Source: EURLEX
Language: es
Format: md

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| 8.4.2004 | ES | Diario Oficial de la Unión Europea | CE 88/589 |

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(2004/C 88 E/0601)

PREGUNTA ESCRITA E-0130/03

de Margrietus van den Berg (PSE) a la Comisión

(28 de enero de 2003)

Asunto:   Aplicación del apartado 6 de la Declaración de Doha relativa al acuerdo sobre los ADPIC y la salud pública

En el apartado 6 de la Declaración de Doha se indica que « … el Acuerdo sobre los ADPIC no impide ni deberá impedir que los Miembros adopten medidas para proteger la salud pública» y que «dicho Acuerdo ADPIC puede y deberá ser interpretado y aplicado de una manera que apoye el derecho de los Miembros de la OMC de proteger la salud pública y, en particular, de promover el acceso a los medicamentos para todos.»

En la letra b) del apartado 5 de la Declaración se reitera asimismo que cada Miembro de la OMC tiene el derecho de conceder licencias obligatorias y la libertad de determinar las bases sobre las cuales se conceden tales licencias.

¿No considera la Comisión que ni la Declaración de Doha ni el Acuerdo sobre los ADPIC restringen la aplicación de esos principios a determinados tipos de problemas de salud pública, con exclusión de otros, ni limitan su elegibilidad a determinados tipos de países?

¿No considera la Comisión que el objetivo del apartado 6 de la Declaración de Doha es asegurar que los Miembros de la OMC que no poseen una capacidad adecuada de producción puedan beneficiarse plenamente de las disposiciones de esa Declaración, al igual que los Miembros de la OMC que sí poseen tal capacidad?

¿No reconoce la Comisión, por consiguiente, que la imposición de restricciones, tanto nuevas como adicionales, a la interpretación del apartado 6 violaría el espíritu de la Declaración de Doha y que los países en desarrollo podrían considerarla razonablemente una prueba de «mala fe»?

Respuesta del Sr. Lamy en nombre de la Comisión

(25 de febrero de 2003)

La declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC) y la salud pública confirmó y clarificó las facilidades existentes en virtud del Acuerdo sobre los ADPIC, especialmente por lo que se refiere a las licencias obligatorias y la importación paralela, y reafirmó la importancia de los artículos 7 y 8 del Acuerdo sobre los ADPIC en su interpretación. Tiene un valor legal importante en la medida en que sirve de guía para la interpretación del Acuerdo sobre los ADPIC.

El párrafo 6 de la Declaración trata un problema que no pudo resolverse en Doha y para el cual el Acuerdo sobre los ADPIC no proporciona una solución ad hoc. Por tanto, en términos estrictos, el párrafo 6 no trata sobre la aplicación de la Declaración de Doha. La Declaración puede ser aplicada en sí misma por todos los miembros sin necesidad de otros instrumentos jurídicos internacionales. El párrafo 6 trata sobre la inclusión de una mayor flexibilidad en el Acuerdo ADPIC y la Declaración Doha. Se pretende crear nuevas posibilidades conforme al Acuerdo para resolver los problemas de los países sin capacidad de fabricación en el sector farmacéutico, permitiendo que tengan un acceso efectivo a la licencia obligatoria.

La diferencia principal con la licencia obligatoria según lo previsto en el Acuerdo sobre los ADPIC es que la producción tiene lugar en un país y que la totalidad de la misma se exporta a otro país (de acuerdo con las normas actuales de los ADPIC, la producción y el consumo de una parte substancial de la producción debe tener lugar en el mismo país). Por lo tanto, las condiciones impuestas al uso de tales permisos deben adaptarse a esta realidad. En consecuencia, no se trata de imponer restricciones adicionales y complejas, sino adaptar las condiciones a las circunstancias existentes. Esto es lo que se ha hecho en el caso del proyecto de Decisión de 16 de diciembre de 2002[(1)](#ntr1-CE2004088ES.01058901-E0001), que contiene unas salvaguardias mínimas contra la desviación del comercio y que, por otra parte, especifica (según lo propuesto por la Unión) que tales medidas deben ser proporcionadas a las capacidades administrativas de los países concernidos. Este acuerdo, aprobado por todos los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) (menos uno), y que efectivamente permitiría a los países sin capacidad de fabricación beneficiarse de las licencias obligatorias, respeta completamente el espíritu de la Declaración de Doha.

Como Su Señoría sabe, la Unión aprobó en su totalidad el texto del 16 de diciembre de 2002, incluido el aspecto relativo a las enfermedades en referencia al párrafo 1 de la Declaración de Doha. La Comisión lamenta que los Estados Unidos no se adhirieran al consenso y la Unión continuará sus esfuerzos para conseguir una solución multilateral cuanto antes. No puede aceptar que estas negociaciones terminen en fracaso. Los miembros de la OMC se han comprometido en Doha a encontrar una solución multilateral, así que este compromiso debe mantenerse. Con este fin, la Unión ha tomado recientemente la iniciativa de proponer que se recurra a la Organización Mundial de la Salud para garantizar la flexibilidad en la aplicación del sistema en la línea marcada por el espíritu de la Declaración de Doha.

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