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# 52001IE0724

**Dictamen del Comité Económico y Social sobre el "Documento de trabajo de los servicios de la Comisión SEC(2000) 1973 Ciencia, sociedad y ciudadanos en Europa"** 
  
*Diario Oficial n° C 221 de 07/08/2001 p. 0151 - 0166*

  

Dictamen del Comité Económico y Social sobre el "Documento de trabajo de los servicios de la Comisión SEC(2000) 1973 'Ciencia, sociedad y ciudadanos en Europa'"

(2001/C 221/25)

El 30 de mayo de 2001, de conformidad con el apartado 3 del artículo 23 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre el "Documento de trabajo de los servicios de la Comisión SEC(2000) 1973 'Ciencia, sociedad y ciudadanos en Europa'".

La Sección de Empleo, Asuntos Sociales y Ciudadanía, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 2 de mayo de 2001 (ponente: Sr. Wolf).

En su 382o Pleno de los días 30 y 31 de mayo de 2001 (sesión del 30 de mayo de 2001), el Comité Económico y Social ha aprobado por 81 votos a favor y 1 en contra el presente Dictamen.

1. Introducción

1.1. El tema "Ciencia, sociedad y ciudadanos" es de gran importancia para la sociedad. Aunque la Comisión no ha cerrado aún el proceso de formación de la opinión sobre el particular, ha redactado sin embargo un documento de trabajo, el SEC(2000) 1973. El CES aprovecha esta ocasión para exponer, de manera diferenciada, su propio parecer sobre este tema tan complejo mediante un dictamen de iniciativa, haciendo referencia en muchos casos al documento de trabajo de la Comisión.

1.2. De entrada, el CES aprueba plenamente las afirmaciones siguientes de la Comisión:

"La ciencia y la tecnología representan una de fuerzas que reflejan más claramente el cambio social ...". y

"Las cuestiones que se plantean en este ámbito figuran entre las más complejas con las que se enfrenta la sociedad, debido a su carácter técnico, las incertidumbres que las rodean, los conocimientos necesarios para tratarlas y su carácter a menudo difuso".

1.3. Por sus funciones como órgano de la Unión Europea y por el hecho de que sus miembros provienen de los distintos sectores sociales de los Estados miembros, el CES está especialmente bien cualificado para hacer una declaración de principios detallada sobre estas cuestiones.

1.4. El CES observa con satisfacción que en el documento de la Comisión se recogen sugerencias hechas por el Comité en su dictamen(1) sobre la Comunicación de la Comisión titulada "Hacia un espacio europeo de la investigación". La sección 5 de este dictamen se titula "Investigación y sociedad" y se ocupa de una parte de esta cuestión.

1.5. En la Comunicación de la Comisión se examinan además algunas cuestiones que se plantean hoy bajo la denominación de "Ciencia, sociedad y ciudadanos" y que son objeto de preocupación creciente entre los ciudadanos y los responsables políticos:

"- ¿Cómo elaborar políticas de investigación que respondan a necesidades auténticas de la sociedad e implicar plenamente a ésta en la ejecución del programa de la investigación?

- ¿Cómo administrar el riesgo? ¿Cuáles son las implicaciones del principio de precaución? ¿Cómo tener en cuenta las consecuencias y los aspectos éticos del progreso tecnológico y, simultáneamente, los imperativos de la libertad de investigación y acceso a los conocimientos?

- ¿Qué hacer para reforzar el diálogo ciencia-sociedad, mejorar el conocimiento de la ciencia por los ciudadanos y el interés de los jóvenes por las carreras científicas, así como para reforzar la posición y el papel de las mujeres en las ciencias y la investigación?"

1.6. Todas estas cuestiones cabe clasificarlas en tres grupos principales:

- la importancia del conocimiento científico, su impacto social y cómo es percibido y administrado;

- la comprensión mutua y la comunicación entre los ciudadanos, la sociedad, los científicos y los investigadores;

- la motivación que impulsa a los jóvenes a seguir una formación científica y emprender la carrera de investigador.

1.7. Con el fin de abordar de un modo organizado los distintos temas y formular recomendaciones, el CES decidió subdividir su dictamen en los capítulos siguientes:

2. El proceso histórico y su resultado

3. El ciudadano, la sociedad y el conocimiento científico

4. Sociedad, investigadores e investigación; comprensión mutua

5. La formación científica como premisa de una sociedad del conocimiento

6. La política de investigación y el interés de la sociedad

7. Resumen y recomendaciones.

2. El proceso histórico y su resultado

2.1. Una de las características que distingue al hombre del animal -de hecho, una de las más importantes- es la necesidad de buscar respuesta a cuestiones existenciales fundamentales y buscar las leyes que gobiernan el mundo y la moral.

2.1.1. Desde la Antigüedad, el hombre desarrolló teorías filosóficas y científicas, que, junto con los descubrimientos en el campo de las matemáticas, de la lógica y de la geometría y el desarrollo continuo de nuevas tecnologías, contribuyeron al desarrollo de las grandes civilizaciones de aquellos tiempos.

2.2. El Renacimiento y el Siglo de las Luces dieron un nuevo impulso a este proceso en Europa y pusieron en marcha un desarrollo cultural y científico mucho más profundo aún.

2.2.1. Este proceso fue el resultado de la estrecha interacción entre nuevos desarrollos técnicos y herramientas (imprenta, pólvora, minería, navegación marítima, molinos de agua y de viento) y el comercio, el descubrimiento de continentes desconocidos, la aparición de nuevos proyectos de sociedad así como el descubrimiento progresivo de leyes de la naturaleza aún desconocidas y, por consiguiente, el fin de la mistificación de los fenómenos naturales.

2.2.2. Todo este proceso estuvo acompañado de tensiones, guerras y choques sociales, como consecuencia no solo de intereses y conflictos dinásticos y de poder, sino también de convulsiones ideológicas, de cambios económicos y de la evolución del mundo del trabajo causada por las nuevas tecnologías.

2.2.3. Los descubridores y propagadores de los nuevos conocimientos no siempre estuvieron bien integrados en la sociedad; a veces fueron víctimas de persecuciones ideológicas. De ahí nació la idea de la libertad de la ciencia y de la enseñanza.

2.3. Las ciencias desempeñaron un papel clave en este proceso. Una característica importante de las ciencias, y la razón de su éxito, es el método científico empírico, desarrollado en Europa y consistente en la interacción entre datos experimentales e interpretación y predicción teórica.

2.3.1. Al mismo tiempo, las distintas ramas de la ciencia, en particular las ciencias naturales y las matemáticas, agrupadas inicialmente bajo el término genérico de "filosofía", se establecieron como disciplinas independientes y, a través de un proceso de crecimiento evolutivo, dieron lugar a una riqueza cada vez mayor de nuevos descubrimientos a menudo revolucionarios, que a su vez se convirtieron cada vez más en el punto de arranque de la tecnología moderna.

2.3.2. Esta inevitable especialización de las disciplinas científicas no debe sin embargo ocultarnos los rasgos que tienen en común. Cuanto más ahonda la ciencia en la compleja realidad de nuestro mundo, más importancia adquieren los enfoques interdisciplinares. Y estos incluyen también el esfuerzo por establecer vínculos más estrechos entre las ciencias naturales y las humanidades.

2.4. La ciencia ha ganado cada vez más terreno a la visión mítica del mundo.

2.5. Como consecuencia de este proceso, las condiciones de vida de los pueblos y regiones que intervinieron en él cambiaron y mejoraron como nunca antes en la historia de la humanidad.

2.5.1. Otro factor decisivo fue el desarrollo y utilización intensiva de máquinas y procesos industriales consumidores (o mejor dicho, convertidores) de energía: la energía alimentó la prosperidad.

2.5.2. Las conquistas técnicas, médicas, culturales, sociales y políticas que siguieron son la base y la característica definitoria de la actual sociedad, móvil y próspera, del bienestar y la información. De este modo, la gente (en Europa) se liberó en gran medida del peso del trabajo puramente físico, con lo cual una libertad que hasta entonces solo había estado al alcance de un pequeño estrato privilegiado de la sociedad se hizo extensiva (hoy) a todos los ciudadanos, brindándoles excelentes oportunidades educativas y facilitando el paso hacia una sociedad del conocimiento.

2.5.3. El grado de prosperidad alcanzado en algunos países o regiones -medido en función del producto nacional bruto, el nivel de empleo y otros indicadores- está claramente relacionado con el nivel actual de la investigación y el desarrollo. Los resultados científicos y técnicos determinan no sólo la competitividad económica, sino también el estatus cultural y político de los países y de los pueblos.

2.6. El hombre ha aprendido a protegerse de multitud de peligros elementales como el hambre, el frío y las enfermedades. Actúa -y se considera a sí mismo- como el amo de la Tierra. Así pues, no sólo ha adquirido las aptitudes necesarias para lograr prosperidad, libertad y poder, sino que ha asumido también nuevas responsabilidades.

