimulando durante la próxima década el suministro de datos, información y conocimientos de alta calidad.

GMES sentará las bases para recoger, integrar y utilizar de forma más eficiente la información geográfica y las observaciones sobre el estado del medio ambiente obtenidas mediante sistemas y métodos ubicados en el espacio, en tierra o aerotransportados.

La iniciativa GMES reúne a la Comisión Europea, la Agencia Espacial Europea, EUMETSAT, los organismos aeroespaciales nacionales, la Agencia Europea del Medio Ambiente, las empresas del sector, las administraciones nacionales y las comunidades científicas. La CE y la AEE han creado conjuntamente una estrategia de aplicación y están estableciendo planes de aplicación complementarios en torno a tres líneas de actuación principales: (i) suministro de información y servicios que responden a las necesidades del usuario; (ii) evaluación continua de las necesidades y los procesos de producción y facilitación del diálogo entre usuarios y proveedores de información; (iii) desarrollo de las infraestructuras necesarias y mejora de los servicios.

Para lograr los objetivos de GMES, será necesario transferir al ámbito operativo las competencias de Europa en I+D, acumuladas a lo largo de muchos años, de forma viable y con una buena relación coste-eficacia. Así pues, es esencial que, desde el principio, se dé prioridad a las necesidades del usuario y a una marcada participación de la industria como futuro operador principal. No obstante:

- De momento son muy pocos los servicios informativos viables y orientados al usuario que se han creado a partir de datos de observación de la Tierra (con la notable excepción de los servicios EUMETSAT).

- La coordinación de las diversas iniciativas y los distintos sistemas nacionales, intergubernamentales e internacionales que han ido surgiendo y su compatibilidad suponen un desafío considerable.

- Se desconocen en gran medida las fuentes, los instrumentos y los mecanismos de financiación a largo plazo de GMES, por lo que este aspecto merece ser estudiado.

- Hasta ahora, no se han investigado adecuadamente las dimensiones de la seguridad y el doble uso de GMES.

- Es probable que a partir de 2006 (año en que finalizan las misiones en curso y fase de desarrollo sobre formación de imágenes por medios ópticos y de radar) se produzcan lagunas en la actual capacidad europea de vigilancia y observación de la Tierra .

Un concepto clave de GMES es el desarrollo de servicios de información operativos y viables basados en la sinergia de la observación de la Tierra con otras tecnologías (como las de información y comunicación). A este respecto, puede aprenderse del desarrollo de servicios meteorológicos operativos que utilizan datos obtenidos por satélite y la subsiguiente creación de EUMETSAT. Esto requiere la constitución de una sólida base de usuarios, un marco jurídico y político de acompañamiento, el desarrollo de la tecnología necesaria para proporcionar servicios informativos operativos y, por último, la aplicación de estas tecnologías en el ciclo operativo de recogida de datos del conjunto de usuarios. En este proceso, resulta imprescindible que exista una estrecha colaboración entre la CE, que representa y reúne la demanda (usuarios y ámbito político), y la AEE, que representa parcialmente la oferta (observación de la Tierra desde el espacio), y otros proveedores de datos ambientales y afines.

Recomendaciones

- Crear rápidamente organizaciones sólidas y eficaces, y establecer disposiciones y procedimientos institucionales para implicar a las distintas partes de GMES (sobre todo, los usuarios), y definir y atender las necesidades de servicios operativos por parte de los usuarios (p. ej., el equipo de apoyo de GMES y el comité de dirección de GMES).

- Establecer una estrecha colaboración entre la AEE y la CE al realizar las actividades del Sexto Programa Marco relacionadas con la observación de la Tierra a través de la consulta de la AEE desde el inicio de la preparación del programa de trabajo y la evaluación de las actividades, y la participación de la CE en las actividades pertinentes de la AEE.

