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Language: es
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# 52000DC0497

**Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo para preparar la cuarta reunión de Ministros de Asuntos Exteriores Euromediterráneos «Un nuevo impulso para el proceso de Barcelona» /\* COM/2000/0497 final \*/**

  

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO PARA PREPARAR LA CUARTA REUNIÓN DE MINISTROS DE ASUNTOS EXTERIORES EUROMEDITERRÁNEOS "UN NUEVO IMPULSO PARA EL PROCESO DE BARCELONA"

INTRODUCCIÓN

Las relaciones de la UE con los países del Sur y el Este del Mediterráneo están basadas en una política de proximidad que refleja la importancia política y estratégica de la región para la UE, la cual va mucho más allá de los programas comerciales y de ayuda. El Proceso de Barcelona aspira a dar plena expresión a los vínculos históricos y políticos de la UE con la región mediterránea.

El Proceso de Barcelona, creado en 1995, es un marco regional que permite que diversos socios se reúnan, tanto en el plano político como técnico, para promover sus intereses comunes. El proceso utiliza las diversas políticas mediterráneas desarrolladas por la UE desde los años 60, pero ha supuesto un nuevo punto de partida ya que, por primera vez, ha creado un marco para relaciones estratégicas que van más allá de los ámbitos tradicionales de la cooperación comercial y de ayuda. Representa el deseo de la UE de trabajar conjuntamente con sus socios alejándose de las situaciones anteriores en que la UE presentaba propuestas y sus socios mediterráneos las aceptaban o rechazaban.

Este proceso multilateral se apoya en una red de relaciones bilaterales entre cada país socio y la UE, materializada en Acuerdos de asociación. El potencial del Proceso de Barcelona sólo puede alcanzarse plenamente dentro de este marco de acuerdos bilaterales globales en un contexto regional más amplio de cooperación política, económica, social y cultural.

Los tres principales objetivos de la política mediterránea de la UE se establecen en la Declaración de Barcelona [1] y en la estrategia común adoptada por el Consejo Europeo de Feira en junio de 2000. Pueden resumirse del siguiente modo:

[1] Declaración de Barcelona adoptada en la conferencia euromediterránea de Ministros de Asuntos Exteriores, 27-28 de noviembre de 1995.

- La creación de una zona de paz y de estabilidad basada en principios fundamentales tales como el respeto de los derechos humanos y la democracia.

- La creación de una zona de prosperidad compartida a través del establecimiento progresivo del libre comercio entre la UE y sus socios y entre los propios socios con la perspectiva de una zona euromediterránea de libre comercio más amplia antes de 2010. Este proceso está acompañado por una ayuda financiera sustancial de la UE destinada a la transición económica y a ayudar a los socios a abordar los retos sociales y económicos que plantea la transición.

- La mejora de la comprensión mutua entre los pueblos de la región y el desarrollo de una sociedad civil activa.

La noción de "integración regional" va unida a la de transición económica. En términos macroeconómicos, se ha avanzado considerablemente ya que casi todos los socios mediterráneos han corregido sus desequilibrios. Además, desde 1992, se ha dado una cierta apertura de su comercio y sus exportaciones e importaciones han avanzado con mayor rapidez que su PIB. Pero estos logros son insuficientes y frágiles. La fragilidad se debe a la insuficiencia de su base fiscal y a la falta de diversificación y competitividad de la especialización que se ha desarrollado hasta el momento, a la rigidez del mercado laboral y en general al grado insuficiente de liberalización de sus sistema económico. Efectivamente, los socios mediterráneos necesitan un crecimiento más dinámico, que sólo conseguirán si se comprometen a una doble estrategia: una aceleración de las reformas encaminadas a una integración más profunda con la UE y una adaptación a las realidades de la nueva economía.

Por lo que se refiere a nuestro comercio, los socios envían globalmente un 51% de sus exportaciones a la UE y un 53% de sus importaciones proceden de la Unión Europea. Estos datos indican una fragilidad de la base productiva mediterránea. Otro dato igualmente preocupante es la debilidad de los flujos de Inversión Extranjera Directa. El porcentaje insignificante (5%) que corresponde a la zona mediterránea dentro de los flujos de IED hacia los países de economía emergente es un síntoma de que, en general, el Mediterráneo no resulta todavía suficientemente atractivo para los inversores.

Avances logrados hasta la fecha

En los cinco años transcurridos desde la Declaración de Barcelona se ha construido un nuevo espíritu de asociación entre la UE y sus socios mediterráneos. A pesar del flujo y reflujo del proceso de paz de Oriente Medio todos los socios han participado en el proceso y es el único foro en el que Israel, Siria y Líbano se reúnen a nivel ministerial; se han establecido muchas redes regionales nuevas (por ejemplo, las Cámaras de Comercio, federaciones industriales, institutos de política exterior, instituciones de política económica) que reúnen a personas que persiguen objetivos comunes. Los Acuerdos de asociación con Túnez, Marruecos, Israel y la Autoridad Palestina han entrado en vigor y el Acuerdo con Jordania está en proceso de ratificación. La mayoría de los socios han emprendido ambiciosos programas de transición económica necesarios para promover el desarrollo del sector privado y para ayudar a fomentar la inversión. La UE ha movilizado más de 9.000 millones de euros para la financiación de subvenciones y préstamos destinados a apoyar este proceso. Los programas regionales han reunido a representantes de la sociedad civil, particularmente en la esfera cultural, lo que ha contribuido a aumentar la comprensión mutua.

En el anexo I se analizan las actividades emprendidas durante el período 1995 - 1999.

Dificultades afrontadas

Dada la ambición del Proceso de Barcelona inevitablemente ha habido algunos problemas:

\* Las dificultades del proceso de paz de Oriente Medio han aminorado el progreso y han limitado las posibilidades de desarrollo pleno de la cooperación regional. Los países de la región no sólo son muy diferentes en términos de sistemas políticos y niveles de desarrollo económico, sino que algunos resultan mucho más afectados por la evolución del proceso de paz que otros. La voluntad de cooperar más activamente con los vecinos se ha visto refrenada por las circunstancias políticas del proceso de paz.

\* El proceso de negociación y ratificación de los Acuerdos de asociación ha sido más lento de lo esperado.

\* El espíritu de cooperación no ha producido un diálogo suficientemente franco y serio sobre problemas tales como los derechos humanos, prevención del terrorismo o emigración. La política de derechos humanos en la región ha carecido de la coherencia necesaria. El enfoque tradicional de la UE de asesoramiento constructivo y de apoyo a los elementos activos de la sociedad civil no siempre ha recibido el apoyo de los gobiernos locales. Deben realizarse mayores esfuerzos para promover la defensa de los derechos humanos universales.

\* Algunos socios se han mostrado reticentes a la hora de acelerar el ritmo de la transición económica y de introducir las reformas necesarias para satisfacer las obligaciones que figuran en los Acuerdos de Asociación. Los Acuerdos de Asociación no podían sustituir a los esfuerzos de reforma en el plano nacional. Ambos procesos son complementarios y se apoyan mutuamente.

\* El comercio entre los socios mediterráneos (comercio Sur-Sur) no se ha elevado por encima de su punto de partida, sumamente bajo. Los niveles de inversión de la UE en la región siguen siendo reducidos y están muy por debajo de los flujos de inversión hacia otras partes del mundo. Parte del problema radica en la diversidad de normas, la ausencia de acumulación de normas de origen, una infraestructura física y administrativa insuficiente y la falta de un marco jurídico y económico transparente para la actividad empresarial. En algunos países, las empresas públicas se han opuesto a la reestructuración necesaria para competir en mercados más abiertos, y otros grupos de interés han hecho que se estancaran reformas económicas más amplias. Los Acuerdos de asociación ofrecen oportunidades, no garantías, y sus beneficios plenos pueden ser cosechados por los países solamente si están dispuestos a modernizar y abrir sus economías.

\* La aplicación del programa MEDA ha sido obstaculizada por la complejidad de los procedimientos, tanto en la CE como en los países socios. Aunque se ha dado un nuevo énfasis al ajuste estructural y sectorial para ayudar a los Gobiernos a acelerar la reforma económica y social, a menudo han surgido problemas a la hora de ultimar los acuerdos o de cumplir las condiciones necesarias a causa de las vacilaciones ante la reforma.

\* A pesar de que a nivel político existe una conciencia sobre el Proceso de Barcelona, en la sociedad en general no hay suficiente conciencia de las oportunidades y los beneficios del proceso.

Necesidad de dar un nuevo impulso al Proceso de Barcelona

Reconociendo la importancia estratégica de sus relaciones, todos los socios están comprometidos con el desarrollo futuro del proceso. Tal y como lo demuestran los resultados de los cinco primeros años, el planteamiento básico y los instrumentos principales siguen siendo válidos. La Comisión considera que el planteamiento global e integral convenido en Barcelona es el único capaz de evitar el estancamiento del pasado y debe consolidarse. Sin embargo, es necesario extraer una serie de lecciones del período inicial y dar un nuevo impulso al proceso por lo que se refiere a una serie de aspectos importantes.

En diversas ocasiones el Consejo ha solicitado una mayor consolidación de la Asociación Euromediterránea. Recientemente, en mayo de 2000 los Ministros de Asuntos Exteriores euromediterráneos mantuvieron un encuentro informal para analizar el proceso y estudiar cómo hacerlo avanzar. En la reunión de junio de 2000 del Consejo Europeo de Feira se adoptó una estrategia común de la Unión Europea en la región mediterránea para dirigir las políticas y actividades de la Unión encaminadas a desarrollar la Asociación Euromediterránea establecida mediante la Declaración de Barcelona.

