Source: EURLEX
Language: es
Format: md

21. 5. 90 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 124/47

_ANEXO_

del dictamen del Comité Económico y Social

_Resultado de la votación del dictamen_

Votaron a favor del dictamen los siguientes miembros, presentes o representados:

Sras./Srtas./Sres. Amato, Arets, Bazianas, Bento Goncalves, Berger, Berns, Berton, Black, Bleser, Boddy,
Boisserée, Bordes-Pages, Bos, Broicher, Cal, Carroll, Cavazzuti, Ceballo Herrero, Christie, Colombo, Cortois,
van Dam, Dassis, von der Decken, Della Croce, De Tavernier, Dodd, Donck, Araujo Dos Santos, Drilleaud,
van Eekert, Elstner, Etty, Eulen, Flum, Forgas i Cabrera, Frandi, Freeman, Gayetot, Geuenich, Giacomelli,
Gómez Martínez, Haas, Hagen, Hancock, Hórsken, Houthuys, Hovgaard Jakobsen, Jenkins, Kazazis,
Kirchfeld, Kitsios, de Knegt, Kroger, Laca Martin, Landaburu De Silva, Lappas, Larsen, Laur, Liverani,
Lustenhouwer, Maddocks, Margot, Marvier, Mayayo Bello, Mercier, Meyer-Horn, Morales, Morselli, Muller,
Muñiz Guardado, Murphy, Nielsen B., Nielsen P., Nierhaus, Nieuwenhuize, Noordwal, Pardon, Petersen,
Petropoulos, Polyzos, Proumens, Quevedo Rojo, Raftopoulos, Ramaekers, Santillan Cabeza, Schmitz, Schnieders, Schoepges, Schweitzer, Silva, Smith L., Speirs, Staedelin, StrauS, Tukker, Vallejo Calderón, Vandenbroucke, Vassilaras, Velasco Mancebo, Vercellino, Vlassopoulos, Waldack, Wick, Zufiaur Narvaiza.

Votaron en contra del dictamen los siguientes miembros, presentes o representados:

Sras./Srtas./Sres. Aparicio Bravo, Aspinall, Bagliano, Corell Ayora, Droulin, Fresi, Gardner, Germozzi, Green,
Kaaris, Machado von Tschusi, Mainetti, Neto Da Silva, de Normann, Panero Florez, Pelletier Ch., Pelletier R.,
Perrin-Pelletier, Schade-Poulsen, Storie-Pugh, Tamlin, Telles, Tesoro Oliver, Termes Carrero, Whitworth.

Se abstuvieron los siguientes miembros, presentes o representados:

Sras./Srtas./Sres. Arena, Beale, Beltrami, Campbell, Ceyrac, Collas, Alves Conde, Coyle, Decaillon, Drago,
Flather, Garcia Morales, Kenna, Lów, Moreland, Pearson, Rangoni-Machiavelli, Ribiére, Robinson, Rolao
Goncalves, Roseingrave, Tixier, Vidal, Wagner.

Dictamen sobre el incremento de la utilización de los recursos agrarios y forestales en los
sectores industriales no alimenticios y en el sector energético: perspectivas que ofrece la

investigación y la innovación tecnológica

(90/C 124/13)

El 28 de abril de 1988, de conformidad con el párrafo 4 del artículo 20 del Reglamento
Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen sobre el incremento de
la utilización de los recursos agrarios y forestales en los sectores industriales y alimenticios
y en el sector energético: perspectivas que ofrece la investigación y la innovación tecnológica.

El Subcomité «Investigación y tecnología/recursos agrarios y forestales», encargado de la
preparación de los trabajos del Comité, adoptó su dictamen el 23 de febrero de 1990 (ponente:
Sr. de Tavernier; coponente: Sr. Boddy).

En su 275 [a] sesión plenaria (sesión del 29 de marzo de 1990), el Comité ha adoptado por muy
amplia mayoría y 1 voto en contra el siguiente dictamen.

INTRODUCCIÓN

En febrero de 1988, el Consejo Europeo pidió a la
Comisión que examinara todas las posibilidades de
intensificar la utilización, con fines no alimenticios, de
las materias primas agrarias y que presentara propuestas al respecto.

En este contexto, el Comité Económico y Social pretende, mediante este dictamen, contribuir a delimitar el
potencial existente en la materia, intentando formular
un diagnóstico de la situación actual y examinando a
continuación las posibilidades que se ofrecen realmente
y las condiciones necesarias para su materialización.

N° C 124/48 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 21. 5. 90

A tal fin, el Comité Económico y Social organizó dos
encuentros, los días 19 de enero y 26 y 27 de junio
de 1989, con los medios directamente interesados, en
particular la industria, la agricultura y los trabajadores
forestales, y representantes de organizaciones de empresarios y de trabajadores.

En la primera parte, el Comité enuncia una serie de
consideraciones generales sobre las razones que justifican la creciente utilización de materias primas agrícolas
y silvícolas con fines no alimenticios y en el sector
energético y esboza perspectivas de conjunto. En la
segunda parte, se examinan de un modo más específico
determinados sectores: hidratos de carbono, aceites y
grasas, bioenergías y productos forestales. Por último,
el Comité formula una serie de recomendaciones sobre
las perspectivas que ofrecen la investigación y la innovación tecnológica.

PRIMERA PARTE: CONSIDERACIONES GENE
RALES

1. Razones que justifican la creciente utilización de
materias primas agrícolas y de recursos forestales
con fines no alimenticios y en el sector energético

1.1. En primer lugar, el Comité considera que existe
el deseo y la voluntad de afrontar y poner remedio a
las consecuencias de la reciente reforma de la política
agrícola común (PAC), que pretendía fundamentalmente poner término a las producciones excedentarias
y/o rebajar su coste presupuestario. En el marco de
esta reforma, además de la aplicación de una política
restrictiva de precios,- en particular para los cereales, se
han impuesto limitaciones a la producción («estabilizadores») y se está llevando a cabo un programa de
abandono de tierras.

1.1.1. Según la Comisión, los estudios realizados
sobre las capacidades de producción excedentarias muestran que, para la comunidad de doce miembros, sería
necesario llevar a cabo un abandono de 11 a 13 millones
de hectáreas de la superficie agrícola utilizada con fines
alimenticios, lo que representa aproximadamente el
10% de la superficie agrícola de la Comunidad, para
poder restablecer un equilibrio entre la oferta y la
demanda.

1.1.2. Las implicaciones de orden social, regional,
medio ambiental, cultural, para determinadas categorías de agricultores, y de un modo más general para el
conjunto del mundo rural, no van a ser tratadas en el
presente dictamen. A este respecto, el Comité se remite
en particular al dictamen sobre « El futuro del mundo
rural» que adoptó el 27 de septiembre de 1989( [1] ) y a
las medidas que recomendaba para su desarrollo.

1.1.3. Según el Comité, la reforma de la PAC también
debería ofrecer nuevas perspectivas a la agricultura
europea. La silvicultura, la biomasa, determinados cultivos como el lino, cáñamo, algodón, las plantas ornamentales, las plantas aromáticas y medicinales y otros
cultivos « alternativos » podrán tal vez ocupar un lugar

(') DO n° C 298 de 27. 11. 1989, p. 32.

más importante en la agricultura europea, aumentando
así sus posibilidades.

1.1.4. No obstante, la introducción de cultivos llamados alternativos requerirá un esfuerzo preliminar
importante de investigación y desarrollo, en particular
en lo que se refiere a la selección y a las condiciones de
cultivo.

1.1.5. Además de la reforma general de la PAC, hay
que mencionar también la nueva (1986) reglamentación
sobre el almidón y la sacarosa que permite a las industrias europeas no alimenticias disponer de estas materias agrícolas a precios más competitivos( [2] ).

1.2. En segundo lugar, el Comité observa que existe
la necesidad de llevar a cabo una diversificación estratégica y una utilización más racional de las materias
primas disponibles en la Comunidad.