- Determinar las posibilidades de financiación para los programas requeridos para proporcionar a los usuarios de sector público los servicios operativos que se establezcan. Determinar las posibilidades de financiación del presupuesto de la AEE y de los programas marco actuales y futuros para actividades relacionadas con GMES.

- Establecer un diálogo adecuado sobre asuntos de seguridad y doble uso entre las Direcciones Generales de la Comisión, el Secretario General del Consejo de la UE/Alto Representante para la PESC, la AEE y las autoridades pertinentes de los Estados miembros. Determinar el papel futuro de la AEE en estos asuntos.

- Hacer que la industria comience a participar lo antes posible en la determinación de las herramientas y los servicios necesarios para crear servicios viables y con una buena relación coste-eficacia y garantizar el mantenimiento de la competitividad europea.

- Estudiar (cuando corresponda) y tener en cuenta la necesidad de acceso autónomo a la información en determinados ámbitos estratégicos y las posibilidades de cooperación internacional (p. ej., en el marco de CEOS) al aplicar las políticas de la UE sobre supervisión mundial del medio ambiente, cambio climático, seguridad, relaciones exteriores, ayuda, etc.

3.3.3. Comunicaciones por satélite

Análisis

Espoleada por la expansión de Internet, la demanda de servicios de telecomunicaciones tanto en la actividad empresarial como en los hogares ha crecido considerablemente hasta producir un volumen de negocios global en el año 2000 de más de 1 billón de euros. Más recientemente, el estallido de la burbuja de Internet y las incertidumbres con que se enfrenta el sector de la telefonía móvil han aumentado las dudas sobre la continuación del crecimiento del sector y han puesto de relieve la decisiva importancia que el contexto regulador y la madurez tecnológica tienen en la evolución del mercado.

No obstante, pocos dudan de que continuará afirmándose la tendencia hacia el acceso generalizado de banda ancha a Internet, la disponibilidad de aplicaciones avanzadas y el aumento general de la movilidad.

Los servicios basados en los satélites constituyen una parte relativamente pequeña pero importante del mercado global de las telecomunicaciones. Los ingresos totales de la industria de las comunicaciones por satélite ascendieron a 30.000 millones de euros en el año 2000 y se espera que aumenten hasta rondar los 110.000 millones antes de 2007. Más del 50% de la capacidad total de los satélites está dedicada a la radiodifusión, con unos 100 millones de hogares europeos que reciben la TV por satélite directamente o a través de sistemas de distribución por cable conectados con receptores colectivos de sistemas de satélites.

Se espera que la mayor parte del crecimiento futuro de la industria tenga lugar en los siguientes campos: (i) sistemas multimedios interactivos (uso de servicios por satélite para eludir los puntos de congestión terrestre y proporcionar acceso a áreas más allá del alcance de las tecnologías terrestres); (ii) servicios móviles de telefonía vocal y transmisión de datos; (iii) sistemas de radio difusión sonora digital que ofrezcan múltiples canales de radio y servicios de transmisión de datos de alta calidad.

También parece prometedora en cuanto a la apertura de nuevos mercados y la creación de nuevas aplicaciones la convergencia de los servicios móviles y de radiodifusión. Esta evolución hacia la prestación de servicios de telecomunicaciones en un mercado de masas tendrá las siguientes consecuencias: (i) la necesidad creciente de integrar los sistemas terrestres y los sistemas por satélite; (ii) el cambio del papel de los operadores de telecomunicaciones por satélite, que tendrán que gestionar servicios de extremo a extremo, en vez de limitarse a vender capacidad; (iii) la necesidad creciente de normalización, para evitar abordar los mercados de masas con terminales distintos para el uso por satélite y el uso terrestre.

En el sector de la fabricación de satélites de comunicaciones, la industria europea ha logrado hacerse con una sólida posición en el mercado mundial gracias a una cuota amplia del mercado abierto de satélites geoestacionarios. Los operadores europeos son también importantes a escala mundial. Ahora el desafío es continuar aumentando su cuota de mercado en un entorno de cambios rápidos, que exige considerables inversiones en I+D.