Esta comunicación analiza la experiencia de los primeros cinco años del Proceso de Barcelona y contiene propuestas específicas para hacerlo avanzar en una serie de sectores donde han surgido dificultades.

Instrumentos disponibles

Para llevar a cabo los tres objetivos principales de su política mediterránea, la UE cuenta con una variedad de instrumentos existentes y potenciales

\* Acuerdos de asociación bilaterales, en los que se prevé el diálogo político, el establecimiento del libre comercio entre cada socio y la UE a lo largo de un período transitorio sobre las formas financieras, y otras formas de cooperación

\* El programa MEDA, que ofrece ayuda financiera para los objetivos de los Acuerdos de la Asociación, a través de asignaciones bilaterales y nacionales y a través de programas regionales. Aquí se incluyen formas adecuadas de asistencia técnica para adaptar los regímenes jurídicos y normativos.

\* El Comité euromediterráneo de los 27 socios, que supervisa todos los aspectos del proceso, así como reuniones periódicas de altos funcionarios en el plano político y en materia de seguridad.

\* Una futura Carta para la Paz y la Estabilidad, cuyas directrices se acordaron en la conferencia de Ministros de Asuntos Exteriores de Stuttgart de 1999

Sin embargo, es necesario revisar y adaptar a este "nuevo impulso" el marco institucional en que se aplican estos instrumentos.

La presente Comunicación examina algunos de los principales problemas que se plantean en relación con la aplicación de estos instrumentos políticos, cada uno de los cuales contribuye a su manera a apuntalar los tres pilares del Proceso de Barcelona.

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a) Acuerdos de asociación

(i) Completar el marco de los Acuerdos de asociación - necesidad de acelerar el procedimiento de negociación, firma y ratificación: quedan pendientes cuatro acuerdos de asociación. Las negociaciones con Egipto concluyeron en junio de 1999, pero el Gobierno egipcio no está todavía en condiciones de firmar el Acuerdo. Las negociaciones con Líbano, Siria y Argelia progresan con suma lentitud. La experiencia adquirida con Túnez, Marruecos, Israel y la Autoridad Palestina pone de manifiesto que la entrada en vigor de un Acuerdo de asociación ofrece ventajas sustanciales. Además, el objetivo del sistema euromediterráneo de libre comercio no puede lograrse en tanto no haya entrado en vigor la totalidad de los acuerdos. Es, pues, importante acelerar la celebración de los acuerdos restantes.

La Comisión insta a Egipto a firmar el Acuerdo de asociación e invita a Líbano, Siria y Argelia a colaborar con la Unión para acelerar las negociaciones de forma que puedan concluir de aquí al mes de junio de 2001 a más tardar, teniendo presente al mismo tiempo que ello exigirá esfuerzos considerables de todas las partes.

La experiencia ha demostrado que el procedimiento de ratificación por los Estados miembros también puede llevar mucho tiempo (actualmente casi nunca dura menos de cuatro años ).

La Comisión pide a los Estados miembros que adopten las medidas necesarias para acelerar la ratificación del acuerdo con Jordania y garantizar que los acuerdos posteriores se ratifiquen durante los dos años posteriores a la firma.

(ii) Comercio: Una petición recurrente de los socios mediterráneos es la de una mayor apertura de los mercados para sus productos agrícolas. Su demanda se basa a la vez en la importancia socioeconómica de la agricultura en estos países y en el hecho de que consideran disponer de una ventaja relativa en el caso de algunos productos agrícolas. Los Acuerdos de asociación ya celebrados prevén la revisión de las disposiciones sobre el comercio de productos agrícolas. Dado que los Acuerdos de Asociación son Acuerdos de libre comercio que incluyen disposiciones encaminadas a favorecer la liberalización recíproca y progresiva del comercio agrícola y dado que todas las partes están vinculadas por las normas de la OMC, conviene examinar con todo detalle los obstáculos que deben superarse para garantizar que los acuerdos de libre comercio sean plenamente compatibles con el GATT al final del periodo de transición. Este estudio deberá realizarse en el marco de las políticas generales de apoyo a la agricultura seguidas por los socios y teniendo en cuenta sus repercusiones sobre el agua, el medio ambiente y las cuestiones sociales.

En el caso de cada país que firme un Acuerdo de Asociación, la Comisión examinará con todo detalle las siguientes medidas necesarios para alcanzar, de aquí al final del período de transición, un Acuerdo de Libre Comercio compatible con el GATT que abarque todos los sectores, incluida una mayor liberalización del comercio recíproco de productos agrícolas. Este examen se completará antes de finales de 2000, en función de los trabajos ya emprendidos, y, si fuere necesario, servirá de base a la Comisión para formular otras propuestas relativas a la liberalización del comercio de conformidad con la Declaración de Barcelona. En la medida de lo posible, se perseguirá la coherencia de las nuevas preferencias eventualmente concedidas a los socios.

Por lo que se refiere al comercio en el sector de los servicios, existen barreras considerables para el comercio que obstaculizan el acceso al mercado en el caso de un gran número de socios mediterráneos, por no decir de todos. Ello impide a los proveedores de servicios de la Comunidad explotar todas las posibilidades disponibles, reduce la capacidad de los socios de atraer inversiones extranjeras y reduce su capacidad de impulsar su propia actividad económica. La liberalización del acceso a sus mercados y la mejora de la legislación sobre el comercio de servicios constituirán una dimensión importante del desarrollo económico de los socios mediterráneos. En consecuencia, conviene incitar a los socios que son miembros de la OMC a participar plenamente en las actuales negociaciones GATS 2000.

b) Otras cuestiones económicas y comerciales

(i) Comercio Sur-Sur: la intensificación de la cooperación comercial y económica a nivel regional y subregional es una condición previa de la realización de los objetivos proclamados en la Declaración de Barcelona. Actualmente, el comercio a escala interregional representa menos del 6% del conjunto de los flujos comerciales de los socios mediterráneos de la Unión. El desarrollo del comercio Sur-Sur aportaría beneficios económicos considerables, no sólo en términos de comercio, sino también de inversiones directas, en la medida en que los inversores se verían atraídos por la posibilidad de acceder a los mercados regionales en lugar de los meramente nacionales. La realización de la zona de libre comercio euromediterránea depende del cumplimiento de los acuerdos entre los propios socios. La organización de zonas de libre comercio subregionales, de acuerdo con las normas de la OMC, puede convertirse en un medio conveniente de aceleración de la gran zona euromediterránea de libre comercio que debe establecerse de aquí a 2010. El establecimiento de un verdadero sistema de libre comercio en el Magreb y el Mashreq, junto con los acuerdos que Turquía y Chipre ya están estableciendo con estas regiones, permitiría obtener un primer resultado de algunas de las ventajas anunciadas en el Proceso de Barcelona. La continuación del desarrollo del comercio Sur-Sur representa una cuestión a la vez política y técnica. Los propios países de la región deben decidir por sí mismos abrir su economía a los intercambios con sus vecinos, pero la Comisión puede favorecer este proceso aportando una ayuda técnica en todo cuanto sea necesario para el buen funcionamiento del comercio Sur-Sur (asesorando, por ejemplo, en materia de normas de origen, reducciones arancelarias y la reforma presupuestaria que será necesario aplicar para compensar la pérdida de rentas que se deriven de la reducción de los derechos de aduana).

(ii) Acumulación del origen [2]: se trata de un punto importante en este contexto, ya que este sistema permite sacar un mejor partido de las complementariedades, la división del trabajo y las economías de escala. La acumulación del origen representa también un factor importante para el establecimiento de un mercado Sur-Sur único, que permita atraer la inversión directa. Con el fin de fomentar este proceso de cooperación subregional entre los socios interesados, la Comisión invita a estos últimos a adoptar el protocolo armonizado relativo a las normas de origen (tal como ha sido ya adoptado en el caso de Jordania y la OLP), condición esencial para que pueda funcionar entre el conjunto de los socios un sistema de acumulación diagonal del origen. Una vez adoptadas estas medidas, es posible llegar a la plena acumulación si se puede demostrar que todos los socios aplican correctamente las normas de acumulación diagonal.

[2] La acumulación permite la utilización, en un país socio, de materias originarias de uno o de varios países socios distintos, considerándose el producto terminado originario de este primer país.

(iii) Mercado único - armonización/integración: en la Declaración de Barcelona, el capítulo relativo al libre comercio no se detiene en el desarme arancelario y aborda cuestiones económicas más amplias. Debe utilizarse la experiencia europea de establecimiento de un mercado único para definir un marco reglamentario adecuado que pueda aplicarse a una zona de libre comercio euromediterránea. La Comisión ha publicado una comunicación relativa a la Asociación Euromediterránea y el Mercado Único [3], y un Grupo de Trabajo sobre cooperación industrial euromediterránea está debatiendo en la actualidad el fortalecimiento de la cooperación en materia de aduanas, contratos públicos, normas, política de competencia, fiscalidad, protección de la propiedad intelectual, servicios financieros, protección de datos, contabilidad y auditoría. A finales del año 2000 se lanzará un programa de acción regional orientado hacia la sensibilización y la formación.

[3] COM (1998) final de 23.09.1998.

Se dará una importancia especial a las acciones destinadas a liberalizar los mercados, en particular en sectores regulados, como el de energía y las telecomunicaciones.