2.7. Debido al rápido aumento de la población mundial y al impacto de la actividad y del modo de vida del hombre en la naturaleza y en el medio ambiente, los seres humanos se han convertido en un factor determinante de la evolución futura del planeta. Varios autores (Stoppani, Crutzen, Stoermer) han propuesto el nombre de "antropoceno" para designar el período actual de la historia de la Tierra.

2.8. Además de los peligros y catástrofes (naturales) inmanentes y no provocadas por el hombre, como erupciones volcánicas, glaciaciones, asteroides, seísmos, inundaciones, epidemias, etc. (véanse también los puntos 2.9 y 3.7.1), la biosfera está viéndose expuesta hoy día a nuevas amenazas imputables al hombre, a su modo de vida y a sus tecnologías.

2.8.1. Un ejemplo de lo anterior son las armas altamente desarrolladas de destrucción masiva (armas ABC), cuyo empleo causaría devastaciones inauditas, eventualmente a escala mundial.

2.9. Los ciudadanos y la sociedad europea tienen por tanto la obligación de preservar sus condiciones de vida y la biosfera, de prevenir los riesgos y, al mismo tiempo, salvaguardar y mejorar el bienestar y la calidad de vida y ayudar a otros países a hacer lo propio. Es necesario investigar más a fondo los riesgos generados por el hombre y su modo de vida y desarrollar técnicas o encontrar acuerdos con el fin de controlarlos o prevenirlos.

2.10. La sociedad y los ciudadanos han reconocido que la ciencia es un elemento esencial de nuestra cultura y que la competitividad de Europa viene garantizada a través de la innovación y el progreso técnico. Ello requiere una mayor contribución de la ciencia y la investigación. Todos los Estados miembros (aunque en diferente medida) y la Unión Europea dedican por lo tanto recursos financieros considerables (aunque no siempre suficientes) a estos objetivos.

2.10.1. La ciencia, la sociedad y los ciudadanos tienen que adoptar decisiones importantes y difíciles en relación con la escala, la distribución y la utilización de estos recursos.

2.10.2. La sociedad, los ciudadanos y la ciencia deben cooperar de manera constructiva, con el fin de construir el futuro y crear la sociedad del conocimiento. El CES, por su misión y por su composición, tiene un papel clave que jugar a ese respecto.

3. El ciudadano, la sociedad y el conocimiento científico

3.1. Una de las características de la sociedad (civil) actual es la aparición de organizaciones y estructuras formales que reflejan la identidad y los intereses sociales, profesionales, ideológicos o culturales del ciudadano.

3.1.1. Los científicos forman parte de la sociedad; pero, debido al carácter específico de su profesión y al impacto de los hallazgos de la investigación, pueden surgir problemas de comunicación y de comprensión mutua, o a la hora de clarificar las respectivas responsabilidades.

3.1.2. La opinión pública espera que los productos de la ciencia aporten salud, longevidad, bienestar (por ejemplo, gracias a la innovación), seguridad ante los peligros y calidad de vida. Por otra parte, la gente tiene miedo de lo que no conoce y de lo que no comprende.

3.1.2.1. Además, la sociedad y los ciudadanos esperan de los científicos que se atengan a las normas del gremio, que digan la verdad, que no hagan trampas y que no conculquen valores éticos aceptados.

3.1.3. En general, los ciudadanos no están suficientemente informados sobre las cuestiones científicas y técnicas, es decir, sobre los últimos descubrimientos científicos, las oportunidades y los riesgos de la investigación científica, los métodos de trabajo y las condiciones operacionales de la ciencia y la investigación, ni tampoco sobre las oportunidades y los riesgos de las tecnologías derivadas de los descubrimientos científicos.

3.1.4. Así pues, los ciudadanos y la sociedad tienen por un lado depositadas grandes esperanzas en la ciencia, debido a sus éxitos fenomenales y también a las promesas hechas por los propios científicos. Por otro lado, los riesgos y las amenazas de la ciencia y la técnica, intensificados por la zanja excesiva y rápidamente creciente que existe entre los ciudadanos y los científicos en materia de conocimientos, pueden llevar a una nueva mistificación o incluso satanización de la ciencia y la investigación. Estas son las dos caras de las reflexiones de la Comisión que se exponen más abajo.

3.1.4.1. Las expectativas exageradas e irrealizables pueden ser fuente de decepción y escepticismo para los ciudadanos y oscurecer expectativas perfectamente justificadas o perspectivas realistas.

3.1.4.2. Cualquier vuelta a la mistificación (o incluso la satanización) no solamente privaría a la sociedad, a los ciudadanos y a la ciencia de toda base racional de comunicación y evaluación, sino que sería contraria a la esencia misma de la ciencia.

3.1.5. En el documento de trabajo de la Comisión se abordan algunos de estos aspectos de las relaciones entre la ciencia, la sociedad y los ciudadanos.

3.2. En el documento de trabajo de la Comisión se afirma lo siguiente: "La ciencia y la sociedad mantienen actualmente en Europa unas relaciones paradójicas. Por una parte, la ciencia y la tecnología se sitúan en el corazón de la economía y del funcionamiento de la sociedad e influyen positivamente en la vida de los europeos cada vez en mayor medida. Los ciudadanos cada vez esperan más de ellas, y son pocos los problemas planteados a la sociedad europea cuya solución no se encomiende, de una forma u otra, a la ciencia y a la tecnología."

3.2.1. Estas expectativas del ciudadano son resultado de la experiencia adquirida hasta ahora. En los 200 últimos años, las rentas reales medias per cápita en Europa (es decir, gastos destinados a alimentos, vestido, vivienda, salud, educación, viajes y ocio) han aumentado en proporciones que en otros tiempos habrían parecido inimaginables. Solo en los últimos 120 años, la esperanza media de vida ha aumentado por un factor superior a 2.

3.2.1.1. El sistema educativo, ahora abierto a todos los ciudadanos y a todos los sectores de la sociedad, se ha desarrollado hasta tal punto que la edad media a la que los europeos se incorporan a la vida activa es la misma que la esperanza media de vida hace 400 años. Los Estados miembros de la UE tienen gobiernos democráticos. La seguridad jurídica, la protección social y la libertad personal han alcanzado niveles sin precedentes.

3.2.2. Dado que, según la visión actual, los márgenes de crecimiento -y la disponibilidad de recursos- son finitos, las expectativas de la gente en relación con desarrollos futuros se concentran más en las mejoras cualitativas, en preservar lo ya conseguido, en el control de los riesgos y en las tecnologías sostenibles. Lo que no quita para que descubrimientos y conocimientos totalmente inesperados puedan abrir nuevas opciones y perspectivas transfronterizas.

3.2.3. La investigación y el desarrollo son la semilla para la innovación, el bienestar y la paz del futuro.

3.2.4. Y, sin embargo, la importancia, las condiciones y la amplitud de este progreso no están suficientemente arraigadas en la conciencia general de los ciudadanos. Esta conciencia se halla a menudo sepultada por la decepción de expectativas poco realistas incumplidas y por el miedo a peligros, reales o imaginados, que se derivan o que pueden derivarse de la aplicación técnica de los hallazgos científicos.

3.2.5. El CES recomienda por tanto que las escuelas (véase también el punto 5) hagan más hincapié en lo expuesto en el apartado 2.5 y siguientes, con el fin de que los ciudadanos se hagan más conscientes de los logros culturales europeos y, por consiguiente, de la importancia histórica del espacio de investigación europeo. Con este conocimiento, los europeos podrán también desarrollar una relación más equilibrada entre sociedad, ciudadanos y ciencia.

3.3. No obstante, en el documento de trabajo de la Comisión se señala también lo siguiente: "Por otra parte, el progreso del conocimiento y la tecnología tropieza con un escepticismo creciente que puede incluso transformarse en hostilidad, y la aventura del conocimiento no suscita ya el mismo entusiasmo sin reservas que hace unas décadas. Cada vez surgen más interrogantes sobre las consecuencias sociales y éticas del progreso del conocimiento y la tecnología, así como sobre las condiciones en las que se toman (o se dejan de tomar) las decisiones fundamentales en este ámbito."

3.3.1. En opinión del CES, la afirmación anterior ya no es, en general, válida (la demanda relativa a una sociedad y una economía basadas en el conocimiento suena ya de otra manera), pero refleja el estado de ánimo de una parte significativa de la sociedad. El análisis de las causas de esta actitud conduce a varias raíces.

3.4. La primera de ellas es el hecho evidente de que para cualquier instrumento o herramienta (y aquí nos referimos a tecnologías y procedimientos especialmente eficaces basados en los conocimientos científicos), cuanto mayor es su eficacia con un uso correcto, mayores son también los daños que puede causar si se utiliza mal, voluntariamente o por negligencia. La posibilidad de utilizar los conocimientos científicos para bien o para mal son las dos caras de una misma moneda (véase también el apartado 3.4.5).