La integración de la navegación espacial y de la observación de la Tierra con las telecomunicaciones por satélite puede resultar beneficiosa, al permitir el desarrollo y la aplicación de muchos servicios específicos con valor añadido y de gran potencial económico y, en algunos casos, valor estratégico. Esto, sin embargo, requiere un análisis más detallado, especialmente en lo relativo a la posición respectiva de las comunicaciones terrestres y por satélite para la prestación de estos servicios integrados.

De manera general, las telecomunicaciones por satélite deben considerarse en el contexto de políticas comunitarias como las de sociedad de la información (en cuanto al marco regulador), competencia, comercio (en cuanto a los acuerdos reguladores comerciales e internacionales), ayuda al desarrollo, cultura, transporte y medio ambiente. En este contexto, la política reguladora de la sociedad de la información engloba los esfuerzos comunitarios para fomentar un mercado competitivo de las comunicaciones por satélite y el establecimiento de un nuevo marco para coordinar la gestión del espectro a nivel comunitario, dado que las frecuencias son un recurso escaso y de vital importancia para todos los sistemas de comunicación por satélite.

Por lo que respecta a la política de investigación, es necesario mejorar la cooperación entre la Comunidad y la AEE, ya que los agentes europeos no se benefician del mismo nivel de inversión pública que los de EE.UU., donde la mayoría del presupuesto de I+D (10 veces superior al de Europa) procede del Ministerio de Defensa, con una transferencia sustancial de tecnología de doble uso a las aplicaciones civiles.

Hasta ahora, los programas de la AEE han reunido la industria espacial en torno a ambiciosos proyectos de comunicación por satélite y fomentado la competitividad del sector de las comunicaciones por satélite en Europa. En la actualidad, estos programas buscan apoyar la futura evolución de las comunicaciones por satélite hacia la prestación de servicios interactivos de banda ancha en los ámbitos de la telefonía móvil, la telefonía fija y la radiodifusión.

El programa de tecnologías de la sociedad de la información del Programa Marco de la UE no incluye equipos relacionados con el espacio de forma específica pero tiene entre sus objetivos la validación de tecnologías y servicios relacionados en un entorno que combina satélites y elementos terrestres, y la optimización de la interoperabilidad. Este programa dará a la industria espacial una oportunidad única para incorporarse directamente a la evolución prevista para el sector terrestre y de establecer otros vínculos con agentes de dicho sector. Otro objetivo principal es alcanzar el consenso de la industria sobre problemas tecnológicos clave y sus normas correspondientes (p. ej., UMTS), enlazando de forma adecuada con los aspectos pertinentes en materia de regulación.

Hasta ahora, la coordinación de la CE y las actividades de la AEE se ha hecho sobre una base ad hoc. Al contrario de lo que ocurre en los ámbitos de la observación de la Tierra y la navegación, donde el despliegue de infraestructuras espaciales está apoyado por entidades públicas a través de iniciativas políticas, en el caso de las telecomunicaciones no existe un marco coordinador de iniciativa pública y las infraestructuras operativas son desplegadas directamente por el sector privado.

Recomendaciones

- Fomentar el desarrollo de las comunicaciones por satélite para proporcionar servicios avanzados a los ciudadanos europeos en el contexto de las políticas apoyadas por la Unión en ámbitos como la educación, la salud, el transporte, el medio ambiente y e-Europa.

- Velar por que se realicen las debidas consultas entre la política espacial conjunta de la CE y la AEE y el programa de coordinación que se establecerá en el ámbito de la gestión del espectro de frecuencias.

- Estudiar conjuntamente los posibles servicios de valor añadido que pueden beneficiarse de la integración de infraestructuras espaciales europeas en telecomunicaciones, navegación y observación de la Tierra.