La entrada en vigor del euro representa también un parámetro de peso en la relación económica entre la UE y los socios mediterráneos en términos de reducción de riesgos para los inversores interesados en la región mediterránea.

(iv) Integración en la economía mundial: una serie de socios aún no se ha adherido a la OMC. Los que aún no han presentado su candidatura deberán hacerlo cuanto antes. Los que son candidatos pero no han finalizado el procedimiento de adhesión deberán adoptar medidas para acelerar las gestiones.

Las propuestas de la Comisión son las siguientes:

\* Los socios que aún no hayan solicitado la adhesión a la OMC deberán hacerlo antes de finalizar el año 2000 y los que hayan dado este paso deberán completar el proceso de adhesión con la mayor rapidez con la perspectiva de convertirse en miembro antes del final del año 2002.

\* Todo país que firme un Acuerdo de asociación con la UE deberá celebrar acuerdos de libre comercio con todos los demás signatarios de un Acuerdo de asociación, a más tardar durante los cinco años siguientes a la firma.

\* Deberá implantarse inmediatamente la acumulación diagonal entre todos los socios que constituyan entre sí un sistema de libre comercio y apliquen normas de origen idénticas.

\* Sobre la base de los resultados esperados del programa regional "euromercado", es conveniente definir, de aquí a 2002 un calendario relativo a las medidas de armonización de tipo "Mercado Único" en sectores prioritarios como las normas de origen, las cuestiones aduaneras, las normas y la protección de la propiedad intelectual. Este programa de armonización, que contemplaría tanto la convergencia con la UE cono la armonización en el interior de la región mediterránea, se aplicaría a partir de 2004.

b) El programa MEDA: cooperación financiera bilateral y regional

(i) Programas por país

El programa MEDA apoya financieramente los objetivos de la política mediterránea de la Unión definidos en la Declaración de Barcelona. Desde 1995, los esfuerzos se han concentrado en dos aspectos: favorecer la transición económica y ayudar a los socios a afrontar los retos socioeconómicos inherentes a la transición, de conformidad con los objetivos de los acuerdos de asociación. Aunque el programa MEDA presenta un balance satisfactorio en cuanto a compromisos, los pagos sólo ascienden al 26% de los importes contratados. Si bien es normal que los pagos se efectúen con lentitud durante los primeros años del programa, existe una necesidad evidente de obtener el máximo rendimiento del mismo, tanto para la UE como para los países socios.

Los resultados en términos de pagos han mostrado variaciones sensibles, pasando de niveles especialmente bajos a valore del 42-48%. Múltiples factores explican estas variaciones: la Comisión debe someterse a una profunda reforma interna en materia de suministro de la ayuda; el Consejo y el Parlamento deben dotar a la UE de una reglamentación MEDA más eficaz, pero también los socios mediterráneos deben desempeñar su papel implicándose más en el diálogo relativo a los programas y proponiendo proyectos creíbles y maduros. Tras esta experiencia de cinco años, la Comisión ha llegado a la conclusión de que es necesario mejorar la programación y la aplicación de la ayuda para reforzar su contenido estratégico, orientarla mejor y aumentar su impacto. En el marco de la revisión del Reglamento MEDA, la Comisión ha propuesto elaborar para cada país un Plan Estratégico Nacional que constituirá un marco para los programas orientativos nacionales trienales y para las propuestas de programación anuales. Este proceso contribuirá a fijar las prioridades de MEDA en el contexto de los objetivos de desarrollo nacional consustanciales a cada país, y a tener en cuenta las actividades de otros donantes como los Estados miembros, a través de programas bilaterales y de las instituciones financieras internacionales. En el futuro se hará hincapié en un reducido número de programas estratégicos, y en lo sucesivo no se concederá ninguna financiación a los proyectos aislados o de poca envergadura que no entren en este marco.

Dado que el objeto de la ayuda financiera consiste en apoyar los objetivos de los acuerdos de asociación, los futuros programas se concentrarán en un número más limitado de prioridades directamente vinculadas a los acuerdos, y tendrán en cuenta aún más la voluntad de los socios de demostrar, a través de sus acciones, su compromiso de favorecer el comercio regional y la cooperación económica y de adoptar las medidas necesarias de reforma económica, especialmente en el sector financiero, con el fin de completar el proceso de transición económica y política y también, cuando proceda, su disponibilidad para concluir las negociaciones sobre los Acuerdos de asociación.

Habida cuenta de la importancia de la dimensión regional del Proceso de Barcelona, conviene prestar mayor atención a la transferencia de los resultados de los programas regionales hacia los programas MEDA específicos de los países. Cuando los programas regionales comiencen a dar resultados, por ejemplo en materia de marcos reglamentarios o posibles medidas de armonización basadas en el ejemplo del Mercado Único Europeo, sería deseable que estos resultados se llevaran a la práctica mediante los programas nacionales. La Comisión ha adoptado recientemente importantes decisiones relativas a su política de ayuda exterior con el fin de acelerar la prestación de la ayuda. Las medidas que se adopten beneficiarán al programa MEDA, cuya aplicación también debe simplificarse y racionalizarse. Este objetivo puede combinarse con los esfuerzos destinados a aumentar la influencia estratégica y el impacto de MEDA, aumentando la importancia que concede el programa al ajuste estructural y sectorial, teniendo en cuenta las actividades de las instituciones financieras internacionales. Ello favorecerá el desarrollo de programas de ayuda, con condiciones vinculadas a sectores específicos y a los objetivos de los Acuerdos de asociación. La descentralización de la aplicación del programa confiándola a las delegaciones de la Comisión en los países socios contribuirá a acercar los programas a sus beneficiarios, acelerará el tratamiento de los proyectos y favorecerá un seguimiento más directo.

La Comisión está resuelta a reducir la duración de la ejecución de los programas MEDA mediante una programación más precisa, financiando solamente proyectos que hayan llegado a su madurez y limitando la práctica generalizada de ampliar la duración de los programas. Por consiguiente, el 26 de julio de 2000 la Comisión propuso modificar el reglamento financiero [COM(2000) 461] en el sentido de que los contratos que apliquen protocolos de financiación deban ser concluidos a más tardar el 31 de diciembre del tercer año siguiente al compromiso presupuestario. Los países socios también deberían poder modificar sus modalidades de aplicación de los proyectos MEDA.

Con el fin de garantizar un mejor impacto, de acuerdo con las prioridades definidas, la Comisión propone que la financiación en el marco de MEDA esté vinculada de forma más explícita al avance de la aplicación de los Acuerdos de asociación. Las futuras dotaciones financieras deberán reflejar también la voluntad de los socios de perseguir los objetivos de los Acuerdo, en particular, en lo referente a la aceleración de las reformas económicas, y aumentar su capacidad de absorción presentando proyectos que hayan llegado plenamente a su madurez. Paralelamente, conviene mejorar aún más la transferencia de los resultados de los programas regionales hacia los programas de acción nacionales.

(ii) Cooperación regional

El refuerzo de la cooperación regional es uno de los temas esenciales del Proceso de Barcelona. Sin embargo, al principio resultó difícil superar los obstáculos políticos y técnicos que se oponían a la cooperación. La cooperación regional se centra en los siguientes sectores clave: industria, agua, energía, medio ambiente, transportes y sociedad de la información. También se fomenta la cooperación en investigación y desarrollo dentro de estos sectores.

Aun cuando es importante mantener el principio según el cual todos los programas regionales son accesibles a todos los socios, es también lógico permitir a grupos de países más limitados progresar juntos sin esperar a que todos estén dispuestos a participar. Así pues, algunos proyectos de cooperación regional podrían desarrollarse con carácter subregional, como por ejemplo los proyectos bilaterales o trilaterales en el Magreb o el Mashreq, o cualquier otra configuración transmediterránea. Ello implicará aplicar con más frecuencia la estrategia "de agrupación" ya empleada en los programas regionales MEDA, donde los programas abiertos a todos los socios están constituidos por distintos proyectos que implican un número más reducido de países.

La Comisión propone explotar aún más el carácter multilateral de los programas de cooperación regional mediante la elaboración de proyectos con un número de Estados miembros y socios mediterráneos más reducido, en configuraciones que podrían variar de un proyecto a otro.

El objetivo de los programas MEDA de cooperación regional consiste en promover el intercambio de experiencias y mejores prácticas, ejercer una labor de sensibilización y desarrollar métodos de abordar los problemas que puedan aplicarse a continuación a nivel nacional. Los programas existentes podrían ser objeto de innovaciones y deberá introducirse un número limitado de programas nuevos con el fin de fomentar aún más aún este tipo de cooperación regional:

\* -Inversión y actividad empresarial: la inversión extranjera y nacional es esencial para el desarrollo económico y el éxito de la transición. Está claro que son los propios países quienes deben aportar los principales esfuerzos en los siguientes sectores: modernización de la economía, transparencia y seguridad en el plano jurídico y administrativo, creación de un entorno favorable a los intercambios y a la competencia, fomento de la buena gestión de los asuntos públicos e intensificación de la cooperación subregional. Sin embargo, sobre la base de su propia experiencia y con la participación financiera de MEDA, la Unión puede aportar su apoyo a este proceso. En este contexto, está previsto constituir una dotación presupuestaria regional en el marco del programa MEDA para ayudar a financiar el capital de riesgo. Actualmente se está implantando una red de organismos de promoción de la inversión y la Comisión tiene intención de actualizar las guías regionales para los inversores, que ya tuvieron un gran éxito. Los Estados miembros deberían prever también la organización de campañas de información para sus agrupaciones de empresas con el fin de informar a los inversores potenciales sobre las novedades y las ocasiones favorables. La red UNIMED BN de federaciones de patronos, de reciente creación, constituirá un punto de convergencia útil para comprender las necesidades y las inquietudes de los inversores. Un nuevo programa regional orientado hacia la innovación, las tecnologías y la calidad permitirá también ayudar a las empresas a competir en la economía mundial. En cuanto al programa regional EUMEDIS, tiene por objeto promover la sociedad de la información. Los resultados de sus actividades sobre el comercio electrónico se utilizarán y desarrollarán para contribuir a la modernización económica de la región.