3.4.1. La cuestión es por tanto la siguiente: ¿se puede, de entrada, privar al hombre de la posibilidad de desarrollar tecnologías o métodos altamente eficaces por el legítimo temor a que los utilice de manera errónea y destructiva o a que pierda su control? Dicho con otras palabras, ¿puede o se debe impedir el descubrimiento de leyes naturales, so pretexto de que pueden servir para desarrollar técnicas muy potentes?

3.4.2. La cuestión en último término es si los ciudadanos y la sociedad tienen la capacidad y la fuerza para establecer normas relativas a un uso responsable de los métodos y resultados de su propia investigación, para actualizarlas en función de los nuevos descubrimientos y para garantizar su cumplimiento.

3.4.3. Dado que se han descubierto y desarrollado ya algunos procedimientos y técnicas extremadamente eficaces que pueden en principio utilizarse con fines destructivos, nos encontramos ante el grave problema y la importantísima tarea de seguir desarrollando en el futuro procedimientos de control sociales, políticos y -cada vez más- mundiales que nos permitan, por un lado, aprovechar las oportunidades de mejorar la salud, la economía y el desarrollo individual y, por otro, reducir al mismo tiempo y controlar el posible riesgo de efectos devastadores.

3.4.4. La libertad de investigación está consagrada en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Solo puede ser limitada por otros derechos fundamentales como el derecho a la dignidad humana, a la vida y a la integridad física (véase también el apartado 3.7).

3.4.5. Sería un error creer que con una política de investigación "mejor" se podría conseguir que la investigación se realizara únicamente "con fines buenos", excluyendo así de entrada toda posibilidad de daño o uso destructivo.

3.5. El CES apoya por tanto la voluntad de la Comisión de entablar a nivel europeo un debate sobre las cuestiones mencionadas en los apartados 3.2 y 3.3 y desarrollar los instrumentos necesarios a tal efecto. El CES respalda, pues, las afirmaciones siguientes, formuladas en el documento de trabajo de la Comisión:

3.5.1. "El tratamiento de la cuestión del riesgo tecnológico y, más en general, de las cuestiones relativas a 'ciencia y sociedad', exige el desarrollo, en particular a nivel europeo, de nuevas formas de diálogo entre investigadores, expertos, responsables políticos, industriales y ciudadanos".

3.5.2. "Por otra parte, es preciso situar en la debida perspectiva los riesgos reales o supuestos. Habrá que poner en el otro platillo de la balanza los beneficios que aportan la ciencia y la tecnología a la sociedad en general, y a cada individuo en particular."

3.5.3. El CES subraya su obligación y su intención de desempeñar un papel principal en este debate como órgano de la Unión Europea. El hecho de que sus miembros tengan campos de especialización muy diversos y experiencias muy distintas garantiza también que, dentro del CES, se puedan tener en cuenta de manera equilibrada los distintos puntos de vista de la sociedad.

3.5.4. El CES quiere destacar que para que un debate de este tipo sea efectivo y tenga éxito es preciso que se cumplan una serie de condiciones en la selección y trato de los expertos científicos consultados. Los expertos deberían tener, entre otras cosas:

- conocimientos sólidos, demostrados y mantenidos mediante una participación continua en la investigación activa;

- libertad de manifestar su opinión;

- independencia externa e interna (la máxima posible);

- capacidad de expresarse de manera clara y comprensible.

3.6. Un problema particular lo constituyen por otro lado los miedos y temores objetivamente poco fundados (en función de los conocimientos científicos del momento) y que se alimentan de la ignorancia, los malentendidos o la falta de información suficiente para emitir un juicio fundado. Hay que destacar que, en muchos casos, no existe una formación adecuada del pensamiento cuantitativo, para evaluar, por ejemplo, el riesgo que entrañan para la salud determinadas sustancias o dosis de radiación.

3.6.1. Curiosamente, es sobre todo en los países europeos, en los que las amenazas y peligros elementales (como el hambre, el frío, la enfermedad, la pobreza extrema, los gobiernos arbitrarios, la represión y la falta de libertad) han sido erradicados con más éxito gracias al progreso tecnológico, social y político, donde ciertos riesgos menores y a veces incluso imaginados son fuente de un miedo generalizado. (Sería necesario investigar si el ser humano tiene una cierta propensión psicológica, en gran parte independiente de las circunstancias objetivas, a desarrollar temores a lo desconocido que, en caso necesario, crean su propio objeto.)

3.6.2. Aquí es necesario esforzarse en hacer evaluaciones sólidas estableciendo comparaciones con otros riesgos, en particular con riesgos inevitables y omnipresentes.

3.6.3. Con el fin de llegar a una evaluación lo más objetiva y equilibrada posible en cada caso, sin perder de vista al mismo tiempo los riesgos reales, es indispensable tener un conocimiento suficiente de los distintos problemas técnicos, científicos y sociales. Un conocimiento sólido se basa en una formación adecuada. Esto es aplicable a la cuestión de "conseguir que los ciudadanos conozcan mejor la ciencia" tratada en el documento de trabajo de la Comisión (véase en particular el capítulo 5).

3.7. En el debate que la Comisión pide -y con razón- que se lleve a cabo sobre estos problemas a nivel europeo sería necesario establecer de manera más clara que hasta ahora las siguientes cuestiones:

- si los riesgos y problemas éticos se encuentran ya presentes en el proceso de adquisición del conocimiento, es decir, en la propia investigación, como ocurre por ejemplo en las investigaciones con seres vivos,

- o bien si residen en una utilización potencialmente peligrosa de las técnicas que pueden desarrollarse sobre la base de nuevos conocimientos,

- o bien en el aumento de la población (o su disminución en algunas regiones), o en la creciente prosperidad y en los consiguientes hábitos de consumo y modos de vida, a menudo demasiado despreocupados.

3.7.1. En esta última categoría se incluyen sobre todo los problemas y riesgos esencialmente ecológicos generados por el rápido crecimiento demográfico y el aumento del consumo de recursos, las emisiones, la utilización del suelo, es decir, el bienestar material. Los beneficios de la ciencia pueden convertirse en fuente de problemas debido a su impacto en el comportamiento humano (por ejemplo: la trampa del bienestar).

3.7.2. La mayoría de las veces han sido los propios miembros de la comunidad científica los primeros en señalar tales problemas (el agujero en la capa de ozono, o el efecto invernadero, por ejemplo) y en proponer soluciones, poniendo así en marcha todo un proceso político (por ejemplo, el protocolo de Montreal) (véase apartado 6.3.2).

3.8. En relación con esto, la Comisión plantea también la cuestión de si es posible y deseable que la UE pretenda llegar a una postura común y por tanto a normas comunes en lo referente a los valores éticos vinculados a estos problemas (por ejemplo: las células embrionarias).

3.8.1. El CES recomienda que la Comisión adopte medidas con el fin de definir y explicar lo más claramente posible los aspectos tanto fácticos y científicos como éticos de estas cuestiones, al objeto de poder tomar decisiones políticas sobre esa base (véase también el apartado 4.9).

3.8.2. Teniendo en cuenta, sin embargo, que las posturas de los Estados miembros en algunas de estas cuestiones son bastante divergentes e incluso antitéticas, el CES recomienda proceder con mucha cautela en relación con una reglamentación europea uniforme, con el fin de no hipotecar la integración europea con polémicas posiblemente evitables, en algunos casos emocionales, entre los Estados miembros.

3.9. Además, se tiene a veces la impresión de que el debate sobre estos problemas está también marcado por una lucha entre la ciencia y las humanidades (las "dos culturas" de C.P. Snow) para dirimir cuál de las dos debe prevalecer en la sociedad.

3.9.1. El CES recomienda por lo tanto que se apoyen todas las medidas que contribuyan a reducir la polarización entre ciencias y humanidades y a aproximarlas. Ello implica también un diálogo bidireccional sobre temas como metodología, elaboración de conceptos, evaluación de resultados, entre otros.

3.9.2. El CES señala, entre otras cosas, la mayor utilización de métodos empíricos en la investigación social (y su cada vez menor ideologización). Un ejemplo de especial actualidad es la investigación del cerebro, en la que convergen cada vez más la neurología, la física, la psiquiatría, la psicología, la lingüística y la informática. Por otra parte, existen determinadas afinidades y puntos comunes entre la ciencia, las matemáticas y el arte, como puede ser la búsqueda de soluciones simples, armoniosas y estéticas (véase también el apartado 4.7).

3.9.3. El CES quiere destacar aquí el papel imprescindible que desempeñan las ciencias humanas en el orden social y jurídico (europeo), en la lengua, en la cultura y en la formación de una identidad histórica y social. Por consiguiente, aprueba también el documento de trabajo de la Comisión cuando afirma que es necesario "tener más presente la aportación específica que pueden hacer las ciencias humanas".