1.2.1. Determinadas materias primas se pueden agotar a medio plazo, por ejemplo algunas materias de
origen fósil. Por consiguiente, se han puesto en práctica
políticas encaminadas a ahorrar estas materias primas,
a utilizarlas más eficazmente y a incrementar la utilización de materias primas renovables.

1.2.2. En el campo energético, tal evolución responde
también a la voluntad de la Comunidad de diversificar
sus fuentes de aprovisionamiento energético y de fortalecer su seguridad de aprovisionamiento.

1.3. Por último, si bien es sabido que conviene ser
prudente en este tema, junto a las consideraciones económicas y sociales es preciso tener en cuenta los aspectos medioambientales, que representan cada vez más
un componente fundamental de los procesos agrícola e
industrial y que influyen tanto en determinados equilibrios generales —protección de la capa de ozono, reducción C0 2 atmosférico, etc.— como en problemas relacionados con determinados fenómenos particulares o
regionales, como la contaminación del aire o de los
ríos, la lluvia acida, la erosión del terreno, la desertificación, la defensa de ciertos parques naturales, etc.

1.3.1. El artículo 130 R del Tratado estipula precisamente que las exigencias en materia de protección del
medio ambiente constituyen un componente de las
demás políticas de la Comunidad.

1.3.2. En este contexto, el desarrollo de la producción de materias primas vegetales renovables( [3] ) con
fines industriales y energéticos y de su utilización puede
considerarse como un elemento capaz de favorecer un
proceso de desarrollo industrial que tenga más en
cuenta los aspectos ecológicos, manteniendo a la vez
una actividad agrícola considerada como condición fundamental para el equilibrio del medio ambiente en
numerosas regiones de la Comunidad.

1.3.3. No obstante, el Comité llama la atención sobre
el peligro de que lleguen a desarrollarse prácticas agrícolas nocivas para el medio rural que pondrían en

( [2] ) DO n° L 94 de 9. 4. 1986.
( [3] ) La noción de « materias primas vegetales renovables » abarca
utilizaciones muy variadas de materias orgánicas procedentes
de la vegetación de origen agrícola o silvícola incluida la
producción de algas.

21. 5. 90 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 124/49

entredicho el tejido agrícola y causarían perjuicio al
medio ambiente.

2. Perspectivas globales

2.1. El Comité ha buscado las vías más prometedoras
en la perspectiva del horizonte 2000-2010 en lo que se
refiere a la utilización de recursos agrícolas y forestales
en los sectores industriales no alimenticios y en el sector
energético, prestando a la vez una particular atención a
las necesidades en materia de investigación y desarrollo
tecnológico, de conformidad con el objetivo que él
mismo se ha fijado.

2.2. En cuanto a los niveles de los precios, este dictamen se basa en las hipótesis siguientes:

— tendencia moderada al alza del precio del petróleo
expresado en ECU,

— tendencia al alza del coste de la energía procedente
de los sectores del carbón y nuclear europeos (aspectos de seguridad, costes de desmantelamiento de
las instalaciones anticuadas, protección del medio
ambiente),

— tendencia a la baja del nivel de precios reales de los
cereales y del azúcar en la Comunidad.

2.3. El Comité reconoce que ya se ha realizado un
importante esfuerzo en materia de investigación y desarrollo (I&D) en particular a escala comunitaria, para
alcanzar con el tiempo una diversificación en la utilización de los recursos agrícolas y forestales y que este
esfuerzo debe intensificarse.

2.4. Existen varios programas comunitarios, algunos
desde hace muchos años, cuyo resultado global merece
destacarse, y se esperan nuevas iniciativas. Entre estos
programas cabe citar en particular los programas
BRIDGEí [1] ), ECLAIR( [2] ), de investigación agrícola ( [3] ),
JOULE ( [4] ), el programa de demostración en el campo
energético ( [5] ), y THERMIE( [6] ).

2.5. Sin embargo, y aunque no se haya podido llevar
a cabo un inventario exhaustivo de las estructuras europeas de investigación implicadas en el desarrollo de
utilizaciones industriales no alimenticias y energéticas
de la producción agrícola y silvícola, el Comité observa
que esta abundancia de iniciativas, incluidas las que se
dan a nivel nacional, no son el resultado de una verdadera estrategia, cuya ausencia ha podido notar, ni de
objetivos bien definidos en función de los cuales se
establecen las prioridades de investigación y se determina su financiación.

2.6. Los esfuerzos de investigación realizados resultan pues demasiado dispersos, impidiendo la realización
de determinadas « masas críticas » y además insuficientemente orientados hacia una utilización industrial o

comercial.

(!) DO n° L 360 de 9. 12. 1989, p. 32.
( [2] ) DO n° L 60 de 3. 3. 1989, p. 48.
( [3] ) DO n° C 164 de 13. 6. 1989 (no adoptado todavía).
( [4] ) DO n° L 98 de 11. 4. 1989, p. 13.
( [5] ) DO n° L 350 de 26. 12. 1985, p. 25.
( [6] ) DO n° C 101 de 22. 4. 1989 (no adoptado todavía).

2.7. En varias ocasiones el Comité ha expresado sus
preocupaciones en cuanto a la falta de coordinación y
de concentración que ha observado entre actividades
comunitarias de investigación relacionadas entre sí y
entre programas de investigación comunitarios y nacionales con vínculos estrechos entre ellos, y también en
cuanto a la dispersión de esfuerzos, a las actividades
realizadas por partida doble e incluso en determinados
casos a la mala utilización de los créditos que todo ello
puede acarrear.

2.8. En su dictamen sobre el programa ECLAIR ( [7] ),
el Comité puso de relieve los insuficientes lazos establecidos entre programas conexos, la falta de coordinación
entre estos programas y destacó el « riesgo real de un
crecimiento incontrolado de las labores administrativas
y de los gastos».

2.9. Como se desprende del examen de algunos sectores particulares, la integración creciente de la investigación agrícola por una parte y de la investigación
industrial por otra constituye una evolución positiva,
alentada además en el marco de los programas europeos
de investigación, que convendría, no obstante, fomentar
aún más. La complejidad de las investigaciones, la
multitud de conocimientos técnicos _(savoir faire)_ que
es necesario acumular y los elevados costes imponen
tal integración.

2.10. Sin embargo, la situación actual se caracteriza
aún más por una concentración de la investigación y
del desarrollo tecnológico, en particular en el sector de
las biotecnologías, en las manos de un reducido número
de grandes empresas industriales. En cualquier caso,
resulta indispensable la participación de los agricultores
y de sus organizaciones, sobre todo las cooperativas
agrícolas, en el esfuerzo de investigación y de renovación de los sectores, si se quiere poner remedio a esta
situación y evitar así una dependencia exagerada de un
sector respecto de otros. En este sentido el Comité
considera que los centros de investigación de los Estados
miembros pueden desempeñar un importante papel en
este proceso de mayor participación.

2.11. Al mismo tiempo, es fundamental que se realice
un mayor esfuerzo en materia de valorización de los
resultados de la investigación y de su difusión en el
sector agrícola y entre los usuarios finales de la misma.

2.12. Conviene señalar también que en la investigación agraria específica (por ejemplo, la selección de
nuevas variedades de plantas), es difícil, incluso a veces
imposible, satisfacer a la vez las exigencias de la industria alimenticia —que sigue siendo el principal cliente
industrial de la agricultura— y las de las industrias no
alimenticias (incluida la energética).

2.13. Habida cuenta del espectacular desarrollo de
las investigaciones en el campo de las materias agrícolas
energéticas y en el sector del petróleo —por ejemplo,
los compuestos oxigenados para añadir a la gasolina

( [7] ) DO n° C 134 de 24. 5. 1988, p. 15.