- Continuar utilizando el grupo sobre el Plan de acción sobre las comunicaciones por satélite, con el sólido apoyo de la industria y los operadores, como eje del enfoque de los aspectos mencionados y de la aplicación de los aspectos de la Estrategia Europea para el Espacio en el ámbito de las telecomunicaciones no relacionados con la investigación.

- Organizar un proceso de consulta con la industria sobre los temas que deberían abordarse en un programa conjunto CE-AEE.

- La AEE debe asumir un papel más amplio en la realización de las próximas actividades del Programa Marco de I+D de la UE relacionadas con las comunicaciones por satélite, a través de consultas desde el inicio de la preparación del programa de trabajo y desempeñando un papel principal en la realización de posibles proyectos integrados y la creación de redes de excelencia en el campo de las comunicaciones por satélite.

- Determinar las posibilidades de financiación de la realización de proyectos conjuntos a corto plazo.

3.4. Aspectos transversales

3.4.1. Aspectos industriales

Análisis

En los últimos años, la creciente globalización y comercialización del espacio han dado pie a una importante reestructuración del sector espacial industrial, tanto en Europa como en el resto del mundo. La industria espacial europea presenta un balance equilibrado entre las actividades comerciales y las institucionales, en contraste con la industria de EE.UU., dedicada principalmente a actividades institucionales, que representan casi el 80% de su volumen de negocios.

Habida cuenta de esta reestructuración, la política industrial europea debe garantizar la existencia de la base tecnológica e industrial relacionada con el espacio necesaria para garantizar la independencia europea en áreas estratégicas clave, una elevada competitividad a escala mundial y una buena relación coste-eficacia, así como para responder a las nuevas exigencias de Europa en materia de política común de seguridad y defensa.

Actualmente, las políticas industriales de la Unión Europea y de la AEE muestran diferencias significativas. Mientras que la política de la Unión se dedica al establecimiento de un marco europeo global para la industria en general, la de la AEE está especialmente consagrada al sector espacial. La política industrial de la AEE presenta elementos (especialmente, el denominado geographical return o "retorno geográfico") propios de sectores relacionados, como la defensa, dónde la independencia europea y el deseo de Europa de estar presente en un mercado estratégico son objetivos clave. Sus prioridades son: apoyar la competitividad de la industria europea y fomentar una industria espacial europea equilibrada; asegurar a todas las empresas un acceso justo a las actividades de la AEE; aumentar la rentabilidad de los programas de la AEE; y garantizar la participación equitativa de cada Estado en función de sus inversiones en los programas de la AEE.

Siempre se ha considerado que la noción comunitaria de política industrial, ahora denominada "política de empresa", abarca todas las áreas políticas directamente relacionadas con la vida empresarial y las condiciones necesarias para mantener su competitividad (es decir, las políticas del mercado interior, asuntos económicos, competencia, comercio, relaciones exteriores y otras áreas, así como de I+D, ámbito al que se hace referencia explícita en el artículo 163 del Tratado).

No obstante, se han identificado áreas para la armonización, la cooperación, la creación de sinergias y la realización de acciones conjuntas entre la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea en materia de política de empresa. Además, los programas GALILEO y GMES deberían servir para que la CE y la AEE comprendan y armonicen mejor sus necesidades en materia de política industrial y su aplicación.

La CE y la AEE comparten, sobre todo, la idea de que las pequeñas y medias empresas (PYME) pueden desempeñar un importante papel en la explotación de las tecnologías desarrolladas con financiación institucional gracias a su proximidad al mercado y los usuarios, su presencia masiva y su capacidad de innovar y adaptarse rápidamente a las necesidades. Ambas instituciones se proponen fomentar este tipo de explotación, especialmente en los campos de la navegación, las telecomunicaciones, la seguridad medioambiental, la supervisión de los riesgos y la seguridad civil.