3.9.4. Algunos de los temas más importantes que se plantean en la zona de interacción entre ciencias y humanidades son: la responsabilidad de la ciencia, la teoría científica, la ética (en particular, de la ciencia y la investigación) y la imagen cambiante que tiene el hombre de sí mismo en el universo y en la Tierra a raíz de nuevos descubrimientos científicos.

3.9.5. La primera misión cultural común de las ciencias y las humanidades es ampliar los conocimientos sobre el hombre y el universo, profundizar en ellos, difundirlos y preservarlos.

4. Sociedad, investigadores e investigación; comprensión mutua

4.1. Para garantizar la competitividad y el éxito en una sociedad y una economía basadas en el conocimiento, la condición primordial es constituir y cuidar el "capital humano", es decir, formar y conservar a los investigadores. La situación actual es extremadamente preocupante.

4.1.1. El CES considera extremadamente urgente hacer atractiva no sólo la formación científica, sino también la subsiguiente profesión de investigador, de modo que:

- un número suficiente de jóvenes opten por el estudio de carreras científicas; y que,

- después de su formación, la ciencia europea disponga también de una reserva suficiente de "capital humano" dentro de la competencia mundial.

4.1.2. En una sociedad basada en el conocimiento, la investigación como profesión debe gozar de un reconocimiento que incite a los jóvenes a emprender estudios difíciles, prolongados (quizá toda la vida) y que constituyen realmente un reto (véase apartado 5.2). Para ello es preciso ofrecer posibilidades de carrera adecuadas -también desde el punto de vista económico- para hombres y mujeres, así como un estatuto social acorde con la importancia de esta orientación profesional.

4.1.2.1. Como ejemplo de un primer paso en esa dirección el CES remite a la Comunicación de la Comisión de 17 de febrero de 1999 titulada "Mujeres y ciencia: movilizar a las mujeres en beneficio de la investigación europea"(2).

4.1.3. En este contexto, es necesario velar también por que la ciencia y la investigación, así como sus resultados, no se vean rechazados en bloque por una gran parte de la sociedad, ya que nadie quiere elegir una profesión cuyo ejercicio y resultados no gozan de ninguna consideración.

4.1.4. Ello exige que la política y la economía cambien de mentalidad y actúen en consecuencia.

4.2. Para llegar a ser competentes y competitivas y ocupar una posición de cabeza en cualquier rama científica, las personas o grupos profesionales de que se trate tienen que pasar primero por un periodo de prácticas muy duro que a menudo dura varios años. A menudo es necesario establecer además equipos técnicos muy caros y crear un sustrato estimulante (estructuras de investigación). Se trata de una inversión valiosa y costosa en "capital humano" y en infraestructura de investigación.

4.3. Así pues, la investigación, para que sea buena y dé sus frutos, tiene que tener suficiente continuidad y fiabilidad y no puede ponerse en marcha e interrumpirse o reorientarse al son de los ciclos económicos o de la coyuntura política.

4.3.1. Las prioridades políticas fijadas por algunos Estados miembros en la última década, contrarias a esa visión, contribuyeron en gran medida a la drástica disminución del número de jóvenes que emprendieron estudios científicos o técnicos, lo que representa hoy una amenaza para la competitividad de Europa en el mercado mundial.

4.4. Cualquiera que sea la importancia de la continuidad y de un desarrollo evolutivo para el éxito de la investigación, de ello no hay que concluir que hay que perseverar sin espíritu crítico alguno en la dirección de investigación inicialmente elegida. Sí merecen no obstante mucha atención el margen de maniobra para cualquier cambio de dirección y la manera de efectuarlo.

4.4.1. Las ideas para seguir nuevos caminos prometedores vienen generalmente sugeridas por resultados de la investigación -a menudo inesperados- y en su mayor parte provienen de los propios investigadores, que a continuación las llevan adelante con los conocimientos específicos necesarios.

4.4.2. La mayoría de los grandes descubrimientos -en física, por ejemplo, la fuerza y la inducción electromagnética, las ondas electromagnéticas, los rayos X, el tubo de rayos catódicos, el transistor y el láser, o, en biología, la estructura del ADN (doble hélice)- fueron el resultado de una investigación básica no orientada a aplicaciones específicas.

4.4.3. Una sola idea nueva puede desencadenar una avalancha de innovaciones y avances técnicos en numerosos sectores económicos. Ejemplos recientes son las tecnologías de los ordenadores y de las comunicaciones y la ingeniería genética.

4.4.4. Para poner en marcha un planteamiento específico y bien planificado -así como las decisiones políticas necesarias- es preciso partir de un nuevo concepto que permita definir los objetivos y que permita ver con suficiente claridad el camino por delante.

4.5. El estado actual de los conocimientos y los productos tecnológicos hoy día disponibles -es decir, la base del nivel de vida actual de los ciudadanos europeos- son resultado de la interacción entre la investigación básica, la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico orientado a los productos.

4.5.1. La investigación y el desarrollo en la UE se basan en dos pilares importantes: la investigación y el desarrollo en la industria, y la investigación y el desarrollo en las universidades y los institutos de investigación financiados públicamente (medios académicos). En un dictamen anterior(3) el CES ya resaltó con cierto detalle la importancia de la cooperación y el intercambio de conocimientos entre estos dos pilares, así como también los obstáculos que existen y que es preciso eliminar urgentemente.

4.5.2. Estos puntos comunes -pero también la complementariedad de las tareas de la industria y de los medios académicos en la producción de las tecnologías modernas- desembocan en un cierto reparto de responsabilidades ante la necesidad de crear productos que, utilizados correctamente, sean útiles y no sean nocivos.

4.5.3. La ciencia (en los medios académicos y en la industria) proporciona los conocimientos, la industria proporciona los productos, y los ciudadanos y la sociedad deciden acerca de su utilización (véase también el punto 3.5.1 y el capítulo 6).

4.6. A veces, no obstante, hay malentendidos entre la sociedad, los ciudadanos y la comunidad científica acerca de la esencia de la investigación científica; es necesario evitar que eso dé lugar a errores en lo que se refiere a la política de investigación y a los instrumentos de control. Algunos de estos malentendidos se examinarán en los apartados siguientes.

4.7. La investigación es un paso hacia lo desconocido; cada individuo, cada grupo, elige su manera de proceder; estos métodos varían y se complementan en función de las necesidades, talentos y temperamentos. Los investigadores son gestores, ingenieros, coleccionistas, orfebres, magos o artistas. Investigar es tantear en la niebla, adivinar por intuición, explorar un terreno desconocido, recoger y ordenar datos, encontrar nuevas señales, detectar relaciones y patrones de orden superior, reconocer nuevas correlaciones, desarrollar modelos matemáticos, elaborar los conceptos y los símbolos necesarios, desarrollar y construir nuevos instrumentos, buscar soluciones simples y armonía. Y también es confirmar, asegurar, ampliar, generalizar y reproducir.

4.7.1. Es inevitable -e incluso indispensable- que en este proceso de búsqueda y descubrimiento, de competencia por soluciones y esquemas explicativos, los distintos investigadores o grupos de investigadores ("escuelas") polemicen entre sí, se contradigan mutuamente o incluso se enfrenten en algunos casos. El conocimiento progresa mediante la confrontación entre hipótesis y crítica, de la comparación de estos datos con aquellos otros.

4.7.2. Uno de los malentendidos entre la sociedad y los investigadores procede pues de la impresión de que los propios investigadores no tienen la respuesta a muchas cuestiones, de que se contradicen a menudo (y que por tanto ni siquiera dominan su propia especialidad).

4.7.3. Ese solo es el caso cuando los investigadores están discutiendo de algo que solo se sospecha, que aún no es seguro, algo desconocido. Es así porque están emitiendo opiniones, hipótesis, porque no hablan aún de conocimientos metódicamente confirmados. Y porque en muchos casos no aclaran esto suficientemente, o no pueden aclararlo, debido a la brevedad impuesta por el entrevistador (véase también el apartado 4.8.7).

4.7.4. Una de la características esenciales del conocimiento científico es el paso de esta fase de búsqueda a la reproducción de los resultados y a la demostración de su ámbito de validez (y de sus límites). En definitiva, es la naturaleza la que decide sobre la exactitud de las tentativas de explicación.

4.7.5. Dado que es necesario probar la reproducibilidad de los resultados, los experimentos realizados en paralelo o repetidos por otros grupos de investigadores (experimentos efectuados, en general, con ayuda de técnicas o métodos diferentes) y que a menudo reciben el nombre de "investigación duplicada" constituyen un componente esencial del método y el progreso científicos. Constituye una garantía contra los errores o incluso contra las falsificaciones.