N° C 124/50 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 21. 5. 90

sin plomo: ETBE - MTBEÍ [1] ); la investigación sobre
productos no contaminantes o biodegradables a base
tanto de materias fósiles como de materias agrícolas—
es deseable que los sectores interesados, en particular
la agricultura y la petroquímica, puedan concertarse a
fin de conocer mejor la situación actual, las necesidades,
las posibilidades recíprocas, las interacciones y las posibles colaboraciones. De este modo, los dos sectores
agrícola e industrial se verían inducidos a coordinar
mejor sus políticas de investigación y de inversiones.
Sobre la base de consideraciones socioeconómicas,
medioambientales y regionales podría llevarse a cabo
asimismo una cierta división del trabajo entre los diversos sectores interesados. El papel de la Comunidad
en todas estas iniciativas, aunque tenga un carácter
subsidiario, puede ser muy importante.

2.14. Mucho más aún que el sector industrial o el de
la energía, la agricultura y la silvicultura de la Comunidad se encuentran fragmentadas, diseminadas en millones de explotaciones, situadas con frecuencia en regiones que tienen planteados graves problemas en lo que
respecta a su desarrollo económico y social. Para poder
responder a las exigencias de la industria de transformación de productos agrícolas con fines no alimenticios,
se debería corregir esta dispersión mediante acuerdos
de cooperación —principalmente con iniciativas asociativas— o mediante contratos apropiados a corto, medio
o largo plazo entre empresas agrícolas e industriales.
Sólo de este modo se podrá alcanzar en condiciones de
competitividad el volumen crítico de materias primas
necesario para una transformación a gran escala y
garantizar además un aprovisionamiento continuo de
las industrias que las utilizan. El Comité considera que,
al igual que las soluciones contractuales, los programas
comunitarios de investigación que se examinan pueden
asimismo desempeñar un papel catalizador en este sentido. En cualquier caso, la Comisión debería fomentar
tales medidas y favorecer una verdadera cooperación y
coordinación entre los sectores agroforestales, industriales y energético interesados.

2.15. Las políticas agrícolas, sociales y regionales a
escala de la Comunidad, en particular en el marco
global de la futura política de renovación de las regiones
rurales, podrán constituir otro elemento corrector
importante.

2.16. Sin tales correctivos, numerosas regiones agrícolas desfavorecidas estarán de antemano en situación
de inferioridad ante la competencia tecnológica y económica que va a tener lugar entre las regiones agrícolas
fuertes (comunitarias o no) y la industria de transformación, lo que sería contrario al artículo 130 A del Tratado, que prevé que « a fin de promover un desarrollo
armonioso del conjunto de la Comunidad, ésta desarrollará y proseguirá su opción encaminada a reforzar su

(!) ETBE: Éter etilterciobutílico, de origen agrícola o sintético.
MTBE: Éter metilterciobutílico, derivado del petróleo.

cohesión económica y social» y que « en particular, la
Comunidad se propondrá reducir las diferencias entre
las diversas regiones y el retraso de las regiones menos
favorecidas».

2.17. El Comité llama también la atención sobre el
hecho de que algunos parámetros de las ecuaciones
tecnológicas o económicas de que se trata están más
determinados por el mercado mundial que por el contexto europeo. Las sociedades multinacionales activas
en los campos de la industria o de la energía funcionarán
sin duda alguna con planteamientos a escala mundial:
disponibilidad y precios de materias primas agrícolas,
ventajas comparativas a corto, medio y largo plazo.
Corresponde a las empresas de los países de la Comunidad, así como a las autoridades nacionales y comunitarias, detectar o crear sus propias oportunidades y puntos fuertes. Será necesario también el estímulo y la
ayuda de una política apropiada por parte de la Comunidad.

2.18. Por otra parte, el contexto mundial conlleva
también exigencias para la agricultura y la industria
europeas, que es preciso tener en cuenta en el marco
de toda política encaminada a fomentar el desarrollo
de la producción de materias primas agrícolas y silvícolas con fines industriales y energéticos.

2.19. Algunos acuerdos internacionales auspiciados
por el Acuerdo general sobre las tarifas aduaneras y el
comercio (GATT), con la Asociación europea de libre
Cambio (AELC) y, en particular en el marco del Convenio de Lomé, determinan un marco preferencial que
permite la importación en la Comunidad libre de aranceles, por ejemplo, las semillas oleaginosas, la mandioca
o la madera. Estos productos importados pueden también constituir una materia prima utilizable en la industria y en el sector energético, entrando así en competencia con las producciones comunitarias destinadas a los
mismos fines.

2.20. Si bien esta situación de competencia no es
nueva y ya representa un grave problema que debe
afrontar la agricultura europea, habida cuenta de la
creciente utilización de productos de sustitución de los
cereales como por ejemplo la mandioca, podría no
obstante agravarse aún más con la producción de nuevos subproductos de los sectores químico o energético.
Mientras estos acuerdos no se modifiquen —y esto
podría suceder, por ejemplo, si se acepta la propuesta
de la Comisión presentada en el marco de las negociaciones del GATT, encaminada a «reequilibrar» las
medidas de apoyo y de protección agrícolas— todo
ejercicio de reflexión sobre el tema al que se refiere el
presente dictamen deberá tener en cuenta el contexto
que se acaba de exponer.

2.21. El Comité señala además que los acontecimientos políticos, sociales y económicos que se suceden con
rapidez en los países del Este de Europa, incluida la
Unión Soviética, podrán tener a medio plazo una gran
influencia tanto en la agricultura como en la industria

^LoE^O diario Cecial de las Comunidades Europeas l^CL^tBól

comunitarias. El Comité se complace al observar que
laComunidad Europa está poniendoadisposición de
estos paises su potencial intelectualv^inanciero para
la reconversión de sus cconomias. En estécentelo,
espera que la Comunidad presente también propuesta,
t^niendo^n cuenta las perspectivas queo^recenuo^ce
ránlainvesti^ación veld^sarrollotecnoló^ico,para
orientarel desarrollo desús capacidades a^ricolasc
industriales, no sólo hacia la tradicional producción de
productosalimenticiossinotambién haciaproductos
a^ricolas utilizados con trines industrialesvener^éticos.

^.^. El sistemahscal es otro elementoquees preciso
considerar sise pretende o^receralossectores déla
transformación un régimen equitativo respecto de los
productos importados,osi se quiere comentar la utili^a^
ción de determinadas materias primas, consideradas
másventajosas,por^emplo,desdeelpuntod^ vista
del medioambicnte,con r^laciónaotras. El Comité
considera además que será conveniente estimular
mediante medidas ñscales determinadas operaciones
de inversión en materia de investi^aciónvdesarrollo,
principalmente ^n el sector energético.

^ 0 5 Las dos audiencias organizadas por el Comité
han demostrado a las claras que actualmente va se
presentan muchas oportunidades concretas para los
años venideros en materiadeutilizaciónderecursos
a^ricolasvsilvicolascon^incsindustrialesvener^éticos.

Esto lo confirma ^l^^amen de determinados sectores
^specitlcos de los cuales se dauna idea general en el
presente dictamen, ^in embarco, es evidente que sólo
unapoliticavoluntaristaquepermitac^plotar plenas
m^nteestasoportunidadesverear otras nucvasdetermP
nará en parte el volumen de la d^mandavel potencial
d^ producción de materias primas renovables.

^ . ^ Como se deduce de los apartados precedentes,
una politica tal no puede concebirse v aplicarsede
manera aislada, con independencia de los objetivos
perseguidos^nel marcodeotraspoliticascomunitarias^
a^ricola, alimenticia, industrial, social, regional, de
medio ambicntcvcner^ética. Las actividades en curso,
vías previstas, en materia de investi^aciónvdesarrollo
tecnológico en^l ámbito de la utilización industriáis
energética d^ materias primas a^ricolas v silvicolas
deb^n por consiguiente formar parte integrante de una
v^rdaderaestrate^iaqucur^ede^inir,encuvomarco
habriaqu^ precisar en particular^! papel destinadoala
Comunidadvalos Estados miembros respectivamente.