Recomendaciones

- Establecer una cooperación institucionalizada entre las acciones de la CE y las de la AEE a favor de las PYME. Esta cooperación deberá incluir acciones conjuntas para impulsar la capacidad tecnológica de las PYME y su capacidad de operar a escala europea e internacional en los sectores espacial y no espacial. Deberá elaborarse un plan de acción minucioso para finales de 2001.

- Publicar a partir de 2001 informes conjuntos semestrales sobre la situación de la industria espacial. El próximo estudio de la AEE sobre la estructura de la industria espacial europea (centrado en los fabricantes de equipos para satélites, el sector de los lanzamientos, el sector de los programas informáticos y los proveedores del segmento de tierra) debería contar con la presencia en las reuniones de seguimiento de los servicios comunitarios interesados.

- En materia espacial, invitar a la AEE en los asuntos de la CE relacionados con la competencia a formular observaciones tras su publicación en el Diario Oficial. El Grupo de trabajo conjunto podrá seguir estudiando la forma de organizar el apoyo de la AEE.

- La CE y la AEE deben definir acciones conjuntas para maximizar los beneficios que la industria espacial puede extraer del Programa plurianual de la CE para la empresa y el espíritu empresarial.

- Basándose en elementos existentes como el denominado High level Space Industry Panel, la CE y la AEE deben establecer un proceso estructurado de diálogo conjunto con la industria sobre temas de interés común para ambas organizaciones y, en especial, el desarrollo y la aplicación de la estrategia conjunta.

3.4.2. Aspectos internacionales (cooperación y ampliación)

Análisis

La Estrategia Europea para el Espacio elaborada en el año 2000 subraya la necesidad de que Europa muestre coherencia ante terceros países. Esto significa que en el ámbito espacial -tanto a escala regional como mundial- Europa (es decir, la UE, la AEE y los Estados miembros) tiene que hablar con una sola voz, para aumentar su credibilidad y la eficacia de sus actividades. Esto requiere una mayor transparencia y un mejor flujo de información cuando cualquier actor europeo se disponga a cooperar en el plano no comercial con un socio exterior. Este último aspecto no es sólo aplicable a la cooperación de Europa con EE.UU., su socio más importante, y otras potencias espaciales como Rusia, Japón, China y la India, sino también a la cada vez mayor cooperación de Europa con las nuevas naciones que van accediendo al espacio.

El mayor paso adelante podría darse con Rusia, en línea con la voluntad política de la UE de construir una asociación estratégica que tendría en la AEE un instrumento de aplicación concreta y efectiva. Esta nueva cooperación con Rusia se centra en GALILEO, GMES y los lanzadores, y está ahora siendo incorporada a la política exterior global de la Unión respecto a Rusia (Acuerdo de cooperación y asociación, Acuerdo de ciencia y tecnología y, posteriormente, diálogo sobre el espacio).

Un nuevo planteamiento que incluya el espacio en las políticas de cooperación internacional de la UE debe cubrir la asociación de Canadá con la AEE y la prolongada cooperación con EE.UU. en ciencia espacial y la Estación Espacial Internacional.

Más cerca de la Unión, el proceso de ampliación de la UE, y posiblemente la AEE, plantea un desafío único y sin precedentes en alcance y diversidad por el número de candidatos, el área (aumento del 34%), la población (aumento de 105 millones) y la riqueza de diversas historias y culturas. El uso de sistemas espaciales puede acelerar la modernización de las infraestructuras de los países candidatos (por ejemplo en radiodifusión, gestión del transporte, aduanas y protección civil).

Gracias a la aprobación del nuevo modelo de convenio de cooperación entre Estados europeos (ECS) por parte del Consejo de la AEE en marzo de 2001, que ayudará a consolidar las relaciones entre sus Estados y la Agencia para facilitar su posible adhesión futura a la AEE, será posible armonizar los calendarios y aprovechar las sinergias mutuas con vistas a la plena adhesión de Estados candidatos a la integración en la Unión Europea y la AEE.