4.7.6. El conocimiento así adquirido y confirmado por la reproducción de los resultados -conocimiento que, debido a su carácter limitado e incompleto, puede ser completado, ampliado o precisado por nuevos conocimientos- entra entonces en los libros de texto y se convierte en la base de nuevas investigaciones.

4.7.7. No obstante, junto a la reproducibilidad de los resultados es también la coherencia de la acción simultánea de las leyes naturales conocidas -fundamento de todos los sistemas técnicos, desde la resonancia magnética nuclear hasta la navegación espacial- la que contribuye a la confianza en el conocimiento adquirido o, cuando dicha coherencia es incompleta o deja ver claramente sus límites, da lugar a nuevas preguntas. Aquí reside el ansia de "unificar las leyes naturales" y en último término de encontrar la "fórmula universal" (y ello a pesar de la restricción de que, según la teoría de la ciencia, el conocimiento científico no puede ser nunca absolutamente seguro).

4.8. Una problemática especialmente difícil y abundante en malentendidos es la cuestión de la predictibilidad de los sucesos futuros.

4.8.1. Para determinados sistemas simples, como por ejemplo la mecánica celeste, las leyes naturales conocidas permiten predicciones muy precisas. Pero incluso aquí hay límites muy estrictos, más allá de los cuales es imposible hacer predicciones claras (caos determinista, turbulencia).

4.8.2. Otro límite fundamental de la predictibilidad de los acontecimientos futuros es la naturaleza estadística de la física cuántica.

4.8.3. A eso se añaden todos aquellos problemas en los cuales se conocen más o menos bien las leyes a las que obedecen los procesos implicados, pero resulta imposible predecir la evolución futura a largo plazo debido a la compleja interacción de un gran número de componentes y factores determinantes.

4.8.4. Así pues, mientras que los conocimientos establecidos nos permiten hacer algunas predicciones fiables relativas, por ejemplo, a la posición futura de algunos astros (eclipses), son precisamente las cuestiones de especial importancia para tomar decisiones políticas (por ejemplo, evolución futura del clima, o futuras crisis económicas-ideológicas-políticas-demográficas, catástrofes naturales, etc.) las que a menudo no pueden ser objeto sino de conjeturas o de indicaciones acerca de posibles evoluciones o amenazas. Este tipo de pronósticos es mucho más difícil y, por lo tanto, al menos tan poco fiable como, por ejemplo, los pronósticos de los expertos financieros con respecto a las cotizaciones de la Bolsa.

4.8.4.1. Otra posible fuente de error son evidentemente los vínculos entre la opinión y el comportamiento de los interesados, como resultado de un conocimiento insuficiente, de intereses particulares o del deseo de consenso y aceptación dentro del grupo.

4.8.4.2. Es confundir el conocimiento científico con la opinión de la mayoría.

4.8.4.3. La palabra impresa y la aparición en los medios de comunicación pueden reforzar más aún una opinión.

4.8.5. Para hacer una evaluación crítica de las predicciones y de la probabilidad de que sean correctas, conviene distinguir por tanto entre los casos siguientes:

4.8.5.1. las predicciones necesarias, admisibles y a menudo útiles que se basan en una extrapolación de tendencias o cifras (por ejemplo, cifras de población) -ejemplos: necesidades futuras en materia de profesores, carreteras, viviendas, energía, etc.- suponiendo la continuidad de la tendencia;

4.8.5.2. las predicciones, en su mayoría imposibles, sobre innovaciones, convulsiones, descubrimientos y cambios ("inesperados") de carácter político, social, técnico o similares, que influyen sobre mucho en el curso general de las cosas y que alteran numerosas relaciones; después de un largo periodo de turbulencia y oscilaciones, surge a menudo un nuevo equilibrio con nuevas tendencias, etc.;

4.8.5.3. las conjeturas, advertencias o temores que las evoluciones "previsibles" del tipo de las mencionadas en el apartado 4.8.5.1 pueden conducir luego a un deterioro de la situación o a una crisis (clima, población, resistencia, revolución, escasez de materias primas, etc.) de la que se siga después un desarrollo no previsible como los citados en el apartado 4.8.5.2.

4.8.6. Debido al gran interés de la sociedad por el futuro, y a pesar de o precisamente debido a la problemática vinculada a la predicción, surgió la "futurología" como campo de investigación independiente. Debido a las limitaciones antes citadas, es preciso examinar y verificar los distintos métodos de pronóstico para ver con qué tasa de éxito permitieron prever sucesos inesperados. Para las decisiones políticas es extraordinariamente importante saber qué grado de certidumbre o de incertidumbre tiene una predicción o una hipótesis de trabajo.

4.8.7. Mientras que, por una parte, es obligación de los científicos advertir enérgicamente a la sociedad de tales amenazas potenciales (apartado 4.8.4), precisando la amplitud y los límites del estado de los conocimientos, existe por otra parte, precisamente en este mismo ámbito, la tentación de realzar la categoría de las opiniones personales o incluso de los intereses particulares poniéndoles la etiqueta de "ciencia" o eligiendo "expertos" adecuados.

4.8.7.1. Este último tipo de comportamiento puede también implicar una pérdida de confianza del ciudadano en la ciencia.

4.8.7.2. En efecto, la comunicación entre los ciudadanos y los científicos puede hacerse especialmente difícil -con las consiguientes tentaciones- cuando, en un ambiente más bien político, los científicos se enfrentan con intereses o afirmaciones políticas y con la consiguiente retórica, o cuando los propios científicos están involucrados en la defensa de determinados intereses, es decir, cuando la separación entre política y ciencia se hace borrosa.

4.8.7.3. Por eso es tan importante definir criterios estrictos (véase apartado 3.5.4) para evaluar la calificación, los conocimientos y la honradez de los expertos que participen en el debate, o incluso incluir estos elementos en la evaluación. Con ello no se quiere decir que el examen de este tipo de problemas (véase apartado 6.8.1) deba hacerse únicamente entre expertos. Pero conviene establecer una distinción clara entre los ciudadanos interesados o incluso preocupados, por una parte, y los expertos de turno, por otra; y en lo que se refiere a las declaraciones de los expertos conviene prestar atención a la competencia en las que se basan y a su exactitud.

4.8.8. El CES recomienda por tanto que la Comisión haga lo necesario para que los ciudadanos tengan una visión más clara y discriminada de estas cuestiones y para que se cree una mejor cultura de diálogo entre los investigadores, los ciudadanos y la sociedad. Los medios de comunicación deben contribuir a ese objetivo y deben cumplir responsablemente con su papel de intermediarios. Precisamente a este nivel sería importante distinguir mejor entre competencia retórica y competencia profesional y resistir a la tentación de caer en un proselitismo excesivo.

4.9. La cuestión de una posible falta profesional o ética de los científicos juega también un papel en las relaciones entre los ciudadanos, la sociedad y la ciencia.

4.9.1. Mientras que las faltas profesionales de los científicos -y los errores cometidos de buena fe- se pueden descubrir y castigar en gran medida gracias a los mecanismos de autocontrol de la ciencia, cuyo instrumento más eficaz es la exigencia de reproducibilidad (véanse los apartados 4.7.4 y 4.7.5), la cuestión de las faltas éticas afecta a toda la relación entre la sociedad y la ciencia.

4.9.2. La falta ética puede consistir en que un científico o un grupo de investigadores infrinjan en el transcurso de sus actividades científicas las normas éticas decretadas y aceptadas por la sociedad. El motivo puede ser el ansia de conocimientos, el orgullo, el afán de lucro, el deseo de gloria, etc. La ciencia y la sociedad deben velar conjuntamente para que tales conductas se descubran, se impidan y se sancionen.

4.9.3. La postura de la sociedad en relación con las normas éticas, condicionada principalmente por los nuevos conocimientos y por el progreso científico y técnico, es por supuesto objeto de un debate permanente entre todos los grupos sociales (véase apartado 3.8) y por tanto evoluciona con el tiempo. El CES apoya expresamente a la Comisión en su voluntad de garantizar "... el establecimiento de vínculos más estructurales entre los comités de ética que existen a nivel nacional y europeo" y "la mejora de la coordinación de las investigaciones... sobre ética de las ciencias realizadas en Europa...", tal y como se recoge en su documento de trabajo.

4.9.4. Pero puede también haber falta, y venir inducida incluso por la sociedad, cuando ésta en su conjunto o en su mayoría conculca principios éticos o morales. En ese caso la ciencia se halla inmersa en los objetivos y posiciones p. ej. ideológicos de la sociedad que la rodea; actúa, pues, de acuerdo con ésta o incluso bajo sus órdenes. El problema que se plantea entonces sobrepasa el marco del presente dictamen.