^ECU^L^APA^PE^REPA^CoL^ElOEPE^^l^A^^
^ECTC^RE^PARPICULA^E^

L lectores del almidónvdel azúcar

LL Aproximadamente!,^ millones de toneladas de
féculas v almidones se han utilizado en i ^ en la

fabricación de productos industriales acabados no alimenticios. En térmmosde materias primas, esta producción industrial correspondeai,6 millones de toneladas
de maiz,^millones de toneladas de tri^ov^millonesd^ toneladas de patatas, ^ ^ n t e los últimos años
ha aumentado considerablemente el tonelaje de féculas
valmidones—alqu^havqu^ añadir tambiéneldel
adúcar—utilizadoconhnes no alimenticios. Esta evolución favorable se debe ^n^ran partéala elaboración,
desd^marzode 1^6, dé una reglamentación comunitaria que reduce la diferencia entre los precios d^ la CEE
vdel marcado mundial en lo que s^retlere^l almidón
val azúcar.

L^. Aunque las cantidades indicadas siguen siendo
apesar de todo pequeñas con relaciónala producción
total d^ los productos a^ricolasalosqu^ se rehere el
presente dictamen,^stasmedidashancontribuidono
obstant^adar una mejor competitividadalos sectores
industriales comunitarios consumidoras respecto de los
mismos sectores c^terioresalaCEE, asi como de los
sectores consumidores de materias primas petroquimicasove^etales importadas, como por ejemplo la mandioca.

1.^3. Atrn de tavorecer en el tuturo una utilización
creciente de almidónvde azúcar, resulta indispensable
que los consumidores industriales v los productores
a^ricolas dispongan de ^aramias en cuanto al carácter
duraderovtlable de este nuevo marco reglamentarios
de sus disposiciones d^ aplicación para favorecer la
implantación d^uñ clima de confianza también duradero.

L^. A tal t^in, será necesario tener debidamente
cncuentaala vellos imperativos de la politicaa^ricola
comúnvlos de los s^ctor^squimicos usuarios. Entre
las esencias de éstos últimos se encuentra ^n primer
lu^ar la disponibilidad de materias primas ve^etalesa
precios competitivos con r^laciónaindustrias análogas
de terceros paises asi como la regularidad en ^laprovi
sionami^nto.Atalnn también puede resultar muv útil
una concertación entre la industria quimicavel sector
a^ricolatantoaniv^l de los organismos procesionales
como de los comités consultivos de la CEE. En lo
qu^scrchrealaComisiónEuropea,tambiénparece
conveniente un escuerzo suplementario para coordinar
o hacer concordar mejor la acción de los diferentes
agentes d^ la politica económica ^ricolaeindustrial^.

L^i. Por motivos relacionados con la protección del
medio ambiente, dos sectoresparticularesquepresentan
unirán interésparael almidón vcl azúcar parecen
llamados a ^perimentar desarrollos tecnológicos
importantesen unt^uturono muv lejanos enprimer
lu^ar, el sector de las materias plásticas, en particular
las qu^ sirvan para fabricar sacos de plástico, que
tendrán que ser biode^radablesoal menos habrá que
aum^ntarsu capacidad de biode^radaciónv,en secundo
lu^ar, el de los detergentes, cuvo objetivo es eliminar
los^os^atos.Atalhn,elComité destaca que unade
las tarcas prioritariascindispensables délos órganos
decisorios de laComunidaddeb^ ser crear un sólido
marco juridico,re^lamentariovhscal,cuva evolución
rutura sea previsible de modo que todos los operadores
económicos estén en condiciones de poder formular sus

N° C 124/52 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 21. 5. 90

propias previsiones de actividades futuras, en particular
en lo que se refiere a sus programas de investigación y
desarrollo tecnológico a medio y largo plazo.

1.6. Pero no es menos urgente un esfuerzo suplementario de I&D. Es evidente que la Comunidad Europea
ya se ha comprometido en actividades de investigación
y desarrollo mediante una multitud de programas en
un gran número de campos. Esta creciente implicación
por parte de la Comunidad requiere ya un gran esfuerzo
de coordinación y continua actualización. En un futuro
próximo debería concentrarse una parte más importante de la investigación a fin de facilitar una mejor
adaptación tecnológica a las exigencias medioambientales. La utilización, cada vez mayor, de ciertas materias
primas vegetales parece responder favorablemente a
esta nueva orientación.

2. Sectores de los aceites y de las grasas

2.1. En la Comunidad Europea, el consumo de aceites y grasas con fines no alimenticios alcanza los 2,7
millones de toneladas aproximadamente, mientras que
con fines alimenticios (humano y animal) se utilizan
10,7 millones de toneladas. De los 2,7 millones de
toneladas, alrededor del 40% proceden de terceros
países, de las cuales, 0,8 millones de toneladas son de
origen vegetal y 0,4 millones de toneladas de origen
animal. La Comunidad proporciona 1,5 millones de
toneladas, de los que 1 millón es de origen animal y
0,5 millones de origen vegetal. Cabe señalar que las
importaciones comunitarias de aceites y grasas destinadas a usos técnicos o industriales, sin incluir la fabricación de productos alimenticios, se encuentran liberalizadas y sometidas a derecho de aduana nulo o reducido
(5%).

2.2. En el sector de la oleoquímica también existe
una intensa competencia económica entre los derivados
del petróleo por una parte y los de las materias grasas
agrícolas por otra. La evolución de las disposiciones
reglamentarias sobre la protección en medio ambiente
podría favorecer la utilización de materias vegetales
con fines lipoquímicos, habida cuenta en particular de
determinadas cualidades específicas naturales de biodegradabilidad y de tensoactividad.

2.3. Para poder satisfacer más plenamente sus necesidades de materias primas agrícolas en el mercado interior, la oleoquímica europea vería de buen grado el
desarrollo, por una parte, del cultivo de plantas oleaginosas tradicionales mejoradas —como, por ejemplo,
la colza rica en ácido erúcico, el girasol con elevado
contenido de ácido oleico, el ricino y el lino— y por
otra parte el cultivo de plantas oleaginosas nuevas como
la _Euphorbia Lathyris_ y la _Cuphea._ Se están llevando a
cabo investigaciones de orden genético y de adaptación
al cultivo (suelos y clima) tanto bajo responsabilidad
nacional como comunitaria. Estos esfuerzos científicos
deben continuar y también habrá que estimular más a
los agricultores para que el sector oleoquímico pueda
cubrir más satisfactoriamente que en el pasado sus
necesidades en materias primas en el mercado interior.

2.4. Ciertas plantas o variedades nuevas parecen
también adaptarse particularmente a las condiciones de

cultivo (suelos y clima) del sur de la Comunidad, lo
que aumentaría el potencial agroeconómico de estas
regiones.

3. Bioenergías

3.1. Durante los últimos decenios se ha dado un
fuerte impulso a las actividades de investigación,
desarrollo y demostración en materia de energías renovables, entre las que se encuentran ciertas producciones
agroforestales. Esta evolución se ha visto acelerada por
la incertidumbre del mercado del petróleo y por el
deseo de mejorar la compatibilidad entre los aspectos
producción-comercialización-consumo del sector
energético y el sistema ecológico. Además, se observan
evoluciones análogas en otras partes del mundo, como
en Estados Unidos, donde recientemente se ha anunciado un _Clean Air_ _Plan_ (Plan para la limpieza del aire),
plan en el que se considera al bioetanol como una
importante fuente de energía alternativa.