Recomendaciones

- Explorar las posibilidades de incluir la cooperación espacial en el conjunto de la política exterior de la UE. Realizar un análisis conjunto para presentarlo al grupo o comité de la Unión encargado de las relaciones exteriores y al Comité de Relaciones Internacionales de la AEE.

- La CE y la AEE deben elaborar más a fondo los detalles del contenido de la futura cooperación espacial con Rusia, a fin de lograr una nueva asociación estratégica.

- La CE y la AEE deben estudiar los beneficios de las aplicaciones espaciales para la ampliación de la Unión. La AEE y la CE deben iniciar, en colaboración con los países candidatos y antes de mediados de 2002, un estudio sobre los posibles beneficios de la actividad espacial en la adaptación de infraestructuras.

- La CE y la AEE deben coordinar estrechamente las actividades de sus representaciones y delegaciones en terceros países.

4. hacia la próxima etapa: creación de un marco político e institucional conducente al establecimiento de una política espacial europea

La actividad espacial europea ha entrado en una nueva fase y ha pasado de ser un esfuerzo y un instrumento de investigación a una fuente de tecnología única y de capital importancia, que permite a Europa abordar y lograr gran número de los objetivos fijados en sus políticas en materia de crecimiento económico, sociedad de la información, transporte e infraestructura energética, protección del medio ambiente y salvaguardia de la paz.

El espacio debe convertirse en un componente integral de las principales políticas de la Unión Europea. Esto aportaría una serie de ventajas como las ya puestas de relieve por las iniciativas GALILEO y GMES. Por otra parte, el espacio proporciona medios para apoyar los esfuerzos ligados a la ampliación de Europa y permitir que la UE refuerce su influencia y consolide su papel en la escena mundial.

Enfrentados con la presión competitiva procedente de otras regiones del mundo, los agentes espaciales europeos no pueden permitirse abordar los temas del espacio de forma dividida y fragmentada. En este sentido, ha llegado el momento de que Europa se comprometa con una política y una identidad espacial claramente europea. En el marco del espíritu de subsidiariedad, todos los esfuerzos y recursos, públicos o privados, dedicados a nivel regional, nacional o europeo deben integrarse en una visión, una estrategia y una política coherentes y comunes.

Para desempeñar el papel que le corresponde como una de las principales potencias espaciales, Europa debe mejorar el aprovechamiento de los medios de que dispone y optimizar el marco político e institucional que fija las condiciones de su funcionamiento en el sector espacial. Este proceso llevará cierto tiempo, pero su dinámica abrirá la puerta a nuevas oportunidades y avances.

La Estrategia Europea para el Espacio definida en el año 2000 subraya la importancia del espacio como instrumento estratégico intersectorial e instrumento político. La Estrategia debería llevar a definir y establecer una política espacial verdaderamente europea, que combinara la estrategia como tal, un programa espacial europeo (un elemento esencial debido sobre todo a su efecto estructurador en el colectivo espacial) y una serie de normas de aplicación. Inicialmente se basaría en un estudio detallado de iniciativas en curso o previstas como GALILEO y GMES, y en la situación general de la aplicación de la Estrategia Europea para el Espacio. Asimismo, proporcionaría una visión de conjunto a todos los niveles (UE, AEE y nacional). En lo que respecta a su aplicación, podría reservarse un papel prominente para una red de centros (que incluiría las organizaciones europeas y nacionales) dirigida por la AEE conforme al concepto de Espacio Europeo de la Investigación.

Para avanzar en esta vía, es necesaria una serie de acciones:

- La AEE ha demostrado ser un instrumento eficaz para canalizar los esfuerzos de sus Estados miembros y desarrollar la competitividad de la industria espacial europea. La flexibilidad de sus programas debe mantenerse, permitiendo que los distintos programas se pongan en marcha de acuerdo con diversas configuraciones nacionales o de otro tipo ("geometría variable"). La CE debe contribuir, cuando fuere necesario, a los programas de la AEE y ocupar, a tal fin, un puesto adecuado en el Consejo de la AEE.