4.9.4.1. Habida cuenta de las estructuras políticas actuales de la UE y de sus Estados miembros, y habida cuenta de los derechos fundamentales reconocidos en ellos, no hay hoy ninguna razón para temer que este problema pueda plantearse en el futuro en el espacio europeo de la investigación.

4.10. El CES solicita a la Comisión que tenga en cuenta, en el marco de sus reflexiones sobre la gobernanza, los aspectos examinados en el capítulo 4 y que defienda decididamente este enfoque ante los protagonistas políticos y económicos.

5. La formación científica como premisa de una sociedad del conocimiento

5.1. Al menos en algunos Estados miembros, el valor y la importancia de la ciencia y la investigación no son reconocidos directamente por todos los ciudadanos y por la sociedad. En opinión del CES, debería por tanto desarrollarse un plan europeo en materia de política educativa(4).

5.1.1. Las fundaciones y asociaciones pueden hacer una contribución importante a ese respecto.

5.1.2. En dicho plan deben tenerse en cuenta también las características de los países candidatos.

5.2. Ya se hizo referencia, en el apartado 4.1.2, a la importancia de una formación profesional académica exigente y cualificada para los científicos e investigadores, así como a la necesidad de presentar una imagen profesional del científico suficientemente atractiva como para atraer a jóvenes dotados para estos estudios.

5.3. El presente capítulo está principalmente consagrado a la preocupación del CES de que la formación básica en otras profesiones, y en último término de todos los ciudadanos, incluya suficientes conocimientos básicos de ciencias y matemáticas, y ello en mayor medida que ahora. Las ciencias y las matemáticas también forman también parte de nuestra herencia cultural.

5.3.1. La ausencia actual de esos conocimientos básicos es especialmente perjudicial en los ámbitos de la política y los medios de comunicación: en la política, porque es la encargada de tomar decisiones vinculantes para la sociedad, y en los medios de comunicación, porque están encargados de transmitir el conocimiento desde los especialistas a los ciudadanos y de informar de manera equilibrada y especializada sobre los problemas científicos y técnicos.

5.3.1.1. Para que la ciencia y la sociedad puedan comunicarse tiene que haber voluntad de diálogo, pero también capacidad para llevarlo a cabo, y además por ambas partes. Es una de las condiciones para colmar la zanja existente entre la ciencia y los ciudadanos, sin perjuicio del debate poco fructífero y más bien polarizado sobre derechos y obligaciones recíprocos.

5.3.1.2. La otra condición es que los representantes e instituciones científicos se esfuercen en comunicar sus conocimientos y sus problemas a los ciudadanos en la forma más comprensible y clara posible, y que las universidades, las escuelas superiores técnicas y los centros de investigación se abran al ciudadano y a la sociedad.

5.4. Por lo tanto, la tarea primordial -y una recomendación importante del CES- consiste en conceder a las ciencias y a las disciplinas científicas, así como al pensamiento matemático, en los programas escolares (véase apartado 3.2.5) el lugar que le corresponde en la sociedad del conocimiento. Ello implica también dominar al menos la lengua materna.

5.4.1. Al mismo tiempo hay que desarrollar métodos pedagógicos para ordenar mejor las materias, evaluar mejor su importancia relativa e impartirlas mejor. La multiplicidad y diversidad del saber son cosas que hay que hacer claras y comprensibles mediante la enseñanza de relaciones genéricas y estudios de casos característicos.

5.4.2. El hecho de que esto vaya unido, para profesores y estudiantes, a un trabajo considerable y a un esfuerzo intelectual no desdeñable debería ser un acicate y no una excusa. Se trata del medio más eficaz de realizar el objetivo fijado por la Comisión en su documento de trabajo: "Conseguir que los ciudadanos conozcan mejor la ciencia".

5.4.3. Los conocimientos, las ideas y los juicios adquiridos durante la formación escolar desempeñan por otro lado un papel decisivo en la elección de la profesión. El CES aprueba por lo tanto plenamente lo que afirma la Comisión en su documento de trabajo: "Resulta igualmente necesario reforzar la enseñanza de las ciencias en las escuelas en Europa... para aumentar el atractivo, hoy en declive, para los jóvenes de las profesiones científicas y de la vida de investigador."

5.5. Pero todo eso implica también, entre otras cosas, conferir suficiente atractivo a la profesión de profesor, necesaria para la transmisión de este conocimiento, y dotarlo de un estatuto conveniente. Y es necesario que las escuelas estén equipadas convenientemente.

5.6. El CES desea por otro lado señalar el nexo general que es preciso restablecer entre la formación escolar básica, el aprendizaje a lo largo de la vida y los conocimientos científicos. Este nexo podrá desarrollarse mejor y de manera más eficaz en el marco de un espacio europeo del aprendizaje y la educación. Este espacio podría englobar no solamente la dimensión europea de la educación, sino también "todos los desafíos y los procedimientos que, en materia educativa, conciernen al ciudadano europeo"(5).

6. La política de investigación y el interés de la sociedad

6.1. El tema de este capítulo es difícil y no puede tratarse sin caer en alguna contradicción. Además, muchos de los puntos de vista relevantes se han tocado ya en capítulos anteriores.

6.2. La interacción entre la ciencia y la sociedad -representada generalmente por políticos, funcionarios públicos o representantes de organismos de financiación- consiste sobre todo en acuerdos sobre objetivos y temas de investigación, en el tipo y el volumen de las ayudas a la investigación, en la evaluación de los resultados de la investigación y en las personas encargadas del asunto. Pero también se trata de en qué medida la investigación puede dirigirse o si debería ser dirigible.

6.2.1. Con ello se aborda la cuestión planteada en el documento de la Comisión y citada ya al principio (véase apartado 1.5): "¿Cómo elaborar políticas de investigación que respondan a necesidades auténticas de la sociedad e implicar plenamente a ésta en la ejecución del programa de la investigación?"

6.3. Esta cuestión hace referencia directa a diversos malentendidos entre la sociedad, la ciencia y la investigación. Implica en primer lugar que, hasta ahora, la política de investigación no ha respondido a los verdaderos intereses de la sociedad.

6.3.1. En vez de eso se observa que los conocimientos que existen actualmente sobre las leyes de la naturaleza y los logros derivados de ellos se deben principalmente a la iniciativa, a la creatividad y al entusiasmo de los investigadores, inventores y empresarios, y que el bienestar actual en Europa descansa esencialmente en eso.

6.3.2. Incluso los problemas actuales, como son por ejemplo los relativos a la supervivencia a largo plazo de nuestro ecosistema (y aquí es indiferente que sean problemas antropogénicos o independientes del hombre y de sus tecnologías), fueron detectados en origen principalmente por miembros de la comunidad científica, que informaron luego a la opinión pública o a los políticos (véase también el apartado 3.7.2).

6.3.3. Por eso conviene destacar una vez más que, en general, la sociedad y el mundo político tardan más que la comunidad científica en reconocer los riesgos o amenazas incipientes y las posibilidades económicas de nuevas técnicas (p.ej. las tecnologías de la información). La ciencia y la sociedad deben por tanto hacer un esfuerzo conjunto para que la política, debido a este desfase inherente al sistema, no ignore lo nuevo y actual en favor de lo ya probado y establecido.

6.3.4. La cuestión mencionada en el apartado 6.2.1 induce por otro lado a suponer, erróneamente, que los resultados logrados mediante "una política de investigación que responda a necesidades auténticas de la sociedad" serán todos "buenos", excluyendo de entrada toda aplicación o efecto nocivo posterior (véase también el apartado 3.4.5).

6.4. La cuestión mencionada en el apartado 6.2.1 implica también que se podría y debería implicar "plenamente a la sociedad en la ejecución del programa de la investigación".

6.4.1. Aunque no está claro quién puede hacer investigación si no son los propios investigadores, el CES valora como positiva y digna de apoyo la intención de la Comisión:

- de plantear claramente la competencia primaria de la política en la asignación de los recursos financieros necesarios para la investigación;

- de acercar a los investigadores y a los ciudadanos para mutuo beneficio;

- de tener en cuenta la pluralidad de objetivos e intereses de la sociedad en la elaboración y ejecución de los programas de investigación.

6.4.1.1. Así pues, la crítica objetiva ejercida desde fuera (iniciativas ciudadanas, asociaciones de consumidores u organizaciones laicas, por ejemplo) hacia la ciencia puede tener un efecto muy positivo. Puede, en efecto, llevar a una nueva reflexión, o incluso al escepticismo, en particular cuando el debate interno de las instituciones amenaza con fallar, debido a la centralización de las estructuras o a presiones económicas o políticas (el caso, por ejemplo, de la EEB).

6.4.2. Por lo tanto, el CES suscribe también la declaración que hace la Comisión a este respecto en su documento de trabajo: "Las enseñanzas que cabe extraer de las experiencias europeas y nacionales en este ámbito deberían ser objeto de estudios comparados, con el fin de favorecer la difusión y la aplicación de las mejores prácticas".