3.2. Aunque los esfuerzos en I&D y demostración
deben continuarse y alentarse —en lo que respecta por
ejemplo a las mejoras genéticas, los agrosistemas más
compatibles con las exigencias ecológicas, los métodos
de producción de biocarburantes— se puede no
obstante afirmar que las autoridades regionales, nacionales o comunitarias de Europa deberían revisar en
parte sus prioridades en materia de política energética,
dando mayor preponderancia a los aspectos ecológicos
respecto de las exigencias económicas. En este contexto,
habrá que prever una cierta moderación de la política
fiscal.

3.3. En cuanto a la producción y a la comercialización, un mayor esfuerzo de cooperación entre el sector
del petróleo y el sector agrícola podría contribuir a
resolver ciertos problemas técnicos y económicos.

3.4. En este apartado se abordan ahora temas relacionados sobre todo con determinadas producciones
agrícolas. Los aspectos forestales serán objeto del apartado siguiente.

3.4.1. _Biocombustibles_

3.4.1.1. Desde el comienzo de la crisis del petróleo,
en 1974, han sido numerosos los programas de investigación, desarrollo y demostración que se han llevado a
cabo en todo el mundo para permitir la utilización del
bioetanol como sustituto o aditivo de los carburantes
minerales.

3.4.1.2. En Europa, el bioetanol se produce sobre
todo a base de cereales y remolacha azucarera, productos agrícolas que, debido a su elevada productividad y
habida cuenta de ciertos aspectos relacionados con la
política agrícola, son preferidos con relación a otras
especies vegetales como la patata, achicoria, sorgo azucarero y topinambur principalmente.

3.4.1.3. No obstante, cálculos económicos han
demostrado que el umbral de rentabilidad de una producción tal de bioetanol, destinada a sustituir al carbu

21. 5. 90 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 124/53

rante mineral, todavía no se ha alcanzado, dados los
actuales precios del petróleo, y tampoco se alcanzaría
incluso si el precio mundial del petróleo fuera el doble
que el de 1989. Este indicador de la viabilidad económica se vuelve menos negativo cuando se considera el
bioetanol como compuesto añadido al carburante para
mejorar su índice de octano o como aditivo energético
al carburante mineral dentro del límite del 5 %. En este
sentido, el éter ETBE, producido a base de bioetanol y
de isobutileno, reúne las condiciones técnicas requeridas.

3.4.1.4. El isobutileno constituye también una materia prima para producir otro compuesto oxigenado
derivado del petróleo, el éter MTBE, que puede hacer
competencia al ETBE.

3.4.1.5. De manera general, resulta no obstante evidente que aunque haya un acuerdo sobre la necesidad
de proseguir e intensificar las investigaciones, existen
importantes divergencias en cuanto a las posibilidades
de reducir de manera significativa los costes de producción del bioetanol y de garantizar con el tiempo su
rentabilidad como sustituto del carburante mineral, o
como simple aditivo.

3.4.1.6. En cualquier caso, el Comité recuerda que
la Comunidad concede subsidios a la exportación para
aligerar el mercado de los cereales y del azúcar y al
mismo tiempo practica una política de ayudas para
aplicar el sistema de barbecho a tierras cultivables. La
concesión de una ayuda financiera, de carácter fiscal u
otro, para la utilización dentro del límite del 5% de
bioetanol en los supercarburantes o en la gasolina normal, no parece pues una medida poco razonable. Cabe
hacer referencia aquí a los Estados Unidos, donde se
concede tal ayuda, y también a Francia, donde la fiscalidad aplicada al bioetanol es similar a la del gasoil.

3.4.1.7. Una eventual exoneración fiscal debería aplicarse por supuesto no solo al bioetanol añadido al
carburante mineral sino también al ETBE utilizado para
mejorar el índice de octano. En este sentido, el Comité
propone que el contenido de la Directiva del Consejo
del 5 de diciembre de 1985, modificada por la Directiva
el Consejo del 29 de julio de 1987, « relativa al ahorro
de petróleo bruto realizable mediante la utilización de
sustitutos de componentes de los carburantes», y en
particular el articulo 1, sea revisado de modo que resulte
más positivo y estimulante ( [!] ).

3.4.1.8. Habida cuenta de las relaciones que de hecho
tienen lugar entre los sectores agrícolas y del petróleo
para producir un carburante que responda a las condiciones técnicas, económicas y medioambientales requeridas, parece conveniente una colaboración más estrecha entre estos dos sectores. De este modo sería también
más fácil disponer de unidades de producción capaces
de producir tanto el ETBE como el MTBE, en función
de los precios y de la disponibilidad de materias primas
en cada momento.

(!) DO n° L 334 de 12. 12. 1985, p. 20, DO n° L 238 de
21. 8. 1987, p. 40.

3.4.2. _Aceites carburantes_

3.4.2.1. Desde hace varios años se ha venido demostrando que un aceite carburante a base de semillas de
colza sirve como producto de sustitución del gasóleo.
Si no se ha conseguido hasta el momento en Europa
superar las fases teórica y experimental, una de las
principales razones hay que buscarla en los costes del
aceite carburante, que son bastante superiores a los
precios del gasóleo. Esta situación se debe también a
un esfuerzo insuficiente en materia de investigación y
desarrollo tecnológico y en el campo de la normalización.

3.4.2.2. El Comité se pregunta si no podría concederse una subvención adecuada, a través de la política
fiscal o regional, que permita a las industrias y a las
explotaciones agrícolas interesadas poner en práctica
esta tecnología a escala regional o, al menos, entrever
mejor las posibilidades reales mediante una ampliación .
de la red de demostración.

3.4.2.3. Además de los efectos positivos a nivel regional e intersectorial, esta política de ayudas permitiría
también intercambios fructíferos con otras partes del
mundo —Unión Soviética, América, Asia— donde la
puesta en práctica de esta tecnología parece estar más
avanzada.

4. Bosques y madera

4.1. Los bosques comunitarios cubren aproximadamente 55 millones de hectáreas, es decir, un cuarto del
territorio total de la Comunidad. Realmente se explotan
40 millones de hectáreas. El 60 % de la superficie forestal total pertenece al sector privado, mientras que el
40% es del sector público (Estado, regiones, municipios, etc.).

4.2. La estructura del bosque privado se caracteriza
por el predominio de superficies reducidas —se estima
en 6 millones el número de propietarios forestales privados— lo cual puede constituir un freno tanto para la
investigación en materia de silvicultura como para la
explotación racional de los bosques.

4.3. La producción total de madera de la Comunidad
se estima en 120 millones de m [3] . Esta producción
incluye tanto la madera para la construcción como la
madera destinada a la industria y la leña para combustión. Es útil señalar que la madera destinada a la industria, que constituye aproximadamente la mitad de la
producción de madera, representa menos del 10% del
valor comercial total de la madera. Este hecho traduce
claramente la importancia primordial de la producción
de madera para la construcción en la valorización del
bosque comunitario.

4.4. El empleo en el sector forestal se estima en
2 millones de personas por año. El empleo inducido es
del orden de 4 a 6 millones de personas por año. Si
bien la industria de la trituración de la madera es una
industria pesada, más del 80 % de las empresas que se
dedican a la explotación forestal y a la industria de la
madera de labrar son pequeñas y medianas empresas.

N° C 124/54 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 21. 5. 90

4.5. Teniendo en cuenta que el consumo de madera
en la Comunidad representa aproximadamente
40 milones de m [3], la mitad de las necesidades en madera
están satisfechas por la producción no comunitaria. Las
importaciones no están formadas exclusivamente por
maderas de calidad sino también, y sobre todo, por
madera destinada a la industria y sus derivados, como,
por ejemplo, la celulosa destinada a las industrias
química y papelera.

4.6. Ello demuestra la enorme dependencia de la
Comunidad a corto, medio y largo plazo respecto del
mundo exterior. Esta situación podría agravarse aún
más dado que, hasta el año 2000, se ha estimado el
aumento del consumo de madera y de productos derivados de la madera en _75_ millones de m [3] por año, mientras
que la producción comunitaria anual de madera sólo
aumentaría en 30 millones de m [3] . En términos financieros este déficit está comprendido entre 15 000 y 20 000
millones de ECU por año aproximadamente.