- La eficacia de la AEE, que debe preservarse, debería tener una aplicación más amplia. Dada la rapidez de los avances que se registran en el campo de la seguridad (de lo que es un ejemplo el recientemente creado Centro de Satélites de la UE), sus actividades deberían ampliarse para abarcar los programas relacionados con el desarrollo de la política exterior y de seguridad europea, teniendo en cuenta los aspectos con doble vertiente de la tecnología, los sistemas y la industria.

- Para mejorar el proceso de toma de decisiones y la dirección política, especialmente en cuanto a las relaciones entre la UE y la AEE, parece aconsejable que en el futuro se convoquen reuniones informales conjuntas del Consejo de la UE y el Consejo ministerial de la AEE, con la adecuada preparación conjunta.

- A fin de mantener el impulso de la estrategia actual, la Política Espacial Europea definida más arriba debería ser desarrollada de forma conjunta y urgente por todas las partes interesadas, es decir, la Comisión Europea, el ejecutivo de la AEE y los Estados miembros de la UE y la AEE, ajustándose cada uno al papel que le corresponda. Asimismo, también debería participar en los aspectos de seguridad y defensa el Secretario General del Consejo de la UE/Alto Representante para la PESC [4]. La Política Espacial Europea se revisaría en una reunión informal conjunta del Consejo de la UE y del Consejo ministerial de la AEE.

[4] Dadas las actuales limitaciones institucionales, el presente informe sólo aborda estos aspectos parcialmente.

- Para integrar óptimamente las capacidades y las infraestructuras espaciales en las políticas globales de la Unión y reforzar la concentración de las actividades espaciales en las necesidades de los usuarios y los ciudadanos, la Política Espacial Europea debe verse refrendada al más alto nivel político. Sólo los Jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en los Consejos Europeos, pueden abordar la Política Espacial Europea íntegramente, incluyendo los aspectos de seguridad y defensa. Esta política podría presentarse por primera vez en el Consejo Europeo en la segunda mitad de 2003. Posteriormente, debería ponerse al día regularmente (entre cada tres y cinco años), a fin de recibir el aval político del Consejo Europeo.

- Es evidente que el proceso de elaboración y aplicación de la política depende básica y fundamentalmente de la cooperación entre la Unión Europea y la AEE tanto a nivel político como ejecutivo. Por lo tanto, debe abordarse inmediatamente la formalización de la cooperación entre ambas. El primer paso necesario es lograr un acuerdo básico entre ambos organismos, donde se perfilen los aspectos de la elaboración y aplicación de la política.

- A largo plazo, el debate en curso sobre el futuro de la Unión Europea puede suponer una oportunidad para considerar si el desarrollo de la Política Espacial Europea puede beneficiarse de las modificaciones del actual Tratado de la UE. En todo caso, si se quiere acertar con dichas modificaciones, debe iniciarse lo antes posible un debate político.

- A nivel comunitario y en lo que respecta particularmente al Tratado, debe considerarse la cuestión de si las decisiones relativas a la Política Espacial Europea han de ser adoptadas mediante codecisión por el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo.

- Si fuera necesario introducir cambios en el Tratado de la UE, podría ser forzoso modificar en consecuencia el Convenio de la AEE, especialmente si la UE pasara a ser el marco natural en que tendrían lugar las actividades ampliadas de la AEE.

Recomendaciones

Corto plazo (hasta finales de 2002)

- Explorar las posibilidades de negociar y concluir un acuerdo marco entre la Comunidad Europea y la AEE que impulse el proceso de elaboración de la futura Política Espacial Europea así como el nuevo papel de la AEE como "órgano ejecutivo" (véase el glosario anejo) de los programas públicos lanzados por iniciativa de la UE.