\* - Medio Ambiente: la protección del medio ambiente es el ejemplo por excelencia de una cuestión que debe abordarse en el marco de la cooperación regional. En 1997, los Ministros euromediterráneos se pusieron de acuerdo sobre una serie de sectores de acción prioritarios para la protección del medio ambiente (programa de acciones prioritarias a corto y medio plazo para el medio ambiente - SMAP). Actualmente se está poniendo en marcha la primera serie de proyectos de cooperación regional en los cinco ámbitos prioritarios [4] definidos por los Ministros. Estos proyectos abordan entre otras cuestiones, las vinculadas al agua, los residuos, las zonas costeras, la biodiversidad y la desertización. Para reflejar la importancia creciente de la protección del medio ambiente, actualmente se está aumentando el presupuesto asignado al SMAP.

[4] Gestión integrada del agua, gestión de los residuos, zonas sensibles (zonas contaminadas y que presentan riesgos para la biodiversidad), gestión integrada de las zonas costeras y lucha contra la desertización.

En general, conviene velar por integrar las preocupaciones medioambientales y los objetivos de desarrollo sostenible en todas las actividades emprendidas en el marco de la Asociación.

\* - Infraestructuras: es evidente que la modernización económica no requiere solamente un marco legislativo y administrativo, sino también infraestructuras En el contexto mediterráneo, las inversiones en grandes proyectos como carreteras, puertos, telecomunicaciones, etc. deben ser financiadas por el sector privado o mediante préstamos. Las subvenciones deben limitarse a la financiación de estudios de viabilidad y acciones preparatorias. La ayuda financiera de MEDA deberá emplearse para desarrollar nuevos conceptos y estudios de viabilidad referentes a las redes de infraestructura regionales con el fin de conectar las redes nacionales entre sí (Sur-Sur) o a vincular estas últimas a las redes transeuropeas (transmediterráneas). Se podría dar una dimensión superior a los grandes proyectos regionales asignándoles la denominación "Asociación Euromediterránea".

\* - Dimensión social: en todos los estudios referentes a este tema se pone invariablemente de relieve la necesidad de tener en cuenta las consecuencias sociales de la transición económica. Los programas orientativos nacionales, en el marco de MEDA, ya incluyen medidas de ayuda en este ámbito, dejando al mismo tiempo posibilidades de acción a nivel regional.

La Comisión tiene también la intención de elaborar en 2001 un nuevo programa social de alcance regional cuyos principales ejes serán los siguientes:

\* vincular las políticas de formación a las necesidades de empleo y aplicar las mejores prácticas en este ámbito

\* promover el papel de las mujeres en el desarrollo económico

\* concebir estructuras de asistencia social y sistemas de seguridad social modernos, así como métodos de cooperación en materia sanitaria

La Comisión propone realizar una evaluación del impacto para el desarrollo sostenible de la futura zona de libre comercio euromediterránea y, sobre la base de este trabajo, formulará recomendaciones sobre las medidas que deban adoptarse en el futuro.

\* justicia y asuntos de interior: habida cuenta de la importancia de estas cuestiones, la Comisión desea favorecer las iniciativas de cooperación al respecto. Este enfoque también ha sido aprobado en el informe sobre la dimensión internacional de las cuestiones vinculadas a la justicia y los asuntos de interior, adoptado por el Consejo Europeo de Feira, que ha identificado la región mediterránea como uno de los sectores prioritarios de cooperación.

En la estrategia común relativa a la región mediterránea, adoptada en el Consejo Europeo de Feira, también se indicaba la conveniencia de conceder más importancia a este sector. Por consiguiente, la Comisión propone que se elabore durante 2001 un programa regional relativo a la justicia y a los asuntos de interior, que se sumará a las acciones ya emprendidas en el marco de los programas específicos de los países. El programa se centrará prioritariamente en actividades relativas al derecho de asilo y en favor de los refugiados; la cooperación en la lucha contra la inmigración ilegal, en particular el tráfico de personas; la solución de problemas relacionadas con la emigración, en particular la integración social de los inmigrantes que residen legalmente en un Estado miembro y las actividades de codesarrollo con su país de origen, la conformidad de los sistemas judiciales en materias tales como el derecho de familia y de herencia; la cooperación en la lucha contra la delincuencia organizadas mediante la formación de funcionarios de justicia y policía.

c) Diálogo político y sociedad civil

El Proceso de Barcelona prevé reuniones periódicas de Ministros y altos funcionarios para debatir problemas políticos y cuestiones de Política Exterior. Algunos aspectos como los derechos humanos, la democracia, la buena gestión de los asuntos públicos y el Estado de Derecho deberán ser planteados periódicamente por la UE y adquirir mayor importancia en el marco de la Asociación. Debe darse prioridad a un enfoque estructural, que aborde las cuestiones fundamentales que subyacen en las decisiones políticas, y a un enfoque evolutivo. Deben utilizarse a este fin todos los instrumentos disponibles. Las acciones constructivas, en particular el apoyo a las ONG, deberán financiarse de conformidad con los programas nacionales MEDA así como por medio del programa MEDA en favor de la democracia. La ayuda financiera concedida por MEDA a los países deberá supeditarse progresivamente a la consecución de avances apreciables en estos ámbitos.

Paralelamente, estas cuestiones deberán abordarse también de forma periódica con los socios en los consejos y Comités de Asociación, las troikas, etc., para que pueda iniciarse un diálogo político directo en cuanto a las medidas que deben ser adoptadas por los Gobiernos para lograr una evolución satisfactoria de la situación. Ello podría desembocar en la creación de grupos de trabajo conjuntos sobre derechos humanos, compuestos por funcionarios; el objetivo de estos grupos sería concertarse sobre una serie de indicadores concretos y criterios objetivos que se revisarían en los diferentes Consejos de Asociación.

Se debería incitar a los socios mediterráneos a recurrir, si todavía no lo han hecho, a los instrumentos internacionales relevantes; convenios, etc., en el ámbito de los derechos humanos.

Una sociedad civil libre y próspera es una condición previa básica para el éxito de la Asociación en todos sus aspectos. Las organizaciones no gubernamentales que actúan en un marco jurídico pueden aportar una valiosa contribución en numerosos ámbitos de la Asociación. Uno de los principales objetivos de la cooperación en los sectores de los derechos humanos, de la buena gestión de los asuntos públicos y del Estado de Derecho deberá ser la instauración de un clima favorable para un trabajo eficaz de las ONG. A largo plazo, constituye el medio más útil con que cuenta la UE de ayudarlas.

d) Carta para la Paz y la Estabilidad

En la reunión de Stuttgart en 1999, los Ministros euromediterráneos de Asuntos Exteriores acordaron las orientaciones generales de una Carta para la Paz y la Estabilidad, cuyo texto deberá aprobarse durante la próxima reunión ministerial en noviembre de 2000. Esta Carta deberá ser aplicable en cuanto se hayan realizado progresos suficientes en el marco del proceso de paz en Oriente Medio.

La Carta debería ser un documento políticamente vinculante destinado a prevenir las tensiones y las crisis y a mantener la paz y la estabilidad gracias a un sistema de seguridad cooperativa. No sustituiría ni cancelaría la Declaración de Barcelona, sino que serviría de instrumento de aplicación de ésta, en lo referente a cuestiones de paz y estabilidad. Siempre reconocería el hecho de que todos los aspectos del Proceso de Barcelona desempeñan un papel en el refuerzo de la paz y la estabilidad.

Ya se ha alcanzado un determinado consenso sobre las cuestiones de principio y actualmente procede redactar un texto. La Carta debería tener por principal objetivo institucionalizar el diálogo político existente y establecer mecanismos concretos para tratar los problemas de seguridad y estabilidad consustanciales a la región. Las actuales reuniones ad hoc de altos funcionarios deberán ser transformadas en un foro institucional de diálogo sobre las cuestiones de política y seguridad, y deberán crearse mecanismos para favorecer una acción conjunta eficaz en los ámbitos del terrorismo, la prevención de los conflictos y la gestión de las crisis.