4.7. Por lo tanto, es preciso abogar por un incremento de la capacidad forestal de la Comunidad, así
como por el fortalecimiento de la capacidad competitiva
del sector de bosques y madera. No obstante, dicho
incremento no debe hacerse de manera indiscriminada
sino teniendo en cuenta la demanda específica de determinadas especies.

4.8. El 29 de mayo de 1989Í [1] ), el Consejo aprobó un
programa de acción forestal 1989-1992, centrado en
cuatro aspectos generales:

— protección de los bosques de la Comunidad,

— desarrollo de bosques en el marco del desarrollo
de zonas rurales y de zonas con retrasos en su
desarrollo,

— transformación y comercialización de los productos
forestales, y

— respaldo a la forestación de tierras agrícolas en
la perspectiva de una alternativa económica a las
producciones agrícolas excedentarias.

4.9. Este programa prevé toda una gama de medidas
en favor del bosque y de la transformación de la
madera:

— ayudas a la repoblación forestal de las superficies
agrícolas,

— desarrollo y aprovechamiento de los bosques en las
zonas rurales,

— programa en el sector del corcho,

— mejora de las condiciones de transformación y de
comercialización de los productos silvícolas,

— protección de los bosques contra la contaminación
atmosférica y los incendios,

— creación de un Sistema Europeo de Información y
Comunicación Forestal, y

— creación de un Comité Forestal Permanente.

( [!] ) DO n° L 165 de 15. 6. 1989.

4.10. Este programa comunitario de carácter subsidiario respecto a los programas sobre bosques y madera
a nivel nacional y regional constituye, sin duda alguna,
un gran paso adelante. El Comité destaca no obstante
que su puesta en práctica debería contribuir menos a
la conversión de terrenos agrícolas que a la explotación
de tierras no cultivadas mediante una política apropiada
de embosquecimiento.

4.11. La evolución del consumo interior de madera
refleja ciertas particularidades interesantes. El consumo
de madera de fibra corta (madera de especie frondosa)
destinada a la fabricación de pasta de papel de uso
comercial (por ejemplo papel de uso informático) registra un incremento de aproximadamente un 6 % al año.
Esto se aplica en particular a la utilización de eucaliptos,
una especie forestal especialmente adaptada a las regiones subtropicales (por ejemplo el área mediterránea) y
tropicales.

4.12. Al hablar de las regiones tropicales, y teniendo
en cuenta la creciente necesidad en Europa de bosques
tropicales de árboles frondosos, conviene también mencionar los enormes problemas con que se enfrentan
numerosos países asociados a la Comunidad en materia
de explotación forestal. En dichos países, los bosques
tienen graves carencias en materia de cuidados de cultivóla infraestructura de transportes es muy deficiente y
las capacidades de transformación insuficientes. Además, algunos procedimientos agrosilvícolas o domésticos podrían provocar una desertización en gran parte
de África seca, lo cual ha incitado a la Comunidad a
elaborar, en el marco de su programa de acción para
la conservación y la utilización racional de los recursos
naturales, unas medidas de lucha contra la desertización.

4.13. Si bien no debe ignorarse la función económica
del sector de bosques y madera y su importancia para
empleo en medio rural, existen otros aspectos que refuerzan aún más la importancia de los bosques para la
sociedad moderna. Se trata, concretamente, del valor
social, medioambiental y turístico del patrimonio
forestal.

4.14. En lo que atañe a la conservación del medio
ambiente, el papel de los bosques no se limita a la
protección de los regímenes hídricos, del suelo, de la
fauna y de la flora, sino que incluye asimismo la producción de materias primas renovables, y concretamente
energéticas.

4.15. Ahora bien, aunque actualmente la relación
precio/coste de la producción de energía a partir de
lignocelulosa sea desfavorable comparada con la
energía producida a partir de materias primas fósiles,
también debe tenerse en cuenta la gran atención
prestada actualmente a los problemas de contaminación
atmosférica y al aumento del volumen de C0 2 en la
atmósfera. No cabe duda de que la energía derivada de
la madera, a reserva de una explotación adecuada,
constituye un ciclo de producción (ciclo cerrado), cuya
emisión de C0 2 no contribuye al efecto invernadero.

2LóE^u diario ricial de las Comunidades europeas ^C^Í24A^

4B16. Paralelamenteyhabida cuenta de las ventajas
ecológicas de la utilización de la madera como materia
prima energética, se observa el surgimiento de una
voluntad politica en muchas comunidades regionaleso
locales,yun deseo de valorizar sus recursos forestales
en arasdelrestablecimientodelequilibrio ecológico.
Esta evolución deberia ser comentada por las autoridades comunitarias.

4.iB^. Por otra parte, se observa que el programa
T ^ E R ^ E, que se lanzará durante el a ñ o l ^ ^, hace
menos hincapié en la innovación tecnológica que en la
difusión de los resultados obtenidos especialmente en
las zonas menos favorecidas de la Comunidad. Asi,
habria que experimentar en varios lugares la viabilidad
tecnoeconómica del ciclocomnleto materia prima t^ores
tal—proceso—producto energético.

4BÍD. En un momento en que el problema de la
reconversión de las tierras agricolas se plantea de tbrma
muy concreta, el programaP^ER^tÉdeberia contra
buiralaco^inanciación de proyectos de demostración
relativosala explotación de montes bajos de rotación
corta.

4.1^. En loque respectaalaloeu en materia forestal,
cabedestacarquee^iste un amplio abanicodeoportuni
dades.^in embargo, estas oportunidades no han sido
plenamente explotadas hasta la ^echa. Ello se debe
principalmenteados obstáculos^

— por una parte, la longitud de los ciclos de vida de
los árboles, que ha desalentado la investigación
genéticay

— porotra parte, la tendenciaaestudiar por separado
los aspectos agricolas y silvícolas y los aspectos
directamente relacionados con las tecnologías
industriales.

4.2t^. Para conseguir una mejor utilización de la lignocelulosa confines industrialesoenergéticos, es necesario que la investigación fundamental permita, por
una parte, llegaraun mejor conocimiento global de la
estructura del complejo lignocelulosayde los aspectos
genéticos derivados, y, por otra, encontrar nuevos
métodos para el aislamiento y la separación de los
hidratos de carbonocelulosa.

4.2L Por otra, los progresos en materia de biotecnología moderna acornó el clonaje^ deberian acortar el
proceso vegetativo.

4.22. Conviene destacar asimismo que en los paises
envias de desarrollo,delos cuales granparte délos
paises máspobresygrandesproductores demadera
son Estados de África, del C^aribeydelPacihco^ACP^,
la investigación silvicola registra un retraso importante
debidoalat^alta de mediosnnancierosyde investigado
res cualificados.Por lo tanto, es necesarioret^orzar la
cooperación cientit^ica con estos paises. La lucha contra
ladeserti^icación deberá asimismo constituir untema
de investigacióndeprimera importancia. A este res^
pecto, cabe remitirse al memorándum de la comisión

sobre la lucha contra la deserti^icación^doc.CCOA^^
Í6hnah.

4.23. Por último, la ló^L^ en materia de bosquesy
madera no deberia aplicarse únicamenteaeste sector
sino tambiénala producción de corcho ^subericultura^
que reviste una particular importancia para dos Estados
miembros, EspañayPortugal, que generan el ^ 0 ^ de
la producción mundial de corcho.

4.24. Para conseguirunrejuvenecimientode las plan
raciones de alcornoques ^alcornocales^yde la producción de corcho, son necesarias mejoras genéticas, nueD
vas técnicas de cultivoynuevas utilizaciones.