6.4.3. Las observaciones relativas al apartado 6.4 se refieren sobre todo a la investigación orientada a un objetivo. Por esa razón, el CES destaca aquí de nuevo que la situación mencionada anteriormente no puede desarrollarse con éxito sino sobre la base de una investigación fundamental diversificada y sin un fin concreto. El CES subraya y amplía con ello la declaración de la Comisión en su documento de trabajo, en el sentido de que "conservar en grado suficiente la investigación desinteresada, por pura curiosidad".

6.5. La cuestión mencionada en el apartado 6.2.1 supone también que la "sociedad" sabe cuáles son las "verdaderas necesidades" en las que quiere que se concentre la investigación.

6.5.1. Las "necesidades" de esta abstracción no pueden en cualquier caso definirse en un primer momento sino como el conglomerado de todas las percepciones, expectativas, y eventualmente, temores individuales. Este conglomerado de intereses individuales es difuso y fluido y por tanto apenas manejable para los políticos.

6.5.2. La canalización y agregación de estos intereses sólo están garantizadas por la organización horizontal y vertical de la sociedad ("grupos intermedios", partidos, asociaciones, sindicatos, fundaciones, iniciativas ciudadanas, agrupaciones, consorcios, etc.). La importancia de los medios de comunicación a ese respecto es algo que tampoco debe subestimarse.

6.5.3. Sólo después de este complejísimo proceso de mediación y condensación, durante el cual los intereses individuales se transforman, filtran y resumen de múltiples maneras, pueden éstos convertirse, como "necesidades de la sociedad", en desencadenante y objeto de la acción política de instancias superiores.

6.5.4. Los procedimientos e instituciones democráticos desempeñan un papel decisivo en este proceso de recogida, compensación y condensación. Es también aquí, y a nivel europeo, donde se sitúa la misión del CES como órgano de las Comunidades Europeas.

6.5.5. Importa por tanto que todo gobierno, toda administración y todo partido tenga conciencia de la diferencia -que puede llegar hasta el conflicto- entre los intereses individuales iniciales y su forma agregada políticamente operativa.

6.6. Esta incertidumbre de la base para adoptar las decisiones no exime a la política de su obligación de actuar. Deben evitarse los daños y reducirse los riesgos. Para ello suele ser necesario un conocimiento de los acontecimientos futuros que muchas veces es limitado y que en el peor de los casos no existe en absoluto (véase apartado 4.8.4).

6.6.1. La política consiste en actuar para la sociedad, lo que implica inevitablemente también experimentar con la sociedad.

6.6.2. Este dilema de la acción política no es posible resolverlo; tan solo cabe atenuarlo:

6.6.2.1. mediante el conocimiento de la limitada predecibilidad de los sucesos futuros (y de las consecuencias de las decisiones políticas) y por la disposición a adoptar medidas correctoras en el caso de evoluciones o consecuencias no deseadas de acciones anteriores, así como

6.6.2.2. mediante la máxima mejora de la base de conocimientos ("política de investigación") para las decisiones políticas y mediante la comprensión de las condiciones de funcionamiento, posibilidades y límites de la ciencia.

6.7. Mientras que un comentario detallado de la política general (6.6.1) sobrepasaría con mucho el marco del presente dictamen del CES, en los apartados siguientes se trata brevemente el punto 6.6.2.2, retomando en parte lo ya dicho en los capítulos 2 a 4.

6.7.1. La primera condición para la creación de una base de conocimientos óptima es el mantenimiento o la creación de un entorno económico, político, social y cultural en el cual la ciencia sea aceptada públicamente y en el que la creatividad y la inventiva puedan desarrollarse lo mejor posible. Los principales elementos de este entorno son los siguientes:

- promover la comunicación entre los ciudadanos y los científicos (o entre los agentes de la sociedad y de la ciencia); suprimir los obstáculos existentes;

- informar sobre la ciencia en las escuelas, las universidades y los medios de comunicación. Explicar el proceso de investigación, la adquisición de conocimientos y la inspiración que guía a los científicos. Mostrar los fuertes puntos y los límites de la ciencia, con el fin de luchar contra las expectativas poco realistas (que pueden dar lugar a una actitud de escepticismo hacia la ciencia);

- utilizar para ello en los medios de comunicación -entre ellos las cadenas públicas de televisión existentes en algunos Estados miembros- "agentes de información" (es decir, colaboradores con una buena formación y con conocimientos adecuados) para que la información pueda llegar a amplios capas de la población y en una forma adecuada;

- impartir a estos "agentes de información", además de su formación científica especializada, una formación sobre la ciencia, sus métodos y su historia;

- explicar claramente el riesgo potencial de toda producción de ideas (incluso en la ciencia pura, la filosofía o el arte). (Recordemos la convulsión sociocultural e intelectual que siguió a la teoría de los movimientos planetarios de Copérnico, la teoría de la evolución de Darwin, la teoría de Marx o la de Freud sobre el psicoanálisis. El potencial de conflicto social e ideológico de la genética, de la investigación sobre la inteligencia, de la sociobiología o de la investigación sobre la diferencia entre los sexos sigue siendo considerable);

- hacer ver que el riesgo potencial de nuevas tecnologías o programas de investigación no puede en principio evaluarse de un modo completo y objetivo. (¿Cuáles serían las consecuencias de un descubrimiento de la geriatría que alargase la esperanza media de vida a 120 años, por ejemplo?).

6.7.2. La segunda condición para una base óptima de conocimiento es mantener o crear las mejores condiciones posibles de funcionamiento interno para la ciencia. A tal efecto, convendría (como lo pide también la Comisión) realizar estudios independientes y comunicar los resultados a los responsables políticos. Entre las medidas esenciales figuran las siguientes:

- reforzar la interacción entre investigación fundamental e investigación aplicada en un sistema científico pluralista y multipolar;

- proteger la libertad científica;

- prever también márgenes de libertad en la investigación aplicada;

- garantizar la independencia de los científicos, frente a presiones políticas, ideológicas o económicas, por ejemplo;

- defender y reforzar, en el marco de las condiciones políticas, la autoorganización y la autogestión de la ciencia;

- analizar los efectos, el coste y la eficacia de los distintos procedimientos de solicitud de investigación y peritaje;

- tener en cuenta la pluralidad de los objetivos e intereses de la sociedad;

- promover y preservar también el conocimiento que en un momento dado no interesa precisamente a la "sociedad".

6.8. Los apartados siguientes añaden a lo anterior algunas observaciones y opiniones específicas.

6.8.1. El CES apoya a la Comisión en su esfuerzo por establecer, también a nivel europeo, un diálogo regular entre los representantes de la sociedad y de la comunidad científica sobre los objetivos de la investigación, las cuestiones éticas ligadas a ellos, así como las posibilidades de aplicación y otros aspectos de las técnicas que pueden desarrollarse sobre la base de esta investigación. En este diálogo deberían participar representantes tanto de las grandes sociedades científicas (como la European Physical Society, Akademia Europaea y las sociedades científicas nacionales) como de los institutos dedicados a la promoción de la investigación (p.ej. asociaciones, fundaciones, etc.) y debería ir unido a visitas de institutos de investigación y a debates con los investigadores locales. Además de permitir el necesario acuerdo acerca de los contenidos, de las expectativas, de las ayudas, etc., el diálogo puede también facilitar la comprensión entre los investigadores y los representantes de la sociedad.

6.8.1.1. El CES destaca su intención de participar intensamente en este diálogo, habida cuenta de su misión y de su composición. Como paso siguiente, el CES invita a las demás instituciones de la Unión Europea a organización con él una audiencia sobre el tema. En ella deberían participar, entre otros, los representantes de los medios académicos, de la industria, de los consumidores y de otras organizaciones y personalidades que se ocupan de esta problemática.

6.8.2. Un principio fundamental de cualquier política de investigación debería ser: el grado mayor posible de "bottom-up", el grado necesario de "top-down". El mayor grado de descentralización posible, el grado de centralización necesario. El CES considera que este principio no está en contradicción con los objetivos del espacio europeo de la investigación; significa más bien que también por parte de la Comisión y de la política de investigación que persigue es preciso delegar lo más posible la competencia, el poder de decisión y de iniciativa, etc.

6.8.3. La promoción y la orientación de la investigación a través de medios suplementarios basados en un programa requiere una base sólida y adecuada de excelentes institutos e instituciones -que dispongan de la experiencia necesaria y de los aparatos y la infraestructura adecuados- a partir de la cual se puedan abordar nuevos temas y explorar rápidamente nuevos ámbitos.

6.8.3.1. Es necesario, por tanto, un equilibrio entre la ayuda institucional y las ayudas vinculadas a un proyecto o programa.