Las medidas de construcción de la Asociación deberán llevarse a la práctica de manera flexible, de forma que las cuestiones mencionadas anteriormente puedan ser abordadas por un número más limitado de socios que deseen progresar con mayor rapidez, sin perjuicio del principio según el cual todos los socios del Proceso de Barcelona tienen derecho a participar si lo desean. La Carta deberá confirmar este principio de flexibilidad.

e) Disposiciones institucionales

El Proceso de Barcelona y los distintos acuerdos de asociación ya estipulan que los socios mantendrán contactos periódicos por medio de una serie de instancias e instituciones. Sin embargo, a medida que el proceso se intensifique, será necesaria una coordinación más eficaz y será preciso dar al Comité Euromediterráneo del Proceso de Barcelona, como órgano de control, la posibilidad de desempeñar un papel más estratégico, particularmente en el sector de las actividades multilaterales. De aquí a noviembre de 2000 deberá solicitarse el acuerdo del Comité sobre las propuestas que vayan en este sentido. Las decisiones deberán tener en cuenta el órgano institucional, cualquiera que sea, que pudiera crearse en el marco de la Carta para la Paz y la Estabilidad.

f) Información y comunicación

El potencial del Proceso de Barcelona no podrá manifestarse plenamente hasta que los países de la región "se hayan apropiado" ampliamente este proceso. Aún más esfuerzos podrían consagrarse a explicar los objetivos y las ventajas del proceso, y hacer de éste una asociación activa y apasionada.

La Comisión elaborará un programa de información y comunicación destinado a sensibilizar tanto a los Estados miembros como a los países socios. Con el fin de dotar de una mayor visibilidad a todos los proyectos que se beneficien de una ayuda en el marco de la Asociación, dichos proyectos irán caracterizados con la denominación "Asociación Euromediterránea".

Conclusión

Transcurridos cinco años desde el lanzamiento del Proceso de Barcelona, es el momento de hacer un balance de los resultados y dificultades surgidas. A la luz de esta experiencia, debe aplicarse una serie de medidas para reactivar el proceso y aumentar su capacidad de rendir al máximo. Las propuestas expuestas en la presente Comunicación tienen por objeto estimular los debates entre los socios durante el período que precede a la Conferencia Ministerial (reunión de Jefes de Gobierno euromediterráneos) que se celebrará en Marsella en noviembre de 2000, y preparar las etapas que conduzcan a la aprobación, en esta conferencia, de un acuerdo sobre un programa de reactivación del Proceso de Barcelona.

La Comisión formula las recomendaciones siguientes:

- Acuerdos de asociación: pedir a Egipto que firme el Acuerdo de asociación, invitar a Líbano, Siria y Argelia a colaborar con la Unión para acelerar las negociaciones de forma que puedan concluir de aquí a junio de 2001 a más tardar, teniendo al mismo tiempo presente que ello exigirá esfuerzos considerables de todas las partes; pedir a los Estados miembros que adopten las medidas necesarias para acelerar la ratificación del Acuerdo con Jordania y garantizar que los acuerdos posteriores se ratifiquen durante los dos años siguientes a la firma.

- Comercio: para cada país con el cual se haya firmado un Acuerdo de asociación, examinar detalladamente las medidas que deben adoptarse para llegar a una mayor liberalización recíproca del comercio en el sector agrícola de aquí a finales del período de transición, de acuerdo con las disposiciones relevantes del GATT y la OMC. Este examen concluirá antes de finales de 2000, en función de los trabajos ya emprendidos y, si fuere necesario, servirá de base a la Comisión para formular otras propuestas relativas a la liberalización del comercio. Es conveniente tratar de alcanzar la máxima coherencia posible en lo referente a las otras preferencias eventualmente concedidas a los socios. Los socios miembros de la OMC deben participar plenamente en las negociaciones GATS 2000. Todo país que firme un Acuerdo de asociación con la UE deberá celebrar, a más tardar durante los cinco años siguientes, acuerdos de libre comercio con todos los demás signatarios de un Acuerdo de asociación. La acumulación diagonal deberá aplicarse inmediatamente a los socios que establezcan entre sí un sistema de libre comercio y apliquen normas de origen idénticas. Sobre la base de los resultados esperados del programa regional "euromercado", es conveniente definir, de aquí a 2002 un calendario relativo a las medidas de armonización de tipo "Mercado Único" en sectores prioritarios como las normas de origen, las cuestiones aduaneras, las normas y la protección de la propiedad intelectual. Este programa de armonización, que contemplaría tanto la convergencia con la UE cono la armonización en el interior de la región mediterránea, se aplicaría a partir de 2004.

- MEDA: con el fin de garantizar un mayor impacto, deberá hacerse más explícita la relación existente entre la aplicación de los acuerdos de asociación y la financiación en el marco de MEDA, y las futuras ayudas financieras deberán reflejar la voluntad de los socios de perseguir los objetivos de los acuerdos en materia de transición económica. Del mismo modo, deberá realizarse un mayor esfuerzo para traducir los resultados de los programas regionales en acciones a escala nacional, y este proceso deberá reflejar también convenientemente el importe de las dotaciones anuales. Es preciso confirmar el carácter multilateral de los programas de cooperación regional, pero los proyectos deberán ser accesibles a un número más limitado de Estados miembros y socios mediterráneos, en configuraciones que podrán variar de un proyecto a otro. Se realizará una evaluación del impacto de la futura zona de libre comercio euromediterránea en el desarrollo sostenible y, sobre la base de este trabajo, la Comisión formulará recomendaciones relativas a las acciones que deban emprenderse. Durante 2001 se elaborarán nuevos programas regionales referentes a cuestiones sociales, así como en materia de justicia y asuntos de interior.

- Cooperación en el ámbito político y en materia de seguridad: la Carta Euromediterránea para la Paz y la Estabilidad deberá aprobarse en la próxima reunión euromediterránea, que se celebrará en Marsella en noviembre de 2000.

- Conviene mejorar la cooperación en el ámbito del respeto de los derechos humanos y de la democracia, la buena gestión de los asuntos públicos y del Estado de Derecho. La UE deberá abordar estas cuestiones en el marco de un enfoque estructural y las ayudas financieras MEDA deberán depender en mayor medida de los progresos realizados en estos ámbitos.

- Información y comunicación: se pondrá en marcha un nuevo programa destinado a sensibilizar tanto a los Estados miembros como a los países socios. Con el fin de distinguir mejor los proyectos que entren en el marco de la Asociación, se introducirá la denominación "Asociación Euromediterránea".

- La presente Comunicación se transmite al Consejo y al Parlamento Europeo con el fin de preparar la posición de la UE durante el período previo a la reunión euromediterránea de Ministros de Asuntos Exteriores de noviembre de 2000.

ANEXO

Balance de las actividades

observaciones generales

1. Barcelona es el único foro de reuniones ministeriales en el que participan conjuntamente Israel, Siria y Líbano, singularidad que no ha dejado de tener su importancia durante los tres años de bloqueo del proceso de paz en Oriente Medio. Desde la conferencia de Barcelona (1995), los Ministros de Asuntos Exteriores de los 27 socios se reunieron periódicamente en Malta (1997), Palermo (1998, reunión informal), Stuttgart (1999) y Lisboa (2000, reunión informal). Además se organizaron 12 reuniones ministeriales sectoriales durante este período.

2. El Comité Euromediterráneo para el Proceso de Barcelona (compuesto por altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de los 27 socios y por representantes de la Comisión) se reúne periódicamente, al menos cuatro veces al año. Su misión consiste en controlar el proceso y en examinar las orientaciones que deben darse a la cooperación regional así como su aplicación.

3. Las directrices relativas a la Carta para la Paz y la Estabilidad fueron convenidas en la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de Stuttgart y desde entonces han seguido siendo desarrolladas por los altos funcionarios (véase el informe de Lisboa de la Presidencia).

ACUERDOS DE ASOCIACIÓN

(véase el cuadro adjunto)

4. Los progresos realizados son los siguientes:

\* Los acuerdos celebrados con Túnez, Marruecos, Israel y la Autoridad Palestina (acuerdo interino) han entrado en vigor.

\* Se ha firmado el acuerdo con Jordania y el procedimiento de ratificación está en curso.

\* Las negociaciones con Egipto han concluido y, una vez que se hayan ultimado los procedimientos internos egipcios, se firmará el acuerdo.

\* Las negociaciones con Líbano, Siria y Argelia siguen su curso.

\* Los acuerdos de asociación existentes celebrados con Chipre, Malta y Turquía, que prevén, en particular, uniones aduaneras con la CE, permanecen en vigor.

COOPERACIÓN FINANCIERA

5. La aplicación de la cooperación financiera puede resumirse así:

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

Compromisos MEDA durante el período 1995-1999

Total de compromisos con arreglo a MEDA I, que representan 3.435 millones de euros, cuya distribución anual se presenta del siguiente modo:

CUADRO 1 (millones de euros)

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

Tal como las cifras lo indican, los compromisos superaron el importe de referencia financiera de 3 424,5 millones de euros fijado por el Reglamento MEDA.

El cuadro siguiente presenta la distribución de los compromisos por socio/programa durante el período 1995-1999:

CUADRO 2 (millones de euros)

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

Pagos durante el período 1995-1999

Total de pagos efectuados con arreglo a MEDA I, que asciende a 890 millones de euros, cuya distribución anual se presenta del siguiente modo:

CUADRO 3 (millones de euros)

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

Al final del ejercicio 1999, la divergencia acumulada entre compromisos y pagos ascendía a 2.545 millones de euros. Por lo tanto, durante el período 1995-1999, los pagos representaron un 26% de los compromisos, como figura en el siguiente cuadro:

CUADRO 4 (millones de euros)

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

El cuadro siguiente presenta la distribución de los compromisos/pagos por socio:

CUADRO 5 (millones de euros)

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

\* \* \*

Las principales actividades que se beneficiaron de una financiación en el marco de los programas orientativos nacionales MEDA fueron las siguientes:

\* Ayuda presupuestaria directa en favor del ajuste estructural, asociada a la aplicación de programas generalmente coordinados con las instituciones de Bretton Woods; 600 millones de euros en total, lo que representa el 20% de los compromisos en virtud de MEDA para el período 1995-1999; los socios beneficiarios fueron Marruecos, Argelia, Túnez, Jordania y Líbano.