4.2^. En este contento, conviene recordar las acciones de ló^L^ emprendidas en el marco de programas en
el sector de los materiales ^materias primasymateriales
a v a n z a d o s ^ Í ^ 2 i ^ ^ y l ^ 6 Í ^ ^ ^ ^ y, m á s c o n c r e
tamente, las acciones incluidas en el subprograma
^materias primas renovables — silviculturayproductos
de la madera^ylas previstas en el marco del programa
de lo^LrPenel ámbitode las materiasprimasy de
reciclaje ^ ^ 1 ^ 2 ^ decidido por el Consejo el 20 de
noviembre de 1 ^ ^ .

4.26. Por último conviene señalar que determinados
Estados miembros han desarrollado programas de
divulgación dirigidosalosagricultoresypropietarios
forestales interesados.También se han previsto acciones especiales para los pequeños propietarios. Estos
programas son costososymerecen no sólo ser comentados sino también respaldados con medidas adecuadas.

TERCERAPA^TE^^CC^E^ACIC^E^

L En las dos primeras partes del presente dictamen,
el Comité no ha pretendido hacer un análisis exhaustivo
de lasposibilidadesde utilización de losrecursosagrico
lasysilvicolas con trines industrialesyenergéticos sino
tan sólo procederaun examen de las perspectivas que
parecen más interesantes para el horizonte 200U-20Í0.
En esta tercera parte, el Comité quiere formular ciertas
recomendaciones sobre las condiciones que deben reunirse y los medios de que habrá de disponer para
garantizar una utilización duraderaycreciente de los
recursos agricolasysilvicolas con trines no alimenticios
en el marco de una estrategia globalycoherente, cuya
deñnición considera urgente, en concertación con todos
los medios interesados de la Comunidad.

2. El Comité considera realmente que el desarrollo
de utilizaciones no alimenticiasde los recursos agricolas
ytorestales constituye una de las oportunidades que se
presentaala Comunidad para garantizar el ruturo de
la agricultura,yde un modo más general del mundo

^ O O ^ L t ^ ^ t ^ ^ ^ ^, D ^

N° C 124/56 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 21. 5. 90

rural, confrontado actualmente a transformaciones profundas. También resulta deseable por los beneficios que
la propia Comunidad puede obtener a nivel económico,
social, regional y medio ambiental. Por esta razón el
Comité destaca que este desarrollo debe fomentarse
principalmente mediante un esfuerzo continuado de
investigación, desarrollo y demostración y una política
activa en materia de innovación tecnológica. Es ésta
también la razón por la que el balance global costes/
beneficios no puede hacerse teniendo sólo en cuenta la
rentabilidad económica, previsible a más o menos largo
plazo, de las inversiones realizadas, incluso considerando que se podrían prever perspectivas favorables a
nivel económico, sino también los beneficios sociales y
medioambientales que se esperan obtener.

3. El Comité observa en particular que:

— Determinadas innovaciones tecnológicas, esencialmente las aplicaciones de biotecnologías, ofrecen
nuevas posibilidades para la puesta a punto de
producciones agrícolas y silvícolas adaptadas a
determinadas utilizaciones industriales no alimenticias o energéticas, dando así una perspectiva posible
a la problemática del abandono de tierras y a la
consiguiente desertificación agrícola y rural del
espacio comunitario. Al mismo tiempo, el Comité
llama no obstante la atención sobre la necesidad de
evitar el desarrollo de prácticas agrícolas nocivas
para el medio rural, que pondrían en entredicho
el tejido agrícola y causarían perjuicio al medio
ambiente.

— Las materias primas agrícolas utilizables por los
sectores industriales no alimenticios y energéticos
responden, por su naturaleza a la vez biodegradable
y renovable, a las preocupaciones relacionadas con
la protección de medio ambiente, y presentan por
lo tanto una ventaja respecto de determinadas materias primas, en particular las de origen fósil, incluso
respecto de materias primas obtenidas por síntesis,
derivadas de la petroquímica. Cabría mencionar
principalmente una sensible disminución del efecto
invernadero y del volumen de residuos o deshechos
no degradables.

— La utilización de producciones agrícolas y silvícolas
indígenas contribuye a la seguridad y a la diversificación de aprovisionamiento energético de la
Comunidad.

4. El Comité considera, pues, imperiosa la necesidad
de aprovechar las oportunidades de desarrollo de la
utilización industrial y energética de las producciones
agrícolas y silvícolas. En este sentido, la investigación
y el desarrollo tecnológico desempeñan un papel primordial que se acentuará en el futuro. No obstante, se
necesitarán medidas apropiadas para incrementar su
impacto y favorecer una aplicación lo más rápida posible de sus resultados, teniendo en cuenta la experiencia
adquirida en otras partes del mundo.

5. Por una investigación comunitaria más ordenada y
precisa en sus objetivos

5.1. Las informaciones recogidas durante la preparación de este dictamen y el resumen de los sectores
específicos presentado en su segunda parte han puesto
en evidencia el papel determinante de la investigación
y del desarrollo tecnológico en la búsqueda y la ampliación de aplicaciones no alimenticias.

5.2. Sin embargo, habida cuenta en particular de la
complejidad de las investigaciones, de su coste y de los
múltiples conocimientos técnicos que quedan aún por
adquirir, resulta indispensable concentrar los esfuerzos
comunitarios en los campos más importantes, adoptar
un planteamiento más integrado y alcanzar una estrecha
coordinación con las actividades llevadas a cabo a nivel

nacional.

5.3. El Comité observa, lo que constituye un importante paso en esta dirección, la próxima presentación,
en el marco de la puesta en práctica del programa marco
de acciones comunitarias e investigación y desarrollo
tecnológico (1990-1994), de un programa de investigación específico en el ámbito agrícola y agroindustrial
que debería en particular agrupar el conjunto de las
actividades de investigación relacionadas con la utilización industrial y energética de los recursos agrícolas y
silvícolas.

5.4. El Comité recomienda que las acciones de investigación que se propongan en el marco de este programa
sean elaboradas a partir de balances sectoriales de conocimientos básicos, en función de objetivos bien definidos, ordenados en el tiempo y en estrecha concertación
con todas las partes interesadas de un mismo sector.

5.5. El Comité señala no obstante que dicho programa no puede remediar la ausencia de una estrategia
en la materia, cuya definición recomienda vivamente,
estrategia que debe integrar la política de investigación
y desarrollo en el ámbito de la utilización de los recursos
agrícolas y silvícolas con fines industriales no alimenticios y energéticos para el conjunto de las políticas
comunitarias pertinentes: agrícola, industrial, social,
regional, comercial, de medio ambiente y energética, y
ello para los diez o quince próximos años. De esta
estrategia debe derivarse una política que identifique,
en función de criterios reconocidos, las acciones que
deben llevarse a cabo con carácter prioritario, el papel
respectivo de la Comunidad y de los Estados miembros,
y que haga una estimación de los medios necesarios
para su realización.

5.6. Además, el Comité considera que la Comunidad
tiene un papel importante que desempeñar facilitando,
con medidas apropiadas, una activa participación de
los medios agroforestales en las actividades de investigación correspondientes, entre los que se encontraría un
cierto número de pequeñas y medianas empresas, y
una mayor cooperación entre empresas agroforestales,
industriales y centros de investigación.

5.7. También resulta indispensable realizar un
mayor esfuerzo en materia de difusión y de valorización

21. 5. 90 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 124/57

de los resultados de la investigación, particularmente
en el sector agrícola, para que este sector pueda intervenir en un proceso de innovación tecnológica que determinará en parte su futuro.

6. Por el desarrollo de la colaboración dentro de un
mismo sector y la creación de instrumentos de programación

6.1. Las audiencias organizadas por el Comité han
revelado la existencia de algunas formas de cooperación
entre determinadas industrias, químicas en particular,
y ciertos sectores agrícolas para encontrar nuevas salidas a sus productos. Este tipo de cooperación debe
acentuarse y desarrollarse en el marco de una verdadera
política agroindustrial que persiga objetivos comunes
definidos previamente.