- Realizar un análisis detallado con vistas a definir el futuro papel adicional de la AEE como "órgano ejecutivo" de la UE, teniendo en cuenta la experiencia adquirida en la cooperación en curso en las iniciativas GALILEO y GMES. Asimismo, también deben tenerse en cuenta los últimos avances en el Sexto Programa Marco Comunitario de IDT y las actividades en curso y posibles programas futuros de la AEE.

- Prolongar el mandato del GTC y el GCCEE hasta la conclusión del acuerdo marco. El acuerdo podría incluir la definición de una estructura permanente que sustituyera al Grupo de Trabajo Conjunto, fundamental en la conformación de la Política Espacial Europea.

- Celebrar el primer "Consejo Espacial" (es decir, una reunión informal conjunta del Consejo de la UE y del Consejo ministerial de la AEE) antes de mediados de 2002, para discutir concretamente problemas institucionales y asuntos relacionados con la política espacial.

- Establecer una plataforma regular para el diálogo entre la Comisión Europea, el ejecutivo de la AEE, los Estados miembros de la UE y de la AEE y el Secretario General de la UE/Alto Representante para la PESC.

Medio plazo (2003)

- Presentar la Política Espacial Europea al Consejo Europeo, teniendo en cuenta los puntos de vista del "Consejo Espacial".

Largo plazo (más allá de 2003)

- Aprovechar el debate general sobre el futuro de la Unión para estudiar si el desarrollo de la Política Espacial Europea puede beneficiarse de las modificaciones al actual Tratado de la UE. En caso de modificación del Tratado de la UE, podrá modificarse en consecuencia el Convenio de la AEE.

ANEXO

GLOSARIO:

Consejo Europeo: Reuniones regulares (generalmente celebradas una vez o dos veces bajo cada Presidencia de la UE) de los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE.

Política Espacial Europea: La Política Espacial Europea está formada principalmente por la Estrategia Europea para el Espacio, el Programa Espacial Europeo (AEE y programas nacionales), los procesos de aplicación y los presupuestos asociados.

Estrategia Europea para el Espacio: La estrategia proporciona las principales directrices para adoptar un planteamiento coherente de la actividad espacial europea. Constituye una sólida referencia política para que los agentes públicos y privados actúen en el ámbito del espacio y para que sus esfuerzos individuales y cooperativos constituyan una infraestructura espacial coherente y eficaz. También constituye una base para consultar y movilizar a la sociedad en general en lo relativo a los beneficios que pueden obtenerse de la información y el conocimiento en materia espacial.

Acuerdo marco: Acuerdo en el que se establece el marco de cooperación política y económica entre la Comunidad Europea y la AEE.

Órgano ejecutor: En el contexto de la estrategia espacial, este término se refiere a una entidad pública con competencias específicas en el ámbito espacial y los relacionados con el mismo, a la que se confía la aplicación de una iniciativa pertinente (requerida para un proyecto o una política de los que es responsable otra institución pública) de acuerdo con condiciones concretas acordadas con esta otra institución.

GTC: El Grupo de Trabajo Conjunto, creado por el ejecutivo de la AEE y la Comisión, revisa la estrategia y su aplicación, y elabora propuestas de disposiciones que sirvan de marco para la gestión de los proyectos conjuntos. El GTC está integrado por personal del ejecutivo de la AEE y de los servicios de la Comisión.

GCCEE: El Grupo Consultivo Común para la Estrategia Espacial asesora y asiste en su labor al Grupo de Trabajo Conjunto en todos los asuntos relacionados con el espacio, especialmente en el desarrollo y aplicación de la Estrategia Europea para el Espacio. El GCCEE está integrado por representantes de los Estados miembros de la UE y de la AEE. Es convocado y copresidido por la Comisión y el ejecutivo de la AEE.

Consejo Espacial: Reunión informal del Consejo de la UE y del Consejo ministerial de la AEE. El Consejo Espacial da a la Política Espacial Europea el ímpetu necesario para su desarrollo y establece las orientaciones políticas generales de dicha política.

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