\* Ayuda a la cooperación económica con el fin de crear un entorno favorable al desarrollo del sector privado, en particular, operaciones de capital riesgo administradas por el BEI; 1035 millones de euros en total, lo que representa un 30% de los compromisos con arreglo a MEDA para el período 1995-1999; los principales socios beneficiarios fueron Marruecos, Túnez, Jordania, Egipto, Turquía y la Autoridad Palestina.

\* Actividades en el sector social en sentido más amplio del término (salud, educación, etc.) con el fin de apoyar el equilibrio socioeconómico en los países socios y reducir los efectos negativos a corto plazo de la transición económica; estas actividades adoptan esencialmente la forma de fondos sociales y, recientemente, de un mecanismo de ajuste sectorial (seguro de salud en Túnez); en total, mil millones de euros, lo que representa un 29% de los compromisos con arreglo a MEDA para el período 1995-1999.

\* Ayuda concedida a actividades en el ámbito del medio ambiente en Marruecos y Jordania; además todos los socios, a excepción de Siria, se beneficiaron de bonificaciones de intereses sobre los préstamos del BEI concedidos en favor de proyectos medioambientales; 235 millones de euros en total, lo que representa un 7% de los compromisos en virtud de MEDA para el período 1995-1999.

\* Programas de desarrollo rural, en favor de Marruecos, Túnez y Siria; 155,5 millones de euros en total, lo que representa un 4,5% de los compromisos en virtud de MEDA para el período 1995-1999.

El programa indicativo regional ha dado prioridad a la cooperación industrial, el medio ambiente, el agua, la energía, los transportes y la sociedad de la información, haciendo hincapié en las políticas, el diálogo, la creación de redes, la interconexión de las infraestructuras y la reforma del marco jurídico y administrativo con el fin de fomentar una normativa favorable a la competencia. Las principales actividades realizadas en el marco del tercer capítulo del Proceso de Barcelona han estado relacionadas con el patrimonio cultural, la cooperación en el sector audiovisual y los intercambios en favor de los jóvenes. La mayoría de los programas de cooperación regional están abiertos a la sociedad civil, tal como ocurre con el Programa MEDA para la Democracia (36 millones de euros para el período en cuestión).

\* \* \*

PROGRAMAS BILATERALES MEDA

Argelia

Inicialmente, los créditos fueron comprometidos a un ritmo lento debido a la situación política del país y a la baja capacidad de absorción de la administración argelina. Desde el final de 1998, no obstante, la cooperación recuperó cierto dinamismo.

El proceso de transición y reforma económicas ha estado apoyado por un mecanismo de ajuste estructural dotado con 125 millones de euros, comprometidos en 1997. Este programa incluye reformas de fondo en cuanto a liberalización del comercio exterior, privatización, seguridad social y alojamiento. Para completarlas, se han lanzado algunos proyectos de asistencia técnica destinados a reforzar el desarrollo del sector privado. A finales de 1998 se comprometieron un proyecto de privatización (38 millones de euros) y un programa de apoyo destinado a las PYME (57 millones de euros), y en diciembre de 1999 se comprometió un proyecto de modernización del sector financiero (23 millones de euros). Por otro lado, la Comisión fomenta la reducción de la contaminación industrial mediante una bonificación de intereses a un préstamo del BEI (10,75 millones de euros).

Para conservar el equilibrio socioeconómico, en 1999 se comprometió un programa de apoyo institucional en favor de las ONG (5 millones de euros) con el fin de reforzar actividades de desarrollo descentralizadas orientadas hacia la lucha contra la pobreza y principalmente destinadas a grupos de población desfavorecidos. Un programa global de contribución al Fondo Social Argelino (60 millones de euros) está en proceso de elaboración. Tendrá como principal objetivo promover la creación de empleo y las actividades de desarrollo en favor de comunidades de población locales.

Egipto

Las medidas financiadas en Egipto por el programa MEDA tienen por objeto, sobre todo, permitir a este país llevar a cabo su transición económica y mejorar su equilibrio socioeconómico. Estos dos ejes deberían sostener a Egipto en la consecución de su objetivo a medio plazo, que consiste en alcanzar un índice de crecimiento económico duradero superior al 5,5% anual.

El programa MEDA presta apoyo a la transición económica en Egipto por medio del Programa de modernización industrial (PYCME), dotado con 250 millones de euros. Este Programa, que responde a una ambición común del Gobierno y del sector privado egipcio y de la Unión Europea, está concebido para ayudar a Egipto a competir con éxito tanto en su mercado interior como en los mercados internacionales. A medida que Egipto se integre cada vez más en la economía mundial y el comercio internacional, el rendimiento de su sector industrial pasará a ser una fuente esencial de ingresos para el país y un factor capital de creación de empleo.

Los objetivos de la PYCME se sitúan en tres niveles. En primer lugar, el nivel de la creación de un entorno favorable para la realización de las políticas, en segundo lugar el nivel sectorial y en tercer lugar el nivel de las empresas. Se concederá asistencia al Ministerio de Industria para ayudarle a seguir facilitando la ampliación del sector de las empresas privadas y a establecer un clima político más propicio a la actividad empresarial. Se concederá también ayuda a las asociaciones de jefes de empresas y a otras organizaciones conexas para responder a las necesidades de este sector. En el tercer nivel, aproximadamente 5.000 empresas seleccionadas se beneficiarán de asistencia para reforzar su competitividad.

Por lo que se refiere a la defensa del equilibrio socioeconómico, la cooperación entre la UE y Egipto ha evolucionado progresivamente a partir de iniciativas de planificación demográfica, cooperación descentralizada, asistencia en favor de ONG y una contribución sustancial al Fondo social para el desarrollo, respecto del cual la UE figura entre los principales donantes. En el marco de MEDA, la cooperación UE-Egipto en el sector social se centra en políticas que favorecen el desarrollo de los recursos humanos, fomentan programas destinados a apoyar medidas restrictivas aceptables en cuanto a demografía, y crean empleo y posibilidades de extensión comercial en las microempresas y las pequeñas empresas de las regiones rurales y otras zonas desfavorecidas.

Consciente de los retos que tendrá que abordar, el Gobierno egipcio ha emprendido un gran esfuerzo para mejorar la calidad de su enseñanza elemental (contribución de la UE: 100 millones de euros) y ha definido una política a largo plazo en esta materia. Ésta se basa en tres ejes: 1) ampliar el acceso a la escolaridad obligatoria, en particular, para las jóvenes y los niños de familias especialmente desfavorecidas; 2) mejorar la calidad de la enseñanza reduciendo el dispendio y garantizando la adquisición de conocimientos elementales hasta el nivel de noveno grado; y 3) aumentar la eficacia del sistema, reforzando tanto la utilización, la planificación y la gestión de los recursos como la responsabilidad de los profesores y gestores del sistema educativo.

En el ámbito de la sanidad (contribución de la UE: 110 millones de euros), el Gobierno también ha fijado los objetivos de un marco de reforma global del sistema sanitario que abarca un período de 10 a 15 años, cuyo objetivo último es mejorar la situación sanitaria de la población egipcia mediante el acceso generalizado a servicios de calidad y rentables propuestos en el contexto de un sistema fiscalmente sostenible y eficaz. Las medidas que se adopten durante el primer período de cinco años se orientarán hacia la asistencia primaria, teniendo en cuenta los problemas vinculados a las capacidades generales del personal de sanidad y a la capacidad del sistema, respecto de los cuales se elaborarán políticas que se aplicarán progresivamente.

La ayuda actualmente concedida al Fondo social para el desarrollo constituye otra contribución importante a los esfuerzos realizados por Egipto para reducir las consecuencias negativas de la transición económica. Se ha comprometido un importe de 155 millones de euros, de conformidad con la segunda fase de esta acción, con el fin de estimular el empleo.

Jordania

La mayor parte de los recursos se ha utilizado para apoyar la transición económica, y en particular las reformas: dos acciones de ajuste estructural (en 1996 y 1999) se beneficiaron de una ayuda de 180 millones de euros. La ayuda se concentró esencialmente en las reformas económicas y sociales, como por ejemplo la mejora de la gestión presupuestaria y la transparencia de las estadísticas económicas, la liberalización del comercio, la modernización del sistema fiscal, la privatización y la reforma del sector público, el sistema de seguridad social y las inversiones en la infraestructura social. Por otro lado, las dos acciones antes citadas contribuyeron a paliar las dificultades vinculadas a la balanza de pagos. Se ha asignado un importe de 62 millones de euros a programas en favor de las PYME (7 millones de euros) y la modernización industrial (40 millones de euros), y a recursos en capital riesgo administrados por el BEI para sostener a las PYME (15 millones de euros).

Las medidas de reducción de la pobreza, cuyo objetivo es garantizar el equilibrio socioeconómico de Jordania a pesar de su elevado endeudamiento y sus dificultades presupuestarias, se concentraron en el sector del agua (17,3 millones de euros, principalmente destinados a la región del Gran Ammán), la protección del medio ambiente (2,6 millones de euros en forma de bonificaciones de intereses para un préstamo del BEI) y el desarrollo del turismo (3,9 millones de euros).