6.8.4. Una cuestión importante a este respecto es la pregunta siguiente: ¿cómo -si es que es posible- se puede medir la calidad de la enseñanza y de la investigación y cuál sería un coste juicioso y justificable? La cuestión tiene dos aspectos:

6.8.4.1. Por una parte, se requiere precisamente para ello la experiencia y los conocimientos de los científicos más competentes y de más éxito. Pero, al mismo tiempo, quedarían apartados de la investigación activa debido a los trámites necesarios: peritajes, solicitudes, reuniones, audiencias, etc. Así pues, los mecanismos de la política de investigación y los sistemas de ayuda, etc. deben configurarse de manera que entre ambos puntos de vista exista una relación equilibrada y globalmente productiva.

6.8.4.2. Por otra parte, hay que asegurarse de que los procedimientos de evaluación elegidos no excluyan de las ayudas lo realmente nuevo o incluso revolucionario, porque no responda, por ejemplo, a los criterios de las prioridades establecidas en materia de investigación, que no pueden en ningún caso prever ese tipo de novedades. (Según estudios científicos, es dudoso que sea siquiera posible).

6.8.5. Esta es otra razón por la que es necesario posibilitar y cultivar enfoques de investigación, procedimientos de evaluación y estructuras de investigación pluralistas e interdisciplinarias, con el fin de estimular y aprovechar la consiguiente competencia por lograr las mejores ideas y resultados. Este es el terreno más favorable para el progreso científico.

6.8.6. La investigación de calidad, y en particular la investigación interdisciplinaria, necesita un medio pluralista y a menudo incluso caótico en apariencia. La política y la administración deben tener en cuenta este hecho, ya que dificulta la comprensión y la claridad necesarias, más fáciles de obtener en un paisaje de investigación bien estructurado y monotemático.

6.9. Por lo tanto, el CES recomienda encarecidamente a la Comisión que investigue por su cuenta el tema de la mejor "gobernanza" posible de la investigación, teniendo en cuenta para ello las experiencias adquiridas hasta ahora en materia de investigación, gestión de la investigación, evaluación de la investigación y teoría de la ciencia. El CES considera el documento de trabajo de la Comisión y el presente dictamen de iniciativa como pasos importantes en esa dirección.

7. Resumen y recomendaciones

7.1. El tema "Ciencia, sociedad y ciudadanos" es un tema de gran importancia social. El CES apoya a la Comisión en su esfuerzo por examinar esta cuestión e invitar a los interesados a iniciar un diálogo permanente a este respecto. El CES subraya su intención de participar en ese diálogo y su cualificación para ello como órgano de la UE.

7.1.1. El presente dictamen de iniciativa del CES es una contribución a este diálogo. El CES insta a que las instituciones de la UE organicen conjuntamente, como siguiente paso, una audiencia sobre el tema.

7.2. El presente dictamen de iniciativa del CES trata de manera muy detallada la zanja de conocimientos y los problemas que existen entre los ciudadanos, la sociedad y la ciencia. Éstos se centran sobre todo en lo siguiente:

- las expectativas de los ciudadanos en relación con la ciencia y con sus posibilidades;

- las oportunidades y los riesgos inherentes a las tecnologías, a la medicina, a los alimentos, etc.;

- la predecibilidad de los sucesos del futuro;

- la naturaleza de la ciencia y la investigación;

- el alcance y los errores de la política de investigación, es decir, por ejemplo:

- la posibilidad de medir los resultados científicos y el coste necesario para hacerlo;

- las "necesidades de la sociedad";

- el entramado de cooperación y la necesaria transparencia entre investigación, desarrollo y producción y entre el mundo académico, la industria y los consumidores;

- el carácter unívoco de la evaluación de los resultados, la posibilidad de prever los riesgos.

7.2.1. Por lo tanto, aparte de los temas mencionados arriba, el diálogo entre los ciudadanos, la sociedad y la ciencia debería tratar también, entre otras, las cuestiones siguientes:

- las cuestiones éticas,

- la política del medio ambiente y la energía: biosfera, ecoesfera, recursos, economía,

- la política de la investigación, por ejemplo: objetivos, organización y evaluación de la investigación,

- investigación, innovación, industria, consumidores.

7.3. El CES recomienda encarecidamente que se adopten medidas para reducir esta zanja.

7.3.1. Entre ellas debería figurar una apertura aún mayor de las universidades, institutos de investigación, etc. al ciudadano, así como un compromiso mejor y más firme de los medios de comunicación para proporcionar informaciones comprensibles y objetivas.

7.3.2. En este contexto, conviene en particular que las escuelas cuiden mucho más de dar a los ciudadanos una formación sólida en el ámbito de la ciencia y la investigación, incluidas las condiciones de funcionamiento de una buena investigación. Para ello debería desarrollarse un adecuado plan europeo en materia de política educativa, en el cual se incluyan también las características de los países candidatos.

7.3.3. Esta formación debe también incluir conocimientos sobre el proceso histórico y sobre la contribución cultural única de Europa, que condujeron a los logros científicos y técnicos actuales y que proporcionaron a los ciudadanos europeos condiciones de vida como nunca antes habían conocido en la historia.

7.4. Junto a los grandes méritos de la ciencia en relación con el bienestar actual y las perspectivas futuras, el CES destaca también (i) los peligros y los riesgos que pueden resultar de las tecnologías modernas basadas en el conocimiento, así como (ii) la amenaza potencial a la que está sometida la biosfera debido al modo de vida industrial de hoy día.

7.5. El CES recomienda por tanto que se siga procurando establecer normas claras para la utilización responsable de tecnologías potentes (desarrolladas sobre la base de resultados científicos) y de velar por su cumplimiento. El CES destaca su propio papel en este proceso.

7.6. El CES recomienda que se apoyen todas las medidas encaminadas a evitar la polarización y que favorezcan en cambio una mayor interacción entre ciencias humanas y ciencias exactas. Ello implica también la instauración de un diálogo recíproco sobre temas como metodología, la elaboración de conceptos, la evaluación de resultados, etc.

7.7. El CES hace hincapié en la falta de "capital humano" en el ámbito de la ciencia y la investigación. El "capital humano" es la base del éxito de la investigación y el desarrollo y por tanto también de la innovación y de la competitividad económica. El CES recomienda que se adopten medidas para remediar esta insuficiencia. Para ello es esencial, entre otras cosas, conferir a la investigación y al desarrollo un atractivo mayor -también para las mujeres- y dotar a la profesión de científico de un estatuto conveniente.

7.8. El CES recomienda convertir en tema propiamente dicho de investigación las condiciones de funcionamiento requeridas para garantizar el éxito y la competitividad internacional de la investigación y el desarrollo, y tener en cuenta los resultados de esta investigación en las reflexiones relativas a la gobernanza en materia de política de investigación. Al mismo tiempo deberían tenerse en cuenta las opiniones y recomendaciones expuestas en el presente dictamen de iniciativa, defendiéndolas ante los responsables políticos y económicos.

7.9. A continuación se resumen algunos de los puntos principales del presente dictamen:

7.9.1. El "objetivo de la sociedad" no es en principio más que una abstracción intangible. Mediante complicados procesos democráticos de condensación se obtiene un cuadro de opiniones que sin duda sigue siendo diferenciado y que no está libre de contradicciones, pero que tiene una estructura ya más compacta.

7.9.2. El carácter incierto de la base de la toma de decisiones no exime a la política de su obligación de actuar. La política consiste en actuar para la sociedad, lo cual implica también, inevitablemente, experimentar con la sociedad. Este dilema de la acción política no puede solucionarse, solo cabe atenuarlo:

- mediante el conocimiento de la limitada predecibilidad de los sucesos futuros y por la disposición a adoptar medidas correctoras en caso necesario;

- mediante la máxima mejora de la base de conocimientos ("política de investigación") para las decisiones políticas y mediante la comprensión de las condiciones de funcionamiento, posibilidades y límites de la ciencia.

7.9.3. Entre las condiciones para una base de conocimiento óptima figuran las siguientes:

- un diálogo permanente entre los protagonistas de la ciencia y la sociedad;

- un entorno económico, político, social y cultural en el que la ciencia goce de amplio apoyo por parte de la opinión pública y en el que la creatividad y la inventiva puedan desarrollarse lo mejor posible;

- las mejores condiciones posibles de funcionamiento interno de la ciencia;

- un número suficiente de ciudadanos dispuestos a emprender la carrera científica y que posean las cualidades necesarias para ello.

Bruselas, 30 de mayo de 2001.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Göke Frerichs

(1) DO C 204 de 18.7.2000.

(2) COM(1999) 76 final.

(3) DO C 204 de 18.7.2000, p. 70, "Espacio europeo de la investigación".

(4) Para más detalles véanse los dictámenes DO C 139 de 11.5.2001, p. 85 (Dimensión europea de la educación).

(5) DO C 139 de 11.5.2001, p. 85, apartado 2.5.

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