6.2. La adopción en 1986 de una nueva reglamentación para el almidón y el azúcar, ya mencionada en este
dictamen, constituye en este sentido una ilustración del
tipo de medidas que deben adoptarse en el marco de
esta política para favorecer el desarrollo de sectores de
utilización industrial de las producciones agrícolas y
silvícolas. Como ya se ha dicho, las medidas adoptadas
han contribuido a dar una mayor competitividad a los
sectores industriales comunitarios que utilizan almidón
y azúcar y han favorecido también el desarrollo de las
inversiones.

_6.3._ La elaboración de esta reglamentación fue posible principalmente gracias a las gestiones comunes que
emprendieron los sectores industriales y agrícolas interesados. No es menos cierto que el mantenimiento y la
profundización de esta colaboración es indispensable
para garantizar a las industrias consumidoras el carácter duradera y fiable de este nuevo marco reglamentario,
favoreciendo de este modo el establecimiento de un

clima de confianza también duradero.

6.4. El Comité considera que este tipo de colaboración no debería constituir un ejemplo aislado y que es
un factor fundamental para el desarrollo de todos los
sectores de utilización de las producciones agrícolas
y silvícolas con fines industriales no alimenticios y
energéticos. Recomienda por consiguiente el desarrollo
de la colaboración dentro de cada sector interesado,
permitiendo así una mejor consideración de las necesidades y dificultades de todas las partes implicadas.

_6.5._ El Comité considera también que la Comunidad
puede desempeñar al respecto un importante papel estimulador y proporcionar un marco de concertación
regular entre la industria y los medios agro foresta les.

7. Por una política de ayuda específica al fomento
de las actividades de investigación, desarrollo y
demostración en materia de producción agrícola y
silvícola con fines industriales no alimenticios y
energéticos

7.1. El Comité destaca que las actividades de investigación, desarrollo y demostración en el campo de la

producción y de la utilización de materias primas agrícolas y silvícolas con fines industriales no alimenticios
y energéticos podrían con el tiempo constituir una
alternativa capaz de aportar soluciones a ser posible
duraderas a la agricultura europea y, por consiguiente,
debe impulsarse con fuerza su desarrollo.

7.2. En este sentido es preciso también prever instrumentos nuevos, incluso contractuales, para poner en
práctica acciones experimentales con objetivos bien
definidos, con una orientación que resulte eficaz para
los explotadores agrícolas, los sectores de transformación y los consumidores industriales. Se considera, por
ejemplo, que podrían ser muy útiles proyectos demostrativos de gran envergadura, de una duración de cinco
a diez años como mínimo, concebidos con objeto de
garantizar la continuidad en la producción de materias
primas agrícolas y para permitir el desarrollo de procesos de transformación específicos y usos industriales
concretos. Durante la duración de dichos proyectos
experimentales deberán cubrirse las «deseconomías»
respecto a las producciones tradicionales en competencia. En tal caso, habría que compensar, durante toda
el período en que se realicen estos proyectos experimentales, los costes adicionales que acarree su puesta en
práctica respecto del coste de las producciones tradicionales que les hagan competencia.

7.3. El Comité considera también que no sólo debe
sopesarse la importancia del esfuerzo, sobre todo financiero, necesario para la realización de estas actividades
de investigación únicamente en función de su rentabilidad económica, previsible a más o menos largo plazo.
El balance costes/beneficios debe también considerar
las consecuencias ventajosas que de ella se esperan,
en particular en el terreno social, regional y medio
ambiental.

7.4. En este contexto, el Comité recomienda tener
en cuenta no sólo los medios financieros dedicados a
la investigación comunitaria, sino también los fondos
estructurales: FEDER, FEOGA-orientación y Fondo
Social.

7.5. El Comité recomienda además que se den más
facilidades y medios a las actividades de investigación,
desarrollo y demostración del sector del bosque y de la
madera, cuyos trabajos han demostrado que existe un
gran abanico de oportunidades en materia de utilizaciones industriales y energéticas.

7.6. El alegato del Comité en favor de instrumentos
apropiados y medios financierons suficientes en beneficio de la investigación, el desarrollo y la demostración
de productos agrarios destinados a fines industriales
no alimentarios y energéticos tiene como objetivo, en
último término, la producción de bienes agrícolas y
silvícolas que mejoren a más largo plazo las perspectivas
económicas y sociales del mundo rural comunitario sin
perjuicio de los objetivos de la reforma de la PAC
que se propone principalemente poner término a las
producciones excendentarias y/o disminuir el coste presupuestario de las mismas.

N° C 124/58 Diario Oficial de ias Comunidades Europeas 21. 5. 90

7.7. El Comité destaca por último que el esfuerzo
que debe realizarse en el sector objeto del presente
dictamen implica asimismo que se preste una mayor
atención a la coordinación de las actividades comunita

Hecho en Bruselas, el 29 de marzo de 1990.

rias de investigación, desarrollo y demostración correspondientes, y de los programas de investigación comunitarios y nacionales que tengan una estrecha relación
entre sí.

_El Presidente_

_del Comité Económico y Social_

Alberto MASPRONE

Dictamen sobre las relaciones económicas de la CEE con los países de la Europa del Este

(90/C 124/14)

El 1 de febrero de 1990, de conformidad con el apartado 4 del artículo 20 de su Reglamento
Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen de iniciativa sobre las
relaciones económicas de la CEE con los países de la Europa del Este.

La Sección de relaciones exteriores, política comercial y desarrollo, encargada de preparar
los trabajos en la materia, adoptó su dictamen el 16 de marzo de 1990 (ponente: Sr. Briganti).

En su 275 [a] sesión plenaria (sesión del 29 de marzo de 1990), el Comité Económico y Social
ha aprobado sin votos en contra y con 7 abstenciones el siguiente dictamen.

INTRODUCCIÓN

El presente dictamen, de carácter general, nace de la
evolución —o, si se prefiere, revolución—, económica
e institucional de los diversos países del Este europeo:
un proceso de alcance incalculable, aún en pleno
desarrollo, que se inició en Hungría y Polonia y gradualmente se propagó a Checoslovaquia, a la Unión Soviética, a la República Democrática Alemana (RDA), a
Bulgaria, a Rumania, por no hablar de Yugoslavia,
donde el revisionismo político, ideológico y económico
ya estaba en marcha desde hacía tempo.

Al dictamen seguirá un documento informativo general
acompañado de una serie de informes y documentos
relativos a cada país de la Europa del Este, en los cuales
podrán abordarse algunos de los temas de este dictamen
con mayor profundidad y precisión.

Para mayor claridad, debe tenerse en cuenta que con la
denominación «Países de la Europa del Este», nos
referimos a una realidad geopolítica muy amplia y
compleja.

Efectivamente, para evaluar mejor la situación económica, social y política de ese grupo de países se debe

distinguir entre países de la Europa centroseptentrional
(RDA, Hungría, Checoslovaquia, Polonia), países balcánicos (Yugoslavia, Rumania y Bulgaria) y Unión Soviética, que por pluralidad de razas, lenguas y creencias
constituye un ente particular, en parte europeo y en
parte asiático.

Al formular este dictamen, el Comité se propone esencialmente tres objetivos:

1) ofrecer una valoración de la situación actual del
Este europeo desde el punto de vista económico y
social, aunque teniendo en cuenta la continua sucesión de novedades y la notable diversidad en las
condiciones que caracterizan a los distintos países;

2) evaluar las medidas que ha tomado ya la Comunidad para intervenir ante las situaciones de emergencia y para comenzar a situar sobre una nueva base
las relaciones con aquellos países;

3) formular sugerencias para los desarrollos de las
políticas que haya que poner en práctica en relación
con los países del Este, tanto inmediatamente como
a medio plazo.