Los demás compromisos efectuados durante el período 1996-1999 se destinaron a contribuciones a la OOPS, a acciones de ECHO y a la seguridad alimentaria.

Líbano

Durante el período 1995-1999, los principales objetivos de la ayuda comunitaria consistieron en contribuir a la reconstrucción institucional y económica de Líbano en la posguerra :

- rehabilitación de las instituciones públicas y modernización industrial

- transición económica y reforma fiscal

- un desarrollo social equilibrado.

La rehabilitación de la administración pública tiene por objeto reforzar la capacidad de planificación y funcionamiento de los Ministerios, las agencias y las instituciones públicas en el ejercicio de sus actividades sociales (38 millones de euros). Un programa de planificación de las inversiones aporta ayuda para la gestión destinada a las instituciones públicas encargadas de las infraestructuras y servicios en los ámbitos de la energía, el agua, los transportes, los residuos, el medio ambiente y la industria (25 millones de euros). El sector privado se beneficiará también del refuerzo de las capacidades en materia de normas y certificación (6 millones de euros), y se ha puesto en marcha un proyecto de modernización industrial para ayudar a las PYME del sector privado (industria manufacturera) a ser más competitivas en los mercados locales y de exportación (11 millones de euros). El BEI ha concedido bonificaciones de interés para dos préstamos en el sector del medio ambiente (30 millones de euros).

En 1999 se aprobó un mecanismo de ajuste estructural dotado de 50 millones de euros para apoyar la transición económica de Líbano y se proporcionó, además, una ayuda para la introducción del IVA (fundamental para preparar la renegociación del Acuerdo de asociación).

La creación de un fondo de desarrollo social y económico dotado con 25 millones de euros se decidió con el fin de responder a las necesidades de desarrollo social de las comunidades más vulnerables de Líbano, especialmente expuestas en una economía en transición. Este fondo proporciona microcréditos y una ayuda a las ONG, a los municipios y a los demás organismos preocupados por el bienestar social y las necesidades económicas, tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Líbano también se benefició de programas humanitarios y de rehabilitación destinados principalmente a los desplazados debido a la guerra civil.

Marruecos

La capacidad de absorción de los fondos MEDA por parte de Marruecos ha sido muy satisfactoria. Los créditos de compromiso para el período alcanzaron aproximadamente 650 millones de euros.

En el ámbito de las reformas económicas, se ha creado un mecanismo de ajuste estructural en cooperación con el Banco Mundial (120 millones de euros). En marzo de 1998 se constituyó un nuevo Gobierno. Como consecuencia de la reorientación política subsiguiente, Marruecos experimentó un retraso en el desembolso de los fondos y el último tramo se pagó en diciembre de 1999.

Para completar el mecanismo de ajuste estructural, una serie de programas de asistencia técnica están contribuyendo a mejorar el entorno económico del sector privado. Los ámbitos prioritarios son la privatización (5 millones de euros), la creación de un fondo de garantía (30 millones de euros), la normalización y la gestión de la calidad (15,5 millones de euros), una ayuda a la agencia nacional para la reglamentación de las telecomunicaciones (5 millones de euros), un programa de apoyo a la formación profesional (38 millones de euros), ayuda a las asociaciones profesionales (5 millones de euros), un proyecto piloto de microcréditos (700.000 de euros) y una ayuda al Plan nacional de cartografía geológica (5 millones de euros), que viene a añadirse a un centro de información para las PYME, Euro-Maroc Enterprise (EME), creado con fondos MEDA en 1995. Además de estos proyectos, se financiaron algunas operaciones de capital riesgo administradas por el BEI a la luz de la nueva competitividad manifestada por las empresas marroquíes (45 millones de euros).

La ayuda al equilibrio socioeconómico tiene esencialmente por objeto reducir las desigualdades por lo que se refiere a las condiciones de vida de las poblaciones rurales, en particular, en el norte del país: purificación del agua en las zonas rurales (40 millones de euros), pistas y carreteras rurales (30 millones de euros), desarrollo rural integrado (28 millones de euros), ayuda en favor de la asistencia sanitaria básica (20 millones de euros), desarrollo integrado de las zonas forestales (24 millones de euros), ayuda en favor de la educación básica (40 millones de euros), carretera costera mediterránea (80 millones de euros), ayuda en favor de la pesca costera (21 millones de euros), reforma agraria hidroagrícola (29 millones de euros), ayuda en favor del desarrollo de las ONG (4 millones de euros) y ayuda en favor del Ministerio de Desarrollo social (2 millones de euros).

Otros proyectos se refieren específicamente a la mejora del nivel de vida en las ciudades: ayuda a la juventud y al deporte (6 millones de euros), saneamiento de las principales ciudades (8 millones de euros, con un complemento del BEI), saneamiento de Mequinez, Settat y Agadir (13 millones de euros, con un complemento del BEI), viviendas sociales en Tánger (7 millones de euros), ayuda a la creación de empleo (3 millones de euros) e instituciones culturales (5 millones de euros).

Siria

La cooperación con Siria en el marco de MEDA se suspendió a la espera de que este país ratificara el convenio marco de financiación. Se decidió poner en marcha los proyectos que figuran a continuación.

Se han acordado una serie de programas de apoyo a la transición económica. El programa de modernización del Ministerio de Hacienda (10,5 millones de euros) tiene por objeto modernizar la legislación y la normativa relativa a la política fiscal, la reforma presupuestaria y los aranceles y regímenes aduaneros, y contribuir a la reorganización de la administración con el fin de garantizar la aplicación de las políticas de reforma.

El Programa de ayuda al sector empresarial II (10 millones de euros) tiene principalmente por objeto mejorar los resultados de las empresas locales: aumentar la producción, la calidad, las exportaciones y el empleo con el fin de intensificar la cooperación entre la UE y Siria en el sector empresarial, reforzar las capacidades de asesoría existentes y mejorar el entorno empresarial con el fin de favorecer el desarrollo de las empresas locales.

La Escuela Superior de Administración de Empresas (14 millones de euros) contribuirá a mejorar la gestión de las empresas sirias promoviendo una gestión, una educación y una formación de alto nivel.

La ayuda destinada a la modernización institucional y sectorial (21 millones de euros) permitirá a la administración siria definir y aplicar un conjunto de medidas de modernización económica, establecer un foro de debate de alto nivel en el ámbito de la política y la estrategia económicas y crear un clima de cambio modernizando las capacidades y los servicios administrativos del sector público sirio, completando así los demás programas económicos de ayuda y modernización financiados por la UE.

El programa de modernización de la administración municipal (18 millones de euros) tiene por objeto mejorar los servicios prestados por algunos municipios a sus habitantes.

Otros programas están encaminados a garantizar un equilibrio socioeconómico. El programa de apoyo al sector de las telecomunicaciones (10 millones de euros) tiene por objeto modernizar el sector en cuestión y su organización, reforzar sus mecanismos institucionales y financieros así como la calidad de su gestión, ofrecer al público servicios mejores y más duraderos y mejorar los procedimientos y las competencias técnicas, operativas y de gestión.

El programa de acción en el ámbito de la energía (11 millones de euros) tiene como objetivo mejorar la eficacia de la producción, la transmisión y la distribución de energía eléctrica, reforzar la eficacia en los recursos financieros y la gestión, así como la autonomía y la autosuficiencia de las empresas de electricidad, y promover la aplicación de tarifas para el suministro de servicios de energía eléctrica que reflejen verdaderamente el coste de los servicios prestados.

Otros programas abarcan el sector forestal, el turismo cultural y la formación arqueológica.

Túnez

El Acuerdo de asociación celebrado con Túnez es el primero que entró en vigor y Túnez ha incluso anticipado dos años su desarme arancelario. Lo mismo sucede con la reestructuración de la economía del país. Aún antes de la firma del Acuerdo de asociación, se establecieron algunos programas con el fin de preparar a la industria tunecina para la futura competencia europea.

El proceso de transición y reforma económica ha sido apoyado con dos mecanismos de ajuste estructural (180 millones de euros). Las reformas afectan esencialmente al sector social, la privatización de las empresas públicas y la modernización del sector financiero.

Se han puesto en marcha varios proyectos de asistencia técnica con el fin de reforzar el desarrollo del sector privado: un proyecto en favor del programa de privatización tunecino (10 millones de euros), un proyecto en favor de las inversiones extranjeras directas (4 millones de euros), un proyecto destinado a apoyar el programa de modernización del sector de la formación profesional (45 millones de euros) y un proyecto destinado a reforzar la economía tunecina (10 millones de euros). El BEI ha preparado dos operaciones de capital riesgo en favor de la privatización y la modernización de las PYME.

Se han puesto en marcha dos proyectos de asistencia técnica con el fin de mejorar el equilibrio socioeconómico del país: uno atañe al desarrollo rural (50 millones de euros) y el otro a la creación de empleo (9,6 millones de euros).

Se ha creado un mecanismo de ajuste estructural (40 millones de euros) con el fin de financiar la reforma del sector del seguro de enfermedad. Los préstamos del BEI para acciones en el ámbito del medio ambiente se han beneficiaron de préstamos combinados con bonificaciones de intereses (29,8 millones de euros).

Turquía

El objetivo global de las actividades financiadas en el marco del programa MEDA en Turquía consistía en apoyar el desarrollo y la transición de la economía teniendo en cuenta la unión aduanera entre la CE y Turquía y promover un mejor equilibrio socioeconómico en el país.

Para ello, se comprometió un presupuesto de 376 millones de euros durante el período 1996-1999. Se han financiado cincuenta y cinco proyectos de cooperación. Debido a las restricciones adicionales impuestas en 1996 a Turquía por el Parlamento Europeo, los proyectos no comenzaron realmente a tomar forma hasta 1998. La ausencia de acuerdo marco oficial (firmado el 19.3.1999) retrasó aún más la realización de los proyectos.

Los proyectos se concentran esencialmente en las prioridades siguientes:

Modernización y promoción del sector privado: los 10 proyectos financiados (por un importe total de 42 millones de euros) consisten en apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYME), el desarrollo de la infraestructura de producción, una cooperación institucional y una ayuda en favor de las privatizaciones. En este orden de ideas, se apoyó la creación de centros empresariales en Izmit, Esmirna y Gaziantep y un proyecto sobre la aplicación efectiva de los derechos de propiedad intelectual. Por otra parte, el BEI financió operaciones de capital riesgo para PYME.

Salud pública: los 5 proyectos definidos en este ámbito (95 millones de euros en total) incluyen proyectos relativos a la mejora de los servicios de salud reproductiva, la inspección alimentaria, la detección del cáncer en las mujeres y la rehabilitación de dos distritos en Estambul.

Educación: los 6 proyectos financiados (182 millones de euros en total) tienen por objeto mejorar y reformar el sistema educativo básico y el sistema de formación profesional y reforzar la calidad de la enseñanza impartida.

Medio ambiente: los 5 proyectos seleccionados (42 millones de euros) se refieren esencialmente a la mejora del tratamiento de las aguas residuales.

Derechos humanos y refuerzo de la democracia y la sociedad civil: en este ámbito se han financiado 29 proyectos (por un importe total de 14 millones de euros). Los proyectos seleccionados se centran en el refuerzo de las competencias de las comunidades, la protección de los consumidores, la protección de los niños, los derechos humanos, los derechos de la mujer y el desarrollo de la condición femenina, la prensa y las relaciones entre la UE y Turquía. A excepción de un proyecto relativo al desarrollo de la sociedad civil en Turquía (8 millones de euros) y de un proyecto relativo al refuerzo de las competencias de las comunidades (1,3 millones de euros), todas las contribuciones de la UE consistieron en importes inferiores a 1 millón de euros, en ámbitos como actividades de información y educación, formación, campañas de sensibilización, etc.

Cisjordania y Franja de Gaza

La Autoridad Palestina participó en la conferencia de Barcelona en noviembre de 1995 y los palestinos siguen participando en el Proceso de Barcelona como socios de pleno derecho y pueden beneficiarse de una financiación MEDA. Por otra parte, debido a las condiciones particulares que prevalecen en Cisjordania y en la Franja de Gaza, conviene mantener el instrumento específico creado tras la firma de la declaración de principios en 1993.

La ayuda proporcionada a los palestinos durante el período 1995-1999 asciende a aproximadamente 88 millones de euros anuales en forma de subvenciones. Los ámbitos de cooperación prioritarios son las infraestructuras, el refuerzo de las instituciones y el desarrollo del sector privado. La asistencia al desarrollo prestada en estos ámbitos, de manera directa e indirecta, tiene por objeto alcanzar los objetivos globales del Proceso de Barcelona.

La CE ha diseñado y está aplicando actualmente un programa de apoyo municipal (fases 1-3), por un valor de 45 millones de euros. Este programa tiene por objeto modernizar las infraestructuras por medio de microproyectos (suministro de agua potable, evacuación de las aguas residuales, reparación de las carreteras) en los municipios de Cisjordania y la Franja de Gaza. Además, la CE ha comprometido 21 millones de euros para el programa de desarrollo rural. El objetivo global de este proyecto es la mejora del nivel de vida de las poblaciones de algunas zonas rurales. A finales de 1999, la CE se comprometió a construir una terminal de carga en el aeropuerto de Gaza (25 millones de euros), condición previa para desarrollar un comercio palestino independiente con terceros desde el aeropuerto.

En el ámbito del desarrollo del sector privado, el Fondo de desarrollo palestino (FDP) es un organismo de desarrollo creado para promover el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas palestinas. El Fondo concede préstamos a plazo medio y presta servicios conexos en el ámbito de los recursos financieros y las inversiones. Desde 1995, la CE ha pagado 20 millones de euros al FDP que, a pesar de un entorno económico difícil, pretende apoyar el establecimiento de una estructura económica más estable y reducir la dependencia de Palestina frente a la economía israelí.

PROGRAMA REGIONAL MEDA

Aspectos políticos

El diálogo sobre las cuestiones de política y seguridad ha continuado gracias a la organización de reuniones periódicas - al menos cuatro veces al año - entre altos funcionarios de los Ministerios de Asuntos Exteriores. Éstos han aprobado, en particular, la adopción de medidas de consolidación de la asociación y han hecho progresos considerables por lo que se refiere a la Carta para la Paz y la Estabilidad.

Las directrices relativas a esta Carta se aprobaron en Stuttgart en abril de 1999 y los Ministros de Asuntos Exteriores se comprometieron a presentar el texto antes de Barcelona IV. Su adopción oficial tendrá lugar tan pronto como las condiciones políticas lo permitan.

Se han aprobado las medidas siguientes de consolidación de la asociación:

- seminarios de formación para diplomáticos,

- red de institutos de política exterior (EuroMeSCo)

- cooperación entre los servicios de protección civil en caso de catástrofes naturales o de origen humano

- creación de un registro de acuerdos bilaterales

- intercambio de información sobre los convenios internacionales en el ámbito de los derechos humanos, el desarme y los derechos humanitarios.

El programa MEDA financia el proyecto de protección civil, los EuroMeSCo y los seminarios de formación para diplomáticos (alrededor de 3 millones de euros).

Se han celebrado tres reuniones ad hoc de altos funcionarios para debatir la cooperación en el ámbito de la lucha contra el terrorismo.

Aspectos económicos y financieros

Se han creado foros regionales con el fin de atender a los sectores prioritarios elegidos por los Ministros para ser objeto de la cooperación regional: cooperación industrial, medio ambiente, agua, energía, transportes y sociedad de la información. En cada caso, expertos sectoriales de los 27 socios se ponen de acuerdo sobre las orientaciones de los programas de cooperación regional, a reserva de la aprobación del Comité Euromediterráneo. En el ámbito de la cooperación regional, se hace hincapié en el diálogo estratégico, la creación de redes, la promoción de la interconexión de las infraestructuras y la reforma del marco jurídico y administrativo con el fin de fomentar una normativa que favorezca la competencia.

Cooperación industrial: se han seleccionado cuatro grandes ejes: inversiones, innovación, medidas relativas al mercado único y PYME. Ya se han elaborado algunos proyectos de cooperación, principalmente una red de organismos de promoción de las inversiones (4 millones de euros), y otros se encuentran en proceso de elaboración, como es el caso del programa de acción en favor de un mercado único (5-10 millones de euros) y del programa sobre calidad e innovación destinado a las PYME (10-15 millones de euros); ambos se pondrán en marcha en 2000. Hasta ahora, MEDA ha financiado el programa MEDSTAT, encaminado a promover la cooperación entre institutos de estadística (20 millones de euros), varias redes de instituciones económicas (cámaras de comercio, organizaciones de PYME, federaciones industriales), que han recibido alrededor de 6 millones de euros, así como una red de institutos económicos denominada FEMISE (2 millones de euros).

Medio ambiente: se ha podido definir un programa de acciones prioritarias a corto y medio plazo (SMAP) y se ha puesto en marcha la primera serie de proyectos (7 millones de euros). La segunda serie se lanzará en 2000 (20 millones de euros).

Agua: se han aprobado las líneas generales de un programa de acción y en 2000 se pondrá en marcha una primera serie de proyectos (20 millones de euros).

Energía: se han puesto en marcha varios proyectos relativos al marco jurídico y administrativo en los ámbitos siguientes: diálogo sobre las políticas a seguir, interconexión y análisis, energía y entorno urbano, aplicaciones de la energía solar, red de formación y conexión de las redes de distribución eléctrica (alrededor de 10 millones de euros en total).

Transportes: en 1997 se puso en marcha una primera serie de proyectos en el ámbito del transporte marítimo (9 millones de euros) y en 2000 debe ponerse en marcha un proyecto de transporte integrado (¿10 millones de euros-).

Sociedad de la información: se ha puesto en marcha un proyecto referente al marco reglamentario de la sociedad de la información (3 millones de euros) y ya es operativo el importante programa EUMEDIS (red, interconexión y proyectos piloto sobre aplicaciones informáticas especiales) (45 millones de euros).

Aspectos sociales, culturales y humanos

Cultura: las prioridades de intervención han sido definidas en dos reuniones de los Ministros de Cultura. Ya es operativo el programa de cooperación en materia de patrimonio cultural, Euro-Med Heritage (17 millones de euros) y en el transcurso de 2000 se pondrá en marcha el programa Euro-Med Heritage II (20 millones de euros).

Sector Audiovisual: ya es operativo el programa Euro-Med Audiovisual sobre cooperación en materia de radio, televisión y cine (20 millones de euros).

Juventud: también es operativo el programa de intercambios Euro-Med Youth (6 millones de euros).

EVOLUCIÓN DE LAS NEGOCIACIONES RELATIVAS A LOS ACUERDOS DE ASOCIACIÓN EUROMEDITERRÁNEOS

&gt;SITIO PARA UN CUADRO&gt;

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